Miércoles, 03 Diciembre 2008 15:56

Colombia, instalada mesa de negociación salarial

El lunes primero de diciembre se instaló la mesa de negociación salarial, con participación del Gobierno, los trabajadores y los empleadores.

Cada año, en su último mes, se repite este ejercicio de la “democracia”, que más parece de la simulación, ya que las propuestas que presentan cada año los trabajadores no son aceptadas por las contrapartes, y el Gobierno termina imponiendo, en acuerdo con los empleadores, el reajuste al salario mínimo legal que regirá para el año siguiente, en este caso, para el 2009. Esto se vaticina.

La Mesa es un espacio limitado, pues en ella no se discute ni concerta el conjunto de lo que debería ser una política salarial. Reducida en estricto al dinero, desconoce que el mundo del trabajo es algo mucho más complejo, que involucra, además, derecho a la organización sindical, salud, estabilidad, pensionados, desempleados, etcétera. Para los patrones, su mayor preocupación, además del reajuste limitado, es la productividad, por la cual ofrecen unos pequeños emolumentos.

Las centrales han tratado de abrir la discusión a estos otros aspectos, pero no lo han logrado. La correlación de fuerzas no lo permite. Los patronos y el Estado están aún a la ofensiva, pero los signos de una mejor situación de los trabajadores y de otros sectores sociales promete que las cosas irán cambiando.

Con iniciativa

Para la discusión del aumento salarial 2009, las centrales entraron con una propuesta dura: 14%. No es una exageración, es la realidad que retoma la pérdida del poder adquisivo de los trabajadores.

En efecto, se considera que el salario mínimo que se percibe a finales del 2008 ($ 461.500) es igual al que se recibía por igual trabajo en el 2005. Pérdida del poder adquisitivo generada por la inflación.

Las respuesta inmediata del Gobierno, en boca de su ministro del Trabajo, es que la propuesta es inaceptable. El argumento, risible: el crecimiento económico obtenido en el 2008 es inferior en 3 o más puntos a lo proyectado, y la situación calculada para el 2009 será aún más difícil.

Decimos que este argumento es risible, pues en los años que los patrones obtuvieron buenos dividendos nunca incrementaron lo suficiente como para que en los hogares se fuera superando la precaridad con que viven, producto del menguado salario mínimo y de la política social dominante.

Es tal esta realidad, que se considera que cada año, al llegar al mes 12, el salario percibido por los obreros es igual al que le cancelaban el año inmediatamente anterior. Pero este 2008 fue peor, los 27.800 pesos del reajuse salarial aprobado (6.4%) se había esfumando para mitad de año, cuando la inflación acumulada sumaba 6.5%. Es decir, precariedad y miseria que nunca encontró en los patrones ni el Estado voluntad para quebrarla.
Ahora, ante la crisis que se anuncia se pretende que los obreros continúen cargando con el peso de las pérdidas. Como siempre, las disculpas están a flor de labios y la propaganda justifica lo que digan. Corresponde a los trabajadores hacerse sentir públicamente para que la sociedad conozca sus propuestas y determine de dónde proviene la injusticia.

Propuesta de los trabajadores


Bogotá, diciembre 3 de 2008
 
Doctor
DIEGO PALACIO BETANCOUR
Ministro de la Protección Social
Señoras y señores de la comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y laborales
Bogotá, D.C.
 
 Señor Ministro:
 
A continuación el movimiento sindical y pensional aglutinado en el comando Nacional unitario, nos permitimos expresar las solicitudes de la clase Trabajadora  en el marco de la negociación  de la política salarial  y social para el año 2009
 
  1.    La Comisión de concertación
 
El Gobierno Nacional se compromete de conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo del Articulo 56 de la Constitución Política, al cumplimiento de la ley 278\96 y en particular al Articulo 5 con la efectiva participación de los Ministros del Despacho y Jefe de Planeación en las sesiones de la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, dotándola de los recursos y la logística necesaria para el cumplimiento de su función, hacia una concertación con resultados.
 
Los empleadores y el Gobierno respetarán y promoverán el derecho de asociación, negociación colectiva y huelga, como parte integral de la democracia y por consiguiente, se comprometen a dar pleno cumplimiento a los convenios de la OIT, en especial los ratificados por Colombia, en el marco del Acuerdo Tripartito firmado en Ginebra el 1 de junio de 2006.
 
2. Cumplimiento salario mínimo
 
Gobierno y empleadores garantizarán el respeto al cumplimiento del salario mínimo para todos los trabajadores, acordando medidas coercitivas para el cumplimiento cabal de esta obligación.
 
3. Eliminación de toda forma de  intermediación laboral
 
El Gobierno Nacional en concordancia con los requerimientos de la OIT y de la Constitución Política sobre el trabajo decente, se compromete a presentar a consideración de la Comisión Nacional de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, para su trámite en el Congreso, un proyecto de Ley  que elimine toda forma de intermediación laboral. Dicho proyecto será presentado en el primer semestre de 2009
 
4. Fortalecimiento de la inspección del trabajo
 
El Gobierno Nacional se compromete a fortalecer la inspección en el trabajo de tal forma que ejerza funciones de vigilancia y control, en todo el territorio nacional, para proteger los derechos de los y las trabajadoras de todo abuso de que puedan ser objeto en especial los derechos al trabajo, de asociación y libertad sindical, negociación colectiva, huelga, seguridad social y no discriminación por razones de sexo, raza, religión o condición social o política.
 
5. Defensa aportes parafiscales
 
Gobierno y Empresarios se comprometen en mantener y defender los aportes parafiscales, preservando su actual destinación.
 
6. Pensionados
 
La Comisión Nacional de Concertación se compromete a dar trámite, buscará  y requerirá solución efectiva del Gobierno Nacional, al memorando de exigencia presentado el 17 de septiembre de 2008 ante el Presidente de la República  y otras autoridades nacionales, departamentales y municipales.
 
El Gobierno por vía ejecutiva decretará que los trabajadores y pensionados con salarios y pensiones hasta dos salarios mínimos legales, no estarán obligados a pagar al sistema bancario por las tarjetas de débito, los servicios de manejo y uso de cajero automático en el retiro de fondo, consultas de saldos y pago de servicios públicos domiciliarios.
 
7. Servicios Públicos
 
El Gobierno Nacional establece un sistema tarifario redistributivo en los ajustes a los servicios públicos domiciliarios, sin que excedan del 50% de la inflación causada para los estratos 1, 2 y 3. Asimismo, los reajustes a las tarifas de transporte público no excederán el 50% de la inflación causada.
 
Eliminar los reajustes mensuales al precio de los combustibles.  Sólo hará un reajuste anual equivalente  a la inflación causada.
 
Las tarifas de los peajes no se incrementarán por encima del 50% de la inflación causada.
 
8.   Política Agraria
 
El  gobierno propenderá por la formalización de la actividad agropecuaria a través de instrumentos de política y apoyos internos con el fin de lograr el pleno cumplimiento de las obligaciones laborales, la seguridad social y los aportes parafiscales. De igual manera, se creará una mesa de concertación para tratar los problemas económicos y sociales del sector agrario.
 
9. Control costos educativos
 
El Gobierno eliminará el cobro de costos académicos en la educación pública y velará por que los costos educativos en el sector privado no superen la inflación causada.
 
El Gobierno pondrá en marcha todas las medidas necesarias para garantizar la gratuidad en la educación, mejorar su calidad, aumentar la cobertura, y estimular la permanencia en las aulas de la población de bajos ingresos. De igual manera, dotará a los establecimientos educativos de todos los equipos necesarios para brindar a los alumnos una educación de calidad, como bibliotecas, salas de sistemas, laboratorios, etc.
 
10. Actualización salarial sector público
 
El Gobierno, los empleadores y los trabajadores, acuerdan actualizar el salario de los empleados públicos en 10 %, a partir del 1 de enero de 2009.
 
En desarrollo del Acuerdo Tripartito, los representantes del Gobierno, de la CUT, CGT, CTC y de las confederaciones estatales: Fenaltrase, Unete, Fenaser y Fecode, instalarán en el mes de enero de 2009, una mesa para discutir, en el marco de las leyes 411 de 1997 y 4ª de 1992, el aumento salarial que en el año 2009 se realizará para el sector público.
 
Para la discusión de los incrementos salariales del sector público del año 2010, el Gobierno Nacional presentará a la Comisión Nacional de Concertación, al mes de junio, el proyecto de incremento salarial, para que los trabajadores estatales discutan las condiciones salariales que definan dicho incremento.
 
11. Negociación Colectiva en el Sector Público
 
El Gobierno Nacional se compromete a cumplir con lo dispuesto en la Ley 411 de 1997 que ratificó el convenio 151 de la OIT y, en consecuencia, a expedir el Decreto reglamentario sobre la materia.
 
12. Salud Pública
 
El Gobierno garantiza resolver la problemática laboral de los trabajadores de la salud, en todos sus niveles y detener el proceso de privatización de los hospitales y demás entidades del sector público, así mismo, el Gobierno se compromete a convocar la Mesa Nacional de Salud, con agenda especifica, en el marco de la Comisión Nacional de Concertación.
 
13. Comisiones sindicales
 
En desarrollo del Articulo 39 de la Constitución Política que consagra los permisos sindicales como una de las garantías necesarias para el cumplimiento de la gestión de los representantes sindicales, se acuerda que para el otorgamiento de los mismos en el sector público, se debe tener en cuenta que es competencia del nominador, mediante acto administrativo, concederlos previa solicitud de las organizaciones sindicales, en las cuales se precise, nombres completos de los representantes, finalidad del permiso y duración periódica.
 
El Gobierno Nacional aplicará los criterios anteriores en las entidades del orden nacional. En lo que tiene que ver con las entidades territoriales, expedirá una circular informativa que permita que, en uso de su autonomía administrativa, los alcaldes y los gobernadores expidan los actos administrativos, referentes a los permisos sindicales para empleados públicos del sector educativo y demás trabajadores del sector público, conforme a lo establecido en la ley.
 
De ser necesario, el Gobierno Nacional coordinara una reunión con los entes territoriales para que, conjuntamente con las organizaciones sindicales, se pueda explicar el alcance de la circular y de la autonomía de los entes territoriales. Se reconoce que los permisos sindicales, respetando la individualidad de cada caso, son un instrumento importante para le desarrollo de la actividad sindical.
 
14. Madres comunitarias
 
Entre el 2009 y el 2010 el Gobierno Nacional adelantará un programa de educación básica para Madres Comunitarias, el cual hará énfasis en psicología y pedagogía infantil. En el horizonte de su profesionalización  las madres comunitarias  accederán a créditos educativos para estudios superiores, a través de los programas de crédito educativo existentes en el ICETEX.
 
Teniendo en cuenta la concertación que se adelanta con el ICBF, que las partes apoyan, empresarios y trabajadores instan al gobierno a avanzar en un proceso que permita mejorar sustancialmente la bonificación que reciben las madres comunitarias y el balance nutricional de la dieta infantil.
 
15.  Política de empleo
 
El Gobierno Nacional se compromete a implementar una política que propenda por la erradicación del trabajo informal, estimulando el trabajo decente por medio de la contratación directa sin discriminación de edad, sexo, raza o condición política o social, eliminando todas las formas de precarizacion de las relaciones laborales y protegiendo a los trabajadores y trabajadoras cabeza de familia.
 
16. Actualización salarial
 
El Gobierno, los empleadores y los trabajadores, acuerdan actualizar el salario mínimo legal en el 14 % y el subsidio de transporte en el 20%, a partir del 1 de enero de 2009.
 
 
TARSICIO MORA GODOY                                              DOMINGO TOVAR ARRIETA
Presidente CUT                                                                    Secretario General CUT
 
JULIO ROBERTO GÓMEZ ESGUERRA                      WILLIAM MILLAN MONSALVE
Secretario General CGT                                                  Secretario General Adjunto CGT                     
 
 APECIDES ALVIS FERNANDEZ                                    MIGUEL MORANTES
Presidente CTC                                                                  Secretario General CTC
    
JESUS ERNESTO MENDOZA                                         ANSELMO GÓMEZ
Presidente CPC                                                                 Secretario General CPC

Artículos relacionados
Centrales obreras de Colomia proponen agenda de 16 puntos al presidente Álvaro Uribe
Publicado enColombia
Jueves, 20 Noviembre 2008 20:22

El doloroso y discutido parto del siglo XXI

El historiador inglés Eric Hobsbawn, en su controvertido ensayo El corto siglo XX, abre toda una polémica al afirmar que los años que van de 1914 a 1991 son los que deben considerarse como los verdaderos límites de dicho siglo. Y, curiosamente, no es tanto el año de comienzo como el de finalización del período lo que más genera controversia. El comienzo de la primera guerra mundial y el final de la guerra fría serían, entonces, el alfa y el omega de una época caracterizada por una disputa por la hegemonía mundial de la que en 1991 saldría victorioso el imperio norteamericano, luego de la caída incruenta de la Unión Soviética.

En un contexto diferente, pero teniendo como eje central la misma idea de que se iniciaba una etapa unipolar en la que Estados Unidos era la única potencia dominante, los neoconservadores norteamericanos liderados por Donald Rumsfeld, Dick Cheney, Richard Perle y Paul Wolfowitz dieron a conocer en 1997 su Proyecto para un nuevo siglo americano, que se convertiría en la guía de las políticas de las dos administraciones de Bush hijo, cuyo gobierno está por concluir. Sin embargo, el fracaso de la invasión a Iraq y el escalamiento del conflicto en Afganistán parecen no sólo enredar la realidad del “nuevo siglo norteamericano” sino igualmente cuestionar la finalización del siglo XX, y por tanto el inicio del XXI.

Sin pretender terciar en la disputa sobre la periodización, lo que no parece claro en ella es el puesto que, como suceso histórico, debe ocupar el breve pero impactante lapso en el que las ideas neoliberales llegaron a constituirse en hegemónicas (el “pensamiento único”) y cuyo ciclo parece haberse cerrado con la actual crisis económica. Porque ya casi nadie duda de que la caída de la Unión Soviética no es más que un corolario de los cambios que se inician en la década de los 80 y que llevan al frenesí las lógicas del mercado, la globalización y la uniformidad cultural, hasta el punto de llegar a hablarse del “fin de la historia”. Pues, bien, de no ser el colapso del socialismo real el hito que diera por finalizado el siglo XX, bien pudiera ser que hasta ahora estemos asomándonos al nuevo siglo, y con él a desconocidas formas de la hegemonía. Pues no debe olvidarse que paralelamente al predominio de las políticas neoliberales, y en alguna medida como su contrapartida, se dio la emergencia de China como potencia económica de primer orden, que alcanzó, en la nueva división del trabajo, el papel de “zona industrial” que la ha catapultado como el proveedor fundamental de bienes manufacturados, apoyándose en las ventajas comparativas de su cultura milenaria, el bajo costo de la fuerza de trabajo y su gran cantidad de mano de obra.

El reverso de la moneda lo encontramos en el proceso de desindustrialización norteamericano, cuya actividad manufacturera pasó de representar el 21 por ciento de esa economía en 1980 a tan solo el 12 en 2005, mientras los servicios financieros pasaban en el mismo lapso, de 15 a 21 por ciento. La tercerización de la economía (su tránsito de la manufactura al sector servicios), que fue presentada por algunos analistas como un salto cualitativo hacía una “sociedad posindustrial”, en realidad se ha convertido en una trampa. En primer lugar, los servicios no financieros con tecnología de punta (cuyo paradigma son las comunicaciones y la transmisión electrónica de datos) fueron incapaces de jalonar un ciclo al alza permanente, ya que movilizan muy poca fuerza de trabajo; en segundo término, al ser apoyado el proceso económico en forma preponderante en un consumo a debe, los puestos de trabajo que reemplazaron los empleos industriales exportados se centraron en servicios como el comercio de todo tipo, el transporte y los servicios personales, que con remuneraciones y condiciones laborales inferiores han terminado por traducirse en una incapacidad creciente del norteamericano medio para honrar sus deudas, siendo las más importantes en términos macroeconómicos aquellas asociadas a la adquisición de bienes de consumo durable, como los inmuebles y los automóviles.

Crisis y perspectivas


Es, pues, en ese contexto en el que debemos ubicar no sólo las causas de la actual crisis, que va más allá de los efectos de la desregulación financiera llevada a ultranza, sino asimismo las perspectivas que, como solución, nos esperan. Máxime si se tiene en cuenta que las medidas de rescate financiero no han terminado por reactivar el crédito ni reanimar a las bolsas. Como tampoco las bajas en las tasas de interés de los Bancos Centrales de los países desarrollados han tenido efectos sobre la demanda y la fluidez de los préstamos. Acá, por tanto, cabe preguntarse si el capital político con el que cuenta todo nuevo presidente puede usarse, en el caso de Estados Unidos, para implementar medidas más audaces. En ese sentido, es bueno precisar cuál es el mandato real con el que se asume el poder, y para ello parece un buen indicador inquirir en el pensamiento de los verdaderos arquitectos del discurso que esgrime el electo Barack Obama.

En el área económica debe destacarse la presencia de Robert Reich, ministro del Trabajo de Bill Clinton, quien considera que los análisis sobre el proceso de globalización no han sido suficientemente exhaustivos, y que han pasado por alto, por ejemplo, la profundización de las asimetrías sociales, incluso al interior de los países desarrollados. De otro lado, en su concepto de supercapitalismo (el año anterior publicó el libro Supercapitalismo: la transformación de los negocios, la democracia y la vida cotidiana), considera que la competencia intercapitalista lleva a que formas de corrupción como los sobornos se conviertan en práctica común, así como llama la atención sobre el papel creciente de las compañías en el cumplimiento de sus ‘deberes’ sociales y lo que eso significa como socavamiento de la ‘democracia’. Con lo que, sin darle nombre, se refiere a la lenta pero segura introducción del corporativismo como modelo de Estado (en el fondo, el corporativismo no es más que el gobierno directo de las corporaciones, por encima de la representatividad universal de los ciudadanos), y también a la consecuente amenaza para la ‘democracia’ a la que con frecuencia alude en sus escritos.

Sin embargo, la pregunta grande gira alrededor de cuán reversibles son los procesos iniciados. La tendencia a la desindustrialización de Norteamérica parece imparable. La industria del automóvil, por la cual Obama toma partido definitivamente (hasta el punto de significarle un primer choque con el gobierno saliente de Bush), solicita un paquete de ayuda de 50 mil millones de dólares, que de concretarse y darse como préstamo puede deslegitimar la parte del rescate de los bancos que ha asumido la forma de capitalización (inyección de liquidez a cambio de acciones), pues éstos reclamarían por no ser tratados de igual manera. Pero, de asumir tal rescate la forma de capitalización, es decir, la nacionalización parcial o total de un sector que ha sido el símbolo de la empresa privada, el discurso del mercado es susceptible de un golpe demoledor. Pero, más allá de lo que suceda en el corto plazo, pocos apuestan por la industria automovilística norteamericana en el mediano plazo. Que la India y China estén en condiciones de producir autos de gama baja, a costos cercanos a los tres mil dólares, deja muy poco espacio para la producción de autos norteamericanos más costosos, en una época en la que los salarios de los grupos medios han descendido. Algunos expertos consideran que la industria del automóvil en los Estados Unidos debiera dedicarse a la producción de componentes de alta tecnología y abandonar el ensamblaje de coches.

El contraste es notorio con una economía emergente como la de China. A comienzos de la segunda semana de noviembre, ésta anunciaba un paquete de estímulo económico de 586 mil millones de dólares (15 por ciento de su PIB), no para rescatar empresas del sector financiero sino para invertir durante dos años en 10 macroproyectos que cobijan medio ambiente, transporte e infraestructura. La economía china creció en el tercer trimestre del presente año a una tasa de 9 por ciento, lo que significa una desaceleración del 1,14 si se compara con el mismo trimestre de 2007. Por lo cual, con una respuesta que parece incluso desproporcionada, China envía un doble mensaje a Occidente: de un lado, que está dispuesta a defender su histórica tasa de crecimiento de dos dígitos a como dé lugar, y, del otro, que se equivocan quienes consideran que, por el gran peso de las exportaciones en la composición de su producto, su suerte está atada indefectiblemente a la de los países del centro. Que existe actualmente un acoplamiento entre la economía china y la estadounidense es algo innegable, pero otra cosa es creer que por eso no se pueda dar, con el tiempo, un desacople relativo. La sustitución de demanda externa por demanda interna, que ya el último congreso del Partido Comunista Chino había planteado, con el reciente paquete de estímulos deja de ser una posibilidad teórica para convertirse en una realidad que habrá de marcar en el futuro la correlación de fuerzas en el mundo.

La posibilidad de reactivar la economía mediante inversión estatal en grandes obras de infraestructura se limita seriamente cuando las economías ya cuentan con un significativo déficit fiscal, como es el caso de la economía estadounidense. Como bien señala Robert Rubin, otro referente teórico de Obama, los crecientes déficits terminarán debilitando al dólar, por lo cual se hace necesario tanto el ajuste fiscal como el de cuenta corriente. Bajo ese panorama, la probabilidad de que la actual recesión se convierta en depresión profunda se torna significativa.

Planes soterrados


Ello abre paso a una tensa situación internacional. Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad de Jimmy Carter (1977-1981) y considerado por algunos el verdadero mentor de Obama, en su libro El gran tablero mundial cree que lo esencial del juego geopolítico se libra en Asia Central, y que la aceptación de Estados Unidos como única potencia militar, así como la creación de un núcleo político de responsabilidad compartida (conformado, además de Estados Unidos, por Europa y Japón) es lo más conveniente para el mundo. Sin embargo, desde 1997, año de publicación del libro, hasta hoy, se han dado cambios dramáticos en el ajedrez mundial, como el renacimiento de Rusia y el crecimiento monumental de China (que centra su estrategia en “el ascenso pacífico”), que deben haber alterado la visión de Brzezinski. Este internacionalista, considerado el iniciador de la caída de la Unión Soviética –pues se dice que fue quien diseño los sucesos que la llevaron a involucrarse en Afganistán– y asimismo a quien también se le considera artífice de la destrucción de Yugoslavia, se muestra partidario de dinamitar a los rivales de Estados Unidos desde adentro. Algunos aseguran que él está detrás de los movimientos de liberación del Tíbet y de la conversión del Dalai Lama en figura mediática. ¿Estaremos entrando en la etapa de los intentos de balcanización de Asia, incluida China? De ser así, y seguimos la lógica de Hobsbawn, podemos decir que el siglo XX resucitó o que el siglo XXI parece, hasta ahora, su clon.

Parece, entonces, que del papel que desempeñen los movimientos populares en esta crisis seguramente dependerá el verdadero alumbramiento del siglo XXI. Las reacciones por el desempleo galopante ya comienzan a mostrar síntomas de que los sectores trabajadores no parecen dispuestos a aceptar pasivamente peores condiciones que las que ya padecen. En Barcelona, los trabajadores de la filial de la Nissan en esa ciudad apedrearon la sede cuando se enteraron de que había despidos masivos. Los choques de clase parecen, entonces, regresar con fuerza. Sin embargo, la izquierda da la impresión de seguir aún sedada y en la defensiva. Las crisis son dolorosas pero al fin y al cabo son oportunidades, y la responsabilidad histórica de quienes de verdad creen que otro mundo es posible es hoy seguramente mayor. Definitivamente, no parece un momento para vacilaciones.
Publicado enEdición 140