Lunes, 31 Julio 2017 06:48

¿La nueva lucha de clases?

¿La nueva lucha de clases?

Con ese título, más que sugerente y actual, el economista Michael Lind, director y fundador del programa sobre el crecimiento económico del Instituto New America, publicó un ensayo en la revista American Affairs, en su número más reciente.

Según Lind, la lucha de clases tradicional tiene lugar actualmente entre los trabajadores y una moderna clase gerencial (managerial). Sugiere que “la lucha de clases que siguió a la guerra fría se tornó en trasatlántica entre élites corporativas, financieras y profesionales, en oposición a una clase trabajadora populista que, hasta ahora, ha culminado en Brexit y la elección de Donald Trump.” El “capitalismo meritocrático –dice– está amenazado desde su interior por una ‘nueva clase’, consistente en intelectuales progresistas, profesores, periodistas y activistas de organizaciones no lucrativas que pudieran ser aún más poderosos que los banqueros y los directores de corporaciones”. Agrega que “conservadores, neoliberales y libertarios no han podido explicar esos fenómenos por el desconocimiento o la negación explicita de la existencia de una lucha de clases. El marxismo, al menos habla de clases y conflicto de clases seriamente.

“Afortunadamente –continúa– existe un cuerpo de pensamiento que trata de explicar la confusión: James Burham con su teoría de la ‘revolución de la clase dirigente’ (mangerial) y John Kenneth Galbraith, en su libro sobre El nuevo estado industrial. No obstante sus diferencias ideológicas, coinciden en la definición de una relación diferente que se puede llamar la ‘nueva lucha de clases’.”

Sugiere que a finales del siglo XX la nueva clase dirigente (managerial) elude el contrato con la clase trabajadora tradicional mediante la trasnacionalización de sus operaciones. La mano de obra no calificada es necesaria en los países industrializados (migración) y la calificada o semicalificada en los países en proceso de industrialización hacia los que se transferirán las inversiones. El hecho es que en ambos casos se benefician del bajo costo de la mano de obra.

Es interesante cómo se fundamenta en esta concepción de lucha de clases para introducir el tema de los tratados comerciales. Estados Unidos y otras naciones industrializadas –dice– han decidido abolir barreras tradicionales al comercio mediante la armonización en las normas "multirregionales" con tratados como el TLCAN. "Esta variante refleja los intereses de las trasnacionales, no de las clases trabajadoras." Algunos de sus resultados son la depresión relativa de los salarios, y la evasión legal de impuestos. Es el caso de inversionistas en Wall Street y en Londres o en la defensa de los derechos sobre la propiedad industrial de la tecnología proveniente del Valle del Silicon y de la industria farmacéutica. Citando a Friedman y Krugman, toca otros temas como la conveniencia de la migración indocumentada en países donde existe el Welfare o el seguro social, pero en los que los indocumentados no tienen derecho a ellos. Habrá que comentar las propuestas y contradicciones expresadas por Lind más ampliamente. Por el momento, valga incorporar una de sus conclusiones al tema actual de la revisión del TLCAN. Tiene razón cuando dice que en los tratados comerciales la defensa de los intereses de las industrias nacionales rápidamente se convierte en la defensa de las trasnacionales, debido a la integración de las cadenas de producción. En cambio, son asimétricos tratándose de la protección laboral. Ejemplo de ello es la cláusula que en el TLCAN se refería a la protección de los trabajadores. Su aplicación y beneficio real fue marginal y ni por asomo garantizó una de las aspiraciones del sector: un tráfico más flexible de la mano de obra entre los países firmantes.

Dejar de lado una vez más la protección laboral redundaría en una mayor profundización en la pésima redistribución de la riqueza y el deterioro de sus condiciones de vida con las consecuencias que están a la vista.

Publicado enSociedad
Viernes, 23 Junio 2017 17:03

Para aprender y proyectar

Para aprender y proyectar

Una negociación intensa. Esa ha sido la marca que resalta de la discusión del pliego de solicitudes presentado por los estatales a su patrón. El factor Fecode contribuyó de manera sustancial a ello, sin duda, llevando al Gobierno a un terreno resbaladizo, y propiciando que los trabajadores busquen la calle como principal escenario para presionar un resultado favorable en sus demandas.

 

En ese ambiente, donde se presentan paros de 24, 48 y 72 horas de algunos sectores de los estatales, se alcanza el acuerdo del incremento salarial, no sin vivir prolongadas discusiones sobre los derechos de los trabajadores y la situación económica del país, para acordar un incremento salarial del IPC causado en el 2016 (5,75%) más un 1 por ciento. Logro agridulce que refleja una correlación de fuerzas que aún no es favorable para los contratados. Falta mucha labor educativa y organizativa para que así sea.

 

En todo caso, la dinámica ganada en la negociación refleja con claridad el criterio con el cual llegamos algunos sectores a esta negociación: encararla con el reto de superar anteriores experiencias, donde el Gobierno impuso criterios o firmó acuerdos que luego incumplió. Con esa claridad por parte de los delegados de los trabajadores, fue instalada en marzo la mesa para la concertación, debiendo parar la misma el 6 de abril por una tutela interpuesta por otras organizaciones sindicales que exigían participación en la negociación. El 25 de mayo la mesa retoma actividades, proyectadas según la ley para veinte días hábiles, los cuales resultaron insuficientes, acordando una prórroga de 8 días que terminan el 17 de junio.

 

Ampliación de tiempos que denota la dificultad afrontada para abordar el pliego, mucho más cuando la representación de los trabajadores corre a cargo de diversidad de organizaciones (Cut, Cgt, Ctc, Únete, Fenaltrase, Utradec, Fecotraservipúblicos), sin afinidad de objetivos y criterios para encarar la defensa de sus representados.

 

Como siempre, ante la opinión pública el único punto que ventila el Gobierno es el concerniente al salario mínimo, sin aclarar aspectos sustanciales en la negociación como superación de la informalidad contractual, ampliación de nómina, política de género y otros.

 

De la negociación afrontada en el 2017, y con el criterio de sacar lecciones de la misma que sirvan como aprendizaje al conjunto del movimiento sindical y social, resumimos en 4 aspectos las principales temáticas por apropiar.

 

Criterios mínimos para los pliegos de solicitudes

 

  1. Los pliegos de peticiones deben ser elaborados con la participación del conjunto de asociados, implementando para ello talleres y llevándolos a asamblea general para su aprobación. Hay que actuar así porque aún predomina el viejo método de que dos o tres elaboran los pliegos y son pocos quienes los aprueban.
  2. Cuando los pliegos de peticiones sean unificados, es decir de varios sindicatos, los mismos deben ser aprobados por asambleas de cada uno de los sindicatos y por una asamblea conjunta.
  3. Los pliegos deben contener aspectos económicos, culturales, laborales, administrativos y políticos, definidos con precisión en tiempo, modo y lugar. Así hay que proceder pues por lo general son muy genéricos y a veces son abstractas, lo cual le quita fuerza a la negociación.

 

¿Cómo debe funcionar la comisión negociadora?

 

La experiencia es que la comisión negociadora de los trabajadores es muy desigual, integrada por compañeros que nunca han estado en una comisión de estas –son delegados por primera vez para enfrentarse a una negociación macro como ésta.

 

Para evitar improvisaciones, la experiencia enseña que deben definirse previamente los perfiles para quienes la conformen, garantizando dirigentes que tengan, por lo menos un buen nivel: técnico y académico, y con conocimiento del desarrollo de los puntos centrales de la negociación.

 

Y para preparar el relevo directivo, en la comisión negociadora debe garantizarse un equilibrio entre compañeros con experiencia y quienes están en un proceso de desarrollo y aprendizaje.


Al respecto, de la negociación del presente año, hay que destacar lo siguiente:

 

  1. Persisten los desniveles pronunciados entre los negociadores de los trabajadores –en información, conocimiento, prácticas y experiencia.
  2. Garantizando la asistencia de dirigentes ya forjados y otros en proceso formativo, debe certificarse que unos y otros posean conocimiento básico de la estructura del Estado y las competencias de cada una de ellas, para que puedan interpelar en la discusión que tienen que ver con el funcionamiento de todo el Estado colombiano.

 

De igual forma, deben tener conocimiento del presupuesto nacional, departamentales y municipales, es decir, que conozcan cómo se aprueban, ejecutan, modifican, cuándo hay un traslado de rubro, etcétera; además, es fundamental tener capacidad técnica mínima en estos aspectos. Otro elemento es conocer la política económica del Gobierno, sus características y deficiencias.

 

Un aspecto que no debe repetirse: la negociación aún en curso tuvo dificultades en la mesa central de negociación por cuanto no había precisión en los objetivos fundamentales perseguidos; nos tocó hacer una discusión sobre la marcha y precisarlos. También debe tenerse claridad de la metodología, los espacios y los cronogramas de la negociación, porque de ello depende el ritmo de la negociación. En la negociación que encaramos en un primer momento el gobierno impuso el ritmo, lo que por fortuna corregimos a tiempo, reencausándolo.

 

Este descuadre pudo tomar formar porque en las primeras de cambio la coordinación entre los negociadores no fue la mejor, prevaleciendo protagonismo, prevenciones, rivalidades, las que en ocasiones afloraron en medio de la negociación; por fortuna pudimos superar este desfase a través de la discusión colectiva y estableciendo unos voceros, garantizando que esos tuvieran un manejo metodológico definido, donde la participación descansara en todos y no únicamente en el vocero.

 

Otra experiencia importante: el manejo de la información. En esta oportunidad fuimos oportunos en la expedición de boletines sobre cada negociación, el whatsapp y otro medios fueron utilizados, permitiendo que los trabajadores y los dirigentes sindicales del resto del país tuvieran un conocimiento efectivo del desarrollo de la negociación, lo que facilitó la programación y realización de los mítines, plantones y posteriormente los paros, y desarrollar el gran paro del magisterio colombiano, y los paros del sector estatal de 24, 48, 72 horas, e incluso algunos indefinido acompañando a Fecode.

 

No puede dejarse pasar que en la negociación se definió que el principal instrumento de lucha de los trabajadores, para acompañar la discusión del pliego, era la movilización, de tal forma que pudiéramos ir a las calles, ubicarnos en ellas, presionando la negociación al tiempo que ampliábamos hacia la sociedad en general el contenido de nuestras demandas.

 

Experiencias sindical y política

 

  1. 1. Logramos denunciar y afectar ante la opinión pública la política económica neoliberal del Gobierno, se descascaró el carácter demagógico y represivo de Juan Manuel Santos.
  2. Logramos demostrar ante la opinión pública la justeza de nuestras peticiones, así lo reflejaron las encuestas realizadas en televisión y en radio, donde la opinión fue ampliamente favorable a las peticiones de los trabajadores; el impacto que esto generó en los medios los llevó a ser más prudentes en el manejo de la información, obligándose a brindarnos algunos minutos para exponer nuestras ideas.
  3. Las movilizaciones del magisterio y los estatales estimularon a otros sectores para la lucha a nivel nacional; el Comando Nacional Unitario, integrado por las centrales y la federaciones estatales, entre ellas Únete, desarrollaron actividades de coordinación a nivel nacional y a nivel territorial.
  4. En relación con el salario: se firmó un acuerdo parcial del salario para el sector público, de la inflación causada en el 2016 (5,75%) más un 1 por ciento sobre el IPC. La forma y el método como se logró el acuerdo, generó críticas internas en la bancada de los trabajadores negociadores, al considerar Únete que el momento en que esto ocurrió no era el mejor ya que le generaba un vacío a Fecode; sin embargo, al imponerse la lógica de la mayoría debimos firmar el acuerdo parcial de salario.

 

Pendientes

 

  1. 1. Tras lograr una prorroga de ocho días, continúa la negociación en medio de paros y de la movilización, la cual termina el 16 o el 17 de este mes. El 8 de junio, por ejemplo, los trabajadores de la Aeronáutica Civil lograron (tres organizaciones filiales de Únete) afectar el tráfico en más de 15 aeropuertos del país, y se preparan para concretar nuevas jornadas de protesta y movilización durante esta semana.
  2. Alcanzamos avances en la política de género: de 21 puntos alcanzamos 19.
  3. Seguimos negociando y están pendientes de resolución la inmensa mayoría de puntos del pliego presentado. Hay que destacar el incumplimiento del acuerdo colectivo vigente para los años 2013- 2015, no cumplido en un 60 por ciento por el Gobierno (en materia de derechos, administrativo, garantías).
  4. La Carrera Administrativa: estamos discutiendo la necesidad de que en el sector público se apruebe un escalafón de la administración pública, que permita que los trabajadores, teniendo en cuenta su antigüedad, su mérito, su desarrollo en la formación y capacitación, puedan ascender de manera automática –en la actualidad no tienen derecho a ascenso, la planta de personal está congelada en relación con la estructura del empleo público.
  5. También planteamos la necesidad de hacer un pacto sobre trabajo digno y decente en la administración pública, aplicando los criterios y condiciones establecidos por la OIT para ello.
  6. En el punto de derechos y garantías sindicales, estamos negociando el derecho a un programa de televisión para los trabajadores, dirigido por las centrales; también está el punto concerniente a los permisos sindicales, con modificación del decreto 160 (que reglamenta el derecho de negociación a los empleados públicos, modificación que debe ser concertada entre el Gobierno y los trabajadores)
  7. Exigimos, asimismo, que la Ministra de Educación derogue la directiva 037, mediante la cual ordenó el no pago de los salarios de los docentes, y que el Alcalde de Bogotá le de desarrollo al pliego presentado por la ADE, del cual no han atendido ni una sola petición.

 

* Presidente de la Unión de trabajadores del Estado y los servicios públicos

Publicado enEdición Nº236
La Revolución Rusa, según García Linera

¿Qué visión puede tener un revolucionario del siglo XXI en América latina sobre la epopeya de los bolcheviques 100 años después? Nadie mejor que Alvaro García Linera para hacer una reelectura de la revolución bolchevique en su centenario.


En el libro ¿Qué es una revolución?, con el subtítulo De la Revolución Rusa de 1917 a la revolución de nuestros tiempos (Editorial Akal) García Linera rehace toda la trayectoria de las narrativas sobre la Revolución Rusa en un texto denso y lleno de elementos para pensar la contemporaneidad de la revolución.


Antes que nada García Linera constata la dimensión del fenómeno en sus proporciones históricas: “La revolución soviética de 1917 es el acontecimiento político mundial más importante del siglo XX, pues cambia la historia moderna de los Estados, escinde en dos y a escala planetaria las ideas políticas dominantes, transforma los imaginarios sociales de los pueblos devolviéndoles su papel de sujetos de la historia, innova los escenarios de guerra e introduce la idea de otra opción (mundo) posible en el curso de la humanidad”.


La Revolución Rusa anunció el nacimiento del siglo XX, poniendo la revolución como “referente moral de la plebe moderna en acción”. “Revolución se convertirá en la palabra más reivindicada y satanizada del siglo XX”.


Por ello, “en los últimos 100 años morirán más personas en nombre de la revolución que en nombre de cualquier religión”, con la diferencia de que “en la revolución la inmolación es a favor de la liberación material de todos los seres humanos”.


Enseguida García Linera encara la revolución como “momento plebeyo”, que es “la sociedad en estado de multitud fluida, autorganizada, que se asume a sí misma como sujeto de su propio destino”, antes de definir el significado de la Revolución Rusa. Linera critica las visiones reduccionistas de la Revolución Rusa, las que la reducen a la toma del Palacio de Invierno y a la instauración de un nuevo gobierno. “La revolución no constituye un episodio puntual, fechable y fotografiable, sino un proceso largo, de meses y de años, en el que las estructuras osificadas de la sociedad, las clases sociales y las instituciones se licúan y todo, absolutamente todo lo que antes era sólido, normal, definido, previsible y ordenado se diluye en un ‘torbellino revolucionario’ caótico y creador”.


La combinación extraordinaria de una serie de eventos y factores es lo que hace posible la revolución: “Las revoluciones son acontecimientos excepcionales, rarísimos, que combinan de una manera jamás pensada corrientes de lo más disímiles y contradictorias, que lanzan a la sociedad entera, anteriormente indiferente y apática, a la acción política autónoma”.


Una revolución, según García Linera, “es, por excelencia, una guerra de posiciones y una concentrada guerra de movimientos”, acercando a Lenin y Gramsci. En la intensa lucha ideológica previa, los bolcheviques se van haciendo políticamente hegemónicos en las clases subalternas. “En realidad, la insurrección de octubre simplemente consagró el poder real alcanzado por los bolcheviques en todas las redes activas de la sociedad laboriosa”, que “se presenta más que como ‘dualidad de poderes’, como ‘multitud de poderes locales’”.


Así, para García Linera, la contraposición entre revolución y democracia es un falso debate, porque una “revolución es la realización absoluta de la democracia”. De la misma forma que es una interpretación equivocada considerar que las revoluciones son imposibles sin una “guerra de movimientos” que construye, a lo largo del tiempo, las condiciones del triunfo revolucionario. Por ello Lenin defiende el concepto de “frente único” en los debates de la Internacional Comunista, explicitado por Gramsci sobre las sociedades orientales y occidentales.


Hay un aspecto universal de la revolución soviética que radica “en la victoria cultural, ideológica, política y moral de las corrientes bolcheviques en la sociedad civil”. Enseguida García Linera retoma los términos en que él caracterizó las etapas de la revolución boliviana, al enfocar las relaciones entre el momento jacobino leninista y el momento gramsciano hegemónico. El se refiere al momento jacobino como “el punto de bifurcación de la revolución”, que no tiene que ver con un momento de ocupación de instalaciones del viejo poder, ni del desplazamiento de las viejas autoridades. “Las revoluciones del siglo XXI muestran que esto último llega a realizarse por vía de elecciones democráticas”.


“El punto de bifurcación o momento jacobino es este epítome de las luchas de clase que desata una revolución”, es “un tiempo donde los discursos enmudecen, las habilidades de convencimiento se repliegan y la lucha por los símbolos unificadores se opaca”.


En la revolución cubana fue la batalla de Girón, en el gobierno de Allende el golpe de Pinochet, en Venezuela el paro de actividades de Pdvsa y el golpe de Estado en 2002, en Bolivia el golpe de Estado cívico-prefectural de septiembre de 2008. La importancia de ese momento “jacobino-leninista” radica en instituir “de forma duradera, el monopolio de la coerción, de los impuestos, de la educación pública, de la liturgia del poder y de la legitimidad político-cultural”. Esa combinación inseparable de los momentos “hace que una revolución con un momento gramsciano sin un momento leninista sea una revolución trunca, fallida”.


El libro desemboca en la discusión de lo que es el socialismo. García Linera incorpora la idea de que si una revolución no se propaga a otros países termina agotándose. Frente a esa y a otras dificultades, observa: “Uno desearía hacer muchas cosas en la vida, pero la vida nos habilita simplemente a hacer algunas. Uno desearía que la revolución fuera lo más diáfana, pura, heroica, planetaria y exitosa posible –y está muy bien trabajar por ello– , pero la historia real nos presenta revoluciones más complicadas, enrevesadas y riesgosas. Uno no puede adecuar la realidad a las ilusiones, sino todo lo contrario: debe adecuar las ilusiones y las esperanzas a la realidad a fin de acercarla lo más posible a ellas, enriqueciendo esas ilusiones a partir de lo que la vida real nos brinda y enseña”.


En el análisis concreto da la dinámica de la Revolución Rusa, García Linera advierte de que “ninguna revolución tiene un contenido predeterminado”, lo que fue generando el carácter de la Revolución Rusa fue la forma en que los bolcheviques fueron encarando las trasformaciones revolucionarias. “El socialismo no es la estatización de los medios de producción”, sino, en términos leninistas: “no es más que el monopolio capitalista del Estado puesto al servicio de todo el pueblo y que, por ello, ha dejado de ser monopolio capitalista”.


“... el socialismo jamás podrá ser la socialización o la democratización de la pobreza, porque fundamentalmente es la creciente socialización de la riqueza material”. “A contracorriente de lo que la izquierda mundial creyó durante todo el siglo XX, la estatización de los grandes medios de producción, de la banca y del comercio no instaura un nuevo modo de producción ni instituye una nueva lógica económica –mucho menos el socialismo– , porque no es la socialización de la producción”. “En otras palabras, uno de los fetiches de la izquierda fallida del siglo XX: ‘la propiedad del Estado es sinónimo de socialismo’, es un error, una impostura. Incluso hoy se tiene un izquierdismo edulcorado que, desde la cómoda cafetería en la que planifica terribles revoluciones a partir de la espuma del capuchino le reclama a los gobiernos progresistas más estatizaciones para instaurar el socialismo inmediatamente”.


En la parte final del libro García Linera se detiene en una de sus (justas) obsesiones actuales: el rol del tiempo en la resolución de los problemas económicos. En el se demuestra el fracaso total del comunismo de guerra y como Lenin justifica e introduce a la NEP (Nueva Política Económica) para organizar la economía soviética en las condiciones de enorme retroceso social provocado por las devastaciones del país.


“La regla básica del marxismo de que la base material de la sociedad influye las otras esferas no siempre es tomada en cuenta por los revolucionarios, que pueden llegar a sobredimensionar la voluntad y la acción política como motores de cambio”. Sin embargo, “sin base material, no existen potencialidades revolucionarias que espolear y, por tanto, devienen en impotencia discursiva”. La NEP derrumba buena parte de las ilusas concepciones pre-constituidas acerca de la construcción del socialismo, ayuda a precisar lo que el socialismo es en realidad y fija con claridad las prioridades que una revolución en marcha debe resolver.


“El socialismo como construcción de nuevas relaciones económicas no puede ser una construcción estatal ni una decisión administrativa; sino, por encima de todo, una obra mayoritaria, creativa y voluntaria de las propias clases trabajadoras que van tomando en sus manos la experiencia de nuevas maneras de producir y gestionar la riqueza”.
Así, “la lucha por un nuevo sentido común y estructuras organizativas de las clases trabajadoras son las tareas fundamentales en el proceso revolucionario”. “La economía y la revolución mundial representan entonces las preocupaciones post insurreccionales”.


“En síntesis, el socialismo es un larguísimo período histórico de intenso antagonismo social, en el que, en lo económico, las relaciones capitalistas de producción y la lógica del valor de cambio siguen vigentes, pero que, en su interior, desde sus entrañas, en el ámbito local, nacional, surgen una y otra vez incipientes, intersticiales y fragmentarias formas de trabajo comunitario, asociado, que pugna por expandirse a escalas regionales y nacionales”. “El socialismo no es pues un modo de producción ni un destino. Es un espacio histórico de intensas luchas de clases...”


¿Por qué fracasó la revolución soviética? Porque no ha logrado ensamblarse con otras revoluciones. Y porque el Estado ha asumido el protagonismo de los cambios y las decisiones sociales, lo cual es un camino rápido al fracaso. Pero quedó de esa revolución la experiencia más prolongada de una revolución social.


“Hoy recordamos la revolución soviética porque existió, porque por un segundo despertó en los plebeyos del mundo la esperanza de que era posible construir otra sociedad...” “Pero también la recordamos porque fracasó de manera estrepitosa, devorando las esperanzas de toda una generación de clases subalternas.”


Aunque cito a García Linera ampliamente para darle la palabra de forma textual, aunque sea un libro relativamente pequeño –cerca de 100 páginas–, estoy seguro de que hay muchos otros argumentos que vale la pena que consideremos hoy. Pero bastan esos para que se reafirme que la mejor fuente para encarar el pasado, el presente y el futuro es la práctica revolucionaria, que permite a García Linera extraer ese conjunto de extraordinarias lecciones. En comparación con seminarios tristes, encerrados en claustros académicos, que celebran los cien años de 1917, lejos de la realidad histórica y política contemporánea este texto reafirma a García Linera como el intelectual latinoamericano contemporáneo más importante.

Publicado enCultura
Viernes, 16 Junio 2017 06:44

Tres despachos sobre Lenin (2017)

Tres despachos sobre Lenin (2017)

La presencia. Así los tiempos. Lo más que se puede esperar de la política cotidiana es cero referencia a Lenin (desaparecida la "amenaza comunista" el mainstream pierde interés en vilipendiarlo), o... su abrazamiento "desde la derecha". Allí está el supuesto "destape" de S. Bannon el principal asesor de Trump: “Soy un leninista. Lenin quería destruir el Estado y éste también es mi objetivo. Quiero derrumbar todo y destruir el establishment actual” (The Daily Beast, 22/8/16). Pero este tipo de confesiones es capaz de excitar sólo a los liberales ("¡los dos extremos se juntan!"). Si bien en la izquierda hay una larga tradición de leer a los conservadores que a veces "ven más" (Benjamin lee a Schmitt, Zizek a Sloterdijk, etc.), no hay nada así en la derecha (bueno, Sloterdijk sí lee a Lenin y justo sobre su insistencia en demoler los aparatos del anciene régime –véase: Après nous le déluge, 2016, p. 145-163–, pero es Sloterdijk). Dudo que Bannon tenga en su biblioteca a El Estado y la Revolución (1917) y mucho menos por ejemplo –permitan que me estire para agarrar algo de la mía– a On the dictatorship of the proletariat (1977) de E. Balibar que evocando aquel dictum leniniano insiste: "si no se destruye el viejo Estado, la revolución será sobrepasada y la explotación en cualquier forma histórica mantenida" (p. 60). En fin: su propósito no es empoderar a la clase trabajadora –aunque sea white–, sino las élites de su agrado (drain the swamp).

Es aquí donde resulta refrescante el afán de C. Gilbert de inscribir políticamente al chavismo en la "tradición leninista", de ver en Chávez un "heredero de Lenin" (los dos con sus "hipótesis estratégicas") y debatir sobre su legado y Venezuela de hoy –el papel del Estado, las comunas– según estas líneas (Counterpunch, 19/5/17). ¡Lenin vive! Pero el hecho de que lo haga con referencias a L.T. Lih (Lenin, 2011, 235pp.) genera una paradoja. Lih como pocos últimamente merece crédito por "devolvernos a Lenin", pero en su manera de hacerlo tiende a torcer algunas de sus ideas o menospreciar su parte política por "aburrida" (sic) en favor de su "Lenin teátrico" y "carismático" (véase: J. Marot, The Jacobin, 11/6/16), justamente algo que –según Gilbert– nos impide entender a Chávez.

Lukács. Pocos meses después de la muerte de Lenin G. Lukács escribe Lenin: la coherencia de un pensamiento (1924). Allí resalta su manera de combinar teoría y práctica e "intervenir en la realidad" cambiando las "condiciones objetivas" alrededor (el abandono de la noción de "fases"). Lo ve como "el único teórico igual a Marx" (p. 5). Gilbert alude bien a esta mirada en su reclamo por "más autonomía a la política en el marxismo": Lenin y Chávez lo aprecian pero es más "cosa de herejes" (Benjamin/Gramsci). Bien también subraya que Lenin "está en sus mejores" cuando sale del "corsé marxista" de su época: cuando dice que "la conciencia política del proletariado es separada de la lucha económica" [Lukács ahonda esto en su Historia y conciencia de clase (1923), escrita de hecho para probar que el partido leninista es "la única posible consecuencia del pensamiento de Marx" y representa una ruptura con la Segunda Internacional] o de manera muy "a-marxista" cita a Napoleón –“On s’engage et puis... on voit”– para describir su "táctica" revolucionaria (p. 70). Por eso hasta extraña su referencia a Lih que... [de modo erróneo] rechaza a Lenin lukacsiano (en general, según Lih, éste "no pasa de Kautsky" (sic); para una crítica véase: K. Corr, ISJ, no. 144, 10/10/14). En fin: uno de los más perspicaces conceptos del "joven Lukács" –"filósofo del momento histórico leninista" (S. Zizek, Revolution at the gates, p. 196)– es acuñado a partir de Lenin: "la actualidad de la revolución" (p. 26). Contrario a algunos (goo.gl/T921Me) no es un término "universal", sino "específico" que alude a un periodo en que existen reales posibilidades revolucionarias (las cosas cobran otro significado). Cualquier cosa que dijéramos, este momento no es ahora.

Los (no)paralelismos. Si Maduro con su política de fases ("largo desarrollo de fuerzas") es "Lenin original" (véase: L. Proyect, Counterpunch, 26/5/17), Chávez con su "hipótesis" –no consumada pero "a la que urge retomar y modificar" (Gilbert, Ibídem)– es Lenin de las Tesis de abril que bota ya el guión socialdemócrata (solo Lih piensa que no lo hace). Aquí la Asamblea Comunal –a.k.a. "el último recurso de salvar la revolución" (Página/12, 12/6/17)– más que un "salto" real a una nueva forma del Estado, es –ya que el momento no lo favorece: no es 1999 y menos en 1917...– una apuesta por continuidad (e incluso por "comprar tiempo", véase: Gilbert, Counterpunch, 5/5/17). Igual a falta de ganas o posibilidades de "saltar" la política de reconciliar diferentes intereses clasistas podría seguir sólo que la oligarquía y los neo-kornilovtsy..., digo, la oposición “democrática y ‘pacífica” venezolana, ya no quiere esperar. Ya están en la calles organizando pogromos y repitiendo tras su mentor Mahatma Ga..., digo, el general Kornilov: "más grande el terror, más grandes nuestras victorias" (A.J. Mayer, The furies: violence and terror in the french and russian revolutions, 2000, p. 254). Esto también suena familiar: con la contrarrevolución y el gobierno provisional que persiguen a los bolcheviques por un doble carril "golpe duro-golpe suave" Lenin con viento en popa no convoca sino... disuelve la Asamblea Constituyente (parte de la trama golpista) para... "salvaguardar la revolución" y darle “todo el poder a los soviets” (véase: Lih, From february to october, en: The Jacobin, 11/5/17). Todo se parece y a la vez todo es tan diferente.

Coda. Pensar en Lenin en 2017 –el año del Centenario de la Revolución– evoca imágenes contradictorias: • de los neo-Blancos en Kremlin según quienes "Lenin arruinó a Rusia" (Putin dixit); • de la Mitteleuropa en manos de la reacción; • o de las comunas venezolanas y su difícil suerte y relación con el Estado que a la vez las alimenta y asfixia (situación claramente no prevista en El Estado...).

Todo no obstante se reduce a un hecho que "no es el momento", o tal vez que... simplemente estamos en momentos diferentes.

A. Badiou: "Más que con Lenin en 1917, hoy estamos con Marx en 1840, frente a una necesidad de reformular por completo las categorías de la acción política emancipadora" (LesInrocks, 17/5/17). Así los tiempos.

*Por Maciek Wisniewski, periodista polaco

Twitter: @MaciekWizz

Publicado enPolítica
Las transformaciones de la marcha del Primero de Mayo en Bogotá


Actuar solos nos hace frágiles, juntos y organizados somos fuerza y poder.

 

Papas bomba, gases, ladrillos, Esmad, tropel y muerte. Un ritual sacro santo. Ese ha sido el panorama de las noticias en Bogotá durante más de una década de movilización en el día internacional de los/as trabajadores/as, día en el cual miles de manifestantes salen a las calles para exigir los derechos laborales perdidos –tras las políticas de flexibilización–, para repudiar las nuevas lógicas de esclavitud del capital, con jornadas laborales continuas, diarias, de 12-15 horas, sin derecho a pensión, prestaciones y garantías sociales; día en el cual se exigen condiciones para tener una vida digna.

 

Fecha de memoria y conmemoración de aquellos obreros anarcocomunistas que fueron asesinados en Estados Unidos por defender los tres ochos –8 horas de trabajo, 8 de ocio y 8 de descanso–, convertidos en iconos mundiales de dignidad y resistencia. Día para ¿construir alternativas?, ¿repudiar el sistema? o, para ¿encender llamas de fuego en el centro de la ciudad?

 

Marchodromo habitual

 

Fotografía. La tradicional marcha de Bogotá inicia en la Carrera Séptima con 26, en el Planetario Distrital. Su destino simbólico es el centro tradicional del poder político: la Plaza de Bolívar, donde se encuentran la Casa Presidencial, el Congreso de la República y la Alcaldía Mayor. En el punto de encuentro se reúnen: centrales obreras, sindicatos, partidos políticos autodenominados de izquierda, estudiantes, anarquistas, antifascistas y toda la pleyade de lo que puede denominarse organizaciones o movimientos sociales. Allí poco de mayorías sociales, poco de pueblo, de gente del común, pues para el imaginario dominante (producida por los medios de comunicación y el mensaje desprendido de las acciones de años anteriores) esta marcha es violenta, por lo cual toman este día como un festivo para descansar y no como un referente para luchar.

 

La organización del recorrido es un desfile donde cada organización, partido, movimiento, etcétera, demuestra su capacidad de movilizar la mayor cantidad de gente uniformada para presumir en los clubes sociales alternativos de izquierda. Dentro del recorrido son tradicionales los tropeles causados por infiltrados, o por jóvenes con los ánimos a flor de piel, producto de lo cual van escindiendo la marcha desde la 19 con séptima, lo que genera que la misma llegue fraccionada a la Plaza.

 

Al llegar junto al monumento de Bolívar, en el evento central, se escuchan consignas usuales y gastadas, así como los habituales discursos de los burócratas sindicales, los que solo escuchan las palomas. Cada partido, organización o movimiento expresa su imaginario ideológico y político, que se convierte en diálogo de sordos, pues nadie escucha, ya cada quien va por su lado. Para cerrar el evento, el rito policivo: la planeada gaseada del Esmad, quienes se divierten y alegran dando bolillo y pata, tanto así que hace unos años, embriagados por la euforia, emoción y sevicia de su rol represivo, mataron a Nicolás Neira.

 

“El sur se moviliza”

 

Esta desgastada escenografía fue la que motivó a diversidad de activistas de varias localidades bogotanas a replantearse la lógica del marchodromo del centro, planteándose marchas en otras partes de la ciudad. Así, desde hace aproximadamente nueve años, las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar, Usme, Kennedy, acompañadas de personas de localidades del norte –como Suba y Engativá–, se reúnen para marchar juntas hasta algún territorio local previamente seleccionado, proceso que lleva por nombre “El sur se moviliza”. Cabe resaltar que este proceso de articulación genera una titánica movilización de cientos de personas que recorre más de media ciudad para llegar al punto previamente acordado, sin embargo existen opiniones que cuestionan este desgaste anual.

 

Por su parte, en la localidad de San Cristóbal construyen desde hace 4 años un proceso de movilización local que parece más un carnaval, por sus colores y actores; los cientos que concurren recorren su territorio desde el barrio Tiguaque –parte alta de la localidad– hasta el parque central de Villa Javier –parte baja de la misma–. Todo el recorrido transcurre a través de los barrios populares, consolidando un ejercicio de territorialización de la movilización, sintonizando con las mayorías sociales, marginadas, que habitan esta periférica localidad. En este carnaval, los vecinos se asoman por las ventanas intrigados por lo que sucede afuera; por su parte las organizaciones comunitarias tratan de concretar una corta explicación de la razón por la cual se movilizan. Sin embargo, aún hace falta consolidar la conexión directa con la inmensa mayoría.

 

Un notorio avance

 

El pasado 1 de mayo, estos dos ejercicios (“El Sur se moviliza” y Movilización de San Cristóbal) se articularon para consolidar una marcha conjunta, un accionar donde niños, niñas, abuelos y abuelas, jóvenes y adultos, festejaron el Día Internacional de los/as Trabajadores/as. Las organizaciones sociales provenientes de Bosa, Ciudad Bolívar, Usme y Kennedy, llegaron hasta la localidad de San Cristóbal que, siguiendo con el proceso de movilización local, caminó nuevamente por su territorio. Para finalizar la jornada con un almuerzo para las más de dos mil personas que participaron, así como un evento central, con danzantes y músicos de diferentes géneros que dieron paso a un concierto que llenó los ánimos. Finalizó la jornada de memoria, apropiación del territorio y encuentro de diversos, con una fiesta popular. De igual manera, tomó forma el primer ejercicio de movilización del norte, que articuló las localidades de Suba, Usaquén y Engativá. Más de cien personas acudieron al llamado.

 

Todo el trabajo de articulación se unificó en la propuesta denominada: “Bogotá Popular se Moviliza”, la que produjo una unidad gráfica para todas las localidades, piezas comunicativas comunes y un comunicado conjunto, que cobijaba tanto al norte como al sur. Las localidades marcharon por justicia, dignidad, trabajo y paz. La agenda de reivindicaciones resaltó 6 puntos: 1. Mejores condiciones laborales, con urgencia de cambiar el modelo económico y desarrollar otras formas para la economía; 2. Acciones en favor de la protección del medio ambiente y justicia ambiental, donde se construya un POT que vincule a los sectores populares para adecuar los territorios a sus necesidades; 3. Paz urbana territorial y derecho a la ciudad, para que todo/a trabajador/a tenga las garantías para vivir dignamente; 4. Revocatoria del alcalde Enrique Peñalosa; 5. Modificaciones racionales frente a la movilidad, el espacio público y una ciudad pensada para sus pobladores; 6. Promoción de la cultura, dignificación del trabajo de lxs artistas y valoración al arte popular.

 

¿Tiempo de mirar hacia otros rumbos?

 

Estamos en el periodo de transformar las movilizaciones y las concepciones de percibir el poder; es momento de mirar hacia otros rumbos para conseguir las transformaciones sociales; tiempo de abrir la mirada y entender que el poder está más allá de las instituciones. Es el instante de transitar el camino para encontrar la conexión con las mayorías sociales, las mismas que malviven al día, sufriendo las consecuencias de la economía de la acumulación y las injusticias de la mezquindad de unos pocos. Por lo tanto, hay que territorializar nuestras luchas, lo que implica generar procesos de reconocimiento mutuo (en los espacios de vida y de reproducción biológica y material), entre organizaciones, parches, grupos culturales, ambientalistas, comunicadore/as, muralistas, grafiteros/as, educadores/as, entre otros/as. Hay que arriésgarnos a involucrar a personas amigas, familiares, conocidos/as y vecinos/as. Muchos de ellos, expresión del nuevo tipo de trabajador producido por el capitalismo de finales del siglo XX e inicios del XXI.

 

Se trata de generar un proceso con los mayores, con adultos, jóvenes, niños y niñas, consistente en sensibilizar barrio por barrio, a partir de las necesidades concretas que aquejan los espacios vitales de encuentro social y de vida: el jardín comunitario, el transporte, el parque deteriorado, la escuela, el colegio, pero también las problemáticas que agobian a las familias: las tarifas de los servicios públicos, las del transporte, la inseguridad, las ollas, la actitud hostil de la policía.

 

Buscar sintonizarnos con la cotidianidad popular. De esta manera será posible vestirnos de fiesta y denunciar las problemáticas con otras estéticas que rompan el estigma de la movilización del tropel, para que así se sume a la protesta la mayor cantidad posible de vecino/as que se sientan identificadas con lo reivindicado, hasta llegar al sueño de justicia y libertad.

 

Actuar así, para que el 1 de Mayo no sea solo un día, sino mucho más que ello: un punto de partida, pero también de tránsito para rememorar y educar, para reflexionar y encausar energías, para construir imaginarios comunes y darnos la fuerza necesaria para hacer sentir que el país debe regirse en su modelo económico y político de acuerdo a las necesidades de las mayorías. Esas que habitan en las localidades populares de Bogotá y de todo el país.

 

Un Primero de Mayo para el presente y para el futuro. Hay que cambiar de imaginarios y de procederes. Hay que disponer el corazón y la sonrisa para el otro/a; hay que compartir la alegría de soñar en colectivo, de romperle el cuello a la indiferencia y sentirnos parte del sueño en conjunto. 1886-2017: un solo sueño que debemos hacer realidad.

Publicado enEdición Nº235
“Todos están en bancarrota”: Los puertorriqueños y la crisis económica

 

Ángel González, un maestro jubilado que enfrenta un recorte de 10 por ciento de su pensión, ha comenzado a preguntarse si las tres personas en su familia tendrán que usar el mismo teléfono celular y turnárselo.

Santiago Domenech, un contratista que tenía ahorrados dos millones de dólares en bonos gubernamentales cuyo pago recientemente incumplió Puerto Rico, alguna vez tuvo 450 empleados. Ahora tiene ocho. Su suegro, Alfredo Torres, es dueño de la librería boricua más antigua, pero desde hace dos años ha ido en picada.

“El gobierno está en bancarrota”, dijo Bernardo Rivera, un chofer de 75 años que conduce autobuses privados y en ocasiones gana 40 dólares en un día. “Todos están en bancarrota. Ya no queda nada. La gente que no tiene trabajo no toma el autobús para ir a trabajar”.

Estas son algunas de las historias de jubilados, comerciantes y servidores públicos de Puerto Rico que están atrapados en medio —ellos dirían que en el fondo— de la insolvencia más grande de un gobierno local en la historia de Estados Unidos.

Con una deuda de 123 mil millones de dólares que no puede pagar, Puerto Rico presentó el 3 de mayo un tipo de protección en caso de bancarrota, una medida que sacudió las espinas dorsales de todos, desde tenedores de bonos que temen pérdidas espeluznantes hasta barrenderos y empleados públicos cuyos salarios de por sí raquíticos probablemente seguirán reduciéndose.

El Día Internacional del Trabajo, el pasado 1 de mayo, una huelga resultó en manifestaciones de varios miles de personas en las calles, las cuales se tornaron violentas. Días antes, la gente estaba reunida en el trabajo, en los parques y en sus casas para debatir interminablemente sobre la incertidumbre de la situación. En la terminal de Río Piedras donde trabaja Rivera, los choferes y el personal de limpieza se juntaron para quejarse tanto de la baja en trabajo y el monto de las jubilaciones como del constante aumento en el precio de los servicios, como el agua y la electricidad.

A pesar de que la medida que se presentó el 3 de mayo no fue para nada una sorpresa, dejó a su paso una sensación de pesimismo y ansiedad: los funcionarios públicos se preguntan si recibirán sus jubilaciones y las empresas privadas prevén sufrir las consecuencias de un efecto dominó resultado del aumento de los impuestos, la caída de los salarios y el éxodo en masa a Florida por parte de la clase media.

“Yo me voy a quedar aquí, aunque gane solo un dólar”, dijo Rivera.

Los próximos meses, el gobierno planea implementar medidas de austeridad que golpearán en particular a los maestros. La secretaria de Educación puertorriqueña ya anunció una propuesta para el cierre de 184 escuelas. El profesorado podría enfrentar un recorte de dos días por mes.

Así que, mientras el gobierno busca protegerse de las demandas tanto de los fondos de cobertura como de otras firmas financieras que invirtieron para pagar la deuda riesgosa de Puerto Rico, los residentes de este territorio estadounidense están sufriendo las restricciones.

Las multas por estacionarse mal y otras violaciones de tránsito han aumentado al doble. Hay varias agencias gubernamentales que están en serios apuros y prestaciones como los bonos anuales de Navidad o la prima vacacional están a punto de convertirse en recuerdos nostálgicos.

Los residentes están preocupados de que su futuro esté en manos de extraños, una junta de supervisión y un juez federal.

“Llegará un momento en el que tendré que decidir entre si vivir en una casa o tener seguro médico”, afirmó Ángel González, el maestro jubilado de 55 años de edad. “¿Y la comida?”, preguntó, con un suspiro.

Su jubilación es de cerca de 1900 dólares al mes, de los cuales 556 están destinados a pagar el plan médico de su familia.

Roberto Pagán, vicepresidente de la división puertorriqueña del Service Employees International Union (sindicato internacional de funcionarios públicos), dijo que esperaba que casi 400.000 personas pierdan sus planes de salud porque no podrán solventarlos. Es probable que ya no haya quién registre querellas de servicios públicos como las denuncias de abuso infantil.

El gobernador Ricardo Rosselló, quien asumió el cargo en enero, reconoció que las personas con ingresos más bajos que no cuenten con acceso a asistencia médica y los padres que tengan a sus hijos en escuelas públicas serán las más vulnerables en los próximos meses.

“Todos deben hacer un sacrificio”, explicó en una entrevista. “Hemos sido muy claros acerca de cuál es ese sacrificio”.

Las medidas que tomó Rosselló se aplicaron poco a poco con el objetivo de que no fueran más injustas para un grupo, afirmó. La mayoría de los residentes cree que la única opción que tenía Rosselló era buscar un tipo de protección en contra de la ráfaga de demandas por el impago, aunque hay otras personas que lo han criticado por romper sus promesas de campaña.

Rosselló está en la posición incómoda de ser el heredero de muchos gobernadores que pusieron a Puerto Rico de rodillas en materia fiscal por tomar y tomar prestado para equilibrar los presupuestos y para financiar una burocracia abotargada de mecenazgo político.

Cuando asumió el cargo, Rosselló dijo que su primera tarea era determinar “la gravedad de la situación”. Esperaba un déficit de 3 mil millones de dólares, pero en cambio se encontró con uno de 7,5 mil millones de dólares.

Las dos administraciones pasadas hicieron recortes de miles de puestos de trabajo de la nómina pública y ahora Rosselló ha prometido que hará “recortes estratégicos”, que presuntamente no repercutirán en despidos y pondrán al gobierno en una posición que le permita negociar con sus acreedores desde una mejor posición. Entre las ideas que se han presentado se encuentra el recorte de 10 por ciento a las jubilaciones gubernamentales, lo cual afectará más a los jubilados de la policía y el magisterio porque no reciben beneficios del sistema de seguridad social.

El plan no impresionó a los acreedores, explicó Rosselló.

“No creen que el plan fiscal sea apropiado; piensan que deben ganar más dinero y que gane menos la gente de Puerto Rico”, dijo. “Por supuesto que mi postura es completamente opuesta: siempre protegeré al pueblo puertorriqueño”.

Santiago Domenech, el contratista general, vive en Aguadilla, un municipio ubicado al poniente de Puerto Rico. Dijo que no tenía idea de dónde quedarán las personas como él en la nueva realidad puertorriqueña. Con las enormes deudas que tiene el gobierno con cooperativas de crédito, con empresas como Microsoft, fondos de cobertura y proveedores de gasolina, ¿cuándo le pagarán para que salde sus cuentas pendientes?

No solo sus ahorros están sujetos a bonos de Puerto Rico, sino que su negocio de contratista también se fue a pique, principalmente porque el gobierno no pagó las interminables facturas de un proyecto de renovación del aeropuerto que rebasó el presupuesto.

“Me quedé sin dinero”, dijo Domenech, quien indicó que ha pensado en mudarse a Canadá. “Me siento frustrado e indefenso”.

Su suegro de 63 años, Alfredo Torres, es dueño de la Librería La Tertulia, la más antigua de la isla y la cual depende del ingreso disponible de estudiantes y profesores del campus de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Sin embargo, los estudiantes llevan un mes en huelga protestando en contra de los severos recortes al presupuesto, y las ganancias de la tienda cayeron hasta 70 por ciento este semestre, comentó Torres.

Torres dijo que lo más fácil sería culpar a la huelga de estudiantes por la baja afluencia de clientes, pero que cuando ve al centro urbano deteriorado que lo rodea, cree que la culpa está en las décadas de negligencia que llevaron a más personas hacia centros comerciales suburbanos y a otras tantas a salir de la isla.

“Mucho de lo que sucede podría ser nada más una percepción, pero es real”, comentó. “Basta darse una vuelta por la plaza”. La mayoría de los negocios en zonas comerciales como el Paseo de Diego están cerrados.

Los datos del Buró de Estadísticas Laborales muestran que la mano de obra de Puerto Rico cayó en casi 300.000 empleados durante la década pasada, dijo Carlos J. Saavedra Gutiérrez, el secretario del Trabajo de la isla.

“Este es un capítulo nuevo”, dijo, cuando recitó los cambios en materia laboral que espera que estimulen la economía y creen “un parche para el éxodo”.

Muchas de las personas que permanecen en Puerto Rico no tienen el dinero para irse. Jesús González, de 53 años, ha pasado 30 años barriendo las calles de San Juan, pero con los recortes que sufrirán las jubilaciones, calcula que tendrá que seguir trabajando por lo menos hasta los 70 años.

Los dos hijos adultos de Iris Matos se mudaron a la parte continental de Estados Unidos en busca de trabajo. Ella y su marido, empleados jubilados de una empresa eléctrica, se están preparando para un recorte mensual de 500 dólares en sus pensiones, a pesar de que sus nietos dependan de ellos para cubrir sus necesidades básicas.

“No hay un solo sector que no haya sido golpeado: los adultos mayores están preocupados por sus jubilaciones, los padres trabajan menos horas, los jóvenes están en huelga en la universidad y los niños están a punto de ver cómo cierran sus escuelas”, explicó Matos, de 64 años. “Están distribuyendo el dolor, pero solo a un tipo de personas: nosotros”.

 

(Tomado de The New York Times)

 

 

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Ocho motivos por los que protestan trabajadores

Cientos de trabajadores saldrán este lunes a las calles en las principales ciudades del país para celebrar el Día Internacional del Trabajo y cumplir con la convocatoria realizada por las centrales obreras.


A juicio del presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Luis Alejandro Pedraza, dijo que la situación del país en materia laboral es difícil por la política económica desarrollada por el Gobierno nacional.


Dijo que no será una celebración sino una protesta por lo que está sucediendo en Colombia y el resto del mundo, especialmente en el país donde hay una alta inequidad social y una muy grave concentración de la riqueza.


Igualmente se protestará por los efectos lesivos para la sociedad de la reforma tributaria y las alzan en los impuestos locales como prediales y pagos de valorización que afectan directamente a las clases populares.


Las marchas se realizarán en las principales capitales de departamentos de todo el país, en Bogotá la movilización saldrá a las 9 a.m. del Planetario Distrital hasta la Plaza de Bolívar, para protestar por la imposición por parte del gobierno de Juan Manuel Santos de las más lesivas medidas económicas, sociales y laborales, de fin de año quedan los amargos recuerdos de la reforma tributaria con aumento del IVA, el mísero salario mínimo, la negación de la ley aprobada en el Congreso y negada por Santos que le concedía derechos de trabajadoras formales a las madres comunitarias.


“Así mismo, en la semana anterior han impulsado con inusitada propaganda la entrada de Colombia en la OCDE, el nuevo tratado de libre comercio comandado por los Estados Unidos y Europa, con reforma pensional cantada a los cuatro vientos para dar un nuevo zarpazo a los ya reducidos ingresos de los trabajadores y el incremento de los recursos de los grandes potentados y multinacionales que llevan al país a ser uno de los países más desiguales del mundo”, aseguró Luis Alejandro Pedraza, presidente de la CUT.


Aunado a esto, Colombia padece la más voraz ola de corrupción puesta al descubierto por los escándalos de las multinacionales Odebrecht, CBI y Canal de Isabel II, en Ruta del Sol II y Navelena, Reficar y acueductos de la Costa Atlántica, entre otros, que financiaron las campañas presidenciales del 2010 y 2014 de Santos y Uribe, y continúan desangrando a la nación entera.

1. Formalización laboral: el 61,6% de los 22´156.000 ocupados estaba excluido del sistema de seguridad social integral (salud, pensión, riesgos laborales, cesantías y cajas de compensación familiar). Sólo el 41,9% aportaba al sistema de salud, el 39,3% cotizaba a pensiones, el 45,3% lo hacía a riesgos laborales, y 38,4% estaba afiliado a las cesantías.


Adicionalmente un sector muy importante de los trabajadores que pagan seguridad social son tercerizados y subcontratados. El 73,8% del total de ocupados tenía empleo precario (en 2015 fue 74,4%), esto es, sin contrato o con contrato a término fijo o vinculados por empresas de servicios temporales, cooperativas de trabajo asociado o empresa asociativa de trabajo.


2. Salarios


Para el I trimestre de 2016 sólo el 53,8% de los ocupados manifestó tener un contrato de trabajo, de estos, el 61,7% escrito y el 38,3% verbal. Entre los escritos el 67,9% era a término indefinido y el 31,7% fijo. De cada 100 ocupados 49 eran asalariados y 51 no lo eran. El 16,9% de los primeros recibió menos de las 2/3 partes del salario medio.

3. Libertades sindicales:


-Afiliación Sindical. Para el 2015 la afiliación a sindicatos sobrepasó ligeramente el millón de afiliados, para una tasa de sindicalización del 4,6% con respecto al total de ocupados. En 2016 la tendencia creciente se mantuvo y se reportaron un total de 1´020.160 afiliados, un incremento de 1,8% con respecto al año anterior, permaneciendo la tasa invariable. Ese año se registraron 5.451 organizaciones sindicales. Los sectores que más afiliados tuvieron: Educación (26,5%), Industria manufacturera (11,8%), Administración pública y defensa (11,8%) y servicios sociales y de salud (11,0%).

4. Negociación Colectiva. En 2015, de cada 100 convenios colectivos registrados en los sectores público y privado, 73 fueron contratos sindicales, 19 convenciones colectivas y 8 pactos colectivos. Mantienen pues preponderancia los contratos sindicales, que reemplazaron las cooperativas de trabajo asociado y se consolidan como un mecanismo para la desnaturalización de la actividad sindical. El 36% de las convenciones colectivas se dio en la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, mientras que un 17% en el sector industrial y un 11,6% en la salud. La mayoría de pactos colectivos, el 42,6%, se registró en la industria manufacturera. El 97,7% de los contratos sindicales se suscribió en el sector servicios sociales y de salud.

5. Libertad sindical.


De una muestra de 220 casos de libertad sindical, entre resoluciones del Ministerio de Trabajo, fallos de tutela, procesos ordinarios y proceso especial de fuero, se analizaron 170, de los cuales 111 son casos que NO amparan el derecho a la libertad sindical, representando el 65,3% de casos analizados.
El Mintrabajo no protege la Libertad Sindical porque sus decisiones contradicen tanto normas internas como internacionales.

6. Derechos Humanos


En 2016 persistió la violencia contra sindicalistas. Se registraron 268 violaciones, entre éstas 19 homicidios, 17 atentados, 188 amenazas, 28 hostigamientos, 5 detenciones arbitrarias y 8 allanamientos ilegales. En lo corrido de 2017, 2 sindicalistas afiliados a la CUT han sido asesinados.

7. Empleados estatales: la negociación en el sector público no ha avanzado porque el Gobierno no cumple los acuerdos, no se ha comprometido con la eliminación de las nóminas paralelas que la Corte Constitucional ha ordenado en reiteradas sentencias y ha ofrecido un irrisorio incremento salarial del IPC + 0,15% (5,9%), que en la práctica no recupera el poder adquisitivo perdido por los 3 puntos del IVA en la reforma tributaria.

8. Agenda sindical para la construcción de la paz:


El compromiso de establecer un plan de formalización laboral y seguridad social para los trabajadores rurales (punto 1.3.3.5 del acuerdo), es un tema específico en el que el sindicalismo incidirá para que los cinco millones de trabajadores rurales puedan organizarse y mejorar sus condiciones de trabajo.


-Garantías para los movimientos y organizaciones sociales: después del proceso de deliberación con los distintos movimientos sociales del país, el movimiento sindical quiere seguir incidiendo para que esta Ley se convierta en una verdadera política pública y que los derechos de asociación, de negociación colectiva, de protesta, de huelga, de consulta y de protección efectiva contra actos de discriminación e injerencia antisindical, se vivan efectivamente como garantías específicas para la existencia y reconocimiento del movimiento de los trabajadores.


-Garantías para la movilización y la protesta pacífica.


-Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición.


-Reparación Colectiva. El sindicalismo ha reclamado por varios años que se establezca una política de reparación para las organizaciones sindicales que resultaron afectadas en su existencia y funcionamiento con ocasión del conflicto, y logró, en el marco de la ley de víctimas, que se estableciera una instancia de alto nivel para negociar dicha política, y ahora con los compromisos del Acuerdo Final, podría finalmente avanzarse en la reparación a las organizaciones sindicales.


Ante este desalentador panorama, los trabajadores y sectores populares preparan un paro cívico nacional con participación de los más amplios y variados sectores sociales, políticos y sindicales del país.

 

Abril 30, 2017 - 06:08 PM

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Negocios cerrados, calles semivacías y carteles en contra del gobierno de Temer: postal del paro general en Río de Janeiro.

 

La medida de fuerza contra la flexibilización laboral abarcó empleados públicos federales y estaduales, maestros de la enseñanza pública y privada, petroleros, bancarios y los estratégicos gremios del transporte.

 

Desde Brasilia

 

“Esta fue la primera huelga general desde 1996, nadie creía que fuéramos capaces de hacerla, y nadie imaginaba que iba a tener tanta convocatoria, el país paró, el gobierno ilegítimo de Temer sufrió una derrota histórica”. Sergio Nobre, secretario general de la Central Unica de los Trabajadores (CUT) , realizó un primer balance de la medida de fuerza que ayer paró a San Pablo, Brasilia y Río de Janeiro.

El cese de actividades fue generalizado, abarcó empleados públicos federales y estaduales, maestros de la enseñanza pública y privada, petroleros, bancarios y los estratégicos gremios del transporte. El impacto del descontento popular se hizo sentir en Salvador de Bahia, la principal capital del nordeste, Porto Alegre, ciudad más importante de la región sur y en la populosa Belo Horizonte, en la región sudeste.

“Temer ya era pequeño antes del paro con un rechazo del 80 %por ciento y ahora sale aún más pequeño, este gobierno ilegítimo no se sostiene en pie, no creo que puedan avanzar con las reformas laboral y previsional, los trabajadores y la sociedad en general dieron un fuerte mensaje” señaló a Página12 el dirigente metalúrgico Sergio Nobre, vecino de Luiz Inácio Lula da Silva en San Bernardo do Campo, la ciudad del cordón industrial paulista donde surgió la CUT en los años 80.

El paro fue “un éxito total” festejó Lula. “La gente resolvió ir al paro protestando contra la retirada de derechos (..) contra el desempleo, contra la baja de salarios”, reforzó el extornero mecánico y dos veces presidente que dejó el poder en 2010 con una desocupación cercana al cinco por ciento. Ayer el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas informó que ahora hay 14,2 millones de brasileños económicamente activos sin empleo. Esto significa que la desocupación trepó al 13,7 por ciento contra el 10,9 hace un año, y sin señales de mejora en el corto plazo, ya que según proyecciones del propio gobierno la economía sólo crecerá el 0,2 por ciento en 2017, luego de las recesiones con crecimiento negativo del 3,8 por ciento en 2015 y el 3,5 en 2016.

“El aumento de la desocupación es un objetivo buscado por los responsables de este ajuste contra los trabajadores y los pobres, cuanto más desocupados menos fuerza para negociar con los patrones” señaló Sergio Nobre. Pero seguramente luego de esta demostración de fuerza sindical “será difícil que el Senado apruebe sin más la reforma laboral votada el miércoles pasado”, agrega. “Quieren desregular las relaciones de trabajo de una forma alevosa que no tiene muchos antecedentes, con la ley laboral Temer le está pagando sus deudas a los empresarios que financiaron el golpe. Si se la lee ciudadosamente esta ley se parece a la reforma laboral draconiana de la dictadura de Pinochet, no la vamos a dejar pasar, este paro es el inicio de un plan de lucha más largo”, promete Nobre.

La CUT, mayor organización gremial brasileña ligada al Partido de los Trabajadores, junto a otras centrales como la oscilante Fuerza Sindical (algunos de cuyos dirigentes apoyaron el golpe contra Dilma), demostró capacidad de acción en casi todo el país según las informaciones que llegaban ayer por la noche, tamizadas por la cobertura de la cadena Globo y sus socias menores simpáticas al gobierno.

San Pablo y su área metropolitana, con 18 millones de habitantes, amanecieron desiertas debido a la adhesión de los gremios del transporte en sus tres ramas: conductores de subterráneos, maquinistas de trenes interurbanos y colectivos, que desafiaron las intimidaciones del gobernador paulista, Geraldo Alckmin, que les impuso una multa de casi 1,3 millones de dólares.

Aliado de Temer, Alckmin desplegó a su nada amigable Policía Militarizada, que en las primeras horas de la mañana reprimió piquetes de los Trabajadores Sin Techo donde detuvo a 16 activistas bajo el cargo de “asociación ilícita” por la supuesta portación de bengalas y gasolina. Una imputación desmentida por los Sin Techo, que mostraron videos donde se demostraría que los policías les sembraron las pruebas. Paralelamente el secretario de seguridad paulista Magno Alves amenazaba con utilizar toda la “fuerza pública” en caso de que surgieran los “violentos” enmascarados Black Blocs.

Desde 2013, durante las masivas manifestaciones que hicieron tambalear a Dilma, continúa la sospecha de que debajo de las bandanas de algunos Black Blocs se ocultaron provocadores a órdenes de la policía. El discurso estatal-mediático hizo eje en minimizar y bandalizar el paro equiparándolo al accionar de “marginales” y “sindicalistas”.

Michel Temer encomendó a su ministro de Justicia, Osmar Serraglio, la tarea de divulgar la posición del gobierno. “En este momento el gobierno percibe el fracaso de este movimiento que es muy limitado, con bloqueos de rutas realizados por pequeños grupos de 20 a 50 personas, y eso no es democrático”, juzgó el ministro.

Al cierre de esta crónica, en las primeras horas de la noche de ayer una columna donde había Trabajadores Sin Techo marchaba hacia la residencia privada de Temer en San Pablo mientras en Río la policía reprimía a los manifestantes reunidos en el centro de la ciudad, cerca de la Asamblea Legislativa, donde hubo colectivos incendiados . Mientras tanto en Brasilia el Palacio del Planalto era custodiado por un cordón de efectivos de la Policía del Ejército.

A partir de ayer entró en vigor un “protocolo”, similar al aplicado durante la Copa del Mundo y las Olimpíadas, que permitirá la intervención de las Fuerzas Armadas en la represión de las manifestaciones. Es decir, los actos de protesta contra el gobierno son pasibles de ser tipificados como una amenaza a la “seguridad nacional”, lo cual fue cuestionado por el diputado Paulo Pimenta, del Partido de los Trabajadores. “Debemos alertar a Brasil sobre las dimensiones de esta estructura militar vista en Brasilia que no tiene ninguna justificación, el tipo de armamento que se ve aquí es totalmente desproporcionado” denunció el legislador petista.

 

 

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Domingo, 16 Abril 2017 07:33

Cuba: problemas y desafíos

Cuba: problemas y desafíos

 

A lo anteriormente expuesto (y propuesto) en mis tres artículos pasados, que me vi obligado a dividir por razones de espacio en nuestro periódico, agrego ahora, que para salir del marasmo económico y dar una sacudida saludable a la población es ineludible un aumento general de salarios para estimular la productividad y un plan general de creación de empleo basado en un censo popular de las necesidades fijadas por los habitantes en asambleas barriales, localidad por la localidad. Con los ahorros que dejaría la reducción de la burocracia y de sus procedimientos y trabas, se podría invertir aún más de lo que se hace actualmente en ciencia y tecnología para dar trabajo al excedente importante de trabajadores calificados y evitar tanto su emigración como el subempleo de la capacidades crecientes resultantes de la revolución en el plano educativo.

Los velos que ocultan a los cubanos su propia historia se deben eliminar. No es posible mantener los vetos stalinistas que impiden conocer realmente qué hicieron antes y después de 1959 todas las tendencias, en particular las que se reclaman del movimiento obrero (comunistas, trotskistas, anarquistas). No es posible evitar un balance de porqué se derrumbó la Unión Soviética sin disparar un solo tiro y sin que los millones de miembros de su partido burocratizado movieran un dedo. No es posible ignorar porqué se disolvió el Partido Comunista más grande de Occidente (el PC italiano) y sus restos se hicieron social-liberales y porqué agonizan los partidos comunistas francés y español. Quien no conoce su propia historia, repite los groseros errores de pasado y no puede recoger los aciertos.

Lo más urgente es estimular por todos los modos posibles una real participación popular en la elaboración y discusión de los lineamientos para cada sector de la vida nacional, y no sólo en la aprobación plebiscitaria a posteriori de lo decidido por el aparato estatal.

La imitación de lo que era el resultado negativo de la historia rusa y el voluntarismo bien intencionado costaron muy caro a la revolución y al pueblo cubanos. No hay modelos externos. Cuba no es China ni es Vietnam. Tiene solamente 12 millones de habitantes, los recursos son escasos y, sobre todo, carece de campesinos y de un sector rural que pueda permitir la acumulación de capital para una mayor industrialización. A Cuba no van a afluir grandes inversiones capitalistas atraídas por la magnitud del mercado (que es muy pequeño). Trump se encargará además de dificultar otras inversiones menores y el comercio de la isla, que sigue dependiendo del pago con sus propios recursos. Aunque la autarquía es imposible, sólo podrá contar con el ahorro de los cubanos, con las remesas de los cubanos, con la decisión y resistencia de los cubanos. La democracia y las libertades políticas son fundamentales porque aseguran consenso, indispensable para enfrentar al imperialismo, su bloqueo y las crecientes dificultades resultantes de la crisis de los gobiernos progresistas, como el venezolano, que podrían verse obligados a no dar más créditos ni apoyos a Cuba. Como el mítico gigante Anteo, sólo el estrecho contacto con el pueblo cubano puede salvar la revolución.

Ni Rusia ni China (no hablemos del trágico régimen dinástico de Corea del Norte) son socialistas. Rusia y China tienen sus propios intereses nacionalistas y desconocen la solidaridad internacionalista mientras, por el contrario, deben resolver prioritariamente el problema que les presenta la presidencia Trump en la principal potencia militar y económica mundial. Por supuesto, si hubiese inversiones y ayuda de esos países, serían más que bienvenidas, pero Cuba, como el resto del mundo, para Moscú y para Beijing es algo negociable con Estados Unidos.

La identificación en Cuba entre el partido y el Estado hizo que La Habana antes que todos reconociese a Salinas de Gortari como presidente y que el PC cubano callase sobre el fraude cometido contra un defensor de la revolución cubana, o que Cuba apoyase en la guerra de Las Malvinas a la dictadura anticomunista argentina sin que el PC cubano se diferenciase en esto del Estado.

La política exterior del Estado capitalista cubano no podrá evitar acuerdos o incluso concesiones a otros estados, pero el Partido Comunista debe explicar constantemente el precio que el Estado cubano deberá pagar y las posibles consecuencias negativas de esos acuerdos o de esas concesiones. Eso es urgente, sobre todo porque en América Latina, donde el apoyo de los pueblos es fundamental para Cuba frente al imperialismo, los gobiernos burgueses serán cada vez más proimperialistas y cada vez más represivos y se están incubando estallidos sociales por doquier y la relación gobierno-gobierno para Cuba es cada vez menos importante y en cambio es más indispensable retornar a 1960, cuando Cuba era un faro, una esperanza.

No dispongo de espacio suficiente para seguir sugiriendo lo que otros ya están exponiendo en Cuba misma. Sólo puedo afirmar que sólo una campaña masiva de autocrítica con amplia participación de todos hará posible sacudirse la burocracia y que sin ella se corre un serio riesgo de desarrollo del capitalismo mafioso, no del socialismo.

El mundo vive en su momento más negro pues ni siquiera es segura la supervivencia de la civilización en el caso de una gran catástrofe ecológica marcada por sequías, tornados, inundaciones, elevación de los mares o de una guerra entre potencias nucleares. Es también el periodo más negro de la historia cubana y no hay mucho tiempo para reaccionar. Marx decía que la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos. Ahora su salvación y la de la humanidad están en manos del trabajador colectivo, de los que producen todo y son oprimidos.

¡Qué los trabajadores realmente decidan!

 

 

Ver notas anteriores:

 

Cuba, problemas y desafíos (I)

Cuba, problemas y desafíos (II)

Cuba, problemas y desafíos (III)

 

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Domingo, 09 Abril 2017 06:42

Cuba: problemas y desafíos (III)

Cuba: problemas y desafíos (III)

Cuando cambian las relaciones jurídicas sin que cambien las relaciones sociales de producción y el Estado pasa a ser propietario de todo, los obreros siguen siendo asalariados y están subordinados a los administradores que deciden como si fuesen patrones, estamos en presencia de un capitalismo de Estado, según la calificación que dio Lenin a la Prusia en guerra en 1870 y a la Unión Soviética mientras él vivió.

El lento proceso de construcción de un régimen de abundancia que haga posible el socialismo requiere –durante un largo periodo– el mercado controlado por los trabajadores y su Estado, y en los países tecnológicamente atrasados por fuerza será necesaria una larga convivencia entre la producción precapitalista, la capitalista comercial, la artesanal y la industrial avanzada.

La adopción por Cuba del modelo de la Unión Soviética le impuso la estatización de todo, una planificación económica desde arriba y sin control de los trabajadores y el usufructo de la propiedad común por la burocracia, que cada vez más tiende a identificar sus intereses privados y su bolsillo con los del Estado y a decidir privadamente sobre los bienes comunes.

La identificación del partido con el Estado aún capitalista de Estado y el predominio de éste sobre el primero, que se fija objetivos anticapitalistas, se vio agravada considerablemente por la carencia antes de la revolución democrática de un partido socialista revolucionario. No hubo así quien preparase previamente sus cuadros para la construcción de un poder democrático mediante una libre y democrática discusión interna y mediante balances públicos de lo planeado y lo realizado.

El Che describió –en 1960, fresco aún el triunfo, dos años antes de la fundación del Partido Comunista Cubano (PCC)– lo que según él era el equipo revolucionario. Decía Guevara: "Al fin y al cabo, Fidel Castro era un aspirante a diputado por un partido burgués tan respetable como podía ser el partido Radical en la Argentina, que seguía las huellas de un líder desaparecido, Eduardo Chibás, que podríamos hallar parecidas a las del mismo (Hipólito) Yirigoyen; y nosotros, que lo seguíamos, éramos un grupo de hombres con poca preparación política, solamente una capa de buena voluntad y una ingénita honradez" (carta del 12 de abril de 1960 a E. Sábato, reproducida por Fernando Martínez Heredia; Che, el argentino, Buenos Aires, 1997, pág. 68, Ed. De Mano en Mano). (Martínez Heredia, muy ligado al Che, dirigió la revista marxista cubana Pensamiento crítico y recibió recientemente el premio nacional cubano de Ciencias Sociales).

Como resultado de la identificación del partido, que debería ser independiente, con la administración estatal a la que debería dirigir, la burocracia, que el bloqueo imperialista fomenta y aumenta, no tiene control, como pasó en la Unión Soviética.

Eso hace que existan tres economías, una oficial y dos florecientes, pero ocultas: la del mercado negro y la delincuencia y corrupción y la de quienes realizan privadamente tareas formalmente ilegales o trabajos legales, pero con materia prima, instrumentos y maquinarias estatales o trabajan sin respetar los controles y las leyes, como las jineteras y jineteros de turistas. Las dos monedas de curso legal –la de los privilegiados y la de la gente común– impulsan estas dos últimas economías ocultas, sin las cuales no podrá funcionar la economía. Existe también la parte exógena de la economía, las remesas del 17 por ciento de la población emigrada, las cuales dependen de la economía de otros países. Esto requiere una solución urgente, pero una reforma burocrática hecha por la burocracia y contra los privilegios de ésta es impensable.

Queda, pues, como esperanza, la posibilidad de que la parte no burocrática del Partido Comunista y los revolucionarios antimperialistas e incluso socialistas que no forman parte de éste rompan la costra de resignación y pasividad de una parte de la juventud y de los trabajadores, separen el partido del Estado y den vida a una ampliación y profundización de la democracia en Cuba.

Para lograr al menos la seguridad alimentaria el Estado debería fomentar mercados regionales directos, orientar a los campesinos sobre qué cultivar, pero dejar que ellos decidan lo que producen y venden, concederles el uso de la tierra en enfiteusis durante 99 años y fomentar su producción sin imposiciones de ningún tipo y con ayuda técnica. Eso implica mercados de las cooperativas y los cultivadores directos orientados por precios de fomento estatales y apoyo tecnológico y educativo. Para moderar el clima es necesaria una intensa campaña de reforestación, con creación de bosques madereros y frutales y el desarrollo de los planes para la creación libre de huertos municipales, que ayuden a reducir el problema del abastecimiento y de los fletes.

La elevación de la productividad y el estímulo a las innovaciones tecnológicas requieren que los trabajadores se sientan protagonistas de su propio destino y del de Cuba; es decir, una plena democracia sindical y el control obrero en las empresas estatales para evitar la corrupción y los despilfarros.

En cada empresa los trabajadores deben poder elegir libremente, incluso por listas concurrentes, quién es su dirigente sindical y las asambleas deben discutir no sólo las condiciones de producción y de trabajo, sino todo para hacer propuestas al respecto. El sindicato debe dejar de ser correa de transmisión de las órdenes del partido para representar a los trabajadores.

Para enseñar a la población a pensar políticamente es indispensable una prensa que informe realmente, que critique, que investigue y en la que haya debate de ideas.

En Cuba existen hoy tendencias no declaradas en el PCC y otros "partidos" (el de la Iglesia católica y el socialdemócrata son los principales). La revolución ganaría si pudieran discutir abiertamente sus ideas y propuestas. La oscuridad política actual impide participar a la población, desperdicia su creatividad y sirve a las maniobras del imperialismo, que sabe muy bien con quién tomar contacto (sigue).

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