Las personas con trastornos psíquicos no somos más violentas que el resto

Como persona con un diagnóstico psiquiátrico severo, me veo obligada a hacer algunas puntualizaciones al artículoCuando cuidar cuesta la vida, de Itziar Gandarias y Amaia Zufia, publicado en El Salto. El artículo trata de una madre de 72 años que murió asesinada a manos de su hijo de 45 el pasado 23 de agosto en el barrio de Iturrama de Pamplona. El hijo que mató a la madre lo hizo, al parecer, afectado por un brote psicótico de la esquizofrenia paranoide que tiene diagnosticada, por lo que, a partir de ahí, concluyen que cuidar de una persona con problemas de salud mental es deporte de alto riesgo y pasan a indicar cómo se deberían afrontar los cuidados desde una perspectiva feminista.

No es de rigor que se haya puesto tanto el foco en que el asesino tiene un diagnóstico psiquiátrico. Porque ello lleva a pensar que las personas con trastornos psíquicos somos más violentas que el resto, y nada más alejado de la realidad. La OMS ha desmentido hasta la saciedad que las personas que tenemos un sufrimiento psíquico extremo tendamos a la violencia y a la agresividad más que la población que no lo padece.

El porcentaje de personas violentas entre las diagnosticadas no es mayor que entre las que no han sido psiquiatrizadas nunca. Y, sin embargo, en el texto, sin manejar datos estadísticos que lo avalen, se incide una y otra vez en que el peligro y el riesgo, el horror más espantoso, se debe al hecho de que se trate de una persona con problemas de salud mental, como si los “cuerdos” no mataran.

Somos conscientes de que nuestro trastorno puede provocar a veces un gran impacto en quienes nos cuidan y de que familias y profesionales padecen a veces unas cotas de incertidumbre, temor y dolor elevadísimas. También sabemos que es labor de las instituciones sacar al entorno más próximo de la orfandad y la falta de conocimiento para dotarlo de los medios necesarios para poder transformar su papel doliente en un factor positivo en la recuperación de la salud.

Pero con todo, el planteamiento que convierte a las personas diagnosticadas en seres con los que hay que tener una continua prevención y estar en alerta permanente resulta tremendamente dañino para quienes padecemos sufrimiento psíquico, porque contribuye a mantener y perpetuar el estigma que tanto daño nos hace como seres humanos individuales y como colectivo.

No somos muchas las personas que contamos con naturalidad que nos han diagnosticado una esquizofrenia, fobias, un trastorno bipolar o un trastorno obsesivo-compulsivo —por citar sólo algunos diagnósticos— pero, sin embargo, los trastornos severos crónicos afectan al 9% de la población. Más que los casos de cáncer. Y, pese a lo abrumador de la cifra, vivimos escondidas y marginadas porque, en el mejor de los casos, se nos ve como personas diferentes, distintas, y provocamos como mínimo prevención.

Es una actitud prejuiciosa que nos hace mucho daño, porque somos personas más frágiles, más necesitadas; nos encontramos en peor situación para relacionarnos y tenemos peores condiciones psíquicas. Además, el prejuicio de la peligrosidad social no sólo provoca desprotección y sufrimiento, sino que conduce también muchas veces a una vulneración intolerable de nuestros derechos, que se ven cuestionados, cuando no suprimidos, solo por causa de nuestro diagnóstico.

Por otra parte, sin desdeñar en absoluto el planteamiento feminista, es importantísimo señalar que hay también otras voces que deben ser escuchadas a la hora de establecer una estrategia para los cuidados. Es la voz de las propias personas diagnosticadas, que reivindicamos nuestro derechos a participar en la toma de decisiones que afectan a nuestra salud. Sabemos mejor que nadie lo que nos viene bien y lo que nos viene mal. Y no queremos nada sobre nosotras sin nosotras.

Por eso consideramos que debemos ser parte activa del proceso que se ponga en en marcha para mejorar las condiciones de vida tanto de cuidadores y cuidadoras como de nuestras propias vidas. No olvidemos que quienes cuidan de las personas con diagnósticos severos sufren mucho, pero no hay ninguna duda de que quienes padecemos el trastorno psíquico sufrimos mucho más. Ojalá que en el futuro para defender los derechos de un colectivo maltratado no caigamos sin querer en la trampa de maltratar a otros colectivos todavía más discriminados y vulnerables.

Por Asun Lasaosa Zazu


publicado

2019-09-12 06:43

Eusebio Leal, Historiador de La Habana. Foto: Yander Zamora/ La Tiza

 “El que conoce lo bello, y la moral que viene de él,

 no puede vivir luego sin moral y sin belleza”.

José Martí

 

Frente al Historiador de La Habana, Eusebio Leal, se han sentado decenas de personas con el propósito de entrevistarle; de incontables formas se ha recabado su opinión acerca de “lo humano y lo divino”, lo inmaterial y lo tangible. Cuando una sabe que tendrá la posibilidad de estar en ese rol, al inmenso honor se le suma una igual dosis de ansiedad.

¿Qué pregunta, entre todas las deseadas, presentarle? ¿Cuál, que no sea reiterativa? ¿Cómo deslindar y establecer en tan poco tiempo un puente entre su obra de rescate patrimonial y la promoción de una cultura de diseño en el entorno visual del Centro Histórico habanero?

Ante la condicionante de su escaso tiempo es preciso ir a las esencias y centrarnos en el factor común que caracteriza el trabajo de la Oficina del Historiador al intervenir un inmueble, un espacio abierto o editar una publicación: la estética de lo bien hecho.

 La belleza, en su relación con el diseño, no es resultado de una acción cosmética, de una convocatoria a destiempo para poner “lindas” las cosas. En cambio, un producto de buen diseño irradia belleza en la armonía que integran su expresión material, el uso al que invita, las ideas que representa. ¿Cómo se forma en usted la noción de lo bello?

— Para empezar, habría que tomar como exergo ese hermoso poema cantado de Silvio Rodríguez, cuando pide que el rabo de nube se lleve lo feo y deje con nosotros lo bello.

“Lo bello siempre es una relación misteriosa entre nosotros y lo que admiramos, pero no cabe duda de que eso también es fruto de una educación y de la interacción con una serie de señales que nos van marcando pautas.

“Cuando era niño, en la escuela se nos pedía hacer diseños con papelitos de colores, algo parecido al origami japonés. Aquello era una sugerencia para el uso del color y de la forma, para la búsqueda de una estética de la vida cotidiana, que es para mí la cuestión fundamental.

“Hay una necesidad de transmitir a todas las generaciones ese culto a la belleza. Para ello el diseño debe entrar en el universo del hogar y estar presente en los cubiertos, la loza, el vestuario.

“Hace años una gran amiga, Nisia Agüero, realizó grandes esfuerzos por llevar el arte y el diseño a los tejidos. Enseñanzas como esa ayudaron a formar en nosotros —la Oficina del Historiador— una urgencia por decir nuestra palabra a partir de una política: incorporar el diseño a las diferentes esferas de nuestro quehacer. Así lo hicimos con las publicaciones, es algo en lo cual ha trabajado mucho (Carlos Alberto) Masvidal, Premio Nacional de Diseño y que se ejemplifica en los títulos de nuestra casa editora Boloña o en los números de la revista que testimonia nuestra labor, Opus Habana.

“También hemos integrado el diseño a la concepción de una moderna versión del museo que trasciende la muestra de la colección y apuesta por la interactividad; es lo que hemos desarrollado en el Palacio del Segundo Cabo.

“De igual manera, en la nueva museología didáctica dirigida a los niños y jóvenes del Centro a+ espacios adolescentes, hay todo un diseño que aprovecha los códigos de la antigua fábrica que existía donde hoy está enclavada la institución, para hacer un discurso de la belleza en el mundo fabril.

“Hemos tratado de incorporar estos principios en la concepción de una vivienda decorosa y digna, para lo cual hacemos algo más que levantar paredes, dentro de los límites que imponen las carestías. Soy de los que creen que con poco se puede hacer mucho”.

Sin necesidad de pausas para rebuscar en el pasado, Eusebio elige entre sus memorias una vivencia muy peculiar, que ejemplifica su afirmación.

“En la antigua casa de la Obrapía, que no era lo que conocemos hoy sino un edificio habitado, un gran solar lleno de barbacoas y laberintos, vivían unos amigos que precisamente trabajaban en una revista. Un día me invitaron a que comiera en su hogar y, al llegar, me encontré algo inconcebible. Habían arreglado todo usando cajas y otros objetos que las personas desechaban, armonizando colores; tenían una jaula de güin con un canario, una mesita con sus cuatro sillas diferentes… Ellos me demostraron que era posible, con escasos medios, construir un pequeño espacio de felicidad. Con poco se puede hacer algo útil y bello, siempre y cuando bien se utilice.

La Oficina del Historiador ha apostado por expresar ese maridaje entre forma y función a través de obras de alto impacto social. Así vemos viviendas, escuelas, centros de atención a adultos mayores o a menores de edad que son referentes tanto estéticos como en los servicios que prestan. ¿Cómo se llega a este concepto?

— Es el resultado de una evolución; siempre he negado que sea la obra de un iluminado, rechazo para mí el protagonismo absoluto en estas cuestiones. Tenemos varios puntos desde los cuales florecen iniciativas que se expresan en proyectos como el de “a+”, uno de los más importantes, en mi opinión.

“La manzana donde se ubica el Centro —delimitada por las calles Teniente Rey, Habana, Muralla y Compostela— era un amasijo en el que se encontraban una antigua fábrica de medicamentos, otra de envases, unos depósitos de alcohol; lo que había sido el colegio de José de la Luz y Caballero1 se había convertido en un taller de reparación de vehículos… Todo aquello había sido anarquizado, nada tiraba en una sola dirección.

“El nuevo proyecto se concibió como un desarrollo armónico en el cual habría viviendas, se restauraría la farmacia, rescataríamos la huella positiva del pasado que era la escuela, pero quedaba una piedra por solucionar: la vieja fábrica.

“Ahí se diseñó el Centro de Adolescentes. La dirección de Arquitectura y Urbanismo de la Oficina del Historiador, particularmente ese equipo que trabajó con el arquitecto (Orlando) Inclán, hizo un trabajo precioso, dejando toda la maquinaria industrial a la vista, la viga de hierro transformada con un cambio de color, las ruedas dentadas… Rescatar y mostrar el patrimonio industrial es importantísimo”.

De la descripción del proyecto hecho realidad Leal pasa, casi sin transición, a hablarnos de un nuevo anhelo; como si para él no hubiera posibilidad de conformarse mientras exista un lugar relevante opacado por el deterioro o la infrautilización.

“Sueño con el gran edificio de la fábrica de electricidad2 convertido en un centro de arte moderno, donde toda esa antigua tecnología pueda dar una explicación de sí misma y nos introduzca a un mundo donde ya no habite el silencio sino la cultura, la conferencia, el trasiego de las personas de un lugar a otro. Lograr introducir esos códigos en las nuevas generaciones es trascendental, sobre todo ante el avance de una degradación de la ciudad.

“En distintos lugares vemos cómo va surgiendo un tipo de arquitectura desorientada donde la gente busca resolver sus problemas, pero no hay una palabra que le diga ‘esta es la línea, este es el pequeño espacio de caminar, aquella el área verde, así la fachada’. Se trata de una arrabalización que ignora lo bello como necesidad incorporada a la necesidad elemental de tener un techo”.

 Ante esa proliferación de ambientes anárquicos, ¿cuán necesario resulta hacer del diseño un componente más activo en el modelo de prosperidad que queremos construir?

— Primero he de decir que no se puede convertir en consigna o en esquema grabado en lápida algo tan serio como aspirar a un socialismo próspero y sostenible. ¿Cómo puede ser próspero y sostenible nuestro modelo, si no se desatan las manos de la creatividad, si no se establece un diálogo perenne con la realidad. ¿De qué manera lograrlo si primero no se pone la mano en el corazón de la necesidad, si de pronto un acontecimiento extraordinario —como el tornado que castigó gran parte de capital cubana el pasado 27 de enero— nos pone de manifiesto y nos tira sobre la mesa las enormes necesidades acumuladas en la gran concentración que la ciudad supone, quizás una de las más grandes en esta latitud de las Antillas?

“Cuando yo hablo de la monumentalidad de La Habana nunca me refiero al Centro Histórico, porque siempre he afirmado que tiene muchos centros históricos, como Luyanó, otros espacios de Diez de Octubre, La Lisa… En cada uno de ellos se ha manifestado la originalidad y la creatividad de generaciones para construir un diseño orgánicamente previsto desde el día en que nace la ciudad, cuando se orienta que las calles deben caminar de norte a sur, buscando los vientos; la plaza será lugar de reunión; la fuente servirá para buscar el agua, lavar la ropa y dar una imagen de tranquilidad en la relación del hombre con el agua.

“Creo que esa noble aspiración a la que todos queremos contribuir (el socialismo próspero y sostenible) tiene que basarse sobre esos parámetros. La ciudad no es un campamento, es algo más; precisamente, el campamento ha quedado atrás, la ciudad es una expresión superior; hay una racionalidad en su diseño que no puede ser omitida, ni tampoco pretender que sea homogénea. Cada barrio tiene su personalidad, cada invisible frontera aporta un carácter diferente, una forma de conducirse, de expresarse, de ver el mundo.

“Hay una síntesis de ese diseño en el gran paseo de la 5ta. Avenida, donde cada cierto tiempo los árboles cambian, cada tramo tiene su especificidad; por un momento vemos las palmas de corojo, luego aparecen las palmas barrigonas, en un punto están las acacias nudosas, en otro lado la araucaria… esa es la ciudad”.

La media hora acaba. Otros compromisos esperan por Eusebio. Nos despedimos reticentes. Una siente que a este entrevistado excepcional habría que haberle preguntado por el decoro, la Patria, la humildad, la migración, la escuela, los pregones, las tradiciones o el café; por La Habana Vieja que renace o La Habana nueva que envejece. Del otro lado, con la hidalguía indeclinable que su eterno traje gris no puede esconder, habríamos recibido siempre una respuesta generosa, sabia, intensa.

Pero una comienza y termina hablando de “lo bello” porque, como dijera a La Tiza el Premio Nacional de Diseño, Carlos Alberto Masvidal, en la Oficina del Historiador la belleza funciona, y bella es la obra de conservación patrimonial emprendida por esta institución, la cual nos permite amar y vivir una ciudad de 500 años con su bullicio, su eclecticismo y sus sábanas multicolores —ya nunca más solo blancas— izadas en los balcones. Porque bello es el legado de este Historiador dedicado a la restauración de las esencias de una urbe y de los sueños de quienes la habitan. Porque bello es ser leal al propósito de levantarse cada día para hacer de Cuba un país mejor, ser leal desde la médula, desde el apellido.

 

17 agosto 2019 |

Notas:

1 Antiguo colegio El Salvador, hoy escuela primaria. 

2 Edificación de Tallapiedra.

(Tomado de La Tiza)

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Martes, 02 Abril 2019 06:34

Venezuela busca salir de la emergencia

Gente esperando colectivos en largas filas ante la falta del servicio del metro de Caracas. Imagen: AFP

Los venezolanos dan muestras de esfuerzos individuales y colectivos ante los cortes de luz y agua. El gobierno implementará un plan por 30 días.

Nicolás Maduro anunció un plan especial de electricidad por treinta días, “un régimen especial de administración de cargas que permitirá equilibrar el sistema eléctrico nacional”. Lo afirmó el domingo por la noche, luego de una semana marcada por apagones sucesivos que pusieron a gran parte de la población en una situación contra las cuerdas para resolver problemas cotidianos, en particular uno: el agua. Y ayer el mandatario calificó la situación de emergencia grave.


“Este plan tendrá especial énfasis en no afectar la energía necesaria para garantizar el suministro de agua potable”, destacó en el anuncio. También declaró que las actividades escolares seguirán suspendidas hasta hoy y que las jornadas laborales serán hasta las 14 horas, tanto en instituciones públicas como privadas. Maduro nombró a Igor Gavidia León como nuevo ministro de Energía en reemplazo del general retirado Luis Motta Domínguez.


El ministro de comunicación, Jorge Rodríguez, afirmó por su parte que el gobierno está haciendo frente a “ataques multiformes al sistema eléctrico”, que generaron “daños de consideración en el patio de transmisión de la central hidroeléctrica Simón Bolívar en El Guri, y en el entramado de las líneas de transmisión, así como en los procesos de conexión y automatización del funcionamiento de las máquinas de generación del proceso de generación y en la distribución de la corriente eléctrica”. El cuadro es complejo, y las respuestas no serán inmediatas.


Las imágenes predominantes del domingo y ayer fueron de gente y gente con botellones de agua buscando como llenarlos. En tiendas con venta de agua, llenaderos (donde llenan los bidones), manantiales al pie del cerro que bordea el valle de Caracas, río arriba –donde también mucha gente fue a bañarse– en tomas de agua improvisadas en túneles, urbanizaciones, caños quebrados para resolver. La pelea por el agua fue permanente, la capacidad de los operativos de cisternas del gobierno no logró dar abasto ante la dimensión de la demanda. Ayer por la tarde comenzó paulatinamente a restablecerse el suministro de agua en varios puntos de la capital y sus cercanías.


La capital, así como varias partes del país, fue convertida en un escenario de esfuerzos individuales, familiares, colectivos por resolver las necesidades, tanto del agua como también del transporte. El gobierno de la alcaldía de Caracas habilitó rutas especiales en vista de la dificultad de movilidad por falta del servicio de metro, y se pusieron en marchas operativos de grupos de motorizados chavistas para llevar a la gente hasta su casa.


En ese contexto se registraron protestas el domingo por la tarde y ayer. Algunas fueron promovidas por la oposición, para impedir por ejemplo el paso de camiones cisternas enviados por el gobierno y crear mayor dificultad para capitalizarla políticamente a través de escenario violentos. Se trata de un método utilizado en otras oportunidades, como en el 2017 y en particular en el 2016, donde la táctica fue la de generar focos de protesta en las cercanías del Palacio de Miraflores sin asumir la responsabilidad, creando así un intento de levantamiento popular sobredimensionado a través de un trabajo en redes sociales.


Otras fueron en cambio una respuesta espontánea ante la situación de dificultad real provocada por la prolongación de falta de agua que, a diferencia de la luz, no ha regresado en varias partes en los últimos días. Cada día sin agua se traduce en un número mayor de dificultades.


Guaidó por su parte mantuvo la versión acerca de que los apagones serían producto de la corrupción, un incendio provocado por falta de mantenimiento y la incapacidad para resolverlo a organizarse por “cuadra, sector, barrio”, y sentenció una conclusión que reside sobre todo en el orden del deseo y la propaganda: “Se acabó el mito, la leyenda, de que los sectores populares los respaldaron alguna vez”.


Ratificó su llamado a la movilización del 6 de abril, denominada como “simulacro de la operación libertad”, una acción de la cual hasta el momento no ha dicho cómo será, aunque anunció que se crearán “comandos de ayuda y libertad”. También pidió a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ponerse de su lado, y afirmó que la llegada de Marines norteamericanos es una posibilidad.


Ayer también se supo de la decisión de la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia, que resolvió ratificar la prohibición de salida del país sin autorización hasta tanto culmine la investigación iniciada el 29 de enero, la prohibición de enajenar y gravar los bienes de su propiedad, el bloqueo e inmovilización de cuentas bancarias o cualquier otro instrumento financiero en el territorio venezolano (ver aparte). La Sala dictó también una multa de 200 unidades tributarias debido al desacato de la orden de prohibición de salida, y ordenó remitir copia certificada de la decisión al presidente de la ANC “a los fines del allanamiento a la inmunidad parlamentaria en su condición de diputado a la AN”.


Son entonces varios tiempos en simultáneo los que se viven en Venezuela. Los que marcan la cotidianeidad de dificultades materiales y la búsqueda de su resolución, los que tienen que ver con los intentos de Guaidó de retomar una iniciativa política que ha venido en descenso, los del gobierno por dar respuestas en cada uno de los planos, los más urgentes materiales, así como la amenaza siempre latente debido al esquema del asalto al poder planteado por la oposición. Y detrás, o como dijo el canciller Jorge Arreaza, adelante: los Estados Unidos.
La cotidianeidad se asemeja así a una cuerda tensa, muy tensa, que sin embargo no parece cerca de romperse.

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Miércoles, 27 Marzo 2019 06:23

Nuevo apagón en Venezuela

Nuevo apagón en Venezuela

Los apagones nacionales fueron denunciados como ataques dentro del plan conducido abiertamente por EE.UU.


Un apagón fue registrado el lunes a la una de la tarde y veintinueve minutos en dieciséis estados de Venezuela, incluida gran parte de Caracas. El hecho duró cerca de tres horas. Luego de restablecerse el servicio eléctrico, el ministro de comunicación, Jorge Rodríguez, informó que se había tratado de un nuevo sabotaje como parte del plan de desestabilización contra Venezuela.


“Hemos recibido un nuevo ataque al centro de transmisión y carga del Sistema Eléctrico Nacional para sacar de funcionamiento las máquinas de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar localizada en Guri, en Guayana”, afirmó. A las siete de la tarde se habían alcanzado los valores necesarios de generación para normalizar el servicio.


Cuando el cuadro parecía haberse restablecido, se registró un nuevo ataque a las 9h47 de la noche en el patio de transmisión del Guri, “afectando los tres autotransformadores que lo componen y el cableo imprescindible a fines de la transmisión”, informó Rodríguez. La capital y gran parte del país quedaron nuevamente a oscuras.


Cerca de las 10h45 de la mañana del martes se registraron los primeros restablecimientos de luz en Caracas. Ya el ministro de comunicación había informado en la madrugada acerca de la suspensión por 24 horas de las actividades escolares y laborales en el país, y varios planes de contingencia de transporte habían sido activados, en particular en Caracas, afectada por la paralización del sistema de metro.


El apagón tuvo lugar dieciocho días luego del anterior, que se prolongó durante varios días. En aquella oportunidad el presidente Nicolás Maduro informó que se había tratado de un saboteo propiciado por cuatro formas de ataque: ciberataque, electromagnético, incendio, y complicidad interna, afectando tanto los centros de generación como de transmisión. Esa denuncia fue respaldada por el gobierno de Rusia, que afirmó, a través de la cancillería, que parte de los ataques habían sido propiciados desde el extranjero.


Según el gobierno, es el segundo gran apagón provocado por saboteo, que conforma lo que Rodríguez ha calificado como “la guerra de la electricidad”. En su cuenta de Twitter mostró imágenes del incendio, el trabajo para apagarlo y el lugar exacto donde tuvo lugar.


Este nuevo hecho se produce luego de la denuncia realizada por Rodríguez, quien anunció el pasado sábado que había sido arrestada y desmontada parte de una estructurada armada con fines terroristas. Al frente, explicó, estaban los dirigentes del partido Voluntad Popular, con la participación del mismo Juan Guaidó, operadores internacionales para conseguir los fondos necesarios, y grupos integrados por mercenarios y paramilitares colombianos, salvadoreños, guatemaltecos y hondureños. Parte de los planes eran generar acciones como atentados en el metro y sabotajes.


Los apagones se enmarcan dentro de la trama general iniciada a partir del mes de enero con la autoproclamación de Guaidó, y en la etapa particular que comenzó luego del 23 de febrero, día en que la derecha y los voceros norteamericanos aseguraban que lograrían el ingreso de ayuda humanitaria al país y su plan resultó frustrado. A partir de allí comenzó a hacerse visible la dificultad de mantener la expectativa alrededor de Guaidó en su base social, así como avanzar de manera lineal, como insinuaban voceros de la derecha, hacia la intervención militar extranjera en Venezuela.


Fue en ese momento cuando comenzaron los apagones nacionales, denunciados como ataques dentro del plan de conducido de manera abierta y declarada por Estados Unidos. Aparecen como una forma de presionar en el escenario de caotización, desgaste, presión económica sumada a los ataques financieros que han recrudecido en los últimos días, en particular sobre diferentes bancos. Según Guaidó este apagón, al igual que el anterior, fue causado por la falta de mantenimiento de la infraestructura eléctrica.


La situación se normalizó en Caracas en la tarde del martes. El gobierno ha anunciado el trabajo conjunto entre varias instituciones para lograr la estabilización del sistema en todo el país en el menor tiempo posible, para evitar además el encadenamiento de problemas derivados, en particular la falta de agua. En el apagón anterior los ataques habían sido sucesivos, lo que generó una situación de restablecimiento-nuevo apagón en varias oportunidades.


Esta vez, como la anterior, la tranquila respuesta de la población consistió en resolver los problemas derivados de la falta de electricidad.

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Miércoles, 13 Marzo 2019 06:27

Buscan reponerse del apagón

Buscan reponerse del apagón

El país no ha volado por los aires. Podría haberlo hecho si se toma en cuenta la profundidad del impacto generado por el apagón nacional que comenzó el jueves a las 17 horas y aún no ha terminado de restablecerse el suministro por completo. Las noticias de este martes son que en algunos puntos recién volvió la luz, como en la ciudad de Maracaibo, o en la Comuna El Maizal, en el estado Lara. 

Las consecuencias del apagón fueron múltiples, las formas de enfrentarlas también. Tanto por parte del gobierno como de iniciativas espontáneas. Las políticas, por ejemplo, fueron de abastecer con camiones cisternas los principales puntos, como cerros y hospitales, y garantizar distribución de alimentos a través de diferentes mecanismos. Se trata de normalizar un país que ya estaba en un cuadro de dificultades prolongado, luego de un golpe de una magnitud aún difícil de calcular.


La respuesta no logró dar abasto ante la magnitud de la demanda, por ejemplo, de agua, ya que el sistema de bombeo se vio afectado por el apagón, lo que se tradujo en iniciativas colectivas, como abrir un caño en El Valle o San Agustín, zonas populares de Caracas, para llenar botellas y botellones. Son muchas las imágenes de personas haciendo colas para abastecerse de agua en todo sitio donde se pueda conseguir, comercios, llenaderos, cisternas, manantiales.


Ante una situación de esas características se podría haber esperado una multiplicación masiva de focos de protesta espontáneos, violencia, movilizaciones, por fuera de lo que la oposición intente convocar. Se dieron hechos como saqueos, por ejemplo, en el centro comercial Sambil, en Maracaibo, donde según informó el gerente general, se trató de un grupo de trescientas personas que lograron derribar portón, fachada y puerta hasta ingresar al interior. Fueron varios casos, aunque no se puede hablar de un cuadro que desbordó y masificó en un escenario inestable, peligroso, por los hechos en sí y los llamados de la oposición. El Fiscal General informó que se iniciará una investigación contra Guaidó por su presunta participación en el sabotaje al sistema eléctrico nacional.


El clima en las calles caraqueñas durante el día ha sido de preocupación, resolución, cotidianeidad, restablecimiento de comercios, sistemas electrónicos de pagos, de transporte, aunque el sistema de metro aún no esté activo. Quien llegue a la ciudad no se encuentra con un cuadro de devastación sino con un escenario de dificultades acumuladas y nuevas, una idiosincrasia venezolana que permite enfrentar adversidades de manera sorprendente para una mirada ajena, un chavismo activado en su dimensión de gobierno y organización popular, una tranquilidad en regreso marcada por la conciencia de que nada ha terminado, sino que se está en el centro de un conflicto nacional e internacional.


Esta última dimensión ha estado sobre la mesa de manera central en la mañana de ayer con la decisión del gobierno de Venezuela, anunciada por el canciller Jorge Arreaza, de dar por terminadas las conversaciones con Estados Unidos para el establecimiento de oficinas de interés, y la orden al personal diplomático norteamericano de abandonar Venezuela en las próximas 72 horas.


Por otro lado, la administración de Donald Trump incluyó en el pedido de presupuesto para el año 2020, la suma de 500 millones de dólares para “la transición en Venezuela”, ratificando la política y la probable prolongación del conflicto.


A su vez desde anteayer se encuentra la misión técnica de trabajo de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), quien fue recibida el lunes por el canciller y ayer mantuvo una reunión en la Asamblea Nacional. En los próximos días, según indicó el canciller, la misión de la ONU se reunirá con instituciones del gobierno bolivariano y los poderes públicos.


En ese contexto elaborarán un informe de la situación dentro de un contexto muy complejo, donde existen datos antagónicos, muchas veces sin confirmación. El caso más claro es el de los muertos que habría provocado el apagón: según voceros de la oposición primero fueron 17, luego un periodista afirmó que fueron 296, entre los cuales 80 neonatos, cifra que luego fue desmentida por la presidenta del Colegio de Médicos del estado Zulia y no fue retomada. El ministro de Salud, por su parte, afirmó que no ha habido muertos en hospitales públicos debido al apagón.


Ayer se dieron protestas convocadas por la oposición, aunque solo reunieron unos pocos cientos de manifestantes. Pero los acontecimientos se mueven con mucha velocidad, se superponen los días con las noches, y la confirmación de los hechos requiere siempre la verificación por diferentes fuentes. La verdad, se sabe, es una de las principales víctimas en estos contextos.

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Tres días de batalla por la luz en Venezuela

A la par del apagón surgen verdades. El “New York Times” señaló que la quema de camiones con ayuda se trató de una bomba molotov lanzada desde filas opositoras.

 

Ciudad fantasma, así parecía Caracas el sábado en la medianoche. El apagón era casi total, solo se mantenían con luces restaurantes de lujo abarrotados, algunas estaciones de servicio, farmacias, hoteles, y los pocos autos y motos circulando. Silencio y oscuridad, un escenario cinematográfico. Nuevamente el apagón y un elemento central: la ausencia de focos de violencia, y una muy pequeña presencia policial en puntos precisos.


En horas de la madrugada la luz volvió por zonas del país y la ciudad. En algunos puntos todavía no lo había hecho ayer en la tarde/noche, es decir que miles de personas quedaron en la oscuridad por más tres días, desde el jueves a las 17 horas, momento del apagón nacional que hizo ingresar a todo el país en un espacio-tiempo desconocido.


No se suele tener conciencia de todo lo que depende de la energía eléctrica: comunicaciones, pagos, transportes terrestres y aéreos, sistemas de salud, horarios del día y la noche, agua, reservas de comida, la posibilidad de estudiar, trabajar. Un apagón total prolongado frena hasta casi detener a un país, sus empresas, instituciones, hogares, cotidianos, acerca a precipicios a medida que se prolonga, y eso, se sabe, genera reacciones.


Por eso fue clave la tranquilidad que se vivió dentro de un cuadro de estas características. Las imágenes de ayer en la mañana fueron de instalación de mercados de fruta y verdura, colas para cargar gasolina, conseguir agua, preocupaciones por familiares, actos de solidaridad, cotidianeidades en tiempos de asedio.


No resulta demasiado azaroso intuir que el objetivo del apagón era desencadenar un cuadro apocalíptico. “En el caso de Venezuela, la idea de que un gobierno como el de Estados Unidos intervenga a distancia contra la red de energía es bastante realista. Las operaciones cibernéticas a distancia rara vez demandan presencia significativa en el terreno, convirtiéndolas en operaciones de influencia ideales que no son reconocidas”, afirma un artículo publicado en la revista Forbes, preguntándose sobre la posibilidad de un cyber-ataque para explicar el apagón.


Agrega: “La obsolescencia del internet y la infraestructura energética del país presentan desafíos poco grandes para este tipo de operaciones, y hace relativamente sencillo borrar todo rastro de intervención extranjera (…) deslegitima al gobierno en curso en la misma dimensión en que el gobierno a la espera se presenta a sí mismo como real alternativa”.


El sabotaje a la red eléctrica en esa magnitud puede ser enmarcado en la secuencia iniciada desde principios de año, donde algunos de los principales acontecimientos fueron: el no reconocimiento de Nicolás Maduro, la autoproclamación de Juan Guaidó, la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el 23 de febrero como fecha clave para el ingreso de ayuda humanitaria y la imposibilidad de lograr ese objetivo, nuevas reuniones de Naciones Unidas, regreso de Guaidó al país y el apagón.


Luego del 23 ocurrió un desplazamiento discursivo: el repliegue de la amenaza de intervención militar por parte de Estados Unidos, que podría deberse, entre otras cosas, al impacto negativo que genera. El acto seguido fue el traslado a este escenario de apagón, donde el movimiento se desplegó en dos vértices: el hecho como tal, con todas sus consecuencias, y la interpretación, es decir la pelea por determinar las responsabilidades. En este punto la centralidad reside en la capacidad de convencer.


Una de las enseñanzas que han dejado los últimos episodios, es la vulnerabilidad de la verdad ante la inmensa capacidad de posicionamiento de ideas que tiene la articulación entre grandes agencias y gobiernos. El caso más emblemático fue el de la quema de camiones con ayuda humanitaria que habría realizado la policía venezolana el día 23. Un reciente artículo del New York Times señala que, tal como lo había dicho PáginaI12, en realidad se trató de una bomba molotov lanzada desde filas de la derecha, y que no existe certificado acerca de que hubiera medicinas en los camiones. Sin embargo, el hecho fue repetido como verdad por medios de comunicación, el vicepresidente norteamericano Mike Pence, y el encargado del caso Venezuela, Elliot Abramos, ante las Naciones Unidas, entre otros.


La disputa por el convencimiento cobra aún más fuerza en el caso del apagón, por la dificultad de las pruebas, el poco rastro del ataque, las formas en que se desplegaron los golpes -como señaló el presidente Maduro- de manera informática, electromagnética, física, y con complicidades internas.


Se suma a eso que la inestabilidad del sistema eléctrico ha sido recurrente en algunas zonas del país, como en el estado Zulia. Eso, junto a denuncias de faltas de inversiones en el sistema eléctrico, la matriz repetida diariamente de que este gobierno es exclusivamente un espacio corrupción, sumado a destiempos comunicacionales, y los efectos concretos del impacto, ha hecho que el argumento del sabotaje no haya convencido a una parte grande de la sociedad.


La urgencia del gobierno reside en estabilizar el sistema, garantizar abastecimientos de emergencia de comida, agua, gas, reordenar los cotidianos dentro de las dificultades ya existentes, para lo cual, entre otras cosas, dispuso operativos en hospitales, de alimentación, y declaró hoy lunes no laborable. Se puede predecir que existirán nuevos ataques para volver a generar un apagón y trabajar políticamente sobre sus consecuencias. Podrían ser de otras características, se trata de un escenario complejo, de muchas variables, frentes de asalto, posibilidades, actores, tiempos y desesperos.


No se debe perder de vista el escenario general en el cual suceden estos acontecimientos: el intento de crear un gobierno paralelo para obligar a Nicolás Maduro a abandonar el poder político, sea bajo la forma que sea. Guaidó anunció una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional para hoy para declarar Estado de Emergencia Nacional, volvió a hacer un llamado a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con advertencia de última oportunidad. Otros dirigentes de la derecha se pronunciaron nuevamente a favor de pedir la salida violenta con intervención.


La batalla por la luz, centro del asalto en este momento, aún no ha terminado.

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"No me puedo creer que una película sobre la menstruación haya ganado un Oscar"

Rayka Zehtabchi y Melissa Berton ganan el Oscar a Mejor Corto documental con una película contra el estigma de la menstruación en una comunidad de mujeres de la India

"No lloro por la regla, ¿eh?. ¡Es que no me creo que una película sobre la menstruación acaba de llevarse un Oscar!", ha exclamado la realizadora Rayka Zehtabchi tras recoger el premio a Mejor Cortometraje Documental en la 91 Edición de los Premios Oscars.


"Gracias a Netflix por darnos una plataforma en la que poder exhibir este corto. Gracias a mi madre y a mi hermana: estáis empoderando a mujeres de todo el mundo para que luchen por la igualdad", ha defendido la realizadora en uno de los discursos más comprometidos de la gala.


"Gracias a todas las mujeres que quisieron marcar la diferencia, sin ellas no estaríamos aquí", ha dicho la productora del film, Melissa Berton. "El período debería ser un punto importante, pero no un punto final en la educación de ninguna mujer".


Period. End of Sentence. nos traslada a un pueblo rural de Delhi -India-, en el que las mujeres han comenzado una revolución pacífica. Luchan contra el estigma de la menstruación. Durante generaciones, las mujeres no han tenido acceso a productos sanitarios de primera necesidad, viéndose obligadas en muchos casos a abandonar sus funciones o incluso los colegios en los que estaban estudiando. Sin embargo, un día una compañía instala en el pueblo una máquina dispensadora de compresas que les permite crear sus propios productos.

 

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25/02/2019 - 04:05h

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