Sábado, 14 Marzo 2020 06:23

El padre de la criatura

El padre de la criatura

China y EE.UU. se achacan el origen de la pandemia

Un vocero de la Cancillería china insistió hoy en que Estados Unidos podría haber desatado deliberadamente el brote de coronavirus en China, en medio de una creciente disputa entre Washington y Beijing por el origen de la pandemia de coronavirus. La disputa llega en momentos en que China busca descargase de culpa y presentarse como el país que tomó medidas decisivas que dieron tiempo el mundo para prepararse para la crisis, al poner en cuarentena a grandes porciones de su inmensa población.

Con los casos cayendo en China pero aumentando en el extranjero, Beijing ahora ha empezado a rechazar la idea de que la ciudad de Wuhan fue el lugar donde se originó la pandemia, que ya ha afectado a más de 135.000 personas en más de 110 países. El vocero de la Cancillería china, Zhao Lijian, fue un paso más allá al decir anoche por Twitter que "podría haber sido el Ejército de Estados Unidos el que trajo la epidemia a Wuhan", aunque no mostró ninguna prueba.

Hoy insistió en su afirmación al subir a su cuenta de Twitter un link con un artículo sacado de una página web conocida por sus teorías conspirativas sobre los atentados del 11-S. Censores de la actividad digital también han permitido a usuarios de redes sociales de China esparcir versiones similares de que Estados Unidos estuvo detrás del inicio del brote.

Un video que muestra a autoridades sanitarias estadounidenses diciendo que algunas víctimas de gripe en el país habían sido diagnosticadas de manera póstuma con la cepa Covid-19 fue tendencia esta semana en Weibo, la red social china similar a Twitter. Algunos usuarios dijeron que el video probaba que el virus se originó en Estados Unidos, y Zhao lo subió hoy a su cuenta de Twitter, informó la cadena de noticias CNN.

La teoría contradice las afirmaciones iniciales de la propia China sobre el origen del virus en Wuhan en diciembre pasado. El brote ha afectado a casi 81.000 personas en China, de las cuales más de 3.100 han muerto. Gao Fu, director del Centro Chino para la Prevención y el Control de Enfermedades, dijo en enero pasado que "ahora sabemos que la fuente del virus son animales que eran vendidos en un mercado" de Wuhan.

Las mismas autoridades chinas veían a Wuhan y el resto de la provincia de Hubei como una amenaza, ya que pusieron a los 56 millones de habitantes de la región bajo estricta cuarentena para contener la epidemia. Pero Beijing empezó a mostrar dudas a fines del mes pasado, cuando Zhong Nanshan, un respetado experto vinculado a la Comisión Nacional de Salud, dijo a periodistas que "la epidemia apareció primero en China, pero no se originó necesariamente en China".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dicho que aunque no se sabe con exactitud como pasó el virus de su vector animal a los humanos, la Covid-19 era "desconocida antes del brote en Wuhan, China, de diciembre de 2019".

Estados Unidos, en tanto, ha indignado a China haciendo continuas referencias a que el virus se originó en el país comunista. El secretario de Estado, Mike Pompeo, lo ha llamado el "virus de Wuhan", lo que llevó a Beijing ha calificar el término de "despreciable" y de "falta de respeto a la ciencia".

El presidente estadounidense, Donald Trump, comenzó un discurso a la nación esta semana por la pandemia hablando del brote "que comenzó en China". El asesor de seguridad nacional estadounidense, Robert O'Brien, insistió ayer en que el virus se originó en Wuhan. 'Brien dijo que la pandemia se debió a una falta de cooperación de China y un encubrimiento del brote inicial, y agregó que esto ha "costado a la comunidad internacional dos meses de respuesta" a la amenaza. Beijing calificó sus comentarios de "extremadamente inmorales e irresponsables"

Publicado enInternacional
Avanza el coronavirus en Italia: Ya murieron más de mil personas 

Se registraron además 15.000 contagios

 

El brote de coronavirus no da tregua en Italia, el país europeo más afectado por la pandemia. Este jueves la cifra de muertos ascendió a 1016, de los cuales 189 se produjeron en las últimas 24 horas. En tanto, los contagios llegaron a 15 mil. La región más afectada sigue siendo Lombardía, en el norte, que registra 744 muertes y 8.725 contagios. El país más afectado de Europa y el segundo en el mundo después de China tomó medidas drásticas con el cierre total de comercios, exceptuando bienes de primera necesidad y fármacos. Al cierre de locales se sumó el jueves el de todas las iglesias de la diócesis de Roma. El primer ministro Giuseppe Conte confía en que la política de aislamiento funcione e incluso sirva de "ejemplo positivo" para otras naciones.

Hasta el momento, apenas cinco de las 20 regiones del país no registraron casos fatales, pero las autoridades temen que el virus se expanda al sur de la península. En total, 60 millones de italianos permanecen aislados, especialmente después de que el gobierno decretara el miércoles el cierre de todos los comercios a excepción de supermercados y farmacias. Se trata de una medida inédita en la historia del país.

La mayoría de las ciudades italianas se encuentran desiertas. En Roma, Milán, Florencia y Venecia las calles, plazas y medios de transporte permanecen en un llamativo silencio. En algunos puntos del país la policía controla que se cumplan las estrictas disposiciones de permanecer encerrados en casa para evitar la propagación del virus.

El jueves se cerraron además todas las iglesias de la diócesis de Roma con el objetivo de ayudar a detener la pandemia de Covid-19. "Hasta el viernes tres de abril de 2020, el acceso a las iglesias" de Roma y, de una manera "general, a los locales de culto habilitados al público, quedan prohibidos a todos los fieles", señaló en un comunicado de prensa el cardenal italiano Angelo De Donatis, obispo vicario de Roma. Aunque las misas y cualquier otra reunión de personas ya habían sido prohibidas, las iglesias permanecían abiertas a los fieles que quisieran acceder a orar en ellas. 

El coronavirus es motivo de preocupación para la Iglesia y el Vaticano. El gobierno italiano incluyó las misas, las bodas y los funerales entre las congregaciones prohibidas, una medida "fuertemente restrictiva cuya aceptación supone sufrimiento y dificultades" para los sacerdotes y fieles, lamentó hace unos días la Conferencia Episcopal Italiana en su sitio web.

Italia, por lejos el país de Europa más afectado por la pandemia del Covid-19, superó el jueves la barrera de los mil muertos y acumula además más de 15 mil infectados, según cifras oficiales.

"Mañana, no sólo nos admirarán, sino que seremos un ejemplo positivo para el mundo", manifestó en las últimas horas el primer ministro Giuseppe Conte, convencido de que el estricto confinamiento es la medida fundamental para frenar el contagio de coronavirus en Italia.

Conte aseguró que los resultados del aislamiento serán visibles dentro de dos semanas. En China, las medidas de contención ayudaron a controlar la epidemia, pero en Italia esto aún es un misterio para los científicos.

"A diferencia de la situación en Wuhan, donde era posible evitar la epidemia mundial, Covid-19 ya se está extendiendo por todo el mundo", advirtió Paul Hunter, profesor de medicina de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra. "Entonces, cuando las restricciones en Italia se levanten, puede haber una gran cantidad de personas contagiadas en los países vecinos que podrían conducir a una nueva propagación en Italia", agregó.

La filtración a los medios el sábado del bloqueo previsto para varias regiones del norte provocó la fuga de miles de italianos hacia el sur, muchos de ellos estudiantes y trabajadores, que pueden haber llevado el virus a otras regiones donde los casos eran muy limitados.

Mientras la próspera región de Milán, la más afectada, tiene uno de los sistemas de salud más eficientes del mundo, el sur carece de instalaciones y equipos adecuados para un fenómeno de semejantes proporciones. Los médicos del norte temen inclusive el colapso del sistema por falta de plazas en los departamentos de terapia intensiva. En el sur la falta de personal calificado fue siempre uno de sus grandes males.

"El 40 por ciento de las salas de cuidados intensivos en el sur son virtuales, falta el personal y faltan los equipos", resumió en ese sentido el profesor Alessandro Vergallo, presidente del sindicato de reanimadores y anestesistas italianos

Publicado enInternacional
Coronavirus. La infinita solidaridad entre los de abajo

Huelgas obreras, solidaridad popular en los barrios y cacerolazos, son algunas de las manifestaciones del pueblo italiano contra el modo como el gobierno impuso la cuarenta a todo un país, que los grandes medios silencian y ocultan para seguir inoculando miedo y subordinación.

El diario del izquierda Il Manifesto informa en su edición del viernes 13: “El mundo obrero ha vuelto a hablar con una sola voz. Es la incredulidad y la rabia de los que piden ser tratados como todos los demás trabajadores. Una rabia, obrera, por la decisión del gobierno de no detener la producción en las fábricas que se ha materializado el jueves cuando se abrieron las puertas: huelgas espontáneas, asambleas, el cese temporal de la producción”(Il Manfesto, 13 de marzo de 2020).

Huelgas en Milán, Mantua, Brescia, Terni, Marghera, Génova, en grandes empresas como continuará hoy en Electrolux, Iveco, Tenaris, Beretta y el Grupo Arcelor Mittal entre otras. Un crecimiento de la desobediencia obrera que obligó al presidente Conde a convocar una videoconferencia con los sindicatos y llevó al presidente de la Confindustria a decir que las huelgas son “irresponsables”.

No son huelgas por el salario sino por la dignidad, porque los obreros de la industria quieren ser tratados como los demás trabajadores. Demandan parar la producción para “higienizar, asegurar y reorganizar los lugares de trabajo”, como exigieron los sindicatos metalúrgicos.

Los obreros del metal de la fábrica Bitron Cormano cerca de Milán, declararon a la Radio Popolare que trabajar en esas condiciones es muy duro. “En febrero pedimos guantes, máscaras y antisépticos y no hicieron nada, por eso fuimos a la huelga”. Agregan: “Es muy duro trabajar así. Nos miramos como si fuésemos extraños”.

En estos días tremendos de soledad y miedo, fomentados por los grandes medios de forma histérica pero calculada, nos sobre-informan sobre los riesgos de salir de casa, de relacionarse con otros, sobre cómo avanza la epidemia/pandemia, y todos aquellos datos que nos paralizan.

Hay mucho más, que merece ser destacado. Los obreros de la fabrica recuperada Rimaflow en Milán, libraron un comunicado: “Creemos que una reducción real de los riesgos no puede recaer en los sectores más frágiles y económicamente precarios. Para contener realmente la epidemia, ninguna persona debe verse obligada a ir a trabajar, todos deben tener acceso a un ingreso de cuarentena y la posibilidad de recibir servicios, tratamientos y necesidades básicas en el hogar”.

Luego dicen que en esta situación tan difícil, “queremos seguir construyendo lazos de solidaridad”, y ofrecen sus servicios a quienes lo necesiten para cuidar niños, comprar alimentos y llevarlos a las casas de quienes lo pidan, aportando sus teléfonos y disponiéndose a cualquier consulta legal y sindical.

Lo que sucede en los barrios, donde existen más de mil centros sociales, merece mención aparte. Los jugadores e hinchas del club de “fútbol popular” Borgata Gordiani, de la periferia obrera de Roma, se han puesto a disposición de “los ancianos y cualquier persona que se encuentre en dificultades” (ver Pigneto Today).

Colgaron volantes en las puertas de los edificios ofreciendo, solidariamente, hacer las compras y llevarlas los martes y jueves a las familias. En ese barrio donde Passolini rodó alguna de sus películas, decenas de personas dispuestas a trabajar para los demás, como sucede también en el centro social del barrio, y de muchos otros de las ciudades italianas. Esos ancianos que están siendo abandonados por el Estado y los empresarios, son atendidos por la solidaridad de clase.

En varias ciudades, particularmente en Nápoles, decenas de familias realizaron cacerolazos en sus balcones. Para el viernes 13 se convocó un cacelorazo nacional. “Abrimos las ventanas, salimos al balcón y hacemos ruido”, dice la convocatoria que espera convertirse en “un concierto gratuito gigante” (https://bit.ly/2WlzHJF).

Los grandes medios que se empeñan en meter miedo, ocultan la inmensa solidaridad entre los abajos. Seguramente porque le temen, porque allí anida otro mundo. Una prueba de ello, es que pese a las restricciones, siguen adelante con las mayores maniobras militares de la OTAN desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Se trata de las maniobras “Defender Europa 2020”, planeadas antes de la epidemia pero que no han sido aplazadas. “Muchos han interpretado el despliegue de 30.000 soldados en Europa, de los cuales 20.000 estadounidenses (el mayor despliegue de tropas estadounidenses en Europa desde finales de la Guerra Fría) para una serie de ejercicios militares, como el preludio de algo más grande” (https://bit.ly/39ZqL0x).

Según las declaraciones oficiales, las maniobras están destinadas a proteger al continente de una “invasión rusa”. Sin embargo, llama la atención el amplio despliegue militar de la OTAN en carreteras y ciudades, mientras la población debe estar confinada en sus casas.

De la descripción anterior, necesariamente recortada, surgen algunos elementos que quiero compartir.

El primero es la solidaridad de clase, de los diversos abajos, porque en ese ser solidario hay varias generaciones que en la vida cotidiana no se relacionan, jóvenes y ancianos, por ejemplo. Pero también hay migrantes, mujeres, negros, gais, musulmanes, y la enorme diversidad del mundo de abajo. Es la única esperanza que tenemos en este momento de locura de la humanidad.

La segunda es la racionalidad egoísta de los de arriba, de esos empresarios que no gastan en proteger a los obreros porque quieren seguir acumulando riquezas. Los hacen trabajar, lo que ya es discutible cuando hay cuarentena, pero además no les dan los mínimos elementos de protección.

La tercera, la más temible, es la militarización en marcha. Policías y militares son los encargados de vigilarnos, cada vez de forma más sofisticada, con millones de cámaras y ahora también con aplicaciones que nos siguen a todas partes, como en China, donde la identificación facial hace imposible saltarse las normas más absurdas.

Si hubiera que agregar algo más, diría: sólo la solidaridad de clase, de género, de color de piel, puede dar forma a ese gigantesco paraguas multicolor que salve la vida en el planeta.

 

 

Para suscripción:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=suscri

Publicado enInternacional
Las lecciones que puede dar el coronavirus a la especie humana

Contemplamos a un diminuto virus desde lo alto del antropocentrismo, de Occidente, del neoliberalismo y de la globalización; pero tal vez podamos aprender algo de él.

En los últimos 6.000 años, pero sobre todo en los pasados 200 y, más concretamente, a partir de los años 50, las sociedades humanas han ido tomando altura. Mucha altura. Desde arriba, contemplamos a un diminuto virus y, tal vez, podamos aprender algo de él.

Desde lo alto del antropocentrismo

El ser humano primigenio era un predador que también podía ser cazado por otros predadores. Pero gracias a su increíble capacidad de coordinación y su desarrollo tecnológico ha conquistado la cúspide de la cadena trófica concibiéndose como invulnerable y todopoderoso.

Sin embargo, la vida surgió desde los seres vivos más minúsculos y sigue basándose en ellos. No en los superpredadores. El reino de lo pequeño es el que permite que exista la vida en el planeta. Sin las bacterias no habría suelo fértil y muchas otras cosas. De manera más general, sin ellas no sería posible la reutilización de los elementos (carbono, nitrógeno, fósforo, etc.) en grados de reciclaje inimaginables por la tecnología humana (del orden del 99,5-99,8%). No olvidemos que vivimos en un planeta en el que no entra materia nueva, que tenemos que apañarnos con lo que hay.

El coronavirus puede servir para hacernos recordar que lo minúsculo es determinante en la Tierra. Y que, en la trama de la vida, realmente somos prescindibles.

Desde lo alto del sistema agroindustrial

Para nuestro control de todos los seres vivos, el sistema agroindustrial resulta determinante. La domesticación de algunas especies animales y vegetales, y la transformación de los ecosistemas para que puedan medrar estas y no otras.

Desde el principio de la agricultura y la ganadería, esto ha provocado que distintos virus hayan saltado de otros animales a los seres humanos: de las vacas, el sarampión y la tuberculosis; de los cerdos, la tosferina; o de los patos, la gripe. Esto no ha dejado de ser así en las últimas décadas. Es más, es algo que se ha acelerado conforme se incrementaba la destrucción de distintos ecosistemas. Como refleja Sonia Shah: “Desde 1940, han aparecido o reaparecido centenares de microbios patógenos en regiones en las que, en algunos casos, nunca antes habían sido advertidos. Es el caso del VIH, del ébola en el oeste de África o del zika en el continente americano. La mayoría de ellos (60%) son de origen animal. Algunos provienen de animales domésticos o de ganado, pero principalmente (más de dos terceras partes) proceden de animales salvajes”. Este parece ser el caso del coronavirus, que puede tener como huésped original a los murciélagos.

Por otra parte, el sistema agroindustrial también es uno de los factores directores del cambio climático, como sabemos. Un reciente estudio muestra cómo el cambio climático ayuda a la transmisión de virus entre distintas especies de mamíferos. De este modo, en un mundo donde la disrupción ecosistémica es la norma, el ser humano no solo tiene cada vez menos defensas (por ejemplo, pierde potenciales principios farmacológicos, pues la mayoría de ellos provienen de otros seres vivos), sino que sufre amenazas crecientes. El desequilibrio ecosistémico es en todas las escalas, también la microbiana, y afecta de lleno a los seres humanos. Un ejemplo es el coronavirus.

Desde lo alto de Occidente

Entremos en las sociedades humanas, porque en ellas también se han producido escaladas de unas formas determinadas de organización social. La forma de vida occidental ha arrasado con todas las demás. Se ha convertido en la hegemónica, lo que ha supuesto una importante homogeneización social. Un ejemplo es la primacía de lo urbano, de lo moderno, de lo tecnológico. Una primacía que ha ido igualando los espacios de sociabilidad humana en todo el planeta pero que tiene, indudablemente, su epicentro en las regiones centrales.

El coronavirus pone en solfa esa primacía. La infección comenzó en el mundo urbano. En uno de sus territorios de mayor desarrollo y, desde ahí, se está expandiendo a sus equivalentes marcando casi a la perfección cuales son las venas por las que corre la globalización. En todo caso, también es determinante que en el Hemisferio norte es invierno (o como se soliera llamar a esta estación antes del cambio climático).

El virus se expande de manera sencilla porque hemos cercenado la diversidad humana en una “aldea global”. En la historia de la vida, la aparición de formas más complejas no ha conllevado la desaparición de las formas más simples, sino que se ha producido una reacomodación simbiótica (desde la perspectiva macro). Esto ha permitido a los sistemas tener más resiliencia. Sin embargo, en las sociedades dominadoras —y más en el capitalismo—, el incremento de complejidad ha destruido las formas menos complejas, perdiéndose diversidad cultural, económica y política.

Desde lo alto del neoliberalismo

El capitalismo ha llegado a su paroxismo con la globalización y con el neoliberalismo, aunque en realidad son dos caras del mismo proceso. 

Una de las expresiones de la victoria del neoliberalismo es el desmantelamiento de lo público. Tantos años de desmontaje de la sanidad pública para que ahora, de manera dramática, descubramos que es lo único que tiene alguna posibilidad de parar el coronavirus y, a la vez, el sistema más vulnerable a la infección, ese por el que se cierras escuelas, ciudades y países para que no colapse. Mientras, la sanidad privada está escudada tras sus cláusulas de no atención en caso de pandemias.

La segunda es el desmantelamiento de lo común. Más dramático que el desmoronamiento de lo público ha sido el de lo común. El de las redes de apoyo mutuo sociales que permiten procesos de autoorganización. Es la victoria del sálvese quién pueda. Del individualismo absoluto. La epidemia del coronavirus muestra lo absurdo de esa estrategia. Las sociedades humanas están basadas en la hipercooperación (asimétrica, muy asimétrica).

No hay posibilidad de que nadie se salve en solitario porque dependemos del trabajo de muchísimas otras personas. Nos creemos individuos porque ocultamos las relaciones de cooperación forzada (podemos llamarlas explotación) que sostienen nuestra “individualidad”. Pero el coronavirus llega más lejos. El aislamiento para no expandir el contagio es, probablemente, el torpedo a la línea de flotación de lo que somos como especie más importante de la situación que estamos viviendo.

Desde lo alto de la globalización

El sistema socioeconómico actual tiene elementos de resiliencia importantes. Uno es que la alta conectividad aumenta la capacidad de responder rápido ante los desafíos. Por ejemplo, si falla la cosecha en una región, el suministro alimentario se puede garantizar desde otro lugar del planeta —si es que interesa— y lo mismo se podría decir de una parte sustancial del sistema industrial.

Sin embargo, la conectividad también incrementa la vulnerabilidad del sistema, ya que, a partir de un umbral, no se pueden afrontar los desafíos y el colapso de distintas partes afecta al conjunto. El sistema funciona como un todo interdependiente y no como partes aisladas que puedan sobrevivir solas. A partir de un elemento cualquiera, como el colapso por saturación de los servicios de emergencia, esta carencia se transmite al conjunto. En este sentido, demasiadas interconexiones entre sistemas inestables pueden producir por sí mismas una cascada de fallos sistémicos. Además, una mayor conectividad implica que hay más nodos en los que se puede desencadenar el colapso.

Pero el capitalismo global no solo está interconectado, sino que es una red con unos pocos nodos centrales. El colapso de alguno de ellos sería casi imposible de subsanar y se transmitiría al resto del sistema. Algunos ejemplos son: i) Todo el entramado económico depende de la creación de dinero (crédito) por los bancos, en concreto de aquellos que son “demasiado grandes para caer”. Además, el sistema bancario se ha hecho más opaco y, por lo tanto, más vulnerable con la primacía del mercado en la sombra. ii) La producción en cadenas globales dominadas por unas pocas multinacionales hace que la economía dependa del mercado mundial. Estas cadenas funcionan just in time (con poco almacenaje), son fuertemente dependientes del crédito, de la energía barata y de muchos materiales distintos. iii) Las ciudades son espacios de alta vulnerabilidad por su dependencia de todo tipo de recursos externos que solo pueden adquirir gracias a grandes cantidades de energía concentrada y a un sistema económico que permita la succión de riqueza. Pero, a su vez, son un agente clave de todo el entramado tecnológico, social y económico.

El colapso de esta maraña interconectada no tendrá una única causa, sino que se producirá por la incapacidad del sistema de solventar una multiplicación de desafíos en distintos planos en una situación de falta de resiliencia. El colapso se da en situaciones de altos niveles de estrés en distintos planos del sistema. Igual que sucede con el coronavirus: las personas que mueren por la infección lo hacen porque ya tenían un cuadro de patologías previas.

Pero el Covid-19, más allá de una metáfora de la vulnerabilidad de los sistemas con múltiples desafíos, es un desafío más a este sistema, como argumenta Nafeez Ahmed. El capitalismo global ya estaba en crisis antes de la pandemia de coronavirus —se puede leer a Michael Roberts—, pero las medidas de salud pública que se están tomando la refuerzan. Primero, al reducir de manera importante el número de personas trabajando para la reproducción del capital. Segundo, disminuyendo el número de personas que dan salida a los bienes y servicios producidos (el turismo es un ejemplo claro). Tercero, porque la propia producción se ve comprometida por cortarse las cadenas de producción (falta de actividad en unos lugares, falta de transporte en otros).

Más allá de estos elementos generales indispensables para la reproducción del capital, hay elementos concretos en la actual coyuntura que son centrales. Las crisis capitalistas conllevan un incremento de competencia entre los entes económicos respaldados por sus Estados que puede ser fatal. Por ejemplo, en el campo energético, donde ya hay una situación de crisis profunda fruto de haber alcanzado el pico del petróleo convencional y de acercarse todos los demás, la lucha se ha recrudecido. Arabia Saudí ha hecho que se desplomen los precios del crudo (ya bajos por la crisis económica). Con esto trata de torcer la mano de Rusia, pero quien más puede sufrir por todo esto es EE UU.

De los tres gigantes de extracción de hidrocarburos, el último es, con diferencia, quien tiene los costes de extracción más altos y, por lo tanto, quien va a sufrir más por unos precios del crudo por los suelos. Y la cuestión no es solo de la industria petrolera estadounidense, sino de su industria financiera, no en vano la primera está sostenida por inversiones gigantescas de la segunda. Y decir que hay problemas con las finanzas de EEUU es decir en realidad que están comprometidas las del mundo. Recordemos el crac del 2007/2008.

La cuestión no es solo de una crisis del sistema económico, sino también de la organización política, del Estado. El Estado tiene cada vez menos capacidad de hacer frente a crisis de amplio espectro. El coronavirus significa una desafío que pone al límite (ya veremos si supera) al sistema de salud. Ahora entendemos en Europa la construcción en Wuhan de un hospital gigantesco a marchas forzadas.

Pero la cuestión no es solo del sistema de salud. También está el control social. Hasta ahora, el miedo al contagio y la responsabilidad cívica han permitido implantar medidas muy duras de control social. Lo que hemos visto en China no tiene precedentes, al menos en las últimas décadas. Pero en Europa se está tomando un camino similar (con las adaptaciones político-culturales pertinentes). ¿Hasta cuándo será eso posible? Por ejemplo, si la mezcla entre desescolarización infantil y cierre de empresas se prolonga, ¿cuánto tardaremos en ver estallidos de las poblaciones más vulnerables? No imaginemos estallidos organizados, sino más bien estallidos desorganizados en forma de pillajes de supermercados. Unos estallidos que podrían reactivar la expansión del coronavirus, añadiendo de paso más complejidad a todo.

Ante estos estallidos, podemos prever una respuesta muy virulenta —el adjetivo viene que ni pintado— de la pujante extrema derecha, que pueda acrecentar la guerra que tiene declarada a los grupos sociales más vulnerables. Esto podría complicar mucho más la desestabilización sistémica si no logra tener éxito.

Tiremos de más hilos. Sin lugar a dudas, el Estado intentará responder a todos estos desafíos. Pondrá dinero para sostener las industrias petroleras, pondrá dinero para sostener los fondos especulativos, pondrá dinero para reprimir a la población, pondrá dinero para amortiguar el golpe en las clases más protestonas… Hasta que deje de poder hacerlo. Esto puede ser más rápido que tarde en una situación de agotamiento de las medidas tomadas frente a la crisis del 2007/2008, que aquí no hay espacio de desarrollar.

Estos son solo algunos ejemplos, podríamos pensar en más. El resumen es que el coronavirus no es el factor que va a provocar el colapso de nuestro orden social, pero puede ser el que lo desencadene en un contexto de múltiples vulnerabilidades del sistema (crisis energética, climática, material, de biodiversidad, de desigualdades, agotamiento de los espacios de inversión, deslegitimación del Estado, etc.). Y si no es el coronavirus, será otra la gota que colme el vaso.

Desde lo alto de la tecnología

En el imaginario social está la idea de que, pase lo que pase, el ser humano será capaz de resolverlo gracias a la tecnología. No lo decimos así, pero creemos que la tecnología nos permite ser omniscientes y omnipotentes.

Sin embargo, esto no es cierto. La tecnología tiene múltiples límites. Uno central —pero ni mucho menos único— es que para su desarrollo necesita grandes cantidades de materia y energía, justo dos de los elementos centrales que están fallando en la crisis múltiple que estamos viviendo. En el pasado, los cambios climáticos y las pandemias fueron factores determinantes en la evolución poblacional humana. Si en la historia reciente esto no ha sido así, se ha debido a que hemos tenido a nuestra disposición grandes cantidades de energía que, transformada en tecnología, nos ha permitido sortear estos desafíos. Esta disponibilidad energética —y por ello tecnológica)—abundante va a dejar de ser una realidad para siempre.

Pero, más allá de eso, la tecnología no genera soluciones inmediatas. En el caso de las investigaciones médicas, diseñar una vacuna en casos óptimos puede llevar 12-18 meses. Y diseñar una vacuna no quiere decir tenerla disponible de manera universal, pues después habría que resolver los problemas de rentabilidad, financiación, fabricación y distribución, que no son nimios. Igual puede ser demasiado tarde para sortear una crisis sistémica. Cuando las sociedades se enfrentan a múltiples vulnerabilidades, el tiempo cuenta, y mucho.

Por todo ello, uno de los principales aprendizajes que podríamos adquirir del coronavirus es que los seres humanos somos vulnerables, vivimos en cuerpos que se pueden morir sin que podamos evitarlo.

Tomando tierra

En conclusión, igual lo que podemos aprender del coronavirus es que necesitamos tomar tierra. Bajar de las alturas del capitalismo hipertecnológico hasta entendernos como parte de la trama de la vida. Desterrar el antropocentrismo.

Desde una mirada ecocéntrica, para el conjunto de la vida, para Gaia —de la que no somos más que un simple organismo más—, el coronavirus es una excelente noticia. Está significando un parón en la actividad económica que implica un freno a la destrucción ambiental, la primera de todas la distorsión climática.

No nos engañemos, este tipo de frenazos en seco son los únicos que, a día de hoy, pueden evitar un cambio climático desbocado, que sería una catástrofe para el conjunto de la vida inimaginable. Este es el resultado de un trabajo reciente, en el que hemos mostrado cuáles podrían ser esas transiciones para la economía española. Lo único que permitiría tener opciones de sortear el desastre climático sería abordar rápidamente la triada decrecimiento-ruralización-localización con objeto de reintegrarnos de forma armónica en los ecosistemas. Ese es el camino que nos enseña el coronavirus.

El microorganismo también nos dice que para que esa reconversión se produzca con algo de garantía para las mayorías sociales son imprescindibles fuertes repartos del trabajo y de la riqueza.

Uno de los organismos que componen Gaia, debido a una mutación, se ha convertido en una pandemia que está poniéndola en serio riesgo. El coronavirus de Gaia son el antropocentrismo, el capitalismo o la tecnolatría. Por ello, hay que desterrarlos de forma urgente y tomando las medidas draconianas que sean necesarias.

Por Luis González Reyes

12 mar 2020 07:00

Publicado enSociedad
Diomedes Sandoval, solicitante de asilo y líder social colombiano, en la terraza de la Parroquia San Carlos Borromeo de Entrevías, Madrid.- JAIRO VARGAS

Las apenas 600 peticiones de asilo de ciudadanos colombianos en 2016 se han disparado a más de 29.000 en 2019. Sólo se le concedió a 48 personas. En enero han sido la nacionalidad que más lo ha demandado, superando a los venezolanos, pero el proceso de paz y la diversidad de perfiles les cierran las puertas de la protección casi de forma automática. Mientras esperan la respuesta a sus peticiones, muchos se ven abocados a vivir en la calle durante días por la saturación del exiguo sistema de acogida español

Cuando Diomedes Sandoval aterrizó en Madrid el pasado noviembre pensó que todo iría bien. Este líder social colombiano, amenazado de muerte y superviviente de un intento de asesinato, pidió asilo en el aeropuerto de Barajas y los policías le dijeron que su caso "era de manual" y "bien documentado". Le dieron un papel que acreditaba que era solicitante de protección internacional, una tarjeta transporte con diez viajes y un consejo: "Que fuera al Samur Social si no tenía dónde dormir" mientras el Ministerio de Interior estudiaba su solicitud, recuerda.

Eso hizo, pero cuando vio la cantidad de gente en su misma situación y que no había hueco para todos en los albergues de Madrid empezó a sospechar que Europa, en cuanto a protección internacional, no era como se había imaginado en su Tolima natal. "Esa noche me quedé en un hostal. A la mañana siguiente, cuando salí de la ducha, me habían robado mi documentación y todo mi dinero", lamenta.

Sandoval relata su historia a Público mientras toma café en la parroquia San Carlos Borromeo de Entrevías. Es el único lugar de Madrid que considera un hogar, dice. "Aquí venimos muchos a pasar el día, a comer algo sin que nos cueste dinero, a buscar compañía", describe, porque no tiene aún permiso de trabajo ni nada que hacer además de esperar. El alojamiento que le ofrece el Ministerio de Migraciones, Inclusión y Seguridad Social sólo está abierto por las noches.

Más de tres meses después, sigue en la fase de acogida temporal para solicitantes de asilo sin recursos económicos, es decir, un albergue "en malísimas condiciones" que comparte con otros 120 demandantes de asilo en Vallecas. Este jueves, por fin, le darán la una plaza que ha quedado libre en Málaga. Pasará a la primera fase del programa de acogida estatal, aunque no sabe si esa plaza es una habitación en un piso compartido o en un centro. "Será mejor que esto, eso seguro, pero tiene que mejorar el sistema porque van a seguir viniendo", afirma.

Los colombianos triplican sus peticiones de asilo

Por paradójico que resulte, desde que se firmaron los acuerdos de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC en 2016, la violencia ha repuntado en casi todo el país. En la diana están personas de como Sandoval, los líderes comunitarios y defensores de derechos humanos, personas de referencia en las comunidades rurales, gente que denuncia la corrupción con fondos destinados a cumplir con la parte social de los acuerdos de paz, por ejemplo.

En 2019, más de 29.000 colombianos solicitaron protección internacional en España. En 2018 fueron tres veces menos, 8.800. En 2016, año de la firma de los acuerdos de paz, apenas superaron las 650. Solo en enero de este año ya han superado a los venezolanos, con 4.860, y son la nacionalidad que más protección pide en España, según el avance de datos del Ministerio del Interior, aunque también de las que menos la recibe.

"Es muy posible que este año superen a los venezolanos, la tendencia es muy clara, aunque el nivel de resoluciones favorables de sus solicitudes es muy bajo. Sólo se le ha dado el estatuto de refugiado a 48 personas de las 5.000 que se han estudiado. El resto han sido rechazadas", explica Paloma Favieres, directora de políticas y campañas de CEAR.

Reconoce que los casos que llegan son muy variados, aunque apuntala el problema de la persecución de los líderes sociales. "Son un grupo social bien definido y claramente amenazado y perseguido, deberían recibir más protección, a juzgar por las cifras", apunta. "Recibimos muchos casos de personas de Colombia que huyen de amenazas o la extorsión de bandas criminales, pero el Gobierno las rechaza alegando que no hay conflicto armado o que esa persecución o amenazas no están promovidas por autoridades o el Gobierno del país, que hay medidas judiciales y legislativas para perseguir este tipo de crimen", explica Favieres, que apunta que hay una gran discusión sobre esta circunstancia en los tribunales.

Sandoval, en cambio, apunta a la connivencia del Gobierno de Iván Duque con estos grupos armados. "Yo empecé a recibir amenazas cuando mi organización comenzó a denunciar el desvío de fondos para las víctimas del conflicto y para el desarrollo de infraestructuras", sostiene. "Tenía escoltas asignados pero decidí marcharme cuando sufrí un atentado por parte de sicarios del que salí con vida", recuerda mostrando los papeles que lo acreditan.

"Huí de la muerte pero no esperaba que, después de todo esto, en España me fuera a convertir en un mendigo, en un indigente. Nos ha pasado a muchos", señala este solicitante de asilo. Recuerda que algunas noches le tocó dormir en las calles de Madrid. "No había plazas en el Samur Social, no había plazas del Ministerio de Migraciones. Muchos días, tampoco en los albergues para personas sin hogar para la campaña del frío. Es indigno el trato que recibimos. No quiero pensar que estoy pasando por esto para que luego me denieguen el asilo y tenga que volver al lugar del que huyo", argumenta. Por eso prefiere que su rostro no aparezca en la fotografía. "Denunciar siempre trae problemas, en España o en Colombia", sentencia.

El mismo temor tienen Heber Erazo y su mujer, dos sexagenarios que llevan en Valencia casi un año y medio. Eran periodistas de Bogotá y de la región colombiana del Cauca, una de las más afectadas por la violencia de paramilitares, disidentes de las FARC, narcotraficantes y otros grupos armados. 

"Hemos presenciado y contado casi todo el conflicto. Siempre hemos alzado la voz, hemos sido testigo de masacres, hemos denunciado corrupción e irregularidades y nos ha costado ataques de todos los flancos: alcaldes, concejales, congresistas, gobernadores...", recuerda. Han recibido amenazas, el pasado año sufrieron un allanamiento de su vivienda en Bogotá, de donde desaparecieron "documentos sensibles y confidenciales, denuncias contra quienes les perseguían, miles de fotografías y los archivos originales de su periódico y fundación", entre otros episodios. "No nos ha matado porque hemos sido nómadas. Huimos por varias zonas de Colombia hasta que ya nos tuvimos que venir a España", aclara.

"Pero el acceso al sistema de protección es una carrera de obstáculos", denuncia. Se tarda en obtener citas para cada trámite burocrático, para obtener una respuesta, para recibir una plaza. Todo es siempre cuestión de meses.

Actualmente se encuentran en la fase dos del sistema. Reciben una ayuda para pagar el alquiler del piso en el que viven y una ayuda para manutención. Entre los dos llegan casi a los mil euros mensuales, pero la mitad se lo lleva el alquiler, describe. Antes pasaron medio año en una casa compartida, durante la fase uno del programa de acogida. "Se generaban problemas de convivencia constantes. Es normal, solo teníamos un baño para ocho personas, poco espacio y mucha tensión acumulada", recuerda, pero al menos tenían un baño, puntualiza.

"El sistema no está preparado. El colapso no está solo en Madrid. Nosotros tuvimos que dormir en la calle durante un tiempo", recuerda. Decidieron ir a Valencia porque allí tenían un conocido que les dio alojamiento durante los primeros meses, "pero son tantas las trabas administrativas que ya no pudo acogernos más y acabamos en situación de calle hasta que nos dieron una plaza", afirma.

El temor al rechazo de la solicitud

Ahora ve con miedo la próxima cita para renovar el permiso de residencia. "Cuando vayamos pueden decirnos que no nos conceden ningún tipo de protección y quitarnos el permiso de residencia. A los colombianos se nos está rechazando de forma masiva", advierte. "La diplomacia del Gobierno hace bien su trabajo. Dice que allí hay posconflicto, que hay paz, pero hay muertos cada día, por eso nos vemos obligados a irnos", sentencia.

Viendo las cifras de asilo para colombianos, no tiene mucha fe en que sus solicitudes sean aprobadas. Su mayor esperanza es que, en caso de rechazo, se les conceda el permiso de residencia por razones humanitarias, que no lleva aparejada ninguna ayuda económica, pero permite la estancia regular en el país durante un año con posibilidad de prórroga.

El Gobierno español comenzó a conceder este permiso el pasado año ante el drástico aumento de solicitantes de asilo venezolanos, aunque es difícil que lo obtengan los ciudadanos de otros países. "Aunque esa figura está recogida en la ley de asilo, en el caso de los venezolanos se está implementando de forma masiva para dar respuesta a una recomendación de la ONU por la crisis que atraviesa el país", explica la portavoz de CEAR, que recuerda que este permiso no se puede considerar una medida de protección internacional como tal.

Algunas organizaciones consideran que la situación en la mayoría del territorio colombiano no dista mucho de la que atraviesa Venezuela en cuanto a falta de servicios básicos, pobreza, índices de criminalidad y vulneraciones de los derechos humanos, por lo que piden al Ministerio del Interior español que aplique el mismo rasero. "El problema es que en España no se sabe qué es un líder social y el peligro que corre en Colombia. O quizás es que no quiere saber de forma intencionada", explica Sandoval.  

madrid

11/03/2020 22:39

Por jairo vargas

 

Publicado enColombia
La OMS declara el brote de coronavirus pandemia global

 

El director general de la organización asegura que está preocupado por los niveles alarmantes de propagación del virus y de inacción

El coronavirus ya es oficialmente una pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la declaró así este miércoles durante una rueda de prensa en la que su director general recordó una y otra vez que este es un problema global y que todos los países van a tener que poner mucho de su parte para combatir el virus. Las palabras del eritreo Tedros Ghebreyesus bascularon entre la esperanza —“la pandemia puede ser controlada”— y la severidad. El máximo responsable de la OMS empezó su discurso dando un áspero toque de atención: “Estamos muy preocupados por los alarmantes niveles de propagación y gravedad, y por los alarmantes niveles de inacción”.

Ghebreyesus explicó que en las últimas dos semanas se han multiplicado por 13 los casos de Covid-19 fuera de China, epicentro del brote. Se han registrado más de 118.000 positivos en 114 países y las muertes ascenden ya a 4.291. Y fue muy claro con lo que va a suceder a partir de ahora: “En los próximos días y semanas esperamos que el número de casos, de muertes y de países afectados aumente aún más”. Los expertos interpretan la declaración de la OMS más como un mensaje político que técnico, en el sentido de que el virus ya estaba extendido por muchos países y gran parte de la población mundial ya estaba potencialmente expuesta a él.

 “Con esta declaración está diciendo que el coronavirus no es una cuestión que concierne solo a los países que tienen difusión epidémica de la enfermedad sino que concierne al conjunto de países de la OMS”, señala Ildefonso Hernández, vocal de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas) y catedrático de esta especialidad en la Universidad Miguel Hernández. “La definición de pandemia no está tasada”, añade. “Se usa más bien para reforzar esa idea de que todos los países deben sentirse concernidos y todos ellos deben aplicarse planes de preparación y respuesta”. Coincide con él Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología: “La declaración de pandemia quiere decir muy poco. Tiene quizás valor desde el punto de vista de la opinión pública, pero realmente no hay un dintel, un valor o número de países a partir del cual se puede decir que es pandemia; de facto ya lo era antes”.

Consciente del nivel de alarma que puede generarse entre la población al hablar de pandemia, el propio Ghebreyesus subrayó que “no se puede usar a la ligera”. “Es una palabra que, mal usada, puede causar un miedo irracional, o la aceptación injustificada de que la lucha se ha acabado, lo que llevaría a un sufrimiento innecesario y a muertes”, dijo. E insistió en que la nueva denominación no cambia las cosas, ni lo que está haciendo la OMS “ni lo que deberían hacer los países”. El director general recordó que su organización lleva semanas alertando de la gravedad de la situación: “Hemos estado pidiendo cada día a los países que tomen medidas urgentes y agresivas. Hemos dado la señal de alarma alto y claro”.

Además de dar un toque de atención a algunos Estados, Ghebreyesus quiso mencionar a los que han hecho un gran esfuerzo para contener el virus. Recordó que más del 90% de todos los contagios se han producido únicamente en cuatro países, y que dos de ellos (China y Corea del Sur) ya han conseguido rebajar el número de casos. También señaló que que 81 naciones no han comunicado ningún caso de coronavirus y que 57 han registrado 10 casos o menos: “No podemos decirlo más alto, más claro o con más frecuencia: todos los países están a tiempo de cambiar el curso de esta pandemia”. Y añadió: “Si los países detectan, hacen el test, aíslan, buscan los contactos y movilizan a su ciudadanía en la respuesta, los que solo tienen un puñado de casos de Covid-19 pueden prevenir que se conviertan en grupos de transmisión y que estos se conviertan en transmisión comunitaria”.

Pere Godoy cree que hay esperanza: “Habrá que ver si vamos a ser capaces por primera vez de frenar y echar para atrás una pandemia. Yo estoy pecando de optimismo pero creo que se puede llegar a frenar, aunque los datos van en contra de mi opinión. Si las medidas de distanciamiento social funcionan y somos capaces de ir controlándolo lo veo posible”. Ghebreyesus aseguró que incluso los países con transmisión comunitaria o con grupos de transmisión grandes han conseguido cambiar el rumbo del coronavirus. “Varios países han demostrado que el virus puede ser reprimido y controlado. El desafío para muchos países que ahora se encuentran en ese punto no es si pueden hacer lo mismo, es si lo van a hacer”, añadió.

La declaración de pandemia no tiene mayores consecuencias para España, asegura Hernández, que fue director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad entre 2008 y 2011, donde preparó la Ley General de Salud Pública. “No le afecta especialmente porque España está coordinada permanentemente con la Unión Europea, donde existen unos mecanismos de coordinación estables a nivel técnico y político, y porque también participa con frecuencia en las reuniones de coordinación de la OMS”, explica. Además, “España ya está concernida con el asunto”. Según las últimas cifras oficiales, este miércoles se contaban más de 2.200 contagiados y 55 fallecidos.

“En cambio”, continúa Hernández, “hay otros países pueden estar viéndolo desde la barrera. A ellos la OMS les dice 'pónganse a trabajar, preparen sus servicios sanitarios y háganse preguntas para saber si van a poder afrontarlo”. Preguntas como si tienen suficientes pruebas diagnósticas para detectar el virus o el material sanitario necesario para hacer frente a la llegada de enfermos a los hospitales. “Lo normal es que lo hayan hecho ya, pero por si acaso les está avisando, recordando que no pueden estar indiferentes ante esto”, concluye el epidemiólogo.

Caro peaje en la economía

La OMS es consciente de que las medidas para ralentizar la expansión del virus “están cobrándose un caro peaje en las sociedades y las economías, como ocurrió en China”. Los países, aseguró el director general, “tienen que encontrar el equilibrio entre proteger la salud, minimizar el trastorno económico y social y respetar los derechos humanos”. Y recordó qué se espera de los miembros de la organización: “Preparad vuestros hospitales, proteged y entrenad a vuestros sanitarios. Cuidémonos unos a otros”.

Ghebreyesus reconoció que algunos países están teniendo dificultades para lidiar con la primera pandemia provocada por un coronavirus de la historia. Unos, enumeró, por “falta de capacidad”, otros por “falta de recursos” y el resto por “falta de decisión”, dijo, subrayando una vez más la idea de que no todos los mandatarios mundiales se han tomado suficientemente en serio la amenaza.

Ghebreyesus terminó la rueda de prensa asegurando: “Estamos junto en esto, para hacer las cosas adecuadamente, con calma y para proteger a los ciudadanos del mundo. Puede hacerse”.

Por Elena G. Sevillano

Madrid - 11 mar 2020 - 13:23COT

Publicado enSociedad
Soldados italianos revisan a los pasajeros que salen de la estación principal de Milán, este lunes. En vídeo, el shock que ha causado en Italia el aislamiento. (Foto:Antonio Calanni | Vídeo: EPV)

Los desplazamientos quedan prohibidos dentro del país salvo por motivos justificados de trabajo o salud

Italia ha dado este lunes un paso inédito en Europa para la contención del coronavirus de Wuhan, que ha puesto en jaque la economía mundial y los sistemas sanitarios de decenas de países. Su primer ministro, Giussepe Conte, ha anunciado esta noche que el país entero queda en situación de aislamiento, como ya lo estaban Lombardía y otras 14 provincias del norte. Los desplazamientos quedan prohibidos en todo el territorio y solo se permitirá viajar dentro de Italia por motivos justificados de trabajo, por cuestiones de salud y por otras razones de urgencia debidamente acreditadas. Ante el vertiginoso ascenso de los contagios —que este lunes alcanzaron los 9.172, de los que 463 han fallecido y 724 se han curado— “nos estamos quedando sin tiempo”, ha dicho. Y ha señalado que el lema a transmitir a los ciudadanos es “yo me quedo en casa”. El primer ministro ha anunciado, además, que la suspensión de la actividad didáctica en las escuelas y universidades se prorrogará hasta al menos el 3 de abril.

La noticia ha llegado el día en el que los 16 millones de personas que viven en las nuevas zonas en aislamiento comenzaban a asimilar que las próximas dos semanas sus vidas y sus costumbres sociales iban a cambiar por completo. Ahora, también tendrán que acostumbrarse en el resto del país a los controles que la policía y el Ejército ya han implantado en el norte para permitir los desplazamientos solo a quien tenga un motivo justificado. Las autoridades insisten en que la colaboración de los ciudadanos y mantener comportamientos responsables son fundamentales para ralentizar el ritmo de los contagios y evitar colapsar un sistema sanitario ya al límite.

Antes de que entrara en vigor el decreto, muchos aprovecharon para abandonar las zonas de aislamiento a toda prisa por temor a quedar atrapados y hubo quien llegó a pagar 1.200 euros de taxi para llegar a Roma, como ha contado al diario La Repubblica un taxista que la noche del sábado condujo durante seis horas para llevar a una joven de vuelta a su casa en la capital italiana.

La alarma original se ha ido transformando en resignación. “Creo que en todo este tiempo hemos estado infravalorando la gravedad de la situación”, cuenta al teléfono Michele Lafrancesco, desde Monza-Brianza, a 30 kilómetros de Milán. Trabaja como sanitario en una residencia de ancianos y este lunes, “por suerte”, dice, era su día de descanso. “Tenía miedo de que no pudiera ir a trabajar porque tengo que salir de mi provincia, pero luego entendimos que por motivos laborales sí podríamos movernos”, afirma. “Es preferible hacer caso a los expertos y quedarse en casa, salir solo a para lo imprescindible”, añade.

Blindar Lombardía, con Milán su capital, el principal motor económico del país que aporta en torno a una quinta parte del PIB nacional era la decisión que nadie quería tomar. Para limitar el impacto, tanto en el tejido empresarial de la zona, como en la vida de la gente, las autoridades permiten la libre circulación de mercancías y algunos tipos de desplazamientos, como los motivados por razones laborales o de salud y para volver al lugar de residencia. Habrá que ver ahora cómo se procede en el resto del país.

Firmar un documento

Siguiendo las órdenes del Ministerio de Interior, quienes necesiten salir o entrar en las zonas en aislamiento deberán firmar un documento en el que expliquen el motivo de fuerza por el que deben viajar. La policía podrá comprobar la veracidad de la información si lo consideran oportuno, pidiendo mayor documentación. En la estación central de Milán, desde primera hora del lunes, el Ejército estableció dos controles para comprobar la documentación de todos los viajeros: uno para los que accedían a los convoyes que se dirigían al sur y otro para los trenes regionales. Entre los pasajeros que llegaban a la estación, la policía ferroviaria realizó controles aleatorios. Las largas colas de espera entre mascarillas y certificados han marcado las imágenes de la jornada.

Este lunes, el modelo de autodeclaración que ha difundido el ministerio circulaba por la mayoría de chats de WhatsApp en el norte. “No sabemos si tenemos que llevarlo siempre encima, pero es mejor hacerlo por si acaso”, señala Nicola por teléfono, desde Urbino, otra de las áreas en aislamiento de la región de Las Marcas. En su zona, el primer día de las restricciones solo habían instalado un control, en la autovía a la altura de la frontera con Umbria. “Es la arteria principal en la que se concentra la mayoría del tráfico”, explica.

A última hora de la tarde, en cambio, no había nada en la frontera con Toscana. “La ciudad está inusualmente vacía”, cuenta por teléfono. Y señala que las farmacias pusieron en marcha un sistema de entrega a domicilio de los medicamentos para las personas más vulnerables, como ancianos que viven solos o personas con discapacidad.

Un cambio de estilo de vida

Este lunes se registraron casi 1.600 contagios más que el día anterior y las autoridades lo interpretaron como una cifra límite. Además, los números de pacientes en cuidados intensivos ha crecido de forma exponencial en la última semana, casi con una media de 100 casos por día, sobre todo en Lombardía, que ha necesitado trasladar a pacientes a otros hospitales de otras regiones por falta de espacio. Para evitar que la situación se agrave aún más, el primer ministro, Giuseppe Conte, ha pedido “sacrificio” a todos los ciudadanos para que cambien sus costumbres y estilo de vida y se adapten a una situación de emergencia que requiere reducir al mínimo indispensable cualquier contacto social que pueda favorecer la propagación del virus. “Todos tenemos que renunciar a algo por el bien de toda Italia y tenemos que hacerlo inmediatamente”, ha dicho el mandatario.

Por Lorena Pacho|Roma

Publicado enInternacional
Paramilitarismo que reconfirma su instinto asesino

Nuevamente nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de acudir ante el país y el mundo para dejar constancia de los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas, debido al accionar persistente de un paramilitarismo que cuenta con la complicidad activa y pasiva de todas las instituciones y que progresivamente afianza su dominio total de nuestra región.

Hace 23 años nos conformamos como una Comunidad de Paz no participante en el conflicto armado y que rehusaba compartir cualquier espacio o colaborar de alguna forma con cualquier tipo de actor armado. Desde entonces las agresiones han sido continuas, consistentes en asesinatos, desapariciones forzadas, torturas, encarcelamientos ilegales, bombardeos, desplazamientos, campañas de difamación, calumnias, pillajes, destrucción de  viviendas y cultivos, robos y asaltos armados, incursiones armadas a nuestros espacios, amenazas, montajes, violaciones, profanación de cadáveres y espacios sagrados, memoricidios, invasiones, controles paramilitares y estigmatizaciones de toda índole, por el poder de las armas tanto legales como ilegales. Mes tras mes hemos venido dejando constancia de todas las agresiones que nos afectan y de la complicidad del Gobierno y de las instituciones del Estado en toda esta barbarie contra el que piensa diferente en nuestra región y en el resto del país.

La muerte sigue siendo la forma más efectiva para deshacerse de quien no se someta. En estos dos últimos  años  la estructura paramilitar que hace todo el trabajo sucio del gobierno, ha estado circulando listas de personas para matar, adicionales a los centenares de vidas ya eliminadas; listas que están siendo ejecutadas al pie de la letra y dejando en claro la tolerancia de los organismos de control, del aparato judicial y la responsabilidad de mando del Jefe de Estado, señalado por la Constitución como el supremo garante de los derechos humanos fundamentales, como los derechos a la vida, a la integridad y a las libertades básicas individuales y colectivas.

En los últimos días enfrentamos otra vez la destrucción de una vida civil a manos de los paramilitares, con la rutinaria respuesta del Estado: no pueden ir siquiera a diligenciar el levantamiento del cadáver porque “no hay condiciones de seguridad para los agentes estatales”. Nos preguntamos de qué tipo de inseguridad se habla, cuando ejército, policía y demás instituciones oficiales conviven diariamente en el minúsculo poblado de San José con los integrantes y mandos del paramilitarismo, estructura responsable de este último crimen y cuyos mandos elaboran las listas de gente para matar.  Por ello nuestra Comunidad no duda en atribuir máxima responsabilidad a los diversos estamentos del Estado que hacen presencia en el corregimiento, como la Brigada XVII del ejército y la Policía de Urabá, instituciones que confiesan recibir nuestras constancias en las cuales se revelan las rutas de presencia y de violencias de los paramilitares, incluyendo los alias y no pocas veces los nombres reales y los números de celulares desde donde amenazan y anuncian sus crímenes, e incluso videos tomados en las fincas de la zona donde concentran sus tropas ilegales, armadas y uniformadas. Pero NUNCA PASA NADA. TODO SIGUE IGUAL Y PEOR.

Los hechos de los cuales dejamos constancia esta vez son los siguientes:

  • ·En los días previos al 21 de febrero de 2020(aniversario de la horrenda masacre de Mulatos y La Resbalosa), según información de los pobladores de la zona, los paramilitares habrían realizado una reunión con la población civil en la vereda Mulatos.
  • ·El domingo 23 de febrero de 2020, el joven paramilitar conocido en la zona como “KALET”, quien es un desmovilizado de las FARC-EP y beneficiario del programa de desmovilización del Gobierno Nacional, lanzó serias amenazas contra nuestra Comunidad de Paz, manifestando: “Yo no descanso hasta ir a La Holandita  y ver correr la sangre de esa hp Comunidad”.
  • ·El mismo domingo 23 de febrero de 2020, según informaciones de pobladores, el Ejército habría hecho una reunión con la población civil en el corregimiento de Nuevo Antioquia, de Turbo, al parecer para tratar el tema de la carretera de Nuevo Antioquia / Playa Larga / Rodoxalí / La Esperanza / Mulatos, la cual se ha estado abriendo ya mediante una brecha que no cuenta con ningún tipo de licencia. Según la información recibida, no se concedió la licencia, pero los militares le recomendaron a la población civil que siguieran abriendo la carretera de manera clandestina, con máquinas de la Brigada, pues después que ya esté hecha no le quedará más salida al gobierno que legalizarla. Estas mismas palabras fueron expresadas por los paramilitares el año pasado, en las veredas Resbalosa, de San José de Apartadó, Baltasar y otras veredas de los corregimientos de Batata y Frasquillo del Municipio de Tierralta Córdoba, al manifestarle a la población civil que les ayudaran a electrificar esas veredas de una forma ilegal, que después la empresa EPM les tendría que legalizar la energía eléctrica al estar ya instalada.
  • ·El miércoles 26 de febrero de 2020un grupo de paramilitares con trajes de civil y portando armas cortas se encontraba en una vivienda civil, como a unos 180 metros junto al río el Cuchillo del casco urbano de San José, donde estaban consumiendo licor y amedrentando con sus armas a la población que pasaba por el lugar.
  • ·El mismo miércoles 26 de febrero de 2020,se notó una alta presencia de paramilitares con prendas militares y armas largas en los alrededores de las veredas Mulatos Alto y Mulatos Medio de San José de Apartadó.
  • ·El jueves 27 de febrero de 2020, dos paramilitares que han estado acechando los espacios privados de nuestra Comunidad de Paz en la vereda Mulatos Medio, cruzaron por nuestra Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra portando armas cortas y radios de comunicación.
  • ·El viernes 28 de febrero de 2020, nuestra Comunidad de Paz fue informada de la presencia de un grupo de paramilitares encapuchados entre las veredas El Salto, El Guineo y El Gas, de San José de Apartadó. Según informaciones de pobladores, los paramilitares allí amedrentaron a una familia que venía a trabajar en una tierra de su propiedad, la cual se retiró de nuevo de la zona por temor a ser asesinados.
  • ·El sábado 29 de febrero de 2020, entre las 6:00 y 7:00 a. m. fue asesinado cerca de su casa, en la vereda La Miranda, de San José de Apartadó, el señor AMADO TORRES, poblador de dicha vereda e integrante de la Junta de Acción Comunal de la vereda. Según las informaciones recaudadas, hombres portando armas largas y uniformes de uso privativo de las fuerzas militares llegaron hasta su vivienda, lo sacaron y lo asesinaron con varios impactos de bala de fusil en la cabeza. Su hijo de 20 años, Carlos Andrés Torres, había sido asesinado por soldados del Ejército Nacional en la vereda Caracolí, el 9 de abril de 2013, cuando iba a regresar a su vereda luego de haber traído productos agrícolas para vender en Caracolí. Todo muestra que a su padre, Don AMADO, los paramilitares lo tenían sentenciado por la autonomía que demostraba frente a ellos, no sometiéndose a sus imposiciones, administrando libremente los recursos de su finca y negándose a pagarles los impuestos ilegales o “vacunas” que ellos le exigían. Los organismos judiciales se negaron a ir a la vereda a realizar el levantamiento del cuerpo, alegando irónicamente “razones de seguridad”, cuando todo el mundo percibe su cercanía y complicidad con los paramilitares, al menos garantizando la apabullante impunidad que reina en la región que es la mayor culpable de la criminalidad reinante. Coincidencialmente, ese día el Presidente Iván Duque se encontraba de visita en Apartadó junto con el ex presidente Álvaro Uribe, en supuestos talleres denominados “construyendo país” y al enterarse del crimen le restó importancia aduciendo que en la zona hay muchos grupos violentos. Los órganos judiciales, en una actitud irresponsable, quisieron imponerle a la familia de la víctima la tarea de recoger las pruebas del asesinato, transfiriendo a las mismas víctimas lo que es su propia tarea remunerada. En lugar de ejercer de manera profesional su tarea, la fuerza pública, a través del Comandante Nacional de la Policía, General Óscar Atehortúa, lo que hizo fue ofrecer recompensas monetarias –esta vez de 20 millones- al civil que informe sobre los autores del crimen. Así se sustituye en Colombia la tarea de los órganos de instrucción penal, recurriendo a un método perverso que se presta para las más infames manipulaciones y montajes y de paso arruinan la moral pública, enseñándole a la gente que la denuncia es una mercancía lucrativa cada vez más lejana de un ejercicio ético, y en la cual se refina el caldo de cultivo para los falsos testimonios, los montajes judiciales y la destrucción en profundidad de toda conciencia moral.
  • ·El domingo 01 de marzo de 2020, llegaron comentarios a nuestra Comunidad de Paz de que los paramilitares están avanzando en la compra forzada de tierras en la zona de Caraballo, de la vereda Arenas Bajas, de San José de Apartadó. Ya son muchas las propiedades en tierras que este grupo paramilitar ha adquirido bajo amenazas a sus dueños, quienes terminan vendiéndoles la propiedad por temor a ser asesinados.
  • ·Este mismo domingo 01 de marzo de 2020, en horas de la noche fue amenazado de muerte el señor JOSÉ POLICARPO CATAÑO, en el caserío de San José, por tres hombres quienes según informaciones hacen parte a los paramilitares y reconocidos en la zona: Darío Tuberquia encargado de narcotráfico, Jairo Borja y Yeison Osorno. Estuvieron a punto de dispararle con armas de fuego.
  • ·El lunes 02 de marzo de 2020, en horas del día, llegaron informaciones a nuestra Comunidad de Paz sobre una lista que estaría circulando en San José entre los paramilitares, de gente para matar dándole continuidad a la dicha lista donde ya han asesinado a Deimer Usuga el 16 de enero 2019, Yeminson Borja el 7 de julio 2019,  weber Andrés el 18 agosto 2019 y Amado Torres el 29 de febrero de 2020 y al parecer el contenido de dicha lista sigue siendo de pobladores de la zona y miembros de nuestra Comunidad de Paz, cuyas ejecuciones están ya en preparación.

Dejamos también constancia de que el 19 de junio de 2019 radicamos en la Presidencia de la República un derecho de petición (Rad: Ext 19-00060721) con 86 constancias de hechos perpetrados contra nuestra Comunidad de Paz entre el 7 de agosto de 2018 y el 23 de mayo de 2019, invocando los artículos 2,6,18 y 189 de la Constitución Nacional, los artículos 7,11 y 20 del Código Contencioso Administrativo (Ley 1437 de 2011) y la Sentencia SU 1184/01 de la Corte Constitucional, No. 16-17.

El Presidente Duque remitió dicho documento al Ministerio de Defensa, contra la tradición jurídica universal que no considera válido que la institución victimaria se investigue a sí misma. El 17 de diciembre de 2019 el Comandante de la Séptima División envió una respuesta de 32 páginas elaborada por la Brigada XVII, en la que se refiere a 81 constancias de las 86 incluidas en el Derecho de Petición. En un solo caso (marzo 13 de 2019) reconoce que había presencia militar en Mulatos y que los disparos se debían a tropas del ejército que estaban en un supuesto enfrentamiento con otro grupo armado. En todos los demás casos se afirma que las tropas del ejército estaban distantes de los sitios de los hechos (entre 4 y 11 kilómetros); se alega que los hechos no fueron informados “en tiempo real”, o sea con tiempo suficiente para que el ejército pudiera preparar operativos para estar allí cuando se presentaran las agresiones; o que los hechos no son claros sino confusos, con informaciones precarias, a pesar de que se dieron todas las coordenadas de tiempo, lugar y nombres ficticios o reales de los victimarios y en varios casos los números de los celulares de donde llamaban a amenazar.

Este tipo de respuesta del Gobierno revela algo muy grave pero es lo que se ha vivido en los 23 años de existencia de la Comunidad de Paz: los paramilitares se mueven con plena libertad por todo el territorio, reúnen a las poblaciones de las veredas para imponerles normas, amenazarlas y cobrarles impuestos ilegales, pero jamás su presencia coincide con la del ejército. Todo parece milimétricamente calculado y coordinado para que cuando se den las agresiones el ejército esté situado a 4 o más kilómetros de distancia y así podrá afirmar que “no se enteró” de los hechos y, cuando ya se producen las denuncias o constancias, transcriben un párrafo uniformemente digitalizado en que dicen que ellos están siempre realizando operativos de inteligencia y de control para proteger a la comunidad y para tratar de individualizar a los miembros del “Clan del Golfo”, que es su enemigo virtual y teórico, pues nunca se encuentran con él, pero no consideran como actor ilegal la estructura paramilitar a la cual están vinculados la cantidad de nombres concretos que la Comunidad ha ido registrando en sus constancias, con quienes ejército y policía departen diariamente y amistosamente en el caserío de San José.

Sobra decir que, cuando las constancias hacen referencia a actuaciones del Ejército imposibles de ocultar, como la Acción de Tutela contra nuestra Comunidad para obligarla a callarse ante las agresiones (octubre de 2018) y las presiones de la Jueza, presionada a su vez por la Brigada XVII, para amordazar a nuestra Comunidad, el documento “ignora” las constancias y evade toda respuesta o comentario.

Nuestra Comunidad entiende que la fuerza pública no tiene facultades judiciales y por eso “se lava las manos” ante la impunidad absoluta de todos los hechos. El Presidente y las diversas instituciones del Estado saben muy bien que nuestra Comunidad no acude al aparato judicial porque ha experimentado hasta la saciedad, durante varias décadas, que dicho aparato no hace justicia y solamente produce impunidad y corrupción y por añadidura persigue a los denunciantes y testigos. Es trágico que ninguna de las más altas Cortes del Estado haya acogido nuestras denuncias sobre los innumerables hechos probados de corrupción que les presentamos en el Derecho de Petición del 19 de enero de 2009, y se hayan negado a investigarlos y corregirlos y mantengan en sus cargos a todos los corruptos. Éticamente y en conciencia no podemos colaborar con un aparato así de putrefacto.

En las negociaciones de paz en La Habana, el Gobierno se comprometió a tomar medidas eficaces para erradicar el paramilitarismo. Sin embargo, como la comunidad nacional y la internacional lo saben de sobra, en lugar de erradicarlo lo ha fortalecido enormemente. En nuestra región, después del Acuerdo de Paz su poderío crece y crece diariamente y no se percibe la más mínima acción del Estado para reprimirlo o erradicarlo. Hay aquí, entonces, una monumental responsabilidad del Alto Gobierno que no podrá ocultar jamás ante los tribunales internacionales.

Mientras recogemos las evidencias de nuestra tragedia y las compartimos con el mundo ético, valoramos cada vez más el apoyo moral de personas y comunidades que nos envían su energía espiritual desde numerosos espacios de Colombia y de otros muchos países del mundo. Para ellos y ellas nuestra renovada sincera gratitud.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Marzo 7 de 2020

Publicado enColombia
Domingo, 08 Marzo 2020 05:51

De mujeres y hombres

De mujeres y hombres

Nadie se atrevería a negar que la mujer tiene, en la historia de la humanidad, un papel doblemente alimentador: como procreadora en su seno de toda nueva vida y como transformadora de lo comestible en alimento, en el sentido de haber elegido y sometido a ensayos de comestibilidad la infinidad de ingredientes que fue colectando, y más tarde reproduciendo, mediante cría o cultivos, haciéndolos atractivos para los sentidos y provechosos para el cuerpo. Por otra parte, nadie ignora el papel del hombre en la proveeduría de elementos comestibles y útiles para el hábitat, así como en la defensa y resguardo de las comunidades y en su expansión territorial a medida del crecimiento demográfico. Aunque se suele omitir el papel común de ambos sexos en el desarrollo de la tecnología y la organización económica y social donde, originalmente, se cumplía el principio de la supervivencia comunitaria; es decir, donde cada quien aporta-ba según sus posibilidades y cada quien recibía según sus necesidades, de tal modo que fue posible el relevo de generaciones y la pervivencia de la sabiduría acumulada.

Sin embargo, la historia de la humanidad, estudiada e interpretada, por historiadores, claro, pero sobre todo por arqueólogos y antropólogos, como el excepcional francés Maurice Godelier, nos aporta datos sobre el hiato donde se construye socialmente el mito de la oposición y no complementariedad de los sexos. Baste en este espacio evocar los 40 años de estudios que culminan en Los fundamentos de la sociedad humana, donde Godelier muestra cómo la sexualidad es fundamentalmente a-social, generadora de desconfianza y temores masculinos, que finalmente las mujeres adoptan como suyos.

Nosotras, culpables y resistentes a la culpabilidad de padecer la sangre menstrual, de embarazarnos a pesar nuestro, de ser sólo un receptáculo desechable, de producir temor en los hombres que defienden el misterio de la concepción, la gestación y el nacimiento, para no sentirse vacíos de sentido (recordemos que la madre de Dios debe ser virgen, como la madre Tierra antes de que el hombre la pise). Los hombres de todas las épocas crearon una infinidad de explicaciones para igualarse a las mujeres, desde la idea de que el cuerpo femenino sólo es receptáculo del feto, pero éste necesita inyecciones constantes de semen para ser construido su esqueleto y hasta su alma, hasta el ritual del bautismo indispensable para volverse humano No hay espacio aquí para más ejemplos. Bástenos recordar que ancestralmente los hombres han temido a las mujeres, tan capaces de dar la vida como de quitarla, y que nosotras hemos abrazado sus creencias atávicas sintiendo nuestros cuerpos enemigos de doble filo: porque atraen o bien nos degradan e invisibilizan. Pero nadie es totalmente culpable. La culpa nuestra estaría en no estudiar, no pensar, no difundir los malentendidos fabricados a ciencia y paciencia masculinos, de las iglesias y los Estados. Nosotras seremos culpables de no ir construyendo en nuestros hijos una nueva sociedad, informada, culta, humanista, paritaria no sólo en los signos exteriores, sino en las convicciones profundas. Seremos culpables de no hacer una revolución social contra el machismo. Que no es enemiga, al contrario de la revolución que requiere el capitalismo. Ni más ni menos.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enSociedad
Viernes, 06 Marzo 2020 06:19

Privatización del agua en Brasil.

El expresidente de Brasil Michel Temer y su ministro de Integración Nacional, Helder Barbalho, visitan las obras de desvío del cauce del San Francisco, en febrero de 2018 / Foto: Amazoniareal, Beto Barata

El parlamento está dando luz verde a un anhelo del presidente Jair Bolsonaro: la privatización de Brasil, ahora concretada en la privatización del agua y el alcantarillado. El resultado es una creciente militarización de las fuentes y los canales, que va de la mano de la criminalización de los sedientos.

Por 276 votos contra 124, la cámara de representantes aprobó, la noche del miércoles 11 de diciembre, el texto básico del proyecto que establece el marco legal del saneamiento básico. La propuesta establece nuevas normas para el sector y allana el camino para que los privados se hagan cargo del servicio. Para la oposición, “la cámara aprobó la privatización del agua” (Revista Forum, 11‑XII‑19).

Uno de los puntos más controvertidos del texto es el que hace obligatoria la licitación de los servicios de saneamiento para permitir la competencia entre las empresas públicas y privadas. “La mitad de los brasileños no tiene alcantarillado y 35 millones no acceden al agua limpia. Lo que decidirá si los municipios tendrán saneamiento son las potenciales ganancias de las grandes empresas”, dijo la congresista Sâmia Bomfim (Psol) al explicar su voto negativo.

A CONTRAMANO.

“Quienes defienden la privatización esconden el hecho de que desde 2000 han sido reestatizados 884 servicios de agua en el mundo”, añadió el diputado Glauber Braga (Psol). En efecto, un análisis del Transnational Institute reveló en 2017 que unas 180 ciudades de 35 países habían revertido la privatización del agua, desde Bolivia hasta Alemania. Entre las principales razones para tomar esa decisión figuraban el empeoramiento del servicio privatizado y el aumento desmedido de las tarifas, “ambos dictados por la necesidad de generar ganancias para los accionistas”, destaca el periodista Antonio Martins en la página Outras Palavras.

En tanto, la diputada del PTErika Kokay apuntó: “El agua es un derecho fundamental. No puede quedar atrapada en la lógica del lucro. Estamos ante un retroceso histórico que va a penalizar a los más pobres”. Los datos hablan por sí solos: apenas el 45 por ciento del alcantarillado pasa por algún tipo de tratamiento; el restante 55 por ciento, correspondiente a 5,6 millones de metros cúbicos por año, es arrojado directamente a la naturaleza.

Anderson Guahy, dirigente del Sindicato de los Trabajadores en Agua, Alcantarillado y Medio Ambiente de San Paulo, dijo al periódico Brasil de Fato: “Desde 2003, en la ley 11.445, aprobada durante el gobierno Lula, ha habido una regulación para que los municipios tuvieran un control mayor del saneamiento, intentando universalizarlo”. Las licitaciones que se prevén con la nueva ley favorecen a las grandes empresas de la construcción, del tipo de Odebrecht.

Además, los municipios cuyo saneamiento no genera ganancias pueden quedarse sin el servicio, porque hasta ahora había un “subsidio cruzado”, explica Guahy, que hacía que las ciudades donde se generaba ganancia subsidiaran a las que daban pérdidas. Con la privatización “los municipios menores y medios tendrán que pagar más, porque una entidad privada no está obligada, como una estatal, a suministrar agua a todos los municipios que asume y, por tanto, si no tiene ganancias, no va a invertir”.

GUERRA EN EL NORDESTE.

El 2 de febrero, día de Iemanjá, el diario O Estado de São Paulo comenzó a publicar una serie de notas tituladas “Guerra de las aguas”, del periodista Patrik Camporez. El diario destaca que los canales que desvían el agua del río San Francisco hacia las grandes haciendas de la fruticultura en el nordeste están siendo vigilados por guardias armados y drones, mientras se levantan muros para proteger el agua, convertida en negocio para exportar fruta.

Brasil posee el 12 por ciento de toda el agua dulce del mundo. El acceso al agua abundante y limpia fue libre durante siglos. Hasta los años noventa casi no había conflictos por ella. Pero en los últimos cinco años fueron registrados 63 mil conflictos con la intervención de la policía y surgieron 223 “zonas de tensión” por el agua. Diez años atrás había sólo 30 zonas de tensión, según la Agencia Nacional de Aguas.

Aunque los casos son muy diversos, hay un patrón común: “El poder económico, el agronegocio, la administración de las hidroeléctricas, las industrias y los taladores ilegales, que quieren apropiarse de las tierras fiscales, intentan de muchas maneras restringir el acceso a los ríos y las represas”, escribe Patrik Camporez (O Estado de São Paulo, 2‑II‑20). El mismo informe establece que el Estado los apoya y, en cambio, siempre salen perjudicados los pueblos originarios y negros, los agricultores familiares y las comunidades tradicionales.

La situación del árido y seco nordeste es tan grave que los pozos privados son vigilados por el ejército. La descripción del periodista parece cosa de otra época: “Jeeps con soldados cortan las calles polvorientas. La operación de guerra del ejército para controlar el agua del subsuelo se convirtió en rutina en el sertón nordestino”.

San José de Belmonte es una localidad de 30 mil habitantes en Pernambuco, célebre por un subsuelo pletórico de agua, codiciada por los especuladores. En la madrugada, la ciudad está congestionada por los camiones que recogen agua para venderla a la población.

“La carrera desenfrenada por los pozos de Belmonte llevó al gobierno federal a llamar al ejército para controlar y distribuir el agua en la región, que también es llevada en cisternas hacia los estados vecinos de Paraíba y Ceará”, apunta Camporez. El municipio tiene más de mil pozos grandes, de hasta 150 metros de profundidad.“En cada punto de captación hay un equipo del ejército.”


Conflictos eternos

De la tierra al agua

“Sin conseguir resolver el antiguo problema de los conflictos de tierras, el país vive ahora una nueva crisis. Cada curva de un río caudaloso y de corrientes casi secas es disputada a bala, facón o destornillador”, escribe el periodista Patrik Camporez.

Camporez detalla que los canales prohibidos para buena parte de los habitantes de las regiones irrigadas fueron construidos en las décadas del 80 y el 90 para las plantaciones de fruta de exportación en el nordeste.

“La criminalización de quienes no tienen agua es un drama más del semiárido nordeste. El equipo de reportaje estaba cerca del canal, en Petrolina, cuando pudo ver que un habitante se aproximó al curso con un balde y un barril, miró para los lados y, superando el miedo, agarró agua del lugar. Era Cosme Angel, de 26 años, que repartiría el barril con 20 vecinos”, relata Camporez. Cosme explicó luego a los periodistas: “Es una lucha diaria. Si quiero tomar agua directo de un río, tengo que buscar a más de 20 quilómetros en la costa. Entonces, prefiero correr el riesgo de que me vean y llamen a los vigías del agua para hacer la denuncia”.

El caso más emblemático es el del líder comunitario Haroldo de Silva Betcel, de 34 años, asesinado con un destornillador en las márgenes del Igarapé Tiningu, en Santarém, en el estado de Pará. La policía civil dijo que el crimen se debió a la disputa entre ribereños y hacendados por el control del curso del río Tapajós. “En el Brasil de hoy, el agua se convirtió en un asunto policial”, sentencia Camporez.

Publicado enInternacional