Londres, 26 de enero. El gran físico italiano Enrico Fermi la llamó una paradoja: si la vida no es exclusiva de la Tierra, y hay miles de millones de estrellas tan sólo en nuestra galaxia, entonces debe de haber millones de planetas semejantes a la Tierra, poblados por seres inteligentes. Y entonces, ¿por qué no los hemos visto?

Algunas de las mentes más brillantes de la ciencia –y de la ciencia ficción– han tratado de resolver la paradoja de Fermi, pero durante la reunión de expertos en vida extraterrestre que se realizó esta semana en la Real Sociedad, la mayor pregunta sigue sin respuesta: ¿estamos solos en el universo?

Una cosa es poder detectar vida en otro planeta y otra hallar vida inteligente, capaz de viajar o comunicarse a través de las vastas distancias del espacio interestelar.

La conferencia de dos días congregó a expertos en las diversas disciplinas científicas relacionadas con la evaluación de si existen seres inteligentes en otros mundos, con el aspecto que pudieran tener y con la forma en que podemos comunicarnos con ellos si entran en contacto con nosotros.

Frank Drake, veterano astrónomo estadunidense y uno de los primeros en concebir la idea de una búsqueda coordinada de vida extraterrestre, presentó este martes una evaluación optimista de las posibilidades de hallar una señal del espacio que indique la existencia de seres inteligentes.

Lugares potenciales

El profesor Drake ideó hace casi 50 años una ecuación para calcular el número potencial de planetas de la Vía Láctea apropiados para la vida, pero ahora cree que probablemente hemos subestimado en mucho los lugares potenciales en el espacio.

"Un cuadro realista debería considerar la aportación a la habitabilidad que hacen las atmósferas densas, las gruesas capas de hielo, incluso las superficies sólidas en sí mismas, todas las cuales pueden conducir a temperaturas apropiadas para la vida cerca de la superficie", afirmó. “Hasta los muy numerosos planetas de estrellas enanas rojas pueden resultar habitables si cuentan con una atmósfera sustancial o una órbita excéntrica… entonces, casi toda la Vía Láctea se vuelve un lugar apropiado para la búsqueda.”

El hecho de no haber hallado vida después de casi medio siglo de escuchar con poderosos radiotelescopios no debe disuadirnos de profundizar las búsquedas con instrumentos más avanzados, añadió.

Si llegamos a detectar señales de inteligencia extraterrestre, una pregunta planteada por un científico que asiste a la conferencia es cómo enfrentar la respuesta del público. ¿Causará temores, pánico, tumultos?

El profesor Albert Harrison, de la Universidad de California, lo considera improbable. "Es fácil imaginar escenarios de extensa desintegración sicológica y caos social, pero los resultados de prototipos históricos, reacciones a falsas alarmas y encuestas sugieren que la respuesta predominante al descubrimiento de transmisiones por microondas desde lugares ubicados a años luz probablemente sea de ecuanimidad, tal vez incluso júbilo", aseveró.

Los extraterrestres podrían ser microbios simples, en cuyo caso tendríamos que ir a buscarlos, usando los mismos instrumentos que nos han servido para buscar formas fosilizadas de vida microbiana en la Tierra.

El profesor Colin Pillinger, de la Universidad Abierta, quien dirigió el infortunado proyecto de la sonda marciana Beagle 2, señaló que no basta partir de lo que conocemos sobre la vida en la Tierra.

"Hace más de 70 años se reconoció que ciertas moléculas derivadas biológicamente sobreviven al procesamiento en la geosfera luego de la desaparición del planeta huésped, por lo que los rasgos de su estructura han sufrido poco o ningún cambio después de millones de años", indicó Pillinger.

“Esos compuestos son indicadores de la existencia de organismos vivos en la historia temprana de la Tierra. Tales observaciones llevaron a la idea de que los ‘esqueletos de carbono’, como ‘fósiles químicos’, pueden responder preguntas relativas al origen de la vida en el planeta.

"Para detectar vida en la Tierra por métodos comparables, será necesario explorar más a fondo la conformación de la materia orgánica encontrada en el espacio. Se necesitarán métodos químicos más sutiles", añadió.

Difícil imaginar una ruta distinta a la darwiniana, dicen

Otra pregunta es qué aspecto tendrán esos seres. Los darwinistas creen que la vida en otro planeta estará sujeta a las mismas reglas evolutivas que en la Tierra. Eso significa que su aspecto será sorprendentemente semejante al nuestro, según el profesor Simon Conway Morris, de la Universidad de Cambridge.

“Es difícil imaginar que la evolución en biosferas extraterrestres siga una ruta distinta a la darwiniana. Sin embargo, también hay quienes suponen que las formas de vida extraterrestres serán precisamente eso, extrañas, es decir, perturbadoras y probablemente repulsivas. Sugiero dos opuestos, cualquiera de los cuales nos hiela la sangre en las venas.

“El primero –continuó el doctor Morris–, sumamente improbable, es que las biosferas extraterrestres sean muy similares a la terrestre, y que en tales biosferas el surgimiento de vida inteligente sea inevitable.

“Las razones de esto giran en torno a la ubicuidad de la convergencia evolutiva, la estructura determinada del árbol de la vida y la inherencia molecular. En realidad, Darwin sólo explicó el mecanismo, pero no logró captar qué tan predecible es.

"Sin embargo, si es inevitable que se llegue a algo como el ser humano, ¿por qué afirmo que la primera posibilidad es extremadamente improbable? Sencillamente porque la otra posibilidad es la respuesta correcta. Nosotros y nuestra atmósfera estamos completamente solos. Entonces, ¿qué es peor? ¿Encontrarnos a nosotros mismos, o no encontrar a nadie?", preguntó Conway Morris.

Por Steve Connor
The Independent
Traducción: Jorge Anaya

Publicado enInternacional
Trae disco nuevo, mañas viejas –las que le quedan, descontando tantas que tuvo que abandonar muy a su pesar–, esa forma encantadora de hablar en la que cada oración es un título ingenioso, y las armas para mantener encendido el eterno idilio que este país le tributa. Todo esto será puesto en el escenario del estadio de Boca mañana, cuando Joaquín Sabina presente oficialmente en Buenos Aires Vinagre y rosas, dentro de una gira que lo llevará también por Santiago, de Chile, Montevideo y distintas ciudades de la Argentina (ver aparte). La conferencia de prensa que antecede al show de Boca resulta una muestra sintética de la forma en que Sabina despliega su personaje, mostrándose siempre informado al detalle de la agenda local. Esto incluye piropear cronistas en su estilo (“siempre me han gustado las chicas con gafas. No sé por qué. Bueno, sí sé por qué. ¡Porque me veían borroso!”), o invitar a pasar a una fanática declarada para que le dé un beso en plena conferencia, corrigiendo su status: “Yo sé que aquí se usa mucho la palabra fanático, pero a mí no me gusta. Prefiero tener cómplices, o amigos”. Puro Sabina.

Con un vaso de cerveza y un patovica a su lado –un detalle que, dice, forma parte de lo que más aborrece de su presente– el hombre de Ubeda contó que en el show de mañana habrá homenajes a Sandro –por quien, dice, volvió a dejar de fumar– y a “grandes amigos que se han ido en estos años”: Mercedes Sosa, Roberto Fontanarrosa, Jorge Guinzburg y Adolfo Castelo. También detalló que el show de la Bombonera “será bastante más sobrio que otros”: “El único protagonismo lo tendrán las canciones y la música. A nosotros nos exita muchísimo tocar en la Bombonera, por motivos musicales y extramusicales. Trataremos de dar lo mejor, pero no habrá grandes luces de discotecas, ni pasarán aviones ni doscientos elefantes en la pista, ni 25 chicas de Tinelli al baile. Sólo somos nosotros, que somos muy poquita cosa, pero trataremos de poner el corazón”.

De las formas de inspiración


“Con el amor uno no puede escribir una canción, con el amor dan ganas de meterse en una cama, en un baño, en un ascensor o donde sea con tu amada. Con el desamor, en cambio, dan ganas de recagarse en la puta madre de esa mujer que nos dejó, y escribirle una canción que la persiga toda la vida. Así nacen las grandes canciones.”

De la felicidad doméstica


“Vinagre y rosas es un disco hecho a cuatro manos. Había hecho cosas como Enemigos íntimos con Fito, un disco compuesto y grabado entre dos. Luego Dos pájaros de un tiro, que eran unos conciertos, que más que conciertos eran una fiesta intergeneracional, con mi primo el catalán. Me faltaba escribir un disco a cuatro manos. Me encontré con mi amigo el poeta Benjamín Prado en un bar, y él me dijo: Estoy hecho mierda, ¿cómo estás tú? Estoy en una cierta felicidad doméstica, le dije. ¡¿Cómo has podido caer tan bajo?!, me contestó él. Le conté que no se me ocurría ni una puta canción, y le propuse irnos a Praga a escribir. Era una cosa un poco etílica, pero al día siguiente estábamos en Praga. Así suceden las cosas que a mí me gustan más.”

De los descubrimientos que provee la felicidad doméstica


“En esta nueva etapa de mi vida descubrí el placer de desayunar, de dormir la siesta, de ver telebasura... ¡Una mierda! (risas). Antes, la vida era más al límite, más peligrosa, pero mucho más divertida. No sabía uno dónde iba a despertarse ni con quién, ni siquiera sabía cómo se llamaba uno. A veces dicen: ¿viviste los ’80 en España? Sí. ¿Y te acuerdas? Sí. Entonces, si te acuerdas, es que no los viviste. Digamos que además de la noche yo estoy descubriendo el día, y no está mal, no está nada mal. Pero con lo que estoy claramente fritado es con que Charly García esté más gordo que yo. ¡Ah, eso me da muchísima bronca! (risas).”

–Suelen compararse los procesos que vivieron ambos, con sus respectivos “retiros” y “regresos”. ¿Cree que son comparables?

–¡No, de ninguna manera! ¡Si yo al lado de Charly soy la Madre Teresa de la puta que lo parió! (risas). De verdad, soy una monja de clausura al lado de él. No se me puede comparar, no sólo por sus disparates vitales, también en su talento no se puede comparar. Ni se debe.

De lo que importa en el presente


“Me importan las mismas cosas que me importaban antes, lo que pasa es que hay cosas que me importaban mucho a las que dejo de importarles yo con los años. Recuerdo cuando le preguntaron a Bioy Casares, que tenía ya 83, 84 años: ¿cuándo notó usted que empezaba a ser invisible para las mujeres? ‘Hace un año’, contestó. Bueno, yo lo estoy empezando a notar ya. ¡Y con mucha bronca!”

Del futuro


“Yo pensé como Rimbaud que había que morirse antes de los 30 años, que las personas de más de 30 años no tenían vergüenza. Lo sigo pensando, hace 30 años que no tengo vergüenza. Así que el futuro ya lo viví. Me hace muchísima ilusión tocar en la cancha de Boca, luego ir a Montevideo, pero no me hagan pensar más allá. Sé que me voy de gira hasta octubre, y ojalá que sigamos vivos después. Eso es todo.”

De escenarios íntimos


“Sigo soñando con tocar en lugares más íntimos que un estadio. Hace años que no toco en el Gran Rex, por ejemplo, un escenario que me gusta mucho. Vengo de estar en Junín, hace cuatro días canté en Trelew, y nunca pensé que diez mil personas en Trelew pudieran pagar su entrada para ver a un gallego. Así que no sé si cumpliré mi palabra. Pero sí es verdad que lo que me anda saliendo de corazón es tener una relación más directa con el público. Aunque en esta gira, que dije que sería la última, me la estoy pasando tan bien, que es difícil decir qué va a suceder.”

Del método


“El asunto siempre es el mismo: La página en blanco y el ponerse a escribir una canción que nunca viene, ¡porque las musas siempre están cogiendo con Serrat! Es el mismo problema de siempre, a ver si se me ocurre algo, a ver si consigo otra vez engañar a la gente. Yo envidio muchísimo a una gran parte de mis colegas que hacen un trabajo riguroso y sistemático, van a una determinada hora a trabajar para que nazca una canción. Nunca fui capaz ni supe cómo hacerlo, lo intenté varias veces. Las canciones vienen o no vienen en mi caso, paso secas muy largas, de años. A veces las provoco, a veces se dejan provocar y a veces no. Pero yo no tengo un procedimiento sistemático, no tengo la fórmula.

“En mi casa tengo un estudio de grabación estupendo, y también un despachito estupendo preparado para escribir muy bien. Jamás conseguí sentarme ahí a hacer una canción. Vienen en los trenes, en los aeropuertos, cuando voy a Praga con Benjamín Prado, o en La Biela una noche con amigos... no lo sé. Me gustaría saberlo, eso me ahorraría muchas desesperaciones. Lo que sí sé es cuando tengo un pájaro en mano y cuando eso puede evolucionar a una canción. Y una vez que la tengo, tampoco sé si producirá el milagro de ir a cantar a Trelew y que la gente la cante. Nunca sabe uno, es un género tan turbio, que tiene tanto que ver con la sentimentalidad popular y con el corazón de la gente, que es casi un milagro. De eso, poco se sabe. Si pudiera saberlo, con el dinero que da el mercado del rock, el pop y la canción popular, repetiría la misma fórmula siempre. A mí me han llamado para decirme: ‘Oye, quiero cantar una canción tuya, por qué no me haces una como ‘Y nos dieron las 10’’? ¡Joder! ¡Como si eso fuera posible!”

De la Argentina

“La primera vez que llegué a la Argentina, estaba renunciando Alfonsín, había hiperinflación, una situación muy difícil. Los teatros estaban llenos, los cafés también. Era impresionante para mí. En mis siguientes visitas he visto un corralito, una u otra crisis, cuatro presidentes en tres meses... Esto siempre es un disparate, y a mí me encanta. Yo sé que con el caos se sufre mucho, pero a mí me gusta esa mezcla de caos y al mismo tiempo de vitalidad, alegría y cultura, esa clase media culta a la que están jodiendo todo el tiempo, pero que no se resigna, esa cantidad de teatros llenos que ya quisieran París o Berlín.”

Del paso del tiempo


“Yo no me veo más sabio con el paso del tiempo, ¡me veo más viejo! Me veo con muchísimos miedos a envejecer, a morirme. No tengo nostalgia, pero sí tengo memoria, y me acuerdo de que yo era un trueno. Ahora vengo a Buenos Aires y no puedo prenderle fuego, ni salir por las noches, y voy por allí con guardaespaldas, ¿no te jode eso?”

–¿Y cómo quiere que lo recuerden?

–Yo no quiero que me recuerden, lo que no quiero es morirme.

–Bueno, todo llega.

–¡No me recordéis, por favor! Invitadme una copa vivo, ¡carajo!

Por Karina Micheletto
Publicado enInternacional
Domingo, 17 Enero 2010 09:50

Hay otros mundos posibles

Los físicos llevan décadas perplejos por la inverosímil precisión con que parecen ajustadas las constantes fundamentales de nuestro cosmos. Por ejemplo, bastaría aumentar en un 0,2% la masa del protón para que fuera imposible construir un solo átomo. Sin átomos no habría estrellas ni planetas, ni por tanto seres vivos. De modo similar, si la fuerza que mantiene unido el núcleo de los átomos (la fuerza nuclear fuerte, para distinguirla de la débil) tuviera una magnitud ligeramente diferente, las estrellas no habrían podido cocinar el carbono en que se fundamenta toda la materia orgánica.

Otras constantes físicas también parecen tener el valor adecuado, dentro de unos márgenes muy estrechos, para permitir la evolución de la vida. Entre ellas están la vida media del neutrón, la masa del electrón o la magnitud de la gravedad y las demás fuerzas fundamentales de la naturaleza. Parecemos vivir en el único universo habitable. Los físicos suelen llamar a esta idea el "principio antrópico", un nombre no sólo confuso, sino casi cabalístico.

Es curioso que el primer científico en utilizar un argumento antrópico de ese tipo no fuera un físico, sino un naturalista, y más curioso aún que se tratara de Alfred Russell Wallace, codescubridor junto a Darwin de la evolución por selección natural. Wallace escribió en 1904: "Es posible que un universo tan enorme y complejo como el que vemos a nuestro alrededor sea un requerimiento absoluto para producir un mundo adaptado en todo detalle para que la vida se desarrolle ordenadamente y culmine en el hombre".

Pero todos estos argumentos se basan en cálculos que modifican una sola constante fundamental, dejando igual todas las demás. Los estudios de Alejandro Jenkins, de la Universidad Estatal de Florida, y Gilad Perez, del Instituto Weizmann en Rehovolt, Israel, muestran ahora que las cosas son muy diferentes si se alteran varias constantes a la vez.

Según estos físicos, hay muchos otros conjuntos de leyes físicas que son compatibles con la vida. Es decir, que hay otros universos posibles que son también habitables. Jenkins y Perez han presentado sus teorías en Physical Review D (agosto de 2006 y marzo de 2009) y Scientific American (enero de 2010).

Un caso muy notable son los universos sin fuerza nuclear débil (o universos weakless, como ellos los llaman), una de las cuatro fuerzas fundamentales de la física junto a la gravedad, el electromagnetismo y la fuerza nuclear fuerte mencionada antes. La fuerza débil es responsable de la radiactividad, lo que incluye la conversión de protones en neutrones (que emite radiación).

La fuerza débil fue necesaria poco después del Big Bang para que los primitivos grupos de cuatro protones se convirtieran en átomos de helio, formados por dos protones y dos neutrones. Pocas cosas parecen tan poco negociables en la física.

Sin embargo, Perez y su equipo han diseñado un universo con sólo tres de las fuerzas fundamentales, eliminando por completo la fuerza nuclear débil. Aunque ello requiere ajustar varios parámetros del modelo estándar de la física de partículas, el resultado es que las tres fuerzas restantes se comportan igual que en nuestro universo.

También la masa de los quarks es la misma. Los quarks son las partículas elementales que constituyen a los protones y los neutrones, y por tanto a todos los núcleos atómicos. En el universo sin fuerza débil de Perez, los núcleos de helio se construyen de otra forma (a partir de la fusión de dos tipos de hidrógeno). Pero forman estrellas de todos modos, que es de lo que se trata.

Las estrellas vivirían menos (nuestro Sol estaría ya hacia el final de su vida) y brillarían menos, por lo que la Tierra tendría que estar seis veces más cerca del Sol, y éste les parecería enorme a sus habitantes. Pero el caso es que podría haber habitantes.

Los movimientos de los continentes y la actividad volcánica se deben también a la desintegración radiactiva del uranio subterráneo, luego en el universo de Perez no habría nada de eso. Sin embargo, la química sería muy similar a la nuestra, si bien "la tabla periódica sólo llegaría hasta el hierro", como dice el físico.

Una solución a la paradoja del principio antrópico ha sido propuesta por el físico teórico Lee Smolin, del Perimeter Institute de Waterloo (Canadá). Consciente de que la selección natural de Darwin (y Russell) es una teoría capaz de generar diseños sin necesidad de un diseñador, Smolin ha tomado prestada la idea para eliminar la necesidad de diseño que parece implicar el principio antrópico.

Muchas estrellas acaban sus días colapsándose para formar un agujero negro, y de cada agujero negro -propone Smolin- puede surgir un nuevo universo con unas leyes físicas similares, aunque no idénticas, a las del universo anterior.

Si esas leyes son incompatibles con la formación de estrellas, el nuevo universo se habrá quedado sin gónadas: no hay estrellas, no hay agujeros negros, no hay nuevos universos hijos. Los universos que mejor se reproducen son, por definición, los que tienen las leyes físicas más adecuadas para la formación de estrellas, y por tanto de seres vivos.

Naturalmente, esta idea implica que existen innumerables universos. Pero esto es algo que muchos físicos creen probable de todos modos, y por otras razones. Esta línea de pensamiento arranca de otra paradoja: el gato de Schrödinger.

El gran físico Erwin Schrödinger ideó esta paradoja porque, al igual que Einstein, no podía creer que Dios jugara a los dados con el mundo. Un gato está encerrado en una caja junto a un trocito de uranio radiactivo. Un átomo de uranio puede desintegrarse, pero no hay forma de predecir cuándo. Todo lo que la física cuántica nos permite saber es cuál es la probabilidad de que se desintegre en un plazo dado: digamos, por ejemplo, que hay una probabilidad del 50% de que cualquier átomo del trocito de uranio se desintegre en el próximo segundo.

En la caja hay un contador Geiger (capaz de detectar las partículas alfa de la desintegración) conectado a un martillo suspendido sobre una ampolla de gas mostaza. Si a cualquier átomo de uranio le da por desintegrarse en el próximo segundo, adiós gato. Pero, hasta que no abramos la caja, no tenemos forma de saber si el gato está vivo o muerto. Sólo sabemos que hay una probabilidad del 50% de que esté vivo y otra del 50% de que esté muerto.

Pero, según la física cuántica, el átomo de uranio está 50% intacto y 50% desintegrado a la vez. Luego el gato está 50% vivo y 50% muerto a la vez. Por supuesto, al abrir la caja veremos que el gato está vivo, o que está muerto. Y si está vivo, ¿dónde está el 50% de gato muerto que coexistía con él hasta que abrimos la caja? Para Schrödinger, esta consecuencia absurda de la interpretación probabilística del mundo subatómico demostraba que esa interpretación era incorrecta. Dios no juega a los dados.

El físico alemán Dieter Zeh, sin embargo, se dio cuenta en 1970 de que había una trampa en la paradoja de Schrödinger. El estado mágico en el que las probabilidades se superponen (ese gato que está 50% vivo y 50% muerto simultáneamente) existe, pero es muy frágil. Una simple molécula de aire que choque con el gato basta para destruir la magia. El gato vivo-muerto se ramifica en un gato vivo y un gato muerto que ya no se pueden comunicar entre sí.

Pero, una vez perdida la coherencia, ¿dónde están los dos gatos, el vivo y el muerto? El estudiante Hugh Everett III propuso la solución en 1957, al leer su tesis doctoral: ambos gatos existen, pero en dos universos paralelos. En el primer universo, tú abres la caja, ves el gato muerto y te preguntas dónde está el gato vivo. En el otro, ves el gato vivo y te preguntas dónde está el gato muerto.

"En esta misma habitación", escribe el físico teórico Michio Kaku, "coexisten mundos donde los alemanes ganaron la II Guerra Mundial, donde los extraterrestres nos han visitado desde el espacio exterior, donde usted no ha nacido". Otro físico, Frank Wilczek, añade: "Una infinidad de copias levemente diferentes de nosotros mismos están por ahí viviendo sus vidas paralelas, y en cada momento surgen nuevos duplicados que van ocupando nuestros muchos futuros alternativos".

El núcleo atómico se compone de protones y neutrones, que a su vez están hechos de quarks. El protón y el neutrón tienen masas muy similares, pero no idénticas: el neutrón es un 0,1% más pesado que el protón. Ese porcentaje se puede alterar (imaginariamente) jugando con las masas de los quarks, y así lo ha hecho el equipo de Jenkins.

Si la diferencia de masas creciera levemente, desaparecerían los átomos fundamentales para la química orgánica, como el carbono y el oxígeno. Y si la situación se invirtiera, haciendo al protón más pesado que el neutrón, ni siquiera existiría el átomo más simple, el hidrógeno, con un solo protón y ningún neutrón. Ésta es una manifestación más del principio antrópico.

Pero, nuevamente, hay múltiples salidas que nadie había considerado hasta ahora. Cada elemento químico existe en varias formas, o isótopos, todos con el mismo número de protones, pero con algunos neutrones más o menos. El hidrógeno, por ejemplo, siempre tiene un solo protón, pero puede contener además un neutrón (se llama entonces deuterio) o dos (tritio). El hidrógeno común no tiene ninguno.

Y esos dos isótopos pesados del hidrógeno sí serían estables en un intervalo de condiciones más amplio. Lo mismo vale para algunos isótopos del carbono y el oxígeno. Según los cálculos de Jenkins, la relación de masas entre el protón y el neutrón no sólo puede crecer 20 veces respecto a nuestro universo (del 0,1% hasta el 2%), sino incluso invertirse hasta que el protón pese un 1% más que el neutrón. En todos esos universos habría formas estables del hidrógeno, el carbono y el oxígeno.

¿Quiere decir eso que podría haber vida? Jenkins y Perez creen que sí, aunque no sería exactamente la vida que conocemos. Los océanos, por ejemplo, estarían hechos de agua pesada (la versión del H2O en que los dos H son deuterio o tritio). Pero nada de esto parece un obstáculo insalvable para la evolución biológica.

La historia de la ciencia ha implicado hasta ahora nuestra expulsión progresiva del paraíso, o del centro geométrico de la creación. Copérnico y su modelo heliocéntrico son un caso bien conocido de expulsión, pero también frustrado en cierta medida, porque el paraíso se reencarnó enseguida en la forma de un sistema solar que abarcaba el universo entero.

Cuando se pudieron calcular las distancias a las estrellas, quedó claro que la creación era miles de veces mayor que nuestro sistema solar, pero entonces fue la Vía Láctea, nuestra galaxia, la que ocupó todo el cosmos. En las primeras décadas del siglo XX, los astrónomos descubrieron con perplejidad que ciertos objetos celestes, las nebulosas, eran en realidad galaxias enteras y verdaderas, pero todo el mundo supuso entonces que la Vía Láctea era la mayor y principal entre todas ellas.

Ahora que vivimos en un arrabal perfectamente vulgar de un cosmos tan enorme que ni la imaginación puede abarcarlo, sólo el propio cosmos puede ser especial, y por eso el principio antrópico se puede ver como la última reencarnación del paraíso. Pero la historia de la ciencia se repite. Parecemos condenados a ser cada vez menos especiales.

Por JAVIER SAMPEDRO

Publicado enInternacional
Martes, 24 Noviembre 2009 08:04

La vida secreta del mar al descubierto

Los científicos que están catalogando por primera vez la vida de los océanos expresaron hoy su sorpresa y fascinación por el descubrimiento de miles de especies, muchas nuevas para la ciencia, que en mucho casos viven en grandes profundidades donde nunca llega la luz.

Los científicos del Censo de la Vida Marina (CVM), un proyecto internacional que presentará en 2010 el primer listado de la vida oceánica, ya han registrado 17.650 especies que viven a más de 200 metros de profundidad y otras 5.722 que habitan a más de un kilómetro de profundidad, donde casi no llega la luz del sol.

Es lo que los estudiosos definen como la "zona de crepúsculo", el lugar donde la ausencia de luz impide el proceso de fotosíntesis y, por lo tanto, la existencia de una flora activa.

Los investigadores expresaron su sorpresa por la diversidad de la vida incluso en las profundidades abisales, donde se pueden encontrar numerosos organismos vivos, ya que muchas de estas especies llegan a vivir a profundidades de hasta 5 kilómetros.

El doctor Robert Carney, uno de los responsables del proyecto que estudia la vida a lo largo de los márgenes continentales del mundo, destacó en declaraciones a Efe que es "difícil de entender que haya tanta diversidad" en el fondo de mares y océanos.

"Aunque el barro de los fondos profundos parece ser monótono y pobre en alimentos, ese barro monótono tiene la máxima diversidad de especies posible", señaló Carney, que relacionó esta diversidad con las numerosas maneras de supervivencia que tienen que desarrollar los organismos vivos para sobrevivir en un ambiente tan hostil.

Entre las criaturas más extrañas que encontraron los investigadores está un octópodo de dos metros de longitud que vive a 1,5 kilómetros de profundidad en aguas del centro del océano Atlántico y que fue bautizado como "Dumbo" por las largas aletas con forma de orejas que utiliza para desplazarse.

Los investigadores destacaron también la existencia de un gusano marino, que fue sorprendido mientras ingería crudo petrolífero en aguas del Golfo de México. Cuando fue sacado del fondo marino por el brazo de un robot el crudo manaba a raudales del gusano.

También en el Golfo de México, a 2,7 kilómetros de profundidad, los científicos grabaron en vídeo el momento en que una larva transparente avanzaba apoyándose en sus numerosos tentáculos.

Los responsables del censo manifestaron que es "indescriptible" la cantidad de especies descubiertas, desde invertebrados multicolores, pasando por corales y erizos de mar que son capaces de sobrevivir un kilómetro por debajo de la superficie marina.

Carney, profesor de la Louisiana State University en Baton Rouge (EE.UU.), subrayó que la gran mayoría de criaturas recogidas de los fondos abisales son nuevas para la ciencia y que de los 680 especímenes de copépodos que se recogieron solo se conocían siete.

El científico, uno de los pioneros en el descenso a las profundidades marinas con submarinos, también dijo que la costa española, tanto la del Atlántico como la del Mediterráneo, "son especialmente interesantes" por las grandes profundidades a la que se sitúa el fondo marino.

Otro de los científicos del CVM, el investigador Mike Vecchione, del Instituto Smithsonian de Washington, dijo a Efe que una de las principales contribuciones del proyecto es un mejor entendimiento de cómo "el ecosistema marino está estructurado verticalmente".

"La mayoría de los alimentos se producen en la superficie y caen al fondo donde no existe luz que permita su creación, pero proporcionan sustento a una increíble variedad de formas de vida" explicó Vecchione.

En este sentido, el doctor Paul Snelgrove, director del Departamento de Ambientes Marinos a grandes profundidades de la Universidad Memorial de Terranova (Canadá), expresó su preocupación por el impacto que el cambio climático está teniendo en esa cadena alimentaria.

Snelgrove dijo que "la caída de la productividad alimentaria en la superficie está empezando a notarse en el fondo marino con cantidades cada vez más limitadas de alimentos". "Estamos observando que menos materiales caen hacia el fondo", agregó.

El investigador canadiense dijo que el único incremento observado en los últimos años son los efectos negativos como el aumento de la acidez de los océanos y de la basura depositada en el fondo.

EFE
Toronto, Canadá
Publicado enInternacional
Jueves, 22 Octubre 2009 09:07

¿De dónde venimos y a dónde vamos?

Si pensamos en la Vida –así, con mayúsculas– como un serial televisivo, aunque no hemos visto casi nada de la serie, más o menos le podemos seguir el hilo. En los capítulos de la primera temporada, hace unos 4 mil millones de años, la Tierra era una bola ardiente. Dentro de ese caos hirviente se producían sin cesar millones de reacciones químicas entre los diferentes átomos que por ahí pululaban, que si un carbono se junta con un hidrógeno, que si dos hidrógenos con un oxígeno, y así se generaban múltiples combinaciones: las moléculas. Algunas duraban apenas un instante, otras eran más estables, hasta que el capricho acertó con una molécula capaz de autorreplicarse. Y como parece que la vida y el error son pareja de hecho, las réplicas nunca fueron todas exactas e incluso alguna de las réplicas fallidas también supo replicarse, de forma que teníamos un planeta con millones de moléculas replicantes que se iban diferenciando de sus progéneres. De todas las moléculas la que tomó mejor ventaja fue aquella que se rodeó de una membrana: la célula. De nuevo la misma situación. Millones de células replicándose y errando hasta tener muchos modelos de células diferentes más o menos adaptados a la situación. Y lo que tiene la diferencia es la virtud de atracción. Las grandes se sentían atraídas por las pequeñas, las que sabían hacer una cosa buscaban asociarse con las que se adaptaban mejor al hábitat en cuestión, hasta que otra vez el azar agrupó bajo una única membrana un grupito de células aptas para vivir… y para reproducirse.

Después de los anuncios comerciales tocan los capítulos de la segunda temporada. Aquí ya tenemos un planeta gobernado por los reptiles, en definitiva, una combinación de células agrupaditas bajo una súper membrana coordinados por un cerebro: el cerebro reptil. Un cerebro muy rápido que sin pensar (contradicción cerebral bastante corriente) toma decisiones de blanco o negro, de luchar o huir. Es el cerebro que vive en el presente.

En la tercera temporada tenemos la llegada de los mamíferos, células de reptiles evolucionadas agrupadas bajo una membrana que, como las capas de la cebolla, añade al cerebro reptil su cerebro mamífero. Es más lento para tomar decisiones porque mira para el pasado, buscando entre los recuerdos, qué cosas le hicieron bien y qué cosas le hicieron mal. Recompensa o castigo. Sigue siendo un cerebro que, como el reptil, trabaja desde el inconsciente.

Entre todos los mamíferos destacó uno bípedo que en su evolución añadió una tercera capa cerebral: el cerebro racional. Todavía mucho más lento en sus reacciones porque busca ser lógico en aquello que decide hacer o no hacer. Éste sí que es un cerebro consciente. No ha perdido los cerebros reptilianos y mamíferos que siguen trabajando en asociación con su novato cerebro racional, añadiendo a la reacción en el presente inmediato, con o sin revisión del pasado, la ilusión y los sueños de lo que puede devenir en el futuro. Tiene, pues, capacidad de asociar ideas y pensar en las consecuencias.

Hasta aquí los capítulos emitidos. ¿Y qué llegará en la nueva temporada? O mejor todavía, ¿habrá nueva temporada? Y si la hay ¿cómo será? En estos momentos de crisis ecológica y humana a la que nos ha llevado el sistema capitalista hemos de tomar las decisiones Vitales –otra vez con mayúsculas– que darán esas respuestas: más economía o más ecología, más depredación o más cooperación, más concentración o más distribución, democracia real o democracia de conveniencia, etcétera.

Las decisiones las podemos dejar que las tome nuestra parte de lagartija, nuestra parte de rata o incluso nuestro cerebro de primate, pero también podríamos ser protagonistas de un nuevo salto evolutivo y pensar, como explica Leonardo Boff, desde la noosfera: “la convergencia de mentes y corazones, originando una unidad más alta y más compleja”. Una mente o cerebro donde “Tierra y humanidad están formando una única entidad global. El sistema nervioso central está constituido por los cerebros humanos cada vez más en sinapsis y llenos de un sentimiento de pertenencia y de responsabilidad colectiva. Buscamos centros
multidimensionales de observación, de análisis, de pensamiento y de gobierno. Es el comienzo de una nueva historia, la historia de la Tierra unida con la humanidad”. Tierra y humanidad: expresión consciente de un nuevo cerebro.

Gustavo Duch Guillo, xx Director de Veterinarios Sin Fronteras y colaborador de la Universidad Paulo Freire


Publicado enInternacional

Científicos crean por primera vez esperma humano en laboratorio. Este avance extraordinario, que hasta hace pocos años pertenecía al reino de la ciencia ficción, hace concebir esperanzas de que algún día los varones infértiles, aunque sean incapaces de producirlo, podrían procrear hijos. El semen fue desarrollado en un tubo de ensayo a partir de células troncales derivadas de un embrión masculino de cinco días.

Este avance suscita también cuestiones éticas relativas a la seguridad del procedimiento y a la amenaza potencial que representa para el papel futuro de los hombres. Por otra parte, fue desafiado el martes pasado por expertos que afirmaron que las células producidas en el experimento no son esperma auténtico.

Si el hallazgo se confirma, un solo embrión masculino podría, en teoría, generar una línea de células troncales que, al almacenarse, podrían proporcionar una cantidad ilimitada de esperma. Una vez que se estableciera la línea de células troncales, no habría necesidad reproductiva del varón.

En una conferencia acerca de la investigación, los científicos de Newcastle, encabezados por el profesor Karim Nayernia, plantearon la pregunta de si este descubrimiento significa “el fin del varón”. En respuesta, destacaron que las células troncales de las cuales se produjo el esperma sólo podrían derivarse de un embrión masculino –que contuviera un cromosoma Y (masculino)–, así que por lo menos se necesitaría un hombre.

Necesario debatir y legislar, opinan

Añadieron: “Sin embargo, los investigadores creen que es necesario debatir y legislar sobre esta materia. Conforme el trabajo avance y los resultados mejoren en Newcastle y en otras partes, podría ser posible en teoría desarrollar esperma (producido en el laboratorio) a partir de líneas de células troncales que tendrían que almacenarse”.

El profesor Nayernia, quien dirigió el estudio en la Universidad de Newcastle y en el Instituto de Células Troncales del Noreste de Inglaterra, señaló: “En teoría sería posible (prescindir del varón), pero sólo si se quiere producir una población toda del mismo tamaño y forma (porque tendría el mismo origen genético masculino). En lo personal, no puedo ver la reproducción humana como un proceso puramente biológico. También tiene aspectos humanos, emocionales, sicológicos, sociales y éticos. Hacemos esta investigación para ayudar a hombres infértiles, no para remplazar un procedimiento reproductivo”.

Este avance fue obtenido con células troncales derivadas de un embrión humano que primero se desarrollaron en líneas germinales –con la mitad del número de cromosomas– y luego se estimularon para producir esperma que era “maduro y funcional por completo”, pese a que se elaboró en un tubo de ensayo y no en los testículos de un varón sexualmente maduro. Los resultados se reportan en la revista Stem Cells and Development.

En un experimento paralelo, pero incompleto, el mismo grupo de investigadores crea células troncales a partir de otras de piel, de las cuales han producido esperma, con la misma conformación genética de las células originarias. Esto permitiría a hombres infértiles producir hijos biológicos, usando sólo sus células de piel. El profesor Nayernia comentó que los resultados eran “prometedores”, y añadió: “Esperamos publicar ese trabajo en unos meses”.
En cambio, los esfuerzos por producir esperma a partir de células troncales femeninas fallaron. Se había creído que esa técnica permitiría a parejas lesbianas tener hijos biológicos, pero los investigadores dicen que en la maduración del esperma son esenciales los genes del cromosoma Y.

Hace tres años, el professor Nayernia encabezó a científicos de la Universidad de Gotinga, en Alemania, que fueron los primeros en producir esperma viable a partir de células troncales de ratón, los cuales se usaron para producir siete líneas de descendencia. Sin embargo, las crías murieron poco después de nacer.

El descubrimiento más reciente es un paso más allá en el camino a encontrar una cura para la infertilidad masculina. Conforme a la legislación vigente en Gran Bretaña, se prohíbe a los investigadores usar esperma (u óvulos) producido en laboratorio –conocido como esperma derivado in vitro– para tratar pacientes. Pero se permite para fines de investigación. “La producción de esperma tarda 15 años en el ser humano y existen miles de factores que pueden afectarlo –comentó el profesor Nayernia–. Con esta técnica podemos investigar estos factores en el laboratorio en cuestión de meses”.

Dudan de que sea genuino

Este martes, otros expertos desafiaron las aseveraciones de los investigadores respecto de haber creado semen genuino. El doctor Allan Pacey, catedrático de andrología en la Universidad de Sheffield, señaló: “Como biólogo del esperma con experiencia de 20 años, los datos presentados en este documento no me convencen de que las células producidas puedan recibir apropiadamente el nombre de espermatozoides”. Azim Surani, profesor de fisiología y reproducción en la Universidad de Cambridge, expresó: “Estas células parecidas al esperma, hechas en un tubo de ensayo a partir de células troncales embrionarias, distan mucho de ser auténticas células de esperma”.

El profesor Robin Lovell Badge, del Instituto Nacional de Investigación Médica, hizo eco a las críticas, pero añadió: “Pese a estas observaciones, puede ser que los autores hayan logrado algún avance en obtener esperma de células troncales embrionarias humanas in vitro. Podría ser un adelanto muy importante para la investigación y conducir, aunque en definitiva todavía no, a tratamientos para la infertilidad”.

El profesor Nayernia respondió que su investigación fue sometida a una “prueba de principio” que necesita ser confirmada por estudios posteriores. “Nuestra intención fue abrir nuevas líneas de investigación –afirmó. No parece razonable criticar nuestro trabajo sobre la base de que no hemos hecho más”.

Jeremy Laurence
The Independent

Traducción: Jorge Anaya
 

Publicado enInternacional

París y Londres, 8 de julio. Una molécula encontrada en la tierra de la Isla de Pascua (Chile) prolonga de manera asombrosa la vida de los ratones; permite que algunos de ellos vivan el equivalente a más de 100 años en los seres humanos, anunciaron científicos en la revista británica Nature en su edición online.

Esta extraordinaria molécula –producto derivado de una bacteria, descubierta en una muestra tomada en este remoto archipiélago del océano Pacífico en los años 1970– se llama rapamicina, en honor al nombre polinesio de estas Islas: Rapa Nui.

La rapamicina surgió inicialmente como excelente producto para luchar contra los hongos.

Después fue utilizada para prevenir el rechazo de órganos trasplantados a pacientes, y más tarde fue incorporada en implantes utilizados para mantener abiertas las arterias de pacientes con problemas coronarios. Actualmente se utiliza también en ensayos clínicos para elaborar tratamiento contra el cáncer.

El descubrimiento más reciente en esta extraordinaria odisea es la posibilidad de que la rapamicina –o algo similar– pueda ser utilizada algún día para aumentar considerablemente la expectativa de vida de los seres humanos.

“Llevo 35 años de trabajar en la investigación sobre el envejecimiento, y durante ese tiempo hubo muchas investigaciones que nunca tuvieron éxito”, dijo Arlan Richardson, director del Instituto Barshop, uno de los tres centros que llevaron a cabo los experimentos.

Gran potencial

“Nunca pensé que podríamos encontrar una píldora contra el envejecimiento humano. Sin embargo, la rapamicina tiene un gran potencial para conseguir el propósito”, agregó.

Los investigadores, intrigados por descubrimientos que sugerían que la rapamicina inhibe una enzima vinculada al envejecimiento en los invertebrados, decidieron añadirla en la dieta de ratones más viejos.

En esa época, los roedores tenían 20 meses, que en términos humanos equivalen a unos 60.

Las ratonas que comieron alimentos con rapamicina vivían 13 por ciento más que el promedio, en comparación con las que no la recibieron. Los machos que la ingirieron tenían una supervivencia de 9 por ciento más.

El cambio era más asombroso entre el 10 por ciento de los ratones que vivían más tiempo. En este grupo, las hembras que consumían rapamicina tenían un promedio de vida 38 por ciento más alto, y en el caso de los machos era de 28 por ciento más que los que no la ingirieron.

La rapamicina puede retardar el proceso de envejecimiento o la aparición del cáncer, pero no tiene ninguna influencia en las causas de la muerte, según el estudio.

Este proyecto, detallado en el semanario científico británico Nature, forma parte de un programa de ensayos realizado con la supervisión del Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos, dedicado a buscar sustancias que ayuden a la gente a permanecer saludable y activa durante toda su vida.

Antes se hicieron estudios sobre el impacto de la rapamicina en la longevidad de la levadura, los gusanos y las moscas. Éste es el primer estudio que parece tener influencia sobre los mamíferos.

Los científicos ya sabían que al mantener a los ratones delgados podían hacer que vivieran más tiempo. La teoría relativa a la rapamicina es que funciona con los mismos mecanismos moleculares que la disminución de calorías.

Al principio, los investigadores estadunidenses tenían la esperanza de comenzar a dar rapamicina a los ratones a partir de los cuatro meses.

“Muchos informes indican que la restricción de calorías no funciona cuando se aplica en animales viejos”, dijo Richardson.

“El hecho de que la rapamicina aumentara la vida en ratones relativamente viejos fue totalmente inesperado”, precisó.

Inhibe el sistema inmunológico

En un comentario también publicado por Nature, Matt Kaeberlein y Brian Kennedy, dos bioquímicos de la Universidad de Washington, advirtieron a las personas de mediana edad que no se apresurasen a tomar rapamicina, porque esta droga inhibe el sistema inmunológico.

Aunque de momento se desconoce la forma en que actúa, los investigadores sospechan que tiene un papel decisivo la denominada vía “mTOR”, que está fuertemente relacionada con la regulación de la incorporación de alimentos. Desde hace mucho se sabe que una disminución de las calorías incorporadas alarga la expectativa de vida de los ratones.

Aparentemente, la rapamicina actúa sobre el mismo mecanismo bioquímico. Sin embargo, los animales de laboratorio a los que se les administró rapamicina no tenían un peso menor que los ratones de control.

Los resultados podrían ofrecer nuevos puntos de partida para investigar enfermedades relacionadas con la edad, estiman los científicos. “Éste es un estudio muy emocionante”, escribió la investigadora Lynne Cox, de la Universidad de Oxford, en un comentario en la revista Nature.

“Existe peligro debido a la inhibición del sistema inmunológico. Los ratones del laboratorio estaban bien protegidos contra las infecciones”, advirtió.

Afp
 

Publicado enInternacional
Domingo, 21 Junio 2009 10:59

Madre ambiente

Ecología viene del griego "oikos", casa, y "logos", conocimiento. Por tanto, es la ciencia que estudia las condiciones de la naturaleza y las relaciones entre todo lo que existe -pues todo lo que existe coexiste, pre-existe y subsiste. La ecología trata, pues, de las conexiones entre los organismos vivos, como las plantas y los animales (incluyendo los hombres y las mujeres), y su medio ambiente.

Quizás fuera más correcto, aunque no tan apropiado, hablar de ecobionomía. Biología es la ciencia del conocimiento de la vida. Ecología es más que el conocimiento de la casa en que vivimos, el planeta. Así como economía significa administración de la casa’, ecobionomía quiere decir administración de la vida en la casa’. Y es posible llamar al medio ambiente madre ambiente, pues él es nuestro suelo, nuestra raíz, nuestro alimento. De é venimos y a él volveremos.

Esta visión de interdependencia entre todos los seres de la naturaleza se perdió con la modernidad. A lo cual ayudó una interpretación equivocada de la Biblia -la idea de que Dios lo creó todo y finalmente lo entregó a los seres humanos para que "dominasen" la Tierra. El
dominio se convirtió en sinónimo de expoliación, estupro, explotación. Se buscó la manera de arrancarle al planeta el máximo de lucro. Los ríos fueron polucionados; los mares, contaminados; el aire que respiramos, envenenado.

Pero no existe separación entre la naturaleza y los seres humanos. Somos seres naturales, aunque humanos porque estamos dotados de conciencia e inteligencia. Y espirituales, porque estamos abiertos a la comunión de amor con el prójimo y con Dios.

El Universo tiene cerca de 14 mil millones de años. Y el ser humano existe hace apenas 2 millones de años. Eso significa que somos el resultado de la evolución del Universo que, como decía Teilhard de Chardin, es movida por una "energía divina".

Antes del surgimiento del hombre y la mujer, o Universo era bello, pero ciego. Un ciego no puede contemplar su propia belleza. Cuando surgimos, el Universo ganó, en nosotros, mente y ojos para mirarse en el espejo. Al mirarnos la naturaleza, es el Universo quien se mira a través de nuestros ojos. Y ve que es bello. Por eso es llamado Cosmos. Palabra griega que da también origen a la palabra cosmético -lo que imprime belleza.

La Tierra, ahora, está polucionada. Y nosotros sufrimos los efectos de su devastación, pues todo lo que hacemos se refleja en la Tierra, y todo lo que sucede en la Tierra se refleja en nosotros. Como decía Gandhi: "La Tierra satisface las necesidades de todos, menos la voracidad de los consumistas". Son los países ricos del Norte del mundo los que más
contribuyen a la contaminación del planeta. Son responsables del 80% de la contaminación, de los cuales los EUA contribuyen con el 23% e insisten en no firmar el Protocolo de Kyoto.

"Cuando el último árbol sea talado -dice un indio de los EUA-, el último río envenenado y el último pez pescado, entonces vamos a darnos cuenta de que no podemos comer dinero".

El mayor problema ambiental, hoy, no es el aire polucionado o los mares sucios. Es la amenaza de extinción de la especie humana, debido a la pobreza y a la violencia. Salvar la Tierra es liberar a las personas de todas las situaciones de injusticia y opresión.

La Amazonía brasileña es un ejemplo triste de agresión a la madre ambiente. Al comienzo del siglo XX, muchas empresas se enriquecieron con la explotación del caucho y dejaron en su lugar un rastro de miseria. En los años 1970 el multimillonario norteamericano Daniel Ludwing cercó uno de los mayores latifundios del mundo -2 millones de hectáreas- para explotar celulosa y madera, dejándonos como herencia tierra devastada y suelo agotado casi convertido en desierto. Es lo que pretende repetir, ahora, el agronegocio interesado en talar la selva para plantar soya y criar ganado.

La injusticia social produce desequilibrio ambiental y eso genera injusticia social. Con razón alertaba Chico Mendes a la economía sustentable (o sea capaz de no perjudicar a las futuras generaciones) y a la ecología centrada en la vida digna de los pueblos de la selva.

La mística bíblica nos invita a contemplar toda la Creación como obra divina. Jesús nos moviliza a la lucha en favor de la vida -de los otros, de la naturaleza, del planeta y del Universo. Dicen los Hechos de los Apóstoles: "Él no está lejos de cada uno de nosotros. Pues en Él vivimos, nos movemos y existimos. Somos de la raza del mismo Deus" (17, 28). Todo este mundo es morada divina. Debemos tener una relación complementaria con la naturaleza y con el prójimo, de los cuales dependemos para vivir y ser felices. Eso se llama amor.

(Traducción de J.L.Burguet)
Por: Frei Betto. Escritor, autor de "El amor fecunda el Universo.
Ecología y espiritualidad", junto con Marcelo Barros.
Más información: http://alainet.org
Publicado enInternacional

La versión final de la ley de soberanía alimentaria se aprobó por “el ministerio de la ley”, es decir porque -en medio de la campaña electoral- transcurrió el plazo (30 días) sin que la legislatura apruebe o rechace el veto presidencial. De esta manera, sin mayor debate y, otra vez, sin una verdadera participación ciudadana, tal como sucedió con la ley de minería, entró en vigencia otro cuerpo legal previsto en la Constitución de Montecristi. Es más, las discusiones del mismo bloque de mayoría de Alianza País en relación al veto presidencial de nada sirvieron.

Muchas cuestiones interesantes relacionadas a la vida misma, como lo es la alimentación, fueron inscritas en el texto constitucional. Allí, por ejemplo, se establecieron los principios básicos para que el Estado garantice la soberanía alimentaria, alentando el aprovechamiento sustentable de la biodiversidad y se fijaron restricciones para productos o prácticas que puedan afectar la biodiversidad. Esos aspectos, transformados en artículos constitucionales, fueron ampliamente discutidos en Montecristi entre los asambleístas, con el ejecutivo y con la sociedad misma. Y estos debates son los que faltan en la elaboración y aprobación de las leyes derivadas de la Constitución.  

La ley orgánica de soberanía alimentaria debería hacer realidad uno de las disposiciones constitucionales más relevantes. En Ecuador es indispensable disponer de un marco jurídico que establezca los lineamientos y las bases para cristalizar ese mandato constitucional. Es urgente resolver los problemas alimentarios del país. Lamentablemente, con el mencionado veto, no sólo que se debilitó el de por si pobre texto de la ley, sino que se afecta las disposiciones constitucionales sobre la materia.

Cuando se aprobó el Mandato Agrario, en momentos de una escalada de precios a nivel mundial, al que me opuse por sobradas razones, me permití recordar las razones de la crisis alimentaria y proponer medidas para proteger tanto nuestra producción agrícola como a los consumidores. Hoy, cuando el mundo ve con creciente preocupación la globalización de la fiebre porcina, producida por sistemas alimentarios guiados por el desmedido afán de lucro, que ponen en riesgo la Naturaleza y la vida misma del ser humano, es indispensable replantearnos el tema. Producir alimentos irrespetando la Naturaleza, para satisfacer la lógica de acumulación del capital a través de una creciente oferta de productos agropecuarios para el mercado mundial, en detrimento de la producción de alimentos para el mercado local, es una de las causas de la crisis. La producción y elaboración de biocombustibles, utilizando tierras agrícolas, es otro de los factores detonantes de la misma. Y el desarrollo de tecnologías que no contribuyen a la alimentación pero si al enriquecimiento de empresas transnacionales productoras de semillas transgénicas, termina por agudizar el problema.

El veto tiene temas atendibles y otros discutibles. Me concentro en los segundos, anotando, nuevamente, la difícil situación en que quedaron los asambleístas de la bancada de Acuerdo País, que defendieron con entusiasmo y sólidos argumentos una serie de puntos ahora vetados.

1.-  En lo que tiene que ver con la función social de la tierra se cambió “distribución equitativa de ingresos” por “redistribución equitativa de ingresos”. El pretexto del veto fue que “un gran productor no cumpliría la función social si no distribuye equitativamente sus ingresos”, es decir con esta disposición se quiere asegurar la propiedad de la tierra de los grandes terratenientes.

Esto es políticamente preocupante. Lo mínimo que se puede esperar de un gobierno autodefinido como del “socialismo del siglo XXI”, es la aplicación de políticas redistributivas. La redistribución de ingresos a través de mecanismos fiscales, sobre todo tributarios, es insuficiente. En Ecuador es indispensable transformar radicalmente la distribución inequitativa de la riqueza y de los ingresos. En síntesis, no se trata sólo de distribuir equitativamente lo que se produce, sino que la base para esa producción tiene que ser equitativa, de lo contrario el esfuerzo redistribuidor será muy complejo o definitivamente imposible.

2.-  Otro punto cuestionable desde la lógica del socialismo e incluso desde la visión de la misma soberanía alimentaria, radica en la posibilidad de ampliar los subsidios agrícolas a los grandes productores agrícolas. Los argumentos del veto son deleznables, las intenciones son claras: una vez más proteger a las grandes empresas, tal como sucedió con el Mandato Agrario de Montecristi, que entregó cuantiosos beneficios a importadores de agroquímicos, comercializadores y grandes productores de alimentos.

La ley debió impulsar prioritariamente el desarrollo de los pequeños y los medianos productores que son la base de la soberanía alimentaria. Es más, en la ley se debió establecer normas que impidan y, de ser del caso, sancionen a los productores que generan distorsiones graves para la soberanía alimentaria, impidiendo prácticas lesivas contra los intereses del ser humano, como es echar la leche a los ríos para no poner en riesgo el precio del producto… Si se quería mantener la posibilidad de subsidios a los grandes productores agrícolas, al menos se debió fijar con claridad el carácter excepcional de tales ayudas, las mismas que tendrían revertirse al Estado luego de superada la emergencia.

El veto parece ser una concesión a las presiones de los grandes productores agrícolas, cuyas “recomendaciones” no fueron acogidas en el seno de la legislatura por el bloque de Acuerdo País, que cuenta con la mayoría de asambleístas.  

3. Es lamentable que se haya exceptuado la reversión de los manglares ilegalmente ocupados por empresas camaroneras alegando razones socioeconómicas. Se argumentó que las casi 45 mil hectáreas de manglar ilegalmente ocupadas, generan cientos de puestos de trabajo. Con el veto se permitió que las empresas ocupantes soliciten su regularización en el plazo de un año para evitar la reversión.

Con esta disposición se legaliza el mal uso de la tierra. Quienes actuaron en contra de la ley son protegidos por el Estado. Que una Ley Orgánica de atribuciones al Estado para que regularice tierras ilegalmente ocupadas por empresas privadas, establece un precedente cuestionable.

En realidad el Estado, beneficiario de dicha reversión, pudo haber decidido qué hacer con las tierras de manglares ilegalmente ocupadas. El Estado debía garantizar la preservación y el desarrollo del entorno, cumpliendo con el artículo 406 de la Constitución, que le obliga a regular el uso sustentable, manejo, conservación y desarrollo de los manglares. Incluso, en determinados casos, el Estado pudo haber decidido que las camaroneras revertidas beneficien a cooperativas de la zona, conminándolas utilizar tecnologías menos depredadoras; otro mecanismo para hacer realidad la distribución de la riqueza.

4. Se levantó la prohibición de utilizar cultivos de uso agroalimentario en la producción de biocombustibles, cuando se establece por efectos de lo vetado que las restricciones se aplicarían “en lo posible”, con lo que se deja la puerta abierta a su también posible aprobación.

La producción de biocombustibles, como sabemos, origina varias distorsiones. A mayor superficie dedicada al cultivo de productos para elaborarlos, menor será la de los suelos para producir el resto de alimentos. Esto como es obvio, trastoca una adecuada relación oferta-demanda, con consecuencias en los precios, que tienden a subir, alterando la oportunidad y calidad de la oferta.

La eficiencia energética es otro tema de preocupación. Hay estudios que demuestran no sólo que se requiere una enorme cantidad de energía para producir esa energía, los biocombustibles, sino incluso que su saldo es negativo. Y todo esto sin considerar los costos energéticos de transporte de los biocombustibles. Algo parecido sucede con el balance neto de emisiones de CO2, si se considera la totalidad del proceso producción agrícola, transporte y generación de los biocombustible.

Por otro lado, los biocombustibles demandan grandes áreas de producción agrícola, con prácticas intensivas en capital y tecnología, así como con elevado uso de agrotóxicos que contaminan los suelos y el agua. Todo esto en beneficio de los grandes conglomerados empresariales. Por lo tanto es contradictorio que la Ley de Soberanía Alimentaria aliente tales dinámicas, que, finalmente, irán en desmedro de la producción campesina.

Como consecuencia de la permisividad que se infiere del veto, se estaría levantando la prohibición de ingresar organismos o tecnologías que atentan contra la salud y la biodiversidad. Es más, se estaría permitiendo el ingreso de granos transgénicos, “inhabilitados para la germinación”, con lo que se abriría la puerta a una de las tecnologías más nocivas del momento: las semillas conocidas como Terminator;  semillas que no se reproducen, pero que tienen la habilidad de afectar a otros organismos, incluido el ser humano.

De consolidarse ese “en lo posible”, en su otra vertiente: “no fue posible evitarlo…” estaríamos perdiendo, con este veto, la oportunidad de ser considerados como un país cuyos productos agrícolas se distinguen por su calidad y respeto al ambiente. Con esto estaríamos haciéndose caso omiso a recomendaciones, como las del Parlamento Europeo, que señala: “sería una lástima que el Ecuador, optando por los productos orgánicamente modificados ve la imagen de marca de sus productos de exportación alterada, lo cual afectaría fuertemente sus posibilidades de presencia futura en los mercados europeos. Optar por productos orgánicamente modificados sería enfrascarse en producción e productos agroindustriales que tienen un valor agregado menor o nulo,  y que se producen con un daño mayor al medio ambiente y al clima.  El mercado de productos orgánicamente modificados, y en particular de productos biológicos no deja de crecer, los precios de estos alimentos son mejores y más estables. Ecuador con su naturaleza exuberante tiene un potencial extraordinario y una imagen excelente en este sentido”.

5. La eliminación, desde el veto presidencial, del Consejo de Soberanía Alimentaria ha desprovisto a la ciudadanía ecuatoriana de contar con un espacio de participación, deliberación y búsqueda de consensos, sobre un tema vital para nuestro presente y futuro, para el Buen Vivir establecido en la Constitución.

Conviene preguntarse, desde este hecho, qué tipo de régimen político se está construyendo y si éste coincide con el anhelo del pueblo de tener voz y de que ésta sea escuchada. Los problemas del país, de la democracia, los debemos resolver con mayor democracia, con mayores espacios de opinión y discusión.-

Por, Alberto Acosta
Mayo 4 del 2009 

Publicado enInternacional


Fue uno de los cambios más importantes que han ocurrido en la atmósfera terrestre y la razón por la cual hoy podemos respirar el oxígeno que nos da vida. Y sin embargo, el Gran Evento de Oxidación ha permanecido en el misterio hasta ahora.

Sin oxígeno, la vida en la Tierra como la conocemos no existiría. Este elemento proporcionó el aire supercargado que propició una explosión en la diversidad y el tamaño de todos los organismos vivos, desde el camarón más pequeño hasta el dinosaurio más gigantesco.

Alrededor de 21 por ciento del aire es oxígeno, ingrediente vital para que los organismos vivos lleven a cabo el método más eficiente de convertir alimento en energía mediante la respiración aeróbica. Sin embargo, no siempre la atmósfera fue rica en oxígeno, y la explicación de cómo llegó a serlo ha eludido a generaciones de científicos.

Ahora un equipo de investigadores encabezado por Kurt Konhauser, de la Universidad de Alberta, en Edmonton, Canadá, ha formulado una explicación convincente de la razón por la que el oxígeno comenzó a acumularse de pronto en la atmósfera temprana de la Tierra, hace unos 2 mil 700 millones de años, cuando la vida no consistía en nada más complejo que microbios unicelulares.

Muerte de microbios destructores

Según creen, el Gran Evento de Oxidación ocurrió cuando ciertos microbios destructores del oxígeno comenzaron a perecer y otro grupo de microbios, productores de oxígeno, los fueron remplazando en preponderancia. El detonador de este suceso fue una caída en la cantidad de un metal marginal llamado níquel, la cual condujo al aumento inexorable del oxígeno… y de la vida en el planeta.

El papel del níquel en la historia del oxígeno atmosférico no se había examinado antes. Si el profesor Konhauser y sus colegas tienen razón, podría explicar no sólo la explosiva evolución de la vida, sino también cómo se formó la Tierra misma, porque el poder erosivo del oxígeno fue crucial para que se esculpieran las rocas, se cavaran los cauces de los ríos y se trazaran las líneas costeras.

El Gran Evento de Oxidación fue lo que cambió de modo irreversible los ambientes superficiales de la Tierra, y con el tiempo hizo posible las formas avanzadas de vida. Fue un punto decisivo en la evolución de la vida en el planeta, y ahora nos acercamos a entender cómo ocurrió, comentó Dominic Papineau, de la Institución Carnegie, en Washington.

El oxígeno es una molécula tan reactiva que desaparece en breve tiempo, a menos que ocurra una producción constante. La concentración de oxígeno en la atmósfera es mantenida hoy por las plantas que realizan la fotosíntesis, es decir, la conversión de la luz del sol en energía química y oxígeno.

Se cree que los primeros microbios fotosintéticos, las algas azul-grises, o cianobacterias, evolucionaron unos 300 millones de años antes del Gran Evento de Oxidación, hace 2 mil 500 millones de años. Sin embargo, el oxígeno que producían era destruido rápidamente por el gas metano liberado por las bacterias metanogénicas, mucho más numerosas, capaces de respirar sin oxígeno mediante el método, menos eficiente de la respiración anaeróbica.

Estas bacterias metanogénicas, que aún viven en el ambiente saturado de agua y escaso en oxígeno de los pantanos y humedales, requieren del níquel para sobrevivir. Sin un suministro abundante de este metal, las enzimas vitales de estos microbios productores de metano se ven fatalmente debilitadas.

Los científicos descubrieron que al analizar las rocas sedimentarias conocidas como formaciones de hierro veteado podían medir los niveles de níquel en los océanos de la Tierra primitiva, hace 3.8 millones de años. Descubrieron que hubo un marcado descenso en la cantidad de níquel hace entre 2 mil 700 y 2 mil 500 millones de años, en la misma época del Gran Evento de Oxidación.

Los tiempos encajan muy bien. La caída del níquel podría haber preparado el escenario para el Gran Evento. Y por lo que sabemos de los metógenos vivos, los menores niveles de níquel habrían reducido la producción de metano, señaló el doctor Papineau.

La conexión con el níquel no se había tomado en cuenta antes. Nuestro estudio indica que pudo haber tenido enorme impacto en el ambiente de la Tierra y en la historia de la vida, sostuvo.

Microbios productores de metano

En el estudio, publicado en Nature, los científicos apoyan la idea de que durante cientos de millones de años estos microbios productores de metano impidieron que el oxígeno se acumulara en la atmósfera temprana.

Los niveles de níquel disminuyeron, según esta teoría, porque la corteza de la Tierra se había enfriado durante ese periodo, lo cual significaba que había menos níquel expulsado de las erupciones volcánicas hacia el océano.

Estamos seguros, al observar las rocas en formaciones de hierro veteado, de que el níquel descendió hace unos 2 mil 500 millones de años más o menos a la mitad de su nivel anterior. La cuestión es cómo respondieron los microbios productores de metano a esta disminución del níquel. Nosotros creemos que perecieron, señaló el profesor Konhauser.

Si bien el Gran Evento de Oxidación no condujo a un aumento súbito del oxígeno hasta los niveles que experimentamos hoy, sí causó una elevación sustancial que desde entonces no se ha revertido.

Steve Connor
The Independent
Traducción: Jorge Anaya

Publicado enInternacional