Articulos de la semana

Articulos de la semana (161)

Lunes, 21 Enero 2019 09:01

Un segundo frente popular

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Un chaleco amarillo frente a la policía en Bourges. / https://www.airedesantafe.com.ar/noticias-internacionales/incidentes-corridas-la-novena-protesta-los-chalecos-amarillos-francia/

La presencia en las rotondas de gran cantidad de mujeres de clases populares, que constituyen el corazón de los servicios esenciales y representan el poder ignorado del movimiento, amenaza con paralizar una parte central de la economía francesa.

 

Llevan puesto un chaleco amarillo, controlan la circulación en las rotondas, hablan de su vida cotidiana, luchan. Enfermeras, cuidadoras a domicilio y niñeras también se calzaron el atuendo fluorescente para hacer caer el velo que no deja ver desde afuera a estas trabajadoras entre bastidores. Mujeres y asalariadas, con jornada laboral doble y bajos ingresos, cargan con todo el peso de la osamenta rancia del Estado social.

 

Y con razón: los sectores mayoritariamente femeninos de educación, salud, trabajo social y limpieza representan la piedra angular invisible de las sociedades liberales y al mismo tiempo su locomotora. La interrupción de esos servicios fundamentales paralizaría a todo un país. ¿Quién se ocuparía entonces de las personas dependientes, de los recién nacidos, de la limpieza, de los niños? Ni los enérgicos rompehuelgas ni las fuerzas del orden que arremeten contra las barricadas podrían hacer nada al respecto: en la escuela de gendarmería no les enseñan a cuidar a ancianos. Estas tareas, que en el último siglo pasaron del universo familiar, religioso o caritativo al del trabajo asalariado, saltan a la vista únicamente cuando nadie las atiende. A fuerza de infligir a estas trabajadoras, consideradas resistentes, medios cada vez más restringidos mientras la demanda aumenta, algo se quiebra. Empleadas de limpieza de hoteles y de estaciones de tren, cuidadoras a domicilio, empleadas de geriátricos y personal hospitalario, desde fines de 2017, llevan adelante, una tras otra, batallas difíciles pero muchas veces victoriosas.



Una fuerza latente

 

La figura del minero o del trabajador fabril, padre de familia que aporta el sustento económico, ha simbolizado con tanta fuerza a la clase obrera durante el siglo XIX que aún hoy se asocia a las clases populares con los hombres. ¿Quién piensa espontáneamente en las trabajadoras cuando se habla de proletariado? Ciertamente, los obreros, que desde hace ya mucho tiempo los medios archivaron en la galería de las especies sociales extinguidas, aún representan por sí solos más de una quinta parte de la población activa. Pero la feminización del mundo laboral se encuentra entre las transformaciones más profundas del último medio siglo, especialmente en la base de la pirámide social. En Francia, las trabajadoras representan el 51% del sector asalariado popular, compuesto por obreros y empleados; en 1968, la proporción era del 35% (1). Desde hace medio siglo, el número de empleos masculinos no ha variado mucho: 13,3 millones en 1968 respecto de 13,7 millones en 2017; en tanto los empleos ocupados por mujeres pasaron de 7,1 millones a 12,9 millones. En otras palabras, casi toda la fuerza de trabajo reclutada desde hace cincuenta años es femenina –en condiciones más precarias y por un salario una cuarta parte inferior por un puesto equivalente–. Por sí mismas, las trabajadoras médico-sociales y educativas cuadriplicaron su número: pasaron de 500.000 a 2 millones entre 1968 y 2017 (sin contar a las docentes de nivel medio y superior).

Mientras que en el siglo XIX el auge del proletariado industrial había determinado la estrategia del movimiento obrero, en la actualidad, en cambio, el crecimiento notable del sector de servicios esenciales, en los que predominan las mujeres, su poder potencial de obstaculizar y el surgimiento de conflictos sociales victoriosos hasta el momento no han alcanzado aún una traducción política o sindical. Sin embargo, ante tal fuerza de empuje, la corteza se rompe y se imponen dos preguntas: ¿en qué condiciones estos sectores podrían desplegar su insospechada potencia? ¿Pueden organizarse en un grupo cohesivo fuerte y numeroso, formar una alianza capaz de lanzar iniciativas, de imponer una relación de fuerzas y de movilizar en torno a ellas otros sectores? A primera vista, la hipótesis parece extravagante. Las trabajadoras de los servicios esenciales forman una nebulosa con estatus dispersos, condiciones de ejercicio y de existencia heterogéneas, lugares de trabajo alejados. Pero, así como la ausencia de unidad interna no impidió a los “chalecos amarillos” unirse, los factores que dividen al proletariado femenino del sector de servicios parecen menos decisivos que los que lo agrupan, empezando por su fuerza numérica y por el adversario que tienen en común.

De las clases populares a las clases medias, estas asalariadas encargadas del mantenimiento y de la reproducción de las fuerzas de trabajo (2) se caracterizan por conformar un personal muy numeroso. Entre ellas, se encuentran trabajadoras que prestan servicios a empresas (182.000 trabajan en la limpieza de oficinas), pero sobre todo un proletariado que trabaja en el sector de servicios para particulares: 500.000 empleadas domésticas, 400.000 niñeras y más de 115.000 mucamas trabajan a domicilio. Un número aún mayor ejerce en instituciones públicas: 400.000 auxiliares de enfermería, 140.000 auxiliares de puericultura y acompañantes terapéuticas y más de medio millón de empleadas de hospital –sin contar al personal administrativo–. A dichos efectivos femeninos se suman los masculinos, muy minoritarios en el sector. Estas asalariadas mal pagas, que en horarios desfasados realizan tareas poco valorizadas en condiciones difíciles, se codean en la producción de servicios esenciales con las llamadas profesiones “intermedias” de la salud, del trabajo social y de la educación. Mejor remuneradas, más calificadas, más visibles, las dos millones de trabajadoras de este sector en constante crecimiento ejercen como enfermeras (400.000), docentes de primaria o secundaria (340.000), puericultoras, animadoras socioculturales, maestras integradoras, rehabilitadoras, técnicas médicas, etc.

Por supuesto, una brecha separa a la enfermera de un hospital público de una cuidadora a domicilio indocumentada. Pero este grupo dispar, que junto a los hombres representa más de la cuarta parte de la población activa, participa de la producción de un mismo recurso colectivo y presenta varios puntos en común. En primer lugar, la naturaleza misma del sector de asistencia y cuidado de personas, de trabajo social y de educación vuelve dichos empleos no sólo indispensables, sino también imposibles de deslocalizar y poco automatizables, puesto que exigen un contacto humano prolongado y/o una atención adaptada a cada caso particular. Por otra parte, todos esos sectores padecen las políticas de ajuste; en las escuelas o en los geriátricos, sus condiciones laborales se deterioran y se incuban conflictos. Por último, gozan de una buena reputación por parte de una población que puede imaginar una vida sin altos hornos, pero no sin escuelas, hospitales, guarderías o geriátricos.

Esta configuración singular permite cartografiar una coalición social potencial que podría agrupar al proletariado del sector de servicios esenciales, a las profesiones intermedias de sectores médico-sociales y educativos, así como a un pequeño porcentaje de profesiones intelectuales, como la docencia de nivel medio.

 

Dos universos opuestos

 

El hecho de que la formación efectiva de este bloque enfrente tantos obstáculos quizá se deba a que rara vez se ha intentado superarlos. A pesar del crecimiento de las estadísticas, hasta ahora, ningún partido, sindicato u organización intentó colocar dicha base predominantemente femenina y popular en el centro de su estrategia, relevar sistemáticamente sus preocupaciones, ni defender prioritariamente sus intereses. Y sin embargo, los actores más conscientes y mejor organizados del movimiento obrero ferroviario, portuario y de los docks, de los sectores eléctrico y químico saben bien que las luchas sociales decisivas no podrán depender eternamente de ellos, como quedó demostrado durante el conflicto sobre la reforma ferroviaria en 2018. Desde hace cuatro décadas, ven cómo los poderes políticos destruyen sus bastiones, rompen los convenios, privatizan las empresas, reducen el personal, mientras los medios los asocian a un pasado obsoleto. Por el contrario, los sectores femeninos de servicio personal y del servicio público sufren de una organización a menudo débil y sus tradiciones de lucha son aún recientes, pero crecen y ocupan en el imaginario un lugar del cual las clases populares fueron expulsadas hace tiempo: el futuro. Mientras que los análisis sobre las transformaciones contemporáneas exaltan o maldicen las multinacionales de Silicon Valley y las plataformas digitales, la feminización masiva del trabajo impone una modernidad sin duda igual de “disruptiva” que la posibilidad de tweetear fotos de gatitos.

Tanto más cuanto que podría aún amplificarse. En Estados Unidos, la lista de profesiones con más perspectiva de crecimiento, publicada por el servicio estadístico del Departamento de Trabajo, vaticina, por un lado, la creación de empleos típicamente masculinos tales como instalador de paneles fotovoltaicos o de aerogeneradores, técnico de plataforma petrolera, matemático, analista de estadísticas, programador; por el otro, un sinfín de puestos tradicionalmente ocupados por mujeres tales como auxiliar de enfermería a domicilio, asistente médica, enfermera, fisioterapeuta, ergoterapeuta, masoterapeuta. Frente al millón de empleos de programador informático previstos de aquí al año 2026, se calcula que habrá 4 millones de cuidadoras a domicilio y de auxiliares de enfermería –con un sueldo cuatro veces inferior (3)–.

Dos razones fundamentales impiden al ex siderúrgico de Pittsburgh, cuya actividad fue trasladada a China, reconvertirse a auxiliar de puericultura. En primer lugar, la frontera simbólica de los prejuicios, que está tan profundamente arraigada en las mentalidades, los cuerpos y las instituciones que crea un muro entre la cultura obrera viril y los roles sociales que los clichés patriarcales asignan al género femenino. Pero también la deserción escolar, que frena considerablemente las posibilidades de reconversión profesional. “Los varones adolescentes de países ricos tienen un 50% más de probabilidades que las chicas de reprobar las tres materias troncales: matemática, lectura y ciencias”, señalaba el semanario The Economist en un número especial dedicado a los hombres, titulado “El sexo débil” (30-5-15). Este fiasco se acompaña de un aumento extraordinario del nivel de instrucción femenino que, por el contrario, facilita la movilidad profesional. Esta gran transformación, que ha pasado inadvertida, instala aun más a las trabajadoras en un lugar central del sector asalariado. Desde fines del siglo pasado, el porcentaje de mujeres entre los graduados del nivel superior supera el de los hombres: 56% en Francia, 58% en Estados Unidos, 66% en Polonia, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Cienciasy la Cultura (Unesco)… En 2016, el 49% de las francesas de entre 25 y 34 años detentaban un título de carreras cortas –técnico superior (BTS, por su sigla en francés), diplomatura universitaria tecnológica (DUT)– o largas –licenciatura, maestría, doctorado–, frente a un 38% de hombres graduados (4). Estos últimos siguen dominando la investigación, las carreras prestigiosas, los puestos de poder y la escala salarial. Pero ahora la universidad forma a una mayoría de graduadas idóneas para ocupar empleos calificados, aunque poco prestigiosos, de la denominada economía de servicios.

 

 

En efecto, este cambio no pone en tela de juicio la preponderancia masculina en las disciplinas vinculadas a la matemática, la ingeniería informática y las ciencias básicas. Resultado: la oposición de género y de clase se acentúa entre dos polos del mundo económico. Por un lado, el universo femenino, cada vez más calificado, pero precarizado, que gravita en torno a los servicios médico-socio-educativos. Por el otro, la burbuja burguesa de las finanzas especulativas y de las nuevas tecnologías, predominante en la economía mundial y en la que el índice de testosterona bate todos los récords: las jóvenes empresas de Silicon Valley emplean como ingenieros informáticos a un 88% de hombres, y las Bolsas de comercio, a un 82% (5). Entre esos dos cosmos opuestos en todo sentido, uno domina al otro, lo aplasta y lo despoja. El chantaje en torno a la austeridad de los “mercados” (6) y la depredación que ejercen los gigantes digitales sobre las finanzas públicas a través de la evasión fiscal se traducen en reducciones de personal y de recursos en los geriátricos, las guarderías y los servicios sociales. Y presentan consecuencias distribuidas de manera desigual: mientras que su actividad debilita los servicios públicos, banqueros, directivos y programadores emplean a un gran número de empleadas domésticas, cuidadores personales y profesores particulares.

En términos generales, los hogares de ejecutivos, profesionales universitarios y empresarios recurren masivamente a los servicios personales a domicilio (7). Serían los primeros afectados si esas mujeres, muchas veces procedentes de las clases populares y, en las metrópolis, de la inmigración, cesaran su trabajo. ¿Veríamos entonces a los profesores universitarios, escribanos, médicos y sociólogos feministas explicarles a sus mucamas que deben seguir trabajando en nombre de la obligación moral de atención, de benevolencia y otras virtudes que la dominación masculina erigió a lo largo de los siglos como cualidades específicamente femeninas? Es por ello que la coalición de servicios esenciales que uniría a las empleadas y a las obreras, a las profesiones intermedias y docentes de primaria y media sólo podría constituirse por oposición a las clases superiores que las contratan.

 

La fuerza de la unión

 

Pero, ¿puede esto lograrse? ¿En qué condiciones? Aisladas, fraccionadas, poco organizadas, en la mayoría de los casos de origen inmigrante, las trabajadoras de servicio personal y de limpieza acumulan las formas de dominación. Pero sobre todo, su vinculación estadística no constituye un grupo. Transformar la coalición objetiva que se lee en los gráficos estadísticos en un bloque movilizado requeriría una conciencia colectiva y un proyecto político. Sería tradicionalmente responsabilidad de los sindicatos, partidos, organizaciones y movimientos sociales formular los intereses comunes que, más allá de las diferencias de estatus y de calificación, unen a las enfermeras y a las empleadas domésticas. Corresponde también cantar la gesta del surgimiento de un agente histórico, su misión, sus batallas, para no dejarles a los medios hegemónicos ni a los expertos el monopolio del relato. Dos temas podrían contribuir a ello.

El primero es la centralidad social y económica de este grupo. Tanto las estadísticas nacionales como los medios colaboran para que el trabajo asalariado femenino de servicios esenciales siga siendo invisible en la línea productiva. El discurso político relaciona el cuidado, la salud y la educación con el concepto de “gasto”, a la vez que se asocia generalmente esas profesiones “relacionales” a cualidades supuestamente femeninas de atención, amabilidad y empatía. Que la enfermera o la docente asuman tales virtudes en su trabajo no implica que haya que reducirlas sólo a eso. Asimilar los servicios esenciales a “costos”, subrayar las bondades proporcionadas por mujeres dedicadas a ayudar en lugar de mencionar las riquezas generadas por trabajadoras permite eludir la identidad fundamental de las auxiliares de enfermería, cuidadoras de personas o maestras: la de productoras (8). Producir una riqueza emancipadora que revista los fundamentos de la vida colectiva, he aquí un germen a partir del cual podría cristalizarse una conciencia colectiva.

El segundo tema es el de una reivindicación común al conjunto de los trabajadores, pero que se expresa con particular intensidad en las guardias hospitalarias, en los geriátricos y en las escuelas: obtener los medios necesarios para poder trabajar bien. La poca atención que a veces el público presta a las condiciones laborales de los ferroviarios o de los operarios se transforma en preocupación, incluso en indignación, cuando se trata de la reducción de la atención a un familiar dependiente, del cierre de una guardería en zona rural o de resignarse a que un personal insuficiente se ocupe de pacientes mentales. Todos sabemos por experiencia que la calidad de la atención crece proporcionalmente a la cantidad de trabajo invertida en su producción. En apariencia simple, el reclamo de medios suficientes para poder desempeñar bien el trabajo resulta muy ofensivo. Satisfacerlo implica cuestionar el ajuste, la idea de que se puede hacer cada vez más con cada vez menos, el aumento de productividad conseguido a expensas de la salud de los trabajadores. Y también los discursos que culpabilizan a los empleados endilgándoles la responsabilidad de “hacerse cargo” de atenuar los efectos de los recortes presupuestarios. Muchos geriátricos brindan, por ejemplo, capacitaciones de “virtud humanitaria” –técnicas de “buen trato” que involucran la mirada, la palabra, el tacto, transformadas en sello de calidad y de las cuales se jactan los establecimientos– a los empleados a quienes se priva simultáneamente de los medios para tratar a los ancianos con la humanidad necesaria. Como si el maltrato no derivara fundamentalmente de una obligación económica externa, sino de una cualidad individual que le faltaría al personal…

 

Un agente histórico

 

El hecho de que la exigencia de recursos asignados a las necesidades colectivas contradiga la exigencia de lucro y de austeridad ubica a los servicios esenciales y a sus empleados en el centro de un conflicto irresoluble. Desde el giro liberal de los años 80, y más aun desde la crisis financiera de 2008, dirigentes políticos, bancos centrales, la Comisión Europea, propietarios ingenieros de las nuevas tecnologías, altos funcionarios del Tesoro público, editorialistas y economistas ortodoxos exigen la reducción del “costo” de esas actividades. Y al mismo tiempo provocan deliberadamente su deterioro en nombre de un sentido común de los barrios ricos: el bienestar general se mide por la prosperidad de los de arriba. Este bloque consciente de sus intereses encontró en Emmanuel Macron su encargado de negocios.

 

Frente a ellos, la coalición potencial que tiene a las productoras de servicios esenciales como eje sólo puede nacer con conciencia propia a condición de formular explícitamente la filosofía y el proyecto que lleva a cabo en acciones cotidianas en las escuelas, en las habitaciones y en las salas de atención de salud. Es la idea de que un financiamiento colectivo de las necesidades de salud, educación, limpieza, y en sentido más amplio, de transporte, vivienda, cultura, energía, comunicación no constituye un obstáculo para la libertad, sino al contrario, su condición de posibilidad. La antigua paradoja que subordina el desarrollo personal a la atención conjunta de las necesidades básicas abre una perspectiva política a largo plazo capaz de unir al sector asalariado femenino y de constituirlo en agente del interés general: un socialismo de servicios con amplia cobertura que le daría los medios necesarios para realizar su trabajo en las mejores condiciones, que se extendería prioritariamente entre las clases populares que viven en las zonas periurbanas golpeadas por el retiro del Estado social y que sería controlado por los propios trabajadores (9).

Porque además de lograr la proeza de organizarse, la coalición de servicios con mayoría femenina, respaldada por el movimiento sindical, tendría la misión histórica de sumar al conjunto de las clases populares, en particular a su componente masculino diezmado por la globalización y a veces seducido por el conservadurismo. Este último rasgo no es en absoluto una fatalidad.

Se considerará seguramente irrealista asignar a estas trabajadoras que acumulan todas las formas de dominación un rol de agente histórico y una tarea universal. Pero definitivamente, esta época no complace a los realistas que en 2016 creían imposible la elección de Donald Trump sobre una estrategia simétricamente inversa: aliar a una fracción masculina de las clases populares, golpeadas por la desindustrialización, con la burguesía conservadora y las clases medias sin título. Contentos con esta captura, los medios y los políticos querrían reducir la vida de las sociedades occidentales al antagonismo que opondría ahora a las clases populares conservadoras, masculinas, obsoletas, incultas y racistas que votan a Trump, Benjamin Netanyahu o a Victor Orbán y a la burguesía liberal culta, abierta, distinguida, progresista que vota a los partidos centristas y centrales como el que encarna Macron. Contra esta cómoda oposición, que oculta la pasión que tienen en común los dirigentes de ambos polos por el capitalismo de mercado (10), el sector asalariado femenino de los servicios esenciales pone de relieve otro antagonismo. Este ubica de un lado de la barrera social a los patrones informáticos de Silicon Valley y a los gerentes de las finanzas, hombres, universitarios, liberales. Saqueadores de recursos públicos y ocupas de paraísos fiscales que generan y venden servicios que, según el ex vicepresidente de Facebook, Chamath Palihapitiya, encargado de incrementar la cantidad de usuarios, “rompen el tejido social” y “destruyen el funcionamiento de la sociedad” (11). Del otro lado, se agrupan las clases populares con base femenina, punta de lanza de los trabajadores, productoras de servicios que tejen la vida colectiva y exigen una socialización creciente de la riqueza.

La historia de su batalla empezaría así: “Exigimos los medios necesarios para poder hacer bien nuestro trabajo”. Hacía semanas que las cuidadoras de personas, puericultoras, auxiliares de enfermería, enfermeras, docentes, empleadas de limpieza y administrativas avisaban que de no cumplirse sus reivindicaciones, se pondrían en huelga. Fue como si la cara oculta del trabajo de pronto saliera a la luz. Los ejecutivos y profesionales, primero las mujeres y después los hombres, de mala gana, tuvieron también que dejar su puesto de trabajo para ir a ocuparse de sus familiares dependientes o de sus hijos. El chantaje afectivo no funcionó. Tuvieron que salir del Congreso, de las oficinas, de las redacciones. De visita en un geriátrico, el primer ministro explicó sentenciosamente a una huelguista que un minuto es suficiente para cambiar un pañal; de hecho, distintos estudios lo demostraban. Ella le lanzó una mirada que dejó en claro que dos mundos se enfrentaban.

Tras cinco días de caos, el gobierno cedió. Las negociaciones sobre la creación del servicio público universal se iniciaron con una relación de fuerzas tan potente que el movimiento se ganó el nombre de “segundo frente popular”: el de la era de los servicios.

 

1. “Encuesta sobre empleo 2017”, Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (INSEE); Données sociales 1974, París (datos codificados en conformidad con la clasificación actual).
2. Siggie Vertommen, “Reproduction sociale et le féminisme des 99%. Interview de Tithi Bhattacharya”, Lava, N° 5, Bruselas, julio de 2018.
3. “Fastest growing occupations”, Bureau of Labor Statistics, Washington DC, www.bls.gov
4. Vers l’égalité femmes-hommes? Chiffres-clés, Ministerio de Educación Superior, de Investigación y de Innovación, París, 2018.
5. Kasee Bailey, “The state of women in tech 2018”, DreamHost, 26-7-18, www.dreamhost.com; Renee Adams, Brad Barber y Terrance Odean, “Family, values, and women in finance”, SSRN, 1-9-16, https://ssrn.com
6. Renaud Lambert y Sylvain Leder, “El inversionista no vota”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, julio de 2018.
7. François-Xavier Devetter, Florence Jany-Catrice y Thierry Ribault, Les Services à la personne, La Découverte, col. “Repères”, París, 2015.
8. Bernard Friot, “En finir avec les luttes défensives”, Le Monde diplomatique, París, noviembre de 2017.
9. Véase “Refonder plutôt que réformer”, Le Monde diplomatique, París, abril de 2018.
10. Serge Halimi y Pierre Rimbert, “Liberales contra populistas, una oposición engañosa”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, septiembre de 2018.
11. James Vincent, “Former Facebook exec says social media is ripping apart society”, The Verge, 11-12-17, www.theverge.com

 

*De la redacción de Le Monde diplomatique, París.
Traducción: Victoria Cozzo.

Lunes, 21 Enero 2019 08:26

Cuando todo vuelve a la superficie

Escrito por
Chalecos amarillos en Bourges. / https://www.airedesantafe.com.ar/noticias-internacionales/incidentes-corridas-la-novena-protesta-los-chalecos-amarillos-francia/

La rebelión de los “chalecos amarillos” hizo añicos el discreto encanto burgués del presidente Macron, obligado a retroceder ante el estallido social de grupos movilizados espontáneamente. En un mes, transporte, fiscalidad, medioambiente, educación y democracia representativa fueron puestos en cuestión en Francia.

En París, el 15 de diciembre de 2018, en la plaza de la Ópera, tres “chalecos amarillos” se alternaban para leer un comunicado dirigido “al pueblo francés y al Presidente de la República, Emmanuel Macron”. De entrada, el texto anunciaba: “Este movimiento no le pertenece a nadie en particular, sino a todo el mundo en general. Es la expresión de un pueblo que, desde hace cuarenta años, ha sido despojado de todo lo que le permitía creer en su futuro y en su grandeza”.

En menos de un mes, la bronca desatada por una tasa sobre el combustible desembocó en un dictamen general, social y democrático a la vez. Los movimientos que incorporan a ciudadanos poco organizados favorecen el aceleramiento de su politización. A tal punto que el “pueblo” descubre haber sido “despojado de su futuro” un año después de haber llevado al poder a un hombre que se jacta de haber barrido a los dos partidos que, desde hacía justamente cuarenta años, venían sucediéndose en el gobierno.


Y luego, el primero de la cordada cayó cuesta abajo. Como, antes que él, otros prodigios de su misma especie, igual de jóvenes, sonrientes y modernos: Laurent Fabius, Anthony Blair y Matteo Renzi, por ejemplo. Para la burguesía liberal, la decepción es inmensa. Las elecciones presidenciales francesas del año pasado –un milagro, una divina sorpresa, una martingala– había sembrado en ella la expectativa de que Francia se había vuelto una isla feliz en medio de un Occidente tormentoso. A punto tal que, en el momento de la coronación de Macron con la Oda a la alegría de fondo, el semanario británico The Economist, perfecto representante del sentimiento de las clases dirigentes internacionales, lo mostró con un traje resplandeciente y una sonrisa en la cara, cual Moisés caminando sobre el agua.


El mar se cerró alrededor del niño prodigio, demasiado confiado en sus instituciones y desdeñoso de la condición económica de los demás. Durante una campaña electoral, el malestar social sólo apareció como escenografía, generalmente para explicar la elección de los que votan mal. Pero luego, cuando las “viejas broncas” se acumulan y cuando, sin consideración por quienes las padecen, se generan otras nuevas, el “monstruo”, como lo llama Christophe Castaner, ministro del Interior, puede salir de su cueva (1). Entonces es cuando todo puede suceder.


Presión económica


El borramiento de una memoria de izquierda en Francia explica el hecho de que se hayan identificado tan pocas analogías entre el movimiento de los “chalecos amarillos” y las huelgas obreras de junio de 1936. Para empezar, la sorpresa de las clases superiores es la misma ante las condiciones de vida de los trabajadores y su exigencia de dignidad: “Todos los que son ajenos a esta vida de esclavo –explicaba por entonces la filósofa y militante obrera Simone Weil– son incapaces de comprender el punto decisivo de esta causa. En este movimiento, se trata mucho más que de tal o cual reivindicación, por más importante que sea. […] Después de haberse doblegado siempre, de haber sufrido todo, de haber tenido que aguantarlo todo en silencio durante meses y años, se trata de erguirse, ponerse de pie, tomar la palabra” (2). Tras evocar los acuerdos de Matignon, que dieron lugar a las vacaciones pagas, la semana laboral de cuarenta horas y a un aumento salarial, León Blum comentaría así una conversación entre dos negociadores de la patronal: “Oí al señor Duchemin decirle al señor Richemond, mientras se le mostraba la tasa de ciertos salarios: ‘¿Cómo es posible? ¿Cómo pudimos permitir que esto ocurriera?’”(3)¿Macron habría tenido la misma revelación al escuchar a los “chalecos amarillos” hablar de su realidad cotidiana? Con los ojos clavados en un teleprompter, tenso, más bien pálido, admitió en todo caso que “el esfuerzo que le habían pedido era demasiado importante” y que “no era justo”. Su “pedagogía” puede ser más jovial cuando cambia de destinatario.


“¿Cómo dejamos que esto ocurriera?”. Cada cual ahora conoce mejor, gracias a los “chalecos amarillos”, la lista de injusticias cometidas por el gobierno actual: 5 euros menos por mes desde 2017 para los beneficiarios de la Ayuda Personalizada para la Vivienda (APL, por su sigla en francés) y, al mismo tiempo, la supresión de la gradualidad fiscal sobre el capital; la eliminación del impuesto a la fortuna (ISF) y, al mismo tiempo, la pérdida del poder adquisitivo de los jubilados. Sin olvidar lo más costoso: la “simplificación contable” del Crédito de Impuesto para la Competitividad y el Empleo (CICE) concedido a las empresas. El año próximo, el Tesoro Público le pagará así pues el doble a Bernard Arnault, la fortuna número uno de Europa, propietario de Carrefour, del grupo LVMH y de los periódicos Le Parisien y Les Échos. Solamente esta medida costará cerca de 40.000 millones de euros en 2019, es decir, el 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB) o, si se prefiere… más de cien veces el monto de la reducción de las ayudas para la vivienda. En un “video/diatriba” de cinco minutos que contribuyó al inicio del movimiento de los “chalecos amarillos”, la señora Jacline Mouraud preguntaba tres veces: “¿Pero qué es lo que hacen con la plata?”. Aquí está la respuesta.


Precios exorbitantes para llenar el tanque del auto y controles técnicos cada vez más quisquillosos hicieron que todo saliera a la superficie. Bancos que se atiborran con cada crédito que otorgan, pero que, por motivos económicos, “agrupan” sus sucursales, o sea, las cierran, y proceden al cierre de las cuentas de los clientes cuando éstos, para llegar a fin de mes, hacen un cheque sin comprobar su saldo. Jubilaciones, de por sí muy bajas, que el gobierno punciona como si fueran la cueva de Alí Babá. Mujeres que crían solas a sus hijos y que reciben con dificultad la cuota alimentaria de sus ex parejas, que a menudo son tan pobres como ellas. Parejas que deben seguir conviviendo a pesar de la discordia porque no pueden pagar dos alquileres. Nuevos gastos obligatorios: internet, computadora y smartphone, que hay que pagar no tanto por el placer de mirar series en Netflix, como por la racionalización de los servicios del correo, del fisco, y de los ferrocarriles (SNCF), también por la desaparición de cabinas telefónicas, que eliminaron cualquier posibilidad de prescindir de dichos aparatos. Y guarderías que cierran, comercios que se extinguen, Amazon que multiplica sus depósitos por todas partes. Todo este universo de anomia social, de imposiciones tecnológicas, de formularios que hay que rellenar, de productividad que se debe cuantificar, de soledad, existe también, en mayor o menor medida, fuera de Francia; se impone bajo distintos regímenes políticos, y es anterior a la elección de Macron. Pero al Presidente francés parece gustarle ese nuevo mundo y haber hecho de él su proyecto de sociedad. Es por ello también que se lo odia.

 

 


Aunque no todos lo odian: aquellos a quienes les va bien, profesionales, burgueses, residentes de las áreas metropolitanas, comulgan en el mismo optimismo que el Presidente francés. Mientras el país esté tranquilo, o desesperado, lo cual da lo mismo, el mundo y el futuro les pertenecen. Un “chaleco amarillo”, propietario de una de esas casitas en las afueras que en los años 70 eran un símbolo de ascenso social, ironiza con amargura: “Cuando los aviones pasan a baja altura por encima de las viviendas, nos decimos: ‘Mirá, ahí van los parisinos que sí pueden irse de vacaciones. Y encima nos tiran combustible’”(4).


Apoyo y protección


Macron cuenta con otros apoyos además del de los burgueses nómades de la capital, incluyendo a los periodistas. Cuenta también con el de la Unión Europea, por ejemplo. En un contexto en el que el Reino Unido vuelve a su insularidad, Hungría rezonga, Italia desobedece y la Casa Blanca los alienta en ese sentido, la UE no puede prescindir de Francia ni castigarla como a Grecia cuando sus cuentas se les van de las manos. Porque, por más debilitado que esté Macron, sigue siendo una de las pocas piezas aún valiosas en el tablero de una Europa liberal. Bruselas y Berlín procurarán, pues, que se sostenga.


A punto tal de conceder a París algunos pecados capitales. Cuatro días antes de que el Presidente anunciara que aceptaba varias de las demandas de los “chalecos amarillos”, lo cual acarrearía una revisión al alza del déficit presupuestario que excede el límite sacrosanto del 3% del PIB, el comisario europeo de Economía Pierre Moscovici, en lugar de retarlo y amenazarlo esperando disuadirlo de mostrar tal falta de previsión, dejó en claro que no veía allí ningún inconveniente: “Mi rol, como guardián del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, no es decirle a tal o cual país: ‘Tienen que cortar en este o aquel gasto social, tienen que recaudar tal o tal impuesto’. […] Esta regla del 3%, no es lo más importante. Gérald Darmanin [el ministro de Obras Públicas], decía, yo lo oí: ‘El 2,9 o el 3,1 no son ni el infierno ni el paraíso’; respecto de eso, no está del todo equivocado y le corresponde a Francia decidir lo que tiene que hacer. Yo hoy no voy a decir: ‘Francia corre el riesgo de ser sancionada porque se apartó de los procedimientos de déficit’” (Radio France Inter, 6-12-18). No podemos más que aconsejar a los españoles, italianos y griegos que traduzcan semejante declaración (nuestras ediciones internacionales se encargarán de hacerlo…), y a un futuro gobierno francés, cuya soberanía económica fuera más cuestionada y los desvíos presupuestarios no tan bien aceptados, de conservar la transcripción en sus archivos.


“En los momentos de crisis, el cálculo es algo secundario”, sostuvo Macron ante los parlamentarios de su mayoría para justificar las decenas de miles de millones de euros de déficit suplementario que acababa de anunciar. Y Angela Merkel apoyó casi inmediatamente el retroceso de su socio francés, enfocado, según ella, a “responder a las quejas de la gente”. La oposición de la derecha francesa también salió rápidamente a pedir el cese de las manifestaciones. La burguesía, que conoce bien sus intereses, sabe unirse cuando la casa está en llamas. Para “salvar al soldado Macron”, la patronal incluso instó a las empresas a pagar un bono excepcional a sus empleados... ¡su Presidente llegó incluso a pedir un aumento del salario mínimo! Y los medios de comunicación comerciales dejaron de mofarse de un poder al borde del abismo: “Por el momento –resumió el editorial del diario Le Figaro tras el discurso del Presidente de la República– hay que reconocerle al Ejecutivo el mérito de haber preservado lo esencial. […] Se mantienen las medidas fiscales a favor de las inversiones (anulación parcial del impuesto a la fortuna, flat tax para el ahorro…), así como la disminución de las cargas e impuestos que pesan sobre las empresas. ¡Esperemos que dure!” (5).


No podemos descartar que se cumpla ese deseo. El poder no cayó; se recuperó, protegido por las instituciones de la Quinta República y por su mayoría parlamentaria, que le seguirá siendo tanto más fiel cuanto que le debe todo. También dejó en claro que el liberalismo que exhibe no le impide desplegar vehículos blindados en París ni realizar arrestos preventivos de cientos de manifestantes (1.723 el 8 de diciembre), como ya lo había hecho durante dos semanas consecutivas. Tampoco reculó ante la manipulación del miedo –el Elíseo evocaba un “núcleo duro” que había ido a París “a matar”– ni ante la invocación de un complot extranjero –ruso, por supuesto–. Por último, al hacer él mismo hincapié en “el tema de la inmigración”, Macron confirmó su disposición al cinismo político.


El poder podrá jactarse de que los “chalecos amarillos” toman poco en cuenta el sistema internacional. Las pretensiones “jupiterianas” del Presidente de la República, su simbiosis con el universo financiero y cultural de los ricos contribuyeron efectivamente a dar la impresión de que su política dependía de un capricho personal, y de que tenía por lo tanto el poder de cambiarla radicalmente. Pero Francia ya no dispone de una moneda propia, sus servicios públicos están subordinados a la política europea de la competencia, su presupuesto es examinado punto por punto por los responsables alemanes, y sus tratados comerciales se negocian en Bruselas. Sin embargo, en la lista de las cuarenta y dos reivindicaciones más difundidas por los “chalecos amarillos”, el término “Europa” y el adjetivo “europeo” no figuran ni una sola vez.


Asimismo, los ocupantes de las rotondas y sus simpatizantes se mostraron más preocupados por protestar contra la cantidad de parlamentarios y los privilegios de los ministros que por acusar la impotencia de sus gobernantes. Ahora bien, como se pudo ver en el caso Ford, el patrón de una multinacional estadounidense ya ni se digna a atenderle el teléfono a un ministro francés, ni siquiera después de que su empresa anunciara el cierre de una fábrica en Blanquefort, cerca de Bordeaux, y el despido de sus ochocientos trabajadores (6).


Un abismo creciente


Veinte años atrás, en su análisis sobre el movimiento de desocupados del invierno de 1997, Pierre Bourdieu veía en éste un “milagro social”, cuya primera conquista era su propia existencia: “El movimiento permite que los desocupados, y junto a ellos, todos los trabajadores precarios, cuyo número crece día a día, salgan de la invisibilidad, del aislamiento, del silencio, en resumen, los saca de la inexistencia” (7). El surgimiento del movimiento de los “chalecos amarillos”, igual de “milagroso” y mucho más poderoso, da cuenta del empobrecimiento gradual de franjas cada vez más amplias de la población. Pero también de un sentimiento de desconfianza absoluta, cercana al asco, respecto de los canales habituales de representación: el movimiento no tiene ni dirigentes ni portavoces, rechaza los partidos, excluye a los sindicatos, ignora a los intelectuales, lucha contra los medios. Probablemente a eso se deba su popularidad, que mantuvo incluso después de las escenas de violencia de las cuales cualquier otro poder habría sacado partido.


Es inútil intentar predecir el futuro de un movimiento tan culturalmente ajeno a la mayoría de quienes hacen este periódico y de quienes lo leen. Sus perspectivas políticas son inciertas; su carácter heterogéneo, que contribuyó a ganar adeptos, pone en riesgo su cohesión y su poder: el acuerdo entre obreros y clases medias interviene más fácilmente cuando se trata de rechazar una tasa sobre el combustible o la eliminación del impuesto sobre la fortuna que cuando la revalorización del sueldo mínimo hace que un pequeño patrón o a un artesano teman por el aumento de sus aportes. No obstante, un lazo unificador es posible, en la medida en que muchas de las reivindicaciones de los “chalecos amarillos” derivan de las propias transformaciones del capitalismo: desigualdades, salarios, fiscalidad, declive de los servicios públicos, ecología punitiva, deslocalizaciones, sobrerrepresentación de la burguesía profesional en las instancias políticas y en los medios, etc.


En 2010, el periodista François Ruffin rescataba la imagen de dos movilizaciones progresistas que, en Amiens, el mismo día, se habían cruzado sin juntarse. Por un lado, una marcha de obreros de Goodyear. Por el otro, una manifestación de altermundialistas contra una ley antifeminista en España. “Es –decía Ruffin– como si dos mundos, separados uno de otro por seis kilómetros, se dieran la espalda. Sin posibilidad de unión entre los ‘duros’ de las fábricas y, como ironiza un obrero, ‘los burgueses del centro que dan un paseo’” (8). En la misma época, el sociólogo Rick Fantasia había observado también, en Detroit, Estados Unidos, la existencia de “dos izquierdas que se ignoran”, una compuesta por militantes sin perspectiva política, la otra, por realistas sin voluntad de acción (9). Aun si los clivajes de Amiens y de Detroit no coinciden totalmente, hacen referencia al mismo abismo creciente entre un universo popular que recibe los golpes e intenta devolverlos, y un mundo contestatario que (¿demasiado?) a menudo se inspira de intelectuales cuya radicalidad de papel no presenta peligro alguno para el orden social. A su manera, el movimiento de los “chalecos amarillos” hizo pensar también en dicha separación. No sólo a él le corresponde remediarla…

 

1. Christophe Castaner, “Un monstre de colères ancienne”, Brut, 8-12-18, https://brut.live/fr
2. Simone Weil, “La vie et la grève des ouvrières métallos”, La Révolution prolétarienne, París, 10-6-1936.
3. Quand la gauche essayait. Les Lecons du pouvoir (1924, 1936, 1944, 1981), Agone, Marsella, 2018.
4. Marie-Amélie Lombard-Latune y Christine Ducros, “Derrière les ‘gilets jaunes’, cette France des lotissements qui peine”, Le Figaro, París, 26-11-18.
5. Gaëtan de Capèle, “L’heure des comptes”, Le Figaro, 11-12-18.
6. Véase Ford Blanquefort même pas mort!, Libertalia, Montreuil, 2018.
7. Pierre Bourdieu, Contre-feux, Raisons d’agir, París, 1998.
8. François Ruffin, “Dans la fabrique du mouvement social”, Le Monde diplomatique, París, diciembre de 2010.
9. Rick Fantasia, “¿Dónde está la izquierda?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, diciembre de 2010.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Victoria Cozzo.

Por la Universidad que queremosPor la Universidad que queremos
Carlos Eduardo Maldonado
Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº183, noviembre de 2018

 

Estudiantes. A parar para avanzar. ¡Viva el paro nacional

Julio Vargas Vivas, 11 de noviembre de 2018

 

Acuerdo entre Gobierno y rectores es arbitrario
Daniel Vargas, 1 de noviembre de 2018

 

¿El silencio del esquirol? Posgrados y universidad pública
María Cristina López Bolívar, 28 de octubre de 2018

 

Dotarnos de un sistema integral de educación pública estable
Helberth Choachí, 25 de octubre de 2018

 

Colombia. Resiste al modelo neoliberal de neo privatización en el siglo XXI*
Luis Bonilla-Molina, 23 de octubre de 2018

 

Un reto que moviliza a multitudes
Julio Vargas, 12 de octubre de 2018

 

“Las finanzas de las universidades públicas colombianas en tiempos de crisis”. Leopoldo Múnera
Daniel Vargas, 10 de octubre de 2018

 

Siete reflexiones (libertarias) para apoyar la movilización estudiantil del 10 de octubre

Iván Darío Ávila Gaitán, 6 de octubre de 2018

 

Manifiesto por la Educación Superior Pública

Profesores y profesoras de las universidades públicas, 24 de septiembre de 2018

 

A propósito del encuentro entre Iván Duque y la Academia de Ciencias

Carlos Eduardo Maldonado, 15 de septiembre de 2018

¡Politizar la universidad! El proyecto de la Red de Estudios Críticos Latinoamérica

Jaime Santamaría, 7 de septiembre de 2018

 

De nuevo la crisis financiera que nunca dejó de ser

8 de octubre de 2018

 

Videos

 

7 de diciembre de 2018

Paro de la educación superior. Estado de la negociación y próximas movilizaciones

5 de diciembre de 2018

Crisis financiera de las universidades públicas

4 de octubre de 2018

 

Defensa de la educación pública superior en Colombia

13 de octubre de 2018

17 de octubre de 2018, continúa la movilización estudiantil

19 de octubre de 2018

Acuerdo entre Gobierno y rectores/as es arbitrario

13 de noviembre de 2018

 

15 de noviembre de 2018. Marcha de los lápices

16 de noviembre de 2018

 

Caminantes con dignidad por financiación adecuada para la educación superior

22 de noviembre de 2018

LANZAMIENTO

Palabras de Piedad Cristina Valderrama en el momento celebrativo.

 

SOY VOLUNTARIA DE LA COMUNIDAD DE LAS LAURITAS, UN HONOR SEGUIR VIVIENDO POR ESTA CAUSA QUE LA SANTA MADRE LAURA NOS DEJO CON SU EJEMPLO ENTREGA Y OBEDIENCIA.

SIRVO A LOS INDIGENAS ENFERMOS (A) QUE LLEGAN AL CONVENTO, CON EL TRANSPORTE A LOS HOSPITALES, CITAS MÉDICAS, CONTROL Y DIFERENTES PROCEDIMIENTOS. A LOS CUALES LES AMO Y LES ADMIRO POR SU AMOR Y LUCHA CONSTANTE DE VIVIR, CONSERVAR NUESTRA FAUNA Y FLORA. LAS NACIONES UNIDAS LES HA LLAMADO PATRIMONIO CULTURAL DE CADA PAIS POR SU GRAN CONOCIMIENTO DE AYUDARNOS A LA CONSERVACION DE NUESTRA NATURALEZA, AGUA Y TIERRA.


EN UN DOCUMENTAL VISTO EN TV. EXPLICABAN DE LA PUREZA DE UNOS INDIGENAS QUE NO HABIAN TENIDO CONTACTO CON NADIE ..DE LA PUREZA DE SU SANGRE SIN COLESTEROL, AZUCAR, TRIGLICERIDOS..Y EN AQUEL DOCUMENTAL SE CUESTIONABAN QUE LE HA PASADO AL HOMBRE BLANCO ..SI HA SIDO VICTIMA DEL USO DE ANTIBIOTICOS O DE LA MEDICINA, POR SU FALTA DE DEFENSAS Y TANTA DEPENDENCIA A LAS DIFERENTES MEDICINAS. TAMBIEN CUESTIONABAN LA CARENCIA DE COMUNICACIÓN QUE MUCHOS PAISES AFRONTAN DE NO HABLAR SU LENGUA…Y COMO CRITICA CONSTRUCTIVA PREGUNTABAN SI ERA NECESARIO EL PROTOCOLO DE LAS UNIVERSIDADES SOLO DANDO IDIOMAS EXTRANJERAS Y PERDER TANTO DE SUS CONOCIMIENTOS.


EN MUCHAS OCASIONES MUCHOS DE LOS INDIGENAS TRANSPORTADOS SIEMPRE ME HAN PEDIDO CONOCER EL RIO MEDELLIN.


EN UNA OCASIÓN PARTICULAR IBA EN EL METRO CON UN INDIGENA AL LADO IZQUIERDO EL ME INSISTIA QUERER CONOCER RIO MEDELLIN...AL OTRO LADO DERECHO IBAN DOS JOVENES Y UNO SE DISFRUTABA DE LA BERRAQUERA (EXPRESION PAISA) DEL METRO ...AL MISMO TIEMPO LE MOSTRABA EL RIO MEDELLIN A AQUEL INDIGENA…ME ENCONTRABA EN LA MITAD DE ESTE DELEITE..EL INDIGENA INDIGNADO EL MISMO SE CUESTIONABA ..RIO SUCIO NO PESCADO.


Y ME MOSTRABA TAN SORPRENDIDO MAS QUE POR IR EN EL METRO SIENDO SU PRIMERA VEZ…


CON MUCHO RESPETO Y DIGNIDAD SE ACERCA Y DICE MUCHO METRO Y RIO SUCIO.


EN AQUEL MOMENTO NO SABIA CUAL DE LAS DOS SOCIEDADES ERA LA QUE TENIA LA RAZON..O LA RAZON SE HABIA PERDIDO…SOSTUVIMOS MIRADAS COMO HUMANOS... Y EL RESTO SE LO DEJO A USTEDES...PARA EL USO DE LA RAZON.


REFERENTE A LA VENIDA DEL SANTO PADRE A MEDELLIN HAY OTRA HISTORIA QUE COMPARTIR...


ESPERANDO AL SANTO PADRE EN EL AEROPUERTO OLAYA HERRERA DE MEDELLIN...DESPUES DE UNA NOCHE LLUVIOSA, PANTANOSA...BUSCABA ALGUN LUGARSITO SECO DONDE LA NOCHE NO FUERA MAS FRIA Y MOJADA... UNA DAMA ME INVITO A ENTRAR A UN CUADRANTE Y LUEGO NOS VIMOS ENVUELTAS EN CONVERSACIONES DE PUROS MODISMOS PAISAS…ME VOLVI SU PARCERA...CUIDANDO SUS PERTENENCIAS MIENTRAS SE DELEITABA SU CIGARRO FUERA DEL CUADRANTE...


OCASIONALMENTE ELLA LE AFIRMABA AL PARCERO DEL TELEFONO QUE NO SE IBA HASTA NO VER AL PARCERO LLEGAR (SU SANTIDAD)…PERO LA SENCILLEZ NO SE IMPROVISA PORQUE ANTE DIOS NADIE ES MAS Y MENOS…SUS UÑAS COLORIDAS SOBRESALIAN POR ENCIMA DE LA LANA DE SUS COBIJAS DE MUÑEQUITOS…DE AQUELLA NOCHE DE ESPERA.


AL DIA SIGUIENTE CUANDO EL SOL CALENTABA...APARECIAN ROSTROS DE HUMANOS TATUADOS EN SU PIEL... ME ALEGRABA TANTO DE ESTAR ALLI CON ELLA Y VIVIR SU FE Y SU HONOR A DIOS DE DIFERENTE MANERA...PERO DE IGUAL LLEGADA A LA VERDADERA VERDAD


ESTANDO EN AQUELLA ALEGRIA Y EN LA ESPERA CON ANSIAS Y FELICIDAD Y YA MAS CERCA AL GRAN ENCUENTRO ME ATREVIA A PREGUNTARLE:


QUE ERA LO QUE LE GUSTABA MAS DEL PARCERO (SU SANTIDAD)…MIRANDO A LOS CIELOS Y CON GRAN TRIBUTO DE FE...RESPONDE LO QUE MAS ME GUSTA DEL PARCERO ES COMO VER A JESUS EN LA TIERRA…BESAR LOS PIES DE LOS PRESOS…ABRAZAR A LOS POBRES…HUMILDE Y SENCILLO...


HASTA AHORA NO HE VISTO A NADIE EN MI PARROQUIA DAR LO QUE EL ENTREGA… AMOR Y COMPASION.


Y PARA TERMINAR PREGUNTO… SERA QUE LA IGLESIA PREDICA LO MIO…TUYO...Y NO NOSOTROS...SERA QUE LA IGLESIA NO PREDICA DE LA MISERICORDIA DE NUESTRO SEÑOR OMNIPOTENTE...

 

Nota:

Son 6 guías:3 se refieren al contenido del Documento y las otras 3 a la metodología que utilizó la Conferencia.



El documento tiene tres TEMAS:


I.PROMOCIÓN HUMANA.
II.EVANGELIZACIÓNY CRECIMIENTO DE LA FE.
III.LA IGLESIA Y SUS ESTRUCTURAS VISIBLES.


Cada tema tiene unos documentos que lo concretizan.


Analicemos estos Temas.


I.TEMA: PROMOCIÓN HUMANA


1. Justicia
No podemos ignorar el fenómeno de esta casi universal frustración de legítimas aspiraciones que crea el clima de angustia colectiva que ya estamos viviendo.
2. Paz. Si "el desarrollo es el nuevo nombre de la paz" [PP 87], el subdesarrollo latinoamericano, con características propias
en los diversos países, es una injusta situación promotora de tensiones que conspiran contra la paz.
3.LA FAMILIA EN SITUACION DE CAMBIO EN AMERICA LATINA La familia sufre en América Latina, como también en otras partes del mundo, la influencia de cuatro fenómenos sociales fundamentales:
a) El paso de una sociedad rural a una sociedad urbana,
b) El proceso de desarrollo lleva consigo abundantes riquezas para algunas familias, inseguridad para otras y marginalidad social para las restantes;
c) El rápido crecimiento demográfico,
d) El proceso de socialización que resta a la familia algunos aspectos de su importancia social y de sus zonas de influencia,
4. Educación. En estos momentos aflora también una preocupación nueva por la educación asistemática, de creciente importancia: medios de comunicación social, movimientos juveniles, y cuanto contribuye a la creación de una cierta cultura popular y al aumento del deseo de cambio
5. Juventud.1 La juventud, tema "digno del máximo interés y de grandísima actualidad", constituye hoy no sólo el grupo más
Numeroso de la sociedad latinoamericana, sino también una gran fuerza nueva de presión.
Ella se presenta, en gran parte del continente, como un nuevo cuerpo social (con riesgo de detrimento en la relación
con los otros cuerpos), portador de sus propias ideas y valores y de su propio dinamismo interno

 

HACERLE A ESTOS TEXTOS ESTAS PREGUNTAS:


a. Qué dicen estos textos: ver cada uno.
b. Qué me dicen a mi; cómo iluminan mi vida y mi práctica.


c. Orar a partir de ahí.

4: Qué prácticas me permiten vivir lo que dicen los textos.


II. TEMA; EVANGELIZACIÓN Y CRECIMIENTO DE LA FE


1. Pastoral popular.


Sin romper la caña quebrada y sin extinguir la mecha humeante, la Iglesia acepta con gozo y respeto, purifica e incorpora al orden de la fe, los diversos "elementos religiosos y humanos" que se encuentran ocultos en esa religiosidad como "semillas del Verbo", y que constituyen o pueden constituir una "preparación evangélica".

2. Pastoral de élites.

Las élites, son en nuestro contexto, de modo general: los grupos dirigentes más adelantados, dominantes en el plano de la cultura, de la profesión, de la economía y del poder; de modo especial: dentro de esos mismos grupos, las minorías comprometidas que ejercen una influencia actual o potencial en los distintos niveles de decisión cultural, profesional, económica, social o política.

3. Catequesis.

Frente a un mundo que cambia y frente al actual proceso de maduración de la Iglesia en América Latina, el Movimiento Catequístico siente la necesidad de una profunda renovación. Renovación que manifieste la voluntad de la Iglesia y de sus responsables, de llevar adelante su misión fundamental: educar eficazmente la fe de los jóvenes y de los adultos, en todos los ambientes. Fallar en esto sería traicionar, a un mismo tiempo, a Dios que le ha confiado su Mensaje y al hombre que lo necesita para salvarse.

4. Liturgia.

Se comprueba la pluralidad de situaciones en la renovación litúrgica: mientras en unas partes dicha aplicación se realiza con crecientes esfuerzos, en otras es aún débil. En general resulta insuficiente. Falta una mentalización sobre el contenido de la reforma, la cual es especialmente importante para el clero, cuyo papel en la renovación litúrgica es básico. Por lo demás hay que reconocer que la variedad de culturas plantea difíciles problemas de aplicación (lengua, signos).

HACERLE A ESTOS TEXTOS ESTAS PREGUNTAS:

a. Qué dicen estos textos: ver cada uno.
b. Qué me dicen a mi; cómo iluminan mi vida y mi práctica.


c. Orar a partir de ahí.
4: Qué prácticas me permiten vivir lo que dicen los textos.

 

III. TEMA: LA IGLESIA Y SUS ESTRUCTURAS VISIBLES.

1. Movimientos de Laicos

Nos proponemos revisar la dimensión apostólica de la presencia de los laicos en el actual proceso de transformación de nuestro continente. Para una revisión más completa deberán ser tenidas en cuenta otras consideraciones de esta misma Conferencia Episcopal, relativas al compromiso de los laicos, en orden a la Justicia y la Paz, la Familia y demografía, Juventud y otras.

2. Sacerdotes

Los grandes cambios del mundo de hoy en América Latina afectan necesariamente a los presbíteros en su ministerio y en su vida. Las consecuencias de los cambios no son las mismas en todos los países ni en todos los sectores de cada país. Afectan de un modo particular a las personas jóvenes y a los sacerdotes, que están comprometidos en los puntos claves de la presente situación de cambio.

3. Religiosos.

En estos momentos de revisión muchos se preguntan cuál es el puesto que ocupa el religioso en la Iglesia y en qué consiste su vocación especial dentro del Pueblo de Dios.

Lo propio del religioso, lo más característico, es entregar toda su vida al servicio de Dios, viviendo así la caridad, mediante "una peculiar consagración que se funda íntimamente en la del bautismo y la expresa con mayor plenitud".

4. Formación del clero

Las crisis por las que atraviesan hoy la juventud y la sociedad se reflejan en la vida del seminario. Por ejemplo: tensiones entre autoridad y obediencia; ansias de total independencia; falta de equilibrio para discernir lo positivo de lo negativo en las novedades que surgen dentro de la vida de la Iglesia y del mundo; rechazo de ciertos valores religiosos tradicionales; exagerado activismo que lleva a descuidar la vida de relación personal con Dios; desconfianza de los adultos.

5. Pobreza de la Iglesia.

Debemos distinguir:
a) La pobreza como carencia de los bienes de este mundo es, en cuanto tal, un mal.

b) La pobreza espiritual, es el tema de los pobres de Yahvé. La pobreza espiritual es la actitud de apertura a Dios, la disponibilidad de quien todo lo espera del Señor.

c) La pobreza como compromiso, que asume, voluntariamente y por amor, la condición de los necesitados de este mundo para testimoniar el mal que ella representa y la libertad espiritual frente a los bienes, sigue en esto el ejemplo de Cristo que hizo suyas todas las consecuencias de la condición pecadora de los hombres y que "siendo rico se hizo pobre", para salvarnos.

6. Pastoral de Conjunto.

Toda revisión de las estructuras eclesiales en lo que tienen de reformable, debe hacerse, por cierto, para satisfacer las exigencias de situaciones históricas concretas, pero también con los ojos puestos en la naturaleza de la Iglesia. La revisión que debe llevarse a cabo hoy en nuestra situación continental, ha de estar inspirada y orientada por dos ideas directrices muy subrayadas en el Concilio: la de comunión y la de catolicidad.

7. Medios de Comunicación Social.

La comunicación social es hoy una de las principales dimensiones de la humanidad. Abre una nueva época. Produce un impacto que aumenta en la medida en que avanzan los satélites, la electrónica y la ciencia en general. Los medios de comunicación social (MCS) abarcan la persona toda. Plasman al hombre y la sociedad. Llenan cada vez más su tiempo libre. Forjan una nueva cultura, producto de la civilización audiovisual que, si por un lado tiende a masificar al hombre, por otro favorece su personalización. Esta nueva cultura por primera vez se pone al alcance de todos, alfabetizados o no, lo que no acontecía en la cultura tradicional que apenas favorecía a una minoría.

HACERLE A ESTOS TEXTOS ESTAS PREGUNTAS:

a. Qué dicen estos textos: ver cada uno.
b. Qué me dicen a mí; cómo iluminan mi vida y mi práctica.


c. Orar a partir de ahí.
4: Qué prácticas me permiten vivir lo que dicen los textos..

 

GUÍAS PARA ACTUALIZAR EL LA METODOLOGÍA DE LA CONFERENCIA.


La Metodología de la Conferencia es la del VER, JUZGAR, ACTUAR.


Cómo realizarla:


Tomar un documento de la Conferencia. Se aconseja tomar el más corto que es el PASTORAL POPULAR y seguir este esquema para cada uno de los tres pasos:

 

Guía para el VER
Situación:

Partir de la realidad y de la realidad como lugar teológico


-Cómo describe la situación.
-Qué aparece como más significativo de la situación
-Cuáles son las causas y las consecuencias de esta situación.

 

Guía para el JUZGAR
Principios teológicos.

-Iluminar la realidad desde la Persona de Jesús como esencia  y constitutivo de la Fe Cristiana, partiendo de la persona de Jesús ante todo de su realidad  humana donde se revela su divinidad,

-Cómo aparece ahí la referencia la persona de Jesús
-Qué valores humanos y cristianos aparecen explícita y/o implícitamente en es lo que dice el documento.
Con qué doctrinas obre la Pastoral Popular se pueden deducir del documento.

 

Guía para el ACTUAR
Recomendaciones pastorales.

La Acción como término de la reflexión y una acción que se realice desde abajo y como posible real.

-Cuáles son las recomendaciones que deben orientar la acción pastoral.
-Te parece que esas recomendaciones tiene un valor para la situación de hoy? Porqué.

 

P. Federico Carrasquilla

Viernes, 20 Julio 2018 16:09

Seminario

Escrito por

 

 

SEMINARIO

VER – JUZGAR – ACTUAR – (EVALUAR) - (CELEBRAR)
Reflexiones acerca de los fundamentos del método

 

ENCUENTROS DE REFLEXIÓN PREPARATORIOS HACÍA MEDELLÍN 50 AÑOS


LUCES Y SOMBRAS A 50 AÑOS DEL DOCUMENTO DE MEDELLÍN

 

RAÍCES
La revisión de vida: método con énfasis en el crecimiento espiritual; practicado por laicos jóvenes del mundo obrero; para fortalecer la experiencia de fe en la vida comunitaria y en la vida cotidiana.


Ver – Juzgar – Actuar: método de reflexión teológica que busca orientar la acción pastoral; practicado por teólogos (CVII) y luego por CEBS (AL); con el propósito de hacer eficaz la presencia de los cristianos en el mundo social (transformación de la realidad)


Progresivamente el VER fue incorporando la evaluación de la praxis cristiana y el JUZGAR se fue efectuando en los ámbitos celebrativos, inaugurando dos momentos más del proceso.


LOGROS


VER: la comprensión de la Voluntad de Dios, - la racionalidad de la fe -, recobró sentido mediante el método inductivo, es decir, partiendo de la realidad. No hay conocimiento de Dios si no se conoce la historia y la experiencia de los hombres y mujeres en el mundo. La reflexión teológica deductiva fue perdiendo su sitial. Medellín nos enseñó a ver al pobre y su mundo y la injusticia que lo produce.

JUZGAR: la Palabra ha llegado a tener el lugar central en la vida de fe. La Palabra bíblica se actualiza porque no sólo se recurre a ella sino porque se la comprende dentro de la historia en que fue pronunciada y dentro de la historia de hoy que es vivida. Y en esa relación Palabra-Vida se establecen juicios éticos sobre la historia humana. En consecuencia, los juicios moralistas pierden sentido e importancia. El juicio teológico fundamental que estableció Medellín fue que la realidad de injusticia es de pecado (porque mata).

ACTUAR: la fe se valida por la praxis, se veri-fica, esto es, se hace verdad en la acción humana. Pero no es cualquier praxis, es la praxis de liberación cuya dimensión y sentido se entiende desde el pobre. Es la afirmación de la fe en el Dios de Jesús por la ortopraxis, no por la ortodoxia (abstracción y subjetivación de la fe). Nos permitió conocer al pobre en su cotidianidad y en su potencialidad transformadora. Medellín nos propuso acciones pastorales de liberación, es decir, alentó el espíritu de emancipación como un espíritu auténticamente evangélico.

EVALUAR: porque la praxis es dinámica exige actualización acerca de su sentido. En comunidad se trata de ver la experiencia personal en medio de esa praxis y la eficacia histórica de la misma, a la luz de los juicios éticos descubiertos en la biblia. Y, desde ahí, se sigue orientando la acción transformadora. ¿De Medellín no se desprendió una actitud de revisión del proyecto liberacionista que engendró? ¿Se creyó que iba a avanzar como inexorable Voluntad de Dios?

CELEBRAR: el testimonio de fe se explicita en el sacramento. El rito, el símbolo permite decir públicamente quiénes somos nosotros y nosotras. Crea identidad profunda, desde el sentir, el pensar y el creer. La celebración, en el marco del V-J-A, le dio otra significación al cristianismo desde la lógica popular tradicionalmente oculta, desconocida y hasta menospreciada. La celebración a la que nos avocó el espíritu de Medellín fue en torno al martirio y la persecución…

 

DIFICULTADES O PROBLEMAS


En general: el método muchas veces ha sido usado de forma lineal y desarticulada entre sus distintos momentos. En consecuencia, lo encontrado en un momento se estatiza y se fosiliza, perdiendo su sentido vital.

En las dinámicas pastorales:


VER:
Observación que se queda en lo inmediato e indistinto (lo fenomenológico)
En relación a las ciencias sociales un análisis acrítico, sobre todo de tipo estructuralista, que parte de determinaciones generales y absolutas de la realidad.
JUZGAR:
Correlaciones inadecuadas entre contexto histórico del libro bíblico, el texto bíblico y el contexto actual. Generalizaciones y determinismos repetidos.
Más que actualización espiritual de la experiencia de fe bíblica, extrapolaciones subjetivas entre el ayer y el hoy.

ACTUAR:
El énfasis que se colocó estuvo referido a la praxis social y política de transformación. La vida cotidiana y subjetiva no siempre se logró articular a la misma.
Desde el punto de vista pastoral la acción se sometió a modelos de planeación por medio de los cuales se la quería controlar.
EVALUAR:
Aún está por hacerse la evaluación del proceso de construcción de IP cuya perspectiva no se tuvo en cuenta en las evaluaciones específicas. ¿Acaso la IGLESIA sí ha intentado realmente ser una Iglesia de los pobres? ¿En qué grado lo ha entorpecido o lo ha facilitado?
CELEBRAR:
¿Cuál es el grado de articulación entre las tradiciones litúrgicas de las iglesias y las tradiciones culturales populares? ¿Hay conciencia y comprensión de ello?

 

DESAFÍOS


El método hay que repensarlo en sus relaciones internas, entendiendo que en cada momento están presentes los otros y que su presencia significa que cada momento se transforma progresivamente.

VER:
Hay una dimensión histórica que atraviesa toda la lectura de la realidad y que fue puesta al descubierto por la TL: la necesaria distinción entre cristianismo y cristiandad. Esto conlleva a que toda lectura de la realidad debe sospechar de las instituciones que configuran las relaciones sociales: Estado, Mercado y su justificación religiosa a través de la Iglesia porque niegan al ser humano en general y al pobre en particular.
La acción humana liberadora en la actualidad probablemente es más decisiva en el ámbito de los movimientos sociales y de la comunidad. Si es así, estamos en presencia de una dinámica que ha sido conceptualizada por las CCSS y la Teología; por tanto, el ver es un momento interdisciplinar y no es una actividad exclusiva de las CCSS

JUZGAR:
El fundamento del juicio ético-teológico debe ser el propio fundamento del cristianismo: “Dios se hizo hombre, por tanto ser humano”. Hablamos, entonces, del carácter divino del ser humano y de que Dios se revela a través de su acción liberadora

 ACTUAR:
La acción humana ocurre en dos ámbitos que se deben tener presentes: el cotidiano y el estructural. Hay que observarlos, describirlos e interpretarlos en sus correlaciones constantes, para dar cuenta de las subjetividades que configuran allí, o de las voluntades humanas que generan. Nuestro interés ha de ser el de crear constantemente la voluntad de liberación desde la perspectiva del pobre.

EVALUAR:
Con criterio antropológico: ¿el carácter divino creador del ser humano, especialmente el del pobre, se está potenciando?
Con criterio eclesial: ¿el proyecto de que la Iglesia se está haciendo de los pobres, se realiza?
Con criterio social: ¿cultural, económica y políticamente se están gestando nuevas relaciones sociales en los ámbitos cotidianos y estructurales?

CELEBRAR:
¿Se testimonia –se recoge y se promueve públicamente- la espiritualidad de la liberación, esto es, la voluntad colectiva de hacerse libre y auténtico en comunidad?
¿Se constituyen referentes simbólicos con capacidad de movilizar subjetividades en la perspectiva de la liberación?

 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN PARA EL TRABAJO EN GRUPOS

1. De manera concreta: ¿para qué nos ha servido el método V-J-A en nuestra experiencia? (Destacar máximo 5 aspectos centrales)
2. ¿Los elementos expuestos reflejan, sí o no, el estado del método pastoral V-J-A? ¿En qué sí, en qué no? (No se trata de discutirlos inmediatamente sino de proponer la necesidad de profundizarlos y discutirlos de cara al evento de agosto)

 

Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*

 

Mi experiencia en la IIa. Conferencia Episcopal Latinoamericana, realizada hace 50 años en la ciudad de Medellín, lo hago desde mi sentir como mujer, sin más preparación en teológica que la aprendí en casa, reforzada por lo principios enunciados en el Catecismo del P. Astete. Fui formada en la época, del no se hacen preguntas, porque “doctores tiene la Santa Madre Iglesia”. Más mi consciencia me enseñaba en silencio del valor de la Justicia, la Paz y la Reconciliación.

 

Tuve la suerte de ser una de las 4 secretarias, éramos 3 ufemis (Unión Seglar Misional, hoy conocida como Usemi) y una religiosa de la Compañía de María, la Madre María Agudelo, ODN, una de las primeras filósofas que hubo en el país. Por mis manos pasaron durante la preparación de la Conferencia documentos, propuestas, y sugerencias, hasta el Documento final de Medellín. Lo que allí, veía y leía, me hacía soñar y vislumbrar una Iglesia con “olor a oveja” como nos dice el Papa Francisco.

 

La reunión se venía preparando desde hacía más de un año. Correspondencia va y viene con los consultores, asesores y peritos. Las invitaciones a las diversas conferencias episcopales, a los miembros de la CLAR. Hubo buena representación de la CLAR, con la presencia de Superioras Generales, recuerdo a la Madre Margarita Ochoa, de las Misioneras de la Madre Laura, la Madre Salazar, del Sagrado Corazón.

 

No solo éramos las secretarias y religiosas presentes, en tan importante reunión. Estaban de manera más invisibles todavía, las señoras que atendían la limpieza en las habitaciones de los huéspedes,

 

La experiencia que viví, el contacto con quienes preparaban dicha reunión, era algo fascinante, era soñar y descubrir el sentir de Iglesia. Una Iglesia pensante, preocupada por las necesidades de los fieles, sin atropellos a su cultura e identidad.

 

En mi opinión personal considero, el aporte de los obispos misioneros, desde el departamento de Misiones del Celam, cuyo presidente era M. Gerardo Valencia Cano, y su equipo como M. Leonidas Proaño, M. Samuel Ruiz, M. Cándido Padín, M. Víctor Garaygordobil, los asesores y teólogos y pastorales como los P. José Comblin, Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez, todos ellos, fueron las bases y fundamento para consolidar lo que hoy conocemos y valoramos de los documentos de Medellín.

 

Con antelación a la reunión de Medellín, en abril 20-27 de 1968 se realizó en Melgar-Cundinamarca, el "I Encuentro Latinoamericano en territorios de Misión, sobre pastoral misionera”, el documento que desde allí salió fue la clave, para mantener el dinamismo, de los aportes del Concilio Vaticano II, en especial Gaudium et spes en su rico contenido pastoral-antropológico, y Populorum Progressio que bien se puede percibir en los resultados de Medellín.

 

El aporte de los laicos y las mujeres, fue invisible. Hablaban por nosotras, los expertos, asesores -todos varones-, además de tener que sentir palabras clave como: "hombre", "pobres", como palabras inclusivas, donde supuestamente quedábamos incluidas, circunstancia que se aceptó sin cuestionamiento alguno.

 

Tanto las mujeres, como los pocos laicos, y los participantes de otras iglesias, ya que era ecuménica, su participación fue de observadores, sin voz y sin voto. Sin mencionar la ausencia de las etnias y los afros. Los hermanos de otras iglesias, solicitaron el poder recibir la comunión en la Misa de clausura de la conferencia, permiso que fue concedido por el Arzobispo M. Tulio Botero Salazar como anfitrión de la reunión, practicando en esencia Vaticano II el Unitatis Redintegratio. Este hecho a pesar del sentir ecuménico que se dio y vivió, no aparece mencionado en los documentos. Recuerdo ver subir por la mitad de la nave central, de la capilla, al obispo David Reed (Iglesia Episcopal Anglicana) seguido del Hno. Roger de Taizé y demás ministros evangélicos. Todavía puedo escuchar en mis oídos el retumbado y vivo aplauso que se generó entre los asistentes en la gran capilla del Seminario Mayor de Medellín, aplausos que resuenan, dejando huella, en las paredes de dicho recito como grata y viva memoria, de un imborrable acto ecuménico pretendido borrar de la Historia de la Iglesia.

 

¿Cómo mujer cuándo empiezo a darme cuenta del valor y la fortaleza del documento?

 

Entre los años 75 y los 80, hubo un gran aumento en sentimiento y despertar de la mujer y comencé a leer la historia de las mujeres en la Biblia. Nos ayudaron en eso entonces, la Comisión Mujer e Iglesia del CRC, con Graciela Melo (qepd) con Alicia Winter y allí supieron que venía una teóloga mexicana María del Pilar Aquino a dar unas charlas, en las Eclesiásticas, (jesuitas) uno de los temas era el Documento de Medellín. Ahí le escuché comentarios muy finos, respecto a las ausencias del documento. Terminada su exposición, me acerqué y le comenté que había sido una de las 4 secretarias, y la forma cómo desechamos, el contra-documento que me tocó recibir de manos del Obispo Luis Eduardo Henríquez de Venezuela. Su único comentario fue: "Escribe, contando eso”. En ese momento es que descubro el valor y la fortaleza de dicho documento, y valoro, el papel, aunque de manera invisible que las mujeres secretarias desempeñamos en dicha reunión.

 

Cuando el obispo Henríquez, regresa por las copias del contra documento, habiendo sido yo, quien se lo recibí, y conociendo todos los pormenores del manejo de un mimeógrafo, lo desbaraté y le dije: Qué pena, Monseñor, el mimeógrafo se dañó. Aún recuerdo su cara roja encendida, no dijo una palabra y se retiró.

 

¿Qué hice después de la reunión de Medellín?

 

Trabajé en la oficina de Monseñor Gerardo Valencia Cano, como su secretaria, en Buenaventura. Nunca conocí le vi mitra, báculo, ni color morado. Para el sacristán de la catedral (Don Jesús), si debió ser muy fuerte, cuando lo vio llegar del Concilio, quien exclamó haciéndose la bendición: "Dios mío, Monseñor se enloqueció, viene vestido de hombre".

 

Un domingo, Gerardo, me llama y me dice: "Te necesito en Bogotá, vamos a abrir una oficina, para dar a conocer la Teología de la Liberación".

 

Él, mismo me busco, donde hospedarme; la Residencia de Monseñor Camargo, regentada en ese entonces por las Hnas de la Presentación, en el Barrio San Antonio-Bogotá.

 

El radar y faro naciente de dicho proyecto, se organizó en el antiguo ICODES (Instituto Colombiano de Desarrollo Social Cra 4ª. Con 16) ese espacio se llamaba: "Teología de la Liberación". Desde ahí se compartió a nivel latinoamericano toda la información que llegaba narrando experiencias vividas en lo que se conocía como las Comunidades Eclesiales de Base, con la Metodología del: ver-juzgar-actuar, los conocidos folletos de "Delegados de la Palabra", que nos venía de Centro América. Se hicieron Simposios, en la que participaban teólogos, venían de otros países, como Juan Luis Segundo. En la oficina, Camilo Moncada, quien fungía como director, viajaba por diferentes países, se proporcionaba a través de su sabia y modesta pedagogía, la metodología del cómo se aplicaba la Teología de la Liberación (Documentos de Medellín) en la pastoral y las catequesis.

 

Se contaba con apoyo del CICOP una Ong. del Episcopado Americano, bajo la dirección del P. Mike Colonose. Adveniat, Missereor, y otras. Los bloqueos y represalias, no demoran en hacerse sentir. Nos toca salir del ICODES, y buscar otro espacio (una casa en la calle 37 con 13A), se le cambia el nombre. Un nombre que no dice "nada"; Servicio Colombiano de Comunicación Social, SCCS, pero se sigue trabajando la T de la L.

 

Los recursos son suprimidos abruptamente. Tenemos que desocupar y buscar otro sitio. Nos alquilan un espacio, en la Cra 16 Nro. 39A78. El director Camilo, se ve obligado a retirarse, el presupuesto de la oficina queda en US $ 5.000 durante un año de vida... Recientemente, después de escuchar esta parte de la historia, que estoy compartiendo, y así lo hice en la pasada reunión de la Asamblea Anual de Pax Christi en Alemania, un obispo emérito M. Meinoulf Demmel,Diocesis Essen, se me acerca y me comenta que siendo él de las directivas de Adveniat, habían recibido la orden del cardenal (colombiano), para suspender toda la ayuda en América Latina, para el desarrollo de la T de la L.

 

Valga la pena recordar esa época 1979, (Presidente Turbay Ayala) fueron allanadas varias instituciones de carácter social-religioso-educativo, como el CINEP (detenidos los jesuitas), Casa de la Juventud (de los jesuitas), Dimensión Educativa (salesianos), la Parroquia Alemana y el SCCS. (Camilo fue detenido). Personalmente tuve que salir del país. Se nos atacaba, con el decir que la Teología de la Liberación era comunista-socialista, que sus argumentos eran de influencia de las ciencias sociales…


La reunión se había celebrado en medio del espeso humo y olor a pólvora que hacía 2 años (1966) había levantado la muerte del P. Camilo Torres, en Patio Bonito y todavía se percibía en el ambiente. Estaba en pujanza la revolución cubana, el sandinismo en Nicaragua se preparaba (1979). De una u otra manera América Latina se sentía sacudida por el inconformismo del pueblo, ante la injusticia y opresión de quienes detentaban el poder en esos tiempos.

 

Con el apoyo de CELADEC, (Consejo Ecuménico Latinoamericano de Educación Cristiana) con sede en Perú, se logran retomar los talleres y capacitación tanto a nivel nacional como internacional. Se apoya la reconstrucción de Nicaragua, haciendo presencia y participando en las brigadas internacionales, dando talleres intensivos a maestros, padres de familia, campesinos, en Educación Popular, en la motivación y capacitación de la lectura popular de la Biblia.

 

Se recibió apoyo de Misiones Agrícolas del Concilio Nal. de Iglesias de EE. UU., había un trabajo cercano a la ANUC (Asociación Nal. de Usuarios Campesinos).El apoyo de la Iglesia alemana, fue, es y sigue siendo, una referencia para el trabajo, pos-Medellín, incluyendo el apoyo de las instituciones protestantes de carácter ecuménico.

 

Vivir el ecumenismo no ha sido tarea fácil, en nuestro medio, porque para la oposición lo mismo es ser comunista que se ecumenista. Algunas puertas se fueron cerrando, como la vez que tuve que salir de Granada-Meta, por orden de M. Coronado y de Cáqueza-Cund. por el señor cura párroco.

 

Había aprendido en la reunión de Medellín y en el trabajo que se venía haciendo, que el objetivo era dar a conocer y vivir Vaticano II. Sin embargo, se sentía el bloqueo a dicho trabajo, lo sintieron y vivieron en carne propia, muchas misioneras y misioneros, como las Usemi, quienes trabajaban en la Sierra Nevada de Santa Marta con los indígenas Arahuacos y Koguis. Ellas fueron llamadas por Mons. Roy Villalba, obispo de Valledupar, para decirles que el cardenal le había dado orden de que las sacara de ahí. Él les comparte su inquietud: “Soy español, conozco el trabajo que ustedes hacen, cómo las voy a sacar de su propia tierra, sigan trabajando, hagan de cuenta que ustedes no saben nada…”

 

Estas fueron algunas de las consecuencias de vivir el Evangelio aplicando Vaticano II y Medellín.

 

Para el laicado en general y de manera especial para nosotras las mujeres, Vaticano II no se ha aplicado ni cumplido aquella recomendación que a la letra dice: “Sin embargo, toda forma de discriminación de los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social, debe ser vencida y eliminada por ser contraria al plan divino” (GS29).

 

Igualmente sucede con: (LG34) “Dado que Cristo Jesús, supremo Sacerdote, quiere su testimonio por medio de los laicos, los vivifica con su Espíritu y los impulsa sin cesar a toda obra buena y perfecta. Pues a quienes asocia íntimamente a su vida y a su misión, también les hace participes de su oficio sacerdotal con el fin de que ejerzan el culto espiritual para gloria de Dios y salvación de los hombres. Por lo cual los laicos, en cuanto consagrados a Cristo y ungidos por el Espíritu Santo, son admirablemente llamados y dotados, para que en ellos se produzcan siempre los más ubérrimos frutos del Espíritu”.

 

¿Qué me significa vivir esta conmemoración de los 50 Años de Medellín?

 

La experiencia vivida hace 50 años de Medellín, me hace vibrar. Las dificultades, persecución, represiones, juzgamientos y condenas, me han hecho elevar el espíritu, dándome energía y coraje, para liberarme y liberar a los oprimidos, rechazados, marginados, despreciados, señalados, anunciando el Evangelio digna y honestamente.

 

La reunión de Medellín no ha terminado, se siguen desarrollando proyectos apoyados, en la T. de la L., prueba de ello es la gran gama de teologías que se abren cual abanico: Teología India, Teología Negra, Teología de la Mujer, Teología de la Tierra, Teología Urbana y otras más. Teologías que brotan y viven en el pueblo, es desde ahí en cada una de ellas el aporte que hace el pueblo de Dios que en él se manifiesta. La opción preferencial por los pobres, va más allá de ser una opción, aquí no es, que lo tomas o lo dejas, si quieres, es un deber, una obligación, un compromiso radical, a vivir el Bautismo, que nos impulsa a vivir el seguimiento a Cristo desde su Evangelio.

 

Se potencian las Comunidades Eclesiales de Base, las siento, las vivo, están presentes, no podemos negarlas. A través de los laicos, la Iglesia se hace cada vez más visible y potente, sin clericalismos, puedo sentir en ellas, el aroma suave y fresco de una Iglesia en primavera.

 

*Presbítera católica romana.

 

ATARRAYANDO EL OLVIDO

 

Oscar Quinto

 

El negro cogió su canoa
y metió su canalete al agua
y se fue con el río
para ver si en algún recodo podía atarrayar el olvido.

 

La nostalgia se enganchó en su anzuelo
y en su katanga cayeron mil lágrimas
pues se marchaba, llevando consigo
como único equipaje su desesperanza.

 

Miró al horizonte buscando en el mangle
encontrar a su dolor remanso,
pero su mirada se clavó como ancla
en aquel paisaje donde había un sol ya en ocaso.

 

Ya no habían esteros….
ya no había vida en los raiceros…
el verdor del campo se había fundido con el azul del cielo
y como un pintura fueron borrados cual si fueran manchas.

 

Todo fue arrasado, y el negro lloraba,
pues sabía que en cada canaletazo
iba dejando trozos de su vida.

 

Su trasmallo se rompió una tarde
cansado de atrapar recuerdos de tantas masacres!!!
...cuerpos mutilados por el poderío de una cruel violencia
cuyo rostro, para él, siempre fue desconocido…
Aquel paraíso que fuera su tierra se había extinguido.

 

Y ahora…


Y AHORA!:

 

EL AGUA ESTÁ IMPURA,
SE ENROJECIÓ EL VERDE,
SIEMBRAS DE AMARGURAS,
COSECHAS DE MUERTE…
SE ACABÓ LA CAÑA, SE PUDRIÓ EL TRAPICHE
YA NO HAY CAIMITO, CALABAZO, PLÁTANO, PESCAO, PIANGUA, PEPEPÁN NI VICHE!!!
YA NO SE OYEN RISAS, SÓLO SE OYEN LLANTOS
CALLÓ LA MARIMBA, CESARON LOS CANTOS,
SE HUNDIÓ LA BALSADA, SE AHOGARON LOS SANTOS,
SE QUEMÓ LA CASA Y HOY REINA EL ESPANTO!!!!!

 

….Y el Negro


el Negro cogió su canoa
y metió su canalete al agua
y se fué con el río
para ver si en algún recodo podía atarrayar el olvido.

Su pie tocó un día playas extranjeras
a su canoa y canalete despidió en la arena
y emprendió su camino hacia un camino incierto
sin su río, sin su tierra, sin su mar y sin sus sueños.

Él, seguirá viviendo...él seguirá luchando
llevando en el pecho una loza fría sobre su corazón muerto.

El Negro cogió su canoa y metió su canalete al agua
y se fue…..se ha ido con el río.

Anda desesperadamente buscando el olvido,
olvido que jamás se alcanza, cuando lo que se ha perdido,
cuando lo que se nos ha arrebatado ha sido….


…EL ALMA!!!