Articulos de la semana

Articulos de la semana (161)

Miércoles, 27 Enero 2016 11:41

Índice

Escrito por

Cambiar el mundo desde arriba

Límites del progresismo

 


 

Debates sobre el progresismo del siglo XXI

 

Una nueva burguesía ligada al Estado

 

I.­ Los gestores/administradores. ¿Una nueva burguesía?

 

II.­ Elites o nuevas clases dominantes en los procesos de cambio

 

III.­ Nuevas elites bajo el progresismo

 

IV.­ Fin de ciclo: desigualdad y represión para sostener los privilegios

 

a­ La persistencia de la desigualdad
b­ Las políticas sociales al servicio del capital financiero
c­ Más represión para sostener los privilegios

 

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Cuba insólita, entre la sazón y la desazón

Antes de empezar

 

Fueron dos meses intensos recorriendo la isla, de punta a punta, en bicicleta, en guagua, en máquina, en camión, en cualquier medio que nos embarcara en este viaje. Más allá de las convencionales rutas turísticas, la idea era poder "vivir" como lo hacen los cubanos, comer donde ellos comen, quedarnos en sus casas, conversar con la gente, en fin adentrarse en la realidad cubana.


Evidentemente dos meses son insuficientes para pretender conocer un país y su gente; no aspiro hacer una investigación a profundidad sobre la vida en Cuba, pero sí dar un testimonio de lo vivido durante este tiempo en esta controvertida isla.


Mi inquietud política, además del gusto por las artes y la música de la isla, han sido algunas de las causas que nos han impulsado a realizar el viaje. Respecto a la política, no es suficiente con todo lo (bueno y malo) que se dice de Cuba, había que atestiguarlo con los propios ojos.

El recorrido lo realizamos, quien les escribe y Ana. Por su parte, no fue un viaje improvisado, con antelación premeditamos las rutas, consultamos con cubanos y gente que ha viajado a la isla, nos instruimos y divertimos previamente con libros y películas, nos sudamos y soñamos el viaje.


La crónica narra el grueso de lo vivido (aventuras y desventuras) de manera cronológica y entre tanto y tanto hay algunas reflexiones que fuimos destilando a lo largo del viaje y que ahora después del recorrido, logro plasmar, espero de manera amena y nutritiva, en este escrito y registro fotográfico (1) para ustedes las queridas y queridos lectores.

 

 Luis 



El viaje

 

La llegada a Cuba no fue para nada amable. Luego de un largo viaje, desde Bogotá con escala en EL Salvador, arribamos al aeropuerto José Martí de la Habana. Ya en inmigración una guardia nos hizo a parte del resto de los viajeros, y nos retuvieron más de una hora, querían saber todo acerca de nosotros, nos preguntaron incluso que si teníamos intenciones de "intercambiar opiniones con la gente".


Creo que esto tuvo que ver con la llegada del papa Francisco a la isla, y quizá el hecho que les haya dicho que trabajo en un periódico. Justo ese día el papa iba a dar un discurso en el la Plaza de la Revolución de la Habana y pensaron que íbamos a cubrir el evento. Al fin nos dejaron seguir, pero la guardia no se despegó de nosotros ni un instante. Nos escanearon las maletas más de cuatro veces, con la supervisión de ella. Menos mal ya estábamos advertidos: "la seguridad cubana es una de las mas rigurosas en el mundo".


Finalmente logramos salir del aeropuerto y nos pusimos en la labor de armar las bicicletas (traíamos unas bicicletas desde Colombia para hacer parte del recorrido), por desgracia una de ellas tenia la cadena enredada. Viendo la dificultad en que nos encontrábamos unos taxistas que estaban cerca de nosotros nos echaron una mano. De un momento a otro, nos encontramos en medio de un corrillo de personas opinando de cómo debía ser desenredarse la cadena de la bicicleta. Fue algo particular y alentador, era la solidaridad del cubano, así imaginaba que iba ser toda la isla. Al fin uno de los que estaba allí logro enderezar la cadena y pudimos partir felizmente para el Habana.


Esa semana caminamos gran parte de la Habana. Realmente es una hermosa ciudad, es lo más cercano de poder viajar en el tiempo. Las construcciones son antiquísimas, los carros americanos y rusos en su mayoría son entre los años 60s y 80s, la gente anda sin apuros, no hay caos vehicular como en el resto de urbes latinas. De noche es una ciudad romántica, de tonos cálidos, bohemia y misteriosa. La gente tiene el don de la alegría.

 

 *Carros antiguos norteamericanos por el malecón de la Habana

 

*Carro ruso por el malecón *pescadores y músicos en el malecón

 

*Pescadores en el malecón


El viajar como turista tiene sus consecuencias. Muchos cubanos andan buscando hacerse un peso de más y el turista significa una gran oportunidad, por lo que van a querer sacarle hasta el raspao. Es así como, a modo de comparación, lo que gana un "chofer" al hacer un recorrido turístico en carro por la Habana vieja, equivale a un salario mensual de un trabajador del Estado. Cuba tiene el privilegio (hay que decirlo así) de ser un país donde la gente no se muere de hambre, ni en la puerta de un hospital, para el cubano la vida esta por encima de todo. Esto indiscutiblemente es un tesoro invaluable del modelo cubano. Sin embargo, a pesar de esto la economía cubana está en crisis, bien sea por el bloqueo o por negligencia del Estado o ambas, lo cierto es que la gente esta pasando necesidades y se la tienen que rebuscar. Así que pasearse por la Habana vieja, en pantaloneta, chanclas y cámara terciada puede ser una experiencia agobiante, porque te van a querer vender hasta lo que no existe.


Los primeros días nos quedamos en una casa de renta cerca de la Plaza de la Revolución, luego nos movimos al centro de la ciudad a la casa de una amiga de un amigo cubano, traíamos un encargo para ella y la mamá del amigo, algo de plata, ropa y dulces colombianos. Estábamos ahora de ilegales, pues no es lícito quedarse en casas que no esté destinada a alojar gente, ósea que no paguen impuestos para tal fin, por lo que corríamos el riesgo de ser multados tanto la amiga como nosotros. La casa de la amiga era muy humilde, en un principio fue una cuarto de 10x10 metros, con su cocineta, lavadero, baño y un sofá-cama. Con el tiempo, gracias a que la construcción era alta y lo permitía, construyo un segundo piso donde ahora esta su habitación y un baño más amplio. La amiga trabajó como maestra y directora de un programa de Radio de la revolución. "Toda la vida entregada por la causa", y ahora, en la propia voz de ella, no tiene ni para darse un gustico. Nos decía "yo quiero viajar como lo hacen ustedes, quiero conocer otros lugares antes de que el cuerpo me lo impida". Lo que recibe de pensión no le alcanza ni pal' tinto, ni mucho menos para salir del país.


Aquí las personas que tienen mejores condiciones de vida es por que: 1. Tienen familia en el extranjero que les manda su ración, 2. Tiene un buen negocio bajo cuerda o 3. Pertenece a la elite cubana. Aquella mujer, valiente por naturaleza, está llena de esperanzas en que la economía mejore y que se le pueda retribuir, como debe ser, su aporte al Estado. Mientras tanto tiene unos proyectos en remojo por si la cosa no mejora.

 

* * *

 

De casa de la amiga empezamos nuestro recorrido en bicicleta. Salimos de la Habana rumbo al este, por la costa norte. No somos muy experimentados en esto de andar en bicicleta, así que hicimos tramos cortos, treinta a cuarenta kilómetros al día; otro factor a considerar es que el sol de medio día tuesta lo que no esté bajo sombra, por tanto procuramos siempre salir bien tempranito.


De este modo empezamos el recorrido pasando por Guanabo, una de las playas más cercana a la Habana; tranquilo como todo pueblo, la gente amable y dilegente, las playas hermosas; esa noche nos quedamos en una casa a dos cuadras del mar. Al día siguiente salimos rumbo a Playa Jibacoa, pero no todo salió como pensábamos, ¡por fortuna!


Luego de pedalear toda la mañana y con el sol sobre nosotros, nos encontramos con que lo único que había para pasar la noche eran unos complejos turísticos o campismos, como le llaman allá, el problema es que en estos campismos no pueden alojarse extranjeros, y por más que insistimos no nos dejaron. Ya empezaba a anochecer y no teníamos mas opción que quedarnos en la playa, cuando apareció un personaje que le llaman Pinocho. Nos ofreció quedarnos en su casa y brindarnos comida. Pinocho vive con la mujer y su hija en una finca cerca de la playa. Además de trabajar en la finca, Pinocho vende pizzas en la playa. La mujer trabaja en la casa y todos los días lleva a su hija a la escuela que queda en el pueblo más cercano. Aquello fue lo más parecido a estar en un bohío guajiro, aquel que tanto le cantan en el son montuno. Esa noche tuvimos la "fortuna" de comer carne de res.


El tema de la comida en la isla es paradójico. Está rodeada de mar y no se come casi pescado (3), la de res tiene alto costo y el pollo escasea. Lo único que abunda es el cerdo. Así que poder comer res en una casa es un privilegio que pocos se dan. En una película cubana (4), parodiando un poco esta situación, muestran como al padre, en la historia, al celebrarle su cumpleaños le dan tamaña porción de res con papas fritas que hacía rato no probaba, y es tanta la emoción que siente el pobre viejo, que al ver tremendo plato ¡se infarta!


Este acontecimiento, llevado al extremo de forma satírica, no es pura casualidad. Como dicen los mismo cubanos, al referirse a hechos como este: "nosotros nos gozamos hasta los propios problemas, de lo contrario estaríamos todos locos".


Al día siguiente seguimos rumbo Matanzas donde pasamos un par de días. Conocimos la ciudad y los alrededores. De aquí echamos un aventón en bus, por cierto muy sufrido, hasta Playa Larga en la Cienaga de Zapata. Resulta que los extranjeros, para sorpresa nuestra, no pueden tomar los buses estatales y solo deben tomar los que están destinados a turismo; el problema es que no habían de estos para el lugar donde íbamos; así que la única alternativa era pagar un carro particular -muy costoso- y no teníamos presupuesto.


El caso fue que toda la mañana estuvimos bregando a montarnos en un bus y no nos llevaban por que les daba miedo, decían ellos, que los multaban. Finalmente ya como a eso de las dos de la tarde un conductor se apiado de nosotros y nos "coló" en un bus, le dimos algo de más dinero por las ciclas y pudimos partir.


Cuba es un país que se quedo en el tiempo, aquí todo marcha a una velocidad pausada, es como estar en cámara lenta. El cubano no tiene prisas ni esos afanes que nos carcomen en las grandes ciudades, por tanto, el que llega se habitúa a este nuevo ritmo. Aquí es normal pasarse una mañana haciendo filas, recogiendo un encargo, sacando un papel, comprando el pan, consiguiendo una cinta, esperando un bus, cualquier vuelta es toda un odisea.


Eso que llamamos "eficiencia y practicidad" por allá parece no haber llegado. Tanto es así que incluso, en la mayoría de tiendas y mercados aun facturan y hacen las cuentas a puño y letra. Esto visto desde nuestras sociedades "modernas" podría resultar "aterrador", pero a diferencia de lo que podría pensarse, además de ser un tema romántico (por aquello de que los trabajos manuales están en vía de extinción, por una u otra razón) la gente todavía no depende de la tecnología para subsistir.

 

*Trayecto entre Guanabo y Jibacoa

*Playas cercanas a Matanzas

*Atardecer en Guanabo - *Cuevas de Neptuno, Matanzas


* * *


De Playa Larga llegamos hasta Cienfuegos, nos gastamos más de una semana, fue el trayecto más bonito y difícil que hicimos en bicicleta. Esta región del sur de la provincia de Matanzas, que comprende la Cienaga de Zapata y Bahia Cochinos, está marcada por su historia reciente. Aquí se libro un batalla en 1961, dos años después de la revolución, contra un intento de invasión por parte de exiliados cubanos y con el apoyo de Estados Unidos, "la contraofensiva cubana logro neutralizar y vencer en 72 horas el intento de apropiación".


Pasados más de cincuenta años, aun toda esta región esta llena de vallas alusivas al triunfo de la batalla, así mismo cuenta con dos grandes museos en Playa Larga y Playa Girón, cabeceras provinciales más importantes.


De Playa Larga seguimos hasta Playa Girón; lejos de aquel momento histórico, hoy en día se respira paz y tranquilidad. Es una hermosa zona costera de playas extraordinarias, cual acuarios marinos, invadida de mangle y una rica fauna silvestre. Aquí sí se come pescado y mariscos por montones, la gente vive mejor que en cualquier otra parte.

 

*Trayecto entre Playa Larga y Playa Girón - *Casa donde nos quedamos en Playa Girón

 

De Playa Girón llegamos a Guassasa, un pequeño poblado de pescadores que ni figura en el mapa. Recién llegamos, unos pescadores traían un enorme pez en una carreta (me recordó mucho a Hemingway, con su novela El viejo y el mar). El pez lo llevaban a una casa a pesarlo, era enorme, su boca era del tamaño de mi cabeza y era casi tan alto como yo.


Todo iba muy bien, hasta que alguien le dio por apostar cuanto pesaba el animal, y aquí se armo la trifulca. El hombre decía, juraba, que no pesaba más de 100 libras, otros aseguraban que sí pesaba más. La cosa se iba calentando hasta que por fin alguien trajo una báscula y con gran esfuerzo tres hombres lograron colgar el pez de la báscula a una rama de un árbol. No fue poca la sorpresa y la algarabía que se armo al ver que éste pesaba más de cien libras. Pero aquel hombre, quien hizo la apuesta, no tuvo con esas y fue saliendo con que el decía que pesaba menos de 100 libras pero sin tripas! Y hay sí que se armo la gorda!


A fin de cuentas, hasta el día que nos fuimos, éste fue el acontecimiento más importante del pueblo por esos días. Todo el mundo tenía que ver con lo ocurrido. Nos enteramos, por una y otra boca, de las aventuras y desventuras (sobre todo desventuras) de aquel hombre (el apostador) y sus ímpetus de ser el mejor pescador de la región.


Pero no todo fue un relajo, Ana agarro una tos por esos días y fue necesario ir donde el médico. A estas zonas tan aisladas son pocos los médicos que llegan y el que había era un recién graduado de medicina (5). El trato con el médico nos sorprendió, lejos de una cita médica tradicional en donde el médico tras su pantalla parece más bien haciendo una encuesta que tratando a una persona, aquello parecía un encuentro-sin dejar de ser profesional-entre dos amigos.


El ser médico en Cuba no le hace un ser superior al resto de la gente (6). Es tan así que fácilmente puede ver uno en cualquier calle, en una partida de dominó, a un médico especialista, un albañil y un chofer jugando tranquilamente. Este acontecimiento, por simple que parezca, en mi opinión es otro de los valores indiscutibles que ha logrado el modelo cubano.


La otra novedad para nada alentadora, por el contrario desesperante, fue que por aquellos días llego una plaga de zancudos a la región. Literalmente una nube. No había parte del cuerpo descubierta que se salvara de la voracidad de estos bichos. Ni hablar de usar repelente, estos bichos picaban incluso sobre la ropa.


Tal fue la situación que, sumado esto a la tos de Ana, nos obligó a acelerar el paso. Así que apuramos las ciclas y llegamos cerca de Cienfuegos. Este trayecto a pesar de la plaga, fue realmente hermoso; el camino (no carretera) era a través de manglares que por su altura y densidad formaban una especie de túnel natural. Esto nos protegía del sol y el calor. Por ser zona de ciénaga, había cantidad y variedad de cangrejos de todos los tamaños y colores, que era necesario esquivar constantemente para no pisarlos. Del camino principal salían otros caminos que conducían al mar, único refugio libre de zancudos, donde aprovechamos a refrescarnos. Las playas son bordeadas por una roca que le llaman "diente de perro", que alguna vez fueron corales; el mar es de un azul turquesa transparente, que a medida que se aleja de la playa se pone más intenso. Es un lugar perfecto para caretiar. Estas playas son frecuentadas por los pescadores, quienes van equipados de arpón y careta. La pesca gracias a que sigue siendo controlada abunda, siempre hay algo que pescar.

 

 

*Trayecto entre Guassasa y Cien fuegos

*Pobladores de Guassasa


A eso de las tres de la tarde salimos a una carretera. El saldo fue de dos pinchadas Ana, tres yo, ningún cangrejo estripado, por lo menos 100 picaduras de zancudo cada uno, un cansancio el berraco y nada de agua.


Cerca de donde estábamos se veía la enorme cúpula de lo que fue una planta nuclear, esto era más una imagen surrealista, que cualquier otra cosa, semejante construcción abandonada en aquel paraje tan inhóspito! Allí aprovechamos y pedimos agua a un guardia que había en la portería. Finalmente llegamos a un pequeño puerto donde se tomaba una embarcación que cruzaba al otro lado de la bahía de Cienfuegos. Cerca del puerto encontramos como caído del cielo, un muy buen lugar para quedarnos. Justo y merecido descanso después de tremenda jornada.

*De lo que fue la planta nuclear


* * *


En Cienfuegos permanecimos una semana, mientras Ana se recuperaba. La ciudad es encantadora, entre todas las que conocimos esta fue una de la favoritas. Tiene calles amplias, dos importantes pasajes peatonales, en uno de ellos hay una escultura del famoso cantante y compositor Benny Moré. Además, tiene el malecón que bordea parte de la bahía y un amplio y tranquilo parque principal, José Martí, el cual cuenta con un imponente y conocido teatro: el Teatro Terry. No en vano, es conocida esta ciudad, como "la perla del sur".

 

 

 

*Observando el atardecer en el muelle - *Las chismosas, cocinando el chisme

*El muelle y el malecón

 


De allí nos dirigimos más al interior, a Santa Clara, una ciudad tranquila, de tono campesino. En esta urbe se libró la Batalla de Santa Clara, un decisivo triunfo en tiempos de la revolución, en donde unas tropas rebeldes comandadas por el Che, descarrilaron un tren que iba cargado de armas, según cuentan eran sólo 18 revolucionarios con fusiles y bombas caseras contra 200 soldados que llevaba el tren, armados hasta los dientes.


En homenaje a este hecho hay una especie de museo donde están los vagones volcados del tren. Adicional a esto esta el famoso mausoleo del Che, en la Plaza de la Revolución homónima. Lo que mucha gente desconoce es que frente a la sede del Partido Comunista Cubano hay otra escultura del Che a escala humana, por cierto, mucho más natural y cercana que aquella donde parece estar codeándose con los dioses.

 

 

Por esas casualidades de la vida, caminando la ciudad nos encontramos con una directora de teatro y actriz, Roxana de Pineda, con quien habíamos publicado un video en Bogotá, a propósito de su más reciente obra de teatro (7). Nos contó que ese mismo día se inauguraba el Festival de Teatro de Santa Clara. Por su parte, nos sorprendió sobremanera dos cosas respecto al festival. 1. la gran calidad de las obras de teatro y 2. su poca asistencia. Roxana nos contaba que la cultura en general, y sobretodo el teatro, esta pasando por un momento difícil, que los jóvenes andan pensando en otras cosas, y van por caminos diferentes a las artes; por lo tanto, el reto que tiene los promotores del arte y artistas es grande.


Cuba es un país que le apostó a la cultura y al arte, hay cantidad de programación cultural en todas las provincias: Teatro, exposiciones de artes plásticas, cine, ballet, música, entre otros. El acceso es para toda la gente, los precios de las entradas si no son gratis, son casi regalados (8). Por su parte, los artistas en Cuba tienen la ventaja de poder seguir su vocación sin mayores inconvenientes; El Estado es quien paga a los artistas para que se dediquen a sus trabajos y los divulguen. Desafortunadamente, como ya lo he comentado, la economía esta en crisis, los resultados son salarios son muy bajos (20 a 25 dólares al mes (9)), sin embargo, hay que tener en cuenta que al cubano el Estado le provee las condiciones básicas para subsistir: Vivienda, salud, educación y alimentación. Lo que significa que un artista puede "dedicar su vida sistemáticamente a las artes". En el resto de países latinoamericanos, ser artista es más un acto de valentía que cualquier otra cosa, en muchos casos se estudia más por necesidad que por vocación.


* * *


De Cien Fuegos seguimos hasta Trinidad, fue el último trayecto que recorrimos en bicicleta. El tiempo que nos hizo fue inmejorable, estaba nublado y fresco; la carretera, en gran parte de su trayecto, bordea el mar. La primera noche acampamos en una playa donde desemboca un río. Era un lugar paradisiaco con la bondad de tener las dos aguas, dulce y salada. Esa noche soñamos cosas muy extrañas... Coincidimos en que ese lugar tuvo que ser sagrado o algo parecido.

 

 

Al día siguiente llegamos a Trinidad. Una de las ciudades más antiguas de Cuba. Fue fundada hace 500 años por la corona española. Hoy día es una de la ciudades más turísticas que tiene la isla. Conserva muy bien su centro histórico, las calles son empedradas y la arquitectura colonial. Tuvimos la suerte de quedarnos en una casona antigua muy bien conservada, que perteneció a un médico español hace más de doscientos años. La habitación tenía una enorme terraza donde se divisaba todo el pueblo. Allí nos dedicamos a la buena vida, leímos bastante, tomamos ron y fumamos tabaco.

 

 

 

Continuando el viaje de Trinidad seguimos a Sancti Espíritu, capital de la provincia homónima. Aquí dejamos parte de nuestro equipaje y las bicicletas, y emprendimos, lo que pudiera llamarse la odisea cubana del transporte.


El transportarse en Cuba es difícil, y más si no eres cubano. Con pocas excepciones, siempre van a querer cobrarte el transporte por encima de lo que cuesta. Pero para todo hay trucos, así que aprendimos a hacernos pasar por cubanos. Claro, desde que no habláramos!. Así fue que siempre tomamos el transporte no en las terminales (pues no nos dejaban tomar transporte desde allí), sino en las afueras de las ciudades o en puntos donde se concentran transportadores particulares. De este modo montamos en todos los tipos de transporte existentes en la isla: guagua (bus), maquina (Carros norteamericanos antiguos), volqueta, campero, camión, barco, motocicleta, bicitaxi, y otros menos en tren, y la razón fue por que el día que lo íbamos a tomar no llegó.


El cubano es por naturaleza creativo -creo que la necesidad inspira la recursividad- las deficiencias del Estado en transporte, las suplen ingeniosamente los trasportadores particulares. Sin embargo por recursivas y creativas que sean los inventos en adaptar camionetas, volquetas y camiones para transporte de pasajeros, se viaja en condiciones muy precarias. Para uno que esta de paso resulta sin inconveniente, pero imaginar a una persona mayor que tenga que movilizarse seguidamente en estos medios es un sacrificio.

 

Cuba es un pueblo orgullos de su historia rebelde, tanto que el país y los medios están llenos de mensajes en vallas, programas, afiches, murales, etc. alusivos a la revolución, a ser un pueblo rebelde. Y la gente poco o nada hace para reclamar sus derechos como ciudadanos. "Entre amigos hacen y deshacen, más a la hora de párasele al estado, nadie pone la cara" nos comentaba alguien en un pueblo en Granma. Patria y Libertad es el emblema actual cubano (10), puede que patria si, ¿pero libertad?. Cuba es un país que sobreprotege los intereses del "Estado", el cual para muchos casos representa no a la población cubana sino a los altos funcionarios. Mientras esto no cambie Cuba no puede hablar de libertad. "Ahora con Raúl se han abierto más las cosas, Fidel cometió muchos errores..." nos comentaba, sin dejar de sonreír, un señor mayor que se autoproclama fidelista.


De alguna manera hemos sido testigos de estos cambios por medio del cine y el teatro. Muchas de las obras presenciadas hacen profundas críticas al Estado en temas como la diversidad sexual, el machismo, la incomunicación, el régimen militar, la burocracia, la económica, y el que no puede faltar, el sacrificio de ganado (11).

 

Considero loable el momento histórico de la revolución y comprendo su preocupación de mantener el control, no debió (o debe) ser nada fácil, pero existe una realidad latente, que pulula por todas las calles y eso no se puede evitar, el gobierno cubano no puede tapar el sol con un dedo. Como dijo el Papa Francisco en su discurso de la Habana, es el pueblo cubano el garante de que los cambios que se están generando en la isla (12) lleguen a buen término.


* * *


De Sancti Espíritus seguimos a Morón, pasando por Ciego de Ávila. Allí decidimos visitar Cayo Coco, uno de los más famosos cayos que tiene Cuba. Este está unido a la isla a través de una carretera que construyeron sobre el mar de aproximadamente 25 km de extensión. El tramo es todo recto y atraviesa un manglar donde se pueden ver manadas de flamencos rosados buscando alimento en el fondo lodoso de la Ciénaga.


La playa a la que llegamos es la típica que aparece en las revistas de turismo, "la perfecta playa tropical": de arena blanca, mar azul transparente, palmeras y una pareja de jóvenes de piel blanca y ojos azules, riéndose y tomando piña colada en un coco. Aquí solo llegan turistas, los únicos cubanos que van al cayo son los que trabajan en los hoteles 5 estrellas al servicio del turismo. Esta es la otra Cuba, la que vende el turismo, la Cuba abundante, de comida internacional, lobbies y botones, de piscinas, caipiriñas y daiquiris, de ron Habana y tabaco Cohiba, la Cuba negada para los cubanos.


Esa misma tarde nos volvimos para Morón, íbamos siguiendo el sol que se perdía tras las montañas, fundiéndose en un mar de colores rojizos, violetas, verdes y naranjas, esto era un espectáculo. Llegamos en la noche y al día siguiente seguimos para Camaguey, una de nuestras ciudades favoritas.

 

 

Camagüey es una ciudad extraordinaria; a diferencia del resto de ciudades de calles trazadas como cuadriculas, esta es como un laberinto, llena de callejones estrechos y curvos, que conducen a parques insospechados.


Camagüey fue cuna del gran poeta Nicolás Guillén, quien entre tanto, reivindica la cultura afro dentro del mundo cubano a través de sus escritos. Su casa ya abandonada está sostenida con grandes vigas de madera, en una lucha contra el tiempo y el olvido.


La vida cultural allí se siente, hay una calle dedicada al cine, con varios teatros, videotecas y restaurantes temáticos. También esta una de las más importantes compañías de ballet nacional, el Ballet de Camagüey. Allí en la centro histórico, en la Casa de la Cultura, tuvimos la fortuna de presenciar una de las mejores obras que vimos en el viaje. Era una obra de danza, coros y orquesta en vivo; los artistas haciendo un recorrido a través de la historia, fusionaban el flamenco con los ritmos rituales africanos, reafirmando la riqueza de sus culturas maternas, en un trabajo por lograr la identidad, el respeto e igualdad de los cubanos. La presentación tuvo lugar en el patio de una gran casona antigua, y desafortunadamente fue interrumpida por la lluvia. Estuvimos buscando al director para conseguir algo de la música, más no pudimos encontrarnos.

 

 

 

De Camagüey logramos un aventón hasta Bayamo, capital de la provincia de Granma. A medida que más nos movíamos al oriente la gente parece ser más querida. Esta ciudad es pequeña y muy tranquila. Todo es más económico aquí. Los restaurantes, "paladares" y tiendas son en moneda nacional. El turismo no se siente, por lo que se puede vivir más naturalmente con los cubanos y cubanas. Bayamo fue incendiada en 1869 por sus propios habitantes ante la invasión de los españoles cuando se libraban las primeras guerras de liberación, la ciudad fue destruida casi en su totalidad y reconstruida hacia finales del siglo XIX y principios de XX, por lo que no conserva parte de la arquitectura colonial de aquella época. En la historia más reciente, gracias a la cercanía con la Sierra Maestra jugó un papel decisorio en el proceso de la revolución.

 

*Iglesia en el parque Carlos Manuel de Céspedes
*Antiguo cementerio, fue una de las pocas construcciones que sobrevivieron de los incendios


Aprovechando la cercanía con la Sierra Maestra, decidimos conocerla. De Bayamo había que llegar a Bartolomé Masó y de aquí ascender hasta un pequeño poblado que se llama Santo Domingo. Lo difícil fue este último trayecto. El transporte es irregular. Hay una ruta que sale un día por semana y estaba programada para el día siguiente, la otra alternativa que nos quedaba era esperarse en la carretera que un carro nos subiera. Estuvimos más de cuatro horas a la espera, hasta que finalmente pasó una volqueta que nos transportó, junto con otras personas. La distancia no era mucha, 18 km aproximados, pero el recorrido fue el más lento que hicimos en todo nuestro viaje, duró por lo menos dos horas. Por ser tan pocos los carros que subían, este iba con recados, mandados, carga, mucha gente y un marrano abordo.


Se detenía en cuanto rancho había, descargaba y cargaba cosas, hacían visita, cuadraban esto y aquello. Con todo y esto, fue interesante poder ver de cerca la vida de la gente en estas zonas de montaña y observar, el cuidado ambiental de la serranía. Esta zona hace parte de una reserva ambiental, por lo que no hay explotación del ecosistema. Y quienes habitan la montaña son protectores del medio ambiente.


Finalmente arriba en la sierra fue algo decepcionante. Con lo que nos cobraban por el ingreso al parque y la subida a la Comandancia (13), pagábamos una semana de hospedaje. Como nos decía, muy convencida, la señora de la casa donde nos quedamos: "Es que hay lugares que no son para todo el mundo (Quería decir: para los propios cubanos y viajeros chichipatos como nosotros)". Al día siguiente nos bajamos a primera hora.

 

Además, se deja ver que muchos cubanos jóvenes están convencidos de que son pobres y que fuera de la isla todo el mundo esta forrado en plata. Fue así que nos sorprendió un niño pidiéndonos plata en una calle de Santiago, decía: "Dame un dólar porque tu eres rico y yo soy pobre". Supongo que esto se debe a la idea, mal entendida, que al pobre por ser pobre se le debe dar todo, incapacitándolo para trabajar. Esta que ha sido punta de lanza en muchas campañas políticas "populistas" y que hoy por hoy se han convertido en un problema, dista mucho de los principios del socialismo, donde el trabajo, como bien dicen, dignifica al ser humano y lo convierte en un ser productivo para la sociedad.


Por otro lado, las juventudes tienen un imaginario de que el capitalismo les va traer mejor vida. Además, ya se perdieron las convicciones de antes y no quieren vincularse con el Estado. "Es que esto ya no es como antes que la gente trabajaba por el bien común, comprometida con un ideal", nos decía una señora mientras esperábamos un bus, "hoy en día la gente hace como que trabaja y el Estado hace como que le paga". Los jóvenes, más que trabajar por un ideal, quieren mejorar sus condiciones económicas, así sea bajo el "yugo capitalista".


Cuba es un país que trae muchos turistas interesados en conocer al "ultimo dinosaurio", o bien como dicen ellos mismos "la manzana prohibida", y más ahora que está adportas, según creen muchas personas, de convertirse en otro país capitalista. Por su parte, hay opiniones encontradas respecto a las conversaciones con Estados Unidos; los mayores por lo general miran esto con recelo y los jóvenes lo ven como algo positivo.


La juventud cubana, según lo que percibimos, tienen muchas expectativas con la apertura económica y quizá tengan una mirada muy romántica (ingenua) del capitalismo. Y bien es cierto que el capitalismo no es una perita en dulce, y seguramente muchos de los privilegios con los que cuentan los cubanos van a peligrar. Como dice el refrán: nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde. En el sentir de los mayores hay una clara añoranza del pasado, de los años 70s, de los tiempos de bonanzas, "eso era otra cosa, nada se parece a lo que es ahora. La actitud de la gente era diferente, la economía (gracias al apoyo de Rusia) era prospera, la gente vivía muy bien. (...)podíamos viajar en el carro a visitar a nuestra familia en otra provincia", nos narraba un médico que trabaja, además de su profesión, como guía turístico y vendedor de libros especializados en medicina, "yo esperaría que con las relaciones con Estados Unidos podamos volver a como se vivía en aquellos tiempos, claro, con los avances que se han logrado hasta el momento".


* * *

 

De la sierra partimos para Playa Las Coloradas, justo a la entrada del Parque Natural Desembarco del Granma. Llegar allí fue toda una hazaña. Como no había transporte directo, utilizamos cinco tipos de carros distintos, finalmente pudimos llegar en las horas de la tarde. Pero todo no fue difícil, porque por fortuna encontramos un personaje que nos alquiló una bella casa frente al mar. Aquí nos dedicamos a leer y a caminar por los manglares.

 

 

*Vista de la casa por el patio trasero

*Manglares - *Casa


De Playa Las Coloradas seguimos para Cabo Cruz, un pequeño y hermoso pueblo costero, ubicado en el extremo suroccidental de la provincia de Granma. El pueblo en mi opinión es el más bonito que conocimos, tiene una calle principal que bordea el mar, y las casas están de lado y lado. Al final de la carretera, junto a la casa del farero hay un enorme faro. Las playas son especiales para bucear y pescar.


La vida allí es tranquila y la gente vive bien. El único problema es que no teníamos donde quedarnos a pasar la noche, pues no habían casas de arrendamiento en aquel pueblo, y la carpa la habíamos dejado junto con las bicicletas en Sancti Espíritu.


Al respecto, anotamos que en Cuba las leyes son estrictas y a la gente le daba miedo recibir a extranjeros en sus casas (14) por temor a las multas. Es una paradoja que la solidaridad esté restringida en una ley, pues la gente quería colaborarnos pero a la final no se decidían por temor a las represalias. Finalmente optamos por comprarnos una botella de ron, algo de comida e irnos a pasar la noche en un kiosco (o enramada) frente al mar en la playa. Fue una la noche más fantástica de todo el viaje.

 

 

 

* * *

 

Hablando de seguridad, la isla es reconocida por su sistema llamado, la inteligencia cubana. Diversas opiniones afirman, que es una de las mejores del mundo. "es que aquí todo cubano es un policía" nos decía un pescador en un poblado. Él todos los días viajaba al pueblo más próximo por su lancha pesquera (que estaba a nombre de su hermano pues él no tenía permiso para tener lancha (15)) y nos decía que: "antes de que llegara al pueblo a recoger la lancha, los policías ya sabían que yo iba".


En Cuba funcionan un mecanismo de seguridad y control de la sociedad, que en mi opinión, es tan bueno como malo, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), los cuales fueron creados con la revolución y están repartidos en todas las cuadras de todas las ciudades y pueblos, mejor dicho en todo lado!. En teoría es positivo puesto que hay una veeduría ciudadana que permite que los vecinos se cuiden entre ellos mismos, y garanticen el correcto funcionamiento de la ley en todo el país. Pero por la otra cara, es tener una persona al lado de tú casa supervisando lo que haces todos los días. Siempre que las personas hablaban de los CDR, bajaban el tono de la voz, ¡vaya y no se entere el vecino!


La figura del Estado, allí y en todo el mundo, se caracteriza por ser paquidérmico, llega tarde a todo. Así, cuando hay realidades sociales que implican cambios que están por encima de la ley, la gente no puede esperar, en muchos casos, a que el Estado las apruebe; es aquí donde se crean tensiones entre vecinos. El ejemplo son los trabajos de particulares o "cuenta propistas" que anteriormente eran ilegales (y funcionaron mucho tiempo como tales), y que hoy algunos son permitidos, estos son: Hospedajes, restaurantes, algunas tiendas y transporte de particulares. Por consecuencia, en su momento quienes ejercían estos trabajos "ilegales", que era gran parte de la población, entraban en conflicto con los propios vecinos, y por su puesto, con la ley.

 

* * *

 

El 95% de los cubanos y cubanas que conocimos han visto novelas colombianas, sobre todo las narconovelas. Las más famosas son las mexicanas y colombianas. Consiguen las series completas con gente que las piratea. Por esta razón el tema obligado en las conversaciones era acerca del narcotráfico en Colombia, de la seguridad, de las drogas y de la violencia, y por supuesto del El capo Pablo Escobar. Como consecuencia, por causa de estas novelas, el cubano se imagina a Colombia como un país muy inseguro, donde se consume muchas drogas y está lleno de narcotraficantes y putas. El estado cubano por supuesto no transmite estas novelas por la televisión, mientras que en Colombia son transmitidas por los canales más populares (16). No obstante, más allá de lo que dicen los creadores de estas narconovelas, en mi opinión generan más malestar a la sociedad y plata a productoras y canales, que supuesto recuentos históricos: "para que no se vuelva a repetir la historia". Por su parte, también existen buenos referentes, otro personaje común en los temas de conversación es el cantautor cubano Polo Montañez, quien logró gran influencia y cercanía tanto en Colombia como en Cuba. Su accidentada partida dejo de luto ambos países y millones de corazones. Por fortuna y a pesar de su pronta ida, dejó un importante legado musical a la humanidad.


Después de más de un mes de haber recorrido la isla, con sus encuentros y desencuentros, puedo decir que el mayor choque que he tenido en este viaje, y sobre todo con mis convicciones, tiene que ver con el tema de la educación, lo cual me lleva a preguntarme ¿La educación garantiza que un pueblo sea culto?. El sistema cubano se ha preocupado por seguir el legado que José Martí dejó a la sociedad respecto a la educación; allí, prácticamente todo habitante está en la obligación de estudiar, la educación en la isla es un pilar fundamental.


Sin embargo, de acuerdo a lo vivido, nos hemos encontrado a un pueblo (17) inculto, despreocupado del saber, con ambiciones más materiales que por su crecimiento personal y colectivo, igual que en Colombia y por encima de Estados Unidos y de otros países que se auto denominan del "primer mundo" (y que por cierto son los más incultos del mundo). Esto, contrario a lo que pensaba, ha sido mi mayor desencuentro con mis expectativas de viaje. Quizá haya ciertos niveles de calidad en la educación superior, en carreras afines a medicina, farmacéutica, artes, entre otras, pero no se puede hablar de una educación de masas, de un pueblo culto. Quedan por lo tanto, además de un desconcierto, interrogantes: ¿Es acaso el tipo de educación tradicional que está obsoleta?, ¿es un fenómeno global de las juventudes?, ¿es incapacidad de comprender el mundo que nos rodea?, ¿es el capitalismo o el socialismo?


Otro tema que deja mucho que decir es la música tradicional y folclórica. El son cubano, por ejemplo, es un género que no está de luto gracias al valor y perseverancia de unos pocos viejos y jóvenes (sobre todo viejos). La música autóctona cubana está en todas las ciudades pero limitada a los centros culturales, a festivales y restaurantes para turistas. Mientras que el reguetón y la bachata salen hasta por los poros; es la música de moda que está devorando al folclor. Y no es que tenga nada contra estos géneros, pero si creo que de tanto repetir las mismas canciones, además de ser muy monótono, aturde la entendedera y la creatividad. Tres canciones en particular que no dejaron de sonar por lo que quedaron como himnos del viaje: Ay Vamos de J. Balvin, El perdón de Niky Jam y Enrique Iglesias y Rikiti, de varios artistas. No obstante, a pesar de este influjo, Cuba nos ha dejado un legado musical invaluable al mundo entero y especialmente a los países del caribe, que se han nutrido de esto para seguir su tradición y crear sus propios sonidos y ritmos. Agrupaciones como la Sonora Matancera, la Orquesta Aragón, Buena Vista Social Club, músicos como Benny Moré, Celina y Reutilio, Celia Cruz, Daniel Santos, Arsenio Rodríguez, Bebo Valdés, Cachao, Leo Brouwer, Compay Segundo, entre otros muchos grandes, han permeado y nutrido nuestra cultura musical y sobre todo, de alguna manera hacen parte de nuestra cotidianidad.


Por su parte, Cuba es el paraíso de los amantes de la lectura, allí comprar un libro es menos costoso que tomarse una cerveza. En todas las ciudades y pueblos hay bibliotecas y librerías; si la gente no lee, no es por que no haya acceso a los libros o sean costosos. En Colombia por el contrario un libro promedio equivale a un petaco de cervezas (18) o a una garrafa de aguardiente, y entre lo uno y lo otro la gente prefiere (preferimos), parrandearse la platica.


Otro de los baluartes cubanos (de lo que poco se habla), es la solidaridad frente a causas mundiales, como por ejemplo la epidemia del Ébola en África o el trabajo con poblaciones con VIH. Cuba es un país que exporta excelentes médicos, como también arte de muy buena calidad y grandes deportistas. Indudablemente la isla le ha apostado a aspectos que en otros países no suelen tener el valor que merecen, o que sus fines son más lucrativos que verdaderos aportes a la sociedad.

 

* * *

 

Continuando el relato tomamos rumbo al éste de la isla. De Cabo Cruz seguimos a Santiago de Cuba. Viajamos en un camión que iba atestado de gente, aproximadamente cuatro horas; el camino que tomamos bordeaba el mar. A pesar del calor y la incomodidad la gente estaba muy alegre, el espíritu de la jocosidad corre por la sangre cubana.


En el camino conocimos a alguien que nos llevo a una casa en Santiago. Esta ciudad es la segunda ciudad más importante después de la Habana, por su economía y población. Gracias a sus excepcionales condiciones geográficas, ubicada al extremo oriental y con la enorme bahía santiaguera, la convirtieron en el principal puerto donde llegaron los primeros esclavos negros, por lo que hay una mayor población afro que en el resto de la isla, así como también se conservan más las raíces africanas en cuanto a cultura y religiosidad. En esta región aun se practica la santería (19) y se adoran a los Orishas, que son las deidades que gobiernan diversos aspectos del mundo, y velan por que cada mortal cumpla con el destino que le ha sido marcado desde su nacimiento. Esta diversidad cultural y religiosa, se considera un valuarte en cuanto a que aporta al arraigo de las identidades originarias, reivindicando las riquezas de un pueblo negro subvalorado a lo largo de la historia. Por otra parte la diversidad cultural en las sociedades es tolerancia y respeto al prójimo, algo que debería aprender muchas de las poblaciones herméticas y pacatas de nuestras culturas latinas.

 

 

 

En Santiago permanecimos cinco días, de allí fuimos a la Gran Piedra, que es el segundo pico más alto de la sierra Maestra, después del Turquino. Esto era realmente hermoso, por su cercanía al mar y su altura, parecía que uno estuviera sobrevolando la costa. El horizonte marino se fundía suavemente con el cielo azul. De cuando en cuando se cubría todo por una espesa neblina que no deja ver a más allá de cinco metros a la redonda. A la subida estuvimos de suerte, de bajada no tanto.


Descendimos caminando, porque no pasó ningún carro. El camino fue agradable, el problema es que teníamos unos libritos de más, por aquello de que son tan buenos y económicos. Aquella regla del viajero que dice que se debe viajar con lo mínimo, aquí no tuvo cabida, además de lo esencial llevaba una bolsa con libros a la mano, nada cómodo para atravesarse un país "mochiliando".

 

 

Ya en las horas de la tarde descendimos de la sierra y logramos tomar transporte hasta Guantánamo. Allí pasamos noche y arrancamos al día siguiente para Baracoa. Esta ciudad resultó ser encantadora. Su lejanía y difícil acceso con el resto de ciudades la hacen atractiva, es un paraje selvático, con espesa vegetación y humedad. El mar es agresivo, con grandes olas que revientan, sin tregua alguna, en los muros que protegen la ciudad. Tiene un enorme montaña en forma de yunque que se divisa desde cualquier parte de la ciudad. Parece puesta a propósito por algún gigante que anduvo estas tierras en tiempos remotos.

 

 

 

Fuimos a un Parque Natural cercano al poblado. Se llega caminando por la orilla del mar hasta toparse con la desembocadura de un río. Allí conocimos una pareja que vive en una carpa hace más de seis meses, son pescadores del Estado y se dedican a pescar angulas, que son los alevinos (crías) de las anguilas (20). Las pescan con unas redes muy finas que clavan en la arena justo en la desembocadura del río. Mientras dejan las redes se dedican a pescar la comida del día con anzuelo y nailon. Nos cuentan que las angulas son muy apetecidas en Europa y Japón, y que pagan muy bien por ellas. Sin embargo, nos decían algo resignados, que el Estado se las compra a seis dólares el kilo, mientras que este las vende entre 100 y 150 dólares al exterior.


Cruzamos la desembocadura nadando. En la otra orilla conocimos un artesano que hace pulseras y collares con caracoles y semillas. Se dedica a vender a los pocos turistas que llegan allí. Compramos dos collares y unas aretas de caracoles. Seguimos caminando y llegamos a una encantadora playa escondida. Tenía una pequeña piscina natural protegida de las fuertes olas del mar. Los alrededores eran en piedra coralina y con vegetación que crecía, insólitamente, sobre este lecho rocoso. Era el bosque recuperando el espacio que algún tiempo atrás le perteneció al mar.


La fauna allí tampoco pasaba desapercibida; hallamos singulares habitantes en las rocas, eran como especie de lagarto que envés de tener la cola estirada, como comúnmente se les conoce, tenían la cola enrollada. Se parecían aquellos silbatos de piñata que se enroscan y desenroscan al soplar. Era, definitivamente, un paraje maravilloso.

 

 

 

Finalmente de Baracoa seguimos a Holguín, pasamos por Moa y Mayarí, ciudades industriales. En Baracoa permanecimos un par de días. Pudimos presenciar dos obras de teatro interesantes. Una era de un grupo alemán que estuvo en el Festival de Teatro de la Habana y se quedó de gira por la isla. La historia transcurría en una sala de espera de un aeropuerto de Alemania, en donde unos personajes, cargados de expectativas, sueños y rencores, esperaban abordar el vuelo para la Habana; La obra muestra un poco como el extranjero concibe la isla, desde su imaginario o desde la experiencia.


La otra obra era cubana, se llama Pasaporte, el tema era sobre el ideal que tiene el isleño de hacer una vida mejor en el extranjero, el famoso "sueño americano o europeo". A través de diferentes historias, cargadas de humor, evidencian que tal sueño no es color rosa como se cree, por el contrario termina siendo una pesadilla. Era un mensaje claro para los cubanos que piensan dejar la isla, un tema de identidad y añoranza a la tierra. La obra fue premiada por su actuación, realmente muy conmovedora y apasionada.


Puedo afirmar, sin lugar a dudas, que el teatro en Cuba es de excelente calidad. De todas las obras que tuvimos la fortuna de conocer, con excepción de una que otra, nos dejaron muy sorprendidos e inspirados. De igual manera se puede hablar del ballet, el cual es reconocido en el mundo entero, de la danza, de la música ni se diga, de la plástica, de la literatura, el cine en fin.


El arte y las humanidades en Cuba son un baluarte incalculable al que el modelo cubano le ha apostado, y del cual deberían aprender a valorar como se debe en el resto de países de America latina y el mundo, que al parecer están más preocupados de capitalizar que de humanizar a la sociedad. Más que máquinas productoras de dinero, el mundo necesita humanos pensantes y creativos.


De Holguín fuimos a las playas de Guardalavaca, una de las más hermosas que conocimos en todo el viaje. Las playas eran de arena blanca y el mar tenía todas las tonalidades conocidas del azul. Era un espectáculo visual, un manjar para el espíritu.

 

 

 

 

Finalmente tomamos camino de regreso a la Habana. Teníamos ya pocos días y quisimos conocer más la capital. No podía faltar conocer el Museo Nacional de Bellas Artes, la sede dedicada al arte cubano. Es un viaje por la historia del arte contemporáneo de la isla. Con salas dedicadas a maestros y maestras como Wifredo Lam, Víctor Manuel García, Carlos Enríquez, Tomas Sánchez, Amelia Peláez, Jorge Arche entre otros grandes artistas. Por su parte, otros lugares que visitamos fue la casa natal de José Martí y el bar Two Brothers, ubicado en el puerto de la Habana vieja y que fue en su época un "antro de mala muerte" por donde pasaron personajes como Hemingway, García Lorca, Alejo Carpentier, corsarios, piratas, asesinos a sueldo y muchas putas y putos. Hoy en día es un inofensivo bar-restaurante para turistas.


También, caminando la ciudad, nos dedicamos a escudriñar cuanta librería encontramos, cual ratones de librería. Conocimos todos los teatros y centros culturales posibles. Recorrimos el oeste y este de la Habana, caminamos entre los barrios, unos más deprimidos que otros, así como también nos adentrarnos más en la vida nocturna y bohemia de la ciudad.


Nos quedamos en casa de un yerbatero, en el centro de la Habana. Vendía plantas medicinales y recetas preparadas en el barrio. Vivía con la mujer y un hijo, la otra hija se fue a vivir a Argentina hace algún tiempo con un novio. Ambos, el señor y la señora, ya pensionados, salían todas las mañanas a caminar y practicar artes marciales en un parque cerca de la casa. Estaban construyendo un apartamento independiente para alquilar dentro de la misma casa; según ellos porque necesitaban independencia, "eso de estar compartiendo la casa con extraños[...] como los hay buenos también los hay malos" por lo que prefieren, en la medida que vayan juntando algunos ahorros, terminar el apartamento para que así se puedan quitar es peso de encima. "Es que si tuviéramos una buena pensión no estaríamos en estas".


Con las maletas llenas de libros, y en un carrito que parecía de juguete, nos llevaron al aeropuerto el viejo de la casa y un sobrino. Recuerdo que en el trayecto se habló hasta de las formas en que se debían resolver los problemas de mundo. A la una de la tarde estábamos Ana y yo, esperando el avión que nos traería de regreso a Colombia, un merecido y justo regreso.

 

Conclusiones


A manera de conclusión podría decir que juntando todo el viaje, con sus sazones y desazones, Cuba es un destino insólito, tan exquisito como amargo, es un amalgama de colores intensos con grandes vacíos: tiene el sabor y la gracia intrínseca del caribe pero la frialdad rusa y rigurosidad militar. Cuba es historia viva, es viajar en el tiempo, es cultura e identidad, es inquieta y jovial, es estricta y recurrente, creativa y bondadosa, es rebelión y represión, es pobreza material y riqueza humana.


Definitivamente Cuba es un referente en materia de humanidades. La apuesta que la isla ha hecho en crear individuos y no máquinas es un valuarte, en mi opinión, indiscutible. A pesar de los problemas contemporáneos (economía), hay una riqueza humana como en ningún otro lugar. La indiferencia, la insolidaridad, la prepotencia son cuestiones que no pasan por la isla y que sí son baluartes de la sociedad cubana. Mejores personas significa, entre tanto, convivencia pacifica y solidaria, tolerancia y respeto, algo que hace tanta falta en países como Colombia, sobre todo en estos tiempos que se avecinan de postacuerdos.


Contrariamente a lo que se piensa, seres formados en humanidades y artes son personas que a largo plazo son más productivas en las sociedades que aquellas con formaciones técnicas y meramente mecánicas. La creatividad potencia la productividad y el uso razonable de los recursos, y de la vida en sí.


Cuba sigue siendo un país represivo y con mucho control de la gente, a pesar de tener esta riqueza humana de la que hablamos, los cubanos están marchando por una cuadricula de muros altos. El régimen militar, con el disgusto de muchos, debe cambiar. Las sociedades no son manadas que hay que pastorear, por el contrario la apuesta esta en darle grados de libertad. Independiente de su matiz político los pueblos deben madurar por si mismos, son ellos los que deberían llevar la batuta.
Finalmente considero que un viaje tiene, como uno de los objetivos, mirarse en su propio espejo, compararse con lo que uno conoce y en el mejor de los casos sacar ese sedimento que nos deja todo lo vivido, bueno y malo, y poder aplicarlo de manera que nutra nuestras realidades políticas, económicas, sociales y culturales. En fin que nutra nuestra vida y nuestro entorno.

 

1 Por razones descritas en el texto, y que tienen que ver con la idea que teníamos de pasar “desapercibidos”, en otras palabras, de que la cámara no cree un distanciamiento con las personas, la fotografía más que hacer un registro de la gente en su cotidianidad, cumple el papel de recrear los diferentes ambientes y paisajes de campo y ciudad por los que vivimos.

No digo el nombre por discreción.

El poco pescado que hay, además de ser tres veces más costoso comparado con el cerdo, escasea debido a que los restaurantes para turismo compran grandes cantidades dejando al pueblo sin abastecimiento.

Película Botero, del director cubano Alberto Yoel García.

5 Según nos contaron, a los estudiantes de medicina les dan facilidades e incentivos en becas de estudio por llegar a estos parajes inhóspitos.

 En Colombia, por ejemplo, los médicos tradicionales en su mayoría son los “poseedores absolutos de la verdad”, y así mismo, como con otras profesiones (académicos, políticos, artistas, entre otros), mientras más títulos tengan más ego manejan y menos humildes y sencillos (en el buen decir) son con la sociedad.

Obra: Hojas de papel volando.

Los precios de las entradas a los eventos culturales para el extranjero son mucho más costoso; lo que al cubano le cuesta menos de un dólar (el costo promedio) al extranjero le vale alrededor de 20 dólares. Nosotros no teníamos forma de estar pagando tal cantidad de plata, por lo que nos hacíamos pasar por cubanos o estudiantes. Esto de los precios diferenciados aplica sobre todo en la Habana, en las demás ciudades y pueblos no hacían diferenciación.

Este es el salario promedio que gana cualquier trabajador del Estado: médicos, albañiles, químicos, barrenderos, artistas, etc. Con excepción de los militares que pueden estar ganando hasta 60 dólares al mes.

10  Anteriormente Patria o muerte, afortunadamente esto cambió.

11 Controvertida ley en que sacrificar ganado sin autorización del Estado, es un delito. Los cubanos suelen decir, en forma de chanza, que las vacas son tan sagradas en la isla como en la India.

12 A propósito de los diálogos con Estados Unidos.

13 Centro principal de operaciones rebeldes en tiempos de la revolución; por ahí pasó Fidel, Raúl, Camilo Cienfuegos, el Che, entre otros.

14 Casas particulares que no tienen permiso para alojar extranjeros.

15  Hay un control con la gente para poder tener una lancha con motor, pues es un medio que facilita que la gente salga de la isla.

16 Por lo visto, este fenómeno (la popularidad y demanda de las narconovelas) trasciende tanto la prohibición como la permisividad, es una cuestión de la sociedad.

17 Cuando digo pueblo me refiero a las masas.

18 Aproximado 24 cervezas.

19 Creencia religiosa surgida del sincretismo entre elementos africanos y europeos, la cultura tradicional yoruba con el catolicismo.

20 Peces de forma alargada similares a las serpientes.

 

Bibliografía y películas


Libros:
Angusola y los cuchillos, Lino Novás Calvo.
Pedro Blanco, el negrero, Lino Novás Calvo.
20 relatos cubanos, Varios autores
cuentos completos, Onelio Jorge Cardoso
Ese misterio que nos acompaña, José Lezama Lima
Paradiso, José Lezama Lima
Los Pasos perdidos, Alejo Carpentier
Martí en la universidad, José Martí
Antología de la poesía cubana, Aurora Luque y Jesús Aguado
Obra poética, Emilio Ballagas
Obra poética tomo I y II, Nicolás Guillen
Nuestros reveses y victorias: causas y experiencias (1868-1959).
Orbita de Orto (1912-1957)
Mitología cubana, Samuel Feijo
Fiebre de Caballos, Leonardo Padura
Palabras sin velo, Varios Autoras
Cuentos completos, Pablo de la Torrente Brau

Películas:
Fresa y chocolate, Tomás Gutiérrez Alea
Guantanamera, Tomás Gutiérrez Alea
Muerte de un burócrata, Tomás Gutiérrez Alea
Memorias del subdesarrollo, Tomás Gutiérrez Alea
Esther, en alguna parte, Gerardo Chijona
Se vende, Jorge Perugorría Rodríguez
Fatima o el Parque de la Fraternidad, Jorge Perugorría Rodríguez
7 días en la Habana, Varios directores
El puente rojo, Juan Pin Vilar
Penumbra, Charlie Medina
Regreso a Ítaca, Laurent Cantet
Lo que no te dije, Alberto Luberta
La Pared de las Palabras, Fernando Pérez
Vuelos prohibidos, Rigoberto López
Entre Ciclones, Enrique Colina
Chivicana, Ulises Toirác y Gustavo Fdez
Plaff, Juan Carlos Tabio
Hacerse el Sueco, Daniel Díaz Torres
Looking for Fidel, Oliver Stone

 

Miércoles, 20 Enero 2016 10:01

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Paz, democracia ampliada y construcción de hegemonía nacional popular (I)

El fin del prolongado conflicto armado colombiano mediante un acuerdo del gobierno del Presidente Juan Manuel Santos con las Farc y la transformación de la guerrilla en un movimiento político y social plantea el desafío de la construcción consensuada de una hegemonía popular nacional que incorpore los nuevos sujetos sociales antes marginados por el despotismo y la violencia de la oligarquía dominante.


Introducción


La apertura de un nuevo ciclo político en la historia colombiana a raíz de los diversos acuerdos de paz para poner fin al prolongado conflicto social y armado, plantea una serie de retos y cuestiones que demandan una profunda e innovadora reflexión desde el campo del pensamiento crítico y de las nuevas subjetividades políticas vinculadas con los movimientos sociales y los núcleos de una izquierda alternativa no asociada con las viejas estructuras plagadas de autoritarismo, dogmatismo y sectarismo.


La construcción de una hegemonía nacional popular es uno de los temas centrales en ese sentido.


La paz y un nuevo modelo de democracia ampliada nos llevan al terreno de la elaboración de propuestas teóricas de hegemonía capaces de incorporar, mediante la persuasión y no la violencia, a las masas populares en la construcción de otras formas políticas cuyos contenidos signifiquen un protagonismo efectivo de la gente.


Si bien es cierto la vieja elite dominante en el Estado pretende recomponer y reafirmar la hegemonía neoliberal a propósito de la construcción de la paz, no menos cierto es que son amplios los potenciales y las condiciones de posibilidad para que nuevas subjetividades y agencias políticas avancen en una estrategia contra hegemónica mediante lo que se conoce como una "hegemonía expansiva", que logre unificar en un "significante vacío" las múltiples injusticias e insatisfacciones que afectan a las masas populares.


Hoy, cobra plena validez la categoría de hegemonía en el análisis de las características distintivas de las luchas sociales en Colombia al momento del post conflicto armado.


Lo que se pretende es elevar la potencialidad teórica y política de los movimientos sociales de transformación. Se trata de construir una teoría capaz de unificar en el campo de la reflexión política, los momentos democráticos y socialistas.
En tal contexto analítico el objetivo de tal ejercicio es consolidar una hipótesis estratégica y una teoría para el nuevo ciclo político que nace con la paz.


Lo que queremos en gran medida es dejar atrás, revaluando, replanteando y trascendiendo, aquella vieja certeza según la cual y a partir de un arco de alianzas cupulares y de aparatos de clase, dirigidos por el proletariado y sus supuestos representantes, el movimiento reivindicativo-corporativo de las masas sería capaz de generar una crisis social y, en virtud de la presencia de una organización política determinada, propiedad de mentes iluminadas (muchas veces violentas y arrogantes), podrá conducir a trastocar el poder existente. El objetivo central de las clases populares, según esta concepción, se expresa en una política llamada de "acumulación de fuerzas" (electoral y parlamentaria) que prepare el momento de la toma del poder.


En este análisis no concebimos tal proceso de "acumulación de fuerzas" como una mera unificación instrumental sino como la expresión consciente de una hipótesis estratégica y de una teoría de transición que unifique en un proyecto social único al conjunto heterogéneo de las clases populares.


La conquista del poder debe ser el resultado de una real y efectiva unificación social y política de las masas populares, mediante el consenso y la persuasión pacifica, de tal manera que tengan la madurez para resolver las difíciles tareas que supone la total transformación económica, social y política del país, en el marco de la superación de la violencia en todas sus manifestaciones, lo que implica mantener el pleno consenso de las masas para alcanzar las soluciones de la democracia ampliada.


En ese mismo sentido, la concepción de hegemonía que asumimos no es la mera sumatoria de viejos y desuetos aparatos políticos de bolsillo coaligados, que convergen en alianzas electorales y parlamentarias ocasionales, pues la misma es una forma de poder político caracterizada por el consenso de los subordinados a una dirección que puede encarnar legítimamente el "bien común" o la "voluntad general".


De lo que se trata es de relacionar la concepción de hegemonía, entendida como la capacidad política de una clase para dirigir a las demás, con las otras manifestaciones socio-políticas de extrema relevancia en nuestra sociedad: masas empobrecidas, rurales y urbanas, al lado de crecientes clases medias y otros grupos asalariados y precariados, producto de las características asumidas por la modernización y relativamente integradas al desarrollo urbano industrial.
En forma más precisa se trata de analizar si la temática de la hegemonía ofrece elementos que permitan reunificar, en el campo teóricamente renovado de una teoría de la transición a la paz, agregados que en la sociedad se entrecruzan, pero que alimentan proyectos de sociedad contradictorios o alternativos.


Establecer las recomposiciones teóricas y prácticas es fundamental para la construcción de la hegemonía nacional/popular, que sea capaz de propiciar una transformación acorde con las aspiraciones democráticas de las clases trabajadoras y populares.


Lo que se propone con este trabajo es el diseño de una armazón teórica que permita una comprensión amplia de las características de los procesos de hegemonía política en la sociedad colombiana posterior a la guerra.
Por supuesto proponiendo aspectos de orden metodológico que permitan la exploración empírica en diagnósticos específicos y en proyecciones necesarias para la acción política.


Para ello, se presentan y desarrollan las bases de una "perspectiva constructivista" para el estudio de los fenómenos políticos, tomada de los estudios sobre identidades nacionales y étnicas. Enfoque que aconseja la visita de los estudios dedicados a la "acción colectiva y los movimientos sociales" para incorporar la metodología del "análisis de marcos" (frame analysis) para el estudio de los actores políticos a través de su discurso (1).


Indiquemos que en todos los análisis del discurso (2), la literatura sobre nacionalismo y etnicidad, o las reflexiones sobre movimientos sociales, se encuentran elementos claves para el estudio del poder político y la hegemonía, que han probado además la utilidad de un "enfoque discursivo" para el estudio de fenómenos políticos.


Esta elaboración, siguiendo los pasos a la producción teórica de Iñigo Errejón, parte de ellos y aprovecha sus esfuerzos para centrarse en un estudio empírico de la hegemonía política en la historia del Estado colombiano.


Conviene recordar en que una reflexión sobre la hegemonía se ocupa, en última instancia, de la cuestión central de la Ciencia Política: el poder político.


Partimos de una premisa teórica, la de que la hegemonía se construye en y mediante el discurso político de consenso y no violento, que determina a su vez una decisión metodológica, la de emprender el análisis cualitativo de las prácticas de construcción de significado político, o discursos políticos, por los diversos actores involucrados en la lucha por el poder y el control de la sociedad.


Hegemonía, discurso y pueblo


Para ello, se emprende la elaboración de un cuerpo teórico basado en tres columnas maestras: los conceptos de Hegemonía, Discurso y Pueblo, que juntos conforman la problemática general de una teoría de la hegemonía, aquí pensada básicamente a partir de los planteamientos de Antonio Gramsci.


Un cuerpo teórico orientado al estudio de los procesos de construcción de poder político a través del análisis de los mecanismos discursivos de generación de identidades políticas hegemónicas, que permiten a un grupo particular postularse, y eventualmente ejercer la dirección de una sociedad obteniendo el consentimiento de una parte sustancial del conjunto social dirigido, en la reflexión de Errejón.


Sin embargo, es importante considerar que aun sigue habiendo un vacío significativo en el auge de los enfoques basados en las capacidades performativas del discurso y su aplicación a casos concretos de construcción de poder político.
El término hegemonía está sometido, con cada vez mayor frecuencia, a un uso popular irreflexivo – a veces incluso en el ámbito de las ciencias sociales- , que lo despoja de su riqueza como instrumento de análisis político.
El concepto de hegemonía sólo puede ser comprendido adecuadamente mediante su ubicación en el profundo y denso sistema teórico gramsciano, que se estudia en profundidad, a través de sus categorías principales, contrastando la formulación en el pensador italiano, con su recepción en trabajos académicos de reciente elaboración, tanto teóricos como teórico-empíricos.


Planteamos, de acuerdo con Errejón, la comprensión de la hegemonía como una forma particular de poder político que obtiene la adhesión activa o el consentimiento pasivo de los grupos sociales gobernados, unificando voluntades dispersas en un sentido unitario.


Se trata de la piedra angular de un enfoque para el análisis del poder político, que lo pone en relación con la lucha ideológica y cultural.


Para tales efectos examinamos en detalle una línea de desarrollo heterodoxo del pensamiento de Gramsci: la que representan los estudiosos del discurso y la ideología desde una perspectiva conocida como postestructuralista.
Para tal efecto se explora primero la ruptura de esta con la concepción tradicional de la ideología, para derivar después en su concepción de la hegemonía como un movimiento de encarnación del universal (significante vacío) por un sujeto particular.


Para este grupo de autores (3), la hegemonía es un tipo de ordenación de un campo político marcado por el conflicto y la contingencia. Por ello, se exponen y discuten las formas posibles de producción de orden y alineamientos políticos, así como los mecanismos discursivos por los que éstos operan.


De otro lado, los discursos se entienden como las prácticas de atribución de significado político a objetos sociales que carecían de él o que tradicionalmente recibían un significado diferente (4).


Por tanto, recogiendo la sugerencia de Errejón, la construcción de hegemonía se estudia acá a partir de las operaciones de articulación discursiva.


La premisa de la "constructividad" del discurso constituye un pilar fundamental y punto de partida para la perspectiva teórica adoptada en esta reflexión.


Lo que se pretende es conformar una perspectiva teórica propia para el estudio de la construcción de hegemonía aplicado a procesos políticos concretos en Colombia.


En este análisis se defiende que la "caja de herramientas" teórica construida es particularmente pertinente para el estudio del proceso político colombiano; pero a la vez se sostiene que esta aplicación sólo puede ser exitosa si se basa en una atención privilegiada a las particularidades del país, y en un conocimiento profundo de su historia política. Esta es la razón para que se defienda la necesidad de dedicar un espacio destacado a la revisión del desarrollo del Estado colombiano en relación con la cuestión específica de la hegemonía.


Hay que caracterizar la hegemonía en los diversos periodos de la historia del Estado nacional.


Lo que queremos es sugerir una propuesta de interpretación de los acontecimientos políticos asociados con las conversaciones de paz presentes dentro de una mirada larga sobre la naturaleza del Estado y la hegemonía. Por esta razón se prefiere el término "proceso político de paz" para resaltar la centralidad de una correlación dinámica de fuerzas políticas en conflicto, por encima de otros posibles que hiciesen énfasis exclusivamente en la dimensión jurídico-constitucional de los cambios, en la dimensión electoral o en la institucional "reforma del Estado".


El "proceso político de paz", tal y como es entendido en este trabajo, es la lenta institucionalización de una nueva correlación de fuerzas en el país, conformada en las movilizaciones populares contra las políticas neoliberales y de la seguridad democrática en los primeros años del siglo XXI. En un sentido más amplio, es el proceso de construcción hegemónica que implica una refundación nacional para incluir identidades políticas de los grupos subalternos históricamente ausentes de los relatos nacionales –o sólo parcialmente integrados-, y la consecuente aspiración de reforma estatal.


Las condiciones y características de este proceso, conviene reiterarlo, no pueden comprenderse sin su enmarcado en una historia general del Estado colombiano visto a la luz de la cuestión de la hegemonía.
Este documento se divide en tres partes:


En la primera se discute la hegemonía, fundamentalmente en su acepción gramsciana; en la segunda, el discurso como práctica de articulación y construcción hegemónica; y en la tercera, la conformación de identidades populares y la producción del "pueblo".


Para ampliar los alcances teóricos de este documento abordamos, igualmente, las teorías de la construcción social de la realidad y el frame analysis como elementos en la construcción de la hegemonía popular.
La hegemonía, lo reiteramos, es un tipo de ordenación de un campo político marcado por el conflicto y la contingencia.


Por ello, se exponen y discuten las formas posibles de producción de orden y alineamientos políticos, así como los mecanismos por los que éstos operan. Finalmente, dado que estos mecanismos son discursivos, se define el discurso como la práctica de construcción de significado político.


Para una adecuada comprensión de la Teoría del discurso se deben revisar y discutir las críticas a sus presupuestos generales, fundamentalmente relativos a su concepto de discurso. Después se exponen las reglas fundamentales para el análisis del discurso, los mecanismos de atribución de significado y, finalmente, la nominación como trascendencia de los intereses sectoriales y, por tanto, como práctica de constitución de identidades políticas en pugna por la hegemonía.


Otra parte se centra, en el fenómeno de conformación de identidades populares, como una de las formas más comunes de construcción hegemónica. Para ello se revisa primero la literatura general sobre el fenómeno del populismo, haciendo especial hincapié en sus límites y espacios opacos.


Sin embargo, se agregan de acuerdo con la sugerencia de Errejón, dos bloques de discusión crítica de la teoría del populismo de Laclau: el primero aborda la cuestión de la contingencia y los resultados posibles de las construcciones populistas, las variadas orientaciones políticas que pueden recibir, y los límites en esas variaciones.

El concepto de "condiciones de posibilidad" ayuda a defender que esos límites son mayores que los que Laclau establece en su modelo teórico.

El segundo cuerpo se ocupa de una discusión actualmente en curso, sobre la concepción del populismo como "forma" o como "momento"; lejos de tratarse de una disputa léxica, este debate encarna la relación entre los conceptos centrales de "hegemonía" y "populismo", que necesitan ser aclarados para poder conformar un andamiaje teórico para el análisis político.


Primera parte


El concepto de hegemonía


El término "hegemonía" está hoy incorporado al lenguaje más o menos común, y no es raro encontrarlo en diferentes estudios, desde la economía política hasta los estudios culturales, pasando por la comunicación social o la ciencia política. Se suele usar como sinónimo de "dominación", "preponderancia" o "liderazgo".


No obstante, el término alude a un concepto complejo de largo desarrollo histórico, y aún hoy sometido a discusión entre diferentes perspectivas teóricas, a menudo difícilmente conciliables.


Acá queremos referirnos al origen del concepto dentro del pensamiento político marxista de principios del siglo XX europeo.


Se afirma que los recorridos posteriores y las complejidades del concepto sólo pueden ser captados si se parte de su contextualización en el universo teórico y político en el que fue engendrado. Se traza así su desarrollo brevemente hasta llegar a su construcción teórica más elaborada por parte de Antonio Gramsci, marcando las continuidades y rupturas con los usos anteriores del término.


Se dedica a continuación una atención privilegiada a la concepción gramsciana de la hegemonía, que es el corazón de nuestro análisis.


La genealogía de un concepto


Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, posiblemente los dos teóricos políticos que más han trabajado y desarrollado el concepto de hegemonía, dedican los dos primeros capítulos de su libro Hegemonía y estrategia socialista (1985) (5) a demostrar que el concepto surge en el terreno previamente abonado por las discusiones teóricas y políticas en torno a las crecientes dificultades del marxismo de la II Internacional para dar cuenta de acontecimientos históricos de primer orden que contradecían lo teóricamente esperable: la agudización y polarización de la estructura de clases en las sociedades occidentales, el estallido de la Revolución en Alemania o Inglaterra, en primer lugar en razón de su mayor desarrollo industrial, etc.


Son los socialdemócratas rusos, indica Errejón, citando a Femia, quienes a comienzos del siglo XX emplean por primera vez el término –"gegemoniya"- para nombrar la política de alianzas y liderazgo que debía desarrollar el proletariado industrial a fin de hacerse con el poder y conducir las transformaciones económicas y políticas que liquidaran el antiguo régimen zarista, sin esperar a que las realizase una burguesía nacional extremadamente débil y políticamente dubitativa (6).


Lenin toma el término de Plejánov y Axelrod, y en su libro "Dos tácticas de la Socialdemocracia" (7), lo desarrolla políticamente en una situación revolucionaria, como guía para la conquista del Estado por parte de la clase obrera, de acuerdo con la observación de Anderson (8).


Así, la hegemonía en la socialdemocracia rusa nace para dar cuenta de una anomalía: contrariamente a la secuencia esperable: el proletariado se ve en la tesitura, afirma Errejón, de realizar las tareas históricas de otra clase, de decidir si toma el poder y las lleva a cabo en una alianza mayor que le exige integrar diferentes demandas -de campesinos, militares, pequeños propietarios, etc.- y liderarlas políticamente, según lo plantean Laclau y Mouffe (9). La hegemonía, aún en el sentido otorgado por Lenin, nace ya asociada a contingencia, flexibilidad y capacidad de articulación de elementos diferentes, aunque, como se verá a continuación, limitada en dos sentidos cruciales: en la articulación de los diferentes elementos "unificados" y en su alcance histórico y geográfico.


Diferentes investigaciones contemporáneos aplican las categorías gramscianas como claves de análisis y explicación de diferentes objetos de estudio, desde disciplinas como las relaciones internacionales (10) y la geopolítica (11), los estudios culturales (12), la política económica (13), la teoría del Estado (14), el estudio de movimientos sociales (15), o los trabajos sobre partidos políticos y sistemas de partidos (16).


"Hegemonía" es tal vez uno de los términos menos unívocos de las ciencias sociales.


El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española lo define como "supremacía que un Estado ejerce sobre otros" y luego amplía la definición a: "supremacía de cualquier tipo".


En su "Diccionario de Política" Bobbio y Matteucci (17) entienden que el concepto tiene dos acepciones principales. La primera se refiere a "una relación interestatal de poder que prescinde de una reglamentación jurídica precisa" y que puede definirse como "una forma de poder de hecho que en continuo influencia-dominio ocupa una posición intermedia, que oscila o bien hacia uno de los polos o bien hacia el otro". La segunda, empleada principalmente por autores marxistas, se aplica "a las relaciones entre las clases sociales, entre los partidos políticos, a propósito de las instituciones y de los aparatos públicos y privados". En este segundo uso, al igual que en el "tradicional" en relaciones internacionales, se reproduce la "oscilación" entre hegemonía como dominio y coerción, que los autores atribuyen a los intelectuales de la Tercera Internacional como Lenin, Bujarin, etc., y hegemonía como persuasión y "dirección intelectual y moral", en su desarrollo por Antonio Gramsci.


Así, Bobbio y Matteucci, separan, en primer lugar, la aplicación del concepto de hegemonía a las relaciones interestatales de la aplicación a la correlación de fuerzas al interior de cada Estado. Este análisis se ubica específicamente en esta segunda aplicación. A su vez, al interior de estos dos campos de estudio, los autores distinguen también entre la acepción de hegemonía como dominación y la acepción como dirección intelectual y persuasión. Esta reflexión, de nuevo, parte exclusivamente de la segunda.


Efectivamente, la gran mayoría de los autores que lo trabajan se refieren, como punto de partida, al desarrollo que Gramsci hace del término, aunque éste ha sido objeto de numerosas discusiones e interpretaciones, no siempre enteramente compatibles. Como concepto centrado en la construcción de poder político, sus aplicaciones recorren muy diferentes campos de las ciencias sociales. En este documento, el término se emplea en un sentido muy restringido: el análisis de las prácticas de significación, articulación y nominación capaces de generar una forma de poder caracterizada por el consenso de los elementos subordinados a una determinada dirección que consigue presentarse como en beneficio de toda la comunidad política.


Se dejan conscientemente fuera, como ya se ha dicho, todos los demás desarrollos del concepto de hegemonía, entre los que destacan los relativos a las relaciones internacionales que en algunos desarrollos han adquirido una gran relevancia y complejidad. Estos enfoques entienden la hegemonía como una relación entre Estados, en la que el Estado hegemónico ordena el sistema interestatal sea por su primacía militar y geoestratégica (18), sea por su capacidad de generar un sistema de relaciones y un código cultural aceptado por el resto de actores internacionales, que constituye una verdadera forma de entender y representar el mundo (19) tal y como han sido hasta ahora los "códigos geopolíticos de la modernidad" (20) y, más en concreto para la hegemonía norteamericana, el American Way of Life (21).


El análisis de los sistemas-mundo, derivado de la Escuela histórica de los Annales de Ferdinand Braudel y de la Teoría de la Dependencia latinoamericana, ha generado una teoría histórica propia de la hegemonía, entendida como la capacidad de un Estado para ejercer la supremacía mundial organizando de acuerdo con sus intereses un sistema de relaciones económicas, políticas y militares (22). Este poder está fundamentado en la ventaja industrial, financiera y comercial de las empresas del Estado hegemón. Para la escuela de los sistemas-mundo han existido tres hegemonías: la holandesa (1648-1667), la inglesa (1815-1873) y la estadounidense (1945-1974), todas sucedidas por guerras de gran escala (23). En la actualidad, se viviría un período de transición geopolítica caracterizado por la crisis de la hegemonía norteamericana y la ausencia de un nuevo hegemón que reestructure a su favor, y estabilice, el sistema interestatal (24).


Atención prioritaria se debe dar a la cultura y la ideología como terrenos de construcción política (25). Esta importancia de la cultura lleva a Gramsci a una preocupación fundamental por las conformaciones nacionales en las cuales se desenvolvía la lucha de clases.


La aportación teórica de Gramsci supone una ampliación del concepto leninista de "hegemonía" en dos sentidos: uno "político" y otro "histórico".


En términos "políticos", la hegemonía es en Lenin el liderazgo de la clase obrera en una alianza amplia que de ninguna forma disuelve o modifica las identidades preconstituidas de las clases que la componen, que en definitiva tenían que "golpear juntas pero marchar separadas" (26). Es una concepción instrumental, autoritaria y cortoplacista, en la que la vanguardia suma actores en una conjunción táctica y los conduce políticamente. Estamos en el terreno, en absoluto nuevo, de la negociación y alianza de fuerzas. Hay, sin embargo, un añadido crucial: Lenin opone la hegemonía al momento exclusivamente "gremial o corporativo" de la política del proletariado.


De aquí partirá la elaboración gramsciana.


Para Gramsci sin embargo, la hegemonía es una operación fundamentalmente cultural que va más allá de la unificación de fuerzas decretada por dirigentes políticos.


La preeminencia de la dirección cultural e ideológica.


En sus escritos, Lenin insiste sobre el aspecto puramente político de la hegemonía; en ellos, el problema esencial es el desplazamiento, por la violencia, del aparato del Estado: la sociedad política es el objetivo y, para alcanzarlo, es necesaria una hegemonía política previa. Hegemonía política, puesto que la sociedad política tiene prioridad sobre la sociedad civil en sus preocupaciones estratégicas, y sólo retiene de éstas, por lo tanto, el aspecto político, tanto más porque, como hemos visto, la sociedad civil era muy débil en Rusia.


Para Gramsci, en cambio, el terreno esencial de la lucha contra la clase dirigente se sitúa en la sociedad civil: el grupo que controla la sociedad civil es el grupo hegemónico y la conquista de la sociedad política remata esta hegemonía extendiéndola al conjunto del Estado (sociedad civil + sociedad política). La hegemonía gramsciana es primacía de la sociedad civil sobre la sociedad política; en el análisis leninista, la relación es exactamente la inversa.


La hegemonía es entonces para Gramsci liderazgo político, intelectual y moral que articula una voluntad colectiva orientándola en un sentido nacional-popular.


Bobbio y Matteucci coinciden en señalar la centralidad de la dirección intelectual y la "persuasión" como diferencia central del concepto gramsciano de "hegemonía" con el que ellos llaman como de la "Tercera Internacional" (27).


Ahora sí estamos ante un concepto innovador. Se trata de una tarea compleja de articulación de fuerzas en un proyecto histórico nuevo, construida no por meras órdenes sino por una capacidad intelectual propositiva, de seducción y síntesis, que crea una nueva identidad colectiva.


En términos "históricos", si Lenin entendía la hegemonía como una respuesta excepcional a una situación excepcional –la necesidad de que el proletariado tomase en sus manos en Rusia las transformaciones históricas "burguesas" provocada por un "desarrollo desigual y combinado" que solapa etapas históricas desordenando su sucesión, para Gramsci la hegemonía es la forma normal de la política en las sociedades democráticas de masas caracterizadas por sociedades civiles desarrolladas y complejas, y por una legitimidad mayor del status quo por la promesa de ascenso social individual y de incorporación de las demandas de los gobernados en los planes de los gobernantes (28).


Para Sassoon, la irrupción de las masas en política como elemento decisivo tiene que ver con tres procesos: el crecimiento de partidos de masas, sindicatos y grupos de presión dentro de la dinámica del capitalismo organizado; la extensión de la intervención social del Estado, como resultado de las presiones para ello, crea un vínculo directo entre el poder político y la vida cotidiana de las masas; el sufragio universal otorga a las masas un papel central en el sistema político liberal, en una ecuación de poder conformada por capitalismo organizado, intervencionismo estatal y democracia liberal (29).


Reclamándose absolutamente en sintonía con Lenin, Gramsci arroja el concepto de hegemonía al centro de la arena política en Occidente, destacándola como el núcleo central de la política moderna, en cuanto dirección de fuerzas variadas hacia un horizonte defendido como de "interés general". La hegemonía así no es exclusivamente la política del proletariado en contextos revolucionarios, puesto que la clase dominante gobierna gracias a ella y se resiente cuando no es capaz de detentarla; tampoco es una política táctica de corto plazo: es el resultado y el objetivo de un trabajo político continuado, complejo y sostenido, en el que la cultura, la ideología y los símbolos juegan un papel central. En esta línea lo reivindica Stuart Hall para los estudios culturales en particular y para la "complejización" del marxismo en las ciencias sociales en general (30).


La teorización de la hegemonía en Gramsci forma parte de un armazón conceptual más complejo, dedicado fundamentalmente a la "traducción" intelectual del comunismo en Occidente.


Para el italiano, la supremacía de una clase social no se deriva directamente de su papel predominante en el proceso productivo (como lo sostiene la visión estructural), sino que ha de construirse laboriosamente en el terreno cultural y político y se manifiesta como dominación o como hegemonía.


La dominación es el sometimiento directo, sin apenas mediaciones, de los grupos subalternos a través de la "sociedad política": el conjunto de instituciones políticas y jurídicas que aseguran la capacidad coercitiva a la clase dominante. La hegemonía, en su lugar, sucede en la "sociedad civil", y contempla la dirección intelectual y cultural que produce un "sentido común" que naturaliza entre los gobernados el orden social existente, consiguiendo su implicación activa o, al menos, su aceptación pasiva.


"La hegemonía (...) se basa (...) en un consenso por el cual los subordinados consienten ser gobernados en tanto que la predominancia de los gobernantes se enmascara través de mecanismos de cooptación, desarticulación y la internalización de un sentido común que naturaliza la organización actual de las relaciones sociales" (31).


También Agnew, en su aplicación del concepto de hegemonía a la geopolítica, la entiende como: "la inscripción de otros en el ejercicio propio del poder a través de la convicción, la seducción y la coerción, de tal forma que deseen lo que tú deseas" (32). Y describe en consecuencia la hegemonía como una práctica de construcción y articulación "nunca completa y a menudo resistida". Esta concepción de la hegemonía es fundamental para la comprensión de los procesos políticos.
El Estado, aunque habitualmente es conocido exclusivamente como sociedad política, reúne tanto la esfera de la "sociedad política" como la de la "sociedad civil". Es así que se puede sintetizar que "Estado= sociedad política más sociedad civil" o "hegemonía reforzada de coerción" (33).


Este sencillo esquema, sin embargo, demasiado a menudo ha servido para apoyar usos políticos o teóricos parciales o reduccionistas de Gramsci, que incurren normalmente en el error de olvidar que "dominación" y "hegemonía" son dos "momentos", más que dos formas, de la supremacía de una clase. Dos momentos que se suceden y relevan en diferentes etapas históricas, en una dinámica marcada por el antagonismo social y la consiguiente necesidad permanente de reconstruir y mantener la hegemonía. Todo régimen es hegemónico con respecto a los grupos aliados o subordinados y, al mismo tiempo, dominante con respecto a los subalternos (34).


"La hegemonía se expresa por tanto como predominio en el campo intelectual y moral, diferente del "dominio" en el que se encarna el momento de la coerción. Pero esa "dirección" tiene raíces en la base, componentes materiales junto a los "espirituales": no hay hegemonía sin base estructura, la clase hegemónica debe ser una clase principal de la estructura de la sociedad, que pueda aparecer como la clase progresiva que realiza los intereses de toda la sociedad.


La unidad de estas dos esferas se produce sólo "políticamente".


El Bloque histórico


Un "bloque histórico" es precisamente la unificación de "contenido estructural material" y la "forma ético política". Pero esta jamás sucede de forma espontánea o lineal, sino que es mediada y contradictoria. En este punto se entrecruzan bloque histórico y hegemonía.


Sasoon (35) defiende la importancia de ver la construcción del bloque histórico como un fenómeno constante y siempre en disputa. Si se ubica en esta tensión constitutiva permanente, en el antagonismo, el concepto permite emprender un análisis de las mediaciones concretas, ideológicas y políticas, que crean consenso entre los subordinados de una status quo histórico particular, que reúne estructura y superestructura en una visión del mundo generalizada (36). De este modo estamos en disposición de comprender "la naturaleza compleja y contradictoria de la producción de consenso y los obstáculos y oportunidades en la construcción de disenso" (37).


Hugues Portelli, defiende que el concepto de "bloque histórico" es el corazón de la teoría gramsciana, pues alude a una formación histórica determinada que hace inteligible la totalidad social. El "bloque histórico" es la construcción de un sistema hegemónico que instituye una visión del mundo correspondiente a la dirección de la clase social que ya es fundamental en el nivel económico: "El estudio de las relaciones entre estructura y superestructura es el aspecto esencial de la noción de bloque histórico. (...) En realidad, el punto esencial de las relaciones estructura superestructura reside en el estudio del vínculo que realiza su unidad. (...) La vinculación orgánica entre estos dos elementos la efectúan ciertos grupos sociales cuya función es operar no en el nivel económico sino en el superestructural: los intelectuales" (38).


Estamos ante una construcción intelectual que no puede reducirse a una operación de manipulación o propaganda: "En el pensamiento gramsciano, la creación de un "nuevo bloque histórico" no puede meterse en una política de alianzas, sino que entraña la construcción de una nueva "totalidad" social, en la que se revolucionen las fuerzas materiales y las superestructuras. Los intelectuales ocuparán papel de "soldadura" de ese nuevo bloque, cuya configuración marca el inicio de un nuevo período histórico" (39).


Esta nueva totalidad, por tanto, es construida y no necesaria. Tiene ciertas "condiciones de posibilidad", fijadas en el terreno de la economía, pero no sucederá a menos que alguien lo haga pasar. Ese "alguien" es una figura fundamental en el pensamiento gramsciano: el intelectual orgánico.


El intelectual orgánico y el bloque histórico.


Gramsci llama "bloque intelectual" a la vasta agrupación que debe cimentar el bloque histórico en el terreno de la cultura y la ideología, en un trabajo de "unificación y producción de una nueva totalidad" que pasa en primer lugar por la articulación del resto de intelectuales en torno a sí, y por la desarticulación de los disidentes, descabezando así las fuerzas que pudieran desafiar el bloque histórico.


Esto sucede cuando quienes componen el bloque intelectual:


"ejercen un poder tal de atracción que termina, en último análisis, por subordinar a los intelectuales de otros grupos sociales, y en consecuencia por crear un sistema de solidaridad entre todos los intelectuales con vínculos de orden sicológico (vanidad, etc.) y frecuentemente de casa (técnico-jurídicos, corporativos, etc.)" (40).


Los intelectuales articulados en el bloque histórico tienden a concebirse a sí mismos por encima o al margen de las clases sociales, como un grupo social en sí mismo. De esta forma, reproducen la visión del mundo de la clase dominante como la visión normal: "Los intelectuales tradicionales se representan a sí mismos como autónomos e independientes de los grupos sociales" (41).


Por oposición a estos, Gramsci sostiene la existencia de un nuevo tipo de intelectual: aquel que es consciente de su vinculación con los sectores subalternos. El adjetivo "orgánico" designa a estos intelectuales que son "líderes culturales alineados con fuerzas históricamente emergentes" y que desarrollan "técnicas cruciales de articulación discursiva, desarticulación y rearticulación" (42).


A diferencia del "intelectual tradicional": "el modo de ser del nuevo intelectual no puede descansar ya en la elocuencia... sino en la activa participación en la vida práctica, como constructor, organizador, persuasor permanente y no simple orador" (43).


Por lo tanto la categoría de "intelectual orgánico" no alude a una condición académica o de prestigio, sino política: toda clase social "fundamental" tiende a crear su propio grupo de intelectuales, que le da homogeneidad y conciencia (44).


La formación de una intelectualidad propia es un factor determinante en la capacidad hegemónica de todo grupo social, una condición fundamental de la agencia política: "una masa no se "distingue" y no se vuelve independiente "por sí misma" sin organizarse (...) y no hay organización sin intelectuales o sea sin organizadores y dirigentes" (45).


El sentido común


Los intelectuales tienen en la teoría gramsciana un rol político fundamental: instituir o contestar "una concepción del mundo difundida en una época histórica en la masa popular" (46), el "sentido común de época", que es una construcción móvil que mezcla de forma desordenada nociones de muy diferentes procedencias arraigadas en las costumbres (47).


En palabras de Stuart Hall:


"El sentido común es una construcción ideológica ricamente sedimentada, variada, fragmentaria y siempre cambiante que puede ser consolidada por la labor discursiva de los intelectuales tradicionales y así empleada para comprometer las subjetividades populares para los proyectos económicos y políticos de las formaciones sociales dominantes; sin embargo tales proyectos están constantemente amenazados y socavados por el buen sentido de un pueblo: esa conciencia básica de contra qué está un pueblo, esa habilidad para aprehender, aún de manera débil y rudimentaria, las fuerzas de explotación y de subordinación que continuamente colonizan las vidas de un pueblo" (48).


Desde una visión postestructuralista, Cupples, Glynn y Larios (49) en su estudio sobre las prácticas de desarrollo en la región de León del Norte en Nicaragua, muestran cómo narrativas arraigadas en la sociedad civil local han sido capaces de potenciar los núcleos de "buen sentido" hasta el punto de construir desde ellos un proyecto de desarrollo alternativo a los informados por el "sentido común neoliberal".


Aluden a la posibilidad de una operación política por la cual:


"Los intelectuales orgánicos pueden hablar a este buen sentido de forma que desarticulen y rearticulen las conexiones entre los discursos hegemónicos y las condiciones materiales de existencia a los que éstos dan sentido, produciendo así la amplificación o ampliación de un "buen sentido" popular y la emergencia de nuevas formaciones discursivas y sus subjetividades políticas correspondientes" (50).


Este combate ideológico es el aspecto central de la lucha por la hegemonía, una tarea cultural prolongada y que exige grandes capacidades de organización, orientada a: "hacer intelectualmente independientes a los gobernados de los gobernantes, para destruir una hegemonía y construir otra" (51).


Sociedad civil como escenario de producción de hegemonía


La sociedad civil es el terreno principal de esta lucha: La escuela, los tribunales, la Iglesia, las asociaciones cívicas o los medios de comunicación son instituciones clave del aparato productor de hegemonía. Pese a ser agencias "privadas" y dispersas, su sentido es unitario en el sentido de la reproducción cultural del status quo (52).


Esta es la principal innovación de Gramsci en el sentido de reivindicación de la política: frente a los imaginarios estadocéntricos que confían el cambio social a la toma del Estado –a través de lentas acumulaciones electorales o rápidos golpes de mano- el italiano señala la importancia central de la lucha cultural, y descarta la comprensión de los fenómenos ideológicos como meros reflejos unitarios y homogéneos de la posición de los sujetos en la economía. Adelanta así gran parte de los desarrollo teóricos de los posestructuralistas en el sentido de afirmar la construcción discursiva de los sujetos y las identidades políticas.


No hay atajos, por tanto, a la crítica prolongada y sostenida del sistema cultural dominante, de los discursos que legitiman y normalizan un orden político determinado.


Gramsci hace sin embargo una precisión geográfica: esto no es así en "Oriente", donde la sociedad civil es gelatinosa y el Estado en el sentido de sociedad política ostenta la primacía absoluta sobre la sociedad, a la que gobierna fundamentalmente por la coerción o "dominación pura", y es así un centro de poder susceptible de asaltos directos.


Pero en occidente, la política revolucionaria exige tener en cuenta que existen


"(...) Estados más avanzados, donde la "sociedad civil" se ha vuelto una estructura muy compleja y resistente a las "irrupciones" catastróficas del elemento económico inmediato (crisis, depresiones, etcétera); las superestructuras de la sociedad civil son como el sistema de trincheras en la guerra moderna (...) ni las tropas asaltantes, por efecto de la crisis se organizan fulminantemente en el tiempo y en el espacio, ni mucho menos adquieren un espíritu agresivo; a su vez los asaltados no se desmoralizan ni abandonan las defensas, aunque se encuentren entre ruinas, ni pierden la confianza en su propia fuerza y en el futuro" (54).


En última instancia, la lucha cultural es una lucha política presidida por el antagonismo, y que no tiene nada de espontánea sino que necesita de una enorme capacidad de organización y movilización (55). Esta lucha es la llamada "guerra de posiciones" que pasa por subsumir a la "Guerra de movimiento" como un momento más dentro de una evolución más larga, habitualmente como su última ratio.


De esta forma, la diferencia estriba en que la "guerra de movimiento" es un asalto coercitivo al aparato principal de poder mientras, por contraste, la guerra de posición indicaba una serie prolongada de ataques sobre otras defensas. Estas otras defensas son, en Gramsci, la sociedad civil, los aparatos productores de consenso, todas las instituciones de la sociedad civil que tienen alguna conexión con la elaboración y difusión de la cultura (56). Estas "posiciones" deben ser conquistados por todo grupo social que aspire al poder antes incluso que detentar el control del aparato coercitivo estatal, haciéndose así dirigente para devenir después dominante (57).


José Aricó lo expresa así en el contexto latinoamericano: "Para el proletariado la conquista del poder no puede consistir simplemente en la conquista de los órganos de coerción (aparato burocrático-militar) sino también y previamente en la conquista de las masas" (58).


Esta afirmación descarta las pretensiones de entender la "guerra de posiciones" como un sinónimo de "acumulación de fuerzas" que legitime el inmovilismo político pero también como la confianza del cambio social exclusivamente a un proceso prolongado de transformaciones dirigidas desde el Estado, tras haber sido asaltado este, en la ortodoxia dogmática leninista. Ahmet Öncü, en su artículo "Dictatorship Plus Hegemony: A Gramscian Analysis of the Turkish State" ofrece un buen ejemplo de esta segunda lectura de Gramsci, en la que la "hegemonía" se entiende como la conquista del Estado y el conjunto de sus instituciones, concreción de la traducción de la supremacía económica al plano político (59). Este tipo de análisis deja escaso espacio para la articulación discursiva, que juega un papel de mera "arma arrojadiza" en el análisis, herramienta de alineamientos producidos en otro lugar, a menudo un plano estructural económico representado como anterior a la ideología.


Cuando Gramsci afirma que "(...) la guerra de posiciones en política corresponde al concepto de hegemonía" (60), está ofreciendo una definición de la política como la lucha por articular mayorías sociales en torno a discursos determinados que representan en un sentido o en otro las relaciones sociales existentes, e invitan a conservarlas o a modificarlas/subvertirlas (61).


No obstante, ésta es una confrontación que no se da en el vacío, sino que se libra por hacer inteligibles las condiciones de partida de las fuerzas sociales. No conviene olvidar que Gramsci afirma repetidamente la hegemonía dirime dominios de clase o sectores sociales, asociados a determinados sectores de la economía.


Un grupo social determinado, por tanto, es hegemónico cuando es capaz de presentar su dominación como de interés para el conjunto de la sociedad, a la que hace avanzar con su propio avance. Ésta es la unidad fraguada en torno al bloque histórico. Sin embargo esta conformación puede entrar en crisis cuando se resquebraja la supremacía intelectual de los dominantes o su posición en el aparato económico. Cuando ambos fenómenos se dan al mismo tiempo, sucede una "crisis orgánica", que puede haber sido provocada por el fracaso de la clase dominante en algún proyecto de envergadura para el que haya movilizado amplias capas de la población –reformas económicas estructurales, guerras, etc.- o por la movilización masiva, inédita y consciente de grupos sociales antes pasivos (62).


En estos momentos el grupo dominante ya no es más "dirigente" sino que se limita a emplear la pura fuerza coercitiva, puesto que no puede construir consenso social en torno a su liderazgo: "esto significa precisamente que las grandes masas se han separado de las ideologías tradicionales, no creen ya en lo que antes creían" (63).


Se abre por tanto un tiempo de gran "dislocación" y disgregación, fértil para las transformaciones sociales: La crisis consiste en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en ese interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados, dice Gramsci.


Este "horizonte de oportunidad" se cierra parcialmente cuando los dominantes eliminan a las élites de los subalternos y dispersan sus fuerzas a través de transformaciones sociales controladas, o éstos construyen una nueva hegemonía (64).

 

Formas de política hegemónica: revolución pasiva y hegemonía expansiva


La construcción de hegemonía se produce por dos medios fundamentales: la "revolución pasiva" o la "hegemonía expansiva". Este es uno de los aspectos más complejos, estudiados de la obra de Gramsci. Para resumir las dos formas de hegemonía, nos apoyamos, de acuerdo con la propuesta de Errejon, en los trabajos de Mouffe (65), Torfing (66) y Motta (67).


La revolución pasiva


La revolución pasiva es predominantemente una restauración por la fuerza hegemónica en crisis, que asume parte de las demandas de los subalternos en forma restringida y aísla otras, y coopta a sus intelectuales -"transformismo"- separándolos de su medio político y social (68). El objetivo es construir un consenso pasivo que neutralice y disgregue las fuerzas políticas antagonistas (69). Aprovechando la falta de iniciativa de las clases subalternas, el Estado les "expropia" sus reivindicaciones y las realiza parcialmente, sustituyendo así momentáneamente al grupo dominante en crisis: el Estado absorbe y domina la sociedad civil, incapaz de construir una hegemonía refundacional y por tanto sujeta a fragilidad y crisis potenciales.


Para Gramsci, el transformismo o revolución pasiva es la estrategia defensiva de la burguesía en tiempos de crisis, mientras que la hegemonía expansiva sólo puede pertenecer al proletariado, pues es la única fuerza social cuyos intereses particulares coinciden con el fin de toda forma de explotación. Siguiendo a Laclau y Mouffe, Torfing demuestra, empleando los ejemplos de Margaret Thatcher en Inglaterra y Bill Clinton en Estados Unidos, cómo la "revolución pasiva" y la "hegemonía expansiva" son dos operaciones que corresponden a momentos de restauración y ofensiva respectivamente, y que pueden y de hecho han sido empleados indistintamente por diferentes fuerzas políticas, algunas sin una identidad de clase explícita. Torfing es particularmente audaz al señalar que, como se verá en seguida, tanto la revolución pasiva como la hegemonía expansiva tienen elementos de cambio y elementos de restauración o integración de lo existente. Lo que difiere es cuál es la operación que prima en cada una de las dos.


Hegemonía expansiva


La "hegemonía expansiva", que Sassoon califica de "antipasiva", suele tener un carácter de Revolución. Significa, en clave ofensiva, una operación de generación de un consenso activo que moviliza a las masas para transformar el orden existente. Se trata de la agrupación de diferentes demandas en un solo proyecto que las satisfaga o amortigüe las contradicciones entre ellas, generando así una nueva voluntad colectiva. La formación de una hegemonía expansiva, dicen Laclau y Mouffe, es siempre una operación discursiva metonímica por la que la parte pasa a representar al todo. Para ello es necesario que, partiendo de una cierta contigüidad entre los elementos discursivos, se produzca un desplazamiento de significados.


Motta define la hegemonía como la consecución del consenso de los subordinados a ser gobernados, conquistada por el grupo dirigente por medio de la cooptación, la desarticulación y la internalización de un sentido común que naturaliza la organización presente de las relaciones sociales (70). En esta tarea, el Estado juega un papel crucial, pues es:


"Todo el complejo de actividades prácticas y teóricas con las cuales la clase dirigente no sólo justifica y mantiene su dominación, sino que consigue ganar el consenso activo de aquellos sobre los que gobierna" (71).


Que el Estado sea el principal aparato reproductor de hegemonía no significa, sin embargo, que la construcción de ésta pueda equipararse a la toma de aquel. La hegemonía, para mantenerse, se debe reproducir en y por el Estado, pero su nacimiento insustituible ocurre en la sociedad civil.


El concepto de "guerra de posiciones" analizado antes, ya deja claro que, en la concepción gramsciana, la sociedad civil es la esfera de la lucha por la hegemonía. Detentar el poder estatal, la "dominación", puede reforzar la hegemonía y ayudar a reproducirla, pero no puede sustituir la operación ideológica fundamental en que consiste la hegemonía, por la que una clase social "fundamental" presenta su liderazgo "como la fuerza motora o la expansión universal del desarrollo de todas las energías nacionales" (72). Es entonces cuando el Estado, "en su sentido integral" es "igual a la sociedad política más la sociedad civil, es decir, la hegemonía reforzada por la coerción" (73).


El elemento central de la hegemonía, por tanto, es el de la reunión de diferentes elementos en una construcción que los articula y modifica: un consenso activo, una "voluntad colectiva" cuya unidad trascienda las identidades particulares de sus partes constituyentes.


A esta totalidad Gramsci la denomina "voluntad colectiva nacional popular".


El moderno Príncipe debe y no puede dejar de ser el pregonero y organizador de una reforma intelectual y moral, lo que además significa crear el terreno para un ulterior desarrollo de la voluntad colectiva nacional popular hacia el cumplimiento de una forma superior y total de civilización moderna, como lo señala Gramsci.


"Una voluntad popular colectiva nunca puede ser completa porque siempre hay fuerzas excluidas o marginadas que constituyen una reserva permanente de resistencia y un potencial permanente para el desarrollo de contra hegemonía en diferentes escalas y sitios" (74).


La hegemonía cultural nunca es una victoria pura o una dominación pura...nunca es un juego cultural de suma cero; tiene que ver siempre con el balance de poder en las relaciones culturales; tiene siempre que ver con cambiar las disposiciones y las configuraciones del poder cultural, no con salir de él.


Hall apunta dos elementos fundamentales: que la hegemonía nunca es completa y siempre es contestada, y que no hay elementos que queden fuera de lo que él llama "poder cultural", que también se puede entender por la lucha por la atribución de sentido político y la articulación y desarticulación de alianzas: la confrontación discursiva.


Gramsci destaca el último elemento necesario para una definición amplia de la hegemonía: la inclusión de los intereses de los dominados. La hegemonía se trata entonces de un liderazgo intelectual y moral capaz de gestionar el "Continuo formarse y superarse de equilibrios inestables (...) entre los intereses del grupo fundamental y los de los grupos subordinados, equilibrios en los que los intereses del grupo dominante prevalecen pero hasta cierto punto, o sea no hasta el burdo interés económico corporativo" (75).


La capacidad de ser hegemónico depende de la capacidad de representar una totalidad, o de reclamar la legitimidad de hablar en su nombre. Esa "totalidad" puede ser, en abstracto, nombrada de muchas formas. Pero en términos políticos reales está histórica y geográficamente determinada. Esta operación, de representar al Estado como el contenedor de todos los fenómenos sociales y como la unidad geográfica "natural" en la que se divide el mundo no está nunca completada, pero eso no la hace menos influyente en términos ideológicos. "El pueblo", concebido frecuentemente en términos nacionales, es probablemente el sujeto más invocado de la historia política de la modernidad. No es absurdo, por eso mismo, afirmar que quien es capaz de proclamarse su representante o de arrogarse su autoridad moral, tiene la mitad de la lucha ganada.


Gilian Hart establece una comparación que puede ser útil en este punto (76).


Defiende una convergencia –salvando las diferencias históricas evidentes- entre la comprensión de Antonio Gramsci y la de Frantz Fannon sobre la "cuestión nacional". Ambos, según Hart, entienden que los oprimidos sólo se tornan hegemónicos "haciéndose nación": "El error, que puede tener consecuencias muy serias, descansa en el deseo de saltarse el período nacional...La conciencia nacional (que no es nacionalismo) es lo único que nos dará dimensión internacional" (77).


Esta afirmación de Fanon, se complementa con otra en la reivindicación del paso del nacionalismo a la dotación de éste de un carácter marcado por las necesidades de las clases populares (78). Estamos entonces en la investidura de "los de abajo" de carácter nacional, en la operación hegemónica por la que, en Gramsci, la clase obrera pasa de defender sus intereses corporativos a hacerse universal construyendo una voluntad colectiva nacional-popular. En el africano y en el europeo, la hegemonía de los sectores subalternos pasa necesariamente por –aunque no sea sólo- hacerse nación. Desde un enfoque teórico a priori no muy favorable a reconocer la centralidad de la cuestión nacional, Nigel Gibson ha llegado a una conclusión similar al hacer una lectura gramsciana de Fanon (79).


Existe, en cualquier caso, una similitud más entre las obras de Gramsci y Fanon. Este último, en Los Condenados de la Tierra, defiende una construcción política de la identidad del colonizado, en la que la violencia contra el colonizador y su mundo juega un papel cristalizador fundamental de constitución y agregación, de formación de "pueblo" (80).


En comparación con los sujetos populares de clase protagónicos en la historia política del norte, en el "sur global", según Hart, el protagonismo en los procesos de cambio social siempre ha correspondido a "movimientos nacional-populares mucho más heterogéneos" (81).


Más allá de la discutible comparación, es innegable que una parte fundamental de la aportación de Gramsci al pensamiento político marxista es su llamada a tener en cuenta las "particularidades" nacionales, la cultura propia del lugar, las instituciones políticas específicas, la conformación de la sociedad civil, para evitar caer así en el economicismo. En este sentido se puede decir que Gramsci, al hacer aterrizar el comunismo en Europa occidental, es el teórico de la "nacionalización" del movimiento obrero, el que más y mejor estudia las condiciones nacionales y deriva de ellas enseñanzas prácticas. Gramsci vio lo nacional popular como un espacio crucial para el conflicto democrático que implicaba conjuntos complejos de relaciones entre el Estado y la sociedad civil.


Sin abandonar el internacionalismo, Gramsci se niega a la división binaria, que califica despectivamente de cosmopolitismo, y defiende que el proletariado, para emanciparse internacionalmente, tiene que llegar a convertirse en clase hegemónica nacionalmente. Esto es, el proletariado se alza con la victoria política cuando es capaz de presentarse como la fuerza social y política que mejor resume, expresa y hace avanzar al conjunto cultural y político nacional en el que se mueve: cuando hegemoniza la nación.


En un contexto muy diferente, Frantz Fannon defiende en "Los condenados de la Tierra", la primacía de la cuestión nacional para las masas explotadas de los países colonizados. Aunque advierte contra los peligros que tras la consecución de la independencia esperan a las clases subalternas mantiene al mismo tiempo la necesidad primera para éstos de construir nación, como primer paso para la emancipación social y la emancipación de los lazos económicos de dependencia y explotación que sobreviven a las independencias "formales". En este punto Fanon entronca con los autores de los análisis "dependentistas" (Bagú; Cardoso y Faletto; Gunder Frank; y Sweezy) y, posteriormente, con los investigadores del desarrollo desigual y la producción espacial del capitalismo (Mandel; Harvey; Wallerstein).


Son innegables las críticas de numerosos autores al "soberanismo" (Hardt y Negri; y Sassen). Tanto como las limitaciones evidentes que para la regulación estatal de los flujos sociales suponen el desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación y los procesos de globalización capitalista, que plantean problemas difíciles cuando no imposibles de resolver en la escala estatal nacional: los flujos migratorios o el cambio climático por nombrar sólo los más evidentes. Estas transformaciones ponen en discusión la capacidad material de los estados para gobernar, y la pertinencia del marco "nacional" para la construcción de movilizaciones políticas que hagan frente a unos retos situados en una escala global. Pero no disminuyen la importancia de la vida política "nacional" en la opinión pública de la mayoría de la población, ni mucho menos la importancia de las identidades políticas "populares" que, a falta de la emergencia de algo distinto, se siguen conformando de manera prioritaria en términos nacionales.


El objeto de esta reflexión es, exclusivamente, discernir la capacidad material estatal nacional, de la importancia discursiva de los marcos y relatos nacionales para la conformación de hegemonías.


La comparación de Hart es útil, cuando menos, para señalar la primacía que ha tenido la cuestión nacional en la construcción de los más diversos regímenes hegemónicos.


Basta con establecer la aseveración de que los grupos, las clases sociales, se hacen hegemónicas cuando se vuelven pueblo.


Pese a la irrefutabilidad de las tesis sobre la decadencia objetiva de la capacidad de regulación de los estados nacionales los movimientos antisistémicos –en términos de Wallerstein- con capacidad desestabilizadora de los regímenes políticos a los que se enfrentan –y no sólo con capacidad de ver satisfechas demandas parciales sin alterar sustancialmente la capacidad de gobierno del grupo dominante- se constituyen siempre en clave "nacional", como la encarnación de una comunidad política que, explícita o implícitamente, tiene unos límites nacionales. Los ejemplos de la izquierda latinoamericana y sus éxitos vinculados a la construcción de movimientos nacional-populares son evidentes.
Componentes fundamentales de la hegemonía.


La revisión de los componentes fundamentales del pensamiento político gramsciano permite ahora deducir los componentes fundamentales de la hegemonía:

 

  1. Dislocación, en el sentido de heterogeneidad y desagregación de elementos y sectores sociales, que abre la posibilidad de la articulación en torno a diferentes proyectos. La dislocación está directamente relacionada con el antagonismo, que divide la sociedad –sea en clases, como en Gramsci o en innumerables identidades politizables todas ellas, como en Laclau y Mouffe- y hace posible y necesaria la actividad hegemónica que aspire a restablecer la unidad social por encima del conflicto. Esta tensión permanente por superar el conflicto que está en su razón de ser es constitutiva de la hegemonía. También es necesario que, en el nivel ideológico, haya un cierto vacío en torno a referentes centrales para una sociedad, que sean susceptibles de ser "ocupados" por una operación hegemónica.
  2. Articulación en la que se produce el paso de lo particular (conciencia "económico corporativa") a lo universal ("ético-político"), y la representación de los intereses parciales como intereses generales, en un modo que renueva el campo político y que por tanto va más allá de la mera "manipulación", construyendo una nueva "voluntad colectiva nacional popular". La articulación significa siempre liderazgo, pero el liderazgo no implica necesariamente la articulación.
  3. Integración parcial de los grupos subordinados en el proyecto del grupo dirigente, que permite la movilización de los primeros o, al menos, la neutralización de los disidentes a su interior. Se complementa con el aislamiento y/o la represión de los grupos subalternos construidos como antagonistas. Esta integración no es solo "funcional", sino que sucede también con las ideas de los subordinados, en una operación permanente que mantiene siempre abierta la lucha hegemónica.
  4. Condiciones de posibilidad que determinan qué fuerza social o grupo puede aspirar con éxito a la hegemonía. Gramsci no deja lugar a dudas sobre el carácter de clase de toda hegemonía, pero estas "condiciones" evitan que una teoría de la hegemonía se mueva "en el vacío" o caiga en una suerte de idealismo discursivo por el cual cualquier grupo puede lograr la hegemonía si se lo propone y realiza correctamente las operaciones de articulación –que a su vez y tautológicamente se sabe que han sido correctas sólo cuando ese grupo es ya hegemónico. Las condiciones de posibilidad –históricas, económicas, militares, etc.- permiten comprender por qué proyectos similares cosechan resultados tan dispares en diferentes países o momentos históricos -como en las insurrecciones "bolcheviques" rusa y alemana a comienzos de siglo XX, o, a la inversa, cómo pese a su torpeza política hay actores que detentan una fuerza considerable, si bien no exitosa, en condiciones muy favorecedoras para ellos –como en la primacía de las distintas élites políticas en Europa respaldadas por un fuerte entramado mediático-institucional, pese a la desafección creciente de la ciudadanía europea expresada en altísimos niveles de abstención y en una explícita y generalizada actitud de desconfianza o rechazo hacia "los políticos".


A modo de verificación, se puede probar la centralidad de estos cuatro elementos, buscándolos en el que es quizás uno de los párrafos más conocidos de la obra fragmentada de Gramsci, el llamado "Análisis de situaciones y relaciones de fuerza. En él, se refiere a la hegemonía como el momento superior de desarrollo de una fuerza social en estos términos:


"(...) aquél en que se alcanza la conciencia de que los propios intereses corporativos, en su desarrollo actual y futuro, superan el círculo corporativo, de grupo meramente económico y pueden y deben convertirse en los intereses de otros grupos subordinados (3). Ésta es la fase más estrictamente política, que señala el tránsito neto de la estructura a la esfera de las superestructuras complejas, es la fase en que las ideologías germinadas anteriormente se convierten en "partido", entran en confrontación y se declaran en lucha hasta que una sola de ellas o al menos una sola combinación de ellas, tiende a prevalecer, a imponerse, a difundirse por todo el área social, determinando, además de la unidad (1) de los fines económicos y políticos, también la unidad intelectual y moral, situando todas las cuestiones en torno a las cuales hierve la lucha no en el plano corporativo sino en un plano "universal"(2), y creando así la hegemonía de un grupo social fundamental (4) sobre una serie de grupos subordinados" (82).


(1) El elemento primero, la dislocación, es la condición de partida implícita en el párrafo.
Cuando se dice que una ideología o grupo de ideologías determina "la unidad de los fines económicos y políticos" y la unidad "intelectual y moral" es porque se parte de la ausencia de tal unidad: de la dislocación. En Gramsci, como resultado de una organización explotadora e irracional de la sociedad capitalista, que la divide en clases sociales.
(2) La ubicación de la lucha en un plano "universal" por oposición a uno "corporativo", significa que el grupo que lidera es capaz de contextualizar "sus" aspiraciones particulares en un relato general que interpela a toda la sociedad o al menos a una mayoría significativa de ésta, construyendo en torno a estas una identidad común, una voluntad colectiva nueva.
(3) Que los intereses de un grupo concreto se conviertan "en los intereses de otros grupos subordinados" implica siempre y de forma necesaria que éstos últimos perciban alguna satisfacción simbólica o material, presente o esperada en el futuro, por su compromiso bajo el liderazgo –sea éste percibido así o no- del grupo dirigente. La hegemonía no es una burda maniobra propagandística de manipulación porque efectivamente implica que un grupo se postula como conductor de muchos otros y éstos perciben que, en el nuevo orden, reciben recompensas que merecen los esfuerzos para la subversión del existente. Esta es una operación que puede durar mucho más tiempo que la mera práctica del "engaño" político.
(4) La caracterización de un grupo social como "fundamental" no es en Gramsci un sinónimo de hegemónico ni de dominante o dirigente. Es una referencia a un papel que juega ya, de facto, en el terreno de la economía. En virtud de esta posición "fundamental" un grupo puede postularse metafóricamente como el portador del avance de toda la sociedad, pues algo de eso ya está en práctica en las relaciones de producción. Además, pese a que pueda ser políticamente subalterno, un grupo social "fundamental" extrae su fuerza de recursos materiales y simbólicos derivados de su número, su cohesión interna, sus recursos materiales o su inserción en el tejido social del territorio en cuestión.


La definición de hegemonía.


Comprobada la centralidad de estos elementos, puede apuntarse con ellos ahora una definición tentativa de la hegemonía en Gramsci:


La actividad hegemónica es aquella por la cual un grupo social con la capacidad material y simbólica necesaria interviene en un contexto de dislocación y heterogeneidad articulando diferentes sectores en una nueva "voluntad colectiva" que, representando sus intereses de grupo, integra en forma subordinada los intereses de grupos subalternos y es capaz de presentarse de forma plausible como un progreso universal de "la sociedad".
Esta formulación no aspira a sustituir a las existentes, sino a hacer el concepto de "hegemonía", tan sobreutilizado y sometido a disputas, operacionalizable para el análisis de un fenómeno político concreto: en este caso el que se perfila con la terminación del conflicto social y armado y la construcción de la paz.


Sin pretensión de exhaustividad, los cuatro elementos de la formulación –Dislocación, Articulación, Integración y Condiciones de posibilidad- pueden funcionar como indicadores para examinar las luchas y las conformaciones hegemónicas, así como su grado de fortaleza y posibilidad de desarrollo.


Mientras el concepto de hegemonía, había supuesto para el pensamiento marxista (ortodoxo) una "válvula de escape" del esquema estructura/superestructura –similar a la del concepto de "autonomía relativa"-, lo que se plantea ahora es construir sobre dicho concepto toda una teoría política de cambios y transformaciones democráticas.


Para tal efecto se adopta un enfoque posestructuralista enriquecido con el concepto foucaultiano de "discurso" para comprender el papel político central de los actos de nominación y las reglas de construcción de los discursos con pretensión de veracidad.


En la segunda parte de este trabajo nos acercaremos a la teoría del discurso y su papel en la construcción de la hegemonía.

 

1 Diversas elaboraciones y reflexiones de Iñigo Errejón, cientista político español, son el punto de referencia de este marco de análisis sobre la hegemonía política y la construcción de la misma desde el campo popular y democrático. Al respecto se puede consultar el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/1SmiaIS . Coincidimos con el enfoque de Errejon y sus presupuestos teoricos para el análisis político. Acudimos a sus diversas fuentes analíticas recogidas en el trabajo del que se hace el correspondiente enlace electrónico, consultado por última vez el 17enero2016.

Otros textos de Errejon abordados se encuentran en los siguientes enlaces electrónicos: http://bit.ly/1n6TEhR ; http://bit.ly/1ntEeop ; http://bit.ly/1V28m4H .

2 En ese sentido conviene revisar La Teoría del Discurso o Discourse Theory, fundada por Ernesto Laclau y Chantal Mouffe con su publicación en 1985 de “Hegemonía y estrategia socialista”,  está dedicada al estudio de las identidades políticas y la hegemonía, que ha acabado por constituir la denominada Escuela de Essex, referente de esta disciplina en la Ciencia Política. Sobre la producción teórica de Laclau y Mouffe ver los siguientes enlaces electrónicos. Primero de Hegemonía y estrategia socialista  http://http://bit.ly/1R0lkCy y segundo de la Razón populista http://bit.ly/1UUyfTX

3 Nos referimos en este caso a Laclau y Mouffe.

Ver el texto de Ana Soage La teoría del discurso de la Escuela de Essex en su contexto teórico en el siguiente enlace electrónico  http://bit.ly/1SRWB2n

Ver texto de Laclau y Mouffe Hegemonía y estrategia socialista en el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/1R0lkCy .

El texto de Femia, referenciado por Errejon es el siguiente: Femia,  J.  (1987): Gramsci  Political  Thought.  Oxford: Oxford  University  Press. Ver siguiente enlace electrónico http://bit.ly/1neSWzV

7 Ver texto de Lenin,  Dos  tácticas  de  la  socialdemocracia  en  la Revolución democrática. Moscú: Ediciones en lenguas extranjeras, en el siguiente enlace electrónico   http://bit.ly/1Q9E272

Ver texto de Perry Anderson,.  (1976-1977):  ‘The Antinomies of Antonio Gramsci’.New Left Review, 100. pp. 3-18.  Ver siguiente enlace electronico http://bit.ly/1P0wqoq

Ver Laclau,  E.  y  Mouffe,  Ch.  (1985): Hegemony  and  Socialist  Strategy:  Towards  a Radical Democratic Politics. London. Ver texto en enlace indicado en nota anterior.

10 Ver Sassoon,  A.  S. (1987):  Gramsci´s Politics.  London: Hutchinson (2001): “Globalisation, hegemony and passive revolution”, New  Political Economy, 6 (1).  pp. 5-17.

11 Ver de J. Agnew el siguiente texto  (2005b  [1998]): Geopolítica: Una  re-visión  de  la  política  mundial.  Madrid: Trama Editorial. Consultar siguiente enlace electrónico http://bit.ly/1Osq9k2

12 Ver los siguientes textos: Hall, S. (1996): “Gramsci´s relevance for  the study of race and ethnicity” en Morley, D.  y  Chen,  K.  (eds.)  Stuart  Hall:  Critical  Dialogues  in  cultural  studies,  London: Routledge. pp. 411-440; (1996b): “What  is  this “black”  in black popular culture?”  In Stuart Hall:  Critical  Dialogues  in  cultural  studies,  Morley,  D.  and  Chen,  K  (eds.)  London: Routledge. Pp. 465-475. Consultar siguiente enlace electronico http://bit.ly/1V2aauI

13 Ver los siguientes textos Peet,  R.  (2002):  “Ideology,  Discourse  and  the  Geography  of  Hegemony: From Socialist  to  Neoliberal  Development  in  Postapartheid  South  Africa”  en  Antipode (2002). pp. 54-84;(2003): Unholy Trinity: The IMF, The World Bank and WTO. New York: Zed Books. Consultar http://bit.ly/1OBayfI

14 Ver el siguiente texto Öncü, A. (2003): “Dictatorship Plus Hegemony: A Gramscian Analysis of the Turkish State” Science & Society, Vol. 67, No. 3, Fall 2003, pp. 303-328. Consultar http://bit.ly/1neV76o

15 Ver siguiente texto Karriem, A. (2009): “The rise and  transformation of  the Brazilian  landless movement into a counter-hegemonic political actor: A Gramscian analysis” en Geoforum, 40. pp. 316-325.

16 Ver siguiente texto Motta, S. C.  (2008): “The Chilean Socialist Party  (PSCh): Constructing Consent and Disarticulating Dissent to Neo-liberal Hegemony in Chile” en BJPIR- Political Studies Association. Vol.10.  pp. 303-327.

17 Ver siguiente texto Bobbio,  N.  y  Matteucci,  N.  (1994): “Hegemonía”  en  Bobbio,  N.  y  Matteucci,  N. Diccionario  de  Política.  México  DF: Siglo  XXI.  [Redactor  Gianfranco  Pasquino; redactores de la edición en español José Aricó y Jorge Tula]. pp. 746-748. Consultar en http://bit.ly/1n6TKpP

18 Ver siguiente texto Brzezinski, Z. (1998): El gran tablero mundial: la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégico. Barcelona: Paidós.

19 Ver Sassoon, A. S.  (1987):  Gramsci´s  Politics.  London:  Hutchinson (2001): “Globalisation, hegemony and passive revolution”, New Political Economy, 6 (1).  pp. 5-17.

20 Ver Agnew,  J. (2005b  [1998]):  Geopolítica:  Una  re-visión  de  la  política  mundial.  Madrid: Trama Editorial.

21 Ver Agnew.J. (2005): The new shape of Global Power. Philadelphia: Temple University  Press. 

22 Ver Boswell, T. y Chase-Dunn, C. (2000): The Spiral of Capitalism and Socialism. Toward  Global Democracy. Colorado: Lynne Rienner Publishers

23 Ver el siguiente texto Wallerstein I. (2003): “Entering Global Anarchy” en New Left Review II/22. pp. 27-35 [(2004): “La debilidad estadounidense y la lucha por la hegemonía”, en Wallerstein,  I. Capitalismo histórico y movimientos antisistémicos. Un análisis de sistemas-mundo. Madrid, Akal. pp. 474-480].

24 Ver siguiente texto Wallerstein,  I.  (1974): The modern World2System. Vol. 1, Nueva York: Nueva York, Academic  Press.  [(1979):  El moderno  sistema mundial. Vol.1 Madrid,  Siglo XXI]); y Arrighi, G.  (2005): “Hegemony Unravelling—1” en <ew Left Review, 32. pp. 23-80.

25 Ver siguiente texto Buci-Glucksmann,  Ch.  (1978): Gramsci  y  el  Estado- Madrid:  Siglo  XXI  Editores.

26 Ver siguiente texto Laclau,  E.  y  Mouffe,  Ch.  (1985):  Hegemony  and  Socialist  Strategy:  Towards  a Radical Democratic Politics. London: Verso.

27 Ver siguiente texto Bobbio,  N.  y  Matteucci,  N.  (1994):  “Hegemonía”  en  Bobbio,  N.  y  Matteucci,  N. Diccionario  de  Política.  México  DF:  Siglo  XXI.  [Redactor  Gianfranco  Pasquino; redactores de la edición en español José Aricó y Jorge Tula]. pp. 746-748.

28 Ver el siguiente texto Gramsci, A. Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana; Torfing,  Jacob  (1999):  New  Theories  of  Discourse:  Laclau,  Mouffe  and  Zizek.  Brighton: Blackwell Publishers. Consultar en el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/1tC8I7r

29 Ver siguiente texto Sassoon,  A. S.  (1987):  Gramsci´s  Politics.  London:  Hutchinson.

30 Ver siguiente texto Hall, S. (1996): “Gramsci´s relevance for  the study of race and ethnicity” en Morley,  D.  y  Chen,  K.  (eds.)  Stuart  Hall:  Critical  Dialogues  in  cultural  studies,  London: Routledge. pp. 411-440.

31 Ver el siguiente texto Motta, S. C.  (2008): “The Chilean Socialist Party  (PSCh): Constructing Consent and Disarticulating Dissent to Neo-liberal Hegemony in Chile” en BJPIR- Political Studies  Association. Vol. 10.  pp. 308.

32 Ver siguiente texto Agnew, J. (2005b  [1998]): Geopolítica:  Una  re-visión  de  la  política  mundial. Madrid: Trama Editorial. Pags 1-2. Consultar en el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/1V2bz4n

33 Ver siguiente texto Gramsci, A. (1975    [2000]): Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

34 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]):  Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, traducción de la edición crítica del  Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

35 Ver Sasson, A. S. (2001): “Globalisation, hegemony and passive revolution”, New  Political Economy, 6 (1).  pp. 5-17.

36 Ver Sallamini, L.  (1981): The Sociology of Political Praxis: An  Introduction  to Gramsci  Theory. London: Routledge.

37 Ver (2001): “Globalisation, hegemony and passive revolution”, New Political Economy, 6 (1).  pp. 5-17.

38 Ver Portelli, H. (1979): Gramsci y el bloque histórico. Buenos Aires: Siglo XXI. Consultar en http://bit.ly/1KmZ5Pb

39 Ver texto de Campione,  D.  (2007): Para  leer  a  Gramsci p 50,  Buenos  Aires: Ediciones  del  Centro  Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Consultar en http://bit.ly/1Ss1H5Z

40 Ver Gramsci, A.  Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V 5, p. 388, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

41 Ver Bellamy,  R.(1987):  Modern  Italian  Social  Theory:  From  Pareto  to  the  Present, p. 135  Standford:Stanford University Press.

42 Ver Hall, S. (1996): “Gramsci´s relevance for  the study of race and ethnicity” en Morley, D.  y  Chen,  K.  (eds.)  Stuart  Hall:  Critical  Dialogues  in  cultural  studies,  London: Routledge. p. 435.

43 Ver Gramsci, A. (1971): La política y el Estado moderno. Barcelona: Ediciones Península [Antología  de  Il  materialismo  storico  e  la  filosofia  di  Benedetto  Croce  y  Note  sul Machaivelli, sulla politica e sullo stato moderno Giulio Eunardi Editore, Turín, 1949; p. 10;  traducción de Jordi Solé Tura].

44 Ver Gramsci, A.,   Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 4, p. 353,  traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

45 Ver Gramsci, A. [2000]):  Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 4, p. 253. traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

46 Gramsci, A. [2000]):  Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 3, p. 327, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

47 Ver Gramsci, A. [2000]):  Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 1, p. 140,  traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

48 Ver Hall, S. (1996): “Gramsci´s relevance for  the study of race and ethnicity” en Morley, D.  y  Chen,  K.  (eds.)  Stuart  Hall:  Critical  Dialogues  in  cultural  studies,  London: Routledge. pp. 431-433.

49 Ver Cupples, J. Glynn, K. y Larios,  I. (2007): “Hybrid Cultures of Postdevelopment: The Struggle  for Popular Hegemony  in Rural Nicaragua” en Annals of  the Association of American Geographers, 97: 4. Pp. 786-801.

50 Ver Cupples, J. Glynn, K. y Larios,  I. (2007): “Hybrid Cultures of Postdevelopment: The Struggle  for Popular Hegemony  in Rural Nicaragua” en Annals of  the Association of American Geographers, 97: 4. P. 788.

51 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]):  Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 4. P. 201.,  traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

52 Campione,  D.  (2007):  Para  leer  a  Gramsci.  Buenos  Aires:  Ediciones  del  Centro  Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, p. 77.

53 Ver Hall, S. (1996b): “What  is  this “black”  in black popular culture?”  In Stuart Hall: Critical  Dialogues  in  cultural  studies,  Morley,  D.  and  Chen,  K  (eds.)  London: Routledge. P. 411.

54 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]):  Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 5. P. 62, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

55 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]): Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 3, p. 106, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

56 Ver Bobbio N. (1979): “Gramsci and the Conception of Civil Society” in Mouffe, Chantal  (ed.)  Gramsci  and  Marxist  Theory.  London:  Routledge.  p. 40

57 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]): Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 5. P. 387, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

58 Ver Aricó,  J.  (1988):  La  cola  del  diablo.  El  itinerario  de  Gramsci  en  América  Latina.  Buenos Aires: Punto Sur. Consultar en http://bit.ly/1RPv02W

59 Ver Öncü, A. (2003): “Dictatorship Plus Hegemony: A Gramscian Analysis of the Turkish  State” Science & Society, Vol. 67, No. 3, Fall 2003, pp. 303-328.

60 Ver Ver Gramsci, A. (1975    [2000]): Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 3. P. 244, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

61 Ver Ver Hall, S. (1996b): “What  is  this “black”  in black popular culture?”  In Stuart Hall: Critical  Dialogues  in  cultural  studies,  Morley,  D.  and  Chen,  K  (eds.)  London: Routledge. pp. 426-427.

62 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]): Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 5. P. 41, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

63 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]): Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 2. P. 37, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

64 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]): Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA-Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 5. P. 41, traducción de la edición crítica del Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

65 Ver Mouffe,  Ch.  (1979):  “Hegemony  and  Ideology  in  Gramsci”  en  Mouffe,  Ch.  (ed.) Gramsci  and  Marxist  Theory.  London:  Routledge  &  Kegan  Paul.  pp.  168-205.

66 Ver Torfing,  Jacob  (1999):  New  Theories  of  Discourse:  Laclau,  Mouffe  and  Zizek.  Brighton: Blackwell Publishers.

67 Ver Motta, S. C.  (2008): “The Chilean Socialist Party  (PSCh): Constructing Consent and Disarticulating Dissent to Neo-liberal Hegemony in Chile” en BJPIR- Political Studies  Association. Vol. 10.  pp. 303-327. 

68 Ver Ver Torfing,  Jacob  (1999):  New  Theories  of  Discourse:  Laclau,  Mouffe  and  Zizek.  Brighton: Blackwell Publishers, Pp. 111-112.

69 Ver Ver Mouffe,  Ch.  (1979):  “Hegemony  and  Ideology  in  Gramsci”  en  Mouffe,  Ch.  (ed.) Gramsci  and  Marxist  Theory.  London:  Routledge  &  Kegan  Paul.  p. 182.

70 Ver Ver Motta, S. C.  (2008): “The Chilean Socialist Party  (PSCh): Constructing Consent and Disarticulating Dissent to Neo-liberal Hegemony in Chile” en BJPIR- Political Studies  Association. Vol. 10.  pp. 303-327. 

71  Ver Gramsci, A. (1971): La política y el Estado moderno. Barcelona: Ediciones Península  [Antología  de  Il  materialismo  storico  e  la  filosofia  di  Benedetto  Croce  y  <ote  sul  Machaivelli, sulla politica e sullo stato moderno Giulio Eunardi Editore, Turín, 1949, P. 244;  traducción de Jordi Solé Tura].

72 Ver Gramsci, A. (1971): La política y el Estado moderno. Barcelona: Ediciones Península  [Antología  de  Il  materialismo  storico  e  la  filosofia  di  Benedetto  Croce  y  <ote  sul  Machaivelli, sulla politica e sullo stato moderno Giulio Eunardi Editore, Turín, 1949, P. 182.;  traducción de Jordi Solé Tura].

73  Ver (1971b):  Selections  from  the  Prison  <otebooks, P. 178.  New  York:  International Publishers.

74  Ver Jessop, B. and Sum, N.  (2006): “Towards a cultural  International political economy:  Poststructuralism  and  the  Italian  school”  en  International  political  economy  and  poststructural  politics.  Houndmills,  UK:  Palgrave  Macmillan.  Pp.  157-176.

75 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]):  Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA- Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. %, P. 37, traducción de la edición crítica del  Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

76 Ver Haart,  G.  (2008):  “The  Provocations  of  Neoliberalism:  “Contesting  the  Nation  and  Liberation alter Apartheid” en Antipode, Vol. 40 nº 4. pp. 678-705.

77 Ver Fanon,  F.  (1961):  The  Wretched  of  the  Earth  New  York:  Grove  Press.  [1999  Los  condenados de la tierra, P. 247.. Tafalla, Nafarroa: Txalaparta

78 Ver Fanon,  F.  (1961):  The  Wretched  of  the  Earth  New  York:  Grove  Press.  [1999  Los  condenados de la tierra, P. 204. Tafalla, Nafarroa: Txalaparta

79 Ver Gibson,  N.  (2003):  Fanon:  The  Postcolonial  Imagination.  Cambridge  UK:  Polity  Press.

80 Ver Fanon,  F.  (1961):  The  Wretched  of  the  Earth  New  York:  Grove  Press.  [1999  Los  condenados de la tierra. Tafalla, Nafarroa: Txalaparta).

81 Ver Haart,  G.  (2008):  “The  Provocations  of  Neoliberalism:  “Contesting  the  Nation  and  Liberation alter Apartheid” en Antipode, Vol. 40 nº 4. pp. 678-705.

82 Ver Gramsci, A. (1975    [2000]):  Cuadernos  de  la  cárcel,  México,  Ediciones  ERA- Universidad Autónoma de Puebla, seis volúmenes, V. 5, Pp. 36-37; traducción de la edición crítica del  Instituto Gramsci de Roma, a cargo de Valentino Gerratana.

VII Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales

 

Transformaciones democráticas, justicia social y proceso de paz, Medellín 2015

 

 

Entrevistas

xxxxxxx xxxx
Theotonio Dos Santos Pablo GentilliBoaventura de Sousa SantosJuan Carlos Monedero

 

Artículos

 

"Sentir, pensar y luchar por construir un futuro mejor es la misión que debemos asumir"

Sábado 28 de nobiembre de 2015

Discurso de José "Pepe" Mujica

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Lula y Mujica hablan sobre la paz en Colombia y la realidad latinoamericana

Viernes 20 de noviembre de 2015

Miles de jóvenes con sed de saber y de hacer

Miércoles 11 de noviembre de 2015

"El pensamiento crítico está más vital que nunca"

Lunes 9 de noviembre de 2015

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Noviembre 14, 15, y 16 de 2015
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Jueves, 01 Octubre 2015 10:03

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