Articulos de la semana

Articulos de la semana (161)

Martes, 14 Abril 2015 11:53

Galeano, consternación

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Galeano, consternación

El periodista, narrador, ensayista, activista social y colaborador de La Jornada Eduardo Galeano falleció ayer a los 74 años en un hospital de Montevideo, Uruguay, a consecuencia del cáncer de pulmón que padecía desde 2007. Llevaba una semana hospitalizado en estado grave.

 

Sus restos fueron velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, lugar donde se realizan los actos más solemnes de ese país.

Este martes será despedido masivamente con altos honores oficiales, informó el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay.

Su última aparición pública fue a finales de febrero, para recibir al presidente de Bolivia, Evo Morales, quien visitó Montevideo con motivo del cambio de mando entre José Mujica y el ahora presidente Tabaré Vázquez.
En las fotos, Galeano lució delgado y sonriente al recibir El libro del mar, donde Morales expone sus argumentos para exigir una salida de Bolivia al mar.

En un correo electrónico enviado a esta reportera y fechado el 7 de abril de 2014, Galeano escribió:

"la muerte acude aunque nadie le llame.
no le hagas caso.
ni siquiera escuches su silencio: sería un homenaje que ella no merece.
me aburre pensar en la muerte, y sospecho que más aburrido será ser el centro de la fiesta fúnebre, mintiendo lo mucho que me duele abandonar este valle de lágrimas".

Eran recientes los decesos de Juan Gelman y José Emilio Pacheco. Gabriel García Márquez estaba hospitalizado y falleció 10 días después. Así que el tema de la muerte estuvo presente en el intercambio epistolar.

Diálogo, muchas veces telegráfico, que comenzó después de la entrevista que se publicó en estas páginas el 26 de octubre de 2012, pocos días después de recibir el Premio Amalia Solórzano de Cárdenas, y unos días antes de la presentación de su libro Los hijos de los días (Siglo XXI Editores) en la Sala Nezahualcóyotl, donde convocó a miles de jóvenes y adultos. En esa visita también clausuró la asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

Fueron sus últimas apariciones públicas en México.

En ambos casos, cientos de personas tuvieron que escucharlo y verlo en las pantallas colocadas afuera de la sala y el auditorio. En sus presentaciones los asientos siempre eran insuficientes.
Eduardo Galeano nació en Montevideo, Uruguay, el 3 de septiembre de 1940. En uno de los correos electrónicos mencionados escribió que él no cumplía años, cumplía instantes, que son mucho más largos que los años, porque perduran cuando renacen de tus adentros. No alcanzó a cumplir los 75 años/instantes.

El nombre completo de este hombre de ojos azules fue Eduardo Germán María Hughes Galeano, y sus padres fueron Eduardo Hugues Roosen y Licia Esther Galeano Muñoz. A los 13 años publicó caricaturas para el diario uruguayo El Sol, y comenzó así el ejercicio de sus múltiples oficios: obrero, recaudador, mensajero, mecanógrafo, cajero de banco, editor, periodista, escritor, pero sobre todo, y como él se definía, escuchador.

Fue uno de los exiliados durante la dictadura. Primero fue encarcelado en Uruguay y de ahí salió con rumbo a Argentina, pero su nombre fue incluido entre los condenados por la dictadura de Rafael Videla en 1976. En ese periodo escribió Días y noches de amor y de guerra, publicado en 1978.

Con la dictadura tras de él, tuvo que abandonar América con destino a España. Fue en Cataluña donde escribió la trilogía Memoria del fuego, integrada por Los nacimientos, Las caras y las máscaras y El siglo del viento. Ya en 1971 había publicado su libro Las venas abiertas de América Latina, que prohibieron los regímenes de facto de Uruguay, Argentina y Chile.

Ideólogo de la izquierda, pero también crítico, hizo de las causas sociales su bandera. Luchó por los jóvenes, la ecología, los indígenas, los trabajadores, las mujeres y la legalización de las drogas, y en contra de los narcoestados y el neoliberalismo. En medio de todo ello, una de sus pasiones: el futbol, que llevó a varios de sus artículos periodísticos y al libro Futbol a sol y a sombra.

No se guardó las historias que iba escuchando y escribiendo en sus libretitas; las convirtió en libros de imposible clasificación: son crónicas, poemas, prosa, ensayos. Decía que la memoria era una especie en peligro de extinción, y ahora en lugar de recordar más, recordamos menos.

Reconstruía las memorias comunes de los indignados del mundo. Era un cuentacuentos que absorbía todas las pequeñas historias y las trasladaba primero a sus libretitas, de las que salieron muchos de sus textos publicados en distintas editoriales, entre ellas El chanchito ediciones, sello que él fundó, al igual que el semanario Brecha, que inició a su regreso a Uruguay en 1985. Hablando de publicaciones periódicas, entre sus oficios también fue editor del mítico semanario Marcha y del diario Época.

Entre su nacimiento y su muerte hay miles de palabras en decenas de libros y artículos, dichas en múltiples discursos, retomadas por cientos de miles de jóvenes y adultos, hombres y mujeres inconformes con los gobiernos a todo lo largo y ancho de este planeta, en todas las entrevistas concedidas, en todas esas frases que rondan en Internet, en todos los artículos que publicó en La Jornada, su casa, y en todos los sueños que compartió para hacer de éste un mundo menos peor.

Entre su nacimiento y su muerte están su primer libro, Los días siguientes, y Mujeres, una antología que acaba de publicar en España Siglo XXI Editores y del cual presentamos un adelanto en estas páginas. Entre esos dos habitan Las venas abiertas de América Latina, libro que el entonces presidente venezolano Hugo Chávez regaló a su homólogo estadunidense Barack Obama durante la quinta Cumbre de las Américas, en abril de 2009.
Galeano decía: esa fue una broma; si hubiera querido que lo leyera, se lo habría dado en español.

Hace unos días el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dio a conocer que había recibido la firma de Galeano contra el decreto por el que Obama calificó al país sudamericano de amenaza. En México, uno de sus últimos textos publicado por La Jornada fue Leo y comparto, dedicado a los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.

"Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales incendiados y las fosas cargadas de restos humanos.

Los acompañan las voces solidarias y su cálida presencia en todo el mapa de México y más allá, incluyendo las canchas de futbol, donde hay jugadores que festejan sus goles dibujando con los dedos, en el aire, la cifra 43, que rinde homenaje a los desaparecidos.

Siempre del lado de los pobres, de los indignados, su activismo social y compromiso con los desprotegidos lo llevó a Chiapas a conocer de cerca al Ejército Zapatista de Liberación Nacional –mantuvo un intercambio epistolar con el subcomandante Marcos, ahora Galeano–, y vertió lo vivido en ese estado del sureste mexicano en diversos artículos, por ejemplo, en Una marcha universal, publicado por este diario el 10 de marzo de 2001, donde escribió:

"Año 1914, año 2001: Emiliano Zapata era en el DF por segunda vez. Esta segunda vez viene desde La Realidad, para cambiar la realidad: desde la selva Lacandona llega para que se profundice el cambio de la realidad de todo México.

"Desde que emergieron a la luz pública, los zapatistas de Chiapas están cambiando la realidad del país entero. Gracias a ellos y a la energía creadora que han desencadenado, ya ni lo que era es como era.

Los que hablan del problema indígena tendrán que empezar a reconocer la solución indígena. Al fin y al cabo, la respuesta zapatista a cinco siglos de enmascaramiento, el desafío de estas máscaras que desenmascaran, está despegando el espléndido arcoiris que México contiene y está devolviendo la esperanza a los condenados a espera perpetua. Los indígenas, está visto, sólo son un problema para quienes les niegan el derecho de ser lo que son, y así niegan la pluralidad nacional y niegan el derecho de los mexicanos a ser plenamente mexicanos sin las mutilaciones impuestas por la tradición racista, que enaniza el alma y corta las piernas.

Eduardo Galeano es recuerdo de esas cosas que el poder –político y económico– quiere que se olviden.

Galeano, eres memoria.

"Sobrevivir, aunque nos cueste la vida"

Y Eduardo Galeano finalmente partió. El viernes me lo anticipó Eric Nepomuceno, escritor y periodista también de este diario, saliendo de Río: "Voy a despedir a Eduardo, Mempo, no creo que llegue a tiempo, pero allá voy". Le pedí que fundiera mi abrazo con el suyo.

 

Ahora, conocida la noticia de su partida, pienso que al menos nuestro amigo va a descansar, porque llevaba mucho tiempo sufriendo.

Su salud estaba quebrantada ya cuando nos visitó en el Chaco en agosto de 2012, pero igual quiso venir al 17º Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, que es un evento multitudinario que hacemos todos los años. En un mail me pidió: "Hacé todo lo posible por evitarme esfuerzos, por ejemplo, las colas para firmar libros, las entrevistas de prensa, las fotos exigidas por los celulares convertidos en cámaras y tutti quanti". Y en otro: "Iré a Resistencia, cueste lo que cueste, al grito de: ¡Sobreviviremos, aunque nos cueste la vida!".

Y llegó nomás, con ese humor formidable que tenía y esa entereza prodigiosa. Lo cuidamos muchísimo, lo preservamos de aglomeraciones y por eso casi no participó del foro, aunque sí quiso hacer una lectura pública y la rompió. Aquella noche memorable leyó y charló durante casi dos horas ante más de 2000 personas que lo aplaudieron a rabiar en un auditorio lleno. Si hasta tuvimos que poner pantallas afuera, sobre el Parque 2 de Febrero.
Cuando partió, luego de días de pollito (ya no podía comer carnes rojas) y poco vino tinto, me escribió: "Gracias, viejo, estas andanzas compartidas me ayudan a enfrentar con buena cara los días que vienen".
Por entonces su figura estaba en lo más alto, sobre todo después de que Hugo Chávez obsequiara (creo que en 2009) Las venas abiertas de América Latina a Barack Obama (quien por lo que se vio esta semana en Panamá, parece que todavía no lo leyó). Pero fue un gesto magnífico, del que Eduardo no hablaba, por pura modestia.

Las venas abiertas (que es de 1971) fue un libro absolutamente original y para él consagratorio. Pero lo grande es que todavía sorprende. Está vivo como el primer día y sigue siendo una clase magistral de historia en tanto revisión de los dolores del continente hecha en base a investigación, información precisa, un sentido de justicia inclaudicable y una belleza en la escritura impresionante.

Maestro de la paradoja, con enorme capacidad de asociación, con humor y un manejo impecable del castellano, después escribió Memoria del fuego, trilogía publicada circa 1983-86 con tres títulos: Los nacimientos, Las caras y las máscaras y El siglo del viento. Ahí cuenta la historia de nuestra América desde la creación del mundo hasta nuestros días, en breves prosas poéticas. Una belleza de libro.

Y aquí quiero destacar su espíritu didáctico, que en él era muy poderoso. Verdadero maestro en el mejor sentido del vocablo, siempre tenía en mente al lector joven, a la generación que estaba por venir e iba a necesitar una orientación para la vida. Fue un predicador, en este sentido.

Yo lo conocí algunos años antes, primero por e-mail, que intercambiamos durante un tiempo. Mis vínculos con él nacieron de lazos en cierto modo familiares, porque soy íntimo amigo de dos de sus parientes: su cuñado, el escritor cubano Eduardo "el Chino" Heras León, que está casado con Ivonne Galeano, hermana de Eduardo. Y nuestro Eric Nepomuceno. Quizá por eso nos pasamos años mandándonos saludos, pero sin vernos.

Pero eso es lo de menos. Lo que importa ahora es la pérdida, en un sentido, porque duele. Pero sobre todo importa su vigencia. Acerca de la cual quiero decir sólo tres cosas: una es que era conmovedor su disgusto permanente con el hecho de que la Historia siempre era contada, mal contada, por los vencedores. Eduardo escribió contra eso toda su vida.

Otra es que su talento fue único para mezclar la economía y la política con el amor, el humor, el fútbol y las costumbres populares.

Y la otra es subrayar su legado mayor y mejor: Eduardo nos deja sus propias venas abiertas, su propia memoria del fuego, sus propios hijos de los días y ese puñado de oro que fue su dignidad latinoamericana ejemplar.
Aunque sea por eso, esperemos nomás que el gobierno uruguayo le rinda el homenaje que merece. No vaya a ser que hagan como con Cuba y Venezuela en las últimas semanas, lo que lo habría avergonzado.

¡Un abrazo siempre, Eduardo, maestro, compañero!

Martes, 14 Abril 2015 11:43

"Soy la suma de mis metidas de pata"

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"Soy la suma de mis metidas de pata"

Las entrevistas a Galeano siempre dejaron mucho material para leer y disfrutar. Aquí se ofrece un recorte inevitablemente incompleto, pero que da cuenta de varios temas que siempre aparecían, de la dictadura del consumo a los problemas de ser Maradona.

 

- "Cuando era chico quise ser un montón de cosas que resultaron imposibles: por patadura no pude ser jugador de fútbol; por pecador tampoco pude ser santo; también quise ser pintor, pero el talento no daba. Pero de algún modo escribo pintando: si no cierro los ojos y no veo lo que voy a escribir, lo que voy a contar con palabras, que puede ser una idea, una noción, una experiencia, no puedo hacerlo. Tengo que verlo antes, lo que indica que tengo una manera plástica de escribir. Por otra parte, creo que es una pena que se haya perdido aquella sana costumbre de leer en voz alta en las escuelas, porque eso hacía que uno desde temprano se familiarizara con la música de las palabras. A cada texto lo escribo y lo reescribo, lo hago y lo rehago muchas veces, pero la prueba de fuego es la lectura en voz alta. Uno percibe la eficacia de un texto a través de su musicalidad, de cómo suena cuando se lo lee en voz alta."


- "No soy un pensador, por suerte, ni siquiera soy un intelectual. La palabra pensador me horroriza un poco. El intelectual se define por oposición a la manualidad o por desprecio al corazón. Yo soy un sentipensante, siento y pienso a la vez. Lo que la razón hace es organizar las sensaciones que vienen no se sabe de qué entraña: el hígado, el corazón, el estómago o el sexo... No se sabe qué es lo que genera eso que está más allá de las ideas."


- "Somos instrumentos de las máquinas: el automóvil te maneja, la computadora te programa, el supermercado te compra, la televisión te mira. Los instrumentos que nacen al servicio de la gente terminan por poner a la gente a su servicio. Una de las pruebas de que el mundo está al revés es lo que pasa con las ciudades: fueron creadas como lugares de encuentro entre las personas y, hoy, las personas somos intrusas en estos vastos garages."


- "Hay una imposición de un sistema de valores que corresponden a un modelo social que a mí no me gusta, pero que hoy por hoy se acepta como el único posible. La 'Macdonaldización' del mundo".


- "El problema es la inversión de valores: el problema no es lo que uno consume, sino que es consumido por lo que consume. Hay que empezar a reivindicar lo que es más obvio, la dignidad humana, el trabajo, el valor del trabajo, en lo que yo insisto mucho porque me parece que es una de las fuentes de la inseguridad colectiva en que vive el mundo. Los que algo tienen tienen miedo de perder lo que tienen, y los que no tienen tienen miedo de no llegar a tener nunca eso que no tienen y necesitan. Entonces es un mundo gobernado por el miedo."


- "El trabajo ha sido reducido al mínimo de los mínimos; vale menos que la basura. Es cada vez más difícil conseguirlo, más difícil conservarlo y ganar un salario digno. Y todo en nombre de la competitividad, que se lleva por delante dos siglos de conquistas obreras. Ahora dicen: 'La cola es larga: tómelo o déjelo'. El auge del delito tiene que ver, entre otras cosas, con la injusticia social, con el desvalor del trabajo. El mundo actual está preso de la inseguridad y del miedo. Todos estamos más o menos presos: los de arriba, los del medio y los de abajo. Aunque la prisión puede ser un lujo: los barrios residenciales parecen fortalezas medievales con recursos electrónicos."


- "No soy de dar consejos ni de recibirlos, no me gustan los aconsejadores ni quiero ser uno más. Puedo, en todo caso, tratar de transmitir algo de lo que he vivido. Primera cosa: para ser capaz de decir hay que ser capaz de escuchar. Segunda cosa, me la dijo Juan Carlos Onetti: las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio. O sea, yo les diría a los que empiezan: cuídense de la inflación palabrera. En América latina es tan devastadora como la inflación monetaria. Después, no se crean el cuento de que hay una frontera que separa al periodismo de la literatura. Literatura es el conjunto de mensajes escritos que una sociedad emite, tengan la forma que tengan. Uno puede decir lo que quiere decir escribiendo en periódicos o en libros. El periodismo bien ejercido puede llegar a ser muy buena literatura, como lo demostraron. entre otros. José Martí, Carlos Quijano, Rodolfo Walsh... la lista sería larga si nombrásemos a todos."


- "Durante los mundiales directamente me voy del Planeta Tierra. Me mudo al Planeta Pelota, igual de redondo pero más chico. Me dedico a ver todos los partidos, o al menos a intentarlo, porque siempre pasa que alguno me pierdo. Pero lo que quiero decir es que me siento con una cervecita bien fría delante de la TV y me meto en una pelota. Y de ahí no salgo hasta que el Mundial se termina. Así de sencillo. Soy fútbol-adicto. Y esto viene de la infancia más remota, porque mi padre me llevaba al estadio cuando yo todavía era un bebé. Y luego, claro, toda mi vida jugué al fútbol."


- "Maradona tiene que cargar con una cruz muy pesada en la espalda: llamarse Maradona. Es muy difícil ser Dios en este mundo, y más difícil comprobar que a los dioses no se les permite jubilarse, que deben seguir siendo dioses a toda costa. Y el de Maradona es un caso único, el deportista más famoso del mundo, a pesar de que hace años que ya no juega, esa necesidad de protagonismo derivada de la popularidad mundial que tiene. Quiero decir que es el más humano de los dioses, porque es como cualquiera de nosotros. Arrogante, mujeriego, débil... ¡Todos somos así! Estamos hechos de barro humano, así que la gente se reconoce en él por eso mismo. No es un dios que desde lo alto del cielo nos muestra su pureza y nos castiga. Entonces, lo menos que se parece a un dios virtuoso es la divinidad pagana que es Maradona. Eso explica su prestigio. Nos reconocemos en él por sus virtudes, pero también por sus defectos."


- "Quien lee algo que de veras vale la pena no lee impunemente. Leer un libro de esos que respiran cuando te los ponés al oído no te deja intocado: te cambia, aunque sea un poquitito, te incorpora algo, algo que no sabías o no imaginabas, y te invita a buscar, a preguntar. Y más, todavía: a veces hasta te puede ayudar a descubrir el verdadero significado de las palabras traicionadas por el diccionario de nuestro tiempo. ¿Qué más puede querer una conciencia crítica?"


- "No hay nada en el mundo que no merezca ser reído. Si la literatura de denuncia no es, al mismo tiempo, una literatura de la celebración, se aleja de la vida viva y duerme a sus lectores. Se supone que sus lectores deben arder de indignación, pero ellos se caen de sueño. Con frecuencia ocurre que la literatura que dice dirigirse al pueblo sólo se dirige a los convencidos. Sin riesgo ninguno, se parece más a la masturbación que al acto del amor, aunque según me han dicho el acto del amor es mejor, porque se conoce gente. La contradicción mueve la historia, y la literatura que de veras estimula la energía de cambio nos ayuda a adivinar los soles secretos que cada noche esconde, esa humana hazaña de reír contra toda evidencia. La herencia hebreo-cristiana, que tanto elogia el dolor, no ayuda mucho. Si no recuerdo mal, en toda la Biblia no suena ni una risa. El mundo es un valle de lágrimas, los que más sufren son los elegidos que suben al Cielo."


- "No me arrepiento de nada. Yo también soy la suma de todas mis metidas de pata."

Martes, 14 Abril 2015 11:37

La pluma y la voz de América latina

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La pluma y la voz de América latina

Sus libros acompañaron las pasiones políticas y literarias de varias generaciones. Periodista de Página/12 desde sus comienzos, el autor de Las venas abiertas de América Latina, Memoria del fuego y Los hijos de los días fue un ejemplo de coherencia y militancia.

La tristeza gotea finito en el Río de la Plata, como la lluvia sobre los corazones de sus lectores que lo lloran y ya lo extrañan. Su voz inolvidable, modulada y cautivante, tan latinoamericana como universal, fue la compañera de las pasiones políticas y literarias de muchas generaciones. El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, el hombre que escribía y hablaba como si pintara las palabras, convencido de que cada sustantivo, adjetivo y verbo que utilizaba podían acariciar el alma del otro, murió ayer a los 74 años en Montevideo, a causa de un cáncer de pulmón. El duelo se extiende a lo largo y ancho del mundo, comenzando por el mítico Café Brasilero, un boliche ubicado en la Ciudad Vieja que era como el segundo hogar del autor de Las venas abiertas de América latina, donde cada tarde se tomaba un café con Dios, el apellido de una radiante andaluza de nombre Alba Marina que suele atender las mesas del bar. "Cuando sea incapaz de pensar, sólo quiero que me ayuden a morir con dignidad –expresó hace dos años en una entrevista–. ¿Qué es lo que yo le pediría al tiempo? Eso, que me permita morir con dignidad." El único consuelo que asoma en el horizonte próximo son dos libros póstumos: Mujeres, una antología de sus relatos, seleccionada por el propio Galeano, dedicados a personajes femeninos –Sherezade, Teresa de Avila, Rigoberta Menchú, Marilyn Monroe y protagonistas anónimas como las guerreras de la revolución mexicana o las luchadoras de la Comuna de París–, que se publicará el 1° de mayo. El otro libro, aún sin fecha de edición, lo llamó El cazador de historias, pero luego propuso otro título, comenta Carlos Díaz de la editorial Siglo XXI a Página/12.


El peor pecado es encasillar a un eximio narrador y cronista tan esquivo a los muros genéricos como a las etiquetas. El mismo solía aclarar cómo se hizo escritor: "Había nacido gritando gol, como todos los bebés uruguayos, y quiso jugar al fútbol. Fue un mamarracho. / Después, quiso ser santo. Peor. / Intentó dibujar, y pintar, pero nunca consiguió nada digno de ser mirado. / Cuando se convenció de que era un inútil total, se hizo escritor. / Cada día camina por la costa de Montevideo, donde nació y creció, y ella, la costa, lo camina, caminante caminado, y en esos lentos ires y venires van y vienen las palabras que le caminan adentro. / Lo grave es que las deja salir". Su escritura periodística y literaria, difíciles de escindir, están impregnadas de una profunda fe en la condición humana. Eduardo Germán Hughes Galeano nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940 en el seno de una familia de clase alta y católica de ascendencia italiana, española, galesa y alemana. De su madre Licia Ester Galeano Muñoz tomó prestado el apellido para firmar como periodista y escritor. Cuando era chico fue muy creyente, muy místico. "Eso es como la borra en el fondo del vaso del vino, te queda para siempre. No es una cosa que se va; se transfigura, cambia de nombre. En el fondo, uno busca a Dios en los demás. O en la naturaleza, entendida como una bella energía del mundo, que es a la vez terrible y hermosa. ¿Dónde está aquel Dios que tuve de chico y un día se me cayó por un agujerito del bolsillo y nunca más lo encontré? Después supe que lo estaba llamando por otros nombres." Superado el trance místico de la infancia, irrumpió el adolescente que garabateaba dibujos y aspiraba a convertirse en una suerte de Picasso rioplatense. Publicó sus primeras caricaturas para El Sol, un semanario socialista de Uruguay, con el seudónimo de Gius. Su itinerario periodístico empezó a principios de 1960 como editor del semanario Marcha y luego como director del diario Época. Estuvo en Puerta de Hierro y conoció a Juan Domingo Perón. Cuando el uruguayo le preguntó por qué no se mostraba en público más seguido, Perón le contestó con una definición típica de la picaresca peronista: "El prestigio de Dios está en que se hace ver muy poco". Al final de su exilio se sumó a la aventura de Página/12 desde el comienzo y la acompañó hasta ayer, a lo largo de casi 28 años.


Tenía 31 años cuando publicó su obra más famosa, Las venas abiertas de América Latina, en 1971, que sería prohibida por las dictaduras militares de Uruguay, Brasil, Chile y Argentina. "Uno siempre siente orgullo de sus hijos pero a veces los querés agarrar del cuello –reflexionaba el autor uruguayo–. Para mí es una satisfacción enorme haber escrito un libro que sobrevivió a más de una generación y que sigue estando vigente, pero a la vez me genera una enorme tristeza porque el mundo no ha cambiado nada. Para mí sería mejor que ese libro estuviera en un museo de antropología junto a las momias egipcias, pero no es así. La gente, no toda pero mucha, me identifica con ese libro y eso es como si me invitaran a morir. Es como si no hubiese escrito nada más desde la década de 1970. Y no es así, después de eso escribí mucho y cambié mucho. Pero, bueno, es un libro que corrió con distintas suertes: perdió el concurso de Casa de las Américas, la primera edición nadie la compraba y así anduvo más de un año. Todo hasta que la dictadura militar me hizo el inmenso favor de prohibirlo, y no hay mejor publicidad que la prohibición."


Muchos no olvidarán cuando en la Cumbre de las Américas, en 2009, el entonces presidente venezolano Hugo Chávez le regaló al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, un ejemplar de Las venas... Hay gestos que se traducen en una estampida extraordinaria de ventas. En un solo día el libro saltó de la posición 60.280 de la lista de los títulos más vendidos en Amazon al décimo lugar. "Ni Obama ni Chávez entenderían el texto –afirmó Galeano en la Segunda Bienal del Libro en Brasilia, en abril del año pasado–. El (Chávez) se lo entregó a Obama con la mejor intención del mundo, pero le regaló a Obama un libro en un idioma que él no conoce. Entonces, fue un gesto generoso, pero un poco cruel." Para asombro de muchos de los periodistas que lo escuchaban, agregó que no sería capaz de leer de nuevo su libro más emblemático. "Caería desmayado –confesó–. Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital."


El autor de la monumental trilogía Memoria del fuego abrazaba con su mirada cristalina. "Tuve la sensación, y además sentí, que las palabras pueden tener dedos, es decir, que tocan a quien las lee y que esa relación casi física de la palabra con el lector vibra con mucha intensidad. Esto lo siento cada vez que cruzo el charco y me reencuentro con ese país que también siento que es mío", dijo el escritor sobre su relación con Argentina, un vínculo preludiado por la dictadura uruguaya, que encarceló primero a Galeano y después lo obligó a exiliarse en Buenos Aires, donde dirigió Crisis, una emblemática revista cultural y política que llegó a vender 35 mil ejemplares. "Nosotros no sólo escribíamos para ser leídos, también tratábamos de recoger las voces de la calle y de la realidad. Mientras la revista duró sus 40 números, que por cierto dejaron una huella dentro y fuera del país, lo logramos. Fue una experiencia exitosa porque pudimos darles su espacio a las voces jamás escuchadas o rara vez escuchadas. Por eso siempre digo que discrepo con mis buenos amigos de la Teología de la Liberación cuando dicen que quieren ser la voz de los que no tienen voz. Eso no es así. Todos tenemos voz y algo que decir, algo que merece ser escuchado, celebrado o perdonado por los demás", planteaba el escritor lo que significó la experiencia de dirigir esa revista, entre mayo de 1973 y agosto de 1976, con un equipo integrado por Juan Gelman y un listado de colaboradores de primerísima línea: Haroldo Conti –"mi hermano del alma", lo llamaba Galeano–, Raúl González Tuñón, Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato, Mario Benedetti, Ernesto Cardenal, Julio Cortázar, Roberto Fernández Retamar y Miguel Briante, entre otros.


El terror de la dictadura cívico-militar le pisó los talones en la Argentina. Su nombre figuraba en las listas negras y decidió exiliarse en Cataluña, donde escribió Días y noches de amor y de guerra, una crónica sobrecogedora del horror político de mayo de 1975 a julio de 1977, Premio Casa de las Américas 1978. "A veces, se me da por sentir que la alegría es un delito de alta traición, y que soy culpable del privilegio de seguir vivo y libre –se lee en una parte de este libro–. Entonces me hace bien recordar lo que dijo el cacique Huillca, en el Perú, hablando ante las ruinas: 'Aquí llegaron. Rompieron hasta las piedras. Querían hacernos desaparecer. Pero no lo han conseguido, porque estamos vivos'. Y pienso que Huillca tenía razón. Estar vivos: una pequeña victoria. Estar vivos, o sea: capaces de alegría, a pesar de los adioses y los crímenes."


Diez años de trabajo y un total de mil páginas que abarcan toda la historia de América latina vista desde el ojo de la cerradura. Esta podría ser una síntesis de la trilogía Memoria del fuego, un audaz híbrido que mixtura elementos de la poesía, la historia y el cuento, conformado por Los nacimientos (1982), Las caras y las máscaras (1984) y El siglo del viento (1986), que recibiría el American Book Award de la Universidad de Washington, además del premio otorgado por el Ministerio de Cultura de Uruguay. Una obra indispensable que vale por el oro que Colón no encontró en América. Esta trilogía funda lo que se podría denominar un estilo "galeanesco" que se aceitaría en sus siguientes libros: Patas arriba, Bocas del tiempo y Espejos. A Galeano se lo lee con pasión. No hay otro modo de respirar esa prosa pulida, esa bellísima desnudez de sus textos que cabalgan a rienda corta. Cada palabra tiene su peso, su sabor, su aroma y su música. Volvió a Montevideo en 1985 y en octubre de ese año fundó la revista Brecha.


El fútbol fue otra de sus grandes pasiones. Se declaró "messiánico", es decir, ferviente admirador y fanático de Lionel Messi. Cuando era un botija, quería ser jugador de fútbol, pero pronto descubrió que jugaba "muy bien mientras dormía". En la mochila o la biblioteca de un futbolero de estirpe no puede faltar El fútbol a sol y sombra, publicado en 1995 y reeditado y actualizado hasta 2010, en una edición que incluye el Mundial de Sudáfrica visto por el narrador uruguayo. En ese libro hay un texto de Osvaldo Soriano que Galeano consideraba "la mejor página del libro", una carta que Soriano le escribió contándole un gol imaginario de José Sanfilippo. "Ver jugar a (Lionel) Messi da placer", subrayó Galeano. "Así como (Diego) Maradona lleva la pelota atada al pie, Messi lleva la pelota dentro del pie. Lo cual es un fenómeno físico inverosímil". Parece que esta hipótesis llegó hasta el jugador del Barcelona, que le mandó una camiseta de regalo.


Su obra, traducida a más de veinte idiomas y publicada por Siglo XXI, está enhebrada a partir de un puñado de obsesiones o "manchas temáticas": el militarismo, el racismo, el machismo y otros ismos. "Ignoramos la plenitud de la belleza que nos rodea –alertó en una entrevista en 2012 cuando se publicó Los hijos de los días y se presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires–. Tenemos que recuperar el arcoíris terrestre, que para mí es lo más importante de todo, porque tiene muchos más fulgores y colores que el arcoíris celeste. El arcoíris terrestre somos todos nosotros, los humanitos, un arcoíris mutilado por el machismo, el elitismo o el militarismo, que hoy por hoy se refleja en un hecho muy concreto: el mundo está destinando tres millones de dólares por minuto a la industria militar, que es el nombre artístico de la industria de la muerte, mientras que al mismo tiempo, por minuto, mueren de hambre o de alguna enfermedad curable quince niños."


En 2013 recibió tres distinciones: el premio A. E. Havens Center Lifetime Contribution to Critical Scholarship, de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos; fue condecorado con la medalla Juana Azurduy de Padilla, la máxima distinción que otorga la Universidad Andina Simón Bolívar, de Bolivia; y el Premio Alba de las Letras, un reconocimiento que al escritor le confirmó que "lo que uno escribe puede ser algo más que un desahogo solitario: palabras que se unen a otras escritas o dichas por otras manos y otras bocas, en lugares muy diversos". Además, le otorgaron el premio José María Arguedas (Casa de las Américas de Cuba), la medalla mexicana del Bicentenario de la Independencia; los premios italianos Mare Nostrum, Pellegrino Artusi y Grinzane Cavour; el premio Stig Dagerman, de Suecia; la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Fue elegido primer Ciudadano Ilustre de los países del Mercosur y fue también el primer galardonado con el premio Aloa, de los editores de Dinamarca, y el primero en recibir el Cultural Freedom Prize, otorgado por la Fundación Lannan, en Estados Unidos, entre otros. "Todos tenemos algún vidrio roto en el alma, que lastima y hace sangrar, aunque sea un poquito. Entonces, al escribir, siento que puedo sacar un poco de esos vidrios fuera de mí. Al ponerlos en un papel, ya no me dañan. Ya no me hacen la vida imposible, sino que la multiplican, porque me permiten entenderme mejor con los demás", explicaba Galeano. "Creo que la literatura es comunicación o no es nada. No escribo para mí, escribo para comunicarme con otros, para llegar a otros que van a ser mis amigos, aunque no los conozca todavía."


El escritor uruguayo se nutrió con los libros de aventuras de Emilio Salgari, se formó con la literatura de Juan Carlos Onetti y en los cafés de Montevideo, donde había narradores orales que eran "verdaderos maestros en el arte de contar una historia, de tal manera que lo que se contaba volviera a ocurrir cuando era narrado. Esta era una victoria sobre la muerte: el arte de la resurrección". Aunque Onetti tenía "fama de erizo", de ser un tipo insoportable, fue "cariñoso" con Galeano. "Quizá porque yo le aguantaba el vino: bebía unos vinos de cirrosis instantánea, y yo era de los pocos que se lo aguantaba, aunque mi hígado protestara a viva voz", comentó en una de las entrevistas incluida en Los días de Galeano, el programa que se emitió por canal Encuentro basado en su libro Los hijos de los días y que Página/12 ofreció en dos DVD. "La Revolución Cubana nació para ser diferente. Sometida a un acoso imperial incesante, sobrevivió como pudo y no como quiso. Mucho se sacrificó ese pueblo, valiente y generoso, para seguir estando de pie en un mundo lleno de agachados. Pero en el duro camino que recorrió en tantos años, la revolución ha ido perdiendo el viento de espontaneidad y de frescura que desde el principio la empujó. Lo digo con dolor. Cuba duele", escribió en la contratapa de este diario el 20 de abril de 2003, un texto crítico que produjo un vendaval de opiniones cruzadas sobre el fusilamiento de tres cubanos que intentaron secuestrar una lancha de pasajeros que brindaba servicios en la bahía de La Habana. "No me arrepiento ni de una coma de ese artículo –aseguró el uruguayo en una entrevista a la revista Sudestada–. Yo creo en la solidaridad con la Revolución Cubana desde la libertad de conciencia, no desde el deber de obediencia. O sea, yo no creo que la solidaridad con un país, con una revolución, con una persona, se practique desde la obligación de decir que sí. Desde el papagayismo, como diría don Simón Rodríguez. Creo en la libertad de conciencia, creo que uno tiene no solamente el derecho, también el deber de contradecir, de criticar, de dudar, de coincidir con lo que se coincida pero también de decir no (...). La profundización de la democracia en Cuba es un asunto de los cubanos y sólo de los cubanos. Desde siempre creo que la autodeterminación de los pueblos es sagrada. Buenas lluvias de piedras recibí, hace años, por defender la autodeterminación en Hungría, Checoslovaquia, Polonia y Afganistán, cuando ese sagrado derecho era avasallado en nombre del socialismo. Soy un hereje de larga data. Siempre tuve líos. Son precios que se pagan. Es normal ¿no? Gracias a eso, no me avergüenza la cara que cada mañana afeito ante el espejo."


El último libro que publicó en vida, Los hijos de los días, es una suerte de almanaque literario con 366 historias breves, una para cada día del año, de un extremo a otro de los siglos y del planeta. "Todos los días tienen alguna historia que contar, que vale la pena escuchar. Yo creo, como los mayas, que somos hijos de los días, y por lo tanto estamos hechos de átomos pero también de historias", señaló en una entrevista a Radar. En la entrada correspondiente al 27 de febrero, llamada "También los bancos son mortales", se lee: "En 1995 el Banco Barings, el más antiguo de Inglaterra, cayó en bancarrota, este banco había sido el brazo financiero del imperio británico. La independencia y la deuda externa nacieron juntas en América latina. Todos nacimos debiendo". En el relato correspondiente al 9 de abril escribió: "En el año 2011, por segunda vez la población de Islandia dijo no a las órdenes del Fondo Monetario Internacional. El Fondo y la Unión Europea habían resuelto que los trescientos veinte mil habitantes de Islandia debían hacerse cargo de la bancarrota de los banqueros, y pagar sus deudas internacionales a doce mil euros por cabeza. Esta socialización al revés fue rechazada en dos plebiscitos. –Esa deuda no es nuestra deuda. ¿Por qué vamos a pagarla nosotros? En un mundo enloquecido por la crisis financiera, la pequeña isla perdida en las aguas del norte nos dio, a todos, una saludable lección de sentido común". Una de las historias que más lo impresionó, según reveló, fue una que le contó Marta Platía en Córdoba sobre un muchacho asesinado por la dictadura militar que murió sin haber hecho nunca el amor. "La escribí en siete líneas, pero fue fuerte la tentación de palabrearla", reconoció el escritor uruguayo emparentado con Gelman en su flirteo con los neologismos.


"El compromiso social no tiene nada que ver con las buenas intenciones. Toda obra de arte, toda literatura que nos ayude a ver y a vernos tiene proyección social y está comprometida aunque no lo sepa –declaró Galeano–. Se puede hablar en prosa sin saberlo, como el personaje de Molière, y muchas veces ocurre que la literatura nacida del compromiso político, que quiere dirigirse a los oprimidos del mundo, no hace más que conversar con el espejo. Franz Kafka fue el escritor que más profundamente retrató la tragedia del siglo XX, y él se hubiera reído si alguien le hubiera hablado del compromiso político. En el fondo, yo creo que ese compromiso, cuando es verdadero, no es más que un homenaje al mundito que quiere nacer desde la barriga del mundo que padecemos." Sus palabras tocaron el cuerpo de miles de lectores. "No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores –rubricó en uno de los textos de El libro de los abrazos–. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende." Las palabras de Galeano permanecerán en las playas de nuestra memoria como la espuma blanca que queda en la orilla cuando el agua se retira.

Don Eduardo Galeano, de nosotros los nadies

Siempre he estado segura que los seres extraordinarios se marchan en días aciagos, de cielos encapotados llorando cántaros de lluvia. Don Eduardo Galeano se ha ido en un día así, hoy amaneció sollozando la niebla de la primavera estadounidense, despidiéndolo desde las primeras horas de la madrugada.

Nosotros los parias, los impronunciables, los de los lomos partidos durante siglos de explotación, nosotros los iletrados, los jornaleros. Nosotros obreros, campesinos y eternos proletarios nos hemos quedado huérfanos con la partida de don Eduardo.

En un total desamparo, sumidos en la densa oscuridad del desconsuelo, se fue el hombre que se atrevió a vernos a los ojos, que se atrevió a darnos un nombre, a caminar con nosotros y a cargar sobre sus hombros nuestra tribulación de clase social explotada por los tiranos.

Se ha ido un intelectual que siempre se sintió un peón de a pie y esa grandeza humana es la que lo hace inmortal, él transcendió los linderos de las clases sociales y de los cartones de universidad.

A don Eduardo lo lloran en estos momentos los intelectuales, los luchadores sociales, los seres justos y consecuentes, lo llora el exclusivo mundo de las editoriales, lo llora la poesía y la buena literatura.

Pero también lo lloramos los invisibles, los calvarios anclados en los pies de los jornaleros, lo lloran las manos de las niñas que piscan granos de café en las fincas ajenas, lo llora el vientre materno que lleva en sus entrañas el fruto de una violación, lo llora el adolescente encarcelado por el único delito de ser de arrabal. Lo llora la chusma de periferia, lo lloramos los indocumentados, nosotros los del desarraigo. Las putas, los homosexuales, los drogadictos, los fétidos revolucionarios de todos los tiempos.

Nosotros los necesitados de su luz, de su consecuencia y de su lealtad. De su pulso certero, de su palabra justa y de su dignidad. Nosotros los de la piocha y el machete, los de la mazorca y el costal. Nosotros los apaleados, los engañados, los braceros, los que vivimos en los basureros, los que no tenemos permitido soñar. Nosotros los nadies.

Nosotros los de las venas rojas y fecundas, los del buen lomo para cargar. Nosotros los del agobio, los de la servidumbre. Los apátridas, los pestilentes a sencillez. La masa labradora, los agrestes y su caudal. Nos hemos quedado sin El Bastión, sin el ser que nos dignificó.

¿Cómo llenar ese enorme vacío? ¿Cómo sobrevivir a tanta soledad? ¿Al infortunio a la esterilidad?

En la quimera nos queda el paradigma de un ser inmortal, la grata escuela, su fecundidad. Nos deja su semilla, su poesía y su libertad. Nos deja las ilusiones para continuar, nos deja su prosperidad.

Nos deja el elixir de la locura, y la alegría de soñar. Nos deja la consecuencia de un ser cabal. Una vereda para continuar. Nos deja la flor de cordillera, el canto de las chicharras, la trova y la oda, nos deja a las musas de los acantilados, nos lo deja sin punto y final. Nos deja la vena abierta para no presagiar. Nos deja la puerta abierta y su claridad.

Nos deja el amor profundo de la hermandad, el sentido de la solidaridad, nos deja en la eterna lucha de la equidad. Nos deja su sinceridad, su hermosura su fidelidad.

Se va y lo despedidos desde los cerros, las barriadas, las grandes urbes, desde las maquilas, los campos de cultivos, desde las casitas de adobe, desde la calle de tierra. Desde los salones de universidad.

Buen viaje maestro, se le va a extrañar.

 

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Abril 13 de 2015.

Estados Unidos.

Los indignados de América Latina y el mundo han perdido a uno de sus guías. Eduardo Galeano se ha ido

El escritor, periodista, ensayista uruguayo, colaborador de La Jornada, falleció este lunes en Montevideo debido a un cáncer de pulmon, confirmó su casa editorial. Pero su biografía no termina con su muerte. Inició, sí, el 3 de septiembre de 1940 en Montevideo, pero entre su nacimiento y su muerte hay miles de palabras, escritas en numerosos libros, dichas en múltiples discursos, retomadas por cientos de miles de jóvenes y adultos, hombres y mujeres inconformes con los gobiernos a todo lo largo y ancho de este planeta, en todas las entrevistas concedidas, en todas esas frases que rondan Internet, en todos los artículos que publicó en La Jornada, su casa, y en todos los sueños que compartió para hacer de este un mundo menos peor.

Entre su nacimiento y su muerte están su primer libro Los días siguientes y Mujeres, una antología que acaba de publicar en España Siglo XXI Editores. Entre esos dos Las venas abiertas de América Latina, ese libro que el entonces presidente venezolano Hugo Chávez regaló al su homólogo estadunidense Barak Obama durante la V Cumbre de las Américas, en abril de 2009.

Están Memoria del fuego (Los nacimientos, Las caras y las máscaras y El siglo del viento), El descubrimiento de América que todavía no fue y otros escritos, Nosotros decimos no, Palabras: antología personal y Espejos.

En 2012 visitó el país por última vez. Acababa de publicar Los hijos de los días (Siglo XXI Editores). En noviembre de ese año se presentó en la Sala Nezahualcóyotl ante miles de jóvenes que ansiaban verlo, escucharlo, conocerlo en persona, y en la clausura de la asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. En ambos casos fueron decenas de personas las que tuvieron que conformarse con escucharlo fuera de la sala o el auditorio. Eso ocurría siempre.

Entre su nacimiento y su muerte están sus varios oficios: obrero, dibujante, recaudador, pintor, mensajero, cajero de banco, mecanógrafo, editor del semanario Marcha y el diario Época, y en medio de todos ellos su pasión por el futbol.

Además de un gran escuchador, como él se definía, también fue un exiliado político. Salió de Uruguay después de haber sido encarcelado por la dictadura. Cruzó el Río de la Plata para vivir en Argentina, pero de nuevo tuvo que abandonar ese país ahora con destino a España porque su nombre estaba entre los condenados por la dictadura de Videla. Fue en Cataluña, donde además de escribir para periódicos, publicó Trilogía del fuego.

Las venas abiertas de América Latina publicado años antes, en 1971, fue prohibido por el régimen dictatorial tanto en Uruguay, como en Chile y Argentina.

En 1985 regresó a su país, donde fundó el semanario Brecha, publicación que en 2010 creo el Premio Memoria del Fuego, el primero en recibirlo fue el cantante y compositor español Joan Manuel Serrat. Ese mismo año Eduardo Galeano obtuvo el premio Stig Dagerman, y a lo largo de su vida recibió varios doctorados Honoris Causa por parte de universidades en Cuba, El Salvador, México y Argentina, además del premio medalla 1808, entregado en febrero de 2011 en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.También en 2010 recibió el Premio Manuel Vázquez Montalbán en la categoría de Periodismo Deportivo.

Siempre habló de y para los jóvenes, de y para los indígenas, en contra de los narcoestados y el neoliberalismo, en favor de la ecología y la legalización de las drogas. Habló contra el olvido.

Hace unos días presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dio a conocer que había recibido la firma de Galeano contra el decreto por el que Obama calificó al país sudamericano como una amenaza. En México, uno de sus últimos textos publicado por La Jornada fue Leo y comparto, dedicado a los 43 estudiantes desaparecidos.

"Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales incendiados y las fosas cargadas de restos humanos.

"Los acompañan las voces solidarias y su cálida presencia en todo el mapa de México y más allá, incluyendo las canchas fútbol, donde hay jugadores que festejan sus goles dibujando con los dedos, en el aire, la cidra 43, que rinde homenaje a los desaparecidos".

Siempre del lado de los pobres, de los indignados, su activismo social y compromiso con los desprotegidos lo llevó a Chiapas a conocer de cerca al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, experiencia que vertió durante varios años en diversos artículos, por ejemplo, en Una marcha universal, publicada por este diario el 10 de marzo de 2001.

"Año 1914, año 2001: Emiliano Zapata era en el DF por segunda vez. Esta segunda vez viene desde La Realidad, para cambiar la realidad: desde la selva Lacandona llega para que se profundice el cambio de la realidad de todo México. Desde que emergieron a la luz pública, los zapatistas de Chiapas, están cambiando la realidad del país entero. Gracias a ellos y a la energía creadora que han desencadenado, ya ni lo que era es como era.

"Los que hablan del problema indígena tendrán que empezar a reconocer la solución indígena. Al fin y al cabo, la respuesta zapatista a cinco siglos de enmascaramiento, el desafío de estas máscaras que desenmascaran, está despegando el espléndido arcoiris que México contiene y está devolviendo la esperanza a los condenados a espera perpetua. Los indígenas, está visto, sólo son un problema para quienes les niegan el derecho de ser lo que son, y así niegan la pluralidad nacional y niegan el derecho de los mexicanos a ser plenamente mexicanos sin las mutilaciones impuestas por la tradición racista, que enaniza el alma y corta las piernas".

Eduardo Galeano es recuerdo de esas cosas que el poder –político y económico– quiere que se olviden.

Galeano eres memoria.

Anexos:

El primer ciudadano ilustre del Mercosur

En 2008, Galeano recibió la distinción del bloque regional y brindó un inolvidable discurso, en el que dijo ser "patriota de varias patrias". "Sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos", expresó.

Discurso de Eduardo Galeano en Mercosur

Nuestra región es el reino de las paradojas.

Brasil, pongamos por caso: paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial; paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol y, paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños.

- - -

O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó.

Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos.

–Quiero decirles estito –había dicho–. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro.

Y años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos:

–No sean bobos –les decía–. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos.

- - -

Y cuánta razón tenía.

Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano?

Juntarnos: y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo.

Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear.

- - -

Todo a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder:

–Ustedes –clamaba don Simón–, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad?

Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza, porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra, y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos:

–No somos dueños de nosotros mismos –decía–. Somos independientes, pero no somos libres.

- - -

Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación.

Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor.

En guaraní, ñeñé significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra traiciona el alma.

Si te doy mi palabra, me doy.

- - -

Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio.

Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. El había dicho:

–Yo de aquí no salgo vivo.

En la historia latinoamericana, es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió.

Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla Avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra?

- - -

Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. El es el más nacedor de todos.

Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?

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Los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias. Pero quiero culminar este viajecito por las tierras de la región, evocando a un hombre nacido, como yo, por aquí cerquita.

Paradójicamente, él murió hace un siglo y medio, pero sigue siendo mi compatriota más peligroso. Tan peligroso es que la dictadura militar del Uruguay no pudo encontrar ni una sola frase suya que no fuera subversiva y tuvo que decorar con fechas y nombres de batallas el mausoleo que erigió para ofender su memoria.

A él, que se negó a aceptar que nuestra patria grande se rompiera en pedazos; a él, que se negó a aceptar que la independencia de América fuera una emboscada contra sus hijos más pobres, a él, que fue el verdadero primer ciudadano ilustre de la región, dedico esta distinción, que recibo en su nombre.

Y termino con palabras que le escribí hace algún tiempo:

1820, Paso del Boquerón. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda.

Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre.

Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento.

¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen? Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿se harán dignos de tristeza tan honda?

Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.
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Eduardo Galeano y sus mujeres

Aníbal Malvar* - Público.es

Se edita estos días el libro Mujeres de Eduardo Galeano y uno, con la Cumbre de las Américas aun efervescente, no puede dejar de acordarse de aquella obra maestra del periodismo, la literatura y la lesa humanidad titulada Las venas abiertas de América Latina. Si aquel libro desmenuzaba la barbarie norteamericana en el continente, el fervor yanqui por apoyar dictaduras y genocidios para hacer lirondos negocietes, ahora Mujeres nos envenena de belleza y feminismo con la cordialidad beligerante con la que siempre ha escrito Galeano. El libro sale publicado en Siglo XXI.

Mujeres es un experimento editorial. Se le encargó a Galeano que extrajera de sus muchos libros aquellos párrafos en los que centra su visión en lo femenino, y la cosa le ha salido de una coherencia atroz a pesar de lo disperso y fragmentario de la idea originaria. Se me va la noche leyéndolo y acabo enamorándome de un montón de damas fugaces, passantes y breves como las de Antoine Pol, guerreras y salvajes en lo íntimo, inalcanzables como la luna de este abril, que no me alumbra la lectura lo suficiente. Pero no hace falta. Las mujeres de Galeano se alumbran solas.

Resurrección de María

"María renació en Chiapas.


"Fue anunciada por un indio del pueblo de Simojovel, que era primo suyo, y por un ermitaño que no era pariente y vivía dentro de un árbol de Chamula.


"Y en el pueblo de Santa Marta Xolotepec, Dominica López estaba cosechando maíz cuando la vio. La mamá de Jesús le pidió que le alzara una ermita, porque estaba cansada de dormir en el monte. Dominica le hizo caso; pero a los pocos días vino el obispo y se llevó presos a Dominica, a María y a todos sus peregrinos.


"Entonces María se escapó de la cárcel y se vino al pueblo de Cancuc y habló por boca de una niña que también se llamaba María.
"Los mayas tzeltales nunca olvidaron lo que dijo. Habló en lengua de ellos, y con voz ronquita mandó

que no se negasen las mujeres al deseo de sus cuerpos, porque ella se alegraba de esto;


que las mujeres que quisieran se volvieran a casar con otros maridos, porque no eran buenos los casamientos que habían hecho los curas españoles;
y que era cumplida la profecía de sacudir el yugo y restaurar las tierras y la libertad, y que ya no había tributo, ni rey, ni obispo, ni alcalde mayor.

"Y el Consejo de Ancianos la escuchó y la obedeció. Y en el año 1712, treinta y dos pueblos indios se alzaron en armas.

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No sé yo si la voz de Galeano alcanza aun a oírse en Panamá, donde la cumbre. Pero las venas de América Latina siguen abiertas y los culpables colectan premios Nobel de la Paz antes de declarar muchas guerras. Pobres de los treinta y dos pueblos indios que se alcen en armas. Pobre María, la de Chiapas, condenada a ser leyenda por un pelotón de soldados que no leen. Dicen que en Panamá no se va a llegar a ningún acuerdo. Para eso están las cumbres. Cierro el libro, abro los periódicos y mi casa se inunda de una rara tristeza.

*Periodista y escritor. Su última novela es "La balada de los miserables" (Akal, 2012)

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Eduardo Galeano: las 20 mejores frases

Bolsamanía

Estas son las mejores frases de Eduardo Galeano recogidas en sus novelas y en sus entrevistas en diversos medios de Latino América:

1. Si me caí, es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena, aunque te caigas.

2. Son los árboles que dan frutos los que sufren las pedradas.

3. Para no ser mudos, hay que empezar por no ser sordos

4. Sólo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca. Y a veces la mejor manera de comunicarse es callando.

5. Para mí, las únicas certezas dignas de fe son las que desayunan dudas cada mañana.

6. La llamada comunidad internacional ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

7. Quizá el más certero símbolo de la época sea la bomba de neutrones, que respeta las cosas y achicharra a los seres vivos.

8. El código moral del fin del milenio no condena la injusticia, sino el fracaso.

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9. A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder.

10. La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo.

11. La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.

12. Yo creo que fuimos nacidos hijos de los días, porque cada día tiene una historia y nosotros somos las historias que vivimos...

13. La palabra política se ha manoseado tanto que significa todo y no significa nada. Entonces desconfío mucho de la etiqueta política.

14. El hambre desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza: Si usted ama, tendrá sida. Si fuma, tendrá cáncer. Si respira, tendrá contaminación.

15. Pobres contra pobres, como de costumbre: la pobreza es una manta demasiado corta, y cada cual tira para su lado.

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16. El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar...

17. El hambre desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza: Si usted ama, tendrá sida. Si fuma, tendrá cáncer. Si respira, tendrá contaminación. Si bebe, tendrá accidentes. Si come, tendrá colesterol. Si habla, tendrá desempleo. Si camina, tendrá violencia. Si piensa, tendrá angustia. Si duda, tendrá locura. Si siente, tendrá soledad.

18. La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será

19. La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá

20. Los niños pobres son los que más sufren la contradicción entre una cultura que manda a consumir y una realidad que lo prohíbe

"La única salida para que los colonizados no repitan, una y otra vez, la terrible historia que los coloca en el lugar del colono, es la creación de algo nuevo, del mundo nuevo. Es el camino en el que los dominados pueden dejar de referenciarse en el dominante, desear su riqueza y su poder, perseguir su lugar en el mundo. En ese camino pueden superar la inferiorización en la que los instaló el colonialismo.

No podrán superar ese lugar peleando por repartirse lo que existe, que es el lugar del dominador, sino creando algo nuevo: clínicas, escuelas, caracoles, músicas y danzas; hacer ese mundo otro con sus propias manos, poniendo en juego su imaginación y sus sueños; con modos diferentes de hacer, que no son calco y copia de la sociedad dominante, sino creaciones auténticas, adecuadas al nosotros en movimiento. Creaciones que no tienen nada que envidiarle al mundo del colono. En ese movimiento colectivo de caminar, también tendremos las condiciones para descolonizar el pensamiento crítico".

 

Índice

 

Introducción

Colonialismo y movimientos antisistémicos

Sección I
Las sociedades en movimiento
La construcción de otro mundo en América Latina
La revolución descolonizadora del zapatismo

Sección II
Los movimientos en la era progresista

Argentina - Villa 31 (Retiro)
La autonomía es tan necesaria como posible

Brasil
Debajo y detrás de las grandes movilizaciones

Bolivia - Santa Cruz de la Sierra
Resistencia y cambio social en el corazón del racismo

Chile
Otra educación es posible 161

México
La comunidad autónoma urbana.
El mundo nuevo en el corazón del viejo

Paraguay
Las mujeres en el centro de las resistencias

Perú
Resistencia a la colonización de la minería

Venezuela. Cecosesola
El mundo nuevo desde lo comunitario

 

Sección III
Los progresismos como nuevas formas de denominación

El pensamiento crítico en el laberinto del progresismo
Formación de un nuevo bloque de poder en Uruguay
La construcción de un nuevo modelo de dominación

Sección IV
Abajo y a la izquierda


El Buen Vivir como el "otro mundo posible"
Descolonizar el pensamiento crítico y las prácticas emancipatorias

 

¿Es la familia el núcleo de la sociedad?

Es común escuchar alabanzas a la familia, percibida como el núcleo defensivo de sus miembros ante una sociedad agresiva. Es común escuchar que el matrimonio funda la familia y que la pareja encierra amor, comprensión y fuerza. Es común leer en los textos escolares y en los manuales de antropología que la estructura del parentesco tiene repetición en todas las sociedades, a pesar de las diferencias de sus formas. Es común, ¿pero será cierto?

 

Actualmente, asistimos a una crisis de la organización familiar y, gracias al auge de las nuevas técnicas reproductivas, al cuestionamiento de que la relación entre una mujer y un hombre es un elemento esencial para la procreación. La convivencia y la solidaridad ya no tienen que ver con el parentesco de consanguinidad, dando pie a grupos de amigos, afines, hermanos que viven juntos en un mismo lugar por un tiempo. Siete de cada diez parejas, con hijos o sin ellos, se separan antes de los diez años de matrimonio y las familias monoparentales y ensambladas se multiplican. A la vez, siempre en las grandes urbes más personas descubren el placer de vivir solas. Al problematizar la dimensión de la vida cotidiana, la familia se revela también como el lugar en el cual suceden y son ejercidas las opresiones. Muchas escritoras y escritores, heroínas, dirigentes políticos, delincuentes confesos, filántropas y revolucionarios han afirmado que fue en el ámbito familiar donde aprendieron a resistir la tiranía.

 

El seno familiar crea y recrea vínculos, teje alianzas, da lugar y experimenta el desamparo y allí enfrenta el ostracismo de una figura de poder que relega las aspiraciones de uno de sus miembros para favorecer a otro o, para no perder el control del núcleo.

 

Cualquier semejanza entre la familia y la política no es casual. Los conservadores lo saben, tan bien, como las feministas. Los primeros defienden a la familia como el espacio privilegiado de la educación a la obediencia, haciéndola descansar sobre un ideal de relación reproductiva, sea el de la pareja monógama de las culturas de origen europeo, sea el del matrimonio heterosexual polígamo del hinduismo y el islam. Se esfuerzan en demostrar que estas relaciones son "naturales", cuando en realidad sólo son la garantía de una jerarquía genealógica. Las feministas, por el contrario, entienden el parentesco como un sistema de distribución de los roles sexo-sociales que afianzan y sostienen la diferencia de géneros y la discriminación de las mujeres.

 

En la actualidad las prácticas sociales se van modificando, provocadas por –o provocando– una fuerte crisis de las organizaciones piramidales, tanto políticas como familiares. Las limitaciones sexuales, los celos, las dependencias, desencadenan una profunda insatisfacción entre las personas y hoy revelan su aspecto neurótico. A la par, los cambios en las formas de producción, los pánicos globales ante el calentamiento terrestre y la crisis alimentaria, la reestructuración de los sistemas de vivienda, educación y salud están originando configuraciones de vínculos sociales novedosas, un incremento asombroso de los hogares unipersonales, así como nuevas relaciones sexo-afectivas y de convivencia que se consideran familias. ¿Si el ser humano deja de tener miedo a la soledad por qué sostener la "necesidad" de una pareja?


Las iglesias y los estados, con la medicina y la psicología como disciplinas ordenadoras y la industria del espectáculo como instrumento de coerción, buscan reinstalar y defender el ideal de la pareja, que hasta la fecha ha sido el núcleo de reproducción gratuita de la vida. Familia nuclear y capitalismo parecían un binomio indisoluble. Sin embargo, la pareja estalla en la actualidad. No sólo por motivos de liberación de la sexualidad, sino por la urgencia de una presencia de las mujeres y los hombres en la colectividad de la que ya no quieren sentirse excluidos.

 

¿Cómo asumir nuestras convivencias si cuestionamos que la familia es un elemento natural, universal y fundamental de la sociedad, como lo afirma la Declaración Universal de los Derechos Humanos? ¿Será suficiente desaparecer los privilegios legales del matrimonio para hacer de la relación de pareja, apenas una entre las múltiples relaciones sexo-afectivas, desligándola de su vínculo con el patrimonio, la nacionalidad y el linaje? ¿Nuevos convenios afectivos generarán la desaparición del patriarcado y del racismo? ¿La normatividad heterosexual dejará de ser un modelo para todas las relaciones afectivas de convivencia? ¿Cómo responder a los análisis conservadores que responsabilizan a las mujeres que trabajan, estudian y viven solas, de los males de la sociedad, principalmente, de la violencia juvenil y la criminalidad? ¿Qué significado daremos a la filiación, la consanguinidad y la afinidad?


Estas y otras muchas preguntas serán abordadas durante las conferencias magistrales y talleres programadas/os dentro del foro al cual la/le invitamos a inscribirse y asistir con plena disposición para el cuestionamiento y el debate abierto.

 

La polémica será intensa, como la vida misma que caracteriza a la actual sociedad. Sus conclusiones nos deben dar pistas para acciones prospectivas que, ojalá, nos permitan entretejer esfuerzos para una sociedad más plena, en la cual el autoritarismo llegue a su fin, y el control y dominio del otro/a sea un mal recuerdo, abriendo puertas para la realización personal y colectiva, en felicidad y con derecho a la imaginación

 

 Invitadas

Silvia Federici. Escritora, profesora y activista feminista italiana. Vive en los Estados Unidos desde 1967, donde desarrolló su vida académica y su militancia feminista, al igual que su colaboración con los movimientos por los derechos civiles. Fue fundadora del Colectivo Feminista Internacional que lanzó la campaña “Salario para el trabajo doméstico”. Vivió y enseñó en Nigeria (África) durante la década de 1980, donde acompañó la lucha de distintas organizaciones de mujeres contra las medidas de ajuste estructural.

Su continua labor teórica y práctica política le confieren un lugar fundamental entre las voces críticas más agudas y radicales de nuestro tiempo. Sus textos ofrecen claves fundamentales para comprender el mundo actual y repensar los posibles caminos de la transformación social. Su obra más reciente: “La revolución feminista inacabada. Mujeres, reproducción y lucha por lo común”.

 

Francesca Gargallo Celentani. Escritora mexicana nacida en Sicilia; feminista autónoma que se siente atraída por el diálogo con mujeres para replantearse los pactos afectivos, los problemas locales y globales, la ecología, la familia, el sistema racista, la educación, la estética y el significado que puede dársele a la palabra justicia.

Entre sus novelas están: Al paso de los días, 2013; Marcha seca, 1999; Estar en el mundo, 1997. Ha publicado con ediciones desde abajo: Ideas feminista latinoamericanas, 2004 y Feminismos desde AbyaYala, 2012; Los amigos de la Coyota risueña y loca (cuento infantil) 2013.

Video relacionado:

Entrevista Francesca Gargallo por Ochy Curiel

 

Norma Mogrovejo. Sexiliada en México. Lesbiana feminista peruana, estudiosa del activismo lésbico feminista del Abya Yala, tema que introdujo en la academia causando muecas en lxs más doctos. Autora de publicaciones varias que historizan al sujeto lesbiana en América Latina.

Otra de sus preocupaciones es discutir el poliamor, como una propuesta epistemológica radical, profundamente política y feminista que desestructura, descoloniza y replantea las relaciones amorosas y en consecuencia la organización social y sus instituciones como la familia, el matrimonio y los dispositivos que convierten a la monogamia en obligatoria.

 

Julia Antivilo. Historiadora y artista visual chilena; doctora en Estudios Culturales Latinoamericanos de la Universidad de Chile. Ganó en 2008 el concurso de SUR editores, Unifem y Aecid “Ciudades seguras, sin violencia para las mujeres, ciudades seguras para [email protected]”. Actualmente, cursa una estancia académica en el Pueg, Unam. Colabora en México con los grupos de arte “La Pocha Nostra”, “Pinto mi Raya” y “Producciones y Milagros Agrupación Feminista A.C”.

Ha escrito dos libros: Belén de Sárraga. Precursora del feminismo Hispanoamericano, junto a Luis Vitale (2000) y Sociedad de Escritores de Chile. Sus diez primeros años, junto a Óscar Aguilera (2002).

 

 
Claudia Korol. Coordinadora del equipo de Educación Popular de “Pañuelos en Rebeldía”, investigadora argentina del Centro de Investigación y Formación de los Movimientos Sociales Latinoamericanos. Comunicadora feminista.

Dirige, junto a Liliana Daunes, el programa de radio “Espejos todavía”, en FM La Tribu. Tiene una columna radial en el programa “Sonidos Agitadóricos”, en Radio Nacional. Escribe en Página 12 (Suplemento “Las Doce”, “Punto Final” de Chile, “Adital” de Brasil. Revista “Devenir” de Argentina).

Raquel Gutiérrez Aguilar. Matemática mexicana. Profesora-Investigadora del Posgrado en Sociología. Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades. BUAP. Activista social. Autora de Los ritmos del Pachakuti. Movilización y levantamiento indígena-popular en Bolivia (2008), Desandar el laberinto. Introspección en la feminidad contemporánea (1999); y ¡A desordenar! Por una historia abierta de la lucha social (1995).

 

Ochy Curiel. Magister en Antropología Social, especialista en educación superior y licenciada en Trabajo Social. Activista dominicana del movimiento lésbico-feminista latinoamericano y caribeño, e iniciadora del movimiento anti-racista de mujeres afros de la región.

Coordina los Postgrados de la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá; docente de la misma universidad. Es una de las fundadoras del Grupo Latinoamericano de Estudios e Investigación Feminista (Glefas) e integrante del Grupo Interdisciplinario de Estudios de Género (Gieg) de la Universidad Nacional de Colombia.

Melissa Cardoza, poeta, escritora, educadora popular, caminante, curiosa e investigadora.

Nació y vive por momentos en Honduras. Ahí tiene una parte de sus raíces y de su corazón, aunque su piel y sus sentidos no reconocen fronteras.

Activista feminista, lésbica, acompaña distintas resistencias históricas de las mujeres de su pueblo, y en particular las que realizan los pueblos lenca y garífuna contra el colonialismo. Anda con las mujeres, las escucha, habla con ellas, y las retrata en sus escritos, con todos los colores.

 

Gladys Tzul Tzul. Doctorada en Sociología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Maestría en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Alberto Hurtado de Chile. Guatemalteca, fundadora del Colectivo de fotógrafas indígenas "Con voz propia" creador del proyecto Guipiles.

Junto a historiadores y antropólogos k'iches y kakchikeles forma parte de la Comunidad Estudios Mayas. Participa y acompaña luchas políticas de mujeres y de comunidades indígenas en Guatemala.

Publicaciones recientes: Sistemas de gobierno comunal: La organización de la reproducción de la vida; Mujeres indígenas: historias de la reproducción de la vida en Guatemala.

 

Cronograma

 

 

 

Informes: Transv. 22A N°53D-42, int. 102 - telf.: 345 18 08 

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Democratización y democracia en América Latina

PRESENTACIÓN

 

Las discusiones que configuran este volumen abarcan un período extenso. El primer artículo fue publicado en la revista Pasos en 1996. El último trabajo, escrito para esta edi-ción, es de este año. Entre ambos textos se ubican análisis de diverso nivel escritos algunos como parte de un libro interrumpido y más extenso, cuyo concepto espera alimentar el se-gundo volumen de esta serie, y otros que hacen observaciones a la demolatría que, como moda, se brinca la teoría política y la sociohistoria para adherir en busca del aplauso fácil a instituciones que son más disputa y búsqueda que hechos reconocibles en su inmediatez por el confort propio o una falseada experiencia ciudadana.


Los análisis propuestos poseen un criterio conceptual de ingreso del que habría que destacar al menos dos planos: la distinción analítica entre procesos de democratización, protagonizados por fuerzas sociales, y plasmados, tras luchas, en instituciones democráticas, regímenes democráticos y, sin que esto se haya logrado modernamente, una cultura democrática, y los discursos sobre el concepto-valor 'democracia', discursos que pueden acompañar o culminar alguna fase de los procesos de democratización. Sin esta distinción se torna imposible la crítica de las instituciones democráticas pues ella queda ahogada por la agresiva beatitud con que las modernas minorías reinantes invisibilizan su violencia insti-tucional contra las personas y ciudadanos bajo el manto de 'la' democracia y los valores que le asocian arbitrariamente: constitucionalismo, paz, derechos humanos, sujeto agente. Un segundo plano se ocupa de la distinción entre democracia como ethos sociocultural, carácter del sistema de poder (entendido como imperio, más que como servicio) y régimen de gobierno. Desde los trabajos de J. A. Schumpeter (1883-1950), la atención discursiva se ha centrado sobre el último aspecto enfatizando los aspectos procedimentales del régimen democrático y aislándolo, consecuentemente, del análisis de los poderes sociales y, espe-cialmente, de las debilidades de las poblaciones y ciudadanías sobre las que esos poderes y esos gobiernos actúan. La desviación politicista procedimental, que en América Latina se caricaturiza reduciendo 'la' democracia al ciclo electoral, bloquea la comprensión de la producción social de instituciones democráticas al separar, por ejemplo, derechos sociales y cívicos de derechos políticos, invisibilizando su génesis y relacionalidad. El politicismo es una expresión del idealismo filosófico y metodológico y su valor se deriva más de su flexi-bilidad para complacer con ciencia falsa a los poderes reinantes que a su penetración analí-tica e incidencia práctica. Visto así, no es raro que domine los discursos 'latinoamericanos' sobre 'la' democracia, objeto creado, por cierto, por este mismo politicismo.


La historia de este volumen es curiosa. Su forma inicial me la hizo llegar Carlos Aguilar Sánchez quien la encontró circulando, en modesta pero generosa edición, en Quito, Ecuador. A mi me sorprendió su existencia, pero efectivamente se trataba de textos produ-cidos, algunos de ellos interrumpidos, años atrás. La emoción grata de saberse editado por sectores populares sostiene la forma final que adquirieron estos trabajos y también la idea editorial de producir un segundo volumen sobre el discurso democrático y específicamente sobre el discurso democrático latinoamericano. La esperanza, como siempre, es que los materiales sean útiles para la discusión y el crecimiento de los movimientos sociales popu-lares. En este empeño resulta obligatorio agradecer sinceramente a la editorial Desde Abajo por interesarse cordialmente en estos análisis y a la Universidad de Costa Rica, en especial a sus estudiantes, por brindarme las condiciones en que pueden producirse.


Helio Gallardo
Julio 2006

Jueves, 05 Junio 2014 16:23

Llamado a la Cumbre del G77

Escrito por

 

Desde América Latina y Caribe, declarada por la CELAC como Zona de Paz, saludamos a la Cumbre del Grupo de los 77 más China (G77+China) que se realizará en Santa Cruz (13-14 de junio), al cumplir 50 años en defensa de los intereses de los países del Sur global, a la vez que hacemos un llamado para que los acuerdos de este cónclave establezcan un firme compromiso con la paz mundial, la cooperación y el respeto mutuo entre pueblos, culturas y países.

 

Nos identificamos con los procesos de integración de Nuestra América, y en particular con el compromiso de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños –CELAC- para que la región se consolide como Zona de Paz. Asumimos como nuestro "el compromiso de los pueblos de América Latina y el Caribe de fomentar las relaciones de amistad y de cooperación entre sí y con otras naciones, independientemente de las diferencias existentes entre sus sistemas políticos, económicos y sociales o sus niveles de desarrollo; de practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos", como señala la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

 

Por lo mismo, llamamos al G77+China a hacerse eco de estos compromisos en el plano de las relaciones mundiales.


Más allá del temario específico de la Cumbre, entendemos que la paz es una condición y principio que sustenta toda la agenda que tratará el G77+China. Entre otros, apelamos a que se afirme en la Cumbre:

  • - el compromiso, siguiendo el ejemplo de la CELAC, de impulsar activamente la resolución pacífica de las diferencias entre naciones, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional;
  • - la decisión de fomentar el desarme nuclear y la eliminación del uso de otras armas que afectan de manera indiscriminada a la población civil, como las minas terrestres y los ataques con drones; avanzar en el proceso de reducción de las armas convencionales y evitar inútiles carreras armamentistas y el compromiso de propugnar una progresiva desmilitarización;
  • - una voluntad común para impedir que las grandes potencias desarrollen sus enfrentamientos en el terreno de terceros países, como está ocurriendo en Siria, o que amenaza suceder en Irán o Ucrania; así como para defender la inviolabilidad territorial y exigir la retirada de tropas extranjeras de todo suelo ocupado.
  • - el impulso de la propuesta de elaborar un pacto mundial para la prohibición de la ciberguerra y las ciber-armas;
  • - un rechazo contundente al ciberespionaje y acuerdos para desarrollar sistemas seguros y descentralizados en Internet, con plenas garantías de los derechos ciudadanos;
  • - compromisos claros para acelerar la adopción de acuerdos mundiales vinculantes para salvar nuestro planeta de la amenaza del cambio climático y la catástrofe ambiental;
  • - el compromiso de apoyar los esfuerzos para superar el colonialismo en el mundo;
  • - un rechazo firme a los intentos de injerencia externa, destinados a desestabilizar los procesos de cambio que se están construyendo en nuestra región y de minar la credibilidad y avance de los procesos de integración.

 

Por nuestra parte, como medios de comunicación, organizaciones sociales y ciudadanas, periodistas y comunicadores/as, activistas, académicos/as y demás ciudadanos/as, nos comprometemos a seguir impulsando y promoviendo la integración en nuestra región, así como la paz y la convivencia armónica en el mundo.

 

[Versión en inglés]

Firmas:

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz
Agencia Latinoamericana de Información -ALAI
AlbaTV
Articulación Continental de Movimientos Sociales hacia el ALBA
Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica -ALER
Fundación para la Integración Latinoamericana - FILA
Jubileo Sur/Américas
Observatorio Latinoamericano de Geopolítica
Pressenza – IPA
Question
Resumen Latinoamericano
SIGNIS ALC
Centro de Educacion y Produccion Radiofonica-CEPRA, Bolivia
Colombia Informa
Periódico Desdeabajo, Colombia
Revista Punto Final, Chile
Centro Memorial Martín Luther King, Cuba
Centro de Comunicación Popular Nuestroamericano, Ecuador
CORAPE, Ecuador
Mónica Bruckmann, Perú
Ana Esther Ceceña, México
Oscar Ugarteche, Perú/México
Raúl Zibechi, Uruguay
Adalid Contreras Baspineiro, Bolivia/Ecuador
Irene León, Ecuador
Sally Burch, Ecuador
Julio Fermín, Venezuela
Tito Leyva, Nicaragua
Harald Neuber, Alemania
Gervasio Espinosa, Argentina-Uruguay
Red de Redes En Defensa de la Humanidad-Cuba. EDH -Cuba
Isel Llerena del Castillo Rede de Redes en Defensa de la Humanidad-Cuba
Lillian Alvarez EDH -Cuba
Ariana López Rede de Redes en Defensa de la Humanidad-Cuba
Omar Gonzalez Red de Redes en Defensa de la Humanidad-Cuba
Carolina Sánchez Red de Redes en Defensa de la Humanidad-Cuba
Radio la Voz Indígena de Tartagal, Argentina.
Radio Bambú. Beni-Bolivia.
Red de Noticias de la Amazonía. Brasil.
Partido Humanista, Chile
Radio Huayacocotla. México.
Radio Seybo. República Dominicana.
Radio Veraguas. Panamá.
Radio Temblor. Panamá.
Chami Radio. La Libertad-Perú..
Mario Aguilar Arévalo - Dirigente Nacional Colegio de Profesores de Chiles
Francisca Montecino Mack - Diseñadora textil
Efren Osorio-Fundación Moebius-Chile
Juan Enrique Prieto Urzúa- Abogado Humanista
Red Mujeres Transformando la Economia, REMTE-Ecuador
IT for Change, India
Jacobo Vargas Foronda, Guatemala
Banana Link Banana Link, Gran Bretaña
Instituto Imersão Latina Imel, Brasil
Centro de Desarrollo Ambiental y Humano CENDAH, Panamá
Tania Jamardo Faillace Faillace, Brasil
José Manuel Rojas Delgadillo, Bolivia
Red Regional de Justicia y Paz RedPaz, Guatemala
Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Dem. PIDHDD Regional, Ecuador
Centro de Documentación en Derechos Humanos CSMM, Ecuador
TEKO GUARANI TEKO, BOLIVIA
Congreso de los Pueblos CDP, Colombia
Jorge Bermudez-Martinez, Perú
Maria Bertha Peroni, Paraguay
Ricardo Corrales Sáenz, Costa Rica
Mesa de Trabajo sobre Migraciones Laborales MTML, Ecuador
Maria Isabel Canedo Calderón, Bolivia
Ivira Ingeniería Social, Bolivia
Guido Vega Marquez, Bolivia
Víctor Ariel Bárcenas Delgado, México
Carlos Luis Casabianca, Paraguay
Guido Zambrano, Ecuador
Armando Muñoz Jarquin, Mexico
Pablo A de la Vega M, Ecuador
juan ramon ANTUNEZ URUGUAY
Jaime Preciado Coronado, México
Observatorio Eclesial OE, México
José Guadalupe Sánchez Suárez, México
José Pausides, Venezuela
Óscar Álvarez, Bolivia
Ana María Mahserdjian, Uruguay
Miguel Molto Internacional Humanista, España y Argentina.
LORENA MOLINA OSORIO, COLOMBIA
Yelina y Víctor Gómez, Cuba
Pía Figueroa, Chile
José Gabriel Feres Movimiento Humanista, Chile
Ricardo Edgar Marcianesi Mundo sem guerras e sem violencia – MSGESV, Brasil
Incidencia Democrática I.DEM, Guatemala
Juan Manuel Vega Colombia
Hugo Novotny, Argentina
Teresa Lopez, Argentina
Dennis Herrarte, Guatemala
Pablo Ennis, Argentina
Jorge Carpio, Argentina
Marco Antonio Aguirre Morales, Ciudad Capital, México
Luis Sánchez, Noruega
FOCO Foro de Participación Ciudadana por la Justicia y .., Argentina
Salimah Valiani, Turtle Island
Richard Gamboa, Comuna Cipriano Castro, Venezuela
Tania Delgadillo, Bolivia
Denise Maria Maia, Brasil
Centro de Estudios Humanistas Córdoba, Argentina
Benny Kuruvilla, India
KETTY Vivanco, ECUADOR
Prakash Jha, India
Kim Schiavo Mosqueiro Kinho, Brasil
Nery R. Villatoro Robledo, Guatemala
Para el Desarrollo Local Autosustentable Fundac. El Prosumidor, Argentina
Maria Isabel Silva Iturralde, Documentalista, Ecuador
Alianza Sustentabilidad Ecologica y Justicia Social Alianza Verde, Honduras
Federacion Indigena Tawahka de Honduras FITH, Honduras
Coordinadora Indigena de Mesoamerica y el Caribe CIMCA, Honduras
Roberto Cañas, El Salvador
Ricardo Hernández, México
Anibal Jerez Lezana, Bolivia
Susana Nuin, Uruguay
Emilio Reza-Araujo, Comité 1968, México
Ángel Guerra Cabrera, Cuba/México
KETTY Vivanco, ECUADOR
SOLdePaz Pachakuti, Asturias
Pilar Puertas, México
Alberto Marino Prog. Minga! - FM 96.5 Radio Universidad de Cuyo, Argentina
international action for liberation INTAL, BELGICA
VICENTE MAMANI PALOMINO, PERÚ
Rudy Alfonzo Gomez Rivas Poeta y escritor, Guatemala
Núcleo Observando o Sul (NOS) Laboratório Cidade e Poder - LCP/UFF, Brasil
Centro de Estudios para la Democracia Popular Cedepu Chile Ong, Chile
Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos MOPASSOL, Argentina
Montserrat Ponsa Tarrés Fundación Cultura de Paz, España
Miguel Luna, Chile
Red Regional de Justicia y Paz - RedPaz, Guatemala
Phumi Mtetwa, South Africa
Beatriz A.Cavallotti, México
Benito Ramírez, México
Claudia Cárcamo, Fundación Cosecha Sostenible de Honduras, FUCOHSO, Honduras
Fundación Paso a Paso Fundación Paso a Paso, México

 

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Adhesiones

 

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