Sábado, 22 Mayo 2021 06:55

Jack y los frijoles digitales

Jack y los frijoles digitales

Seguramente la mayoría nos preguntamos con qué se come eso de la agricultura digital. Quizá pensamos en tractores con GPS o en la robotización de algunas tareas del campo. El uso de drones en el campo, sea para mapear o fumigar parcelas e invernáculos se ha extendido mucho. No obstante, esos son apenas los primeros pasos. El tema se torna más complicado si nos referimos también al proceso de digitalización en la alimentación. Hemos visto la entrada de grandes empresas tecnológicas en el mercado de alimentación mediante la compra de supermercados y de las plataformas de ventas y entregas de alimentos en línea. Existen, además, otros métodos, más sutiles, incluso subliminales, de usar nuestros datos extraídos de redes sociales, registros informáticos, desde los que entregamos con simples tarjetas de fidelidad a negocios a datos bancarios, laborales, etcétera. Esos datos están siendo utilizados y reempacados en mensajes para convencernos o "empujarnos" a consumir ciertos alimentos.

¿Quién gana con toda esta trama y qué impactos tiene sobre nosotros, el ambiente, la salud? Para las personas que tienen estas preguntas y poco tiempo para investigar, quiero recomendarles algunos materiales nuevos y de fácil acceso sobre el tema.

El cuento ilustrado Jack y el gigante de la nube parafrasea la conocida historia infantil de los frijoles mágicos, donde al joven campesino Jack o Juanito, al verse necesitado de dinero, sale a vender la vaca de la familia. En este caso, Jack se encuentra con un vendedor corporativo que lo deslumbra con las maravillas de la "agricultura de precisión", que le asegura los sacará de la pobreza. Para entrar en este mundo extraordinario Jack se suscribe a una plataforma digital diseñada para el campo. A cambio de compartir información en tiempo real sobre su parcela, recibirá todo tipo de consejos sobre agricultura, cultivos, clima, plagas, qué agrotóxicos debe usar, dónde regar o fertilizar, etcétera. Claro, las cosas no son tan simples y Jack finalmente descubre el verdadero plan de losdueños de la nube (https://tinyurl.com/yprp4926).

Pese a sonar como cuento, la historia de Jack es un resumen de lo que ofrecen programas como FieldView, de Bayer-Monsanto, FarmBeats, de Microsoft, u otros similares de otras corporaciones de agronegocios y tecnología.

Como le sucede a Jack, el problema para quienes entran en estas plataformas no es solamente que no les da de comer, sino también que otros agricultores y campesinos han caído en la misma trampa y la extracción de datos de todo su territorio alimenta una nube gigantesca, que provee a las corporaciones con extensos mapas y nuevas formas de controlar el campo y la alimentación.

En ese sentido, el video corto El Gran Hermano llega al campo: asalto digital a la alimentación , del grupo ETC, provee una visión panorámica del tema desde las semillas al consumo en los hogares. Es una animación producida en colaboración con Freehand Studio, un interesante grupo de producción artística en Kenia (https://tinyurl.com/26wmvyxr).

El video muestra cómo a las grandes corporaciones que dominan las semillas y agrotóxicos (Bayer, Corteva Agriscience, Syngenta Group y BASF) se han sumado otras muy poderosas, que incluyen, por ejemplo, a las grandes gestoras de activos comoBlackRock. Inversionistas especulativos que al igual que las grandes titanes tecnológicas (Amazon, Microsoft) ni siquiera provienen de las áreas de agricultura o alimentación y, sin embargo, están adquiriendo cada vez más poder sobre éstas. La meta es convertir todo lo que se pueda a "datos" que son el sustrato básico de los sistemas de Big Data (datos masivos), para su venta con diversos usos.

“El sistema alimentario está lleno de cosas que se pueden convertir en ‘datos’: ADN en las semillas, datos de agua y suelo en las granjas, datos sobre el traslado de productos básicos del campo a la fábrica y a la mesa y, por supuesto, todo las ventas de comestibles y los datos del consumidor”, explica el video (https://tinyurl.com/26wmvyxr).

Para conocer un poco más sobre el tema, es útil también la publicación de Grain, "Control digital: Cómo se mueven los Gigantes Tecnológicos hacia el sector de la alimentación y a la agricultura (y qué significa esto)" (https://tinyurl.com/c8z57rrp). Este documento explica los actores y motivos para este avance de las corporaciones tecnológicas en la agricultura y alimentación. También reconoce para muchos sistemas campesinos, el uso de algunas herramientas de comunicación digital ha sido útil para establecer relaciones directas con grupos de consumidores urbanos, entre otros. No obstante el trasfondo y consecuencias de qué se extrae, quién controla los datos, quién controla estos nuevos instrumentos digitales y a quién benefician va mucho más allá de esas comunicaciones.

Finalmente, para entender este trasfondo corporativo y cómo se relaciona con la pandemia de Covid-19, se puede consultar la versión actualizada de La insostenible agricultura 4.0, de Pat Mooney y Grupo ETC (https://tinyurl.com/vznx2aah).

Silvia Ribeiro, Investigadora de Grupo ETC

Un especialista en agricultura inspecciona el trigo modificado genéticamente en una plantación de Bioceres, Pergamino, Argentina, 15 de octubre de 2020

Es el primer y único país del mundo que aprobó el uso de semillas IND-ØØ412-7, resistentes a la sequía y también a un poderoso agrotóxico. La comunidad científica advierte sobre los riesgos en la salud y el medio ambiente.

Si hay un dulce tradicional e identitario de los argentinos, ese es el alfajor. En el país que se autoproclama inventor de esta golosina, al menos en su variante redonda e industrializada, se consumen más de 1.000 millones al año y hay más de 100 marcas en el mercado. La receta es simple y exitosa: dos galletas dulces unidas por un relleno –el de dulce de leche o manjar es uno de los favoritos–, y sobre esto un baño de chocolate o azúcar glas, aunque hay infinidad de variantes. 

Uno de los fabricantes más populares en Argentina es Havanna, una empresa creada en 1947 en la ciudad balnearia de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires. Con presencia en todo el país y el exterior, la compañía tiene actualmente 200 sucursales, elabora 100 millones de alfajores al año y exporta otros 10 millones, a Europa, EE.UU. y otros países de América Latina. En los años 80, los Havanna se hicieron tan populares que parecía inaceptable regresar de unas vacaciones en las playas marplatenses sin unas cajas para regalar a amigos y familiares, a modo de souvenir: "Se va hoy, se va mañana, no olvide llevar alfajores Havanna", decía el slogan.  

Dos semanas atrás, la compañía selló un acuerdo con Bioceres, una firma argentina de biotecnología agropecuaria, para producir sus productos con trigo HB4, es decir, trigo modificado genéticamente o transgénico. Esta variedad, cuyo uso fue aprobado primera y únicamente en Argentina, en octubre del año pasado, es más tolerante a las sequías y resistente al glufosinato de amonio, un poderoso herbicida con características similares al glifosato.  

La noticia suscitó una fuerte campaña de  grupos ambientalistas y agroecologistas, que tuvo gran alcance y repercusión en las redes sociales. Bajo el hashtag #ChauHavanna, organizaciones y activistas independientes denunciaron los riesgos que implica la introducción de la semilla IND-ØØ412-7 y sus productos y derivados, no solo en la dieta de los argentinos, sino también en el medio ambiente. 

Los impulsores de la campaña llamaron a los consumidores a dejar de comprar los famosos alfajores "hasta que cambien de idea", y advirtieron que no quieren trigo transgénico ni en ese ni en ningún otro alimento de la mesa de los argentinos

Fuente de divisas

Si bien el trigo transgénico ya fue aprobado por el Ministerio de Agricultura Pesca y Ganadería mediante la resolución 41/2020, con aval del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), su cultivo masivo ha quedado supeditado a que Brasil lo autorice también. La razón es simple: más del 35 % de las exportaciones del trigo producido en Argentina, líder mundial en este rubro, son destinadas al gigante sudamericano. 

Las negociaciones entre ambos Gobiernos están avanzadas, aunque la definición se dará en una reunión clave a realizarse en junio próximo, en el Comité Técnico Nacional de Bioseguridad de Brasil (CNT-Bio). No obstante, la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo) ya expresó su oposición al ingreso de este polémico cereal atravesado por la biotecnología. Entre los argumentos, manifestaron que su introducción implicará "importantes costos de control al proceso de importación, lo que tendrá consecuencias en los precios al consumidor", y señalaron que además no hay demanda en el mercado local.

En Argentina se produce la soja y el maíz transgénicos desde mediados de los años 90, con exportaciones récord en los últimos años. Estos commodities, que son fuentes principales de divisas para el país y cotizan en el mercado de granos internacional, son destinados casi exclusivamente para consumo animal. En el caso del trigo, de ponerse en práctica iría directamente a los alimentos para consumo humano cotidiano, como pastas, galletas y panificados.

Se calcula que cada argentino está consumiendo en promedio 90 kilos de trigo, en todas sus formas, anualmente. Es uno de los países que más trigo ingiere en América Latina y el Caribe, y buena parte de la identidad rural de las Pampas está representada por este cereal, tanto como el ganado bovino. 

Las semillas HB4 de trigo –y también de soja– resistentes a la sequía, fueron desarrolladas por un equipo de investigadores encabezados por la bióloga argentina Raquel Chan, en una alianza público privada entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la firma Bioceres. La doctora Chan fue contactada por este medio, pero no respondió. En una entrevista con el sitio de noticias de Agrofy, una empresa que vende maquinaria agrícola y seguros para productores, sostuvo sobre su trabajo: "A nivel científico es una maravilla, es sólido y los resultados fueron espectaculares en el campo". 

Según reza el comunicado de Bioceres, "el nuevo acuerdo dará a los clientes de Havanna en Brasil y Argentina la opción de elegir productos alimenticios con una huella de carbono significativamente reducida y otras externalidades ambientales positivas que ayuden a combatir el cambio climático y preservar los ecosistemas nativos". 

¿Alfajores envenenados?

Alicia Massarini es colega de Chan y también se desempeña en el Conicet, pero su opinión sobre los transgénicos es diametralmente opuesta. Señala que el glufosinato de amonio es 15 veces más tóxico que el glifosato. Y asume este convenio como "tramposo", con el objetivo de endulzar la imagen de un producto que considera muy peligroso para la salud y el medio ambiente. 

"El acuerdo, que por supuesto no es público ni transparente, tiene el propósito de generar un impacto en la opinión pública acerca de las bondades de este trigo que se pretende instalar como ambientalmente amigable. Justamente el producto en cuestión tiene muchas connotaciones emocionales, históricas para muchas personas de este país", apunta la investigadora, quien en octubre último firmó una carta junto a otros 1.400 científicos en contra de la resolución de Agricultura.

Sin embargo, al menos en las redes sociales, la estrategia de marketing parece haber conseguido un efecto contrario, y esto tiene que ver, a criterio de Massarini, con "una concientización creciente en la población" sobre el hecho de que "estamos consumiendo alimentos que están contaminados con diversos venenos", y que esto no solo es inaceptable sino que requiere de un cambio urgente y radical del modelo productivo.

"El saber que el producto va a estar atravesado por este tipo de tecnologías, que mucha gente comprende que son riesgosas, es algo que despierta una reacción que celebramos y aplaudimos. Es un termómetro que indica que la gente no quiere que en sus alimentos haya más veneno aún del que ya hay", sostiene Massarini.

Para la especialista, los argumentos en los que se apoyan los desarrolladores del trigo HB4 son engañosos: "Ellos publicitan estas tecnologías como ambientalmente amigables porque requieren menos combustible, menos mano de obra y menos riego, en la medida que es un tipo de trigo resistente a la sequía. Entonces, todo este gasto energético 'reducido', lo que haría es disminuir la cantidad de dióxido de carbono que se libera al ambiente, lo cual está relacionado con el cambio climático", explica la especialista. 

Y advierte: "Es una argumento falaz. Cuando estamos hablando de salud y de ambiente no podemos dejar de pensar en muchos otros factores, como el envenenamiento del agua, del aire, del suelo, la destrucción de la biodiversidad, que es lo que nos lleva a esta crisis ambiental tan grave, y la reducción también de los alimentos que podemos consumir". 

Según Massarini no hace falta especular hacia el futuro sobre lo que podría ocurrir con el avance de estas semillas. Alcanza con evaluar lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en los territorios latinoamericanos: "Hay abundante evidencia científica y testimonios de pueblos fumigados que dan cuenta de todos los daños que han sufrido en los 25 años de este modelo, pero no se les ha prestado atención", sostiene.

"Con el extractivismo no hay grieta"

Como casi todo en Argentina, la campaña 'Chau Havanna' se vio atravesada por la grieta política que separa a kirchneristas de antikirchneristas, siendo algunos de estos últimos quienes adjudicaron la cruzada en las redes a sus rivales ideológicos. Lo cierto es que fue el actual gobierno el que habilitó la semilla de trigo transgénico, y el exsecretario de Agricultura Felipe Solá, actual canciller, quien autorizó durante el Gobierno de Carlos Menem, en 1996, la producción y comercialización de la soja modificada mediante técnicas de ingeniería genética.   

"En relación a los extractivismos, entendemos que no hay diferencias político partidarias", dice Rafael Colombo, miembro de la Asociación Argentina de Abogados y Abogadas Ambientalistas (AAdeAA), una de las organizaciones que impulsó la campaña #ChauHavanna.

Colombo remarca la importancia de difundir información producida por una ciencia "que no esté atravesada por conflictos de intereses, para comenzar a debatir a qué modelo agroalimentario estamos apostando".

"Debemos promover un modelo más amigable con el ambiente, que sea respetuoso con la salud de las personas, basado en los principios de la soberanía alimentaria entendida como el derecho a decidir qué queremos comer, cómo queremos producir, y al mismo tiempo abrir el debate sobre una justa distribución de la tierra", apuntó. 

Publicado: 20 may 2021

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 19 Mayo 2021 05:35

Agrotóxicos: ¡El suelo dice basta!

Agrotóxicos: ¡El suelo dice basta!

Un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Environmental Science demuestra de forma categórica el desastre ambiental que representan los agrotóxicos más utilizados en la agricultura para los organismos que son críticos para la salud del suelo, la biodiversidad y el secuestro de carbono de las superficies para combatir el cambio climático.

El estudio, realizado por investigadores del Centro para la Diversidad Biológica, Friends of the Earth US y la Universidad de Maryland, es la revisión más grande y completa de los impactos de los pesticidas agrícolas en los organismos del suelo jamás realizada.

Los investigadores recopilaron datos de casi 400 estudios, y encontraron que los pesticidas dañaron invertebrados beneficiosos que viven en el suelo, incluidas lombrices de tierra, hormigas, escarabajos y abejas que anidan en el suelo en el 71 por ciento de los casos revisados.

“Es extremadamente preocupante que el 71 por ciento de los casos muestran que los pesticidas dañan significativamente a los invertebrados del suelo”, dijo Tara Cornelisse, entomóloga del Centro y coautora del estudio.

“Nuestros resultados se suman a la evidencia de que los pesticidas están contribuyendo a la disminución generalizada de insectos, como los escarabajos depredadores beneficiosos y las abejas solitarias polinizadoras. Estos hallazgos preocupantes se suman a la urgencia de controlar el uso de pesticidas», dijo.

El estudio continúa diciendo que los pesticidas son uno de los principales impulsores de la disminución de insectos: “Nuestros hallazgos proporcionan más evidencia de que los pesticidas están contribuyendo a la disminución generalizada de insectos. Estas disminuciones amenazan en gran medida los ecosistemas que sustentan toda la vida en la Tierra, incluidos los sistemas agrícolas que alimentan a las personas. Los suelos se encuentran entre los ecosistemas más complejos y biodiversos del planeta, y contienen casi una cuarta parte de todas las especies. Un puñado de tierra contiene alrededor de 10 a 100 millones de organismos».

«Los invertebrados del suelo brindan beneficios esenciales para el ecosistema, como el ciclo de los nutrientes que las plantas necesitan para crecer, la descomposición de plantas y animales muertos para que puedan nutrir nueva vida y la regulación de plagas y enfermedades”, contó

Además, sostuvo que “la biodiversidad del suelo también reduce los impactos de sequías e inundaciones extremas, que se están volviendo más comunes a medida que cambia el clima. Los invertebrados como las lombrices de tierra y las hormigas son ingenieros de ecosistemas. Elaboran y mantienen la estructura de los suelos con sus túneles y madrigueras, lo que permite el flujo de nutrientes, aire y agua a través de los ecosistemas subterráneos. El suelo sano con buena estructura actúa como una esponja, absorbiendo fácilmente el agua durante las lluvias intensas y manteniéndola durante los tiempos secos, mejorando los resultados de los agricultores durante las condiciones climáticas extremas”.

Estos hallazgos se suman a otro estudio reciente publicado en la revista Science que muestra que la toxicidad de los plaguicidas se ha duplicado para muchos invertebrados desde 2005. A pesar de la reducción del uso general de insecticidas, las sustancias químicas más comúnmente utilizadas en la actualidad, incluidos los neonicotinoides, son cada vez más tóxicas para beneficiosas. insectos y otros invertebrados. Los pesticidas pueden permanecer en el suelo durante años o décadas después de su aplicación, y continúan dañando la salud del suelo.

A pesar de estos daños conocidos, la Agencia de Protección Ambiental no requiere que los organismos del suelo sean considerados en ningún análisis de riesgo de pesticidas. Además, la EPA subestima gravemente el riesgo de los pesticidas para la salud del suelo al utilizar una especie que pasa toda su vida en la superficie, la abeja europea, para estimar el daño a todos los invertebrados del suelo.

“Debajo de la superficie de los campos cubiertos con monocultivos de maíz y soja, los pesticidas están destruyendo los cimientos mismos de la red de la vida”, dijo Nathan Donley, otro coautor y científico del Centro.

“Estudio tras estudio indica que el uso incontrolado de pesticidas en cientos de millones de acres cada año está envenenando los organismos críticos para mantener suelos saludables. Pero nuestros reguladores han estado ignorando el daño a estos importantes ecosistemas durante décadas», argumentó.

«Las empresas de pesticidas están continuamente tratando de hacer un lavado verde de sus productos, argumentando a favor del uso de pesticidas en la agricultura ‘regenerativa’ o ‘climáticamente inteligente'», dijo Kendra Klein, coautora y científica senior de Friends of the Earth: «Esta investigación rompe esa noción y demuestra que la reducción de pesticidas debe ser una parte clave para combatir el cambio climático en la agricultura».

“Sabemos que las prácticas agrícolas como el cultivo de cobertura y el compostaje construyen ecosistemas de suelo saludables y reducen la necesidad de pesticidas en primer lugar”, dijo el coautor Aditi Dubey de la Universidad de Maryland. “Sin embargo, nuestras políticas agrícolas continúan apuntalando un sistema alimentario intensivo en pesticidas. Nuestros resultados destacan la necesidad de políticas que ayuden a los agricultores a adoptar métodos de agricultura ecológica que ayudan a que la biodiversidad florezca tanto en el suelo como en la superficie”.

El artículo de revisión analizó 394 artículos publicados sobre los efectos de los pesticidas en invertebrados no objetivo que tienen huevos, larvas o desarrollo inmaduro en el suelo. Esa revisión abarcó 275 especies o grupos únicos de organismos del suelo y 284 ingredientes activos de plaguicidas diferentes o mezclas únicas de plaguicidas.

Esto resultó en un análisis de más de 2.800 “casos” separados para su análisis, medidos como un cambio en un punto final específico después de la exposición de un organismo específico a un pesticida específico. Encontró que el 71 por ciento de los casos mostraron efectos negativos.

Los efectos negativos fueron evidentes tanto en los estudios de laboratorio como en los de campo, en todas las clases de pesticidas estudiadas y en una amplia variedad de organismos del suelo y criterios de valoración.

Los insecticidas organofosforados, neonicotinoides, piretroides y carbamatos, herbicidas amida/anilida y benzimidazol y fungicidas inorgánicos dañaron los organismos del suelo en más del 70 por ciento de los casos revisados. Los herbicidas y fungicidas fueron especialmente perjudiciales para las lombrices de tierra, los nematodos y los colémbolos.

Mientras que los insecticidas causan el mayor daño a los invertebrados no objetivo, con estudios que muestran alrededor del 80 por ciento de los puntos finales probados afectados negativamente en escarabajos terrestres, abejas solitarias que anidan en el suelo, avispas parásitas, milpiés, ciempiés, lombrices de tierra y colémbolos.

Por Graciela Vizcay Gomez | 19/05/2021

 

Publicado enMedio Ambiente
Imagen: EFE

La situación de hambre empeoró con la pandemia en 55 países del mundo 

En América Central después de Haití padecen falta de alimentos y malnutrición poblaciones de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Más de 75 millones de niños sufrieron retrasos en el crecimiento.

Por Elena Llorente

Al menos 155 millones de personas en 55 países del mundo sufrieron inseguridad alimentaria (falta de alimentos y malnutrición) aguda en 2020. La situación, que ya era grave por los conflictos, los problemas económicos y las condiciones meteorológicas extremas, se agravó con la llegada de la covid y sus consecuencias económicas, y puede empeorar todavía más durante 2021, según el Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias elaborado por la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias en la que colaboran, entre otras, la Unión Europea, la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y el PMA (Programa Mundial de Alimentos), estas dos últimas con sede en Roma.

La inseguridad alimentaria aguda, considerada la fase 3 de los niveles de seguridad alimentaria mencionados en el Informe Mundial (la 4 es situación de emergencia y la 5 de catástrofe), alcanzó en 2020 el nivel más alto de los últimos cinco años, aumentando 20 millones más que el año anterior. Y en esta grave situación están implicados numerosos países de África y Asia pero también de Centroamérica y el Caribe, estando Haití entre los primeros 10 países del mundo con el más alto nivel de la propia población en crisis alimentaria. Los primeros cuatro países de esta lista elaborada en 2020 son la República Democrática del Congo, donde el 33% de la población (21,8millones de personas) está en crisis alimentaria, Yemen con el 45% de la población (13,5 millones) en esa situación, Afganistán con el 42% (13,2 millones) y Siria con el 60% de la población (12,4 millones) en similares condiciones. Haití ocupa el lugar número 10 de esta lista, con el 40% de la población en serias dificultades (4,1 millones de personas).

Además, en los 55 países con crisis alimentarias - entre los que están incluidos además de Haití, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua-, más de 75 millones de niños sufrieron retrasos en el crecimiento.

Pese a que las organizaciones internacionales se habían propuesto reducir la hambruna en el mundo a bajos niveles en 2030, la situación ha empeorado. Entre los motivos que han ayudado a difundir el hambre en las naciones del África Subsahariana están los conflictos -que persisten en numerosos países como Sudán, República Democrática del Congo, Somalia, República Centroafricana, Burkina Faso, Mozambique, Etiopía, entre otros -. La gente trata de escapar y emigra, dentro del propio país o a países limítrofes, en condiciones desesperantes. Y esto no sólo ha llevado a una escasez en general de alimentos para esas familias sino también a la no asistencia médica que hubiera requerido el tratamiento del coronavirus. En 2020, unos 100 millones de personas padecieron inseguridad alimentaria por los conflictos, contra los 77 millones de 2019.

La segunda razón, explicó el Informe Mundial, fueron las conmociones económicas, muchas de ellas atribuidas a la covid-19 19 pero no sólo, y que significaron que en 2020 más de 40 millones de personas sufrieran inseguridad alimentaria en 17 países, contra los 24 millones en ocho países de 2019.

Por último han influido en muchos de estos países las condiciones meteorológicas extremas, como sequías que obstaculizaron la agricultura y plagas de insectos que se difundieron, y los huracanes. En este último caso, América Central, por ejemplo, fue afectada por dos huracanes, Eta y Iota, en 2020 lo que intensificó la difícil situación alimentaria de la población que ya era vulnerable a causa de la pandemia.

En América Central y el Caribe aumentó considerablemente la inseguridad alimentaria en 2020, con 11,8 millones de personas en crisis (8,1 millones más que en 2019). En 2021 una agudización de la crisis alimentaria se espera en Haití, Guatemala, Honduras, El Salvador y posiblemente también en Nicaragua, precisó el Informe que no se ocupó de los otros países de Centroamérica (Belice, Costa Rica y Panamá), como tampoco de las naciones de América del Sur ni de México, probablemente por considerarlas en mejores condiciones en general.

En Haití, alrededor de un millón de personas estaban en serias dificultades alimentarias en 2020, lo que además no era sólo un problema de las zonas rurales sino también de las zonas metropolitanas, es decir, en torno a las ciudades, precisó el informe. Y para 2021 se calcula que la situación empeorará. Se estima que 4,4 millones de habitantes sufrirán crisis alimentaria.

En Guatemala, entre noviembre 2020 y marzo 2021, más de 3,7 millones de personas padecían crisis alimentaria, mientras unas 500.000 estaban aún en peores condiciones, es decir en emergencia. En Honduras, 2,9 millones estaban en crisis y más de 600.000 en emergencia entre diciembre 2020 y marzo 2021. En El Salvador, unas 684.000 personas estaban en crisis alimentarias y 95.000 en emergencia entre noviembre 2020 y febrero 2021. En Nicaragua, cerca de 400.000 personas estaban en crisis o peor en setiembre 2020.

Guatemala además es un caso particular porque por su territorio circulan normalmente miles de migrantes cuyo objetivo es llegar principalmente a Estados Unidos. Cuando se cerraron las fronteras a causa de la covid, muchos migrantes debieron quedarse en Guatemala y se vieron forzados a buscar trabajo cuando había un alto nivel de desempleo. Según IOM (Organización Internacional de las Migraciones) los migrantes que se quedaron en Guatemala perdieron sus empleos o vieron reducidas notablemente sus horas de trabajo. Hay una notable preocupación además respecto a la difusión de la covid porque en las áreas afectadas por los huracanes, mucha gente se tuvo que desplazar y fue a vivir a refugios donde la higiene es escasa y faltan el agua y los medios para prevenir el contagio. La pandemia y la especulación, por otra parte, como ha sucedido en otros países, produjeron un considerable aumento de precios de los alimentos. Por ejemplo en julio de 2020 el precio de los porotos negros, un alimento muy consumido en toda América Central, era un 45% más alto que en 2019, indicó el Informe.

"El carácter prolongado de la mayoría de las crisis alimentarias indica que las tendencias medioambientales, sociales y económicas a largo plazo agravadas por los crecientes conflictos y la inseguridad están menoscabando la resiliencia de los sistemas agroalimentarios. Si las tendencias actuales no se revierten, la frecuencia y la gravedad de las crisis alimentarias se incrementarán”, dijo en un comunicado de la Red Mundial contra las crisis alimentarias. La Red mundial hizo hincapié además en la necesidad de actuar urgentemente y con decisión y pidió a la comunidad internacional que se movilice contra el hambre.

En este sentido, también el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, en el prólogo del informe, destacó que "los conflictos y el hambre se refuerzan mutuamente” y que “hemos de combatir el hambre y los conflictos juntos para resolver cada uno de estos problemas...Debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para terminar con este círculo vicioso. La lucha contra el hambre es uno de los fundamentos de la estabilidad y la paz", indicó. En marzo de 2021, Guterres constituyó un Equipo de Tareas de alto nivel para la prevención de la hambruna cuyo objetivo es llamar la atención a alto nivel y de forma coordinada sobre la prevención de las hambrunas y movilizar apoyo para los países más afectados. 

Publicado enInternacional
El derecho a las semillas y los derechos de la propiedad intelectual

El derecho internacional ofrece un número de oportunidades y desafíos para la protección del derecho a las semillas. Este informe de investigación comienza con una presentación del derecho a las semillas y la propiedad intelectual en el derecho internacional, así como sus tensiones inherentes. A continuación, se describe la definición de la UNDROP del derecho a las semillas y las obligaciones de los estados bajo las leyes internacionales de los derechos humanos, y explica porqué prevalecerán sobre otros instrumentos internacionales, así como sobre las leyes y políticas nacionales y regionales.

Durante más de 10.000 años, los campesinos han salvado, seleccionado, intercambiado y vendido libremente semillas, así como las han utilizado y reutilizado para producir comida. Hoy en día, estas prácticas consuetudinarias siguen siendo esenciales para el derecho de los campesinos a la alimentación, así como para la seguridad alimentaria mundial y la biodiversidad. Pero la protección de los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), y la promoción de sistemas de semillas comerciales han planteado serios desafíos a la protección de estas prácticas consuetudinarias, y al mantenimiento de los sistemas de semillas campesinas y la agrobiodiversidad. 

En la gran mayoría de los estados, las leyes y regulaciones sobre semillas han sido diseñadas con el objetivo de desarrollar aún más la industria agrícola, y los sistemas de semillas campesinas han sido mayormente descuidados. En Europa, por ejemplo, los catálogos nacionales de semillas y el Catálogo Común de la Unión Europea (UE) se han diseñado para promover las semillas industriales y las normas agrícolas, excluyendo en gran medida las semillas campesinas, y en varios países se ha prohibido la venta de semillas campesinas. Esto ha desalentado y, en algunos casos, obstaculizado la continuación de las actividades agrícolas campesinas. 

Para responder a estos desafíos, entre otros, las Naciones Unidas (ONU) adoptaron en 2018 la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales (UNDROP), en la que se reconoce el derecho a las semillas. Según la UNDROP, todos los Estados, entre otras cosas, ‘apoyarán las semillas campesinas y promover el uso de los recursos semillas y agrobiodiversidad’; y ‘se aseguran de que las políticas de semillas, la protección de las variedades vegetales y otras leyes de propiedad intelectual, sistemas de certificación y leyes de comercialización de semillas respeten y tengan en cuenta los derechos, necesidades y realidades de los campesinos’. 

La implementación del UNDROP representa una oportunidad única para reequilibrar la falta de apoyo dado a los sistemas de semillas campesinas en todo el mundo, en comparación con el apoyo dado a los sistemas de semillas industriales en las últimas décadas. Esto es esencial para la protección de la vida y los medios de vida de cientos de millones de campesinos, así como para el interés de todos por la preservación de la biodiversidad de los cultivos.

De conformidad con la prioridad que debe darse a las normas de derechos humanos en la legislación internacional y nacional, reflejada en la UNDROP, los Estados velarán por que sus leyes y políticas, así como los acuerdos internacionales de los que sean parte, incluidos los relativos a la propiedad intelectual, no conduzcan a violaciones, sino a una mejor protección del derecho de los campesinos a las semillas.

– Para descargar este informe (PDF), haga clic en el siguiente enlace:El derecho a las semillas y…(117,25 kB)

Izquierda dirio

16 abril 2021

Publicado enMedio Ambiente
Las especies invasoras cuestan unos 26,800 mdd anuales, revela estudio

Figuran entre las cinco principales causas de destrucción de la naturaleza // Afectan a todos los ecosistemas

 

Las especies invasoras como los mosquitos, los roedores e incluso los gatos domésticos, cuestan caro a la humanidad: unos 26 mil 800 millones de dólares anuales, según un estudio publicado ayer que previene que el monto seguirá en aumento.

Estas especies "exóticas" que el hombre sacó voluntariamente o no de sus ecosistemas originales generan problemas en sus nuevos hábitats y afrontarlos ha costado al menos mil 28 billones de dólares desde 1970, según este informe publicado en la revista Nature que analizó miles de datos incluidos en la base pública InvaCost.

Plantas, insectos, aves, peces, moluscos, microorganismos, mamíferos... El hombre hace frente a estas especies invasoras luchando contra su proliferación, pero sobre todo contra los daños que provocan ya sea en superficies terrestres o marítimas.

Estas degradaciones afectan a todos los ecosistemas, desde los bosques estadunidenses atacados por el longicornio asiático hasta la agricultura australiana, dañada por el conejo. Sin olvidar las infraestructuras amenazadas por termitas, las canalizaciones obstruidas por el mejillón cebra y hasta la depreciación de los bienes inmobiliarios en Hawai debido a la rana coquí, cuyo canto puede llegar a los cien decibelios.

Ratas y mosquitos, entre los más caros

Según los datos de InvaCost, incompletos, entre las especies que salen más caras se hallan las ratas, la lagarta peluda (un lepidóptero originario de Asia que ataca a los árboles en todo el hemisferio Norte), las hormigas de fuego y sobre todo los mosquitos, debido al tratamiento médico que requieren las enfermedades que transmiten.

Por ejemplo, el mosquito tigre originario del sudeste asiático es una de las peores especies invasoras del mundo, que se extendió sobre todo en Europa portando el chikunguña, el dengue y el zika.

Además del costo "fenomenal, es preocupante su crecimiento constante, con un promedio anual que se duplica cada seis años y se triplica cada década", señaló Christophe Diagne, autor principal del estudio e integrante del laboratorio francés Ecología, Sistemática y Evolución.

Alza que se debe en parte al "aumento exponencial de las especies" invasoras, señaló Franck Courchamp, director del laboratorio.

Las especies exóticas invasoras figuran entre las cinco principales causas de destrucción de la naturaleza, según el informe de 2019 de los expertos de la Organización de Naciones Unidas sobre biodiversidad, que da cuenta del aumento de 70 por ciento de su número desde 1970 en los 21 países examinados.

"El comercio internacional hará que se introduzcan cada vez más especies y el cambio climático provocará que éstas se establezcan cada vez más" en los territorios, según Courchamp.

Los autores del estudio abogan por limitar los daños y los costos con medidas de prevención, como una detección precoz.

Entre tanto, defienden que se complete la base de datos de InvaCost, con invasiones más recientes como el gusano cogollero del maíz, procedente del continente americano, que arrasó masivamente cultivos africanos antes de instalarse en Asia y Australia.

"Es probable que esta especie resulte ser más costosa que las 10 que clasificamos", según Courchamp.

Miércoles, 31 Marzo 2021 04:54

La comida, un derecho humano esencial

Próxima Cumbre sobre Alimentación debatida en el Consejo de DDHH de la ONU

Vía Campesina exige respeto pleno al derecho a la alimentación

 A escaso medio año de la fecha prevista para la realización de la Cumbre Mundial sobre Sistemas Alimentarios, el rol esencial de los campesinos y la agroecología fueron tematizados durante la 46 sesión del Consejo de Derechos Humanos que culminó el 24 de marzo en Ginebra, Suiza.

 

Vía Campesina y el Centro Europa-Tercer Mundo (CETIM), ONG progresista observadora ante la ONU, presentaron la posición de trabajadores rurales, pequeños productores y centenas de ONG y actores solidarios. Es esencial que los Estados protejan las zonas rurales, así como la cooperación multilateral internacional para resolver esta crisis (https://www.cetim.ch/wp-content/uploads/Dec_o_derecho-alimentacion-1.pdf), enfatizaron.

Advirtieron que los poderes políticos y económicos dominantes apuntan a “desmantelar los espacios multilaterales”, para privilegiar al sector privado de la alimentación en lugar del interés general de los pueblos.  En relación a la Cumbre alimentaria de las Naciones Unidas prevista para el último trimestre del 2021 denunciaron que “los lobbies empresariales que defienden los intereses del agronegocio están influyendo y capturando los preparativos”.

Los Estados y la ONU, insiste Vía Campesina, deben garantizar que las y los campesinos, los pueblos indígenas y otras personas que trabajan en las zonas rurales, estén en el centro mismo de atención de ese evento internacional. (https://viacampesina.org/en/wp-content/uploads/sites/2/2020/12/LVC-Position_ES_UN-Food-Summit_2020_LowRes2.pdf ). Y recuerda que la Declaración sobre los Derechos Campesinos, aprobada en la Asamblea General de la ONU de diciembre del 2018, debe ser la “hoja de ruta común” a favor de sistemas alimentarios y agrícolas equitativos y justos, que defiendan la vida de los pueblos y no el interés privado. (https://undocs.org/pdf?symbol=es/A/RES/73/165 ).

Destapar oídos sordos

Vía Campesina y el CETIM, siguen de cerca los preparativos de la Cumbre considerándola “un evento tan crucial como controvertido”, afirmó Melik Özden, director del Centre Europa-Tercer Mundo en entrevista con este corresponsalla última semana de marzo.

“Constatamos la injerencia y la influencia indebida ejercida por las empresas transnacionales del agronegocio, con el fin de utilizarla la Cumbre en su propio beneficio”. Lo que no es una sorpresa, según Özden. Esas multinacionales están presentes en las instancias de negociación de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), así como en otros espacios multilaterales, que se ven cada vez más afectados por esta presión transnacional. A través de estos métodos, los monopolios pretenden asegurar su control sobre los organismos internacionales donde se toman las decisiones importantes, enfatiza.

Vía Campesina y CETIM decidieron intervenir en el Consejo de Derechos Humanos para llamar la atención de los participantes (Estados, instituciones multilaterales, ONG) sobre el riesgo de interferencia e injerencia que sufre la preparación de la Cumbre.   Y advertir sobre la repercusión negativa que dichas presiones pueden tener sobre la alimentación y el campesinado familiar. Melik Özden reivindicó como trascendente el reciente informe de Michael Fakhri, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación durante la sesión del Consejo de DDHH ( https://undocs.org/es/A/HRC/46/33)

El Relator de la ONU habla claro

Fakhri, profesor de Derecho de la Universidad de Oregón, en Estados Unidos, presentó en esta 46 sesión del Consejo de Derechos Humanos un informe sobre la situación actual del Derecho a la Alimentación. El mismo analiza el impacto de la pandemia en la actual crisis inminente del hambre; los sistemas alimentarios y la gobernanza mundial; las semillas y los derechos de los agricultores; y el derecho a la alimentación en los conflictos armados y las crisis prolongadas.

Tema esencial del informe, también, la preparación de la Cumbre de la Alimentación de la ONU. “Dicho con pocas palabras: inicialmente los derechos humanos fueron excluidos de los preparativos de la misma; aunque ya han sido incluidos, aún permanecen en los márgenes”, subraya Michael Fakhri. Quien recuerda que más de 500 movimientos sociales de agricultores, sindicatos de trabajadores de la alimentación y activistas de derechos humanos plantearon su preocupación a la ONU que los intereses empresariales acaparen la política alimentaria mundial. “Los primeros materiales de preparación de la Cumbre reflejaban los términos y el marco del proyecto del Foro Económico Mundial (ndr: de Davos) para transformar el sistema alimentario”. De hecho, en el primer año de los preparativos de la Cumbre no se mencionaron los derechos humanos, lo cual no era coherente con la misma convocatoria a la misma, afirma.


Fakhri también señala en su documento que “debido a la marginación constante de los derechos humanos durante la preparación de la Cumbre”, el Mecanismo de la Sociedad Civil y Pueblos Indígenas -que representa a 300 millones de afiliados- decidió impugnarla. Y agrega: “la Cumbre parece estar todavía muy sesgada a favor de un tipo de enfoque de los sistemas alimentarios, a saber, las soluciones basadas en el mercado”. En contraposición, el enfoque de los sistemas alimentarios basado en los derechos humanos, prioriza los seres humanos a los beneficios económicos.

Y su crítica directa revela argumentos conceptuales esenciales: aunque el título de la Cumbre parece indicar que deberían coexistir los múltiples sistemas alimentarios, “en la actualidad los preparativos están dando prioridad a un tipo de conocimiento, a saber, la ciencia experimental, y a un tipo de política, a saber, la agricultura intensiva sostenible, también conocida como la nueva revolución verde”.

Agroecología, apuesta esencial

Y reivindica –escuchando a los movimientos sociales como Vía Campesina- la agroecología, que “supone un enfoque diferente y actualmente está ausente de los preparativos de la Cumbre”. El Relator sostiene: “la agroecología es una disciplina científica que incluye conocimientos experimentales centrados en la ecología de los entornos agrícolas. Su objetivo principal es imitar en la medida de lo posible los procesos ecológicos y las interacciones biológicas para concebir métodos de producción basados en reunir cultivos, animales, árboles, suelos y otros factores en sistemas espaciales/temporales diversificados” que permitan a las explotaciones agrícolas generar una fertilidad del suelo, una protección de los cultivos y una productividad propias”.

Con la claridad extrema del rigor científico y ético, el Relator Especial evalúa que “la Cumbre no solo no da ninguna cabida a la agroecología, sino que también deja de lado los conocimientos experienciales o tradicionales, lo que tiene el efecto grave de excluir a los pueblos indígenas y sus conocimientos”. Y recuerda que el mismo Secretario General de la ONU recientemente subrayó que “los pueblos indígenas constituyen menos del 6 % de la población mundial pero, sin embargo, son los guardianes del 80 % de la biodiversidad mundial en tierra”.

El Informe de Michael Fakhri, relevante en cuanto a sus fundamentos científicos y sensibilidad social, concluye con una serie de constataciones y recomendaciones. En cuanto a la Cumbre se ha propuesto transformar los sistemas alimentarios del mundo…  Sin embargo, nada puede transformarse adecuadamente con toda una población enferma, cansada, pobre y hambrienta; la mayoría de los Estados ya no son capaces de gobernar adecuadamente durante la crisis. Los Estados deben velar por que la máxima prioridad de la agenda internacional permita confrontar la crisis de hambre inminente y las consecuencias de la pandemia de COVID-19”.

Enfatiza, además, que la Cumbre debe estar intrínsecamente definida por los derechos humanos y el multilateralismo, lo que significa, en la práctica, frenar el intento de las transnacionales de apropiarse de ese evento para sus intereses. Y subraya la necesidad que los resultados se expresen en procesos multilaterales, por ejemplo, vía el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial y que en la misma “predominen las discusiones en torno a la agroecología”.

Concluye la sesión de Ginebra de marzo, se baja el telón, y el debate alimentario transita otro nivel. La voz de los movimientos sociales, coincidente con el Relator especial de la misma ONU para el tema de la alimentación, entró en el espacio simbólico de la catedral de los derechos humanos. Los graves problemas políticos que encierra la convocatoria de la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios están sobre la mesa. Muchos Estados hacen oído sordo y miran para otro lado. Sin embargo, la sociedad civil internacional pone la cara, critica, denuncia y exige rectificaciones. Nada es banal. Lo que está en juego es la alimentación en un mundo que vio duplicarse la cantidad de hambrientos en el último año a causa de la pandemia. Hambre en aumento, comida chatarra transnacional o alimentación agroecológica, éste es el debate.

Por Sergio Ferrari | 31/03/2021

Publicado enSociedad
“Colombia produce más coca ahora que en la época de Pablo Escobar”, según prensa británica

Colombia en la actualidad es el “mayor productor mundial de hoja de coca y cocaína”, según afirma la investigación.

 

Este 22 de febrero, un informe especial del diario Finacial Times reveló cifras sobre el aumento de las hectáreas de hoja de coca en Colombia y su producción.

En la investigación se asegura que la labor de los erradicadores manuales es en vano, pues son los “primeros que están perdiendo la guerra” porque, “una vez que han limpiado un campo, los cultivadores de coca regresan y plantan de nuevo”.

La investigación periodística revela que en el Gobierno de Iván Duque han asesinado a 20 erradicadores y 200 han sido heridos o mutilados por minas terrestres.

“La producción de coca se ha disparado”, dice el medio y cita un informe de la ONU que dice que 2012 y 2017 creció en más del 250 %.

A pesar de la lucha contra este flagelo, el medio indica que Colombia en la actualidad es el “mayor productor mundial de hoja de coca y cocaína”, e incluso, compara el panorama actual con la década de auge del Cartel de Medellín.

El país produce más cocaína ahora que a principios de la década de 1990, cuando el líder del cartel de la droga, Pablo Escobar, estaba en la cima de su notoriedad.

Cifras de las Naciones Unidas dicen que Colombia produce el 70 % del suministro mundial de droga, pero para países como Estado Unidos, el territorio nacional tiene el 89 % de la producción global de cocaína.

En el informe se puede ver como desde la muerte de Pablo Escobar, hasta 2000 -año en el que se consolidó el Plan Colombia con Estados Unidos- la producción se ha acelerado de manera drástica.

Trece años después del inicio del milenio, la producción de coca siguió aumentando, con un leve descenso en 2019, así lo asegura la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Sobre el uso con glifosato, el diario hace referencia al debate que hay entre quienes lo promueven y quienes aseguran que causa enfermedades tan graves como el cáncer.

Según el informe, la aspersión con glifosato traer recuerdos horrorosos a los agricultores de las zonas rurales de Colombia, pues muchos aviones pasaban por los campos rociando no solo la coca, sino cultivos legales como el maíz, cacao, plátano e incluso animales como vacas.

Pedro Nel Segura, dueño de una finca en la provincia de Nariño habló con el diario y aseguró que le rociaron la tierra la menos “siete veces”.

“Perdí 12 cabezas de ganado, muertas por el herbicida, y tuve que vender el resto porque no había pasto. Perdí todo lo que había invertido (…) Cualquier piloto debería haber podido ver que no estaba cultivando coca. Mis vacas son blancas, se las puede ver fácilmente desde el aire y estaban pastando en un campo abierto sin cultivos “.

Este método de erradicación, recuerda la investigación, causó el desplazamiento de miles de campesinos de distintas partes de Colombia. Leider Valencia, organizador de COCCAM, grupo que representa a más de 30.000 familias en Colombia que se ganan la vida mediante el cultivo de cultivos ilícitos, dijo al diario económico que “muchos agricultores se vieron obligados a abandonar sus tierras por completo y mudarse a otro lugar”.

A pesar de que el pasado 17 de febrero, Diego Molano, ministro de Defensa, aclaró que el Gobierno nacional reanudará en abril el uso de la aspersión aérea con glifosato para seguir combatiendo los cultivos ilícitos de coca, muchos otros políticos no están de acuerdo con la idea.

Juan Manuel Santos, expresidente y Nobel de Paz de Colombia, fue citado por el reportaje y allí recordó que la única forma de lidiar con la cocaína es despenalizarla.

“Era como si estuviera en una bicicleta estática, pedaleando, pedaleando, pedaleando. Miraba a la izquierda y miraba a la derecha y todavía estaba en el mismo lugar “, dijo el exmandatario en una conferencia sobre el fracaso de la política de prohibición en los Estados Unidos

Santos, recuerda el diario, aseguró que la solución es legalizar el negocio de la cocaína para que sus ganancias vayan al Estado y no a los criminales.

23 de Febrero de 2021

Publicado enColombia
Una joven protesta contra la compañía Monsanto, en Ciudad de México, el 21 de mayo de 2016Tomas Bravo / Reuters

El 31 de diciembre de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó un decreto ordenando a las instituciones públicas "sustituir" el uso de este agroquímico.

 

Funcionarios de varias agencias estadounidenses y la multinacional Bayer presionaron al Gobierno mexicano para que reconsidere la prohibición del uso del glifosato, un herbicida muy usado en agricultura al que expertos y grupos ecologistas atribuyen efectos adversos sobre la salud.

Mediante solicitudes de transparencia, el Centro para la Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés) obtuvo correos electrónicos que revelan que funcionarios de la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR) y de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) intercambiaron información con CropLife America sobre la postura de México respecto al uso del controvertido agroquímico. 

CropLife America es un gremio que representa a gigantes del sector agroquímico, entre ellos Bayer, que a su vez es dueña de Monsanto, la polémica compañía que comercializó el glifosato a través del producto Roundup, el herbicida más vendido del mundo.

En las comunicaciones internas de funcionarios de la Oficina del Representante de Comercio, reveladas por el diario británico The Guardian, queda de relieve cómo la industria de agroquímicos presiona para que EE.UU. incorpore este tema al acuerdo comercial que tiene con México y Canadá, conocido como T-MEC, conocido como USMCA por su siglas en inglés, que entró en vigor el 1 de julio de 2020.

La estrategia incluye la advertencia a México de que sus acciones respecto al glifosato y los cultivos transgénicos generan preocupación "respecto al cumplimiento" del T-MEC. De esta forma, la industria presionaría al país latinoamericano para que modifique su política a cambio de no enfrentar sanciones por el supuesto incumplimiento del acuerdo comercial. 

"Cómo podríamos usar el USMCA para resolver estos problemas", se desprende de una comunicación interna de funcionarios de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense. 

En la información obtenida por el Centro para la Diversidad Biológica, se cita una comunicación de la directora de Asuntos Internacionales Gubernamentales de Bayer, Stephanie Murphy, con la entonces directora de Comercio Internacional y Política Ambiental de la Oficina del Representante de Comercio, Leslie Yang, sobre la postura de México respecto al uso del glifosato.

Murphy menciona el vínculo del T-MEC con esta cuestión y reconoce que ejecutivos de Bayer trabajaban "en estrecha colaboración" con el Servicio de Agricultura Extranjera (FAS, por sus siglas en inglés), que forma parte del Departamento de Agricultura estadounidense, en la Embajada de EE.UU. en México.

En un correo electrónico enviado el 5 de diciembre de 2019, Murphy hizo referencia a la decisión de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México de prohibir a un particular la importación de 1.000 toneladas de glifosato

"Por ahora, Bayer no se ha visto afectada por las importaciones", señala Murphy, aunque advierte que la compañía podría ser perjudicada en el futuro. 

Por su parte, el 19 de mayo de 2020, el entonces representante de comercio estadounidense, Robert Lighthizer, le envió una carta a la secretaria de Economía de México, Graciela Márquez, en la que instaba al Gobierno latinoamericano a "reevaluar" su postura respecto a la importación del glifosato, un herbicida que ha estado asociado con varias afectaciones a la salud, "desde mareos e irritaciones en la piel hasta el desarrollo de cáncer", según denuncia Greenpeace México.

"El glifosato tiene un historial de seguridad demostrado y es uno de los herbicidas más rigurosamente estudiados en el mundo. Insto a México a reevaluar estas solicitudes y otorgar permisos de importación", señaló Lighthizer en la misiva, advirtiendo que podrían incumplirse ciertas obligaciones del T-MEC, lo que tendría impactos en el comercio bilateral

Presión de la industria

La presión de la industria de agroquímicos y de funcionarios estadounidenses fue expuesta por el entonces titular de la Semarnat, Víctor Toledo.

En una conversación privada que fue filtrada a medios, Toledo se quejó de que el Gobierno estadounidense y funcionarios de "20 embajadas en México" mostraron una respuesta "apabullante" tras la intención de la Semarnat de prohibir 111 herbicidas y pesticidas catalogados como altamente peligrosos.

Hasta el momento, la presión de la industria de agroquímicos y de los funcionarios estadounidenses no han tenido el efecto esperado sobre la nación latinoamericana.

Decreto en México

El 31 de diciembre de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF), obligando a las instituciones públicas a "sustituir gradualmente el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de la sustancia química denominada glifosato y de los agroquímicos utilizados en nuestro país". 

En el decreto, se ordena que estos agroquímicos sean sustituidos "por alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas", que resulten "seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente". 

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), citadas por la Semarnat, el 60,6 % de las hectáreas de producción en México utilizan herbicidas químicos. Aunque la dependencia desconoce la cantidad exacta del glifosato usado en el país, afirma que es la sustancia a la que más recurren.

Publicado: 17 feb 2021 04:24 GMT

Publicado enInternacional
Marcha de granjeros hacia la ciudad de Nueva Delhi en noviembre de 2020. Foto de Randeep Maddoke

El primero ministro Modi, exponente del nacionalismo hindú y abanderado del neoliberalismo, afianza su poder en una India cada vez más desigual.

 

La “oleada colectiva de protestas” que se están produciendo en India a día de hoy es la mayor lucha por la democracia que tiene lugar en el mundo. Los planes autoritarios de Modi, apoyándose en la retórica nacionalista más desbocada, suponen un peligro para la democracia y un enorme sufrimiento para un pueblo que vive desesperado entre una pobreza y desigualdad económica galopante. La epidemia del coronavirus ha amplificado el sufrimiento que ya vivían cientos de millones de personas, no solo por el alto coste humano de la pandemia, sino por el desplome económico que ha originado una gestión pésima por parte del gobierno. Por si fuera poco, las perspectivas no son nada halagüeñas y las condiciones de vida para muchas familias van a continuar agravándose, dada la intención de seguir con la senda neoliberal del gobierno más autoritario y antidemocrático desde tiempos de Indira Gandhi.

La gota que ha colmado el vaso es el último plan para liberalizar el sector agrario. Es cierto que tiene fallos estructurales, pero eso no quita que la reforma sea vista tanto interna como externamente como un cheque en blanco más al sector privado. La pésima gestión de la crisis sanitaria solo ha beneficiado a un selecto grupo de millonarios y milmillonarios que han visto incrementado su poder durante la pandemia. El último informe de Oxfam lanza una sentencia categórica y a la vez muy inquietante: “la desigualdad en India cayó después de la independencia, pero ha subido recientemente a niveles vistos en la era colonial”.

Como bien dice el célebre economista Amartya Sen, India “no era un lugar muy feliz antes de la llegada del gobierno de Modi. Había grandes desigualdades. Estas desigualdades se han magnificado y se han convertido en una parte estándar de la vida”. Sen, aparte de ser muy crítico con las políticas económicas del gobierno, lo es también con sus políticas racistas y de odio. Esto “puede tomar una forma religiosa, como ser anti-musulmán, puede ser de clase, o puede adoptar una forma de casta y de género” .

Desde la independencia de India en el 1947, el nacionalismo hindú apenas había gobernado el país y “estaba representado por el BJP [antes BJS], que ha sido, desde 1980, el frente político del RSS, la organización madre” del movimiento nacionalista. La historia sobre cómo el odio y el nacionalismo han proliferado entre la democracia más grande del mundo se hace imposible de entender si no nos remontamos hasta el año 1925 cuando el RSS fue formado. Durante varias décadas, fracasaron en sus intentos de propagar su discurso de odio hasta que en la década de los 80 empezaron a tener cada vez más impacto en la sociedad, encontrando, después, al líder adecuado para aumentar su popularidad, L.K. Advani. De esta forma el nacionalismo hindú iría ocupando cada vez más un espacio mayor. Pocos años más tarde, en el 92, las presiones de gente como Advani convencieron a “voluntarios nacionalistas hindúes” para derribar la mezquita histórica Babri Masjid. Esto fue, sin ningún tipo de dudas, un punto de inflexión y “marcó el apogeo de la polarización política en torno al nacionalismo hindú y la violencia entre las comunidades hindúes y musulmanas”.

Anand Patwardhan, célebre y premiado documentalista y autor de Reason, nos recuerda que M.S Golwakar, “gurú de la RSS” y su “jefe durante 33 años”, decía “abiertamente en su libro que debíamos aprender de los nazis, especialmente lo que les hacen a las minorías” . Este discurso de odio no pasó desapercibido después de la independencia. De hecho, cuando el 30 de enero de 1948 Nathuram Godse asesina a Mahatma Gandhi, días después, el gobierno central prohibiría temporalmente el RSS  “para erradicar las fuerzas del odio y la violencia que actúan en nuestro país y poner en peligro la libertad de la Nación y oscurecer su hermoso nombre” .

La comunidad musulmana en la india representa el aproximadamente el 14 % de la población, en un país de más de 1.300 millones de habitantes esto supone casi 200 millones de personas. Los discursos de odio llegan hasta tal punto que es el propio Modi el que tiene que pronunciarse para rebajar la tensión a la vez que juega (él, su partido y las organizaciones nacionalistas) a criminalizar a la población con políticas y discursos marcadamente racistas. El mayor ejemplo está precisamente en la figura de Mahatma Gandhi —quien murió a manos de un antiguo miembro de la RSS, aunque hayan intentado desvincularlo—, pues el auge del fascismo ha llevado a la proliferación de discursos que justifican o se muestran equidistantes con su asesinato. Esto condujo a Modi a escribir un artículo en The New York Timesen el 2019 reivindicando su figura , en un buen ejercicio de cinismo.

La independencia del imperio británico trajo la instauración de una república “secular” en una connotación diferente a la que le damos en Occidente. La Constitución recoge muy bien los ideales del momento en el que se pretendía respetar y promover la buena convivencia en un país plural en todos los ámbitos. Asimismo, era un objetivo obligado después de la partición traumática y de la formación de Pakistán. La partición en 1947 entre Pakistán y la India creó “una de las mayores migraciones en la historia de la humanidad” produciendo el desarraigo de 35 millones de personas y la muerte de entre 1 y 2 millones. Según William Dalrymple, la comparación con los campos de exterminio no es tan descabellada como parece. “La partición es fundamental para la identidad moderna en el subcontinente indio, como el Holocausto es para la identidad entre los judíos” .

En los primeros años de la nueva república, la influencia del RSS y del nacionalismo hindú sobre la política nacional no fue determinante y su auge espectacular empieza a partir de los años 80 tal como hemos dicho. No obstante, el asalto a la democracia de Modi no es la primera vez que la democracia más grande del mundo vive una amenaza existencial. La vivida en tiempos de Indira Gandhi fue especialmente severa y acabó con la declaración del Estado de Emergencia (conocido como la “Emergencia”) durante los años 75 y 77, en la que Gandhi “asumi[ó] poderes extraordinarios, encarcel[ó] a líderes de la oposición y silenci[ó] a la prensa”.

Los planes de Gandhi fracasaron después de convocar unas elecciones en el año 77 que perdería frente a una oposición que se unió para derrotarla. De todas formas, volvería en el año 80 al poder y gobernaría el país hasta el año 84 cuando fue asesinada. Los paralelismos que se pueden trazar con la actualidad son bastante inquietantes, a pesar de que la naturaleza e ideología de los gobiernos no tienen nada que ver. En esta misma línea, el estudioso del nacionalismo hindú, Christophe Jaffrelot, apuntó a que “mucha gente apoyó el Estado de Emergencia y vio en ella [I.Gandhi] un desarrollo positivo”, entre otros el sector empresarial. Indira Gandhi, al igual que Modi, contaba con una gran popularidad debido, en buena medida, al uso de los medios de comunicación para sus fines.

En la actualidad, no son pocos lo que señalan a las grandes empresas y a los medios de comunicación como grandes responsables del deterioro democrático que vive el país. Expresado con gran rotundidad por la escritora y activista Arundhati Roy:

“No viviríamos en un estado de fascismo si no fuera por los medios de comunicación indios [...]. Todo se está desmoronando, pero estamos unidos por una tubería de odio que es canalizado por los principales medios de comunicación. No finjamos más que estamos en una democracia y que hay debate y libertad. No hay libertad. Y pondré una gran responsabilidad en los medios financiados por las corporaciones, en las corporaciones que financian estos medios tóxicos [...] La historia se acabó a menos que cada uno de nosotros, independientemente de nuestras diferencias, se den cuenta de que nos enfrentamos al fascismo”.

Uno de los aspectos que más inquieta de Modi es como está utilizando cualquier acción contra los musulmanes para aumentar su popularidad. Modi tiene el mérito de haber empeorado el penoso historial de violaciones de los derechos humanos en la región de Cachemira y de haber elevado aún más la tensión con Pakistán, algo que debería preocuparnos desde nuestras sociedades occidentales porque los dos países tienen armas nucleares. En agosto de 2019, Modi dio un paso más en sus agravios hacia la población musulmana revocando el artículo 370 de la constitución que garantizaba un status especial para el Estado de Cachemira. El artículo otorgaba “al estado cierta autonomía y reconocía sus diferencias históricas y culturales con el resto de la India”.

Una medida así debía venir de la mano de restricciones a la libertad de circulación, prohibición de las reuniones públicas, cierres de las telecomunicaciones, de detención y desaparición forzadas de miles de personas. El desastre a día de hoy continúa y ha sido agravado por la crisis del coronavirus y por el apagón mediático del que se ha quejado amargamente A. Roy en The Guardian: “es comprensible que un mundo traumatizado por el coronavirus no haya prestado atención a lo que el gobierno indio le ha hecho al pueblo de Cachemira. El toque de queda y el corte de las comunicaciones, y todo lo que conlleva tal asedio (sin acceso a médicos, hospitales, trabajo, sin negocios, sin escuela, sin contacto con seres queridos) duró meses. Ni siquiera Estados Unidos hizo esto durante su guerra contra Irak” .

Entender lo que está haciendo Modi significa también recordar lo que hizo mientras era gobernador en Gujarat. No nos olvidemos del papel que jugó el actual mandatario en la masacre del año 2002. Los hechos quedan perfectamente resumidos por Aditya Chakrabortty:

“El 27 de febrero de 2002, un vagón de tren que transportaba a peregrinos hindúes se incendió en la estación de Godhra en Gujarat. Murieron 58 personas. En cuestión de horas y sin más evidencia, Modi declaró que los servicios secretos paquistaníes eran los culpables; luego hizo desfilar los cuerpos carbonizados en la ciudad principal de Ahmedabad; y dejó que su propio partido apoyase una huelga estatal durante tres días. Lo que siguió fue un derramamiento de sangre masivo: 1.000 muertos según estimaciones oficiales, más de 2.000 según recuentos independientes. La vasta mayoría de ellos eran musulmanes”.

La escandalosa responsabilidad de Modi en la matanza llevó a los Estados Unidos a prohibir el visado a Modi durante varios años hasta que la prohibición se levantó con Obama poco antes de que llegara a la presidencia. Los grandes intereses de Estados Unidos en India explican el acercamiento a Modi. Tanto es así que el mandatario indio se tomó el lujo de declarar que: “es cierto que Obama y yo tenemos una amistad especial, una sintonía especial”. Un hecho bochornoso que explica la existencia de este artículo del New York Times defendiendo o encubriendo a Obama al hablar de la improbabilidad de que se hubiera formado una amistad entre ambos mandatarios. 

Los gobiernos españoles también han apoyado a Modi, a pesar de su deriva autoritaria en consonancia con la normalización de los movimientos de extremaderecha o neofascistas en Occidente. En el año 2017, Mariano Rajoy, aprovechando la visita de Modi a España, expresó su deseo de que “sirviera para impulsar la relación entre nuestro dos países de forma decisiva mediante el establecimiento de una hoja de ruta”. De igual forma, el expresidente español elogió “el programa de reformas económicas”, una manera eufemística de referirse a las medidas neoliberales que las élites económicas y políticas indias defienden. Si atienden el registro, verán la misma complicidad en el gobierno de Pedro Sánchez que parece seguir la misma estrategia de Macron de intensificar lazos con cualquier extremista al que pueda venderle armas. El mayor ejemplo lo ha vuelto a dar este gobierno. En el primer semestre de 2020 autorizó 68 millones de euros en armamento a India y 2,5 millones de euros a Pakistán.

Otro ejemplo más del conflicto que se genera entre seguridad nacional y la industria armamentística, pese a que no lo quieran reconocer nuestros líderes políticos. Recordemos que tanto India como Pakistán están armados hasta las trancas y que, si bien Pakistán no tiene ni mucho menos “una democracia fantástica”, el peligro de que estalle un conflicto entre estas dos potencias nucleares sigue siendo muy real. Para colmo, los 68 millones de euros autorizados en los pasados seis meses no tienen en cuenta que Modi cuenta con uno de los peores historiales de violaciones de los derechos humanos de la democracia india.

Volviendo a las declaraciones de Rajoy sobre las reformas económicas, la ruta neoliberal ha encontrado un rechazo manifiesto en estos últimos meses a raíz de la reforma del sector agrario que quiere realizar Modi a espaldas de los agricultores. La pretensión del gobierno de presentarlas como una conspiración es un síntoma inequívoco de fascismo. Otro síntoma, presenciado por el famoso periodista indio y uno de los mayores expertos en este tema, Palagummi Sainath, es que el régimen ha aprovechado el coronavirus para sacar adelante esta reforma. El gobierno ha aprovechado el “shock” de la pandemia para aprobar una medida que es altamente impopular. Al fin y al cabo, no es nada nuevo. En Occidente hemos podido comprobar como estos shocks han favorecido la implementación de las políticas neoliberales durante las últimas décadas.

Los problemas que viven los agricultores no son nada nuevos. Ni para la población india, ni para Occidente. Cada año, miles de agricultores se suicidan debido a la pobreza y explotación extrema que es cada vez más aguda por los efectos de la crisis climática. Observadores internacionales ya habían alertado hace mucho tiempo sobre los grandes problemas que enfrentaba el sector agrario como es el caso de la escritora y periodista, Mira Kamdar. Muchos de estos problemas siguen a día de hoy y deben ser resueltos, con especial urgencia, los efectos secundarios que trajo la Revolución Verde: explotación económica de los pobres y daños ecológicos brutales por la utilización masiva de fertilizantes químicos y pesticidas.

La insistencia en implementar la reforma agraria sin el consenso suficiente de los agricultores, utilizando a unos medios de comunicación cómplices e indulgentes con Modi es una pésima noticia y un mal augurio. Más que nunca, la democracia depende de la eficacia de la resistencia social y de la organización de un pueblo que está cada vez más movilizado frente a un autócrata racista que quiere convertirse en tirano.

Por Isa Ferrero

@isaferrero2

5 feb 2021 06:21

Publicado enInternacional
Página 1 de 36