El cambio climático hace menos nutritivo el pan que comes

Varios estudios alertan de la pérdida de nutrientes de los cereales bajo condiciones atmosféricas con mayor concentración de dióxido de carbono

Que el cambio climático ya está afectando a la climatología y las condiciones en las que la vida se desarrolla en la biosfera no es nada nuevo. Desertificación, sequías y temporales son los primeros fenómenos que vienen a la cabeza cuando se habla de las consecuencias del calentamiento global provocado por la actividad humana, pero sus efectos van mucho más allá.


Recientes estudios señalan hechos como el cambio de hábitat de bancos de miles de peces hacia aguas más frías, la migración de especies de anfibios a zonas más altas o la desaparición de familias enteras de insectos a medida que se modifican las condiciones en los lugares en los que habitan. La llamada sexta extinción masiva de especies está en pleno auge y, con cada hábitat modificado, con cada especie desaparecida, se producen nuevas consecuencias para las cadenas tróficas —los caminos invisibles a través de los que se transfieren sustancias nutritivas entre las diferentes especies— del a menudo frágil equilibrio medioambiental. Un círculo vicioso extremadamente difícil de frenar.


El Homo sapiens no se salva de todos estos procesos. Y las plantas de las que se alimenta tampoco. De entre todas las sustancias de las que ingerimos para poder desplazarnos, pensar y seguir realizando todas esas actividades que producen el cambio climático, los cereales son alimentos clave. Su alta cantidad en hidratos de carbono es básica para la vida humana. Miles de millones de personas dependen de ellos. De hecho, se asocia a la domesticación de plantas como el trigo, el arroz, el maíz, la cebada, la avena o el centeno la aparición de la civilización.


Pero su riqueza no es solo los hidratos de carbono que contienen. Fibra, lípidos, proteínas, sales minerales o vitaminas del grupo B son algunos de los nutrientes que podemos encontrar en ellos. Nutrientes que, según una investigación firmada por una quincena de científicos de Australia, China, Estados Unidos y Japón, y publicada recientemente en la revista Science, están viéndose alterados por la mayor proporción de dióxido de carbono (CO2)


MÁS DIÓXIDO DE CARBONO, MENOS NUTRIENTES


La investigación, centrada en el arroz, alimento básico de más de 3.000 millones de personas, señala que, a mayores niveles de CO2, menor cantidad de proteínas, minerales y vitaminas esenciales para los humanos se encuentra en los granos. La actividad humana ha elevado la concentración atmosférica de dióxido de carbono de las 280 partes por millón de la era preindustrial a las 410 actuales. Tal como señala Kristie L. Ebi, una de las científicas a cargo del estudio, en un artículo firmado por ella misma, “si las tasas de emisión globales continúan en su camino actual, las concentraciones atmosféricas podrían alcanzar más de 1.200 partes por millón para el año 2100, incluyendo el metano y otras emisiones de gases de efecto invernadero”.


Bajo esa hipótesis, la investigación expuso a diferentes cepas de arroz a altas concentraciones de CO2. El resultado: “Nuestros datos muestran por primera vez que el arroz cultivado a las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera que los científicos esperan que el mundo alcance en 2100 tiene niveles más bajos de cuatro vitaminas B clave”, vitaminas necesarias para que el cuerpo realice algunas de sus funciones básicas.


Sus conclusiones respaldan trabajos como el publicado en 2014 por una veintena de científicos en Nature titulado Increasing CO2 threatens human nutrition (El incremento de C02 amenaza la nutrición humana), en el que se señala que determinados tipos de grano cultivados en ambientes con altas concentraciones de dióxido de carbono tienen menos minerales como el zinc o el hierro, así como menor cantidad de proteínas.


Dada la dependencia de tantos miles de millones de personas de cereales como el arroz, el problema podría tener “un impacto desproporcionado en la salud materna e infantil en los países más pobres dependientes del arroz”, señala Ebi en su texto. Según el estudio publicado en Nature, si continúa el ritmo de aumento de CO2, en 2050 alimentos como el arroz, el trigo, la cebolla o las patatas perderán entre un 6% y un 14% de proteínas y la dieta diaria habrá perdido, de media, más de un 5% de sus valores nutricionales.


EL TRIGO NO SE SALVA


Este cambio en la concentración de minerales básicos para la vida en el arroz afecta igualmente al trigo, tal como remarca el estudio en el que participa Ebi. No solo eso, al igual que el arroz, el cereal básico en España sintetiza menos proteínas al reducir la cantidad de minerales en sus granos, al mismo tiempo que produce más hidratos de carbono. Tal como recuerda la investigadora, 2.000 millones de personas en el mundo tienen deficiencias de micronutrientes como el hierro, el zinc y el yodo. La ausencia del primero puede producir anemia, mientras que la del segundo puede alterar el normal crecimiento de la persona o debilitar el sistema inmunológico, entre otras anomalías.


El arroz cultivado por los científicos para su estudio contenía, de media, una reducción del 17% de vitaminas B1 y B2, del 13% de B5, del 30% de B9, del 10% de proteínas, del 8% de hierro y del 5% de zinc. Si bien, se registraron aumentos de los niveles de vitamina E. Teniendo en cuenta que 600 millones de humanos obtienen más del 50% de sus calorías y proteínas diarias del arroz, las consecuencias sobre los niveles de desnutrición global pueden ser importantes.


EL SECANO EN ESPAÑA


En España varios estudios llevan alertando años de los cambios en el crecimiento y el rendimiento de los cereales. Una investigación de la Universidad de Córdoba publicada en Climatic Change en 2015, que analizaba 30 años de datos de la Agencia Estatal de Meteorología, recogía que los cereales de invierno habían adelantados sus fases de floración. En concreto, tras analizar 26 localizaciones de la península y Balears, el trigo había adelantado a un ritmo de tres días por año su floración entre 1986 y 2012, mientras que la avena la había anticipado en un día por año.


Por su parte, el estudio del proyecto europeo AgriAdapt remarcaba el año pasado que los cereales de secano de invierno, que suponen la mayoría de la superficie de cultivo del Estado, tendrán un rendimiento menor a causa del calentamiento global, algo que no solo ocurrirá a estos cereales, sino también al maíz o a la vid.

 

PABLO RIVAS
@CEBOTWIT

Publicado enMedio Ambiente
Engaños sobre los alimentos transgénicos

Al contrario de lo que se difunde, la aventura de alterar el ADN de nuestros cultivos alimenticios mediante las técnicas de la llamada "ingeniería genética" (IG), no ha estado sustantada en ciencia, más bien, la ha deshonrado. Sus ingenieros y quienes los apoyan, con frecuencia han ignorado, y hasta ocultado o destruido, evidencias científicas. También han violado los estándares de la ciencia. Inclusive han ocultado esas infracciones mediante el engaño. Más aún, el proceso de IG; en particular de cultivos, ha sido descrito de tal manera que parezca más natural y preciso de lo que en realidad es, y aún los hechos más básicos de la biología contemporánea han sido distorsionados para minimizar los verdaderos riesgos de los cultivos transformados mediante IG.

La aventura de los alimentos modificados por IG ha dependido de manera crucial de esos engaños y no habría sobrevivido sin ellos. Por tanto, es imprescindible exponer esos engaños y que se conozca la verdad.

En mi artículo publicado en La Jornada del pasado 18 de mayo revelé cómo los engaños clave provinieron del gobierno de Estados Unidos –y cómo este país ha promovido a los cultivos transgénicos, de empresas semilleras mediante técnicas de IG y ha impulsado su negocio en los mercados mundiales. En los siguientes párrafos explico cómo otras destacadas instituciones han contribuido a este engaño.

Una de las mayores ficciones es que hay consenso entre los expertos científicos sobre la inocuidad de los cultivos transgénicos. Por tanto, la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia ha declarado que "cualquier organización respetable" que haya examinado la evidencia científica ha concluido que los alimentos derivados de estos cultivos no involucran "mayor riesgo" que los alimentos convencionales. Sin embargo, varias organizaciones respetables, como la Sociedad Real de Canadá, la Asociación Médica Británica y la Asociación de Salud Pública de Australia no comparten tal acuerdo; más bien, alertan sobre sus posibles riesgos.

Además, aquellas organizaciones que proclaman la inocuidad de los transgénicos se apoyan básicamente en el engaño. Consideremos el caso de las toxinas novedosas no previstas que la IG puede generar. Para sostener el argumento de que los alimentos transgénicos no implican riesgos adicionales o novedosos, en un importante reporte de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos se argumenta que con el mejoramiento genético convencional también se puede incurrir en riesgos similares. Sin embargo, los autores sólo pudieron citar un caso para la agricultura convencional (que involucra a la papa), y que más adelante se demostró que era falso. Aseveraron que la nueva papa, obtenida mediante métodos convencionales no transgénicos, contenía una molécula tóxica novedosa que no se encontraba en ninguno de los progenitores, a pesar de que éstos sí la producían; pero este tipo de sustancias tóxicas fueron encontrados en otras papas.

La Sociedad Real Británica también ha torcido la verdad para hacer creer al público que los cultivos transgénicos no presentan riesgos con respecto a los alimentos convencionales. Por ejemplo, argumentan que estos últimos pueden también producir efectos inesperados. En una publicación de 2016 de la misma organización, muestran que "todos" los genomas de plantas "con frecuencia presentan inserciones de ADN viral y/o bacteriano" –y que esas inserciones son "similares" a las que se generan mediante técnicas de ADN recombinante de la IG. Ambas aseveraciones son falsas. Mientras los genes insertados en el genoma vía IG siempre son integrados al genoma de las plantas, rara vez ocurre esto con los genes de virus y bacterias. Además, las infrecuentes inserciones de genes virales en el genoma de plantas permanecen inactivas y no están combinadas con otras secuencias de virus o bacterias, como ocurre en las construcciones recombinantes de la IG. La presencia de genes bacterianos también es restringida en los genomas de plantas, y tampoco están activos. En cambio, los genes y sus combinaciones insertados mediante IG además de impactar de diversas maneras en el fenotipo, son artificialmente impulsados a una hiper actividad que puede causar desbalances riesgosos.

La referida publicación también ha engañado sobre los resultados de investigación. Proclama que "no ha habido evidencias de daño" ligado a algún cultivo transgénico aprobado, a pesar de varios estudios publicados en revistas arbitradas que mostraban lo contrario. Es más, la misma sociedad está enterada de un estudio que demuestra daño y que la propia Sociedad Real trató de desacreditar. Ese estudio, realizado en el reconocido Instituto Rowett, puso en duda la inocuidad de los alimentos transgénicos, al reportar que el proceso de ingeniería genética mismo puede causar problemas. Tal descompostura animó al editor de la prestigiosa revista The Lancet a rechazar la iniciativa de la sociedad, calificándola de "impertinencia insólita". The Lancet consideró el estudio como científicamente adecuado y lo publicó. La sociedad obvió este estudio y aseveró que no había investigación alguna que mostrara que el proceso de IG en sí puede causar diferencias en los cultivos transgénicos que puedan implicar daños.

Mi libro Genes alterados, verdad adulterada contiene muchos ejemplos de este tipo de conductas inaceptables de importantes revistas y sociedades científicas que han intentado ocultar o minimizar los posibles impactos negativos de los cultivos transgénicos. Los proponentes de los cultivos transgénicos han estado subvirtiendo a la ciencia, a la vez que dicen actuar en su nombre.

 

Por Steven Druker, director ejecutivo de Alliance for Bio-Integrity, una ONG basada en EU. Es autor de Genes alterados, verdad aduterada: Cómo la empresa de los alimentos modificados genéticamente ha trastocado la ciencia, corrompido a los gobiernos y engañado a la población.

Nuevos motivos para oponerse a los transgénicos

Un equipo de científicos australianos comprobó recientemente la existencia de estructuras del ADN que son diferentes a la doble hélice que conocemos. La “nueva” estructura se había observado in vitro, pero nunca en células humanas vivas. Al mismo tiempo, otro equipo de investigadores en Suiza reportó que al intentar crear resistencia a un virus que afecta a la mandioca con la tecnología CRISPR-Cas9 creó accidentalmente un nuevo virus patógeno. Es uno más de los posibles efectos adversos que pueden tener esta y otras nuevas técnicas de ingeniería genética, que contradicen la abundante propaganda seudocientífica que trata de convencernos de que son “rápidas, seguras y baratas”.

A 65 años del famoso descubrimiento de Watson y Crick sobre la estructura de hélice del ADN, se siguen revelando aspectos desconocidos sobre las estructuras e interacciones de los genes en los organismos, con diversos factores epigéneticos y con el medio ambiente, que muestran que manipular genéticamente el ADN es una pésima idea, por los muchos efectos imprevistos que conlleva.

La “nueva” estructura del ADN fue identificada por el equipo de Daniel Christ, del Instituto Garvan de Investigación Médica, y la llamó estructura de motivo intercalada (i-motif). Los resultados del estudio se publicaron el 28 de abril de este año en la revista Nature Chemistry (https://www.nature.com/articles/s41557-018-0046-3).

El descubrimiento confirma que nuestro ADN tiene una simetría más intrincada que la supuesta y que esas variantes estructurales afectan cómo funciona nuestra biología. “Cuando la mayoría de nosotros pensamos en el ADN, pensamos en la doble hélice”, dice el investigador de anticuerpos Christ. “Esta nueva investigación nos recuerda que existen estructuras de ADN totalmente diferentes y que podrían ser muy importantes para nuestras células” (https://tinyurl.com/ybew7fkw).

Los motivos intercalados son descritos como un nudo retorcido de cuatro hebras, en el que los elementos químicos que componen el ADN están asociados de una forma diferente a la conocida: las bases o letras del ADN se unen entre sí con una igual, por ejemplo la C (citosina) con otra C o la G (guanina) con otra G, algo que nunca ocurre en la doble hélice.

Los i-motif fueron visualizados desde hace años en laboratorio, pero nunca en células vivas, por lo que se cuestionaba que realmente existieran. Según Mahdi Zeraati, el primer autor del estudio australiano, ésta es sólo una de las estructuras diferentes a la doble hélice que podrían existir en el organismo; se visualizaron también estructuras cuádruples del ADN en 2013 y podrían existir más, incluso triples y cruciformes.

En el estudio que confirmó la existencia de los motivos intercalados, los investigadores insertaron un anticuerpo marcador con fluorescencia, por lo que pudieron ver cómo aparecían y desaparecían estas estructuras en tiempo real. Los i-motif están ubicados cerca de regiones del ADN conocidas como promotoras, que activan o desactivan las funciones de los genes, así como en los telómeros, otra sección del ADN relacionada con el envejecimiento celular.

Zeraati piensa que el hecho de que aparezcan y desaparezcan es un indicador de su función: al parecer intervienen en la activación o desactivación de genes, por lo que es altamente relevante entender mejor su función. Esta característica es también lo que dificultaba a los investigadores verlos en células vivas de nuestro cuerpo.

Separadamente, un estudio de Devag Mehta y colaboradores, del instituto ETH en Zurich, publicado el 4 de mayo de 2018, reporta que al intentar crear resistencia a un virus en mandioca por medio de ingeniería genética con CRISPR-Cas9, de 33 a 48 por ciento de los virus “editados” desarrollaron una mutación de un solo nucleótido (una sola letra), que creó un virus resistente. El estudio advierte además sobre el riesgo de que estos nuevos virus resistentes se diseminen en el ambiente (https://tinyurl.com/y879m7qk).

Los autores no cuestionan la tecnología para otras aplicaciones, pero alertan sobre los riesgos en este caso particular. Mehta, autor principal del estudio, menciona además en su cuenta de Twitter que le asombra la presión que ha recibido para no difundir aspectos negativos del uso de CRISPR-Cas9.

En efecto, hay gran movilización de la industria biotecnológica –incluyendo a Monsanto-Bayer y DowDuPont, que tienen sendas licencias para usar esa tecnología en agricultura y alimentos– para desvincular a esta y otras nuevas biotecnologías de los transgénicos anteriores, tratando de engañar al público de que ahora sí son tecnologías seguras.

Las trasnacionales de transgénicos intentan que nuevas biotecnologías como CRISPR-Cas9 no sean reguladas, ni siquiera bajo las presentes leyes de bioseguridad, argumentando que el producto final “no contiene” nuevo material genético. El tema está en fuerte debate en la Unión Europea y Estados Unidos, pero ya se aprobaron normas –en favor de las empresas– en Argentina y Brasil, aunque contestadas por movimientos populares y científicos críticos (https://tinyurl.com/y8yuf5tb).

Justamente, la experiencia del equipo suizo muestra que puede haber impactos negativos, haya o no material genético visible en el “producto” modificado final. Pero, sobre todo, el fascinante descubrimiento de estructuras del ADN que no se conocían y sus posibles funciones confirman nuevamente que los organismos vivos y sus interacciones en la evolución son de una enorme y maravillosa complejidad que estamos lejos de comprender bien. Por ello, que unas cuantas empresas trasnacionales y los científicos que les sirven manipulen organismos vivos es un experimento perverso con la naturaleza, la salud y el medio ambiente.

*Investigadora del Grupo ETC

Autoriza Temer al ejército para despejar los bloqueos en Brasil

Al principio de la noche de este viernes de tensión máxima en Brasil, el presidente Michel Temer recibió un texto bastante breve para que lo firmara. Se trataba del decreto que implantó en el país, hasta el lunes 4 de junio, la Garantía de la Ley y el Orden.

Con eso, las fuerzas de seguridad, con especial relevancia del ejército, están autorizadas a actuar libremente en todo el territorio nacional en situaciones que atenten contra el “orden público”. Toca al mando militar definir cuáles son esas situaciones, a su libre albedrío.

El objetivo inicial de la medida es deshacer un paro de transportistas que desde el lunes pasado bloqueó carreteras en 25 estados brasileños, creando una situación crítica de desabasto en todo el país.

Tanto el paro de camioneros, que recuerda lo que antecedió en 1973 al derrocamiento de Salvador Allende en Chile y la instalación de Augusto Pinochet en el poder, como conceder carta blanca a los militares, sonaron a pésimo presagio en Brasil. Cuando un gobierno débil como el de Temer decide recurrir a la fuerza, aumenta el riesgo del caos y la convulsión.

La medida adoptada ayer es oriunda de los cuarteles, vía la acción coordinada por el general Sergio Echegoyen, responsable del gabinete de seguridad institucional, que, entre otras funciones, controla el servicio de inteligencia. El general viene de una familia de militares con amplia trayectoria durante la dictadura (1964-1985) y es considerado por sus pares como un duro-entre-duros.

El decreto tiene dos funciones. La primera y más inmediata es desobstruir las carreteras bloqueadas por piquetes de camioneros en un movimiento que alcanzó su auge el miércoles. La segunda es asegurar un paraguas protector a los militares, sean cuales sean y resulten en lo que resulten sus actos.

Decretos similares han sido bajados al menos 11 veces desde 1985, cuando los militares abandonaron el poder, pero jamás con alcance nacional.

Al principio de la noche de este viernes, el ministro de Seguridad Nacional, Raul Jungman, ex comunista convertido, anunció solemnemente que de las 938 barreras existentes en carreteras y vías expresas de 25 estados brasileños, 419 habían sido levantadas.

Lo que no dijo el ministro es que casi la mitad de ellas lo fueron por iniciativa de los mismos camioneros, para evitar enfrentamientos con el Ejército.

La adopción de la medida extrema ocurrió luego de que Michel Temer dio nutridas y robustas pruebas de absoluta incapacidad para hacer frente a una situación límite.

Un dato aclara el panorama del sector de combustibles en Brasil: a lo largo de los ocho años de Lula da Silva, hubo ocho aumentos de precios. En los dos años de Temer, 229. Eso: 229.

¿Por qué Lula y luego Dilma contuvieron los precios? Para no presionar la inflación e incentivar el crecimiento de la actividad económica. ¿Por qué con Temer se permitió una estampida absurda de aumentos? Para atender a los intereses de los mercados, tanto el local como el global.

Si con los gobiernos de Lula y Dilma el precio al consumidor era un instrumento para determinada política, con Temer se transformó en instrumento del mercado, en lo que el lucro prevalece absoluto.

La política adoptada por la todavía estatal Petrobras, de seguir día a día las oscilaciones del mercado internacional, ha sido desde siempre duramente contestada por los transportistas. Como en los últimos meses hubo 51 elevaciones, sin espacio alguno para negociar, la opción ha sido bloquear las carreteras y, con eso, literalmente paralizar el país.

A lo largo de cuatro días, de lunes a jueves, el gobierno se mostró atónito y sin norte alguno, mientras el desabasto se extendía a todos los sectores, de supermercados a los autobuses urbanos, pasando por escuelas que suspendieron las clases, hospitales donde se instaló un cuadro de emergencia extrema al faltar insumos básicos, en resumen, un caos total que alcanzó su auge cuando, al determinar la intervención de las fuerzas armadas, hubo que examinar cuáles instalaciones militares disponían de combustible para moverse.

El viernes, 11 aeropuertos, empezando por el de Brasilia, capital del país, ya no tenían cómo reabastecer aviones, lo que llevó a la suspensión de una significativa cantidad de vuelos.

El día anterior, tras una reunión de siete horas, ministros del gobierno de Temer y dirigentes de sindicatos patronales llegaron a un acuerdo confuso que, en términos concretos, significaría una rebaja de 35 centavos de real (10 centavos de dólar), 10 por ciento del precio del litro de gasoil.

Como Petrobras no acepta ser perjudicada, la diferencia saldrá de las arcas públicas para las de la empresa, provocando un agujero de al menos mil 500 millones de dólares en la cuenta fiscal este año.

Fragilidad oficial

Al negociar con dirigentes patronales, se evidenció que por detrás de los camioneros autónomos, que representan un tercio del total en actividad, estaban las empresas. O sea, lo que se dio ha sido más un lockout que un paro en moldes tradicionales. Tal acción es ilegal en Brasil, pero el gobierno de Temer, en el auge de su fragilidad, aceptó las condiciones.

Tan pronto se reunieron en la misma mesa con ministros y autoridades, los autónomos rechazaron los términos en debate y abandonaron el local, lo que ya presagiaba lo que ocurrió el viernes: nada cambió.

En Brasil, 67 por ciento de la carga es transportada por carretera, lo que hace que el poder de los gremios, tanto el patronal como el de los autónomos, sea especialmente significativo.

Un dato es preocupante: la cada vez más evidente falta de contacto de Temer con la realidad.

El mismo jueves, mientras la situación llegaba al borde del abismo y su gobierno era presionado, impotente, el presidente comparecía, en la provincia de Río de Janeiro, a una ceremonia de entrega de automóviles a algunos consejos tutelares de menores.

Sin pestañear, Temer afirmó a una platea atónita que aquel era el acontecimiento “más relevante” de la jornada. Sería el único brasileño a creer en sus palabras, si es que él mismo se las creía.

 

Publicado enInternacional
La FAO alerta de la grave contaminación del suelo del que nos alimentamos

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura advierte del riesgo cada vez mayor que suponen para los cultivos las actividades industriales y mineras, los pesticidas, antibióticos, metales pesados o residuos sólidos.

Las sustancias que contaminan los suelos por actividades humanas como la minería, la industria o la agricultura representan un "problema creciente" del que se conoce demasiado poco, ha alertado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FA


En un informe publicado el miércoles, el organismo advierte de que existe muy poca información sobre el alcance de ese problema, que reduce los rendimientos de los cultivos y los puede volver perjudiciales para el consumo humano.


Un riesgo cada vez mayor lo representan las sustancias de tipo biológico, hormonal o farmacéutico, así como los viejos dispositivos electrónicos o los plásticos que acaban en el suelo, sin olvidar elementos peligrosos como el arsénico, el plomo o el cadmio.


Además, el documento informa de otras actividades humanas que también contaminan como la minería, las fábricas, los productos derivados del petróleo o los pesticidas y fertilizantes usados en la agricultura, cuyo uso estimado se duplicará para 2050.


"Se requieren con urgencia prácticas sostenibles apoyadas por evidencias científicas, investigación, educación y concienciación social", dijo la subdirectora general de la FAO, María Helena Semedo, que instó a ayudar a los usuarios de las tierras a evaluar y prevenir la contaminación, mitigar sus efectos negativos y recuperar los suelos dañados.


Semedo insistió en que el vertido de residuos en forma de pesticidas, fertilizantes, antibióticos y metales pesados en el agua y los terrenos que se utilizan para la agricultura supone una importante fuente de contaminación.


La producción de químicos ha crecido rápidamente en las últimas décadas y hasta 2030 lo hará a un ritmo anual del 3,4 %, según el estudio, que detalla que en 2015 la industria europea produjo 319 millones de toneladas de sustancias químicas, de las que 117 millones eran consideradas peligrosas para el medio ambiente.
Además, el crecimiento de las ciudades ha hecho que el suelo se haya convertido en el vertedero de ingentes cantidades de basura municipal.


En 2012 los desechos sólidos urbanos sumaban alrededor de 1.300 millones de toneladas anuales y se piensa que ascenderán a 2.200 millones de toneladas para 2025.


La FAO destaca que nunca se ha realizado una evaluación del problema de la contaminación de ese recurso a nivel mundial, que necesita ser abordado con métodos científicos ante la falta de armonización y de datos fiables entre las distintas regiones.


La única estimación global se hizo en 1990, cuando se calculó que había 22 millones de hectáreas afectadas por dicho problema, si bien ha estado subestimado, como muestran los últimos datos recopilados.


El Gobierno chino calcula que el 16 % de los suelos del país están contaminados y Estados Unidos tiene más de 1.300 sitios catalogados como "contaminados", mientras que en Australia ese número asciende a 80.000, y en Europa y los Balcanes hay unos 3 millones de esos lugares.

Publicado enMedio Ambiente
Monsanto-Bayer y la "ciencia" transgénica

La adquisición de la megaempresa transgénica Monsanto por la vieja fabricante de venenos y farmacéuticos Bayer fue aprobada en marzo de este año por la Dirección General de Competencia de la Unión Europea y la semana pasada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Aunque falta la aprobación de otros países, estas decisiones marcan la consolidación de la última de las megafusiones de las industria de semillas y agrotóxicos que comenzó en 2015. Las otras fueron la de las trasnacionales estadunidenses Dow y DuPont, que formaron una nueva división agrícola para sus negocios de semillas y agrotóxicos llamada Corteva Agrisciences y la de la trasnacional de origen suizo Syngenta con la empresa nacional de ChemChina, que planea fusionarse además con Sinochem, otra estatal china.

Las oficinas de competencia consideraron que las tres fusiones eran problemáticas, pero especialmente la de Monsanto-Bayer. Para aprobar las fusiones, plantearon a todas que debían deshacerse de parte de sus negocios "para evitar el dominio del mercado", una expresión a todas luces retórica y sin sentido real.

En efecto, quien ha cosechado las actividades de las que se han ido desprendiendo las otras empresas ha sido BASF, otra rancia trasnacional alemana fabricante de venenos químicos.

Bayer accedió a vender a BASF su negocio de semillas y una parte del negocio de agrotóxicos, especialmente glufosinato, ya que varias de sus semillas transgénicas son tolerantes a este herbicida. Pero de ninguna manera abandona el terreno: seguirá con el negocio de semillas transgénicas y nuevas biotecnologías –como CRISPR-Cas9– que tiene Monsanto, y agroquímicos aún más tóxicos como Dicamba, también de Monsanto.

Quedan así solamente cuatro megaempresas que tendrán entre ellas más de 60 por ciento del mercado global de semillas comerciales, 100 por ciento del de semillas transgénicas y más de 70 por ciento del mercado global de agrotóxicos. Las supuestas "condiciones" de las oficinas de competencia parecen más bien una broma, ya que en realidad engordaron a BASF, la única empresa de agrotóxicos y transgénicos que quedaba fuera de la ronda de fusiones que inició en 2015.

Otro motor de las fusiones ha sido acaparar el manejo de datos masivos (big data) agrícolas y climáticos. Por esta razón, Estados Unidos le planteó a Bayer que debía vender parte de sus activos en agricultura digital, cosa que finalmente Bayer accedió, pero manteniendo la licencia de uso de éstos. Básicamente, todas los probables movimientos que anunció el Grupo ETC desde 2015 sobre las fusiones se han cumplido. Sigue ahora la próxima ronda de fusiones, en la cual las empresas de maquinaria –como John Deere, AGCO y CNH– probablemente se tragarán a las cuatro anteriores, para pasar a tener control de todos los primeros eslabones de la cadena agrícola: semillas, agrotóxicos, maquinaria, datos agrícolas y climáticos, y seguros. (https://tinyurl.com/y9dnpano)

Este es el contexto real de las semillas transgénicas: cuatro empresas gigantes y sin escrúpulos, cuya fuente principal de lucro ha sido fabricar venenos, y todas con con un historial negro de crímenes contra el ambiente y la salud, incluyendo catástrofes como el derrame químico en Bhopal, India, que mató a miles de personas y envenenó a casi medio millón.

Es un contexto que no se puede olvidar, no sólo porque son las mismas empresas y el mismo afán de lucro a cualquier costo, también porque significan una garra de acero cada vez más apretada sobre los mercados agrícolas en todo el planeta.

Cualquiera que defienda las semillas transgénicas sin referirse a este contexto está ocultando la realidad. No existen semillas transgénicas en el mercado que no sean propiedad de esas cuatro megaempresas. Es tan claro que su interés es la venta de agrotóxicos, que por ello la aplicación de éstos, sobre todo glifosato, ha crecido exponencialmente, más de mil por ciento en los pasados 20 años en los países donde se producen más transgénicos, como Estados Unidos, Argentina y Brasil.

Es por ello falaz y cínica la charla de Francisco Bolívar Zapata en el reciente seminario Los alimentos transgénicos a debate (UNAM, 11-13 abril, https://tinyurl.com/y9hq2y84), en la que afirma que el uso de transgénicos disminuye el uso de agrotóxicos. Se refiere en forma notablemente anticientífica a datos parciales para falsear conclusiones: asegura que el maíz transgénico Bt, usa menos herbicida que el convencional. Oculta decir que la cifra total de agrotóxicos (herbicidas, funguicidas, etcétera) en maíz de Estados Unidos aumentó con el uso de transgénicos y que las empresas de transgénicos ahora venden maíz Bt con tolerancia a herbicidas, con lo que el aumento de uso de agrotóxicos está asegurado.

En el mismo debate, Rosaura Ruiz, quien moderó la mesa, afirmó que disentir en ciencia es sano y que cada uno seguirá luchando por su posición. Por supuesto, la duda y el debate honesto es la base de la ciencia. Pero para que eso sea válido la premisa debe ser que no se libere ningún transgénico al ambiente ni al consumo hasta que exista consenso sobre sus riesgos. De lo contrario, no es un debate científico, sencillamente se está usando a la población, la biodiversidad y la naturaleza como conejillos de Indias de cuatro megaempresas trasnacionales y unos cuantos científicos que se alquilan para ellas.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

 

Sábado, 17 Febrero 2018 05:52

Nuevas trampas transgénicas

Nuevas trampas transgénicas

A las empresas de transgénicos no les alcanza con tener el monopolio de las semillas comerciales e invadir nuestros campos y alimentos. Además, quieren cada vez menos regulaciones y de paso engañar a la gente con otros nombres para sus nuevas biotecnologías, intentando separarlas del rechazo generalizado a los transgénicos. Avanzan también agresivamente en el intento de manipular no solamente cultivos, sino también especies silvestres, para hacer "ingeniería genética de ecosistemas", lo que podría provocar la desaparición de especies enteras.

Todos estos lineamientos estratégicos de la industria biotecnológica trasnacional se reflejan en la nueva normativa que la Comisión de Bioseguridad de Brasil (CNTBio) aprobó el 15 de enero de 2018. Con ella, la CNTBio abrió las puertas para que productos derivados de lo que llaman "tecnologías innovadoras de mejoramiento de precisión", puedan ser considerados no OGM (organismos genéticamente modificados) y que lleguen al campo y a los consumidores sin pasar por evaluación de bioseguridad ni etiquetado.

La estrategia de que los productos de nuevas biotecnologías no se consideren OGM para evadir las leyes de bioseguridad no es nueva. En Estados Unidos ya se aplicó en algunos productos, como hongos manipulados con la biotecnología CRISPR-Cas9. En Europa, la discusión lleva un par de años y aún no se resuelve, aunque todo indica que la Unión Europea no permitirá que evadan la regulación, al contrario, podría resultar en cambios a las leyes para hacer evaluaciones de riesgo más exigentes, por las nuevas amenazas que éstas presentan.

Por el contrario, Argentina instauró en 2015 una normativa sumamente general y laxa, que permite exentar de evaluación de bioseguridad a los productos de varias nuevas biotecnologías. (Revista Biodiversidad 87, 2016, https://tinyurl.com/ybhxu4g9).

Lo nuevo y muy preocupante con la resolución de la CNTBio en Brasil es que además crea explícitamente un canal para aprobar la liberación a campo de impulsores genéticos, a los que llama "técnicas de redireccionamiento genético", pero para no dejar dudas lo escribe también en inglés: gene drives. Es el primer país en el mundo que establece canales para liberar al ambiente este tipo de OGM altamente peligrosos.

Se trata de una tecnología diseñada para engañar a las leyes naturales de la herencia, haciendo que toda la progenie de plantas, insectos y otros animales que sean manipulados con impulsores genéticos (gene drives), pasen forzosamente esos genes modificados a la totalidad de su progenie.

Si la manipulación es para producir, por ejemplo, solamente machos (lo cual ya están intentando con insectos, ratones y plantas), la población –o hasta la especie– podría extinguirse rápidamente (https://tinyurl.com/y8clpzpa).

Una vez liberados al ambiente, los seres vivos que haya sido manipulados con esta tecnología no respetarán fronteras, por lo que los países limítrofes con Brasil deberían preocuparse ya mismo de esta amenaza.

Todas las nuevas biotecnologías que se engloban en estas normativas de Brasil y Argentina son formas de ingeniería genética que entrañan nuevos riesgos e incertidumbres. El hecho de que se hayan o no insertado genes de otras especies –como sucede con los transgénicos que ya están en campo– o que la inserción sea en un lugar más exacto, como afirma la industria, no significa que no entrañen riesgos, incluso mayores que los existentes.

La doctora Ricarda Steinbrecher, de la Federación de Científicos de Alemania, explica que siguen siendo cambios artificiales a los genomas de los organismos, sobre cuyas funciones hay grandes lagunas de conocimiento. Se pueden producir inserciones o silenciamiento de genes "fuera de blanco" –activando o desactivando funciones importantes en los organismos– que producirán impactos impredecibles en los organismos, en el medio ambiente y en el consumo. (https://tinyurl.com/ybwcvq52)

Al igual que en Argentina, esta decisión en Brasil que implica tantos riesgos fue tomada como una simple decisión administrativa por una comisión "técnica" –en las que la industria de transgénicos tiene pesada influencia– sin mediar consulta con los campesinos, consumidores y muchos otros que pueden ser afectados, ni pasar por instancias legislativas.

Ante esta situación los mayores movimientos y organizaciones rurales de Brasil, reunidos en la Articulación Nacional de Trabajadores, Trabajadoras y Pueblos del Campo, de las Aguas y los Bosques –una amplia coordinación que incluye al Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) y la Articulación Nacional de Agroecología entre otras 19 organizaciones nacio-nales– emitieron una carta pública de denuncia y protesta, en la cual rechazan la decisión de CNTBio y alertan que Brasil se convertiría en el primer país en el mundo en considerar la liberación de impulsores genéticos, tecnología que no ha sido permitida en ningún otro país, y que Naciones Unidas considera incluso como un arma biológica. (Brasil de Fato, 6/2/18, https://tinyurl.com/y8wcuxen).

Señalan, además, que los impulsores genéticos, tecnología financiada principalmente por el Ejército de Estados Unidos y la Fundación Gates, (https://tinyurl.com/yahkzdnz), favorecerán principalmente a las trasnacionales de agronegocios que buscan con esta tecnología restablecer la susceptibilidad de las hierbas invasoras que se han hecho resistentes a sus agrotóxicos, para aumentar sus ventas y, de paso, los devastadores impactos de éstos sobre salud, tierras y aguas. O podrían buscar extinguir lo que las empresas consideren "plagas" en los campos, lo cual tendría impactos muy negativos en los ecosistemas y los sistemas de cultivo campesino y agroecológicos. Esta medida en Brasil es apenas el comienzo de lo que podría seguir en otros países. Urge prepararse y, como en Brasil, resistir estas nuevas trampas de las industrias transgénicas.

Silvia Ribeiro*, investigadora del Grupo ETC

Publicado enMedio Ambiente
La economía en el 2017: fragilidad y re-primarización

El análisis de la dinámica de la economía colombiana durante el 2017 contempla las siguientes variables: producto (PIB), desempleo, inflación y exportaciones. En líneas generales los resultados no son buenos, y el año terminó mal.

 

La dinámica del PIB

 

Los últimos datos del producto interno bruto publicados por el Dane corresponden al tercer trimestre del 2017. En este período el PIB creció 2 por ciento. Comparado con el tercer trimestre de los 7 años anteriores, el del 2017 presentó la segunda tasa de crecimiento más baja, después de la del 2016 que fue de 1,2 por ciento. En el tercer trimestre del 2010 la tasa de crecimiento del PIB fue de 3,4 por ciento, en el 2011 de 7,9, en el 2012 de 2,6, en el 2013 de 6,1, en el 2014 de 3,9 y en el 2015 de 3,3 por ciento. El comportamiento de la economía durante el 2017 fue muy mediocre, y estuvo por debajo de las proyecciones que inicialmente había hecho el gobierno. Los sectores más dinámicos fueron el agropecuario, el financiero y la construcción de obras civiles.

 

El sector agropecuario se recuperó gracias a la devaluación del peso. Al aumentar el valor del dólar, la importación de alimentos se hizo más costosa, y ello estimuló la producción doméstica. Es notoria la forma como se ha intensificado el sector cafetero.

 

A los bancos y a los intermediarios financieros les fue bien. En gran parte, porque la tasa de interés que cobran sigue siendo muy alta. El Banco de la República bajó la tasa de referencia hasta 4,75 por ciento año. No obstante, los bancos continúan prestando a tasas elevadas. Las reducciones de los intereses que hace el Banco de la República no se transmiten a los clientes de los bancos, porque éstos siguen ofreciendo créditos relativamente costosos. Las tarjetas de crédito, por ejemplo, cobran una tasa de interés cercana al 30 por ciento año, en el límite de la usura. Si las ganancias de los bancos mejoran, el PIB crece pero, al mismo tiempo, las familias y las empresas que están endeudas tienen que reducir el consumo y la inversión, y ello tiene un efecto negativo en el PIB. Dicho de otra manera, las ganancias del sector financiero no necesariamente son buenas para el conjunto de la economía. Si los bancos aprietan mucho, en el corto plazo obtienen buenas utilidades, pero con el paso del tiempo la cartera morosa comienza a subir, y los deudores no pueden pagar. Obviamente, esta situación tampoco es buena para los bancos.

 

También ha contribuido al crecimiento la construcción de obras civiles. En este proceso la inversión pública ha sido fundamental. De nuevo, se hace evidente la necesidad de que el Estado intervenga y hale la actividad económica.

 

La inflación

 

La inflación en diciembre de 2017 fue de 4,09 por ciento, inferior a la del 2015 que fue de 5,75. La inflación se redujo, sobre todo, porque el costo de los alimentos disminuyó. Esta apreciación es compatible con el crecimiento de la producción interna de alimentos. Gracias a la mayor oferta, entre el 2016 y el 2017 la inflación de alimentos bajó de 7,22 por ciento a 1,92, y como los alimentos tienen un peso tan alto (29%) en el índice de precios al consumidor (IPC), si baja la inflación de alimentos, también se reduce la inflación general. Esta relación entre el precio de los alimentos y la inflación general deja una lección importante: la estabilidad de los precios tiene que ver con factores reales, y no solamente con variables monetarias. Los bancos centrales suelen darle poca importancia a los procesos reales, como la producción de alimentos, y centran su atención exclusivamente en variables monetarias y financieras.

 

El desempleo

 

En noviembre del 2017 el desempleo fue de 8,4 por ciento, la tasa más alta de los últimos 4 años. La caída de la producción queda reflejada en una tasa de desempleo más alta. Este es un asunto central de la política económica. Desgraciadamente, como sucedió durante la última discusión del salario mínimo, el gobierno y los empresarios siguen pensando que el mayor ingreso de los trabajadores es incompatible con aumentos en el nivel de empleo. Esta lógica es equivocada, ya que mayores salarios estimulan la demanda e incentivan a los empresarios para que mejoren la productividad.

 

Las exportaciones

 

La economía colombiana cada vez está más anclada en el sector primario. Esta re-primarización se refleja bien en la composición de las exportaciones. Tal y como se observa en la gráfica, las principales exportaciones son: café, petróleo, oro, flores y banano. Las exportaciones manufactureras ocupan un lugar muy secundario, y no alcanzan a estar en la gráfica.

 

Esta re-primarización de la economía nacional expresa bien el fracaso de la bonanza minero-energética, ya que no se crearon los mecanismos que permitieran convertir los excedentes en procesos industriales y agropecuarios sostenibles. La excesiva dependencia de los productos primarios hace que la estructura de la economía colombiana sea muy frágil. Estamos muy lejos del sueño que tenían en los años sesenta los pensadores de la Cepal, como Prebisch y Lleras Restrepo. Para ellos el futuro de América Latina estaba en la industrialización. Siempre consideraron que la primarización de las economías crea volatilidad y no es el camino adecuado para consolidar el desarrollo.

 

* Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enColombia
La economía en el 2017: fragilidad y re-primarización

El análisis de la dinámica de la economía colombiana durante el 2017 contempla las siguientes variables: producto (PIB), desempleo, inflación y exportaciones. En líneas generales los resultados no son buenos, y el año terminó mal.

 

La dinámica del PIB

 

Los últimos datos del producto interno bruto publicados por el Dane corresponden al tercer trimestre del 2017. En este período el PIB creció 2 por ciento. Comparado con el tercer trimestre de los 7 años anteriores, el del 2017 presentó la segunda tasa de crecimiento más baja, después de la del 2016 que fue de 1,2 por ciento. En el tercer trimestre del 2010 la tasa de crecimiento del PIB fue de 3,4 por ciento, en el 2011 de 7,9, en el 2012 de 2,6, en el 2013 de 6,1, en el 2014 de 3,9 y en el 2015 de 3,3 por ciento. El comportamiento de la economía durante el 2017 fue muy mediocre, y estuvo por debajo de las proyecciones que inicialmente había hecho el gobierno. Los sectores más dinámicos fueron el agropecuario, el financiero y la construcción de obras civiles.

 

El sector agropecuario se recuperó gracias a la devaluación del peso. Al aumentar el valor del dólar, la importación de alimentos se hizo más costosa, y ello estimuló la producción doméstica. Es notoria la forma como se ha intensificado el sector cafetero.

 

A los bancos y a los intermediarios financieros les fue bien. En gran parte, porque la tasa de interés que cobran sigue siendo muy alta. El Banco de la República bajó la tasa de referencia hasta 4,75 por ciento año. No obstante, los bancos continúan prestando a tasas elevadas. Las reducciones de los intereses que hace el Banco de la República no se transmiten a los clientes de los bancos, porque éstos siguen ofreciendo créditos relativamente costosos. Las tarjetas de crédito, por ejemplo, cobran una tasa de interés cercana al 30 por ciento año, en el límite de la usura. Si las ganancias de los bancos mejoran, el PIB crece pero, al mismo tiempo, las familias y las empresas que están endeudas tienen que reducir el consumo y la inversión, y ello tiene un efecto negativo en el PIB. Dicho de otra manera, las ganancias del sector financiero no necesariamente son buenas para el conjunto de la economía. Si los bancos aprietan mucho, en el corto plazo obtienen buenas utilidades, pero con el paso del tiempo la cartera morosa comienza a subir, y los deudores no pueden pagar. Obviamente, esta situación tampoco es buena para los bancos.

 

También ha contribuido al crecimiento la construcción de obras civiles. En este proceso la inversión pública ha sido fundamental. De nuevo, se hace evidente la necesidad de que el Estado intervenga y hale la actividad económica.

 

La inflación

 

La inflación en diciembre de 2017 fue de 4,09 por ciento, inferior a la del 2015 que fue de 5,75. La inflación se redujo, sobre todo, porque el costo de los alimentos disminuyó. Esta apreciación es compatible con el crecimiento de la producción interna de alimentos. Gracias a la mayor oferta, entre el 2016 y el 2017 la inflación de alimentos bajó de 7,22 por ciento a 1,92, y como los alimentos tienen un peso tan alto (29%) en el índice de precios al consumidor (IPC), si baja la inflación de alimentos, también se reduce la inflación general. Esta relación entre el precio de los alimentos y la inflación general deja una lección importante: la estabilidad de los precios tiene que ver con factores reales, y no solamente con variables monetarias. Los bancos centrales suelen darle poca importancia a los procesos reales, como la producción de alimentos, y centran su atención exclusivamente en variables monetarias y financieras.

 

El desempleo

 

En noviembre del 2017 el desempleo fue de 8,4 por ciento, la tasa más alta de los últimos 4 años. La caída de la producción queda reflejada en una tasa de desempleo más alta. Este es un asunto central de la política económica. Desgraciadamente, como sucedió durante la última discusión del salario mínimo, el gobierno y los empresarios siguen pensando que el mayor ingreso de los trabajadores es incompatible con aumentos en el nivel de empleo. Esta lógica es equivocada, ya que mayores salarios estimulan la demanda e incentivan a los empresarios para que mejoren la productividad.

 

Las exportaciones

 

La economía colombiana cada vez está más anclada en el sector primario. Esta re-primarización se refleja bien en la composición de las exportaciones. Tal y como se observa en la gráfica, las principales exportaciones son: café, petróleo, oro, flores y banano. Las exportaciones manufactureras ocupan un lugar muy secundario, y no alcanzan a estar en la gráfica.

 

Esta re-primarización de la economía nacional expresa bien el fracaso de la bonanza minero-energética, ya que no se crearon los mecanismos que permitieran convertir los excedentes en procesos industriales y agropecuarios sostenibles. La excesiva dependencia de los productos primarios hace que la estructura de la economía colombiana sea muy frágil. Estamos muy lejos del sueño que tenían en los años sesenta los pensadores de la Cepal, como Prebisch y Lleras Restrepo. Para ellos el futuro de América Latina estaba en la industrialización. Siempre consideraron que la primarización de las economías crea volatilidad y no es el camino adecuado para consolidar el desarrollo.

 

* Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enEdición Nº242
Venezolanos haciendo milagros para que no los alcance el hambre y el gobierno en silencio se duerme contemplándolos

 

10 de enero de 2018.- El mes de enero de este nuevo año 2018 no fue recibido con el entusiasmo de otrora, y es que en el país caribeño, lamentablemente, se vive lo que se denomina hiperinflación. Los venezolanos han tenido que hacer milagros para poder alimentarse. Ya en diciembre, muchos eran los comentarios que se escuchaban en la calle sobre la incertidumbre que significa pensar qué llevar de comida en enero a sus familias “cuando se acabara el aguinaldo y la confusión del mes de diciembre”.

El Centro de Estudios de la Realidad Latinoamericana (CER-Latinoamericana) realizó un grupo focal con la participación de 8 (ocho) personas, conformado por cinco mujeres y tres hombres. El tema abordado: Cómo está haciendo usted para alimentar a su familia en la situación actual. Los testimonios ofrecidos por los participantes dan cuenta de lo que viven los venezolanos en medio de una crisis sin precedentes y del aumento acelerado de los precios de los alimentos. En medio de las tristes realidades de quienes nos contaron lo que es historia común entre quienes solo tienen sus salarios para poder vivir surgió el título de esta nueva entrega del producto "En Foco": Venezolanos haciendo milagros para que no los alcance el hambre y el gobierno en silencio se duerme contemplándolos.


La triste noticia del vigésimo aumento de salario desde que Maduro es Presidente

 

El último día del difícil año 2017, el Presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció el aumento de 40% del salario mínimo junto a un incremento a 61 unidades tributarias en la base de cálculo del bono de alimentación. La noticia fue recibida con preocupación y desdén por muchos de los que viven únicamente de su trabajo “No es que uno no necesite ganar más, pero aquí lo que hace falta es que se controle el aumento de los precios de alimentos, medicinas, ropa, vestidos. Es inaguantable la situación. Comprar los alimentos se ha hecho imposible. Un cartón de huevos es mucho más caro que el salario mínimo anterior. Aun no hemos cobrado el primer aumento de este nuevo salario y ya uno sabe que es insignificante. Aquí tenemos una hiperinflación de más de 2.600% no sé cómo vamos a hacer. Yo, en mi caso, compré el sábado en una feria de hortalizas baratas y me bandeo con las caraotas que había guardado. Carne, no puedo comprar; pollo, mucho menos. Estoy comiendo papa con caraotas. Así de simple y pensar que todavía me falta para la quincena que con aumento y todo no me llega a los 150.000 Bs”, cuenta su testimonio Yubitza Maldonado, secretaria en una escuela dependiente del Ministerio de Educación.

En este sentido, varios economistas han explicado que el aumento salarial es solo nominal, es decir que aumenta la cantidad de bolívares que se reciben por el trabajo, pero disminuye de manera considerable los bienes y servicios que se pueden adquirir con el salario.

“Yo he comprado comida haciendo milagros. Con el aguinaldo mío y con los (aguinaldos) de mi mujer. Con unos trabajitos que hice por ahí. Todo lo que he hecho de dinero es para la comida. A mi comunidad no llegó el pernil. Yo no esperaba el pernil para la cena navideña, lo esperaba para resolver algo de proteínas en enero. Aunque sea comiendo cochino. Enero lo he resuelto con yuca, papa, granos. Yo me pregunto qué sentirá la gente del gobierno cuando tienen a gran parte de su pueblo viviendo de esta manera. Yo también me quiero ir de este país, pero con qué plata me voy, no tengo ni para el pasaje por tierra”. Este testimonio lo presenta en el primer grupo focal de este año, Elvis Trejo, trabajador de la administración pública y habitante de la parroquia Sucre de Caracas.

 

Carnet de la Patria y bonos del gobierno: Apartheid político

 

Algunos analistas ya han calificado la política clientelar que lleva a cabo el gobierno del Presidente Maduro como apartheid político, basado en el hecho de que solo dirige sus esfuerzos a sus “adeptos” a través del carnet de la patria. Asimismo mantiene una política clientelar en medio de una crisis sin precedentes. Más allá de las bolsas del CLAP que ofrecen a precios “solidarios” y los aumentos salariales, las cuentas no dan. Cada uno de estas “decisiones” lo que tratan de esconder es un terrible drama social. Este es un reparto sin contraprestación de servicio. Lo que se ha impuesto es simplemente el hecho del pago por el voto, el pago por el silencio. Es una forma de repartir las migajas por las cuales el gobierno pretenden controlar a quienes posean el carnet. Es el instrumento de una nueva forma de control social de visos claramente totalitaristas. Las preguntas que saltan cada vez que el gobierno “reparte” sus dádivas son: ¿Cuál es el fundamento legal del uso del carnet y de los “beneficios” que de él se obtienen? ¿Qué partida presupuestaria respalda esta política? ¿Dónde, cuándo y por quiénes fue aprobada? ¿Cómo se hace en medio de esta crisis para mantener esa política clientelar? ¿Cuándo, entonces, se hará la urgente y necesaria inversión social, la importación de alimentos, medicinas y bienes básicos para la totalidad de la población venezolana?

“Yo nunca había comido tanta yuca en mi vida. Es más, yuca con grano es algo que no pega. Pero algo tenemos que comer. Uno hace la yuca en puré, en arepas de yuca, pero el problema es que no se puede comprar la proteína. Cuando compro huevos los estiramos con los pocos vegetales que uno puede comprar: chayota, calabacín, berenjena y ese tipo de alimentos. La cosa está que arde. Yo no quiero al gobierno, pero sin embargo me han dado los bonos del carnet de la patria. Por donde vivo me hago el que estoy con el gobierno, pero en el fondo es una humillación. Por supuesto que los 500 mil no alcanzan, pero yo con eso y la bolsa del CLAP he resuelto parte de la comida que le debo llevar a mi familia a la mesa. Mi hija mayor que estaba en la universidad se tuvo que salir para trabajar y ayudar en la casa. Eso me tiene frustrado. Cuando me dieron el bono fue que pude comprar un poco de pollo porque uno extraña comer con su pedazo de pollo, de carne o de pescado. Aquí el que no está enchufado o no tiene un familiar afuera que mande algo de plata está más que jodido. En diciembre pensábamos "qué va a pasar con nosotros en enero". Somos un país empobrecido por un gobierno que pretende seguir en el poder”, esta afirmación la hace Juan Pérez, nombre ficticio porque pidió estar en el anonimato por temor a represalias.

 

Comer: la preocupación que más ocupa al venezolano actual

 

No es extraño escuchar que el tema que más se escucha entre los venezolanos es el referido a la situación en general, pero con más hincapié en el tema de los alimentos, tanto por la dificultad por conseguirlos, como por el alto costo de los mismos. Una de las salidas ha sido que un familiar que esté fuera envíe dinero como pueda para que su familia pueda, por lo menos, comer tres veces al día. Muchos han tenido que reducir la cantidad de comida que consumen o, simplemente cambiar drásticamente su patrón alimentario. Lo cierto es, que la venta de la fuerza de trabajo en la República Bolivariana no alcanza para llevar el plato a la mesa tres veces al día.

"Nosotros en mi casa somos tres: mi mamá (que tiene una pensión), mi hijo de cuatro años y yo que soy maestra y trabajo en dos lugares. Estamos comiendo porque mi esposo está en Chile trabajando y nos manda dinero desde allá, si no, no sé cómo estaríamos haciendo. A veces uno piensa que por esta crisis la familia se ha dispersado. A veces pienso en que tendré que irme a Chile para poder vivir con mi esposo y mi hijo como corresponde, pero también pienso ¿ con quien se queda mi mamá? ¿Qué voy a trabajar allá? Yo no quiero trabajar limpiando pisos después que aquí tengo mi profesión y una vida como maestra. Así que estoy en tres y dos“. Nos manifestó Verónica Berbesí, maestra de 36 años de edad.

“Trabajé toda la vida como enfermera, por eso hoy tengo mi pensión del seguro social y dos jubilaciones, mi esposo una jubilación y una pensión, pero estamos enfermos. Comemos por dos razones fundamentales: una, es que hemos priorizado el tema de los alimentos por encima al de las medicinas; la otra, simplemente porque comemos menos, todo contado. Hemos bajado de peso muchísimo. Comemos menos proteínas, menos de todo. Hasta la manera de cocinar ha cambiado porque ahora yo no aliño los granos, le hecho un polvo maggie y ya. No puedo comprar ajo, ají, pimentón...simplemente no puedo”. Dice con tristeza Nancy Marcano, enfermera jubilada de 73 años de edad.

“En mi casa estamos haciendo lo siguiente: le damos desayuno a los niños que son dos. Allí nos la arreglamos pero ellos sí desayunan. Nosotros no, con suerte solo a veces, tomamos café sin azúcar. Lo que hacemos es almorzar. Allí hacemos milagros: granos, arroz (cuando hay), yuca y papa. La cena es una especie de feria de la yuca. Solo comemos arepas cuando nos viene la bolsa del CLAP. Con eso es que nos ayudamos y les damos leche a los niños. La verdad es que me la paso con dolor de cabeza, creo que es el hambre. Ya estoy demasiado delgada. Los papeles se invirtieron: cuando veo a una gordita me da como envidia (risas)”. Así lo cuenta Magaly Verdú, comerciante de 32 años.

 

La sociedad del “rebusque”

 

La imposibilidad de adquirir los productos de la canasta alimentaria con el salario ha hecho que muchas personas busquen otro empleo o, simplemente, busquen otros ingresos con actividades informales. La explosión de la masa monetaria en circulación, sumada a la reducción de los bienes en el mercado que ha traído la caída de la producción e importación, provoca un desequilibrio entre la abundancia de dinero nominal y la escasez de productos, que ejerce presión sobre los precios y destruye el poder de compra de los ciudadanos.

“Aquí en Caracas, como sea, uno consigue, se rebusca, hace un trueque, estira la platica, come dos veces nada más.... ¿Será que el gobierno no piensa en el pueblo?. Ellos están gordos y nosotros flacos, bajando cada vez más de peso. La verdad es que esto es tan insoportable que a veces pienso en agarrar un autobús e irme a trabajar a otro país para poder mandarle a mi familia. Yo hago de todo, trabajo y me rebusco. A nada le digo que no, porque el sueldo no me alcanza”. Tal es el testimonio de Edwin Pinto, de 43 años de edad.

“En mi casa se come porque yo soy una mujer guerrera. Compro auyama que da miedo y hago una olla de crema de auyama o compro pata de pollo con alguna verdura y hago una sopa con un poquito de monte y con lo que consiga por ahí. Si compro pollo, lo haga desmechado con calabacín y con lo que encuentre y con el carapacho hago sopa. Sopa, verdura, granos. Ligo la harina de maíz con yuca y hago bollos o arepas. Estiro la bolsa del CLAP, que no me alcanza más de una semana y eso que somos cuatro nada más. Yo hago milagros, vengo de cocinar toda la vida y de una familia bien pobre, por eso es que sé cómo hacer para que los míos coman y se alimenten. Por supuesto entre mi esposo, mi hija y yo tenemos cuatro salarios mínimos, porque mi esposo buscó un trabajo de noche para poder redondear el sueldo. Yo vendo hielo y cigarros en la casa, aparte de mi trabajo para poder redondear también. Eso sí, para que te voy a mentir. No salgo ni a la playa, ni me divierto, ni nada. La verdad es que ando aburrida de esta monotonía de resolver la comida” nos cuenta Zulay Lucena de 44 años de edad.

 

Publicado enInternacional