Europa y EE UU movilizan tres billones de euros contra el virus

Las dos áreas preparan gigantescas líneas de avales, planes fiscales e incluso cheques para los ciudadanos

 

Sálvese quien pueda, sí. Pero sálvese. Europa y EE UU quieren vencer al coronavirus como sea. Para ello, preparan una colosal operación de movilización de fondos como pocas veces ha visto en la historia. A Europa le ha fallado la unión. Cada Gobierno ha salido por su cuenta. Pero, según calcula la Comisión, los Veintisiete, van a enchufar un total de 1,6 billones de euros en liquidez y 150.000 millones en medidas fiscales. Reino Unido prepara, por su parte, una línea de crédito de 360.000 millones. En EE UU, Trump quiere movilizar un billón de dólares (920.000 millones de euros). Gran parte irá directo al bolsillo de los ciudadanos.

Europa no ha sido capaz de dar una respuesta a la crisis centralizada desde Bruselas, pero los socios de la UE están lanzando casi al unísono medidas de liquidez que la Comisión estima que suman alrededor de 1,6 billones euros y medidas fiscales por unos 150.000 millones. Las capitales se han decantado sobre todo por las garantías y avales para movilizar préstamos bancarios. Solo Berlín, París y Madrid prevén llegar al billón de euros.

Los números del primer golpe que Europa quiere asestar a esta crisis distan de los de 2008, cuando los entonces Veintiocho acordaron un plan de estímulos de 200.000 millones de euros, equivalente al 1,5% del PIB. Esa cifra que entonces pactaron 28 países es la misma que el martes barajó Pedro Sánchez tan solo para España. En 2008 se trataba de relanzar la economía con medidas que fomentaran la inversión y el consumo. Ahora es otra cosa: mandar al grueso de la economía a hibernar hasta que la intensidad del brote caiga lo necesario para que la actividad vaya recobrando el pulso.

Europa se ha centrado en buscar medidas para asegurar que sus compañías, en especial las pequeñas y medianas, no se quedan secas y acaban muriéndose. Alemania ha anunciado 500.000 millones en avales; Francia, 300.000, y España, 117.000. El Reino Unido, ya fuera de la UE, seguirá el mismo camino con garantías para movilizar hasta 360.000 millones de euros. El exsecretario del Tesoro italiano Lorenzo Codogno, sin embargo, opina que el paquete no es comparable con el de 2008. “Se trata de garantías para préstamos, cuya materialización dependerá de si los bancos las usan, que pueden no tener un efecto inmediato y que pueden no generar créditos nuevos sino cubrir los ya existentes”, señala.

Santiago Carbó, catedrático de CUNEF, cree que las medidas de los países de la UE van “en la dirección correcta”, aunque preferiría una operación conjunta para apuntar con el bazuca. “Y si el dinero se inyecta en vena, mejor”, apunta. EE UU estudia hacerlo así, vía cheques a los ciudadanos. Pero Nicolas Veron, del Peterson Institute for International Economics, recuerda la diferencia entre los Estados de bienestar de uno y otro continente. Es decir, Trump necesita echar mano de un plan de estímulos para proteger a sus ciudadanos, mientras que la UE tiene una red de seguridad más fuerte.

La segunda pata de los planes europeos contiene ayudas a las empresas, como los 8.000 millones para las reducciones de jornada en Alemania, los 45.000 millones prometidos por Emmanuel Macron para apoyar a empresas o los 500 euros que Italia ingresará a sus autónomos. El director del think tank Bruegel, Guntram Wolff, echa de menos otras medidas para garantizar que las empresas puedan sobrevivir en un contexto de parálisis total de la actividad y números rojos. Por ejemplo, una actuación coordinada para reducir las cotizaciones a la Seguridad Social. “Se trata de socializar esas pérdidas para que el rebote sea muy rápido”, añade.

Pero dada la voracidad del virus con la actividad económica, Bruselas espera una nueva ronda de medidas. “Lo que ayer no era posible, hoy quizá lo es y mañana sí”, recuerda Ángel Talavera, de Oxford Economics, quien opina que los Gobiernos deberán ir más allá de los avales para mantener vivas las empresas.

Trump: “A lo grande”

En EE UU, Trump ha desplegado todo el arsenal del que dispone el Estado para combatir la pandemia, con un paquete de ayudas que, de aprobarse en los términos que propone la Casa Blanca, carecería de precedentes en volumen y velocidad de implementación. La intención es inyectar hasta un billón de dólares en la economía. El detalle del plan sigue debatiéndose en el Capitolio, y el Departamento del Tesoro ha circulado entre los congresistas un documento de dos páginas con las prioridades de la Casa Blanca para el acuerdo final, que esperan se alcance esta misma semana. “Queremos ir a lo grande”, explicó Trump en una comparecencia ante la prensa.

La mitad de ese billón de dólares se iría en dos masivos envíos de cheques al conjunto de los ciudadanos, exceptuando a algunos con ingresos altos. La propuesta del Gobierno es hacer dos pagos idénticos a los estadounidenses —uno el 6 de abril y otro el 18 de mayo— para ayudarles con el pago de las facturas y activar el consumo. Aunque en los pasillos se habla de un monto medio de 1.000 dólares cada cheque, el documento que el Tesoro ha envidado a los congresistas dice que “las cantidades de los pagos serán fijadas y niveladas en base al nivel de ingresos y el tamaño de la familia”.

El plan contempla también destinar 50.000 millones de dólares a la creación de un “servicio de préstamos asegurados para la industria de las aerolíneas”. Otros 150.000 millones se destinarían a apoyar a otros sectores afectados por la crisis, como el hotelero. Y el plan prevé dedicar 300.000 millones a ayudar a las empresas pequeñas a eludir despidos masivos. Según la carta, se trata de “proporcionar continuidad al empleo durante las interrupciones de la actividad”, con la creación de “un programa de préstamos” para compañías con menos de 500 trabajadores. El martes, el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, advirtió a los senadores de que, en “el peor escenario posible”, la tasa de desempleo podría dispararse hasta el 20%.

El Gobierno permitirá además aplazamientos de 90 días en los pagos de los impuestos sobre la renta y de sociedades, sin intereses ni penalizaciones. Esta medida, calculó Mnuchin, servirá para amortiguar temporalmente la pérdida de salarios y la bajada de la demanda, inyectando 300.000 millones de dólares en la economía.

La Reserva Federal también ha activado sus poderes de emergencia para apoyar la economía. El martes anunció que empezará a comprar papel comercial, un instrumento de financiación a corto plazo emitido por las compañías, y que establecerá un programa de préstamos destinado a ayudar a los bancos para que el crédito siga fluyendo a empresas y hogares. Mnuchin aseguró en la Casa Blanca que el banco central, con la protección del Tesoro, estará en condiciones de comprar papel comercial por valor de un billón de dólares “a medida que se necesite”.


 En China ahora la prioridad es recuperar el empleo

“Permitid que más trabajadores vuelvan a trabajar y a ganar dinero cuanto antes”, proclamó ayer Li Keqiang, primer ministro chino. Con estas palabras, el segundo hombre del organigrama del país pide acelerar la reactivación de la economía. Su actividad ha sufrido un enorme golpe por la pandemia que tuvo su epicentro en Wuhan. Este primer trimestre se prevé un retroceso histórico del PIB. Pero China ha movilizado muchos menos recursos contra el coronavirus que Europa y EE UU. La mayor parte de las iniciativas públicas han tenido a las pymes como destinatarias. El objetivo era solucionar tres problemas: la falta de fondos, la falta de capital humano y la saturación de los servicios logísticos. La acción se llevó a cabo desde varios frentes. El Banco Central estableció un fondo de préstamos por valor de 300.000 millones de yuanes (casi 39.000 millones de euros). El Ministerio de Finanzas aplicó subsidios y recortes de impuestos, así como la suspensión del pago de intereses bancarios a negocios afectados por la pandemia. El Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social rebajó las cotizaciones. Ahora, con la infección reproduciéndose ya a niveles mínimos, el Gobierno aspira a amortiguar el impacto. Li dejó claro que la prioridad es estabilizar el empleo, lo que pasa por facilitar la reincorporación del personal a los sectores productivos. "Los controles temporales ya no son necesarios", aseguró, apremiando a las administraciones a eliminar los protocolos de seguridad que se puedan abandonar sin riesgo. Este impulso al empleo es la continuación del paso precedente, el propósito original del Gobierno, que pasaba por lograr una reactivación industrial plena. Los esfuerzos parecen haber funcionado: los índices de actividad elaborados por la consultora Trivium estiman que la economía china ya está funcionando a un 70% de su capacidad, una cifra que ha ido progresando en las últimas semanas, pero de la que las pymes siguen siguiendo el extremo débil. Puesta en marcha la oferta, ahora es el momento de centrarse en la demanda. Tras su reunión el viernes pasado, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma publicó un documento guía para potenciar el consumo. La municipalidad de Nanjing, por ejemplo, ha comenzado una iniciativa para dar a sus ciudadanos vales descuento electrónicos por un total de 318 millones de yuanes (41 millones de euros) a emplear en restaurantes, gimnasios, librerías y tiendas de electrónicos. El Gobierno espera que el consumo sea el tercer y último empujón que eche la economía china a rodar de nuevo.

Bruselas / Washigton / Pekín - 18 mar 2020 - 18:30COT

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La Fed baja su tasa de referencia a nivel no visto desde 2008

Washington. En una nueva apuesta por salvar la economía estadunidense de las consecuencias del nuevo coronavirus, la Reserva Federal (Fed) redujo este domingo su tasa de interés de referencia en casi un punto porcentual y la situó en un rango de cero a 0.25 por ciento, con lo cual la llevó a un nivel no visto desde el 16 de diciembre de 2008.

El pasado 3 de marzo, en una reunión extraordinaria, el banco central de Estados Unidos la redujo medio punto porcentual y se colocó en un rango de uno a 1.25 por ciento, en lo que fue el primer recorte de emergencia desde la crisis financiera de 2008.

Una tasa de referencia actúa como parámetro de las que fijan los bancos a sus clientes. Al estar en un nivel más bajo se busca alentar la solicitud de préstamos para crear más dinamismo en la economía.

En ese sentido, el banco central también reducirá los requerimientos de reserva de los bancos a cero por ciento, medida que será efectiva desde el próximo 26.

"Esta acción elimina los requerimientos de reserva para miles de instituciones y ayudará a apoyar el préstamo a hogares y empresas", explicó.

La Fed prometió aumentar sus tenencias en valores respaldados por el Tesoro y las hipotecas en al menos 700 mil millones de dólares.

En un comunicado, argumentó que el Covid-19 ha causado disrupción económica en varios países, incluido Estados Unidos, y que las condiciones globales han resultado significativamente afectadas.

“Los efectos del nuevo coronavirus pesarán sobre la actividad económica a corto plazo y representan riesgos para las perspectivas de la economía. A la luz de esos desarrollos, el comité decidió disminuir su rango objetivo.

"El comité espera mantener este rango objetivo (de tasas) hasta que esté seguro de que la economía ha incorporado los eventos recientes y se encuentra en curso para lograr sus objetivos de máximo empleo y estabilidad de precios."

Más tarde, en conferencia de prensa, el presidente de la entidad, Jerome Powell, dijo que el impacto económico del Covid-19 en Estados Unidos se sentirá en el segundo trimestre del año.

"La actividad entre abril y junio será débil y la posibilidad de recesión este año dependerá de cuánto se tarde en contener la pandemia", subrayó Powell.

El presidente Donald Trump calificó la determinación de la Fed de "muy buena noticia".

Por la mañana, el secretario estadunidense del Tesoro, Steven Mnuchin, declaró a ABC que no esperaba una recesión en la economía estadunidense y sólo predijo una "desaceleración".

Durante la jornada también se anunció que la Fed y los banco centrales de Canadá, Europeo, Inglaterra, Japón y Nacional de Suiza redujeron los precios de sus líneas swaps –acuerdos para intercambio de monedas– para facilitar la provisión de dólares en los mercados.

El Foro de Servicios Financieros de Estados Unidos informó que sus ocho miembros –JPMorgan, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of New York Mellon y State Street– detendrán sus planes de recompra de acciones hasta el 30 de junio y utilizarán el capital liberado para otorgar préstamos a personas y empresas afectadas por la crisis originada por la pandemia.

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Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, EEUU. EFE/EPA/Michael Reynolds

La situación en nuestros días se caracteriza por un "recrudecimiento de la incertidumbre", que tiene en la desigualdad uno de sus factores determinantes, según la directora del FMI Kristalina Georgieva. 

 

La situación actual se caracteriza por un "recrudecimiento de la incertidumbre", que tiene en la desigualdad uno de sus factores determinantes "como un eco de las primera parte del siglo XX", según ha señalado la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, para quien el sector financiero tiene un papel que desempeñar a la hora de evitar que los nuevos años 20 tengan un final semejante al de hace cien años, cuando la década concluyó en una catástrofe financiera. 

Georgieva ha destacado que, mientras que la desigualdad se ha reducido a nivel global durante las dos últimas décadas como consecuencia del crecimiento económico en los mercados emergentes y en desarrollo, la desigualdad interna en los países está aumentando en muchas economías y se mantiene elevada en otras. 

"En cierto modo, esta preocupante tendencia es un eco de la primera parte del siglo XX, cuando las fuerzas combinadas de la tecnología y la integración abrieron las puertas a la primera Época Dorada, los Años Locos y, finalmente, la catástrofe financiera", ha indicado la búlgara, añadiendo el reto "existencial" que representa la crisis climática

La directora del FMI ha expresado la necesidad de aprender las lecciones de la historia y adaptarlas a los nuevos tiempos, señalando que una desigualdad excesiva "obstaculiza el crecimiento y carcome los cimientos de un país. Corroe la confianza dentro de la sociedad y las instituciones. Puede alimentar el populismo y la turbulencia política". 

En este sentido, Georgieva considera que "si no se la ataca, la creciente desigualdad es un problema que no hará más que empeorar" y ha señalado que, si bien la política fiscal sigue siendo una herramienta poderosa, no se puede perder de vista la contribución del sector financiero. "De lo contrario, la década de 2020 podría terminar siendo muy parecida a la de 1920", ha advertido. 

La directora del FMI ha expresado la necesidad de aprender las lecciones de la historia

En cuando al impacto del sector financiero en la desigualdad, el FMI ha identificado tres dimensiones significativas: el tamaño o profundidad, la estabilidad y la inclusión financiera. 

"Las finanzas pueden ayudar a reducir la desigualdad, pero también están asociadas con una mayor desigualdad si el sistema financiero no está bien gestionado", ha apuntado. 

A este respecto, el FMI sostiene que las medidas para fomentar la inclusión financiera y de la mujer contribuyen a reducir la desigualdad, mientras que la regulación y supervisión deben velar por evitar un excesivo crecimiento del sector financiero. 

Asimismo y siempre que la calidad de la regulación y supervisión sea alta, el FMI apuesta por buscar simultáneamente la inclusión financiera y la estabilidad, añadiendo que las medidas en el ámbito financiero "son un complemento, no un sustituto, de otras herramientas". "Todavía se necesitan políticas fiscales y macroestructurales para ayudar a abordar la desigualdad", ha subrayado la directora del FMI.

17/01/2020 17:52 Actualizado: 17/01/2020 17:52

EUROPA PRESS

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El oro, fuente de pobreza, engaño, especulación y lujuria

Mientras los bancos centrales del mundo incrementan sus reservas en oro, en los países productores, miles de familias mineras están expuestas a insalubridad, enfermedades, inseguridad y violencia. Al otro extremo, en los Emiratos Árabes Unidos, la lujuria por consumir postres bañados en oro está a la orden del día por miles de dólares.

 

La percepción de riesgos geopolíticos ha provocado que en 2018 varios bancos centrales en el mundo incrementaran sus reservas de oro en 657 toneladas. Estas compras fueron un 74% superiores a las de 2017 y se estima que la demanda va al alza.

Según la ONU, cada año se extraen en el mundo más de 2.700 toneladas de oro. El 20%, que corresponde a más de 500 toneladas, es producido por mineros artesanales y en pequeña escala, la mayoría de ellos en países en desarrollo, que trabajan en condiciones duras, sin la protección de las regulaciones de la industria en materia de pago, salud o seguridad.

Según la misma fuente, a nivel global, en las minas de oro trabajan unos 15 millones de personas usando agentes químicos peligrosos, entre ellas 4,5 millones de mujeres y más de 600.000 niños.

La minería en Latinoamérica es una actividad importante desde la época del saqueo colonial español. Pero en los últimos años se ha expandido, tanto por el incremento de los precios internacionales como por la búsqueda de un medio de subsistencia por parte de miles de familias.

Sumergidos en el agua durante horas o, a cientos de metros bajo tierra, sin protección alguna, los mineros buscan el preciado metal con desesperación, arriesgando su salud y la vida con la esperanza de encontrar la veta que les saque de la miseria.

Contrabando, descontrol y estadísticas dudosas

El Banco Central de Ecuador por ejemplo, informa que si se compara el volumen de la producción de oro con el de exportación, hay una gran diferencia entre esas dos variables, las exportaciones superan ampliamente la producción registrada.

Esto se explica principalmente por el hecho que la pequeña minería y artesanal está al margen del control gubernamental, así como también por los elevados niveles de contrabando.

En Bolivia, la situación en la extracción del oro aluvial es preocupante para el Gobierno, toda vez que las empresas mineras auríferas operan sin cumplir con la legislación minera, no cuentan con concesiones o contratos de arrendamiento con el Estado, y sus condiciones de operación no cumplen normas básicas de explotación, de contratación de mano de obra y mucho menos de responsabilidad ambiental.

Desde Perú se informa que "el PBI minero es casi todo ilegal, no hay aportes a los ingresos del Estado, sino a altas mafias mundiales y, por ende, al fomento del terrorismo y de la delincuencia".

Ni hablar del impacto ambiental que generan estas explotaciones, que afecta a otras actividades, especialmente agropecuarias.

Estos son apenas unos ejemplos de una situación que se repite en los muchos de los países latinoamericanos mineros.

La pobreza, un círculo vicioso

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los datos del 2018 revelan la persistencia de importantes déficits de trabajo decente.

Se estima que más del 53% de la población empleada en Latinoamérica y el Caribe permanece en el empleo informal y de baja calidad. Las tasas de informalidad son cercanas al 80% en varios países de ingresos medios bajos y ronda el 50% en países de ingresos medios altos y altos.

Por lo tanto, no es sorprendente ver que en América Latina y el Caribe, los países con las tasas más altas de informalidad también son los que informan la mayor incidencia de "pobreza multidimensional", entendida como un índice que identifica múltiples carencias a nivel de los hogares y las personas en los ámbitos de la salud, la educación y el nivel de vida.

Mientras que algunas Instituciones internacionales y Gobiernos se jactan de sus porcentajes de crecimiento del PIB, según la OIT no se espera que el fuerte repunte del crecimiento económico conduzca automáticamente a mejoras proporcionales en el mercado laboral en América Latina y el Caribe.

Según el nuevo informe de Naciones Unidas, sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019, el hambre está creciendo en América Latina y el Caribe, y en 2018 llegó a afectar a 42,5 millones de personas, el 6,5% de la población regional.

El mismo informe indica que el 80% de los países en los que el hambre aumentó son países con economías muy dependientes de productos básicos primarios, como minerales, menas, metales, combustibles, materias primas agrícolas y alimentos para la exportación y la importación.

La FAO advierte que, "dadas estas cifras y las tendencias observadas durante el último decenio, lograr el objetivo del hambre cero para 2030 parece un desafío cada vez más abrumador".

Postres, aparatos electrónicos y especuladores

Pero el mundo sigue girando, y no precisamente a favor de los trabajadores mineros auríferos, que como otros millones llamados trabajadores informales, no tienen esperanza de vivir mejor que sus padres y sus hijos tampoco tienen un futuro promisorio.

Mientras unos dejan sus pulmones en las minas, otros se alimentan de postres bañados en oro, como el Frrrozen Haute Chocolate, que tiene un precio de 25.000 dólares y contiene cinco gramos de oro comestible de 24 quilates y cuya receta incluye 14 de los cacaos más raros y caros del mundo, procedentes de África y Sudamérica.

Para evitar críticas o sanciones, las multinacionales anuncian "productos ecológicos, libres de sangre, sostenibles y producidos de forma ética y humana".

Pero esto no sería plenamente cierto, pues en el caso de Apple, Canon, Nokia y más de 500 empresas las certificaciones que garantizan minerales libres de conflictos se diseñaron teniendo en cuenta a los pequeños mineros, no a las multinacionales, que en algunos casos tienen un historial de abusos a los derechos humanos y daños ambientales.

Al otro lado del tablero aurífero mundial, los inversores han optado por comprar lingotes de oro en lugar de los bonos para protegerse de cualquier crisis que pueda sufrir el mercado bursátil estadounidense. Este sería un factor importante del incremento de la demanda del metal.

¿Quién fabrica y custodia los lingotes?

Son pocas las empresas en el mundo que fabrican barras de oro "con las máximas exigencias de calidad". Los suizos, por ejemplo, dominan la fabricación de lingotes de oro de bancos en Europa y Oriente Medio.

Es bastante habitual que los bancos centrales solo custodien una parte de sus reservas de oro, mientras que el resto se encuentran en otras instalaciones de otros países (habitualmente Londres o Nueva York).

Tal es el caso de Venezuela, cuyas reservas de oro se encuentran depositadas en el Banco de Inglaterra, que ahora se niega a devolverle, siguiendo instrucciones del Gobierno de EEUU.

De ese modo, al típico estilo de los cowboys o los piratas, pero sin máscara, se despoja a países de su riqueza.

Son los intermediarios, los países importadores del metal precioso, las empresas que producen lingotes de oro, los fabricantes de joyas y postres bañados de oro comestible, los especuladores financieros y los bancos que custodian las reservas de oro, al final, los que siempre ganan. 

Esta parece ser la maldición del oro, que arrasa consigo a la pobreza y la inseguridad a miles de familias en los países de latinoamericanos, cuyos Gobiernos no pueden encontrar aún fórmulas adecuadas para formalizar la actividad, hacerla menos riesgosa y menos contaminante.

 

04:03 01.08.2019(actualizada a las 06:45 01.08.2019) URL corto

Publicado enMedio Ambiente
Las advertencias del Banco de la República

El gerente del Banco de la República expresó su preocupación por la situación de la economía. Sus argumentos son válidos, y deben ser tenidos en cuenta. Los bancos centrales deben entender la política monetaria desde una perspectiva general, que incluya el empleo, los ingresos y, en general, la calidad de vida de las personas. La estabilidad macro requiere que haya coordinación entre el gobierno y el banco central. Las advertencias del gerente del Banco son un llamado a que la política económica actúe sobre los problemas estructurales de la economía.

El primer punto que preocupa es el lento ritmo de crecimiento del PIB. Durante el primer semestre de este año apenas fue de 2,8 por ciento. El aparato productivo se ha vuelto más frágil y dependiente de las fluctuaciones de los mercados internacionales. Es interesante constatar que el ritmo de crecimiento del PIB fue débil, incluso durante los años de las bonanzas del petróleo y de los minerales. Es clarísima la pérdida de importancia que ha tenido la agricultura y la industria. En la estructura del PIB, a partir del 2005 ganan espacio la minería, el comercio, las comunicaciones, las finanzas y la administración pública. Estas tendencias ponen en evidencia la dependencia de la economía de los productos primarios, del comercio y las finanzas. El crecimiento de la intermediación financiera y de los derivados ha sido significativo. No hay duda que la estructura de la producción se ha debilitado. A los bancos y a los intermediarios financieros les ha ido bien. En gran parte, porque la tasa de interés que cobran sigue muy alta. El costo de la intermediación es demasiado elevado.

Los hechos señalados están llevando a un aumento de la tasa de desempleo, que ha superado el 10 por ciento. En febrero de 2019 tal tasa fue de 11,8 por ciento. Y entre los empleados, casi la mitad es informal. Sin empleo no hay ingresos, y ello se traduce en un cambio en la tendencia de la pobreza, que en los dos últimos años comenzó a subir.

El gerente del banco central también expresa su preocupación por el aumento del déficit del sector externo. El déficit en cuenta corriente es de -4,6 por ciento del PIB, así que las importaciones siguen creciendo más que las exportaciones. La excesiva dependencia de la exportación de bienes primarios (petróleo, minerales, café, banano y flores), y el aumento de las importaciones ha llevado a descuidar el mercado interno, con impactos negativos en los sectores industrial y agropecuario. El daño estructural es evidente. Además, las zonas productoras de petróleo y minerales se han convertido en economías de enclave. Sus habitantes continúan teniendo pésimas condiciones de vida. El déficit externo muestra que la apertura de la economía ha sido “hacia adentro”. En lugar de que las bonanzas hayan servido para mejorar la productividad y la competitividad, Colombia continúa importando mucho más de lo que exporta.


Y la otra preocupación de Echavarría, el banquero central, es el déficit fiscal. El reiterado desequilibrio de las finanzas del gobierno se ha reflejado en un creciente endeudamiento. En el 2018 el saldo de la deuda pública continuó subiendo y llegó a 55,5 por ciento del PIB. El manejo de la política fiscal en Colombia ha tenido dos características. Por un lado, se insiste de manera reiterativa en reducir el gasto. En estos días el ministro Carrasquilla volvió a repetirlo. Este deseo ha sido reiterativo. Y, por otro lado, el énfasis en la reducción del gasto ha llevado a descuidar la tributación. Dada la dificultad de aumentar los impuestos, los gobiernos recurren a una fórmula facilista, que propone cerrar la brecha fiscal con un menor y más eficiente gasto público. Esta alternativa, que suena bien, no se ha cumplido, y la mejor muestra de ello es el aumento del saldo de la deuda pública.

En contra de lo que piensa Carrasquilla, la Comisión del Gasto mostró que el gasto público en Colombia es bajo cuando se compara con el de otros países de América Latina y, mucho más, cuando se compara con los países de la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Mientras que en Colombia el gasto del Gobierno Central Nacional es de 18,9 por ciento del PIB, en el promedio de la Ocde está en 36. El peso que tiene el gasto público en los países de la Ocde es el doble del de Colombia. La Comisión del Gasto concluyó que el gasto no se puede bajar. Por el contrario, es necesario aumentarlo pero con eficiencia. En opinión de la Comisión, la modernización del país implica un mayor y mejor gasto. Es contraproducente pretender reducir el déficit fiscal a través de recortes del gasto, dejando de lado la vía tributaria.

Los problemas señalados no son coyunturales, ya que reflejan daños fundamentales de la economía. No hay espacio para ser optimistas, porque el Plan de Desarrollo recién aprobado, no propone soluciones a estos problemas. A duras penas los menciona.

 

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14 de junio de 2019

Publicado enColombia
Las advertencias del Banco de la República

El gerente del Banco de la República expresó su preocupación por la situación de la economía. Sus argumentos son válidos, y deben ser tenidos en cuenta. Los bancos centrales deben entender la política monetaria desde una perspectiva general, que incluya el empleo, los ingresos y, en general, la calidad de vida de las personas. La estabilidad macro requiere que haya coordinación entre el gobierno y el banco central. Las advertencias del gerente del Banco son un llamado a que la política económica actúe sobre los problemas estructurales de la economía.

El primer punto que preocupa es el lento ritmo de crecimiento del PIB. Durante el primer semestre de este año apenas fue de 2,8 por ciento. El aparato productivo se ha vuelto más frágil y dependiente de las fluctuaciones de los mercados internacionales. Es interesante constatar que el ritmo de crecimiento del PIB fue débil, incluso durante los años de las bonanzas del petróleo y de los minerales. Es clarísima la pérdida de importancia que ha tenido la agricultura y la industria. En la estructura del PIB, a partir del 2005 ganan espacio la minería, el comercio, las comunicaciones, las finanzas y la administración pública. Estas tendencias ponen en evidencia la dependencia de la economía de los productos primarios, del comercio y las finanzas. El crecimiento de la intermediación financiera y de los derivados ha sido significativo. No hay duda que la estructura de la producción se ha debilitado. A los bancos y a los intermediarios financieros les ha ido bien. En gran parte, porque la tasa de interés que cobran sigue muy alta. El costo de la intermediación es demasiado elevado.

Los hechos señalados están llevando a un aumento de la tasa de desempleo, que ha superado el 10 por ciento. En febrero de 2019 tal tasa fue de 11,8 por ciento. Y entre los empleados, casi la mitad es informal. Sin empleo no hay ingresos, y ello se traduce en un cambio en la tendencia de la pobreza, que en los dos últimos años comenzó a subir.

El gerente del banco central también expresa su preocupación por el aumento del déficit del sector externo. El déficit en cuenta corriente es de -4,6 por ciento del PIB, así que las importaciones siguen creciendo más que las exportaciones. La excesiva dependencia de la exportación de bienes primarios (petróleo, minerales, café, banano y flores), y el aumento de las importaciones ha llevado a descuidar el mercado interno, con impactos negativos en los sectores industrial y agropecuario. El daño estructural es evidente. Además, las zonas productoras de petróleo y minerales se han convertido en economías de enclave. Sus habitantes continúan teniendo pésimas condiciones de vida. El déficit externo muestra que la apertura de la economía ha sido “hacia adentro”. En lugar de que las bonanzas hayan servido para mejorar la productividad y la competitividad, Colombia continúa importando mucho más de lo que exporta.


Y la otra preocupación de Echavarría, el banquero central, es el déficit fiscal. El reiterado desequilibrio de las finanzas del gobierno se ha reflejado en un creciente endeudamiento. En el 2018 el saldo de la deuda pública continuó subiendo y llegó a 55,5 por ciento del PIB. El manejo de la política fiscal en Colombia ha tenido dos características. Por un lado, se insiste de manera reiterativa en reducir el gasto. En estos días el ministro Carrasquilla volvió a repetirlo. Este deseo ha sido reiterativo. Y, por otro lado, el énfasis en la reducción del gasto ha llevado a descuidar la tributación. Dada la dificultad de aumentar los impuestos, los gobiernos recurren a una fórmula facilista, que propone cerrar la brecha fiscal con un menor y más eficiente gasto público. Esta alternativa, que suena bien, no se ha cumplido, y la mejor muestra de ello es el aumento del saldo de la deuda pública.

En contra de lo que piensa Carrasquilla, la Comisión del Gasto mostró que el gasto público en Colombia es bajo cuando se compara con el de otros países de América Latina y, mucho más, cuando se compara con los países de la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Mientras que en Colombia el gasto del Gobierno Central Nacional es de 18,9 por ciento del PIB, en el promedio de la Ocde está en 36. El peso que tiene el gasto público en los países de la Ocde es el doble del de Colombia. La Comisión del Gasto concluyó que el gasto no se puede bajar. Por el contrario, es necesario aumentarlo pero con eficiencia. En opinión de la Comisión, la modernización del país implica un mayor y mejor gasto. Es contraproducente pretender reducir el déficit fiscal a través de recortes del gasto, dejando de lado la vía tributaria.

Los problemas señalados no son coyunturales, ya que reflejan daños fundamentales de la economía. No hay espacio para ser optimistas, porque el Plan de Desarrollo recién aprobado, no propone soluciones a estos problemas. A duras penas los menciona.

 

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14 de junio de 2019

Publicado enEdición Nº258
Miércoles, 26 Junio 2019 08:18

Facebook invade los circuitos monetarios

Facebook invade los circuitos monetarios

Facebook ha anunciado que lanzará su versión de moneda digital el próximo año. El sistema bancario internacional encuentra inquietantes los planes del gigante de las redes sociales. La irrupción de Facebook en el ecosistema financiero podría ser el anuncio de cambios importantes.

La idea de crear una moneda digital es algo natural para Facebook, empresa que hoy cuenta con más de 2.6 mil millones de usuarios. Se calcula que pronto la mitad de la población mundial podría tener una página en Facebook y con esa red de usuarios el proyecto de introducir una criptodivisa adquiere enorme importancia. Mark Zuckerberg, el mandamás de Facebook, ya tiene nombre para su divisa: Libra.

Zuckerberg describe la Libra como un simple medio de pago que beneficiaría a centenares de millones de personas que hoy no cuentan con servicios bancarios. Pero Facebook y Zuckerberg no tienen buena fama cuando se habla de ética. Facebook ya es propietaria de otras grandes plataformas digitales, como Whatsapp e Instagram, lo que no permite pronosticar nada bueno en materia de concentración y poder económico. Además, Facebook ha sido responsable de la venta no autorizada de datos privados de sus usuarios en el pasado. Hoy, la empresa está en espera de que se resuelva una demanda en su contra por la Comisión Federal de Comercio, que podría resultar en una multa de 5 mil millones de dólares (mmdd).

Nada de esto parece frenar las ambiciones de Zuckerberg. El proyecto de la Libra ha recibido el apoyo de una constelación de 28 empresas, que incluye a MasterCard, Visa, PayPal, Uber, Spotify, eBay y Vodafone. Esta asociación será el motor y verdadero regulador de la Libra, y cada uno de sus miembros será el centro de un nodo de la cadena de bloques (similar a la tecnología del Bitcoin). La descentralización del sistema es presentada como una ventaja, algo así como un valor democrático, pero en realidad sirve para evadir el escrutinio de la regulación bancaria. Con razón el Banco de Pagos Internacionales ha sonado la alarma y se manifiesta en contra de esta invasión del ecosistema bancario.

En economías subdesarrolladas, en las que la mayoría de la población no tiene acceso a servicios bancarios, los sistemas de pagos con medios digitales ofrecen un atractivo importante al facilitar todo tipo de transacciones. La publicidad señala que la Libra será una simple ficha digital que cualquier usuario podrá comprar (con sus dólares, euros, yenes o pesos) y utilizar en sus intercambios. Pero nunca menciona que el servicio no es gratuito. Las comisiones serán un monto despreciable de cada transacción (por ejemplo, fracciones de centavos), pero el volumen de operaciones es astronómico y la suma de ganancias será gigantesca.

La gran diferencia de Libra con criptodivisas como Bitcoin y Ethereum es que la aceptación será fácil de lograr, dada la base de usuarios que constituye el principal activo de Facebook. El monstruo de las redes sociales obtuvo el año pasado beneficios por más de 55.8 mmdd, la gran mayoría proveniente de ventas de publicidad. Pero la empresa ya opera un pequeño sistema de pagos que le proporciona ganancias modestas (2 por ciento del total de sus ganancias en 2018). Se calcula que si el sistema de la Libra se desarrolla como se ha planeado, los ingresos anuales de Facebook por comisiones muy bien podrían rebasar 20 mmdd.

El valor de la Libra estará vinculado con una canasta de monedas y será cercano a la paridad con el dólar o el euro. Pero lo que nunca se ha aclarado es el mecanismo que permitirá regular el valor de la Libra una vez que arranquen las operaciones. La cantidad de Libras en circulación será función de los saldos en las cuentas de los usuarios, lo que introduce un factor de incertidumbre procíclica en la regulación de la Libra. Al igual que los bancos centrales, Facebook verá que la creación de Libras será un fenómeno endógeno que no controla.

Uno de los grandes problemas de otras criptomonedas ha sido la volatilidad de su valor. Bitcoin fue inicialmente presentado como simple medio de pago, pero muy rápidamente se convirtió en vehículo para la especulación. Y esa mutación es normal: un objeto susceptible de cumplir la función monetaria de medio de pago debe tener un precio positivo (poder de compra). La expectativa de su aceptación generalizada le confiere la cualidad de ser reserva de valor y lo convierte en un activo. La Libra, como cualquier activo y al igual que el Bitcoin, será objeto de especulación en un espacio paralelo al mercado mundial de divisas.

El sistema bancario internacional mantiene prudente silencio frente al nacimiento de la Libra. Hoy, los bancos centrales no controlan la oferta monetaria y el nuevo instrumento de Facebook hace patente esta falta de autoridad. Los bancos comerciales privados resienten la presencia de este intruso, que sólo quiere un pedazo del pastel ligado al privilegio de la creación monetaria. No cabe duda, Facebook abrirá un nuevo capítulo en la historia del capital financiero.

Twitter: @anadaloficial

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Jueves, 22 Noviembre 2018 05:45

Mangoneo bancario-financiero

Mangoneo bancario-financiero

"Creo que los entes gigantes de la banca/finanzas (de Wall Street-WS) siguen siendo demasiado grandes para dejar que quiebren" (too big to fail, TBTF). Si se hunden, hunden la economía y eso les garantiza los rescates. Neel Kashkari sabe lo que dice: fue el administrador del rescate bancario –700 mil millones de dólares– luego que estalló la debacle financiera que siguió a la quiebra de Leh-man Brothers (septiembre de 2008). Kashkari expresó su preocupación a la Brookins Institution. Dijo que la casi certeza del rescate induce la especulación y la toma de riesgos con el dinero de sus clientes.

A la fusión de bancos con firmas de inversión que genera entes TBTF agrégase que Trump presentó y el Senado aprobó en marzo nueva legislación que debilita los instrumentos de freno a la especulación contenidos en la Ley Dodd-Frank de 2010 para aminorar la amenaza de otra debacle. La preocupación de Kashkari, también de Elizabeth Warren y Bernie Sanders, entre otros, es válida en México, cuya banca es mangoneada en su casi totalidad por sucursales cuyas matrices son los TBTF-WS.

La información develada sobre el rescate estremece. Atilio Borón (biblioteca.clacso.edu.ar ), corroborado por Sanders, indica que el rescate fue inmenso. Recuerda que luego de una auditoría a la Fed de GAO, se supo que además de los 700 mil mdd se canalizaron 16 billones (trillones, en inglés) a los TBTF-WS de los que 2.5 billones fueron para Citigroup.

Sanders ofrece datos clave sobre los seis principales bancos TBTF-WS: JP Morgan Chase, Bank of America, Citigroup (Banamex), Wells Fargo, Goldman Sachs y Morgan Stanley: controlan activos equivalentes a más de la mitad del PNB de EU, que en 2017 fue de 18 billones, 45 mil mdd. Los primeros cuatro bancos, Citigroup (la matriz de Citibanamex) incluido, crecieron 80 por ciento, desde la posición que tenían antes del megarrescate. En EU "tenemos una suerte de socialismo para los muy ricos. Una verdadera oligarquía", dice Sanders, sanders.senate.gov. Propone que "no debe permitirse bancos fusionados con firmas de inversión a un nivel en que su quiebra represente un riesgo catastrófico para millones de ciudadanos o que coloque en riesgo a la economía de la nación".

Eso fue replanteado por Sanders y el diputado Brad Sherman de California como iniciativa de ley en octubre pasado. Va por la "transformación legal" de los TBTF, que pasan a la categoría de too big to exist, TBTE (demasiado grandes para existir). En la pasada década, luego de la devastación de 2008 los primeros cinco bancos más grandes acumularon ganancias por 583 mil mdd. El riesgo total y combinado de los seis bancos más grandes fue de 13 billones de dólares, mientras el PNB de EU en 2008 fue de: 14 billones 713 mil mdd. La iniciativa de lLey Sanders/Sherman limitaría a los grandes bancos y firmas financieras a un crecimiento conjunto "no mayor a 3 por ciento del PNB". La iniciativa también incluye a compañías de servicios no bancarios: Prudential, MetLife y AIG. Las sucursales de esos seis TBTF más Bancomer (España), dominan e inciden en las decisiones de la "banca mexicana" y de la banca central de allá (Fed) ¿y de acá (BdeM) no?

En EU los TBTF forman parte de los consejos regionales de la Fed, por lo que el peso de los TBTF-WS en el regulador que los "regula" es considerable: allá y acá sus TBTF-WS imponen las alzas en las tasas de interés al menor indicio "de inflación" o sea: según circunstancias y conveniencias (Sanders NYT, 23/12/15) como ablandar a Morena. Es en este contexto y no en un "mercado" "que se inquieta", donde ocurrió la estampida bancario/financiera ante una iniciativa de ley de Morena presentada por el senador Monreal, para moderar las abusivas comisiones que cobran aquí las sucursales de los TBTF-WS que mangonean en México. Van por la especulación y no la producción.

No por estar "inquieto" el mercado, el desplome de la bolsa y el aumento en la tasa de interés dejan de percibirse como "disciplinamientos preventivos", un: "no tocar la banca ni con el pétalo de una rosa". El dispositivo estuvo bien coordinado, pero mal calibrado por prematuro y excesivo ante un intento justo: "poner en orden unos mecanismos desorbitados de extracción de excedentes y transferencia al exterior", como bien juzgó un colega.

La capacidad para regular lo bancario y financiero es esencial a toda transformación y al "no les voy a fallar" de AMLO como respuesta a un compromiso estratégico con la meta del desarrollo y el bienestar económico y social. En 2008, Emir Sader advirtió la necesidad de un diseño que “reglamente la circulación del capital financiero, que centralice el mercado de cambios, que penalice con altas tasas las inversiones especulativas, que someta en los hechos y directamente los bancos centrales a los gobiernos, que dé prioridad a lo social sobre la dictadura de la economía y que promueva centralmente el mercado interno de consumo de masas…”

jsaxef.blogspot.com

facebook: JohnSaxeF

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Miércoles, 17 Octubre 2018 06:28

Crisis financiera: la medicina equivocada

Crisis financiera: la medicina equivocada

La teoría económica ortodoxa sobre el funcionamiento del sistema bancario nada tiene que ver con el mundo real de las finanzas. En el plano académico eso explica la ignorancia de los economistas neoclásicos sobre las causas de la crisis financiera de 2007. Pero lo realmente grave es que la mayor parte de las autoridades económicas en el mundo (bancos centrales y agencias reguladoras) sigue utilizando las herramientas de esa teoría ortodoxa, a pesar de ser lógicamente inconsistente y de haber sido desacreditada por los acontecimientos.

El pasado septiembre, Claudio Borio, economista en jefe del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), declaró que existe un alto riesgo de que la economía mundial sufra una recaída con consecuencias potencialmente más graves que las de la Gran Recesión. Las declaraciones vienen de uno de los funcionarios más lúcidos del BIS, alguien que acertadamente pudo leer las señales de los indicadores financieros más relevantes para predecir la crisis de 2007. Lo más alarmante del anuncio de Borio es su empleo de una metáfora médica: "Hoy ya no tenemos más medicinas para curar al paciente y asegurar su recuperación".

Para seguir con la alusión a la medicina, después del colapso de 2008, los bancos centrales del mundo desarrollado recetaron a sus maltrechas economías un remedio muy fuerte: para contrarrestar los efectos de la crisis aplicaron de manera persistente tasas de interés cercanas a cero (e incluso negativas en algunos casos) e inyectaron cantidades astronómicas de liquidez al sistema financiero. Pero esa medicina tenía contraindicaciones y efectos colaterales indeseables.

Uno de esos efectos es el intenso síndrome de abstinencia cuando la medicina es interrumpida. Los efectos sobre los mercados emergentes están a la vista, pues los préstamos desde Estados Unidos a empresas no bancarias en los mercados emergentes se han duplicado desde la crisis financiera y hoy rebasan 3.7 billones (castellanos) de dólares. Según Borio, las crisis de Argentina y de Turquía son consecuencia de lo anterior, debido al ajuste en la política de la Reserva Federal que ha prometido seguir con aumentos graduales en la tasa de interés y del anuncio del Banco Central Europeo sobre la terminación de su programa de estímulo (flexibilidad monetaria) a finales de año.

Pero el problema central de la política monetaria no convencional que aplicaron los países desarrollados para enfrentar el colapso de 2008 no es solamente el de los síntomas de retiro de la medicina al llegar el momento de la normalización. El principal inconveniente es que la medicina no estuvo dirigida a curar al paciente, sino a rescatar el statu quo que imperaba antes de la crisis.

El propio Borio señaló que uno de los efectos de la flexibilidad monetaria aplicada en Estados Unidos y por el Banco Central Europeo ha sido promover un frenesí de préstamos con estrategias que siguen de cerca los infames CDO o títulos de deuda respaldados por créditos, bonos o hipotecas como garantía. En los años que precedieron la crisis de 2008, estos títulos eran agregados como técnica para distribuir y disminuir riesgos, así como para bajar el costo del crédito y comisiones a los prestatarios. Esos paquetes después eran vendidos en los mercados financieros como "vehículos de inversión". Hoy esa práctica ha privilegiado a un tipo de CDO, los llamados CLO, que no son otra cosa que títulos respaldados por préstamos (típicamente deuda de empresas pequeñas y medianas). La práctica de rempaquetarlos y venderlos es similar a la de los títulos respaldados por hipotecas. Lo importante es que los CLO constituyen (al igual que sus hermanos gemelos, los CDO) un fuerte incentivo para el apalancamiento y para el abuso en la adopción de riesgo.

Es bien sabido que las tímidas medidas regulatorias adoptadas en Estados Unidos (bajo la administración Obama) fueron muy débiles para corregir excesos. Además, después de la aprobación de la ley Dodd-Frank en 2010 las principales restricciones introducidas fueron debilitadas en los reglamentos que debían hacer aplicable la legislación principal. Por eso no sorprende el renacimiento de las prácticas crediticias tóxicas que tanto contribuyeron a detonar la crisis en 2008.

Los bancos en Estados Unidos desencadenaron una crisis que aniquiló la riqueza de millones de familias y destruyó 9 millones de empleos. Los bancos fueron rescatados sin un rasguño, mientras 10 millones de familias perdieron su casa. La política del banco central fue generosa con los bancos, inyectándoles liquidez con tasas de cero por ciento. Hoy, después de 10 años, el banco central habla de normalización, pero confirma la luz verde para que los bancos puedan seguir su peligroso juego depredador. Esta subordinación a las necesidades/necedades del sistema financiero anula por completo el mito de la autonomía del banco central y confirma la necesidad de un control responsable y democrático sobre sus actividades.

Twitter: @anadaloficial

 

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Lunes, 10 Septiembre 2018 07:43

Década turbulenta

Década turbulenta

La historia se compone de hechos y también de su interpretación. Esta relación nunca es trivial. En estos días se cumplen 10 años de un hecho clave de la crisis financiera de 2008: la quiebra de Lehman Brothers, el poderoso banco de Wall Street.


La quiebra fue alentada por las autoridades financieras de Estados Unidos en una muy controvertida decisión. Lo cierto es que la crisis era ya incontrolable.


Esas mismas autoridades destinaron en aquellos días enormes cantidades de dinero público para intervenir muchas otras instituciones financieras y mantenerlas a flote.


Lehman es uno de los símbolos del estallido de la crisis y de sus repercusiones 10 años después. Para recordar aquella fecha, los diarios en todas partes y las revistas especializadas han publicado artículos diversos sobre la efeméride.


Llama la tención la nota publicada en The New York Times y firmada por tres de los principales protagonistas del rescate instrumentado en septiembre de 2008 en medio de la sonada quiebra.


Se trata de los que entonces eran: presidente de la Reserva Federal, Bernanke; secretario del Tesoro, Paulson, y Geithner, presidente de la Fed de Nueva York, la más importante institución del sistema de la banca central de Estados Unidos.


Tres figuras notorias, cuyas decisiones marcaron el rumbo de la crisis y los efectos adversos que, según muchos coinciden, no se han superado. Las notas de este aniversario exponen definido escepticismo con respecto a las condiciones que pueden precipitar una nueva crisis.


No es el caso del texto de referencia. Ahí afirma que la semilla de aquella crisis se cultivó durante décadas en el sistema financiero estadunidense (lo que puede en realidad entenderse como el sistema global de deuda), superó las medidas de protección en contra de los pánicos que se crearon tras la debacle de 1929.


Para 2007, dicen, la mitad de todo el crédito provenía de entidades no bancarias, y las innovaciones, como fueron las hipotecas chatarra, propiciaron un riesgo excesivo de los prestamistas e inversionistas. La nota revisa las principales medidas de un modo higiénico y sin autocrítica alguna. Hay mucha soberbia.


¿Dónde estaban, pues, los reguladores y responsables de la solvencia financiera que firman la nota? Una de las aristas de la crisis y no sólo de la que aquí se trata es, precisamente, el de las responsabilidades, incluida la de los legisladores que formulan las regulaciones vigentes.


Quienes dirigen los bancos centrales se han convertido, como consecuencia de la propia crisis, en figuras clave de la gestión financiera y política de las severas medidas de ajuste que se aplicaron en las principales economías y de una fragilidad social de la que el caso de Grecia es, ciertamente no único, pero sí ejemplar.


El que esos funcionarios ejercieron, y aun lo hacen, un papel predominante, no sólo en materia financiera, sino fundamentalmente política, no son electos por los ciudadanos; las instituciones que encabezan tienen un estatuto de independencia con respecto del poder Ejecutivo y muy escasa sujeción al Legislativo. Esos mismos funcionarios saben que no se ha hecho lo suficiente para prevenir una nueva gran crisis.


Las crisis son inmanentes al dinero y al crédito, es decir, al sistema financiero y eso hay que distinguirlo de las condiciones que propician una crisis de la magnitud de 2008. Los bancos comerciales han reforzado su capital y se dice que son más resistentes. Pero en esencia el crédito fluye de instituciones no bancarias, expuestas a grandes riesgos y poco susceptibles a la regulación.


Los inversionistas ponen su dinero en actividades crecientemente especulativas, una de sus expresiones es que Apple y Amazon tienen ya un valor de mercado por encima del billón de dólares (según medimos acá). Mientras tanto, se reacomodan los precios relativos, especialmente las tasas de interés, y con ello sube la inflación. La desigualdad económica ha crecido y no hay contención a la vista.


Martin Wolf, del Financial Times,hizo recientemente un comentario válido. Cuestiona el hecho de que la gestión de la crisis de 2008 por los bancos centrales y los ministerios de finanzas, principalmente en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón y, desde ahí a todas partes, intentó y aún lo hace devolver a las economías a una situación de estabilidad precrisis.


Esto no es posible, sino que además no es legítimo, sobre todo porque las condiciones sociales: el mercado laboral y el inmobiliario, las pensiones, los sistemas de salud y el acceso a los recursos exigen hoy una visión y unas políticas que tienen poco que ver con la fragilidad gestada anteriormente en una ilusión de estabilidad macroeconómica y que se manifestó con la fuerte crisis de hace 10 años.

 

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