Lunes, 27 Agosto 2018 08:28

Auge en Wall Street

Auge en Wall Street

El mercado de acciones en Estados Unidos pasa por el ciclo de expansión más grande de su historia. Son ya más de 3 mil 450 días –más de nueve años– sin que se registre una severa corrección, o sea, sin una caída de más de 20 por ciento del nivel máximo alcanzado hasta ese momento.

El récord anterior ocurrió con la burbuja especulativa asociada con las empresas de tecnología (llamadas entonces dot com) y que colapsó el mercado en 2001.


El diario The Wall Street Journaldescribió la recuperación como surgida de las “cenizas” de la crisis financiera de 2008 y apunta que esto desafía a aquellos que cuestionaban el poder del mercado para sostenerse.
Esta es una hipótesis arriesgada, propia de quienes operan en el mercado y de ese famoso diario especializado en cuestiones financieras. En lo que acierta, sin duda, es en denominar las consecuencias de la crisis como cenizas.


De ellas renacieron el mercado financiero compuesto por los grandes bancos, los fondos de cobertura (hedge funds) y las bolsas de valores, pero no por un efecto mitológico al que parece muchas veces asociarse el carácter del capitalismo contemporáneo.


No, esos mercados y esas empresas renacieron por las acciones específicas emprendidas por lo bancos centrales, especialmente la Reserva Federal, los bancos de Inglaterra, el Central Europeo y el de Japón. Inundaron con dinero fabricado electrónicamente, que era contabilizado como deuda, los mercados e hicieron posible que las instituciones financieras jugaran de nuevo el papel central de la supuesta reconfiguración de las transacciones.


Esa deuda, pública en efecto, se emitió a tasas de interés prácticamente de cero, los grandes bancos recompusieron sus balances, que estaban de hecho quebrados, no prestaron a las empresas para elevar la producción. Y al mismo tiempo desviaron los recursos para acrecentar la especulación, incluso con sus propias acciones.


Esa historia está expuesta en varios libros, entre ellos, los del ex gobernador del Banco de Inglaterra, Marvin King: El fin de la alquimia, y de Nomi Prins : Colusión, que expone el poder enorme y sin control político que adquirieron los bancos centrales en la gestión de la crisis.


Este es el marco en el que se debe ubicar la larga expansión del mercado accionario. Se le asocia usualmente con la recuperación de la economía estadunidense e incluso de la global.


La recuperación es muy desigual entre los distintos sectores de la economía, privilegiando a los servicios y, sobre todo, a las empresas de tecnología que representan 22 por ciento del crecimiento de los índices accionarios. Entre ellas sólo Apple da cuenta de 4.1 por ciento; junto con Amazon, Microsoft Netflix y Google significan más de 40 por ciento de las ganancias del índice S&P (Standard & Poor’s).


La recuperación del sector productivo no ha ido al mismo ritmo y tampoco la del empleo y el ingreso de familias. Las distorsiones económicas son muy grandes. Quienes invierten en el mercado accionario son aquellos que tienen el control de la riqueza (es cierto que se incluyen los muy ricos fondos de pensiones) y eso hace que ésta se concentre aun más en la parte alta de la pirámide.


Los analistas no prevén que el ciclo expansivo esté por agotarse. Muchos trabajan para los empresas que ganan con el largo auge. Pero la boga no se extenderá por tiempo indefinido, sobre todo ahora que la Reserva Federal intenta devolver cierta normalidad a la política monetaria mediante el aumento de las tasa de interés y el recorte de la expansión de dinero fabricado.


Uno de los indicadores más usados en materia de inversión bursátil es el relativo a los precios de las acciones con respecto de las utilidades de las empresas, los llamados múltiplos. Otro tiene que ver con la valuación en términos de precios de las acciones de una empresa y su valor “real” en el mercado.


Cuando esos indicadores se disparan empiezan las alertas entre los inversionistas. Pero estos no actúan de manera racional como quiso en una época imponer la teoría económica convencional. La especulación es un comportamiento primordial del mercado financiero y tiende a extenderse hasta el límite.


Esa fue precisamente la experiencia del periodo de las hipotecas chatarra que disparó la crisis de 2008, misma que provocó políticas de expansión monetaria y desajustes estructurales en los canales de inversión y de consumo que no se han superado.


No puede preverse el momento en que acabe el auge accionario, lo que la historia financiera dice es que la especulación no puede extenderse sin fin.
Una nota más que anecdótica es que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo hace unos días que el fin del rescate de Grecia apuntaba a la solidaridad con ese país tras su profunda crisis. La realidad es que la sociedad griega quedó destrozada.

 

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Lunes, 12 Febrero 2018 06:42

En el mismo bote

En el mismo bote

Podría parecer cosa de extraños discutir lo que ocurre en las bolsas de valores: la cantidad de dinero que se mueve en esos mercados, quién invierte ahí, las fluctuaciones de los precios y del valor que representan, la relación de esto con el resto de la economía y con los que nada tienen que ver con las bolsas.

Pues no es cosa de otros, de una u otra manera las repercusiones de lo que pasa en los mercados de dinero y capitales alcanzan a buena parte de la población mundial.

El valor de mercado de la Bolsa de Valores de Nueva York es del orden de 20 trillones de dólares (según se mide allá). A esto deben sumarse casi 7 trillones del mercado de títulos de empresas de tecnología llamado Nasdaq.

Puede tenerse una idea de lo que esto representa si se compara con el valor de los otros grandes mercados de valores: Londres 6.2 trillones, Tokio 4.5, Shanghai 4.1 y Euronext 3.5.

Del monto invertido en la bolsa de Nueva York alrededor de una tercera parte corresponde a los fondos de pensiones. Así que las fluctuaciones tienen un impacto muy grande en la situación financiera de las familias.

Los grandes movimientos de los precios de las acciones, ya sean en sus cotizaciones individuales o en los diversos índices de conjuntos de títulos diversos (como S&P y Dow Jones) se asocian, además, con otras variables económicas y financieras.

Parte de lo que ocurrió la semana pasada se derivó de los datos de aumento de los salarios registrado en Estados Unidos, hecho que se vinculó con la expectativa de reducción de los márgenes de ganancias de las empresas.

Apareció también la perspectiva de que los precios de las acciones habían llegado a un nivel demasiado alto y que necesitaba alguna corrección. Allí entraron las alternativas de inversión y el dinero se movió a los bonos del Tesoro, es decir, a la deuda del gobierno.

La consecuencia fue una creciente volatilidad en los precios de las acciones y los índices. Y una de las características del mercado que aceleró la caída fue la forma en que se operan las transacciones.

Buena parte de ellas se realiza por medio de lo que se llama "transacciones algorítmicas de alta velocidad", que están diseñadas precisamente para generar ventajas asociadas con la mayor volatilidad de las cotizaciones.

Así como un algoritmo define las rutas para evitar el tráfico en las aplicaciones de nuestros teléfonos, o bien, el que me sugiere qué comprar en Amazon con base en mis preferencias reveladas, del mismo modo un algoritmo manda instrucciones de compraventa de títulos cuando se rebasan lo límites hacia arriba o debajo de las fluctuaciones de los precios; miles de millones dólares a la vez.

Otro mecanismo que alienta las fluctuaciones es, por ejemplo, el que permite "apostar" a que el mercado seguirá siendo estable. De tal manera que cuando empieza la volatilidad se desatan transacciones que acentúan la caída de los precios. Los inversionistas individuales no pueden cambiar las estrategias de asignación de sus recursos en función del riesgo deseado, que quedan en manos de los algoritmos correspondientes. Hay que decir que en ciertos casos esto puede ser benéfico.

Las bolsas, además, tienen el mismo padecimiento que las famosas pirámides especulativas. Cuando el mercado va al alza y ésta se sostiene, entonces nuevos inversionistas deciden entrar para no perderse las ganancias. Eso mismo contribuye a sobrevaluar las acciones y, finalmente, provocar la caída. Algo similar a lo que pasa actualmente con bitcoin y otras criptomonedas.

Los mercados de acciones y bonos tienden, pues, a moverse de manera que se alejan de las condiciones macroeconómicas y dan impulso a una serie de pérdidas y ganancias en cuanto a ingresos, riqueza y patrimonio de las empresas emisoras y también de quienes invierten en valores.

Pero el asunto no para ahí, sino que incide en la determinación de los valores de precios clave en una economía como son, esencialmente, las tasas de interés y los tipos de cambio. Los mecanismos de transmisión que se echan a andar en este caso en la economía de Estados Unidos se amplían al resto del mundo afectando con el costo de crédito y el valor relativo de las monedas.

Este impacto, que se manifiesta a su vez en los movimientos de capitales en los mercados financieros y en los flujos de la inversión productiva, son más evidentes en aquellas economías con relaciones de interconexión más fuertes, como es el caso de México con Estados Unidos.

Aquí la tasa de interés de referencia que determina el Banco de México subió una vez más la semana pasada a 7.5 por ciento. Esto acrecienta el costo financiero para todos los usuarios de crédito y establece una carrera entre los intereses y el valor del peso frente al dólar que tiende a acrecentar la volatilidad interna, sobre todo en un periodo en que la inflación sigue siendo alta.

 

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Viernes, 09 Febrero 2018 06:30

Nueva York tropieza y contagia

Nueva York tropieza y contagia

El índice principal de Nueva York tuvo ayer una caída del 4,1 por ciento, en el marco de la incertidumbre sobre los próximos pasos de Jay Powell, el nuevo titular de la Reserva Federal nombrado por Donald Trump.


La Bolsa de Nueva York sufrió ayer un notable retroceso, al derrumbarse su principal indicador, el Dow Jones, un 4,15 por ciento al cierre de la jornada. Es la segunda caída de importancia en la semana, tras el “lunes negro” con el que Wall Street recibió al flamante titular de la Reserva Federal, Jerome Power. En el comienzo de la semana, la excusa para la baja fueron los índices de de- sempleo, que señalaron una recuperación de puestos de trabajo por encima de lo esperado, lo que fue interpretado entre los especuladores bursátiles como una palanca para elevar la inflación. Ayer, el argumento de los analistas fue que se esperaba que los datos del presupuesto federal, que sería aprobado a última hora del jueves, iba a arrojar un déficit superior al inicialmente estimado. La caída de la bolsa neoyorquina, que empezó a manifestarse desde temprano, se trasladó a todos los mercados latinoamericanos (desde México a Buenos Aires) y existía temor que la repercusión en las plazas europeas, esta mañana, desatara un “viernes negro” para las finanzas mundiales. Por el momento, Jay Powell eludió hacer declaraciones que pudieran interpretarse como un golpe de timón en la estrategia de la autoridad monetaria. Sigue vigente la intención de la FED de elevar paulatinamente la tasa de interés de referencia, en tres veces a lo largo del presente año.


La aceleración de la caída de las cotizaciones en Nueva York quedó reflejada en este dato: media hora antes del cierre, el índice industrial Dow Jones perdía 2,94 por ciento, un porcentaje que en pocos minutos superó el 4 por ciento y hundió las esperanzas de un freno al desmoronamiento bursátil. En verdad, la tendencia declinante se había iniciado en las operaciones de las bolsas europeas, que promediaron un retroceso del 2 por ciento, revirtiendo la débil recuperación de las jornadas previas. En tanto que en Wall Street, los inversores volvieron a marcar su preferencia por la compra de bonos del Tesoro como refugio ante la volatilidad y la incertidumbre internacional.


Tras una jornada con altibajos, pero siempre en el terreno negativo, el índice Dow Jones cerró con una pérdida de 4,15 por ciento, el índice Standard & Poor´s (S&P) 500 cayó 3,75 por ciento y el Nasdaq, de los papeles tecnológicos, retrocedió un 3,90 por ciento. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos confirmó que las peticiones semanales por desempleo se redujeron, lo cual volvió a poner en alerta a los inversores sobre la posibilidad de que el gobierno adopte nuevas medidas antiinflacionarias. El flamante titular de la Reserva Federal, elegido por el presidente Donald Trump para reemplazar a Janet Yellen, no dio ninguna señal de que vaya a modificar la política de mediano plazo trazada por su antecesora, pese a lo cual la reacción del mercado fue como si lo hubiera hecho.


En Europa, las acciones también fueron golpeadas por olas de ventas en la hora final de negociaciones bursátiles y el índice Eurofirst 300 finalizó con una baja del 1,2 por ciento, llevando sus pérdidas de esta semana al 3,1 por ciento. El índice FTSE de la Bolsa de Londres finalizó la jornada con una caída del 1,49 por ciento, en tanto que el índice CAC 40 de la Bolsa de París perdió 1,98 por ciento y el DAX de la Bolsa de Frankfurt cedió 2,62 por ciento. En España, el IBEX 35 cayó 2,21 por ciento, en tanto que en Zurich el descenso alcanzó a 2,36 por ciento.


El interrogante que se plantea el mercado es si Jay Powell modificará su postura de continuidad de los planes de Yellen frente al segundo embate en una semana con los que lo recibió Wall Street. Lo cierto es que estos retrocesos no pasan de ser correcciones a la fuerte valorización que beneficiaron a los títulos de empresas durante los meses previos, siempre que estos derrumbes no sigan repitiéndose. Los analistas coinciden en que lo ocurrido esta semana “todavía” no puede ser calificado de “fuga”.


Mark Spindel, director de inversiones de Potomac River Capital, resumió esa sensación. “La corrección no fue para nada lo suficientemente abrupta como para golpear la economía real. Es cierto que tenemos un nuevo presidente en la Fed y muchas vacantes en el banco central, por lo que hay incertidumbre en los mercados sobre cuál será su reacción. Pero la economía es sólida, finalmente se aceleró el crecimiento de los salarios y el desempleo va camino a estar por debajo de 4 por ciento: lo peor que podría hacer Jay Powell sería reaccionar frente a esto y dejarse llevar por dos días de volatilidad del mercado”, agregó

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Miércoles, 07 Febrero 2018 06:46

Turbulencia en los mercados financieros

Turbulencia en los mercados financieros

El mercado bursátil en Estados Unidos abrió el martes con señales de que se avecinaba otro día de turbulencia. El lunes estuvo marcado por la peor caída en la bolsa desde 2011: el comportamiento del índice S&P 500 anuló las ganancias de todo el año anterior. Todo esto provocó una ola de desconfianza y volatilidad en los mercados de Europa y Asia. ¿Qué está sucediendo?


Parece ser que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) es el primer banco central que logra salir de una política de flexibilidad monetaria con tasas de interés cero y una colosal expansión de su hoja de balance sin grandes dificultades y sin provocar una recesión. Ese logro no sería poca cosa. Hay que recordar que Japón no ha podido conseguir ese resultado y su política de flexibilidad monetaria no logró romper la inercia del estancamiento. Y en Europa, el Banco Central Europeo no ha abandonado su postura de tasas cero y flexibilización cuantitativa. En su apogeo esa política monetaria mantuvo una inyección de liquidez de 80 mil millones de euros mensuales, y aunque hoy se ha reducido a 30 mil millones de dólares mensuales la inyección de liquidez continúa.


La Fed considera que aplicó con éxito una política de tasas cero para contrarrestar los efectos de la crisis, y hoy ha retomado el camino de la normalización con el primer aumento de tasas de interés en 2015. Cuando la Fed comenzó su programa de compra de bonos y de títulos respaldados por hipotecas, muchos pensaron que se desataría un periodo de hiperinflación. No surgieron las presiones inflacionarias ni se ha frenado el crecimiento que ha experimentado la economía estadunidense en años recientes. Pero quizás el triunfalismo es prematuro.


Ahora bien, la semana pasada el Departamento del Tesoro del gobierno de Estados Unidos dio a conocer datos sobre sus planes de endeudamiento para este año. El anuncio incluye una nueva emisión por 955 mil millones de dólares en 2018 y otras por un billón (castellano) adicional en los próximos dos años fiscales. Lo más importante de este anuncio no es el incremento en el nivel de endeudamiento del gobierno federal, porque en este proceso Estados Unidos es el creador del medio de pago con el que se pueden saldar sus deudas. Pero el impacto que estas emisiones tienen sobre las tasas de interés es otra historia.


El anuncio del Tesoro estadunidense confirmó los temores de los inversionistas sobre el comportamiento futuro de las tasas de interés y sirvió para detonar el fuerte ajuste en el mercado bursátil. Mientras perdure el sentimiento negativo de estos inversionistas, el ajuste a la baja se va a mantener. Aquí hay dos problemas íntimamente ligados entre sí que es importante considerar. El primero es que mientras la Fed planea incrementos a la tasa de interés, el gobierno estadunidense ha decidido incrementar su endeudamiento. Eso presiona más las tasas de interés y, por supuesto, encarece el servicio de la deuda. El segundo es que precisamente el viernes pasado (cuando comenzó el ajuste en la bolsa en Nueva York) se dio a conocer el informe sobre el estado del mercado laboral. El dato principal en ese informe es que los incrementos salariales fueron los más importantes desde 2009. Se trata de un aumento modesto en términos históricos (2.9 por ciento), pero ese cambio ha sido considerado como un anuncio de nuevas presiones inflacionarias por muchos manejadores de fondos y ha contribuido a la venta masiva de títulos en Wall Street. En esta economía loca lo que promete ser una mejoría para la población y lo que promete reducir la desigualdad es interpretada como una mala señal. En todo caso, los inversionistas concluyeron que la Reserva Federal aceleraría el calendario de incrementos de tasas de interés previsto para este año.


Lo que estamos presenciando es el último episodio de la normalización que busca la Reserva Federal. Su postura de flexibilidad monetaria descansaba en dos pilares. El de la inyección de liquidez concluyó en 2014, pero contribuyó a inflar desmesuradamente los precios de los activos financieros. El segundo componente es el de las tasas muy bajas o cercanas a cero apenas comenzó a revertirse en 2016. Hoy es evidente que los inversionistas están recalculando el nivel de riesgo existente, lo que debían haber hecho desde que la Fed detuvo la inyección de liquidez. Si no lo hicieron entonces, es porque la Fed mantuvo las tasas en niveles muy bajos. Y aunque hoy todavía existe gran cantidad de liquidez en los mercados financieros, eso no ha aplacado los ánimos de los agentes que hoy se inquietan por el aumento en las tasas de interés y las expectativas inflacionarias.
La sobrevaluación de los activos financieros generada por la política monetaria posterior a la crisis es reconocida por todos los analistas del mercado. Hoy todavía estamos observando los efectos de la corrección de la Reserva Federal: está por verse si efectivamente puede concluir su salida de la flexibilidad monetaria con éxito. La volatilidad y el tiempo lo dirán.


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ortada del libro que saldrá este viernes a la venta (ya es primer lugar en Amazon) y que ha sacudido a la Casa Blanca por ofrecer la imagen de una presidencia de Donald Trump disfuncional y caótica

 

Nueva York.

Donald Trump está intentando suprimir la publicación de un libro que ofrece la imagen de una presidencia disfuncional y caótica, volumen que ha sacudido a la Casa Blanca aun antes de salir a la venta, mientras el magnate ofrece regalos al sector petrolero, procede con la desregulación del sector privado e intensifica el conflicto con Pakistán.

Esta mañana un abogado de Trump envió cartas al autor y al director de la editorial del libro Fire and Fury: Inside the Trump White House, solicitando cesar y desistir de publicar el libro y/o fragmentos, y exigiendo una disculpa por las afirmaciones falsas contra el presidente, con la amenaza de demandarlos y solicitar compensaciones monetarias por daños.

En respuesta, la editorial, Henry Holt & Co, y el autor Michael Wolff, adelantaron la puesta en venta del libro para este viernes. Lo pueden comprar (y leer) mañana. Gracias, Sr. Presidente, tuiteó Wolff (el libro ya ocupa el primer lugar en Amazon).

Algunos extractos ya fueron difundidos y han ocupado las primeras planas (primero en The Guardian), lo cual ha provocado la ira de Trump.

El libro, que estaba programado para salir a la venta la próxima semana, cita extensamente al ex jefe de estrategia política y asesor íntimo de Trump, Steve Bannon, quien calificó de traición la reunión del hijo de Trump y su yerno Jared Kushner con funcionarios rusos durante la campaña en 2016, sugirió que seguramente estos rusos se vieron también con el entonces candidato y pronostica que Donald júnior y Kushner serán acusados de lavado de dinero y otros delitos al concluir la investigación federal sobre la posible colusión rusa con la campaña de Trump.

En respuesta, el miércoles Trump fustigó en una declaración a su viejo asesor y afirmó: nunca tuvo nada que ver conmigo o mi presidencia, y remató: ha perdido la razón. Este jueves, se envió la demanda para frenar la publicación del libro que la Casa Blanca acusa de estar repleto de falsedades y engaños. El abogado que Trump contrató para este caso es Charles Arder, prominente en casos de libelo, quien hasta hace poco representaba al productor de cine Harvey Weinstein, quien cayó en desgracia cuando decenas de mujeres lo denunciaron tras décadas de abuso sexual.

Algunos fragmentos del libro ofrecen un vistazo que oscila entre una telenovela de segunda, cruzada con una versión de secundaria de Juego de Tronos, protagonizada por un presidente patético y su corte aún peor. Entre algunos otros puntos –más allá de lo de Bannon– que se han divulgado:

El presidente es calificado en el libro de idiota, tonto de mierda e imbécil de la chingada por algunos de sus principales asesores y funcionarios, y hasta algunos amigos cercanos. Cita a un amigo multimillonario del presidente que declara que Trump no sólo está loco, es estúpido.

Bannon y la hija de Trump, Ivanka, y su esposo Kushner, constantemente intercambiaban insultos en reuniones con el presidente.

Ivanka deseaba ser la primera presidenta del país; Bannon también pensaba llegar a la Casa Blanca.

Melania Trump estaba llorando y no eran lágrimas de felicidad tras el triunfo el día de las elecciones.

Trump duerme solo en una recámara separada, y ordenó que nadie tocara su cepillo dental (parte de su paranoia de que será envenenado).

Trump no tenía idea de que ganaría la elección y no mostró ningún interés en prepararse para ser presidente. Wolff escribe que “Trump no leía (...) si algo estaba impreso era igual a que no existiera. Algunos creían que en la práctica él no era más que un semialfabeto (...) No sólo no leía, no escuchaba”.

En su artículo en el Hollywood Reporter esta semana, Wolff afirmó que después de entrevistar y observar al equipo de Trump a lo largo de casi un año, es que “todos –el 100 por ciento– llegaron a creer que él (Trump) era incapaz de funcionar en su chamba”.

Wolff, periodista veterano que ha escrito para varias revistas, periódicos y una biografía de Rupert Murdoch, señala que sus fuentes incluyeron no sólo a Bannon, sino al propio presidente y a la mayoría de su personal de alto rango.

Una amplia gama de Washington está siguiendo este nuevo episodio que sólo ha alimentado la sospecha de que hay problemas mentales en la Casa Blanca. De hecho, la vocera Sarah Sanders tuvo que responder este jueves a esa cada vez más amplia sensación, al afirmar que las preguntas sobre la salud mental del presidente son vergonzosas y ridículas.

Esto no es normal. Una república bananera estaría avergonzada, tuiteó el columnista Nicholas Kristof, del New York Times, en referencia a la respuesta de la Casa Blanca al tema del libro.

 

Euforia en Wall Street

 

En otros frentes, el gobierno de Trump suspendió hoy casi toda la asistencia de seguridad a Pakistán por lo que, afirmó, es su falta de actuar más contra agrupaciones terroristas. El monto congelado podría ser de más de mil millones de dólares, aunque no se precisó la cifra. Washington ha otorgado más de 30 mil millones a Pakistán en los pasados 15 años.

En el frente interno, ante el abierto júbilo de dueños de empresas energéticas, el gobierno de Trump anunció que permitirá la perforación petrolera en casi todas las aguas territoriales de Estados Unidos, otorgando acceso a millones de hectáreas –antes protegidas– en las costas de California, el Ártico y parte de la costa del Atlántico. La decisión anula la prohibición sobre estas actividades impuesta durante el gobierno de Barack Obama, y con ello parte clave de su legado ambiental.

Aparentemente, la salud mental presidencial aún no preocupa a Wall Street, y ante la continuación de la desregulación del sector privado, la reducción de impuestos sobre empresas y mega-ricos, así como regalos como la apertura de territorios marítimos para el sector petrolero, la Bolsa sigue registrando su alto grado de satisfacción con el índice Dow Jones superando los 25 mil puntos por primera vez en sus 132 años de historia.

 

Contra la mariguana

 

Para acabar, el procurador general Jeff Sessions revirtió la política implementada durante el gobierno anterior de no intervención en asuntos de comercio de mariguana en estados que han legalizado la cannabis. En un memorando difundido este jueves, afirmó que el gobierno federal tiene que actuar según la determinación del Congreso de que la mariguana es una droga peligrosa y cualquier actividad relacionada con ella es un delito serio.

Esto detonó confusión sobre las implicaciones para el futuro del mercado multimillonario de la mariguana en estados como California, Colorado y seis más, donde se ha legalizado la venta y el consumo individual con fines recreativos, o los 29 donde es legal con fines médicos.

Al parecer, el gobierno de Trump desea prohibir uno de los pocos antídotos para aquellos que no aguantan este gobierno.

 

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Reserva Federal: el regreso de los espíritus animales

En sus reuniones de hoy y mañana es casi seguro que la Reserva Federal (Fed) decidirá incrementar la tasa de interés. Será un aumento modesto, pues no quiere cometer errores en aras de detener presiones inflacionarias, que siguen siendo débiles. El incremento esperado es de unos 25 puntos base para llevar la tasa líder de corto plazo al rango de 0.75-1.00 por ciento. Es un aumento moderado que va en la línea de la señora Janet Yellen, presidenta de la Fed, quien no quiere ser recordada como la persona que sofocó la “recuperación” de la economía de Estados Unidos.

La Fed ha dicho que 2017 vería otros dos incrementos en la tasa de interés de referencia, justificando dicha perspectiva con la idea de que es necesario regresar a una postura más normal de política monetaria. Rebosando confianza, el influyente presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William Dudley, expresó recientemente que era evidente que“los espíritus animales” se habían desatado a partir de la elección de Trump. Se refería a que el sentimiento de mercados, inversionistas y consumidores ha mejorado notablemente, debido a los planes de reducción de impuestos de la nueva administración y los proyectos de inversiones en infraestructura. Según Dudley, los agentes económicos tienen confianza en que este paquete de medidas hará posible una mayor tasa de crecimiento.


El panorama internacional también es visto por la Fed como bien adaptado a un incremento de la tasa de interés. En Europa los temores de una desintegración de la unión monetaria parecen disiparse (por el momento). Y si bien todavía no se alcanza la meta de inflación de 2 por ciento, el Banco Central Europeo piensa que el riesgo de caer en una espiral deflacionaria se ha ido desvaneciendo. Todo este bonito panorama puede ser una ilusión, pero por el momento la Fed no tiene que preocuparse demasiado por el escenario de una unión monetaria en plena descomposición. Y hasta el panorama en Japón aparece más tranquilo, aunque las fuerzas del desendeudamiento siguen su curso y el letargo no desaparece.


Pero el efecto de un incremento de la tasa de interés sobre los llamados mercados emergentes no será positivo. Esa medida estará asociada con el fortalecimiento del dólar y hará más difícil enfrentar deudas denominadas en la divisa estadunidense. Además, puede detonar una fuga de capitales que tendrá que ser contrarrestada con mayores tasas de interés en esas economías, lo que desatará nuevas presiones sobre la inversión y el crecimiento. Pero los mercados emergentes es lo último que preocupa a la Fed en este momento.


Lo que hace titubear a la Reserva Federal es que las perspectivas de corto y mediano plazos sobre la economía estadunidense no son del todo favorables. Para empezar, hay mucha incertidumbre alrededor de los incentivos fiscales y los planes de inversión que la administración Trump ha prometido. Y es que si esas medidas llegan a tener un efecto favorable sobre el crecimiento, ese resultado no será observable, sino hasta el año que viene.


Además, los datos sobre empleo y remuneraciones no dan soporte a la idea de que los salarios pueden actuar como una nueva fuente de presiones inflacionarias. Aunque la Fed sigue teniendo fe en que se está cerca de la tasa de desempleo que contribuye al crecimiento de la inflación, la realidad es que los salarios permanecen estancados (o en franco retroceso en varios sectores clave) y no representan un peligro para el índice de precios. El aumento salarial real en 2015 fue un humilde 2 por ciento, pero incluso ese ritmo de incremento se redujo y hasta alcanzó una tasa negativa en los primeros meses de este año. Todo esto es consistente con el hecho de que los empleos que se han ido creando en años recientes son de mala calidad y, en muchos casos, de tiempo parcial.


Los mercados financieros ya han descontado el impacto de un incremento en la tasa de interés. Pero eso no debe interpretarse como un síntoma de buena salud económica. La inyección de 4 billones de dólares en el sistema bancario y financiero a través de la famosa flexibilidad cuantitativa ha servido para crear una nueva burbuja en los precios de activos financieros y por eso el índice de cotizaciones de Standard & Poor llegó a niveles históricos. Hoy el propio Robert Shiller, el economista que mejor analizó la inflación de precios en el sector inmobiliario, alerta sobre la burbuja que se ha gestado en el mercado de valores. Ni duda cabe: un mercado de valores boyante puede muy bien coexistir con una economía maltrecha.


La expresión “espíritus animales”se debe a Keynes y fue utilizada para denotar que en la formación de expectativas no bastan los fríos indicadores económicos. Pero así como se pueden inclinar estas fuerzas primales por el optimismo, también se pueden orientar por la desilusión. El aumento en la tasa de interés instrumentado por la Reserva Federal tendrá efectos múltiples, pero no cambiará la estructura y mediocridad del desempeño de la economía de Estados Unidos.


Twitter: @anadaloficial

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A tres minutos del Apocalipsis, según El reloj del Juicio Final

El 2016 empezó con una hecatombe bursátil y el especulativo desplome del precio del petróleo por los megabancos de Wall Street.


Como si lo anterior fuera poco, el Boletín de Científicos Atómicos, con 16 premios Nobel adscritos, colocó el 26 de enero las manecillas del Reloj del Juicio Final (Doomsday Clock) a tres minutos del Apocalipsis ( http://goo.gl/kStovJ ).


El mismo día, Sputnik dio vuelo a las perturbadoras declaraciones de William Perry, de 88 años y ex secretario del Pentágono con Clinton, quien aduce que "el peligro de una catástrofe nuclear es hoy ya mayor de lo que fue durante la guerra fría (...) y, sin embargo, nuestras políticas simplemente no reflejan esos peligros cuando tanto Estados Unidos como Moscú modernizan sus arsenales nucleares por primera vez desde el fin de la guerra fría".


William Perry explaya que el costo de la modernización de Estados Unidos sería de 350 mil millones de dólares en la próxima década, cuando se corre el riesgo de una guerra nuclear accidental, ya que se han incrementado las tensiones entre Washington y Moscú ( http://goo.gl/IFDHZ5 ).


Perry ya había advertido sobre una guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia ( http://goo.gl/KUCYEV ), mientras el Centro de Seguridad Nuclear estima el costo de la modernización del primer país casi al triple de lo propalado por Perry: un billón (trillion, en anglosajón) en 30 años, de acuerdo con el anuncio de Obama en 2014.


De las 16 mil 300 armas nucleares desplegadas hoy en el mundo, cuya macabra contabilidad encabezan Estados Unidos y Rusia –al unísono con Francia, Gran Bretaña, China, Israel, Pakistán, India y Norcorea–, solamente 50 y/o 100 bastarían para provocar muertes masivas y efectos duraderos en la atmósfera, sin contar otros dos tantos de bombas atómicas almacenadas, ¡con solo 0.3 por ciento de las armas nucleares desplegada se puede extinguir la vida en la biosfera!


Las manecillas de 2016 –idénticas al año pasado– denotan un peor vaticinio que durante la crisis de los misiles en Cuba en 1962.


En medio del pueril libelo de la Tesorería de Estados Unidos en la BBC contra el zar Vlady Putin –que de corrupto no lo bajan, como si los políticos israelí-anglosajones fueran inmaculados ( http://goo.gl/bRERqT)–, el mismo día de la funesta publicación del boletín y sin motivación conspicua, 10 regimientos de la Fuerza de Misiles Estratégicos de Rusia fueron colocados en alerta mayor ( http://goo.gl/QOEHrR ), entre ellos siete regimientos armados con los letales misiles móviles Topol/Topol-M/Yars. ¿Se preparan a un ataque pérfido de Estados Unidos?


En sincronía, la pugnaz prensa británica intensificó los anatemas masivos contra el zar Vlady Putin, en particular, el extraño caso del doble espía Litvinenko ( http://goo.gl/Thge1B ).


El rubro Tablero de Instrumentos (Dashboard) ( http://goo.gl/tEUaxh) del boletín expone toda una serie de amenazas –nucleares, biológicas, emergentes y cambio climático– que no distan de las proferidas por el notable astrofísico británico Stephen Hawking, con la salvedad de la inteligencia artificial y la ingeniería genética ( http://goo.gl/PRtM9g ).


El tablero expone la seguridad del material nuclear y los tipos de incidentes –extravíos, robos, etc– por país entre 2010 y 2015": Estados Unidos (58); Francia (cinco); Argentina (tres); Brasil (dos); Chile (dos) y México (dos), y otros 12 países, con 27 robos, 14 extravíos, ocho fallas de lanzamiento, un material contaminado, una violación a las regulaciones y siete desconocidos (¿?).


¡Dos incidentes nucleares en el México neoliberal itamita! What happened?


El boletín movió las manecillas debido a dos máximos riesgos: el nuclear y el cambio climático, que reseñan en detalle los rotativos británicos The Guardian ( http://goo.gl/eNj5pl ) y Daily Mail ( http://goo.gl/iyjHTk).


Suzanne Goldenberg, de The Guardian, destaca que los científicos mantuvieron las manecillas cercanas al Apocalipsis debido a que los líderes internacionales están fallando en el desempeño de su deber más importante, pese a dos importantes logros en 2015: el acuerdo de desnuclearización de Irán y el histórico Acuerdo en París para combatir el cambio climático, cuando el orden mundial contó el año pasado con las amenazas de la ciberguerra y los yihadistas.


Fue en 1991 cuando el fin de la guerra fría alejó las manecillas a 17 minutos de la medianoche.


El muy influyente George Shultz, de 93 años y ex secretario de Estado con Reagan, juzga que "el mundo es hoy un lugar muy peligroso para vivir desde el finiquito de la guerra fría: tenemos un mundo sumergido por el cambio. No existe un lugar desde donde se pueda ver y se diga que es un mundo de prosperidad estable. Es un caos terrible".


¿No es, acaso, el caos provocado por la decadencia de Estados Unidos y su negación al nuevo orden tripolar con Rusia y China?


Daily Mail considera que existe preocupación por los conflictos continuos en Ucrania y Siria, donde colisionan los intereses geoestratégicos de Estados Unidos y Rusia, así como por el movimiento de armas nucleares de corto y mediano alcance por Rusia y la amenaza de Estados Unidos de colocar de nuevo armas nucleares en Europa: dos de los principales contribuyentes a que el reloj se haya detenido en relación con el año pasado, lo cual se agrega a la presunta prueba de una bomba de hidrógeno por Norcorea.


Daily Mail expone que en 1953 el reloj se encontró a dos minutos, cuando tanto Estados Unidos como la URSS experimentaron sus bombas de hidrógeno.


El boletín comenta la continuación del conflicto en Ucrania y Siria, acompañado por peligrosas bravatas y políticas arriesgadas, con Turquía, miembro de la OTAN, derribando un avión ruso implicado en Siria, y el director de la agencia de noticias de Rusia realizando declaraciones sobre convertir a Estados Unidos en ceniza radioactiva, mientras la OTAN y Rusia reposicionan sus activos militares y efectúan significativos ejercicios militares.


Pese a los avances sobre el cambio climático, el boletín detecta que el presente gobierno de Gran Bretaña ha retrocedido, mientras el Partido Republicano es el único en el mundo que no reconoce que el cambio climático causado por humanos (sic) sea un problema.


By the time being, no me entrometeré en la discusión bizantina sobre si el cambio climático es estructuralmente cíclico de la Vía Láctea o es antropogénico.


El boletín propone seis medidas urgentes para regresar el reloj a niveles que no pongan en riesgo la existencia de la humanidad: 1.Reducir en forma dramática el gasto propuesto de los programas de modernización de las armas nucleares; 2. Reenergizar el desarme; 3. Negociar con Norcorea; 4. Seguimiento del Acuerdo de París que reduzca en forma abrupta las emisiones de gas invernadero y cumpla la promesa de conservar el calentamiento debajo de 2 grados Celsius; 5. Abordar el problema comercial (sic) de los desechos nucleares, y 6. Crear instituciones para explorar y enfrentar los potencialmente malos usos catastróficos de las nuevas tecnologías.


Una feroz crítica a los hallazgos del boletín es su génesis pecaminosa: fundado por los científicos de la Universidad de Chicago, cuyas aportaciones en economía –el monetarismo neoliberal de Milton Friedman–, sin armas nucleares, han sido casi apocalípticas para el género humano.


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Publicado enEconomía
Miércoles, 29 Julio 2015 06:07

China y su primera crisis capitalista

China y su primera crisis capitalista

Las tasas de crecimiento de la economía en China han sido objeto de admiración en todo el mundo. Parecía que el capitalismo había llegado a China para mostrar todas sus virtudes y cuando se señalaban los defectos, la mayoría de la gente prefería ignorarlos. Hoy la economía china camina por el sendero de la crisis, su primera crisis capitalista de índole macroeconómica.


Datos oficiales en China revelan que la tasa de crecimiento promedio para el periodo 1991-2014 fue de 10 por ciento. Aunque se sabe que las estadísticas del gobierno chino son objeto de manipulaciones significativas, aún las cifras corregidas arrojan lo que se antoja como un desempeño espectacular. Pero desde 2010 la economía china ha sufrido una desaceleración de 35 por ciento y en 2014 se registró la tasa de crecimiento más baja desde 1991.


Cuando una economía crece a tasas de dos dígitos no es extraño observar el surgimiento de severas distorsiones. No me refiero aquí a las distorsiones que los economistas neoclásicos quieren ver en el sistema de precios debido a la intervención del gobierno en la vida económica. Esos economistas han querido ver una mayor liberalización del mercado porque argumentan que la economía socialista en China acarrea una seria deformación de precios e incentivos. De esta manera los problemas de la economía china se cargan a la cuenta de la intervención del gobierno, no a la inestabilidad intrínseca de las economías capitalistas. Olvidan que el Partido comunista chino es hoy el administrador de una de las economías capitalistas más salvajes de la historia.


Nos referimos a las distorsiones estructurales que hoy marcan a la economía china. En especial, destacan las distorsiones sobre los sectores de bienes raíces y financiero.


El sector de bienes raíces ha sido clave en el proceso de acumulación capitalista y en las transformaciones estructurales en China. Uno de estos cambios ha sido la transición urbana: desde 1949 cuando se consolidó la victoria del Partido comunista chino han surgido más de 600 nuevas ciudades.


En 2004 se introdujo una reforma constitucional sobre propiedad privada residencial y se aceleró la inversión en bienes raíces. Las expectativas sobre la evolución del mercado impulsaron la demanda y el aumento de precios de casas y departamentos hasta el año pasado. Pero entre enero y diciembre de 2014 el mercado se contrajo y los precios de casas se desplomaron.


Algunos datos indican que la burbuja en los precios de bienes raíces se está desinflando en lugar de reventar. Pero nada garantiza que lo peor haya pasado y otros indicadores son menos optimistas. El exceso de espacio residencial y de oficinas sin vender es enorme (hay más de 60 millones de departamentos que no se han podido vender) y con la desaceleración no será fácil identificar compradores.


El freno en la expansión del sector bienes raíces es un poderoso lastre sobre la economía china: tomando en cuenta los eslabonamientos hacia atrás con las industrias de acero, cemento, vidrio, muebles y aparatos eléctricos el sector bienes raíces representa 30 por ciento del PIB. Sin la recuperación del sector bienes raíces la economía china seguirá mostrando menores tasas de crecimiento y se agravará la difícil situación por la que atraviesan esas industrias que ya acusan altísimos niveles de sobre-inversión.


Sin nuevas inyecciones de crédito el sector de bienes raíces no podrá crecer. Pero una buena parte de la abultada cartera vencida de los bancos chinos está vinculada al sector de bienes raíces. La única manera de enderezar el sector de la construcción es mediante una corrección mayor en los precios de casas y departamentos para atraer un número creciente de compradores. Pero ese ajuste de precios afectará la posición de los agentes de bienes raíces que se han sobre-endeudado y no podrán pagar sus créditos.


El gobierno chino ha hecho hasta lo imposible para mantener a flote su sistema financiero. Pero una de las características del mercado accionario y de las operaciones financieras en China es el excesivo apalancamiento. Como se sabe, eso no ayuda nada cuando el pánico se apodera del rebaño de inversionistas y especuladores.


El colapso en el mercado de valores en China ha sido espectacular: del 15 de junio a la fecha el valor de mercado sufrió una caída de 30 por ciento, con más de 4 billones (castellanos) de dólares de pérdidas en capitalización.


Para apoyar el mercado el gobierno ha tratado todo: desde iniciar un programa de compra de títulos y reducir las tasas de interés, hasta suspender las transacciones del 54 por ciento de las acciones que se cotizan en China.


Y cuando por fin nada parecía detener el colapso el gobierno tuvo que interrumpir las transacciones. Pero el apalancamiento ha sido desorbitado y la caída apenas ha comenzado.


Si alguien pensó alguna vez que el capitalismo en China no mostraría su verdadera cara, debe pensarlo dos veces y revisar los números e indicadores sobre el sector financiero y la economía real. Es posible que la crisis en China apenas esté arrancando.
Twitter: @anadaloficial

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