Martes, 09 Mayo 2017 06:59

Sale carísimo mantener a los ricos

“No nos podemos permitir a los ricos alimentando sus excentricidades”. En la imagen, un lujoso yate arriba a la bahía de Cannes (Francia) justo delante del hotel Carlton.

 

El sistema legal, económico, político y cultural dominante que se sufre en el mundo capitalista promueve los comportamientos egoístas y predatorios. Se admira a quienes con más eficacia y de manera no recíproca vampirizan y acaparan la riqueza generada por ecosistemas o el trabajo de comunidades humanas. En un planeta finito y ecológicamente degradado, la acumulación de riqueza de unas personas es siempre a costa de la desposesión de otras.

Una sociedad sostenible y saludable debería, en cambio, dotarse de mecanismos que penalicen el abuso de lo común e incentiven aquellos comportamientos que mejoren la vida de toda la comunidad y regeneren el medio ambiente del que depende todo ser vivo. Hasta que no comprendamos que la prosperidad, la seguridad y la felicidad solo se consiguen mediante colaboración, confianza y reciprocidad seguiremos atribuyendo la causa de la enfermedad a sus síntomas. Pensaremos, erróneamente, que las víctimas de un sistema perverso—y no el sistema en sí que funciona aplastando a cada vez más personas en beneficio de unos pocos privilegiados—son nuestro problema.

No conviene confundirse de enemigo: lo que resulta socialmente corrosivo y peligroso es la desigualdad y la asimetría de poder, no sus víctimas (las personas más vulnerables). Los que se apropian del bien común son los ricos y poderosos, no los pobres e inmigrantes. Solo hay que recordar que un puñado de personas que caben en un bar pequeño de barrio acaparan más riqueza que el 50% de la población mundial o que el 1% de los humanos dispone de tanta riqueza como el 99% restante. Con estas cifras en mente, nadie puede argumentar que a la sociedad le sale caro mantener a las personas en riesgo de exclusión social sin que suene a distorsión malintencionada de la realidad.

En el mundo capitalista, el dinero público y la riqueza generada por las personas trabajadoras no está subvencionando a los pobres, sino a los ricos. Los ricos se subvencionan devorando lo público y lo común (lo generado por la sociedad y por los ecosistemas) y reproducen su capital sin necesidad de trabajar (intereses, rentas, herencias, especulación). El trabajo y la riqueza, en cambio, lo crea la sociedad, no las macro-corporaciones o la adicción estructural al crecimiento económico (mucho menos la especulación financiera); dichos actores, de hecho, generan dinámicas que precarizan o destruyen tanto el empleo de calidad como el medioambiente del que depende todo ser vivo que habite nuestro planeta (incluidos los seres humanos millonarios).

Las personas vulnerables no quitan el trabajo a nadie. Realmente, además de la creciente automatización que sustituye al trabajo humano, es la dinámica del capitalismo neoliberal la que condiciona que no florezcan empleos de calidad necesarios para la reproducción y el mantenimiento de una vida humana próspera (en agroecología, diseño sostenible y biomímesis, economía ecológica, construcción de casas pasivas, energías renovables, ecología urbana y un largo etcétera).

En lugar de dar más poder a las corporaciones y a los dueños del capital (la falacia de que desregulando y privatizando lo público y facilitando la vida a las macro-corporaciones se crea empleo) deberíamos, por el contrario, tasar intensamente los bienes inmuebles y el capital a partir de cierto umbral (pues se trata de la riqueza que se reproduce rápidamente no solo sin necesidad de contribuir al bien común, sino acaparándolo y destruyéndolo), no el trabajo (la contribución, monetarizada o no, al bien común y la sostenibilidad socioeconómica) para, de este modo, reducir la desigualdad y subvencionar con lo recaudado una disminución general de las horas semanales de trabajo con salarios mínimos más altos para acabar con el desempleo, el estrés y la explotación laboral y medioambiental.

Ahora bien, la deliberación sobre qué trabajos son necesarios para la reproducción social y cuáles son social y ecológicamente indeseables debería ser decidido por la sociedad en su conjunto, no por la dinámica de crecimiento económico a toda costa o por las corporaciones transnacionales cuyo objetivo no coincide, en la mayoría de los casos, con el bien común.

Obviamente, si se generasen debates abiertos entre el conjunto de los habitantes de una ciudad para decidir qué empleos hay que fomentar y cómo diseñar el espacio urbano, muy poca gente defendería la necesidad de endeudar masivamente a la ciudad y buscar inversiones extranjeras millonarias para construir autopistas o aeropuertos innecesarios y obras faraónicas disfuncionales que dejan infraestructuras monstruosas carísimas de mantener, deudas eternas, corrupción urbanística y degradación ambiental (estadios olímpicos, macro-casinos, expos, rascacielos). Estos proyectos siempre subvencionan, con dinero público, una dinámica de acumulación que beneficia a los que ya son ricos y generan un espacio urbano deplorable para los demás.

La mayoría de vecinas y vecinos preferirían, sin duda, espacios públicos a escala humana para el disfrute común y cotidiano, mucho más asequibles y fáciles de mantener, y que mejoren la calidad del aire y el agua, reduzcan el ruido y el estrés, favorezcan las relaciones sociales, y no dejen una mella en las arcas públicas: parques, huertos urbanos, zonas verdes y peatonales, bibliotecas y centros sociales, etc. Espacios donde la comunidad pueda encontrarse, sin necesidad de gastar y consumir, para jugar, enamorarse, charlar, hacer ejercicio o aprender y enseñar taichí, yoga, permacultura, carpintería, reparación de electrodomésticos, etc.

No nos podemos permitir a los ricos alimentando sus excentricidades, megalomanías y porfolios financieros a costa del bienestar social y ecológico. Que no nos engañen, los que sufren las consecuencias más dolorosas del sistema capitalista perverso no son la causa del problema, sino sus víctimas. Equivocarnos al identificar las causas de nuestro malestar tiene el contraproducente efecto de enfrentar a los oprimidos y, en consecuencia, fortalecer al opresor. Centrarnos en las causas de los problemas, y no solo en sus síntomas, es el primer paso para intentar crear un sistema socialmente deseable, económicamente estable y ecológicamente viable.

 

(Tomado de El Salmón Contracorriente)

 

 

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Copyright advertisement from the New York Clipper, 1906.

 

Para sorpresa de propios y extraños, Estados Unidos y la Unión Soviética compartieron, hasta muy avanzado el siglo XX, políticas proteccionistas que autorizaban la libre traducción y circulación de textos extranjeros

 

El poeta y ensayista alemán Heinrich Heine nos alertó hace ya algunos años de que “ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos”. En el 2011, mientras asistíamos sorprendidos al nacimiento de lo que se conoció como 15-M y a la detención, unas semanas después, de Teddy Bautista, una noticia de gran importancia para la cultura nos pasó desapercibida. Ese mismo año en China se quemaron públicamente más de cinco millones de libros, CD y DVD pirateados: en ciudades como Pekín, Tianjin, Shanxi, Jiangsu, Cantón y Sichuan se organizaron grandes hogueras como eventos preparatorios de la celebración del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, que se conmemora mundialmente el 26 de abril. ¿Comunismo y piratería son, entonces, antagónicos? Empecemos por el principio.

 

EEUU, el primer pirata mundial


En 1790 se aprobó en Estados Unidos la Copyright Act, una ley por la que cualquier libro editado en el extranjero se consideraba automáticamente bajo dominio público. Todos los libros de autores ingleses, de gran éxito por entonces en EEUU, podían publicarse sin restricciones y sin necesidad de pagar derechos de autor. Se generó así un escenario de una competencia feroz, en el que barcos cargados con las planchas de imprenta de grandes éxitos ingleses navegaban a toda velocidad para llegar los primeros a la Costa Este. Esta competencia editorial llegó a recrudecerse hasta el extremo de provocar los incendios de algunos almacenes editoriales. Sólo algunos editores decidieron remunerar, siquiera simbólicamente, a los autores de más éxito. Adrian Johns relata en su monumental Piratería (Akal, 2013) que Charles Dickens o Walter Scott se contaron entre los pocos escritores que merecieron esta consideración.

En 1842 Dickens llegó a realizar una gira por EEUU, junto a Washington Irving y otros autores locales, para demandar la aprobación de leyes internacionales sobre copyright. Esta solicitud fue ignorada en el contexto poco propicio a la internacionalización del copyright en EEUU, y valió a Dickens y al resto de sus compañeros duras críticas por parte de la prensa norteamericana de la época. No fue hasta finales del XIX cuando EEUU decidió tener algún tipo de gesto institucional con los autores extranjeros. Sólo entonces se produjo ese debate público sobre el reconocimiento o no de la protección de sus obras que le hubiese gustado impulsar a Dickens unas décadas antes.

Las posturas de los economistas con intereses en la industria editorial, sumadas a las presiones de los editores, más las de los potentes e influyentes sindicatos de tipógrafos, hicieron que en EEUU la nueva ley conocida como International Copyright Act de 1891 siguiera teniendo un carácter proteccionista. Los requerimientos para que un autor extranjero obtuviera la protección a través copyright eran en realidad prácticamente imposibles de conseguir. Años después, cuando EEUU empezó a contar con más autores de éxito propios y su industria creció, fue modificando su postura, firmando distintos acuerdos y tratados internacionales hasta incorporarse al Convenio de Berna en la tardía fecha de 1989.

 


Los derechos de autor en la URSS

 

¿Se abolió la propiedad intelectual después de que se asaltara el Palacio de Invierno? Aunque pueda parecer paradójico para quienes hacen lecturas superficiales sobre los derechos de autor, la respuesta es NO. En el Primer Congreso de la III Internacional de 1919, Lenin expuso de este modo sus ideas sobre la libertad de prensa y el mundo editorial:

“A fin de conquistar la igualdad efectiva y la verdadera democracia para los trabajadores, para los obreros y los campesinos, hay que quitar primero al capital la posibilidad de contratar a escritores, comprar las editoriales y sobornar a la prensa, y para ello es necesario derrocar el yugo del capital, derrocar a los explotadores y aplastar su resistencia [...] no habrá obstáculo para que cada trabajador (o grupo de trabajadores, sea cual fuere su número) posea y ejerza el derecho igual de utilizar las imprentas y el papel que pertenecerán a la sociedad”.

En la URSS, las formas de propiedad intelectual revolucionarias no fueron tan distintas a las de otros Estados no socialistas. Los autores disfrutaban del derecho exclusivo de decidir cómo publicar y distribuir sus trabajos (aunque con la prohibición expresa de transferir todos los derechos a un editor) y recibían derechos de autor en un régimen de propiedad intelectual más flexible y menos mercantilizado. Se contemplaban numerosas excepciones, como el permiso para la publicación de las obras en revistas académicas, la posibilidad de realizar obras derivadas y la autorización automática a realizar traducciones a los distintos idiomas oficiales.

La URSS siguió los pasos de EEUU en todo lo relacionado con la propiedad intelectual: primero consideró como de dominio público las obras de todos los autores extranjeros, para ir paulatinamente cerrando acuerdos internacionales a partir de los años 70, siempre en función de sus intereses comerciales. Eso sí, con notables excepciones: está contrastado que Lillian Hellman, John Steinbeck, Upton Sinclair, Waldo Frank, John Cheever, John Updike o Art Buchwald sí que recibieron derechos de autor de editoriales soviéticas, aprovechando viajes a la Unión Soviética o contactos con personas residentes en ese país.

En China continuaron con esa misma visión funcional e instrumental de la propiedad intelectual y la ley específica no se promulgó hasta 1990, siendo además muy recientes los acuerdos en lo referente al reconocimiento de los derechos de autor de creadores extranjeros.

 


¿Llega el comunismo cultural del capitalismo?


Las críticas a la propiedad intelectual no provienen, en su origen, de funcionarios soviéticos, forofos del materialismo dialéctico u oscuros intelectuales marxistas: surgen en realidad de los campus de EEUU, donde se hizo una particular recepción del posestructuralismo francés, la French Theory, una mezcla explosiva de las ideas de autores como Foucault, Derrida, Barthes, Deleuze, Baudrillard, Lacan, Kristeva... La muerte del autor se convirtió entonces en un lugar común y punto de partida obligatorio desde donde analizar cualquier conflicto relacionado con la propiedad intelectual.

En el inicio de la posmodernidad, las críticas a la propiedad intelectual dejaron de ser económicas (como los debates sobre proteccionismo en EEUU, URSS o China al hilo del copyright de los autores extranjeros) para pasar a ser de corte filosófico, realizadas por académicos que, paradójicamente, vivían de su actividad como docentes y, además, percibían derechos de autor por sus obras. Dos liberales estadounidenses, el abogado y académico Lawrence Lessig y el programador Richard Stallman –ajenos por tanto a las industrias culturales–, sentaron las bases a finales del siglo XX del primer movimiento social relacionado con la propiedad intelectual: el movimiento a favor de la cultura libre.

En la segunda parte de este artículo veremos cómo los protagonistas ya no serán los Estados, sino grandes corporaciones que suelen operar en paraísos fiscales. Estas empresas consideran todos los productos culturales en una suerte de dominio público digital, siempre que esto responda a sus intereses comerciales. La cultura libre y la ideología californiana proveen el trasfondo filosófico y político a este expolio.

 

 

 

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Sábado, 29 Abril 2017 07:05

Trabajar cansa

Karl Marx (Lev Kerbel-1961)

 

Tenía razón Cesare Pavese al decir –aunque su poema hablase de otra cosa– que trabajar cansa. Fatiga. Agota. Exige a los músculos y a los huesos. Pero no solamente a los músculos y a los huesos.

 

Cuerpos que se tensan, se fatigan, vibran, hormiguean. Músculos agonistas y antagonistas que se contraen. Articulaciones que unen el cráneo con la mandíbula. Músculos escalenos que se accionan cuando un violinista se acomoda su instrumento y que son los mismos que se ponen en juego en ese otro gesto, casi arrobado, con el cual el albañil recuesta su cara para acompañar la bolsa de pórtland que carga en su hombro. El cuello y las vértebras atravesando el vía crucis de esa escuela del dolor que es el día a día frente a una computadora. Músculos cutáneos que tiran hacia abajo cuando el pescador hace una seña al otro pescador para ajustar las redes sin palabras, porque río adentro sobran las palabras. Diafragmas oscilando siete veces por segundo para sacar la nota dulce del oboe. Labios cuarteados en los árbitros de fútbol y en los inspectores de tránsito. Sudor que roza la piel de la entrepierna del futbolista y de la actriz que acaba de fichar para un canal de cine para adultos. Muñecas batallando para extraer lo mejor de un contrabajo o por hacer, sin ganas, un movimiento repetitivo en una línea de montaje. Callos en las falanges de la arpista o en las manos de la empleada doméstica. Tobillos coordinando con las manos para acompasar el pedal del piano con sus teclas o el embrague del camión con la palanca de cambios. Pectorales mayores que flexionan el brazo de quien lleva el redoblante en la batería de murga o en la banda de música del pueblo, justo a tiempo para que el dorsal ancho lo extienda y el músculo trapecio ejecute la acción del hombro, para que el palillo caiga sobre la membrana, caja de resonancia celestial o del infierno. Para no hablar de la cabeza quemada del controlador aéreo, de la programadora de software, o del enfermero de cuidados intensivos. Formas diferentes del batallar cotidiano en el más universal de los estados humanos: trabajar.

Tenía razón Cesare Pavese al decir –aunque su poema hablase de otra cosa– que trabajar cansa. Fatiga. Agota. Exige a los músculos y a los huesos. Pero no solamente a los músculos y a los huesos.

Ya lo señalaba ese otro señor que está acodado en la plaza del teatro, mirando al Bolshoi y dando la espalda al Kremlin, como si el bloque de granito en el que lo talló Lev Kerbel fuera el estaño de un bar. “En su hambruna canina de plustrabajo –escribió Carlos Marx– el capital no sólo transgrede los límites morales, sino también las barreras máximas puramente físicas de la jornada laboral. Usurpa el tiempo necesario para el crecimiento, el desarrollo y el mantenimiento de la salud corporal. Roba el tiempo que se requiere para el consumo de aire fresco y luz del sol. Escamotea tiempo de las comidas y, cuando puede, las incorpora al proceso de producción mismo.”

Raro alquimista de la hibridación entre realismo socialista y cubismo –vanguardia que a Lenin desagradaba–, el organismo de Lev Kerbel, como el de todo trabajador del cincel, también ha de haber sufrido los embates del granito. Esa roca plutónica que quienes conocen de rocas la describen como una mezcla de cuarzo, feldespato y mica. Roca paciente como la revolución misma. Ajeno a las urgencias del infantilismo de izquierda el granito se vuelve sólido con la lentitud de los procesos sociales. Pero para hacerlo necesita a la vez de la presión que en los altos hornos de la naturaleza surge del manto inferior de los continentes. “Se crece en la lucha”, postulaba Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte. Porque no se trata sólo de su composición y dureza. El genio del granito está en el arte dialéctico con el que negocia su levedad: gracias a su menor peso específico respecto de las rocas de su entorno, asciende como una gota invertida. Recién entonces está listo para que una cuadrilla de obreros lo extraiga, usando, en otra delicia metafórica de los pares hegelianos, la opuesta combinación del martillo mecánico y el hilo de diamante. Más allá de esos novedosos métodos que sustituyen al viejo soplete diesel, el trabajador que lo corta está sometido a la eventualidad de trauma acústico, necrosis de muñeca y lesiones de disco. Eso dice la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, una entidad que impulsan los sindicatos españoles. Algo de eso han de saber los pulmones de Kerbel, recibiendo el malvenido polvo del cincel. Un riesgo al que el escultor se sometió con las decenas de estatuas que dejó regadas por el mundo socialista. Una misión para la que llegó a acompañar al Ejército Rojo en el avance sobre Berlín a efectos de levantar, con el olor de la pólvora todavía en el aire, un monumento a los vencedores de los nazis.

Naturalmente no fue con Marx con quien comenzó la historia de la salud ocupacional, aunque sí podría decirse que el filósofo alemán hizo con el tema lo mismo que con la filosofía hegeliana: lo puso patas arriba y le dio un sentido transformador. No en vano el romano Plinio el Viejo había bautizado los males asociados a las condiciones de trabajo como “enfermedades de los esclavos”. Ya vendría el barbado aguafiestas a enseñarles que –si no querían perder la salud amasando la plusvalía ajena– no tenían más remedio que el de perder sus cadenas.

 

 

 

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Jueves, 20 Abril 2017 07:08

KAGEMUSHA: ABRIL TAMBIÉN ES MAÑANA.

KAGEMUSHA: ABRIL TAMBIÉN ES MAÑANA.

 

KAGEMUSHA: ABRIL TAMBIÉN ES MAÑANA.

 

12 de abril del 2017.

Hace unos meses, el Subcomandante Insurgente Moisés me dijo una síntesis de lo que ahora les ha contado a ustedes con más extensión y sustento.

Tal vez sin proponérselo, había él detectado una línea de tensión entre el pasado y la tormenta que ya está.

Esa madrugada, después de escuchar las historias que, en voz del SupMoy, contaron los más antiguos de nuestros compañeros, regresé a mi champa. De todas formas una lluvia, fuera de temporada, comenzaba a azotar el techo de lámina y era ya imposible escuchar nada que no fuera la tormenta.

Volví a hurgar en el baúl que me encargó el SupMarcos porque me pareció haber visto un texto que algo podría referir a lo que acababa de escuchar.

Revisar esos escritos no es fácil, créanme. La mayoría de los textos que se amontonan con desorden dentro del recipiente van del año 1983 al primero de enero de 1994, y, cuando menos hasta 1992, se ve que el Sup no sólo no tenía computadora, tampoco una máquina de escribir mecánica. Así que los textos están manuscritos en hojas de todos los tamaños. La letra del finado distaba de ser legible de por sí, así que agregue usted a eso la mella del tiempo en la montaña, la humedad y las manchas y quemaduras de tabaco.

Hay ahí de todo. Por ejemplo, encontré el original manuscrito de las órdenes operativas para las distintas unidades militares zapatistas la víspera del alzamiento. No sólo vienen las plantillas de las unidades, también cada operación detallada con una minuciosidad que devela una preparación de años.

No son ésos los apuntes de un poeta extraviado en las montañas del sureste mexicano, o de un contador de historias. Son escritos de un soldado. No, más bien de un mando militar.

Pero sí, abundan y redundan también cuentos e historias, hay muy pocos poemas y contados son los análisis políticos y económicos.

Bueno, más que análisis, se trata de esquemas y temas como punteados, como si fueran a ser desarrollados luego, o completados, o corregidos. He identificado varios de ellos con algunos que fueron hechos públicos luego, aunque ya pulidos.

Pero no es eso lo que busco. Las historias que recabó el SupMoy me recordaron que algo había, en este montón desordenado de papeles e ideas, sobre la genealogía de la lucha anticapitalista.

Aquí está. Éste si es de después del inicio de la guerra porque está impreso y la tipografía es la de un procesador de textos.

Por lo que dice, debe haber sido escrito hace unos 20 años, cuando los zapatistas hicieron públicos algunos análisis más profundos sobre lo que acontecía y lo que preveían seguiría después. Bueno, al menos las primeras líneas, porque algo parece que es de un período posterior.

El texto tiene un título desconcertante pero que se acomoda conforme se avanza en la lectura. Se llama “Abril también es mañana” Y le siguen lo que parecen puntos a desarrollar, aunque incompletos en ese momento.

La mayoría de los planteamientos aparecieron ya desarrollados en textos que fueron hechos públicos alrededor de los años 1996-1997, así que no los aburriré de nuevo repitiéndolos. Los principales han sido agrupados ahora en un libro llamado “Escritos sobre la guerra y la economía política”, elaborado por la editorial “Pensamiento Crítico Ediciones”. Si alguien le interesa conocer más sobre eso, este libro podría servirle. O puede consultar también la página electrónica de Enlace Zapatista.

La parte que me interesa mostrarles no aparece en ninguno de esos escritos públicos y, aunque medianamente desarrollada en su redacción, se alcanzan a vislumbrar en ella una serie de reflexiones sobre la ciencia social, es decir, la economía política, así como sobre el añejo y actual reto de la teoría y la práctica.

Les leo:

.- Las etapas posibles del capitalismo. Más que en una definición científica, el planteamiento de que el imperialismo era una fase superior del capitalismo, se convirtió en un plan de acción para las luchas en todo el mundo. De ser “una fase superior”, se concluyó que el imperialismo era “la última fase” del capitalismo.

.- Sobre esa base se estableció una especie de división internacional no del trabajo sino de la lucha anticapitalista. En los llamados países del Tercer Mundo, que no contaban con una industria desarrollada y, por lo tanto, carecían de una clase obrera sólida, la lucha por el socialismo debía pasar por una lucha nacionalista, antiimperialista, y anticolonial, y sólo así podrían aspirar a ser “anticapitalistas”. Se establece que la lucha contra el capitalismo y por el socialismo pasa necesariamente por la lucha por la liberación nacional. Eso al menos en los llamados países del tercer mundo. Para poder transitar al socialismo, las naciones debían librarse primero del yugo neocolonial, el impuesto por el imperialismo norteamericano en ese caso. No era posible la construcción del socialismo en un solo país, mucho menos si el país era uno subdesarrollado. La revolución socialista o era mundial o no lo era. El análisis científico se convirtió entonces en una especie de comando central de la revolución mundial y se instaló en la URSS. De ahí partían las estrategias y tácticas para las luchas anticapitalistas en todo el mundo. Quien acataba las órdenes, recibía el beneplácito de la “vanguardia” mundial. Para quien no, para quien pretendía construir su propio camino, es decir, su propia lucha, había la condena, el ostracismo y la etiqueta de moda para descalificar.

La ciencia de la historia, la economía política, dejó de ser ciencia y abandonó el análisis científico, supliéndolo por la consigna. Si la realidad no coincidía con la visión del Comité Central, la realidad era catalogada como reaccionaria, pequeño burguesa, divisionista, revisionista, y muchos “istas” semejantes. El pensamiento crítico pasó del análisis a la justificación, y los tropiezos y errores se cubrieron con la coartada del enfrentamiento con el imperialismo norteamericano. El simplismo de un mundo bipolar invadió a la ciencia social y, al igual que las fuerzas políticas y los gobiernos, tomó partido por uno de los dos grandes y únicos contendientes. La inteligencia fue derrotada y la mediocridad se instaló cómodamente.

.- Mediando el siglo XX, todos estaban contentos y tranquilos. El mal llamado “bloque socialista” se enfrascaba en lo que nosotros llamamos la tercera guerra mundial. En Asia, África y particularmente en América Latina, las luchas transcurrían sin mayor relevancia para esa guerra, la que importaba, y las organizaciones partidarias de la izquierda de entonces eran conminadas a dirigir sus esfuerzos principales al apoyo del Bloque Socialista. Todo intento de lucha debía tener el visto bueno de los tanques, pensantes y no, que, en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, redactaban manuales que, más que simplificar, amordazaron el desarrollo de la ciencia social. Como si fuera en las olimpiadas, en la ciencia social se competía no por mejor entender lo que ocurría y lo que vendría, sino por más alto y más veces levantar la bandera propia, fuera la de las barras y las estrellas, fuera la de la hoz y el martillo.

En el escenario mundial todo parecía previsible y sencillo... pero en eso llegó Fidel. Y “la problema”, como dicen los compas, es que no llegó solo, sino que traía de la mano a un tal Camilo que en el apellido llevaba la definición; y, con ese tremendo par, llegaba también un argentino-médico-fotógrafo-asmático, sin nombre relevante en el árbol genealógico de la revolución mundial y sin cargo alguno en ninguna estructura. Apenas unos meses después el planeta entero lo conocería con sólo tres letras: Che.

Luego pasó lo que pasó, y la luz que iluminó el Caribe en esos primeros años de la década de los 60´s se convirtió, sin proponérselo, en un virus que contaminó el continente. Después de un largo calendario de derrotas en ese dolor llamado Latinoamérica, un pueblo entero se organizaba y cambiaba de destino y extendía su nombre.

Desde la fracasada invasión mercenaria con patrocinio norteamericano, Cuba se llamó Fidel y Fidel Castro tuvo a “Cuba” como apellido de resistencia y rebeldía, de lucha.

El país más pequeño, el más despreciado, el más humillado, se levantaba y, con su acción organizada, cambiaba la geografía mundial.

El estadista que el pueblo cubano puso al frente, en unos cuantos años prácticamente borró a los demás “líderes mundiales” y, como debe de ser, en torno a su figura se convocaron los extremos: los pocos para adular, los más para atacar.

Sólo unos cuantos miraron y aprendieron que algo nuevo había surgido y que la revolución cubana no sólo había roto el dominio que sobre la América entera imponía el imperio de las barras y la estrellas, el “norte revuelto y brutal”.

También había hecho pedazos la ya entonces acartonada teoría social que era pastoreada por los comisarios que, en todo el espectro político, son la constante y nunca la excepción.

Todavía, casi 60 años después, no falta algún viejo comisario que, “heroicamente” atrincherado en la academia y ahora con las redes sociales como arma, pretende dictarle al pueblo de Cuba lo que debe o no hacer y deshacer.

Ajeno a las masturbaciones teóricas de la tibia academia, el pueblo de Cuba inició su largo camino de resistencia, y fue avanzando en condiciones adversas sin precedentes.

Todavía hoy sigue padeciendo el bloqueo económico más extenso e intenso en la historia mundial. Y no sólo, también ha resistido ataques terroristas, ha sido invadido militarmente, le ha propinado al soberbio tío Sam su primera derrota en el continente, y, con todo en contra, ha construido su propio destino.

Pero no sólo ha recibido los ataques de la derecha mundial, también la izquierda bien portada ha arremetido contra ese pueblo, socorrida de clichés y lugares comunes que obvian no sólo la realidad cubana, también y sobre todo su heroico esfuerzo para levantarse de sus errores y fracasos.

Con el único objetivo de hacerse agradable a la derecha, la izquierda institucional en todo el mundo ha atacado a la revolución cubana repitiendo los dichos de la derecha y siguiendo la moda en turno.

Es tan consistente la resistencia del pueblo de Cuba, que la histeria intelectual que abunda y redunda en este roto país que se llama “México”, seguramente diría que se ha mantenido porque es una creación de Salinas, y a que es apoyada por la “mafia del poder”.

Días después de ese relámpago de habilidad militar y convicción que le dio nuevo significado a un pequeño territorio y acomodó el nombre de “Playa Girón” en el casi vacío estante de victorias de la izquierda mundial, en aquel primero de mayo de 1961 el pueblo de Cuba decía, por la voz enronquecida de un barbón enfundado en su traje verde olivo de combate, las siguientes palabras:

“Si a Mr. Kennedy no le gusta el socialismo, bueno, a nosotros no nos gusta el imperialismo, a nosotros no nos gusta el capitalismo. Tenemos tanto derecho a protestar de la existencia de un régimen imperialista y capitalista a 90 millas de nuestras costas, como él se puede considerar con derecho a protestar de la existencia de un régimen socialista a 90 millas de sus costas.

Ahora bien, a nosotros no se nos ocurriría protestar de eso, porque eso es una cuestión que les incumbe a ellos, una cuestión que le incumbe al pueblo de Estados Unidos. Sería absurdo que nosotros pretendiéramos decirle al pueblo de Estados Unidos qué régimen de gobierno es el que debe tener, porque en ese caso nosotros consideraríamos que Estados Unidos no es un pueblo soberano y que nosotros tenemos derecho sobre la vida interior de Estados Unidos.

El derecho no lo da el tamaño, el derecho no lo da el que un pueblo sea mayor que otro, ¡eso no importa! Nosotros no tenemos sino un territorio pequeño, un pueblo pequeño, pero nuestro derecho es un derecho tan respetable como el de cualquier país, cualquiera que sea su tamaño. A nosotros no se nos ocurre decirle al pueblo de Estados Unidos qué régimen de gobierno debe tener. Luego es absurdo que al señor Kennedy se le ocurra decir qué régimen de gobierno es el que quiere que nosotros tengamos aquí, porque es una cosa absurda; eso nada más se le ocurre al señor Kennedy, porque no tiene un concepto claro de lo que es la ley internacional y la soberanía de los pueblos.

El texto sigue con una extensa reflexión sobre la ciencia social y el pensamiento crítico. Pero me detengo ahora señalando que bien puede usted intercambiar el nombre de “Kennedy” por el de “Trump” y verá que en esas palabras había no una declaración coyuntural, sino una declaración de principios.

Detuve la lectura y miré entonces el reloj de arena.

Se me ocurrió que tal vez no es cualquier arena la que contiene. Y tal vez no es cualquiera porque esta arena tal vez viene de una playa reiterada en la historia de lucha y resistencia de la humanidad contra el capitalismo.

Tal vez la arena que fluye de uno a otro lado de este reloj, viene de un lugar del continente americano y su geografía la ancla en una isla que se estira en el Caribe, como caimán rebelde que se niega a ser sometido y por eso endurece la piel y la mirada.

Tal vez, se me ocurre ahora, la arena de este reloj de arena es arena de Playa Girón, que así se llama esa grieta en el muro del Capital y que, con su persistencia, nos enseñó a todos que el grande y poderoso puede ser derrotado por el pequeño y débil cuando hay resistencia organizada, necio empeño y horizonte.

 

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Déjenme decirles que el finado SupMarcos, y no sólo él, sentía una gran admiración por el pueblo de Cuba y un profundo respeto por Fidel Castro Ruz.

En aquella plática informal que tuvimos horas antes de su muerte, la palabra recaló en el tema militar. Me contó que él consideraba que la historia militar de lucha de los pueblos era poco conocida. Se refirió entonces a la llamada Batalla de Zacatecas y a la Toma de Ciudad Juárez, ambas conducidas por Francisco Villa. Me contó que él tomo prestada la concepción que implementó el General Villa para tomar Ciudad Juárez y con ella diseñó el inicio del alzamiento. “Para la batalla de Zacatecas no me faltaba caballería”, dijo bromeando, “sino planada”.

En lo internacional, contra el común de la izquierda, su referencia no era la batalla de Leningrado, sino la Batalla de Santa Clara, conducida por el Che, la de Cuito Cuanabale que dirigió Fidel Castro, y la de Playa Girón, también comandada por Fidel Castro.

Aproveché para preguntarle por qué, siempre que nombraba a Fidel Castro, no decía “Comandante” si toda la izquierda latinoamericana lo hacía. Así me respondió:

“El que todos así lo llamaran pudiera bastar, pero no es por eso. Nosotros somos un ejército y cuando decimos “comandante” decimos mando. Y a nosotros no nos manda nadie, como no sean nuestros pueblos. Pero Fidel Castro no necesita que nosotros le digamos así. A él su pueblo le ha dado ese grado y no necesita más.”

Se siguió contándome sobre Playa Girón y, con admiración, narraba la ocasión en que Fidel Castro discute y manotea con sus oficiales porque no lo dejan avanzar hacia Playa Girón a combatir contra los mercenarios. “Imagínate”, me dijo riendo de buena gana, “Fidel contra todo su Estado Mayor. Él emperrado en que quiere estar en el frente de combate y los demás en que no, que tiene qué cuidarse. Y, ¿sabes?, Fidel Castro no argumentó que era su deber, les dijo que era su derecho.” Encendió su pipa el finado y, después de la primera pitada la levantó como si brindara y dijo: “Por supuesto que la discusión la ganó Fidel”.

Luego, dando por terminado el tema, añadió: “Fidel Castro es el Maradona de la política internacional. Y nunca le van a perdonar los goles que le metió a quien se atrevió a enfrentarlo”.

Recordé las palabras del difunto SupMarcos cuando leía sobre lo que el famélico espectro político de Latinoamérica opinó sobre la muerte de Fidel Castro. La reiteración en la derecha, y en la izquierda bien portada, de reproches y supuestas críticas. La derecha que nunca le perdonará las derrotas que les propinó, y la izquierda institucional que no lo absolverá de haber sido todo lo que ella, en su mediocridad, nunca llegará a ser.

También están los mediocres que ahora dictan juicios y sentencias y simplemente no pueden explicar por qué, si era un dictador, la mayor potencia mundial no pudo organizar una rebelión popular, y optó por los atentados terroristas para anularlo.

Lejos de la películas de ficción y series televisivas, donde los servicios secretos norteamericanos acaban con los malos armados sólo con un lapicero, fracasaron en Cuba sencillamente porque “Comandante Fidel” era el nombre, la imagen y la voz que ese pueblo tomaba para reafirmar lo que todo el tiempo y en contra de todo construía: su libertad.

Y el dinero buscó y busca y siempre encuentra psicópatas dispuestos a vender su sed de sangre y destrucción. Siempre encontrará a los Mas Canosa, a los Posada Carriles, aunque, en otra geografía y calendario, se llamen acá Felipe Calderón Hinojosa o como su antes esposa y ahora pretendida amasia Margara Zavala; o como Mauricio Macri en Argentina; o como Temer en Brasil, o como Leopoldo López en Venezuela. Políticos, psicópatas y corruptos todos ellos, siempre dispuestos a que otros mueran y ellos cobren.

Les cuento esto no sólo porque el tema toca lo pequeño que se rebela y se alza rompiendo moldes impuestos, también por lo que ahora les narro: me tocó reportarme con el Subcomandante Insurgente Moisés en una de nuestras posiciones, precisamente unos días después de la muerte de Fidel Castro.

Cuando llegué, la insurgenta Erika me dijo sin poder contener las lágrimas: “Se murió el Fidel Cuba”. Así dijo. La revolución cubana tiene 58 años resistiendo contra todo, la insurgenta Erika debe andar por los veintitantos, nunca ha salido de estas tierras, aprendió el español en un campamento de montaña, batalla con las matemáticas y las palabras “duras”, y, a pesar de eso, o precisamente por todo eso, ha sintetizado en dos palabras toda una historia de lucha, de resistencia y rebeldía.

Y vengo a hablarles de Cuba, es decir, de Fidel Castro, y de Fidel Castro, es decir, de Cuba, por la sencilla razón de que ya no hablan de él. Tal vez porque piensan que ha muerto y, con él, la Cuba rebelde. En lo que se refiere a Fidel Castro Ruz, sólo les decimos: “si no lo pudieron matar cuando estaba vivo, menos van a poder ahora que ha muerto”.

Todo esto viene al caso, o cosa, según, porque es cierto, el difunto SupMarcos tenía razón: Abril también es mañana.

 

-*-

 

Volviendo a aquella ocasión, como el tiempo se alargaba, seguí platicando con el finado SupMarcos cuando todavía no estaba finado. El tiempo en La Realidad zapatista había entrado en ese ritmo en que parece que el día tiene prisa por irse y la noche sigue de perezosa. Me parece que todo lo operativo de ese día 24 de mayo del 2014 lo estaba resolviendo el Subcomandante Insurgente Moisés, pues al SupMarcos nadie se le acercaba con informes o preguntas. Como si el SubMoy estuviera haciendo todo lo posible para que el SupMarcos pasara tranquilo sus últimos minutos.

Como seguíamos ahí, esperando, le pregunté por qué decía eso de que él era el personaje y no Durito, el Viejo Antonio y los otros seres que poblaron sus relatos. Claro, todavía no conocía yo, ni nadie, el texto que leería la madrugada siguiente y que se titula “Entre la luz y la sombra”.

Antes de responderme, el Sup miró ambos relojes.

Nunca antes había hecho eso. Siempre o consultaba uno o checaba el otro, dependiendo siempre de la situación.

Después de confrontar ambos relojes, suspiró profundamente y me preguntó:

“¿Qué es lo que no entiendes?”

“Eso”, le respondí, “porque entonces ¿quién eres? o más bien ¿quién has sido?”.

Entonces se cuadró e inclinando la cabeza, paradójicamente tratando de imitar el tono de voz de los serios y formales samuráis de Akira Kurosawa, dijo:

“Kagemusha”.

Y digo que paradójicamente, porque el SupMarcos bromeaba de todo y de todo se burlaba, sobre todo de sí mismo.

Yo puse la misma cara que ustedes están poniendo ahora.

“¿Qué diablos es eso de Kagemusha?”

“Un señuelo”, me respondió, “un distractor, una sombra, la sombra del guerrero”.

Entendí entonces el por qué, en sus últimos textos, había aparecido de pronto un nuevo personaje: “Sombra, el guerrero”.

“¿Y entonces?”, pregunté porque sí.

“Entonces nada, alguien tenía que hacerlo y a mí me tocó”.

“¿Y entonces que vas a hacer?”, le insistí.

“Morirme”, me respondió mientras se colocaba el pasamontañas. Se acomodó entonces la gorra, encendió la pipa y, dirigiéndose a la guardia que resguardaba la puerta, ordenó por última vez: “Dile al SubMoy que estoy listo”

 

-*-

 

Viene la tormenta.

Una y otra vez, el dinero tratará de romper la historia que importa. Y una y otra vez, será vencido. Como en un mes de abril de hace ya 56 años, en Playa Girón, generaciones enteras se arrancarán los juegos de un tirón y se levantarán desafiando el destino que se les impone.

Ese día volverán a escucharse, aunque con otra voz, las palabras que el pueblo de Cuba dirigió a quienes pretendieron doblegarlo:

“Tampoco escaparán al veredicto de la historia, que no será un simple veredicto de palabra, sino el veredicto que marca inexorable el destino de los explotadores de todo el mundo, como un reloj que le dice “tus días están contados, el fin de tu sistema explotador se acerca“.

Cuba pervivirá. Los pueblos originarios pervivirán. La humanidad pervivirá.

Y cuando se diga “Patria”, se dirá “mundo”, se dirá “casa”, se dirá “vida”

Cierto, no habrá relámpagos más fieros, ni tormenta más grande, pero al final, esta tierra se levantará y con ella sus mujeres, sus hombres y quienes son lo que son sin ser ni uno ni otra.

La memoria no olvidará, pero no habrá celebraciones.

No porque no valdrá la pena, sino porque la vida entera será entonces lo que siempre debería ser, es decir, una celebración.

Y cuando ese mañana llegue, yo, nuevo Kagemusha nómada, sólo lamentaré no estar presente para mirarles burlón y decirles:

“Odio decir que se los dije, pero se los dije”.

 

 

Gracias, no muchas, pero siempre sí unas pocas bastantes.

SupGaleano.

Abril del 2017.

 

 

Publicado enSociedad
Lecciones de geografía y calendarios globalizados

“Nada ha cambiado”, así dicen.


“En Chiapas, los indígenas están igual o peor que antes del alzamiento zapatista”, reiteran los medios de paga cada que su caporal se los indica.


Hace 23 años, de diversas partes del mundo llegó “ayuda humanitaria”. Los indígenas zapatistas entendimos entonces que no era limosna lo que nos mandaban, sino apoyo para resistencia y rebeldía. En lugar de zamparnos todo o venderlo, como hacen los partidistas, con esos apoyos fuimos levantando escuelas, hospitales, proyectos para la autogestión. Poco a poco y no sin problemas, dificultades y errores, construimos las bases materiales para nuestra libertad.


Ayer hemos escuchado al Subcomandante Insurgente Moisés decirnos que las comunidades indígenas zapatistas se organizaron no para pedir ayuda, sino para apoyar a otra gente en otra tierra, con otra lengua y cultura, con otro rostro, con otro modo, para que resista. Nos ha platicado el proceso seguido para cumplir con eso. Cualquier que haya escuchado sus palabras puede decir, y no se equivocaría, que lo que se ve en ese largo camino que va del cafetal a este kilo de café empacado, hay una constante: organización.


Pero volvamos a 1994-1996.


Conforme llegaban mujeres, hombres y otroas de diversos rincones del México y del mundo, las zapatistas, los zapatistas entendimos que, en ese calendario, no era una geografía específica la que nos tendía la mano y el corazón.


No era la soberbia Europa la que se condolía de los pobres inditos a los que, inútilmente, había querido exterminar siglos antes.


Fue la Europa de abajo, la rebelde, la que, sin importar su tamaño, lucha día a día. La que, con su apoyo, nos decía “no se rindan”.


No era el norte revuelto y brutal que es gobierno y Poder escondido detrás de la bandera de las barras y las turbias estrellas quien, simulando humanidad, mandaba migajas.


Fue la comunidad latina y anglo que defiende su cultura y modo, que resiste y lucha, que no se embrutece con la droga del “sueño americano”, la que nos apoyó mientras murmuraba “no se vendan”.


No era el México partidista, el de la nomenclatura de todas las derrotas convertidas en puestos y cargos para los dirigentes y olvido para las bases, quien trataba de cobrar doble: cobrar la sangre de los nuestros y cobrarnos luego la limosna que trajeran.


Fue el México de abajo, el que se organiza sin importar si son muchos o pocos, si salen o no en las noticias, si los entrevistan o no los medios de paga; el que carga sus muertos, sus presos, sus desaparecidos no como un lamento sino como un compromiso. Ese México fue quien se quitó algo de lo poco que tenía para dárnoslo mientras su mirada nos mandaba: “no claudiquen”.


De África, Asia y Oceanía también llegó el aliento y la esperanza susurrándonos: “resistan”.


Y desde esos años primeros, nosotras, nosotros, zapatistas, entendimos que no nos dejaban una ayuda sino un compromiso, y desde ese calendario nos hemos esforzado por honrarlo.


Aún con todo en contra, acosados por el ejército y paramilitares, difamados por los medios de paga, olvidados por todos quienes descubrieron que no sacarían provecho de nuestro dolor, aún así, nos hemos empeñado en honrar ese debe, todos los días y en todas partes, no sin errores y fallas, no sin tropezones y caídas, no sin muertes.


Ese hombre, esa mujer, esoa otroa, que lucha en otros rincones del planeta, puede decir ahora que luchó a nuestro lado. Y sin empacho puede dejarnos a nosotros, nosotras, los errores y atorones, y, con justicia, hacer suyos nuestros logros que, aunque pequeños, valen.


Gracias a toda esa gente que fue y es compañera tal vez sin saberlo, no somos lo mismo de hace 23 años.
Hace dos décadas, cada que hablaban nuestros compañeros y compañeras, invariablemente terminaban sus palabras pidiendo disculpas por su manejo del español.


Hoy, sin olvidar su lengua materna, cualquiera de nuestros jóvenes y jóvenas, con cariño le corrigen la prosodia y la ortografía a más de uno, una, unoa con grados universitarios.


Hace dos décadas el EZLN era organización, referente y mando de las comunidades indígenas. Hoy son ellas quienes mandan y nosotros, nosotras, quienes obedecemos.


Antes las dirigimos y ordenamos, ahora nuestro trabajo es ver cómo apoyamos sus decisiones.


Antes íbamos delante, marcando el rumbo y el destino. Hoy vamos detrás de nuestros pueblos, no pocas veces corriendo detrás de ellos para alcanzarlos.


Hemos pasado a segundo plano. Habrá quien piense que eso es un fracaso.


Para nosotros, nosotras, es la buena cuenta que podemos darle a nuestros muertos, a nuestras muertas. Como a SupPedro, como a la compañera Malena, quien falleció hace apenas unos días, y de quien todavía no podemos hablarles sin que el dolor nos acalambre las manos y se humedezcan las palabras y la mirada.


Así de grande era ella para nosotras, nosotros, zapatistas.


Hemos llegado a estos días y esta reunión con su muerte sobre los hombros y, aunque no explícitamente, su voz ha tomado la nuestra.


Hace un par de días hemos querido saldar una deuda de honor con quienes hoy nos faltan y mucho. Hemos querido hacer nuestras las palabras que imaginamos suyas si aquí estuvieran, a nuestro lado, como lo estuvieron toda su vida.
Pero ahora debemos seguir, y hacerles saber a todos que nuestras comunidades, nuestros pueblos, han decidido que es el momento de recordarles a quienes creyeron y confiaron en nuestra bandera y modo, que aquí estamos, que resistimos, que no nos rendimos, que no nos vendemos, que no claudicamos.


Queremos que sepan que ahora pueden contar con nosotros, nosotras, con las comunidades zapatistas. Que aunque poco y a la distancia, les apoyaremos.


Y tampoco será nuestro apoyo una limosna. También será para ellos, ellas, elloas, ustedes, un compromiso.
Porque esperamos que resistan hasta lo último. Esperamos que no se rindan, que no se vendan, que no claudiquen.
Porque esperamos que aún en los momentos en que se sientan más solos, más derrotados, más olvidados, tengan en su dolor y su angustia al menos una certeza: la de que hay alguien que, aunque lejos y con el color de la tierra, les dice que no están solos, solas, soloas. Que su dolor no nos es ajeno. Que su lucha, su resistencia, su rebeldía, también es la nuestra.


Les apoyaremos como es de por sí nuestro modo, es decir, un apoyo organizado.


Y deben saber y tener bien claro, que en este apoyo va nuestro cariño, nuestra admiración, nuestro respeto.


El empaque no lo dice, pero dentro va el trabajo de los hombres, mujeres, niños y ancianos zapatistas.


Porque hace ya varios años que entendimos que nuestro anhelo no es local, ni nacional, es internacional.


Entendimos que para nuestro empeño las fronteras estorban. Que nuestra lucha es mundial. Que siempre lo ha sido, pero que no lo sabían quienes nos parieron y que fue hasta que la sangre indígena tomó el timón además del motor, y marcó el rumbo, que descubrimos que el dolor, la rabia y la rebeldía no tienen pasaporte y que son ilegales para el arriba, pero son hermanas para el abajo.


Hoy podemos decirle “compañero”, “compañera”, “compañeroa” a cualquiera que resista, se rebele y luche en cualquier parte del planeta.


Ésa es la nueva geografía que no existía en aquel otro calendario.


Así que reciban nuestro apoyo sin pena.


Recíbanlo como lo que es, como un saludo.


Con eso como pretexto sacudan al mundo, arañen los muros, digan “no”, levanten el corazón y la mirada.
Que si el poderoso no los ve ni los oye, en cambio los miran y los escuchan las zapatistas, los zapatistas que, aunque no somos grandes, venimos rodando desde siglos y sabemos bien que el mañana es parido como debe ser, es decir, abajo y a la izquierda.


-*-


De [email protected] y [email protected].


Hay muchas cosas que no podemos explicar. Sabemos que son así, pero nuestro conocimiento es rudimentario y no podemos explicar por qué.


Ya ven, por ejemplo, que “los cabezas grandes” nos dicen que no sabemos marxismo (no sé si eso es un defecto o una virtud), que somos una fantasía alargada en el tiempo por causas que no pueden explicar pero que son sospechosistas. Como no es posible que un grupo de indígenas piensen, quiere decir que es el hombre blanco o alguna fuerza oscura la que nos manipula y nos lleva a no sé dónde.


Nuestro conocimiento, nos dicen, no es más que voluntarismo y buena suerte en el mejor de los casos, o simple manipulación de alguna mente perversa en el peor.


Pero no es que les preocupa si alguien nos manda y orienta. Lo que les molesta es que no sean ellos. Les incomoda que no obedezcamos, que la insumisión en estas tierras no sea una bandera sino ya una forma de vida.
En resumen, les molesta e incomoda que seamos zapatistas.


Y la misma incapacidad que nos suponen para la lucha, la extienden al conocimiento.


Nos siguen viendo desde arriba. Desde sus amplios y lujosos barandales se asoman a mirarnos con burla, con lástima, con desaprobación. Y regresan luego a sus espaciosos camarotes a masturbarse pensando en su bonanza y bienestar. Excitándose al imaginar el dolor en el otro, la desesperación en la otra, la angustia en loa otroa.


Porque ellos, van arriba del soberbio barco, navegan la gran finca flotante que recorre las geografías y calendarios actuales.


Pero si se vuelven a asomar y dirigen su mirada abajo y a la izquierda, con preocupación más cerca nos miran.
Pero no, no es que hayamos crecido para alcanzarlos. No es que nos estiremos para tratar de llegar a ser como ellos.
No, nosotros, nosotras, no somos ellos. Y no queremos serlo.


Si más cerca nos ven es, simple y sencillamente, porque su soberbio buque se hunde. Se hunde irremediablemente, y lo saben el finquero, los capataces y caporales, que ya tienen listas las barcas para abandonar el navío cuando la catástrofe sea tan evidente que nadie pueda negarla.


Pero no me hagan caso. Ellos son los grandes estudiosos, los que manejan con habilidad las nuevas maravillas tecnológicas. Ellos son quienes pueden, con un golpe de dedo, encontrar justificaciones para su cinismo, su ruindad, su imbecilidad que, no por vestirse de ilustrada, deja de ser lo que es: una chambonada pedante y cínica. Ellos que, con maña, obvian los argumentos en contra que se encuentran ahí mismo, que trucan y editan palabras y hechos para acomodarlos a conveniencia.


Y no les interesa siquiera corregirnos. Sólo quieren consolarse en su bajeza, en su soledad. Y se pretenden individuales, únicos, irrepetibles, pero no son más que una más de millones de moscas revoloteando en la mierda.


Ellos que creen saber y no saben. Ellos que quieren ganar, y pierden.


Porque ellos se creen que están a salvo del colapso. Que el dolor siempre será ajeno.


¿De veras creen que la desgracia tocará antes a su puerta y pedirá permiso para entrar en su vida?


¿Creerán que habrá un anuncio antes, que habrá una aplicación para el celular que les avise que se acerca la tragedia?


¿Esperan que sonará la alerta y podrán salir en orden de su trabajo, su casa, su auto y agruparse en tal punto?


¿Esperan que en sus miserables mundos, aparecerá, de pronto, la señalización que indique: “punto de reunión en caso de apocalipsis”?


Ellos, ¿tienen en sus pueblos, en sus colonias, en sus ciudades, en sus países, en sus mundos, una puerta con un letrero luminoso encima rezando “SALIDA DE EMERGENCIA”?


¿Suponen que será como en las series y películas de catástrofes, que todo es normal y en un instante todo se descompone?


Puede ser. Ellos son quienes saben, quienes imparten juicios y condenas.


Pero, según nosotros, nosotras, zapatistas, la pesadilla la va construyendo el Poderoso poco a poco. Las más de las veces, la presenta como un beneficio, un avance. En veces es el progreso, el desarrollo, la civilización.
Pero ya ve usted que somos indígenas, lo que, según ellos, quiere decir ignorantes, manipulados por la religión, o la necesidad, o por ambas.


Para ellos no tenemos ni la capacidad ni el raciocinio para diferenciar una cosa de otra.


Para ellos no somos capaces de la mínima elaboración teórica.


Pero, por ejemplo, hace más de 20 años señalamos el colapso que sufriría la globalización neoliberal. Ahora los cabezas grandes descubren que, en efecto, la globalización explosiona, y escriben ensayos minuciosos para demostrar lo que se puede constatar apagando la televisión, la computadora o dejando en paz el celular unos instantes, y ya no digamos salir a la calle, bastaría asomarse a la ventana para constatar lo que pasa. Se citan y recitan entre sí, se felicitan e intercambian zalamerías y cachondeos teóricos (ok, también carnales, pero cada quien con su cada cual).


Si hubiera justicia teórica, se reconocería que los más pequeños de los pequeños se asomaron antes a la catástrofe en curso y la señalaron.


No dijeron si era buena o mala, no abundaron y redundaron en citas de pie de página, ni acompañaron susaseveraciones con referencias a nombres extraños con muchos grados académicos.


Les cuento esto porque, hace un par de días, les platicaba yo que, entre los papeles del SupMarcos, encontré ese texto que se supone explica las razones y motivos que llevaron a un escarabajo de nombre de pila Nabucodonosor, a elegir un nombre de lucha y una profesión ídem, abandonar su casa y familia, y armado con una cáscara de cacaté como yelmo, una tapa de plástico de un frasco de medicina como escudo, un clip desdoblado como lanza, y una ramita como espada (que se llamaba, por supuesto, Excalibur), elegir un amor imposible, asignarle a una tortuga la misión de cabalgadura con el paradójico nombre de “Pegaso”, escoger de escudero a un guerrillero de nariz evidente, y lanzarse a recorrer los caminos del mundo.


Pero no buscaba yo ese texto. Porque en las últimas fechas he leído y escuchado estudios y análisis que sostienen que parece, es probable, puede ser, es un supositorio, la globalización neoliberal no es la panacea prometida y, en realidad, está acarreando más perjuicios que beneficios.


Y fui entonces yo a hurgar en ese baúl porque creía haber leído eso antes.


Y pues lo encontré y aquí se los leo. Tiene fecha de abril de 1996 y es una ponencia redactada por un escarabajo. Se titula:


“ELEMENTOS PROMISORIOS PARA UN ANALISIS INICIAL COMO PRIMERA BASE DE UN ACERCAMIENTO ORIGINAL A LAS PRIMOGENITAS CONSIDERACIONES FUNDAMENTALES ACERCA DEL BASAMENTO SUPRAHISTORICO Y SUPERCALIFRAGILISTICOESPIRALIDOSO DEL NEOLIBERALISMO EN LA COYUNTURA DECISIVA DEL 6 DE ABRIL DE 1994 EN PUNTO DE LAS 0130, HORA SURORIENTAL, CON UNA LUNA QUE TIENDE A VACIARSE COMO SI FUERA BOLSILLO DE TRABAJADOR EN EL AUGE DE LAS PRIVATIZACIONES, LOS AJUSTES MONETARIOS Y OTRAS MEDIDAS ECONOMICAS TAN EFICACES QUE PROVOCAN ENCUENTROS COMO EL DE LA REALIDAD” (Primera de 17,987 partes).
La ponencia es bastante sintética. De hecho, se compone de una sola frase que dice así:


“El problema con la globalización en el neoliberalismo es que los globos se revientan”.


Oh, yo entiendo que en una publicación “seria” de la academia o del limitado universo de los medios de paga, no se puede citar a pie de página: “Don Durito de La Lacandona. Op. Cit. 1996). Porque luego habría que aclarar, al final de la publicación, que el autor referido es un escarabajo que se cree andante caballero y cuyo rastro se perdió en La Realidad, el 25 de mayo del 2014.


Pero les decía yo que hay muchas cosas que no podemos explicar por qué, pero son así.
Por ejemplo, la individualidad y lo colectivo.


En colectivo es mejor que individual. No puedo explicarles científicamente por qué, y tienen todo el derecho de acusarme de esotérico, o algo igualmente horrible.


Lo que hemos visto en nuestro limitado y arcaico horizonte es que el colectivo puede sacar a relucir lo mejor de cada individualidad.


No es que el colectivo te haga mejor y la individualidad te haga peor, no. Cada quien es quien es, un complejo manojo de virtudes y defectos (lo que sea que signifiquen unas y otros), pero en determinadas situaciones afloran las unas o los otros.


Prueben aunque sea una vez. No les va a pasar nada. En todo caso, si son tan maravillosos como se conciben a sí mismos, pues entonces reforzarán su posición de que el mundo no los merece. Pero tal vez encuentren dentro de ustedes mismos habilidades y capacidades que no sabían que tenían. Prueben, total, si no les gusta siempre pueden volver a su cuenta de tuiter, a su muro de feisbuc, y desde ahí seguir dictándole al mundo entero lo que debe ser y hacer.


Pero no es por eso que ahora les recomiendo que trabajen y luchen en un colectivo. El asunto es que la tormenta viene. Lo que se ve ahora no es ni remotamente el punto más álgido. Lo peor está por venir. Y las individualidades, por muy brillantes y capaces que se sientan, no podrán sobrevivir si no es con otros, otras, otroas.


Nosotras, nosotros, hemos visto como el trabajo colectivo no sólo ha permitido la supervivencia de los originarios a varias tormentas terminales, también avanzar cuando son comunidad y desaparecer cuando cada quien ve por el bienestar propio individual.


En lo que se refiere a las comunidades indígenas zapatistas, el trabajo colectivo no lo llevó el EZLN, tampoco el cristianismo, ni Cristo ni Marx tuvieron qué ver con el que, en momentos de peligro, frente a amenazas externas, para las fiestas, la música y el baile, la comunidad en territorios de los pueblos originarios se hace un solo colectivo.
En fin, ahí lo vean.


Pero, como quiera, yo les recomendaría que aprovechen lo que va a hacer el Congreso Nacional Indígena a partir de mayo de este años. Esperamos de veras que el CNI cumpla su propio mandato y no caiga en la búsqueda de votos y de cargos, sino que lleve el oído hermano para quien abajo es dolor y soledad, que lo alivie con el llamado a la organización.
El andar de estas compañeras y compañeros va a hacer visibles barrios, comunidades, tribus, naciones, pueblos originarios. Acérquense a ellos, ellas, a los indígenas. Abandonen, si pueden, la lente del antropólogo que los ve como bichos raros y anacrónicos. Deje de lado la lástima y la posición de misionero evangelizador que les ofrece salvación, ayuda, conocimiento. Acérquese como hermana, hermano, hermanoa.


Porque, cuando llegue el tiempo en que nadie sepa a dónde ir, esos originarios, los que hoy son despreciados y humillados, sabrán a dónde el paso y la mirada, sabrán el cómo y el cuándo. Sabrán, en suma, responder a la pregunta más importante y urgente en esos momentos: “¿qué sigue?”


-*-


Ahora, ya para terminar, algunos señalamientos breves. Algunas pistas, pues.


.- Cuando Trump habla de recuperar las fronteras de EU, dice que es la de México, pero la mirada del finquero apunta a territorio del Mapuche. La lucha de los originarios no puede ni debe circunscribirse a México, debe alzar la mirada, el oído y la palabra e incluir todo el continente, desde Alaska hasta Tierra de Fuego.


.- Cuando en la voz del Subcomandante Insurgente Moisés, decimos que el mundo entero se está convirtiendo en una finca y los gobiernos nacionales en capataces que simulan poder e independencia cuando el patrón se ausenta, no sólo estamos señalando un paradigma con consecuencias para la teoría. También estamos señalando un problema que tiene consecuencias prácticas para la lucha. Y no nos referimos a las luchas “grandes”, las de los partidos políticos y los movimientos sociales, sino a todas las luchas. El zapatismo, como pensamiento libertario, no reconoce a los ríos Bravo y Suchiate como límites de su aspiración de libertad. Nuestro “para todos, todo” no reconocer fronteras. La lucha contra el Capital es mundial.


.- Entre las opciones, nuestra posición ha sido y es clara: no hay capataz bueno. Pero entendemos que alguien haga, la mayoría de las veces como terapia de consuelo, una diferenciación entre los malos y los peores. Ok, quien poco hace, con poco o nada se conforma.


Pero ellos deberían tratar de entender que quien arriesga todo, todo quiera. Y para nosotras, nosotros, zapatistas, el todo es la libertad.


No queremos elegir entre un patrón cruel y uno bondadoso, simple y llanamente no queremos patrones.
Pues eso es.


Muchas gracias. Digo, además de las que me adornan.
SupGaleano.


Abril del 2017.



DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO.


I.- Imágenes de la Finca Global.


Han llamado a cuentas a los señores John McCain y John Kelly. El primero es senador y el segundo es secretario de Seguridad Nacional, ambos en el gobierno norteamericano. El patrón les reprocha el comentario sobre que sería un problema que una candidatura de izquierda llegara a la presidencia de México, lo que ha sido aprovechado por uno de los precandidatos para promoverse.


Tanto McCain como Kelly se miran entre sí extrañados y argumentan: “pero si nos estábamos refiriendo a lo que pretenden los fuckin indios frijoleros brownies, que están diciendo que pueden gobernar no sólo México sino el mundo entero con su fucking council. Ellos sí son un problema, no sé por qué el otro se sintió aludido, si él y nosotros sabemos que no representa amenaza alguna como no sea para sí mismo”.


El patrón, que sea el finquero, que sea el capitalista, los escuchó y movió la cabeza asintiendo con aprobación. Les dio orden de retirarse y llamó luego a Donaldo y a su mamá (que sólo aparece aquí para mentarla), así como a los principales líderes políticos para darles indicaciones.


Horas después, en solemne sesión del congreso norteamericano, el Trump condecoró al senador McCain y al general Kelly con la medalla al mérito capitalista, el más alto honor que el patrón otorga a capataces, mayordomos y caporales.
La sesión transcurría sin mayores contratiempos cuando empezó a detectarse mucha bulla en la sala de prensa donde los corresponsales asignados a la Casa Blanca se aburrían soberanamente. De pronto, todos se agolparon en torno a uno de los monitores.


Resulta que una colega, más aburrida que el copete del Trump, se puso a “zapping” en la red y había llegado a la página del Sistema Zapatista de Televisión Intergalactica (“SIZATI” por sus siglas en español).


En la pantalla se observaba la misma ceremonia pero con una cámara que tomaba todo a espaldas de donde el Trump estaba.


En la imagen se veía que el Trump traía un papel pegado en una de las nalgas que decía “Kick me”, y otro en la otra nalga que rezaba “Fuck me” y uno más, a la altura del hombro izquierdo, en el que se leía “Vamos por todo para todoas” y firmaba “El fucking Congreso Nacional Indígena”.


Los corresponsales enloquecieron y llamaron frenéticos a sus redacciones, las principales cadenas televisivas del mundo suspendieron su programación habitual para enlazarse con el SIZATI. En todo el planeta las pantallas se llenaron de las nalgas del señor Trump.


Las consecuencias no se hicieron esperar: la muy honorable, discreta y recatada familia Kardashian sufrió un síncope cardíaco porque su reality show perdió el 100% de la audiencia; el mundo entero no vio la escena culminante de la serie The Walking Dead, donde Darill le confiesa su amor a Rick y, cuando se besan apasionadamente el Rick con el Flechitas, ¡zás!, la Michone les corta la cabeza a ambos y, enfundando su katana, dice, mirando a la cámara: “mejor me voy a la fuckin selva lacandona a buscar a mi verdadero amor, el fuckin SupGaleano, no vaya a ser que me dé baje la fuckin Rousita”; y tampoco pudieron ver el último episodio de la serie Games of Thrones, en la que la Dayanaris le da un su besito a Tyron, demostrando que lo fuckin pequeño gana cuando cuenta y que, en efecto, John Snow no sabía nada.
Desde el podio del congreso, Trump observó la agitación en los corresponsales y pensó para sí que al fin la fuckin prensa había entendido la grandeza de él, o sea del Trump himself.


Horas después la séptima flota naval de los fuckins marines y la fuckin 101 división aerotransportada vigilaban las mares y cielos del mundo, esperando que los servicios de inteligencia de la OTAN descubrieran la ubicación del fuckin SIZATI para lanzarle 3 mil misiles Tomahawk con 3 mil cabezas nucleares cada uno, además de la madre de todas las bombas.
Al bunker del patrón llegó la comunicación: “los fuckin bastards are fuckin every where” que, en español, se puede traducir como “no tenemos una fuckin idea de donde están esos weyes”.


La industria militar trabajaba ya a todo vapor para surtir un nuevo pedido de misiles, así que había que gastar los que ya había, si no, la fuckin sociedad del finquero se iba a enojar. El patrón garabateó una nueva orden. El fuckin secretario de la defensa gringo miró desconcertado al finquero. El mandamás lo miró nomás con cara de “cumple y ya”, y el militar corrió a trasmitir la nueva fuckin orden.


Los 3 mil fuckin misiles Tomahawk recibieron un nuevo fuckin target: la fuckin Casa Blanca (la de Trump, se entiende, dont worry fuckin Peña Nieto).


“Disparen”, ordenó el fuckin finquero, “ya encontraremos otro fuckin capataz”.


Unas pocas horas después los líderes mundiales expresaban su pesar al “hermano pueblo de los Estados Unidos”, y una larga fila de suspirantes esperaba su turno afuera de la casa grande del patrón.


Entre los formados se pudo distinguir a la Hillary, al Chapo, a la Calderona y al aspirante a policía, Aurelio Nuño Ramsey, que repetía para sí mismo “se dice read, no red”.


Muy lejos de ahí y en el suroriental estado mexicano de Chiapas, en lo alto de una ceiba, conectada su compu a internet mediante una antena que les fabricaron el SubMoy y el Monarca con la tapa de una olla, bejuco, maskin tape y un modem de usb, una niña y un niño se miran entre sí desconcertados y ella le reprocha a él: “te dije que no le dieras click ahí”. El niño se defiende “Acaso fui yo”. En medio de los dos infantes, un animalito que parece un gato... o un perro, mueve alegremente la cola y sonríe con fuckin malicia.


(fuckin fade out)


-*-

II.- Defensa Zapatista y la piedra en el camino.


“¿Por qué son así los pinches hombres?”


La pregunta viene de la puerta de la champa y es la niña Defensa Zapatista quien, en jarras, me mira con severidad.
Me ha sorprendido. Yo estaba tratando de descifrar cómo era posible que más de 50 misiles Tomahawk norteamericanos hubieran provocado sólo 5 ó 6 muertes en el aeropuerto militar en Siria. O esos Tomahawk estaban hechos en China, o los gringos le habían avisado antes a los rusos para que tuvieran tiempo de desalojar.


Podría pedirle a Defensa Zapatista su opinión pero creo que el momento no es oportuno. Porque, mientras les cuento esto, la niña ya está dentro de la champa y se ha plantado frente mío. A su lado, el gato-perro también me mira fijamente con reprobación.


Yo estaba a punto de responder “¿así cómo?”, pero la niña no está esperando una respuesta sino que sólo se asegura de que la escucho. Sigue:


“¿Qué así los hizo el dios o es que ustedes estudian para ser tarugos? ¿O se preparan o se entrenan para ser babosos?”
¿O ya vienen así, pero cuando son pichitos no se sabe y cuando ya crían entonces el que es tarugo es hombre y la que es lista es mujer?


Yo estoy preparando un largo discurso de, como quien dice, defensa de género, pero hay un machete demasiado cerca de la embravecida niña y dudo que sea prudente intentar moverme siquiera porque el gato-perro le gruñe, hostil, a mis botas.


No alcanzo a entender qué es lo ha provocado la furia zapatista de la niña ídem, pero ella no se detiene ni para tomar aire.


¿Qué acaso las como mujeres que somos no lo sabemos usar el machete? Sabemos. Y lo sabemos trabajar la tierra y cuándo se roza y cuándo se quema y cuándo se siembra.


¿Qué acaso no sabemos de animales? O sea de otros animales, no digo de los hombres.


Cuando la tormenta amaina, le pregunto a Defensa Zapatista qué es lo que pasó que la tiene tan embravecida.
Entre amenazas y protestas de género, la niña me cuenta:


Resulta que el comisariado autónomo llegó a medir en el potrero porque van a poner un templete para el próximo CompArte.


Defensa Zapatista quería que el templete estuviera en un costado, del lado del arroyo. Así, más adelante, podía servir para que ella sube a recibir el trofeo cuando complete el equipo y gane el campeonato.


El comisariado ha visto que es mejor atrás de la portería que da al camino real, y no hace caso de los argumentos de la niña quien, al verse contrariada, decidió que el comisariado, como es hombre, está atacando sus derechos de “como mujeres que somos” y le empezó a dar, como quien dice, la clase política.


Me cuenta que la cosa se puso grave porque el Gato-perro se sintió obligado a intervenir en la argumentación y mordió al comisariado en el tobillo. Así que el perro, gato o lo que sea y la niña, fueron a parar a la escuela donde la promotora de educación escuchó escandalizada la, como quien dice, “relación de los hechos” que le contó el comisariado.


Resultado: de castigo, la niña y el gato-perro tenían que buscarlo y hablarlo al SupGaleano para que él les explicara por qué es importante el arte en la lucha.


Yo no vi mucha disposición de aprendizaje que digamos, ni en la niña ni en el animalito. Así que traté de aplicar mi famoso método pedagógico “vuelta y vuelta”, que se basa en el postulado filosófico de que “no hay problema lo suficientemente grande, como para no darle la vuelta”.


Entonces les conté el siguiente cuento:

 

“La Piedra en el camino”


Habrá una vez una comunidad. Todos los días, muy temprano, los hombres y mujeres se tomaban su café y un poco de frijolito y, después de meter una bola de pozol y una botella con agua en la morraleta, se iban a la milpa colectiva. Así era todos los días, y el andar del poblado indígena seguía su vida de resistencia y rebeldía.


Pero resulta que un día llovió muy fiero y una gran piedra se soltó de un cerro y llegó a tapar el camino a la milpa. Fue todo el pueblo a ver. Sí, era una piedra muy grande. Probaron a moverla pero nada, ni tantito.


Entonces ahí mismo hicieron asamblea y se pusieron a dar su pensamiento de qué hacían.


Unos dijeron que ni modo, que hay que buscar otro lugar para hacer la milpa.


Otros decían que no, que el terreno ya estaba rozado y de balde quedaba si ya no lo trabajaban.


Otros decían que la piedra la había puesto ahí la mafia del poder como parte de un complot contra el Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena.


Entonces siguieron discutiendo y se hicieron varios grupos: un grupo decía que había que rezarle al dios para que quitara la piedra, otro grupo decía que qué dios ni qué nada, que la ciencia; y el otro uno decía que había que investigar y descubrir las huellas del chupacabras Salinas, el De Gortari, no el Pliego. Porque el Salinas De Gortari era el Salinas malo y el Salinas Pliego era el Salinas bueno.


Entonces cada grupo se puso a hacer lo que pensaba.


Los del rezo trajeron incienso y una imagen del santo patrono del pueblo, hicieron un pequeño altar y ahí estaban reza y reza.


El otro grupo fue por sus cuadernos y la cinta métrica y se pusieron a medir y calcular para, haciendo palanca con un palo, mover la piedra.


El otro uno fue por el equipo de detective marca “Mi Alegría” y con lupa y microscopio revisaban la piedra para ver si el chupacabras había dejado huellas de su pezuña.


Los tres grupos ahí estaban, haciendo lo que pensaban era mejor para resolver el problema.


En eso estaban cuando llegó una niña caminando.


Venía de la milpa.


Todos la rodearon y le empezaron a hacer preguntas.


El grupo de la rezadera le preguntaba si el dios le había mandado un ángel que la había llevado volando encima de la piedra, y empezaron a gritar “¡milagro!, ¡milagro!”, y a cantar salmos y alabanzas.


El grupo científico le preguntó cómo había resuelto la distribución de punto de apoyo, fuerza y resistencia, y se pusieron listos para tomar el apunte en sus cuadernos.


El tercer grupo le pidió las pruebas de la participación del chupacabras malo, mientras redactaban un desplegado donde los abajo firmantes convocaban a todos a apoyar con su voto al redentor en turno. El desplegado saldría en los medios de comunicación propiedad del chupacabras bueno.


La niña callaba y miraba a todos extrañada.


Al fin la dejaron hablar y ella explicó que, cuando salió en la mañana con otro niño, ahí estaba la pinche piedra (así dijo) y que como no se podía pasar, fueron, el niño y ella, por el machete y entonces hicieron un camino que le da la vuelta a la pinche piedra (así dijo) y, con su manita, señaló el pique que, en efecto, le daba la vuelta al obstáculo y se conectaba con el camino más adelante. A su lado, el niño callaba.


Hasta entonces los tres grupos se percataron del caminito.


Todos celebraron y felicitaron a la niña porque había resuelto “la” problema.


El comisariado se echó un discurso alabando a la niña. Que ella sí había pensado que es muy importante el camino a la milpa y por eso había hecho el camino.


Todos aplaudieron y pidieron que la niña dijera su palabra.


La niña pasó al frente de la asamblea y explicó:


“Acaso estoy pensando en eso que dicen, yo sólo quería recoger unas flores de Chene´k Caribe para que mi hermanita juega, y el Pedrito aquí presente quería huellar al tejón para que no roba el maíz”, y mostró las flores a la asamblea, mientras el niño se escondió detrás.


Todos quedaron callados y un poco con pena.


Al fin el comisariado tomó la palabra y dijo: “pues hay que hacer fiesta”.


“Sííí” dijeron todos y se fueron a echar fiesta.


Tan-tan.


Defensa Zapatista escuchó con atención todo el cuento.


Entonces el gato-perro fue al rincón donde está mi machete y, moviendo la cola, le ladró y maulló a la niña. Defensa Zapatista lo quedó viendo y, de pronto, se puso de pie exclamando “¡Claro!”, y fue y tomó el machete.


“¿Vas a hacer otro camino?”, le pregunté.


“¡Qué camino ni qué nada!”, me dijo ya en la puerta.


“Voy a ir a buscar al Pedrito y en colectivo vamos a destruir el templete del comisariado. Al Pedrito lo voy a poner de guardia para que vigile si se acerca el enemigo. Y ya luego vamos a hacer otro templete más bonitillo que el del comisariado y le vamos a poner muchas flores y colores y va a estar bien alegre y los musiqueros y las bailadoras van a querer irse a nuestro templete y no al del comisariado que va a estar bien triste porque es de los pinches hombres. Y le voy a decir a los musiqueros que lo hagan la canción de que ganamos el partido, y lo voy a convencer a las bailadoras que se entran a mi equipo y así ya vamos a ser más, aunque dilate, pero vamos a ser más.”


Se fue Defensa Zapatista. Yo me quedé en la champa, pensando qué es lo que había fallado en mi método pedagógico.
Ahora estoy aquí, sentado fuera de la champa, esperando a que me avisen que Defensa Zapatista está castigada en la escuela, con el Gato-perro durmiendo en su regazo, mientras escribe en su cuaderno 50 veces “no debo hacer caso de los cuentos del fuckin SupGaleano”.


Fuckin gracias.
SupGaleano.
Abril del 2017.

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La afición del St. Pauli durante un reciente encuentro.- REUTERS

 

Ante la creciente gentrificación del fútbol surgen voces que reivindican sus orígenes y la necesidad de repensar el negocio.

 

MADRID / JUAN LOSA @jotalosa


Son tiempos difíciles para pensar otro fútbol. Las trifulcas protagonizadas por padres y madres de alevines no invitan al optimismo. Tampoco el rostro complacido y esmerilado de Cristiano Ronaldo mientras la megafonía del avión dice aquello de: “Bienvenidos al aeropuerto Cristiano Ronaldo de Madeira”. Dos extremos de una misma cuerda; una competitividad mal entendida que desemboca en una suerte de megalomanía desquiciante y desquiciada.

Afortunadamente hay clubes que se apean de esa lógica capitalista incapaz de salir del binomio éxito-fracaso. Da fe de ello el historiador catalán Carles Viñas, quien, junto al abogado laboralista Natxo Parra, acaba de publicar St. Pauli. Otro fútbol es posible (Capitán Swing). Retrato de un equipo que, pese a contar con un palmarés más bien exiguo, dispone de 11 millones de seguidores en Alemania y más de 500 peñas repartidas por toda Europa, media docena de ellas en España.

“Se está produciendo un desplazamiento de fidelidades fruto de que muchos aficionados no están de acuerdo con el modo en que sus clubes gestionan su vinculación con el capitalismo. Quizá por ello buscan referentes que les devuelvan a la esencia, o a lo que ellos creen que debe ser la esencia del fútbol”, explica Viñas. Una esencia que poco o nada tiene que ver con rebautizar un estadio con el nombre de un conglomerado financiero chino o con el progresivo encarecimiento de las entradas.

Una de las derivadas de esto, como apunta Viñas, es “el repunte de las categorías inferiores”, un fútbol de raigambre con el que resulta mucho más sencillo identificarse. En otras palabras; frente a la gentrificación balompédica con el selfie por bandera, bocadillo de tortilla, bufanda y pipas. Testigo de facto de esa transición del barro a las cámaras aéreas es Ángel Cappa, asistente de entrenadores como Menotti o Valdano y autor junto a su hija de También nos roban el fútbol (Akal, 2016). “Los clubes luchan para que la gente sea cliente, ya no buscan hinchas, y esto lo cambia todo. Se lo han cargado, no interesa ese fútbol que pertenecía a la clase obrera, esa fiesta que los pueblos se daban a sí mismos”, explica el argentino.

Así las cosas, y citando a Menotti, nos encontramos con dos perfiles bien diferenciados. El público, que se compenetra con el juego, lo analiza y entra en un diálogo con lo que acontece, y el espectador, que se limita a disfrutar o no con lo que sucede en la cancha. “Si voy a la ópera —contaba el que fuera seleccionador argentino— soy un mero espectador, pero si voy al fútbol, no cabe duda de que seré público”.

 

El empoderamiento de la afición


No pinta bien. Preservar el fútbol como acontecimiento sociocultural frente a la vorágine comercial parece que exige ir contra natura. Si las víctimas de la gentrificación se justifican en aras de una suerte de regeneración urbana, la seguridad en el fútbol sirvió de pretexto para convertirlo en un espectáculo aséptico, cuyos protagonistas son ajenos a la barriada aledaña al estadio. Cambió el consumo de fútbol y de ahí la importancia de la experiencia del St. Pauli, “la aldea gala del fútbol”, como la define Carles Viñas. “El empoderamiento del club por parte de los aficionados es la única solución a esta deriva”, apunta el historiador, para quien “la preservación de modelos de propiedad de los clubes en manos de aficionados es una forma de revertir esta situación”.

En ese sentido, la legislación alemana acompaña. La ley del 50+1 obliga a que la mayor parte de las acciones del club estén en manos de sus seguidores. Así se consiguen “anomalías” en el mundo del fútbol como que la afición del St. Pauli llegara a vetar que un patrocinador cambiara el nombre de su estadio. Algo impensable en España hasta para la más contestataria de nuestras gradas; la afición del Rayo Vallecano. Dos clubes cuyos hinchas comparten una misma filosofía obrera y un carácter comprometido con causas sociales, pero que, en el caso de los franjirrojos, la capacidad de decisión no alcanza los despachos.

 

 

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Domingo, 16 Abril 2017 07:33

Cuba: problemas y desafíos

Cuba: problemas y desafíos

 

A lo anteriormente expuesto (y propuesto) en mis tres artículos pasados, que me vi obligado a dividir por razones de espacio en nuestro periódico, agrego ahora, que para salir del marasmo económico y dar una sacudida saludable a la población es ineludible un aumento general de salarios para estimular la productividad y un plan general de creación de empleo basado en un censo popular de las necesidades fijadas por los habitantes en asambleas barriales, localidad por la localidad. Con los ahorros que dejaría la reducción de la burocracia y de sus procedimientos y trabas, se podría invertir aún más de lo que se hace actualmente en ciencia y tecnología para dar trabajo al excedente importante de trabajadores calificados y evitar tanto su emigración como el subempleo de la capacidades crecientes resultantes de la revolución en el plano educativo.

Los velos que ocultan a los cubanos su propia historia se deben eliminar. No es posible mantener los vetos stalinistas que impiden conocer realmente qué hicieron antes y después de 1959 todas las tendencias, en particular las que se reclaman del movimiento obrero (comunistas, trotskistas, anarquistas). No es posible evitar un balance de porqué se derrumbó la Unión Soviética sin disparar un solo tiro y sin que los millones de miembros de su partido burocratizado movieran un dedo. No es posible ignorar porqué se disolvió el Partido Comunista más grande de Occidente (el PC italiano) y sus restos se hicieron social-liberales y porqué agonizan los partidos comunistas francés y español. Quien no conoce su propia historia, repite los groseros errores de pasado y no puede recoger los aciertos.

Lo más urgente es estimular por todos los modos posibles una real participación popular en la elaboración y discusión de los lineamientos para cada sector de la vida nacional, y no sólo en la aprobación plebiscitaria a posteriori de lo decidido por el aparato estatal.

La imitación de lo que era el resultado negativo de la historia rusa y el voluntarismo bien intencionado costaron muy caro a la revolución y al pueblo cubanos. No hay modelos externos. Cuba no es China ni es Vietnam. Tiene solamente 12 millones de habitantes, los recursos son escasos y, sobre todo, carece de campesinos y de un sector rural que pueda permitir la acumulación de capital para una mayor industrialización. A Cuba no van a afluir grandes inversiones capitalistas atraídas por la magnitud del mercado (que es muy pequeño). Trump se encargará además de dificultar otras inversiones menores y el comercio de la isla, que sigue dependiendo del pago con sus propios recursos. Aunque la autarquía es imposible, sólo podrá contar con el ahorro de los cubanos, con las remesas de los cubanos, con la decisión y resistencia de los cubanos. La democracia y las libertades políticas son fundamentales porque aseguran consenso, indispensable para enfrentar al imperialismo, su bloqueo y las crecientes dificultades resultantes de la crisis de los gobiernos progresistas, como el venezolano, que podrían verse obligados a no dar más créditos ni apoyos a Cuba. Como el mítico gigante Anteo, sólo el estrecho contacto con el pueblo cubano puede salvar la revolución.

Ni Rusia ni China (no hablemos del trágico régimen dinástico de Corea del Norte) son socialistas. Rusia y China tienen sus propios intereses nacionalistas y desconocen la solidaridad internacionalista mientras, por el contrario, deben resolver prioritariamente el problema que les presenta la presidencia Trump en la principal potencia militar y económica mundial. Por supuesto, si hubiese inversiones y ayuda de esos países, serían más que bienvenidas, pero Cuba, como el resto del mundo, para Moscú y para Beijing es algo negociable con Estados Unidos.

La identificación en Cuba entre el partido y el Estado hizo que La Habana antes que todos reconociese a Salinas de Gortari como presidente y que el PC cubano callase sobre el fraude cometido contra un defensor de la revolución cubana, o que Cuba apoyase en la guerra de Las Malvinas a la dictadura anticomunista argentina sin que el PC cubano se diferenciase en esto del Estado.

La política exterior del Estado capitalista cubano no podrá evitar acuerdos o incluso concesiones a otros estados, pero el Partido Comunista debe explicar constantemente el precio que el Estado cubano deberá pagar y las posibles consecuencias negativas de esos acuerdos o de esas concesiones. Eso es urgente, sobre todo porque en América Latina, donde el apoyo de los pueblos es fundamental para Cuba frente al imperialismo, los gobiernos burgueses serán cada vez más proimperialistas y cada vez más represivos y se están incubando estallidos sociales por doquier y la relación gobierno-gobierno para Cuba es cada vez menos importante y en cambio es más indispensable retornar a 1960, cuando Cuba era un faro, una esperanza.

No dispongo de espacio suficiente para seguir sugiriendo lo que otros ya están exponiendo en Cuba misma. Sólo puedo afirmar que sólo una campaña masiva de autocrítica con amplia participación de todos hará posible sacudirse la burocracia y que sin ella se corre un serio riesgo de desarrollo del capitalismo mafioso, no del socialismo.

El mundo vive en su momento más negro pues ni siquiera es segura la supervivencia de la civilización en el caso de una gran catástrofe ecológica marcada por sequías, tornados, inundaciones, elevación de los mares o de una guerra entre potencias nucleares. Es también el periodo más negro de la historia cubana y no hay mucho tiempo para reaccionar. Marx decía que la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos. Ahora su salvación y la de la humanidad están en manos del trabajador colectivo, de los que producen todo y son oprimidos.

¡Qué los trabajadores realmente decidan!

 

 

Ver notas anteriores:

 

Cuba, problemas y desafíos (I)

Cuba, problemas y desafíos (II)

Cuba, problemas y desafíos (III)

 

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CNI y EZLN anuncian nombramiento de la candidata indígena para el próximo 26 de mayo

 

 

Ciudad de México | Desinformémonos. El Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) anunciaron que el próximo 26 de mayo darán a conocer el nombre de la vocera del Concejo Indígena de Gobierno que, con la representación del CNI, participará en las elecciones presidenciales del 2018.

En un comunicado conjunto, el CNI y el EZLN convocaron a las autoridades, representantes, delegados y concejales nombrados por los pueblos, naciones, tribus, barrios, comunidades y organizaciones indígenas que participan en el CNI a la celebración de la Asamblea Constitutiva del Consejo Indígena de Gobierno para México, que se realizará los días 26, 27 y 28 de mayo en el Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI- UNITIERRA) en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Durante la asamblea, indicaron, se planearán los propósitos y estrategias del Concejo Indígena de Gobierno, su funcionamiento y organización, así como su vinculación con otros sectores de la sociedad civil.

A continuación el comunicado completo difundido por la página de Enlace Zapatista:

 

 

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA

CONVOCATORIA

 

Considerando que el V Congreso Nacional Indígena (CNI), en su segunda etapa realizada los días 29, 30, 31 de diciembre de 2016 y primero de enero de 2017, acordó:

PRIMERO.- “...Nombrar un Concejo Indígena de Gobierno con representantes hombres y mujeres de cada uno de los pueblos, tribus y naciones que lo integran. Y que este concejo se proponga gobernar este país. Y que tendrá como voz a una mujer indígena del CNI, o sea que tenga sangre indígena y conozca su cultura. O sea que tiene como vocera a una mujer indígena del CNI que será candidata independiente a la presidencia de México en las elecciones del año 2018...”.

SEGUNDO.- “...[Llamar] a los pueblos originarios de este país, a los colectivos de la Sexta, a los trabajadores y trabajadoras, frentes y comités en lucha del campo y las ciudades, a la comunidad estudiantil, intelectual, artística y científica, a la sociedad civil no organizada y a todas las personas de buen corazón a cerrar filas y pasar a la ofensiva, a desmontar el poder de arriba y reconstituirnos ya nos sólo como pueblos, sino como país, desde abajo y a la izquierda, a sumarnos en una sola organización en la que la dignidad sea nuestra palabra última y nuestra acción primera...a organizarnos y parar esta guerra, a no tener miedo a construirnos y sembrarnos sobre las ruinas dejadas por el capitalismo...”.

TERCERO.- “[Convocar] a una asamblea constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México en el mes de Mayo de 201... para hacer retemblar en sus centros la tierra, vencer el miedo y recuperar lo que es de la humanidad, de la tierra y de los pueblos, por la recuperación de los territorios invadidos o destruidos, por la presentación de los desaparecidos del país, por la libertad de todas y todos los presos políticos, por la verdad y la justicia para los asesinados, por la dignidad del campo y de la ciudad...haciendo que la dignidad sea el epicentro de un nuevo mundo.”

Es que hemos acordado CONVOCAR a las autoridades, representantes, delegados y concejales nombrados por los pueblos, naciones, tribus, barrios, comunidades y organizaciones indígenas que participan en el CNI a la celebración de la:

ASAMBLEA CONSTITUTIVA DEL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO PARA MÉXICO

Que se realizará los días 26, 27 y 28 de mayo del presente año en las instalaciones del Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI- UNITIERRA) en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, territorio zapatista, de acuerdo con el siguiente:

 

P R O G R A M A

 

26 de mayo

Llegada a CIDECI y registro físico de concejales, autoridades, representantes, delegados indígenas, prensa e invitados por la Comisión de Coordinación del CNI.

Ceremonia tradicional.

 

27 de mayo

Inauguración e instalación de la Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México.

Mesas de trabajo bajo los siguientes ejes:

Propósitos y estrategias del Concejo Indígena de Gobierno.

Funcionamiento y Organización del Concejo Indígena de Gobierno.

Vinculación del Concejo Indígena de Gobierno con otros sectores de la sociedad civil.

Nombramiento de la Vocera del Concejo Indígena de Gobierno.

 

28 de mayo

Plenaria Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México y toma de protesta de sus integrantes.

Discusión y aprobación de acuerdos, resoluciones y declaraciones.

Clausura de la Asamblea.

El nombramiento de los concejales que integrarán el Concejo Indígena de Gobierno deberá hacerse de conformidad con los lineamientos que se señalan en el ANEXO I de esta Convocatoria y en las regiones que se relacionan en el ANEXO II, aclarando que en caso de existir dudas sobre las regiones propuestas o necesidad de hacer la revisión, e incluso la modificación de alguna de ellas, deberá comunicarse a la Coordinación del CNI.

El registro previo de [email protected] indígenas podrá hacerse en el correo electrónico del CNI: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Podrán participar como INVITADOS OBSERVADORES quienes reciban expresamente invitación de la Coordinación del CNI o del EZLN.

[email protected] integrantes de la Sexta Nacional e Internacional que deseen integrarse como participantes observadores deberán registrarse previamente en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Atentamente

Marzo de 2017

Por la reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más un México sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Ejército Zapatista de Liberación Nacional

 

ANEXO I

_________________________________________________________________

BASES PARA EL NOMBRAMIENTO DE LOS CONCEJALES QUE INTEGRARAN EL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO PARA MÉXICO DE CONFORMIDAD CON LOS ACUERDOS ADOPTADOS POR EL QUINTO CONGRESO NACIONAL INDÍGENA EN SU ASAMBLEA PLENARIA DEL DÍA 01 DE ENERO DE 2017.

El Concejo Indígena de Gobierno (CIG) se integrara con dos concejales, preferentemente hombre y mujer, por cada una de las regiones indígenas participantes en el Congreso Nacional Indígena (CNI) que se indican en la tabla anexa, a excepción de los pueblos residentes en las Zonas Metropolitanas de México y Guadalajara, en cuyos casos se nombrará un concejal por pueblo.

Los concejales serán nombrados por consenso en asamblea de su pueblo o de acuerdo a los usos y costumbres de cada pueblo y el nombramiento de los mismos deberá constar en acta por escrito.

Quienes sean propuestos como concejales deberán obedecer el mandato del pueblo que los nombró y el de la asamblea del CNI, trabajar bajo los siete principios del CNI y de manera colectiva.

Quienes sean propuestos para ser concejales deberán cumplir con los siguientes requisitos:

Tener pertenecía y permanencia en el CNI.

Practicar los siete principios del CNI.

Pertenecer a un pueblo originario.

Conocer la historia y la cultura de su pueblo y tener reconocimiento y autoridad moral en su comunidad.

Ser propuestos, nombrados y legitimados en Asamblea o en la instancia de decisión de sus pueblos según sus usos y costumbres.

Haber acompañado a sus pueblos en su lucha y tener una trayectoria de lucha congruente, que conozcan cómo trabajar la tierra, que sean humildes, que escuchen y que sirvan a sus pueblos y que conozcan el caminar del CNI.

Ser anticapitalista de abajo y a la izquierda.

El cargo de concejal es rotativo en el período de tiempo que cada pueblo decida y es revocable en cualquier momento por la asamblea o instancia que haya nombrado a los concejales.

Preferentemente los concejales deberán ser nombrados antes de la asamblea del CNI programada para los días 27 y 28 de mayo en San Cristóbal de las Casas y la organización y funcionamiento de los mismos y del CIG serán acordados por dicha asamblea.

 

POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS

NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS

LA COORDINACIÓN PROVISIONAL

ANEXO II

_________________________________________________________________

LISTADO DE REGIONES PARA EL

CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO

 

Región No. Pueblo- Lengua


Baja California


1 Cucapá

2 Kumiai

 

Campeche


3 Castellano de Candelaria

4 Chol de Campeche

5 Maya de Campeche

6 Tzeltal de Campeche

 

Chiapas

 

7 Castellano de la Costa de Chiapas

8 Chol

9 Mam de Chiapas

10 Tojolabal

11 Tzeltal de la Selva Norte

12 Tzeltal de los Altos de Chiapas

13 Tzeltal Zona Fronteriza

14 Tzotzil de los Altos de Chiapas

15 Tzotzil de la Costa de Chiapas

16 Tzotzil de la Región Centro de Chiapas

17 Lacandón

18 Zoque del Norte de Chiapas

 

Chihuahua

19 Rarámuri

 

Ciudad de México

20 Nahua del sur del Distrito Federal

 

Colima

21 Nahua de Colima


Durango

22 Wixárika de Durango

 

Guanajuato

23 Chichimeca


Guerrero

24 Afromexicano

25 Mephaa de la Montaña de Guerrero

26 Nahua Centro de Guerrero

27 Nahua Montaña de Guerrero

28 Amuzgo de Xochistlahuaca

29 Ñu Savi de la Costa de Guerrero

30 Ñu Savi de la Montaña de Guerrero


Hidalgo

31 Nahua de Hidalgo


Jalisco

32 Coca

33 Nahua del Sur de Jalisco

34 Tepehuano de Jalisco

35 Wixárika de Jalisco


Estado de México

36 Matlatzinca

37 Nahua del Centro del Estado de Mexico

38 Nahua del Oriente del Estado de Mexico

39 Otomí- Ñatho

40 Otomí- Ñañhú


Michoacán

41 Mazahua

42 Nahua de La Costa de Michoacán

43 Otomí de Michoacán

44 Purépecha


Morelos

45 Nahua de Morelos

Nayarit

46 Náyeri

47 Wixárika de Nayarit


Oaxaca

48 Chinanteco de la Chinantla Alta

49 Chinanteco de la Chinantla Baja

50 Cuicateco

51 Ikoots

52 Mazateco

53 Mixe

54 Ñu Savi de la Costa Chica Oaxaqueña

55 Ñu Savi de la Mixteca Alta Oaxaqueña

56 Ñu Savi de la Mixteca Baja Oaxaqueña

57 Ñu Savi de la Mixteca Media Oaxaqueña

58 Triqui Alta

59 Binnizá de la Sierra Norte

60 Binnizá de la Sierra Sur

61 Binnizá del Istmo

62 Binnizá de Valles Centrales

63 Chontal de Oaxaca

64 Zoque de Chimalapas


Puebla


65 Nahua de la Mixteca Poblana

66 Nahua de la Sierra Norte de Puebla

67 Nahua de los Volcanes Puebla

68 Totonaco de La Sierra Norte de Puebla

 

Querétaro

69 Otomí- Ñañhú de Amealco y Tolimán


Quintana Roo

70 Maya de Quintana Roo

 

San Luis Potosí


71 Castellano de Wirikuta

72 Nahua de la Huasteca potosina


Sinaloa

73 Mayo de Sinalóa


Sonora

74 Guarijío

75 Mayo de Sonora

76 Seri

77 Tohono Odham

78 Yaqui

 

Tabasco

79 Chol

80 Chontal de Tabasco

81 Zoque de Tabasco


Veracruz

82 Nahua de la Huasteca

83 Nahua del sur de Veracruz

84 Nahua de Zongolica

85 Otomí- Ñuhú

86 Popoluca

87 Sayulteco

88 Tepehua del Norte de Veracruz

89 Totonaco de la Costa de Veracruz

90 Totonaco de la Sierra del Totonacapan


Yucatán


91 Maya de Yucatán


Pueblos migrantes

92 Pueblos residentes en el Valle de México
93 Pueblos residentes en Guadalajara

 

 

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Domingo, 02 Abril 2017 07:40

Cuba: problemas y desafíos

Encuentro entre Fidel Castro y Nikita Jrushchov.



El socialismo es un sistema plenamente democrático basado en la abundancia y la autogestión generalizada y en comunas libres y asociadas y conduce gradualmente a la desaparición del Estado. Obviamente, esta definición no corresponde a la realidad cubana. Por eso Fidel Castro daba por sentado que en Cuba no existía el socialismo y que éste era aún una meta a alcanzar. Sólo los enemigos del socialismo –para desprestigiar la idea de una alternativa– y los nostálgicos de Stalin dicen hoy que la isla es socialista y que el socialismo se puede construir en un solo país, para colmo pobre y con apenas 12 millones de habitantes.

La revolución democrática y antimperialista cubana se realizó en una colonia virtual de Estados Unidos. Se vio obligada por eso a recurrir a los sucesores de Stalin poco después de la muerte de éste. Es decir, en un momento en que en la Unión Soviética comenzaban a quedar atrás el terror y la reconstrucción del nacionalismo imperial, de los uniformes y jerarquías de la burocracia, de los grados militares y del papel de la Iglesia ortodoxa como pilar del orden que con Stalin habían sido un inmundo eructo de la vieja historia rusa.

La Unión Soviética hasta la desaparición de los soviets, la muerte de Lenin, el triunfo de Stalin y el fin de la democracia interna en el partido bolchevique, en 1923, fue un esfuerzo heroico por comenzar a construir el socialismo en un Estado atrasado, aún capitalista. Después, bajo Stalin buscó su modernización capitalista acelerada a la rusa, como Pedro el Grande, con un Estado autoritario y burocrático que en lo económico copiaba del capitalismo avanzado técnicas y modos de producción y dominación.

Rusia pasó en el siglo pasado por tres revoluciones: la de 1905, democrática, que fue aplastada; la de febrero de 1917, también democrático burguesa, dirigida por los partidos socialistas, que se hundió en el caos, y la democrático socialista de octubre, que culminó con la destrucción del capitalismo y el esfuerzo por construir el socialismo y que tuvo al partido de Lenin y Trotsky como instrumento, mucho más que como dirección.

Esta revolución consiguió impedir que Rusia cayese bajo una dictadura militar y se convirtiese en semicolonia francoinglesa, abrió el camino al desarrollo cultural y técnico del país y modificó el mundo, pero a costa de una terrible guerra civil y una hambruna que hicieron que la economía retrocediese 20 años. El resultado, triunfante Stalin, fue un capitalismo de Estado propietario de las tierras y de los medios de producción, en el que debido a la incultura de los obreros y el analfabetismo generalizado, el personal estatal y las costumbres fueron mayoritariamente heredados del zarismo.

El pequeño partido socialista revolucionario, rápidamente asfixiado por su burocratización, fue tragado por el Estado capitalista con el cual se había identificado. En la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), el Estado era dueño de todo, pero la burocracia estatal –y no el partido– era quien gobernaba, y sin tener la propiedad jurídica de los medios de producción, los controlaba y disfrutaba de modo privado. Los altos jefes del partido eran al mismo tiempo ministros y miembros de ese aparato burocrático estatal, conservador y contrario a toda innovación.

Esa capa ahogaba a la sociedad. Una reforma de la burocracia con métodos burocráticos y desde la propia burocracia era imposible, como demostrarían la reforma Kossygin de 1965 o el intento de reforma de Andropov en 1982, aleccionado por el levantamiento de los consejos obreros húngaros que había presenciado y por lo que pudo medir después como jefe de la KGB en la URSS misma.

Fue esa burocracia la que dio un abrazo de oso a la revolución cubana, a la que inicialmente se había opuesto y a la que sólo reconoció dos años después de su triunfo, pues consideraba a Fidel Castro y sus compañeros aventureros pequeño burgueses.

Cuba, desde 1960, tuvo así un Estado capitalista con un gobierno revolucionario antimperialista sin tener aún un partido socialista revolucionario. Su alianza con la Unión Soviética le impuso después una organización y formas de funcionamiento heredadas del estalinismo, como el partido único monolítico, sin democracia interna, la fusión entre ese partido y el Estado capitalista, la sumisión del primero al segundo y la planificación burocrática centralizada.

Sin embargo, Cuba jamás fue un instrumento del Kremlin y ya en la crisis de los cohetes en 1962 demostró su independencia y su capacidad crítica, y aunque su partido está burocratizado, carece de vida interna democrática y es un instrumento conservador, tiene aún en sus filas a muchos socialistas sinceros y revolucionarios.

Esa es una de las bases del consenso de que goza aún, pese a todo, el gobierno cubano. Pero la principal base de dicho consenso es la certidumbre de que si Estados Unidos lograse acabar con los restos de las conquistas de la revolución cubana, Cuba sería una colonia sólo formalmente independiente, como Santo Domingo o Panamá.

El estalinismo logró que la palabra socialismo sea odiosa incluso en países con gran tradición socialista, como Checoslovaquia, Hungría y Alemania. Por eso, cuando la URSS se disolvió de modo inglorioso y los burócratas se transformaron en capitalistas mafiosos, el Pacto de Varsovia se derrumbó como un castillo de naipes, pero no así Cuba. Ésta resistió como a pesar del estalinismo resistieron los soviéticos a la invasión nazi, salvando al mundo de un triunfo del nazifascismo desde Cádiz a Vladivostok, pues sus habitantes, antes que ser esclavos preferían morir.

El antimperialismo subsiste porque tiene sus raíces en la historia cubana y es un factor importante, a pesar de la despolitización de la juventud cubana actual, resultante de décadas de crisis económica y de una creciente contradicción entre su nivel de preparación y de cultura y el burocratismo asfixiante, y no obstante la pérdida de prestigio de un equipo que no cuenta ya con Fidel. Esa es la base para el optimismo (sigue).


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Ecuador y el decaído encanto del progresismo

 

El debate sobre los gobiernos progresistas en América Latina, sus logros y sus errores, sus posibilidades y sus límites, su crisis y el ascenso de los contrarios, continúa. Atizan el debate las cifras arrojadas por los comicios presidenciales celebrados el pasado 19 de febrero en Ecuador, donde Lenín Moreno, candidato del oficialista Alianza País, ganó pero no venció.

Continuidad en veremos. El candidato del gobiernoContinuidad en veremos. El candidato del gobierno tenía como objetivo central evitar a toda costa una segunda vuelta y con ello la pragmática "todos contra uno" de la atomizada oposición, para lo cual, y según las normas, debía lograr el 40 por ciento de los votos, con 10 puntos de diferencia de quien le siguiera en sufragios. Un ideal.

Sin embargo, el esfuerzo no rompió el descontento ni la apatía ciudadana. En un país donde el voto es obligatorio, el 18,9 por ciento no concurrió a las urnas, el 2,73 lo depositó en blanco, y el 7,03 lo anuló; en total, un significativo 27,95 por ciento (1). Las cifras también confirmaron, luego de un dilatado conteo de las papeletas electorales que suscitó todo tipo de comentarios, que Lenín Moreno obtuvo el 39,35 de los votos y 28,10 por ciento Guillermo Lasso, su contrario inmediato. En estas condiciones, el próximo 2 de abril tendrá lugar la segunda vuelta.

El resultado anotado es paradójico. Para algunos puede valorarse de manera positiva, pues conservar casi un 40 por ciento de favorabilidad por parte del correísmo, luego de 10 años ininterrumpidos de conducir el país, es algo encomiable; pero para otros refleja lo contrario, resaltando el desgaste en que entró un proyecto joven, anunciado apenas en 2006 como una nueva época para Ecuador, antineoliberal, antiprivatizador, adjunto y respetuoso de los movimientos sociales y de la naturaleza, entre otras de sus cualidades.

Inocultable. El desgaste hoy es palpable en cualquier ciudad ecuatoriana, donde la inconformidad de sus pobladores con el gobierno que encabeza Rafael Correa ya no es ocasional, de una que otra persona, sino una voz fuerte que crítica sus medias tintas, sus cambios de posición, el creciente endeudamiento con los chinos, sus rasgos autoritarios, el tratamiento violento dado a los pueblos indígenas, opuestos a su política extractivista en sus territorios, las dificultades crecientes para sobrellevar la vida diaria, entre otras quejas comunes que con facilidad se escuchan en los buses y los cafetines, y en cualquier conversación que reúna a más de dos personas.

 

Más freno que acelerador

 

Desde 1998, cuando Hugo Chávez entró al Palacio de Miraflores en Caracas, ganó espacio el deseo y la esperanza de cambio no sólo en Venezuela sino igualmente en otros países de Nuestra América, llamando incluso a construir el socialismo con signo de siglo XXI, es decir, autocrítico, superador de los límites ya conocidos en su gestión en otras latitudes. La crisis económica de finales del siglo XX y el desgaste neoliberal, entre otros factores, permitieron este avance.

En uno y otro país, el giro a la izquierda llegó. La clase dominante, desde dos siglos atrás, parecía arrinconada. Variadas reformas ganaron espacio y el Estado retomó su rol protagónico, con la reestatización de numerosas empresas como prueba de ello; la organización social recibió apoyo –siempre y cuando no cuestionara las líneas oficiales–, de tal manera que lo máximo logrado fue la institucionalización de diversidad de movimientos sociales, congelando o apagando la vitalidad de su voz crítica.

Ilusión sin ruptura real. La centralidad estatal y la importancia dada a lo institucional fortalecieron el presidencialismo, incluyendo el papel del dirigente único, dejando a un lado un cambio imprescindible y que poco o nunca se vio: transformar las relaciones sociales. Sin cambios de este tenor, pero también sin afectación de la matriz productiva (economía primario-exportadora), así como de la cultura heredada –imposible de romper en pocos lustros–, lo imperante durante todos estos años fue una dicotomía entre discurso y realidad, una especie de trastorno disociativo cuyas consecuencias sufrieron –sufren– las sociedades de cada uno de los países autodenominados progresistas.

El gobierno ecuatoriano no escapó a esta constante, como heredero de las luchas sociales de su país, en especial del liderazgo y la movilización de los pueblos indígenas, de quienes asumió sus demandas como propias al estructurar su programa en 2006 (2): protección de territorios, contralando la producción petrolera en algunos de ellos e impidiendo la misma en otros (Parque Nacional Yasuní-ITT), no firmar tratados de libre comercio con Europa y Estados Unidos, avanzar hacia la soberanía alimentaria, impedir las privatizaciones, apoyar y fortalecer la economía popular, renegociar la deuda externa, redistribuir la tierra, no aceptar injerencia alguna de los organismos multilaterales de crédito, entre otros asuntos. En sus primeros años de gestión, los bríos del nuevo gobierno eran palpables, y caminar de gancho con los movimientos sociales lo fortalecía.

Llegaron inversiones estatales por doquier. El país, sin gran industria pública, se dotó de vías y autopistas, y las tractomulas las coparon. Las mercaderías extranjeras hicieron su agosto, y así fue visible el propósito que persigue la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (Iirsa) en todo el subcontinente y el papel que en su concreción juega este país. El trabajo mejoró y la pobreza cayó, resultados pasajeros que en momentos de crisis económica como los actuales quedan cuestionados, toda vez que no están soportados sobre líneas estratégicas, como la redistribución de la propiedad y/o el cambio de la matriz productiva.

Luna de miel. La aceptación gubernamental de lo social-popular duró poco. La promesa de no tocar el Yasuní-ITT fue arriada por el Presidente ante las multinacionales en agosto de 2013, así como la de no ampliar la frontera petrolera en la Amazonia, para lo cual incluso arremetió de manera violenta contra sus otrora aliados. En el camino quedaron varios muertos y encarcelados (3). A renglón seguido, vino la expedición de leyes que persiguen y satanizan el aborto, y otras que coartan y criminalizan la protesta social (4), así como medidas que estimulan el paralelismo organizativo, apostándole con ello a la división y el debilitamiento de los movimientos sociales que critican las líneas oficiales del gobierno. El buen vivir fue quedando como simple consigna.

A la par de estas inconsecuencias, en un país donde la economía agraria, de base o popular, cuenta con un amplio tejido a lo largo y ancho de su territorio, que toma el maíz –gramínea– y el chocho o fruto de altramuz –leguminosa– como dos de los soportes fundamentales de la dieta diaria, el gobierno abre espacio para el monocultivo y los agrocombustibles, violando incluso el mandato constitucional sobre el particular. En el momento se tramita la conocida en este país como "ley Monsanto", que, de ser aprobada, permitiría el ingreso y la siembra de las semillas certificadas (5).

Las privatizaciones también vieron su amanecer. Varios campos petroleros fueron entregados (Auca a Schlumberger, Sacha a Halliburton), así como varias concesiones –incluso sin licitación–: el puerto de Posorja y Puerto Bolívar. Con la promoción de las llamadas alianzas público-privadas fueron privatizadas hidroeléctricas, gasolineras, programas de alimentación escolar, así como una parte del sistema de salud vía convenios con clínicas y hospitales privados, así como enajenado el Banco del Pacífico (6).

En esa lógica de gobernar de espalda a las fuerzas sociales que lo soportaban, conciliando con el capital, no faltaron los bajos reajustes salariales y el incremento del IVA, así como las reformas para viabilizar la flexibilización laboral.

La esperanza en el cambio decae y el descontento crece. Si alguien pierde, alguien tiene que ganar. En efecto, los grandes grupos empresariales y la banca son los beneficiados. Durante el gobierno progresista no dejaron de crecer. Sin cambiar la estructura económica, ¿cómo darle paso a otro modelo social? (7).

 
De cara a la segunda vuelta

 

Con este panorama al frente, no es extraño que de un total de 12.816.698 de personas en edad de elegir, 3.345.306 opten por abstenerse, anular el voto o depositarlo en blanco, voto protesta que no ve otras opciones por parte alguna. Como no es extraño que un importante segmento de los movimientos sociales se incline por vías contrarias a la oficial, aliándose con otros sectores a los cuales considera más consecuentes. Es el caso de una parte del movimiento indígena, aliado con el exgeneral Paco Moncayo, candidato del movimiento Acuerdo Nacional, al cual también se sumaron Izquierda Democrática y Unidad Popular.

Otro conjunto de expresiones sociales, alternativas pero marginales, optaron por presentarse de manera autónoma. La dispersión fue la nota predominante, y los resultados logrados reflejan el fruto final de un gobierno que en sus primeros años fue producto de los movimientos sociales y que terminó por debilitarlos casi hasta su extinción. Se reflejan así, claramente, una alianza fuerte y una aceptación social en los comicios de 2006, cuando es ungido Presidente con el 58,67 de los votos, en 2009 cuando es reelegido con el 52 por ciento y en 2013 con el 57,17 por ciento, alcanzando una apreciable presencia en la Asamblea Nacional donde, de un total de 136 asambleístas, logró 80 en 2009 y 100 en 2013, para caer a 70 en 2017 (8).

Tras esta contradictoria gestión, ahora resaltan los caminos opuestos. Hay un amplio segmento social que ya no confía en el discurso progresista de Rafael Correa ni ve esperanza alguna en lo que pueda realizar Lenín Moreno, quien aparece como su continuidad.

En estas circunstancias, no es claro cómo pudiera hacerle honor a su nombre Alianza País, para darle cuerpo a una amplia coalición electoral, ni cómo dirigirse a esta masa de inconformes para convencerlos de que ahora las cosas marcharán de acuerdo a los deseos populares. Este será el cuello de botella por romper a la hora de pretender la superación del 39,35 por ciento logrado en la primera vuelta. Un inicial aviso sobre la dificultad que enfrentan vino de Paco Moncayo, que ya informó de la decisión de la coalición que encabeza de no apoyar al partido oficial. Siendo los indígenas uno de los integrantes de la misma, no podía ser distinto. Se trata claramente de una decisión y el evidente distanciamiento con el actual gobierno, expresados por el consejo ampliado de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) en su reunión del pasado 23 de febrero, donde manifestó: "No al continuismo de la dictadura ni a la consolidación del capitalismo" (9).

Le queda a Moreno el expediente de concentrarse en el carácter de clase de su oponente y su historia reciente (10), tratando de movilizar las fibras más profundas de quienes padecieron los efectos económicos y sociales de las políticas lideradas por este personaje y sus aliados, estimulando el voto útil, a la vez que el grosero recurso del clientelismo, así como el abuso abierto del poder.

De manera contradictoria, para quienes aparecen ahora como el cambio pero no son más que la continuidad de lo predominante durante 200 años de vida republicana, la tarea es más sencilla: por un lado, unirse entre ellos (Guillermo Lasso, Cyntia Viteri, Abdalá Bucaram), con lo cual ya totalizarían 49,23 por ciento de la intensión de voto, y, por otro, enfatizar en que el país no será como Venezuela, estribillo usado con amplio eco durante su inicial campaña electoral. Cuentan a su favor que sus fuerzas dirigen las tres principales alcaldías del país: Quito, Guayaquil y Cuenca.

¿Triunfo? ¿Derrota? Aunque las cartas parecen estar marcadas, nadie puede todavía darse por vencedor. Si bien el progresismo, como real opción, para las mayorías de la región está agotado, Lenín Moreno tiene su oportunidad, y entre bastidores Rafael Correa tendrá que batirse hasta el final.

En todo caso, para los movimientos sociales en pugna contra el actual gobierno, cualquiera que sea el resultado electoral del próximo 2 de abril, continuidad o relevo, el reto que tienen al frente es el mismo: reconstituirse, superar su atomización y construir una propuesta real para el cambio, que rompa la apatía política y la desconfianza social sembrada por Alianza País a lo largo de sus 10 años de gobierno.

 

 

1. Cne.gob.ec.

2. Rafael Correa asumió por primera vez como presidente el 15 de enero de 2007; su segundo mandato arrancó el 10 de agosto de 2009, fruto de una reforma constitucional redactada por la Asamblea Nacional que determinó adelantar los comicios de todas las dignidades del país; el tercero tuvo como fecha de inicio el 24 de mayo de 2013.

3. http://www.insurrectasypunto.org/index.php?option=com_content&view=article&id=2340:ecuador-correa-se-mancha-de-sangre-muertos-y-heridos-por-represion&catid=7:notas&Itemid=7.

4. http://www.elpais.com.co/mundo/vias-bloqueadas-y-marchas-marcan-jornada-de-protestas-contra-correa.html.
5. http://milhojas.is/612406-la-ley-de-semillas-de-ap-es-la-ley-monsanto.html.

6. Acosta, Alberto, "El largo camino de Rafael Correa hacia el neoliberalismo", https://www.desdeabajo.info/mundo/30838-el-largo-caminar-de-correa-hacia-el-neoliberalismo.html.

7. "En el 2007, cuando empezó el gobierno de Rafael Correa, 50 grupos económicos obtuvieron ingresos de casi 15.000 millones de dólares. Representaron el 33% del Producto Interno Bruto (PIB), que en ese año llegó a 44.000 millones". [...] "Cuatro años después [...], el Servicio de Rentas Internas había certificado la existencia de 75 grupos. Estos habían obtenido ingresos por algo más de 25.000 millones de dólares. Y su impacto económico representaba el 43,8% del PIB, que en ese año fue de 58.000 millones de dólares. Un crecimiento de 10 puntos". Delgado Jara, Diego C., "Mayor ganancia de la historia de la banca y grupos fácticos con Rafael Correa", febrero 25, 2013, http://2014.kaosenlared.net/kaos-tv/48307-mayor-ganancia-de-la-historia-de-la-banca-y-grupos-f%C3%A1cticos-con-rafael-correa.

8. En el momento de escribir esta nota, la cifra aún no estaba confirmada por el Consejo Nacional Electoral y bien pudiera ascender, incluso, hasta 75.
9. http://conaie.org/2017/02/23/resoluciones-del-consejo-ampliado-la-conaie/.

10. Accionista mayoritario del Banco de Guayaquil; uno de los mayores beneficiados con la crisis financiera y económica que azotó a Ecuador en 1999, especulando con el dinero que por obligación y durante un año no podían retirar los depositantes, y recibiendo a su cambio Certificados de Depósito Reprogramados, negociables. Aprovechando el afán de muchos ahorradores, tales Certificados se negociaban hasta el 50 por ciento de su valor real. El ahora candidato multiplicó su fortuna con la necesidades de miles de sus conciudadanos. También se destaca por su pertenencia al Opus Dei. http://restauracionconservadora.com/responsabilidad-lasso-feriado-bancario/.

 

 

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