Martes, 22 Mayo 2012 06:42

Gigantes asiáticos negocian TLC

Gigantes asiáticos negocian TLC
Los tres principales exportadores de Asia –China, Japón y Corea del Sur– han acordado empezar negociaciones con vistas a un tratado trilateral de libre comercio (TLC). Ese pacto tendría enormes beneficios potenciales, dado el tamaño y, hasta cierto punto, la complementariedad de las tres economías. Sin embargo, se requerirán prolongadas negociaciones, y entre los muchos obstáculos están los poderosos cabildos proteccionistas en cada país y las recurrentes tensiones geopolíticas en la región.


Las planes de negociar un TLC fueron anunciados luego de una cumbre trilateral el 20 de mayo, en la cual también se firmó un tratado de inversión y compromisos de trabajar de común acuerdo para resolver disputas regionales. En una declaración conjunta, los gobernantes de los tres países describieron un pacto trilateral como medio no sólo de impulsar el comercio, sino de cimentar la integración económica de Asia del este y construir confianza política. Se espera que las pláticas formales comiencen este año.


En principio, un TLC China-Japón-Corea del Sur tendría enorme significado económico. Los tres países son importantes exportadores mundiales y su peso combinado podría rivalizar con el de la Unión Europea y el TLC de América del Norte. Según datos del FMI, el comercio entre los tres países, medido por exportaciones totales, sumó 745 mil mdd en 2011, contra 163 mil mdd en 2001. El valor total de esta medida de comercio trilateral se ha expandido en un promedio de 17% anual en la década pasada.


La rápida tasa de crecimiento refleja en parte el desarrollo de cadenas regionales de suministro en productos que terminan en los mercados occidentales. Sin embargo, exportadores de China, Japón y Corea del sur también se benefician de la creciente demanda final de sus mercados vecinos. Contra este trasfondo, no es sorpresa que las principales economías exportadoras de Asia buscan comerciar más entre sí en momentos en que las crisis fiscales y el lento crecimiento proyectan una sombra sobre las perspectivas de la demanda en EU y Europa.


Pese al impacto potencial del TLC China-Japón-Corea del Sur, existen varios motivos de cautela. Primero, las negociaciones serán sin duda prolongadas y contenciosas. El precedente histórico sugiere que negociar acuerdos de comercio bilaterales puede llevar años, y en este caso la necesidad de conversaciones tripartitas conlleva dificultades adicionales. Se han necesitado años tan sólo para que los tres países accedieran a comenzar negociaciones.


Intereses proteccionistas arraigados en cada país representarán un obstáculo formidable. Por ejemplo, no es probable que China haga concesiones que amenacen la capacidad del Estado de controlar las industrias estratégicas, y productores agrícolas de Japón y Corea del Sur tienen el poder político para defender las extensas barreras comerciales que los protegen. Enfrentados a tales desafíos, los negociadores comerciales de los tres países podrían optar por suavizar las pláticas excluyendo sectores especialmente delicados, lo cual limitará la importancia económica del acuerdo resultante. Como caso relevante, China ha concluido con rapidez una serie de TLC en años anteriores, pero varios de esos pactos son relativamente estrechos y carecen de mecanismos rigurosos de aplicación.


Una advertencia final es que las tensiones geopolíticas subyacentes pueden complicar las cosas. Si bien los tres países prometen de rutina expandir la cooperación y resolver en paz sus diferencias, las relaciones diplomáticas se tensan con frecuencia debido a la animosidad histórica y las disputas territoriales. También, Japón estará ansioso por tranquilizar al principal garante de su seguridad, EU, de que un TLC con China no socavará las perspectivas de la sociedad transpacífica, acuerdo de comercio propuesto que Washington apoya pero al que no es probable que China se adhiera.


En suma, un pacto comercial China-Japón-Corea del Sur sin duda acercaría a los tres países, pero las posibilidades de que un acuerdo de largo alcance se concluya en breve plazo parecen tenues.


Traducción de texto: Jorge Anaya

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TLC inmodificable, inicuo e indefinido

¿Cuántos ciudadanos conocen de verdad el TLC con Estados Unidos? ¿Cuántos saben que tiene 23 capítulos, miles de cláusulas, cartas adjuntas, archivos anexos, entendimientos sobre salud pública, medio ambiente, patentes, biodiversidad y servicios financieros, entre otros? ¿Cuánto se ignora de los 400 temas que comprende y de las instituciones que establece, por encima de las nacionales, para regirlos?
 

El desconocimiento no es culpa del ciudadano común. Tres gobiernos sucesivos se han encargado de ocultar los impactos que tiene este TLC con Estados Unidos, la madre de todos los demás, y se han limitado a decir como Uribe: “Da acceso a los productos colombianos al mercado más grande del mundo”.O como Santos: “Creará 500 mil empleos”. O como Andrés Felipe Arias: “Permite cambiar uchuvas por trigo”. O el mentiroso: “Vendrán productos más baratos”.
 

El TLC implica mucho más que estas frases engañosas. Leyes injustas como la 100, la 142 o los regímenes de inversión extranjera o de regalías no podrán modificarse si con ello fueran perjudicados los planes de negocios de los inversionistas norteamericanos. Los TLC blindan el neoliberalismo y le dan estabilidad jurídica al inscribirse en el bloque de constitucionalidad de tratados internacionales, protegidos del Ejecutivo y del Legislativo. Al definir como inversión, empresas, acciones, bonos, créditos y préstamos, operaciones bursátiles, contratos, propiedad intelectual y bienes tangibles e intangibles, los intereses norteamericanos se vuelven intocables, a no ser para otorgarles más ventajas.
 

Se dice que el TLC impone obligaciones iguales a las dos partes. Así es, pero se trata de socios completamente desiguales: el PIB de Estados Unidos es treinta veces mayor que el de Colombia, y no hay trato diferencial para el débil. La teoría de la convergencia, por la cual en una zona económica común entre economías diferentes la más atrasada se acerca a la de mayor nivel de desarrollo, está rebatida; la actual crisis europea, con los casos de Grecia y España, es la más reciente refutación a dicho aserto.
 

Esto se ratifica luego de décadas de globalización: los países de ingreso medio han decaído en el Índice de Desarrollo Humano de 0,673, a 0,63 -de 1998 a 2011-, mientras, los de ingreso muy alto, hoy día, están en niveles de 0,9, y, los de ingreso bajo, apenas superan 0,45, según el PNUD.
 

El TLC se firmó sin límite. La cláusula 23.4 prescribe que “cualquiera de las partes podrá poner término a este Acuerdo”. Es indispensable un gobierno nacionalista que al menos intente renegociarlo en un plano donde la iniquidad manifiesta se logre reversar, iniquidad todavía más severa en cuanto que la superpotencia usará el TLC para verter sus excedentes, causantes de la crisis de superproducción que atraviesa, sobre la contraparte colombiana.


Por Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, mayo 14 de 2012
 

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El trabajo: otra ventaja más de Estados Unidos en el TLC
Hace algunos días, en un debate sobre TLC en la Universidad de los Andes, un profesor de economía defendía el comercio como variable principal en el desarrollo de los países. Le atribuía dones mágicos para reducir pobreza, desempleo y desigualdad e incrementar el PIB. Abrazaba, dos siglos después, el teorema de la ventaja comparativa de David Ricardo por el cual, al perseguir cada país su provecho, se conquista el bienestar universal.


Pasaba sobre las realidades del comercio actual, un comercio administrado, lejos de ser libre. Omitía el papel que juegan los subsidios estatales de las potencias a sus industrias y agriculturas para exportar mercancías a precios por debajo del costo de producirlas; tampoco reparaba en las barreras no arancelarias, como normas sanitarias, cuotas y trabas aduaneras diversas; ni mencionaba la tasa de cambio, arma clave en las guerras comerciales, tal como Estados Unidos la utiliza actualmente, obviando que dichos instrumentos están al orden del día cuando la crisis global llama al proteccionismo.


Sin embargo, resultó inadmisible que olvidara el arma comercial básica del siglo XXI: el factor trabajo. La globalización neoliberal se fundamentó en la competencia entre los mercados laborales del mundo y, aunque existe opinión generalizada de que su abaratamiento sólo es propio de países pobres, lo determinante para competir es la relación entre el salario y la productividad de la fuerza ocupada en cada país.


Cuando se mira la evolución de estos términos en Estados Unidos y Corea del Sur, nuestros próximos “socios comerciales”, las cifras son amenazantes. De 19 países analizados, entre 2002 y 2010, Estados Unidos rebajó su índice de costo laboral de 100 puntos a 89,2 mientras la productividad la aumentó de 100 a 149. En cuanto a Corea, el costo, en el mismo lapso, subió de 100 a 117 y la productividad pasó de 100 a 170. Cuando se comparan, son, junto con República Checa y Taiwán, los de mayor eficiencia del trabajo.


En el caso norteamericano, el “infierno laboral” vigente dista del “sueño americano” de otrora. En el periodo estudiado, pasó de tener 8,3 millones de desempleados a 14,8 millones y de los 139 millones de empleos actuales, 26 son de tiempo parcial. Han ratificado apenas 2 de los 7 convenios principales de la OIT, no se compromete con el derecho a la organización sindical, ni con el de negociación colectiva, ni con el de la no discriminación salarial por género en el empleo, entre otros. No hay margen para creer que en ese marco en Colombia brotarán por encanto 500 mil empleos con el TLC. ¡Quién creyera, Estados Unidos también tiene ventaja absoluta en el factor trabajo!


Por Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, mayo 7 de 2012

 


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Lunes, 07 Mayo 2012 16:13

Bandera a media asta








La política exterior del uribismo. Enajenación, aislamiento y servidumbre

Edición 156, 2009

El TLC en el Congreso de los Estados Unidos
Edición 133, 2008

La Corte y el TLC: inversión de los derechos
Edición 131, 2008

Costa Rica en referendo. TLC
Edición 127, 2007

TLC y telecomunicaciones. Colombia - Estados Unidos
Edición 123, 2007

Avanza devastador proceso privatizador y social. Colombia-Tlc-Iirsa
Edición 123, 2007

Crónica de una posible y no anunciada muerte. El Tlc con Estados Unidos
Edición 121, 2007

¿América para los americanos? Colombia, Iirsa, Tlc, Plan Puebla Panamá
Edición 119, 2007

El pacto de la tortilla. México y el Tclan
Edición 119, 2007

Negocio de lesa patria. TLC, Estados Unidos – Colombia
Edición 118, 2006

Marcha la dignidad. Tlc Ecuador
Edición 111, 2006

Tres graves pifias. Tratado de Libre Comercio
Edición 111, 2006

¡Está desnudo! El Tratado de Libre Comercio
Edición 110, 2006

Los campesinos se resisten a ser desplazados por el TLC. Colombia
Edición 105, 2005

Porque decir no a las patentes sobre plantas y animales
Edición 99, 2005

Lección de democracia y organización para Colombia. Cauca: Consulta indígena y popular rechaza al Tlc
Edición 99, 2005

Consulta Popular ante el TLC
Edición 98, 2005

“Exportando libertad” e importando esclavitud. Trade Promotion Authority TPA
Edición 98, 2005

TLC Estados Unidos - Colombia:. La salud en la mira de las multinacionales
Edición 96,

Tratados de Libre Contaminación. Normas ambientales en el TLC
Edición 93, 2004

El TLC ¿Cuáles beneficios? A manera de constancia
Edición 92, 2004

Atlanta, malos presagios. Tratado de Libre Comercio, segunda ronda
Edición 91, 2004

Colombia, salto al vacío. Estados Unidos - Alca:
Edición 90, 2004

Los tropiezos del libre comercio
Edición 89, 2004

La defensa del arroz y la Jornada Andina contra el TLC
Edición 89, 2004

La lucha contra el Alca y los Tratados Bilaterales se adoptó como primer punto de cualquier agenda de resistencia social
Edición 88, 2004

TLC y soberanía nacional. Un continente en resistencia
Edición 88, 2004
Sábado, 14 Abril 2012 07:58

La Cumbre de las guayaberas

La Cumbre de las guayaberas
Obama, el primer Presidente negro de Estados Unidos -sin dudas inteligente, bien instruido y buen comunicador-, hizo pensar a no poca gente que era un émulo de Abraham Lincoln y Martin Luther King.

Hace cinco siglos una Bula Papal, aplicando conceptos de la época, asignó alrededor de 40 millones de kilómetros cuadrados de tierra, aguas interiores y costas a dos pequeños y belicosos reinos de la península Ibérica.

Ingleses, franceses, holandeses y otros importantes Estados feudales fueron excluidos del reparto. Interminables guerras no tardaron en desatarse, millones de africanos fueron convertidos en esclavos a lo largo de cuatro siglos y las culturas autóctonas, algunas de ellas más avanzadas que las de la propia Europa, fueron deshechas.

Hace 64 años fue creada la repudiable OEA. No es posible pasar por alto el grotesco papel de esa institución. Un elevado número de personas, que tal vez sumen cientos de miles, fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas como consecuencia de sus acuerdos para justificar el golpe contra las reformas de Jacobo Árbenz, organizado por la Agencia Central de Inteligencia yanki. Centroamérica y el Caribe, incluida la pequeña isla de Granada, fueron víctima de la furia intervencionista de Estados Unidos a través de la OEA.

Más grave todavía fue su nefasto papel en el ámbito de Suramérica.

El neoliberalismo, como doctrina oficial del imperialismo, cobró inusitada fuerza en la década del 70 cuando el Gobierno de Richard Nixon decidió frustrar el triunfo electoral de Salvador Allende en Chile. Una etapa verdaderamente siniestra en la historia de América Latina se iniciaba. Dos altos jefes de las Fuerzas Armadas chilenas, leales a la Constitución, fueron asesinados y Augusto Pinochet impuesto en la jefatura del Estado, tras una represión sin precedentes en la que numerosas personas seleccionadas fueron torturadas, asesinadas y desaparecidas.

La Constitución de Uruguay, un país que se había mantenido durante muchos años en el marco de la institucionalidad, fue barrida.

Los golpes militares y la represión se extendieron a casi todos los países vecinos. La línea de transporte aéreo cubana fue objeto de brutales sabotajes. Un avión fue destruido en pleno vuelo con todos sus pasajeros. Reagan liberó al autor más importante del monstruoso crimen de una prisión en Venezuela, y lo envió a El Salvador a organizar el intercambio de drogas por dinero para la guerra sucia contra Nicaragua, que costó decenas de miles de muertos y mutilados.

Bush padre y Bush hijo, protegieron y exoneraron de culpa a los implicados en estos crímenes. Sería interminable la lista de fechorías y actos terroristas cometidos contra las actividades económicas de Cuba a lo largo de medio siglo.

Hoy, viernes 13, escuché valientes palabras pronunciadas por varios de los oradores que intervinieron en la reunión de cancilleres de la llamada Cumbre de Cartagena. El tema de los derechos soberanos de Argentina sobre las Malvinas -cuya economía es brutalmente golpeada al privarla de los valiosos recursos energéticos y marítimos de esas islas-, fue abordado con firmeza. El canciller venezolano Nicolás Maduro, al finalizar la reunión de hoy, declaró con profunda ironía que “del Consenso de Washington se pasó al Consenso sin Washington”.

Ahora tenemos la Cumbre de las guayaberas. El río Yayabo y su nombre indio, totalmente reivindicado, pasarán a la historia.

Fidel Castro Ruz

Abril 13 de 2012

9 y 40 p.m.
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Una Dilma más fuerte visitó la Casa Blanca

Dilma Rousseff ya no trastabilla. En marzo del año pasado, cuando recibió a Barack Obama en Brasilia, Dilma, con apenas tres meses en el gobierno, caminaba insegura sobre sus recién estrenados zapatos rojos de taco alto por las escalinatas resbaladizas del Palacio del Planalto. Debutaba, balbuceante, en la alta política mundial ante la mirada de un Washington ávido de aliados de porte en Sudamérica, donde sólo cuenta con la subordinación armada de Colombia y la adhesión librecambista de Chile.
 

Ayer, en el Salón Oval, Dilma se movió con paso más seguro, como el de alguien que representa a la “sexta economía” mundial y busca establecer una relación de “igual a igual” con la principal potencia mundial, según dijo al desembarcar en Washington el domingo.
 

Con voz segura y monocorde, la presidenta sostuvo que la bancarrota económica mundial es consecuencia de la inundación de dólares y euros estimulada por los países desarrollados, reiterando las mismas tesis expuestas hace una semana en la cumbre de los Brics celebrada en la India y un mes atrás frente a la inmutable Angela Merkel, durante una visita a Alemania. “Estas políticas monetarias llevan a la devaluación de las monedas de los países desarrollados, comprometiendo el crecimiento de los países emergentes.”
 

Dilma no utilizó la expresión “tsunami monetario”, referida en Nueva Delhi, pero culpó a la guerra cambiaria por la “inestabilidad, el bajo crecimiento y el desempleo que afecta a varias regiones del mundo”.
 

Hablando por momentos como portavoz de los países latinoamericanos, que a fines de esta semana participarán en la Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, dijo que allí quedará plasmado el “hecho de que América latina es un continente que viene creciendo, distribuyendo renta y realizando un proceso de inclusión social”. “Vamos a discutir cómo la integración trae beneficios de América latina”, porque “el crecimiento económico ocurrirá (como consecuencia) del fortalecimiento de nuestros mercados internos con la inclusión de millones de brasileños y latinoamericanos”.
 

En sus casi 15 minutos de alocución ante un Obama atento, Dilma no abordó de forma explícita la situación de Cuba, acaso para evitar incomodar a un anfitrión que la recibió “fraternalmente”, pero el asunto fue mencionado por los miembros de su comitiva en sus diálogos informales ante reporteros.
 

En esas conversaciones informales, la delegación brasileña sostuvo que la isla, visitada en enero por Rousseff, debe ser convidada al cónclave del cual participan 34 países del hemisferio. Aún se especula, pero sin la insistencia de hace semanas, que Washington y Brasilia lanzarán en Cartagena una alianza por el medio ambiente, tal vez en el área de energías renovables, como antesala de la Cumbre Río+20, de junio, a la que Obama fue invitado ayer formalmente.
 

Obama habló no más de cinco minutos, concentrándose en el interés norteamericano en las gigantescas reservas de “gas y petróleo” descubiertas en el litoral brasileño y en la búsqueda de consenso sobre temas globales como Medio Oriente, punto eludido por la brasileña, que en otros foros mundiales rechazó una ofensiva militar contra Siria y cuestionó el in crescendo de las presiones sobre Irán.
 

Como en toda relación de Estado, sus líderes corporizan la balanza de poder entre ellos, modificada en la última década del Partido de los Trabajadores en el poder. Entre enero de 2003 –cuando Luiz Inácio Lula da Silva subió la rampa del Planalto– y marzo de 2012, los cambios fueron drásticos: Estados Unidos, que representaba el 25 por ciento del comercio exterior brasileño, retrocedió al 12,5 por ciento y ya no detenta la corona de principal socio comercial de Brasil, lugar que desde hace dos años ocupa China, cuyas transacciones con Brasilia superan en unos 17 mil millones de dólares a las de Washington.
 

La agenda de defensa fue abordada lateralmente, dejando casi archivada una alianza militar estratégica: como corresponde a dos países que disputan la supremacía continental.
 

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Viernes, 06 Abril 2012 06:47

Obesidad, regalo del TLCAN a México

Obesidad, regalo del TLCAN a México

Nueva York, 5 de abril. Estados Unidos exporta una epidemia de obesidad a México aplicando políticas comerciales y empresariales previstas en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que han transformado el sistema alimentario mexicano en reflejo de su vecino del norte, concluye una investigación divulgada hoy.
 

La investigación, publicada en el Journal of Occupational and Environmental Health (Revista de Salud Ocupacional y Ambiental), señala que el incremento de obesidad y sobrepeso en México –12 por ciento entre 2000 y 2006– coincide con la aplicación del tratado. Durante ese lapso se incrementó en el país el consumo de productos procesados, bebidas gaseosas y otros alimentos con altos niveles de grasa y azúcar, mientras cada vez más empresas estadunidenses aumentaron su presencia en toda la gama de producción y procesamiento, así como en restaurantes y en la venta de comida con la cual transformaron el “ambiente de alimento” y con ello provocaron un incremento en las tasas de obesidad.
 

“Mientras el panorama alimentario en México se asemeja al de Estados Unidos, con más refrescos, carnes procesadas y botanas con altos niveles de grasa y dulcificantes, no resulta sorpresivo que la lucha contra la obesidad en México y sus factores de riesgo –diabetes, derrames cerebrales y enfermedades cardiacas– también se haya americanizado”, comentó el doctor David Wallinga, uno de los responsables del análisis presentado hoy, y director del programa del Instituto de Políticas de Agricultura y Comercio (IATP, por sus siglas en inglés).
 

Karen Hansen-Kuhn, otra integrante del equipo y también encargada del programa de IATP, afirmó que es la primera vez que se evalúa el impacto del tratado comercial y de inversión sobre la salud pública. Subrayó que es necesario que en las negociaciones de tratados comerciales subsecuentes se consideren costos potenciales sobre la salud de cada país.
 

La investigación abarca los cambios en el “ambiente alimentario” generados por la creciente industrialización y globalización de la agricultura, en cuanto a producción, oferta y promoción de alimentos en el punto de venta.
 

La globalización de la agricultura ha tenido gran impacto en las dietas y la nutrición de las poblaciones, sobre todo en los países en desarrollo, donde la producción rural se ha visto afectada por la presencia creciente de empresas de alimentos y producción agraria trasnacionales. Eso implica nuevas pautas de consumo, la llamada “transición nutricional”, que se caracteriza “por una prevalencia de insumo calórico excesivo”.
 

En el caso de México, la investigación señala que el país ha enfrentado un incremento en la obesidad y el sobrepeso a lo largo del último cuarto de siglo, precisamente en el periodo en el que se ha aplicado el TLCAN.


En torno al tratado, aun antes de su puesta en marcha, México reformó leyes y aceptó anular protecciones para su sector agrario, y aceptó en el TLCAN el desmantelamiento de las barreras a importaciones de alimentos básicos y se abrió a la inversión extranjera toda la gama del sector de alimentos.
 

“Al cambiar de manera dramática el carácter de la agricultura mexicana, también cambiaron las pautas de consumo. Las dietas mexicanas giraron de alimentos básicos tradicionales hacia alimentos densos en energía y procesados y alimentos provenientes de animales, los cuales tienden a ser más altos en grasas y dulcificantes adicionales. De hecho, entre 1988 y 1999 –el periodo en que se negoció, firmó y se puso en marcha el TLCAN– la energía diaria promedio obtenida de grasas en México se incrementó de 23.5 por ciento a 30.3 (un aumento de 28.9 por ciento)”, según la investigación. A la vez, también se elevó 6.3 por ciento el insumo de carbohidratos refinadosy el consumo de refrescos también subió 37.2 por ciento.
 

Mientras México es cada vez más dependiente de Estados Unidos en alimentos básicos como maíz y soya –la exportación de maíz de EU a México se ha casi cuadruplicado desde la aprobación del TLCAN–, también se eleva el consumo de productos estadunidenses como azúcar y otros dulcificantes, carnes y alimentos procesados. Estados Unidos controla 98 por ciento del mercado de importaciones de productos “listos para comer” y otros procesados, o sea, el de botanas procesadas. Pero no es sólo comercio, sino también inversión lo que ha cambiado el mercado mexicano.
 

El informe registra los enormes incrementos en inversión directa estadunidense en el sector alimentario mexicano.
 

México es el tercer receptor de inversión directa estadunidense en las industrias de alimentos procesados y bebidas. La inversión también se manifiesta en el sector de “comida rápida”, en el que McDonald’s opera hoy más de 500 puntos de venta en 57 ciudades mexicanas, después de abrir su primer restaurante en 1985. México es el mercado regional más grande de Yum! Brand (dueña de KFC, Pizza Hut, Taco Bell y Long John Silver).
 

Otro sector significativo es el de venta de productos alimenticios, en el que el número de tiendas Wal-Mart creció de 114 a 561 entre 1993 y el 2001, y para 2005 Wal-Mart controlaba 20 por ciento del sector de menudeo de alimentos en México.
 

“México ha experimentado cambios significativos en su pauta de consumo de alimento a lo largo de las pasadas dos décadas, seguido por una creciente epidemia de obesidad tanto en menores de edad y como en adultos.
 

“Mexicanos, ricos y pobres, y de diversas regiones geográficas, consumen más grasas agregadas y azúcar, botanas procesadas, refrescos y productos lácteos y de carnes procesados. Su salud sufre en el proceso”, afirma el resumen de la investigación.
 

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La llamada Cumbre de las Américas (CA) fue una iniciativa del gobierno de William Clinton para imponer a América Latina el Alca, agresivo instrumento de recolonización económica, política y cultural, concebido durante el gobierno de George H. Bush. Recién comenzaba a aplicarse en México(1994) con el nombre de TLCAN.
 

Señal del cambio de época –como lo llama el presidente ecuatoriano Rafael Correa–, el Alca fue derrotado en la CA celebrada en 2005 en Mar del Plata, hecho trascendental para impedir la anexión de América Latina. Ello se debió a las grandes movilizaciones populares contra las políticas neoliberales, encarnadas en la decisión de los presidentes Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula da Silva. Emergía una nueva situación de independencia, unidad e integración regional con mecanismos como la Alba, Unasur y más recientemente la Celac, y un rechazo creciente a las inhumanas políticas de libre mercado.
 

En este contexto y volviendo a Correa, en una muy cordial carta dirigida el 2 de abril a su homólogo de Colombia Juan Manuel Santos, el ecuatoriano expone las razones por las que después de reflexionar mucho ha llegado a la decisión de no asistir a las Cumbres de las Américas “hasta que se tomen las decisiones que la Patria Grande nos exige”. En obvia alusión a la ausencia de Cuba puntualiza que “no puede denominarse ‘Cumbre de las Américas’ a una reunión de la cual un país americano es intencional e injustificadamente relegado”. Se ha hablado –añade– de “falta de consenso”, pero todos sabemos que se trata del veto de países hegemónicos, situación intolerable en nuestra América del Siglo XXI. Los países hegemónicos a que se refiere Correa no son otros que Estados Unidos y Canadá, pues ninguna nación de América Latina o el Caribe se opone a la presencia de Cuba en el ámbito hemisférico, como lo demuestra su elección para presidir el próximo periodo de la Celac o la reunión de la OEA en Honduras, donde se acordó derogar el injusto e inmoral acuerdo que la excluía. Fue una reparación moral y legal pues a La Habana no le interesa regresar a la OEA a causa de su infame trayectoria como valedora de las dictaduras militares y las agresiones y ocupaciones imperialistas en nuestra América.


Correa añade que es inaceptable soslayar en estas cumbres temas como el inhumano bloqueo a Cuba, así como la aberrante colonización de las Islas Malvinas, los cuales han merecido el rechazo casi unánime de las naciones del mundo.
 

Cabe recordar que el presidente ecuatoriano propuso en la 11 Cumbre de la Alba (Caracas, 4 y 5 de febrero) que los países del mecanismo no asistieran a la reunión de Cartagena de Indias si Cuba no era invitada. No obstante que la cumbre no tomó una decisión final sobre la asistencia de los miembros, Chávez concordó con Correa en que si Cuba no era invitada se considerara su propuesta y sugirió consultar al mandatario colombiano Juan Manuel Santos en su condición de anfitrión. Santos declaró que no dependía de él y que debía buscar “el consenso”. No había terminado de decirlo y ya un vocero del Departamento de Estado afirmaba que Cuba “no calificaba” para asistir. Cuba no hubiera pedido nunca asistir a la CA puntualizó el presidente Raúl Castro en la cumbre de Caracas, pero otra cosa era ante una invitación del país anfitrión. Por eso, preguntado en La Habana por la canciller colombiana María Ángela Holguín sobre el interés cubano en participar su respuesta fue afirmativa. El posterior viaje de Santos a la isla –que no gustó nada al imperio– para explicar que no había logrado el “consenso” puede apreciarse como un gesto amistoso pero que en modo alguno modificaría la decisión de excluir a Cuba ya tomada por Washington.
 

En la reunión de Cartagena no sólo exigirán la asistencia en lo adelante de Cuba a las CA los miembros de la Alba que concurran. También lo harán Argentina, Brasil, Perú, los miembros del Caricom y la propia Colombia como ha prometido Santos. De la misma manera que en concordancia con lo acordado en la reunión fundacional de Celac (Caracas, diciembre de 2011) se demandará a Obama el levantamiento del criminal bloqueo. El mandatario estadunidense asiste a esta cumbre sin haber cumplido con su promesa en la anterior (2009) de un “cambio” en la política estadunidense hacia América Latina y el Caribe, de modo que estará a la defensiva desde el principio. Sospecho que esta será la última Cumbre “de las Américas.”
 

P.D. Las Malvinas son Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 

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Martes, 31 Enero 2012 08:13

Productos primarios a la baja

Productos primarios a la baja
Los precios de la mayoría de productos primarios, pero sobre todo las materias primas industriales, entraron en caída libre a finales de septiembre y principios de octubre, entre la turbulencia de los mercados financieros causada por el panorama económico mundial y la crisis en la zona euro. Luego los precios se estabilizaron o en algunos casos se elevaron en los meses finales de 2011. En general han tenido un fuerte inicio de 2012, impulsado por informes que revelan tendencias más positivas en China y EU, así como ciertos signos de que la crisis en la zona euro no llegará a incumplimientos extendidos en el pago de la deuda soberana.

En promedio, se espera que los precios sean más débiles en 2012, debido a un descenso en el crecimiento del consumo y, en algunos casos, a cierta mejora en la oferta. La fortaleza del dólar también sería negativa para estos precios. Sin embargo, las laxas condiciones monetarias y una pérdida de confianza en la capacidad de pago de las soberanías endeudadas animan a los inversionistas a regresar a los activos reales, lo cual ofrece algún apoyo a sus precios.

Petróleo: EIU ha revisado ligeramente a la alza sus previsiones de consumo en 2012 a 1.7%, en consonancia con nuestra revisión a la alza del PIB de EU e indicios de que la economía china evitará un brusco aterrizaje. El consumo global comenzará a repuntar en 2013, cuando se robustezca el crecimiento. En 2014-16 se espera que un crecimiento global más fuerte eleve en un 2% el consumo anual de petróleo.

Sin embargo, siempre existe un factor de riesgo geopolítico en el precio del petróleo. Si bien nuestro pronóstico actual asume cierto nivel de riesgo político, existe la posibilidad de una perturbación más marcada en la oferta en 2012 y, en consecuencia, precios mucho más altos, o por lo menos una aguda elevación temporal. Las tensiones entre Occidente e Irán por su programa nuclear se han intensificado con las sanciones adoptadas recientemente. Si bien Irán puede todavía encontrar mercados para su petróleo en Asia (en especial China e India), y Arabia Saudita puede incrementar su producción y enviar una mayor proporción a Europa, estos escenarios sugieren una oferta más restringida de lo que preveíamos.

Para reflejar las incertidumbres que pesan sobre la oferta petrolera mundial, hemos elevado nuestra previsión de precios en 2012 (mezcla Brent con fecha) a un promedio de 100 d/b. Creemos que los precios se mantendrán reltivamente altos, a unos 110 d/b, en el primer trimestre, y que luego se irán deslizando, conforme la contracción en la demanda europea conduzca a un superávit en el mercado y a cierta acumulación de reservas.

Sin embargo, las condiciones monetarias y el crecimiento sostenido, aunque nada espectacular, de la demanda en los mercados emergentes apoyarán los precios. Se prevé más aumentos graduales en el precio del petróleo en 2014-16, al repuntar el crecimiento del consumo y también porque gran parte del petróleo adicional vendrá de fuentes de mayor costo, como Brasil y Canadá.

Productos primarios duros: Los precios de la mayoría de estos productos tuvieron una fuerte baja –a veces hasta de 30%– a finales de septiembre y principios de octubre del año pasado, como reflejo de las preocupaciones sobre el crecimiento global y los indicios de desaceleración en China. La mayoría de los precios se estabilizaron más tarde.

A menos que las economías de China y de los países desarrollados en general desaceleren más de lo previsto, la demanda continuará creciendo y apuntalará los precios en 2012. Nuestro índice de materias primas crudas (IRM, por sus siglas en inglés, que da preponderancia al cobre y al aluminio) prevé un descenso de precios a una tasa promedio anual de casi 14% en 2012, seguido por una recuperación y ligera elevación en 2013. Se espera que los precios comiencen a fortalecerse a partir de 2015, en parte por el aumento de precios petroleros en esos años y la consecuente elevación de costos de producción para muchas mineras, en particular en los sectores de aluminio y acero.

Productos primarios blandos: Aunque los precios de los productos primarios agrícolas cayeron, nuestro índice de alimentos y bebidas subió 30% en 2011, impulsado por la fortaleza de los precios en el primer semestre. La oferta mejoró en 2011 y es probable que mejore aún más en 2012 (si las condiciones climáticas son normales), por lo que volverán los superávit del mercado y los precios descenderán en 2012 y 2013. Sin embargo, se mantendrán altos según normas históricas, en parte por el nivel aún bajo de las reservas, pero también por el crecimiento de la población, la urbanización en el mundo desarrollado (y menos tierra cultivable) y la demanda adicional creada por la producción de biocombustibles.

Los riesgos están a la alza, dado que los mercados aún están relativamente restringidos y cualquier perturbación relativa al clima o desastres naturales podría conducir a fuertes aumentos de precios en los productos afectados.

En la segunda mitad del periodo de pronóstico, se espera que una respuesta positiva de la oferta contenga la presión a la alza en los precios. En parte a consecuencia de los recientes temores por la oferta y la subida de precios, en todo el mundo se destinan mayores niveles de inversión a la agricultura, y los efectos deben de comenzar a sentirse en 2014-16.

Traducción de textos: Jorge Anaya
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“Los mercados financieros contaminaron el comercio de materias primas”

Un actual funcionario de Naciones Unidas que en 2002 diseñó el Plan Hambre Cero de Lula y en 2003 integró su gobierno a cargo de un Ministerio Extraordinario de Seguridad Alimentaria y Combate al Hambre, José Graziano, 62 años, nacido en los Estados Unidos de padres brasileños de origen calabrés, se convirtió ayer en la figura fuerte de la apertura del Foro Social Temático de Porto Alegre que hasta el domingo discutirá sobre “Crisis capitalista, justicia social y ambiental”.
 

Desde el 1º de enero y con mandato hasta 2015, Graziano es director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO por su sigla en inglés, un puesto al que llegó promovido por Lula y Brasil y apoyado por una campaña de otros países, entre ellos la Argentina.
 

Ayer dijo a los participantes del Foro que la FAO debe comprometerse a combatir el hambre en el mundo ayudando a las cooperativas. Y a la tarde, en una entrevista exclusiva con Página/12 celebrada en el bar Santa Cruz del viejo mercado de Porto Alegre, al lado del negocio “Loja de la reforma agraria”, cuyo trabajo los lectores pueden conocer en esta misma edición, Graziano agregó que “los mercados financieros contaminan el comercio de materias primas”.
 

–¿La FAO es la responsable de impulsar el fin del hambre en el mundo? ¿Esa es su tarea?

–Bueno, lo que trato de hacer es recuperar las funciones originales de la FAO. Quiero volver al principio. En 1945, cuando fue creado el organismo, la misión era, justamente, terminar con el hambre en el mundo.
 

–Que obviamente no se cumplió.

–No, claro que no. El planeta progresó mucho en la producción de alimentos y al mismo tiempo sigue aumentando la cantidad de hambrientos. O sea que no es un problema de producción.
 

–Si el problema no es de producción, ¿de qué es?

–De acceso a los alimentos. Vamos a ver si el enorme trasatlántico que es la FAO tiene éxito en plantear bien y en ayudar a resolver la cuestión del acceso a los alimentos.
 

–¿De qué depende el acceso a la comida?

–Como en toda problemática de acceso que pueda existir en el mundo, lo principal es resolver la mala distribución del ingreso y de la renta. La FAO tiene que ver con la naturaleza y sobre todo con el agua, la tierra y los bosques. ¿Qué pasa con el uso del agua, la tierra y los bosques que los ciudadanos del mundo no acceden a los bienes que necesitan? Nosotros pensamos mucho en la tierra, pero también ocurre lo mismo con países que tienen problemas de acceso a los recursos marinos cuando no sólo tienen que comer del mar sino, tal vez, vivir del turismo. Son temas que estamos viendo a partir de que la FAO emitió lo que llama directrices voluntarias para el acceso a la tierra y a los recursos naturales.
 

–¿Hay problemas especiales, por ejemplo de la Argentina y Brasil, o de Sudamérica?

–En un informe que la FAO acaba de concluir, uno de los puntos importantes es cómo evitar el acaparamiento de tierras en manos de grandes empresas, extranjeras o nacionales. Es un problema de alto impacto en la Argentina y en Brasil. Cada zona tiene su dificultad específica. América latina tiene una buena institucionalidad y Africa todavía requiere de una legislación moderna. Pero fíjese que en América latina el problema de los límites a la extensión de tierras es tal que en general no se sabe cómo está registrada la propiedad de los terrenos. Uruguay está avanzando en este tema.
 

–La Argentina se propone mejorar los registros y el conocimiento en la última Ley de Tierras.

–¿No ve que es un tema? Si ni siquiera sabemos en serio lo que hay, ¿cómo podemos cambiar las cosas? ¿Cómo podemos usar esa información para promover a los que necesitan mejorar su acceso? ¿Cómo podemos ayudar a los pequeños agricultores?


Chicos y cooperativos


Graziano habla con fuerza cada vez mayor de los pequeños agricultores. Ayer, en su discurso en el Foro Social Mundial, habló de su compromiso en la formación de cooperativas agrarias como herramienta para combatir el hambre en el mundo. “La FAO necesita cooperativas y organizaciones de productores fuertes como socios clave en el esfuerzo para eliminar el hambre que sufren cerca de 925 millones de personas y responder a los numerosos desafíos del mundo de hoy”, dijo. Las informaciones de la FAO señalan la existencia de 800 millones de cooperativas rurales en el mundo, 300 de las cuales obtuvieron en 2008 beneficios por 1100 millones de dólares. Según Graziano, es preciso “localizar y divulgar las pruebas evidentes del impacto de las cooperativas y de las organizaciones de productores en la seguridad alimentaria a nivel mundial” y “fortalecer los lazos con estos grupos”.
 

Este año, 2012, fue establecido por la ONU como Año Internacional de las Cooperativas. De acuerdo con el pensamiento de Graziano, el cooperativismo reduce precios de insumos y estimula el ingreso y el empleo en general y entre los propios campesinos.
 

El director general de la FAO relaciona en todo momento la solidez que surge de la propia sociedad, y de la que sería un caso el florecimiento de pequeños productores y el resultado final de mayor estabilidad.
 

–Como mínimo desde de la crisis de Lehman Brothers de 2008, cuando los presidentes sudamericanos se reúnen suelen compartir su preocupación por la relación entre el mercado de granos y la especulación financiera.

–Es otro tema muy importante. Los mercados financieros contaminaron el comercio de commodities, de materias primas. Los mercados a futuro, que antes servían para anticipar el futuro, hoy marcan la medida de las altas y las bajas y amplifican la variación de precios. Si a esa amplificación usted le agrega la volatilidad tendrá delante suyo un grave problema.
 

–Un productor podría replicarle que un alta de precios no es un problema para él.

–Los productores no suelen ser los que plantean eso, porque saben que la agricultura necesita del planeamiento, la estabilidad, que a la larga es lo que más los beneficia. No se puede dejar que fluya solo el libre mercado. Por ese libre mercado un vendedor quizá quiera salvarse en el día, pero esa forma de pensar y actuar destruye una enorme cantidad de fuerzas económicas y sociales. Claro que si es un financista tratará de cuidarse contra la variación brusca a través de los seguros, y en ese cuidado distorsionará aún más la realidad y se distanciará de los productores, que no tienen acceso a los seguros y sólo quieren previsibilidad. ¿De qué le sirve al productor que el alza de una materia prima sea aguda y que la baja sea aguda? ¿En qué le mejora la vida que en la cadena de comercialización alguien quiera obtener diferencias en un día y para eso genere derivados financieros que contaminarán aún más la actividad agraria? Son partes de la actividad que interesan a los grandes intermediarios, pero no a los productores, y menos todavía a los productores pequeños.
 

–Usted diseñó el plan Hambre Cero que aplicó Lula desde 2003. ¿Cuál es su conclusión política, nueve años después?

–Que con movilización social y apoyo político se puede avanzar sin invertir grandes recursos financieros desde el Estado y que los avances son notables. El costo es muy pequeño frente a lo que se logra. Lula prometió algo tan sencillo como que los brasileños llegaran a tener garantizadas tres comidas diarias. Garantizarlas significa que bajen las enfermedades sociales, que los niños condenados a la muerte o al fracaso tengan futuro y pueden aprender en la escuela y que la sociedad genere bases sociales y políticas que le permitan alcanzar con solidez otras metas. Por ejemplo, Brasil tiene hoy menos criminalidad. ¿Acaso no hay relación entre la baja de la criminalidad y la solución progresiva del hambre? Los brasileños son hoy más optimistas que antes sobre su futuro. ¿Sabe lo importante que es eso? Cuando un pueblo es optimista puede construir, puede avanzar. Puede plantearse nuevas políticas Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 


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