China se prepara para una guerra de desgaste con EE UU en su disputa comercial

Pekín exige que un acuerdo final garantice la “igualdad y la dignidad” de los dos países

 La ronda número once de conversaciones comerciales entre China y Estados Unidos terminó en Washington sin más acuerdo aparente entre las delegaciones que el desayuno: donuts, que llevaban los guardaespaldas en grandes bolsas. EE UU ya ha puesto en marcha su anunciado aumento de aranceles sobre productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares, y no hay fecha para retomar las negociaciones. Aunque, al abandonar Washington, el jefe de la delegación china, el vice primer ministro Liu He, se declaraba “cautelosamente optimista”, también dejaba claro que las posturas están separadas por enormes diferencias de fondo.


Los canales siguen abiertos, han insistido las dos partes. “Las negociaciones no se han roto” y se retomarán en Pekín en algún momento del futuro, subrayaba Liu, el hombre de confianza del presidente chino Xi Jinping para los asuntos económicos, en una rueda de prensa con medios chinos. Pero también admitía que existen “desacuerdos sobre cuestiones de principio”. Tres cuestiones en las que, subrayó, China “no cederá bajo ningún concepto”.


Para poder llegar a un acuerdo —ha explicado—, su Gobierno considera obligatorio que Estados Unidos levante sus aranceles adicionales; que el aumento del volumen de compras de productos estadounidenses que Washington exige a China sea realista y se ciña a la demanda interna china; y —sobre todo— que el documento final del acuerdo sea “equilibrado” para garantizar la “igualdad y la dignidad” de los dos países.
En esa tercera condición, la “dignidad”, está la clave. El actual punto muerto se desató, como ha publicado la agencia Reuters, cuando Pekín eliminó del borrador de acuerdo las referencias a que cambiaría sus leyes para aceptar las demandas de EE. UU. sobre protección de la propiedad intelectual, acceso a los mercados de servicios financieros y transferencia forzosa de tecnología, entre otros. Para Washington, esos términos eran la garantía para hacer cumplir lo que -creía- se había acordado. Para Pekín representaban una injerencia intolerable en su soberanía. Y un cambio en su modelo económico que Xi Jinping no tiene ninguna intención de aceptar. Venga lo que venga.


“China está dispuesta a pagar un cheque, pero no a transformar su modelo económico estatal en una economía de mercado”, escribía esta semana Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia Pacífico del banco de inversiones Natixis. “El abrupto cambio de dirección [de el presidente estadounidense, Donald Trump] en la estrategia de negociación revela desesperación, más que fuerza” al imponer los nuevos aranceles, que pasan del 10 al 25%, y amenazar con gravar de la misma manera al resto de productos importados chinos.


Y China ha llegado a la conclusión de que tiene margen de maniobra para aguantar lo que cree que puede ser una guerra de desgaste prolongada. La desconfianza de Pekín es grande, y domina la percepción de que, al final, el objetivo de EE. UU. es impedir que este país se convierta en una gran potencia. No ha ayudado que esta semana las autoridades estadounidenses denegaran una licencia de operación a la principal compañía telefónica china —China Mobile— e intensificaran su retórica contra el gigante tecnológico Huawei.


A lo largo de los meses de negociación, Pekín ha ido dando pasos para proteger su economía ante la ausencia de un acuerdo. “Los responsables políticos chinos se han centrado en estimular de modo efectivo la economía. Además, con una perspectiva a largo plazo en mente, China se ha esforzado en extender lazos amistosos con la mayor cantidad posible de países”, apunta García-Herrero. Para lo primero, recuerda la economista, se encuentran en marcha estímulos para el sector privado vía crédito. Para lo segundo, China ha sumado ya oficialmente a 130 países a su iniciativa Nuevas Rutas de la Seda.


Los últimos datos económicos avalan, a ojos de Pekín, esta estrategia. El crecimiento del PIB en el primer trimestre del año ha sido del 6,4%, por encima de lo esperado. Las exportaciones también han aumentado un 4,3% interanual en los primeros cuatro meses del año, como han resaltado los medios oficiales chinos a lo largo de esta semana. El economista jefe del banco central chino, Ma Jun, ha calculado el impacto de la guerra comercial en una pérdida de tres décimas de punto de crecimiento del PIB, “algo que está dentro de lo controlable”.


“La economía tocó suelo a finales del año pasado, ahora empieza a recuperarse”, ha subrayado Liu. “A pesar de las presiones económicas que puedan venir, creo que la economía china mantendrá su impulso y un desarrollo sano y estable”.


La cita del G20


A corto plazo, y con independencia de que las delegaciones vuelvan a reunirse antes o no, la próxima gran cita se perfila en Osaka (Japón) a finales de junio, la cumbre anual del G20. Allí se verán las caras Trump y Xi Jinping, los únicos -como ha quedado claro esta semana- que tienen la última palabra para cerrar un acuerdo.


Un acuerdo que no llegará, como venía a decir Liu, a cualquier precio. “Cuanto más necesite Xi movilizar su sistema político y su población para (…) luchar una guerra de desgaste, más difícil le será cambiar la marcha y aceptar un gesto de Estados Unidos; si es que llega”, apunta en una nota la consultora Eurasia Group.


Aunque ambos les interesa entenderse. Una guerra comercial entre las dos principales economías del mundo sería perjudicial para todos. Trump necesita réditos electorales, y un pacto con China que pueda presentar como ventajoso sería una buena carta. Xi conmemorará en octubre el 70 aniversario de la fundación de la República Popular de China, y no quiere problemas que distraigan de los preparativos. Para Pekín —recuerda García-Herrero— continuar la política de crecimiento mediante estímulos puede suponer en el futuro un aumento de la deuda.


Pero incluso si los dos jefes fuman a corto plazo la pipa de la paz —y hoy por hoy, está por ver—, no está tan claro que consigan la cuadratura del círculo: resolver sus diferencias de principio, la “dignidad” de la que hablaba Liu He. Y un acuerdo que no las solvente puede acabar siendo como los dónuts del desayuno de sus delegaciones: dulce por fuera; por dentro, vacío.

Por Macarena Vidal Liy
Pekín 11 MAY 2019 - 10:33 COT

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Ante nuevas sanciones de EU, Cuba anuncia racionamiento de alimentos

Washington. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso este viernes sanciones contra dos empresas de navegación y dos buques petroleros por enviar crudo desde Venezuela a Cuba.

Se trata de los corporativos Monsoon y Serenity, dedicados al tráfico marítimo, y los buques Leon Dias, un petroquímico, y Ocean Elegance, un petrolero, ambos con bandera panameña, detalla un comunicado de la dependencia.

El 28 de abril pasado entraron en vigor sanciones impuestas por Estados Unidos a la industria petrolera venezolana, que entrañan la prohibición de realizar transacciones de crudo con las empresas estatales de ese país sudamericano.

“Monsoon tiene sede en Majuro, Islas Marshall, y es la propietaria registrada del buque Ocean Elegance, un tanquero que transportó crudo de Venezuela a Cuba desde finales de 2018 hasta marzo de 2019”, argumenta.

“Serenity –agrega el texto– tiene sede en Monrovia, Liberia, y es propietaria del barco Leon Dias. Este buque, un tanquero químico y petrolero transportó crudo de Venezuela a Cuba en el mismo periodo.”

El Departamento del Tesoro explicó que las sanciones "son una respuesta al arresto ilegal del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional de miembros de la Asamblea Nacional de Venezuela y pretende dirigirse a los actores que participan en el represivo sector de la defensa y la inteligencia del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro".

Por su parte, los cubanos enfrentarán "regulaciones" en la compra de pollo, huevos, salchichas y productos de limpieza e higiene, informó el sitio web Cubadebate. El gobierno anunció este viernes un nuevo racionamiento de alimentos a medida que la isla, dirigida por un régimen comunista, se enfrenta al aumento de las sanciones estadunidenses y la crisis económica de Venezuela, su aliado cercano.

 

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Sábado, 11 Mayo 2019 04:59

Trump tensa la cuerda con China

Liu He y Mnuchin se dan la mano en medio de las negociaciones en Washington. Imagen: AFP

Las conversaciones para terminar con la alarmante guerra comercial entre China y Estados Unidos fueron constructivas, dijo el viernes el secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin, dando una señal de que ambas potencias podrían cerrar un acuerdo que evitaría riesgos para la economía mundial. Solo unas horas antes, Washington lanzó una salva de medidas comerciales contra China al aumentar de 10 por ciento a 25 por ciento los aranceles a 5000 productos de ese origen importados por 200.000 millones de dólares. A su vez, Pekín amenazó con tomar “las contramedidas necesarias”.


El atisbo de esperanza surgido de las declaraciones de Mnuchin alentó a Wall Street, que venía siendo presionada por el pesimismo en las negociaciones. El Dow Jones empezó a recortar las pérdidas sufridas desde la mañana pero seguía en rojo a media jornada. Los mercados de Europa y Asia parecían más optimistas.


“Hubo constructivas discusiones entre ambas partes. Es todo lo que vamos a decir”, dijo Mnuchin, citado por la cadena CNBC, tras dos horas de negociaciones con una misión china liderada por el vice primer ministro, Liu He. Minutos antes, ambos se saludaron con un apretón de manos ante la sede del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) en Washington. De inmediato Mnuchin y el USTR, Robert Lighthizer, partieron hacia la Casa Blanca.


En su hotel, Liu dijo a periodistas que las negociaciones transcurrieron “bastante bien”, según la agencia de noticias Bloomberg que, sin embargo, también citó fuentes que indicaron que los progresos fueron escasos.”Esperamos que las partes puedan encontrarse en una posición intermedia y trabajar juntas para resolver los problemas existentes a través de la cooperación y la consulta”, dijo el Ministerio de Comercio chino en un comunicado.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el viernes que no tiene apuro por cerrar un trato con Pekín por considerar que está negociando desde una posición de fuerza. Luego de semanas de proclamar su optimismo, la Casa Blanca cambió de tono el pasado fin de semana y se mostró enojada y hasta despreocupada sobre el conflicto. El sábado, Trump expreso su furia en Twitter por considerar que las negociaciones avanzaban “demasiado despacio”, acusó a China de desconocer compromisos ya pactados y anunció las medidas arancelarias que entraron a regir la pasada medianoche.


Pero Trump cambió de tono este viernes. “Las conversaciones con China siguen de manera muy cordial, no hay absolutamente ninguna necesidad de precipitarse, AHORA que China paga aranceles de 25 por ciento a Estados Unidos”, dijo. El presidente siguió en su tesitura de que los aranceles son más beneficiosos que un acuerdo. “Los derechos de aduana aportarán MUCHA MAS riqueza a nuestro país que un acuerdo fenomenal de tipo tradicional”, agregó.


Desde el año pasado, las dos mayores economías mundiales se aplicaron recíprocamente aranceles a productos por 360.000 millones de dólares, lo cual castigó a los productores agrícolas estadounidenses y a los sectores manufactureros de ambos países. Trump desató la guerra para terminar con prácticas comerciales chinas que considera desleales y a las que atribuye el abultado déficit de Estados Unidos en el comercio bilateral.


Estados Unidos quiere que China respete los derechos de propiedad intelectual y deje de subsidiar masivamente su producción local.,


Las tarifas también hicieron blanco sobre todo las exportaciones agrícolas estadounidenses a China, pero también en los sectores manufactureros de ambos países. “El riesgo de un colapso total de las conversaciones comerciales ciertamente se ha incrementado”, dijo ayer la calificadora de riesgo Moody’s en un informe citado por CNN. Las empresas estadounidenses están en contra de los aranceles, pero “apoyan la idea en el corto plazo si esto nos ayuda a lograr un acuerdo fuerte, aplicable y a largo plazo que solucione cuestiones estructurales”, dijo la Cámara de Comercio Estadounidense.


Al llegar a Washington el jueves, He dijo que las perspectivas de las conversaciones eran promisorias pero advirtió que aumentar los aranceles dañaría a ambas partes. “Espero que nos involucremos en forma racional y sincera con la parte estadounidense”, dijo a la prensa estatal china.


El aumento de aranceles impuesta desde el primer minuto de este viernes abarca numerosos productos chinos; entre ellos equipos médicos, maquinaria, autopartes y muebles. Pero los productos que ya estaban en viaje hacia Estados Unidos solo serán gravados con el 10 por ciento anterior. Ese matiz otorga un cierto período de gracia y evita un inmediato incremento de la intensidad del conflicto. “Aunque estamos decepcionados por las vallas que fueron levantadas, apoyamos los actuales esfuerzos de ambas partes por llegar a un acuerdo sólido y aplicable que resuelva los asuntos fundamentales, estructurales, que nuestros miembros enfrentan desde hace mucho con China”, dijo la agrupación comercial American Chamber of Commerce en un comunicado.


Economistas remarcan que las medidas aduaneras terminan siendo costeadas por las empresas y los consumidores debido a que incrementan el precio de los productos importados. Productores agrícolas y fabricantes de Estados Unidos se quejan porque las represalias chinas les hacen perder mercados.


“NADIE GANA UNA GUERRA COMERCIAL”, tuiteó el analista Chad Bown del Peterson Institute for International Economics. Un asesor del banco central chino estimó que las medidas de Trump y las represalias chinas, reducirán el crecimiento económico de China en 0,3 punto porcentual. Eso está “dentro de un rango controlable”, dijo el asesor Ma Jun.

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La Ruta de la Seda envuelve a EEUU en América Latina

Ya son 19 países latinoamericanos los que han suscrito la Ruta de la Seda promovida por China. El Gobierno peruano firmó un memorándum de entendimiento para unirse a la ambiciosa iniciativa de infraestructura, en el marco del II Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, que se clausuró el último sábado de abril en Pekín.

 

En todo el mundo la Ruta suma 173 acuerdos de cooperación con 125 países, desde su inicio en 2013. La propuesta china ha crecido de forma rápida en Asia y África, gana terreno en América Latina y tiene dificultades en los países centrales de Europa, donde Italia es el único país del G7 en sumarse a la iniciativa.

La reciente incorporación de Perú es importante para el proyecto. Panamá fue el primer país latinoamericano en unirse y después se han sumado Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Costa Rica, Cuba, Antigua y Barbuda, Trinidad y Tobago, y Guyana.


China es el segundo mayor socio comercial de América Latina. En 2018, el valor total de las importaciones y exportaciones entre el país asiático y la región alcanzó los 307.400 millones de dólares, una subida del 18,9% respecto al mismo período del año anterior. China se ha convertido en el mayor socio comercial de Perú y el comercio entre ambos alcanzó la cifra récord de 23.000 millones de dólares en 2018.


Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China, destaca en las relaciones con los países latinoamericanos, "el tono constructivo empleado por las delegaciones presentes en el evento y muy especialmente debe significarse la decisión de Lima de suscribir el memorándum de la Iniciativa".


En su opinión, el hecho es más relevante aun "tras una nueva gira por la región del secretario de Estado, Mike Pompeo, cargando a diestro y siniestro contra China", lo que le lleva a concluir que "el patio trasero ya no es lo que era".


Aunque ha avanzado notablemente en la región latinoamericana, China todavía no consigue inducir a los grandes países a integrarse a la Ruta. En efecto, Brasil, Argentina, México y Colombia no forman parte del proyecto, aunque Buenos Aires mantiene excelente relaciones con Pekín y los acuerdos van a más, como lo demuestra la firma de la Carta de Intención bilateral para la construcción de la cuarta central nuclear con un préstamo chino de 10.000 millones de dólares.


Aunque China avanza en la región, la pregunta principal es cómo enfrenta el obstáculo que le imponen esos cuatro países que aún no se deciden a sumarse a la Ruta de la Seda.
La respuesta tiene dos partes. La primera es que China no tiene prisa, avanza donde tiene menos resistencias y va practicando el tradicional juego de 'go', que a diferencia del ajedrez, no consiste en un enfrentamiento frontal (dando jaque mate), sino en ir rodeando al enemigo, ganando territorios hasta aislarlos. China ya tiene acuerdos con varios países del Pacífico (todos los sudamericanos menos Colombia) que son claves para el comercio con esta región.


Hasta ahora, había sumado países pequeños, como los del Caribe, pero en noviembre de 2018 se incorporó Chile (con quien había firmado el primer TLC de la región en 2005) y ahora Perú, dos estrechos aliados de Washington. Son los dos mayores países incorporados, lo que indica que el dragón avanza de lo pequeño hacia lo grande, de la periferia hacia el centro.
"El despliegue de toda la artillería diplomática china constata la innegable expansión del proyecto y muestra el verdadero rostro de su renovado poder en el mundo. La apuesta por el comercio y la inversión sumada a las infraestructuras, la industrialización o la innovación sugiere un nuevo paradigma de desarrollo que cada actor debe enfrentar procurando tirar provecho sin abdicar de sus intereses", sostiene Ríos.


Un punto central son las relaciones con Brasilia. El Gobierno de Jair Bolsonaro se ha expresado de forma contradictoria. El mandatario viene criticando al dragón desde la campaña electoral de 2018, pero el vicepresidente Hamilton Mourao ha insistido en que China es un socio estratégico de su país. Es el primer socio comercial de Brasil, y éste se beneficia de un amplio superávit.


Más aún, China es una las principales fuentes de inversión extranjera directa en el gigante suramericano, "con destaque para los sectores de energía y minería, siderurgia y 'agrobusiness'", con una importante diversificación de las inversiones hacia "segmentos como telecomunicaciones, automóviles, máquinas, servicios bancarios e infraestructura", según detalla Wesley Guerra, director del Centro de Estudios de las Relaciones Internacionales de Brasil.


En el 'go', todo es cuestión de tiempo. Mientras en el ajedrez el aspecto principal es la guerra, anular la pieza del adversario, el 'go' es pura estrategia con fichas iguales que sólo se diferencian en el color blanco o negro. Ocupar espacios es lo decisivo. Mientras Washington se empeña en derribar Gobiernos que considera enemigos, China va llenando huecos hasta que las grandes piezas acepten su propuesta.


Tanto con Chile como con Perú, China se convirtió primero en socio comercial mayoritario para luego ir a más, diversificando las inversiones y potenciando en cada país centros de comercio para toda la región.


El presidente chileno, Sebastián Piñera, fue muy claro en Pekín: "Queremos transformar a Chile en un verdadero centro de negocios para las empresas chinas, para que ustedes puedan, desde Chile, llegar también a toda América Latina".


Frente a Brasil el dragón tiene varias 'piezas' para mover. La primera es la soja. China acaba de anunciar que comprará soja de EEUU para mejorar las relaciones con Trump y los poderosos empresarios sojeros del país suramericano se echaron a temblar y ya recelan del presidente que ayudaron a elegir.


La segunda baza son las importantes inversiones brasileñas en China, en sectores como el aeronáutico (Embraer), minería, alimentos, motores, autopartes, siderurgia, papel y celulosa, y servicios bancarios. La tercera es la creciente relación de Pekín con países de África, como Angola y Mozambique, que son estratégicos tanto para el Gobierno como para el empresariado brasileño.


China enseña que las relaciones entre Estados no pueden guiarse por ideologías sino por el interés mutuo. En eso, no tiene rivales. Por eso la creciente desesperación de Washington.

02:25 01.05.2019(actualizada a las 12:34 01.05.2019)
Raúl Zibechi

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Sri Lanka en el Gran Juego de EEUU e India contra China

La acusación del presidente de Sri Lanka Maithripala Sirisena de que los servicios de seguridad del país tenían conocimiento previo sobre los ocho atentados “yihadistas” del 22 de abril, que dejaron cientos de víctimas, y se lo ocultaron, muestra una gran y grave fractura en el seno del poder del país apodado “la India organizada”.

La República Democrática Socialista de Sri Lanka es un pequeño estado de 21 millones de habitantes, compuesto por los cingalé y una minoría tamil (cerca del 13%), y de religión predominante budista, y luego grupos de fe hinduista, islam-sunnita y cristiana. La nación se estaba recuperando no sólo de una larga guerra civil de 26 años (1983-2009) entre la milicia independentista Tigres Tamiles y el ejército, que dejó decenas de miles de muertos, sino también del devastador tsunami del Océano Índico de 2004 que arrebató la vida de 35.000 personas.


El antiguo Ceilán, un país insular ubicado en el Océano Índico y al sureste del Mar Arábigo, que vive del turismo, las exportaciones de textil y té (en cuyas plantaciones trabajan principalmente mujeres), y es además el primer productor mundial de canela, había conseguido un crecimiento económico de 4,6% en 2017, y reducir la pobreza de forma considerable. La isla fue durante la Guerra Fría uno de los países “No alineados”, próximo a China y a la Unión Soviética, y tiene el honor de ser el primer país del mundo en tener una primera ministra, Sirimavo Bandaranaike en 1960.


Con el fin del orden mundial unipolar, marcado por el protagonismo de China, Rusia y la India, hoy Sri Lanka está siendo el objeto de disputa entre las potencias. La geopolítica marítima y la militarización de las aguas del planeta, a veces bajo ridículos pretextos como luchar contra los “piratas somalíes“, están arrastrando a este país a una grave crisis política.
La importancia geopolítica de Sri Lanka


Es el único estado insular del sur de Asia.


. Está ubicado en el centro del Océano Índico, el enlace entre Asia occidental y el sudeste asiático que conecta el comercio marítimo este-oeste. Por las aguas de este océano, que cubren cerca del 20% de la superficie del planeta, pasa el 70% del comercio mundial de petróleo, con India y China a la cabeza de los consumidores de energía fósil.
. Es dueña de puertos estratégicos como Colombo o Trincomalee.


.Dentro de la política de EEUU para dominar el Sur de Asia, es un candidato para reemplazar a Pakistán, país que está entrando en la órbita china.


.Es el espacio donde se desarrolla la batalla entre China-Japón, India-China y EEUU-China por el control de las rutas marítimas del Índico.


Un antes y un después del 2015


Desde que Barak Obama centró su doctrina en la contención de China, política continuada por Donald Trump, Sri Lanka es una de las obsesiones de EEUU. En diciembre de 2009, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado advertía que la “deriva estratégica de Sri Lanka“, durante el gobierno del presidente Mahendra Rajapaksa, hacia China “tendría consecuencias para los intereses de los EEUU en la región“. Y como no podía acusar al gobierno budista de Colombo de “patrocinar el terrorismo islámico” recurrió al segundo de sus argumentos favoritos: “pisotear los derechos humanos”. Por lo que, a través de los “expertos” de la ONU planteó la sospecha de que el gobierno de Rajapaksa podría ser responsable de crímenes de guerra durante y después de la guerra civil por matar a cerca de 40.000 civiles.


En 2013, la ONU aprueba una resolución pidiendo investigaciones “independientes” al respecto. La guinda la pone el entonces primer ministro británico, David Cameron (cuyo gobierno además de estar implicado en los crímenes de guerra en Afganistán e Irak, aumentó la venta de armas al gobierno srilankés, prolongando la guerra civil), quien dio un ultimátum a Rajapaksa exigiendo una investigación creíble sobre la matanza de los tamiles. Meses después, y ante la prohibición que impone Colombo al equipo de la ONU de entrar en las antiguas zonas de conflicto, EEUU le avisa: “la paciencia de la comunidad internacional empieza a agotarse“.


A esta presión sobre Rajapaksa se suma el gobierno de extremaderecha indio que considera Sri Lanka su patio trasero, no sólo porque Rajapaksa ha sacado a su país de la influencia de Nueva Delhi, entregando los mega proyectos de infraestructura a China, sino también por autorizar el atraque de los submarinos chinos en el puerto de Colombo.


A partir de 2014, la entrada de lleno de Sri Lanka en el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda sella su destino. Beijing, que ya cooperó con este país para reconstruir las zonas devastadas por el tsunami de 2004, firmó un acuerdo para efectuar una inversión de 13 billones de dólares en el puerto de Colombo y convertirlo en Colombo International Financial City, a la imagen de Dubái en el Golfo Pérsico, y de paso reconstruir el puerto de Hambantota por otros 5.000 millones. Dichos proyectos forman parte de la estrategia del “Collar de perlas” de China, que consta en alquilar puertos, en principio con fines comerciales, y se extiende desde las aguas chinas hasta Océano Índico y el Golfo Pérsico: el Kyauk Phru (Birmania), el Gwadar (Pakistán) o el Chittagong (Bangladesh), y Bandar Abbas (Irán), son algunos.


El 2015 sucede un giro radical en los acontecimientos: Rajapaksa acusa a Occidente y a los servicios de inteligencia india, The Research and Analysis Wing (RAW), de conspirar para desbancarle del poder mientras el primer ministro Maithripala Sirisena practica el transfuguismo, se une al opositor Partido de Unidad Nacional (PUN) pro indio-EEUU, y se presenta a las elecciones presidenciales. En la víspera, el exsecretario de Estado de EEUU, John Kerry, telefonea a Rajapaksa (¡intervine en las elecciones ajenas!) para insistir en que éstas deben ser “libres y justas”, y debe entregar el poder “de forma pacífica” a Sirisena en caso de que las gane. Finalmente, para asegurar los resultados, envía a la subsecretaria para Asia del Sur y Central, Nisha Biswal, a visitar Sri Lanka.


Sirisena, que centró su campaña en la chinofobia, gana las elecciones con el respaldo de grupos tamiles y musulmanes, provocando euforia en Washington. Nueva Delhi será el destino de su primera visita oficial al extranjero.


El nuevo presidente nombra al líder del PNU, Ranil Wickramasinghe, como primer ministro. EEUU deja de hablar de los “crímenes de guerra” de Sri Lanka, y renuncia a que fuese un tribunal internacional independiente el que los investigue.


Sin embargo, China seguirá la estrategia de “acupuntura” (versus “ataques quirúrgicos” de EEUU) y, discretamente, corteja a Sirisena: construye un hospital en su circunscripción local y sigue ofreciéndole inversiones ventajosas. En 2017, Sri Lanka -atrapada en la llamada “la trampa de la deuda”- arrenda el 70% del puerto marítimo de Hambantota a China durante un periodo de 99 años y a cambio de 1.1 mil millones de dólares, para así pagar parte de su enorme deuda a Beijing, y de paso le compra aviones de transporte militar.


La fiesta en Occidente ha durado poco: Ranil es cesado por Sirisena el 26 de octubre de 2018, después de que él le critique por congelar los proyectos económicos de la India, favoreciendo a China; disuelve el Parlamento; y nombra al expresidente Rajapaksa como jefe del gabinete. A su vez, Sirisena afirma que Nueva Delhi había conspirado para asesinarle. El enfado de EEUU es monumental, mientras Beijín felicita a Rajapaksa.


El 16 de diciembre, bajo una fuerte presión de Washington y también del propio Parlamento srilankés, que lo acusa de “intento de golpe de estado” y le insta al “cumplimiento de la constitución” -que prohíbe que el presidente destituya al primer ministro-, Sirisena da marcha atrás y le devuelve el puesto a Wickremesinghe, confesando: “Sigo pensando que no debía haberle nombrado primer ministro“. Ganan EEUU e India, de momento.


Una ardiente Guerra Fría en los mares


El pasado 13 de marzo, dos Boeing B-52H Stratofortress de EEUU despegaron de la Base de la Fuerza Aérea de Andersen en Guam para sobrevolar las islas controladas por Beijing en el Mar Meridional de China; el 11 de febrero, dos destructores lanzamisiles norteamericanos, el USS Spruance y el USS Preble, navegaron a pocas millas de las islas Spratly bajo el pretexto de la “libertad de navegación y sobrevuelo respaldada por la Convención del Derecho del Mar”. El objetivo de Trump-Bolton de estas provocaciones no es la persuasión, saben que China no se va a retirar. ¿Se imaginan que los cazas chinos o su único portaviones paseen por el cielo y las aguas del Golfo de México?


Por el momento, la guerra entre las dos superpotencias es comercial, política, diplomática y cibernética. Obviamente, medidas como imponer aranceles de hasta 200.000 millones de dólares a las importaciones chinas no son para proteger la economía de EEUU, sino para destrozar la de China. También, con el mismo objetivo, sacrificó a Pakistán -uno de los pilares de dominio de Washington en Asia Oriental- para cortejar a la India y convertirla en una aliada militar (Obama fue el único presidente de EEUU que viajó dos veces a Nueva Delhi); ocupó Afganistán; ha aumentado el ritmo de las llamadas Operaciones de Libertad de Navegación (FRONOP), en las que no descarta utilizar la fuerza militar; y ha fortalecido sus bases militares en las proximidades de China, y privado del petróleo de Irán. Se trata de una guerra de desgaste multidimensional como la que organizó contra la Unión Soviética.


Los recientes atentados son una oportunidad para EEUU (como lo fue el “secuestro de las niñas nigerianas”) de ofrecer a Sri Lanka su “ayuda” para la lucha antiterrorista, el envío de asesores y, quizás, instalar una base militar. Miles de “yihadistas”, tras cumplir con su misión de demoler el estado sirio, han sido trasladados por la CIA al Arco de Crisis en Asia Central y Oriental para seguir haciendo de paramilitares y “allana-caminos” de la OTAN en los países estratégicos.


El 18 de abril de 2019, la Séptima Flota de la Marina de EEUU se detuvo en Hambantota. Iba a realizar el ejercicio de CARAT (Cooperation Afloat Readiness and Training) junto con otros estados aliados en el puerto de Hamantota, el más antiguo ejercicio de la Marina de EEUU (desde 1995) y que tiene lugar en el sur y sureste de Asia, para exhibir músculo ante los chinos y “garantizar la seguridad marítima en todo el Indo-Pacífico”. El día de los atentados se suspendieron las maniobras.


Si la inteligencia india, que coopera estrechamente con su homólogo estadounidense, conocía el plan de los atentados, ¿es posible que la NSA no los conociera?

P
30 abril 2019

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Se cimbran las placas tectónicas de Asia: Kim en Rusia y Cumbre de Ruta de la Seda en Pekín

El zar Vlady Putin y el mandarín Xi cimbraron las placas tectónicas del norte de Asia que ponen en riesgo la geoestrategia de Estados Unidos (EU) del siglo XX e inicios del XXI, basada en el axioma del británico Halford Mackinder (https://bit.ly/2eREfAf), retomado por Brzezinski (https://amzn.to/2vplQ62).

El zar ruso hizo valer que ostenta 18 kilómetros de frontera con Norcorea y recibió en el puerto ruso de Vladivostok al mandatario Kim Jong Un, después de sus dos fracasos con el supuesto "gran negociador" Trump en Singapur y Hanoi, debido a la intransigencia de dos marionetas del casinero israelí Sheldon Adelson (https://bit.ly/2DCVqST): el "evangelista sionista" Mike Pompeo, ex director de la CIA y hoy mediocre secretario de Estado, y el neoconservador John Bolton, pugnaz asesor de Seguridad Nacional.

Después de haber negociado durante cuatro horas (sic) con el zar ruso, Kim pone a la defensiva a Trump y se da el lujo de colocar un veto (sic) a la presencia de Mike Pompeo en caso de la reanudación de las negociaciones.

El movimiento de ajedrez de Putin se reflejó en el tuit de Trump quien "agradeció" su intervención cuando el fracaso de sus "negociaciones" puede ser explotado en la elección presidencial de 2020 (https://nyti.ms/2UFBFzX).

La prensa iraní –que hay que leer ahora más que nunca debido a las filtraciones que quizá le transmiten desde Moscú y Pekín– destaca que el juvenil Kim "arremetió contra EU por su mala fe en las charlas de Hanoi" (https://bit.ly/2Vthf1E).

El primer encuentro entre el zar y el juvenil Kim tendrá muchas reverberaciones telúricas que se reflejarán en el noreste asiático.

Inmediatamente después de la cumbre de Vladivostok, el zar ruso asistió a la "segunda Cumbre de la Ruta de la Seda" en Pekín con la presencia de alrededor 30 dignatarios del mundo.

Putin fue la gran estrella en Pekín donde se le entregó el doctorado honoris causa de la Universidad Tsinghua, previo a una cumbre bilateral con el mandarín Xi, lo cual es interpretado por Lee Jeong-ho, del portal SCMP de Hong Kong, como el "apoyo de Putin a la Ruta de la Seda de Xi frente a la hostilidad de EU" (https://bit.ly/2J1QkmL).

Más se alejan Rusia y China de EU, por diferentes motivos, y más se acercan el zar y el mandarín, quienes se catalogan como "buenos amigos". Ambos "hicieron votos para construir la gran integración económica de Eurasia en medio de las crecientes rivalidades económica y militar con EU".

Al zar ruso, dotado de sus letales armas hipersónicas, se le vio más suelto y firme que nunca en su sutil crítica al unilateralismo de EU: "las crecientes tendencias al proteccionismo, las sanciones ilegítimas (sic) impuestas que eluden al Consejo de Seguridad de la ONU y aún las guerras comerciales, ralentizan la economía mundial y crean nuevos conflictos)".

Cabe señalar que la "integración euroasiática" de China y Rusia es el antídoto de los axiomas Mckinder/Brzezinski cuyo objetivo era impedir la conectividad entre Rusia y Alemania –que dio pie a la gestación de la hoy disfuncional OTAN–, así como la dislocación –en la fase de Carter a Obama, pasando por los Bush y los Clinton–, de cualquier amago de acercamiento entre Rusia y China.

Días antes de la "segunda Cumbre de la Ruta de la Seda", el ministro del Exterior de España, Josep Borrell, juzgó que China, mediante su "esquema de infraestructura" y "su comercio global" demuestra que "ya es una potencia global" (https://bit.ly/2Po50h8). ¡Cómo que le urge a España integrarse a la Ruta de la Seda en imitación a Italia!

La creación de un eje Rusia/China/Alemania quizá marque el fin de la hegemonía unipolar de EU.

Visto en el túnel del tiempo, EU no pudo aniquilar (literal) a Rusia: el verdadero pivote euroasiático.

La parusía militar hipersónica de Moscú, que resucitó del cementerio geoestratégico, opera ahora su invaluable conectividad con China que, curiosamente, empieza a seducir a la Unión Europea (https://bit.ly/2unQnkr).

No hay Ruta de la Seda que valga sin la protección de las armas hipersónicas rusas.

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Sábado, 27 Abril 2019 06:08

La vuelta del hombre del rifle

Trump se sintió como en casa en la convención del NRA en Indianápolis. Imagen: EFE

EE.UU. se baja del tratado de armas convencionales. Trump hizo el anuncio en el encuentro anual de la Asociación Nacional del Rifle, el lobby a favor de la posesión de armas.

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer que revocará el estatus de su país como firmante del Tratado sobre Comercio de Armas convencionales, suscrito por más de cien naciones y que regula el intercambio global de armamento, municiones y aviones o buques de combate.


“La ONU recibirá pronto una notificación formal de que Estados Unidos rechaza este tratado”, dijo Trump durante un discurso ante el encuentro anual de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), el mayor grupo de presión en Estados Unidos a favor de la posesión de armas.


Estados Unidos firmó ese tratado de la ONU en 2013, durante el Gobierno de Barack Obama, pero el Congreso estadounidense nunca lo ratificó, por lo que no llegó a entrar en vigor en el país, como sí ocurrió en un centenar de naciones a partir de 2014.


“Revocaremos el efecto de la firma de Estados Unidos de este tratado tan profundamente equivocado. Vamos a retirar nuestra firma”, aseguró Trump.


A continuación, el mandatario rubricó un documento en el que, según explicó, pidió al Senado “que interrumpa el proceso de ratificación del tratado” y se lo envíe “al Despacho Oval”, donde prometió “deshacerse” de él. “Bajo mi Administración, nunca entregaremos la soberanía estadounidense a nadie. Nunca dejaremos que burócratas extranjeros pisoteen la Segunda Enmienda. Y por eso nunca ratificaremos el Tratado sobre el Comercio de Armas”, subrayó.


El anuncio supone un paso más en la tendencia del Gobierno de Trump a retirarse de pactos internacionales, tras su salida del acuerdo nuclear con Irán y del de París sobre el clima, además de su plan de abandonar en agosto el tratado INF (Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio) que comprometía a Estados Unidos y Rusia a eliminar muchos de sus misiles nucleares y convencionales.


Para los partidarios de la decisión, asegurarse de que Estados Unidos no ratifique el tratado es un paso más hacia la desregulación que Trump ha defendido. En una llamada con reporteros, un alto funcionario de la administración dijo que un factor importante en su decisión fue la falta de cumplimiento del tratado por parte de otros grandes exportadores de armas convencionales, entre ellos China y Rusia. El funcionario, que habló bajo condición de anonimato, dijo que Estados Unidos tenía su propio conjunto de controles para asegurar la venta adecuada de armas en el extranjero, y agregó que la administración de Trump se oponía a posibles enmiendas futuras al tratado para su consideración en 2020.


La NRA y otros grupos de Estados Unidos se opusieron a la firma en 2013 del Tratado sobre Comercio de Armas, por considerar que podría contravenir su derecho constitucional a la tenencia de armamento. “Este tratado amenazaba con subyugar sus derechos”, dijo Trump a los afiliados de la NRA congregados en Indianapolis, estado de Indiana.


Trump prometió a ese poderoso grupo de presión, que donó 30 millones de dólares a su campaña electoral en 2016, que “nunca les decepcionará” mientras siga en el poder.
El tratado de la ONU busca regular el comercio de equipos como tanques y aviones de combate, misiles, vehículos de guerra blindados, helicópteros para operaciones bélicas y armas cortas.


Entre otros elementos, el acuerdo también prohíbe el traslado de armas convencionales, municiones o componentes a países donde se determine, tras una evaluación de riesgos, que pudieran usarse para genocidios o crímenes de guerra. Si retira su firma del tratado, Estados Unidos se sumará a otros países que nunca llegaron a rubricarlo, como Rusia, Siria y Corea del Norte.

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Miércoles, 17 Abril 2019 06:39

China penetra en los Balcanes: Grupo 17+1

China penetra en los Balcanes: Grupo 17+1

China, con la protección del paraguas hipersónico de Rusia, anda enrachada en sus tratativas geoeconómicas multivectoriales, sin contar su prodigioso alunizaje en la parte oscura de la luna (https://bit.ly/2TRkIH4).

Después de haber atraído a Italia (https://bit.ly/2unQnkr) a las Tres Rutas de la Seda –máximos proyectos de infraestructura del siglo XXI– y de haber seducido a la Unión Europea (UE), pese a la ira de Trump, China consigue un impactante acuerdo con los países olvidados de los Balcanes y con otros países de Europa central/oriental, como plataforma para su proyección geoeconómica con Eurasia.

En la guerra comercial de Trump, China posee la carta triunfal cuando un empate para el presidente de Estados Unidos (EU) significaría una humillante derrota.

El nerviosismo de EU ha llegado a grados paranoides cuando el evangelista sionista Mike Pompeo, ex director de la CIA y hoy anodino secretario de Estado, ha fulminado contra la expansión china en Latinoamérica. Contra su costumbre, China ha replicado con dureza al neomonroísmo pinochetista de Pompeo (https://bit.ly/2v7XC0a).

Ya en el T-MEC existe un veto de Trump contra China para impedir sus inversiones en los tres países implicados.

El primer chino Li Keqiang, quien andaba relegado por la guerra comercial de Trump, empujó la asombrosa penetración de China en los Balcanes y definió que el grupo 16+1, con la incrustación de Grecia (miembro de la OTAN y de la UE), se convirtió en un 17+1: suplemento importante para la relación de Pekín con Bruselas (https://bit.ly/2XclADx).

Desde Alemania hasta Malasia, Trump no ha podido prohibir el ingreso de la trasnacional china Huawei que lleva la ventaja de punta con el 5-G.

El nuevo bloque geoeconómico 17+1 en los volcánicos Balcanes fue formalizado en la Cumbre en Dubrovnik (Croacia) donde firmaron 40 arreglos que cubren áreas como las exportaciones agrícolas, el comercio electrónico, las finanzas (sic) y la cooperación tecnológica (sic). El primer griego Alexis Tsipras, con tantos fracasos monetaristas a cuestas, era el hombre más feliz de la Cumbre de Dubrovnik.

Cabe recordar que es en Dubrovnik donde se filma la célebre serie Juego de Tronos.
La UE, de todavía 28 países (en espera del Brexit), ha dejado hacer al 17+1 que puede significar una dolorosa derrota de Trump en los verdaderos Juegos de Tronos.

Y digo que la UE-28 dejó hacer la génesis del 17+1 porque se celebró en vísperas de la relevante cumbre de China con la UE en Bruselas.

Grecia se había adelantado al haber cedido el control de su puerto Pireo a Cosco, la empresa naviera y logística estatal china, para la implementación de la “encrucijada de puertos ( hub ports)” de las Rutas de la Seda que incluyen el manejo por Pekín de dos puertos de los tres que posee Israel que traiciona once more a EU, pese al romance obsceno de Trump y Netanyahu (https://bit.ly/2RdRAUY).

El grupo 17+1 (sumados de China) comprende a 12 (¡súper-sic!) miembros de la UE y a cinco países de los Balcanes que esperan adherirse a la UE en el futuro.

Li Keqiang marcó las líneas rojas geoeconómicas: respetamos las leyes de la UE y sus parámetros cuando necesitamos todos incrementar el comercio y conectar nuestras economías.

No faltan teóricos apocalípticos desde Francia hasta Alemania quienes temen que la influencia de China en los Balcanes acabe por dividir a Europa, ya de por sí fragmentada (https://bit.ly/2IuJ8zr).

Por razones del feliz destino he tenido la fortuna de recorrer todos los países de los Balcanes por tierra –desde la guerra de Clinton contra Serbia hasta recientemente en 2014– donde EU dejó las huellas de sus guerras que pudieron haber derivado en una Tercera Guerra Mundial en Kosovo (https://bit.ly/2KGPJcz).

En los Balcanes también estalló la Primera Guerra Mundial y fue una de las principales cajas de resonancia de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy los Balcanes se pueden adherir a una nueva ruta pacífica de desarrollo compartido con China. ¡Esa es la gran diferencia entre las guerras permanentes de EU y las rutas de la seda de China!

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EE.UU. impone nuevas sanciones a Venezuela para cortar "el salvavidas que mantiene a flote a Maduro"

Washington establece medidas punitivas contra 34 embarcaciones operadas por PDVSA que transportan crudo venezolano a Cuba.

Este viernes, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha establecido sanciones contra las empresas Ballito Bay Shipping y ProPer In Management —con sede en Monrovia (Liberia) y El Pireo (Grecia), respectivamente— por sus vínculos con el sector petrolero de Venezuela y el transporte de crudo de ese país a Cuba en el buque Despina Andrianna.

Con la intención de cortar los suministros de petróleo entre Caracas y La Habana, Washington también ha tomado medidas contra 34 embarcaciones en las que estima que la petrolera estatal venezolana PDVSA "tiene interés", así que desde estos momentos considera esas naves como "propiedad bloqueada".


Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de EE.UU., ha responsabilizado a Cuba de ser "una fuerza subyacente que ha nutrido el descenso de Venezuela a la crisis" y ha declarado que esas entidades y las embarcaciones que transportan crudo de Venezuela proporcionan "un salvavidas para mantener a flote el régimen ilegítimo de Maduro".


"Cuba sigue sacando provecho del régimen ilegítimo de Maduro, apoyándolo con esquemas de crudo-por-represión mientras intenta mantener a Maduro en el poder. EE.UU. se mantiene comprometido con una transición hacia la democracia en Venezuela y con responsabilizar al régimen cubano por su participación directa en la desaparición de Venezuela", ha afirmado Mnuchin.


Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció la escalada de agresiones "monroístas" de la Casa Blanca y el uso de "mentiras escandalosas" contra Cuba.
"Sesenta años de agresión imperialista no han doblegado la voluntad de los cubanos. Las nuevas medidas que hoy celebran altos funcionarios y políticos anticubanos en #EEUU no lo lograrán", tuiteó el canciller.


El director del Consejo Económico Nacional estadounidense (NEC, por sus siglas en inglés), Larry Kudlow, dijo este miércoles que en el caso de que caiga el Gobierno de Nicolás Maduro, EE.UU. planea "inyectar dólares" a Venezuela para "rescatar" la economía del país.
Sanciones y bloqueo estadounidense


Actualmente Venezuela atraviesa una dura crisis política y social, que se ha incrementado desde la autoproclamación de Guaidó como "presidente encargado" del país, ocurrida el 23 de enero.


Desde entonces, EE.UU. ha impuesto nuevas sanciones a Venezuela, que incluyen el bloqueo de fondos en bancos internacionales, como medida de presión al Gobierno venezolano.
A finales de marzo, el Gobierno de Trump sancionó al Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) de Venezuela y sus subsidiarias y también impuso sanciones contra un banco de Rusia en relación con la actual situación en el país sudamericano.


A finales de febrero, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, denunció ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que, producto de las medidas coercitivas unilaterales aplicadas por Washington, Venezuela ha perdido más de 30.000 millones de dólares "desde agosto de 2017".


El analista internacional Francisco Coloane sostiene que Washington asesta un doble golpe con las sanciones contra La Habana y Caracas para debilitar esta alianza latinoamericana. "Creo que EE.UU. cruzó el límite, cruzó la línea roja en cuanto a la agresión, no solamente a Venezuela y a Cuba en este caso, sino una agresión a América Latina y a la independencia de la gente", comentó Coloane a RT.

Publicado: 5 abr 2019 20:04 GMT | Última actualización: 6 abr 2019 02:55 GMT

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¿Derrumbó el mandarín la "muralla Maginot" comercial de la Unión Europea?

Trump se salva de un impeachment, donde el reporte Mueller puso en ridículo a los delirantes rusófobos de EU y México controlados por el megaespeculador George Soros, mientras el mandarín Xi descuelga resultados exitosos en su periplo a Italia/Mónaco/Francia para la conectividad euroasiática que constituye veneno puro para la añeja geoestrategia disruptiva basada en los conceptos anacrónicos de Halford McKinder y Zbigniew Brzezinski.

Después de la Primera Guerra Mundial, los militares franceses edificaron la "línea Maginot (400 kms de largo y 19 fortificaciones)" en su frontera con Alemania hasta Italia con la finalidad de impedir la invasión nazi, lo cual resultó en un soberano fracaso.

No faltaron ahora en Europa vetustos teóricos de la "línea Maginot" para edificar su "muralla Maginot" comercial, con el propósito de frenar el avance irresistible de las tres Rutas de la Seda (https://bit.ly/2CuUAqX). Lo que de-nominó "muralla Maginot" fue derrumbada con un cañonazo de € 60 mil millones del mandarín Xi, primordialmente para comprar una flotilla de 300 (sic) aviones Airbus (sumados a otros 10 de largo alcance), en detrimento de los averiados y accidentados aviones Boeing 737 Mex, como había adelantado (https://bit.ly/2unQnkr).

Shi Jiangtao de SCMP asienta que “Europa derrumbó en París sus barreras ante Xi(https://bit.ly/2Ug6cbb)”, pese a "presiones de EU" y a la incorporación de Italia al máximo proyecto de infraestructura del siglo 21: las tres Rutas de la Seda.

En forma inesperada e inédita, el presidente galo Macron, la canciller alemana Ángela Merkel y el líder de la Comisión Europea Jean Claude Juncker alabaron la iniciativa de infraestructura china y exhortaron al "establecimiento de una definición común para un nuevo (sic) orden internacional" con el fin de lidiar con los "desafíos del multilateralismo", en claro rechazo al proteccionismo unilateral de Trump.

La canciller Merkel admitió que el proyecto chino es "importante" y afirmó que los "europeos desean jugar una parte activa que deba llevar a cierta reciprocidad". La incrustación de Italia a la Ruta de la Seda china "entristeció" al fundamentalista cristiano Mike Pompeo, secretario de Estado nada exitoso (https://bit.ly/2FC5yf0), mientras Merkel comentó que "no tenía nada que criticar".

Se empieza a dibujar el mapa de la “encrucijada de puertos ( hub ports)” en el mar Mediterráneo como terminales de las tres Rutas de la Seda: 2 en Israel (lo cual no entristece a Pompeo (https://bit.ly/2RdRAUY); el Pireo(Grecia); 4 en Italia (Génova, Trieste, Ravena y Palermo); Mónaco y quizá Niza, sin contar Duisburgo y Hamburgo en Alemania.

La conectividad con Mónaco es también turística y cibernética mediante su incorporación este año al 5G de Huawei que, pese a la guerra comercial de Trump, obtuvo 25 por ciento más de suculentas ganancias con sus celulares(https://bloom.bg/2FIfjIn).

En forma cautelosa Merkel no desea, ni le conviene, romper los puentes geoeconómicos con Trump y pretende mantener un acrobático equilibrio simultáneo con EU y China que depende ya de muchas variables, cuando los tres gigantes geoeconómicos representan 67.3 por ciento del PIB global. Como ilustran los juegos matemáticos de Von Neumann, las partidas entre tres jugadores suelen ser muy inestables.

Sonaba anómala la rivalidad geoeconómica de la Unión Europea a las tres Rutas de la Seda de China cuando Alemania encabeza la participación "no-regional" en el AIIB(https://bit.ly/2TGi1Dj) con 4.2 por ciento, seguida por Francia 3.2 por ciento(https://bit.ly/2JkwNL6). Llama la atención la participación de Canadá con 0.5 por ciento, donde obvio no aparecen EU ni México como miembros del T-MEC. Entre los "miembros regionales", China ostenta 26.7 por ciento y Rusia viene en segundo lugar con 6.05 por ciento.

Falta ver cuál será el revire vengativo de Trump contra las importaciones automotrices alemanas. De dos cosas una: o los europeos le tenían guardada una sorpresa desagradable a Trump o este apretó demasiado las tuercas para orillarlos a refugiarse con China, bajo la protección del paraguas militar hipersónico de Rusia. O las dos.

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