El FMI advierte del freno de la economía mundial por la guerra comercial entre EEUU y China

Los problemas también se han traslado a los países emergentes, que hasta hace poco han mantenido el impulso de la economía global mientras los avanzados cicatrizaban sus heridas tras la profunda crisis de 2008.


La economía global crecerá menos de lo previsto, 3,7% en 2018 y 2019, ante la constatación de que la escalada de las tensiones comerciales desatada por el presidente estadounidense Donald Trump y respondida por China no tiene visos de detenerse, advirtió este martes el Fondo Monetario Internacional.


"La agenda comercial refleja cuestiones políticas, y la política permanece sin resolución en varios países, lo que aumenta los riesgos aún más", dijo Maurice Obstfeld, economista jefe del FMI, en rueda de prensa al presentar el informe "Perspectivas Económicas Globales" en Bali (Indonesia).


Obstfeld destacó que "el impacto de las políticas comerciales y la incertidumbre se están volviendo más evidentes a nivel macroeconómico".


"Dos grandes acuerdos comerciales regionales están en el aire. Tratado de Comercio de América del Norte (donde un nuevo acuerdo trilateral espera aprobación legislativa) y la Unión Europea (con esta última negociando los términos del Brexit). Los aranceles de EEUU a China pueden alterar las cadenas de suministro, especialmente si hay represalias", agregó.


Hasta la fecha, el Gobierno de Trump ha gravado importaciones chinas por valor de 250.000 millones de dólares, y ha advertido de su disposición a agregar aranceles a los 267.000 millones restantes de la balanza comercial con Pekín.
Estados Unidos, la primera economía global, crecerá en 2018 un 2,9%, en línea con lo esperado, pero en 2019 su expansión será del 2,5%, dos décimas menos de lo anticipado en julio. Para el gigante asiático, asimismo, el crecimiento de 2018 se mantendrá en el 6,6%, pero se desacelerará hasta el 6,2% en 2019, dos décimas menos que lo contemplado tres meses atrás.


Pero los problemas también se han traslado a los emergentes, que hasta hace poco han mantenido el impulso de la economía global mientras los avanzados cicatrizaban sus heridas tras la profunda crisis de 2008. "Las revisiones negativas para los mercados emergentes y en desarrollo son más severas (...) Vemos señales de menor inversión y manufactura, que se suma un más débil crecimiento en el comercio", subrayó Obstfeld.


En concreto, el economista jefe del Fondo citó los casos de Argentina, que encadenará dos años de recesión tras la abrupta depreciación del peso que llevó a Buenos Aires a solicitar un paquete de rescate al organismo internacional, o Turquía, cuyas previsiones han pasado de un 3,5% en 2017 a apenas un 0,4% este año.


El Fondo ha alertado, a su vez, de los riesgos del elevado endeudamiento -la deuda global se encuentra en los 182.000 billones de dólares, un 60% más que al comienzo de la crisis financiera de 2007-, que oscurece el horizonte en un momento de previsible encarecimiento de la financiación tras años de masivos estímulos monetarios.


La Reserva Federal ha elevado los tipos de interés en tres ocasiones en lo que va de año, hasta el rango actual de entre el 2% y 2,25%, unas cifras no vistas desde hace una década. Y se prevé que suba una vez más el precio del dinero en su reunión de final de año en diciembre, lo que añadirá presión sobre los países con elevados déficit y abultada deuda en dólares.


Obstfeld fue especialmente directo en este sentido: "Los gobiernos tienen menos munición fiscal y monetaria que la que tenían cuando la crisis financiera global estalló hace 10 años".


La reunión de Bali, que se prolongará hasta el 14 de octubre, se produce más de dos décadas después de la crisis financiera del sudeste asiático en el que se vivieron multimillonarias salidas de flujos de capital y varios países tuvieron que recurrir al apoyo del FMI.
El viernes está prevista la asistencia a la asamblea del presidente indonesio, Joko Widodo, en un momento especialmente difícil para el país tras el seísmo de magnitud 7,5 y el posterior tsunami que golpearon la isla de Célebes el 28 de septiembre causando casi de 2.000 muertos y 5.000 desaparecidos.

Publicado enEconomía
Embajadora de EU en la OTAN amenaza a Moscú con una guerra // Afirma que los misiles rusos violan el tratado INF

A 35 días de las cruciales elecciones intermedias del 6 de noviembre en Estados Unidos, la amazona texana y ex senadora del Partido Republicano Kay Bailey Hutchison, lanzó desde Bruselas, sede de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), una brutal amenaza para "eliminar" de manera preventiva los misiles rusos que a su juicio violan el tratado INF (Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, siglas en inglés) firmado en diciembre de 1987. El INF prohíbe el despliegue de misiles con capacidad nuclear y un alcance de entre 500 y 5 mil kilómetros.

La frase de la abogada texana de 75 años, hoy embajadora de Trump en la OTAN, estremeció a los más altos militares en el Kremlin: “Debemos considerar la posibilidad de eliminar ( sic) misiles que pudieran alcanzar cualquiera de nuestros países en Europa”, por lo que Estados Unidos "debe tomar contramedidas para eliminar (sic) los misiles que están siendo desarrollados en Rusia en violación del tratado". Concluyó que “los rusos habían sido advertidos (https://reut.rs/2yjGupk)”.

Para Peter Korzun, experto en guerras y conflictos del portal Strategic Culture Foundation, se trata de un ultimátum: “no es nada menos que una amenaza directa de un ataque preventivo (http://bit.ly/2ynDbNN)”.

El apego al tratado INF es más que controversial, y tanto Estados Unidos como Rusia se acusan mutuamente de violarlo, según Andrei Akulov (http://bit.ly/2yiuPqL).

Estados Unidos abulta las pruebas de los misiles de crucero lanzados desde los Iskander, mientras para Rusia, los planes estadunidenses de su modernización nuclear enterrarían de facto al INF. El mismo zar Vlady Putin ha condenado un sistema estadunidense colocado en Europa que infringe el acuerdo INF –cuando los Tomahawk pueden ser lanzados desde baterías antimisiles en Rumania y Polonia.

A juicio de Korzun, las amenazas de la amazona texana siguen la advertencia proferida por un funcionario de Estados Unidos cuatro días antes en Pensilvania: el secretario del Interior, Ryan Zinke, sugirió que la armada estadunidense puede ser usada para imponer un bloqueo con el fin de restringir el comercio energético de Rusia, lo cual, a mi juicio, significaría un casus belli, ya que Rusia depende de sus ingresos en energéticos.

El autismo bélico de cierto tipo de funcionarios de Estados Unidos los lleva a olvidarse de que amenazan a quizá la máxima superpotencia militar del siglo XXI (http://bit.ly/2LpNLsg).

Korzun saca a colación la reciente Enmienda de Sanciones sobre Prohibición y Modernización aprobada por la Cámara de Representantes, que "incluye la autoridad para inspeccionar los puertos chinos, iraníes, sirios y rusos", lo que "constituye un abierto acto hostil y una violación descarada de la ley internacional". Aduce que en caso de que el proyecto legislativo se convierta en ley, "probablemente inicie una guerra con Estados Unidos actuando como agresor".

Como si lo anterior fuera poco, la OTAN desplegará su mayor ejercicio militar desde 2002 Trident Juncture (http://bit.ly/2yjHWIi) en las fronteras rusas del noroeste, del 25 de octubre al 7 de noviembre (ya conocidos los resultados de las elecciones intermedias de Estados Unidos).

Hasta el momento la reacción rusa ha sido exageradamente prudente y sólo ha respondido María Zakharova, portavoz del Ministerio ruso de Relaciones Exteriores: "La OTAN no tiene conciencia de su nivel de responsabilidad y del peligro de su retórica agresiva".

El daño ya estaba consumado y horas más tarde la amazona texana intentó reparar sus amenazas que son usualmente proferidas a repúblicas bananeras: "No deseaba hablar de un ataque preventivo en Rusia. Mi intervención refería el regreso de Rusia a las obligaciones del tratado INF", sino que "desplegaremos capacidades para proteger los intereses de Estados Unidos y de la OTAN", por lo que "la presente situación, con una violación patente del tratado por Rusia, es intolerable".

De dos cosas, una: Trump levanta la puja con una teatral confrontación contra Rusia a un mes de las cruciales elecciones intermedias del 6 de noviembre, o se trata de bravatas rancheras con el fin de obligar a los aliados de Estados Unidos en la OTAN a incrementar sus gastos militares, obviamente con armamento estadunidense.

http://alfredojalife.com

@AlfredoJalifeR_

https://www.facebook.com/AlfredoJalife

http://vk.com/id254048037

 

 

Publicado enInternacional
El Banco Mundial recorta drásticamente la previsión de crecimiento para América Latina

El organismo deja la expansión prevista para este año en el 0,6%, más de un punto menos que en junio, y advierte de los riesgos por el coste de la deuda y por la reversión en los flujos de capitales

 

El Banco Mundial habla de “cisnes negros” al analizar la coyuntura global, un término que se popularizó cuando se gestaba el derrumbe del sistema financiero hace una década. Hace seis meses, el organismo con sede en Washington esperaba que América Latina acelerara el crecimiento este año. Ahora lo deja en un anémico 0,6%, medio punto más bajo que en 2017 y lejos del 1,7% que proyectó en junio. Y advierte, también, de los riesgos por el coste de la deuda y la reversión en los flujos de capitales.


“Lamentablemente”, comienza el informe, “la región ha tropezado con algunos obstáculos”. Cita el giro inesperado en Argentina –que se contraerá un 2,5% este año–, la desaceleración en Brasil –que crecerá solo un 1,2% en año electoral–, el deterioro de la ya de por sí crítica situación en Venezuela –que se contraerá un 18,5%– y un empeoramiento generalizado del entorno externo, con una consecuente disminución de las ventas al exterior. Esta suma de factores provocará, en definitiva, que el crecimiento de la región sea finalmente más bajo de lo pronosticado este 2018.


La nueva proyección contrasta con la afirmación, la pasada primavera, de que la región había retomado “finalmente” la senda de un crecimiento cada vez mayor, tras seis años marcados por los retrocesos. La situación para el conjunto de Sudamérica es incluso peor, porque las economías del subcontinente se contraerán una décima y arrastrarán a la baja al conjunto latinoamericano. Si se excluye el ya habitual efecto lastre de Venezuela, crecerían un 1,2%.


La solidez de la economía estadounidense ejerce, por el contrario, de sustento. Especialmente en Centroamérica y, sobre todo, en México, un país muy interconectado con la primera potencia mundial y que se expandirá a un ritmo estable del 2,3%. Los técnicos, sin embargo, siguen viendo la cifra mexicana “por debajo de su potencial”. También es un factor positivo para la región China y la recuperación del precio de las materias primas, lo que explica que Colombia crezca un 2,7%. Perú lo hará un 3,9% y Chile un 4%.


La previsión del Banco Mundial es que el crecimiento repunte tras este bache a una tasa del 1,6% en 2019. Pero esta estimación dependerá de cómo vayan tomando cuerpo “los nubarrones que se ven en el horizonte”. El mayor es la normalización de la política monetaria en EE UU, que ya está provocando una “drástica reversión” en los flujos de capital que entran en la región.


La subida del precio del dinero hace que las inversiones a tipo fijo en EE UU sean mucho más atractivas y se añade a la fortaleza del dólar –la moneda de referencia en lo cruces de toda la región latinoamericana–, que está obligando a algunos bancos centrales de países emergentes a salir a “defender” sus divisas y elevando aún más los costes de la deuda. Es decir, el temor es que la moderación en 2018 sea algo más que una piedra en el camino. “La situación general es preocupante”, admite el informe, que en este punto lanza la voz de alarma por el impacto de las guerras comerciales.


Precariedad fiscal


“El entorno internacional”, insiste el Banco Mundial, “es poco auspicioso”. Carlos Végh, economista a cargo de América Latina y Caribe, reitera que esta fragilidad en la recuperación vuelve a poner en evidencia la necesidad de que se adopten reformas para garantizar que la región puede elevar los muros de contención para resistir choques externos y poder gestionar sus propios riesgos.


El informe hace referencia a la “precaria” situación fiscal de la región; 29 de los 32 países tendrán un balance fiscal negativo. La deuda pública, añade, superó el 60% del producto interior bruto y hay seis países donde está por encima del 80%. Esta situación no hace más que elevar la prima de riesgo. “El acceso y el costo del crédito internacional se complica justo cuando es más necesario”, lamenta, al tiempo que recuerda que esto limita el margen de acción fiscal.


“La región no tiene más remedio que aumentar el ritmo del ajuste fiscal para garantizar las sostenibilidad de la deuda en el corto y mediano plazo”, insiste el equipo de Végh, “especialmente si la entrada neta de capital sigue cayendo”. En este sentido, concluye diciendo que es importante entender la naturaleza de los riesgos para predecir sus efectos y definir una respuesta que los mitigue.


América Latina, por tanto, es una región particularmente expuesta a los riesgos. “Teniendo en cuenta la incertidumbre existente”, opina Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para la región, “es más importante que nunca fortalecerse para afrontar el futuro con mayores garantías”. Eso permitirá también recuperarse más rápido tras el cisne negro. "No se podrá gastar más pero sí habrá que hacerlo mejor", concluye, "para proteger a los vulnerables e incrementar el crecimiento".

 

Nueva York 5 OCT 2018 - 08:24 COT

Publicado enInternacional
La tasa de paro en Estados Unidos cae al nivel más bajo desde 1969

Wall Street aguanta la respiración. La economía de Estados Unidos sigue dando muestras de que avanza con solidez. En septiembre se crearon 134.000 empleos, pese al efecto del huracán Florence, y la tasa de paro cayó al 3,7%, el nivel más bajo desde diciembre de 1969. Esta evolución del mercado laboral, sin embargo, da argumentos para que la Reserva Federal siga retirando los estímulos monetarios al crecimiento, lo que provocó que el tipo de interés en los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años superara el 3,2% y se colocara a su nivel más alto en siete años.

EE UU lleva ocho años creando empleo de una manera continuada. Es cierto que la primera lectura del indicador de septiembee está por debajo de lo que anticipaba el consenso de mercado, pero el dato se ve distorsionado por el efecto del huracán que azotó el mes pasado la costa de las Carolinas. Fue, en todo caso, un ritmo suficiente para llevar la tasa de desempleo a un nivel que no se veía desde la Guerra de Vietnam. Se revisó al alza agosto y julio.


La economía está que arde, como dicen los analistas a prácticamente un mes de las legislativas en EE UU. Hasta el presidente de la Fed, Jerome Powell, dice que las cosas no pueden ir mejor y por eso argumenta que la política “acomodaticia” ya no se justifica. Ese término voló del comunicado final que publicó el banco central tras su última reunión. Lo citaba para indicar que pese a la subida de tipos, la estrategia monetaria seguiría estimulando la economía.


Eso se acabó. En sus palabras, los tipos “están aún lejos” de lograr una posición neutral. Eso implica, según los agentes del mercado, que tiene margen y puede ir más alto del 3%. Ahora están en el 2% y 2,25%. Esta reflexión lleva toda la semana reverberando por el mercado de bonos y castigando las divisas de los mercados emergentes, que pierden valor mientras el optimismo fortalece el dólar.


El bono a 10 años es un indicador clave para los inversores globales. La combinación con la apreciación del billete verde eleva el coste de la deuda en dólares. El efecto se replica en otros países avanzados, así como en los emergentes. A final de marzo ya se vivió una situación de tensión por el mismo motivo, cuando se acercó al 3%. Entonces, como ahora, Wall Street estaba en máximos históricos.


La última vez que el tipo del bono a 10 años estaba a este nivel, la economía de EE UU crecía un tímido 1%. Ahora lo hace por encima del 3% y la tasa de paro es la más baja en casi cinco décadas. El mercado laboral está en una situación de pleno empleo, lo que obliga a su vez a las empresas a elevar los salarios para retener a sus empleados. Lo hicieron tres décimas en septiembre, aunque la anual se moderó ligeramente al 2,8%.
Recalentamiento


La escalada de la deuda pública y corporativa es un claro factor de vulnerabilidad cuando los tipos de interés suben. Es un asunto recurrente este año, junto a la tensión por la batalla comercial y el encarecimiento del petróleo. Jerome Powell asegura que el incremento de tipos en EE UU será “gradual”, pero insiste en que debe seguir el curso al alza para evitar que la economía se recaliente. El reto en este momento es que no pasarse al pisar freno a los estímulos.


La solidez de la economía estadounidense contrasta con la europea, a la que le cuesta remontar, y eso provoca que la brecha con el tipo de bono alemán sea la mayor desde la caída del Muro de Berlín, hace tres décadas. Es más, los analistas no descartan que la diferencia pueda ampliarse porque los fundamentales de los dos polos económicos son divergentes. También pesa la incertidumbre política.


Esta situación está obligando a los bancos centrales de Argentina y Turquía a subir los tipos como reacción para defender sus respectivas monedas. El Fondo Monetario Internacional tiene previsto publicar sus previsiones económicas el próximo martes. La expansión global continúa, como indicó Christine Lagarde esta semana. Pero la directora gerente advierte de que el tiempo empieza a cambiar.


Cita entre los factores de riesgo que comienza a materializarse la presión de un dólar fuerte y de las restricciones en las condiciones financieras en los países emergentes. Esta situación explica la sensibilidad que muestra el mercado desde hace seis meses hacia los tipos, por el potencial que puede tener el valor de los activos. De momento, domina más la cautela que la preocupación.

Publicado enEconomía
Los tratados comerciales de nueva generación: peligro para la estabilidad financiera mundial

Tratados comerciales como el CETA o el acuerdo con Japón son un peligro para las finanzas y la estabilidad económica de todo el planeta, según un nuevo informe.

 

Los tratados comerciales de “nueva generación” aumentan el riesgo de contagio y propagación de futuras crisis. Esta es la principal conclusión a la que llega el informe Financial Regulation challenged by European Trade Policy , realizado por Finance Watch, una organización dedicada a que las finanzas funcionen por el bien de la sociedad, y el Veblen Institute for Economic Reforms francés. 

El estudio recalca que algunos tratados específicos, como el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TiSA), que consta de unos cincuenta Estados el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de 1994, y la integración de los servicios financieros en estos acuerdos comerciales bilaterales reducen la capacidad de los Estados para luchar eficazmente contra la inestabilidad financiera y promover un sistema financiero que satisfaga las necesidades de la economía. El informe llega a estas conclusiones tras analizar los acuerdos bilaterales ya negociados, como el CETA (acuerdo de la Unión Europea con Canadá) y el JEFTA (Acuerdo con Japón), los que aún están en negociación o suspendidos, como el TTIP, así como el TiSA y los posibles efectos de las futuras negociaciones entre Reino Unido y Europa tras el Brexit.


Para Benoît Lallemand, secretario general de Finance Watch, la reciente firma del acuerdo con Japón, el JEFTA, “es la confirmación más reciente y preocupante de que la UE sigue aplicando la misma política comercial, a pesar de las advertencias de los expertos, la sociedad civil y muchas otras partes interesadas”. El Parlamento Europeo, que deberá votar la ratificación del acuerdo con el país nipón, “debería negarse a ratificar dicho acuerdo si quiere evitar posibles efectos negativos sobre la estabilidad financiera y la protección del consumidor”, lamenta Benoît.


Además, alertan, en nombre de la promoción de la innovación, el comercio y la inversión financiera, estos nuevos acuerdos pueden contribuir a promover y proteger los comportamientos especulativos y de riesgo, así como socavar el poder y control de la regulación prudencial, lo que podría alimentar futuras crisis. "Al considerar la regulación financiera como una barrera comercial no arancelaria, los nuevos acuerdos comerciales se oponen a lo que se aprendió de la crisis financiera de 2007-2008”, ha declarado Mathilde Dupré, directora del programa sobre Comercio del Veblen institute. Además, Dupré ha alertado de que los negociadores de estos tratados quieren promover la exportación de servicios financieros a escala mundial y “no están realmente preocupados por los riesgos que estos acuerdos suponen para la estabilidad financiera".


Estos acuerdos comerciales de "nueva generación" pretenden aumentar los intercambios entre regiones geográficas cuyas economías ya están bien integradas. Por lo tanto, se ocupan principalmente con la liberalización de los servicios y la eliminación de las barreras no arancelarias, es decir, mediante discrepancias en las reglas y normas de protección. En el sector financiero el "servicio", explica el informe, implica la creación y distribución de riesgos, y la "regulación" se refiere a la capacidad efectiva de los reguladores nacionales para controlar estas actividades arriesgadas de los agentes transfronterizos.
Otro de los factores preocupantes de estos nuevos tratados son la implementación de mecanismos de cooperación regulatoria. Estos mecanismos hacen que, según sus defensores, sean acuerdos “vivos”, lo que significa que su contenido puede ser desarrollado y ampliado incluso después de su firma.


Según el análisis realizado en el informe, tratar las regulaciones como si fueran obstáculos, tal y como hacen este tipo de tratados, va en contra de las lecciones aprendidas en la crisis de 2008. “Demostramos que estos acuerdos de libre comercio han servido históricamente como un conducto para la liberalización y desregulación que condujo a la crisis financiera de 2007-2008", ha explicado Lallemand.

Por Yago Álvarez
@EconoCabreado

 

Publicado enInternacional
Nace Stay Grounded, una plataforma para tratar de frenar la expansión del tráfico aéreo

El pasado 29 de junio fue un día histórico para la aviación comercial. Un total de 202.157 aviones surcaron el cielo en los cinco continentes batiendo todos los récords, tal y como registró la web sueca FlightRadar24, que muestra información en tiempo real sobre la congestión aérea alrededor del mundo. Por primera vez, se batía la astronómica cifra de 200.000 vuelos en un solo día: 19.000 de ellos lo hicieron al mismo tiempo. 

El imparable crecimiento de la aviación comercial ha llevado a más de 100 organizaciones de todo el mundo, entre las que se encuentran las españolas Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción, a crear la red Stay Grounded, una plataforma que ha elaborado un documento con 13 pasos para cambiar el modelo de aviación actual y llevar a cabo una transición hacia un sistema de transporte socialmente justo y ecológicamente sostenible. Durante estas semanas, Stay Grounded organizará en 15 países diversas protestas ciudadanas para detener la construcción o expansión de cerca de 1.200 aeropuertos de todo el mundo.


El lanzamiento de la red coincide con el mes en el que la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO) decidirá sobre CORSIA, una estrategia interna de reducción de emisiones que, si bien tiene el objetivo de alcanzar "un crecimiento de carbono neutral" para después de 2020, está basada íntegramente en la compra de créditos de carbono a proyectos de compensación. Un movimiento que los impulsores de Stay Grounded consideran un “lavado de cara verde” para detener cualquier tipo de posible regulación del sector.


Los datos son contundentes: la aviación es el medio de transporte con mayor impacto climático y es responsable directa del 5% de las emisiones de efecto invernadero en España. De hecho, a pesar de ser un medio de transporte que solo mueve al 10% de la población, supone el 20% de las emisiones del sector del transporte en nuestro país.
Usar el sentido común

“Stay Grounded nace para buscar el sentido común en la aviación actual”, cuenta a El Salto Héctor de Prado, coordinador de Clima y Energía de Amigos de la Tierra. “Se trata de evitar casos como los que conocemos bien en el Estado español, donde se han hecho inversiones astronómicas para aeropuertos fantasma o infrautilizados, como los de Castellón o Ciudad Real. Y al mismo tiempo, el objetivo es frenar los planes de expansión de nuevas terminales y servicios de las infraestructuras aeroportuarias que sí se están utilizando”.
“El cambio climático no está a la vuelta de la esquina: lo tenemos encima”, asevera De Prado. Y frente a ello, toca actuar. “Durante décadas, la industria de la aviación se ha beneficiado de estímulos y privilegios por parte de los países y ha comprado créditos de compensación para poder mantener sus emisiones. Llegado a este momento, esto tiene que cambiar”.


En este cambio, los ciudadanos también han de jugar un papel protagonista. “Mucha gente no es consciente de lo que implica viajar en avión, y creemos que parte del problema es que no hemos sabido transmitir el impacto que conlleva”, reflexiona. ¿Alternativas? “Estamos convencidos de que, por ejemplo, si hubiera una buena conexión de trenes nocturnos entre grandes capitales de España, eso evitaría que mucha gente cogiera aviones. Porque a muchos tampoco les gusta tener que desplazarse a 20 o 30 kilómetros de la ciudad, pasar los controles de seguridad, tener esperar en la zona de embarque… Si existiera la oportunidad de viajar en tren, con conexiones desde el centro de la ciudad, estoy convencido de que una mayoría lo elegiría frente al avión”.


Los impulsores de Stay Grounded son conscientes de que luchan contra gigantes. Aun así, creen que hay esperanza: “El modelo actual tiene vuelta atrás, pero será un poco doloroso para todos. En primer lugar para las empresas, porque hay que empezar a poner impuestos por la quema de combustible fósil y por el número de pasajeros. Lo será para el propio negocio de la aviación, que genera muchos puestos de trabajo. Y por último, lo será también para las personas a las que nos gusta viajar, que estamos disfrutando unos precios muy bajos y que no se corresponden con el impacto real que tiene nuestra manera de viajar”, señala el coordinador de Clima y Energía de Amigos de la Tierra. “Creo que, antes o después, habrá una reducción drástica del número de pasajeros. Es importante que así sea”.

Por Dani Cabezas
El Salto

 

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 26 Septiembre 2018 07:42

Afianza EU rechazo a la globalidad

Afianza EU rechazo a la globalidad

Fue tal vez la respuesta más efectiva jamás hecha a Donald Trump por la comunidad internacional: la risa.

Al iniciar su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Trump recurrió a su ya muy común autoelogio: "En menos de dos años mi gobierno ha logrado más que casi cualquier otro en la historia de nuestro país", declaró, ante lo cual se escuchó una cascada de risas en la gran sala. Trump, sorprendido, titubeó, insistió en que "es la verdad" y admitió que "no era la reacción que esperaba".

Lo demás fue un asalto contra lo que representa esta máxima institución multilateral mundial y la afirmación de que Estados Unidos rehusará ceder su "soberanía" ante el orden, leyes y agencias supranacionales, fue recibido en silencio por casi todos los 192 estados miembros de la ONU.

Trump destacó sus supuestos logros económicos, diplomáticos y de seguridad, indicando las negociaciones con Corea del Norte y la cooperación entre países del Golfo Pérsico, sobre todo Arabia Saudita, en la lucha "antiterrorista". En la casa mundial dedicada a la paz, el estadunidense celebró: "nuestra fuerza militar será más poderosa de lo que ha sido jamás".

Ignorando lo que minutos antes había exhortado desde ese mismo podio el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sobre la urgencia de fortalecer el multilateralismo para abordar los problemas más graves que enfrenta el mundo, Trump proclamó lo opuesto: "Rechazamos la ideología del globalismo y abrazamos la doctrina del patriotismo".

Indicó que ordenó el retiro de su país de varios acuerdos apoyados por la ONU, entre ellos el tratado nuclear con Irán, así como de algunas instancias, como el Consejo de Derechos Humanos y de la Corte Penal Internacional, al afirmar: "nunca rendiremos la soberanía de Estados Unidos a una burocracia global no electa y que no rinde cuentas".

Señaló que su gobierno está haciendo lo mismo en el ámbito económico y comercial, donde las reglas y acuerdos son empleados para tomar ventaja de Estados Unidos, sobre todo por China. Como ejemplo de sus logros en este rubro, mencionó que acababa de concluir un acuerdo comercial con México (no mencionó a Canadá).

Al mismo tiempo que invitó a los otros gobiernos a sumarse a su mantra de la defensa de la "soberanía", procedió a amenazar la de varios países.

Anunció nuevas sanciones contra los colaboradores más cercanos del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, donde Trump declaró: "estamos atestiguando una tragedia humana", porque "el socialismo ha llevado a la bancarrota al país rico en petróleo y llevado a su pueblo a la pobreza abyecta", con la ayuda de "sus patrocinadores cubanos". Convocó a los presentes a un esfuerzo para "restaurar" la democracia en ese país.

En un curioso retorno a la guerra fría, en este contexto comentó que "virtualmente todo lugar en que se ha intentado el socialismo o comunismo, se ha producido sufrimiento, corrupción y degradación", por lo que aconsejó que "todas las naciones del mundo deberían resistir al socialismo y la miseria que lleva a todos".

Poco después de su discurso, continuó con su ataque a Venezuela en comentarios a medios, señalando que el gobierno de Maduro "es un régimen que francamente podría ser derrocado muy rápidamente por los militares, si éstos deciden hacer eso".

Explícitamente, refrendó la Doctrina Monroe como política de su gobierno, al decir que en el hemisferio occidental "estamos comprometidos con mantener nuestra independencia de la intrusión de poderes extranjeros expansionistas".

En su discurso ante la Asamblea General, Trump también condenó al régimen de Irán, al cual acusó de ser una "dictadura corrupta" que "siembra caos, muerte y destrucción", y aseguró: "no podemos permitir que el principal patrocinador de terrorismo en el mundo posea las armas más peligrosas del planeta".

También advirtió que intervendrá en Siria si ese régimen emplea armas químicas.

Al ilustrar su defensa de la "soberanía", resaltó como ejemplo que ya está construyendo su muro fronterizo con México.

Notables por su ausencia en la ponencia de Trump: el cambio climático y Rusia.

En el transcurso del día, varios oradores rechazaron la visión de Trump y otros se defendieron de sus amenazas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, retomó el exhorto del secretario general ante la Asamblea General contra el aislacionismo y afirmó que el "nacionalismo siempre lleva a la derrota", y pidió a los estados miembros que "no acepten la erosión del multilateralismo", algo que recibió una ovación (Trump no se ganó ni una).

El presidente de Irán, Hassan Rouhani, señaló que el rechazo al multilateralismo es "un síntoma de la debilidad de intelecto; revela incapacidad para entender un mundo complejo e interconectado". Acusó a Trump y a sus aliados de querer derrocar a su gobierno y de violar el derecho internacional, así como sus obligaciones estatales por retirarse del acuerdo nuclear de 2015. Argumentó que "el entendimiento de relaciones internacionales por Estados Unidos es autoritario", y advirtió contra gobiernos que fomentan "nacionalismo extremista y racismo", lo cual comparó con el nazismo.

Mientras tanto, varios líderes sudamericanos –entre ellos los presidentes de Ecuador, Brasil y Argentina–, parecieron responder al llamado de Trump contra Venezuela. En sus discursos criticaron al gobierno de Maduro por violaciones de derechos humanos, y el argentino, Mauricio Macri, anunció que su país presentará ante la Corte Penal Internacional (a pesar de que Trump la declaró "ilegítima") "los crímenes de lesa humanidad de la dictadura venezolana".

El secretario general Guterres, quien declaró que el mundo padece "un desorden de déficit de confianza" ante una ola populista y la fragmentación social, alertó de dos problemas cada vez más urgentes que definirán el futuro inmediato del planeta. "El cambio climático procede más rápidamente que nosotros y si no cambiamos curso en los próximos dos años, arriesgamos un cambio climático desatado", declaró, y advirtió que nuevos avances en tecnología representan tanto oportunidades como riesgos cada vez más peligrosos, sobre todo si se emplean para fines bélicos. Ante estos desafíos, afirmó, la cooperación internacional es más necesaria y urgente que nunca y señaló que "el multilateralismo está bajo fuego justo cuando más lo necesitamos".

Publicado enInternacional
Un millonario japonés compra el primer billete comercial a la Luna

Yusaku Maezawa viajará a bordo de la nave BFR, de SpaceX, la compañía con la que Elon Musk quiere contribuir a que el ser humano se convierta en una especie multiplanetaria

 Yusaku Maezawa se ha convertido en el primer ser humano en comprar un billete a la Luna. El empresario japonés, de 42 años, fundador de las compañías de comercio electrónico Start Today y Zozotown, tiene un billete para el primer viaje tripulado privado al espacio, previsto para el año 2023, a bordo de la nave BFR, de SpaceX, la compañía con la que el multimillonario Elon Musk quiere contribuir a que el ser humano se convierta cuanto antes en una especie multiplanetaria.


Maezaewa, según ha informado él mismo esta noche en la sede de SpaceX en Los Ángeles, no viajará solo. El empresario, coleccionista de arte, que en las subastas del año pasado pagó 110,5 millones de dólares por una obra de Basquiat, ha tenido la idea de invitar a bordo de la nave a entre seis y ocho destacados artistas de todo el mundo, aún por elegir. Un pintor, un escultor, un músico, un arquitecto, un director de cine, un fotógrafo y un diseñador de moda. “Artistas que representen a la Tierra en su viaje a la Luna”, ha explicado. Pasarán una semana en el espacio con todos los gastos pagados y, a su regreso, crearán una obra inspirada por la experiencia. “¿Qué sentirán al ver la Luna y la Tierra desde el espacio? ¿Y qué crearán?”, se preguntaba el empresario. El proyecto se llama Dear Moon (Querida Luna), y ya cuenta con una página web que se ha lanzado esta noche.

“Desde que era un niño, he amado la Luna”, ha asegurado Maezawa. El empresario, dueño de una riqueza estimada en 2.900 millones de dólares, según Forbes, ha irrumpido en el escenario, con una camiseta de Basquiat diseñada por Comme des Garçons, y ha dicho: “¡He elegido ir a la luna!”. Ha comprado, de hecho, todos los billetes. Con la cantidad aportada, previsiblemente tan astronómica como el viaje y que no han querido revelar, Maezawa contribuye a financiar el sueño espacial de Musk, que prevé otras vías de ingresos como la puesta en órbita se satélites comerciales.

BFR (Big Falcon Rocket) es el nuevo cohete de SpaceX, la compañía de Musk que cumple ahora 10 años y que ya ha mandado al espacio una nave que portaba un coche Tesla. BFR, que esta noche se ha presentado con cierto detalle técnico y que está previsto que empiece a realizar pruebas el año que viene, es el prototipo en el que el empresario basa su proyecto de lograr llevar la vida humana de manera permanente a Marte y con el que quiere llegar a la Luna (sin alunizar) medio siglo después de la última misión Apolo.


Un cohete aún no probado

Esta no es la primera vez que Musk ha prometido enviar turistas a la Luna. El año pasado, dijo que dos turistas pagarían por orbitar la Luna en 2018, pero esos planes no se materializaron, informa AFP.


El viaje se llevará a cabo a bordo del Big Falcon Rocket (BFR), que hasta ahora solo se ha mostrado en diseños e imágenes. Mientras la expectativa crece sobre el cohete, Musk tuiteó tres imágenes, mostrando que tendrá una primera parte con motores y sistemas de combustible, y una segunda con la nave en la que viajarán los pasajeros. Musk estimó que su construcción podría tener un costo de unos 5.000 millones de dólares.


Al igual que en los cohetes desarrollados antes por SpaceX, el Falcon 9 y el Falcon Heavy, la primera parte puede separarse del resto del cohete y regresar a la Tierra para un aterrizaje vertical. La nave continuará hacia la Luna, impulsada por sus motores.


La forma del BFR es una reminiscencia de los transbordadores espaciales, las naves que llevaron a los astronautas al espacio 135 veces desde 1981 hasta 2011. Musk ha dicho que quiere que el BFR tenga capacidad para unas 100 personas. El volumen de su área presurizada interior sería comparable a la de un Airbus A380, algo que nunca se ha hecho. También sostuvo que el sistema de lanzamiento podría algún día ser utilizado para colonizar la Luna y Marte, a fin de hacer de los humanos una especie "multiplanetaria", aunque esos destinos tienen distinta complejidad: mientras que un viaje a Marte puede llevar de dos a seis meses, ir a la Luna suele demandar unos tres días.

Washington 18 SEP 2018 - 03:41 COT

Jueves, 30 Agosto 2018 07:24

Venezuela se instala en un corralito

Venezuela se instala en un corralito

La escasez de billetes entierra el poder de compra de los ciudadanos, que llenan los bancos en busca de efectivo

El plan económico diseñado por Nicolás Maduro no se ha convertido solo en un déjà vu de los momentos más complejos de la crisis venezolana sino que ha instalado al país en un corralito de facto. La circulación de los nuevos billetes no fluye a la velocidad a la que lo hace la hiperinflación. Las entidades bancarias privadas y públicas limitan el acceso al efectivo y después de horas de cola esta semana los ciudadanos solo lograban retirar de los cajeros puñados de bolívares soberanos, en algunos casos apenas 10 (de 0,16 dólares).

A la dramática pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos meses se suma ahora el control de la cantidad de dinero de la que pueden disponer los venezolanos. Las limitaciones son mucho mayores que las restricciones impuestas en Argentina en medio del corralito, entre diciembre de 2001 y diciembre de 2002, cuando se podían retirar 250 dólares a la semana. El régimen de Maduro quiere obligar, además, a los clientes de la banca privada y pública a notificar sus viajes al extranjero. De no hacerlo, sufrirán un bloqueo “preventivo” de todas las operaciones realizadas desde el exterior del país. El cierre de comercios, los anaqueles vacíos y más dificultades para moverse y hacer cualquier transacción completan la rutina diaria de los venezolanos.


Miriam Rodríguez, de 35 años de edad, acudió a sacar dinero el martes de una agencia bancaria de El Valle, en el oeste de Caracas. “La reconversión no ha cambiado nada. Estamos exactamente en la misma posición que antes, es decir, con problemas para obtener efectivo, pero ahora más confundidos con este nuevo cono monetario. Esa es la única diferencia. Seguimos recorriendo diferentes sucursales de diferentes bancos a ver qué es lo más que podemos sacar en un día, y gastando horas interminables en ello. Esto porque un mismo banco te puede estar dando una cantidad en una sucursal menor que en otra sucursal",

lamenta. "Y como tienes un límite de un retiro diario, debes buscar la sucursal que esté dando más. Un banco puede darte una cantidad menor a otro banco. Por eso, ahora hay que distribuir el dinero en cuentas de diferentes bancos para poder sacar un poco más ese día", explica. "Todo este esfuerzo absurdo e inhumano para poder pagar el pasaje y poder adquirir algunos productos de la cesta básica más económicos".


Rodríguez cuenta que al haber problemas con los billetes, los vendedores intentan colocar los productos hasta tres veces más caros a débito "para que así prefieras pagar en efectivo". "Para poder comprar algunos productos básicos como huevos, verduras y vegetales, debemos hacer eso durante una o dos semanas. Ahora, los huevos solo los venden en efectivo, por ejemplo. Es uno de los alimentos subvencionados y entonces son vendidos en efectivo por los comerciantes informales que no quieren perder, sino usar el dinero que obtienen en efectivo para poder revenderlo tres veces más caro", relata antes de mencionar el peor escenario: "Los bancos que establecen un límite semanal, por ejemplo, de 10 soberanos. Si logras sacarlos en una sucursal en un día, debes esperar hasta la otra semana para volver a sacar. ¡Es una pesadilla!”.
Esta circunstancia alienta el mercado negro de billetes. En ciudades del interior del país la reventa de efectivo continúa. Las transacciones menudas como el pago del transporte público siguen siendo complicadas por la escasez de efectivo y porque la reconversión implicó un aumento brutal del servicio de transporte que pocos pueden pagar hoy.


El viaje en autobús pasó a costar de 10.000 bolívares fuertes a un bolívar soberano (0,01 dólares), que equivale a 100.000 de los de antes, 10 veces más caro. Se trata de un monto que se pagaría con una nueva moneda que todavía no ha empezado a circular. “Aunque están funcionando los dos sistemas monetarios, para pagar un pasaje con billetes de 1.000 de los de antes la gente tiene que entregar 100 billetes. Ese billete creo que también vamos a empezarlo a rechazar porque es una enorme cantidad de papel que no sirve para nada y nos ocupa espacio”, explica Pedro Jiménez, directivo del gremio de líneas de transporte del oeste de Caracas.


En un entorno hiperinflacionario el bolívar soberano también tendrá una corta vida. El economista Leonardo Buniack advierte, además, de que sustituir la enorme masa monetaria de los billetes que el Gobierno creó tomará su tiempo y quizás la nueva familia de billetes sea insuficiente. “El proceso de hiperinflaciónhace que el poder de compra del nuevo cono monetario comience a pulverizarse y que la gente comience a acumular efectivo para poder pagar cosas hoy que son tres veces más caras que ayer”.


Estantes vacíos


Mientras tanto, una visita a un supermercado en el este de Caracas pinta los resultados de las decisiones adoptadas en las últimas semanas. El miércoles, Maribel Della Chiesa iba por un yogur y unos plátanos y se fue con las manos vacías. Había más estantes vacíos que los que tenían productos, una estampa que ya han visto los venezolanos en los momentos más críticos del desabastecimiento.


“Los proveedores no han querido traer mercancía”, dice una de las encargadas del negocio que prefiere resguardar su nombre. “Claro, nadie va a vender a pérdida”, responde Della Chiesa. Con hastío cuenta lo que ha visto desde que empezó a implementarse el paquete económico. “Una amiga tiene un negocio y el café le llegó marcado a precio de 15 millones (150 de los soberanos) y luego llegó el gobierno y le dijo que tenía que venderlo a 10 millones (100 soberanos). Obviamente se va a ir del país. Con esto nos vamos a quedar sin nada”, dice la mujer que emigrará a España en diciembre. El año pasado vivió las penurias de conseguir el tratamiento para el cáncer de su esposo que finalmente falleció por no atender a tiempo la enfermedad. “Ya este país me quitó a mi esposo y a mis hijos que también tuvieron que emigrar. Ya no tengo nada que hacer aquí”, cuenta en unos de los pasillos del desolado supermercado.


La oleada de fiscalizaciones a comercios incluidas en el programa económico del Gobierno ha traído lo de siempre en 15 años de controles en los precios y de cambio: cierre de empresas, escasez y nuevos mercados negros. “Estamos repitiendo la misma película, pero más aterradora. Muchos comercios están cerrados porque sus propietarios están a la expectativa”, señala María Carolina Uzcátegui, presidente de Consejo Nacional de Comercios y Servicios, la cámara que agrupa al sector.


“El Gobierno no ha sido claro en sus ajustes, generando un clima de incertidumbre. Pongo el ejemplo del aumento del IVA que era para bienes suntuarios y no se dijo que era general. No sabemos qué pasará con el control cambiario y eso afecta el inventario y la reposición de productos en las tiendas. Venezuela está en un estado de parálisis”.


CONTROL DE CUENTAS BANCARIAS


La Superintendencia de Instituciones del Sector Bancario (SUDEBAN) pidió a la banca privada y pública informar a sus clientes que deberán notificar viajes al extranjero para acceder a sus cuentas bancarias en bolívares. De no notificar el país de destino y el tiempo de estadía, los propietarios de las cuentas sufrirán un bloqueo “preventivo” y no podrán hacer transferencias de su dinero por Internet ni otras operaciones desde una dirección IP en el extranjero. La banca está obligada a revisar y notificar al gobierno las conexiones de sus clientes fuera del país.


El Gobierno de Nicolás Maduro culpa al mercado paralelo de divisas de fracturar la economía venezolana. De ahí que se dispone a detener las mafias con una serie de medidas, pero sin derogar el control cambiario impuesto desde 2003. “El tema del contrabando de efectivo es grave, por ello, damos un golpe a esas mafias de compra de nuestro dinero”, dijo Antonio Morales, presidente de SUDEBAN.


Los ingresos en moneda extranjera mermaron con la caída de la venta del petróleo y la desinversión en el país. En contraste, un número cada vez más grande de venezolanos en el exterior envía divisas a sus familiares en el país. Muchos optan por venderlas en el mercado negro que ofrece mejores precios, pero el régimen condena a los que no empleen las casas de cambio autorizadas.


Para Ángel Alvarado, diputado de la Asamblea Nacional, el Gobierno pretende beneficiarse de las remesas. “Eso también es una confiscación que la gente tenga que poner sus remesas a un precio oficial mientras podría ganar mucho más en muchos otros mercados”, declaró al canal VivoPlay.

Publicado enInternacional
“El fenómeno de la esclavitud moderna está documentadísimo”

De “estados capturados” por las presiones del capital corporativo internacional, del “asalto a las democracias” perpetrado por las empresas trasnacionales que subvierten el orden a través de los tratados de inversión o comercio, asegurándose más poder que los propios gobiernos y generando una verdadera “arquitectura de la impunidad” para maximizar ganancias y eludir sus responsabilidades cuando violan los derechos humanos, habla esta jurista española1 que participó el martes de la conferencia “El camino hacia un tratado vinculante para proteger los derechos humanos”. Lo que sigue es un resumen de la charla que tuvo Brecha con esta experta que vive entre Europa y Ecuador, y aún cree que “hay que volver a inventar el qué queremos”

—Es fundamental que el derecho internacional vaya evolucionando para dar respuesta a las violaciones de los derechos humanos cometidas por las empresas trasnacionales con total impunidad. Los estados están en una encrucijada: actuar frente a esto o mantener y seguir construyendo la estructura de impunidad que implican los tratados de libre comercio o inversión. Durante muchos años el derecho internacional se ocupó de los estados que cometen crímenes contra los derechos humanos. Pero las empresas trasnacionales, que, conforme han ido creciendo, aumentaron su poder económico y político mediante la captura corporativa, han tenido una mayor posibilidad de violar los derechos humanos y lo que es peor, van consiguiendo que esas violaciones sean impunes. Esto ha sido denunciado por el activismo, por los sindicatos, por la izquierda en todo el mundo y por los organismos internacionales como Naciones Unidas, que cada año presentan informes de cómo se producen estas violaciones. El fenómeno de la esclavitud moderna está documentadísimo en las cadenas de suministro, en las maquilas, en la industria textil. Está claro que hay una estrategia empresarial basada en la reducción de costes mediante el dumping social. Esto implica que las empresas se puedan mover por todo el mundo buscando el costo más bajo y eso va provocando en los países del sur una carrera a la baja para atraer la inversión extranjera. Entonces, si no paramos e intentamos establecer marcos jurídicos para impedir que las empresas sigan compitiendo entre ellas para ver cuál viola más los derechos humanos, estaremos en una caída sin frenos hacia una realidad en la que las empresas aumentan sus ganancias a costa de la vida de mucha gente.


—Los estados saben que cuando firman estos tratados de inversión renuncian a una parte de su soberanía o por lo menos a la legitimidad que tienen de regular en el orden interno para allanarle el camino a las empresas. ¿Por qué se siguen firmando si la mayoría de las veces ni siquiera detrás de los tratados obtienen la anunciada inversión?


—Esa es la otra cara de la moneda. Nosotros enfocamos esta lucha en un sentido propositivo. Queremos construir un marco normativo protector de los derechos humanos. Desde la academia crítica, los sindicatos y las Ong denunciamos y criticamos los tratados bilaterales de inversión, que también son normas internacionales. Curiosamente estas normas tienen mayor eficacia y se aplican de una manera mucho más clara y con sanciones más rigurosas que las que defienden los derechos humanos. Los estados saben que esto ocurre, que el compromiso por estos derechos es menos vinculante que los tratados de libre comercio o inversión. Lo que dice la ortodoxia económica es que los tratados producen riqueza. Pero sabemos que eso ha sido muy criticado. La inversión extranjera puede producir riqueza sí, pero para unos pocos, porque sobre todo produce acumulación y concentración. Jamás redistribución, crecimiento o desarrollo humano. Además la inversión no llega sólo por los tratados. Trae más inversión una buena red de carreteras o una tecnología determinada que un tratado de inversión (Tdi). Lo que sí sucede es que algunas personas se enriquecen por haber firmado un Tdi o por ser amigas de quien lo ha firmado. Y ahí vemos el fenómeno de la captura corporativa o la capacidad que tienen las empresas de conseguir que los estados hagan lo que ellas necesitan que se haga, construyendo una arquitectura jurídica de la impunidad. Hemos llegado a un punto en el que las normas constitucionales protectoras o guardianas de la ciudadanía están siendo desbordadas por este tipo de tratados que sortean los diques constitucionales a favor de las empresas. El poder económico es tan potente que el poder político se pliega o se repliega.


—¿A eso se refiere cuando dice que “hay un lobby geopolítico sin precedentes” que le resta peso a los parlamentos y aleja el poder de la ciudadanía?


—Esto no es sólo una cuestión económica, es un tema de democracia contra los mercados. Hay una red dispuesta por los tratados bilaterales de inversión o de libre comercio que permite que las empresas mejoren sus ganancias y su capacidad de defenderse o sortear las herramientas de control de los estados. Estamos asistiendo a una expansión similar a lo que se dio en el Consenso de Washington, pero más global. El capital financiero trasnacionalizado tiene el poder de capturar a los gobiernos. Para asegurar esta captura y que no haya vuelta atrás, los tratados son una herramienta jurídica perfecta. Los nuevos tratados, los que ha firmado la Unión Europea con Canadá, los que está negociando con el Mercosur, incluyen una materia que se llama “cooperación reguladora”. Se establece una suerte de comité para determinar las líneas de una legislación adecuada para el comercio. Aceptar esa “cooperación” de por sí implica una subversión a la democracia. Los gobiernos fueron elegidos por la ciudadanía de acuerdo a un programa, y no deberían renunciar a sus potestades ni compartirlas con las empresas. Pero lamentablemente el objetivo es que la seguridad del inversor pase por delante de cualquier objetivo de bienestar y desarrollo de las ciudadanías.

Estas reglas implican un candado jurídico que está por encima del orden local. Los estados elevan competencias que ya no podrán volver a tener, se eliminan ámbitos de decisión y la marcha atrás será muy complicada. El asalto a las instituciones democráticas es tal que –mediante una serie de normas cuyo contenido desconocemos cuando se aprueban, porque todos estos procesos son parcial o totalmente secretos– están eliminando nuestra capacidad como ciudadanos de decidir nuestro futuro.


—Teniendo en cuenta esto que dice, ¿qué tan intocables son las empresas trasnacionales?


—Se creen intocables, pero no lo son. Hay que seguir la ruta del dinero y ver quién recibe las ganancias. ¿Quién se beneficia de la venta de pantalones fabricados casi sin luz durante 18 horas al día de trabajo de 500 mujeres? ¿Es una empresa de Alemania, de España? Hay casos de empresas que están siendo juzgadas en distintas partes del mundo y existe algún resquicio de temor a perder la impunidad. Esto está provocando que nuestra lucha por un tratado vinculante para que estas empresas no sean impunes sea atacada cada vez con más dureza. Nunca pensamos que iba a ser un camino fácil, pero las empresas se están poniendo muy a la defensiva. Es que estamos aprendiendo a utilizar el derecho como arma contrahegemónica. Tenemos que encontrar las formas para vincular, por ejemplo, un incendio que sucede en una fábrica en Pakistán donde mueren 250 mujeres que estaban cosiendo ropa para una empresa alemana con la responsabilidad de esa empresa. Hoy todavía es difícil rastrear esa responsabilidad. Creo que la única manera de revertir esa impunidad es consiguiendo que las empresas tengan miedo de ser sancionadas y se cuiden. Que tengan que controlar todo su proceso de producción, que hasta la última mujer que teje o cose tenga derecho a la jornada laboral de ocho horas, y si no es así, que la empresa como figura jurídica y sus directivos puedan ser procesados. Que se le puedan aplicar sancionas jurídicas, administrativas, penales y civiles.


Hoy las empresas dicen que el compromiso con los derechos humanos es de los estados, que no les corresponde a ellos garantizarlos. Nosotros preguntamos en las reu-niones de trabajo ¿si las empresas tienen derechos otorgados por los distintos tratados comerciales, por qué no quieren tener responsabilidades? Ellos responden: “No es lo mismo, nosotros invertimos para que haya riqueza en el mundo”.


—¿Cree que hay chances a nivel mundial para avanzar en esta materia?


—En 2014 se aprobó una resolución en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, a propuesta de Ecuador y de Sudáfrica, que decidió el establecimiento de un grupo intergubernamental de composición abierta con el mandato de elaborar un instrumento jurídicamente vinculante para regular, en el derecho internacional de los derechos humanos, las actividades de las empresas trasnacionales. La coyuntura geopolítica de 2014 no era mala. Teníamos dos estados liderando esta voluntad y teníamos una serie de aliados (el G-77 estaba a favor, Argentina y Brasil se abstuvieron, pero no se opusieron, India y Rusia votaron a favor). Todos los países de la UE, así como Japón y Estados Unidos, votaron en contra. La sociedad civil, los sindicatos, el parlamento europeo, distintas redes de parlamentarios y la doctrina académica nos hemos enfocado en hacer cosas como esto que hicimos el martes aquí, de presentar el proyecto a los legisladores y decirles que Uruguay puede tener un papel importantísimo como defensor de los derechos humanos (véase recuadro). Ahora tenemos un proyecto, un borrador cero, y podemos decir a los países que se lancen a discutir esto junto con la sociedad civil y la academia y los sindicatos. Por ahí podemos hablar de la tensión positiva. La tensión negativa es la evidente. Nadie pensó que los empresarios se iban a quedar tranquilitos y no iban a reaccionar.


—Y el poder que tienen no es frágil…


—Claro, y han capturado actores importantísimos. La UE ha participado en todas la reuniones y ha sido el principal opositor a este proceso. Estados Unidos sólo participó una vez para decir que el proceso no iba a continuar, pero ha mandado a estados fáciles de convencer a boicotearlo. El tema es que la coyuntura política ha cambiado para peor. Los cambios en el gobierno de Ecuador y sus giros de timón en la política internacional también implican un retroceso. Yo prefiero un proceso peleado hasta el final y no aprobado que la aprobación de una norma que supone un retroceso de lo que ya hay, que son normas no vinculantes.

—¿Cómo sería en la práctica el control a las empresas, cómo se fiscalizaría?


—Es uno de los puntos rojos del tratado que fue eliminado en la última versión de Ecuador. Lo que se proponía hace dos años era un ámbito de control supranacional que tenía dos propuestas: una de máxima, que era una corte internacional penal sobre empresas y derechos humanos, y la otra, más tradicional, que era un comité donde estuvieran representadas las víctimas y la sociedad civil. La propuesta de máxima es difícil que salga. De todas formas, tenemos que pensar y luchar por un camino alternativo que implique un cambio de paradigma. Y en ese sentido, independientemente de lo que le pase al proceso con las amenazas y los obstáculos que se le ponen, ya llevamos ganancia, porque hemos puesto en el centro de la discusión a nivel mundial la necesidad de actuar para un efectivo respeto a los derechos humanos. Aunque hoy la coyuntura no dé, este proceso será imparable.


—Ha manifestado que en el tema de los tratados, las empresas trasnacionales y las democracias está presente la lucha de clases. ¿Podría explicar cuál es la relación?


—Estamos hablando de un capital trasnacional que acumula y se enriquece, y de unas mayorías subalternas que estamos forzadas a vender nuestro tiempo de trabajo para sobrevivir. El único enfoque que nos es útil para seguir acumulando poder de resistencia es uno transversal que nos integre a todos bajo la misma lucha, la de los gitanos, la de los obreros, la de las empleadas domésticas en España o los niños mineros en Colombia. Hay que buscar los enlaces sin perder de vista la diversidad. Pero la diversidad como un valor per se muchas veces lo que ha hecho es dividir luchas. Las personas que estamos siendo desposeídas por el fenómeno del capital global tenemos más cosas en común que las que nos diferencian. Y creo que otra cosa a favor es que el enemigo común de todos está más que claro. El otro día me preguntaron en una entrevista qué proponía yo para volver al Estado de bienestar. Y respondí que no quería volver a un estado de cosas que tiene lateralidades negativas a montones. Por ese Estado de bienestar mira cómo está el sur, y cómo están las mujeres, y cómo está el ambiente, y lo bien que les iba a las trasnacionales. Hay que volver a inventar el “qué queremos”.

1. Profesora titular de derecho de la Universidad de Valencia, España. Entre otras obras ha publicado, en solitario o en coautoría: La libertad de información de los trabajadores, Derecho del trabajo y defensa de la competencia, ¿Qué hacemos con la Universidad?, Educación pública, de [email protected] y para [email protected]: las claves de la marea verde, Lecciones sobre Estado social y derechos sociales, El huracán neoliberal. Una reforma laboral contra el trabajo, Derechos sociales, integración económica y medidas de austeridad: la UE contra el constitucionalismo social, Ttip. El asalto de las multinacionales a la democracia, El trabajo garantizado. Una propuesta necesaria frente al desempleo y la precarización, Los acuerdos comerciales como estrategia de dominación del capital. Las amenazas del Ceta y del Ttip, El Ceta al descubierto: las consecuencias del tratado entre la UE y Canadá sobre los derechos sociales, El fin de la impunidad. La lucha por un instrumento vinculante sobre empresas trasnacionales y derechos humanos.

 

Publicado enInternacional