Jueves, 16 Mayo 2019 05:46

EE.UU. no vuela a Venezuela

EE.UU. no vuela a Venezuela

Estados Unidos suspendió ayer todos los vuelos hacia y desde Venezuela. La decisión fue comunicada por el secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, quien argumentó que la medida responde a la presencia de situaciones que amenazan la seguridad de los viajeros, las aeronaves y las tripulaciones. 

“Esta determinación se basa en la inestabilidad política en curso y el aumento de las tensiones en Venezuela y el riesgo involuntario asociado a las operaciones de vuelo”, explicó McAleenan. Luego detalló que la suspensión de los vuelos permanecerá vigente por tiempo indefinido e indicó que los Departamentos de Estado, Transporte y de Seguridad Nacional seguirán supervisando las condiciones en el país caribeño y si cambian, dijo, Estados Unidos revisará la medida.


El Departamento de Transporte también ofreció su propio comunicado. “Hoy (por ayer) hemos emitido una orden de suspensión de todo servicio aéreo entre Estados Unidos y Venezuela”, afirmó el titular de la cartera, Elaine L. Chao. El director del departamento explicó que la legislación local autoriza a suspender los servicios de las compañías aéreas foráneas y estadounidenses entre Estados Unidos y un país extranjero, siempre y cuando existan condiciones en los aeropuertos que amenazan la seguridad de los pasajeros, aeronaves, o tripulación.


Según el Departamento de Transporte, esta medida es adicional a la notificación emitida el 1 de mayo por la Administración Federal de Aviación, que prohibía a los operadores de aeronaves y pilotos certificados por Estados Unido que volaran por debajo de los 8000 metros sobre territorio venezolano. Aquella notificación también respondía a razones de seguridad.


Ya a fines de marzo, la aerolínea estadounidense American Airlines anunció la suspensión indefinida de sus vuelos hacia Venezuela. La compañía con sede en Fort Worth (Texas), volaba desde Miami a Caracas y a la ciudad de Maracaibo. American era además la única que sostenía sus vuelos a Venezuela desde Miami, después de que United Airlines y Delta suspendiesen el servicio en 2017.


Estados Unidos y el país caribeño suspendieron sus relaciones diplomáticas después de que la administración Trump reconociera al líder opositor Juan Guaidó como mandatario interino de Venezuela.

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 El director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, sale del Palacio del Elíseo después de reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron.Foto Xinhua

Después de la diatriba de Chris Hughes contra su ex socio Mark Zuckerberg, mandamás de la tríada Facebook/Whatsapp/Instagram y el hombre más poderoso del mundo por encima de gobiernos y trasnacionales debido a su "dominio" global (https://bit.ly/2LCGzOU), que controla la intimidad de 2 mil 375 millones de usuarios (sólo Facebook), ahora The Financial Times ( FT, 13/5/19) –controlado con The Economist por el Grupo Pearson, asociado al eje Banca Rothschild/George Soros– destapa otro megaescándalo desde su corresponsalía en Tel Aviv sobre la inyección de un código maligno (spyware) israelí en los celulares con llamadas de voz vía WhatsApp: “La aplicación de mensajes descubre la vulnerabilidad que ha permitido a los atacantes (sic) inyectar el spyware comercial de Israel en los celulares”.

WhatsApp, con mil 500 millones de usuarios (https://bit.ly/2Bz9eNc) y que se encuentra en la picota por incidir en las elecciones de Brasil hasta India (https://bit.ly/2vXbwm1), “descubrió la instalación de un software de espionaje en los celulares iPhone y Android” con el simple hecho de "usar la función de llamadas de voz de su aplicación".

Mientras la Corte Suprema de Estados Unidos asestaba un golpe al monopolio Apple (https://bit.ly/2EaKMmC), WhatsApp reveló una perturbadora violación a su ciberseguridad “que permitió la instalación de un spyware selectivo en los celulares mediante las llamadas”, que afecta la vulnerabilidad de la seguridad de los dispositivos iPhone y Android con el código maligno del grupo NSO de Israel y que "es transmitido cuando el usuario contesta la llamada infectada". ¡Simplemente diabólico!

En un artículo paralelo, FT (13/5/19) desnuda el "negocio del espionaje en los iPhone por el grupo NSO de Israel", ya que el “software que ha hackeado a WhatsApp también ha sido acusado de ayudar a los gobiernos a espiar a los disidentes”.

Pegasus constituye la pieza de software que “puede penetrar los secretos más oscuros (sic) de cualquier iPhone”, como "sus mensajes privados y su localización". Asimismo, representa una tecnología mejorada de hace una década que “es tan poderosa que el Ministerio de Defensa (¡megasic!) de Israel regula su venta”.

Pregunta tonta: ¿Para quién trabaja el Ministerio de Defensa de Israel, hoy bajo la férula del premier Benjamín Netanyahu, aliado del eje Trump/Jared Kushner/Sheldon Adelson?

¿Por qué el eje Banca Rothschild/Soros expone hasta hoy la "malignidad" del spyware controlado por el Ministerio de Defensa de Israel?

FT comenta que la venta del spyware Pegasus concede a "Israel una importante carta de visita diplomática" con la que ha adquirido mayor presencia en los cuartos de guerra (war rooms) profundamente clasificados que incluye a las petromonarquías.

El Grupo NSO alega que Pegasus “ha sido usado por 45 (sic) países, entre ellos México, para prevenir ataques terroristas (sic) e infiltrar a los cárteles de la droga”. ¿Por qué, entonces, se han incrementado el terrorismo y el tráfico global de toda índole?

Tres cuartas partes de los ingresos del Grupo NSO de Israel, con valor de mil millones de dólares, provienen de la venta del spyware Pegasus, que fue "adquirido" por el gobierno mexicano de la dupla Videgaray/Peña, consagrada a espiar a los ciudadanos en forma inimputable.

El ex teniente general Michael Flynn, ex asesor de Seguridad Nacional de Trump, formaba parte de la nómina del Grupo NSO (https://bit.ly/2YuUIiu).

El grupo NSO de Israel desarrolló el código maligno "que puede ser transmitido aun si los usuarios no contestan sus teléfonos".

Se trata de un grave espionaje a escala global carente de inmunidad para la intimidad y privacidad de los usuarios, por lo que es axiológicamente imperativo que cada país, de acuerdo con sus propias leyes, regule todo este caos perturbador de las plataformas del Gafat (Google/Apple/Facebook/Amazon/ Twitter), así como el hierático megaterrorismo cibernético al que se ha consagrado Israel en forma deliberada para controlar la conducta de miles de millones de usuarios, no se diga de sus adversarios, que son legión en todo el planeta.

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Tras el fallido golpe, el relato de intervenir

El opositor venezolano envió una carta a Craig Faller, jefe del Comando Sur norteamericano, pidiéndole una reunión formal. Internas en el gobierno de Trump.

El llamado a la intervención militar norteamericana en Venezuela ha dado nuevos pasos. El primero fue dado por el jefe del Comando Sur de Estados Unidos (EE.UU.), Craig Faller, quien afirmó estar “listos” para “discutir cómo podemos apoyar el futuro rol de aquellos líderes de las Fuerzas Armadas que tomen la decisión correcta de poner en primer lugar al pueblo de Venezuela y restaurar el orden constitucional”. El segundo paso estuvo a cargo de Juan Guaidó, quien el día sábado afirmó que su representante en EE.UU., Carlos Vecchio, haría el pedido formal de reunión al Comando Sur. El tercero fue la confirmación del pedido, a través de una carta hecha pública.


“Juan Guaidó me pide comunicarle que el gobierno interino agradece y recibe el apoyo de Estados Unidos y confirmarle nuestra disposición para comenzar las conversaciones respectivas a la cooperación que ha sido ofrecida por su comando (…) acogemos con beneplácito la planificación estratégica y operativa”, afirma, entre otras cosas, la carta enviada por Vecchio a Faller, quien se presenta como embajador de la república bolivariana de Venezuela, como parte de la ficción de gobierno sin territorio, ni administración ni fuerza armada.


Este movimiento en tres tiempos forma parte de la narrativa intervencionista que ha tenido discursos encontrados luego de la derrota del intento de golpe del 30 de abril en la mañana. Por un lado, ha existido una escalada centrada en el secretario de Estado, Mike Pompeo, el asesor de seguridad nacional, John Bolton, y Faller. Son quienes han mantenido la construcción de que Venezuela sería cabeza de playa de los enemigos norteamericanos, en particular Rusia, Cuba, Irán, Hezbollah y China.


Por otro lado, tuvo lugar un descenso de la escalada anti-rusa por parte de Donald Trump luego de un llamado con Vladimir Putin. Esto debe entenderse no solamente por el caso Venezuela, sino dentro del cuadro mundial de disputas abiertas y el propio tiempo interno del debate norteamericano, marcado, entre otras cosas, por los resultados del informe Mueller que investigó sobre la trama entre el gobierno ruso y la campaña presidencial de Trump.


En ese contexto trascendió vía medios de comunicación, como el Washington Post y CNN, las tensiones internas entre Trump y el equipo encargado de Venezuela. El presidente estaría descontento ante la evolución del cuadro, la prolongación de un conflicto que le habían sido presentado como de sencilla resolución. Ante eso, y la posibilidad de que un halcón neoconservador como Bolton conduzca la situación hacia la salida militar, habrían comenzado a abrirse las diferencias. Las mismas tampoco deben solamente verse respecto a Venezuela sino a estrategias más amplias de política exterior y formas de avanzar en los diferentes frentes abiertos.


El llamado hecho por Faller y respondido por Guaidó está enmarcado dentro de esa falta de acuerdo a lo interno de EE.UU. La operación permite aumentar la narrativa intervencionista en una situación de desmovilización y crisis de expectativas de la base social de Guaidó, y busca tener un efecto dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) con el objetivo de hacer creíble la posibilidad militar, y lograr de esa manera que se produzcan quiebres y rendiciones internas.


La carta enviada es la principal iniciativa de la derecha que el día sábado reunió a dos mil personas en un acto en Caracas que debía ser masivo. Junto a eso ha planteado la necesidad de que Venezuela se reintegre al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), una política que forma parte de la narrativa intervencionista que, sin embargo, no cuenta con mayor respaldo diplomático que desde el inicio del conflicto. La vicepresidente de Colombia, Marta Lucía Ramírez, afirmó por ejemplo que: “La posición del gobierno que es una sola que es la del presidente que ha descartado cualquiera iniciativa de Colombia para una intervención militar”.


Los próximos pasos internacionales esperados son la reunión que tendrá Pompeo con Vladimir Putin hoy, y el envío a Caracas la semana próxima de una misión técnica del Grupo Internacional de Contacto, integrado por varios países de la Unión Europea y de América Latina. El Grupo es quien aboga por una salida electoral en un cuadro donde el gobierno está dispuesto a sentarse a dialogar y negociar, mientras que la derecha, bajo líneas de EE.UU., continúa anclada en la postura del no-diálogo con el gobierno venezolano.

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Lunes, 06 Mayo 2019 06:30

Venezuela en la agenda de Rusia

Venezuela en la agenda de Rusia

“Estaba listo para huir de Venezuela, pero Rusia lo detuvo”, afirmó el Secretario de Estado de EEUU Mike Pompeo, “revelando” los planes de “huida” del presidente Nicolás Maduro a Cuba, presentándole no sólo como quien abandona el barco hundido, sino como una marioneta de Moscú, queriendo manchar el honor del mandatario venezolano. Lo que sorprende no es que el ex jefe de la CIA, hoy de ministro, no estuviera preocupado por dañar aún más la poca credibilidad que le queda a su gobierno y su persona después de confesar en la Universidad de Texas A&M de que “fui director de la CIA, mentimos, hicimos trampa y robamos”, sino que la prensa occidental convirtiera en titular la afirmación de un mentiroso, tramposo y ladrón, sin contrastarla. Él no es el único farsante de la Casa Blanca: según The Washington Post, Donald Trump acaba de romper la barrera psicológica de soltar 10.000 afirmaciones falsas o engañosas desde que ocupa el poder.


“La verdad es la primera víctima de las guerras“, y la guerra de información, e incluso manipular las definiciones, forman parte del complot militar de EEUU para desestabilizar Venezuela: para Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, uno de los inventores de las “Armas de destrucción masiva de Irak” en 2003, el intento fallido de Juan Guaidó el 30 de abril pasado “claramente no es un golpe de estado“, sino un esfuerzo de los venezolanos para “recuperar su libertad“. Reuters y CNN eligieron la palabra “levantamiento” y New York Times “protesta”. Pues, el artículo 508 de la Ley de Autorización de Asistencia establece que EEUU debe cortar la ayuda a cualquier país “cuyo jefe de gobierno debidamente electo haya sido depuesto por golpe militar o por decreto”; por esta misa razón, Barak Obama rehusó a utilizar la palabra “golpe militar” para la acción ilegal del general egipcio Al Sisi en 2013 contra el gobierno legal de su protegido, el islamista Mohammad Mursi hoy encarcelado y condenado a muerte.


Las opciones de Moscú


EEUU aún no ha conseguido descifrar la gran enemiga: ¿hasta dónde llegará el apoyo de Kremlin al gobierno de Maduro? En la última conversación telefónica de 90 minutos entre Trump y Putin, los dos mandatarios hablaron entre otros temas, sobre Venezuela: “el presidente de Rusia enfatizó que sólo al pueblo venezolano le corresponde decidir el futuro de su país”, afirma la prensa rusa y señala que la conversación tuvo “un carácter constructivo”, a pesar de las declaraciones provocativas de Bolton-Pompeo respecto a la posición rusa.
Por el momento, lo que se pueden destacar, son:


1. Un contundente apoyo político al gobierno de Maduro: Considerar la política de Trump en incitar al ejército venezolano para que derroque a Maduro una flagrante violación del derecho internacional, y una injerencia en los asuntos internos de un país soberano.


Cuando Bolton, invocando la Doctrina Monroe, dijo que “este es nuestro hemisferio, no es donde los rusos deberían estar interfiriendo”, Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, le instó mirar el mapa: “Parte del territorio de Rusia – la península de Chukotka – se encuentra en el hemisferio occidental”, o sea, que Venezuela forma parte de su zona de influencia rusa.


Ha formado parte de este respaldo, el envío de 300 toneladas de medicamentos y equipos médicos a Venezuela, a través de la Organización Mundial de la Salud, mientras EEUU utilizaba la cuestión humanitaria como instrumento de una intervención política. El reducido apoyo de Moscú a Maduro no es comparable con la ayuda que recibe la oposición de EEUU, y ni está en proporción a la presión que sufre el gobierno de Caracas.


2. Meditar una ayuda militar. En 2018, Rusia y Venezuela realizaron unas maniobras militares, y dos bombarderos Tupolev Tu-160 (con capacidad nuclear) sobrevolaron el Caribe.
Pero, no hay indicios de que Moscú este planeando una intervención militar al estilo de Siria en Venezuela en apoyo a Maduro, ni la ha pedido Caracas, afirma el portavoz de Kremlin, Dmitry Peskov. Venezuela no es un socio militar de Rusia, como los son Belarús, Kazajistán, Armenia, Kirguistán o Tayikistán, unidos en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (La OTSC).


Moscú, que también sufre las sanciones de EEUU y la bajada de los precios de petróleo, no podrá soportar la carga financiera de una intervención militar. Aun así, podrá dar una mortal sorpresa al gobierno de Trump: Venezuela para EEUU es (casi) como Ucrania para Rusia, y la crisis en Venezuela podría ser otra oportunidad para el país eslavo, como la fue Siria, para presentarse no sólo como una potencia internacional, una fuerza a tener en cuenta, sino donde puede devolverle el golpe recibido en 2014 en Ucrania cuando Washington patrocinó a las fuerzas fascistas en este país, contra Moscú. Una contundente presencia militar rusa en el país bolivariano le otorgaría la posibilidad de hacer trueque con Trump: “usted saque a la OTAN de mis fronteras para que yo abandone Venezuela”. Es justo lo que hizo Moscú en 1962: retiró sus misiles de Cuba sólo cuando Washington desmanteló los suyos de Turquía.
Pero, la distancia que separa Venezuela de Rusia dificultará la llegada de suministros militares a Venezuela (mientras EEUU cuenta con una veintena de bases militares en América Latina), además Siria tiene una mayor importancia estratégica para Rusia.


Rusia ya es una potencia capaz de entorpecer el avance del imperialismo estadounidense en el mundo, pero la magnitud de su implicación dependerá del interés que represente el objeto-Estado en cuestión y sus costos: no es la Unión Soviética que se movía, principalmente, por el compromiso ideológico.


Lo cual no significa que Kremlin deje el camino libre a EEUU. Respondiendo a la exigencia Pompeo de que “Rusia tiene que salir de Venezuela“, el canciller ruso Serguéi Lavrov le contestó: “antes EEUU debería salir de Siria”, poniendo, además en evidencia la prepotencia de una potencia que vive de su “excepcionalísimo”.


Volviendo al pragmatismo, Vladimir Putin se ha ofrecido para mediar entre el gobierno y el sector “responsable” de oposición, en aplicación de la fórmula empelada en la crisis de Siria y basada en la “estrategia de equilibrio”: convocar nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias, antes de que se estalle una guerra civil de desgaste.


El objetivo final de Kremlin, que no dará prioridad a los intereses del gobierno de Maduro (o de Venezuela) por encima de los suyos, es forzar a Washington a respetar las reglas, no actuar fuera de las normas de la ONU, impedir que obtenga el control sobre el petróleo venezolano y le robe a Caracas su clientela.


Kremlin diseña su plan B, abriendo la posibilidad del triunfo de la oposición: están en juego miles de millones de dólares que tiene Rusia en activos y contratos, principalmente en armas, petróleo y minería. Por lo que, siendo realista, el Kremlin podrá pedir a la Casa Blanca: 1) conservar el derecho a operar en Venezuela, 2) recibir el pago completo de las deudas, y 3) no instalar bases militares en el país. ¿Volverá a fiarse Moscú de Washington, después de que Gorbachov afirmara haber sido “engañado” (un hombre adulto y conocedor de la naturaleza del imperialismo) por EEUU en 1990 sobre la expansión de la OTAN en las fronteras de la URSS?


¿Una invasión de EEUU?


Hay dos factores principales que impiden un envío de tropas a Venezuela:


1) Una fuerte oposición tanto por sus socios en la región como por los aliados europeos, además de China y Rusia.


2) La reticencia del propio Trump, que ya prepara su reelección, y no quiere romper su promesa electoral de no meter a las tropas de EEUU en un nuevo pantano. Aunque puede cambiar de opinión rindiéndose a la presión de Bolton-Pompeo (que recuerdan al siniestro dúo Cheney-Rumsfeld del equipo Bush), con muchas ganas de prender fuego a Venezuela y a Irán.


El Pentágono está ampliando el diseño actual, que combina la guerra económica, con una intervención indirecta, el uso de los llamados “insiders” (la Quinta Columna) en las operaciones encubiertos de sabotaje y terrorismo, la ciberguerra (posiblemente causante del apagón eléctrico del 7 de marzo del 2019), con una invasión de miles de hombres armados desde las fronteras convertidos en carne de cañón, que harán de “La Contra”, bajo el mando del criminal de guerra Elliott Abrams. La novedad podrá ser los “ataques quirúrgicos”. De hecho, EEUU acaba de prohibir a sus operadores aéreos volar a menos de 26.000 pies sobre el espacio aéreo de Venezuela. El fiasco de la “Operación Libertad” de Guaidó y la de “ayuda humanitaria” como métodos para desbancar a Maduro, refuerzan esta posibilidad, que podrá ir acompañada por la formación de un “gobierno en exilio”.


Aun así, teniendo en cuenta que estamos ante unos mentirosos patológicos, no descarten una invasión terrestre de EEUU. Un “incidente”, como un daño físico a los líderes opositores o al personal diplomático de EEUU en Venezuela, podrían justificar esta opción ante la opinión pública, y así darle al madman de la Casa Blanca “su guerra”.


Rusia no puede permitirse un fracaso en Venezuela. A diferencia de Bashar al Asad al que Obama, sobre la marcha de la guerra contra Siria, se negó a derrocar, el gobierno de Trump está decidido acabar con Maduro. Y, Washington, por su parte, no puede ignorar a Kremlin en el diseño del futuro de Venezuela, (al igual que en Libia), y puede que, fuera de los focos, estén estudiando una solución política a la crisis venezolana. Aunque la ultima palabra la tendrán los ciudadanos del país bolivariano.

6 mayo 2019

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Sábado, 04 Mayo 2019 06:24

El Grupo ya no cree en el golpe,

El canciller peruano Néstor Popolizio (centro, izq.) y su vice presiden la reunión en Lima. Imagen: AFP

Por primera vez, el Grupo abre las puertas para su respaldo a una salida negociada en la que incluyen incluso a Cuba.

Bajo la sombra de Washington, el Grupo de Lima, reunido de emergencia en la capital peruana a pedido de Colombia, se volvió a pronunciar respaldando a la oposición venezolana y condenando duramente al gobierno de Nicolás Maduro luego de la fallida intentona golpista encabezada por Juan Guaidó. Pero en esta ocasión por primera vez el Grupo abre las puertas para su respaldo a una salida negociada, en la que llaman a incluir incluso a aliados de Maduro, como Cuba. Un cambio significativo en este grupo de países que hasta hoy exigían el fin del régimen chavista sin dar espacio a un acuerdo consensuado. Un cambio que llega después de que el levantamiento opositor no encontrara el apoyo militar que esperaba, ni una movilización ciudadana masiva a favor de su causa.


La declaración dada ayer por los cancilleres del Grupo de Lima confirma las bajas de los países que se han distanciado de este grupo que tiene como razón de ser buscar el fin del gobierno de Maduro. De los catorce países que lo integran, fueron once los que suscribieron el pronunciamiento: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú. No se han sumado a este pronunciamiento, que respalda el alzamiento de Guaidó, México, cuyo alejamiento del Grupo de Lima es evidente desde que asumió Manuel López Obrador. Tampoco Guyana y Santa Lucía.


Los cancilleres del Grupo de Lima tenían previsto comunicarse con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, a través de una video conferencia -¿tal vez para escuchar directivas finales sobre la línea a seguir?-, pero esa comunicación se frustró por “problemas técnicos”, según informó luego el canciller peruano, Néstor Popolizio. El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, José Valencia, participó de la reunión como observador.


Aunque ya se habían pronunciado sobre el tema hace unos días, cuando estalló la asonada para derrocar a Maduro, los cancilleres de los países del Grupo de Lima se tomaron más tiempo del esperado en los debates previos a la emisión de este último pronunciamiento. Había cambiado el escenario. La reunión a puertas cerradas se prolongó por cinco horas. La apertura del Grupo de Lima a una salida dialogada y la inclusión en la declaración de puntos que buscan un acercamiento a otros países que proponen una negociación como opción a la crisis venezolana, habría sido el punto más conflictivo del debate y lo que prolongó varias horas más de lo esperado la discusión.


Al final, en medio de la sensación de decepción que se respiraba en el ambiente del salón de la Cancillería peruana donde se llevó a cabo la reunión, los países del Grupo de Lima anunciaron que se harán “gestiones para que Cuba participe en la solución de la crisis en Venezuela”. El llamado del Grupo también ha incluido al Grupo de Contacto, formado por países latinoamericanos (México, Uruguay, Bolivia y Costa Rica) y europeos (Portugal, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Suecia y Unión Europea) que han buscado desde un inicio una salida dialogada. Ahora el Grupo de Lima convoca a una reunión “urgente” de los países de ambos grupos para “buscar la convergencia en el propósito común de lograr el retorno a la democracia en Venezuela”.


Según el analista internacional Ramiro Escobar de la Universidad Católica de Perú, el llamado del Grupo es un reconocimiento de que la opción de sacar a Maduro por la fuerza parece agotada. “El Grupo de Lima está tratando de fortalecer la opción de una negociación. El llamado con carácter de urgencia al Grupo de Contacto implica aprobar una negociación, a la que convocan a participar a Cuba, que es lo más importante de este pronunciamiento. Este llamado a un diálogo es una forma de reconocer que ya no funciona la opción de sacar a Maduro por la fuerza, que se ha llegado a una situación límite que puede llevar a más derramamiento de sangre y que hay que buscar una salida negociada. Este llamado a Cuba marca una distancia con Estados Unidos. Estimo que este punto debe ser el resultado de una negociación complicada al interior del grupo”, le señaló Escobar a PáginaI12.


En los otros puntos de la declaración, el Grupo de Lima reitera el respaldo al levantamiento de la oposición, el que se niegan a calificar como un intento golpista, y alientan a Guaidó y a la oposición a seguir adelante en sus acciones. Condenan la represión del gobierno chavista a las protestas, pero mantienen silencio frente a la violencia del lado opositor


“Los países del Grupo de Lima están presionados por Estados Unidos y es cierto que en esta ocasión no hay un rechazo explícito a una intervención militar en Venezuela, pero proponen dos columnas muy importantes para una negociación, que son los llamados al Grupo de Contacto y a Cuba, y que es algo contrario a una intervención militar”, dice el analista Escobar.

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Venezuela: ¿Cómo sigue el intento de golpe?

Guaidó llamó a una huelga y Maduro anunció jornadas de diálogo

El Presidente realizó un llamado en caso de que se diera un asalto al poder por parte de quienes intentan concretar el golpe de Estado: "Láncense a las calles."

Tensión, minuto a minuto, declaraciones, redes, la jornada del primero de mayo se vivió como una continuidad del día 30. La derecha había anunciado que esta fecha sería el inicio del momento definitivo de la “operación libertad”, fase que finalmente se adelantó a la madrugada del martes con las imágenes que dieron vuelta al mundo. Para el primero, Guaidó había anunciado que la movilización sería desde varios puntos de concentración. La pregunta era: ¿qué intentarían hacer en vistas de la necesidad de mantener la apuesta luego del golpe fallido?


La jornada se presentó con tranquilidad. Guaidó habló pasado el mediodía, y, como tiene acostumbrado en sus discursos, se refirió acerca de la necesidad de no perder la calle, mantenerse movilizados, así como el plan de comenzar un paro escalonado hasta una huelga general. Sus seguidores esperaban una radicalidad que no fue. La hoja de ruta después de su discurso quedó difusa, en particular porque no es la primera vez que anuncia un paro que luego no tiene lugar, y porque -esa es la razón- su base social activa no tiene su fuerza en los trabajadores y trabajadoras.


Las actividades de la derecha se dieron en varios puntos en simultáneo. El epicentro fue nuevamente Altamira, con una presencia mayor a la de ayer. Allí se ocurrieron episodios de enfrentamiento como parte del escenario programado por la derecha que necesita mantener niveles de tensión para generar imágenes y noticias.


La oposición no desplegó más acciones en la tarde. Leopoldo López por su parte mantuvo silencio desde la embajada de España. En el acto de Guaidó fue escuchada la pregunta acerca de la situación del dirigente prófugo de Voluntad Popular (VP), el partido al cual pertenece Guaidó, que está en la delantera del golpe de Estado a nivel nacional junto a Primero Justicia, partido de Capriles Radonski y Julio Borges. Guaidó no dio respuestas acerca de López, una pieza importante en la estrategia local del plan de asalto.


El cuadro internacional también presentó movimientos: Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, se reunió con su par ruso, Serguei Lavrov, para tratar el tema Venezuela, y el secretario de defensa interino de Estados Unidos canceló su viaje a Europa por la crisis en Venezuela. El presidente Donald Trump por su parte amenazó ayer un bloqueo completo a Cuba si la isla no “retira sus tropas y milicias”. En cuanto al enviado especial para la cuestión venezolana, Elliot Abrams, afirmó que los chavistas con quienes negociaba “han apagado sus celulares”, en línea con las declaraciones del asesor de seguridad nacional, John Bolton, quien afirmó el martes que varios dirigentes de alto nivel ya se habían plegado a su plan, pero finalmente no habían pasado a los hechos.


El primero de mayo fue también una jornada de movilización del chavismo. Como cada año la marcha fue grande, en una nueva demostración, como el día de ayer y desde inicio de enero, de la capacidad de calle del movimiento chavista. El acto final tuvo lugar en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, donde hablaron varios dirigentes, así como Maduro.
En ese contexto Maduro se refirió a la actual situación de ataque por parte de EE.UU. y sus aliados, y realizó un llamado en caso de que se diera un asalto al poder por parte de quienes intentan concretar el golpe de Estado: “Láncense a las calles todos los comités locales de abastecimiento y producción, consejos comunales, milicias bolivarianas, unidades de batalla Hugo Chávez, pueblo a la calle, no lo duden ni por un segundo”. A su vez anunció que habrá jornadas de diálogo, acción y propuesta el fin de semana del 4 y 5 de mayo junto a las diferentes estructuras de poder popular, del Partido Socialista Unido de Venezuela, y de los gobernadores. El objetivo: decirle a Maduro qué es necesario cambiar, trazar un plan para rectificar.


El primero de mayo terminó con tranquilidad de superficie y muchas preguntas. ¿Cuáles son los próximos pasos en el intento de derrocamiento? ¿Cuál fue el objetivo del 30? ¿Se trató de un globo de ensayo para medir fuerzas? ¿Una acción efectivamente fallida? ¿Un recambio de liderazgo para que ingrese en juego Leopoldo López? Los próximos días, semanas, darán más respuestas a las preguntas. La agenda golpista no se detiene, el plan norteamericano que busca un desenlace rápido continúa en movimiento, trabaja en todos los niveles, busca quiebres internos que se manifiestan el día de los acontecimientos. En ese sentido el más relevante del día 30 parece haber sido el del ahora ex director del Servicio Bolivariano de Inteligencia.


Venezuela continúa en el equilibrio inestable, los asaltos enfrentados por el chavismo, la incapacidad de la estrategia golpista para lograr el desenlace a la vez que el desgaste producto del cuadro económico y el impacto de las operaciones de desestabilización. La situación parece lejos de tener un punto de resolución cercano.

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Miércoles, 01 Mayo 2019 06:44

Nuevo intento de golpe de Estado

Nuevo intento de golpe de Estado

La operación de desestabilización desatada en la madrugada por Juan Guaidó, el liberado Leopoldo López y un grupo de efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no logró el objetivo de propagarse entre cuarteles.

El tiempo ha vuelto a acelerarse en Venezuela. Nuevamente, luego de semanas de una calma tensa, la derecha volvió a intentar un desenlace en su intento de derrocar a Nicolás Maduro. Esta vez fue a través de una acción militar que se inició a las 4 de la madrugada en la base militar de La Carlota, la principal de Caracas. Allí se registró una acción encabezada por un grupo de aproximadamente cien integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) perteneciente al cuerpo de la Guardia Nacional Bolivariana.


El hecho en la base militar fue controlado en horas de la mañana. El punto principal fue la aparición en ese sitio de Juan Guaidó junto a Leopoldo López, el dirigente del partido -Voluntad Popular -al que pertenece Guaidó- que escapó de su prisión domiciliaria. Guaidó afirmó en un video publicado a través de sus redes sociales que se trataba de la fase definitiva de lo que ha denominado la “operación libertad”, puesta en marcha desde el mes de abril. En su llamado afirmó contar con el respaldo de la Fanb y llamó a tomar las calles.


La acción golpista contó con el respaldo público internacional del gobierno norteamericano, a través de su vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado Mike Pompeo, del presidente de Colombia Iván Duque, del gobierno de argentina a través del canciller Jorge Faurie, el secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, entre otros. El gobierno de España por su parte rechazó el intento violento: “Debe quedar claro que España no respalda ningún golpe militar”.
Con el paso de la mañana el foco de concentración de las operaciones golpistas se desplazó de la base militar -donde lograron derribar una reja pero no ingresar- al distribuidor de Altamira, donde se reunió una parte de los militares alzados con tanquetas robadas, dirigentes de la oposición como Guaidó y María Corina Machado, grupos de confrontación callejera de la derecha, así como manifestantes a favor del golpe de Estado.


“La mayoría de los objetivos que acudieron al distribuidor iban engañados. Esto es un acto cobarde, terrorista y un intento de golpe de Estado de una magnitud muy pequeña (…) el 80 por ciento de los efectivos que acudieron a este llamado fueron engañados”, afirmó Padrino López en un pronunciamiento de la Fanb al mediodía. “Hacemos responsables de todo derramamiento de sangre a la dirigencia fascista, antipatriótica”, afirmó Padrino López.


El presidente Maduro por su parte afirmó: “He conversado con los comandantes de todas las REDI -región de defensa integral- y ZODI –zona de defensa integral- del país, quienes me han manifestado su total lealtad al pueblo, a la constitución y a la patria”. La versión de Guaidó afirmando contar con el respaldo de la Fanb se evidenció falsa.


La operación desatada en la madrugada no logró entonces uno de sus objetivos que era el de propagarse entre cuarteles para construir una escalada hacia el centro del poder. En cuanto al efecto mediático el plan fue logrado, así como la creación de un nuevo escenario de violencia, desestabilización, y construcción de un nudo crítico en Altamira, con el plan de poder crecerlo y extenderlo por varios puntos de la ciudad y el país. Esto último no ha sucedido, y Caracas, así como los diferentes estados del país, presenta una tranquilidad con mucha tensión. En cuanto al chavismo, se encuentro movilizado frente al Palacio de Miraflores.


Ya se han presentado acciones violentas, como la que denunciada por Padrino López: “Denuncio la violenta agresión de la cual fue víctima el coronel Yerzon Jimenez Baez, jefe de operaciones del CZGNB-43, herido de bala a la altura del cuello en la autopista Francisco Fajarado. Al momento ingresando en el quirófano”. A su vez, fue registrado un hecho todavía no aclarado, donde una tanqueta atropelló a unos manifestantes.


La derecha desde Altamira mostró signos de recuperar capacidad de beligerancia a la vez que desorientación ante un cuadro acelerado pero sin fuerza real para objetivos mayores: Guaidó convocó a movilizar hacia el oeste, es decir hacia el centro político, para luego retroceder e insistir con el llamado a movilización ya previsto para mañana primero de mayo. En cuanto al apoyo real en las calles este no ha logrado masificarse como contaban dentro de su plan de escalada. Se espera, en ese contexto, que se den acciones violentas, como lo muestra la quema de un autobús en las cercanías de Altamira, y la decisión de no retirarse de las calles.


Este cuadro de río revuelto con armas y disparos es un escenario buscado por la derecha, como parte del plan de escalada de la confrontación para buscar el quiebre de la relación de fuerzas, o lograr una mayor capacidad de sensación de victoria en un momento de dificultad de mantener la expectativa generada por Guaidó. El apoyo directo de EEUU pone sello a la acción. Varios países se han pronunciado en contra del intento de golpe de Estado y a favor del respaldo a la democracia y el diálogo, como los gobiernos de Bolivia, Rusia e Irán.


 Casi cuatro meses sin tregua

Venezuela: cronología de la crisis

 

Venezuela vive horas de tensión tras el nuevo intento de golpe de Estado contra el gobierno de Nicolás Maduro, y en medio de una crisis que se profundiza. Estos son los hechos más relevantes desde que Juan Guaidó se proclamó el 23 de enero presidente interino de Venezuela.


23 de enero: Juan Guaidó se autojuramenta, luego de que el Congreso declarara "usurpador" a Maduro tras iniciar el 10 de enero un segundo mandato desconocido por la oposición. Donald Trump reconoce inmediatamente a Guaidó, por lo que Maduro rompe relaciones diplomáticas con Estados Unidos. A Washington le siguen Canadá y varios países latinoamericanos, nucleados en el Grupo de Lima.


Rusia, China, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Turquía apoyan a Maduro.


24 de enero: La Fuerza Armada renueva su apoyo a Maduro. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, denuncia un "golpe de Estado" en marcha, alentado por Washington.


25 de enero: Maduro se dice dispuesto a encontrarse con Guaidó, quien rechaza un "falso diálogo".


26 de enero: En el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos llama a todos los países a apoyar a Guaidó. Rusia y China bloquean proyecto estadounidense en apoyo al Parlamento opositor. El agregado militar de Venezuela en Washington, José Luis Silva, desconoce a Maduro. La oposición parlamentaria tramita una amnistía para funcionarios civiles y militares que desconozcan a Maduro.


28 de enero: Estados Unidos sanciona a la petrolera estatal PDVSA y da a Guaidó el control de activos y cuentas venezolanas en ese país.


29 de enero: El Tribunal Supremo de Justicia prohíbe a Guaidó salir del país y congela sus cuentas, en investigación por "usurpar" funciones de Maduro. Washington advierte contra cualquier "daño" al opositor.


1 de febrero: EEUU reitera que "todas las opciones están sobre la mesa" para "restaurar la democracia", y prohíbe a entidades extranjeras que comercian con PDVSA utilizar el sistema financiero estadounidense desde el 28 de abril.


2 de febrero: Opositores y oficialistas marchan en Caracas. El general de la aviación Francisco Yáñez desconoce a Maduro, el militar de más alto rango en hacerlo.


4 de febrero: Una veintena de países europeos reconoce a Guaidó como presidente, tras un ultimátum a Maduro para que convocara a elecciones.


6 de febrero: John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de Trump, anuncia que Washington eximiría de sanciones a militares que reconozcan a Guaidó.


7 de febrero: Medicinas y alimentos enviados por Estados Unidos llegan a Cúcuta, Colombia, en la frontera. Maduro acusa a Washington de usar la ayuda humanitario como "excusa" para una invasión militar.


12 de febrero: Guaidó anuncia que el 23 de febrero entrará la ayuda humanitaria. Días después, Maduro cierra tráfico aéreo y marítimo con Curazao y la frontera terrestre con Brasil, donde también se almacena ayuda.


22 de febrero: Concierto en Cúcuta organizado por el multimillonario Richard Branson. Guaidó aparece sorpresivamente, junto a presidentes de Colombia, Chile y Paraguay, desafiando la prohibición de salida del país. Del lado venezolano se realiza otro evento musical. Maduro ordena cerrar la frontera con Colombia por Táchira.


23 de febrero: Disturbios en fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil: Un grupo de jóvenes opositores queman dos camiones, pretendiendo responsabilizar a la Guardia Nacional Bolivariana, según constató el diario The New York Times. Venezuela rompe relaciones con Colombia. Guaidó pide a la comunidad internacional considerar "todas las cartas".


25 de febrero: Guaidó participa en Bogotá en reunión del Grupo de Lima, que descarta el "uso de la fuerza". Después, parte en gira por Brasil, Paraguay, Argentina y Ecuador.


28 de febrero: Rusia y China vetan proyecto estadounidense en la ONU que buscaba elecciones "justas". Contrapropuesta de Moscú también naufraga.


1 de marzo: Estados Unidos sanciona a seis altos funcionarios de seguridad y revoca visas de 49 allegados a Maduro. Luego suma a otras 77 personas.


4 de marzo: Guaidó regresa a Venezuela apoyado por manifestación de seguidores.


7 de marzo: El peor apagón en Venezuela afecta a 23 de 24 estados, y a Caracas. Maduro denuncia sabotaje para desestabilizarlo.


16 de abril: Cruz Roja comienza distribución de ayuda humanitaria, tras autorización de Maduro.


17 de abril: Estados Unidos impone sanciones contra el Banco Central de Venezuela.


19 de abril: Guaidó convoca a una marcha en Venezuela el 1° de mayo, para exigir "el cese definitivo de la usurpación".


26 de abril: Estados Unidos impone sanciones financieras a Jorge Arreaza. Rusia pide "poner fin a la política del chantaje" en defensa de Maduro.


28 de abril: Entran en vigor sanciones estadounidenses que prohíben compra de crudo a PDVSA.


30 de abril: Un grupo de militares se alza contra el gobierno. Guaidó llama a tomar las calles hasta lograr la caída de Maduro, quien denuncia un intento de golpe de Estado.

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DUQU 2.0, el probable protagonista de los ciberataques contra Venezuela

Ciberguerra contra Irán


En el año 2010, un ataque informático logró retrasar por dos años el programa nuclear pacífico de Irán. Un virus denominado Stuxnet tomó el control de 1000 centrifugadoras necesarias para purificar y enriquecer el uranio para convertirlo en combustible nuclear. Logró destruir totalmente un 20% de ellas. Por primera vez un virus lograba un impacto real y de envergadura en una infraestructura industrial estratégica.


Cuando se presentaron las manifestaciones del ataque informático, los especialistas iraníes no pudieron ni sospecharlo. Era lógico, la central nuclear de Natanz, se encuentra a 250 kilómetros al sur de Teherán, aislada, con acceso restringido y con algunas de sus instalaciones diseñadas para soportar posibles ataques militares.
Al principio las centrifugadoras eran reemplazadas previo chequeo de los sistemas de control de las mismas. Existía total incertidumbre y se actuaba más bien por descarte. Stuxnet era tan novedoso que estaba programado para realizar ataques puntuales y esporádicos, todo esto para eliminar toda posibilidad de sospechas. Solo cinco meses después de las primeras manifestaciones, fue posible dar con la causa real.


Stuxnet fue concebido bajo preceptos bélicos, desarrollado por expertos en ciberguerra de Israel y Estados Unidos, enemigos obvios de Irán. Las labores de inteligencia de estos dos países pudieron determinar que los Controladores Lógicos Programables (PLC) usados para controlar las centrifugadoras en Natanz eran del fabricante alemán Siemens. Lo que vendría después sería un daño profundo al orgullo de la ingeniería alemana.


Un PLC es un computador industrial programable para automatizar procesos industriales. Su arquitectura tiene similitudes a los ordenadores que se encuentran a la mano de cualquier persona: fuente de poder, CPU (Unidad Central de Procesamiento), módulos de comunicación y de entradas/salidas. La programación de control que se diseña para estos dispositivos se hará de acuerdo al proceso o procesos que se pretendan controlar. Para lograr el control de variables (temperatura, presión, flujo, nivel, revoluciones por minuto, entre otras) el PLC debe contar con un conjunto de instrumentos de campo (analógicos y/o digitales), los cuales se encargarán de censarlas. Dichas señales serán interpretadas por el PLC y este ejecutará las acciones de control respectivas para mantener los procesos en valores deseados y seguros de operación sin prácticamente la intervención humana. Igualmente, cumplen funciones de seguridad, es decir, si alguna variable no puede ser controlada, se ejecutan acciones en elementos finales de control (por ejemplo válvulas) para retornar a los límites de operación seguros, o disparos de protección para evitar catástrofes humanas y/o daños en los equipos industriales.


Los modelos exactos de PLC víctimas del ciber ataque en la central nuclear de Natanz fueron los Siemens S7-315 y S7-417. De acuerdo a los expertos, fueron dos variantes del virus Stuxnet, uno en forma de un archivo de configuración para el software de Siemens, y otra, aprovechando vulnerabilidades del sistema operativo Windows. Para las dos variantes, fue necesaria la cooperación voluntaria o no de personas ligadas al trabajo en Natanz, tomando en cuenta que dicha planta nuclear está conformada por una red industrial totalmente aislada de redes exteriores. Las dos versiones básicamente actuaban de la misma forma, aunque la segunda era más agresiva.


Los PLC envían mediante protocolos de comunicación de redes industriales toda la información a un centro de supervisión y control, siendo esta mostrada a los operadores de la planta quienes monitorean de forma constante los procesos. Estos sistemas se denominan SCADA (Supervisión, Control y Adquisición de Datos).


Stuxnet lograba que los PLC Siemens enviaran datos falsos de los sistemas inherentes a las centrifugadoras, es decir, los operadores visualizaban en los SCADA parámetros de operación ideales, pero la realidad era otra. Mientras tanto, las centrifugadoras iban de 120 rpm a 63 mil rpm en cuestión de minutos (y viceversa), causando fatiga y daños permanentes en sus componentes al alcanzar su valor nominal de operación (63 mil rpm) en tan poco tiempo. Aunado a esto, los sistemas de vapor que accionaban los rotores de las centrifugadoras vieron comprometidas sus válvulas de seguridad que aliviaban presión si los niveles eran críticos. Las sobrepresiones tuvieron un impacto mecánico sobre las centrifugadoras.


Luego de algunos meses, los especialistas pudieron detectar el virus Stuxnet como el responsable de la catástrofe industrial en Natanz. Fue oficialmente el primer acto de ciberguerra de la historia.


Variante de DUQU 2.0: Fase Venezuela


De acuerdo a comunidades de especialistas en el área de ciber seguridad, Duqu 2.0 fue probablemente identificado como responsable de los apagones actuales en Venezuela gracias a la colaboración de especialistas rusos que llegaron al país recientemente. Todavía no es información oficial.


Duqu 2.0 es un derivado del virus Stuxnet. En el año 2015, Kaspersky Lab, compañía rusa internacional dedicada a la seguridad informática con sede en Moscú, descubrieron actividades inusuales en las redes de la empresa, características de un ataque cibernético masivo. Era el virus Duqu 2.0.


Si partimos de que Duqu 2.0 es una variante mejorada de Stuxnet, es muy fácil presumir que la forma de propagarlo en nuestros sistemas de control de generación, transmisión y distribución de carga fue novedosa.


Este tipo de virus ya se disemina a través de cualquier equipo conectado a una red informática, incluyendo memorias USB, computadores, PLC, impresoras, entre otros dispositivos. Bastaría un infiltrado para lograr penetrar por ejemplo, el cerebro electrónico de los sistemas que controlan, coordinan y sincronizan las turbinas del Complejo Hidroeléctrico de Guri.
Ya el difunto periodista Ricardo Durán lo advertía en el año 2011, cuando a través de una serie de trabajos periodísticos, dejó en evidencia un conjunto de situaciones que debieron prender las alarmas: ex trabajadores golpistas de PDVSA llegaron a formar parte de CORPOELEC y los sistemas de control, supervisión y seguridad de nuestro sistema eléctrico nacional eran de factura occidental, diseñados e implementados por empresas de Estados Unidos y Canadá.


Tomando en cuenta estos descubrimientos, no les resultó para nada difícil a nuestros enemigos desentrañar nuestros sistemas electrónicos. Supieron rápidamente dónde y cómo golpearnos.


Los numerosos ataques a nuestro Sistema Eléctrico Nacional (SEN) denotan que han mantenido la misma filosofía en el diseño de las distintas variantes del virus: no buscan destrozar de una vez una instalación industrial, más bien lo hacen por fases para causar mayor daño y conmoción, evitando de esta forma que los especialistas tengan tiempo de enfocarse en las causas de las fallas. Un sistema infectado puede estar operando de forma óptima, fallar, y luego volver a la “normalidad” con las consiguientes consecuencias. Mientras tanto, los SCADA mostrando información totalmente distinta a la realidad.


Hasta ahora no existen detalles del mecanismo de ataque a nuestro SEN, pero la etapa de generación es la más crítica y probablemente la más golpeada. El control de una turbina conlleva gobernar un conjunto de sistemas y variables críticas: sistemas de lubricación, revoluciones por minuto, temperatura, vibración, presión, potencia generada.
Debió ser dramático para nuestros operadores del SEN visualizar en sus pantallas una situación distinta a la que ocurría en la realidad. Peor aún, es probable que Duqu 2.0 tuviera la misma característica que Stuxnet en lo que concierne al apagado de las máquinas desde sala de control: el virus lo imposibilita.


El ataque contra nuestro SEN sin duda alguna fue una de las etapas superiores de un plan mayor para el derrocamiento del gobierno de Venezuela. Ante el fracaso de estrategias previas como la criminal guerra económica, cerco diplomático, amenazas de invasión, intentos de violentar nuestras fronteras, desórdenes callejeros y pillaje financiero internacional, activaron la carta de la ciberguerra.


A diferencia de Irán, el ataque a Venezuela tiene repercusiones muchísimo mayores. Se ha afectado a la población de todo un país al negársele el derecho a un servicio eléctrico constante y confiable. Si en Irán se dio el primer acto de ciberguerra de la historia, Venezuela sufrió el primer acto de ciberguerra contra un sistema eléctrico nacional con impacto en millones de seres humanos.


¿Aprenderemos la lección?


Lo sucedido en Irán en el año 2010 no bastó para que nuestro país se preparara para enfrentar ataques informáticos a nuestras estratégicas infraestructuras industriales. No sólo nuestra industria eléctrica se encuentra amenazada. Venezuela aún cuenta con una industria petrolera altamente tecnificada, compleja y de gran envergadura. Nuestras plantas petroleras en su grandísima mayoría fueron diseñadas por empresas occidentales.


Alguna de ellas muy vulnerables al encontrarse en fase de obsolescencia tecnológica, operando bajo sistemas operativos, firmware y/o hardware desactualizados y sin ningún soporte por parte de fabricantes, todo esto consecuencias de la situación económica a la que nos han sometido. Por ejemplo, el sistema operativo WINDOWS XP sigue siendo el de mayor uso en PDVSA, el cual ya no cuenta con ningún soporte por parte de Microsoft para solucionar vulnerabilidades de seguridad.


Nuestra política de seguridad informática respecto a nuestras industrias y compañías estratégicas debe ser reformulada. Debe crearse una unidad de ciberseguridad bajo mando y control de nuestro poder ejecutivo, impulsar nuevamente el desarrollo de sistemas operativos propios como primer paso a ambiciosos programas de desarrollo de software.


Desarrollar un SCADA de factura nacional no será tarea fácil, llevará tiempo y mucha inversión en la preparación del recurso humano. La segmentación de nuestras redes industriales bajo políticas severas de administración de acuerdo a su nivel de criticidad es vital. Kaspersky Lab puede ser nuestro mejor aliado para empezar a dar los primeros pasos en implementar políticas de ciberseguridad.


Nos han golpeado muy fuerte, pero nuestros enemigos no tienen consciencia aún de nuestra capacidad de resistencia. Venceremos nuevamente.
(Tomado de Misión Verdad)

Publicado en: Canal USB
23 abril 2019

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EE.UU. agrega sanciones contra Venezuela y busca afectar a Cuba

Estados Unidos anunció la imposición de sanciones contra cuatro empresas y nueve embarcaciones del sector petrolero venezolano, con el objetivo expreso de afectar al Gobierno de Nicolás Maduro y ”aumentar la presión sobre Cuba”.


El Departamento norteamericano del Tesoro informó en un comunicado que sudesignó como blanco de esos castigos a las empresas Jennifer Navigation Limited, Lima Shipping Corporation y Large Range Limited, las tres con sede en Monrovia, Liberia; y PB Tankers S.P.A., ubicada en Italia.


‘Además, la OFAC identificó nueve embarcaciones, algunas de las cuales transportaban petróleo de Venezuela a Cuba, como propiedad bloqueada perteneciente a las cuatro compañías’, añadió el documento.


Como resultado esta acción, todos los bienes e intereses en propiedad de estas empresas, o de cualquier entidad que les pertenezca, directa o indirectamente, en un 50 por ciento o más, y que se encuentren en Estados Unidos o en posesión de norteamericanos, están bloqueados y deben ser reportados a la OFAC.


En la declaración de este viernes, el Gobierno de Donald Trump mantiene su postura de no reconocer al Gobierno constitucional de Nicolás Maduro, quien fue reelegido como presidente venezolano con el 68 por ciento de los votos.


Diversas voces acusan a Washington de promover un golpe de Estado en la nación sudamericana con acciones como su apoyo a Juan Guaidó, diputado de la Asamblea Nacional en desacato que se autoproclamó mandatario del país sudamericano.


‘Continuamos apuntando a las compañías que transportan petróleo venezolano a Cuba, ya que se están beneficiando mientras el régimen de Maduro saquea los recursos naturales’, expresó en el comunicado el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.


Del mismo modo que hizo la semana pasada, cuando anunció medidas similares, el titular pretendió justificar las sanciones con el argumento de que La Habana tiene responsabilidad en la crisis en Venezuela, cuando varias fuentes denuncian el impacto de los castigos y hostilidad de Washington en la situación en el país sudamericano.


La OFAC designó el pasado 5 de abril a otras dos compañías que operan en el sector petrolero de la economía venezolana, así como a 34 embarcaciones que propiedad u operadas por Petróleos de Venezuela.


En ese momento el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó de piratería económica las sanciones contra el país sudamericano, dirigidas también a golpear a la isla caribeña, que enfrenta un bloqueo de casi 60 años impuesto por el Gobierno estadounidense.


‘Denuncio escalada de agresiones ‘monroístas’ de Estados Unidos contra Nuestra América y el uso de mentiras escandalosas contra Cuba’, escribió en su cuenta en Twitter.


El canciller afirmó que los castigos se enmarcan en el objetivo de la actual administración en la Casa Blanca de robar los recursos del país sudamericano, pero consideró que ese propósito fracasará.

 

12 abril 2019 
(Con información de Prensa Latina)

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Miércoles, 10 Abril 2019 05:53

La fallida estrategia de EE.UU. en Venezuela

La fallida estrategia de EE.UU. en Venezuela

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana no se quebró y Juan Guaidó no logró manejar los hilos del poder. Tampoco funcionó la amenaza de una intervención.

El asalto debía ser corto, el gobierno de Maduro no estaba en condiciones de resistir. Sobre esa certeza Estados Unidos (EE.UU.) desencadenó una estrategia para derrocarlo: construyó a Juan Guaidó como presidente 2.0, lo dotó de una ficción de gobierno, un reconocimiento internacional, una narrativa articulada entre medios de comunicación, un aceleramiento de sanciones económicas en diferentes niveles. A partir de la superposición de las variables debían darse los diferentes resultados, hasta llegar a la negociación forzada o la salida.


El curso de los acontecimientos no fue como aparecía en el papel. El primero y principal fue el quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), un elemento medular que debía suceder y no lograron. Para eso fueron descargadas una serie de tácticas, desde la conspiración interna con apoyo de dólares, visas, y garantías, hasta la estrategia de la amenaza latente de posible intervención por parte de EE.UU. Una combinación de bluff, es decir de pistola descargada apuntada de frente, con fechas de condensación para intentar el quiebre, como lo fue el 23 de febrero.


El segundo acontecimiento que debía darse, de menor capacidad de definición en el objetivo, era el apoyo masivo de Guaidó en las calles. Su discurso afirma que el 90% de la población lo apoya. Las imágenes de su capacidad de movilización muestran que el primer impulso del 23 de enero –día de su autonombramiento reconocido por un twitt de Donald Trump– perdió fuerza. Una de las razones principales está en la crisis de expectativas producto de que la promesa de desenlace inmediato no se dio. Otra es que se trató de una construcción artificial, mediática, diplomática, que no logró convocar más allá de la histórica base social de la derecha, marcada por el corte de clase, geográfico, de condiciones materiales de vida, de idiosincrasia, e imaginarios. La oposición se parece demasiado a sí misma.


El tercer punto fue el intento de volcar a los sectores populares a las calles, para lo cual los apagones y su consecuente faltante de agua eran el escenario provocado más favorable. El resultado tampoco fue el esperado: la imagen extendida fue la de una mayoría en busca de resolver los problemas, de forma individual, colectiva, articulada al gobierno. Las protestas, impulsadas en su casi totalidad por la derecha, fueron pequeñas y sin capacidad de irradiación.


Cada una de esas variables tiene puntos de retroalimentación. La crisis de expectativas se debe, por ejemplo, a la constatación de que la Fanb no se ha quebrado, que Guaidó habla de una inmediatez que no sucede, y de la conclusión que al no darse ninguno de los tres resultados, entonces solo queda pedir por la intervención internacional encabezada por Estados Unidos. Esa misma narrativa intervencionista aleja a su vez a quienes podrían ver en la propuesta de Guaidó una alternativa a la situación actual, política y económica. Convocar a las mayorías para lograr una acción de fuerza internacional se topa con evidentes barreras.


El derrocamiento de Maduro no parece posible en la relación de fuerzas nacionales. Ha demostrado que el asalto no será corto, y que el chavismo, que es más que un gobierno, está en condiciones de resistir. De ser un asunto nacional, Guaidó perdería fuerza hasta entrar en la lista de dirigentes de la oposición marcados por el peso de la derrota. El problema es que este nuevo intento de golpe de Estado se armó sobre un punto de no retorno: una construcción de EE.UU. de una fachada de gobierno paralelo, reconocido luego por la Unión Europea, Gran Bretaña, Israel, Canadá, gobiernos de derecha de América Latina. ¿Qué hacer con Guaidó si el plan no da resultados producto del error de cálculo inicial?


La pregunta es por EEUU, su actual administración en la combinación Donald Trump-neoconservadores, y lo que se denomina el Estado profundo, es decir las estructuras de poder real, invisibles, que constituyen y garantizan el desarrollo estratégico de EE.UU. en la disputa geopolítica. Una derrota en Venezuela sería atribuida a la administración, en un período pre electoral, y sería doble: la permanencia de Maduro, es decir la incapacidad de alinear el punto clave del continente latinoamericano, como su implicancia en el cuadro internacional.
Esto último ha tomado particular fuerza en los últimos días, en voz y tuits de diferentes voceros norteamericanos, como Elliot Abrams, encargado especial para Venezuela, Mike Pompeo, secretario de Estado, John Bolton, consejero de seguridad nacional, y Craig Faller, jefe del Comando Sur. Sus diferentes declaraciones han conformado una narrativa que sitúa a Venezuela como base de operaciones de Rusia, Irán, Cuba y China, y al gobierno de Maduro como subordinado a cada uno de esos gobiernos y sus respectivos servicios de inteligencia, militares, en particular de los tres primeros.


Sobre esa construcción de escenario EE.UU. ha anunciado los próximos pasos. Pompeo irá a Chile, Paraguay, Perú y Colombia, Abrams a España y Portugal, y han convocado a la tercera reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para abordar la cuestión Venezuela. Todavía no han anunciado los objetivos para cada uno de los movimientos, aunque es posible prever que existirá una dimensión privada y una pública de los acuerdos. Sobre la segunda podría ser avanzar en lo que parece un objetivo de EE.UU.: declarar al gobierno de Venezuela como organización transnacional del crimen, y calificar a los “colectivos” –una forma de organización popular del chavismo– como grupos terroristas, que, afirmó Bolton, “socavan la Constitución y la integridad territorial de Venezuela”. De cada elemento se desprenden nuevas posibles acciones.


Ese aumento de presiones, bloqueos, aislamientos, no plantea aún, más allá del repetido “todas las opciones están sobre la mesa”, la posibilidad de la intervención militar. El mismo Abrams volvió a alejar esa hipótesis el pasado jueves. ¿Cómo piensan entonces escalar para lograr el desenlace con la combinación de estas acciones? EE.UU. necesita definir vías, capacidades de operaciones en el territorio, acuerdos internos y diplomáticas. Sobre esto último la posición de la Unión Europea, en voz de Federica Mogherini, mantiene que se debe “preparar el terreno para que se celebren elecciones presidenciales libres y transparentes lo más pronto posible”.


¿Estaría dispuesto EE.UU. a un desenlace negociado con posible permanencia de Maduro? Por el momento no lo parecen, así como tampoco a una derrota en Venezuela, que sería, como ya lo han explicitado, geopolítica. Mañana será la reunión del Consejo de Seguridad convocada para abordar este punto. La derecha por su parte llamó a movilizaciones. El cuadro sigue en movimiento.

 

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