La economía cubana se resiente de la crisis venezolana

El impacto llega a la calle en forma de escasez de productos y las sanciones de Estados Unidos impiden una mejora a corto plazo. Un informe señala que la caída de Maduro tendría un fuerte impacto en la isla pero menos que con la URSS en los noventa



La estampa ya viene siendo habitual en las calles de La Habana desde hace meses. Han vuelto las colas a los supermercados. Cuesta encontrar algunos productos básicos como el pollo, el aceite y el picadillo y ya se ha limitado el número de bienes que se pueden adquirir para evitar el acaparamiento. La situación, sin embargo, está bajo control gracias a la paciencia infinita de los cubanos. Pero todo el mundo sabe que directa o indirectamente estos problemas están causados por la grave crisis que vive Venezuela y han vuelto los fantasmas del 'Periodo Especial', la profunda penuria económica que vivió la isla después del colapso de la URSS, de la cual era muy dependiente.


En un informe publicado por el Real Instituto el Cano, los economistas especializados en Cuba Carmelo Mesa-Lago y Pavel Vidal Alejandro sostienen que, aún con la salida de Nicolás Maduro, la isla sufriría, pero no tanto como en los noventa. Una de las pruebas según ellos es que la crisis venezolana se empieza a notar ahora pero en realidad ya lleva años desarrollándose. Entre 2013 y 2018, el otrora primer socio comercial de Cuba ha perdido el 50% de su PIB.


El intercambio económico entre ambos países se ha reducido un 74% hasta llegar a los 2.214 millones de dólares anuales y el peso de Venezuela en la economía cubana ha pasado de representar el 43,7% de su PIB en 2012 al 19% en 2017, último año con cifras. A efectos prácticos eso se traduce a la reducción de los envíos petroleros del "mejor amigo de Cuba" a la isla y la disminución de profesionales médicos que viajan al país bolivariano y que representaban la principal entrada de divisas para el país presidido por Miguel Díaz-Canel.


La isla ha conseguido limitar el impacto de estos datos gracias a que paralelamente surgieron unos "amortiguadores" que ayudaron a capear el temporal: el incremento de visitantes y la puesta en marcha de una política fiscal expansiva por parte de las autoridades cubanas aminoró la crisis a costa de incrementar el déficit público. El efecto de estos amortiguadores se está diluyendo ya que el ritmo de crecimiento de turistas está casi estacando y el Estado, con un desbalance cerca del 11% del PIB, no puede seguir aplicando políticas anticíclicas. De igual forma los economistas se sorprenden por el buen comportamiento de la economía cubana porque a pesar de la crisis en el socio estratégico sigue experimentando crecimientos positivos.


El impacto de las sanciones de Trump


El informe también pone atención al impacto en ambos países de las medidas punitivas impulsadas por Donald Trump que tienen un impacto directo en sus economías y en las posibles vías de salida para sus problemas.


De manera resumida, en Venezuela las sanciones norteamericanas están sirviendo para que el país no pueda rentabilizar el incremento del precio del petróleo a nivel mundial. Además, recientemente Estados Unidos está intentando evitar que el petróleo llegue a Cuba sancionando a los barcos encargados de transportarlo. Por el momento se está consiguiendo saltar esta restricción.


En Cuba, la política de Trump va encaminada a cerrar todas las rendijas que se abrieron con la administración Obama y a sembrar dudas sobre la seguridad de las inversiones en Cuba para distorsionar el clima inversor. La isla, necesitada de capital extranjero, intenta dar seguridad a las empresas europeas amenazadas por el título III de la ley Helms-Burton que permite denunciarlas en EEUU por hacer uso de bienes que fueron confiscados al inicio de la Revolución.


Desde Washington se asegura que se quiere evitar que las entidades vinculadas a las Fuerzas Armadas se beneficien del mayor flujo de turistas americanos, pero algunas medidas parecen encaminadas a golpear al incipiente sector privado de la isla. La limitación del monto de divisias que los cubanos pueden recibir de sus familiares de Miami tiene un fuerte impacto en la inversión de los pequeños negocios privados. La voluntad de querer evitar que los ciudadanos americanos puedan viajar para hacer turismo también es un factor importante ya que estos negocios se benefician indirectamente de estos visitantes. El informe subraya como trascendental el resultado de las elecciones presidenciales americanas del año que viene.


Lo novedoso de esta situación es que parece que Cuba no puede apoyarse en otro país como ha hecho tradicionalmente en el pasado con España, Estados Unidos, la URSS y Venezuela. Moscú y Pekín siguen siendo aliados importantes de La Habana pero difícilmente pueden implicarse todo lo que la Revolución querría.


La isla tiene bien poco que ofrecer a estos países. Las producciones de azúcar y níquel que podían interesar en el pasado se han reducido y los obstáculos culturales y de idioma dificultan que La Habana pueda poner en marcha programas médicos en estos países. Sería una relación básicamente subsidiaria.


El caso de China es algo diferente porque en los últimos años se han reforzado las relaciones comerciales con diversas inversiones en el país caribeño. Aún así, se trata de cifras minúsculas comparado con lo que Pekín está haciendo en la región en países que le interesan por sus materias primas.


Los economistas pronostican tiempos difíciles para la isla pero sin llegar al dramatismo de los 90 gracias a una mayor diversificación de la economía. El hecho de no contar con ningún nuevo "hermano mayor" puede convertirse en una oportunidad para que el país tire adelante por sus propios medios implementando reformas que no terminan de despegar.

06/06/2019 07:54 Actualizado: 06/06/2019 07:54
Por santi piñol
@SantiPinyol

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Una nota sobre teorías del desarrollo y política

El concepto desarrollo, con acepción que se le conoce hoy, surgió en el contexto de la Guerra Fría y el auge de los movimientos de liberación nacional; su uso inicial sirvió para mostrar a los países coloniales y dependientes que la imagen-objetivo de sus luchas tenía que ser la de alcanzar las características de las sociedades del centro capitalista. 

El surgimiento de esa acepción del concepto fue respaldado por concepciones que,de forma diversa, calificaban a las sociedades de esos países como atrasadas, tradicionales, subdesarrolladas y para salir de esa condición debían adoptar las instituciones y las estructuras de la modernidad capitalista, debían modernizarse.


Esas teorizaciones no tienen en cuenta el papel del colonialismo y el neocolonialismo en la creación de la situación de esos países. Surgió así la teoría de la modernización, la cual dominó ampliamente las ciencias sociales durante los años cincuenta y parte de los sesentas del pasado siglo. Incluso en los países socialistas europeos frente a la experiencia de movimientos de liberación radicales elaboraron una variante de la teoría de modernización: la llamada vía no capitalista de desarrollo. Con esa teorización legitimaban la idea de que estos países estaban en una etapa precapitalista.


En las distintas concepciones de la modernización el mecanismo del mercado es identificado como la condición de progreso; y para poder industrializarse, los países recién liberados debían adoptar las instituciones básicas del capitalismo: el mercado ante todo y, la autonomía de la sociedad civil, el pluralismo político y la secularización.


Estas teorías, de diversos modos y formas, plantean un camino unilineal de desarrollo en el cual el capitalismo industrializado, al que denominan sociedad moderna, es el destino de todas las sociedades, y el análisis del proceso de desarrollo se da a partir del contraste entre sociedad moderna y las sociedades no modernas, a las que denominan tradicionales. Ese contraste es el núcleo básico de sus teorizaciones; o sea, todas las naciones están situadas a lo largo de un continuum cuyos polos están representados por la tradición y la modernidad.
América Latina es la región donde han surgido dos de las más importantes teorías del desarrollo: la estructural cepalina y la de la dependencia.


La primera de las cuales, la cepalina, tiene su antecedente en la experiencia de los gobiernos nacionales-populares de las décadas del treinta y cuarenta del siglo veinte. El eje de esta concepción es el paradigma centro periferia elaborado por Raúl Presbich para explicar la naturaleza desigual del sistema capitalista mundial. Esta es la base de sus concepciones y es a partir de su visión de la dinámica de las relaciones entre ambos polos del sistema, que articula su propuesta de desarrollo, esto es importante, pues no ven las condiciones de atraso de la periferia como consecuencia de encontrarse en una estadía anterior al camino recorrido por las sociedades industrializadas, sino de la evolución que han tenido por sus funciones en el sistema.


En la concepción originaria de la CEPAL, el centro y la periferia forman parte de un único sistema con funciones específicas a partir de las estructuras productivas de cada uno de ellos. Estas estructuras tienen sus particularidades. En el Centro es homogénea y diversificada, con lo cual se refiere a que no tiene grandes desniveles de productividad entre sus distintos sectores y es capaz de producir una gama de productos tanto para satisfacer sus necesidades internas como para exportar, mientras la estructura de la periferia es heterogénea y especializada, tiene sectores con alta productividad del trabajo y sectores de baja productividad y la actividad exportadora se concentra en unos pocos productos primarios. Esta diferencia de estructuras determina las funciones de cada parte del sistema dentro de la división internacional del trabajo. El centro exporta una gama muy amplia de bienes, especialmente productos manufacturados, que intercambian por alimentos y materias primas de la periferia.


De ahí que el punto de partida de sus análisis fuese la crítica de la teoría clásica del comercio internacional cuyo comportamiento real, a contrario sensusde la teoría de las ventajas comparativas y sus dos principales postulados, no procuraba mecanismos para mantener el equilibrio entre los precios de los bienes primarios y los productos manufacturados, produciéndose un deterioro en perjuicio de los primeros, y no lograba repartir equitativamente los frutos del progreso técnico.


El deterioro de los términos de intercambio afecta el patrón de crecimiento de los países que dependen de los ingresos por exportaciones de productos primarios. De ahí nació la idea de una política estatal destinada a eliminar los efectos de ese intercambio y promover un desarrollo más equilibrado. Esto demandaba protección arancelaria y una política de industrialización por sustitución de importaciones (ISI),como eje del desarrollo, concebido inicialmente como crecimiento económico; para lograr esto era necesario un Estado fuerte que fuera capaz de implementar medidas que propiciaran los cambios perseguidos, de ahí el papel del Estado como agente del desarrollo, todo lo anterior se reflejó en toda una política económica conocida como desarrollismo.


Tanto las tesis de la modernización como la de la CEPAL coinciden en que es posible alcanzar el desarrollo en los marcos del capitalismo.


La victoria de la Revolución Cubana tuvo un impacto en el continente, no solo en lo político, sino también en el campo de las ciencias sociales. Al calor de la polémica sobre las vías y características de las revoluciones necesarias en el continente surgió la teoría de la dependencia, que, en su versión marxista plantea la ruptura con el sistema capitalista y la asunción del socialismo como futuro, en tanto desarrollo y subdesarrollo constituyen elementos intrínsecos del sistema capitalista. Las teorizaciones sobre la dependencia se han enriquecidos a partir de la aparición de la teoría del sistema-mundo.


Sintetizando las tesis de los dependentistas :


El subdesarrollo no es la ausencia de desarrollo, es la forma específica de desarrollo capitalista de nuestros países. Es la resultante histórica de la incorporación de estas regiones a la dinámica capitalista mundial. La relación desarrollo subdesarrollo le es inmanente al sistema capitalista, es una relación de explotación de los segundos por los primeros.


La relación de dependencia no es estática. Con la expansión del capitalismo la forma de articulación de los países dependientes a los centros hegemónicos del capitalismo cambia, pero se mantiene la situación de dependencia.


La adopción de políticas contrarias a los intereses nacionales de los países naciones subdesarrollados por parte de las clases dominantes locales se debe a que son coincidentes sus intereses como clase social con los intereses imperialistas.


Los mecanismos acumulativos de la dependencia están en la raíz de la deuda externa de los países de América Latina. Mientras mayor es el grado de desarrollo capitalista dependiente, mayor es el grado de endeudamiento.


El que se desarrolla s el sistema en su conjunto, de ahí el desarrollo del desarrollo y el desarrollo del subdesarrollo.


La posibilidad de desarrollo de los países subdesarrollados se vincula a la ruptura de las mallas de la dependencia y la superación del sistema capitalista.


Con lo cual llegaron a una conclusión política: sólo la revolución socialista es capaz de liquidar los lazos de la dependencia.


Es necesario señalar que la escuela clásica de la dependencia se ha concentrado más en el estudio de los mecanismos que generan y mantienen el subdesarrollo y la explotación de los países dependientes que en la imagen de lo que debe ser el desarrollo, y es poca la reflexión en cuanto a las características del socialismo que se propone. Irónicamente se puede decir que la imagen objetivo siguió siendo la de los actuales países industrializados. [1]


Salvo referencias al socialismo como salida del subdesarrollo y a la necesidad de la Revolución Socialista, no reflexionaron sobre la instrumentación de una política de desarrollo para romper las mallas de la dependencia, y en este sentido, más que un paradigma del desarrollo la dependencia es, una teoría del subdesarrollo.


En la actualidad, sus principales teóricos siguen produciendo y en lo fundamental coinciden con las concepciones del sistema – mundo que ha tenido lugar a partir de la obra de I. Wallerstein.


El desarrollo del capitalismo ha traído a primer plano algunos problemas básicos para la humanidad, dado que este sistema destruye las dos fuentes de la riqueza: la naturaleza y el ser humano. Esta problemática está detrás del surgimiento de concepciones del desarrollo con apellido: desarrollo sostenible y desarrollo humano.


En el primer caso el apellido responde al hecho de que la explotación de los recursos naturales y la forma en que esta se realiza, está sobrepasando los límites de renovación de estos, de ahí que se proclame un desarrollo que satisfaga las necesidades de las presentes generaciones , sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus necesidades.


Existen más de cien definiciones del desarrollo sostenible, por lo que no entraremos en la búsqueda de una definición más o menos precisa, lo importante es que todas se refieren a la relación de la actividad humana y sus efectos sobre el medioambiente y lo importante de preservar el primero para que la humanidad tenga futuro.


El desarrollo capitalista, la forma en que tiene lugar tiene una serie de efectos negativos sobre la naturaleza que se manifiestan de diversas formas, entre ellas el efecto invernadero, el cambio climático, la afectación a la biodiversidad, de las cuales se ha tomado conciencia en gran parte de la humanidad, pero lamentablemente, a pesar de las cumbres mundiales sobre estos temas, las políticas implementadas por las potencias hegemónicas del sistema son insuficientes o tienden a ser nulas.


Ayer hubo los objetivos de desarrollo del milenio, hoy la ONU ha proclamado 17 objetivos del desarrollo sustentable. Si se comparan esos objetivos con las tendencias del desarrollo mundial podemos predecir su incumplimiento.


Más allá de esto y como elemento suplementario, si las tres cuartas partes de la humanidad no logran satisfacer sus necesidades actuales producto de las características del desarrollo del sistema capitalista y la tendencia es al aumento de la desigualdad, como podemos plantearnos proteger las necesidades de las futuras generaciones si el funcionamiento del sistema actual tiende a destruir la base de satisfacción de las actuales.


El otro apellido: humano responde al fenómeno de la creciente desigualdad entre naciones y, sobre todo al crecimiento de la pobreza y la exclusión social, además estaba el hecho de que países con elevadas tasas de crecimiento no eran ejemplos de calidad de vida de su población, puede recordarse el caso de Brasil y su “milagro económico” durante la etapa de la dictadura militar, además los resultados sociales de las política de ajuste durante los ochenta del pasado siglo reforzaron la idea de tener en cuenta la dimensión humana en los procesos de desarrollo por parte de los organismos internacionales, como la UNICEF, estos elementos, sin duda, incidieron en la elaboración del el concepto de desarrollo humano.


Este concepto parte del criterio de que el objetivo del desarrollo es crear un ambiente que permita a las personas disfrutar de una vida larga, saludable, adquirir conocimientos y lograr un nivel de vida decente, partiendo de estos elementos se elaboró un índice compuesto por parte del PNUD para medir el nivel de desarrollo humano de los países. En los primeros informes se elaboró un índice compuesto a partir de elementos cuantificables como esperanza de vida al nacer, matriculas educacionales e ingresos; posteriormente se han ido incorporando otros elementos. A partir de los resultados del índice se elabora una escala que comprende prácticamente a todos los países del orbe. Anualmente se publica un informe que refleja la posición de los países a partir de los datos de este índice.Desde luego el PNUD no cuestiona el sistema capitalista generador de los problemas que afectan el desarrollo humano.


A esta altura podemos resumir que la noción de desarrollo se asocia la noción de bienestar humano para todos; lo cual plantea algunos problemas, el primero de los cuales es la interrogante de cual orden social puede garantizar esto para todas las personas de un país.


Evidentemente el capitalismo es incapaz de hacerlo, la experiencia histórica lo muestra fehacientemente. Por tanto proponerse lograr el desarrollo es proponerse una distribución del producto social que beneficie a todos. Esto nos sitúa en el terreno de la política, porque no se puede cambiar la distribución de producto social global, sin afectar a los beneficiarios de la actual distribución, los que, desde luego nunca acceden, ni accederán sin resistencia, por lo cual la lucha de clases acompañará este proceso. De lo cual podemos deducir que el proceso de desarrollo, aunque las medidas económicas estén en primer lugar, es un proceso político que depende de las fuerzas y capacidad de las fuerzas que ejercen el poder en un país. Esta problemática está ausente de las teorías del desarrollo que conocemos.


Una tarea pendiente de la teorización sobre el desarrollo es abordar la reflexión sobre la forma y métodos para lograr el orden social que proporcione un nivel de vida decoroso a toda la población.


Para lograr esto no bastan las buenas intenciones, ni las decisiones administrativas a partir del acceso al gobierno de unpaís. Es necesario actuar con las masas para liberarla del sentido común burgués, mediante su participación activa en la creación de ese orden.


Con ello entramos en la necesidad de una organización política rectora de ese proceso, que sea capaz de funcionar como un cerebro colectivo fuerte y a la vez democrático, capaz de estudiar las formas y vías de creación de la nueva sociedad, que aúnevoluntades, que prevea los obstáculos y desarrolle una labor organizativa y político-ideológica de creación de nuevos valores y nuevas actitudes.


Solo así mientras las personas transforman la realidad, se transforman a sí mismas, esa es la base de un nuevo amanecer social.


Organización política y participación de las masas son claves para plantearse un proyecto de desarrollo el cual puede definirse aproximadamente como el logro de una sociedad cada vez más desmercantilizada, con una economía tendencialmente ecoefectiva que proporciona a cada persona una vida decorosa, sin pobreza, con protección social y con participación real en el ordenamiento social del país.


Nota:


[1] En general en las distintas teorizaciones se ha avanzado desde una posición puramente económica a diversas variantes que tienen en cuenta los elementos sociales.
José Bell Lara es doctor en Ciencias Filosóficas. Licenciado en Sociología. Máster en desarrollo social caribeño. Profesor titular y profesor consultante de la Universidad de la Habana.

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EE UU registra la tasa de paro más baja en casi medio siglo

La desocupación se coloca en el 3,6% en abril tras crear ese mes 263.000 nuevos empleos

La economía de Estados Unidos avanza con solidez cuando la expansión que siguió a la Gran Recesión va a cumplir una década. Se refleja en el empleo. La tasa de paro bajó dos décimas y se colocó en abril en el 3,6%. Es la lectura más baja desde diciembre de 1969. Lo hizo tras registrar 263.000 ocupados, más de lo esperado. Se acelera respecto a los 189.000 de marzo. La Reserva Federal, por tanto, puede seguir avanzando con el proceso de normalización sin prisa.


El mercado laboral no está mostrando señales de que vaya a moderar el ritmo de creación de empleo, pese al bache de febrero, que en la lectura final queda en 56.000 ocupados. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ya aseguró el pasado miércoles que la creación de empleo estaba siendo robusta y anticipó que la economía seguirá avanzando a un ritmo saludable el resto del año.


La tasa de crecimiento anualizada fue del 3,2% en el primer trimestre. Lo previsible, según los analistas, es que en estas condiciones la creación de empleo progrese a un ritmo ligeramente por debajo a los 200.000 contratos de media mensual. La Fed, entre tanto, se escuda en la baja inflación para dejar los tipos de interés intactos. Están desde diciembre en una banda entre el 2,25 y el 2,5%.


En el primer trimestre, se creó empleo a un ritmo próximo a los 180.000 ocupados mensuales de media. La productividad en ese periodo se aceleró un 3,6% mientras el paro se mantuvo en el 3,8%. Los sueldos crecen, a un 3,2% anual, pero no como para que cree riesgos o temores del lado de la inflación para la Fed. Powell asegura que no ve evidencias que indiquen que la economía se esté recalentando.


La Fed tampoco ve signos en la dirección opuesta que anticipen una contracción y le fuercen a rebajar los tipos, como reclama el presidente Donald Trump con insistencia. El indicador de empleo sí muestra un punto de vulnerabilidad en la industria de la manufactura. Se crearon en el mes solo 4.000 empleos, frente a generar 22.000 ocupados de media en 2018. Es un hervidero de votos para el republicano.


Debilidad en la manufactura


El índice de actividad manufacturera publicado esta semana mostró una desaceleración significativa. Powell explicó durante la rueda de prensa posterior a la última reunión que es una tendencia que se observa a escala global. “Los servicios crecen más rápido”, señaló, aunque al mismo tiempo indicó que espera una “contribución positiva del sector industrial en la expansión económica” porque sigue creciendo.


Aunque junio marcará el décimo aniversario de la salida de la recesión, el mercado laboral necesitó un año más para empezar salir de la crisis. La tanda actual, la más prolongada en los registros, comenzó en octubre de 2010. Entonces el paro rondaba el 10%. Pero buena parte de este descenso se explica porque la tasa de participación está en el 62,8%. En abril medio millón de personas abandonaron el mercado laboral.


Si se tienen en cuenta son las personas que no buscan empleo de forma activa o que se ven forzadas a trabajar a tiempo parcial, la tasa de desocupación sería del 7,3% en abril. En ese caso se habría mantenido estable y estaría a uno nivel ligeramente superior al periodo de expansión que concluyó con el estallido de la burbuja tecnológica. Eso sugiere que aún hay margen para crear más empleo.


EE UU encadena, en cualquier caso, 103 meses seguidos de creación de empleo, marcando así un nuevo récord. El ritmo robusto de contratación no es solo una evidencia más de que el miedo a una recesión se exageró, también cuestiona la retórica de Trump y sus críticas hacia la estrategia de Powell. Le acuso de frenar la economía. El propio presidente de la Fed anticipa, en cualquier caso, que el crecimiento se moderará.


La atención, por tanto, se centra en entender cuándo la Reserva Federal moverá ficha. Jerome Powell dice sentirse cómo donde está. La última encuesta interna publicada en marzo indicaba que la mayoría de los miembros eran partidarios de dejar las cosas como están y no subir tipos. Veían un nuevo incremento para comienzo de 2020. Lo que queda descartado de momento es un recorte preventivo.

Por Sandro Pozzi
Nueva York 3 MAY 2019 - 08:42 COT

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 Xi Jinping, en la ceremonia de inauguración del foro. FRED DUFOUR AFP

Pekín reúne a 37 jefes de Estado en la segunda cumbre de su iniciativa de bandera, cuya expansión ha topado con reveses económicos y políticos

La diplomacia china despliega toda su artillería a partir de este viernes con la celebración del segundo foro sobre la Ruta de la Seda, proyecto clave del presidente Xi Jinping basado en la creación de una enorme red de infraestructuras por todo el mundo. Su concepción en 2013 llamó la atención de todas las capitales del planeta tanto por su ambición como por las incógnitas que rodeaban al plan. Hoy su expansión es innegable, pero muchas preguntas persisten dentro y fuera del país sobre sus fines políticos o viabilidad económica, mientras crecen los recelos tanto en la UE como en Estados Unidos. Pekín es consciente de ello y promete ciertos ajustes en un proyecto que ha llegado para quedarse.


En la ceremonia de apertura de la cumbre este viernes, el presidente chino, Xi Jinping, trató de despejar las dudas sobre el programa. “Tenemos un fuerte compromiso con la transparencia y la gobernanza limpia en esta cooperación. Adoptaremos reglas y estándares ampliamente aceptados y alentaremos a las empresas participantes a seguirlos en el desarrollo, operación, adquisición y licitación de los proyectos (...) Las leyes de los países participantes deben ser respetadas y tenemos la necesidad de asegurar la sostenibilidad comercial y fiscal de todos los proyectos”, aseguró. En esta línea, se prevé que la declaración final del encuentro incorpore un lenguaje que aborde algunas de las preocupaciones de sus socios, con referencias más claras en asuntos como la transparencia, los estándares internacionales de inversión o la financiación sostenible y la deuda.


No se trata de un cambio radical en comparación con el enfoque inicial, pero muestra la voluntad de Pekín de reducir la velocidad y ajustar el plan por su bien a largo plazo. Dentro de China se oyen voces sobre el riesgo de estas inversiones o los posibles incumplimientos de los préstamos. Las autoridades están esbozando una serie de reglas para acotar qué proyectos pueden formar parte de esta iniciativa con el fin de evitar la idea extendida de que la nueva Ruta de la Seda es un cajón de sastre en el que todo cabe. También se ha mostrado cierta flexibilidad al renegociar algunos de los proyectos que estaban en peligro: en Malasia, por ejemplo, la construcción de una línea ferroviaria en su costa oriental sigue adelante después de que China recortara su coste en casi un tercio del valor inicial.


37 jefes de Estado y más de 5.000 participantes de 150 países se reúnen viernes y sábado en la capital china, cifras que superan con creces las delegaciones que asistieron a la primera cumbre celebrada en 2015. Para Pekín es el evento diplomático del año y ha puesto todo su empeño en convencer tanto a sus propios ciudadanos como a la comunidad internacional de que el proyecto está siendo un éxito y que no hay nada que temer.
Ciertamente, China ha logrado en estos últimos años que 125 países respalden abiertamente su plan, entre ellos Italia. Pekín ha desembolsado más de 70.000 millones de dólares en financiar proyectos como carreteras, puertos, líneas ferroviarias, puentes, oleoductos, centrales eléctricas o infraestructuras de telecomunicaciones en Asia, Europa, África e incluso Latinoamérica, región que queda muy lejos de la antigua Ruta de la Seda.


Pero el ambiente en el que se celebra este foro es muy distinto a las grandes expectativas formadas en el encuentro organizado hace dos años. Pekín se ha encontrado con dificultades considerables, desde acusaciones de que el programa es una mera herramienta para expandir la influencia china fuera de sus fronteras a los problemas derivados en aquellos países que solicitan préstamos para megaproyectos (que en ocasiones resultan comercialmente inviables o poco transparentes) y acaban atrapados en una espiral de deuda. Ha habido reveses, por ejemplo, en Malasia, Sri Lanka, Pakistán, Nepal, Maldivas, Myanmar o Etiopía.


“Con estos acuerdos, Pekín quiere mostrar su capacidad de adaptación para asegurarse que la Ruta de la Seda sigue adelante y que estos incidentes son, en realidad, baches en el camino y no barricadas”, afirma Thomas Eder, investigador del Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS). “Pero incluso aunque se hable mucho de transparencia en esta cumbre y sobre cómo lograr que otros países pueden beneficiarse más de estos proyectos, la dificultad recae en su enfoque básico, diseñado para que ayude a la economía china a crecer. Si China financia gran parte estos proyectos, nunca habrá licitaciones públicas y abiertas para los contratos principales, con lo cual las empresas extranjeras nunca se beneficiarán de ellos”, añade el experto. Hasta el momento, la participación de empresas de terceros países en estos proyectos ha sido muy limitada y los contratos han sido monopolizados por empresas chinas.


Pese a las críticas, China no tiene previsto dar marcha atrás en un proyecto clave para la “nueva era” de Xi Jinping, basada en una política exterior más asertiva con una clara intención de ocupar un papel de protagonista en el escenario global. El alcance y duración del proyecto de la Nueva Ruta de la Seda no se contará por años, sino seguramente por décadas, al estar incluido desde 2017 en la Constitución del Partido Comunista. Apenas seis meses después, el ideólogo de la iniciativa, el presidente Xi, obtuvo el visto bueno de la formación para permanecer en el cargo por el resto de su vida si así lo desea.

Por Xavier Fontdeglòria
Pekín 26 ABR 2019 - 04:43 COT

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Perspectivas al final de la segunda década del siglo XXI

En el presente artículo vamos a repasar por los acontecimientos políticos y sociales que marcan la pauta económica de la primera parte del siglo. Un referente es lo acontecido en la misma etapa en los siglos XIX y XX para ver si estamos o no ante una señal auspiciosa. Lo que está claro es que se está ante un horizonte conflictivo que no tiene señales de acabar pronto. 

Algunos referentes de inicios de siglo XIX y XX


Al final de la segunda década del siglo XIX, las repúblicas americanas culminaban la etapa final de sus luchas por la independencia española y España entraba en una espiral de debilitamiento hegemónico frente a la industrial Gran Bretaña y el liberalismo económico. De otro lado, los Estados germánicos, bajo la influencia de Federico List, impulsaban una unión aduanera, la primera de su tipo. La visión industrialista de List subyacía a sus críticas al liberalismo británico y los británicos, frente a España, se encargaron de equipar y financiar a las tropas independentistas de Bolívar. Los ferrocarriles a vapor de agua eran la tecnología del progreso y reducían las distancias. Las migraciones masivas de España hacia América latina y de Gran Bretaña hacia Estados Unidos marcaron huella.


Al final de la segunda década del siglo XX, en 1919, se firmó el Tratado de Versalles y se fundó la primera organización multilateral: la Liga de las Naciones, con su oficina de inteligencia económica, junto con la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud. La revolución rusa había triunfado en noviembre de 1917 y la revolución mexicana estaba en plena lucha. Se estaba en los albores de la deflación de 1920 y del estancamiento europeo de la década de 1920. En China los europeos estaban consolidando Shanghái como un gran centro comercial y Japón había establecido en la Península de Corea un poder militar. Estados Unidos se había instalado en el Istmo de Panamá con el Canal recién inaugurado y todos los imperios europeos fueron derrotados en la I Guerra Mundial, salvo Gran Bretaña que comenzaría su declive como país altamente endeudado con los Estados Unidos. El motor a combustión con combustible fósil era la tecnología del progreso. Aviones, automóviles y barcos reducían las distancias. Las migraciones masivas de post guerra desde Europa hacia el continente Americano marcaron a la mayor parte de los países.


Las guerras y el mundo al que entramos


El final de la segunda década del siglo XXI se caracteriza por el debilitamiento de los organismos multilaterales ante un resurgimiento de nacionalismos localizados en Europa, Estados Unidos y en menor medida en América Latina. Las guerras, que debían ser prevenidas por la Liga de las Naciones, y luego por Naciones Unidas hoy son imprevisibles. Tras la proclama del fin de la historia de Fukuyama, lo que se observa es que hay más guerras en simultáneo que nunca en la historia pero que tienen una forma diferente. Son luchas entre sectores de oprimidos y opresores, en algunos casos religiosas. Todas son en espacios geográficos donde hay petróleo o gas y en todas está involucrado Estados Unidos de alguna manera.
1) La segunda guerra del Congo (1998–2003) que se inició en el siglo XX en un área donde hay riqueza petrolera y minera lleva desde 1998 tres millones de muertos y continúa con menor intensidad con la presencia de 113,000 fuerzas de paz bajo el auspicio de Naciones Unidas desde el 2003.


2) La guerra civil siria desatada tras la invasión occidental a Irak y al mismo tiempo de la Primavera Árabe del 2011. Tiene como actores a grupos políticos y religiosos y a gobiernos como Estados Unidos, Rusia, Turquía, Israel. Lleva 365,679 personas muertas a febrero del 2019. (Syrian Observatory for Human Rights).


3) La guerra de Irak, que se inició en el 2003 con una invasión occidental bajo el argumento falso que habían armas de destrucción masiva. Ha provocado, hasta inicios del 2019, 288,000 muertos.


4) La guerra de Afganistán, iniciada en el 2001, poco después del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York y otros blancos, por un grupo de 19 árabes saudíes asociados a Al Qaeda, grupo paramilitar religioso. Lleva 100,000 muertos hasta febrero del 2019 entre los de Afganistán y los civiles muertos en Pakistán.
5) La Guerra de Boko Haram, cuyo nombre significa “la occidentalización es un sacrilegio”, que comenzó cuando se fundó el grupo en Nigeria en el 2002, poco después de los ataques de Al Qaeda en Estados Unidos. Se desarrolla en un país rico en petróleo con una mala distribución del ingreso y con un proyecto de surtir a Europa a través de un oleoducto que atraviese África. La consecuencia de esta guerra es el desplazamiento de 2 millones de personas.


6) La guerra Civil de Yemen, iniciada con la Primavera Árabe, que fue una lucha por la permanencia en el poder del presidente electo ʿAlī ʿAbd Allāh Ṣāliḥ. Luego entraron a la lucha Al Qaeda, apoyando a los rebeldes Houthi, y del otro lado Arabia Saudí, con el respaldo de Estados Unidos al gobierno del presidente Hadi, que sucedió a As Salih en el 2015. Es un país rico en gas natural y minerales diversos. Llevan 80,000 muertos desde el 2015 según Yemen for the Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED).


7) El conflicto de Ucrania, que se inició en el 2013 cuando el presidente pro-ruso de Ucrania, Viktor Yanukovich, rechazó el acuerdo de asociación con la Unión Europea a favor de lazos más estrechos con Rusia. Kiev, la capital ucraniana, estalló en protestas callejeras y los manifestantes establecieron un campamento permanente en la Plaza de la Independencia. Los enfrentamientos entre la policía (pro rusa) y los manifestantes (pro europeos) se volvieron cada vez más violentos. El Acuerdo de la Asociación entre Ucrania y la Unión Europea se firmó en marzo del 2014 bajo la presidencia de Oleksandr Turchínov. En el proceso, se desató la violencia entre los sectores pro rusos y los pro europeos, lo que llevó a que las fuerzas de seguridad del gobierno abrieran fuego contra los manifestantes. La reacción violenta que se produjo en febrero del 2014 barrió a Yanukovich del poder, y él huyó a Rusia. Al mismo tiempo, en febrero del 2014 el ejército ruso invadió la Península de Crimea para asegurar la salida rusa al Mar Negro, donde se encuentran las bases navales rusas del Mediterráneo; estallando una guerra que lleva 13,000 muertos y que ha convertido a Ucrania en la frontera entre Rusia y Europa. El tema es el gas, los gasoductos que pasan por allí, y quién los controla. Una característica de todas estas guerras es que las empresas siguen operando mientras la guerra avanza. La guerra permanente es un nuevo rasgo de la economía internacional.


Migración y capacidad de absorción


La consecuencia de la Primavera Árabe y las intervenciones de Occidente en Libia, Irak y Egipto han dejado una estela de inmigrantes que intentan escapar de sus países para descansar de la guerra y trabajar. Lo más cercano es Europa, lo que ha llevado posiblemente a uno de los desplazamientos masivos más significativos de la historia moderna. Del año 2000 al 2017, el número total de migrantes aumentó casi 50%: de 173 a 258 millones de personas. La mitad de este aumento ocurrió en países desarrollados, mientras que la otra mitad tuvo lugar en países en desarrollo, según Naciones Unidas. En América Latina, los desplazamientos están asociados a cambios de gobierno sin elecciones o intentos forzados de cambio, como en Honduras, Haití, y Venezuela, pero también, en general, a muy poco crecimiento económico e insuficiencia de empleo.


La falta de crecimiento de las economías desarrolladas adonde se dirige la mitad de los migrantes ha dado lugar a sentimientos nacionalistas similares a los existentes en la década de los años 1930, esta vez culpando a los musulmanes. La diferencia es que la existencia de musulmanes radicales armados e ideologizados como un pueblo oprimido por Occidente los convierte en actores en el conflicto armado no solo en la zona sur del Mediterráneo, sino al norte. Esto es una diferencia sustantiva con los años 30. Este es un componente nuevo de la economía internacional por el impacto de las remesas internacionales en las economías de origen.


El cuadro (1) recorre 66 años de crecimiento económico de economías maduras, de 1950 a 2016. Lo que muestra es que, en primer lugar, las economías que menos crecieron desde 1950 fueron Gran Bretaña, Estados Unidos y Dinamarca. En segundo, lugar muestra como después de la crisis de 1974 el crecimiento se redujo aún más en comparación con la primera etapa, 1950-1975. La diferencia es que entre la primera y segunda etapas, el promedio de la primera etapa de todas las economías maduras era superior al crecimiento americano; en la segunda etapa el promedio del crecimiento es igual al promedio de la economía mayor. Es decir, hay una migración masiva hacia las economías desarrolladas que tienen tasas de crecimiento bajas y a Estados Unidos en especial, que la tiene más baja que el resto. Esto produce las reacciones sociales fascistas, cargadas de odio, racistas, xenófobas, que se observan en el discurso estadounidense pero también en las reacciones populistas de derecha europeas con las consecuencias sobre el proteccionismo y guerras comerciales.


El motor real del crecimiento


El escaso crecimiento de las economías maduras ha sido activado por dinámicas internas, con la posible excepción de Alemania donde el peso externo es muy alto. La tecnología de la década de los años 20 se agotó en los años 70 y desde entonces se viene esperando un cambio en la energía con la que se mueven los vehículos. Lo que ha ocurrido, mientras tanto, en estos cincuenta años es que emergió la inteligencia artificial que nos permite no movernos y estar conectados con otro lugar en tiempo real vía el Whatsapp y Skype así como por Hangouts de Google, entre los más conocidos. Esto hace que la sociedad esté más informada aunque no más comunicada, necesariamente. También permite que no se deban de hacer y en esa medida es un vehículo de meta-transportación virtual.


A pesar de eso, crece el número de vehículos de transporte con tecnología cada vez más avanzada para comodidad del pasajero. Lo más avanzado será el vehículo que sea literalmente auto-móvil, sin chofer. Ese vehículo eléctrico, o energizado por hidrógeno, será limpio y no calentará el ambiente. La competencia está en quien sacará estos vehículos al mercado más pronto. El funcionamiento de éstos va de la mano con lo dicho al inicio, sobre la telemática. La competencia es quién saca la red 5G antes y la coloca en el mercado. Todo indica que la empresa Huawei la tiene lista y la está vendiendo, mientras Estados Unidos sabotea todo ese esfuerzo para no quedarse atrás. Esa es la explicación lógica de la guerra comercial que hasta ahora les cuesta a los consumidores americanos 165,000 millones de dólares y que impacta sobre el 38% de las importaciones estadounidenses (2).
La competencia por los autos limpios sin chofer y con tecnología 5G es por el momento el futuro inmediato para reactivar las economías maduras. Todo indica que esto lo viene ganando China, sin embargo, (ver artículo de Armando Negrete en esta edición) América Latina dentro de este juego continúa siendo la despensa, donde China invierte para asegurar materias primas, entre ellos, el litio y las tierras raras pero también petróleo y gas. En este, la competencia espacial con Estados Unidos en el continente es muy fuerte.

Finalmente


El mundo está marcado por guerras en zonas de producción de petróleo y gas. Estas son ahora un rasgo de los tiempos y no eventos pasajeros. Son guerras que duran más que las guerras mundiales y que tienen millones de muertos pero que no generan un cambio tecnológico significativo como para sacar a Estados Unidos de su trayectoria declinante de crecimiento. El futuro tecnológico está comprometido con el transporte y la telemática para hacer dicho transporte más cómodo y eficiente en términos de energía. La competencia por esto en la forma de vehículos eléctricos o a hidrogeno, sin chofer, es posible, siempre y cuando el control de la tecnología de redes 5G esté en las mismas manos occidentales que los vehículos. La competencia parece estar inclinada a favor de China y eso ha motivado una guerra comercial costosa para Estados Unidos, cuyo déficit externo ha crecido en este año pasado. El proteccionismo va acompañando las migraciones indeseadas mientras Estados Unidos busca colocar a la economía en declive en una posición de líder mundial, sin éxito en ninguno de los campos. Su déficit externo es mayor y su desprestigio aumenta (3).


Las guerras ocurren en espacios donde hay petróleo y gas, lo que indica que no está echada la suerte de los combustibles fósiles todavía a pesar de los efectos adversos que tienen. La guerra comercial con China no se inició el año 2018, ni tampoco la competencia por la red 5G. La resistencia a la migración tampoco es un fenómeno reciente. Lo que está pasando es que se vienen acentuando las tendencias y las radicalizaciones de derecha se van fortaleciendo conforme éstas se agudizan. Zizek (4) nos dice que cuando hay frustración política en la izquierda, esa población vira hacia el extremo de la derecha en búsqueda de respuestas reales. Eso es lo que está pasando. En medio de esto, el crecimiento tanto de Europa como de Estados Unidos está más debilitado que antes. Los países orientales sentirán también el efecto de la desaceleración occidental, pero en un horizonte cinco veces más alto de crecimiento del PIB que Occidente (1.4% vs 6.4%). América Latina va a tener que escoger bien con quién comerciar y cómo desarrollarse porque los modelos pensados en mercados próximos están, por el momento, terminados sin una transformación productiva, que por ahora no está a la vista.

Por Oscar Ugarteche
Alainet


Notas


(1) Alan Freeman, “The sixty-year downward trend of economic growth in the industrialised countries of the world”, GERG working paper No.1, 2019, University of Manitoba.
(2) The impact of the 2018 trade war on U.S. prices and welfare, Mary Amiti, Stephen J. Redding and David E. Weinstein, Discussion Paper DP13564, Published 02 March 2019, Centre for Economic Policy Research, London.
(3) “Donald Trump won little applause during Munich Security Conference — and Ivanka wasn’t too pleased”. “UN members laugh at Trump after claim his administration has ‘accomplished more than almost any in US history”. “Trump’s North Korea summit failed because he doesn’t understand what Kim Jong Un really wants”.
(4). Slavoj Žižek, Problemas en el paraíso. Del fin de la historia al fin del capitalismo. Traducción de Damià Alou. Editorial Anagrama. Barcelona
Artículo publicado originalmente en la Revista América Latina en Movimiento Nuevas pistas de la economía mundial

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Transformar la economía de EU: el Green New Deal

Una nueva propuesta de legisladores del Partido Demócrata busca rediseñar la economía de Estados Unidos. Ha recibido el nombre en inglés de Green New Deal, que se traduce como el "Nuevo trato verde" y renvía al paquete de política económica que introdujo Franklin Roosevelt en 1933 para enfrentar la Gran Depresión.

Esta propuesta ya genera un gran debate en Estados Unidos, polémica que ya hacía falta en un país que se ha inclinado tanto a la derecha que la palabra socialista se ha convertido en insulto. Por ese motivo el Partido Republicano no tardó en atacar la propuesta como un proyecto para llevar a Estados Unidos al socialismo. Y los dirigentes del Partido Demócrata, con Nancy Pelosi a la cabeza, han preferido adoptar una postura de precaución, sin apoyar abiertamente la propuesta del Green New Deal. No sorprende su cautela, pues esa jerarquía del Partido Demócrata ha estado desde Clinton cercana a los grandes intereses económicos que la nueva propuesta va a afectar.

El Nuevo Trato Verde (NTV) es un paquete de política macroeconómica y sectorial para responder a los retos económicos, sociales y ambientales del capitalismo estadunidense. Pretende alcanzar tres objetivos: enfrentar el cambio climático y otros problemas ambientales, reducir la desigualdad social y relanzar la economía por una senda de crecimiento sostenido. La referencia a Roosevelt recuerda que se necesitará una gran movilización de recursos para alcanzar los objetivos planteados.

El Nuevo Trato Verde incluye importantes programas de inversión en infraestructura y para la transición energética. Uno de los ejes medulares del NTV es la transición energética para reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero y transitar hacia un perfil 100 por ciento dependiente de energías renovables. Otra vertiente del NTV consiste en proporcionar servicios de salud gratis a todos los miembros de la sociedad.

Desde luego, la principal objeción de la derecha a este paquete de políticas ha sido su pretendida falta de realismo. La pregunta que se utiliza para atacar la propuesta se disfraza de rigor económico: ¿de dónde va a salir todo el dinero para financiar este programa? Es una interrogante mal intencionada. Detrás de ella se esconde la hipocresía de quienes nunca cuestionaron el costo astronómico de los rescates para el sistema financiero. Es la misma pregunta que encubre la duplicidad de los que hace un año aprobaron la reforma fiscal de Trump, que condujo a un explosivo incremento del déficit fiscal.

Pero a pesar de ser utilizada como ariete para la ofensiva en contra de la propuesta, la pregunta es válida. Y los legisladores del Partido Demócrata han estado tratando de responder con una referencia a la "teoría monetaria moderna", que ha sido promovida por importantes economistas heterodoxos como Randall Wray y Stephanie Kelton. Ésta ofrece una respuesta a la pregunta sobre el origen del dinero muy diferente a la que propone la teoría económica convencional. Esta última es absurda y sostiene que el dinero surge natural y espontáneamente en respuesta a las dificultades que enfrentan las transacciones por medio de trueques. Por el contrario, la teoría monetaria moderna sostiene que el dinero se origina por la acción deliberada del Estado, que al emitir la moneda con la que se pueden pagar impuestos crea el medio de pago generalizado.

La teoría monetaria moderna está siendo sometida a un fuerte debate académico, pero una de sus implicaciones es que el Estado posee un enorme poder de financiamiento y no tiene por qué preocuparse por su endeudamiento: al Estado soberano nunca se le acaba el dinero, pues siempre puede imprimir/emitir nuevos medios de pago. En última instancia, la teoría monetaria moderna sostiene que el dinero tiene valor porque el Estado así lo determina. Para los defensores del NTV, el atractivo de la teoría monetaria moderna es que permite hacer frente a las necesidades de financiamiento porque el endeudamiento público no sería un problema.

Esta postura no es la más adecuada, toda vez que la teoría monetaria moderna no acaba de afinar el análisis en varios puntos delicados que son objeto de debate. Uno de ellos tiene que ver con la inflación y otro con la relación entre ahorro e inversión. Este último tema requiere todavía un análisis más serio sobre el circuito monetario en el contexto del corto y largo plazos. Por esta razón los promotores del NTV cometerán un error si descansan exclusivamente en este planteamiento teórico como respuesta al tema del financiamiento. Hay otras fuentes de recursos, pero también siguen siendo temas tabú. Algunos precandidatos demócratas a la presidencia ya han manifestado la necesidad de incrementar los impuestos para los estratos de mayores ingresos, pero el recorte al gasto militar, que cada año es superior a 740 mil millones de dólares, sigue siendo un tema proscrito. Mientras la cara militar del imperialismo no sea objeto de una crítica profunda, no habrá nuevo trato.

Twitter: @anadaloficial

 

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 El primer ministro chino, Li Keqiang, en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. Ng Han Guan AP

Pekín prevé crecer entre un 6 y un 6,5% este año, y aumentar su presupuesto de Defensa un 7,5%


China ha moderado sus objetivos de crecimiento económico y de gasto militar para este año, en medio de un clima que describe como “más grave y más complicado”. En su informe anual sobre las tareas de gobierno —similar al discurso sobre el Estado de la Nación—, el primer ministro chino, Li Keqiang, anunció una meta de crecimiento para este año entre el 6 y el 6,5%, con una inflación que rondará el 3%. El año pasado, el crecimiento fue del 6,6%, el más modesto en 28 años. La partida presupuestaria de Defensa, que hasta 2016 superó los dos dígitos anuales, aumentará un 7,5% en 2019, frente al 8,1% de 2018.


“Debemos estar preparados para una dura lucha. No hay que subestimar las dificultades que encaramos, pero nuestra confianza no debe debilitarse”, ha subrayado el primer ministro en su discurso, que inaugura la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el Legislativo chino, en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín.


Pero, ante los cerca de 3.000 delegados venidos de toda China, Li también ha dejado claro que el Gobierno chino no se plantea ningún giro radical, y continuará las políticas que ha venido poniendo en práctica hasta ahora. “Con el telón de fondo de un clima internacional complejo y que está cambiando rápidamente, debemos mantener nuestro foco estratégico y llevar a cabo nuestro trabajo de acuerdo con los planes y metas que ya nos habíamos trazado”.


Ante los vientos en contra de una guerra comercial con Estados Unidos, un crecimiento más débil y un complicado clima global en el que crecen los populismos y el proteccionismo y disminuye la demanda, el Gobierno chino prevé aumentar su gasto público este año un 6,5%, hasta los 23 billones de yuanes (3,03 billones de euros). También, como medidas de estímulo, promete reducir la carga fiscal de las empresas —especialmente mediante rebajas en el IVA y sus contribuciones a la Seguridad Social— en unos 2.000 millones de yuanes (260 millones de euros). El déficit presupuestario crecerá ligeramente, un 0,2%, para quedar en el 2,8%.


Durante su sesión anual, que continuará hasta el 15 de marzo, la ANP tiene previsto debatir y aprobar una nueva ley de inversiones extranjeras, como parte de las medidas para intentar resolver la guerra comercial. Estados Unidos exige a China un mayor equilibrio de la balanza comercial, el fin de la transferencia forzosa de tecnología y garantías sobre la protección de la propiedad intelectual.


En una rueda de prensa para presentar los principales objetivos de la sesión legislativa, el portavoz de la ANP, Zhang Yesui, recordó que desde hace meses los equipos negociadores de los dos países han mantenido rondas de conversaciones para intentar llegar a un acuerdo. “Esperamos que las dos partes continúen sus consultas y consigan un acuerdo que beneficie a todos”, declaró.

Por Macarena Vidal Liy
Pekín 4 MAR 2019 - 21:44 COT

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Lunes, 04 Marzo 2019 06:24

El miedo europeo a la China de Xi

El miedo europeo a la China de Xi

Occidente se debate entre ver a China como oportunidad o amenaza. En Europa, la percepción de riesgo crece: una mirada que incluye tanto el intercambio económico como los análisis del modelo político chino. El poder y los cambios impulsados por su actual líder. La pelea con Trump.

 

El politólogo doctorado en la Universidad Católica de Milán Filippo Fasulo insiste en que, como académico, tiene (debe tener) una mirada crítica pero no ética ni de juicio. “Lo que necesitamos –afirma– es tener las cartas de China sobre la mesa para comprender mejor.” Investigador del Instituto Italiano de Estudios de Política Internacional y de la Fundación Italia-China, pasó por Buenos Aires y fue entrevistado por PáginaI12 sobre las preocupaciones que existen en Europa (se traslada a todo Occidente) sobre el ascenso chino.

–Napoleón dijo: “Cuando China despierte, el mundo temblará”. Los franceses siguen disparando, como con el terrible documental de Arnaud Xainte contra el presidente Xi Jinping. ¿Lo viven así, hoy, los europeos?


–La visión cambió muy rápido en 2 o 3 años. En lo económico, la inversión china ya se ve menos como oportunidad que como peligrosa en ciertas áreas. El Parlamento Europeo debate cómo controlarla, incluso bloquearla en sectores estratégicos o tecnológicos. Los países más inquietos son los fabriles, Alemania, Francia o Italia, no tanto los nórdicos, más volcados a servicios. Una parte de la disputa se vio cuando la Unión Europea denegó el estatus de economía de libre mercado a China en la Organización Mundial del Comercio, porque así le es más fácil reclamar por dumping. Otro ejemplo es la mayor presión de firmas europeas para que China sea recíproca en el acceso de inversiones, porque ven asimetrías.

–¿En lo político también en Europa crecen las posturas críticas?


–Sí. Vivimos un momento de transición, cambia China y el análisis cambia también. Hay think tanks europeos, sobre todo en Alemania (como el Mercator Institute for China Studies, Merics), con una posición muy crítica sobre el autoritarismo y en particular la propensión externa, o sea fronteras afueras.


–Pero China no busca exportar su modelo al estilo de la vieja URSS, si bien hay textos que citan la “superioridad” de su modelo frente al de Occidente.


–Me refiero a otros aspectos, además del tema que cité de las inversiones: el mayor rol de los medios de comunicación social chinos en Europa y el rol de los estudiantes. Hay muchos en Gran Bretaña, Francia, Alemania (en Italia también, pero más que nada en bellas artes y canto lírico, eso no incide) que estudian ciencias duras o tecnológicas y hay inquietud, pues se cree que esos jóvenes tienen lazos con el Partido Comunista de China, ese es el punto.

–¿Cuál sería el problema?


–Hay temor al llamado sharpower, al medio del poder duro y el softpower; o sea, de que China –igual Rusia– puedan influir en la política interna europea por esas vías. Esa percepción es la que fue cambiando y genera temores. Y lo grave es que los gobiernos no saben qué hacer; por un lado afirman que “queremos tener una relación con China porque es más importante ahora”, pero a la vez, dicen “hay que parar las relaciones porque pueden ser una atadura”.


–Desde la reforma constitucional reciente en China asoman más temores sobre su sistema, al menos en la prensa dominante europea y en sus think tanks.


–La academia europea ahora habla más del retorno del autoritarismo en China y del “fin de la ilusión” que ya vivió Estados Unidos y Occidente en general. Aflora esa conciencia. Es un punto muy importante, haber pensado que China iría a una democracia multipartidaria, liberal... eso estaba en el abordaje académico hace 10 o 20 años.


–Pero era utópico. Usted mismo plantea en un capítulo del libro El Sueño Chino (CEAP/UBA, 2018) que para que ocurriera eso China debería revertir una visión del mundo milenaria. Por otro lado, en Occidente la democracia liberal casi no da respuesta positiva a ningún problema, más bien al contrario, en América latina, en Europa, incluso en EE.UU...


–Pero esa ilusión sobre China estaba. Básicamente, hay una concepción muy diferente en China y en Occidente de lo que es el gobierno. La pregunta no es tanto cómo gobernar, sino qué es gobernar. China y Occidente dan respuestas distintas y, por lo tanto, son diversos sus sistemas. En China, parece haber un objetivo final bien definido, y todo lo que debe hacer la autoridad sería buscar la mejor manera para realizar esa utopía. En esa construcción, el gobierno ya sabe qué hacer, busca la mejor gente para ello, la llamada meritocracia. Ahora bien, esa es la teoría; en la práctica surgen problemas. Y todo eso en China se articula a su largo pasado histórico.

–O sea, ¿no es un atributo del PCCh sino que viene del fondo de la historia imperial?


–Viene de lejos, pero el problema que yo veo es que, en rigor, no hay definición ni concepto exactos de cuál es el objetivo final.


–Una vez un diplomático me aconsejó en China no preguntar qué es específicamente “socialismo con peculiaridades chinas”, pues iba a incomodar. En mi opinión, capitalismo no es, y sacar a 800 millones de pobres en pocas décadas es claramente una política social gigante.


–Pero, si no hay algo exacto ¿cómo poner un límite? Más, cuando no hay un Congreso o una Constitución que lo fijen. En Occidente el poder absoluto se define claramente y se marca un límite. Lo que pasa en China es que el poder absoluto no es definido, a lo sumo tiene un límite moral. El emperador tenía un límite sobre el qué hacer bien; Mencio, discípulo de Confucio, hablaba del deber de hacer la revolución si eso no ocurría. Todavía está esa tradición de hacer el buen gobierno y trabajar para el bien de la población.


–¿Quién define qué es eso?


–Ese es el punto. El gobierno mismo lo define, y entonces siempre puede ir cambiándolo. Debería haber un equilibro. Debe hacer buen gobierno, pero a la vez demostrar que lo hace bien. En la antigüedad, si había algún desastre natural o una revolución, eso marcaba algo. Hay momentos en que no se requiere controlar mucho. Hay otros, como este, en los cuales mostrar que se está gobernando bien es difícil y surge un mayor control social, incluso digital, en la era de Xi Jinping.

–Ya abordaremos eso, pero sigamos con las diferencias que hay con el sistema político occidental en general, que no luce muy democrático y afronta serios problemas de legitimidad.

–La democracia liberal no tiene un objetivo definido. En tal caso se define una vez cada 4 o 5 años, al votar. Es un proceso cuantitativo, suma un individuo más otro, un voto más otro. En cambio, la meritocracia puede definirse como la cualidad del funcionario; hay, así, un proceso cualitativo, ahora con el PCCh o antes con el examen imperial. Son dos construcciones diversas de instituciones. Luego, la democracia tiene la promesa fallada, es cierto, pero también este sistema chino las tiene.

–¿Más que una democracia multipartidaria se critica la falta de un Parlamento y una Constitución como contrabalances?

–El punto es que en China el poder no se puede limitar, salvo un límite moral e interno. Es un mecanismo circular. Analistas como Thomas Metzger estudiaron la visión optimista y pesimista sobre la sociedad civil. En Occidente, la sociedad civil cree que el gobierno actúa siempre mal y debe limitarlo. En China, la sociedad civil trabaja con el gobierno.

–Es que en Occidente la sociedad civil está afuera del gobierno, lo interpela, pero en China parece dentro del Estado. Un famoso sinólogo dijo que lo asemeja a su padre.

–Justamente, la sociedad debería ayudar al gobierno a hacer el bien, pero en China está adentro. Eso explica que en su academia puede haber diferentes líneas, pues están dentro del sistema, no confrontan con el gobierno, sino que lo ayudan a ser mejor. Describe muy bien lo que pasa en China. Occidente es distinto.

–¿Ahí entran los derechos humanos y las diversas visiones de Occidente y Oriente?


–El concepto de derechos humanos es la idea de que el individuo está separado del Estado; así, tiene que ampliar el grado de libertad del individuo. En China –que no lo inventó, en Europa era igual antes de que naciera el liberalismo– el individuo es parte del Estado, parte del tian xia. El Sueño Chino de Xi Jinping, diferente al sueño americano, apunta a una comunidad, no a un individuo. Luego, en Occidente, si el individuo se realiza en la sociedad, tiene un beneficio. En China, si la sociedad se realiza, el individuo también tiene su beneficio. La suma de los intereses individuales hace un cambio total de interpretación. Mirar así a China así hace más fácil entenderla. En el Sueño Chino de Xi, el año 2049 es el nuevo objetivo, como la sociedad armoniosa u otros slogans de líderes anteriores. Si vamos a ver la distinción del objetivo final en 2049 (una sociedad moderna y próspera) y el intermedio en 2021 (no más indigentes en China) vemos reminiscencias confucianas. El “Libro del Gran Saber” habla de metas de mediano y largo plazo.

–Académicos occidentales mentan “totalitarismos” como el fascismo o el comunismo en China, categorías y de hecho fenómenos que surgieron en Occidente, uno como subproducto y otro como rival del capitalismo… ¿es lícito aplicarlos a China?


–No sé. Quizá debamos poner esa descripción en la discusión que teníamos, sobre objetivos finales de un gobierno. Fascismo y comunismo tienen un proyecto utópico. Sería un error decir que el fascismo es una versión negativa y el comunismo una positiva de la misma cosa. Tienen cosas similares, el uso del Estado en la economía y la corrupción o, en todo caso, formas no puras de fascismo y no puras de comunismo, etc. El debate es complicado. En China está siempre ese equilibrio en cuanto a su objetivo final y el hecho de hacer buen gobierno. El control debe buscar el equilibrio, y tildarlo de fascista o comunista no es preciso. Ahora, algunos académicos probablemente lo vean como más “fascista” porque el componente de control es más relevante que hace unos años, por razones políticas y económicas.


–¿Por qué hoy sería más relevante el control?


–Hay una transición importante. Los chinos hablan de una nueva era y “nueva normalidad”, y no es sólo propaganda, deben adoptar un nuevo modelo de desarrollo económico, distinto al anterior.


–O sea, están creciendo a 6/7 por ciento cuando antes lo hacían a 10 por ciento, el PBI se apoya más en el mercado interno que en el sector externo...


–Eso. Pero es un proyecto que tiene costos sociales y políticos. Cerrás una fábrica y abrís una nueva, pero un obrero no pasa en un día de hacer un juguete a hacer un misil o una nave espacial. El presupuesto para hacer ese tránsito es ajustado.


–¿Como nuestras “reconversiones” en los años 70/80?


–Similar. Entonces, como hay o puede haber resistencia o malhumor social, sube la necesidad estatal del control.


–¿Qué opina de Xi y de cómo encara ese desafío?


–Xi es un sujeto especial, en medio de esa transición. Nunca hubo en China alguien que en 2012 dice ser un hombre de compromiso entre dos facciones, que iba a ser uno de los dos funcionarios más importantes junto a Li Keqian (como antes el ex presidente Hu Jintao y el ex premier Wen Jiabao) y cinco años después escribe su nombre en los estatutos del PCCh al mismo nivel que Mao Zedong. Veo una veloz centralización política que no es sólo porque Xi procura el núcleo del poder partidario y del Estado, sino porque está convencido de que hay que hacer esa transición económica, y para hacerla necesita centralizar el poder para superar la reforma sin que la frenen intereses políticos ni económicos.


–¿Quiénes se resisten?


–Si el dirigente local o central necesita –de nuevo– cerrar una fábrica y echar muchos trabajadores, tiene al político nacional con vínculos con esa empresa, y al político local que puede ver complicada su carrera, no quiere desempleo en su provincia. En 2014, Xi hizo una reforma jurídica y ahora ni el gobierno ni la corte locales pueden frenar una decisión de Beijing. Xi sabe que debe hacer esa transición económica; si China no la hace, no puede haber un buen gobierno, es un punto clave para el PCCh: debe mejorar la economía y para eso, hacer reformas con costos económicos y sociales. Pasó en muchos países occidentales. Hay ganadores y perdedores. Al hacerlo, Xi pierde alguna fuerza política, surgen opositores. Y ahora es muy complicado. Sólo él está al comando. Un problema económico es el equilibrio entre el mercado y el estado centralizado. En el Estado se sabe qué tiene que hacer. Pero el centro no puede conocer todo. No puede advertir si hay errores o si hay algo no funciona.

–¿Por ejemplo?


–Creo que Xi no vio venir la amenaza de guerra comercial con EE.UU. Cuando se encontraron en 2017, Xi parecía el hombre fuerte y Donald Trump, el débil. Cuatro meses después, Trump empezó esta guerra y complicó a Xi. A mitad de 2018 incluso hubo rumores de desestabilización en China. O sea, en poquísimo tiempo pasó todo esto y hay señales sugestivas. Luego del Congreso partidario hubo tres plenario y faltó el cuarto, que es habitual. En medio, hubo una reforma constitucional que le dio más poder a Xi. ¿Por qué todo eso? ¿Está Xi tan fuerte que no necesita ese pleno? ¿O por tan débil no logró consenso en el seno del PCCh? ¿El hombre parecido a Mao está débil o está fuerte? Todo, en medio de una economía cambiante y una transición histórica, cuando China quiere coronar su regreso a lo que era antes de las guerras del Opio del siglo XIX que la postergaron y dieron primacía a Occidente.

–¿Todo esto puede condicionar a Xi?


–Sí, a su política al interior de China y también al exterior. En su país, debe controlar más porque, si no, la economía se detiene y afectaría su política exterior, y debe mostrarse nacionalista hacia afuera para un consenso interno que haga menos visibles los problemas económicos. Es todo un equilibrio muy delicado.


–¿Cómo juega ahí el control en las redes, la cuestión digital, big data, comparado con Occidente, que también ejerce sus controles, desde ya?


–En Occidente, al final, hay una posibilidad de control sobre ese control. Mark Zuckerberg puede ir al Capitolio y explicar lo que pasa. En China no. Ahí el Estado dice: esto sirve para la estabilidad del buen gobierno y se termina el debate. Occidente en manos de compañías privadas tiene obviamente muchos problemas y mucho por mejorar, pero hay un control, está la posibilidad de poner en tu teléfono alguna privacidad más alta, en China no. Y tu opinión política no es relevante para Facebook. En China sí.


–Mmm... acá hay un colosal manejo de esos datos para inducir votos, manipular, condicionar resultados electorales...


–Pero es diferente. Si no sos influenciable, podés no aceptar eso. En China es distinto. Tu opinión muy crítica al gobierno chino directamente no se permite. La propaganda, la manipulación en internet, ¿es nueva? No, se hacía antes con la tv, la radio, la prensa. Las fake news están en la historia, las hubo hasta en el Imperio Romano o la Antigua Grecia. Claro, hoy hay técnicas más eficaces, un público más amplio. Yo veo diferencias. Si vos escribís “mi gobierno no me gusta”, acá no pasa nada.

–Bueno, más o menos.


–Ok, con alguna excepción, no te ponen publicidad...


–O podés ir preso también; se acusa a Venezuela de tener presos políticos, pero hay opositores presos en Argentina y en muchos países de Occidente, Lula, virtualmente Assange, en Colombia matan a diario a líderes opositores...


–Pero es completamente distinto en China, no podés escribir eso, directamente.


–¿La censura china en las redes globales como Google, Facebook, tiene que ver también con su soberanía y la lucha contra EE.UU. por el control del big data y las bases de datos?

–El fenómeno es previo a la guerra comercial. China permitió Facebook hasta 2009, tras una revuelta en la provincia Xinjiang, de mayoría musulmana, y Google se fue antes también. Entonces la guerra con EE.UU. no era tan clara. Por ejemplo, en el mercado chino Apple es muy fuerte, a la ciudad de Zhengzhou la llaman Apple City porque allí se hacen todos los componentes. Si por esta situación ese tipo de empresas se muda, digamos, a la India, como se habla, y los nuevos IPhone se fabrican en otro lado, es una cuestión gigantesca que puede cambiar totalmente lo economía global. Por lo que pasó con la detención de la directiva de Huawei, en Italia ya hay quienes dicen “no compremos Huawei”. Yo creo que debemos mantener el sándwich frío, ser muy calmos, es un cuadro complejo y las consecuencias de estas peleas pueden ser muy grandes.

 

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EE UU encadena 100 meses seguidos de creación de empleo

El cierre parcial del Gobierno no tuvo un efecto perceptible en el mercado laboral. El paro sube al 4% porque hay más gente que busca empleo

La creación de empleo en Estados Unidos se aceleró en enero, tras registrarse 304.000 ocupados. El dato es muy sólido y revela que el cierre parcial del Gobierno no tuvo un efecto perceptible en el mercado laboral. Se encadenan así 100 meses consecutivos en positivo. La tasa de paro subió, entretanto, una décima y se coloca en el 4%, porque la tasa de participación laboral crece.


Esta primara lectura está sujeta a dos revisiones, por lo que puede fluctuar. Se ve en el dato que se da ahora para diciembre, que queda en 222.000 ocupados frene los 312.000 que se anunciaron hace un mes. Pese a este recorte, la tendencia confirma que la economía avanza en la buena dirección y eso daría munición a la Reserva Federal para subir los tipos de interés en junio o más adelante.


La racha de creación de empleo en EE UU comenzó en octubre de 2010. Es la más prolongada de la historia y machaca los 48 meses que se encadenaron hasta junio de 1990. Pero, a diferencia de otras fases expansivas, la intensidad en la contratación es más baja. La media actual está siendo próxima a los 200.000 ocupados mensuales. Solo fue más baja en el periodo que finalizó en 2007, antes de la crisis mundial.


Se esperaban 170.000 nuevos ocupados y que el paro se mantuviera en el 3,9%. Era, en todo caso, difícil de entender las consecuencias del parón gubernamental. El mes de enero suele verse afectado por los empleos que se pierden tras la temporada de compras navideñas. Enero fue, además, más cálido de lo normal, lo que podría haber compensado al incentivar el consumo.


El litigio presupuestario afectó a 800.000 funcionarios. La mitad se quedó en casa sin paga. La disrupción afectó a nueve departamentos y a las agencias que están bajo su paraguas. Los empleados esenciales tuvieron que trabajar sin cobrar. Pero el mercado laboral cuenta con cerca de 163 millones de ocupados. El efecto, según el Departamento de Empleo, fue “discernible”.


La oficina presupuestaria del Congreso estimó el impacto económico del cierre parcial en unos 11.000 millones de dólares. Duplica la estimación que hizo la agencia de calificación Standard & Poor's para el periodo que duró el bloque político en Washington y también los 5.700 millones que solicita el presidente Donald Trump para financiar con fondos públicos la construcción del muro.


El efecto, en todo caso, es menor si se compara con el tamaño de la economía de Estados Unidos. La publicación del indicador que mide el producto interior bruto se aplazó como consecuencia del parón gubernamental, que afectó al Departamento de Comercio. Será el correspondiente al cuarto trimestre de 2018. El lastre se notará más en el arranque de 2019, el mes más débil por el invierno.


La Fed decidió esta semana dejar intactos los tipos de interés en una banda entre el 2,25% y el 2,5%. El presidente Jerome Powell dio la indicación más clara hasta ahora de que no encarecerá mucho más el dinero y se mostró paciente al avanzar en el proceso de normalización. La inflación le da margen para ir con cautela, para no pasarse de frenada al retirar los estímulos monetarios.


Powell ya anticipó la posibilidad de una pausa hace unas semanas, lo que dio aire caliente a Wall Street tras sufrir un diciembre de vértigo como no se veía desde la Gran Depresión. El sentimiento en el parqué es justo el opuesto y provocó que el índice S&P 500 avanzara casi un 8%, en el mejor enero desde 1987. Otro de los factores de sustento es el optimismo en la negociación con China

Por SANDRO POZZI
Nueva York 1 FEB 2019 - 09:31 COT

 

Publicado enInternacional
El Banco Mundial alerta de que crecen los riesgos para la economía global

La actividad repuntará en la región de América Latina aunque con menos fuerza de lo anticipado

 

Las perspectivas económicas mundiales oscurecen. Es la advertencia que hace el Banco Mundial, que proyecta que el crecimiento global se modere al 2,9% este año. Es una décima menos que en 2018 y de lo anticipado en junio. Pero el organismo enciende el farolillo rojo al señalar que los riesgos crecen por la tensión comercial y porque un gran número de países experimenta presiones financieras “sustanciales”. América Latina repuntará del 0,6% al 1,7% en 2019, aunque será seis décimas menos robusta de lo que se auguró.

El ritmo de crecimiento global sigue siendo robusto. Pero la balanza de riesgos empuja más a la baja, reitera el organismo, para afirmar que “las perspectivas se han vuelto inciertas”. “La ralentización de la demanda externa, el encarecimiento de los créditos y la persistencia de la incertidumbre política harán de lastre”, continúa la institución financiera en la actualización de sus proyecciones.


Además, explica, hay otros potenciales desenlaces que pueden afectar a la actividad económica. Cita una “depresión” de los flujos de capital por un brusco encarecimiento de los costes de financiación. A la espiral alimentada por el alza de tipos y la apreciación del dólar se le suma la tensión comercial, que puede debilitar el crecimiento y alterar la cadena de suministro.
El panorama es completamente distinto al de hace un año, cuando se aguraba una expasión estable. "A comienzos de 2018", recuerda Kristalina Georgieva, consejera delegada del Banco Mundial, "el motor de la economía global disparaba todos los cilindros". "Pero fue perdiendo fuerza a lo largo del año y el camino puede ser incluso más agitado", advirtie. La volatilidad del mercado, añade, "es una señal" en ese sentido que preocupa al organismo.


Y aunque se ve improbable a corto plazo, se alerta de que la combinación de una eventual recesión en Estados Unidos y una mayor desaceleración de la esperada en China podrá “detonar una caída marcada de la actividad global”. La expansión en los países avanzados se mantiene en el 2% para este año. Es dos décimas menos que en 2018. Menciona la desaceleración de la zona euro, que pasa de crecer un 1,9% a un 1,6% este año. Supone una rebaja de una décima.


La expansión se moderará también en EE UU casi medio punto, al 2,5% este año. De ahí volverá a debilitarse al 1,7% en 2020 conforme se pierda el efecto de los estímulos fiscales. En el caso de China, se espera se modere al 6,2% por el reequilibrio de la demanda. Si la negociación comercial no da frutos, el Banco Mundial advierte de que los efectos de la escalada arancelaria serán severos.


Vulnerabilidades


Pekín puede contrarrestar el impacto de la tensión comercial tirando de la política fiscal y monetaria. Pero se corre el peligro de que eso provoque un aplazamiento de los esfuerzos que se están haciendo para contener la expansión de la deuda y se crearán vulnerabilidades por otro lado. “Si el estrés financiero se materializa”, señala, “la ralentización económica será mayor de la esperada”.


Los economistas del Banco Mundial señalan que cualquier factor negativo puede jugar en contra. La experiencia pasada ilustra, además, que el efecto dominó suele ser más severo del que se suele anticipar y se propaga rápido, de una manera sincronizada. La resolución de las tensiones comerciales, sin embargo, podría elevar el sentimiento y reactivar las inversiones y los intercambios.


Para Latinoamérica, la proyección es que Brasil se expanda un 2,2% este año, remontando de un 1,2%. Es tres décimas menos de lo que se dijo hace seis meses. México se modera una décima respecto a 2018, al pronosticarse un crecimiento del 2% este año. Supone un recorte de medio punto por la incertidumbre política. Los dos repuntarán al 2,4% en 2020, como toda la región.


Argentina se contraerá este año un 1,7% por el efecto de la consolidación fiscal, la pérdida de empleo, la criss cambiaria y la caída de la demanda y las inversiones. Supone una moderación de la recesión cuando se compara con el 2,8% en 2018. Pese a la mejora, representa una drástica rebaja de 3,5 puntos respecto a la previsión de hace seis meses. En 2020 volverá a crecer, un 2,7%.


Derrumbe


Colombia es de los que tira. Crecerá un 3,3% este año. También Chile y Perú, con un 3,5% y un 3,8% respectivamente en 2019. Venezuela sufrirá una contracción del 8%. Es más baja que el 18% el pasado ejercicio, pero eso no significa que la situación mejore. “El derrumbe económico es cada vez más profundo”, advierten, al tiempo que no se ve fin a la espiral hiperinflacionista.


Aunque el patrón de crecimiento regional muestra que se refuerza, el Banco Mundial reitera que “la mejora será más débil de la anticipada”. Los riesgos a la baja “dominan”, añade, por la posibilidad de una restricción abrupta de las condiciones financieras, una escalada de la batalla arancelaria, la incertidumbre política, una respuesta adversa a las condiciones fiscales y los desastres naturales.


Estas corrientes contrarias, además, hacen difícil ser precisos en las proyecciones. En las actuales condiciones, la posibilidad de que la economía global crezca un punto por debajo a la media estimada es del 21%. Es de un 17% para la eventualidad de que lo haga un 1% más alto. Como señala el organismo, todo esto se refleja en la volatilidad que acusa Wall Street desde octubre.


ECONOMÍA SUMERGIDA


S. P.


El Banco Mundial advierte de que la ralentización económica y las dificultades financieras pueden poner en peligro todos los progresos logrados desde la última crisis financiera para reducir la probreza extrema y lograr un mayor reparto de la prosperidad. Por eso se pide un esfuerzo coordinado para mantener el ritmo de las reformas y destinar recursos al capital humano.


El organismo recomienda que para navegar la actual incertidumbre, se adopten medidas que eleven la productividad y al mismo tiempo se doten de colchones fiscales para poder tener margen de maniobra en caso de que la coyuntura empeore. “Hay que reforzar los planes de contingencia, facilitar el comercio y mejorar el acceso a la financiación”, insiste Georgieva.
El Banco Mundial recuerda que la economía sumergida representa un 70% del empleo y un 30% del producto interior bruto en los países emergentes y en desarrollo. Es una parte de la economía que se asocia con la baja productividad y que no genera ingresos fiscales. “Es sintomático de una oportunidad perdida”, afirma. Por eso se insiste en que se diseñen políticas fiscales y sociales que equilibren la situación.

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