Por unos dólares más. Duque y la pretensión de guerra con Venezuela

Tal vez sea nuestra memoria, tal vez nuestra ignorancia, pero ni en el siglo XIX, ni en el XX, tampoco en lo corrido del XXI –el operativo contra Raúl Reyes en Ecuador no cabe como paralelo– habíamos contado con un Presidente alineado sin vergüenza alguna con los Estados Unidos en una operación sicológica, comunicativa y militar, para propiciar un levantamiento desde las fuerzas armadas de un país vecino para llevar a cabo, de esa manera, un golpe de Estado.

Da asco ver como la clase que ha detentado el poder en nuestro país por dos siglos largos juega con la tranquilidad, seguridad y vida de 50 millones de colombianos y colombianas al exponer al país a una guerra binacional, y todo ello por miserables 7 mil millones de dólares, como lo recordó semanas atrás el propio matón de barrio que hoy habita la Casa de Nariño:

“[…] quiero que ustedes vean con claridad que si retorna la democracia y la esperanza a Venezuela se abrirá un mercado de más de 7 mil millones de dólares que Colombia perdió por cuenta de los estragos de la tiranía.

Hoy me siento orgulloso como Presidente de Colombia, de trabajar con otros presidentes para que retorne la libertad a Venezuela y haré todo lo que esté en mi poder para poder lograr esa transición que va a beneficiar a Colombia y al sector industrial y al sector de calzado y al sector de la industria fronteriza en nuestro país”*.


¡Miserables! ¿Alguien creerá que si el conflicto estalla, en Colombia no pasará nada? ¿Alguien alcanza a pensar que los tiros y bombas no superarán la frontera con Cúcuta Arauca o La Guajira?

Manipuladores. Lo que sí sabemos es que los miembros de la clase que ahora juegan a la guerra abordarán un avión e instalaran su culo en cualquier penhouse de Miami, Nueva York u otra ciudad cualquiera de Estados Unidos o Europa, y desde allí lanzarán sus arengas para que los pobres de aquí y de allá –de Colombia y de Venezuela– se maten en beneficio de quienes dicen representarlos, mercachifles, demonios de la guerra, la misma que, incluso, más allá de ellos, en primerísima instancia beneficiará a las multinacionales gringas y al dispositivo geopolítico y de control militar desplegado por el Pentágono por doquier, para no verse desplazados en su dominio por China o cualquier otra potencia.

Da ira, además, comprobar que semejante despropósito, violatorio de los acuerdos suscritos al fundar Naciones Unidas, es trasmitido por televisión como si de algún intercambio deportivo se tratara. Juegan con la vida y no les importa trasmitir tal despropósito en directo. Juegan a la muerte, alientan a los militares venezolanos a que deserten y reciben algunos efectivos al otro lado de la frontera, con clara vocación de provocación.

Transmisión en directo y con eco por radioemisoras adscritas al conglomerado comunicacional global que domina en buena parte de nuestra región.

Provocación oculta tras una supuesta ayuda humanitaria que debe entrar a Venezuela en contra de lo decidido por sus autoridades, para “salvar vidas”. Es una paradoja: ¡quienes por décadas no han hecho más que asesinar pueblos enteros, como es el caso de los Estados Unidos ahora dicen que pretenden salvar vidas! Y sus acólitos colombianos, que no han procurado de manera real o efectiva que el hambre, la desnutrición, la pobreza, la desigualdad social, desaparezcan del país, ahora fungen como paladines de la justicia y la democracia.

Una oligarquía tan incapaz que incluso, luego de dos siglos de continúo dominio, solo ha cosechado sufrimiento para las mayorías, ya que sus logros en materia económica y social son tan miserables que no alcanzamos a superar en algunas cifras a países como Haití, víctimas por décadas de invasiones y otras opresiones del poder global.

¿Podrá pasar este despropósito sin intervención efectiva de la justicia global que dice la comunidad internacional haber construido? ¿Podrá pasar este crimen sin que el pueblo colombiano los castigue por ello?

Mientras esto se dirime, para bien de las mayorías excluidas de nuestro país, pero también de Venezuela y otros países de la región, hay que esperar que el pueblo del país sometido a la pretensión golpista alcance a superar las limitantes de la dirección política de su país y construya gobierno propio, poder popular efectivo en todos y cada uno de los barrios y lugares de vivienda donde se concentran los millones que allí habitan. No hay otra manera de darle curso a un proceso anhelado de cambio, que torció su rumbo bajo la directriz del estatismo, de la matriz petrolera, y de la dirección política excluyente.

 

* Duque, Iván. “Palabras pronunciadas en la inauguración de la 39 Feria internacional del calzado, calzado, marroquinería, insumos y tecnología”, 5 de febrero de 2018

 

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El pasado12 de febrero, en el Champ de Mars de Puerto Príncipe, un manifestante haitiano llevaba una bandera venezolana en solidaridad con la revolución bolivariana. La actual insurrección en Haití es consecuencia del hambre y la ira reinantes, pero también de la traición de Jovenel Moïse a Nicolás Maduro. Daniel Tercier, Haïti Liberté

Desde hace siete días* en Haití reina el caos. Los haitianos continúan sublevados en todo el país contra el presidente Jovenel Moïse para derrocarlo por su corrupción, su arroganciasus promesas incumplidas y sus descaradas mentiras. Pero la crisis no se solucionará con la renuncia de Moïse, que según parece es inminente.


La revolución de hoy día muestra claras señales de ser tan profunda e imparable como la que hace 33 años acabó con el régimen del dictador y playboy Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier, cuya huída de Haití a bordo de un avión de carga C-130 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos el 7 de febrero de 1986 –después de dos meses de rebelión– en búsqueda de un exilio dorado en Francia fue el inicio de cinco años de revueltas populares.


A pesar de una feroz represión, las matanzas, unas falsas elecciones y tres golpes de Estado, esa rebelión culminó en la importante revolución política del 16 de diciembre de 1990, cuando el teólogo de la liberación y antiimperialista Jean-Bertrand Aristide fue elegido presidente abrumadoramente y después asumió el cargo el 7 de febrero de 1991, cuando declaró la “segunda independencia” de su país.


En un tiempo en que los sandinistas de Nicaragua y la Unión Soviética acababan de ser derrotados, el pueblo haitiano venció a la ingeniería electoral de Washington por primera vez en América latina después de la victoria de Salvador Allende en Chile, dos década antes. El ejemplo de Haití inspiró a un joven oficial del ejército de Venezuela, Hugo Chávez, quien adoptó el mismo guión y de ese modo dio inicio a una “marea izquierdista” de revoluciones políticas mediante triunfos electorales en Latinoamérica.


Así como Washington había alentado un golpe contra Aristide el 30 de septiembre de 1991, organizó otro similar contra Chávez el 11 de abril de 2002. Pero, en este caso, la jugada fue frustrada en dos días por el pueblo y por los soldados rasos el ejército regular de Venezuela.


A pesar de la victoria obtenida, Chávez comprendió que la revolución política de 1998 en Venezuela, que lo había llevado al poder, no podría sobrevivir sola, que la utilización por parte de Washington de su vasta maquinaria subversiva y económica desgastaría su proyecto de fundar un “socialismo del siglo XXI” en Venezuela y que para ello su revolución tendría que construir puentes que mostraran un ejemplo a sus vecinos latinoamericanos también dominados por el Tío Sam.


De este modo, utilizando la enorme riqueza del petróleo, Chávez empezó un experimento que no tenía precedentes: la Alianza PetroCaribe –lanzada en 2005– que acabó abarcando a 17 países de América Central e insulares del mar Caribe. Esta alianza aseguró derivados del petróleo a bajos precios a sus habitantes y fabulosas condiciones crediticias a los países miembros, lo que para ellos significó una importante ayuda económica en unos momentos en que el crudo se estaba vendiendo a 100 dólares el barril. En 2006, Washington castigó al pueblo haitiano por haber dado dos veces (en 1990 y 2000) su voto a Aristide con sendos golpes de Estado (en 1991 y 2004) y otras tantas ocupaciones militares con la aquiescencia de Naciones Unidas. El pueblo haitiano se las arregló para conseguir algo parecido a un empate eligiendo a René Préval (un antiguo aliado de Aristide) como presidente.


En la ceremonia de toma de posesión, el 14 de mayo de 2006, Préval ratificó el tratado del PetroCaribe lo que irritó sobremanera a Washington, como señaló Haïti Liberté en su informe de 2011 basado en cables diplomáticos secretos obtenidos por medio de WikiLeaks. Préval, después de dos años de intentos, finalmente consiguió que Venezuela le suministrara petróleo y le concediera crédito, pero Washington le advirtió de que también sería castigado. Tras el terremoto en Haití del 12 de enero de 2010, el Pentágono, el departamento de Estado y el por entonces jefe de la Comisión Provisional de Recuperación de Haití (IHRC, por sus siglas en inglés), Bill Clinton, junto con algunos lacayos de la elite haitiana,prácticamente se hicieron con el gobierno del país y en el proceso electoral –desde noviembre de 2010 a marzo de 2011– desplazaron al candidato presidencial de Préval, Jude Célestin, y colocaron a uno propio: Michel Martelly.


Entre 2011 y 2016, el grupo a las órdenes de Martelly procedió a malversar, malgastar y perder la mayor parte de los fondos del PetroCaribe, que fundamentalmente habían mantenido a flote a Haití desde su creación en 2008.


Además, Martelly usó ese dinero para ayudar a que su protegido Jovenel Moïse se hiciera con el poder en 7 de febrero de 2017. Desgraciadamente para Moïse (que llegó al poder al mismo tiempo que lo hacía Donald Trump), estaba a punto de convertirse en un daño colateral en la escalada bélica contra Venezuela.


Trump, rodeado de una pandilla de neocons anticomunistas, se apresuró a hostilizar a la república bolivariana imponiendo sanciones económicas de largo alcance al gobierno de Nicolás Maduro. Haití ya se había atrasado en los pagos que debía hacer a Venezuela, pero las sanciones de EEUU ha convertido la factura del petróleo de PetroCaribe en algo impagable (o al menos intentar una excusa aceptable); así, de hecho, la Alianza PetroCaribe acabó en octubre de 2017.


La vida en Haití, que ya era extremadamente difícil, ahora es prácticamente imposible. Cerrado el grifo del petróleo venezolano, el Fondo Monetario Internacional (FMI) le dijo a Jovenel que debía aumentar el precio del gas, y este intentó hacerlo el 6 de julio de 2018. El resultado fue un estallido popular que duró tres días; este fue el precursor de la revuelta actual.
Más o menos en ese mismo momento, un movimiento de masas empezó a preguntar qué había pasado con los 4.300 millones de dólares provenientes del petróleo venezolano que Haití había recibido en la década anterior: “Kot kòb PetroCaribe a?”, en la lengua criolla hablada en ese país (¿Dónde está el dinero del PetroCaribe?), era el grito de cada vez más miles de manifestantes. Se suponía que los fondos del PertoCaribe debían financiar la salud, la educación, la construcción y mantenimiento de las carreteras y otros proyectos sociales, pero la gente no veía que se hubiese cumplido nada de eso. Dos investigaciones del Senado realizadas en 2017 confirmaron que el dinero (el segundo informe hablaba de 1.700 millones de dólares) había sido desviado a los bolsillos de algunas personas.


Entonces, ¿cuál fue la gota que colmó el vaso? Fue la traición de Jovenel Moïse a los venezolanos después de su ejemplar solidaridad. El 10 de enero de 2019, en una votación realizada en la Organización de Estados Americanos (OEA), Haití votó a favor de una moción presentada por Washington que declara la “ilegitimidad” de Nicolás Maduro después de que él ganara en las elecciones de mayo de 2018 con más de dos tercios de los votos.


Los haitianos ya estaban enfadados por la corrupción desenfrenada, por la inflación y el desempleo disparados y frustrados después de años de promesas incumplidas y de humillación y violencia por parte de fuerzas armadas extranjeras. Pero esta espectacularmente cínica traición de Jovenel y sus compinches en un intento de ganarse el auxilio de Washington para que los rescatara de las hogueras que ardían detrás de ellos fue la gota que faltaba.


Sorprendido y paralizado por la falta de opciones –y sus propias disputas internas–, Washington está mirando con horror el previsible derrumbe de la corrompida construcción política y económica que había erigido en Haití en los últimos 28 años desde el primer golpe de Estado contra Aristide en 1991 hasta el reciente “golpe de Estado electoral que llevó a Jovenel al sillón presidencial en 2017.


Con toda seguridad, la embajada de EEUU está tratando febrilmente de improvisar una solución de emergencia con la ayuda de Naciones Unidas, la OEA, Brasil, Colombia y la elite haitiana. Pero es probable que los resultados no sean más perdurables que los conseguidos en los ochenta del siglo pasado.


Irónicamente, fue la solidaridad de Venezuela lo que aplazó durante una década el huracán político que hoy abisma a Haití.


Es adecuado destacar que la agresión estadounidense contra la revolución bolivariana de Venezuela ha dado origen a una cascada de consecuencias y reacciones no buscadas alimentadas por el profundo sentido de gratitud y reconocimiento de los haitianos por el socorro venezolano recibido; como Hugo Chávez y Nicolás Maduro han dicho a menudo, PetroCaribe fue la forma de “cancelar la deuda histórica que Venezuela tiene con el pueblo de Haití”

Por Kim Ives
Haïti Liberté

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García

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* El original en inglés de esta nota fue publicado el 13 de febrero de 2019. (N. del T.)
Fuente: https://haitiliberte.com/haitis-unfolding-revolution-is-directly-linked-to-venezuelas/

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Medea Benjamin, cofundadora del grupo antiguerra Código Rosa, interrumpió ayer la rueda de prensa convocada por Carlos Vecchio (a su lado), el presunto "embajador" en Washington nombrado por Juan Guaidó, autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela.Foto de la cuenta de Twitter de Código Rosa

Nueva York. El gobierno de Donald Trump afirmó: el hemisferio occidental es "nuestra región", y con ello justifica su política de cambio de régimen de Venezuela, mientras el representante especial de Trump para Venezuela viajará para "apoyar la entrega" de la asistencia estadunidense programada para el sábado en la frontera de Colombia, adonde se trasladará el vicepresidente el próximo lunes para declarar que es hora de cambiar el régimen de Venezuela.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, afirmó que además de la preocupación estadunidense por la "enorme crisis humanitaria" en Venezuela, "también tenemos intereses de seguridad. Esta es nuestra región. No queremos que esto sea un Estado títere cubano en Venezuela", declaró en una entrevista para un programa matutino de NBC.

Agregó que "hay muchos intereses estadunidenses" en Venezuela y que el presidente Trump está determinado a proteger al pueblo estadunidense y proveer asistencia humanitaria a esta crisis real”. Indicó que este fin de semana "nosotros intentaremos entregar" cientos de toneladas de asistencia que "el pueblo estadunidense, nuestros contribuyentes, generosamente han pagado" (aunque no mencionó si se le preguntó a ese pueblo si deseaba hacerlo).

La Casa Blanca anunció que el vicepresidente Mike Pence viajará a Colombia el lunes para reunirse con los 14 integrantes del Grupo de Lima, con quienes se enfocará en la crisis en Venezuela "para definir pasos concretos de apoyo al pueblo venezolano y una transición a la democracia". Altos funcionarios del gobierno de Trump indicaron a McClatchy y a otros medios que Pence declarará en ese momento que "es hora de que Nicolás Maduro se haga a un lado".

A la vez, el Departamento de Estado anunció que Elliott Abrams, representante especial para Venezuela –quien fue codenado penalmente por mentir al Congreso durante el escándalo Irán-contras en los años 80 y encubrió la masacre de El Mozote, entre otras violaciones de derechos humanos en Centroamérica y quien ayudó a impulsar el fallido golpe de Estado en Venezuela en 2002– viajará a la base aérea militar de Homestead, en Florida, y de ahí a Cúcuta, Colombia, el 21 y 22 de febrero "para apoyar la entrega de asistencia humanitaria a la gente más vulnerable en Venezuela, en respuesta a la solicitud del presidente interino Juan Guaidó".

Abrams, agregó el comunicado, "encabezará la delegación del gobierno estadunidense" que acompañará el envío de asistencia desde Florida hasta Colombia por aviones militares, y donde se verá con el presidente colombiano y delegaciones de otros países.

En el transcurso de las semanas recientes, Trump y su equipo, junto con legisladores clave que han promovido esta operación de cambio de régimen, han dejado en la ambigüedad si están o no preparando el uso de fuerza militar en la confrontación con el gobierno de Maduro. Cuando se les ha preguntado al respecto, han repetido que "todas las opciones están sobre la mesa".

El miércoles, el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, encargado de operaciones militares en Sudámerica y el Caribe, dijo que aunque el gobierno estadunidense está buscando una "solución diplomática" y que "la única invasión que existe ahora es la de los cubanos y rusos que están apoyando al régimen" de Nicolás Maduro, "nuestra obligación como militares profesionales es estar listos". ( https://www.jornada.com.mx/ 2019/02/21/mundo/022n1mun ).

Por otro lado, Washington sigue apostando por la disidencia y hasta por la rebelión de los militares contra el gobierno de Maduro en vísperas de la confrontación programada para el sábado, cuando el "presidente interino", bautizado así por el gobierno de Trump, llamó a la entrega de asistencia estadunidense en una maniobra coordinada con el régimen estadunidense.

El New York Times reportó este jueves que en una entrevista exclusiva, Hugo Carvajal, el ex jefe de inteligencia militar de Venezuela hasta 2012 y actual diputado del partido chavista, denunció a Maduro como "dictador" rodeado de un grupo de "corruptos" ligados con el narcotráfico y Hezbollah, pidió a los oficiales militares romper con su jefe antes de este sábado para apoyar el ingreso de la ayuda "humanitaria" y respaldar a la oposición.

El rotativo señala que lo de Carvajal es parte de "una ola de deserciones" de funcionarios y oficiales militares del gobierno y la presión sobre el presidente, a sólo tres días de "la posible confrontación por el paso de la ayuda humanitaria en la frontera con Colombia".

El propio Carvajal, reportó el rotativo, también ha sido acusado de participación en el narcotráfico por autoridades estadunidenses.

Algunos observadores comentaron que sus declaraciones al Times en esta coyuntura parecerían ser parte de un acuerdo de denunciar a su gobierno a cambio de algo.

Por otro lado, activistas antiguerra de Código Rosa irrumpieron en una conferencia de prensa convocada por Carlos Vecchio, el autoproclamado embajador venezolano del "interino" Guaidó en Washington. Medea Benjamin, cofundadora de la agrupación, subió al podio y declaró que “esta gente son un fraude, no representan al pueblo venezolano, están representando un golpe orquestado por Estados Unidos… esta gente aquí quiere llevar a Venezuela en un camino hacia la guerra civil e intervención estadunidense”. Una colega la acompañó con una pancarta: "No al golpe en Venezuela" ( https://twitter.com/codepink/ status/1098653554204565504 ).

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Maduro cerró la frontera venezolana con Brasil

Maduro dijo que evalúa tomar una decisión similar con la frontera colombiana. Más tarde anunció el arribo al país 7,5 toneladas de medicamentos y material quirúrgico procedentes de Rusia para fortalecer el sistema de salud.

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cerró ayer la frontera con Brasil. La decisión llegó un día después de haberse tomado la misma medida con la isla de Curazao. El mandatario anunció, asimismo, que estaba evaluando un decreto similar que afecte la frontera con Colombia. En estos tres países se está almacenando la ayuda internacional humanitaria que el autoproclamado presidente interino Juan Guaidó espera que entre a Venezuela el próximo sábado. Maduro reiteró que estas donaciones forman parte de un show para invadir militarmente el país y desalojar al chavismo del poder.


“He decidido que en el sur de Venezuela a partir de las 20.00 horas (hora local) de hoy jueves 21 de febrero (por ayer) queda cerrada total y absolutamente, hasta nuevo aviso, la frontera terrestre con Brasil”, dijo el mandatario durante una reunión con militares en el caraqueño Fuerte Tiuna, el mayor cuartel del país.


Además, el mandatario dijo estar evaluando cerrar la frontera con Colombia, donde también se almacenan ayudas para Venezuela. “En el año 2015 tomé la decisión de cerrar las fronteras con Colombia de manera temporal, yo no quiero tener que tomar una decisión de esas características, pero lo estoy evaluando, un cierre total de la frontera, lo estoy evaluando, hombre prevenido vale por dos”, dijo el gobernante. En ese sentido, afirmó que desde Colombia se alistan falsos positivos o fake news para justificar el ingreso a Venezuela de militares extranjeros, y responsabilizó al presidente de este país, Iván Duque, de cualquier acto de violencia que pueda ocurrir en la frontera entre las dos naciones. Al mismo tiempo, hizo un llamado a los militares colombianos a no prestarse a ninguna agresión contra Venezuela.


En la reunión con el alto mando militar, Maduro se refirió también al cese del tráfico aéreo privado y comercial y marítimo a las islas de Aruba, Bonaire y Curazao –donde también se acopia ayuda enviada desde Miami–, todas territorios políticos de Países Bajos donde se encuentran también bases militares estadounidenses–, y dijo que se vio obligado a hacerlo porque se estaba preparando una provocación. “Más vale prevenir que lamentar, tomen todas las medidas de aseguramiento y protección hasta nuevo aviso porque las provocaciones hay que trabajarlas con tiempo para desmontarlas, así de sencillo”, indicó.


Más tarde, en desde el Palacio de Miraflores, Maduro anunció que habían arribado ayer al país 7,5 toneladas de medicamentos y material quirúrgico procedentes de Rusia para fortalecer el sistema de salud. En una reunión con representantes de Rusia, Cuba y de la Organización Panamericana de la Salud, volvió a denunciar la existencia de una persecución económica y financiera contra su país, además de un bloqueo por parte de Washington, lo que provoca que a los venezolanos se les dificulte la adquisición de medicamentos.

“Afortunadamente tenemos buenos amigos en el mundo y contamos con el apoyo del sistema de Naciones Unidas, de la Organización Panamericana de la Salud, de la Organización Mundial de la Salud”, destacó el mandatario, citado por al cadena Telesur. Asimismo, Maduro hizo mucho énfasis en que el gobierno venezolano paga por los cargamentos con medicinas. “Es asistencia humanitaria, apoyo humanitario porque está venciendo un bloqueo, pero los venezolanos no somos mendigos de nadie y por eso nosotros procedemos a cancelar todas nuestras obligaciones”, sentenció, en referencia a los cargamentos que llegaron a Colombia, Brasil y Curazao y que la oposición pretende ingresar a Venezuela el próximo sábado.


En la caliente frontera entre Colombia y Venezuela, ayer se empezó a instalar una tarima en el puente Tienditas, que conecta el estado venezolano de Táchira con tierra colombiana, y que servirá para el concierto que comenzará el viernes y se extenderá hasta el domingo con una fuerte presencia militar en la zona. Medio centenar de agentes de la Policía Nacional Bolivariana y de la Guardia Nacional Bolivariana custodian el puente, una infraestructura sin estrenar que conecta la localidad venezolana de Ureña con la ciudad colombiana de Cúcuta pero que por las tensiones entre ambos países se ha mantenido cerrada.


La plataforma dispuesta por el Gobierno de Maduro para el llamado Gran concierto por la paz albergará a los más de 40 artistas que cantarán desde el viernes. El cartel de artistas incluye solo nombres de solistas y agrupaciones locales, exponentes de géneros como rock, pop, ska, reguetón, merengue, salsa y folklore nacional. Hasta ahora no se conoce si habrá invitados internacionales y la hora de inicio de este concierto tampoco se ha confirmado, aunque allegados a los organizadores estiman que comience sobre las 12 del mediodía (hora local), cuando las temperaturas regularmente son cercanas a los 30 grados centígrados. El recital en cuestión es una respuesta del mandatario a otro concierto que tendrá lugar también en el puente Tienditas pero del lado colombiano, organizado por la oposición.

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Viernes, 22 Febrero 2019 06:30

Trump y la guerra del petróleo

Trump y la guerra del petróleo

Donald Trump ha ordenado apremiar el plan imperial para desestabilizar Venezuela, promover una guerra civil que justifique su intervención militar y tomar el control de la mayor riqueza petrolera del planeta. Hoy da un paso más en su plan de guerra bajo la máscara de la mendaz "ayuda humanitaria" transportada en aviones militares estadunidenses para tratar de introducirla por la ciudad de Cúcuta, fronteriza con la nación bajo el régimen chavista.

La violencia del plan imperial de guerra contra Venezuela es directamente proporcional a la amenaza que enfrenta la nación del norte de que su auge petrolero esté llegando a su límite, con los precios actuales del crudo, y se reinicie la declinación de sus reservas de hidrocarburos y disminuya su producción interna.

Estados Unidos es el país de mayor consumo de combustibles fósiles del planeta. Su consumo de representa 20 por ciento del total mundial contra 11 por ciento de China, que con su excesivo consumo ocupa el segundo lugar.1 Precisamente, la declinación de sus reservas en los años sesenta del siglo XX y en su ritmo de producción de crudo a finales de 1970 y del gas a partir de 1973, impulsó a sus gobiernos a poner en práctica un conjunto de acciones que estremecieron el mercado mundial, destruyendo la economía y el tejido social de extensas regiones de Medio Oriente y África.

Frente al talón de Aquiles que era depender 80 por ciento de sus importaciones petroleras de la OPEP, establecieron una alianza con países como Irán, bajo el mandato del sah Reza Pahlevi, para un aumento de petroprecios que favoreciera la explotación de yacimientos en otras regiones, incluyendo su propio territorio.2

Estados Unidos logró optimizar el consumo del crudo en su mercado interno, en particular en la industria, y disminuir su dependencia de la OPEP, pero no logró frenar la declinación de sus reservas. La caída en la rentabilidad para explotar sus yacimientos fue consecuencia del prolongado desplome que atravesaron los precios reales del petróleo que los redujo 83 por ciento en 1998 respecto a 1980.3 Por lo tanto, sus reservas de crudo y gas continuaron declinando llegando, en el caso del gas, a su nivel mínimo en 1993 con 171 trillones de pies cúbicos y, en el caso del petróleo, en 2008, con 19 mil millones de barriles.

Frente a ese panorama de menor disponibilidad, Estados Unidos reaccionó como león herido. En su interior impulsó, aun por encima de su legislación vigente de protección ambiental, la técnica del fracking para recuperar los combustibles fósiles.4 Hacia el exterior fue el eje articulador de todos los eventos violentos y de guerra que se extendieron en regiones petroleras; siempre invocando como pretexto cínicas mentiras y personajes manipulados.

El fracking colocó a Estados Unidos frente a un auge en disponibilidad y producción de reservas de hidrocarburos sin precedente, logrando lo siguiente: a) aumentar las reservas en 2017 a 39 mil 157 millones de barriles y 464.3 trillones de pies cúbicos, respectivamente; b) incrementar la producción de petróleo a finales de 2018 a 11 millones 900 mil barriles por día; c) disminuir las importaciones netas de petróleo a finales de 2018 a un millón 589 mil barriles por día y a disponer, por segundo año consecutivo, de un excedente neto de gas natural para exportación.5

Hoy el interés imperial de adueñarse del control del hidrocarburo de Venezuela tiene entre otros, tres objetivos principales: 1) asegurar un abastecimiento adicional de crudo importado y estratégico como el que ya le suministra Canadá y cubrir desde el continente americano el total de sus requerimientos de importación; 2) provocar un desplome de petroprecios que arrastre a una mayor crisis a todos los países productores y exportadores del combustible, incluyendo a sus "aliados"; lo cual alcanzaría a Rusia; 3) colocar bajo el precio de esta mercancía, como sucedió en el cuarto ciclo en la historia del petróleo de 1932 a 1970 y salir de la larga depresión económica que atraviesa.

Por Francisco Colmenares, jubilado de Pemex, economista.

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1 Datos para 2017 del BP Statistical Review of World Energy, junio de 2018.

2 Estados Unidos a través del sah de Irán logró llevar a la OPEP a aprobar las mayores alzas en los precios del petróleo desde el siglo XIX. La revelación del tejido de esta estrategia fue realizada por Zaki Yamani en 2007, mencionando públicamente el nombre de su artífice: Henry Kissinger. Yamani, Zaki, Conferencia titulada "OPEP: pasado, presente y futuro", en Madrid el 21 de noviembre de 2007, dentro del ciclo de conferencias del Real Instituto Elcano.

3 Datos de la serie de precios históricos del petróleo a valor de 2017 publicados por British Petroleum.

4 Método de extracción que consiste básicamente en fracturar mediante agua a presión mezclada con arena y elementos químicos las zonas rocosas del subsuelo en las que están alojadas las reservas de hidrocarburos.

5 El atentado criminal y siniestro a las Torres Gemelas de Nueva York y las instalaciones del Pentágono, el 11 de septiembre de 2001, reconocido por Osama Bin Laden, reclutado por la CIA para operaciones en Afganistán, fue utilizado por el gobierno de George W. Busch para intensificar operaciones intervencionistas de Estados Unidos.

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El protagonismo de EE UU en la crisis de Venezuela opaca la labor de la oposición

Guaidó se esfuerza en demostrar que la sociedad es el principal motor de la transición, mientras Trump intensifica sus ataques a Maduro

El impulso de Juan Guaidó se explica en buena medida por el respaldo de las principales instancias de la llamada comunidad internacional al Parlamento venezolano. Tras lanzar su desafío a Nicolás Maduro el pasado 23 de enero al jurar como jefe de Estado interino, el presidente de la Asamblea Nacional obtuvo el reconocimiento inmediato de Estados Unidos, al que se sumaron después la Unión Europea y la mayoría de los Gobiernos de la región. Pero el protagonismo de la Administración de Donald Trump, decisivo para forzar la asfixia económica del chavismo a través de las sanciones a la petrolera estatal, PDVSA, corre el riesgo de opacar la iniciativa de la oposición, que lleva años preparando el terreno para una transición democrática.


Guaidó y los dirigentes que le acompañan son conscientes de esa posibilidad y tratan de demostrar que el éxito de este proceso, que busca el cese de Maduro y la convocatoria de elecciones, está en manos de la sociedad. "El pueblo"; "nosotros"; "los venezolanos". Todos los pasos de esta etapa tienen, según sus discursos, un solo motor. "Somos nosotros los únicos protagonistas de la historia que estamos escribiendo hoy", proclamó hace días el diputado Miguel Pizarro, presidente de la comisión especial encargada del seguimiento de la ayuda humanitaria y miembro de Primero Justicia, que tradicionalmente ha aglutinado al electorado menos conservador de la oposición venezolana.


La entrada de cargamentos de medicinas y alimentos, prevista para el sábado a través de la frontera colombiana, es, sin embargo, precisamente el principal reflejo de ese delicado equilibrio. Los primeros envíos llegan de Estados Unidos. El domingo, el senador Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart, ambos republicanos de origen cubano, viajaron hasta la ciudad de Cúcuta para supervisar los preparativos. John Bolton, consejero de seguridad de Trump, amenazó a Maduro con encerrarlo en la prisión de Guantánamo, sugirió el envío de tropas a Colombia y el lunes recordó en Twitter las sanciones impuestas las semanas por Washington a varios cargos chavistas, entre ellos el jefe de las fuerzas especiales de la policía venezolana, conocidas como FAES. Al mismo tiempo, el propio Trump advirtió a los militares que, si siguen apoyando a Maduro, no tendrán su clemencia. "No encontraréis refugio, ni una salida fácil porque no habrá salida”, dijo en su intervención en Universidad Internacional de Florida. Los militares serán, en última instancia, quienes tendrán que decidir si permitir el ingreso de la ayuda humanitaria y en estos momentos todas las presiones, internas y externas, recaen sobre sus oficiales.


Los discursos beligerantes de Trump han sido bien recibidos, en esta ocasión, por buena parte de la oposición venezolana -tradicionalmente la más conservadora y con hilos en Miami y Washington- que ha abrazado el posicionamiento del inquilino de la Casa Blanca, al considerar el impulso de Estados Unidos como la única manera de lograr la salida del poder de Maduro.


La sobreactuación de Estados Unidos en la crisis venezolana es, además, el principal pretexto del oficialismo para agitar el fantasma de una intervención exterior. La Fuerza Armada Bolivariana (FANB) rechazó este martes las declaraciones del mandatario estadounidense. "El día de ayer pudimos observar un acto de extrema soberbia y terrible insensatez por parte del presidente de los Estados Unidos al referirse a nuestro país. El tono y el contenido de sus declaraciones permiten apreciar a simple vista la muy peligrosa actitud de quien lamentablemente dirige los destinos de una potencia militar", recoge un comunicado del Ejército. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que el Gobierno de Maduro no cederá ante la presión. "Nos subestiman. Estamos llamados a cumplir nuestra tarea histórica: defender la patria".


Más medido ha sido, en cambio, el apoyo de la Unión Europea, que hasta decidió participar en un grupo de contacto y abrió la puerta a la posibilidad de facilitar una negociación, aunque sin éxito al menos por el momento. Este martes Guaidó se reunió con diplomáticos europeos, que en cualquier caso reiteraron el compromiso de sus países con el ingreso de la ayuda humanitaria. "Luego de nuestra reunión con embajadores europeos, anunciamos el aporte de más de 18 millones de dólares para la ayuda humanitaria por parte de Italia, España, Reino Unido, Alemania y Francia. Gracias por respaldar nuestra lucha por la vida de cientos de miles de venezolanos", manifestó en Twitter el dirigente venezolano.

Por Francesco Manetto
Caracas 20 FEB 2019 - 02:40 COT

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Brasil ingresa al Comando Sur contra Venezuela

Por primera vez en la historia un general del Ejército de Brasil se integra al Comando Sur del ejército de EEUU. El anuncio fue hecho el 7 de febrero por el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur, ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado.

En su informe dice que Brasil, Chile y Colombia son los países de la región con los que mantiene mayores lazos.

Agrega que Brasil fue el primero en firmar un acuerdo para el uso pacífico del espacio (Space Situational Awareness Agreement), que Colombia es el primer socio latinoamericano de la OTAN y que Chile se ha integrado a través del Anillo del Pacífico a la mayor marina de guerra del mundo.

En su comparecencia en el Senado, el almirante Faller dijo: "Queremos enemigos que nos teman y amigos que hagan alianzas con nosotros", y mencionó seis países que define como "amenazas" a los intereses estadounidenses: Rusia, China, Irán y sus "aliados autoritarios" en la región, Cuba, Nicaragua y Venezuela. Faller se mostró preocupado con el soporte militar de Moscú a Caracas y los créditos de China destinados a controlar los puertos y fortalecer su presencia en el área de infraestructura, en particular la asociada al canal de Panamá.

En relación a la compra de productos de la empresa de telecomunicaciones Huawei, Faller lanzó una suerte de amenaza: "Si los gobiernos de América Latina y del Caribe continúan usando sistemas chinos de información, nuestra habilidad y capacidad para compartir informaciones estará afectada".

El diario económico brasileño Valor destacó que sectores de Itamaraty, como se denomina a la Cancillería, "mostraron preocupación con la posibilidad de que un cargo en la jerarquía de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos venga a legitimar una eventual intervención militar en la región". El diario empresarial añade que la participación de oficiales brasileños en el ejército de EEUU "colide con documentos aprobados por el Congreso que definen las directrices nacionales que privilegian la actuación multilateral de las Fuerzas Armadas sin prevalencia de una única nación". Se refiere a la Estrategia Nacional de Defensa y el Libro Blanco de la Defensa Nacional.

En el mismo sentido se manifestó el excanciller y exministro de Defensa, Celso Amorim. Dijo que el nombramiento de un militar brasileño para desempeñarse como vicecomandante de interoperabilidad el Comando Sur es "impropia e incompatible con la Política Nacional de Defensa" y que servirá para "legitimar una eventual intervención militar de Estados Unidos en América Latina y el Caribe y conferirle a una unidad de aquel país un papel similar al de la OTAN, sin que ningún tratado haya sido firmado con tal objetivo".

Amorim considera el anuncio como muy grave por el momento en que fue realizado, cuando se prepara una intervención en Venezuela. "No estamos ante algo menor", dijo, sino "una función militar operacional, que coloca a nuestro Ejército en una posición delicada, que discrepa, a mi modo de ver, de la concepción de independencia que contienen los documentos citados". Agregó que esta decisión es muy diferente a la participación de oficiales brasileños en operaciones de las Naciones Unidas y que habría que volver al período de la Segunda Guerra Mundial para encontrar una situación similar.

Una semana después del anuncio, el almirante Faller visitó Brasil y se reunió con la plana mayor de las Fuerzas Armadas, incluyendo una visita al astillero donde se debería construir el primer submarino nuclear, cuyo inicio viene siendo retrasado por cuestiones presupuestarias. El tema de Venezuela estuvo entre los asuntos tratados.

Un interesante artículo de opinión de la periodista Maria Cristina Fernandes en Valor, pone las cosas en el lugar exacto. Señala que el miliar designado para ocupar el cargo de subcomandante en las Fuerzas Armadas de EEUU a partir de abril es el general Alcides Faria Jr., actual comando de brigada en Ponta Grossa en el estado de Paraná. Cuando el general brasileño "desembarque en el Fuerte San Houston para asumir sus funciones de subcomandante de las fuerzas armadas estadounidenses, ya se habrán agotado todos los plazos dados por EEUU para que Venezuela acepte los envíos de alimentos y medicamentos".

En caso de una intervención miliar contra Venezuela, esa unidad del Fuerte San Houston será una de las que deberán participar en acciones armadas. En la medida que estamos "ante una acción militar revestida de ayuda humanitaria", la periodista se pregunta: "¿Si el Pentágono envía la orden [de intervenir], qué debería hacer el general brasileño?".

Por supuesto, el Ministerio de Defensa "descartó que la posición brasileña consista en una adhesión a una acción militar en Venezuela, aún bajo un argumento humanitario".

Los militares del gigante latinoamericano se encuentran en una posición muy delicada. Por partida doble.

En primer lugar, son una fuerza destacada en el Gobierno de Jair Bolsonaro, donde ostentan más de cien cargos de confianza en lugares estratégicos dentro del aparato estatal, como los ministerios de Ciencia y Tecnología, Infraestructura, controlan el cuarto banco del país (Caixa Económica Federal) y las empresas Petrobras y Eletrobras, además del ministerio de Defensa y del Gabinete de Seguridad Institucional, de la presidencia y la vicepresidencia. Muchos más que bajo el régimen militar (1964-1985).

Un fracaso de Bolsonaro puede golpear fuertemente su prestigio y credibilidad en la población. Por eso el general y vicepresidente Hamilton Mourao se empeña en tomar distancias de su presidente y de la familia que lo sigue como una sombra, con declaraciones fuera de lugar que le acaban de crear la primera crisis con un enfrentamiento público con el secretario general de la presidencia, Gustavo Bebiano. En Brasil se especula con la renuncia de Bolsonaro y la asunción de Mourao, que le daría más estabilidad al Gobierno.

La segunda es que la tradición nacionalista y de independencia de las Fuerzas Armadas está en juego. Ni siquiera durante la dictadura militar hubo un alineamiento automático con EEUU, aunque se consideraban aliados estratégicos que militaban en el mismo campo ideológico contra el comunismo. Pero ahora EEUU es una potencia en declive, ya no es el primer socio comercial de Brasil, que depende de exportar soja y mineral de hierro a China.

Los militares brasileños no parecen sentirse cómodos participando en una acción militar contra un país de la región. No forma parte de su tradición, aunque han auspiciado algunos golpes de Estado. Menos aún pueden permitirse quedar entrampados en una invasión que ellos no decidieron y que tiene a China entre sus objetivos estratégicos. No sabemos cuál será el punto de ruptura, ni cuándo sucederá, pero es evidente que las Fuerzas Armadas están en medio de un equilibrio inestable que las puede llevar a dar pasos sin retorno.

14:05 19.02.2019(actualizada a las 14:08 19.02.2019) URL corto

 

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Imagen de ayer en el puente Las Tienditas, entre Táchira, Venezuela, y Cúcuta, Colombia, bloqueado por un contenedor. El gobierno del presidente Nicolás Maduro ordenó el cierre para evitar el ingreso de "ayuda humanitaria" enviada desde Estados Unidos.Foto Afp

Caracas. El gobierno de Venezuela anunció este lunes que el próximo viernes y sábado realizará jornadas médicas y de entrega de alimentos para los habitantes de la ciudad colombiana de Cúcuta, en el contexto de un concierto que se realizará los mismos días que un acto similar convocado por la oposición.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, anunció el próximo arribo de 300 toneladas de ayuda humanitaria proveniente de Ruia, y reiteró su rechazo a los cargamentos de alimentos y medicinas que la oposición intenta ingresar al país.

En tanto, el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo del gobierno venezolano, Jorge Rodríguez, confirmó el envío de 20 mil cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción a la población vulnerable de Cúcuta.

Asimismo, profesionales sanitarios desplegarán una jornada de atención médica gratuita dirigida a la población infantil de esa localidad colombiana entre el 22 y 23 de febrero, durante la celebración del concierto por la paz Manos Fuera de Venezuela, propuesto por artistas venezolanos e internacionales que se celebrará en el Puente Internacional Simón Bolívar, que conecta las ciudades fronterizas de Cúcuta, Colombia, con Táchira, Venezuela.

Del lado colombiano, en el sector denominado La Parada, se organizará para el 22 de febrero un concierto con artistas internacionales convocado por el multimillonario británico, Richard Branson, en defensa de la entrada de "ayuda humanitaria" a Venezuela y en apoyo a Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (declarada en desacato por la justicia) y autoproclamado "presidente encargado".

El ministro de Planificación de Venezuela, Ricardo Menéndez, informó que las sanciones impuestas por Estados Unidos desde 2017 provocaron hasta ahora pérdidas por 38 mil millones de dólares.

“Unos 23 mil millones de dólares responden a la afectación del producto interno bruto, mientras 15 mil millones de dólares están relacionados con la empresa Citgo (filial de la estatal Petróleos de Venezuela en Estados Unidos), expresó Menéndez.

El ministro precisó que la mayor cantidad de pérdidas en materia de producción se registró durante las protestas antigubernamentales impulsadas por la oposición en 2017.

Menéndez señaló que la derecha nacional e internacional busca asfixiar la economía para justificar la "ayuda humanitaria" y así poder realizar una invasión a la nación petrolera. "Resulta cínico que sectores de la oposición nacional, amparada por gobiernos extranjeros, mencionen una supuesta ayuda humanitaria cuando lo que han hecho es agredir a una nación soberana".

El funcionario llamó a los sectores que buscan desestabilizar al país a cesar las agresiones, para lograr la reactivación económica de Venezuela.

En este contexto, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, consideró "ofensivo" el discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Miami, y exhortó a la comunidad internacional a pronunciarse "por encima de las diferencias políticas" en defensa de la paz. "La ayuda humanitaria es un pretexto para una guerra", indicó en su cuenta de Twitter.

El país sudamericano atraviesa una crisis económica desde 2015 y el gobierno de Nicolás Maduro asegura que es debido a las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos lo que ha impedido la compra de alimentos y medicinas.

En tanto, Guaidó ordenó a los militares venezolanos que dejen ingresar la "ayuda humanitaria". La orden está dada. "De nuevo, señores de la fuerza armada, permitan que entre la ayuda, tienen la oportunidad de ponerse del lado de la Constitución y de las necesidades de la gente", dijo, y confió en que los militares se van a rebelar.

Guaidó prepara movilizaciones en todo el país para acompañar a voluntarios que irán a la frontera en caravanas de autobuses en busca de toneladas de medicinas y alimentos que se encuentran en Colombia, Brasil y Curazao.

"El 23 de febrero la ayuda humanitaria entra sí o sí en Venezuela y en todos los rincones del país nos vamos a movilizar. Las brigadas irán en caravana en medio de protestas. No nos van a detener por medio del miedo", afirmó el líder opositor.

En este contexto, la oposición aseguró que la estatal de comunicaciones CANTV bloqueó la página web de voluntarios para distribuir la ayuda humanitaria.

Dirigentes opositores dijeron la semana pasada que CANTV redireccionó la página de Internet voluntariosxvenezuela.com, en la que se registran los ciudadanos, hacia el portal voluntariosvenezuela.com, una web con diseño idéntico a la original, pero con una base de datos distinta.

"Ya estaba esa página falsa y, ahora, prefirieron simplemente bloquear la web", dijo a la agencia Afp, Hasler Iglesias, activista de Voluntad Popular, partido político de Guaidó y del líder opositor Leopoldo López.

La agencia de noticias Afp constató que el sitio de Internet del voluntariado no carga al utilizar el servicio ofrecido por CANTV, aunque sí funciona con otros provedores.

En el plano internacional, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció este lunes que viajará el próximo viernes a la ciudad de Cúcuta para entregar ayuda humanitaria al pueblo venezolano, donde acompañará a su homólogo colombiano, Iván Duque.

En ese contexto, el medio colombiano Noticias Capital, tuiteó que en Colombia más de 4 mil 700 niños de La Guajira han fallecido en los pasados tres años por desnutrición.

"El pueblo colombiano es víctima de un grave índice de pobreza extrema ante la vista de un gobierno indolente como el de Iván Duque, quien a escasos meses de llegar a la presidencia se ha desvelado por ser un lacayo del imperio estadunidense, respondiendo al principal interés que es atacar a Venezuela".

Desde Bruselas, la Unión Europea (UE) rechazó nuevamente una intervención militar en la nación petrolera. Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea., declaró: "Excluimos de manera categórica cualquier apoyo de la UE a una escalada militar en Venezuela".

También descartó que se vaya a interrumpir el trabajo del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela, luego de la expulsión de una delegación de eurodiputados, aunque no desechó la posibilidad de ampliar la lista de sanciones contra el país sudamericano.

Mogherini también anunció que el Grupo Internacional de Contacto enviará esta semana una misión técnica a Caracas, encabezada por la UE y Uruguay como copresidentes del grupo, para trabajar en la evaluación del apoyo que puede brindarse para allanar el camino hacia una transición "democrática y pacífica" basada en "elecciones anticipadas" en Venezuela.

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El petróleo de Venezuela, las paradojas de EEUU y la crisis de la OPEP

La incertidumbre política de Venezuela coincide con las sanciones simultáneas impuestas por EEUU sobre el petróleo de Irán y Venezuela, así como las continuas interrupciones en el suministro de Libia, como resultado de la agresión de la OTAN. Impedir que las consecuencias de esta situación pongan patas arriba la arquitectura energética mundial es una tarea que supera la capacidad y la habilidad intelectual del actual inquilino de la Casa Blanca y sus asesores.


Entre los motivos de la presión de EEUU sobre el petróleo venezolano se destacan:


• Apoderarse de sus reservas de hidrocarburo.
• Privar a China de otra de las fuentes de energía estable, después de desmantelar los estados que le suministraban como Irak, Libia, Sudan, e imponer sanciones contra Irán.
• Hacerse con el mercado del crudo venezolano, como parte de la extraña política de Trump.
• Empujar al alza los precios del petróleo, ahora que la estación fría está a punto de acabarse en EEUU y tampoco hay elecciones a la vista. Los beneficiarios serán los productores del petróleo de esquisto.

• Impedir que siga utilizado otras monedas que no sea el dólar o el oro para sus transacciones petrolíferas y comerciales.


El mundo ha dejado de estar bajo el dominio absoluto de EEUU: Los países sancionados buscarán fórmulas para vender su petróleo, burlándose de los criminales sanciones (que principalmente afectan a las clases más desfavorecidas), y sus clientes, -China, India, Corea del sur, Turquía, entre otros-, encontraran nuevos suministradores. El Departamento del Tesoro de EEUU ha incluido a PDVSA en su lista de organizaciones bloqueadas y amenaza con restringir el seguro de los cargamentos e incluso prohibir las ventas. Aunque Venezuela recobre la estabilidad política, es difícil que recupere su posición dentro del mercado a corto plazo, y eso a pesar de los 300.000 millones de barriles de petróleo que alberga, entre otros motivos porque el aceite de su principal reserva, la Faja del Orinoco, es ultrapasado, y su extracción y refinación cuesta unos 35 dólares el barril (igual que el petróleo de Canadá), en comparación del crudo libio, unos 5 dólares y el de Arabia Saudí 7. Por lo que los precios deberían alcanzar los 90-100 dólares para que su explotación fuese rentable, algo que hoy sucedería quizás por una gran guerra, por ejemplo, contra Irán.


Agoniza la OPEP, nace la NOPEP


La crisis venezolana es otro mazazo a La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), fundada en 1960 por Venezuela, Arabia Saudí, Kuwait, Irán e Irak. Las relaciones “especiales” entre Washington y Riad y la política de “seguridad a cambio de petróleo” han convertido a los jeques en un instrumento de EEUU para manipular la OPEP y los precios en el mercado mundial: en 1983 EEUU y Arabia con el fin de hundir la economía de la Unión Soviética bajaron los precios de los 35 dólares el barril a 10, y hoy hacen lo mismo contra Rusia, Irán, Venezuela o Bolivia utilizando hasta el cadáver de Khashoggi: de 160.72 dólares el barril en junio del 2008 los precios cayeron a 51.99 en enero de 2019.


La escasa demanda del petróleo, la posible desaceleración de la económica mundial (sobre todo de China), así como el exceso de oferta por parte de EEUU, son algunos factores que podrán impedir la subida de los precios por encima de 70 dólares.


Las paradojas de EEUU


1. Trump tiene que elegir: imponer un embargo al petróleo venezolano o levantar parte del embargo a Irán. Eliminar a ambos del mercado no solo provocaría la rebelión de gigantes como China e India, sino que dispararía los precios. A pesar de que castigar a Venezuela es menos costoso para EEUU y Europa, -ya que Irán ha amenazado que “si no puede exportar su petróleo, nadie lo hará desde el estrecho de Ormuz”-, lo cierto es que en el establishment de EEUU hay presiones por parte de los lobbies israelí y saudí no sólo parar llevar las exportaciones de petróleo iraní a cero, sino bombardear el país.


2. EEUU necesita, por un lado, precios por encima de los 70-80 dólares el barril para que la extracción del petróleo por fracturación hidráulica fuese rentable (ya que además de los costos de extracción, debe ser refinado al ser un petróleo pesado), y por otro, exige un precio bajo para comprarlo, por el elevado consumo de los derivados de petróleo del país. El 3 de octubre, en la víspera de las elecciones parlamentarias de EEUU, Trump amenazó al rey de Arabia Saudí de que “Podría no estar [en el cargo] en dos semanas” si no bajaba el precio del petróleo de los 86 dólares. Y aunque Salman bin Abdulaziz entonces se sometió, el estado de Arabia Saudí tiene vida propia: necesita dinero para llevar adelante su megaproyecto de “Visión Saudí 2030”, que salvaría su economía de la dependencia del petróleo, ahora que los pozos se están secando. Por lo que, Riad desde la OPEP y en cooperación con Rusia decidió, en enero pasado, reducir la producción en 1,2 millones de barriles para reequilibrar el mercado impidiendo una mayor caída de los precios.


Afirma el ex asesor de Goldman Sachs, Bethany McLean, autor de “América Saudita: La verdad sobre el fracking y cómo está cambiando el mundo” , que la revolución de esquisto de EEUU es un espejismo: no sólo daña el medio ambiente, contamina el agua o provoca sismos, sino que tampoco le conducirá a la independencia energética, y que ya ha creado un inmenso agujero negro financiero: las “60 empresas más grandes de producción no han generado ganancias, ni siquiera han podido cubrir sus gastos operativos y de capital“, afirma. La compañía Enron vinculada a la familia de Bush ha quebrado. EEUU engañó a Europa: le obligó en 2014 a renunciar al gasoducto ruso Nord Stream 2 prometiéndole recibir el ‘gas shale’ estadounidense en un futuro que no llega.


La NOPEP contra la OPEP


Ni el servilismo de los saudíes ha sido suficiente para que Washington respete mínimamente las necesidades de los estados que componen la OPEP, y como no puede convertirla en una sucursal del Departamento de Energía de EEUU planea desmantelarla. El 12 de febrero del 2019, el Comité Jurídico del Congreso de EEUU aprobó el proyecto de ley antimonopolio NOPEP (acrónimo de los Países Productores de Petróleo no pertenecientes a la OPEP, como lo son el Reino Unido, México, Egipto Alaska, EEUU o Rusia) que permite al fiscal general demandar a la OPEP o sus miembros, embargar unos 1000 millones de dólares de las inversiones de Arabia saudí en EEUU, o confiscar los activos de ARAMCO, la compañía nacional de petróleo de Arabia. Para aumentar la presión sobre Riad, Donald Trump puede utilizar JASTA, la ley de Justicia Contra Patrocinadores del Terrorismo, aprobada por el Congreso en 2016 que permite a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre de 2001 demandar a Riad (¿Y por qué invadieron a Afganistán?).
Si el presidente de EEUU firma el proyecto de ley conseguirá:


• Hacerse con el control absoluto de los precios,
• Reducir la influencia rusa en el mercado,
• Ganarse el título del “héroe del Oro Negro” en una sociedad obsesionada por el culto a los héroes,
• Bajar el tono de las críticas en el Congreso por sus relaciones “excesivamente” buenas con Arabia Saudita y Rusia, e incluso retrasar un posible juicio sobre “Rusiagate” o los escándalos sexuales en los que es protagonista.

La crisis de la OPEP se ha agravado por:

1. Convertirse EEUU en el principal productor de petróleo del mundo, debilitando la efectividad de las decisiones de la OPEP.

2. Disminuir la capacidad de producción de la organización. Una mayor restricción sobre la petrolera estatal venezolana PDVSA, o el embargo de sus activos en extranjero, podrán afectar al suministro de la OPEP. Por el momento, la firma estadounidense Conoco Phillips ha incautado los cargamentos de PDVSA tras ganar un litigio por 2.000 millones de dólares en concepto de deudas pendientes, lo que puede animar a otros acreedores presentar demandas en caso de impago.

3. La intención de Qatar de salir de la OPEP. A pesar de producir sólo el 2% del petróleo del cártel, y carecer de influencia en el grupo, el papel diplomático de Qatar y la mera presencia del mayor exportador mundial del Gas Natural Licuado es un golpe a la Organzaición y al poderío de Arabia Saudí.

4. La división en el seno del grupo debido a la debilidad progresiva de la facción Venezuela-Irán-Argelia, a beneficio del sector encabezado por los saudíes. La Venezuela “no bolivariana” será aliada de Arabia, y debilitará la posición de Iran y Rusia en el mercado.


El petróleo hace décadas que ha dejado de ser un combustible fósil para convertirse en un arma de guerra.

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La oposición buscaría ejercer poder desde un espacio geográfico estratégico

Un recorrido fronterizo muestra a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana movilizada, alerta, en primera línea. Del lado colombiano, Cúcuta se construye como epicentro de la llegada de la ayuda enviada por EE.UU.

Desde Táchira


El primer paso fue el gobierno paralelo. Comenzó en el 2017 con el Tribunal Supremo de Justicia funcionando fuera de Venezuela, seguido de la Fiscal General prófuga, completado el reconocimiento de la Asamblea Nacional como único poder legítimo, y el autonombramiento de Juan Guaidó como presidente interino el 23 de enero. El segundo paso fue el reconocimiento internacional del gobierno, conducido por Estados Unidos (EEUU), sus aliados, el nombramiento de representantes diplomáticos, y directivos para Citgo, la petrolera situada en norteamérica de la cual Pdvsa es socia mayoritaria y ha sido objeto del ataque económico planificado por EEUU. La hipótesis es que el tercer paso sería el territorio.
Esa posibilidad se desprende de una periodización del ataque contra Venezuela. Existe un hilo con objetivos que se han cumplido, otros que están en desarrollo, y en función de los resultados, nuevas posibilidades. Es un rompecabezas donde se cruzan las variables de manuales de operaciones especiales del ejército norteamericano, experiencias como el caso sirio y libio, y la aplicación para el escenario venezolano.


La hipótesis del territorio liberado se extrae de la necesidad que tendría el intento de gobierno paralelo de ejercer poder desde un espacio geográfico determinado que no sean las redes sociales, y quebrar el territorio nacional. Para eso han barajado varios puntos, como el estado Falcón, por su distancia de veinte millas náuticas de Aruba y la presencia de la refinería Amuay, el estado Anzoátegui, por tener puerto, aeropuerto, y el complejo petroquímico donde se refina el 40% del petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, y el estado Táchira. Lo explica Freddy Bernal, nombrado protector de Táchira por Nicolás Maduro luego de la victoria de la oposición en la gobernación.


Táchira es el punto que parece haber predominado dentro de esas posibilidades. Por la frontera con Colombia y sus características geográficas, Colombia como socio de la OTAN, las bases militares norteamericanas en su territorio, una retaguardia estratégica, el apoyo de fuerzas interventoras, y la presencia del paramilitarismo que tiene particular fuerza en esa franja. El análisis se reafirma con la lectura de las matrices comunicacionales, la construcción de Cúcuta como epicentro de la llegada de ayuda humanitaria, punto de consolidación de consensos con el concierto el día 22 de febrero, y desde el cual intentar armar el escenario de apertura de un corredor a partir del 23.


¿Cuánta distancia existe entre esa hipótesis –si fuera la correcta y predominante– y las posibilidades reales de llevarla adelante? La primera pregunta sería con qué fuerza armada podrían hacerlo. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), carta determinante en el esquema de asalto, no se ha quebrado ni a nivel central ni en Táchira. Un recorrido fronterizo muestra una Fanb movilizada, alerta, en primera línea. Si no es la Fanb, debería entonces ser un ejército irregular, paramilitar, es decir compuesto de un conjunto de elementos, como mercenarios formados en guerras de Medio Oriente, grupos paramilitares, bandas criminales, ejército colombiano presentado de forma de guarimba paramilitarizada, y generales norteamericanos tras las sombras.


¿Cuántos hombres y mujeres y qué tipo de armas deberían tener para liberar un municipio, una zona del estado, la mitad del estado, todo el estado? ¿Qué seguiría después? Liberar significa mantener bajo control, un esquema diferente al 2017 en su formato guarimba paramilitarizada que consistía en olas de violencia/terror y ataques militares focalizados a cuarteles, por ejemplo. Este formato implicaría que gobierno, Fanb, no pudieran recuperar ese territorio. ¿Existen condiciones para un esquema de esas características?


“Tenemos la capacidad de inteligencia, y la Fanb, con la capacidad para derrotar cualquier grupo apenas cruce la frontera para perturbar la paz y la tranquilidad de Venezuela. La fuerza aérea venezolana es de las más fuertes de América Latina, con el último equipamiento en aviones Sukoi, de alta tecnología y última generación. El sistema de defensa antiaéreo que compró Chávez a Rusia es de los mejores que existen en todo el continente, con capacidad de neutralizar misiles y aviones de cualquier tecnología hasta 200 kilómetros, y por supuesto nuestra Fanb tiene un apresto operacional que está desplegado a lo largo y ancho del país”, explica Bernal.


Junto a eso están preparados más de un millón quinientos mil milicianos y milicianas, de los cuales cincuenta y seis mil, repartidos en mil cien unidades están en Táchira.
Tal vez esa hipótesis no sea la predominante por la dificultad para llevarla adelante en el escenario venezolano. En ese caso la frontera sería el punto de condensación mediático-política para terminar de conformar la matriz de la imposibilidad del diálogo ante un gobierno que no dejaría entrar la ayuda humanitaria, y a partir de allí escalar en nuevas agresiones que podrían ser justificadas sobre hechos creados. En ese marco puede pensarse una acción de falsa bandera, alto impacto internacional, construida para justificar y pasar por encima de las partes internas que siguen con un freno hacia la escalada militarista.


“Los Estados Unidos, en connivencia con el gobierno de Colombia, podrían disfrazar a unos paramilitares con uniforme de Venezuela, y realizar un acto contra la población, contra algunos opositores, y luego tendrían las cámaras para demostrarle al mundo que aquí hay una dictadura que está asesinando al pueblo, y sería la excusa para poder llevarlo al Congreso de los Estados Unidos”, explica Bernal.


Otra posibilidad sería que el estado Táchira sea el foco de distracción mientras los ataques se preparan por otros flancos con menos aviso. ¿Bolívar, Zulia, la misma Caracas? O que las fuerzas paramilitares se activen bajo un esquema de acciones de saboteo, terror, asedio, en combinación con acciones internacionales. Estamos en un asalto conducido de primera mano por hombres como Elliott Abrams o John Bolton, arquitectos de masacres, que tienen todas las cartas sobre la mesa. Cada variable descartada, por imposibilidad de desarrollarla, o por desactivación gracias a la inteligencia del chavismo –como el arresto de García Palomo, quien iba a conducir acciones militares en Caracas– hará que apelen a hipótesis más complejas y directas. ¿Puede llegarse así hasta la intervención directa vía Colombia?


Son muchas las preguntas, el ejercicio de combinación de variables, posibilidades, análisis de los generales, sus fuerzas en cada ámbito, sus límites o no. Por el momento continúa la asimetría entre la correlación mediática/geopolítica/económica y la correlación en el terreno nacional. Guaidó, que sigue órdenes, mezcla un discurso de autoayuda, fe y golpismo que abiertamente plantea que la intervención norteamericana es una posibilidad. No tiene, ni él ni toda la derecha, cómo llevar adelante lo que afirman con fuerza propia.
El chavismo, por su parte, mantiene sus fortalezas que no han sido quebradas, a la espera de próximos pasos en cada uno de los ámbitos. El 23 es la próxima fecha de condensación y posible nuevo quiebre dentro de la secuencia. Eso en lo público. Los movimientos en las sombras avanzan, como lo ha denunciado, por ejemplo, Cuba al afirmar que EE.UU. mueve fuerzas de operaciones especiales hacia aeropuertos de Puerto Rico, República Dominicana y otras islas del Caribe sin conocimiento de sus gobiernos.


 El senador republicano llegó a Cúcuta, frontera con Venezuela

Marco Rubio apoya in situ

El legislador viajó a Colombia con el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, y el congresista Mario Díaz-Balart, con quienes supervisará la ayuda humanitaria que envió el gobierno de Trump.

El senador estadounidense Marco Rubio llegó ayer a la ciudad colombiana de Cúcuta para supervisar la ayuda humanitaria enviada por su país a Venezuela. Durante su estancia en esa localidad, capital del departamento de Norte de Santander, el republicano también tiene previsto reunirse con funcionarios del Gobierno colombiano y recorrer el puente Simón Bolívar, principal paso fronterizo entre los dos países. Rubio, senador por el estado de Florida, es uno de los congresistas más cercanos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y uno de los más férreos opositores al Gobierno de Nicolás Maduro.


“Llegué a Colombia esta mañana (por ayer). Hoy llegará una gran cantidad de ayuda humanitaria para Venezuela. Me reuniré con los funcionarios que lideran el esfuerzo de almacenar la ayuda en la frontera para entregarla al pueblo sufriente de Venezuela”, informó vía Twitter la oficina de prensa de Rubio. El legislador viajó con el embajador de Estados Unidos ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Carlos Trujillo, y el congresista también republicano Mario Díaz-Balart, con quienes supervisará la ayuda humanitaria enviada por su país a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). Dicha agencia estuvo involucrada en una estrategia organizada desde Washington para socavar el poder del chavismo en Venezuela tras el efímero golpe de Estado en el país caribeño de 2002. Según informó el sitio de filtraciones WikiLeaks en el año 2013, fue el entonces embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, quien envió la lista de las operaciones contra el gobierno de Hugo Chávez que comenzaron a funcionar desde el 2004.

Entre ellas, figuraban los objetivos de dividir al chavismo, proteger los negocios vitales para Estados Unidos y aislar al mandatario internacionalmente. Para ello, según el documento filtrado, la Usaid donó cerca de 15 millones de dólares a 300 organizaciones antichavistas, algunas de las cuales se dedicaron a preparar falsas acusaciones de violaciones a los derechos humanos en el país para demandar a Venezuela ante la Corte Internacional de Justicia con el fin de desprestigiar internacionalmente la credibilidad de las acciones gubernamentales.


Este sábado, tres aviones C-17 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos llegaron al aeropuerto de Cúcuta cargados con toneladas de suplementos nutricionales y kits de higiene, que se suman a la ayuda humanitaria que ese país envío hace una semana. Cúcuta, junto a Curazao y el estado brasileño de Roraima, son los puntos de acopio de las ayudas humanitarias, a los que se sumó, el pasado viernes, Miami.


La oposición de Venezuela instaló ayer, asimismo, una decena de campamentos a lo largo del país. En ellos se censó a miles de personas a las que, aseguran, se atenderá con la ayuda que se acopia en Cúcuta y que espera poder ingresar el próximo día 23.


Según el diputado Winston Flores, en los campamentos humanitarios se emplean sin lucro cientos de médicos, psicólogos, nutricionistas y voluntarios de los partidos políticos de la oposición, así como parte de los más de 600.000 voluntarios de una red que trabajará en el ingreso de las donaciones. En ese sentido, pidió a los militares permitir el ingreso de las ayudas ante las reiteradas negativas del Gobierno de Maduro a aceptarlas.


El autoproclamado presidente interino Juan Guaidó hizo una prioridad la entrada de ayuda humanitaria en Venezuela y ha señalado que las donaciones ingresarán el próximo 23 con el apoyo de los ciudadanos y la comunidad internacional, principalmente de naciones como Estados Unidos y Colombia, que lo reconocen como autoridad legítima del país. Guaidó convocó para ese día formar caravanas en las frontera para, dice, acompañar dicha asistencia.


El Gobierno venezolano, por su parte, niega la crisis humanitaria y dijo que no aceptará las donaciones, por considerar, entre otras cosas, que podría dar pie a una invasión armada. Así también lo cree el gobierno de Cuba, encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel. “El Gobierno Revolucionario de cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de ‘intervención humanitaria’ en la República Bolivariana de Venezuela. La Comunidad Internacional debe impedirla”, había tuiteado la semana pasada el mandatario. El fin de semana, ante la llegada de los aviones estadounidenses a Colombia, reiteró su apoyo al gobierno bolivariano: “El pueblo cubano (…) exige que se respeten la soberanía y la paz. Las manos fuera de Venezuela”.

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