MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Triángulo de Spreng y modelación económica

La trilogía tiempo, información y energía

 

El físico suizo Daniel Spreng esquematizó la interdependencia entre energía, tiempo e información en la siguiente figura que lleva su nombre (1).

 


Cada punto dentro del triángulo representa una combinación de tiempo, energía e información que son requeridas para completar una tarea (un trabajo), y existen situaciones extremas de enorme significado para entender la escasez (preocupación primordial de la ciencia económica), estas son:

 

  • Máximo de energía disponible (E=máx.): es la representación de la sociedad moderna que busca extraer el máximo de energía disponible, puesto que está enfermizamente obsesionada con la productividad (producción en el mínimo tiempo posible) y con la preferencia por el presente (consumir al máximo aquí y ahora, sin importar el porvenir de las futuras generaciones) y con el placer del vértigo y la velocidad. Para lograr tal cometido, además debe incrementar vertiginosamente el acervo y la velocidad de procesamiento de la información disponible.
  • Máximo de información disponible (I=Máx.): la obsesión de filósofos y pensadores de obtener el máximo de información y de conocimiento llevaría también a un absurdo extremo: la información no se obtiene gratis, pues obtenerla demanda gigantescas cantidades de energía y consume océanos de tiempo que, por tanto, no estarían disponibles para otras actividades de la vida.
  • Máximo de tiempo disponible (t=máx.): este extremo puede evocar la existencia de una cultura que privilegia el ocio y la lentitud como formas de existencia. Una vida contemplativa (sin desasosiegos ni ansiedades por productividad y modas, sin la esclavitud del trabajo), implicaría una abundancia de tiempo y, por lo mismo, una ínfima explotación de energía y una mínima búsqueda de información.


El trabajo —incluyendo la búsqueda de información— es entendido como una actividad humana que implica una transformación de la naturaleza y consume ingentes cantidades de tiempo y de energía. Este consiste en alterar la naturaleza al transportar, modificar, y destruir materiales y degradar energías. Es imposible obtener algo a partir de nada: el trabajo "productivo", aunque sea para obtener información, equivale al consumo (gasto y agotamiento) de tiempo y energía. Con el paso de la historia se agota el tiempo, pues también se degradan la materia y la energía debido a la segunda ley de la termodinámica: " [...] aun cuando la energía se conserve en los procesos físicos, se degrada en formas menos ordenadas, y menos útiles, de las que se dice que poseen más alta "entropía". Hay tantas más formas para que un sistema pase del orden al desorden que las que hay para que pase del desorden al orden [...]".


Una aplicación para el caso Colombiano


El triángulo de Spreng, tan simple y abstracto, resulta una poderosa herramienta para ayudar a responder a la pregunta sobre el modelo de desarrollo más adecuado para un país como Colombia.


Durante las últimas semanas el economista inglés James Robinson, coautor, junto a Daron Acemoglu, del texto "Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza", esbozó un modelo de desarrollo para Colombia, el cual ha sido discutido por algunos de los más notables economistas y científicos sociales del país. Con muchos datos sobre modelos exitosos y fallidos de desarrollo en el mundo y en Colombia, con algunas alusiones a la historia, pero con una enorme carencia de argumentación desde la ciencia económica, los participantes en tal debate se pueden agrupar en dos posiciones, así:

 

  • a) La apuesta por la educación: James Robinson y sus partidarios asumen que la educación es una especie de bien público (sin rivalidades y, al parecer, sin exclusiones), pues que una persona se eduque no obstruye el que otra(s) lo hagan, y esto la diferencia de la tierra (única e indivisible), cuya repartición genera un juego de suma cero (lo que unos pierden otros lo ganan). En tal perspectiva lo mejor es olvidar el tema agrario, seducir a la gente para que fluya con más celeridad a las urbes, allí educarlos y darles ocupación.
  • b) La apuesta por la tierra: los contradictores de Robinson argumentan que en el agro se originó el actual conflicto social y armado, y que hay que propender al menos por una reforma agraria con lentes retrospectivos: propender por devolver la tierra despojada a humildes campesinos en las últimas décadas. Sin tal acto de justicia con las víctimas no se logrará la paz ni el desarrollo. En su minimalismo aceptan como un destino inmodificable la globalización, la urbanización y, en general, la lógica de desarrollo capitalista.

 


Con la sencillez del esquema de Spreng y sin la arrogancia de quienes osan brindar respuestas cabales y definitivas para todos los males, un economista o científico social más sensato podría construir un argumento con menos sesgos y falencias.


Para no caer en el vasallaje intelectual que deifica el desarrollo capitalista occidental, con sus avenidas de poder y prosperidad, y su presunta capacidad para poner fin a la pobreza, se podría jugar con más imaginación y creatividad para lograr una sensata combinación de tiempo, energía e información.


Si lo que pretendemos es priorizar la preservación del medio ambiente y propender por un desarrollo de las personas (y no por un incremento de las cosas y un crecimiento medido en variables de opulencia), entonces podría pensarse en un modelo apoyado en la siguiente trilogía:

 

  • A. Energía: un mínimo gasto de energía proveniente de recursos naturales no renovables y con destino para el mercado mundial y las grandes urbes. Un gasto moderado de fuentes de energía renovable, para así garantizar aire y agua puros y limpios, y seguridad alimentaria para la generación actual y varias de las futuras. Esto exige más que una reforma agraria una política ambiental encaminada a la preservación, a la priorización de la agricultura orgánica y al respeto de la tierra (como un territorio sagrado que es mucho más que un mero recurso económico).
  • B. Tiempo: una búsqueda del mayor tiempo disponible para alcanzar importantes niveles de ocio y lograr una vida más sosegada y armónica, aunque ello implique abandonar sacrosantos valores capitalistas como la obsesión por la productividad y la criminal tendencia a descontar el futuro. Los valores del juego, las festividades, el arte, la artesanía y la maximización de la vida social harían más factible emprender una senda alternativa.
  • C. Información: Los avances en materia de información y conocimiento no suelen ser tan benéficos como se asume, mucha de la ciencia está consagrada a resolver problemas imaginarios o, peor aún, a generar otros más graves problemas, y a esto se adiciona que como existe una tiranía de élites y tecnocracias sobre los supuestos legos e ignorantes. Así las cosas, lo más sensato es propender por una educación para la vida. Una educación que sea compatible con una vida más sencilla, y con menos obsesiones por la celeridad y el desmesurado gasto de energía.


Quizás el modelo económico sugerido por el autor sirva para ponerlo en la picota pública de los llamados ambientalistas extremos, lo cual, sin duda, será más un halago que una carga. En todo caso el debate sobre el modelo de desarrollo ganaría en rigor de pensarse en una perspectiva más integral con la que se examinen los usos del tiempo, los gastos de energía y la información asimilable.

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Jueves, 29 Enero 2015 07:01

La región a ritmo más lento

La región a ritmo más lento

La economía regional creció al 1,1 por ciento en 2014, mientras que anotaría una expansión del 2,2 por ciento en 2015, según lo estimó la Cepal en su informe Panorama Económico y Social de la Comunidad de Estados Latinoamericanos. El organismo mencionó que estas tasas de crecimiento son las más bajas desde 2009, cuando estalló la crisis financiera internacional. Destacó que, pese al menor movimiento económico, la desocupación no anotó un incremento, al tiempo que el gasto público se mantuvo estable en relación con las tasas de la última década. La merma del comercio a nivel mundial, la dificultad de países desarrollados de la Zona Euro para salir del estancamiento, la caída de los precios internacionales de materias primas, entre otros, fueron algunos de los elementos centrales para explicar el menor dinamismo de América latina. Las tensiones del frente externo, con dificultades cambiarias, potenciaron la situación en Argentina, donde se anotó una caída de la actividad del 0,2 por ciento en 2014.


Desde la Cepal apuntaron que la tasa de desocupación regional se ubicó en 6 por ciento en 2014, cuando había sido del 6,2 por ciento el año anterior. "El bajo crecimiento económico redundó en una débil generación de puestos de trabajo. Sin embargo, pese a la debilidad de la generación de empleo, la tasa de desocupación abierta urbana no aumentó, sino que registró nuevas caídas", mencionó la Cepal. Aseguró que este comportamiento de la región se explicó a partir del desempeño de Argentina, México y Brasil. El organismo dependiente de Naciones Unidas también señaló que "la desocupación históricamente baja" no fue el único dato positivo en materia de mercado laboral. Resaltó que el año pasado hubo una baja de la tasa de subempleo horario, mientras que el salario en términos reales avanzó 1,3 por ciento.


El gasto del sector público en los distintos países de América latina fue otra de las variables macroeconómicas analizadas en el documento de la Cepal. "Pese a los diversos vaivenes que ha sufrido el ciclo económico, la tendencia regional ha consistido en un aumento real de los recursos disponibles para el financiamiento de servicios sociales y de transferencias monetarias a los hogares", mencionó. El informe destacó que el gasto social representaba el 13,8 por ciento del Producto a comienzo de los noventa, al tiempo que en 2013 se alcanzó una cifra del 19,1 por ciento.


La desaceleración del crecimiento regional, según el organismo, plantea un fuerte desafío para continuar avanzando en el bienestar social de la población. "Para una población de 623 millones de habitantes (en América latina) todavía hay 167 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 71 millones se encuentran en condición de indigencia. Todo lo anterior medido en términos de ingresos monetarios que es una medida poco exigente", señaló la directora de la Cepal, Alicia Bárcena. Aseguró que restan muchas cosas para hacer en materia de ampliación de derechos. "Los desafíos siguen latentes, la región requiere todavía de profundos cambios estructurales para avanzar en un camino de igualdad y prosperidad para todos", cerró.

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La bomba atómica marca una nueva era geológica

El impacto de las actividades humanas sobre el planeta Tierra marca el Antropoceno. Sin embargo, sólo el 18% de la población mundial es responsable de esta huella humana.



¿Qué tiene que ver la acuicultura de langostinos con las telecomunicaciones, o el turismo internacional con la construcción de grandes presas? Estos son cuatro de los 24 indicadores globales que tienen en cuenta los expertos para analizar el impacto de las actividades humanas sobre el planeta Tierra. Ahora, su actualización ha llevado a confirmar la gran aceleración de este impacto desde los años 50, lo que constituye un argumento más para los partidarios de considerar que la Tierra ha entrado definitivamente en una nueva era geológica, marcada por la acción del ser humano, el Antropoceno. Sin embargo, solo el 18% de la población mundial es responsable de esta huella humana.

 

Concretamente, consideran estos expertos que la fecha de la detonación de la primera bomba atómica, en el desierto de Nuevo Mexico el 16 de julio de 1945, marca el principio del Antropoceno. Los elementos radiactivos depositados en los sedimentos a raíz de aquella y sucesivas explosiones (una cada 9,6 días hasta 1988) tienen un origen inequívocamente humano, como lo tienen los plásticos que se depositan en los fondos marinos.

 

"Es difícil sobreestimar la escala y la velocidad del cambio. En el transcurso de una vida, la humanidad se ha convertido en una fuerza geológica de escala planetaria", señala Will Steffen, director del estudio que actualiza los datos hasta 2010 y se publica en The Anthropocene Review. El sistema económico, a través de la globalización, es ya el primer factor de cambio del sistema terrestre, que es la suma interactiva de los procesos físicos, químicos, biológicos y humanos.


De los 24 indicadores, 12 se refieren a la actividad humana (como el Producto Interior Bruto, la población total o la energía consumida) y los otros 12 muestran los cambios en componentes medioambientales básicos, como la temperatura o la degradación biológica. Sin embargo, solo una pequeña parte de la población es mayoritariamente responsable de que el futuro de la Tierra dependa cada vez más de la actividad humana. Es el 18% de la población total que habita los países de la OCDE y que representa el 74% del Producto Interior Bruto. La Gran Aceleración proporciona una visión dinámica del acoplamiento emergente a escala planetaria, a través de la globalización, entre el sistema socioeconómico humano y el sistema terrestre biofísico, señalan los expertos.


Steffen forma parte del grupo (que incluye a Alejandro Cearreta de la Universidad del País Vasco) que analiza formalmente el Antropoceno por mandato de la Comisión Internacional de Estratigrafía. En la revista Quaternary International este grupo avala los nuevos datos y conclusiones del estudio. El año que viene elaborará las recomendaciones sobre si esta nueva era geológica debe de ser formalizada oficialmente, indica la universidad. Del grupo de trabajo forma parte el premio Nobel Paul Crutzen, que fue, junto a Eugene Stoermer, el primero que propuso el término Antropoceno para la época actual de nuestro planeta, caracterizada por los cambios inducidos por la actividad humana que pondrían fin a 12.000 años de variabilidad natural del anterior Holoceno.

 

"Desde los años 50 nuestra especie está llevando al planeta fuera de su variabilidad natural, algo que no ha ocurrido nunca antes. Nos jugamos el futuro de nuestra propia especie, la única que tiene cultura y puede transformar el mundo que le rodea", Cearreta señala en declaraciones a Radio Nacional.


"De todas las tendencias socioeconómicas solo la construcción de grandes presas parece haberse frenado y solo una de las tendencias del sistema terrestre, la recuperación de la capa de ozono, puede ser el resultado de una intervención humana intencionada. La no aceleración de las capturas de peces marinos no se debe a una acción deliberada, sino a la sobrepesca", explica Lisa Deutsch, que ha participado en la recopilación de los datos.

 

Los expertos han hecho coincidir la publicación de los nuevos datos con el foro económico de Davos y también han señalado, en la revista Science, que la humanidad ha sobrepasado ya cuatro de las nueve "fronteras planetarias", un concepto presentado en 2009 y todavía en discusión. Por ejemplo, dos elementos esenciales para la vida como son el fósforo y el nitrógeno han aumentado muchísimo en algunos ecosistemas debido a la agricultura intensiva, con efectos perjudiciales para la calidad del agua. En otras partes del planeta, sin embargo, estos elementos escasean. Las fronteras que se han sobrepasado, siempre según los que apoyan este concepto, son las del cambio climático, la pérdida de integridad de la biosfera, los cambios en el uso de la tierra y los citados ciclos alterados del fósforo y nitrógeno. Las dos primeras se consideran las más importantes de las nueve para un futuro seguro para la humanidad.

 

¿Y cómo ven el futuro los estudiosos del estado de la Tierra? Pues parece que el crecimiento exponencial de la población será pronto cosa del pasado y posiblemente se estabilizará este mismo siglo. El rápido aumento de las telecomunicaciones móviles supone una oportunidad de avance rápido para los países en vías de desarrollo y falta por ver si lo mismo se consigue en el campo de la energía, con lo que el impacto medioambiental del desarrollo decrecería. Sin embargo, el cambio climático y la pérdida de los bosques siguen siendo amenazas significativas para el futuro de la Tierra y hasta 2050 no se conocerá si la gran aceleración detectada en la huella humana es perdurable o no.

"América Latina ha desaprovechado diez años de crecimiento económico"

El Fondo Monetario Internacional ha empeorado sus previsiones sobre América Latina, que crecerá este año la mitad que los países avanzados; el petróleo ya no es el maná de la economía; y Brasil no es el líder de la región sino que debe apretarse el cinturón. Los augurios no son los mejores para Latinoamérica, y el empleo no escapa a esa espiral. La venezolana Elizabeth Tinoco, directora de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en América Latina y el Caribe, describe así, en una visita a Madrid, una realidad cruda: "América Latina no supo aprovechar la década de crecimiento económico sostenido para transformar su economía. Exprimió al máximo lo que le funcionaba, el petróleo, pero no abrió más vías para diversificar su producción y crear empleo. Para los países que dependieron tanto del crudo, el panorama es dramático".


Los datos negativos se acumulan sobre la mesa. El informe Panorama Laboral 2014, elaborado por la OIT para la región, arroja malas noticias: 15 millones de desempleados en las zonas urbanas, un millón de empleos menos generados en el último año y la previsión de otros 500.000 parados más en 2015. Todo enmarcado en una desaceleración económica que pone en peligro los logros conquistados desde principios de siglo en políticas sociales, y hace crecer el desempleo y el trabajo informal.


En este océano de inseguridad, la informalidad fortalece sus raíces. Unos 130 millones de personas en la región desarrollan un empleo informal, es decir, fuera de la legislación laboral, sin cotizaciones ni pago de impuestos, sin prestaciones ni cobertura de seguridad social. Una economía sumergida que abraza al 47% de los trabajadores de Latinoamérica. La construcción es el sector con mayor porcentaje de empleados informales, junto a la agricultura, la pesca y las trabajadoras domésticas, un colectivo que reúne a 19 millones de personas. Cuanto menores son los ingresos, más crece este tipo de trabajo, desde el que vende minutos de telefonía móvil al que repara electrodomésticos o el que ofrece agua en las calles.


"La informalidad se ha extendido desde los años noventa", explica Tinoco. "El crecimiento económico del 3-4% a partir del año 2000 tuvo un impacto reciente en la creación de empleo formal. Pero ahora, con una desaceleración que se vislumbra de largo plazo, vuelve la informalidad. La gente se las ingenia para comer con los trabajos más insólitos. Es la necesidad de la supervivencia. Las políticas que los Gobiernos han impulsado para generar empleo formal están amenazadas por la desaceleración. Ese es el gran miedo".


Tinoco, licenciada en Sociología y al frente de la OIT en Latinoamérica desde 2011, apunta a la "estructura económica" de los países como el origen del problema. "En América Latina el crecimiento está basado en los commodities, en la exportación de petróleo, minería y producto agrícola. Eso genera beneficio pero poco empleo. Necesitamos que la economía del país no se centre un 80% en ello, sino diversificar. Debe haber una igualdad de trato fiscal, y mejorar la calificación de la mano de obra. Ya no podemos pensar en la educación del pasado".
Perú, con un 68%, Honduras, México, Colombia y Guatemala figuran entre los países con mayor informalidad.

Uruguay (34%) y Costa Rica cierran la clasificación. Las mujeres, los jóvenes y los mayores de 50 años son quienes más se ven abocados a estas prácticas. Son también quienes, en muchas ocasiones cansados de buscar empleo, salen del mercado laboral. Estas fugas y las altas tasas de informalidad provocan que, vistos desde Europa, los porcentajes oficiales de desempleo en los países latinoamericanos sean relativamente bajos. Pero la fotografía real es distinta.


Según la OIT, América Latina necesitaría crear 50 millones de empleos en los próximos 10 años solo para compensar el aumento demográfico. Y precisaría un crecimiento económico del 3% cuando las previsiones sitúan la media en la región en un 2%. La bonanza financiera de Estados Unidos puede aligerar la carga de aquellos países con mayores lazos comerciales, como México. "Costa Rica, Panamá, Ecuador, Colombia, Chile y Bolivia también crecen. Los que peor están son Argentina, Brasil y Venezuela", afirma Tinoco. "Brasil debe conservar los logros sociales y a la vez avanzar en un durísimo programa de reformas. Las perspectivas latinoamericanas para 2015 son que el desempleo suba, porque la economía no lo hará al ritmo necesario para crear trabajo".


El protagonismo de China es un asidero, pero también un arma de doble filo, advierte Tinoco: "China contribuyó a que la crisis afectara menos porque era su gran consumidor de materia prima. Hoy juega otro rol, invierte en financiar el desarrollo. Es un cambio muy importante. Veremos qué características tiene esa ayuda. Va a aumentar la dependencia de América Latina de China, y la deuda a futuro".

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Latinoamérica crecerá este año la mitad que los países avanzados

El abaratamiento del precio del petróleo y el crecimiento de Estados Unidos no son la cura para la debilidad que sufre el resto de la economía global, y en concreto Latinoamérica. El recorte que el Fondo Monetario Internacional (FMI) asesta ahora a la región es considerable, de casi un punto, al dejar el crecimiento previsto para la economía en el 1,3% para este año. El organismo confía en que repunte al 2,3% en 2016, pero también en este caso es medio punto menos de lo anticipado en octubre.


La expansión de los países latinoamericanos en 2015 será solo una décima más alta que el pasado ejercicio y se quedará a medio camino de la que registrarán las economías avanzadas, aunque el año que viene se pondrá a su nivel si las condiciones no se tuercen. Irá aún más rezagada frente al rendimiento de la economía global, que crecerá un 3,5% y un 3,7% respectivamente.

 

La rebaja se debe sobre todo al brusco frenazo de Brasil, la primera economía de la región. El FMI rebaja la previsión de crecimiento hasta solo el 0,3% para este año y el 1,5% en 2016, un recorte de 1,1 y 0,7 puntos, respectivamente. A su lado, la rebaja de previsiones que los economistas del Fondo hacen para la economía mexicana es menor, de tres décimas cada año, hasta dejar el crecimiento estimado en el 3,2% para este año y el 3,5% para el próximo.


La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ya dijo el pasado jueves que "hay factores aún muy poderosos" que siguen poniendo freno al crecimiento económico global, pese a que el abaratamiento del petróleo puede dar un impulso mayor del esperado. En el lado negativo de la balanza, pesan las dificultades por las que atraviesan la zona euro y Japón, la baja inversión, la volatilidad de los mercados y los riesgos geopolíticos.


El petróleo, de hecho, es el ejemplo que sus economías ponen para poner en énfasis la fragmentación que se vive en un mundo interconectado. En palabras de Lagarde, un mismo evento provoca ahora multiplicidad de situaciones y el efecto es diferente entre países y regiones. Pero lo que subyace, en el fondo, es que el crecimiento global "es aún demasiado bajo, demasiado vulnerable y demasiado asimétrico".


El Banco Mundial presentó sus proyecciones hace una semana. Anticipó un crecimiento medio del 2,6% entre 2015 y 2017 para América Latina. Es más optimista que el Fondo, aunque dijo que, este ya decepcionante rendimiento, estará a expensas de cómo progrese China. Es algo que deja también en el aire la institución multilateral que dirige Lagarde, porque su menor crecimiento afecta a los países que le aportan materias primas.


Triple golpe


Las economías de los países emergentes y en desarrollo crecerán este año a una media del 4,3%, ritmo que subirá al 4,7% el que viene, pero también aquí se recorta casi en medio punto respecto a lo que se predijo coincidiendo con la pasada cumbre del FMI celebrada en octubre. Los emergentes pueden sufrir un triple golpe derivado de la apreciación del dólar, del alza de tipos de interés en EE UU y de una mayor volatilidad en el flujo de capitales.


Las expectativas a medio plazo, señala el Fondo, son menos alentadoras aunque apunta que los riesgos para el crecimiento global están más equilibrados que en octubre. Este debilitamiento pone aún más de relieve, según el equipo economista que dirige Olivier Blanchard, la necesidad de acometer reformas estructurales. El abaratamiento del petróleo, además, "ofrece una oportunidad para reformas los impuestos y subsidios a la energía".


En este escenario negativo, la excepción entre las grandes economías es Estados Unidos. Le revisa al alza el crecimiento cinco décimas este año, para colocarlo en el 3,6%, y tres para el próximo, al 3,3%. Esta mejora en las proyecciones se atribuye al efecto del abaratamiento del petróleo en la demanda interna, a la moderación del ajuste fiscal y a los bajos tipos de interés. La apreciación del dólar, sin embargo, reducirá las exportaciones.


La economía china creció en 2014 a su menor ritmo en 24 años



MACARENA VIDAL LIY PEKÍN 20 ENE 2015 - 06:00 CET4

 

El PIB chino creció en 2014 un 7,4 %, el porcentaje más bajo de los últimos 24 años y, por primera vez en 16 años, no alcanzó el objetivo del Gobierno chino, que se había fijado una meta del 7,5 % para el año pasado. La segunda economía del mundo (y que el pasado año se convirtió en la primera al ajustarla por paridad de poder adquisitivo, superando a EE UU, según los cálculos del FMI) no crecía a un ritmo tan lento desde 1990, en pleno efecto de las sanciones internacionales tras Tiananmen.


Con todo, la cifra que divulgó hoy la Oficina Nacional de Estadísticas china superó las expectativas de los analistas, que calculaban un crecimiento del 7,2 %. En el último trimestre del año, según los datos oficiales, el aumento fue del 7,3 %


Los datos confirman la ralentización de la economía china y la pérdida de fuelle de un modelo de desarrollo basado en las exportaciones y el bajo coste que prima el crecimiento por encima de cualquier otra consideración, incluida la salud medioambiental. El Gobierno chino ha asegurado que un índice menor de crecimiento será "la nueva normalidad" en los próximos años, a medida que transforma el antiguo modelo de desarrollo en otro que prime el consumo interno y la sostenibilidad.


Las autoridades económicas chinas tienen previsto divulgar el objetivo de crecimiento para 2015 el próximo marzo, al término de la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular, el Legislativo del país. Se espera que esa meta ronde el 7 %, por debajo del 8 % que había sido en los primeros años de la década. En sus previsiones revisadas para este año, el Fondo Monetario Internacional calcula que la economía china crecerá un 6,8 % a lo largo de 2015 y un 6,3 % en 2016.


En una reunión del Consejo de Estado, el Legislativo del país, el lunes, el primer ministro chino, Li Keqiang, subrayó que "el desarrollo chino ha entrado en una nueva normalidad". La economía aún encara presiones a la baja "relativamente fuertes", por lo que a lo largo de este año seguirá siendo una prioridad la aplicación de reformas estructurales que permitan protegerla y continuar un crecimiento sostenible.


Las cifras divulgadas hoy apuntan a un aterrizaje suave del sector inmobiliario, donde la inversión creció un 10,5 % el año pasado, un porcentaje muy inferior al 19,8 % de 2013.

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Domingo, 11 Enero 2015 06:19

El aterrizaje de las materias primas

El aterrizaje de las materias primas

Una noche de mayo de 2011, unos ladrones entraron en el estudio del escultor Juan Ripollés en Burriana (Castellón). Su objetivo, tres manos y un brazo de la estatua en homenaje al entonces presidente de la diputación provincial, Carlos Fabra; en concreto, las 2,5 toneladas de cobre con la que estaban hechas. En enero de ese mismo año, un tren de alta velocidad que hacía la ruta entre Amsterdam y Düsseldorf descarriló tras golpear con un mercancías; la causa, un fallo de señales tras el robo de 300 metros de cable. Por todo el mundo desarrollado se desató una fiebre por el cobre; y el motivo era un mercado hambriento por el metal como nunca antes.


Y el hambre no era solo de cobre. Entre 2000 y 2012, el mercado de las materias primas vivió una expansión sin precedentes. Al contrario que en otros ciclos alcistas, este boom de las mercancías básicas (commodities, en inglés) se extendió por prácticamente todos los productos y todas las categorías. De la bauxita al caucho, del azúcar al zinc, el índice de precios de las materias primas no energéticas del Banco Mundial creció un 64% entre 1997 y 2011. La cotización de los fertilizantes se multiplicó por 2,9; la energía, por 3,7, y el índice de metales preciosos se cuadruplicó. La tonelada de cobre pasó de 2.061 dólares en 2001 a 8.103 en 2011.

El boom se ha terminado. Desde 2011, el precio del cobre ha caído más de un 28%. Y no es el único: el mineral de hierro desembarcado en el puerto chino de Qingdao se vende a un 63% menos que hace cuatro años; el carbón para metalurgia, a un precio 78% menor; la potasa —utilizada en fertilizantes— ha pasado de 483 dólares la tonelada en 2012 a menos de 290 hoy.


Y aún queda. "Puede que el precio de las materias primas se mantenga débil durante todo 2015", señala el último Panorama de los Mercados de Materias Primas, una publicación trimestral del Banco Mundial. "Hemos vivido un superciclo", apunta Daniel Briesemann, analista de materias primas de Commerzbank, "y estamos en un momento de corrección".
El informe es de octubre, antes de que la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) decidiese mantener los niveles de extracción, lo que desencadenó una caída precipitada de los precios del petróleo crudo, ya bajo presión por el enorme crecimiento de la oferta gracias a las explotaciones por fracturación hidráulica y el aumento de la eficiencia energética.

Para Ole Hansen, jefe de estrategias de materias primas en el danés Saxo Bank, la caída de más del 40% de la cotización del barril Brent desde octubre no hace más que poner al petróleo en línea con el resto de materias primas. "Las guerras en Oriente Próximo y las primaveras árabes generaron una inestabilidad en el suministro que se ha mantenido prácticamente hasta ahora", considera. "Recordemos que el año pasado tuvimos la mayor interrupción de suministro desde la primera Guerra del Golfo".


¿De dónde salió el boom? Fundamentalmente, por una combinación de, por un lado, la expansión económica de los países emergentes, y por el otro, la combinación entre el alza del precio del petróleo y la caída de la cotización del dólar, en ambos casos por factores geopolíticos.

"Toda la revolución industrial en China ha desatado un apetito sin precedentes por materias primas", apunta Hansen. El extraordinario crecimiento económico del país asiático, cuyo PIB ha aumentado a una media del 10% anual desde 1979, fue gracias al crecimiento de una industria básica alimentada por las commodities. De pronto, China necesitaba de todo, y el mercado le tomó la palabra. "Ha habido mucha euforia", indica John Baffes, economista senior del grupo de Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial. Y los países productores de mercancías básicas se dispusieron a aprovechar ese filón.

Pero la persistente parálisis en la economía de la eurozona, uno de los principales clientes de los nuevos países industrializados, ha hecho caer la demanda global de productos elaborados y las materias primas que los componen. Ni siquiera la recuperación de EE UU ha sido suficiente para llenar ese vacío en la demanda.

Además, ahora China quiere cambiar el paso. El régimen de Pekín sabe que su modelo de crecimiento basado en la industrialización a toda costa —y sus consecuencias en el medio ambiente y en la calidad de vida de los ciudadanos— cada vez despierta más recelos en la misma clase media que ese modelo ha contribuido a crear. La "nueva normalidad", en palabras del presidente chino Xi Jinping, se basa un crecimiento "más moderado" y "basado no en las materias primas y la inversión sino en la innovación".

¿Hubo quizás exceso de confianza en que el modelo económico chino iba a durar para siempre? "Creo que los datos de China se convirtieron en algo parecido a un somnífero para el mercado", considera Hansen. "La caída de los precios se ha convertido en un toque de atención". El tirón de la locomotora china es tan potente que, sin él, el resto de la economía global no ha podido sostener el megaciclo.


Para Baffes, el alza del petróleo explica la subida de las materias primas agrícolas. "Por un lado, la agricultura es un sector muy intensivo desde un punto de vista energético", apunta. "El coste de producción de los fertilizantes está muy ligado al precio del gas natural. Por otro, el alza del petróleo hizo que muchas commodities alimentarias fueran desviadas a la producción de biocarburantes". Stefan Vogel, jefe de investigación de materias primas agrícolas de Rabobank International, matiza: la evolución del crudo no ha sido un factor tan importante. "El gasóleo de uso agrícola no responde a mucho más que al 2 o 3% de los costes de producción", señala. La pregunta es qué efecto puede tener la caída del precio del crudo en la demanda de las materias primas agrícolas, especialmente en la de oleaginosas como la colza o el ricino.

El ajuste está cayendo sobre el mercado, y, para quien no esté preparado, se avecina doloroso. "El verdadero problema es el frenazo en el precio del petróleo", comenta Baffes. "Hay muchos países sin una buena posición fiscal. La caída de las cotizaciones puede ahogar a los países productores hasta dejarles bastante al descubierto", confirma Hansen. "Sobre todo si no han diversificado sus economías y no han hecho reformas estructurales. Además, su deuda suele estar denominada en dólares, lo que puede agravar el problema si la moneda estadounidense se fortalece".

Aunque los efectos se prevén más dramáticos en países como Rusia o Venezuela, no son exclusivos de los países emergentes. Australia ha tenido que ajustar sus presupuestos para los próximos años a la caída de las cotizaciones del hierro y del carbón de uso metalúrgico.

No solo serán los Estados los que van a sufrir. "Las industrias extractivas son las que, en principio, deben llevarse la peor parte", comenta Briesemann. "Hay que tener en cuenta que una mina tarda entre cinco y diez años en ponerse en marcha". La pregunta es qué va a suceder cuando explotaciones abiertas al calor de la fiebre empiecen a sacar su producción al mercado.


"Las acciones mineras han sufrido un impacto muy fuerte", comenta Hansen. "Lo que vamos a ver es una consolidación del sector; se sacará del mapa a las explotaciones menos productivas y a las empresas más pequeñas. Las grandes corporaciones mineras tienen un colchón financiero más mullido".

Otro tema problemático son los efectos del boom en el entorno. Las consecuencias medioambientales de la expansión de la minería en China o la deforestación en la Amazonía brasileña para ampliar los cultivos de soja aún están por ver.
Pese a la contundencia de los datos, los expertos consideran que la caída de los precios es un ajuste, no una debacle. En un documento de junio de 2014, Otaviano Canuto, exvicepresidente del Banco Mundial, sostiene que los precios de las materias primas siguen históricamente por encima del inicio del ciclo expansivo, y, lo que es más importante: el proceso de urbanización y reducción de la pobreza en los países emergentes no tiene visos de dar marcha atrás. En consecuencia, "el que actualmente muchos mercados emergentes vivan un momento de menor crecimiento no da señales de que vaya a significar un cambio de sentido de la demanda".

John Baffes está de acuerdo. "Pongamos el caso del petróleo. Independientemente de lo que baje, al final del día vamos a tener menos crudo del que teníamos antes", apunta el experto del Banco Mundial. "Eso significa que no volveremos a ver un petróleo a 10 dólares, porque ya no se puede producir a ese precio". Ahora bien, la tecnología seguirá avanzando, por lo que, más que probablemente, tampoco lo vamos a ver a 200 [dólares]". Hansen indica otro factor: "Un menor coste de la energía puede abaratar los costes de extraer materias primas".

El efecto será aún menos visible en las commodities alimentarias. "El agrícola es un mercado muy intervenido, especialmente en la Unión Europea, y los granjeros reaccionan rápido ante los cambios", afirma Stefan Vogel. "Es la población es que mueve la demanda de productos alimenticios. Y no solo es que cada vez hay más gente; es que estamos hablando de comida. Al final del día, a la hora de hacer las cuentas, es lo último que se deja de comprar, y los productos agrícolas cotizados son, precisamente, los alimentos más básicos de todos", recuerda el analista de Rabobank.
También están los cambios en la dieta de los países emergentes. Al calor de los mayores ingresos familiares, alimentos como los cereales y, sobre todo, la carne, han ganado peso en la cesta de la compra de las clases medias de los nuevos países industrializados. "Una vez se encuentra el gusto a una alimentación mejor, es muy difícil dar marcha atrás", considera Ole Hansen, de Saxo Bank.

Para Vogel, ni siquiera el mercado de los biocarburantes va a sufrir en exceso. "Hay que tener en cuenta que en muchos países hay una obligación legal de incorporar un porcentaje de productos de origen agrícola a los carburantes, así que el efecto será menor".

Pero el principal factor que sostendrá la cotización de los productos agrícolas son las incertidumbres de un mundo políticamente convulso y dependiente de una meteorología cambiante. El intermitente conflicto en Ucrania, una de las mayores regiones trigueras del mundo, ha tenido un efecto sobre el precio del cereal.

Y, sobre todo, está la incertidumbre provocada por los potenciales efectos del cambio climático. Según el Instituto de Investigación de Políticas Alimentarias (IFPRI, en sus siglas en inglés) en 2050 el efecto del cambio climático hará subir el precio de la soja hasta un 14,2% con respecto a un escenario en el que el clima se mantenga como está; mientras que la cotización del trigo se duplicará.

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América Latina: Impasses de los gobiernos progresistas

Predominan en América Latina, hoy, a mediados de la segunda década de este siglo XXI, los gobiernos democráticos populares. La mayoría fue electa por fuerzas de izquierda. De los jefes de Estado, cinco actuaron como guerrilleros bajo dictaduras: Dilma Rousseff, de Brasil; Raúl Castro, de Cuba; José Mujica, de Uruguay; Daniel Ortega, de Nicaragua; y Salvador Sánchez, de El Salvador.

Ahora, ser de izquierda no es un problema emocional o una mera adhesión a los conceptos formulados por Marx, Lenin o Trotsky. Es una opción ética, con fundamento racional. Opción que tiene como objetivo favorecer, en primer lugar, a los marginados y excluidos. Así que nadie es de izquierda por declararse como tal o por llenarse la boca de clichés ideológicos, sino por la praxis que ejercen en relación con los segmentos más pobres de la población.

En América Latina, los llamados gobiernos democrático-populares reflejan varias concepciones, y persiguen, en teoría, proyectos de sociedades alternativas al capitalismo. Transitan contradictoriamente entre políticas públicas dirigidas a segmentos de bajos ingresos y el sistema capitalista global, regido por la "mano invisible" del mercado.

Los gobiernos democrático-populares han provocado, de hecho, importantes cambios para mejorar la calidad de vida de amplios sectores sociales. Hoy en día, el 54% de la población latinoamericana vive en países regidos por gobiernos progresistas. Es un hecho inédito en la historia del continente. El otro 46%, unos 259 millones de personas, vive bajo gobiernos de derecha aliados a Estados Unidos e indiferentes a la agudización de la desigualdad social y la violencia.

Según Bernt Aasen, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, entre 2003 y 2011, más de 70 millones de personas salieron de la pobreza en el continente; la tasa de mortalidad de menores de 5 años se redujo en un 69% entre 1990 y 2013; la desnutrición crónica entre niños de 6 meses a 5 años disminuyó de 12,5 millones en 1990 a 6,3 millones de niños en 2011, la matrícula en la educación primaria aumentó de 87,6%, en 1991, al 95,3% en el año 2011.

Sin embargo, agrega, "nuestra región sigue siendo la más desigual del mundo, donde 82 millones de personas viven con menos de $ 2.50 por día; 21,8 millones de niños y adolescentes están fuera de la escuela o están en riesgo de abandonarla; 4 millones no fueron registrados al nacer y, por tanto, no existen oficialmente (...); y 564 niños menores de 5 años mueren cada día por causas evitables" (Cfr O Globo, 05.10.2014, p. 19).

 

Limitaciones

 

Desde un punto de vista histórico, es la primera vez que tantos gobiernos del continente se mantienen alejados de los dictados de la Casa Blanca. Y también es la primera vez que se crean articulaciones continentales y regionales (ALBA, CELAC, UNASUR, etc.) sin la presencia de Estados Unidos. Esto constituye una reducción de la influencia imperialista en América Latina, entendida como predominio de un Estado sobre otro.

Sin embargo, otra forma de imperialismo prevalece en América Latina: la dominación del capital financiero, centrado en la reproducción y concentración del gran capital, que se basa en el poder de sus países de origen para promover, desde los países de acogida, la exportación de capitales, bienes y tecnologías, y apropiarse de las riquezas naturales y el valor agregado.

Hubo un deslizamiento de la sumisión política a la sumisión económica. La fuerza de penetración y obtención de ganancias del gran capital no se redujo con los gobiernos progresistas, a pesar de las medidas regulatorias y cobro de impuestos adoptados en algunos de esos países. Si, de un lado, se avanza en la implementación de políticas públicas favorables a los más pobres, por otro, no se reduce el poder de expansión del gran capital.

Otra diferencia entre los gobiernos democrático-populares es que unos se atreven a promover cambios constitucionales, mientras que otros permanecen en los marcos institucionales y constitucionales de los gobiernos neoliberales que los precedieron, mientras se empeñan en conquistas sociales significativas, como la reducción de la pobreza y la desigualdad social.

Las fuerzas de izquierda de América Latina siguen centrando su atención en la ocupación del aparato del Estado. Luchan para que los sectores marginados y excluidos se incorporen a los marcos regulatorios de la ciudadanía (indígenas, sin tierra, sin techo, mujeres, recolectores de materiales reciclables, etc.). Los gobiernos y movimientos sociales se unen, especialmente durante los períodos electorales, para frenar las violentas reacciones de la clase dominante alejada del aparato estatal.

Sin embargo, es esta clase dominante la que mantiene el poder económico. Y por más que los inquilinos del poder político implementen medidas favorables para los más pobres, hay un escollo insalvable en el camino: todo modelo económico requiere de un modelo político coincidente con sus intereses. La autonomía de la esfera política en relación con la económica es siempre limitada.

Esta limitación impone a los gobiernos democrático-populares un arco de alianzas políticas, a menudo espurias, y con los sectores que, dentro del país, representan al gran capital nacional e internacional, lo que erosiona los principios y objetivos de las fuerzas de izquierda en el poder. Y lo que es más grave: esa izquierda no logra reducir la hegemonía ideológica de la derecha, que ejerce un amplio control sobre los medios de comunicación y el sistema simbólico de la cultura dominante.

Mientras que los gobiernos democrático-populares se sienten permanentemente acorralados por las ofensivas desestabilizadoras de la derecha, acusándola de intentar un golpe de Estado, ésta se siente segura al estar respaldada por los grandes medios de comunicación nacionales y globales, y por la incapacidad de la izquierda para crear medios alternativos suficientemente atractivos para conquistar los corazones y las mentes de la opinión pública.

 

El modelo neodesarrollista

 

El modelo económico imperante, gestionado por el gran capital y adoptado por los gobiernos progresistas, se orienta a aprovechar las ventajas de la "globalización" para exportar commodities y recursos naturales con el fin de recaudar dinero para financiar, a través de políticas públicas, el consumo de los sectores excluidos por la deuda social.

Aunque adopten una retórica progresista, los gobiernos democrático-populares no logran prescindir del capital transnacional que les asegura apoyo financiero, nuevas tecnologías y acceso a los mercados. Y para eso, el Estado debe participar como fuerte inversor de los intereses del capital privado, ya sea facilitando el crédito, mediante la exención de impuestos y la adopción de asociaciones público-privadas. Este es el modelo de desarrollo post-neoliberal predominante hoy en América Latina.

Este proceso exportador-extorsivo incluye recursos energéticos, hídricos, minerales y agrícolas, con la destrucción progresiva de la biodiversidad y del medio ambiente, y la entrega de tierras a los monocultivos anabolizados por agrotóxicos y transgénicos. El Estado invierte en la construcción de grandes obras de infraestructura para promover el flujo de bienes naturales mercantilizados, cuya facturación en divisas extranjeras rara vez regresa al país. Una gran parte de esta fortuna se aloja en los paraísos fiscales.

Esta es la contradicción que el modelo neodesarrollista, la verdad sea dicha, anula las diferencias estructurales entre los gobiernos de izquierda y derecha. Pues adoptar tal modelo es aceptar tácitamente la hegemonía capitalista, aunque sea con el pretexto de cambios "graduales", "realismo" o "humanización" del capitalismo. De hecho, es mera retórica de quien se rinde al modelo capitalista.

Si los gobiernos democrático-populares quieren reducir el poder del gran capital, no les queda otra vía que la intensa movilización de los movimientos sociales, ya que, en esta coyuntura, la vía revolucionaria está descartada, y, de hecho, sólo interesaría a dos sectores: a la extrema derecha y a los fabricantes de armas.

Sin embargo, si lo que se pretende es garantizar los intereses del gran capital, los gobiernos progresistas tendrán que adecuarse para, cada vez más, cooptar, controlar o criminalizar y reprimir a los movimientos sociales. Todo intento de equilibrio entre los dos polos es, de hecho, contraer nupcias con el capital y, al mismo tiempo, coquetear con los movimientos sociales en un intento de simplemente seducirlos y neutralizarlos.

 

Valores

 

¿Cómo tratan los gobiernos democráticos-populares los segmentos de la población beneficiados por las políticas sociales? Es innegable que los niveles de exclusión y miseria provocados por el neoliberalismo requieren de medidas urgentes, que no se limiten al mero asistencialismo. Porque tal asistencialismo se restringe al acceso a beneficios personales (bonos financieros, escuelas, atención médica, crédito preferente, subsidios a productos básicos, etc.), sin que esto se complemente con procesos pedagógicos de formación y organización políticas. De este modo, se crean reductos electorales, sin adhesión a un proyecto político alternativo al capitalismo. Se dan beneficios sin suscitar esperanza. Se promueve el acceso al consumo sin propiciar el surgimiento de nuevos actores sociales y políticos. Y lo que es más grave: sin darse cuenta de que, en medio del actual sistema consumista, cuyas mercancías reciclables están impregnadas de fetichismo que valoran al consumidor y no al ciudadano, el capitalismo post-neoliberal introduce "valores" –como la competitividad y la mercantilización de todos los aspectos de la vida y la naturaleza– que refuerzan el individualismo y el conservadurismo.

El símbolo de esta modalidad post-neoliberal de consumismo es el teléfono celular. Este trae consigo la falsa idea de la democratización por medio del consumo y de incorporación a la clase media. De esta manera, segmentos excluidos se sienten menos amenazados cuando consideran que está a su alcance, más fácilmente, actualizar el modelo de celular que conseguir saneamiento donde habitan. El celular es símbolo para sentirse incluidos en el mercado... Y todos sabemos que las formas de existencia social condicionan el nivel de conciencia. O, en otras palabras, la cabeza piensa donde los pies pisan (o imaginan que pisan).

Nuestros gobiernos progresistas, en sus múltiples contradicciones, critican el capitalismo financiero y, al mismo tiempo, promueven la bancarización de los segmentos más pobres, a través de tarjetas de acceso a los beneficios monetarios, a pensiones y salarios y a las facilidades de crédito, a pesar de la dificultad de cargar con los intereses y el pago de las deudas.

En resumen, el modelo neodesarrollista seguido por la izquierda se empeña en hacer de América Latina un oasis de estabilidad del capitalismo en crisis. Y no se puede escapar de la ecuación que asocia calidad de vida y crecimiento económico, según la lógica del capital. En tanto no se socializa culturalmente la propuesta indígena del buen vivir, para la gran mayoría vivir bien será siempre sinónimo de vivir mejor en términos materiales.

El gran peligro en todo esto es fortalecer, en el imaginario social, la idea de que el capitalismo es perenne ("La historia ha terminado", proclamó Francis Fukuyama), y que sin él no puede haber un verdadero proceso democrático y civilizatorio. Lo que significa demonizar y excluir, incluso por la fuerza, a todos aquellos que no aceptan esta "obviedad", quienes pueden ser considerados terroristas, enemigos de la democracia, subversivos o fundamentalistas.

Esta lógica se ve reforzada cuando, en las campañas electorales, los candidatos de izquierda se congratulan, enfáticamente, de la confianza del mercado, de la atracción de las inversiones extranjeras, de la garantía de que los empresarios y banqueros tendrán mayores ganancias, etc.

Durante un siglo, la lógica de la izquierda latinoamericana jamás se encontró con la idea de superar el capitalismo por etapas. Este es un dato nuevo, que requiere mucho análisis para poner en práctica políticas que impidan que los actuales procesos democrático-populares sean revertidos por el gran capital y por sus representantes políticos de derecha.

Este desafío no puede depender solo de los gobiernos. Este se extiende a los movimientos sociales y partidos progresistas que, cuanto antes, necesitan actuar como "intelectuales orgánicos", socializando el debate sobre los avances y contradicciones, dificultades y propuestas, a fin de ensanchar cada vez más el imaginario centrado en la liberación del pueblo y en la conquista de un modelo de sociedad post-capitalista verdaderamente emancipatorio.

 

-Frei Betto es escritor, autor de "Calendário do Poder" (Rocco), entre otros libros. Integrante del Consejo de ALAI.

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Este año será el más caluroso registrado en la historia, alertan

Este año será el más caluroso jamás registrado en el mundo; los científicos del clima apuntan a crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera como la causa más probable del continuo calentamiento que se ve en el planeta.
Las cifras mundiales sugieren que 2014 romperá marcas anteriores, establecidas en 2010, 2005 y 1998.


Los investigadores del clima utilizaron los datos más recientes para desinflar el mito de que el calentamiento global se ha detenido y apremiar a los negociadores en la COP20 de Lima, Perú, a tomar nota de lo que ven como evidencia incontrovertible de que el mundo está en camino hacia un peligroso calentamiento global.


Los registros de enero a octubre muestran que la temperatura global promedio del aire sobre la superficie terrestre y marina fue unos 0.57 grados centígrados más alta que el promedio de 14 grados en el periodo 1961 a 1990, y 0.9 grados arriba del promedio de los 10 años pasados, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).


Gran parte del calor adicional se detecta en los océanos, tanto en la superficie como en profundidades mayores, donde termina el grueso de este calor extra.


Información provisional


La información provisional para 2014 muestra que 14 de los 15 años de mayor calor de los que se tiene registro han ocurrido en el siglo XXI. El calentamiento global no ha tenido un punto de reposo, advirtió Michel Jarraud, secretario general de la OMM.


Lo que observamos en 2014 es consistente con lo que esperamos del cambio climático: un calor sin precedente que, combinado con lluvias torrenciales e inundaciones, destruyó hogares y arruinó vidas, añadió.


Lo que resulta particularmente inusitado y alarmante este año son las altas temperaturas de vastas zonas de la superficie de los océanos, incluso en el hemisferio norte. Las emisiones sin precedente de gases de efecto invernadero y las concentraciones atmosféricas asociadas condenan al planeta a un futuro mucho más incierto e inhóspito, expresó.
Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, advirtió: Nuestro clima cambia y cada año crecen los riesgos de eventos climáticos extremos y los consiguientes impactos en la humanidad.


Las temperaturas medias globales de enero a octubre se basan en lecturas de instrumentos a escala mundial, compiladas por la Oficina Meteorológica de Gran Bretaña y la Universidad de Anglia del Este (UAE), de Inglaterra, conocidas como datos HadCRUT4. La Oficina Meteorológica señaló que el valor final del año será muy cercano a la estimación central de 0.57 grados para 2014, pronóstico que hizo al final del año pasado.


En términos espaciales, 2014 ha sido hasta ahora más caliente que el promedio de 1961-1990 casi en todas partes; la principal excepción son las partes orientales de Norteamérica. En Europa, muchos países del norte y el este probablemente tendrán años calurosos a niveles sin precedente, apuntó Phil Jones, director de la unidad de investigación del clima de la UAE.


Las temperaturas promedio del aire tomadas sobre tierra de enero a octubre eran de unos 0.86 grados arriba del promedio a largo plazo entre 1961 y 1990, que es el cuarto o quinto registro de mayor calor a la fecha.


En cambio, las temperaturas globales de la superficie del mar fueron las más altas registradas, de unos 0.45 grados arriba del promedio. También, el calor oceánico estimado a profundidades de 700 a 2000 metros entre enero y junio fue el más alto registrado, según la OMM.


Un 93 por ciento del exceso de energía atrapado en la atmósfera por gases de efecto invernadero emitidos por combustibles fósiles y otras actividades humanas termina en los océanos. Por tanto, el contenido calórico de los océanos es la clave para entender el sistema climático, señaló la OMM.


La Oficina Meteorológica enfatizó que hay que observar un año caluroso en el contexto de las tendencias a largo plazo de varias décadas. Sin embargo, nuevas técnicas permiten a los científicos considerar la función de la actividad humana en los cambios que producen estos registros sin precedente de temperatura, según Peter Stott, jefe de atribución del clima en la Oficina Meteorológica.


Nuestras investigaciones muestran que las temperaturas globales promedio de hoy día son sumamente improbables en un mundo sin influencia humana sobre el clima, sostuvo el doctor Stott.


Las temperaturas superficiales sobre tierra en 2014 son actualmente de 0.86 grados por arriba del promedio a largo plazo de 1961-1990.


Ocurrieron ondas cálidas en Sudáfrica, Australia y Argentina en enero, y Australia experimentó otro periodo de calor prolongada en mayo. Varios países sudamericanos reportaron calor sin precedente en octubre, aunque hubo notables rachas de frío que afectaron a Estados Unidos en invierno, a Australia en agosto y a Rusia en octubre.


Más significativas, quizá, fueron las temperaturas nunca vistas en la superficie del mar, de unos 0.45 grados arriba del promedio a largo plazo. Si bien no se desarrolló una oscilación provocada por El Niño el Pacífico Sur –una reversión en las corrientes oceánicas con temperaturas más calientes que el promedio en la superficie del mar–, sí se presentaron muchas pautas climáticas asociadas con ella.


Traducción: Jorge Anaya

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Viernes, 12 Diciembre 2014 07:06

"Cambiemos el sistema, no el clima"

"Cambiemos el sistema, no el clima"

Mientras en el cuartel general del ejército, conocido como el Pentagonito, Ollanta Humala y otros presidentes hablaban en la Cumbre Climática Mundial COP 20, en las calles de Lima miles de personas marchaban levantando consignas contra la cumbre oficial y en defensa de "la madre tierra" y los derechos de los pueblos indígenas. "Cambiemos el sistema, no el clima", se escuchaba en las calles. Organizaciones sociales y campesinas, representantes de poblaciones indígenas del Perú y otros países, grupos ambientalistas, sindicatos, se unieron a esta marcha pacífica organizada por la alternativa Cumbre de los Pueblos. Unas diez mil personas participaron de la movilización, que terminó con un mitin en la Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima.


Agitando banderas multicolores y levantando consignas como "la tierra está que quema, cambiemos el sistema", la multitud recorrió, bajo un fuerte sol, las calles del centro de la capital peruana. "En defensa de nuestra madre tierra", "la selva es de todos, autoridades, ayúdennos a salvarla", "energía 100% limpia" y otras demandas, como "Conga no va", en referencia a un millonario proyecto minero en el norte del Perú al que se oponen los campesinos y organizaciones sociales de esa región, se leían en las banderas que acompañaban la marcha.


Desde un estrado levantado en la Plaza San Martín, la segunda más importante de la capital peruana, se sucedieron, uno tras otro, los discursos. Hubo cerca de una veintena de oradores, quienes coincidieron en cuestionar el sistema capitalista, al que acusaron de ser responsable de la crisis ambiental, en criticar con dureza a las transnacionales y exigir el cambio de la política extractivista de recursos naturales que "depreda y enferma la madre tierra", en acusar a los gobiernos de no hacer nada efectivo contra el calentamiento global y en reivindicar los derechos de los pueblos indígenas.


"Los gobiernos plantean paliativos contra el calentamiento global, pero el pueblo no pide paliativos, el pueblo exige un cambio de rumbo", exclamó un orador. "Estamos en pie de lucha en defensa de la tierra, tenemos muertos y eso no se olvida", dijo una representante de las comunidades nativas. "Rechazamos la criminalización de la protesta social", señaló un tercer orador. "Tenemos todos que actuar, levantarnos en resistencia, no quedarnos en los discursos", demandó otro.


La congresista del Frente Amplio de Izquierda Verónika Mendoza acusó al presidente Humala de tener un doble discurso: "Se habla del cambio climático, mientras se dan normas que les dan impunidad a las empresas que contaminan, se depredan los bosques, se criminaliza y mata a los campesinos que luchan defendiendo la madre tierra". Mendoza acusó que en la COP 20 hay "hipocresía y falsos discursos".


"Esta marcha es para decirles a los gobiernos que nos tomen en cuenta. A nosotros el gobierno peruano nos ha dado la espalda. A los que están en la COP 20 les diría que, en vez de estar encerrados con todas las comodidades, salgan, vayan a las comunidades, a la Amazonia, y vean la realidad", le dijo a Página/12 Marishöri Samaniego, de la etnia amazónica asháninka, mientras marchaba con un grupo de miembros de su comunidad.


Como parte de las actividades paralelas a la COP 20, sesionó en Lima el Tribunal por los Derechos de la Naturaleza, que tuvo un panel de jueces internacionales. Doce casos de violaciones ambientales y de los derechos indígenas en distintas partes del mundo fueron analizados por este tribunal, que tiene un carácter ético. Empresas y Estados fueron puestos en el banquillo de los acusados. En unos casos se emitió sentencia, otros fueron recién presentados y se decidió continuar las investigaciones.


En uno de los casos presentados al Tribunal por los Derechos de la Naturaleza se acusó a la empresa petrolera argentina Pluspetrol por la contaminación que sus actividades producen en la Amazonia peruana, afectando severamente el medio ambiente y la vida de las comunidades nativas. La denuncia contra Pluspetrol fue admitida por el tribunal. En seis meses, el tribunal volverá a sesionar para seguir tratando esta denuncia.


Pluspetrol está acusada de contaminar con desechos tóxicos las cuencas de cuatro ríos en una amplia zona amazónica, donde viven unos 25 mil pobladores de distintas comunidades nativas. En diálogo con este diario, Aurelio Chino Dahua, apu de la etnia amazónica quechua que vive en la zona de operaciones de Pluspetrol, habló de la situación de los pueblos indígenas. "Nuestros hermanos se enferman por consumir el agua de los ríos y por comer los peces y animales que están contaminados. Pluspetrol no está cumpliendo con su compromiso de remediar los daños ambientales. La contaminación sigue y sigue y no se hace nada. Nos están dando a entender que no quieren sentarse a conversar con nosotros".


El Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza condenó a la transnacional Chevron por los "daños irreversibles" de sus actividades petroleras en Ecuador, también se condenó al Estado de Ecuador por la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní. Otras condenas fueron a la British Petroleum, por el derrame de petróleo en el Golfo de México, considerado el peor de la historia, y al gobierno de Queensland (Australia), por la destrucción del Arrecife de Coral.


Entre los casos aceptados por este tribunal figuran la muerte de 33 personas en una protesta indígena en la Amazonia peruana en junio de 2009 y el procesamiento judicial a 52 dirigentes indígenas por esas protestas; el cuestionado proyecto minera Conga en el Perú, contra el que se levantaron las comunidades campesinas, protestas que dejaron cinco muertos; la construcción de la central hidroeléctrica Belo Monte en la selva de Brasil, entre otros.


"Este es un tribunal ético; sus resoluciones se mantienen en ese nivel, sus sentencias son un llamado al mundo para defender la naturaleza. Venimos con un mensaje que pretende hacer ver al mundo la importancia de proteger la naturaleza para la existencia de la humanidad", le señaló a este diario el ecuatoriano Alberto Acosta, presidente del Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza.

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Latinoamérica busca un nuevo modelo de crecimiento económico

Latinoamérica busca un modelo. Acabada la época de la bonanza, de los crecimientos regionales del 5%, la zona ha puesto su mirada en el futuro y le ha asaltado la duda. ¿Y ahora qué? Esa es la pregunta que, como un dardo, cruza los pasillos y conciliábulos de la Cumbre Iberoamericana que se celebra en la tropical Veracruz (México). Ninguna respuesta ha logrado unanimidad, aunque en el horizonte de las discusiones se apunta a una doble fórmula: reformas estructurales de calado y un fuerte impulso de la calidad educativa. Es la receta de Veracruz.

"Tenemos que entrar en una segunda generación de políticas públicas para volver al crecimiento. Estamos ante un fin de ciclo en el entorno internacional, y la única forma de afrontarlo es con una revolución de la productividad y una explosión de la innovación", afirma la titular de la Secretaría General Iberoamericana, Rebeca Grynspan.


Ante la brusca desaceleración y el inminente fin de la financiación barata vía dólar, los mandatarios latinoamericanos siguen con atención la evolución de España y México, dos países que han acometido reformas profundas, y en algunos casos, desgarradoras. Aunque alabados por los organismos internacionales, especialmente el Fondo Monetario Internacional (FMI), ninguno puede lucir aún la vitola del triunfo. En el caso mexicano, la agenda económica ha culminado la fase legislativa, pero sin lograr la reacción esperada: el crecimiento del PIB sigue por debajo de la media de los últimos 20 años, y hasta 2015 no superará la barrera psicológica del 3%. Y en España, si bien Rajoy esgrime con orgullo el mayor crecimiento de la zona euro, (1,7% en 2015 según el FMI, el 2% o más según el Gobierno), aún ostenta el triste récord de desempleo, con un 23,64%.


No se trata de un cuadro tranquilizador. Pero a ojos de países que han visto agotarse el boom de las materias primas y renacer el espectro de las tensiones sociales, la búsqueda de políticas fuertes se ha vuelto acuciante. El riesgo de desacoplarse de las nuevas corrientes internacionales de prosperidad late cada día más fuerte. "No hemos sabido sacar provecho a la riqueza acumulada en estos años, no se invirtió donde se debía, en educación, en infraestructuras y en innovación. Y existe el peligro de perder otra vez la oportunidad. Hay que abrirse al mundo", ha señalado el presidente de Costa Rica, el historiador Luis Guillermo Solís, para quien el camino a seguir es meridiano: "Hay que apostar por las transferencias de tecnología, acabar con la monogamia mercantil y encadenarse a la economía global".

 

Esta necesidad de apertura económica coincide con un fortalecimiento de las opiniones públicas, cada vez más exigentes e informadas. La transparencia, en opinión de los expertos, se ha convertido en una necesidad. No sólo para frenar la corrupción, que gangrena el 7% del PIB latinoamericano, sino para liberar el potencial económico. Un reto al que, según Grynspan, solo se puede responder con una agenda urgente que tenga en su base una apuesta educativa fuerte, de mejora de la calidad. "El cambio se está produciendo a una velocidad sin precedentes, está en marcha una revolución con las tecnologías digitales. No serán los recursos naturales los que decidan el futuro iberoamericano, sino el capital humano", ha afirmado en Veracruz la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, cuya entidad invertirá 945 millones de dólares en cuatro años en un programa de apoyo a proyectos universitarios en el área. El avance educativo, sin embargo, choca con muro fuertemente asentado en Latinoamérica: la desigualdad. Sólo el 9% de los alumnos procedentes del 20% de la población más pobre accede a la universidad, frente al 50% del 20% más pudiente. "Es tremendo, supone que la desigualdad se transmite por generaciones", dijo el secretario general de la OCDE, José Angel Gurría.


Pero la receta de Veracruz para acabar con esta lacra no es del gusto de todos. En el continente se está abriendo una inmensa brecha. Las ausencias en la Cumbre Iberoamericana (a última hora de este lunes, las de Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y Nicaragua) marcan el perímetro de esta fractura. Brasil, con una configuración económica muy personalizada, anda enfrascada en su propio laberinto. Argentina se tambalea devorada por la recesión. Y la crisis de Venezuela se acelera tanto como sus propuestas de resolución la distancian sin remedio del eje más liberal, una de cuyas representaciones más significativas es la Alianza del Pacífico, formada por México, Colombia, Chile y Perú (36% del PIB latinoamericano). Este espacio, que ha eliminado los aranceles al 92% de los productos, está demostrando una inusitada vitalidad hasta el punto de que ya planea su expansión comercial a los países asiáticos. Unos y otros andan en direcciones opuestas.


Este distanciamiento en los ejes latinoamericanos augura una época de fricciones. Nadie duda de que sea imposible la homogeneidad en la conducción económica de un área de 605 millones de habitantes (10% del PIB mundial), pero los mandatarios saben del poder curativo de las sinergias. "El crecimiento de la economía y los intercambios comerciales entre los países de Iberoamérica son condiciones indispensables para lograr mayores cotas de bienestar, una mejor distribución de riqueza y luchar contra la lacra del desempleo", ha señalado el Rey de España en Veracruz. O dicho en palabras de la secretaria general Iberoamericana: "Si quieres ir rápido, ve solo; pero si quieres ir lejos, hazlo acompañado".

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