Luego de Microsoft y su epidemiología globalista, Bill Gates acapara la agricultura en EU

Sucede que cada grupo plutocrático presidencial de EU posee sus singulares propensiones pecuniarias y de materias primas. Bill Clinton, su esposa e hija Chelsea –casada con el banquero israelí-estadunidense Marc Mezvinsky, director de TPG Capital– fueron secuestrados por Wall Street (https://bit.ly/3peRH3E). Baby Bush demostró su inclinación por el petróleo de Medio Oriente y el agua dulce del Acuífero Guaraní (https://bit.ly/3qV1w7k).

Obama, el presidente viviente más rico en la historia de EU, exhibió su proclividad por Netflix/Wall Street/Big Pharma/Bienes Raíces. Y el saliente, para no decir defenestrado, Trump reveló su preferencia por el litio de Sudamérica ( v.gr. visita de Ivanka a Argentina antes del golpe a Bolivia; https://bit.ly/39h3fxY).

En paralelo, Bill Gates, después de su inmensa fortuna en Microsoft, con una capitalización de mercado de 1.7 billones de dólares (trillones en anglosajón; https://bit.ly/3ccFk4H) beneficia a los intereses globalistas del eje Wall Street/la City. En forma anómala, la Fundación Bill & Melinda Gates es el primer donador de la polémica OMS, supuesta entidad multilateral interestatal, con 9.8 por ciento en 2018 (https://bit.ly/3omIkh6).

Aterra el control financiero que ejerce la Fundación Bill &Melinda Gates con su epidemiología globalista instrumentada por la OMS, la súperbelica Universidad Johns Hopkins, el Foro Económico Mundial de Davos (de la dupla Soros/Klaus Schwab) y su logística dual de Gavi y Covax (https://bit.ly/3cm32eC). Perturba también la expansión de la “epidemiología globalista” de Gates que abarca a su vacuna Inovio, que se ha quedado muy rezagada.

El atroz Evento 201 de Gates en Nueva York (https://bit.ly/3chyGtQ), copatrocinado por Johns Hopkins Center for Health Security y el Foro Económico Mundial de Davos, fue celebrado en forma premonitoria el 18 de octubre de 2019: un mes antes del supuesto brote del Covid-19 en Wuhan (China).

Ante la grave crisis alimentaria que vaticina China, el país más poblado del planeta, suena insólito que el filántropo –nuevo disfraz de los depredadores globalistas– incursione ahora en la agricultura.

En una integración de su portafolio estratégicamente diversificado, Gates –cuarta persona más rica del mundo con 121,700 millones de dólares (https://bit.ly/2LYOsPO); a no confundir con la cartera institucional de Microsoft– es ya el mayor propietario de tierras de cultivo de EU que acapara en 19 estados, según The Land Report (https://bit.ly/3on8T5M).

El terrateniente Gates acapara sus haciendas en Luisiana (28 mil hectáreas), Arkansas (19 mil hectáreas) y Nebraska (8 mil hectáreas) y 10 mil hectáreas de transición en Phoenix (Arizona). Su personal propiedad catastral la comparte con su empresa Cascade Investment que jerarquiza la protección de las tierras de cultivo, del suelo y de los recursos hídricos (sic).

Como en las jugadas ofensivas del futbol americano, Gates opera sus estratégicas inversiones bajo la protección filantrópica de su polémica Fundación que ha asignado unas migajas por 306 millones de dólares –0.25 por ciento de su fortuna personal, a no confundir con la institucional de Microsoft– para fomentar la agricultura sostenible productiva en el sur de Asia y en el Sub-Sahara africano.

El año pasado, la Fundación de marras y amarres lanzó el Gates Ag Onepara la producción de supercosechas resistentes al cambio climático y a la crianza de vacas lecheras de mayor rendimiento (https://bit.ly/2Yk5TN0). Gates ahora financia el desarrollo de una tecnología de atenuación del sol para así desencadenar un efecto de enfriamiento global (https://bit.ly/3a19KnK).

No me quiero imaginar al filántropo globalista nada samaritano Gates controlando bursátilmente el cambio climático al alza y a la baja. Con el control del software de Microsoft –al unísono del Big Tech GAFAM/Twitter de Silicon Valley–, la “epidemiología globalista” de Johns Hopkins/Davos/OMS/Gavi/Covax, y ahora la agricultura privada, al filántropoGates sólo le falta dominar el agua y el aire para adueñarse de la vida entera en el planeta.

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Los contrastes económicos en las grandes urbes del mundo se intensifican con la actual crisis y pronostican que se mantendrán por varios años. En la imagen una panorámica de Santa Fe, en la Ciudad de México.Foto José Carlo González

La crisis causada por la pandemia se mantendrá hasta 2030: BM

 

Los hombres y mujeres más acaudalados del mundo aumentaron su riqueza 18 mil dólares durante el año pasado por cada "nuevo pobre" que, según estimados del Banco Mundial (BM), ha dejado la crisis por el Covid-19. El organismo financiero estima que 100 millones de personas se sumaron a la pobreza el año pasado. Es la primera vez que esta tendencia crece desde 1998 y, como secuela, la desigualdad aumentará en 78 de las 91 economías de las que se disponen datos.

"La búsqueda para acabar con la pobreza ha sufrido su peor revés" y “con toda seguridad, los efectos de la actual crisis se mantendrán en la mayoría de los países hasta 2030; (…) a largo plazo, es probable que la crisis aumente la desigualdad dentro de los países por primera vez en una generación”, proyecta el Banco Mundial.

Mientras la economía tuvo su mayor caída en 90 años y millones de personas perdieron sus empleos, las 500 personas más ricas del mundo –que equivalen a 0.001 por ciento de la población mundial– vieron el mayor crecimiento de sus fortunas en ocho años, muestra el Índice de Multimillonarios que realiza Bloomberg. Ganaron un billón 800 mil millones de dólares el año pasado, 31 por ciento más que al cierre de 2019.

Como resultado, cinco personas –cuatro de ellos estadunidenses y dueños de los principales negocios de tecnología cuya regulación tributaria sigue en vilo a nivel mundial– ahora poseen una riqueza que supera 100 mil millones de dólares. Son Elon R. Musk (Tesla), Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (Microsoft), Bernard Arnault (Louis Vuitton-Moët Hennessy) y Mark Zuckerberg (Facebook).

También seis mexicanos se encuentran en el listado: Carlos Slim con una fortuna de 57 mil 600 millones de dólares, al sábado pasado; la familia Larrea, Sara Mota y Germán, con una riqueza conjunta de 26 mil 140 millones de dólares; Ricardo Salinas, con 13 mil 200 millones; Alberto Bailleres, con 10 mil 600 y Juan Beckmann, con 8 mil 470 millones de dólares.

Mientras los multimillonarios de la tecnología abultaron su riqueza en medio de la crisis, el Banco Mundial expuso que, aun sin la pandemia, reducir la pobreza extrema a menos de 3 por ciento para 2030 –que nadie sobreviva con menos 1.90 dólares al día (alrededor de 38 pesos)– ya daba visos de ser una meta irrealizable. Ahora, dada la crisis, es "más difícil de alcanzar que nunca", reconoció.

En el informe Un cambio de suerte, explicó que antes del Covid-19, millones de personas habían conseguido eludir la pobreza extrema por escaso margen, pero la recesión de 2020 se recargó en los más pobres y vulnerables; y abrió el perfil de la pobreza.

Además de los que el Banco Mundial llama "pobres crónicos" –población rural dedicada al agricultura y la ganadería–, la pandemia evidenció "nuevos pobres" en las ciudades, entre personas con mayores grados educativos, dedicada a los servicios, la construcción y la manufactura, y sobre todo entre la población más joven (hasta hace dos años la mitad de los pobres en el mundo eran niños menores de 15 años).

El Banco Mundial estima que con una contracción de hasta 8 por ciento en el producto interno bruto (PIB) per cápita el año pasado, la pobreza extrema habría aumentado hasta 1.5 puntos porcentuales en 2020 y 1.9 puntos porcentuales en 2021. Eso significa una tasa de pobreza extrema de 9.4 por ciento para ambos años, similar a los niveles que se tenían en 2017.

En adelante, aún con escenarios optimistas "los efectos empobrecedores de la pandemia serán colosales", advirtió. Para 2030, las proyecciones más positivas muestran que 6.7 por ciento de la población mundial vivirá con menos de 1.9 dólares al día, prácticamente el doble de la meta del organismo. Pero esta podría llegar hasta 8.6 por ciento si siguen avanzando los indicadores de desigualdad.

El Banco Mundial subrayó que la pandemia, los conflictos armados y el cambio climático son los tres factores cuya confluencia está impulsando la crisis actual y extenderá su impacto hacia el futuro. Así que "sin intervenciones enérgicas, la crisis puede desencadenar ciclos de mayor desigualdad de ingresos, menor movilidad social entre los grupos vulnerables y menor resiliencia frente a futuras conmociones", manifestó.

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Estados Unidos, la democracia que nunca fue

Vaya por delante la condena. Pero de allí a lanzar loas a la democracia estadunidense es una falta de respeto. Menos aun señalar su ejemplaridad. Azuzados por el presidente Donald Trump, sus seguidores no dudaron en asaltar el Capitolio bajo la consigna de haber sido víctimas de fraude y robo en las elecciones presidenciales. Son muchos quienes le siguen, dentro y fuera de las instituciones. Cien representantes en la Cámara y siete senadores han negado validez al triunfo de Biden. Para ellos, América se encuentra secuestrada por vendepatrias. Por consiguiente, la sociedad estadunidense es víctima de una conspiración de negros, latinos, minorías sexuales, comunistas y socialistas, cuya finalidad es destruir el país.

Las imágenes de ciudadanos trepando paredes, rompiendo ventanas, invadiendo despachos, son un jarro de agua fría para quienes han aupado a Estados Unidos como salvaguarda de la democracia mundial. Analistas políticos, especialistas en relaciones internacionales, corresponsales, hacen piña. Sólo hay un responsable de la violencia: Donald Trump, un desequilibrado que no asume su derrota. Las cadenas de radio y televisión informan en tiempo real y a la par dan a conocer tuits de jefes de Estado y gobierno occidentales mostrando su rechazo a la toma del Capitolio y su reconocimiento a Joe Biden. El momento era relevante, se estaba validando formalmente, en sesión plenaria, la designación de Joe Biden como presidente. Penúltimo acto para el traspaso de poderes en la Casa Blanca el 20 de enero. Pero el ícono del poder legislativo, el Capitolio, era víctima de un ataque, según diría Hillary Clinton, perpetrado por terroristas nacionales. El acto protocolario se veía empañado, suspendiéndose la votación que ratificaba a Joe Biden como presidente. La "invasión" se cobraba la primera víctima, una mujer era abatida mientras trataba de colarse en la sala de sesiones.

Definir el sistema político estadunidense como una democracia, salvo que el concepto quede restringido a la mínima expresión, resulta poco serio. De ser así, son hechos auténticamente democráticos morirse de hambre o no tener cobertura médica. Pero vayamos a deshacer el entuerto. Esos senadores y diputados, reunidos en sesión plenaria, salvo excepciones, son los que, independientemente de su partido, han avalado anexiones territoriales, guerras, invasiones, golpes de Estado, bloqueos a terceros países, consolidado tiranías y financiado gobiernos autocráticos, lo cual contradice su respeto y apego a los valores democráticos. En América Latina, Asia y África hay ejemplos que harían enrojecer a cualquier demócrata. Sin olvidar que Trump no ha sido el primer presidente en mentir. Desde el genocidio de los pueblos originarios, la anexión de los territorios pertenecientes a México, la guerra contra Cuba, Vietnam y más recientemente la guerra contra Irak se fundan en mentiras. ¿Acaso se encontraron las armas de destrucción masiva? Ésa es la historia de Estados Unidos. Howard Zinn, Charles W. Mills, Sheldon Wolin o Noam Chomsky, entre otros, han cuestionado el sistema político que prevalece en Estados Unidos, tras sus actuaciones en Vietnam, Centroamérica, Chile e Irak, además de las leyes emergentes con posterioridad al 11 de septiembre de 2001. Totalitarismo invertido es la definición de Wolin para referirse al orden político en Estados Unidos, nacido de los atentados a las Torres Gemelas.

Presidentes como Kennedy, Nixon, Carter, Ford, Clinton, Reagan o Bush, padre e hijo, con todos los matices, se han saltado preceptos democráticos como la no intervención, el derecho de autodeterminación o el respeto a los derechos humanos. Además, durante sus administraciones, han utilizado mecanismos poco ortodoxos, democráticamente hablando, como avalar la tortura, crear noticias falsas, contratar mercenarios o desvalijar países enteros de sus riquezas. Sin despreciar la persecución a periodistas y aplicar la censura en las informaciones sobre las actividades de espionaje en su propio país o a sus aliados. Julian Assange y Edward Snowden son un ejemplo de lo dicho.

Crímenes y criminales de guerra, cuya impunidad está garantizada al no reconocer el Tribunal Internacional Penal, campan por su territorio, dan conferencias y reciben premios Nobel. Henry Kissinger, sin ir más lejos. Ninguna administración estadunidense está libre de haber patrocinado guerras, vender armas, traficar con estupefacientes, derrocar gobiernos democráticos y torcer el brazo a quienes se enfrentan y rechazan sus políticas unilaterales de corte autoritario. Pero si no es suficiente, debemos recordar que en su política doméstica Trump no ha sido una anomalía, al margen de sus excentricidades. Obtuvo más de setenta millones de votos. Además, las organizaciones supremacistas, neonazis, llevan décadas existiendo. La Asociación Nacional del Rifle y lobby, que van desde las farmacéuticas, compañías de seguros, multinacionales de la alimentación y las empresas tecnológicas de Silicon Valley, cuentan con un apoyo bipartidista. El Ku Klux Klan, el Tea Party, White Power, Skin Heads o Metal Militia no han sido creados por Trump, otra cosa es que los condene. Por otro lado, fue Barack Obama, premio Nobel de la Paz, quien aceleró la construcción del muro fronterizo con México, y según José Manuel Valenzuela Arce en Caminos del éxodo humano, durante su presidencia las deportaciones sumaron "2 millones 800 mil personas". En resumen, definir el sistema político bipartidista que rige Estados Unidos como un orden democrático es un despropósito si se trata de caracterizar el régimen político. Otra cosa es defender el imperialismo estadunidense, sus estructuras de poder y dominación y adjudicarles el papel de guardián de los valores occidentales, dizque democráticos. Pero ya sabemos, democracia y capitalismo son incompatibles.

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Elon Musk, el dueño de Tesla, es el más rico del mundo

Tiene una fortuna de 188.500 millones de dólares, unos 1500 millones de dólares más que Jeff Bezos, de Amazon

 

Los últimos 12 meses fueron de un crecimiento impresionante para el empresario. Durante el año pasado su patrimonio neto se disparó en más de 150.000 millones de dólares en el que posiblemente fue el enriquecimiento más rápido de la historia.

Elon Musk, el dueño de Tesla y SpaceX, se convirtió en la persona más rica del mundo al superar al dueño de Amazon.

La suba de este jueves del 4,8 por ciento en el precio de las acciones de Tesla le permitió a Musk superar la riqueza del dueño de Amazon Jeff Bezos en el Índice de Billonarios de Bloomberg, un ranking de las 500 personas más ricas del mundo.

Musk pasó a registrar una fortuna de 188.500 millones de dólares, unos 1.500 millones de dólares más que Bezos, que ha ocupado el primer lugar desde octubre de 2017.

Como director ejecutivo de Space Exploration Technologies Corp., o SpaceX, Musk es un rival de Bezos, propietario de Blue Origin LLC, en la carrera espacial privada.

Los últimos 12 meses fueron de un crecimiento impresionantes para el empresario. Durante el año pasado su patrimonio neto se disparó en más de 150.000 millones de dólares en el que posiblemente fue el enriquecimiento más rápido de la historia.

Impulsó su subida un repunte sin precedentes en el precio de las acciones de Tesla, que subió un 743 por ciento el año pasado por expectativas de inversores al crecimiento de la compañía y la inclusión en el índice S&P 500.

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Personas en situación de calle en el centro de París. AFP, CHRISTOPHE ARCHAMBAULT

El tiempo pasa y nos marca de diversas maneras con sus acontecimientos, unos más fuertes, otros no tanto. De unos y otros escritos en desdeabajo en su debido momento. Hoy, en época de balances, los retomamos y les invitamos a su relectura.

 

A propósito del ciclo de conversatorios “El general Naranjo”: entre la ficción, la realidad y la falsedad histórica. Un debate necesario, realizado entre el 8 y 10 de julio, organizado por el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, la fundación Carlos Pizarro y el periódico desdeabajo, reaviva la pregunta por los usos políticos del pasado y las luchas por la memoria cuando estas transitan por los medios de comunicación.

 

Tal vez es en la última década que los colombianos acudimos a un cambio en las narrativas de las series de televisión, me refiero a cierto boom o fijación con las adaptaciones telenoveladas de personajes que se han instalado en la historia del país y que van desde los siniestros Pablo Escobar, Carlos Castaño o “Popeye”, pasando por artistas como Joe Arroyo y Rafael Orozco, hasta sujetos más caricaturizados en las versiones audiovisuales como Luis Eduardo Díaz, más conocido por “La gloria de Lucho”.

Resalta como una constante en la mayoría de estos relatos la fusión de la realidad con la ficción, que en primera medida puede explicarse desde la construcción narrativa del clásico melodrama latinoamericano (los amores imposibles, los conflictos de clase, la bondad de los menos favorecidos, la necesidad de un antagonista), pero que sin lugar a dudas genera cierto nivel de debate entre aquellos que son expuestos desde sus vínculos directos como familiares y allegados con los relatos y sus protagonistas; familiares y allegados que demandan la reivindicación del derecho a la verdad –que una sociedad como la nuestra requiere–, más cuando la historia no logra posicionarse como una prioridad en las políticas que delimitan los currículos escolares y, por tanto, no alcanza a cobrar su dimensión de producción de referentes simbólicos para la comprensión de lo que somos y de lo que nos ha sucedido como sociedad.

El debate se intensifica cuando aludimos a una representación ficcionada de un pasado violento claramente identificable en la historia reciente del país y que, aunque puede estar resuelto en los fallos judiciales y en los acercamientos a una verdad histórica, aún actúa como un elemento sensible e irreconciliable en términos de las disputas por la memoria que intentan posicionar una versión particular de ese pasado no resuelto. Es el caso de “El general Naranjo”, la serie producida en el 2019 por FOX Telecolombia y que el Canal Caracol acaba de presentar en la televisión nacional.

Basada en el libro “El general de las mil batallas” de Julio Sánchez Cristo, se anunció en Colombia bajo la promesa de ser “la historia contada desde el lado de los buenos”, una historia para acompañar las noches de los fervorosos televidentes de este canal, pero que terminó siendo una versión bastante cuestionable de la historia de la Colombia de las dos últimas décadas del siglo pasado y las que van de este, con una clara intención de posicionar en la opinión pública una representación particular del pasado reciente de la violencia política en el país, de sucesos como la toma del Palacio de Justicia en 1985, que en ese entramado de ficción y realidad confunde y tergiversa los hechos investigados y documentados en fallos judiciales, libros y otras producciones culturales sobre este acontecimiento, estableciendo una versión ya recurrente en informativos y series de televisión que relacionan la toma del Palacio con una alianza entre el entonces M-19 y el cartel de Medellín, caso que al parecer en el libro de Sánchez Cristo no se relata como en la novela.

La disputa por la memoria

Estamos ante un tema que no es menor. La memoria en América latina ha significado la posibilidad de conservar los proyectos políticos de una clase. La memoria también ha sido el mecanismo por el cual se mantienen vivos aquellos hombres y mujeres vinculados a las luchas populares, que hoy ya no están pero que se convierten en inspiradores de colectivos y organizaciones. En el Cono Sur las maneras como se nombran y se explican los procesos de violencia política establecen el campo de las luchas por la memoria de los diversos actores involucrados.

Cuando estas representaciones del pasado se ponen en público y logran cierto grado de prevalencia en la sociedad, no solo están manteniendo “algo” que vale la pena recordar, sino que como lo plantea Eugenia Alier (2010), se constituyen en pasados-presentes, en la medida que permiten la construcción de unas identidades, referentes de acción y objetos de las luchas memoriales en las calles, en los centros educativos, en los medios de comunicación; con la pretensión de convertirse en las versiones socialmente legitimadas y apropiadas por la mayoría. Pero estas memorias también son un proyecto de futuro, pues permiten plantear un horizonte posible a partir de ese reconocimiento de un pasado particular y la proyección de las transformaciones necesarias en la idea de la no repetición o de lo que “no nos puede volver a pasar”.

Es por eso que no puede reducirse esta interpretación de la historia de Colombia, planteada en el argumento de cada capítulo del “General Naranjo”, a un requerimiento de la narrativa propia de las series de televisión y, por tanto, pasar por alto cada una de las “imprecisiones” históricas allí contenidas, pues sus efectos no son de poca monta ni en el presente ni en el futuro de nuestro ser nacional.

Si el alcance de las luchas por la memoria está en la construcción del sentido, es necesario pensar qué es lo que hacemos con los pasados que construimos desde estas series, a qué grupos o personas les interesa volver hegemónica estas interpretaciones y cómo estas memorias, elaboradas desde la lógica del entretenimiento, contribuyen al afianzamiento de un modelo social a la medida de quienes detentan el poder.
Pero la memoria no solo tiene implicaciones analíticas, también es una demanda social, de ahí la importancia de su articulación con la verdad y la reparación (justicia). Las experiencias en Argentina, Chile y Uruguay nos muestran que es importante el reconocimiento público de las memorias y su validación social, por ser el punto de partida para el enjuiciamiento de quienes perpetraron los ciclos de violencia. En estos países surgieron comisiones de investigación, y aunque les ha costado muchos años han logrado avances en ese sentido.

La particularidad histórica de Colombia complejiza esta pretensión, pues tal como lo plantea el debate sobre estas series televisivas, estamos disputando las memorias al tiempo que se recrudecen los ejercicios de violencia política. De ahí los interrogantes: ¿Cómo disputar un pasado que no acaba de pasar?, ¿o un pasado que es presente y que limita la emergencia de todas las versiones y de todas las voces?

Finalmente, propongo una problematización de lo que implican estas memorias del entretenimiento con su inestable búsqueda entre el acontecimiento y la ficción; una realización que, a partir de sus tramas melodramáticas y esa interconexión con las memorias de la violencia, logra captar la atención de la audiencia en tanto que ocupan el mismo espacio público y son canalizadas por las pantallas sin el cuestionamiento de sus espectadores.

De otro lado, corresponde pensar la manera de vincular experiencias desde las organizaciones sociales que estén produciendo sus memorias en lógica de lucha con estos relatos de los medios convencionales, para disputar en el escenario de lo público con otras representaciones del pasado, a través de lenguajes que reconozcan los intereses y preferencias de las mayorías hoy cautivadas por “caines”, “naranjos” y “capos”.

 

Referencia:
Allier Montaño, E. (2010). Batallas por la memoria. Los usos políticos del pasado reciente en Uruguay. Montevideo: Instituto de Investigaciones Sociales unam/Editorial Trilce.

 

El General Naranjo: Entre la ficción, la realidada y la flalsedad histórica
julio 2020

Responsabilidad social en los medios de comunicación
(incluso en la ficción)
Julio 8 de 2020

Consecuencias, la distorsión de la memoria desde la televisión
Julio 9 de 2020

Narrativas, verades judiciales y verdad histórica
Julio 10 de 2020

 

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Una mujer sostiene la bandera de Venezuela en una protesta por la muerte en un naufragio de migrantes venezolanos, el 17 de diciembre.YURI CORTEZ / AFP

Un informe de IDEA Internacional alerta sobre la profundización de la desigualdad, la pobreza y la polarización política

 

Un informe de IDEA Internacional, una organización intergubernamental que apoya la democracia sostenible en todo el mundo, ha alertado que durante la pandemia se ha profundizado en América Latina la desigualdad, pobreza, polarización política, corrupción, altos niveles de delincuencia y debilidad estatal, aunque la resiliencia se mantiene. De acuerdo al documento In focus, dado a conocer en las últimas horas, la crisis sanitaria “ha golpeado severamente” a una región “asediada por problemas estructurales no resueltos”, donde algunos países sufrían de “procesos de erosión y retroceso democrático” o de “fragilidad y debilidad democrática” incluso antes de que se desatara en marzo la pandemia en esta zona del planeta.

La covid-19 no solo ha segado la vida de cientos de miles de personas, sino agravado más aún problemas estructurales como la desigualdad, pobreza, polarización política, corrupción, altos niveles de delincuencia y debilidad estatal”, analiza Daniel Zovatto, director regional de IDEA Internacional.

El informe destaca que las reformas políticas y socioeconómicas, largamente pospuestas en Latinoamérica, han agravado las crisis económicas y de salud pública provocadas por la pandemia. Se le suma un nuevo factor: las medidas restrictivas a los derechos fundamentales para contener la propagación del coronavirus han incrementado el riesgo de afianzar o exacerbar aún más las preocupantes tendencias que presentaba la democracia en la región antes de la crisis sanitaria.

La magnitud de la emergencia llevó a emplear a las Fuerzas Armadas para reforzar cuarentenas, transportar pacientes y distribuir insumos médicos, que vinieron a complementar la acción de las policías. “Pero ni eso detuvo los avances de la delincuencia y la violencia persistente”, añade Zovatto. “En algunos casos, la misma respuesta estatal contempló abusos por parte de agentes del orden, vulneración a la privacidad de datos para rastrear contagios (Ecuador) y restricciones a la libertad de expresión para evitar la alarma pública (en México, el jefe de Estado atacó verbalmente a periodistas y medios por su cobertura)”, agrega el director regional de IDEA Internacional.

En al menos ocho países de la región se ha instruido a las Fuerzas Armadas a intervenir para manejar la atención de la pandemia, especialmente en áreas como logística, transporte, servicios de salud y rastreo de contactos. Pero en algunos países también se les ha otorgado poderes más controversiales, tales como el mantenimiento del orden público y la implementación de medidas restrictivas a la libertad de circulación y asamblea, durante toques de queda y estados de sitio y emergencia. Ejemplifican con Chile, donde los toques de queda y el despliegue de las Fuerzas Armadas se han vuelto comunes desde las revueltas que arrancaron en octubre de 2019. Debido a la pandemia, el país ha decretado el estado de excepción constitucional desde finales de marzo, con prohibición para circular entre medianoche y las cinco de la mañana, actualmente.

No todos los sectores se vieron igualmente perjudicados por la pandemia: mujeres, la comunidad LGTBI y pueblos originarios han padecido con creces la desprotección y el desigual acceso a la justicia, explica Zovatto. El informe indica que en estos meses ha aumentado la violencia doméstica y las brechas entre hombres y mujeres: “Las desigualdades de género se han ido ensanchando durante la pandemia, con el cierre de escuelas y las medidas de confinamiento, lo que ha incrementado la carga de trabajo doméstico de las mujeres, a lo que se le suma una participación ya desequilibrada en las tareas domésticas entre hombres y mujeres en la región”, señala In focus. De acuerdo al estudio, es probable que esto afecte la capacidad de las mujeres para permanecer en el mercado laboral, postularse a cargos públicos y participar en igualdad de condiciones en las esferas económica y política.

Entre los desafíos para la democracia en la región durante la pandemia se incluyen el aplazamiento de procesos electorales. “Hubo una postergación generalizada de elecciones de todo tipo, por atendibles razones sanitarias, pero que en su mayoría pudieron realizarse”, añade Zovatto. Pero pese a los impactos negativos de la pandemia en las democracias, afortunadamente siguen siendo mayoritarias en la región, agrega el director de IDEA Internacional, “con las excepciones de Cuba, Nicaragua y Venezuela, donde los regímenes han profundizado aún más su naturaleza autoritaria”.

Es un cuadro donde no resulta extraño que las protestas sociales del 2019 estén sufriendo un rebrote que desafía hasta las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia, como se ha visto en Colombia, de forma reciente en Argentina y en Guatemala. “La frustración en ciertos sectores más que suspenderse, parece haber estado alimentándose de nuevas razones de descontento”, comenta Zovatto que, sin embargo, ve posibilidades en esta crisis. “Existe un sentido de urgencia que puede ser aprovechado positivamente para hacer reformas largamente postpuestas para optimizar la gobernabilidad democrática y desactivar el clima de frustración reinante, aquel que se expresó en las protestas de 2019 y que abre la puerta a los populismos de distinto cuño”, analiza el politólogo argentino

 

Santiago De Chile - 18 DIC 2020 - 17:41 COT

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Viernes, 18 Diciembre 2020 05:50

La mira puesta sobre los ricos

 El 1 por ciento más rico de la región concentra el 41 por ciento de la riqueza.  ________________________________________ Imagen: Leandro Teysseire

Latindadd recomienda aplicar un impuesto a la riqueza en toda la región

La Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social realiza un recorrido sobre la desigualdad en América Latina y los mitos alrededor de esta tributación. 

 

Bajo el título "Ahora o Nunca", un informe elaborado por la Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social (Latindadd) realiza un recorrido sobre la desigualdad social estructural de América Latina y los mitos alrededor de la tributación para justificar la aplicación de un impuesto a la riqueza en toda la región, que podría "recaudar un mínimo de 26.504 millones de dólares al año entre una veintena de países, suficientes para combatir el hambre en personas de extrema pobreza o garantizar la cobertura universal y gratuita a la vacuna contra la Covid-19", asegura el informe.

Una de las  causas por las cuales el efecto de la Covid-19 en América Latina es especialmente peligroso es que impacta sobre la sociedad más inequitativa del mundo en la distribución del ingreso: el 1 por ciento más rico de la región concentra el 41 por ciento de la riqueza, y el 10 por ciento más rico concentra el 72 por ciento. Otra causa que menciona el informe son los altos niveles de informalidad laboral (54 por ciento de los y las trabajadoras de la región). Si a este escenario se le suman 45 millones de nuevos pobres, el cierre de 2,7 millones de empresas formales y una caída del PIB regional de 9,1 por ciento; las posibilidades de revertir la situación son cada vez más lejanas. 

"Las bajas presiones tributarias dan como resultado Estados nacionales con poca capacidad de incidir en la distribución del ingreso, en la garantía de derechos económicos, sociales y culturales y, por lo tanto, también en la respuesta a la crisis. Ante la pandemia se ha hecho evidente el importante rol que juega el Estado para la garantía de los derechos y la protección de la población no solo para las personas más vulnerables sino para la sociedad en su conjunto", puntualiza el informe. 

Con la visibilidad  que la crisis económica mundial dio a problemáticas sociales que estaban naturalizadas en muchos países, crecieron los reclamos sociales para lograr una mayor equidad ante la creciente desigualdad. Y estos reclamos ponen en el centro de la escena la necesidad de sistemas tributarios acordes a este objetivo. Hubo un consenso general en la comunidad a favor de los mismos: desde economistas que en general se manifiestan a favor de la equidad como Thomas Piketty, hasta organismos multilaterales que no suelen apoyar este tipo de políticas como el FMI o la OCDE. En la práctica muchos países comenzaron a tratarlo: en Argentina está aprobado, pero también Perú, Bolivia y Chile presentaron proyectos de ley al respecto.

Es un mito

Con su tratamiento también renacieron mitos históricamente instaurados para proteger el patrimonio de los ricos:

- Los impuestos a la riqueza reducirán el ahorro, la inversión y, por tanto, el crecimiento: El informe intenta rebatirlo citando a los premios Nobel de Economía Banerjee y Duflo (2020), que establecen que “no hay evidencias de que las rebajas de impuestos de Reagan o el aumento de la tasa marginal de Clinton, o las rebajas fiscales de Bush, hicieran nada por cambiar la tasa de crecimiento de largo plazo”.

- Gravar el capital aumenta la fuga: "En Uruguay aplica un impuesto al patrimonio desde 1967 con modificaciones y variantes en las tasas y en los montos imponibles. Siempre estuvieron grabadas las empresas, las personas físicas y sucesiones indivisas. En ninguna de sus modificaciones de tasa o base imposible se ha podido mostrar una relación con la salida de capitales del país, a pesar de que ha mantenido una política abierta de entrada y salida libre de capitales",asegura.

- Los impuestos a la riqueza duplican el gravamen a rentas que ya habían tributado:  este fenómeno ocurre habitualmente en el sistema tributario. Por ejemplo, el salario de una trabajadora se grava múltiples veces (impuesto a la renta personal, contribuciones de seguridad social, el IVA u otros). "Esto sin embargo no genera rechazos por los grandes detractores de los impuestos sobre la riqueza", determina.

Finalmente, analiza posibles usos de la recaudación potencial resultante de la aplicación del impuesto, enfocadas a combatir el hambre y fortalecer el sistema de salud pública."La baja inversión pública dejó servicios públicos de baja calidad para millones que no consiguen romper las barreras de la desigualdad. Las necesidades son inmensas", concluye el informe. 

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Las mujeres, las más afectadas en la perdida de sus ingresos a causa de la crisis sanitaria mundial. Foto OIT]

La disputa creciente por la redistribución del ingreso

19% de asalariados ganan menos que un sueldo mínimo

 

Mil millones de seres humanos padecerán de extrema pobreza en 2030. La pandemia acelera la crisis y los salarios caen en picada. Las mujeres, así como los trabajadores con remuneraciones más bajas, pagan el precio más alto.

Según diversos organismos internacionales en torno a 207 millones de personas van a caer por debajo de la línea de pobreza en los próximos años como consecuencia de la crisis económica resultante del COVID-19. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) anticipa cifras no menos dramáticas para el fin de la década: mil millones de personas padecerían de extrema pobreza en el 2030.

El PNUD,  (https://www.undp.org/content/undp/es/home.html y la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD, (https://unctad.org/webflyer/least-developed-countries-report-2020)  hicieron públicos la primera semana de diciembre dos estudios donde advierten sobre los altos costos de la situación actual “para los países menos desarrollados”, donde vive la mitad de la población mundial.

Ambas organizaciones coinciden que este año los seres humanos que viven con menos de 1.9 dólares por día aumentarán en 32 millones, implicando un incremento de la tasa de pobreza a nivel global del 32.5% al 35.7%.

La proyección más pesimista anticipa que la crisis económica inducida por el COVID-19 persistiría diez años. La UNCTAD recuerda que la pandemia ha afectado especialmente a los países más debilitados porque constituyen las economías más vulnerables y de menos nivel de resiliencia. Se trata de los 47 países menos desarrollados que producen cerca del 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y albergan 1.060 millones de personas. En 2019, el PIB per cápita promedio en esas naciones había sido de apenas 1.088 dólares en el marco de un promedio mundial de 11.371 dólares.

De acuerdo con la UNCTAD, en 2020 esos países tendrán su peor desempeño económico en 30 años, con una caída significativa en sus ingresos, pérdida generalizada de empleos y déficits fiscales cada vez mayores, lo que revertirá años de esfuerzos para alcanzar leves progresos en la reducción de la pobreza, y la mejora de la nutrición y de la educación.

Drama salarial

Según un nuevo estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), publicado también al inicio de diciembre en Ginebra, debido a la pandemia, en el primer semestre de 2020, los salarios mensuales de 2/3 de los países -de los que se cuentan datos oficiales- se redujeron o crecieron más lentamente.  En otros países, el salario medio aumentó, pero solo como producto de cálculos artificiales. Ya que ese incremento -solo estadístico- fue la consecuencia de la pérdida sustancial de puestos de trabajo en los sectores con sueldos más bajos.

Tendencialmente, según el organismo internacional, el horizonte será tormentoso. Estima como probable que en el futuro cercano se produzca una fuerte presión a la baja sobre los salarios dada la actual crisis internacional.

El Informe Mundial sobre Salarios 2020-2021 constata que, en América Latina, la pandemia borró rápidamente el leve avance que se había logrado en materia salarial, en particular a partir de 2018, cuando se comenzó a sentir una cierta recuperación.

En este continente se da una situación particular. Una buena parte de asalariados trabaja en la economía informal, razón por la cual muchos han sido excluidos de las medidas de ayuda que han dado algunos gobiernos. En países como México y Brasil, las familias que incluyen personas que tienen empleos informales, han perdido el 60% de sus ingresos a partir de la pandemia.

Principales perjudicadAs

La crisis no ha afectado del mismo modo a todas y todos. Las mujeres se han visto más perjudicadas que los hombres. Un sondeo realizado en 28 países europeos concluye que, sin los subsidios estatales, en el segundo trimestre de 2020, la pérdida salarial para las mujeres hubiera sido del 8,1 % frente al 5,4 % para los hombres. La OIT sostiene que “por lo general las mujeres predominan entre los trabajadores mal pagados…En todas las regiones, la proporción de mujeres es mayor entre quienes perciben un salario mínimo o un monto inferior que entre quienes perciben un monto superior al salario mínimo”. También son penalizados los trabajadores jóvenes de menos de 25 años, los que tienen un nivel de instrucción inferior y los trabajadores rurales.

El golpe más fuerte lo sufren los sectores menos pudientes. En esos mismos países, sin los subsidios temporarios, el 50 % de quienes ganan menos hubiera perdido aproximadamente el 17,3 % de su salario. Sin embargo, dichas prestaciones actuaron como amortiguadores. Y compensaron casi la mitad (un 40%) de esa pérdida.

Guy Ryder, Director General de la OIT, al presentar el nuevo estudio, afirmó que “el crecimiento de la desigualdad a causa de la crisis de la COVID-19 podría dejar un desolador saldo de pobreza e inestabilidad social y económica de enormes proporciones”.

Y anticipó que la estrategia de recuperación “debe centrarse en las personas. Necesitamos políticas salariales adecuadas que tengan en cuenta la sostenibilidad del empleo y de las empresas, en las que se aborden también las desigualdades y la necesidad de sostener la demanda”. Ryder lanzó una crítica directa a paradojas inexplicables en el actual sistema: si se quiere reconstruir pensando en un futuro mejor, hay que plantearse cuestiones incómodas, como por qué con tanta frecuencia las ocupaciones de gran valor social, como el personal docente y de la salud son sinónimo de sueldo bajo.

Tema esencial, el salario mínimo

El estudio de la OIT incluye un análisis de los sistemas de salario mínimo, que, podrían constituir un factor determinante para conseguir una recuperación sostenible y justa.

El 90 % de los Estados Miembros de la OIT tiene establecida alguna modalidad de salario mínimo. Sin embargo, aproximadamente 327 millones de asalariada-os (es decir el 19% del total) reciben una remuneración equivalente o menor al salario mínimo por hora vigente.  Y enfatiza que ya “antes de la pandemia

266 millones de personas –el 15 por ciento de todas las personas asalariadas del mundo– percibían una remuneración inferior a la del salario mínimo por hora” (https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_762645/lang–es/index.htm).

Las causas principales de esa situación son el incumplimiento de la ley o bien la exclusión de ciertas actividades laborales de la normativa marco. El estudio indica que prácticamente 1 de cada 5 países (el 18 % de los mismos a nivel mundial) que reconocen un ingreso mínimo por ley, excluyen de esa normativa a la-os trabajadora-os agrícolas y doméstica-os, o bien a ambos.

El desafío de un “ajuste salarial suficientemente frecuente” es crucial, enfatiza la organización internacional. Quien constata que en la práctica solo un país de cada dos -que cuenta con un salario mínimo reconocido por ley-, lo ajustó al menos cada dos años en la década 2010-2019. En ese periodo, el aumento real fue, en promedio, de 1.1% en África, 1.8% en las Américas, 2.5 % en Asia y 3.5% en Europa y Asia Central.

La organización internacional mira hacia al futuro. Y lanza como desafío que al prepararse para una nueva y mejor “normalidad”, la existencia de salarios mínimos adecuados- definidos por ley o negociados- podría contribuir a lograr más justicia social y menos desigualdad.

El PNUD, por su parte, estima que con voluntad política se podría evitar lo peor. Si se hicieran inversiones en la dirección establecida por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sería posible rescatar de la extrema pobreza a 146 millones de personas. Para ello, insiste, debería invertirse en esta década en programas de protección y bienestar social, gobernanza, digitalización, y en un cambio hacia la economía verde, así como en mejorar las capacidades productivas. Con un plan ambicioso de impulso a los Objetivos de Desarrollo también se disminuiría la brecha de pobreza en relación al género y se podría reducir en 74 millones el número de mujeres en estado de pobreza, concluye el organismo.

Realidad económica, caída salarial y aumento de la pobreza son tres ángulos de una misma figura. La disputa principal de los actores sociales -sindicatos, movimientos sociales- a nivel mundial es asegurar una mayor participación en la redistribución desde los ingresos sociales. Intentar, al menos, que el triángulo sea equilátero…

Por Sergio Ferrari | 16/12/2020

Publicado enSociedad
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, durante una conferecia en el Vaticano, el 5 de febrero de 2020.

Kristalina Georgieva indicó que las proyecciones económicas para la región son mucho peores que para los mercados emergentes y el resto del mundo.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, planteó este martes que América Latina necesita reformas estructurales para una mejor recuperación de la crisis provocada por la pandemia de covid-19.

En una entrevista en línea concedida a la organización estadounidense Council of the Americas, la titular resaltó que Latinoamérica "está particularmente golpeada" por la infección.

"América Latina tiene el 8% de la población mundial pero, lamentablemente, el 20 % de las infecciones, el 30% de las muertes […] El otro lado de la crisis, el aspecto económico, como era de esperar, dado el impacto, también es bastante dramático. Proyectamos para 2020 que la economía mundial se contraiga un 4,4%, en los mercados emergentes un 3,3% y en América Latina un 8%", dijo Georgieva. En cuanto a las prognosis para 2021, estimó que las economías latinoamericanas crecerán un 3,6%, mientras que el mundo en total lo hará en 5,2% y los mercados emergentes en 6%.

En cuanto a las respuestas de los gobiernos de la región a la pandemia, la directora del FMI aseveró que han adoptado varias medidas positivas. En particular, bajaron las tasas de interés, aumentaron el gasto público y recortaron impuestos. No obstante, los criticó por no haber financiado suficientemente los sistemas sanitarios de sus países.

Asimismo, Georgieva resaltó las consecuencias negativas de la inequidad presente en muchas sociedades latinoamericanas.

"América Latina ha mejorado […], pero sigue siendo la región más desigual. […] La desigualdad de oportunidades significa que una parte de la sociedad simplemente no está alcanzando su máximo potencial, lo que es […] malo para el gobierno en su conjunto", afirmó la jefa del FMI.

"Y eso sólo se arregla con políticas estructurales, con reformas estructurales", agregó Georgieva.

Publicado:16 dic 2020 04:34 GMT

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Viernes, 06 Noviembre 2020 05:54

El otoño del imperio

El otoño del imperio

En periodos de honda confusión como el que hoy vivimos, agudizado por un tsunami de informaciones que nublan la comprensión, conviene fijar la atención en aquellos datos que no dependen de los antojos del momento y encarnan tendencias profundas. No deberíamos limitarnos a la información económica, que tiene un peso considerable, pero no definitorio.

Quiero desplegar algunos elementos para llegar a la conclusión de que la decadencia imperial es inevitable, más allá de quién esté al frente de la Casa Blanca en los próximos cuatro años. Donald Trump o Joe Biden pueden acelerar o enlentecer dicha decadencia, pero en modo alguno pueden evitarla. En el mismo sentido, el ascenso de China y de Asia-Pacífico no depende de factores de coyuntura, aunque no vislumbro una hegemonía china, sino un mundo multipolar.

La tendencia primordial es la que denomino el "factor humano", el estado de la población (https://bit.ly/3jXNtu2). La china es una sociedad floreciente, la población se ha visto beneficiada por el desarrollo, ha mejorado su nivel de vida y todo indica que continuará haciéndolo. Los habitantes de Estados Unidos están divididos, una mitad odia a la otra mitad, una porción están enfermos y dependen del consumo de drogas legales.

China ha creado el mayor sistema de seguridad social del mundo, con un seguro médico básico que abarca a mil 300 millones de personas, en tanto el seguro de pensiones cubre a casi mil millones. El sistema de salud en Estados Unidos no alcanza al conjunto de la población, es caro e inasequible para la mitad de la gente de menores ingresos (https://bit.ly/3ehWrkH).

En medio siglo, la mitad de "abajo" de la población estadunidense se empobreció. Pasó de un ingreso anual de 19 mil 640 dólares en 1970 a 27 mil 642 en 2018, 42 por ciento más, pero por debajo de la inflación. Un dólar de 1970 equivale a 6.82 dólares de hoy (https://bit.ly/38azkaH).

En el extremo opuesto, 0.1 por ciento de la población multiplicó por cinco sus ingresos, mientras la clase media retrocedió en menor medida, según un estudio de The Washington Post (https://wapo.st/32cUTU7). Una polarización imposible de sostener. Una sociedad desquiciada, a la deriva, desprotegida, que toma las armas para defenderse.

La esperanza de vida en China hoy es de 76.7 años; era de 43 en 1960. En Estados Unidos es de 78.5 años, pero está estancada desde 2010 y desciende levemente desde 2012, caso único entre los países desarrollados (https://bit.ly/2TRJC71). Estados Unidos se coloca en el lugar 37 en el ranking mundial de esperanza de vida al nacer, por debajo de la mayoría de las naciones europeas y detrás de países de América como Chile, Cuba y Costa Rica.

En Estados Unidos las muertes por sobredosis de heroína se multiplicaron por cuatro desde 2002. Mientras en la década de los 60 la adicción era elevada en los guetos negros pobres, ahora los nuevos consumidores son en su inmensa mayoría blancos, según la Escuela de Medicina Boonshoft, en Ohio ( goo.gl/IfBhaC).

Medio millón de personas de entre 45 y 54 años murieron por cirrosis, suicidios, alcohol y drogas, una situación iné-dita que nunca había afectado a grupos demográficos en países desarrollados, con la excepción de la epidemia de sida, afirma un estudio de la Universidad de Princeton ( goo.gl/ZOJlDP).

El consumo de drogas duras se ha disparado entre las clases medias, con fuerte incidencia en las ciudades industriales en decadencia por el traslado de la industria a China, Asia y Centroamérica. Mientras el peso del sector financiero en el producto interno bruto se duplicó desde finales de la década de los 90, la mitad de la población de 25 años vive con sus padres porque no puede independizarse, frente a 25 por ciento en 1999.

Los imperios colapsan por dentro y la población es el dato más importante, aunque a menudo se le desecha por sobrestimar la economía que, creen no pocos economistas, consiste apenas en una suma de números y estadísticas, olvidando que son las personas las que producen, consumen, gozan y sufren en los inevitables ciclos de la vida material.

Fernand Braudel expresó que "los acontecimientos son polvo", porque estaba convencido que la corta duración es el más caprichoso de todos los tiempos, que debemos dar prioridad al tiempo largo y a las continuidades, para comprender mejor los virajes. El aserto vale para evaluar los resultados electorales en Estados Unidos.

Más importante que el nombre del inquilino vencedor es que en siete meses se han vendido 19 millones de armas, 91 por ciento más que en el mismo periodo de 2019, y que días antes de la votación muchos comercios se protegieron con vallas por miedo a la violencia poselectoral (https://bit.ly/3l0xGM8).

El Instituto de Política Económica de Estados Unidos, asegura que las retribuciones de los chief executive officer (CEO) de las 350 principales empresas son hoy 320 veces superiores al salario medio de un trabajador, mientras en 1989 la diferencia de ingresos era de 61 a uno (https://bit.ly/2Yggs4l). Esto es que la brecha salarial creció cinco veces en dos generaciones.

Hasta la desigualdad tiene límites. A partir de cierto umbral, como debimos aprender de la historia, se convierte en una bomba de relojería.

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