Griegos decidirán en referendo si aceptan acuerdo con acreedores

Proponen extender cinco meses rescate con 12 mil millones de euros a cambio de reformas

 

Atenas.


Grecia acudirá a un referendo el 5 de julio para decidir si debe aceptar o rechazar el acuerdo para un rescate financiero que le ofrecieron sus acreedores, anunció el sábado el primer ministro, Alexis Tsipras en un discurso al país.


Previo al anuncio, el premier realizó una reunión de urgencia con su gabinete, después de rechazar la última oferta de los acreedores internacionales –Fondo Monetario Internacional (FMI), Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE)–, que le advirtieron que tiene hasta este fin de semana para aceptar un acuerdo de financiamiento a cambio de reformas si no quiere caer en cesación de pagos.


Los acreedores propusieron a Grecia extender por cinco meses su programa de rescate, con un financiamiento de al menos 12 mil millones de euros a suministrar en cuatro entregas hasta noviembre, condicionado a un amplio programa de ajustes fiscales y reformas.


En una reunión entre Tsipras, el presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, ésta recomendó a Grecia aceptar la oferta excepcionalmente generosa. Hemos avanzado en favor de Grecia. Ahora depende del lado griego dar un paso similar, afirmó. Pero el premier griego rechazó los ultimátums y chantajes, al afirmar que "en estas horas cruciales, nadie tiene el derecho de poner en peligro los principios constitutivos del bloque.


Atenas debe pagar al FMI unos mil 600 millones de euros a más tardar el 30 de junio y para ello necesita la partida de 7 mil 200 millones de euros de su programa de rescate, bloqueada desde hace casi un año a la espera de un acuerdo sobre reformas y ajustes reclamados al país que cayó en crisis y en seis años de recesión.


Los acreedores le dieron a Grecia 24 horas para responder a la propuesta para conseguir dinero a cambio de reformas, informó un funcionario griego el viernes antes de la reunión de gabinete.


Estas propuestas, que claramente violan las reglas europeas y los derechos básicos al trabajo, la igualdad y dignidad muestran que el propósito de algunos de los socios e instituciones no era un acuerdo viable para todas las partes, sino posiblemente la humillación de un pueblo entero, dijo Tsipras en una alocución por televisión al país.


Atenas pedirá que se extienda por unos días el acuerdo de rescate que vence el 30 de junio, considerando el referendo, dijo. El parlamento griego se reunirá este sábado para aprobar la decisión del gabinete de convocar al referendo.


Griegos, ante este chantaje para aceptar un programa de austeridad humillante que no tiene fin ni prospecto de volver a ponernos de pie, los llamo a decidir soberana y orgullosamente como dicta la orgullosa historia de los griegos, dijo Tsipras.


La delegación griega señaló que lo que exigen los acreedores es peor que un memorando, con un enfoque que consideraron inaceptable, pues pretenden alargar la agonía de la negociación cinco meses más, contiene medidas recesivas a cambio de una remuneración extraordinaria insuficiente, había indicado el viernes una fuente gubernamental griega, tras la reunión en Bruselas con el eurogrupo.


Una nota del gobierno griego, que filtró la propuesta de los acreedores, confirma los detalles del plan que prevé suministrar a Atenas mil 800 millones de euros de urgencia, para evitar el impago al FMI. Una parte de los 12 mil millones sería luego suministrada en la medida que sean aplicadas de manera concreta las reformas y recorte de gastos exigidos por los prestamistas. A este monto se sumarían 3 mil 500 millones del FMI, con la condición de que se implementen todas las acciones previas y que el Fondo tenga garantías sobre el financiamiento del país para un periodo superior a los 12 meses, así como sobre la sostenibilidad de la deuda griega.

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Rechaza Grecia contrapropuesta de acreedores y se atoran pláticas

El gobierno de Grecia rechazó una contrapropuesta de sus acreedores, que incluía ante todo pedidos del Fondo Monetario Internacional (FMI), indicó una fuente gubernamental. Esta contrapuesta insiste, según Atenas, en que se aumenten las cotizaciones sociales que pagan los jubilados, se incremente el IVA a los restaurantes del actual 13 a 23 por ciento y se hagan mayores recortes en los gastos de armamento (400 millones de euros en lugar de 200 millones). El primer ministro griego, Alexis Tsipras, consideró extraña la postura de ciertos acreedores después de que rehusaron aceptar las propuestas de Atenas, y criticó al FMI por rechazar algunas medidas compensatorias que propone para sellar un acuerdo que evite su default.


La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, afirmó que Grecia debe presentar planes de reforma creíbles, que no pueden ser construidos sólo sobre promesas de mayores ingresos impositivos.


La contraoferta fue revelada después de que los acreedores impugnaron algunas de las propuestas más recientes de Grecia, que incluyeron una serie de alzas de impuestos y de las contribuciones de las pensiones, a fin de incrementar los ingresos para cumplir con las metas presupuestarias.


En tanto, el presidente del grupo de ministros de Finanzas de la zona euro, Jeroen Dijsselbloem, sostuvo que las partes aún tienen mucho trabajo por delante para alcanzar un compromiso que evite una bancarrota de Grecia y su eventual salida del bloque monetario.


El repetido rechazo de medidas compensatorias por algunas instituciones nunca sucedió antes, ni con Irlanda o Portugal, dos países que recibieron un programa de asistencia financiera, escribió Tsipras en su cuenta oficial de Twitter.


Grecia y los ministros de Finanzas europeos entraron en un nuevo atolladero, luego de que los acreedores acusaron a Atenas de no querer ceder pese a un inminente cese de pagos. Un importante funcionario griego expuso que Tsipras tenía previsto reunirse en la noche del miércoles con con Christine Lagarde; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, pero no logró concretar un borrador para presentarlo antes del comienzo de la reunión del Eurogrupo.


Estamos preparados para trabajar toda la noche, pero no tenemos nada concreto con qué trabajar, expresó un funcionario europeo. La pérdida de confianza es extrema... es difícil imaginar cómo podremos seguir adelante.


Menos optimismo


Otro funcionario de la zona euro confió a Reuters: Ahora hay menos optimismo que antes de llegar a un acuerdo. El Eurogrupo de mañana (jueves) probablemente no será el último. Los jefes de gobierno de la Unión Europea también están convocados jueves y viernes a una cumbre ordinaria en Bruselas, que ofrece un espacio extra para la negociación.


El Banco Central Europeo (BCE) volvió a aumentar, por quinta vez en ocho días, el límite de los créditos de emergencia a los bancos griegos, indicó una fuente bancaria. Además el BCE está dispuesto a intervenir para ayudar a la banca, víctima de retiradas masivas de dinero por temor al futuro de Grecia dentro de la zona euro, indicó esta fuente, que no especificó qué cantidad fue aumentada.


En Londres, Standard and Poor's advirtió que bajaría la calificación crediticia de Bulgaria, Macedonia, Albania, Rumanía y Serbia si los problemas de Grecia repercuten en los sistemas bancarios de esas naciones.


Los bancos de Grecia tienen sedes sistemáticamente importantes en estos países de Europa del Este y la preocupación radica en que si Atenas queda fuera de la zona euro, sus prestamistas podrían quebrar y generar un efecto dominó en sus subsidiarias.
Si los gobiernos de esos países se ven forzados a rescatarlos, eso dañaría las finanzas nacionales y los pronósticos de crecimiento a largo plazo, dado que los bancos requerirían préstamos para mantenerse a flote.


No descartamos la posibilidad de respaldo gubernamental (a los bancos), dijo S&P en un informe. Si ese respaldo debilita sustancialmente la métrica fiscal y de deuda de los gobiernos, esto podría pesar de manera negativa en nuestras calificaciones soberanas, agregó.


Retira medidas impopulares


Según un despacho de Afp, fechado hoy, Grecia retiró el miércoles por la noche algunas medidas impopulares, como el aumento de las cotizaciones a las jubilaciones, informaron fuentes del gobierno. Según cálculos de la agencia de noticias, las medidas retiradas equivalen a más de 600 millones de euros de los 8 mil de ahorro prometido a los acreedores entre 2015 y 2016.


Por la noche, otra fuente gubernamental dijo que el gobierno había decidido retirar también de su programa de reformas el alza de un punto (de 4 a 5%) el copago sanitario para las jubilaciones básicas, que significan 135 millones de euros.


Más impuestos y castigo a la población


Reuters


Bruselas. Entre las principales exigencias de los acreedores para que haya un acuerdo, según un documento publicado en la edición online del diario Wall Street Journal, están los objetivos fiscales en los que Grecia debería adoptar una ley de presupuestos complementaria para el resto del año, y diseñar una estrategia de mediano plazo para 2016-18 que considere: uno por ciento del producto interno bruto (PIB) de superávit primario en 2015; 2 por ciento en 2016; 3 en 2017 y 3.5 por ciento del PIB de superávit en 2018. En este punto parece haber un acuerdo.


Sobre las pensiones deberá aplicar completamente las reformas a las pensiones de 2010 y 2012 y desde el primero de julio introducir reformas que generen ahorros de 0.25 a 0.5 por ciento del PIB en 2015 y de uno por ciento en 2016 sobre una base de un año completo. Crear fuertes desincentivos a la jubilación anticipada, así como retirar gradualmente el subsidio de solidaridad (EKAS) para todos los pensionados para fines de 2017.


En lo referente a la reforma del IVA, Grecia debería cambiar su sistema de impuesto al valor agregado para el primero de julio, con el objetivo de generar uno por ciento del PIB más de ingresos fiscales al año. Grecia está ofreciendo aumentar el IVA en 0.38 por ciento del PIB en 2015 y en 0.74 por ciento del PIB en 2016.


En estructura fiscal, Grecia debería requerir pagos completos adelantados de los impuestos a las empresas para finales de año; elevar las tasas solidarias extraordinarias; abolir los subsidios a agricultores por los impuestos especiales al diésel; reducir a la mitad los subsidios para el combustible de calefacción en el presupuesto de 2016, así como ajustar el impuesto a la propiedad para asegurar ingresos por 2 mil 650 millones de euros en 2015 y en 2016. También subir la tasa de impuestos a las empresas de 26 a 28 por ciento. Cobrar impuestos a los avisos en televisión y lanzar una oferta pública internacional para licencias de televisión y uso de frecuencias.

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La deuda militar con Francia y Alemania ahoga a Alexis Tsipras

MADRID.- Grecia se asoma a la bancarrota. El gobierno de izquierda de Syriza negocia estos días con sus socios europeos las medidas de recorte para acceder a la ayuda económica que necesita para evitar un corralito. Estos presionan al Ejecutivo heleno para que acepten una nueva subida del IVA y otro recorte de las pensiones, dos líneas rojas que su presidente, Alexis Tsipras, se comprometió con su pueblo a no traspasar. En este contexto el presidente de la Comisión Europea, el conservador Jean-Claude Juncker, sugirió que Grecia podía optar por "otros instrumentos", como "un recorte modesto en el presupuesto de Defensa".

Pese a que el resto de socios europeos han denunciado que Juncker y su equipo están intentando asumir el papel de poli bueno de las negociaciones con Tsipras y su ministro de Finanazas, Yanis Varoufakis, lo cierto es que el presidente del Ejecutivo comunitario señaló uno de los principales agujeros negros de sus cuentas: Grecia es un país altamente militarizado e invierte una enorme cantidad de su presupuesto en Defensa en proporción a su población y a su peso geopolítico.
Grecia tiene un Ejército de 109.000 soldados: 10 militares por cada 1.000 habitantes. España tiene un ratio de 2,5 y Francia, de 3,5


El pequeño país del sur de Europa tiene un Ejército de 109.000 soldados para una población de unos diez millones de habitantes. Cuenta con un ratio de unos 10 militares por cada 1.000 habitantes, de largo el mayor porcentaje de toda la Unión Europea. En comparación, España cuenta con unos 122.000 soldados, un ratio de 2,5 por cada 1.000 habitantes. Francia, una superpotencia en términos armamentísticos, de 3,5. Pero el gasto griego no solo abarca el personal.

En los últimos diez años, Grecia empleó una media del 4% de su PIB en Defensa, con picos de casi el 6%. La OTAN, conocida por presionar a sus aliados para que eleven el presupuesto militar, recomienda que el gasto militar alcance un 2% del PIB. El porcentaje griego solo fue superado por EEUU entre los países de la alianza. En dicho período, Grecia importó equipamiento militar por valor de 12.000 millones de euros. Entre 2005 y 2009, justo antes de verse obligada a solicitar el rescate, el país se convirtió en el quinto mayor importador de armas del mundo.

Carros alemanes y submarinos franceses

¿Dónde fue la ingente inversión de Grecia en material militar? Además de a EEUU, a sus socios europeos. Más concretamente, a dos de los principales exportadores mundiales de armas: Alemania y Francia. Grecia tiene 1620 vehículos blindados, más que Alemania, Francia e Italia juntas. Son, en su mayoría, Leopard 1 y Leopard 2, que fabrica la industria germana. En comparación, España tiene 300 unidades de Leopard, la propia Alemania, 400.


"Por un lado se le pide a Syriza que recorte en gastos de armamento, y por otro se le obliga a cumplir los pagos que tiene previstos. Es una absoluta hipocresía, denuncia Couso, eurodiputado de IU


Todo este dispendio en armamento tiene su precio. Entre las numerosas deudas entre las que nada el nuevo Ejecutivo heleno están las facturas de 4.000 millones de euros que adeuda a Alemania. Francia, que nutre la Armada griega, es la siguiente con unos 3.000 millones. "Qué paradójico. Por un lado se le está diciendo a Syriza que recorte en gastos de armamento y por otro se le obliga a cumplir los pagos que tiene previstos, no solo por los carros de combate, sino también por unos submarinos franceses por los que pagó más de 2.000 millones que además resultaron ser defectuosos por un problema de diseño. Me parece una absoluta hipocresía", denuncia el eurodiputado de IU Javier Couso en declaraciones a Público.


Couso, miembro de las comisiones de Seguridad y Defensa y Relaciones con la OTAN del Parlamento Europeo, señala que hay "una campaña propagandística para atacar a Syriza desde todos los flancos posibles". Tsipras espera reducir la partida de Defensa en unos 200 millones, pero le será difícil deshacerse de todo el material militar con el que cuenta Grecia. Según estimaciones de la OTAN, en 2015 el país volverá a sobrepasar los 4.000 millones de euros.

De hecho, una vez inmersos en las negociaciones del primer rescate, los Ejecutivos helenos se vieron obligados a seguir firmando contratos de armamento. En un arranque de sinceridad, un asistente del primer ministro griego de 2009 a 2011, Yorgos Papandréu afirmó: "Nadie nos está diciendo compren nuestros buques de guerra o no vamos a rescatarlos. Pero se desprende claramente que serán más solícitos si lo hacemos".

Una "absurda" carrera armamentística con Turquía

Además de su complicada posición geoestratégica, como la frontera sur y este de Europa, una de las causas de la crisis económica en Grecia ha sido tratar de competir con Turquía en términos armamentísticos. La rivalidad entre ambos países viene de lejos y en la actualidad sigue presente con pequeñas tensiones en las aguas del Egeo, y sobre ellas. Las flotas griega y turca se lanzaban avisos continuos, mientras que los cazas violan el espacio aéreo del contrario solo para ser interceptados y escoltados al propio. Al menos, lo hacían hasta que a los griegos se les acabó el dinero para pagar el combustible.


Si bien en los tiempos de bonanza pocos criticaban el dispendio que suponía mantener abierta esta carrera armamentística, tras la llegada de la crisis, incluso los turcos han tendido la mano a su antiguo adversario: "Incluso los países que actualmente están tratando de ayudar a Grecia en este momento de dificultad le ofrecen comprar nuevo equipamiento militar. Grecia no necesita nuevos tanques o misiles o submarinos o aviones de combate; tampoco Turquía. Es momento de recortar en gasto militar a escala mundial, pero especialmente entre Grecia y Turquía, que no tienen ninguna necesidad de submarinos alemanes o franceses", manifestó Egemen Bağış, jefe del equipo negociador entre Ankara y la UE.


Ankara: "Incluso los países que tratan de ayudar a Grecia le ofrecen comprar nuevo equipamiento militar. Grecia no necesita submarinos alemanes o franceses, y Turquía tampoco"


"Si Grecia redujera cinco décimas su presupuesto de Defensa podría ahorrarse unos 9.000 millones de euros al año", explica Pere Ortega, director del Centro Delàs de Estudios por la Paz. Desde 2011, el país ha conseguido rebajar al 2,2% del PIB su gasto militar, que no obstante sigue siendo el más alto de la UE por detrás del Reino Unido. Para Ortega, reconocido pacifista, sigue siendo insuficiente.

"Grecia debería acabar con los conflictos históricos que mantiene con Turquía. Tiene que buscar ese camino. El otro le lleva a comprar más armas y a tener un Ejército preparado para eventuales conflictos, que son absurdos, porque los dos son socios de la OTAN", continúa Ortega, que señala que Syriza ya ha empezado a recorrer el camino para convertir a Grecia en un país neutral. "El camino para desarmarse es fácil", apunta el activista, pero no solo depende de la voluntad del Ejecutivo de Tsipras el poder recorrerlo.

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Así es la oferta de Grecia a la UE para tratar de cerrar un pacto

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, planteó este lunes algunas cesiones en lo que para su Gobierno era intocable: las pensiones. Según un documento al que tuvo acceso EL PAÍS, la oferta helena propone ahora elevar progresivamente —hasta 2025— a 67 años la edad "más temprana posible" para la jubilación, en contraposición a los 62 años de retiro anticipado que proponían las autoridades griegas en su propuesta anterior, fechada en mayo de 2015. Con este plan sobre la mesa, Atenas cree ahora que podrá ahorrar 350 millones de euros de su PIB entre 2015 y 2016, frente a los apenas 70 millones que proponía el Ejecutivo heleno hasta este lunes; es decir, un ahorro cinco veces mayor. La penalización, sin embargo, para aquellos que se jubilen de manera anticipada sigue siendo la misma: hasta un 16% de la propia pensión.


La propuesta de subir la edad mínima de jubilación hasta los 62 años, que fue rechazada duramente por los acreedores —especialmente Alemania— por insuficiente excluía, entre otros colectivos, a las madres con menores de edad bajo su tutela. Tsipras omitió cualquier referencia a este segmento de cotizantes en la propuesta de este lunes.


Una de las principales vías para sanear la caja de las pensiones consiste en aumentar la contribución de empresarios y trabajadores al sistema. Las contribuciones subirán en una horquilla del 0% al 5%, lo que reportará el grueso de la mejora en este capítulo.


El paquete incluye medidas duras, que le granjearán problemas en casa: básicamente, aumentan todas las contribuciones al sistema de Seguridad Social. Y da el visto bueno a una de las medidas más controvertidas: acepta eliminar (eso sí, gradualmente y a partir de 2018) el subsidio para los jubilados (EKAS) y reemplazarlo por pensiones en 2020, y sube del 4% al 5% las contribuciones de los pensionistas al sistema de salud.


Otro de los cambios apreciados por los socios europeos es el calendario. Tsipras proponía antes aplicar sus propuestas el 1 de enero de 2016 pero ahora, tras la presión de los acreedores, se compromete a hacerlo "inmediatamente".


Tsipras acepta finalmente los objetivos fiscales fijados por los acreedores: un 1% de superávit primario (sin contar los intereses) en 2015 y un 2% el año próximo, el 3% en 2017 y el 3,5% en 2018, según la propuesta —de 11 páginas— remitida a Bruselas. "La respuesta del Gobierno griego a los requerimientos de las instituciones para las metas fiscales es absoluta y completa", según el documento que firma el propio Tsipras en su primera página. "Las medidas incluidas superan los objetivos previstos por la troika". El Gobierno griego aprobará medidas que supondrán un incremento de los ingresos fiscales del 1,5% del PIB este año y del 2,9% en 2016. El Eurogrupo ha adelantado que esa oferta ha recibido "una buena acogida"y supone "una buena base de negociación" para lograr un acuerdo político en la cumbre de esta noche y un acuerdo definitivo a finales de esta semana.


Grecia fija finalmente un IVA en tres tramos: un tipo general del 23%, una tasa reducida del 13% para productos básicos (alimentación, energía y hoteles), y fija un tipo superreducido del 6% para material hospitalario y libros: eso supondrá unos ingresos adicionales de 1.400 millones de euros, el 0,74% del PIB, muy cerca de lo que querían los acreedores.
Junto a la reducción del gasto militar (200 millones en 2016, que ya estaba en propuestas anteriores), Tsipras crea un impuesto a la televisión con el que recaudará 100 millones anuales, y pone en marcha otras medidas como una tasa de lujo y para los yates privados.


Malestar en el ala izquierdista de Syriza por las concesiones de Tsipras a los acreedores


Numerosos diputados de la formación recuerdan que las medidas ofrecidas están en contra de su ideario y su programa, y sugieren que votarían en contra. El Gobierno advierte de que, si no salen adelante, se iría a unas nuevas elecciones.

PÚBLICO/AGENCIAS


ATENAS.- Alexis Tsipras se encuentra en una encrucijada. Tras las duras concesiones que se ha visto obligado a hacer con las instituciones europeas, anteriormente llamadas troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), ahora se enfrenta a más dificultades, que vienen ahora del lado opuesto: el sector más izquierdista de Syriza, que ha reaccionado con malestar tras renunciar el presidente a varias promesas electorales.

El Gobierno heleno ha admitido finalmente bajar las pensiones y subir el IVA, algo a lo que hasta ahora se había negado y que figuraba entre las banderas del partido cuando hacía campaña para ganar las elecciones. Entre los diputados de Syriza han comenzado a surgir voces que sugieren que podrían votar en contra de unas medidas que están en contra de su ideario y su programa, a lo que el ejecutivo ha respondido recordando que de ser así caería el Gobierno y deberían ser convocados unos nuevos comicios.


Los líderes europeos acogieron positivamente la nueva propuesta de presupuestos presentada por los griegos, que vieron como "una buena base" para un acuerdo definitivo que desbloquee el último tramo de ayuda del rescate. Los mercados financieros también dieron la bienvenida al plan, acentuándose este martes la subida de las bolsas que ya había comenzado este lunes por la previsión de un acuerdo.


Pero Alexis Tsipras, que llegó a la presidencia en enero con el mandato de acabar con años de austeridad en un país muy maltratado por la crisis, debe contentar a su partido tanto como a los acreedores si quiere lograr una estabilidad que le permita llegar a una solución definitiva.

Surgen las voces contra las nuevas medidas

"Creo que tal y como vemos este programa... Es muy difícil de aprobar para nosotros", dijo el diputado y portavoz parlamentario de Syriza Alexis Mitropoulos en un programa informativo de la cadena Mga TV. El diputado abría así la puerta a que el parlamento no respalde la última oferta, lo que llevaría inevitablemente a un escenario de elecciones anticipadas que aumentarían la incertidumbre.


"El primer ministro tiene que informar a nuestro pueblo por qué hemos fallado en las negociaciones y hemos acabado con este resultado", añadió Mitropoulos. "Creo que [las medidas] no se corresponden con los principios de la izquierda. Esta carnicería social... No la pueden aceptar".

Aún más contundente fue el también diputado de Syriza Yanis Mijeloyanakis, que calificó las nuevas propuestas de "lápida para Grecia" y opinó que el plan no pasará por los diversos órganos del partido. Según él, el nuevo plan es "peor que el primer rescate", ampliará la miseria social que Syriza se había comprometido a combatir.

Asimismo, estimó que "con las nuevas medidas los griegos perderán dos salarios mensuales" e instó al Gobierno a decir "no" al compromiso, especialmente si no va acompañado de una reestructuración de la deuda y de un plan de inversiones. "¿Cómo se puede hacer un acuerdo que aumentará los suicidios y empobrecerá a la gente?", se preguntó.

Mijeloyanakis dijo que él personalmente no apoyará un acuerdo con las características que se han conocido hasta el momento y fue aún más lejos al afirmar que "incluso diputados leales a Tsipras", que no pertenecen a ninguna corriente en concreto, no apoyarán un acuerdo de este tipo"


Otra nota discordante la puso el vicepresidente del Parlamento, Alexis Mitrópulos, quien afirmó que las medidas "no se pueden votar, porque son extremas y antisociales". "Creo que este paquete no puede entrar así en el Parlamento", recalcó.

Pero las llamadas de atención no le han venido a Tsipras solo desde su propio partido. Pavlos Haikalis, un diputado del partido derechista socio del gobierno de coalición con Syriza, Griegos Independientes, declaraba que "el Gobierno ha caído en una trampa, no sé hasta dónde puede llevarse a cabo esto" en referencia a las medidas propuestas por los de Tsipras.

El Gobierno reacciona advirtiendo de elecciones

El portavoz del Gobierno griego, Gavriil Sakelaridis, defendió hoy las concesiones que ha hecho el Ejecutivo a los acreedores y advirtió a los críticos dentro de las filas de Syriza que el Gobierno "no podrá mantenerse" si no obtiene el respaldo de sus diputados y deberá acudir a las urnas.


En unas declaraciones a la cadena de televisión privada Mega, Sakelaridis reconoció que las propuestas entregadas a las instituciones marcan una cierta "distancia" con el programa de Syriza, pero aseguró que siguen defendiendo un "reparto justo" de la carga social.

El portavoz señaló que una vez que se logre un acuerdo con las instituciones, este será remitido inmediatamente a los grupos parlamentarios donde todos los diputados "tendrán que asumir su responsabilidad".

En caso de no lograr el apoyo de los diputados de la coalición gubernamental -el izquierdista Syriza y el nacionalista Griegos Independientes-, "la única salida son las urnas y el voto del pueblo", dijo.

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Viernes, 19 Junio 2015 08:37

Crisis y cumbre de emergencia

Crisis y cumbre de emergencia

El llamado a la cumbre del lunes próximo llega a menos de dos semanas de que expire el programa de rescate para Grecia y de que el país tenga que pagar 1600 millones de euros al FMI. Tsipras rechaza bajar pensiones y subir el IVA.


Las posibilidades de que Grecia caiga en default y abandone el euro crecieron ayer luego del fracaso de una nueva reunión ministerial dedicada a la crisis, lo que derivó en la convocatoria de urgencia de una cumbre de líderes de la Eurozona que podría definir el futuro griego dentro de la moneda común. El fracaso del encuentro de ministros de Finanzas y Economía de la Eurozona, reunidos en el Eurogrupo, y el llamado a la cumbre del lunes próximo llegan a menos de dos semanas de que expire el programa de rescate financiero para Grecia y de que ese país tenga que pagar 1600 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI). "Atenas deberá pagar puntualmente su deuda" con el organismo de crédito internacional que vence a fin de mes, advirtió la directora gerente, Christine Lagarde, en Luxemburgo, donde los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona deliberan sobre la situación de Atenas.

 

Si Grecia no recibe el dinero de rescate de sus acreedores, dentro de los cuales se incluyen además la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE), se estima que no podrá hacer frente al vencimiento con el FMI del 30 de junio, con lo que caería en cesación de pagos y peligraría su permanencia en el euro. La resolución de la crisis se complicó en los últimos días luego de que el gobierno griego del primer ministro Alexis Tsipras rechazara aplicar medidas de ajuste que los acreedores exigen a cambio de entregarle 7200 millones de euros del último tramo del rescate que mantienen congelados desde hace meses.

 

A su llegada a Luxemburgo, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, no especificó si tenía pensado presentar nuevas propuestas concretas, pero indicó que tenía el propósito de reemplazar "la costosa discordia por un consenso eficaz". Luego del encuentro, Varoufakis dijo que advirtió a sus pares de la Eurozona que se está "peligrosamente cerca de un estado de ánimo que acepta un accidente", según afirmó en referencia a una posible quiebra de su país. "Urgí a mis colegas a no caer presa de ese estado de ánimo", afirmó el funcionario heleno. "Podemos forjar un buen acuerdo. Nuestro gobierno está preparado con ideas y con una determinación a cultivar las dos formas necesarias de confianza para poner fin a este drama griego: la confianza de nuestros socios y la confianza de nuestra gente." Varoufakis dijo que presentó a los ministros de la Eurozona una propuesta amplia que puede resolver, de ser aceptada, la crisis griega de una vez por todas en un lapso breve.

 

Tras la reunión en Luxemburgo, el presidente del Eurogrupo, Jeoren Dijsselbloem, señaló en conferencia de prensa que lamentablemente hubo poco progreso en las conversaciones y que Grecia presentó pocas nuevas propuestas de reformas económicas que fueran creíbles y serias. "Hemos mandado una fuerte señal a las autoridades griegas de que les corresponde a ellas enviar nuevas propuestas, propuestas adicionales, en los próximos días, y entablar conversaciones de manera completa con las instituciones", apuntó Dijsselbloem, quien también es ministro de Finanzas de Holanda. "El tiempo se acaba, el programa de rescate se acaba a fines de mes", recordó Dijsselbloem.

 

Por su parte, Lagarde protagonizó ayer un momento de tensión con Varoufakis, ante quien se presentó con ironía días después de que Tsipras atribuyera al FMI una responsabilidad criminal en la situación en la que se encuentra su país. "A usted le debería gustar este momento, viene la criminal en jefe a saludar al otro bando", señaló Lagarde con gesto serio, según testigos de la conversación en el Eurogrupo. Lagarde, quien horas antes había advertido de que no hay período de gracia para Atenas si no paga a fines de mes, consideró a su llegada al Eurogrupo que si hubiera propuestas del lado griego "sería formidable porque nos permitiría trabajar".

 

"Sin acuerdo en el Eurogrupo. Una señal fuerte a Grecia para que se comprometa seriamente en las negociaciones", escribió el vicepresidente de la Comisión Europea para el Euro, Valdis Dombrovskis, en Twitter, tras concluir la reunión de ministros de Finanzas y de Economía de la eurozona en Luxemburgo. "El Eurogrupo se mantiene preparado para volver a reunirse en cualquier momento", agregó.

 

De inmediato, desde Bruselas, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, convocó una cumbre de líderes de la eurozona para el lunes, con el fin de tratar la situación griega tras el fracaso de ayer. "Es el momento de abordar con urgencia la situación de Grecia al más alto nivel político", dijo Tusk en un comunicado.

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Merkel: "Si Grecia quiere, todavía es posible un acuerdo"

La canciller Angela Merkel ha apelado al Gobierno griego para cerrar un acuerdo que cada vez parece más difícil. "Sigo convencida de que cuando hay voluntad, se puede buscar un camino", ha dicho en la mañana del jueves la jefa del Gobierno alemán, una frase que en los últimos días ha usado como muestra de buena voluntad.


Merkel aporta así una gota de optimismo frente a los que ven muy difícil que los ministros de Hacienda que hoy se reúnen en Bruselas logren un pacto. Entre los escépticos está el propio presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem. Pero la canciller deja toda la responsabilidad en manos griegas. "Si los responsables griegos tienen esta voluntad, un acuerdo es aún posible", ha añadido en su discurso ante el pleno del Bundestag (Cámara Baja del Parlamento alemán).


El debate parlamentario en Berlín se celebra en un momento caliente no solo para Grecia, sino también para el propio liderazgo de Merkel en su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU). Cada vez más diputados democristianos muestran su cansancio ante la interminable crisis griega y ponen en duda su apoyo a un hipotético nuevo plan de ayuda para Atenas. Entre los partidarios de no ceder ni un milímetro ante el Gobierno de Alexis Tsipras está el poderoso ministro de Hacienda, Wolfgang Schäuble, al que se ha acercado la canciller antes de empezar su discurso, y con el que ha estado charlando ante las cámaras de los fotógrafos nada más abandonar la tribuna de oradores. La presión no le llega solo desde las filas de su partido. Recientes encuestas muestran que una ligera mayoría de alemanes preferirían que Grecia saliera del euro.


Horas antes de la decisiva reunión del Eurogrupo, Merkel ha exhibido dureza al recordar que Atenas ha recibido en los últimos años "un volumen de ayuda sin precedentes de los socios europeos" y que se ha comprometido a devolver el dinero prestado. La líder democristiana ha contrapuesto el modelo de los países que han hecho las reformas adecuadas –como España, Irlanda y Portugal- a una Grecia que, según ha recordado, debe poner en marcha ahora las reformas a las que se ha comprometido. "En la unión económica y monetaria, la solidaridad y la responsabilidad van juntas de la mano", ha añadido.


Merkel ha recordado también que la unión monetaria es ahora mucho más robusta que cuando empezó la crisis, un argumento que en los últimos meses han usado los halcones democristianos para sugerir que la zona euro estaría preparada para asumir sin grandes traumas la salida de Grecia del euro.


Mientras la canciller alababa el plan de ayudas diseñado en los últimos años, desde las filas del partido opositor La Izquierda (Die Linke) alguien le ha reprochado un plan de "asesinato en masa político y financiero". Más tarde, al ser preguntado el portavoz parlamentario de Die Linke, Gregor Gysi, si suscribe estas palabras, ha respondido que él prefiere definir el rescate europeo como "una catástrofe". "Usted pone en peligro la zona euro y, por lo tanto, todo el proceso de integración europea", ha reprochado Gysi a la canciller.


Según una comisión de expertos, Atenas no debe pagar la deuda


"Grecia es víctima del FMI"


"Queremos una solución que garantice la supervivencia económica", sostuvo el premier griego Alexis Tsipras, en momentos en que su país mantiene arduas negociaciones con los acreedores a fin de evitar el default.

Una comisión internacional de expertos que audita la deuda griega señaló en un comunicado que presenta los resultados preliminares de esa investigación, que Atenas no sólo no puede pagar la deuda, sino que no debe pagarla porque proviene de acuerdos con la troika que infringen directamente los derechos humanos de los griegos. El dictamen llega en momentos en que el gobierno heleno mantiene negociaciones con los acreedores (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea). El premier Alexis Tsipras dijo que, si su país no cierra un trato sostenible, el bloque europeo cargará con las consecuencias. "Queremos una solución que garantice la supervivencia económica", señaló Tsipras en rueda de prensa junto al canciller austríaco, Werner Faymann, que se mostró confiado en una solución de aquí a la cumbre europea que tendrá lugar el jueves de la próxima semana.


"Necesitamos unos días hasta la cumbre para encontrar una solución, no podemos negociar en público, pero las negociaciones y las soluciones hay que quererlas", dijo el líder de Syriza. El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, exhortó a Atenas a aceptar las propuestas presentadas por sus acreedores, dirigidas a reducir su déficit público, reformar el IVA y las jubilaciones. Tsipras adelantó parte de su estrategia en caso de que los socios insistan en sus exigencias de subir drásticamente el impuesto sobre el valor añadido de medicamentos y la electricidad, o de recortar en 1800 millones de euros las pensiones. En este sentido, anticipó que, de no poder alcanzar un compromiso, no convocará a elecciones anticipadas o a un referéndum sino que asumirá personalmente, con apoyo de su gobierno y del Parlamento, la responsabilidad de decir no en nombre de Grecia.


Sobre las jubilaciones, Tsipras aseguró que su país propuso una serie de medidas para hacer más sostenible el sistema, con la eliminación paulatina de las prejubilaciones, pero reconoció que eso forma parte de un proceso que lleva su tiempo. Por eso, explicó, su gobierno prevé ingresos de 300 millones adicionales de euros para el próximo año y no los 1800 millones que le reclaman la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (troika).


Faymann, en tanto, dijo que no es partidario de recortar las pensiones bajas porque los jubilados deben vivir de sus pensiones y sostuvo que los recortes no son un instrumento adecuado para resolver las crisis. "Siempre dije que para salir de la crisis hay que invertir, no sólo aplicar la tijera, pero también acordar medidas necesarias como la lucha contra el fraude y la corrupción, dos capítulos problemáticos en Grecia sobre los que Tsipras me expuso sus planes", comentó. Para el funcionario austríaco la solución para Atenas pasa por ofrecerle un programa que le dé una perspectiva de cinco años, y no tenga que estar todos los meses con el problema de si puede financiarse y, a cambio, debe emprender reformas profundas, como por ejemplo, en el sistema de recaudación fiscal.


La comisión internacional de expertos que audita la deuda helena señaló que Grecia no sólo no puede pagar la deuda, sino que no debe pagarla porque proviene de acuerdos con la troika que infringen directamente los derechos humanos de los griegos. El informe del grupo de expertos recorre el período comprendido desde la firma del primer rescate con la troika en 2010 hasta la actualidad; el objetivo de la comisión es analizar el crecimiento de la deuda pública griega desde la década de 1980.


El grupo está coordinado por el politólogo belga Eric Toussaint y empezó a trabajar en abril de forma voluntaria. "El comité considera que Grecia ha sido y es víctima de un ataque premeditado y organizado por el FMI, el BCE y la CE. Esta misión violenta, ilegal e inmoral tiene como objetivo exclusivamente trasladar la deuda privada al sector público", destacó el comunicado.


Con todo, el titular del Banco de Grecia, Yanis Stournaras, señaló que el fracaso de las negociaciones entre el gobierno griego y la troika puede provocar el "Grexit". "Un fracaso en las negociaciones sería el inicio de un proceso doloroso que conduciría inicialmente a la quiebra y finalmente a la salida de la Eurozona y, probablemente, de la Unión Europea", afirmó Sturnaras en el Parlamento, donde presentó el informe sobre la política monetaria emprendida de 2014 a 2015.


Un revés en las negociaciones sería perjudicial para el proyecto europeo, estimó el ministro francés de Finanzas, Michel Sapin. "Ninguno de nosotros puede resignarse a un fracaso, que sería gravísimo para Grecia, pero también extremadamente grave para el proyecto europeo", dijo Sapin ante los diputados franceses.


Londres, por su parte, toma sus recaudos ante la posibilidad que Grecia acabe en situación de default y abandone el euro, dijo una portavoz del Tesoro ayer. "Estamos tomando medidas para prepararnos y protegernos de tales eventualidades", señaló la portavoz. El ministro de Finanzas, George Osborne, se refirió a la crisis de la deuda el martes en el Parlamento, y aconsejó no tomarla a la ligera. "La gente no debería subestimar el daño que haría", aseguró el ministro, antes de enviar un mensaje a Atenas.


La presidenta del banco central estadounidense (Fed) Janet Yellen advirtió que la economía mundial podría sufrir perturbaciones importantes si Grecia y sus acreedores no alcanzan un acuerdo. "Es una situación muy complicada. En caso de que no haya un acuerdo puede que haya alteraciones que podrían afectar las perspectivas económicas europeas y los mercados financieros globales", advirtió Yellen.

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Tsipras denuncia que la negociación con la UE fracasa por las "conveniencias políticas"

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, atribuyó el fracaso ayer, domingo, de las negociaciones con los acreedores en Bruselas a "conveniencias políticas" y no al mero desacuerdo en las cifras, y aseguró que su Gobierno esperará "con paciencia" a que las instituciones "se unan al realismo".


"La insistencia de las instituciones [lo que antes era la troika] en nuevos recortes de las pensiones tras cinco años de saqueo a través de los memorandos (programas de rescate) sólo puede explicarse por conveniencias políticas", señaló Tsipras al diario griego Efymerida ton Syntaktón.

Tsipras hizo estas declaraciones tras la interrupción anoche en Bruselas de las negociaciones entre Grecia y la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional).

Tras la imposibilidad de llegar ayer a un acuerdo, las negociaciones pasan a un plano superior y quedan en manos de los ministros de Finanzas de la eurozona, que se reunirán el jueves en Luxemburgo o, incluso, de los jefes de Gobierno.

Fuentes comunitarias señalaron que las negociaciones quedaron interrumpidas al persistir "una importante brecha entre los planes de las autoridades griegas y las exigencias comunes" de las tres instituciones sobre las medidas fiscales.


El viceprimer ministro griego, Yanis Dragasakis, quien participó en las negociaciones sostuvo al término de estas que Grecia había presentado a los acreedores propuestas que servían para satisfacer plenamente las exigencias de los acreedores en materia fiscal y de superávit primario, pero que éstos insistieron en otro tipo de recortes.

"Las propuestas abrían el camino a un acuerdo definitivo" en materia financiera, presupuestaria y de crecimiento, y "cubrían al cien por cien la brecha, tal y como lo exigían los representantes de las instituciones", explicó Dragasakis.

El viceprimer ministro recalcó que la troika insistió en que esta diferencia financiera debía cubrirse "exclusivamente" con recortes de pensiones en hasta el 1% del producto interior bruto y con el aumento del volumen de recaudación del IVA de idéntico porcentaje.

Tsipras recalcó que el Gobierno va a esperar "pacientemente hasta que las instituciones se unan el realismo".

No obstante, subrayó que si alguien percibe "como una debilidad" su "sincero deseo de una solución y los pasos" que han "dado para superar las diferencias con los socios, deben de tener en cuenta" que no solo llevan "el lastre histórico de la lucha".

"Cargamos sobre nuestras espaldas la dignidad de un pueblo y la esperanza de los pueblos de Europa. Es una carga demasiado pesada como para ignorarla. No es una cuestión de la obsesión ideológica. Es una cuestión de democracia", subrayó.

"No tenemos el derecho a enterrar la democracia europea en el lugar en que nació", concluyó.

Varufakis: "Es mejor empezar de cero"

Coinciendo con la entrevista a Tsipras, este lunes también se publica en Alemania, en el diario Bild, una entrevista con Yanis Varufakis. El ministro griego de Finanzas dice que el rescate de Grecia tiene que empezar otra vez de cero y que Europa tiene que empezar por admitir que lo que ha hecho hasta ahora ha sido equivocado.

"Todos somos humanos y es difícil admitir errores. Creo que se necesitará tiempo para que las instituciones europeas, Berlín y Bruselas reconozcan que el programa que han apoyado durante cinco años fue un error, pero no hay otro camino", dijo Varufakis.

"Tenemos que empezar de cero con el plan de rescate, hacer tabla rasa", agregó.

En la entrevista, Varufakis insiste en sus planteamientos de que Grecia necesita vincular el pago de la deuda a su crecimiento económico, además de una quita.

"En primer lugar, necesitamos vincular el pago de la deuda al crecimiento económico. En segundo lugar necesitamos una quita, sólo así podemos garantizar pagar la mayor parte posible de la deuda", dijo Varufakis.

"Si recaudamos más dinero podemos pagar cuotas más altas. Pero también necesitamos una ampliación de los plazos", explicó.

Para justificar esto último, Varufakis se refirió a la deuda de 7.000 millones de euros con el BCE que vence en verano.

"En verano tenemos que pagar 7.000 millones de euros al BCE pero no tenemos ese dinero. ¿Debemos entonces recurrir otra vez a los contribuyentes alemanes para que nos presten el dinero y podamos pagarle al BCE?. Eso no tiene sentido. Es mejor aplazar el pago", dijo.

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El FMI se levanta de la negociación con Grecia ante la falta de avances

La crisis griega tiene carácter circular y estructura de pesadilla. "El tiempo se ha acabado": la frase más repetida de las negociaciones con Grecia en los últimos cinco meses volvió a oírse este jueves en boca de altos funcionarios de la Comisión Europea, del Consejo, del Bundesbank alemán y del Fondo Monetario Internacional, tal vez con más crudeza que nunca. El FMI, en el penúltimo gesto teatral de esta saga, abandonó la mesa de negociaciones con Atenas. Y el presidente del Consejo, Donald Tusk, ofreció en Bruselas la mejor interpretación de esa jugada. "El tiempo de la negociación se ha acabado: es hora de llegar a un acuerdo", dijo.


Los acreedores entregaron a Grecia su última oferta el miércoles por la noche, de la mano del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha hecho en los dos últimos días el enésimo esfuerzo diplomático con un maratón de reuniones al más alto nivel, con los citados Juncker y Tusk, y también con el presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel. Las diferencias entre ambas partes persisten. Pero tanto Europa como el Fondo se plantan aquí: el veredicto de los acreedores es que Grecia conoce ya los objetivos fiscales de los tres próximos años (superávits fiscales del 1% en 2015, 2% en 2016 y 3% en 2017) y está en su mano decidir cómo alcanzarlos con una propuesta fiable que debe formarse, sí o sí, en el próximo Eurogrupo, el 18 de junio.


Hay razones tanto objetivas como subjetivas que explican esa fecha límite. Varios parlamentos nacionales tendrían que votar ese pacto para que se amplíe el actual programa, probablemente hasta marzo del año próximo. Grecia se ha ido quedando paulatinamente sin dinero y a final de mes tiene que hacer frente a un vencimiento de 1.600 millones con el Fondo, a los que hay que sumar 6.700 millones con el BCE durante julio y agosto. La economía griega se ha parado, los ingresos públicos han caído, la huida de depósitos va gangrenando la banca griega y, en fin, no va más. Junto con todo eso, razones más pasionales: los acreedores están hastiados de ofertas y contraofertas, los europeos y los funcionarios del Fondo buscan como locos poner punto final a unas conversaciones que se han prolongado durante meses sin gran éxito.


"Estamos muy lejos del acuerdo", dijo un portavoz del FMI. "Subsisten grandes diferencias en la mayor parte de los asuntos clave. Grecia no puede cumplir la mayor parte de sus objetivos fiscales sin reformar las pensiones", añadió. Ambas partes han ido acercándose en los objetivos de superávit, en la subida del IVA, en pensiones y en la reforma laboral. Pero queda un empujón final, que Tsipras se resiste a dar porque no le va a ser nada fácil vender un acuerdo de esas características en casa, con la facción izquierda de su partido amagando con romper la baraja. "La gente está perdiendo la paciencia", alcanzó a decir este jueves Juncker. "Tsipras tiene que ser un poco más realista. No hay tiempo para regatear. El próximo Eurogrupo será crucial", añadió Tusk al final de la cumbre entre la UE y América Latina.


Un viejo adagio europeo viene a decir que la tensión tiene que subir al máximo antes de llegar a un acuerdo de compromiso. Las Bolsas saludaron este jueves ese recrudecimiento de la tensión con fuertes subidas, de hasta el 8% en Atenas. La crisis griega se ha convertido en un ovillo ininteligible, pero al final se resume en una frase sencilla: Tsipras puede dar un giro como el que dieron otros antes que él, o puede llegar al próximo Eurogrupo sin la propuesta que quieren oír sus acreedores y arriesgarse a una suspensión de pagos. "Grecia es demasiado pequeña para caer", dice el economista Ken Rogoff, de Harvard: Atenas no va a salir del euro porque confía en seguir recibiendo fondos, y los europeos no van a arriesgarse a que un país que supone el 1,8% del PIB de la UE reviva la crisis del euro. La solución es prorrogar y fingir: firmar el acuerdo y ampliar el segundo rescate actual unos meses a la espera de que el mercado aplauda la jugada. Es eso, o un accidente.


"El riesgo de insolvencia crece a diario"


El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, explicó este jueves que Europa "sigue con la intención de ayudar a Grecia", pero añadió que el riesgo de insolvencia "crece cada día". Poco amigo de hacer concesiones, Weidmann reiteró que solo habrá solidaridad si Atenas acepta la condicionalidad que imponen los acreedores. Grecia se mostró dispuesta a intensificar los esfuerzos "para alcanzar un acuerdo en cuestión de horas", según un portavoz. Más lacónico, el primer ministro, Alexis Tsipras, dijo que persigue un acuerdo "que asegure que Grecia se recupera con cohesión social y una deuda pública viable".

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Miércoles, 10 Junio 2015 06:11

Contraoferta griega

Contraoferta griega

El gobierno de Syriza pidió a los acreedores internacionales una respuesta "clara y por escrito" y éstos consideraron insuficiente la propuesta. Se reúnen Tsipras, Merkel y Hollande.

 

Grecia presentó ayer una contraoferta a sus acreedores internacionales a tres semanas del próximo gran vencimiento de su deuda externa. Mientras el primer ministro griego Alexis Tsipras informaba a la dirigencia y a la bancada de su coalición, Syriza, de la propuesta, uno de los principales negociadores de su gobierno y ministro de Estado, Nikos Pappas, salió a presionar públicamente a los acreedores. "Queremos una respuesta clara y por escrito", escribió el hombre de confianza de Tsipras en las redes sociales. Los acreedores consideraron insuficiente la oferta. Entre críticas a la austeridad y a la oligarquía económica griega, Tsipras –que presentará hoy en su reunión con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, la propuesta– se presentó como campeón de la Europa social y advirtió que el fracaso de la negociación entre Grecia y sus acreedores anunciará el principio del fin de la Eurozona, empezando por Italia y España.


La contraoferta griega no incluye una reducción de las jubilaciones ni un aumento del IVA para los alimentos básicos, medicamentos y energía, ni una eliminación del sistema colectivo de negociación laboral, como reclaman las instituciones acreedoras. En cambio, propone admitir el fracaso de la receta del ajuste y reorientar los esfuerzos para combatir la evasión fiscal, el contrabando y el trabajo en negro, según adelantó ayer Tsipras, en una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera. La contraoferta griega, integrada por apenas tres páginas, también reitera el reclamo de Atenas de que los bonos griegos en poder del Banco Central Europea (BCE) sean transferidos al fondo de estabilidad europea, lo que daría un respiro importante al debilitado país.


Atenas y los prestamisas internacionales negocian desde hace cuatro meses un acuerdo que le permita a Grecia obtener 7200 millones de euros de asistencia financiera para hacer frente a sus compromisos de deuda y evitar la cesación de pagos. Al mismo tiempo, le garantizaría una liquidez suficiente para seguir pagando sueldos y cumpliendo con su presupuesto interno. Un default griego podría dejar al país fuera de la Zona Euro y asestar un duro golpe a la recuperación económica mundial tras la crisis financiera que se extendió de Estados Unidos al resto del mundo a partir de 2008.


Grecia acordó con el Fondo Monetario Internacional retrasar el pago de 305 millones de euros que debía hacer el viernes pasado y acumular los 1600 millones de euros que debe cancelar en junio para fin de mes. De esta manera ganó tiempo para llegar a un acuerdo con sus acreedores. La vocera de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, dijo que recibió la contraoferta griega en la mañana de ayer y adelantó que las tres instituciones acreedoras (FMI, CE y el Banco Central Europeo) analizan las propuestas "con diligencia y cuidado".


Según dijo el premier heleno en un reportaje al Corriere, la negociación abre el camino a la definición de cómo retornará Grecia a los mercados con una economía competitiva en el tiempo más breve posible. Si no se llegara a un acuerdo, agregó, "en los cuatro años que nos corresponde gobernar terminaremos nuestro trabajo. No traicionaremos al pueblo griego". Además, Tsipras planteó que su país no negocia sólo por su propio interés sino por el del conjunto de los europeos, y diferenció al conjunto de los líderes políticos europeos de quienes, como él, siguen creyendo en una democracia solidaria para Europa.

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Viernes, 05 Junio 2015 07:10

Grecia: instrucciones de uso

Grecia: instrucciones de uso

Durante muchos años, el empresario más famoso de Grecia fue Aristóteles Onassis. Era un armador argentino de origen griego, propietario de una isla privada —Skorpios— donde se casó con Jackie Kennedy. Así resumía su filosofía: "Para tener éxito hay que estar bronceado, vivir en un edificio elegante (aunque sea en el sótano), dejarse ver en buenos restaurantes (aunque solo sea para tomarse una copa) y, si pides un préstamo, que sea por mucho dinero". No puede decirse que Grecia sea precisamente un caso de éxito, pero al menos en un asunto los sucesivos Gobiernos griegos —socialdemócrata, conservador y ahora de izquierda radical— han hecho caso a Onassis en los últimos cinco años: Grecia ha obtenido dos préstamos de sus socios europeos, el FMI y el BCE por importe de 240.000 millones de euros, a cambio de duras condiciones; de una formidable cura de austeridad. Y no puede devolverlos. Las crisis de deuda suelen acabar mal: el economista francés Thomas Piketty dice que la reestructuración de la deuda griega "es inevitable". Pero incluso lo inevitable lleva tiempo: la saga griega se acerca al final de un nuevo capítulo cargado de drama, en medio de una sensacional asfixia financiera del Estado, con una huida de capitales que dura ya meses y un nuevo Gobierno que llegó al poder para acabar con la austeridad pero que tiene la caja prácticamente vacía y necesita ayuda.


El desenlace de ese capítulo está cerca, aunque no puede descartarse un accidente, pero el final de la saga aún queda lejos: lo más probable es un acuerdo en breve que suponga la típica patada hacia delante, una ampliación del actual rescate durante unos meses para salvar la bola de partido en forma de impago y negociar un tercer programa a lo largo del verano. Un parche temporal, en definitiva, para retomar en otoño el quid de la cuestión: la necesidad de reestructurar la deuda griega.


El pasado lunes, la canciller Angela Merkel convocó una reunión de urgencia en Berlín al presidente francés, François Hollande, y a los jefes de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. De ahí salió una oferta definitiva: un ultimátum. El Gobierno griego lo rechazó con cajas destempladas. Por un momento pareció que la cuerda se rompía definitivamente y se avecinaba el tan temido y mil veces anunciado accidente, que probablemente nunca sucederá. Anoche, las aguas volvieron a su cauce: el primer ministro, Alexis Tsipras, se sentó de nuevo a negociar con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. No hubo acuerdo, pero todo el mundo lo ve cerca.

La Comisión Europea confirma que habrá un nuevo encuentro con Tsipras "en los próximos días". Aunque los portavoces rehúsan precisar si será mañana, fuentes comunitarias aseguran que Alemania quiere celebrar esa nueva cita para avanzar la negociación antes de la reunión del G-7 que empieza el domingo. En principio, la reunión tendrá el mismo formato que anoche, con Tsipras, Juncker y Dijsselbloem, aunque no es descartable que se incorporen también las otras dos partes interesadas en las discusiones con Grecia: el FMI y el BCE, acreedores, junto con los países del euro, del dinero desembolsado a Atenas para sus rescates.


Grecia y sus acreedores van acercando posturas: el final de la negociación está cada vez más cerca, aunque quedan aún horas de mucho teatro, del inevitable drama, paradójicamente muy necesario para que cada una de las partes pueda vender en casa el acuerdo. Sobre todo Tsipras, casi obligado a saltarse algunas de sus líneas rojas en aras del acuerdo y con una muy probable crisis política en Atenas si eso sucede. Esto es lo más destacado que queda por delante.


1. Números feos. El PIB de Grecia ha caído un 25% en el último lustro a pesar de los rescates. El desempleo está en el 25%. La economía, que parecía recuperarse el año pasado, se ha parado en seco por las incertidumbres respecto a la negociación. Los ingresos públicos caen. La banca sigue sufriendo por la huida de depósitos, ante los temores al corralito, a los controles de capitales. Atenas no ha recibido un solo euro de las ayudas europeas y del FMI desde hace casi un año. Pero hay dinero disponible, "siempre a cambio de reformas", insiste el Eurogrupo. Quedan 7.200 millones de euros del segundo rescate. Y hay 10.900 millones adicionales, en teoría para recapitalizar la banca, si Atenas se aviene a las condiciones de los acreedores. Parte de esos 10.900 millones podrían destinarse, según algunas fuentes, a permitir a Tsipras que haga gasto social para aliviar la crisis humanitaria en su país.


2. Más recortes. El problema es que esas condiciones a cambio de la ayuda no serán fáciles de vender para Tsipras, ni a los griegos ni a su propio partido, Syriza. Los socios han accedido a reducir la dosis de austeridad prevista para los próximos años: exigen superávits primarios (antes del pago de impuestos) menos exigentes, del 1% del PIB este año, del 2% el próximo, del 3% en 2017 y del 3,5% en 2018. Think tanks influyentes como Vox afirman que no se le debería pedir superávit primario este año. Ahí el acuerdo está casi hecho, porque Tsipras puede decir en casa que eso es mucho mejor de lo que negoció su predecesor, el conservador Andonis Samarás. El problema es que aún así los acreedores insisten en los recortes: 3.000 millones adicionales, aunque a cambio Grecia no tendrá que acometer una nueva reforma laboral (si se conforma con retrasar la subida del salario mínimo y no tumbar las reformas laborales anteriores). También ha acercado posturas en cuanto al IVA: los acreedores quieren dos tramos, del 11% y del 22%, aunque persiste un desencuentro porque los socios quieren que Grecia suba el IVA de la electricidad. El principal dolor de cabeza son las pensiones: la oferta europea incluye acabar paulatinamente con las prejubilaciones. Ahí no hay problemas, Tsipras lo ha aceptado ya. Pero los socios quieren recortes adicionales de las pensiones, de hasta el 0,5% del PIB este año y del 1% el año próximo. Esa es quizá la mayor diferencia que persiste con Atenas, que se resiste con uñas y dientes a un tijeretazo adicional después de los diversos recortes a los pensionistas en los últimos años.


3. Política interna. Con esa oferta o ultimátum sobre la mesa, Tsipras no lo tiene nada fácil. Hace un par de meses, más del 90% de los griegos apoyaban su estrategia de negociación; hoy ese nivel de aprobación ha bajado al 55%. Más de la mitad de los griegos quiere un acuerdo. La mayoría lo quiere incluso aunque Atenas tenga que saltarse sus líneas rojas. Dos tercios de los griegos no quieren salir del euro. Pero Tsipras es el líder de un partido en el que aceptar la oferta europea no va a ser fácil: si al final llega la conversión de Tsipras y traga con las condiciones de los acreedores, tendrá problemas internos con la facción que lidera el ministro Panayotis Lafazanis. Syriza parece en estos momentos un volcán a punto de estallar, con el flanco más izquierdista a favor de una ruptura con Europa. En Bruselas se da prácticamente por hecho que Tsipras tendría que aprobar por decreto ley ese pacto, y eso provocaría una diáspora en su propio partido y quizá una ruptura de la mayoría de Gobierno, lo que le obligaría a buscar nuevas alianzas. Más adelante, puede convocar un referéndum, y gana peso la opción de las elecciones anticipadas, con el primer ministro como claro favorito en estos momentos. Pero la crisis política, en caso de acuerdo, está asegurada.


4. Hay plan B. Grecia tiene un plan de contingencia, que a su vez es prácticamente su única baza de negociación. Su problema es que los acreedores no se han asustado con las amenazas de ruptura y salida del euro, e incluso han sugerido que también lo tienen: Dijsselbloem lo ha sugerido ya en un par de ocasiones, y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, aseguraba hace unos días que "la experiencia ha demostrado que un país puede súbitamente ser incapaz de pagar sus cuentas"; si Grecia tuviera que salir del euro "no será por nosotros". El subdirector del FMI para Europa, Jörg Decressin, ha explicado que esos planes de contingencia existen. Grecia ha hecho varios movimientos para no quedarse sin dinero: puede mover recursos de sus empresas públicas e incluso de los ayuntamientos, puede retrasar los pagos al FMI (en torno a 1.500 millones de euros este mes, con un primer pago de 300 millones mañana viernes) y puede dilatar un buen puñado de semanas el temido impago. Un default, asume el Eurogrupo, "sería catastrófico", para Grecia y quizá también para la eurozona, que volvería a vivir momentos de gran tensión. Los mandarines del euro dicen, con razón, que Europa está mucho mejor pertrechada que hace un par de años para ese escenario. La recuperación ha vuelto. Las primas de riesgo son un remanso de aguas tranquilas. El BCE ha iniciado un programa de compras masivas de deuda, que puede minimizar los daños. Pero nadie sabe cómo demonios reaccionarían los mercados en caso de un impago. Nadie lo sabe a ciencia cierta.


5. En manos del BCE. El BCE tiene la llave de todo. Puede darle aire a Tsipras si, tras un mensaje positivo del Eurogrupo, le permite financiarse emitiendo más deuda a corto plazo, algo que permitiría al Gobierno capear los meses de verano: a partir de entonces el calendario de vencimientos es mínimo durante un plazo de tres años. Pero también puede precipitar el esperado giro de Tsipras cerrando el grifo de la liquidez de los bancos griegos, aunque en ese caso se arriesga a ser el detonante de una nueva crisis del euro. El BCE ya precipitó el primer rescate griego, y ha sido clave en las peticiones de Irlanda, Portugal, España y Chipre: ninguno de esos países hubiera pedido el dinero sin la sofocante presión del Eurobanco.


6. Una quiniela. En teoría, un default equivaldría a una depresión en Grecia. Y provocaría serios problemas en toda Europa, especialmente en los países más vulnerables. El acuerdo para salvar el match ball del segundo rescate y las restricciones de liquidez sigue siendo lo más probable, y las fuentes consultadas en Bruselas creen que se producirá en los próximos días; puede que el domingo próximo. Eso supondría una extensión de un par de meses o tres del rescate actual, y daría margen para negociar un tercer paquete de entre 11.000 y 55.000 millones, según las fuentes consultadas: una especie de New Deal, o como quiera llamársele; un tercer rescate en toda regla, o una línea de crédito de precaución (improbable: Grecia no tiene acceso al mercado), o una especie de contrato por reformas. La fórmula no está clara; lo único claro es que Grecia va a necesitar más dinero. No hay apetito entre los socios por ese tercer paquete, pero aún hay menos apetito por una reedición de la crisis del euro. Un accidente es posible: Alemania muestra un grado de dureza formidable (por las presiones dentro de la coalición de Gobierno), los países bálticos y centroeuropeos se han mostrado inflexibles, e incluso España. Irlanda y Portugal, países rescatados, han pedido ortodoxia para Grecia. Ni siquiera sus aliados, Francia e Italia, se muestran magnánimos: la presión arrecia para que Atenas doble la rodilla y acepte las condiciones que exigen sus acreedores.


Está por ver que eso ocurra, pero la tensión está ahí. El tiempo se acaba, y sin embargo nadie, salvo el FMI, habla del elefante en la habitación: Grecia necesita una reestructuración de deuda, y sus socios incluso se la prometieron si alcanzaba el superávit primario, algo que sucedió hace un año. El ministro de Finanzas, el carismático Yanis Varoufakis, ha pasado a un segundo plano en las últimas semanas con la excusa de que sus discursos enturbiaban las negociaciones. Pero Varoufakis, en el fondo, tiene razón: Grecia no aguanta otra ronda de austeridad, con la sociedad enormemente fatigada por los recortes de los últimos años: y Grecia necesita una reestructuración de deuda. De eso no se habla ahora. Pero ese es el Guadiana que resurgirá en cualquier momento de la crisis griega, que está a punto de cerrar un capítulo decisivo pero cuyo final va para largo.

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