La fachada de la sede principal de la Reserva Federal Kevin Lamarque / Reuters

 

Por primera vez en la historia del país, los gastos para amortizar las obligaciones estadounidenses han superado este año medio billón de dólares. Gran parte se encamina al extranjero.

 

La retórica del presidente Donald Trump ha inculcado en muchos la creencia de que gran parte del mundo tiene con Estados Unidos una deuda enorme. Y no es tan impreciso, a juzgar por los datos recopilados recientemente por la entidad financiera Title Max. La cifra de la deuda contraída por otros países con EE.UU. llega casi a 9,5 billones de dólares.

Sin embargo, el propio país norteamericano también debe mucho al resto del mundo: más de 6 billones de dólares. Y es aún mayor el endeudamiento interno, acercándose la cifra total de la deuda federal a los 20 billones. La dinámica de los últimos ocho años ha sido impresionante en ese último aspecto.

Barack Obama llegó al Despacho Oval el 20 de enero de 2009 con una deuda federal equivalente a 10.626.877.048.913 dólares. En la tarde que expiró su segundo mandato presidencial, el 18 de enero de 2017, llegaba ya a los 19.961.467.137.974 dólares, es decir casi se duplicó en esos 8 años.

Para el fin de su administración (diciembre del 2016) el despliegue detallado de las obligaciones financieras del Gobierno federal de EE.UU. fue:

Deuda pública: 14.202.100 millones de dólares.

Deuda interna del Estado: 5.395.700 millones.

En total: 19.597.800 millones.


En la deuda pública, las obligaciones de Washington con el extranjero son el componente predominante, pero no es el único: 6.154.900 millones de dólares. Cerca del 43% fue contraído por Gobiernos, empresas e inversores privados de distintos países. El resto se distribuye de la siguiente manera:

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Las obligaciones internas son los bonos emitidos por unos cuerpos federales autorizados, cuyos titulares son otros entes federales. Entre ellos destacan los bonos del Tesoro, los cuales acumulan ante todo los Fondos Fiduciarios del Seguro Social.

Entre los países acreedores de la economía de EE.UU. destacan dos: Japón y China. Tradicionalmente los estadounidenses contabilizan la deuda con Pekín (1.058,4 miles de millones de dólares) y con Hong Kong (191,4) aparte una de la otra y también aparte de Taiwán (189,3), siendo tres centros financieros autónomos. Puestos juntos, marcarían el liderazgo absoluto de China. La aportación nipona es de 1.091 miles de millones de dólares.

Irlanda, Islas Caimán y Brasil también conforman el 'top' 5 de los acreedores.

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Washington no solo exige que le paguen países como Alemania, sino que también aumenta los pagos al exterior para amortizar su deuda. Según los cálculos publicados en abril por el Banco de la Reserva Federal de St. Louis, los gastos de EE.UU. para abonar los intereses han superado este año medio billón de dólares, por primera vez en la historia estadounidense.

Dado que la política adoptada por el presidente Trump implica un importante aumento de gastos (en gran parte, a cuenta de los recursos prestados), es inevitable que EE.UU. gaste cada vez más para satisfacer a los acreedores.

 

 

Publicado enEconomía
Grecia esquiva el impago de su deuda prometiendo aún más austeridad

El Gobierno pondrá en marcha más recortes en las pensiones y una subida de impuestos para contentar a Europa
Los sindicatos anuncian una primavera plagada de huelgas, mientras el Gobierno confía en que el camino que marca el FMI les permitirá volver a los mercados

 

El largo camino griego para superar su peor crisis financiera de la era moderna vivió otro hito histórico este martes cuando el país concluyó una revisión crucial y complicada que permitirá evitar el impago en julio.


A costa de una austeridad todavía más dolorosa –con más recortes en las pensiones y subidas de impuestos– los acreedores internacionales acordaron desembolsar 7.500 millones de euros en forma de préstamos de emergencia para permitir que Atenas cumpla el vencimiento de los pagos de la deuda. Y algo más importante todavía, los acreedores aceptaron iniciar conversaciones para conseguir que el total de la deuda griega sea más manejable. Se trata de algo vital para que el país consiga tener acceso a los mercados de capitales de los que ha estado casi completamente excluido desde 2009.


El logro, después de un maratón de 12 horas de conversaciones, fue anunciado por el ministro griego de Finanzas, Euclid Tsakalotos, ya de madrugada. "Hay fumata blanca... la negociación ha terminado con un acuerdo en todos los asuntos. Ahora toca que el gobierno griego cumpla lo acordado a través de leyes y decisiones".


El acuerdo pone fin a más de seis meses de intensas disputas sobre las reformas fiscales y estructurales que Atenas debe implementar a cambio de los préstamos de su tercer programa de rescate de 86.000 millones de euros.


Aunque el borrador del programa se realizó en 2015, en un momento en el que Grecia estuvo cerca de quedar fuera de la Eurozona y volver al dracma, las condiciones del rescate permanecieron abiertas a negociación. Los puntos de discordia en los que se centraba el debate más reciente han sido las reformas laborales y las pensiones –dos asuntos en los que Tsakalotos, un profesor de economía marxista formado en Reino Unido, se había mostrado especialmente firme.


Con este acuerdo, el Gobierno liderado por la izquierda se compromete a seguir recortando las pensiones un 18% a partir de 2019. Las pensiones se han recortado ya 12 veces desde el comienzo de la crisis: un 40% en los últimos seis años.
Con familias sin trabajo y cada vez más empobrecidas, dependiendo directamente de las pensiones, la noticia de más recortes cayó como un jarro de agua fría sobre los líderes sindicales, que inmediatamente anunciaron huelgas.


La coalición de dos partidos liderada por el primer ministro, Alexis Tsipras, también acordó ampliar los umbrales libres de impuestos a través de exenciones fiscales a partir de 2020. Se espera que ambas medias produzcan ahorros por valor de 3.600 millones de euros o un 2% del PIB del país.


"Va ser una primavera calurosa", aseguró Odysseus Trivalas, presidente en funciones del sindicato de trabajadores del sector público. "Todavía tenemos que ver los detalles de este acuerdo pero lo que sí sabemos es que significará más recortes. Habrá muchas huelgas y un parón total de 24 horas cuando la medida se lleve al Parlamento para ser votada".
El principal líder de la oposición, Kyriakos Mitsotakis, dijo que con una mejor negociación se podrían haber evitado recortes tan dolorosos en lo que equivale a un "cuarto memorándum" o acuerdo de rescate financiero.


El acuerdo, que también incluye la liberalización del mercado energético a los competidores y la liberalización del comercio los domingos, probablemente se cerrará en el próximo encuentro de los ministros de finanzas de la eurozona el 22 de mayo. Se espera que lo acordado se transforme en leyes y medidas concretas antes del 17 de mayo, de modo que Syriza pedirá por anticipado el apoyo completo de todos los parlamentarios.


El Gobierno sigue con paso firme


"El Gobierno cree que su camino, a pesar de las dificultades, les llevará a que el país consiga librarse de los rescates", comentó el ministro de Interior Panos Skourletis en el canal estatal ERT TV. "Lo importante después de cerrar la revisión del rescate es tener una hoja de ruta para aliviar la carga de la deuda".


El FMI, que ha asegurado abiertamente que la carga de la deuda griega es insostenible y que no quiso sumarse al último programa de rescate, ha insinuado que podría suscribirlo en breve. La participación del FMI se ve como algo vital para Berlín, el mayor proveedor de fondos de rescate para Grecia. Angela Merkel se enfrenta a unas elecciones en el mes de septiembre y a un electorado cansado del drama griego.


En un comunicado conjunto con los prestamistas europeos de Grecia, el FMI asegura: "Las autoridades griegas han confirmado su intención de poner en marcha sin demora el paquete de medidas políticas. Este acuerdo preliminar se complementará ahora con más negociaciones en las próximas semanas sobre una estrategia creíble que asegure una deuda griega sostenible".


Al parecer, el alivio de la deuda consistirá en prórrogas y rebajas de intereses más que de una quita extraordinaria. La deuda griega –un 180% del PIB del país– no es solo sorprendente sino que es la mayor, y por mucho, de los 27 miembros de la UE. La economía del país se ha reducido un 27% desde el comienzo de la crisis, un porcentaje incluso peor que la contracción que experimentó EEUU durante la Gran Depresión.


En el Gobierno aseguran que, una vez que el alivio de la deuda entre en vigor, el objetivo es que Grecia vuelva a los mercados internacionales. El Banco Central Europeo ha señalado que incluirá al país dentro de su programa de compra de bonos si su deuda se hace más manejable.


Hacia esa meta señalaba el portavoz del gobierno, Dimitris Tzanakopoulos, en la rueda de prensa tras el acuerdo: "El Gobierno griego aspira a aprovechar los mercados tan pronto como sea posible y a conseguir un acuerdo global sobre las medidas a medio plazo para la deuda".

 

Helena Smith - Atenas

• theguardian
03/05/2017 - 20:20h


Traducido por Cristina Armunia Berges

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Viernes, 07 Abril 2017 06:07

Cara a cara entre Trump y Xi

Cara a cara entre Trump y Xi

Discuten sobre comercio y Corea del Norte en Mar-a-Lago

 

Trump y la primera dama, Melania, dieron la bienvenida a Xi y su esposa, Peng Liyuan, en la mansión de West Palm Beach.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, recibió ayer a su homólogo chino, Xi Jinping, en su residencia y club privado de Mar-a-Lago (Florida) para dar inicio a su primera cumbre, marcada por el contencioso nuclear de Corea del Norte y el comercio.


Trump y la primera dama, Melania, dieron la bienvenida a Xi y su esposa, Peng Liyuan, en la mansión de West Palm Beach, adonde la pareja china llegó en una limusina negra entre un pasillo de militares. Xi había aterrizado en el aeropuerto Internacional de Palm Beach a las 13.40 hora local, donde él y su esposa fueron recibidos al pie de la escalinata de un avión de Air China por el secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson. Aproximadamente una hora después, llegó Trump a bordo del famoso avión presidencial Air Force One, de donde descendió en compañía de la primera dama.


Las actividades de los líderes de las dos mayores economías del mundo, que durarán unas 24 horas, comienzan hoy por la tarde, con la degustación de un té para conocer a sus equipos previo a una cena en honor del mandatario chino. La parte formal de la cita se desarrollará hoy, con una serie de reuniones que concluirán con un almuerzo de trabajo y de las que se informará a través de comunicados. Antes de partir hacia su club privado, Trump afirmó ayer en Washington que “nadie sabe realmente” qué puede salir de la cumbre con Xi, que se celebra entre fuertes medidas de seguridad. El magnate volvió a denunciar que China no ha sido justa con EE.UU. en el plano comercial y que Corea del Norte supone un problema muy grande.


“Va a ser muy interesante. Nadie sabe realmente qué ocurrirá”, señaló el mandatario estadounidense. “No nos han tratado de forma justa en lo relativo al comercio durante muchos, muchos años. Ningún presidente se ha hecho cargo de eso como deberían haberlo hecho, y tenemos un gran problema con Corea del Norte, así que veremos qué ocurre”, añadió Trump en una breve entrevista con la cadena conservadora Fox. Preguntado por si su objetivo es conseguir que China presione más a Corea del Norte, el presidente se limitó a indicar que “ya se verá lo que ocurre”, que él planteará su argumento a Xi y que cree que le irá muy bien.


Trump afirmó este domingo al diario The Financial Times que está totalmente dispuesto a actuar unilateralmente ante las amenazas de Pyongyang, al asegurar que “si China no va a resolver el problema de Corea del Norte, nosotros lo haremos”. Por tanto, el mandatario republicano advertirá a Xi que “se ha agotado el tiempo” para la paciencia en las gestiones diplomáticas, y Washington tiene ahora “todas las opciones sobre la mesa”, según adelantó un funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato.


En concreto, Trump presionará para que China “implemente estrictamente las sanciones y resoluciones de la ONU” contra Corea del Norte, dado que alrededor del 90 por ciento del comercio exterior de Pyongyang se produce con Beijing, según la misma fuente.


A ese respecto, Tillerson utilizó ayer un lenguaje más suave y afirmó que EE.UU. espera “que China encuentre vías para ejercer influencia sobre las acciones de Corea del Norte para desmantelar sus armas nucleares y sus programas de tecnología de misiles”. Para Tillerson, “ya sea usando su autoridad en el Consejo de Seguridad de la ONU o nuevas palancas de poder, China puede ser parte de una nueva estrategia para acabar con el comportamiento temerario de Corea del Norte y asegurar la seguridad, estabilidad y prosperidad en el noreste de Asia”.


Se espera que el comercio sea el otro gran tema de la cumbre, donde Trump insistirá en su denuncia de la falta de equilibrio en la balanza comercial entre Estados Unidos y China, uno de sus grandes temas de la campaña electoral del año pasado. “Hemos sido tratados injustamente y hemos tenido acuerdos comerciales terribles con China durante muchos años. Esa es una de las cosas de las que vamos a hablar”, declaró Trump a los periodistas a bordo del Air Force One.


No obstante, la Casa Blanca no ha aclarado si el líder estadounidense ejercerá algún tipo de presión sobre Xi para que detenga la manipulación de divisas.

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Ann Pettifor, economista especializada en finanzas y deuda soberana. Su último libro es La Producción del Dinero.

 

"Hay que negar a las empresas globales el acceso a los tribunales financiados por los contribuyentes mientras no paguen impuestos", dice la autora de 'La producción del dinero: cómo acabar con el poder de los bancos'


"En EEUU amplios sectores de la clase obrera se suicida, es drogadicta y se muere temprano. No me sorprende que votasen por Donald Trump".


La economista aboga por obligar a repatriar el dinero offshore y a imponer controles de capitales

 

Ann Pettifor es conocida por su trabajo sobre la deuda soberana de los países más pobres, y el crecimiento de la deuda en la OCDE. Lideró la organización Jubilee 2000 que consiguió una condonación sustancial de la deuda de los países más pobres y cambios en las políticas nacionales e internacionales. Es autora de varios libros sobre economía política. La entrevistamos en Madrid con motivo de la presentación de su último libro, La producción del dinero: cómo acabar con el poder de los bancos(Ed. Los Libros del Lince).

 

En la introducción escribe que su objetivo es hacer el dinero y las finanzas accesibles, sobre todo para mujeres y ecologistas. ¿Qué espera lograr a través de ellos?

Las mujeres se llevan la peor parte de las malas políticas económicas, porque no son influyentes dentro del sistema monetario. Tiende a ser un juego de hombres, y eso tiene que cambiar. Su ignorancia del funcionamiento del sistema hace la situación más difícil para ellas. También significa que no hay un reto efectivo al sistema.

Los ecologistas piensan en el ecosistema sin pensar en cómo el sistema monetario alimenta el consumo, que a su vez alimenta las emisiones tóxicas. La expansión masiva del consumo desde la década de 1970 ha tenido un impacto sobre el ecosistema. Y no nos fijamos en algo que es causal, el dinero fácil, pero caro. Entonces no entendemos que hemos pasado de un sistema monetario bien regulado a uno donde cualquiera podía tener una tarjeta de crédito e ir de compras.


¿Puede explicar el dinero fácil y caro frente al dinero escaso y barato?

Lo tengo muy claro, en parte debido a mi experiencia con la deuda soberana. Lo que sucedió a los países pobres fue que sus administraciones impagaron su deuda. Los acreedores que se hicieron con la deuda, en el momento del incumplimiento, acumularon nuevos intereses. Muchos deudores soberanos iban al Club de París y descubrían que tenían “deudas fantasma” de las que no sabían, debido a los tipos de interés.

El dinero fácil sencillamente se asigna sin regular, para especular, sin preguntas. El dinero caro es el que tiene un precio alto. Suscribo la opinión de John Maynard Keynes de que en promedio, históricamente, las empresas en su conjunto tienen beneficios de alrededor de un 3% anual, y si los tipos de interés son más altos la deuda se hace impagable. Es absolutamente crítico que los tipos de interés se mantengan bajos.

Todo el mundo habla del entorno de tipos bajos de interés desde la crisis. No creo que los hayamos tenido. Sí ha sido así para instituciones financieras que pueden pedir prestado a bancos centrales. Las empresas pagan tipos mucho más altos que el tipo bancario, que es casi irrelevante para la economía real. Cuando la inflación ha sido efectivamente negativa, los tipos de interés son altos en términos reales.

Me fascina que los tipos de interés de alguna manera se han desconectado del negocio de prestar. En el mercado de derivados de tipos de interés, el tipo se ha convertido en una cosa en sí misma, casi independiente. Al comienzo de la crisis, en agosto de 2007, los bancos dejaron de prestarse entre sí, pero todavía había especulación sobre el Libor.


¿Qué determina el tipo de interés real?

Cada tipo de interés se determina individualmente en una relación social entre el deudor y el acreedor. No existe tal cosa como un tipo de interés natural. Hay un tipo del banco central determinado por un comité de hombres y mujeres. Ciertamente no depende de la demanda o la oferta de dinero. Como argumentaba Keynes, el tipo de interés se determina por la demanda de activos, no por la demanda de ahorro. En este momento hay escasez de activos contra los que pedir prestado, por lo que su precio ha aumentado. Los gobiernos no han producido la suficiente deuda soberana, que es uno de los activos más valiosos y fiables.

 

Esto va en contra de la austeridad y la consolidación fiscal. ¿Qué piensa sobre la hacienda pública?

El crédito no es dinero-mercancía, es dinero bancario, a menudo sólo digital. Se crea de la nada. Los prestatarios son fundamentales para la oferta de dinero y ahorro en la economía. Como funciona el sistema es: un prestatario solicita un crédito, se le concede en forma de depósito, que puede utilizarse como ahorro. No se empieza con ahorro. Para tener más ahorro en la economía necesitamos más deuda.

El prestatario más fiable es el gobierno. Y que el gobierno no pida prestado, en un entorno en el que el sector privado a) está demasiado endeudado para pedir prestado; y b) también carece de confianza para ello, ha creado una escasez de deuda. Los fondos de pensiones la necesitan para sus inversiones a largo plazo. Cuando el gobierno gasta, la cuestión no es la acumulación de la deuda. La cuestión es que gasta en la economía real y beneficia al sector privado. El gobierno genera los ingresos necesarios para luego generar ahorros, y luego más inversión y más ingresos.


Describe la creación del crédito bancario como algo político, y no una función de mercado.

Es una función social y muy politizada ahora. Hay control político sobre ello, y los bancos a su vez controlan el sistema político. El sistema bancario es un sistema de relaciones sociales entre los que tienen unos derechos y los que tienen la obligación de satisfacer esas demandas. Este sistema de activos y pasivos es el sistema monetario. Es un sistema de relaciones sociales que una pequeña élite ha capturado. Que el sector financiero se haya separado de la democracia reguladora y opere en la estratosfera ha politizado todo el proceso, porque el público es consciente de irregularidades, corrupción, y sobre todo de que muchos se enriquecen sin esfuerzo extrayendo rentas. Y esto causa las insurgencias que hemos visto.


¿Qué solución sugiere?

En primer lugar tiene que haber voluntad política de subordinar los intereses del sector financiero a los de la sociedad. Las empresas globales no puedan operar más allá de los límites de la democracia reguladora. Las políticas se aplican dentro de unas fronteras, tienen ciertos límites democráticos. El dinero detesta las fronteras. El sector financiero tiene que repatriarse y operar dentro de los límites reglamentarios de las democracias. Puede que sea demasiado tarde. Ya hay una insurgencia tan seria contra las finanzas globalizadas que soy bastante pesimista.

La segunda cosa importante es que, como muchos otros, me gustaría ver restaurada el equivalente de la ley Glass-Steagall (que en EEUU separaba la banca de inversión de la banca comercial).

Pero me gustaría ver a los gobiernos utilizar su poder de negociación. Estas grandes compañías globales quieren separarse de la democracia reguladora, y sin embargo poder personarse en los tribunales de las democracias para hacer cumplir contratos. Les podemos negar el acceso a los tribunales financiados por los contribuyentes, en tanto no paguen impuestos.


Esto enlaza con los tribunales de arbitraje inversor en tratados como CETA y TTIP.

Que están diseñados para estar fuera del control de la democracia. Karl Polanyi argumentaba que, si los mercados deciden ir más allá de los límites de la democracia reguladora, el pueblo se rebela casi al mismo tiempo, debido a que este proceso los empobrece. En Estados Unidos [Anne] Case y [Angus] Deaton muestran que amplios sectores de la clase obrera se suicida, es drogadicta y se muere temprano. Se debe a la desesperanza provocada por la determinación de estas fuerzas del mercado de desligarse de la democracia, y luego castigar a la población. La gente no lo puede soportar y se revuelve rápidamente. No me sorprende que votasen por Donald Trump.


¿Qué reforma monetaria necesitamos?

Ya he tocado la repatriación del capital offshore. Estoy a favor del control de capitales, porque los bancos centrales han perdido el poder de regular los tipos de interés sobre todo en el espectro de préstamos. La teoría de Keynes de la preferencia de liquidez muestra que la demanda de activos en todo el espectro puede satisfacerla el gobierno emitiendo deuda a varios plazos. Y cumple con diferentes motivos: el especulativo, el de ahorrar, o el de recuperar el dinero rápidamente.

Me gustaría que los bancos centrales gestionasen activamente los tipos de interés en todo el espectro de préstamos dentro de las economías nacionales. Para eso no se puede permitir a los flujos de capital transfronterizos subvertir la gestión de los tipos de interés dentro de la economía nacional. Ése fue su gran idea, y ha sido firmemente enterrada por la profesión económica. Pero es esencial para la reactivación de la economía y para luchar contra el cambio climático, porque necesitaremos gran cantidad de fondos. Tendremos que financiar una sorprendente transformación de toda la economía para apartarla de los combustibles fósiles. Y esta financiación no puede ser cara.

Para mí se trata de control de capitales, la preferencia de liquidez, y herramientas macroprudenciales. Hélène Rey, una economista distinguida y ortodoxa, ha discutido con los bancos centrales que deben gestionarse los flujos de capital transfronterizos. Puede terminar siendo asesora del señor Macron (candidato a la presidencia de Francia), así que podemos ver algún progreso. No sólo se llega a esto desde una perspectiva keynesiana. También los ortodoxos están empezando a darse cuenta de que la movilidad del capital es increíblemente desestabilizadora y desencadena insurgencias.

 

 

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Domingo, 19 Marzo 2017 15:16

“Alemania debe sumas enormes”

“Alemania debe sumas enormes”

Donald Trump acusó ayer a Alemania de deber sumas enormes de dinero a la OTAN, y afirmó que Berlín debería pagar más a Estados Unidos en materia de defensa.

 

“Alemania debe sumas enormes de dinero a la OTAN y Estados Unidos deberá recibir un mayor pago por la poderosa, y muy onerosa defensa que proporciona a Alemania”, tuiteó el mandatario estadounidense un día después de reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel, en Washington. En un tweet previo desde su lujosa residencia en Florida, Trump afirmó que tuvo una “excelente” reunión con Merkel, rechazando las afirmaciones de la prensa acerca de que el encuentro fue gélido y dejó al descubierto las diferencias entre ambos líderes en asuntos como migración y comercio internacional. “Pese a lo que han escuchado de las falsas noticias, tuve una excelente reunión con la canciller Angela Merkel”.

 

En la conferencia de prensa que ofreció junto a Merkel ayer desde la Casa Blanca, Trump reiteró su fuerte apoyo a la OTAN, pero subrayó que es necesario que todos los países miembros “paguen su parte justa”. “Muchas naciones deben vastas cantidades de dinero (a la OTAN) y es muy injusto para Estados Unidos. Estas naciones deben pagar lo que deben”, señaló Trump. Por su parte, luego de la conferencia, Merkel dijo que se comprometió con el mandatario estadounidense a aumentar los gastos de defensa de Alemania. “Nos comprometemos hoy a un objetivo de 2 por ciento (del PIB) hasta el año 2024”, dijo Merkel y subrayó la importancia de la Alianza Atlántica y aseguró que Alemania reconoce la necesidad de aumentar su gasto en la defensa común. “Vamos a trabajar en ello”, prometió la canciller alemana. El gobierno alemán no tenía previsto responder ayer y un portavoz remitió simplemente a estas declaraciones de Merkel durante la conferencia de prensa.

 

Sin embargo, dos ex embajadores estadounidenses ante la OTAN durante la administración Obama, criticaron la lógica de Trump. “No se trata de un documento contable con una columna de crédito y una de débito. Se trata de un programa de inversiones a diez años y los aliados hacen progresos, lentamente”, explicó Douglas Lute.

 

Por su parte, Ivo Daalder, escribió en una decena de tweets que no se trata de una transacción financiera, en la que los países de la OTAN pagan a Estados Unidos por la defensa. “Se trata de nuestro compromiso con un tratado”, aseguró. “Estados Unidos está fuertemente comprometido militarmente en la OTAN. Pero no es por agradar a Europa. Es vital para nuestra propia seguridad”, agregó.

 

Los reproches de Trump no son nuevos: de hecho fueron asuntos que planteó durante la campaña electoral, en la que subrayó que Estados Unidos, que gasta más de 3 por ciento de su PIB en defensa, carga con la mayor parte de los costos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La retórica electoral de Trump hizo mella y colocó sobre la mesa el financiamiento de la OTAN entre los miembros que han reducido durante años sus presupuestos militares.

 

Las veladas críticas de Trump cobraron mayor importancia en momentos en que los aliados europeos perciben una postura cada vez más agresiva de Rusia tras la anexión de Crimea y el apoyo a los rebeldes de Ucrania. Y también preocupa a Europa la actitud más flexible que Trump a exhibido hacia Moscú.

 

En el 2014, los Estados miembro de la OTAN acordaron aumentar sus gastos militares hasta alcanzar un 2 por ciento de su PIB en 10 años. El PIB de Estados Unidos representa un 46 por ciento de la riqueza acumulada de los países aliados, pero sus gastos militares (679.000 millones de dólares en 2016) representan el 68 por ciento del total de los presupuestos de defensa de los 28 integrantes de la OTAN. Aparte de Estados Unidos (3,36 por ciento del PIB), sólo Reino Unido (2,17 por ciento), Polonia (2,01 por ciento), Estonia (2,18 por ciento) y Grecia (2,36 por ciento) alcanzan el objetivo marcado en el 2014, según las estimaciones de la OTAN del 2016.

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Lunes, 06 Marzo 2017 06:14

El plan rupturista de las izquierdas

El plan rupturista de las izquierdas

Después de la claudicación de Alexis Tsipras ante los prestamistas, las izquierdas griegas y catalanas se unieron para encontrar un camino alternativo a la austeridad impuesta por las políticas neoliberales.


El mito de la paz social y el bienestar económico ya no sostiene a Europa. Esta idea que cada vez con mayor fuerza circula de punta a punta del continente no son solo los nacionalismos de extrema derecha quienes la defienden sino también economistas, politólogos y activistas de izquierda como los miembros de la European Research Network on Social and Economy Policy (Erensep). Esta red independiente fundada el año pasado en Salónica, Grecia, con base en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de la Universidad de Londres, reúne a expertos de diversos campos con el objetivo de fomentar el debate político y buscar alternativas a las doctrinas neoliberales de ajuste que rigen Europa.


La Erensep nació en Grecia, como no podía ser de otra manera. Intentando reponerse del trauma que para muchos supuso la firma del tercer memorándum de la Troika por Alexis Tsipras y la subsiguiente pérdida de derechos sociales y soberanía a costa del compromiso con los acreedores, un grupo impulsado por el profesor de Economía de la Universidad de Londres y ex diputado de Syriza, Costas Lapavitsas, se dispuso a demostrar que existe otro camino. “La red pretende ser un generador de ideas concretas para la izquierda europea con sustento académico. En Grecia ya nadie compra grandes discursos si realmente no están basados en algo que les dé credibilidad. Syriza llegó al gobierno con muchas propuestas y mucha fuerza pero sin tomarse demasiado en serio lo que se estaba proponiendo”, explica Sergi Cutillas, uno de los fundadores de Erensep, red que cuenta entre sus miembros con un numeroso grupo de académicos y activistas catalanes. “Al partir de sustento teórico y de investigación, la propuesta del cambio pierde frivolidad, se llega ahora a algo más maduro que la idea ingenua de que lo queremos todo: estar dentro del euro y sin austeridad”, afirma Cutillas. “Ahora toca el paso de madurez, cuando se asume que no hay salidas fáciles”.


A mediados de febrero en Atenas el profesor Costas Lapavitsas junto a compañeros de la Erensep presentaron las bases de su proyecto alternativo para una economía griega sostenible fuera de la Eurozona, y el cine en el que lo hicieron rebalsó de gente. “Había la sensación de que quizas se volvía a generar algo”, cuenta emocionado Sergi Cutillas, quien también estuvo allí para aportar su visión como miembro de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda en Barcelona y como experto invitado en la Comisión de la Verdad constituida en Grecia en 2015 para examinar la legalidad de su deuda.


La primera parte del dossier presentado plasma un análisis de economía histórica, en el cual se disecciona qué es la Eurozona y la UE, así como el recorrido hecho hasta llegar al Euro, “una historia más crítica que la edulcorada que nos cuentan, esa de que después de la Segunda guerra mundial había que unirse”, aclara Cutillas. “En realidad, después de la guerra hubo varios intentos de unidad monetaria y en todos ha sucedido algo similar a lo que pasa ahora con el Euro: Alemania se niega a funcionar como ancla monetaria para el resto de países, forzando a devaluar la moneda de otras economías fuertes como Francia, Inglaterra o Italia. Pero para que funcione un sistema monetario tiene que haber cooperación, sustentada sobre todo en la moneda más importante, que es la que cuando los demás están sufriendo debe actuar en su economía doméstica para quitar presión a los otros”, detalla el economista.


En este origen desigual y basado en los intereses de las potencias, los expertos del grupo fundado en Grecia sustentan el primero de sus argumentos en contra de la Eurozona. Cutillas explica que, en esta coyuntura y con el consentimiento de los sindicatos, el gobierno alemán fue bajando los salarios de los trabajadores para aumentar su competitividad. “Mientras los vecinos suben los sueldos en paralelo al ascenso de la productividad, en Alemania se sube la productividad pero se bajan los sueldos. En términos macroeconómicos esto significa que ellos producen más cantidad y más barato mientras nuestra estructura económica se va deteriorando, lo cual genera un desequiibrio en la balanza comercial. En el sur importamos mucho y exportamos menos, es decir, nos endeudamos y llegamos al desastre que tenemos ahora”, explica Cutillas.


Ante este mapa económico descompensado, las alternativas son dos, según la red Erensep: la salida del euro o ganar competitividad dentro de la Eurozona y, para lograrlo, deprimir salarios. “Quieres ser más competitivo pero en el camino te estás cargando una generación entera y nadie te garantiza que esa devaluación interna no haya destrozado la sociedad”, asegura el economista catalán. “Estamos en este drama, preguntándonos cuánto más podrán aguantar las democracias del sur, sin dejar de ser democracias. Porque las rebajas salariales, la austeridad, las reformas laborales como la del PP (Partido Popular que gobierna en España) hay que ver hasta cuándo permiten que haya democracia”.


Los participantes de esta red de economistas, sociólogos, politólogos y activistas de izquierdas están convencidos de que dentro de la arquitectura del euro, controlada por la banca privada y donde los estados económicos más fuertes tienen una preminencia absoluta es imposible la unión por unos objetivos comunes. “La UE ha sido siempre un compendio de tratados en los que nunca un país ha asumido costes de otro si no le beneficiaba”, concluye Cutillas.


Basados en un análisis institucional y de economía política exhaustivo los integrantes de Erensep llegaron a la conclusión de que es posible salir de la Zona euro poniendo en marcha las capacidades fiscales y financieras estatales, las únicas a las que, además, por jurisdiccion tienen acceso los ciudadanos. “Aún los Estados tienen capacidades de actuar en el campo fiscal y en el financiero, aún no hemos delegado eso a la UE. La estructura burocrática de la UE es de unos 25 mil empleados, ¿la de cualquier Estado cuántos tiene? ¿Dos millones? Las burocracias estatales son muchos más potentes que las de la Unión”, advierte Sergi Cutillas. “Quien diga que la UE es la solución institucional, no sabe que, aparte de no contar con una estructura democrática, tampoco tiene el presupuesto ni el personal ni las dinámicas políticas para construir a corto plazo la salida de la crisis”, añade el economista.


En cuanto a la sostenibilidad económica de Grecia –el primer país al que dedicó su investigación la red de expertos– la primera medida que proponen es la potenciación de los servicios y sectores productivos que detectaron con un alto índice multiplicador de empleo y exportación. “Grecia tiene un sector secundario muy precario y el reto es el de volver a industrializar el país de forma sostenible”, apunta Cutillas.


En paralelo al fortalecimiento de la capacidad productiva, fiscal y financiera del Estado, el informe presentado en Atenas recoge la necesidad urgente de una reducción de la deuda griega antes de que llegue, como pronosticó el FMI, al 300% del PIB. “Salir del euro es necesario pero no suficiente, también hay que disminuir la deuda, y la mejor manera de hacerlo es a través de una auditoría como la que hicimos en 2015, transparente, con la participación de la ciudadanía griega, donde se rechacen las deudas ilegales e insostenibles socialmente”, explica quien fue uno de los miembros de la Comisión que examinó la deuda helena ante la firma del segundo rescate financiero.


La red de investigación por una economía sostenible y soberana más allá de la tutela de la Zona euro, empezó por Grecia pero no piensa detenerse allí. El ala catalana de Erensep está trabajando ya en el caso de España, consciente de que lo planteado para su vecino del sur también podría aplicarse a este país, pero aún sin los datos sectoriales suficientes para tener el proyecto cuadrado.


La industrialización y la banca pública son las dos patas más importantes sobre las cuales tiene que pararse, en opinión del grupo de expertos, todo Estado que quiera ser independiente del euro. “La banca si es pública puede responder a criterios de desarrollo y no solamente de beneficio, puede canalizar el crédito en educación y en mejora del capital humano”, concluye quién con otras 70 personalidades de 19 países europeos provenientes de diferentes formaciones de izquierdas como Podemos, Esquerra Unida, Bloqueo de Grieta portugués, Parti de Gauche y NPA franceses, Unidad Popular y Antarsya en Grecia, la izquierda radical danesa, y la de Chipre, Eslovenia, Bosnia, Países Bajos, Alemania o Hungría firmaron el manifiesto ‘Los retos de la izquierda en la Zona euro’, un llamamiento a reunir el coraje de desobedecer las órdenes de la vieja Europa.

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Bandera roja en Alemania: su crisis 'invisible' está a punto de estallar

La necesidad de recapitalización de su sistema bancario, que pone el foco sobre el emblemático Deutsche Bank; una doble burbuja inmobiliaria y crediticia; y su insostenible superávit exterior por las tensiones comerciales y la baja apreciación del euro constituyen su triada fantasma.


MADRID.- No es dorado todo lo que reluce en la coyuntura alemana. El motor de la recuperación europea podría griparse a lo largo de 2017. Hasta el punto de que cada vez más analistas hablan de “crisis invisible”, que se ha conseguido posponer en los meses recientes, pero que estallará de forma “inevitable” en el futuro inmediato. Una tesis que ya asumen instituciones como el Fondo Monetario Internacional y que preocupa en los think-tanks y servicios de estudios de bancos de inversión a partes iguales.


El FMI acaba de dar su particular señal de alarma, sin que parezca que haya cundido el más mínimo atisbo de asombro en el rostro de su imperturbable ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. En su reciente informe anual sobre Alemania elude su tradicional lenguaje encriptado y, sin tapujos, afirma, rotundo, que “el Deutsche Bank es el factor de riesgo sistémico más importante que pende sobre la arquitectura financiera internacional”.

Todo un aviso para navegantes; es decir, para cualquier autoridad económica. Aunque no tanto para Schäuble, míster niet, la némesis actual de Andrei Gromyko, en la zona del euro, según sus propios colegas del Eurogrupo. El halcón del Ejecutivo de Angela Merkel que ha mostrado su férrea oposición a la política de estímulos del BCE, a su gestión de tipos de interés próximos a cero, a sus programas de adquisición de deuda, a la reestructuración del insostenible endeudamiento griego o a la mutualización de los bonos soberanos de los socios monetarios europeos. Por no mencionar sus constantes intentos obstruccionistas a que Alemania contribuya con nuevos fondos al restablecimiento del dinamismo de los países periféricos, los mismos que, en los años de bonanza, buscaron -y encontraron, sin apenas dificultades- las líneas de financiación del Deutsche Bank para sus negocios.


El diagnóstico del FMI es rotundo. Se basa en el ratio capital-activos, el conocido como Tier 1, según la nomenclatura de Basilea, las normas del Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés) que han establecido las nuevas cotas de solvencia a las entidades bancarias de todo el mundo. Este indicador, en el conjunto del modelo financiero alemán -advierte el FMI- “ha caído de forma abrupta, precipitada”. Hasta suponer que el riesgo de activos sea del 22,3%, frente al 25% del conjunto de la zona del euro o la tercera parte en el caso del modelo estadounidense. Un dato de alto voltaje cuya causa señala el propio Fondo.

Para que no haya lugar a dudas: “Los bancos alemanes están minimizando sus pérdidas para evitar dañar a sus empresas”. Es decir, que se han convertido en “huraños”, aunque el poco crédito que ofrecen es para firmas germanas, muchas de ellas participadas por las entidades financieras. “Son amortiguadoras de capital”, llega a decir el FMI. También la autoridad bancaria alemana admite, de alguna forma, este escenario.

“La mitad de los bancos alemanes tienen una alta exposición a los bajos tipos de interés” [del BCE], por lo que “podría ser necesario que acometan futuras ampliaciones de capital”, admite la BaFin germana. Algo que, además, a los ojos del Fondo, “va a perjudicar el repunte inversor de países como Italia o España”. Aunque sea el BCE quien explique con suma claridad parte de este razonamiento.


Lo hizo hace escasas jornadas Sabine Lautenschlaeger, supervisora de la autoridad monetaria europea, para quien la mayor resistencia adquirida por los bancos tras la crisis de la deuda no ha impedido, sin embargo, la ralentización de sus rentabilidades, lo que ha “elevado los riesgos en su búsqueda de beneficios” y ha puesto en duda la financiación y, por tanto, la viabilidad de numerosos negocios. Para Lautenschlaeger, los bancos no se han amoldado a un contexto de “baja rentabilidad, abundante liquidez y alta competencia” en el sector.


La cuenta de resultados del Deutsche Bank revela su estado de fragilidad. Pérdidas netas de 6.700 millones de euros en 2015, sin perspectivas de sobreponerse a sus números rojos hasta, al menos, 2018, y caídas de ingresos del 22% en el primer trimestre de 2016. Después de un año largo de descensos de dobles dígitos, decenas de miles de trabajadores despedidos, retroceso de sus ratings de deuda, depósitos y solvencia por parte de Moody’s y Fitch y unas cotas de toxicidad de 41.900 millones de euros de sus activos, fundamentalmente provocada por sus ofertas de productos derivados.

Jacob L. Shapiro, de Geo Political Futures, considera que este diagnóstico es similar al que el BIS hizo sobre Japón a finales de los años ochenta, cuando advirtió a sus bancos que “debían ser suspendidos de las transacciones internacionales por sus bajos niveles de reservas”. La primera “bandera roja” que auguraba “el colapso” del entonces proclamado milagro económico nipón, afirma Shapiro, quien encuentra otro parangón con el inicio de la doble década perdida de Japón: la excesiva dependencia de su sector exportador. En un informe titulado La crisis invisible de Alemania. Y cómo el mundo debería verla, lo explica con precisión. En su opinión, el Deutsche Bank es algo más que un banco... alemán.

“Técnicamente, es un banco privado, pero informalmente, es la mayor corporación gubernamental”, el instrumento que Berlín siempre ha utilizado, junto al Commerzbank y el Dresdner Bank, absorbido por el anterior en 2009, “como proveedores de capital, por un lado, y motores del desarrollo industrial del país”, desde su nacimiento, un año antes del nacimiento de Alemania como nación, en 1871. El mismo ejercicio, por cierto, que Commerzbank y dos antes que Dresdner Bank. Todo un ejemplo de marca-país.


Multinacionales como Volkswagen, BASF o Bayer y los grandes bancos (Deutsche Bank y Commerzbank) han elevado sus ventas al exterior y sus créditos rivalizando en precios, pero a costa de reducir sus rentabilidades


Sin embargo, a Shapiro, lo que más le preocupa es la vulnerabilidad de su sector exterior, anclado en el doble principio, no siempre veraz, de que el libre comercio es universalmente beneficioso y que los altos niveles de exportaciones indican eficiencia y solidez económica. Como lo demuestra las recientes y actuales debilidades de China, Rusia o Arabia Saudí por la severa competencia de precios a escala global. Y Alemania está, si cabe, en un peligro aún más latente porque, en términos absolutos, es el tercer gran exportador global, por detrás de China y EEUU, pero con unas ventas equivalentes al 45,7% de su PIB, frente a sólo el 22,6% del gigante asiático o al 13,4% de la economía americana.


“El patrón de crecimiento alemán no va a ayudar a evitar una crisis de mayores dimensiones”, aclara. Shapiro cree que el mantenimiento de sus actuales tasas de exportación “resulta insostenible”. Primero, porque la inestabilidad financiera de 2008, ha modificado el escenario geoestratégico en Europa, con altas tasas de desempleo en naciones periféricas, la salida de socios como Reino Unido (Brexit), la irrupción de movimientos independentistas o el bloqueo migratorio, que ya están deteriorando el mercado interior, a pesar de que esta amenaza todavía resulta invisible en Alemania por la proximidad al pleno empleo, la fortaleza de su gobierno o el vigor de su economía.

Al contrario que ocurre entre los grandes mercados exportadores -China, Rusia, Corea del Sur, Arabia Saudí-, cuyas coyunturas han empezado a sufrir por las caídas en las cotizaciones de la energía y del resto de materias primas, que también atraviesan una corrección de precios, y por una nueva reaparición de restricciones crediticias. Factores, ambos, que podrían ensombrecerse aún más con las tentaciones proteccionistas que proceden de EEUU y el riesgo de recesión. Y que podrían llevar a nuevos recortes de gastos y nuevos perjuicios a la clase media profesional en toda Europa si Schäuble, como ha hecho patente con España, reclama más austeridad.


A Alemania este panorama le podría pasar la factura de Japón, el enfermo económico mundial. Shapiro señala que ambas economías tienen mano de obra altamente cualificada y deben elevar el consumo interno para reducir sus generosas tasas de ahorro, trasladando sus ventajas competitivas y sus elevadas inversiones en productos de mayor valor productivo. En un momento en el que la demanda de bienes y servicios made in Germany de alta tecnología ha ido perdiendo pujanza en mercados como el estadounidense o el francés ante la fuerte rivalidad global de precios. En el que las cuotas de retorno de las inversiones realizadas por las empresas alemanas (Volkswagen, Bayer o BASF) vienen descendiendo desde finales de 2012. Y en el que su sector privado está sacrificando sus ingresos para impulsar sus exportaciones a corto plazo mediante bajadas de costes (BMW). Una estrategia que también han seguido los bancos, con una exposición de 120.000 millones de euros (el 3% del PIB alemán) al tambaleante sector financiero italiano, y que está detrás del precio más bajo de la acción del Deutsche Bank en los últimos 30 años, marcada este año, o la pérdida de beneficios del 52% del Commerzbank. Y que podría complicarse si el valor del euro, un 18% infravalorado en los mercados, según el FMI, inicia un rally alcista, a la estela del dólar.

Por si fuera poco, existe un tercer factor tumultuoso, la doble burbuja crediticia y del mercado inmobiliario. Un sobrecalentamiento que se ha acelerado por la escalada salarial, casi única en Europa, que ha removido el equilibrio entre la oferta y la demanda del mercado laboral -lastrado también por el retroceso del flujo de inmigrantes- y que contrasta con la moderación retributiva, especialmente en la industria, y con las caídas de productividad en la zona del euro, apunta Gilles Moec, economista para Europa de Bank of America Merrill Lynch.

Barbara Böttcher, del servicio de estudios Deutsche Bank, admite que los bajos tipos de interés del BCE complican “cualquier gestión prudente del mercado de la vivienda” aquejado de altos niveles de demanda y de excesos de créditos hipotecarios en los últimos años. A su juicio, “existe una clara amenaza de sobrecalentamiento”; en especial, por la moda de ampliar hipotecas de inmuebles para nuevas viviendas y porque, en paralelo, se ha instalado un boom de precios de alquiler en la práctica totalidad de las grandes ciudades del país.

Raymond Van der Putten, de BNP Paribas, indica que la combinación de alza de la energía, riesgos proteccionistas, una política fiscal menos laxa y bajos tipos de interés “reclaman correcciones en los excesos del mercado inmobiliario” y ajustes en el sector bancario y asegurador “para evitar su fragmentación”.

A la espera de acontecimientos, el consenso del mercado reduce medio punto, hasta el 1,3%, las previsiones de crecimiento del PIB germano para 2017. En comparación con el ejercicio que está a punto de culminar.

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“Tsipras fue una bendición para la Unión Europea”

 

Grecia es un país endeudado y empobrecido cuyos datos económicos y sociales recuerdan a los de un Estado fallido: un 25% de disminución del PIB, un 26% de tasa de paro (más del 55% en el caso de los jóvenes), un cuarto de la población bajo el umbral de la pobreza. Ya no atrae los focos de la prensa internacional. Las luces se apagaron en septiembre de 2015 cuando Syriza logró ganar las elecciones anticipadas tras haber aceptado el tercer rescate, ese que los griegos habían rechazado en un referéndum en julio de 2015: el Oxi (No en griego) se había impuesto con más de un 60% de los votos.


Qué ocurrió en ese verano, qué sucedió entre los bastidores del poder. Esas son las preguntas a las que intenta responder el documentalista Aris Chatzistefanou (Atenas, 1977) en su último trabajo This is not a coup (2016) (No es un golpe). En el documental una fuente anónima muy cercana en aquel entonces al Ejecutivo de Alexis Tsipras revela que el primer ministro griego “quería aceptar casi todo lo que la Troika quería, pero no quería asumir la culpa”, explica Chatzistefanou. Para ello, necesitaba un resultado de un 50-50 o que ganase el Sí en el referéndum. Así, según este periodista que ha trabajado para medios nacionales e internacionales como la BBC o The Guardian, “podría decir que hizo lo que pudo, pero que no recibió el apoyo de la gente”.

 


En su segundo documental, Catastroika (2012), comparaba las privatizaciones en Grecia con las vividas en la Rusia post-soviética ¿Cuatro años después le recuerda aún mas?


Grecia está más cerca ahora de convertirse en un país del tercer mundo. La agenda neoliberal que se está implementando aquí la solíamos ver en América Latina, Asia o África. Ha sido la primera vez que el FMI y la Troika han decidido traer estas políticas a la Unión Europea, o al menos a la periferia europea. Han destruido totalmente la economía. Después de seis años de intervención, han incrementado la deuda y nos han hecho perder el 25% de nuestro PIB, un retroceso parecido al de una economía de posguerra. En nuestro primer documental, Debtocracia (2011), predijimos que la deuda aumentaría con las medidas de austeridad. Por desgracia, teníamos razón. También acertamos con el segundo cuando apuntamos que iban a intentar privatizar masivamente los bienes públicos. Con el nuevo gobierno [Syriza] está pasando aún más. Espero no tener razón con el tercer documental, Fascism Inc (2014), donde explicábamos que el fascismo estaría ahí para ganar ventaja cuando la gente reaccionara. Estamos en un momento crucial.

 


En Debtocracia compara el caso argentino con el griego. Aquí, sin embargo, no hemos visto a ningún político huir de la plaza Syntagma en helicóptero. ¿Ha conseguido Grecia mantener cierta estabilidad política?


Solo hay una fachada de estabilidad. La socialdemocracia, en el fondo, es un regalo para ellos [para las élites europeas]. Tsipras fue una bendición de Dios para la Unión Europea. Pueden tomar medidas más extremas generando menos reacción que con un partido de derechas. Muchas personas de izquierda han perdido la esperanza. El gobierno se aprovecha y está aplicando a marchas forzadas las duras medidas del nuevo memorándum. No tengo claro, sin embargo, que esto pueda durar demasiado tiempo porque no hay paz social, es solo una máscara.

 


En su último documental habla del terremoto que sacudió Grecia el verano de 2015 cuando, a pesar del resultado del referéndum, el gobierno aprobó un tercer rescate. Muchos lo calificaron como un “golpe de Estado” de la Troika, pero su documental se titula No es un golpe. ¿Por qué?


Durante la noche de las negociaciones entre los griegos y los europeos apareció el hashtag “Es un golpe de Estado”. Venía de Barcelona, creo. Mi primera reacción fue escribir “No es un golpe de Estado, es la Unión Europea que ha sido siempre así”. Cuando hablas de un golpe, quieres decir que no se ha aplicado el procedimiento estándar, que tenías una democracia y luego una dictadura. Y no ocurrió eso. Esta ha sido siempre la forma de trabajar de la UE. Solo que durante los años de prosperidad no tuvo que usar instrumentos antidemocráticos para imponer su voluntad. Si decimos que es un golpe, es aceptar que existe una unión democrática y que, por lo tanto, si volvemos a su statu quo estará bien. Y esto no va a funcionar. Esta dinámica está dentro del ADN de la UE desde el Tratado de Maastricht.

 


Una voz anónima cercana a Alexis Tsipras afirma en el documental que Syriza esperaba otro resultado en el referéndum. ¿Cuáles son sus conclusiones de esta revelación?


La persona que habla había sido muy cercana a Tsipras durante los siete meses anteriores del gobierno, sabía todo lo que estaba sucediendo en la oficina del primer ministro. En sus declaraciones se refiere a la dirección de Syriza, y no al partido en general. Es importante recalcarlo. Syriza no era un cuerpo homogéneo, había gente que realmente abogaba por un cambio, había gente que estaba lista para luchar contra la UE para proteger al pueblo griego. También había, sin embargo, un pequeño equipo alrededor de Tsipras que traicionó a la gente años antes de que Syriza llegara al poder, probablemente a partir de 2012 o 2013.


Este grupo no se esperaba que el No obtuviera el 60% de los votos. El pueblo griego fue a votar con los bancos cerrados, lo que fue como decirles "debes votar lo que yo quiero, de no ser así te mataré mañana, no tendrás dinero para comer". Fue muy duro este chantaje. Aun así, la gente dijo que No. Según nuestra fuente, el gobierno se había dado cuenta de que tendría serios problemas en unas pocas semanas, Por ejemplo, el control de capitales. Querían tener una excusa para aprobar el memorándum, porque sabían que el BCE intervendría para presionar. Tsipras quería aceptar casi todo lo que la Troika quería, pero no quería asumir la culpa. Pensó que si conseguían un resultado de un 50-50 o si ganaba el Sí, podría decir que hizo lo que pudo, pero que no recibió el apoyo de la gente. Fracasó, miserablemente, porque el pueblo griego dijo No.

 


En No es un golpe se centra en describir el papel del Banco Central Europeo. ¿Cuál es el patrón común con el que jugó el BCE en los asuntos internos de Irlanda, Chipre, Italia y Grecia?


Tenemos un grupo de banqueros no elegido democráticamente en estos países. La independencia del BCE significa que son independientes de la democracia, del control popular. El BCE está presionando a los gobiernos elegidos democráticamente poniendo en riesgo incluso la estabilidad del euro. ¡Qué es su principal objetivo! No les importa la estabilidad de la moneda única, lo que les interesa es implementar su agenda política. En el documental explicamos cómo lo hacen. Por ejemplo, en Italia jugaron con los spreads [la diferencia entre dos tasas de interés], modificaron la tasa de interés con la que Italia podía conseguir un crédito y la de Alemania. En Chipre, lo que hicieron fue el bail-in [recapitalización interna], tomaron dinero de los bancos, de las cuentas de la gente. En Grecia hubo una combinación de todos estos mecanismos.

 


Dice que el BCE tiene poder gubernativo, pero ¿quién gobierna el BCE?


Respondo con el título de un libro griego, Es el capitalismo, ¡estúpido! Si ves las puertas giratorias de Bruselas, lo entiendes y te das cuenta de que son la élite económica de Europa. Los directivos de compañías multinacionales pasan por la Comisión Europea, de la Comisión van al BCE y los miembros del BCE se convierten en primeros ministros, como Lucas Papademos o Mario Monti, en Italia. Algunas élites económicas son más fuertes que otras.


Obviamente la élite griega es menos poderosa que la alemana, pero esto no significa que no trabajen juntas. El Banco Central de Grecia recibe órdenes directamente del BCE, para beneficiar a los bancos alemanes, principalmente, pero no en beneficio de Grecia. Es el propio sistema el que controla el BCE y controla la zona euro en general. Las personas que diseñaron esta idea de la moneda común formaban parte de los grandes capitales industriales, de los grandes bancos. Formaron un lobby para la creación de la Eurozona, que nunca fue un área común del pueblo europeo, sino un área común de los bancos europeos y las élites económicas.

 

En Debtocracia explica por qué el euro era una crónica de un fracaso anunciado. ¿Es inviable la moneda única?

Para el pueblo, el euro fue un fracaso desde el primer día. Ayudó a las élites económicas a redistribuir la riqueza, de pobres a ricos, especialmente si se ven los salarios en Europa, incluida Alemania. Fue un fracaso para la gente, pero también para las élites económicas. Estas se aprovecharon del euro cuando nació, pero ahora se está creando una brecha de competitividad entre los países de la Eurozona que es capaz de poner en juego la estabilidad de Europa. Es imposible para las pequeñas economías competir en el mercado con la industria alemana, por ejemplo. Los productos griegos no pueden competir y esto genera un enorme déficit en nuestra cuenta corriente. Si este persiste durante muchos años, entonces tenemos que recurrir a los préstamos. Así que el euro solo genera más deuda en la periferia europea. Tendrán que encontrar maneras de resolverlo. No puedo imaginar una Europa que sobreviva con esta moneda.

 

Syriza esperaba democratizar la Unión Europea, pero ¿se puede?


Desgraciadamente, no. Y este es el principal desafío para la izquierda europea en los próximos años. Desafortunadamente, la izquierda europea ha dejado de producir nuevas ideas. Reacciona quizás de la manera correcta, pero como reacción. Por ejemplo, cuando los derechistas estaban optando por el Brexit, la izquierda escogió defender la solución europea. “Debemos permanecer porque los malos dicen lo contrario”. No se trata de esto. La izquierda debe crear nuevas ideas, debe generar esperanza y no sólo la izquierda, sino también las fuerzas progresistas. Por razones diferentes, en todos los países, especialmente en el sur, la izquierda apoyó a la Unión Europea.


Una de las razones podría ser que Portugal, España y Grecia salían de dictaduras y pensaron que esta protegería la democracia. Probablemente fue acertado pensar así hace cuarenta años, pero ahora hemos visto que Europa no defiende la democracia. Si la izquierda no se da cuenta de que no se puede cambiar la UE o la Eurozona desde dentro, porque tiene el neoliberalismo en su ADN, la extrema derecha y el fascismo se aprovecharán de ello y serán los únicos que defenderán esta opción. Es lo que está pasando en Francia con Le Pen y en Gran Bretaña con Nigel Farage... En Grecia, en cambio, tenemos los nazis más estúpidos del mundo. Si quisieren aprovecharse de la gente común y librar una batalla contra la UE ahora serían la segunda fuerza en el Parlamento, pero apoyan el euro y la UE a su manera. La izquierda europea debe asumir que para defender el europeísmo se debe destruir la Unión Europea, y la prioridad es destruir la Eurozona.

 


En Fascism Inc explica precisamente el fenómeno del partido neonazi Amanecer Dorado haciendo una referencia constante al pasado. ¿De dónde vienen?


Yo no uso el término neonazi, los llamo nazis. Grecia tiene una historia diferente a la del resto de Europa. El fascismo no fue desterrado después de la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra civil, las personas que colaboraron con la ocupación alemana se convirtieron en la nueva élite, tomaron el aparato estatal. Esta es la tradición de Amanecer Dorado. El fascismo es sólo una cara del capitalismo, no es algo diferente. Es el capitalismo para los tiempos difíciles del capital. Es un instrumento que siempre crean las élites cuando sienten que están perdiendo el control. En Italia y Alemania estaban amenazados por un movimiento de izquierdas en los años veinte y treinta. En Grecia, entre 2011 y 2012, hicieron exactamente lo mismo, aunque no podamos comparar las magnitudes.


Había miles de personas en las calles protestando y entonces pusieron el fascismo sobre la mesa como una opción. Los medios de comunicación convencionales apoyaron a Amanecer Dorado y los principales partidos lo aceptaron. Amanecer Dorado fue una criatura del centro político. Afortunadamente la gente reaccionó después de la muerte del rapero Pavlos Fyssas. Además, en ese momento, el sistema ya creía también que no los necesitaban tanto. Así que Nikolaos Michaloliakos [líder de la formación] fue a la cárcel por un tiempo, de la misma manera que Adolf Hitler estuvo en prisión en 1923. Hitler se convertiría en el Führer 10 años más tarde. Espero que esta parte de la historia no se repita.

 


Ahora Amanecer Dorado está pendiente de que termine un juicio que puede llegar a ilegalizar el partido. ¿Qué final prevé para este proceso?


Este juicio es un despropósito desde el principio. El proceso va muy lento, ya debería haber terminado. Este retraso juega a favor de sus líderes. Me temo que lo que tratarán de hacer es culpar al pequeño grupo de personas que eran miembros de bajo nivel de Amanecer Dorado. Los líderes no serán juzgados con cargos serios.


Lo que han logrado es alejar los focos de los medios de comunicación. Esto es terrible porque este juicio es una batalla política, la gente debe saber lo que se dice dentro. Los periodistas no están autorizados para grabar lo que está sucediendo. Los activistas deben tomar notas de lo que se dice para dejar constancia de lo que pasa allí dentro. De todas formas, al final lo que importa son las decisiones políticas de las élites. Si quieren jugar de nuevo con el fascismo, lo harán, incluso si esta gente va a la cárcel. Puede que se cree un nuevo Amanecer Dorado, más “serio”, como dicen algunos, al estilo de Le Pen o Farage.

 


Usted menciona el papel de los medios. ¿Cuál ha sido el impacto de estos años de crisis para la libertad de prensa?


Basándome en mi experiencia personal, yo estoy trabajando cinco veces más y ganando cinco veces menos. Y eso que yo soy muy afortunado porque soy algo ‘conocido’ y he conseguido mantener mi trabajo. Miles de periodistas serios perdieron sus empleos. En el índice anual de libertad de prensa, de Reporteros Sin Fronteras, Grecia ha descendido 50 puestos. Hay monarquías en el mundo árabe o países que vivieron una guerra civil hace unos pocos años donde hay más libertad de prensa que en Grecia. Eso fue una consecuencia directa de la crisis. Algunas personas dirán que con Syriza ha cambiado, pero no estoy de acuerdo. Antes de su gobierno, teníamos algunos medios de comunicación que se posicionaban en contra de la austeridad, del FMI y de la Troika. Cuando Syriza llegó al poder, incluso este pequeño grupo de medios cambió de bando. Así que un periodista como yo tiene menos oportunidades para expresarse que antes.

 

Atenas | 9 de Noviembre de 2016

 

 

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China y Arabia Saudita realizan una histórica venta de bonos del Tesoro de EE.UU.

En total, los bancos centrales internacionales se desprendieron de más 364.000 millones de dólares, más de un tercio de los vendidos en el último año.

 

La venta de bonos del Tesoro de EE.UU. se aceleró en los últimos meses, hasta ubicarlos en un total de 2.805 billones de dólares, el nuevo mínimo desde 2012. La caída constante marca que, hace un mes, el retroceso de los bonos llegó a un total de 343.000 millones, aunque de acuerdo con la última revisión, el desmembramiento de los papeles estadounidenses continuó hasta ubicarse en 364.400 millones, más de un tercio de los vendidos en los últimos 12 meses, detalló el sitio 24/7 Wall St.


En este panorama, los mayores vendedores, a un ritmo "preocupante", fueron China y Arabia Saudita. En una continuidad de su política monetaria, Pekín se deshizo en julio último de 34.000 millones de dólares en bonos, la mayor desde 2012, reteniendo un total de 1.185 billones, también el menor desde 2012. De esta manera, intenta hacer frente a la devaluación de su moneda.


Por su parte, Arabia Saudita redujo sus activos declarados de 96.500 millones a 93.000 millones de dólares en agosto, la cifra más baja desde el verano de 2014. Riad buscó obtener fondos para compensar la caída del precio del petróleo y para respaldar el déficit presupuestario, explica el portal.


En todos estos casos, el principal comprador es el sector privado, por lo que el portal explica que, si además del desprendimiento de bonos de las instituciones oficiales extranjeras los particulares dejaran de comprar, el resultado debería ser un aumento de la monetización de la deuda de EE.UU. por parte de la Reserva Federal.

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Miércoles, 19 Octubre 2016 06:57

En el redil

En el redil

El 5 de octubre de 2015, Alexis Tsipras accedía por segunda vez al gobierno en Grecia con la promesa de moderar las exigencias de los acreedores del país e iniciar una serie de reformas “sociales”. Un año después, tanto en lo que concierne a la deuda como a las políticas sociales, las órdenes dictadas por Europa y los mercados se imponen.

 

“Dejemos atrás el pasado, conquistemos el futuro.” Ése era el eslogan de Syriza en la campaña electoral de setiembre de 2015. La Coalición de la Izquierda Radical (significado de Syriza en griego), que llegó a ocupar las más altas funciones del Estado nueve meses antes, dejaba atrás un verano agotador. Tras no haber conseguido negociar un acuerdo favorable en Bruselas y aceptar un tercer memorando de austeridad a cambio de nuevos préstamos europeos, el partido de Alexis Tsipras se escindía: el ala izquierda se separaba para formar Unidad Popular.


Sin embargo, el 20 de setiembre Syriza ganaba la partida y se imponía en las legislativas anticipadas convocadas por Tsipras. Otra vez como primer ministro, volvía a formar una coalición de gobierno con la derecha de los Griegos Independientes. Y, hace ahora un año, en su discurso de política general del 5 de octubre de 2015, se comprometía a luchar contra el desastre económico y social en el que se encuentra sumido el país.


¿Ha existido un verdadero punto de inflexión? ¿Syriza se diferencia de los partidos socialdemócratas europeos?


REESTRUCTURACIÓN DE LA DEUDA.


“¿Queremos que los que negocian la deuda sean los mismos que durante todos estos años han defendido que era viable o los que han reclamado a los acreedores la necesidad de su reducción?”, escribía Syriza en un panfleto electoral de setiembre de 2015. En su discurso sobre política general pronunciado el 5 de octubre, Tsipras prometía un “alivio sustancial de la deuda” y anunciaba las propuestas que trasladaría a los acreedores: “ampliación de los vencimientos, baja de los tipos de interés y breve período de gracia”.


Un año después, las negociaciones sobre la reducción de la deuda pública siguen en punto muerto y las finanzas bajo la lupa de las instituciones europeas.


REACTIVACIÓN DE LA ECONOMÍA.


Se trata de uno de los primeros objetivos anunciados en el discurso sobre política general de Tsipras. El jefe del gobierno propuso entonces un “refuerzo de la tecnología y de la innovación” y se fijó como prioridad incentivar “las inversiones privadas” y crear un nuevo banco que financie el desarrollo productivo.


Nada de esto se ha materializado.


DERECHOS LABORALES.


“¿Queremos que sea Syriza quien negocie los derechos laborales, la protección y las libertades de los trabajadores, así como los convenios colectivos, o que se encarguen los que han provocado el retorno a un mundo laboral del medioevo?”, finge preguntarse el partido de Tsipras en setiembre de 2015. En su discurso sobre política general, el primer ministro griego se mostró partidario, frente “al fracaso de la receta neoliberal”, de introducir un “nuevo modelo” basado en “el refuerzo y la protección del salario y del empleo”. Prometió un “aumento progresivo del salario mínimo” y “el fin de las discriminaciones que padecen los jóvenes trabajadores”.


El salario mensual mínimo sigue igual: 586 euros brutos y 510 euros brutos para los más jóvenes, hasta los 25 años. Los convenios colectivos, cuestionados durante los gobiernos precedentes, que los relegaron por detrás de los acuerdos de empresa, siguen existiendo sobre el papel, pero no son obligatorios o quedan al libre albedrío de los empleadores.


LUCHA CONTRA LA EXCLUSIÓN.


“¿Queremos que sea la izquierda de la sociedad o la derecha de los ladrones quien negocie los préstamos en rojo (no reembolsados) de las viviendas embargadas por los bancos?”, decía Syriza en su folleto electoral. En su discurso sobre política general, Tsipras precisaba que su objetivo pasaba por acabar con los desahucios por impagos de hipoteca.


El primer ministro se comprometió también a facilitar un abono de transporte para minusválidos, familias numerosas, desempleados y jubilados mayores de 65 con las pensiones más bajas. También prometió cobertura sanitaria para todos los excluidos del sistema público de salud, la contratación de 1.093 empleados y de 2.500 médicos y enfermeras, así como la evaluación del funcionamiento de los hospitales. En resumen, un “nuevo modelo de atención primaria”.


De momento, no se ha votado ley alguna que impida el embargo de las primeras residencias. Se han puesto en marcha abonos para el transporte en Atenas y en Tesalónica, dirigidos a desocupados registrados en las oficinas de empleo y para personas discapacitadas –griegas y refugiadas– que no ganan más de 23 mil euros anuales. En el resto del país, estas personas pueden beneficiarse de una reducción del 50 por ciento en el precio del billete de autobús. Los jubilados con ingresos bajos no tienen ventaja alguna.


Ahora todo el mundo puede acceder a las urgencias de los hospitales públicos, pero el problema del acceso a la atención sanitaria sigue existiendo en caso de que el paciente necesite ser hospitalizado o deba seguir un tratamiento de larga duración. Las contrataciones en el sector sanitario no se han materializado.


El proyecto presupuestario para 2017 presentado el lunes 3 en el Parlamento prevé un subsidio de solidaridad del que se beneficiarán 270 mil hogares sin recursos. Pero también nuevos recortes en las pensiones complementarias así como una reducción del subsidio para las pensiones más modestas, al tiempo que la edad legal de jubilación pasará de 65 a 67 años y se introducirán nuevas cotizaciones en las pensiones.


PRIVATIZACIONES.


En su discurso sobre política general, Tsipras se mostró partidario de que las empresas de electricidad sean públicas y prometió “un plan realista, alternativo, que garantice la apertura del mercado de la energía sin poner en peligro el carácter público de las redes de energía eléctrica”. Anunció igualmente la creación de una nueva “agencia de valorización del patrimonio público” para definir las condiciones de las privatizaciones y valorar el patrimonio del Estado “conforme al principio de interés público”.


Las privatizaciones puestas en marcha con el memorando de 2012 siguen sin embargo adelante. Jacques Le Pape, número dos de Christine Lagarde cuando la actual directora del Fmi era ministra de Finanzas de Francia, está al frente de la agencia que administra las privatizaciones. A finales de setiembre de 2015, el parlamento griego transfirió a esta agencia las compañías nacionales de agua y de electricidad, dando con ello el primer paso hacia su privatización. Meses después, se vendieron el puerto de El Pireo –que pasó a estar en manos del gigante chino Cosco–y los 14 aeropuertos regionales, que compró el alemán Fraport. Finalmente se materializó la venta de la autopista Egnatia, en el norte del país, así como la de un distribuidor de gas.


A imagen y semejanza de los gobiernos anteriores, Tsipras anunció una reforma fiscal. Un año después, el sistema fiscal sigue siendo el mismo, pero la presión fiscal ha aumentado. En el proyecto presupuestario de 2017, presentado el lunes 3, se prevén nuevas subidas de impuestos por 2.500 millones de euros.


REFUGIADOS.


El 5 de octubre de 2015, Tsipras declaraba: “frente a la lógica de las fortalezas y de las alambradas, frente a la lógica que quiere transformar las fronteras europeas en campo de batalla, tenemos que trabajar duro para demostrar que la humanidad, la solidaridad, la fraternidad no son utopías, pueden convertirse en una acción política”. El gobernante griego se comprometía a crear cinco hotspots (centros de registro de demandantes de asilo) en las islas donde llegan la mayoría de migrantes y a continuar las negociaciones con los socios del país y las instituciones europeas para reforzar la solidaridad en el continente y establecer nuevas reglas para sustituir el acuerdo de Dublín, que implica la devolución de los demandantes de asilo al primer país europeo en el que han sido registrados.


Los cinco hotspots se han instalado, pero la solidaridad europea que deseaba Tsipras no se ha concretado. Al contrario, ningún estado miembro de la Unión ha respetado los compromisos alcanzados en lo que a las cuotas de refugiados respecta. Más de 60 mil exiliados en tránsito permanecen atrapados en Grecia. El gobierno de Tsipras sigue reclamando apoyo a Europa, pero la ayuda reclamada no se ha materializado y Dublín II continúa vigente.


1. Esta nota fue publicada en la versión española del portal francés Médiapart. Brecha recoge fragmentos.

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