Miércoles, 19 Octubre 2016 06:42

La zombificación del sector bancario europeo

La zombificación del sector bancario europeo

Hoy las hojas de balance de los bancos en Europa están en malas condiciones. La cartera vencida que aqueja al sector bancario alcanza niveles muy altos en muchas regiones de Europa. Otro componente es un monumental revoltijo de derivados cuyo precio ni siquiera se puede determinar. Y la rentabilidad en el sector sigue muy castigada y amenaza los bajos niveles de capitalización. La situación es crítica.

El sector bancario en algunos países europeos está saturado y muchos bancos ni siquiera operan con un modelo de negocios eficiente. Por eso ni siquiera han podido pasar de manera decorosa las pruebas de estrés (que no son muy estrictas). Lo más grave es el volumen de la cartera vencida, resultado en buena medida de la irresponsabilidad de los bancos y de la incapacidad de pago de los deudores que siguen agobiados por la crisis macroeconómica, la austeridad y el desempleo.

Los bancos afectados se encuentran distribuidos en toda la Unión Europea. Desde el Commerzbank alemán y el holandés ING, hasta el emblemático Deutsche Bank, grandes, medianos y pequeños, son legión los bancos europeos que se encuentran en dificultades por muchas razones.

En el caso de Deusche Bank destaca la multa de 14 mil millones de dólares que le impuso el Departamento de Justicia estadunidense por su papel en la venta de títulos respaldados por hipotecas de mala calidad antes del estallido de la crisis. La multa provocó una caída de 42 por ciento del valor de las acciones de Deutsche Bank. Y como sus hojas de balance incluyen una montaña de derivados cuyo precio es un enigma, carece de buenos incentivos para atraer inversionistas.

Quizás la situación más grave se encuentra en Italia, donde la cartera vencida alcanza el 17 por ciento del crédito total (su valor real se reduce hasta 22 por ciento del valor nominal). Hasta el banco más viejo de Europa, la Banca Monte dei Paschi di Siena (fundada en 1472) se encuentra en una muy difícil situación con más de 46 mil millones de euros de préstamos malos.

Las dificultades de los bancos italianos son bien conocidas. El monto de créditos con problemas es de 360 mil millones de euros y sigue creciendo. Muchos bancos han descontado parte de la cartera vencida hasta en 44 por ciento, pero muchos analistas de mercado consideran que el valor real se acerca más a 25 por ciento (lo que reduce esos créditos al rango de cartera incobrable).

Para el caso de muchos pequeños bancos italianos, los accionistas son pequeños ahorradores que verán sus ahorros evaporarse si el gobierno no acude al rescate. Por eso Roma está buscando la manera de darle la vuelta a las estrictas reglas impuestas por la Comisión Europea en Bruselas que impiden el empleo de recursos públicos para recapitalizar un banco en problemas. Hoy hasta se habla de un enfrentamiento inminente entre Roma y Bruselas.

Desde 2007 la Unión Europea (UE) ha inyectado cantidades astronómicas para apuntalar a los bancos. Esa es una de las razones por la que la crisis financiera se transformó tan rápidamente en una crisis fiscal y después en una crisis de deuda soberana. En total, el apoyo al sector bancario en la UE ya se ha comido la friolera de 2 billones (castellanos) de euros entre ayudas para capitalización, créditos suaves y garantías. Todo esto no sólo no ha podido servir para reactivar la economía, sino que ni siquiera ha sido suficiente para estabilizar y sacar de peligro a los bancos europeos. Hoy por hoy la tan celebrada (en su momento) Unión Bancaria Europea no ha rendido frutos, ha propiciado la inacción y se ha convertido en una fuente de inestabilidad.

Una parte del problema es que el sector bancario en varios países de Europa (especialmente Alemania) se encuentra saturado de prestamistas, lo que dificulta el acceso a economías de escala y hace que la rentabilidad se pulverice. Pero la consolidación excesiva lleva al gigantismo y al riesgo sistémico cuando hay amenaza de quiebra.

La respuesta de política macroeconómica a la crisis en Europa agravó la situación de los bancos. Primero la austeridad fiscal intensificó la recesión, con sus secuelas en materia de desempleo. Las repercusiones sobre la cartera vencida de los bancos no se hicieron esperar. Después la postura de política monetaria con tasas de interés cercanas a cero e incluso en nivel negativo castigó todavía más la ya maltrecha rentabilidad de los bancos. Claro, el Banco central europeo (BCE) niega este daño colateral cada vez que sale a relucir el tema. Pero el FMI considera que los bancos europeos no podrán generar suficiente rentabilidad aún en el caso de que la economía europea fuera el escenario de un crecimiento robusto, prospecto que no se ve nada probable para los próximos años.

Las lecciones de la crisis de los bancos en Europa son claras. La ayuda con recursos públicos puede mantener como "zombies" a los bancos con problemas para proteger a los banqueros ricos. Pero eso no ayuda a nadie en la economía. La conclusión es inmediata. Esta actividad tan rentable y pro-cíclica no puede estar en manos privadas.

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Miércoles, 12 Octubre 2016 06:45

Globalización: la última fiesta

Globalización: la última fiesta

La reunión semianual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Washington, la semana pasada, podría pasar a la historia como la velada del funeral de la globalización neoliberal. Como en esas ocasiones, los discursos en memoria del difunto se suceden como colecciones de aburridos panegíricos fúnebres. Pero por más conjuros que se pronunciaron sobre los despojos mortales de la globalización neoliberal, el cadáver insepulto no quiso resucitar.


Ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales tuvieron que afrontar una larga serie de indicadores macroeconómicos negativos. No sorprende entonces que las estimaciones sobre crecimiento global que ha realizado el Banco Mundial se sitúen en el rango de 2 por ciento. Proviniendo de alguien tan sesgado en favor de los beneficios que atraería la globalización neoliberal, esos datos constituyen una señal de que las cosas no andan bien en la economía mundial. Otro indicador contundente es que las economías de los llamados mercados emergentes experimentarán tasas de crecimiento de 0.4 por ciento debido al colapso en el precio de las materias primas. O sea, estamos en medio del estancamiento.


Para empezar, la Organización Mundial de Comercio (OMC) reveló que el comercio internacional crecerá este año a la tasa más baja desde 2007. El volumen de comercio apenas crecerá 1.6 por ciento. Ese anuncio hiere también el punto de honor de la OMC porque en abril de este año el pronóstico de crecimiento era de 2.8 por ciento. Y dentro de este panorama desagradable sobresale un dato alarmante: las importaciones de las 20 economías más importantes del mundo como proporción de su producto interno bruto se han reducido durante los últimos cuatro años.


Los esfuerzos por consolidar nuevos acuerdos comerciales para cubrir macroregiones (como la cuenca del Pacífico o el Atlántico norte) se han enfrentado a obstáculos insospechados. En el caso del acuerdo para el Atlántico norte es posible que el freno que impuso Francia hace un mes sea el coup de grâce.


El volumen de inversión extranjera directa (IED) en las economías ricas del planeta (el G-20) apenas alcanzó la suma de 646 mil millones de dólares (mmdd) en 2015. Esa cifra es 40 por ciento inferior al monto más alto registrado antes de la crisis. El riesgo y la incertidumbre siguen siendo determinantes para la IED, pero los flujos de capital de corto plazo (inversiones de cartera) también siguen sufriendo el impacto de un entorno incierto y volátil.


Las menores tasas de crecimiento se traducirán en mayor presión en el mercado laboral y problemas por el lado de los ingresos fiscales. El actual presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kin ha señalado que el crecimiento económico es el motor más importante para reducir la pobreza. Ese enunciado habría que examinarlo con mayor detenimiento, pero una cosa es certera: el mal desempeño de la economía mundial organizada todavía alrededor de la política económica neoliberal no significa nada bueno para la realización de las metas del desarrollo sustentable. Por lo mismo, para el cónclave en Washington la prioridad número uno es promover el crecimiento económico y romper este ciclo depresivo que ya dura demasiado.


¿Cómo proponen los jerarcas de la política económica salir del estancamiento? Una buena síntesis del tipo de propuestas es lo que ofrece Agustín Carsterns, presidente del Comité Monetario y Financiero Internacional (organismo del FMI) y gobernador del Banco de México. Sus recomendaciones se reducen a tres. Primero, mantener la política monetaria acomodaticia en las economías avanzadas. Segundo, utilizar la política fiscal cuando sea posible. Tercero, seguir avanzando en las reformas estructurales. Pero la política monetaria no ha podido reactivar el crédito por el excesivo endeudamiento. En materia de política fiscal la austeridad ha sido el dogma dominante. Y las reformas estructurales se refieren a seguir por el rumbo de la política neoliberal que dio como resultado la crisis global. Los altos funcionarios del FMI no acaban de entender la naturaleza de la crisis que hoy está hundiendo a la economía mundial en el estancamiento.


La crisis de deflación que hoy presenciamos es resultado de poderosas inercias derivadas del súper endeudamiento que mantuvo artificialmente los niveles de crecimiento del decenio anterior a la crisis. Los niveles de endeudamiento a escala macroeconómica son extraordinarios y se sitúan en el orden del 225 por ciento del PIB mundial. Unas dos terceras partes corresponden al sector privado (hipotecas y préstamos corporativos). Es evidente que estamos frente a un círculo vicioso en el que el estancamiento hace difícil que los agentes paguen sus deudas, pero el excesivo endeudamiento conduce a un freno en la demanda y la inversión. Hay que añadir que los episodios de volatilidad estarán agravando esta situación en los próximos años. La crisis deflacionaria se traduce en lo que ya se está comenzando a llamar la Larga Depresión. Habría que organizar una última gran fiesta de despedida de lo que fue la globalización neoliberal.
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Miércoles, 25 Mayo 2016 07:53

Pretender y extender: regresa la tragedia

Pretender y extender: regresa la tragedia

Hace un año el gobierno de Alexis Tsipras a través de su ministro de finanzas, Yannis Varoufakis, presentó a las organizaciones de la troika (Banco Central Europeo, Comisión de la UE en Bruselas y el Fondo Monetario Internacional) un paquete de política económica para la economía griega. Lo más importante del conjunto de propuestas era el plan para restructurar la deuda griega. El documento buscaba salir del círculo vicioso de extender nuevos créditos a Grecia para sobrellevar la crisis y pretender que en el futuro cercano el endeudamiento iría reduciéndose.

La propuesta de Varoufakis contemplaba la generación de un superávit primario que pasaría de 0.8 por ciento del PIB en 2015 a 2 por ciento a partir de 2018 para estabilizarse durante la siguiente década. El superávit primario es lo que queda cuando a los ingresos del estado le restamos los rubros del presupuesto programable (antes del servicio de la deuda). No es otra cosa que la métrica del abandono de los rubros necesarios para el desarrollo social y económico.


La tasa de crecimiento que proyectaba la propuesta del gobierno de Tsipras era modesta para los primeros años y después se estabilizaría alrededor de 3 por ciento en promedio durante la siguiente década. Esta combinación de medidas permitiría reducir la proporción de la deuda con respecto al PIB para llevarla de 180 por ciento en 2015 a 127 por ciento del PIB para 2025. Los pagos por servicio de la deuda se irían reduciendo del 18 por ciento del PIB a niveles mucho más manejables.


Pero la troika propuso un plan distinto: nuevo rescate pero acompañado de nuevas y más fuertes medidas de austeridad fiscal. El gobierno de Tsipras sometió el nuevo plan a un referéndum general. El resultado del histórico ejercicio democrático del 5 de julio fue clarísimo: 62 por ciento de la población se manifestó en contra del plan propuesto por la troika.


Pero las urnas para el referéndum no fueron los únicos lugares en los que la gente podía manifestarse. Al mismo tiempo que la población rechazaba el plan de austeridad acudía ansiosa ante los bancos y los cajeros automáticos para retirar lo que quedaba de sus cuentas.


La troika decidió castigar a Grecia: el BCE restringió sus líneas de crédito de emergencia (para los bancos) y la Comisión en Bruselas exigió todavía más reformas y más austeridad. Por su parte, el FMI jugaba un doble juego. En efecto, mientras la retórica de la señora Lagarde hacía alusiones a la inefectividad de las medidas de austeridad y al hecho de que la deuda era insostenible, el FMI siguió (y ha seguido) insistiendo en las privatizaciones y demás reformas estructurales. Al día siguiente del referéndum Varoufakis renunció y apenas cuatro días después Tsipras dio a conocer un paquete de medidas que esencialmente recogía las condiciones de la troika. La capitulación del gobierno de Syriza frente a los poderes de la troika fue total.


¿Cómo se ha desempeñado la economía de Grecia desde que Tsipras decidió acatar el diktat de la troika? Las medidas de austeridad impuestas por la troika no han permitido crecer y tampoco han conducido a una reducción de la carga de la deuda. El PIB griego sufrió una contracción de 1.2 por ciento en el primer trimestre de este año (con respecto al primer trimestre del año anterior) y Grecia acumula ya tres trimestres consecutivos de sufrir una contracción económica.


Es decir, las cosas siguen empeorando. Los pronósticos del propio FMI indican que la deuda permanecerá en el rango de 180 por ciento del PIB hasta 2020 y que a partir de ese año volverá a crecer hasta llegar a 250 por ciento del PIB en 2055. Los requerimientos financieros del sector público para hacer frente a esta masa de endeudamiento ascenderían a cerca de 70 por ciento del PIB. Esta es una cifra escandalosa: la economía griega estaría destinando más de dos tercera partes del producto para pagar deudas.


Estas son las razones por las cuales el FMI considera que la deuda en Grecia no es sustentable y por las cuales se necesita un programa de restructuración de la deuda que sea más realista. Sin embargo, y aquí está el meollo de la cuestión, el FMI sostiene que Grecia debe mantener las metas de superávit primario de 3.5 por ciento anual. De este modo, la propuesta del Fondo significa ahogar a la economía griega al mismo tiempo que habla un lenguaje en apariencia más realista sobre la deuda. Es un doble juego absurdo en sus negociaciones para decidir si forma parte del tercer paquete de rescate o se mantiene al margen. Pero ese paquete es otro capítulo más de esa política del avestruz que consiste en extender el martirio de la economía griega y pretender que algún día vendrá la solución.


La tragedia en Grecia se va a volver a repetir. Los vencimientos que enfrenta Grecia para los próximos meses y la insolvencia de facto que ya existe son la prueba fehaciente de que el camino impuesto por la troika y el FMI conduce a una espiral deflacionaria y a una crisis más prolongada en la que el pueblo griego perderá todo.
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El talón de Aquiles del gobierno de Macri

Cuenta la leyenda griega que Aquiles, hijo del rey Peleo y de Tetis la diosa del mar, fue uno de los héroes mas grandes de la Guerra de Troya. Buscando la inmortalidad de su hijo, Tetis lo tomo del talón al nacer y lo sumergió en las aguas del río Estigia, limite por ese entonces entre el mundo de los muertos y los confines de la tierra. Rápido y fuerte, Aquiles sobrevivió a las batallas mas duras abonando así la creencia generalizada de que no podía encontrarse con la muerte. Sin embargo, uno de sus enemigos –que conocía el secreto de su vulnerabilidad– logró finalmente matarlo disparándole una flecha envenenada al talón, su único punto débil. Desde ese entonces, este mito ha expresado una verdad universal: siempre hay un punto débil y conocerlo hace posible el cambio. En esta nota analizaremos las turbulencias que sacuden al capitalismo mundial y constituyen el contexto que ancla las propuestas de este gobierno. El objetivo de este recorrido, que no se agota en esta nota, es analizar el modo en que estas turbulencias impactan en la estructura de poder local y conducen al talón de Aquiles del macrismo.

 

En otras notas hemos visto que esta estructura de poder –basada en el control monopólico/oligopólico de sectores estratégicos de la economía– constituye un nudo gordiano que impide tanto nuestro desarrollo como la inclusión social.

 

Los lazos de este nudo: la inflación, la corrida cambiaria y la fuga de divisas, erosionaron la legitimidad del gobierno kirchnerista y crearon las condiciones para su derrota electoral en el 2015. Estos lazos dominan hoy el momento político a pesar de las enormes transferencias de ingresos hacia los sectores mas concentrados de la economía concretadas desde diciembre del 2015.

 

Este gobierno ha propuesto “abrirnos al mundo” y alcanzar la “pobreza cero”. Intenta lograr estos objetivos aplicando políticas neoliberales. Esto lo encierra en una paradoja explosiva. La implosión social del 2001 nos recuerda que estas políticas generan mas pobreza y agudizan el conflicto entre los que tienen mas y los que tienen menos. Asimismo, la “apertura al mundo” que nos propone introduce nuevos actores a la disputa por la apropiación del excedente, de los ingresos, y de la riqueza acumulada e incentiva el conflicto dentro de la estructura de poder local. Esto nos lleva a analizar lo que ocurre en el “mundo “.

 

La revolución de las telecomunicaciones y de la informática ha impulsado en los países centrales una acumulación altamente intensiva en capital engendrando desempleo masivo, caída de los salarios y de la capacidad de consumo de la población, sobreproducción, deflación y estancamiento de la producción. Estos fenómenos han impuesto severos limites a la tasa de ganancia en el propio centro del capitalismo y han llevado a la disgregación del proceso de producción en cadenas de valor desparramadas por el mundo. Estas cadenas constituyen una nueva división internacional del trabajo e integran a distintas regiones del mundo bajo el dominio de un grupo relativamente pequeño de grandes corporaciones multinacionales que, ejerciendo un control monopólico/oligopólico sobre eslabones estratégicos de estas cadenas, moldean el proceso productivo global.

 

Paralelamente a estos fenómenos, las actividades financieras crecieron aceleradamente. Hoy existe una interrelación total entre las finanzas y las grandes corporaciones multinacionales. En este contexto, la absorción y apropiación de excedente, ingresos, y riqueza acumulada se concreta prioritariamente a través de los precios de monopolio, los intereses y las rentas obtenidas tanto en la producción como en los servicios y las actividades financieras de distinto tipo. Este proceso de financiarizacion creciente tiene como eje central al endeudamiento. El crecimiento exponencial de los intereses de la deuda –al no poder ser igualado por el crecimiento lineal de la economía real– reproduce automáticamente la deuda. Hoy la deuda pública tiene un rol determinante en la dinámica del endeudamiento global, siendo la deuda de los Estados Unidos un caso paradigmático. Contrariando a los postulados neoliberales, el sistema financiero depende totalmente de un estimulo “externo” al mercado: la constante intervención del estado en la economía. Sin embargo, a pesar de su capacidad de imprimir dólares al infinito, la Reserva Federal no ha podido licuar la deuda ni evitar el riesgo de implosión financiera. Veamos esto brevemente.

 

Hacia el 2008 la enorme interrelación entre los bancos y las actividades financieras no reguladas (shadow banking), había expuesto a las finanzas norteamericanas a un excesivo endeudamiento con activos tóxicos (hipotecas basura) insertados en complejas operaciones financieras con “derivados” (contratos financieros atados al valor de otros activos) desarrolladas en su mayor parte en mercados no regulados.

 

En estas circunstancias la caída de un banco puso al sistema financiero al borde del abismo. Ante esto, la Reserva Federal adoptó un programa de “facilitación monetaria” (QE) que, con distintas variantes, perdura hasta hoy.

 

La esencia de este programa consistió en inyectar dinero barato con el fin de comprar los activos tóxicos de los grandes bancos e impedir su implosión. Liberados de su deuda, estos impulsarían el consumo y la inversión reactivando la economía real y poniendo fin a la deflación. En vez de ello, el dinero inyectado al sistema fue usado como colateral para transacciones con todo tipo de derivados y los seis bancos mas grandes crecieron un 40%. Hoy controlan el 67% del total de los activos bancarios. Su deuda con derivados equivale a dos veces el tamaño del PBI global (OCC, Q4 2015) y es 28 veces superior al total de sus activos. Asimismo, la deuda global con derivados supera ampliamente los 700 trillones de dólares. (www.world-exchanges.org)

 

En este escenario, las grandes corporaciones acrecentaron su valor a través del endeudamiento para la compra especulativa de sus propias acciones (leverage buyout). Esto postergó la inversión productiva y generó volatilidad extrema en el mercado de acciones y bonos corporativos. Sin embargo, la especulación creciente con los bonos públicos constituye hoy la principal amenaza al sistema financiero. Se estima que este tipo de deuda –sumada a la deuda con derivados que tiene por colateral a los bonos públicos– supera hoy los 555 trillones de dólares.

 

La banca central de la comunidad europea, Japón y otros países desarrollados ha seguido la misma política de la Reserva Federal. Hoy, el índice de endeudamiento de esta última es de 78 a 1, y el índice de la Banca Central Europea es de 26 a 1. Excluyendo a la deuda financiera, la deuda global equivale a 212% del PIB global. En Estados Unidos esta relación es de 264%, en Europa 257% y en Japón 411%. (International Center for Monetary and Banking Studies, Sept. 2014). Existe además en el mundo una brecha cada vez mayor entre el crecimiento de la deuda y el de la economía. Así por ejemplo, en los Estados Unidos la deuda no financiera creció 3.5% mas rápido que el PIB en el 2015.(www.mckinsey.com)

 

La magnitud de la deuda y el peso de su servicio pone limites a la capacidad de los bancos centrales del primer mundo para estimular la economía y evitar una crisis financiera. Mas aun, los ha llevado a limitar la rentabilidad financiera. Así, si las tasas de interés alcanzaran en los Estados Unidos su nivel medio histórico del 4%, no solo el servicio de su deuda se convertiría en un enorme problema sino que estallaría la deuda con derivados. A fin de evitar esto la Reserva Federal adoptó una política de tasas de interés cercanas a cero y Europa, Japón y otros países desarrollados recurrieron a tasas de interés negativas. Esto ha degradado la rentabilidad de las transacciones financieras y no ha resuelto ni el estancamiento, ni la deflación ni la especulación. Las operaciones financieras con retorno negativo destruyen capital, son insostenibles y muestran el riesgo de una implosión financiera.

 

Asimismo, la enorme disparidad entre la cantidad de dinero en efectivo en circulación: 1.38 trillones de dólares, y el tamaño de la deuda con derivados (mas de 700 trillones de dolares) muestra la enorme vulnerabilidad del sistema financiero global ante una posible corrida bancaria. Esto ha llevado a los bancos centrales a adoptar distintas medidas tendientes a limitar las tenencias y los movimientos de dinero en efectivo. Ha llevado también a numerosos representantes del mundo de las finanzas y al candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos a alertar sobre el tamaño de la deuda y el riesgo de implosión del sistema financiero internacional. (www.bloomberg.com)

 

Este torbellino turbulento y peligroso de las finanzas globales es ocultado por el gobierno de Macri y por los medios concentrados. De esto nadie habla. Sin embargo, constituye el marco que ancla la política actual y determina sus limites.

 

Habiendo recibido un país con un bajo índice de endeudamiento externo, el gobierno “resolvió rápidamente” la deuda con los fondos buitres e inició un acelerado endeudamiento externo cuyo supuesto objetivo es la inversión en la producción e infraestructura, la generación de empleo y el saldo de los gastos en pesos del Estado. Sin embargo, el volumen y las condiciones de emision de nueva deuda, la diferencia descomunal entre las tasas de interés pautadas para la nueva deuda y las que prevalecen a nivel internacional; las exorbitantes ganancias otorgadas a los fondos buitres (hasta 1600%) y su pago en efectivo; el nivel de las tasas de interés de los titulos de deuda local ( Lebac 37.5%), entre otras medidas adoptadas, indican que es prioritario aumentar rápidamente las transferencias del excedente y de la riqueza acumulada en el país e institucionalizar una nueva ruta de salida para la misma: el servicio de la deuda externa. Esta politica incorpora nuevos actores a la repartija del excedente y la riqueza acumulada y ahoga a nuestro país en un torbellino financiero internacional sin salida.

 

Coherentemente con lo anterior, el gobierno ha dado prioridad al montaje de un escenario para la “bicicleta financiera” y la fuga de divisas. Así, comprando las Lebac –al 37.5% anual en pesos– y cubriéndose al mismo tiempo con dólar a futuro a tasas del 20% o menores según el plazo, un inversor se asegura hoy ganancias en dólares del 15 al 20% pudiendo transferirlas inmediatamente al exterior. Este nivel de ganancia especulativa, imposible de lograr en cualquier otra parte del mundo, anulará la posibilidad de inversión directa en la producción e infraestructura y la consiguiente generación de empleo. Asimismo, agudizará los conflictos entre los que más tienen y llevará a un ajuste estructural mas severo aumentando el despojo de los que menos tienen.

 

Reflexionar sobre estos conflictos y tensiones es un imperativo del momento. De ahí la necesidad de constituir un amplio espacio de reflexión y discusión intelectual donde, superando el sectarismo y los errores del pasado, se aporte colectivamente a la elaboración de una estrategia de desarrollo nacional con inclusión social sustentable.

 


* Socióloga

 

 

 

 

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¿El FMI contra los chicos malos de la troika?

El portal de Wikileaks ha dado a conocer la versión estenográfica (oficial) de una importante teleconferencia sobre las negociaciones entre Atenas y la troika. El tema de la conferencia se relaciona con el incumplimiento de las metas de política fiscal impuestas al gobierno griego y sobre la posible salida de Grecia de la unión monetaria. Algunos piensan que la conferencia revela grietas cada vez más profundas en las posturas de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y el propio FMI).


La conferencia se llevó a cabo hace dos semanas entre altos funcionarios del FMI: el director de la oficina para Europa, la jefa de la misión para Grecia y otra funcionaria del Fondo en Washington. La discusión está dominada por la preocupación que tiene el FMI en relación a lo que considera metas irrealistas en materia de superávit fiscal que la Comisión Europea y Berlín insisten en imponer a Grecia.


Desde hace algún tiempo el FMI está tratando de enviar un mensaje claro al resto de la troika. Al parecer el organismo considera que la situación en Grecia solamente puede resolverse mediante una quita significativa en su deuda. Al mismo tiempo ha terminado considerando que es necesario relajar las metas de superávit fiscal. Pero tanto Alemania como la Comisión en Bruselas han rechazado tajantemente la idea de quitas adicionales a la deuda griega por juzgar que ya se han hecho todos los recortes posibles. Y, en lo que concierne a las metas de superávit fiscal la Comisión en Bruselas insiste en que falta mucho terreno que recorrer en Atenas, en especial en el espinoso tema del régimen de pensiones. Además, Bruselas y Berlín consideran que hay varias reformas estructurales sobre las cuales el gobierno de Tsipras no ha terminado de actuar. Muchas de esas reformas se traducirán en mayores recortes en la prestación de servicios básicos para la población, además de incrementos en varios impuestos.


Las negociaciones para resolver de manera durable el problema de la crisis en Grecia siguen empantanadas. Es evidente que los altos funcionarios del FMI se han dado cuenta de que el impacto del recorte fiscal (la austeridad) ha sido mayor de lo que nadie en ese venerable organismo esperaba hace apenas un par de años. Los efectos de la austeridad sobre el crecimiento hacen que la relación deuda/PIB aumente de manera explosiva y por eso reclama el FMI actuar de manera simultánea sobre el castigo fiscal y sobre el monto de la deuda. Es una cuestión de gradación: el FMI no ha cambiado la esencia de su diagnóstico sobre las causas de la crisis y la medicina amarga que debe tomar el pueblo griego para superarla. Sólo está tratando de cuidar de que a los médicos que administran la receta no se les pasen las cucharadas.


El ministro de finanzas alemán, el señor Schäuble, ha hecho saber en repetidas ocasiones que la mejor solución pasa por la salida de Grecia de la unión monetaria (incluso ha llegado a insinuar que estaría preparado para pedir el apoyo del Bundestag para subsidiar dicha eventualidad). Por supuesto, esto necesitaría un plan bien diseñado para la transición ordenada hacia la nueva moneda griega. Está por verse si las instituciones europeas (incluyendo el Banco Central Europeo) están dispuestas a intentar un proyecto de esta naturaleza.


Si la filtración de este documento buscaba calmar los ánimos en Atenas, haciendo pensar a los negociadores griegos que el FMI podría ayudar a mitigar el fanatismo del resto de la troika, el objetivo no se ha cumplido. Ayer mismo el gobierno griego demandó explicaciones al Fondo preguntando si la postura oficial del organismo consistía en provocar condiciones de una bancarrota nacional justo antes del referendo en Inglaterra. La señora Lagarde no tardó en responder que la estrategia del FMI no descansa sobre amenazas, pero la historia de las intervenciones del organismo en América Latina y varios pasajes en el documento filtrado indican lo contrario. El intento de jugar al “buen miembro de la troika” en contra de los malos (Bruselas y el BCE) ha fracasado.


Por cierto, el documento filtrado revela que las negociaciones entre Grecia y la troika se verán complicadas por dos factores adicionales. El primero es el referendo sobre la permanencia de Inglaterra en la Unión Europea. Esa votación, prevista para el 23 de junio, podría desembocar en lo que se ha denominado la Brexit. La troika no querrá forzar la mano obligando a Atenas a doblegarse a nuevas condiciones humillantes por miedo a influir en el voto en Inglaterra.


Las negociaciones sobre Grecia también se están viendo afectadas por la grave crisis de refugiados y migrantes en Europa. La posible salida del país helénico de la unión monetaria haría muy difícil que Atenas cumpla con las ideas que algunos políticos tienen sobre el control del flujo de migrantes. Quizás esa es la última carta en poder de los griegos en las negociaciones con la troika.


A siete años de haber estallado la crisis en Grecia, la medicina neoliberal no sólo no ha funcionado, sino que sigue profundizando la recesión.


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Yannis Stavrakakis, politólogo griego y su tesis sobre la "posdemocracia”

 

“Desde la antigua Grecia, la deuda fue instrumento de dominación y siempre muy brutal”

 

Para el científico griego, la deuda externa y el predominio de las fuerzas del mercado en la política transforman las instituciones y los lazos sociales y reemplaza la soberanía popular por la soberanía del mercado.

 

 

–Usted retoma el concepto de “posdemocracia” como categoría de análisis vigente. De acuerdo a esta perspectiva, ¿cómo es posible reactivar los mecanismos democráticos?

 

–El término “posdemocracia” surge en la última década en sociología y en teoría política para comprender conceptualmente y marcar críticamente las patologías contemporáneas de la democracia liberal, sobre todo en relación a las condiciones que establece el capitalismo tardío. En este tipo de regímenes el aspecto formal de las instituciones democráticas permanece intacto: por ejemplo, las elecciones se desarrollan normalmente para las transiciones de un gobierno a otro. Aún así, la magnitud del debate electoral se transforma en un espectáculo controlado, manejado por expertos y regulado por los medios de comunicación dominantes, donde se tratan temas seleccionados por ellos y donde la ciudadanía queda reducida a un papel pasivo. Entonces, cuando se intenta realizar un verdadero cambio (como en Grecia en 2015) los gobiernos se dan cuenta de que el alcance de sus movimientos está muy restringido por las –supuestamente independientes– instituciones supranacionales (el Banco Central Europeo, el FMI, etc.). En este sentido, la política en tiempos posdemocráticos se forma cada vez más por la interacción entre los gobiernos electos y por las instituciones de élite, así como por los organismos que representan mayoritariamente intereses comerciales. Este predominio de las fuerzas del mercado en la política no es considerado escandaloso, como lo fue en el pasado, algo que debía ser camuflado de alguna forma ahora de ninguna manera se esconde. Esto es abiertamente abrazado y, de hecho, las instituciones públicas quedan subordinadas a esta dinámica. La nueva gestión pública, en este sentido, ha buscado reformar las instituciones –hospitales, universidades, etc.– de acuerdo a los lineamientos del sector privado. Entonces, posdemocracia significa “democracia sin demos”, como indicó Jacques Rancière, donde el pueblo desaparece de la escena política y su papel en la toma de decisiones es reemplazada por una aristocracia tecnocrática, y donde la soberanía popular es reemplazada por la soberanía de mercado. En otras palabras, el “pueblo” es registrado en la esfera política como la “población”, como un conjunto numérico de individualidades a ser administrado y disciplinado biopolíticamente. Cuando las resistencias emergen, cuando las nuevas subjetividades democráticas y populares se formulan, sus demandas son denunciadas y desacreditadas bajo la etiqueta del peligroso e irresponsable “populismo”. Si la defensa de las instituciones democráticas y los intereses populares hoy lleva el nombre de populismo, entonces quizás el populismo necesita ser tomado y canalizado en direcciones progresistas.

 

–¿Se puede trazar una delimitación geopolítica de acuerdo a estos conceptos?

 

–Obviamente el término “posdemocracia” fue formulado por Colin Crouch y otros sobre la base de la experiencia europea. No hay duda, sin embargo, que captura una dinámica global, visible en una variedad de países y regiones. Es por esto que se verifica tal amplitud del uso de “posdemocracia” y “pospolítica”. Siendo suficientemente flexibles desde su inicio, los términos se reúnen cada vez más para describir los fenómenos políticos en diversas regiones del mundo, por fuera del contexto del oeste europeo donde esta terminología surgió originalmente. Al mismo tiempo, la crisis global que comenzó en 2008 y fue, especialmente localizada en Europa, ha puesto de relieve, a través de la implementación de ciertas medidas de austeridad draconianas en el sur de Europa, una profundización adicional de la orientación posdemocrática. Hoy Europa parece estar frente a un nuevo desafío: ¿Cómo se puede evaluar el establecimiento y consolidación –a través de la crueldad– de una sociedad de deuda neoliberal? ¿Esto es el signo de una profundización de la posdemocracia, o bien significa un pasaje más allá de la posdemocracia? Si así fuera, ¿en qué se convirtió exactamente? Aunque no existan respuestas conclusivas, están instalándose y quizás sea tiempo de comenzar a plantear algunas preguntas. Para comprender completamente nuestra situación hay que tener en cuenta que el neoliberalismo alemán no se debe confundir con el laissez-faire, con el resultado de un orden natural espontáneo (la mano invisible del mercado), sino, como Foucault ha destacado, con una vigilancia permanente, actividad e intervención. Esta intervención es de una naturaleza particular, muy diferente de, por ejemplo, el Estado de Bienestar: su objetivo –a menudo con inmensa brutalidad– es condicionar el marco para una posible economía de mercado que interviene en la población y reforma el propio lazo social. Como algunos comentaristas lo han señalado, este es el estatismo sin Estado, estatismo a favor de la mercantilización, acompañado por la liquidación de toda la regulación del mercado y las relaciones laborales, etc. De nuevo, este movimiento no es particular de Europa. Por ejemplo, América Latina se está acercando ahora a este modelo. Chile es el ejemplo que ha vivido una brutal imposición de un sistema similar desde 1970. Estas son dinámicas globales y sólo pueden abordarse a nivel global.

 

–¿Esto significa que el Estado se reduce a la administración de la deuda?

 

–Desde la antigua Grecia, la deuda fue un instrumento de dominación y explotación, siempre uno muy brutal. No debemos olvidar que el establecimiento de la democracia de Atenas está relacionada con la cancelación de la servidumbre por deudas, con Solón de Seisachteia. También sabemos que la deuda funciona para establecer y reproducir relaciones de dependencia colonial. En muchas coyunturas históricas las relaciones de deuda estructuran el lazo social, sobredeterminando los modos particulares de dominación económica y política. Cuando esto sucede –y sucede porque la deuda funciona simultáneamente como una fuerza económica, política y moral– es porque produce y condiciona tipos particulares de subjetividades individuales y colectivas, manipulando la dinámica psicosocial de la culpa, la vergüenza y el sadismo, y allí es cuando hablamos de “sociedades de deuda”. En décadas recientes, por ejemplo, el péndulo entre los dos espíritus de capitalismo típicos de la modernidad –el primer espíritu weberiano del ascetismo asociado a una “sociedad de la prohibición” y el segundo espíritu de consumo asociado a una “sociedad de disfrute ordenado”– ha tomado una forma marcada por una dialéctica entre el estímulo del crédito y la estigmatización de la deuda. En el caso de Grecia contemporánea –que no es un caso aislado– vimos cómo las fuerzas institucionales promueven a su vez todas estas opciones. Al principio, antes de la crisis, la acumulación de deuda estaba permitida e incluso se propagó en el marco del “espíritu consumista” del capitalismo; luego, las mismas instituciones elevaron la deuda a niveles patológicos, para ser castigados con formas de servidumbre posmodernas. Estas lógicas fueron aplicadas tanto a nivel subjetivo como a nivel estatal. En cualquier caso, la acumulación de la deuda, así como el castigo del endeudamiento, constituyen momentos antitéticos del mismo mecanismo, y sólo queda la construcción subjetiva al servicio de la jerarquía social. Entonces, cuando el lazo entre los dos falla, incluso la cancelación de la deuda y el perdón de la deuda son llamados para sostener el orden social. Para volver a Grecia, muchos años después de la crisis, la troika también ha aceptado procesos de reestructuración de la deuda. Esta cancelación de la deuda (parcial) ha fallado a la hora de hacer alguna diferencia real en la viabilidad a largo plazo de la deuda griega o en la situación actual del pueblo griego. Las promesas de una gestión más soportable de la deuda todavía se utilizan como un futuro señuelo. Esta es la razón por la cual la experiencia argentina sigue siendo tan importante: porque la reestructuración de deuda no era un soporte publicitario, o una concesión parcial ofrecida a cambio de una continuidad de las relaciones de dependencia. Al contrario, fue masiva y fue impuesta por un gobierno democrático-popular afirmando su independencia.

 

–¿Por qué sostiene que es necesario estudiar las políticas de- sarrolladas en América del Sur?

 

–Justamente porque estas políticas fueron inicialmente introducidas en América del Sur, las primeras resistencias también fueron articuladas en esta región. Así, el fin de la dictadura de Pinochet en Chile, el colapso del pacto de Punto Fijo en Venezuela y el fracaso del neoliberalismo patrocinado por el FMI en Argentina confluyen en una serie de proyectos políticos que han redirigido el equilibrio del poder hacia la participación popular en el proceso de toma de decisiones, facilitando la incorporación socioeconómica de los sectores empobrecidos y regulando los efectos de la globalización neoliberal.

 

–Algunos comentaristas han calificado esta tendencia como “progresista”, de “izquierda” o “populismo inclusivo”, con el objetivo de distinguir su perfil y sus implicancias políticas de la extrema derecha o del “populismo excluyente” propio de la experiencia europea.

 

–Mi opinión en el asunto es que la mayoría de los movimientos de extrema derecha, nunca fueron, estrictamente hablando, populistas, y no deberían ser descritos como tales: su principal punto de referencia es la “nación” –no en un sentido anticolonial, sino en un sentido étnico, incluso racista del término– y su principal adversario no es el uno por ciento de los ricos mundiales, sino el otro étnico: el refugiado, el inmigrante, etc. De todos modos, la distinción entre la derecha, el populismo excluyente (el modelo europeo) y la izquierda, el populismo inclusivo (el modelo Sudamericano), ha sido un primer paso, importante, en registrar el potencial democrático de las demandas populares y de los movimientos y partidos que las representan. Lo que también es interesante es que la crisis económica europea y los efectos de su gestión neoliberal han dislocado el tradicional sistema de partidos en países como Grecia, España y Portugal, haciendo posible la emergencia de otros partidos. Se plantean dos situaciones: La primera, donde los países europeos –especialmente los que integran la Zona Euro– están más limitados en sus opciones debido a la avanzada de la integración trasnacional, algo que limita severamente el poder de sus negociaciones y sus chances de desafiar mínimamente la hegemonía liberal paneuropea (por ejemplo, la transformación del rotundo NO del referéndum griego de julio 2015, en un nuevo acuerdo memorando con la troika). Creo que sólo una tendencia igualitaria que abarcase a una gran variedad de países europeos podría revertir esta situación. Dicho de otro modo, únicamente si España y otros países siguen a Grecia y a Portugal habrá algún tipo de esperanza. El segundo de- safío, es que estos proyectos deben reflexionar sobre las limitaciones de proyectos similares en América del sur, los cuales debieron enfrentar las recientes derrotas electorales como en el caso de Argentina y Venezuela. ¿Es posible aprender de sus logros y también de sus fracasos, más evidentes en el caso venezolano? ¿De su incapacidad para introducir un modelo económico sustentable? ¿De su fracaso a la hora de reemplazar liderazgos carismáticos por una creciente participación de las instituciones? ¿De sus dificultades cultivando un nuevo ethos democrático político y nuevos tipos de deseo y consumo capaces de disminuir nuestra dependencia de la globalización neoliberal?

 

–Entonces, ¿se podría pensar una salida regional también para América del Sur?

 

–Este es un enorme desafío para todas las fuerzas que se oponen al neoliberalismo posdemocrático. Por supuesto, no debemos olvidar que el problema –la falta de coordinación transnacional– siempre ha estado allí y es obviamente muy difícil de hacer frente. Del mismo modo, un “internacionalismo” basado en la ONU a menudo ha demostrado ser impotente y el problema de la deuda es un buen ejemplo de ello. De alguna manera, las fuerzas posdemocráticas institucionales pueden moverse con eficacia entre la orquestación de la acción transnacional y, al mismo tiempo, la manipulación de las sensibilidades nacionales, cuando resulte necesario. La vieja estrategia colonialista de “divide y reinarás” es siempre útil. En contraste, la larga historia de los movimientos de resistencia ha demostrado que es extremadamente difícil de articular el pensamiento y la acción simultánea a nivel nacional e internacional. Sin embargo, algunas medidas tales como la aprobación en la ONU del marco legal para los procesos de reestructuración de deuda soberana –impulsada por Argentina– tienen impacto en cualquier parte del mundo.

 

–¿Qué consecuencias trae la neutralización del antagonismo político propio de la posdemo- cracia?

 

–En efecto la orientación posdemocrática margina el antagonismo político, priorizando una perspectiva tecnocrática de las cuestiones en juego y pretendiendo una falta de alternativa. ¡Lo más importante no es seguir las prescripciones universales de las políticas neoliberales, sino que hay que disfrutar de ellas! Sin embargo, los efectos secundarios de este tipo de políticas –usualmente impuestas bajo el pretexto de reducir una deuda artificialmente inflada– incluyen desempleo masivo, un colapso de los salarios, las pensiones y las prestaciones sociales, una pérdida de derechos sociales y laborales, una espiral descendente de la movilidad social y una expulsión de los ciudadanos de la toma de decisiones. A continuación, surgen necesariamente la indignación y la protesta. La necesidad de cuestionar y criticar, junto con la necesidad de limitar la concentración del poder en manos de élites irresponsables. John Keane habló sobre lo que llama las “democracias monitoreadas”, que es un uso pragmático de los procedimientos democráticos, basados en una presión pública para combatir la concentración de un poder inexplicable. Aquí los mecanismos de representación de la sociedad civil se combinan con formas novedosas de monitoreo público del ejercicio del poder y del control de la corrupción. Sin embargo, esto no debe confundir nuestras prácticas democráticas y convertirlas en un marco meramente defensivo. Si la democracia está reducida a una variedad de monitoreos y mecanismos de control que lidian con un poder que es visto como ilegítimo, entonces la “soberanía popular”, la base de nuestra tradición democrática, será perdida para siempre en lugar de ser rejuvenecida. Mi miedo es que la implicancia última del argumento de la “democracia monitoreada” puede ser la legitimación indirecta de una teoría elitista, incluso del retorno al liberalismo oligárquico. En esto debemos ser claros, la democracia supone un autogobierno en el nivel más básico: se trata de un reclamo por la igualdad de derechos y la participación en la toma de decisiones que implica a la totalidad de los ciudadanos. Sin embargo, no podemos esperar a que los ciudadanos estén siempre alerta, dispuestos a dedicar su tiempo y energía en debatir y decidir sobre todas las cosas. Es por eso que los griegos antiguos establecieron un conjunto de premios para la participación y un conjunto de castigos para quienes no participaban en la vida democrática pública. Sabemos, además, por Maquiavello que una dificultad aquí tiene que ver con el deseo: en oposición al deseo de los ricos y poderosos, que es un deseo de “más y más”, el deseo del pueblo, de los marginados y oprimidos es un deseo definido negativamente. El pueblo primero desea “no ser dominado”, ciertamente desean no serlo de una manera brutal, antidemocrática y poco digna. Es por esto que las luchas populares enfrentan dificultades en el establecimiento de sus metas y, paradójicamente, tienden a aceptar los objetivos de sus adversarios. Es decir, cuando un pueblo previamente empobrecido y excluido recupera, por ejemplo, un estatus de clase media, puede suceder que llegue a negar su situación pasada y empiece a comportarse de una manera jerárquica, elitista y excluyente.

 

–En otra entrevista usted señaló que los regímenes políticos europeos son débiles porque el mercado ocupa un lugar central, pero como ninguna persona puede enamorarse del mercado esto se debilita fácilmente. Sin embargo, los vaivenes de la economía muestran que el mercado también enamora.

 

–Si nos concentramos en las regiones que mencionamos, Europa (con su crisis económica centrada especialmente en el sur) y América del sur, podemos decir que viven una trayectoria similar pero con una disposición distinta de las etapas históricas. Europa, por ejemplo, se enfrenta a una crisis parecida a la que llevó al default en Argentina. Con el dominio del ordoliberalismo alemán basado en el chantaje y la extorsión, en un “consentimiento” forzado, donde la deuda funciona como el instrumento principal de disciplina subjetiva y colectiva. Mientras que en Argentina, luego de haber pasado por el colapso de un sistema construido en torno a la deuda y la coerción, y luego habiendo reconstruido su economía y la democracia, actualmente parecen haberse olvidado las dificultades del pasado y se volvieron a abrazar las promesas de un futuro dominado por un consumo neoliberal imaginario. Es decir que muchos sectores en Argentina han optado por un retorno a la “normalidad”, un regreso al capitalismo tardío. No hay nada de extremadamente inusual en todo esto. Como sabemos gracias Jacques Lacan, la gente desea lo que le falta. El objeto que cumple esta función no es eterno ni fijo, está histórica y culturalmente determinado. Lo más importante, también puede cambiar entre el ámbito público y el privado. En su libro Circunstancias cambiantes, Albert Hirschman ha demostrado cómo nuestra vida puede seguir un ritmo circular, pasando por períodos de una intensa participación pública inspirada en ideales altruistas, o por una despolitización extrema en los períodos en los cuales el interés individual y la realización personal tienen prioridad.

 

 

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La guerra de divisas del megaespeculador George Soros contra China

Al margen del Foro Económico Mundial de Davos, en una entrevista con Bloomberg, el megaespeculador George Soros –considerado por sus acerbos críticos como el máximo criminal financiero del planeta–, fustigó a China, a la cual acusó de encontrarse detrás de la detonación de la crisis global deflacionaria y tener una deuda descomunal de 350 por ciento de su PIB, lo cual podría todavía aguantar tres años más, pero que está causando daño al resto del mundo, cuando su aterrizaje duro está en marcha y es "inevitable (http://goo.gl/uDybQz)".


Soros, quien controla gran cantidad de multimedia y ONG muy bien lubricadas en el mundo (incluido el "México neoliberal itamita"), confesó en forma cínica en Davos que había apostado en favor de los bonos del Tesoro de Estados Unidos (EU) y contra el índice bursátil S&P500, las divisas asiáticas y las economías vinculadas a las materias primas (¿con franca dedicatoria al petróleo, para dañar a Rusia?).


La diatriba del casi nonagenario Soros, cuyo verdadero nombre es György Schwartz, se asemeja a la invectiva sinófoba del devaluado itamita Videgaray –presunto aliado del eje caníbal/necrófilo Rothschild/Soros/BlackRock a través de sus nexos subrepticios con Scotiabank– quien culpa en forma descabellada a China por la abrupta depreciación del peso mexicano, que forma parte del circuito del dólar de EU y no de la esfera de influencia del renminbi ( http://goo.gl/547vzs ).


Mucho antes de las jeremiadas de Soros y Videgaray contra China, había advertido en Bajo la Lupa la caída en la lona de Latinoamérica y el "México neoliberal itamita", difundida por Xinhua ( http://goo.gl/Ty36Sj ).


El megabanco Morgan Stanley ( http://goo.gl/ZmHlpd ) amonestó a la Secretaría de Hacienda de México, laboratorio de experimentación israelí-anglosajón pésimamente manejado por Videgaray, de haber contribuido al desplome del precio del petróleo mediante sus alocadas apuestas con "derivados financieros ( http://goo.gl/Vk3VUy )". ¡Uf!


El peso exhibe una caída libre de 50 por ciento con Videgaray, mientras China –que desacopló el renminbi de la paridad fija al dólar que le estaba perjudicando– hoy ha podido controlar, en forma relativa, una devaluación de 5 por ciento. Existe un abismo entre el 50 por ciento de Videgaray y el 5 por ciento de China...


La guerra de divisas la opera Soros desde hace más de un cuarto de siglo, y no China, a quien no benefician ya las devaluaciones competitivas –como las colosales de Japón y Europa– al encontrarse en una transición de su modelo manufacturero de exportación encaminándose al consumo interno ( http://goo.gl/8FLKLu ).


Soros, quien apuesta hoy contra el petróleo (¿contra Rusia, aunque descalabre a su presunto aliado Videgaray?), había desfondado cruelmente en 1997 a la mayoría de las divisas asiáticas, pero fracasó en su intento de sepultar al dólar de Hong Kong.


Soros, 19 años después, repite su estrategia contra el dólar de Hong Kong y el renminbi para beneficiar la guerra geofinanciera de Wall Street/la City (Londres) y descarrilar a China, máxima economía mundial (PIB medido por el poder adquisitivo), aliada a Rusia.


La guerra multidimensional de EU es simultánea contra la alianza de Rusia (desplome del petróleo) y China (daño al renminbi) cuando la crisis financiera global de 2008, culpa primigenia de EU, se ha agudizado con factores geoestratégicos –Ucrania/Siria/Norcorea/mar del sur de China– y geoeconómicos –Ban¬co de Infraestructura e Inversiones Asiático (AIIB, por sus siglas en inglés)–.


Gabriel Wildau, del Financial Times, destaca que "el portavoz de China advierte a Soros de no atreverse a especular contra el renminbi ( http://goo.gl/scW4oU )".


China trata de frenar su masiva fuga de capitales y se ha despojado de 700 mil millones de dólares en los pasados 18 meses para sostener una paridad estable con una canasta de divisas, después de dejar atrás su fija paridad unidimensional al dólar de EU ( http://goo.gl/PfFLwH ).


La sedición del húngaro-británico-israelí-estadunidense Soros –con influyentes redes multimediáticas, cívicas y financieras en todo el mundo y una fortuna de 24 mil 500 millones de dólares, que se duplicó durante la crisis de 2008– motivó una reacción feroz de los multimedia chinos, que desdeñan la declaración de guerra a la divisa china y juzgan que la "guerra de Soros contra el renminbi y el dólar de Hong Kong no puede tener éxito ( http://goo.gl/vuO0Nv )".


El audaz desacoplamiento chi¬no del dólar de EU desde agosto pasado, acentuado este año por graves desajustes electrónicos en su bolsa, resquebrajó la titánica estructura especulativa del carry trade manejado por los megabancos de Wall Street/la City (Londres) que apostaron a los diferenciales fijos del dólar de EU frente a las divisas foráneas (incluido el peso) que controlan.


The Wall Street Journal exhibe sin rubor "la guerra de divisas de los hedge funds de EU contra el yuan/renminbi de China ( https://goo.gl/6Yreeg ). No comment!


Los relevantes Russia Today ( http://goo.gl/ezXrwl ) y Sputnik ( http://goo.gl/pFY8o1 ) exponen el operativo infernal de Soros, cuya diabólica fundación fue expulsada de Rusia por amenaza a su seguridad nacional y su intento de "cambio de régimen ( http://goo.gl/8rh4VH )", en similitud a su confesa dislocación del gobierno anterior de Ucrania ( http://goo.gl/rbrxip)  y a su desestabilización de los Balcanes (http://goo.gl/BqxoIE).


El investigador Wayne Madsen –ex funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional de EU (NSA, por sus siglas en inglés) y ex oficial Naval– consagró un libro, Soros: el quantum del caos, referente a su empresa especulativa Quantum Fund ( http://goo.gl/YV2Qlu ), donde expone que –bajo el disfraz de libertad/derechos humanos/filantropía" (su hijo Alejandro, de 31 años, es miembro de Jewish Funds for Justice)–, el megaespeculador desata levantamientos sociales, conflictos armados y reingeniería social: un caos constante donde prosperan sus especulaciones hemorrágicas. ¡El axioma sangre en la calle de los Rothschild ( http://goo.gl/yrxFSp )!


A juicio de Madsen, el éxodo migratorio desde Siria a Europa constituye un "plan de Soros y la CIA para desestabilizar a Europa ( http://goo.gl/TOUuhl )".


El primer ministro de Hungría, Victor Orban, responsabilizó a Soros de propiciar la crisis migratoria de Medio Oriente para hundir a Europa ( http://goo.gl/agnZPe ). ¡Qué perversidad!


En mi libro de hace 16 años El lado oscuro de la globalización: post-globalización y balcanización (http://goo.gl/aJmYRM) expuse la forma en que Soros opera la teoría del caos: donde los fractales –zonas restringidas de orden en la vastedad del desorden– son representados por las finanzas israelí-anglosajonas, mientras el caos cunde en el resto del planeta.


Madsen demuestra que "Soros y sus amigos de la CIA tuvieron en la mira a la URSS y a Rusia desde 1987 ( http://goo.gl/cChZYP )".


Habría que agregar que la implosión rusa sucedió con estruendoso éxito geoestratégico y constituye hoy la misma receta letal que pretende aplicar el megaespeculador Soros a China 29 años más tarde.


Soros, notable instrumento is¬raelí-anglosajón del eje Rothschild/BlackRock y la CIA, es el enemigo público número uno de Rusia y China.


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Lunes, 18 Enero 2016 07:04

Larga crisis económica

Larga crisis económica

El proceso de producción capitalista se desarrolla en el marco de diversas contradicciones. Ellas dan lugar a periodos recurrentes en los que la tasa promedio de ganancia del capital se reduce y ocurren las crisis. Desde 2007 se registra una crisis larga que no se asimila a los movimientos cíclicos de auge y recesión, de más corto plazo, para los que están diseñadas las políticas macroeconómicas de ajuste.


Ahora esas políticas que se han hecho convencionales y de aplicación general no actúan de modo efectivo. Una expresión de esto es la misma duración de la crisis actual y la inoperancia de las medidas usuales, de tipo fiscal y monetario, que pretenden recomponer las pautas de la acumulación.


A escala global prevalece un alto nivel de endeudamiento de los gobiernos, las empresas y las familias. Las medidas para reducir el sobreendeudamiento no han sido efectivas y eso detiene el gasto en inversión y consumo, manteniendo reducidas las tasas de crecimiento del producto del empleo.


La enorme expansión de la liquidez provocada por la Reserva Federal (Fed) para acometer la crisis y evitar el colapso del sistema financiero mantuvo durante mucho tiempo las tasas de interés de referencia a niveles de prácticamente cero. Aun así la inversión no se recuperó, los bancos lograron recomponer sus balances, sin eliminar por completo la fragilidad de sus carteras. Junto con la expansión de la liquidez hay un exceso de ahorro, lo que constituye un entorno de restricción para la recuperación productiva y aviva la especulación.


El crédito no se expandió al sector privado de manera suficiente. Hubo, pues, una apropiación desigual de los recursos entre las entidades financieras, las empresas, sobre todo las de tamaño mediano y los trabajadores. Ahí puede insertarse el aumento de la desigualdad como rasgo de la situación social.


La postura del banco central de sostener tasas cero de interés por siete años se considera anómala y desde hace un año se anunciaba la normalización de la política monetaria, es decir, empezar a elevar las tasas para incidir en el desempeño de los mercados. Recientemente la Fed aumentó un cuarto de punto porcentual la tasa de interés. Así se entra a un periodo de transición que, por ahora, no garantiza que las condiciones de normalidad se restituyan. La misma noción de lo que es normal está en cuestionamiento.


Lo que se observa es una discrepancia creciente entre las unidades nacionales que componen la economía global; esto genera ahora una nueva serie de distorsiones en el flujo de capitales y la asignación de los recursos productivos. La contradicción esencial entre capital y trabajo está expuesta de modo abierto.


Mientras la FED actúa para recrear las condiciones del crecimiento en Estados Unidos, impacta en la dirección de las corrientes de capital que salen de otros países, como es el caso de las economías emergentes por la diferencia de los rendimientos que se obtienen dentro y fuera. De modo más amplio se crean las condiciones para una pugna entre las principales divisas en los mercados de dinero y capitales.


La economía de la Unión Europea no responde a los incentivos monetarios del Banco Central Europeo y ello contribuye a nuevos acomodos del capital y de los niveles de producción, de empleo e ingresos en la forma de ganancias, rentas y salarios.


China exhibe finalmente las repercusiones de un largo periodo de alta expansión productiva, especulación y endeudamiento que obliga a un ajuste cuyos efectos aún no se definen completamente.


Por otra parte, el auge de las materias primas, especialmente del precio de petróleo, se ha acabado y provoca alteraciones severas en las economías que sostenían una expansión sobre la base de exportar dichos bienes.


Un aspecto relevante de las situación económica es la necesidad de desendeudamiento. Este asunto conlleva ciertas condiciones técnicas para el reacomodo financiero, pero exige también una acción política decisiva cuyos costos no están dispuestos a absorber muchos gobiernos. La reestructuración en curso impone fuertes cargas en la distribución del ingreso y la generación de riqueza. El escenario es proclive a generar un nuevo deslizamiento recesivo.


Una parte del debate a este respecto está planteado entre quienes ven el proceso como un movimiento cíclico convencional y quienes postulan que de lo que se trata es de un estancamiento de tipo secular. De ahí se desprenden una serie de políticas públicas que promueven el aumento de la demanda agregada, frente a quienes sostienen que se está llegando a las etapas finales de lo que llaman un súper ciclo de endeudamiento con el consecuente reacomodo de los agentes económicos en el mercado.


Las políticas fiscal y monetaria de un país como México intentan, en este marco, acomodarse a estas condiciones, pero de forma supeditada a las acciones principalmente de la Fed. Esto es un hecho plenamente admitido por Hacienda y de modo explícito por el Banco de México. La cuestión se aprecia, por un lado, en el origen y el uso de los recursos del fisco (captación de impuestos, abrupta caída del precio del petróleo, el destino del gasto y el creciente nivel de endeudamiento) y, por otro, en el alza de las tasas de interés. Todo ello en un escenario de fuerte depreciación del peso y las expectativas de inflación que pueden ceder y complicar aún más el frágil entorno prevaleciente.

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Viernes, 18 Septiembre 2015 05:06

Un cierre de campaña sin favorito

Un cierre de campaña sin favorito

Dos nuevos sondeos ponen codo a codo a Syriza con el partido conservador Nueva Democracia, con menos de un punto porcentual entre ellos. En Syriza hubo una sangría de los políticos antiajuste, que crearon el partido Unidad Popular.


El partido que lideró al último gobierno afirma estar en carrera para formar el siguiente. Pero faltando tres días para votar en la quinta elección general de Grecia en tres años, el entusiasmo parece haber mermado en Syriza, cuya oposición radical al ajuste una vez lo llevó al poder. Dos nuevas encuestas lo ponen codo a codo con el partido conservador Nueva Democracia, con menos de un punto porcentual entre ellos.


Mientras tanto, una reunión soporífera en una apacible zona suburbana de Atenas sugirió que los partidarios de Syriza habían perdido gran parte de su antiguo fuego –quizá no es sorprendente, ya que el partido está obligado a apoyar la austeridad a la que anteriormente se opuso con fuerza–. Sólo 30 griegos de mediana edad aplaudieron suavemente al importante trabajador del partido que, sentado sobre una plataforma, había tratado de reunirlos.


El militante de Syriza, Nivis Alexandros, discutió la afirmación de la oposición de que su partido de izquierda –derrotado en el Parlamento después de firmar en la línea punteada con la troika y los funcionarios financieros internacionales– tendría problemas para recuperar el poder el domingo. Los opositores sostienen que la mitad de los miembros de Syriza han desertado de la formación. "¡Tonterías!", dijo Alexandros, aunque admitió que en la región de la capital se habían producido algunas deserciones. "En Attica, entre el 12 y el 14 por ciento de los miembros ha desertado."


Se fueron de Syriza después de que su líder, el ex primer ministro Alexis Tsipras, cedió a la presión internacional para firmar el acuerdo sobre un tercer rescate. Pero todos esos antiguos partidarios y más apoyarían al partido, afirmó Alexandros.
Tsipras y su facción dentro de Syriza ya fueron superados por una facción de izquierda dura que favorece al Grexit, o salida del euro, sobre la austeridad –y cuyos miembros se fueron de Syriza para formar su propio partido– desencadenando así la elección.


A sólo 10 minutos a pie, esa facción antieuro, ahora renacida como un partido por derecho propio, estaba llevando a cabo su propia manifestación. La Unidad Popular (UP) puede ser nueva, pero sus carteles, que llevan una enorme "OXI" (del griego "No") al ajuste, están en todas partes y su propaganda por televisión es efectiva. Alrededor de 100 partidarios, agitando banderas rojas, saludaron ruidosamente cuando María Bolari, una ex diputada de Syriza, canalizó a algunos de los enojados que no estaban en la reunión de Syriza en otra plaza.


Posteriormente Bolari dijo: "El memorandum del acuerdo que firmó Tsipras es totalmente opuesto a las ideas políticas de la izquierda. El ala izquierda de Syriza nunca creyó que las negociaciones tendrían éxito. Dentro de la zona euro, y sobre todo en Grecia, estamos viviendo con la barbarie del ajuste, con salarios un 40 por ciento más bajos y una tasa de desempleo oficial del 30 por ciento. Por cierto habrá dificultades cuando salgamos del euro, pero vamos a tener la oportunidad de imponer una manera diferente, suspendiendo el pago de la deuda, nacionalizando los bancos..."


"Para nosotros una nueva moneda será un instrumento para que la clase obrera proteja sus derechos. Nuestra visión no es el nacionalismo, sino un nuevo equilibrio entre las fuerzas sociales; a largo plazo, una revolución" sostuvo la dirigente. Es probable que el PU gane sólo un puñado de escaños pero los suficientes, tal vez, para privar a Syriza de cualquier liderazgo. Y otros desertores de Syriza, especialmente los votantes más jóvenes que alguna vez fueron su columna vertebral, han abandonado la política democrática por completo o se han unido a Amanecer Dorado, el partido neonazi que se encuentra en el tercer lugar en las encuestas a pesar de que algunos de sus líderes se enfrentan a juicio por asesinato y otros delitos. El líder del partido cerró su campaña anteayer (ver aparte). Ayer realizó el acto de cierre el candidato conservador, Vanguelis Meimarakis, quien se mostró seguro de la victoria de Nueva Democracia, prometió que "a partir del domingo se acabaron las mentiras" y anunció que formará un gobierno de amplio apoyo.


"Habrá inestabilidad después de las elecciones –anticipó Bolari–, porque hay una gran polarización en el país. Al igual que en los años del 2010 al 2013 habrá huelgas más grandes y el caos volverá a las calles. Cuando la gente votó por Syriza la última vez, fue capaz de poner en práctica sus propias políticas. Pero si gana nuevamente, simplemente impondrá los términos del Memorándum y la gente no lo va a aceptar."


Traducción: Celita Doyhambéhère.

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La marcha de la economía estadunidense: la primera

Si la deuda global de Estados Unidos hubiera seguido la tendencia registrada de finales de los años 40 a principios de los 80, en estos momentos nuestros vecinos tendrían un endeudamiento global del orden de los 20 mil billones de dólares (billones de ellos, es decir, miles de millones). Y como proporción de su producto interno bruto (PIB), no superaría 150 por ciento. Una y media veces su PIB. Pero en economía –como en muchos ámbitos de la vida– las tendencias no necesariamente son la resultante. Así, –en estos momentos y con datos al primer trimestre de 2015– un endeudamiento total cercano a 60 mil billones de dólares representa 330 por ciento del PIB. Poco más de tres veces de un producto anual ligeramente mayor a los 17 mil billones de dólares de hoy.


¿Cuáles son los sectores más endeudados en Estados Unidos? El sector no financiero. Concentra 70.6 por ciento de dicha deuda: 41 mil billones de dólares. Y en él, los hogares, con 13 mil 600 billones. Debe la cuarta parte del total. Tremendo. Terrible. Por eso es preciso notar que hoy –merced a un esfuerzo notable de astringencia financiera y deterioro secular de los hogares estadunidenses de casi siete años– este endeudamiento representa 77 por ciento del PIB. En 2009 debían el total del PIB. ¿Qué deudor le sigue en orden de importancia? El gobierno federal. Con cerca de 17 mil billones. Apenas 600 mil millones de dólares menos que las familias. Por eso, familias y gobierno federal concentran 45 por ciento de la deuda.
Mi amigo Perogrullo pregunta: ¿pero quiénes pagan la deuda del gobierno? Y responde: familias y empresas. Por eso –asegura– los hogares estadunidenses viven una de sus peores crisis. Deben pagar su deuda y parte de la del gobierno. Y como la otra parte la deben pagar las empresas –que dan empleos a los hogares– presionan a no elevar salarios y remuneraciones. ¡Círculo vicioso! Sin duda. Una crisis de hogares y familias que durará un buen rato más. ¿Se imagina usted el monto y las implicaciones de una elevación de la tasa de interés? Por cada punto porcentual hacia arriba, hogares y gobierno vecinos canalizan 266 mil millones de dólares hacia creedores. Ni más ni menos. Una cuarta parte del PIB de México. Sólo un punto de elevación.


¿Pero quiénes son esos principales acreedores? A reserva de estudiarlo con más detenimiento, digamos por lo pronto que los propios organismos financieros estadunidenses. Con un monto prestado del orden de 42 mil billones de dólares, es decir, 72 por ciento del total. Los sectores no financieros concentran 10 por ciento de ese total. Y los extranjeros –China principalmente, primer poseedor de bonos del Tesoro con 13 por ciento– tienen el 18 por ciento restante. Pagar a estos acreedores externos representaría a nuestros vecinos entregar 60 por ciento de su PIB. Pero pagarles a los organismos financieros internos (instituciones de depósito, fondos de pensiones, fondos mutualistas, fondos de especulación, fondos de gobiernos estatales y locales, brokers, uniones de crédito, compañías de seguros, instituciones de crédito inmobiliario, empresas gubernamentales, agencias de factoraje, entre otros organismos financieros) destinarles todo el PIB durante cerca de dos años y medio. Imaginemos, entonces, la extrema relevancia que tiene para estos organismos que la economía estadunidense funcione bien. Y cada vez mejor. El asunto es difícil. Casi imposible. Pero debe hacerlo al menos para abonar a su deuda.


Dice mi amigo Luis Felipe: si puedo pagar mi deuda, tengo un grave problema. Y si no la puedo pagar, mis acreedores son lo que tienen un grave problema. Lo cierto es que atrás de esta dinámica de la deuda estadunidense se encuentra –¡qué duda cabe!– la evolución de su ciclo económico, recientemente caracterizado por una gravísima sobreacumulación de activos. Consúltese –si no– la dinámica de la capacidad productiva instalada. Con su consecuencia de baja rentabilidad general de la economía. No se nos olvide nunca que atrás del ciclo económico nuestro está el de los vecinos. Por nuestra relación prácticamente simbiótica con ellos. Por cierto, una lectura cuidadosa de los Criterios Generales de Política Económica entregados por la Secretaría de Hacienda el pasado 8 de septiembre al Congreso, resulta aleccionadora. Especialmente en la –hoy brevísima– sección de Perspectivas de Mediano Plazo 2017-2021.


Con optimismo se estima que la economía vecina crecerá un promedio de 2.5 por ciento al año en ese periodo. Visión optimista si pensamos en el nivel y la estructura de su deuda. Pero además –y concluyo una primera aproximación a la evolución económica vecina– no se analiza con el detalle que requiere la visión de mediano plazo de nuestra economía. Y es que se considera que en seis años las tasas de interés de largo plazo crecerían hasta dos puntos porcentuales. Esto supondría una enorme transferencia de recursos del sector llamado real al sector financiero. Con todas sus consecuencias inhibitorias para el crecimiento económico de Estados Unidos. Y, por ello mismo, del nuestro.


Sobre esto seguiremos comentando en algunas notas más en otro momento. Como también trataremos la marcha del mercado eléctrico mayorista, cuyas bases ya fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación. Sin duda.


NB: No cabe duda. Mucho debemos a José Luis Ceceña y a Enrique Semo quienes nos formamos en la División de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM. Mucho. ¡Honor a ellos!


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