Lunes, 18 Enero 2016 07:04

Larga crisis económica

Larga crisis económica

El proceso de producción capitalista se desarrolla en el marco de diversas contradicciones. Ellas dan lugar a periodos recurrentes en los que la tasa promedio de ganancia del capital se reduce y ocurren las crisis. Desde 2007 se registra una crisis larga que no se asimila a los movimientos cíclicos de auge y recesión, de más corto plazo, para los que están diseñadas las políticas macroeconómicas de ajuste.


Ahora esas políticas que se han hecho convencionales y de aplicación general no actúan de modo efectivo. Una expresión de esto es la misma duración de la crisis actual y la inoperancia de las medidas usuales, de tipo fiscal y monetario, que pretenden recomponer las pautas de la acumulación.


A escala global prevalece un alto nivel de endeudamiento de los gobiernos, las empresas y las familias. Las medidas para reducir el sobreendeudamiento no han sido efectivas y eso detiene el gasto en inversión y consumo, manteniendo reducidas las tasas de crecimiento del producto del empleo.


La enorme expansión de la liquidez provocada por la Reserva Federal (Fed) para acometer la crisis y evitar el colapso del sistema financiero mantuvo durante mucho tiempo las tasas de interés de referencia a niveles de prácticamente cero. Aun así la inversión no se recuperó, los bancos lograron recomponer sus balances, sin eliminar por completo la fragilidad de sus carteras. Junto con la expansión de la liquidez hay un exceso de ahorro, lo que constituye un entorno de restricción para la recuperación productiva y aviva la especulación.


El crédito no se expandió al sector privado de manera suficiente. Hubo, pues, una apropiación desigual de los recursos entre las entidades financieras, las empresas, sobre todo las de tamaño mediano y los trabajadores. Ahí puede insertarse el aumento de la desigualdad como rasgo de la situación social.


La postura del banco central de sostener tasas cero de interés por siete años se considera anómala y desde hace un año se anunciaba la normalización de la política monetaria, es decir, empezar a elevar las tasas para incidir en el desempeño de los mercados. Recientemente la Fed aumentó un cuarto de punto porcentual la tasa de interés. Así se entra a un periodo de transición que, por ahora, no garantiza que las condiciones de normalidad se restituyan. La misma noción de lo que es normal está en cuestionamiento.


Lo que se observa es una discrepancia creciente entre las unidades nacionales que componen la economía global; esto genera ahora una nueva serie de distorsiones en el flujo de capitales y la asignación de los recursos productivos. La contradicción esencial entre capital y trabajo está expuesta de modo abierto.


Mientras la FED actúa para recrear las condiciones del crecimiento en Estados Unidos, impacta en la dirección de las corrientes de capital que salen de otros países, como es el caso de las economías emergentes por la diferencia de los rendimientos que se obtienen dentro y fuera. De modo más amplio se crean las condiciones para una pugna entre las principales divisas en los mercados de dinero y capitales.


La economía de la Unión Europea no responde a los incentivos monetarios del Banco Central Europeo y ello contribuye a nuevos acomodos del capital y de los niveles de producción, de empleo e ingresos en la forma de ganancias, rentas y salarios.


China exhibe finalmente las repercusiones de un largo periodo de alta expansión productiva, especulación y endeudamiento que obliga a un ajuste cuyos efectos aún no se definen completamente.


Por otra parte, el auge de las materias primas, especialmente del precio de petróleo, se ha acabado y provoca alteraciones severas en las economías que sostenían una expansión sobre la base de exportar dichos bienes.


Un aspecto relevante de las situación económica es la necesidad de desendeudamiento. Este asunto conlleva ciertas condiciones técnicas para el reacomodo financiero, pero exige también una acción política decisiva cuyos costos no están dispuestos a absorber muchos gobiernos. La reestructuración en curso impone fuertes cargas en la distribución del ingreso y la generación de riqueza. El escenario es proclive a generar un nuevo deslizamiento recesivo.


Una parte del debate a este respecto está planteado entre quienes ven el proceso como un movimiento cíclico convencional y quienes postulan que de lo que se trata es de un estancamiento de tipo secular. De ahí se desprenden una serie de políticas públicas que promueven el aumento de la demanda agregada, frente a quienes sostienen que se está llegando a las etapas finales de lo que llaman un súper ciclo de endeudamiento con el consecuente reacomodo de los agentes económicos en el mercado.


Las políticas fiscal y monetaria de un país como México intentan, en este marco, acomodarse a estas condiciones, pero de forma supeditada a las acciones principalmente de la Fed. Esto es un hecho plenamente admitido por Hacienda y de modo explícito por el Banco de México. La cuestión se aprecia, por un lado, en el origen y el uso de los recursos del fisco (captación de impuestos, abrupta caída del precio del petróleo, el destino del gasto y el creciente nivel de endeudamiento) y, por otro, en el alza de las tasas de interés. Todo ello en un escenario de fuerte depreciación del peso y las expectativas de inflación que pueden ceder y complicar aún más el frágil entorno prevaleciente.

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Viernes, 18 Septiembre 2015 05:06

Un cierre de campaña sin favorito

Un cierre de campaña sin favorito

Dos nuevos sondeos ponen codo a codo a Syriza con el partido conservador Nueva Democracia, con menos de un punto porcentual entre ellos. En Syriza hubo una sangría de los políticos antiajuste, que crearon el partido Unidad Popular.


El partido que lideró al último gobierno afirma estar en carrera para formar el siguiente. Pero faltando tres días para votar en la quinta elección general de Grecia en tres años, el entusiasmo parece haber mermado en Syriza, cuya oposición radical al ajuste una vez lo llevó al poder. Dos nuevas encuestas lo ponen codo a codo con el partido conservador Nueva Democracia, con menos de un punto porcentual entre ellos.


Mientras tanto, una reunión soporífera en una apacible zona suburbana de Atenas sugirió que los partidarios de Syriza habían perdido gran parte de su antiguo fuego –quizá no es sorprendente, ya que el partido está obligado a apoyar la austeridad a la que anteriormente se opuso con fuerza–. Sólo 30 griegos de mediana edad aplaudieron suavemente al importante trabajador del partido que, sentado sobre una plataforma, había tratado de reunirlos.


El militante de Syriza, Nivis Alexandros, discutió la afirmación de la oposición de que su partido de izquierda –derrotado en el Parlamento después de firmar en la línea punteada con la troika y los funcionarios financieros internacionales– tendría problemas para recuperar el poder el domingo. Los opositores sostienen que la mitad de los miembros de Syriza han desertado de la formación. "¡Tonterías!", dijo Alexandros, aunque admitió que en la región de la capital se habían producido algunas deserciones. "En Attica, entre el 12 y el 14 por ciento de los miembros ha desertado."


Se fueron de Syriza después de que su líder, el ex primer ministro Alexis Tsipras, cedió a la presión internacional para firmar el acuerdo sobre un tercer rescate. Pero todos esos antiguos partidarios y más apoyarían al partido, afirmó Alexandros.
Tsipras y su facción dentro de Syriza ya fueron superados por una facción de izquierda dura que favorece al Grexit, o salida del euro, sobre la austeridad –y cuyos miembros se fueron de Syriza para formar su propio partido– desencadenando así la elección.


A sólo 10 minutos a pie, esa facción antieuro, ahora renacida como un partido por derecho propio, estaba llevando a cabo su propia manifestación. La Unidad Popular (UP) puede ser nueva, pero sus carteles, que llevan una enorme "OXI" (del griego "No") al ajuste, están en todas partes y su propaganda por televisión es efectiva. Alrededor de 100 partidarios, agitando banderas rojas, saludaron ruidosamente cuando María Bolari, una ex diputada de Syriza, canalizó a algunos de los enojados que no estaban en la reunión de Syriza en otra plaza.


Posteriormente Bolari dijo: "El memorandum del acuerdo que firmó Tsipras es totalmente opuesto a las ideas políticas de la izquierda. El ala izquierda de Syriza nunca creyó que las negociaciones tendrían éxito. Dentro de la zona euro, y sobre todo en Grecia, estamos viviendo con la barbarie del ajuste, con salarios un 40 por ciento más bajos y una tasa de desempleo oficial del 30 por ciento. Por cierto habrá dificultades cuando salgamos del euro, pero vamos a tener la oportunidad de imponer una manera diferente, suspendiendo el pago de la deuda, nacionalizando los bancos..."


"Para nosotros una nueva moneda será un instrumento para que la clase obrera proteja sus derechos. Nuestra visión no es el nacionalismo, sino un nuevo equilibrio entre las fuerzas sociales; a largo plazo, una revolución" sostuvo la dirigente. Es probable que el PU gane sólo un puñado de escaños pero los suficientes, tal vez, para privar a Syriza de cualquier liderazgo. Y otros desertores de Syriza, especialmente los votantes más jóvenes que alguna vez fueron su columna vertebral, han abandonado la política democrática por completo o se han unido a Amanecer Dorado, el partido neonazi que se encuentra en el tercer lugar en las encuestas a pesar de que algunos de sus líderes se enfrentan a juicio por asesinato y otros delitos. El líder del partido cerró su campaña anteayer (ver aparte). Ayer realizó el acto de cierre el candidato conservador, Vanguelis Meimarakis, quien se mostró seguro de la victoria de Nueva Democracia, prometió que "a partir del domingo se acabaron las mentiras" y anunció que formará un gobierno de amplio apoyo.


"Habrá inestabilidad después de las elecciones –anticipó Bolari–, porque hay una gran polarización en el país. Al igual que en los años del 2010 al 2013 habrá huelgas más grandes y el caos volverá a las calles. Cuando la gente votó por Syriza la última vez, fue capaz de poner en práctica sus propias políticas. Pero si gana nuevamente, simplemente impondrá los términos del Memorándum y la gente no lo va a aceptar."


Traducción: Celita Doyhambéhère.

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La marcha de la economía estadunidense: la primera

Si la deuda global de Estados Unidos hubiera seguido la tendencia registrada de finales de los años 40 a principios de los 80, en estos momentos nuestros vecinos tendrían un endeudamiento global del orden de los 20 mil billones de dólares (billones de ellos, es decir, miles de millones). Y como proporción de su producto interno bruto (PIB), no superaría 150 por ciento. Una y media veces su PIB. Pero en economía –como en muchos ámbitos de la vida– las tendencias no necesariamente son la resultante. Así, –en estos momentos y con datos al primer trimestre de 2015– un endeudamiento total cercano a 60 mil billones de dólares representa 330 por ciento del PIB. Poco más de tres veces de un producto anual ligeramente mayor a los 17 mil billones de dólares de hoy.


¿Cuáles son los sectores más endeudados en Estados Unidos? El sector no financiero. Concentra 70.6 por ciento de dicha deuda: 41 mil billones de dólares. Y en él, los hogares, con 13 mil 600 billones. Debe la cuarta parte del total. Tremendo. Terrible. Por eso es preciso notar que hoy –merced a un esfuerzo notable de astringencia financiera y deterioro secular de los hogares estadunidenses de casi siete años– este endeudamiento representa 77 por ciento del PIB. En 2009 debían el total del PIB. ¿Qué deudor le sigue en orden de importancia? El gobierno federal. Con cerca de 17 mil billones. Apenas 600 mil millones de dólares menos que las familias. Por eso, familias y gobierno federal concentran 45 por ciento de la deuda.
Mi amigo Perogrullo pregunta: ¿pero quiénes pagan la deuda del gobierno? Y responde: familias y empresas. Por eso –asegura– los hogares estadunidenses viven una de sus peores crisis. Deben pagar su deuda y parte de la del gobierno. Y como la otra parte la deben pagar las empresas –que dan empleos a los hogares– presionan a no elevar salarios y remuneraciones. ¡Círculo vicioso! Sin duda. Una crisis de hogares y familias que durará un buen rato más. ¿Se imagina usted el monto y las implicaciones de una elevación de la tasa de interés? Por cada punto porcentual hacia arriba, hogares y gobierno vecinos canalizan 266 mil millones de dólares hacia creedores. Ni más ni menos. Una cuarta parte del PIB de México. Sólo un punto de elevación.


¿Pero quiénes son esos principales acreedores? A reserva de estudiarlo con más detenimiento, digamos por lo pronto que los propios organismos financieros estadunidenses. Con un monto prestado del orden de 42 mil billones de dólares, es decir, 72 por ciento del total. Los sectores no financieros concentran 10 por ciento de ese total. Y los extranjeros –China principalmente, primer poseedor de bonos del Tesoro con 13 por ciento– tienen el 18 por ciento restante. Pagar a estos acreedores externos representaría a nuestros vecinos entregar 60 por ciento de su PIB. Pero pagarles a los organismos financieros internos (instituciones de depósito, fondos de pensiones, fondos mutualistas, fondos de especulación, fondos de gobiernos estatales y locales, brokers, uniones de crédito, compañías de seguros, instituciones de crédito inmobiliario, empresas gubernamentales, agencias de factoraje, entre otros organismos financieros) destinarles todo el PIB durante cerca de dos años y medio. Imaginemos, entonces, la extrema relevancia que tiene para estos organismos que la economía estadunidense funcione bien. Y cada vez mejor. El asunto es difícil. Casi imposible. Pero debe hacerlo al menos para abonar a su deuda.


Dice mi amigo Luis Felipe: si puedo pagar mi deuda, tengo un grave problema. Y si no la puedo pagar, mis acreedores son lo que tienen un grave problema. Lo cierto es que atrás de esta dinámica de la deuda estadunidense se encuentra –¡qué duda cabe!– la evolución de su ciclo económico, recientemente caracterizado por una gravísima sobreacumulación de activos. Consúltese –si no– la dinámica de la capacidad productiva instalada. Con su consecuencia de baja rentabilidad general de la economía. No se nos olvide nunca que atrás del ciclo económico nuestro está el de los vecinos. Por nuestra relación prácticamente simbiótica con ellos. Por cierto, una lectura cuidadosa de los Criterios Generales de Política Económica entregados por la Secretaría de Hacienda el pasado 8 de septiembre al Congreso, resulta aleccionadora. Especialmente en la –hoy brevísima– sección de Perspectivas de Mediano Plazo 2017-2021.


Con optimismo se estima que la economía vecina crecerá un promedio de 2.5 por ciento al año en ese periodo. Visión optimista si pensamos en el nivel y la estructura de su deuda. Pero además –y concluyo una primera aproximación a la evolución económica vecina– no se analiza con el detalle que requiere la visión de mediano plazo de nuestra economía. Y es que se considera que en seis años las tasas de interés de largo plazo crecerían hasta dos puntos porcentuales. Esto supondría una enorme transferencia de recursos del sector llamado real al sector financiero. Con todas sus consecuencias inhibitorias para el crecimiento económico de Estados Unidos. Y, por ello mismo, del nuestro.


Sobre esto seguiremos comentando en algunas notas más en otro momento. Como también trataremos la marcha del mercado eléctrico mayorista, cuyas bases ya fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación. Sin duda.


NB: No cabe duda. Mucho debemos a José Luis Ceceña y a Enrique Semo quienes nos formamos en la División de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM. Mucho. ¡Honor a ellos!


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Viernes, 11 Septiembre 2015 06:20

Los mercados meten presión en Brasil

Los mercados meten presión en Brasil

La caída bursátil responde a la rebaja que la agencia Standard & Poor's hizo de la calificación crediticia de Brasil al quitarle el grado de inversión que el país había conseguido por primera vez en abril de 2008.

 

La Bolsa de Valores de San Pablo cerró sus operaciones con una baja del 0,43 por ciento y ubicó su índice Bovespa en 46.455,24 puntos con pérdida de 201,86 unidades. La caída bursátil responde a la rebaja que la agencia Standard & Poor's hizo de la calificación crediticia de Brasil al quitarle el grado de inversión que el país había conseguido por primera vez en abril de 2008. Así, la calificación de la deuda soberana del país vecino pasó a ser BB+, que representa un grado de inversión de riesgo o especulativa, según la escala de la calificadora de riesgo norteamericana. En ese contexto, el Banco Central de Brasil anunció una subasta para vender 1500 millones de dólares en el mercado con el fin de contener la fuerte suba de la moneda norteamericana, que ayer rozó los 3,90 reales.


La baja en la calificación fue acompañada por una perspectiva negativa a futuro, algo tomado por los analistas financieros como una señal de alarma en medio de un contexto económico de desaceleración y depreciación del real. Standard & Poor's advirtió que en los próximos meses podría producirse una nueva rebaja, indicó la agencia de noticias Bloomberg.
El equipo económico de Dilma Rousseff presentó al Congreso un proyecto de presupuesto para el próximo año que prevé un déficit fiscal de 7900 millones de dólares para 2016, lo que representa un 0,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PBI) brasileño. El nivel de deuda, en tanto, subió en julio al 65 por ciento del PBI desde un 51 por ciento registrado a fines de 2011.


El mercado brasileño reflejó su inquietud ante la pérdida del llamado "grado de inversión", la calificación que se otorga a los buenos pagadores y que Brasil gozaba desde siete años. La disparada de la moneda estadounidense, que en lo que va del año acumula una revaluación de más del 40 por ciento, obligó a una nueva intervención del Banco Central de Brasil, que la pasada semana ya había subastado 2400 millones de dólares en el mercado.


En su decisión, S&P argumentó que el deterioro de las cuentas fiscales del país se incrementó, y también puso en duda la capacidad del Gobierno para lograr que el Congreso apruebe los presupuestos de 2016 por los crecientes desafíos políticos que atraviesa el país. La economía brasileña está sumergida en una recesión técnica y, si se cumplen las proyecciones oficiales, el PIB se contraerá 1,49 por ciento este año, aunque los analistas del mercado financiero elevan esa tasa a 2,44 por ciento.


La inflación comenzó a ceder en Brasil y cayó en agosto al 0,22 por ciento, su nivel más bajo en los últimos trece meses, informó ayer el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).


El índice de precios en agosto cayó 0,40 puntos porcentuales en comparación con el de julio (0,62 por ciento) y 0,03 puntos porcentuales frente a la del mismo mes del año pasado (0,25 por ciento), además de haber sido la menor para un mes de agosto desde 2010 (0,04 por ciento). Pese a que la inflación no era tan baja para un mes desde la de julio del año pasado (0,01 por ciento), la tasa acumulada en lo que va de año subió hasta el 7,06 por ciento, muy por encima de la acumulada en los ocho primeros meses de 2014 (4,02 por ciento) y la mayor para el período desde 2003 (7,22 por ciento).


La inflación interanual, por su parte, fue del 9,53 por ciento, ligeramente por debajo de la acumulada en doce meses hasta julio (9,56 por ciento) pero tres puntos porcentuales superior a la registrada entre septiembre de 2013 y agosto de 2014 (6,51 por ciento). La tasa acumulada en los ocho primeros meses del año ya supera el techo máximo tolerado por el Gobierno para 2015, que es del 6,50 por ciento. El Gobierno se impuso la meta de terminar el año con una inflación del 4,50 por ciento, con un margen de tolerancia de dos puntos porcentuales, lo que permite que la tasa llegue a un máximo del 6,50 por ciento. Los datos difundidos por el Gobierno refuerzan el pronóstico de los economistas, que prevén que Brasil terminará el año con una inflación del 9,29 por ciento, la más elevada desde 2003.

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Miércoles, 09 Septiembre 2015 07:24

"Se ha mantenido a los Estados como rehenes"

"Se ha mantenido a los Estados como rehenes"

El francés Thomas Piketty y el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis son dos de los encumbrados economistas internacionales que dieron a conocer un texto de apoyo a los intentos por establecer un marco jurídico mundial para las reestructuraciones de deuda.



Un grupo de 19 prestigiosos economistas de todo el mundo expresó su respaldo a los principios básicos para guiar los procesos de reestructuración de deudas soberanas que impulsa Argentina en la Organización de las Naciones Unidas. "El establecimiento de un marco jurídico para la reestructuración de deudas, que permita que cada Estado pueda resolver sus problemas sin riesgo de colapso financiero o la pérdida de su soberanía, es una cuestión de gran urgencia en la promoción de la estabilidad financiera", afirma la carta abierta firmada por especialistas como el académico francés Thomas Piketty y el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis. Los nueve lineamientos para limitar el accionar de los fondos buitre y facilitar las negociaciones serán sometidos a votación en la Asamblea General de la ONU. Son un paso previo en la creación de un marco jurídico global para administrar las crisis de deuda de los países. "La votación de la ONU ofrece hoy una clara elección entre el manejo democrático de los asuntos de la deuda soberana y la continuación del manejo por parte de los mercados de deuda", concluyen los economistas.


"Argentina, situándose a la vanguardia de estos esfuerzos, se ha defendido de los fondos buitre desde que reestructuró su deuda. Ayer Argentina, hoy Grecia, y mañana quizás también Francia, cualquier país puede ser impedido de reestructurar su deuda a pesar de todo sentido común", advierte la misiva que difundieron ayer el grupo de economistas a través del diario británico The Guardian. La publicación fue celebrada por los funcionarios argentinos que ya están en Manhattan. Desde la misión permanente de Argentina ante la ONU se encargaron de difundir el texto entre los embajadores del G-77+China al comenzar una reunión preparatoria para la discusión de mañana en la Asamblea General, que encabezaron el canciller Héctor Timerman y la embajadora argentina Marita Perceval.


"Estos nueve principios reafirman la preeminencia del poder político en el manejo de la política económica. Limitan la despolitización del sistema financiero, que hasta ahora no ha dejado ninguna alternativa a la austeridad y en su lugar ha mantenido a los Estados rehenes de las demandas de los acreedores", sostiene la Carta Abierta firmada por el grupo de economistas donde también figuran el destacado profesor postkeinesiano de la University of Texas Austin, James Galbraith, el experto argentino que trabaja con Joseph Stiglitz en la Universidad de Columbia, Martín Guzmán, y la especialista en desarrollo de la Universidad de Sussex, Mariana Mazzucato.


Los lineamientos serán discutidos en un escenario que se prepara para las sesiones de la Asamblea General donde participarán los presidentes de los países miembro. Las pautas están diseñadas para facilitar las negociaciones entre las partes y restringir el accionar carroñero del sistema financiero internacional, pero fundamentalmente legitiman la posibilidad de que un país deba reestructurar sus pasivos en forma sustentable para recuperar un sendero de crecimiento.


"La observancia de tales principios habrían evitado los escollos de la crisis griega donde los representantes políticos cedieron a las demandas de los acreedores a pesar de su falta de sentido económico y su impacto social desastroso", sostiene el texto encabezado por el ex ministro de Finanzas helénico. Varoufakis renunció en julio cuando, a pesar del rechazo popular al ajuste logrado en un referéndum, el gobierno de Alexis Tsipras alcanzó un acuerdo con sus acreedores. Grecia obtuvo financiamiento a cambio de una serie de ajustes fiscales y privatizaciones sin abordar los problemas de sustentabilidad de su deuda externa.


"¡Los países europeos deben apoyar las propuestas de las Naciones Unidas para la reestructuración de las deudas soberanas!", reclama la Carta Abierta. La discusión en Naciones Unidas para crear un marco jurídico internacional que guíe los procesos de reestructuraciones de deuda soberana comenzó hace un año. La iniciativa impulsada por Argentina a través del G-77 contó con el respaldo de 124 países, 41 se abstuvieron y sólo 11 votaron en contra. El rechazo estuvo encabezado por Estados Unidos, Inglaterra y Japón. Entre las abstenciones sobresalen los países europeos con problemas de deuda externa como Grecia y España que se verían beneficiados por la aprobación de los principios básicos en la ONU. Tampoco acompañaron Francia, que respaldó activamente a la Argentina en los tribunales, y Bélgica, donde se aprobó en julio una nueva ley para prevenir el accionar buitre. "La crisis griega ha dejado claro que los estados individuales que actúan por sí solos no pueden negociar condiciones razonables para la reestructuración de su deuda en el marco político actual, a pesar de que estas deudas son a menudo insostenibles en el largo plazo", enfatiza la carta.


"Durante sus negociaciones con los organismos internacionales acreedores, Grecia se enfrentó a una obstinada negativa a considerar cualquier reestructuración de la deuda, a pesar de que esta negativa estaba en contradicción con las recomendaciones del propio FMI", remata el apartado dedicado a la crisis griega donde la reestructuración de 2012 fue insuficiente para alivianar la carga de la deuda y habilitar una nueva orientación macroeconómica que le permita volver a crecer. "Las pseudo negociaciones de este verano en Grecia han hecho que muchos europeos se vuelquen hacia el nacionalismo y expresen un desafío hacia las instituciones internacionales. Sin embargo, los europeos deben reafirmar que los derechos democráticos, en lugar de los dictados del mercado, están en el corazón de la gobernanza internacional. Por consiguiente, instamos a todos los Estados europeos a votar a favor de esta resolución", concluyen los 19 economistas.

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Martes, 01 Septiembre 2015 05:42

Promete reducir el efecto del ajuste

Promete reducir el efecto del ajuste

Según Syriza, cumplir con el acuerdo con los acreedores no significa que no pueda haber políticas con un sello de izquierda. La formación lidera los sondeos, pero vive una sangría interna.

 

La conferencia nacional de Syriza presentó la propuesta electoral con la que quiere revalidar el gobierno luego de una reunión de dos días que mostró la fractura del partido tras siete meses al frente del Ejecutivo heleno. La plataforma, de casi 70 páginas, busca despejar la sensación de que el gobierno de Alexis Tsipras claudicó frente a los acreedores y sostiene que el cumplimiento del programa de rescate no impedirá emprender políticas que lleven un sello de izquierda. "Un gobierno de Syriza implementará los compromisos, pero está determinando a reducir al mínimo los efectos negativos del memorándum, a la vez que seguirá negociando duro todas las partes del acuerdo que todavía están abiertas", señala el documento. La presidenta del Parlamento griego, Zoe Konstantopoulou, sumó conflictividad a la fuerza gobernante al anunciar su alejamiento de Syriza para presentarse en los comicios del 20 de septiembre como candidata del nuevo partido de izquierda, Unidad Popular (LAE).


Según declaró la titular del Parlamento en rueda de prensa, su decisión de abandonar las filas de Syriza tiene que ver con las promesas electorales que Tsipras y muchos de sus colaboradores rompieron. Konstantopoulou pertenece al ala más radical del partido, que rechazó el cambio de posición de Tsipras y los planes de ajuste presentados. Los sondeos están liderados por Syriza, fuerza que es seguida de cerca por los conservadores de Nueva Democracia. Las encuestas ubican a LAE con una intención de voto del 3,5 por ciento de cara a las elecciones anticipadas.


El texto que la conferencia nacional de Syriza presentó ayer refiere a puntos que deben ser definidos en el otoño europeo con las instituciones acreedoras, como las reformas laboral y del sistema de pensiones, temas fiscales, la explotación de bienes públicos y la renegociación de la deuda, uno de los temas principales de Tsipras.


La política de no dejar en manos de fondos privados la cartera de créditos morosos de los bancos, entre los que se encuentran muchas hipotecas, con el riesgo tangible de que se produzcan masivos desalojos, está entre los asuntos pendientes en los que Syriza espera poder ganar la batalla frente a sus acreedores.


El debate librado en los últimos dos días dejó en evidencia la erosión generada en el partido de Tsipras luego de siete meses de gobierno y de una negociación que no dio tregua en medio de la asfixia financiera. Además de perder a una sexta parte de sus diputados, que optaron por pasarse al nuevo partido antirrescate Unidad Popular, Syriza se enfrenta al alejamiento casi a diario de cuadros del partido en todo el país, uno de los cuales ha sido el del secretario general del Comité Central, Tasos Koronakis. Si bien la mayoría de los oradores defendió la lucha sin cuartel dada por el gobierno de Tsipras durante estos meses y abogó por seguir dando pelea, no faltaron las críticas al modo en que el hasta ahora primer ministro y líder de la formación gestionó la crisis.


Entre los críticos se encuentra el ex ministro de Finanzas Euclides Tsakalotos, miembro de una corriente de Syriza denominada los 53, en alusión al número de diputados próximos a esa facción que, sin ser afines al ala radical que abandonó el partido, se ubican más a la izquierda que otros. El grupo en torno de Tsakalotos criticó la decisión de Tsipras de convocar elecciones anticipadas sin esperar que se celebre un congreso extraordinario, esto es, sin debate interno previo. En los últimos días algunos medios especularon con la posibilidad de que Tsakalotos, que firmó el tercer rescate, no integrara las listas electorales, duda que el hasta ahora titular de Finanzas despejó al afirmar que continuará dando, "junto a Alexis, la batalla por el futuro".

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Brasil entró en recesión económica en el segundo trimestre de este año

La economía brasileña –la primera en América Latina y la séptima del mundo– entró en recesión en el segundo trimestre de este año, en el arranque de un periodo de retracción que según analistas durará al menos dos años.


El producto interno bruto (PIB) retrocedió 1.9 por ciento entre abril y junio frente a los tres primeros meses del año, cuando había caído 0.7 por ciento respecto al último trimestre de 2014, informó el viernes el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).


La caída del PIB en el segundo trimestre es mayor a la prevista por analistas de bancos extranjeros y brasileños, que apostaban por una retracción de alrededor de 1.7 por ciento. El crecimiento del primer trimestre también fue revisado a la baja por el IBGE, de -0.2 a -0.7 por ciento. Cuando un país registra dos trimestres seguidos de contracción económica se habla de recesión técnica.


Frente al mismo periodo de 2014, en el segundo trimestre la economía brasileña registró una retracción de 2.6 por ciento. Y en el primer semestre de 2015, se contrajo 2.1 por ciento frente al mismo periodo de 2014. Por sectores, el agropecuario se contrajo 2.7 por ciento, la industria 4.3 por ciento, el sector servicios 0.7 por ciento y el consumo doméstico 2.1 por ciento.


Tras un alza espectacular de 7.5 por ciento del PIB en 2010 que fascinó al mundo y puso a Brasil al frente de las potencias emergentes, la economía del gigante sudamericano creció sólo 2.7 por ciento en 2011; uno por ciento en 2012; 2.5 por ciento en 2013 y apenas 0.1 por ciento en 2014. La economía brasileña creció a ritmo muy débil en los últimos cuatro años, pero no registraba una recesión desde inicios de 2009.


La presidenta Dilma Rousseff enfrenta problemas en varios frentes: la inflación está por alcanzar dos dígitos (9.56 por ciento) y ya duplica la meta oficial; la tasa de interés de referencia está en su mayor nivel en nueve años (14.25 por ciento), el desempleo ha subido por séptimo mes consecutivo y se ubica en 7.5 por ciento; el ahorro fiscal es casi nulo y el real se ha devaluado 25 por ciento frente al dólar desde enero. A ello se suma el megaescándalo de corrupción en la estatal Petrobras, el mayor en la historia del país, y la inestabilidad política.

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Sábado, 29 Agosto 2015 06:56

Disuelven el Congreso y llaman a votar

Disuelven el Congreso y llaman a votar

Las elecciones anticipadas se hicieron necesarias tras la dimisión, hace nueve días, del primer ministro Alexis Tsipras, en el marco de una severa crisis política desatada al interior de su partido y de la coalición gobernante.

 

El presidente de Grecia, Prokopis Pavlopulos, disolvió ayer el Parlamento y convocó a elecciones anticipadas para el próximo 20 de septiembre, horas después de que jurara en su cargo el equipo ministerial que integrará el gobierno provisional encargado de gobernar el país hasta los comicios.


El Parlamento que surja de las elecciones se constituirá el 1º de octubre, de acuerdo con el decreto firmado por Pavlopulos.
Las elecciones anticipadas se hicieron necesarias tras la dimisión, hace nueve días, del primer ministro Alexis Tsipras, en el marco de una severa crisis política desatada al interior de su partido y de la coalición gobernante tras obtener el primer desembolso del tercer rescate para Grecia. Tsipras justificó su decisión en la necesidad de pedir un nuevo mandato al pueblo tras el cambio de rumbo que dio el gobierno de Syriza y de cara a aplicar con el apoyo popular los acuerdos alcanzados con las instituciones, que incluyen un nuevo y severo ajuste.


La disidencia interna dentro de su partido y en las filas de su grupo parlamentario –donde más de 40 diputados le negaron el respaldo en la votación del tercer rescate– fueron el detonante de estas elecciones anticipadas. Uno de los resultados de esta fractura interna fue la fundación de un nuevo partido, Unidad Popular (UP), dirigido por el ex ministro de Energía Panayotis Lafazanis. La oposición de derecha y el nuevo partido Unidad Popular, formado por los 25 diputados disidentes de Syriza, deseaban que los comicios fueran una semana después para tener más tiempo para la campaña electoral.
La campaña electoral va a ser una de las más cortas de la democracia griega y, con 23 días, sólo supera en dos jornadas a la celebrada en 1996.


Poco antes de disolver el Parlamento, Pavlopulos tomó juramento al nuevo equipo de 10 ministros que gobernarán de forma transitoria junto a la presidenta de la Corte Suprema y ahora primera ministra interina, Vasiliki Thanou, que ya tomó posesión de su cargo. El nombramiento de un gobierno interino es necesario en Grecia cuando la disolución del Parlamento se produce como consecuencia de la dimisión de un primer ministro.


Una encuesta publicada ayer por el periódico Efimerida ton Syntakton registra que los griegos quieren seguir apostando por Syriza y que un 23 por ciento de los electores daría su apoyo al actual partido en el poder, frente al 19,5 por ciento que respaldaría a los conservadores de Nueva Democracia (ND).


En tanto, UP, la formación creada a partir de la escisión de Syriza, sólo contaría con la simpatía del 3,5 por ciento de los votos, frente al 2 por ciento que conseguirían los Independientes.


El 64 por ciento de los consultados cree que la decisión de Tsipras de dimitir para buscar un nuevo mandato en elecciones anticipadas fue "equivocada", mientras que el 68 por ciento está de acuerdo en que Grecia debe permanecer en el euro a cualquier precio, incluso si eso significa más austeridad.


Un tercio de los que apoyaron al partido de Tsipras en las elecciones de enero que lo llevaron al poder ahora se muestran dubitativos de si volverán a votarlo, según el periódico. Además, según el sondeo, hay un 25,5 por ciento de indecisos, lo que supone el mayor bloque.


En declaraciones a la edición del rotativo digital Avgi, el hasta ahora primer ministro Tsipras dio por comenzada la "gran batalla electoral".


"El pueblo griego dará un mandato fuerte para el presente y el futuro. Grecia no puede volver atrás y no lo va a hacer, solo marchará hacia adelante", dijo Tsipras.


Los griegos votarán así por tercera vez en este movido año, en el que el país tuvo que aceptar más austeridad a cambio de un tercer plan de ayuda de hasta 86.000 millones de euros. Estos comicios son además el quinto sufragio en seis años en un país duramente afectado por la crisis, con una tasa de desempleo superior al 25 por ciento.


Las nuevas medidas económicas, entre ellas un aumento del IVA, fueron precisamente las que motivaron la escisión en Syriza. El líder de la nueva formación de los disidentes, Lafazanis, repitió en los últimos días que no excluía una salida de Grecia de la zona euro. Tsipras espera que la renovación de los 300 escaños del Parlamento le permita reafirmar su base.
La cartera de Finanzas recayó en George Chouliarakis, principal negociador de Grecia para la puesta en marcha del tercer plan de ayuda en Bruselas.


Durante el traspaso de poderes con su predecesor Eucleides Tsakalotos, el nuevo ministro subrayó que "el objetivo principal" del gobierno interino es "no perder el tiempo". "Hay que avanzar para consolidar la economía griega lo antes posible y restablecer la confianza", afirmó.


De la misma forma, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, recordó, en una carta de felicitación dirigida a la nueva primera ministra griega, "la necesitad de realizar reformas a tiempo para garantizar el éxito del programa" firmado entre Atenas y Bruselas.

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Enseñanzas de la escandalosa alza del dólar

El dólar a 3.200 pesos les significa un duro golpe a la economía nacional y pobreza a los colombianos. Porque no da lo mismo pagar 50 mil millones de dólares de importaciones y 106 mil millones de deuda externa (2015) a ese precio que a 1.800. Y no resiste análisis decir que una devaluación fuera de madre –entre las mayores del mundo– disparará las exportaciones y compensará sus efectos negativos, aunque pueda ocasionar favorecimientos puntuales. De acuerdo con Eduardo Sarmiento Palacio –quien en este debate ha derrotado a los economistas neoliberales– los mayores costos de las importaciones de materias primas y equipos impedirán el supuesto gran aumento de las exportaciones. Además, se sabe de la escasa oferta exportable del país, por la debacle del agro y la industria, y que los mercados externos los controlan fuertes competidores de otros países, que también están devaluando. A estas dificultades súmesele la gravísima situación de la economía mundial.

La retórica optimista del gobierno sobre esta devaluación brutal no constituye una mentira piadosa sino una abierta falsificación de la realidad, que tiene entre sus propósitos ocultar sus culpas en lo que ocurre y encubrir que sus concepciones neoliberales lo llevarán a descargar el problema sobre los ciudadanos del común, mediante desempleo y pobreza, como ocurrió en la crisis de 1999, que tuvo las mismas causas de esta.

Que el precio del dólar haya llegado a niveles nunca vistos tiene como primera causa su escasez, lo que lo empuja hacia arriba. Y esta se debe a que la economía colombiana no puede producir los dólares que demandan las exigencias internacionales del modelo económico imperante, es decir, el costo de las exageradas importaciones de bienes y servicios, los pagos de un endeudamiento externo exacerbado y el despacho al exterior de las cada vez mayores utilidades de los inversionistas extranjeros. En la práctica, significa un nuevo fracaso del discurso neoliberal, según el cual pueden destruirse el agro, la industria y los servicios, aplastándolos con los productos extranjeros y dañando la capacidad de generar ahorro interno, porque esa destrucción puede reemplazarse con ahorro externo, tanto por deuda como por inversión, disparate estratégico que en la última década se ocultó tras la cortina de humo de la bonanza de los precios del petróleo y la minería.

En efecto, el feroz ataque por el libre comercio al aparato productivo del país –que también generó la crisis de 1999, la que le reventó a Pastrana– se mantuvo en los gobiernos de Uribe y de Santos. Lo nuevo fue que el hundimiento de la industria y el agro –agravado por la enfermedad holandesa que la tecnocracia neoliberal negó por lustros– se ocultó tras la bonanza petrolera y minera, que a su vez aumentó la inversión extranjera en ese sector y sustentó el mayor gasto público, hechos a los que se sumaron unas bajísimas tasas internacionales de interés, que también contribuyeron a crear una burbuja de especulación inmobiliaria, todo lo cual –incluida la devaluación del peso– estimuló el consumo y generó un cierto crecimiento, aunque mediocre, de la economía. Y por supuesto le dieron sustento a la falacia de que la economía crecía por el libre comercio, al que motejaron de confianza inversionista, cuando en realidad lo hacía a pesar suyo, entre otras razones porque para poder exportar minerales no se necesitan las fórmulas del Consenso de Washington ni los TLC. En realidad, los graves daños se causaron a cambio de nada. Para Colombia, por supuesto, porque gringos, demás extranjeros e intermediarios no tienen queja. Y se cae de su peso que ningún mérito les cabe a esos gobiernos por el llamado súper ciclo global de los precios de los commodities.

Si bien la caída del petróleo disparó el faltante de la cuenta corriente de la balanza de pagos y precipitó la crisis, el lío venía desde antes. En 2014, el déficit comercial de la industria llegó a 41.384 millones de dólares y el de servicios a 6.638 millones. Aunque el agro no ha generado déficit, sus importaciones sí han sido mayúsculas, y ello también cuenta. Y la deuda externa y la inversión extranjera que sirvieron para sostener el modelo económico de gastos exagerados en dólares terminaron minándolo: entre 2002 y 2014, las utilidades exportadas por las trasnacionales sumaron 141.301 millones de dólares, equivalentes a 115 por cada 100 invertidos, al tiempo que el servicio de la deuda externa costó 131.215 millones, sobre un monto total que el año pasado llegó a 101.000 millones. La crisis sería peor a no ser por las altas sumas –4.093 millones de dólares en 2014– que los colombianos que trabajan en el exterior les giran a sus familias, plata que tampoco genera la economía colombiana y los neoliberales no mencionan.

Jorge Enrique Robledo

@JERobledo

Bogotá, 28 de agosto de 2015.

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Viernes, 21 Agosto 2015 05:32

¿Por qué dimite Alexis Tsipras?

¿Por qué dimite Alexis Tsipras?

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, dimitió este jueves luego de alcanzar un acuerdo para el tercer "rescate" financiero con la Troika, que incluye más recortes económicos y privatizaciones.


¿Qué motivó a Tsipras a renunciar a su cargo?


-El primer ministro griego había prometido que no volvería a adoptar reformas económicas, sin embargo, aceptó recortes y privatizaciones impuestos por los acreedores internacionales.


-Esta decisión causó descontento en varios miembros del partido Syriza. La semana pasada decenas de legisladores votaron en contra del tercer "rescate".


-Ante un escenario de default y una salida del euro, Tsipras argumentó que nunca estuvo de acuerdo con todas las condiciones impuestas del "rescate" y, por tanto, no tenía "otra opción".


-Asimismo aseguró que tenía la obligación moral de someter la gestión de su Gobierno a la consulta soberana del pueblo.
-Según analistas, Tsipras renunció para generar nuevas condiciones de acercamiento con los miembros de la zona euro.
Las diez frases del discurso de renuncia


El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, presentó este jueves la renuncia formal a su cargo y convocó a elecciones adelantadas, aquí parte de su discurso.


• "No vamos a conceder nuestros ideales. Vamos a dar la batalla dura para reconstruir nuestro país"


• "Nosotros queremos cambios reales. Estoy optimista, los mejores días no los hemos vivido todavía"


• "No logramos todo lo que le prometimos al pueblo griego pero hemos salvado al país"


• "Hemos dejado un mensaje a Europa, tenemos que acabar con la austeridad"


• "Yo tengo la conciencia tranquila. Estoy orgulloso de la batalla que di"


• "Hemos demostrado que podemos dar la lucha para conseguir muchas cosas positivas para el pueblo griego"


• "Tenemos la convicción de que todo va a empezar un curso normal"


• "Voy a preguntar al pueblo griego. Ustedes van a decidir quién va a dirigir al pueblo griego en el futuro"
• "Hicimos lo que pudimos (...) Tenemos que minimizar las consecuencias negativas"


• "Estamos en un momento mucho mejor, ya ha llegado el dinero, ahora la situación en Grecia va a mejorar"

(Tomado de TelesurTV)



¿Por qué Tsipras tiene ventaja en el desafío definitivo a los rebeldes de Syriza?


Por Iñigo Sáenz de Ugarte


Hay algo que no se le puede negar a Alexis Tsipras: el tipo es valiente. Después de aceptar lo que para mucha gente fuera de Grecia supuso una rendición ante la troika, no ha intentado resistir en su despacho con el argumento de que aún restan más de tres años de legislatura. En su discurso de la noche del jueves, dijo que siente que tiene "una obligación moral de presentar este acuerdo a la gente para que sean ellos los que decidan", y que den su veredicto sobre "lo que yo he conseguido y mis errores". Y de ahí la convocatoria de las segundas elecciones en este año.
No es eso lo que hicieron los gobiernos anteriores de Grecia cuando aceptaron los dos rescates anteriores impuestos por las instituciones europeas. Tampoco fue esa la decisión de Zapatero después de poner en marcha un plan de austeridad en mayo de 2010 que vulneraba sus promesas electorales. En teoría, después de una derrota política de tales dimensiones ningún gobernante tiene valor para enfrentarse a un destino incierto en las urnas.
Dicho esto, hay que recordar que Tsipras no tenía muchas más opciones a causa de la división interna en el partido. Los dirigentes del ala más izquierdista de Syriza prometieron después de la primera votación sobre el acuerdo con la troika que seguirían apoyando al Gobierno. No es eso lo que ha ocurrido. Desde entonces, y hasta cierto punto era inevitable, han continuado con su rebelión contra todas las nuevas medidas. Hace una semana, Panayiotis Lafazanis –exministro de Energía y líder de la corriente Plataforma de Izquierda– anunció la formación de un movimiento contra el rescate, es decir, en línea de colisión directa contra Tsipras. Poco después, dejó claro que no tenía la intención de votar a favor de una moción de confianza al Gobierno, que era una de las alternativas que estaba barajando el primer ministro.
Syriza ya no era un partido, sino como mínimo dos, y esa era una realidad que no podía ignorarse por más tiempo. Tsipras sabía que tenía en su contra a la mitad de los miembros del Comité Central de Syriza y que había no menos de 30 diputados que no le apoyaban. Con menos de 120 diputados bajo su disciplina en una Cámara de 300, no podía garantizar la estabilidad de su Gobierno, que dependía para las votaciones relacionadas con la política económica del apoyo de Nueva Democracia, Potami y el Pasok. La legislatura había tocado a su fin.
Esperar hasta octubre, cuando la UE hará la primera revisión del tercer rescate era un riesgo excesivo. Nadie sabe cómo reaccionarán Alemania, el BCE y la Comisión en ese momento. Cada tramo de la ayuda concedida –no lo olvidemos, para que Grecia pague sus deudas, no para salir de la crisis– está condicionado a que se ejecuten las medidas pactadas. En ese momento, un no de la troika caería sobre un Gobierno mucho más debilitado que ahora.
Con su decisión del jueves, Tsipras lanza el desafío definitivo contra Plataforma de Izquierda. Si quieren guerra, tendrán que formar un nuevo partido o intentar expulsar de Syriza al primer ministro. Las encuestas –que hay que tomar con sumo cuidado a causa del escenario tan cambiante de la política griega– indican que la Syriza de Tsipras mantiene un alto grado de apoyo por encima del 40%, que incluso podría concederle la mayoría absoluta. A la Syriza de Tsipras, no a la Syriza de Lafazanis. Si existe la Syriza de Varufakis, si el exministro de Finanzas se decide a convertirse en el líder de los rebeldes, quizá haya que variar el pronóstico. Pero no sería descabellado pensar que Varufakis es más popular en la izquierda europea que en la griega.
El factor que decidirá el resultado electoral reside en saber quién hará el relato definitivo de los acontecimientos de los seis últimos meses, el que convenza a la opinión pública griega. Tsipras cuenta con algunas cartas sólidas en su poder –lo que he contado en el primer párrafo– y otras mucho más endebles, como su idea de que el tercer rescate era el "mejor acuerdo que se podía obtener" o que era más favorable que lo que ofrecía la troika antes del referéndum.
Ahora tiene un aliado improbable en la directora del FMI. Lagarde ya no se esconde. Sin una reducción significativa del peso de la deuda, este último acuerdo fracasará, ha dicho. Este es un giro de la trama de la crisis griega que no esperábamos que se produjera tan pronto: Tsipras y Lagarde, en el mismo barco. A buen seguro que el líder de Syriza lo empleará como oferta al electorado de cara al futuro.
Hay un hecho que se ignora una y otra vez desde fuera de Grecia. Tsipras no puede crear su propia realidad y tiene que respetar los sentimientos de la opinión pública griega. Nunca tuvo un mandato, ni siquiera después del referéndum, para sacar al país de la eurozona, porque los griegos se oponen a ese salto hacia lo desconocido. Economistas muy inteligentes pueden decir que es muy posible que a Grecia le hubiera ido mejor, o como mínimo igual, si hubiera abandonado la eurozona en 2010 con el apoyo necesario de la UE.
Pero esos economistas no tienen que ganar las elecciones en Grecia. Ni ellos ni los dirigentes y votantes de los partidos españoles, ni ninguno de los que no hemos sufrido las consecuencias del hundimiento brutal de la economía de ese país en los últimos cinco años.


(Tomado de Guerra Eterna)


EL PREMIER GRIEGO BUSCA SOLIDIFICAR SU BASE DE APOYO TRAS LA FRACTURA DE SYRIZA


Tsipras renunció y anticipó las elecciones


A siete meses de haber asumido y tras obtener el primer envío del rescate acordado con Europa, el premier dijo que no lograron todo lo que prometieron, pero salvaron al país. Se presentará para la reelección.

 

Tras obtener el primer suministro de 26.000 millones de euros en el marco del nuevo plan de ayuda a Grecia, el premier Alexis Tsipras renunció ayer y convocó a elecciones anticipadas para el 20 de septiembre. El líder de Syriza busca solidificar su base en las nuevas elecciones legislativas después de que su partido se fracturara entre quienes lo respaldaron y aquellos que cuestionaron el ajuste acordado con Europa.


A siete meses de haber asumido, Tsipras explicó en un mensaje televisado que le iba a presentar su renuncia y la de su gabinete al presidente de la República, Prokopis Pavlópulos. "Tengo la conciencia tranquila y estoy orgulloso de la batalla que he dado. Sé que no logramos todo lo que prometimos al pueblo griego, pero hemos salvado al país. Hemos dado el mensaje a Europa de que tenemos que acabar con la austeridad", subrayó. El político debió reconocer que el acuerdo alcanzado con los acreedores no es el que esperaba. Sin embargo, Tsipras dijo sentirse orgulloso de la negociación, ya que considera que Europa no es la misma tras su gobierno. "Quiero ser completamente franco con ustedes. No logramos el acuerdo que deseábamos antes de las elecciones de enero. Pero fue el mejor que podíamos lograr. Estamos obligados a observarlo, pero al mismo tiempo haremos nuestros mayores esfuerzos para minimizar sus consecuencias negativas", señaló. Y recordó que al comienzo de las rondas de diálogo, los acreedores proponían un período de cinco meses y la implementación de medidas duras como la eliminación de las ayudas sociales, pero finalmente su gobierno logró un acuerdo de tres años.


Por otro lado, Tsipras pidió a sus compatriotas que decidan en las nuevas elecciones "quién va a dirigir al pueblo griego en el futuro" y anticipó que se presentará a la reelección. "Voy a pedir la confianza, el voto del pueblo griego para gobernar. No daré marcha atrás y seguiré defendiendo mis ideales", sostuvo en su discurso. "El pueblo debe tomar el poder en sus manos; ustedes deben decidir si logramos llevar al país por un camino positivo; ustedes deben decidir si somos capaces de llevar al país a la salida del memorándum", agregó el ahora ex premier.


Tras anunciar su dimisión, Tsipras se reunió con el mandatario heleno para presentarle formalmente su renuncia e iniciar el proceso previsto por la Constitución. Pavlópulos encargará al ahora ex premier la formación de un nuevo gobierno en un plazo de tres días, a lo que éste ya dijo que renunciará. La ley señala que, puesto que la renuncia del primer ministro ocurre antes de completar un año en el poder, ahora debería permitirse a los dos principales partidos de la oposición –en este caso el conservador Nueva Democracia (ND) y el ultranacionalista y filonazi Amanecer Dorado– tratar de formar gobierno. Sin embargo, se espera que ninguno de los dos partidos obtenga el suficiente apoyo en el Parlamento. En ese caso, se formará un gobierno transitorio que tiene como único cometido la organización de las elecciones anticipadas en un plazo máximo de 30 días. En este caso, el premier tiene que ser uno de los presidentes de los tres tribunales supremos de Grecia.


Se esperaba que Tsipras anunciara elecciones anticipadas en cualquier momento, dado que el viernes pasado no logró el apoyo de su mayoría de gobierno durante la votación del rescate financiero del país. Sobre todo a causa de los numerosos ajustes, tales como aumento del IVA para determinados sectores, eliminación de las jubilaciones anticipadas y aumento de la edad de retiro, e incluso la reciente privatización de 14 aeropuertos regionales, cuya concesión cayó el martes en manos de la empresa alemana Fraport. Estas medidas lograron que numerosos miembros de Syriza pusieran el grito en el cielo y acusaran a su líder de capitular, por lo que decenas de legisladores del partido votaron en contra de la ratificación del rescate en el Parlamento.


El acuerdo con los acreedores evitó que el país heleno entrara en cesación de pagos, pero a su vez lo está condicionando a que implemente reformas económicas neoliberales y fuertes ajustes, medidas que Tsipras había prometido durante su campaña electoral no volver a adoptar nunca más. Pero sin el rescate, que fue aprobado a raíz de la obtención de los votos de la oposición, Grecia enfrentaba un default y una salida del euro potencialmente catastrófica, y Tsipras insistió ayer con su argumento de que, aunque no está de acuerdo con todas las condiciones del rescate, no tenía otra opción que aceptarlo e implementar las exigencias de los acreedores.


En el mismo día en que el país consiguió la financiación que necesitaba para mantenerse a flote y dentro del euro, el saliente primer ministro explicó que se sentía moralmente obligado a someter su gestión a la opinión soberana del pueblo. Pese a su giro respecto de los ajustes, Tsipras todavía tiene un gran apoyo popular y era el que mejor medía, por lejos, en los últimos sondeos. Según analistas, con su jugada, el premier busca librarse de las voces díscolas dentro de su partido y atraer al electorado de centro. De este modo, quizás especule con que pueda lograr un mejor resultado si los comicios se celebran antes de que el electorado empiece a sentir los efectos de los nuevos recortes.


Por otro lado, en los próximos comicios es probable que se presente un nuevo partido surgido de la escisión de Syriza. Esto se debe a que fue la facción más radical, la Plataforma de Izquierda, la que se opuso a la aprobación del rescate que desencadenó la cita con las urnas. Todo apunta a que este sector, que representa a menos del 30 por ciento de los integrantes del frente gobernante, podría anunciar en breve la creación de su propio partido. Es por eso que algunos analistas apuntan a que la proximidad de la cita electoral habría sido calculada con la intención de que esta nueva formación tenga muy poco tiempo para organizar la campaña electoral y dar a conocer sus postulados a los votantes.

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