El temor a un ciclo recesivo derrumba los mercados financieros de Europa y EU

China reporta los peores niveles de crecimiento de la producción industrial en 17 años

 

Los mercados financieros de Europa y Estados Unidos se fueron a pique este miércoles ante temores de que la economía mundial se acerque a un ciclo recesivo.

La contracción de la actividad en Alemania, primera economía de Europa, y el surgimiento de indicios de una recesión en Estados Unidos contribuyeron a alentar una venta masiva de acciones en Wall Street, que tuvo su peor día del año.

En Nueva York el Dow Jones, que representa a las 30 empresas más importantes en Estados Unidos, perdió 800 puntos, 3.05 por ciento, y quedó con 25 mil 497.42 unidades. El índice Standard and Poor’s (S&P) 500, que agrupa las acciones de 500 empresas y considerado el más representativo de la situación del mercado, cayó 2.9 por ciento a 2 mil 840.60 puntos, mientras el índice compuesto Nasdaq, de empresas de tecnología y electrónica, descendió 3 por ciento a 7 mil 773.94 puntos.

Las monedas y los mercados latinoamericanos fueron arrastrados por la tendencia, las más afectadas fueron las bolsas de Brasil, Colombia y Argentina, que cayeron 3, 2.5 y 1.86 por ciento, respectivamente.

La liquidación de acciones se produjo luego de que, por primera vez desde 2007, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadunidense a 10 años se ubicó temporalmente por debajo del rendimiento del bono a dos años. Los inversores optaron por recuperar rápidamente su dinero, en lugar de obtener mayores intereses por plazos más largos, una dinámica vista como presagio de una recesión.

A esta inquietud se sumaron resultados económicos de China, donde el crecimiento de la producción industrial en julio fue de 4.8 por ciento, su nivel mínimo en 17 años, en la más reciente señal de que las presiones comerciales de Estados Unidos han golpeado la demanda en la segunda mayor economía del mundo.

En Alemania la actividad económica se contrajo 0.1 por ciento en el segundo trimestre, en momentos en que su industria automotriz, uno de los motores de la economía regional, encara nuevos estándares sobre emisiones de gases y la amenaza de aranceles por parte de Washington. Tras el reporte, las bolsas de valores de esa zona registraron pérdidas de 2 por ciento en promedio.

La intensificación de la guerra comercial de Estados Unidos con China ha sido un factor clave en las preocupaciones sobre la desaceleración de la economía mundial, pero después de la caída en Wall Street el presidente estadunidense Donald Trump, renovó sus ataques contra la Reserva Federal y su presidente, Jerome Powell, a quien él mismo designó.

Los precios del petróleo cayeron más de 3 por ciento: el Brent perdió 1.82 dólares y se cotizó en 59.48 por barril, el estadunidense West Texas Intermediate cedió 1.87 dólares y se vende a 55.23 dólares, mientras la mezcla mexicana de exportación se hundió 2.33 dólares (4.58 por ciento) a 48.53 dólares.

Al tiempo, el yen japonés, el índice dólar y el oro subieron, pues los operadores decidieron buscar activos considerados refugio seguro para las inversiones.

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La paliza a Macri y un futuro sin certezas

Si algo se merecía la soberbia clasista de Mauricio Macri es una derrota contundente, aplastante, a manos de los adversarios que tanto ha fustigado en los últimos años.

Perder por 15 puntos (47 a 32% a escala nacional) y hacerlo por dos puntos adicionales en la provincia de Buenos Aires, donde competía su pupila más aventajada, María Eugenia Vidal, otra soberbia pero con perfil más popular, estaba fuera de los cálculos del poder y también de la oposición.

Como enseñan los resultados por provincia y por distritos, las clases acomodadas de la capital federal y del norte de la provincia siguieron apostando por Macri. Una parte considerable de las clases medias lo abandonó, pero los sectores populares fueron los que le otorgaron el triunfo aplastante a la oposición. En efecto, en algunas secciones del cinturón pobre de las grandes ciudades la diferencia a favor de Alberto Fernández fue de hasta 40 puntos.

Se trató de una decisión masiva y maciza de aquella porción de la población que más sufrió el sinceramiento de las tarifas de los servicios públicos (gas, electricidad, transporte), que tuvieron aumentos superiores al 1.000% en los cuatro años macristas.

En ese sentido, se puede afirmar que fue una derrota del neoliberalismo salvaje, el que no se veía en ese país desde la década en la que gobernó Carlos Menem (1989-1999), con su secuela de privatizaciones y la desarticulación del aparato productivo de un país que décadas atrás había figurado entre las naciones más desarrolladas y, sin duda, el que contaba con la industria más potente de América Latina.

Aquel neoliberalismo no fue solo económico. Encarnó un ataque sin precedentes a los derechos humanos, hasta que llegó la actual ministra de Interior, Patricia Bullrich. Hubo mano blanda con los militares que torturaron y desparecieron en dictadura (1976-1983), represión de la protesta social y ataques mediáticos a los organismos de derechos humanos y a los sindicatos opositores, completaron un panorama de neoliberalismo social que nunca se había practicado, de forma tan extrema, en nombre del peronismo.

Los cuatro años de Macri serán recordados, además, por la brutal escalada del dólar que abrió el 2018 a 18 pesos, trepó hasta los 40 a mediados de ese año y ahora pegó otro salto hasta superior los 60 pesos. Una devaluación que tendrá impactos muy negativos en los precios internos, en la inflación, pero también en la pequeña y mediana empresa, que siguen siendo las que más empleo aportan.

La innecesaria sumisión del Gobierno Macri al FMI y, personalmente, a su todavía directora, Christine Lagarde, hicieron más bochornoso aún el pedido de préstamos que deja a la Argentina en una situación de gran dependencia, con altas probabilidades de impago de su deuda. Un nuevo default dejaría al país en una situación de enorme vulnerabilidad, algo que el mercado global ya está previendo.

La pregunta es si el impago lo declarará Macri (algo que el tándem Alberto y Cristina Fernández debe desear), o será un fruto envenenado que recogerá el próximo Gobierno. Lo cierto es que, cuando el riesgo país supera los 1.500 puntos y la economía está paralizada, las empresas argentinas cayeron hasta un 60% en Wall Street y la Bolsa de Buenos Aires se desplomó un 37%, el descalabro es mera cuestión de tiempo.

Pero aquí no se terminan los problemas. Son apenas el comienzo. La impresión es que en las elecciones presidenciales de octubre ganará el neokircherismo en primera vuelta, ya que la diferencia de votos es irreversible en apenas dos meses.

Encuentro varios problemas que me permiten concluir que el neoliberalismo salvaje derrotado en las urnas dará paso a un neoliberalismo más suave, pero en modo alguno a un postneoliberalismo, como estiman algunos comentaristas.

El primero es que la situación global cambió profundamente en los últimos años, con una guerra comercial implacable que coloca a la economía global al borde de la recesión, incluyendo países tan importantes como Alemania. Cuando Macri ganó las elecciones en 2015, no gobernaba Trump ni había un Brexit duro a la vuelta de la esquina. Esta coyuntura no concede mucho margen de maniobra a ningún gobierno del mundo.

La segunda es que, en consecuencia, el capital financiero (esa realidad que los analistas denominan los mercados) está más nervioso e intransigente que antes. La consultora Bloomberg describe de este modo la coyuntura argentina: "Los inversores no están dispuestos a dar al líder opositor Alberto Fernández —presumiblemente, el próximo presidente de Argentina— el beneficio de la duda".

Esta realidad llevó a Alberto Fernández a asegurar, una y otra vez, la "absoluta voluntad de pago" de un eventual gobierno peronista. Solo atinó a decir que habrá que negociar algunos aspectos del acuerdo firmado por Macri con el FMI.

El tercer asunto es que la sombra de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2015) sigue planeando sobre la sociedad argentina y, de modo muy particular, sobre las clases medias. En la actual campaña electoral los voceros de la candidatura opositora se empeñaron en asegurar que aprendieron de los errores del pasado, que no van a imponer un nuevo cepo cambiario ni a promover la intervención del Estado en la economía, que provocó fuertes distorsiones en las tarifas de los servicios públicos y alejó a los inversores del país.

El problema es que más allá de las afirmaciones de los candidatos, la duda sigue existiendo para una parte importante de la población, que recuerda además la corrupción que envolvió al Gobierno de Cristina. Eso explica que, a pesar de la desastrosa situación económica, un 32% de los argentinos se hayan pronunciado por el continuismo macrista.

La cuarta y última, es que la población más pobre y vulnerable ha sido duramente castigada por la política económica de Macri y no parece estar dispuesta a aceptar cualquier solución a sus reclamos. En los últimos cuatro años, los sindicatos y los movimientos territoriales de las periferias urbanas estuvieron de forma casi ininterrumpida en la calle, un escenario que no van a abandonar hasta que no vean satisfechas por lo menos algunas de sus demandas.

Este conjunto de factores hace que, sea cual sea el color del próximo gobierno, no habrá mucho margen para el optimismo.

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“Allá arriba declaran que todo va bien, y acá abajo que todo va mal, y que se va a poner peor”: EZLN ante las problemáticas en México

“No sólo para los pueblos originarios llueve sobre mojado: despojos, robos, amenazas, persecución, cárcel, desaparición, violación, golpes, muerte… y, sí, a veces limosnas”, denunció el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en un comunicado en el que criticó las problemáticas por las que atraviesa el país, entre las que destacó los asesinatos de periodistas, pueblos “invadidos” por megaproyectos, violencia de género, desempleo, las agresiones contra los migrantes y la pobreza.

Además, acusó que ahora “ahora todo pensamiento crítico, todo análisis científico, todo arte que revela y rebela, tiene enfrente no la realidad, sino la etiqueta de ‘derecha’, ‘conservador’, ‘reaccionario’, ‘fifí’, o la ocurrencia que llegue a los labios del inquisidor y capataz que, en la finca que padecemos, reparte culpas y condenas”.

“Allá arriba declaran que todo va bien, y acá abajo que todo va mal, y que se va a poner peor”, agregó el Subcomandante Galeano, quien suscribió el documento en el que analiza el papel de las redes sociales como parte de los sistemas del gobierno.

A continuación el comunicado completo:

Obertura:
La realidad como enemiga.

“Si nuestra época piensa así”, parece decirse a veces el mundo, “¿quién es nadie para llevarnos la contraria? ¿Quién los políticos, que han de obedecernos? ¿Quién los jueces, cuyos fallos están obligados a reflejarnos y complacernos? ¿Quién los periodistas y articulistas, cuyas opiniones deben amoldarse a las nuestras? ¿Quién los pensadores (…) que no nos son necesarios? ¿Quién los legisladores, que deben establecer las leyes según nuestros dictados?”

Javier Marías. “Cuando la sociedad es el tirano”.  En “El País Semanal”, mayo 13 del 2018. (*)

(*) No sé si el citar a Javier Marías (cuyas novelas “Corazón Tan Blanco” y “Mañana en la batalla piensa en mí” aliviaron, a su modo, el desvelo del finado SupMarcos en las noches posteriores a la traición de febrero de 1995), me pone en el bando de la “mafia del poder”, de los conservadores y neoliberales.  Digo, porque Javier Marías ha colaborado en el diario español “El País” y en la revista mexicana “Letras Libres”, porque suele cuestionar con agudeza las evidencias que otros digieren sin un gesto siquiera, y porque es inteligente y no puede (ni creo que quiera) ocultarlo.  Además, claro, de que es monárquico porque es rey, Xavier I, del Reino de Redonda, y miembro de la Real Academia Española.  Todas éstas son razones suficientes para etiquetarlo de conservador- neoliberal -enemigo- del- pueblo -y- de -su- vanguardia- que- marcha- imperturbable- a – la – consumación – de – la – historia, por parte de los nuevos comisarios del pensamiento que acá se padecen.

Ya saben ustedes que a mí me importa mucho el “qué dirán” y tengo una reputación que mantener, así que lo pensé, con profundidad y detenimiento, durante una fracción de segundo.  Con velocidad vertiginosa, frente a mis hermosos ojos pasaron hashtags, trending topics, likes y dislikes, dedos medios, whatsapp´s, instagram´s, feisbucazos, conferencias mañaneras, columnas periodísticas, artículos de opinión, fritos y refritos de etiquetas y condenas.

Pensé alegar, en mi defensa, que a los libros de Javier Marías que el finado SupMarcos portaba en esos días aciagos, le hacían compañía los de Manuel Vázquez Montalbán, y el “Perito en Lunas” de Miguel Hernández.  Que Javier Marías le va (o le iba –la afición a un equipo de fútbol es como el amor: es eterna… hasta que se acaba-) al Real Madrid, Manuel Vázquez Montalbán al Barcelona, Benedetti al Nacional de Montevideo, Almudena Grandes al Atlético de Madrid, Juan Villoro al Necaxa y yo, con ese chovinismo provinciano tan de moda, le voy a Los Jaguares de Chiapas.

Ya ve usted: en lugar de usar como referente el beisbol, ahora deporte oficial y oficialista, opto por el fútbol.  Así que sume usted pecados a mi condena.

Imagino que, al cargar la mochila con tales “armas” –se rumora que incluía una edición bilingüe de los Sonetos de Shakespeare, los dos volúmenes de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” y un absurdo diccionario francés-español-francés-, el difunto ha de haber envidiado a Guy Montag por encontrar una librería con textos encuadernados en los cerebros de los proscritos de Fahrenheit 451 (Ray Bradbury, 1953).  Debió ser su sueño húmedo: en lugar de tropa, comandar una biblioteca humana (“¡Atención!, éste es el orden de batalla: Heráclito, Joyce y Becket siembran el desconcierto en las filas enemigas; Saramago, Neruda y Gelman flanquean por el lado izquierdo, Vargas Llosa, Paz y Solzhenitsyn por el derecho, García Lorca, Wilde, Sor Juana y Woolf voltean la posición.  Los demás, a echar montón.  Ya saben: si son muchos, corremos; si son pocos, nos escondemos; y si no hay nadie al frente, ¡adelante, que para morir nacimos!  ¿Dudas, preguntas, angustias, inconformidades, mentadas de menta y de las otras?  No, Dylan, tú a la pandereta.”)

Alguna vez le pregunté al finado si realmente leía todo eso que cargaba.  Me respondió que no, que era para que, si lo mataban, sus verdugos tuvieran algo en qué entretenerse mientras agonizaba.  Sí, lo sé, ese humor tétrico del difunto no era bien visto…, bueno, no sólo ese humor.

En fin, les decía que dudaba yo si citar o no a Javier Marías, en lugar de a Lenin, a los Marx (Karl y Groucho), a Malatesta, a Trotsky, a Mao, o, ya de perdida, al Manual de Materialismo Histórico (el Poliester).  Y sopesaba los pros y los contras de hacerlo.  Como no encontré ningún pro, y sí muchos contras, me decidí por citarlo para abonar así a mi popularidad entre los intelectuales de la IV T.  Debo aclarar que Javier Marías es inocente de este atentado contra lo políticamente correcto, porque no le consulté.  Espero que él, si se entera, sepa encontrar la bondad para, como dicen allá, “pasar de mí” con el mismo gesto con que se aleja un insecto inoportuno –que bien podría ser un escarabajo-.

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  Si la modernidad consiste en que, en lugar de apedrear lo que no se entiende (y, por tanto, es “diferente”), ahora se usan los tuits y los dislikes, el mundo avanza.  De la lapidación a la hoguera, de ahí al cadalso, luego al paredón seguido del exilio y los pogromos, después los campos de concentración, las aldeas estratégicas.  Más acá los muros, los agentes de migración, votre papiers, s´il vous plait.

  Las redes sociales no bastan para “depurar” la nueva raza aria entronizada: la ignorancia.  El sistema sigue necesitando la violencia de las instituciones estatales para “completar” las razzias.  Desconozco si la aversión a lo diferente estaba en el ADN del Big Bang fundacional del universo, pero la ignorancia siempre ha perseguido y atacado al conocimiento y a su posibilidad: la inteligencia.

  Si antes el oscurantismo se arrastraba a la velocidad de carretones y galeones, hoy navega en yottabytes(un yottabyte = un 1 seguido de 24 ceros de bytes), y a la velocidad de la luz.

  Pudiera decirse que las redes tienen los gobiernos que se merecen.  Pero aún ahí hay resistencia y rebeldía.  No falta quien no siga al flautista del trending topic y elija la reflexión, el análisis, la duda, el cuestionamiento.  Una minoría arrinconada y abrumada por influencers y [email protected] cretin@s que descubren que la estupidez también conquista fama y reconocimiento social.  Pero el potencial de las redes sociales es también su límite: la fugacidad lleva de la nariz los focos de atención y detenerse no es posible si se quiere estar al día.  El peor enemigo del escándalo es el escándalo que le sigue casi inmediatamente.

  Los medios tradicionales de comunicación son arrastrados por la borrachera virtual.  Casi la totalidad de la prensa escrita no hace sino reciclar lo que es moda en las redes, pero por más que se esfuerce sigue estando a la zaga.  Sigue pendiente llenar el vacío de una prensa que investigue, provoque la reflexión, alimente la inteligencia y aliente el conocimiento.

  A su modo, y con poderosa tecnología, el sistema combate a la realidad de la mejor forma: creando una alterna y atrayendo a ella la atención y la energía de la gente-gente.  Se mira y califica, positiva o negativamente, a los gobiernos por su popularidad virtual, no por sus decisiones, ni por sus actos, ni por la manera en que afrontan los imprevistos.  Así, malos gobiernos triunfan en las “benditas redes”, aunque la realidad real se empecine en marchar hacia el abismo.  La realidad virtual cubre con pudor al rey desnudo, y el tirano se presenta como demócrata, el reaccionario como transformador, el imbécil como inteligente y el ignorante como sabio.

  Pero no sólo.  El sistema ha redescubierto que la cacería de diferentes tiene seguidores.  Y dichos y sentencias de personajes como Trump, Bolsonaro, Macri, Moreno, López Obrador, Ortega, Piñera, Putin, Macron, Merkel, Tsipras, Johnson y ____ (ponga el nombre de su elección), provocan alaridos de aprobación en las redes sociales.  Así se dictan sentencias y condenas que escandalizarían a alguien con un mínimo de decencia, y que no se quedan en declaraciones.  La migra, los minutemen norteamericanos y la guardia nacional mexicana cumplen la condena dictada contra los migrantes, y los “radicales de izquierda que, para mí, no son más que conservadores” (amlo dixit), son advertidos por los sicarios que balearon a Samir Flores Soberanes.  Y seguirá luego el lavado de manos: Trump condenará la masacre de El Paso, Texas, y López Obrador dirá, mientras departe con empresarios, que se investigará el asesinato de Samir.

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  No, no les vamos a ofender diciendo que se los dijimos (pero… se los dijimos).

  La serpiente, libre ya del cascarón, se despereza y regocija, se celebra y aplaude a sí misma.  Y, poco a mucho, inicia el abrazo constrictor del pensamiento único.  Que nadie se oponga al poderoso.  Que nadie desafíe su omnipotencia en medios, redes, la academia, su desprecio por las artes y las ciencias, su manejo mañoso de los dineros, sus bendiciones y maldiciones desde el púlpito levantado con la argamasa de la mentira, la simulación, las amenazas cumplidas, los ataques virtuales y reales de las camisas marrón-tirando-a-óxido.  Que nadie se atreva a reconocer la realidad como referente, -y no los enfadados y enfadosos sermones y diatribas de quien, solo y sólo en el templete se encuentra-.

  Oh, lo sabemos.  Confusión.  Allá arriba declaran que todo va bien, y acá abajo que todo va mal, y que se va a poner peor.  Aunque ahora todo pensamiento crítico, todo análisis científico, todo arte que revela y rebela, tiene enfrente no la realidad, sino la etiqueta de “derecha”, “conservador”, “reaccionario”, “fifí”, o la ocurrencia que llegue a los labios del inquisidor y capataz que, en la finca que padecemos, reparte culpas y condenas.

  Y tiene usted razón: las cómicas pataletas de un Calderón, un Fox, un PAN rancio, un PRI sobornando al forense para que retrase el acta de defunción, un PRD que de alguna forma tiene que demostrar que existe, y pensadores que les acompañan, más bien parecen ser fraguadas por el partido oficial, porque consiguen dos cosas:

  Una es que le dan material de fácil refutación a alguien que ni siquiera sabe dónde está parado.  La otra es que eso anula cualquier crítica, señalamiento, observación que tengan como sustento un análisis riguroso y documentado.  Además, claro, que toda crítica que venga ya no digamos desde la izquierda, sino de sectores progresistas y demócratas liberales, suene a una nota más en la falsa sinfonía del complot y el “golpe blando” (el cuento engañabobos de moda) detrás de la cual se refugia el supremo.

  Y usted esperaría un poco de serenidad, más análisis y menos consignas de uno y otro lado.  Pero no la hay y no la va a haber.  Las derechas que disputan ahora, y que han dejado como espectadores a la izquierda y al progresismo, están en guerra.  Unos por mantenerse en el Poder (o en lo que creen que es el Poder), y otros por volver al lugar privilegiado, al púlpito desde el que se reina.

  ¿A quién creerle?

  Tiene usted razón: a nadie.

  ¿Tampoco a la realidad?

  Mire usted, escuche, sienta, huela, hable, duela su realidad.

  Porque sí, lo sabemos, llueve en todas partes y sobre todos.  Al menos acá abajo.  Quizás alguno, alguna,algunoa, apenas empieza a sentir las gotas frías aguijoneándole el cuerpo; pero para [email protected], y no sólo para los pueblos originarios, llueve sobre mojado: despojos, robos, amenazas, persecución, cárcel, desaparición, violación, golpes, muerte… y, sí, a veces limosnas.

  ¿Una lista?  Es difícil, pero algo apresurado podría ser:

.- Familiares de [email protected], [email protected], [email protected], en busca de verdad y justicia.  Y la pregunta que siempre estará sin respuesta es ¿por qué?  El gran absurdo del caos repartiendo ausencias porque sí, por estadística, por tómbola.  Si la muerte puede ser terrible, el no saber qué pasó y el por qué, está fuera de toda lógica humana.  Es de una crueldad que sólo podría ser maquinada por la mente humana.

.- Otroas, al fin en igualdad con mujeres de todas las edades, niños, ancianos, hombres, [email protected] y [email protected] –la muerte y el limbo cruel de la desaparición, igualando al fin géneros, razas, colores-.

.- Mujeres, siempre mujeres, golpeadas, violadas, desaparecidas, asesinadas.

.- Pueblos invadidos por megaproyectos a cual más de estúpido, humillados por las limosnas que son las mismas de antes, aunque con otro nombre, y con idénticas demandas: baja la cabeza, obedece, híncate, humíllate, ríndete, desaparece.  Y el arma del sicario “progresista” asesinando a Samir Flores, pensando que así lo mataba y mataba su causa.

.- Periodistas censurados por la amenaza, el cohecho, el acoso virtual y real, la desaparición, la cárcel, el asesinato.

.- [email protected] del campo y de la ciudad, [email protected] con trabajo hasta ayer; y hoy, o cualquier día, sin empleo y con deudas.

.- Médicos y [email protected] pidiéndole al [email protected] que traiga su gasa, su jeringa, su venda, su medicina, “porque no hay y yo sólo puedo decirle de qué va a morir, lo que, en estos tiempos, ya es una ventaja, viera usted.  Pero mire, aquí le doy una copia de las promesas gubernamentales.  Sí, yo le recomendaría que mejor se enferme el año que entra, tal vez entonces”.

.- Organizaciones, grupos, colectivos políticos y sociales de izquierda ante la disyuntiva: rendirse o persecución.

.- Gente, cualquiera, asaltada, extorsionada, secuestrada, desaparecida, asesinada, despojada de lo que ganó con su trabajo, de su libertad, de su vida.

.- Cientí[email protected] sin presupuesto; Artistas y [email protected] sin lugar; Intelectuales pecando al pensar –no exagere mi buen, no es pecado pensar, sino expresarlo-.  Todo es neoliberal y fifí hasta que su afiliación al Poder esté debidamente acreditada.  Mañanera mata columna, análisis, reportaje, investigación, conocimiento, inteligencia.

.- Migrantes buscando sueños americanos y encontrando pesadillas mexicanas que, con el gafete de “Guardia Nacional”, busca la torpe legitimación de que la crueldad contra lo diferente también tiene ciudadanía con el sello del águila devorando una serpiente.

  Si usted no es ningú[email protected] de esta lista, ni tiene familiares, amistades, [email protected], que entrarían en cualquiera de los rubros de esa lista, entonces no entiendo qué hace leyendo esto… ¡Ah! ¿Llegó aquí por Google?  ¡Oh Google y Youtube!, “¡cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!” (Romanos. Capítulo 11, versículo 33, -sí, lo googlée… perdón, no pude evitar la tentación y, además, hoy está de moda citar la Biblia al contentillo-).

(…)

  ¿Aún aquí?  Bueno, va en su cuenta.  Pero le advierto que tendrá que leer.

  Y leer, mi [email protected], es como hacer el amor: hay muchas posiciones y muchos modos, calendarios y geografías, técnicas y tecnologías.  Y, aún así, siempre hará falta un kamasutra de la lectura.

  ¿Está [email protected]? ¿Un café? ¿Una soda? ¿Agua? ¿Tabaco? ¿Alguna sustancia permitida y no?

  Sale pues.

  Pero, antes, un poco de imaginación: un asomo a una realidad posible.  Después de todo, por las ciencias (hoy desplazadas por la frivolidad de las pseudociencias y el esoterismo “culto”, el new age y su cauda holística como memorándum – ¡mi laboratorio por una sala de yoga!-, el “like” como criterio de verdad), sabemos que la ficción no es sino una realidad viable.

  Ahora dígame: ¿Es dura la lluvia que caerá? ¿Ha visto caer la lluvia en un día soleado?

(Continuará…)

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

El SupGaleano.
Practicando su Ohmmmm para pedir una beca en Conacyt.
México, agosto del 2019.

Del cuaderno de apuntes del Gato-Perro:

.- El tirano aborrece la inteligencia.  No sólo porque le cuestiona y desafía, también y sobre todo porque carece de ella y, al serle inalcanzable, la proscribe y persigue.  Temed al Mandón hábil y taimado, pero temed dos veces al que es ignorante, porque la ignorancia deshumaniza por consenso y esclaviza.  Y no son pocas veces en las que la esperanza ingenua no es sino el ropaje amable de la ignorancia.

.- La ignorancia siempre tendrá más seguidores que la inteligencia y el conocimiento.  No sólo porque es más fácil, también porque la ignorancia nunca pasará de moda y siempre será popular y atractiva.

.- La ignorancia es más rentable que la inteligencia y el conocimiento, y más barata.

.- La ignorancia es la madre de la cobardía, de la traición y del olvido.

.- El tirano siembra y cultiva la ignorancia.  El ignorante siempre necesitará un pastor que le guíe.  El tirano, un rebaño que lo siga.

.- La inteligencia es fruto cuando se engrandece con el conocimiento.  Y nunca se sacia, aún cuando abreve en otras.

.- Con el conocimiento, la inteligencia descubre que el tirano no es sólo innecesario, también que es perecedero.  Su fecha de caducidad es la misma que la de la paciencia del esclavo.

.- La inteligencia no muere, no se rinde.  Si acaso se esconde y espera el momento de convertirse en escudo y arma.  En los pueblos zapatistas, en las montañas del sureste mexicano, a la inteligencia transformada en conocimiento le llaman también “dignidad”.

Doy fe.

El Gato-Perro indocumentado.
Guau-miau (¿o era al revés?)
México, agosto del 2019, empieza a llover.

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Margarita Isaza, No soy observador, esas cosas las descubrí poco a poco, carboncillo sobre papel, 162 x 130 cm. (Cortesía de la autora)

La política económica del gobierno Duque no deja dudas sobre a quienes pretende favorecer. Sus prioridades políticas tampoco. 

 

Sin sorpresas. Así ha resultado el gobierno Duque, vaticinado como un cuatrenio de continuidad y ahondamiento de la política económica y social padecida por la sociedad colombiana a lo largo de las últimas décadas, y de regreso del uribismo a la Casa de Gobierno.

Son unas características más allá de lo enunciado por el nuevo inquilino de la Casa de Nariño, cuando en su posesión llamaba a la unidad, al tiempo que Ernesto Macías, recién elegido presidente del Senado, llamaba a la vindicta contra los contradictores del uribismo. 

Este desayuno, indigesto, presagiaba el almuerzo: el “periodo Macías” se caracterizó por no brindar plenas garantías a las bancadas de oposición en no pocas ocasiones, tal como lo manifesté en el balance de su periodo (1) y el llamado de Duque a la unidad se reveló demagógico de cara a una agenda legislativa que acentúa las exclusiones, las segregaciones y marginalidades existentes, empobrece más a amplios sectores populares y de clases medias, ampliando la brecha de la desigualdad tan histórica como acentuada en colombiana. Además, contrario a esos llamados, la exacerbación de los odios anidados en la sociedad por décadas de violencia resaltó con frecuente: la obsesiva intencionalidad de deslegitimar la JEP y las altas Cortes es prueba de ello. 

 

La agenda económica

 

El mazazo inicial en contra de los excluidos de siempre vino por cuenta de los proyectos económicos en el primer periodo de la legislatura: Ley de Financiamiento, Presupuesto General de la Nación y Presupuesto Bianual de Regalías. El siguiente, por cuenta de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo en el segundo periodo. 

De esta manera continua el ajuste fiscal permanente al que nos somete el déficit recurrente del sector externo. Treinta años de libre comercio traducido en numerosos TLC y acuerdos comerciales no pasan en vano. Hoy el agro, con sus 14 millones de toneladas importadas (2), después de solo importar un poco más de 2 millones de toneladas en 1992 (3), representa toda una tragedia endosable a esa ideología del libre comercio y el fundamentalismo del mercado.

La Ley de Financiamiento, eufemismo con que se llamó a la reforma tributaria Duque, intentó cuadrar el faltante de 14 billones de las finanzas públicas. Según analistas económicos, se pretendía arrancar 11 billones de pesos a los sectores populares a través de la extensión de la base del IVA (4). Afortunadamente, las alertas y el ruido desatado provocó el rechazo generalizado y echó para atrás esta pretensión, muy a pesar de que lo aprobado, en su balance general, favoreció a los poderosos del país: la eliminación del IVA a los bienes de capital, la reducción del impuesto a la renta y la supresión de la renta presuntiva fueron exenciones tributarias adicionales a las establecidas para este segmento, calculadas en unos 9 billones (5). Exenciones que, en algunos sectores, entre ellos el de la economía naranja y el turismo, tuvieron su capítulo especial. Se sabe que esta reforma recaudará algo así como 7.5 billones y, desde luego, ya el gobierno anunció en las bases del PND una nueva reforma tributaria que se entiende complemento a esta ley de financiamiento para cubrir el faltante. Además, en el mismo sentido fiscalista, el PND establece la autorización de enajenar la participación del Estado en 88 empresas, lo que suman más o menos ½ billón, y desde inicios de año voces oficiales especulan con la posibilidad de vender el 8.5 por ciento restantes de las acciones de Ecopetrol, permitida por la ley 1118/2006.

 

Reformas con nombre propio

 

Con relación al presupuesto, en el contexto de desmovilización de las Farc no se justifican los 33.4 billones para el rubro de defensa que presenta un incremento respecto al anterior. Aunque aún persisten el Eln y las disidencias farianas, es innegable que el conflicto disminuyó sustancialmente de intensidad, lo cual ameritaba sino una disminución sí un congelamiento. En el rubro de la deuda pública la reprogramación de pagos de 14 billones efectuada por Carrasquilla es sin duda un alivio presupuestal a corto plazo para fortalecer el rubro de inversión, pero tendrá consecuencias a mediano y largo plazo en el incremento del endeudamiento público que anda por el orden del 58 por ciento del PIB.            

“Yo les dije que saldríamos de la crisis, no que los sacaríamos de la crisis” le dice el acaudalado a una muchedumbre hambrienta y con cara de reclamo en la famosa caricatura. Pues bien, todas las medidas referenciadas tienen el propósito de recuperarle la economía a los grandes negocios y al gran capital de manera general, no de resolver las apremiantes demandas de los de abajo. Algunas medidas incluso tienen nombre o sector propio como beneficiarios directos, y responden la pregunta de para quién gobierna Duque. Una relación de las medidas tomadas a lo largo de estos primeros meses así permite comprobarlo: 

-El PND recién aprobado concede prorrogas de 30 años adicionales a los contratos de concesión minera del decreto 2655/88 que las había otorgado ya por 30 años sin prórroga, para ser devueltas a la nación. Los beneficiarios directos: Argos –propiedad Grupo Empresarial Antioqueño con 32 contratos y el grupo Mineros S.A. del cual hace parte el grupo Aval (Sarmiento Angulo) y Scotiabank, con 5 contratos. ¡60 años garantizados de inmensas ganancias!

-Los porcentajes de regalías establecidos en el artículo 329 del Plan para los reconocimientos de propiedad privada concedidos a particulares, como Cerrejón y Mineros S.A, siguen muy por debajo de los establecidos, por un lado, por la Ley 756 del 2002 para todas las demás concesiones de carbón en el país, 3,27 por ciento –más de 3 millones de toneladas– y 1,64 por ciento –menos de 3 millones de toneladas (PND)–, frente al 10 por ciento que pagan las demás concesiones de este tipo de explotación, y por otro lado, de los establecidos por la Ley 488 de 1996 de 4 por ciento para explotaciones de oro (veta) y que gracias a los vacíos jurídicos del Código minero de 2001 han venido pagándose al 0,4 por ciento. Luego, es responsabilidad de todos los gobiernos posteriores a dicho Código (y del que lo promovió), incluido el actual de Duque, no reglamentar ajustando estas regalías en favor de la nación y la ciudadanía.

-En materia de servicios públicos, indigna que el plan le haya dedicado todo un bloque de artículos dirigidos a socializar el saqueo de los dineros públicos que la Multinacional Fenosa le propinó a la Costa Caribe. Este bloque de 8 artículos fue llamado curiosamente “Equidad para la eficiente prestación del servicio público de Energía en la Costa Caribe” y es representativo, sin ninguna duda, del fracaso de la privatización de los servicios públicos domiciliarios: nos referimos a Electricaribe. 

La socialización de este saqueo se concretó específicamente en dos de estos artículos, el primero de los cuales estipula la creación de una sobretasa de $4 pesos por kilovatio-hora de consumo de energía a los estratos 4, 5 y 6, además de los usuarios comerciales e industriales que al final les transferirán esta sobretasa a los usuarios vía precios. El segundo, socializa el pasivo pensional, antes contractualmente a cargo de la empresa que incumplió con esta obligación de carácter laboral. Comparto plenamente el criterio garantista de la Constitución del 91 que sabiamente ordena garantizar los derechos pensionales y prestacionales de la población ante la quiebra de las empresas, lo que pretendo resaltar es que el incumplimiento de las obligaciones pensionales por parte de Electricaribe se tradujo en ganancias para la multinacional Fenosa, ganancias que hoy este PND apunta a preservar al transferir a los usuarios las deudas contraídas por la multinacional. 

Lo particular es que las Empresas Públicas de Cali –Emcali– no tuvieron el mismo trato, a pesar de la importancia regional de la empresa, y fue gracias al esfuerzo de la bancada vallecaucana que se logró un compromiso con el Gobierno, plasmado en las bases del Plan, de abordar el asunto de la deuda de la Nación con Emcali.

Con relación al Sistema General de Salud y Seguridad Social (Sgsss) el “acuerdo de punto final” plasmado en el PND, solo contempla sanear las deudas No POS excluyendo la multiplicidad de deudas que mutuamente se reclaman los actores del sistema: EPS, IPS, entes territoriales, trabajadores y personal médico. Precisemos que las deudas No POS son fundamentalmente las representadas en los recobros y que estos, es bueno recordarlo, han operado como el incentivo perverso que ha facilitado en buena parte el desfalco de los recursos de la salud por parte de las EPS. 

Aunque “el acuerdo de punto final” intenta disipar suspicacias frente a SaludCoop y Palacino, al estipular que los recobros que estén bajo investigación judicial no entran en el acuerdo, ya sabemos que la condena a Palacino en lo de la trama SaludCoop terminó por motivos distintos a los recobros. Es evidente, entonces, que la prioridad del gobierno es resolverle el problema a las EPS, en claro favorecimiento de un solo actor del sistema que, dicho sea de paso, son las que se han enriquecido con el Sgsss. Al respecto, un dato sugestivo: apenas el Gobierno anunció la idea del proyecto de punto final, algunas EPS le hicieron llegar al MinSalud las facturas que la Administradora de Recursos del Sistema General de Salud y Seguridad Social (Adres) les debería pagar ¡algunas con fecha de más de diez años! Como cereza del pastel, dicho acuerdo reconoce estas deudas como públicas, pagaderas con cargo a la “deuda pública” del Presupuesto General de la Nación o mediante operaciones de crédito público. El mismo Gobierno admite que las deudas de la salud rondan los 10 billones, cifra que expresa otro más de los fracasos de las privatizaciones y que pagaremos los colombianos. 

-Para el uso del espectro electromagnético las licencias se ampliaron a 20 años, cuando eran solo a 10. Ganadores: las multinacionales de las comunicaciones como Claro (Carlos Slim), Movistar, entre otras.

-Como si las prebendas a Carlos Sarmiento Angulo en el tema minero no bastaran, recién escribía este artículo el gobierno anunciaba la liquidación de la Concesionaria de Ruta del Sol S.A.S. a cargo de los Solarte, Corficolombiana (Sarmiento Angulo) y Odebrecht, además de que “por lo menos $1,2 billones que se le adeudan a los bancos serán cancelados por la Nación a cargo del Presupuesto General y que se emitirían un billón de pesos en TES (papeles oficiales) para pagar esa deuda” (6). Ya podemos adivinar a qué bancos se les salvará la plática: Banco de Occidente, Banco de Bogotá, Banco Popular y Banco AV Villas (Grupo Aval-Sarmiento Angulo), 4 de los 7 bancos acreedores de la concesionaria.

 

Ahondando el neoliberalismo

 

Es claro, entonces, que el gobierno de Iván Duque es no solo continuista sino que profundiza toda la política económica neoliberal impuesta hegemónicamente desde el “Bienvenidos al futuro” gavirista. Es sabido que el neoliberalismo es un proyecto histórico que no es posible imponer a rajatabla en un solo período presidencial, por lo que cada gobierno contribuye desde las posibilidades que le brinda la coyuntura política. Es decir, cada antecesor le abona el terreno al siguiente. Un ejemplo: para las industrias creativas es fundamental la legislación sobre propiedad intelectual implementada por Santos y que ahora Duque intenta desarrollar con la economía naranja. 

Es preciso resaltar, no solo continúa sino que profundiza la política económica, subrayando así que la agresividad de sus políticas también requieren de cierto tono autoritario. Es que, a falta de industria nacional –como resultado del proceso devastador de tres décadas de libre comercio–, no queda más que echarle mano a las montañas, ríos y selvas. La determinación de usar la tecnología del fracking para extraer petróleo es el destino fatal de esta política. Por lo que este gobierno es todo un retroceso en materia ambiental, así como en la garantía de los derechos sobre la tierra: todo un pacto por el extractivismo con los grandes capitales.

 

Con vocación hegemónica

 

En lo político, este gobierno representa el regreso del uribismo al poder que, si bien presenta una pérdida considerable del consenso social nacional alcanzado en su inicial octenio, se muestra hoy envalentonado por el retroceso del progresismo en la región latinoamericana y el avance de la extrema derecha en EE.UU. y Europa. Esa debilidad interna y ese talante hace que, a diferencia de Santos que congregó en torno a su partido las demás denominaciones cercanas al establecimiento, éste se atrinchere en un intento por hacer un gobierno de partido procurando ensancharse como proyecto hegemónico en la sociedad. 

Tenemos así un primer año de un Gobierno del cual no pueden vanagloriarse las mayorías nacionales. Primeros meses de una gestión que no dejan dudas sobre lo que será la totalidad de su cuatrenio. 

 

1. Arias, Wilson. 2019. Presidencia de Macías: más pena que gloria. Confidencial Colombia. Recuperado de: https://confidencialcolombia.com/opinion/columnista-invitado/presidencia-de-macias-mas-pena-que-gloria/2019/06/15/

2. González, Jorge Iván. 2019. Sigue la apertura “hacia adentro”. Recuperado de: https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/sigue-la-apertura-hacia-adentro-2871071

3. Tovar Martínez, Edmer. 1997. El país, lleno de alimentos importados. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-625349

4. Cigüenza Riaño, Noelia. 2018a. Ley de financiamiento incluirá IVA para casi todos los productos de la canasta familiar. Recuperado de: https://www.larepublica.co/especiales/contexto-de-la-ley-de-financiamiento/ley-de-financiamiento-incluira-iva-de-18-para-toda-la-canasta-familiar-2787764

5. Cigüenza Riaño, Noelia. 2018b. Solo cuatro exenciones a las empresas restan $9 billones a la tributaria en 2020. Recuperado de: https://www.larepublica.co/especiales/contexto-de-la-ley-de-financiamiento/solo-cuatro-exenciones-a-las-empresas-restan-9-billones-a-la-tributaria-en-2020-2806977

6. El Espectador. 2019. Gobierno liquida Concesionaria de Ruta del Sol y asume deuda por $1,2 billones. Recuperado de: https://www.elespectador.com/economia/gobierno-liquida-concesionaria-de-ruta-del-sol-y-asume-deuda-por-12-billones-articulo-872159?utm_source%3DWhatsapp%26utm_medium%3Dorganic%26utm_campaign%3DCompartido-Mobile

*Senador de la República, Polo Democrático Alternativo

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Artículos de esta edición:

 

Primer año: gobierno Iván Duque. Entre palabras y simulaciones

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Las obsesiones no siempre son buenas consejeras

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"¿Quiren más paz? Aquí la tienen..."

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37440-quieren-mas-paz-aqui-la-tienen.html

 

Cosmología y vida cotidiana

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Los talibanes de San Francisco

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Publicado enColombia
Germán Ardila, Cristóforo, óleo sobre tela, 115 x 100 cm. (Cortesía del autor)

Tres grises y una actitud resaltan en la lectura del informe presentado por el presidente Iván Duque acerca del primer año de gestión, que presentó el pasado 20 de julio en el Congreso de la República. No es algo menor advertir la actitud negativa que el discurso expresa.


En efecto, parece no percatarse de que ya fue elegido, y que por tanto debiera proceder como Presidente y no como candidato en campaña. Su tono y su énfasis lo delatan: “Desde uno de los escaños de este Parlamento defendí las mismas ideas y la visión de país que hoy desarrollamos desde el Gobierno. Ideas que son mandato. Mandato que es orgullo y servicio, compromiso y sacrificio, trabajo duro y diálogo social transformador. Nuestro Gobierno, apreciados congresistas, escucha, actúa y cumple” (Cursivas y negrillas del original). ¿Así será cuando sea presidente?


El interrogante tiene todo su sentido, ya que una de las críticas más reiteradas de los movimientos sociales a este gobierno –también a los anteriores– es que. para intentar que escuche hay que decretar un paro, y para que cumpla hay que hacer uno o varios más. El prolongado paro de los indígenas nasa, en unión con campesinos y comunidades afrodescendientes, en el primer semestre del año en curso, no deja dudas al respecto.


Ese es el tono a lo largo del discurso, que no deja de estar presente, incluso hasta en su final, al asegurar: “Apreciados congresistas, ¡aquí estamos y para adelante vamos! Nuestro rumbo es el Crecimiento con Equidad. Colombia no va a parar de crecer”. (Cursivas, negrillas y subrayado en el original). Iván Duque sigue en campaña.


El tono y la forma como el Presidente le habla al país tienen en realidad un destinatario específico: la porción de población de la cual espera fidelidad con su voto. Sus palabras son pronunciadas pensando en el 2022, en la continuidad de un gobierno que promete configurar un nuevo Frente Nacional. Esta vez, entre la derecha más recalcitrante (Centro Democrático) y el ala más ‘liberal’ de la misma: el partido conservador y las fracciones políticas que entre elecciones cambian de nombre partidario o se reacomodan de acuerdo “al sol que mejor alumbre”.


Se trata de un objetivo y un foco precisos, reafirmados cuando alude de manera formal a la supuesta ‘unidad nacional’, al comienzo de su discurso: “Ese futuro que queremos, ese futuro que añoramos, es un futuro de todos” no es la preocupación principal que domina hoy en la Casa de Nariño. Esa preocupación es la de conservar y, de ser posible, acrecentar los 10’365.450 votos con los cuales fue elegido para gobernar a Colombia. Y, para eso, marca los énfasis que resaltan a lo largo de su discurso. Este gobierno logró sacar adelante o mejorar: “[…] aumentamos en 45 por ciento los recursos del Programa de Alimentación Escolar (PAE); […] Fortalecimos los hospitales públicos […] con el Programa de Acción Inmediata, que ya ha invertido cerca de $187 mil millones en infraestructura. […] Acabamos de sancionar la ley que otorga incentivos para el uso de vehículos eléctricos. […] lanzamos la política Ruta Futuro, para enfrentar el problema de las drogas. […] nunca más los traficantes de droga y los secuestradores podrán enmascarar sus actividades criminales bajo ropajes ideológicos (aprobamos la) Ley del Abigeato (y la) Ley del Veterano. (Impulsaremos) la propuesta de cadena perpetua para los agresores y abusadores de los más vulnerables de nuestra sociedad (los niños, NN) […]”.


Estas y otras acciones resaltadas en su discurso son similares a las destacadas por quienes le antecedieron como presidente, en el afán de mostrar que sí hacen y cumplen con sus promesas de campaña, que son eficientes, y que gobiernan a favor de los excluidos. La pregunta que sobresale es: ¿Si todos han actuado así, y si el actual gobierno va por igual ruta, por qué la desigualdad social campea, por qué es precaria la prestación de los diversos servicios públicos, y están sin respuesta los reclamos de las mayorías que debieran resumirse en justicia, bienestar social y felicidad? ¿Propaganda? ¿Demagogia? ¿Exageración? ¿Apariencia?
Los grises


La actitud y la prioridad de su gobierno/partido les dan paso a los grises de su discurso, los mismos que lo desnudan en su carácter y su proyecto: 1. Como toda expresión del poder, su incapacidad de corregir. 2. Su talento para desinformar y manipular la realidad, 3. Bicentenario y el temor de proyectar el país de los próximos 200 años, o al menos el de las próximas décadas, para hacerle honor al bicentenario de la Independencia.


1. Incapacidad para corregir, característica de toda expresión de poder


Con excepción de la frase “Falta mucho por hacer, mucho” (que hace en alusión al asesinato de líderes sociales y su reducción, de acuerdo a las cifras del Gobierno), a lo largo del discurso de marras no hay alusión alguna que evidencie faltantes o errores o incapacidad o aprendizaje. Ello refleja una deformación del poder, en el caso del actual gobernante colombiano y en los de quienes llegan a acumular poder en alguna instancia: no miran hacia los lados, poco escuchan, menos reconocen. En el caso de los gobernantes, según sus expresiones públicas, ejercen funciones a favor de las mayorías –aunque la realidad indique todo lo contrario. Cada uno de ellos dice que es “demócrata”, dialoga, escucha, hace lo que sus gobernantes le demandan y esperan de él. Nada más lejano de la realidad.


Cada gobernante se debe al poder real que domina en sus sociedades, para nuestro tiempo y caso: es el capital financiero, en primera instancia, con los terratenientes a su par, y en segundo lugar los industriales y los comerciantes, así como los militares, los religiosos de las iglesias cristianas y católicas.


Entre todos ellos, o en medio de ellos, obran poderosos terratenientes, industriales, comerciantes, militares, no siempre ligados a la política, la economía y la administración local y regional de manera legal o pacífica. Concentrados en acrecentar sus dominios y su influencia social, con todos los resortes del aparato estatal y gubernamental a su favor, facilitados por el marco institucional –o la fuerza y la instrumentalización de narcotraficantes. Se benefician, entre otros, de presupuestos, contrataciones de grandes obras, administración de una numerosa burocracia; con relación y mando sobre un número de charreteras, de oficiales y suboficiales sin honor, vinculados con estructuras criminales de poder y corrupción.


De esta manera, en muchos casos a través de un ahondado presidencialismo, el gobernante termina por olvidar el mandato recibido, dejando a la entrada de su oficina, y en la placa y las palabras talladas, aquello de la función y el deber democráticos. No es para menos: el poder, como si fuera miel, empalaga; y, como si fuera alcohol o psicoactivo, emborracha y alucina: hace ver lo que no es (donde hay exclusión, simula inclusión; donde hay pobreza, aparenta igualdad y justicia). Es muy claro que de esta constante del poder tradicional no está exento Duque. Con su proceder, prolonga una característica del poder hasta ahora conocido, y sólo con escasas excepciones, y por cortos períodos de tiempo, superado en momentos muy particulares de la humanidad: su concentración en una o muy pocas personas, y, con esto, su carácter nada democrático. Precisamente, el reto en los tiempos que vivimos es conseguir que el poder cumpla con una acción más colectiva, desconcentrada, y con acogimiento de las regiones y las diferencias. Es éste un imposible de ver en los regímenes dominados por el capital y su modelo neoliberal, y de propiedad terrateniente, como el nuestro.


Regímenes en los cuales se ha llegado, según diversas organizaciones internacionales, a la paradoja del 1-99 por ciento, o lo que es igual, a la concentración demencial de riqueza, la cual va asociada al control del poder político. Y de este modo, al control de los Estados y gobiernos, así como del aparato militar. Es decir, el actual ejercicio del poder, cuando atañe a la cosa pública, es la síntesis de la antidemocracia más aberrante.


2. Desinformar y manipular la realidad


Como una constante, quienes ejercen el poder, gobernando o no, siempre desinforman y manipulan la opinión pública. En realidad engañan, depositando sobre sus intereses la legalidad y la legitimidad con fundamento en sus propiedades y su riqueza en general, y en las decisiones que toman y las leyes que aprueban; desinformación y manipulación reafirmadas en época de fakenews, como la que hoy vivimos.


Iván Duque no escapa de estas características del poder. En su informe, acomoda la realidad histórica: “[…] en este año del Bicentenario debemos tener en cuenta que se nos brinda una oportunidad de revivir tanto el sentir de unión de país, el sentir nacional, como el orgullo patrio que marcó ese momento histórico”. ¿De dónde saca esa supuesta ‘unión de país’? ¿La de centralistas y federalistas? ¿La que llevó al sometimiento –por parte de terratenientes y comerciantes– de pobres, indígenas y negros –esclavos–, negados todos ellos del derecho a la libertad plena y al usufructo de la tierra? ¿La que propició el intento de asesinato de Bolívar?


Pero no es sólo esto. En su informe resalta que “propusimos un pacto que ponga primero a los pobres […]” (negrilla y cursiva en el original). Enfatizando en otro aparte de su discurso, “[…] le propusimos a Colombia que todos nuestros esfuerzos y nuestras iniciativas estarían orientados a la equidad”. Nada más lejano de la realidad. Más allá de destinar unos millones para concretar algún proyecto social en educación, salud y otros áreas, lo los prioritario para este gobierno son los ricos de siempre. Y no es un cliché. Veamos.


En la pasada reforma fiscal o Ley de financiamiento (2018), se ampliaron las exenciones concedidas a las personas jurídicas, tan variadas y numerosas que en realidad terminan por reducir a tal tamaño la Tarifa Impositiva Nominal de las Empresas (1,3 por ciento), que al final de sumas y restas, y en proporción a sus ingresos, las personas naturales pagan más impuesto (5 por ciento) que las grandes empresas. Exenciones tan amplias, con diferencias por sector industrial y comercial, sumadas, les ahorran a los ricos 20 mil millones de pesos-año, es decir, cerca de tres veces el dinero recaudado por esa misma reforma.(1).


Como también lo difundieron los gobiernos anteriores, se procede así “con el propósito de estimular la inversión privada nacional y extranjera” (según el Presidente, reducir “[…] la carga de impuestos que estaba asfixiando a las empresas”), lo que procuraría mayor y mejor empleo (al decir de Duque, reducir la “[…] carga tributaria de los generadores de empleo”). Como es conocido por la experiencia, el desempleo no decae, el empleo no mejora en calidad, las empresas sí multiplican las ganancias y la llamada clase media sigue esquilmada en sus ingresos, por el pago del impuesto de Renta y del IVA, en lo cual la acompaña los sectores populares.


De este modo, más allá de las palabras de Iván Duque, los ricos serán más ricos, y los trabajadores en particular, así como los sectores populares en general, verán más menguados sus ingresos diarios. Así lo reafirma el Presidente: “[…] como resultado de la Ley de Financiamiento y Reactivación Económica, logramos aumentar el recaudo neto en 11 billones de pesos”, cifra que oculta, en un juego de apariencias y desinformación, que este no es el resultado de cobrarle más a quien más tiene, como ejercicio simple de justicia, sino el fruto de una argucia elemental: bajar el monto de ingresos totales por los cuales el trabajador está obligado a declarar renta.


Esa política tributaria de estímulos para las grandes personas jurídicas procede en vía contraria a lo aconsejado por la política clásica en materia tributaria, de no otorgar tratamientos diferenciales y efectivos en esta materia, para no propiciar ineficiencias en la asignación de recursos y en la distribución de ingresos. “Aparte de la generación de condiciones propiciatorias de ineficiencias y distorsiones en la administración tributaria en diferentes ámbitos como la evasión y elusión”. (2. Garay). Además, es una política tributaria que resulta contraria a un propósito que debe ser nacional: reducir la honda desigualdad reinante en Colombia, “[…] uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y entre los dos más desiguales en América Latina, incluso el más desigual según algunos especialistas, cuando se observa no sólo el índice de Gini sino también las brechas en la distribución del ingreso, las diferencias regionales en el país y la baja calidad en el acceso a trabajos de buena calidad” (3).


En estas condiciones, ¿puede creer alguien que “[…] el objetivo central del crecimiento de nuestra economía es la construcción de Equidad”? ¿Y asimismo que “[…] estamos trabajando para crear las condiciones que permitan a las empresas multiplicar la creación de puestos de trabajo estables y formales”? Da risa. Solamente cuando los derechos de los trabajadores sean quebrados hasta lo inimaginable, reduciendo salarios, incrementando su porcentaje para el aporte pensional, eliminando pagos por despidos injustos, etcétera, aceptarán los empleadores formalizar en mayor número sus plantas de trabajadores.


Pero en este juego de palabras y simulaciones, el Presidente anuncia que “Colombia tiene que pensar en grande […]”. (negrilla y cursiva en el original). ¿Podrá ajustarse a la realidad este necesario propósito cuando no se aplican las requeridas políticas para dejar de ser el nuestro uno de los países más desiguales del mundo? ¿Podrá esto dejar de ser simple palabrería cuando prolongamos nuestra existencia como uno de los pocos países en el mundo que mantienen viva la problemática de la tierra, negándose a concretar una reforma agraria que en efecto entregue la tierra –con asesoría en todos los campos necesarios–, así como a una efectiva soberanía alimentaria que propicie suministros sanos para toda la población, al igual que una política ambiental a la altura de nuestras características naturales y la defensa de la vida misma?


¿Podrá ajustarse a la realidad este propósito cuando nuestros gobernantes persisten en defender y prolongar, por ejemplo, la guerra contra las drogas? ¿Podrá ser esto realidad cuando persiste en su negativa a impulsar por todos los medios posibles una política de integración regional y, por esa vía, la renuncia en un plazo no mayor a tres o cuatro décadas al Estado-nación?


En el reino de la manipulación, queda una frase para esculpir: “¡En la Colombia que estamos construyendo, nadie puede sentir temor de expresar sus ideas y de proteger los intereses de su comunidad”, una clara expresión de mal gusto, pues da cuenta del desconocimiento de la Colombia profunda, que no queda no sólo en lo conocido como su periferia rural sino que también está presente, y cada vez más, en las barriadas de las grandes ciudades donde el común denominador son las “fronteras invisibles” o la ley del fusil –el revólver es juego de niños. Es ésta una manipulación que pretende ocultar el reacomodo del régimen, extendiendo sombras sobre la matriz paramilitar, a la par que sobre su efectiva prolongación uribista, para lo cual es fundamental la disputa de la memoria en que anda enfrascado este gobierno.


3. El año del Bicentenario


Sin sentido histórico ni visión futura, retoma en su discurso esta realidad, pero no se atreve, como representante de una clase, a dibujar el país de los próximos dos siglos, tal como debiera ser, en honor a quien en la Carta de Jamaica previó no un país pequeño –con banqueros afanados de más lucro ni terratenientes y otros mezquinos disputándose el control del país y su aislamiento global– sino todo un amplio territorio y una región integrada para el beneficio y la felicidad de sus habitantes, atento al riesgo proveniente del Norte.


Es éste el gran reto para una clase enfrascada en la defensa de sus pequeñeces; preocupada por despojar de sus tierras a los vecinos, pequeños propietarios, o por acrecentar la riqueza mediante la transformación de las normas, legislando a su favor, o desmontando empresas y concentrando en la especulación comercial; un proceder en que lo universal, como debiera ser el sentir y pensar de cualquier político en cualquier país de nuestro tiempo, debiera resaltar en cada una de sus acciones, pero para nuestro caso lo universal puede ser el nombre de una finca, de un banco o de una agencia comercial. Es por eso que en el informe de marras sobresale la ausencia de proyección estratégica para el país, visionando como máximo “Año Dos”, y de ahí poco más.


Como es de conocimiento general, proceder bajo el influjo de la futurología en un país demanda, por un lado, espíritu abierto y desprevenido, sentido humanitario; por otro, lectura geopolítica y estratégica. Pero, a la vez, capacidad de sueño, apuesta por el futuro y pensamientos grandes, algo que ni este gobierno ni los anteriores han tenido.


4. Año dos


Termina Duque su discurso con una visión pegada a las paredes, proyectando las acciones por acometer durante el segundo año de su gobierno. Más allá de lo enunciado, en que destaca acciones simples de imagen y opinión pública, como la de apoyar con el trámite de la cadena perpetua para violadores y abusadores de niños, es necesario reparar en el ocultamiento de varias medidas que sí son del interés de la administración de turno, entre ellas las reformas pensional, laboral (una más) y tributaria, la venta de diversidad de bienes públicos, así como la anhelada por el capital nacional e internacional: la enajenación de acciones de Ecopetrol autorizada desde 2006.


De concretarse estos pretendidos, con mayor énfasis las reformas a pensiones y al mundo del trabajo, es claro que quedaremos mucho más lejos de reducir la desigualdad y de atacar la inequidad, reafirmando lo ya conocido desde mucho antes del 7 de agosto de 2018: Iván Duque encabeza “un gobierno de los ricos y para los ricos” (4), aunque diga y aparente lo contrario. 

 

1. “Aquí reside precisamente una razón determinante de por qué, a pesar de regir formalmente unas tarifas nominales elevadas, incluso internacionalmente, en Colombia son relativamente bajas las tarifas efectivas impositivas para el conjunto de personas jurídicas –aunque con sustanciales diferencias entre empresas por sectores. Y también por qué la carga tributaria efectiva en Colombia –respecto al PIB– es relativamente baja aún en el contexto latinoamericano, y por qué son tan elevados los niveles de evasión y elusión tributarias. Con el agravante de que los cambios introducidos en el Estatuto Tributario por la Ley de financiamiento, aprobada en diciembre pasado (Ley 1943 de 2018), no sólo profundizarán inequidades horizontales y verticales sino que además aumentarán el gasto tributario, agravando la regresividad y las ineficiencias del sistema impositivo en el caso de personas jurídicas”. En, Garay Salamanca, Luis Jorge, y Espitia Zamora, Jorge Enrique. Dinámica de las desigualdades en Colombia (en impresión, Ediciones Desde Abajo).
2. Garay Salamanca, Jorge, op. cit.
3. Íd.
4. Sarmiento Anzola, Libardo, “Un gobierno de los ricos y para los ricos”, Le Monde diplomatique, número 181, septiembre 2018.

 


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Un año de medidas a favor de los poderosos

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Los talibanes de San Francisco

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Margarita Isaza, No soy observador, esas cosas las descubrí poco a poco, carboncillo sobre papel, 162 x 130 cm. (Cortesía de la autora)

La política económica del gobierno Duque no deja dudas sobre a quienes pretende favorecer. Sus prioridades políticas tampoco. 

 

Sin sorpresas. Así ha resultado el gobierno Duque, vaticinado como un cuatrenio de continuidad y ahondamiento de la política económica y social padecida por la sociedad colombiana a lo largo de las últimas décadas, y de regreso del uribismo a la Casa de Gobierno.

Son unas características más allá de lo enunciado por el nuevo inquilino de la Casa de Nariño, cuando en su posesión llamaba a la unidad, al tiempo que Ernesto Macías, recién elegido presidente del Senado, llamaba a la vindicta contra los contradictores del uribismo. 

Este desayuno, indigesto, presagiaba el almuerzo: el “periodo Macías” se caracterizó por no brindar plenas garantías a las bancadas de oposición en no pocas ocasiones, tal como lo manifesté en el balance de su periodo (1) y el llamado de Duque a la unidad se reveló demagógico de cara a una agenda legislativa que acentúa las exclusiones, las segregaciones y marginalidades existentes, empobrece más a amplios sectores populares y de clases medias, ampliando la brecha de la desigualdad tan histórica como acentuada en colombiana. Además, contrario a esos llamados, la exacerbación de los odios anidados en la sociedad por décadas de violencia resaltó con frecuente: la obsesiva intencionalidad de deslegitimar la JEP y las altas Cortes es prueba de ello. 

 

La agenda económica

 

El mazazo inicial en contra de los excluidos de siempre vino por cuenta de los proyectos económicos en el primer periodo de la legislatura: Ley de Financiamiento, Presupuesto General de la Nación y Presupuesto Bianual de Regalías. El siguiente, por cuenta de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo en el segundo periodo. 

De esta manera continua el ajuste fiscal permanente al que nos somete el déficit recurrente del sector externo. Treinta años de libre comercio traducido en numerosos TLC y acuerdos comerciales no pasan en vano. Hoy el agro, con sus 14 millones de toneladas importadas (2), después de solo importar un poco más de 2 millones de toneladas en 1992 (3), representa toda una tragedia endosable a esa ideología del libre comercio y el fundamentalismo del mercado.

La Ley de Financiamiento, eufemismo con que se llamó a la reforma tributaria Duque, intentó cuadrar el faltante de 14 billones de las finanzas públicas. Según analistas económicos, se pretendía arrancar 11 billones de pesos a los sectores populares a través de la extensión de la base del IVA (4). Afortunadamente, las alertas y el ruido desatado provocó el rechazo generalizado y echó para atrás esta pretensión, muy a pesar de que lo aprobado, en su balance general, favoreció a los poderosos del país: la eliminación del IVA a los bienes de capital, la reducción del impuesto a la renta y la supresión de la renta presuntiva fueron exenciones tributarias adicionales a las establecidas para este segmento, calculadas en unos 9 billones (5). Exenciones que, en algunos sectores, entre ellos el de la economía naranja y el turismo, tuvieron su capítulo especial. Se sabe que esta reforma recaudará algo así como 7.5 billones y, desde luego, ya el gobierno anunció en las bases del PND una nueva reforma tributaria que se entiende complemento a esta ley de financiamiento para cubrir el faltante. Además, en el mismo sentido fiscalista, el PND establece la autorización de enajenar la participación del Estado en 88 empresas, lo que suman más o menos ½ billón, y desde inicios de año voces oficiales especulan con la posibilidad de vender el 8.5 por ciento restantes de las acciones de Ecopetrol, permitida por la ley 1118/2006.

 

Reformas con nombre propio

 

Con relación al presupuesto, en el contexto de desmovilización de las Farc no se justifican los 33.4 billones para el rubro de defensa que presenta un incremento respecto al anterior. Aunque aún persisten el Eln y las disidencias farianas, es innegable que el conflicto disminuyó sustancialmente de intensidad, lo cual ameritaba sino una disminución sí un congelamiento. En el rubro de la deuda pública la reprogramación de pagos de 14 billones efectuada por Carrasquilla es sin duda un alivio presupuestal a corto plazo para fortalecer el rubro de inversión, pero tendrá consecuencias a mediano y largo plazo en el incremento del endeudamiento público que anda por el orden del 58 por ciento del PIB.            

“Yo les dije que saldríamos de la crisis, no que los sacaríamos de la crisis” le dice el acaudalado a una muchedumbre hambrienta y con cara de reclamo en la famosa caricatura. Pues bien, todas las medidas referenciadas tienen el propósito de recuperarle la economía a los grandes negocios y al gran capital de manera general, no de resolver las apremiantes demandas de los de abajo. Algunas medidas incluso tienen nombre o sector propio como beneficiarios directos, y responden la pregunta de para quién gobierna Duque. Una relación de las medidas tomadas a lo largo de estos primeros meses así permite comprobarlo: 

-El PND recién aprobado concede prorrogas de 30 años adicionales a los contratos de concesión minera del decreto 2655/88 que las había otorgado ya por 30 años sin prórroga, para ser devueltas a la nación. Los beneficiarios directos: Argos –propiedad Grupo Empresarial Antioqueño con 32 contratos y el grupo Mineros S.A. del cual hace parte el grupo Aval (Sarmiento Angulo) y Scotiabank, con 5 contratos. ¡60 años garantizados de inmensas ganancias!

-Los porcentajes de regalías establecidos en el artículo 329 del Plan para los reconocimientos de propiedad privada concedidos a particulares, como Cerrejón y Mineros S.A, siguen muy por debajo de los establecidos, por un lado, por la Ley 756 del 2002 para todas las demás concesiones de carbón en el país, 3,27 por ciento –más de 3 millones de toneladas– y 1,64 por ciento –menos de 3 millones de toneladas (PND)–, frente al 10 por ciento que pagan las demás concesiones de este tipo de explotación, y por otro lado, de los establecidos por la Ley 488 de 1996 de 4 por ciento para explotaciones de oro (veta) y que gracias a los vacíos jurídicos del Código minero de 2001 han venido pagándose al 0,4 por ciento. Luego, es responsabilidad de todos los gobiernos posteriores a dicho Código (y del que lo promovió), incluido el actual de Duque, no reglamentar ajustando estas regalías en favor de la nación y la ciudadanía.

-En materia de servicios públicos, indigna que el plan le haya dedicado todo un bloque de artículos dirigidos a socializar el saqueo de los dineros públicos que la Multinacional Fenosa le propinó a la Costa Caribe. Este bloque de 8 artículos fue llamado curiosamente “Equidad para la eficiente prestación del servicio público de Energía en la Costa Caribe” y es representativo, sin ninguna duda, del fracaso de la privatización de los servicios públicos domiciliarios: nos referimos a Electricaribe. 

La socialización de este saqueo se concretó específicamente en dos de estos artículos, el primero de los cuales estipula la creación de una sobretasa de $4 pesos por kilovatio-hora de consumo de energía a los estratos 4, 5 y 6, además de los usuarios comerciales e industriales que al final les transferirán esta sobretasa a los usuarios vía precios. El segundo, socializa el pasivo pensional, antes contractualmente a cargo de la empresa que incumplió con esta obligación de carácter laboral. Comparto plenamente el criterio garantista de la Constitución del 91 que sabiamente ordena garantizar los derechos pensionales y prestacionales de la población ante la quiebra de las empresas, lo que pretendo resaltar es que el incumplimiento de las obligaciones pensionales por parte de Electricaribe se tradujo en ganancias para la multinacional Fenosa, ganancias que hoy este PND apunta a preservar al transferir a los usuarios las deudas contraídas por la multinacional. 

Lo particular es que las Empresas Públicas de Cali –Emcali– no tuvieron el mismo trato, a pesar de la importancia regional de la empresa, y fue gracias al esfuerzo de la bancada vallecaucana que se logró un compromiso con el Gobierno, plasmado en las bases del Plan, de abordar el asunto de la deuda de la Nación con Emcali.

Con relación al Sistema General de Salud y Seguridad Social (Sgsss) el “acuerdo de punto final” plasmado en el PND, solo contempla sanear las deudas No POS excluyendo la multiplicidad de deudas que mutuamente se reclaman los actores del sistema: EPS, IPS, entes territoriales, trabajadores y personal médico. Precisemos que las deudas No POS son fundamentalmente las representadas en los recobros y que estos, es bueno recordarlo, han operado como el incentivo perverso que ha facilitado en buena parte el desfalco de los recursos de la salud por parte de las EPS. 

Aunque “el acuerdo de punto final” intenta disipar suspicacias frente a SaludCoop y Palacino, al estipular que los recobros que estén bajo investigación judicial no entran en el acuerdo, ya sabemos que la condena a Palacino en lo de la trama SaludCoop terminó por motivos distintos a los recobros. Es evidente, entonces, que la prioridad del gobierno es resolverle el problema a las EPS, en claro favorecimiento de un solo actor del sistema que, dicho sea de paso, son las que se han enriquecido con el Sgsss. Al respecto, un dato sugestivo: apenas el Gobierno anunció la idea del proyecto de punto final, algunas EPS le hicieron llegar al MinSalud las facturas que la Administradora de Recursos del Sistema General de Salud y Seguridad Social (Adres) les debería pagar ¡algunas con fecha de más de diez años! Como cereza del pastel, dicho acuerdo reconoce estas deudas como públicas, pagaderas con cargo a la “deuda pública” del Presupuesto General de la Nación o mediante operaciones de crédito público. El mismo Gobierno admite que las deudas de la salud rondan los 10 billones, cifra que expresa otro más de los fracasos de las privatizaciones y que pagaremos los colombianos. 

-Para el uso del espectro electromagnético las licencias se ampliaron a 20 años, cuando eran solo a 10. Ganadores: las multinacionales de las comunicaciones como Claro (Carlos Slim), Movistar, entre otras.

-Como si las prebendas a Carlos Sarmiento Angulo en el tema minero no bastaran, recién escribía este artículo el gobierno anunciaba la liquidación de la Concesionaria de Ruta del Sol S.A.S. a cargo de los Solarte, Corficolombiana (Sarmiento Angulo) y Odebrecht, además de que “por lo menos $1,2 billones que se le adeudan a los bancos serán cancelados por la Nación a cargo del Presupuesto General y que se emitirían un billón de pesos en TES (papeles oficiales) para pagar esa deuda” (6). Ya podemos adivinar a qué bancos se les salvará la plática: Banco de Occidente, Banco de Bogotá, Banco Popular y Banco AV Villas (Grupo Aval-Sarmiento Angulo), 4 de los 7 bancos acreedores de la concesionaria.

 

Ahondando el neoliberalismo

 

Es claro, entonces, que el gobierno de Iván Duque es no solo continuista sino que profundiza toda la política económica neoliberal impuesta hegemónicamente desde el “Bienvenidos al futuro” gavirista. Es sabido que el neoliberalismo es un proyecto histórico que no es posible imponer a rajatabla en un solo período presidencial, por lo que cada gobierno contribuye desde las posibilidades que le brinda la coyuntura política. Es decir, cada antecesor le abona el terreno al siguiente. Un ejemplo: para las industrias creativas es fundamental la legislación sobre propiedad intelectual implementada por Santos y que ahora Duque intenta desarrollar con la economía naranja. 

Es preciso resaltar, no solo continúa sino que profundiza la política económica, subrayando así que la agresividad de sus políticas también requieren de cierto tono autoritario. Es que, a falta de industria nacional –como resultado del proceso devastador de tres décadas de libre comercio–, no queda más que echarle mano a las montañas, ríos y selvas. La determinación de usar la tecnología del fracking para extraer petróleo es el destino fatal de esta política. Por lo que este gobierno es todo un retroceso en materia ambiental, así como en la garantía de los derechos sobre la tierra: todo un pacto por el extractivismo con los grandes capitales.

 

Con vocación hegemónica

 

En lo político, este gobierno representa el regreso del uribismo al poder que, si bien presenta una pérdida considerable del consenso social nacional alcanzado en su inicial octenio, se muestra hoy envalentonado por el retroceso del progresismo en la región latinoamericana y el avance de la extrema derecha en EE.UU. y Europa. Esa debilidad interna y ese talante hace que, a diferencia de Santos que congregó en torno a su partido las demás denominaciones cercanas al establecimiento, éste se atrinchere en un intento por hacer un gobierno de partido procurando ensancharse como proyecto hegemónico en la sociedad. 

Tenemos así un primer año de un Gobierno del cual no pueden vanagloriarse las mayorías nacionales. Primeros meses de una gestión que no dejan dudas sobre lo que será la totalidad de su cuatrenio. ν

1. Arias, Wilson. 2019. Presidencia de Macías: más pena que gloria. Confidencial Colombia. Recuperado de: https://confidencialcolombia.com/opinion/columnista-invitado/presidencia-de-macias-mas-pena-que-gloria/2019/06/15/

2. González, Jorge Iván. 2019. Sigue la apertura “hacia adentro”. Recuperado de: https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/sigue-la-apertura-hacia-adentro-2871071

3. Tovar Martínez, Edmer. 1997. El país, lleno de alimentos importados. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-625349

4. Cigüenza Riaño, Noelia. 2018a. Ley de financiamiento incluirá IVA para casi todos los productos de la canasta familiar. Recuperado de: https://www.larepublica.co/especiales/contexto-de-la-ley-de-financiamiento/ley-de-financiamiento-incluira-iva-de-18-para-toda-la-canasta-familiar-2787764

5. Cigüenza Riaño, Noelia. 2018b. Solo cuatro exenciones a las empresas restan $9 billones a la tributaria en 2020. Recuperado de: https://www.larepublica.co/especiales/contexto-de-la-ley-de-financiamiento/solo-cuatro-exenciones-a-las-empresas-restan-9-billones-a-la-tributaria-en-2020-2806977

6. El Espectador. 2019. Gobierno liquida Concesionaria de Ruta del Sol y asume deuda por $1,2 billones. Recuperado de: https://www.elespectador.com/economia/gobierno-liquida-concesionaria-de-ruta-del-sol-y-asume-deuda-por-12-billones-articulo-872159?utm_source%3DWhatsapp%26utm_medium%3Dorganic%26utm_campaign%3DCompartido-Mobile

*Senador de la República, Polo Democrático Alternativo

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Artículos de esta edición:

 

Primer año: gobierno Iván Duque. Entre palabras y simulaciones

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"¿Quiren más paz? Aquí la tienen..."

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Cosmología y vida cotidiana

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Los talibanes de San Francisco

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Germán Ardila, Cristóforo, óleo sobre tela, 115 x 100 cm. (Cortesía del autor)

Tres grises y una actitud resaltan en la lectura del informe presentado por el presidente Iván Duque acerca del primer año de gestión, que presentó el pasado 20 de julio en el Congreso de la República. No es algo menor advertir la actitud negativa que el discurso expresa.


En efecto, parece no percatarse de que ya fue elegido, y que por tanto debiera proceder como Presidente y no como candidato en campaña. Su tono y su énfasis lo delatan: “Desde uno de los escaños de este Parlamento defendí las mismas ideas y la visión de país que hoy desarrollamos desde el Gobierno. Ideas que son mandato. Mandato que es orgullo y servicio, compromiso y sacrificio, trabajo duro y diálogo social transformador. Nuestro Gobierno, apreciados congresistas, escucha, actúa y cumple” (Cursivas y negrillas del original). ¿Así será cuando sea presidente?


El interrogante tiene todo su sentido, ya que una de las críticas más reiteradas de los movimientos sociales a este gobierno –también a los anteriores– es que. para intentar que escuche hay que decretar un paro, y para que cumpla hay que hacer uno o varios más. El prolongado paro de los indígenas nasa, en unión con campesinos y comunidades afrodescendientes, en el primer semestre del año en curso, no deja dudas al respecto.


Ese es el tono a lo largo del discurso, que no deja de estar presente, incluso hasta en su final, al asegurar: “Apreciados congresistas, ¡aquí estamos y para adelante vamos! Nuestro rumbo es el Crecimiento con Equidad. Colombia no va a parar de crecer”. (Cursivas, negrillas y subrayado en el original). Iván Duque sigue en campaña.


El tono y la forma como el Presidente le habla al país tienen en realidad un destinatario específico: la porción de población de la cual espera fidelidad con su voto. Sus palabras son pronunciadas pensando en el 2022, en la continuidad de un gobierno que promete configurar un nuevo Frente Nacional. Esta vez, entre la derecha más recalcitrante (Centro Democrático) y el ala más ‘liberal’ de la misma: el partido conservador y las fracciones políticas que entre elecciones cambian de nombre partidario o se reacomodan de acuerdo “al sol que mejor alumbre”.


Se trata de un objetivo y un foco precisos, reafirmados cuando alude de manera formal a la supuesta ‘unidad nacional’, al comienzo de su discurso: “Ese futuro que queremos, ese futuro que añoramos, es un futuro de todos” no es la preocupación principal que domina hoy en la Casa de Nariño. Esa preocupación es la de conservar y, de ser posible, acrecentar los 10’365.450 votos con los cuales fue elegido para gobernar a Colombia. Y, para eso, marca los énfasis que resaltan a lo largo de su discurso. Este gobierno logró sacar adelante o mejorar: “[…] aumentamos en 45 por ciento los recursos del Programa de Alimentación Escolar (PAE); […] Fortalecimos los hospitales públicos […] con el Programa de Acción Inmediata, que ya ha invertido cerca de $187 mil millones en infraestructura. […] Acabamos de sancionar la ley que otorga incentivos para el uso de vehículos eléctricos. […] lanzamos la política Ruta Futuro, para enfrentar el problema de las drogas. […] nunca más los traficantes de droga y los secuestradores podrán enmascarar sus actividades criminales bajo ropajes ideológicos (aprobamos la) Ley del Abigeato (y la) Ley del Veterano. (Impulsaremos) la propuesta de cadena perpetua para los agresores y abusadores de los más vulnerables de nuestra sociedad (los niños, NN) […]”.


Estas y otras acciones resaltadas en su discurso son similares a las destacadas por quienes le antecedieron como presidente, en el afán de mostrar que sí hacen y cumplen con sus promesas de campaña, que son eficientes, y que gobiernan a favor de los excluidos. La pregunta que sobresale es: ¿Si todos han actuado así, y si el actual gobierno va por igual ruta, por qué la desigualdad social campea, por qué es precaria la prestación de los diversos servicios públicos, y están sin respuesta los reclamos de las mayorías que debieran resumirse en justicia, bienestar social y felicidad? ¿Propaganda? ¿Demagogia? ¿Exageración? ¿Apariencia?
Los grises


La actitud y la prioridad de su gobierno/partido les dan paso a los grises de su discurso, los mismos que lo desnudan en su carácter y su proyecto: 1. Como toda expresión del poder, su incapacidad de corregir. 2. Su talento para desinformar y manipular la realidad, 3. Bicentenario y el temor de proyectar el país de los próximos 200 años, o al menos el de las próximas décadas, para hacerle honor al bicentenario de la Independencia.


1. Incapacidad para corregir, característica de toda expresión de poder


Con excepción de la frase “Falta mucho por hacer, mucho” (que hace en alusión al asesinato de líderes sociales y su reducción, de acuerdo a las cifras del Gobierno), a lo largo del discurso de marras no hay alusión alguna que evidencie faltantes o errores o incapacidad o aprendizaje. Ello refleja una deformación del poder, en el caso del actual gobernante colombiano y en los de quienes llegan a acumular poder en alguna instancia: no miran hacia los lados, poco escuchan, menos reconocen. En el caso de los gobernantes, según sus expresiones públicas, ejercen funciones a favor de las mayorías –aunque la realidad indique todo lo contrario. Cada uno de ellos dice que es “demócrata”, dialoga, escucha, hace lo que sus gobernantes le demandan y esperan de él. Nada más lejano de la realidad.


Cada gobernante se debe al poder real que domina en sus sociedades, para nuestro tiempo y caso: es el capital financiero, en primera instancia, con los terratenientes a su par, y en segundo lugar los industriales y los comerciantes, así como los militares, los religiosos de las iglesias cristianas y católicas.


Entre todos ellos, o en medio de ellos, obran poderosos terratenientes, industriales, comerciantes, militares, no siempre ligados a la política, la economía y la administración local y regional de manera legal o pacífica. Concentrados en acrecentar sus dominios y su influencia social, con todos los resortes del aparato estatal y gubernamental a su favor, facilitados por el marco institucional –o la fuerza y la instrumentalización de narcotraficantes. Se benefician, entre otros, de presupuestos, contrataciones de grandes obras, administración de una numerosa burocracia; con relación y mando sobre un número de charreteras, de oficiales y suboficiales sin honor, vinculados con estructuras criminales de poder y corrupción.


De esta manera, en muchos casos a través de un ahondado presidencialismo, el gobernante termina por olvidar el mandato recibido, dejando a la entrada de su oficina, y en la placa y las palabras talladas, aquello de la función y el deber democráticos. No es para menos: el poder, como si fuera miel, empalaga; y, como si fuera alcohol o psicoactivo, emborracha y alucina: hace ver lo que no es (donde hay exclusión, simula inclusión; donde hay pobreza, aparenta igualdad y justicia). Es muy claro que de esta constante del poder tradicional no está exento Duque. Con su proceder, prolonga una característica del poder hasta ahora conocido, y sólo con escasas excepciones, y por cortos períodos de tiempo, superado en momentos muy particulares de la humanidad: su concentración en una o muy pocas personas, y, con esto, su carácter nada democrático. Precisamente, el reto en los tiempos que vivimos es conseguir que el poder cumpla con una acción más colectiva, desconcentrada, y con acogimiento de las regiones y las diferencias. Es éste un imposible de ver en los regímenes dominados por el capital y su modelo neoliberal, y de propiedad terrateniente, como el nuestro.


Regímenes en los cuales se ha llegado, según diversas organizaciones internacionales, a la paradoja del 1-99 por ciento, o lo que es igual, a la concentración demencial de riqueza, la cual va asociada al control del poder político. Y de este modo, al control de los Estados y gobiernos, así como del aparato militar. Es decir, el actual ejercicio del poder, cuando atañe a la cosa pública, es la síntesis de la antidemocracia más aberrante.


2. Desinformar y manipular la realidad


Como una constante, quienes ejercen el poder, gobernando o no, siempre desinforman y manipulan la opinión pública. En realidad engañan, depositando sobre sus intereses la legalidad y la legitimidad con fundamento en sus propiedades y su riqueza en general, y en las decisiones que toman y las leyes que aprueban; desinformación y manipulación reafirmadas en época de fakenews, como la que hoy vivimos.


Iván Duque no escapa de estas características del poder. En su informe, acomoda la realidad histórica: “[…] en este año del Bicentenario debemos tener en cuenta que se nos brinda una oportunidad de revivir tanto el sentir de unión de país, el sentir nacional, como el orgullo patrio que marcó ese momento histórico”. ¿De dónde saca esa supuesta ‘unión de país’? ¿La de centralistas y federalistas? ¿La que llevó al sometimiento –por parte de terratenientes y comerciantes– de pobres, indígenas y negros –esclavos–, negados todos ellos del derecho a la libertad plena y al usufructo de la tierra? ¿La que propició el intento de asesinato de Bolívar?


Pero no es sólo esto. En su informe resalta que “propusimos un pacto que ponga primero a los pobres […]” (negrilla y cursiva en el original). Enfatizando en otro aparte de su discurso, “[…] le propusimos a Colombia que todos nuestros esfuerzos y nuestras iniciativas estarían orientados a la equidad”. Nada más lejano de la realidad. Más allá de destinar unos millones para concretar algún proyecto social en educación, salud y otros áreas, lo los prioritario para este gobierno son los ricos de siempre. Y no es un cliché. Veamos.


En la pasada reforma fiscal o Ley de financiamiento (2018), se ampliaron las exenciones concedidas a las personas jurídicas, tan variadas y numerosas que en realidad terminan por reducir a tal tamaño la Tarifa Impositiva Nominal de las Empresas (1,3 por ciento), que al final de sumas y restas, y en proporción a sus ingresos, las personas naturales pagan más impuesto (5 por ciento) que las grandes empresas. Exenciones tan amplias, con diferencias por sector industrial y comercial, sumadas, les ahorran a los ricos 20 mil millones de pesos-año, es decir, cerca de tres veces el dinero recaudado por esa misma reforma.(1).


Como también lo difundieron los gobiernos anteriores, se procede así “con el propósito de estimular la inversión privada nacional y extranjera” (según el Presidente, reducir “[…] la carga de impuestos que estaba asfixiando a las empresas”), lo que procuraría mayor y mejor empleo (al decir de Duque, reducir la “[…] carga tributaria de los generadores de empleo”). Como es conocido por la experiencia, el desempleo no decae, el empleo no mejora en calidad, las empresas sí multiplican las ganancias y la llamada clase media sigue esquilmada en sus ingresos, por el pago del impuesto de Renta y del IVA, en lo cual la acompaña los sectores populares.


De este modo, más allá de las palabras de Iván Duque, los ricos serán más ricos, y los trabajadores en particular, así como los sectores populares en general, verán más menguados sus ingresos diarios. Así lo reafirma el Presidente: “[…] como resultado de la Ley de Financiamiento y Reactivación Económica, logramos aumentar el recaudo neto en 11 billones de pesos”, cifra que oculta, en un juego de apariencias y desinformación, que este no es el resultado de cobrarle más a quien más tiene, como ejercicio simple de justicia, sino el fruto de una argucia elemental: bajar el monto de ingresos totales por los cuales el trabajador está obligado a declarar renta.


Esa política tributaria de estímulos para las grandes personas jurídicas procede en vía contraria a lo aconsejado por la política clásica en materia tributaria, de no otorgar tratamientos diferenciales y efectivos en esta materia, para no propiciar ineficiencias en la asignación de recursos y en la distribución de ingresos. “Aparte de la generación de condiciones propiciatorias de ineficiencias y distorsiones en la administración tributaria en diferentes ámbitos como la evasión y elusión”. (2. Garay). Además, es una política tributaria que resulta contraria a un propósito que debe ser nacional: reducir la honda desigualdad reinante en Colombia, “[…] uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y entre los dos más desiguales en América Latina, incluso el más desigual según algunos especialistas, cuando se observa no sólo el índice de Gini sino también las brechas en la distribución del ingreso, las diferencias regionales en el país y la baja calidad en el acceso a trabajos de buena calidad” (3).


En estas condiciones, ¿puede creer alguien que “[…] el objetivo central del crecimiento de nuestra economía es la construcción de Equidad”? ¿Y asimismo que “[…] estamos trabajando para crear las condiciones que permitan a las empresas multiplicar la creación de puestos de trabajo estables y formales”? Da risa. Solamente cuando los derechos de los trabajadores sean quebrados hasta lo inimaginable, reduciendo salarios, incrementando su porcentaje para el aporte pensional, eliminando pagos por despidos injustos, etcétera, aceptarán los empleadores formalizar en mayor número sus plantas de trabajadores.


Pero en este juego de palabras y simulaciones, el Presidente anuncia que “Colombia tiene que pensar en grande […]”. (negrilla y cursiva en el original). ¿Podrá ajustarse a la realidad este necesario propósito cuando no se aplican las requeridas políticas para dejar de ser el nuestro uno de los países más desiguales del mundo? ¿Podrá esto dejar de ser simple palabrería cuando prolongamos nuestra existencia como uno de los pocos países en el mundo que mantienen viva la problemática de la tierra, negándose a concretar una reforma agraria que en efecto entregue la tierra –con asesoría en todos los campos necesarios–, así como a una efectiva soberanía alimentaria que propicie suministros sanos para toda la población, al igual que una política ambiental a la altura de nuestras características naturales y la defensa de la vida misma?


¿Podrá ajustarse a la realidad este propósito cuando nuestros gobernantes persisten en defender y prolongar, por ejemplo, la guerra contra las drogas? ¿Podrá ser esto realidad cuando persiste en su negativa a impulsar por todos los medios posibles una política de integración regional y, por esa vía, la renuncia en un plazo no mayor a tres o cuatro décadas al Estado-nación?


En el reino de la manipulación, queda una frase para esculpir: “¡En la Colombia que estamos construyendo, nadie puede sentir temor de expresar sus ideas y de proteger los intereses de su comunidad”, una clara expresión de mal gusto, pues da cuenta del desconocimiento de la Colombia profunda, que no queda no sólo en lo conocido como su periferia rural sino que también está presente, y cada vez más, en las barriadas de las grandes ciudades donde el común denominador son las “fronteras invisibles” o la ley del fusil –el revólver es juego de niños. Es ésta una manipulación que pretende ocultar el reacomodo del régimen, extendiendo sombras sobre la matriz paramilitar, a la par que sobre su efectiva prolongación uribista, para lo cual es fundamental la disputa de la memoria en que anda enfrascado este gobierno.


3. El año del Bicentenario


Sin sentido histórico ni visión futura, retoma en su discurso esta realidad, pero no se atreve, como representante de una clase, a dibujar el país de los próximos dos siglos, tal como debiera ser, en honor a quien en la Carta de Jamaica previó no un país pequeño –con banqueros afanados de más lucro ni terratenientes y otros mezquinos disputándose el control del país y su aislamiento global– sino todo un amplio territorio y una región integrada para el beneficio y la felicidad de sus habitantes, atento al riesgo proveniente del Norte.


Es éste el gran reto para una clase enfrascada en la defensa de sus pequeñeces; preocupada por despojar de sus tierras a los vecinos, pequeños propietarios, o por acrecentar la riqueza mediante la transformación de las normas, legislando a su favor, o desmontando empresas y concentrando en la especulación comercial; un proceder en que lo universal, como debiera ser el sentir y pensar de cualquier político en cualquier país de nuestro tiempo, debiera resaltar en cada una de sus acciones, pero para nuestro caso lo universal puede ser el nombre de una finca, de un banco o de una agencia comercial. Es por eso que en el informe de marras sobresale la ausencia de proyección estratégica para el país, visionando como máximo “Año Dos”, y de ahí poco más.


Como es de conocimiento general, proceder bajo el influjo de la futurología en un país demanda, por un lado, espíritu abierto y desprevenido, sentido humanitario; por otro, lectura geopolítica y estratégica. Pero, a la vez, capacidad de sueño, apuesta por el futuro y pensamientos grandes, algo que ni este gobierno ni los anteriores han tenido.


4. Año dos


Termina Duque su discurso con una visión pegada a las paredes, proyectando las acciones por acometer durante el segundo año de su gobierno. Más allá de lo enunciado, en que destaca acciones simples de imagen y opinión pública, como la de apoyar con el trámite de la cadena perpetua para violadores y abusadores de niños, es necesario reparar en el ocultamiento de varias medidas que sí son del interés de la administración de turno, entre ellas las reformas pensional, laboral (una más) y tributaria, la venta de diversidad de bienes públicos, así como la anhelada por el capital nacional e internacional: la enajenación de acciones de Ecopetrol autorizada desde 2006.


De concretarse estos pretendidos, con mayor énfasis las reformas a pensiones y al mundo del trabajo, es claro que quedaremos mucho más lejos de reducir la desigualdad y de atacar la inequidad, reafirmando lo ya conocido desde mucho antes del 7 de agosto de 2018: Iván Duque encabeza “un gobierno de los ricos y para los ricos” (4), aunque diga y aparente lo contrario. 

 

1. “Aquí reside precisamente una razón determinante de por qué, a pesar de regir formalmente unas tarifas nominales elevadas, incluso internacionalmente, en Colombia son relativamente bajas las tarifas efectivas impositivas para el conjunto de personas jurídicas –aunque con sustanciales diferencias entre empresas por sectores. Y también por qué la carga tributaria efectiva en Colombia –respecto al PIB– es relativamente baja aún en el contexto latinoamericano, y por qué son tan elevados los niveles de evasión y elusión tributarias. Con el agravante de que los cambios introducidos en el Estatuto Tributario por la Ley de financiamiento, aprobada en diciembre pasado (Ley 1943 de 2018), no sólo profundizarán inequidades horizontales y verticales sino que además aumentarán el gasto tributario, agravando la regresividad y las ineficiencias del sistema impositivo en el caso de personas jurídicas”. En, Garay Salamanca, Luis Jorge, y Espitia Zamora, Jorge Enrique. Dinámica de las desigualdades en Colombia (en impresión, Ediciones Desde Abajo).
2. Garay Salamanca, Jorge, op. cit.
3. Íd.
4. Sarmiento Anzola, Libardo, “Un gobierno de los ricos y para los ricos”, Le Monde diplomatique, número 181, septiembre 2018.

 


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Lunes, 12 Agosto 2019 06:09

Contundente derrota de Macri

Contundente derrota de Macri

Mauricio Macri recibió un contundente rechazo en las urnas este domingo y será muy difícil que logre la reelección como presidente de Argentina. La fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner alcanzó el 47% de los votos y lo superó por quince puntos, dejando al peronismo a un paso de volver a la Casa Rosada. "Hemos tenido una mala elección", reconoció el actual mandatario que habló antes de que se difundan los datos oficiales. También aseguró que inmediatamente se pondrá a trabajar para revertir estos resultados en Octubre, cuando se realicen las elecciones generales y vinculantes. La tarea será cuesta arriba, su partido también perdió por 17 puntos los comicios para gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el distrito más poblado del país, y apenas logró imponerse en Córdoba y la Capital Federal, cuna política de Macri.

"Gracias a todos y a todas las argentinas que confiaron, gracias de corazón, porque estábamos seguros que la Argentina necesitaba terminar con este tiempo y construir otra historia", señaló Alberto Fernández minutos después de conocerse los resultados. "A partir de hoy se acabó el concepto de venganza y de grieta", destacó en seguida anticipándose a un discurso del oficialismo que seguramente busque extremar la polarización antes de los comicios de Octubre para convencer a los votantes que prefirieron otras fuerzas políticas. "No venimos a derrotar un regimen, sino a crear una nueva Argentina", concluyó ante un enfervorizado auditorio de más de cuatro mil personas que colmó la sede del Frente de Todos, el espacio político que logró nuclear a casi todo el amplio espectro peronista.

Un tono muy parecido había usado un rato antes la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner, que habló primero y cuya intervención se transmitió por pantalla gigante, ya que se encontraba en Río Gallegos, capital de la austral provincia de Santa Cruz. Allí tiene residencia y por tanto allí debía votar. "Sabemos que tenemos que llegar a todos y a todas. A los que nos votaron y a los que no", explicó. "Todos debemos escuchar la voz de las urnas para intentar que la Argentina tenga la posibilidad de ser una opción mejor, más feliz", agregó.

Como contó eldiario.es, Cristina fue la gran protagonista del triunfo de ayer. La mujer que hace cuatro años dejó la Casa Rosada nunca cedió el centro de la escena política e incluso fue quien nominó a Alberto Fernández como candidato a presidente. También fue el centro de las críticas de la alianza electoral de Macri durante la campaña. Algo que seguro se profundizará en los próximos días aprovechando las causas judiciales por corrupción que aún tiene abiertas.

Pero las elecciones del domingo no solo avizoran un cambio presidencial y de gobernador en la Provincia de Buenos Aires. También se votaron candidatos para disputar 130 bancas de diputados nacionales y 24 de senadores (Argentina tiene un sistema bicameral como Estados Unidos). Si se repitieran los comicios en Octubre el peronismo podría alcanzar el quórum propio, es decir, el número mínimo de legisladores necesario para debatir y votar los proyectos de ley. Esto podría sacar al Congreso de la parálisis que vivió este año en el que Cambiemos evitó pasar por el recinto medidas que podían afectar su imagen.

El peronismo también pudo cerrar el día festejando un rotundo triunfo en la única elección vinculante de la jornada. Alicia Kirchner, hermana del fallecido ex presidente y cuñada de la actual candidata a vice, reeligió como gobernadora de la provincia de Santa Cruz.

Y mientras el peronismo celebraba, el oficialismo se sumía en la preocupación. Anoche ya improvisaron una reunión de funcionarios jerárquicos en la sede de campaña de Cambiemos y comenzaron a circular versiones de posibles cambios en el gabinete. El gobierno sabe que tiene dos meses todavía, pero la diferencia parece irremontable aún para los más optimistas.

¿Para el gobierno aún hay esperanza?

El único dato alentador para Macri es que para casi todos los cargos en juego los comicios no fueron vinculantes. Se trató de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un mecanismo creado en el año 2009 para permitir que todos los votantes participen de las internas de los partidos para elegir sus candidatos sin necesidad de que estén afiliados. Sin embargo, como todas las fuerzas políticas presentaron listas únicas para los cargos nacionales, lo que se vio fue la encuesta electoral más representativa posible. De hecho, votó un 75,85% del padrón, una proporción mayor a la que participó de las elecciones generales españolas (71,76%).

Si bien es un número considerable, para la Argentina es inferior al que habitualmente vota en las elecciones generales. En los comicios presidenciales de 2015, por ejemplo, de las PASO participó un 74, 91% del padrón y en las generales la cifra llegó al 81, 07%. Eso significó que se sumaran dos millones de votantes nuevos que en aquel momento fueron muy útiles para la estrategia macrista. Los encuestadores caracterizan a este grupo como "desencantado de los partidos". Una línea permeable a inclinarse por Cambiemos ya que suele apelar a un discurso considerado "apolítico".

En aquella instancia a Macri le funcionó. Había quedado a ocho puntos de Daniel Scioli, el candidato del peronismo, en las PASO (30% vs 38%). Y logró achicar esa diferencia a tres (34% vs 37%). Eso forzó a un desempate entre los dos principales rivales y terminó dándole un triunfo a Macri con el 51% de los votos. El recuerdo ilusiona al entorno del actual presidente, pero la remontada en esta oportunidad deberá duplicar a la anterior. Y lo que más preocupa es que esta vez quedaron a más de 2,3 millones de votos de diferencia. Asi que ni siquiera consiguiendo que todos los que se quedaron en sus casas ahora los voten a ellos les alcanzaría.

Su estrategia, entonces, deberá apuntar a lograr que aquellos que hayan elegido otros partidos cambien su decisión en Octubre y lo acompañen. Por eso apuntará a polarizar la elección apelando al "voto útil" y continuará la campaña de demonización del kirchnerismo. La semana pasada ya había iniciado ese camino con mensajes en su cuenta de Twitter en los que se planteaba un antagonismo entre su propuesta y la de los "mafiosos, corruptos, delincuentes y narcotraficantes". La dificultad con la que se encontrará es que ahora deberá explicarle a quienes no lo votaron en las PASO que no se refería también a ellos.

Una jornada de votación tranquila y las dudas sobre el manejo de la información

La jornada electoral transcurrió sin mayores controversias. El único dato que llamó la atención durante los comicios fueron las denuncias de que las boletas de Cambiemos llegaron a varias escuelas dobladas ocultando el tramo que correspondía al candidato presidencial. Esta estrategia buscó evitar que la imagen de Mauricio Macri afecte el resultado de los demás candidatos de su partido que van pegados a él en la boleta. Pero no resultó efectiva al final.

Lo que dejó más lugar a dudas fue el desempeño del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda en su tarea de llevar a cabo el recuento de votos. La entrega de datos se demoró una hora y media más del tiempo previsto. Incluso los primeros datos oficiales se publicaron quince minutos después de que Macri hubiera reconocido la derrota. La pregunta que quedó en el ambiente es si contaba con información antes que los demás.

El ministro Rogelio Frigerio dijo que no. Que probablemente se había expresado sobre bocas de urna y datos de los fiscales distribuidos por los colegios donde se realizó la votación. Argumentó que la demora en hacer públicos los datos oficiales fue a raíz de que la Justicia Electoral les había pedido que dieran difusión a los resultados provisorios recién cuando contaran al menos con un 10% del padrón procesado de los cuatro distritos principales (Córdoba, Santa Fe, Provincia de Buenos Aires y la Capital Federal). Desde el Ministerio dijeron que la demora fue específicamente porque aguardaban los datos de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo cuando los hicieron públicos ya estaba procesado el 39,36% de esa jurisdicción.

Los funcionarios se negaron a responder al respecto. Apenas felicitaron a la fuerza política ganadora y repitieron lo que había dicho el presidente minutos antes: que les tocaba escuchar a las urnas y trabajar para revertir la situación. Al parecer les queda poco tiempo.

Por Javier Borelli- Periodista en Tiempo Argentino

12/08/2019 - 10:45h

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China gana influencia global: diez indicadores que revelan su estatus de superpotencia

¿Se puede considerar todavía a China un mercado emergente, o está en condiciones de rivalizar con EEUU por la hegemonía mundial? Esta cuestión se sigue planteando en numerosas cancillerías internacionales. Aunque, cada vez, con menos predicamento. Porque el régimen de Pekín sigue ganando peso global a marchas forzadas.

 

Desde el cambio de milenio, el salto geoestratégico de China no ofrece dudas. Pero las potencias industrializadas, sobre todo las occidentales, se resisten, por unas razones u otras, a otorgar a Pekín el estatus de superpotencia. En toda la dimensión del término. En ocasiones, porque dicen que no cumple con los parámetros de una economía de mercado, condición que le aleja de ser miembro de foros como la OCDE. Otras diplomacias comparten la visión de que un mercado en teoría aún emergente, que aún recibe fondos multilaterales al desarrollo, no debe tener plácet de entrada en organismos como el G-7. A pesar de ser, con creces, la segunda economía global.

Pero, al margen de estas disquisiciones -todas con la vitola de realistas- China se ha convertido, en especial, tras la crisis financiera de 2008, en un actor global de primer orden. Indispensable a la hora de abordar cuestiones de índole geoestratégico. De hecho, en algún think-tank se llega a advertir que la comunidad internacional confía ya más en el liderazgo chino que en el de EEUU. Es la conclusión del último informe anual del Institute for Economics and Peace (IEP), tendencia que se inició, según sus expertos, a comienzos de 2016. Coincidencia o no, con el aterrizaje de Donald Trump en la Casa Blanca.

 “La fidelidad en la influencia global estadounidense ha caído mucho más que la de Rusia, China o Alemania en los últimos cinco años, hasta el punto que el liderazgo de Pekín despierta muchos más adeptos entre los países del planeta que la imagen que despliega EEUU”, asegura sin fisuras el 2019 Global Peace Index. El índice de aprobación americano en el mundo ha caído 17 puntos desde 2008. Pero, sobre todo, su decadencia a los ojos del resto de naciones del planeta, se ha concentrado entre 2016 y 2018. Nada menos de 11,2 puntos se ha dejado en el primer trienio de la Administración Trump. Retroceso que ha sido común en casi todas las regiones del mundo.

China ocupa, sin lugar a dudas, para este centro de investigación con sede en Sídney, el puesto hegemónico en la actualidad. Steve Killelea, su fundador y presidente ejecutivo, dice a Business Insider que el repunte del peso internacional del gigante asiático “en estos últimos cuatro años” se ha producido, sobre todo, en estados autoritarios y, en menos medida, en países con la vitola de alta calidad democrática”.

Pero también en estos últimos -incide- “se ha presenciado mayor acercamiento” a los planteamientos de Pekín. La guerra comercial con la Casa Blanca, la errática diplomacia americana en asuntos geoestratégicos de alto riesgo -en Oriente Próximo, con Arabia Saudí como aliado frente a Irán, en el conflicto norcoreano, la propensión a una intervención armada en Venezuela, el abandono de los tratados de desarme, las hostilidades con Europa en el seno de la OTAN y, en especial, el acercamiento a Taiwán y el envío de contingentes al Mar del Sur de China- y la “conflictividad” dialéctica del actual inquilino de la Casa Blanca, han dado pábulo al papel estelar de China en el mundo. La expansión militar, los gastos armamentísticos, las batallas arancelarias contra rivales y aliados, han reducido la confianza global en EEUU hasta niveles desconocidos (…) desde finales del primer mandato de George W. Bush.

“En perspectiva, el presidente Obama fue muy popular en la arena internacional” -enfatiza Killelea- a una notable distancia de Trump, al que le atribuye la visión de global de que, con él en el Despacho Oval, “se ha elevado el grado y el número de amenazas mundiales, crecido las tensiones militares y los gastos en defensa y reducido los fondos de misiones de paz de la ONU”. A su juicio, este estado de confrontación permanente también se aprecia en la política doméstica norteamericana, con las “discusiones constantes sobre la necesidad o no de abrir un proceso de destitución a Trump”.

China encuentra su liderazgo en el mundo

Pero, aparte del aumento de la influencia internacional, ¿está China en condiciones de exhibir su rol de superpotencia? Un diagnóstico del World Economic Forum (WEF), entidad fundadora de la cumbre de Davos, realizado en el transcurso de un reciente foro, este mes de julio, de esta institución en la ciudad de Dalian, ayuda a entender el músculo actual de China. Y no sólo por la sucesión de datos irrebatibles. Por albergar la quinta parte de la población mundial, o por llevar cuarenta años de crecimiento económico próximo al 10% anual. También la esperanza de vida ha saltado hasta los 75 años en los hombres y los 78 en las mujeres, según la OMS. Aunque tiene importantes obstáculos, como el ser el mayor emisor de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, hay diez indicadores que ayudan a entender el salto hacia la modernización del gigante asiático.

1.- Ha alunizado en la cara oculta de la luna. Su misión, Chang’e-4, analizó geológicamente esta inexplorable región lunar. La primera experiencia de “una importante estrategia para explorar el espacio”, cuyo viaje al exterior aprovechó experimentos tecnológicos de Holanda, Alemania, Suecia y Arabia Saudí. Pekín tiene previstas misiones a Marte y Júpiter, poner pie en la Luna y establecer una estación espacial permanente. La supremacía de EEUU en el espacio está puesta en entredicho.

2.- Líder en Inteligencia Artificial (IA). Las empresas chinas acapararon 473 de las 608 patentes con el sello digital en la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) en 2018, y la tercera parte de las certificaciones con metodología blockchain. El régimen de Pekín ha invertido miles de millones de dólares en proyectos de IA, entre los que destacan los 2.000 millones del parque tecnológico de IA en Pekín.

3.- La tercera parte de los 'unicornios' empresariales son chinos. En 2018, China contabilizó 186 start-ups con la consideración de unicornios (compañías que facturan más de 1.000 millones de dólares anuales) según Hurun List. La segunda economía del planeta fue capaz de generar 97 nuevas firmas de tal dimensión el pasado año, una cada 3,8 días, asegura South China Morning Post, publicación de la multinacional Alibaba. Además, Pekín está construyendo un enorme hub (centro) tecnológico-digital que engloba a once ciudades para rivalizar con Silicon Valley, el Pearl River Delta, que ya alberga a casi 70 millones de personas alrededor de una enorme megalópolis conocida como Greater Bay Area.

4.- Apuesta por las energías renovables. Es el gran emisor de gases de efecto invernadero. Pero, a la vez, esta implantando plantas de generación solar y eólica con capacidad de generación de electricidad sin parangón en otras nacionales. Tres de los cinco mayores parques solares están en China. También ha puesto en marcha un programa para acabar con las viejas centrales de carbón. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) asegura que, en 2040, los hogares de China duplicarán sus necesidades de energía eléctrica. Su mix energético está en plena transformación.

5.- La tercera parte de las plantaciones de vegetación mundiales están en China. Estrategia que se inició en 2000. A pesar de que tiene el 6,3% del territorio mundial. Sólo su proyecto Shandong ha conseguido plantar más de 67.000 hectáreas de árboles en espacios de alta salinidad costera y de elevada erosión en zonas montañosas del interior en el último lustro. El pasado año, declaró tres comarcas próximas a las zonas urbanas de Shenzhen, Guilin y Taiyuan como beneficiarias de planes para revigorizar con especies arbóreas, siguiendo las directrices de los objetivos de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible 2030.

6.- Dinamismo más lento, pero aún elevado. Desde finales de la década de los setenta, la media de crecimiento de su PIB roza el 10% anual. Hasta 850 millones de sus ciudadanos han salido del umbral de la pobreza desde entonces. En la actual década, se ha ralentizado ese vigor. Aunque mantiene un ritmo medio del 6,3%, tres puntos por encima del repunte global. Aun así, tiene un amplio abanico de desafíos por delante. El FMI menciona la alta desigualdad social -sobre todo, entre el ámbito urbano y rural- retos ineludibles con la preservación del medio ambiente y varios desequilibrios económicos. Entre otros, una deuda cada vez más desmesurada. Además de unas presiones demográficas crecientes por el envejecimiento de su población y notables problemas para gestionar la enorme migración laboral interna.

7.- Totaliza más de la mitad de las ventas globales de coches eléctricos. Los conductores chinos han comprado más de 1,1 millones de vehículos con propulsión eléctrica y sus grandes marcas han puesto en el mercado diez nuevos modelos este año. También fabrica más de la mitad de las baterías y dispone de una flota de 400.000 autobuses de energía limpia en funcionamiento. Shenzhen es la primera ciudad en reemplazar sus autobuses urbanos de combustibles fósiles y ahora pretende reemplazar todo su servicio de taxis.

8.- Los turistas chinos conquistan el mundo. El ritmo de ciudadanos chinos que eligen destinos vacacionales fuera de su país crece por encima del 6% en los últimos años, según la consultora McKinsey, que prevé que 160 millones salgan al extranjero en sus tiempos de ocio el próximo año. En 2017, gastaron un cuarto de billón de dólares. El Metro de Londres anuncia la llegada de trenes en mandarín.

9.- Ha decidido avanzar en igualdad de género. Los progresos son aún modestos. Pero ya se han puesto en marcha planes oficiales para suturar la brecha entre hombres y mujeres, que son marginales en la actividad parlamentaria y política, en la vida profesional, en puestos de trabajo técnicos y en la empleabilidad del sector terciario, el de servicios.

10.- El gran interlocutor global de los BRICS. Brasil, Rusia, China e India. Los grandes mercados emergentes. No sólo en asuntos geoestratégicos, donde comparte protagonismo con Rusia, sino también en índices de competitividad. El barómetro del WEF d 2018 valora el salto de China en inversión en I+D+i, infraestructuras y digitalización. Es una de las naciones punteras actualmente en la llamada Revolución Industrial 4.0, en rivalidad directa con Alemania, EEUU y Suiza. Salto que será de mayor dimensión si logra corregir las ineficiencias y rigideces de su mercado laboral y consigue inculcar mayor competencia entre sus empresas dentro de su mercado doméstico.

Alta exposición a la economía global

Jonathan Woetzel, director de McKinsey Global Institute, se adentra en las dinámicas que China ha emprendido para cambiar su relación con el mundo. A través de ocho parámetros. Y la nota final es espectacular. Se ha convertido en un catalizador global -e imprescindible- del ritmo de crecimiento. Entre otras razones, por la madurez adquirida por su industria, que demanda unos elevados flujos de bienes y servicios. El PIB chino ya era la de mayor dimensión del mundo si se mide en capacidad de poder de compra, indicador que tiene en cuenta la inflación o el valor de la moneda de uso legal, en 2014. Ahora, y en términos nominales, a precios actuales del dólar, supone el 66% de la economía estadounidense y el 16% del PIB mundial, según datos de 2018.

El repaso a los ocho indicadores no deja lugar a dudas. Es la mayor potencia comercial. Su cuota en el comercio internacional ha pasado del 1,9% en 2000 al 11,4% en 2017. Ya fue el principal exportador global en 2009. El quinto emisor de servicios al exterior (227.000 millones de dólares) y el primer demandante de ellos: un negocio de 468.000 millones en 2017. Sus empresas ya son multinacionales.

En 2018, tenía 110 firmas en el Global Fortune 500. Segundo inversor global y el primer destino de capital extranjero directo en los últimos cuatro años. Sus estudiantes están copando las aulas internacionales. Especialmente a Australia, EEUU y Reino Unido, donde acude el 60% de quienes salen a cursar sus estudios universitarios al exterior. Su gasto en innovación es escalofriante. Ha aumentado desde los 9.000 millones de dólares en 2000 hasta los 293.000 en 2018. Casi plena conectividad a Internet. El país con más usuarios, más de 800 millones de personas. Lucha contra el impacto medioambiental. Para paliar sus emisiones de CO2 que, en la actualidad, representan el 28% de los gases de efecto invernadero.

El 45% de las inversiones en energías renovables -127.000 millones de dólares- se concentran en la actualidad en China. Impulso a su industria cultura. Aperturas de Institutos Confucio, de 298 en 2010 a 548 en 2017. Alta financiación de películas: el 12% de los 50 filmes más vistos en el mundo son de producción china. Su relevancia cultural, especialmente entre sus vecinos asiáticos, difundida a través de plataformas de streaming y música, ha crecido como la espuma. El resultado final es que China es la nación más expuesta a la economía global. La mitad que el resto de países juntos.

09/08/2019 08:26 Actualizado: 09/08/2019 08:26

Por DIEGO HERRANZ.

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Manifestantes en Hong Kong

Durante estos días se han juntado demasiados asuntos en un triángulo formado por China, Hong Kong y Estados Unidos. A la guerra arancelaria le ha salido una derivada en forma de guerra de divisas, todo esto mientras en Hong Kong se suceden unas protestas multitudinarias que reclaman no caer en la espiral hacia la autocracia que buscan en Pekín. Las dos primeras a menudo se leen como una cuestión económica; la segunda, como un asunto de libertades civiles. Sin embargo, todas ellas están relacionadas y tienen un nexo común: la geopolítica. Pero vayamos por partes.

Cuando Trump se lanzó a la carrera por la Casa Blanca hace prácticamente cuatro años, una de sus fijaciones durante la campaña fue China. Se aprovechaba comercialmente de Estados Unidos, no respetaba la propiedad intelectual, manipulaba la moneda y otro sinfín de ventajas que, más allá del histrionismo trumpiano, eran ciertas. Por ello se propuso revertir todo eso si alcanzaba a la presidencia. Y lo hizo. Uno de sus objetivos ha sido renegociar todos los acuerdos comerciales posibles en favor de Estados Unidos, y China no ha sido una excepción. Como Pekín se ha resistido a esta solución, el presidente simplemente optó por algo que a un hombre de negocios como él se le da bien hacer: apretar a su oponente. Lanzó así a lo largo de 2018 una batería de aranceles sobre casi cualquier producto chino que Estados Unidos importe, algo que no ha hecho sino escalar desde entonces, alternando réplicas chinas y contrarréplicas norteamericanas.

En paralelo a este pulso comercial han surgido protestas en Hong Kong por la polémica ley de extradición a China, que acabó siendo retirada por el enorme rechazo social que generó. Sin embargo, más allá de esta cuestión de derechos políticos, Hong Kong y sus avatares internos son una pieza fundamental en estas dinámicas entre Estados Unidos y China. La pugna política se fundamenta en que los sectores prochinos quieren ir asimilando el sistema hongkonés, que hoy día goza de gran autonomía y bastantes libertades impensables en China, precisamente a ese sistema que impera en la potencia asiática. Por el contrario, la parte más liberal de la sociedad quiere mantenerse en la situación de autonomía actual o bien avanzar hacia la independencia para alejarse todo lo posible de China. Sin embargo, esta situación favorece a la larga a Pekín, ya que el acuerdo de autonomía de Hong Kong entró en vigor cuando este territorio pasó de ser una colonia británica a manos chinas en 1997, y donde se estipulaba que esta autonomía se mantendría durante 50 años –hasta 2047–. Por tanto, ese año China podrá simplemente asimilar de forma total el territorio.

En el contexto de la guerra comercial la importancia de este territorio no es menor: Hong Kong recibe un trato especial en términos comerciales por parte de Estados Unidos gracias a una ley de 1992, la Hong Kong Policy Act. Esta ley se fundamenta en la autonomía del territorio y, a cambio de que se sigan garantizando los buenos niveles de libertad política y económica que existen allí, Estados Unidos se compromete a tratar a Hong Kong como si fuese un país distinto de China en el aspecto comercial. Y de esta situación se beneficia también la República Popular, y mucho. Hong Kong es el segundo destino de las exportaciones chinas tras Estados Unidos, y es que las compañías chinas utilizan este enclave como intermediario para vender su mercancía a otras multinacionales radicadas en el territorio autónomo, que a su vez lo usan para penetrar en la China continental. El gran problema para Pekín de la guerra comercial es que Estados Unidos grava cualquier importación procedente de China. Pero gracias a Hong Kong, los productos chinos pueden esquivar, al menos parcialmente, esos aranceles y así mitigar su impacto gracias a un sistema llamado first-sale rule.

Hasta aquí el panorama no parece excesivamente perjudicial para China. Sin embargo, desde mediados de junio –al poco de empezar las protestas en Hong Kong–, demócratas y republicanos han impulsado en el Congreso estadounidense una nueva ley –aún no aprobada– llamada The Hong Kong Human Rights and Democracy Act para exigir que se identifique a aquellas personas que han cometido violaciones de derechos humanos en la autonomía para poder sancionarlas, así como para crear un procedimiento por el cual, de manera anual, Estados Unidos avale mantener el acuerdo de 1992 vigente teniendo en cuenta que el nivel de autonomía en el territorio hongkonés no se ha visto mermado. Si no, Washington se reserva el derecho de revocar esa prerrogativa comercial y equiparar a nivel comercial la China continental y Hong Kong. En ese supuesto, China perdería una de sus grandes cartas para esquivar los aranceles estadounidenses. Sin embargo, si Estados Unidos llevase a cabo este movimiento, China asumiría muchos menos costes acelerando la asimilación total de Hong Kong. Por el contrario, en Pekín saben que deben ser cuidadosos con no excederse atrayendo al régimen autónomo para no activar la cláusula de Estados Unidos y perder así su gran baza, al mismo tiempo que tiene que evitar que en la excolonia británica prospere un movimiento independentista que pueda hacer que Hong Kong se le acabe escapando de las manos.

En este sentido, China, a pesar de tener la carta hongkonesa, está en clara desventaja en su guerra comercial con Estados Unidos por el hecho de que su balanza comercial con el país norteamericano es enormemente asimétrica: la potencia asiática exporta mucho más a EEUU que al contrario, por lo que está mucho más expuesta a los aranceles que su rival. Así, en vez de seguir escalando en un pulso que tiene perdido, ha optado por llevarse la batalla a otro terreno en el que juega con algo más de ventaja: las divisas.

Para que nos entendamos, el Banco Central Chino tiene bastante más poder de control sobre el tipo de cambio del yuan –la moneda china– que el que tiene la Reserva Federal con el dólar. El primero no flota libremente –su tipo de cambio no viene determinado por la oferta y la demanda del mercado de divisas–, mientras que el segundo sí. Y esa diferencia hace que China pueda devaluar su moneda para ganar cierta competitividad comercial por una vía en la que Estados Unidos no dispone de tal herramienta. Además, esta devaluación supone un reto a Trump de primer nivel: el mandatario había acusado a China de que manipula su moneda para ganar competitividad comercial de forma injusta –porque es cierto–, pero esta jugada de China supone aceptar el órdago de Trump e ir a hacer daño en una herida que, quizás, en la Casa Blanca no se esperaban que Pekín podía atreverse a hacer.

La gran esperanza de China para acabar con este conflicto comercial es que Trump pierda las presidenciales de noviembre de 2020. Hasta el momento, todas las rondas de negociación que se han sucedido entre ambos han sido infructuosas. Es una jugada arriesgada, porque las encuestas no aseguran una derrota del actual presidente y el panorama de candidatos demócratas tampoco apunta a que vayan a presentar una figura de carisma arrollador y visión privilegiada. Por tanto, en este lapso de tiempo hasta los comicios –y quién sabe si con una prórroga de cuatro años más gracias a un nuevo mandato del neoyorquino–, China parece que solo tiene dos opciones: o capitular ante Estados Unidos o continuar la escalada hacia un límite que nadie sabe dónde está.

Por Fernando Arancón - El Orden Mundial

06/08/2019 - 21:13h

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