Asciende a 66 la cifra de muertos al explotar una toma clandestina de gasolina en México

Muchos de los heridos sufren graves quemaduras y se teme que se encuentren mas cadáveres calcinados en las cercanías del oleoducto


López Obrador comenzó una batalla al robo de hidrocarburos a través de los ductos de Petróleos Mexicanos, que genera pérdidas estatales millonarias


México sufre una crisis de desabastecimiento en unos diez estados del país, con estaciones de servicio cerradas, compras de pánico y el sabotaje de ductos

 

El número de muertos por la explosión de una toma clandestina de gasolina en el estado mexicano de Hidalgo ha subido de 21 a 66 personas en las últimas horas, según han informado este sábado fuentes oficiales.


"El saldo que tenemos al momento de lo ocurrido en Tlahuelilpan es de 66 personas fallecidas y 76 personas heridas, que están siendo atendidas en distintos hospitales", ha indicado en Twitter el gobernador estatal, Omar Fayad.


Muchos de los heridos sufren graves quemaduras y se teme que se encuentren más cadáveres calcinados en las cercanías del oleoducto donde centenares de personas se agolparon para robar el combustible de la fuga provocada a media tarde del viernes.


En una conferencia de prensa convocada este sábado en la mañana, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, instó a los ciudadanos a que abandonen esta modalidad de robo de hidrocarburo, conocida como "huachicoleo".


"De manera sincera, nos entristece lo sucedido, y también comentar a los familiares de los heridos que estamos dando atención especial en hospitales y que se está buscando salvar vidas", ha señalado el mandatario.


El gobernador estatal, Omar Fayad, ha explicado que en el momento en el que se conoció la fuga se intentó acordonar la zona, pero que fue imposible porque había cientos de ciudadanos en el lugar de los hechos.


La explosión tuvo lugar a las 18.50 hora local del viernes (00.50 del sábado). "Las llamas estaban consumiendo todo lo que había alrededor y había personas fallecidas y quemadas", ha agregado el gobernador estatal.


"Hoy se enluta, y se enluta México, con la muerte de estas personas", dijo Fayad antes de dar a conocer la cifra preliminar de 66 fallecidos y 76 heridos. De entre los lesionados, 73 son hombres y tres mujeres.


Desde que llegó al poder el 1 de diciembre, López Obrador comenzó un combate frontal al robo de hidrocarburos a través de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), que genera pérdidas millonarias para la compañía.


Para tal fin, se reforzó con miles de efectivos la seguridad en los ductos y se transportó más gasolina con pipa (camión cisterna), lo que ha causado una crisis de desabastecimiento en unos diez estados del país, con estaciones de servicio cerradas, compras de pánico y el sabotaje de ductos.

 

EFE
19/01/2019 - 17:12h

Publicado enInternacional
Viernes, 18 Enero 2019 11:29

Divide et impera

Rosenell Baud, detalle de la serie “Florilegio”, temple sobre papel hecho a mano, 10 x 15 cm (Cortesía de la autora)

El presidente Trump canceló una vez más su anunciada visita a su par colombiano, en esta ocasión prevista para diciembre con escala en Bogotá en su viaje para la reunión del G 20 en Argentina. Trump, pese a su reciente pérdida de las mayorías en la Cámara de Representantes, mantiene su decisión de imponer a Colombia la falsa guerra contra las drogas y usar al país en sus designios sobre Venezuela.

 

La agenda del gobierno de Donald Trump con Colombia puede ser comprendida como una guía tóxica envuelta en el celofán perfumado de nobles ideales patrióticos y loas a la amistad. La agenda real está perfilada por las líneas estratégicas regionales adoptadas por Trump conforme a los intereses que representa en un escenario global abordado con la divisa America First, consigna que se traduce para nuestra región en el conjunto de medidas desnudas y encubiertas dirigidas a profundizar el dominio territorial en el marco del enfrentamiento geoestratégico que sostiene con China por la supremacía planetaria.


Desde su posesión como Presidente de los Estados Unidos en enero de 2017, el gobierno de Trump desató un conjunto de acciones que varían cursos de política regional sostenidos por el establecimiento demócrata. En el caso de Colombia, los asuntos y los enfoques que privilegia la administración Trump afectan de manera grave diversos y vitales intereses nacionales, de un país considerado en la región como estrecho aliado y amigo de los Estados Unidos.


En la primera reunión que Trump sostuvo con el presidente Duque el 25 de septiembre de este año en Nueva York, la lucha contra los cultivos ilícitos y la situación con Venezuela fueron los ejes centrales del encuentro. Trece días antes de la reunión el presidente Maduro había viajado a China en busca de mayor soporte financiero para enfrentar las severas dificultades de su economía. En este momento Venezuela exporta hacia China el doble de la cantidad de petróleo que embarca hacia los Estados Unidos. En este siglo Venezuela se ha convertido en el receptor del 52 por ciento de la inversión del gigante asiático en la región latinoamericana. Y Venezuela es el país que posee las más grandes reservas de petróleo en el mundo.


Trump se dirigió a Duque en estos términos: “Su victoria fue monumental, lo cual quiere decir que el pueblo de Colombia está de acuerdo con lo que usted representa y usted ha librado una lucha y seguirá librando una lucha muy fuerte contra el narcotráfico. Y agregó: “Usted ha sido un gran amigo de Estados Unidos y estamos deseosos de seguir trabajando con usted”.


De la reunión de los dos mandatarios resultó revelador el hecho de que Trump llegase acompañado de algunos de los más destacados miembros de su gabinete y con mayor poder de decisión en asuntos militares. Con el mandatario estadounidense estuvo el vicepresidente Mike Pence, quizás el más notable cerebro republicano de una política exterior fundada en el uso sin restricciones del poderío militar y del despliegue de todo tipo de inteligencia para mantener la preeminencia planetaria de los Estados Unidos de América.


También fueron agendados el secretario de Estado Mike Pompeo, el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, quien es el responsable de tomar cualquier decisión en cuestiones militares, y el general John Kelly, el jefe de su gabinete. Provienen del sector más ultraconservador del ala republicana y se han caracterizado por alentar el uso del poder militar estadounidense en diversos lugares del mundo, en aras de recuperar lo que consideran cómo una dramática pérdida de influencia. Pompeo viene de dirigir la CIA y se encarga ahora de la política exterior de los Estados Unidos. Kelly es un General del Cuerpo de Marines, con extraordinario conocimiento de América Latina; su dirección durante cuatro años (2012-2016) del Comando Sur da fe de ello.


Por su parte, Duque aprovechó la reunión para compartir con Trump la firma del decreto que le permite a la Policía confiscar la dosis mínima de marihuana en Colombia, dando de baja la despenalización que sobre el particular regía en el país desde 1974. Unos días antes, el miércoles 12 de septiembre, el presidente Duque señaló que no descartaba la posibilidad de que los cultivos de coca volviesen a ser fumigados con glifosato. El decreto y el anuncio eran las modestas señales de su disposición a cumplir con prontitud las directrices que le fueran trazadas en la reunión privada.


Justo un año antes, el 13 de septiembre de 2017, un memorando de la Casa Blanca había esgrimido la posibilidad de que Colombia fuese descertificada por no cumplir con sus obligaciones en virtud de los acuerdos internacionales contra el narcotráfico, debido al extraordinario crecimiento del cultivo de coca y la producción de cocaína durante los últimos tres años. En marzo de ese mismo año, en el informe anual que elabora el Departamento de Estado para que el poder Ejecutivo de la potencia del Norte decida si certifica o no a los países que decide examinar, señaló: “Colombia es el primer productor mundial de cocaína, así como un país fuente de heroína y marihuana. Aunque el Gobierno colombiano continúa contrarrestando la producción y el tráfico de drogas ilícitas a través de las operaciones de erradicación, la agresiva interdicción y la actividad policial, la producción potencial de cocaína en 2015 aumentó en un 60% a 495 toneladas métricas”.


Lo que no reveló el informe del Departamento de Estado fue el anunció que en julio del 2018 realizó el entonces del vicepresidente de la Republica Óscar Naranjo: entre 1999 y 2015 los gobiernos sucesivos fumigaron 1.800.000 hectáreas y esa acción sostenida no acabó con el arbusto, ni con la siembra. Generó más desplazamiento de comunidades y más talas de selva para nuevas siembras. Los campesinos también idearon formas de rociar con preparados de panela los cultivos, para impermeabilizarlos. Las fumigaciones elevaron los costes previsibles para la siembra industrial, pero también el precio de venta en las calles, y los márgenes de utilidad para los que lograban mantenerse o ingresar en el negocio.


La decisión sobre el uso del glifosato, compartida por el presidente Duque a Trump, tenía el antecente de lo decidido por Juan Manuel Santos, quien antes de entregar el poder ya había decidido el retorno del uso de tal agrotóxico, esta vez con drones. En el año 2015 se habían suspendido las fumigaciones aéreas con glifosato, por conceptos del Ministerio de Salud y de Medio Ambiente por los daños ocasionados en el ecosistema y en la salud de las comunidades.


Menos de un mes después del anuncio de la Casa Blanca del 13 de septiembre sobre una posible descertificación, el cinco de octubre de 2017, en la vereda Tandil, cerca de Tumaco, más de dos mil quinientos campesinos cultivadores de coca, desarmados, se movilizaron para tratar de impedir la erradicación forzosa de los cultivos de coca por parte de la Fuerza Pública. Muchos campesinos habían llegado de manera voluntaria a la protesta porque habían firmado acuerdos de erradicación voluntaria, otros habían recibido la orden de los propietarios de los cultivos de concurrir a la movilización. Estaban presentes quinientos soldados del Ejercito Nacional, doscientos policías, trescientos erradicadores e integrantes del Esmad. Se produjo un incidente y la Fuerza Pública disparó cegando la vida de siete campesinos. En ese tiempo, en menos de seis meses, se dieron más de ciento diez enfrentamientos violentos entre comunidades y grupos de erradicación forzada, con más de 20 civiles muertos.


Los erradicadores, unas veces son civiles protegidos por la policía, y otras veces son policías o soldados. Recuerdo la respuesta de los campesinos al preguntarles el año pasado cómo funcionaban las fumigaciones antes del cese de las mismas en el 2015: muy sencillo doctor –me respondieron– donde estábamos los pequeños cultivadors, indígenas o campesinos, nos fumigaban a todos. Y donde estaban los cultivos industriales inmensos, no fumigaban.


El retorno a la erradicación forzada violenta con fumigaciones significa que la política de erradicación se militariza de nuevo, en un país con más de quinientas mil personas que derivan su sustento de los cultivos de la hoja de coca. 77.000 familias habían firmado pactos de sustitución en el marco del punto cuarto de los Acuerdos de paz. Las familias se comprometían a tumbar la coca, a sustituir cultivos, y el Gobierno les pagaría unos auxilios económicos e implementaría unos proyectos productivos agrarios. Se trataba de privilegiar un enfoque de eliminación de los cultivos de coca fundado en el acuerdo, en la concertación con las comunidades. Existían también 90.000 familias que estaban a la espera de nuevos acuerdos de sustitución. Lo usual es que los pequeños cultivadores tengan entre una y cinco hectáreas. Retornar a la erradicación violenta significa abrir de nuevo un frente de guerra interno.


Después de la masacre del 5 de octubre de 2017, el gobierno de los Estados Unidos anunció que certificaba a Colombia, con el mensaje tácito, pero insoslayable, de que el nuevo Presidente colombiano tendría que cumplir las tareas que le asignaran.


El 24 de septiembre de 2018, tuvo lugar la reunión de delegados de 124 países organizada por el gobierno de Trump para definir acciones frente al problema global de las drogas. Al día siguiente, en el encuentro bilateral entre los presidentes Trump y Duque ya referenciado, el primero le señaló al segundo: si no logra resultados concretos en un asunto considerado de Seguridad Nacional, “será un presidente más para Colombia”.


Por supuesto, es claro que el gobierno de los Estados Unidos no ignora la inutilidad de las fumigaciones para eliminar, o al menos mitigar de manera severa, el problema del narcotráfico comprendido como el consumo que afecta a su población. Es necesario, entonces, preguntarse qué intereses y qué razones están detrás de sus decisiones en este campo. De la amenaza de descertificación y de la presión ejercida para que retornen las fumigaciones aéreas y se recrudezca una persecución con la Fuerza Pública que termina lucrando a quienes estan vinculados al comercio de narcóticos, y a algunos de los mandos encargados de la persecución. La militarización de la erradicación y la autorización al poder policial para perseguir las dosis mínimas, aumentan el control policial sobre la vida cotidiana de millones de personas. Eleva también de manera notoria el número de ciudadanos que no han delinquido y que son apresados por porte de pequeñas cantidades de una sustancia sicoactiva, arrojando a una parte de ellos a las fauces de un sistema penitenciario atiborrado, en el que las cárceles son todo lo contrario al eufeminista ideal de “centros de corrección”. (Ver recuadro)


El informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de la ONU, en 2017, señaló que en Colombia se cultivaron 171.000 hectáreas de coca y se produjeron 1.379 toneladas de cocaína (1). En 1995 existían 50.000 hectáreas de coca, multiplicadas a 170.000 en 2001 (2), año en el que ya estaba en pleno vigor el mal llamado Plan Colombia, difundido y justificado ante la opinión pública con el mismo discurso de protección de la nación estadounidese con en el que ahora se exige al país retornar a la “guerra contra las drogas”. Como se recordará, con aquel Plan, diseñado y aprobado por el Congreso de los Estados Unidos, el gobierno colombiano los autorizaba a enviar cientos de asesores y contratistas militares para enfrentar a las Farc, catalogada como la más poderosa fuente de producción y tráfico de narcóticos del mundo.


Con el paso de los años el Plan fue catalogado como un notable éxito transformador de la diplomacia estadounidense y las políticas bipartidistas en asuntos exteriores por la Comisión presidida por los senadores Roy Blunt (republicano) y Bent Cardin (demócrata), que elaboraron el Informe A Roadmap for U.S. Engagement with Colombia. Una de las bondades del Plan Colombia, señala el Informe en cuestión, consistió en que más del 90 por ciento de sus costos fue sufragado por los colombianos. El Informe fue entregado de mano al presidente Santos el 17 de mayo de 2017. Es importante recordar que Roy Blunt, de acuerdo a medios de comunicación de su país es “El hombre de la Monsanto” en el Congreso norteamericano (3).


En el 2016 dejaron de existir las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, pero la mediciones del 2017 mostraron que lejos de cesar o disminuir la producción y tráfico de cocaína, ambos niveles no sólo se mantuvieron sino que crecieron.


Si a la geopolítica del enfrentamiento de Estados Unidos con China, incorporamos la geopolítica del petróleo y de las drogas, y tenemos en cuenta que William Brownfield, embajador de Estados Unidos en Colombia hace algunos años, y actual Secretario de Estado Adjunto para asuntos de narcóticos, aseveró que en este momento –más de la mitad de la droga producida en Colombia sale por Venezuela (4), no es difícil comprender la presión del gobierno de Trump para encender de nuevo una guerra interna contra las drogas, librada entre colombianos.


Prender de nuevo esa guerra inocua contra el problema del consumo de cocaína de los estadounidenses significa seguir condenando a decenas de miles de niños y jóvenes estadounidenses a la adicción letal y al uso zafio de una planta milenaria que en muchas de nuestras comunidades indígenas cumple una función medicinal, de energía y claridad gracias a los sabedores que reciben sus conocimientos generación tras generación.


Pero también significa demoler la vía del acuerdo eficaz para reducir de modo real la extensión de los cultivos de coca para cocaína en Colombia. Un complejo consenso arduamente alcanzado en la mesa de negociaciones entre el Gobierno y las Farc. Un logro histórico del gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc que permanece sin ser conocido y valorado en todas sus repercusiones posibles para superar la doble plaga que nos ha azotado, aquí y allá, durante casi siete décadas: la cocaína como producto de exportación y la falsa guerra contra las drogas.

 

1. https://www.semana.com/nacion/articulo/coca-aumento-en-17-y-la-produccion-de-cocaina-en-31-segun-naciones-unidas/583537
2. http://www.proyectohombre.es/archivos/2.pdf
3. Contra el Miedo
4. https://www.voanoticias.com/a/droga-colombia-pasa-por-venezuela/3034639.html

 


Recuadro

 

Acostumbrados a la unilateralidad

 

En este escenario es indispensable visibilizar, primero, la unilateralidad y la no reciprocidad del procedimiento de descertificación, y la naturalidad con la que la asume el poder hegemónico en Colombia gracias, en el mejor de los casos, a la labor no reflexiva de los medios oficiosos de comunicación.
Y es necesario también preguntarse por la historia del uso geopolítico de los mercados de producción y de tráfico de narcóticos*. Como señala el investigador Michel Fonte: El concepto de geopolítica de la droga nace del hecho de que el narcotráfico es muy importante no solo por el flujo de dinero que mueve (las ganancias anuales las estiman entre 426.000 y 652.000 millones de dólares, informe “Transnational Crime and the Developing World” elaborado por la la organización Global Financial Integrity en marzo de 2017 con actualización de los datos 2014 , sino también por ser el principal instrumento de aportación para las organizaciones criminales y rebeldes de diferente inspiración ideológica, étnica y religiosa. Ninguna nación que quiere conservar o conseguir una posición dominante en el escenario planetario puede desatender las implicaciones que este comercio conlleva a nivel global, eso EE. UU. lo sabe muy bien desde siempre, a tal punto que derrocha muchos recursos y energías en la que es impropiamente apodada como “Guerra contra las drogas ”, de hecho, al gobierno norteamericano no le importa y nunca le interesó acabar con el narcotráfico, sino controlarlo a su antojo y de manera conforme a los objetivos estratégicos a corto, mediano y largo plazo.
La DEA es la agencia encargada, con la supervisión y colaboración de la CIA, de condicionar las dinámicas del mercado para determinar: 1) El sitio o los sitios de producción de la droga (países, regiones y departamentos) 2) La cantidad y la cualidad de las sustancias psicotrópicas elaboradas 3) Los sujetos que deben fabricar la droga y los que deben comercializarla 4) Los territorios de destinación de los narcóticos (continentes, naciones y macrorregiones) 5) Los beneficiarios de la venta 6) Los damnificados por el consumo 7) La logística del tráfico de los estupefacientes (por donde deben pasar y la cadena o cadenas de intermediación) 8) Los lugares, sectores y finalidades de la inversión de las ganancias originadas por el narcotráfico.

* Ver Politics of Heroine de Alfred Mc Coy, Cocaine Politics de Peter Dale Scott y Geopolítica de la droga de Michel Fonte.

Marx para mí (y ojalá también para otros)

La desigualdad no es un fenómeno individual ('mis ingresos son bajos'), sino un fenómeno social que afecta a amplios sectores de la población ('mis ingresos son bajos porque las mujeres están discriminadas')

Ayer mantuve una conversación acerca de mi trabajo, acerca de cómo y por qué, hace más de 30 años, comencé a estudiar la desigualdad, qué fue lo que me motivó a hacerlo, cómo era ocuparse de la desigualdad de ingresos en una sociedad oficialmente sin clases (y no democrática), si el Banco Mundial se preocupa por la desigualdad etc. De esta forma, el entrevistador y yo tratamos algunas cuestiones metodológicas y la ineludible influencia de Marx en mi trabajo. Me gustaría exponerla de un modo más sistemático en este post.

La influencia más importante de Marx en las personas que trabajan en ciencias sociales es, creo, su interpretación económica de la historia. Esta ha entrado a formar parte de la corriente dominante de tal modo que ya no la asociamos mucho con Marx. Y ciertamente no fue el único y ni siquiera el primero en definirla; sin embargo, fue el que la aplicó de un modo más coherente y creativo.


Incluso cuando creemos que dicha interpretación de la historia es hoy en día un lugar común, no es del todo así. Examinemos la actual controversia sobre las razones que llevaron a Trump al poder. Algunos (principalmente los que creen que todo lo que ocurría previamente estaba bien) culpan a una repentina oleada de xenofobia, odio y misoginia. Otros (como es mi caso) consideran que esos estallidos han sido motivados por un largo período de estancamiento económico de los ingresos de las clases medias y un aumento de la inseguridad (de los empleos, del gasto en atención médica, la imposibilidad de pagar la educación de los hijos). Por lo tanto, este último grupo tiende a dar prioridad a los factores económicos y a explicar cómo estos derivaron en racismo y en todo lo demás. Hay una gran diferencia entre los dos enfoques, no solo en el diagnóstico de las causas, sino, sobre todo, en su opinión de lo que debe hacerse.


El segundo punto de vista de Marx que considero absolutamente indispensable del trabajo en materia de desigualdad de ingresos y riqueza es entender que los poderes económicos ejercen su influencia en los procesos históricos a través de "grandes grupos de personas con diferentes posiciones en el proceso de producción", a saber, a través de las clases sociales. Las clases se pueden definir por la diferencia de acceso a los medios de producción, tal y como Marx insistió, pero no solo por eso. Volviendo a mi trabajo en las economías socialistas, desde la izquierda se vertieron críticas muy influyentes hacia los sistemas socialistas que sostenían que las clases sociales de dicho sistema se formaron sobre la base de un acceso diferente al poder estatal. La burocracia, ciertamente, puede considerarse una clase social. Y no solo bajo el socialismo, sino también en formaciones precapitalistas en las que el papel del Estado como "extractor de la plusvalía" era importante, desde el antiguo Egipto a la Rusia medieval. En la actualidad, muchos países africanos pueden analizarse provechosamente desde esa perspectiva en particular. En mi próximo libro Capitalism, alone utilizo el mismo criterio respecto a los países con capitalismo político, especialmente China.

Para hacer hincapié: el análisis de clase es absolutamente crucial para todos aquellos que estudian la desigualdad precisamente porque la desigualdad, antes de convertirse en un fenómeno individual ("mis ingresos son bajos"), es un fenómeno social que afecta a amplios sectores de la población ("mis ingresos son bajos porque las mujeres están discriminadas" o porque los afroamericanos están discriminados o porque los pobres no tienen acceso a una buena educación, etc.). Un par de ejemplos de lo que tengo en mente: el trabajo de Piketty, especialmente en Los altos ingresos en Francia, y el libro de Rodríguez Weber sobre la distribución de la renta en Chile a muy largo plazo Desarrollo y desigualdad en Chile (1850–2009): historia de su economía política. Por otra parte, creo que el trabajo de Tony Atkinson sobre la distribución de la renta y la riqueza británicas y de varios países más no logró integrar suficientemente el análisis político y de clase.


Aquí también es donde el trabajo sobre la desigualdad toma distancia con una de las lacras de la microeconomía y de la macroeconomía moderna: el agente representativo. El papel del agente representativo era eliminar todas las distinciones significativas entre grandes grupos de población con diferentes posiciones sociales, centrándose en la constatación de que todo el mundo es un “agente” que trata de elevar al máximo los ingresos bajo una serie de condicionantes. Esto es, en efecto, trivialmente cierto. Y al ser trivialmente cierto ignora la multitud de características que hacen que estos "agentes" sean verdaderamente diferentes: su riqueza, antecedentes, poder, capacidad para ahorrar, género, raza, propiedad de capital o la necesidad de vender mano de obra, el acceso al Estado, etc. Por consiguiente, diría que cualquier trabajo serio sobre desigualdad debe rechazar el empleo del agente representativo como una forma de abordar la realidad. Soy muy optimista al pensar que esto sucederá porque la figura del agente representativo fue el resultado de dos novedades, ambas actualmente en retroceso: un deseo ideológico, especialmente marcado en los Estados Unidos debido a las presiones similares a las de McCarthy para negar la existencia de clases sociales, y la ausencia de datos heterogéneos. Por ejemplo, era difícil calcular el ingreso medio o ingreso por decil, sin embargo, era fácil obtener el PIB per cápita.


La tercera contribución metodológica fundamental de Marx es la conciencia de que las categorías económicas dependen de las formaciones sociales. Lo que son meros medios de producción (herramientas) en una economía compuesta de pequeños productores de productos básicos se convierte en capital en una economía capitalista. Pero va más allá. El precio del equilibrio (normal) en una economía feudal o en un sistema gremial en el que no se permite que el capital se mueva entre sectores, será diferente de los precios de equilibrio en una economía capitalista con libre movimiento de capital. Para muchos economistas esto sigue sin ser obvio. Emplean las categorías capitalistas actuales para el Imperio Romano, donde el trabajo asalariado era (y cito a Moses Finley) “espasmódico, ocasional y marginal”.


Sin embargo, aunque no lleguen a ser plenamente conscientes, reconocen de facto la importancia del establecimiento institucional de una sociedad que determine los precios no solo de los bienes, sino también de los factores de producción. De nuevo, lo vemos a diario. Supongamos que el mundo produce exactamente el mismo conjunto de mercancías y la demanda es exactamente la misma, pero lo hace dentro de las economías domésticas que no permiten el movimiento de capital y mano de obra, y después lo hace en una economía totalmente globalizada donde no existen las fronteras. Obviamente, los precios del capital y el trabajo (beneficio y salario) serán diferentes en esta última, la distribución entre los dueños del capital y los trabajadores será diferente, los precios cambiarán en función de los cambios de los beneficios y salarios, los ingresos también cambiarán, así como los patrones de consumo y, en última instancia, incluso la estructura de producción se verá alterada. De hecho, esto es lo que hoy en día está haciendo la globalización.


El hecho de que las relaciones patrimoniales determinen los precios y la estructura de producción y consumo es una visión sumamente importante. De este modo, se subraya el carácter histórico de cualquier ordenamiento institucional.


La última contribución de Marx que me gustaría destacar –quizás la más importante y grandiosa– es que la sucesión de formaciones socio-económicas (o más restrictivamente, de los modos de producción) está en sí misma “regulada” por las fuerzas económicas, incluida la lucha por la distribución del excedente económico. El cometido de la economía es nada menos que histórico y global: para explicar el auge y la caída no solo de los países, sino de las diferentes formas de organizar la producción cabe preguntarse por qué los nómadas fueron sustituidos por poblaciones sedentarias, por qué el Imperio Romano de Occidente se dividió en unas pocas heredades grandes y siervos de tipo feudal, mientras que el Imperio Romano de Oriente permaneció poblado por pequeños terratenientes, y cuestiones similares. Quien estudia a Marx nunca olvida la grandiosidad de las preguntas que se plantean. Para un estudiante así, emplear las curvas de la oferta y la demanda para determinar el coste de la pizza en su ciudad será ciertamente admisible, pero jamás será considerado el papel principal o más importante de la economía como ciencia social.

Por BRANKO MILANOVIĆ


9 DE ENERO DE 2019


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Este artículo se publicó en inglés. originalmente en el blog del autor.
Traducción de Paloma Farré.

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Bolsonaro y López Obrador, dos estilos para gobernar las grandes potencias de América Latina

Con pocas semanas de diferencia Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador asumieron la presidencia de sus países, Brasil y México, las dos mayores economías latinoamericanas. Sus primeros pasos anticipan, en ambos casos, las principales contradicciones que enfrentarán en los próximos años.

 

Bolsonaro es el monumento a la improvisación: en los diez primeros días de su gobierno —asumió el 1 de enero—, debió retractarse de forma casi permanente. Sus dos principales tropezones fueron anunciar una base militar de los Estados Unidos en Brasil, inmediatamente rechazada por los militares, y críticas a la compra de Embraer —la principal empresa del país y tercera aeronáutica comercial de mundo— por la Boeing, que provocó hondo malestar en los mercados.

Por el contrario, el presidente mexicano está cumpliendo sus anuncios de forma bastante puntual. Decidió un importante aumento del salario mínimo y comenzó su combate al robo de gasolina, o huachicoleo, movilizando al Ejército y la marina par controlar los ductos, lo que provocó desabastecimiento en las ciudades. La medida más polémica es la construcción del Tren Maya, una obra que mereció una contundente oposición del zapatismo así como de pueblos originarios y un sector de la opinión pública.


FUNDAMENTALISMO DE DERECHA


Boslonaro es producto de la tremenda descomposición del sistema político brasileño, que desde 2013 no fue capaz de responder a las demandas de una sociedad cansada de corrupción y desigualdad. En su gobierno confluyen tres fuerzas, según quedó en evidencia en los primeros días de enero: los militares que ocupan siete de los 22 ministerios y los neoliberales alineados detrás de Paulo Guedes, ministro de Hacienda formado en la Universidad de Chicago.


Entre ambas, gana terreno una tercera corriente que ejerce una fuerte influencia ideológica: los discípulos de Olavo de Carvalho, un filósofo anticomunista, astrólogo y activo youtuber que se convirtió en referencia de la familia Bolsonaro. A sus 71 años vive en Virginia, Estados Unidos, ha publicado 19 libros, defiende tesis conspirativas y delirantes como que la tierra no gira alrededor del sol. Pese a ello, tuvo el poder como para indicar dos ministros: el canciller, Ernesto Araújo, y el ministro de Educación, Ricardo Vélez.


El canciller es un poema. La poderosa burocracia de Itamaraty lo rechaza, como sucedió el 2 de enero cuando asumió el cargo y cosechó raleados aplausos. En su discurso Araújo criticó la globalización y mostró un claro alineamiento con EE UU, Israel, Italia, Hungría y Polonia. “Brasil no puede entrar de cabeza en la guerra comercial de EE UU contra China, que se convirtió en nuestro mayor socio comercial, sin ganar nada a cambio”, editorializó el influyente Correio Braziliense (3 de enero de 2019).


El expresidente Fernando Henrique Cardoso aprovechó para lanzar su primer aguijón contra el nuevo Gobierno, advirtiendo que no sería oportuno tomar partido por Washington en la guerra comercial con China. “Es por lo menos anacrónico pensar que la competencia por el poder y la influencia en el sistema internacional se dará entre gladiadores comunistas y capitalistas, cruzados de la fe cristiana contra cosmopolitas sin fe ni patria” (El País Brasil, 6 de enero de 2019).


El ministro de Educación, a su vez, pretende erradicar la influencia de Paulo Freire, al que tacha de marxista, en el sistema educativo. De Carvalho y sus seguidores cuestionan la necesidad de que exista un ministerio de Educación y apoyan la propuesta del presidente de ampliar las escuelas militares que “tienen mejor calidad de enseñanza que las escuelas tradicionales” (El País Brasil, 12 de enero de 2019).


CONFRONTAR CON LOS MOVIMIENTOS

El Tren Maya es una obra faraónica que ningún presidente anterior pudo poner en marcha, en vista de la resistencia de los pueblos originarios. López Obrador es desarrollista y mantiene una férrea alianza con los grandes grupos empresariales que están detrás de esta iniciativa.


El Tren Maya está proyectado para 1.500 kilómetros y 12 estaciones, y según un reciente artículo del antropólogo Claudio Lomnitz en La Jornada, atraerá cuatro millones de turistas extranjeros, una cifra apenas inferior a los que recibe Cancún cada año. Para atender a esos visitantes habrá que destrozar entornos maravillosos como los de Palenque, pero el tren lubricará la explotación de los bienes comunes, como uranio e hicrocarburos,


El gobierno mexicano no consulta a los pueblos afectados, como es su obligación según tratados internacionales, pero ensayó un falso ritual con algunos representantes de esos pueblos y un referendo popular no vinculante, al que acudieron menos de un millón de votantes, de los 60 millones habilitados.


El gobierno de López Obrador, que asumió el 1 de diciembre, tiende a recorrer caminos muy parecidos al de Luiz Inacio Lula da Silva. En primer lugar, se rodeó de grandes empresarios, a quienes está entregando obras que, si se concretan, van a cambiarle la cara al país, en particular el Tren Maya y el Corredor Transístmico que unirá el Pacífico con el Caribe.

En segundo lugar, la realización de grandes obras de infraestructura profundiza el modelo neoliberal de acumulación por desposesión, facilita la corrupción por involucrar actores empresariales y mandos estatales acostumbrados a esas prácticas y, quizá lo más grave, fractura los vínculos con los sectores más activos de la sociedad, como los pueblos originarios. El Tren Maya y la represa de Belo Monte en la Amazonia tienen mucho en común.


No deberíamos olvidar que la debacle del Partido de los Trabajadores en Brasil comenzó con las manifestaciones de junio de 2013, que llevaron a 20 millones de jóvenes a las calles, convocados inicialmente por un pequeño y nuevo movimiento, el MPL (Movimento Passe Livre), que demandaba por el alto precio del transporte y la desigualdad.


En México son los zapatistas y el Congreso Nacional Indígena los que han dicho “no” a los proyectos desarrollistas sin su consentimiento. Sería muy penoso que luego del fin del ciclo progresista en Sudamérica, el gobierno mexicano transitara el mismo camino. La región parece encajonada entre la ultraderecha y el empeño en repetir recetas fracasadas.

Por RAÚL ZIBECHI

PUBLICADO
2019-01-15 06:00:00

 

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Martes, 15 Enero 2019 06:39

Tiempo de tempestades

Tiempo de tempestades

El presidente de Venezuela afirmó que este año será el de la estabilización económica. “Sopla tempestad que tengo pueblo”, dijo parafraseando

a Shakespeare al presentar su plan.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó ayer que este año será el de la estabilización económica, al mismo tiempo que dijo que con la economía venezolana se ha cometido un crimen de lesa humanidad. El mandatario presentó ayer frente a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) el Plan de la Patria –la hoja de ruta para su nuevo mandato, hasta el 2025– y dio un balance sobre su gestión en 2018. En su alocución, cargó contra la oposición, contra Estados Unidos, contra la traición de algunos funcionarios y contra los gobernantes de derecha en América Latina.


“Sopla tempestad que tengo pueblo, que tengo Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), tengo Asamblea Nacional Constituyente y tengo historia para maniobrarte”, afirmó Maduro, parafraseando a Shakespeare en la entrega de la Memoria y Cuenta de 2018. En su balance, el presidente afirmó que entre 2013 y 2018 hubo una caída del 94 por ciento de los ingresos petroleros de Venezuela, y explicó que a causa de esto, se produjo un reto para la inversión social, dijo, más aun debido al ataque continuado contra la economía venezolana. Sin embargo, aseguró que la inversión social en áreas como salud, educación y tecnología había aumentado y prometió: “Este año va a ser el año de la estabilización de la economía”. Además, el mandatario dijo que las sanciones de Estados Unidos no harán que Venezuela de marcha atrás. “A cualquier otro país, todos esos ataques que sufrimos nosotros los hubiera hecho sucumbir. A nosotros nos hizo más fuertes. La oligarquía colombiana y Washington han cometido un crimen de lesa humanidad con nuestra economía”, afirmó. “Imperialismo: quédate con tus sanciones que los venezolanos y las venezolanas saldremos adelante”, sentenció.


Para ello, Maduro realizó un llamado a los empresarios locales para que lo acompañen. “Hago un llamado a los empresarios de este país, los que se sienten venezolanos o los inversionistas que quieren trabajar aquí. Ustedes saben que pueden confiar en mí, acompáñenme, voy a gobernar 6 años más”, afirmó. A continuación, el presidente defendió el modelo económico venezolano. “Se trató de crear una mentira de que el modelo venezolano es enemigo de la empresa privada. Nuestro modelo es mixto, donde las empresas estratégicas están en manos del Estado”. Además, subrayó: “Yo no soy ni un capitalista ni un neoliberal, pero tampoco soy un obtuso. Aquí nadie venga a creer que vamos a privatizar. Pero si puedo traer asesoría e inversión extranjera lo debemos conseguir”.


Durante la entrega de su Memoria y Cuenta, el líder chavista reiteró que un grupo de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) había detenido el domingo al presidente del Parlamento, el opositor Juan Guaidó, en un procedimiento irregular y por el que los agentes implicados habían sido destituidos. “Destituidos por prestarse a un ‘show’ mediático en contra del interés nacional y así voy a actuar con cualquier funcionario que traicione el juramento público y cualquier funcionario que se preste, sea quien sea, se presente a donde se presente. Mano de hierro a la traición”, expresó. En su discurso dijo, así, que la breve detención de Guaidó fue un “show” que contó “con la cooperación corrupta y traidora” de los agentes destituidos. La Constituyente, integrada solo por oficialistas, emitió también ayer un decreto en el que ratifica y reconoce a Nicolás Maduro como jefe de Estado, de Gobierno y comandante en jefe de la FANB, en medio de las voces que no reconocen la legitimidad del segundo mandato del líder chavista.


Al presentar las directrices del Plan de la Patria para el nuevo período, Maduro afirmó que se espera que para el 2025 se produzcan 5 millones de barriles diarios de petróleos y que esto se logrará, dijo, con la incorporación de tecnología y rompiendo con las mafias. Maduro se dijo cansado de la corrupción en la administración pública, como en la estatal Petróleos de Venezuela, y pidió el apoyo de todo un país para limpiar esta empresas. “Me juro mi vida, mi honor y mi moral en esta batalla que asumo como personal”, sentenció.


El mandatario subrayó que los chavistas tienen un sistema detallado que permite dar continuidad a los logros sociales alcanzados y a superarse a sí mismos, y se preguntó si la oposición de derecha sostendría esos logros. “¿Podría la derecha, si ganara, conservar los logros y llevar al país a un futuro de bienestar? Ahí tienen el ejemplo de Argentina, le bajaron las pensiones a los viejitos, se endeudaron como no se hacía en años. En Brasil tienen a Bolsonaro, que es un Hitler de los tiempos modernos. Ahí está, privatizando el petróleo”, afirmó Maduro.

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 ▲ En esta foto de archivo, Jim Yong da un discurso cuando aún era presidente del BM.Foto Afp

Se acelera el colapso de las instituciones de Bretton Woods post Segunda Guerra Mundial. Se desmorona otro pilar del caduco orden mundial con la renuncia intempestiva del coreano-estadunidense Jim Yong Kim quien abandona la presidencia del Banco Mundial (BM) con tres años de antelación (http://bit.ly/2SYbSmg).

Por un tácito acuerdo de "Occidente", un estadunidense preside el BM y un europeo gobierna el FMI: el caso de Christine Lagarde, quien hace maletas para trasladar su sede a Beijing (http://bit.ly/2SQ6O3B). Mas aún: la disfuncional Organización Mundial de Comercio (OMC) se encuentra en plena catatonia con un presidente brasileño de la desdeñada periferia.

El BM perdió su enorme influencia frente al ascenso geoeconómico de China y sus magnos proyectos: "Las tres rutas de la seda" (https://bit.ly/2TA9RNe), el Banco Asiático de Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés) (http://bit.ly/2ST6i4M), y "China 2025" de autarquía tecnológica, no se diga su asombroso alunizaje (http://bit.ly/2SR6CB8). El banco mundial se volvió irrelevante ante el AIIB de China cuando el "Banco BRICS" queda en el aire debido a la llegada presidencial a Brasil del "evangelista sionista" Jair Messias Bolsonaro (http://bit.ly/2AzdSdT).

La renuncia de Jim Yong se gesta en medio del shutdown (cierre de agencias gubernamentales de EU) y el desprendimiento de Rusia de su tenencia de 100 mil millones de dólares que ha trocado por euros/yuanes/yenes (http://bit.ly/2SQsTil). Dado el mantra de "nacionalismo económico", suena inverosímil que Trump adopte las políticas "multilaterales" del Banco Mundial antagónicas a su esquema "Primero EU": cambio climático y la igualdad de género, que abominan sus seguidores rednecks en sus bastiones del "Cinturón Bíblico" y el "Cinturón Industrial (Rust belt)".

Según Afp/ South China Morning Post, la renuncia de Jim Yong "puede desatar un pleito internacional para su sustitución", cuando Trump "ha cuestionado su propósito de prestamista para el desarrollo" (http://bit.ly/2SQ5HAX). Como principal accionista y contribuyente del BM, Estados Unidos ostenta el poder de (s)elección, como ha sucedido durante 75 (sic) años. Si pudiera, Trump imponría a su hija Ivanka Trump, consejera gratuita de su padre en la Casa Blanca, y con quien Jim Yong entabló una óptima cooperación, con el lanzamiento de un fondo apuntalado por Arabia Saudita de mil millones de dólares para financiar a mujeres emprendedoras.

Ivanka muy bien pudiera ser una carta internacional para apoyar una hipotética relección de su atribulado padre.

Afp, con fuertes nexos con Christine Lagarde del FMI, da mucho vuelo a la candidatura de Ivanka, seguida por Nikki Haley, la amazona ex embajadora de EU en la ONU donde causó estragos por su carencia diplomática.

Otros candidatos de Trump son David Malpass –anterior economista en jefe del fallido banco Bear Stearns y sinófobo consumado–, hoy subsecretario para Asuntos Internacionales de la Secretaria del Tesoro, y Mark Green, mandamás de USAID (http://bit.ly/2AHnXoQ).

Antes de su abrupta fuga, Jim Yong consiguió un apremiante incremento de capital por 13 mil millones de dólares, lo que permite un mejor desenvolvimiento de los empréstitos del BM que alcanzarían 80 mil millones de dólares para 2019, frente a los 59 mil millones de 2018. La "insólita" participación de Trump con 7 mil 500 millones de dólares al incremento de capital del BM –que requieren la aprobación del Congreso–, marca su deseo de competir con China por el alma de los mercados emergentes.

La participación accionaria de China en el banco ha pasado de 4.68% a 6.01%, mientras que EU ostenta 17.77% con poder de veto a las decisiones de las dos ramas de la entidad prestamista: IBDR y el IFC.

El bM sucumbió al "modelo de negocios", como la privatización encubierta del agua en Ciudad de México (http://bit.ly/2SYcEja), bajo el esquema de inversión conjunta PP (Público-Privada) de "transición" para la final enajenación acuífera. Jim Yong ahora despacha en Global Infrastructure Partners (GIP), con sede en Nueva York, consagrado a inversiones privadas en infraestructura: salta del lado "público" del BM al lado "privado" del GIP para la sinergia de la enajenación catrastral global. Otro engaño más del Banco Mundial.

 

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Domingo, 13 Enero 2019 06:07

Cada vez hay más chalecos amarillos

Cada vez hay más chalecos amarillos

Las protestas de ayer mostraron un claro crecimiento del fenómeno

Hasta la policía admite que hubo casi el doble de gente protestando en todo el país en la novena fecha de los chalecos. En algunos pueblos, el diez por ciento de la población tomó la calle. Un reclamo que también se complejiza.


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Francia continúa sumergida en el laberinto amarillo. La novena jornada de manifestaciones convocada por el movimiento de los chalecos amarillos volvió a sacar a la calle a decenas de miles de personas y a ser, una vez más, el teatro de enfrentamientos suculentos, tanto en París como en otras ciudades del país. “Esta vez, con todo lo que dijeron de nosotros, no pensé que habría tanta gente”, decía a PaginaI12 un manifestante amarillo en los alrededores del convulsionado Arco de Triunfo. La cifra de la novena jornada de insurrección reunió según la policía a 85 mil personas en todo el país, bastante más que la precedente, donde se contaron 50 mil manifestantes. Frente a ellos, el gobierno desplegó 84 mil policías y gendarmes que detuvieron a 160 personas.


El alcance de la respuesta a esta convocatoria pudo medirse en la pequeña localidad de Bourges, en el centro de Francia, donde desfilaron 6000 personas para una población que apenas sobrepasa las 65 mil. Dos de los líderes de la revuelta, Maxime Nicole, alias Fly Rider, y Priscilla Ludosky, habían pedido a la gente que se reuniera allí porque es “un lugar poco conocido por la policía”. Las autoridades prohibieron el ingreso al centro histórico pero unas 500 personas ingresaron igual.


Burdeos, Tolosa, Lile, Estrasburgo, París o Bourges, el espectáculo de este fin de semana repitió los sucesos de las jornadas precedentes:intercambios de proyectiles de todo tipo y balas de goma entre policías y manifestantes, espesas nubes de humo, cañones de agua para dispersar a la gente y batallas campales entre fuerzas del orden y chalecos amarillos, destrucción de comercios y autos y focos de incendios por todas partes, la guerra urbana probó que, al menos el sector más radicalizado de los chalecos amarillos, no perdió su encono contra el sistema. Las consignas son hoy diferentes de las que se escuchaban el 17 de noviembre cuando se llevó a cabo el primer acto de esta rebelión. Ahora se exige más.


Desde la primera protesta contra el aumento del precio del gasoil hasta ahora, los planteos se fueron ampliando. El movimiento amarillo tomó el rumbo de una exigencia a la vez política e institucional. Los chalecos amarillos reclaman que se modifique la Constitución para que se introduzca el derecho a organizar un Referendo de Iniciativa Ciudadana, el RIC. Su meta consiste en impugnar mediante la consulta las leyes “negativas” así como revocar el mandato de un hombre político si este no cumple con las promesas o realiza una mala gestión. Esta medida está integrada en las 42 “directivas del pueblo” expuestas hace dos semanas por el movimiento.


“No quiero ser rico, ni que me aumenten el salario, ni ser propietario, ni que me regalan nada. Sólo quiero poder vivir con lo que gano y no sobrevivir como nos ocurre ahora. En este país, un salario normal no alcanza para mantener a la familia”, decía a este diario Pierre, un manifestante oriundo del norte de Francia que caminaba tranquilo con otro grupo en los alrededores del barrio de la Opera. Su esposa comentaba con mucho nerviosismo que “seguramente mucha gente que está aquí siente lo mismo que yo: el desprecio del Rey Macron y su corte hacia nosotros, hacia el pueblo, nos motiva cada día más”.


Ni el Presidente ni el Ejecutivo han sido capaces de adivinar la fórmula para calmar a esa parte del país que se les vino encima. Todo lo que dicen desde arriba provoca más saña y desengaño. El odio hacia el macronismo parece una fortaleza imposible de derribar. En el centro de Bourges, los manifestantes jugaban con un muñeco inflable de Macron como signo de su escaso respeto a la figura presidencial. La intervención del Primer Ministro Édouard Philippe, endureció la postura de la rama más densa de los chalecos. El jefe del Ejecutivo adelantó que este lunes presentaría una “nueva ley” para endurecer las “sanciones” contra las personas que provocan disturbios. Las disposiciones incluirán penas más severas para los actos de vandalismo y las manifestaciones no autorizadas tal y como las organizan los chalecos amarillos.


Ya tupido en si, el aparato represivo se refuerza sin que ello alcance a disuadir a los líderes de esta insurgencia. Basta con asistir a las confrontaciones para entender que lo último que va a apaciguar los ánimos o a ablandar a los chalecos son nuevas armas disuasivas. Cuando la gente se arrodilla ante la policía que los apunta en medio de una imponente nube de gases lacrimógenos nadie puede creer que leyes o policías suplementario puedan tener algún efecto. “Macron, estas perdiendo la cabeza antes de que te la corten”, decía la frase escrita en su chaleco por un manifestante que participó en los choques con la policía en el Arco de Triunfo. “Como puede ver con toda la gente que salió en el país, la calle es nuestra. Iremos al Palacio presidencial a buscar a Macron”, decía otro manifestante.


Al cabo de esta novena fecha de protestas empieza a notarse una fractura en la sociedad. Hay una Francia de amarillo activa y comprometida y otra impaciente porque este revuelo social termine de una vez. Policía contra manifestantes, pueblo contra elites, trabajadores contra corruptos, ricos contra pobres, teorías complotistas por todas partes, degradaciones urbanas, violencia física, amenazas de muerte contra los chalecos moderados, los actores políticos, diputados, intendentes o consejeros municipales, toda la sonata de la confrontación atraviesa la sociedad sin descanso. Hay algo brutal yobsceno que flota en el aire y no se dispersa. La violencia innata del capitalismo, su pecaminosa exhibición de la desigualdad como filosofia es un combustible infinito.


Jean-Jacques, un modesto productor agrícola del Oeste de Francia, decía, mientras pateaba con rabia la vitrina de una boutique de ropa de lujo: “mire, ve usted, esa cartera de mujer que está ahí cuesta más que dos salarios míos juntos. ¿ Usted cree que se puede seguir viviendo en una sociedad así? Seguramente que no”.


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"El problema del mundo es la diferencia de clases, no la de identidades o géneros"

El cineasta, inspirado “en lo grotesco de la realidad”, firma la película más transversal y gran sorpresa de 2018, ‘Border’, y con ella se sacude todos los prejuicios de esta Europa del siglo XXI. Ganadora de Un Certain Regard en Cannes y aspirante al Oscar por Suecia.

Es la película sorpresa de 2018. Ali Abbasi, cineasta iraní emigrado a Suecia y que vive hoy en Dinamarca, ha hecho la película más transversal de los últimos tiempos. Con Border, que ganó el Premio a la Mejor Película en Un Certain Regard de Cannes y ha sido candidata a Mejor Película Europea, pasa por encima de diferencias de género, se sacude los prejuicios sobre las tendencias sexuales, rebasa las limitaciones del cine de género, deja bien claro que la idea de identidad es una imposición del mundo de hoy y, sobre todo, obliga al espectador a preguntarse qué nos hace humanos.


Interesado en “lo grotesco de la realidad”, Abbasi no disimula su intención: tal vez lo grotesco de esta sociedad y de sus comportamientos somos nosotros mismos y no ‘los otros’, los que son diferentes. Ello desde una historia que es fundamental no desvelar –el secreto de la película esconde un gran significado-.


Sí se puede adelantar que la protagonista es Tina (maravillosa la interpretación de Eva Melander), una agente de aduanas infalible gracias a su prodigioso olfato, al menos hasta que aparece Vore (estupendo también el actor finlandés Eero Milonoff). Tina sabe que Vore oculta algo, pero no logra identificar qué es. Suspense, trama policial, relato íntimo, naturaleza, romance, elementos fantásticos… para pisotear todos los prejuicios de esta Europa siglo XXI. El director y escritor iraní-sueco Ali Abbasi nos habla de este proyecto:

Esta es la película más transversal que he visto en los últimos años. ¿Ha sido su intención?


No. Pero yo vengo de la literatura y un libro de Tolstoi es un libro de Tolstoi y uno de Camus es un libro de Camus. Nadie agradece el género a un escritor. En el cine hay diferentes tradiciones, pero hoy está muy orientado al mercado. Yo creo que es una película muy transgresora porque es la que más transgrede el mercado. Recuerdo Los idiotas, un drama que luego tenía una escena de sexo que querían cortar para que la película pudiera ser para todos los públicos.


¿La escena de sexo de ‘Border’ es esencial en su historia?


Si hubiera cortado esa escena, hubiera quedado una película para toda la familia en Navidad. Pero yo hago lo necesario para tener la mejor película, intento no rellenar con cosas raras.
¿Quiere decir que el sexo se usa mucho como relleno?


Los espectadores están divididos. Muchos no quiere sexo en el cine y la verdad es que yo creo que hay un exceso. En realidad, en Border no es solo una escena de sexo. En ese momento se caen las máscaras, es una gran revelación. La escena es práctica. A mí me interesa el realismo. Los personajes trabajan, comen, andan… y el sexo es natural también.
Es natural, pero nada convencional.


Cuando leí la historia pensé que lo que no se podía aceptar era que tuvieran sexo en un sofá, no me pregunté por qué uno de los dos personajes tiene pene.
Es una película muy pro transgénero, ¿es premeditado?


No había ninguna intención, pero me siento muy feliz de que sirva para eso. Cuando empecé a pensar en esta película yo no tenía ni idea de que todo lo de transgénero existía.


¿Su película habla de imposición de identidades más que de búsqueda de identidad?


Así es. Estoy en contra de esa idea de identidad, de la que han construido. En la película pasa igual que conmigo mismo, que soy como una mesa de bufé, iraní, pero criado en Suecia y vivo en Dinamarca. Creo que Border es sobre todo una de las películas más europeas del año. Me acuerdo de La tormenta de hielo, de Ang Lee. Solo un extranjero podría haber hecho una película tan americana.


Volviendo a la identidad…


Sí, parece que todo conduce a que creamos que hay una identidad real por algún sitio, cuando en realidad se trata siempre de construir una identidad. Es cuestión de seleccionar, ella elige. Para mí, yo no elijo ni iraní ni sueco ni danés.


‘Border’ habla mucho más de diferencias de clase que de género o nacionalidad o raza… ¿es lo que de verdad nos diferencia?


Tuve una profesora de Literatura que hablando de cultura y su relación con la economía nos preguntó cuál era el problema del mundo. Y uno de los principales problemas es la distribución desigual de la riqueza. Nos hacen creer que los diferentes géneros, creencias, religiones… están en la base del problema, cuando en realidad las dinámicas económicas están en las diferencias de clase no en la política de identidades. Hoy es tan fácil mentir.


De alguna manera, hay una pregunta esencial en la película, ¿qué nos hace humanos?


Cuando hicimos la película, nos lo preguntamos. Había que definir qué era ser humano. En los próximos 30 años se preguntarán lo mismo, porque habrá gente o cosas que actúen como personas pero no lo serán legalmente. Somos una especie animal, pero nosotros podemos empatizar con otras especies y vivir en familia.


Muchos críticos hablan de realismo mágico para referirse a su película, pero ¿no hay más H.P.Lovecraft?


El término realismo mágico es también una marca de mercado. En la película hay elementos fantásticos y de realismo. Sí, es verdad y me gusta mucho Lovecraft y la larga tradición americana de Poe. Además, hay algo más, algo que es diferente, entre los escandinavos las banalidades de la vida ocupan un lugar importante.


Y en el cine, ¿cuáles han sido sus referentes?


La inspiración más importante es Luis Buñuel. Mi hijo se llama Luis por él. Estoy muy interesado en lo grotesco de la realidad, me inspiran algunos elementos de la realidad, pero no del realismo mágico.


Por ejemplo, ¿el olfato, como en la protagonista?


Sí. En Sevilla, en los Premios Europeos del Cine, dando un paseo, se me acercó una mujer con una flor, yo pensé que quería que la oliera, no me di cuenta de que lo que quería era sacarme la pasta. Por curiosidad, le seguí el juego, quise saber qué iba a hacer para sacar dinero, y me hipnotizó. Eso mismo es lo que yo quiero hacer desde el cine. Ser capaz de convencer a un extraño que habla otro idioma en unos minutos.

12/01/2019 10:41 Actualizado: 12/01/2019 10:41
BEGOÑA PIÑA
@begonapina

 

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La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, durante la entrevista con EL PAÍS. SEBASTIÁN UTRERAS

“No creemos que las políticas tipo Escuela de Chicago sean la solución” Los precios de las materias primas lastran las previsiones de crecimiento para América Latina
La economía de América Latina se desacelera en un contexto de “incertidumbre y volatilidad” global


Durante la presentación del balance económico de fin de año, a mediados de diciembre en Santiago de Chile, la jefa de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena (Ciudad de México, 1952), habló de un escenario incierto y complejo, no demasiado alentador y hasta pesimista. Lo explica una reducción de alrededor del 7% en el precio de los productos básicos el próximo año y una ralentización del comercio mundial. De acuerdo con las proyecciones, revisadas a la baja por el organismo, Latinoamérica este año crecerá 1,2%, dos puntos menos que el promedio mundial. Para 2019 se espera un crecimiento de 1,7%, con una diferencia marcada entre México y Sudamérica, que crecerían 2,1% y 1,4%, respectivamente. La responsable del brazo de Naciones Unidas para el desarrollo económico en la región habla de un "cambio de ciclo".

 

Pregunta. ¿Qué características tiene este nuevo ciclo?

Respuesta. Está marcado por una mayor apreciación del dólar, la subida de las tasas de interés en Estados Unidos y las tensiones comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China. La dinámica interna juega un papel menos importante y la región está muy condicionada por el contexto externo, que presiona a los países por varias razones. Por ejemplo, en el pago de intereses. Cuando la política monetaria bajó las tasas de interés, lógicamente hubo mayor apetito al riesgo y mucho endeudamiento. Hoy día, por lo tanto, la región tiene más deuda –pública y privada– y mucha presión en el pago de intereses, que han subido junto a la apreciación del dólar. Es una situación complicada, como lo es la mayor volatilidad financiera: ahora el financiamiento se va a los países desarrollados y hay más dificultades de la región para acceder al crédito.

 

P. ¿Qué efectos producen las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China?

R. Hacen que la región tenga mucha presión. Especialmente Sudamérica, muy dependiente de lo que ocurra en China, primer socio comercial de Brasil, de Argentina, de Chile. Y China hoy está desacelerando de 6,6% en 2018 a 6,3% el año próximo. Las únicas dos economías que crecen y que van en una tendencia al alza este año y el próximo, son Estados Unidos y la India, nada más.

"El financiamiento se va a los países desarrollados y hay más dificultades de la región para acceder al crédito".

P. ¿Qué medidas internas deberían tomar los países ante este escenario?

R. Los países tienen instrumentos para poder confrontar este tipo de situaciones, como la tasa monetaria, la política fiscal y lo que hacen, por ejemplo, con los salarios mínimos. Si el salario mínimo lo desaceleras, puedes afectar el consumo privado, de los hogares.

P. ¿A qué subregión impactará la bajada del precio de los productos básicos?

R. A los de Sudamérica, porque son los exportadores de alimentos, de petróleo, de hidrocarburos y, en general, de minerales y metales. Las variaciones van a ser menores, no van a ser tan grandes, pero igual va a haber una cierta afectación. Esto se combina con el tema China, que va a tener menos demanda a menores precios.

P. ¿Las materias primas han pasado a ser un lastre para el crecimiento de la región?

"VENEZUELA TIENE QUE HACER UN CAMBIO MUY PROFUNDO EN MATERIA ECONÓMICA"
R.M.

Pregunta. ¿Cómo proyecta la situación de Venezuela, que sufriría una contracción de su economía de -10,0%, de acuerdo a la CEPAL?

Respuesta. Hay cosas que son muy riesgosas para el futuro, como la contracción que ha tenido del producto del 43% con respecto al valor del 2013, la producción petrolera que cae, la hiperinflación. Pero, al mismo tiempo, hemos visto con interés las 10 medidas económicas que ha tomado Venezuela, que apuntan a controlar el tipo de cambio, por ejemplo. Esto ha sido ya una medida muy concreta que es positiva.

El precio del petróleo, que fue positivo este año, no va a seguir siendo tan positivo el próximo, aunque por otro lado es necesario observar si tendrá algún resultado el hecho de que economías externas estén tratando de apuntalar a Venezuela, como China y Rusia. Pero, definitivamente, Venezuela tiene que hacer un cambio muy profundo en materia económica.

R. Lo que sucede es que hay que saber cómo procesarlas y darles valor agregado. Un ejemplo: entre Chile, Argentina y Bolivia tienen el 61% de las reservas de litio. Esa no es una mala noticia, sino una excelente noticia. La mala noticia es que no haya políticas públicas que permitan que esas materias primas sean procesadas e industrializadas en su lugar de origen. Chile y Argentina podrían asociarse para explotar el litio conjuntamente y crear una plataforma industrial de baterías recargables con inversiones europeas, chinas y latinoamericanas. Sería, para mí, el gran logro.

P. De los productos básicos, ¿cuál tendrá una mayor caída de su precio?

R. El petróleo va a ser, yo creo, el más afectado de todos.

P. ¿Cómo deberían los latinoamericanos enfrentar este nuevo ciclo económico?

R. La región todavía tiene una dinámica de crecimiento positivo. El consumo privado –el de las familias– va a seguir siendo un factor importante. Hay países que están dándole predominancia a la inversión, como es el caso de México. Hay otros países en la misma línea y, por lo tanto, puede ser otro factor. En donde hay más incertidumbre es en la parte comercial. Por lo tanto, ¿qué se le recomienda a los países y a los hogares? Yo diría que el ahorro: controlar el gasto.

P. ¿Qué pueden hacer las economías de países como Chile, Argentina y Brasil frente a la vulnerabilidad financiera?

R. Un país como Chile tiene mucho que ofrecer, porque tiene una institucionalidad sofisticada, un Estado de derecho creíble en el exterior, cuenta con la confianza de los mercados. El caso de Argentina es menos claro, porque no ha logrado salir de los problemas que ha tenido y su crecimiento no está auspiciado positivamente: crecerá -1,8% en 2019, según nuestras proyecciones. Brasil es una incógnita, aunque si en 2019 despega un poco más y logra crecer al 2%, puede ser importante para la región. Por lo menos tenemos información hacia dónde va el gobierno. Brasil empieza a retomar su crecimiento, pero con muchas dificultades.

"La desigualdad es ineficiente desde el punto de vista económico"

P. ¿Qué impacto tienen los anuncios de políticas neoliberales del nuevo Gobierno de Bolsonaro?

R. Brasil va a crecer por arrastre. El 2% tampoco es un crecimiento tan dinámico y viene impulsado por la inversión de Petrobras. Ahora, ¿qué va a pasar con el consumo? No sabemos si va a seguir apuntalando o no, eso depende de la confianza. Y nadie sabe muy bien qué es lo que va a pasar en Brasil, si va a haber confianza de los mercados o no. Hasta ahora lo que se ve venir es una política neoliberal –privatizaciones quizás– que podrían dinamizar la economía en un corto plazo. Pero no sé si al mediano o largo plazo sea la solución. Ya hemos pasado por ahí en otros países.

P. ¿Las medidas económicas al estilo Chicago, no son las adecuadas para Brasil?

R. Siempre hemos sido muy claros: tiene que haber un equilibrio entre el Estado y el mercado. No puede ser todo orientado por el mercado, porque el mercado, por naturaleza, va a generar desigualdad. Y una sociedad dispar y desigual no puede tener un crecimiento sostenible a mediano plazo. La desigualdad no solamente es inaceptable desde el punto de vista social o de derechos, sino que es ineficiente desde el punto de vista económico. El Estado no debe ser el administrador de todos los bienes productivos, pero no creemos que las políticas extremadamente neoliberales, tipo Chicago, sean la solución. Por lo demás, Brasil no necesita necesariamente políticas tan neoliberales teniendo un mercado interno tan grande. No es el caso de Chile, que tiene 17 millones de habitantes, una economía muy abierta al exterior y, por lo tanto, quizás, su elección de modelo de desarrollo es otro. En Brasil, México y Colombia –países que tienen un mercado interno potente– hay que apostarle a un desarrollo más que a un crecimiento.

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Jueves, 03 Enero 2019 07:29

Bolsonaro. Botón de muestra

Imagen: EFE

En su primer día como presidente, Bolsonaro bajó el salario mínimo fijado por su antecesor, puso las reservas indígenas en manos de la nueva ministra de Agricultura, ligada a los grandes terratenientes, y excluyó a la población LGBT de las políticas de derechos humanos.

El ajuste es verde oliva. El exmilitar y flamante mandatario Jair Bolsonaro determinó la reducción del salario mínimo en simultáneo a la entrada en funciones del ministro de Economía Paulo Guedes, formado en la Universidad de Chicago, dotado de “superpoderes” para llevar adelante la reforma previsional en paralelo con un paquete de privatizaciones, parciales o totales, de empresas como Petrobras y Eletrobras.

A partir de este mes el salario mínimo será de 998 reales en lugar de los 1006 reales (265 dólares) fijados en el presupuesto aprobado semanas atrás en el Congreso. Cuarenta y ocho millones de trabajadores que tienen ese monto como referencia para la actualización de sus sueldos serán afectados por el recorte.

Al adoptar este ajuste a menos de 24 horas de haber jurado el respeto de la Constitución de 1988, conocida como “ciudadana” por consagrar derechos antes inexistentes, Bolsonaro puso de manifiesto una decisión política. Y lo hizo con una urgencia sorprendente a través de un decreto publicado en una edición extraordinaria del Diario Oficial de la Unión.

Puso en práctica lo que había insinuado en campaña y confirmado semanas atrás cuando abogó por la precarización laboral. “Continúa siendo muy difícil ser patrón en Brasil” debido al costo que suponen los derechos como el aguinaldo, las vacaciones y la política de actualización del salario mínimo. En esa ocasión prometió llevar adelante una segunda reforma laboral por entender que es insuficiente la legislación en vigor, una norma leonina sancionada en 2017 por el expresidente Michel Temer. “Si no tenemos menos derechos no tendremos más empleos”. Con las organizaciones sindicales agobiadas económicamente debido a la legislación dejada por Temer y la extinción del Ministerio de Trabajo determinada por Bolsonaro, nada indica que haya una respuesta colectiva al hachazo sufrido por asalariados más pobres ayer.

El exministro de Trabajo de Luiz Inácio Lula da Silva, Luiz Marinho, lamentó “que con este gobierno llegó la destrucción de todo derecho social”.

Al contrario de Marinho la Bolsa de Valores de San Pablo reaccionó de buen grado a este anuncio salarial más la promesa de reforma previsional y de privatizaciones de Paulo Guedes (ver aparte). La principal plaza bursátil llegó a rozar los 4 puntos y cerró con un alza del 3,5% en lo que fue el mejor inicio de año desde 2009.

El llamado “superministro” trasladó a Brasil su experiencia en el Chile de Pinochet, donde trabajó durante un tiempo con los mentores de un plan neoliberal ortodoxo aplicado a punta de bayoneta.

Otro compromiso asumido por el funcionario fue el de quitar recursos, eventualmente a la educación o la salud, si no se aprueba la reforma previsional a la chilena que planea presentará en el Congreso.

Ayer fue el día en que asumieron varios de los veintidós ministros del gabinete entrante, y Bolsonaro eligió asistir al acto que puso en funciones al general Fernando Azevedeo como titular de Defensa. En un discurso breve Bolsonaro no hizo mención de la eventual reforma previsional para las Fuerzas Armadas, autorizando la sospecha de que los militares podrán ser excluidos del recorte. Y elogió a los expresidentes José Sarney y Fernando Collor por haber aumentado los recursos destinados a los militares, dando lugar a la conclusión de que el recorte de gastos no será equitativo.

El capitán retirado dijo, dirigiéndose a los generales, que en su gobierno las Fuerzas Armadas recuperarán el lugar perdido a manos de políticos corruptos y que volverán a estar presentes en “todos los lugares de nuestro inmenso país”. Tal vez se refería a la demanda castrense por más injerencia en varias reservas indígenas ubicadas en zonas fronterizas como Raposa Serra do Sol, que está recostada sobre el límite con Venezuela. Durante años militares y hacendados presionaron para que el Estado le permita penetrar en territorio de los pueblos originarios. En el recién surgido gobierno bolsonarista una de los grupos de sustentación es precisamente el agronegocios y su influyente “bancada del buey” en el Congreso. Respondiendo a la exigencia de ese sector Bolsonaro resolvió ayer que la demarcación de tierras que antes de la conquista eran indígenas quede bajo la órbita del Ministerio de Agricultura, comandado por la ex legisladora Tereza Cristina, investigada por presuntos acuerdos ilegales con el frigorífico JBS, el más importante del renglón ganadero al cual se lo conoce por su avidez en conquistar tierras que no le corresponden.

La medida retiró todas las atribuciones sobre el tema que tenía la Fundación Nacional del Indio, que había sido defendida por varias etnias como la entidad idónea para fijar los límites de las reservas.

El balance del primer día del nuevo ciclo político, cívico-militar, inaugurado con Bolsonaro revela un plan de shock para ejecutar planes económica y socialmente regresivos, encuadrados en la fundación de un nuevo “orden” donde, no habrá más lugar para la “ideología de género” ni de minorías sexuales.

Dentro de la colección de anuncios también figura una resolución del presidente que quita a las demandas de la comunidad LGBT de las prioridades del ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, al frente del cual está la pastora Damares Alves. En lugar de priorizar la agenda sobre las minorías sexuales Alves concentrará sus esfuerzos en la aprobación de un proyecto que pagará un subsidio estatal a las mujeres violadas que no interrumpan sus embarazos.

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