Lunes, 11 Junio 2012 14:02

Río+20, repensando el desarrollo

Río+20, repensando el desarrollo
Hace 20 años, en junio de 1992, se celebró en Río de Janeiro, Brasil, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, también conocida como Cumbre de la Tierra. En la Cumbre de la Tierra participaron 172 gobiernos con presencia de 108 jefes de Estado y de Gobierno.

Los resultados de la Cumbre de Río fueron la aprobación del Programa 21, un plan de acción mundial para promover el desarrollo sostenible, y la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo que es básicamente un conjunto de principios que definen los derechos y obligaciones de los Estados respecto del medio ambiente y el desarrollo. Asimismo esa cumbre fue el origen de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que en 1997 acordaría el famoso Protocolo de Kioto para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Hubo dos grandes protagonistas de la Cumbre de la Tierra, por un lado George Bush padre, presidente de los Estados Unidos, quien vino a anunciar en Río que «el estilo de vida estadounidense no está abierto a negociaciones». Por otro lado, el comandante de la revolución cubana Fidel Castro cuya posición se resume en la siguiente frase extraída de su discurso ante el plenario de la Cumbre: «Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre».

En definitiva Fidel se enfrentaba en nombre de los países en desarrollo a ese Norte que había podido industrializarse, desarrollarse y construir sus Estados del Bienestar a costa de un Sur, los países del Tercer Mundo, colonias hasta hace poco convertidas en ese momento en naciones explotadas y saqueadas por un orden económico mundial injusto. En ese sentido, proponía una vez terminada la Guerra Fría dedicar el gasto militar y armamentístico a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta.

Río+20


20 años después de aquella Cumbre de la Tierra, en medio de una crisis estructural del modelo civilizatorio occidental y con las clarividentes palabras de Fidel aun resonando en los pasillos de Riocentro, el lujoso centro de convenciones en la exclusiva zona de Barra de Tijuca, se celebra la Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20.

Los objetivos de esta conferencia de Naciones Unidas son alcanzar un nuevo acuerdo político en torno al desarrollo sostenible, evaluando el progreso hasta la fecha y las lagunas en la aplicación de los acuerdos que se han ido adoptando. La conferencia va a estar centrada en dos temas principales, el de la economía verde o ecológica con vista a la sostenibilidad y la erradicación de la pobreza, y la creación de un marco institucional para el desarrollo sostenible. Todo ello dentro de un ambicioso llamado de las Naciones Unidas a los Estados y la sociedad civil en general a sentar las bases de un mundo de prosperidad, paz y sustentabilidad.

Río+20 tendrá lugar oficialmente del 20 al 22 de junio, momento en el que los Jefes de Estado y Gobierno de los diferentes países que conforman las Naciones Unidas llegarán a Río de Janeiro para las sesiones plenarias y la búsqueda de un acuerdo. Sin embargo, los equipos negociadores de cada gobierno, después de tres rondas de negociaciones previas en Nueva York en torno a un borrador de acuerdo, comienzan la última ronda de negociaciones el 13 de junio para preparar el documento que sus respectivos presidentes deberán firmar como parte de un acuerdo final.

Los equipos negociadores de cada país miembro de Naciones Unidas están trabajando en torno a un documento llamado “El futuro que queremos – Borrador Cero del documento de Río+20”. Este documento, que comenzó hace meses siendo una compilación de diferentes propuestas por parte de los Estados de en torno a 300 paginas, cuenta en estos momentos con 82 paginas íntegramente en ingles con una base de párrafos que se van acordando y otra serie de ideas entre corchetes lo cual indica que están siendo sujetos a discusión, esquema habitual de los documentos de negociación en Naciones Unidas.

El Zero Draft o Borrador Cero cuenta con una estructura dividida en 5 puntos principales. Una primera parte que es básicamente un preámbulo y donde se define la visión compartida por los diferentes miembros de Naciones Unidas. Un segundo punto en torno a la renovación del compromiso político, en el que se reafirman los principios de Río, se evalúan los progresos y los déficits en la implementación del desarrollo sostenible y se va haciendo un repaso en torno a los principales grupos implicados, desde los pueblos indígenas a los sindicatos o la comunidad científica. La tercera parte del documento está dedicada a desarrollar el rol de la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, el punto principal y más conflictivo de todos pues trata de presentar a la economía verde como el nuevo paradigma del desarrollo sostenible. En cuarto lugar nos encontramos con la definición del marco institucional para el desarrollo sostenible y finalmente la quinta y ultima parte del documento de negociación está dedicada al marco de acción y seguimiento, con propuestas de acuerdo en torno a temas como la seguridad alimentaria, agua, energía, cambio climático, bosques y biodiversidad, educación o igualdad de género.

G77+China


Dentro de la política de bloques inherente a unas negociaciones en el marco de Naciones Unidas podemos observar dos grupos principales, la Unión Europea por un lado, y el G77 junto a China por otro lado. El G77 es un grupo muy heterogéneo de países del Sur, es decir, de los países llamados del Tercer Mundo o en desarrollo, que cuenta con diversos bloques en su interior, como el del ALBA, el Grupo Africano, Grupo de los Estados Insulares o el Grupo Árabe. Asimismo cuenta con potencias emergentes de los BRICS como Brasil o India.

El G77, presidido en 2011 por Cristina Fernández de Kirchner en representación de Argentina, y desde 2012 con Argelia como coordinador, se presenta en Río con un documento propio de consenso como base para la negociación.

El documento del G77+China propone un nuevo orden económico mundial basado en los principios de equidad, soberanía, intereses comunes, interdependencia y cooperación entre los estados. Plantea además una nueva arquitectura financiera internacional mediante la reforma expedita y ambiciosa de las instituciones creadas por los acuerdos de Bretton Woods (es decir, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional), cambiando sus estructuras de gobierno y su déficit democrático en el marco de una plena y justa representación de los países en vías de desarrollo, promoviendo la provisión de recursos financieros y transferencia tecnológica a los países en vías de desarrollo sin condicionalidades.

Asimismo, se pide el reconocimiento y respeto a los diferentes modelos de desarrollo afirmando que las estrategias de crecimiento económico basadas en el mercado son insuficientes y no garantizan ni aseguran un crecimiento económico equitativo ni resuelven los problemas de pobreza, salud, educación, empleo pleno, reducción de inequidades y promoción del desarrollo social y la inclusión.

También se propone un cambio en los patrones de producción y consumo, denunciando que los recursos naturales son limitados y que los países desarrollados han hecho un uso excesivo de ellos. A partir de ahí se reconoce la importancia del agua como Derecho Humano o la seguridad alimentaria, y se demanda un desarrollo sostenible con un enfoque holístico y en armonía con la naturaleza, propuesta que parte del Estado Plurinacional de Bolivia. Esta demanda además ha sido recogida en el Borrador Cero oficial, cuyo párrafo 33 dice textualmente: «Somos conscientes de que el planeta Tierra y su ecosistema son nuestra casa y que Madre Tierra es una expresión común en una serie de países y regiones. Estamos convencidos de que con el fin de lograr un equilibrio justo entre el económico, las necesidades sociales y el medio ambiente de presentes y futuras generaciones, es necesario promover la armonía con naturaleza».

En la misma línea, uno de los objetivos en Río+20 por parte de Bolivia y del ALBA será el de recoger las propuestas de la Conferencia Mundial de los Pueblos Sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra realizado en Tiquipaya (Bolivia) y plantear una propuesta de Derechos de la Madre Tierra.

Unión Europea


Frente a estas propuestas, la posición de la Unión Europea es contundente y fiel reflejo del modelo neoliberal en el que está instalada. La UE conceptualiza a la naturaleza como “capital natural”, como “stock de recursos naturales” regulables a través del mercado. Es decir, estaríamos ante una segunda fase del neoliberalismo, una fase más avanzada en la que después de haber hecho retroceder al Estado, cuando no desaparecer totalmente privatizando los sectores estratégicos bajo control estatal, se le ordena al Estado que cree mercados donde hasta ahora no existían. Ya no es suficiente además con generar plusvalía vendiendo la madera de los bosques, sino que además se crea un nuevo mercado en el que lo que se vende es la capacidad de absorción de dióxido de carbono de esos mismos bosques. A partir de ahí se abre la vía para la financiarización de la naturaleza, para especular y crear nuevos mercados inmateriales.

La Unión Europea plantea entonces un paquete de metas e indicadores enfocados en el medio ambiente, y con la excusa de la reducción de emisiones y la eficiencia en el uso de recursos naturales, deja de lado las necesidades sociales y económicas de los países en desarrollo.

Pensando el mañana


Son numerosos los temas a desarrollar en Río+20 y cada uno de ellos exigiría de decenas de páginas para profundizar, pero finalmente el reto de Río+20 será el de cómo construir una visión del desarrollo no basada en el capitalismo, que salga de los parámetros de crecimiento capitalista. Como lograr un desarrollo integral, complementario y solidario basado en la complementariedad de los derechos de los pueblos a su desarrollo, de los derechos de los pueblos a superar la pobreza causada por el capitalismo y el colonialismo, y de los derechos de la Madre Tierra. Además, estos derechos deberían ser realizados de manera integral, interdependiente, complementaria y en apoyo mutuo. Es decir, un derecho no puede realizarse sin los otros y un derecho no puede estar sobre los otros. Se trata de derechos interdependientes, cuya plena consolidación requiere una interacción complementaria entre ellos.

En cualquier caso no hay duda que estamos viviendo (y sufriendo) los limites de un modelo civilizatorio insostenible. Los pueblos del Sur han recuperado su dignidad y el Norte ya no puede seguir creciendo a costa de su explotación. Además Ama Lurra, la Pachamama, ya nos está demostrando que no se la puede seguir explotando indefinida e incontroladamente como se ha hecho hasta ahora. Estamos viendo por tanto los límites planetarios del sistema de acumulación capitalista en toda su crudeza. En ese sentido Río+20 es una ocasión histórica para poner sobre la mesa debates necesarios y tratar de llegar a consensos en la búsqueda de soluciones.

En definitiva, y retomando las palabras finales de Fidel en su discurso en el plenario de la Cumbre de la Tierra de 1992: «Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo».

- Katu Arkonada se encuentra en Río de Janeiro formando parte del equipo negociador del Estado Plurinacional de Bolivia

http://alainet.org/active/55523
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“Para vivir mal aquí, vivo mal en mi país”
Un hombre llora inconsolable en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas desde hace dos horas. Tiene los ojos rojos, inflados como nueces. La gente le mira, pero él no mira a nadie más que a su hija y sus dos nietas, porque no sabe cuándo va a volver a verlas. “Nunca pensé que la vida pudiera ser tan cruel. La crisis en España me parte el corazón. ¡Me está separando de mi familia!”, grita Andrés Sammuesa, ecuatoriano, de 47 años. Su hija Neli, de 28, y sus nietas, Gisela, de 9 y Naidine, de 7, vuelven a Ecuador porque España, repiten, “ya no es mejor”. Él se siente obligado a quedarse porque conserva su trabajo de limpiacristales y con su sueldo (1.050 euros) tiene que mantener a los otros cinco hijos que viven con él. Se los fue trayendo poco a poco, con mucho esfuerzo. Ahora ha empezado a despedirlos en el aeropuerto porque el único dinero que tienen es el que les ha dado el Gobierno para marcharse, el del plan de retorno: 400 euros por persona y un billete sin vuelta.

 
“Yo llegué con 17 años, hace 11”, explica Neli. “He pasado casi la mitad de mi vida aquí. Durante mucho tiempo nos fue muy bien. Mi marido trabajaba en la construcción, sin parar, y yo en el servicio doméstico. Pero llegó la crisis y nos despidieron. Él lleva cuatro años sin trabajar y yo dos. La casa que compramos se la quedó el banco. Ya no podíamos pagarla. Nos volvemos con menos de lo que teníamos cuando vinimos. Hemos fracasado aquí”.


José, su marido, ya está en Ecuador. La menor de sus hijas, Naidine, ni siquiera conoce el país. Sin soltar a su muñeca, muestra su maleta, llena de gominolas para 15 primos a los que no ha visto nunca. “Te quiero, eh”, la abraza su abuelo, Andrés. “En cuanto me quede sin trabajo, no lo pienso dos veces y me vuelvo”, le repite. “Yo vine en el año 2000, cuando España aún era en pesetas. España era mucho mejor en pesetas. Vine con la ilusión de sobresalir, pero si llego a saber esto, mil veces me quedo en mi puto país”, dirá luego, tirado frente al control de seguridad del aeropuerto después de haberse despedido de su hija y nietas.

 
En ese mismo avión, Ana Carchipulla y su marido, Norberto, regresan a Ecuador sin billete de vuelta tras 13 años en España. Les acompañan sus hijas, Daiana, de 14, y Ana Cristina, de 11, y un perro, “lo más valioso” de su equipaje y de su estancia en España. Se llama Curro, fue un regalo y ladra inquieto en una jaula-maleta antes de ser facturado. “Vine con 18 años porque aquí había más oportunidades y me voy porque con la crisis ha dejado de haberlas”, explica Ana. Su caso es casi idéntico al de la familia Sammuesa. Ella, empleada en el servicio doméstico; él, enganchando una obra con otra hasta que estalló la burbuja inmobiliaria y dejó de haber trabajo en la construcción; un banco que les ofreció un crédito en cuanto entraron por la puerta; una casa embargada; nada que llevarse de España, más que recuerdos.

 
“Me vuelvo igual que me fui. Intento no pensar en el fracaso. Pero para vivir mal aquí,vivo mal en mi país”, zanja Ana. Cuando vino a España, dejó a su hija mayor en Ecuador. “Estuve dos años separada de ella. Era un esfuerzo inmenso, pero ganabas dinero. Ahora no vale la pena estar separado de tu familia”.


Vladimir Paspuel, presidente de la asociación Rumiñahui, una de las 11 ONG que gestionan los programas de retorno, les da los últimos consejos. Ha despedido a muchos compatriotas en el aeropuerto. En 2003, cuando el Gobierno puso en marcha el plan de retorno voluntario de atención social, se acogieron a él 604 inmigrantes, la mayoría, colombianos (190) y ecuatorianos (175). El año pasado esa cifra subió hasta los 2.119 y solo en los tres primeros meses de 2012 lo solicitaron 480. Existe otro plan de retorno, el que el entonces ministro de Trabajo, el socialista Celestino Corbacho, puso en marcha en 2008 para los extranjeros que se hubieran quedado en paro: podían cobrar todo el subsidio de desempleo de una vez (el 40% en España y el resto una vez en su país) con el compromiso de no regresar a España en tres años. Al principio convenció a pocos, pero la cifra ha ido en aumento a medida que se agravaba la crisis. Desde noviembre de 2008 hasta abril de este año lo pidieron 18.265 inmigrantes, la mayoría ecuatorianos. Más de 2.500 se apuntaron en los últimos cinco meses.


“La situación es extrema”, explica Paspuel. “Vienen de deshaucios, de comedores sociales, incluso de la mendicidad, después de haber trabajado tanto; de haber ayudado a tantas españolas a reincorporarse al trabajo después de ser madres. Los inmigrantes han sido personas muy importantes en el desarrollo económico de este país. Y ahora, con la crisis se les lanza el mensaje de que sobran”.

 
Paspuel denuncia que los fondos del plan de retorno se han agotado justo cuando más solicitudes hay. Tras armarse de valor para reconocer el fracaso en España y pedir ayuda para irse, muchos de esos compatriotas están oyendo que tampoco pueden porque ya no hay dinero. El Ejecutivo prepara una nueva subvención para el año que viene pero vista la lista de espera, podría empezar a gastarse ahora, explican fuentes del Ministerio de Empleo. En Ecuador hay un programa de ayuda —Bienvenido a casa— para los retornados. “También se ha quedado sin fondos”, explica Paspuel. Y una vez allí, las cosas no son fáciles. “Hay familias que reciben a los retornados con mucha alegría pero al ver que vuelven sin nada, empiezan a verlos de otra manera. Siempre se ha asociado al emigrante a maletas llenas de dinero. Ahora vuelven con las manos vacías, ya no pueden ayudar a nadie. Son un problema más”.


Por Natalia Junquera Madrid 10 JUN 2012 - 21:23 CET

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La OCDE recomienda retrasar la jubilación más allá de los 67 años
La OCDE recomendó hoy retrasar la edad de jubilación más allá de los 67 años e incentivar las pensiones privadas, incluso con carácter obligatorio, porque prevé que en el futuro se reducirán los beneficios de los sistemas públicos.


"Los trabajadores actuales y los del futuro tendrán que trabajar más tiempo antes de retirarse y tendrán pensiones públicas inferiores", señaló la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en un estudio dedicado a analizar las reformas que se han llevado a cabo en los últimos años. La organización constató que la crisis financiera que se desencadenó a partir de 2007-2008 ha tenido "un impacto profundo" en las cuentas públicas de la mayor parte de sus 34 países miembros, lo que ha obligado, entre otras cosas, a llevar a cabo reformas de los sistemas de pensiones.


Tras constatar que en trece de esos Estados a largo plazo la edad de jubilación será de 67 años o más, la OCDE destacó que hay que incitar a elevar la edad de retiro incluso por encima de ese listón y consideró que una forma "efectiva y transparente" de hacerlo es vincularla a la esperanza de vida, como ya se ha estipulado en Dinamarca y en Italia. Reconoció que los ajustes automáticos entre la evolución de la esperanza de vida y la edad de jubilación son a menudo "complejos, difíciles de entender y crean incertidumbre sobre los beneficios futuros", por eso requieren "graduación y transparencia en su implementación".


Los autores del estudio indicaron que una persona que empieza a trabajar ahora puede esperar, de media, recibir una pensión pública equivalente a la mitad de su remuneración si se jubila con el periodo de cotización completa.


Si se suman los beneficios de las pensiones privadas (que son obligatorias en 13 países de la organización) un pensionista medio recibe un 69 % de lo que cobraba mientras trabajaba, aunque ese porcentaje se queda por debajo del 60 % en una docena de miembros, sobre todo donde la cotización a fondos privados es voluntaria. Por eso, los autores del informe estiman que "la solución ideal" sería hacer obligatorio cotizar a fondos privados e integrar a los trabajadores automáticamente en ese tipo de dispositivos, como ya ocurre en Nueva Zelanda.


EFE MADRID11/06/2012 12:45 Actualizado: 11/06/2012 13:00

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“Quieren trasladar su crisis a nuestros países”
La cumbre ambiental Río+20, que en unos días concentrará en la capital carioca a presidentes y funcionarios de casi doscientos países, será escenario de una nueva disputa entre las naciones centrales y el grupo de países emergentes o en vías de de-sarrollo, nucleados en el G-77 más China. Uno de los ejes de la controversia es el concepto de “economías verdes” que, para el gobierno argentino y sus socios de América latina, es una suerte de trampa tendida por las potencias y sus aliados para poner freno a las exportaciones cuando no cumplen con ciertos parámetros “verdes”. El otro foco de conflicto es la posible creación de una agencia internacional, que tendría el poder de policía para hacer cumplir con indicadores y premisas, inspecciones que los países interpretan como la antesala a restricciones comerciales.


A diez días de la firma del documento, todavía no hay consenso. Los diplomáticos trabajan contra reloj: hace una semana las delegaciones estuvieron reunidas en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, y esta semana volverán a encontrarse en Río de Janeiro. El documento que redactaron dos funcionarios de la ONU designados por Ban Ki-moon tiene ochenta páginas y muchos de sus párrafos son cuestionados por los representantes de los países en desarrollo. Estos diplomáticos están ante una doble presión: no ceder en la defensa de sus intereses estratégicos y, a la vez, no hacer fracasar la cumbre, que pretende avanzar sobre los logros obtenidos hace 20 años en otra cumbre, en esa misma ciudad. El desafío se multiplica para el gobierno de Brasil, también crítico del documento, por su condición de anfitrión.


“En esta negociación, la Argentina ha encontrado aliados importantes, como la India y Egipto, que se sumaron a los socios del Mercosur”, dijo la subsecretaria de Planificación y Política Ambiental, Silvia Révora, una de las negociadoras argentinas, en una entrevista con Página/12.


–A días de la cumbre, ¿qué consensos y qué diferencias hay entre los países?

–El documento para Río+20 se viene trabajando desde hace muchos meses y, como no se ha avanzado en el consenso entre los países centrales y los del G-77 más China, en estos días se estuvo viendo si se cerraba un acuerdo. El G-77 más China, que son 132 países sobre un total de 193, que tiene a la mayoría de la población mundial e incluye a países emergentes como China, India y Brasil, ha estado trabajando muchos meses en este documento. Hasta ahora, no hay consenso. Evidentemente, el documento que va a salir no será un documento que refleje nuestra posición y si no nos refleja, cada país hará sus reservas.


–¿Cuáles son los grandes ejes de la divergencia?

–La gran divergencia es que los países centrales están planteando el concepto de “economía verde” como el nuevo paradigma ambiental para salvar el planeta. Nosotros planteamos que no hay una definición de economía verde, por lo tanto, no podemos apoyar algo que se desconoce. No estamos de acuerdo en sustituir el concepto de desarrollo sustentable, que es mucho más ambicioso y que implica un cambio en el modelo de producción y consumo que nos ha provocado esta crisis ambiental. Como G-77 planteamos que ese cambio lo deben liderar los países centrales, que son los que han impuesto ese modelo global de consumo y de producción insustentable, que se basa en una falacia: que los recursos naturales son infinitos. Producimos y consumimos como si fuéramos a tener una cantidad infinita de agua, de petróleo, de tierra.


–Los países centrales no aceptan eso.

–Ese es el problema central: los países centrales no asumen su responsabilidad primaria. Lo que plantean es que los costos de la crisis ambiental, por ser planetaria, los tenemos que asumir todos por igual. Países pobres, en desarrollo y ellos. Cuando son ellos los que han causado esta crisis ambiental.


–No admiten que la responsabilidad no es la misma para todos.

–En el plenario, plantearon borrar el principio de responsabilidades comunes y diferenciadas. No-sotros, como G-77 más China, tenemos premisas que no son negociables. Una es ésa, la otra es nuestra soberanía respecto del manejo de nuestros recursos naturales. No vamos a delegar el control ambiental a ninguna agencia globalizada que nos imponga lo que tenemos que hacer con nuestros recursos naturales ni parámetros de cumplimiento. Porque esto de la economía verde es una trampa.


–¿En qué consiste esa trampa?

–Ellos pretenden poner indicadores y parámetros para la producción de bienes y servicios y aquel que no los cumpla, no va a poder exportar.

Por supuesto que eso nadie lo dice. El planteo de ellos es un planteo naïf: vamos a salvar el planeta.


–¿Cuáles serían las consecuencias?

–Una gran parte de los países centrales está queriendo trasladar su crisis a los países en desarrollo utilizando el tema ambiental. Si exigen el cumplimiento de estos parámetros que quieren imponer con la economía verde, va a haber una transferencia enorme de recursos de los países en desarrollo a los desarrollados, porque los que tienen la tecnología son ellos, y nos van a obligar a comprar la tecnología y a endeudarnos. Nuestro planteo de desarrollo sustentable implica la erradicación de la pobreza nosotros, como países latinoamericanos, tenemos mucho que mostrar en Río: cómo hemos bajado los niveles de pobreza, al contrario de los países desarrollados, donde en este momento va creciendo la pobreza.


–Nuestros países han disminuido los niveles de pobreza, pero ¿se han desarrollado en forma sustentable?

–En este momento, no hay ningún país que pueda plantear que tiene un desarrollo sustentable, es nuestra utopía. Se plantea que otro tipo de desarrollo es posible. Porque el desarrollo sustentable implica que produzcamos en forma eficiente, con un uso muy racional de nuestros recursos, y consumamos en función de nuestras necesidades básicas, no permitiendo el derroche. Lo que vemos es que en nuestros países hay sectores de la población que tienen que aumentar su consumo pero también hay un sector importante que tiene que evitar despilfarrar recursos naturales a través de consumo insustentable. Por ejemplo, cuando se compran productos que tienen una vida útil muy corta o que requieren un uso intensivo de electricidad o de materias primas.


–Si el modelo económico argentino permitió aumentar el consumo, ¿podemos decir entonces que este modelo es sustentable?

–No, nadie dice eso. Lo que tenemos en la Argentina es una réplica del modelo impuesto en el planeta y que nosotros no lo vamos a poder cambiar si no lo cambian ellos, que son los que tienen el gran poder económico. Por eso, el G-77, cuando se habla de economía verde, le plantea a los países centrales que ellos lideren este cambio de modelo de producción y consumo. Nosotros no lo vamos a poder liderar porque no tenemos ni tecnología ni capacidad financiera. Sí tenemos que darle buen nivel de vida a un porcentaje importante de la población, que es una prioridad de este Gobierno.


–¿Qué balance hace de los veinte años transcurridos desde la cumbre de Río ’92?

–Para nosotros, ha habido más falencias que logros. Porque los principios rectores de Río ’92 no han sido cumplidos por los países desarrollados, la transferencia de tecnología y apoyo financiero a los países en desarrollo. Y ahora lo quieren eliminar. Ahora no hablan de transferencia de tecnología, no hablan de apoyo financiero y quieren eliminar el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, que es el leitmotiv de la convención y que planteamos que deben mantenerse.


–¿En qué consiste ese principio?

–En que los que produjeron el fenómeno del calentamiento global de la atmósfera son los países industrializados, desde la época de la industrialización a finales del siglo XVII hasta ahora. Ahora, los países emergentes comenzaron a emitir también gases de efecto invernadero. China e India ya se están pareciendo a los países desarrollados en sus emisiones, pero es un hecho reciente. Por eso la convención dice que las responsabilidades son comunes pero diferenciadas: el que causó el problema debe asumir el costo. Por eso Río ’92 fue un éxito para los países en vías de desarrollo, fue un reconocimiento de que había una crisis ambiental y que los países centrales debían asumir un compromiso porque eran los que la habían causado. Ahora, veinte años después, sin haber hecho los aportes que tendrían que haber hecho, boicoteando la convención, quieren trasladar su crisis a nuestras espaldas.


–¿Qué otros planteos llevan los países de América latina?

–Por ejemplo, cuando se habla de empleo verde, nosotros lo sustituimos por empleo decente. Porque nosotros acá tenemos empleo verde, el reciclador urbano, el cartonero que separa es empleo verde, pero no es decente. Tenemos que transformarlo en empleo formal y decente.


–¿Qué frutos puede dar este consenso que hay en América latina?

–A mí me interesa la alianza que tenemos los países latinoamericanos, y también con la India y Egipto, con los que lideramos esta posición: estamos de acuerdo con el desarrollo sustentable, queremos definir los temas en forma soberana, y no tenemos que aceptar que nos impongan las prioridades de la globalización, que no están pensadas en función de nuestras necesidades. Vamos a difundir la declaración de Buenos Aires para que la gran prensa conozca nuestra posición. La gran prensa, que está globalizada y manejada por los países centrales, no conoce nuestra posición.


–Otro de los ejes de controversia es la creación de una agencia global de control ambiental.

–Los países centrales quieren crear una gran agencia en base al Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (Pnuma), porque para establecer parámetros e indicadores para la producción de bienes y servicios se necesita una agencia que controle. Quieren crear una agencia con poderes para fiscalizar el cumplimiento de la economía verde.


–¿Ustedes qué proponen en cambio?

–Queremos que haya mayor sinergia entre las agencias que existen actualmente y que sea la Asamblea General y el Consejo de De-sarrollo Sustentable de Naciones Unidas un ámbito de definición y debate político. No le damos mandato al secretario general para que arme esto. Queremos el fortalecimeinto del Pnuma aumentando su membresía a todos los países. En este momento tiene solo 46 países, entre ellos la Argentina.


–¿Hay coincidencia con las ONG argentinas que van a participar de la cumbre?

–Las ONG han estado muy activas, sobre todo las que trabajan en salud y educación. Las ambientalistas son las más débiles en esto, porque siguen los lineamientos de los países centrales, porque allí tienen su base de financiamiento, y están bastante condicionadas por eso.


–¿Cuál va a ser la posición argentina respecto de las industrias extractivas, como la minería?

–En la cumbre no se debate qué actividades son sustentables y cuáles no. Todas las actividades generan impacto, la idea es que lo minimicen. Hay una impronta de ir logrando nuestro propio camino, nuestro propio desarrollo sustentable.


–Entonces no van a hablar de minería.

–Sobre la minería, le voy a decir lo que pienso. Lo que nos proponemos desde esta secretaría es fortalecer el rol del Estado en la evaluación del impacto de esta actividad. Los impactos de la minería a cielo abierto, de una hidroeléctrica, son significativos. Hay una serie de actividades que se requieren para el de-sarrollo del país, pero su localización y la tecnología que usan debe ser evaluada por el Estado para aprobarlas o no. Estamos haciendo un proyecto de ley de presupuestos mínimos de evaluación de impacto ambiental para que el Estado nacional y los provinciales podamos conjuntamente evaluar, fiscalizar y controlar estos grandes emprendimientos. Hay que aceptarlos sólo si los beneficios son mayores que los costos.

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¿Grupo de Shangai frena irredentismo de EU/OTAN/Israel?
Bajo el sello de la multipolaridad, se celebró en Pekín la cumbre 12 del Grupo de Shanghai (GS) –Organización de Cooperación de Shanghai (SCO, por sus siglas en inglés)– donde, a escala geoestratégica, brilló la profundización de los lazos entre los presidentes Vladimir Putin (entrante) y Hu Jintao (saliente).


A escala regional destacó el trato preferencial al presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, quien tuvo la deferencia de una reunión bilateral con Vlady Putin, en vísperas de la reunión del “P-5 más 1” en Moscú.


Irán es “observador” del GS y acepta ya al renminbi en lugar del dólar, en pago de las compras de sus hidrocarburos por China (Financial Times; 7.5.12).


Me cuesta trabajo digerir la goebelliana propaganda de EU/OTAN/Israel que peroran haber “aislado a Irán” de la “comunidad internacional”.


Irán goza de excelentes relaciones con India y el GS, ya no se diga la Organización de Cooperación Islámica (OIC, por sus siglas en inglés: 57 países y mil 600 millones de feligreses), por lo que tal “aislamiento” de la “comunidad internacional (sic)” suena alucinógeno (mejor que tal desinformación intoxicante se la dejen a @TelevisaMex).


A escala regional, Afganistán fue admitido como “observador” al GS y su presidente Hamid Karzai (en querella ascendente con Washington) recibió trato deferente y diferente, mientras que tras bambalinas Paquistán (cada vez más alejado de EU) era atraído a la cofradía euroasiática sino-rusa.


¿Clarificó la saliente dirigencia china los límites geopolíticos de su gestión a la nueva dirección de mandarines del Partido Comunista Chino: Irán, Afganistán, Paquistán, Irán y Siria?


El quid proquo geopolítico bidireccional entre Rusia y China se profundiza en sus esferas de influencia en Medio Oriente/Caúcaso y el Mar del Sur de China.


La prensa anglosajona escamoteó la reunión (con notable excepción del NYT, que enfatizó la “ausencia” de EU en la cumbre) y los medios rusos fueron sucintamente escuetos, mientras los multimedia chinos le dieron vuelo a la cumbre auspiciada por China.


El GS mantiene su política de combatir los “tres maleficios” (“separatismo, extremismo y terrorismo”), que solamente le faltó evocar que son creación de la dupla anglosajona (EU/GB).


Global Times (9.6.12) analiza que “no hay que subestimar la amistad entre China y Rusia” (que, a mi juicio, busca sabotear la dupla anglosajona –EU/GB–): “comparten 4 mil 300 kilómetros de frontera (nota: más que la transfrontera de EU y México), mayormente localizadas en la región del lejano Oriente” (donde abundan las mayores materias primas del planeta).


Lo relevante radica en que “China y Rusia optimizarán su asociación (sic) estratégica integral (sic) de coordinación”, como sucede con las “líneas rojas” trazadas en Siria e Irán después de la patética ingenuidad de Moscú y Pekín en el caso libio (nota: Putin acusó a los drones y a los “servicios especiales de EU” de haber asesinado, mejor dicho sodomizado, a Muammar Kadafi).


Li Xing, director de estudios rusos en la Escuela de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales en la Universidad Normal de Pekín, considera que la cumbre exhibió que “China y Rusia se aferran a los principios en el caso de Siria”.


¿Se volvió Siria –por extensión Líbano, al borde de la balcanización, y el binomio Gaza/Cisjordania– la nueva fractura tectónica de la geopolítica mundial entre EU/OTAN/Israel/petromonarquías (árabes) y el GS/Irán?


No todo fue color de rosa en Pekín cuando los dirigentes de Rusia y China no lograron concretar su seminal acuerdo gasero debido a diferendos sobre la vulgar cotización de los precios frente al juego geoestratégico desplegado.


El verdadero precio de supervivencia de Rusia y China consiste en detener la destrucción letal que les tiene preparada la triada EU/OTAN/Israel.


Lignet (vinculado a la CIA; 8.6.12) fustiga que el “objetivo de Putin es socavar a EU a cada oportunidad” y “desafiar el liderazgo de EU en el escenario global”. ¡Pobrecitos!


Aduce que la alianza de Rusia “con los enemigos de EU puede contrastar la capacidad militar de EU”. Pues, ¿cuántos “enemigos” tendrá EU?


El muy bien informado periodista francés Thierry Meyssan, director de Réseau Voltaire (9.6.12), considera que el “conflicto sirio puede degenerar en una guerra mundial”. ¡Uf!


A juicio de Meyssan, “la crisis siria cambió de naturaleza” cuando EU/OTAN/petromonarquías (árabes) “estaban dispuestos a invadir Siria, al “estilo Kosovo”, sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU: “Con el apoyo chino, Moscú fulminó con dos amonestaciones (¡súper-sic!) a Washington: 1. Dos lanzamientos intercontinentales Topol y Bulova y 2. “Moscú dispuesta a una guerra mundial si EU/OTAN/petromonarquías árabes no se pliegan a sus obligaciones internacionales (“Plan de paz Kofi Annan” de la ONU y la Liga Árabe) y cesan su ayuda a los Hermanos Musulmanes y salafistas en Siria.


Las fuentes de Meyssan indican que Alemania y Francia recularon al aventurerismo de los superhalcones transatlánticos e israelíes, mientras el flamante presidente François Hollande acaba de enviar al muy solvente Michel Rocard a una misión especial a Irán.


El problema nodal radica en que China y Rusia colocan en primer lugar el concepto de “soberanía” (avalado por la ONU), mientras EU/OTAN lo juzgan “anacrónico” y no lo respetan, sino a conveniencia y selectivamente limitada, por lo que se arrogan el derecho a intervenir militarmente bajo el disfraz de los “derechos humanos”.


Lo notable: EU/OTAN contribuyen a perturbar los mismos “derechos humanos” en sus desestabilizaciones domésticas mediante sus conocidos servicios de espionaje de todo género.


Más allá del choque interno, a juicio de Meyssan, “la crisis siria es ante todo una etapa de la remodelación del Gran Medio-Oriente, una nueva tentativa para destruir al Eje de la Resistencia (nota: Irán, Siria, Hezbola libanés, Hamas palestino) y la primera guerra geopolítica del gas” (nota: en la costa siria abunda el gas).


Más allá de la vigencia del régimen “laico” (sic) de Bashar Assad y lucha frontal de las petromonarquías árabes fundamentalistas sunitas contra el Partido Baas laico de Damasco y con el integrismo del jomeinismo chiíta, en medio de la explosión del sectarismo –según Meyssan– el “gran juego” radica en “delimitar las fronteras que separan los bloques de la OTAN y el GS”. ¡Qué visión!


Las jugadas magistrales del GS son eminentemente de corte defensivo, como en el ajedrez, donde EU/OTAN no cesan su irredentista ofensiva militar cuando se encuentran simultáneamente a la defensiva económica, a grado tal que las dos dinastías financieras de banqueros pro israelíes –los Rockefeller y los Rothschild– han fusionado sus operaciones en EU bajo la bendición del israelí-estadunidense Reuben Jeffrey: “bisagra” entre Goldman Sachs y el gobierno Obama (Infowars; 30.5.12).


Lo más relevante de la estéril cumbre del G-20 en Los Cabos será la amplia reunión bilateral entre Putin (recién desempacado de la cumbre del GS) y Barack Obama (quien acaba de emitir su canto de cisne frente a la balcanización de la eurozona), donde (Xinhua; 29.5.12) tendrán que empezar a definir las fronteras del nuevo orden multipolar si no desean enfrascarse en una tercera guerra mundial termonuclear que tanto anhelan los circuitos israelíes.

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“En Grecia se rompió el contrato social”
El tembladeral de la Eurozona es la segunda fase de una crisis que comenzó con el estallido financiero de 2008 y tiene en vilo al orden mundial surgido con la caída del Muro. Uno de los más inesperados rostros de este conflicto entre lo viejo y lo nuevo que lucha por nacer es la coalición de izquierda griega Syriza. Partido marginal antes de la crisis financiera, Syriza dio el gran salto con el desgaste de los dos partidos tradicionales griegos (socialdemocracia de Pasok y la derecha conservadora de Nueva Democracia) ante los drásticos programas de ajuste exigidos por la Troika (el FMI, el Banco Central Europeo, la Unión Europea) a cambio de un rescate que evitase el default.


En las elecciones del 6 de mayo esta coalición de comunistas variopintos –maoístas, trotskistas, independientes– y verdes obtuvo un 17 por ciento de los votos, cuatro veces más de lo que habían cosechado en los comicios previos. De cara a las elecciones del 17 de junio cuentan con alrededor de un 28 por ciento de la intención de voto y están cabeza a cabeza con los conservadores, la mejor carta que tiene hoy la Troika para imponer el ajuste. Según la mayoría de los medios europeos, una victoria de Syriza significaría la salida de Grecia del euro y la más seria amenaza a la supervivencia de la moneda única europea desde su lanzamiento a fines de los ’90. Página/12 sostuvo un largo diálogo telefónico con Errikos Finalis, miembro del Secretariado Ejecutivo de Syriza, quien se manifestó conmovido por el apoyo que les ha llegado de Argentina, Brasil y el resto de América latina.


–¿Cómo define a Syriza?

–Syriza está en un proceso de transformación. Somos una coalición de izquierda, pero estamos formando un amplio frente popular para incorporar el apoyo de nuevos sectores sociales desde las elecciones de mayo. Campesinos, obreros, pequeños empresarios, la clase media empobrecida, los jóvenes, muchos de ellos desempleados, forman hoy parte de esta nueva base de Syriza. En Grecia se ha roto el contrato social. Nosotros queremos restaurarlo sobre nuevos cimientos. En las últimas semanas hemos realizado más de 300 asambleas populares para escuchar lo que dice la gente y elaborar juntos una solución a sus problemas.


–¿Cuál es su plataforma económica?

–Nuestra primera medida será romper el memorando que el gobierno firmó con la Troika para recibir el segundo rescate. Grecia ha sufrido años de recesión con estos programas de austeridad que sólo han servido para destruir nuestra economía y nuestro tejido social. Vamos a congelar de inmediato los recortes a las pensiones y los salarios. Vamos a frenar las privatizaciones y revertir algunas que ya fueron hechas. Los bancos que han recibido ayuda estatal de unos 200 mil millones de euros y que, por tanto, pertenecen al Estado, quedarán bajo control público. Necesitamos reformar el sistema impositivo que ha permitido que las grandes fortunas griegas no paguen impuestos. En cuanto a la deuda, suspenderemos de inmediato el pago de intereses. Queremos que haya un período de tres años de moratoria para poder dialogar con todos los bancos e instituciones para ver qué parte de la deuda ha sido ya pagada hasta dos o tres veces y qué parte realmente se adeuda. Queremos que haya una auditoría independiente, un poco al estilo de la de Rafael Correa en Ecuador, para decidir qué deuda es legítima y cuál no.


–Su agenda requiere tiempo y Grecia no parece tenerlo. Alemania ha advertido que el memorando no es negociable. El mensaje es que, si Grecia decide desconocerlo, quedará fuera del euro. Teniendo en cuenta que Grecia importa casi todo el petróleo y los medicamentos, además de un 40% de sus alimentos, ¿no se expone a un descalabro total sin el euro detrás?

–En primer lugar tenemos elementos muy importantes para negociar y evitar una salida del euro que nosotros no deseamos. En segundo lugar, la política que se siguió desde el ingreso de Grecia a la Eurozona desmanteló el aparato productivo griego. Nosotros éramos autosuficientes a nivel alimentario. Ya no lo somos. Teníamos una industria manufacturera débil, pero existente, que también fue duramente golpeada. Este modelo económico fracasó. Pero no fue obra de la naturaleza. Fracasó por razones humanas que tienen que ver con el modelo que impuso la Unión Europea para transformarnos en un país de servicios que importa todo. Es necesario comenzar a recrear un modelo viable. Esta es la principal tarea. Alemania está chantajeando al resto de Europa. No tiene ningún derecho a decidir si Grecia sigue o no en el euro. Si usa un mecanismo ilegal para sacarnos del euro, será un problema para el resto de la Eurozona, y no me refiero únicamente a los países del sur: Francia también está muy expuesto. La solución no puede ser unilateral, no puede ser el exterminio de los griegos. Para nosotros el dilema no es el euro o el dragma. El dilema es sobrevivir o no.


–El discurso dominante en muchas capitales europeas es que Grecia tiene que pagar por su propia incompetencia y corrupción. La directora general del FMI, Christine Lagarde, lo dijo en una reciente entrevista con The Guardian. No parece haber mucho margen para la negociación.

–Están usando a Grecia de conejillo de Indias de un experimento que si sale se aplicará en el resto de Europa. Los argumentos que usan se sostienen gracias a un bombardeo mediático que no tiene empacho en difundir mentiras. La idea de que los griegos trabajan mucho menos que los alemanes, o que los jubilados germanos están pagando por la jubilación anticipada de los griegos, es uno de los tantos mitos difundidos por los medios. Según las estadísticas de Eurostat, es decir la oficina de estadísticas de Europa, los griegos son los segundos en horas de trabajo de toda la Unión Europea. Lo mismo pasa con la jubilación. En Grecia, la edad oficial de jubilación de los hombres es de 67 años, de las mujeres de 65. Es un régimen más estricto que en otros países de Europa y las jubilaciones que se cobran después de 30 o 40 años de trabajo son mucho peores. Pero además hay un segundo factor que debería liquidar estos mitos mediáticos de una vez para siempre. Los préstamos de la Troika apenas pasan por Grecia. Se quedan literalmente dos días antes de que ese mismo dinero vaya a los bancos y al FMI. Lo que está haciendo la Troika es salvar a los bancos, no a los griegos, mucho menos a sus jubilados que han visto un recorte brutal de sus pensiones.


–Uno de los peligros de una situación tan difícil es la violencia. Grecia tuvo en el siglo XX una guerra civil y un golpe de Estado. Y en las elecciones de mayo los neonazis tuvieron un considerable apoyo que les permitió tener representación parlamentaria.

–Los neonazis aprovecharon la desorientación y el miedo de un sector de la población, pero no tienen una base social real. Con el paso de los días, su impacto electoral ha disminuido, algo que se va a notar en las próximas elecciones. No cabe duda de que hay aventureros de todo tipo que quieren desestabilizar para influir en el resultado de las elecciones, pero los griegos no quieren pelear entre ellos. Quieren una solución para sus problemas. Lo que pasa es que las campañas existen y se echan a rodar amenazas y rumores como la idea de un golpe de Estado. No tienen ningún fundamento. El ejército no va a repetir los errores del pasado.


–¿Tienen entonces confianza en la victoria?

–No. Desde ya que estamos trabajando para ganar las elecciones, pero las fuerzas internacionales que tenemos que enfrentar son muy poderosas y están intentando aterrorizar al pueblo griego. Si logran imponer su agenda, solo será de modo temporario. Con esta política no podrán mantenerse en el gobierno más que unos meses.


–Muchas cosas que usted ha contado recuerdan la situación de Argentina en 2001. ¿Ustedes han percibido también ese paralelo?

–Lo tenemos muy presente. En estos momentos Grecia se encuentra en una situación muy similar a la que vivió Argentina en los meses previos al default, con programas de austeridad con el sello del FMI que generaban de-sempleo y recesión. Sabemos lo que ocurrió entre diciembre de 2001 y los primeros meses de 2002. Queremos evitar un default que es siempre traumático. Pero lo sucedido en Argentina es una inspiración también porque muestra que es posible salir de esa situación si se abandona la política de austeridad. Mucha gente de Argentina, Brasil y otros países de América latina nos ha enviado mensajes de solidaridad. Yo quiero agradecérselos. Es muy alentador saber que tan lejos mucha gente se da cuenta de que somos parte de la misma lucha.

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Sábado, 09 Junio 2012 16:46

Rescate a España

Rescate a España
Habrá vigilancia aún más estrecha y periódica. Vendrán los hombres de negro. La Gran Recesión, la crisis más profunda y prolongada del capitalismo en las últimas décadas, dejará profundas secuelas a su paso por España, que se convierte en la última frontera de la crisis existencial del euro. Cayó Grecia. Cayeron Irlanda y Portugal. Y arrastrada a cámara lenta por una banca que financió la madre de todas las burbujas inmobiliarias, cae España: el Gobierno de Mariano Rajoy, con el presidente  desaparecido este sábado, mostró su disposición a pedir el tantas y tantas veces negado rescate de los socios europeos para tapiar el agujero incontenible del sistema financiero.


El Ejecutivo español recibirá hasta 100.000 millones de euros, el 10% de la riqueza que produce España en un año, en una línea de crédito destinada exclusivamente a los bancos. El Gobierno de Mariano Rajoy capitula así ante las fuertes presiones internacionales, ante el temor a que el sistema financiero español, la política griega o el pánico en los mercados detone una espiral de estampidas bancarias e impagos de países que deriven en una depresión causada por un accidente financiero. Europa trata de poner un dique de contención en España. La respuesta de los mercados llegará tan pronto como el lunes.

No hay comidas gratis: las ayudas europeas son en realidad préstamos para recapitalizar el sistema financiero, que el Tesoro deberá devolver religiosamente, a tocateja. Una vez más, el Estado sale al rescate de la banca. Eso sí: se trata de créditos blandos, en condiciones mucho mejores que las de mercado: en torno al 3%, según fuentes conocedoras de las negociaciones entre España y sus socios europeos (y el Tesoro paga actualmente más del 6% por la deuda a 10 años). A cambio, España perderá soberanía sobre su sistema financiero, pero también cederá soberanía fiscal a la Unión Europea, en contra de lo que explicó este sábado el Gobierno.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguró tajantemente que la única condicionalidad será para los bancos que requieran ayudas. “No habrá ningún tipo de condiciones macroeconómicas o fiscales”, dijo en varias ocasiones en una rueda de prensa multitudinaria, informa Amanda Mars. Pero el Eurogrupo le enmendó la plana: junto a las alabanzas hacia los esfuerzos españoles por abordar sus variados y agudos desequilibrios, el comunicado de los ministros de Finanzas de la zona euro deja claro lo contrario. Europa supervisará con mano de hierro que Madrid continúe por el camino de la consolidación fiscal, las reformas estructurales y del mercado de trabajo. “Revisaremos de cerca y regularmente los progresos en estas áreas”, según el texto.

Margen cero


Se reduce así hasta prácticamente cero el margen del Gobierno para desviarse de las directrices que lleguen de Bruselas. Y las últimas recomendaciones son claras como el agua: embridar el gasto de las comunidades autónomas, elevar el IVA, acelerar la reforma de las pensiones y endurecer todavía un poco más la reforma laboral, entre otros aspectos. El crédito a España, como en el caso de Grecia, Portugal e Irlanda, se concede a plazos: si se incumplen las condiciones, Bruselas cierra el grifo. Además, pese a que la ayuda —a través del fondo de reestructuración de ordenación bancaria, el FROB— está pensada para reflotar a los bancos, el Estado es en última estancia el que se hace cargo de la deuda. “El Gobierno español mantiene toda la responsabilidad de la asistencia financiera”, según los socios de España.

El Gobierno quiere evitar a toda costa dos términos: rescate y condicionalidad. En uno y otro caso se trata de un ejercicio completamente inútil: la palabra “condicionalidad” aparece en ese texto que marcará la política económica de los próximos años, y muy probablemente el futuro político del propio Gobierno. En el caso de la banca, esa condicionalidad será aún más evidente que en el ámbito fiscal: Europa exige que las entidades que necesiten ayudas activen “los planes de reestructuración de acuerdo con las reglas de las ayudas de la UE y los reformas horizontales del sector”.

En plata: venderán oficinas, recortarán personal, se desharán de activos y participaciones empresariales, despedirán a equipos gestores (como ha ocurrido en el caso de la Bankia de Rodrigo Rato), pondrán en marcha nuevas fusiones o incluso podrían verse, en último caso, liquidaciones de alguna entidad. El último jarro de agua fría llega por la intervención del FMI, a lo que el Gobierno se oponía para ahuyentar el riesgo de quedar estigmatizado. Este organismo no será un prestamista más, como lo fue en los casos de Atenas, Lisboa y Dublín, pero sí apoyará y supervisará a las entidades con informes periódicos.

Berlín, la clave


Berlín, Bruselas, el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional e incluso el Gobierno de Barack Obama se han encargado en los últimos días de estrechar el cerco para que España pida el rescate. Pero Berlín es la clave de bóveda de toda la jugada. Las presiones alemanas para que el Gobierno de Rajoy recurra al fondo europeo tuvieron su punto álgido el miércoles, cuando el Ministerio de Hacienda se mostró favorable a que la intervención se limite al sector financiero. Esta intervención “suave”, concedían, estará sujeta a las normas especiales para rescates bancarios y tendrá así un calado menor que los programas de Grecia, Irlanda y Portugal, informa Juan Gómez.

El viernes, diversas agencias internacionales citaban fuentes europeas para anunciar la conferencia telefónica celebrada por el Eurogrupo el sábado para tratar los pormenores del rescate. La agencia británica Reuters citaba una fuente “del Gobierno alemán”, que oficialmente se ha mantenido cauteloso durante los dos días. Pero si el miércoles los portavoces gubernamentales aún pedían públicamente “esperar a las auditorías” que evalúan las necesidades económicas de la banca, Berlín evitaba el viernes y el sábado cualquier referencia a dichos estudios y remitía a las decisiones de Madrid.

El aumento de la presión alemana podría deberse a la proximidad de las elecciones generales griegas, en las que la posible victoria de la plataforma izquierdista Syriza podría acarrear la supresión de los programas de austeridad y, con ellos, de los pagos de los próximos tramos del recate a Atenas. Si esto sucede, Bruselas y Berlín temen que se precipiten los acontecimientos y que el contagio arrolle a España antes de que sea posible reaccionar. La demora del rescate bancario español se ha presentado esta semana en Alemania como una cuestión de orgullo nacional.

Confusión


La petición de rescate fue la habitual ceremonia de la confusión: Bruselas viene a decir que es España quien lo ha pedido, y Madrid asegura que es la UE quien ha puesto ese dinero a su disposición. Pero según fuentes financieras, puede dar algo de aire a España ante una semana complicada, con las elecciones griegas a la vuelta de la esquina, y las futuras evaluaciones del sistema bancario, que llegarán en unas semanas y podrían haber supuesto un cuello de botella insalvable para España en los mercados. Pero al Ejecutivo le quedan días duros por delante, en los que deberá convencer a los mercados y a los ciudadanos de que el acuerdo es tan positivo como ayer pretendía el titular de Economía.

Guindos se esforzó en recalcar por activa y por pasiva que lo acordado por el Eurogrupo no constituye un rescate, sino un préstamo en “condiciones muy favorables” que tendrá efectos positivos en la economía, porque reforzará a la banca y reactivará el crédito a empresas y familias. Vaticinó que también supondrá un bálsamo para los mercados. Fue más allá incluso al sugerir que en los próximos días, la operación concertada con el Eurogrupo permitirá desinflar la presión sobre la prima de riesgo, el termómetro de la peor crisis económica en más de medio siglo.

Y justificó la ausencia de Rajoy en uno de los días más cruciales en décadas: “Yo soy el miembro del Eurogrupo; el presidente del Gobierno no lo es”. Pero no consiguió disipar algunas dudas acerca de las secuelas de esa decisión fundamental para el devenir de la crisis, de la economía, de la política y de la sociedad española. “¿Si la sociedad no va a sufrir las consecuencias del rescate, como sostiene el Gobierno, por qué no lo pidió antes?”, le preguntó un periodista. “A usted no le toca preguntar ahora”, cerró Guindos.
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Reflexiones amistosas sobre la crisis actual: Texto pedagógico
1. Los hombres por los cuales siento cierta simpatía se han batido, en Europa, en el siglo XX, en torno a tres objetivos: por el socialismo contra el fascismo; por una Europa unida contra el estado-nación; por la paz contra la guerra. Los dos primeros objetivos parecen estar fuertemente ensombrecidos en la crisis actual, y las luchas que se desarrollan en torno a ellos tienen un resultado incierto –y los resultados de las desarrolladas, olvidados o en crisis. Todavía hay paz, ¡pero tan insegura!


2. El socialismo se afirmó en Rusia en 1917. Su victoria local y su expansión ideológica originaron el cerco de la URSS por parte de las potencias occidentales y provocaron, primero, los fascismos (en Italia, en Alemania, en España, etc… ) y después la guerra fría, para mantener su aislamiento. Ni siquiera la gran crisis del 29 consiguió debilitar esta política de las elites capitalistas y liberales. Más bien aceptaron el keynesismo como una política de contención “reformista” de las luchas y de la expansión política del socialismo. Ya a finales de los años 30, y de nuevo tras los 70, cada vez que el “reformismo” se afirmaba y alcanzaba objetivos importantes, las elites capitalistas repitían experimentos reaccionarios, optando unas veces por la represión, otras por la guerra (ya sea caliente o fría). Tras la segunda guerra mundial los gobiernos, obligados a abandonar los imperios coloniales y a transferir la soberanía imperial a los Estados, combinan de forma diversa sus políticas internas, bien en sentido reaccionario o reformista: el fin es siempre el de ganar la guerra fría. Su odio antisocialista estaba por encima de cualquier otro objetivo. Como la Iglesia del tardo Renacimiento contra las revueltas campesinas y anabaptistas, así actuaban los Estados capitalistas contra los trabajadores y el socialismo – cediendo al mismo tiempo su poder al impero americano.


3. Sabemos que el socialismo soviético no perdió su batalla por los golpes del adversario liberal sino porque, desde el inicio, no consiguió suscitar un movimiento triunfante en Europa ni fue capaz finalmente de producir una continua transformación social y política a medida de la potencia productiva que había expresado. No es la primera vez que Hércules siendo niño es ahogado en su cuna por la serpiente. Tras el 17, soviéticos y liberales europeos comprendieron que en Europa tienen lugar la batalla por el éxito del socialismo. Entonces, en los años 20 y 30, el fascismo y las expresiones más extremas de los distintos nacionalismos se opusieron al socialismo. Después de la segunda guerra mundial la burguesía europea finge izar las banderas de la paz y de la Unión que hasta entonces habían arrastrado por el fango. El ideal de una Europa unida viene abanderado contra la URSS. La potencia imperial americana solicita el proceso de unificación europea en clave antisovietica. Pero cuando Europa, después de 1989, comienza a constituirse independientemente, desarrollando una potente economía y un modelo social autónomo, imponiendo su propia moneda y presentándose así como un competidor y una alternativa a EE.UU. en el mercado mundial, entonces los estadounidenses se posicionan contra la unidad europea, abriéndose sobre terreno europeo la lucha de clases, entre la clase capitalista recompuesta a nivel global y las multitudes europeas: una lucha fría pero decisiva, suficiente para originar la profundísima crisis económica y social actual . Esta crisis, que surge de la fallida solución de la precedente en 2008-2009, se construye y se lanza contra la unión política de Europa. Castigada por esta crisis, Europa no encuentra, y no puede encontrar, soluciones o alternativas en el orden neoliberal. Los EE.UU. – perdida su hegemonía– la presionan para no verse involucrados ellos mismos en nuevos antagonismos imperiales.


4. Más allá de los estados-nación, la clase capitalista se ha recompuesto a nivel mundial en la crisis. Y es a nivel mundial que, explotando las nuevas tecnologías, ha puesto en funcionamiento un nuevo proceso de “acumulación originaria” sobre la base de la transformación postindustrial del trabajo, que deviene cada vez más en “trabajo cognitivo”. Por tanto, esta acumulación se produce a partir de la privatización y de la organización productiva del General Intellect. Entiendo por General Intellect el conjunto de la fuerza de trabajo cognitiva que ha sustituido, en la producción de plusvalor, a la clase obrera industrial y es ahora explotada en todo el terreno social. El capitalismo mismo se modifica de manera fundamental: son las finanzas las que recomponen ahora, a nivel mundial, el comando del capital. La banca y las finanzas dominan hoy sobre los empresarios y los innovadores industriales: la renta sustituye al beneficio. Los procesos productivos son así transformados, y a la producción fordista, en la fábrica, se superpone la organización postfordista de la explotación sobre toda la sociedad y la captación de plusvalor (socialmente producido) a través de mecanismos financieros. Sobre esta profunda transformación de la acumulación capitalista se forma también una nueva práctica política: la governance neoliberal. Con ella las élites capitalistas pretenden, por un lado, destruir el Welfare State de la clase obrera industrial, que consideran hoy un cuerpo extraño, el residuo de un soviet en su propia casa; por otro, el capital intenta organizar la explotación de la sociedad entera, sometiendo a su dominio la vida de las personas y quiere, en cuanto “biopoder” dominar todo movimiento bipolítico. Así, a través de sucesivas crisis fiscales se destruyen las relaciones de fuerza entre las clases sociales que todavía caracterizaban la sociedad fordista, atacando el relativo progreso económico y las estructuras constitucionales que dentro de cada estado-nación europeo habían garantizado, tras la segunda guerra mundial, la paz social y un cierto reformismo político. En estas condiciones de crisis, la unidad europea –cuyo ideal y cuyas primeras concretizaciones habían propiciado bienestar y cierto equilibrio continental –no solo es atacada violentamente sino que está completamente sobredeterminada por una voluntad de poder capitalista reorganizada a nivel global, que no soporta ya las resistencias que todavía se organizan en los antiguos Estados soberanos.


5. Es oportuno reconocer que la resistencia no puede darse sino a nivel global, mundial. Y es aquí, ahora, que la paz está en peligro. El interés capitalista busca impedir el flujo de iniciativas subversivas para, de algún modo, lograr extender sus grandes espacios geográficos continentales. El interés de los oprimidos es a su vez el de organizar resistencias y antagonismos a nivel global. La súbita derrota de los EE.UU. en América Latina se ha revelado importante pero no decisiva. En Asia y en Extremo Oriente las tensiones sociales y políticas, parecen por el momento contenidas dentro de los enormes retrasos del desarrollo y de los equilibrios económicos. África está todavía en los inicios de una nueva gran pugna que, por la explotación de sus territorios, pronto se abrirá, aun no se sabe cuándo. En cambio, la gran zona en crisis es la que va del Atlántico a los países árabes cruzando el Mediterráneo: aquí es donde la paz está en peligro. Y es aquí donde la especificidad de la cultura y el desarrollo europeos ha entrado en una crisis probablemente definitiva. La sucesión de los esfuerzos y las derrotas militares en las guerras globales, la extinción inútil de las proclamas a la Cruzada, que tanto han resonado en los años 90 y después, han mostrado simplemente la miseria y la impotencia de las políticas puestas en juego por la clase política capitalista euro-americano. Solo una radical transformación de las élites, solo la generalización y la adhesión al proyecto de unidad europea de las multitudes permitiría modificar esta situación, y quizá dar a las clases trabajadoras europeas la posibilidad de renovar un proyecto socialista potente –en Europa donde nació el socialismo. Hasta ahora no ha tenido éxito: todo movimiento ha sido sofocado por el capital. Pero, en estos últimos años, las nuevas generaciones han empezado a moverse, a luchar contra las nuevas formas de miseria, de precariedad, de pobreza a las que han sido sometidas. Indignadas, las nuevas generaciones se levantan, practicando nuevas figuras de insubordinación y de lucha. Esta vez el joven Hércules puede acabar con la serpiente.


6. Relanzando el proyecto europeo por parte de la izquierda, insistimos en el hecho de que para mantener la paz es necesario de nuevo crear y asegurar el bienestar. Nos preguntamos si el capital puede todavía hacerlo. La respuesta no puede ser sino negativa. Efectivamente al emprendedor lo ha sustituido actualmente el capitalista financiero, al beneficio la renta, a la fábrica la banca: funciones y comportamientos parasitarios se multiplican. Las crisis se suceden porque no hay ya medida alguna de valorización y porque, en consecuencia, la especulación se convierte en la única forma de acumulación. Pero si el capitalista es hoy ajeno a la organización de la sociedad, si ha perdido la dignidad consistente en organizar el trabajo, en anticipar el capital constante y hacer inteligentes a los mercados bajo su comando – ¿cómo podrá ya crear y garantizar bienestar y progreso? Nos parece que esta síntesis de bienestar y progreso solo puede ser construida actualmente por la “nueva” fuerza de trabajo, por aquella fuerza de trabajo que, en tanto cognitiva, puede autónomamente tomar en sus manos la producción misma. La que trabaja a través de lenguajes, conocimientos, afectos –la que produce poniendo en común el saber y agregando elementos singulares de comunicación. Así produce hoy la excedencia, la riqueza, que se llamaba plusvalor. Mas preguntémonos: ¿no se llamará ya más verosímilmente “común”, este producir “juntos” conocimientos, códigos, informaciones, afectos? Cuando hablamos de “común” no se habla efectivamente solo de aquella riqueza ya disponible en la naturaleza (como el aire, el agua, los frutos de la tierra y todos los otros dones de la propia naturaleza) sino que hablamos especialmente de las nuevas formas de producción de riqueza, de la actual composición social y política de las fuerzas inmateriales del trabajo y de la potencia viva de la subjetividad. Es a esta potencia a la que el capital trata hoy de aplicar su instinto vampírico. A las potencias de lo común, sin las cuales no es posible la riqueza en nuestra época.


7. ¿Qué puede significar hoy construir un soviet, es decir, llevar la lucha, la fuerza subversiva, la multitud, lo “común” dentro (y contra) la nueva realidad y las nuevas organizaciones totalitarias de dinero y de las finanzas? Para responder a esta cuestión es necesario tener presente que el capital no es un Moloch, sino una “relación de fuerza” entre quien comanda y quien resiste, entre quien explota y quien produce. La multitud no es simplemente explotada, ella propone a nivel social su autonomía y su resistencia. Sobre esta relación se determina la crisis, es decir, el debilitamiento y/o la ruptura de la relación capitalista. La crisis actual se debe a la necesidad capitalista por impedir que la presión sobre la renta rompa las relaciones de dominio, para mantener el orden, primero multiplicando sin medida la cantidad de dinero para gastar con el único propósito de tener contentos a los proletarios del conocimiento, luego (una vez que la situación empeore y la competencia sea insoportable) reclamándoles la restitución de lo que habían conseguido, exigiéndoles “pagar la deuda” –bajo la amenaza de la miseria y la vergüenza. Se puede reconocer aquí que la financiarización no es una desviación improductiva y parasitaria de cuotas crecientes de plusvalor y ahorro colectivo, sino que es la forma misma de la acumulación, es decir de la explotación, operada por el capital en el interior de los nuevos procesos de producción cognitiva y social del valor. Es sobre este terreno que los costes de la reproducción de la fuerza de trabajo, del trabajo necesario (es decir, de su instrucción, de sus formas de vida, de la nueva organización social) y, naturalmente también, las luchas obreras, han hecho fracasar la acumulación de capital y por tanto la ruptura de la relación de la explotación a nivel social. Esto ha ocurrido porque las condiciones de valorización del trabajo sobre la base cognitiva y biopolítica son hoy, como decimos, “comunes” mientras que la acumulación no solo es “privada” sino que se basa en tecnologías y políticas administrativas que, al no conseguir destruir la “potencia común” de la producción, la esclavizan –haciendo caso omiso de sus derechos y su poder. ¿Cómo se sale de una crisis de este tipo? Solo a través de una revolución social. Cualquier New Deal que se proponga solo puede consistir en construir nuevos derechos de “propiedad social” de los “bienes comunes”. Un derecho que evidentemente se contrapone al derecho de la propiedad privada y a sus garantías públicas. En otras palabras, si hasta hoy el acceso a un “bien común” ha tomado la forma de “débito privado”, de hoy en adelante es legítimo reivindicar el mismo derecho en forma de “renta social”, de lo “común”. Reconocer estos derechos comunes es la única vía para salir de la crisis. Para reconstruir –a través del trabajo de la toda la sociedad– el progreso y, por tanto, la esperanza de paz. La revolución en Europa es el paso necesario para afirmar la hegemonía de lo común y construir la unidad del país más bello y más inteligente que la historia humana ha conocido.


Por Antonio Negri
uninomade.org


Traducción de nemoniente


* Lección impartida en la Universidad de Oxford, en el Museo Ashmolean, el 12 de mayo de 2012.

Fuente del original: http://uninomade.org/riflessioni-amichevoli-nella-crisi-attuale/

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Sábado, 09 Junio 2012 07:22

Islandia

Islandia
En estos días de renacer mediático de economistas del establishment, acostumbrados a confundir sus propios deseos con la realidad, es un ejercicio higiénico conocer que existe otro mundo económico al de la catástrofe que convocan. La economía europea transita un sendero de recesión, elevada desocupación y crisis social de proporciones por insistir con políticas ortodoxas de austeridad y subordinación al poder financiero. Ese resultado devastador es muy parecido al que la Argentina padeció con el acompañamiento fervoroso de los mismos economistas y analistas que hoy brindan cátedra sobre qué se debería hacer en materia cambiaria, monetaria y productiva. Un aspecto saliente es que siguen proponiendo la idéntica receta ortodoxa con cuidado maquillaje para no provocar rechazos. En un escenario de presiones en la plaza del dólar, y de indicadores de desaceleración de la actividad económica, comenzaron a reiterar el vademécum del ajuste. Un hecho asombroso es leer en grandes medios la opinión de economistas que se consideran de izquierda repitiendo lo mismo que los conservadores cuando hablan del dólar. Aquí como en Europa se demostró que existen otras formas de abordar las tensiones que son inherentes a la economía, puesto que es una fantasía el equilibrio general del dogma neoclásico. Islandia es un caso que permite exorcizar esos fantasmas y reafirmar que eludir el camino de la ortodoxia, tarea que es complicada porque va a contramano de discursos dominantes y de un sentido común sometido a esas ideas, brinda resultados positivos, cuidadosamente ocultados en el debate público.


Islandia es una isla de 330 mil habitantes con un PBI –antes de la crisis– de 13 mil millones de dólares. Es una economía muy pequeña. Tenía un Estado de Bienestar de los más avanzados de Europa. No se sumó al euro, manteniendo la soberanía monetaria con la corona islandesa. En octubre de 2008 estalló la crisis con parecida configuración, orígenes y dimensiones que en el resto de países de la Eurozona y Estados Unidos: neoliberalismo y desregulación financiera. Fernando Krakowiak explicó en Cash, el suplemento de economía de este diario, en un artículo publicado el 17 de abril del año pasado, que Islandia crecía rápido por el desarrollo de la industria pesquera, hasta que en 2003 se privatiza su sistema bancario y se flexibilizan las regulaciones para estimular el desarrollo financiero. Ese incentivo se potenció con una política monetaria de metas de inflación, que se venía aplicando desde marzo de 2001, y que llevó a un paulatino incremento de la tasa de interés para tratar de contener los precios minoristas. Fue un cóctel explosivo que derivó rápidamente en una bicicleta financiera liderada por los tres grandes bancos privados del sistema: Landsbanki, Kaupbing y Glitnir. Esas entidades armaron una inmensa burbuja, ayudadas por el frenesí especulativo de potencias europeas: tomaban fondos de corto plazo a tasas bajas en mercados financieros de otros países europeos, para luego prestarlos a tasas altas y a largo plazo en Islandia para financiar consumo. Ese flujo de recursos luego se amplió al rubro inmobiliario, generando un boom económico que se presentó como el milagro islandés, lo que atrajo la atención de inversores. Esos bancos ofrecían tasas de interés atractivas, convocando a ahorristas extranjeros, especialmente holandeses y británicos.


Ese desborde especulativo terminó estallando cuando se precipitó la crisis en Estados Unidos y en Europa, en 2008. Comenzó la corrida de ahorristas y los bancos no podían atender esa demanda, puesto que habían estructurado un sistema con depósitos de corto plazo y créditos de largo. Los bancos se habían sobredimensionado de tal manera que sus activos eran varias veces el Producto de Islandia. Ese despropósito implicó que las pérdidas de los bancos ascendieran a 100 mil millones de dólares, cuando el PBI era de 13 mil millones. El gobierno islandés nacionalizó los tres grandes bancos privados para evitar su quiebra. Reintegró el dinero a los islandeses, pero no hizo lo mismo con los ahorristas extranjeros. Gran Bretaña reaccionó y le congeló a Islandia los fondos que tenía depositados en su país, pero eso no alcanzó a cubrir la deuda. Junto a Holanda asumieron el compromiso de devolver ese dinero a sus ahorristas, para luego reclamar ese dinero a Islandia.


El gobierno islandés aprobó una ley que preveía la devolución de ese dinero a Gran Bretaña y Holanda, pero por presión de la población ese giro no se concretó. Hubo dos referendos que rechazaron la opción de pagar y socializar esa deuda. Esa respuesta social fue adquiriendo intensidad a medida que se conocían los fraudes y el enriquecimiento de banqueros y políticos durante esos años de fiesta financiera.


La secuencia de esta crisis comenzó en septiembre de 2008, cuando se nacionalizaron los principales bancos del país; y como consecuencia de ello comenzó el hostigamiento de algunos países, su moneda (la corona islandesa) se desplomó, la Bolsa suspendió toda actividad y el país cayó en bancarrota. En 2009, las protestas sociales lograron la convocatoria a elecciones anticipadas, provocando además la dimisión del primer ministro y de todo su gobierno en bloque. Aunque continuaba la pésima situación económica, mediante una ley se propuso la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3500 millones de euros (un tercio del PBI), monto que sería abonado por las familias islandesas durante 15 años con una tasa de interés del 5,5 por ciento anual. En 2010, el pueblo islandés salió a la calle para pedir un plebiscito por esa ley, y el resultado fue un arrasador 93 por ciento de los votos para la opción del no pago de la deuda. Mientras, el gobierno nombró una comisión de investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades políticas de la crisis. Comenzaron las detenciones de decenas de banqueros y altos ejecutivos y consejeros de las entidades financieras. Interpol dictó una orden de detención, y algunos banqueros implicados abandonaron el país. En ese contexto de crisis se eligió una Asamblea para redactar una nueva Constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis
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Islandia ha atravesado una situación difícil y aún no se ha recuperado totalmente, pero ya no padece ataques a su deuda pública, ni a su moneda, ni a su sector público. Hoy, su economía se va recomponiendo lentamente al crecer un 3 por ciento en 2011 con un desempleo del 7 por ciento, y la perspectiva de aumento del Producto para 2012 es del 2,7 por ciento en una zona económica dominada por la recesión. Pese a esa gestión de la crisis, la mayoría de los islandeses todavía padece los costos de esa debacle, porque se han recortado derechos de su Estado del Bienestar, que era uno de los más avanzados del mundo. Islandia ha conseguido recortar su déficit público (del 13 por ciento en 2008 al 8 por ciento en 2010) y todo ello a costa de medidas nada gratas para la población: han subido considerablemente los impuestos a las personas físicas, los salarios han disminuido un promedio del 12 por ciento y han bajado los gastos sociales.


Más allá de las medidas económicas concretas, Islandia es un caso que demuestra que las cosas se pueden hacer de otra manera que no sea la socialización de los quebrantos de los bancos o la implementación de la receta ortodoxa que proponen los economistas del establishment. Por esos motivos no se habla de Islandia.


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ONU: el mundo, al borde de otra recesión
Nueva York, 7 de junio. La economía global está al borde de una nueva recesión debido al fracaso de las políticas en el mundo desarrollado para resolver la crisis del empleo, disminuir la deuda pública y estabilizar el sistema financiero, reveló hoy la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


Como consecuencia, el informe de la ONU titulado Situación y perspectivas de la economía mundial 2012, ajustó a la baja el crecimiento para este año, a 2.5 por ciento, y a 3.1 para 2013, lo que supone una décima porcentual debajo de sus proyecciones de diciembre pasado.


“Este pronóstico presupone que la crisis de la deuda en la zona euro no se agrave y no se ejerza aún más presión hacia medidas estrictas de austeridad fiscal en los países desarrollados”, de acuerdo con el informe.


Plantea posponer las medidas de austeridad



La ONU indicó que 2012 será determinante para definir si la economía mundial afianza su lenta recuperación o más bien vuelve a caer en recesión, aunque advirtió que un crecimiento sólido requeriría aplicar políticas muy diferentes a las que ahora se aplican, que pospongan medidas de austeridad.


Asentó que las debilidades globales son las crisis de deuda pública, sectores bancarios frágiles, escasa demanda agregada –asociada con altas tasas de desempleo– y parálisis política causada por entramados políticos y deficiencias institucionales.


“Estas debilidades son ya un hecho, pero un mayor deterioro en una de ellas podría desencadenar un círculo vicioso que conduzca a una grave turbulencia financiera y recesión económica”, afirmó.


Se espera que los países en desarrollo sigan siendo motor de la economía mundial, pero su crecimiento para este y el siguiente año estará muy por debajo del ritmo alcanzado en 2010 y 2011.


El estudio advirtió que las economías de México y Brasil “sufrirán una desaceleración económica más visible”, pero mantiene sin cambios la previsión de crecimiento para 2012 de la economía mexicana, en 2.5 por ciento.


La ONU explicó que las tasas de desempleo actuales en el mundo siguen siendo mucho más elevadas que las encontradas antes del inicio de la recesión de 2008, lo que significó un déficit de 64 millones de empleos en 2011. Además, ofreció poco lugar para el optimismo.

“Con la desaceleración económica mundial proyectada en el escenario de base y dado el crecimiento de la fuerza laboral en todo el mundo, este déficit se incrementaría aún más, dejando una falta de empleo de alrededor de 71 millones para 2013”, sostuvo.


Las previsiones sobre el comercio mundial tampoco son favorables. El intercambio de mercancías disminuyó de 12.6 en 2010 a 6.6 por ciento en 2011, y este año crecerá apenas 4.4 por ciento y 5.7 en 2013.


Consideró que las reformas financieras –como Basilea III o la reforma Dodd-Frank en Estados Unidos– son inadecuadas para contener riesgos sistémicos, debido a que “sigue siendo incierto si muchas de estas medidas son suficientes para contener riesgos subyacentes”. Finalmente, estableció que una profundización de la austeridad fiscal arrastraría a la economía de Estados Unidos a la recesión.

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