“Está en marcha una verdadera guerra entre el pueblo y el capitalismo”
[De los dos grandes acontecimientos político-electorales de las pasadas semanas (hay un tercero, la elecciones en Renania-Westfalia, a las que se ha prestado mucha menos atención de la que merecen, y que han supuesto un revés importante para Die Linke y especialmente para su ala izquierda, hegemónica en este Land; lo analizaremos en los próximos días) la atención mediática ha destacado el menos importante para el futuro de la Unión Europea: la victoria de François Hollande tendrá alguna contribución, pero una contribución menor, a los inevitables paliativos a la “austeridad” que se están diseñando, ante las amenazas de catástrofe en dos países: España e Italia, imposibles de “rescatar”, máxime cuando Irlanda reclama ya un nuevo “paquete” a la Troika. Por otra parte, la influencia de Hollande en las expectativas de la decrépita “socialdemocracia” europea será ínfima, más allá de que Rubalcaba saque su retrato en procesión.


En realidad, el acontecimiento fundamental para la UE y para la izquierda ha sido las elecciones griegas del 6 de mayo y el proceso que se ha abierto hacia las nuevas convocatoria electoral del próximo 17 de junio.


El 6 de mayo ocurrieron en Grecia tres hechos excepcionales:


-por primera vez desde el comienzo de la crisis, se ha expresado electoralmente en la UE el rechazo ampliamente mayoritario de un pueblo a la política de la Troika. Digo “política” y no sólo “economía”. El programa de la Troika tiene un contenido político implícito pero fundamental: derrotar toda capacidad de resistencia al empobrecimiento masivo de una población y al expolio de sus recursos. Una política no sólo de lucha de clases, sino propiamente imperialista, que busca reducir a Grecia a un estatus colonial.


-por primera vez en la UE, se ha producido un cambio radical en las relaciones de fuerzas en la izquierda: Syriza ha sobrepasado significativamente los votos del PASOK y todo indica que no es dato coyuntural, sino el punto de partida de un nuevo mapa político. Ésta es una muestra de un cambio que tendría que ser el objetivo central para la izquierda en la UE. Mientras se mantengan como fuerza mayoritaria los partidos “socialdemócratas” no habrá ninguna posibilidad de que pueda constituirse una alternativa que merezca ese nombre a la crisis capitalista.


-enfin, por primera vez en la historia de la UE, en medio de una crisis política y cuando se generan presiones formidables desde los poderes establecidos para imponer la idea de que no hay alternativas de gobierno a los partidos tradicionales, o a alguna combinación entre ellos o con grupos subalternos a su derecha o a su izquierda, un partido se ha atrevido a proponerse como gobierno con un programa que incluye puntos de ruptura con la ortodoxia establecida: el rechazo del Memorándum de la Troika; la auditoría sobre la deuda externa y un aplazamiento de su pago por un tiempo y unas condiciones a determinar; el rechazo a salir del euro, pero también a aplicar recortes sociales para permanecer en la Eurozona. Ciertamente, hay aspectos ambiguos en la formulación de estos objetivos por dirigentes de Syriza, como el propio Tsipras en la entrevista que publicamos a continuación. Pero no hay razones para dudar de la insumisión de Syriza ante dictados fundamentales de la Troika.


En el caso, ciertamente muy improbable, de que Syriza pudiera formar gobierno (las encuestas más recientes sitúan ya en primer lugar a Nueva Democracia y sólo estamos al comienzo de la campaña de asedio que día a día martilleará al pueblo griego para impedir una victoria de la coalición de izquierdas) sería una magnífica noticia, aún sabiendo que ese gobierno se enfrentaría a dificultades gigantescas y no sólo de política económica. No tiene ningún sentido especular ahora sobre sus capacidades para afrontarlas. En condiciones críticas, sólo las sectas son previsibles. Sí tiene en cambio todo el sentido plantearse qué desafíos exige la situación griega a la izquierda en nuestro país. Y cuando digo izquierda, me refiero, claro está, a la izquierda del PSOE. No hay que olvidar que en la primera entrevista entre Rajoy y Rubalcaba tras el 20-N uno de los cuatro puntos de acuerdo que hicieron públicos fue precisamente el apoyo a la política de la Troika en Grecia. En realidad, el cofrade europeo de Rubalcaba no es Hollande, sino Venizelos; merece compartir también su destino.


Hace algunas semanas, recibimos en la redacción un texto de un compañero griego en el que recordaba la solidaridad internacional con la España de 1936 para ejemplificar la que ahora necesitaba Grecia. Como todas las analogías hay que tomarla con mucha precaución y solo como expresión de un deseo desesperado. Pero hay un fondo de verdad que conforme pasa el tiempo se destaca más. Lo expresa muy bien Tsipras en la entrevista que publicamos a continuación: Grecia es efectivamente “nuestro problema” y puede llegar a ser para mal, pero quizás para bien, nuestro futuro.


Por eso es desesperante no ver apenas reacciones solidarias ni en la izquierda social, ni en la izquierda política. No sirve en absoluto de excusa, pero llama especialmente la atención la parálisis total del Partido de la Izquierda Europea, del que Tsipras es vicepresidente; si hacía falta alguna confirmación de su inutilidad ahí la tenemos. Izquierda Unida, que forma parte del PIE, está dando la misma talla. Sacando pecho cuando se lee que Syriza es la “IU de Grecia”... ¡Ojalá tuviéramos aquí algo similar a Syriza, aún con todos sus problemas, bien explicados en el artículo de Yorgos Mitralis! Pero aquí lo que tenemos es a Valderas con su moral de “lo injusto pero necesario” , a Pérez soltando invectivas de burócrata sobre el 15M y encubriendo a Moral Santín en Bankia/Cajamadrid… sin que oiga ni un murmullo crítico de gente de IU que sin duda rechaza estas vergüenzas, pero opta por callarse. Así, claro, Griñán puede ufanarse de representar la “alternativa” al PP, y Rajoy puede proseguir sus “reformas de los viernes” sin oposición política, aunque cada reforma acerque más el país al abismo.


Pero los errores ajenos no excusan las debilidades propias. Tampoco está haciendo nada la Izquierda Anticapitalista Europea. Y aunque sólo haya fuerzas para una solidaridad simbólica, con el pueblo griego y con Syriza, habría que ponerla ya en marcha. Alguien tiene que dar el primer paso.


Introducción por Miguel Romero ]


“Yo no creo en héroes o salvadores” , afirmó Tsipras al Guardian, añadiendo que sí cree en “luchar por derechos”. “Nadie tiene derecho a reducir a un pueblo orgulloso a tal estado de miseria y de indignidad” , subrayó el líder de Syriza.


En la entrevista al periódico británico, Tsipras afirmó que lo que está en marcha no es una guerra “entre naciones y pueblos” , sino un conflicto que opone a “los trabajadores y la mayoría de las personas” a los “capitalistas globales, banqueros, especuladores en las bolsas, los grandes fondos de inversión”. “Es una guerra entre los pueblos y el capitalismo”, concluyó Tsipras, añadiendo que “tal como sucede en cada guerra, lo que ocurre en la primera línea define la batalla, que será decisiva para la guerra en otros lugares”.


Según el presidente del Grupo Parlamentario de la coalición Syriza, Grecia fue elegida como banco de pruebas para la aplicación de las políticas de choque neoliberales y los griegos “fueron las cobayas”. Advirtió de que en caso de la experiencia continúe, “será considerada como un éxito y las políticas serán aplicadas en otros países”. “Por eso es tan importante interrumpir la experiencia”, añadió Tsipras. Si paramos este ataque “no será solamente una victoria para Grecia, sino para toda Europa”.


“Después de dos años y medio de catástrofe” , y después de sufrir un largo bombardeo de “choque neoliberal” , “los griegos han sido puestos de rodillas” , dijo Tsipras. “El Estado social está colapsado, uno de cada dos jóvenes está en el paro, hay cada vez más personas que emigran, el clima psicológico es de pesimismo, depresión, suicidios en masa… El pueblo griego jamás estuvo tan mal”.


Preguntado sobre si tenía miedo, Tsipras respondió que lo tendría si “continuáramos por ese camino, un camino para el infierno social”. Pero “cuando alguien lucha tiene una gran posibilidad de ganar y nosotros luchamos para vencer”.


Durante la entrevista, el líder de Syriza señaló que no está contra el euro o la unión monetaria y que ese chantaje está siendo utilizado para que la gente se aterrorice y se mantenga el statu quo. “No estamos contra una Europa unificada o la unión monetaria (…) Nosotros no queremos chantajear, queremos convencer a nuestros asociados europeos que el camino elegido para Grecia es totalmente contraproducente. Es como tirar dinero a un pozo sin fondo (...) Es importante que los europeos sepan que el dinero con el que están contribuyendo a la supuesta resolución de la crisis griega no está siendo aplicado en inversión y crecimiento, ni para hacer frente al problema de la deuda". En realidad, si se mantuviera el mismo rumbo, “en seis meses estaríamos obligados a discutir un tercer paquete y después un cuarto”, alertó el dirigente de Syriza.


Destacó también que es importante que los europeos comprendan que Syriza no tiene “ninguna intención de realizar un movimiento unilateral”. “Nosotros sólo estaremos obligados a reaccionar, si ellos actuaran de forma unilateral y dieran el primer paso. Si ellos no pagan, cortan la financiación, entonces no podremos pagar a los acreedores. Es una cuestión muy simple”.


Alex Tsipras recordó también que la crisis griega no es sólo un problema de su país. “Keynes lo dijo hace muchos años. No sólo la persona que pide prestado está en una posición difícil; también lo está la persona que presta. Si usted debe 6.200 euros a un banco tiene un problema. Pero si debe 620.000 euros el problema es del banco”.


“Éste es un problema común. Es nuestro problema. Es el problema de Merkel. Es un problema europeo. Es un problema mundial” , concluyó Tsipras..


Helena Smith
Viento Sur / The Guardian

http://www.guardian.co.uk/world/2012/may/18/greek-leftist-leader-alexis-tsipras

Traducción de VIENTO SUR a partir de la reseña de esquerda.net


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Los países con más seguridad jurídica de América Latina acaparan la inversión
La nacionalización de una de las mayores eléctricas de Bolivia y de la petrolera YPF en Argentina ha hecho saltar todas las alarmas sobre la seguridad de las inversiones en América Latina. Las expropiaciones sufridas por las españolas Repsol y Red Eléctrica refuerzan la división entre los Gobiernos latinoamericanos que apoyan la iniciativa privada y los que quieren aumentar el control del Estado. Y esa tendencia se traslada a la entrada de dinero del exterior: Brasil, México, Chile, Colombia y Perú fueron los principales receptores de inversión extranjera en la región el año pasado, mientras Argentina, Venezuela y Bolivia se consolidan en un segundo plano.


Movimientos como el de Cristina Fernández en YPF ahuyentan al capital extranjero. La inversión total dirigida a América Latina creció un 31% en 2011; en el caso de Argentina subió solo un 3%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Las economías emergentes más abiertas al capital privado y con mayor seguridad jurídica acapararon el grueso de la inversión: Brasil sigue al frente (43% del total), seguida de México (13%), Chile (11%) y Colombia (9%). A Argentina llegó el 5% de los fondos, a Venezuela —que se recuperó de forma espectacular en 2011, tras años de caídas o subidas modestas— el 3,5% y a Bolivia, menos del 1%. En proporción al tamaño de la economía, la lista la encabeza Chile, seguido de Perú, Colombia, Bolivia, Brasil, Argentina, México y Venezuela. “En general no hay ningún problema para las inversiones en la región, salvo países concretos, sobre todo Argentina, por su situación interna”, opina Alfredo Arahuetes, profesor de Economía Internacional de Icade.


Mientras Chile, Brasil, México y Colombia han buscado atraer inversiones, Bolivia, Venezuela, Argentina y Ecuador han nacionalizado empresas mineras, de energía y aerolíneas en los últimos cinco años. El segundo grupo lo paga caro. La prima de riesgo (la diferencia entre los bonos emitidos en dólares por cada país y los bonos del Tesoro estadounidense) alcanza 992 puntos básicos en Venezuela, 965 en Argentina y 808 en Ecuador. En el resto de países se mantiene por debajo de los 200.

 
“Lo complicado es el populismo que hay detrás de las decisiones”, explica Silvana Insignares, profesora de Derecho Internacional de la Universidad del Norte en Colombia. “Son países contradictorios, como Bolivia, cuyo presidente expropia la filial de Red Eléctrica el 1 de mayo y horas después se va con el presidente de Repsol a inaugurar una planta de gas”, añade.

 
Tanto la CEPAL como el Fondo Monetario Internacional han rechazado que haya una tendencia generalizada. “Es una región muy diversa y no podemos decir que lo que está sucediendo sea una tendencia”, ha asegurado Gerry Rice, portavoz del Fondo, días después de las expropiaciones en Argentina y Bolivia. “No existe seguridad jurídica en los países gobernados por movimientos contrarios a la empresa privada, sobre todo extranjera”, explica Fernando Molina, director de la revista boliviana Pulso. “Aparte de las nacionalizaciones, se toman constantes medidas de agresión, como el alza de impuestos, el cambio en las reglas de financiación, revisión de tarifas… algunas con la intención de distribuir la riqueza, otras por razones políticas”, añade.


La expropiación de YPF ha colocado a Argentina, que en 2008 nacionalizó Aerolíneas Argentinas y los fondos de pensiones, como un país con una seguridad jurídica cuestionable. “Puede haber más expropiaciones en ese país, pero lo veo difícil en otros. No metamos a todos en el mismo saco. Venezuela expropia, pero paga”, cuenta Alfredo Arahuetes. En 2009, Hugo Chávez nacionalizó la filial del Santander tras acordar un pago de 755 millones de euros. En Bolivia, Morales ha iniciado negociaciones con REE para fijar una indemnización. Buenos Aires, en cambio, ha dado a entender que Repsol ya ha sido compensada con los beneficios obtenidos desde 1999.

 
En la región hay mucho en juego. Las inversiones españolas superan los 90.000 millones, concentradas en Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, además de Argentina. BBVA, Telefónica, Gas Natural Fenosa, Endesa, Repsol y Prisa [editora de este diarios] son algunas de las principales compañías. Aunque, en teoría, Perú está con los países seguros, en la prensa latinoamericana se asegura que Telefónica está en el punto de mira a raíz del vencimiento de licencias.


Cristina Galindo Madrid 21 MAY 2012 - 00:00 CET


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¡Semana crucial en un mundo caótico!: advertencia nuclear de Medvedev y tambores de guerra contra Irán
Pocas veces han coincidido tantas cumbres trascendentales y actos decisivos en una sola semana: cumbres del G-8, la OTAN y la Unión Europea; negociaciones en Bagdad del contencioso iraní a un minuto de la guerra y elección presidencial en Egipto –cuya suma y resta decidirán el rumbo del nuevo orden mundial.

Previo a las cumbres del G-8 (en Campo David) y la OTAN (en Chicago), el hoy primer ministro ruso Dmitri Medvedev, ante un foro jurídico internacional en San Petersburgo, emitió una ominosa advertencia de guerras regionales –y hasta una guerra nuclear– en referencia a la volcánica situación en Siria y Medio Oriente (RIA Novosti, 17/5/12 y De Defensa, 18/5/12).

El abogado de profesión Dimitri Medvedev defendió el concepto de soberanía (Nota: muy anacrónico para los globalistas neoliberales con nostalgia financierista unipolar) y arremetió contra todo género de sanciones colectivas que pasan por alto las instituciones internacionales y que no han mejorado la situación en el mundo, ya que las operaciones militares inclementes en países foráneos usualmente colocan a radicales en el poder –en clara alusión a la guerra de la OTAN en Libia, donde gobiernan en Trípoli Al Qaeda y su líder, el jihadista Abdul Hakim Belhadj (Red Voltaire, 22/12/11), y en Bengasi domina un grupo secesionista, mientras el caos libio se ha desparramado hasta Malí, donde los jihadistas controlan el norte del subSáhara, donde los nómadas transfronterizos tuaregs han propinado un golpe de Estado. ¡El caos propiciado por la OTAN!

Dimitri Medvedev insistió en que es derecho de los países escoger su vía de desarrollo como valor universal. ¡A ver si le hacen caso en el G-8!

Nikolai Makarov, jefe del estado mayor del ejército ruso, exclamó, 14 días antes a la sonora advertencia nuclear de Medvedev, que la política de despliegue de misiles defensivos en Europa por Estados Unidos y la OTAN podría obligar a Rusia a un primer golpe preventivo (RIA Novosti, 3/5/12).

En forma significativa, el presidente Vlady Putin optó por no asistir a la cumbre del G-8, donde será representado por Medvedev.

La OTAN amenaza con operar un cambio de régimen en Siria e Irán. ¿Lo conseguirá mediante la balcanización sectaria?

La casi balcanización de Siria ya se desparramó sectariamente a cuatro de sus cinco fronteras: Turquía (afectada por flujos de refugiados), Líbano (donde en su segunda ciudad más importante la mayoría sunita anti Assad libra una guerra religiosa contra la minoría alawita de la cofradía del presidente sirio Bashar Assad), Irak (balcanizado de facto y donde los sunitas árabes de la región de Anbar apoyan a sus etnocorreligionarios de Siria), y Jordania (donde 19 países y 12 mil soldados encabezados por EU, con la notable ausencia de Israel, acaban de realizar los mayores ejercicios militares de Medio Oriente en los pasados 10 años en la frontera con Siria, israelnationalnews.com, 16/5/12).

En Israel –frontera de Líbano, Siria y Jordania–, el premier Netanyahu formó una coalición de guerra la noche del 7 de mayo y sacudió a su país al aliarse con el principal partido de oposición, Kadima, en un gobierno de unión nacional, según el israelí-estadunidense Charles Krauthammer (The Washington Post, 13/5/12), connotado súper halcón de los neoconservadores straussianos y considerado el comentarista más influyente de EU por The Financial Times (¡Pues sí!).

Krauthammer aduce que el cambio intempestivo del gabinete tiene que ver con la preparación política de Israel para atacar Irán, en similitud a mayo de 1967, cuando se formó una coalición de unidad nacional que llevó a la Guerra de los Seis Días por Israel.

El periódico israelí Haaretz (18/5/12) considera que la visita a Irán del polémico director nipón Yukiya Amano, de la Agencia Internacional de Energía Atómica, días antes de la importante reunión de Bagdad sobre el contencioso nuclear iraní, va encaminada a un acuerdo marco–que los súper halcones israelíes buscan descarrilar.

Hay que reconocer el estoicismo de Irán cuando recibe en forma magnánima al nipón Amano, vilipendiado por sus mendacidades y vínculos con el pestilente lobby nuclear de Fukushima (ver Bajo la Lupa, 13/11/11).

Netanyahu acusa a Irán de jugar ajedrez con la comunidad internacional. ¿Cómo van a dejar el ajedrez si es lo mejor que sabe hacer cuando Netanyahu actúa como el cowboy mesiánico de gatillo ligero?

Meir Dagan, ex director del Mossad –en asombroso artículo conjunto (Wall Street Journal, 16/5/12), en el que participaron diplomáticos y jefes de espionaje nortrasatlánticos–, adujo que la única manera de detener el programa nuclear iraní era con sanciones y no con la guerra preventiva –que desea la tripleta Netanyahu-Lieberman-Ehud Barak.

Según Russia Today y la iraní PressTv (18/5/12), la enmienda bipartidista número 568 fue apabullantemente bipartidista y acerca peligrosamente a EU a una guerra contra irán, justo a unos días de la segunda ronda sobre el contencioso nuclear persa en Bagdad. La enmienda aboga por un ataque militar a Irán en caso de que obtenga capacidad de armas nucleares –término muy ambiguo que puede ser aplicado a cualquier país con programa atómico civil, como Brasil, Japón, Holanda, Argentina, etcétera.

El coronel Lawrence Wilkerson –anterior jefe de gabinete del entonces secretario de Estado Colin Powell– advirtió que la resolución de marras –amadrinada por la feroz amazona Ileana Ros-Lehtinen, cubana exiliada en Miami– tiene el mismo sonido musical que llevó a la guerra de Irak y que pudiera ser el precursor de una guerra contra Irán. !Uf!

En sincronía con Ileana Ros-Lehtinen, Daniel Shapiro, embajador de EU en Israel, declaró que los planes para bombardear Irán están listos (Haaretz, 18/5/12). Shapiro fue el enlace de Obama con la comunidad judía de EU durante su campaña (The Jerusalem Post, 20/8/08). ¿No pueden buscar un embajador menos bélicamente parcial?

Ahora sí que ya está presupuestada la guerra contra Irán por el Pentágono: EU incluye la guerra contra Irán en su proyecto de presupuesto militar de 2013 (Russia Today, 18/5/12).

El presupuesto, que está siendo examinado por la Cámara de Representantes, prevé acciones militares contra Irán.

El documento contiene un plan de envío de aviones, municiones y combustible para las operaciones contra Irán por mar y aire, y estipula el respaldo significativo de la fuerza naval en la región, con el fin de poder comenzar una larga (¡súper sic!) campaña militar contra una serie de instalaciones nucleares y militares de Irán. Para el año fiscal 2013 se prevén gastos de Defensa por más de 642 mil millones de dólares, mil 500 millones más de lo previsto para 2012 y 554 mil millones están asignados al presupuesto del Pentágono y el Departamento de Energía, responsable del estado de las armas nucleares.

Una cosa es prepararse para la guerra y otra autorizarla.

En esta fase ominosa de tambores bélicos se desprende que EU se prepara para la guerra, la cual falta que autorice el Congreso y decida in extremis Obama –quien también puede estar bluffeando.

Esta semana crucial decide el curso de la historia del siglo XXI.

http://alfredojalife.com
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Contra planes de Merkel, EU presiona a Europa para que se aleje de la austeridad
Washington, 18 de mayo. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presionó este viernes a Europa para que gire hacia una política más propensa al crecimiento y se aleje de la austeridad, con el fin de frenar una crisis que amenaza con expulsar a Grecia de la zona euro y causar consecuencias en todo el mundo.
 
Obama inauguró esta noche la cumbre del G-8 (grupo de las ocho economías más industrializadas) en Camp David, residencia de descanso de los presidentes estadunidenses, ubicada a 100 kilómetros de Washington.
 
El presidente estadunidense recibió en atuendo informal a los dirigentes de la Unión Europea, José Manuel Barroso y Herman van Rompuy, así como a los líderes de Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Rusia. El presidente de Francia, Francois Hollande, vestido formalmente, fue el último en entrar a la residencia campestre presidencial.
 
Marcando el tono para la cumbre del G-8 de este fin de semana, Obama dejó claro que se alinea con los esfuerzos de Hollande, en favor de más estímulos económicos en la eurozona, plagada por la recesión, en lugar de enfatizar los programas de recortes de gastos defendidos por Alemania.
 
En momentos en que el bloqueo político en Grecia hace temer un regreso del país al dracma como moneda y abandonar el euro, Hollande subrayó que él y Obama tienen “la misma convicción de que Grecia debe permanecer en la zona euro”.
La postura de Obama refleja su temor a que el contagio de la eurozona, que amenaza el futuro de su moneda única, dañe la débil recuperación de la economía estadunidense y sus propias posibilidades de relección en noviembre.
 
Luego de reunirse en la Casa Blanca con Hollande, Obama dijo que los dos están de acuerdo en que abordar la crisis de la eurozona es “un asunto de extraordinaria importancia, no sólo para la gente de Europa, sino también para la economía mundial.
 
“Esperamos una discusión fructífera hoy y mañana con otros líderes del G-8 sobre cómo podemos manejar una aproximación responsable a la consolidación fiscal que esté aparejada con una agenda de crecimiento”, declaró el mandatario anfitrión.
 
Desde que llegó al poder en 2009, en el momento más grave de la peor crisis económica en las últimas décadas y luego de haber promulgado un plan de ayuda masivo, Obama instó a los europeos a trabajar por el crecimiento, pero muchos se negaron, incluyendo aliados tan cercanos como el premier británico David Cameron.
 
Si bien la economía estadunidense sigue siendo frágil, con una tasa de desempleo de 8.1 por ciento –tres puntos superior a lo que era antes de la crisis de 2008–, Obama intenta convencer a los europeos de adoptar una política de reactivación similar a la suya, que implicó una inyección de 800 mil dólares en la economía.
 
De cara a la elección presidencial –el 6 de noviembre–, en la que disputará un segundo mandato, Obama dice con frecuencia estar preocupado por los “vientos adversos” que Europa le propina a la actividad económica de Estados Unidos.
Por su parte, Hollande, que tomó posesión de la presidencia francesa el pasado martes, intenta suavizar la austeridad con más inversiones en infraestructura que cree empleo.
 
La canciller alemana, Angela Merkel, que ha insistido en la necesidad de una dura disciplina fiscal para recortar los asfixiantes niveles de deuda en la eurozona, podría verse cada vez más sola en la cumbre del G-8, que comenzó este viernes en Camp David, en Maryland.
 
Esta noche los líderes de las principales ocho economías del planeta tuvieron una cena. En el encuentro, Cameron, que ha ido redoblando sus llamadas a que Europa haga más por resolver la crisis, insistirá en que deben trabajar juntos para que los problemas dejen de extenderse al resto del mundo, según dijo un asesor.
 
El primer ministro canadiense, Stephen Harper, ha sido crítico habitual a las políticas de austeridad. De los miembros de la eurozona con presencia en el G-8, el primer ministro italiano, Mario Monti, pedía profundas medidas de crecimiento incluso antes de que lo hiciera Hollande. Eso podría dejar sola a Merkel, que insiste en que los programas de recortes de gastos no pueden diluirse.

Reuters y Afp
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La agricultura necesita un cambio de modelo económico
El campo colombiano, además de concentrado, con miles de campesinos sin tierra, va de capa caída. En el grano de café, Colombia importa (!) la mitad del consumo interno. A pesar de un 2011 con mejores precios internacionales, su producción volvió a disminuir, esta vez en 11,2 por ciento, y las exportaciones cayeron un 13,3. Los siete millones de sacos cosechados son menos de la mitad de los 16 millones en 1991. El mercado internacional de las flores continuó en crisis, redujo las exportaciones en 29,7 por ciento y su producción bajó 5,6. Para nuestra alimentación y nuestras necesidades, el país depende de las importaciones y la subordinación de la producción nacional. Los Tlc con la Unión Europea y Estados Unidos no cambiarán el rumbo. ¿Cuáles cambios son necesarios para una reactivación agropecuaria que no sea parcial y transitoria?

De mal en peor, esa es la realidad del campo colombiano. Las cifras arrojadas por la producción agrícola en Colombia no dejan dudas sobre la grave situación que vive el campesinado. El banano otra de las producciones agrícolas que nos distinguió desde inicios del siglo XX, tuvo una mala situación durante los últimos años, ya que sus exportaciones bajaron un 5,8, en tanto que las reducciones de producción alcanzaron un 4 por ciento y 1,8 en 2009 y 2010. Los resultados negativos de la producción agrícola no tienen su explicación por las inundaciones, pues al compararla con 2010, ese fue un año de mayores inundaciones. El crecimiento de apenas 2,2 por ciento del sector en 2011 fue un promedio entre cifras muy disímiles . Las estrellas siguen siendo la palma aceitera y la caña de azúcar, que continúan beneficiadas con toda clase de prebendas. Crecieron 18 y 12 por ciento, respectivamente, sin que se hubiera sacado la lección de la caída en 2010 en 13 por ciento en la producción de caña de azúcar, que mostró cómo los agrocombustibles no son invulnerables a los ciclos de precios. No ha mejorado la situación de los trabajadores de estas plantaciones, sometidos a contratos que esconden la relación laboral y por lo cual se siguieron sintiendo sus protestas.

Por el lado de la ganadería, sus cifras muestran resultados positivos en 2011, con un crecimiento de 6,3 por ciento en bovinos y 10,6 en porcinos. En cambio, la producción de leche y lácteos se estancó y su crecimiento fue de 0 por ciento, un resultado negativo si tenemos en cuenta que en 2009 y 2010 la producción descendió 2,1 y 0,6, respectivamente. La aprobación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea conspira contra todo plan de reactivación láctea. La producción de huevos aumentó 9,4 por ciento. Pero la avicultura, que parecía reactivarse desde 2010, sufrió un estancamiento con la inminente vigencia del TLC con Estados Unidos. A pesar de la relativa reactivación de la economía durante 2011, el sector agropecuario siguió rezagado. (Ver gráfica)



Según los datos de la Encuesta de Arroz Mecanizado, en 2011 la producción aumentó apenas el 0,9 por ciento. Mejor, en cambio, fue la suerte del maíz, que al fin pudo beneficiarse del buen precio internacional con el plan “País-Maíz”. El plan es limitado e, infortunadamente, para compensar las oscilaciones del precio, se basa en subsidiar una opción financiera de la Chicago Mercantil Exchange . Además, no presenta solución para los productores sin tierra, que deben arrendarla y que por ello no tienen acceso al crédito bancario y deben contraer créditos muy caros con los comerciantes de insumos, a pesar de lo cual producen el 80 por ciento de la cosecha nacional . En verdad, las importaciones de maíz disminuyeron en 21,2 por ciento, que fue la primera disminución significativa en mucho tiempo. Lástima que “País-Maíz” va a estrellarse ahora con la vigencia del TLC, con lo cual será difícil que alcance el objetivo de pasar de una producción de 700 mil al millón y medio de toneladas que reduzcan significativamente la dependencia en el abastecimiento de este cereal.

Soberanía alimentaria


La renuncia a la soberanía alimentaria ha sido sin lugar a dudas el más grave error de las políticas relacionadas con el sector en los últimos 20 años, un error acrecentado por los TLC con Estados Unidos y la Unión Europea.

Una recuperación de esta soberanía está interrelacionada con el establecimiento de una planificación estratégica a largo plazo, y su diseño a partir del entendimiento de los ciclos de precios del sector y que permitiría escapar de las visiones inmediatistas. Los mercados cambian y es necesario prever qué cambios son necesarios de realizar en cada período y no matar las posibilidades productivas diversificadas. Con una mira nacional, es preciso proteger la capacidad productiva de alimentos.

La plaga de la dependencia tecnológica


Un problema muy grave para la agricultura colombiana es el mínimo nivel de generación de tecnología y la pérdida de toda visión de estudio de los problemas tecnológicos concretos de cada región, producto y forma de producción. Es otra causa de la baja competitividad de la producción nacional y, más grave, una causa más de la creciente dependencia de las importaciones y la subordinación de la producción nacional respecto de las transnacionales de las semillas y la tecnología.
Ejemplo de los fracasos producidos por este motivo es el desastre ocasionado por la semilla de algodón transgénico Bolgard II (BT), de Monsanto, que rebajó la productividad en 30 por ciento, mientras las semillas convencionales tuvieron que ser suspendidas en varios casos por el ICA, debido a la contaminación derivada de las genéticamente modificadas .

La palma aceitera, que siguió expandiéndose, registró un grave traspié: la enfermedad de la “pudrición del cogollo”, causada por el hongo Phyophtora palmívora, que ha llevado a erradicar por lo menos 16.200 hectáreas en Tumaco y otras 11.800 en Puerto Wilches. A cada una de las palmas enfermas le pusieron una inyección letal del herbicida glifosato.

Mientras tanto, cada una de las especies sembradas pierde diversidad, exponiéndose más a las plagas, que se multiplican catastróficamente en diversos cultivos, como es el caso de la moniliasis del cacao, que afecta ese producto, a la vez que aumentan sus importaciones, o la recaída del café en la roya .

Economía campesina


Concentrarse en subsidiar a los grandes propietarios y descuidar la economía campesina fue otro grave error de las políticas económicas, dada la importancia de este sector rural en la producción de alimentos y también para las exportaciones de café y otros productos. Aunque el gobierno actual ha diseñado políticas y programas para incluir a los campesinos, los recursos destinados para tal fin son insuficientes.

Un recurso menguado para las unidades campesinas es el crédito. Los créditos ordinarios de Finagro se incrementaron en 2011, en pesos nominales, 30,87 por ciento. Para los pequeños productores, el incremento fue importante pero menor que el general, de 27,83. Así, la participación de los pequeños productores se ha mantenido entre el 27,6 por ciento en 2010 y el 26,9 en 2011, mientras los grandes y medianos recibieron el 60 por ciento del crédito, participación que no se compadece con la que tiene el campesinado en la producción, pero que es notoriamente mayor que la del crédito general. En 2008 y 2009, apenas del 8,4 al 9,8 por ciento de los campesinos tuvo acceso al crédito bancario y recibió entre el 17,6 y el 19 por ciento de los préstamos agropecuarios . Los usuarios dedicaron hasta más de la mitad de sus ingresos a pagar intereses bancarios , en tanto que el crédito más común conseguido por los campesinos es la compra ‘fiada’, que sin intereses nominales cuesta realmente hasta el equivalente al altísimo 2 por ciento mensual .

Sin embargo, son los pequeños productores quienes dedican un mayor porcentaje de su finca a la agricultura. Según la Encuesta Nacional Agropecuaria de 2005, el 51 por ciento del área cosechada correspondió a unidades campesinas, a pesar de que estas unidades sólo poseían el 33 por ciento del área . Los campesinos han logrado una “silenciosa transformación” tecnológica, incorporando en sus parcelas diversas innovaciones y mejorando las semillas locales . Incluso, hay algunos cultivos y comarcas en los cuales la rentabilidad de las unidades campesinas llega a ser igual o superior a la de las unidades medianas o grandes .

La falta de tierra propia y la calidad de la tierra poseída son, de todos modos, un factor que conspira contra un mayor participación de las unidades campesinas en la producción y una mayor retribución por su producción, ya que el campesino que usa tierra ajena debe pagar arriendos que pueden representar el 29 por ciento de sus costos de producción o someterse a aparcerías o mediería en las que el dueño de la tierra, aportando entre el 35 y el 40 por ciento de los costos, se apodera del 60 al 65 por ciento de los ingresos .

Concentración de la propiedad


El recrudecimiento de la tradicionalmente alta concentración de la propiedad de la tierra ha sido otro grave problema, que causa, por una parte, que Colombia tenga los precios de la tierra más altos de América Latina y, por otra, el desperdicio de 17 millones de hectáreas aptas para la agricultura, cuyo beneficio para los propietarios depende del encarecimiento de la tierra, que estanca la agricultura y perjudica gravemente al país, dificultando el abastecimiento de alimentos en las ciudades, generando desempleo y propiciando la destrucción de bosques para cultivos ilegales.

El índice Gini, que mide la concentración de la propiedad de la tierra, entre 0 y 1, llegó en 2009 a 0,875 . Éste era de 0,867 en 1960 y de 0,840 en 1984 . El hecho de mantenerse siempre por encima de 0,8 indica una alta concentración estructural histórica, pero las variaciones de centésimas, son cruciales cuando se trata de estudiar los fenómenos ocurridos en los últimos 50 años: las políticas de reforma agraria limitada y estímulo a la empresa agropecuaria que permitieron reducir la concentración en casi 3 centésimas, y en el período reciente la relatifundización, que la elevó de nuevo en 3 y media.

Esta agudización del problema ha tenido sus epicentros. En 2000, Antioquia era el sexto departamento en concentración de la propiedad de la tierra se refiere, con un índice de Gini de 0,86, pero en 2009 pasó a ser el primero, con un índice de 0,91, el más alto del país, junto con el del Valle, que pasó de 0,89 a 0,91 .

A pocas semanas de comenzar, el gobierno actual publicitó un diagnóstico cierto sobre el problema de la concentración de la propiedad y los conflictos de uso del suelo, que mostraban la realidad del desperdicio de tierras aptas para la agricultura. Sin embargo, no presentó rápidamente un proyecto de ley de tierras destinado a enfrentar este problema. Un primer borrador elaborado por el gobierno fue una reedición del Estatuto Rural, Ley 1152 de 2007, declarada inconstitucional . Luego elaboró sucesivas versiones, con cambios, hasta las cuatro últimas presentadas a consultas previa de los grupos étnicos.

Las organizaciones campesinas de la Mesa de Unidad Agraria elaboraron y presentaron a consulta previa un proyecto de ley alternativo. Hay puntos de contacto e incluso algunas coincidencias entre los dos proyectos, pero las divergencias son muy importantes y pueden ser vistas según que las normas contribuyan a aprovechar para la agricultura familiar o empresarial las 17 millones de hectáreas aptas, que están desperdiciadas, o, por el contrario, profundicen el modelo que propicia que la empresa agropecuaria crezca a costa de las tierras de los campesinos, indígenas y afro, y de la destrucción de los bosques.

El proyecto del Gobierno quiere aumentar de 3 a 5 años el plazo para que un predio grande permanezca sin uso, en total contradicción con el diagnóstico oficial sobre el gigantesco desperdicio de tierras aptas para la agricultura; propicia el “saneamiento de la falsa tradición”, o sea, de la compra-venta de cosa ajena, que puede prestarse a legalizar multitud de despojos; insiste en la figura del “derecho de superficie”, que pudiera servir para que los desplazados cedan obligatoriamente por décadas sus tierras, para que continúen en ellas proyectos productivos ajenos que el desplazado nunca autorizó.

El proyecto oficial quiere echar atrás garantías conquistadas por los pueblos indígenas para que sus territorios no sean adjudicados a particulares: excluye de los territorios protegidos contra esas adjudicaciones las áreas que no son de asentamiento sino que constituyen el hábitat de esos pueblos o sirven para su agricultura itinerante o la caza y recolección. Elimina la norma que protege las reservas indígenas. Quiere, además, recortar el derecho adquirido por los indígenas sobre los resguardos coloniales y desconocer la propiedad de las tierras que han dejado de poseer los desplazados.

El proyecto alternativo parte de los objetivos de la soberanía alimentaria, la defensa de la diversidad étnica y cultural, y los derechos territoriales de los grupos étnicos; la reivindicación de la importancia del fortalecimiento de la economía campesina y del papel de la mujer rural, y el establecimiento de medidas que conduzcan a la protección del ambiente, el adecuado aprovechamiento del suelo y la reversión de la extrema concentración de la propiedad de la tierra mediante la redistribución. Rechaza cualquier formalización de la falsa tradición y cualquier norma que permita legalizar despojos.

Coincidencias importantes entre los dos proyectos son tanto la aplicación del artículo 58 de la Constitución, al autorizar la expropiación por vía administrativa para reformar la estructura social agraria, como el mantenimiento de la vigencia de las normas que permiten constituir reservas campesinas en áreas geográficas cuyas características agroecológicas y socioeconómicas requieran regulación, limitación, adquisición, redistribución y ordenamiento de la propiedad, o tenencia de predios y terrenos rurales.

En fin, es posible una política agropecuaria que a corto, mediano y largo plazo cambie la situación del sector agropecuaria y haga que deje de ser la “locomotora lenta” que ahora es. Pero ese cambio solamente puede llegar impulsado por una gran movilización civil de cientos de miles de personas, que solamente será lo suficientemente grande cuando detenga la violencia terrible que azota al campo y destruye su tejido social.
Publicado enEdición 180
Viernes, 18 Mayo 2012 17:57

Posneoliberalismo en Brasil

Posneoliberalismo en Brasil
Las referencias fundamentales para comprender el mundo contemporáneo son el imperialismo y el capitalismo, sin los cuales nada resulta inteligible. Así, evaluar a gobiernos y a fuerzas políticas significa, antes que todo, evaluar la posición que tienen respecto a estas dos referencias.
 
Los nuevos gobiernos latinoamericanos, que se volvieron mayoritarios en el continente, deben ser considerados progresistas, porque desarrollan procesos regionales de integración autónomos respecto a la hegemonía norteamericana y, por otro lado, a contramano de los gobiernos neoliberales que los han precedido, priorizan políticas sociales y no ajustes fiscales, a la vez que desarrollan Estados que inducen el crecimiento económico y garantizan derechos sociales, en lugar de Estados mínimos.
 
En el período histórico contemporáneo, los gobiernos y las fuerzas políticas tienen que ser evaluados en esa óptica: en qué medida reproducen o ayudan a superar el neoliberalismo, en qué medida fortalecen o debilitan la hegemonía norteamericana. Muchos otros aspectos pueden ser tomados en cuenta, pero lo central, lo determinante, para evaluar gobiernos y fuerzas políticas son esos criterios.
 
Gobiernos latinoamericanos como los de México, Chile, Colombia, Panamá, entre otros, por ejemplo, reproducen el modelo neoliberal y, a la vez, son aliados fieles del gobierno norteamericano, representando uno de los polos del campo político latinoamericano.
 
Por otra parte, los gobiernos progresistas tienen una postura de independencia y soberanía en sus políticas externas, constituyendo un bloque de gobiernos que resisten a la influencia norteamericana en la región. En el marco interno, han reaccionado frente a los gobiernos neoliberales, disminuyendo el principal problema latinoamericano, la desigualdad.
 
Por eso son gobiernos progresistas, antineoliberales, y trabajan por un mundo multipolar, debilitando la hegemonía norteamericana en el mundo. Sus rasgos centrales tocan en los factores decisivos de la hegemonía imperial norteamericana y en los elementos centrales del modelo neoliberal: la centralidad del mercado, el Estado mínimo y los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos.
 
Esos gobiernos tienen que enfrentar la herencia de graves retrocesos que sufrió América Latina, como consecuencia de las trasformaciones igualmente regresivas que se dieron en escala mundial. En este plan, se pasó de un mundo bipolar a un mundo unipolar, bajo hegemonía imperial norteamericana. Se pasó de un ciclo largo expansivo del capitalismo a un ciclo largo recesivo.  De la hegemonía de un modelo regulador o keynesiano o de bienestar social – o como se lo quiera denominar– a la hegemonía de un modelo de mercado, de un modelo liberal.
 
América Latina sufrió los reflejos de esas trasformaciones bajo formas específicas, pero no menos duras. Primero fue la crisis de la deuda, que cerró el más largo ciclo de expansión de las economías latinoamericanas, que venía desde los años 1930. En segundo lugar, dictaduras militares que han roto la capacidad de resistencia en algunos de los países más importantes del continente –Brasil, Chile, Uruguay, Argentina–.  En tercer lugar, gobiernos neoliberales, fenómeno que convirtió a América Latina en la región con el mayor número de gobiernos con ese carácter y en sus modalidades más radicales.
 

El nuevo rol de Brasil

 
El gobierno brasileño de Lula fue el segundo en ser elegido, en 2002, después de Hugo Chávez, y se inició con una postura que fue fundamental para el futuro de América Latina; recogiendo las manifestaciones en contra Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el gobierno brasileño bloqueó su concreción, abriendo espacio para el fortalecimiento y expansión de los procesos de integración regional. Brasil empezaba a redefinir su lugar en el plano internacional, saliendo de la tradicional situación subordinada a los Estados Unidos, adoptando una posición soberana, independiente, lo cual fue decisivo para cambiar la correlación de fuerzas en el continente y para generar el aislamiento de Estados Unidos en la región.
 
Paralelamente, el gobierno Lula definió la prioridad de las políticas sociales, en lugar del ajuste fiscal, lo cual le permitió, aun bajo duros ataques de la derecha, conquistar gran popularidad, superar esa ofensiva, consolidar su liderazgo y elegir su sucesora. Todo ello fue posible porque Brasil –el país más desigual del continente y del mundo– por primera vez disminuyó la desigualdad, la pobreza y la miseria.
 
Con el gran apoyo popular logrado, Lula impuso varias derrotas a la derecha. Aun teniendo prácticamente toda la prensa en contra suyo, Lula logró reelegirse y elegir su sucesora, Dilma Rousseff, como presidente de Brasil.
 
Sin embargo, ese proceso no se da de manera lineal, ni ha logrado superar los principales escollos para consolidar lo conquistado y seguir avanzando. Los avances en Brasil se llevaron a cabo en las líneas de menor resistencia de las relaciones de poder existente.
 
El gobierno posneoliberal en Brasil avanzó inicialmente en dos líneas de mayor debilidad del neoliberalismo: las prioridades de las políticas sociales, a través de un agregado de programas –como bolsa familia, luz para todos, mi casa mi vida, micro créditos, entre otros–; pero el que más efectos sociales tiene ha sido el aumento continuo de los sueldos y de los empleos formales.  Y los proyectos de integración regional, partiendo del Mercosur, ampliando ese proceso hacia Unasur, el Consejo Suramericano de Defensa, el Banco del Sur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos.
 
Frente a la crisis del 2008, quedó claro que había una tercera dimensión en la diferenciación del gobierno brasileño respecto al neoliberalismo: el rol del Estado, que pasó a ser instrumento esencial para políticas anticíclicas de resistencia a la recesión internacional. En lugar del Estado mínimo, se impuso un Estado inductor del crecimiento económico y garantía de la afirmación de los derechos sociales.
 
La economía brasileña salió de la larga recesión que Lula había heredado de Cardoso, por primera vez disminuyó la desigualdad social, Brasil pasó a tener protagonismo internacional, en el plano regional y en los intercambios Sur-Sur.
 
Esas grandes transformaciones en la sociedad y en el Estado brasileño se han hecho en el marco de las regresiones apuntadas anteriormente. Algunos de estos avances han sido recuperación de la capacidad de acción del Estado, la recuperación de los niveles de formalización del mercado de trabajo, el rescate de las múltiples formas de fragmentación social.
 
Pese a estos avances, que determinaron que un gobierno como el de Lula alcance el mayor apoyo que gobierno alguno haya tenido, aun con los grandes medios en su contra, no hubo transformaciones estructurales en aspectos determinantes en la sociedad brasileña.
 

Los desafíos

 
La coyuntura actual plantea con claridad justamente los tres más importantes temas pendientes en Brasil, para que la superación del neoliberalismo adquiera un carácter irreversible. Por una parte, Dilma Rousseff desarrolla una fuerte ofensiva contra lo que fue una marca negativa distintiva de Brasil: la tasa de interés más alta del mundo.
 
Si ese ya era un problema que frenaba el ritmo de desarrollo de la economía brasileña, se ha vuelto aún más grave cuando las grandes potencias del centro del capitalismo, frente a la crisis que viven, promueven formas de proteccionismo cambiario, devaluando sus monedas y aumentando así su competitividad, arrojando, además, dinero al mercado para socorrer a sus economías en crisis, capitales que llenan las economías periféricas.  Brasil es víctima privilegiada de estas políticas, por su alta tasa de interés.
 
El gobierno pasó a usar fuertemente los bancos públicos para presionar la baja de las tasas de interés, con resistencia inicial de los bancos privados, hasta que tuvieron que ceder, acompañando la baja. Pero el enfrentamiento se planteó claramente, con la Presidenta de Brasil reiterando un discurso duro en contra del capital especulativo y logrando el aislamiento de los bancos.
 
Paralelamente, la gran bancada parlamentaria vinculada a los agronegocios aprobó una reforma profundamente regresiva en el Código Forestal, contando con los votos de la derecha, de aliados de centro del gobierno e incluso de un partido de izquierda (PC do B).  Dilma, cuando se acerca la reunión de Río+20, va a vetar por lo menos algunas partes de la ley, especialmente en la que se decreta amnistía para quienes han deforestado.
 
Dilma choca así con dos de los sectores que se han constituido en los mayores obstáculos a la implementación de un modelo de ruptura con el modelo neoliberal. El tercero es el monopolio privado de medios de comunicación. Estos pasaron a estar bajo ataque, no por iniciativa del gobierno, sino por una investigación parlamentaria que involucra medios de la prensa privada –toda ella opositora– con casos de flagrante corrupción. Ello pone a la mídia privada a la defensiva y bajo acusación, mientras que hasta aquí han estado en la ofensiva en las denuncias en contra del gobierno.
 
De la resolución de esos conflictos dependerá en buena medida la evolución posterior del gobierno brasileño. Además, se discute este año en el Congreso brasileño el tema del financiamiento público de las campanas electorales, que tiene dificultades para ser aprobado, pero sin el cual se vuelve casi imposible un cambio popular en la composición del Parlamento. Asimismo, en las elecciones municipales se juega la continuidad o no de la derecha en la dirección de la principal ciudad del país –Sao Paulo– en donde precisamente el candidato derrotado en las elecciones presidenciales –José Serra– es, hasta ahora, el favorito para triunfar, pero que encuentra un eventual obstáculo en el empeño de Lula de hacer campaña activa a favor del joven ex-Ministro de Educación, Fernando Haddad.

 
Por Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).
 
Este texto es parte de la revista “América Latina en Movimiento”, No 475, correspondiente a mayo de 2012 y que trata sobre "América Latina: Las izquierdas en las transiciones políticas” disponible en http://alainet.org/publica/475.phtml

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Viernes, 18 Mayo 2012 16:29

Mercado y casino global

Mercado y casino global
Cuando se vive en sociedades de mercado, estamos inmersos en relaciones sociales en que los vínculos con las personas y las cosas se muestran opacos y transparentes al mismo tiempo. Los vínculos se muestran transparentes porque el mercado es una construcción histórico-social que se rige por principios propios de los sistemas dinámicos complejos. Este tipo de sistemas físicos o sociales se caracteriza por tener principios que no son los de la mecánica clásica o newtoniana sino los de la mecánica cuántica.

A principios del siglo XX, cuando se consolidó ese paradigma de la física contemporánea y actual, se produjo un gran desconcierto. El carácter probabilístico de la mecánica cuántica llevó a Einstein a comentarle a Max Born lo siguiente: “La mecánica cuántica es algo muy serio. Pero una voz interior me dice que, de todos modos, no es ese el camino. La teoría dice mucho, pero en realidad no nos acerca demasiado al secreto del Viejo. En todo caso, estoy convencido de que Él no juega a los dados”.

En esta perspectiva mental, lo probabilístico es lo no objetivo, lo tocado por las veleidades de la subjetividad. En otra perspectiva trabajó Karl Popper. En el postcriptum a su libro sobre la lógica de la investigación científica, desarrolló un preciso programa epistemológico que tiende a establecer una teoría objetiva del cálculo de probabilidades.

El mercado de capitales como construcción objetiva (histórico-cultural) es un campo privilegiado para reconocer los principios que rigen el azar. El millonario George Soros, quien estudió con Karl Popper, es un ejemplo del modo como se pueden aprovechar esos principios para enriquecerse a golpes de dado. Así lo es también el caso del físico Doyne Farmer, quien fundó Prediction Company para hacer negocios en los mercados financieros. Cuenta Farmer: “En Prediction Company recogemos datos sobre los mercados financieros, como las cotizaciones monetarias, y les aplicamos nuestros algoritmos de búsqueda de pautas persistentes. Construimos modelos que negocian en función de esas pautas y los implementamos. Cada día llegan a Santa Fe datos de todo el mundo, y nuestros programas hacen predicciones y negocios que son luego enviados a los mercados financieros apropiados. Pasa alrededor de un minuto desde que recibimos los datos hasta que el negocio está hecho. Hasta ahora nos va muy bien (1995)1.

Tenemos, entonces, que los mercados son aprovechables para expropiar a inversionistas ingenuos, y luego se pueden presentar al mercado como un hecho impersonal que al final distribuye sabiamente los recursos existentes en una sociedad: castiga a los perdedores y premia a los ganadores. Si en una primera mirada todo parece caótico, el mercado (tanto el de bienes y servicios como el de capitales) alcanza siempre el equilibrio que requiere para su funcionamiento. El azar tiene sus principios y regularidades, y los matemáticos no han hecho otra cosa que formular las ecuaciones que describen esos principios y regularidades.

Todos los habitantes del planeta estamos comprometidos hoy en intercambios que producen y reproducen el mercado planetario. En esos intercambios, toda persona es igual a otra. Sin embargo, hay un pequeño grupo a cuyos miembros el azar les produce abundancia. Estos son los ganadores; al resto, la absoluta mayoría, esos intercambios los empobrecen. Son los perdedores. Los ganadores parecen tener los dados cargados porque siempre ganan, y Dios, según algunas interpretaciones, estará de acuerdo con esas regularidades azarosas. El mercado planetario aparece como un vasto casino donde unos pocos son ratificados y su desempeño es siempre exitoso.

Los sistemas complejos, dinámicos, sin embargo, se alejan del equilibrio probabilístico cuando llegan a un punto de bifurcación. Esa es la frontera, el límite que anuncia el surgimiento de nuevos modos de funcionamiento de tales sistemas. La crisis financiera del 2007-2008 puede ser el punto de bifurcación en el proceso de superación del capitalismo planetario como sistema dinámico complejo. Es necesario, pues, en una perspectiva de época, pensar la crisis actual del capitalismo planetario. En este debate, J. M. Keynes se ha convertido en un referente obligatorio. La actual crisis es ininteligible si no se tiene en cuenta la crisis de 1930. Keynes, en su libro Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, se ocupó de los hechos que desencadenaron el colapso del año 30 en Estados Unidos y su repercusión en el capitalismo planetario de aquel momento.

¿Cómo pensaba Keynes la crisis? Un hecho central era la función dominante de lo que llamó mercados de inversión y su escenario básico: la especulación en la bolsa. Así describe la ocupación de los expertos en esos mercados: “No están dedicados en realizar previsiones superiores a largo plazo respecto al rendimiento probable de una inversión por todo el tiempo que (ésta) dure sino a prever cambios en la base convencional de la valoración con un poco más de anticipación que el público en general”2.

Esa tarea de valoración de papeles, especialmente en Wall Street fluctuaba de un día para otro. Keynes consideraba esa situación absurda: “Las fluctuaciones diarias de las ganancias de las inversiones existentes, que son a todas luces de carácter efímero y poco importante, tienden en su conjunto a tener una influencia excesiva y aun absurda sobre el mercado”3. Ese modo absurdo de operar ponía a funcionar los mercados alrededor de la posesión de valores líquidos. Keynes usaba el concepto de fetiche, tan caro a Marx en la elaboración de su crítica a esos desarrollos del capitalismo financiero: “Entre las máximas de las finanzas ortodoxas, ninguna seguramente es más antisocial que el fetiche de la liquidez, la doctrina según la cual es una virtud positiva de las instituciones concentrar sus recursos en la posesión de valores ‘líquidos’”4.

Creadas esas premisas de acción, las transacciones perdían su carácter económico y se transformaban en un ejercicio de viveza. Se trataba, como se dice en lenguaje nuestro, de “tumbar al marrano”. Keynes lo describe así: “Hoy día (la finalidad) es ‘ganar la delantera’ (to beat the gun), como dicen los norteamericanos; ser más listo que el vulgo y encajar la moneda falsa o que se está depreciando a otra persona”5. Y agregaba: “Esta batalla de viveza para prever las bases de la valoración convencional con unos cuantos meses de antelación, más bien que el rendimiento probable de una inversión durante años, ni siquiera necesita corderos entre el público para saciar las fauces de los lobos profesionales: estos últimos pueden jugar entre sí”6.

En ese juego, quien caía no podía esperar misericordia porque él tampoco la tendría si el tumbado era el otro. El capitalismo se volvía inviable. En esas condiciones, ninguna persona se animaría a comprometerse en la tarea de crear empresas y pensar a largo plazo. El mercado se volvía un casino. Keynes planteaba entonces: “Generalmente se admite que, en interés público, los casinos deben ser inaccesibles y costosos, y tal vez esto mismo sea cierto en el caso de la bolsa de valores”7.

Esta descarnada descripción de la situación creada por el desarrollo intrínseco del capitalismo no era una novedad. La idea de Marx y de muchos otros investigadores acerca de la necesidad de crear otra sociedad tenía como premisa la constatación de esos hechos. La creencia en el carácter inevitable de tales desenlaces y en la necesidad de su aceptación como pura fatalidad fue desechada por absurda. Ese absurdo era lo que mortificaba a Keynes, pero no hasta llevarlo a concluir en la necesidad de su superación. En ese punto radica la discrepancia con Marx, a quien indudablemente conocía bien.

Los acontecimientos de 2007-2008 en Wall Street tienen la misma lógica de 1930 pero agudizada por los recursos tecnológicos de la electrónica y la informática. Las pautas temporales de días que creaban, en 1930, las fluctuaciones ilógicas en la valoración de los papeles financieros de ese momento hoy se llevan a cabo con pautas temporales de segundo y fracciones de segundo. El capital dinero se valoriza a sí mismo al ritmo frenético de las operaciones algorítmicas de un modelo que ejecuta un ordenador electrónico y circula a la velocidad de la luz por internet. El sinsentido de esa situación ya no es local sino global; es una premisa planetaria de la necesidad de otra sociedad. El movimiento crítico de la globalización neoliberal se orienta por esa necesidad.

Ese movimiento tiene ya una comprensión de las nuevas condiciones de existencia de la sociedad humana. La crisis de 2007-2008 aclara todavía mucho más el horizonte, pues lo fijo y firme, como diría Marx, ha sido borrado, las cristalizaciones del proceso histórico han vuelto a su estado de indiferenciación, y los trabajadores ilustrados de hoy pueden asumir sus posiciones históricas sin la carga de las ilusiones de sus primeras iniciativas.

Las conclusiones del XVI encuentro del Foro de Sao Paulo realizado en Buenos Aires, en agosto de 2010, constituye una expresión nítida de la emergencia de esa comprensión. En la declaración final se plantea: “El Foro de Sao Paulo nació en un momento en el cual el neoliberalismo parecía invencible. Hoy, cuando se realiza la conmemoración del bicentenario de los numerosos procesos independentistas latinoamericanos y caribeños, podemos afirmar que el FSP es una iniciativa exitosa.

Nuestro éxito no reside en que hayamos alcanzado todos nuestros objetivos. Todavía estamos lejos de esto: un ejemplo es la situación de Haití, para el cual el Foro de Sao Paulo convoca la solidaridad internacional. Nuestro éxito reside en que contribuimos no solamente a construir la época de cambios en que estamos sino además y principalmente porque escogimos un camino que nos está llevando a construir un cambio de época”.

Por tanto, la voluntad de construir un proceso de cambio de época se precisa en el acuerdo alcanzado en la reciente reunión en Sao Paulo, que plantea la tarea de realizar la justicia social y ambiental. Estos nuevos desarrollos político-culturales deben ser tenidos en cuenta en la definición de las tareas de corto y largo plazo del Polo Democrático Alternativo, lo mismo que en la reformulación de su ideario de unidad.


1 Brochman John. La tercera cultura. Tusquets Ed., Barcelona, 1996, p. 350.
2 Keynes. Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. FCE. México, 1974, p. 142.
3 ibíd, p. 140.
4 ibíd, p. 142.
5 ídem.
6 ídem.
7 ibíd, p. 145.
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Viernes, 18 Mayo 2012 06:51

El G-8 busca salir de la crisis

El G-8 busca salir de la crisis
Las ocho principales economías del mundo, nucleadas en el Grupo de los 8 (G-8), se verán las caras hoy y mañana en una cumbre que se llevará a cabo en la localidad norteamericana de Camp David, con la mirada puesta en la crisis de deuda de la Eurozona y con Washington en busca de consensuar una agenda de crecimiento. En el encuentro, convocado en la residencia presidencial ubicada a 100 kilómetros de Washington, el mandatario Barack Obama buscará presionar al gobierno alemán sobre la necesidad de impulsar el crecimiento económico en Europa, empeño en el que contará con el flamante presidente francés François Hollande. El cónclave entre los líderes de Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Canadá, Japón y Rusia llega en un momento crítico para Europa y uno de sus objetivos centrales es buscar formas para evitar que la crisis de deuda en el Viejo Continente se desmadre.


Los problemas políticos y económicos de Grecia están minando la confianza en los 17 países que usan el euro. Los costos de endeudamiento están en alza para la mayoría de los gobiernos en situación delicada. Los ahorristas e inversores están sacando sus depósitos de una banca europea vista como cada vez más débil. El desempleo está por las nubes y la recesión golpea a casi la mitad de las naciones del euro, una tempestad que tiene en vilo a los mercados de todo el globo. En la previa de la cumbre, la canciller alemana, Angela Merkel, adoptó esta semana un tono más conciliador luego de defender a capa y espada el ajuste que su propio gobierno y el del antecesor conservador de Hollande, Nicolas Sarkozy, impusieron al resto de Europa como receta única para afrontar la crisis.


En una entrevista televisiva, Merkel se manifestó abierta a ayudar a estimular la economía de Grecia mientras el país cumpla con sus compromisos de reducir sus deudas, y luego lo reiteró al recibir a Hollande en Berlín hora después de su asunción. El flamante mandatario galo, que desde la campaña presidencial bregó por la necesidad de combinar austeridad y crecimiento, puede potenciar, en su primera cumbre, su punto de vista, a la luz de las necesidades de la economía norteamericana, condicionado por la situación económica en el Viejo Continente.


En la misma sintonía, la secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton, señaló hoy a la prensa que Obama y su equipo económico “llevan tiempo advirtiendo sobre la necesidad de la austeridad”. Pero hizo hincapié en que asimismo “debe haber un esfuerzo bien pensado para estimular el crecimiento y crear puestos de trabajo, especialmente para los jóvenes”, informó la cadena CNN. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, aplaudió por su parte este nuevo enfoque que parece ir ganando consenso, aunque lentamente, entre los líderes europeos. “Se los está viendo hablar de un mejor equilibrio entre crecimiento y austeridad, lo cual significa una vía más gradual, más suave hacia restaurar la sustentabilidad fiscal”, dijo Geithner. El todavía incipiente cambio de rumbo parece mostrar que los gobernantes europeos empiezan a darse cuenta de que sus países no podrán volver a crecer en términos económicos si son obligados a focalizarse sólo en el ajuste y en la disminución del déficit. Geithner dijo que los países europeos podrían beneficiarse si invierten en obras públicas, como rutas, puentes, colegios.


En las conversaciones del fin de semana, que comenzarán hoy por la tarde con una cumbre económica y culminarán mañana, los líderes no europeos buscarán garantías de sus pares del Viejo Continente de que pueden contener los efectos de un eventual colapso bancario en Grecia, según analistas.
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Plutonomía y precariado: el declive de la economía estadounidense
El movimiento “Ocupemos” ha experimentado un desarrollo estimulante. Hasta donde mi memoria alcanza, no ha habido nunca nada parecido. Si consigue reforzar sus lazos y las asociaciones que se han creado en estos meses a lo largo del oscuro periodo que se avecina –no habrá victoria rápida– podría protagonizar un momento decisivo en la historia de los Estados Unidos.


La singularidad de este movimiento no debería sorprender. Después de todo, vivimos una época inédita, que arranca en 1970 y que ha supuesto un auténtico punto de inflexión en la historia de los Estados Unidos. Durante siglos, desde sus inicios como país, fueron una sociedad en desarrollo. Que no lo fueran siempre en la dirección correcta es otra historia. Pero en términos generales, el progreso supuso riqueza, industrialización, desarrollo y esperanza. Existía una expectativa más o menos amplia de que esto seguiría siendo así. Y lo fue, incluso en los tiempos más oscuros.


Tengo edad suficiente para recordar la Gran Depresión. A mediados de los años 30, la situación era objetivamente más dura que la actual. El ánimo, sin embargo, era otro. Había una sensación generalizada de que saldríamos adelante. Incluso la gente sin empleo, entre los que se contaban algunos parientes míos, pensaba que las cosas mejorarían. Existía un movimiento sindical militante, especialmente en el ámbito del Congreso de Organizaciones Industriales. Y se comenzaban a producir huelgas con ocupación de fábricas que aterrorizaban al mundo empresarial –basta consultar la prensa de la época-. Una ocupación, de hecho, es el paso previo a la autogestión de las empresas. Un tema, dicho sea de paso, que está bastante presente en la agenda actual. También la legislación del New Deal comenzaba a ver la luz a resultas de la presión popular. A pesar de que los tiempos eran duros, había una sensación, como señalaba antes, de que se acabaría por “salir de la crisis”.


Hoy las cosas son diferentes. Entre buena parte de la población de los Estados Unidos reina una marcada falta de esperanza que a veces se convierte en desesperación. Diría que esta realidad es bastante nueva en la historia norteamericana. Y tiene, desde luego, una base objetiva.


La clase trabajadora


En los años 30’ del siglo pasado los trabajadores desempleados podían pensar que recuperarían sus puestos de trabajo. Actualmente, con un nivel de paro similar al existente durante la Depresión, es improbable, si la tendencia persiste, que un trabajador manufacturero vaya a recuperar el suyo. El cambio tuvo lugar hacia 1970 y obedece a muchas razones. Un factor clave, bien analizado por el historiador económico Robert Brenner, fue la caída del beneficio en el sector manufacturero. Pero también hubo otros. La reversión, por ejemplo, de varios siglos de industrialización y desarrollo. Por supuesto, la producción de manufacturas continuó del otro lado del océano, pero en perjuicio, y no en beneficio, de las personas trabajadoras. Junto a estos cambios, se produjo un desplazamiento significativo de la economía del ámbito productivo –de cosas que la gente necesitara o pudiera usar- al de la manipulación financiera. Fue entonces, en efecto, cuando la financiarización de la economía comenzó a extenderse.


Los bancos



Antes de 1970, los bancos eran bancos. Hacían lo que se espera que un banco haga en una economía capitalista: tomar fondos no utilizados de una cuenta bancaria, por ejemplo, y darles una finalidad potencialmente útil como ayudar a una familia a que se compre una casa o a que envíe a su hijo a la escuela. Esto cambió de forma dramática en los setenta. Hasta entonces, y desde la Gran Depresión, no había habido crisis financieras. Los años cincuenta y sesenta fueron un periodo de gran crecimiento, el más alto en la historia de los Estados Unidos y posiblemente en la historia económica. Y fue igualitario. Al quintil más bajo de la sociedad le fue tan bien como al más alto. Mucha gente accedió a formas de vida más razonables –de “clase media”, como se llamó aquí, de “clase trabajadora”, en otros países–. Los sesenta, por su parte, aceleraron el proceso. Tras una década un tanto sombría, el activismo de aquellos años civilizó el país de forma muchas veces duradera. Con la llegada de los setenta, se produjeron una serie de cambios abruptos y profundos: desindustrialización, deslocalización de la producción y un mayor protagonismo de las instituciones financieras, que crecieron enormemente. Yo diría que entre los años cincuenta y sesenta se produjo un fuerte desarrollo de lo que décadas después se conocería como economía de alta tecnología: computadores, Internet y revolución de las tecnologías de la información, que se desarrollaron sustancialmente en el sector estatal. Estos cambios generaron un círculo vicioso. Condujeron a una creciente concentración de riqueza en manos del sector financiero, pero no beneficiaron a la economía (más bien la perjudicaron, al igual que a la sociedad).


Política y dinero


La concentración de riqueza trajo consigo una mayor concentración de poder político. Y la concentración de poder político dio lugar a una legislación que intensificaría y aceleraría el ciclo. Esta legislación, bipartidista en lo esencial, comportó la introducción de nuevas políticas fiscales, así como de medidas desreguladoras del gobierno de las empresas. Junto a este proceso, se produjo un aumento importante del coste de las elecciones, lo que hundió aún más a los partidos políticos en los bolsillos del sector empresarial.


Los partidos, en realidad, comenzaron a degradarse por diferentes vías. Si una persona aspiraba a un puesto en el Congreso, como la presidencia de una comisión, lo normal era que lo obtuviera a partir de su experiencia y capacidad personal. En solo un par de años, tuvieron que comenzar a contribuir a los fondos del partido para lograrlo, un tema bien estudiado por gente como Tom Ferguson. Esto, como decía, aumentó la dependencia de los partidos del sector empresarial (y sobre todo, del sector financiero).


Este ciclo acabó con una tremenda concentración de riqueza, básicamente en manos del primer uno por ciento de la población. Mientras tanto, se abrió un período de estancamiento e incluso de decadencia para la mayoría de la gente. Algunos salieron adelante, pero a través de medios artificiales como la extensión de la jornada de trabajo, el recurso al crédito y al sobreendeudamiento o la apuesta por inversiones especulativas como las que condujeron a la reciente burbuja inmobiliaria. Muy pronto, la jornada laboral acabó por ser más larga en Estados Unidos que en países industrializados como Japón o que otros en Europa. Lo que se produjo, en definitiva, fue un período de estancamiento y de declive para la mayoría unido a una aguda concentración de riqueza. El sistema político comenzó así a disolverse.


Siempre ha existido una brecha entre la política institucional y la voluntad popular. Ahora, sin embargo, ha crecido de manera astronómica. Constatarlo no es difícil. Basta ver lo que está ocurriendo con el gran tema que ocupa a Washington: el déficit. El gran público, con razón, piensa que el déficit no es la cuestión principal. Y en verdad no lo es. La cuestión importante es la falta de empleo. Hay una comisión sobre el déficit pero no una sobre el desempleo. Por lo que respecta al déficit, el gran público tiene su posición. Las encuestas lo atestiguan. De forma clara, la gente apoya una mayor presión fiscal sobre los ricos, la reversión de la tendencia regresiva de estos años y la preservación de ciertas prestaciones sociales. Las conclusiones de la comisión sobre el déficit seguramente dirán lo contrario. El movimiento de ocupación podría proporcionar una base material para tratar de neutralizar este puñal que apunta al corazón del país.


Plutonomía y precariado


Para el grueso de la población –el 99%, según el movimiento Ocupemos– estos tiempos han sido especialmente duros, y la situación podría ir a peor. Podríamos asistir, de hecho, a un período de declive irreversible. Para el 1% -e incluso menos, el 0,1%- todo va bien. Son más ricos que nunca, más poderosos que nunca y controlan el sistema político, de espaldas a la mayoría. Si nada se lo impide, ¿por qué no continuar así?


Tomemos el caso de Citigroup. Durante décadas, ha sido uno de los bancos de inversión más corruptos. Sin embargo, ha sido rescatado una y otra vez con dinero de los contribuyentes. Primero con Reagan y ahora nuevamente. No incidiré aquí en el tema de la corrupción, pero es bastante alucinante. En 2005, Citigroup sacó unos folletos para inversores bajo el título: “Plutonomía: comprar lujo, explicar los desequilibrios globales”. Los folletos animaban a los inversores a colocar dinero en un “índice de plutonomía”. “El mundo –anunciaban- se está dividiendo en dos bloques: la plutonomía y el resto”.


La noción de plutonomía apela a los ricos, a los que compran bienes de lujo y todo lo que esto conlleva. Los folletos sugerían que la inclusión en el “índice de plutonomía” contribuiría a mejorar los rendimientos de los mercados financieros. El resto bien podía fastidiarse. No importaba. En realidad, no eran necesarios. Estaban allí para sostener a un Estado poderoso, que rescataría a los ricos en caso de que se metieran en problemas. Ahora, estos sectores suelen denominarse “precariado” –gente que vive una existencia precaria en la periferia de la sociedad–. Solo que cada vez es menos periférica. Se está volviendo una parte sustancial de la sociedad norteamericana y del mundo. Y los ricos no lo ven tan mal.


Por ejemplo, el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, llegó a ir al Congreso, durante la gestión de Clinton, a explicar las maravillas del gran modelo económico que tenía el honor de supervisar. Fue poco antes del estallido del crack en el que tuvo una responsabilidad clarísima. Todavía se le llamaba “San Alan” y los economistas profesionales no dudaban en describirlo como uno de los más grandes. Dijo que gran parte del éxito económico tenía que ver con la “creciente inseguridad laboral”. Si los trabajadores carecen de seguridad, si forman parte del precariado, si viven vidas precarias, renunciarán a sus demandas. No intentarán conseguir mejores salarios o mejores prestaciones. Resultarán superfluos y será fácil librarse de ellos. Esto es lo que, técnicamente hablando, Greenspan llamaba una economía “saludable”. Y era elogiado y enormemente admirado por ello.


La cosa, pues, está así: el mundo se está dividiendo en plutonomía y precariado –el 1 y el 99 por ciento, en la imagen propagada por el movimiento Ocupemos. No se trata de números exactos, pero la imagen es correcta. Ahora, es la plutonomía quien tiene la iniciativa y podría seguir siendo así. Si ocurre, la regresión histórica que comenzó en los años setenta del siglo pasado podría resultar irreversible. Todo indica que vamos en esa dirección. El movimiento Ocupemos es la primera y más grande reacción popular a esta ofensiva. Podría neutralizarla. Pero para ello es menester asumir que la lucha será larga y difícil. No se obtendrán victorias de la noche a la mañana. Hace falta crear estructuras nuevas, sostenibles, que ayuden a atravesar estos tiempos difíciles y a obtener triunfos mayores. Hay un sinnúmero de cosas, de hecho, que podrían hacerse.


Hacia un movimiento de ocupación de los trabajadores


Ya lo mencioné antes. En los años treinta del siglo pasado, las huelgas con ocupación de los lugares de trabajo eran unas de las acciones más efectivas del movimiento obrero. La razón era sencilla: se trataba del paso previo a la toma de las fábricas. En los años setenta, cuando el nuevo clima de contrarreforma comenzaba a instalarse, todavía pasaban cosas importantes. En 1977, por ejemplo, la empresa US Steel decidió cerrar una de sus sucursales en Youngstown, Ohio. En lugar de marcharse, simplemente, los trabajadores y la comunidad se propusieron unirse y comprarla a los propietarios para luego convertirla en una empresa autogestionada. No ganaron. Pero de haber conseguido el suficiente apoyo popular, probablemente lo habrían hecho. Gar Alperovitz y Staufhton Lynd, los abogados de los trabajadores, han analizado con detalle esta cuestión. Se trató, en suma, de una victoria parcial. Perdieron, pero generaron otras iniciativas. Esto explica que hoy, a lo largo de Ohio y de muchos otros sitios, hayan surgido cientos, quizás miles de empresas de propiedad comunitaria, no siempre pequeñas, que podrían convertirse en autogestionadas. Y esta sí es una buena base para una revolución real.


Algo similar pasó en la periferia de Boston hace aproximadamente un año. Una multinacional decidió cerrar una instalación rentable que producía manufacturas con alta tecnología. Evidentemente, para ellos no era lo suficientemente rentable. Los trabajadores y los sindicatos ofrecieron comprarla y gestionarla por sí mismos. La multinacional se negó, probablemente por consciencia de clase. Creo que no les hace ninguna gracia que este tipo de cosas pueda ocurrir. Si hubiera habido suficiente apoyo popular, algo similar al actual movimiento de ocupación de las calles, posiblemente habrían tenido éxito.


Y no es el único proceso de este tipo que está teniendo lugar. De hecho, se han producido algunos con una entidad mayor. No hace mucho, el presidente Barack Obama tomó el control estatal de la industria automotriz, la propiedad de la cual estaba básicamente en manos de una miríada de accionistas. Tenía varias posibilidades. Pero escogió esta: reflotarla con el objetivo de devolverla a sus dueños, o a un tipo similar de propiedad que mantuviera su estatus tradicional. Otra posibilidad era entregarla a los trabajadores, estableciendo las bases de un sistema industrial autogestionado que produjera cosas necesarias para la gente. Son muchas, de hecho, las cosas que necesitamos. Todos saben o deberían saber que los Estados Unidos tienen un enorme atraso en materia de transporte de alta velocidad. Es una cuestión seria, que no sólo afecta la manera en que la gente vive, sino también la economía. Tengo una historia personal al respecto. Hace unos meses, tuve que dar un par de charlas en Francia. Había que tomar un tren desde Avignon, al sur, hasta el aeropuerto Charles de Gaulle, en París. La distancia es la misma que hay entre Washington DC y Boston. Tardé dos horas. No sé si han tomado el tren que va de Washington a Boston. Opera a la misma velocidad que hace sesenta años, cuando mi mujer y yo nos subimos por primera vez. Es un escándalo.


Nada impide hacer en los Estados Unidos lo que se hace en Europa. Existe la capacidad y una fuerza de trabajo cualificada. Haría falta algo más de apoyo popular, pero el impacto en la economía sería notable. El asunto, sin embargo, es aún más surrealista. Al tiempo que desechaba esta opción, la administración Obama envió a su secretario de transportes a España para conseguir contratos en materia de trenes de alta velocidad. Esto se podría haber hecho en el cinturón industrial del norte de los Estados Unidos, pero ha sido desmantelado. No son, pues, razones económicas las que impiden desarrollar un sistema ferroviario robusto. Son razones de clase, que reflejan la debilidad de la movilización popular.


Cambio climático y armas nucleares 


Hasta aquí me he limitado a las cuestiones domésticas, pero hay dos desarrollos peligrosos en el ámbito internacional, una suerte de sombra que planea sobre todo lo el análisis. Por primera vez en la historia de la humanidad, hay amenazas reales a la supervivencia digna de las especies.


Una de ellas nos ha estado rondando desde 1945. Es una especie de milagro que la hayamos sorteado. Es la amenaza de la guerra nuclear, de las armas nucleares. Aunque no se habla mucho de ello, esta amenaza no ha dejado de crecer con el gobierno actual y sus aliados. Y hay que hacer algo antes de que estemos en problemas serios.


La otra amenaza, por supuesto, es la catástrofe ambiental. Prácticamente todos los países en el mundo están tratando de hacer algo al respecto, aunque sea de manera vacilante. Los Estados Unidos también, pero para acelerar la amenaza. Son el único país de los grandes que no ha hecho nada constructivo para proteger el medio ambiente, que ni siquiera se ha subido al tren. Es más, en cierta medida, lo están empujando hacia atrás. Todo esto está ligado a la existencia de un gigantesco sistema de propaganda que el mundo de los negocios despliega con orgullo y desfachatez con el objetivo de convencer a la gente de que el cambio climático es una patraña de los progres “¿Por qué hacer caso a estos científicos?”.


Estamos viviendo una auténtica regresión a tiempos muy oscuros. Y no lo digo en broma. De hecho, si se piensa que esto está pasando en el país más poderoso y rico de la historia, la catástrofe parece inevitable. En una generación o dos, cualquier otra cosa de la que hablemos carecerá de importancia. Hay que hacer algo, pues, y hacerlo pronto, con dedicación y de manera sostenible. No será sencillo. Habrá, por descontado, obstáculos, dificultades, fracasos. Es más: si el espíritu surgido el año pasado, aquí y en otros rincones del mundo, no crece y consigue convertirse en una fuerza de peso en el mundo social y político, las posibilidades de un futuro digno no serán muy grandes.


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¿Hacia una nueva crisis del petróleo?
El fenómeno de la globalización económica ha conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén interrelacionados entre sí debido a la consolidación de los oligopolios, la convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos por lo que la crisis económica será global y vinculante.
 
Así, la obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales, por maximizar los beneficios, debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos, les llevó a endeudarse peligrosamente, en aras del gigantismo, mediante OPAS hostiles e intensificar la política de deslocalización de empresas a países emergentes, en aras de reducir los costes de producción, dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores.
 
Dichas políticas suicidas han tenido como consecuencia un severo impacto en los sectores del calzado y marroquinería, textil, equipamiento deportivo, electrodomésticos de baja y media gama e industria auxiliar del automóvil de los países desarrollados, la consiguiente inanición laboral y el retorno a tasas de paro desconocidas desde la II Guerra Mundial.
 
Por otra parte, el brutal incremento del consumo de materias primas y productos elaborados por parte de los países emergentes, (debido a sus espectaculares crecimientos de los PIB anuales en el último decenio coadyuvado por la intervención de los brokers especulativos), ha conllevado una espiral de aumentos de precios imposibles de asumir por las economías del Primer Mundo, (al no poder revertirlas en el precio final del producto dados sus altos costes de producción), y como consecuencia de lo anterior, se ha producido una sensible pérdida de su competitividad, estancamiento de sus exportaciones y aumento de los déficits por Cuenta Corriente y Deuda Externa ( según un sondeo de la agencia Reuters, los precios del petróleo se mantendrán por encima de 100 dólares por barril en el próximo año 2012, debido a que las preocupaciones por el suministro pesan más que los temores por el lento crecimiento económico mundial).
 
Además, la implantación por EEUU y la UE de medidas proteccionistas (fomento del consumo de productos nacionales), en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas ; subvenciones a la industria agroalimentaria para la instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados; elevación de los parámetros de calidad exigidos a los productos manufacturados del exterior y la imposición de medidas fitosanitarias adicionales a los productos de países emergentes ( tras una virulenta campaña de los medios occidentales para defender las etiquetas ECO y BIO como medida de proteccionismo encubierto), obligará a países emergentes como China e India a costosísimas inversiones para reducir sus niveles de contaminación y mejorar los parámetros de calidad.
 
Inicio del declive mundial en la producción del crudo: Según la Asociación para el Estudio del Petróleo y el Gas, (ASPO), la producción mundial de petróleo habría iniciado ya su declive, fenómeno que se explica por medio de los métodos de análisis del geólogo King Hubbert sobre la producción de petróleo de los Estados Unidos, método conocido como la “curva de Hubbert”. Hubbert, calculó en 1956 con extraordinaria precisión, la fecha en que los Estados Unidos no podrían producir más petróleo aunque se perforarán más pozos, proceso de disminución que continúa y provoca que Estados Unidos requiera importar cada año más petróleo.
 
Recordar que la producción actual de petróleo proviene en más de un 60% de campos maduros, (que tienen más de 25 años de ser explotados de manera intensiva) por lo que las nuevas prospecciones se realizan en regiones más remotas, con mayor coste productivo y menor rentabilidad, amenazando en muchas ocasiones a reservas y parques naturales y siendo el desfase entre el consumo mundial y los descubrimientos de nuevas explotaciones abismal, en una proporción de 4 a 1.
 
Además, según los expertos, el tiempo necesario para poner en marcha a pleno rendimiento un yacimiento es de alrededor de 6 años, por lo que cualquier descubrimiento no podrá entrar en operación hasta después del 2010 y a modo de ejemplo, los nuevos proyectos de infraestructura petrolera de extracción de crudo considerados como “grandes,” (aquellos de más de 500 millones de barriles), en Arabia Saudí para el 2012 son inexistentes y por su parte, la producción mexicana también llegó a su cénit en el 2010, pues el principal yacimiento de México es el Cantarell, (que genera las dos terceras partes de la producción mexicana) tiene fecha de caducidad , con los consiguientes efectos colaterales en los ingresos del Estado.
 
Continuación de la dependencia energética del petróleo: Según Edgar Ocampo, cada año, el mundo fagocita la mitad de las reservas de un país petrolero importante y las energías alternativas todavía necesitan enormes subsidios como para ser viables en los países en vías de desarrollo , lo que aunado con que la tecnología del hidrógeno (especie de piedra filosofal que resolverá los problemas energéticos de la Humanidad), es todavía incipiente y la inercia de los activos petroleros no permitirá que las grandes compañías abandonen su equipo e infraestructura actual, hará que la economía mundial siga gravitando sobre la dependencia del petróleo.
 
El gas se presenta como el único sustituto ante una presunta escasez de petróleo, pero este recurso también sigue el mismo camino de inestabilidad y su declinación es tan solo unos años después que la del petróleo, por lo que algunos países ya cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para garantizar el consumo interno durante un par de meses, y otros ya están tomando tímidamente medidas de ahorro de energía.
 
Así, Barack Obama, anunció que el Gobierno norteamericano reducirá sus emisiones de gases con efecto invernadero un 28% para 2020 y de alcanzarse el objetivo fijado, supondría ahorrar 250 millones de barriles de petróleo para 2020 y en China, se habría fijado el Plan Energético Quinquenal como objetivo reducir la dependencia del carbón y del petróleo en el 2010, aunque según Greenpeace con un “insuficiente incremento de las energías renovables del 1%) , en un país donde el carbón cubre el 70% de las necesidades energéticas y si continúa la tendencia actual, la combustión actual de carbón se duplicará en 15 años.
 
En Rusia, según Reuters, la producción petrolera subió 1,2% en 2011 para alcanzar 10,27 millones de barriles por día (bpd) y el principal motor para el alza fue el nuevo campo petrolero Vankor, que desarrolla Rosneft, la mayor productora petrolera del país, y que alcanzó una meta de producción de 15 millones de toneladas (300.000 bpd) el año pasado y es la principal fuente de la exportación rusa por oleoducto a China por vía de la conexión Siberia - Océano Pacífico (ESPO), ( 300.000 bpd de petróleo a Daqing desde Skovorodino ), pero y a diversos estudios han advertido de que a finales de la primera década del Siglo XXI, este país, (que ha llegado a ser inclusive primer productor mundial de petróleo en periodos del año 2007) podría entrar en una situación de meseta y posterior declive por culpa de las tecnologías obsoletas y del agotamiento de los yacimientos.
 
En cuanto a Irán, posee, según los expertos, las terceras mayores reservas probadas del mundo de petróleo y gas tras Arabia Saudí e Irak, pero al parecer carece de la tecnología suficiente como para extraer el gas en los yacimientos más profundos. Además, la industria petrolera iraní necesita una urgente inversión multimillonaria pues corre el peligro de sufrir un deterioro irreversible y de acuerdo con el quinto plan quinquenal (2010-2015) puesto en marcha por el régimen, el Gobierno está obligado a invertir unos 155.000 millones de dólares para el desarrollo de la industria petrolera y gasística, pero el contencioso nuclear con EEUU y las posibles sanciones en forma de inanición financiera exterior podrían dejar obsoleto dicho plan.
 
Las exportaciones de crudo y productos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) hacia los Estados Unidos representan 38% del total de las compras que efectúa ese país y Venezuela aporta 21,6%, (1,5 millones bpd) y lo coloca en el segundo lugar como principal suplidor dentro de los miembros de la OPEP por razones de cercanía geográfica ( la navegación de los buques petroleros hacia ese país dura 5 días, a Europa son 14 días y al Lejano Oriente son 45 días lo que hace que los fletes sean prohibitivos ), pese a la disminución dramática que han vivido sus exportaciones globales ( según datos publicados por el Ministerio de Energía y Petróleo, las ventas del país retrocedieron en 6,3%, y se colocaron en 2,3 millones de barriles por día en el 2011).
 
¿Nueva crisis del petróleo?: La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), por su parte, mantiene sin cambios su pronóstico sobre la demanda mundial en el 2012, que cifra en 89,90 millones de barriles diarios (mbd) , pese a las incertidumbres que se ciernen sobre el mercado, con lo que la previsión del crecimiento de la demanda petrolera mundial en 2012 permanece así sin cambios en 0,9 mbd (un 1,30 % anual)", señala la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su informe mensual correspondiente a febrero del 2012.
 
Sin embargo, el estancamiento del precio del crudo en el bienio 2008-2010 ha imposibilitado a los países productores conseguir precios competitivos (rondando los 90 $) que permitirían la necesaria inversión en infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas explotaciones, por lo que no sería descartable un posible estrangulamiento de la producción mundial del crudo en el horizonte del 2.015, al concatenarse la recuperación económica de EEUU y la UE con factores geopolíticos desequilibrantes.
 
Así, Irán, el segundo mayor productor de la OPEP, podría tratar de impedir el tráfico a través del estratégico Estrecho de Ormuz si Estados Unidos recurre a la acción militar contra la República Islámica sobre su disputado programa nuclear y según estimaciones de la AIE (Agencia Internacional de la Energía), 13,4 millones de barriles por día (bpd) de crudo pasarían a través del estrecho canal en buques petroleros,(lo que representa casi el 40 por ciento del suministro de crudo que se comercializa mundialmente)..
 
Todo ello, originará presumiblemente una psicosis de desabastecimiento y el incremento espectacular del precio del crudo hasta niveles del 2008 ( rondando los 150 $) que tendrá su reflejo en un salvaje encarecimiento de los fletes de transporte y de los fertilizantes agrícolas, lo que, aunado con inusuales sequías e inundaciones en los tradicionales graneros mundiales y la consecuente aplicación de restricciones a la exportación de commodities de dichos países para asegurar su autoabastecimiento, terminará por producir el desabastecimiento de los mercados mundiales, el incremento de los precios hasta niveles estratosféricos y la consecuente crisis alimentaria mundial .
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