Domingo, 01 Abril 2012 07:42

Viento a favor en América Latina

Viento a favor en América Latina
Era una reunión de ministros de Economía, gobernadores de los bancos centrales, banqueros e inversores, pero en la sesión inaugural tomaron la palabra un maestro de bailarines, un dramaturgo, una alfabetizadora y una exministra de Cultura. En la inauguración de la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), celebrada recientemente en Montevideo, se habló de cultura, y tal vez eso sea representativo del momento que atraviesa la economía latinoamericana. Ya no se viven las urgencias de otros tiempos, ni siquiera las que afronta Europa, aunque queda mucho por hacer tanto en el fomento cultural como en el desarrollo económico. “Es gracioso que ahora la crisis es mundial, pero acá no hay crisis”, comentó el dramaturgo, el joven uruguayo Gabriel Calderón. Lo usual era que las cosas sucedieran al revés. El desafío es que la gracia persista y contagie a los 174 millones de latinoamericanos, un 31% del total, que malviven en la pobreza.

 El porcentaje de pobres demuestra, pese a todo, un progreso “impresionante” respecto de las décadas de los ochenta y noventa del siglo XX, según Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que participó en una jornada de reflexión paralela a la reunión del BID. En la sede de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), con vistas a La Rambla de la capital uruguaya y al Río de la Plata, Bárcena destacó que Latinoamérica “está aprendiendo de su pasado, es más prudente en la macroeconomía y más progresiva en materia social”. De todos modos, advirtió, “esta no será necesariamente la década de Latinoamérica”. En 2010, tras la Gran Recesión mundial, la economía de la zona se expandió un 6,2%. En 2011 el ritmo de crecimiento bajó al, 4% y la CEPAL prevé que este año crezca un 3,7%, dada la recesión en Europa, la desaceleración del crecimiento chino y la recuperación aún no tan fulgurante de EE UU.

El informe de coyuntura que difundió el BID en la reunión de Montevideo calcula que la economía latinoamericana se expandirá el 3,6%. Pero el banco que preside Luis Alberto Moreno abre el paraguas y plantea otros dos pronósticos. En uno empeoran la recesión de Europa y la desaceleración de China sin que la actividad interna de EE UU se ralentice por motivos endógenos. En ese caso, la economía latinoamericana se estancaría en 2012. Pero si la situación europea deriva en una crisis y se prolonga hasta al año siguiente, China crecería todavía menos y EE UU se contraería, con lo que el PIB de América Latina caería más del 3%.

Los bancos, que siempre suelen arrojar pronósticos más optimistas de lo que a veces la realidad evidencia, confían en que ocurrirá el primero de los escenarios. En hoteles de lujo y clubes de golf, JP Morgan y el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, según sus siglas en inglés), que reúne a 450 bancos de 70 países, organizaron seminarios paralelos al encuentro del BID a los que asistieron inversores. En el encuentro de JP Morgan, los participantes coincidieron en que seguirían apostando por Latinoamérica porque crecerá un 3,6%, tiene bajas necesidades de financiamiento y se beneficia de los precios de las materias primas, que se mantienen altos porque dependen más de la evolución de China que de la de Europa. El IIF pronostica un 3,7% porque destaca la capacidad de la región para resistir las sacudidas externas. El instituto prevé que Perú, Colombia y Venezuela, en año electoral, crezcan por encima del 4%. Brasil alcanzaría un 3,4% y México, un 3,6%. Los banqueros coinciden en que una desaceleración mayor a la esperada en China constituye el principal fantasma latinoamericano.

Aun si se cumplen las perspectivas de crecimiento moderado para 2012, las autoridades de la región afrontan serios desafíos. Bárcena mencionó en primer lugar la inflación, dado el aumento de los precios internacionales de las materias primas. De eso ya se quejan los automovilistas colombianos o argentinos, por ejemplo. En segundo término, señaló la apreciación de los tipos de cambio, lo que implica una señal fuerte en contra de la exportación y a favor de la importación, con el consiguiente deterioro de la cuenta corriente, clave para contrarrestar las fugas de capitales que se producen de un día para otro cuando se acaba la confianza. El IIF aboga por que los países modifiquen sus políticas macroeconómicas para proteger la competitividad. En tercer lugar, la jefa de CEPAL identificó precisamente la amenaza de la volatilidad de los mercados financieros internacionales. La incertidumbre provoca costes para empresas y trabajadores, según comentó el ministro de Economía de Uruguay, Fernando Lorenzo.

En cuarto término, Bárcena se refirió a un desafío estructural como el del aumento de la productividad. “Hay una brecha entre las pymes y las empresas que están en la vanguardia”, observó la experta mexicana. Por la comodidad que provocan los buenos precios de los productos básicos importados, se desindustrializa la producción latinoamericana. El quinto elemento es la desigualdad, menor que hace una década, pero alta de todos modos. Los banqueros no solían preocuparse mucho por la equidad en el pasado, pero en el último informe del IIF lo señalan como uno de los principales “riesgos” de la región. Por eso recomiendan que los gobernantes pongan en marcha políticas para reducir las desigualdades como si de una inversión se tratase. Eso les permitiría recabar apoyos a las recetas de mercado y mermar las opciones que ellos consideran “populistas”. El ministro de Economía de Uruguay advirtió de que es mayor la desigualdad en la distribución de los medios de producción de recursos naturales que en la de ingresos. “La valoración de la producción basada en recursos naturales ofrece oportunidades de crecimiento, pero también tensiones de tipo distributivo, por una cuestión de justicia y por tratarse de recursos no renovables”, explicó Lorenzo.

Un sexto factor es la política fiscal. “América Latina recauda poco y mal, con impuestos regresivos, y tenemos problemas en el gasto”, disparó Bárcena. En séptimo lugar aparece la necesidad de una mayor inversión. Latinoamérica invierte el equivalente al 22,9% del PIB, por debajo del 25% que desembolsaba entre 1970 y 1982, cuando estallaba la crisis de la deuda y comenzaba la llamada década perdida. Asia-Pacífico está en un 35%. Uno de los destinos de la inversión es la infraestructura, que alcanza el 2% del PIB, frente al 8% del este de Asia.

La violencia fue mencionada como problema por el secretario general iberoamericano. La delincuencia en general, y el narcotráfico en particular, destruyen vidas humanas, pero también el entorno económico. El modo de combatirlos tampoco garantiza mayor seguridad. Iglesias señaló un noveno reto: “Hay que ver cómo nos integramos con China. A la africana no sirve”. El expresidente del BID aludió así a un esquema más parecido al colonialismo económico que a una relación simbiótica.

Un décimo asunto pendiente es la integración regional. Solo el 17% de las exportaciones de los países latinoamericanos se destina a la región. En Asia, el comercio intrarregional supone el 45% del total. Países como Brasil y Argentina buscan preservar sus industrias o evitar déficits en la cuenta corriente mediante la aplicación de barreras al intercambio, mientras México, Chile, Colombia y Perú tienen fe ciega en el libre comercio.

La lista continúa. El ministro de Economía de Perú, Luis Miguel Castilla, llamó a mejorar la calidad de las instituciones. “Debemos modernizar el Estado peruano, que la carrera en la Administración pública esté regida por la meritocracia y la transparencia. Además, hay problemas de gobernabilidad en distintos países que deben resolverse con una presencia más efectiva del Estado”, opinó Castilla.

Algunos factores que en la actualidad contribuyen al crecimiento latinoamericano pueden transformarse en un bumerán. Dado los altos precios y la elevada demanda de materias primas, la región se ha hecho más dependiente de ellas, según el BID. Para países como Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela, las exportaciones de productos básicos representan más del 50% de sus envíos al exterior, según el IIF. La excepción es México entre las grandes economías del vecindario. Una vulnerabilidad adicional radica en la dependencia de los ingresos fiscales respecto de las materias primas agrícolas, petroleras y mineras. Los precios de los metales, principal exportación de Chile y Perú, corren el riesgo de una desaceleración de China, y sobre todo de una caída en la inversión de este país. Los precios de los granos también pueden bajar, pero no tanto, pues no se esperan grandes retrocesos en la expansión de las clases medias china e india, que demandan cada vez más alimentos. Esto constituye una buena noticia para Argentina, Brasil o Uruguay.

El fuerte ingreso de capitales, que suele manifestarse con un rápido crecimiento del crédito, también puede frenarse. El BID recuerda que las economías emergentes han sufrido crisis bancarias o recesiones en alrededor del 50% de los casos en que habían producido auges de entradas de fondos especulativos. El organismo presidido por el colombiano Moreno recomienda entonces que los países refuercen la supervisión de los bancos y la prudencia en sus políticas macroeconómicas. Brasil ha recurrido a una batería de controles de capitales. Argentina y Venezuela también los han aplicado, pero no porque corran el peligro de un auge de entradas sino, por el contrario, porque quieren restringir las salidas. Los bancos centrales de ambos perdiendo reservas el año pasado, a diferencia del resto de los vecinos.

En caso de que empeore la crisis europea, los analistas en Latinoamérica se preguntan si la región podrá ejercer una política contracíclica como la que combatió con inusual éxito el impacto de la debacle de Lehman Brothers en 2008. Parte del estímulo fiscal que se aplicó en su momento ya ha sido retirado, pero otra porción continúa vigente, sobre todo en lo que se refiere al gasto social, algo lógico teniendo en cuenta los aún altos índices de pobreza de la región. Además, el BID recomienda el mantenimiento de los estímulos en casos como el actual, cuando existen riesgos de crisis. Pero el banco advierte de que los déficits fiscales estructurales han crecido, con lo que “la región está menos preparada que antes de la Gran Recesión para responder a una perturbación (externa) negativa con una política fiscal contracíclica”. Bárcena, en cambio, observa que “las finanzas públicas están bajo control”. Una mayor inestabilidad financiera mundial elevaría los costes de financiamiento de Latinoamérica, que por ahora siguen bajando.

El BID considera que pocos países se encuentran en mejores condiciones fiscales que en 2007, antes de la crisis mundial. Ellos son Bolivia y Uruguay. Por su parte, Argentina, Brasil, Honduras y Venezuela se encuentran igual que hace cinco años. Los demás carecen de la misma capacidad para ejercer políticas anticíclicas en caso de crisis. Si se desencadena el peor de los escenarios, el BID considera que solo Argentina, Bolivia y Nicaragua cuentan con “amplio espacio” para aplicar estímulos; El Salvador, Paraguay, Uruguay y Venezuela estarían en una situación “intermedia” y el resto, “restringido”.

Los tipos de interés de los países que se manejan con objetivos de inflación, que son la mayoría de las economías grandes, no se encuentran tan altos como antes de la crisis de 2008. De ahí que el BID alerte de que esta vez hay menos margen para bajarlos en caso de una nueva debacle mundial. Brasil y Chile han comenzado a reducirlos, mientras que otros países aún se mantienen más preocupados por la inflación.

Las políticas del Gobierno de Dilma Rousseff, sobre todo en la lucha contra la subida de precios, están despertando un “creciente escepticismo” en los inversores financieros, según quedó reflejado en el seminario de JP Morgan. Claro que los mercados muchas veces se equivocan. Los expertos tampoco se mostraron optimistas con las perspectivas de crecimiento y de mejoras de la competitividad en México. Colombia y Perú les despiertan “sentimientos positivos”, mientras que hay más interés por invertir en bonos de Venezuela que de Argentina, según un informe de JP Morgan.

Los países más dependientes de las exportaciones a Europa son Brasil, Chile, Honduras, Argentina, Costa Rica, Perú y Uruguay. Pero solo el 16% de las exportaciones van al Viejo Continente, lo que explica en parte por qué América Latina se ha contagiado tan poco de la crisis europea, según el IIF. Los países que tienen una mayor proporción de sus emigrantes en el Viejo Continente son Bolivia, Ecuador, República Dominicana y Uruguay, aunque para ninguno de ellos las remesas constituyen un factor decisivo en sus ingresos.

Como lo demostró ya en la crisis mundial de 2008, Latinoamérica cuenta con armas para defenderse de otra debacle. Como dijo el ministro de Economía de Uruguay, no todo lo bueno que le acontece a la región se explica por factores externos. La región dispone de niveles inéditos de reservas en sus bancos centrales, unos 765.000 millones de dólares. Es la segunda región con más bonos del Tesoro de EE UU. El peso de la deuda ha descendido al 35% del PIB, según destaca la CEPAL. El BID lamenta que la reducción del endeudamiento se haya estancado en los últimos años. Lo que ha bajado es la proporción de deuda pública externa, del 50% en 2002 al 16% en 2010. Los Gobiernos deben más a inversores de su país. Al mismo tiempo, ha subido el porcentaje de pasivos denominados en monedas locales, del 51% en 2007 al 57% en 2010. Es decir, los países corren menos riesgos de suspender pagos en caso de devaluación porque abonan las obligaciones en sus propias monedas.

En la reunión de ALADI, el ministro de Economía de Argentina, Hernán Lorenzino, destacó algunos “pilares inamovibles” de la política económica de los Kirchner: que sus objetivos “únicos” son el pleno empleo y la redistribución de la riqueza, que la prudencia fiscal no debe implicar ajustes recesivos, que la política tributaria debe extraer parte de las rentas “extraordinarias” de sectores como los de recursos naturales y que el Estado apoya las negociaciones colectivas entre empresas y empleados. “Aplicar políticas que no van por la misma senda de siempre puede tener buenos resultados para nuestra gente”, se jactó Lorenzino. Su par de Bolivia, Luis Arce, concretó que “el abandono del sistema neoliberal es una de las premisas” de su Gobierno. “Nosotros proclamamos la participación del Estado en la economía”, añadió Arce, que sorprendió en la reunión del BID con el anuncio de que Bolivia volverá a colocar un bono en los mercados internacionales después de 90 años de ausencia, para aprovechar los flujos de capitales que llegan a la región. El ministro de Economía de Perú resaltó otros atributos de su país, como el superávit fiscal, un sistema financiero capitalizado y con liquidez y la diversidad de destinos de exportación.

El BID destaca que la supervisión financiera y la prudencia macroeconómica ya han reducido la probabilidad de una crisis por una brusca reversión del flujo de capitales. Además, la experiencia de las acertadas políticas contracíclicas de 2008 puede servir para aplicar las más apropiadas de ser necesario otra vez. También la flexibilidad de los tipos de cambio supone un atributo positivo, según el BID.

Es así que el año pasado, en medio de la crisis europea, Latinoamérica batió su marca histórica de inversión extranjera directa: 138.000 millones de dólares. En especial destacaron las empresas chinas y las de la propia región, las llamadas multilatinas. Todo un contraste gracioso para el dramaturgo uruguayo Gabriel Calderón, pero no para los europeos.


Por Alejandro Rebossio 30 MAR 2012 - 00:01 CET
Publicado enInternacional
Viernes, 30 Marzo 2012 16:11

El mundo visto desde el Sur

El mundo visto desde el Sur
Esta entrevista, realizada por Irene León, al pensador egipcio Samir Amin, está compuesta de tres partes:  1) El mundo visto del Sur, 2) La implosión del capitalismo y 3)  Estrategias imperiales y luchas políticas. Samir Amin es autor de una voluminosa obra de análisis crítico del capitalismo y de innovadoras tesis, tales como la de la 'desconexión' y la de la 'implosión' del capitalismo, a las cuales se refiere en esta entrevista.
 
IL:   Quisiéramos enfocar este intercambio en tres problemáticas distintas pero relacionadas: su visión del mundo y las posibilidades de cambiarlo; su propuesta conceptual y política en torno a la implosión del capitalismo y la desconexión del mismo; y el análisis del contexto mundial, visto especialmente desde el Oriente medio y África. ¿Cuál es su visión del mundo visto desde el Sur y desde una perspectiva del sur?
 
SA: Para responder esta pregunta, que no es nada sencilla, es necesario dividir el tema en 3 partes. Nos interrogaremos primeramente sobre cuáles son las características importantes y decisivas del capitalismo contemporáneo −no del capitalismo en general, sino del contemporáneo−; qué tiene de nuevo realmente; qué es lo que le caracteriza. En segundo lugar enfocaremos la naturaleza de la actual crisis que, más que una crisis, yo la defino como una implosión del sistema capitalista contemporáneo. En tercer lugar, en este mismo marco, analizaremos cuáles son las estrategias y las fuerzas reaccionarias dominantes, es decir, del capital dominante, de la triada imperialista Estados Unidos-Europa-Japón y de sus aliados reaccionarios en el mundo entero. Solamente habiendo comprendido esto, podremos dimensionar el desafío al que se enfrentan los pueblos del Sur, tanto en los países emergentes como en el resto de países.
 
Mi tesis sobre la naturaleza del sistema capitalista contemporáneo −que de modo más modesto la llamaré «hipótesis» porque está abierta a discusión−, es que hemos entrado en una nueva fase del capitalismo monopólico, se trata de una etapa cualitativamente nueva, pautada por el grado de centralización del capital, cuya condensación llega a tal punto que, hoy en día, el capital monopolico lo controla todo.
 
Claro que el concepto ‘capital monopólico’ no es nuevo, fue acuñado a fines del siglo XIX y, de hecho, este se desarrolló como tal, a través de distintas fases sucesivas, durante todo el siglo XX; pero es a partir de los años 1970-1980 que despunta una etapa cualitativamente nueva, pues antes existía pero no lo controlaba todo. En la actualidad, ya no existe ninguna actividad económica capitalista que sea autónoma o independiente del capitalismo monopólico, este controla todas y cada una de las actividades, aún aquellas que conservan una apariencia de autonomía. Un ejemplo, de entre muchos, es el de la agricultura en los países capitalistas desarrollados, donde es controlada por los monopolios que proveen los insumos, las semillas seleccionadas, los pesticidas, los créditos y las cadenas de comercialización.
 
Eso es decisivo, es un cambio cualitativo al que yo llamo de «monopolio generalizado», es decir, que se extiende a todas las esferas. Esta característica provoca consecuencias sustantivas e importantes. En primer lugar, se ha desvirtuado completamente la democracia burguesa, pues si antes se fundamentaba en una oposición izquierda-derecha, que correspondía a alianzas sociales, más o menos populares, más o menos burguesas, pero diferenciadas por sus concepciones de la política económica, en la actualidad, en Estados Unidos, por ejemplo, republicanos y demócratas, o en Francia socialistas de la corriente de Hollande y la derecha de Sarkozy, son lo mismo, o casi lo mismo. Es decir que todos están alineados a un consenso que es el mandato del capital monopólico.
 
Esa primera consecuencia constituye un cambio en la vida política. La democracia así desvirtuada, se ha convertido en una farsa, como se ve en las elecciones primarias de Estados Unidos. El capital monopolista generalizado ha provocado consecuencias muy graves, ha convertido a los Estados Unidos en una nación de ‘tontos’, es grave porque la democracia ya no se expresa.
 
La segunda consecuencia es que el ‘capitalismo generalizado’ es la base objetiva de la emergencia de lo que llamo de «imperialismo colectivo» de la triada Estados Unidos-Europa-Japón.  Es un punto que afirmo con vehemencia, pues aun siendo una hipótesis estoy en capacidad de defenderla: no hay mayores contradicciones entre Estados Unidos-Europa-Japón, existe una ligera competición en el plano comercial, pero en el plano político, el alineamiento con las políticas definidas por Estados Unidos como política mundial, es inmediato. Lo que llamamos «comunidad internacional» copia el discurso de los Estados Unidos y tres minutos después aparecen los embajadores europeos, con algunas comparsas de grandes demócratas, como el emir de Catar o el rey de Arabia Saudita. La ONU no existe, esa representación de los Estados es una caricatura.
 
Es ésta la transformación fundamental, la transición del capitalismo monopólico al ‘capitalismo monopólico generalizado’, lo que explica la financiarización, porque estos monopolios generalizados son capaces, debido al control que detentan sobre todas las actividades económicas, de bombear una parte cada vez más grande de la plusvalía en todo el mundo y convertirla en la rampa monopolista, la rampa imperialista, que constituye la base de la desigualdad y del estancamiento del crecimiento de los países del Norte y de la triada Estados Unidos-Europa-Japón.
 
Eso me lleva al segundo punto: es este sistema que está en crisis y, más aún, no es solamente una crisis: es una implosión, en el sentido de que este sistema no es capaz de reproducirse desde sus propias bases, es decir, es víctima de sus propias contradicciones internas.
 
Este sistema implosiona, no porque sea atacado por el pueblo, sino a causa de su éxito, el éxito de haber logrado imponerse en el pueblo le lleva a provocar un crecimiento vertiginoso de las desigualdades, que no solamente es escandaloso socialmente sino que es inaceptable, pero termina siendo aceptado, y aceptado sin objeción; pero no es esa la causa de la implosión, sino el hecho de que no pueda reproducirse desde sus propias bases.
 
Eso me lleva a la tercera dimensión, que tiene que ver con la estrategia de las fuerzas reaccionarias dominantes. Cuando hablo de fuerzas reaccionarias dominantes me refiero al capital monopólico generalizado de la tríada imperialista histórica Estados Unidos-Europa-Japón, a las que se suman todas las fuerzas reaccionarias alrededor del mundo que se agrupan, de una forma u otra, en bloques hegemónicos locales, que sostienen y se inscriben en esta dominación reaccionaria mundial. Estas fuerzas reaccionarias locales son extremadamente numerosas y difieren enormemente de un país al otro.
 
La estrategia política de las fuerzas dominantes, es decir, del capital monopólico generalizado, financiarizado, de la tríada imperialista colectiva histórica tradicional: Estados Unidos-Europa-Japón, está definida por su identificación del enemigo. Para ellos, el enemigo son los países emergentes, es decir, China, el resto, como India, Brasil y otros, son para ellos semiemergentes.
 
¿Por qué China? Porque la clase dirigente china tiene un proyecto, no voy a entrar en detalles sobre la naturaleza socialista o capitalista de este proyecto, lo importante es que cuenta con un proyecto, que consiste en no aceptar los mandatos del capital monopolista generalizado financiarizado de la tríada, que se impone mediante sus ventajas: control de la tecnología, control del acceso a los recursos naturales del planeta, de los medios de comunicación, la propaganda, etc., control del sistema monetario y financiero mundial integrado y de las armas de destrucción masiva. China viene a cuestionar este orden, sin hacer ruido.
 
China no es subcontratista, hay sectores en China que lo son, en su calidad de fabricantes y vendedores de juguetes baratos y de mala calidad, solo porque necesitan echar mano de divisas, eso es fácil, pero no es eso lo que caracteriza a China, sino su desarrollo y la rápida absorción de tecnología de punta, su reproducción y desarrollo propio. China no es el taller del mundo, como opinan algunos. No es «made in China» (hecho en China) sino «made by China» (hecho por China), eso ahora es posible porque ellos hicieron una revolución: el socialismo construyó paradójicamente la vía que hizo posible disputar un cierto capitalismo.
 
Yo diría que después de China, el resto de países emergentes son secundarios. Si tuviera que calificarlos, calificaría de emergente a China con 100%, Brasil 30% y el resto de países 20%. El resto, en comparación con China, son subcontratistas, porque tienen negocios de subcontratación importantes, porque tienen un margen de negociación, hay un compromiso entre el capital monopolista generalizado financiarizado de la tríada y los países emergentes como India y Brasil y otros. No pasa lo mismo con China.
 
Por eso la guerra contra China figura como parte de la estrategia de la ‘triada’. Hace 20 años había ya estadounidenses locos que defendían la idea de declararle la guerra, porque después sería muy tarde.
 
Los chinos tuvieron éxito, es por eso que su política exterior es tan pacífica, y ahora Rusia entra a formar parte, junto a ellos, de la categoría de verdaderos países emergentes. Vemos a Putin, planteando la modernización del ejército ruso, intentando rehacer lo que era la armada soviética, que constituyó un verdadero contrapeso a la potencia militar de los Estados Unidos, esto es importante. No discuto aquí sobre el hecho de que Putin sea o no demócrata, o si su perspectiva es socialista o no; no se trata de eso, sino de la posibilidad de contraponer al poder de la triada.
 
El resto del mundo, el resto del Sur, todos nosotros, ustedes los ecuatorianos, nosotros los egipcios, y muchos otros, no contamos. Al capitalismo monopólico colectivo, nuestros países apenas le interesan por una sola razón: el acceso a nuevos recursos naturales, porque este capital monopólico no puede reproducirse sin controlar, despilfarrar los recursos naturales de todo el planeta. Es lo único que les interesa.
 
Para garantizarse un acceso exclusivo a los recursos naturales, los imperialistas necesitan que nuestros países no se desarrollen. El ‘lumpendesarrollo’, como lo definió Andre Gunder Frank, se dio en circunstancias muy distintas, pero tomo prestado el término ahora en condiciones diferentes, para describir cómo el único proyecto del imperialismo para nosotros es el no-desarrollo. Desarrollo de lo anómalo: pauperización más petróleo, crecimiento falso, o gas, madera, o lo que sea, para tener acceso a los recursos naturales y es eso lo que está a punto de implosionar, porque es lo que se ha vuelto intolerable moralmente, el pueblo no lo acepta más.
 
Es aquí donde se generan las implosiones, las primeras olas de implosión se originaron en América Latina, y no es producto del azar que hayan tenido lugar en países marginales, como Bolivia, Ecuador, Venezuela. No es producto del azar. Luego, la primavera árabe, ya tendremos otras olas en Nepal y otros países, porque no es algo que esté sucediendo solo en una región específica.
 
Para el pueblo que es protagonista de esto, el desafío es enorme. Es decir, el desafío no se da en el marco de este sistema, en el intento de trascender desde el neoliberalismo hacia un capitalismo con rostro humano, entrar en la lógica de la buena gobernanza, de la reducción de la pobreza, la democratización de la vida política, etc. porque todos esos son modos de gestionar la pauperización, que es el resultado de esta lógica.
 
Mi conclusión –desde una postura enfocada principalmente en el mundo árabe− es que esta no es apenas una coyuntura sino mas bien un momento histórico, que se presenta formidable para el pueblo. Me refiero a la revolución, pero aun si no quiero abusar de ese término, están dadas las condiciones objetivas para construir amplios bloques sociales alternativos anticapitalistas, hay un contexto para la audacia, para plantear un cambio radical.
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La renta minera, migajas que se caen de la mesa
“Como la tierra se está degradando
corremos el riesgo de que ya no sea capaz de
dispensar los recursos necesarios para el desarrollo"
 
Stéphane Hessel (¡Comprometeos! Ya no basta con indignarse)
 
Bajo la excusa de aumentar la competitividad de Colombia, le son concedidos beneficios tributarios a las transnacionales, llegando incluso a superar el monto de las regalías que se quedan en el país. Las exenciones son tan altas y los daños ambientales y sociales de tal magnitud, que en realidad Colombia paga a las multinacionales para que extraigan sus recursos.
 
Según Mario Alejandro Valencia (1) los beneficios que le quedan al estado colombiano por la explotación minera son negativos:“El Goverment Take en Colombia es del 22% pero si a esto le restamos las exenciones tributarias se queda en el 10% y si le quitamos el pasivo ambiental y social ese resultado es menos algo, es decir les estamos pagando plata para que se vengan a extraer el carbón, el petróleo, el oro, etc. De esta manera se evidencian casos en los que la deducción es mayor a la regalía misma, por lo que el Estado termina deduciendo más de los que realmente recibe (2)
 
Un estudio del investigador Guillermo Rudas afirma que si no existieran las exenciones tributarias, las empresas del sector minero-energético habrían tenido que pagarle al Estado 7.2 billones de pesos para el año 2009 en impuestos suman las regalías petroleras y los impuestos generales del sector, Colombia tendría que recibir casi 14 billones de pesos en beneficios por la extracción de sus recursos naturales no renovables.
 
Las regalías que deben pagar los privados por los recursos no renovables del subsuelo nacional son ridículas si se comparan con las que se pagan en otros países: en Bolivia son del 18% más un impuesto del 32%. En Chile la renta minera es del 50%. En Perú del 25%. En Colombia las regalías del carbón están entre 5 y 10%, las del níquel son de 12% y las efectivas en el caso del oro son de 3.2%(3), además es el quinto país a nivel global que otorga las más altas exenciones en materia tributaria. 
 
Asunto que ratifica el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, cuando dice: “que la inversión extranjera “a menudo sólo florece merced a privilegios especiales arrancados a los Estados. (…) Privilegios que con frecuencia son el resultado de la corrupción, del soborno a funcionarios del gobierno”. Por la corrupción desde el ochenta hasta nuestros días, el país ha perdido 10.500 millones de dólares (casi la mitad de la deuda externa), además las regalías descendieron del 15% al 4%(4)
 
Inventario social
 
Pero en vez de generar riqueza, el inventario es otro, la minería a gran escala lo que ha generado es miseria y destrucción socio-ambiental. La extracción minera en Colombia se inscribe en un contexto geopolítico bastante complejo subordinado a un modelo de acumulación que aumenta las brechas de inequidad e injusticia a nivel nacional y global.
 
A pesar de los grandes ingresos obtenidos de los yacimientos petroleros, a los colombianos sólo les llegaron las palabras, dejando como inventario una enorme deuda social en salud, educación, saneamiento básico, agua potable, energía e infraestructuras, se perdieron entre la debilidad institucional, la corrupción, el daño ambiental.
 
Un Código Minero permisivo
 
Por recomendación del Banco Mundial, el Código Minero eliminó el papel del Estado en la intervención directa, asignándole la función  reguladora y le eliminó la del lucro, caracterizándose por ser un Código permisivo con las licencias ambientales.
 
Este país no es imaginario, y más bien como diría Gabriel García Márquez es realismo mágico: de los 114 millones de hectáreas que componen el extenso y próspero territorio colombiano, más de 8.4 millones están concesionados para la exploración de minerales, estableciéndose un incremento del 1089.5% en el período 2000 – 2010, y además de 37 de millones de hectáreas están titulados para la exploración de hidrocarburos, y como si no fuera suficiente, el 40% del territorio colombiano está pedido en concesión para proyectos mineros.
 
La normatividad minero-ambiental adolece de diversas limitaciones consistentes y reiteradas(5),como recursos deficientes para desarrollar la gestión ambiental e ineficacia de la misma, al igual que sobre la eliminación de la licencia ambiental para la fase de exploración como un óbice para el ejercicio de la protección y preservación del medio ambiente. Tampoco no ha logrado corregir de fondo los graves impactos de la actividad minera sobre el recurso suelo, el suelo hídrico y la generación de sustancias peligrosas, así como tampoco ha logrado controlar la legalidad y marginalidad de la minería, todo lo cual, continúa atentando contra la diversidad bilógica y cultural del país.
 
La Ley 685 de 2001, subsiste en ella una clara debilidad en el cierre de las minas, y en el abandono de las mismas, con relación a la Ley 1383 de 2010 declarada inexequible mantenía la no exigencia de la licencia ambiental en la fase exploratoria minera y le daba un tratamiento preferencial a las mini-dragas, y la ampliación del período de exploración hasta por once años sin licencia ambiental y la ampliación del período de legalización.  Nuestra entidad en el último del estado de los recursos naturales y del ambiente 2010 – 2011, le preocupa la legalización de la minería con mini-dragas, responsables de graves impactos en zonas selváticas de importancia selvática de importancia ambiental como el Chocó bio-geográfico
 
Los daños ambientales
 
El deterioro ambiental está por encima del interés privado, y un ejemplo para citar de esto Proyecto la Colosa que está entre las siete minas más grandes del mundo, y en su explotación se emplearán más de dos millones de canecas de cianuro para obtener trece millones de onzas de oro troy(6). Una afectación ambiental definitiva, la destrucción del tejido social y la ruina económica, pues, cuando se inician los proyectos de gran minería, no es posible en el entorno una actividad diferente. Y una vez que culminan los proyectos, estas transnacionales se van del país sin responder por los impactos que genera.
 
A pesar de ser conocidos los impactos ambientales y sociales de este tipo de explotación minera, no existe en la legislación un impuesto que compense en alguna medida sus consecuencias.
 
 El país exige de manera urgente que el Ministerio de Vivienda y Medio Ambiente implemente un sistema de sanciones que realmente meta miedo para quienes causen daños ambientales, y el principio debería ser: El que dañe, que pague y repare.
 
 La consulta previa
 
La Constitución de 1991 consagró el pluralismo y reconoció la diversidad étnica y cultural de la Nación y el derecho a la consulta previa recogido en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas y tribales.  Según la OIT, la consulta previa es un proceso por el que los gobiernos preguntan a estos pueblos sobre diferentes propuestas legislativas o proyectos que les puedan afectar con el fin de lograr su consentimiento o llegar algún acuerdo
 
El desplazamiento forzado al que son sometidos los pueblos indígenas es una estrategia para la imposición de megaproyectos en sus territorios evitando así la consulta previa. En 2010 se registraron 14 desplazamientos masivos de pueblos indígenas que afectaron a 4.061 personas, y 1.2 millones de afro colombiana.
 
En el 2010, el Gobierno Nacional aprobó la Ley 1382 de 2010, que reforma el Código Minero, pero la Corte Constitucional la declaró inexequible porque no se había consultado con comunidades afro descendientes, como estipula la ley colombiana (7)
 
Sin embargo se difirió e efecto de la sentencia para que en dos años el Congreso tramite la consulta y vuela a tramitar la ley. Así, la explotación minera podrá seguir teniendo lugar bajo las condiciones señaladas en la Reforma del Código hasta el 2012.
 
Informe Contraloría General: Renta minera y renta de hidrocarburos 
 
Con gran preocupación se desarrolla la lectura del presente informe, puesto que de manera reiterada se denuncian los hallazgos, y la situación no cambia, ya que continuamos ejerciendo la función de notarios que registramos los hechos de corrupción, y dicho informe evidencia nuevamente que el Estado colombiano subvenciona a las multinacionales.
 
El análisis de dicho informe me permite dejar plantados un inventario de interrogantes:
 
1.-Cuál es el alcance de dicho informe para que Ingeominas aumente la capacidad instalada que le permita realizar sus funciones de ordenamiento y fiscalización minero-ambiental en todo el país(dicho hallazgo se ha venido repitiendo), y que le permita cubrir los títulos mineros vigentes que ascienden a 9.280 y que cubren un área de 4.787 hectáreas, de lo cual se deduce que el monto de las regalías depende casi exclusivamente de la información que suministran las empresas, lo cual permite concluir que la fiscalización es mínima comparada con las necesidades del país.
 
2.-Cuáles son las sanciones que se tienen establecidas a las transnacionales  por el fraude del reporte de la cantidad de toneladas de carbón que se produce, tal como aconteció con Carbones de Cerrejón Zona Norte, y además vale tener en cuenta que este hallazgo es reiterativo.
 
3.-Por qué no se ha establecido desde cuándo AngloGold Ashanti Colombia S.A. se encuentra en el país, a pesar que tuvo ingresos operacionales por $38.119 millones, según reporte de ellos mismos por información minera.
 
4.-Y finalmente hay algo más preocupante, y es lo relacionado con las deducciones tributarias para la minería.  Uno de los casos más preocupantes es el del carbón, en donde las deducciones superaron el valor de los impuestos pagados.  Han sido igualmente identificadas estrategias para evadir los pagos por impuestos como la importación de maquinaria de contrabando que es después incluida dentro de los activos.  De esta manera se aplican los beneficios simultáneos: deducción del 30%  o 40% por compra de activos fijos y depreciación en línea recta.
 
 
(1) Colombia Paraíso de las transnacionales mineras. En: Le Monde Diplomatique
 
(2) Informe de Auditoría enero de 2012: Renta Minera y Renta de Hidrocarburos. Contraloría General de la República
 
(3) Mario Alejandro Valencia. En la crisis aumenta el saqueo de los recursos naturales. Tribuna Roja N° 111, enero 13 de 2101
 
(4) Censat Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia 2010- Conflictos Socio-ambientales por la extracción minera en Colombia-Casos de la inversión Británica
 
(5) “Evaluación preliminar del Carbón y el Oro”, realizada por la Contraloría General de la República sobre el Estado de los Recursos Naturales y del Ambiente 2007 – 2008
 
(6) Censat  Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia 2010) Conflictos Socio-ambientales por la extracción minera en Colombia-Casos de la inversión Británica.
 
(7) Colombia Minería ¿A qué precio? PBI . Boletín Informativo N° 18. Noviembre de 2011
 
 
 
Por Alberto Parra Pizarro, presidente Sinaltrase (Sindicato de la Contraloría General de la República), Valle del Cauca. Activista Social y Militante Político
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La nueva clase media brasileña dispara la fiebre consumista
El discurso oficial afirma que una década entera de crecimiento sostenido ha permitido sacar de la pobreza a millones de familias que engrosan hoy las filas de una nueva clase media brasileña, la clase emergente en el gigante latinoamericano. Algo nunca visto en los últimos 30 años. Suena paradójico el éxito de Brasil, cuando el modelo económico imperante hace aguas en distintos rincones del planeta y Europa está en plena crisis. Con 192 millones de habitantes, sigue siendo uno de los países más desiguales del planeta. Los pobres han mejorado su situación a un ritmo sin precedentes, aunque, proporcionalmente, las clases de mayor renta han crecido más. Y la tendencia continúa.

El gran salto lo ha protagonizado la llamada clase C, con unos ingresos entre 1.610 y 6.940 reales mensuales (700 y 3.017 euros), a la que desde 2003 han accedido 30 millones de brasileños procedentes de las clases más pobres. Pero lo más relevante de la transformación de Brasil es que no sólo los más pobres van hacia arriba, sino que el ascenso afecta a toda la pirámide socioeconómica.

Actualmente, hay 20 millones de ricos, y en 2014 la cifra será de 30 millones. “Por increíble que parezca, poco a poco disminuye el número de pobres y aumenta el número de ricos”, dice el economista Ricardo Paes de Barros, del Instituto de Investigación Económica Aplicada, especialista en estudios sobre desigualdad, y asesor de la Presidencia de la República. Después de nueve años de Gobierno del Partido de los Trabajadores (ocho con Lula da Silva y uno con Dilma Rousseff), entra en vigor “la tercera generación de programas sociales, que propone seguir transfiriendo renta a quien más lo necesita y, al mismo tiempo, dar a las familias un amplio abanico de oportunidades, que más se adapten a su talento”, explica Paes de Barros.

Brasil es un país de profunda desigualdad, donde la riqueza más obscena coexiste con situaciones de miseria. Las estadísticas indican que hay más ricos y menos pobres. No es ningún milagro, pero el ascenso social de un sector de la población ha expandido el consumo en el mercado interno. “Hay más restaurantes y ha aumentado el parque móvil”, señala Francisco Corrales, director de la empresa española Isolux en Brasil. “En Sao Paulo, por ejemplo, lo ves en todos los barrios. Hay más estabilidad política y económica, en un país donde las palabras déficit, inflación y deuda son de triste recuerdo”.

Wanda Ferreira, empleada doméstica en Brasilia, es menos optimista. “La verdad, no sé dónde están estos millones de pobres que, supuestamente, hoy son clase media. No conozco a un solo pobre que haya dejado de serlo. Veo a mucha gente que lucha y trabaja mucho.” Ferreira es muy escéptica sobre la mejora de la situación económica de los brasileños. “Cada vez veo la situación más difícil. En mi casa, hace diez años vivíamos mejor. Teníamos una casa propia. La vendimos porque mi marido estuvo sin trabajar durante dos años. Yo comencé a trabajar y mi situación mejoró, pero nadie me regaló nada. Ahora vivimos en una casa de un pariente de mi marido, que no nos cobra alquiler”.

Miya es un chef que trabajó varios años en un renombrado restaurante paulistano, y que está a punto de abrir un nuevo establecimiento con otros dos socios. “La clase en expansión es la C, que comió toda la vida en restaurantes baratos. Por el contrario, la alta cocina no crece, y Brasil es cada día más caro. Un restaurante de nivel medio-alto tiene un retorno del 15%. El boom económico se traduce en pisos muy caros e inversiones millonarias en restauración. Pero son datos que no reflejan la realidad”. Cada semana abre un restaurante en Sao Paulo, aunque el 35% de estos nuevos establecimientos cierra el primer año, según un informe de la Asociación Brasileña de Bares y Restaurantes (Abrasel).

Miya compró hace cuatro años un apartamento de 50 metros cuadrados en el barrio Villa Magdalena, en Sao Paulo, por 250.000 reales (108.695 euros). El año pasado quería venderlo. “Me ofrecieron 520.000 reales (227.000 euros) Fui a ver uno de 70 metros cuadrados y me pedían un millón de reales (434.783 euros)”. La escalada de precios de la vivienda es imparable.

Murillo de Aragao, presidente de la consultora Arko Advice, señala que la nueva clase media surge de la combinación de tres elementos: estabilidad económica, política de ingreso real y control de la inflación. “El gran activo del Gobierno de Lula fue la redistribución de la renta, los programas sociales y la expansión del crédito, que permitió el salto hacia delante de los pobres. Antes pedir dinero al banco era inútil. Lula bajó los tipos de interés y el mercado se abrió. Hay todavía mucho camino por recorrer. Las hipotecas suponen el 4% del PIB, cuando en México representan el 20%”.

Brasil es un país globalizado, en cultura, Internet, música, moda, comida, pero no internacionalizado. Apenas cinco o seis millones de brasileños viajan cada año al exterior, y una cantidad similar de extranjeros visitan Brasil. “Participamos con menos del 3% en el comercio internacional mundial. El PIB de capital extranjero en Brasil es del 20%. No tenemos una economía internacionalizada”, lamenta Murillo de Aragao.

La élite económica brasileña está en la cima de los grandes consumidores mundiales, detrás de los chinos y de otros tigres asiáticos. El consumo de productos de alta gama crece el 20% anual. Sao Paulo, la mayor ciudad del país, tiene una de las flotas de helicópteros más numerosas del mundo, y las ventas de coches deportivos Porsche aumentaron un 3.500% los últimos diez años.

Vayan donde vayan, los ricos gastan sin pestañear. Estados Unidos, tres veces más barato que Brasil, se ha convertido en la Meca a la que peregrinan religiosamente los consumidores del gigante suramericano. El año pasado los brasileños gastaron 5.800 dólares por persona, hasta un total de 8.700 millones de dólares. Estas cifras tienen que ver con el millón y medio de brasileños que visitaron Estados Unidos en 2011, que representa un aumento del 20% en relación a 2010. La cifra total de gastos en el exterior en 2011 fue de 21.200 millones de dólares, tres veces más que en 2007.

Por Francesc Relea Sao Paulo 29 MAR 2012 - 10:49 CET
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Brasil declara la guerra monetaria a Europa y EU
La entrevista entre Dilma Rousseff y Angela Merkel el pasado 5 de marzo en Alemania fue tensa y poco cordial. La presidenta de Brasil se viene quejando del “tsunami monetario”, como bautizó la política monetaria expansionista de Europa y Estados Unidos, que perjudica la industria de los países emergentes. Se despachó contra la política económica “especulativa” que impulsa la canciller alemana y advirtió que Brasil es “una economía soberana” y, por lo tanto, tomará “todas las medidas para protegernos” (O Globo, 5 de marzo).

El objetivo de Rousseff fue demostrar que los países centrales están tomando medidas proteccionistas, a las que consideró “una forma artificial de protección del mercado”. Hasta se permitió darle lecciones a la alemana: “Es importante que los países desarrollados no hagan políticas monetarias expansionistas, sino políticas de expansión de las inversiones, porque eso mejora la demanda interna”.

En su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos del Senado, el ministro de Haciendo Guido Mantega dijo que si Brasil no hubiera tomado medidas para evitar una revaluación del real la cotización del dólar habría caído hasta 1.40 (hoy es de 1.80) y “toda la industria brasileña ya estaría quebrada, no tendría condiciones de competitividad y no conseguiría exportar nada” (Agencia Brasil, 14 de marzo de 2012). El ministro recordó que los países del norte inyectaron 9 billones de dólares en la economía, y que ante la devaluación de sus monedas, que considera una “guerra monetaria”, “Brasil no puede hacer el papel de tonto”.

Hasta ahora la principal medida, además de la compra masiva de dólares por parte del Banco Central, consiste en la ampliación del impuesto a las operaciones financieras, de 6 por ciento a las transacciones a menos de cinco años, y no a dos como antes. “El que quiera que tome préstamos a más de cinco años, que son más saludables al ser para inversiones”, dijo Mantega, al anunciar que se profundizarán medidas para impulsar la industria y las exportaciones.

Apenas conocerse la noticia, el Financial Times, vocero del capital financiero internacional, tituló que Brasil declaró la “guerra de divisas” contra Estados Unidos y Europa. El artículo finaliza advirtiendo sobre “guerras comerciales masivas en el horizonte” como resultado de las políticas en curso (Financial Times, 1º de marzo de 2012).

En el mismo momento que el gobierno brasileño ingresaba en la “guerra de divisas”, la Casa Blanca suspendía el contrato que había ganado la brasileña Embraer en una licitación de 20 aviones de ataque Super Tucano por 355 millones de dólares para la fuerza aérea de Estados Unidos. Si Embraer lograba “ingresar” en el selecto grupo de proveedores de la principal fuerza aérea del mundo, se hubiera consolidado como industria aeronáutica militar. Embraer es la tercera empresa del mundo en aviones civiles, detrás sólo de Boeing y Airbus, pero recién este año consiguió ingresar en la lista de las 100 mayores empresas militares del mundo, ocupando el puesto 94 (O Estado de Sâo Paulo, 27 de febrero de 2012).

La cancillería brasileña, habitualmente comedida, no ocultó su desagrado, “en especial por el momento y la forma”, semanas antes de la visita oficial de Rousseff a Wahington. Pero el dato mayor es otro: la cancillería asegura que esa decición “no contribuye a la profundización de las relaciones entre los dos países en materia de defensa” (Valor, 2 de marzo de 2012). Este año Brasil decidirá la compra de 36 cazabombarderos de última generación, y lo hará entre el Rafale de la francesa Dassault y el F-18 Super Hornet de la estadunidense Boeing. La preferencia siempre fue por el Rafale, aunque es mucho más caro, porque Francia asegura una completa transferencia de tecnología, sin precedentes en la industria militar.

En septiembre de 2009 el presidente Lula firmó un acuerdo de cooperación militar por el cual Brasil ya comenzó la construcción de submarinos convencionales y nucleares, y de helicópteros militares, aplazando por el momento la compra de los cazas. El acuerdo convierte a Brasil en potencia industrial-militar y parte del selecto grupo de países capaces de fabricar submarinos nucleares y cazas de quinta generación. Algo que no es del agrado de Washington.

Dos hechos nuevos deben constatarse. En las relaciones entre Brasil y los países del norte hay un nuevo tono. El modo como Rousseff encaró a Merkel habla por sí solo. Los países desarrollados quieren “canibalizar” a los emergentes, dijo la presidenta, lo que “no vamos a permitir”. En el terreno militar es igual. El jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, general José Carlos de Nardo, habló el 20 de marzo ante 44 oficiales que pasaron a desempeñarse en el Ministerio de Defensa: “No hay lugar para conflictos en América del Sur. Podemos enfrentar pequeñas crisis en nuestras fronteras, que resolveremos con el traslado rápido de efectivos” (Ministerio da Defesa, 20 de marzo de 2012).

Agregó que el continente posee abundancia de hidrocarburos, recursos hídricos, producción de alimentos y biodiversidad, y que el papel de Brasil “consiste en contribuir en el proceso de disuasión continental contra la codicia de las potencias extranjeras”. Más claro, imposible. Cuando un país del tamaño de Brasil decide ingresar en una “guerra” como la monetaria, es porque está preparado en todos los terrenos para afrontar las consecuencias.

El segundo hecho es que la región camina a marchas forzadas hacia una creciente convergencia política, económica y financiera. La guerra monetaria en curso es apenas el anticipo de la división del mundo en bloques comerciales, en un ambiente de crispado proteccionismo que comenzaría a plasmarse hacia finales de este año (Geab No. 57, septiembre de 2011). La Unasur puede comenzar a debatir, en cualquier momento, sobre una moneda común, por la necesidad de defenderse en un mundo de creciente inestabilidad que está buscando alternativas al dólar.
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Viernes, 23 Marzo 2012 07:10

Un Robin Hood al revés

Un Robin Hood al revés
El anuncio del presupuesto es uno de los grandes momentos de la política anual británica y el de este miércoles no ha decepcionado tanto en su escenificación en la Cámara de los Comunes como en sus consecuencias posteriores. La intensa campaña mediática gubernamental que precedió a los anuncios no impidió que ayer el ministro de Finanzas, George Osborne, fuera acusado de ser un Robin Hood al revés –roba a los pobres para darles a los ricos–, por el congelamiento de los ingresos jubilatorios y el recorte impositivo a millonarios y corporaciones. En Twitter el “granny rate” (impuesto a la abuela) se convirtió en el principal ítem de búsquedas a sólo horas de que Osborne revelara, disimuladamente y como al pasar, la eliminación de una exención impositiva para la jubilación.

En números contantes y sonantes, un jubilado que percibe 12 mil libras anuales perderá a partir del próximo año 259 libras, mientras que un banquero que gana más de un millón pagará 42500 libras menos al fisco. En una entrevista televisiva con la BBC ayer, Osborne indicó que la caída en el ingreso jubilatorio estaba compensada por un aumento en la pensión estatal y la decisión de elevar el piso impositivo a 9205 libras (todo ingreso por debajo de esta cifra no paga impuestos). “Unas 23 millones de personas se beneficiarán con este nuevo piso impositivo. Si uno toma el presupuesto en su conjunto, están mejor que antes”, señaló Osborne.

Visiblemente molesto ante las preguntas del conductor del noticiero, el ministro no se privó de acusar a la BBC de desorientar a los espectadores. En realidad, la mayoría de los titulares de la prensa tenía que ver con el “granny rate”. El conservador Daily Telegraph tituló “Granny Tax golpea a millones”, otro más a la derecha aún, el Daily Mail, eligió “Osborne les mete la mano en el bolsillo a los jubilados”. Esta percepción unánime fue correctamente anticipada por el líder de la oposición, el laborista Ed Milliband, que el miércoles en la Cámara de los Comunes, con los ojos clavados en la bancada del oficialismo, invitó a los diputados de la Coalición Conservadora-Liberal Demócrata que se beneficiarán con el recorte a los más ricos a que alzaran la mano, convite que los parlamentarios declinaron. En las mismas filas conservadoras hubo críticas como la de Ian Birrel, ex escritor de los discursos del primer ministro David Cameron. “Al ceder a una alianza de la derecha y los ricos, George Osborne cometió un error básico que se ha convertido en un misil en contra de los conservadores y su intento de aparecer como un partido moderno”, señaló al matutino The Guardian.

La apuesta de Osborne es la reactivación de la moribunda economía británica, que creció el año pasado un 0,8 por ciento, con el famoso efecto “derrame” de riquezas al resto de la sociedad que produciría el recorte impositivo a los ricos y las corporaciones. El concepto de “derrame” hizo furor en los ’80 y ’90 para justificar estos recortes, pero ya nadie lo cita directamente debido a que, con el paso del tiempo, nadie ha podido demostrar vínculo causal alguno entre ambas cosas, aunque sí es evidente el agujero fiscal que genera gracias a la menor recaudación. La decisión de elevar el piso impositivo a 9205 libras fue un intento de evitar titulares negativos que identificaran a los conservadores como el partido político de los ricos. Según el gobierno, dos millones de personas de bajos ingresos dejarán de pagar impuestos gracias a esta medida. En realidad el beneficio abarca a unas 23 millones de personas –incluyendo a millonarios y clase media alta–, aunque no a los que ganan menos de ocho mil libras anuales, es decir, a los más pobres.

El costo de esta medida es de casi cuatro mil millones de libras y choca con el eje central del plan económico, la virtual eliminación del déficit fiscal. Osborne indicó que sería necesario recortar otros 10 mil millones de libras del gasto social para que los impuestos siguieran cayendo sin desordenar las cuentas fiscales. Pero al ministro se le escaparon un par de tuercas en la típica ingeniería matemático-mediática de los presupuestos modernos que buscan resaltar beneficios, al mismo tiempo que ocultan guillotinazos. “La mayoría de los políticos procuran evitar un recorte de los ingresos de los viejos. La medida es más difícil de explicar políticamente cuando se la coloca al lado del recorte impositivo a los millonarios. Ha sido un error garrafal”, señaló este jueves en la tapa del matutino The Guardian el comentarista político Johnatan Freedland.

En términos políticos todo dependerá de si esta vez milagrosamente la alquimia del “derroche” funciona. Los conservadores sueñan con los años dorados del thatcherismo en la década del ’80 cuando los impuestos a los ricos pasaron de 95 peniques por libra esterlina a 60 peniques y de ahí a 40. En esa época la privatización de la mayoría de los servicios públicos y la explosión del sector financiero generaron un espejismo de crecimiento que terminó con la explosión de una burbuja inmobiliaria y recesión a fines de la década. Hoy las arcas públicas están vacías y el ingreso de los británicos viene cayendo en picada. Si a esto hay que sumar los 750 mil empleos públicos que se perderán hasta 2015 y un gasto fiscal que habrá caído del 48 por ciento en 2010 a un 39 por ciento en 2016, no se ve cómo la economía podrá recuperarse y operar su magia amnésica sobre el electorado.
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Jueves, 22 Marzo 2012 07:39

Goldman: especulación e impunidad

Goldman: especulación e impunidad
“Hoy es mi último día en la firma. Después de casi 12 años –en Goldman Sachs (GS)–... digo con honestidad que su ambiente es hoy muy tóxico y destructivo... en síntesis, el problema es que en sus operaciones se abandonó el interés de los clientes... la empresa se desvió tanto... que siendo honesto no puedo identificarme con sus objetivos”. La renuncia de Gregg Smith, director ejecutivo de GS y principal encargado de los mayores y magnos portafolios de derivados en Europa, Medio Oriente, África y Asia, fue destacada por el New York Times del 14 de marzo. Ahí se desnuda, una vez más el desenfreno usurero, el engaño y la impunidad que, dada la magnitud de los negocios de esta firma de inversión, afectan patrimonio, empleo y vida de millones dentro y fuera de Estados Unidos, mostrando de paso la complicidad y simbiosis de la presidencia imperial Bush/Obama, el Congreso y las cortes con este modus operandi.
 
Prevalece un contexto institucional de corrosiva usura y codicia en instituciones ícono de la alta finanza, bancos y firmas de inversión tipo CitiGroup, Wells Fargo, Bank of America, Morgan Stanley, Goldman Sachs, etcétera, alimentado en 2008 por desmedidos "rescates" y subsidios de entre 13 y 14 billones (trillions) de dólares. Son negocios y corruptelas que incluyen operaciones de lavado y que hacen aparecer al Fobaproa o al desastre de Mexicana de Aviación como astutas operaciones de roba-gallinas, con el Consejo Coordinador Empresarial tras el botín mayor: lanzar a Pemex-CFE al piso de remates donde operan y apuestan tiburones como GS, parte de la oferta electoral de los Peña Nieto y Vázquez Mota de siempre. Piden el voto para despojar al electorado de un patrimonio legado al pueblo, cada día más valioso por el "techo del petróleo" y cuando la ecuación energética mundial favorece el control público de recursos vitales. Ofrecen llevar la riqueza nacional ahí donde, gracias a la Commodity Futures Modernization Act –una ley firmada por Bill Clinton en 2000–, se esquilma a "clientes" y naciones enteras. Según el economista Chris Hedges (TruthDig 4/11/2011) el índice de commodities de GS es el más cotizado en los mercados del mundo. Gracias a Clinton la empresa acapara y especula con el hambre popular: arroz, trigo, maíz, azúcar, carne, incluyéndose minerales, metales y combustibles fósiles.
 
La renuncia de Smith es reveladora: “En el curso de mi carrera he tenido el privilegio de manejar dos de los mayores hedge funds del planeta, cinco de las mayores administradoras de activos en Estados Unidos y tres de los más prominentes fondos soberanos de Europa, Medio Oriente y de Asia. Los activos de mis clientes han llegado a totalizar un valor base de más de un billón (trillion) de dólares. Me enorgullezco de haberlos aconsejado en lo que más les convenía, aunque ello significara menos ganancia para la firma. Esta perspectiva es más y más rara en GS. Otro indicio de que era el momento de renunciar”. (Ibid)
 
Aunque el papel de operadores como Robert Rubin, cercano a innombrables presidentes de turno, dejó una huella indeleble en la crisis y posterior saqueo del erario (y del crudo) mexicano durante la magna operación de especulación/rescate que puso de rodillas al país luego de la debacle de diciembre de 1994, para Smith la actuación de Lloyd C. Blankfein y de Gary D. Cohn, director ejecutivo y presidente de Goldman Sachs, también representan "la más seria amenaza a la sobrevivencia" de esa firma, aunque Blankfein proclamara a The Times de Londres, que GS "realizaba el trabajo de Dios", posiblemente porque de ahí salió y se impulsó la idea de "securitizar" cientos de miles de hipotecas tóxicas que luego GS, como los otros bancos y firmas, vendió a su clientela mientras apostaba contra ellas.
 
La bonanza de GS no fue por la gracia de Dios sino por los dineros que recibió de subsidios y rescates del Departamento del Tesoro y de la Fed, que procedió a imprimir dinero como pocas veces desde que Tiberio, en el año 33, decidió rescatar las finanzas del Imperio Romano. La Fed funge como "banco central", tiene el monopolio para la emisión de moneda, por tanto regula el precio del crédito –las tasas de interés– y determina la cantidad de dinero que fluye en la economía.
 
Quienes en el Congreso mexicano aprobaron, sin pena y responsabilidad, un inusitado aumento de la cuota al FMI, recuerden dónde van los fondos: bajo Blankfeim, a pocos meses del colapso que dejó en la calle a millones, los altos cargos de Goldman Sachs se recetaron la mayor compensación registrada en su historia de 143 años: 18 mil millones de dólares (mmdd) en 2009; 16 mmdd en 2010 y 10 mmdd en 2011, según cifras oficiales dadas a conocer por Hedges en el parque Zuccotti ante cientos de "ocupas". Luego fue arrestado por la policía neoyorquina frente a las oficinas centrales de Goldman Sachs.
 
A Smith le da vergüenza y renuncia.
 
http://jsaxef.blogspot.com
 
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Miércoles, 21 Marzo 2012 17:53

El Sur, en el Socavón

El Sur, en el Socavón
Comenzando el 2012, los habitantes de Famatina, pequeño poblado de la rioja en Argentina, lograban frenar los avances de la minera canadiense Osisko, que pretendía explotar las reservas de oro del cerro a cuyos pies descansa el poblado y que se estiman en US$ 25.000 millones. La minera canadiense no era, sin embargo, la primera que daba pasos para asaltar el apetecido cerro, pues ya lo habían probado la también canadiense Barrick Gold y la empresa china Shandong Gold, con idéntica respuesta de la población.

En Colombia, a inicios del 2011, los habitantes de Bucaramanga y su área metropolitana se movilizaban contra la Greystar, en defensa del páramo de Santurban, del que se planea extraer sus reservas auríferas. Y en Cajamarca, Perú, sus pobladores resisten por todos los medios el proyecto Conga, que se propone explotar, también oro, a cielo abierto.

Los tres casos, que no son los únicos que han generado resistencia civil a las transnacionales de la minería, recientemente, tienen un elemento en común: amenazan el agua de sus respectivas regiones. Y los lemas de los pobladores han dado lugar a las “marchas por el agua”, que nos enseñan que los conflictos ambientales no son creaciones enfebrecidas de las mentes románticas de algunos “intelectuales” sin oficio, sino antagonismos reales de intereses, en los que seres humanos concretos ven amenazada su subsistencia.


Economía subterránea


Al tiempo que los habitantes de Famatina lograban paralizar las pretensiones de Osisko, la empresa minera brasilera Vale, considerada la más grande productora de hierro en el mundo, era seleccionada por las ONGs Amigos de la Tierra y Declaración de Berna, como la peor empresa del mundo del 2011, y le asignaban el premio Ojo Público. En una “distinción” de no poca monta, si se tiene en cuenta que derrotó a la empresa japonesa Tepco, operadora de la central nuclear de Fukushima, y generadora de una de las tres más grandes catástrofes nucleares de la historia, luego del tsunami del año pasado.

Vale fue “premiada” por las acusaciones que pesan en su contra por la destrucción permanente de ecosistemas, favorecer trabajo en condiciones de semi-esclavitud, daño a poblaciones indígenas, conflictos permanentes con los trabajadores y por tratar de escamotear inmensas deudas con el gobierno federal de Brasil. Pero, además, por ser la promotora y accionista principal del proyecto hidroeléctrico de Belo Monte, en plena selva amazónica, con la consecuente devastación de un área significativa de tierras protegidas y el desplazamiento de comunidades ancestrales a las que se les decretó, de hecho, la extinción cultural, y en algunos casos, de paso, hasta su muerte física.

Esas son las consecuencias inevitables de la minería, dirán algunos, como si de un asunto natural se tratara, en razón de que por siglos la explotación del subsuelo se ha caracterizado por las condiciones de depredación en la que ha tenido lugar. No se trata tan sólo de su alta peligrosidad como actividad, sino de que su ubicación, generalmente alejada de la posibilidad de control, ha dado lugar para que sea en la práctica una actividad altamente desregulada.




En los países del llamado tercer mundo, la situación se agrava aún más porque la minería ha sido la actividad asociada de forma más directa con los intereses coloniales, y que desnuda los verdaderos motivos de las relaciones que los países del centro capitalista mantienen con los de la periferia: la exacción. Europa (ver gráfico) y Japón, por ejemplo, son países importadores netos de materias primas, es decir, que su alto consumo de bienes es sustentado, físicamente, por recursos de países de la periferia. Los Estados Unidos, son importadores netos de recursos energéticos y los dos gigantes demográficos emergentes, China e India, son importadores netos de minerales en la actualidad.



Eso indica que el “mercado” internacional de materias primas no puede entenderse si no se tiene en cuenta que para los países dominantes la adquisición de estos bienes no es opcional sino asunto de “seguridad nacional”. Que gobernantes como Bush y Obama sostengan que la “forma de vida americana” no es un asunto en discusión, significa, ni más ni menos, que el acceso a los recursos naturales que sustentan el consumismo va más allá de las simples relaciones comerciales. Y es en ese marco en el que debemos mirar el llamado proceso de “reprimarización” de las economías latinoamericanas, que han sido signadas en la nueva división internacional del trabajo como espacio del extractivismo.


El “Boom” de la inversión extranjera directa y sus peligros


No cabe duda que desde la década del noventa, bajo la inspiración del llamado Consenso de Washington, a la región se le “invita”, con el argumento de las “ventajas comparativas”, a dedicarse a la generación de productos primarios; siendo Chile primero, y después Argentina, bajo el gobierno de Menem, los ejemplos clásicos de re-primarización y desindustrialización tempranas. Sin embargo, tan sólo en la primera mitad de la década inaugural del siglo XXI, con la crisis de la burbuja de las “Punto Com” y la caída de las inversiones en renta fija (motivada en parte por los sucesos de las Torres Gemelas), que vemos un exceso de liquidez tan grande que tiene que buscar salidas en la conversión de las materias primas en activos financieros.

Eso conduce, después del 2003, a la revalorización de los productos primarios y a la “fiebre” de los metales y la tierra, que amenazan con convertir grandes extensiones de Suramérica en verdaderos cotos de caza y en escenario propicio para recreaciones de las “hazañas” de los colonizadores del lejano oeste norteamericano o de los bóers en el sur de África.




No cabe duda que esa nueva fiebre colonizadora ha llevado a nuestras naciones no sólo a caer aceleradamente en una dependencia creciente del extractivismo, sino a desmantelar los pocos relictos de procesos de producción con valor agregado que aún perduraban. Entre 2002 y 2009, el porcentaje de las exportaciones de materias primas pasó de representar 38,3 a 44,3 por ciento del total de ventas externas, mientras que las manufacturas descendieron en ese período 3,6%. Debe destacarse la particular condición de Suramérica si la comparamos con Latinoamérica como un todo, pues en esta parte del sur el peso de las materias primas superan en 10% el promedio de la región, siendo por ello más vulnerable a las consecuencias del modelo primario-exportador como son la revaluación de la moneda, tasas mayores de desindustrialización, volatilidad fiscal y, como veremos, desinstitucionalización.


Tierras raras y mercados aún más raros


Recientemente, han sido objeto de cierto despliegue mediático, la extracción y niveles de reservas del litio, el niobio, el tantalio y el tungsteno. Pero, sigue siendo desconocido para una parte significativa de la opinión que la región es la más importante en la producción de éste tipo de materiales. Chile es el primer productor de litio del mundo, y el salar de Atacama junto con el salar del Hombre Muerto en Argentina y el de Uyuni en Bolivia suman el 85% de las reservas totales mundiales. Brasil es el primer productor de niobio (92% del total) y posee el 93% de las reservas, y también es el primer productor de tantalio (23% del total) y posee el 54% de las reservas.

Si se tiene en cuenta que el litio, por ejemplo, es insumo fundamental en la fabricación de baterías recargables miniaturizadas para los aparatos electrónicos portables, así como de las que requieren los autos eléctricos; el niobio, para la fabricación de aceros resistentes a altísimas temperaturas, usados en los reactores nucleares, y el tantalio, en la fabricación de aparatos como teléfonos celulares, reproductores de música de última generación y en la industria de la nanotecnología, no es difícil concluir que las potencias capitalistas ven la extracción de este tipo de materiales como un asunto estratégico.

La situación de la llamada República Democrática del Congo en la que la extracción de coltan (material que contiene niobio y tantalio), ha cobrado la vida de por lo menos cinco millones de personas (tragedia velada por la existencia de un conflicto étnico), es algo que en Suramérica se debería conocer mejor, pues pese a que la hipocresía del capital supuestamente veta el consumo de mineral extraído de ese país, éste terminó legalizado como exportado desde Rwanda. Nuestra suerte puede resultar más parecida a la de éstas naciones centroafricanas, de lo que estamos dispuestos a aceptar.

En Colombia, el periodista Ignacio Gómez denunciaba la explotación ilegal de coltan en el Parque Nacional Natural de Puinawai, en el departamento de Vichada, que es exportado por intermediarios internacionales. Lo que obliga, así a unos parezca exagerado, a mirar más de cerca la situación de África Central y a considerarla como uno de los posibles escenarios a los que se pueden enfrentar algunas regiones del Sur de América en un futuro cercano.

Los procesos de desestabilización y de separatismo en países con reservas importantes de recursos naturales se están exacerbando. El caso de Sudán y de Libia no son ejemplos a desdeñar entre nosotros, pues no debemos olvidar que en 2006, en Guayaquil, Ecuador, se creó la Confederación Internacional por la Libertad y la Autonomía Regional (Confilar), que busca promover las “autonomías”, y que además de impulsar el separatismo en Bolivia, en la llamada Región de la Media Luna, apuntaba a la secesión de Guayaquil en Ecuador y de Zulia en Venezuela.

Los analistas oficiosos que hablan del enraizamiento de la democracia en nuestra región y consideran imposible el regreso de los golpes de cuartel, deberían mirarse en el espejo de los europeos que también estimaban irreversible su estado del bienestar, para entender que el capital no se para en pelillos, y que salvo la acumulación y concentración de la riqueza, lo demás, tal es el caso de las formas políticas, o el estado de las personas, las considera meras circunstancias contingentes.

Entre tanto, la izquierda suma una nueva razón para su división, pues ya se enfrentan los “neodesarrollistas” que consideran que se debe aprovechar la riqueza minera como mercancía comercializable (para luego “sembrar” procesos productivos más complejos), con los “pachamamistas”, que priorizan los aspectos conservacionistas de los ecosistemas. Lo que prueba que la base teórica de la comprensión de nuestra realidad sigue siendo muy precaria. Los vecinos de Famatina, en Argentina; Santander, en Colombia, o Cajamarca, en el Perú, se mostrarían seguramente desconcertados si les contarán que muchos de los que dicen defender los intereses de los grupos marginales, son incapaces de comprender que cada día trae su afán y que cada caso es diferente. Que el problema es el de la “gran minería”, y del para qué y el cómo de los procesos extractivos.

El desafío está servido, y en los programas e idearios de los movimientos alternativos latinoamericanos debe quedar clara la posición sobre el modelo extractivista, y como debe ser el manejo de las riquezas del subsuelo. Sin eso, el acceso al poder nos convertiría en meros administradores de una situación de hecho. Los agujeros de hasta doscientos cincuenta metros de profundidad que nos heredan las explotaciones a cielo abierto, deben mirarse como más que un simple símbolo de que sin una actitud vigilante, nuestro futuro será enterrado en un gran socavón. 
Publicado enEdición 178
Para reconocer el valor inmenso de las pequeñas cosas
“En aquella edad de oro, una raza dorada de hombres mortales poblaba la tierra, hombres que vivían como dioses, sin pena en el corazón, libres de trabajos y ajenos a las fatigas, en ellos no había nada de miserables, sus brazos y piernas jamás desfallecían, haciendo alegres fiestas lejos del alcance de las desgracias. (...) vivían en paz y felicidad en sus tierras, entre muchas otras cosas buenas, ricos en ganados y queridos por sus adorados dioses. (...) La edad de oro fue sucedida entonces por las edades de Plata, Bronce y Heroica, cada una de ellas peor que sus predecesoras, y, finalmente por nuestra edad de Hierro. En esta Edad de Hierro, los hombres nunca dejan de trabajar y penar durante el día, así como de estar en peligro por la noche; y los dioses dejan caer penosas desgracias sobre ellos” 
 
Las palabras del profesor Gunther Stent son un buen preámbulo para presentar esta fase densa y gris de la conversión de todo en espectáculo, la desaparición del pensamien­to crítico y el desentendimiento de lo político, la desvalorización interesada de las ideologías de compromiso social y solidaridad humana, la liquidación de todo tipo de vínculo de asociación incluido el de la vinculación laboral estable; la velocidad de todo en lo que nada está llamado a perdurar, la desjerarquización del mundo que todo lo deja reducido a un mismo nivel de importancia, la saturación informática, la conversión de muchos bienes de mérito y derechos en mercancías, como el agua, la seguridad, la salud y la educación y la promoción generalizada del consumo por el consumo, para consolidar la hegemonia del valor o precio sobre el valor de uso de los bienes y servicios.
 
Sí, el precio domina el valor de uso, la necesidad de ganancia y la competencia exige producción creciente. Un ejemplo de este fenómeno son los autos particulares que generan exceso de redes e infraestructura las que a pesar de construirse con denuedo en todas las ciudades, y entre ellas, nunca son suficientes, ocupando cada vez más espacio, obligando al desmonte de cordilleras, al arrinconamiento de barrios para dar paso a nuevas vías e incluso a estacionamientos, al elevamiento de más edificios con uso exclusivo para carros (garajes), creando ciudades más extensas y costosas que gastan más energía para su funcionamiento y la movilidad de su pobladores, por aquello de la infraestructura del asfalto y el estímulo al uso individual del carro por sobre el protagonismo del transporte colectivo. Una reproducción de esa cultura es Colombia: en el año 2011, con 324 mil unidades, la venta de vehículos batió record.
 
Estábamos mejor cuando estábamos peor… decía Papandreu en Grecia y seguramente lo estarán pensando en Irlanda, Portugal, Italia y España, que (con Grecia) curiosamente configuran la sigla Pigs, que en inglés traduce cerdos, y no porque los estén engordando, todo lo contrario los están asfixiando de hambre, cuando antes comían abundante, hacían siestas y se morían de viejos y no de estrés. Es claro que vivían mejor cuando eran pobres y no tenían que aparentar que podían llegar a índices de alto riesgo para saberse modernos y convertirse en europeos.
 
Pero eso de que estábamos mejor cuando estábamos peor, también tiene aplicación en nuestro país, o sino recordemos el Informe sobre Desarrollo Humano 2011 publicado por la ONU, el cual señaló que en los últimos veinte años Colombia ha retrocedido hasta el puesto 87 entre 187 países. Y en lo que toca a iniquidad social solo es superada por Haití y Angola. Y la brecha sigue aumentando, y puede ser mayor, si propuestas como la reforma a la ley 30 de educación, que de aprobarse consolidaría un escenario de mercado, donde los estudiantes defenderían su permanencia en la universidad no por su saber sino por ser buenos sujetos de crédito, porque los semestres tendrían costos astronómicos hasta en las universidades públicas.
 
Según el profesor Julio González Zapata de la Universidad de Antioquia, en los últimos veinte años, con alborozo unánime hemos caído seducidos por el paradigma universitario denominado “la empresa del conocimiento”, que privilegia lo empresarial sobre el saber. Es así como dos nuevos conceptos, antes exóticos al mundo académico, ahora lo condicionan y determinan: gestión y riesgo. A propósito del puesto que se ocupa, se dice por estos días que la salida del rector del Gimnasio Moderno obedeció a que algunos directivos no resistieron el puesto 276 en el ranking Saber 11 del Icfes.
 
Esta academia “competitiva” y de ranking habría rechazado a Vladimir Nabokova a quien reconocían como un gran profesor, no porque enseñara bien la materia, sino porque daba ejemplo e inculcaba en sus estudiantes una actitud profunda y afectuosa hacia ella. 
 
El reto que enfrentamos es muy grande. Si queremos, como dice Sergio Boisier, “autodominar la sociedad a fin de orientarla al logro del bienestar de las personas (único fin éticamente legítimo para tal dominio), es imprescindible comprender la estructura y la dinámica de los procesos sociales incrustados en el territorio, el crecimiento económico y el desarrollo de la sociedad. Sin esa comprensión, toda intervención es azarosa en sus resultados y los costos sociales generados por errores derivados de un conocimiento insuficiente son, a la corta y a la larga, soportados mayoritariamente por los sectores sociales más pobres. Adquirir un conocimiento sobre su causalidad y dinámica de los procesos sociales, no sólo es una obligación científica, es además, un imperativo ético.” 
 
En esa perspectiva, la cultura de la solidaridad es una asimetría del mundo financierista especulativo. Pero en esa paradoja radica nuestra esperanza, en una racionalidad solidaria afincada en la sustentabilidad, la sencillez, la reciprocidad y la complementariedad, elementos que trascienden las cifras alucinantes y halagadoras de los balances del capital de cada año, para darle foco a un proyecto de desarrollo realmente humano.
 
Si nos identificamos con este reto, no hay duda que estos son tiempos para revalidar nuestro compromiso con el proyecto solidario, que se debe entender más grande y sustancial que el escenario que nos fija la economía solidaria, que termina, muchas veces, solo adjetivada, confusa y amoldada al modelo de economía dominante, que todo lo regula y que con su monopolio totalizador, y en el desarrollo de sus subjetividades (monocultura), termina por excluirnos e invisivilizarnos, llevándonos a lo que el investigador social Boaventura de Sousa Santos denomina la sociología de las ausencias o de la no existencia, por considerársenos ignorantes, atrasados, inferiores, locales e improductivos.
 
Nuestro reto definitivamente es bien grande, se trata de transformar objetos y sujetos imposibles en sujetos posibles que descodifican sus sociedades. Otro mundo y otra economía es posible, siempre que reconstruyamos nuestro propio misterio y tomemos distancia de la teoría crítica eurocéntrica, reconociéndonos en la cotidianidad y la movilización hacia una plataforma solidaria, creando un ambiente civilizatorio de confianza y hermandad, volver tal vez al principio, recuperar nuestro carácter con un sentido reflexivo y crítico, porque el proyecto solidario debe asumir un compromiso profundo con la resignificación de nuestra historia, porque la imperante tiene como objeto esconder y ayudar a olvidar los momentos, los sucesos, los seres humanos y los nombres vitales y determinantes de nuestros procesos de resistencia, de derrotas, independencias y conquistas.
 
Esfuerzo titánico pero posible. Vale la pena convencernos que otra economía, que otro mundo y que otra civilización son posibles. Reto y logro que nos permitirá aprender más y reconocer el valor inmenso de las pequeñas cosas, de esas que emprenden a diario miles de hombres y mujeres en todos los continentes, para reconocer que todo esto que hacemos hoy y que hacemos desde hace tantos años, son una fuerza contenida que hoy encuentra camino en la indignación, en la movilización, en la serenidad y en la inteligencia. 
 
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CEPAL: crecimiento económico latinoamericano se desacelera

La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, aseguró este lunes en la capital uruguaya, Montevideo, que el ritmo de crecimiento de América Latina se está desacelerando y llamó a aunar esfuerzos para disminuir la desigualdad.

 
Al intervenir en la 53 Asamblea Anual de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Bárcena aseveró que a pesar de los pronósticos “el crecimiento económico sigue ahí y nuestra región cerró el 2011 con un crecimiento del 4.3%”.

 
Reconoció que “nos encontramos cada vez más en un contexto internacional incierto y frágil. La crisis generó graves déficit fiscales en los países desarrollados y esto ha forzado a las autoridades a enfrentar dolorosos procesos de ajuste”.

 
“En América Latina este año cumplimos 30 años de la crisis de la deuda externa de 1982 y en 30 años esta región ha aprendido mucho y lo que ha aprendido hoy se refleja en las políticas que aplica nuestra región”, puntualizó Bárcena.
 

Apuntó que “hay un optimismo muy cauteloso en nuestra región. Hemos visto que en 2010 la región tuvo un gran dinamismo (5.9%) porque puso en práctica medidas anticíclicas, de carácter monetario, comercial, fiscal y laboral que dieron en el clavo”.
 

Recordó que la región “tuvo la mayor lección de la crisis de la deuda externa en la parte social, ya que en la ‘década perdida’ (en los 80) tuvimos un aumento de la pobreza impresionante, terminamos esa década con más del 50% de latinoamericanos pobres”.
 

Esa tasa, consignó la funcionaria de Naciones Unidas, se redujo el año pasado a 30.1% “porque hubo éxito en la aplicación de políticas al combate de la pobreza extrema” en los países de la región.
 

Bárcena recalcó que, sin embargo, “el problema más evidente de nuestra región es la desigualdad”, lo cual es tema de preocupación de los encargados de la macroeconomía en la región.

 
“Hay claridad que la macroeconomía debe acompañar más de cerca al desarrollo en una evolución virtuosa que atienda la heterogeneidad estructural en nuestra región”, dijo la secretaria ejecutiva de la CEPAL.

 

20 Marzo 2012

(Tomado de CNNExpansión)
 

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