Viernes, 28 Diciembre 2012 07:54

Irse o no, ésa es la cuestión

A días de que se cumplan cuarenta años del ingreso del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea, la relación de los británicos con Europa se parece cada vez más a la canción de Clash, “Should I stay or should I go?” (¿Debo quedarme o me voy?). En una encuesta publicada ayer por el matutino The Guardian, un 51 por ciento se inclinó por el “should I go”. En 2001 era al revés: un 68 por ciento se inclinaba por el “I should stay”. Ahora que la tortilla de la opinión pública parece estar dándose vuelta, la pregunta es a dónde “should they go”.

 

La crisis en la Eurozona ha desenterrado el siempre latente euroescepticismo británico expresado magníficamente por un titular de la preguerra: “Densa neblina. Europa quedó aislada”. Los sectores euroescépticos conservadores, que están presionando al primer ministro David Cameron para que convoque a un referéndum sobre el tema, tienen ahora el respaldo contundente de los números. La encuesta muestra que un 36 por ciento votaría “definitivamente por abandonar la UE” y un 15 también se inclinaría “muy probablemente” por la salida, mientras que sólo un 22 por ciento quiere quedarse y un 18 por ciento votaría “probablemente” por la permanencia. Para delicia de los euroescépticos, estos porcentajes reflejan claramente una tendencia. En octubre del año pasado, los porcentajes eran 49 por ciento a favor de dejar la UE y 40 por ciento que deseaba quedarse.

 

El tema europeo no sólo divide a los conservadores: abre un abismo entre éstos y sus socios en la coalición, los liberal demócratas. En una entrevista publicada en primera plana del The Guardian, el viceprimer ministro, el liberal demócrata Nick Clegg, lanzó una clara advertencia a los conservadores. “Lo que tenemos que hacer es concentrarnos en la crisis económica, cooperar activamente con la Eurozona para apagar el incendio y salir de la actual emergencia. No podemos quedarnos al margen de lo que sucede en Europa”, señaló Clegg. Los liberal-demócratas son tradicionalmente los más europeístas del arco político británico y tienen un poco más controlados las viejas añoranzas imperiales que tanto desvelan y confunden el razonamiento de sus socios conservadores.

 

En los próximos días el primer ministro Cameron va a pronunciar un muy esperado discurso sobre Europa que debería definir la posición de los conservadores al respecto. El consenso entre los analistas es que el discurso, comidilla política de los últimos dos meses, prometerá un referendo y la repatriación de ciertas potestades (en especial en temas financieros y laborales) si hay un sustancial cambio del Tratado de Lisboa, que rige el funcionamiento de la UE, para apuntalar al euro.

 

Cameron está luchando no sólo con sus euroescépticos sino con la creciente popularidad del antieuropeo UKIP, que se ha convertido en un depositario del voto protesta en elecciones locales o de renovación de escaños. En la encuesta de The Guardian, el UKIP mantenía por segundo mes consecutivo un apoyo del 7 por ciento del electorado, en su inmensa mayoría robados al Partido Conservador y su pobre manejo de la situación económica. Este drenaje de votos ha envalentonado a los euroescépticos conservadores, que hoy quieren reformular la relación con Europa y acercarla a la que tiene Suiza, en la que se preserva el derecho a gozar del mercado común, pero se mantiene una relativa autonomía respecto del presupuesto o las regulaciones europeas. En resumen, que los euroescépticos creen que el “should I stay or should I go?” puede convertirse en “I should stay and go”. ¿Para qué? Para desregular más el mercado laboral y el financiero y soñar que todavía son un imperio que puede mantener una olímpica distancia de Europa.

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Una parte nada desdeñable del extenso documento de National Intelligence Council (NIC) y su controvertida prospectiva para 2030 (ver Bajo la Lupa, 19 y 23/12/12) se centra en la ruptura del cordón umbilical de Estados Unidos con el mundo del petróleo, lo cual desembocaría en el colapso del precio del hidrocarburo concomitante a la irrelevancia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

 

La ruptura energética de EU con el petróleo –que, por cierto, contribuyó en su notable encumbramiento a lo largo del siglo XX– sería dramática con consecuencias geopolíticas de envergadura debido a la dependencia forzada de varias potencias regionales (v.gr. Europa).

 

Las Tendencias globales 2030: mundos alternativos, de NIC, sesgadamente americanocentrista, evocan el declive del poder hegemónico de EU y su preponderancia en materia de seguridad gracias a la vigencia de la globalización (Nota: controlada por la anglósfera) y su autosuficiencia energética mediante el polémico gas esquisto(shale gas).

 

En la sección de cambios tectónicos de ahora hasta 2030, NIC expone la independencia energética de EU: con el gas esquisto –señala–, EU "tendrá suficiente gas natural para cumplir sus necesidades domésticas y generar potenciales exportaciones globa- les en las décadas por venir, mientras, gracias a las nuevas tecnologías extractivas, se facilita el acceso a depósitos petroleros no convencionales, lo que redundaría tanto en un neto superávit comercial como en su aceleración económica.

 

Así las cosas, la "capacidad de reserva global excedería 8 millones de barriles (nota: me imagino que por día, para ser determinante, porque no lo especifican), punto en el que la OPEP perdería su control del precio cuando se colapsarían las cotizaciones, ocasionando mayor impacto negativo en las economías exportadoras de crudo".

 

Tal americanocentrismo energético, viciosamente maniqueo/lineal, es muy discutible cuando faltan por asentarse las nuevas correlaciones de fuerzas y los requilibrios del poder en el incipiente orden multipolar en su quintaesencia multidimensional que definirá también su nuevo orden geoenergético. No es tan sencillo.

 

El embelesamiento, para no decir obsesión, de EU y NIC por el gas esquisto es abusivamente vicioso: "EU podrá convertirse independiente en energía al haber recuperado su posición como el mayor productor de gas natural (¡supersic!) y al haber expandido la vida de sus reservas de 30 a 100 años gracias a la tecnología de fractura hidráulica (Nota: el polémico fracking).

 

El periodista Robert Kaplan, quien operó en el ejército de Israel, aborda "la geopolítica del gas esquisto en el portal de corte propagandístico unilateral Stratfor (19/12/ 12) –célebremente hackeado por Anonymous.

 

Kaplan abulta la posesión del gas esquisto por EU con extensos depósitos en Texas, Louisiana,Dakota-Norte, Ohio, Pennsylvania, New York, que le convertirán en el gigante energético del siglo XXI, en particular, a lo largo de la costa del Golfo de México (nota: donde entran en juego posesivo los depósitos transfronterizos traslapados y entregados por Calderón y el Congreso mexicano) en torno de Texas y Louisiana.

 

El Caribe se convertiría así en el punto económico focal del Hemisferio Occidental, acompasado por la ampliación del Canal de Panamá en 2014, cuando se intensificará la cooperación entre Texas y el adyacente (¡sic!) México: el "creciente mercado de gas esquisto cerca de su frontera norte.

 

¿Tendrá algo que ver la despoblación deliberada del norte de México, zona gasera por antonomasia, por la vía de la guerra de los cárteles refaccionados por los expendios de armas de EU?

 

Vuelve a brotar la rusofobia de partida doble tanto de Stratfor como de Kaplan: el auge del gas esquisto del Caribe (léase: la cooperación de Texas y el norte de México) representa una perturbadora noticia para Rusia, el gigante energético de Europa cuyas exportaciones le confieren inmensa influencia política en Europa central y oriental. Se le pasó la influencia primordial de Rusia con Alemania mediante la inversión conjunta North Stream.

 

Hoy Rusia es la principal potencia de gas natural (sin fracking) del planeta –antes que Irán, Qatar y Turkmenistán– y lo único que le puede desbancar es el precio anómalamente bajo (¿subliminalmente subsidiado?) en EU: hoy a 3.30 dólares por BTU (British Thermal Unit) frente a 16 dólares en Europa y alrededor de 20 en Asia, lo cual obligaría a las potencias gaseras que no se encuentran bajo la férula de EU (léase: el México neoliberal itamita) a reajustar dramáticamente sus precios con las consecuentes rebeldías poblacionales.

 

La exportación de gas esquisto norteamericano (Texas más México) a Europa no es para mañana, pero está contemplada para pasado mañana, según Kaplan, cuando comience la construcción de plantas de licuefacción gasera en el Golfo de México, de por sí altamente contaminado después de las hazañas cataclísmicas de BP.

 

La reducción de la dependencia de los países europeos al gas ruso, más caro (casi 5 veces mayor), cambiaría la geopolítica de Europa. A mi juicio, falta ver los teledirigidos daños y perjuicios provocados por la crisis de la eurozona, al unísono del tamaño de los resentimientos.

 

EU (quinto lugar) ayudaría a Polonia que, a juicio de Kaplan, poseería las mayores reservas de gas esquisto de Europa, que le colocaría como país pivote o potencia de mediano nivel en el siglo XXI, en detrimento de Arabia Saudita, de la que cada día dependería menos Washington.

 

Kaplan matiza un poco: las inmensas reservas de Medio-Oriente sólo perderían su prominencia frente a la revolución del gas esquisto. Por lo menos no aniquila a la OPEP como vaticina el documento NIC, pero sepulta a Chad, Sudán y Sudán del Sur como productores de petroleo.

 

Asimismo, visualiza las inmensas reservas de gas esquisto de la anglósfera: Australia (6º lugar) y Canadá (7º lugar), aliados militares de EU y con capacidad de convertirse en los principales exportadores de energía para Asia del este. Llega hasta contemplar que EU y Australia se dividirían el mundo energético y no habría tal mundo postestadunidense. ¡Uf!

 

Al propagandista de Stratfor se le atraviesan las inmensas reservas de gas esquisto de China (1er sitio global; ver Bajo la Lupa, 29/04/12).

 

¿Tendrán Texas y el sometido, perdón, aliado México (3er lugar) las cantidades necesarias de gas esquisto para desplazar a Rusia de Europa, si es que este no queda balcanizado geopolíticamente?

 

Vienen los cuentos y cuentas alegres de Kaplan, diseñados para ingenuos: la menor dependencia a Rusia permitiría la visión (sic) de una verdaderamente independiente y culturalmente (sic) vibrante Europa central y oriental para prosperar plenamente.

 

Ya está listo el nuevo eslógan propagandístico de la ingeniería mercadotécnica de EU: el gas esquisto de Texas/México como nueva arma de superación cultural y prosperidad, algo así como un Aspan central/oriental europeo, el cual, por cierto, en el México neoliberal panista propagó la miseria medible y la inseguridad tangible: es decir, lo contrario a sus propósitos publicitados.

 

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Miércoles, 26 Diciembre 2012 08:06

Comida chatarra, promesas vanas

Nestlé, la mayor compañía de alimentos del mundo, tiene formas creativas de llegar a los rincones más recónditos del planeta. Una es trabajar con personas como Flavia Medeiros, microdistribuidora de Sao Paulo, quien vende a brasileños que a primera vista no parecen tener el dinero o la inclinación para comprar productos Nestlé. El almacén de la señora Medeiros está retacado de cereales, yogures, dulces, leche sabor chocolate y fórmulas infantiles de esa marca. Sus reclutas locales venden los productos puerta a puerta, a menudo con pagarés proporcionados por la empresa. En un programa hermano, la firma tiene un gran barco navegando por el Amazonas, donde vende comida empacada y helado a los habitantes de las riberas. Esas técnicas provocan apoplejía a algunos promotores de la salud.

 

Para las compañías de alimentos y bebidas, las crecientes tasas de obesidad representan un acertijo. Obligadas a generar ganancias para sus accionistas, todas las grandes empresas del ramo se esfuerzan por vender más productos en todo el mundo. Muchos productos chatarra son muy redituables, pero las compañías no quieren ser fustigadas por engordar a sus consumidores. El espectro de la regulación gubernamental gravita sobre ellas. Muchas firmas están en conflicto, pues siguen pregonando productos chatarra mientras proclaman elaborados planes para mejorar la nutrición. Insisten en que ayudarán a reducir las tasas de obesidad, pero hay razón para dudarlo.

 

En la década pasada las ventas de productos empacados en el mundo han crecido 92%, a 2.2 billones de dólares este año, según el bufete Euromonitor. En Brasil, China y Rusia las ventas han triplicado o cuadriplicado su nivel de 2002. Muchas empresas ofrecen tanto productos dañinos como saludables, como los yogures Greek de Nestlé.

Otra cuestión son los refrescos. Coca-Cola y PepsiCo controlan cerca de 40% del mercado mundial de bebidas gaseosas (ver tabla). Las ventas de refrescos en el mundo se han más que duplicado en la década pasada, a 532 mil mdd; en India, Brasil y China se han más que cuadruplicado. Es problemático, dado que esas bebidas representan al menos 20% del aumento de peso en EU entre 1977 y 2007, según la investigadora Gail Woodward-Lopez y sus colegas en la Universidad de California en Berkeley.

 

Estas cifras impresionantes van en aumento. Nestlé adquiere firmas locales en China y adapta su cartera al mercado de ese país: como a muchos chinos el café les parece demasiado amargo, la empresa ofrece Smoovlatte, bebida de café que sabe a helado derretido. Kraft, gigante de la alimentación, se dividió en dos en octubre: Mondelez International, la nueva empresa que ahora fabrica las famosas galletas Oreo, busca dominar el mercado de las golosinas. Planea elevar su inversión en mercados emergentes, que ya representan 44% de sus ingresos.

 

También las cadenas de comida rápida se han extendido con rapidez en mercados en desarrollo. McDonald's tiene presencia en 119 países. Yum Brands, dueña de KFC, Taco Bell y Pizza Hut, deriva 60% de sus ganancias del mundo en desarrollo, y queda mucho potencial de crecimiento. El jefe ejecutivo de esa firma, David Novak, explica que tienen 58 restaurantes por cada millón de estadunidenses, en comparación con apenas dos por cada millón de personas en mercados emergentes.

 

Pero al tiempo que se expanden, las compañías luchan por mostrar que toman en serio el problema de la obesidad. La Alianza Internacional de Alimentos y Bebidas (IFBA, por sus siglas en inglés), grupo de 10 gigantes que incluye a Coca-Cola, Mondelez y Nestlé, ha prometido a escala mundial que hará productos más saludables, los publicitará con responsabilidad y promoverá el ejercicio. Las promesas son más específicas en países ricos, donde las tasas de obesidad son más altas y el escrutinio más completo. En Inglaterra 21 empresas han acordado un pacto de responsabilidad con el Departamento de Salud, que las compromete a ayudar a las personas a consumir menos calorías. En EU, el mercado más grande y más celosamente observado, 16 compañías han prometido reducir 1.5 billones de calorías de sus productos de aquí a 2015 (cantidad basada en un cálculo grosso modo de lo que el estadunidense debe reducir en promedio de su dieta para ser saludable). Y prácticamente toda empresa tiene un plan propio para mejorar la nutrición, en algunos casos más robusto que otros.

 

Existen tres enfoques generales: eliminar ingredientes dañinos, añadir mejores o presentar nuevos productos. Kraft dice que de 2005 a la fecha ha creado 5 mil productos más saludables, ya sea mejorando la receta de los que estaban en el mercado o lanzando nuevos. Coca-Cola ha reducido 9% el número promedio de calorías en sus productos de 2000 a la fecha y sigue estudiando nuevos endulzantes de bajas calorías, además de los que ya emplea. Jonathan Blum, nombrado en marzo pasado jefe de nutrición en Yum Brands, afirma revisar sistemáticamente lo que se ofrece en los restaurantes en lo relativo a los que llama sus tres pilares: variedad, transparencia y contenido nutricional. Nestlé, en particular, quiere ser vista como una compañía de alimentos saludables. Es una estrategia básica de negocios, explica Janet Voûte, directora global de relaciones públicas de la empresa, quien antes trabajaba en la Organización Mundial de la Salud. La firma ha establecido un instituto para combinar la investigación nutricional y biomédica, con la esperanza de crear alimentos que rindan beneficio medicinal. Nestlé examina todo su catálogo para asegurarse de que sus productos sean más saludables y sabrosos que los de sus competidores directos.

 

El esfuerzo por ofrecer productos más sanos es obstruido por dos factores principales. Primero, hay poco acuerdo sobre cómo definir la comida saludable y la comida chatarra. Una zanahoria es saludable sin duda y una bebida gaseosa no, pero la distinción no siempre es tan obvia. Una compañía puede reducir el contenido de azúcar de una galleta, pero eso no la hace más saludable. Una hamburguesa puede ser densa en energía, como definen los nutricionistas, con un montón de calorías incorporadas, pero tiene cierto valor nutricional. Ni siquiera una galleta Oreo, una bomba de grasa y azúcar, condena al consumidor a la obesidad si se come de vez en cuando.

 

La incertidumbre sobre cuáles alimentos son saludables y cuáles no dificulta medir cuánto avance ha tenido la industria. Nestlé tiene un detallado sistema de perfiles nutricionales para determinar si un producto es apropiado para una dieta saludable, y afirma que 74% de sus productos pasan la prueba. Una barra pequeña de chocolate Kit-Kat llena el requisito.

 

Virtuoso, pero todavía no

 

El segundo problema de la industria alimentaria es de tiempo. Las compañías dicen querer ofrecer productos más sanos a largo plazo, pero tienen la responsabilidad ante sus accionistas de elevar las utilidades a corto plazo. Al tiempo que desarrollan productos nutritivos, seguirán comercializando bebidas gaseosas y frituras hasta que los consumidores dejen de comprarlos. Las ventas de productos buenos para el consumidor –que Euromonitor define como alimentos que han sido modificados para contener menos azúcar, grasa o sal que otros similares– se han más que duplicado en la década pasada. Aun así, el año pasado representaron apenas 7% de las ventas de bebidas y alimentos empacados. Blum, del consorcio Yum, advierte contra hacer demasiados cambios en poco tiempo. No es una carrera, expresa. Los consumidores dicen que quieren comer más sano, pero su conducta tiende a ser un tanto diferente. Y añade: Estamos orgullosos de la comida frita, somos fanáticos de la sartén.

 

PepsiCo ha llevado a cabo el más tumultuoso experimento de la industria. Indra Nooyi, quien llegó a la dirección de esa empresa de refrescos y frituras en 2006, se lanzó a vender productos más saludables. Contrató a Derek Yach, quien había trabajado en el sector de tabaco y alimentación en la OMS, y trazó metas ambiciosas para reducir sal, grasas saturadas y azúcar añadida a los productos de la empresa. En 2010 PepsiCo declinó anunciar sus bebidas durante el Supertazón, y optó por lanzar una campaña de mercadeo sobre causas sociales. Los accionistas comenzaron a rebelarse. Querían que PepsiCo diera todo su apoyo a productos que ganaran dinero, saludables o no.

 

Así pues, Nooyi ha tenido que recular. En febrero PepsiCo no sólo se anunciará en el Supertazón, sino que patrocinará el espectáculo de medio tiempo. En una entrevista en CNBC, cadena de televisión estadunidense especializada en negocios, en septiembre, se presentó como fanática del futbol americano. "No se puede ver un juego en una madriguera masculina sin Doritos, Pepsi y Lay's", aseguró.

 

El doctor Yach dejó PepsiCo en octubre para encabezar un nuevo centro de investigación en el grupo Vitality, que organiza programas de incentivos a la salud. Pocas semanas después de su partida, declaró que tanto los inversionistas como los defensores de la salud tendrán que mostrar más paciencia. Durante décadas la investigación se centró en el sabor, no en la nutrición, así que hablamos de cambios muy radicales. Para que las inversiones en alimentos saludables tengan éxito, los ejecutivos necesitan darles mucho tiempo y apoyo mercadológico.

 

Algunos quieren ver un avance más rápido y normas más estrictas. Kelly Brownell, de la Universidad Yale, supone que las empresas seguirán promoviendo comida chatarra. Están bajo presión para vender tanto como sea posible, y la investigación de Yale muestra que los niños se inclinan más por los alimentos azucarados que por los saludables. Marion Nestle, de la Universidad de Nueva York (sin conexión con Nestlé), cree que las firmas de alimentos no cambiarán a menos que el gobierno las obligue. Tienen las manos atadas. Sólo pueden hacerlo en forma muy limitada, por la preocupación por el valor de los accionistas a corto plazo.

 

El doctor Brownell sostiene que la industria alimentaria ha seguido el guión de las compañías tabacaleras, que ponen énfasis en la responsabilidad personal y financian investigación en salud. Hasta ahora las promesas de hacer productos más saludables y limitar la publicidad han ayudado a evitar la adopción de leyes, pero no todos están contentos con eso. En ningún lugar del mundo donde se haya intentado la autorregulación se ha demostrado que tenga éxito para resolver este problema, afirma Barry Popkin, de la Universidad de Carolina del Norte.

 

Boyd Swinburn, de la Universidad Deakin, en Melbourne (Australia), se preocupa en particular por el prominente papel que las compañías de alimentos desempeñan en la elaboración de planes de los políticos para combatir la obesidad. Varias dependencias del gobierno de EU han sopesado lineamientos voluntarios para limitar la venta de productos chatarra a los niños, pero el intenso cabildeo ha impedido que la idea prospere. Las empresas de alimentos están entre quienes presentan sus ideas a la OMS, la cual orienta a los países sobre políticas de alimentación, mediante el proceso de diálogo público de la organización. Por ejemplo, alentaron a la OMS a presentar un menú de políticas posibles sobre comercialización de alimentos, en vez de una prescripción única. Las firmas han dado también dinero a la rama estadunidense de la organización, la cual, a diferencia de sus equivalentes en otras partes del mundo, no tiene reglas que prohíban tales donativos.

 

Eso pone a temblar a algunos en la sede de la OMS en Ginebra. Pero Voûte, de Nestlé, cree que la mayoría de las empresas de alimentos actúan de modo inapropiado. Los defensores de la salud quieren que las dietas cambien, y las empresas pueden ayudar. Respetamos que existen áreas donde hay conflictos de intereses, señala, pero hay otras en las que hay convergencia de intereses. En abril Nestlé y la Federación Internacional de Diabetes (FID) anunciaron que cooperarían en educación y prevención sobre diabetes. Este enfoque es una receta para más negocios como los de siempre, más obesidad y más diabetes, aseguraron el doctor Swinburn y otros 14 destacados académicos en la revista médica británica The Lancet. No se trata de tabaco, replica Ann Keeling, de la FID. Es algo que hicimos con mucha consideración.

 

La gran pregunta para la industria alimentaria es si puede continuar ganando dinero a la vez que recorta calorías. El primer informe de avance en la promesa de las compañías de retirar 1.5 billones de calorías de la dieta estadunidense deberá presentarse el año próximo. El evaluador, designado por una fundación independiente, es el doctor Popkin. Él juzgará qué productos se han vuelto más sanos, en qué proporción, y si los consumidores simplemente han cambiado de productos más nutritivos a otros menos sanos. Pero su definición de saludable no es la mía, advierte.

 

El doctor Popkin también se preocupa de que la industria cambie sus prácticas en países ricos, pero no en los pobres. Los refrescos de dieta constituyen 22% de las ventas de Coca-Cola por volumen en Europa y casi una tercera parte en EU, pero sólo 6% en América Latina. Otro informe que debe publicarse el año próximo podría arrojar cierta luz sobre esto. El Wellcome Trust y la Fundación Gates patrocinan un estudio sobre el papel de las empresas alimentarias en combatir el exceso de nutrición y la desnutrición en países ricos y pobres. Si resulta que las empresas han actuado con lentitud, los gobiernos tendrán mayor incentivo para tomar el asunto en sus manos.

 

Traducción de textos: Jorge Anaya

 

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A Grecia le falta por recaudar anualmente 28.000 millones de euros de impuestos. Esa cifra, casi equivalente a un 15% del PIB del país, se cita en un informe elaborado por un grupo de expertos de la Unión Europea y el FMI.

 

El problema se debe a la evasión impositiva por parte de los más ricos y los profesionales liberales como médicos y abogados, según dedujo la misión de acreedores que estuvo en Atenas entre octubre y noviembre de este año. Precisamente en sus conclusiones se fundamenta el informe.

 

Los observadores, recalca el documento, expresaron su preocupación por una débil campaña del Estado contra los evasores. Las autoridades nacionales efectuaron menos de la mitad de las auditorías previstas para este año. Así, hasta finales de septiembre el número de controles realizados sobre supuestos implicados equivalía a 440, comparado con una meta de 1.300 para todo el año.

 

Al mismo tiempo, la coalición gobernante en Atenas planea adoptar en enero próximo un código que aumente el gravamen impositivo sobre todas las capas de la población. Con su puesta en vigor se planea recolectar 2.000 millones de euros adicionales al año: una cifra importante, pero no comparable con los volúmenes de la evasión fiscal.

 

La semana pasada el FMI envió por segunda vez a las autoridades griegas la llamada 'lista de Lagarde' que contenía los nombres de unos 2.000 ciudadanos helenos con cuentas millonarias en una sucursal suiza del banco británico HSBC. En su primera edición la lista había sido compuesta por la actual dirigente del FMI en 2010, cuando desempeñaba como titular de Finanzas en Francia.

 

Según revela el periódico 'The Wall Street Journal', fuentes de la Fiscalía helena confirmaron que la pesquisa acerca de la lista se lleva a cabo y avisaron que sus primeras conclusiones serían presentadas en los próximos días. En los últimos dos meses en Grecia fueron detenidos algunos conocidos empresarios, sospechosos de evadir los impuestos.

 

25 DICIEMBRE 2012

 

Tomado de RT: (http://actualidad.rt.com/economia/view/82088-evasion-fiscal-mayor-problema-grecia-segun-ue-fmi)

 

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BBVA ha vendido su unidad de pensiones obligatorias en Colombia a la compañía Sociedad Administradora de Fondos de Pensiones y Cesantías Porvenir por 530 millones de dólares (unos 400 millones de euros). La entidad espera obtener de esta operación plusvalías netas de aproximadamente 265 millones de euros, según comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

 

La operación, que se cerrará en el primer semestre de 2013, supone la venta por parte de BBVA de la totalidad de la participación que, directa o indirectamente, BBVA mantiene en la compañía colombiana BBVA Horizonte Sociedad Administradora de Fondos de Pensiones y Cesantías. La entidad bancaria indica que el precio de venta, 530 millones de dólares (400 millones de euros), se ajustará en función del resultado neto de la compañía generado desde el 1 de enero de 2013 hasta la fecha de cierre. Este precio representa un ratio sobre el beneficio esperado de 2013 de 13,6 veces.

 

La venta se enmarca en la revisión estratégica que está realizando BBVA en todas sus unidades de pensiones obligatorias de Latinoamérica que inició el pasado mes de mayo. El banco se está desprendiendo de actividades que considera que no son su negocio básico. En esta misma línea el pasado 27 de noviembre la entidad presidida por Francisco González vendió al Grupo Financiero Banorte su gestora de fondos de pensiones mexicanas Bancomer por 1.730 millones de dólares (1.337 millones de euros), con la que esperaba obtener una plusvalía de 800 millones de euros.

 

El País Madrid 24 DIC 2012 - 12:46 CET

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Lunes, 24 Diciembre 2012 08:08

¿Un rayo conspirativo en cielo sereno?

La Argentina sigue bailando al ritmo de la música que ejecuta el siempre sorprendente peronismo. Un peronismo que, como recordaba hace poco Juan Carlos Torre, tiende a comportarse como un sistema político en sí mismo: como oficialismo y la principal oposición. Un peronismo tan alejado de la imagen idílica que trasmitía días atrás la columna de Teodoro Petkoff en este mismo diario para contraponerlo con el chavismo en Venezuela –supuestamente incapaz de dejar herencia ("Perón era un líder, la gente lo quería, pero además organizó un partido y a la clase obrera y eso le dio instrumentos de poder").

 

Una lectura que pasa completamente por alto que en los 70 ese partido se enfrentó a tiro limpio entre izquierda y derecha.

 

Quizás lo novedoso de los saqueos de los últimos días sea que –por primera vez– esas redes difusas pero efectivas del PJ (punteros, patota sindical, barras bravas) se hayan activado contra un gobierno también peronista.

 

En 1989 o en 2001 los saqueos se organizaron –en medio de crisis de enormes dimensiones– contra gobiernos radicales.

 

Se puede sospechar o especular sobre quiénes organizaron los saqueos –y nadie dirá que Moyano tiene límites morales hacia acciones como esa– pero lo cierto es que el enrarecimiento del clima político es coincidente con los planes sucesorios y con la interna sindical al rojo vivo.

 

El problema para el Gobierno es que si la Plaza de Mayo del 19-D fue una bolsa de gatos (en la que una parte de la izquierda terminó enredada con lo peor de la burocracia sindical, además de compartir tribuna con la UCR en plena conmemoración del 19/20), del lado del oficialismo no se ve precisamente al bloque de la "reforma intelectual y moral" de la política.

 

Si se trató de usar el dictamen absolutorio del caso Marita Verón para demostrar el escándalo que es la justicia actual, no se avanzó mucho en poner la lupa sobre los potenciales vínculos entre Alperovich, las mafias de las tratas y los jueces corruptos... como mucho –y con suerte– el caso sacará de la línea sucesoria a Beatriz Rojkés –pero eso porque metió la pata con sus comentarios–. La renovación vía figuras como Axel Kicillof o Cecilia Nahón no parecen suficientes para construir una base sólida para el posperonismo, pero la invasión de La Cámpora alcanza para comenzar a desatar enfrentamientos de grandes proporciones. Otras cartas, como Amado Boudou fueron un fiasco total.

 

Pero debajo de la guerra de maniobras intraperonistas hay un empeoramiento de la situación económica/social. Cuando algún funcionario decía que no es la "cuestión social" la que incentivó los saqueos (porque los saqueadores se llevaban plasmas), acotaba demasiado esa cuestión.

 

Más allá de la inflación –que afecta aún más a los trabajadores precarios o desocupados–, está puesto en tela de juicio el modelo de desarrollo vigente. Está muy bien que haya aires acondicionados, ventiladores y plasmas para todos (tema sobre el que Néstor Kirchner, dicen, llevaba un registro riguroso en su libreta), y sin duda el seguro universal es una política social innovadora y oportuna. Pero no es casual que los saqueos empezaran en Bariloche –ciudad emblemática en términos de segregación–. Y sobre esas fracturas socioespaciales en la Patagonia, heredadas de los 90 y en muchos casos profundizadas en los 2000, echa luces, en un registro literario, la novela Donde están enterrados nuestros muertos, de Maristella Svampa.

 

El auge minero convive con tendencias a la precarización de la vida social; la inflación –pese a los aumentos salariales– no puede seguir en los valores actuales, porque como lo dijo la propia Presidenta en Harvard, con 23% de inflación un país explota; las políticas sociales masivas no han debilitado a las redes de narcotráfico en connivencia con policías e intendentes.

 

Que el festejo de la hinchada de Boca el 12-12-12 derivara en una especie de vandalismo generalizado quizás dice algo sobre la "cuestión social".

 

No cabe duda que estamos mejor que en el 2001, pero eso no quita desconocer que se ven varios signos de agotamiento del modelo, lamentablemente con más relevos por derecha que por izquierda.

 

http://www.perfil.com/ediciones/2012/12/edicion_738/contenidos/noticia_0014.html

 

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Los cisnes negros que provocarían los mayores impactos perjudiciales en el mundo, según el NIC

El Consejo de Espionaje Nacional (National Intelligence Council, NIC), núcleo del espionaje prospectivo de Estados Unidos (EU), acaba de publicar sus polémicas previsiones (10/12/12) hasta el año 2030 sobre sus mundos alternativos y la disminución del poder hegemónico de ese país en el incipiente orden multipolar con sus consecuencias para el resto del mundo (ver Bajo la Lupa, 19/12/12).

 

Dos son los rubros esenciales para que EU sea primum inter pares (el primero entre iguales): 1) la vigencia de la globalización, que no define en sus múltiples facetas, primordialmente la más perniciosa, la financierista, donde ejerce una influencia considerable), y 2) la autosuficiencia energética mediante el polémico (por su enorme daño ambiental) gas esquisto (shale gas) que puede llevar a la irrelevancia de la OPEP y Rusia con el consecuente colapso del precio del petróleo.

 

Dos focos representan también los probables centros de conflagración: Medio Oriente y el sur de Asia.

 

El NIC propone ocho potenciales cisnes negros –eventos que trastocan los paradigmas, motivo del exitoso libro del matemático financiero libanés Nassim Nicholas Taleb– susceptibles de ocasionar el mayor impacto perjudicial.

 

Unos cisnes negros forman parte intrínseca de las características de la Vía Láctea, otros son de corte bélico consustancial a la naturaleza humana, y algunos son geofinancieros/geopolíticos atribuibles a la lucha por el poder global.

 

1) Pandemia severa: un patógeno transmisible por las vías respiratorias con millones de muertes en todo el mundo en menos de seis meses. No lo expresa el NIC, pero el mayor temor del genial astrofísico británico Stephen Hawking versa sobre un accidente en un laboratorio de fabricación de armas biológicas que extinguiría al género humano.

 

2) Cambio climático mucho más rápido: la mayoría de los científicos no tiene confianza de poder predecir tales eventos; cambios acelerados en los patrones de precipitaciones, como el monzón en India y el resto de Asia, que puede perjudicar rápidamente la habilidad de la región para alimentar a su población. A mi juicio, la propaganda negra de los oligopólicos multimedia anglosajones ha mancillado el debate científico sobre el cambio climático –en su etiología cósmica natural cíclica y no antropogénica– con el fin de bursatilizar con el método financierista neoliberal la emisión bonos de bióxido de carbono: negocio redondo para las plazas de la City y Wall Street.

 

3) Colapso de la Unión Europea (UE) y el euro: una salida salvaje de Grecia de la eurozona puede causar ocho (¡supersic!) veces el daño colateral de la quiebra de Lehman Brothers. Este es un escenario muy anunciado que parece formar parte de la domesticación geofinanciera/geopolítica de la UE que busca(ba) una alianza energética (gas ruso) y financiera con los BRICS en detrimento del dólar.

 

4) Una China democrática o colapsada: en los próximos cinco años rebasará el umbral de 15 mil dólares per cápita (poder adquisitivo), frecuentemente significativo de un nivel catalizador para la democratización con su poder blando (soft power) dramáticamente estimulado que desencadena una ola de movimientos democráticos. En forma alternativa, muchos (sic) expertos creen que una China más democrática puede ser más nacionalista", mientras una China colapsada económicamente dispararía inestabilidad política y tendría un efecto de choque a la economía global. A mi juicio, la correlación entre ingreso per cápita y el orden democrático es muy discutible (v. gr., caso sui generis de Qatar: el superlativo del planeta) cuando resalta el clásico maniqueísmo consustancial al pensamiento lineal anglosajón: una China democratizada, más que democrática, beneficia a la panoplia de controles del poder blando dominado por la globalización de EU. A contrario sensu, una China desobediente sería castigada por los mecanismos neoliberales que quedan del dislocado orden unipolar. Vale la pena un hiato de respiro, meditando los mundos alternos del NIC para 2030, cuando surge la amenazante metáfora paleobíblica del síndrome Sansón que evocaría el declinante orden unipolar de EU: si me caigo, caen todos conmigo.

 

Regresemos al restante de cisnes negros en la cosmogonía estadunidense, que no necesariamente serían compartidos por los BRICS ni otros países de los 192 que integran la ONU.

 

5) Un Irán reformado: un régimen más liberal (sic) puede tener creciente presión pública para acabar con las sanciones internacionales y negociar el fin del aislamiento de Irán que sin aspiraciones nucleares y enfocado a su modernización económica estimularía las oportunidades para un Medio Oriente más estable. A mi juicio, se trata de la repetición eterna de la propaganda occidental en referencia a Irán desde que el premier Muhammed Mossaddegh nacionalizó el petróleo, siguiendo el ejemplo del general Lázaro Cárdenas en México. Un Irán reformado de acuerdo a las recetas de EU significa un Irán castrado y sometido a la globalización financierista anglosajona maquillada de modernización económica. Lo que está en juego es el abastecimiento de hidrocarburos de Irán a China y su inclinación tanto a la multipolaridad como a los BRICS: pecados imperdonables para la City y Wall Street cuando poseer bombas nucleares se ha vuelto anacrónico y sólo les queda su poder disuasivo (en este caso contra el unilateralismo nuclear de Israel en todo Medio Oriente).

 

6) Guerra nuclear o ciberataques: Rusia y Pakistán como potencias nucleares potenciales (Irán, Norcorea); riesgo de actores no estatales en ciberataques.

 

7) Tormentas solares geomagnéticas: desactivación de satélites, redes eléctricas y dispositivos electrónicos sensibles. Amenaza sustancial debido a la dependencia eléctrica del planeta.

 

8) Retiro global de EU: un colapso (sic) o una súbita retirada del poder de EU probablemente resultaría en un periodo extendido de anarquía global; ningún (sic) poder importante probablemente remplazaría a EU como garante del poder internacional. Moraleja egoísta del declinante poder unipolar: ¡Tras de mí viene el diluvio! Llama la atención lo reiterativo del ominoso término colapso.

 

Vale un comentario: el retiro global de EU sin duda causará estragos si no es negociado sensatamente con los BRICS bajo la premisa de entrega del bando unipolar al nuevo orden multipolar, donde EU ejerza aceptablemente un papel preponderante de primum inter pares, que sería diluido gradualmente conforme avancen los tiempos inexorables de su decadencia.

 

Lo peor sería encajonar a EU a que ejerza su letal postura suicida del síndrome Sansón: simultáneamente auto y heterodestructivo.

 

Ahora sí que las tendencias demográficas domésticas de EU –ascenso multicultural y desplome implosivo del macho supremacista WASP (blanco-protestante anglosajón) fútilmente refaccionado con Viagra y Prozac en la fase decadente de Clint Eastwood, sucesor del vaquero mítico unipolar John Wayne– apuntan a su mayor integración multipolar cuando los halcones neoconservadores straussianos dilapidaron los recursos financieros de EU.

Twitter: @AlfredoJalife

 

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La tierra, epicentro del conflicto armado en Colombia

Como un verdadero y novedoso ejercicio de paz podría definirse lo que ha ocurrido en Bogotá en los últimos tres días, durante un gran foro sobre la tierra y el conflicto armado, organizado a instancias del proceso de paz que adelanta el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, desde el 19 de noviembre.

 

Mientras los representantes del gobierno y esa guerrilla negocian en La Habana una política de desarrollo rural, que es el primer punto de la agenda de negociación que busca acabar con una guerra de medio siglo, en Bogotá se reunieron para hablar del mismo tema más de 1.300 personas provenientes de diferentes y opuestos sectores de la sociedad como sindicatos, campesinos, indígenas, afrodescendientes, académicos, movimientos sociales y empresarios del campo. Se supone que el foro dará herramientas de discusión a la mesa de negociaciones.

 

Pero a pesar de la nutrida asistencia, este foro mostró lo complejo que será resolver uno de los principales temas que mueven la guerra en Colombia. Discutir el tema agrario genera gran resistencia entre algunos sectores, como los ganaderos del país, que han mantenido un pulso de décadas con el campesinado y algunas organizaciones sociales, por sus visiones opuestas sobre el desarrollo rural.

 

encuentro dejó en evidencia los obstáculos que tendrá que enfrentar un eventual acuerdo de paz con las FARC. Primero porque hay sectores de la derecha colombiana que creen que no se debe tranzar con la guerrilla temas como la distribución de la tierra, en un país donde son muy pocos los que concentran la mayor cantidad de la propiedad rural. Se habla de que el 1,5 por ciento de los propietarios tiene el 52% de la tierra que se puede cultivar en Colombia. Por otro lado están los miles de campesinos víctimas de la violencia que reclaman no solo la devolución de millones de hectáreas de tierras robadas por los actores armados, sino también una reforma agraria que rompa el monopolio de los grandes terratenientes.

 

El fin del foro era reunir a representantes claves de los más variados sectores para que hablaran de cómo se imaginan un mejor futuro para el campo, un sector que históricamente ha estado rezagado del desarrollo nacional. Los analistas del tema agrario coinciden en que a la concentración de la tierra se suma el uso que se hace del suelo, ya que 4,9 millones de hectáreas se dedican a la agricultura y más 38,6 millones a la ganadería. Por eso, Alejo Vargas, investigador de la Universidad Nacional y coordinador del foro, afirmó que ya era una ganancia poner a hablar a empresarios y campesinos.

 

Durante la instalación del evento, Bruno Moro, representante de Naciones Unidas, afirmó que "las causas del conflicto colombiano, así como sus efectos, tienen estrecha relación con la tierra" y de ahí la importancia de la participación de la sociedad civil en la discusión que se adelanta en La Habana. Entre los participantes estaba la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), que reúne a 45 gremios agrícolas, que descartaron discutir sobre la propiedad privada y la economía de mercado. También estaba la Mesa Nacional de Unidad Agraria, que reúne a 20 organizaciones campesinas que proponen ponerle límites a la concentración de la tierra.

 

El gran lunar que opacó el optimismo que generó la multitudinaria participación en el foro, corrió por cuenta del gremio ganadero, que aunque afirmó apoyar el proceso de paz con las FARC, no participó de esta iniciativa porque la considera inútil. José Félix Lafaurie, presidente del gremio, fue enfático en sus declaraciones. "Lo consideramos inútil, porque habrá dos posiciones antagónicas: las Farc, que defienden el minifundio, y nosotros, que creemos que debemos producir para la globalización".

 

Las reacciones de indignación no se hicieron esperar. El presidente del Congreso, Roy Barreras, consideró la decisión de los ganaderos como "apostarle todo a la violencia". El presidente Santos afirmó que era "irracional" que los ganaderos no asistieran al foro, si eran precisamente uno de los sectores más golpeados por el conflicto. Aun así, el expresidente Álvaro Uribe, el mayor opositor de una salida negociada al conflicto, apoyó a Lafaurie. "¿Qué dirían otros sectores de la economía si los someten a definir su futuro con el terrorismo?", escribió en su cuenta de Twitter.

 

Por su parte, Iván Márquez, jefe negociador de las FARC y segundo de esta guerrilla, que había celebrado desde La Habana la realización del foro afirmando que para ellos, el destino de Colombia depende de solucionar el problema de la tierra, leyó hoy un comunicado donde acusa a Lafaurie de intentar sabotear el evento y además de ser aliado de los paramilitares, basado en declaraciones del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, preso en EEUU.

 

Este foro agrario, organizado por la Universidad Nacional y la ONU, es uno de los primeros mecanismos de participación ciudadana que han establecido gobierno y FARC, junto con el sitio www.mesadenegociones.com.co, donde los colombianos envían propuestas sobre lo que consideran se debe discutir en La Habana. Estas propuestas se centran en el desarrollo agrario, la participación política de una guerrilla sin armas, el fin del conflicto, la solución al problema de las drogas ilícitas y la reparación a las víctimas. Lo que se tiene previsto es que las propuestas que se recogieron luego de los tres días de discusión en el foro agrario, que suman más de 400, sean entregadas a los negociadores en Cuba en próximo 8 de enero.

 

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Sábado, 22 Diciembre 2012 05:52

Austeridad: ¿y para quién es el costo?

Austeridad: ¿y para quién es el costo?

Por todas partes, austeridad es la exigencia del día. Claro que pareciera haber algunas excepciones, momentáneamente, en unos cuantos países –China, Brasil, los Estados del Golfo y, quizá, unos cuantos más. Pero éstas son excepciones a la demanda que permea el sistema-mundo hoy. En parte, esta demanda es absolutamente trucada. En parte, esto refleja un problema económico real. Pero, ¿cuáles son los puntos?

 

Por un lado, el increíble desperdicio de un sistema capitalista en verdad condujo a una situación en que el sistema-mundo está amenazado por su real incapacidad para continuar consumiendo globalmente en el nivel en que el mundo lo ha estado haciendo, sobre todo porque el nivel real de consumo incrementa de un modo constante. Estamos agotando de hecho los elementos básicos para la sobrevivencia humana, puesto que el consumismo ha sido la base de nuestras actividades productivas y especulativas.

 

Por otro lado, sabemos que el consumo global es muy desigual, tanto entre países como dentro de los países. Es más, la brecha entre los actuales beneficiarios y los actuales perdedores crece con persistencia. Estas divergencias constituyen la polarización fundamental de nuestro sistema-mundo, no sólo en lo económico, sino también política y culturalmente.

 

Esto ya no es un secreto para las poblaciones mundiales. El cambio climático y sus consecuencias, la escasez de los alimentos y el agua, y sus consecuencias, son visibles para más y más gente, mucha de la cual comienza a llamar a un viraje en los valores civilizatorios y a alejarnos del consumismo.

 

De hecho, las consecuencias políticas son muy preocupantes para algunos de los más grandes productores capitalistas, que se percatan de que ya no cuentan con una posición política sostenible y, por tanto, enfrentan la inevitable incapacidad de controlar recursos y riqueza. La demanda actual en pos de austeridad es una suerte de dique de último recurso para detener la marea de la crisis estructural del sistema-mundo.

 

La austeridad que se está poniendo en práctica es una austeridad impuesta a los segmentos económicamente más débiles de las poblaciones mundiales. Los gobiernos buscan salvarse a sí mismos de la perspectiva de la bancarrota y buscan escudar a las mega-corporaciones (especialmente a los mega-bancos, pero no sólo a ellos) de que paguen el precio de sus egregias locuras y sus heridas infligidas por ellos mismos (con el desplome de sus ganancias). El modo en que intentan lograrlo es esencialmente recortando las redes de seguridad (si no es que eliminarlas del todo) que se erigieron históricamente para salvar a los individuos de las consecuencias del desempleo y las enfermedades graves, del embargo de las viviendas y de todos los otros problemas concretos que las personas y sus familias enfrentan comúnmente.

 

Aquellos que buscan sacar ventaja en el corto plazo continúan jugando en el mercado de la bolsa en transacciones constantes y rápidas. Pero en el mediano plazo éste es un juego dependiente de la capacidad para hallar compradores para los productos en venta. Y la efectiva demanda está desapareciendo constantemente, debido a estos recortes en las redes de seguridad y debido al miedo masivo de que todavía haya más recortes por venir.

 

Los proponentes de la austeridad regularmente nos aseguran que estamos a punto de darle vuelta a la esquina, o que lo haremos pronto, y de que volverá una prosperidad general revivida. Sin embargo, de hecho no estamos doblando esta esquina mítica y las promesas de un resurgimiento se vuelven más y más modestas y se calcula que tardarán más de lo previsto.

 

Hay también otros que piensan que una solución socialdemócrata está al alcance. En lugar de austeridad debemos aumentar los gastos del gobierno y fijarle impuestos a los segmentos más acaudalados de la población. Aun si esto fuera políticamente realizable, ¿funcionaría? Los proponentes de la austeridad tienen un argumento plausible. No hay recursos suficientes a escala mundial para responder al nivel de consumo que todo mundo desea conforme más y más individuos exigen políticamente estar dentro de los consumidores más grandes.

 

Aquí es donde entran las excepciones a las que me refiero. En este momento hay lugares que están expandiendo la cantidad de grandes consumidores, no sólo cambiando la localización geográfica de estos grandes consumidores. Los países que tienen excepciones están, por tanto, aumentando los dilemas económicos en lugar de resolverlos.

 

Sólo hay dos formas de salir del dilema real implicado en esta crisis estructural. Una es establecer un sistema-mundo autoritario no capitalista que utilice la fuerza y el engaño en vez del mercado, para permitir y aumentar la distribución mundial no igualitaria del consumo básico. La otra es cambiar nuestros valores civilizatorios.

 

Para poder concretar un sistema histórico relativamente igualitario y relativamente democrático en donde vivir no necesitamos crecimiento, sino lo que se conoce en América Latina como buen bivir. Esto significa involucrarnos en una discusión racional continua acerca de cómo es que el mundo entero podría asignar los recursos del mundo de tal modo que no sólo todos podamos tener lo que realmente necesitamos para sobrevivir, sino que podamos también conservar la posibilidad de que las generaciones futuras logren esto mismo.

 

Para algunos segmentos de la población mundial esto significa que sus hijos consumirán menos; para otros, que consumirán más. Pero en un sistema así todos contaremos con una red de seguridad de una vida con garantías de la solidaridad social que un sistema así hace posible.

 

Los siguientes 20 a 40 años habrá una enorme batalla política no en torno a la sobrevivencia del capitalismo (el cual ha agotado sus posibilidad como sistema), sino acerca de qué sistema deberemos elegir colectivamente para reemplazarlo –un modelo autoritario que imponga una polarización continua (y expandida) o uno relativamente democrático y relativamente igualitario.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

 

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La negociación sobre el presupuesto en Estados Unidos ha desembocado en una grave crisis política que puede convertirse en una peligrosa crisis económica si no se consigue antes del 1 de enero un acuerdo, hoy milagroso, que evite masivos recortes de gastos y subidas de impuestos. Divididos los republicanos, impotentes los demócratas, todo queda ahora en manos de Barack Obama, que probablemente tendrá que elegir entre violar sus promesas electorales o aceptar los riesgos del abismo fiscal.

 

La situación que presenta el país solo dos meses después de las últimas elecciones es desoladora: un Congreso inoperante y un presidente con las manos atadas por un sistema político que le obliga a gobernar con el poder legislativo. Pese a todo, Obama mantiene la esperanza. El presidente ha comparecido en la tarde del viernes expresamente para hablar sobre la marcha de las negociaciones y, tras indicar que había pedido a los líderes del Congreso que reflexionen durante el parón navideño, se ha mostrado convencido de que se podrá llegar a un acuerdo antes de la fecha límite del 1 de enero. "Llamadme optimista, pero si todos ceden un poco, podremos lograr el pacto que proteja a la clase media", ha asegurado.

 

El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, fue incapaz el jueves de sacar siquiera a votación su propia propuesta presupuestaria ante la insubordinación de la extrema derecha republicana

 

La realidad no parece tan halagüeña. El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, fue incapaz el jueves de sacar siquiera a votación su propia propuesta presupuestaria ante la insubordinación de la extrema derecha republicana. Reconociendo su incapacidad, Boehner y los congresistas, muchos de ellos miembros del Tea Party que se oponen a cualquier subida de impuestos, se fueron ayer de vacaciones y dejaron Washington en medio del total desconcierto.

 

En el Senado, las opciones de éxito no son mucho mayores. Los demócratas tienen mayoría en esa cámara, pero la ley de filibusterismo concede a la minoría republicana la posibilidad de obstaculizar el debate y la votación. Aunque ésta se produjera, no puede imaginarse qué solución podría encontrarse en el Senado que fuera después aceptada por la Cámara de Representantes, que se niega incluso a respaldar una pequeña subida de impuestos a los ingresos por encima del millón de dólares anuales, es decir a los millonarios declarados.

 

Obama deberá entenderse en el Senado con el líder de los republicanos, Mitch McConnell, que en 2014 tendrá que someterse a votación en el muy conservador estado de Kentucky y que va a estar, por tanto, poco inclinado a hacer concesiones a la Casa Blanca. En cualquier caso, aún contando con el improbable apoyo de McConnell, es imposible anticipar la reacción del conjunto del Partido Republicano, actualmente sin liderazgo, sin unidad y en manos de un grupo de aventureros en el Capitolio que han convertido los dos últimos años de la política norteamericana en un calvario y una constante incertidumbre, lo último que necesita la mayor potencia mundial.

 

¿Qué pasa ahora? Obama puede dar marcha atrás y renunciar a las subidas de impuestos, lo que significaría contradecirse de lo que lleva sosteniendo desde el principio de esta negociación y violar sus promesas electorales. O puede aún encontrarse alguna fórmula, por el momento desconocida, que alargue la negociación después del 1 de enero. Para esto último, ambos partidos tendrían que violar el límite que se impusieron para reducir el déficit por los buenas o por las malas. El acuerdo que se negociaba pretendía hacerlo por las buenas, de forma gradual y evitando perjudicar a las clases medias. Sin acuerdo, habrá que hacerlo por las malas, es decir, con el abismo fiscal.

 

El abismo fiscal es el conjunto de recortes de gastos y subidas de impuestos, hasta totalizar alrededor de 600.000 millones de dólares (cerca del 5% del PIB norteamericano), que entraría en vigor automáticamente en enero de 2013 con el objetivo de reducir el déficit. De forma inmediata, se suprimirán 55.000 millones de dólares del Pentágono y una cantidad idéntica de programas sociales, incluidas aportaciones médicas a los pensionistas y ayudas a los parados. Al mismo tiempo, se dejarán expirar las ventajas fiscales aplicadas desde la presidencia de George Bush, por lo que subirán los impuestos de la mayor parte de la población.

 

¿Qué significa eso? Además del perjuicio evidente para los ciudadanos directamente afectados, una verdadera losa para la economía norteamericana y un perjuicio evidente para la economía mundial, que lucha por evitar la recesión. La Oficina de Presupuesto del Congreso, la institución independiente con más credibilidad en sus datos, ha pronosticado que, con el abismo fiscal, la economía de este país se contraería un 1,3% solo en el primer semestre de 2013, y el crecimiento final del año difícilmente llegaría al 0,5%. EE UU crece actualmente al 3,1%. El paro, que hoy es del 7,7%, podría llegar, según esa misma fuente, al 9,2% para finales de 2013.

 

Ante esa perspectiva, el índice Dow Jones perdía este viernes un 1,5%. Castigando su incapacidad de gestionar el presupuesto, las agencias de crédito podrían rebajar la nota de EE UU, como ya ocurrió el año pasado durante la negociación del límite de gasto del estado. La imagen internacional de este país sufriría un serio daño y, peor aún, el abismo fiscal podría provocar dudas de los inversores, con posibles consecuencias en todas las economías del mundo, especialmente las más débiles, como las de varios países de Europa.

 

Obama tiene por delante el reto de evitarlo y muy pocas armas para conseguirlo. Desde su izquierda, se le aconseja tomar el camino de en medio: aceptar el abismo, olvidarse del déficit, asumir más deuda y aumentar la inversión pública para evitar la desaceleración económica.

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