El verdadero secreto del libre comercio

Vivimos en un mundo caracterizado por enormes riquezas y elevados niveles de pobreza. Ese escenario se repite en la mayoría de los países. El neoliberalismo domina el mundo. Se trata de una práctica aparentemente justificada por un conjunto de supuestos que tienen su raíz en la teoría económica convencional. Los mercados están representados por estructuras sociales óptimas y autorregulables que, si se las dejara funcionar sin restricciones, permitirían atender en forma óptima las necesidades económicas, utilizar eficientemente los recursos y generar automáticamente el pleno empleo para todas las personas que deseen trabajar. Por extensión, la globalización de los mercados sería el mejor mecanismo para extender los beneficios a todo el mundo.
 

La teoría y práctica del neoliberalismo generaron, con razón, una importante oposición de activistas, hacedores de política y académicos. Sin embargo, el neoliberalismo continúa siendo una importante influencia en las ciencias sociales, el sentido común y en los círculos políticos. En la práctica, las naciones poderosas y las instituciones que sostienen y difunden esta agenda fueron exitosas para expandir la ley del mercado. En consecuencia, por todo el mundo persisten enormes bolsones de pobreza y profundas desigualdades y las crisis siguen estallando. Acabamos de ingresar en la primera Gran Depresión del siglo XXI.
 

La base del neoliberalismo reside en la teoría ortodoxa del libre comercio, cuyo argumento central es que el libre comercio competitivo beneficiará a todas las naciones. Algunos críticos señalan que hoy en día el mundo está muy lejos de exhibir las condiciones de competitividad asumidas en la teoría económica estándar del libre comercio. Señalan que, si bien las naciones ricas predican el libre comercio, cuando ellas estaban subiendo por la escalera del desarrollo utilizaron ampliamente el proteccionismo y la intervención estatal. Incluso remarcan que ahora los países ricos ni siquiera siguen al pie de la letra sus prédicas. Los defensores del neoliberalismo ya respondieron a esas acusaciones: en el pasado no existían las condiciones de mercado competitivas que son necesarias para el libre comercio, por lo tanto el pasado no sirve como comparación. Sin embargo, argumentan que, con la ayuda de los organismos internacionales, se pueden alcanzar esas condiciones en todo el mundo. Cuando esto suceda, el libre comercio funcionará como prometieron y la pobreza mundial, el desempleo y las crisis económicas desaparecerán.
 

El libre comercio entre naciones funciona prácticamente de la misma manera que la competencia al interior de un país: favorece al (competitivamente) fuerte sobre el débil. Es esperable que la globalización genere daños colaterales. Esto también nos dice que los países desarrollados tenían razón al advertir, cuando estaban subiendo por la escalera, que el comercio internacional irrestricto era una amenaza a sus propios planes de desarrollo. Aquello que hoy el mundo desarrollado niega tan enérgicamente, era verdad entonces: el gran poder del mercado se utiliza mejor cuando está asociado a una agenda social más amplia.
 

En los libros de texto de economía, las introducciones a la teoría del libre comercio comienzan con una tergiversación deliberada. Esos manuales nos piden que analicemos a dos países como si fueran individuos que participan libremente de un trueque. Los individuos, nos dicen, entregarán lo que tienen a cambio de otra cosa solamente si cada uno considera que va a ganar algo en ese proceso. Y, si sus expectativas son correctas, efectivamente ganarán. Así, el libre comercio beneficiaría a todos los que participen de él. El resto son detalles. Pero como en cualquier truco de magia, este razonamiento incluye un engaño fundamental. En un mundo capitalista, el comercio internacional está guiado por empresas. Los exportadores locales les venden a los importadores extranjeros que luego venden esos productos a sus residentes, mientras que los importadores locales compran bienes a los exportadores y después nos los venden a nosotros. La rentabilidad es lo que motiva las decisiones empresarias en cada punto de la cadena.
 

La teoría del libre comercio tradicional descansa en el supuesto de que en un libre mercado financiero los flujos de dinero que surgen de un déficit comercial reducirán el precio real de la moneda del país (devaluarán el valor de la moneda). Así se achicará el déficit, ya que las exportaciones serán más baratas para el resto del mundo y las importaciones más caras, hasta que en un momento el balance comercial y la balanza de pagos encuentran el equilibrio. Un superávit comercial generaría el recorrido contrario hacia el mismo resultado.
 

Tanto Karl Marx como Roy Harrod ofrecen un contraargumento convincente: en un mercado financiero libre, las salidas de dinero disminuyen la liquidez y elevan las tasas de interés, mientras que el ingreso de capitales baja las tasas de interés. Ninguno de estos efectos altera el balance comercial. En cambio, inducen flujos de capitales de corto plazo que conducirán al balance de pagos a un equilibrio cubriendo un déficit comercial existente con endeudamiento externo y un superávit comercial impulsando una posición de acreedor externo. Bajo un esquema de libre comercio, un país que no es suficientemente competitivo en el mercado global terminará cubriendo su persistente déficit comercial con endeudamiento externo, terminará como un deudor internacional. A la inversa, un país muy competitivo poseerá un superávit comercial y se transformará en un acreedor internacional.
 

Este es el verdadero secreto del libre comercio: se necesitan políticas económicas especialmente diseñadas para desarrollar la industria de un país a un nivel donde sea globalmente competitiva. Esto explica por qué los países occidentales y luego Japón, Corea del Sur y los tigres asiáticos resistieron con tanta fuerza la teoría y las políticas del libre comercio cuando estaban subiendo por la escalera. Pero también nos permite darles sentido a las verdaderas políticas que utilizaron en su proceso de desarrollo: utilizando el acceso a los mercados internacionales, el conocimiento y los recursos como parte de una agenda social más amplia. El objetivo no debe ser equilibrar la cancha, sino más bien elevar el nivel de los jugadores desventajados. En este sentido, practicar el neoliberalismo en los lugares más pobres del mundo es un deporte cruel.


 Por Anwar Shaikh, profesor de Economía, New School for Social Research.

 

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Sábado, 03 Marzo 2012 08:40

Nuevos protectorados

Nuevos protectorados
El 21 de febrero será recordado en Grecia como la jornada de la Gran Capitulación. Ese día, a cambio de la promesa de un segundo plan de rescate financiero, el gobierno heleno aceptó las humillantes condiciones exigidas por el “clan europeo de la triple A” liderado por Alemania: draconianos recortes del gasto público, rebaja del salario mínimo, reducción de las pensiones, despido de 150.000 funcionarios, subida de impuestos y privatizaciones masivas.

De nada ha servido que los griegos lleven ya cuatro años de terapia de choque y de sacrificios sociales muy duros, ni que hayan tenido que someterse, el pasado 10 de noviembre, a un “golpe de Estado financiero” mediante el cual Berlín impuso, sin ninguna consulta democrática, al banquero Lukas Papademos (exvicepresidente del Banco Central Europeo) como Primer ministro de un gobierno tripartito compuesto de social demócratas, conservadores y extrema derecha.

Esta vez la afrenta ha sido mayor. Lo que se le ha exigido a Atenas es claramente una enorme cesión de soberanía, “probablemente la mayor realizada por un país en tiempos de paz” (1). De hecho, Grecia ha sido colocada bajo tutela europea, y dispone ahora, para todo lo que concierne a su presupuesto y a su economía, de un estatuto de soberanía limitada.

Semejante agresión se veía venir. Como una advertencia además a los otros países en dificultad de la zona euro, entre ellos España. En julio de 2011, ya Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo (2), había avisado: “La soberanía de Grecia será enormemente restringida” (3). Y el 27 de enero pasado, el diario británico Financial Times reveló un documento alemán que exigía el envío a Atenas de un Comisario con derecho de veto para dirigir el presupuesto público de esa nación y bloquear cualquier gasto no autorizado por sus acreedores. La víspera, en una entrevista al semanario Der Spiegel, el jefe del grupo parlamentario de la Unión Cristiano-Demócrata (CDU), Volker Kauder, fue aún más lejos: reclamó el envío a Grecia de “funcionarios alemanes que ayuden a construir una administración financiera eficiente”. Cosa que también pidió el propio ministro alemán de Economía, el muy liberal Philipp Rösler.

A tanto no se ha llegado, pero el acuerdo del 21 de febrero prevé “una presencia permanente en Grecia de una misión de la Comisión Europea” para controlar y vigilar sus cuentas, así como “una presencia reforzada de la troika [Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional] para supervisar permanentemente el pago de la deuda”. Los fondos transferidos en el marco del Plan de ajuste serán ingresados en una cuenta bloqueada que sólo la troika gestionará, no el gobierno griego. Y que únicamente servirá para reembolsar la deuda soberana, no para pagar los salarios de los funcionarios, por ejemplo, o las pensiones de los jubilados. Los nuevos bonos del Estado heleno no serán de derecho griego sino de derecho británico... En caso de conflicto entre Atenas y los acreedores privados, el litigio será juzgado en Luxemburgo, no en Grecia... Aunque no es oficial, la República Helénica ha dejado de ser un Estado soberano.

De modo encubierto, la Unión Europea (UE) ha entrado en una nueva etapa en la que los Estados fuertes (“el clan de la triple A” más Francia) exigen de los demás, y en particular de los Estados de la periferia, un cambio de régimen. No se trata directamente de un estatuto colonial. Pero se asemeja bastante a un tipo de administración que las grandes potencias establecieron durante la era colonial: el de protectorado.

Para los colonizadores, el protectorado era una manera de extender su influencia política y económica, y de colocar bajo tutela territorios extranjeros a los que se deseaba extraer las riquezas, sin asumir los inconvenientes y los gastos que acarrea habitualmente una anexión pura y simple. La diferencia con la colonia, es que el “Estado protegido” conserva formalmente sus instituciones, pero cede a la “potencia protectora” su política exterior y, sobre todo, su economía y su comercio exterior.

No puede sorprendernos pues que, desde el comienzo en 2008 de la crisis financiera, hayamos asistido, en el seno de la UE, y más particularmente en la Eurozona, a una pérdida manifiesta de soberanía de los Estados más deprimidos (Irlanda, Grecia, Portugal, Italia, España).

Como fase preliminar del nuevo estatuto de “protectorado europeo”, al que acaba tristemente de acceder Grecia.

Angela Merkel acuñó en septiembre pasado el concepto de “marktkonforme demokratie” (democracia en conformidad con el mercado). Lo definió de la manera siguiente: “La elaboración del presupuesto del Estado es una prerrogativa fundamental del Parlamento, pero hay que hallar vías para que ese requisito democrático esté en conformidad con el mercado” (4). El mercado es ahora la pauta. Lo cual significa que ya no son los electores los que determinan las decisiones legislativas sino las Bolsas, los especuladores y los bancos (5).

Esta nueva filosofía antidemocrática triunfa hoy en Europa. Se está traduciendo ya en normas, leyes y tratados que limitan los márgenes de maniobra de los gobiernos y funcionan como un “piloto automático” para domesticar a las sociedades. A ese respecto, Grecia funciona como un modelo de lo que amenaza a los demás países de la periferia. Y que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) va a establecer, a partir del proximo mes de julio, como norma legal en la Unión Europea.

Concebido por Angela Merkel y aprobado ya, en su principio, por el Presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, el MEDE es un nuevo organismo intergubernamental, una suerte de FMI europeo. Está siendo ratificado por los Parlamentos de los países europeos sin ningún debate público, a pesar de que sus características podrían tener consecuencias nefastas para los ciudadanos. En efecto, el MEDE prevé la concesión de ayudas financieras a países en dificultad, a condición de que cedan soberanía, acepten colocarse bajo la tutela de una troika europea y apliquen despiadados planes de ajuste.

El MEDE está articulado con el “Pacto fiscal” adoptado el pasado 30 de enero por 25 de los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la UE. Este temible Pacto (cuyo nombre verdadero es “Tratado sobre Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la Unión Económica y Monetaria”) es también una exigencia de Alemania, y obligará a los Estados firmantes a incluir en sus Constituciones la llamada “regla de oro”, que impone mantener el déficit estructural anual por debajo del 0,5 % del PIB. Los países que no incluyan en sus Constituciones ese techo de gasto podrán ser denunciados ante el Tribunal de Justicia de la UE por cualquier otro de los Estados miembros.

Carlos Marx decía que los gobiernos, en la era industrial, no eran más que los consejos de administración de la burguesía. Hoy podríamos decir que, en la Europa “austeritaria” de Angela Merkel, los Gobiernos se están convirtiendo en los consejos de administración de los mercados. ¿Hasta cuándo?

Por Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique

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(1) El País, Madrid, 21 de febrero de 2012.#
(2) El Eurogrupo coordina y supervisa las políticas y estrategias económicas comunes de los Estados de la zona euro (eurozona). Una vez al mes congrega a los ministros de Economía y Finanzas de esos Estados.
(3) Entrevista al semanario alemán Focus, 4 de julio de 2011.
(4) Declaración a la radio pública alemana Deutschlandfunk, 1 de septiembre de 2011.
(5) Léase Rafael Poch, “Un documento alemán pide un comisario para Grecia”, La Vanguardia, Barcelona, 28 de enero de 2012.
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Grecia afronta una nueva jornada de paros y protestas por los recortes
Ante los nuevos recortes de salarios y pensiones aprobados el martes por el Parlamento, los principales sindicatos y organizaciones políticas griegas vuelven a salir a las calles en una nueva jornada de paros y manifestaciones.

Los sindicatos han convocado un paro general de tres horas (10.00-13.00 GMT), y a las 11.30 GMT una delegación de sindicalistas protestará frente a la delegación de la Unión Europea en Atenas. Algo más tarde, a las 16.00 GMT se celebrará una manifestación, seguida de un concierto en la Plaza Sintagma, frente al Parlamento.

"Los empleados de nuestro país continuarán su movilización en Grecia y en Europa para poner fin a la demolición de la sociedad", destaca en un comunicado el principal sindicato del sector privado, GSEE.

Además de los sindicatos, se han unido a la protesta la Cámara Técnica, la Asociación de Abogados de Atenas y la Asociación de Médicos de Atenas, ya que ingenieros y letrados están protestando contra la liberalización de sus profesiones.

Por su parte, los médicos protestan contra la reducción de gastos en sanidad y, específicamente, en el pago de las horas extra y la reducción del gasto farmacéutico, por lo que han convocado hoy un paro de 24 horas.

La reducción del gasto farmacéutico en 1.000 millones de euros en 2012 forma parte de los recortes exigidos por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) como condiciones para otorgar un nuevo préstamo de 130.000 millones de euros y condonar 107.000 millones euros en bonos helenos en manos privadas.

Junto a la reducción del gasto farmacéutico, el Parlamento aprobará hoy la fusión de las ocho cajas que gestionan los complementos de las pensiones públicas en una sola, medida que permitirá la reducción de su personal en un 30 % hasta 2014.

Estas son cajas públicas que gestionan las aportaciones individuales de los trabajadores para complementar la paga estatal de jubilación.

En Bruselas, el primer ministro heleno, Lukás Papadimos, tiene previsto reunirse con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, para tratar sobre la situación económica griega, que afronta su cuarto año de recesión.
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Lunes, 27 Febrero 2012 07:26

Ingeniería social agrietada

Ingeniería social agrietada
La ingeniería financiera del segundo rescate de Grecia se presentó como todo un éxito. Pero la ingeniería social que la soporta es una desgracia. El paquete es esta vez de 130 mil millones de euros y se suman a los 110 mil millones destinados hace un año. Aquellos no mejoraron las condiciones de ese país sumido en el quinto año de recesión. Lo más probable es que éstos tampoco lo harán.

Los funcionarios que anunciaron el plan intentaban mostrar satisfacción y confianza, aunque no lograban trasmitir más que fatiga e incertidumbre. Todos manifestaban su beneplácito por algo que saben que no conseguirá más que imponer una severa carga sobre la gente, una fuerte tensión en la economía y mayor fragilidad en el sistema politico, lo que mantiene un alto riesgo de que no se pague la deuda.

Los acreedores aceptaron una quita de 53.5 por ciento del valor original de los títulos de la deuda; contando todo el paquete de refinanciamiento la reducción es casi de 70 por ciento. Pero ya cobraron intereses durante varios años.

Los banqueros mostraban mayor escepticismo sobre el éxito de todo este tinglado. No les gusta aceptar lo perdido y, menos todavía, admitir una negociación con un deudor políticamente mal portado como es el gobierno griego. Pero los bancos han recibido apoyos públicos y recursos baratos del Banco Central Europeo que colocan a precios más altos. Esta es también una parte crucial del rescate.

Tampoco le ha acomodado tener que armar este segundo paquete a los otros socios de la zona euro, especialmente, a los alemanes, que se han resistido a ampliar el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera. Ahora dicen que lo harán.

La ingeniería financiera del plan es compleja y minuciosa en cuanto a las distintas tasas de interés aplicadas, los flujos de recursos que van de un lado para otro y los plazos de las condiciones pactadas. Se ha creado un armazón que debe permitir que por muchos años se mantengan los equilibrios diseñados y que son, por cierto, muy precarios.

Los números son llamativos pues, con todo el entramado del paquete, se trata de que la proporción actual de la deuda griega de 160 por ciento con respecto al PIB, se reduzca a 120 por ciento en 2020. Esto indica la magnitud del problema: si el acuerdo se mantiene, Grecia aún estará muy endeudada. También muestra el tamaño del problema financiero.

Además, hay candados políticos para apretar las condiciones. Se creó una cuenta especial en la que se debe depositar de modo constante el equivalente a tres meses del pago de la deuda, para evitar cualquier tentación. Esto operará hasta que el Parlamento griego cambie la Constitución para fijar la prioridad del pago de la deuda en el gasto público. Y, por si las dudas, se instalará en Atenas un comité supervisor de los acreedores para garantizar que se cumplan los compromisos del ajuste y del paquete de rescate. La nueva soberanía de los Estados europeos.

Nadie se aventura a estimar cuál es la tasa esperada de crecimiento del producto durante el periodo que va a 2020 y sólo se declara que la productividad debe aumentar para exportar y hacerse de fondos para pagar. Pero decirlo así es una trampa, puesto que en un sistema de moneda única como el de la zona euro eso sólo se puede hacer devaluando el precio del salario y recortando las prestaciones. Y, aun así, dada la estructura productiva y la relación comercial de Grecia con los otros países de la zona, vender más fuera es muy difícil.

Ademas, parte de las condiciones fijadas en el paquete imponen recortes en el gasto y aumento de impuestos, lo que destruirá la creación de empleos. Así que se trata de menos trabajo y menos ingresos, con lo que el producto no crecerá. No es de esperarse que esto cree los incentivos para un alto flujo de inversiones extranjeras que compense el entorno de la fuerte recesión.

En Grecia se requiere por encima del ajuste económico, uno muy grande de los pactos sociales que se crearon, muchos de ellos al amparo del mismo endeudamiento público que está en el centro del conflicto. Pero, otra vez, se insiste en aplicar la trama que llevó a la crisis de 2008 creando sofisticados mecanismos financieros que erosionan las condiciones sociales y debilitan las bases de una recuperación efectiva del funcionamiento de la economía y de las finanzas públicas.

Los griegos, como los italianos y los españoles, están sometidos al ajuste con bastante violencia. La fiesta de la deuda, a la que no todos fueron invitados, está ahora en la fase de la resaca. Los gobiernos están dispuestos a saldar las cuentas.

La noción de ingeniería social no es la más afortunada. Tan sólo en el último siglo ha habido debates profundos sobre el tema (piénsese entre otros en Orwell). En el trasfondo de esa noción está, sin embargo, la disputa entre el mercado y el Estado, hoy abierta en los países más ricos. Ese es el tema de la política en Estados Unidos y en Europa en una especie de replanteamiento neurótico de las certezas de hace apenas unos años sobre las virtudes del libre mercado.
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Lunes, 27 Febrero 2012 06:24

¿Que se vayan o mayor control?

¿Que se vayan o mayor control?

Desplomada la expectativa de reagrupamiento en Colombia, Chile y Perú, la derecha latinoamericana entró en un período de búsqueda de nuevos caminos. El atrevimiento de los estudiantes chilenos, el triunfo de Humala y la obligada prudencia de Santos evidenciaron los límites del “eje del Pacífico”. El triunfo de Dilma Rousseff, la atropellada de Cristina Kirchner y la consolidación de Chávez mostraban que persistía un escenario promisorio de avances por parte de quienes buscan consolidar un bloque alternativo al neoliberalismo en la región. El ramalazo de la crisis en Europa terminó de privar a los voceros de la reacción de sus más reiterados argumentos.
 

¿A qué recurrir? ¿Cómo reaparecer en escenarios que se han mostrado esquivos? Sabido es que cuando se carece de fuerza para arremeter se hace necesario atender a las debilidades, las diferencias, los flancos débiles del adversario. Y los estados mayores de la derecha conjugan la sapiencia acumulada por siglos y nunca dejan de tentar el movimiento que suponen oportuno, sin conceder tregua alguna. ¿Por qué no recurrir a los recónditos temores que albergan los pueblos y atizar el miedo al solapado envenenamiento que puede venir con los gases del progreso o las aguas contaminadas por la desaprensión humana?
 

Si bien pueden afectarse intereses de empresarios “colegas”, en buena parte de los casos no provienen de las principales metrópolis, sino de empeñosos aspirantes como Finlandia y Canadá. Pero aunque ese costo sea inevitable, sabido es que una vez dividido el pueblo, deslegitimados sus dirigentes, todo puede volver a los cursos acostumbrados y compensar los “daños colaterales”.
 

Por otra parte, si han sido pueblos originarios o de latitudes marginales los que se han sumado a las multitudes adictas al “neopopulismo” descompensando la balanza, ¿cómo desechar afincarse entre esas mismas huestes para imponerles el retorno a los antiguos cauces?
 

Quizás uno de los primeros escenarios donde se conjeturaron las diversas posibilidades fue, entre nosotros, cuando se cortaron por largos meses los vínculos terrestres con nuestros hermanos uruguayos, cuestionando una iniciativa inconsulta que más tarde se sobredimensiona con el alegato de la inexorable presencia de malignos fluidos que después nunca se encontraron. Más tarde fue en Ecuador, donde el presidente Correa, en un contundente discurso para respaldar la ley minera, llamó a las cosas por su nombre: “pequeños grupos indígenas” y “fundamentalistas ecológicos” quieren condenar al país “a ser mendigos en un saco de riquezas”. Por ese entonces, en Brasil, al calor de las protestas contra una represa hidroeléctrica en el corazón del Amazonas, surge la candidatura “verde” de Marina Silva, que acumuló una apreciable cantidad de votos, pero sin llegar a impedir el triunfo del PT. En Perú, el recién llegado Humala debe hacerse cargo de emprendimientos heredados e intenta detener las marchas y protestas que suponen indefectible el marasmo ecológico producido por la gran minería. El presidente Evo Morales, muy poco después de haber hecho retroceder la concertada ofensiva derechista, se encuentra con que algunos sectores indígenas del Oriente, con lazos con aquella derecha (que también ha dado en llamarse “verde”), marchan e impiden la construcción de un camino vital para la integración del país. Pero el Parlamento acaba de aprobar una ley que permitirá debatir y por último decidir en un plebiscito si se hace el camino. La oposición ya ha anunciado que tratará de impedirlo. Pero en Bolivia saben que si ceden ante la prepotencia enmascarada de ambientalismo, perderán la capacidad de liderazgo en todos los terrenos.
 

En nuestro país, particularmente en las provincias cordilleranas que durante tanto tiempo habían envidiado a Chile su desarrollo minero (el “sueldo” de Chile, lo llamaba Salvador Allende) han surgido sectores que impugnan las iniciativas extractivas. No parecen ser muy numerosos, si atendemos a las últimas elecciones, pero los temores pueden ser legítimos. Nadie ignora que el progreso contamina, máxime el ocasionado por el desaprensivo desarrollo capitalista. Nosotros tenemos ese testimonio monumental que parece perpetuo que es el Riachuelo. Nadie puede subestimar el problema y se tienen que redoblar los controles para minimizar ese daño, así como se deben evaluar los costos y los beneficios en cada emprendimiento.
 

Pero aquí viene lo que no puede perderse de vista: ¿un debate fructífero o acción directa para dividir o desestabilizar? En todos estos países vamos a encontrar declaraciones que se conjugan y a veces se confunden de rancios representantes de la oposición conservadora y sus consabidos medios de prensa, ultraizquierdistas impenitentes dedicados tiempo completo a debilitar a los gobiernos que suponen han secuestrado a una inasible revolución, hasta, también los hay, de honestos y apacibles amantes de la naturaleza. Por otro lado, a no dudarlo, aparecen intereses locales o nacionales con nexos poco transparentes con empresas extractivas. Es imprescindible separar la paja del trigo, así como no desatender las denuncias fundadas.
 

Pero ¿qué clase de debate podemos esperar o aun alentar? ¿Qué vamos a exigir? ¿Que se vayan todas las mineras o más control del Estado? Por otra parte, si de “modelos de desarrollo” se trata, más allá de la retórica, no se puede dilucidar la índole de un camino a futuro en apenas una coyuntura con algunas frases efectistas, sino que supone toda una etapa de evaluaciones y aprendizajes, sin histerias ni indulgencias.
 

Sabido es que la acción directa ocasiona dictámenes judiciales y desalojos, con su saldo de violencia que muchas veces no se sabe evitar ni tampoco en qué termina. Ocurrió en todos los escenarios que hemos nombrado de nuestra patria grande. Los desestabilizadores de parabienes. Ni la represión de la protesta ni la búsqueda de martirologios servirán para ahondar en el problema. Y no hay que tener temor en decirlo. No se trata de descartar nada, sino de responsabilidad política y verdaderas intenciones. Y aquí tiene que estar la diferencia. ¿Cuántos son los que se suman a reclamos sin contar con las debidas certezas o al menos han hecho el esfuerzo por evaluar los potenciales riesgos que se aducen? Pocos temas como éste requieren de experticia y precisión. Y si cabe, garantizada la información responsable, que se convoque a un plebiscito en la región involucrada. Quienes quieren contar con recursos para intensificar la distribución y sacar de la miseria a vastos sectores que constituyen la herencia vergonzosa de nuestro continente, no pueden confundirse. La provocación, aunque se vista de caléndula, sirve a la derecha. Sus “medios de incomunicación” desahuciados en varias de sus campañas, están explorando el camino de la sensibilidad ambientalista. Y siguen sabiendo mucho en esto de imponer la agenda. Como dice García Linera, atención con la “trampa imperial”, no podemos “cuidar el bosque para el mundo entero” mientras en “el norte siguen depredando todos los bosques”. Y nos seguirá diciendo que “hay que cuidar a la madre tierra”, sí, pero sin olvidarnos de sus hijos, que hoy sufren tremendas carencias. Y esas carencias no pueden esperar más. Los que parecen olvidarse de los más necesitados, y se apresuran a desfilar como cruzados saltimbanquis, sin miramientos, con bizarría fundamentalista en defensa del “medio ambiente”, aquí, en La Paz, Quito, Lima, o Río ¿a quién le estarán haciendo el juego? De últimas, bien merece la pena que todos nos asumamos “verdes”, es mucho por lo que hay que velar y son valederos los temores de los vecinos a los emprendimientos, pero en el próximo desfile, si sentimos al lado nuestro un tufillo demasiado a nuevo en una capa verdolaga, digamos sin empacho “te conozco, mascarita”, y seguro veremos que a más de uno se le cae la careta y el rostro se va tornando hacia un violáceo, más bien “tenebroso”.
 

Por Mario Toer, profesor consulto, titular de Política Latinoamericana (Ciencias Sociales-UBA).
 

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G-20: repensar las instituciones internacionales (II)
Se puede explicar en forma esquemática como los países occidentales mantienen una posición dominante en el sistema multilateral y las relaciones que existen entre grupos informales de poder creados por ellos y el resto de las instituciones internacionales donde están representados todos los estados:

El núcleo central del poder económico-político, promotor de las políticas neoliberales, es el G-7. Este grupo nació en París en 1975 después de las crisis del petróleo de los años 70. Con el derrumbe de la URSS en 1989, el G-7 dio un salto cualitativo y empezó a tratar casi todos los problemas del mundo que antes se discutían en la ONU. En 1995 se crea el G-8 con Rusia para tratar específicamente cuestiones de seguridad (desarme, proliferación nuclear, terrorismo). Con la aparición de nuevas potencias económicas como China, Brasil, India, México, los líderes del primer mundo tuvieron que hacer algunas concesiones e invitar por cooptación al "club de los grandes" a algunos países emergentes cuidadosamente escogidos por ellos, pero sin voz ni voto en los debates. La crisis de 2008 asustó a los países del G-7 y entonces decidieron crear el G-20 a nivel de jefes de Estado en Pittsburgh, en septiembre de 2009. El G-20 incluye hoy a más de 30 países y organismos internacionales. No hay reglas para incorporar nuevos miembros. El G-20 no toma decisiones sino "recomendaciones", siempre por consenso. No tiene sede ni un secretariado permanente. En el G-20 hay debates muy animados, pero el núcleo central occidental jamás pierde la iniciativa o deja que otros grupos de países, como los BRICS, impongan orientaciones diferentes. En los Cabos ni siquiera hubo una declaración final.

Una vez que los miembros del G-7 o G-8 se ponen de acuerdo sobre una cuestión, sus decisiones se imponen al resto de los países a través de las organizaciones internacionales convencionales (por ejemplo la cuestión nuclear con Irán se trata en la Agencia Internacional de Energía Atómica, AIEA, la lucha contra las drogas en la Organización de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen, ONUDC, la seguridad del transporte aéreo en la Organización de la Aviación Civil Internacional, OACI, etcétera) siempre en los términos impuestos por el G-7/8. De hecho ningún país puede oponerse a las iniciativas promovidas por el G-7/8. Inversamente es prácticamente imposible a un país o grupo de ellos proponer una iniciativa que no tenga el respaldo del G-7/8 o va en contra de sus intereses, salvo excepciones cuando China y Rusia expresan sus desacuerdos en el Consejo de Seguridad de la ONU (Irán, Siria).

Las instituciones económicas y financieras (FMI, Banco Mundial) funcionan todavía sobre la base de la repartición de poderes de los años 50, cuando Estados Unidos representaba 40 por ciento del PIB mundial. Grandes cambios se produjeron en la economía mundial en los últimos 20 años, pero las potencias occidentales conservan todo el poder de decisión a través de los derechos de voto que les dan sus cuotas. Las recientes reformas del FMI acordaron un ligero aumento de la representatividad de los BRICS, sin cambiar nada en el fondo: Estados Unidos es el único país con derecho de veto en el FMI. Así que ninguna reforma de largo alcance se puede decidir sin el visto bueno del bloque occidental.

Otras organizaciones, como la OCDE, funcionan como ejecutores de las políticas decididas por el bloque occidental y son al mismo tiempo fabricas de normas jurídicamente no vinculantes (soft law) muy inspiradas de las prácticas anglosajonas. Es el producto del lobbying de muchos grupos de presión que participan informalmente en la elaboración de las reglas del mundo globalizado, sobre todos los temas, economía, educación, salud, corrupción, etcétera.

El Gafi (Grupo de Acción financiera), sin personalidad jurídica ni estatuto oficial, es el organismo encargado de emitir las reglas de lucha contra el lavado de dinero a escala mundial, sobre la base de "recomendaciones" concebidas para no obstaculizar la circulación libre de los capitales. Los resultados son muy pobres, el sistema financiero acepta de hecho cierta permeabilidad al dinero sucio como "efecto colateral" de la libertad e instantaneidad de la transacciones financieras .

La OTAN, brazo militar de Occidente, extendió su radio de acción a todo el planeta e incluye ahora de manera muy selectiva la promoción de los derechos humanos durante sus misiones. Procura colocar sus intervenciones en un marco de legalidad internacional (la ONU), como fue el caso en Libia.

En la ONU los miembros permanentes del Consejo de Seguridad buscan consensos para resolver las crisis políticas internacionales, evitando lo más que se puede la utilización del veto. Muchas cuestiones están previamente discutidas en el marco informal del G-8. Las resoluciones de la Asamblea General, donde están presentes los 192 miembros de la organización, expresan la opinión de una mayoría de países pero prácticamente no tienen peso si no tienen el respaldo de los países occidentales. China y Rusia, con su derecho de veto, son los dos únicos países que limitan los planes de occidente, por ejemplo contra Irán y Siria.

Con estos ejemplos, se puede tener una idea del grado de control que conservan los países industrializados en la marcha del mundo. Se resisten al cambio, pero difícilmente podrán mantener esta posición. La escala planetaria de los problemas y las nuevas tecnologías requieren nuevas formas de diálogo entre los países y los actores públicos y privados de la globalización, y nuevos procesos de toma de decisión. El orden mundial unipolar nacido en 1989 con la caída del muro de Berlín con una concentración extrema de poder en el pequeño grupo de las grandes potencias occidentales, no podrá resistir al auge de los grandes países emergentes, China en primer lugar, y al impacto sobre la población mundial de fenómenos como el cambio climático, la crisis alimentaria y energética o la contaminación que anuncian grandes catástrofes humanitarias. Es cuestión de tiempo.

El G-20 puede ser un foro propicio para debates de un nuevo tipo porque representa el 90 por ciento del PIB mundial y el 65 por ciento de la población mundial. Pero tiene que consolidar su representatividad y legitimidad proponiendo una nueva arquitectura institucional más equilibrada.
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Sábado, 25 Febrero 2012 06:39

Pelean por el puente

Pelean por el puente

Unos cuatrocientos habitantes de la región de Aysén recuperaron ayer por la fuerza el control del puente Presidente Ibáñez, escenario de batallas campales entre manifestantes y carabineros. Organizaciones defensoras de los derechos humanos denunciaron la criminalización de la protesta social en la Patagonia y exigieron al gobierno chileno poner fin a la violencia policial en la zona, que ayer sumó un nuevo capítulo con la refriega por la toma del puente.
 

El Movimiento Social por Aysén protesta desde hace dos semanas por el alto costo de vida en la región, ubicada a 1700 kilómetros al sur de Santiago, Chile, producto del aislamiento de la zona con respecto al resto de Chile. Tras una noche de intercambio de balas de goma, carros hidrantes y bombas molotov, los manifestantes doblegaron a los carabineros que, superados en número, debieron replegarse a su cuartel. Desde las diez de la noche del jueves la policía disparó gases lacrimógenos a los manifestantes que impidieron el avance de los uniformados atrincherados en barricadas. Al mediodía de ayer el puente continuaba tomado por los ayseninos y el tránsito seguía cortado. Anoche mantenían una asamblea para debatir la liberación de un carril para facilitar el tránsito del puente que comunica las dos localidades más importantes de la zona, Puerto Aysén y la capital Coyhaique, con el resto de Chile.
 

En las últimas horas, el gobierno intentó embarrar la cancha al tachar la protesta de política. Hasta ahora, el presidente Sebastián Piñera sólo se refirió al conflicto a través de sus ministros de Interior y Salud. Desde Santiago, Rodrigo Hinzpeter se mostró preocupado por la escalada de violencia que tomó el conflicto. Pero no se refirió a la brutalidad policial, que dejó a una persona sin un ojo el sábado, por los disparos de los carabineros. “A los dirigentes de Aysén les ha pasado la mano”, parcializó. Jaime Mañalich fue el enviado de Piñera a comienzos de la semana para intentar una salida al conflicto en una mesa de negociación con los dirigentes del movimiento, pero regresó a La Moneda con las manos vacías. El jueves acusó al colectivo ambientalista Patagonia Sin Represas (PSR) de estar detrás de las protestas. “Uno de los dirigentes principales de este movimiento en Aysén es el señor Patricio Segura, empleado de PSR”, acusó Mañalich. Segura le dijo a este cronista ayer que el movimiento es un colectivo de ciudadanos que no está motivado por intereses políticos. Tras el fracaso de la mesa de negociación, el gobierno delegó en la intendenta de Aysén las negociaciones con el movimiento. “No vamos a negociar con Pilar Cuevas porque no es interlocutora válida para nosotros”, lanzó el líder de las protestas, Misael Ruiz, en diálogo con Página/12. “A este movimiento lo compone toda la región, está la Central Unica de Trabajadores, los pescadores artesanales, la junta de vecinos, estudiantes, profesores, campesinos, alcaldes, concejales, senadores y políticos –grafica Ruiz–. La única que no se adhirió fue la intendenta. Ella es la primera que debería haber enarbolado nuestra bandera y no fue así.” El Movimiento Social por Aysén exige la presencia de ministros para una eventual mesa de negociación. Solicitan que se presenten los titulares de Hacienda, Economía y Energía, ya que consideran tienen más peso para hacer frente al pliego de demandas de doce puntos que mantienen hace años. Entre ellos se encuentran la solución al alto costo de los combustibles, estabilidad para funcionarios públicos y procedimiento vinculante para decidir sobre la construcción de represas en la zona. Ruiz atribuye el fracaso de la última mesa de negociación al poco poder de los ministros que envió el gobierno. “La mesa con Mañalich no llegó a buen puerto porque ellos no vinieron apoderados con todos los temas, sólo con salud. No vinieron con resoluciones, sino a firmar un acuerdo por el tema de salud.” El acuerdo consistente en provisión de más médicos, ambulancias y salas de diálisis ya fue firmado.
 

Tras brindar ayer una conferencia de prensa, el Movimiento aguarda que el presidente se expida sobre el pliego de doce puntos y envíe ministros a la zona para negociar.
 

Mientras tanto, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), la Central Unitaria de Trabajadores y la Confederación de Trabajadores Municipalizados de Chile denunciaron ayer la brutalidad policial de los carabineros en la represión de la protesta. “Hoy estamos frente a una situación grave porque se está respondiendo a las justas demandas de los patagones con represión, además de dar la espalda a las necesidades de miles de chilenos”, subrayó Lorena Pizarro, presidenta de AFDD. “Nos unimos todo el pueblo y lo logramos, toda la gente juega en contra de los carabineros, la represión es demasiado dura”, confirma Ruiz.
 

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Martes, 21 Febrero 2012 07:38

EU sube, emergentes bajan

EU sube, emergentes bajan
Pronosticamos que el PIB mundial crecerá 3.1% en paridad de poder de compra en 2012, marcado retroceso respecto de 2010 y 2011. Sin embargo, estimamos que el crecimiento tendría que debilitarse a un 2% para calificar como recesión. Si bien las condiciones del comercio se han vuelto más difíciles en muchos países, el mundo aún está lejos de ese resultado. Aun así, un desmembramiento de la zona euro sigue siendo una amenaza muy real, y si ocurriera la economía del mundo sufriría una recesión mucho peor que la ocurrida tras la crisis financiera de Lehman en 2008-09.

El pobre panorama económico de la zona euro es compensado a escala global por un pronóstico más prometedor para EU. La mayoría de los indicadores económicos han mejorado y es probable que el crecimiento en el cuarto trimestre de 2011 haya estado por arriba de 3% en términos anualizados. Pero la economía de EU sigue siendo débil; la política partidista vuelve casi imposible lograr acuerdos, y existe un riesgo adicional de contagio si las condiciones en la zona euro empeoran.

En otras partes, los efectos negativos de la crisis del euro y el descenso del ritmo de crecimiento mundial afectan los mercados emergentes. En América Latina y Asia los problemas de Europa han golpeado las expectativas de los productores de bienes primarios y de los países que se apoyan en las exportaciones fabriles.

Mundo desarrollado


La economía de EU continuó ganando impulso hacia finales de 2011. Los consumidores mostraron sorprendente propensión al gasto en la temporada festiva, y el mercado laboral muestra signos de recuperación. Hemos elevado la previsión de crecimiento del PIB para 2012 de 1.3 a 1.8%. Sin embargo, EU no puede escapar por completo a los efectos de una recesión en Europa. Además, los hogares aún tienen pendientes muchas renegociaciones de deuda, lo cual dificultará alcanzar un crecimiento sostenido más rápido.

Es probable que la zona euro se haya precipitado en la recesión en el cuarto trimestre de 2011, y continuamos pronosticando una contracción de 1.2% en 2012. La presión sobre las deudas soberanas de la región sigue siendo intensa, aunque los rendimientos de los bonos han bajado un poco. Los líderes mantienen su postura de que la austeridad es la ruta para salir de la crisis, pero en el camino hacia la virtud financiera existe el riesgo de que las políticas se vuelvan pro cíclicas y exacerben la recesión. Por ejemplo Alemania, que redujo su déficit fiscal a sólo 1% del PIB en 2011, se muestra renuente a aflojar la política fiscal aunque con ello estimularía la demanda en el resto de la zona euro.

La mayoría de las economías en desarrollo tendrán un desarrollo razonable este año gracias a la robusta demanda interna, pero pocas serán inmunes a los problemas de Occidente. El crecimiento en Asia y Australasia (excepto Japón) se reducirá de 6.5% en 2011 a 6.1 este año, aunque la región seguirá teniendo el crecimiento más rápido en el mundo. Pese a un ligero descenso en nuestra previsión del crecimiento del PIB chino, no esperamos un aterrizaje forzoso en el principal motor económico regional. Más bien, la mayoría de los signos preocupantes emanan de India, que está más a resguardo de los vientos mundiales pero enfrenta un año de debilidad económica y parálisis política. Prevemos que su crecimiento será de sólo 6.3% este año.

Las economías latinoamericanas pierden ímpetu luego de una recuperación estelar en 2010-11. En consecuencia, los encargados de las políticas cambian su enfoque de contener la inflación y la apreciación de sus divisas a apoyar el crecimiento. Creemos que el crecimiento regional decaerá a 3.5% este año, sobre todo por el pobre desempeño de la UE y EU. Pero suponiendo que el receso global no se prolongue demasiado, las sólidas políticas macroeconómicas y la resistente demanda doméstica permitirán que el crecimiento en América Latina vuelva a acelerarse el año próximo.

Tipos de cambio


El dólar ha ganado mucho terreno ante el euro en semanas recientes, tendencia que la mayoría de los analistas, incluida EIU, habían esperado que ocurriera mucho antes. A mediados de enero el dólar se comerciaba a 1.26 por euro, el nivel más alto desde agosto de 2010. Creemos que el euro se mantendrá relativamente débil contra el dólar en 2012, a un promedio de 1.27 dólares por euro. Continuará la presión al alza sobre el yen. Entre tanto, las divisas de mercados emergentes se mantendrán con presión a la baja y disminuirá la aversión al riesgo.

Productos primarios


Prevemos que los precios de los productos primarios permanecerán atados a los sentimientos que rodean al desenlace de la crisis en la zona euro y a las perspectivas económicas mundiales. Un marcado deterioro en el panorama de la zona euro podría conducir a bajas dramáticas en estos precios. Aun si eso no ocurre, la mayoría de los precios de productos primarios serán más bajos en 2012, debido al menor crecimiento del consumo y a algunas mejoras en la oferta de algunos productos. La fortaleza del dólar también será negativa para los precios de los productos primarios. Los precios del crudo Brent se reducirán a un promedio de 100 d/b este año, aunque es una cifra más alta que nuestro pronóstico anterior de 95 d/b debido a las incertidumbres de la oferta y a la elevación de nuestro pronóstico de crecimiento del PIB para EU (que implica un mayor consumo de petróleo en ese país).

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya

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Más de 900 millones de trabajadores en la pobreza, según la OIT
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el mundo se enfrenta al reto de crear empleos decentes para los casi 900 millones de trabajadores que viven junto a sus familias por debajo de la línea de pobreza, sobre todo en los países subdesarrollados.

En un informe reciente, la institución asegura que para un crecimiento sostenible y lograr la cohesión social, se necesitará crear cientos de millones de puestos de trabajo en los próximos diez años.

Al hacer referencia al desempleo juvenil, las estadísticas confirman la tendencia de que los jóvenes de edades comprendidas entre 15 y 24 años, son los más afectados por el desempleo. De acuerdo al informe de la OIT, 75 millones de jóvenes están desempleados. A nivel mundial, los jóvenes tienen casi tres veces más probabilidades de estar desempleados en comparación con los adultos.

En un claro rechazo a las medidas de ajuste propuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, la organización advirtió que “hay que tener cuidado con las medidas para controlar las crisis de la deuda del Estado, como está sucediendo en la zona del euro”. “En tiempos de estímulo de la demanda vacilante -sostuvo el documento- aún es importante y esto se puede hacer de una manera que no ponga la sostenibilidad de las finanzas públicas en situación de riesgo”.

El informe exhorta a realizar esfuerzos de consolidación fiscal de una manera socialmente responsable, con perspectivas de crecimiento y el empleo como principios rectoriales”. Al respecto sostuvo que “no hace falta decir que responsabilidad social, será objeto de una batalla política. Los sindicatos tienen que elevar su voz en esta batalla política para demostrar que están dispuestos a contribuir a una solución”, concluyó.


20 Febrero 2012

(Tomado de Página 12)
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Amplía G-20 temas de discusión para el encuentro en Los Cabos
Cabo San Lucas, BC, 19 de febrero. Los ministros de Relaciones Exteriores de los 19 países que conforman el Grupo de los 20 (G-20) –en el que la Unión Europea ocupa un asiento como miembro permanente– ampliaron su agenda de discusión con asuntos que no figuran tradicionalmente en el temario de este bloque, que se ocupa principalmente de las cuestiones financieras. El instructivo del encuentro, que arrancó aquí esta tarde, frente al esplendor del litoral de Baja California Sur, advierte de antemano que es "informal" y, por tanto, este lunes, cuando concluirá, no habrá documento o declaración final.

De manera inusual o "no tradicional", como se expresa en términos diplomáticos, en la reunión ministerial se programaron debates sobre la reorganización de las instituciones globales –la llamada gobernanza internacional–, políticas medioambientales y de desarrollo sustentable (crecimiento verde, le llaman en algunas latitudes), eficiencia energética y seguridad alimentaria. Y, de acuerdo con versiones diplomáticas estadunidenses, también la corrupción.

En la enumeración de estos temas "muy abiertos", según los describió una fuente del Departamento de Estado en Washington hace unos días, no se incluyen los pendientes que quedaron sin concretar en la pasada cumbre del G-20 en Cannes, Francia, los días 3 y 4 de diciembre. Asuntos de coyuntura que fueron diferidos para incluirlos en el escenario de Los Cabos, como el compromiso que se esbozó y no se aterrizó para una quita de la agobiante deuda externa de Grecia. O de fondo, como la reactivación de la propuesta francesa de regular un impuesto para las transacciones financieras, descrita por las organizaciones sociales galas como la "tasa Robin Hood".

El encuentro presidencial de Cannes, que precede esta reunión de cancilleres, fue descrito por el economista y diplomático mexicano Jorge Eduardo Navarrete como "un fiasco", pese al esfuerzo y capital político invertido en él por el presidente Nicolás Sarkozy. En un análisis seriado publicado en este diario, "De Cannes a Los Cabos", el ex subsecretario de Relaciones Exteriores y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México apunta que éstos y otros rezagos en los propósitos que el G-20 había logrado definir en años anteriores harán muy azaroso e incierto el camino de los jefes de Estado hacia su próximo encuentro en junio.

En vagos documentos oficiales la Secretaría de Relaciones Exteriores definió las cinco "prioridades" del gobierno mexicano para el próximo G-20, que será la última cumbre en que el presidente Felipe Calderón figurará como anfitrión: promover la estabilización económica y las reformas estructurales para el crecimiento y el empleo; fortalecer los sistemas financieros; fomentar la inclusión financiera para impulsar el crecimiento económico, mejorar la arquitectura financiera internacional y alentar el desarrollo sustentable.

Esta enumeración de propósitos deja muy lejos lo que Navarrete llama "el espíritu de Pittsburgh", en referencia a la cumbre del G-20 realizada en la capital de Pensilvania en 2009, que sesionaba ya para entonces en su versión ampliada, con 12 nuevos miembros, todos países de economías emergentes, procedentes de todos los continentes, y que incluía a los latinoamericanos México, Brasil y Argentina.

La ampliación del G-8 al G-20 (que hoy día representa 85 por ciento de la economía mundial) había sido decidida en 2008 a raíz del primer asomo del crack, la primera recesión del ciclo de crisis que aún no termina y está lejos de cerrar. Fue entonces, en un ambiente de debate y toma de decisiones ampliado, que se habló de lograr un nuevo marco jurídico para la regulación financiera. Fue también entonces cuando la potencia china puso en la mesa su aspiración de colocar su moneda, el yuan, en otro rango dentro del sistema monetario.

En la cumbre de Pittsburgh –que los periodistas especializados consideran "la más interesante" de la serie de reuniones del influyente bloque– se habló por vez primera sin ambages de objetivos como "reactivar la economía global" y crear empleos, sin anteponer, como ahora lo hace el gobierno mexicano, la condición de las "reformas estructurales".

En ese momento había impactado también en los gobiernos del bloque una demanda de organizaciones sociales, especialmente francesas, como ATTAC, de implementar la "tasa Tobin", que entonces fue calificada de "cruzada en contra de los excesos de las instituciones financieras". Hasta la fecha sigue siendo una asignatura pendiente.

Y, por supuesto, en 2009 el presidente Barack Obama conservaba buena parte de su vigor inicial y el conservadurismo estadunidense no había dado a luz aún al Tea Party, que terminó por reducir al mínimo los propósitos del "presidente del cambio".

En cuanto a la participación de la secretaria de Estado Hillary Clinton, quien anticipó su arribo a Los Cabos el sábado para encuentros bilaterales, fuentes diplomáticas informaron que no asistirá el lunes a la última sesión de la reunión ministerial, ya que regresará a Washington. Ahí encabezará la primera Conferencia Global de Negocios, reunión de magnates, líderes y gestores de un centenar de países que abordarán temas sobre inversiones, comercio, negocios y regulaciones globales "para estimular las oportunidades de las corporaciones estadunidenses".

Otra turbulencia que afecta esta cumbre es el anuncio, este miércoles 15 de febrero, de la renuncia anticipada del presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick. Las fuentes diplomáticas estadunidenses aclararon que ese tema no será planteado en la reunión ministerial, debido a que es "muy reciente".

Es la primera vez en la historia del G-20 que hay una reunión preparatoria a nivel de cancillerías, ya que generalmente son los ministros de Economía quienes preparaban el camino para el encuentro de los sherpas, como designan aquí a los "líderes" o jefes de Estado. La próxima semana tendrá lugar la reunión de titulares de Finanzas de los países miembros, pero en la ciudad de México.

Las naciones representadas en esta reunión ministerial, a nivel de cancilleres o viceministros, son, por América Latina, Brasil, Argentina y México. Por el núcleo original del Grupo de los Ocho, Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Canadá, Japón y la Unión Europea. Por las economías emergentes, con China a la cabeza, están Arabia Saudita, Turquía, Rusia, Australia, Corea, India, Indonesia, Rusia y Sudáfrica.

Vienen invitados los cancilleres de España, Colombia, Chile, Benín y Camboya. Y como permanentes, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y varias agencias de Naciones Unidas.

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