Martes, 20 Noviembre 2012 13:37

A favor del capital y en contra del trabajo

Sin sorpresas. El gobierno nacional radicó en el Congreso de la República una reforma tributaria. Según ha dicho, no es para generar más recursos, ya que el recaudo anda muy bien. El propósito, de acuerdo a sus explicaciones: mejorar la equidad, crear más empleo formal y gravar las rentas de las personas que tienen más ingresos.

Con estos argumentos, y con la reforma radicada ante la bancada hegemónica en el Congreso de la República, de una parte, se exonera a los empresarios de pagar algunas cotizaciones patronales a la seguridad social (3% para el Sena, 2% para el ICBF y 8,5% para salud), con lo cual se supone la reducción efectiva de los costos a la contratación de trabajadores y, por tanto, se propicia el incremento del empleo formal.

Al mirar la otra cara de la moneda, se destaca que los gravados serán los asalariados de ingresos medios y altos con el famoso IMAN (Impuesto Mínimo Alternativo Nacional). Con éste, quienes ganen más de 3,4 millones de pesos no podrán descontar plenamente los gastos de educación, vivienda, salud y endeudamiento, sino que deberán pagar un impuesto equivalente a un porcentaje fijo de sus ingresos. Esta sería la forma de gravar los mayores ingresos.

Razones y proyecciones oficiales que dan pie para dos preguntas: 1) ¿Es cierto que el desempleo y la informalidad dependen de las contribuciones a la seguridad social? 2) ¿Qué pasará con las entidades financiadas con tales contribuciones? Respecto a la primera, sería lo mismo que decir que los impuestos que pagan las empresas generan desempleo. Eso sería cierto si el recaudo de los tributos se guardase en las arcas del Banco de la República. Pero no es así: esos impuestos son gastados luego a través del presupuesto nacional y tienen un efecto expansivo sobre la economía. Lo mismo pasa con las contribuciones a la nómina orientadas a financiar prestaciones sociales.

Tales contribuciones existen en todos los países de la Tierra y son una forma de garantizar la continuidad de las prestaciones sociales, de tal forma que no dependan del ciclo político o económico. Se trata de derechos sociales que, en este caso, nacen del contrato social entre el capital y el trabajo (se trata de prestaciones sociales que nacen de la relación laboral). Tocar esas prestaciones sería romper dicho pacto, que entre otras cosas está consagrado en la Constitución Política.

 

 

Al tiempo que se desmontan los aportes sobre la nómina, el impuesto de la renta sobre las empresas se reduce del 33 al 25 por ciento. Sin embargo, se crea un nuevo impuesto de 8 por ciento, llamado el CREE (Impuesto sobre la Renta para la Equidad; la sigla no coincide con el nombre del tributo), con lo cual la tarifa efectiva volvería al 33, pero esos 8 puntos se supone que reemplazarán los recursos que se les quitan al Sena, ICBF y la Salud.

Esta propuesta tiene varios problemas: 1. El 8 por ciento sobre las ganancias de las empresas es un recurso volátil que desaparece en las crisis económicas. 2. Ese tributo está sujeto a las deducciones que hagan los empresarios. 3. Una cosa es una destinación específica del presupuesto nacional, que es el caso del 8 por ciento, y otra una prestación social que nace de una cotización en el trabajo, en cuyo caso la prestación tiene el carácter de derecho social. 4. Cuando falten los recursos para la salud, les dirán a los trabajadores que el 4 por ciento que hoy cotizan debe ser aumentado porque la cotización patronal dejaría de existir.

La reforma no corrige los problemas que dice atacar: 1. Se alega que promueve la equidad porque grava las rentas más altas, pero lo que hace es gravar a las clases medias en beneficio de las altas. 2. Alega que promueve el empleo y su formalización pero esto no depende de las contribuciones sobre la nómina para la seguridad social. Estos fenómenos son resultado precisamente del modelo económico que se viene promoviendo en el país y que la administración Santos ha potenciado: un modelo basado en la inversión extranjera en minería extractiva, que genera poco empleo, y que a la vez está produciendo una fuga de divisas del país vía el pago de dividendos y utilidades.

De acuerdo con Álvaro Moreno, "entre 2000 y 2011, la extracción de rentas fue en aumento, pues pasó de 28 dólares por cada 100 dólares de inversión extranjera, en 2002, a 107 dólares en 2011: un balance nítidamente negativo para la economía nacional". El capital extranjero extrae recursos a costa de deprimir el consumo de las familias y la remuneración de los asalariados en el país (ver recuadro).

Es por esto que resulta un chiste que el Gobierno defienda la actual reforma tributaria alegando que beneficia la equidad. Es todo lo contrario: beneficia al capital, en contra de los intereses de los trabajadores. Como siempre, se trata de una disputa entre el capital y el trabajo, esta vez en beneficio del primero.


Recuadro

Extracción de rentas

Los últimos dictados de la ortodoxia en política económica impulsan a gravar los salarios medios y aumentar los impuestos indirectos, para equilibrar mayores deducciones al capital. Y ese es el espíritu que envuelve a la reforma tributaria que propone el Gobierno.

En Colombia, la participación de los salarios en el PIB ha tenido una caída sostenida que la hizo retroceder del 36 por ciento en 1999 al 31 por ciento en 2005. De igual modo, la participación de la demanda de los asalariados en la demanda total se ha contraído 6,5 por ciento desde 1994, cuando representaba el 72,9, para pasar en 2011 al 66,4.

Sin embargo, en los últimos 11 años, las remesas al extranjero por rentas han aumentado, pues de 28 dólares que se remitían al exterior por cada 100 dólares invertidos en el país en 2002, se pasó a 107 dólares en 2011. Lo que nos hace una economía de enclave y muy solícita en la entrega de los excedentes.

La disminución de la participación de la industria y la agricultura en el PIB, y el aumento del peso de la minería, con la reforma tributaria nos ubica en una doble condición desventajosa, pues el aumento de los márgenes de ganancia al capital son simultáneamente drenajes de riqueza al extranjero. Nuestro salario promedio es uno de los más bajos del continente, y hacerlo tributar aún más únicamente tendrá como efecto la reducción de las condiciones de vida de nuestra sociedad.

 

Por César Giraldo, profesor Asociado Universidad Nacional de Colombia

Publicado enEdición N°186

La fórmula "Generar empleo + formalidad + equidad = prosperidad para todos" es un embuste

 

La reforma tributaria que cursa en las comisiones terceras de Senado y Cámara es en esencia una reforma laboral de cierre del período de reformas introducidas desde principios de la década de los 90 y profundizadas a principio de la década pasada. El argumento técnico que esbozan los economistas oficiales, como verán, no es nuevo: data de hace 15 años. Consiste en que en Colombia hay una estructura de impuestos de claro sesgo antilaboral y los impuestos a la nómina encarecen el trabajo. Esto concluyó la Misión de Ingresos en 2002, cuyo Consejo Directivo presidió Juan Manuel Santos, el mismo que, como Ministro de Hacienda del gobierno de Andrés Pastrana, nos sometió al régimen de "sangre, sudor y lágrimas":

"Racionalizar y simplificar las contribuciones parafiscales. Las tarifas actuales de las contribuciones parafiscales son de 9 por ciento. Debido a que el pago de impuestos y los beneficios no están atados en forma cercana, estos impuestos aumentan significativamente los costos laborales en el sector formal y pueden ser, además de la debilidad de la economía, una razón principal para la existencia de un amplio sector informal. La vinculación de trabajadores que actualmente están fuera del sistema público de pensiones ampliaría la base tributaria y posibilitaría la reducción del impuesto a la nómina sin reducir el recaudo. La reducción del impuesto a la nómina reducirá también los incentivos para la evasión y la elusión. Adicionalmente, la armonización de las bases tributarias y sistemas de recolección de los diferentes impuestos a la nómina entre sí, y con el impuesto a la renta, racionalizaría y simplificaría el sistema tributario" (Informe Misión de Ingresos, 2002).

Para justiticar sus pretensioens, se afirma que el comportamiento de la tasa de desempleo de los últimos 10 años es muestra, precisamente, de las dificultades en el mercado laboral, ocasionadas por el elevado costo atribuido al pago que los empleadores hacen al sistema de seguridad social, Icbf, Sena y Cajas de Compensación. La crítica es aún más severa: el mercado laboral colombiano se caracteriza por ser particularmente inflexible en virtud de la imposición constitucional, lo cual ocasiona que "el salario mínimo mantenga un crecimiento no acorde a las reales condiciones de la producción o del mercado. En el caso colombiano, los costos asociados a la parafiscalidad han impedido reducir el salario nominal asignado a los empleados. En consecuencia, los impuestos a la nómina en Colombia son elevados muy por encima del promedio de los países de la región con los que es comparable.

Según evidencias empíricas encontradas en los estudios que hacen instituciones como Fedesarrollo, Banco de la República, DNP, y otras como el FMI y el BID, el desempleo es explicable por la carencia de instituciones, en este caso la tributaria, que resulten compatibles con el ritmo del crecimiento económico sostenido, observado en el último decenio. Dicho de otro modo, la manera adecuada de generar empleo es mediante la introducción de reformas al régimen laboral que flexibilicen y estructuren un mercado laboral acorde con las necesidades del sistema productivo. En español: primero, que los salarios se fijen con arreglo a las señales del mercado y, segundo, que se introduzcan cambios al régimen de seguridad social y laboral, tendientes a disminuir los costos de la nómina, desmontando los impuestos parafiscales y trasladándolos a cargo de los contribuyentes, razón por la cual se requiere una reforma tributaria que tenga como objetivo adicional la expansión de la base del impuesto de renta a las personas naturales para permitir tasas marginales inferiores.

La 'hipótesis' sobre la que está construida la actual reforma tributaria es que mientras más altos sean el salario real y los costos laborales no salariales por cuenta de los impuestos, o más bajas sean las utilidades o ganancias, más alta es la tasa de desempleo de largo plazo. El consenso entre el Gobierno y los gremios de propietarios (Andi, Asobancaria, Anif, Analdex, etcétera) es que en Colombia hay una excesiva carga tributaria que encarece el trabajo, que impide que el sector productivo genere empleo. Señalan aquellos, además, que el coste tributario incide de manera grave en el mayor costo del trabajo.

No son sólo los parafiscales; igualmente el impuesto de renta y el IVA. También el Gravamen en Movimientos Financieros y al patrimonio. La explicación es: porque los impuestos distorsionan el sistema de precios. Es importante aclarar que los impuestos inciden necesariamente en la formación de los precios, los salarios, y las ganancias o utilidades. Unos más que otros, algunas veces afectan más a los asalariados y otras a los empresarios. Conforme está la situación hoy en Colombia, la mayor carga efectiva de tributación recae sobre los trabajadores, tanto formales como informales. Eso lo ha evidenciado Eduardo Lora (2012) muy recientemente en un estudio para el BID. Por eso sorprende oír a los funcionarios del Gobierno cuando dicen que la reforma tributaria tiene como objetivo estimular la generación de empleo, reduciéndole significativamente la carga impositiva al capital. La experiencia enseña que no hay relación de causalidad directa entre la disminución del coste de la nómina para el capital y la creación de empleo.

 

La ley del embudo


Entonces, ¿por qué insisten en este tipo de reformas? La explicación es obvia. En primer lugar, los productores o empresarios están dispuestos a emplear mano de obra nueva, siempre que el salario se ajuste a sus expectativas y el plan financiero durante el curso del ciclo económico. Preguntémosles a los empresarios: ¿Cuánto del excedente del producto por compartir a través de los salarios con los trabajadores? Entonces, la discusión se situaría en el terreno que corresponde, el ético y el político, y no meramente el económico, que, como se ha mostrado, concentra su atención en garantizar el crecimiento, el cual, traducido en un lenguaje para todos, quiere decir: incrementar la tasa media de renta del capital.

Con la reforma tributaria, la apuesta es que las utilidades de los empresarios continúen aumentando al ritmo en que crece la economía en el largo plazo. Entonces, el Gobierno, en su proyecto de ley, lo que hace básicamente es disminuir la carga tributaria nominal en más o menos 9 por ciento, esperanzado en que el alivio fiscal se reflejará en el recaudo en el impuesto de renta.

Sí, es cierto: se disminuye la carga en renta para el capital, llevándola del 33 al 25 por ciento. El 8 restante (impuesto de renta para la equidad) con el que promete compensar el desmonte de parafiscales introduce en realidad un elemento nuevo de planeación tributaria para las empresas que potencialmente generen empleo, en la medida en que ellos puedan ajustar contable y financieramente sus costos, procurando mantener un margen de utilidad similar antes y después de la reforma. El recaudo de renta seguirá comportándose conforme viene sucediendo. No se pueden esperar cambios significativos en el comportamiento tributario de los contribuyentes de altos ingresos, puesto que ellos cuentan con los medios para ajustarse al nuevo escenario, por cierto muy beneficioso.

El alivio tributario a los más ricos supone en esta reforma tributaria una distribución de la carga impositiva entre las personas naturales, en especial sobre el rango de los ingresos medios y bajos, pequeños rentistas de capital y asalariados. Quiere decir ello que, en especial sobre los asalariados, se registra un aumento de la tasa efectiva de impuesto a la renta, con todo lo que ello acarrea para su bienestar. Bajo el supuesto de que se genere empleo, la medida haría que la tasa media de salario disminuya y que el nuevo empleo se contrate en un nivel de salario inferior incluso al mínimo legal vigente. Recuerden que los empresarios estarán siempre dispuestos a compartir los costos y las pérdidas con los trabajadores, pero jamás sus beneficios y sus ganancias.

Echando mano de los estudios de Posada (2001), en los que se muestra, por ejemplo, que "el incremento de 1 por ciento en el salario real por hora incrementa la tasa de desempleo en 0,38 por ciento; (y) un aumento de 1 punto en los costos laborales no salariales incrementa la tasa de desempleo en 0,60 por ciento, y finalmente un aumento en la tasa de crecimiento del capital de 1 por ciento reduce la tasa de desempleo en 0,78", siempre que se acompañe de la disminución efectiva de los costos de nómina. Esto es muy revelador, y merece una discusión política y técnica de fondo.

Lo que no han querido ver los acuciosos analistas de la reforma tributaria, y en especial los trabajadores, es que esta es una reforma laboral complementaria, y que ésta necesariamente va incidir en materia grave sobre el mercado de trabajo y los salarios. Por donde se le mire, los empleadores no van a cambiar su forma de razonar; es decir, seguirán siendo los egoístas de siempre, pues en ellos no hay cabida al altruismo del que hablan los representantes de los gremios; por otro lado, los trabajadores no tendrán más remedio que vender su fuerza de trabajo a los salarios que les imponga el mercado, en el cual el patrón tiene la posición dominante.

Lo anterior indica que el término de equidad empleado para nombrar la reforma tributaria no es equivocado pero merece una mejor explicación. En efecto, la equidad de la que habla el Gobierno se aplica entre iguales o semejantes, y los trabajadores y los capitalistas no son ni iguales ni semejantes, al menos no en términos de fortuna, y el problema al que estamos abocados cuando hablamos de impuestos es, al fin y al cabo, al conflicto entre quienes tienen riqueza y quienes no la tienen. En este caso, cuando se ha reclamado equidad, quienes lo hacen no son precisamente los trabajadores sino los ricos. ¡Quiénes, si no ellos, deben reclamarle al Gobierno un trato igual entre semejantes!

Infortunadamente, los trabajadores no contamos con la fuerza y la representación política que nos permitan reclamar equidad. Todo se reduce a una pobre capacidad de lobby ante el 'honorable' Congreso, en actitud mendicante.

 

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Martes, 20 Noviembre 2012 11:05

Comercio intra-Sudamérica

En este artículo presentamos los resultados preliminares de un trabajo de investigación en marcha sobre las relaciones comerciales y las posibilidades de complementación industrial entre los países de América del Sur.

 

Aún falta mucho para que los pueblos de nuestra América se beneficien de la existencia de diversidad de gobiernos progesistas, de los mecanismos de complementación construidos hasta ahora, y de las potencialidades de ampliar la integración de las cadenas productivas. Las cifras del comercio realmente en curso no mienten.

 

Para llegar a estas conclusiones, recurrimos al Banco de Datos Estadísticos de Comercio Exterior (Badecel), de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), con resultados del año 2008, los más recientes disponibles. Con base en esos números, generalmente se encuentran matrices del comercio regional, de todos los países entre sí. Sin embargo, optamos por profundizar el análisis y elaboramos tablas y matrices del comercio entre todos los países para cada uno de los sectores productivos: Productos alimenticios y animales vivos; bebidas y tabaco; materiales crudos no comestibles, excepto combustibles; combustibles y lubricantes minerales y productos conexos; aceites, grasas y ceras de origen animal y vegetal; productos químicos y productos conexos; artículos manufacturados, clasificados principalmente según el material; maquinarias y equipos, y material de transporte; y artículos manufacturados.

 

Tales cuadros, de exportaciones e importaciones, expresan las relaciones de los países del Sur entre ellos mismos y con el mundo, por sector. Observando el comercio total de cada país, se nota, por ejemplo, que Bolivia fue el que, en proporción, importó más de los vecinos de América del Sur (un 55,8% del total). En orden decreciente, siguen Uruguay (51,7%) y Paraguay (48,6%). Después, vienen Argentina (37,5), Ecuador (37,1%), Venezuela (35,6%), Perú (30,4%) y Chile (29,4%). Por último, quienes menos compraron de la región fueron Colombia (17,6%) y Brasil (14%).

 

En números absolutos, Brasil figura como el mayor importador de la región, con US$ 25,6 mil millones, seguido por Argentina, con US$ 21,5 mil millones, y por Venezuela con US$ 16,5 mil millones. En el otro extremo está Bolivia, que importó solamente US$ 2,8 mil millones de los vecinos.

 

En este punto queda clara la necesidad de una participación más activa y planificada de Brasil para que se avance en el proceso de integración. A pesar de ser la principal economía de la región, el 86 por ciento de las compras brasileñas tienen origen fuera de América del Sur. Este resultado está bastante por debajo del promedio regional, que es del 25,3. Las importaciones de Brasil son inferiores incluso a las de Colombia, país cuyo comercio es históricamente mucho más volcado para otros destinos, como Estados Unidos y Asia.

 

Analizando las importaciones de los países sudamericanos entre ellos, por sectores, destaca que sus principales compras se concentraron en bienes de menor valor agregado. En el caso de Brasil, prevalecen las importaciones de productos alimenticios y animales vivos; bebidas y tabaco, y materiales crudos no comestibles, como minerales, semillas, abonos, cueros, pieles, caucho, madera, papel y fibras textiles. Resulta paradójico que un país como Brasil importe minerales y alimentos, pero si lo hace debiera estimular las compras desde América del Sur.

 

Otra importante mirada es sobre el saldo total de los 10 países analizados, en su comercio con el mundo, en cada uno de los sectores. América del Sur tuvo superávit en US$ 85,6 mil millones: sus exportaciones fueron de US$ 537,8 mil millones y sus importaciones de US$ 452,0 mil millones. Los únicos déficits comerciales totales fueron de Paraguay (US$ 4 mil millones), Uruguay (US$ 2,7 mil millones) y Colombia (US$ 1,9 mil millón). Por otro lado, los mayores superávits fueron alcanzados por Venezuela (US$ 48,9 mil millones), Brasil (US$ 15,5 mil millones), Argentina y Chile (ambos alrededor de US$ 13 mil millones).

 

Llama la atención que Argentina, Uruguay y Brasil dependen inmensamente de las ventas de productos alimenticios y animales vivos. Venezuela, Colombia, Ecuador y Bolivia obtienen amplios superávits en el sector de combustibles, lubricantes y minerales, y productos conexos. De los materiales crudos no comestibles dependen Chile, Perú, Paraguay y otra vez Brasil. Argentina y Paraguay también se destacan en la exportación de aceites, grasas y ceras de origen animal y vegetal.

 

En ese sentido, deben ser ampliados los esfuerzos por identificar áreas potenciales para la inversión productiva y el estímulo a la industrialización regional. La responsabilidad por pensar, comprender el cuadro actual y planificar las acciones futuras es de las universidades sudamericanas, que deben volcarse cada vez más hacia esas interpretaciones.

 

Al mismo tiempo, ganan especial importancia los nuevos fondos, instituciones e instrumentos de fomento a la actividad industrial y comercial, como el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), el Sistema Único de Compensación Regional de Pagos (Sucre), el Banco del Sur y otras medidas en el marco de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). Pocas veces hubo un momento tan oportuno y tan favorable para acelerar el proceso de acercamiento y complementación de nuestras economías. Es hora de intensificar el trabajo y acelerar la integración.

 

Después de por lo menos un cuarto de siglo de políticas neoliberales, los pueblos del Sur demandan resultados concretos y mejoras visibles en sus condiciones de vida. Si bien es cierto que actualmente hay una fuerte presencia de gobiernos populares y progresistas en la región, todavía hay mucho poder concentrado en las manos de las burguesías mercantiles y las oligarquías terratenientes, asociadas al poder hegemónico mundial. Por esto, hay que convertir esa actual superioridad del pensamiento emancipador en América del Sur en resultados concretos.

 

Por Luciano Wexell Severo, profesor de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (Unila), Brasil.

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Rousseff advierte de que “la austeridad exagerada se derrota a sí misma”

Brasil no se lame las heridas, dejó de hacerlo hace mucho tiempo. La presidenta de la primera potencia de América Latina, Dilma Rousseff, defendió este lunes en Madrid el dinamismo del tejido económico del país, su progreso social e hizo uso de esa autoridad que a un Estado le dan las lecciones del pasado —dos décadas de estancamiento y crecimiento mediocre y una fuerte crisis financiera y bancaria— para encender todas las alarmas contra la austeridad como única herramienta para Europa. “La experiencia demuestra que cuando la austeridad es exagerada se derrota a sí misma”, dijo Rousseff durante su participación en el foro Brasil en la senda del crecimiento, evento organizado por EL PAÍS y el diario brasileño Valor Económico y patrocinado por Telefónica, Iberdrola, Repsol y los brasileños BNDES y Caixa.

 

La mandataria, de viaje oficial en España y tras haber participado en la Cumbre Iberoamericana en Cádiz, planteó la necesidad de un pacto de crecimiento para evitar que el virus de la recesión se propague a más países. A su juicio, “la retirada de derechos no puede ser la única respuesta para una crisis de deuda”. Es algo que le dijo directamente al presidente español, Mariano Rajoy, durante su reunión en la Moncloa, tras casi un año de gobierno del PP en el que España, con los mercados dando por descontado el rescate y con su nota como acreedor a un paso del bono basura, ha sufrido los mayores recortes sociales en democracia.


 
El discurso económico en Europa se debate entre los que ven las políticas de austeridad como único credo para embridar los desequilibrios fiscales —básicamente los halcones de Berlín— y los que ven imprescindible reducir las dosis de aceite de ricino y combinarlas con más estímulos para reanimar economías de capa caída, como la española.


 
El de la austeridad y crecimiento, para Rousseff, no es sino “un falso dilema”, ya que las medidas de disciplina presupuestaria y de dinamización se deben aplicar de forma “articulada”. Puso como ejemplo su país: controla las cuentas públicas, dijo, pero también invierte en infraestructuras y educación; baja los impuestos, pero lucha contra la pobreza. “Queremos un país de clases medias y movilidad social”, resaltó.


 
Sobre todo, recalcó que los recortes no pueden darse en todos los Estados a un tiempo y que aquellos con mejores finanzas deben tirar del carro. “Defendemos medidas articuladas, principalmente de los países con superávit y con capacidad de consumo y gasto. Si todos hacen ajustes de forma simultánea, se conduce a la recesión, sería una estrategia perversa”, recalcó.


 
Pero el que tendría ese papel de locomotora en Europa es Alemania, precisamente el mayor defensor de los ajustes como primera y prácticamente única receta para países con problemas de deuda como España y el resto de malditos del sur de Europa.


 
El Gobierno de Madrid ansía que Bruselas —o, más bien la troika que forman la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)— afloje el puño y le dé más tiempo para cumplir con los objetivos de reducción del déficit público dado el agravamiento de la crisis económica. Pero hay otros frentes abiertos en esta interminable crisis europea, como el papel del BCE. “Difícilmente los mercados creerán en la estabilidad financiera sin una unión bancaria y un banco central que no funcione como prestamista de último recurso”, dijo Rousseff.


 
La presidenta no tuvo problemas en mantener ese mismo discurso, similar al de otros presidentes latinoamericanos, frente al propio Rajoy en la rueda de prensa conjunta que ofrecieron:

 


“Yo planteo los errores de mi país, tuvimos dos décadas solo de ajuste. Es muy difícil salir de la crisis y pagar la deuda sin un mínimo de crecimiento. Espero que los países ibéricos obtengan una flexibilización. Esperamos que la salida a la crisis europea se haga evitando el sufrimiento a personas, y Brasil se pone a disposición para ayudar. La Unión Europea es una de las mejores creaciones del ser humano”, clamó la brasileña. “No hemos entrado en este asunto, pero cada uno tiene su posición”, se defendió el español.


 
Un periodista brasileño le llegó a preguntar a Rajoy: “Presidente, en las noches solitarias en La Moncloa, ¿no teme que, como dice Rousseff, España pueda seguir el camino de América Latina en los ochenta, con dos décadas perdidas por seguir políticas ortodoxas?”. El presidente, que en Cádiz intentó evitar este asunto, contestó tras titubear: “Como usted comprenderá no está entre las intenciones del Gobierno que presido estar una serie de años en recesión. Creo que España tendrá crecimiento positivo en 2014. Mi objetivo es el crecimiento económico y la creación de empleo. Creemos que las reformas que hacemos serán buenas en el medio y largo plazo. Estamos haciendo reformas estructurales que no se habían visto nunca”.


 
El presidente de EL PAÍS y del grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, señaló al presentar a la mandataria que Brasil se ha convertido en “un interlocutor imprescindible en la globalización”, y destacó la capacidad de “diálogo y consenso” de su presidenta. Cebrián emplazó al ministro de Educación, José Ignacio Wert, presente en el acto, a impulsar el portugués como asignatura preferente entre los estudiantes españoles, no solo por la proximidad de Portugal, sino por el potencial de Brasil.


 
Rousseff destacó la buena marcha de las relaciones comerciales con España, aseguró que “han retomado el dinamismo y deben ampliarse porque aún están por debajo de su potencial”.


 
Antes del acto, la presidenta brasileña almorzó con el Rey, en el que fue el último acto público del monarca antes de operarse de nuevo de su cadera. En su discurso, don Juan Carlos recordó “las elevadas tasas de paro de España”, que dijo, “está haciendo un gran esfuerzo para recuperar cuanto antes la senda del crecimiento” y pidió a Rousseff que cuente con las empresas españolas de cara a la Copa del Mundo de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos de Río en 2016. El monarca también le sugirió la “posibilidad de poner en práctica procedimientos que faciliten la estancia temporal de profesionales españoles altamente cualificados” en su país, informa Natalia Junquera.


 
“Al mismo tiempo”, añadió el Rey, “queremos animar a las empresas brasileñas a invertir en España”. Y a continuación, les dio algunos incentivos: “Nuestro país tiene una de las economías más abiertas del mundo, legislación favorable, modernas infraestructuras y gran afinidad cultural, por lo que constituye una excelente plataforma para la penetración de estas empresas en los mercados de Europa, Mediterráneo, Oriente Medio y África. España se ha convertido ya en la base europea para muchas empresas iberoamericanas y queremos que también lo sea para las brasileñas”.

 

Por Amanda Mars / Carlos E. Cué Madrid 19 NOV 2012 - 22:04 CET

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Informe: Economía de AL crecerá 3,2% en 2012 y 4 % en 2013

La economía de América Latina crecerá un 3,2% este año y un 4 % en 2013, según el informe de la OCDE y la CEPAL difundido hoy en el marco de la Cumbre Iberoamericana en la ciudad española de Cádiz.


 
Pese a continúo crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de América Latina, las perspectivas económicas de la región “están sujetas a incertidumbre y volatilidad en el contexto externo”, señala el informe, presentado por el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, y la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.


 
El crecimiento en América Latina “es casi un cliché”, dijo Gurría al resaltar que la región sigue “resistiendo mejor los embates de la crisis global” y debe seguir haciéndolo pese a los “importantes desafíos” que afronta a largo plazo, como la reducción la demanda interna y la exportación de recursos naturales.


 
La recaudación tributaria “sigue siendo excesivamente baja” en América Latina, señaló, al recordar que ha pasado de un 14 % a un 19,4 % de 1990 a 2010, pero sigue lejos del 34 % de media en los países de la OCDE.


 
Este tipo de informe, que desde hace seis años se presenta en el marco de la Cumbre Iberoamericana, se centra en esta ocasión en la Pymes (pequeñas y medianas empresas) latinoamericanas y la forma de impulsarlas con cambios estructurales.


 
La economía mundial registrará una “lenta expansión”, debido a los problemas fiscales, la fragilidad financiera y los altos niveles de desempleo en la zona euro, según el documento que indica que la consolidación del crecimiento en Estados Unidos continuará débil.


 
En ese contexto, se estima que las economías de China e India, que han sido un motor importante para el crecimiento mundial, en particular para América Latina, registrarán una desaceleración.


 
Las tasas de desempleo en 2012 serán de un 6,5% en la región, frente a un 8% en la OCDE y un 11,5 en la zona euro, con tendencia a aumentar a un 12% en 2013, señaló Gurría.


 
América Latina en su conjunto ha fortalecido su posición en términos de reservas internacionales, un 16% del PIB, y muchos países de la región tienen una deuda relativamente baja y buen acceso a financiación internacional, lo que permitirá evitar una contracción de la economía, señala el estudio.


 
El informe recomienda, entre otros, una mayor inversión en infraestructuras y asegurar la coherencia entre las políticas de estabilización a corto plazo y las medidas estructurales para aumentar el crecimiento potencial.
 


Pese a que la mayoría de los países latinoamericanos han logrado combinar las tasas de crecimiento económico con la reducción de la pobreza en los últimos años, las desigualdades en la región siguen siendo de las más altas del mundo, con un 31 % de la población en niveles de pobreza.


 
En cuanto a las Pymes, el estudio subraya que son “actores clave para incrementar el crecimiento potencial de América Latina”, pero, indica que estas empresas presentan una baja productividad y gran heterogeneidad en su acceso a mercados tecnologías y capital humano.


 
Las pymes representan el 99% de las empresas en América Latina, donde emplean a 67 % de la población activa, y sin embargo, su contribución al PIB es relativamente baja.


 
Las grandes empresas en la región tienen niveles de productividad que llegan a ser 33 veces mayores que las de las microempresas y seis veces más que las pequeñas, comparado con 1,3 y 2,4 veces en los países de la OCDE, señala el informe.


 
La financiación y el acceso a la información son dos aspectos claves para un mejor desarrollo de las pymes en América Latina, según el informe, aspectos resaltados tanto por Gurría como por Bárcenas en su presentación, en la que intervinieron el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, y el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias.


 
Tambien estuvieron el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, y Enrique García, presidente del CAF, banco de desarrollo de América Latina.

 

 17 Noviembre 2012
 
(Con información de NO365)

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Arremete Rousseff contra políticas de austeridad en Europa; prevé más recesión

Cádiz, 17 de noviembre. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó las políticas de austeridad que aplican países europeos para hacer frente a la crisis, debido al daño que provocan a la población. En cambio, defendió la adopción de medidas para estimular el crecimiento y la inclusión social, en la segunda y última jornada de la 22 Cumbre Iberoamericana.

 

El encuentro quedará en el recuerdo como la cumbre de los “papeles invertidos”, ya que España y Portugal (miembros del grupo y de la eurozona) ahora esperan que los mercados latinoamericanos les ayuden a su recuperación.

 

“La consolidación fiscal simultánea no es la mejor respuesta a la crisis mundial, y puede incluso agravarla, llevando a una mayor recesión”, advirtió Rousseff.

 

Recordó que en la cumbre de 1991 los países latinoamericanos atravesaban por una crisis de deuda y los resultados de seguir durante dos décadas las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) fueron, para el caso de Brasil, falta de crecimiento, y el país se tornó “un ejemplo de desigualdad social”, explicó la mandataria de la mayor economía de la región y la sexta del mundo.

 

“Nuestros esfuerzos sólo se convirtieron en solución cuando volvimos a crecer”, expresó la presidenta Rousseff en un mensaje directo a los dirigentes españoles y portugueses.

 

Así, “no sólo Brasil, sino toda América Latina, ofrece ahora dinamismo económico, vigor democrático y mayor igualdad social, gracias a políticas que dieron prioridad al crecimiento económico y a la inclusión social”, resaltó.

 

En la visión de la presidenta brasileña, “queda cada vez más claro que sin crecimiento será muy difícil el camino de la consolidación fiscal. Los ajustes serán cada vez más costosos socialmente y cada vez más críticos políticamente”.

 

Dar prioridad a la austeridad, añadió, “aunque aleja el quiste de una quiebra financiera, no aleja la desconfianza de los mercados y, aún más importante, no aleja la desconfianza de las poblaciones”.

 

Pidió que la estrategia para combatir la crisis muestre resultados para las personas y presente un “horizonte de esperanza, no sólo la perspectiva de más años de sufrimiento”.

 

La presidenta brasileña recomendó que los países que se encuentran en mejor situación contribuyan a elevar la perspectiva invirtiendo, consumiendo e importando más.

 

Así lo hará Brasil, que ampliará su inversión pública y privada en infraestructura, reducirá la carga fiscal a los salarios e impulsará programas sociales que ayuden a mantener el consumo interno, indicó.
A su vez, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, animó a los países latinoamericanos a invertir en Europa, en particular en España.

 

“La inversión latinoamericana es acogida con los brazos abiertos”, expresó, en momentos en que España y Portugal, dos socios europeos de la comunidad latinoamericana que se encuentran hundidos en crisis económicas, miran hacia el otro lado del Atlántico en busca de inversiones para superar esa situación.

 

Rajoy subrayó que “actualmente América Latina posee una posición de partida más ventajosa que Europa para sortear la crisis”.

 

España, que durante años ha hecho en Latinoamérica una oleada de inversiones conocidas como “segunda reconquista”, mira ahora hacia sus antiguas colonias.

 

Rajoy aseveró que la inversión acumulada de España en Latinoamérica supera 115 mil millones de euros, de los cuales 7 mil millones fueron colocados en 2011.

 

“En el contexto actual de dificultades es necesario prestar atención especial a las políticas de crecimiento económico”, afirmó Rajoy, al abrir las sesiones de trabajo de los jefes de Estado y de gobierno, en un sentido opuesto a las políticas de austeridad impuestas por Bruselas y por el FMI.

 

El mandatario anfitrión pidió a los países latinoamericanos aumentar su inversión en España, al tiempo que demandó seguridad jurídica para las inversiones en Latinoamérica, sin mencionar la expropiación de YPF-Repsol en Argentina.

 

Los líderes de Estado y de gobierno acordaron fortalecer el comercio y la inversión, así como proyectar a las pequeñas y medianas empresas para fomentar la creación de empleos, como forma de impulsar el crecimiento económico.

 

Las pequeñas y medianas empresas se presentaron como herramienta clave tanto para España, que quiere utilizarlas para aumentar su presencia en Latinoamérica, como para los países de esa zona, que ven en ese sector la clave del cambio estructural que necesitan.

 

Uno de los seis ejes de la declaración final apuesta por promover la creación y el desarrollo de estas empresas, facilitar su acceso al crédito y reducir la burocracia. En la cumbre también se acordó crear un instrumento de arbitraje, impulsado por el sector privado, que mejore la seguridad jurídica de las empresas y resuelva diferendos bilaterales.

 

El rey Juan Carlos clausuró la 22 Cumbre Iberoamericana, la cual comenzó el viernes en Cádiz bajo el lema “Una relación renovada”.

 

En tanto, el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, recibió la estafeta para organizar la versión 23 de la cumbre, propuesta para los días 18 y 19 de octubre del próximo año.

 

Afp, Dpa y Reuters

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“La clave es cómo aprovechar el boom comercial”

Le gusta citar a Charles Baudelaire. “Uno cree que elige a los quesos, pero en realidad los quesos lo eligen a uno.” Así fue que José Luis León Manríquez, 49, mexicano, doctor en Ciencias Políticas, se dedicó a estudiar China. Empezó comparando las políticas industriales de Corea del Sur y México y un día empezaron a pedirle que también escribiera trabajos interpretando la realidad china. En la reciente conferencia regional organizada por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales en México DF, León Manríquez participó de un grupo de discusión coordinado por la académica argentina Carolina Mera.

 

–¿Cambiará mucho China con la renovación de la cúpula del Estado y del Partido?

 

–Marginalmente. Los dirigentes son más jóvenes, lo cual sigue un método de cambio inaugurado por el sistema político desde Deng Xiaoping en 1978, con mecanismos de sucesión más o menos regulares y no diría que transparentes, pero sí eficientes. Estas transiciones viven, claro, sobresaltos y defenestraciones expeditas. Pero son transiciones suaves que contemplan un término para los períodos de ejercicio del poder, fenómeno que no se estilaba ni se estila en países socialistas como Cuba o Corea del Norte.

–¿Y en términos económicos?

 

–Viene una nueva etapa en el desarrollo económico chino. Como sabemos, la economía mundial es cada vez más interdependiente. Los principales socios de China están emproblemados: la Unión Europea y los Estados Unidos. Por eso los chinos despliegan una nueva estrategia económica que basa más su poderío en el mercado interno.

 

–¿Será el fin del modelo exportador?

 

–De ninguna manera. Pero en parte reorientarán el crecimiento hacia adentro. Por el crecimiento económico en China surgió una nueva elite de 300 millones de personas con capacidad adquisitiva a niveles europeos. El resto mejoró su condición, pero sigue pobre. Hay inquietud por el tema de la desigualdad social y algunos autores hablan de “latinoamericanización”. Es una tendencia peligrosa en términos de armonía y estabilidad social, pero la dedicación no se desviará de la economía.

 

–¿Con qué tasa de crecimiento anual probable?

 

–Ya no del 10 por ciento sino del 7 u 8 por ciento. Habrá un énfasis en desarrollar las regiones de China menos incorporadas a la creación de riqueza y tratar de reducir las brechas sociales. No es casual que los nuevos dirigentes sean economistas. La generación de Hu era una generación de ingenieros. Algo típico para épocas de crecimiento. No es necesariamente bueno que llegue un economista, porque piensa más en la estabilidad que en el crecimiento, pero es un hecho. Y la nueva administración puede ser más cuidadosa en términos fiscales.

 

–¿Cuál podría ser el enfoque de los temas de corrupción por parte del nuevo politburó?

 

–Es un problema grave. Además, genera ruido en medios occidentales. Los dirigentes ya reconocieron que la corrupción es un problema importante e hicieron llamados para combatirla, no solo en los altos niveles sino a nivel regional. Agrego otro tema más. Ha habido mucho descontento de los campesinos porque algunos jefes locales del Partido Comunista decretaron alzas generales de impuestos. Hubo miles de manifestaciones. La gran preocupación del gobierno central es que ese tipo de decisiones genere demasiada resistencia.

 

–Siempre está presente el tema del equilibrio entre el de-sarrollo de una sociedad más compleja y la capacidad del Partido Comunista de administrar políticamente esa complejidad.

 

–Esa es la pregunta del millón de dólares. La elite del PC, que es de las más preparadas del mundo, es también muy práctica. Yo no predeciría una revolución. Pero la historia nos muestra que los reclamos por un mayor pluralismo surgen cuando hay procesos de modernización económica y mayor peso de la clase media. Sucedió tanto en Corea del Sur como en América latina. El PCCh inventó la teoría de las tres representaciones, que representa un giro interesante respecto de la ideología marxista oficial. Antes, con Mao, hablaban del Estado proletario formado por obreros y campesinos. Ahora sostienen que deben estar las fuerzas productivas. Es decir, incorporan a los empresarios. En términos del pragmatismo es interesante. Cuando ven que un empresario importante comienza a tener inquietudes políticas, lo lanzan como miembro del politburó o como presidente municipal.

 

–Lo integran.

 

–Así es. El sistema se estabilizó porque los grupos de empresarios o de clases medias han sido cooptados e incorporados al sistema. Eso no garantiza, claro, que no puedan aparecer tensiones. Algún sector social podría pensar que está pagando impuestos y que la corrupción crece sobre la base de sus impuestos. Lo que puede haber es mayor disenso. Estas clases medias viajan, el control de la información es cada vez más difícil, surgieron microblogs de debate con opiniones que no son necesariamente afines al régimen... De todos modos, en general el Partido Comunista tiene mucho margen de maniobra política y gran legitimidad derivada entre otras cosas del crecimiento económico. La posibilidad de disrupciones no es inminente.

 

–¿Afectará mucho a América latina y a Sudamérica la reorientación parcial china hacia el mercado interno?

 

–En principio no nos afectaría demasiado. Por mucho que China se voltee al mercado interno, no lo hará por completo. La idea autárquica ya era imposible en la Unión Soviética, que tenía que importar granos, y no está en juego hoy. Sí podría significar una menor demanda de commodities. Con una reducción del 2 por ciento en el crecimiento podría reducirse la importación china de mineral de hierro de Brasil o de cobre chileno. Pero no será un colapso.

 

–¿Y la importación de soja, alimento para cerdos y para seres humanos?

 

–No veo un escenario de reducción en la importación de soja porque la gente tiene que comer y hay razones de tipo estructural que hacen que China difícilmente se vuelva autosuficiente en soja, al menos en el corto plazo. Las parcelas promedio de un campesino son de una hectárea. Imposible hacer economías de escala. Eso explica que China se haya convertido en importador neto de materias primas. Hago una nota al pie, sin embargo: hace dos o tres años se publicó un plan sectorial para recuperar la autosuficiencia en producción de soja hacia el 2020 a través, sobre todo, de una agricultura más tecnificada y de fertilizantes más sofisticados. Dudo de que se cumpla al ciento por ciento, pero con que se cumpliera al 20 por ciento implicaría una menor demanda dentro de unos años.

 

–La Argentina debería prepararse, ¿no?

 

–Sin dramatizar, todos debemos tener en cuenta los probables cambios en China. Pero con sus particularidades. A México, por caso, desde hace varios años China le afecta de manera diferente. Si para los países sudamericanos China fue una bendición por las materias primas, para México fue un dolor de cabeza por la masiva importación de mercancías chinas que afecta a la industria mexicana y, a pesar del Nafta, afecta a las exportaciones incluso hacia el mercado norteamericano. Para México podría ser ventajoso el giro chino. Pero en el corto plazo no veo catástrofes para nadie.

 

–¿Tampoco para los Estados Unidos?

 

–George Bush padre, Bill Clinton y George Bush hijo llegaron al poder con posiciones muy duras sobre China. Querían resistir el crecimiento chino y, como decimos en México, leerles la planilla en cuestiones de derechos humanos.

 

–Reclamarles.

 

–Sí. Pero luego se fueron dando cuenta de que no es tan fácil. Cada vez que el Departamento de Estado publica su informe sobre derechos humanos, China retalia con su propio informe que dice que los Estados Unidos son el primer promotor de la pena de muerte en el mundo. Por eso primero los gobernantes norteamericanos muestran dureza y después terminan ablandándose. Barack Obama asume y reivindica la interdependencia para lograr un smart power, después de su visita en 2009 se endurece y finalmente se ablanda. Las relaciones entre China y los Estados Unidos tienen elementos estructurales, más allá de quiénes estén en el poder. Están los bonos del tesoro comprados por China, el déficit comercial con China por parte de los Estados Unidos, asuntos militares que tienen que ver con la defensa china de las periferias... Los Estados Unidos dicen que China manipula el cálculo del gasto militar. China replica que se trata solo del 2 por ciento. Los Estados Unidos sostienen que ese número no incluye la investigación y el desarrollo con fines militares.

 

–¿Es predecible una guerra entre los Estados Unidos y China?

 

–Se trata de la relación bilateral más importante del mundo. ¿Guerra mundial? Yo más bien me atrevería a predecir, basado no en capacidades adivinatorias sino en la historia, en la relación histórica entre la potencia número uno y la número dos, que a medida que transcurra el siglo habrá más tensiones. La historia revela que un retador siempre busca emparejarse rápidamente con el número uno, con el hegemón, los Estados Unidos en este caso. La convivencia entre ellos no será fácil. Quizá lo que cambie es que la agenda tenga más elementos conflictivos que cooperativos.

 

–¿Y cómo juegan los Brics, el grupo que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica?

 

–Son un fenómeno interesante, pero a veces desde la izquierda lo sobredimensionamos. A veces damos por hecho que los Brics son una unidad, cuando dentro de ellos hay contradicciones, aunque no sean antagónicas, para hablar en términos de Mao. Un ejemplo: China no quiere depender del suministro ruso en materia energética, y por eso busca petróleo en América latina. En el caso de Brasil los industriales de San Pablo no están muy contentos con la competencia china en sus mercados. Hay que analizar a los Brics con atención para no verlos como un nuevo bloque que ya mismo frenará a los Estados Unidos. Cada uno de los países tiene, además, una relación diferente con China.

 

–Volvemos a Sudamérica, o en el caso de los Brics a Brasil.

 

–Sugiero prestar atención a un tema. Con la competencia china, incluso los países sudamericanos que disfrutan hoy de un superávit con China pueden tener problemas de déficit. China cada vez exporta más productos sofisticados. Ya Brasil tuvo en 2007 y 2008 situaciones de déficit comercial. La Argentina empieza a tener déficit. De los 13 países de la Asociación Latinoamericana de Integración, la Aladi, once tienen déficit con China. En algunos años, si la tendencia sigue, el déficit puede aumentar. El debate actual es la contribución o no de China a la reprimarización. ¿Es verdaderamente un comercio Sur-Sur?

 

–La discusión es cómo aprovechar las divisas, y pienso en los derechos de exportación de soja por parte de la Argentina, para industrializarse mientras dure el boom comercial.

 

–La clave es cómo aprovechar ese boom comercial para que los recursos excedentarios sean utilizados para transformar los productos de los países. El riesgo es formular solo políticas sociales con reparto de cheques sin estimular a la vez el desarrollo tecnológico, la educación o la reconversión industrial.

 

–¿Qué planes financieros tiene el Partido Comunista Chino en el ámbito externo y en el internacional?

 

–China es un poco socialista en un sentido. Utiliza empresas públicas y bancos públicos para fomentar la producción. Todavía hay un 50 por ciento de la economía en el sector estatal. La mayor parte de los bancos más importantes siguen en manos del Estado. Cuidado porque China es un ornitorrinco. Es mamífero o ave de acuerdo con la perspectiva de dónde lo veas. Parece socialista desde una perspectiva y capitalista de otra. Si logran en la próxima década su objetivo de duplicar el actual ingreso per capita y llegar a más de 9 o 10 mil dólares, realmente se convertirán en una potencia. No será fácil que arriben a ese objetivo, pero conociendo los logros de China, tampoco es completamente descartable.

 

–Nos quedó el plano de las finanzas internacionales.

 

–No creo que tengan ningún designio de cambio mayor. Quieren mayor influencia regional en Asia. Establecieron swaps monetarios con Australia, Japón y Corea para trabajar en divisas locales y no en dólares, pero no veo un proyecto para cambiar a corto plazo el sistema financiero internacional. Están siendo cautos para no aparecer como el agente que desestabiliza. Ninguna potencia es ciento por ciento pacífica, pero ellos no quieren proyectar la imagen de una China que busca hacer cimbrar al mundo. Sí habrá, me parece, una lucha fiera por la paridad del yuan frente al dólar. Es una batalla que conocimos en los años ’80 y ’90 entre Japón y los Estados Unidos. Japón entonces decidió revaluar y fue un golpe del que los japoneses no se recuperaron. Los chinos lo saben y tienen presente la experiencia histórica de Japón. No creo que pierdan tan fácil la paridad.


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La austeridad no es la respuesta: soluciones a la crisis, del 99% para el 99%

Amaia Egaña no esperó a ser desalojada de su casa. El 9 de noviembre, mientras funcionarios de la justicia local del municipio de Barakaldo, en las afueras de Bilbao (País Vasco, España) se dirigían a entregarle la notificación de desalojo, Amaia se paró en una silla y se lanzó por la ventana de su apartamento, en el cuarto piso del edificio en el que vivía. Murió en el acto al caer sobre la vereda. Se trata del segundo suicidio registrado en España en las últimas dos semanas como consecuencia de un inminente desalojo. El suicidio sumó un motivo de protesta a la huelga general realizada esta semana en las calles de Madrid y que se extendió a todo Europa.


 
La huelga general realizada el 14 de noviembre en varios países europeos tiene su origen en la profundización de la crisis en España, Portugal y Grecia. Como consecuencia del colapso económico mundial de 2008, España se encuentra sumergida en una profunda crisis financiera. La tasa de desempleo ha sobrepasado el 25% y se estima que hay un 50% de desempleo entre la población más joven. Los grandes bancos se han beneficiado de millonarios rescates financieros, al tiempo que continúan exigiendo el cumplimiento del pago de hipotecas que un número cada vez más elevado de españoles no puede pagar. Esto provoca que cada vez haya más ejecuciones hipotecarias e intentos de desalojo. Se habla de “intentos” debido a que en respuesta a la epidemia de desalojos ha surgido en España un movimiento de acción directa para evitarlos. En una ciudad tras otra, los vecinos solidarios y grupos organizados han formado redes y creado equipos de respuesta rápida que inundan la calle frente al apartamento amenazado con ser desalojado. Cuando llegan los funcionarios para entregar la notificación de desalojo, no se les permite ingresar al edificio y mucho menos llegar al apartamento en cuestión.


 
Mediante su convocatoria a la primera huelga general continental en décadas, la Confederación Europea de Sindicatos pretendía expresar la “fuerte oposición a las medidas de austeridad que están provocando el estancamiento económico y la recesión en Europa y que están acabando con el modelo social europeo. Estas medidas, lejos de restablecer la confianza tan solo exacerban las desigualdades y promueven la injusticia”.
 


En Estados Unidos, un grupo surgido en el seno de Occupy Wall Street, movimiento en parte inspirado por el 15-M español, que fue creado en el marco de la lucha contra las medidas de austeridad, ha adoptado un enfoque creativo al flagelo de la deuda que afecta a millones de estadounidenses. El grupo se ha denominado 'Rolling Jubilee', por la antigua práctica del jubileo en la que se perdonaban las deudas cada cincuenta años, y se dedica a comprar deudas a los prestamistas por un monto muy inferior a su valor con el objetivo de cancelarlas. “La idea de 'Rolling Jubilee' estuvo en el aire durante mucho tiempo. Nos juntamos y comenzamos a hablar y nos dimos cuenta de que la deuda es realmente lo que vincula al 99%, es el punto de intersección entre Wall Street y nosotros”, sostuvo Pam Brown, estudiante de sociología de la universidad New School y parte de la organización 'Strike Debt', responsable del reciente lanzamiento de 'Rolling Jubilee'. “Se trata de una idea muy simple, sin embargo, nadie la había intentado antes. Los cobradores de deudas hacen esto todo el tiempo. Lo que sucede es que alguien incumple, es decir, no puede pagar su deuda, y el acreedor original deja de intentar cobrarla. Luego, hay un segundo grupo de personas que se mueve en el mercado de deudas, que es un mercado de 60.000 millones de dólares, que decide comprar esa deuda y cobrarla. Obviamente ya no tiene el valor original, de modo que los acreedores iniciales la venden a apenas centavos de dólar a otros cobradores, a compradores de deuda y a empresas de cobro que intentan cobrar la deuda. De hecho, hacen un muy buen trabajo porque ganan alrededor de 12.200 millones de dólares al año al cobrar lo que era, básicamente, una deuda impaga”.


 
Según el sitio web de Rolling Jubilee, el grupo interviene “mediante la compra de la deuda a las entidades financieras primarias, para así mantenerla alejada de los cobradores, y de ese modo la da por cancelada…para ayudarnos mutuamente y destacar cómo el sistema depredador de préstamos y deuda afecta a nuestras familias y comunidades. Sería como el rescate del 99% por el 99%”. A la fecha, Rolling Jubilee ha recaudado 175.000 dólares, que afirma utilizará para cancelar 3.5 millones de dólares de deudas personales.


 
Quizá sea una cantidad simbólica, pero se trata de un mensaje importante al Presidente Obama y a los representantes republicanos justo en momentos en que se aprestan a comenzar el debate para impedir el “precipicio fiscal” y deben discutir sobre el futuro de las tasas impositivas de Estados Unidos, la reducción del déficit, las prioridades presupuestarias y cómo financiar las denominadas prestaciones sociales. Sarah Anderson, del Instituto de Estudios Políticos, prefiere denominar a la Seguridad Social y a Medicare “programas de derecho a beneficios”. Anderson me dijo: “Se trata de programas por los que los trabajadores estadounidenses pagan a lo largo de sus vidas y tienen derecho a ese dinero, a tener los programas sociales básicos que nos han convertido en una sociedad más fuerte con una clase media más fuerte. Pensar que necesitamos pasarle la carga a los pobres y a los más viejos es impensable. Somos el país más rico del mundo. Nuestro problema es que nuestros recursos han sido asignados en forma indebida y la solución a la deuda debería ser buscar formas de recaudar fondos. En primer lugar, mediante impuestos justos, como impuestos a las transacciones financieras, que podrían frenar a Wall Street; en segundo lugar, mediante reformas a las políticas medioambientales, como reducir los subsidios a los combustibles fósiles y aplicar impuestos a las emisiones de carbono; y por último, mediante el recorte del gasto militar, en particular cerrar todas las bases militares que tenemos en todo el mundo que son obsoletas. Esa combinación de medidas podría recaudar billones de dólares en los próximos diez años. Y esa es la forma en que deberíamos enfrentar el problema de la deuda”.


 
Amaia Egaña debe haber sentido que no tenía una red de contención en España cuando se lanzó por la ventana para encontrar la muerte. Mientras el movimiento por esa fuerte red de contención social crece en todo el mundo y también a nivel local en Estados Unidos, el mandato es claro: la austeridad no es la solución.


 
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 

 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Sábado, 17 Noviembre 2012 06:43

Desahuciados

Desahuciados

La recesión es un virus que debilita la solvencia del sistema financiero en un círculo vicioso de aumento de la morosidad de empresas y particulares, requerimiento de mayores previsiones por incobrabilidad, deterioro patrimonial, exigencia de capitalización y fuga de depósitos por temor a la situación de los bancos. El ajuste de las cuentas públicas reduciendo el gasto profundiza la caída del nivel de actividad económica y, pese a ese resultado impactando en forma negativa en sus negocios, banqueros con su elenco de analistas y economistas ortodoxos aplauden esa política. Este sinsentido tiene origen en la ideología neoliberal de sus protagonistas, en el desprecio a las penurias de las mayorías y en cómo funciona el mundo de las finanzas. Mientras reciben auxilios monetarios del Estado para cubrir los inmensos baches de los balances, cada uno de los dueños de las entidades especula con ser el sobreviviente del naufragio para terminar absorbiendo a los hundidos. Ciclo de concentración del capital que termina configurando el principal instrumento de presión de la banca al poder político: “Demasiado grande (el banco) para dejarlo caer”. El temor a un descalabro económico de mayores proporciones por la quiebra de alguna de las grandes entidades financieras y el fantasma del efecto dominó deriva en la subordinación de gobiernos que se endeudan para salvarlos y aplican impopulares recortes del gasto público para liberar recursos para pagar a los acreedores. Esta situación se está desplegando con prolija violencia en Europa, siendo España la máxima expresión con tasas record de morosidad y ejecuciones hipotecarias.

 

El boom inmobiliario financiado por la banca española alimentó una de las burbujas especulativas modernas más impresionantes. Las entidades obtenían los fondos principalmente de bancos alemanes que compraban bonos con garantía de los préstamos emitidos. El frenesí de ladrillos ha permitido la extravagancia española de alcanzar una cifra total de viviendas cercana a los 27 millones con un poco más de 17 millones de familias españolas registradas. Es impactante la existencia de unas 10 millones de viviendas excedentes de las necesidades de la población, construidas sólo por la especulación alimentada por el sistema financiero. La explosión de esa burbuja provoca un efecto pobreza demoledor por la caída del precio de las propiedades: el 76 por ciento del patrimonio familiar español corresponde a inmuebles y el restante 24 está distribuido en otros activos (efectivo y depósitos, acciones, participaciones de sociedades y seguros), según un informe del banco central de España.

 

Además de la caída del valor de las propiedades, el rostro más cruel del estallido de la burbuja de ladrillos es el desalojo de miles de familias porque al perder el empleo o contabilizar una reducción de ingresos no pudieron cumplir con el pago del crédito hipotecario. La situación es más desesperante debido a que no sólo tuvieron que entregar la vivienda, sino que luego del remate, a un precio por debajo del tasado inicialmente para pactar el crédito, la familia sigue contabilizando una deuda con el banco. Un sistema de esquilma cuyos detalles resultan impactantes. En base a un ejemplo publicado por el diario El País se comprende en toda dimensión:

 

n El 10 de mayo de 2004 una familia suscribe una hipoteca por 120 mil euros para comprar una vivienda tasada en 150 mil euros. El plazo de pago del crédito es 20 años con una tasa de interés fija del 5 por ciento anual. La cuota mensual del préstamo es de 790 euros.

 

n El 10 de mayo de 2011 deja de pagar y empiezan a correr los intereses por mora, que no tienen tope, por ejemplo del 20 por ciento. Hasta ese momento, la cuenta era: intereses pagados 37 mil euros, capital pagado 30 mil euros y un saldo del crédito de 90 mil euros (el monto original era 120 mil).

 

n En julio de 2011, la familia debe dos cuotas (1580 euros) y el banco exige el pago. Por las condiciones del crédito, los bancos pueden reclamar toda la deuda ya al primer mes de mora e iniciar el trámite judicial de ejecución del crédito hipotecario.

n El juzgado otorga 10 días a la familia para regularizar su situación y, si no lo hace porque no tiene el dinero debido a que sus integrantes perdieron el empleo, comienza el proceso de ejecución hasta la subasta de la vivienda.

 

n En el ejemplo, la subasta se realiza en noviembre de 2012, con la obligación de anunciarla con 20 días de antelación. En esa instancia, la cuenta es: el deudor pagó 67 mil euros (capital más intereses) y el saldo de la deuda era 90 mil euros, pero el banco demanda 137 mil euros (deuda hipotecaria, intereses por mora y costas del proceso judicial).

 

n La vivienda se subasta al 70 por ciento del valor de tasación (105 mil euros). El valor original era 150 mil euros. Si hay un comprador, ese dinero es para el banco, pero el monto no cubre la totalidad del reclamo de 137 mil euros. El faltante de 32 mil euros es la deuda que mantiene la familia con el banco.

 

n Por la crisis no hay compradores particulares de viviendas. Entonces el banco se queda con la unidad, pero al 60 por ciento del valor de tasación (90 mil euros). De ese modo, la deuda de la familia con el banco es mayor: 47 mil euros.

 

n Comienza el proceso de desalojo (“de-sahucio”) que se ejecuta en un mes, con posibilidad de otro mes de prórroga.

 

n La deuda no prescribe y el deudor tiene que responder con todos sus bienes presentes y futuros.

 

n La familia no pudo pagar la cuota de la hipoteca porque sus miembros perdieron el trabajo y están desocupados. Se quedaron sin vivienda propia y con una deuda de 32 mil o 47 mil euros con el banco.

 

Después de este recorrido, se encuentra la respuesta de por qué aumentaron los suicidios en España entre quienes pierden la vivienda.

 

Entre 2007 y 2011 se han producido cerca de 350.000 ejecuciones hipotecarias en España. Centenares de miles de familias están siendo desahuciadas de sus casas por las mismas entidades financieras que han provocado la crisis y que han sido rescatadas con dinero público. Los bancos se defienden diciendo que muchos de los “desa-hucios” son de segundas o terceras viviendas, locales comerciales o garajes. El endeudamiento privado español alcanzó un monto equivalente al 235 por ciento del PBI. En total, la cartera crediticia del sistema financiero español suma 1,74 billones de euros, con una mora de 164.361 millones, equivalente al 9,42 por ciento en junio pasado según datos publicados por el Banco de España. El panorama es más inquietante en el rubro créditos hipotecarios, que reúne problemas en más de la mitad de la cartera. Ante este panorama, con políticas públicas que acentúan la recesión, las perspectivas de los bancos españoles son perturbadoras. La prevista recapitalización del sistema por 60 mil millones de euros aportados por la Unión Europea resulta insignificante en ese sendero hacia la insolvencia.

 

La situación española es la más dramática de Europa por las condiciones abusivas de los créditos hipotecarios y leyes que desamparan al deudor. El PP en el gobierno y el Partido Socialista en la oposición están negociando flexibilizar la legislación sobre hipotecas. Si bien sin la furia española, en otros países europeos también aumentaron los desalojos. Una investigación de El País detalla que en Portugal las ejecuciones aumentaron 17 por ciento en 2011 respecto del año anterior; en Francia, el año pasado hubo 113.669 sentencias de desalojos, 4 por ciento más que en 2010 y 40 por ciento más que hace diez años; en Italia, durante el año pasado 39.474 familias italianas fueron desalojadas de sus viviendas por no pagar la hipoteca, un 75 por ciento más que hace cuatro años; y en Gran Bretaña, el Consejo de Prestamistas de Hipotecas estima que los desalojos sumarán 35 mil en este año.

 

La política de austeridad está hundiendo a Europa, arrimando a los bancos a la insolvencia y provocando un desastre sociolaboral. Es la receta de la ortodoxia. ¿Qué piensan los economistas del establishment argentino sobre la crisis europea, en especial sobre la economía de España, ofrecida como modelo hasta hace poco? Retumba el silencio.


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Viernes, 16 Noviembre 2012 10:26

Centenario nacimiento Antonio García Nossa

Centenario nacimiento Antonio García Nossa

Conversatorio sobre su pensamiento

 

Viernes 30 de noviembre • 8:00 a.m. - 6 p.m.

Auditorio Germán Arciniegas, Cl. 24 Nº5-60 – Bogotá

 

Invitados:

Claudio García (México),

Pablo Guadarrama (Universidad de las Villas, Cuba)

Luis Emiro Valencia (Bogotá)

Julián Sabogal Tamayo (Universidad de Nariño)

Diego Jaramillo (Universidad del Cauca)

Roberto Pineda Camacho (Universidad Nacional)

Carlos Reina (Universidad Distrital)

Héctor-León Moncayo (Equipo desde abajo)

 

Informes e inscripciones: 345 18 08 - 346 62 40 - 2127397 - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.