Martes, 15 Mayo 2012 06:44

Krugman le da un mes

Krugman le da un mes

El Premio Nobel de Economía Paul Krugman afirmó que Grecia abandonará el euro el mes próximo, situación que provocará una corrida bancaria en las principales entidades financieras de España e Italia. Incluso afirma que para evitar una quiebra generalizada de esas compañías, los Estados impondrán una suerte de corralito, limitando los retiros de efectivo y prohibiendo transferir depósitos al exterior. El economista estadounidense señaló además que, dependiendo de la decisión que tome Alemania, esta situación podría llevar al fin del euro en los próximos meses.
 

En un artículo publicado en su blog del diario The New York Times, con el titulo “Eurodämmerung”, Krugman describe cuatro fases de la crisis europea. En primer lugar, ubica la “salida griega del euro, muy posiblemente el próximo mes”. Según la secuencia que plantea, eso profundizaría aún más la crisis de confianza de los inversores, quienes comenzarían a retirar cuantiosas cantidades de dinero de los bancos italianos y españoles, llevándose ese dinero a Alemania.
 

La tercera fase contempla el establecimiento de “controles de facto” por parte de los Estados para evitar que los ahorristas saquen los fondos de los bancos y los fuguen del país. “Alternativamente o puede que al mismo tiempo, se producirán grandes inyecciones por parte del Banco Central Europeo con el fin de evitar el colapso de la banca”, agrega como alternativa para esa tercera etapa.
 

En este contexto, Krugman señala que Alemania tendrá que elegir entre aceptar los reclamos de España e Italia, y asumir un drástico cambio de estrategia que les proporcione garantías para rebajar los intereses de su deuda así como una mayor inflación que facilite el ajuste de precios, o aceptar el fin del euro.
 

El jueves 3 de mayo, Krugman también escribió un post en su blog referido a la Zona Euro, en el que afirmó que los países del bloque debían seguir el ejemplo brindado por Argentina. El detonante fue la publicación de un artículo en la revista Slate, propiedad del The Washington Post, donde el periodista Matthew Yglesias destaca el crecimiento económico y del empleo en Argentina a partir de la devaluación y recomienda a las autoridades de España, Grecia y Portugal que abandonen el euro para recuperar su soberanía económica en lugar de profundizar el ajuste. A partir de ello, Krugman ponderó las lecciones que ofrece Argentina y cuestionó la cobertura que la prensa internacional realiza sobre la situación del país.
 

La posibilidad de que Grecia abandone la Eurozona fue reconocida ayer por primera vez por el titular del Banco de Bélgica, Luc Coene, quien incluso sostuvo que sería posible llevar a cabo un divorcio amistoso. “Un divorcio nunca es algo bueno. Puedes hacer las cosas de una manera amable, pero pueden llegar a ponerse feas y difíciles. Supongo que un divorcio amistoso, si alguna vez fuera necesario, sería posible, pero aun así lo lamentaría”, afirmó Coene en una entrevista concedida al diario británico Financial Times.
 

El ministro de Finanzas de Alemania también evaluó abiertamente la posibilidad de que Grecia deje el euro. Cuando lo consultaron sobre el tema, el conservador Wolfgang Schaüble afirmó que Alemania se prepara para todos los escenarios posibles y luego afirmó que no se puede obligar a nadie a permanecer en la Zona Euro. La canciller alemana, Angela Merkel, afirmó, por su parte, que “es mejor para Grecia permanecer en la Zona Euro”, pero advirtió que la solidaridad acabará cuando los griegos incumplan sus compromisos de deuda, aunque al finalizar sostuvo que no cree que eso ocurra.
 

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Ultimátum de la eurozona: si Grecia no cumple “se va”

Bruselas, 14 de mayo. La zona euro intensificó la presión a Grecia, al advertirle que si no cumple con su programa de ajustes el camino que le queda es la salida de la unión monetaria, en una reunión de ministros de Finanzas en la que también se puso bajo la lupa la reforma bancaria de España.
 

“Una salida de Grecia sería un fracaso para todos”, advirtió el ministro de Finanzas español, Luis de Guindos, a su llegada a la reunión en Bruselas. Pero el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, fue más lejos y advirtió: “la pertenencia al club exige cumplir con las reglas del juego”.
 

El jefe del eurogrupo y primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, matizó la presión sobre Grecia, al señalar: “reafirmamos nuestro compromiso con Atenas en la zona euro. Nadie ha mencionado una salida”, dijo en rueda de prensa.
 

“No me gusta el modo de tratar a Grecia mediante amenazas; así no merece ser tratada la sociedad griega”, añadió, en referencia a varios de sus socios que en los días recientes han hablado claramente de una salida de Atenas de la unión monetaria.
 

La mayoría de los líderes de la eurozona se alinearon detrás de la idea de que si Grecia no respeta escrupulosamente las condiciones del plan de rescate internacional, estén preparados para dejarla salir del euro, aunque esta decisión pueda desestabilizar todo el proyecto de moneda única.


“No sé qué más podríamos haber hecho en términos de negociaciones” con Grecia, señaló el ministro alemán de Finanzas y candidato a la cabeza del eurogrupo, Wolfgang Schauble, al descartar una flexibilidad en las reformas exigidas por Bruselas a cambio del rescate de la Unión Europea (UE).
 

“Lo mejor que Grecia podría hacer por su propia supervivencia y por la de la unión económica y monetaria en su situación actual es cuanto antes formar un gobierno y decir que va a cumplir con las obligaciones bajo las cuales se acordó un paquete de rescate”, sugirió García Margallo, que acudió al encuentro de ministros en Bruselas.
 

Pero “la pertenencia al euro implica una serie de obligaciones”, indicó el ministro español, cuyo país también está sometido a duras medidas de austeridad.
 

La decisión de la Comisión Europea el miércoles, de entregar a Grecia 4 mil 200 millones de euros en créditos en vez de los 5 mil 200 millones inicialmente previstos, ha sido interpretada como una advertencia lanzada por sus socios a Atenas, que depende de estas inyecciones de capital para evitar la insolvencia.
 

Este 15 de mayo, el país debe devolver 450 millones de euros de obligaciones que sus acreedores se negaron a canjear en una importante operación realizada en marzo.


Afp
 

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Primavera árabe, ¿invierno económico?

Crecientes disturbios en las calles y un empeoramiento de la contienda interna política amenazan con condenar a los estados árabes surgidos de la revolución a una magra cosecha económica. Si bien el débil clima mundial tampoco ha ayudado, los nuevos gobiernos, carentes de legitimidad y experiencia, han ofrecido políticas miopes e ineficaces. Los negocios operan en un limbo legal, los estímulos fiscales apresurados no han sido la panacea para el desempleo estructural y la desigualdad de ingresos, y el apoyo de donadores extranjeros ha tardado en materializarse o ha sido insuficiente. Así pues, ¿hacia dónde se dirigen Egipto, Túnez, Yemen y Libia, los cuatro países de la región que lograron derrocar a sus líderes por diversos métodos?
 

Egipto: dinero sangrante

Se puede decir que el cambio más dramático de fortuna ha sido evidente en Egipto. No hace mucho, EIU colocaba a ese país entre los llamados CIVETS (junto con Colombia, Indonesia, Vietnam, Turquía y Sudáfrica): una segunda fila de estados prometedores, después de los BRIC. No fuimos los únicos observadores en reconocer la promesa de Egipto: entre 2006 y 2010 la inversión extranjera directa en el país promedió unos 10 mil mdd al año; marcas tan destacadas (y diversas) como GlaxoSmithKline y Oracle apostaban al brillante futuro del Estado árabe más populoso.
 

Sin embargo, de 2011 a la fecha la situación de Egipto ha empeorado en forma dramática. Las cifras más recientes del banco central ilustran la magnitud del deterioro económico: en 2011 la balanza de pagos pasó de un pequeño superávit a un enorme déficit de 18 mil 300 mdd. El turismo internacional fue ahuyentado por las noticias de violencia y la economía se ha paralizado. El crecimiento real del PIB alcanzó un raquítico 0.3% anual en el primer semestre del año fiscal egipcio (1º de julio-31 de diciembre). En comparación, el crecimiento fue de 7% en promedio anual en 2006-08, e incluso logró mantenerse en alrededor de 5% en plena recesión global de 2009-10.
 

Entre tanto, cualquier semblanza de estrategia económica a largo plazo ha cedido el lugar a un frenético manejo de crisis. En los primeros seis meses de 2011/12 los gastos en subsidios se elevaron 42% y los salarios y prestaciones del sector público aumentaron 27%, con lo cual las de por sí frágiles finanzas del país cayeron aún más en números rojos. En consecuencia, las tasas de los bonos del tesoro egipcio se han elevado y, exacerbadas por el deterioro en la balanza de pagos, las reservas en divisas extranjeras se han desplomado (de 35 mil mdd en enero de 2011 a 15 mil mdd en marzo de este año).
 

En Túnez, que el año pasado tuvo una transición más estable que los otros tres países, el gobierno presentó en marzo un nuevo presupuesto para 2012 que fue 10.7% mayor que la versión expansiva que ya estaba en vigor. Entre otras cosas, proponía congelar el precio de alimentos selectos subsidiados, elevar la inversión en las regiones pobres del interior, construir 30 mil unidades de vivienda y crear 100 mil empleos (ambas cosas improbables). La proyección de ingresos este año ha crecido casi 22%, con base en muy dudosas presunciones de ganancias sobre una mayor recaudación fiscal, ventas de activos confiscados y privatizaciones.
 

En Yemen, el presupuesto para 2012 parece no tener casi ningún fundamento real. Aprobado en abril, el primer presupuesto del nuevo gobierno de coalición, luego de la partida del presidente Alí Abdalá Saleh (gobernante desde finales de la década de 1970), prevé un incremento de 45.6% en el gasto, que supuestamente se cubriría en parte con un salto en la producción petrolera de los 140 mil barriles diarios actuales a 300 mil. El gobierno también prevé un repunte en el ingreso no petrolero sobre una previsión de crecimiento real del PIB de 6.7% (la nuestra es de menos de 5%).
 

Dolores de transición

En Libia, un gasto presupuestal sin precedente se dirige sobre todo a proyectos de desarrollo y reconstrucción, prioridad incuestionable luego de la guerra civil del año pasado. Además, la producción petrolera se recupera con rapidez y los enormes activos extranjeros (estimados en 60 mil mdd) deben proporcionar el medio para cumplir esos compromisos de gasto. Sin embargo, el país ilustra otro de los problemas que afligen a los gobiernos de transición. Existe un gran trecho entre aprobar un presupuesto y ejercerlo en realidad. En Libia la brecha es especialmente ancha, pues el país está obstruido por una desordenada burocracia (herencia del gobierno de más de 40 años del coronel Kadafi), regiones indómitas llenas de milicias armadas, y un liderazgo transicional tan desorganizado que está considerando dar un voto de desconfianza al gobierno designado por él mismo.


La incertidumbre política y el caos burocrático causan problemas en otros lados. Yemen sigue en desorden, y el poder del gobierno está severamente limitado. En Egipto, se supone que el Supremo Consejo de las Fuerzas Armadas entregará responsabilidades el 30 de junio a una coalición encabezada por los Hermanos Musulmanes una vez que se realice la elección presidencial, a finales de mayo. Sin embargo, aún no se definen las facultades del presidente, y el constante jaloneo en el proceso de formar un comité constitucional hace prever que no habrá tiempo para completarlo antes de que el nuevo presidente asuma el poder. Con la futura división de poderes en el aire, es comprensible que el FMI titubee en proporcionar un préstamo vital de 3 mil 200 mdd al país, en especial cuando los dos mayores partidos en el parlamento se oponen a él.
 

A la luz de los riesgos y sacrificios que pasaron los pueblos para deponer a los dictadores, no es sorprendente la palpable decepción ante la falta de progreso en combatir la desigualdad social y mejorar los niveles de vida. De hecho, en los casos de Egipto, Túnez y Yemen calculamos que el PIB per cápita será menor al final de este año que antes de las revoluciones.
 

¿Un poco de ayuda?

De lo antes dicho resulta claro que Yemen, Túnez, Egipto y en menor extensión Libia necesitan más apoyo directo de donadores para pasar el periodo de transición. Hasta ahora, las cantidades ofrecidas han sido variables. Por un lado, Túnez ha salido relativamente bien, al recabar unos mil 400 mdd en ayuda extranjera y condonación de deuda en 2012. En contraste, las reservas extranjeras de Yemen han caído casi 50% desde su punto más alto, en 2008. Aparte de un préstamo de emergencia del FMI por 93 mdd, los donantes han sido lentos para ayudar (el gobierno espera que esto cambie con una conferencia internacional de donadores, a finales de mayo). La situación de Egipto es tal vez peor, pues sus reservas extranjeras han caído más de la mitad desde la revolución, su divisa está bajo presión y la confianza en su solvencia fiscal se debilita.
 

En todo caso, el dinero de donadores no será suficiente si los gobiernos siguen dilapidando. La primavera árabe ha disparado una reacción regional contra la liberalización económica, pero todos los estados donde ha habido revoluciones están mal equipados para dar a sus poblaciones el respiro económico que desean o –excepto Libia– no pueden permitirse ese lujo. En realidad, el dividendo económico tardará en materializarse.
 

El clima de inversión sigue siendo difícil. La revuelta política ha tenido un impacto significativo en las empresas, las ganancias del turismo y los empleos, lo que ha elevado las percepciones de riesgo de los inversionistas extranjeros. En conjunto, las empresas parecen haber adoptado la postura de esperar a ver qué sucede, lo cual se confirma con evidencias del mercado privado de seguros contra riesgos potenciales, el cual tiene muchas dificultades para vender cobertura en regímenes autoritarios al parecer estables. Dicho esto, los inversionistas deben regresar con rapidez una vez que mejore la estabilidad, dadas las grandes oportunidades de estos mercados, en particular en Egipto.
 

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya
 

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“Se debe reconocer la contribución económica de las mujeres”
Es fundadora de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas y forma parte de la Comisión Internacional de La Vía Campesina. Página/12 la entrevistó en un encuentro feminista en Estambul. Aquí cuenta su particular historia de vida y cómo se abrió paso en un ámbito gremial profundamente machista. Su lucha por los derechos del campesinado y los de la mujer.


-¿A qué edad empezó a trabajar?

–A los 14 años me relacioné con el mundo del trabajo. A esa edad ya era la persona que abastecía la casa, porque mi padre murió y antes de morirse se había separado. Yo era la hija mayor de cinco hermanos y me tocó salir a trabajar. Pero antes de esa edad hacía trabajos de recolección. Vivíamos en un sector rural, rodeados de fundos y parcelas, en Los Espejos, que es la última estación de tren antes de llegar a Santiago. Y por eso se llama Los Espejos, porque la gente sacaba los espejos para arreglarse antes de llegar a la capital. Ahí hacíamos faenas de recolección. Partíamos con la corta de la haba, que era la primera, la arveja... En esos años había dos cosas que se conjugaban que eran importantes: tú recolectabas y después ibas a lo que llamábamos el rastrojo, a buscar lo que quedara en la plantación, porque ésa era la reserva de alimentos nuestra. En ese tiempo, había otras relaciones con los dueños de parcelas, que eran menores, no eran latifundios, eran fundos pequeños. El huerto una vez cosechado se abría para que la gente sacara lo que necesitaba. Eramos temporeros de afuera, porque íbamos en la temporada y de afuera del pueblo. Hoy en día, los temporeros tienen otra connotación. Son las trabajadoras que van a trabajar a las empresas frutícolas principalmente.


–¿Dónde nace su vocación por organizar mujeres?

–Pasé mi juventud en época muy conservadora, de mucho prejuicio. Recuerdo que empezaron a formarse los fan-clubs de los artistas juveniles. Como nosotras no podíamos participar de los fan-clubs, empezamos a formar los clubes de amigas, que en el fondo eran como la réplica femenina. No estábamos alrededor de un artista en especial, pero los adorábamos, los amábamos. Eramos niñas. Nosotras en los fan-club hacíamos caridad, asistencialismo, que es un mecanismo de dominación. Juntábamos ropa, íbamos a los hospitales, a las poblaciones más pobres. Y nosotras éramos muy pobres, tal vez más pobres que la población a la que íbamos a entregar la ropa. Creo que de ahí partí, no sé... Será que me gustó juntarme con mujeres, conversar de nuestros problemas.


–¿Terminó la escuela?

–Hice hasta el sexto de la primaria. Hasta ahí llegó mi paso por la escuela, después empecé a trabajar.


–¿Dónde empezó su militancia sindical?

–Después del campo me fui a trabajar a un casino, en Correos y Telégrafos. Ahí me vinculé con la gente del gremio de la alimentación. Me indicaron para que fuera al departamento juvenil de la CUT, Central Unica de Trabajadores. Y me mandaron a trabajar con las muchachas: era la encargada femenina. Nadie quería esa función. Meterse con mujeres era como retroceder. Eso era típico en el movimiento sindical. Sin embargo, a mí nunca me incomodó. Siempre estuve pensando qué hacer: seminarios, revistas, trabajar en el diario mural, organizar campamentos. Dentro del departamento juvenil también nacieron amores y me casé con quien era el encargado juvenil de la Confederación Campesina.


–¿Tuvieron hijos?

–Sí, y nietos. Somos a la antigua: ya llevamos 44 años de casados. Tengo dos hijos y una hija y cuatro nietos. Somos bien aclanados. Vivimos en el campo, tenemos una parcelita. Cada hijo se hizo su casa en una de las esquinas y mi hija vive conmigo. Ella dice que no se va a hacer casa, porque a ella le va a tocar cuidarnos, que ésa es su herencia.


–¿Cómo se relacionó con el movimiento de mujeres en Chile?

–La propia situación de dictadura hizo generar nuevos espacios y tener nuevos puntos de encuentro. Entonces hay una relación más profunda en el conjunto de las mujeres, que tiene que ver con esa búsqueda de nuestros hombres detenidos, con ese paso por las cárceles, en ese camino de solidaridad. Fueron los momentos duros.

(El recuerdo le pone los ojos vidriosos, al borde de las lágrimas. Se emociona.)


–¿Su esposo estuvo detenido durante la dictadura en Chile?

–Sí. Fueron esos momentos duros en los que perdías a tu amigo, tu compañero, tu compañera. Pero, sin embargo, encontrabas mucho más en el camino. De ahí surge el trabajo más de activista. Fueron los momentos en que nos decíamos que no teníamos miedo, pero en realidad teníamos que romper el miedo, los silencios impuestos. Fui creciendo así, a machetazos, como decimos nosotros. Siempre te da mucha pena recordar esos tiempos. Nosotros vivimos una época muy privilegiada. Eramos juventudes que construíamos, teníamos esperanza, participábamos políticamente. Había la posibilidad de que los trabajadores entraran a la universidad. Hubo muchas cosas que fueron muy importantes y que le dieron carácter a mi lucha. Eso no se pierde. La dictadura nos arrebató tanto, pero al mismo tiempo nos hizo madurar de golpe y porrazo, nos obligó a crecer.


–¿En esa búsqueda de los familiares presos durante la dictadura las mujeres rurales se encontraron con las mujeres urbanas?

–El vínculo se hizo ahí, en las búsquedas, en las esperas en las puertas de las cárceles, de los campos de concentración. Corríamos de un lugar a otro. Porque nos decían que allá podíamos encontrar... ya no era tu marido, tu hermano, era cualquiera.


–Usted cuenta que la organización campesina la armaron las esposas de los dirigentes. ¿Cómo fue ese proceso?

–En casi todas las organizaciones en tiempo de dictadura se fueron levantando los departamentos femeninos. Y esos departamentos femeninos fueron constituidos principalmente con las esposas de los dirigentes que estaban presos o desaparecidos. No teníamos nada más que perder, sino que buscar. Si uno piensa así fríamente nosotras fuimos más osadas. Muchas mujeres no tenían mucha noción de a lo que estaban expuestas. Nos mandaban a dejar cartas, un saludo. No iban ellos, íbamos nosotras. Y eso nos fue acerando, haciendo descubrir el mundo, ver que detrás de tu casa había otro mundo. Cuando en Chile hicimos el primer encuentro, en el año ’79, los compañeros nos pidieron a las esposas que invitáramos a las esposas de otros dirigentes que estaban en proceso de recomposición del movimiento. Nos dijeron que cuando querían hablar con ellos les decían que no podían participar porque tenían problemas con sus esposas porque tenían mucho miedo. Entonces, nos dieron una lista de compañeras y nos pidieron que las invitáramos. Y nosotras obedientemente organizamos el encuentro, pero no teníamos un peso. Y salimos a buscar plata. Empezamos a golpear puertas. Y ahí nos fuimos a hablar con mujeres feministas que estaban en las ONG. Y ellas nos entregaron el apoyo. Incluso, nos ayudaron a hacer los documentos. La verdad, en ese primer encuentro hablaban los hombres. Nosotras teníamos el discursito escrito para leerlo. Yo todavía me acuerdo que necesitaba afirmarme en una mesa para poder hablar sin caerme del susto. Y en la conversación con las compañeras nos dimos cuenta de que las mujeres no tenían miedo, que los que tenían miedo eran nuestros compañeros y se escudaban en nosotras. Había compañeras cuyos compañeros estaban presos y ellas contaban cuando llegaba la policía a buscarlas. Siempre me acuerdo de una compañera mapuche que contaba que le decían: “Te venimos a buscar porque dicen que tú eres comunista”. Y ella se paró en la puerta y les dijo: “Claro que soy comunista, y mis hijos serán comunistas y mis nietos serán comunistas”. Yo la miraba y pensaba: ¿cómo les habrá dicho eso con metralletas al frente? Entonces empecé a descubrir que no había miedo en las mujeres, había rabia; o había miedo y lo vencía la rabia. Y ahí acordamos hacer una Comisión de Mujeres, dentro de la Confederación Campesina, en el año ’79. Y fíjate que cuando salimos de ese primer encuentro ya no éramos las mismas, ya mirábamos a los compañeros de otra manera. Cuando nos decían: “Compañerita, por qué no va a dejar esta carta”, les decíamos: “Tú no vas porque tienes miedo”. Empezamos a enfrentarnos a sus miedos. No era tan terrible tener miedo. El problema era cómo vencíamos a los miedos.


–¿Cómo siguió el vínculo con el movimiento feminista?

–Estaba recién llegando el movimiento feminista. Nosotras íbamos a escuchar a las mujeres. De repente había cosas que no nos gustaban. Cuando volvíamos y comentábamos en la organización, nos decían: “Ustedes se van a dejar de juntarse con las feministas”. Y nosotras partíamos diciendo, “no”. Yo decía: “Mire, compañero, yo no soy feminista pero resulta que las prácticas que aquí hay no me gustan. Esta utilización de las compañeras... no estamos para servir el tecito, para hacer el almuerzo, llevar el café o ir a llevar las cartas, no estamos para firmar la declaración que ustedes escribieron”. Entonces empezamos a escribir nuestras propias declaraciones. Teníamos nuestras complicidades. Las compañeras feministas nos apoyaban, nos azuzaban y muchas veces nos hicieron las cartas, y nosotros las llevábamos y las defendíamos como si fueran nuestras. Hasta que aprendimos a hacerlas. Creo que fue clave en ese momento esa construcción que se fue haciendo y de verdad, es cierto, que ese feminismo de esa época en el continente está enquistado con el trabajo popular. Se crearon redes, grupos, en las poblaciones, hacíamos talleres. Nunca habíamos tenido esa mirada. El mirarnos a nosotras mismas, el mirarnos para adentro para poder tener una mirada hacia afuera. Pasaron muchos años. Ya después yo pasé a ser vicepresidenta de la organización, ocupé varios cargos, pero me sacaron del trabajo femenino porque me estaba volviendo muy feminista (se ríe). Y en un momento que llegué me encontré que me habían subido de cargo, o sea, yo tenía que sentirme muy feliz porque me habían sacado de ser la encargada femenina y me habían designado secretaria general y para hacerme cargo de las relaciones políticas. De acuerdo, compañero, ningún problema, les digo. Pero yo les quiero decir que de todas maneras yo voy a seguir trabajando con las mujeres porque es una opción mía. Si no es en la Confederación Campesina, voy a trabajar afuera. Me acuerdo de que el presidente se enojó mucho y dijo: “Ven, yo les decía: aunque saquemos a la Pancha, se las va a arreglar para estar con las mujeres”.


–¿Por qué les molestaba su trabajo con las mujeres?

–Porque era una organización de machitos. No había compañera que no llegara a la dirección que no tuviera que acostarse con los compañeros. Y eso se empezaba a comentar. Yo proponía a alguna compañera, y le decía al presidente: creo que la compañera es muy buena, tiene opinión. Y él me respondía: “Sí, pero se va de falda muy rápidamente”. Ese comentario a mí me indignaba. Entonces empecé a tomar como práctica decirle a cada compañera que llegaba: “Tu vida es tu vida, pero lo único que te voy a pedir es que no te enredes con los compañeros de acá. Porque los compañeros van contando, ésas son las estrellas que se van poniendo, cuántas de las dirigentes pueden conquistar. Nosotras somos sus conquistas. Y eso tenemos que pararlo”. En una reunión, el presidente me acusó de estar desprestigiándolos, diciéndoles a las compañeras que tuvieran cuidado con ellos. “Y por supuesto que sí, le dije, y lo voy a seguir haciendo porque no voy a soportar que acá se haga mofa de nuestras compañeras. “No hay caso, ésta está feminista”, me dijo. Entonces, fue ése el cartel que me pusieron. Y en función de eso fue que me quisieron sacar del trabajo con las mujeres. Y cuando me sacaron y me di cuenta fue que les dije que iba a trabajar con las mujeres, de todas formas. Porque soy feminista, le dije.


–¿Usted no se identificaba con el movimiento feminista en ese entonces?

–No. Muchas mujeres me querían convencer de que yo era feminista. Una vez en la Cumbre de Mujeres de Beijing le pregunté a una compañera del sur de Chile: “Dime, Josefina, ¿qué es ser feminista”. Ella me dijo con esta simpleza: “Yo soy militante del Partido Socialista. Si mi partido me pone condiciones y no asume el planteamiento de las mujeres, yo me voy de mi partido porque yo soy feminista”. La miré y le dije: “Ajá, entonces yo no soy feminista porque no me iría ni del partido ni de la organización”. Eso lo dije en ese momento, pero después me fui de la organización porque tuvimos muchas discusiones en el sentido de que todo el tiempo había objeciones para que las mujeres asumieran en la comisión directiva. Nunca teníamos más de dos compañeras. Esa era la cuota. Hicimos muchas estrategias. Incluso llegué a presidir la máxima organización de campesinos en Chile, la Comisión Nacional Campesina, pero lo hicimos por una estrategia nuestra para mostrarles a las compañeras que éramos capaces y que podíamos llegar a ser dirigentas de una organización. Varias veces se planteó que yo podía llegar a ser presidenta de la organización y los compañeros decían que el campesinado no estaba preparado para que lo dirigiera una mujer. Si en mi Confederación no podía, nos propusimos demostrar que el campesinado no iba a estar en problemas con que lo dirigiera una mujer. Cuando fui elegida presidenta de la Comisión Nacional Campesina nadie lo podía creer.


–¿En qué año fue?

–Alrededor del ’91, ’92 o ’93.


–¿Cuándo nace La Vía Campesina?

–La base de la gestación de los movimientos sociales a nivel mundial fue la “Campaña Continental 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular”, que hicimos desde 1989 a 1992, convocada por organizaciones campesino-indígenas de la Región Andina y el Movimiento Sin Tierra del Brasil. Yo había trabajado mucho en la campaña. Nosotros en América latina generamos un proceso desde los campesinos y los indígenas que nadie se lo podía imaginar. El primer encuentro se hizo en Colombia, el segundo en Guatemala y el tercero en Nicaragua. En el segundo encuentro invitamos a organizaciones de Europa. Llegaron los europeos, los españoles, a sumarse a esta campaña de resistencia. Y de ahí surgió el embrión. Como ya rompimos las barreras que teníamos y levantamos cabeza después de lo que significaba la caída del socialismo, en un congreso que se hizo en la UNAN (Universidad Nacional de Nicaragua) en Managua, los dirigentes que estaban ahí se dan el reto de crear una red global para enfrentar la globalización. Al año siguiente, en 1993, creamos la Vía Campesina en Mons, Bélgica, con unos 30 compañeros. De esos 30, éramos seis mujeres, de Bolivia, de Colombia, de Costa Rica, de Honduras, de México, y yo de Chile. Había otras seis mujeres de España, de Galicia, feministas, pero feministas-feministas. Y había una pugna muy grande con los compañeros de Europa, porque ellos decían que ésta no era una organización feminista. Inmediatamente nos conectamos con ellas. Y desde ese minuto empezamos a dar batalla en La Vía Campesina: miramos con lupa en los documentos, las declaraciones, para que quedara claro que nosotras habíamos sido parte de la fundación, que no era un ente que se constituía de hombres, de dirigentes.


–¿En esa primera instancia incluyeron la cuestión del lenguaje no sexista?

–Sí, ése fue el primer paso. “Nosotras y nosotros”, “las y los”. Nos decían que el lenguaje masculino era neutro. No, les decíamos, aquí no hay nada neutro. Somos nosotras y nosotros. Fue la primera pelea que dimos.


–¿Después pelearon por la paridad?

–Desde América latina. Se constituye La Vía Campesina y a los meses se conforma la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC). En el primer congreso de la CLOC hubo una comisión de mujeres. Allá fuimos las mujeres a discutir solas. Los compañeros abrían la puerta y miraban. Yo integraba de la Comisión Organizadora del Congreso. Ya había surgido la Bartolina Sisa, de Bolivia, la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas de República Dominicana –que fueron las dos organizaciones más antiguas–, pero se estaba constituyendo la Confederación de Mujeres en Honduras y había surgido el movimiento de mujeres campesinas en Brasil, ya con una connotación más feminista; estaban las Mujeres Mexicanas Organizadas en Redes. Había un temor frente al surgimiento de organizaciones exclusivamente de mujeres dentro del movimiento campesino. Nosotras ahí sacamos un primer acuerdo en el Congreso: que no había que tenerles miedo a las organizaciones de mujeres, muy por el contrario, había que considerar que las organizaciones de mujeres venían a fortalecer el movimiento, que traían nuevos elementos, hacíamos más participativa y democrática la organización. Y ese acuerdo quedó como acuerdo de Congreso. Ese acuerdo lo hemos utilizado mucho. Creo que no se dieron cuenta. Al segundo Congreso de la CLOC, que se hacía en Brasil –el primero fue en Perú– fuimos a pedir discriminación positiva para los cargos de conducción. Y nos miraron sorprendidos. ¿Qué vienen a pedir? ¿Cuál es el problema?, nos decían. “Si quieren son 50 y 50 por ciento”, respondieron. Salimos y nos miramos con la compañera de Brasil con la que habíamos ido a plantear el tema y dijimos: no entendieron nada. Pero nosotras no podemos perder esta oportunidad. Y acordamos que en la primera reunión de la Comisión Organizadora los países debían enviar a un hombre y a una mujer. A la primera reunión, llegamos tres mujeres: una de Brasil, una de Nicaragua –que también fue en representación del hombre y la mujer– y yo; los compañeros de Paraguay ni siquiera habían incluido a su compañera y cuando la incluyeron, no designaron a la encargada –porque ella tenía opinión y los criticaba– sino a una compañera que no hiciera problemas. Y recién ellos se dieron cuenta de que era el 50 por ciento cuando nosotras empezamos a reclamar que no estaban las mujeres. Incluso, un compañero argentino dijo, muy despectivamente, “¿Pero para qué quieren un 50 por ciento las mujeres, para ir a calentar asientos?”. Y nosotros les dijimos: “¿Y los hombres no calientan asientos? No sólo calientan asientos, compañeros, además se dan la gran vida, se ponen a tomar, al otro día llegan con el cuerpo malo, no saben ni qué se está discutiendo. Eso es peor que calentar asientos. Nosotras podemos estar calentando asientos, pero estamos con los oídos bien abiertos”. Trabajamos incansablemente. Ellos no creían que iba a ser así. No fuimos el 50 por ciento, fuimos el 43 por ciento, en el Congreso. Cuando vieron que esa avalancha se venía, nos llamaron y nos dijeron por qué no hacíamos una conferencia de mujeres.


–¿Aparte?

–Sí. Les dijimos que no, que una conferencia nos separa del congreso. Y decidimos hacer una asamblea en el marco del congreso de la CLOC. Primero nos vamos a juntar nosotras, vamos a discutir nuestros temas, y vamos a ir al Congreso con nuestros debates. Porque si no, nos van a hilar. Y nunca más hubo en los congresos una comisión de mujeres, nunca más. Nosotros tenemos nuestras asambleas previas. Hoy cada vez que la CLOC hace un congreso, y La Vía Campesina su conferencia, previamente se hace la asamblea de mujeres. Ahí acordamos las propuestas que queremos sacar del Congreso. De ahí nos vamos empoderadas a participar del Congreso.


–¿Cuál es la agenda de las mujeres campesinas?

–Que nunca más puede haber una reforma agraria sin que nosotras estemos incluidas. Es el derecho que a nosotras nos asiste a la tierra. La segunda cosa es el reconocimiento de nuestro rol importante en la agricultura como mujeres productoras, y no como apoyo ni ayuda. Y otro de los puntos importantes es reconocer nuestra contribución económica. Igualdad de oportunidades tenemos, el punto es ver cómo nos empoderamos para asumirlas. Estamos asumiendo la agenda del campo, que es de hombres y de mujeres. Lo que pasa es que en esa agenda nosotras tenemos que estar de igual a igual.

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La asamblea de accionistas de Bank of America y la Convención Nacional Demócrata: dos acontecimientos extraordinarios
Las asambleas de accionistas no suelen ser algo fuera de lo común, a menos que se trate del Bank of America, en cuyo caso podrían ser consideradas un 'acontecimiento extraordinario'. De hecho, así declaró la ciudad de Charlotte, en Carolina del Norte, a la asamblea de accionistas del banco que tuvo lugar allí esta semana. Bank of America es actualmente el segundo banco más grande de Estados Unidos (después de JP Morgan Chase) y ha declarado activos por más de 2 billones de dólares. Además, es el banco “demasiado grande para quebrar” que aparece en las pancartas del movimiento Occupy Wall Street, un banco excesivamente especulativo que lucra, entre otras cosas, con la actual crisis hipotecaria y con la explotación de carbón contaminante.


Carolina del Norte, un estado que apoyó a Barack Obama en 2008, es uno de los estados sumamente disputado entre demócratas y republicanos en estas elecciones presidenciales. Las actuales encuestas de opinión indican que cualquier partido podría ganar en este estado familiarmente conocido como el 'talón del alquitrán'. Los demócratas eligieron la localidad de Charlotte para realizar la Convención Nacional Demócrata este verano como forma de aumentar sus posibilidades de ganar allí. Para prepararse para el acontecimiento, el Concejo Municipal de la ciudad de Charlotte aprobó una enmienda del Código de la ciudad que permite al administrador de la misma declarar los denominados 'acontecimientos extraordinarios'. La ordenanza está claramente estructurada de modo de otorgarle facultades adicionales a la policía para detener, registrar y arrestar a personas que se encuentren dentro de la zona del 'acontecimiento extraordinario', delimitada arbitrariamente. La ordenanza dice en un fragmento: “Será ilegal que cualquier persona...posea, lleve, controle o tenga acceso inmediato, en forma voluntaria o deliberada, a cualquiera de las siguientes cosas”, a lo que sigue una larga lista de artículos como bufandas, bolsos, mochilas, maletines y bolsos térmicos.


Cientos de personas participaron en la pacífica y enérgica manifestación realizada el miércoles frente a la sede del Bank of America en Charlotte. El colorido despliegue de pancartas creativas fue apoyado por los activistas que participaban en la asamblea y que, por ser accionistas, tenían derecho a hacer uso de la palabra. George Goehl, de la organización National People’s Action, que estaba en la asamblea, le contó a CNN acerca de la reacción del presidente de Bank of America, Brian Moynihan: “Eramos decenas de activistas que teníamos derecho a hablar, sin embargo, Moynihan lo evitó, desvió la atención y se negó a permitirlo. Se lo notó incómodo durante toda la sesión”.


Muchos activistas expresaron su indignación ante el papel que desempeñó el banco en el negocio de las hipotecas de alto riesgo y en la crisis hipotecaria que éste contribuyó a provocar. Como parte de un acuerdo federal acerca del fraude hipotecario generalizado, Bank of America accedió a pagar 11.800 millones de dólares. Apenas dos días antes de la manifestación, el banco anunció que estaba contactando a los primeros 5.000 de un total de 200.000 clientes titulares de hipotecas que tienen derecho a la modificación de su préstamo. El monto total de su hipoteca posiblemente se disminuya en hasta un 30%.


La semana pasada, activistas de la organización Rainforest Action Network (Red de Acción en defensa de los Bosques Tropicales o RAN, por sus siglas en inglés) se treparon a 30 metros de altura para colgar una pancarta en el estadio Bank of America en Charlotte, donde está programado que el Presidente Obama realice su discurso de aceptación de la candidatura demócrata el 6 de septiembre. La pancarta decía “Bank of America” con la palabra “America” tachada y reemplazada por “carbón”, de modo tal de que se leyera “Banco del Carbón”. RAN es parte de una coalición más amplia que lucha contra la práctica destructiva de la minería de voladura de montaña. La directora ejecutiva de RAN, Rebecca Tarbotton, me dijo: “Bank of America es el principal financiador de la minería de voladura de montaña, que es realmente la peor forma de minería existente. Básicamente, para extraer el carbón hacen explotar la cima de las montañas en los Apalaches y destruyen los hogares de la gente y contaminan las fuentes de agua, y eso sucede antes de que el carbón llegue a las plantas, donde se quema y genera contaminación del aire en las ciudades y en todo nuestro país. La minería de voladura de montaña es el peligro al que nos exponemos por nuestra dependencia de los combustibles fósiles”.


La amplia coalición que se movilizó tanto dentro como fuera de la asamblea de accionistas es un acontecimiento fundamental en el resurgimiento de Occupy Wall Street, y asimismo presagia posibles enfrentamientos con la campaña de reelección de Obama.


Obama responde a la presión. Tomemos, por ejemplo, el tema del matrimonio igualitario. En 1996, cuando realizaba su campaña para ingresar al Senado del estado de Illinois, Obama escribió que apoyaba el matrimonio entre personas del mismo sexo. Durante su campaña de 2008, Obama, que era entonces Senador, declaró: “Creo que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer”. Esta semana le dijo a ABC News: “Es importante que reafirme que creo que las parejas del mismo sexo deberían poder casarse”.


Teniendo en cuenta el clima político, la decisión de Obama de apoyar el matrimonio igualitario es valiente, en particular apenas horas después de que los ciudadanos de Carolina del Norte votaran a favor de una enmienda constitucional que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo en dicho estado. Obama, un antiguo líder comunitario, sin duda recuerda las palabras de Frederick Douglass: “El poder no otorga nada si no se lo presiona. Jamás lo hizo y jamás lo hará”. La comunidad LGTB se organizó y se hizo oír, y la posición del presidente cambió.


Quienes se manifestaron dentro y fuera de la asamblea de accionistas del Bank of America esta semana (propietarios que luchan para no perder sus casas, ambientalistas, activistas de Occupy Wall Street) tendrán en cuenta el cambio de postura del presidente. Están decididos a continuar su lucha durante la Convención Nacional Demócrata y harán que realmente sea un 'acontecimiento extraordinario'.


Publicado el 11 de mayo de 2012

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.


Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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Sábado, 12 Mayo 2012 05:32

Para la banca no hay ajuste

Para la banca no hay ajuste
Les ordenó elevar encajes y les ofreció 15 mil millones de euros, exactamente lo que recortó en Salud y Educación para sanear carteras “sanas”. Los préstamos son a cinco años y a una tasa del 10 por ciento.


El gobierno de Mariano Rajoy aprobó ayer un nuevo plan para evitar que quiebre el sistema financiero español, lo que incluye la inyección de cerca de 15 mil millones de euros de dinero público en forma de crédito en las entidades que tengan problemas para garantizar activos, una cifra similar al recorte en las áreas de Salud y Educación. “Sin absoluta certidumbre sobre la solvencia del sector bancario, la recuperación económica se hace mucho más difícil”, aseguró el ministro de Economía español, Luis de Guindos, al presentar la reforma financiera en conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros.


La primera medida que anunció el gobierno español, en línea con las exigencias de la Unión Europea, fue la decisión de encargar a dos entidades independientes que hagan una evaluación general de la cartera crediticia de los bancos españoles, para aportar transparencia. La otra decisión fue la de elevar el colchón para cubrir los préstamos realizados al sector de la construcción e inmobiliario, plagado de activos tóxicos, y obligar a las entidades a separar estos productos en sociedades para gestionarlos y sacarlos al mercado antes de fin de año.


Tras una primera reforma, aprobada en febrero, que obligó a la banca a incrementar las provisiones de caudales para cubrir los activos tóxicos inmobiliarios, que movilizó 54 mil millones de euros, el Ejecutivo pide ahora un aumento de la cobertura de los productos sanos del sector, del 7 al 30 por ciento, lo que implica un esfuerzo de 30 mil millones de euros. De esta forma, explicó el ministro de Economía, el colchón para afrontar eventuales impagos crediticios de todo el sector se amplía hasta un 45 por ciento.


Los bancos tienen un mes para presentar un plan para cumplir con estos requisitos, y los que no puedan hacerlo podrán recibir ayuda pública a través del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria). De Guindos insistió en que estas ayudas a los bancos “no son una inyección de fondos públicos” sino que se realizará a través de “préstamos”.


Según el responsable de Economía, lo que está haciendo el gobierno es poner recursos “a disponibilidad” de los bancos, a un tipo de interés del 10 por ciento, “que es superior a lo que paga el propio Estado por la emisión de este tipo de bonos al mismo plazo (cinco años) y que deberán ser reembolsados”. De Guindos subrayó que el plan no supondrá un gasto para los contribuyentes. Sin embargo, en el actual contexto de crisis y desconfianza sobre la solvencia del sistema financiero español, el gobierno no puede garantizar que los bancos reembolsarán todos estos préstamos.


En cuanto al dinero público que el Estado tiene previsto emplear en la banca, el ministro de Economía señaló que será “inferior a 15 mil millones de euros”, aunque dependerá de los planes de saneamiento que presenten las distintas entidades. Se trata de una cifra similar al dinero que el Ejecutivo del derechista Partido Popular (PP) recortó recientemente de los presupuestos de Salud y Educación, que se vieron mermados en 10 mil millones de euros, en el marco de la política de austeridad impulsada por Rajoy a exigencia de la UE, con el objetivo de reducir el elevado déficit público de España.


La toma de control esta semana por parte del Estado central de Bankia, la cuarta entidad del país y la que tiene mayores problemas de activos tóxicos, se llevó a cabo a través de la conversión en acciones de un préstamo de 4465 millones de euros que el FROB hizo a su matriz. El Ministerio de Economía explicó en un comunicado que el gobierno actuaba porque “consideraba improbable”, dada la situación de la entidad y del grupo, que se pudieran recuperar en el mercado las participaciones en el plazo de cinco años.


Tras defender la gestión del ex director del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, al frente de la entidad, De Guindos indicó que Bankia “es hoy una entidad absolutamente solvente”, y que el nuevo equipo dirigido por José Ignacio Goirogoizarri presentará un “plan de viabilidad” tras el cual la entidad será “privatizada”.


Algunos economistas advirtieron que el gobierno no estaba “nacionalizando” Bankia sino cometiendo una estafa al salvar con dinero público a la banca para luego, una vez saneada, reprivatizarla. Las esperadas medidas para la banca se conocen el mismo día que Bruselas presentó una desoladora perspectiva económica para España, país que en el corto y mediano plazo deberá enfrentar una situación de aumento de desempleo y recesión, que impediría a Rajoy cumplir con los objetivos de déficit de los próximos dos años. Así lo afirmó el comisario de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, quien ante esta situación pidió a España “más recortes” en el gasto público, concretamente en las regiones, y acciones decididas para la “recapitalización de la banca”.
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Viernes, 11 Mayo 2012 07:06

El club del ajuste busca socio

El club del ajuste busca socio

El club de los ortodoxos del ajuste y la autoridad, presidido por su operadora mayor, la canciller alemana Angela Merkel, le prepara un picante comité de recepción al presidente francés, el socialista François Hollande. El presidente electo ni siquiera asumió sus funciones –lo hará el martes 15 de este mes– y la ofensiva empezó con una avalancha de adversidades y un nutrido bombardeo desde varios ángulos. La crisis griega sacude a Europa, Alemania busca ahogar a París en sus intentos de introducir una dosis de crecimiento en la estrategia de austeridad dictada por Berlín y varios sectores de la industria nacional se preparan a decidir despidos masivos, que habían congelado hasta ahora esperando el resultado de las elecciones. Se respira un aire de fin de reino, con todos los ingredientes que acompañan esos momentos de la historia, donde un modelo llegó hasta lo más perverso y dañino de su propia contradicción.
 

Hollande rompió el consenso de la austeridad como único destino y ello le valió una furiosa ofensiva de parte de la canciller alemana, Angela Merkel. El repetido discurso sobre la austeridad y los ajustes como llave exclusiva para salir de la crisis voló en pedazos con la elección de Hollande. El objeto del antagonismo es el pacto fiscal adoptado por 25 de los 27 países de la Unión Europea, mediante el cual se introducen sanciones a los países que excedan los déficit y no sanen sus finanzas públicas, la famosa “regla de oro”. Pero ese texto acarrea ajustes y rigor. François Hollande no lo rechaza en su totalidad, pero pugna por la renegociación del tratado con la introducción de una dosis de crecimiento. Alemania dice que no habrá reactivación en Europa con dinero público: ajustar o morir, ese es el credo.
 

Angela Merkel volvió ayer al ataque. Hablando ante el Parlamento, la canciller alemana dijo: “El crecimiento mediante reformas estructurales es imperioso, importante y necesario. Pero fundar el crecimiento sobre el crédito no haría sino hacernos volver al principio de la crisis. Por esta razón no lo debemos hacer y no lo haremos”. París le responde en el mismo tono: Benoît Hamon, el portavoz del Partido Socialista, dijo ayer que “François Hollande no cambiará de posición por la simple y llana razón que tiene un mandato del pueblo francés”. Merkel y Hollande se encontrarán por primera vez el próximo 15 de mayo para evocar este tema que se ha vuelto una piedra incandescente entre los dos socios más poderosos de la Unión Europea. La ortodoxia liberal que Merkel llama “reformas estructurales”, es decir, liberalización del mercado de trabajo y cortes en el seguro de desempleo, choca con la línea socialdemócrata. El líder socialista empieza así su mandato bajo un aluvión de presiones y malas noticias. El Banco de Francia adelantó que Francia tendrá en el segundo trimestre de este año crecimiento de cero por ciento. La economía quedó estancada y, encima, con una deuda majestuosa. El famoso “estado de gracia” que acompaña a los dirigentes recién electos durante los primeros meses de su mandato es para Hollande un estado de desgracias sucesivas. No sólo hay que pararse ante Alemania, sino también conducir el timón de una Europa absorbida por el remolino de la crisis griega.
 

Como si fuera poco, los industriales están por lanzar una andanada de planes sociales que vendrán a complicar más la situación de un país al que Nicolas Sarkozy dejó con un desempleo cercano al 10 por ciento. General Motors anunció que estudia la venta de su planta de Estrasburgo (Este de Francia), donde trabajan 1000 personas. PSA Peugeot Citroën también contempla despedir personal. Los sindicatos revelaron a principios de la semana que el grupo de distribución Carrefour estaría por dejar afuera a 3500 empleados. Al mismo tiempo, el grupo aeronáutico Air France-KLM está por activar otro plan social, es decir, despidos, en el marco de un plan de economías por un monto de dos mil millones de euros. La combinación de la situación nacional, la confrontación con Alemania y la crisis griega es explosiva. Los mercados parecen apostar por la explosión de Grecia y la salida de este país del euro. Ello acarrearía una sucesión de terremotos de alta escala. Los tiempos han cambiado mucho. Hollande mantuvo el miércoles una reunión con Herman Van Rompuy, el presidente del Consejo Europeo. Los dos hombres se habían encontrado una vez, en mayo de 2011, en Bruselas. En comparación con lo que ocurre hoy, el entorno de Van Rompuy dijo que en ese momento las cosas pertenecían “a una época inocente”.

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Sarkofobia: rebelión contra el euro y la “austeridad Merkel”; ¿alianza de Francia con los BRICS?

La categoría dicotómica de izquierda” y “derecha”, aunque necesaria, es insuficiente y deficiente para entender la crisis terminal de la globalización financierista, cuando los radicalismos del espectro político se han coaligado en su contra para que sobrevivan las naciones.
 

Los radicalismos de “derecha” y/o “izquierda” han coincidido en su rechazo nacionalista a la globalización financierista y, en el caso europeo, en su triple aversión al euro, a la “austeridad Merkel” (fiscalismo castrante que beneficia a la parasitaria bancocracia) y a las caducas recetas del disfuncional FMI.
 

Today’s Zaman (8/5/12) condensa que el triunfo de F. Hollande imprime “una nueva dirección” que “puede propinar un golpe mortal a la austeridad que ha sido la piedra de toque de Europa en los años recientes” y comenta que “la personalidad del líder pro Estados Unidos” (¡súper sic!) Sarkozy “probó ser demasiado amarga de digerir para los votantes”.
 

Wayne Madsen Report (7/5/12) sintetiza la revuelta ciudadana, de extrema derecha/izquierda, contra la bancocracia, el FMI y la austeridad neoliberal monetarista de la canciller Merkel cuando “surge en toda (sic) Europa la izquierda anti FMI y anti banqueros”: 1) “el socialista Hollande derrota a Sarkozy: la austeridad es anatema”; 2) “el partido socialista del difunto líder S. Milosevic, opuesto al FMI, decide quién gobernará en Serbia”; 3) “la extrema izquierda antieuropea y los neofascistas surgen en Grecia: adiós a los partidos pro austeridad”; 4) “se espera que la izquierda anti euro gane las elecciones locales en Italia: se esfuman los partidos de derecha”, y 5) “Merkel derrotada en Schleswig-Holstein: el centro-izquierda formará el gobierno”
.

Le faltó el humillante resultado de las elecciones municipales en Gran Bretaña, donde fue vapuleado el Partido Conservador del premier David Cameron, otro adicto a la “austeridad” ajena: la de los ciudadanos (para favorecer a la parasitaria bancocracia).
 

La putrefacción de Sarkozy, efímero “conquistador petrolero” de Bengasi, había alcanzado niveles nauseabundos: GEAB (16/4/12) cita 11 megaescándalos de su bribonería financiera, bajo investigación judicial, siendo el más espectacular el financiamiento electoral por Kadafi (¡quien se vengó desde ultratumba!).
 

GEAB detecta una revuelta del “provincialismo contra las élites parisinas”. El Partido Socialista arrebató la ciudad de París cuando parte de su triunfo se debió a la fronda de la “Francia profunda”: la sarkofobia de Marine Le Pen (extrema derecha), de F. Bayrou (centro-derecha) y de Jean-Luc Mélenchon (extrema izquierda).
 

Fustiga “el desierto (sic) intelectual” de “su élite mercenaria o castrada”. ¿No es, acaso, la lubricada descerebración a la que lleva la globalización financierista?
 

Vaticina que Merkel, “quien depende del apoyo del Partido Social Demócrata y los verdes”, tendrá que aceptar el “nuevo pacto de crecimiento” de Hollande.
 

Avizora, a fin de año, el lanzamiento de eurobonos y un préstamo público superlativo (“Préstamo Carlomagno”) para la eurozona por 500 mil millones de euros a 10 años y a una tasa de interés de 5 por ciento, garantizado por el sistema monetario europeo, que tendrá dos propósitos: 1) disminuir el nivel de deuda en la eurozona a un umbral máximo de 30 por ciento de su deuda soberana “con el fin de marginalizar la influencia de los mercados financieros internacionales” controlados por Wall Street y la City; y 2) “estimular el crecimiento de la eurozona mediante inversiones estructurales” en infraestructura (transporte, servicios públicos, educación, investigación, salud, etcétera). ¡Todo lo contrario del neoliberalismo!
Juzga que el triunfo de Hollande reanudará el ataque anglosajón contra los países vulnerables de la eurozona (los despreciados “PIIGS”: Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), cuando la “economía y la situación financiera de Gran Bretaña prosiguen su deterioro” (nota: ya padece la “recesión de doble hundimiento”), mientras “desaparece el espejismo de la recuperación de Estados Unidos”.
 

Los primeros dos años de Hollande se caracterizarán por dos grandes tendencias: 1) “afirmación de la política gaullista europea (o Mitterrand-gaullista), es decir, la prioridad estratégica de implementar una política exterior independiente (sic)”; y 2)“exploración de una asociación futura euro-BRICS (¡súper sic!)”. ¿Los dejará la tripleta israelí-anglosajona?
 

La prensa anglosajona, en particular The Economist, ya no se diga el “laissez-faire” de Obama –sin contar la consternación de Israel ante la pérdida de su aliado Sarkozy (DEBKA, 7/5/12)–, se había pronunciado obscenamente contra Hollande.
 

GEAB desprecia la próxima cumbre del G-20 en Los Cabos (que, a mi juicio, estará pornográficamente controlada por el financierismo israelí-anglosajón), mientras concede enorme importancia (cual debe ser) a la cumbre del G-20 en Moscú el próximo año, donde resaltarían “los puntos comunes de la convergencia euro-BRICS a escala internacional (reforma del FMI y del Consejo de Seguridad de la ONU)” y, “especialmente, la reforma fundamental del sistema monetario internacional (la sustitución del dólar de Estados Unidos como divisa de reserva)”, lo cual en su conjunto “contribuirá decisivamente al desarrollo de la gobernabilidad del mundo de la post crisis”.
 

GEAB anticipó las “consecuencias” del triunfo del socialista Hollande en su dimensión local, regional y global: Francia, eurozona, Unión Europea, OTAN, G-20 y “euro-BRICS” (la hipotética alianza del euro con el emergente bloque pentapartita).
 

Considera que el ascenso de Hollande, “socialista gaullista” muy sui generis, “es más importante desde el punto de vista geopolítico (sic) que la elección en Estados Unidos”, donde “su sistema político padece parálisis general”.
 

A su juicio, “ha empezado una serie de sublevaciones estratégicas (sic) que afectarán a Europa y que acelerarán en forma significativa los cambios geopolíticos (sic) en curso a escala global desde 2008”.
 

Aunque “Francia es un país menos poderoso que Estados Unidos, ocupa una posición estratégica en Europa y en el mundo, que lo colocará como un actor principal en la emergencia del mundo de la post crisis”.
 

Comenta que “Hollande ha declarado diáfanamente su intención de explorar en forma activa las posibilidades de asociación con los BRICS (¡súper sic!)”, lo que rompe de tajo con la “integración incondicional” de Sarkozy al “eje Washington/Tel Aviv”. ¡Muy interesante!
 

Los círculos eurocéntricos coronan a los BRIICS con una “I” adicional: Indonesia (la mayor población islámica del mundo, además de potencia energética), cuya importancia geoestratégica conocen muy bien tanto el mismo Obama como el hoy defenestrado ex subdirector del Pentágono Paul Dundes Wolfowitz (zar de los neoconservadores straussianos, vinculado al nepotismo bushiano).
 

GEAB, amén de francocentrista, parece muy angelical frente a las malignas veleidades balcanizadoras de la tripleta israelí-anglosajona.
 

Mis fuentes europeas me aseguran que el Vaticano ve con buenos ojos el acercamiento “católico” con los BRICS con el fin de romper con el “paganismo hipermaterialista” de la perniciosa especulación financierista de los Shylocks posmodernos a los dos lados del Atlántico Norte.
 

http://alfredojalife.com
 

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El izquierdista Tsipras recibe mandato para formar un gobierno en Grecia

Atenas, 8 de mayo. Alexis Tsipras, líder de la izquierda radical griega, quien hoy recibió el mandato de formar gobierno, excluyó la particpación de su partido, Syriza, en una coalición que apoye los ajustes de austeridad impuestos por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 

En todo caso, Grecia se hundió en una crisis más aguda cuando el líder del partido conservador Nueva Democracia (ND), Antonis Samaras, declaró que Tsipras, llevaría al país fuera de la zona euro con su propuesta de rechazar el rescate internacional.
 

De acuerdo con la Constitución, Tsipras, ingeniero de 37 años, tiene tres días para realizar la formación de un nuevo gobienro luego que Samaras fracasó el lunes en formar una mayoría.
 

“Es un momento histórico para la izquierda”, dijo Tsipras durante un encuentro con el presidente Karolos Paupulias. “El pueblo votó en masa en contra de las brutales políticas de la UE”.
 

Anunció que en el caso de asumir el gobierno, aprobará una moratoria en el pago de la deuda del país y señaló que habrá que dar marcha atrás a todas las leyes “hostiles con los trabajadores”.
 

Asesores de Tispras indicaron que el líder izquierdista usará todo el tiempo para reunir un grupo más amplio de entidades sociales y de otros partidos.
 

En teoría, Tsipras simplemente no tiene los números para formar gobierno con sólo 71 escaños de los 300 del Parlamento, o para cualquier posible alianza de izquierda. Los comunistas ya rechazaron unirse.
 

La única opción con una leve oportunidad de éxito podría ser que el socialista Pasok, que cuenta con 41 escaños, se una a una coalición con Tsipras. Si Nueva Democracia permanece fuera del Parlamento para un voto de confianza, en vez de oponerse, Tsipras podría ganar una mayoría.


Sin embargo, los analistas sostienen que si forma un gobierno sería demasiado frágil y duraría sólo unos meses.
 

Conservadores y socialistas consideran que Grecia necesita urgentemente dinero fresco, en concreto 30 mil millones de euros antes de finales de junio, si no quiere enfrentarse a la bancarrota.
 

La incertidumbre sobre el futuro del país europeo aumentó luego que Samaras dijo que Tsipras le solicitó la destrucción de Grecia al imponer el rechazo del rescate de la UE y del FMI como condición para un gobierno de coalición.
 

“Él me pide que firme la destrucción de Grecia. Eso no lo haré”, dijo, aunque más adelante sostuvo que apoyaría un gobierno de minoría pero no bajo esas condiciones. Afirmó que el líder de la coalición de izquierda tiene pocas oportunidades de formar gobierno, lo que hace cada vez más posible repetir elecciones.
 

El miembro del directorio ejecutivo del Banco Central Europeo, Joerg Asmussen, dijo que el rescate no puede ser renegociado y que no hay alternativa si Grecia quiere permanecer en la zona euro.
 

Alemania sigue con “gran preocupación” la situación que impera en Grecia, señaló el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle.
 

“Pedimos a los reponsables que trabajen por generar en breve condiciones estables y formar un gobierno sensato”, añadió.
 

Westerwelle volvió a ofrecer a Atenas la “solidaridad” de Berlín, pero insistió en que el nuevo gobierno debe profundizar las reformas acordadas.


Reuters, Afp, Dpa y The Independent

 

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Las mujeres, la crisis y la poscrisis
Entre el 19 y el 23 de abril participé en Estambul en el Congreso Internacional de la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo. Más de 2.500 mujeres activistas de diferentes países se dieron cita durante cuatro días para discutir y desafiar los obstáculos económicos, políticos, culturales y religiosos que, un poco por todas partes, siguen bloqueando la plena ciudadanía de las mujeres. Estábamos reunidos en Turquía, donde las mujeres no representan más del 25% de la fuerza de trabajo, la violencia contra las mujeres aumenta, el partido gobernante muestra muy poco entusiasmo por la igualdad de derechos de las mujeres y el primer ministro exhorta a las mujeres a tener por lo menos tres hijos. Además, el desagrado que este congreso causó a las autoridades hizo que muchas mujeres (por ejemplo, mozambiqueñas) vieran denegados sus visados.
 
El impacto de la crisis europea fue uno de los temas del congreso, pero se analizó en el marco más amplio de otras crisis que el mundo atraviesa. Las trayectorias de vida de las mujeres son muy diferentes en distintas partes del mundo, pero tienen algo en común (aunque los grados de intensidad varíen mucho). Incluso en tiempos de relativo desahogo social, siguen siendo víctimas de discriminaciones sociales, salariales, de discriminación en el acceso a la tierra o la propiedad, víctimas de acosos sexuales y de la violencia en el espacio doméstico y en el trabajo, del bloqueo del acceso a la esfera pública y a la actividad política. En tiempos de crisis, este sufrimiento injusto no sólo se mantiene, sino que se agrava. En los países del sur global, la crisis ecológica, del extractivismo de materias primas, alimentaria, por ejemplo, tiene especial incidencia en las mujeres africanas, asiáticas y latinoamericanas que tienen a su cargo la responsabilidad de buscar agua (cada vez más lejos, más escasa y contaminada), buena parte de las tareas agrícolas y la preparación de los alimentos. Siempre que hay guerra, mujeres, niños y niñas son las principales víctimas inocentes. Siempre que surgen movimientos de resistencia, ellas están en el frente de lucha.
 
En los países del norte global, la reciente crisis financiera está afectando a las mujeres de múltiples maneras, algunas poco visibles. A menudo, sin darse cuenta, los impactos de la crisis aproximan sus experiencias de vida a las de las mujeres del sur global. Incluso cuando no son las primeras despedidas, las mujeres tienen que redoblar esfuerzos trabajando en otras actividades remuneradas, infrarremuneradas o no pagadas para mantener el presupuesto familiar por encima de la asfixia: limpieza, costura, impartición de clases, cocina y alimentación de terceros, cuidado de niños, actividades de artesanía, agricultura de terraza, etc.
 
Por otro lado, los costes sociales y psicológicos de la crisis en el bienestar y la salud de las familias recaen principalmente sobre las mujeres. Exigen de ellas un esfuerzo adicional en un área de la economía que los economistas convencionales nunca han reconocido y sin la cual las sociedades no pueden subsistir: la economía del cuidado. Se trata de un vasto conjunto de trabajo no remunerado que atiende a los niños y a las personas mayores de la familia; que lidia con la depresión o agresividad (o ambas) del compañero estresado por el empleo o la falta del mismo; que atiende las necesidades de los hijos casados, ahora necesitados de algunas comidas decentes por semana o del apoyo de la familia (casi siempre eufemismo de madre) durante el tiempo libre que los hijos antes pasaban en las actividades extraescolares, el ballet, el tenis, etc. Pero no olvidemos que la economía del cuidado puede circular en dos sentidos, de padres a hijos y de hijos a padres y que el verdadero colapso social se produce cuando ya no es posible en ninguno de los sentidos. A esta economía del cuidado también la llamamos sociedad del bienestar, porque, por ejemplo, en Portugal siempre tuvo que llenar las importantes lagunas del Estado de bienestar que, contrariamente a lo que proclama la derecha, siempre ha sido débil y se ha apoyado en la protección social a cargo de las familias. Uno de los efectos perversos de la crisis es atrapar a las mujeres en el trabajo no remunerado, apelando a las virtudes tradicionales del rol de “ama de casa”.
 
Las mujeres, que soportan un fardo desigual cuando la austeridad impuesta por el neoliberalismo recae sobre las familias, saben bien que la solución es luchar por otro modelo económico que elimine las causas del fardo: reducción drástica de los presupuestos militares; reconocimiento público de las “otras economías” orientadas por las lógicas del don, la reciprocidad y la solidaridad, así como de las economías consideradas informales (a pesar de que ocupan la mayor parte de la actividad económica en muchos países), donde las mujeres tienen un protagonismo indiscutible; servicios públicos eficientes; fiscalidad progresiva; derechos de ciudadanía eficaces, incluyendo los derechos sexuales y reproductivos, que liberen a las mujeres del yugo del sexismo y del fundamentalismo religioso (católico o musulmán).


*Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coímbra (Portugal).

Por Boaventura de Sousa Santos. Visão <www.visao.sapo.pt>
 
Traducido por Antoni Jesús Aguiló
3 de mayo 2012
Fuente: http://visao.sapo.pt/gen.pl?sid=vs.sections/23424&mid1=vs.menus/255
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