Grecia, entre el ajuste y el descontento social

Atenas despertó ayer bajo una ligera y triste llovizna que parecía lamentar los destrozos causados el domingo durante los violentos disturbios, producidos tras la multitudinaria manifestación que cristalizó el descontento popular por la aprobación del acuerdo con la “troika”. Por las cenizas a las que quedaron reducidos numerosos edificios se adivinaba la creciente rabia que producen entre los griegos los recortes y un acuerdo aprobado por el Parlamento sin prestar oído al pueblo, que según las encuestas es rechazado por el 79 por ciento de la población. El vocero del gobierno, Pantelis Kapsis, anunció ayer que Grecia llamará a elecciones anticipadas “en abril”, tras afirmar que la actual administración “tiene aún un mes, un mes y medio de trabajo por delante”.
 

Especialmente las avenidas que comunican las céntricas plazas de Syntagma y Omonia así como las calles Panepistimiou, Stadiou, Athinas y Ermou amanecieron ayer en un estado ruinoso. El panorama asemejaba la resaca de un bombardeo: verjas metálicas retorcidas por el fuego, cristales rotos, tejados derrumbados y negocios saqueados. Según los datos de los medios griegos, 48 edificios ardieron total o parcialmente, entre sedes bancarias, grandes tiendas y arcadas comerciales. La pérdida más sentida es probablemente la del cine Attikon (1881), situado en un bello edificio neoclásico, que ardió durante horas alimentado por los cócteles molotov y el material inflamable de las butacas y los viejos rollos de películas.
 

Otro cine ardió parcialmente, el ASTY, pagando un alto precio por ser en el pasado un centro de torturas de la Gestapo durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial y lugar simbólico de ira para una sociedad que se siente “vendida” a las presiones de la Alemania de Angela Merkel. Unos 150 negocios vieron también sus productos saqueados y los propietarios se afanaban por limpiar los destrozos y los cristales rotos al inicio de una semana que se prevé será un nuevo quebradero de cabeza para las aseguradoras y un nuevo agosto para los reponedores de vidrieras. Con todo y a pesar de la situación económica crítica por la que atraviesan todas las instituciones griegas, el Ayuntamiento de Atenas prometió a los comerciantes ayuda para reparar los desperfectos. Los disturbios se extendieron incluso a localidades turísticas como Creta, Corfú y Tesalónica.
 

Unas 170 personas resultaron heridas, de los cuales 70 son policías, y se practicaron 130 detenciones, de acuerdo con datos de la policía. Los sindicatos llamaron ayer a protestar contra las medidas que el gobierno acordó con la “troika” (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea), justo cuando el Parlamento les daba aval a los ajustes. Entre los manifestantes soportando los gases lacrimógenos, marchaban en la plaza Syntagma dos figuras históricas de la izquierda griega: Manolis Glezos, de 89 años, legendario partisano que quitó la bandera nazi de la Acrópolis en 1941, y Mikis Theodorakis, de 86 años, mundialmente famoso por haber compuesto la música del film Zorba el griego.
 

Sobre los próximos comicios, el portavoz del gobierno heleno anunció ayer, ante la insistencia de uno de los miembros de la coalición, la conservadora Nueva Democracia, que habrá elecciones en abril, tal y como estaba previsto. El gobierno socialdemócrataconservador aún posee una mayoría parlamentaria (194 de 300 diputados), pero las dimisiones, expulsiones de diputados contrarios al acuerdo con la “troika” y la salida del ultraderechista LAOS del Ejecutivo han hecho que la coalición perdiese unos 60 escaños en los últimos días, revelándose el enorme desgaste del Ejecutivo de Lucas Papademos.
 

El gobierno de coalición griego se comprometió ayer a aplicar los recortes tal como exige Bruselas: “Sólo si la ‘troika’ certifica que esas reformas se materializarán, podrá considerarse que la situación en Grecia comienza a cambiar y así podrá obtener luz verde para un préstamo de 130 mil millones de euros”, afirmó el ministro de Economía alemán, Philip Rosler.
 

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Lunes, 13 Febrero 2012 08:38

Insomnio

 Insomnio
El sueño americano –tanto su mito como su realidad– ha sido anulado aquí y sólo los ricos pueden dormir. Esto no es simbólico; de hecho, está al centro de todo el debate político y social de Estados Unidos. La promesa de este país fue que todos, sin importar dónde y cómo nacieron, en la pobreza o en una mansión, si en este u otro país, de una raza u otra, tenían a su alcance la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida para que fueran superiores a las de la generación anterior.

Claro que en su forma más simplista –cualquiera podría llegar a ser presidente o millonario si se portaba bien, estudiaba mucho y trabajaba más– siempre fue un mito, como también eso de que ésta era una sociedad sin clases económicas. Pero en cierto grado, por ser la economía más rica del mundo, con una serie de conquistas logradas por movimientos sociales (derechos y normas laborales, derechos civiles, educación pública, seguro social, etcétera), Estados Unidos sí ofreció elementos de ese sueño, y durante décadas cada generación gozó de mejores condiciones que su antecesora. Hasta que ya no.

El sueño aquí fue cancelado con las mismas políticas neoliberales aplicadas a países del "tercer mundo", ahora implementadas en el "primer mundo". Los resultados, en el contexto de cada país, son los mismos: desmantelamiento del estado de bienestar, privatización de funciones públicas (incluidas las guerras), ataque frontal para destruir organizaciones sociales, sobre todo sindicatos, intentos por revertir conquistas sociales (derechos laborales, de mujeres, de minorías, de educación, etcétera), mayor represión (este país ha enjaulado a más de 2 millones de sus habitantes –más que cualquier otro en el mundo– en sus prisiones), y concentración extrema de la riqueza.

Durante los últimos meses se ha documentado tanto el fin de ese sueño como las pesadillas que lo han sustituido. Entre éstas: uno de cada dos estadunidenses está en la pobreza o al borde de ésta; dos tercios del caudal neto de los latinos y la mitad del de los afroestadunidenses se esfumó al perder su posesión más valiosa: sus casas, en la crisis hipotecaria; la desigualdad económica ha llegado a extremos sin precedente desde la gran depresión; el ingreso promedio de los trabajadores se ha estancado durante más de tres décadas; uno de cada siete hogares estadunidenses padece o enfrenta la amenaza del hambre (el nivel más alto jamás registrado).

Más recientemente se detectó algo que anula en lo fundamental el sueño americano. La educación siempre ha sido considerada el factor clave en promover la igualdad de oportunidades en una sociedad, en particular en Estados Unidos. Pero recientes y amplias investigaciones descubrieron que la brecha educativa entre estudiantes de familias ricas y pobres se ha ampliado de manera significativa. En una se registró que la distancia en calificaciones de exámenes estandarizados entre los estudiantes prósperos y los de bajos ingresos se amplió 40 por ciento desde los años sesenta hasta ahora. En otra, la brecha entre pobres y ricos que completan sus estudios universitarios se amplió 50 por ciento desde finales de los ochenta, reporta el New York Times. La conclusión es que el ingreso familiar ahora determina más que nunca el "éxito" de un joven en el ámbito de la educación.

Anteriormente se reportó otra investigación de expertos que reveló que Estados Unidos se distingue entre los países avanzados por ser donde hay menos "movilidad social", o sea, donde más se hereda la posición socioeconómica de sus ciudadanos. Eso contradice toda la esencia del llamado sueño americano, y confirma que hoy es casi todo mito y poca realidad.

De hecho, para los varones con preparatoria o menos –los que antes lograban obtener vidas de clase media con buenos empleos manufactureros, o sea, participar en el sueño– las cosas van de mal en peor: los salarios se han desplomado 23 por ciento desde 1973, y mientras 65 por ciento de ellos en 1980 tenían seguro de salud como prestación de su empleo, en 2009 sólo 29 por ciento gozaban de él, reportó el economista premio Nobel Paul Krugman.

Hasta los multimillonarios más honestos confiesan que algo está muy mal entre lo que debería ser y lo que existe en este país. "La marea alta eleva a todos los barcos", decía el refrán, recuerda el segundo hombre más rico de Estados Unidos, Warren Buffett, en una entrevista para la cadena de televisión CBS. Pero lo que ha ocurrido es que "esa marea alta sólo ha elevado a los yates", dijo, y agregó que "los muy ricos de este país no han sacrificado ni una onza" para mejorar las condiciones económicas de todos los habitantes del país. El financiero George Soros recientemente alertó, en entrevista con Newsweek, que "estamos enfrentando un tiempo extremadamente difícil, comparable en muchas maneras a los treintas, la gran depresión", y que con ello pueden surgir "mayores conflictos de clase, disturbios en las calles y, con ello, mayor represión estatal, mucho en torno a la desigualdad económica".

De hecho, en encuestas recientes del Centro de Investigación Pew, el conflicto de clases se agrava: 66 por ciento (dos de cada tres) creen que existen conflictos fuertes o muy fuertes entre la élite y los empobrecidos en Estados Unidos.

Hace unas semanas, otro multimillonario, Richard Branson (Virgin Airways, Virgin Records y otras empresas), opinó que el movimiento Ocupa Wall Street debería ser "un muy necesario despertador" para los empresarios ricos. En entrevista con The New Yorker, Branson estimó que Ocupa es "un movimiento admirable, un movimiento pacífico. La única cosa que no ha sido pacífica es la manera en que la policía en algunos estados lo ha enfrentado, lo cual creo que está absolutamente mal".

El grito de Ocupa Wall Street, de que el 99 por ciento padece el secuestro del sueño americano por el 1 por ciento, logró enmarcar el contexto básico en el cual se realizan las elecciones nacionales este año en Estados Unidos.

Es un año más de insomnio y pesadilla para el 99 por ciento en Estados Unidos. Pero a veces las pesadillas provocan gritos y despiertan la demanda de soñar.
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Lunes, 13 Febrero 2012 06:43

Río+20 y la Cumbre de los Pueblos

Río+20 y la Cumbre de los Pueblos

El modo en que los grandes medios de comunicación trataron dos acontecimientos de las últimas semanas –el Foro Económico Mundial de Davos y el Foro Social Temático de Porto Alegre– es revelador de los intereses que hoy controlan a la opinión pública mundial. El primero mereció atención, pese a que nada nuevo se discutió allí: sólo análisis gastados sobre la crisis europea y la misma insistencia en rumiar sobre los síntomas de la crisis, ocultando sus verdaderas causas. El segundo fue completamente omitido, pese a que se discutieron los problemas que condicionan en forma decisiva nuestro futuro: el cambio climático; el acceso al agua; la calidad y la cantidad de los alimentos disponibles ante las plagas del hambre y la desnutrición; la justicia ambiental; los bienes comunes de la humanidad y la validez de los conocimientos populares, no eurocéntricos, en la búsqueda de justicia ambiental. La selectividad de los medios muestra con claridad los riesgos que corremos cuando la opinión pública se reduce a la opinión que se publica.
 

El Foro de Porto Alegre se propuso discutir Río+20, es decir, la Conferencia de la ONU sobre desarrollo sustentable que se realizará en junio en Río de Janeiro, veinte años después de la primera Conferencia de la ONU sobre el tema, también realizada en Río, una conferencia pionera en alertar sobre los problemas ambientales que enfrentamos y sobre las nuevas dimensiones de injusticia social que acarrean. Los debates tuvieron dos vertientes principales. Por un lado, el análisis crítico de los últimos veinte años y de los documentos preparatorios de la conferencia. Por otro lado, la discusión de las propuestas que se presentarán en la Cumbre de los Pueblos, una conferencia de organizaciones de la sociedad civil que se realiza en paralelo a la Conferencia Intergubernamental de la ONU.
 

- Río+20: las críticas. Hace veinte años, la ONU tuvo un rol importante al alertar sobre los peligros que corre la vida humana y no humana si el mito del crecimiento económico indefinido continúa dominando las políticas económicas y si el consumismo irresponsable no es controlado: el planeta es finito, los ciclos vitales de reposición de los recursos naturales están siendo destruidos y la naturaleza “se vengará” con cambios climáticos que pronto serán irreversibles y afectarán de modo especial a los más pobres, añadiendo nuevas dimensiones de injusticia social a las muchas que ya existen. Los Estados parecieron tomar nota de estas advertencias y se realizaron muchas promesas bajo la forma de convenios y protocolos. Las multinacionales, grandes agentes de la degradación ambiental, parecían haber quedado bajo vigilancia.
 

Lamentablemente, ese momento de reflexión y esperanza pronto se desvaneció. El resultado se refleja en los documentos preparados por la ONU para la Conferencia Río+20. Allí se recopila información importante sobre las innovaciones en cuidado ambiental, pero las propuestas que se formulan –resumidas en el concepto de “economía verde”— son escandalosamente ineficaces y hasta contraproducentes: convencer a los mercados (siempre libres, sin restricciones) sobre las oportunidades de lucro que ofrece invertir en el medio ambiente, calculando los costos ambientales (externalidades) y atribuyendo valor mercantil a la naturaleza. En el mundo de fantasía donde se mueven estos documentos, las “fallas del mercado” se deben sólo a la falta de información y, una vez que sea superada, no faltarán inversiones e innovaciones “verdes”. Es decir, no hay otra manera de relacionarnos entre los seres humanos y con la naturaleza que no sea a través del mercado y la búsqueda del lucro individual. Una orgía neoliberal que, partiendo del Norte, ahora parece propagarse a los países emergentes.
 

- Cumbre de los Pueblos: las propuestas. Paralelamente a la Conferencia de la ONU, la sociedad civil organiza en Río la Cumbre de los Pueblos y es ahí donde podemos depositar alguna esperanza. Los debates preparatorios en Porto Alegre permitieron vislumbrar las líneas fuertes de las alternativas que se presentarán y sobre las que habrá que presionar para que entren en las agendas políticas nacionales e internacionales.
 

Primero, la centralidad y la defensa de los bienes comunes de la humanidad como respuesta a la mercantilización, privatización y financierización de la vida, implícita en el concepto de “economía verde”. Los bienes comunes de la humanidad son bienes producidos por la naturaleza o por los grupos humanos, a nivel local, nacional o global, que deben ser de propiedad colectiva, a diferencia de lo privado y lo público (estatal), aunque le compete al Estado cooperar en la protección de los bienes comunes. La primera mujer en ganar el Premio Nobel de Economía, Elinor Ostrom, ha dedicado toda su obra al análisis de la diversidad de medios de gestión de los bienes comunes, siempre salvaguardando el principio de que el derecho a estos bienes es igual para todos. Los bienes comunes son el contrapunto del desarrollo capitalista y no sólo su anexo, como ocurre con el concepto de “sustentabilidad”. Y más allá del uso individual de los bienes comunes, teorizado por Ostrom, hay que tener en cuenta los usos colectivos de las comunidades indígenas y campesinas. Entre los bienes comunes están el aire y la atmósfera, el agua, los acuíferos, ríos, océanos, lagos, las tierras comunales o ancestrales, las semillas, la biodiversidad, los parques y las plazas, el lenguaje, el paisaje, la memoria, el conocimiento, el calendario, Internet, HTML, los productos distribuidos con licencia libre, Wikipedia, la información genética, las zonas digitales libres, etc. Los bienes comunes presuponen derechos comunes y derechos individuales de uso temporal. Algunos de estos bienes pueden exigir o tolerar algunas restricciones al uso común e igualitario, pero deben ser excepcionales y también temporales. El agua comienza a ser vista como el bien común por excelencia, y las luchas contra su privatización en varios países son las que han tenido más éxito, sobre todo cuando se combinan luchas campesinas con luchas urbanas.
 

Segundo, el pasaje gradual de una civilización antropocéntrica a una civilización biocéntrica, lo que implica reconocer los derechos de la naturaleza; redefinir el buen vivir y la prosperidad de modo que no dependan del crecimiento infinito; promover energías verdaderamente renovables (no incluyen a los agrocombustibles) que no impliquen el desalojo de campesinos e indígenas de sus territorios; diseñar políticas de transición para los países cuyos presupuestos dependen excesivamente de la extracción de materias primas, ya sean minerales, petróleo o productos agrícolas de monocultivo, con precios controlados por las grandes empresas monopólicas del Norte.
 

Tercero, defender la soberanía alimentaria, el principio de que, en la medida de lo posible, cada comunidad debe tener control sobre los bienes alimentarios que produce y consume, acercando a consumidores y productores, defendiendo la agricultura campesina, promoviendo la agricultura urbana, de tiempos libres, prohibiendo la especulación financiera con productos alimentarios. La soberanía alimentaria, junto con la idea de los bienes comunes, exige la prohibición de la compra masiva de tierras (sobre todo en Africa) por parte de países extranjeros (China, Japón, Arabia Saudita, Kuwait) o multinacionales (el proyecto de la surcoreana Daewoo de comprar 1,3 millón de hectáreas en Madagascar), en busca de reservas alimentarias.
 

Cuarto, un vasto programa de consumo responsable que incluya una nueva ética del cuidado y una nueva educación para el cuidado y el compartir: la responsabilidad ante los que no tienen acceso a un consumo mínimo para garantizar la supervivencia; la lucha contra la obsolescencia artificial de los productos; la preferencia por los productos producidos por las economías sociales y solidarias basadas en el trabajo y no en el capital, en el florecimiento personal y colectivo y no en la acumulación infinita; la preferencia por consumos colectivos y compartidos siempre que sea posible; mayor conocimiento sobre los procesos de producción de los productos de consumo, para que se pueda rechazar el consumo de productos realizados a costa del trabajo esclavo, la expulsión de campesinos e indígenas, la contaminación de aguas, la destrucción de sitios sagrados, la guerra civil, o la ocupación de tipo colonial.
 

Quinto, incluir en todas las luchas y en todas las propuestas de alternativas las exigencias transversales de profundización de la democracia y de lucha contra la discriminación sexual, racial, étnica, religiosa, y contra la guerra.
 

Traducción: Javier Lorca.
 

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Sábado, 11 Febrero 2012 07:21

Agenda para la diplomacia comercial en 2012

Agenda para la diplomacia comercial en 2012

 La bella Ginebra abriga el culto al Ternero de Oro; en sus bancos, sus tiendas y en los organismos que allí forjan el derecho económico internacional. 

 
En la Diplomacia Comercial se enfrentan el interés económico, social, político y ecológico de las naciones, con el de multinacionales apátridas cuyo único afán es el lucro. La rutina es que países colonizados por multinacionales hacen propuestas en los organismos internacionales que ata los gobiernos y libera la codicia, con un carnaval de máscaras: libre comercio, salud, seguridad, competencia, propiedad intelectual, ambiente, guerra humanitaria, cualquier cosa.

 
Para el comercio, el foro oficial es la OMC, pero todo cuanto en la OMC se debate desborda el tema comercial e invade el de políticas de desarrollo económico y social. Hay también otros organismos de importancia económica, como: UNCTAD, OMPI y FAO. Ahora se negocian políticas económicas hasta en un ente irreal: el G-20 financiero, que pontifica sobre como arreglar el desastre financiero y otros más, que las políticas de sus más ricos socios provocaron. ¡El que te enfermó te va a curar! 

 
Los principales eventos en la Agenda de la diplomacia comercial se focalizarán en:

 
I. OMC es el eje visible de las relaciones comerciales y su trabajo central actual es la Ronda Doha de negociaciones. Como hay países que defienden con firmeza su espacio político, la negociación está estancada. En diciembre, la Conferencia Ministerial indicó que se quiere dejar la Ronda, para insistir con otros temas que ya fueron rechazados; como lo de ceder el derecho soberano a regular la exportación de alimentos. El cartel de comercializadoras internacionales lo quiere para poder fijar precios. Kissinger ya lo dijo: “quien controla la comida controla los pueblos”. Por algo EE UU y la UE recortan gastos en todo menos armamento y subsidios agrícolas.  

 
En OMC los países que representan las transnacionales, insistirán en dos frentes.
a)       Hacer aprobar un texto sobre Facilitación del Comercio, que busca limitar el control de los gobiernos sobre sus aduanas. Será difícil porque el texto tiene más 800 corchetes, con palabras o frases que no reúnen consenso.


b)       Introducir en la OMC, que es un organismo multilateral, el tipo de acuerdo plurilateral que existió en el GATT. Acuerdos que se firmaban entre quienes no tenían objeciones cuando faltaba consenso. En particular se le quiere introducir en el área de los servicios, como vía para revalidar en OMC el enfoque sobre servicios de los acuerdos llamados de “Libre Comercio”. Se busca introducir en OMC, que funciona con lista positiva de compromisos (se abre sólo lo listado) el criterios de lista negativa (se abre todo lo no listado).

 
II. UNCTAD prepara su gran reunión en Qatar: la UNCTAD XIII. Hubo discrepancias al elaborar el texto que propondrá el G-77, que si bien el G-77 está integrado sólo por países en desarrollo, muchos gobiernos son colonizados por las multinacionales. 

 
El Tema Principal de la Conferencia es “La globalización centrada en el desarrollo: Hacia un crecimiento y un desarrollo incluyente y sostenible”. Hay cuatro Subtemas:

 
1. Promoción de un entorno económico favorable a todos los niveles en apoyo de un desarrollo incluyente y sostenible.

 
2. Fortalecimiento de todas las formas de cooperación y asociación para el comercio y el desarrollo, como la cooperación Norte-Sur, Sur-Sur, y Triangular.

 
3. Respuestas a los retos persistentes y emergentes en materia de desarrollo, en relación con sus implicaciones para el comercio y el desarrollo y cuestiones conexas en los ámbitos financieros, tecnológicos, de inversión y de desarrollo sostenible.

 
4. Fomento de la inversión, el comercio, el espíritu empresarial y las políticas de desarrollo conexas para impulsar un crecimiento económico sostenido que favorezca un desarrollo sostenible e incluyente. 

 
III. OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) convocó una cumbre para abril, en África del Sur. Su premisa es que incrementar la protección de la Propiedad Intelectual ayuda al desarrollo; no es que eso tenga una base científica o empírica, sino que históricamente se ha demostrado contraria al proceso de desarrollo. Basta mirar el papel que la copia de conocimientos científicos y técnicas principalmente europeas tuvo en el desarrollo primero de Estados Unidos, luego de Japón y ahora de China. Esa premisa es aún más discutible cuando se aplica a temas de interés público fundamental, como la importancia de abaratar el costo de la medicina.  

 
IV. FAO cuya sede está en Roma, pasará a ser el centro de gravedad de la negociación comercial agrícola y se desplazará de la OMC. La FAO, es el organismo con mayor y más diversa actividad en 2012. Sugiero seguir de cerca los siguientes eventos: 

- Conferencia Regional de la FAO de América Latina, en Buenos Aires, a fines de marzo (26-30/03/2012); una ocasión de buscar unidad propia.
- Comité de Productos Básicos y Comité de Agricultura de FAO, en junio. Ambos comités sufren problemas con los preceptos ambientales de países desarrollados.
- Conferencia de ONU sobre Desarrollo Sostenible, Rio+20. Son varios eventos, del 13 al 22 de junio, con una agenda de “gobernanza” (intervencionismo) mundial. Se hablará de “economía verde”: una idea europea sobre estándares ambientales, que limita políticas de desarrollo y reemplaza el concepto de desarrollo sustentable.
- 38° Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, en octubre. Allí se trabaja en un engendro llamado Marco Estratégico Mundial (MEM) sobre la seguridad alimentaria y la nutrición, que prefiere ignorar la especulación bolsista con productos agrícolas. 

 
Desde el 3 de enero preside la FAO, el brasileño Graziano da Silva, después de 18 años con el senegalés Jacques Diouf. El 11de enero, Marruecos pasó la Presidencia del G77+ China, en la FAO, a Venezuela. Por eso creo que, en 2012, la Embajadora Gladys Urbaneja Durán tendrá una ocasión irrepetible, para coordinar y hacer prosperar en su labor los intereses del ALBA, de MERCOSUR y del G77.

 
Ginebra, 31/01/2012


Por Umberto Mazzei, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia. Ha sido profesor en temas económicos internacionales en universidades de Colombia, Venezuela y Guatemala. Es Director del Instituto de Relaciones Económicas Internacionales en Ginebra.


http://www.ventanaglobal.info
 

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Viernes, 10 Febrero 2012 06:14

Los políticos griegos acordaron recortar

Los políticos griegos acordaron recortar

Grecia anunció ayer un acuerdo político sobre los recortes del presupuesto, que debería liberar un paquete de ayuda de 130 mil millones de euros y permitir que Atenas evite un potencial default el mes que viene. Después de tres semanas de tirantes negociaciones entre los tres partidos que componen el gobierno de coalición gobernante, la oficina del primer ministro, Lucas Papademos, confirmó ayer que el nuevo acuerdo para recortar gastos se había logrado.
 

Los que apoyan financieramente a Grecia en la Unión Europea habían dicho que no darían la ayuda que Atenas necesita para rescatar los 14.400 millones de euros de sus bonos el mes que viene si el gobierno no se comprometía a nuevas y duras medidas de austeridad. El paquete de recortes, equivalente a cerca del 1,5 por ciento del Producto Bruto Interno de Grecia, impondrá profundos recortes en los salarios más bajos y resultará en que miles del sector público pierdan sus empleos. El anuncio produjo una furiosa respuesta de los sindicatos griegos, que prometieron huelgas de protesta hoy y durante el fin de semana.
 

También hubo una renuncia ministerial en respuesta al acuerdo de los recortes. El ministro de Trabajo, Yannis Doutsoudos, un miembro del partido socialista Pasok, se fue del gobierno acusando a los acreedores extranjeros de Grecia de someter al país a “chantaje”.
 

Los mercados financieros reaccionaron con alivio a la noticia del acuerdo de ayer a la tarde, haciendo subir los valores de la Bolsa y del euro. Pero hay que pasar aún más obstáculos políticos antes de que Atenas se asegure su nueva financiación. Los ministros de Finanzas de la Eurozona necesitan aprobar el paquete del presupuesto griego antes que firmar el rescate por 130 mil millones de euros. Este debía tener lugar originalmente en la reunión del Eurogrupo en Bruselas anoche, pero los ministros de Alemania y Holanda dijeron que no tenían detalles suficientes como para tomar una decisión. “Hemos llegado muy lejos, pero todavía no estamos lo suficientemente lejos”, dijo el ministro alemán de Finanzas, Wolfgana Schaüble.
 

El nuevo acuerdo de ayuda también necesita el visto bueno del Parlamento alemán, donde algunos delegados de la línea dura del Bundestag indicaron que votarán en contra de un nuevo rescate para Atenas. La canciller alemana, Angela Merkel, se reunirá con los líderes de su partido parlamentario hoy, en un intento de conseguir apoyo para el acuerdo. Se espera que el Bundestag tenga un voto sobre el tema la semana que viene.
 

El convenio de ayer debería allanar el camino para que se cierre el acuerdo entre Atenas y los tenedores de bonos. Este acuerdo por separado, por el cual el sector privado de los tenedores de bonos de Grecia tendrá una reducción del 70 por ciento en el valor a largo plazo de sus bonos, le dará a Atenas alrededor de 100 mil millones de euros en asistencia de la deuda, llevando la deuda del país al 120 por ciento del Producto Bruto Interno para fines de la década.
 

Hubo una fuerte insinuación por parte de Mario Draghi ayer de que el Banco Central Europeo (BCE) se está preparando para jugar su parte en reducir la deuda soberana de Grecia. El BCE acumuló un estimado de 55 mil millones de euros en bonos griegos a un gran descuento en 2010 y 2011 cuanto estaba intentando estabilizar los mercados de bonos de la Eurozona. Si llegan a su madurez, esos bonos podrían rendirle al BCE una ganancia de alrededor de 15 mil millones de euros.
 

En su conferencia de prensa mensual en Frankfurt ayer, Draghi negó que esto representara una violación a la Constitución del BCE, que proscribe prestar directamente a los Estados miembros (o “financiar monetariamente”) por parte del banco central a los gobiernos. “Si el BCE les da dinero a los gobiernos, eso es financiar monetariamente. Si el BCE distribuye parte de sus ganancias a países miembro, eso no es financiar monetariamente”, les dijo Draghi a los periodistas.
 

Por Ben Chu, de The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.
 

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Sueldos de un euro a la hora en el ‘milagro’ laboral alemán

Anja lleva seis años encadenando contratos para limpiar y lavar platos por dos euros la hora. Vive en la ciudad alemana de de Stralsund, una atractiva y pintoresca ciudad costera. Se sorprende cuando los periódicos alemanes hablan del "milagro laboral" del país. En un pequeño apartamento de la misma ciudad un hombre de 50 años asegura: “Mi empresa me explota”. Habla sentado en la cocina de su pequeño apartamento situado al este de Stralsund. "Si pudiera encontrar algo mejor, ya me habría ido", añade. Anja, que prefiere no dar su nombre completo por miedo a ser despedida, tampoco puede permitirse ir a los cafés de su ciudad.
 

La moderación salarial y las reformas del mercado laboral han reducido la tasa de desempleo en Alemania hasta el nivel de hace 20 años. El modelo alemán se cita a menudo como un ejemplo para los países europeos que tratan de reducir el paro y ser más competitivos. Pero los críticos aseguran que las reformas que ayudaron a crear puestos de trabajo también ampliaron y afianzaron un sector de trabajos temporales y mal pagados, que aumentaron la desigualdad salarial.
 

Los datos del Departamento de Trabajo alemán muestran que los contratos con salarios bajos crecieron tres veces más rápido que otro tipo de empleos entre 2005 y 2010. Eso explica por qué el milagro laboral "no ha provocado que los alemanes gasten mucho más de lo que hacían antes”. En Alemania, que carece de un salario mínimo nacional, hay sueldos que pueden estar por debajo de un euro la hora, sobre todo en las regiones de la antigua Alemania del este. "He visto gente que ganaba solo 55 centavos de dólar a la hora", afirma Peter Huefken, jefe de la agencia de empleo de Stralsund, el primero en demandar a los empresarios por pagar tan poco. Huefken está animando a otras agencias de empleo a seguir su ejemplo.
 

El Eurostat revela que los trabajadores en Alemania son menos propensos a la pobreza que sus vecinos de la eurozona. Pero el riesgo ha aumentado: un 7,2% de los empleados ganaban tan poco que estaban cerca del umbral de la pobreza en 2010, frente al 4,8% en 2005. Aun así, es menor que la media de la eurozona, donde el 8,2% de los trabajadores están cerca del umbral de la pobreza.

 
El número de los llamados “trabajadores pobres” ha crecido más rápido en Alemania que en el resto de países con la moneda común. En respuesta, mientras otros países europeos se apresuran a desregular, Alemania va hacía una nueva regulación. El gobierno conservador de Angela Merkel trata de diluir los efectos de las reformas aprobadas por su predecesor, el socialdemócrata del SPD Gerhard Schroeder. Y lo hace un año y medio antes de las próximas elecciones federales, cuando se espera que Merkel busque su tercer mandato consecutivo.

 
Reformas precoces

 
El contraste entre los niveles récord de empleo en Alemania y la grave situación en otros países de Europa es notable. El año pasado, el número de contratados en Alemania superó por primera vez la barrera de los 41 millones de trabajadores. La tasa de paro se ha reducido constantemente desde 2005 y ahora se sitúa en solo el 6,7%, frente al 23% en España y el 18% en Grecia.
 

Ha sido una dura batalla desde que el paro alemán alcanzara su punto máximo tras la reunificación en 1990. Entonces, muchas empresas de la Alemania del este naufragaron en una sociedad de libre mercado cuando cayó el Muro de Berlín. El paro se fue por encima del 20%. La globalización puso a la economía alemana, dependiente de las exportaciones, bajo serias presiones competitivas, y les obligó a adaptarse rápidamente a la nueva situación. En 2003, Alemania se embarcó en un sistema de reformas que fueron calificados como el mayor cambio en el estado de bienestar desde la Segunda Guerra Mundial. Mientras, muchos de los países vecinos se movían en la dirección opuesta: Los socialistas franceses introdujeron la semana de 35 horas y pusieron en marcha los salarios mínimos. Por contra, los socialdemócratas alemanes del SPD desregularon el mercado laboral y aumentaron la presión sobre los desempleados para que buscaran trabajo.Sindicatos y empresarios pactaron una moderación salarial a cambio de seguridad en el empleo y crecimiento. Un modelo laboral flexible y subvenciones del Gobierno redujeron las horas de trabajo para permitir a los empresarios ajustarse al ciclo económico sin necesidad de contrataciones ni despidos.

 
A partir de 2005, el desempleo comenzó a caer y se acercó a los niveles anteriores a la reunificación. En otras partes de Europa, los gobiernos se enfrentan ahora a altas tasas de paro emprendiendo reformas laborales. El presidente de Francia, el conservador Nicolas Sarkozy, ha citado repetidamente en los últimos meses las reformas de la “Agenda 2010” que Schroeder puso en marcha como un ejemplo para su país. Las reformas laborales que se están introduciendo en España y Portugal tienen muchos puntos en común con el sistema alemán.

 
El sector con salarios bajos más importante de Europa

 
El crecimiento del empleo en Alemania se ha debido fundamentalmente al aumento del modelo de bajos sueldos y a las agencias de trabajo temporal, impulsados por la desregulación y la promoción de la de flexibilidad y a los contratos de bajos ingresos, subvencionados por el Estado, llamados mini-jobs. El número de trabajadores con contrato indefinido de salarios bajos –definido como aquellos que ganan menos de dos tercios de los ingresos medios-- se elevó un 13,5% hasta los 4,3 millones entre 2005 y 2010. Un crecimiento tres veces más rápido que otra modalidad de empleo, según el Departamento de Trabajo. Los empleos las empresas de trabajo temporal alcanzaron un récord en 2011 con 910.000 puestos de trabajo --el triple que en 2002, cuando Berlín comenzó la desregulación--.

 
Los economistas aseguran que la intención de Schroeder fue lograr una rápida expansión de estos sectores (salarios bajos y trabajos temporales) para conseguir la incorporación al mercado laboral de trabajadores pocos cualificados y desempleados de larga duración. En 2005, el último año de Schroeder como canciller, presumió en el Foro Mundial de Davos: "Hemos construido una de los mejores sectores de salarios reducidos de Europa". Siete años más tarde, los empresarios alaban las reformas que les permitieron crecer con minijobs y trabajos temporales.

 
“El argumento de los sindicatos de que los (mini) empleos provocan que las condiciones de trabajo sean más precarias en Alemania no es válido ", dijo Mario Ohoven, jefe de la asociación "Mittelstand" de pequeñas y medianas empresas. Ohoven, asegura que este tipo de empleos fueron particularmente populares entre las mujeres y los estudiantes que trataban de ganar algo de dinero extra. Por su parte, Juergen Wuttke, de la patronal BDA, indica que las reformas ofrecieron a las compañías una mayor flexibilidad y la capacidad para contratar a más gente con baja cualificación y de baja productividad.

 
Fritz Engelhardt, que dirige un pequeño hotel de tres estrellas en el sur-oeste de la ciudad de Pfullingen, señala que cuenta con dos trabajadores con minijob que le ayudan durante el fin de semana y hacen pequeños recados. "Mucha gente en el sector de la restauración tratar de hacer frente a los picos de trabajo del fin de semana o cuando tienen eventos especiales mediante los minijobs", añadió Engelhardt. "En las grandes cadenas, los hoteles pueden utilizar a la plantilla de una filial, pero para las empresas pequeñas y medianas los miniempleos son cruciales para su propia existencia".

 
Incluso las grandes multinacionales alemanas se acogen a estas nuevas formas de empleo para lograr mayor flexibilidad. Adidas, el segundo mayor fabricante mundial de ropa deportiva, y la cadena de supermercados Kaufland, que forma parte del mismo grupo que la cadena de descuento Lidl, se valen de mini-empleos para llenar las vacantes de personal cuando el negocio lo requiere.

 
Los datos de la OCDE reflejan que en Alemania los contratos con salarios bajos son el 20% de los trabajos a tiempo completo, frente al 8,0% en Italia y un 13,5% en Grecia. Los críticos creen que las reformas de Alemania han supuesto un alto precio ya que arraigó firmemente el sector de sueldos bajos y deprimió los salarios, lo que llevó a un mercado laboral de dos niveles. Las nuevas categorías de bajos ingresos, puestos de trabajo subvencionados por el Estado ---un modelo que está siendo considerado en España -- han demostrado ser especialmente problemáticos. Algunos economistas señalan que son contraproducentes. Fueron creados para ayudar a aquellos que eventualmente tenían malas perspectivas de empleo se reintegraran en el mercado laboral, pero las encuestas muestran que para la mayoría de la gente no condujo a ninguna parte.
 

Los empresarios tienen pocos incentivos para crear trabajos a tiempo completo normales si existe la posibilidad de emplear a trabajadores con contratos flexibles. Uno de cada cinco puestos de trabajo es ahora un “mini-trabajo”, en los que los trabajadores ganan un máximo 400 euros al mes libres de impuestos. Para casi cinco millones de trabajadores este es su principal empleo, que requiere financiación de fondos públicos. "Los empleos a tiempo completo normales se están dividiendo en mini-empleos”, indicó Holger Bonin del ZEW, un think tank con sede en Mannheim. Y no hay mucho que hacer para impedir que los empresarios paguen poco con minijobs puesto que saben que el Gobierno les va a apoyar y además no hay un salario mínimo legal.

 
Los sindicatos y los empresarios en Alemania optan tradicionalmente por pactos salariales colectivos, bajo el argumento de que un salario mínimo legal podría suprimir puestos de trabajo. Pero estos acuerdos sólo afectan a algo más de la mitad de la población empleada y, además, pueden ser evitados. "Muchos de mis amigos trabajan como carpinteros, pero las empresas los registran como conserjes en sus contratos para evitar el pago del salario negociado en el convenio colectivo ", asegura un parado de 33 años de edad, que prefiere no dar su nombre. La desregulación de las empresas de trabajo temporal también ha dado a los empresarios menos incentivos para contratar a trabajadores de plantilla con contratos con una protección de empleo y un salario decente. A los trabajadores temporales se les paga menos que al personal de plantilla alemán. Los bajos salarios de los miniempleos y una mayor presión sobre los desempleados para conseguir un trabajo han tenido un impacto deflacionario en los salarios en todos los sectores, según algunos economistas.

 
Mientras la desigualdad salarial, que solía ser tan baja en Alemania como en los países nórdicos, ha aumentado considerablemente durante la última década. Los trabajadores con sueldos bajos ganan menos respecto a la media en Alemania que en el resto de países de la OCDE, excepto en Corea del Sur y los Estados Unidos. "Los pobres han perdido claramente a la clase media, más en Alemania que en otros países ", asegura el economista de la OCDE Isabell Koske. La caída de los salarios y la inseguridad laboral han mantenido un tope en la demanda doméstica, el talón de Aquiles de la economía alemana que depende de las exportaciones, pese a la exasperación de sus vecinos. “La demanda de importaciones es baja, a pesar de que Alemania tiene uno de los mejores resultados de la zona del euro y podría contribuir más a un mejor desempeño de sus países socios ", dijo Ekkehard Ernst de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 
Con la inminencia de las elecciones de 2013 y los vecinos europeos quejándose por los desequilibrios comerciales, los líderes de Alemania, han puesto el asunto de los bajos salarios en su agenda. La canciller Merkel tiene previsto introducir un salario mínimo para los sectores que aún no tienen uno y el ministro de Trabajo, Ursula von der Leyen, prevé lanzar una campaña para que los trabajadores temporales se les pague tanto como a los de plantilla.
 

“El hecho de que tengamos un gobierno conservador que está discutiendo el establecimiento de un salario mínimo, es un hecho que dice algo", señaló Enzo Weber, del Instituto alemán para la Investigación de Empleo (IAB). “Cualquiera que sea el gobierno que venga a continuación, las medidas que aplique para hacer más flexible el mercado laboral no irán al mismo ritmo. Hemos llegado a un punto crítico y no creo que vaya a ir más allá". Ekkehard Ernst de la OIT considera que Alemania sólo puede esperar que otros países europeos no emulen sus políticas salariales deflacionarias, ya que la demanda caerá: "Si todo el mundo hace lo mismo, no habrá nadie a la izquierda de la exportación".


Por Sarah Marsh / Holger Hansen (REUTERS) Stralsund 9 FEB 2012 - 13:39 CET 


 

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Jueves, 09 Febrero 2012 18:32

Tasa Tobin, un amor tardío

Libre
Hace 15 años, Le Monde diplomatique difundió la idea de aplicar un impuesto a las transacciones financieras, que se conoció como “tasa Tobin”. Todos los políticos del establishment, liberales o socialdemócratas, la denostaron. Hoy Sarkozy, uno de sus activos enemigos, la esgrime con fervor.

En 1997, este periódico popularizó la idea de un impuesto a las transacciones financieras (1). Por entonces, estas últimas representaban quince veces la producción anual mundial. Hoy, la proporción es casi de setenta a uno. Hace quince años, no se hablaba mucho de créditos subprime y nadie imaginaba una crisis de la deuda soberana en Europa. La mayoría de los socialistas europeos, obnubilados con Anthony Blair, ponían las manos en el fuego por la “innovación financiera”. En Estados Unidos, el presidente William Clinton estaba dispuesto a alentar a los bancos comerciales para que especularan con el dinero de sus clientes. En cuanto a Nicolas Sarkozy, extasiado ante el modelo estadounidense, alababa la política (preñada de futuras calamidades) que llevaba a cabo la Reserva Federal (2). Y soñaba con créditos subprime a la francesa…

Basta decir que, en 1997, el impuesto Tobin no tuvo buena prensa: ¡si todo iba tan bien! El ministro francés de Economía y Finanzas, Dominique Strauss-Kahn, lo consideró impracticable desde el principio. Y Sarkozy fue terminante: “El asunto del impuesto Tobin es absurdo […]. Cada vez que penalizamos la creación de riqueza en nuestro territorio, favorecemos la creación de riqueza en los demás” (3). Apenas convertido en presidente de la República, le encargó a su ministra de Economía y Finanzas, Christine Lagarde, que suprimiera un impuesto bursátil. La actual directora general del Fondo Monetario Internacional lo justificó del siguiente modo: “Es una medida que contribuirá a reforzar el atractivo de París como plaza financiera”. Sin esto, advertía, “la ejecución de cierto número de órdenes [se haría] desde plazas extranjeras que [hubieran] abolido hace tiempo impuestos equivalentes” (4).

Después, los acontecimientos mostraron la incuria de los responsables políticos que esperaban beneficiarse con la “innovación financiera” a través del dumping fiscal. Los Estados salvaron a los bancos sin más contrapartida que ganancias aun más robustas. Pero, aunque no se tomó ninguna decisión contra el sector financiero, hoy todos disputan por ver quién lanza la proclamación más rimbombante contra el “dinero rey”. En Estados Unidos, hasta los candidatos republicanos ultraconservadores fustigan a los “buitres” de Wall Street que “se roban el dinero de tu empresa, provocan tu quiebra y se van con los millones”.

Así pues, no sorprende demasiado que, cuatro meses antes de terminar su mandato, Sarkozy pretenda “hacer participar al sector financiero en la reparación de los daños que él mismo provocó”. Queda olvidado lo “absurdo” de un impuesto sobre las transacciones financieras; se ha evaporado el peligro de ver eclosionar en el extranjero los huevos de oro de la especulación.

Nosotros también podríamos seguir contentándonos con “poner palos en la rueda de las finanzas”, como exigía el economista James Tobin. Pero, ya que ha quedado claro que éstas son un bien público vital cuyos accionistas pueden tomar de rehén a la población, nosotros también tenemos que avanzar. Y exigir que los bancos dejen de pertenecer a intereses privados.

1 Ibrahim Warde, “Le projet de taxe Tobin, bête noire des spéculateurs”, e Ignacio Ramonet, “Désarmer les marchés”, Le Monde diplomatique, París, respectivamente febrero de 1997 y diciembre de 1997.
2 “Si tuviera que elegir un modelo, sería el de Alan Greenspan. Siempre actuó con pragmatismo y humildad”, declaró Sarkozy al diario Les Échos el 23 de junio de 2004.
3 Canal de televisión France 2, 7-6-99.
4 Debate en el Senado, 23-11-07.

*Director de Le Monde diplomatique.

Traducción: Mariana Saúl
Jueves, 09 Febrero 2012 17:26

Ayer fiesta, hoy funeral

Hace trece años la instauración del euro era saludada por políticos, banqueros y periodistas con una explosión de admiración desenfrenada. Hoy no son pocos los países europeos que analizan la posibilidad de abandonar la moneda común.
Jueves, 09 Febrero 2012 07:19

Desempleo, trabajo precario y salud

Desempleo, trabajo precario y salud
Una característica sobresaliente del modelo económico neoliberal es el creciente desempleo y la precarización del trabajo. Existen una gran cantidad de estudios científicos sobre sus repercusiones en las condiciones de salud, pero generalmente no son consideradas en la toma de decisiones políticas. Incluso la reunión mundial sobre determinantes sociales de la salud, realizada en octubre de 2011, apenas las menciona a pesar de realizarse en medio de la crisis.


La expresión más dramática e inmediata de esta política son los suicidios. En Grecia incrementaron 17 por ciento entre 2007 y 2009 y 40 por ciento entre 2010 y 2011, según Lancet. Estos datos deberían llevar a una reflexión sobre la situación mexicana, donde los suicidios subieron 21 por ciento entre 2006 y 2009, y más porque la mitad ocurre entre jóvenes y uno de cada cuatro en personas sin trabajo. Esta asociación entre desempleo y suicidio, particularmente en jóvenes, es sólo uno de los efectos en la salud registrados en la literatura sobre el tema.


Otros estudios demuestran que el desempleo, la inseguridad en el trabajo y su precarización afectan la salud más allá del impacto de la pérdida del ingreso, la caída en la pobreza o la exclusión de los servicios médicos. Si se controla por estas variables resulta que los desempleados tienen una tasa de mortalidad más alta y sufren de una frecuencia mayor de padecimientos crónico-degenerativos y mentales.


El investigador Harvey Brenner demuestra en un estudio clásico una asociación inversa entre el ciclo económico y la mortalidad, es decir, cuando el crecimiento económico se frena sube la mortalidad y viceversa. Mathers y Schofield (1998) han hecho una revisión sistemática del tema en distintos trabajos epidemiológicos. Encuentran cuatro estudios longitudinales o de seguimiento de un grupo que demuestran una mortalidad de 30 y 50 por ciento más alta entre los desempleados que entre la población empleada controlando por factores relevantes.


Estas diferencias se mantienen en relación a la morbilidad tanto en estudios longitudinales como en poblacionales transversales. Sin embargo, la disparidad de morbilidad tiende a ser más amplia, del orden de 50 a 100 por ciento. Los problemas más frecuentes entre los desempleados son padecimientos cardiovasculares y siquiátricos. También encontraron evidencias de que la morbilidad excedente es más alta entre trabajadores jóvenes y mayores de 50 años, así como en grupos socio-económicos vulnerables previo al desempleo.


Resaltan una serie de investigaciones sobre los trastornos en la salud, debido al cierre de centros de trabajo, que constituyen una especie de estudios experimentales, ya que sus resultados en salud son independientes de las características individuales de los trabajadores. Esto estudios también demuestran un incremento de padecimientos cardiovasculares y mentales, que incluso se mantienen aun en el caso de encontrar un nuevo empleo.


La precarización del trabajo se puede analizar en dos vertientes para comprender los mecanismos que llevan a una salud también precaria. La primera se refiere al trabajo propiamente precario realizado por un número grande y creciente de vendedores ambulantes, trabajadores por día, etcétera, que corresponde a los desempleados ocultos. La segunda vertiente es el trabajo en empresas terciarizadas o subrogadas, cada día más frecuentes, que violan sistemáticamente la legislación sobre el contrato y jornada laborales, las medidas de protección y las prestaciones. Estos trabajadores están sometidos a una variedad de riesgos como son: jornadas extenuantes, altos ritmos de trabajo, bajo control sobre su tarea, amenazas de despido, condiciones ambientales nocivas y alta exposición a situaciones peligrosas. Así, el impacto en su salud va desde la fatiga crónica con altos niveles de estrés, que conlleva padecimientos crónico-degenerativos y cardio-vasculares –infarto, hipertensión y diabetes–, el incremento de intoxicaciones y cáncer hasta el aumento de accidentes.


Los sindicatos europeos están en campaña para defender el derecho a un trabajo digno para el proletariado, crecientemente convertido en "precariado". En México es urgente visibilizar los efectos patógenos del modelo económico y combatir el acelerado desgaste físico y síquico de los trabajadores.


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Desarrollo sostenible: crítica al modelo estándar

Los documentos oficiales de la ONU así como el borrador actual de Río+20 dedican gran espacio al modelo de desarrollo sostenible: debe ser económicamente viable, socialmente justo y ambientalmente correcto. Es la famosa tripleta llamada Triple Botton Line (la línea de los tres pilares), creada en 1990 por el británico John Elkington, fundador de la ONG SustainAbility. Pero este modelo no resiste una crítica seria.
 

Desarrollo económicamente viable: En el lenguaje político de los gobiernos de las empresas, desarrollo equivale al producto interior bruto (PIB). ¡Ay de la empresa y del país que no tengan índices positivos de crecimiento anual! Entran en crisis o en recesión con la consiguiente disminución del consumo y generación de desempleo: en el mundo de los negocios, éste consiste en ganar dinero, con la menor inversión posible, con la máxima rentabilidad posible, con la competencia más fuerte y en el menor tiempo posible.
 

Cuando hablamos aquí de desarrollo no hablamos de cualquier desarrollo sino del que existe realmente, que es el industrialista/capitalista/ consumista. Éste es antropocéntrico, contradictorio y equivocado. Me explico.
 

Es antropocéntrico porque está centrado solamente en el ser humano, como si no existiese la comunidad de vida (flora y fauna y otros organismos vivos), que también necesitan de la biosfera e igualmente demandan sostenibilidad.
 

Es contradictorio, pues desarrollo y sostenibilidad obedecen a lógicas contrapuestas. El desarrollo realmente existente es lineal, creciente, explota la naturaleza y privilegia la acumulación privada. Es la economía política de corte capitalista. La categoría sostenibilidad, por el contrario, proviene de las ciencias de la vida y de la ecología, cuya lógica es circular e incluyente. Representa la tendencia de los ecosistemas al equilibrio dinámico, a la interdependencia y a la cooperación de todos con todos. Como se deduce, son lógicas antagónicas: una privilegia al individuo, la otra al colectivo; una promueve la competición, la otra la cooperación; una la evolución del más apto, la otra la evolución de todos interconectados.
 

Está equivocado, porque alega que la pobreza es la causa de la degradación ecológica. Por tanto, cuanto menos pobreza, más desarrollo sostenible habría y menos degradación, lo cual es una equivocación. Analizando, sin embargo, críticamente las causas reales de la pobreza y de la degradación de la naturaleza, se ve que resultan, no exclusiva, pero principalmente, del tipo de desarrollo practicado. Él es el que produce degradación, porque dilapida la naturaleza, paga bajos salarios y genera así pobreza.
 

Este desarrollo sostenible es una trampa del sistema imperante: asume los términos de la ecología (sostenibilidad) para vaciarlos. Asume el ideal de la economía (crecimiento) enmascarando la pobreza que el mismo produce.
 

  Socialmente justo: si hay una cosa que el actual desarrollo industrial/capitalista no puede decir de sí mismo es que es socialmente justo. Si lo fuera, no habría 1, 4 miles de millones de hambrientos en el mundo y la mayoría de las naciones en la pobreza.
 

Detengámonos solamente en el caso de Brasil. El Atlas Social de Brasil de 2010 (IPEA) refiere que 5000 familias controlan el 46% del PIB. El gobierno destina anualmente 125.000 millones de reales al sistema financiero para pagar con intereses los préstamos hechos y destina solamente 40.000 millones de reales a los programas sociales que benefician a las grandes mayorías pobres. Todo esto denuncia la falsedad de la retórica de un desarrollo socialmente justo, imposible dentro del actual paradigma económico.
 

  Ambientalmente correcto: el actual tipo de desarrollo se hace llevando a cabo una guerra imparable contra Gaia, arrancando de ella todo lo que le es útil y objeto de lucro, especialmente para aquellas minorías que controlan el proceso. Según el índice Planeta vivo de la ONU (2010) en menos de 40 años la biodiversidad global sufrió una caída del 30%. Solamente desde 1998 hasta ahora ha habido un salto del 35% en las emisiones de gases de efecto invernadero. En vez de hablar de los límites del crecimiento, mejor haríamos en hablar de los límites de agresión a la Tierra.
 

En conclusión, el modelo patrón de desarrollo que se quiere sostenible es retórico. En él se verifican avances en la producción de bajo carbono, en la utilización de energías alternativas, en el reforzamiento de regiones degradadas y en la creación de mejores eliminaciones de residuos. Pero fijémonos bien: todo esto se hace siempre que no se perjudiquen los lucros ni se debilite la competición. La utilización de la expresión «desarrollo sostenible» tiene un significado político importante: el cambio necesario de paradigma económico, si es que queremos una sostenibilidad real. Dentro del actual, la sostenibilidad es o localizada o inexistente.
 

Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=473
 

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