El panorama económico mundial, "muy sombrío": FMI
Washington, 15 de diciembre. El panorama para la economía mundial en 2012 es "bastante sombrío", consideró este jueves Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Advirtió que el mundo se enfrenta ahora a riesgos como los que provocaron la depresión económica de los años 30 del siglo pasado, en lo que constituyó la primera vez que establece una comparación entre aquella época y los problemas actuales.

Lagarde advirtió que la economía global enfrenta un panorama de "retracción, incremento del proteccionismo, aislamiento y... lo que pasó en los años 30 (la Gran Depresión)", advirtió la jefa del FMI, citada por el periódico Financial Times.

Se requerirá acción de parte de todos los países, partiendo por los de Europa, para salir de una "creciente crisis que representa riesgos de una depresión global", dijo la funcionaria, en un discurso pronunciado en la sede del Departamento de Estado en la capital estadunidense.

"No hay economía en el mundo, ya sean países de bajos ingresos, mercados emergentes, países de ingresos medianos o economías superavanzadas, que vaya a ser inmune a la crisis que vemos, no sólo desarrollándose sino escalando", indicó Lagarde.

Apuntó que no se trata de "una crisis que vaya a resolverse por la actuación de un grupo de países. Esperamos que sea resuelta por todos los países, todas las regiones, todas las categorías de países actuando".

Lagarde señaló que hay algunos puntos económicos brillantes en los países de Asia y América Latina, que han tomado, con ayuda del FMI, medidas durante las crisis de las décadas de 1980 y de 1990 para enfrentar las debilidades en sus sistemas bancarios y en su regulación financiera.

"Todos esos desafíos que enfrentaron en los días de la crisis asiática, de la crisis latinoamericana ahora les han servido de experiencia", expresó la jefa del FMI.

En su opinión, los líderes económicos mundiales ahora necesitan adoptar una estrategia para enfrentar las debilidades sistémicas, tales como las que la crisis de la zona euro puso al descubierto. "Esto va a requerir esfuerzos, ajustes y claramente va a comenzar desde el corazón de la crisis en este momento, que está obviamente en los países europeos y en particular en los países de la zona euro", dijo.

Al mismo tiempo, manifestó que los procesos democráticos a menudo hacen difíciles las soluciones rápidas, diciendo que debe resolverse la colisión de las expectativas de los mercados con la realidad política.

"Es realmente este nudo el que debe desatarse, que debe enfrentarse lo más colectivamente posible, comenzando con aquellos en el centro, pero con el apoyo de la comunidad internacional probablemente canalizada a través del FMI", aseveró.

Por, Reuters y De la Redacción

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Balcanización del euro: "riesgo estratégico" para el Pentágono
Surgen "señales de desintegración" del sistema financierista a los dos lados del Atlántico Norte (USA Watchdog, 12/12/11), mientras Jon Corzine, anterior director del vilipendiado Goldman Sachs (GS) y ex gobernador de Nueva Jersey, en forma desvergonzada (después de haber quebrado a la empresa MF Global por mil 200 millones de dólares) declaró desconocer "dónde se encuentra el dinero" (Financial Times, 12/12/11).

Lo más interesante es que Gary Gensler, anterior empleado de GS y quien ahora preside la vigilancia financiera de Estados Unidos (CFTC, por sus siglas en inglés), se rehúsa a perseguir penalmente al indiciado defraudador Corzine. Todo queda (en)cubierto entre los colegas cleptomaniacos de GS.

Me concretaré a exponer dos frases de Der Spiegel (12/12/11) alusivas a la grave crisis de la eurozona: 1. "La cumbre de la crisis del euro provocó una profunda crisis en la Unión Europea (UE). Gran Bretaña (GB) ha sido puesta de lado y otros miembros sienten estar arrollados por Alemania y Francia. El futuro de la divisa común está más incierto que nunca" ("Porque el triunfo de Merkel se hará a un alto precio"); y 2. "La crisis ha alcanzado un nivel sistémico", según "Andrea Enria, directora de la Autoridad Europea Bancaria".

Un artículo de Defense News (9/12/11) apunta un estudio dramático del muy influyente Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), con sede en Nueva York, sobre Europa (sic) considerada como "una de las principales amenazas (¡súper sic!)" que debe enfrentar Estados Unidos (EU) debido a la "intensificación de la crisis de la deuda soberana europea que lleva al colapso del euro, desencadenando una recesión de doble hundimiento en EU y aún limitando los recursos presupuestarios". En forma asombrosa, el CFR identifica a otros seis países como "prioritarios a los intereses nacionales de EU": China, Irán, Norcorea, México (¡súper sic!), Pakistán y Arabia Saudita (sic)”.

Entendemos que entre los "riesgos estratégicos" del Pentágono se encuentren China, Irán, Norcorea, Pakistán y hasta Arabia Saudita (esta última susceptible de ser desestabilizada para despojarla de su inmensa riqueza pecuniaria y petrolera). Pero, ¿por qué aparece "el itamita México neoliberal calderonista" que ha obedecido supinamente en todo a EU? Curioso: el Pentágono no colocó como "amenazas" esta vez a Cuba ni a Venezuela.

El portal iraní Press TV (12/12/11) fue el primero en señalar la ominosa advertencia del general Martin Dempsey, jefe de las fuerzas armadas conjuntas de EU, sobre la potencial balcanización política de la UE, concomitante con disturbios civiles, durante una conferencia en el Atlantic Council (Washington).

Es poco usual que un general de la talla de Dempsey se adentre a formular críticas públicas en materia financiera y, en específico, en referencia a la gravísima crisis del euro que puede desencadenar un efecto dominó en todas las bancas occidentales: "La eurozona se encuentra en serio riesgo".

El máximo militar profesional de EU expresó sus dudas sobre "la practicidad de las medidas adoptadas por los líderes europeos" y puso en tela de juicio que sean susceptibles de cohesionar al bloque: "Estamos preocupados (sic) en forma extraordinaria (sic) por la salud y viabilidad (sic) del euro, ya que en varias formas estamos expuestos literalmente a contratos, pero también debido al potencial de disturbios civiles y a la fractura de la UE".

De dos cosas una: o bien los dos principales líderes de Europa continental, la canciller Merkel y el presidente Sarkozy –cuando el primer ministro David Cameron prácticamente se ha desvinculado de la UE– están jugando al borde del precipicio para detectar in extremis la probable jugada maestra de la dupla anglosajona (de acuerdo con la hipótesis de la "guerra de las divisas": dólar vs euro) para sacarse un as final bajo la manga, o bien pecan de ineptitud egoísta cuando nadie se salvará del hundimiento del Titanic financierista.

No sin razón, la dupla franco-alemana ha fustigado todo el manejo financierista anglosajón de Wall Street y la City, y hasta ahora no ha hecho caso alguno a los "consejos" perversos del secretario del Tesoro de EU, Timothy Geithner, quien se ha pasado de la raya en sus intromisiones con los europeos.

Los alemanes temen revivir el trauma de la hiperinflación de la República de Weimar, que luego desembocó en el nazismo, y no desean imitar la estéril impresión masiva de billetes (eufemísticamente bautizada como "facilitación cuantitativa": QE, por sus siglas en inglés) de Obama, que solamente sirvió para rescatar a los parasitarios banqueros de Wall Street en detrimento de la gran nación estadunidense.

La agencia francesa de prensa (Afp), después de dar a conocer la ominosa advertencia del general Dempsey, comenta que "los militares de EU están revisando su estrategia para adaptarse a los recortes presupuestarios diseñados en reducir el exagerado déficit estadunidense".

La BBC de Londres (¡súper sic!), luego de comentar que 26 de los 27 países de la UE acordaron crear "una unión fiscal más imbricada" (con la notoria excepción de GB, que no quiso ceder a sus privilegios financieristas desregulados), coloca en relieve, para darle mayor dramatismo a las advertencias del Pentágono, que las "fuerzas de EU tienen más de 80 mil militares y 20 mil trabajadores civiles en Europa, muchos radicados en Alemania (¡súper sic!)" ¿Es simple narrativa o se trata de una brutal amenaza transmitida por la BBC?

La BBC recalca las amenazas militares de corte financierista del general Dempsey y su "preocupación (sic)" de que "el proyecto internacional para desarrollar" un súper avión sofisticado (el F-35 Joint Strike Fighther: JSF)” podría ser puesto en riesgo si los presupuestos nacionales de defensa de Europa fuesen recortados”. ¿Dio el general Dempsey doble línea, tanto militar como financierista, a Alemania, recordándole que EU ganó la primera y segunda guerra mundiales, además de la guerra fría?

La amenaza del Pentágono es prístina: "Si todas las predicciones económicas sobre un potencial colapso (¡súper sic!) ocurriesen, claramente pondría los presupuestos en riesgo". ¿Si Alemania no obedece las órdenes perentorias de Geithner (y de sus amos de GS), entonces el Pentágono descobijaría a Alemania de su máxima protección aérea del futuro (léase: los aviones F-35 JSF)?

¿GB regresaría al redil de la UE siempre y cuando Alemania repita el fallido experimento hiperinflacionario que vivió durante la aciaga República de Weimar?

Cuando las finanzas fallan aparecen los militares y ahora la eurozona ha entrado a una peligrosa fase de disturbios sociales, quizá de preguerra civil, y hasta de vulnerabilidad militar sin la protección del paraguas nuclear del Pentágono.

A mi juicio, como nadie serio en Europa le ha hecho caso a Geithner –un solapador de las exacciones inimputables de GS–, ahora EU eleva la puja amenazante y lanza al ruedo a su máximo profesional militar, el general Dempsey, con el fin de que Alemania sea obligada a optar por la "facilitación cuantitativa"(QE), es decir, una hiperinflación monetarista para salvar ante todo a GS y luego a los otros bancos insolventes trasatlánticos, entre los que brillan Bank of America, Citigroup, Banco Santander y otros más.
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Domingo, 11 Diciembre 2011 12:15

Crisis mundial: algunos escenarios

Crisis mundial: algunos escenarios
La crisis capitalista –cuyo curso se parece a los dientes de un serrucho– abarca todo el planeta y todos los grandes centros de la economía (Estados Unidos, Europa, Japón, China), pero no lo hace con la misma magnitud ni tiene simultaneidad, ya que, por ejemplo, China reduce su ritmo de crecimiento pero éste sigue siendo muy alto; Europa se precipita en la depresión y Estados Unidos, en cambio –como Japón–, está estancado y con grandes problemas, pero se sostiene fundamentalmente gracias al apoyo chino, que mantiene el valor de los bonos del tesoro estadunidenses que, si Pekín no los comprase, se derrumbarían.
Ahora está estallando la Europa “unida” que aparecía ante todos como un territorio de gobiernos e incluso de estados, pero que no era en realidad sino una unión –una banda– de banqueros, financieros y especuladores trabajando a espaldas de los pueblos del viejo continente e imponía e impone su política a las autoridades electas, muchas de las cuales están formadas por miembros de esa camarilla.

Décadas de esfuerzos de los trabajadores se hacen humo, junto con los ahorros y buena parte de los salarios reales y con las esperanzas ilusorias en un futuro de progreso y abundancia. El Banco Central Europeo (BCE) presta dinero con el uno por ciento de interés para quien quiera invertir. Pero, ¿quién va a hacerlo en países donde el consumo general se reduce drásticamente, al igual que el gasto público, debido a los nuevos impuestos, la restricción de subsidios, los despidos, los cortes en educación, asistencia social, protección del territorio, las rebajas de los salarios reales? En realidad, el BCE le da dinero a los bancos, pero éstos de lo único que se preocupan es de tratar de recuperar el máximo del dinero prestado aunque, actuando de ese modo, desangren a los países y coloquen a los gobiernos en situación de extrema debilidad política ante las inevitables protestas populares. Brasil ofrece ayudar a la Unión Europea, pero esa ayuda, además de insuficiente si no hay un cambio en la gestión capitalista de la crisis, equivaldrá a quemar dinero para calmar a los dioses. En cuanto a China, que compró bonos españoles e italianos, no puede salvar al mismo tiempo a Estados Unidos y a la Unión Europea (UE), aunque su apoyo a ésta le pudiera servir en lo inmediato para ampliar su mercado si esa entidad la reconoce como economía de mercado. Tampoco es posible seguir como hasta ahora porque nadie cumplió con las normas elementales impuestas en Maastricht, de un déficit de 3 por ciento y un endeudamiento máximo del 60 por ciento del producto interno bruto (PIB). Quedan, pues, dos opciones fundamentales: correr hacia adelante para tratar de salir de la crisis o retroceder en pánico, pero lo más ordenadamente posible, para salvar lo salvable.

En una maratónica sesión, la UE eligió por ahora la primera, y elaborará un nuevo tratado en marzo que impondrá disciplina fiscal y sanciones al país que no cumpla con las reglas. El déficit estructural permitido se limitará a 0.5 por ciento del PIB, el Banco Central Europeo administrará un fondo de emergencia de 500 mil millones de euros, a los que se sumarán otros 150 mil millones del Fondo Monetario Internacional, y las sanciones se aplicarán, salvo en el caso en que dos tercios de los países miembros se opongan a ellas.

Tras la cesión parcial de la soberanía al crear el euro, se llega ahora al control de las economías y las políticas económicas y fiscales por una entidad burocrático-financiera internacional, lo cual acaba de hecho con las soberanías nacionales. Inglaterra se agarra de esto para no participar en el nuevo tratado, con el pretexto de no perder su independencia (en realidad, para dar rienda libre a los capitales especulativos y mantener su papel de torpedo estadunidense dirigido contra la Unión Europea). Ésta estará constituida ahora por 17 países, a los cuales se sumarían quienes quisiesen (los países bálticos, más Rumania y Polonia ya lo hicieron). El resultado es una Europa de primera y otra de segunda, con una semilla francoalemana y una pulpa con diversos grados de deterioro.

¿Qué presagia esta aventura? Presenciaremos el aumento de los nacionalismos de derecha y extrema derecha. También el crecimiento paralelo de la violencia de los enfrentamientos sociales ante la evidencia de que los gobiernos capitalistas están tratando de salvar a los bancos y al capital a costa de todo lo demás. Habrá igualmente crisis políticas en cada país (Sarkozy tiene los días contados, y en Italia y España resurgirá a medio plazo una izquierda anticapitalista) y aumentos de los localismos y regionalismos como expresión deformada de la defensa de la democracia eliminada centralmente y también de la defensa de los intereses de los sectores capitalistas medios y pequeños, productivos y locales, sacrificados al gran capital. La xenofobia estará igualmente al orden del día en buena parte de Europa, y Rusia se sentirá más débil y cercada, por lo que endurecerá la dictadura de Putin y su enfrentamiento geopolítico con Estados Unidos.Tendremos así algo parecido a una mezcla entre los explosivos años 30 y el comienzo de la guerra fría después de la Segunda Guerra Mundial, con la incógnita de cuál será el efecto real de la crisis europea sobre la economía y la estabilidad social en China.
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El 2011 con sorpresas. Un 2012 con nubarrones a la vista
De tiempo lento y sin solución a la vista. Una crisis sistémica, global, acumulada por años, acompaña este fin de 2011. Ya en febrero de 2009, durante el Foro Económico de Davos, uno de sus fundadores, Klaus Schawb, anunció que la reducción de los empleos en decenas de millones sería inevitable, como inevitables también son las reacciones sociales, cruzadas de violencia, contra el capitalismo. Y en su centro económico y militar, Barak Obama, en plena campaña presidencial, daba aliento con su consigna “sí podemos”, aún en deuda de concreción. Dos caras de una misma medalla, que en el nuevo año que emerge poco cambiarán las expresiones de la economía, la política, las finanzas, la geopolítica, que hoy, en sus contornos grises oscuros, se destacan por doquier.

Como puede verificarlo cualquier desprevenido, las expresiones de la crisis son inocultables y de impacto cada vez mayor y más abierto, con excepción de sus inmediatas consecuencias económicas en los países productores de petróleo. Así se analizó en el reciente foro sobre “Crisis del mundo capitalista. Hegemonía y Estado”, con la participación internacional de conocidos intelectuales de Brasil, Venezuela, Uruguay y México, que desarrolló este periódico durante los días 31 de octubre y 1º de noviembre, en asocio con el mensuario desde abajo.

En el corto plazo, según los analistas internacionales y nacionales invitados, entre los componentes más impactantes del fenómeno en curso, se destacan: la crisis financiera, de la deuda y la de la representación, y con ésta la crisis de la democracia misma hasta ahora vigente en la mayoría de las sociedades pertenecientes a las Naciones Unidas. En el largo plazo, pero con un peso aquí y ahora, también tienen su manifestación las crisis ambiental, alimentaria, del modelo de consumo energético, del modelo fordista urbano –que nos obliga a revisar y definir otro modelo de organización de nuestros espacios territoriales y de las formas de producir, distribuir y consumir– y, cómo no, del modelo de control social, llamado “violencia institucional”, como parte y soporte del poder imperial y trasnacional: la guerra. De acuerdo a uno de los invitados internacionales, la situación mundial se resume así: “En la geoestrategia mundial, el orden es bipolar nuclear; en geoeconomía, multipolar; y en el orden financiero, unipolar” (1).

El fenómeno, que sucede ante nuestros ojos y nuestra razón, sacude al mundo como un sistema que domina, aunque los noticieros centren su atención en el día a día, y de este modo titulen sobre la crisis de la deuda, la quiebra de algunos Estados; la pérdida en muchos de éstos de los beneficios sociales logrados por sus sociedades y sus pueblos tras largas décadas de gestión y de lucha; y el cuestionamiento a la democracia representativa –cada vez más limitada– por parte de ingentes conglomerados sociales. Las guerras preventivas de invasión, ocupación y control, impuestas por Estados Unidos –en ocasiones como actor fundamental, en otras en llave con la OTAN y la OEA, en el caso de Haití– no son presentadas por los grandes medios de comunicación como parte sustancial de la crisis.

Los medios y las ‘noticias’ ocultan de este modo que un reordenamiento geopolítico y una reapropiación de recursos naturales están a la orden del día. Ambos con episodios en el Norte de África y con la mira en Asia (con Irán y China en el foco), que, como maniobra de poderes, puede llegar a un conflicto de incalculables consecuencias para la humanidad y la supervivencia de la especie.

En medio de la crisis, y como expresión cultural de la misma, el lenguaje público se tiñe de un cinismo sin precedentes. El bombardeo indiscriminado del pueblo libio sucedió bajo un mandato de la ONU que tenía como fin “proteger” a los civiles, mientras las últimas agresiones a Irán tienen como disfraz el informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, redactado con retazos de documentos ad hoc elaborados por los países agresores. En una entrevista que el general estadounidense retirado Wesley Clark concedió a la periodista Amy Goodman (2), en marzo de 2007, declaró que bajo el gobierno de George Bush se decidió invadir siete países en cinco años: Iraq, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán, sin que, luego que se hayan empezado a cumplir esas metas, alguien reaccione y señale que se trata de la ejecución sistemática de un macabro y premeditado plan.

Como expresión actual de esa política del garrote y de cinismo desbocado, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, ante la información del linchamiento de Muamar Gadafi, no ocultó su satisfacción, resumiéndolo así ante las cámaras de su país: “Vine, vi, murió”. Sin duda, el poder lo puede todo, hasta perder las formas de la diplomacia y de la sensibilidad. Cambia el mundo y, como producto del bombardeo mediático, la sociedad global cae en la absoluta insensibilidad que banaliza la muerte y la tortura, y la hace aceptable para una masa que en los juegos virtuales mata por decenas y recibe premios por hacerlo. Pero otras cosas también han cambiado.

Los despidos masivos y las rebajas de salarios ya no afectan solamente a los países de la periferia sino que ahora también perturban los países del centro, donde –como producto de las presiones de los centros financieros (ver Ramonet, pág. 8)– se pierden beneficios económicos, en seguridad social, en empleo, etcétera, disfrutados por décadas, asunto que despierta un inmenso malestar entre jóvenes y adultos, inconformidad que, aunque insuficiente para contener las medidas económicas impuestas país a país, siembra el futuro de la nueva participación social, básica para el delineamiento de la convivencia en sus sociedades y modo de enfrentar el capital financiero internacional.

Hasta ahora, la movilización ciudadana deja en claro la lucidez en la comprensión de los sucesos en marcha. Dos consignas dicientes y preciosas así lo reflejan: “Democracia Real Ya” y “Somos el 99 por ciento”. La primera sintetiza la inconformidad con el sistema político y económico en su conjunto, y su paradigma para el cual la democracia es de forma, un simple voto delegativo, y de la cual se concluye que el sistema representativo hasta ahora conocido llegó a su límite. Tal vez esta es la principal novedad de 2011. De igual manera, la segunda consigna se puede entender como un señalamiento, una denuncia, del sistema financiero imperante y de su real dictadura, todo lo cual revela que la democracia formal es una mera apariencia.

Como extensión de lo anterior, los congresos o parlamentos de cada país son un simple escenario que reafirma –en lo económico– el contenido decidido de antemano por la minoría que concentra en sus manos la riqueza de cada país. Sorprende, sin embargo, que el tamaño y la proporción de la crisis, así como las crecientes protestas, no llamen a quienes detentan los hilos del poder globalizado, así como el local, a replantear sus políticas de todo orden. Por su prevalencia militar no extraña esta actitud. La ausencia de autocrítica es una constante de los imperios y los poderosos en el curso de la historia. Por tanto, es dable concluir que nadie se autodepura, es decir, nadie cambia por iniciativa propia.

Así sucedió en los eclipses del Imperio Romano, el Inglés y el Francés. En su cenit, en vez de girar a favor de la humanidad, optaron por apretar el puño del poder y tratar de controlar más y más duro con su avance militar: es la opción última que les queda ante su creciente ilegitimidad: más y mayor control, más y mayor violencia. El riesgo de un regreso del autoritarismo en Europa y otras latitudes es una realidad cada vez más palpable (3).

Todo lo anterior es más dramático en la coyuntura presente, con Afganistán, Iraq, Libia y el blanco que ahora tiene foco con Irán y escalón en Siria –cuyo gobierno hereditario reprime–, cuando se configura un escenario militar y de guerra en amplia escala que reafirma la experiencia de los imperios durante siglos. Pero ahora, con mayor tamaño, más víctimas y las inmensas consecuencias de que estas maniobras lleven a un conflicto regional de consecuencia mundial, con el uso por primera vez de proyectiles atómicos tierra-tierra, ante la vista y las contramedidas de prevención de poderes con inmensa capacidad bélica, como China y Rusia, que en línea son los verdaderos objetivos estratégicos del despliegue militar de Estados Unidos y la OTAN, con Inglaterra como voz cantante. Esta alianza, con su hegemonía mundial en riesgo y la economía con quiebres de burbuja financiera, sin iniciativa, y un dólar de papel sin respaldo, para no dejarse replegar como principal actor del sistema mundo capitalista, cuenta con las armas como último recurso.

De este modo, la crisis sistémica en curso, con alzamientos de pueblos –mundo árabe, manifestaciones y crisis políticas en Europa– y con protestas de conglomerados sociales en creciente, al tiempo que asume una fuerte expresión política y cultural puede estallar en una guerra de colosales dimensiones y consecuencias. Ya encima, en 2012 veremos si los intereses y el desespero del conglomerado industrial-militar de los Estados Unidos y de sus aliados por la hegemonía del dólar conducen a episodios demenciales, y si sus pretensiones de control geopolítico global se concretan. Pero también seremos testigos de la capacidad de resistencia, creatividad y propuesta de infinidad de sociedades, que ahora se encuentran –con nuestro continente en pasos de integración– ante el reto de interrelacionarse; de sumar para enfrentar al mismo tiempo y como un solo cuerpo a su enemigo hoy común: el sistema financiero mundial y su aparato militar.

A la par, como en Islandia, presenciaremos el surgimiento de –aunque tal vez parciales– propuestas alternas al sistema político y económico dominante durante los dos últimos siglos; de nuevas formas de organización, participación y decisión ciudadana; nuevos modos de relación con la naturaleza, y de producción y distribución de los bienes primarios que requiere cada conglomerado social para vivir con dignidad (ver “Una constitución de los bienes comunes”, pág. 10).

Este es sin duda el panorama para 2012, como un año de grandes resistencias y movilizaciones de ciudadanía. Asimismo, y si los poderes globales no se contienen, de la amarga apertura de un conflicto armado por lo menos regional –África-Asia–, con posibilidad de extenderse en territorio, tiempo y riesgo para la humanidad de su propia extinción.

En otra época, crisis de menor impacto les dieron paso a dos guerras mundiales y su secuela de la Guerra Fría.

1        Arellano Ortiz, Fernando, entrevista con el científico social mexicano Alfredo Jalife-Rahme, periódico desde abajo, edición 175, noviembre-diciembre, p. 22.
2        http://www.youtube.com/watch?v=RKo2kRQ2tOI.
3        Zibechi, Raúl, “Con la crisis sistémica, ‘vamos hacia regímenes cada vez más autoritarios’”, periódico desde abajo, edición 175, noviembre-diciembre, p. 20.

“La austeridad que aplica Europa es un camino suicida”
“La austeridad que aplican en Europa es un camino suicida, no estimula el crecimiento ni la creación de empleo y profundiza los déficit”, sentenció el Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz. En un desbordado salón de actos de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA (FCE-UBA), el economista norteamericano brindó una conferencia donde cuestionó los planes de ajuste fiscal, la creciente concentración del ingreso en los países centrales y consideró que el euro desaparecerá si persiste la actual orientación de la política económica europea. El profesor de la universidad de Columbia reclamó una expansión del gasto para reactivar la economía global y destacó la necesidad de reestructurar las deudas de las economías europeas así como las de los individuos hipotecados en Estados Unidos. “Los costos sociales de las recetas económicas neoliberales son pavorosos”, señaló el economista Bernardo Kliksberg en el mismo encuentro, advirtiendo sobre el fuerte aumento en el desempleo juvenil en España, Grecia, Italia y la población negra en Estados Unidos.

“Crear más empleo es la única receta económica posible y eso requiere una fuerte presencia del Estado”, enfatizó el ministro de Economía y vicepresidente electo, Amado Boudou, encargado del cierre del evento donde también participaron el decano de Ciencias Económicas, Alberto Barbieri, y el economista Daniel Heyman. “La economía global enfrentará una profunda crisis y turbulencia por los próximos años debido a una mala filosofía económica, pero la buena noticia es que a América latina le fue muy bien en la última década. Aplicaron buenas recetas, creyeron en los estímulos fiscales keynesianos y diversificaron sus economías. Esas políticas les permitieron a países como Argentina y Brasil comenzar a mejorar la elevada desigualdad de ingresos. Tenemos que aprender de América latina”, consideró Stiglitz. El Premio Nobel de Economía fue presentado por Kliksberg, quien destacó el compromiso y la coherencia del profesor de la universidad de Columbia desde que estalló la crisis financiera internacional.

El Nobel de Economía mantuvo ayer por la noche un breve encuentro con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada. Hoy volverá a exponer en un seminario organizado por el Banco Mundial, donde también participará el secretario de Finanzas y futuro ministro de Economía, Hernán Lorenzino. “No me cabe duda de que las autoridades europeas están comprometidas a salvar al euro pero lo hacen con una filosofía económica que lo condena. La propuesta de ‘unión fiscal’ que negocian Alemania y Francia va a fracasar porque se trata de más austeridad. Escuchan a los economistas ortodoxos de la visión dominante”, advirtió el profesor de la Universidad de Columbia en el salón de actos de la FCE-UBA ante más de 600 estudiantes, docentes y directivos de esa casa de estudios. En la primera fila del auditorio se sentó el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, y parte del equipo de Lorenzino.

“El déficit fiscal no fue lo que causó el estancamiento. Por el contrario, el estancamiento causó esos déficit. Por eso, la austeridad no funciona. Estados Unidos hizo ese experimento al comienzo de la crisis de 1929 y terminó con la Gran Depresión y Argentina aplicó esas políticas en los noventa guiada por el FMI. Pero en la Zona Euro no aprendieron la lección. El problema se revierte creando empleos y eliminando los recortes impositivos para los más ricos. Hay espacio para estimular la economía”, consideró Stiglitz. A pesar del optimismo, el ex directivo del Banco Mundial consideró que el estancamiento económico y la turbulencia continuarán los próximos años.

Tanto Stiglitz como Boudou destacaron la importancia de reestructurar la deuda soberana de los países europeos y de las personas con hipotecas en Estados Unidos para hacer frente a la crisis. “Argentina puede ser una guía para la reestructuración de las deudas. El mensaje de esa experiencia es que existe vida después de la deuda, Argentina pagó un costo pero volvió a crecer”, consideró Stiglitz. Por su parte, el vicepresidente electo advirtió que “hay un doble estándar en economía. En los noventa decían que no había que rescatar a los países porque eso causaría la crisis del sistema financiero. Ahora dicen que los bancos son ‘muy grandes para caer’ y hay que salvarlos. Es una lógica muy difícil de romper, por eso necesitamos nuevas ideas”.

“La desigualdad y la concentración del ingreso debilitan el crecimiento económico. El sistema de mercado funciono bien para el uno por ciento más rico de la población, pero no para el resto de la población. Ese sistema fue exportado y en América latina muchos compraron ese producto que dio malos resultados. Pero hoy en día, muchos se dieron cuenta de que ese modelo no sirve”, explicó Stiglitz. “Detrás de toda agenda económica hay una agenda política que es determinante para conocer las consecuencias de esas decisiones”, precisó Boudou. En ese sentido, el Premio Nobel de Economía advirtió que “los bancos centrales independientes, nunca son realmente independientes. Por el contrario, suelen tener un programa político por detrás que los guía a achicar el Estado, bajar los impuestos de los ricos y aumentar la desigualdad como sucedió en la Reserva Federal de Estados Unidos bajo la conducción de Alan Greenspan”.
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La brecha entre ricos y pobres alcanza su nivel más alto en 30 años
La OCDE pide los gobiernos que revisen los impuestos para que los ricos paguen más.- La diferencia de ingresos crece incluso en países tradicionalmente igualitarios como Alemania, Dinamarca y Suecia

La desigualdad ha crecido en todos los países de la OCDE, que une a la grandes economías y las potencias emergentes, hasta alcanzar el nivel más alto en 30 años. Los ingresos medios del 10% más rico de la población es nueve veces el promedio del 10% de los más pobles, según el informe que acaba de hacer público la OCDE.

La brecha entre ricos y pobres ha crecido incluso en países tradicionalmente igualitarios, como Alemania, Dinamarca y Suecia, de 5 veces a una en 1980 a seis veces a uno en la actualidad. Esta desigualdad es mayor, de 10 a uno, en Italia, Japón, Corea y Reino Unidos mientras que en Israel, Turquía y Estados Unidos alcanza las 14 veces a uno.Se lleva la palma el ahora tan admirado Brasil, con una distancia en los ingresos de 50 veces a uno, aunque se ha reducido la desigualdad en la última década. Los datos alcanzan hasta 2008, con lo que no recogen el impacto de la crisis económica mundial.

España, con 11 veces a una, se sitúa por debajo de Estados Unidos, Portugal y Reino Unido, pero por encima de Alemania y Francia. La desigualdad ha disminuido desde mediados de los años 80 si se miran los datos hasta 2008, aunque si se recogen hasta 2010, las cifras de Eurostat muestran cómo la desigualdad se ha disparado.

"El contrato social se está empezando a deshacer en muchos países. Este estudio hace desvanecerse la asunción de que los beneficios del crecimiento económico goteará automáticamente a los desfavorecidos y que la mayor desigualdad fomenta la movilidad social. Sin una estrategia para el crecimiento inclusivo, la desigualdad seguirá creciendo", ha advertido esta mañana Angel Gurría, el secretario general de la OCDE, al presentar el informe en París.

La creciente desigualdad entre salarios es lo que ha disparado la brecha social, debido, por una parte, a que el beneficio ha ido mejorando para los más formandos y empeorando para los empleados de menor cualificación y, por otra, a la proliferación de trabajos a tiempo parcial o jornadas flexibles, según la OCDE. Además, los impuestos, que sirven para reducir esta desigualdades, han resultado menos efectivos en la redistribución de ingresos desde mediados de los 90.

Otro factor ha sido el recorte en los impuestos a los que más ganan, según la OCDE.

"No hay nada inevitable entre estas altas y crecientes desigualdades", ha dicho Gurría. El informe, sostiene, indica que la mejora de la formación de los trabajadores es de lejos el mejor instrumento para contener la creciente brecha entre ingresoso. Pero la OCDE también pide a los gobiernos "que resiven su sistema fiscal para asegurar que los más ricos contribuyen en su justa medida en el pago de impuestos".
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Lunes, 05 Diciembre 2011 08:39

La viuda preñada

La viuda preñada
El capitalismo del siglo XXI parece una versión de la concepción acerca del cambio social ofrecida por el pensador ruso Alexander Herzen luego de la revolución de 1848: "La muerte de las formas contemporáneas del orden social deben complacer más que perturbar al espíritu. Pero lo que es aterrador es que el mundo que se va deja tras de sí, no un heredero, sino una viuda preñada. Entre la muerte de uno y el nacimiento del otro, mucha agua correrá, una larga noche de caos y desolación".

Toda proporción guardada con el escenario de referencia de Herzen, la crisis de las economías más desarrolladas que se expresaron con fuerza con el crack bursátil de 2001 y la debacle bancaria asociada con la deuda inmobiliaria en 2008 –la más profunda desde la década de 1930–, puede verse como una transformación aún indefinida del capitalismo financiero, pero que carga con el embrión gestado por su antecesor.

Uno de los cambios más significativos del capitalismo, que se fue generando desde mediados de los años 1970 con el fin de los acuerdos de Bretton Woods, es el de la persistente separación del financiamiento y los procesos productivos creadores de riqueza. El capital ha tendido desde entonces a reproducirse en términos preferentemente financieros, con un mayor contenido y nuevas formas de especulación.

La globalización se ha prendido de esta forma de acumulación, junto con desplazamientos significativos de la localización espacial de las actividades productivas con consecuencias relevantes en la organización del trabajo, la creación de empleo y la generación de ingresos. Juntos, ambos procesos: la "financiarización" del capital y la redefinición integral del trabajo marcan hoy las tendencias del desarrollo, los conflictos sociales y las tensiones institucionales del sistema.

A diferencia de las diversas crisis que desde 1980 se propagaron por una serie de países en América Latina, Asia y también en Rusia, ahora éstas ocurren en Estados Unidos y Europa, centros financieros mundiales y fuente de buena parte de la demanda de bienes, servicios y materias primas.

Los efectos de los nuevos patrones de la acumulación mediante la proliferación de esquemas financieros y la reordenación productiva, junto con la transformación demográfica en los países más desarrollados, han impactado en el financiamiento de los gobiernos. En Estados Unidos la larga etapa de bajas tasas de interés se asociaba con la generación de activos (como fue el caso de la construcción de vivienda), que habría de sostener la capacidad de crear flujos para cubrir la pensiones y el sistema de salud.

La quiebra de este modelo, una vez que los precios de las viviendas empezaron a caer y se desfiguró la abultadísima creación de instrumentos de deuda (las hipotecas basura), puso en evidencia el límite de tal estrategia de crecimiento. La caída fue abrupta. La deuda pública aumentó rápidamente y la fragilidad general es mayor.

La transmisión de la crisis por medio de las operaciones interbancarias y los propios excesos en varias economías europeas fue rápida. La situación en Europa indica la magnitud no sólo económica de la crisis sino, también, su expresión política. Las desigualdades de las economías de la zona euro, al igual que en los regímenes políticos y las conformación de las sociedades está llevando la situación a un extremo.

La homogeneidad entre los países de la región muestra sus límites y los costos que resultan de los ajustes recesivos no se pueden imponer fácilmente sobre quienes se han beneficiado de los arreglos europeos, especialmente desde la implantación del euro.

Cualquier acuerdo eminentemente financiero en torno de la deuda pública de diversos países pasa ahora por el replanteamiento de los tratados que dieron lugar a la Unión Europea y a la moneda común. Si surge un renovado esquema de integración europea, necesariamente estará definido por la situación de la que emana.

El paso de una unión monetaria a una fiscal con el Banco Central Europeo y el gobierno comunitario como pivotes es complicado y puede significar una zona euro más reducida que la actual. La viuda está preñada. La canciller alemana Angela Merkel ha sentenciado que habrá por delante varios años difíciles para mucha gente en Europa. Sabe bien que los propios alemanes no quieren perder demasiado. En esa zona económica compuesta por 27 países, 17 de ellos afiliados al euro, el federalismo es aún un esquema precario.

Los datos que surgen a diario en Europa y Estados Unidos con respecto al desenvolvimiento de la economía: producción, empleo; y de los mercados financieros: tasas de interés, endeudamiento público y privado, déficit fiscal, variaciones de los mercados de valores y de divisas, muestran grandes fluctuaciones y tardarán en expresarse en tendencias más definidas que reduzcan el nivel actual de incertidumbre e infundan confianza entre los agentes económicos.

De una u otra manera los demás países han tenido que irse adaptando a las condiciones de la crisis en los países centrales. Ahí también hay incertidumbres acerca de la capacidad de arrastre que pueden tener China y otros países llamados emergentes. El escenario internacional a mediano plazo está marcado por la evolución de la crisis en lo que ha sido el centro del proceso de acumulación del capitalismo mundial a uno y otro lado del Atlántico, hoy tocado y más endeble.
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Sábado, 03 Diciembre 2011 09:13

La silenciosa revolución suramericana

La silenciosa revolución suramericana
La Unasur aprobó un importante proyecto estratégico que comienza a desatar los lazos de dependencia con Estados Unidos: la creación de un mega-anillo de fibra óptica que hará que las comunicaciones internas de la región no pasen más por suelo estadunidense. La decisión de la primera reunión de los 12 ministros de Comunicaciones y Tecnologías de la Información reunidos en Brasilia el martes 29 es más importante aún, desde el punto de vista geopolítico, que los proyectos de infraestructura aprobados por el Cosiplan (Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento) al día siguiente en la misma ciudad.

Hasta ahora, las comunicaciones de Internet en la región sufren una dependencia casi increíble. Un mail enviado entre dos ciudades limítrofes de Brasil y Perú, por ejemplo entre Rio Branco, capital de Acre, y Puerto Maldonado, va hasta Brasilia, sale por Fortaleza en cable submarino, ingresa a Estados Unidos por Miami, llega a California para descender por el Pacífico hasta Lima y seguir viaje hasta Puerto Maldonado, a escasos 300 kilómetros de donde partió. Sobre esta base es imposible hablar de soberanía y de integración.

El anillo de fibra óptica tendrá una extensión de 10 mil kilómetros y será gestionado por las empresas estatales de cada país para que las comunicaciones sean más seguras y baratas. Para el Ministerio de Comunicaciones de Brasil, que gestó el proyecto, el anillo "disminuye la vulnerabilidad que tenemos en caso de atentados, así como en cuanto al secreto de los datos oficiales y militares". Hasta hoy, 80 por ciento del tráfico internacional de datos de América Latina pasa por Estados Unidos, el doble que Asia y cuatro veces el porcentaje de Europa (Valor, 28 de noviembre).

El ministro brasileño Paulo Bernardo dijo que el anillo estará concluido en dos años y que los costos actuales de Internet en América del Sur son tres veces mayores que los que se pagan en Estados Unidos. Para que los 12 países tengan un acceso igualitario a los flujos que se incrementarán por la conexión de nuevos cables submarinos, Bernardo adelantó la creación de puntos de intercambio de tráfico en las fronteras, de los que podrán colgarse las empresas. Para Brasil, el costo total del proyecto es de apenas 100 millones de dólares

Además de las decisiones de ambas reuniones de Unasur, Brasil decidió llevar a Naciones Unidas su negociación para la democratización de Internet, que está en manos de empresas estadunidenses. El embajador Tovar da Silva Nunes dijo el martes pasado que la gestión de los flujos de información "no es inclusiva, no es segura, no es justa ni deseable".

El Cosiplan decidió impulsar 31 proyectos de infraestructura para 2012-2022, con un costo de 14 mil millones de dólares. Los cuatro más importantes son: corredor ferroviario entre los puertos de Paranagua (Brasil) y Antofagasta (Chile), con un costo de 3 mil 700 millones de dólares; carretera Caracas-Bogotá-Buenaventura-Quito, o sea, con salida al Pacífico, con un costo de 3 mil 350 millones de dólares; ferrocarril bioceánico Santos-Arica, trecho boliviano, que costará 3 mil 100 millones, y la carretera Callao-La Oroya-Pucallpa, que costará 2 mil 500 millones de dólares. En su mayor parte serán financiados por el BNDES de Brasil, pero podrán participar el Bandes de Venezuela, el Banco de Inversión y Comercio Exterior de Argentina y el regional Banco del Sur.

Todas estas obras forman parte del proyecto IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), y están siendo contestadas por los pueblos, como sucedió en Bolivia con la carretera del TIPNIS y en Perú con las hidroeléctricas. La conversión de la región en potencia global, de la mano de Brasil, se procesará con un aumento de la explotación de los recursos naturales y de las personas. Es el mismo camino que antes recorrieron los países del norte y luego los emergentes.

Hay muchas más novedades en esta región. La reunión del Consejo de Defensa de la Unasur, realizada en Lima el 11 de noviembre, acordó 26 acciones en el contexto del plan de acción 2012 para la integración en materia de defensa y la creación de una agencia espacial regional. Argentina quedó encargada de poner en marcha la fabricación de un avión de entrenamiento para la formación de pilotos, en cuyo proceso participarán Ecuador, Venezuela, Perú y Brasil. Cada país fabricará partes que luego serán ensambladas en un lugar a determinar. Brasil, por su parte, quedó al frente del proyecto de avión no tripulado para la vigilancia de fronteras.

La región sigue así los pasos del acuerdo estratégico de defensa suscrito el 5 de septiembre entre Argentina y Brasil, que se plasma por ahora en la fabricación del carguero militar KC-390, diseñado por la empresa aeronáutica Embraer, en Brasil, que contará con piezas fabricadas en Córdoba, Argentina, con una inversión conjunta de mil millones de dólares, en la fabricación conjunta de vehículos de transporte y blindados, y la cooperación de las industrias navales y aeroespacial, y en el área de la ciberdefensa.

Es la primera vez que se toman este tipo de decisiones en el ex patio trasero de Washington. Además, y este dato no es menor, el proyecto del anillo de fibra óptica fue pergeñado en Bogotá por el ministro brasileño Bernardo; María Emma Mejía, la persona designada por Juan Manuel Santos para presidir la Unasur, y el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, amigo personal del banquero Luis Carlos Sarmiento, el hombre más rico de Colombia, partidario de firmar un TLC con Brasil y de asociar las bolsas de valores de ambos países.

Eso puede explicar las intempestivas declaraciones de Álvaro Uribe contra las buenas relaciones colombo-venezolanas y el artículo de Roger Noriega en InterAmerican Security Watch, quien llamó a su país a preparase para una intervención militar en Venezuela, donde Estados Unidos compra 10 por ciento de su petróleo (9 de noviembre). Es evidente que el imperio en decadencia no va a contemplar pasivamente cómo pierde el control de la región sudamericana.
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Cuba importó más alimentos por la pobre producción agrícola durante este año
La Habana, 2 de diciembre. Cuba tuvo que importar este año más alimentos de lo previsto, a causa de una pobre producción agrícola, que no ha logrado recuperar los niveles anteriores a 2008, cuando tres huracanes devastaron el campo, indicaron informes oficiales.

El diario oficial Granma reportó hoy una sesión del Consejo de Ministros de la semana anterior, en la cual también se informó de un fraude de cerca de medio millón de dólares, mediante la facturación falsa de 768 toneladas de ajo y cebolla. Directivos, funcionarios y trabajadores, que se habían agrupado en cuatro "cadenas delictivas", serán acusados por la vía judicial, añadió el informe.

La producción agropecuaria en Cuba es mixta (privados, cooperativas y granjas estatales), pero la comercialización depende de un monopolio oficial, cuya suerte polariza un intenso debate que reúne todas las opiniones posibles: desde desaparecer ese control hasta endurecerlo. En 2008, el presidente Raúl Castro inició el reparto de tierras en usufructo y más tarde anunció nuevos cambios a la forma de explotación del campo, en un esfuerzo por remontar la baja productividad.

Pero la falta de definición sobre el monopolio comercial y sobre el nuevo ciclo de reformas parece reflejarse en el pobre desempeño del sector. Granma informó que el Consejo de Ministros discutió una ampliación del régimen de usufructo y cambios en las cooperativas que laboran en tierras estatales, sin que se reportaran decisiones.

El periódico indicó que, aunque crezca la producción en 2012, subirá de nuevo el gasto en alimentos por el alza en los precios internacionales.

Granma omitió el importe de la factura alimentaria de este año, pero según informes previos el monto puede rondar al menos los mil 875 millones de dólares. El vicepresidente José Ramón Machado Ventura ubicó la cifra en mil 500 millones de dólares en abril de 2010 y un año más tarde el presidente de la empresa importadora Alimport, Igor Montero, informó que para este ejercicio el gasto subiría en 25 por ciento, solamente por el alza de precios.

La importación de alimentos casi se "comerá" el ingreso bruto por turismo, que en 2010 fue de 2 mil 218 millones de dólares, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). El principal vendedor de alimentos a Cuba es Estados Unidos, bajo una excepción legal al bloqueo comercial.

La agricultura no cañera y la ganadería crecieron en los primeros nueve meses de este año en 7.2 por ciento, indicó el más reciente informe de la ONE. Respecto al mismo periodo del año pasado, algunos renglones clave fueron insuficientes (como el frijol, que aumentó 61 por ciento; el plátano, 17 por ciento y la carne de cerdo, que se incrementó 11 por ciento), mientras que otros fueron deficitarios, como la leche fresca, con una disminución de 9 por ciento.

En ramas decisivas como las hortalizas, el plátano y la carne de cerdo, la producción de enero-septiembre de 2011 todavía está por debajo de la mitad de lo que fue el total de 2007.

Contra un avance del conjunto de las hortalizas y las frutas, hubo menor producción en el mismo periodo en productos como papa, ajo, calabaza y maíz. Las principales importaciones cubanas son de leche, frijol, arroz, soya, carne de cerdo, trigo, maíz y aceite.

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"Este capitalismo no da respuestas a la crisis"
Ulrich Beck (1944), sociólogo alemán, profesor de la Universidad de Múnich y de la London School of Economics, estudioso de la globalización y creador de conceptos como la "sociedad del riesgo", ofreció el pasado jueves en el Museo Guggenheim de Bilbao una conferencia dentro del foro Zientzia Foroa, promovido por Ikerbasque y Jakiunde.


¿Los estados, las élites económicas, los pueblos... están preparados para asumir la globalización?

Creo que no. No se ha entendido realmente la globalización, incluso para los sociólogos es muy difícil de entender. La principal unidad de los procesos políticos eran los estados-nación y ya no es así. Ahora debemos tener en cuenta cómo viven los habitantes de distintas partes del mundo porque forman parte ya de nuestros conflictos diarios, pero no estamos todavía preparados para entenderlo.


Plantea que el actual ordenamiento político de los estados tradicionales no es adecuado para responder a la crisis económica. ¿Cómo debe reordenarse para que sea efectivo?

Es una pregunta importante, pero muy complicada. Los esfuerzos de los estados nacionales no son suficientes para encontrar soluciones ante problemas como el cambio climático, la crisis del euro o la crisis mundial financiera... Hay una verdad importante: esto no lo puede hacer uno solo, debe haber cooperación. El capitalismo se ha convertido en algo ilimitado, y ahora estamos en una situación en la que generamos riesgos globales cuya solución resulta imposible a través de los medios del Estado-nación. Esta es una nueva situación histórica. Hay que ir hacia adelante, y eso pasa por establecer formas de coope-ración entre estados, pero también entre ciudades a nivel mundial, regiones, entre distintas unidades... El Estado puede legitimarse, además, cooperando con la sociedad civil, porque esta plantea nuevas cuestiones y pide la participación de los ciudadanos. Esta otra cooperación es una nueva manera de legitimar a los políticos.


¿Se puede seguir hablando en el siglo XXI del capitalismo como un sistema garante?

La tecnología no es la única que genera problemas. El capitalismo genera sus propios riesgos. Por ejemplo, el tema de Lehman Brothers, que fue el inicio de la crisis financiera, es un poco lo que fue Chernóbil con la energía nuclear. Necesitamos tiempo para darnos cuenta de esto. En cierto modo, la nueva versión liberal del capitalismo no da respuestas a estas situaciones de crisis.


Usted defiende el cosmopolitismo como vía de solución, pero ¿cómo puede llevarse a la práctica?

Esa es una de las grandes preguntas. Quizá surja un nuevo principio político. Yo le llamo cosmopolitismo, porque nos enfrentamos a riesgos globales. Y cabe decir: o cooperamos o fracasamos. La idea importante es que necesitamos un marco de referencia donde la gente esté orgullosa de formar parte de una tradición y, a la vez, esté abierta a otras. Esto no se opone totalmente a la idea del nacionalismo, pero lo cambia. Tenemos una tradición nacional, que es importante, pero no es suficiente. Hay que relacionarse con los demás.


¿Su planteamiento no puede resultar utópico ante el modelo actual, dominado por los intereses de los mercados y el modelo tradicional de Estado-nación?

Le voy a dar la vuelta. El nacionalismo es la utopía. El nacionalismo en el siglo XIX era la idea realista, pero ahora es irrealista. Es imposible vivir uno solo. La única perspectiva realista es que tus tradiciones nacionales se relacionen con las demás. Es la única manera de solucionar tus propios problemas nacionales. Hay que reinventar la democracia a todos los niveles en Europa. Muchas de las decisiones no se toman ya a nivel local, sino a nivel europeo o en grandes empresas de distintas partes del mundo. Esto significa que la mayor parte de las decisiones va más allá de la participación, más allá de la democracia. Así que hay que reinventar la democracia a nivel transnacional. Tenemos que pensar qué tipos de elementos de la democracia tradicional se pueden utilizar para que aquellos que toman las decisiones a nivel mundial sean responsables. Y creo que esto es realismo, no idealismo.
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