Viernes, 16 Noviembre 2012 05:55

La eurozona entra en recesión

La eurozona entra en recesión

La economía de la zona euro ha confirmado su entrada en recesión técnica al registrar en el tercer trimestre del año una contracción de la actividad del 0,1% respecto a los tres meses anteriores, cuando ya había retrocedido un 0,2%, según reflejan los datos de la estimación adelantada publicados por la oficina comunitaria de estadística, Eurostat. De este modo, el PIB de la zona euro, que en el primer trimestre de 2012 se estancó tras retroceder tres décimas en los últimos tres meses de 2011, acumula ya cuatro trimestres consecutivos sin crecimiento alguno.

 

Los datos difundidos por la oficina estadística comunitaria dibujan el peor de los escenarios económicos para cualquier economía y confirman que la recuperación se producirá más tarde de lo esperado. Según las previsiones de otoño publicadas recientemente por la Comisión Europea, la economía de la zona del euro se quedará prácticamente en punto muerto durante 2013 y habrá que esperar hasta 2014 para ver un repunte.

 


En el conjunto de los veintisiete países de la UE, la actividad económica registró en el tercer trimestre un incremento del 0,1% respecto a los tres meses anteriores, cuando había caída dos décimas, tras estancarse en el primer trimestre del año y caer un 0,3% en el último trimestre de 2011.

 

 En términos interanuales, el PIB de la zona euro en el tercer trimestre acumula una caída del 0,6%, mientras que en el conjunto de los Veintisiete el descenso es del 0,4%.

 

 Entre los países de la zona euro cuyos datos estaban disponibles, sólo Estonia (+1,7%), Eslovaquia (+0,6%), Finlandia (+0,3%) y Francia y Alemania (+0,2%) mostraban algún crecimiento trimestral. En el otro lado, Países Bajos registraba la mayor caída trimestral de la actividad (-1,1%), por delante de Portugal (-0,8%), Chipre (-0,5%), España (-0,3%), Italia (-0,2%) y Austria (-0,1%).

 

En el tercer trimestre del año estaban en recesión al menos siete países de la UE (no hay datos disponibles aún para todos), entre ellos algunas de las mayores economías del euro como Italia y España . De los países rescatados, están en recesión Grecia y Portugal, mientras que Irlanda salió técnicamente de ella en el segundo trimestre, cuando registró un crecimiento nulo. También Chipre, que ha pedido un rescate completo a la zona del euro y al Fondo Monetario Internacional (FMI), encadena cuatro trimestres en negativo, registrando en el tercero de este año una caída del 0,5 % de su PIB, menos que la contracción del 0,9 % entre abril y junio.

 

El BCE revisasus previsiones

 

El Banco Central Europeo (BCE) ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para la zona del euro y al alza las de inflación y desempleo para 2012 y 2013, según se recoge en  su boletín mensual de noviembre, publicado este jueves. Los expertos consultados por el BCE ha revisado a la baja las expectativas de crecimiento del PIB para 2012 y 2013, en 0,2 y 0,3 puntos porcentuales, hasta -0,5 % y el 0,3 %, respectivamente. Para 2014, las previsiones se cifran en el 1,3%, frente al 1,4% de la encuesta anterior.

 

Las perspectivas de desempleo se sitúan actualmente en el 11,3% para 2012, en el 11,6 % para 2013 y en el 11,2% para 2014, lo que supone una revisión al alza de 0,1 puntos porcentuales para 2012, de 0,2 puntos porcentuales para 2013 y de 0,4 puntos porcentuales para 2014, en comparación con la encuesta anterior. Estas revisiones al alza tienen su origen en una debilidad, mayor que la esperada, de la actividad económica.

 

PÚBLICO / AGENCIASBruselas15/11/2012 11:05 Actualizado: 15/11/2012 16:01

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El día en que Europa se unió contra el ajuste

Como pocas veces en la historia de Europa, los sindicatos del Viejo Continente hicieron ayer una jornada de lucha “por el trabajo y la solidaridad” y contra las medidas de austeridad impuestas en la región que están dando pie a “peligrosos procesos de recesión”, dijeron los organizadores. Y el llamamiento tuvo un gran éxito. Al menos en 23 de los 27 países de la Unión Europea hubo huelgas o manifestaciones de algún tipo en respuesta a esta convocatoria de la Conferencia Europea de Sindicatos. En Grecia, Portugal, España (ver aparte) e Italia se organizaron paros generales además de marchas en las ciudades más importantes y, en muchas de ellas, hubo duros enfrentamientos con la policía.

 

En Italia, la Central General Italiana de los Trabajadores (CGIL) –de izquierda y la más combativa de las tres que hay en el país– llamó a un paro de cuatro horas y a actos en cien plazas de toda la península, a excepción, claro, de las ciudades y regiones del centro del país azotadas desde hace varios días por inundaciones a causa de lluvias interminables y el desborde de los ríos. El corazón de las protestas fue esta vez la ciudad de Terni, donde las acerías Thissen Krupp son un símbolo de las luchas sindicales de los últimos años. La secretaria general de la CGIL, Susanna Camusso, criticó allí duramente al gobierno de Mario Monti. “La austeridad está estrangulando al trabajo y empobreciendo a los países que así se están quedando sin futuro”, dijo, y agregó refiriéndose a los doce meses de este gobierno: “Este año ha sido sólo de desastres y no de repuestas al mundo del trabajo”.

 

Pero las marchas no se limitaron a Terni. Miles de estudiantes, de profesores y de trabajadores así como de desocupados salieron a la calle en Milán, Bolonia, Nápoles, Roma, Brescia y Padua, entre muchas otras ciudades. En la capital fueron detenidos unos 60 manifestantes, sobre todo estudiantes que habían salido a manifestar contra los recortes con que se ha castigado al sistema educativo. Casi al final de la manifestación estudiantil se colocó delante un numeroso grupo de jóvenes con cascos de motocicletas en la cabeza y cubriéndose con una suerte de escudos de cartón el cuerpo y la cabeza –al estilo de los soldados de la antigua Roma–, y así se lanzaron a enfrentar a la policía que en dos avanzadas los terminó dispersando a palos. En otros puntos de la ciudad llovieron botellas y adoquines contra la policía y la respuesta general fue gases lacrimógenos y palos para todo el mundo. En Turín, Bolonia, Milán, Brescia, Génova y Padua hubo varios policías heridos, dijeron fuentes oficiales, que nada informaron sobre los estudiantes, mientras en Nápoles, cerca de 300 estudiantes con cartelones bloquearon la estación de trenes durante media hora. “Queremos defender la escuela pública, no queremos que cada estudiante sea una unidad aislada que se limite a recibir la educación sin decir nada”, dijo uno de ellos a los periodistas. “Que el gobierno invierta más en el conocimiento”, “Hoy sólo sentimos miedo al futuro, inseguridad”, dijeron otros mientras marchaban delante del Coliseo.

 

En Portugal, en lo que fue bautizado como una “jornada de luto europea”, hubo una huelga de 24 horas que paralizó principalmente el transporte. La adhesión al paro fue entre el 60 y el ciento por ciento en las ciudades de Oporto, Lisboa, Coimbra y Braga. “La huelga pone de manifiesto una vez más que las políticas europeas, cuya cara está representada por la canciller alemana Merkel, no son la solución”, dijo el dirigente de la CGT portuguesa, Augusto Praa. A la protesta, según informaron los organizadores, adhirieron entre otros el 90 por ciento de los trabajadores de la salud pública y de los hospitales así como el servicio de limpieza ciudadano. La huelga en Portugal se produjo en un día nefasto desde el punto de vista de las noticias porque el Instituto de Estadísticas del país dio a conocer que la economía portuguesa registró una nueva caída, en el tercer trimestre de este año, que llevó el descenso del PIB al 3,4 por ciento en relación con septiembre de 2011, mientras el desempleo subió en el mismo período al 15,8 por ciento.

 

La imagen de una mujer de mediana edad que cabizbaja marchaba por las calles de Atenas con un cartel que decía “Tengo miedo del hambre, Dios mío” y que dio la vuelta al mundo en Internet, es el símbolo más representativo de las protestas en Grecia. Unas 10.000 personas marcharon por las calles de Atenas. Los manifestantes se reunieron en la central plaza de Klafthmonos y desde allí caminaron pacíficamente hasta el Parlamento. Es la tercera huelga general del 2012 para los griegos que ya no saben cómo demostrar su repudio a las medidas de austeridad europeas. “Basta de recortes, desarrollo ahora”, decían algunos de los cartelones de la manifestación.

 

Pero ayer hubo también protestas en París y, curiosamente, hasta en Bélgica y Gran Bretaña. En Bélgica se verificaron paros de autobuses y ferrocarriles y en Bruselas, los sindicatos además, armados de silbatos, cacerolas, banderas y carteles en varios idiomas, protestaron frente a las embajadas de España, Portugal, Grecia, Irlanda y Chipre y luego se trasladaron hasta la de Alemania, a la que le tiraron huevos. Mientras la manifestación en París fue pacífica, en Gran Bretaña las medidas tuvieron repercusiones sobre todo a nivel del transporte y particularmente de los trenes y los aviones que viajaban hacia el continente.

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Millones claman en contra de los recortes del gobierno de Rajoy

Madrid, 14 de noviembre. La sociedad española gritó gritó ¡basta ya! La huelga general se convirtió en una jornada histórica por la movilización popular, una de las más numerosas, con 105 manifestaciones y millones de personas en las calles de ciudades y pueblos de todo el país, con un solo clamor contra los recortes y otras medidas impulsadas por el gobierno conservador de Mariano Rajoy.

 

La administración ibérica aseguró que fue un día que transcurrió con “total normalidad”, despreciando una vez más una protesta. El paro laboral fue respaldado por más de 75 por ciento de los trabajadores. Una serie de actuaciones policiales dejaron más de 84 heridos, incluidos menores de edad, ancianos, periodistas, maestros y médicos.

 

La protesta europea contra las medidas de austeridad impuestas por la llamada troika tuvieron seguimiento masivo en España, uno de los países que sufren con mayor severidad los estragos de la crisis y está al borde de un segundo rescate, después de la inyección de fondos para su sistema financiero.

 

El país ibérico, hace sólo un lustro considerado “ejemplo” del modelo capitalista, afronta una de sus peores crisis, con un desempleo de 25 por ciento de la población activa, el aumento de la pobreza y la marginalidad, así como la debacle de sectores vitales de su economía, como la construcción y la industria.

La mayoría de los sindicatos españoles –Comisiones Obreras, Unión General de Trabajadores y Confederación General del Trabajo, entre otros– convocaron a la segunda huelga general en menos de un año y desde que asumió el poder el derechista Partido Popular (PP).

Al igual que la huelga general de marzo pasado, los trabajadores y la sociedad en su conjunto exigieron –bajo el lema “Nos dejan sin futuro. Hay culpables. Hay soluciones”– el final de los severos recortes impuestos por el gobierno, sobre todo los que afectan a la sanidad, la educación y las políticas sociales, así como la convocatoria de un referendo en el que la sociedad avale o rechace con su voto el plan de desmantelamiento del estado de bienestar llevado a cabo por el actual gobierno.

La jornada de paro general tuvo un seguimiento de 75 por ciento, según los sindicatos, y de “escasa incidencia”, de acuerdo con la directora de política interior del gobierno español, Cristina Díaz, quien además habló de “normalidad” y despreció la protesta. Sin embargo, en Madrid y las principales ciudades españolas la industria se paralizó casi por completo, y el transporte público funcionó con servicios mínimos pactados con los sindicatos.

Los sindicalistas recibieron el apoyo de millones de personas, que por la tarde se manifestaron en 105 protestas masivas en todo el país. Las más numerosas fueron las de Madrid y Barcelona, donde se superó el millón de asistentes en cada una.

En todas las protestas se advirtió que el actual gobierno “nos llevará al precipicio si no cambia de política”, al recordar que desde que asumió el poder el PP no sólo ha ido desmantelando poco a poco los logros históricos del estado de bienestar, sino que también ha aumentado el desempleo debido a la reforma laboral que aprobó nada más asumir el poder (más de 900 mil despidos desde entonces).
Otra de las principales críticas al gobierno de Rajoy fue su política de austeridad, que está llevando al país a la “asfixia económica”, con una recesión que se agudiza cada día más, la cual se prevé que no desaparezca hasta 2014, según las previsiones más optimistas del propio gobierno.

Mientras las fuerzas sindicales llenaban las calles de ciudades y pueblos, el gobierno seguía hablando de “normalidad” y sacaba a relucir los datos de consumo de energía, que sólo habían bajado 15 por ciento con relación a una jornada normal.

Pero al mismo tiempo, desde el PP, se habló de más de 4 mil millones de euros en pérdidas y, acto seguido, se aseguró que con ese dinero se podrían haber evitado “80 por ciento de los desahucios” que hay pendientes de llevarse a cabo. Un argumento tildado de “demagogo” y “vergonzoso” por los sindicatos.

Esos gremios reconocieron que el seguimiento de la huelga fue inferior al paro de marzo –12.2 por ciento menos–, que se explica en la severidad de la crisis –muchos trabajadores no podían dejar de cobrar el salario de un día, que las empresas suelen descontar a los huelguistas– y a que muchos sectores de la economía están al borde de la quiebra.

Aún así, el seguimiento superó los 9 millones de trabajadores; sobre todo se vio en las multitudinarias manifestaciones.

El saldo provisional de detenidos ascendía a 118, y el de heridos a 84, incluidos menores de edad brutalmente agredidos en Tarragona, Valencia y Madrid. Existe un video que muestra los golpes que recibió un niño de 13 años, al que la policía le abrió la cabeza, lo dejó inconsciente y se negó a auxiliar a sus padres que suplicaban que enviaran una ambulancia. Se puede ver en youtube.com/watch?v=Odpwc6h5Cos

Los principales altercados ocurrieron en Madrid y en Valencia, donde la policía actuó con contundencia contra estudiantes y manifestantes que intentaron cortar las calles o protestar frente a las puertas de un comercio abierto.

En Barcelona, alrededor de las nueve de la noche se registraron violentos enfrentamientos en la céntrica Vía Laietana, donde la policía lanzó gases lacrimógenos, pelotas de goma y atropelló con una camioneta a un ciudadano.

Al final de la protesta de Madrid, miles de personas anunciaron que se quedarían toda la noche a las puertas del Congreso de los Diputados para expresar su rechazo a la aprobación definitiva de los presupuestos generales de 2013, en los que se concretan los recortes sociales y las mutilaciones a la sanidad, la educación, las políticas sociales y la cultura.

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Africa y América latina luchan contra los buitres

“Nuestro principal objetivo es encontrar casos de quiebra donde nuestra capacidad para controlar o influir en el proceso es lo que determina el valor.” Paul Singer

 

La semana pasada estuve en Pretoria para una reunión sobre temas políticos y financieros. Pasé horas hablando con mi colega Maite Nkoana–Mashabane acerca de la increíble transformación que su país está experimentando. Ella me contaba que en su adolescencia tenía que caminar 15 kilómetros diarios para conseguir un balde de agua potable. Esos eran tiempos en los que para la gran mayoría de los sudafricanos, beber agua potable en la casa era un lujo.

 

Nkoana-Mashabane fue un activista por los derechos humanos durante el apartheid y está familiarizada con el significado de la lucha política. Durante nuestra conversación compartimos puntos de vista sobre los fondos buitre, cuestión que afecta tanto a Africa como a América latina. Estas iniciativas de inversores, conocidos como “fondos de deuda en problemas”, compran deuda de países al borde del default por una fracción de su valor, con la esperanza de recuperar el valor total de los bonos a través de acciones legales en tribunales extranjeros. Estas estrategias son frecuentemente recompensadas por los rescates financieros dirigidos a aliviar la pobreza y la inestabilidad –como las reestructuraciones de deuda en los países africanos– o la reestructuración de deuda en la que la mayoría de los tenedores de bonos, entre ellos jubilados y pequeños inversores, reciben importantes “recortes”, como ocurrió en Grecia a principios de este año.

 

Si bien las prácticas de los fondos buitre se originaron en Sudamérica, el método ha sido cada vez más utilizado en los países del Africa subsahariana. En los ’90, los fondos buitre tomaron impulso y desde entonces posaron sus garras en la República Democrática del Congo, Brazzaville Congo, Liberia, Zambia, Camerún y Etiopía, adquiriendo secretamente deuda a precios de ganga. Luego esperan las políticas de ayuda financiera y condonación de deuda del Banco Mundial, el FMI y los países desarrollados para lanzar su ataque, presentar sus títulos ante tribunales estadounidenses y europeos y demandar por el valor total de la deuda.

 

Cuando quedó claro que gran parte de la ayuda a Africa estaba cayendo en las garras de los fondos buitre, algunas organizaciones lograron cuestionar el sistema financiero internacional, mostrando la corrupción, las incoherencias y la injusticia que conlleva. La Jubilee Debt Campaing del Reino Unido y la Jubilee USA Network de EE.UU. (organizaciones que luchan por una reducción de la deuda africana) coordinaron esfuerzos para presionar a sus respectivos gobiernos y a las instituciones financieras internacionales para que tomen medidas al respecto.

 

Conociendo las audaces maniobras que los fondos buitre usan para sacar dinero de Africa, mi colega estaba ansiosa por conocer más detalles acerca de este nuevo capítulo de la saga, que está teniendo lugar en Ghana, donde un juez ha incautado la Fragata Libertad en el puerto de Tema a raíz de una petición del fondo buitre NML Capital. Una pieza del patrimonio nacional argentino ha sido retenida, en clara violación del derecho internacional, en un intento de cobrar una deuda especulativa, comprada por centavos a raíz de los incumplimientos de una década atrás.

 

La economía global permite que las deudas se comercialicen como commodities. Los fondos buitre abusan del sistema, adquieren deuda de países al borde del default en los mercados secundarios para multiplicar sus ganancias, a expensas de los pobres y débiles. Como estas actividades son éticamente repugnantes, tienen bien preparada una maquinaria propagandística que mantiene su lucrativo negocio con vida. Por razones obvias, los fondos buitre tratan de evitar el debate político acerca de sus prácticas.

 

Hasta ahora han prevalecido los tecnicismos legales y la aplicación de los principios del crédito público, por sobre el alivio de la desigualdad global y el sufrimiento humano, pero desde que estalló la burbuja financiera hay una opinión creciente de que la especulación no regulada no sólo es injusta, sino que también es mala para los negocios en general. Las tácticas de los fondos buitre son claramente perjudiciales para los procesos de canje de deuda y evitan que los países logren la recuperación económica.

 

Los fondos buitre, que se benefician de las lagunas en el sistema impositivo y de la determinación de las jurisdicciones legales, crean sociedades oscuras o grupos de trabajo para presionar por sus intereses en los tribunales, los órganos legislativos y los periódicos. Es necesario exponer a los millonarios detrás de los fondos buitre y hacerlos responsables por cada acción del mismo. La Fragata Libertad fue incautada en Ghana por el NML, una filial de Elliott Associates, que pertenece a Paul Singer.

 

Paul Singer podría ser catalogado como el inventor de los fondos buitre. En 1996 ganó una demanda contra el gobierno peruano, obteniendo un beneficio del 400 por ciento. Después de este éxito, Singer demandó a la República del Congo por 400 millones de dólares por una deuda que adquirió por 10 millones y terminó cobrando unos 127 millones de dólares. Este dinero, indudablemente, debería haberse destinado a la construcción de rutas, escuelas y otros programas de reducción de la pobreza. Lo peor es que estos países están en el extremo receptor de los programas de alivio de deuda y de la financiación internacional, y ese dinero va finalmente a llenar los bolsillos de los fondos buitre.

 

En este juego, las conexiones políticas juegan un papel importante. Aunque Paul Singer haya sido por muchos años el mayor donante a las campañas del Partido Republicano, no deja nada al azar: cuando las encuestas reflejaron un cambio político durante la presidencia de George W. Bush, designó a demócratas para dirigir el grupo de trabajo creado para hacer lobby en contra de Argentina.

 

La American Task Force Argentina (ATFA) tiene la misión de descalificar, intimidar y desacreditar al gobierno argentino, que ha declarado que no va a ceder frente a los fondos buitre. Para transmitir su mensaje se olvidan, convenientemente, de informar que el lobby es financiado por un fondo buitre. En el pasado, los lobbistas de ATFA recorrieron los pasillos del Congreso pretendiendo representar a docentes norteamericanos que habían invertido en bonos argentinos. Cuando la mentira se hizo insostenible, cambiaron de argumento: ahora pretenden ejercer presión en nombre de los contribuyentes estadounidenses. La cruda verdad es que NML tiene su sede en las Islas Caimán para evitar el pago de impuestos en los EE.UU.

 

Después del default de 2001, en medio de una crisis que amenazaba la continuidad misma de la Nación Argentina, en 2005 y 2010 Argentina diseñó y llevó a cabo una reestructuración completa de su deuda, que fue aceptada por más del 92 por ciento de los acreedores.

 

Nuestro mensaje es claro: vamos a pagar a la inmensa mayoría de los tenedores de bonos, que han acordado un canje de deuda que ha contribuido a la recuperación de Argentina, y quienes también han recibido una retribución justa por esas inversiones. Vale la pena subrayar que los intereses de los bonos reestructurados estaban ligados a la evolución del PIB argentino, que después de un crecimiento promedio del 8 por ciento anual desde 2003, se tradujo en una ganancia significativa para los tenedores de bonos que se sumaron al intercambio.

 

Sin embargo, no vamos a premiar a los usureros que compraron bonos en default por centavos y se han negado a un acuerdo que les habría representado un claro beneficio, pidiendo mucho más, incluso varias veces la cantidad que gastaron.

 

Si Argentina les gana a Paul Singer y a otros, la consecuencia podría ser un mundo en el que las acciones de los fondos buitre contra los países en desarrollo sean cosa del pasado. Un mundo libre de estos carroñeros beneficiaría no sólo a la Argentina, sino también a otras naciones pobres de Africa y América latina. Alentamos a todas las naciones y organizaciones de buena voluntad a que nos ayuden a deshacernos de ellos.


Por Héctor Timerman, Ministro de Relaciones Exteriores. Publicado en The Huffington.

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La clase media crece en Latinoamérica y ya es casi tan grande como la baja

A principios del milenio, el 44% de los latinoamericanos era pobre. Solo el 20% pertenecía a la clase media. Un tercio de ellos formaba lo que en un estudio difundido este martes por el Banco Mundial se llama clase vulnerable, personas con ingresos mayores a 4 dólares (3,15 euros) diarios y menores a 10 (7,89), por lo que no son pobres pero corren riesgo de serlo. En 2010, después de una década de intenso crecimiento económico y una inédita mejora en la distribución de los ingresos, la proporción de pobres y de miembros de la clase media se ha igualado, pues uno y otros representan alrededor del 30% de la sociedad. Muchos pobres han incrementado sus ingresos y se han sumado a la clase vulnerable, que ahora se ha convertido en la más numerosa, hasta reunir el 37,5% de la población, mientras que muchos vulnerables ya pertenecen a la clase media, según el Banco Mundial. Los ricos, que cuentan con ingresos superiores a 50 dólares (39,43 euros) diarios, suponen apenas el 2% de los latinoamericanos.

 

Unas 50 millones de personas salieron de la pobreza y otras tantas ingresaron en la clase media, que ahora totaliza unos 152 millones. La gran mayoría de los nuevos integrantes del segmento medio son los 40 millones de brasileños que han dado el salto de ingresos, según destaca el economista jefe del Banco Mundial para América Latina, Augusto de la Torre, en conversación telefónica desde Washington. En relación proporcional a su propia población, los mayores crecimientos de la clase media se registran en Argentina, Colombia, Perú y también Brasil, según De la Torre.


 
El cambio se percibe en la periferia de Buenos Aires, por ejemplo. Los clubes del trueque, muy extendidos durante la crisis de 2001-2002, ya no existen, mientras que han proliferado las ferias de artículos falsificados. Si bien siguen montándose puestos donde los cartoneros (recolectores informales de residuos) venden ropa o electrodomésticos que hallaron en buen estado dentro de los cubos de basura, también se han construido nuevos centros comerciales con las mejores marcas.


 
“Somos una región con ingresos medianos, pero no de clase media”, aclara el economista ecuatoriano del organismo multilateral. El aumento de la clase media obedeció en un 74% al crecimiento económico, sobre todo por su impacto en la creación de empleo, y en un 26% por la reducción de la desigualdad. La disminución de la pobreza, y la consiguiente expansión del segmento vulnerable, en cambio, se explica en dos tercios por el incremento del producto interior bruto (PIB) y en un tercio por la mayor equidad.

 


Los investigadores del Banco Mundial detectaron, para su sorpresa, que en la primera década de los años 2000 se había registrado una muy elevada movilidad social intrageneracional, es decir, personas que han cambiado de clase porque en los últimos años han mejorado sus ingresos. Casi la mitad de los latinoamericanos que eran pobres en 1995 ha pasado a ser clase vulnerable en 2010 (solo el 4,8% ingresó la clase media) y más del 50% de los vulnerables ha progresado en la escala social. Muy pocos ciudadanos han retrocedido.
 


El origen social de la familia aún condiciona a las personas para el resto de sus vidas, advierte De la Torre. “Si alguien pertenece a un hogar pobre, irá a escuelas peores y los resultados educativos serán pobres. Hay una movilidad social intergeneracional baja. Esto tiene que ver con la igualdad de oportunidades, algo que está cambiando para bien desde la última década”, se ilusiona el economista.


 
Los expertos del Banco Mundial concluyeron que, a diferencia del resto del mundo, donde la calidad institucional mejora en la medida en que crece la clase media, en Latinoamérica esta relación no es tan fuerte. “Aquí, en lugar de demandar mejores servicios públicos, la nueva clase media contrae servicios privados, como en educación o seguridad. En algunos países se compran generadores eléctricos propios. Esto abre la puerta a un riesgo de servicios públicos malos porque la clase media no los usa y no quiere pagar por su mejoramiento”, lamenta De la Torre. Con la excepción de Argentina y Brasil, la recaudación tributaria de la región sigue siendo baja en relación al PIB. “Una manera de romper con esto es que los países con ingresos más elevados por los altos precios de las materias primas de los últimos años mejoren los servicios públicos básicos, como la educación, y rompan así el circulo vicioso. Entonces habrá más voluntad de pagar impuestos”, propone el funcionario del Banco Mundial.

 


Por Alejandro Rebossio Buenos Aires 13 NOV 2012 - 18:00 CET

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Miércoles, 14 Noviembre 2012 06:25

París sólo reconoce a la oposición siria

París sólo reconoce a la oposición siria

Apurado por la crisis, por la incertidumbre que suscitó el rumbo inesperado de su política económica, los malos sondeos de opinión y los ataques feroces de Alemania, el presidente francés, François Hollande, dio la primera conferencia de prensa de su mandato. La gran misa mediática apuntó a restaurar la palabra presidencial en un contexto de profundas dudas y cierta confusión derivados de las renuncias a varias promesas electorales y la ruta elegida, en muchos casos contraria al mensaje de la socialdemocracia. En este primer encuentro “cara a cara” (así lo definió Hollande), el jefe del Estado hizo de Francia el primer país europeo en reconocer a la oposición siria, agrupada en la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (Cnfors), como la representante legal del pueblo sirio. Hollande precisó que “Francia reconoce a la Coalición Nacional Siria como la única representante del pueblo sirio y, por consiguiente, como el futuro gobierno provisional de la Siria democrática que permita acabar con el régimen de Bashar al Assad”. El jefe del Estado siguió los pasos de su predecesor, Nicolas Sarkozy, quien, cuando estalló el conflicto en Libia, hizo de París el primer país del Viejo Continente que reconocía a la oposición libia como el interlocutor legítimo del pueblo libio.

 

Fuera de este capítulo, el mandatario francés protagonizó otro episodio contracorriente de las promesas electorales que puso sobre la mesa durante la campaña electoral para las elecciones presidenciales de abril y mayo pasado. Desandar lo prometido parece ser la imagen de marca que va acuñando el Ejecutivo. Hollande dio un paso atrás sobre la reiterada promesa del derecho de voto de los extranjeros. Este planteo figura entre los 60 compromisos asumidos por el hoy presidente cuando presentó su plataforma presidencial. Hollande descartó ayer la idea de recurrir a un referéndum para que se apruebe esta iniciativa y puso el destino del derecho de voto de los extranjeros en manos del Parlamento. Esta promesa ha sido un discurso constante de la izquierda desde que el difunto presidente socialista François Mitterrand ganó las elecciones en mayo de 1981, pero la palabra quedó en letra muerta. El hecho es que el Ejecutivo no cuenta en este momento con la mayoría necesaria para que el derecho de voto de los extranjeros en las elecciones locales sea una realidad. La reforma impone la modificación de la Constitución y la izquierda no suma la mayoría de diputados y senadores para aprobarla. Por consiguiente, sin el referéndum prometido y sin la mayoría en las cámaras, el histórico compromiso se volverá humo. La derecha francesa, agrupada en la sarkozista UMP, ya lanzó una campaña nacional contra esta reforma.

 

Hollande defendió con vehemencia las orientaciones que le dio a su mandato y negó la evidencia misma, es decir, el cambio de ruta de su política. Hollande defendió una agenda para “la reconquista del porvenir” y aseguró que sus decisiones se apoyaban en una meta, “la recuperación” económica”. “No preparo la suerte de la próxima elección, sino la suerte de la próxima generación”, puntualizó el presidente. El dirigente socialista rehusó los análisis que apuntan hacia un cambio neto de orientación política. Según el jefe del Estado, las decisiones que tomó son “conformes a mis compromisos, a mis principios y, sobre todo, a los intereses de Francia”. En el lenguaje de Hollande hay un antes y un después. Resulta atractivo ver el ejercicio verbal como estrategia para justificar las medidas. A años luz de su mensaje prepresidencial, Hollande dijo ayer que la alternancia política “cambia el poder pero no cambia la realidad”. Luego, ante las amenazas y proyecciones que ponen a Francia como la próxima víctima de la crisis, el presidente enfatizó: “El ocaso no es nuestro destino”. Según afirmó, bajo su influencia se logró otra “orientación de Europa”. Hollande tuvo también que justificar varias de las medidas adoptadas hasta ahora: uno, los 20 mil millones de euros en impuestos suplementarios y los 10 mil millones en economías presupuestarias. Hollande aclaró que ese “esfuerzo” estaba compensado por dos principios: “La justicia, porque se le pide a los más favorecidos que hagan el sacrificio esencial (los ricos pagarán más impuestos): y el empleo, ya que todos los dispositivos a favor de las pymes han sido preservados”.

 

De manera global, Hollande afirmó que “el 70 por ciento del esfuerzo le es exigido al 20 por ciento de nuestros conciudadanos”. El segundo caso controvertido de la intervención presidencial fue el otorgamiento de un crédito fiscal a las empresas por unos 20.000 millones de euros financiados con el aumento del IVA. Esta iniciativa que pone a toda la sociedad a pagar más gravámenes también se inscribió en total oposición a sus planteos preelectorales. El aumento general del IVA era, de hecho, una propuesta de la derecha que Hollande siempre rechazó.

 

El Ejecutivo aprobó la semana pasada un “pacto nacional por el crecimiento, la competitividad y el empleo” que engloba esa concesión fiscal para las empresas. Para el jefe del Estado, ese pacto apunta “a producir mejor y más en Francia”. Con todo, el anuncio de ese pacto implicó el reconocimiento, por parte del socialismo francés, de que el problema de la competitividad de las empresas no está en la no reinversión de los dividendos, sino en el elevado costo de la mano de obra y de las cotizaciones sociales que se desprenden del sistema de protección francés. El repetido reclamo empresarial encontró eco en los oídos socialistas. Hollande justificó ese paso y dijo que no se trataba “de un regalo” a las empresas sino de “una palanca”.

 

Seis meses después de haber llegado al poder al cabo de tres derrotas sucesivas en las elecciones presidenciales (1995, 2002, 2007), el mandatario socialista asumió un acto de pedagogía para explicar el cómo y el porqué de una política que apenas refleja el sueño que nació con la batalla presidencial. Los analistas locales suelen decir que, antes de llegar al sillón presidencial, Hollande no era consciente de la amplitud de la crisis que azota al Viejo Continente. El mandatario aseguró ayer que “más que una crisis estamos viviendo un cambio del mundo”. En todo caso, un sondeo realizado por la encuestadora Viavoice para el diario Libération explica los factores de la masiva impopularidad del mandatario del primer ministro. El aumento de los impuestos es el primer factor de la impopularidad (31 por ciento). Le siguen la crisis económica y social (27 por ciento) y la falta de soluciones que estén a la altura de la crisis (26 por ciento).

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Martes, 13 Noviembre 2012 06:57

Hayek, Keynes, Chicago, Obama

Hayek, Keynes, Chicago, Obama

Friedrich August Hayek murió en 1992, a la edad de 93 años. Una vez dijo que para tener la última palabra sólo había que sobrevivir a los rivales. Hayek sobrevivió a Keynes casi cincuenta años y, por supuesto, murió creyendo haber derrotado en definitiva a Keynes.

 

Hayek fue un “liberista” a ultranza, que no un liberal; quiso siempre un Estado mínimo, eliminar los bancos centrales dirigidos por el Estado y volver a monedas respaldadas por activos reales: en la actualidad, sueños guajiros. Una de sus conclusiones más célebres fue la divisa favorita de Reagan y de Mrs. Thatcher: “el Estado no soluciona las crisis, su intervención las causa”. Hacia el fin de la era de predominio keynesiano (1950-1973), Hayek fue galardonado en 1974 con el Premio Nobel: un elemento más para legitimar lo que venía: el neoliberalismo caníbal para el mundo.

 

Hayek, no obstante, no fue directamente el corazón de las políticas neoliberales, lo fueron Friedman y la teoría de Chicago de las “expectativas racionales”, difundida por Robert Lucas, quien también fue laureado con el Nobel (1995); tales enfoques han prevalecido como dominantes durante la gran expansión capitalista globalizada y, aun en el tobogán de su descrédito a partir del colapso iniciado en 2007-2008 continúan prevaleciendo debido a que los mayores intereses económicos y políticos del mundo se mantienen en la cumbre del poder.

 

El colapso, sin embargo, trajo a Keynes y a Hayek nuevamente a una contienda post mortem. ¿Qué causa el colapso de las economías capitalistas? ¿Cuál es la respuesta correcta a un colapso?

 

Para Hayek la crisis es resultado de un exceso de inversión en relación con la oferta de ahorro, que es posible por una expansión excesiva del crédito. Los bancos prestan a tasas de interés más bajos que las que los ahorristas genuinos habrían exigido (sigo a Robert Skidelsky), haciendo que todo tipo de proyectos de inversión se vuelvan temporalmente rentables.

 

Sin embargo, dice Hayek, debido a que estas inversiones no reflejan las preferencias reales de los agentes para el futuro sobre el consumo actual, no están disponibles los ahorros necesarios para su realización.

 

Pueden los bancos centrales hacer inyecciones de liquidez. Pero los participantes del mercado terminan por percatarse de que no hay ahorro suficiente para completar todos los proyectos de inversión. En ese momento, el auge se convierte en caída.

 

Los keynesianos considerarían que la crisis es resultado de lo contrario: la falta de inversión en relación con la oferta de ahorro –es decir, muy poco consumo o demanda agregada para mantener un nivel de pleno empleo de la inversión– que por fuerza ha de llevar a un colapso de las expectativas de ganancias.

 

La situación se puede mantener por un tiempo recurriendo a la financiación del crédito a los consumidores, pero éstos terminan por endeudarse más allá de sus posibilidades y restringen sus compras. Las explicaciones keynesiana y hayekiana sobre la crisis no son tan diferentes: en ambas el sobrendeudamiento desempeña un papel central. Pero las conclusiones a las que apuntan son distintas.
Para Hayek la recuperación requiere la liquidación de las inversiones excesivas y un aumento del ahorro de los consumidores, para Keynes consiste en reducir la propensión al ahorro y aumentar el consumo a fin de mantener las expectativas de utilidades de las empresas. Hayek exige más austeridad mientras que Keynes exige más gasto.

 

Keynes formuló la puntilla: si todo el mundo –hogares, empresas y gobiernos– aumentaran su ahorro al mismo tiempo, la actividad de la economía se contraería hasta que todos (o casi) se habrían vuelto tan pobres como incapaces de ahorrar. Esto es claro: en una economía de mercado los gastos de unos son los ingresos de otros. A mayor gasto mayor ingreso, con el límite que impone la capacidad productiva efectiva.

 

Sí, el costo para muchos gobiernos de rescatar a los bancos y mantener sus economías a flote frente al colapso de la economía, dañó su capacidad crediticia. Pero se reconoce cada vez más que la austeridad del sector público en un momento de débil gasto del sector privado garantiza años de estancamiento, si no es que un colapso más profundo.

 

Así que el pasado martes los estadunidenses, ignorantes de lo que estaba en juego, hubieron de votar, sin saberlo, digámoslo simplificadamente, por Obama/Keynes, o por Romney/Hayek.

 

Para evitar nuevas crisis de la misma gravedad en el futuro, los keynesianos propondrían el fortalecimiento de las herramientas de gestión macroeconómica. “Los hayekianos no tienen nada sensato que aportar”, escribe Skidelsky.

 

El drama es que aun habiendo vencido Obama, la mayoría de la Cámara de Representantes fue ganada por los republicanos. Parece que algunos de sus prohombres perciben que el elefante republicano basculó en exceso hasta el adocenado Tea Party, y por eso perdieron la presidencia; hay, acaso, una rendija por la que Obama puede negociar un programa no prototípicamente neoliberal. La ideología tea party debe ser puesta en la reserva de los zafios; así, habría algunas esperanzas, de corto plazo, de que los años de crisis que nos quedan (vaya usted a saber cuántos) serán menos severos que si hubiera vencido Romney.

 

Desde los marxistas hay una explicación distinta de la crisis; las izquierdas genuinas, por un lapso indefinido, no pueden aspirar a crear nada más allá que un Estado de bienestar, en versión siglo XXI en una economía globalizada. Un gran reto desarrollar esta tesis. Al tiempo que se hace preciso desenterrar a Gramsci.

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Lunes, 12 Noviembre 2012 07:17

Guerreros

Guerreros

Desfiles, banderas, himnos, medallas, conciertos, reconocimientos en espectáculos deportivos, elogios y homenajes a los que se sacrificaron” para “defender la libertad” decoran el panorama estadunidense para festejar el Día de los Veteranos, aquellos jóvenes que los políticos escondidos detrás de sus escritorios enviaron a matar a otros jóvenes en grandes batallas y guerras que han marcado de manera incesante la historia de este “país imprescindible” para el mundo, como suele decir el comandante en jefe recién relecto.

 

Pero detrás del festejo, los ritos y los honores, está el rostro de los veteranos de guerra, casi siempre de clases populares, que han regresado a un país cada vez más cansado de guerras y que en su gran mayoría ni se fija ya en esos conflictos, ofreciéndoles una bienvenida poco entusiasta con menos empleo y sin remedio para sus heridas tanto abiertas como ocultas. El presupuesto de “defensa” de Estados Unidos es de más de 700 mil millones de dólares al año, lo que representa algo así como la mitad del gasto militar mundial, pero para demasiados veteranos el costo es incalculable, hasta inaguantable.

 

Los veteranos de ese poder militar supremo hoy día suman 21 millones 500 mil (cifras de 2011, las más recientes del censo de Estados Unidos), un millón 600 mil mujeres, 2 millones 300 mil afroestadunidenses, un millón 200 mil latinos. Los veteranos vivos de los tiempos de la guerra de Vietnam suman 7 millones 500 mil (no todos fueron a la guerra, pero sirvieron en las filas armadas en esa época); un millón 800 mil son de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, 2 millones 400 mil de la guerra en Corea y sólo 5 millones 400 mil son veteranos de tiempos de paz.

 

Los más recientes son los que estaban en el servicio militar en el periodo de las largas guerras del Golfo y Afganistán (de 1990 a 2012), que suman más de 5 millones; dos y medio millones de ellos participaron en las guerras de Irak y Afganistán.

 

Pero estas estadísticas no cuentan todo el cuento.

 

Según una investigación de la Alianza para la Política sobre Drogas, aproximadamente 30 por ciento de los veteranos de las guerras de Irak y Afganistán reportan síntomas de estrés postraumático, daños traumáticos al cerebro, depresión, enfermedad mental o algún tipo de discapacidad cognitiva. Si no obtienen tratamiento, estas condiciones contribuyen al abuso y adicción de drogas, y con ello están más expuestos a ser “víctimas de la guerra más larga del país: la guerra contra las drogas”.

 

Para Daniel Robelo, coordinador de investigaciones de esa organización, los integrantes del servicio militar han tenido que pagar un alto precio durante la última década de guerra, “y los militares les han recetado cualquier droga que necesiten para que sigan luchando, pero el cuento es diferente cuando regresan a casa. Arrestamos a muchos veteranos por cuestiones de drogas, los encarcelamos durante demasiado tiempo y los dejamos con fichas criminales que les hacen casi imposible conseguir empleo, vivienda, educación y otros servicios, creando frecuentemente un círculo vicioso de adicción y encarcelamiento”.

 


Por otro lado, más veteranos militares se suicidan cada año que todos los soldados muertos en Irak y Afganistán combinados desde que iniciaron esas guerras, reportó hace unos meses el columnista Nicholas Kristof del New York Times; esto es, más de 6 mil 500 cada año. Por cada soldado muerto en los campos de batalla este año, aproximadamente 25 veteranos se suicidan. Los veteranos se suicidan a un ritmo promedio de uno cada 80 minutos.

 

Casi una de cuatro personas sin techo en el país es veterano militar y casi un tercio de los hombres sin techo son veteranos, según la Coalición Nacional para Veteranos sin Techo. La Secretaría de Vivienda y Desarrollo Urbano del gobierno federal calculó en 2011 que 67 mil veteranos militares estaban sin techo en cualquier noche en Estados Unidos. De éstos, 47 por ciento sirvieron en Vietnam, y 17 por ciento en la era postVietnam.

 

Ni hablar de los veteranos que regresan sólo para encontrar que han perdido sus casas por la crisis hipotecaria, o que al retirarse no encuentran empleo por la crisis económica. Y esto empeora con el retiro de tropas de los campos de batalla en Irak y Afganistán, al sumarse más de un millón de veteranos a la fuerza laboral en los próximos cinco años, según cálculos oficiales. La tasa de desempleo en los veteranos militares entre 20 y 24 años de edad ha registrado promedios hasta de 30 por ciento, y 12 por ciento en general, comparada con 8 por ciento en la población en general.

 

¿Y quién da las órdenes para crear a los veteranos? Los dos comandantes en jefe durante los últimos 12 años de guerras –George W. Bush y ahora Barack Obama– no son veteranos militares y no participaron en ninguna guerra. Como señala Aaron O’Connell, profesor en la Academia Naval de Estados Unidos y oficial de reserva de los marines, “la mayoría del discurso político sobre asuntos militares proviene de civiles, quienes son más vehementes sobre ‘apoyar a nuestras tropas’ que las propias tropas”. En un artículo publicado en el Times, señala que hay menos veteranos en el Congreso hoy día que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. Aproximadamente 4/5 de todos los legisladores federales son no veteranos.

 

Muchos veteranos han cuestionado las guerras y las políticas bélicas de las que fueron parte durante las últimas décadas, incluidos los Veteranos de Irak contra la Guerra (www.ivaw.org), así como sus compañeros Veteranos de Vietnam contra la Guerra, que se fundó en 1967 (www.vvaw.org) y los Veteranos por la Paz (www.veteransforpeace.org). De hecho, la creciente rebelión de veteranos en Vietnam fue parte clave del movimiento de paz hace más de 40 años, algo que sus contrapartes intentan hacer hoy día. Cada vez más desean festejar un día en el cual ya no haya veteranos de guerra.

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Domingo, 11 Noviembre 2012 06:15

“No tengo respuestas, sólo las preguntas”

“No tengo respuestas, sólo las preguntas”

Tiene 79 años y lleva 54 haciendo cine, pero conserva la energía de un principiante. Konstantinos Gavrás, mejor conocido como Costa-Gavras, nacido en Arcadia, Grecia, el 12 de febrero de 1933, volvió estos días a su país natal a presentar –en el Thessaloniki International Film Festival– su película más reciente, Le capital. Una película que desde su título mismo ya eriza la piel de los espectadores griegos, sometidos en estos días a más y mayores medidas de ajuste por parte de un gobierno que ve como única salida someterse a las demandas de los acreedores internacionales y a la banca europea. “Abro los diarios y veo que el Parlamento vota medidas muy, pero muy negativas para el pueblo griego. Es una situación muy triste porque muchas personas ya viven en extrema pobreza”, dice el director de Estado de sitio y Desaparecido.

 

Radicado en Francia desde sus años de estudiante de Literatura, disciplina que luego cambió por la carrera de cine en el Idhec de París, Costa-Gavras nunca fue indiferente a la realidad política y social. De hecho, el que sigue siendo su film más famoso, Z (1969), protagonizado por Yves Montand y Jean-Louis Trintignant, fue una invectiva contra la llamada Dictadura de los Coroneles que en ese momento se enseñoreaba en su país, del que él había emigrado. Y su nueva película –planteada a la manera de un thriller ambientado en el mundo de las altas finanzas– viene a poner el dedo en la llaga, sobre todo en la Grecia de estos días, que acaba de atravesar 48 horas de huelga general en respuesta a los recortes de salarios y pensiones y del presupuesto del sector público.

 

En medio de este marasmo, Costa-Gavras, como presidente honorario de la Cinémathèque Française (desde 1982 a 1987 y desde el 2007 hasta el presente), se dio el lujo de inaugurar la Cinemateca de Tesalónica, como un gesto de apoyo a la cultura y un símbolo de la importancia de aunar el pasado con el futuro. “Hay un agotamiento que no es solamente económico. Los jóvenes que abandonan el país para trabajar en otro lugar son jóvenes graduados, jóvenes que pueden ser una verdadera riqueza para el país”, dice Costa-Gavras. En diálogo con Página/12, el director explica por qué eligió hacer esta película sobre un arribista que llega a ser la máxima autoridad de un importante banco europeo, un hombre que juega a hundir a sus competidores, a despedir trabajadores para que suban las acciones de la entidad y a desviar sus ingresos a paraísos fiscales.

 

–¿Cómo nació El capital?

 

–En primer lugar, a causa de la situación que está viviendo Europa ya desde hace varios años, con esta crisis que se venía anunciando. Esa preocupación por el tema me llevó a leer muchos materiales, entre ellos una novela titulada justamente El capital, escrita por Stéphane Osmont, que resultó ser asesor financiero de algunas de las principales compañías de Europa, pero que por razones de seguridad decidió escribir bajo seudónimo. Es un caso similar a otro libro que también me sirvió de inspiración, titulado Capitalismo total, también escrito por un banquero europeo, un “insider” que conoce todos los mecanismos desde adentro. Y estas lecturas me llevaron a pensar la posibilidad de hacer la película, describir ese mundo desde su interior y asegurarme de que lo iba a hacer con conocimiento de causa.

 

–¿El título de la película es una referencia a Marx?

 

–En principio, es el mismo título de la novela de Osmont, que a su vez refiere evidentemente a la obra más famosa de Karl Marx. En los dos casos, se habla de dinero y del peligro de su acumulación. Por eso le terminamos pidiendo prestado también el título de la película a Marx: es simple y claro, uno comprende inmediatamente de qué se trata.

 

–En una escena fundamental de la película, el protagonista, durante un almuerzo familiar, tiene un enfrentamiento muy duro con su padre, antiguo militante socialista. Allí se dice que finalmente “el internacionalismo ha triunfado”, porque ahora ya no hay una producción nacional, las corporaciones y los bancos son transnacionales...

 

–Es una ironía, porque el primer internacionalismo colapsó completamente, como todos sabemos, y al segundo tampoco le está yendo demasiado bien, tal como lo estamos experimentando estos días. Por eso creo que es importante encontrar una tercera vía. Esa discusión entre padre e hijo se da a partir de un juguete de marca europea pero fabricado en Asia. ¿Eso es bueno? ¿Para quiénes? No tengo las respuestas, pero me parece necesario formular las preguntas.

 

–A su vez, el protagonista tiene la idea de deshacerse de sus rivales potenciales dentro del banco apelando a estrategias de poder que lee en un libro sobre Mao, durante una noche de insomnio. ¿Cómo llegó a esa idea?

 

–De la manera más simple, porque en ambos casos se trata de retener el poder y los recursos para hacerlo muy bien pueden ser los mismos. Me pareció interesante que el consejo directivo de un banco funcione un poco de la misma manera en que lo hace el buró político del Partido Comunista chino. En ambos hay intrigas palaciegas. La vieja guardia de la que se libró Mao también estaba formada por burócratas como de los que se quiere desprender mi protagonista, Marc Tourneille. Y no es una casualidad que los chinos hayan sabido crear un nuevo capitalismo, el capitalismo comunista, que en muchos aspectos funciona de manera más eficiente que el capitalismo occidental. En principio es mucho más redituable, porque no hay reclamos laborales de ningún tipo. Es el viejo sueño del capitalismo hecho realidad.

 

–Siendo usted griego de nacimiento, ¿cómo ve la situación de su país?

 

–Es trágica, completamente trágica. La dirigencia política griega, tanto de derecha como de izquierda, tiene mucha responsabilidad, por supuesto, con lo que está pasando. Pero no se está diciendo lo suficiente, o de manera lo suficientemente fuerte, que países como Alemania, Francia y Gran Bretaña empujaron también a Grecia a esta crisis. Fueron estos países los que estimularon el endeudamiento griego, con el único objetivo de colocar sus productos y recibir las ganancias. Y no cualquier producto. Alemania le vendió hace poco a Grecia dos submarinos de guerra de última generación. ¿Para qué los necesita Grecia? Empujaron al país a asumir estas deudas enormes y, por supuesto, ahora quieren cobrar ese dinero. Pero antes de venderle estos productos a Grecia y antes de otorgarle esos créditos gigantescos para poder llevar a cabo estas ventas debieron haberlo pensado mejor. ¿Cómo se suponía que Grecia lo iba a pagar? Es un país pequeño, que nunca fue rico. Entonces, las responsabilidades, creo, son compartidas, por la dirigencia griega que aceptó este camino, pero también por las potencias europeas que pensaron únicamente en sus beneficios. El problema es que quienes están sufriendo las consecuencias –salvo algún ministro que puede ir preso por corrupción– no son quienes se enriquecieron con estos negocios sino la gente de la calle, la gente sin recursos, que está cada vez más pobre y desvalida. Hay una obscenidad del poder que es indignante.

 

–Hablando de la obscenidad del poder... ¿Pensó en el affaire Dominique Strauss-Kahn mientras hacía la película? Su protagonista también tiene una ambición sexual equivalente a su ambición de riqueza.

 

–No necesariamente. En Francia, todos sabíamos que Strauss-Kahn se acostaba muy tarde (risas). Pero eran rumores, no era algo que saliera publicado en la prensa. Era un personaje muy influyente y muy seductor, en todo sentido. Pero para responder a su pregunta, cuando se destapó el asunto de DSK en Nueva York nosotros ya habíamos empezado a hacer la película. En todo caso, la coincidencia se da en el mundo que retratamos.

 

–Hace unos años el espectador común no hubiera entendido el vocabulario financiero de la película, con el que ya está bastante familiarizado. ¿Piensa que ahora hay suficiente información?

 

–Pero es que nadie sabe realmente qué está pasando. Yo tampoco entiendo demasiado y la gente con la que habla en los bancos me dicen que tampoco entienden. En un momento de la película un personaje le pregunta a otro “¿Qué vendemos?” Y el otro no sabe qué responderle. Esta falta de información y de interés por conocer las causas reales detrás de la crisis está muy generalizada. Hace falta una visión global. Cada uno se preocupa de su gente, de su banca y de su economía, pero hay que globalizar la visión para entender por qué el sistema no funciona bien.

 

–En su película pareciera haber una diferencia entre la manera de actuar de los bancos estadounidenses y los europeos. ¿Es realmente así?

 

–En la crisis de las hipotecas de alto riesgo que atravesó Estados Unidos hace poco el único banco que no ejecutó las deudas fue un banco francés. Por eso dicen que en Europa hay otra manera de ver las cosas, a la antigua, y que son más éticos que los bancos americanos. Yo no creo del todo en que lo sean, por lo menos no todos ellos. Hace poco, un joven ejecutivo de un banco francés perdió miles de millones de euros con los fondos de inversión, como si jugara a la ruleta. Y esa cuenta siempre alguien la termina pagando. No puede ser que un Estado democrático salga a rescatar a esos bancos, cuando hay tanta gente que necesita ayuda y que podría beneficiarse con una mejor inversión de ese dinero.

 

–Una curiosidad... ¿Por qué eligió para su protagonista, un personaje tan siniestro, a un comediante como Gad Elmaleh?

 

–Afuera casi nadie lo conoce, pero en Francia es verdad que es uno de los comediantes más populares del país, con películas muy taquilleras, como La fiesta de Coco. Lo elegí porque lo imaginé como mi protagonista y porque entiendo que, cuando un actor de comedia se compromete con un papel dramático, estoy seguro de que va a dar todo de sí mismo. El mismo Gad me preguntó, antes de aceptar, por qué lo había elegido, y yo, como única respuesta, le mandé el dvd de Desaparecido. Cuando vio la interpretación de Jack Lemmon entendió mi punto de vista. Y aceptó inmediatamente.

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EU en la crisis mundial y en su crisis político-social

Barack Obama obtuvo su relección venciendo por sólo 2 por ciento de diferencia al candidato del Partido Republicano, de los financieros y de la gran industria, Mitt Romney. Los sufragios que le dieron la mayoría a Obama provinieron sobre todo de los votantes de las minorías étnicas (93 por ciento de los negros, casi 60 de los latinos y asiáticos). Ganó también cerca de 70 por ciento del voto femenino y una amplia mayoría de los sufragios de los sectores con mayor educación y entre los jóvenes.

 

Obama logró apoyo de quienes buscan reformas sociales que atenúen la crisis provocada por el capital financiero y mayores derechos civiles y democráticos, así como menor desigualdad social; lo votaron quienes, aunque confiando en el sistema capitalista, rechazan la brutal ofensiva del capital financiero y del establishment contra cualquier clase de resistencia a la reducción de los salarios reales y los derechos para mantener lo más alto posible la tasa de ganancia del capital financiero y de las grandes empresas. Romney, en cambio, fue votado sobre todo por adultos blancos conservadores y religiosos –de mediana edad o de edad avanzada– y por el establishment, que teme las políticas fiscales que podría adoptar Obama.

 

La hegemonía cultural e ideológica del capitalismo sobre todos los electores que están convencidos de la supuesta naturalidad y perennidad del sistema capitalista está fuera de duda, pero la subcultura xenófoba, racista y fascista de la derecha estadunidense no logró la mayoría, aunque sí el apoyo de casi la mitad de los votantes. Además, los negros, que son la inmensa mayoría en las cárceles con que el capitalismo espera “resolver” la cuestión social y las consecuencias de la pobreza material y cultural, votaron por el jefe del Estado que los manda presos; y los latinos, discriminados tengan o no documentos y grandes víctimas de la desocupación, lo hicieron por el jefe imperialista que oprime sus países y que no les asegura ni siquiera el “derecho” a ser explotados en suelo estadunidense.

 

Por tanto, Obama tiene un margen de maniobra en el caso de los dominados. Pero estos, sin embargo, empiezan a agruparse y diferenciarse del gran capital sobre una clase, étnica, democrática y de género. Pero, precisamente porque hay un abismo cultural, étnico y social entre la base de apoyo de Obama y la de la inmensa mayoría del establishment, la extrema derecha y el gran capital no reconocen la victoria de Obama, hablan de fraude, consideran que el presidente relecto es ilegítimo y harán todo lo posible para lanzar el peso de su poder de facto sobre la balanza política, en la que el frágil sostén político plebeyo a un representante de un sector minoritario de la clase dominante no compensa las maniobras de bloqueo que los republicanos harán en la cámara baja, que controlan, ni la desestabilización económica que organizarán para que el gobierno no aumente los impuestos a los ricos.

 


Sueñan, por tanto, los que, como López Obrador y tantos otros, se alegran por el triunfo de Obama. En efecto, nada asegura que éste no mantendrá o agudizará su belicismo imperialista prosiguiendo una política semejante a la de Bush y, además, bajo la presión de la mayoría de los integrantes de su clase, no abandonará sus tímidos planes sociales y pasará a aplicar la parte fundamental de la política de los republicanos, porque está seguro de que no tendrá, por el momento, enemigos en el frente social.

 

Sin embargo, existe igualmente la posibilidad de que, ante la prolongación de la crisis capitalista en Estados Unidos y en el mundo y ante el sabotaje parlamentario de los republicanos, Obama pueda verse obligado, contra su carácter y su voluntad, a tomar alguna medida financiera (impuestos a las finanzas tipo tasa Tobin, aumentos de impuestos a los más ricos, por ejemplo) y llame incluso a su electorado a forzar la resistencia de la mayoría ultraderechista y racista de la Cámara de Diputados, abriendo indirectamente el camino a la intervención activa, política y social, de los que hasta ahora se limitaron a hacer marchas y a votar contra los ultracavernícolas.

 

Esa posibilidad, que no se puede excluir aunque parezca rara, radicalizaría inmediatamente todo el panorama político y tendría grandes repercusiones en la Unión Europea, en los países dependientes y el resto del mundo. Por otra parte, la brutalidad del establishment estadunidense no tiene límites, al igual que su falta de escrúpulos. En la lucha interburguesa en Estados Unidos, no hay que olvidarlo, cayeron asesinados Abraham Lincoln, primero, y John F. Kennedy, después, que sus adversarios –tan precapitalistas como ellos– consideraban sin embargo peligrosos.

 

Al debilitarse al extremo su economía y su hegemonía internacional, Estados Unidos aún conserva su hegemonía cultural y política, que le permite dominar a quienes oprime y explota y su hegemonía militar, que da gran peso a los aparatos represivos. La crisis provocada por el capital reduce fuertemente los espacios democráticos y da cauce a la brutalidad de los aparatos. Los enfrentamientos entre las clases podrían abrir el camino a un aprendizaje político del pueblo estadunidense y, al mismo tiempo, a una aparición deformada en el establishment mismo de esa lucha de clases que se libra en la sociedad. Obama correrá peligro, entonces, por el lado de la extrema derecha tan imperialista como él y por el lado del frente social, de sus propios votantes.

 

Es fundamental para México y para el mundo ayudar a los oprimidos y a los trabajadores en Estados Unidos a conquistar su independencia política frente a los demócratas y a la Casa Blanca, y eso sólo se logra consiguiendo en cada país la independencia política de los trabajadores y derrotando los planes del imperialismo y de sus aliados locales.

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