Venezuela ingresa al Mercosur, que se convierte en la quinta economía mundial
Brasilia, 31 de julio. Venezuela ingresó hoy oficialmente al Mercado Común del Sur (Mercosur), con lo que el bloque comercial sudamericano se convierte en la quinta economía del mundo detrás de los países más ricos como Estados Unidos, China, Alemania y Japón, de acuerdo con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, al dar la bienvenida al nuevo socio.


Con la presencia de Venezuela el Mercosur repunta como potencia energética y alimentaria ubicada en el quinto lugar mundial, declaró la anfitriona en la ceremonia de la cumbre extraordinaria del grupo a la que asistieron también la mandataria argentina, Cristina Fernández, y el uruguayo, José Mujica, quienes dieron la bienvenida al venezolano Hugo Chávez.


Rousseff destacó las oportunidades que ofrece la nación petrolera de 29 millones de habitantes. “De ahora en adelante nos extenderemos de la Patagonia al Caribe. Ahora hay un espacio todavía mayor para el crecimiento del comercio, las inversiones y la integración de cadenas productivas entre nuestros países”, puntualizó.


Chávez celebró la adhesión plena de Venezuela al Mercosur y agradeció a sus socios por la admisión. Señaló que este paso es una buena oportunidad para que su país diversifique su producción más allá del petróleo, y agregó: “estamos en nuestra exacta perspectiva histórica, nuestro norte es el sur, estamos donde debimos estar siempre, donde Bolívar nos dejó pendiente para estar y ser”.


Subrayó que este bloque comercial es “la locomotora más grande que existe para preservar nuestra independencia y acelerar nuestro desarrollo integral”, para impulsar en su país el desarrollo agrícola, industrial y turístico. Es la mayor oportunidad histórica en 200 años para dejar atrás el subdesarrollo, agregó.


Previamente, Venezuela y Brasil enviaron un claro mensaje de su potencial como socios luego de que Chávez y Rousseff suscribieron un acuerdo mediante el cual Caracas comprará 20 aviones comerciales del fabricante brasileño Embraer por 900 millones de dólares. Se prevé la entrega hasta finales de año de las primeras seis aeronaves tipo E-190 por 270 millones de dólares a la estatal venezolana Conviasa.


Chávez, quien lucía buen semblante, celebró este acuerdo que es el primero entre los dos países tras el veto estadunidense de 2006 de la compra por Venezuela de 24 aviones brasileños de combate Supertucanos, cuando Washington alegó que no procedía porque ese aparato tenía tecnología estadunidense. Por lo demás, Chávez agregó que su país podrá vender crudo a Brasil.


El intercambio comercial venezolano-brasileño fue de casi 6 mil millones de dólares en 2011, con un superávit de más de 3 mil millones para Brasil. Con el ingreso de Venezuela –el mayor productor sudamericano de petróleo–, el Mercosur representará 83.2 por ciento del PIB regional y se constituirá en una potencia energética global, de acuerdo con esos países.


La presidenta Cristina Fernández afirmó que con el ingreso de Venezuela el Mercosur se convierte en un polo de poder geopolítico que debe ser fortalecido con instituciones que lo hagan “indestructible”. Además, Fernández y Chávez firmaron un nuevo acuerdo de cooperación energética entre las petroleras argentina YPF y la venezolana PDVSA.


Mujica apremia a atender la deuda social en el continente



El uruguayo José Mujica exhortó a sus pares del bloque comercial a que se atienda la “gran deuda social” que existe en el continente, uno de los más ricos pero también “el más injusto”. Mientras Paraguay consideró “un atropello inaceptable, ilegal y nulo” el ingreso de Venezuela al Mercosur.


Brasil, Argentina y Uruguay aprobaron el ingreso de Venezuela después de suspender a Paraguay, el cuarto fundador del bloque, tras la destitución sumaria por el Congreso del presidente Fernando Lugo el 22 de junio. El Congreso paraguayo bloqueaba el ingreso de Venezuela desde 2006, cuando fue aprobada su entrada, por supuestas incompatibilidades de reglas comerciales y democráticas.

Con la entrada de Caracas el bloque se fortalece
en lo económico y político

Por Stella Calloni


Buenos Aires, 31 de julio. El esperado ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur (Mercosur) que se produjo hoy en la cumbre de los presidentes en Brasilia, es considerado un salto importante que apunta a la consolidación y fortalecimiento no sólo económico sino político del bloque regional, que de esta manera puede superar las debilidades que podían significarle la concepción primaria con que se creó este bloque pensado como una unión aduanera y comercial, lo que comenzó a ser trascendido con la llegada de nuevos gobiernos a la región.


La fortaleza que esta incorporación produce trasciende al Mercosur dijo la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner y es esta la conclusión a la que llegaron distintos analistas, mientras los sectores derechistas que jaquean constantemente a los mandatarios en cada uno de los países: Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela ahora, atacan estos avances en lo que resulta ser uno de los bloques más importantes de la región.


El impacto político y económico abarca una buena parte del continente, desde el Caribe hasta la Patagonia, sostienen los que señalan la trascendencia de la incorporación venezolana con sus enormes reservas de petróleo y la concepción política de la integración que tiene su gobierno.


Creado en 1991, el Mercosur- integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay,- en sus primeros años funcionó como una unión comercial y aduanera, aunque nadie puede negar la importancia de ese primer paso en su momento lo que se fue consolidando, en medio de frustraciones, debilitamientos especialmente por las evidentes asimetrías entre sus socios.


A partir de la llegada al gobierno de Hugo Chavez en 1998, ratificado en poco tiempo, luego de la nueva Constitución de 1999- que dio un vuelco profundo para producir cambios en la sociedad venezolana- ese gobierno trazó una política activa para la unidad latinoamericana que fue clave para el proceso integrador.


El salto cualitativo dado este día, necesario para consolidar la integración del bloque, como señalaron los mandatarios, tiene un antecedente básico y es lo actuado por el Mercosur en noviembre de 2005 en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina cuando los cuatro socios de este organismo, a través de la voz del anfitrión entonces el ex presidente Néstor Kirchner, le dijeron “no “ al Área para el libre Comercio de las Américas (Alca), dando un duro golpe a las pretensiones del ex presidente de Estados Unidos, George W Bush, que había llegado seguro de lograr su objetivo y se fue con las manos vacías.
En este revés también Venezuela jugó un papel fundamental.


De alguna manera se consideró en diversos sectores que el golpe parlamentario que destituyó al presidente de Paraguay Fernando Lugo, en junio pasado- una acción a todas luces ilegal-, era también un golpe a la integración detrás del cual estaba la mano de Washington. Los gobiernos de Mercosur cumpliendo con los reglamentos del organismo separaron a Paraguay hasta que haya elecciones democráticas.


La respuesta de hoy ha sido precisa y clara. El mismo Parlamento que destituyó a Lugo había obstaculizado el ingreso de Venezuela, que había sido solicitado desde 2006 y rápidamente avalado por Argentina y Brasil-donde la derecha parlamentaria también hizo su juego- y luego Uruguay.


“La entrada de Venezuela introduce,o amplia las variables geoestratégicas del Mercosur, en momentos donde la lucha –producto de la crisis global- entre los bloques territorializados (China, Rusia, Estados Unidos, Europa) es fuerte, nos brinda una oportunidad histórica de posicionamiento y de liberación, completando el ciclo iniciado con las rupturas del régimen colonial de dominación hispana del siglo XIX. La visión – y el ritmo- de la nueva independencia, se amplía con un potencial energético aportado por Venezuela. Las reservas con las que se cuenta (unos 298 mil millones de barriles de petróleo, sumado al cálculo de 1.8 veces más en el golfo de Venezuela, en el límite con Colombia) le dan un valor agregado al potencial agrícola, pecuario e industrial con que cuenta ya de por sí el Mercosur, señala el especialista Juan Romero.


“Demográficamente estaríamos hablando de un espacio-para no definirlo como mercado, que resulta más economicista que humano- de intercambio y flujo de unos 396 millones de habitantes, en donde resaltan densidades poblacionales como las de Brasil (197 millones), Argentina (41 millones) y Venezuela (30 millones), que se agregan a otros que si bien no están en lo inmediato incorporados a pueden resolver hacerlo. Lo realmente importante, es que se estaría definiendo una zona geográfica de flujos y reflujos humanos y productivos, con polos ntegradores, que van desde el Caribe a la Patagonia y que abarcan cuencas de ríos y riquezas importantísimas que se deben evaluar a la hora de examinar este nuevo bloque .Todo esto en una concepción totalmente distinta de lo que debe ser una integración emancipadora”, afirma el especialista, para quien hay un potencial único que merce ser estudiado a fondo.

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Miércoles, 01 Agosto 2012 06:55

JP Morgan, presagio de nuevo Apocalipsis

JP Morgan, presagio de nuevo Apocalipsis
Cinco años en la peor crisis en ocho décadas y el mundo financiero sigue sin cambios significativos. Aquí se localizó el epicentro del terremoto y las reformas a su sistema regulatorio debían impedir una nueva debacle. Pero el poderío del sector financiero y bancario ha impedido que se apliquen restricciones a su actividad especulativa. La economía mundial enfrenta el riesgo de un nuevo derrumbe. La crisis actual sería apenas un preámbulo del nuevo Apocalipsis.

Primero los números. El tamaño del mercado mundial de derivados se estima en mil 200 billones (castellanos) de dólares, o 20 veces el tamaño de la economía mundial. La mayoría de las transacciones en ese gigantesco mercado, desde swaps de deuda y de tasas de interés hasta exóticos vehículos sintéticos de inversión, escapan a todo sistema regulatorio. Ese mercado no cumple ninguna función social o económica. Su razón de ser es la especulación pura.


La volatilidad, el comportamiento de manada y las expectativas no realizadas son rasgos característicos de este casino. La inestabilidad es la palabra clave en este terreno de apuestas peligrosas. Ni siquiera los agentes que participan en dicho mercado entienden su funcionamiento. Sus modelos de valoración de riesgo son engañosos porque reducen la incertidumbre a un problema de medición de probabilidades. El ejemplo más reciente es el de las pérdidas de más de 2 mil millones de dólares de JP Morgan en mayo, por haber cometido “errores egregios”, según las palabras de su arrogante jefe Jamie Dimon.


Esa terminología esconde el hecho de que el banco hizo apuestas absurdas que salieron mal. Ese episodio llama la atención porque puede ser un presagio ominoso. Los principales bancos del mundo tienen niveles de exposición muy fuertes en este mercado en que cualquier cosa puede suceder, con graves consecuencias para la economía real.


Sin embargo, a la fecha no se ha establecido un nuevo régimen regulatorio para cambiar este estado de cosas. En 2010 Obama promulgó la ley Dodd-Frank. Es un documento de 2 mil 300 páginas con reglas que ya se aplican sobre los riesgos que pueden asumir los bancos y sobre las atribuciones de los entes reguladores. Pero sus dos componentes más importantes todavía no entran en vigor. Se trata de las restricciones sobre el mercado de derivados y la llamada regla Volcker.


El título VII de la ley establece que las operaciones sobre derivados deberán llevarse a cabo en mercados públicos, para que los precios sean conocidos y se garantice el cumplimiento de los contratos. Pero muchas de las reglas en ese título están siendo atenuadas por el cabildeo de los bancos y sus serviles amigos en la Securities Exchange Commission y la Commodities and Futures Trading Commission. En especial, las definiciones sobre los contratos de swaps constituyen terreno fértil para abrir ventanas por las que se pueda eludir la reglamentación.


El otro componente clave es la llamada “Regla Volcker”, que prohíbe a los bancos realizar operaciones para su propio beneficio con recursos de sus clientes. Esta pieza regulatoria es de sentido común, pero para los bancos es una grave amenaza: afecta una de las fuentes más importantes de sus ganancias especulativas. Todavía no entra en vigor porque su reglamentación está siendo fuertemente debatida: el poderoso cabildeo de los bancos ya hizo crecer el capítulo sobre la regla Volcker de diez a 300 páginas, debido a la infinidad de excepciones y salvedades que permitirían a los bancos evadir esta prohibición.


Hubiera sido mejor reactivar una ley equivalente a la Glass-Steagall, que separaba claramente las actividades especulativas y de alto riesgo de las operaciones tradicionales de los bancos. Pero el restablecimiento de esa ley (derogada bajo Clinton) es algo que el sistema financiero combatiría con mucho más tenacidad y nadie en Washington está dispuesto a jugarse el pellejo político.


Según Bloomberg, sólo en el primer trimestre de este año los principales nueve bancos de inversión del mundo obtuvieron ganancias por 55 mil millones de dólares. Es evidente que para estos bancos el mercado de derivados es un espacio vital al que no están dispuestos a renunciar. Un nuevo descalabro en el mercado de derivados afectaría a todos los mercados financieros en Europa, comenzando con el de bonos soberanos. Por ello urge quitarse de encima la dictadura del capital financiero.


Mientras la economía real en Europa y Estados Unidos se hunde en una profunda recesión, los bancos han subvertido la voluntad popular a través del cabildeo. Sus cómplices son los partidos políticos: en Estados Unidos el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes es el que más miembros tiene, porque se ha convertido en instrumento para allegarse recursos del complejo financiero-bancario y financiar campañas electorales. Los gobiernos en casi todo el mundo se inclinan ante sus amos financieros. La izquierda es la única que puede cuestionar este estado de cosas. Expropiar a los expropiadores, esa es la tarea.

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Martes, 31 Julio 2012 09:50

AL-India: vínculos crecientes

AL-India: vínculos crecientes
En un contexto de crecientes vínculos comerciales y de inversión entre América Latina y Asia, India toma una postura más activa. América Latina se ve cada vez más como un mercado dinámico (con pautas similares de demanda de bienes y servicios en el segmento de bajo y mediano ingreso) y como importante proveedor de recursos naturales para proporcionar seguridad energética y alimentaria al subcontinente indio.

Una de las tendencias más interesantes de los 10 o más años pasados ha sido el surgimiento de Asia como uno de los principales socios comerciales y de inversión de AL.

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Asia representó 21% de todo el comercio latinoamericano en 2011, detrás de Estados Unidos (34%), pero delante de la Unión Europea (13%).

Dentro de Asia, China, Japón y Corea del Sur han estado a la vanguardia de la expansión comercial y de negocios en AL. China en particular ha estado muy activa en este frente, impulsada por su necesidad de productos primarios. El país se ha convertido en el principal socio comercial de Brasil y Chile, así como en una de las principales fuentes de financiamiento e inversión extranjera directa (IED) para la región.

Si bien AL se ha beneficiado claramente de la expansión de los vínculos con China en la década pasada, la relación ha resultado bastante cargada a un solo lado. Hasta ahora la pauta ha sido que China importa productos primarios (80% de sus compras en AL) y exporta productos manufacturados, amenazando a los sectores fabriles latinoamericanos al competir con éxito tanto en el mercado doméstico como en los mercados tradicionales de exportación para productos manufactureros de AL. El comercio y la inversión crecen, pero se mantienen debajo de su potencial.

El otro gigante asiático, India, ha tomado un enfoque menos dinámico hacia AL. El comercio bilateral se ha elevado de modo significativo, de 2 mil mdd en 2002 a 25 mil md en 2011, pero equivale a sólo 10% del comercio entre China y AL y constituye menos de 1% del comercio exterior de la región.

Pese a las obvias complementariedades, existen obstáculos a una relación comercial más estrecha, entre ellas barreras tarifarias elevadas, sobre todo del lado indio (el arancel agrícola promedio a las exportaciones latinoamericanas es de 65%, comparado con el promedio de 12.5% que impone China, según el BID), y los altos costos del transporte y logística, dados los problemas de infraestructura en ambos lados.

En términos de IED, la inversión india en AL ha aumentado cuatro veces en la década pasada, de menos de 1% en la década de 1990 a un promedio de 4% en 2002-06. Se concentra en recursos naturales, servicios de tecnología de información (TI) y el sector automotriz. Brasil y, en menor extensión, Argentina han sido los principales beneficiarios de la inversión india en la región.

La relación entre India y AL ha sido impulsada hasta ahora sobre todo por el sector empresarial (encabezado por trasnacionales indias como Tata Consulting Services, Infosys, Sasken y Genpact). Sin embargo, el potencial económico de AL (elevado por el descubrimiento de nuevas reservas de hidrocarburos y gas) y su creciente perfil internacional la han puesto en la agenda política de India, donde se ha diseñado una estrategia más estructurada de acercamiento.

A partir de la firma de acuerdos comerciales preferenciales con el Mercosur y Chile, autoridades indias han dinamizado iniciativas para estrechar relaciones con AL. Este año se han dado más interacciones de alto nivel entre líderes políticos indios y sus equivalentes latinoamericanos (el presidente de Brasil y el primer ministro de Trinidad y Tobago han visitado India, en tanto el primer ministro indio, Manmohan Singh, visitó México para la reunión del G-20, y Brasil para la cumbre Río+20).

Además, en agosto India será anfitriona del primer diálogo con ministros del exterior de países de AL, con la mira de instaurar un foro similar al establecido con África, y un medio de involucrarse activamente en la región. Se espera que este primer diálogo se lleve a cabo en Nueva Delhi e incluya al ministro indio de Exteriores, S M Krishna, y a sus pares de Chile, Cuba y Venezuela. Las declaraciones oficiales aluden al interés indio por forjar una asociación que abarque una amplia gama de aspectos con una región que es hogar de casi 600 millones de personas, rica en recursos y con una ubicación estratégica, cerca de los mercados estadunidenses.

AL representa un mercado dinámico, pero aún inexplorado para India, y podría tener un papel esencial para la seguridad energética del país asiático. En la actualidad India obtiene combustibles fósiles de los estados del golfo Pérsico.

Un seminario de alto nivel organizado por la Confederación de la Industria India (CII), el 17 de julio, con el tema India y AL, en el cual participaron representantes diplomáticos de nueve países latinoamericanos, fue otro signo del creciente interés indio por reforzar los lazos bilaterales. Esa reunión apuntó a las importantes complementariedades entre el subcontinente y AL, y a la creciente voluntad política para superar obstáculos tales como los altos costos del transporte.

Si bien la creciente voluntad política de forjar una sociedad entre India y América Latina es un paso prometedor, AL enfrentará el reto de procurar que la relación sea benéfica y eleve las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.
En particular, aunque la fortaleza de India reside en los servicios, existe el riesgo de mayor competencia para el sector manufacturero latinoamericano (en especial considerando los costos fabriles indios, mucho más bajos) y de que se desarrolle una relación asimétrica, muy similar a la que se tiene con China.

Para evitarlo, AL tendrá que hacer más por promover la competitividad de sus industrias, atendiendo deficiencias en infraestructura y capacitación, acceso al crédito, e investigación y desarrollo. Esto se puede lograr asegurando que la inversión india en la región incluya una significativa transferencia de conocimientos, tecnología y capacidades administrativas; creando iniciativas que promuevan el comercio intraindustrial con India, y cooperando en innovación y desarrollo de capital humano.


Traducción de textos: Jorge Anaya
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Lunes, 30 Julio 2012 07:10

Una consulta sobre la ruta

Una consulta sobre la ruta
El gobierno de Evo Morales inició ayer una consulta en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) para construir una carretera que uniría los departamentos de Cochabamba y Beni. En varias comunidades anunciaron que no permitirán la entrada de la comisión encargada de preguntarles, porque consideran que avalar el tendido de la vía implicaría la destrucción de su territorio y forma de vida. Indicaron que el presidente tampoco está cumpliendo con una sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que lo manda a “concertar” con los originarios que se oponen a esta obra caminera. Si no obedece la medida judicial, todo el procedimiento podría invalidarse.

La consulta del gobierno empezó ayer en Oromomo, del lado de Beni, y en San Miguelito, del lado de Cochabamba. Hasta el 25 de agosto, los ministerios de Obras Públicas y de Medio Ambiente desplegarán 15 brigadas para visitar las 69 comunidades del Tipnis, de 1.200.000 hectáreas. Los resultados definitivos estarían a principios de septiembre.

La consulta se realizará de acuerdo con la ley 222, cuya constitucionalidad está “condicionada”, según una sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), a la concertación entre el gobierno nacional con los indígenas del Tipnis, pertenecientes a los pueblos Chimán, Mojeño y Yuracaré. Según miembros de este tribunal, no sería una consulta transparente si la efectúa el mismo gobierno que quiere construir la ruta Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.

“El fallo ya debería de cumplirse, tal como dispone la sentencia, pero vemos que hay dificultades. Parece que la sentencia fuera un mero adorno y eso es lamentable”, dijo Gualberto Cusi Mamani, magistrado del TCP.

“Hasta el último día pueden estar concertando, definiendo puntos sobre cómo va a ser la consulta. Pero vemos que hay una polarización, y yo, la verdad, dudo de que la consulta se lleve a cabo”, dijo Cusi. Hay un problema semántico. Para el Movimiento Al Socialismo (MAS), “concertar” significa “hacer lo que la mayoría manda”.

“El Ministerio de Obras Públicas tiene la obligación de concertar con las comunidades. Desde nuestro punto de vista, cuando hablamos de ‘concertar’ hablamos de mayorías y minorías. Consensuar significa ‘cien por ciento’ (de aprobación) y si hay una sola persona que no está de acuerdo, no se puede hacer. Pero ese concepto no está en la Constitución”, dijo Vladimir Sánchez, ministro del área.

“El gobierno no debe estar interpretando el fallo constitucional, tiene que cumplir con la concertación, involucrando a todas las comunidades y habitantes del Tipnis. Tiene que buscar ese objetivo y llegar a un consenso, porque hay jurisprudencia internacional en ese aspecto. Pero el gobierno quiere interpretar a su manera. Estamos como antes, en un estado colonial”, dijo Cusi a la red Erbol.

“Las partes afectadas podrían acudir tranquilamente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), podrían apelar y eso sería catastrófico para Bolivia”, razonó el magistrado.

De la consulta participan veedores de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la Unasur. Para los indígenas que rechazan la construcción de una ruta por dentro del Tipnis, la presencia de la OEA garantizará la nulidad del procedimiento, porque verán las resistencias dentro del territorio al proyecto de Morales.

“No es una consulta previa, porque el proyecto carretero y la plata para construirlo están desde 2008. No es una consulta de buena fe, porque desde hace meses la gente del gobierno va a las comunidades con motores fuera de borda, generadores de electricidad y otros regalos para comprar conciencias y dividir a las organizaciones indígenas. Además se está vulnerando la sentencia del TCP, que es vinculante y de obligatorio cumplimiento. Así, todos los actos serán declarados nulos de pleno derecho, algunos funcionarios del gobierno serán procesados por incumplimiento de deberes y desacato a la ley”, dijo Rafael Quispe, de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI).

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Lunes, 30 Julio 2012 07:07

¿Golpes de Estado?

¿Golpes de Estado?
Los súper ricos de Estados Unidos, y sus contrapartes en otras regiones del mundo han cometido lo que sólo se podría describir como un intento de golpe de Estado. No sólo controlan la economía, sobre todo mediante el sector financiero, sino buscan tomar el control de los procesos políticos.


Igual que otros países que implementaron versiones de la receta neoliberal, Estados Unidos se caracteriza hoy por una desigualdad económica y/o concentración de riqueza sin precedente desde el periodo anterior de la gran depresión; es el país con mayor desigualdad económica en el mundo avanzado.


Aquí algunas cifras: 400 individuos en este país son dueños de más riqueza que la mitad más pobre de la población estadunidense, 150 millones de personas. La familia Walton, los herederos de Wal-Mart, con una fortuna de casi 90 mil millones de dólares, tienen más riqueza que el 40 por ciento de abajo de la población estadunidense. El 1 por ciento más rico controla 40 por ciento de la riqueza nacional.


Mientras tanto, analistas esperan que el nivel de pobreza en Estados Unidos llegue a su punto más alto en casi 50 años, reporta Ap. Uno de cada seis (y casi uno de cada cuatro niños) estadunidenses vivieron en la pobreza el año pasado, y se pronostica que esto se elevará en los próximos tres años. Según una investigación de economistas de la Universidad de California, mientras los ingresos del 1 por ciento más rico en Estados Unidos se duplicaron entre 1980 y 2010 (los del 0.1 se triplicaron), los ingresos del 90 por ciento de abajo se desplomaron casi 5 por ciento.


Igual que en los países en desarrollo, los ricos aquí insisten en que ellos son el motor de la economía; que sus intereses son los “intereses nacionales”, y que ellos son los que generan empleo, inversión, y “oportunidad”, así como los recursos para el desarrollo por medio de los impuestos que pagan. Pero igual que los ricos de los países que todos conocemos en el tercer mundo, los intereses de los ricos tienen poco que ver con los intereses nacionales. Y un nuevo informe exhaustivo lo comprueba.


Los ricos no invierten sus fortunas en sus países ni pagan los impuestos que deben a su nación, sino hacen todo por ocultar sus riquezas y evadir sus responsabilidades fiscales. Entre 21 y 32 billones de dólares en riqueza financiera están escondidos en paraísos fiscales o en bancos en el extranjero (unas 80 jurisdicciones extranjeras), fondos tanto legales como de negocios ilícitos, según el nuevo informe The Price of Offshore Revisited de la red de investigaciones Tax Justice Network. Ese monto equivale a más del PIB anual combinado de Estados Unidos y Japón.


Este tesoro no forma parte del cálculo sobre desigualdad (ya de por sí extravagante: el 50 por ciento más pobre de la población del mundo tiene el 1 por ciento de la riqueza mundial, mientras el 10 por ciento más rico tiene el 84 por ciento de la riqueza del planeta) ni en la contabilidad de la deuda, o sea, que al incorporarlo todo es peor, según el informe elaborado por James Henry, ex economista en jefe de la consultora internacional McKinsey & Co y experto en asuntos fiscales.


Al incluir este tesoro que se ha trasladado a paraísos fiscales o países con sistemas bancarios discretos (como las islas Caimán o Suiza), la desigualdad es mucho mayor que la calculada hasta ahora. Según el informe, más de 30 por ciento de la riqueza financiera en el mundo ahora es controlada por 91 mil personas, o el 0.001 por ciento de la población mundial.


Este club, con sus ayudantes en los principales bancos del mundo, es el que tiene el poder para hundir economías, para anunciar que países como Grecia, España, México y, sí, Estados Unidos, no tienen recursos para gasto social y tienen que despedir a millones y practicar políticas de austeridad, mientras esconden el tesoro que han extraído de sus pueblos fuera de alcance de sus países, fondos suficientes para generar empleo y desarrollo nacional en gran parte del planeta.


En 139 países de “ingreso medio y bajo” estudiados en esta investigación, las elites habían trasladado entre 7.3 y 9.3 billones de dólares de riqueza no reportada al extranjero entre los años 70 y 2010, mientras la deuda externa de estos países había llegado a 4.08 billones de dólares en 2010.


“El problema es que los bienes de estos países están en manos de un pequeño número de individuos ricos, mientras las deudas son cargadas por los ciudadanos comunes de estos países a través de sus gobiernos”, afirma el informe.


El impacto fiscal también es enorme: si esta riqueza escondida de por lo menos 21 billones de dólares ganara en intereses sólo un 3 por ciento, y ese monto pudiera haber sido gravado por gobiernos al 30 por ciento, eso generaría ingresos por impuestos de 189 mil millones de dólares anuales, más del doble de lo que los países de la OCDE gastan hoy día en toda su asistencia internacional al desarrollo.


Y, por supuesto, este club de súper ricos goza de enorme poder político en sus países. Los estadunidenses de este exclusivo club mundial siempre han tenido una masiva influencia en el juego político-electoral de este país, pero ahora, con el fallo de la Suprema Corte hace un par de años en un caso conocido como Citizens United, los súper ricos tienen plena “libertad de expresión” por gastar fondos ilimitados en las elecciones.


El senador federal independiente Bernie Sanders lo explicó así ante una audiencia en la cámara alta la semana pasada: “Lo que la Suprema Corte hizo en Citizens United es decir a esos multimillonarios: ‘ustedes son dueños y controlan la economía, son dueños de Wall Street, son dueños de las empresas de carbón, son dueños de las empresas petroleras. Ahora, por un muy pequeño porcentaje de su riqueza, les vamos a dar la oportunidad de ser dueños del gobierno de Estados Unidos’”.


Al parecer, esa especie de golpe de Estado por una clase de súper ricos –todo en nombre de la “democracia”– se está intentando en varios rincones del mundo.

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Lunes, 30 Julio 2012 06:59

Privatización de países

Privatización de países
Pasados ya cuatro años del estallido de la crisis económica mundial, los bancos privados y públicos de Europa y Estados Unidos están fuertemente cargados de deudas de otros bancos dudosos, de títulos públicos en deterioro y de derivados financieros aún más volátiles. También las personas y las empresas están fuertemente endeudadas, y no pueden reducir los compromisos que comprimen sus capacidades de consumo e inversión.


Todas las perspectivas de crecimiento bajan, mientras la crisis se prolonga sin soluciones reales a la vista. Las deudas públicas crecen sin poder ser contenidas.


A diferencia de la caída de 2009, en donde se apeló a una mezcla de mega-salvataje financiero con una gigantesca operación de marketing global de “ya llega la recuperación”, la declinación actual está lastrada por la caída en la actividad real, el reforzamiento de las políticas neoliberales duras, la evaporación de los pronósticos optimistas superficiales y la conciencia general del agotamiento de los instrumentos utilizados hasta el momento.


Una de las características llamativas de la crisis es que no se resuelve ningún problema de los que van surgiendo, y simplemente se amontonan desequilibrios y nuevos conflictos.


En Estados Unidos el desempleo sigue alto, y si algo ha bajado en relación con los peores momentos, es por el desaliento y abandono de quienes hace un tiempo buscaban algún puesto de trabajo. Las ventas se mantienen en un estado de languidez, mientras los mercados inmobiliarios no se recuperan. La dura puja partidaria en torno al “techo” de endeudamiento público no ha terminado. Los “mercados” –o sea, los capitales especulativos– demandan a la Reserva Federal una nueva “relajación cuantitativa”, eufemismo de una tercera emisión masiva de fondos para estimular el mercado accionario. Y allí se agota el repertorio de políticas públicas anticrisis.


La caída del precio del petróleo en los últimos meses está mostrando tanto el nivel de actividad decreciente a nivel global como las expectativas sombrías sobre el escenario próximo. Ni China ni India están pudiendo evitar los impactos contractivos y América del Sur deberá reforzar aceleradamente sus políticas defensivas y de estímulo de la actividad interna para mitigar el impacto de esta nueva contracción del escenario global.


Los réditos de la inseguridad


Cada punto que se incrementa el costo de la deuda de los países que dependen del financiamiento internacional es un punto de ganancia adicional para el capital financiero. Cuanto más se degradan las deudas soberanas, más rentabilidad tienen los prestamistas. Luego del escandaloso episodio con el banco Barclays, uno de los mayores de Gran Bretaña, que ha manipulado nada menos que la tasa Libor –referencia para múltiples operaciones financieras a nivel global–, sería interesante indagar sobre qué significa y qué funcionalidad tienen las sucesivas rondas de “incertidumbre” que aquejan a “los mercados” y los llevan a incrementar sin pausa las tasas que les cobran a casi todos los Estados, incluido Estados Unidos. Es claro que hay una circularidad en todo este proceso, y que es necesario dejar de pensar a los “mercados” como actores pasivos y objetivos de una realidad sobre la que no intervienen. Son actores principales, y responsables centrales del drama económico mundial.


Así como la incertidumbre y el miedo incrementan la ganancia de los “mercados”, también se acentúa el poder político de Alemania en la Eurozona, al constituirse en el único dador de seguridad simbólica, aunque generador de inseguridad material por las políticas que impone a los países avasallados.


Soluciones que no solucionan


Es difícil resumir la cantidad de cumbres y reuniones de los últimos meses en las que se estuvo por arribar a soluciones “definitivas” que concluyeron en la nada. La ilusión más importante que sobrevuela Europa es la “mutualización” de las deudas, o sea, que el conjunto de las deudas públicas de la Zona Euro sean asumidas por todas las economías de esa zona, o dicho más crudamente, por Alemania y otros países ricos del norte. Es claro que, en el corto plazo, la emisión de “eurobonos” en reemplazo de los títulos de deuda individual de los países de la Zona Euro bajaría la fiebre especulativa contra España, Italia y otros países, proporcionando un nuevo motivo de algarabía transitoria a los mercados. Pero no solucionaría el problema, y sobrecargaría con costos financieros más elevados y exigencias contractivas a los países que menos han estado sometidos a los “mercados” financieros. Alemania se niega a eso, y reclama que Bruselas controle rigurosamente –en su nombre– la política monetaria y fiscal de toda la Eurozona, haciendo cirugía institucional en los países del área, como paso previo a considerar alguna solución más convincente. Los nuevos controles previstos por la tecnocracia europea incluyen nuevos recortes presupuestarios y desestímulos a la economía real en toda la región. Si bien Francia ha intentado recientemente introducir un discurso más expansivo, políticas de estímulo serias no aparecen. La morosidad para adoptar las medidas que se van acordando contribuye a que sucesivos países pasen a ser hostigados por los prestamistas y puestos en dirección de la cesación de pagos. Para evitar el “peligro”, se introducen reformas neoliberales de largo alcance, sin que se supere el problema original.


Países residuales


En Grecia ya no tiene sentido hacer análisis económicos. La economía griega simplemente no puede aguantar las medidas que le impuso la tríada UE-BCE-FMI. La muy alta votación en las recientes elecciones del frente antiajuste Syriza lo coloca como un claro protagonista político en el corto plazo. Es característico de esta coyuntura que ese frente de “izquierda radical”, como trata de estigmatizarlo la prensa, haya representado la sensatez económica y social, mientras que los partidos “moderados” representen hoy el fundamentalismo del mercado, que no acepta soluciones realistas que afecten sus “derechos de propiedad”. La trabajosa victoria de los partidos que aceptan el “memorándum” no ha despejado el camino hacia la salida de la crisis del país. Es tan sólo el comienzo de una serie interminable de problemas que irán surgiendo a medida que se acentúen los daños económicos y sociales, y no se aporte ningún alivio concreto.


En España, la situación patrimonial de la banca es sumamente endeble, dado que una parte significativa de sus activos se ha evaporado debido al derrumbe de la cotización de las propiedades inmobiliarias, y los deudores hipotecarios muestran crecientes dificultades para el pago de las cuotas. El préstamo de 100 mil millones de euros que ha otorgado la UE alejará la posibilidad de impagos por parte de la banca española... a los bancos de los países del norte de Europa. Es por ese “salvataje” que el gobierno español admitió la cesión a la Eurozona de instrumentos clave de su política económica. La tecnocracia europea ya tiene enfocados diversos “costos” a suprimir en la economía española, entre los que figuran los de las “autonomías” y el seguro de desempleo. Quieren avanzar en reducir los gastos de las administraciones regionales en las que se ha basado el equilibrio político español de la etapa pos-franquista. Para viabilizar los pagos externos, pondrían políticamente en crisis al país. También reducirán las prestaciones por desempleo, haciendo más precario y dramático el cuadro social. La UE exige que las entidades financieras pasen a pérdida las deudas con decenas de miles de pequeños ahorristas españoles, que verán drásticamente recortado su patrimonio. Los consumidores, a su vez, observarán un salto en los precios producto del aumento del IVA, mientras se contraen sus ingresos, especialmente los de los funcionarios públicos.


La fundamentación técnica de las medidas es insostenible, pero no cabe duda de que es el sueño de ingeniería social más retrógrado que la derecha española y europea pudieran imaginar. Y sienta precedentes para nuevas rondas de degradación en otros próximos países a ajustar.


Conclusiones


Los países que reciben el “rescate” quedan con su economía intervenida por una tecnocracia externa, sometidos a severos planes de recortes presupuestarios, de reducción de derechos sociales y a políticas de contracción económica permanente. Deben limitarse a administrar ordenadamente el estancamiento, cuando no la decadencia. Se provoca la degradación de las condiciones materiales de la mayoría de la población y los jóvenes son despojados de un horizonte de progreso, aunque sea mínimo.


Hoy, la política de la UE transforma a sociedades vitales en países residuales. Los países dejan de existir como entidades políticas soberanas para transformarse en máquinas recaudatorias para tranquilizar a los financistas.


En el nuevo esquema de poder que se está ejecutando en Europa, los países intervenidos por las autoridades europeas dejan sus principales políticas en manos de la burocracia de Bruselas, que a su vez responde especialmente a los principales gobiernos del norte, que están tomando como causa nacional las necesidades de los bancos y los capitales acreedores. En esa región, las políticas públicas se están privatizando a través de una extendida y difusa cadena de mandos. El crecimiento, el Estado de Bienestar y la propia esencia de la democracia –el autogobierno de la sociedad– están siendo derogadas hasta nuevo aviso.


El experimento ultraconservador europeo está contribuyendo a estancar la economía global y a crear desafíos mayores para las regiones no subordinadas a esa lógica de dominación. Las perspectivas globales son de una creciente conflictividad social, renovada incertidumbre económica y una mayor tensión sistémica, que inducirá a nuevas rupturas y configuraciones que hoy sólo son juegos de política ficción.


Por Ricardo Aronskind, economista.


El presente artículo fue desarrollado en el marco del Programa Interdisciplinario para el Seguimiento de la Crisis del Orden económico mundial (Pisco), que el autor coordina en la Universidad Nacional de General Sarmiento.

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Lunes, 30 Julio 2012 06:49

La economía voluble

La economía voluble
Bastó apenas una declaración de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, hace unos días, para que el índice de la bolsa de valores de España subiera 6 por ciento en la jornada, con la mayor alza en dos años, y bajara la prima de riesgo de los bonos de deuda estatal que tiene a ese país contra las cuerdas desde hace muchas semanas. Un entusiasmo similar se provocó en Italia.


Lo que dijo Draghi fue: “El BCE hará todo lo necesario para sostener el euro. Y, créanme, eso será suficiente”. Hay que admitir que es poco el contenido, no es más que un ofrecimiento, como si de un oráculo se tratara. ¡Hay que creer!


Lo que me interesa destacar aquí no es si podrá o no cumplir con su objetivo de salvar al euro, en qué condiciones y cuál será la durabilidad de su intervención. El elemento que me parece relevante en el marco de lo dicho por el funcionario concierne al modo de operación de los mercados financieros o, dicho sin eufemismos, de los poderosos fondos privados e institucionales de inversión y los grandes bancos.


El asunto tiene que ver con la manera en que se toman las decisiones de inversión. La cuestión se resolvía entre los economistas ortodoxos y los operadores hasta antes de la crisis de 2008, asumiendo que las decisiones se basaban en esquemas de racionalidad casi perfecta y que, por lo tanto, los mercados se ajustaban en un nivel de equilibrio óptimo. Este esquema está quebrado.


La racionalidad impuesta a los agentes económicos es el cimiento sobre el que está construida la economía tal y como se enseña convencionalmente en las escuelas y que crea a las teorías y modelos para actuar en los mercados, sean de productos, trabajo, dinero o capital.


Al parecer fue demasiado tibia la advertencia de Keynes cuando, tras la crisis de 1929-33, apuntó: “Aun haciendo a un lado la inestabilidad debida a la especulación, hay otra … que resulta de las características de la naturaleza humana: que gran parte de nuestras actividades … dependen más del optimismo espontáneo que de una expectativa matemática, ya sea moral, hedonista o económica. Quizá la mayor parte de nuestras decisiones de hacer algo … sólo pueden considerarse como el resultado de los espíritus animales … y no como consecuencia de un promedio ponderado de los beneficios cuantitativos multiplicados por las probabilidades cuantitativas”.


Los modelos de racionalidad perfecta, en cambio, generaron la llamada hipótesis de los mercados eficientes, predominante en el entorno financiero. Esta sostiene que los mercados de capitales son tan eficientes que incorporan toda la información relevante para tomar las decisiones y que, por ello, todos los precios de los valores son justos en un sentido económico.


De tal suerte, la única forma de obtener ganancias más altas es comprando títulos de mayor riesgo. Súmese esto al entorno institucional con una regulación más laxa de las transacciones y una fuerte innovación en los productos financieros para crear el entorno de una crisis como la de 1981 y, sobre todo, la de 2008.


La información completa y la existencia de una amplia competencia son la base de modelos económicos y financieros, también de la creación de nuevos productos para administrar los mayores riesgos, como ocurre con los “derivados”.


Pero ni una ni la otra existen. La información no está contenida toda en los precios, como se ve ahora con los arreglos para fijar la tasa Libor, ni la competencia provoca los ajustes que se le atribuyen, como recientemente se ve en la magnitud de las pérdidas del banco J. P. Morgan por la especulación con derivados. Hay control de la información y concentración en el mercado. Hay grados de monopolio y estructuras de poder, esa es la realidad del sistema económico y social.


Tampoco penetró el trabajo de los economistas la aportación de la psicología, precisamente en el campo de la toma de decisiones bajo condiciones de riesgo. Los criterios en este caso no son compatibles con la supuesta racionalidad de los agentes económicos. Los juicios se forman, en cambio, con la consideración de las situaciones externas, sobre todo en un entorno de gran incertidumbre.


Esto ha creado la base para proponer una economía basada en el comportamiento. No es claro aún cómo podría desarrollarse la disciplina sobre estas bases, pero se abre un espacio muy distinto de análisis al que ha predominado en las últimas décadas englobado en la existencia de las expectativas racionales.


Pues ante lo dicho por Draghi, los operadores financieros reaccionaron modificando instantáneamente sus expectativas y sus decisiones de inversión. Esa declaración no cambió para nada la situación de la deuda española, ni las exigencias derivadas del déficit fiscal, la presión sobre los bancos o el gran desempleo que hoy existe. Cambió la estimación de los riesgos de muy corto plazo y las perspectivas de ganancias financieras.


El estado de las expectativas en un marco de incertidumbre forma los juicios y define la toma de decisiones. Lo que hay es un mercado de alto riesgo donde las tasas de interés en los países más ricos están prácticamente en cero y en el otro extremo son elevadas para compensar un alto nivel de riesgo. Draghi no es un mago y lo que haga, como comprar deuda de los países en crisis, no será una operación suficiente sin un arreglo político de fondo en la Unión Europea y la zona euro. Estas condiciones políticas pueden dejar mal parado al BCE y agravar aún más la situación regional.

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Domingo, 29 Julio 2012 06:54

Humala

Humala
Llega a un año de gobierno en Perú Ollanta Humala con algunos ruidos en Cajamarca, donde un conflicto minero se desbordó y terminó desnudando serias fallas de gestión, y con ruidos en palacio, con dos cambios de gabinete que reflejan la tensión entre el sector tecnócrata neoliberal que maneja la economía y una izquierda que duda entre pasarse a la oposición o luchar por más protagonismo dentro del oficialismo. Con un planteo similar al de Lula, sin resultados espectaculares como le pasó a Lula en los primeros años, y con un presidente que no es Lula, y una base política que no es el PT de Lula y un electorado que tampoco es el de Lula.


Pero llega a su primer año de gobierno con índices de popularidad razonables, mayoría parlamentaria gracias a una serie de acuerdos con partidos de centro y de derecha, con resultados macroeconómicos envidiables, con un frente social en el que la mayoría de los conflictos están siendo negociados y los demás no parecen articularse en un frente opositor consolidado, con un nuevo acercamiento a los sectores de izquierda que, más allá de algunos gestos, nunca terminó de irse del gobierno, y una convivencia razonable con un fujimorismo reducido a poco más que un discurso de mano dura.


Humala es difícil de encasillar. Militar, tomó un curso en la Escuela de las Américas y en el 2000 encabezó un levantamiento en contra de Fujimori. Cuatro años después pidió el retiro con rango de comandante y se volcó a la política, fundó el Partido Nacional y se hizo fuerte en los mismos sectores populares que apoyan al fujimorismo. Se alió con la izquierda y lo vincularon con Hugo Chávez. Perdió con Alan García las elecciones presidenciales del 2006 y volvió a la carga en el 2011 con mejor suerte. Pasó a la segunda vuelta con un programa político llamado La Gran Transformación, de corte muy estatista.


Pero al llegar al ballottage, Humala confirmó que el programa que él proponía no era del agrado de amplios sectores de la población, que preferían la continuidad del modelo neoliberal que en los últimos veinte años había atravesado las administraciones de Fujimori, Toledo y Alan García. Entonces lanzó un segundo programa de gobierno, Hoja de Ruta, con el que involucra a sectores de centro, parte de ellos comprometidos con el gobierno de Toledo (2001-2006). Con ese programa, que a diferencia del programa original garantiza la continuidad del modelo económico al respetar compromisos adquiridos con la inversión y mantener el equilibrio macroeconómico. Humala gana las elecciones. Su jefe de campaña en el 2011, el mismo que financió su campaña en el 2006, es un empresario de izquierda llamado Salomón Lerner. Lerner estuvo de acuerdo con la Hoja de Ruta, ya que además continuidad económica incorporaba un fuerte componente de inclusión social. De hecho, una de las promesas de campaña que Humala cumplió fue la de crear el Ministerio de Inclusión Social para manejar los planes del gobierno. Cuando asumió en julio del año pasado, Humala nombró a Lerner como su primer jefe de gabinete. Ese primer gabinete incluyó figuras de izquierda o centro progresistas en algunas carteras como Relaciones Exteriores, Educación, Medio Ambiente y el Ministerio de la Mujer. Pero los ministerios vinculados con la economía fueron en otra dirección. Ahí, el presidente peruano siguió el consejo de Lula de dejar las finanzas en manos de los neoliberales. En Economía, Humala nombró a Luis Miguel Castilla, el viceministro de Hacienda de Alan García. Otros nombramientos en las áreas de planeamiento y producción recayeron en figuras alineadas con Castilla. Y en el Banco Central, Humala selló la continuidad de Julio Velarde Flores, un ex consultor del Banco Mundial que venía presidiendo el Central desde el 2006, designado por García.


En sus primeros meses de gobierno, Humala cumplió con algunas de las promesas de campaña que emanaban de su discurso de priorizar la inclusión social. Además de crear el nuevo ministerio aumentó el salario mínimo, renegoció los contratos mineros con ganancias para el Estado estimadas entre mil quinientos y tres mil millones de dólares e hizo aprobar en el Congreso una ley de consulta previa a las comunidades amazónicas para proyectos de explotación de recursos naturales, una vieja demanda de los movimientos sociales. También hizo algunas reformas al código laboral e impulsó algunos programas sociales. Pero en un país con una enorme tasa de desigualdad y exclusión social, acumuló un importante superávit fiscal y sus socios en la izquierda lo acusan de no haber sabido repartir bien los recursos obtenidos por la renegociación con las mineras.


En el verano la tensión latente en el gobierno peruano estalló por un conflicto en la mina de oro de Yanacocha en Cajamarca, a partir de una gran inversión y proyecto de explotación que anuncia Newmont, la minera estadounidense con sede en Denver. Se trata de una mina con antecedentes de mala relación con una población en la que predomina la prédica antiminera. Se hace un estudio de impacto ambiental y el proyecto se aprueba, pero con gran oposición de la población, encabezada por el presidente de la región, un izquierdista duro que entabla una alianza con los indígenas y los ambientalistas para frenar el proyecto. Para destrabar el conflicto Lerner, el entonces jefe de ministros de Humala, contrata a un equipo de peritos internacionales para revisar el estudio de impacto ambiental. Pero la oposición a la mina rechaza el peritaje. Lerner va a Cajamarca a conversar, pero las negociaciones son caóticas, con decenas de interlocutores para el sector antiminero: aborígenes, ambientalistas, líderes sociales, funcionarios del gobierno regional cada cual con sus demandas y su particular agenda política. Las negociaciones se estancan y Humala empieza a pensar en un plan B. Entonces Humala pierde la paciencia y decreta el estado de emergencia y manda a los gendarmes a repartir palos. Todo esto ocurre mientras Lerner todavía estaba negociando. Sintiéndose desautorizado, el jefe de ministros presenta su renuncia en diciembre. Con él se va buena parte de los cuadros de izquierda que ocupaba cargos en el gobierno. Se van el ministro de Energía y Minas, el de Medio Ambiente y la de la Mujer, amén del equipo de gestión de la jefatura de gabinete y las diversas direcciones y oficinas que dependen de ella. La sangría se traslada al Congreso, donde Humala perdió por izquierda a ocho miembros de su bancada, pérdida que el oficialismo supo compensar con creces a través de acuerdos parlamentarios con los sectores más republicanos del centro y el centroderecha que son visceralmente antifujimoristas, como los socialdemócratas que lidera Toledo y los liberales que se referencian en Mario Vargas Llosa.


Buscando una actitud más dura con los manifestantes en Cajamarca, el presidente nombra como sucesor de Lerner a su ministro de Interior, un ex militar que había sido instructor de Humala llamado Oscar Valdez. Se trata de un funcionario con muy poca experiencia política y menos representatividad, cuyas políticas de mano dura terminan con diecisiete muertos en protestas sociales en lo que va del año, seis en Cajamarca. Entonces entra en juego la primera dama, Nadine Heredia, protagonista fundamental del gobierno de su marido. Hace un mes nombró a un obispo y a un sacerdote para que negocien con los antimineros de Cajamarca, puenteando al primer ministro Valdez. A la semana siguiente Humala le comunicó a Valdez que debía renunciar para facilitar una segunda renovación del gabinete. El recambio ministerial ocurrió la semana pasada. Otra vez no involucró al sector económico, que sigue firme bajo el timón de Castilla. El nuevo primer ministro, Juan Jiménez Mayor, era el ministro de Justicia y Derechos Humanos de Humala. Profesor de Derecho Constitucional, había sido funcionario del gobierno provisorio de Valentín Paniagua, que fue muy elogiado por sus políticas de derechos humanos durante la transición del fujimorismo a la democracia. Jiménez Mayor promete retomar el diálogo con los sectores sociales y encarar políticas preventivas a través de la inversión pública para evitar estallidos, sin dejar de tener una actitud firme a la hora de encararlos.


En el nuevo gabinete el sector de Castilla gana espacio con la nueva designación en Agricultura, pero también queda confirmado el referente del sector progresista, el canciller Rafael Roncagliolo. Más aún, Humala reflotó su vieja amistad con Lerner y volvió a convocarlo, esta vez para que represente a Perú en la Unasur, bajo la órbita de Roncagliolo. Lerner aceptó con la esperanza de que la recuperada actitud dialoguista del gobierno y el reencuentro con Humala sirvan para retomar la agenda redistributiva de la Hoja de Ruta, que quedó pendiente o se demora demasiado. Lerner no dice que hay que cerrar Yanacocha ni que hay que olvidarse de la minería. “Es una lástima que toda la atención se concentre en Cajamarca cuando hay dos o tres proyectos mineros en marcha que son igual de importantes y no generan tanta oposición,” comentó el otro día, de paso por Buenos Aires, camino a una misión en Paraguay.


Para el analista Ricardo Uceda, director ejecutivo del Instituto de Prensa y Sociedad con sede en Lima, Humala no puede prescindir de la minería. “Es cierto que hay problemas y conflictos sociales por la minería. Pero para Humala es muy importante porque financia su programa de inclusión social. Hay mucha desigualdad y una necesidad muy grande de recursos para cubrir esa de-sigualdad. En la visión del gobierno hay que favorecer las inversiones para cerrar la brecha social.”


Así llega Humala al primer año de su gobierno. Con una economía que crece a un saludable cinco y pico por ciento, con los famosos superávit gemelos, con Perú firmemente anclada en el eje económico derechista del Pacífico que integra con Chile, Colombia y México y que fundamentalmente mira al Asia, a esos grandes compradores que son China e India. Llega también con idas y vueltas y errores varios de gestión, con la carga de diecisiete muertos por la protesta social y una prometida agenda de inclusión social que parece postergarse cuando entra en contradicción con el afán fiscalista del ala económica del gobierno.


Pero llega bastante entero, con no pocas promesas cumplidas, con un marco de alianzas que le permite cierto margen de acción dentro del frágil sistema político peruano, con el crédito todavía abierto de buena parte de la izquierda y la derecha, con un modelo inspirado en la experiencia exitosa de Lula en Brasil y la esperanza de alcanzar los mismos resultados.


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Domingo, 29 Julio 2012 06:42

"Me voy. Me avergüenza el FMI"

"Me voy. Me avergüenza el FMI"
Reproducimos a continuación la carta de dimisión del economista Peter Doyle, hasta la fecha responsable de Suecia, Dinamarca e Israel en el Departamento Europa del Fondo Monetario Internacional. Como señala en su carta al Comité Ejecutivo, desde la dimisión en 2004 del alemán Horst Koehler, se han sucedido al frente del Fondo: Rodrigo Rato, que abandonó a mitad de su mandato en 2007 para ponerse al frente de la ahora quebrada Bankia; Dominique Strauss-Kahn, que tuvo que dimitir tras ser detenido por violación; y el año pasado, la ex-ministra de economía francesa Christine Lagarde –imputada en un escándalo de corrupción con el empresario francés Bernard Tapie. Todo eso, en medio de las protestas de los países emergentes por la sucesión ininterrumpida al frente del Fondo de candidatos de la UE.


Doyle señala que el control político del Fondo por EE UU y la UE contamina toda la labor profesional del mismo, hasta el punto de bloquear el cumplimiento de sus objetivos básicos. Como ha señalado el Premio Nobel de economía Stiglitz -que en su día dimitió de la vicepresidencia del Banco Mundial por razones similares-, las instituciones financieras internacionales, inicialmente creadas bajo un esquema keynesiano de impulso de la economía mundial mediante transferencias norte-sur, han sido secuestradas desde los años 80 por la élite neoliberal como instrumento central de aplicación de unas demenciales políticas de ajuste que priorizan el pago de la deuda externa a los acredores del norte.


La carta de Doyle tiene el interés de ser un documento interno de gran valor que pone una vez más de manifiesto todas estas contradicciones de las instituciones internacionales del catastrófico capitalismo contrarreformado de nuestro tiempo. Redacción de SinPermiso.


Departamento Europa


Washington DC


18 de junio 2012


Al Dr. Shaalan, Decano del Comité Ejecutivo del FMI,


Me dirijo hoy por última vez al Comité Ejecutivo porque abandono el FMI.


En primer lugar quiero expresar formalmente mi más profundo agradecimiento a las autoridades de Suecia, Israel y Dinamarca, con las que he trabajado en el último período, así como con todas con las que he trabajado con anterioridad, por su extraordinaría generosidad conmigo.


Asimismo, quiero aprovechar esta oportunidad para explicar porque me voy.


Después de veinte años de servicio, me avergüenza toda relación con el FMI.


No solo por su incompetencia ante la crisis global, expuesta solo parcialmente por el informe de la OIA, así como por el informe TSR en relación con el seguimiento previo a la crisis de la zona euro. Sino sobretodo porque los problemas sustanciales de estas crisis, como los de otras, fueron identificados mucho antes de que se produjeran, pero fueron negados en el FMI. Dados los largos períodos de gestación y la lentitud en el proceso de toma de decisiones internacionales para hacer frente a estos desafíos globales, era esencial advertir a tiempo y de manera sistemática y continuada sobre estos peligros. En este sentido, el fracaso del FMI a la hora de hacerlo supone un fracaso de primer orden, incluso si esas advertencias no hubieran sido tenidas en cuenta. Las consecuencias implícitas suponen sufrimientos para muchos (y lo peor aún esta por venir) incluyendo Grecia, que la segunda divisa de reserva global esté al borde del precipicio, y que durante los últimos dos años el FMI haya fracasado a la hora de seguir y jugado un papel meramente reactivo en los esfuerzos desesperados para salvar al euro en última instancia.


Es más, los factores probables que han causado estos fallos en la tarea de vigilancia del FMI (rechazo al riesgo analítico, prioridades bilaterales y prejuicios europeos) se están reforzando a pesar de las iniciativas para corregirlos. Ello es especialmente evidente por lo que se refiere al nombramiento de los Directores Gerentes, que durante la última década han sido todos desastrosos a todas luces. Ello afecta incluso a la actual Directora Gerente, porque ni el hecho de ser mujer, ni su integridad ni su impulso dirigente pueden compensar la ilegitimidad esencial del proceso de selección. En una institución jerárquica como esta, las consecuencias implícitas de estas designaciones se transmiten en cadena a otros puestos administrativos vía nombramientos, contratos por tiempo definido y planificación de la renovación del personal de dirección, hasta contaminar a la organización en su conjunto, a pesar de todos los esfuerzos para evitarlo. La opción del Comité Ejecutivo es un FMI tullido, limitado en su capacidad de acción por las mismas causas estructurales que han provocado los fallos de vigilancia descritos. Ojala hubiera entendido hace veinte años que así era.


Hay mucha gente buena y sabia en esta institución. Pero el abajo firmante se marcha para siempre. Quizás no quieran perder al resto.


Sinceramente,


Peter Doyle


ATT:

Sra. Nemat Shafik

Sr. Stanley Fischer

Sr. Stephan Ingves

Sr. Benny Andersen

Sr. Alex Gibbs

Sr. Eric Meyer

Sr. Amit Friedman

Sr. Martin Holmberg

Sr. Reza Moghadam

Sr. Mark Plant

Sr. Brad McDonald


Por Peter Doyle
Sin Permiso


Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster

Peter Doyle, economista del FMI durante los últimos veinte años, era actualmente responsable del seguimiento de Suecia, Dinamarca e Israel en el Departamento Europa.


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FMI: España no tiene esperanzas de crecimiento a mediano plazo
Madrid, 27 de julio. El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja sus previsiones para España, esperando ahora un retroceso del producto interno bruto (PIB) de 1.7 por ciento en 2012 y de 1.2 por ciento en 2013, a causa de las nuevas medidas de rigor, y también advirtió contra las tensiones que sufre el país en los mercados.


En tanto, fuentes europeas revelaron que por primera vez España reconoció que podría necesitar un rescate de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional para el conjunto de su economía por 300 mil millones de euros (366 mil millones de dólares) si sus costos de endeudamiento siguen siendo insostenibles, según dijo un funcionario de la zona euro.


“Las tensiones del mercado podrían acentuarse aún más y amenazar el acceso al mercado”, escribió el FMI en su informe anual sobre España. Aunque señaló que el nuevo plan de rigor del jefe de gobierno español, Mariano Rajoy, que incluye un alza del IVA de tres puntos, a 21 por ciento, “está globalmente en línea con las recomendaciones”, serán necesarias a partir de 2014 “medidas adicionales”.


Hasta ahora el FMI preveía un retroceso del PIB español de 1.5 por ciento en 2012 y de 0.6 por ciento en 2013. Ahora, la cifra del organismo supone una contracción de más del doble de la pronosticada por Rajoy la semana pasada, cuando reconoció que España seguirá en recesión el año próximo, pero calculó en 0.5 por ciento la contracción de la economía.


Según el FMI, este empeoramiento de las perspectivas para 2013 es directamente atribuible al impacto inmediato del duro ajuste anunciado por el gobierno español y prevé que, como consecuencia, la recesión se agrave en España.


“Todas las políticas de ajuste de gasto que se están tomando son restrictivas y van en contra del crecimiento”, afirmó Alberto Roldán, de Inverseguros. “Subir la presión fiscal en un país con 25 por ciento de paro es absolutamente regresivo”, criticó. Esta austeridad desata un descontento social que crece cada día. Por lo pronto, para el 15 de septiembre próximo está convocada una gran manifestación en Madrid.


España planteó a Alemania pedir rescate


El anuncio de los programas de recortes y aumento de impuestos no había bastado para calmar a los mercados y fue necesario que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, afirmara el jueves que la institución hará “todo lo necesario para salvar al euro” para que las tensiones por fin se relajasen.


Aunque las palabras tranquilizadoras del presidente del BCE relajaron el jueves la tensión en los mercados, la hipótesis de un rescate global de la economía española, lastrada por la recesión y el desempleo, gana terreno, pese a los desmentidos del gobierno.


“No va a haber un rescate, ni el rescate es una opción”, insistió hoy la vicepresidenta y portavoz del gobierno, Soraya Saénz de Santamaría.


Sin embargo, en declaraciones a la agencia Reuters un funcionario de la zona euro dijo que el ministro de Economía español, Luis de Guindos, planteó la posibilidad de un rescate soberano a su par alemán, Wolfgang Schaeuble, durante un encuentro en Berlín el martes, cuando los costos de endeudamiento de España trepaban por encima de 7.6 por ciento, dijo la fuente.


De ser necesario, el dinero se sumaría a los 100 mil millones de euros ya acordados para apuntalar a los bancos españoles, llevando los recursos de la zona euro a un punto de quiebre.


Schaeuble le respondió a De Guindos que no estaba dispuesto a considerar un rescate antes de la entrada en operaciones del fondo de rescate Mecanismo Europeo de Estabilidad, que se producirá antes de fin de año.


“De Guindos habló sobre 300 mil millones de euros en el caso de un programa completo, pero Alemania no estaba cómoda con la idea de un rescate ahora mismo”, dijo el funcionario a Reuters.


Mientras Schaeuble y De Guindos se reunían el martes, los costos de endeudamiento de España alcanzaban su nivel más alto desde que el país adoptó el euro, alcanzando 7.64 por ciento para los bonos a 10 años, nivel al que España no puede pedir prestado a los mercados en forma sostenible.


Sin embargo, el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo el jueves que el banco central está listo para actuar para reducir los intereses que debe pagar España y el rendimiento del bono a 10 años bajó a 6.88 por ciento.


Los mandatarios de Alemania, Angela Merkel, y de Francia, Francois Hollande, se movilizaron para tratar de evitar un colapso en los mercados. Ambos tuvieron que salir a reforzar el anuncio del jefe del BCE, y señalaron que sus países (las mayores economías de la eurozona) “están profundamente apegados a la integridad de la zona euro” y decididos a hacer todo para proteger a la unión monetaria.


Afp, Reuters y Dpa

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