La crisis mundial está en “nueva fase”, alerta BM
Los Cabos BCS, 17 de junio. La crisis económica y financiera, que se prolonga ya por cinco años, “se encuentra en una nueva fase”, afirmó este domingo Robert B. Zoellick, presidente del Banco Mundial (BM). “Es importante no sólo reconocer que hay una nueva etapa de crisis continua, sino que se requieren políticas distintas a las empleadas en 2008” para hacerle frente, afirmó. Lo que es “crítico es restablecer la confianza”, consideró Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).


Las alternativas de solución a la crisis internacional no deben concentrarse en el corto plazo, expuso Zoellick, al participar junto con la directora gerente del FMI en un encuentro organizado por empresarios, previo a la reunión de presidentes del Grupo de los 20 (G-20) países con las mayores economías del mundo.


El encuentro del G-20, presidido por México, está inevitablemente marcado por el desarrollo de la crisis económica y financiera que ahora tiene como epicentro a los países de la zona del euro, en particular a Grecia, España e Italia. En el mismo foro en que estuvieron Zoellick y Lagarde participó el mexicano José Ángel Gurría, presidente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Abrió su intervención informando a los presentes el resultado –en ese momento preliminar– de la elección de este domingo en Grecia, que se saldaron sin mayoría clara respecto de seguir o modificar las políticas de austeridad impuestas a cambio del rescate financiero de la Unión Europea y el FMI.


“Que en una reunión como esta no se hable de África o de América Latina es una buena noticia”, comentó Gurría cuando uno de los asistentes al foro convocado por el B-20 reclamó a los ponentes la escasa atención en la agenda del encuentro a las naciones en desarrollo.


Sin embargo, la crisis que ha trasladado su epicentro a Europa es uno de los temas centrales de esta reunión del G-20, el grupo que reúne a naciones avanzadas y en desarrollo.


La incertidumbre en torno al desarrollo de la crisis financiera y económica tiene que ver no sólo con Grecia, sino también con los acontecimientos en España. En ese país, un rescate del sistema bancario con fondos europeos, garantizado por el gobierno de derecha que asumirá el costo de esa deuda, no logró atenuar las presiones financieras, que cada día paga más para saldar los intereses de su deuda, lo que a la vez presiona el déficit fiscal en un momento en que la economía está en recesión y más de una quinta parte de la población desempleada.


“Creo que todo mundo sabe que esta reunión se lleva a cabo en un momento crítico”, expuso Zoellick. Estamos esperando que Europa nos diga qué es lo que se debe hacer, o qué se va a hacer. Los mercados pueden manejar (el riesgo) y los mercados lo conocen. El problema y el riesgo aquí es que la elaboración de políticas es lo que arroja incertidumbre.


“Para tomar el ejemplo de España, yo preguntaba cómo es que se anuncian cien mil millones de euros (en recursos disponibles) y eso se torna en una historia negativa. Eso es tremendo. La ejecución fue mala, nadie sabía de dónde provenía el dinero, o cuál era la subordinación (cómo se contabilizaría en la cuenta pública) o cuál era el efecto de la deuda. Tomaron una gran bala y la desperdiciaron y España está haciendo lo que Alemania recomendó: hacer consolidación fiscal, reformas estructurales, pero todos reconocen que esas reformas van a tomar tiempo para que se vean beneficios. Necesitan un mecanismo de inversión y fondeo. Hay puntos básicos donde no tenemos las respuestas”, afirmó Zoellick.

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Río+20: Diálogo sobre ecología con Leonardo Boff
El Norte y el Sur vuelven a chocar en Río. Ese es el saldo de los primeros días de negociaciones infructuosas entre los diplomáticos de más de 100 países que participan en la cumbre Río+20 e intentan elaborar un documento único sobre qué hacer con el planeta a la deriva. Hay dos tesis en pugna. La de implantar una “economía verde” al gusto de Estados Unidos y Europa, que se desentienden del costo ambiental causado durante más de un siglo de saquear florestas y mares, una formulación rechazada por el Sur, que demanda a los países centrales financiar la devastación causada y advierte que el desarrollo sostenible del medio ambiente empieza por el combate a la pobreza y la desigualdad.


El religioso brasileño Leonardo Boff lleva años reflexionando y elaborando ensayos sobre ecología desde una perspectiva en la que retoma los fundamentos de la Teología de la Liberación. Boff, uno de los intelectuales de referencia de parte de los miles de militantes que ayer debatían bajo el sol primoroso de Río sobre cómo salvar el planeta, dinamitó los fundamentos de la “economía verde” durante una entrevista con Página/12. Para Boff es “frustrante” que la ONU convoque a la Conferencia Río+20 para abordar a nivel mundial la idea de la economía verde. “Cuando hablamos de economía verde estamos hablando del último asalto del capitalismo a la naturaleza, al patrimonio de la humanidad”, señaló.

 
“Digo el último asalto porque el primero fue la explotación convencional de los recursos naturales, deforestando la Amazonia para que el agronegocio plante sus millones de hectáreas de soja o para que se derriben los árboles impunemente, ahora entramos en una fase peor que es convertir a la naturaleza en mercadería, se venden créditos de carbono, se convierte a la vida en commodities, la vida no puede ir al mercado.”

 
El debate sobre la “economía verde” es uno de los tres ejes escogidos por la ONU para la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible Río+20, como parte de su propuesta de reconfigurar el aparato productivo mundial, apuntando hacia la reducción de combustibles fósiles y las prácticas ecológicamente sustentables de las multinacionales.

 
El economista indio Pavan Sukhdev, del Deutsche Bank, se encuentra en Río, donde ha reivindicado que la “economía verde engloba cuatro temas: bienestar, equidad social, riesgos ambientales y escasez ecológica”.

 
Para Boff ese tipo de argumentos está cargado de una retórica que “en el fondo solo buscan maximizar el lucro de las empresas…no es más que pintura verde, se quiere maquillar a un sistema productivo que desde la Eco ‘92, hace 20 años, ha causado más degradación de la tierra y profundizado la brecha entre ricos y pobres”.

 
La suerte de la reunión ambientalista más importante del año se resolverá entre el jueves y viernes próximos cuando la presidenta Dilma Rousseff será la anfitriona de los mandatarios que desembarcarán en el predio ferial Riocentro, situado en Barra da Tijuca, uno de los barrios más caros de esta ciudad que se prepara para recibir el Mundial de Fútbol y las Olimpíadas.

 
En los primeros días de cabildeos en Riocentro uno de los temas dominantes fue la presencia de Barack Obama en la cumbre, dado que la Casa Blanca insinuó durante dos meses que no vendrá pero aún falta una confirmación oficial. “Obama dice que no viene por asuntos internos, por las elecciones donde busca ser reelegido, pero él no vendría en realidad porque se comporta como un emperador, es una especie de emperador negro que sólo se interesa por lo que ocurre en su imperio”, embiste Leonardo Boff.

 
“Si él (Obama) percibiera que la degradación de la Amazonia afecta directamente el clima en California claro que vendría a Río+20, o le ordenaría a Brasil lo que debe hacer sin sutilezas, o en última instancia mandaría ocuparla, siguiendo la ideología estadounidense que les hace pensar que son los guías de la humanidad.”

 
Para Boff, los países desarrollados se comportan con “mezquindad” ante la “degradación” del medio ambiente y no advierten que la tierra “puede estar caminando hacia una catástrofe” ecológica en la que “nadie saldrá indemne”. Una de sus preocupaciones centrales es el destino de la Amazonia, la mayor floresta tropical del mundo, objeto de la devastación del agronegocio brasileño. “No creo que Brasil pueda sentirse muy orgulloso de la situación que sufre desde hace décadas y hasta la actualidad; la Amazonia, aquello es el Far West, el Estado no está para aplicar la ley contra los que la deforestan y para proteger a los que quieren cuidarla”, dice el teólogo ecologista.

 
“Amazonia es una tierra sin ley, donde los terratenientes mandan a matar a los peones y a los miembros de organizaciones campesinas que defienden la producción en armonía con el medio ambiente, desde que fue asesinada la hermana (estadounidense) Dorothy Stang en 2005, nada cambió, se sigue asesinando”, machaca el ex sacerdote.

 
Ayer Río se mostraba como una ciudad partida. En el oeste carioca continuaban las actividades oficiales y los encuentros discretos entre diplomáticos dentro de la cumbre oficial Río+20, mientras en el Aterro do Flamengo, en el sur de la ciudad, la Cumbre de los Pueblos, convocada por el Foro Social Mundial, debatía fórmulas para enfrentar el capitalismo y hacerlo sin dañar el medio ambiente. En esa Babel alterglobal se mezclaban universitarios de Argentina, Francia y España, comunidades afrodescendientes de Brasil, indígenas colombianos y peruanos, y grupos defensores de los derechos humanos que, en un acto con la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, prometieron realizar un escrache a un represor esta semana.

 
Boff ve sin interés lo que pueda ocurrir en la cumbre oficial y se esperanza con la Cumbre de los Pueblos. “No podemos esperar mucho de lo que surja en los debates de los líderes mundiales en Río+20, necesitamos un nuevo relato que en lugar de buscar optimizar el lucro de la economía verde parta de la vida y de la tierra, que venga de abajo, de la agricultura familiar, de las comunidades indígenas, de la discusión de la sociedad.”



17 Junio 2012

Leonardo Boff
 
Por Darío Pignotti
Página 12


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Lunes, 18 Junio 2012 06:17

La economía como ciencia moral

La economía como ciencia moral
La economía es una disciplina puesta entre dos cordilleras: la ciencia de los fenómenos físicos, observables y cuantificables, y el estudio de los sucesos humanos que se los busca reconstruir e interpretar. Aunque la mayoría de los economistas buscan la seguridad del método científico, a otros les parece falsa y vana la búsqueda de una semejanza con las ciencias físicas. A diferencia de las ciencias duras, donde existe la reproducibilidad del experimento y las explicaciones tienen un alto valor predictivo, la economía es un área de análisis y de acción en que el papel del sujeto –con sus valores y sus comportamientos– es determinante. Y, por lo tanto, podemos decir que la economía es una ciencia moral, donde la intencionalidad y el juicio toman el lugar del determinismo de las leyes naturales. Para ilustrar esta idea voy a utilizar los argumentos de dos destacados “referentes” de la materia: un gran economista, John Maynard Keynes, y un muy hábil financiero, George Soros.


La economía –dice Keynes– tiene que ver con la “introspección y con los valores (...), con las motivaciones, las expectativas y la incertidumbre psicológica”, que se encuentran totalmente ausentes en el mundo físico. Mientras que el objetivo de la física es descubrir regularidades que permitan obtener leyes generales, el de la economía, cuyo campo de observación no es constante ni homogéneo, es capturar los efectos de decisiones tomadas en un contexto de incertidumbre. En economía, sostiene Keynes, no podemos pensar en realización de generalizaciones totalmente exactas, porque el sistema económico no está regido por fuerzas naturales que los economistas pueden descubrir y ordenar en una clara secuencia de causas y efectos.


La tarea del economista, más bien, es la de “seleccionar las variables que pueden ser deliberadamente controladas y gobernadas por una autoridad central, en el tipo de sistema en el que vivimos”. No puede existir una separación entre valores y hechos, entre análisis y recetas, porque “el pensamiento moral” y los “valores morales” son parte de cada filosofía social. Una vez develada la falsa analogía de las leyes económicas con las leyes físicas se abre la posibilidad para el economista de promover valores y comportamientos que puedan hacer mejor a una sociedad. Keynes no creía en la “inevitabilidad” de los mecanismos del libre mercado y pensaba que los medios alternativos para mejorar la sociedad podrían ser construidos a partir de la persuasión y las capacidades intelectuales. El nexo entre la ciencia de los hechos físicos y la de los hechos humanos se convierte de esta manera en el espacio de la acción, donde el determinismo de la naturaleza se templa ante las posibilidades de transformación según los fines elegidos.


George Soros también se pronunció contra la falsa analogía entre los acontecimientos económicos y los físicos argumentando que los fenómenos estudiados por la economía tienen una estructura fundamentalmente diferente que los fenómenos naturales. Se trata de la presencia de un feedback (retroalimentación) entre el pensamiento y la realidad, que actúa como forma de influencia en las expectativas de los agentes sobre los eventos económicos, los cuales a su vez inciden sobre las expectativas que se forman los individuos.


El efecto de la doble relación entre las expectativas y el curso de los acontecimientos puede ser negativo o positivo. El feedback negativo corrige opiniones y juicios, realineándolos al estado real de las cosas. El feedback positivo, en cambio, produce señales distorsionadoras, de modo que las expectativas de los agentes y el estado real de la economía siguen trayectorias cada vez más divergentes. Este esquema de análisis ha sido utilizado por Soros para explicar las burbujas especulativas, el fracaso de la autorregulación de mercados financieros y también de la confianza depositada en esos mercados por los economistas pertenecientes al pensamiento dominante. La crisis económica y el cataclismo financiero que han sacudido a las economías contemporáneas son un duro testimonio de la mala respuesta basada en la confianza de un paradigma económico construido desde un sistema, supuestamente, controlable y previsible. En cambio, son la incertidumbre y las expectativas las que dominan el juego económico, por ello se propone como tarea principal del economista la elaboración de reglas que permitan controlar los comportamientos de mercado y que no se desprenden de leyes “matemáticas”.


Incluso en el ámbito de las nuevas tecnologías, el aprendizaje “técnico” está sujeto a la necesidad de superar los obstáculos disciplinarios y de tener como horizonte un espectro amplio de aplicación y de fuentes de inspiración. Los economistas no deberían temer de adentrarse en esta vía.


En los orígenes de la profesionalización de la economía, el padre fundador de los estudios en esta materia en Cambridge, Alfred Marshall, sostenía que el objetivo de la carrera era “la formación y no el llenado de las mentes” (“the forming not the filling of the minds”). Las generaciones que se formaron con un espíritu crítico, hecho posible por un modo de enseñanza centrado en la supervisión, han producido ciertamente cohortes de economistas que incluyen a los intelectualmente más influyentes en la historia de disciplina: además de Keynes, encontramos a Pigou, Robertson, J. Robinson, Kahn y muchos otros que se formaron en dicha escuela. Volver a formar mentes abiertas no sólo a las innovaciones técnicas, sino también a un conocimiento liberado de los obstáculos disciplinarios, en economía puede ser el camino para recorrer la ruta trazada –según una maligna reconstrucción– desde el fin de la guerra fría, que ha obligado a muchos matemáticos y físicos que se han quedado sin trabajo en Estados Unidos a buscarlo en los departamentos de economía. Por otro lado –como P. Mirowski ha explicado–, el avance de la cuantificación y la construcción de modelos econométricos a partir de los años 40, en Estados Unidos y luego progresivamente en el resto del mundo, ha tenido poco que ver con el progreso de la ciencia y mucho más con la ideología y el negocio.


 Por María Cristina Marcuzzo, Sapienza, Universidad de Roma.
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Viernes, 15 Junio 2012 06:51

La encrucijada peruana

La encrucijada peruana
Diversos intelectuales y políticos latinoamericanos y peruanos han criticado duramente al presidente Ollanta Humala, por considerar que ha traicionado el mandado para el que fue elegido. Razones no les faltan, ya que el presidente está gobernando para la derecha, aunque fue ungido por la izquierda, y reprime a los sectores populares, cuando fueron ellos los que se movilizaron para evitar el triunfo de Keiko Fujimori.


El ex guerrillero y actual sociólogo Héctor Béjar sostiene que se trata de un golpe de Estado caracterizado por la ocupación militar de ciudades, y estados de emergencia, lo que supone “la inserción de la lógica guerrera en el gobierno y el estilo castrense en la conducción pública” (Alai, 6 de junio de 2012).


El economista Oscar Ugarteche se queja del engaño electoral de quien en su momento participó en el Foro de Sao Paulo, y asegura que el gobierno actual es “un régimen mafioso y matonesco no muy distinto al de Fujimori” (Alai, 4 de junio de 2012). Aventura que está en marcha una alianza con las huestes del ex dictador para sostenerse los cuatro años que le restan de mandato, ya que la represión le hizo perder su mayoría parlamentaria (Alai, 8 de junio de 2012).


El diputado Javier Diez Canseco traza su balance de diez meses de gobierno de Humala: 12 muertos en conflictos sociales, varias zonas en estado de emergencia con recorte de derechos democráticos, gobiernos municipales y regionales hostigados e intervenidos ilegalmente por el Ejecutivo y la renuncia de cerca de 10 por ciento de la bancada oficialista en el Congreso (La República, 11 de junio de 2012).


Estamos ante el segundo giro a la derecha del gobierno, ambos por las mismas razones: la contundente protesta social contra la minería y los megaemprendimientos. En noviembre y diciembre de 2011 la resistencia de la población de Cajamarca al proyecto minero de extracción de oro Conga se zanjó con la declaración del estado de emergencia y la militarización de varias zonas, a lo que siguió un recambio del gabinete, con la salida de buena parte de los ministros más progresistas.


Ahora las cosas se han agravado. En mayo la protesta antiminera de Cajamarca se extendió a los demás departamentos del norte, Piura, Lambayeque y La Libertad, con un paro masivo y numerosas movilizaciones. En el sur, la represión en la provincia de Espinar, en el departamento de Cusco, a los comuneros que protestaban contra la mina Tintaya de la empresa australiana XStrata, se saldó con dos muertos, el alcalde encarcelado y decenas de perseguidos, entre ellos el personal de la Vicaría de Solidaridad de Sicuani.


La lucha de los pueblos andinos y amazónicos alcanzó niveles notables. En Bambamarca, ciudad del departamento de Cajamarca, la población impidió que los soldados pudieran hacer la ceremonia de saludo a la bandera y en Celendín, epicentro del conflicto por Conga, los soldados fueron expulsados de la plaza por la población (Lucha Indígena, junio de 2012). Las rondas campesinas detuvieron a soldados por intentar prostituir a menores.


La participación de las rondas campesinas en el conflicto por el agua y contra la minería anticipa el fracaso del gobierno pese al envío de militares. Instrumento de las comunidades campesinas, las rondas jugaron un papel determinante en la derrota militar de Sendero Luminoso en la década de 1990. Tienen enorme prestigio, aceitada organización, fuerte respaldo entre los de abajo que las integran y dirigen y no se dejan impresionar por enemigos armados.


Es cierto, como se ha señalado, que Humala realizó un fuerte giro a la derecha, aunque sigue siendo “progresista” en comparación con el fascismo de Keiko. Lo esencial está en otro lugar. El triunfo de Humala creó una nueva situación política en Perú que fue interpretada por los sectores populares como el momento para dar un salto adelante en la larga resistencia contra la minería.


El olfato político de Hugo Blanco, que observa y siente la política desde abajo, sintetizó la nueva coyuntura en el reciente Foro Nacional de Educación para el Cambio Social realizado en Rosario, Argentina: “Si hubiera ganado Keiko la gente estaría muy desmoralizada, pero al ganar Humala sintieron que ganaron ellos. Por eso ahora se sienten traicionados y con derecho a protestar. La Marcha del Agua nunca podría haberse hecho si no hubiera ganado Humala”.


En efecto, la Marcha del Agua realizada en febrero entre Cajamarca y Lima fue la mayor acción colectiva en la capital realizada desde la última fase de la resistencia al régimen de Fujimori hace más de una década.


El presidente de la Central de Rondas Campesinas de Ayavaca, provincia de Piura, donde se asienta la resistencia a la minera china Zijin, señaló en la marcha del 31 de mayo: “La causa principal por la que estamos aquí es por la traición que el gobierno nos hizo. Optamos por darle la oportunidad a Ollanta Humala porque ofrecía defendernos, pero lamentablemente nos damos cuenta de que nos ha traicionado” (Lucha Indígena, junio de 2012).


En estos momentos están en juego en Perú dos cuestiones. En el plano de la relaciones interestatales, la disputa por Perú es clave tanto para Estados Unidos como para Brasil. Perú participa en la Alianza del Pacífico con Chile, Colombia y México, que es la principal cuña de Washington en la Unasur y la Celac. Para Brasil la alianza política y militar con Perú es decisiva para consolidar su salida al Pacífico, ruta de su cuantioso comercio con China.


Para los sectores populares, la coyuntura abierta con la elección de Humala está significando la mayor reconstrucción de su capacidad de organización y movilización luego de la década terrible de Fujimori (1990) y los gobiernos neoliberales de la década de 2000, de Alejandro Toledo y Alan García. El movimiento popular peruano, tanto en su vertiente urbana como campesino-indígena, fue en los años 80 el más potente de la región. Fue diezmado a bala, por derecha y por “izquierda”. Ahora retomó el camino y está volviendo a hablar en voz alta. Es un momento crítico.

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Viernes, 15 Junio 2012 06:47

Los griegos que dejaron de usar el euro

Los griegos que dejaron de usar el euro
En la patria natal del pintor Giorgio De Chirico, el euro es casi una metáfora desde hace mucho. A casi cuatrocientos kilómetros de Atenas, el euro fue cediendo poco a poco el lugar al TEM, una moneda alternativa de uso corriente en esta capital donde está uno de los mayores puertos comerciales del país. Yiannis Grigoriou ocupa una modesta mesa ubicada en el mercado central de Volos. Este sociólogo griego creador del TEM es un banquero poco común: una mesa enclenque y una computadora donde registra las transacciones efectuadas por medio del TEM constituyen su material de trabajo. “Nos fuimos dando cuenta de que no necesitamos tanto el euro como pensábamos”, dice Yiannis Grigoriou. La idea surgió el año pasado y pronto atrajo a un montón de gente que terminó constituyendo una red de casi mil personas. El TEM funciona como una moneda de intercambio. Es el instrumento inmaterial de un trueque donde un euro equivale a un TEM. Cada producto o servicio que se ofrece en trueque está repertoriado en un fichero central que le atribuye su valor en TEM. Los integrantes de la red se inscriben en Internet y tienen una cuenta cotizada en TEM mediante la cual venden y compran a través de este sistema de trueque. La moneda, de hecho, no existe. Es apenas un papel donde se inscribe el valor para permitir el trueque. “Si la primavera no llega, invéntala”, dice el poema del escritor griego Odysseas Elytis (Premio Nobel de Literatura 1979). Una parte de Grecia optó por la reinvención de la realidad.


Cursos de cocina a cambio de clases de inglés, servicios varios por plantas, joyas, aparatos, alimentación, libros, cursos de yoga o repuestos, todo puede cambiarse en TEM según el valor de lo ofrecido y su equivalente compensatorio. En momentos en que el país se hunde en un abismo visible de pobreza, desempleo, cesación de pagos y el cierre masivo de comercios, el TEM vino a representar, más que una moneda de intercambio, un “sistema de esperanza”, según lo define Yiannis Grigoriou. Las crisis generan soledad, y el TEM propone contactos. La idea de Yiannis resultó tan útil como original porque impulsó una alternativa de relaciones tangibles. “La gente que participa en la red no sólo hace trueque sino que, sobre todo, entra en una relación de ida y vuelta, es decir, dar y recibir. El TEM funcionó como un capitalizador de la esperanza.” Aunque la respalda, Panos Skotiniotis, el intendente de Volos, mira la iniciativa con cierto recelo. “No va a reemplazar el euro. El TEM es una forma de seguir adelante, de demostrar que la vida continúa y, a su manera, de probar salir de la profunda crisis económica y social”, dice el intendente.


El tributo que Grecia ha pagado por su mantenimiento dentro de la Eurozona (17 países de los 27 de la Unión Europea) es tan alto que, para algunos habitantes de Volos, la moneda única europea es de pronto algo “que pertenece al pasado. Se tragó al país. Tenemos que dejar el euro detrás nuestro e inventar otra forma de existir”, asegura Jritos, un comprador en TEM. El sistema creado en Volos se extendió a otras ciudades, con mayor o menor éxito. Pieria, Chania, Lesbos, Lerapetra, Rodopi y Heraklion se agregaron a la lista de esta iniciativa ciudadana para tiempos adversos. De hecho, el TEM retoma una idea que ya estaba en curso desde 2009 en la ciudad de Patras, al norte de la península del Peloponeso. Se trata del Ovolos, una red de trueque cuyo nombre retoma la denominación de una antigua moneda griega que funcionaba a partir de un intercambio de servicios. Atenas y su región también ensayaron poner en práctica una suerte de LETS (sistema de intercambio local) llamado ATI. La plataforma de intercambio comunitario autoriza el uso del euro, pero también su equivalente en ATI (lo mismo que el TEM).


Jritos dice que el “TEM no es una alternativa al euro sino a la vida misma”. Para este cincuentón bien cuidado, ingeniero sin sueldo desde hace cinco meses, el TEM “nos vino a demostrar que todos valemos más que la plata que tenemos en el banco, que todos tenemos algo que dar de valor”. A diferencia de la moneda emitida por los bancos, esta unidad de trueque pone a la gente en relación mucho más estrecha. La crisis activó en Grecia un montón de iniciativas ciudadanas. Los griegos que se mueven detrás de estas iniciativas citan a menudo a la Argentina de 2001 como ejemplo de producción de monedas locales y otras ideas novedosas que rompen con el esquema liberal. En marzo pasado, un grupo de activistas de la norteña ciudad de Katerini lanzó lo que hoy se conoce como la “revolución de la papa”. Una idea simple, pero eficaz: vender papas y otros productos agrícolas sin pasar por los intermediarios, es decir, los supermercados, y abaratar así el costo para el consumidor, al tiempo que el agricultor incrementa su propia ganancia. Los pedidos se hacen por teléfono o por Internet. Luego, compradores y vendedores acuerdan una cita, por lo general en un parking, y la transacción se efectúa sin ningún intermediario. La falta de medios empujó el crecimiento de este modo de comercio directo donde Internet es, casi siempre, el punto de articulación. El portal Gine Agrotis promueve el encuentro entre productores y consumidores sin pasar por los intermediarios clásicos que incrementan el precio final del producto.


Pero estas iniciativas comunitarias no ocultan el bosque denso que dejó plantado la crisis. En Plaka y Monastiraki, los dos barrios de Atenas que suscitan la pasión universal de los turistas, hay varias vidas dentro de una. De día, entre músicas y distracciones para imantar a los turistas, chucherías y sándwiches gyros, se desprende una algarabía que contrasta con la realidad del país. Pero es un espectáculo para turistas. Apenas cae la noche, la Atenas real emerge con su pesadumbre. Un par de cuadras más arriba aparecen las siluetas de quienes no tienen siquiera donde dormir y se acomodan con cartones allí donde hay un rincón libre. Vida indigesta. “Una marcha de sombra a la orilla de la Quimera”, dice otro poema de Odysseas Elytis. Espectáculo de la caída sin mediaciones. Grecia se empeña en seguir la ruta trazada por un graffiti pintado en las calles del centro: “Ve más rápido que la desintegración”. Pero el bosque avanza sobre la ciudad. Las calles con gente a la vera del camino son la realidad de una ciudad que cuenta con más de 20 mil personas sin techo. Los muros siempre cubiertos de graffitis y protestas son el relato continuo del alma magullada por la puñalada de una clase dirigente que gastó lo que no tenía, y de un sistema internacional que busca cobrar la deuda que él mismo originó.

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Acepta el gobierno español: la situación es “insostenible”
Madrid, 14 de junio. La economía española vivió una nueva jornada negra. El informe de Moodys –que se conoció ayer a las once y media de la noche, hora española–, en el que se rebajó la calificación de la deuda española situándola al borde del “bono basura” provocó una caída bursátil de los principales valores financieros y, lo más grave, una escalada en el valor de la prima de riesgo, que cerró a 543 puntos. El ministro de Economía español, Luis de Guindos, reconoció que la “situación es insostenible”, mientras que el mandatario español, Mariano Rajoy, volvió a guardar silencio y a evadir las preguntas de los periodistas.


Madrid era hoy una olla en ebullición. En el centro del poder político, el Congreso de los Diputados, se respiraba la tensión y la preocupación ante las malas noticias que llegaban sin cuartel desde el centro financiero del país, la Bolsa de Valores de la capital, situada a sólo unas calles del Parlamento. Rajoy acudió a la sede parlamentaria, al igual que el resto de su gobierno, pero todas las miradas estaban puestas en el piso de remates, desde donde llegaban sin parar las peores noticias posibles después de que el pasado sábado, en una reunión del Eurogrupo, se aprobara el rescate bancario a España por un total de 100 mil millones de euros. Desde entonces, la prima de riesgo no ha cesado en su escalada, al tiempo que el bono del Estado a 10 años está pagando los intereses más altos de su historias y los principales valores bursátiles pierden valor.


La rebaja en la calificación de la deuda pública por Moodys, bajo el argumento de que el rescate bancario provocaría mayor endeudamiento al país, desató los nervios en el mercado bursátil hasta situar el interés del bono español a 10 año en 7 por ciento, algo que no se ha visto nunca en la era del euro.Los principales analistas y los institutos de análisis financiero coinciden en que a partir de esa cifra, 7 por ciento, España no tiene posibilidades de financiarse a futuro, lo que supondría un hipotético segundo rescate. Una posibilidad –la del segundo rescate– que ya se baraja abiertamente en medios de comunicación ingleses y alemanes, que cada día suben más el tono de la crítica al gobierno español, que sigue negando que España haya sido rescatada y se aferra a la explicación que se trata de una simple “línea de crédito preferente” destinada a las entidades financieras con problemas. Ni siquiera ha reconocido que el monto de ese crédito –100 mil millones– los asumirá el Estado, así como el pago de los intereses.


Mientras el país se sumía en una inmensa nube de preocupación, el presidente Rajoy aceleró el paso al ver a un grupo de periodistas que le esperaban a las puertas del Parlamento para que diera “algunas palabras de tranquilidad para el país”. Silencio total y de nuevo relegó la explicación en su ministro de Economía, Luis de Guindos, quien reconoció que la situación es de una gravedad y fragilidad extrema: En estos momentos, estamos viviendo una situación de volatilidad, de tensión. Esta semana es complicada por las elecciones griegas y evidentemente, el gobierno está consciente de esta situación”. Pero intentó calmar la tensión, al sostener que “sabemos que tenemos el apoyo de todos nuestros socios de la unión monetaria, y ese es el mensaje fundamental. Un mensaje de unión que se va a reafirmar en la reunión del G-20” de la próxima semana en Los Cabos, Baja California.


Al ser entrevistado sobre los riesgos de que se mantenga la prima de riesgo a un nivel tan alto y los intereses de los bonos a 7 por ciento, De Guindos reconoció: “No, no es sostenible en el tiempo, ya lo he dicho más veces. Estoy convencido de que iremos tomando medidas que irán reduciendo la prima en los próximos días y semanas. Tenemos una ruta desde el punto de vista de lo que es la política económica y las medidas que hay que tomar”.


Entre tanto, la agencia Reuters filtró parte de las conclusiones de las dos auditorías externas que se llevaron a cabo para conocer la situación real del sistema bancario español. El resultado fue aún peor a lo vaticinado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estimó en 40 mil millones de euros las necesidades de liquidez de la banca. Según estas auditorías, las necesidades finales estarían entre 60 mil y 70 mil millones de euros, según las auditoras Roland Berger y Oliver Wyman.


Denuncian a Bankia


Desde el Movimiento 15M, surgido como fruto de la indignación colectiva ante los efectos devastadores de la crisis en la sociedad española, presentó una denuncia contra Rodrigo Rato, ex presidente de Bankia (el banco “rescatado” con 23 mil 500 millones). La denuncia es particular y se hace en nombre de “una decena de accionistas” de la entidad, que se han sentido estafados “porque cuando les vendieron las acciones, les ocultaron las cuentas reales de la entidad. Los accionistas han sido completamente engañados. Digamos que hay empleados que desde dentro nos están señalando las dianas. Las cuentas vinieron ya mal desde la oficinas, pero el culpable es quien las firma, el consejo de administración”. La querella pretende llevar a Rato ante los tribunales por un presunto delito de falsedad en el folleto informativo de salida a bolsa, recogido en la reforma del Código Penal aprobada en junio de 2010 y tipificado en el artículo 282 bis, “que contempla penas de cárcel para los empresarios que falseen cuentas para conseguir capitales”, señala el abogado Gerardo Yagüe.

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Jueves, 14 Junio 2012 06:24

Hay alternativas

Hay alternativas
En 1978, el presidente del sindicato más poderoso de Estados Unidos, Douglas Fraser, de la federación de los trabajadores de la industria del automóvil United Auto Workers (UAW), condenó a los “dirigentes de la comunidad empresarial” por haber “escogido seguir en tal país la vía de la guerra de clases (class war) unilateral, una guerra de clases en contra de la clase trabajadora, de los desempleados, de los pobres, de las minorías, de los jóvenes y de los ancianos, e incluso de los sectores de las clases medias de nuestra sociedad”.


Fraser también los condenó por haber “roto y descartado el frágil pacto no escrito entre el mundo empresarial y el mundo del trabajo, que había existido previamente durante el período de crecimiento y progreso” en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, conocido como la “edad dorada” del capitalismo de Estado.


El reconocimiento de la realidad por parte de Fraser fue acertado aunque tardío. Lo cierto es que los dirigentes empresariales y sus asociados en otros sectores de las elites dominantes estaban constantemente dedicados a una siempre presente guerra de clases, que se convirtió en unilateral, sólo en una dirección, cuando sus víctimas abandonaron tal lucha.


Mientras Fraser se lamentaba, el conflicto de clases se iba recrudeciendo y, desde entonces, ha ido alcanzando unos enormes niveles de crueldad y salvajismo en Estados Unidos que, al ser el país más rico y poderoso del mundo y con mayor poder hegemónico desde la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en una ilustración significativa de una tendencia global.


Durante los últimos treinta años, el crecimiento económico ha continuado –aunque no al nivel de la “edad dorada”–, pero para la gran mayoría de la población la renta disponible ha permanecido estancada mientras que la riqueza se ha ido concentrando, a un nivel abrumador, en una facción del uno por ciento de la población, la mayoría de los ejecutivos de las grandes corporaciones, de empresas financieras y de alto riesgo, y sus asociados.


Este fenómeno se ha ido repitiendo de una manera u otra a nivel mundial. China, por ejemplo, tiene una de las desigualdades más acentuadas del mundo. Se habla mucho, hoy en día, de que por el hecho de que “Estados Unidos esté en declive” hay un cambio en las relaciones de poder a nivel global. Esto es parcialmente cierto, aunque no significa que otros poderes no puedan asumir el rol y la supremacía que ahora tiene Estados Unidos.


El mundo se está convirtiendo así en un lugar más diverso en algunos aspectos, pero más uniforme en otros. Pero en todos ellos existe un cambio real de poder: hay un desplazamiento del poder del pueblo trabajador de las distintas partes del mundo hacia una enorme concentración de poder y riqueza. La literatura económica del mundo empresarial y las consultorías a los inversores súper ricos señalan que el sistema mundial se está dividiendo en dos bloques: la plutocracia, un grupo muy importante, con enormes riquezas, y el resto, en una sociedad global en la cual el crecimiento –que en una gran parte es destructivo y está muy desperdiciado– beneficia a una minoría de personas extraordinariamente ricas, que dirigen el consumo de tales recursos. Y por otra parte existen los “no ricos”, la enorme mayoría, referida en ocasiones como el “precariado” global, la fuerza laboral que vive de manera precaria, en la que se incluyen mil millones de personas que casi no alcanzan a sobrevivir.


Estos desarrollos no se deben a leyes de la naturaleza o a leyes económicas o a otras fuerzas impersonales, sino al resultado de decisiones específicas dentro de estructuras institucionales que los favorecen. Esto continuará, a no ser que estas decisiones y planes se reviertan mediante acción y movilizaciones populares con compromisos dedicados a programas que abarquen desde remedios factibles a corto plazo hasta otras propuestas a más largo plazo que cuestionen la autoridad ilegítima y las instituciones opresivas entre las que reside el poder.


Es importante, por lo tanto, acentuar que hay alternativas. Las movilizaciones del 15M (los “indignados” españoles) son una ilustración inspiradora que muestra qué es lo que puede y debe hacerse para no continuar la marcha que nos está llevando a un abismo, a un mundo que debería horrorizar a todas las personas decentes, que será incluso más opresivo que la realidad existente hoy en día.


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Pongamos freno a las corporaciones: ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo?
ALAI AMLATINA, 13/06/2012.- El capitalismo está en problemas. Seguramente no lo suficiente, pero tiene que lidiar con asuntos mucho más complejos que aquellos que enfrentaba hace una o dos décadas. No festejen – ni lloren – todavía. Un animal hambriento, acorralado, es más peligroso que uno bien alimentado, libre. El capitalismo se pregunta en cada momento, de dónde va a venir su próxima comida.


Desde que el neoliberalismo se volvió el modelo económico dominante a inicios de los años 80, y que el FMI ha impuesto los programas de ajuste estructural, primero en los países endeudados del Sur y ahora en Europa, los servicios públicos, en su mayoría, han sido privatizados. Pero esto no basta. Las corporaciones quieren que todos los servicios públicos se vuelvan una fuente de lucro, a la vez que no tienen inconvenientes en dejar las pérdidas al sector público. Las nuevas fronteras del asalto capitalista son la salud (a través de los seguros de salud u hospitales con fines de lucro), escuelas (con sistemas de bonos) y cárceles (con una cuota de ocupación garantizada…).


La mayoría de los recursos naturales ya se han convertido en commodities, pero no todos: gran parte de la tierra y del agua se mantienen fuera del control corporativo. Pero el contexto ha cambiado desde 2008, cuando los precios mundiales de los alimentos se elevaron exponencialmente. Ahora el acaparamiento de tierras está arrebatando decenas de millones de hectáreas a quienes tradicionalmente las han trabajado, poniéndolas para el uso corporativo, destinado a la exportación. El agua es vista como un producto capitalista perfecto – es indispensable, no puede ser sustituido y su mercado crece a medida que crece la población.


El capitalismo es muy imaginativo y ha creado una miríada de mercados de la nada, especialmente para innumerables productos financieros, particularmente derivados. El comercio en los mercados de derivados es de aproximadamente US $ 2,1 billones (2.100.000.000.000) por día. El dinero en sí es el commodity más comercializado y las operaciones de cambio llegan a $4 billones por día. Ambos mercados aumentaron en un 25% desde 2008, cuando se desató la crisis financiera.


Las nuevas categorías de servicios como la “protección y restauración de ecosistemas” representan una nueva frontera. El mundo de los negocios espera y prevé que la conferencia Rio+20 legitime al “mercado” como la solución para todos los problemas ambientales, considerando que el mercado de carbono sea tan solo el inicio. Desde la óptica del capitalismo, todo lo que está en la Tierra –animales, vegetales, minerales, sólidos, líquidos o gaseosos, lo material o lo inmaterial– puede tener un precio, ser comprado y vendido.


El dilema de la regulación


A medida que el sistema corporativo transnacional se extiende hacia un territorio que está siempre en expansión, el dilema de la regulación se torna más agudo. Cualquier sistema requiere reglas y en los países más ricos hay un nivel razonable de regulación de las corporaciones industriales; por esta razón, entre otras, se desplazan a los países más pobres. Es más fácil, por ejemplo, que quede impune un importante derrame de petróleo en Nigeria que uno en la costa sur de Estados Unidos.


Las corporaciones financieras han sido más hábiles que las industrias pesadas cuando se trata de eliminar los controles. La industria financiera gastó alrededor de US $5 mil millones en el cabildeo a lo largo de la década del 90, para deshacerse de todas las regulaciones bancarias derivadas del New Deal de 1930. La consecuente falta de restricciones fue la principal causa del consiguiente desastre. Aún vivimos con los resultados del desastre provocado y probablemente lo peor esté por venir.


El sistema corporativo es peligroso porque está muy interconectado y muy concentrado. En un brillante documento, tres matemáticos especializados en la teoría de los sistemas complejos mapearon el universo corporativo.(1) Comenzando por una base de datos de la OCDE de 43.000 Empresas Transnacionales (ETNs), trazaron todas las complejas interconexiones financieras entre ellas y mostraron que 80% del valor de esas 43.000 ETNs está en manos de sólo 737 de ellas. Y se pone peor, ya que, siguiendo las inter e intra inversiones y la participación de unas en los negocios de otras, vieron que sólo 147 ETNs retenían 40% del valor de todas las ETNs del mundo. Y el hallazgo más impactante del texto es que las primeras 50 de estas ETNs altamente interconectadas –con la única excepción de Walmart– son todas mega corporaciones financieras (45) o compañías de seguros (4).


Esto es lo que los autores llaman “modelo al filo de la navaja”: si la economía va bien, el sistema parece robusto. Pero un accidente en cualquiera de estas primeras 50 ETNs podría rápidamente volverse una crisis demoledora para todo el mundo y hacer que la caída de Lehman Brothers parezca trivial. La verdad que debemos reiterar es que estamos viviendo al filo de la navaja.


Las corporaciones transnacionales industriales pueden ser malas, pueden ser una plaga para la vida de tal o cual comunidad o evadir impuestos en todas partes; pero los peores y los más amenazantes son los grandes bancos y fondos de inversión libre (hedge funds). Tienen el poder de destruir incluso a las corporaciones hermanas, destruirse entre ellas y precipitar el mundo al caos.


Coaliciones y alianzas


¿Qué hacer, entonces, y quién lo puede hacer, para someter a controles a estos monstruos, si, de hecho, controlarlas fuera posible? Tomemos primero el caso de una comunidad que enfrenta la destrucción – social y/o ecológica – causada por una empresa específica en un lugar específico. Esta es una situación que probablemente enfrentan muchos lectores de ALAI. La compañía A contamina el río local y los habitantes comienzan a enfermarse; la Compañía B discrimina y acosa a las mujeres; la Compañía C se niega a mejorar los salarios y las condiciones de trabajo y está intentando romper el sindicato – todos conocemos estas historias, lo que cambia son sólo algunos detalles.


La forma ideal de acción sería la vía legal –tener leyes internacionales vinculantes que pudieran ser usadas contra ellas– pero no contamos aún con esos medios. Entonces, la otra opción que podemos impulsar frente a las ETNs es, primero garantizar que exista una sólida coalición de intereses en el lugar y segundo identificar y establecer vínculos con grupos similares en el lugar donde la compañía tiene su sede central, casi invariablemente en el Norte. Si el caso contra la empresa se sustenta en una poderosa y persuasiva investigación (de las cuales muchos ejemplos se presentan en los Tribunales de los Pueblos) y si en el Norte, donde se encuentra la sede, se mantienen informados los grupos de apoyo y se les pide cosas específicas, se le puede hacer la vida bastante incómoda a la corporación desde el punto de vista de las relaciones públicas. Tal vez existan posibles alianzas allí donde no miramos. No olvidemos, por ejemplo, la capacidad de las iglesias locales para vincular el Sur con el Norte y vice-versa. Los boycots nacionales e internacionales a veces pueden funcionar, pero necesitan una larga y cuidadosa preparación para ser exitosos.


Sin embargo, aun si las victorias son necesarias y satisfactorias en algunos casos, todos podemos acordar que no limitan el poder del sistema en sí; para eso debemos buscar la solución en otro lado. ¿Qué decir sobre la RSE, la famosa Responsabilidad Social de las Empresas, inventada por empresarios, que reivindica que las corporaciones pueden auto-controlarse y auto-regularse? No niego que algunos altos gerentes sean ciudadanos modelo y que algunas corporaciones realmente tratan de hacer lo mejor para su gente y sus comunidades donde sea que estén, pero seríamos necios si esperáramos que la RSE rectifique todos los abusos corporativos.


Una vez dije, durante una charla, que el Buen Ciudadano Corporativo es aquel que paga sus impuestos, todos sus impuestos, en todas partes. Un abogado que estaba cerca mío en el panel me miró horrorizado y explicó como si hablara a una niña, que su trabajo era ayudar a sus clientes corporativos a evadir los impuestos, lo máximo posible. Estamos muy lejos de poder eliminar los paraísos fiscales o de imponer una legislación sobre la información tributaria país por país que podría eliminar la fijación de precios de trasferencia, pero hoy es posible que los programas de austeridad en Europa mantengan concentradas las mentes de los gobiernos del Norte simplemente por que ahora necesitan de todos los ingresos que puedan recaudar, al igual que los gobiernos en el Sur. Juntos, es posible que podamos conseguir que nuestros gobiernos actúen conjuntamente: deben obligar a las corporaciones a pagar lo que corresponde a cada tesoro nacional en cada jurisdicción donde tienen actividad. En el sistema actual, todos perdemos, menos los accionistas de las empresas y los altos ejecutivos. Y no es necesario reinventar la rueda: la Red para la Justicia Fiscal es internacional y ya hizo toda la investigación y el trabajo preliminar(2).


Nadie admira más que yo a las campañas específicas, contra las industrias extractivas, por los derechos de los pueblos originarios, por el derecho a la alimentación y al agua, etc. Sin embargo, lo más importante, desde mi punto de vista, porque va al corazón de nuestro sistema brutal e inestable, es que es necesario crear alianzas globales para controlar las finanzas. Necesitamos impuestos a las transacciones financieras (también conocido como tasa “Robin Hood”) para disciplinar a la especulación y usar los ingresos para reparar el daño ecológico y social ya causado a las comunidades y a la Tierra. Necesitamos cobrar impuestos a las empresas país por país y cerrar los paraísos fiscales que también impiden que los gobiernos recauden por lo menos $250 billones por año en impuestos. Necesitamos anular completamente la deuda pública de los países que aún están bajo los programas de austeridad del FMI, particularmente en África Subsahariana. Otra excelente iniciativa sería revisar las reglas de la Organización Mundial del Comercio, así como desmantelar buena parte de los nuevos Acuerdos de Libre Comercio regionales o bilaterales que son todos “OMC plus” y les dan aún más ventajas a las corporaciones. Algunos éxitos, por ejemplo contra las compañías farmacéuticas, muestran que es posible hacerlo.


Sin embargo, en un mundo globalizado, esto no puede hacerse sin alianzas. Hoy, ningún grupo de interés, por decidido que esté, puede ganar por sí solo. Esto significa que debemos aprender a trabajar juntos, generalmente con gente a quien no conocemos y esto no puede hacerse por internet. El debate y la discusión son necesarios para que la gente se dé cuente que en el fondo, sindicalistas, campesinos, ecologistas, mujeres, estudiantes, académicos, jubilados y otros tienen las mismas necesidades y comparten los mismos intereses. No necesitamos ponernos de acuerdo en todo para hacer algo juntos. De hecho, es la única forma de ganar. (Traducción: ALAI).


Por Susan George, autora y Presidenta de la Dirección del Transnational Institute. Su último libro en español es: Sus Crisis, Nuestras Soluciones. (Editorial Icaria).


Notas:

(1) Vitali S, Glattfelder JB, Battiston S (2011) The Network of Global Corporate Control. PLoS ONE 6(10): e25995. doi:10.1371/journal.pone.0025995
(2)www.taxjustice.net

Este texto es parte de la revista “América Latina en Movimiento”, No 476, correspondiente a junio de 2012 y que trata sobre " Capital transnacional vs Resistencia de los pueblos” disponible en http://www.alainet.org/publica/476.phtml

En la Cumbre de los Pueblos Río+20 se realizará el lanzamiento de esta revista sobre "Capital transnacional vs Resistencia de los pueblos", en el marco del evento: "Lanzamiento de un Proceso para una Campaña Global contra las Corporaciones Transnacionales" - 19 de junio, 11:30 a 13:30, Tenda Plenaria 22.

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Lunes, 11 Junio 2012 14:02

Río+20, repensando el desarrollo

Río+20, repensando el desarrollo
Hace 20 años, en junio de 1992, se celebró en Río de Janeiro, Brasil, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, también conocida como Cumbre de la Tierra. En la Cumbre de la Tierra participaron 172 gobiernos con presencia de 108 jefes de Estado y de Gobierno.

Los resultados de la Cumbre de Río fueron la aprobación del Programa 21, un plan de acción mundial para promover el desarrollo sostenible, y la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo que es básicamente un conjunto de principios que definen los derechos y obligaciones de los Estados respecto del medio ambiente y el desarrollo. Asimismo esa cumbre fue el origen de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que en 1997 acordaría el famoso Protocolo de Kioto para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Hubo dos grandes protagonistas de la Cumbre de la Tierra, por un lado George Bush padre, presidente de los Estados Unidos, quien vino a anunciar en Río que «el estilo de vida estadounidense no está abierto a negociaciones». Por otro lado, el comandante de la revolución cubana Fidel Castro cuya posición se resume en la siguiente frase extraída de su discurso ante el plenario de la Cumbre: «Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre».

En definitiva Fidel se enfrentaba en nombre de los países en desarrollo a ese Norte que había podido industrializarse, desarrollarse y construir sus Estados del Bienestar a costa de un Sur, los países del Tercer Mundo, colonias hasta hace poco convertidas en ese momento en naciones explotadas y saqueadas por un orden económico mundial injusto. En ese sentido, proponía una vez terminada la Guerra Fría dedicar el gasto militar y armamentístico a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta.

Río+20


20 años después de aquella Cumbre de la Tierra, en medio de una crisis estructural del modelo civilizatorio occidental y con las clarividentes palabras de Fidel aun resonando en los pasillos de Riocentro, el lujoso centro de convenciones en la exclusiva zona de Barra de Tijuca, se celebra la Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20.

Los objetivos de esta conferencia de Naciones Unidas son alcanzar un nuevo acuerdo político en torno al desarrollo sostenible, evaluando el progreso hasta la fecha y las lagunas en la aplicación de los acuerdos que se han ido adoptando. La conferencia va a estar centrada en dos temas principales, el de la economía verde o ecológica con vista a la sostenibilidad y la erradicación de la pobreza, y la creación de un marco institucional para el desarrollo sostenible. Todo ello dentro de un ambicioso llamado de las Naciones Unidas a los Estados y la sociedad civil en general a sentar las bases de un mundo de prosperidad, paz y sustentabilidad.

Río+20 tendrá lugar oficialmente del 20 al 22 de junio, momento en el que los Jefes de Estado y Gobierno de los diferentes países que conforman las Naciones Unidas llegarán a Río de Janeiro para las sesiones plenarias y la búsqueda de un acuerdo. Sin embargo, los equipos negociadores de cada gobierno, después de tres rondas de negociaciones previas en Nueva York en torno a un borrador de acuerdo, comienzan la última ronda de negociaciones el 13 de junio para preparar el documento que sus respectivos presidentes deberán firmar como parte de un acuerdo final.

Los equipos negociadores de cada país miembro de Naciones Unidas están trabajando en torno a un documento llamado “El futuro que queremos – Borrador Cero del documento de Río+20”. Este documento, que comenzó hace meses siendo una compilación de diferentes propuestas por parte de los Estados de en torno a 300 paginas, cuenta en estos momentos con 82 paginas íntegramente en ingles con una base de párrafos que se van acordando y otra serie de ideas entre corchetes lo cual indica que están siendo sujetos a discusión, esquema habitual de los documentos de negociación en Naciones Unidas.

El Zero Draft o Borrador Cero cuenta con una estructura dividida en 5 puntos principales. Una primera parte que es básicamente un preámbulo y donde se define la visión compartida por los diferentes miembros de Naciones Unidas. Un segundo punto en torno a la renovación del compromiso político, en el que se reafirman los principios de Río, se evalúan los progresos y los déficits en la implementación del desarrollo sostenible y se va haciendo un repaso en torno a los principales grupos implicados, desde los pueblos indígenas a los sindicatos o la comunidad científica. La tercera parte del documento está dedicada a desarrollar el rol de la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, el punto principal y más conflictivo de todos pues trata de presentar a la economía verde como el nuevo paradigma del desarrollo sostenible. En cuarto lugar nos encontramos con la definición del marco institucional para el desarrollo sostenible y finalmente la quinta y ultima parte del documento de negociación está dedicada al marco de acción y seguimiento, con propuestas de acuerdo en torno a temas como la seguridad alimentaria, agua, energía, cambio climático, bosques y biodiversidad, educación o igualdad de género.

G77+China


Dentro de la política de bloques inherente a unas negociaciones en el marco de Naciones Unidas podemos observar dos grupos principales, la Unión Europea por un lado, y el G77 junto a China por otro lado. El G77 es un grupo muy heterogéneo de países del Sur, es decir, de los países llamados del Tercer Mundo o en desarrollo, que cuenta con diversos bloques en su interior, como el del ALBA, el Grupo Africano, Grupo de los Estados Insulares o el Grupo Árabe. Asimismo cuenta con potencias emergentes de los BRICS como Brasil o India.

El G77, presidido en 2011 por Cristina Fernández de Kirchner en representación de Argentina, y desde 2012 con Argelia como coordinador, se presenta en Río con un documento propio de consenso como base para la negociación.

El documento del G77+China propone un nuevo orden económico mundial basado en los principios de equidad, soberanía, intereses comunes, interdependencia y cooperación entre los estados. Plantea además una nueva arquitectura financiera internacional mediante la reforma expedita y ambiciosa de las instituciones creadas por los acuerdos de Bretton Woods (es decir, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional), cambiando sus estructuras de gobierno y su déficit democrático en el marco de una plena y justa representación de los países en vías de desarrollo, promoviendo la provisión de recursos financieros y transferencia tecnológica a los países en vías de desarrollo sin condicionalidades.

Asimismo, se pide el reconocimiento y respeto a los diferentes modelos de desarrollo afirmando que las estrategias de crecimiento económico basadas en el mercado son insuficientes y no garantizan ni aseguran un crecimiento económico equitativo ni resuelven los problemas de pobreza, salud, educación, empleo pleno, reducción de inequidades y promoción del desarrollo social y la inclusión.

También se propone un cambio en los patrones de producción y consumo, denunciando que los recursos naturales son limitados y que los países desarrollados han hecho un uso excesivo de ellos. A partir de ahí se reconoce la importancia del agua como Derecho Humano o la seguridad alimentaria, y se demanda un desarrollo sostenible con un enfoque holístico y en armonía con la naturaleza, propuesta que parte del Estado Plurinacional de Bolivia. Esta demanda además ha sido recogida en el Borrador Cero oficial, cuyo párrafo 33 dice textualmente: «Somos conscientes de que el planeta Tierra y su ecosistema son nuestra casa y que Madre Tierra es una expresión común en una serie de países y regiones. Estamos convencidos de que con el fin de lograr un equilibrio justo entre el económico, las necesidades sociales y el medio ambiente de presentes y futuras generaciones, es necesario promover la armonía con naturaleza».

En la misma línea, uno de los objetivos en Río+20 por parte de Bolivia y del ALBA será el de recoger las propuestas de la Conferencia Mundial de los Pueblos Sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra realizado en Tiquipaya (Bolivia) y plantear una propuesta de Derechos de la Madre Tierra.

Unión Europea


Frente a estas propuestas, la posición de la Unión Europea es contundente y fiel reflejo del modelo neoliberal en el que está instalada. La UE conceptualiza a la naturaleza como “capital natural”, como “stock de recursos naturales” regulables a través del mercado. Es decir, estaríamos ante una segunda fase del neoliberalismo, una fase más avanzada en la que después de haber hecho retroceder al Estado, cuando no desaparecer totalmente privatizando los sectores estratégicos bajo control estatal, se le ordena al Estado que cree mercados donde hasta ahora no existían. Ya no es suficiente además con generar plusvalía vendiendo la madera de los bosques, sino que además se crea un nuevo mercado en el que lo que se vende es la capacidad de absorción de dióxido de carbono de esos mismos bosques. A partir de ahí se abre la vía para la financiarización de la naturaleza, para especular y crear nuevos mercados inmateriales.

La Unión Europea plantea entonces un paquete de metas e indicadores enfocados en el medio ambiente, y con la excusa de la reducción de emisiones y la eficiencia en el uso de recursos naturales, deja de lado las necesidades sociales y económicas de los países en desarrollo.

Pensando el mañana


Son numerosos los temas a desarrollar en Río+20 y cada uno de ellos exigiría de decenas de páginas para profundizar, pero finalmente el reto de Río+20 será el de cómo construir una visión del desarrollo no basada en el capitalismo, que salga de los parámetros de crecimiento capitalista. Como lograr un desarrollo integral, complementario y solidario basado en la complementariedad de los derechos de los pueblos a su desarrollo, de los derechos de los pueblos a superar la pobreza causada por el capitalismo y el colonialismo, y de los derechos de la Madre Tierra. Además, estos derechos deberían ser realizados de manera integral, interdependiente, complementaria y en apoyo mutuo. Es decir, un derecho no puede realizarse sin los otros y un derecho no puede estar sobre los otros. Se trata de derechos interdependientes, cuya plena consolidación requiere una interacción complementaria entre ellos.

En cualquier caso no hay duda que estamos viviendo (y sufriendo) los limites de un modelo civilizatorio insostenible. Los pueblos del Sur han recuperado su dignidad y el Norte ya no puede seguir creciendo a costa de su explotación. Además Ama Lurra, la Pachamama, ya nos está demostrando que no se la puede seguir explotando indefinida e incontroladamente como se ha hecho hasta ahora. Estamos viendo por tanto los límites planetarios del sistema de acumulación capitalista en toda su crudeza. En ese sentido Río+20 es una ocasión histórica para poner sobre la mesa debates necesarios y tratar de llegar a consensos en la búsqueda de soluciones.

En definitiva, y retomando las palabras finales de Fidel en su discurso en el plenario de la Cumbre de la Tierra de 1992: «Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo».

- Katu Arkonada se encuentra en Río de Janeiro formando parte del equipo negociador del Estado Plurinacional de Bolivia

http://alainet.org/active/55523
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“Para vivir mal aquí, vivo mal en mi país”
Un hombre llora inconsolable en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas desde hace dos horas. Tiene los ojos rojos, inflados como nueces. La gente le mira, pero él no mira a nadie más que a su hija y sus dos nietas, porque no sabe cuándo va a volver a verlas. “Nunca pensé que la vida pudiera ser tan cruel. La crisis en España me parte el corazón. ¡Me está separando de mi familia!”, grita Andrés Sammuesa, ecuatoriano, de 47 años. Su hija Neli, de 28, y sus nietas, Gisela, de 9 y Naidine, de 7, vuelven a Ecuador porque España, repiten, “ya no es mejor”. Él se siente obligado a quedarse porque conserva su trabajo de limpiacristales y con su sueldo (1.050 euros) tiene que mantener a los otros cinco hijos que viven con él. Se los fue trayendo poco a poco, con mucho esfuerzo. Ahora ha empezado a despedirlos en el aeropuerto porque el único dinero que tienen es el que les ha dado el Gobierno para marcharse, el del plan de retorno: 400 euros por persona y un billete sin vuelta.

 
“Yo llegué con 17 años, hace 11”, explica Neli. “He pasado casi la mitad de mi vida aquí. Durante mucho tiempo nos fue muy bien. Mi marido trabajaba en la construcción, sin parar, y yo en el servicio doméstico. Pero llegó la crisis y nos despidieron. Él lleva cuatro años sin trabajar y yo dos. La casa que compramos se la quedó el banco. Ya no podíamos pagarla. Nos volvemos con menos de lo que teníamos cuando vinimos. Hemos fracasado aquí”.


José, su marido, ya está en Ecuador. La menor de sus hijas, Naidine, ni siquiera conoce el país. Sin soltar a su muñeca, muestra su maleta, llena de gominolas para 15 primos a los que no ha visto nunca. “Te quiero, eh”, la abraza su abuelo, Andrés. “En cuanto me quede sin trabajo, no lo pienso dos veces y me vuelvo”, le repite. “Yo vine en el año 2000, cuando España aún era en pesetas. España era mucho mejor en pesetas. Vine con la ilusión de sobresalir, pero si llego a saber esto, mil veces me quedo en mi puto país”, dirá luego, tirado frente al control de seguridad del aeropuerto después de haberse despedido de su hija y nietas.

 
En ese mismo avión, Ana Carchipulla y su marido, Norberto, regresan a Ecuador sin billete de vuelta tras 13 años en España. Les acompañan sus hijas, Daiana, de 14, y Ana Cristina, de 11, y un perro, “lo más valioso” de su equipaje y de su estancia en España. Se llama Curro, fue un regalo y ladra inquieto en una jaula-maleta antes de ser facturado. “Vine con 18 años porque aquí había más oportunidades y me voy porque con la crisis ha dejado de haberlas”, explica Ana. Su caso es casi idéntico al de la familia Sammuesa. Ella, empleada en el servicio doméstico; él, enganchando una obra con otra hasta que estalló la burbuja inmobiliaria y dejó de haber trabajo en la construcción; un banco que les ofreció un crédito en cuanto entraron por la puerta; una casa embargada; nada que llevarse de España, más que recuerdos.

 
“Me vuelvo igual que me fui. Intento no pensar en el fracaso. Pero para vivir mal aquí,vivo mal en mi país”, zanja Ana. Cuando vino a España, dejó a su hija mayor en Ecuador. “Estuve dos años separada de ella. Era un esfuerzo inmenso, pero ganabas dinero. Ahora no vale la pena estar separado de tu familia”.


Vladimir Paspuel, presidente de la asociación Rumiñahui, una de las 11 ONG que gestionan los programas de retorno, les da los últimos consejos. Ha despedido a muchos compatriotas en el aeropuerto. En 2003, cuando el Gobierno puso en marcha el plan de retorno voluntario de atención social, se acogieron a él 604 inmigrantes, la mayoría, colombianos (190) y ecuatorianos (175). El año pasado esa cifra subió hasta los 2.119 y solo en los tres primeros meses de 2012 lo solicitaron 480. Existe otro plan de retorno, el que el entonces ministro de Trabajo, el socialista Celestino Corbacho, puso en marcha en 2008 para los extranjeros que se hubieran quedado en paro: podían cobrar todo el subsidio de desempleo de una vez (el 40% en España y el resto una vez en su país) con el compromiso de no regresar a España en tres años. Al principio convenció a pocos, pero la cifra ha ido en aumento a medida que se agravaba la crisis. Desde noviembre de 2008 hasta abril de este año lo pidieron 18.265 inmigrantes, la mayoría ecuatorianos. Más de 2.500 se apuntaron en los últimos cinco meses.


“La situación es extrema”, explica Paspuel. “Vienen de deshaucios, de comedores sociales, incluso de la mendicidad, después de haber trabajado tanto; de haber ayudado a tantas españolas a reincorporarse al trabajo después de ser madres. Los inmigrantes han sido personas muy importantes en el desarrollo económico de este país. Y ahora, con la crisis se les lanza el mensaje de que sobran”.

 
Paspuel denuncia que los fondos del plan de retorno se han agotado justo cuando más solicitudes hay. Tras armarse de valor para reconocer el fracaso en España y pedir ayuda para irse, muchos de esos compatriotas están oyendo que tampoco pueden porque ya no hay dinero. El Ejecutivo prepara una nueva subvención para el año que viene pero vista la lista de espera, podría empezar a gastarse ahora, explican fuentes del Ministerio de Empleo. En Ecuador hay un programa de ayuda —Bienvenido a casa— para los retornados. “También se ha quedado sin fondos”, explica Paspuel. Y una vez allí, las cosas no son fáciles. “Hay familias que reciben a los retornados con mucha alegría pero al ver que vuelven sin nada, empiezan a verlos de otra manera. Siempre se ha asociado al emigrante a maletas llenas de dinero. Ahora vuelven con las manos vacías, ya no pueden ayudar a nadie. Son un problema más”.


Por Natalia Junquera Madrid 10 JUN 2012 - 21:23 CET

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