Sábado, 21 Enero 2012 09:45

Europa está más cerca

Europa está más cerca
Si uno observa los indicadores financieros de las últimas semanas, concentrando la atención en Europa, se va a encontrar con mercados bursátiles en alza en las principales capitales del viejo continente, una recuperación del euro respecto del dólar, Francia y España logrando colocar bonos de la deuda en el mercado a menor tasa que en llamados anteriores, y hasta exámenes sobre la marcha de los planes de rescate en Irlanda y Grecia con resultados positivos. ¿Es el fin de la crisis?

Antes de entusiasmarse convendría echar una mirada sobre la economía real de esos mismos países. Los organismos internacionales, como el Banco Mundial y el FMI, no muestran panoramas tan auspiciosos. (A esta altura, desde América latina al menos se ha aprendido que los informes de estos organismos hay que mirarlos con atención y cuidado en las páginas de diagnóstico, que suelen presentar datos interesantes, pero no perder el tiempo con las páginas de sus propuestas o “recetas” para la región, a menos que se los lea con afán de criticarlos o de recordar sin nostalgia malos momentos no tan lejanos).

En un nuevo informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales, el Banco Mundial pinta un panorama mucho más pesimista que el que presentaba seis meses atrás, en su anterior radiografía. “La economía mundial entró a un período peligroso, en el que la crisis de Europa ya se propagó hacia los países en desarrollo”, señala puntualmente el organismo. “El comercio mundial experimenta una desaceleración drástica”, “las perspectivas de crecimiento mundial son ahora muy inferiores a las que existían hace seis meses”, evalúa. También diagnostica que, en medio de una tendencia a una caída importante de los flujos brutos de capital hacia las naciones en desarrollo, existe el riesgo de que “las casas matrices de los bancos se viesen forzadas a liquidar sus activos en América latina”, presumiblemente para atender las urgencias en sus países de origen. Y advierte además que “la región podría ser más vulnerable que otras zonas a la caída de precios de los productos básicos” que exporta, una perspectiva que considera altamente probable.

El Fondo Monetario Internacional también aportó su cuota de escepticismo al anunciar una revisión de las perspectivas de crecimiento para el año que acaba de comenzar. Concretamente, en el caso de la Eurozona, contempla que este año su producto bruto consolidado sufriría una contracción del 0,5 por ciento. El cambio de perspectiva en tan poco tiempo no es tanto porque la crisis se acelere, sino porque hay un paulatino proceso de reconocimiento de la profundidad que está alcanzando. Hace apenas tres meses, en octubre, había pronosticado un crecimiento del 1,1 por ciento para la misma zona.

Por supuesto, en ese bloque está contemplada la participación con elevado grado de ponderación de Alemania y Francia, las dos principales economías de la Zona Euro, pero su evolución moderadamente positiva quedará anulada por la caída que sufrirían las economías de España, Italia y otras ubicadas en la primera línea de fuego frente al ataque de la crisis.

En materia de empleo los datos son igualmente preocupantes. El desempleo en la Eurozona llegó a fines de 2011 con tasas superiores al 10 por ciento (10,3 según el último registro, correspondiente a noviembre). Y acá, más todavía que en lo que respecta al crecimiento, se verifica la desigualdad entre las economías más fuertes y el resto. Alemania pasa por un momento de relativa tranquilidad, con un desempleo del 7,1 por ciento, que es el más bajo de los últimos años. España, en cambio, se coloca al tope de la tabla con el 22,9, seguida de Grecia. El problema es que difícilmente esas tasas se reviertan en un plazo relativamente corto, si la perspectiva es que esas economías sigan cayendo por lo menos dos años más y, además, aplicando recortes en sus presupuestos que debilitarán todavía más la situación laboral de los que siguen empleados. ¿Pueden ayudar los socios relativamente mejor posicionados, como Alemania y Francia? Precisamente son sus gobiernos los que imponen esas políticas de ajuste a los países en crisis.

Con 16,3 millones de personas sin trabajo en los países de la Eurozona (600 mil más que un año antes), nadie podrá sorprenderse por un retroceso en la demanda mundial. Ni tampoco si las empresas que producen para el mercado interno salen a liquidar sus stocks en países con mejor performance económica. Este es el panorama para el que países como Argentina deben prepararse en este 2012.

En la última semana, el gobierno argentino pasó por dos nuevos episodios vinculados a los cambios en la normativa con la que se prepara para administrar el comercio exterior este año. Por un lado, las precisiones que dio el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, sobre el cambio de régimen llevaron cierta tranquilidad a los sectores empresarios. No habrá trabas, prometió, pero sí un trabajo coordinado entre los distintos organismos con competencia en el ingreso de productos al país, de acuerdo al rubro de que se trate. No sólo Comercio Interior estará interesada en lo que se importe. El Senasa, el INTI, el Renar, el INAL o la Anmat (sanidad animal, tecnología industrial, armas, alimentos y medicamentos, áreas de cada uno, respectivamente), por ejemplo, tendrán la posibilidad de acceder a la información on line inmediatamente después que el importador presente la declaración jurada anticipada. Ello facilitará la labor simultánea y, en la práctica, el sistema de ventanilla única debería agilizar las operaciones. Pero también los controles respectivos.

El otro episodio tuvo que ver con la reacción de Brasil o, para decirlo con mayor propiedad, las expresiones del ministro de Desarrollo e Industria del socio y vecino, Fernando Pimentel. “Argentina ha sido un problema permanente”, sugirió, en una declaración más “tribunera” (para agradar a la tribuna, en este caso los industriales brasileños) que política. El interés político compartido de Argentina y Brasil es actuar en bloque frente a la crisis, elevando por ejemplo el arancel externo común del Mercosur. Pero Argentina además toma sus precauciones en el ingreso de productos importados a su mercado. Como muchos de éstos provienen de Brasil, la tarea a desarrollar será convencer al socio mayor del Mercosur de que no es contra sus productos que se planteó el nuevo esquema.

Como bien dice el presidente de FIDE, Héctor Valle, un economista que le saca ventaja a varios de sus colegas en materia de conocimiento sobre desarrollo industrial, “Brasil es un socio complicado, que está en una situación complicada y además tiene un problema con sus importaciones de China” (entrevista del diario La Nación). También en la relación bilateral se requerirá “más sintonía fina”. En este caso, para alcanzar un mayor grado de coordinación entre ambos países en relación al previsible comportamiento que adopten las naciones desarrolladas. “En una situación de recesión internacional, con altos márgenes de capacidades ociosas en los países industrializados, es de esperar que éstos decidan estímulos fiscales que doten de mayor agresividad a sus exportaciones manufactureras; y a ello se sumaría la previsible avalancha de productos asiáticos”, señala Valle en otro artículo, publicado en Página/12 el último 2 de enero.

Las perturbaciones en las finanzas globales han llegado para quedarse, la adversidad del contexto externo ya se ha convertido en un parámetro cualquiera sea el modelo que se adopte, dice el autor del mismo artículo. Aunque no todos quieran verlo. La etapa requiere de mayor activismo en materia de políticas económicas para preservar el crecimiento y el empleo, el dinamismo del mercado interno e incluso el superávit comercial, para no tener que volver a depender del crédito externo.

Casi en paralelo con la denuncia a cinco petroleras por el cobro de sobreprecios en las ventas de gasoil al transporte, con diferencia de horas, el Gobierno anticipaba una inversión conjunta con Venezuela para instalar una nueva planta de refinación de crudo para vender combustibles al mercado interno. No es una solución a la coyuntura, porque la concreción de ese proyecto no demandaría menos de tres años, pero es una forma de encarar respuestas estructurales a un problema que no es sólo de coyuntura. Más allá de que se logre en lo inmediato que las firmas petroleras den marcha atrás con los diferenciales de precio que aplican en el mercado, la posición dominante que ostentan está dada no sólo por la falta de competencia entre ellas, sino además por una oferta global de combustibles insuficiente para atender las necesidades de la demanda. Y las actuales refinadoras no parecen muy dispuestas a invertir en ampliaciones de planta o en levantar nuevas.

Es otra cara de una misma moneda. En el marco de la crisis mundial, la situación requiere mayor activismo estatal. El Gobierno demuestra actitud para aplicarlo, señalando nuevas reglas pero, además, exigiendo conducta a los actores de peso en el negocio, sobre todo los que están vinculados con los insumos críticos. E invita a otros a ingresar para cambiar las relaciones de fuerza.

Es saludable que este tipo de respuesta venga, además, de la mano de una mayor integración regional, como lo es la complementación con Venezuela. Es mostrar que, aunque los grandes títulos en los medios se los lleve la disputa con Brasil, Argentina sigue apostando a ese otro modelo.
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Viernes, 20 Enero 2012 17:10

99-1

99-1
La revista norteamericana Time elegía a los “manifestantes” como el personaje de 2011. Desde las revueltas árabes hasta los “ocupantes” de Wall Street, pasando por los “indignados” españoles y los estudiantes chilenos y colombianos, la toma de la calle fue, en el año recientemente finalizado, el instrumento de las gentes para expresar su malestar con el actual estado de cosas.

Si bien los contextos en cada caso son diferentes, no es menos cierto que existen puntos en común que se ha buscado minimizar, y que se expresan en el lema que los ocupantes de Wall Street convirtieron en la bandera que esgrimen: “Somos el 99 por ciento”. Con esto expresan, de un lado, que son la mayoría, y, del otro, que esa inmensa mayoría es marginal, en una situación que parece de locos, pues no existe la más mínima justificación “dados los niveles del producto real y potencial en el mundo” a que tantos tengan tan poco y tan pocos tengan tanto.

El lema es fundamental, pues muestra que esa parte del movimiento social ha tomado conciencia de que su situación resulta de la obscena concentración que el 1 por ciento de la cúpula hace de la riqueza mundial. Con esto comienzan a desbaratarse argumentos mistificadores como aquel de que el problema son los “bárbaros” religiosos, que pensadores como el recientemente fallecido Cristopher Hitchens o el biólogo británico Richard Dawkins han dejado deslizar, o la falta de más mercado preconizada por las entidades multilaterales y los tanques de pensamiento oficiosos (incluidas las universidades).

Concentrad, concentrad: ese es el ‘evangelio’


El desarrollo del capital se edificó sobre la base de una clara polarización de la sociedad, que en los países del centro fue atemperada en el período de “los 30 años gloriosos” (de 1945 a 1975), como efecto de las medidas tomadas durante el período inicial de la Guerra Fría y que dieron lugar al denominado Estado del Bienestar. Ese lapso de pacto social y de consumo cuasigeneralizado en Europa y Norteamérica “se debe recordar” fue impulsado como una medida preventiva contra la posibilidad de que los pueblos del mundo se decidieran por preferir regímenes socialistas. No se quería repetir la experiencia de la Guerra Civil Española, que había mostrado cómo muchos en su época, también en Occidente, consideraban al socialismo como una posibilidad alternativa.

Desde los años 80 del siglo XX se inició, en forma lenta pero segura, el desmonte de lo alcanzado en ese período de la historia, y hoy los países del centro también se ven compelidos a ingresar en el no muy agradable “club” de los Estados con población precaria. El período ultraliberal, que ya completa tres décadas, ha servido para remarcar la dualidad de las sociedades, con el agregado de que la punta de la pirámide se estrecha aún más, dando lugar a que –según el Instituto Mundial para la Investigación de Desarrollo Económico de la Universidad de las Naciones Unidas– el 1 por ciento de los adultos más ricos sea poseedor del 40 de los activos globales, mientras el 50 por ciento de los adultos más pobres apenas tiene el 1 por ciento de esa riqueza global. Si el análisis se hace con el 10 por ciento más rico de la población, encontramos que éste posee el 85 por ciento del total mundial de la riqueza (358 multimillonarios son en conjunto tan ricos como 2.500 millones de personas). Tampoco es despreciable que las 200 empresas transnacionales más grandes concentren el 40 por ciento del PIB mundial.

Si el problema se analiza desde la óptica de lo nacional, se puede observar que el llamado Grupo de los 20 concentra el 85 por ciento del PIB, dejándoles a los 173 países restantes tan solo el 15. Pero si al interior del grupo de países privilegiados se mira la distribución, cuatro países entre los más grandes –Estados Unidos, China, Japón y Alemania (es decir, el 1,5 por ciento del total), generan la mitad del PIB total, mostrándonos la altísima concentración de la producción en el mundo. De nuevo, esta vez espacialmente, se refleja el problema de la tendencia siempre creciente del sistema a centralizar y concentrar la propiedad.

En Estados Unidos, paradigma del capitalismo, el ingreso promedio del 99 por ciento de la población es de 31.244 dólares, en contraste con el del 1 por ciento de los más ricos, que suma 27 millones de dólares (aproximadamente 864 veces mayor). Y si lo que se mira es el patrimonio, el 10 por ciento de los hogares con mayores ingresos controla un porcentaje del 73, y el 90 por ciento restante el 27. Sin embargo, lo que es peor, una mirada al interior de esa capa superior nos muestra que el 1 por ciento se apropia del 35 por ciento de la riqueza, dejándonos ver que una décima parte de los más ricos posee casi la mitad de lo que se apropia el grupo de privilegiados, en una prueba clara de que hay incluso una casta de privilegiados entre los privilegiados.

Los esfuerzos de justificación del estado de cosas


Llama la atención que sea en Estados Unidos donde los manifestantes muestran la mayor claridad en identificar el problema, al señalar la innegable asimetría social como causa del malestar. Eso y la extensión geográfica de la protesta están logrando desequilibrar el discurso oficial, el cual sostuvo siempre que las cosas “más allá de ciertas anomalías sociales” marchaban siempre adelante. La absolutización de la pobreza, y no su consideración en términos relativos, se constituye en el arma que esquiva el problema de la distribución de la riqueza y justifica desbalances tan abismales.

De ahí que trabajos como los de Steve Pinker, psicólogo evolucionista norteamericano, y Matt Ridley, zoólogo británico y quien fue colaborador de la revista británica The Economist, hayan sido destacados con letras de molde, pues ambos tratan de mostrar que nos encontramos en el mejor de los mundos posibles. Pinker, en su último libro, afirma que el siglo XX, pese a las dos guerras mundiales y la bomba atómica, ha sido el más seguro de la historia, en una afirmación en la que despacha por lo menos 1.400 siglos, con apenas cuestionamientos menores de quienes se apoyan en sus “pruebas”, para sostener que debemos defender el orden existente. Ridley, en el optimismo racional, destaca la inventiva de los “emprendedores”, y sostiene que el comercio, la confianza y la tecnología son las puertas de ingreso a la prosperidad.

¡Progreso! ¡Progreso! ¡Progreso! Es lo único que se ve por todas partes, gritan los reseñadores criollos de esos autores, en un intento por descalificar el descontento que recorre el mundo. Pero, aún si se aceptaran algunas de esas cifras, lo que se obvia es que si se sacan promedios en una sociedad tan asimétrica, más de lo que se revela se vela, haciendo honor al viejo gracejo de que, si un habitante consume ocho pollos en la semana y su vecino ninguno, los dos consumen cuatro en promedio. No hay que ser genio para entender que, cuando se habla de seguridad, no es lo mismo estar en Nueva Zelanda, Austria o Japón que en El Congo, Chad o Paquistán, a tiro de los drones norteamericanos. Con unos pocos datos, apenas justos para un artículo de periódico, todos de instituciones oficiales, es fácil mostrar que meter en el mismo saco a todo el mundo no es más que un gambito desorientador.

Según las Estadísticas Sanitarias Mundiales, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida al nacer en Afganistán, Chad, Lesotho y Zambia es de 48 años, mientras en Australia alcanza los 82. Si se es niño en Chad, se tiene el 21 por ciento de posibilidades de morir antes de los 5 años, pero si se nace en Suecia esa probabilidad se reduce a 3 y en Cuba a 6 (en Colombia es de 19 por ciento).

En la tabla que acompaña este artículo se puede ver cómo un ligero nivel de agregación empieza a oscurecer las cosas, pero, si no es muy elevado, aún da alguna luz sobre las grandes distancias entre los colectivos. Allí se puede observar que en la esperanza de vida hay una diferencia de 23 años entre el grupo de ingresos bajos y el de ingresos altos, y que el número de médicos por mil habitantes de los grupos altos supera en casi 26 al de los ingresos bajos.

Un estudio de Pen Research Center dio a conocer que el patrimonio neto de los hogares blancos en Norteamérica es de poco más de 113.000 dólares, mientras el de los hogares hispanos apenas sobrepasa los 6.300 y el de los afroamericanos los 5.600. En los efectos de la crisis reciente, también se puede ver que las diferencias étnicas marcan distancias en cuanto al tamaño del impacto, pues en el período que va de 2005 a 2009, el patrimonio neto de los hispanos, ajustado a la inflación, cayó 66 por ciento, el de los afroamericanos 53 y el de los blancos apenas un 16.

En Colombia, según el Informe de Desarrollo Humano de 2011, elaborado por Naciones Unidas, la población con Necesidades Básicas Insatisfechas y en la miseria es de 33 por ciento, mientras el hacinamiento crítico y la inasistencia escolar afecta al 31 por ciento de la población. Estos datos, entre otros, contribuyen a situar al país como el cuarto en desigualdad en el mundo, sin que ese vergonzoso lugar cause el más mínimo ruido. Pero se pudieran seguir enumerando de modo casi indefinido algunas otras cifras demostradoras de que el lema 99-1 es una afortunada descripción sintética de una realidad que, por fin, se hace visible para muchos de quienes la padecen, y que reforzarla en la conciencia es un paso necesario para la futura acción política.

Ahora, de lo que no se debe dudar es de que textos como los de Pinker y Ridley, en la línea de la sociobiología, seguirán siendo usados como prueba de que el consumo elevado de celulares y la compra de automóviles son prueba irrefutable de que estamos mejor que antes. Que en una nación campeona en desigualdad como Colombia haya comercio de autos Maserati y Lamborghini ha sido elevado a la calidad de prueba de que el país progresa, en intentos simplistas de desviar la atención de la asimetría abismal existente en la distribución del ingreso.

Queda, pues, el desafío de generalizar en el imaginario colectivo el indiscutible hecho de que, si la gente se harta del estado actual de cosas y se toma las calles, es porque está consciente de que el capital concentra la riqueza y socializa las consecuencias, pues no es gratuito el ruidoso fracaso de la cumbre del clima en Durban, donde prácticamente se decide dejar que el planeta termine literalmente asado por la emisión de gases de efecto invernadero, en un hecho que se debiera denunciar como crimen de lesa humanidad.

El sistema se desnuda y la gente empieza a concientizarse sobre el verdadero corazón del problema, mientras cierta “izquierda” se esfuerza en tratar de demostrar los “beneficios” del mercado y la imposibilidad de transformaciones radicales. Mirar hacia atrás con criterios desarrollistas para justificar el hoy, intentando hacer de las novedades tecnológicas “sobre todo en comunicaciones” la prueba de la obligación de defender los procesos “civilizatorios”, minimizando o ignorando las gigantescas brechas sociales (fácilmente demostrables), es el camino que desde ya se trazan quienes se niegan a ver que tales brechas son la raíz del problema. Mil millones de hambrientos en el mundo no es una cifra de juego que pueda ser opacada por las estadísticas sobre ventas de Lamborghinis y televisores de plasma.

Enfrentar con seriedad los argumentos “justificatorios” del statu quo es una tarea importante que debe reforzar el reconocimiento problemático de la existencia real de la perversa relación 99-1. Así como mirar que también en ella se refleja la solución, pues nos muestra que somos la absoluta mayoría, y que de la acción conjunta y coordinada se puede derivar un nuevo orden constituyente de un futuro más simétrico y amable. Las circunstancias juegan de nuestro lado siempre y cuando se actúe con total contundencia y sin vacilaciones.
Publicado enEdición 176
El Banco Mundial rebaja la previsión de crecimiento para 2012 y 2013

El Banco Mundial (BM) ha revisado a la baja las perspectivas de crecimiento global al 2,5% para 2012 y 3,1 para 2013, lastrado por el debilitamiento la zona euro y la ralentización de las economías emergentes, informó el organismo multilateral.
 

Los países avanzados crecerán un 1,4% y los emergentes un 5,4% en 2012, lo que significa una rebaja de los pronósticos de 1,3 puntos y 0,8 puntos, respectivamente, respecto a lo previsto en los datos ofrecidos el pasado año. En sus últimas estimaciones, en junio de 2011, el BM pronosticaba para la economía mundial un 3,6% para ambos años. "La economía mundial han entrado en una fase muy difícil caracterizada por significativos riesgos a la baja y fragilidad", indica el BM.
 

El gran freno a la economía mundial es la situación en la zona euro, donde la incertidumbre financiera y la intensificación de la crisis fiscal, hará que entre en recesión este año y se prevé un crecimiento negativo de 0,3% para la región europea.
 

No obstante, el informe destaca que las recientes medidas tomadas en Europa, como el fortalecimiento del Fondo de Rescate o el progreso hacia la unidad fiscal en la zona euro, han logrado reducir la presión sobre la deuda soberana de países como Grecia, Italia, España o Francia.
 

Riesgo de contagio
 

El Banco Mundial alerta en su informe sobre el peligro de que la crisis financiera y la reducción de la demanda de las economías avanzadas se extiendan a los países emergentes, por lo que asegura la economía global podría caer en una recesión "igual o mayor que la de 2008/09".


Por ello, los economistas del Banco Mundial recomiendan a los países en desarrollo, ante un escenario de descenso de los flujos de capital y bajada de los precios de las materias primas, prepararse con medidas macroeconómicas prudentes .
 

"La escalada de la crisis no dejará a nadie indemne. Las tasas de crecimiento de los países desarrollados podrían caer tanto o más que en 2008. No podemos dejar de enfatizar la importancia de tener planes de contingencia", aseguró Andrew Burns, jefe del Departamento de Macroeconomía y autor principal del informe, en rueda de prensa telefónica.
 

Burns destacó que los flujos de capital hacia los países emergentes ha caído casi a la mitad en 2011 y que algunos de los motores de la economía mundial como Rusia, Brasil o India han ralentizado su crecimiento como consecuencia de ajustes domésticos.

Declive de exportaciones


El informe, titulado "Incertidumbres y vulnerabilidades", destaca que el lento crecimiento afecta también al comercio internacional, con unas exportaciones globales que siguen en declive desde 2010.
 

En 2010 las exportaciones mundiales de bienes y servicios crecieron 12,4%, pero en 2011 registraron un incremento del 6,6% y en 2012 se espera que lo hagan un 4,7%.


Asimismo, los precios mundiales de las materias primas han descendido un 10,2% desde los récords de comienzos de 2011 y los productos agrícolas 19%, lo que tiene implicaciones directas sobre los países exportadores, que pueden ver reducirse sus ingresos en cerca de un 4% de su PIB.
 

El director del Grupo de Análisis del BM, Hans Timmer, aseguró que los países en desarrollo "deberían encontrar financiación anticipada para sus déficit presupuestarios, dar prioridad al gasto en redes de protección social e infraestructura y someter a pruebas de esfuerzo a sus instituciones bancarias".
 

Por último, otro factor que añade incertidumbre a la situación mundial son las tensiones políticas en Oriente Medio que podrían alterar el suministro de crudo internacional, según el informe.


Por ALFONSO FERNÁNDEZ (Efe)Washington, EEUU18/01/2012 03:40 Actualizado

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Miércoles, 18 Enero 2012 06:44

Medio millón de chicos pobres

Medio millón de chicos pobres

El drástico plan de ajuste de la coalición Conservadora-Liberal Demócrata tiene un resultado claro y cuantificable. Según el estudio conjunto de dos prestigiosas fundaciones británicas, el Family and Parenting Institute (FPI) y el Fiscal Studies Institute (FSI), la reducción de beneficios sociales y el aumento del IVA, entre otras medidas, arrojará a medio millón de menores a la pobreza absoluta. La OCDE (Organización de la Cooperación y el Desarrollo) tiene otra manera de decirlo: el Reino Unido es la sociedad más desigual de las naciones ricas.
 

El estudio del FPI y el FSI señala que el ingreso promedio de las familias británicas con niños, que disminuyó en un 4,2 por ciento en 2010/2011, seguirá cayendo en picada. En 2015, último año de gobierno de la coalición, este tipo de familias experimentará un recorte en sus ingresos de unos dos mil dólares anuales. El impacto es particularmente marcado para familias con tres o más niños, menores de cinco años y para los que reciban ayuda para pagar alquileres privados. “Los recortes van a impactar mucho más a las familias con niños que a los jubilados y el resto de los trabajadores”, señaló Katherine Rake del FPI.
 

Los recortes sancionados por la coalición en octubre de 2010 y profundizados desde entonces para “lidiar con el déficit fiscal” y “dar tranquilidad y previsibilidad de cara a los mercados financieros” incluyen un congelamiento salarial para los empleados estatales y el cierre masivo de servicios sociales, entre ellos los clubes juveniles, cuya ausencia se hizo sentir en los disturbios que asolaron Inglaterra en agosto pasado. El impacto es especialmente devastador para las familias más pobres. La ley de Pobreza Infantil de 2010 define la pobreza absoluta como un 60 por ciento de ingresos por debajo del promedio nacional. En base a esta medida, el FPI y el FSI calculan que medio millón de niños caerán debajo de esta línea: unos 300 mil menores de cinco años.
 

En un comunicado, el gobierno reconoció las dificultades que están viviendo muchas familias, pero señaló que estaban tomando medidas correspondientes. “Hay medidas para ayudar a estas familias, como el congelamiento de los impuestos al alquiler estatal o la introducción del impuesto universal”, señala el comunicado. Según el FPI, la mayoría de estas medidas son apenas un parche que beneficia a algunos sectores o que recién tomarán lugar en 2018 como el impuesto universal. Peor aún, como el resto de los ajustes en la Unión Europea (UE), el británico comete el peor de los pecados: infligir un sufrimiento en vano. Lejos de disminuir, el déficit está creciendo. A fines de 2011, la deuda total británica se incrementó a casi un billón de libras o 62,8 por ciento del Producto Bruto Interno. “Como resultado de su política, el gobierno ha tenido que endeudarse más de 158 mil millones de libras que lo calculado”, señala Rachel Reeves, portavoz de temas fiscales de la oposición laborista.
 

Un informe del Centre for Economic and Business Research (CEBR) señala que el Reino Unido entrará en recesión este año y que habrá 3 millones de desempleados el año próximo. Como con la famosa frase de Shakespeare, el draconiano ajuste británico parece un “cuento contado por un idiota”: la exigencia de austeridad está condenando no sólo al Reino Unido sino a los países de la Eurozona al escaso crecimiento económico y a un mayor déficit fiscal. “Los países imponen la austeridad que les exigen los mercados financieros, que luego los castigan y critican porque la economía no crece como resultado de la austeridad”, señalaba este lunes Jenni Russell, comentarista del conservador vespertino Evening Standard.
 

En los últimos cuatro años, el nivel de vida de los británicos cayó en un 28 por ciento, la peor disminución sostenida desde la posguerra. Como es de esperar, esto no está sucediendo de manera igualitaria. Según la OCDE, el Reino Unido tiene el nivel de desigualdad más alto entre los países considerados ricos que forman parte de la organización. El 10 por ciento con más ingresos gana hoy 12 veces más que el 10 por ciento con menos ingresos: en 1985, la proporción era ocho a uno. La medición se vuelve más abismal cuando se mira a los superricos. El 1 por ciento de mayores ingresos pasó de llevarse un 7,1 por ciento de la torta en 1970 a un 14,3 por ciento en 2005.
 

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Lunes, 16 Enero 2012 07:34

Dilma tiene prisa por superar el 2011

Dilma tiene prisa por superar el 2011
Un balance de su primer año de gobierno muestra que la economía creció por debajo de lo previsto. La mandataria exigió la renuncia de seis ministros acusados de corrupción. Esta semana se reunirá con su gabinete y pedirá datos y proyectos.

Desde Río de Janeiro


De manera discreta, sin fiestas ni discursos, el 1º de enero Dilma Rousseff cumplió su primer año como la primera mujer en presidir el mayor país de América latina. Había al menos dos buenas razones para celebrar. Una: los sondeos de opinión pública muestran que ella superó, en aprobación popular, a sus dos antecesores, Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula da Silva, en sus respectivos primeros años de mandato. Otra: en los estertores de 2011, Brasil superó al Reino Unido y se transformó en la sexta economía del mundo. Es verdad que más por deméritos de los británicos que por méritos propios, pero la noticia merecería festejos. Austera y rígida en sus actitudes, Dilma Rousseff prefirió dejar la alegría para algunos de sus ministros. Y aprovechó para pedirles datos, medidas e iniciativas para el nuevo año.

El balance que la presidente hace de su primer año muestra vacíos y frustraciones que ella cobrará de sus ministros en tres reuniones convocadas para esta semana, de jueves a sábado. Los ministerios fueron divididos en tres grupos, ya que reunir a todos –38– sería improductivo. Las preocupaciones de Dilma son conocidas: los efectos de la crisis internacional, que es más persistente de lo esperado, y cómo evitar las fallas de gestión de este primer año, que tuvo largos períodos de turbulencia interna.

Por esos días algunos de los ministros de Dilma serán reemplazados. No hay pistas de cuándo, ni de cuáles. Luego de haber sustituido a siete integrantes de su gobierno en su año de estreno –uno por hablar tonterías de manera incontinente; seis por sospechas de corrupción– se llegó a especular que ahora en enero habría cambios radicales, con la fusión de algunas carteras, la supresión de otras, y que finalmente Dilma montaría un gabinete a su imagen y semejanza, sin las imposiciones de Lula y de sus aliados.

De ella nadie oyó nada nunca. Los rumores se fueron debilitando, las presiones de aliados siempre ávidos por puestos y presupuestos también, y al final nadie espera más que cambios puntuales, con ministros saliendo para disputar alcaldías en octubre y algún otro cuyo desempeño haya sido apenas sufrible.

Sin embargo, por detrás de esa serena rigidez se trabó un combate duro. Las intrincadas y confusas reglas del sistema político brasileño obligan a los presidentes a armar alianzas contradictorias, donde prevalecen intereses muchas veces oscuros en lugar de programas compartidos. No se trata de convergencias ideológicas o programáticas, sino de convergencias de ambiciones muy poco republicanas. Es un caso rarísimo de gobierno formado por cuotas de los partidos y por cuotas del presidente, o sea, queda muy claro que el mandatario no elige a su gusto quién integrará su gobierno. No hay cómo escapar de la trampa y Dilma supo aprender rápidamente esa y otras lecciones. Heredó una estructura del tamaño de un elefante –son 38 ministerios, la mayor parte de ellos sin otra función que la de agradar a correligionarios y abrigar a víctimas de derrotas electorales–, y es con ella que tendrá que seguir hasta el final.

Un balance sumario del primer año de Dilma en la presidencia muestra que la economía creció por debajo de lo previsto (alrededor de 3%), gracias en buena medida a la política fiscal impuesta por el gobierno. De salida, se impuso un ajuste drástico al presupuesto de la Nación (fueron congelados 50 mil millones de reales, unos 28 mil millones de dólares), disminuyendo sensiblemente las inversiones públicas y los gastos gubernamentales. Otros factores –la crisis global, las elevadas tasas de interés aplicadas por el Banco Central, la caída del dólar en los mercados internacionales– terminaron por contribuir de manera efectiva para el tímido desempeño de la economía.

De todas formas, la inflación quedó dentro de la meta prevista, y se espera que este año la economía vuelva a crecer de manera más robusta.

En los próximos días, más que nombres de nuevos ministros se sabrá el tamaño del corte que Dilma Rousseff impondrá al presupuesto nacional aprobado por el Congreso hace poco más de un mes. La sacrosanta entidad llamada mercado espera un ajuste de unos 60 o 70 mil millones de reales (entre 34 y 39 mil millones de dólares). En Brasilia, se dice que esos números son meras especulaciones que indican más la presión del mercado que tendencias dentro del gobierno. Dilma quiere un ajuste menor, para que el gobierno tenga recursos para retomar inversiones públicas y preservar programas que poco anduvieron en su primer año.

Asesores cercanos a la presidente reiteran que las incertidumbres de la economía europea y la gravedad de la crisis global son factores que podrán entorpecer los programas de gobierno. Dilma tiene esa preocupación y determinó a su equipo económico que encuentre alternativas.

En ese inicio de año, la presidente da muestras de que tiene prisa. Los ministros convocados para las reuniones de esta semana recibieron instrucciones precisas: todos deberán comparecer con los datos detallados de lo que hicieron en 2011. Será la primera prestación de cuentas de un desempeño que, por una razón o por otra, quedó por debajo de lo que Dilma Rousseff había previsto.
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Dispara tensión S&P en Europa al bajar nota crediticia a 9 países
Berlín, 13 de enero. El viernes resultó de "mala suerte" para Europa, luego de que la agencia Standard & Poor’s (S&P) rebajó la calificación crediticia a nueve países de la zona y despojó a Francia y a Austria de su nota soberana AAA.

"Las acciones de calificación de hoy son impulsadas principalmente por nuestra evaluación de que las iniciativas políticas que han sido adoptadas por las autoridades europeas en semanas recientes podrían ser insuficientes para abordar completamente la actual tensión sistémica en la zona euro", manifestó S&P en un comunicado.

Rebajó las calificaciones de Italia, España, Portugal y Chipre dos escalones, mientras las de Francia, Austria, Malta, Eslovaquia y Eslovenia, uno. La medida pone a Italia en el mismo nivel BBB+ que Kazajistán, y a Portugal en categoría "basura".

La agencia colocó a 14 estados de la zona en panorama negativo –para una posible mayor rebaja–, incluyendo a Francia, Austria, Finlandia, Holanda y Luxemburgo, que conservan la nota AAA. Alemania mantuvo su calificación AAA, con panorama estable.

Tras una reunión de emergencia con el presidente francés Nicolas Sarkozy, el ministro de Finanzas, Francois Baroin, aminoró el impacto de la rebaja a la segunda economía del bloque, por vez primera desde 1975. "Esto no es una catástrofe. Es una calificación excelente. Pero no son buenas noticias", comentó al canal de televisión France 2. Añadió que el gobierno no responderá con mayores medidas de austeridad.

Los ministros de Finanzas de la eurozona respondieron en un comunicado conjunto que habían instrumentado "medidas de largo alcance" en respuesta a la crisis de deuda soberana y que estaban acelerando las reformas hacia una unión económica más fuerte.

S&P dijo que la zona euro enfrenta tensiones, que incluyen condiciones crediticias más ajustadas, elevadas primas de riesgo para un creciente número de deudas soberanas y débiles perspectivas de crecimiento económico.

La agencia también argumentó obstáculos políticos para una solución de la crisis, debido a una "abierta y prolongada disputa entre autoridades europeas sobre el enfoque apropiado para enfrentar los desafíos".

La austeridad y la disciplina fiscal por sí mismas no fueron suficientes para enfrentar la crisis de deuda y se corrió el riesgo de que se volvieran autodestructivas, aseveró S&P.

El ministro de Defensa alemán, Wolfgang Schaeuble, bajó el tono a la noticia, al afirmar que "en meses recientes hemos llegado al acuerdo de que los juicios de las calificadoras no deben ser sobrevalorados".

Más tarde el gobierno alemán anunció que "tomó nota" de la medida de S&P, según una declaración del Ministerio de Finanzas alemán emitida en Berlín. Añadió: "Con la implementación de las decisiones adoptadas en la cumbre de diciembre y con el acuerdo de reglas fiscales concretas en un tratado vinculante, las finanzas de los países miembro de la eurozona serán estabilizadas de forma duradera".

Una fuente del gobierno español sostuvo que la degradación de la nota se debe a "una herencia del pasado" y que su objetivo es "recuperar el potencial de crecimiento de la economía". Mientras, el gobierno italiano externó su determinación de avanzar con las reformas del Estado.

S&P advirtió a mediados de diciembre pasado sobre la medida a varios países europeos. Moody’s y Fitch, las otras dos grandes calificadoras, mantienen a Francia la AAA.

Los efectos


La primera consecuencia podría ser un aumento de las tasas de los títulos de deuda soberana, de los que recelan ya los mercados. En el caso de Francia se traduciría en un alza de 4 por ciento de los bonos a 10 años. Actualmente, París toma prestado al 3.2 por ciento de interés.

Un repunte de los intereses que los estados tienen que ofrecer para financiarse conduce a un alza de la deuda y reduce el margen de maniobra de los gobiernos.

Los bancos podría verse afectados, porque utilizan las obligaciones soberanas como garantías para obtener fondos en los mercados financieros, mismas que les costarán más.

Los bancos tratarán de repercutir ese sobrecosto en los créditos o restringirán su oferta de éstos, lo que perjudicará a empresas y particulares.

Reuters, Afp y Dpa

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Sábado, 14 Enero 2012 07:25

Liberalización económica y empleo

Liberalización económica y empleo
ALAI AMLATINA, 13/01/2012.-  Es un dato conocido que muchos analistas confunden, o aparentan confundir, el hecho de que dos fenómenos ocurran al mismo tiempo con que exista una relación de causalidad entre ambos. Este parece ser el caso de una nota recientemente publicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde se señalan los supuestos beneficios de la liberalización económica en términos de empleo[1]. Un claro objetivo de una institución asociada a la dominación mundial y que hace propaganda por la liberalización de la economía en tiempos de crisis capitalista. Asociar la problemática liberalizadora al crecimiento del empleo apunta a deslegitimar los reclamos de los trabajadores contra el ajuste que promueven las políticas anti crisis de las clases dominantes en el capitalismo mundial.

El artículo de marras comienza planteando una pregunta típica para este tipo de análisis: ¿el comercio internacional acaba con los empleos o los genera? Uno estaría tentado a responder una obviedad: depende. Depende de en qué contexto histórico nos situemos; de qué tipo de países estemos hablando, de qué tipo de comercio, y en qué circunstancias. Una empresa puede trasladar parte de su producción de Europa a Asia en busca de bajos salarios, y esto puede generar desempleo en Europa, pero mantener el nivel de empleo global inalterado. O puede redundar en un aumento global del empleo a causa de una mayor producción, pero con menores niveles de salario y peores condiciones laborales para los trabajadores… depende.

Pero aceptemos la propuesta del artículo. Allí parecen quedar desmentidas varias nociones de nuestro sentido común que se fueron construyendo a partir de nuestra experiencia histórica. El artículo resume: a) “las economías abiertas, a diferencia de las protegidas, logran niveles más altos de crecimiento económico”; b) “la apertura comercial ha contribuido a la creación neta de empleos”; c) “la estabilidad laboral total ha cambiado muy poco”.

Discutamos los argumentos


Ahora bien, ¿de dónde surge esta información? ¿Cuáles son los argumentos a partir de los cuales podemos pensar que esto es cierto? Sobre la segunda pregunta el texto dice poco. Pero vayamos a la primera. Sabemos que, como decía de manera poco feliz el famoso econometrista, si uno tortura suficientemente los datos, estos acaban por confesar; ¿pero qué datos utiliza la OCDE ?

Un análisis muy sencillo con datos de la CEPAL y la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS[2]) nos muestra algo un poco distinto. En los últimos 20 años, la tasa de desempleo abierto en Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Italia, Suecia e Inglaterra, ha crecido un 71%, 140%, 17%, 44%, 22%, 361% y 11% respectivamente. Y en términos absolutos[3] en estos países, el volumen de trabajos industriales ha caído en un 20%, 26%, 22%, 1,4%, 5,4%, 30%, y 37% en el mismo período.

Hablamos de los últimos 20 años porque entendemos que es a principios de los ´90 donde podemos situar una especie de éxito por la fiebre liberalizadora, y en este sentido es útil ver los efectos de largo plazo de las medidas. Es el tiempo del fin de la bipolaridad y del sueño del “fin de la historia” y el “fin de la ideología” que permitió imaginar el triunfo del capitalismo sobre cualquier orden alternativo. En América Latina ya conocemos las consecuencias de las políticas hegemónicas en los 90´. En Argentina, si bien en la última década el desempleo ha caído, según el INDEC, hasta el 7-8% de la población económicamente activa, no ha logrado recuperar los niveles cercanos al 3-5% que tuviera en todo el período que va desde mediados de la década del ´40 hasta fines de los ´80. Y de hecho estamos hablando de un empleo totalmente distinto.

Según los datos del CEPED-UBA, el poder adquisitivo del salario es en la actualidad el más bajo de toda la serie que transcurre de aquel entonces hasta ahora, lo que explica los enormes techos en la tasa de empleo (42% de la población total) y en la población que sale a buscarlo (como decíamos al principio… depende). En lo que respecta a, Brasil por ejemplo, la tasa de desempleo en 2008 era aproximadamente el doble de la de 1995, en México está prácticamente en el mismo nivel, y en Chile ha subido un 2%.

Pero en realidad, como decíamos al principio, estos datos solos no alcanzan para explicar nada. Lo que sí hacen es mostrar que no parece haber una mejora sustantiva en los índices de empleo como lo afirman los analistas de la OCDE. Pero aunque mostrasen lo contrario (como por ejemplo en el caso de Ecuador), sería un error que no tengamos en cuenta los efectos que la coyuntura internacional en términos de los precios de los productos de exportación de nuestros países están teniendo sobre nuestras economías. Es decir, sería un error que caigamos en el mismo juego que criticamos. No se puede analizar la pregunta que plantea el artículo mostrando simplemente una correlación entre apertura económica y empleo, porque hay una enorme variedad de situaciones intervinientes que debemos considerar… Lo que no estaría mal que sugiramos al pasar es que revisen los datos, porque son muy sugestivos para que afirmemos todo lo contrario.

Cambios en la división internacional del trabajo


Lo que sí es cierto es que en los últimos años, la división internacional del trabajo tradicional de intercambio de productos primarios por manufacturas elaboradas entre periferia y centro respectivamente, está siendo reemplazada por un proceso complejo donde la periferia interviene también (dado que la exportación de productos primarios sigue existiendo) en la exportación de productos elaborados, incluso aumentando significativamente su participación en la exportación de productos con un alto componente tecnológico.

En términos muy esquemáticos, lo que sucede es ciertas empresas con capacidad de operar a escala transnacional, han adquirido la posibilidad de trasladar a la periferia segmentos enteros de las cadenas productivas (producto del desarrollo de la tecnología de la informática y las comunicaciones), utilizando al país receptor exclusivamente como plataforma de exportación.

El proceso es sencillamente la búsqueda de bajos costos de mano de obra. En palabras de Giovanni Arrighi (1997:188), podemos decir que asistimos “a una división del trabajo donde el centro es predominantemente el lugar de emplazamiento de las actividades cerebrales del capital corporativo y la periferia el locus de los músculos y los nervios”.

Asistimos a un proceso de expansión de la relación salarial, donde la fábrica del mundo se traslada desde el “centro” capitalista a la periferia. Ese es el lugar crecientemente asumido por China en la economía mundial contemporánea y que explica en buena medida el crecimiento del empleo y la explotación mundial de los trabajadores, pese a la disminución del empleo, no solo por la crisis, en los principales países capitalistas desarrollados. En plena crisis ocurren pérdidas de empleo en los territorios tradicionales e históricos del desarrollo capitalista, al tiempo que se expande la relación social de explotación en nuevas fronteras territoriales de valorización del capital.

Gráfico nº 1. Relación entre las exportaciones de alto contenido tecnológico de países seleccionados y los Estados Unidos




Fuente: Pinazo y Piqué (2011), Desarrollo Latinoamericano en el marco de la Globalización , en Problemas del Desarrollo, UNAM, nº 166.

Ahora bien, esta exportación de productos de alto contenido tecnológico no ha alterado ni la participación de los países en valor agregado mundial, ni ha modificado sensiblemente el nivel de sus salarios. Fundamentalmente porque se trata de un traslado de segmentos intensivos en mano de obra, en busca de una reducción en los costos, y no de un proceso de desarrollo industrial, en ninguno de los sentidos en que se pueda pensar la palabra.

Esta última cuestión quizás nos sirva para pensar el esfuerzo argumentativo, y la “tortura de datos” consiguiente, a los que comúnmente se someten los ideólogos del librecomercio, para hacernos creer lo bueno que es para nosotros que abramos nuestras fronteras y les dejemos hacer sus negocios.

En síntesis, nos preocupan los contenidos “profesionalistas” y “objetivos” que difunden agencias internacionales que pretenden estar más allá de unos o de otros. En nuestro caso queremos enfatizar que la OCDE realiza análisis que son fuente de información para la toma de decisiones en los ámbitos de poder mundial, especialmente el G20, núcleo que define el rumbo del capitalismo mundial en crisis.

No solo se trata de denunciar y desarmar la argumentación de las clases dominantes, sino de construir pensamiento propio para la emancipación de las clases subalternas. Es que en los últimos 20 años no solo existió la ofensiva dominadora del régimen del capital por restaurar la dominación capitalista objetada por las luchas obreras y populares por décadas en un marco bipolar. El proyecto del capital trata de obturar las propuestas de emancipación de los trabajadores, pero no puede evitar la experiencia de resistencia y construcción de alternativa política, social y cultural, algo que verifica la realidad de nuestramérica a comienzos del Siglo XXI. Vale adicionar que al proyecto del capital se le suma un modelo sindical conciliador y posibilista encarnado en el ámbito global por la Central Sindical Internacional que deja afuera de la representación a millones de trabajadores, la mayoría precarizada; pero también debe registrarse la experiencia renovadora del agrupamiento de trabajadores en el Encuentro Sindical Nuestra América, expresión de un modelo unitario y de clase en proceso de extensión, que agrupa organización de trabajadores más allá de la organicidad sindical, interpelando a los trabajadores en el territorio y en las condiciones generalizadas de precariedad para la instalación de un modelo de organización y lucha de los trabajadores para la confrontación con la iniciativa de las clases dominantes y la proposición de alternativa anticapitalista.

Autores:

Julio Gambina
Presidente
Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, Fisyp

Germán Pinazo
Miembro Fisyp

Víctor Mendibil
Secretario General
Federación Judicial Argentina - FJA



[1] http://www.oecd.org/document/31/0%2c3343%2cen_2649_37431_44171615_1_1_1_37431%2c00.html
[2] www.bls.gov.
[3] Que haya caído el número absoluto de trabajadores es sumamente importante porque, al crecer la población, es esperable que se potencie el efecto sobre la tasa de desempleo.
[4] Por cuestiones de disponibilidad los primeros datos de América Latina y México corresponden al año 1986, mientras que los de los 5 países asiáticos a 198
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El retroceso de Alemania deja a la zona euro al borde de la recesión

 La economía alemana deja atrás dos años de fuerte crecimiento. El último trimestre de 2011 terminó con una contracción del 0,25% del producto interior bruto (PIB), según cálculos provisionales publicados ayer por la Oficina Federal de Estadística Destatis. El retroceso en el trimestre recién terminado alimenta las dudas sobre si Alemania recaerá en la espiral descendiente de 2009. La primera economía europea podría estar pasando de un auge sin precedentes en la era euro a la recesión en un abrir y cerrar de ojos.
 

Con el retroceso de Alemania, se puede dar por seguro que la actividad también cayó en el conjunto de la zona euro en el último trimestre de 2011. Y las posibilidades de que vuelva a retroceder en el arranque de año son grandes con lo que la economía podría menguar dos trimestres consecutivos, lo que los economistas consideran una recesión.
 

Pese al retroceso final, el PIB alemán creció un 3% en 2011. Es una de las mejores cifras desde la Unificación de 1990. En 2010, la economía alemana creció un 3,7% en lo que parecía la salida definitiva de la Gran Recesión de 2009, cuando su PIB cayó un 5,1%. En 2011 y pese la mala cifra de cierre, el PIB alemán creció el doble que la media de la Eurozona y que el de EE UU. También recuperó todo el terreno perdido en la brutal recesión de 2009.
 

Dada la falta de precedentes de una crisis de deuda como la acutal, los diversos institutos económicos no se ponen de acuerdo: el Instituto de Investigaciones Económicas DIW, por ejemplo, augura una recesión "suave" en el primer trimestre del año y una mejora posterior "en el caso de que Europa consiga dominar la crisis del euro". Hasta entonces, los mercados seguirán muy influidos por "la irracionalidad y la histeria". El ministro de Hacienda Wolfgang Schäuble aconseja, en este sentido, "no perder los nervios". Algunos expertos no creían que la crisis europea y la caída de las exportaciones llegaran a afectar así a la economía alemana. El Gobierno lanza mensajes de tranquilidad desde hace semanas.
 

Pero nadie duda de que, si lo hay, el crecimiento en 2012 va a ser mínimo. El banco central alemán (Bundesbank) espera que el PIB alemán solo suba un 0,6% en todo el año. Sus economistas creen que las cosas mejorarán en 2013, para el que prevén un repunte del 1,8%.
 

Este año, la crisis del euro y la política de austeridad propugnada por la canciller Angela Merkel va a pasar factura a la locomotora económica europea, que, al menos, ha logrado cerrar el año con un déficit público de solo el 1%. Pero la subida de impuestos en España o Italia, así como los recortes de gasto público y la contención salarial, reducirán más las exportaciones alemanas. En declaraciones al diario muniqués Süddeutsche Zeitung, el economista jefe de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Heiner Flassbeck, se muestra convencido de que habrá recesión: "Con las orgías de recortes en toda Europa, estamos destruyendo nuestro propio mercado". Para Flassbeck, "si se sigue adelante con esto, vamos a vivir una caída descomunal".
 

Otros expertos confían en que la baja tasa de paro y las buenas cifras de Estados Unidos tiren de la economía alemana. El economista jefe del banco italiano Unicredit, Andreas Rees, no cree que Alemania vaya a caer en la recesión y considera que "el punto más bajo" de las expectativas empresariales está superado.
 

Las buenas cifras alemanas de 2011 se deben a la orientación exportadora de su economía, como ya sucedió en 2010. Las inversiones también subieron, en un 8,3% respecto a 2010. La novedad del pasado año fue que los alemanes consumieron más. El miedo a la inflación y al recrudecimiento de la crisis, combinado con la alta tasa de empleo, han impulsado la demanda interna. Los alemanes, grandes ahorradores, empiezan a preferir gastarse el dinero que ver como la inflación se come sus ahorros. Los hogares alemanes han gastado en 2011 un 1,5% más que en el año anterior.
 

Si bien los principales clientes de Alemania son sus socios europeos, los exportadores alemanes han superado la crisis de la Eurozona vendiendo sus productos a los países emergentes. China, India o Brasil han suplido en parte la bajada de demanda europea de coches y maquinaria made in Germany. El enfriamiento económico que muchos expertos pronostican para estas economías también podría afectar a Alemania.

 

Eurostat confirma el estancamiento de la eurozona en el tercer trimestre
 

Mientras, ha mantenido la cifra del 0,3% que había dado previamente para el conjunto de la Unión Europea (UE). Los nuevos datos vienen a confirmar aún más la fuerte desaceleración que se produjo en la economía europea tras los primeros meses de 2011.

El PIB de los países de la moneda única creció un 0,2% en el segundo trimestre del pasado año, mientras que en el primero lo había hecho un 0,8%. En términos interanuales, las economías del euro crecieron en el tercer trimestre de 2011 un 1,2% y las de la UE un 1,3%.

En el caso de España, Eurostat ha confirmado los datos anteriores que apuntaban a un crecimiento nulo entre julio y septiembre respecto a los tres meses anteriores. En comparación con el mismo periodo del año anterior, el crecimiento del PIB fue del 0,7%, una décima menos del dato ofrecido por Eurostat el pasado diciembre.

Un buen número de países registraron una contracción de la actividad económica respecto a los meses inmediatamente anteriores, como Bélgica (-0,1 %), Holanda (-0,2 %), Chipre (-0,7 %), Italia (-0,2 %), Portugal (-0,6 %) y Eslovenia (-0,2 %), mientras que no hay datos para países como Grecia e Irlanda.


 

 

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Jueves, 12 Enero 2012 06:20

“La Fed debilitó nuestro sistema”

“La Fed debilitó nuestro sistema”

La llamada moneda bancaria –es decir no tangible porque está hecha de transacciones– se ha convertido en preponderante hoy en el mundo y es ella, y los bancos que las manejan, los que imponen las reglas, según el economista Marcello De Cecco, profesor de la Universidad Luiss de Roma. Hablando con un grupo de periodistas de la Asociación de la Prensa Extranjera de Roma sobre el problema de la crisis del euro y de Europa en general, De Cecco explicó que “estamos en crisis porque hasta un cierto punto ese dinero no fue más controlable por los bancos centrales de cada país”.
 

Muchas de las reglas financieras hoy imperantes en el mundo han sido inventadas por Estados Unidos o, si se quiere, por el mundo anglosajón, añadió. “La Reserva Federal (Fed, el banco central estadounidense) ha impulsado la liberalización del mundo bancario y de ese modo ha querido destruir el sistema bancario europeo”, indicó, sin descartar que esas intenciones se extendieran al sistema bancario de muchos otros países lo cual, según algunos politólogos, es el modo de controlar el mundo actual.
 

El primer ministro italiano Mario Monti, que ayer viajó a Alemania para encontrarse con la canciller Angela Merkel en el marco de una serie de encuentros bilaterales con Alemania y Francia previstos para este mes, dice que “no existe ninguna crisis del euro” y que la moneda europea, aunque tiene sus altos y bajos, es “muy fuerte” y “estable”. Pero no todos están de acuerdo con él, especialmente quienes, aun creyendo que el euro sobrevivirá, sostienen que la Unión Europea (UE) es débil desde el punto de vista normativo y político y que los países a menudo hacen presión para seguir conservando parte de su autonomía, lo que es un problema para fortalecer la moneda única.
 

Demostración, en parte, de la no total confianza en la UE o tal vez en el euro; es que “los bancos centrales de cada país siguen conservando el propio oro en sus depósitos. No lo han enviado al Banco Central Europeo (BCE)”, que es la máxima autoridad en esta materia de la Unión Europea, explicó por su parte la economista Ester Faia, profesora de Economía Política de la Universidad de Frankfurt. “Un modo de hacer que los mercados retomen la confianza en el euro y en Europa sería derivar ese oro al BCE. De alguna manera el mensaje sería: nosotros creemos en el euro, por eso enviamos nuestro oro al BCE”, añadió. Otro modo, dijo, sería ofrecer la posibilidad de canjear cuotas de déficit entre los Estados o vender bonos con garantía en oro o en acciones de empresas públicas.
 

¿Pero qué sucedería si se acaba el euro? “Todo el dinero, los títulos, los bonos, se transformarían en papeles sin valor. No se puede predecir fácilmente cuáles serían las consecuencias, pero seguramente sería devastador”, agregó Faia, que reconoce que haber permitido la entrada a la unión monetaria a ciertos países (caso Grecia, N.de R.), fue un error. Pero que en este punto de la historia hay que encontrar una solución. Por otra parte, insiste, para evitar situaciones como ésta, los países de la UE deberían tener políticas fiscales comunes.
 

Según De Cecco, por todas estas razones la reglamentación de la política monetaria que debería hacer la UE es doblemente importante, ya que a nivel financiero todavía existen fronteras en Europa. Se debería crear, entre otras cosas, un sistema que controle a los bancos europeos, pero la tarea no parece fácil, especialmente cuando se habla de bancos privados que son verdaderas multinacionales de la especulación.
 

Según los expertos, la Unión Europea debería reglamentar incluso los eventuales default de sus miembros. “No son cosas tan extraordinarias si están reglamentadas –concluyó Faia–. Por ejemplo, recientemente entró en default el estado del Minnesota, pero la noticia ni siquiera fue publicada en Europa porque Estados Unidos tiene normas que lo regulan.”
 

Las autoridades italianas temen que, a causa de los ajustes impuestos a la gente y a la desocupación, haya una ola de descreimiento general hacia la UE, mientras los expertos temen más bien una ola xenófoba contra los inmigrantes.
 

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Martes, 10 Enero 2012 11:46

Goldman Sachs gobierna España

Goldman Sachs gobierna España
Apoco de andar el siglo XXI, las pistas son esclarecedoras. Ya nadie se llama a engaño. La crisis ha sido una buena excusa para desarticular el pobre Estado de bienestar que acompañó el llamado milagro español, que –todo hay que decirlo–, era más paternalista que afincado en políticas keynesianas de redistribución de la renta y pleno empleo. Su origen lo encontramos en los gobiernos tecnócratas, conocidos popularmente como gobiernos del Opus Dei. Fue el momento de la modernización del franquismo. No será la vieja guardia franquista quien se siente en los consejos de ministros a partir de fines de los cincuenta del siglo XX. La nueva camada del franquismo muta hasta hacer imperceptible la ideología fascista que la precedía. Muchos de sus cachorros no compartían sus aspectos más repulsivos, la tortura y represión. Con un discurso ambiguo, a la muerte del dictador, 1975, son quienes dan vida a reforma política. Ya nada se les resistía. Franquistas de corazón, crearon una realidad ficticia para impedir la ruptura democrática. Su estrategia fue señalar la existencia de un búnker político donde se agazapaba el franquismo y cuyo poder radicaba en el control sobre las fuerzas armadas creadas por la dictadura fascista. Identificado el enemigo, el resto eran aliados y compañeros de viaje en la transición. Lo inteligente, para evitar un golpe de Estado, era aislar a la oligarquía política y apoyar a la burguesía reformista. Cualquier otra opción estaba fuera de lugar. El capital financiero e industrial brindó su apoyo y financió la aventura política, en esa época agrupados en la Trilateral. Así surge el periódico El País, dirigido por Juan Luis Cebrián, franquista pragmático de última generación. Los gobiernos de Adolfo Suárez contaron con sus parabienes. Cuando ganó el PSOE, en octubre de 1982 –recuérdese, tras el golpe de Estado apoyado desde la Casa Real, conocido como la operación De Gaulle–, se ratificaron los acuerdos con el Vaticano, se renunció a la reforma agraria, tanto como a una restructuración del sistema universitario y educacional, cuestión que sigue pendiente en pleno siglo XXI y, lo más destacado, se dio el visto bueno a la OTAN y la CEE.

El mito de la derecha golpista y el búnker había cumplido su objetivo y podía ser desechado. Tras la caída de Adolfo Suárez se disolvió la Unión de Centro Democrático y se formó el Partido Popular, cuyo primer presidente, considerado hasta ese momento el más franquista de los franquistas vivos, Manuel Fraga Iribarne, se transformó en un político de centro derecha, padre de la Constitución y demócrata convencido. El nuevo partido, apellidado "popular", será la suma de socialcristianos, democristianos, liberales, conservadores, falangistas y franquistas. Su aparición busca atraer a las nuevas generaciones de la derecha española. Es el llamado peregrinaje al centro. Tras años en la oposición, el mal hacer de los últimos gobiernos de Felipe González y el PSOE, con los escándalos financieros, los GAL y la corrupción, facilitó su llegada al gobierno de la nación; corría el año 1996.

José María Aznar, político gris, se transformaría en el primer presidente de gobierno de la derecha posfranquista. Su llegada no alteró el itinerario diseñado por los grupos económicos y empresariales. Todo marchaba según lo previsto. Los cambios introducidos estaban a tono con los tiempos. Privatizaciones, desregulación y reforma del mercado laboral. La profundización de la receta neoliberal, impulsada en tiempos del PSOE, supuso un aumento de la conflictividad social y varias huelgas generales. Pero nada debutó la máquina. Haciendo oídos sordos, los políticos continuaron el itinerario marcado por el capital financiero, cuyo costo fue el recorte de derechos sociales, políticos y económicos de las clases trabajadoras.

Bajo la última etapa expansiva del capitalismo central, las reformas neoliberales se justificaron como necesarias para no perder el tren del progreso. Aznar se vanagloriaba de ser el alumno más listo de la clase, cumplía a rajatabla los designios del G-7, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Los empresarios, contentos, y la clase política obtenía matrículas de honor. Nadie se planteó quién era el profesor y cuál el plan de estudio. Aznar, alumno modelo, no formaba parte del claustro de profesores. Ni sus deseos de figurar y sentirse protagonista durante la segunda guerra del Golfo cambiaron su estatus; siguió siendo un alumno sumiso. Al final de su etapa, la burbuja financiera e inmobiliaria que sostenía la endeble economía española campaba a sus anchas. Crecía sin oposición alguna. La banca Sachs se frotaba las manos. Con la entrada de José Luis Rodríguez Zapatero, en 2004, las grandes empresas trasnacionales, clientes de Goldman Sachs, terminan por actuar bajo sus principios. En Estados Unidos Goldman Sachs ya gobernaba. La crisis la hizo más grande. En medio de la algarabía de las hipotecas basura y las primas de riesgo, pasaron a la ofensiva. Era el momento de invertir la relación entre poder económico y el político. Ahora serían ellos quienes asumieran directamente el poder formal. Sus asesores y empleados pasarían a ser secretarios de gobierno, ministros, diputados, etcétera. Los parlamentos se transforman en comparsas y bailan a ritmo de Telefónica, Repsol, Iberdrola, BBVA, Santander y su valedor Goldman Sachs. Nada más comenzar la recesión en España comenzaron a dar órdenes un gobierno débil y sin personalidad. Las reformas laboral y de pensiones, junto al despido libre y el trabajo basura se imponen sin rechistar. El triunfo del Partido Popular encumbra a un partido dependiente del Banco Central Europeo y la dupla Merkel, Sarkozy a Mariano Rajoy, otro alumno modélico, como inquilino de La Moncloa. Y para que no queden dudas de quién gobierna en España, nombrará a un asesor de Goldman Sachs como ministro de Economía. Y como señala el manual del banco, el ascenso de sus empleados "depende sólo de su capacidad del rendimiento y de la contribución al éxito de la empresa... No hay sitio entre nosotros para los que anteponen sus propios intereses a los de la firma... El lucro es importante para nuestro porvenir". Ya sabemos quién manda en España: Goldman Sachs, conocido bajo el apodo genérico de "los mercados". Corren malos tiempos para la ética política.
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