“El progresismo puede tener varios años por delante”
Nacido en Pontevedra y emigrado con su familia a Francia, Ignacio Ramonet dirige hoy Le Monde Diplomatique en español. Fue uno de los animadores del primer Forum en 2001 y es uno de los periodistas que más recorren el mundo y observan sus distintas realidades.

–Sobre el final del Forum hay derecho a preguntarse si fue útil y qué cambió respecto del primer foro, el del 2001.

–Cuando el foro se creó, no había en América latina otro gobierno de los que yo hoy llamo neoprogresistas que no fuera el de Hugo Chávez, que además vino al foro. Al año siguiente, en 2002, por primera vez Chávez se declaró socialista. También vino Lula cuando aún no era presidente, sino candidato. Ahora en cambio los gobiernos neoprogresistas están llevando a cabo las políticas de inclusión social y al mismo tiempo el foro es menos un foro de los movimientos sociales. Es un foro en el que se discutió la crisis europea, el movimiento de los indignados en general (los chilenos, Wall Street, etcétera) y la cuestión de la memoria. La jornada de Flacso del viernes, el día de conmemoración del Holocausto, fue una de las actividades centrales. La organizaron el Forum Social Temático y el Foro Mundial de la Educación. Hasta ahora ésos no eran temas del foro. Los indignados son un tema que no lleva más de un año, y el debate sobre la memoria no se había planteado de esa manera. Dominaban el antiimperialismo y la denuncia de las guerras de los Estados Unidos en Irak o en Afganistán. Se está llegando a un nivel diferente. Los gobiernos aquí en Sudamérica lo están haciendo globalmente bien. Pero ojo, llega una nueva etapa y hay que mejorar ciertos aspectos cualitativos.

–¿Qué habría que mejorar en América del Sur?

–No creer que esta bonanza que está viviendo América latina va a ser duradera. Depende del éxito norteamericano y europeo y de si hay baja o no en la economía china que afecte a potencias agrícolas o mineras.

–Uno de los puntos es cómo aprovecha América del Sur su actual ventaja por los precios beneficiosos de los productos primarios que vende para que otra vez el rédito principal no sean palacios franceses en medio de la pampa húmeda.

–La economía funciona por ciclos. En Europa no podemos hablar de palacios en medio de la nada pero sí de grandes aeropuertos modernísimos que ahora casi no funcionan u óperas en medio de ciudades pequeñísimas. La riqueza ha pasado y no siempre se ha sabido aprovechar. Aquí, en Sudamérica, la solución es crear más y más mercado interior. Y mercado interior protegido. Y también ampliar los intercambios en el marco de la solidaridad latinoamericana. Ahora el mercado latinoamericano tiene que articularse para que haya masa crítica para todos. Si no, Brasil se desarrollará pero Uruguay no. Ahora que desaparecieron 80 millones de pobres hay una clase media que consume. Brasil introdujo la tasa sobre la producción de automóviles frente a China y aumentó esa tasa en un 30 por ciento. Es protección y es correcta.

–¿Qué discusión mundial nueva apareció en el Forum?

–Por lo pronto, muchos constataron que, más allá de las opiniones, la globalización existe. Si existe hay que analizarla y ver cómo evitar los inconvenientes de la globalización. A escala mundial en una mesa sobre la crisis del capitalismo, una de las opiniones fue que había que pensar quizás en desglobalizar y reducir la globalización. No hay solo una crisis económica. Hay una crisis de la política, de la democracia, alimentaria, ecológica. Muchos países latinoamericanos no están pensando en las otras crisis, en particular en la ecológica. Boaventura de Souza Santos subrayó que no es normal que se acuse a comunidades indígenas y se las acuse de terroristas cuando quieren proteger el medio ambiente. Las realidades van cambiando. El Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, que antes ocupaba tierras, no lo hace porque no las tiene. Cualquier pedazo de tierra es soja. Y como el MST cuando se asienta realiza producciones ecológicas, el agronegocio se lo reprocha.

–La discusión ecológica es clave también porque habrá una cumbre mundial en Río en junio.

–La precaución ecológica es algo que se ha recordado y que en cierta medida hace que los gobiernos estén pensando en hacer las cosas bien. Dilma dijo que quería dar casas a la gente. A mí me parece muy bien, realmente muy bien. Pero tengamos cuidado de no llegar al pragmatismo chino, que en nombre del desarrollo destruye lo que se oponga a esa idea, y terminemos entrando sin necesidad en una gran contradicción.

–Dilma diría: “Está bien, Ignacio, pero yo tengo que gobernar Brasil y terminar con la miseria”.

–Es que la preocupación ecológica y la social no se oponen. El Forum apreció mucho que Dilma haya decidido venir aquí y no haya viajado al Foro de Davos. Cuando Lula vino y dijo que luego se marchaba a Davos, alguien le dijo: “No se puede servir a dos amos a la vez”. Es una frase bíblica. “Hay que escoger.”

–Quizá Lula necesitaba ir a Davos porque también eso ayudaba a la consolidación política de su gobierno y en cambio hoy Brasil no necesita de Davos.

–Claro, las condiciones cambian. Y el foro debe cambiar también. Antes muchos dirigentes o presidentes venían a nutrirse. Chávez y Lula, a quienes ya nombré. También Evo Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo. Para algunas discusiones, una reunión del foro puede tener hoy un mayor sentido en Europa, para discutir allí mismo la tremenda crisis. El año próximo está previsto que tenga lugar en un país árabe, porque los movimientos sociales no sólo se están desarrollando, sino que han conseguido ganar en dos países. Y hay nuevas discusiones, por ejemplo entre movimientos sociales laicos y movimientos sociales islamistas.

–¿Qué podría discutirse en Europa?

–En Europa hay ya algunas discusiones que se producían en América latina. Una idea de que la política está gastada y hace falta una renovación política. Que la sangre y la vitalidad nueva van a venir por el movimiento social. De esa vitalidad puede surgir un cambio. Este foro no tendría el mismo sentido organizado en Madrid, Atenas o Barcelona, donde hay sociedades que sufren y a la vez registran en algunos sectores gran voluntad de cambio. Aquí, en Sudamérica, por suerte para ustedes, hay situaciones donde la preocupación es seguir creciendo y cómo hacerlo mejor.

–¿No hay un riesgo de endiosar a los movimientos sociales como factores de cambio? Si no hay construcción política, ¿no se diluyen?

–Sí, es importante ver cómo se pasa de un momento a otro. Todavía no estamos en esa etapa en Europa, me parece. Aún no. Nadie expresa mejor el sufrimiento social que el movimiento social. Pero si no se da el paso a la política, todas las grandes crisis siempre sirven a la extrema derecha, que aparece como bajo la forma de movimientos y partidos antisistema. Prometen los cambios más radicales, demagógicos, transformacionales. Es importante que el sufrimiento social se encarne en movimientos que tengan vocación de implicarse en la política.

–¿Por qué todavía no ocurre ese paso?

–Entre otras cosas, en mi opinión, porque hacen falta líderes. Hasta el momento el movimiento social incluso rechaza tener líderes. Son muy igualitaristas desde el punto de vista del funcionamiento democrático. Es como la enfermedad infantil del movimiento social. Ya llegará el momento de la adolescencia o la madurez, cuando seguramente se generarán líderes. No líderes salvadores. Hablo de dirigentes democráticos que puedan entender al movimiento social y ayudarlo a encontrar respuestas. Después de la crisis del sistema político venezolano, el final de lo que se llama el “puntofijismo”, ¿habría habido cambios sin Chávez y lo que él representaba? Y me hago la misma pregunta con Ecuador y Correa, Bolivia y Evo, Brasil y Lula, la Argentina y Kirchner.

–¿Y cómo funciona la relación entre los líderes, los movimientos y los partidos en esos países de Sudamérica?

–Mi percepción es que hoy los partidos tienen menos influencia que hace diez años y los movimientos sociales también porque los gobiernos están haciéndolo todo. Los líderes de los gobiernos conducen el cambio. Hubo una energía social que produjo el cambio pero el cambio está tan encarrilado que a veces hay una desvitalización de la política que paradójicamente no molesta demasiado.

–Tal vez con las construcciones políticas ocurra lo mismo que con los ciclos económicos. Quizá deban o puedan ser realizadas antes de que el ciclo actual de gobiernos sudamericanos termine.

–La función de estos gobiernos es muy semejante a la de los gobiernos europeos de los años ’50 que, esencialmente, fueran conservadores o progresistas, tenían como funciones construir el Estado de bienestar, reconstruir cada país después de la guerra y aumentar el nivel de vida de la gente. Eso les dio 40 años de estabilidad política. Pero se terminó. Si los neoprogresistas sudamericanos no lo hacen demasiado mal, quizás haya por delante varios decenios como si fueran la socialdemocracia nórdica. Hoy mejoran estructuras, el nivel de vida, crean trabajo. No es casualidad que sean gobiernos neoprogresistas los que están trabajando bien. Así ocurrió con los viejos partidos socialdemócratas. Además, la construcción del Estado de bienestar y el aumento del nivel de vida termina con cualquier tipo de recurso para las oposiciones tradicionales conservadoras. Ahora la gente percibe cómo los países reconstruyen sociedades derruidas. Las favelas eran pensadas como una fatalidad. Para la derecha, era así porque es así. Pero la fuerza de la derecha desapareció, y también el elemento militar. Las leyes de la memoria son las que deben culpabilizar –sin venganza, con documentos y base histórica sólida– y establecer responsabilidades. No vengarse, sino terminar con la impunidad. A pesar de que lo que voy a decir parece escandaloso, estamos en el momento más fácil de Sudamérica. Si no hay errores y una gestión tranquila, los gobiernos de signo neoprogresista pueden quedarse en el poder mucho tiempo. Por eso hay que pensar bien las sucesiones políticas. En la Argentina eso funcionó bien. En Brasil, lo de Lula fue ejemplar. Es una lección. Y por eso hoy Dilma tiene más aprobación popular de la que tenía Lula en su primer año de gobierno.
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Domingo, 29 Enero 2012 16:13

Crisis del capitalismo y desigualdad

Crisis del capitalismo y desigualdad
El capitalismo ha atravesado otras crisis de legitimidad antes, pero ésta no tiene precedentes. Las causas son complejas, pero el resultado es simple: la desigualdad es enorme y va en aumento. Hoy en día, 61 millones de personas poseen una riqueza equivalente a lo que logran reunir 3 mil 500 millones de personas.

Las perspectivas macroeconómicas siguen deteriorándose. De acuerdo con el informe Tendencias Mundiales del Empleo 2012 de la OIT, uno de cada tres trabajadores –unos mil 100 millones de personas– está desempleado o vive en la pobreza. Al ritmo actual, serán necesarios 88 años para erradicar la pobreza extrema. A lo largo de la próxima década, necesitamos crear 600 millones de empleos: 200 millones para los desempleados de hoy y otros 400 para aquellos que entrarán en el mercado laboral.

Dada esta situación, no sorprende que el informe Riesgos Globales 2012 del Foro Económico Mundial (FEM) señalara la grave disparidad de ingresos y el alto desempleo, en particular entre los jóvenes, como los riesgos más probables de los próximos años a nivel mundial. En demasiados lugares la confianza de la gente en el futuro se está desvaneciendo.

Es evidente que esto no puede continuar. No podemos limitarnos a hacer pequeños ajustes. La recuperación después de la crisis 2008/9 fue efímera porque prevaleció la ‘solución de urgencia’. Sólo un nuevo paradigma logrará cambiar el rumbo: crear lazos entre la gente, la economía y la sociedad.

Creo que es urgente desarrollar un modelo más efectivo para lograr un crecimiento fuerte, sostenible y equilibrado que beneficie a las personas.

Primero debemos reconsiderar cómo medimos el crecimiento, más allá de los cambios porcentuales en el PIB o del promedio del ingreso per cápita. El indicador del progreso debe medir las mejoras tangibles en las vidas de las personas.

Segundo, el pleno empleo, junto a la reducción de la inflación y la estabilidad financiera, debe ser un objetivo macroeconómico prioritario y un objetivo de la política de los bancos centrales, como en Estados Unidos y Argentina. Los países que invirtieron en creación de empleo (y en protección social) como una salida a la crisis de 2008 tuvieron mejores resultados que aquellos que dieron prioridad al salvamento de sus bancos.

Tercero, el sistema financiero debe estar al servicio de la economía productiva, no al revés. La distorsión de este concepto fundamental está en el corazón de la crisis actual. Sin embargo, los mercados están llevando la batuta de nuevo. Las operaciones arriesgadas e improductivas deben ser menos rentables para las instituciones financieras, y los contribuyentes no deberían absorber las pérdidas.

Cuarto, necesitamos fortalecer el marco para las inversiones productivas, incluso a través de una estrategia de crecimiento basada en los ingresos. Esto permitiría estimular la demanda mediante el consumo, y acumular ahorro para incentivar un crecimiento futuro, en vez de recurrir al endeudamiento.

Quinto, necesitamos protección social para los más vulnerables. En Brasil, la desigualdad de ingreso, medida según el coeficiente de Gini, está disminuyendo considerablemente gracias al mecanismo de transferencias monetarias condicionadas que proporciona apoyo a las familias pobres. Potenciar el empleo reduce la pobreza.

Sexto, tenemos que crear instituciones sólidas para facilitar la creación de nuevas empresas, incluso a través de asociaciones a largo plazo entre los bancos y las empresas. La promoción de trabajo decente y de los derechos laborales es parte del proceso.

En fin, necesitamos mayor coherencia entre políticas económicas y sociales para vincular las aspiraciones de justicia social de las personas con la gestión de una economía global sostenible. Pero los gobiernos no pueden cumplirla por sí solos. Necesitamos lo que la OIT denomina diálogo social.

Las empresas tienen un papel vital que desempeñar para que este cambio mundial sea posible. La mayor prioridad debe ser conferida a las pequeñas y medianas empresas, que son el motor del crecimiento.

Sobre todas las cosas, necesitamos ideas creativas e innovadoras para –finalmente– abordar de manera seria la dimensión social de la globalización.

Por Juan Somavia, director general de la Organización Internacional del Trabajo
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 Alemania podría destruir la UE, advierte George Soros
Davos, 25 de enero. El inversor estadunidense George Soros criticó la gestión de Alemania en la crisis financiera y aseguró que existe un riesgo real de "desintegración" de la Unión Europea.

Soros culpó a la mayor economía europea de establecer metas inalcanzables. "Alemania puede destruir la Unión Europea si sigue imponiendo su disciplina fiscal" a sus otros socios, dijo, y apuntó: "el resto de Europa no es como Alemania".

Así lo señaló el magnate estadunidense en declaraciones a la prensa, antes de la inauguración del 42 Foro Económico Mundial (FEM) que comenzó hoy en esta ciudad suiza.

En tanto, la canciller alemana Angela Merkel instó a algunos estados europeos a mejorar su competitividad, al tiempo que se pronunció por mantener el principio de solidaridad en el viejo continente y rechazó las críticas de Estados Unidos y del resto de países de la Unión Europea, que consideran que Alemania debería contribuir más a reducir los desequilibrios económicos de la eurozona.

Merkel se opuso a que Alemania contribuya más a la superación de la crisis, ya que, pese a que la mayor economía de Europa es "grande y fuerte", las posibilidades de ayuda de ésta "no son infinitas", afirmó.

La cita anual del Foro Económico Mundial se realiza bajo un panorama persistente de la crisis de deuda en la eurozona y un pesimismo sobre el futuro del sistema financiero mundial. En el foro de cinco días se debate sobre el estado del capitalismo. El tema principal del encuentro que reúne a 2 mil 600 personas en esta ciudad alpina, entre ellos políticos, economistas o empresarios de todo el mundo, es "la gran transformación: dar forma a nuevos modelos".

Desempleo, oportunidades para los jóvenes –los más afectados por la falta de trabajo–, desigualdad, competitividad o innovación marcaron la sesión de apertura de este foro.

Previo a su inauguración, Soros criticó las lentas reacciones de la eurozona y las estrictas condiciones impuestas a Grecia. Sugirió que la manera de escapar de la crisis no debe basarse sólo en obligar a los países con problemas a una estricta disciplina presupuestaria. "Necesitan además un estímulo para evitar la espiral deflacionaria", señaló. Tales impulsos para el crecimiento de la economía deben "salir de la propia Unión Europea", afirmó, y se preguntó: ¿cuándo se comprenderá que la unión monetaria (europea) está en curso autodestructivo?

"Como Europa siga por la misma senda va hacia la desintegración política y hacia el declive económico", advirtió el estadunidense.

Soros criticó las medidas económicas promovidas por Alemania y afirmó que el euro es una moneda "insostenible sin un plan de estímulo", pero "debe sobrevivir", pues de lo contrario ocasionaría un caos.

Respecto a las exigencias a Alemania de una mayor solidaridad y de fondos de rescate más amplios, Merkel apuntó que no deben hacerse promesas que no pueden mantenerse. "Si Alemania promete algo en nombre de todos los países europeos que no puede cumplir por los duros ataques de los mercados, entonces Europa tendría un flanco completamente abierto", dijo la mandataria durante la inauguración. Recordó que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) dispone de 250 mil millones de euros y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), que debe entrar en vigor en julio próximo, de 500 mil millones, por lo que considera estas cantidades suficientes para hacer frente a la crisis actual. Advirtió además que no tiene sentido que se dupliquen o tripliquen las ayudas en la zona euro; "me pregunto durante cuánto tiempo será creíble", planteó.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, reiteró su petición de que se amplíe el Mede con los recursos no utilizados en el FEEF, vigente hasta mediados de año. "Supondría una gran señal de confianza en Europa que ambos pasaran a formar parte de un mismo fondo", indicó Lagarde en entrevista con radio Europe 1.

Como ayuda para los países en dificultades, como Italia o España, Soros sugirió un "prestamista de última instancia" procedente del Banco Central Europeo y acudir a los fondos de rescate FEEF y Mede.

Con estas garantías, los estados tendrán una situación favorable para la refinanciación, consideró. El inversionista atribuyó la actual crisis en la eurozona a los defectos de diseño del euro. "El Tratado de Maastricht estableció una unión monetaria sin una unión política. El euro se jacta de tener un banco central común pero carece de un tesoro común", expresó Soros.

Para David Rubenstein, cofundador y director del fondo de inversiones estadunidense Carlyle Occidente, tiene "tres o cuatro años para mejorar el modelo económico que tenemos y si no lo hacemos rápidamente habremos perdido la oportunidad de competir contra el capitalismo del mercado emergente", advirtió.

"Tenemos que rediseñar el modelo y parar la avaricia" que ha prevalecido en el sistema actual, exhortó Sharan Burrow, secretaria general de la Confederación Sindical Internacional (ITUC), tras recordar que hay más de 200 millones de personas sin empleo en el mundo y 45 millones que entran en el mercado laboral cada año.

Burrow acusó a los mercados financieros de "asesinar" a la economía real y acusó a los bancos de ser los "mayores matones del planeta".

Dpa, Pl, Xinhua y Afp

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La nueva política de Brasil ante la migración haitiana
El gobierno de Brasil presentó ante la opinión pública, el pasado 12 de enero de 2012, un conjunto de medidas legales y políticas destinadas a "ordenar" la creciente inmigración haitiana, así como  regularizar la situación migratoria de más de 4 mil haitianas y haitianos que se encuentran de manera irregular en su territorio.
Del mismo modo, las autoridades brasileñas prometieron de aquí en adelante frenar la "ola" de haitianos hacia sus fronteras a través de amenazas de deportación contra todos los haitianos que ingresen de manera irregular al país.
La nueva política de Brasil ante la migración haitiana oscila entre las promesas de regularización y las amenazas de deportación. Esta política que se define como humanitaria tiene una limitada probabilidad de éxito por adolecer de una visión regional y de un enfoque de protección de los derechos humanos de los migrantes. 

La nueva normativa migratoria

El Consejo Nacional de la Inmigración (CNI), organismo dependiente del Ministerio brasileño del Trabajo y del Empleo, publicó el 13 de enero de 2012 en la página 59 del Diario Oficial de la Nación brasileña (Diário Oficial da União[1]) la Resolución normativa número 97 sobre los migrantes haitianos. Dicha Resolución, firmada por el director del CNI, el señor Paulo Sérgio de Almeida, consta de 5 artículos.

El primer artículo de la pieza legal estipula que todo nacional haitiano podrá recibir, por razones humanitarias (a raíz de la agravación de las condiciones de vida de la población haitiana luego del terremoto del 12 de enero de 2010), una visa con duración de 5 años y una cédula de extranjería.

El segundo artículo establece que esta visa “humanitaria” será otorgada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (o la Cancillería) de Brasil a través de la Embajada brasileña acreditada en Puerto Príncipe. Un total de 1.200 visas será concedido a los haitianos cada año, con un promedio de 100 visas mensuales.

El tercer artículo advierte que el ciudadano haitiano que se haya beneficiado de la visa humanitaria deberá, poco antes de la fecha de vencimiento de dicha visa, comprobar su situación laboral para poder permanecer en Brasil y renovar su cédula de extranjería.

Los dos últimos artículos definen la vigencia de la Resolución desde la fecha de su publicación (el 13 de enero de 2012) hasta un periodo de dos años, con la posibilidad de ser prorrogada eventualmente.
Las medidas políticas

En una conferencia de prensa realizada el 12 de enero de 2012, el ministro brasileño de la justicia, el señor José Eduardo Cardozo, aportó algunas precisiones sobre la Resolución normativa arriba mencionada, así como un conjunto de medidas políticas complementarias para frenar la ola migratoria haitiana.

Por ejemplo, el alto funcionario del gobierno de Dilma Rousseff explicó que esta nueva modalidad de visa humanitaria para los haitianos es diferente de los otros tipos de visa de estudio, turismo o trabajo, ya que el solicitante de esta nueva visa no está obligado a responder a todos los criterios y exigencias requeridos por Brasil.
Con esta medida migratoria "flexible" y "humanitaria", cuyo plan de acción concreto para su operativización aún no ha sido precisado por la administración brasileña, la Resolución trata de “abrir un canal formal y legal para la inmigración haitiana”, al tiempo que se propone luchar contra las redes de trata y tráfico ilegal de migrantes.

Se trata de ordenar la migración haitiana hacia Brasil, insistió Cardozo, advirtiendo que de aquí en adelante todos los ciudadanos haitianos necesitan visa para ingresar al territorio brasileño.

Todos los haitianos que se encuentran en Brasil antes del 12 de enero de 2012 serán regularizados y recibirán la visa humanitaria, prometió. Sin embargo, los que lleguen de manera irregular después de esta fecha serán invitados a dejar el país y, en caso de su negativa a salir del territorio, serán deportados, concluyó en un tono firme.
Análisis.

La nueva política migratoria de Brasil puso fin a dos años de ambigüedad del gobierno de Dilma Rousseff respecto a la situación de los migrantes haitianos que se encuentran en su territorio luego del terremoto del 12 de enero de 2012.

De manera oficial, el gobierno brasileño decide otorgar visas humanitarias con una duración de 5 años a los haitianos que llegaron al país suramericano hasta el 12 de enero de 2012. Sin embargo, ni la Resolución normativa ni las medidas políticas anunciadas se pronuncian formalmente sobre el tema de la reunificación familiar de los migrantes haitianos que beneficiarán de la visa humanitaria.

La migración haitiana funciona a través de amplias redes sociales y migratorias tejidas desde su país de origen y en múltiples países de tránsito. Cada vez más los migrantes haitianos optan por viajar junto con sus familiares principalmente nucleares o, en la mayoría de los casos, deciden traerlos a su país de llegada con la "ayuda" de traficantes. De ahí la importancia de crear también un canal legal bien definido para los procesos de reunificación familiar.

Otro gran ausente de la nueva política migratoria de Brasil es el tema de la protección de los migrantes haitianos durante su periplo hacia el territorio brasileño y en la frontera común con Perú y Bolivia.

Al cerrar su frontera con Perú a nivel del río Acre y al militarizarla, el gobierno brasileño espera frenar la migración haitiana hacia la ciudad de Brasiléia ubicada en el Departamento del Acre; lo que parece más bien una ilusión. Lo único que se logra con este endurecimiento es provocar una dramática situación humanitaria contra los migrantes haitianos que se quedan varados en el lado peruano de la frontera.

Del mismo modo, ocasiona la perpetración de abusos y violaciones contra los derechos humanos de los haitianos que intentan buscar nuevas rutas por el lado boliviano de la misma triple frontera Brasil-Bolivia-Perú para poder llegar a Brasiléia.

Por ejemplo, más de 250 haitianos se encuentran actualmente varados en la pequeña localidad peruana  de Iñapari en la región fronteriza de Madre de Dios. Los policías federales brasileños les han impedido cruzar hacia Brasil, mientras que, según Celso Curi, el alcalde de la localidad peruana habitada por 2.500 personas, los servicios han comenzado a colapsar[2].

De la misma manera, los haitianos que pasaron por la frontera de Bolivia, al sur de la ciudad de Brasiléia, para poder ingresar al territorio brasileño, señalaron haber sido víctimas de robo de su dinero y otras pertenencias suyas; en especial, las mujeres haitianas declararon haber sido tocadas y manoseadas por agentes policiales bolivianos, según los testimonios recogidos el 19 de diciembre del año pasado en Iñapari por organizaciones de derechos humanos de Brasil, Bolivia y Perú[3]. 

Lo humanitario no sustituye la protección de los derechos humanos

Para poder gestionar de manera eficaz la migración haitiana, el gobierno de Brasil debe llegar a un acuerdo multilateral con sus homólogos de los vecinos países, Perú y Bolivia, e incluso con otros países suramericanos implicados en el flujo haitiano tales como Ecuador, Chile y Argentina. Se debe de adoptar una visión regional para ordenar la migración haitiana hacia Sur América.

Además, sería contraproducente que la nueva política migratoria de Brasil, por más humanitaria que fuera, siguiera contribuyendo a generar más violaciones y abusos contra los derechos humanos y la dignidad de los migrantes haitianos. Brasil, así como los demás países de la región, firmaron y suscribieron una serie de instrumentos de derechos humanos a nivel internacional y regional que les obligan a proteger los derechos de la persona humana, más allá de la nacionalidad y el estatus migratorio que tenga.

Es lamentable que los principales organismos regionales encargados de velar por el respeto irrestricto de los derechos humanos en la región, tales como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Organización de Estados Americanos (OEA), aún no se hayan pronunciado públicamente sobre la necesidad de defender los derechos de los migrantes haitianos que se encuentran en una situación de vulnerabilidad y con necesidad de protección internacional.

Finalmente, la nueva política migratoria no menciona las medidas y las estrategias que el gobierno brasileño planea adoptar para integrar a la población haitiana en la sociedad nacional. Esperamos que las autoridades brasileñas contemplen un plan de integración digna y respetuosa de los derechos humanos de los migrantes haitianos en Brasil.

Lo humanitario no puede sustituir, en ningún caso, la protección de los derechos humanos.


[1] http://www.in.gov.br/imprensa/visualiza/index.jsp?jornal=1&pagina=59&data=13/01/2012
[2] Ver artículo “Más de 200 haitianos están varados en Madre de Dios”  de Vanessa Romo Espinoza en el periódico peruano El Comercio en este enlace:http://elcomercio.pe/peru/1365015/noticia-mas-200-haitianos-estan-varados-madre-dios_1
[3] Ver DECLARAÇÃO DO  MINI MAP – DIREITOS HUMANOS. SITUAÇÃO ATUAL DOS IMIGRANTES HAITIANOS en el siguiente enlace:http://lindomarpadilha.blogspot.com/2012/01/em-declaracao-do-mini-map-haitianos.html

Servicio Jesuita a Refugiados para Latinoamérica y el Caribe (SJR LAC)
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Auge del "capitalismo estatal" (energía y electricidad) y caída del neoliberalismo, admite The Economist

The Economist, portavoz del neoliberalismo global, publicó un "reporte especial" (21.1.12) sobre "la mano visible" del "capitalismo de Estado", de Adrian Wooldridge, quien aduce que "la crisis del capitalismo neoliberal occidental ha coincidido con el ascenso de una poderosa nueva forma de capitalismo de Estado en los mercados emergentes".
 

Se enfoca al "futuro resplandeciente de China, Rusia y Brasil" –tres miembros prominentes de los BRICS– y deja extrañamente de lado a India, corroída por la corrupción (como si el circuito anglosajón fuese menos corrupto), a Sudáfrica y al "añejo capitalismo de Estado de Europa". ¿Dan los anglosajones por muerta a Europa?

Cita al Instituto Fraser (Canadá) –uno de los proponentes del amero, la divisa común del ASPAN foxiano–, que ha degradado su "índice de libertad" (de apertura neoliberal).
 

Juzga que la "crisis del capitalismo neoliberal se ha profundizado por el ascenso de una alternativa poderosa: el capitalismo de Estado, que intenta combinar los poderes del Estado con el capitalismo", además de "usar instrumentos capitalistas como la bursatilización de las empresas estatales y la adopción de la globalización". Esto ya ocurrió en Alemania en 1870 y en Japón en 1950, "pero nunca había operado en tal escala y con herramientas tan sofisticadas" como hoy.
 

Las cifras son imponentes: "El capitalismo de Estado detenta las más exitosas economías del mundo", cuando en los "pasados 30 años el PIB de China ha crecido a un promedio de 9.5 por ciento al año y su comercio internacional ha incrementado su volumen 18 por ciento". En los pasados 10 años, "el PIB de China se ha más que triplicado a 11 millones de millones de dólares". Hoy "el Estado es el mayor accionista de las principales 150 empresas de China".
 

Subraya que el "capitalismo de Estado ostenta las más poderosas empresas del mundo. Las 13 principales empresas petroleras (sic), que concentran más de 3/4 partes de las reservas mundiales de petróleo, todas son estatales (¡súper sic!)", como Gazprom, la mayor empresa rusa de gas natural del mundo. Por cierto, estos datos los expuse hace cuatro años en mi libro La desnacionalización de Pemex (Ed. Orfila, 2009), con el tonificante prólogo de AMLO.
 

Wooldridge constata que las "firmas estatales exitosas pueden ser encontradas en casi cualquier industria", como China Mobile, con 600 millones de clientes; Saudi Basic Industries Corp., el banco ruso Sberbank, Dubai Ports, etcétera.
 

El "índice bursátil nacional" de MSCI exhibe la "participación de capitalización" de las empresas controladas por el Estado: China (80 por ciento), Rusia (62 por ciento) y Brasil (38 por ciento).
 

El capitalismo de Estado "va viento en popa, pletórico de liquidez y envalentonado (sic) por la crisis de Occidente": el "Estado avanza mientras el sector privado retrocede; esto sucede tanto en China como a escala global".
 

Resulta y resalta que, según datos del "índice de mercados emergentes" del MSCI por sector industrial (junio 2011), la "participación de las empresas estatales en energía" es de 67 por ciento (¡súper sic!) y 55 por ciento del sector eléctrico, frente a otras industrias donde el Estado es todavía minoría: servicios de telecomunicación (36 por ciento), finanzas (35 por ciento), salud (6 por ciento), tecnología de la información (2 por ciento), etcétera.
 

Una de las características exitosas del capitalismo de Estado consiste en que las empresas son manejadas por "gerentes profesionales" en lugar de "burócratas o compinches".
 

Hoy el crecimiento del mundo emergente en su mercado dinámico es de 5.5 por ciento al año frente a 1.6 por ciento de Occidente, y se calcula que constituya la mitad del PIB mundial en los próximos nueve años. El capitalismo de Estado se consolida como "la tendencia futura". ¿Futura? Mi libro Hacia la desglobalización (Ed. Jorale, 2007) ya lo había detectado hace seis años…
 

Pese a todo, el "reporte especial" mantiene "un ojo escéptico sobre el capitalismo de Estado" y "levanta dudas" tanto sobre su habilidad para "capitalizar sus éxitos cuando tenga que innovar en lugar de alcanzar" como sobre "su capacidad de autocorregirse cuando las cosas salgan mal". Aduce que "una cosa es manejar las contradicciones del sistema cuando la economía crece rápidamente y otra es cuando se encuentra con obstáculos". ¿Tal "escepticismo" no es válido, acaso, para cualquier sistema humano nada perfecto?
 

Proclama "el retorno de la historia" y ejecuta la autopsia de los teóricos fracasados de la globalización –es decir, los Fukuyamas de la economía, finanzas, historia y sociología, quienes pulularon grotescamente durante cuatro décadas (desde la imposición del thatcherismo/reaganomics) gracias a la falta de rigor crítico de los multimedia, propiedad de las trasnacionales anglosajonas–, como Kenichi Ohmae, quien descabelladamente había sentenciado el "fin del Estado-nación" (a ver si se da una vueltecita por Europa del este).
 

No fue el fukuyamesco "fin de la historia", sino el "fin de la histeria" del vulgar propagandista nipón del Departamento de Estado, estigmatizado con el ridículo global.
 

Cita el controvertido libro El fin del libre mercado: ¿quién gana la guerra entre estados y trasnacionales?, de Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group.
 

Bremmer, teórico de la hilarante "curva J" y contaminado por su asociación mercantil con el vilipendiado Citigroup, aborda el fenómeno del capitalismo de Estado desde su perspectiva neoliberal daltónica y –en lugar de elogiar el exitoso ascenso de las empresas estatales de China, Rusia, Brasil, los Países Árabes del Golfo, Irán, Venezuela, etcétera– fustiga el capitalismo de Estado, que califica de "autoritario" y de "desafío (sic) para la economía global" que encabeza EU.
 

Wooldridge considera que el "mundo emergente ha aprendido cómo usar el mercado para promover sus objetivos políticos" y concluye que "la mano invisible del mercado cedió su lugar a la mano visible del capitalismo de Estado".
 

Se asienta que la corriente histórica global está del lado de la "estatización" –primordialmente del binomio energéticos/electricidad– bajo el modelo del "capitalismo de Estado", como aduje en mi ponencia ante el Senado (www.tu.tv/videos/ponencia-dr-alfredo-jalife-completa-), cuatro años antes de la confesión neoliberal de The Economist.
 

En forma coincidente, en México colisionan dos proyectos diametralmente opuestos que definirán el destino del país en la próxima elección: la privatización de Pemex propuesta por el candidato del PRI, Peña Nieto –apuntalado por el equipo neoliberal/monetarista/itamita de Aspe y Videgaray– frente a la consolidación de la (para)estatal de parte de AMLO, cuya postura se asemeja más a las políticas estatales de los BRICS, curiosamente, la "economía mixta" del PRI nacionalista hoy en derrilección.
 

La postura de AMLO NO tiene por qué colisionar con la seguridad del abasto energético a EU: situación insalvable por consideraciones de buena vecindad geopolítica y geoeconómica (situación singular de la que carecen otras potencias energéticas).
 

Porque de otra manera EU va a acabar vendiéndonos nuestro propio petróleo, como ha sucedido en forma demencial con España, que nos vende muy caro nuestro propio gas. ¿Eso es lo que desean? La próxima vez abordaré las "variedades" del "capitalismo de Estado", según el evangelio apócrifo de The Economist.
 

http://alfredojalife.com
 

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Partido Comunista de China se abre al Socialismo del Siglo 21

La apertura debativa al Socialismo científico del Siglo 21, por parte de la única potencia mundial gobernada por un Partido Comunista, aparece como brisa oxigenante en una coyuntura de obstáculos a la evolución del postcapitalismo global.                                                                          
 

1. El Diario del Pueblo abre el debate

 
En un evento de trascendencia histórica, el diario oficial del Partido Comunista de China (PCC)   ---Renmin Ribao o Diario del Pueblo---  introdujo el 16 de enero del presente el Socialismo del Siglo 21 al debate público del país.  En una página entera sobre la crisis capitalista y sus alternativas elogia la propuesta del Socialismo del Siglo 21 por su creatividad y por tematizar el papel del poder en los cambios sistémicos. Juzga también que la teoría tendrá grandes implicaciones para el futuro de la humanidad. Esas son palabras mayores de un periódico que es el diario más importante de la República Popular de China, que imprime 2.52 millones de ejemplares en mandarín; entre tres a cuatro millones a nivel global y que es el décimo periódico más vendido del globo.
 

2. De la UE a China, de Berlin a Beijing

 
El Partido Comunista de China ha abierto, por lo tanto, el espacio de debate oficial  al único modelo científico de la civilización postcapitalista que hoy día existe, y que presentamos en  la Oficina de la Unión Europea en Berlin, a fines de octubre del 2011, con eurodiputados y la vanguardia científica mundial en la materia. La publicación sobre el S21 en Renmin Ribao, con la autoría de dos profesores de la Shanghai University of Finance and Commerce (Xiaoqin Ding) y de la Chinese Academy of Social Sciences (Cheng Enfu), sigue a apenas cuatro semanas de la publicación de dos páginas enteras sobre la misma temática en uno de los dos semanarios alemanes más importantes, Die ZEIT. Ese periódico de corte liberal, que cuenta con un tiraje de 600.000 ejemplares, publicó el 15 de diciembre una larga entrevista sobre el Socialismo científico y democrático del Siglo 21, que me hiciera su redacción de economía en la norteña ciudad de Hamburg.

 
3. El tiempo objetivo del Socialismo del Siglo 21 ha llegado
 

El hecho, de que el Socialismo científico del Siglo 21 haya entrado en las páginas del diario oficial de la principal potencia socialista del mundo (China) y en la prensa burguesa decisiva de la  cuarta potencia capitalista mundial (Alemania), se debe a tres factores.

 
1. Ante la crisis existencial del capitalismo, sectores de su clase intelectual realizan búsquedas trans-clasistas para encontrar la salvación del sistema. En China, en cambio, la maduración del proceso de “reforma y apertura” obliga a encaminar la política nacional hacia una forma superior de Socialismo científico y democrático, so pena de caer en el modelo de Hongkong y Taiwan. Esa necesidad sistémica interna es agravada por la Nueva Guerra Fría, que el pelele del complejo militar-industrial anglosajón-sionista, Barak Obama  inició en el año de 2009, para destruir el proyecto histórico principiado por Mao Tse Tung.
 

2. La segunda razón del éxito radica en la calidad del paradigma científico del Socialismo del Siglo 21, que ha logrado el movimiento respectivo de investigadores y grupos sociales en largos años de trabajo. Lo que hoy es el sujeto colectivo de vanguardia nació hace tres lustros en la cooperación de las Escuelas de Bremen (Peters, Stahmer, Dieterich) y Glasgow (Cockshott, Cottrell); se enriqueció con los movimientos sociales de la Patria Grande en el Bloque Regional de Poder Popular y, hace algunos años se convirtió en sujeto tricontinental, con la participación de “los hijos del Dragón”.

 
3. La tercera razón reside en la lógica de la evolución objetiva de la especie, cuya verdad ideal  ---es decir, en forma de idea---  ha sido captada con sublime inteligencia en la sentencia de Victor Hugo, de que nadie puede impedir una idea, cuyo tiempo ha llegado.

 
4. La única alternative disponible

 
La apertura debativa al Socialismo científico del Siglo 21, por parte de la única potencia mundial gobernada por un Partido Comunista, aparece como brisa oxigenante en una coyuntura de  obstáculos a la evolución del postcapitalismo global. Entre ellos, hay que mencionar a la sedimentación definitiva  de los gobiernos progresistas latinoamericanos en el desarrollismo burgués. Es correcto apoyar a Evo, Chávez, Correa et al como alternativa socialdemócrata al neoliberalismo. Pero, ninguno de ellos ha creado estructura institucional alguna, que trasciende a la economía de mercado o al parlamentarismo burgués, ni lo va a hacer. Los consejos estratégicos de Fidel, si bien han sido de carácter defensivo-estratégico en las últimas décadas y no proactivos a favor del desarrollo del socialismo científico post-soviético, ya no se oyen. Y el poco tiempo que le queda a Raúl, lo dedica a la salvación de  la Revolución Cubana, tratando de organizar la transición del modo de producción de Stalin al modo de producción de la Nueva Economía Política de Lenin y Deng Hsiao Ping.

 
Los movimientos de protesta surgidos a raíz de la crisis de 2008, a su vez, están en una etapa de maduración teórica que tomará mucho tiempo todavía para parir Nuevos Proyectos Históricos postcapitalistas, con solidez objetiva. El agotamiento del populismo “socialista” de Chávez, las sistemáticas confusiones creadas por los intelectuales burgueses y los “postmodernos socialistas”, completan el panorama.

 
5. Los pueblos con la ciencia construyen el Socialismo del Siglo 21

 
Ante el abandono de la alternativa postcapitalista por los gobiernos progresistas latinoamericanos, el Segundo Encuentro Internacional del Bloque Regional de Poder Popular (BRPP) ---que se realizó en Barquisimeto, Venezuela, en marzo del 2009---  se efectuó bajo el lema: Los pueblos con la ciencia construyen el Socialismo del Siglo 21. Hemos seguido trabajando con esta lógica, independientes y sin el dinero de los Estados, y el éxito nos ha dado la razón. A tal grado, que ahora se abre la posibilidad de que nuevamente un Estado socialista entre en la dinámica de la evolución del futuro post capitalista.
 

Bajo el beato signo del dragón, tendríamos que modificar entonces la consigna de Barquisimeto, volviendo a decir que “Los pueblos con la ciencia y los Estados progresistas construyen el Socialismo del Siglo 21.” Esta sería una Santa Trinidad que encantaría al Angelus Novus de la historia.
 

 Ultima modificacion el Lunes, 23 de Enero de 2012 22:06

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Miércoles, 25 Enero 2012 06:27

El capitalismo tiene los siglos contados

El capitalismo tiene los siglos contados

A pesar de los mayas, no parece que el mundo vaya a acabarse en 2012. Y a pesar de la crisis, tampoco el capitalismo tiene visos de correr esa misma suerte: "El capitalismo tiene los siglos contados", decía al principio de esta larguísima Gran Recesión un político italiano, Gianni Ruffulo, a propósito de la mala salud de hierro, del extraordinario instinto de supervivencia del sistema. Davos (Suiza) es un buen lugar para tomarle el pulso al sistema; y al antisistema. La reunión del Foro Económico Mundial, con los primeros espadas de la política, las finanzas y las grandes multinacionales en liza, empieza hoy con un lema grandilocuente, La gran transformación. Y con el habitual juego de contrastes: mientras los superricos juegan al polo sobre la nieve, un puñado de jóvenes ha construido iglús en los aledaños del archivigilado palacio de congresos, en la versión alpina del Ocupa Wall Street o del 15-M. "Davos apesta"; "Destruye el Foro", dicen pintadas que recuerdan a la que una vez recogió el escritor Eduardo Galeano en el puente de Boca, en Buenos Aires: "Todos prometen y nadie cumple. Vote por nadie".
 

Davos no vota por nadie. Y en cambio paga lo que haga falta. En torno a 2.000 vips estarán presentes en la edición de 2012, a la que van llegando en autobuses y trenes, pero sobre todo en limusinas, aviones privados y helicópteros, a un coste de 5.500 dólares por viaje (solo ida). Los hoteles, por encima de los 500 dólares por noche, deberían ser un indicador del optimismo entre la clase dirigente. Nada más lejos de la realidad: PricewaterhouseCoopers presentó ayer en el Foro una encuesta a primeros ejecutivos de todo el mundo que constata que la confianza en la economía se desvanece: solo el 15% de los directivos cree que mejorará este año.
 

El año 2012 llega cargado de riesgos. Europa amenaza la recuperación mundial. Nadie sabe cómo están los bancos. La deuda pública es ahora una fuente más de incertidumbre. El paro se ha desbocado. El estancamiento amenaza a las grandes potencias occidentales, y las burbujas a los emergentes. Las desigualdades se han ensanchado a toda velocidad y los sociólogos vaticinan una etapa convulsa que acabe con el "silencio de las víctimas" que, según Alain Touraine, ha caracterizado el primer lustro de la Gran Recesión.
 

Hace dos años Nicolas Sarkozy habló aquí de "refundar el capitalismo". En 2011, Davos volvió a reclamar reglas globales para el tigre de los mercados. Está por ver qué decretan los mandarines esta vez, pero la gran transformación que reclama el Foro contrasta con la cruda realidad: lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir. El multimillonario George Soros comerá hoy con los periodistas, pero ya ha adelantado su punto de vista: el problema es que los mercados se han hecho globales, pero la regulación, no. La paradoja es que eso lo denuncie un tipo al que el Nobel Paul Krugman definía como un "delincuente de aventuras financieras". En fin, así es Davos: contradictorio y estimulante, incluso en tiempos difíciles.


Por CLAUDI PÉREZ (ENVIADO ESPECIAL) - Davos - 25/01/2012

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Sábado, 21 Enero 2012 12:25

AAA = Avaricia, Atraco y Alienación

AAA = Avaricia, Atraco y Alienación
¿Por qué desde hace algunos meses, se inunda las noticias y las mentes con este tema de las "AAA"? ¿Por qué las agencias de calificación, cuya creación remonta a principios de 1900, se convierten, de repente, en el ombligo del mundo?

Una máscara para la avaricia mercantil


Las agencias, en el fondo, son laboratorios pagados por los tenedores del capital para asegurar la rentabilidad de los valores que ellos quieren adquirir.

En un artículo muy informativo, publicado en el sitio web "investig'action" Xavier Dupret nos recuerda que: "Hasta mediados de los 70, todo quien quisiese invertir una parte de su capital en acciones financieras tenía libertad de acudir a una agencia de calificación para evaluar los activos en los que había puesto su mira. A la postre, son los emisores de valores que vienen a pagar directamente a sus evaluadores, a costa de numerosos conflictos de interés. Con el riesgo de muchos abusos."

El autor también afirma que: "Con el tiempo, el campo de la investigación de las agencias de calificación, hasta entonces limitado sólo al sector privado, ha incorporado cada vez más la calificación de las deudas públicas."

Recientemente, se enfatiza en los medios de comunicación el hecho de que las autoridades locales y empresas públicas (como la SNCF*) están también sometidas a la evaluación de estas agencias. En última instancia, es a partir de estas calificaciones que los bancos deciden a quién prestar y a qué tasa.

Queda claro que las agencias de calificación están estrictamente al servicio de los especuladores. Hoy en día, se busca someter a todos los actores económicos y políticos a su calificación única.

Si tenemos en cuenta que las tres agencias que controlan la mayor parte del mercado de la calificación (Standard and Poors, Fitch y Moody's) tienen sede en Estados Unidos y están sometidos al control de la SEC (Securities and Exchange Commission- autoridad que supervigila los mercados financieros en ese país), se pone en evidencia que quienes hacen depender las políticas gubernamentales de la calificación de estas agencias (y eso en todas las áreas) no son sino agentes al servicio de la especulación internacional.

Una vasta empresa de alienación


Bien se sabe que en este mundo llamado moderno, la "comunicación" sustituye a la información. La "comunicación" de la cual se trata aquí no se refiere al intercambio de mensajes entre interlocutores. ¡No! Es más bien una mezcolanza de acoso publicitario, propaganda, intoxicación y condicionamiento, transmitida por quienes quieren captar a una clientela (comercial o política) o mantener el dominio de un sistema sobre un público o más ampliamente sobre la sociedad. Lo peor es que las víctimas inconscientemente retransmiten la ofensiva y que la alienación se auto-reproduce en la opinión.

Para tal periodista, hablando de un cineasta que recibió un premio en Estados Unidos: "al menos allí, Francia tiene su AAA!" Para aquel dirigente de un club de fútbol: "si ganamos este partido vamos a tener nuestra AAA! " Tout moun adan! (expresión creole - todo el mundo está en eso!)

Allí está el negocio de la alienación que "priva al hombre de sí mismo en provecho de fines que él no ha elegido libremente."

Es así que cuando los líderes y economistas autorizados afirman que "¡los mercados financieros han reaccionado bien!" a sus medidas, muchos de quienes se han dejado condicionar se conforman, voluntaria o involuntariamente. Denunciamos, al paso, la confusión que se mantiene abusivamente entre "el mercado" y los especuladores.

Los bancos centrales, instituciones financieras internacionales, el FMI y otros emisores de bonos institucionales, ¿no son actores de los mercados financieros? ¿Sus políticas no son más que reacciones a las calificaciones y a las fluctuaciones en el mercado de valores?

Lo que esconde el atraco


Aquí es donde hay que exponer lo que hay detrás de la estafa.

- El primer objetivo de la campaña en torno a la calificación es eludir cualquier reflexión sobre el fracaso del propio sistema.

Si algún país merece que se le rebaje su nota, es porque "no ha hecho lo suficiente!" Los gobiernos, brazo político del liberalismo, ¡ahora pueden usar tanto sus buenas calificaciones como las malas para justificar su política!

Alimentan la esperanza de que, al conservar o recuperar una "triple A" -que requiere, según dicen, "el rigor y el sacrificio"- garantizarán poner fin al desempleo, a los despidos, a las quiebras, o sea, a todas las dificultades.

No, ¡mil veces no! La AAA sólo sirve para señalar a los especuladores que pueden esperar la máxima rentabilidad de su capital al invertir en un país dado, haciendo caso omiso del hecho que su gobierno pueda provocar el empobrecimiento de una franja cada vez mayor de la población.

- El segundo objetivo de la campaña es aún más pernicioso.

Después de haber institucionalizado el poder de las multinacionales sobre el comercio mundial a través de la OMC, después de haber usurpado la soberanía de las naciones en el Consejo de Seguridad de la ONU, se trata ahora para los dueños del sistema de instaurar formalmente el poder de los especuladores sobre las finanzas mundiales, a través de sus agencias de calificación.

Por lo tanto, con o sin "AAA", el sistema debe desaparecer. Lo único que debe justificar la asignación de buenas calificaciones a los distintos gobiernos y países, es la distribución equitativa de la riqueza, el desarrollo masivo de los servicios públicos, la prioridad dada a optimizar la protección social y la posibilidad de una realización plena para todos. (Traducción de ALAI)

- Robert Sae es periodista martiniqués.

* NdT: SNCF: empresa francesa de ferrocarriles.
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Sábado, 21 Enero 2012 09:45

Europa está más cerca

Europa está más cerca
Si uno observa los indicadores financieros de las últimas semanas, concentrando la atención en Europa, se va a encontrar con mercados bursátiles en alza en las principales capitales del viejo continente, una recuperación del euro respecto del dólar, Francia y España logrando colocar bonos de la deuda en el mercado a menor tasa que en llamados anteriores, y hasta exámenes sobre la marcha de los planes de rescate en Irlanda y Grecia con resultados positivos. ¿Es el fin de la crisis?

Antes de entusiasmarse convendría echar una mirada sobre la economía real de esos mismos países. Los organismos internacionales, como el Banco Mundial y el FMI, no muestran panoramas tan auspiciosos. (A esta altura, desde América latina al menos se ha aprendido que los informes de estos organismos hay que mirarlos con atención y cuidado en las páginas de diagnóstico, que suelen presentar datos interesantes, pero no perder el tiempo con las páginas de sus propuestas o “recetas” para la región, a menos que se los lea con afán de criticarlos o de recordar sin nostalgia malos momentos no tan lejanos).

En un nuevo informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales, el Banco Mundial pinta un panorama mucho más pesimista que el que presentaba seis meses atrás, en su anterior radiografía. “La economía mundial entró a un período peligroso, en el que la crisis de Europa ya se propagó hacia los países en desarrollo”, señala puntualmente el organismo. “El comercio mundial experimenta una desaceleración drástica”, “las perspectivas de crecimiento mundial son ahora muy inferiores a las que existían hace seis meses”, evalúa. También diagnostica que, en medio de una tendencia a una caída importante de los flujos brutos de capital hacia las naciones en desarrollo, existe el riesgo de que “las casas matrices de los bancos se viesen forzadas a liquidar sus activos en América latina”, presumiblemente para atender las urgencias en sus países de origen. Y advierte además que “la región podría ser más vulnerable que otras zonas a la caída de precios de los productos básicos” que exporta, una perspectiva que considera altamente probable.

El Fondo Monetario Internacional también aportó su cuota de escepticismo al anunciar una revisión de las perspectivas de crecimiento para el año que acaba de comenzar. Concretamente, en el caso de la Eurozona, contempla que este año su producto bruto consolidado sufriría una contracción del 0,5 por ciento. El cambio de perspectiva en tan poco tiempo no es tanto porque la crisis se acelere, sino porque hay un paulatino proceso de reconocimiento de la profundidad que está alcanzando. Hace apenas tres meses, en octubre, había pronosticado un crecimiento del 1,1 por ciento para la misma zona.

Por supuesto, en ese bloque está contemplada la participación con elevado grado de ponderación de Alemania y Francia, las dos principales economías de la Zona Euro, pero su evolución moderadamente positiva quedará anulada por la caída que sufrirían las economías de España, Italia y otras ubicadas en la primera línea de fuego frente al ataque de la crisis.

En materia de empleo los datos son igualmente preocupantes. El desempleo en la Eurozona llegó a fines de 2011 con tasas superiores al 10 por ciento (10,3 según el último registro, correspondiente a noviembre). Y acá, más todavía que en lo que respecta al crecimiento, se verifica la desigualdad entre las economías más fuertes y el resto. Alemania pasa por un momento de relativa tranquilidad, con un desempleo del 7,1 por ciento, que es el más bajo de los últimos años. España, en cambio, se coloca al tope de la tabla con el 22,9, seguida de Grecia. El problema es que difícilmente esas tasas se reviertan en un plazo relativamente corto, si la perspectiva es que esas economías sigan cayendo por lo menos dos años más y, además, aplicando recortes en sus presupuestos que debilitarán todavía más la situación laboral de los que siguen empleados. ¿Pueden ayudar los socios relativamente mejor posicionados, como Alemania y Francia? Precisamente son sus gobiernos los que imponen esas políticas de ajuste a los países en crisis.

Con 16,3 millones de personas sin trabajo en los países de la Eurozona (600 mil más que un año antes), nadie podrá sorprenderse por un retroceso en la demanda mundial. Ni tampoco si las empresas que producen para el mercado interno salen a liquidar sus stocks en países con mejor performance económica. Este es el panorama para el que países como Argentina deben prepararse en este 2012.

En la última semana, el gobierno argentino pasó por dos nuevos episodios vinculados a los cambios en la normativa con la que se prepara para administrar el comercio exterior este año. Por un lado, las precisiones que dio el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, sobre el cambio de régimen llevaron cierta tranquilidad a los sectores empresarios. No habrá trabas, prometió, pero sí un trabajo coordinado entre los distintos organismos con competencia en el ingreso de productos al país, de acuerdo al rubro de que se trate. No sólo Comercio Interior estará interesada en lo que se importe. El Senasa, el INTI, el Renar, el INAL o la Anmat (sanidad animal, tecnología industrial, armas, alimentos y medicamentos, áreas de cada uno, respectivamente), por ejemplo, tendrán la posibilidad de acceder a la información on line inmediatamente después que el importador presente la declaración jurada anticipada. Ello facilitará la labor simultánea y, en la práctica, el sistema de ventanilla única debería agilizar las operaciones. Pero también los controles respectivos.

El otro episodio tuvo que ver con la reacción de Brasil o, para decirlo con mayor propiedad, las expresiones del ministro de Desarrollo e Industria del socio y vecino, Fernando Pimentel. “Argentina ha sido un problema permanente”, sugirió, en una declaración más “tribunera” (para agradar a la tribuna, en este caso los industriales brasileños) que política. El interés político compartido de Argentina y Brasil es actuar en bloque frente a la crisis, elevando por ejemplo el arancel externo común del Mercosur. Pero Argentina además toma sus precauciones en el ingreso de productos importados a su mercado. Como muchos de éstos provienen de Brasil, la tarea a desarrollar será convencer al socio mayor del Mercosur de que no es contra sus productos que se planteó el nuevo esquema.

Como bien dice el presidente de FIDE, Héctor Valle, un economista que le saca ventaja a varios de sus colegas en materia de conocimiento sobre desarrollo industrial, “Brasil es un socio complicado, que está en una situación complicada y además tiene un problema con sus importaciones de China” (entrevista del diario La Nación). También en la relación bilateral se requerirá “más sintonía fina”. En este caso, para alcanzar un mayor grado de coordinación entre ambos países en relación al previsible comportamiento que adopten las naciones desarrolladas. “En una situación de recesión internacional, con altos márgenes de capacidades ociosas en los países industrializados, es de esperar que éstos decidan estímulos fiscales que doten de mayor agresividad a sus exportaciones manufactureras; y a ello se sumaría la previsible avalancha de productos asiáticos”, señala Valle en otro artículo, publicado en Página/12 el último 2 de enero.

Las perturbaciones en las finanzas globales han llegado para quedarse, la adversidad del contexto externo ya se ha convertido en un parámetro cualquiera sea el modelo que se adopte, dice el autor del mismo artículo. Aunque no todos quieran verlo. La etapa requiere de mayor activismo en materia de políticas económicas para preservar el crecimiento y el empleo, el dinamismo del mercado interno e incluso el superávit comercial, para no tener que volver a depender del crédito externo.

Casi en paralelo con la denuncia a cinco petroleras por el cobro de sobreprecios en las ventas de gasoil al transporte, con diferencia de horas, el Gobierno anticipaba una inversión conjunta con Venezuela para instalar una nueva planta de refinación de crudo para vender combustibles al mercado interno. No es una solución a la coyuntura, porque la concreción de ese proyecto no demandaría menos de tres años, pero es una forma de encarar respuestas estructurales a un problema que no es sólo de coyuntura. Más allá de que se logre en lo inmediato que las firmas petroleras den marcha atrás con los diferenciales de precio que aplican en el mercado, la posición dominante que ostentan está dada no sólo por la falta de competencia entre ellas, sino además por una oferta global de combustibles insuficiente para atender las necesidades de la demanda. Y las actuales refinadoras no parecen muy dispuestas a invertir en ampliaciones de planta o en levantar nuevas.

Es otra cara de una misma moneda. En el marco de la crisis mundial, la situación requiere mayor activismo estatal. El Gobierno demuestra actitud para aplicarlo, señalando nuevas reglas pero, además, exigiendo conducta a los actores de peso en el negocio, sobre todo los que están vinculados con los insumos críticos. E invita a otros a ingresar para cambiar las relaciones de fuerza.

Es saludable que este tipo de respuesta venga, además, de la mano de una mayor integración regional, como lo es la complementación con Venezuela. Es mostrar que, aunque los grandes títulos en los medios se los lleve la disputa con Brasil, Argentina sigue apostando a ese otro modelo.
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Viernes, 20 Enero 2012 17:10

99-1

99-1
La revista norteamericana Time elegía a los “manifestantes” como el personaje de 2011. Desde las revueltas árabes hasta los “ocupantes” de Wall Street, pasando por los “indignados” españoles y los estudiantes chilenos y colombianos, la toma de la calle fue, en el año recientemente finalizado, el instrumento de las gentes para expresar su malestar con el actual estado de cosas.

Si bien los contextos en cada caso son diferentes, no es menos cierto que existen puntos en común que se ha buscado minimizar, y que se expresan en el lema que los ocupantes de Wall Street convirtieron en la bandera que esgrimen: “Somos el 99 por ciento”. Con esto expresan, de un lado, que son la mayoría, y, del otro, que esa inmensa mayoría es marginal, en una situación que parece de locos, pues no existe la más mínima justificación “dados los niveles del producto real y potencial en el mundo” a que tantos tengan tan poco y tan pocos tengan tanto.

El lema es fundamental, pues muestra que esa parte del movimiento social ha tomado conciencia de que su situación resulta de la obscena concentración que el 1 por ciento de la cúpula hace de la riqueza mundial. Con esto comienzan a desbaratarse argumentos mistificadores como aquel de que el problema son los “bárbaros” religiosos, que pensadores como el recientemente fallecido Cristopher Hitchens o el biólogo británico Richard Dawkins han dejado deslizar, o la falta de más mercado preconizada por las entidades multilaterales y los tanques de pensamiento oficiosos (incluidas las universidades).

Concentrad, concentrad: ese es el ‘evangelio’


El desarrollo del capital se edificó sobre la base de una clara polarización de la sociedad, que en los países del centro fue atemperada en el período de “los 30 años gloriosos” (de 1945 a 1975), como efecto de las medidas tomadas durante el período inicial de la Guerra Fría y que dieron lugar al denominado Estado del Bienestar. Ese lapso de pacto social y de consumo cuasigeneralizado en Europa y Norteamérica “se debe recordar” fue impulsado como una medida preventiva contra la posibilidad de que los pueblos del mundo se decidieran por preferir regímenes socialistas. No se quería repetir la experiencia de la Guerra Civil Española, que había mostrado cómo muchos en su época, también en Occidente, consideraban al socialismo como una posibilidad alternativa.

Desde los años 80 del siglo XX se inició, en forma lenta pero segura, el desmonte de lo alcanzado en ese período de la historia, y hoy los países del centro también se ven compelidos a ingresar en el no muy agradable “club” de los Estados con población precaria. El período ultraliberal, que ya completa tres décadas, ha servido para remarcar la dualidad de las sociedades, con el agregado de que la punta de la pirámide se estrecha aún más, dando lugar a que –según el Instituto Mundial para la Investigación de Desarrollo Económico de la Universidad de las Naciones Unidas– el 1 por ciento de los adultos más ricos sea poseedor del 40 de los activos globales, mientras el 50 por ciento de los adultos más pobres apenas tiene el 1 por ciento de esa riqueza global. Si el análisis se hace con el 10 por ciento más rico de la población, encontramos que éste posee el 85 por ciento del total mundial de la riqueza (358 multimillonarios son en conjunto tan ricos como 2.500 millones de personas). Tampoco es despreciable que las 200 empresas transnacionales más grandes concentren el 40 por ciento del PIB mundial.

Si el problema se analiza desde la óptica de lo nacional, se puede observar que el llamado Grupo de los 20 concentra el 85 por ciento del PIB, dejándoles a los 173 países restantes tan solo el 15. Pero si al interior del grupo de países privilegiados se mira la distribución, cuatro países entre los más grandes –Estados Unidos, China, Japón y Alemania (es decir, el 1,5 por ciento del total), generan la mitad del PIB total, mostrándonos la altísima concentración de la producción en el mundo. De nuevo, esta vez espacialmente, se refleja el problema de la tendencia siempre creciente del sistema a centralizar y concentrar la propiedad.

En Estados Unidos, paradigma del capitalismo, el ingreso promedio del 99 por ciento de la población es de 31.244 dólares, en contraste con el del 1 por ciento de los más ricos, que suma 27 millones de dólares (aproximadamente 864 veces mayor). Y si lo que se mira es el patrimonio, el 10 por ciento de los hogares con mayores ingresos controla un porcentaje del 73, y el 90 por ciento restante el 27. Sin embargo, lo que es peor, una mirada al interior de esa capa superior nos muestra que el 1 por ciento se apropia del 35 por ciento de la riqueza, dejándonos ver que una décima parte de los más ricos posee casi la mitad de lo que se apropia el grupo de privilegiados, en una prueba clara de que hay incluso una casta de privilegiados entre los privilegiados.

Los esfuerzos de justificación del estado de cosas


Llama la atención que sea en Estados Unidos donde los manifestantes muestran la mayor claridad en identificar el problema, al señalar la innegable asimetría social como causa del malestar. Eso y la extensión geográfica de la protesta están logrando desequilibrar el discurso oficial, el cual sostuvo siempre que las cosas “más allá de ciertas anomalías sociales” marchaban siempre adelante. La absolutización de la pobreza, y no su consideración en términos relativos, se constituye en el arma que esquiva el problema de la distribución de la riqueza y justifica desbalances tan abismales.

De ahí que trabajos como los de Steve Pinker, psicólogo evolucionista norteamericano, y Matt Ridley, zoólogo británico y quien fue colaborador de la revista británica The Economist, hayan sido destacados con letras de molde, pues ambos tratan de mostrar que nos encontramos en el mejor de los mundos posibles. Pinker, en su último libro, afirma que el siglo XX, pese a las dos guerras mundiales y la bomba atómica, ha sido el más seguro de la historia, en una afirmación en la que despacha por lo menos 1.400 siglos, con apenas cuestionamientos menores de quienes se apoyan en sus “pruebas”, para sostener que debemos defender el orden existente. Ridley, en el optimismo racional, destaca la inventiva de los “emprendedores”, y sostiene que el comercio, la confianza y la tecnología son las puertas de ingreso a la prosperidad.

¡Progreso! ¡Progreso! ¡Progreso! Es lo único que se ve por todas partes, gritan los reseñadores criollos de esos autores, en un intento por descalificar el descontento que recorre el mundo. Pero, aún si se aceptaran algunas de esas cifras, lo que se obvia es que si se sacan promedios en una sociedad tan asimétrica, más de lo que se revela se vela, haciendo honor al viejo gracejo de que, si un habitante consume ocho pollos en la semana y su vecino ninguno, los dos consumen cuatro en promedio. No hay que ser genio para entender que, cuando se habla de seguridad, no es lo mismo estar en Nueva Zelanda, Austria o Japón que en El Congo, Chad o Paquistán, a tiro de los drones norteamericanos. Con unos pocos datos, apenas justos para un artículo de periódico, todos de instituciones oficiales, es fácil mostrar que meter en el mismo saco a todo el mundo no es más que un gambito desorientador.

Según las Estadísticas Sanitarias Mundiales, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida al nacer en Afganistán, Chad, Lesotho y Zambia es de 48 años, mientras en Australia alcanza los 82. Si se es niño en Chad, se tiene el 21 por ciento de posibilidades de morir antes de los 5 años, pero si se nace en Suecia esa probabilidad se reduce a 3 y en Cuba a 6 (en Colombia es de 19 por ciento).

En la tabla que acompaña este artículo se puede ver cómo un ligero nivel de agregación empieza a oscurecer las cosas, pero, si no es muy elevado, aún da alguna luz sobre las grandes distancias entre los colectivos. Allí se puede observar que en la esperanza de vida hay una diferencia de 23 años entre el grupo de ingresos bajos y el de ingresos altos, y que el número de médicos por mil habitantes de los grupos altos supera en casi 26 al de los ingresos bajos.

Un estudio de Pen Research Center dio a conocer que el patrimonio neto de los hogares blancos en Norteamérica es de poco más de 113.000 dólares, mientras el de los hogares hispanos apenas sobrepasa los 6.300 y el de los afroamericanos los 5.600. En los efectos de la crisis reciente, también se puede ver que las diferencias étnicas marcan distancias en cuanto al tamaño del impacto, pues en el período que va de 2005 a 2009, el patrimonio neto de los hispanos, ajustado a la inflación, cayó 66 por ciento, el de los afroamericanos 53 y el de los blancos apenas un 16.

En Colombia, según el Informe de Desarrollo Humano de 2011, elaborado por Naciones Unidas, la población con Necesidades Básicas Insatisfechas y en la miseria es de 33 por ciento, mientras el hacinamiento crítico y la inasistencia escolar afecta al 31 por ciento de la población. Estos datos, entre otros, contribuyen a situar al país como el cuarto en desigualdad en el mundo, sin que ese vergonzoso lugar cause el más mínimo ruido. Pero se pudieran seguir enumerando de modo casi indefinido algunas otras cifras demostradoras de que el lema 99-1 es una afortunada descripción sintética de una realidad que, por fin, se hace visible para muchos de quienes la padecen, y que reforzarla en la conciencia es un paso necesario para la futura acción política.

Ahora, de lo que no se debe dudar es de que textos como los de Pinker y Ridley, en la línea de la sociobiología, seguirán siendo usados como prueba de que el consumo elevado de celulares y la compra de automóviles son prueba irrefutable de que estamos mejor que antes. Que en una nación campeona en desigualdad como Colombia haya comercio de autos Maserati y Lamborghini ha sido elevado a la calidad de prueba de que el país progresa, en intentos simplistas de desviar la atención de la asimetría abismal existente en la distribución del ingreso.

Queda, pues, el desafío de generalizar en el imaginario colectivo el indiscutible hecho de que, si la gente se harta del estado actual de cosas y se toma las calles, es porque está consciente de que el capital concentra la riqueza y socializa las consecuencias, pues no es gratuito el ruidoso fracaso de la cumbre del clima en Durban, donde prácticamente se decide dejar que el planeta termine literalmente asado por la emisión de gases de efecto invernadero, en un hecho que se debiera denunciar como crimen de lesa humanidad.

El sistema se desnuda y la gente empieza a concientizarse sobre el verdadero corazón del problema, mientras cierta “izquierda” se esfuerza en tratar de demostrar los “beneficios” del mercado y la imposibilidad de transformaciones radicales. Mirar hacia atrás con criterios desarrollistas para justificar el hoy, intentando hacer de las novedades tecnológicas “sobre todo en comunicaciones” la prueba de la obligación de defender los procesos “civilizatorios”, minimizando o ignorando las gigantescas brechas sociales (fácilmente demostrables), es el camino que desde ya se trazan quienes se niegan a ver que tales brechas son la raíz del problema. Mil millones de hambrientos en el mundo no es una cifra de juego que pueda ser opacada por las estadísticas sobre ventas de Lamborghinis y televisores de plasma.

Enfrentar con seriedad los argumentos “justificatorios” del statu quo es una tarea importante que debe reforzar el reconocimiento problemático de la existencia real de la perversa relación 99-1. Así como mirar que también en ella se refleja la solución, pues nos muestra que somos la absoluta mayoría, y que de la acción conjunta y coordinada se puede derivar un nuevo orden constituyente de un futuro más simétrico y amable. Las circunstancias juegan de nuestro lado siempre y cuando se actúe con total contundencia y sin vacilaciones.
Publicado enEdición 176