Jueves, 07 Febrero 2019 06:08

América Latina, más allá de Venezuela

América Latina, más allá de Venezuela

Todos los partidos y medios parecen muy preocupados por las libertades y los derechos de la población venezolana, sin embargo poco se dice de esa otra América Latina, que está sufriendo el avance de los Gobiernos autoritarios con discursos genocidas y de las multinacionales que violan los derechos humanos de poblaciones enteras.

 

“Es una vergüenza que la caballería brasileña no fuera tan eficaz como los estadounidenses, que exterminaron a sus indios”. Desde luego la sentencia rezuma por todas partes militarismo, racismo y xenofobia. Pues bien, no es autoría de algún anónimo, sino frase literal del actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Y parece que este hombre está determinado a ser esa caballería que tanto admira, porque uno de sus primeros decretos, al asumir la presidencia el 1 de enero, amenaza directamente los territorios indígenas al poner estos bajo la dirección del Ministerio de Agricultura, dirigido ahora por la líder de los terratenientes brasileños. A lo que se debe añadir, va en el mismo lote, la amenaza bastante real de acabar con la Amazonia en beneficio de garimpeiros, madereros, ganaderos o petroleras varias.

En Colombia, solo en 2018, fueron asesinados 35 líderes indígenas en un proceso en el que la construcción casi imposible de la paz se salpica diariamente con nuevas muertes, llegando a superar ampliamente las dos centenas en ese mismo año y la decena ya en las primeras semanas que han transcurrido del 2019. Aquellos liderazgos sociales que defienden que esa paz, para ser verdadera, debe cargarse de justicia y dignidad para las grandes mayorías del país, hoy siguen regando con su sangre campos y cunetas.


En Guatemala y Honduras se criminaliza y asesina, por tratar de ejercer los derechos humanos frente a oligarquías y transnacionales, y ello de forma especial en los territorios mayas, xincas o lencas, tal y como le ocurrió a la dirigente Berta Cáceres y a tantas otras mujeres y hombres. Toda la estructura de estos Estados se ha puesto al servicio de unas pocas familias, élites corruptas que manejan la totalidad del poder político y, por supuesto, el económico. Oligarquías que entregan estos países a la explotación desenfrenada de sus recursos naturales (agronegocios, mineras, hidroeléctricas…), en detrimento de quienes por siglos ahí vivieron.


En este mismo año 2019, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha recomendado a Chile que cese en su discriminación a los indígenas. En especial, para el caso mapuche, discriminación siempre acompañada de represión y muertes de aquellos que reclaman el derecho a definir su presente y su futuro, así como a seguir defendiendo sus territorios. Estos espacios son, entre otros, continuamente invadidos por hidroeléctricas y forestales que los explotan y agotan en la búsqueda permanente del máximo de beneficio al menor costo posible despojando a este pueblo de sus derechos sobre los mismos.


Y así podríamos seguir alargando este listado de ataques e injusticias contra los pueblos indígenas en la mayoría de los países del continente. Mismo caso si hablamos del campesinado, de las mujeres, de los barrios pobres de las ciudades latinoamericanas. Es esta una constante hoy, cuando el neoliberalismo en sus versiones más duras vuelve, abiertamente aliado a posiciones de extrema derecha, para dominar en la mayoría de gobiernos de la región. Lo que supone que se reabren tierras y territorios a la explotación ciega de transnacionales madereras, mineras o hidroeléctricas, entre otras, o que se retorna a la privatización de servicios y sectores estratégicos y a la restricción de derechos.


Pero un repaso a los medios de comunicación en estas semanas nos llevará, si reparamos en ello, a constatar la invisibilidad de estas situaciones que, sin embargo, se repiten en una sucesión sin fin. No son Venezuela y los aparentes ideales de justicia, democracia y derechos humanos que tanto preocupan a algunos para este país, desaparecen en estos otros casos. Pueden olvidarse, no interesan.


En prácticamente la misma línea podemos recuperar una reciente declaración Ana Botín, presidenta del Banco Santander, en la que llamaba al orden a cierta prensa por sus consideraciones y crónicas sobre la gran banca. Decía que “a los periodistas les gusta contar lo negativo”. Claro que esto se podría considerar simplemente la opinión de una persona, pero todo cambia cuando pensamos que esa persona es una de las más poderosas y ricas del Estado español y que su banco, entre otras cuestiones, posiblemente retiene gran parte de las deudas de la mayoría de los medios de comunicación, además del negocio que para éstos supone recibir (o no) la publicidad de un banco de estas características. Aviso a navegantes, que dice el refranero popular y toque de atención para que los medios sepan lo que interesa a las élites que se publique y lo que no es conveniente.


Podríamos entonces, más allá de hablar de las relaciones entre la banca y los medios de comunicación, buscar un sentido más profundo a la frase de Ana Botín y decir abiertamente que a las transnacionales no les gusta que se hable de lo negativo que hacen. Dominan y controlan medios y gobiernos para que todo sea el buen hacer de estas empresas en pro del desarrollo de los países, sin decir que, en realidad, hablan del desarrollo y crecimiento de sus negocios a costa de los países y pueblos.


Se entiende así que presidentes de gobierno, como por ejemplo Pedro Sánchez viaje a México y declare a su inmediata llegada que las empresas españolas “sólo crean prosperidad y empleo”. Mientras tanto oculta, por ejemplo, que en ese mismo país, principalmente en territorios indígenas del estado de Oaxaca, en el llamado Corredor Eólico del Istmo de Tehuantepec varias empresas españolas como Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Acciona y Renovalia, están generando desde hace años toda una serie de impactos socioecológicos y vulneración de derechos humanos, sistemáticamente denunciados por la población, que sigue sin ver llegar el desarrollo que constantemente se les promete.


Y en todo este contexto, se comprenden mejor exabruptos como uno de los últimos del Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno español, José Borrell, cuando dijo, en forma y fondo claramente racista y de desprecio absoluto hacia “el otro”, que los Estados Unidos tenían poca historia y que, básicamente, lo que habían hecho fue “matar a cuatro indios”.


Podemos dejarlo pasar, podemos entenderlo como el comentario insultante o un simple desliz de un señor. Pero así le quitaríamos importancia al hecho dramático que fue ese auténtico genocidio contra la población indígena de lo que hoy es el territorio estadounidense, y que ahora se califica como una cuestión menor por un ministro de Asuntos Exteriores. O, por el contrario, nos podemos preguntar si no es también una forma de justificar o minimizar tropelías, criminalizaciones y asesinatos que hoy, un siglo y medio después, se siguen cometiendo en ese mismo continente a fin de defender intereses económicos de oligarquías locales y transnacionales.


Recuperamos así la primera frase que abre este escrito del presidente brasileño, planteada en el mismo sentido de esta última, y podemos comprender entonces la comunión entre ambas de visiones, estereotipos y desprecio hacia los derechos humanos individuales y colectivos. Pronunciadas por aquellos que tienen, oficialmente, muy altas responsabilidades y que deberían tener como principal preocupación la mejora de las condiciones de vida de todas las personas y no solo de las minorías enriquecidas.


Cuesta así, cada día más, creer a estas élites políticas cuando nos hablan de la libertad, la democracia y los derechos humanos en determinados países mientras que, con sus relaciones estrechas con las élites económicas, siguen tejiendo y alimentando injusticias continuas contra países y pueblos enteros. Ocultan y se aprovechan ambas de esa otra América Latina sin atender a sus preocupaciones y dando a entender que ésta parte del continente no tiene derecho a la libertad, como si dicho derecho quedara reservado y cada día más restringido solo para aquellos y aquellas que están en la cúspide del sistema dominante.

Por JESÚS GONZÁLEZ PAZOS
MIEMBRO DE MUGARIK GABE

PUBLICADO
2019-02-06 13:19:00

Publicado enCrisis Venezuela
El globalista Gideon Rachman del Financial Times vaticina 30 años de trumpismo

Fue real el sepelio del globalismo de Davos (http://bit.ly/2ThrNwe).

Uno de sus principales palafreneros, el israelí-británico Gideon Rachman –del Financial Times (04/02/19), controlado, al unísono de The Economist, por la banca Rothschild y su "aliado" George Soros–, se resigna a que "la era Trump" podría durar 30 años, pero necesitará triunfos económicos "más que éxitos electorales".

El alegato de Gideon Rachman, quien hace un mes festejó la debacle del "populismo" (FT; 07/01/19), es que en 2016 el Brexit y el ascenso de Trump constituían una "aberración temporal o el inicio de una nueva era".

En la "batalla de las ideas" que perdió Gideon Rachman por ser un vulgar publicista de un modelo misántropo, considera que "parece probable que los futuros historiadores (sic) contemplaran los eventos de 2016 como el inicio de un nuevo ciclo en la historia internacional".

Gideon Rachman adopta histéricos tintes fukuyamescos del "fin de la histori"a y plantea "ciclos de 30 años" muy debatibles desde que el napolitano Vico lo expresó mucho mejor en el siglo XVII.

Cataloga la dualidad de “Brexit/Trump” de "movimiento populista global que ha tomado un gran impulso".

Su definición de "populismo" es neoliberal globalista, que confunde con el ascendente "nacionalismo" que regresa a sus orígenes de 1648 con el Tratado de Westfalia.

El "populismo", peyorativo para los neoliberales globalistas carentes de sindéresis, tiene acepciones multivariadas dependiendo de quién y dónde se exprese –el caso lastimoso de Peña, regañado por Obama, quien le replicó que el "populismo" era equiparable a la "justicia social" (http://bit.ly/2Ar8olh).

Gideon Rachman agrega a su ensalada lingüística de Macedonia los ascensos de Bolsonaro en Brasil, Orban en Hungría y Salvini en Italia, y se lamenta que el “impulso antiestablishment que dio lugar al Brexit” cobra fuerza en Europa, como sucede con los indomables chalecos amarillos que están a punto de guillotinar a Macron, ex empleado de la banca Rothschild.

Gideon Rachman no sabe nada del inicio del "populismo" ni en Rusia (los narodnik de 1860/70) ni en Estados Unidos (EU) (People’s Party 1892) e inventa que la "era populista dura hasta tres décadas", lo cual sucedió en su imaginación: ni en el territorio ruso ni en el estadunidense gobernó nunca y fue muy fugaz.

"Identifica" dos eras distintas en la política occidental (sic) de posguerra que "duraron alrededor de 30 años": 1. Los 30 años gloriosos (sic)" en Francia, de 1945 a 1975: con fuerte crecimiento económico en Occidente (sic), al unísono de la construcción de Estados de bienestar y un dirigismo keynesiano”, y 2. "Una nueva era neoliberal" de Thatcher en Gran Bretaña (1979) y Reagan (1980), como "parte de un giro global (sic)" en 1978 en China y su "política de apertura al mercado", al unísono de "Solidaridad en Polonia (1980), que en su totalidad duró aproximadamente 30 años hasta que fue desacreditada (sic) por la crisis financiera de 2008". ¡Todo está muy forzado!

Gideon Rachman peca de simplista y no toma en cuenta que sus "dos ciclos" forman parte del epílogo de la Segunda Guerra Mundial y de la disolución de la URSS en 1991.

El globalista publicista Gideon Rachman juzga que "la fase de Reagan", de una "demanda extralimitada de impuestos más bajos", desembocó "en la excesiva desregulación de las finanzas que culminó en la crisis financiera". Trump podó los impuestos de los plutócratas de 35 por ciento a 15 por ciento: ¿So what?

Gideon Rachman sentencia que el “Brexit se encuentra en serios problemas y que la administración Trump se está tambaleando”, por lo que, "a menos que los populistas puedan dar resultados tangibles, su nueva era puede morir en su infancia".

Amén que populismo no es nacionalismo, los globalistas de Davos ya vivieron su ciclo y no tienen respuestas para las calamidades que prohijaron.

La alternativa al Brexit es el socialismo humanista de Jeremy Corbyn, y en EU, Trump podrá ser defenestrado, pero el trumpismo puede prevalecer con Mike Pence, mientras que en Europa continental, el nacionalismo multiforme está a punto de triunfar en las elecciones del Parlamento Europeo en mayo, con o sin Trump, y con o sin "ciclos" de por medio.

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Lunes, 04 Febrero 2019 06:53

No es solo Maduro, también es China

No es solo Maduro, también es China

La política estadounidense de acoso y derribo de Nicolás Maduro tiene en lo geopolítico un segundo destinatario principal, China. La crisis que vive Venezuela actualmente no solo obedece a causas endógenas sino que escenifica un exacerbado pulso que enfrenta a EEUU con el gigante oriental. En América Latina y el Caribe, Washington ha pasado de la observación atenta a la confrontación abierta con Beijing a la vista de su creciente presencia en la zona. En Venezuela, la Casa Blanca envía un contundente mensaje a Beijing y plantea una severa advertencia a los países de la región.

Apoyándose en buena medida en los gobiernos progresistas de la zona, la relativa inhibición de la Administración norteamericana -con otras prioridades en su agenda-, las amplias necesidades de América Latina y su interés en diversificar los socios comerciales y las propias exigencias de la economía china, Beijing dio un salto espectacular en sus relaciones con los países latinoamericanos y caribeños.


El estallido de la crisis económica y financiera, el tránsito hacia un nuevo modelo de desarrollo en China y las dificultades de su economía y la sucesión de alternancias conservadoras en no pocos gobiernos de la región abrieron un periodo de incertidumbre. No obstante, Beijing dejó claro que su apuesta en América Latina es estratégica y pragmática proponiendo la extensión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta a la región con una agenda de compromisos que daría un gran impulso a la relación no solo con comercio sino con inversiones en todo tipo de infraestructuras (puertos, carreteras, ferrocarril, centrales hidroeléctricas, etc.). En su mayoría, los gobiernos de la región aplaudieron esta actitud. En 2018, el comercio bilateral de China con América Latina alcanzó el récord de 307.400 millones de dólares, con un aumento del 18,9 por ciento, confirmándose como el segundo socio comercial de América Latina. Un total de 16 países de la región firmaron memorandos de entendimiento con China para construir conjuntamente la Franja y la Ruta. China es el mayor socio comercial de Chile, Argentina, Brasil y Perú.


China ha sabido lidiar con las dificultades, incluidas las alternancias. Experiencia no le falta. Recordemos los Chiles de Allende y Pinochet. Y eran tiempos de Mao. Pero una vez más, lo que amenaza con desequilibrar esta marcha “triunfal” es la decidida intervención de EEUU con el objetivo de contener a sus rivales y preservar su hegemonía en la zona. Y la defenderá con todos los medios a su alcance. Nadie lo dude.


En su gira del pasado octubre por América Latina, el secretario de Estado Mike Pompeo lo dijo alto y claro: todos tienen que “elegir campo”. Lo mismo había dicho su antecesor Rex Tillerson en su visita a la región en 2017, advirtiendo a los países latinoamericanos contra la posibilidad de hacer negocios con China. La ruptura de relaciones con Taiwán de países como El Salvador, República Dominicana o Panamá, disparó las alarmas. En septiembre pasado, EEUU llamó a consultas a sus embajadores en los tres países. Como dice el vicepresidente Pence, es momento de “pasar a la acción”.


China y Venezuela


Hugo Chávez alentó el acercamiento a China a modo de contrapeso a EEUU. Para tranquilizar a la Casa Blanca, Beijing siempre quiso eludir ese juego evitando ideologizar su relación, remitiéndola a la gestión de los intereses económicos de ambas partes. Entre 2003 y 2012, los intercambios comerciales pasaron de 800 millones a 20.000 millones de dólares convirtiéndose Venezuela en el cuarto proveedor de petróleo de China. Los préstamos concedidos a Caracas por China ascienden hoy día a unos 62.000 millones de dólares, representando el 53 por ciento del total de los concedidos a América Latina. La deuda de Caracas con China asciende actualmente a 23.000 millones de dólares, el 16,4 por ciento del total de su deuda con el exterior.


En los últimos dos años, China ha moderado sus compromisos con Venezuela a la vista de las dificultades de todo tipo en las relaciones con su gobierno, aunque mostrando empatía y solidaridad. En el último viaje de Maduro a China, en septiembre pasado, Beijing otorgó un nuevo préstamo y comprometió más inversiones en los yacimientos del Orinoco y de Ayachuco, donde la estatal CNPC ha realizado importantes desembolsos.


Venezuela cataliza hoy la feroz rivalidad estratégica entre EEUU y China pero no es el único caso relevante en la región. El siguiente asalto bien pudiera ser la estación espacial que China ha construido en la Patagonia argentina, en Nauquén, en funcionamiento desde el pasado abril y que desempeñó un papel clave en el reciente aterrizaje de una nave espacial en el lado oscuro de la Luna. A pesar de que Beijing y Buenos Aires se dieron garantías mutuas sobre la naturaleza civil y pacífica de la instalación, el ruido mediático a propósito de su supuesta finalidad militar va en incremento con diversas autoridades de EEUU alertando un día sí y otro también de los peligros de los “acuerdos chinos opacos y depredadores que socavan la soberanía de las naciones”…. La Agencia Espacial Europea firmó con Argentina un acuerdo similar en una provincia vecina… Washington quiere echar a China de la zona y difícilmente parará hasta conseguirlo.


En Venezuela, el golpe en la mesa de EEUU no es más que un escarmiento a China (como hizo en Libia) y tendrá consecuencias para toda la región. Un serio trompazo en Venezuela quiere contrariar los planes de Beijing para toda la región en el marco de esa “extensión natural” de la Iniciativa de la Franja y la Ruta que tan nervioso pone a Washington. La relevancia creciente de China en su “patio trasero” lo lleva fatal. La doctrina Monroe vuelve por sus fueros y los países de la zona deben volver al redil. Beijing no se ha puesto de lado ni ha dejado esta vez que Putin expresara opiniones que prefiere callar. Mostró su apoyo a Maduro, apeló al diálogo y condenó la injerencia exterior pero está por ver que sea suficiente.


Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

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El patio trasero de la confrontación mundial

El pasado se desliza más rápido que el futuro. Un time-lapse (cámara rápida) al revés que ha barrido con una indomable fuerza conquistadora. No hay región del mundo que haya escapado a su asalto. En buena parte de la esfera árabo-musulmana los fascismos teológicos renacieron. En Europa, la extrema derecha que se movía como una marioneta arrinconada se rehabilitó con la promesa de un futuro nacional y en América Latina los viejos y destructores antagonismos entre potencias enemigas renacieron a la sombra de la crisis venezolana y la irresponsabilidad e ineptitud de los dirigentes continentales para evitar que, otra vez, seamos el teatro de la confrontación entre los imperios y regresemos a ser muñequitos mal tratados por los caprichos de la Casa Blanca. Barack Obama nos ofreció un pantallazo hacia el pasado con el golpe de Estado que derrocó en Honduras al presidente Manuel Zelaya mediante una salsa de patrañas y traiciones. También sopló hacia el futuro con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba. Pero Donald Trump llegó uniformado con el traje de fiestas del Siglo XX. No hay nada más ajeno al Siglo XXI que ese señor tramoyero, evasor de impuestos e impulsivo. Es un espanto. Los operadores gringos que intervienen en Venezuela son desechos del pasado recuperados por el trumpismo. Un par sobran de muestra: Elliot Abrams (foto). Nombrado enviado especial para Venezuela, Abrams tiene un prontuario criminal de novela policial: formó parte de los gobiernos de Reagan y George W. Bush, está vinculado con golpes de Estado, injerencias e intervenciones militares. En 1991 fue condenado por el escándalo Irán-Contra, es decir, la venta de armas a Irán para financiar a la Contra, la guerrilla opuesta al régimen Sandinista de Nicaragua. En los años 80 del Siglo XX se distinguió por disimular la matanza de civiles perpetrada por el ejército de El Salvador. 

Otra figura que ingresó al circuito de la Casa Blanca es John Bolton. El hoy el consejero de Seguridad Nacional fue un peón influyente de la invasión de Irak (2003) montada con la monumental mentira de que Irak fabricaba armas de destrucción masiva. Bolton inventó el término “la troika de la tiranía” para designar a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Con ello reemplazó al “eje del mal” con el que el ex presidente George Bush designó a Irak, Irán y Corea del Norte. El mapa está trazado: Caracas es sólo una estación estival de la diversión de Washington. Le seguirán Cuba, Nicaragua y tal vez dudas Bolivia. El corazón de América Latina está amenazado por una versión restaurada de la devastación. La extravagante incongruencia de nuestros dirigentes latinoamericanos le abrió a los imperios coloniales el castillo de América para que legitimen sus fuerzas y usen nuestras tierras como teatro de su confrontación y sus ambiciones.


Europeos contra gringos, Occidente contra Rusia. Antes de la caída del muro de Berlín (1989) y durante más de medio siglo África, Medio Oriente y América Latina pagaron un tributo espantoso en el altar de la guerra entre el imperio rojo y Occidente. Guerras, invasiones, golpes de Estado, torturas, desapariciones, pobreza, subdesarrollo, corrupción y dictaduras fueron el legado de aquella confrontación. Con el comunismo institucional derrotado a finales de los 80, ese enfrentamiento se reencarnó en el Siglo XXI en Medio Oriente, en Rusia y en América Latina. Si quieren medir con estadísticas secas lo que aporta ese antagonismo ahí están como ejemplo de sangre y dolor el martirio de Siria, país donde el eje Estados Unidos y Europa enfrentados a Rusia y sus aliados regionales provocó una de las barbaries humanas más imborrables del Siglo XXI. Las provocaciones occidentales en Ucrania, su pretensión de pasar por encima del presidente ruso Vladimir Putin y el posterior respaldo de Occidente al campo “pro europeo” de la revuelta popular en Kiev (la revolución Naranja) desembocaron en otro desastre entre los que figuran la guerra en el Este de Ucrania (Guerra en el Donbáss) o la anexión de Crimea. Y ahora Putin, Trump y los europeos vinieron a jugar su partida de ajedrez en América Latina con la crisis venezolana como argumento. Hemos vuelto a ser el patio trasero de la confrontación mundial y ya sabemos lo que eso significa: la opción de los gringos nunca es la paz sino la guerra que mejor les convenga, nunca es la democracia sino el siervo dictador más servil. En cuanto a la Unión Europea, sus 28 países carecen de toda legitimidad para venir a reclamar democracia cuando ellos mismos continúan siendo el sostén de horrendas dictaduras en África o, peor aún, son los mercaderes de la muerte que dilapidan su “humanismo universalista” cuando venden armas a regímenes como el egipcio. ¿Qué legitimidad puede tener el presidente francés Emmanuel Macron para hablar de libertad y democracia cuando hace tan solo unos días estaba en una de las sedes centrales de la tortura y la violación de los derechos humanos, es decir, el Egipto del general Al-Sissi?. Macron fue a revalidar contratos armamentistas: entre 2014 y 2019 Egipto gastó con Francia 7 mil millones de euros. Antes de esta visita, Amnistía internacional y Human Rights Watch (HRW) interpelaron a las autoridades francesas a “dejar de pasar bajo silencio el balance catastrófico de Egipto en términos de derechos humanos a cambio de preservar sus intereses estratégicos, económicos y militares”. Emmanuel Macron se entrevistó en Egipto con cuatro defensores de los derechos humanos. Sin embargo, apenas se fue de El Cairo los cuatro fueron acusados legalmente de “ofensa al Estado egipcio, daño a la seguridad del Estado” y “amenaza a la seguridad nacional y a los intereses del país”. Lo más probable es que haya cuatro exiliados más acogidos en alguna de las capitales del Viejo mundo campeona en la venta de armas a las dictaduras.


¿ Y qué tiene que decir el presidente del gobierno Español, Pedro Sánchez, sobre Venezuela o cualquier otro lugar del mundo si, como Trump y todos los demás, persiguió vendiendo sus cañones y su escoria militar a Arabia Saudita después de que un comando saudí estrangulara y descuartizara en el Consulado de este país en Turquía al periodista saudí Jamal Khashoggi ? Si nuestras derechas bancarias latinoamericanas fueran algo más que “vientres de alquiler” para el tío norteamericano hace rato que la crisis venezolana se hubiera resuelto. Un auténtico grupo de países facilitadores de una solución y no de propagadores del conflicto hubiese impedido hace rato que Occidente rearmara su ciclo latinoamericano.
La crisis ya no es la de la modernidad sino la del pasado. Debemos estar sintiendo una poderos nostalgia por el presente y el futuro. Como en los peores tiempos, por estrictas razones ideológicas, un puñado de países latinoamericanos importó la injerencia extranjera. Le reabrieron nuestra venas a una de las más tristes caricaturas de Occidente. Ahora brilla en el horizonte el “sol negro de la melancolía” por un futuro y un presente que el pasado ha devorado.
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Sábado, 02 Febrero 2019 05:37

Con la mirada en Caracas

Con la mirada en Caracas

La crisis de poder en Venezuela con la irrupción en escena del casi desconocido líder opositor, Juan Guaidó, afecta directamente a Rusia, Bielorrusia y Georgia, tres repúblicas de la antigua Unión Soviética que, desde perspectivas diferentes, tienen la mirada puesta en Caracas, pendientes de si el presidente Nicolás Maduro podrá o no resistir el acoso, auspiciado por la Administración de Donald Trump y respaldado por los países que se alinean con Estados Unidos.

Una eventual derrota de Maduro sería, para Rusia, un duro golpe porque perdería a su mejor aliado en América Latina con una doble implicación: por un lado, después de cultivar durante años la relación con Venezuela, el Kremlin tendría que comenzar de cero otra apuesta geopolítica en el Hemisferio Occidental y, por el otro, quedarían en entredicho sus grandes proyectos en materia de petróleo, minería y venta de armamento, así como el cobro de los multimillonarios créditos concedidos por Moscú a Caracas.

Rusia critica la injerencia de Estados Unidos y su intención de derrocar al presidente legítimo, pero difícilmente llegue a involucrarse en un conflicto bélico por salvar a Maduro. Confía en que el ejército venezolano siga del lado del mandatario y que Washington no provoque una ola de violencia como pretexto para una intervención armada.

Bielorrusia, sin romper con Maduro ni apoyarlo abiertamente, adoptó un lenguaje neutro y deja abierta una puerta para negociar con un nuevo gobernante en caso de que termine de inclinar la balanza en su favor, preocupado por recuperar la deuda del gobierno venezolano por sus camiones, tractores y otra maquinaria, que si bien asciende sólo a cientos de millones es mucho para Minsk, necesitado de recursos.

Georgia, en el otro extremo, fue uno de los primeros en reconocer a Guaidó y no sólo para demostrar su identificación con Estados Unidos, acorde con su aspiración de ingresar a la OTAN. No puede perdonar a Venezuela el haber reconocido –junto con Rusia, Nicaragua, Siria y Nauru– la independencia de Abjazia y Osetia del Sur, que Tiflis reclama como parte de su territorio. Para todo efecto práctico, nada cambiaría que Venezuela reiterase dicho reconocimiento, respaldados abjazios y osetios por Rusia, más allá de que Georgia lo presente como una importante victoria diplomática.

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EE UU encadena 100 meses seguidos de creación de empleo

El cierre parcial del Gobierno no tuvo un efecto perceptible en el mercado laboral. El paro sube al 4% porque hay más gente que busca empleo

La creación de empleo en Estados Unidos se aceleró en enero, tras registrarse 304.000 ocupados. El dato es muy sólido y revela que el cierre parcial del Gobierno no tuvo un efecto perceptible en el mercado laboral. Se encadenan así 100 meses consecutivos en positivo. La tasa de paro subió, entretanto, una décima y se coloca en el 4%, porque la tasa de participación laboral crece.


Esta primara lectura está sujeta a dos revisiones, por lo que puede fluctuar. Se ve en el dato que se da ahora para diciembre, que queda en 222.000 ocupados frene los 312.000 que se anunciaron hace un mes. Pese a este recorte, la tendencia confirma que la economía avanza en la buena dirección y eso daría munición a la Reserva Federal para subir los tipos de interés en junio o más adelante.


La racha de creación de empleo en EE UU comenzó en octubre de 2010. Es la más prolongada de la historia y machaca los 48 meses que se encadenaron hasta junio de 1990. Pero, a diferencia de otras fases expansivas, la intensidad en la contratación es más baja. La media actual está siendo próxima a los 200.000 ocupados mensuales. Solo fue más baja en el periodo que finalizó en 2007, antes de la crisis mundial.


Se esperaban 170.000 nuevos ocupados y que el paro se mantuviera en el 3,9%. Era, en todo caso, difícil de entender las consecuencias del parón gubernamental. El mes de enero suele verse afectado por los empleos que se pierden tras la temporada de compras navideñas. Enero fue, además, más cálido de lo normal, lo que podría haber compensado al incentivar el consumo.


El litigio presupuestario afectó a 800.000 funcionarios. La mitad se quedó en casa sin paga. La disrupción afectó a nueve departamentos y a las agencias que están bajo su paraguas. Los empleados esenciales tuvieron que trabajar sin cobrar. Pero el mercado laboral cuenta con cerca de 163 millones de ocupados. El efecto, según el Departamento de Empleo, fue “discernible”.


La oficina presupuestaria del Congreso estimó el impacto económico del cierre parcial en unos 11.000 millones de dólares. Duplica la estimación que hizo la agencia de calificación Standard & Poor's para el periodo que duró el bloque político en Washington y también los 5.700 millones que solicita el presidente Donald Trump para financiar con fondos públicos la construcción del muro.


El efecto, en todo caso, es menor si se compara con el tamaño de la economía de Estados Unidos. La publicación del indicador que mide el producto interior bruto se aplazó como consecuencia del parón gubernamental, que afectó al Departamento de Comercio. Será el correspondiente al cuarto trimestre de 2018. El lastre se notará más en el arranque de 2019, el mes más débil por el invierno.


La Fed decidió esta semana dejar intactos los tipos de interés en una banda entre el 2,25% y el 2,5%. El presidente Jerome Powell dio la indicación más clara hasta ahora de que no encarecerá mucho más el dinero y se mostró paciente al avanzar en el proceso de normalización. La inflación le da margen para ir con cautela, para no pasarse de frenada al retirar los estímulos monetarios.


Powell ya anticipó la posibilidad de una pausa hace unas semanas, lo que dio aire caliente a Wall Street tras sufrir un diciembre de vértigo como no se veía desde la Gran Depresión. El sentimiento en el parqué es justo el opuesto y provocó que el índice S&P 500 avanzara casi un 8%, en el mejor enero desde 1987. Otro de los factores de sustento es el optimismo en la negociación con China

Por SANDRO POZZI
Nueva York 1 FEB 2019 - 09:31 COT

 

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EE.UU. impone fecha límite a la compra de petróleo venezolano desde otros países

La medida, no obstante, no impide el comercio legal del crudo con PDVSA a través de canales no estadounidenses.

 

El Departamento del Tesoro de EE.UU. ha fijado los plazos dentro de los que los ciudadanos estadounidenses y las empresas extranjeras pueden seguir comerciando con la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) sin verse expuestos a las potenciales sanciones del país norteamericano.

De acuerdo con una nota del Tesoro, los ciudadanos estadounidenses tienen permitido realizar cualquier compra de petróleo y sus derivados a PDVSA hasta el 28 de abril; después de esa fecha tendrán prohibido llevar a cabo tales transacciones sin una licencia especial.

Las compañías no estadounidenses tienen hasta esa misma fecha para dejar de adquirir esos recursos venezolanos a través del sistema financiero de EE.UU. o de agentes de ese país, mientras que los empleados y contratistas estadounidenses que operen en esas empresas fuera del país norteamericano y de Venezuela podrán realizar "ciertas transacciones de mantenimiento o de repliegue" hasta el 29 de marzo.

Todo esto, no obstante, con la condición ya vigente de que los pagos efectuados serán dirigidos a un fideicomiso gestionadopor el autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela, Juan Guaidó, de acuerdo con las sanciones impuestas por Washington este lunes en un intento por poner fin al actual Gobierno constitucional de Nicolás Maduro.
Las medidas restrictivas y coercitivas aplicadas por Washington comprenden el congelamiento de unos 7.000 millones de dólares en activos de esa compañía estatal venezolana, en adición a una pérdida estimada de 11.000 millones de dólares de sus exportaciones durante los próximos años. Venezuela envía cerca de 500.000 barriles por día (bpd) de crudo a EE.UU. de sus exportaciones totales cercanas a los 1,2 millones de bpd.

El ministro venezolano de Petróleo y presidente de PDVSA, Manuel Quevedo, ratificó la voluntad del Gobierno venezolano de mantener la operatividad con las empresas que tienen contratos de suministro, y adelantó una de las primeras medidas para impactar lo "menos posible" el mercado petrolero: "[Cada] barco que salga de un puerto venezolano cargado con nuestro recurso debe ser cancelado antes de dejar el puerto".


Respecto a las preocupaciones sobre cómo realizar los pagos, por las que algunos compradores internacionales se han rehusado a aceptar cargamentos petroleros de Venezuela, un alto ejecutivo del sector consultado por Reuters explica: "Si un proveedor puede [comerciar con PDVSA] sin utilizar el sistema financiero de EE.UU., entonces no está violando nada".

Publicado: 2 feb 2019 05:48 GMT | Última actualización: 2 feb 2019 06:10 GMT

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Trabajadores contra privatizaciones y medidas económicas de Lenín Moreno

El Frente Unitario de Trabajadores (FUT) del Ecuador, tras una multitudinaria marcha en Quito en protesta contra las medidas económicas del gobierno como el aumento en el precio de los combustibles y la amenaza de privatización de empresas estatales, exigió al presidente Lenín Moreno la inmediata puesta en marcha de cuatro medidas correctivas. 

El movimiento obrero exigió como primer punto la derogación total del decreto con el que el presidente normó el alza de los precios de los combustibles y la actualización del costo de algunos derivados de manera mensual, en momentos en que las estadísticas oficiales confirman el aumento de la pobreza durante el último año.


El segundo punto, en cambio, es la solicitud de la renuncia de Santiago Cuesta, consejero de Gobierno, por haber planteado la privatización y concesión de empresas públicas. Mesías Tatamuez, dirigente de la Cedocut, aseguró que en el sector de las telecomunicaciones, que el gobierno pretende privatizar y entregar a empresas trasnacionales, es donde está el futuro de la economía a nivel mundial.


Voceros del gobierno anunciaron días atrás que se iniciarán las concesiones de empresas públicas (empezando con las de telecomunicaciones e hidroeléctricas), lo que en realidad es una privatización de hecho. La desesperación por obtener rápidos fondos para el fisco ha hecho que se pierda de vista la Constitución y el interés nacional.


En lo de fondo el problema es que se ha impuesto en esferas gubernamentales un retroceso conceptual sobre el país. No hay la mínima idea de lo que ha sido la historia económica y social. Se ataca a los bienes y servicios públicos con los argumentos del sector privado, sin entender que la empresa pública se guía por propósitos y administración distintas, ya que mientras al Estado interesa atender a los ciudadanos, al sector privado solo le motivan las ganancias, señala Juan Paz y Miño.


Lo cierto es que se siguen dictados extranjeros y de organismos internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, mientras desde el gobierno se desconoce las nefastas experiencias latinoamericanas con las privatizaciones y concesiones. No hay conocimiento de los estudios nacionales o internacionales que analizan y cuestionan el caduco liberalismo económico.


Seguridad social y corrupción


En tercer lugar los obreros plantearon la defensa de la seguridad social. El FUT rechazó la propuesta oficial del aumento de los años para poder jubilarse y la reducción de las pensiones, como solución al problema a la crisis del Instituto Ecuatoriano del Seguro Social, mientras los principales culpables de la situación están libres o prófugos.


También solicitó la central empresaria la ejecución de la ofrecida “cirugía mayor contra la corrupción”, recuperando los dineros que salieron del país a través de la corrupción.
José Villavicencio, presidente del FUT, explicó que esta fue sólo la primera de muchas movilizaciones, y señaló que si el Gobierno no escucha sus pedidos se confirmará un frente de resistencia junto a otros sectores sociales como los indígenas, maestros, estudiantes, para radicalizar la protesta social en las calles.


Cabe recordar que a finales de 2018, los obreros protestaron en contra del alza en el precio de los combustibles. Tras la protesta, Villavicencio no descartó que el movimiento trabajador siga participando en las iniciativas de diálogo nacional del Gobierno, para llegar al denominado acuerdo nacional, de cumplirse varias condiciones como la derogación total del decreto con el que el presidente Lenin Moreno normó la actualización en el precio de los combustible, con el que el precio de algunos derivados se cambia cada mes.


También pidió un compromiso por escrito del mandatario para que no se concesione ninguna empresa pública. Caso contrario – dijo- no participarán más en las mesas de diálogo del gobierno y se radicalizarán las protestas en las calles en su contra.


Los trabajadores afianzaron sus alianzas con el movimiento indígena que se movilizó a inicios de semana en carreteras de la provincia de Pihincha y también de la zona rural de Cotopaxi.


De la movilización de Quito también participaron otros sectores sociales y políticos como el movimiento Pachakutik, la dirigencia de Unidad Popular, de la Unión Nacional de Educadores, así como dirigentes políticos como Enrique Ayala Mora, Gustavo Terán, Jorge Rodríguez, Blanca Chancoso y María Arboleda.

Por Eloy Osvaldo Proaño
CLAE / Rebelión

 


Eloy Osvaldo Proaño: Analista e investigador ecuatoriano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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EE.UU. juega con fuego con el petróleo venezolano

Maduro repudió las sanciones calificándolas como “un robo”, unilaterales e ilegales y dijo que las autoridades de Pdvsa recurrirán a los tribunales estadounidenses. Se trata de un bloqueo de 7000 millones de dólares.

 

El gobierno de los Estados Unidos decidió hacerse cargo del proceso destituyente o golpe de Estado contra el gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro. Por caso, ayer el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, anunció la aplicación de “sanciones” a la petrolera estatal Pdvsa que se expresan en congelar activos y cuentas de la empresa aunque aclaró que “las refinerías en Estados Unidos podrán seguir operando”. Por si quedaran dudas, Mnuchin aseguró que el gobierno de Donald Trump está utilizando estas herramientas como forma de “apoyar a Juan Guaidó”. El presidente Maduro respondió a estas medidas a través de una cadena nacional donde no dudó en repudiar las sanciones a las que calificó como “un robo”, unilaterales e ilegales. En ese sentido, le advirtió al Trump que será el responsable de cualquier hecho de violencia que se produzca en el país: “La sangre que corra en Venezuela estará en sus manos” pero también sumó a Guaidó porque, según dijo el mandatario, es el promotor de estas maniobras “que le causan daño al pueblo”. Dicho sea de paso, las sanciones llegan al mismo tiempo que Guaidó anunció el retorno de las protestas callejeras.


En su discurso, donde se mostró acompañado por parte de la representación diplomática que regresó de los Estados Unidos tras la ruptura de relaciones, el presidente Maduro indicó que las autoridades de Pdvsa recurrirán a los tribunales estadounidenses e internacionales para reclamar por este avasallamiento contra la petrolera y la empresa Citgo, como se denomina en ese país. Es más, calificó a todo lo que está haciendo el gobierno norteamericano con la petrolera “es un robo y tenemos que defender la propiedad” del Estado venezolano.


La maniobra del gobierno de Trump tiene una fuerte traducción en los económico porque lo que Mnuchin denominó como “sanciones” significan el bloqueo de 7000 millones de dólares en bienes de Venezuela en territorio norteamericano y la friolera de 11.000 millones de dólares en exportaciones petroleras para este año. Una cifra que crece si se tiene en cuenta que el canciller Jorge Arreaza dijo durante su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU que el bloqueo financiero contra Venezuela asciende a 23 mil millones de dólares. Una cantidad de dinero que golpea con dureza a la economía y que la oposición aprovecha como una de las razones que tienen para sacar a Maduro del Palacio de Miraflores.


Durante la conferencia de prensa que dio Mnuchin en la Casa Blanca, la primera de lo que va del año, dijo que “el camino para levantar las sanciones contra Pdvsa es a través de una transferencia expedita de control al presidente interino o a un futuro gobierno electo democráticamente que esté comprometido con la ejecución de medidas concretas y significativas para combatir la corrupción”. Una definición que no necesita de agua para que quede más clara y muestra que la administración Trump ha decidido conducir el proceso que tendría que derivar en un derrocamiento de Maduro.


De todas formas, el presidente venezolano insistió en que su gobierno está dispuesto a dialogar con la oposición “en el lugar y donde sea” pero aclaró que se debe hacer bajo “un respeto mutuo”. En ese sentido llamó a las otras fuerzas de la oposición que se expresen públicamente sobre lo que está ocurriendo pero advirtió que “si se quedan callados son cómplices. Es la hora de decir ‘dialogo ya, democracia, constitución y no al golpe”. En ese contexto, Maduro agradeció el ofrecimiento del presidente Andrés Manuel López Obrador para que sea México el país donde se lleven las negociaciones y dijo que para que eso avance debe expresarse la oposición. Incluso Maduro también reconoció como importante el esfuerzo que están haciendo los países del grupo de Caricom (Comunidad del Caribe), que ayer se reunieron con el titular de Naciones Unidas, António Guterres, en busca de una salida negociada al conflicto que desató la oposición venezolana con la dirección del gobierno estadounidense.


El anuncio del secretario del Tesoro norteamericano no fue la única movida del gobierno de Trump. En la tarde de ayer, la cadena colombiana Caracol anunció la llegada a ese país del general Mark Stammer, comandante del Ejército Sur de los Estados Unidos. El militar, según informó la cadena colombiana, llega con el encargo formal de “afianzar la cooperación con los países aliados y de desarrollar estrategias en la región para enfrentar amenazas y revisar los temas fronterizos”. Ahora bien, Stammer trabajará también “revisará” temas fronterizos y eso no representa un dato menor ya que Colombia mantiene una relación con Venezuela cada vez más tensa, desde la asunción del presidente uribista Iván Duque, y una frontera caliente por donde suelen escabullirse grupos paramilitares.


Esquizofrenia


Antes de que se dieran a conocer los anuncios del gobierno norteamericano, el canciller venezolano, Arreaza, había calificado la diplomacia del gobierno de Trump como “esquizofrénica” porque por un lado el sábado pasado emitió una nota diplomática donde solicita el inicio de negociaciones para el establecimiento de oficinas de intereses como tuvieron durante décadas los Estados Unidos y Cuba. Sin embargo, por otro lado, hasta ese momento el que anunciaba medidas cada vez más duras contra Venezuela era el senador republicano Marco Rubio pero a través de las redes sociales. Arreaza calificó a Rubio como “un verdadero jefe golpista” que lleva adelante “el plan subversivo” contra Venezuela y que “bombardea” las negociaciones que se están llevando adelante a pesar de la ruptura de relaciones entre ambos países.


Durante una conferencia de prensa que dio al mediodía, Arreaza evitó explayarse sobre la actitud de los gobiernos que integran el Grupo de Lima porque, dijo, lo prioritario es concentrarse en dialogar con los verdaderos “jefes” de esta asonada que “se encuentran en Washington” . Arreaza, como canciller, cuidó las formas pero anoche Maduro no tuvo esos pruritos cuando calificó a la administración Trump como “un grupo de extremistas que tomaron la Casa Blanca y que no tienen límites ni escrúpulos. Son el Ku Klux Klan”, aseguró.
Por otra parte, las sanciones anunciadas llegaron pocas horas antes de que Guaidó anunciara la realización de protestas callejeras prevista para este miércoles y otra para el sábado.

La de mañana tiene un formato similar a un cacerolazo en los lugares de trabajo y en las casas donde el autoproclamado pidió que hagan el mayor ruido posible entre el mediodía y las 14. Sin embargo, la organización que soporta a Guaidó envió mensajes a través de Whatsapp donde recomiendan el uso de calzado deportivo y ropa liviana más la provisión de agua con bicarbonato. A la sazón, la mezcla que se usa para diluir los efectos de los gases lacrimógenos dando cuenta de que puede haber expresiones violentas. Algo similar se prevé para la marcha del próximo sábado que incluirá a varias ciudades venezolanas y de otros países. Aunque Gaudió habla de movilizaciones pacíficas para el sábado hay más certezas de que pueda haber problemas porque se cumple el plazo que la Unión Europea le impuso al gobierno de Maduro para que convoque a nuevas elecciones. Un ultimátum que Maduro rechazó nuevamente durante su cadena nacional y aseguró que Venezuela es “más independiente de lo que pensamos porque no dependemos de los europeos ni de los gringos. No dependemos de nadie y lo que viene en los próximos años es más independencia y por eso no quieren que sigamos forjando nuestro camino, nuestro destino y nuestro futuro”.


La virulencia de las medidas norteamericanas elevan la tensión con Venezuela tanto a nivel internacional como hacia el interior del país por lo que hace pensar que la calma de estos últimos días no fueron otra cosa que la quietud que anticipa la tormenta.


 Polémica en Estados Unidos

“Cinco mil tropas a Colombia”

El asesor de seguridad nacional de Donald Trump, John Bolton, desató ayer una polémica en Venezuela y su país cuando ingresó a una conferencia de prensa en la Casa Blanca para hablar sobre la crisis en Caracas con una libreta que tenía escrito “5000 tropas a Colombia”. Fotos tomadas en el inicio de la conferencia de prensa y publicadas en los principales medios de comunicación de Estados Unidos mostraron que el anotador amarillo de Bolton tenía escrito en la primera página: “Afganistán - Damos la bienvenida al diálogo. 5000 tropas a Colombia”. Lo primero parece hacer referencia al principio de acuerdo que alcanzaron este fin de semana los enviados estadounidenses y una delegación del movimiento insurgente talibán para retirar las tropas norteamericanas de Afganistán y comenzar una hoja de ruta que pacifique al país de Asia Central. Lo segundo fue interpretado por medios estadounidenses y venezolanos como una referencia a una posible movilización de tropas a Colombia, uno de los principales aliados militares de la Casa Blanca en el mundo y un vecino y rival del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. La polémica se alimentó, además, de la advertencia que lanzó Bolton durante la conferencia de prensa, en la que el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, anunció nuevas sanciones contra el gobierno de Maduro y la empresa petrolera estatal Pdvsa. “El presidente ha dejado claro que todas las opciones están sobre la mesa”, afirmó Bolton, cuando la prensa le preguntó si estaban analizando la posibilidad de una respuesta militar contra Venezuela.

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Domingo, 27 Enero 2019 06:13

El debate oficial no canalizó la rabia

El debate oficial no canalizó la rabia

La jornada número XI los tomó ya divididos, algunos tentados por la acción política tradicional y la idea ya asumida de presentar una lista para las elecciones europeas de mayo próximo, otros alejados del núcleo del movimiento.

 Ocuparon un día y un color: el sábado y el amarillo. Fueron llenando puntualmente el espacio público en ese día y con ese color hasta la jornada número XI. El movimiento de los chalecos amarillos volvió a desplegar este sábado su emblema y su protesta en varias ciudades de Francia: sobre todo París, Toulouse, Burdeos. Durante las fiestas de Navidad y fin de año, la movilización decayó para recuperar su pujanza el 5 de enero –50 mil manifestantes, luego el 12 y el 19 con cerca de 90 mil personas que salieron a la calle según las cifras oficiales–. La jornada número XI los tomó ya divididos, algunos tentados por la acción política tradicional y la idea ya asumida de presentar una lista para las elecciones europeas de mayo próximo, otros alejados del núcleo del movimiento y todos bajo los lentos efectos anestésicos del debate nacional organizado por el presidente Emmanuel Macron en torno a unas 30 preguntas divididas cuatro temas: poder adquisitivo, fiscalidad, democracia y medio ambiente. El debate tiene como objetivo desactivar esta gran crisis política y social. Con todo, la determinación permanece en pie. El debate nacional no canalizó la rabia popular y este fin de semana los chalecos amarillos cubrieron las calles con cerca de 70 mil personas. La represión fue feroz. En la Plaza de la República donde debía llevarse a cabo “la noche amarilla” había más policías que manifestantes. Llovieron los palos y los gases lacrimógenos para impedir que la noche parisina se vistiera de amarillo. 

Varios incidentes de cierta seriedad empañaron la marcha en la capital francesa. Grupos de fachos salieron al encuentro de algunas columnas amarillas. En la Plaza de la Bastilla, el ambiente era una mezcla muy extraña de gente caminando tranquila con sus hijos, otros que hacían compras, un montón de turistas de todas las nacionalidades que acudieron a la Bastilla para ver y filmar a los chalecos con sus teléfonos y chalecos amarillos desplegados en la Plaza en medio de varios ejércitos de policías antimotines. Los gritos “Macron Demisión”, los gases lacrimógenos y los proyectiles lanzados desde uno y otro bando volvieron a ser el ingrediente común. Los enfrentamientos dejaron varios heridos graves, entre ellos una de las figuras de los chalecos amarillos, Jérôme Rodrigues, herido en un ojo. Todas las historias comunes a media humanidad daban vueltas alrededor de la Plaza de la Bastilla. Gente que no llega a fin de mes, otros que no pueden pagar la luz o el gas, jubilados que apenas sobreviven con su pensión y matrimonios torturados por un banquero a causa de un descubierto de 150 euros. El acoso y la destrucción cotidiana del liberalismo opresor contra los más vulnerables. La rutina demoledora de un sistema infectado que se venga con los más frágiles lo que le perdona y regala a los poderosos y acomodados.


Ahora, el tema del futuro del movimiento se plantea como nunca en un momento en que las contra manifestaciones organizadas por las “pañuelos rojos” toman también la calle en defensa de Emmanuel Macron. Una de las figuras iniciales de los chalecos amarillos, Ingrid Levavasseur, decidió integrar una lista electoral amarilla de cara a las elecciones europeas de este año. Ello provocó un cisma dentro de un grupo que no se hace ninguna ilusión con los encantos desiguales de la democracia representativa. Los encontronazos a los que dio lugar el ingreso en el repudiado espacio político tradicional de Ingrid Levavasseur traducen las dos corrientes que fracturan hoy al movimiento: por un lado están quienes no renuncian a derrocar al gobierno en la calle con la repetición de las manifestaciones y mantienen una desconfianza radical hacia los representantes políticos: por el otro, los moderados. Este sector está convencido de que no se debe dejar flotando en el vacío todo e capital acumulado por los chalecos amarillos y que estos deben imperativamente comprometerse en el campo político. Uno de los líderes de los chalecos, Maxime Nicolle, alias Fly Rider, impugnó la candidatura de Levavasseur, a la que calificó de “traición”. Según Fly Rider, competir en “las elecciones europeas equivale a permanecer en el sistema actual e ingresar en un juego en el cual nosotros no fijamos las reglas. No crean que participando en las elecciones van a cambiar algo. Si ese fuera el caso, hace mucho tiempo que las cosas habrían cambiado”. Presentar una lista para las elecciones europeas de mayo de 2019 es, para el ala más radical, una triple traición: va contra la identidad fundamental del movimiento, introduce la figura del líder, algo que no existe entre los chalecos según la interpretación tradicional del término. Y, por ultimo, rompe el equilibrio horizontal de los procesos de decisiones tal y como lo conciben los chalecos. Levavasseur se lanzó sola, sin consultar con nadie y tomó a todos por sorpresa. Los opositores acusan hoy a la candidata de “estar robando los valores y la identidad del movimiento”. El sector más intransigente no cambia de hoja de ruta. Su representante más visible, el camionero Eric Drouet, estimó que la candidatura de Ingrid Levavasseur es pura y simplemente una “recuperación abyecta”. Luego convocó a un “bloqueo general” de Francia desde el 5 de febrero. Drouet es el principal adversario de todo contacto con las normas de la democracia representativa. En su pagina Facebook realizó un sondeo de opinión: de los 19 mil votantes, el 98% se opuso a que exista una lista “chalecos amarillos” en la consulta europea. La mujer, de profesión enfermera y hasta hace unas semanas extremadamente popular, puede pagar esa oposición masiva en las urnas. No es la única que ha sido puesta en la picota. Todos los demás chalecos que coquetearon con un sistema al que la mayoría repudia fueron expulsados o aislados de forma masiva. Esa es la posición contraria que defiende la futura candidata. Según explica, se “trata de ir a Bruselas para que las demandas ciudadanas sean escuchadas”.


El Ejecutivo, gracias al debate nacional, ha recuperado en los últimos 10 días un poco de popularidad. Pero basta con caminar un rato con los chalecos amarillos o acercarse a las muchas rotondas que aún ocupan para sentir una ceniza espesa, algo que no se traga, una suerte de desesperanza a la que ninguna de las tantas artimañas de la comunicación política logra, por ahora, apaciguar.
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