Cushing (Oklahoma): encrucijada de la muerte del petróleo en EU

En mi libro Los cinco precios del petróleo (https://bit.ly/2YlrqpI) de 2006, expuse que el "precio especulativo" era uno de sus principales componentes que beneficia el financierismo del petrodólar controlado por Wall Street y sus megabancos, como demostró el economista en energéticos Philip Verleger (https://bit.ly/2KDFkM6).

Los cinco precios del petróleo exhiben el dominio geoestratégico casi absoluto de las "cuatro hermanas" petroleras anglosajonas que mediante su "creatividad especulativa" controlan, todavía, el máximo ingreso "económico" del planeta.

Hace 14 años asombró la forma en que, frente a la extracción real de un solo barril de petróleo, existiesen 500 (¡mega-sic!) barriles "derivados" en papel especulativo.

Hoy, debido a la baja de 30 por ciento de la producción global del "oro negro", concomitante al desplome anunciado (https://bit.ly/3f2EYfK) del petróleo/gas lutita (shale oil/gas), se han puesto de manifiesto tanto la frenética especulación financierista –ahora con los "futuros" ETF’s ( Exchange Trade Funds: Fondos de Intercambio Comercial)– como el desacoplamiento en el precio de las variedades anglosajonas del WTI (West Texas Intermediate) y el Brent del Mar del Norte.

La conjunción de la expiración de los "futuros" de los ETF’s y el embotellamiento del "oro negro" en los almacenes de la encrucijada de oleoductos en Cushing (Oklahoma) resultaron en un insólito desplome de menos (¡sic!) 40 dólares el barril (https://bit.ly/35d3Ddb).

Más que los pletóricos tankers flotantes en los océanos, de la variedad Brent, el problema radica en la trampa de la muerte que se conjugó en Cushing debido a la casi saturación de su almacenamiento y a la expiración de los "futuros" de los ETF’s (https://bit.ly/2WavfeX).

USO (United States Oil Fund) –con un valor de 3 mil millones de dólares (https://bit.ly/3aF4nZK)–, principal mercader de los "futuros" oleosos de ETF’s en EU que ostenta el 30 por ciento doméstico, fue el causante de la espiral negativa del precio (https://bit.ly/2VLol0P).

A la par del contagio viral, hoy las especulativas intoxicaciones financieristas son de carácter exponencial.

Un año antes de la grave crisis financierista de 2008, los ETF’s representaban 807 mil millones de dólares que en 2019 se dispararon a 6.18 millones de millones de dólares ( trillions en anglosajón) de los cuales EU detenta 4 millones de millones de dólares (https://bit.ly/2KILJ8U).

El holandés Cyrill Widdershoven, muy cercano a los sauditas, comenta que "EU creó una trampa de la muerte para su propia industria petrolera en Cushing" y juzga que la carnicería energética "reconfigurará los mercados petroleros globales, pero también el futuro (sic) de la industria petrolera de Estados Unidos en los años por venir" (https://bit.ly/2SiLJjV).

Cyrill Widdershoven critica que los productores de petróleo/gas lutita en EU "no recortaron voluntariamente (sic) su producción", y avizora que "en los próximos años la OPEP (sic), Arabia Saudita y Rusia (sic) regresarán al pináculo del petróleo global, exhibiendo su liderazgo en el mercado".

A Cyrill Widdershoven le falta vislumbrar el determinante factor geopolítico que diagnosticar la identidad de los productores de petróleo que sobrevivirán al Covid-19.

A mi juicio, Estados Unidos cavó su propia tumba del petróleo/gas lutita que lo colocó en forma efímera como el "primer productor global" arriba de su aliado Arabia Saudita y Rusia”.

Trump llegó a jactarse del "dominio energético de Estados Unidos": alucinación cruelmente desmentida por la cruda realidad del crudo.

La quiebra muy anunciada del petróleo/gas lutita puede generar un efecto dominó y afectar a los megabancos de Wall Street cuando Trump navega contra las corrientes turbulentas al intentar rescatar a la industria petrolera de Texas –que ostenta 38 votos electorales imprescindibles para su relección– mediante la compra de millones de barriles (para colmar las "reservas estratégicas" de Estados Unidos), una mayor baja en la producción global –que tendría que ser de 30 millones de barriles al día (MBD) y no los 20 MBD que propone en total– y un muy polémico rescate financiero que no le causa gracia al antidemocrático Partido Demócrata.

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Treinta años del Hubble, el espía del universo

El telescopio fue desplegado en el espacio hace hoy 30 años. Desde entonces ha dado más de 170.000 vueltas a la Tierra y ha generado 150 terabytes de información que han permitido la publicación de 18.000 artículos científicos con hallazgos que van desde la formación de estrellas y galaxias hasta la edad del universo pasando por los agujeros negros.

 

Ocurrió hace 30 años. El miércoles 25 de abril de 1990, el transbordador Discovery flotaba en medio del espacio a 590 kilómetros de altura. En ese momento, los astronautas Shriver, Bolden, Hawley, McCandless II y Sullivan culminaron la gesta: dejar allí, desplegado y orbitando, el aparato que llevaban en la nave, el primer observatorio espacial de la historia, un armatoste de 13 metros de longitud, cuatro de diámetro y 11.000 kilos. El ojo con que el ser humano vería el universo como jamás lo había visto. El Hubble.

Desde que fuera desplegado, el Hubble, que viaja a 28.000 kilómetros por hora, ha dado más de 170.000 vueltas alrededor de la Tierra. "El telescopio ha transformado la visión que la humanidad tenía sobre el universo y sobre nuestro lugar en él", asegura a Público la directora científica de este proyecto de la NASA, Jennifer Wiseman. La revolución que ha provocado el Hubble es de la misma magnitud que cuando Galileo alzó su telescopio al cielo en 1610.

Estar ubicado allá arriba, libre de las distorsiones de la atmósfera terrestre, hace del Hubble un poderoso e incansable espía del cosmos: "El telescopio", prosigue la astrofísica de la NASA en Washington, "genera alrededor de 10 terabytes de nuevos datos cada año. El archivo total es actualmente de más de 150 terabytes, que proceden de las más de 1,3 millones de observaciones realizadas".

Con todo ese arsenal, los astrónomos que utilizan los datos del Hubble han publicado más de 18.000 artículos científicos, una cifra que lo convierte "en uno de los instrumentos científicos más productivos que jamás hayan sido construidos", celebra Wiseman.

El Discovery había despegado un día antes, a las 8.33 de la mañana del 24 de abril, de la base de la NASA en Merritt Island, Florida. Ese vuelo espacial no era un reto más de la agencia norteamericana, sino que materializaba un sueño casi de ciencia ficción que los científicos habían albergado durante varias décadas.

Cuando el Hubble fue puesto en órbita, Wiseman era una estudiante de astronomía en la Universidad de Harvard. "Mis investigaciones de entonces estaban relacionadas con radiotelescopios terrestres pero todos los estudiantes estábamos muy entusiasmados por tener ese nuevo observatorio, que nos daría una visión del espacio mucho más nítida", recuerda.

"Yo estaba muy intrigada", continúa Wiseman, "no sólo por qué hallazgos y resultados obtendría el Hubble sino también por cómo la NASA había podido usar las habilidades de los astrónomos, físicos, ingenieros, informáticos y astronautas para sacar adelante este telescopio, ponerlo en el espacio y hacer ciencia. Nunca había pensado que una cosa así pudiera siquiera llegar a ser posible".

 

1946, el punto de partida

 

Pero hicieron falta muchos años y muchos tropiezos para que el Hubble fuera un éxito. El inicio negro sobre blanco de esta historia fue un artículo publicado en 1946 por el astrofísico Lyman Spitzer, de la Universidad de Yale. En su trabajo, Spitzer introdujo la idea de un gran telescopio espacial en un momento en el que ni siquiera se había puesto ningún satélite en órbita. En 1958, un año después de que los rusos lanzaran su Sputnik, Estados Unidos decidió meterse de lleno en la carrera especial y creó la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, la NASA.

No fue hasta 1974 cuando la agencia creó el primer grupo de trabajo dedicado a un gran telescopio espacial. A partir de ahí todo fue más rápido: en 1977 el Congreso norteamericano aprobó la primera dotación presupuestaria para el proyecto y en 1979 comenzaron los programas de entrenamiento de astronautas para esas misiones espaciales.

Fue en 1983 cuando se bautizó a este gran telescopio espacial como Hubble en honor al astrónomo Edwin Hubble (1889-1953). En un artículo de 1929 que ya es historia de la ciencia, había descrito que existía una relación entre la distancia entre unas galaxias de otras y la velocidad a la que se alejaban entre ellas. Dicha relación se denomina desde entonces la constante de Hubble y fue la primera manifestación fehaciente de la expansión del universo que habría nacido, por lo tanto, de una gran explosión: el Big Bang.

Pero los años 80 avanzaban y los retrasos se amontonaban. A pesar de esto, el proyecto seguía barajando como fecha de lanzamiento marzo de 1986 hasta que el 28 de enero de ese año la lanzadera especial Challenger explotó poco después de despegar. Murieron todos sus tripulantes. El lanzamiento del Hubble se suspendió. Finalmente, y tras una pausa de cuatro años, en abril de 1990 el Discovery puso al Hubble en órbita. Al fin una buena noticia. Menos de un mes después, el 20 de mayo, se obtuvo su primera imagen. Según la NASA, se demostraba que éstas "eran aproximadamente un 50% más nítidas que las tomadas desde observatorios terrestres". Otra buena noticia...

...Y no hubo una tercera seguida. El 27 de junio, la NASA anunció con bochorno que el espejo primario del Hubble adolecía de una imperfección que emborronaba las imágenes que tomaba del cosmos. En concreto, la curvatura del espejo se desviaba 2 micrones, es decir, la cincuenteava parte del grosor de un cabello humano. La distancia que separaba el éxito del fracaso. La prensa se cebó con la NASA. Un medio llegó a titular: La desgracia de los mil millones de dólares.

Aun así, el 1 de octubre de 1990 se publicó el primer artículo científico a partir de una imagen del Hubble. El artículo de Tod Lauer, investigador del Observatorio Nacional de Astronomía Óptica en Tucson, Arizona, describió observaciones "en el entorno de un supuesto agujero negro en el núcleo de la galaxia NGC 7457", según recoge la página web de la NASA.

Pero había que arreglar el defecto óptico y sólo había una manera de hacerlo: montándose en una nave y subiendo hasta allí arriba. La NASA organizó la primera de las cinco misiones de reparaciones realizadas en estos 30 años, y el 3 de diciembre de 1993 la lanzadera Endeavour despegó hacia el Hubble. La misión duró once días. Un mes después, el 13 de enero de 1994, la agencia americana anunció que la nueva óptica instalada había corregido el problema. El niño tenía gafas nuevas. Se acabaron las malas notas.

 

Una imagen: la Hubble Ultra Deep Field

 

A partir de ahí los hallazgos se amontonaron. El primero de gran relevancia quizás fue el realizado el 25 de mayo de 1994, cuando el Hubble confirmó la existencia de agujeros negros supermasivos. Otro de ellos ocurrió el 15 de enero de 1996, cuando la NASA publicó la imagen del Campo Profundo del Hubble, la más profunda y detallada vista del universo hasta ese momento. La imagen contiene al menos 1.500 galaxias en varias etapas de desarrollo.

Una imagen que recuerda a ésta fue la generada por el Hubble con exposiciones tomadas entre 2002 y 2012. La NASA tituló la fotografía Hubble Ultra Deep Field. Es la preferida de Wiseman. "Se tomó apuntando a una zona donde no se recibía luz de las estrellas cercanas y así estuvo, registrando el espacio durante días y días. La imagen resultante mostró miles de puntos luminosos, cada uno de los cuales es una galaxia con miles de millones de estrellas. Miro esa imagen y me siento fascinada", confiesa. "Ahora entendemos cuán rico es el universo; el Hubble nos ha mostrado imágenes con miles de galaxias distantes y hay indicios de que hay cientos de miles de millones de galaxias. Y nos ha mostrado también que el universo ha estado activo y cambiante durante el curso del tiempo", dice Wiseman.

La astrofísica de la NASA recuerda cómo "las imágenes de esos fenómenos lejanísimos son viajes en el tiempo porque la luz de una galaxia captada por el Hubble ha tenido que recorrer el espacio hasta llegar al telescopio. Con el Hubble estamos viendo galaxias de hace miles de millones de años luz, es decir, que están mucho más cerca en el tiempo del inicio del universo que nosotros".

Wiseman dice que el Hubble se está usando "para cosas para las que ni siquiera fue soñado, como estudiar la naturaleza de galaxias muy lejanas o para investigar planetas de nuestra galaxia que giran alrededor de otras estrellas, los llamados exoplanetas, que ni siquiera se conocían cuando se lanzó el Hubble". "También hemos usado el telescopio para analizar el efecto de fenómenos muy misteriosos como la materia oscura y la energía oscura, un fenómeno misterioso relacionado con la expansión del universo cuya existencia ayudó a confirmar Hubble", explica.

Estos 30 años de observaciones y descubrimientos han sido posibles por las cinco misiones espaciales al telescopio, en las que la NASA envió a astronautas a bordo de lanzaderas hasta el Hubble para colocar nuevos instrumentos de medición o reparar equipos in situ. Las imágenes de los astronautas colgados del Hubble en medio de la oscura inmensidad del cosmos parecen sacadas del cine de ciencia ficción.

"Estas misiones han sido absolutamente decisivas para el éxito del Hubble. La primera reparó la óptica del telescopio y el resto ha servido para arreglar o reemplazar baterías, la electrónica e incluso para colocar nuevos instrumentos de medición más avanzados que los que había originalmente en el observatorio", recuerda Wiseman."La última misión fue en 2009 y fue un éxito maravilloso. El Hubble está en muy buena forma y ahora recibimos de él incluso más información y de más calidad que nunca antes en sus 30 años de vida".

 

En compañía del James Webb en esta década

 

El Hubble aún tiene cuerda para rato. "El telescopio está en un estado excelente", dice Wiseman, que calcula que si no hubiera ninguna misión más en el futuro, podría aún estar operando durante toda esta década. Esto supondrá que el Hubble observe el cosmos junto a su media naranja espacial: el telescopio James Webb que prepara la NASA y cuyo lanzamiento está previsto (si la pandemia de la covid-19 lo permite) para 2021.

El James Webb, al contrario que el Hubble, no estará en un lugar donde los astronautas puedan ir para repararlo. Será enviado a 1,5 millones de kilómetros, en uno de los llamados puntos de Lagrange. Se trata de zonas en las que debido al peso ejercido por cuerpos cercanos la gravedad se anula, de manera que todo lo que llega hasta allí, allí se queda atrapado, como sucede con las corrientes del mar cuando la basura se acumula.

"El James Webb es otro tipo de observatorio espacial y complementará al Hubble. El Webb está pensado sobre todo para captar luz infrarroja, mientras que el Hubble trabaja con la luz visible y la ultravioleta. Los dos se complementarán y, con ellos operando al mismo tiempo, podremos aprender más que nunca", se entusiasma Wiseman.

Así que se avecinan de nuevo años de descubrimientos y de hallazgos de fenómenos que puede que ni siquiera los científicos intuyan hoy. La magnitud y complejidad de lo descubierto en estos treinta años de vida del Hubble son tan inmensas que desafían el sentido común de la mente humana. Pero, cuando un astrofísico contempla las imágenes del espacio captadas por el Hubble, ¿ve orden o caos ahí fuera? "Veo un hermoso orden y mucho dinamismo", dice Wiseman, "porque la actividad que se ve, ya sea la formación de galaxias o de estrellas o la visión de los misteriosos agujeros negros, está gobernada por las leyes de la física". "La actividad del universo puede ser vista como caótica", concluye, "pero sigue sus propias leyes. Y es hermosa. Hay armonía".

EE UU sella un acuerdo millonario con Groenlandia que provoca indignación en Dinamarca

El plan de ayuda financiera, por 11 millones, llega ocho meses después de que la oferta de Trump de comprar el territorio molestara a Copenhague

Groenlandia no está en venta, pero sí en alquiler. Eso es lo que sugerían los medios daneses hace casi un año, cuando la primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, tachó de “absurda” la oferta de compra del territorio ártico por parte del presidente de EE UU, Donald Trump. Tan solo ocho meses después del choque entre ambos socios de la OTAN, los titulares se han mostrado acertados. Washington y Nuuk, la capital del territorio danés semiautónomo, han anunciado un acuerdo de inversión en proyectos en el territorio helado por un total de 83 millones de coronas danesas (11 millones de euros) abriendo un intenso debate en la capital del reino.

“Con esta buena noticia se confirma que nuestro trabajo de consolidar una relación constructiva con Estados Unidos da sus frutos”, ha dicho el primer ministro groenlandés, Kim Kielsen. El Gobierno socialdemócrata de Dinamarca, en minoría, ha aplaudido también la inversión de Washington en su territorio del Ártico, en cuyas negociaciones ha estado involucrado desde el pasado otoño. Y es que Groenlandia, pese a gozar de una amplia autonomía —de hecho pertenece a Dinamarca, pero no a la Unión Europea (UE)—, sigue siendo Copenhague el único interlocutor válido en cuestiones de Exterior y Defensa. “No es un secreto que hemos trabajado con Groenlandia para asegurar que se beneficie de la presencia de Estados Unidos”, ha explicado a los medios locales el ministro de Exteriores danés, Jeppe Kofod, quién intentó rebajar la crispación en Copenhague calificando el acuerdo económico de “completamente natural”.

Los fondos estadounidenses, según el acuerdo, irán destinados a proyectos relacionados con la extracción de materias primas, turismo y educación y serán los groenlandeses, junto con los estadounidenses, los que decidan exactamente cómo y cuándo gastar el dinero. Pero las voces que señalan una doble intención de Trump en un territorio en el que China y Rusia reclaman su parte del pastel no dejan de crecer.

Nada más hacerse público el acuerdo entre Washington, Nuuk y Copenhague, la oposición danesa, a derecha e izquierda, estalló en tropel. Los ultraderechistas del Partido del Pueblo Danés (DPP) creen que el pacto es “insultante”, según declaró el diputado Soren Espersen al diario Altinget. Los socialistas, también en la oposición, creen que el acuerdo es “extremadamente provocativo” y que lo único que persigue es generar crispación en las relaciones entre Copenhague y Nuuk por las que, si bien hay una gran autonomía política, económicamente hay cierta dependencia.

Groenlandia, cuya economía se basa casi exclusivamente en la pesca, recibe anualmente 576 millones de euros de Copenhague, lo que representa dos tercios de sus finanzas. Con el pacto con EE UU, algunos diputados en el Folketing (Parlamento nacional) han lanzado la voz de alarma y vaticinan que Groenlandia poco a poco se irá alejando de Copenhague para alinearse con sus nuevos socios estadounidenses. “Tenemos que aclarar si ellos [EE UU] pagan ahora y nosotros [daneses] estamos en deuda mañana”, dijo la diputada groenlandesa en Copenhague Aaja Chemnitz Larsen. Muchos en el Folketing opinan que nadie da un cheque en blanco y que Washington acabará imponiendo sus condiciones. Un alto funcionario de la Casa Blanca citado por el Financial Times aseguró, sin embargo, que EE UU ya no planea comprar Groenlandia.

Poco después de aquella crisis diplomática desatada el pasado verano entre ambos socios de la OTAN en la que Trump llegó a cancelar de la noche a la mañana una visita oficial a Copenhague, Washington inició una serie de discretos movimientos para seducir a Groenlandia. Mandó a una delegación al territorio helado —el 80% de su superficie está cubierta de hielo— para proponer ciertas inversiones en infraestructuras como carreteras y aeropuertos.

En noviembre, Copenhague dio luz verde la reapertura en Nuuk por primera vez desde los años 50 del consulado estadounidense, un movimiento que se acaba de hacer oficial. La oficina diplomática se alojará en una base militar en la capital groenlandesa —EE UU cuenta ya con otra base aérea en Thule, al noroeste del territorio— y el nuevo cónsul se trasladará desde Copenhague una vez que las medidas para evitar la propagación del coronavirus lo permitan. Groenlandia tiene una representación diplomática en Washington desde 2014.

Rusia y China

El interés por la influencia en el Ártico crece entre las principales potencias mundiales. La embajadora estadounidense en Dinamarca, Carla Sands, ha alertado en un comunicado esta semana que, pese a la política de “baja tensión” que ha mantenido desde los años 90 el Consejo Ártico (la asamblea con presencia de los países del Norte) en el territorio, ahora surgen “nuevos desafíos”. Y pone a China y Rusia como ejemplo.

Moscú está dando mucho peso a su estrategia militar en el Ártico reabriendo bases de la Guerra Fría y estableciendo un nuevo comando Ártico, revela la diplomática. Y Pekín, continúa, se llama a sí mismo “un Estado cercano al Ártico”, pese a la distancia que les separa. “China busca establecer la Ruta de la seda polar” a través del desarrollo de rutas marítimas que emergen en el polo Norte como consecuencia del calentamiento global.

Madrid / Copenhague - 24 abr 2020 - 8:31 COT

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Las refinerías norteamericanas adelantaron compras de crudo que ahora no tienen dónde colocar.  ________________________________________ Imagen: AFP

"El crudo volverá a valer menos que 0"

Encerrado entre el derrumbe del consumo y el agotamiento de la capacidad de almacenaje, Estados Unidos será el factor que vuelva a disparar la crisis. Recuperación parcial de precios, pero auguran que no será duradera. 

 El precio del petróleo tuvo este jueves una nueva jornada de recuperación, como rebote de la violenta caída de su cotización a principios de esta semana, pero todavía sin poder asegurar que se haya ingresado en un sendero alcista sostenible. Hay expectativas favorables con respecto al acuerdo de grandes exportadores y Rusia para reducir la producción a partir del 1° de mayo, aunque Estados Unidos se encuentra envuelto en una encrucijada. En el inicio de la actual etapa de la crisis, cuando la disputa entre Arabia Saudita y Rusia llevó a una guerra de precios, varias refinerías aprovecharon la oportunidad y compraron, en marzo, importantes volúmenes de crudo a un precio muy inferior al precio local de la producción de shale oil. En las próximas semanas, esos barcos, con un cargamento de 50 millones de barriles, estarán llegando a los puertos de la costa este de EE.UU. y tendrán el impacto de una bomba sobre el hoy frágil mercado de hidrocarburos norteamericano. Algunos expertos ya anticipan que los precios de los contratos a junio del WTI volverán a mostrar valores negativos, como a principios de esta semana.

El crudo que cotiza en Nueva York, WTI, tuvo un nuevo salto este jueves de casi un 20% y cerró en 16,50 dólares por barril, un valor todavía insuficiente para cubrir los costos de producción local. Las tensiones en Oriente Medio entre Estados Unidos e Irán le dieron impulso alcista a los precios, asi como los posibles recortes en la producción local ante los problemas logísticos de almacenaje, lo cual supondría el cierre de algunos pozos. Según estimaciones de Goldman Sachs, al 17 de abril el centro de almacenamiento de Cushing estaba con un nivel de llenado del 77% y los aumentos en estos días hacen prever que "su capacidad se agotará en la primera semana de mayo". El crudo Brent (Mar del Norte) tuvo ayer, a su vez, un repunte cercano al 5 %, alcanzando un valor por barril de 21,33 dólares, todavía en la tercera parte de su valor a principios de año.

Cuando las refinerías estadounidenses le compraron a Aramco (la gigantesca petrolera saudí) el crudo en cantidades a precio de liquidación, no imaginaron cómo cambiaría el escenario seis semanas después. El consumo de gasolina para motores en Estados Unidos se desplomó en un 40 por ciento, el precio del petróleo se derrumbó atravesando incluso el valor de cero este último lunes y, lo que es peor, la capacidad de almacenamiento se llenó a niveles peligrosamente cercanos al 80 por ciento. ¿Qué harán con los veinte barcos petroleros que vienen atravesando los mares, desde Arabia, con una carga de 40 millones de barriles de petróleo, cuando lleguen a puerto? ¿Y qué pasaría con las cotizaciones si llegara ese momento? 

Victor Bronstein, especialista en temas energéticos y director de Ceepys (Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad), advirtió que "el COVID-19 cambió el escenario, la demanda se derrumbó junto con los precios y el sistema de almacenamiento está llegando al límite: de los 73 millones de barriles de capacidad que tienen las instalaciones de Cushing en Oklahoma, donde se comercializa el petróleo físico del WTI, hay almacenado más de 60 millones". El arribo de los veinte barcos petroleros, que ya están en navgación, es una amenaza que ya tuvo una reacción del senador republicano Ted Cruz (fue precandidato presidencial para las elecciones de 2016), quien en un tuit apuntó "veinte petroleros cargados con 40 millones de barriles de crudo saudita se dirigen a Estados Unidos. Esto es siete veces el flujo mensual típico. Millones de empleos están en peligro. Mi mensaje a los sauditas es: Vuelvan atrás con sus barcos". 

La compra de las refinerías estadounidenses alcanzarían a 10 millones más de barriles, pero por ahora las embarcadas y en viaje serían cuarenta. Para Bronstein, "los 50 millones de barriles sauditas llegando a Estados Unidos son una bomba que el gobierno norteamericano está tratando de desactivar; veremos si lo logra, pero seguramente en junio, los precios del WTI volverán a ser negativos".

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El sol brilla a través del vapor que sale de las chimeneas de una planta de energía. REUTERS / Maxim Shemetov

 

La caída de los precios del petróleo hasta niveles negativos certifica la entrada de una crisis global que llega a todos los niveles. En el horizonte se desdibuja el camino hacia la sostenibilidad económica, aunque, en mitad del caos, existen alternativas difíciles y alejadas del modelo expansivo actual.

El oro negro ya no brilla como antes. El precio del petróleo continúa desplomándose ante la crisis económica originada por la pandemia del coronavirus. Tanto, que el pasado 20 de abril se registró una caída sin precedentes del crudo de West Texas Intermediate (WTI), cuyos barriles se cotizaron en cifras negativas. Algo parecido le está ocurriendo al petróleo europeo de Brent, cuya cotización no para de descender. La economía, que subordina su crecimiento expansivo al uso de combustibles fósiles, se ha visto paralizada de forma abrupta por la emergencia sanitaria y uno de sus pilares centrales, el petróleo, ha quedado dañado por completo.

La caída de los precios se debe al deterioro de la economía global que, fruto de la pandemia, ha entrado en una recesión abrupta y sin precedentes. A ello, se debe sumar un problema de costes y de espacio para el almacenaje del petróleo, que debido al parón económico no se está consumiendo. En esta situación, lo que se está desplomando son los precios de los futuros que expiraban ya, es decir, los propietarios de esos barriles se quedaban sin tiempo, con lo que se han visto obligados a vender los contratos de almacenaje o llevarse el petróleo. Así, las empresas propietarias se han visto en la obligación de tener que pagar por deshacerse del petróleo, lo que explica que, en el caso de EE UU, los precios hayan sido negativos.

La parálisis económica equivale a una ingente cantidad de vehículos –privados y comerciales– que ven enfriar sus motores y, por consiguiente, no paran a repostar como era habitual. Esto, según el informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), supondrá que la demanda mundial de petróleo disminuya en 9,3 millones de barriles por día respecto a las cifras de 2019. Sin embargo, el freno en seco del consumo no ha venido acompañado de un descenso similar en la producción de barriles, de modo que las infraestructuras de almacenamiento han quedado al límite de sus capacidades, según los datos de la IEA.

El descenso histórico de los precios, no obstante, no supone el fin de una era económica vinculada a los combustibles fósiles, aunque si una buena oportunidad para encontrar miradas alternativas a la economía actual. "Se trata de una caída muy específica y muy vinculada al contexto de pandemia. Cuando esto se termine, el sector volverá a tener su actividad normal", señala Giorgos Kallis, economista e investigador de la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA).

Esta crisis del petróleo abre una disyuntiva difícil de resolver, si se tiene en cuenta que la economía global tiene una gran dependencia respecto a los combustibles fósiles. En otras palabras, ¿rescatar el capitalismo del petróleo o aprovechar la inercia de la economía para realizar una escalada basada en criterios de sostenibilidad? 

En torno a esta pregunta aparecen sectores como la industria del automóvil, que guarda una estrecha dependencia con el modelo económico basado en los combustibles fósiles, al mismo tiempo que tiene un alto valor para la economía española, ya que representa en torno al 10% de su Producto Interior Bruto (PIB) y emplea al 9% de la población activa del Estado. Dado su valor, desde la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) han pedido al Gobierno de coalición un impulso para reactivar unas ventas que han caído a mínimos históricos, al pasar de los 94.618 vehículos vendidos en febrero a los 37.644 durante el mes de marzo. Es decir, una caída mensual del 60,2%.

Desde Anfac, reclaman al Gobierno incentivos económicos para reactivar las ventas de cara al escenario de desescalada. Algo similar ocurre con el sector de la aviación que en los últimos días ha pedido a la Unión Europea un rescate de 12.800 millones de euros, según una investigación de Transport & Environment. Sin embargo, ¿tiene sentido apostar por estas industrias, en vista del escenario negativo en el que se adentra el petróleo y, sobre todo, con el escenario de crisis climática de fondo? ¿Es el momento de apostar por un escenario económico diferente, donde el crecimiento respete los límites de la tierra? Para Kallis, esta es una buena oportunidad para que "el dinero de esos rescates vayan destinados a apoyar una industria limpia y hacia una transición energética".

Para Gonzalo Escribano, responsable de Energía y Cambio Climático del Real Instituto Elcano y profesor de Economía de la UNED, la situación de futuro es difícil de predecir, ya que intervienen factores diversos como el miedo al transporte público, que podría generar un aumento de las ventas de coches –algo que ya está ocurriendo en China– o la implementación del teletrabajo, que, por contra, reduciría el número de viajes diarios. A corto plazo, no se va dar una buena situación para reconvertir la industria y potenciar la venta de vehículos eléctricos. "Es complicado decirle a cualquier individuo que deje su coche y se compre uno cero emisiones cuando el precio del diésel o de la gasolina es tan bajo", expone. "Pero tampoco es el momento de que los Gobiernos cedan ante las presiones de la industria para rebajar los criterios de emisiones", advierte, en relación a los reclamos del lobby del automóvil. "No podemos salir de la crisis peor de como entramos en cuanto a medio ambiente".

Para Luis González Reyes, doctor en Químicas y experto en transiciones ecosociales de la Fundación Fuhem, la salida no debe plantearse en los parámetros tradicionales de la transición energética, donde en ocasiones se peca de tecno-optimismo, sino que se debe replantear el modelo industrial por completo para alejarlo de los combustibles fósiles, pero también del crecimiento expansivo.

"España tiene una capacidad limitada para reconvertir su industria del automóvil porque es subsidiaria de la industria alemana o francesa, ya que no hay empresas propias. Cuando hablamos de industria española, hablamos de Renault, Citroën o Volkswagen. La clave sería limitar al máximo los niveles de dependencia de flujos externos… Necesitamos una economía radicada en lo local y sin depender tanto del exterior. Esto, obviamente, no se hace en dos días. Pero hay ejemplos históricos de políticas que han diversificado el tejido productivo local, sin quedar atados de pies y manos", agrega el experto, en referencia a los países no alineados que en las décadas del los 60 y 70 del siglo XX se enmarcaron en un proceso de autonomía que, precisamente, se vio truncado cuando su deuda externa se convirtió en "un elemento de coacción".

No se trata de una vuelta a un modelo proteccionista, sino a un sistema diferente donde la economía deje de estar deslocalizada y cada país pueda tener unas cotas altas de autosuficiencia. "Podemos tener colaboraciones a nivel internacional y compartir el conocimiento con otros Estados, sin necesidad imponer aranceles, pero con una producción propia. Para llegar a ese punto necesitas tener una industria propia y autosuficiencia local", señala el economista de ICREA.

La caída del petróleo, ¿un peligro para las renovables?

Por otro lado, la realidad de las crisis del petróleo y de la covid-19 podría suponer un problema para las nuevas formas de energía renovable, ya que la caída de precios de los combustibles fósiles se convierte, según Escribano, en un "peligro para la competitividad" de las energías limpias, las cuales estaban experimentando un gran crecimiento en Europa y se presentaban como uno de los pilares centrales del Pacto Verde Europeo. No en vano, algunos sectores europeos, entre los que se encuentra España, apuestan por las políticas de sostenibilidad como una de las palancas de cambio que permitan salir de la emergencia del coronavirus en todos los niveles. Tanto es así, que el potencial de las renovables, según un informe reciente de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), podría generar 100 millones de nuevos empleos en todo el mundo en los próximos 30 años y aumentar el PIB mundial un 2,4%.

La desafección hacia las renovables provocada por la bajada de precios del petróleo y la crisis global del coronavirus se podría sortear, no obstante, con viejos mecanismos que incentiven a corto y largo plazo la transición energética. Impulsar el famoso impuesto al carbón y al uso de combustibles fósiles, según Kallis, puede hacer que las nuevas fuentes de energía no se vean tan afectadas. "Ahora puede ser el momento idóneo, ya que con el precio del petróleo tan bajo, no se va a notar tanto el impuesto. Cuando en unos años se recupere y el precio sea más caro, las renovables tendrán un coste más barato. En cualquier caso esto debe ser un impuesto verde europeo, no vale con que lo haga un sólo país", argumenta.

La crisis del petróleo, en cualquier caso, es el reflejo de la crisis económica en la que se adentra el mundo entero. "Ahora mismo hay que tener en cuenta que la caída del PIB es inevitable. Lo es porque se está demostrando que hay una correlación lineal entre el consumo energético y el crecimiento de la economía", expone González Reyes, que no considera que apostar por un crecimiento verde sea una solución definitiva. "El debate es si se debe utilizar la creación de dinero, algo que ya está haciendo EE UU o el Banco de Inglaterra, para seguir apostando por lo mismo o para reconvertir la economía a través de medidas de reparto de riqueza que permitan que la población más vulnerable no pague las consecuencias de esta crisis", opina, en referencia a la renta básica.

"La caída del PIB, pensando desde el poscrecimiento, debería no suponer más desigualdad. Para ello se necesitan gobiernos fuertes que apuesten por una economía mucho más planificada y coordinada desde los Estados", añade Kallis, quien señala la idoneidad de avanza hacia esa "renta de cuidados" que otorgue equilibrio a la ingente cantidad de personas que quedarán paradas por la caída de la economía mundial. El futuro, en cualquier caso, es una incertidumbre difícil de sortear. El tiempo dirá cómo escapó la humanidad de una crisis sin precedente

 

22/04/2020 22:27

Por ALEJANDRO TENA

@AlxTena

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Petróleo:  Un rebote que no es el fin de la crisis

Sube el precio del crudo en un mercado aún inestable

Este miércoles fue una jornada de recuperación del precio del crudo, tras el hundimiento de los valores entre lunes y martes. El WTI, tipo de crudo de Texas, Estados Unidos, cotizó en Nueva York al cierre en 13,78 dolares por barril, con un repunte del 19% respecto de su mejor valor de ayer, cuando logró regresar a a cotizaciones por encima de cero (positivas). Son los contratos a junio, con lo cual dejó atrás el drama de los contratos para entrega en mayo, que temían encontrarse con la posibilidad de no poder almacenar el hidrocarburo y quemaban en manos de los traders como brasa ardiente. El Brent (Mar del Norte) también mostró una recuperación con respecto a los días previos, cerrando a un precio de 20,81 dólares por barril, 7,66% por encima de su cierre del martes.

El interrogante del mercado es en cuánto incidió en esa recuperación los anuncios de planes de ayuda a los sectores productivos de parte de Donald Trump, que ya cuentan con media sanción en el Congreso, y las promesas de intervención con fondos federales de estímulo a los productores de gas y petróleo. Mientras que para unos esto supondría ponerle un piso en los actuales niveles, de los cuales sólo cabría esperar una recuperación escalonada, otros opinan que es apenas un alivio parcial porque las condiciones del mercado mundial de crudo indican un horizonte prolongado de muy bajas cotizaciones.

Las oscilaciones del precio del crudo durante la jornada muestran que la extrema volatilidad sigue mandando. El rango de variación del barril WTI fue, en el NYmex (mercado de Nueva York), entre 10,28 dólares de mínima y 16,20 de máxima, cerrando en un valor intermedio. Además, la curva de precios en el mercado de futuros no revela una perspectiva de demasiada confianza, con valores que oscilan en un precio de apenas 22 dólares promedio entre junio de 2020 y diciembre de 2021. Un nivel que está muy lejos de reflejar un valor aceptable para continuar produciendo en los yacimientos de Estados Unidos. 

Según publicó Link Securities, “el Gobierno de EE.UU. está considerando ofrecer fondos de estímulo federal a los productores de petróleo y gas a cambio de participaciones gubernamentales en las reservas de crudo de las compañías, según informaron fuentes conocedoras del asunto”. El plan, según detallan estos expertos, “está entre varias de las distintas opciones posibles que se están sopesando en un entorno de caída histórica de la demanda de petróleo, que está teniendo un impacto muy negativo en las compañías energéticas”.

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El crudo sigue cotizando en mínimos históricos

El petróleo se convirtió en un problema para los que lo tienen

Fuertes oscilaciones en el mercado con los contratos "cortos", para entrega en mayo y junio, reflejo del hundimiento de la economía mundial. El WTI sale y vuelve a números negativos. El Brent cayó 30% y se recuperó parcialmente.

La volatilidad es la regla en la cotización del petróleo en estas horas. Tras la insólita foto que mostró el lunes 20 con el crudo de Texas (WTI) cotizando en valores negativos (una figura de época para cuando en el futuro se recuerde a la crisis económica mundial por la pandemia de coronavirus), las operaciones del martes seguían mostrando un mercado sumergido en cotizaciones históricamente bajas. El crudo Brent (Mar del Norte) descendió a las profundidades de 17,67 dólares por barril, un nivel tan bajo que no había marcado desde el 14 de diciembre de 2001, con una baja del 30,9 por ciento con respecto a los valores del lunes. Ese violento vuelco tuvo una rcuperación parcial posterior, que lo ubicó en los 22,34 dólares por barril, todavia 12,6% por debajo del día anterior para los contratos con entrega en junio. El WTI también mostró bruscas oscilaciones, ya que tras recuperarse de su mínimo histórico e impensado de 37,63 dolares negativo del lunes (lo que pagaban los vendedores para que alguien se llevara los contratos) para ubicarse apenas en terreno positivo 6,30 dólares por barril para contratos a junio), volvió a caer a precios en rojo. La bolsa esadounidense NYMEX entregó valores de -4,51 dólares por barril ya avanzada la jornada. 

Nadie sabe a ciencia cierta cuánto puede demorar en acomodarse el mercado, ni en qué valores se podría dar cierto equilibrio. La crisis por un probable agotamiento de la capacidad de almacenamiento del petróleo que no se logra colocar en el mercado, por la brutal baja en la demanda mundial, ni siquiera logró ser aplacada con las audaces declaraciones del presidente Donald Trump, de Estados Unidos, amagando comprar toda oferta de crudo que se le cruce.  

"El crudo está ahora a un nivel que es muy interesante para mucha gente", había dicho el lunes, poco después de que el barril de petróleo estadounidense de referencia West Texas Intermediate (WTI) llegara a cotizarse a un precio negativo por primera vez en la historia. "Si nosotros pudiéramos comprarlo por nada, vamos a tomar todo lo que podamos", agregó al expresar su interés porque el gobierno adquiera 75 millones de barriles de crudo. Sin embargo, un día después los valores seguían en terreno negativo. Es decir, ni gratis encontraban interesados en tomarlo.

Los medios internacionales, BBC Mundo (Londres) entre ellos, especularon con que el presidente estadounidense esté jugando una vez más a encontrar una oportunidad de negocio en medio de una crisis. Y en este caso la oportunidad estaría dada por la eventual utilización de las cuevas subterráneas en las que Estados Unidos almacena sus reservas estratégicas de petróleo. 

La reserva estratégica, o SPR como se la conoce por sus siglas en inglés, fue creada en oportunidad de otra crisis producida por el petróleo. En ese momento, década de 1970, se trató del embargo petrolero de los países árabes a los gobiernos occidentales en respuesta al apoyo a Israel en la guerra de Yom Kippur. La repercusión en el mercado de esta guerra de mercado fue que los precios del petróleo se cuadruplicaran para 1974, un año después de la citada Guerra. 

Estados Unidos padeció las consecuencias de la escasez de combustible en sus industrias, y como respuesta estableció, al año siguiente (1975), las reservas estratégicas con el propósito de preservar al país de los vaivenes del mercado petrolero mundial. La libre competencia es, para Estados Unidos, una buena herramienta mientras ellos la dominen. 

Para cumplir con ese propósito, se excavaron amplísimas cuevas en roca salina para guardar ese petróleo que cumpliría la función de reserva estratégica. Un sistema de 60 cuevas subterráneas que se extienden desde Baton Rouge (Louisiana) hasta Freeport (Texas). Se estima que cuenta con capacidad de almacenaje para más de 700 millones de barriles. El último informe del SPR, del 17 de abril, indicaba que tenía albergado 635 millones de barriles. Cuando Trump habla de la posibilidad de hacer un "buen negocio" con la adquisición de 75 millones de barriles, está sugiriendo llevar el almacenaje al llenado a su nivel máximo.

Ciertamente, el conflicto inmediato con el petróleo de contratos cortos es la capacidad física de almcenaje, pero no parece que la compra masiva por el gobierno de crudo para la SPR sea una solución de fondo. El mundo real empieza a debatir con un síntoma grave de la crisis sin precedentes de una caída del consumo que alteró todas las previsiones, y en la cual por ahora, no se ven soluciones y apenas la reacción de un líder mundial que intenta "sacar ventajas".

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Derrumbe inédito del precio del petróleo

El precio del barril WTI cayó de 18,2 dólares a menos 38,7 dólares 

El problema se origino porque este martes vencen en Estados Unidos miles de contratos a futuro con entrega en mayo en un contexto de sobreoferta y sin capacidad de almacenamiento disponible.

El petróleo WTI operó este lunes con precios negativos por primera vez en su historia. La cotización del barril se derrumbó de 18,20 dólares a menos 38,7 dólares debido a la desesperación de gran cantidad de operadores por tratar de evitar la entrega de crudo físico en mayo. El problema se originó porque este martes vencen en Estados Unidos miles de contratos a futuro. Por lo general, cuando un trader no quiere recibir la entrega que pactó originalmente vende ese contrato en el mercado secundario y se posiciona en otro, pero en esta ocasión el derrumbe de la demanda provocado por el coronavirus ha sido tan extraordinario que esa venta se convirtió para muchos en una operación ruinosa, pues algunos llegaron a pagar 38,5 dólares por barril solo para que alguien se haga cargo de ese crudo. Argentina se mantuvo al margen de esta crisis puntual porque el crudo que se toma como referencia en el país es el Brent del Mar del Norte que cayó 8 por ciento, pero permanecía por encima de los 25 dólares.

Una opción que tienen los traders o especuladores cuando les ofrecen valores bajos en el mercado secundario es almacenar ese crudo hasta que los precios se recuperen, pero como la caída de la demanda mundial ahora supera el 30 por ciento esa opción se complica. Reuters informó este lunes que el centro de almacenamiento en la ciudad de Cushing, Oklahoma, donde tiene lugar la entrega física de barriles de petróleo estadounidenses comprados en el mercado de futuro estaba hace un mes al 50 por ciento y ahora al 69 por ciento, según datos del Departamento de Energía de Estados Unidos. Las reservas en Cushing aumentaron 9 por ciento solo desde el viernes, situación que explica la desesperación de aquellos que no tienen almacenamiento reservado para tratar de ubicar el crudo en algún lado.

Los traders trataron de desprenderse este lunes de los contratos como si fueran una papa caliente pero hubo pocos interesados en comprar ese crudo con entrega en mayo. A raíz de esa situación es que el precio del barril se sumergió a niveles difíciles de imaginar hace poco tiempo.

Los problemas para colocar los contratos ya habían comenzado a quedar en evidencia desde temprano. Según precisó Reuters, a las 2 de la tarde hora argentina el petróleo WTI a junio cotizaba a 22,26 dólares, 11 por ciento menos que el viernes, y 840.000 contratos habían cambiado de manos, mientras que en los contratos a mayo el barril se había derrumbado a 1,8 dólares, un 90 por ciento menos que el viernes, pero solo 131.000 contratos habían cambiado de manos. Lo que vino después fue una debacle de los precios todavía peor, cayendo hasta menos 38,7 dólares.

Semejante derrumbe sin duda está motivado por maniobras especulativas protagonizadas, en muchos casos, por inversores que pareciera que nunca terminaron de comprender el riesgo al que se estaban exponiendo. No obstante, esta situación anómala fue posible por la contracción inédita de la demanda de crudo que provocó la crisis sanitaria.

Después de la guerra de precios desatada a comienzos de marzo, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus naciones aliadas acordaron el pasado 12 de abril un recorte en la producción de crudo de 9,7 millones de barriles diarios durante mayo y junio. A su vez, algunos países del G20, con Estados Unidos a la cabeza, se comprometieron por lo bajo a elevar esa cifra a 15 millones de barriles diarios. Sin embargo, ese recorte se efectivizará recién a partir del mes próximo y ni siquiera es seguro que alcance a empardar la disminución de la demanda. Eso dependerá en parte de cómo evolucione la crisis del coronavirus. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viene pronosticando que lo peor está comenzando a quedar atrás, pero con 40.000 muertos solo en Estados Unidos y sin una vacuna a la vista no está claro que la situación vaya a ser muy diferente el mes próximo.

Si las cuarentenas siguen, la demanda seguirá planchada y los países productores probablemente deberán acordar mayores recortes para tratar de preservar el valor de su activo. Si no lo hacen, situaciones como la de este lunes podrían volver a repetirse, aunque se supone que con un impacto menor porque el mercado de futuros de a poco comienza a ajustar sus valores de a acuerdo a la disponibilidad real de crudo. Lo que pasó hasta ahora fue que muchos especularon con que la crisis iba a terminar siendo menor de lo que fue y convalidaron precios en el mercado de futuros que no se terminaron ajustando ni por asomo a lo que ahora está pasando. Por eso este lunes se terminaron estrellando de la peor manera. 

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La luna llena se eleva sobre la refinería de petróleo de Gazprom Neft en Omsk, Rusia. REUTERS / Alexey Malgavko

Han acordado  reducir su oferta petrolera en un 23% ante la crisis en el sector causada por la pandemia de la covid-19.

México se ha sumado oficialmente al acuerdo alcanzado por la OPEP+ para reducir la producción mundial de petróleo crudo, después de pactar con Estados Unidos que este país asuma una parte significativa de la cuota de ajuste originalmente asignada al país azteca, que limitará así a 100.000 barriles diario su recorte de oferta, según ha anunciado el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

En una conferencia de prensa, López Obrador ha informado de que en una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump, ambos líderes pactaron que EEUU asuma un recorte adicional de su producción de 250.000 barriles al día, permitiendo así que México pueda ajustar su oferta de crudo únicamente en 100.000 barriles.

"Se comunicó con nosotros el presidente Trump y se llegó a un acuerdo de hacer una disminución de 100.000 barriles. Estados Unidos se compromete a reducir adicionalmente a lo que iba a aportar otros 250.000 barriles por México para compensar", ha anunciado López Obrador. "Esto lo comunicamos de inmediato y ya es formal, ya cumplimos con este asunto", ha sentenciado.

"Nos pedían hacer una reducción del orden del 23% de la producción, como la de Arabia Saudí o Rusia. Un recorte de 400.000 barriles", ha señalado el presidente mexicano, quien ha defendido que México no estaba en condiciones de aceptar un recorte de tal magnitud tras los años de caída de la producción registrados en el país.

De este modo, el presidente mexicano ha informado que de los 1,786 millones de barriles diarios producidos durante marzo en promedio, "a partir del mes de mayo" México a bajar a 1,686 mb/d, lo que se espera que contribuya a un aumento del precio del petróleo crudo, pero sobre todo "a estabilizar la economía y los mercados". "México está aportando. En general es el 5,5%, no podíamos el 23%", ha defendido.

La AIE confía en que el G20 devuelva la estabilidad a los mercados petroleros tras el acuerdo de la OPEP+. Los países de la OPEP, liderados por Arabia Saudí, y otros productores, incluyendo Rusia, que forman el grupo conocido como OPEP+, alcanzaron esta

Asimismo, se acordó una reducción de ocho millones de barriles al día desde julio a diciembre de este año a la que seguirá un ajuste de seis millones de barriles al día del 1 de enero de 2021 hasta el 30 de abril de 2022.

10/04/2020 13:29 ACTUALIZADO: 10/04/2020 17:53

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El mercado petrolero cerró ayer antes del anuncio de la OPEP+ sobre el recorte a la producción, el crudo estadunidense West Texas Intermediate perdió 2.33 dólares (9.3 por ciento) a 22.76 dólares por barril, y el Brent cayó 1.36 dólares (4.1 por ciento) a 31.48 dólares. El barril de la mezcla mexicana cedió 1.35 dólares (7.5 por ciento) y cerró en 16.54 dólares.Foto Ap

La Organización de Países Exportadores de Petróleo y productores asociados, entre los que se encuentran México, grupo conocido como OPEP+, lograron un acuerdo en principio para reducir en 10 millones de barriles por día (bpd) la extracción en mayo y junio, a fin de impulsar los precios del crudo, que se han hundido debido a la contracción de la demanda por la pandemia.

México, según reportó la secretaria de Energía, Rocío Nahle, colaborará con una disminución de 100 mil barriles por día en los próximos dos meses.

"De un millón 781 mil barriles diarios de la producción que reportamos en marzo de 2020, disminuiremos a un millón 681 mil", escribió la funcionaria ayer por la tarde en su cuenta de Twitter.

La postura del gobierno mexicano fue difundida por Nahle después de la publicación de reportes de que la funcionaria mexicana abandonó la conferencia virtual de la OPEP+, antes de que ésta concluyera.

México abandona reunión

La agencia Sputnik informó que la delegación de México se retiró de la reunión de los miembros de la OPEP y otros países productores de petróleo, sin dar su consentimiento a un nuevo acuerdo de recorte petrolero.

El grupo OPEP+, "no logró asegurar un acuerdo final, según fuentes de ese organismo, porque México no aceptó el recorte de producción que le fue solicitado".

Por su parte, Ramses Pech, experto en temas petroleros, aseguró que la estrategia de México es dejar de exportar alrededor de 400 mil barriles de petróleo, pasando de un millón 200 mil a 800 mil barriles a finales de 2020.

El presidente Andrés Manuel López Obrador explicó el domingo que ante la caída en los precios del crudo, México aumentará la producción de gasolinas en el país. "Destinaremos a ese propósito 400 mil barriles diarios adicionales para no malbaratar todo el petróleo de exportación y bajar la compra de combustibles en el extranjero", informó.

La demanda mundial de combustible se ha desplomado hasta en 30 millones de bpd, 30 por ciento de los suministros mundiales, ya que las medidas para combatir el coronavirus han dejado en tierra aviones, reducido el uso de vehículos y frenado la actividad económica.

Este jueves, los países de OPEP y productores fuera de la alianza realizaron una videoconferencia para reanudar el diálogo sobre el recorte petrolero con el fin de estabilizar el mercado. De acuerdo con el comunicado emitido al término de la reunión virtual, el recorte será de aproximadamente 10 por ciento del suministro mundial de crudo.

Se espera que otros países como Estados Unidos se sumen al pacto y colaboren con una rebaja del bombeo de 5 millones de bpd.

Un recorte sin precedente de 15 millones de bpd aún sería insuficiente para disminuir el exceso de almacenamiento en el mundo.

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