Lunes, 12 Febrero 2018 06:42

En el mismo bote

En el mismo bote

Podría parecer cosa de extraños discutir lo que ocurre en las bolsas de valores: la cantidad de dinero que se mueve en esos mercados, quién invierte ahí, las fluctuaciones de los precios y del valor que representan, la relación de esto con el resto de la economía y con los que nada tienen que ver con las bolsas.

Pues no es cosa de otros, de una u otra manera las repercusiones de lo que pasa en los mercados de dinero y capitales alcanzan a buena parte de la población mundial.

El valor de mercado de la Bolsa de Valores de Nueva York es del orden de 20 trillones de dólares (según se mide allá). A esto deben sumarse casi 7 trillones del mercado de títulos de empresas de tecnología llamado Nasdaq.

Puede tenerse una idea de lo que esto representa si se compara con el valor de los otros grandes mercados de valores: Londres 6.2 trillones, Tokio 4.5, Shanghai 4.1 y Euronext 3.5.

Del monto invertido en la bolsa de Nueva York alrededor de una tercera parte corresponde a los fondos de pensiones. Así que las fluctuaciones tienen un impacto muy grande en la situación financiera de las familias.

Los grandes movimientos de los precios de las acciones, ya sean en sus cotizaciones individuales o en los diversos índices de conjuntos de títulos diversos (como S&P y Dow Jones) se asocian, además, con otras variables económicas y financieras.

Parte de lo que ocurrió la semana pasada se derivó de los datos de aumento de los salarios registrado en Estados Unidos, hecho que se vinculó con la expectativa de reducción de los márgenes de ganancias de las empresas.

Apareció también la perspectiva de que los precios de las acciones habían llegado a un nivel demasiado alto y que necesitaba alguna corrección. Allí entraron las alternativas de inversión y el dinero se movió a los bonos del Tesoro, es decir, a la deuda del gobierno.

La consecuencia fue una creciente volatilidad en los precios de las acciones y los índices. Y una de las características del mercado que aceleró la caída fue la forma en que se operan las transacciones.

Buena parte de ellas se realiza por medio de lo que se llama "transacciones algorítmicas de alta velocidad", que están diseñadas precisamente para generar ventajas asociadas con la mayor volatilidad de las cotizaciones.

Así como un algoritmo define las rutas para evitar el tráfico en las aplicaciones de nuestros teléfonos, o bien, el que me sugiere qué comprar en Amazon con base en mis preferencias reveladas, del mismo modo un algoritmo manda instrucciones de compraventa de títulos cuando se rebasan lo límites hacia arriba o debajo de las fluctuaciones de los precios; miles de millones dólares a la vez.

Otro mecanismo que alienta las fluctuaciones es, por ejemplo, el que permite "apostar" a que el mercado seguirá siendo estable. De tal manera que cuando empieza la volatilidad se desatan transacciones que acentúan la caída de los precios. Los inversionistas individuales no pueden cambiar las estrategias de asignación de sus recursos en función del riesgo deseado, que quedan en manos de los algoritmos correspondientes. Hay que decir que en ciertos casos esto puede ser benéfico.

Las bolsas, además, tienen el mismo padecimiento que las famosas pirámides especulativas. Cuando el mercado va al alza y ésta se sostiene, entonces nuevos inversionistas deciden entrar para no perderse las ganancias. Eso mismo contribuye a sobrevaluar las acciones y, finalmente, provocar la caída. Algo similar a lo que pasa actualmente con bitcoin y otras criptomonedas.

Los mercados de acciones y bonos tienden, pues, a moverse de manera que se alejan de las condiciones macroeconómicas y dan impulso a una serie de pérdidas y ganancias en cuanto a ingresos, riqueza y patrimonio de las empresas emisoras y también de quienes invierten en valores.

Pero el asunto no para ahí, sino que incide en la determinación de los valores de precios clave en una economía como son, esencialmente, las tasas de interés y los tipos de cambio. Los mecanismos de transmisión que se echan a andar en este caso en la economía de Estados Unidos se amplían al resto del mundo afectando con el costo de crédito y el valor relativo de las monedas.

Este impacto, que se manifiesta a su vez en los movimientos de capitales en los mercados financieros y en los flujos de la inversión productiva, son más evidentes en aquellas economías con relaciones de interconexión más fuertes, como es el caso de México con Estados Unidos.

Aquí la tasa de interés de referencia que determina el Banco de México subió una vez más la semana pasada a 7.5 por ciento. Esto acrecienta el costo financiero para todos los usuarios de crédito y establece una carrera entre los intereses y el valor del peso frente al dólar que tiende a acrecentar la volatilidad interna, sobre todo en un periodo en que la inflación sigue siendo alta.

 

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Miércoles, 07 Febrero 2018 06:46

Turbulencia en los mercados financieros

Turbulencia en los mercados financieros

El mercado bursátil en Estados Unidos abrió el martes con señales de que se avecinaba otro día de turbulencia. El lunes estuvo marcado por la peor caída en la bolsa desde 2011: el comportamiento del índice S&P 500 anuló las ganancias de todo el año anterior. Todo esto provocó una ola de desconfianza y volatilidad en los mercados de Europa y Asia. ¿Qué está sucediendo?


Parece ser que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) es el primer banco central que logra salir de una política de flexibilidad monetaria con tasas de interés cero y una colosal expansión de su hoja de balance sin grandes dificultades y sin provocar una recesión. Ese logro no sería poca cosa. Hay que recordar que Japón no ha podido conseguir ese resultado y su política de flexibilidad monetaria no logró romper la inercia del estancamiento. Y en Europa, el Banco Central Europeo no ha abandonado su postura de tasas cero y flexibilización cuantitativa. En su apogeo esa política monetaria mantuvo una inyección de liquidez de 80 mil millones de euros mensuales, y aunque hoy se ha reducido a 30 mil millones de dólares mensuales la inyección de liquidez continúa.


La Fed considera que aplicó con éxito una política de tasas cero para contrarrestar los efectos de la crisis, y hoy ha retomado el camino de la normalización con el primer aumento de tasas de interés en 2015. Cuando la Fed comenzó su programa de compra de bonos y de títulos respaldados por hipotecas, muchos pensaron que se desataría un periodo de hiperinflación. No surgieron las presiones inflacionarias ni se ha frenado el crecimiento que ha experimentado la economía estadunidense en años recientes. Pero quizás el triunfalismo es prematuro.


Ahora bien, la semana pasada el Departamento del Tesoro del gobierno de Estados Unidos dio a conocer datos sobre sus planes de endeudamiento para este año. El anuncio incluye una nueva emisión por 955 mil millones de dólares en 2018 y otras por un billón (castellano) adicional en los próximos dos años fiscales. Lo más importante de este anuncio no es el incremento en el nivel de endeudamiento del gobierno federal, porque en este proceso Estados Unidos es el creador del medio de pago con el que se pueden saldar sus deudas. Pero el impacto que estas emisiones tienen sobre las tasas de interés es otra historia.


El anuncio del Tesoro estadunidense confirmó los temores de los inversionistas sobre el comportamiento futuro de las tasas de interés y sirvió para detonar el fuerte ajuste en el mercado bursátil. Mientras perdure el sentimiento negativo de estos inversionistas, el ajuste a la baja se va a mantener. Aquí hay dos problemas íntimamente ligados entre sí que es importante considerar. El primero es que mientras la Fed planea incrementos a la tasa de interés, el gobierno estadunidense ha decidido incrementar su endeudamiento. Eso presiona más las tasas de interés y, por supuesto, encarece el servicio de la deuda. El segundo es que precisamente el viernes pasado (cuando comenzó el ajuste en la bolsa en Nueva York) se dio a conocer el informe sobre el estado del mercado laboral. El dato principal en ese informe es que los incrementos salariales fueron los más importantes desde 2009. Se trata de un aumento modesto en términos históricos (2.9 por ciento), pero ese cambio ha sido considerado como un anuncio de nuevas presiones inflacionarias por muchos manejadores de fondos y ha contribuido a la venta masiva de títulos en Wall Street. En esta economía loca lo que promete ser una mejoría para la población y lo que promete reducir la desigualdad es interpretada como una mala señal. En todo caso, los inversionistas concluyeron que la Reserva Federal aceleraría el calendario de incrementos de tasas de interés previsto para este año.


Lo que estamos presenciando es el último episodio de la normalización que busca la Reserva Federal. Su postura de flexibilidad monetaria descansaba en dos pilares. El de la inyección de liquidez concluyó en 2014, pero contribuyó a inflar desmesuradamente los precios de los activos financieros. El segundo componente es el de las tasas muy bajas o cercanas a cero apenas comenzó a revertirse en 2016. Hoy es evidente que los inversionistas están recalculando el nivel de riesgo existente, lo que debían haber hecho desde que la Fed detuvo la inyección de liquidez. Si no lo hicieron entonces, es porque la Fed mantuvo las tasas en niveles muy bajos. Y aunque hoy todavía existe gran cantidad de liquidez en los mercados financieros, eso no ha aplacado los ánimos de los agentes que hoy se inquietan por el aumento en las tasas de interés y las expectativas inflacionarias.
La sobrevaluación de los activos financieros generada por la política monetaria posterior a la crisis es reconocida por todos los analistas del mercado. Hoy todavía estamos observando los efectos de la corrección de la Reserva Federal: está por verse si efectivamente puede concluir su salida de la flexibilidad monetaria con éxito. La volatilidad y el tiempo lo dirán.


Twitter: @anadloficial

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Martes, 06 Febrero 2018 06:39

Histórico derrumbe de Wall Street

Histórico derrumbe de Wall Street

El índice Dow Jones de Wall Street cayó ayer 4,62 por ciento, después de haber amortiguado su descenso desde un retroceso mayor al 6 por ciento registrado una hora antes del cierre. El viernes ya había retrocedido 2,54 por ciento y en solo dos días borró todas las ganancias que se lograron desde inicios de año. Por su parte, el selectivo S&P 500, que mide el comportamiento de las principales 500 empresas que cotizan en Nueva York, se desplomó 4,13 por ciento. El derrumbe repercutió en la bolsa local que bajó 4,5 por ciento. El dólar cerró a 19,81 pesos, dos centavos por debajo del viernes. 

La caída del Dow Jones fue la peor en puntos de toda su historia (1150), mientras que en porcentaje no se registraba un retroceso de semejante magnitud desde 2011. Este hecho ocurre en medio de la perspectiva de las subas de las tasas de interés de la Reserva Federal (FED) –tres veces al año– ante el repunte de la inflación de ese país, producto esto de los datos del crecimiento del empleo y, por tanto, de mayor liquidez de salarios. Esto implica que la FED tenga una política más agresiva con las tasas, lo que supondrá un gran problema para países emergentes como la Argentina que se endeudan en dólares para afrontar sus propios déficit. La Argentina en los últimos dos años eliminó regulaciones y ahora podría enfrentar un flujo de salida de capitales.


El rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a 10 años tocó un máximo de cuatro años de 2,885 por ciento, luego de trepar el viernes casi 7 puntos básicos. El aumento de los rendimientos de los bonos significa un mayor costo de endeudamiento para las empresas y una opción de inversión alternativa para los operadores.


El Merval sintió el impacto y retrocedió 4,5 por ciento. Algunas de las acciones que más bajaron fueron Banco Hipotecario (-9,2 por ciento), Sociedad Comercial del Plata (-5,7) y Mirgor (-4,4 por ciento).


 ¿Corrección del mercado o una burbuja? La causa detrás del terremoto en Wall Street

Fuente: Sputnik

El desplome de los mercados bursátiles había sido previsto con anterioridad. La caída de los índices bursátiles se debió a una corrección del mercado de valores de EEUU, opina Egor Susin, jefe del centro de desarrollo de estrategia del banco ruso Gazprombank.

"Claro está que eso tendría que haber ocurrido en algún momento. El mercado ha estado creciendo sin hacer correcciones durante mucho tiempo. El mercado de valores de [EEUU] crecía no porque la situación económica del país estuviera mejorando, sino porque había esperanzas positivas en cuanto a su futura dinámica, yo diría que estas esperanzas eran demasiado optimistas", explicó Susin a Sputnik.

Según el experto, el mercado de valores había estado muy recalentado. Por eso cualquiera señal de la Reserva Federal sobre la subida de los intereses en EEUU habría provocado una salida tan brusca de activos.


"Por ahora es solo una corrección, no una señal inequívoca de que el mercado haya girado en otra dirección. Sin embargo, desde mi punto de vista, es posible que el próximo año el mercado alcance puntos críticos. Podremos verlo ahora, podremos verlo más tarde. Según mi pronóstico para los años 2018 y 2019, veremos una brusca caída. (…) Los activos están sobreestimados de una manera inadecuada. Desde mi punto de vista es una burbuja que pronto estallará", señaló Susin.


Durante un tiempo muy largo, las acciones de las empresas estadounidenses mostraron un crecimiento muy duradero y por eso el mercado de valores de EEUU se llegó a desplomar este 2 de febrero


Los principales índices bursátiles, entre ellos el segundo índice más antiguo de Estados Unidos, el Dow Jones, y el S&P 500, regresaron a los niveles registrados a comienzos del año. Por si fuera poco, el Dow Jones sufrió uno de los peores días de los últimos seis años.


Por su parte, la Administración de EEUU considera que el desplome de los índices bursátiles fue solo una fluctuación común del mercado, señaló Raj Shah, secretario de prensa adjunto de la Casa Blanca.

"Los mercados fluctúan, pero los principales pilares de nuestra economía siguen siendo muy fuertes y ellos [los mercados] van en la dirección correcta", sostuvo Shah.
La brusca caída en las bolsas condujo a que las 500 personas más ricas del mundo perdieran 114.000 millones de dólares en total, informó la agencia Bloomberg.


Según esta información, las riquezas de Warren Buffett, jefe de la empresa de inversiones Berkshire Hathaway disminuyeron más que las de otros empresarios. Buffett perdió 5.100 millones de dólares. Por su parte, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, ocupó el segundo lugar en la lista de los que más perdieron. El también filántropo perdió 3.600 millones de dólares. En el tercer lugar se encuentra el fundador de Amazon, Jeffrey Bezos, con pérdidas de 3.300 millones de dólares.

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Financial Times confirma el fin de la revolución de esquisto

La revolución de esquisto ha transformado los mercados mundiales en la última década. EEUU ha aumentado su producción, mientras que la influencia de la OPEP en el mundo se ha visto amenazada. Asimismo, ha ayudado a desencadenar la caída de los precios del combustible desde 2014, destaca el medio.


El 'boom' del esquisto comenzó cuando las empresas descubrieron cómo aumentar el volumen de petróleo que se extraía de este tipo de pozos, gracias a la aplicación de técnicas para la perforación horizontal y la fracturación hidráulica. Las perspectivas para la industria dependen de qué tan lejos se puedan sostener y extender las ganancias.
Sin embargo, durante el año pasado, estas ganancias disminuyeron considerablemente, lo que sugiere que la era del esquisto ha terminado, de acuerdo con el medio.
El primer problema es el tiempo que lleva perforar estos pozos. La eficiencia de las plataformas de perforación creció drásticamente entre el 2013 y el 2016. Sin embargo, la tasa de crecimiento parece haber disminuido, especialmente en las zonas de Eagle Ford y Williston, que incluye la formación de Bakken.


Otro factor es el cambio de pozos verticales a horizontales. Un pozo que corre horizontalmente a través de una capa de roca madre es mucho más productivo que uno vertical que simplemente atraviese una sección de esa capa. Así, parte del incremento reportado en la productividad de las plataformas desde 2011 fue simplemente el resultado de ese cambio a pozos horizontales, cuyas reservas han disminuido significativamente.


Las compañías también han estado usando mayores volúmenes de arena para extraer el combustible de las rocas y el resultado a menudo ha sido una mayor producción. Pero hay alguna evidencia de que ese proceso también puede estar llegando a sus límites.


"A lo largo de su existencia, la industria del petróleo de esquisto ha exigido inversiones. Las compañías no han podido cubrir sus costos de perforación con sus ingresos y han necesitado infusiones constantes de financiamiento. Hasta ahora han tenido pocas dificultades para recaudar ese dinero, en parte porque los inversionistas querían compartir el milagro de la productividad de esas empresas. Pero los milagrosos días han terminado y hay es una realidad más monótona, ¿estarán dispuestos los inversores a respaldar a la industria con tanta voluntad?", se pregunta el diario

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El sector financiero, desbocado; provoca "desigualdad e inestabilidad": Unctad

En el actual mundo hiperglobalizado "el sector financiero está desbocado y es fuente constante de inestabilidad y desigualdad", pese a que la crisis que estalló en el mundo en 2008 y 2009 dejó atrás la ilusión de que los mercados financieros no regulados podían operar en combinación con una prosperidad ilimitada y una estabilidad duradera.

Sin embargo, poco se ha hecho desde entonces para solucionar los problemas que ocasiona la riqueza sesgada y la distribución del ingreso, y sólo se han dado esfuerzos moderados para reducir las operaciones en la sombra y recortar las alas a finanzas de altos vuelos, pero las causas profundas de la inestabilidad que llevaron a la crisis financiera de hace casi una década "no han sido eliminadas ni por los gobiernos nacionales ni a escala mundial, pese a que recurrieron a las arcas públicas", señala la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) en otra de las advertencias que contiene su informe anual 2017.

Hay una gran evidencia empírica que revela que en la mayoría de los países el sector financiero está capturando una creciente proporción de sus ingresos, además ejerce una creciente influencia en su economía e incluso en regímenes políticos.

Esa concentración de la banca resulta "alarmante"; los balances financieros a escala mundial de los cinco principales bancos del mundo llegan a superar la renta o el producto interno bruto de varias naciones, al tiempo que persiste una falta de regulación y la incapacidad para sujetarlo a las instituciones financieras para hacer frente a la desigualdad que generan, indicó el organismo.

"Si volteamos al pasado, se observa que el control del sector financiero sobre economías enteras se ha intensificado en las décadas recientes, como lo ponen de manifiesto varios indicadores. Los activos totales del sector bancario desde los años 90 se han más que duplicado en la mayoría de los países, con máximos superiores de 300 por ciento del producto interno bruto en algunas economías de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos", detalla el informe.

Abundó que en los países desarrollados, la banca representa cien billones de dólares, cantidad que supera la renta mundial, y la tendencia en las economías en desarrollo y en transición registran máximos superiores a 200 por ciento en algunos casos.

La desigualdad mundial ha empeorado y la Unctad alertó que la diferencia de ingresos entre el 10 por ciento de la población mundial más rica y el 40 por ciento más pobre siempre aumentó antes de que se desencadenaran cuatro de las cinco crisis financieras mundiales que se han registrado desde 1970.

Después de la crisis financiera de 2008-2009 y hasta la fecha han predominado muchas palabras e intenciones sobre la urgencia de reformar el sistema, incluso se adoptaron medidas regulatorias, con lo cual se asevera que ahora es más seguro, sencillo y justo.

Sin embargo, la Unctad insistió en que los reguladores se ven atados de manos, pues los mecanismos son complejos y las rentas más altas acarrean problemas de deuda privada e inversión especulativa, lo que genera más vulnerabilidad en el sistema financiero y riesgos de crisis, pero son los pobres los que pagan las consecuencias de los ajustes que se implantan por políticas de austeridad.

Y al mismo tiempo que se ha incrementado el financiamiento para todos los sectores económicos, empresas o personas, también ha crecido el endeudamiento en todo el sector no financiero "hasta en 188 por ciento del PIB mundial antes de la crisis", refiere el informe anual de la Unctad.

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George Soros, 'autor financiero' de las caídas de gobiernos en todo el mundo

Las revoluciones y las crisis financieras en diferentes países del mundo fueron organizadas con la evidente intervención del multimillonario George Soros, que se valió de estas catástrofes para enriquecerse aún más, sostiene el rotativo The Epoch Times.


En 1992 las especulaciones de Soros en la bolsa británica causaron la devaluación de la libra esterlina británica lo que permitió al financista ganar no menos de 1.000 millones de dólares.

Desde el 20 de agosto, más de 100.000 personas firmaron una petición en el sitioWe the people, en la que se exige que el presidente de EEUU, Donald Trump, reconozca como terrorista al multimillonario George Soros y confisque todos sus activos.
Los autores de la petición afirman que Soros, calificado cómo ‘terrorista doméstico' deliberadamente y en repetidas ocasiones ha tratado de desestabilizar la situación política en EEUU.


Antes, Soros ya había recibido el calificativo de terrorista. Fue mencionado como "terrorista financiero" en un documento militar chino, "Guerra irrestricta", escrito en 1999 por dos coroneles y que se ha convertido en un documento fundamental de los programas asimétricos para la guerra híbrida del régimen chino.


Ayudó a financiar la "Revolución Bulldozer" en Serbia en octubre de 2000, según The Los Angeles Times, que informó en enero de 2001 que Soros "desempeñó un papel clave en el dramático derrocamiento del presidente Slobodan Milosevic" a través de su red de Fundaciones Soros.


En noviembre de 2003, el medio The Globe and Mail informó que la dimisión del presidente georgiano Eduard Shevardnadze "llevaba la huella de Soros". El periódico citó a Zaza Gachechiladze, redactor jefe de The Georgian Messenger, declarando: "El señor Soros es la persona que planeó el derrocamiento de Shevardnadze".


Soros también ha sido un importante patrocinador de la desestabilización de Ucrania en su conflicto con Rusia, según el Daily Caller.


Al mismo tiempo, el portal WND señala que la Sociedad Abierta de Soros también desempeñó un papel clave en organizar los movimientos de la Primavera Árabe. La Sociedad Abierta "financió la principal voz de la oposición en Túnez, Radio Kalima, que defendió los disturbios que condujeron al derrocamiento del presidente Zine El Abidine Ben Ali", informó WND.


En Estados Unidos, el financiamiento de Soros está ligado a muchos grupos anti Trump, a la vez que es un soporte importante de los candidatos demócratas.
Durante la campaña electoral, el magnate de origen húngaro brindó un gran apoyo a la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton, y donó para su campaña cerca de 25 millones de dólares.


Fox News apuntó en marzo de 2016 que Soros, junto con otros donantes, lanzó una campaña de 15 millones de dólares para ayudarle a conseguir el voto de los latinos y los inmigrantes.

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Seis grandes bancos mundiales se unen para crear una criptomoneda

Seis de los mayores bancos del mundo han revelado este jueves una serie de pasos para avanzar un proyecto dirigido a facilitar que los bancos centrales emitan sus propias monedas digitales basadas en la tecnología de cadena de bloques ('blockchain'), sobre la que se basan criptomonedas como bitcóin, según informa el portal 'CoinDesk'.


El proyecto, denominado 'Utility Settlement Coin' (USC), fue impulsado hace un año por las entidades financieras UBS, BNY Mellon, Deutsche Bank, Santander y NEX junto a la 'startup' Clearmatics. Ahora, Barclays, CIBC, Credit Suisse, HSBC, MUFG y State Street se unen a la iniciativa.


El objetivo del proyecto es preparar el camino para que los bancos centrales tengan criptodivisas en el futuro, facilitando a las entidades mundiales realizar una amplia variedad de transacciones entre sí mediante la utilización de activos garantizados en una cadena de bloques personalizada.


El dinero digital será clave en el futuro de los mercados financieros y los principales bancos del mundo no quieren quedarse atrás. De hecho, los responsables del proyecto llevan ya un tiempo en contacto con los bancos centrales y los reguladores para garantizar que USC cumpla todos los requisitos, como las políticas de protección de datos o la seguridad cibernética.


Aunque la nueva criptodivisa tendrá un alcance limitado para comenzar, el responsable de inversión estratégica e innovación fintech de UBS, Hyder Jaffrey, ha explicado al citado portal el potencial impacto que el proyecto podría tener algún día: "Lo vemos como un trampolín para que en un futuro los bancos centrales emitan su propia criptomoneda".

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Lunes, 28 Agosto 2017 06:01

Escenario financiero

Escenario financiero

Es un truismo que la crisis de 2008 se centró en los excesos ocurridos en el sistema financiero. Tales excesos se gestaron, en buena medida, en la política de tasas de interés de la Reserva Federal estadunidense en un tiempo en el que se creía que la economía se mantendría estable, que los riesgos en los mercados financieros podían anticiparse y que predominaban entre los agentes las llamadas expectativas racionales.

Además, la regulación del sistema financiero se relajó en 1999 durante la presidencia de Bill Clinton. Se derogó la ley Glass-Steagall de 1933, que pretendió salvaguardar el uso de los activos de los bancos, separando las operaciones comerciales de las inversiones especulativas.

Esa ley fue la reacción frente a la ruina provocada por la gran crisis de 1929 cuando quebraron casi 5 mil bancos. Según la ortodoxia económica, en la década de 1990 ya no podía ocurrir otra vez. En 2007 esto probó ser falso.

Entre 2002 y 2004 la política monetaria en Estados Unidos mantuvo relativamente bajas las tasas de interés para alentar la expansión de la economía. Al mismo tiempo, el dólar se sostenía como la moneda preferida en los mercados globales y se aplacaban las presiones sobre la inflación y el déficit fiscal.

Con las tasas bajas se incrementaron los préstamos bancarios, especialmente en el sector de la construcción residencial, un mercado muy proclive a la especulación. Las familias acrecentaron su deuda hipotecaria en una escalada que parecía no tener fin, pues se creía que el precio al alza de las casas era, finalmente, la condición que prevenía la caída del mercado.

Cuando la Reserva Federal empezó a elevar las tasas de los fondos federales para frenar la "exuberancia irracional", los deudores perdieron la capacidad de pagar las hipotecas, la construcción de viviendas se detuvo. Al mismo tiempo se acrecentó la innovación de los instrumentos de deuda, se abrieron las puertas a una mayor especulación que abarcó buena parte del planeta. Hay que recordar el impacto que esto tuvo en países enteros, como fueron los casos de Islandia, Irlanda o Grecia. La historia de la crisis es bien conocida.

En plena crisis, la Reserva Federal redujo de manera radical las tasas de interés hasta prácticamente un nivel de cero como una medida para impulsar la recuperación de la economía. Esto se acompañó de una expresa política de creación de dinero mediante la compra de los activos depreciados de los bancos. Con ello se infló hasta niveles desconocidos la deuda del banco central, un asunto que está pendiente de resolución. El fenómeno se extendió después a la Unión Europea.

Este es el marco en el que se gestó una nueva fase de regulación del sistema financiero con la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección del Consumidor, que entró en vigor en julio de 2010.

La trampa de las bajas tasas persiste desde fines de 2008, aunque desde fines de 2016 empezaron a subir hasta 1.25 por ciento. La verdad es que los banqueros centrales que adquirieron una desmedida preminencia en la política pública de la mayoría de los países como gestores de la crisis no aciertan a salir de la trampa de las tasas bajas.

Hoy, el gobierno de Donald Trump tiene en la mira un nuevo proceso de desregulación del sistema financiero. Para esto, los grandes bancos de Wall Street se han posicionado muy bien. Steven Mnuchin, actual secretario del Tesoro, y Gary Cohn, el director del Consejo Nacional Económico, provienen de la cúpula de los ejecutivos del poderoso banco Goldman Sachs.

La Reserva Federal se opone a esa desregulación, pues sabe bien que el ambiente de bajas tasas de interés no puede superarse, es decir, que lo que llaman "normalización" de la política monetaria no está en condiciones de darse. Y esto conlleva a que los precios de los activos, como son la acciones de las empresas y los mismos bonos de la deuda gubernamental, además de los bienes raíces, otra vez estén sobrevaluados.

Hay pues factores de distorsión en la asignación de los recursos que no alientan suficientemente la producción y el empleo y, en cambio, si fomentan la especulación y la concentración del capital. Además de que inciden negativamente en la distribución de la riqueza.

El conflicto en el ámbito de la producción, el nivel de los precios, las tasas de interés y los patrones del consumo y la inversión persiste. El endeudamiento privado y público sigue creciendo y se calcula que representa tres veces más que el nivel de la producción mundial.

El aumento del consumo sostenido por la deuda y en el marco de la distribución desigual de los recursos significa que se gasta hoy del dinero que se recibirá mañana, lo que provoca un desequilibrio en el tiempo. Así que mañana habrá que consumir menos o seguir endeudándose. Estas son condiciones para una nueva crisis.

Ese es el marco del debate sobre la regulación. Ese es también el escenario en el que siguen actuando los bancos centrales que no pueden reconfigurar las condiciones de la estabilidad y la expansión de las economías. Cualquier afirmación en contra es ilusoria o de plano una falsedad.

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Miércoles, 23 Agosto 2017 06:09

Bitcoin y los tulipanes digitales

Bitcoin y los tulipanes digitales

La idea de una moneda generada por los usuarios directa y descentralizadamente, sin la intervención del sistema bancario, suena interesante. Para empezar, no estaría sujeta al proceso de endeudamiento que caracteriza a la moneda emitida por los bancos comerciales privados al otorgar un crédito. Además, no dependería de un respaldo por parte de un banco central, único emisor de moneda de alto poder. Esas son las principales virtudes de una moneda cuyo papel de medio de cambio facilitaría las transacciones y las desembarazaría del yugo que el sistema financiero mantiene sobre la creación monetaria.


En la actualidad existen varias monedas que pretenden tener esas cualidades y cuya circulación se lleva a cabo por medio de la red. Se trata de monedas digitales y se denominan cripto-monedas porque el control de los pagos y transacciones se lleva a cabo mediante un sistema encriptado que impide la violación y, por así decirlo, la falsificación de la moneda. La más importante es el bitcoin, que fue introducida en 2009 y ya ha ganado aceptación institucional a escala internacional. El gobierno de Japón, por ejemplo, recientemente eliminó el impuesto a las transacciones que utilizan esta moneda digital, lo que ha provocado un incremento en el uso de bitcoin y un auge en el mercado de cripto-monedas. Por otra parte, las transacciones con esta moneda digital no necesitan de intermediarios y por tanto no hay que pagar las abultadas comisiones que normalmente cobran los bancos y los grandes operadores de tarjetas de crédito.


Esta moneda digital ha sido considerada por muchos como el instrumento de cambio del futuro. En la actualidad es utilizada para todo tipo de transacciones, desde una pizza a domicilio, hasta un paquete de materias primas en el mercado de futuros. El bitcoin pretende alcanzar una aceptación y uso internacionales, casi a la par que el dólar estadunidense o el euro. Sin embargo, a pesar del auge que ha experimentado el empleo de esta cripto-moneda, hay indicadores de que el sistema bitcoin está funcionando cerca de su capacidad de operación que está determinada por el número de transacciones que tolera. Eso ha provocado mayor volatilidad en el valor del bitcoin y hasta un incremento en el costo de cada transacción, así como demoras en confirmar que el pago se ha llevado a cabo de manera correcta.


Pero todo lo anterior no es nada comparado con el explosivo aumento en el valor del bitcoin. Hoy un bitcoin se cotiza en el mercado de cripto-monedas en más de 4 mil dólares. Es decir, desde mayo a la fecha el bitcoin ha duplicado su valor. Cabe recordar que el valor original del bitcoin cuando se inició su empleo en transacciones comerciales en 2010 era de unos humildes centavos de dólar.


La evolución de las cotizaciones del bitcoin denota con toda claridad que esta cripto-moneda se ha convertido en un activo como cualquier otro y es objeto de una feroz actividad especulativa. Es decir, estamos frente a una burbuja especulativa que podría reventar en cualquier momento.


La explicación de este fenómeno descansa en el doble papel de esta moneda. Por una parte es un simple medio de cambio que puede ser usado para comprar cualquier artículo en el mercado. Pero también es una reserva de valor para hacer frente a compromisos futuros. Y por esta característica, un bitcoin se ha convertido en un activo en el que cualquier agente puede decidir colocar una cierta cantidad de riqueza. Y aquí es donde todo empieza a comportarse de una manera singular: al incrementarse el precio del bitcoin, la demanda no sólo no se reduce sino que se incrementa. Las expectativas de comprar algo hoy a un cierto precio y venderlo mañana a un precio más alto es el motor de un comportamiento especulativo que ha llevado el bitcoin a niveles que no tienen nada que ver con su empleo en transacciones comerciales.


Los usuarios de bitcoin están adquiriendo esta moneda digital no porque sea útil como medio de cambio. La están comprando porque su precio está aumentando. Es el mismo fenómeno que se ha presentado con todo tipo de activos en los mercados financieros y recuerda la fiebre de los tulipanes que invadió los Países Bajos en el siglo XVII. El clásico estudio de Peter Garber sobre la manía de los tulipanes (publicado en el Journal of Political Economy en 1989) revela que en el momento de más auge de ese mercado nadie estaba comprando tulipanes por sus cualidades ornamentales. Por eso el precio de un ejemplar de la variedad Semper Augustus pasó de unos mil florines a más de 5 mil 500 florines entre 1623 y 1637. La locura duró años hasta que reventó la burbuja dejando a muchos en la ruina.


Las virtudes que tendría una moneda que no es emitida por el sistema de bancos comerciales privados son considerables. Pero mientras no se pueda controlar su papel de reserva de valor, las cripto-monedas no podrán separarse del mundo de la especulación. El bitcoin se ha convertido en una colección de tulipanes digitales y es el protagonista de una burbuja que pronto tendrá que reventar.


Twitter: @anadaloficial

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El fútbol como manifestación de la universalidad de los intereses egoístas

“El interés general o común no es cabalmente otra cosa que la universalidad de los intereses egoístas”. Karl Marx.


El imperio del mercado es el imperio del valor de cambio. Y el valor de cambio es la manifestación de la división del trabajo. Y la división del trabajo concebida como interrelación e interdependencia significa que todos dependemos de todos, que todos trabajamos para todos, que todos satisfacemos las necesidades ajenas. Pero esta división del trabajo está organizada de modo capitalista, de modo que en esto de todos trabajamos para todos hay algunos que se llevan mucho más de lo que entregan. Los futbolistas de élite trabajan para los demás, producen un espectáculo que satisface las necesidades de entretenimiento y enajenación de la gente, pero ingresan a cambio demasiado dinero. Eso implica que muchos trabajan para ellos o entregan a cambio más de lo que rec iben. Uno de los secretos del enriquecimiento de los futbolistas de élite está en el modo de consumo, el hecho de que un solo producto, un partido de fútbol, pueda ser consumido de forma simultánea por millones de personas. Pero en el fútbol todo lo irracional e injusto se ha vuelto natural. El traspaso de Neymar al PSG ha costado 220 millones de euros y el propio Neymar ganará anualmente 30 millones de euros. Nadie se asombra y nadie hace nada, ni la izquierda llamada radical, que de continuo equivoca sus blancos. Y la gente en general, dominada por la ideología capitalista, admira la extrema riqueza y el exorbitante lujo. Sueñan con ese mundo. Desean ese mundo. Pero para eso está el Estado, la autoconciencia humana objetivada, para poner remedio a aquello que de modo natural produce prejuicios a las mayarías sociales. Así que como un solo partido de fútbol es consumido por millones de personas, el Estado puede hacer dos cosas: obligar a que la emisión de los partidos de fútbol sea gratis o imponer una carga impositiva del 90 por ciento a los ingresos de los clubes por los derechos televisivos.


Algunos se preguntan: ¿Quién decide el sueldo de Neymar? Y los más listos, los que están en los pupitres de delante de la clase, dicen con aparente seso: el mercado. Así el mercado, donde vendedores y compradores se encuentran, se transforma en una persona que toma decisiones. Ese tipo de respuesta, la afirmación de que es el mercado quien decide los precios, pone de manifiesto que la persona que da esa respuesta está enajenada, trata como a una persona lo que es el resultado de las relaciones de millones de personas en estado de enajenación, esto es, en estado de no controlar la relación social que han creado. Por eso es importante el Estado, para que hable, actúe y represente los intereses de los millones de consumidores del fútbol, y no que solo hablen los clubes de futbol y las cadenas de televisión. Si el mercado es una relación entre personas, dichas personas pueden decidir tener un mercado más justo, esto es, más socialista y menos capitalista. Si tenemos una educación y sanidad públicas, y esto genera tantos beneficios sociales que cualquier gran empresa lo considera un requisito imprescindible en sus inversiones, ¿por qué el entretenimiento futbolístico de las grandes masas tienen que estar en manos de crueles explotadores?


Pero hay más sabios. Son aquellos que dicen que el PSG rentabilizará la compra de los servicios de Neymar. Argumentan que ha sido “el genio” de Florentino Pérez quien ha visto en la publicidad y en la venta de camisetas la fuente de la enorme riqueza de los grandes clubes de Europa. Y así, con esos ingentes ingresos por publicidad, ventas de camisetas y derechos televisivos, las principales figuras del fútbol mundial se han transformado en dioses, en seres intocables, que rezuman riqueza y poder por todos los poros. Pero habría que acabar con ellos, bajarlos del pedestal, convertirlos en personas corrientes; y eso solo se lograría superando al enajenación mercantil capitalista, esto es, hablando del mercado no como una cosa dotada de voluntad sino como un encuentro entre seres humanos unidos por la división del trabajo y donde nadie se debería llevar demasiado, donde el esfuerzo y trabajo de uno como es el caso de Ronaldo y Messi, no pueda equivaler al esfuerzo y trabajo de un millón de personas que vivan del salario base. Los precios de las camisetas, al ser precios de monopolio, deberían ser precios intervenidos por el Estado, y los contratos de publicidad, que permiten a los Messi y Ronaldo ingresar injustamente grandes sumas de dinero, también tendrían que ser intervenido por el Estado. El 90 por ciento de esos ingresos deberían ser de propiedad pública. Y si esto se lograra a nivel europeo, e incluso a nivel mundial, los futbolistas no se convertirían en dioses engreídos y extremadamente egoístas. Aquí hablamos del egoísmo capitalista y no del egoísmo a secas. El egoísmo a secas significa que una persona piensa más en sí mismo que en los demás, mientras que el egoísmo capitalista significa que una persona se apropia para sí lo que es fruto de los demás. Lo que sucede es que este fenómeno, que una persona use en beneficio propio los frutos y conquistas sociales, es normal y legal en el sistema capitalista. Y la mentalidad capitalista es de sobra la mentalidad dominante en el mundo.


Pero alejémonos de los periodistas y empresarios que viven la enajenación positiva y que no son más que unos apologistas de un sistema generador de injusticias, desigualdades y cruel explotación de masas, vayamos al encuentro de aire limpio y ganemos en visión profunda y transcendental. Recurramos a Marx, como hacemos siempre que necesitamos descubrir la esencia del capitalismo y de la economía mercantil, vayamos a sus Grundrisse. Y allí, en la sección titulada ¿Cómo se manifiesta la ley de la apropiación en la circulación simple?, escuchemos sus sabias y poderosas palabras. Se pregunta Marx: “¿Cómo comprueba el individuo que su trabajo privado es un trabajo general y su producto un producto social general?” Y responde: “Por el contenido particular de su trabajo, del valor de uso particular de éste, que es objeto de la necesidad de otro individuo, el cual ofrece a cambio de él, como equivalente, su propio producto. Es decir, por el hecho de que su trabajo representa una particularidad dentro de la totalidad del trabajo social, una rama particular que lo complementa”. Aquí se manifiesta el carácter profundamente dialéctico del pensamiento de Marx. ¿Cómo compruebo que mi trabajo privado es un trabajo general? Por la particularidad, esto es, por la particularidad confirmo lo contrario de la particularidad: la generalidad. Y esto es así porque aquí lo general significa totalidad. Y el fútbol es solo una rama particular del trabajo, no la totalidad. Los futbolistas solo nos satisfacen una necesidad, no la totalidad de las necesidades. Pero hay más, no nos satisfacen una necesidad básica ni una necesidad fundamental, sin embargo, esta rama del trabajo, la actividad futbolística, se ha enseñoreado sobre la población y hemos dejado que así suceda. Ronaldo, Messi y Neymar necesitan del trabajo de los demás, necesitan de la totalidad del trabajo social, sin los cuales no podrían realizar su vida. Pero sucede que el trabajo social al tener forma capitalista ha permitido que estos individuos se enseñoreen sobre la sociedad y la explote. Así se expresa Marx en torno a esta dialéctica del trabajo social: “Solo produzco para mí al producir para la sociedad, cada uno de cuyos miembros trabaja, a su vez, para mí en otro círculo”.


Marx, más adelante, dice algo decisivo: “Los individuos producen dentro de la sociedad y para ella, como individuos sociales, pero al mismo tiempo esto se revela simplemente como un medio para objetivar su individualidad. Y como no se hallan circunscrito dentro de una comunidad natural ni, por otra parte, encuadran la comunidad como algo conscientemente común, necesariamente tiene que existir frente a los sujetos independientes como algo también independiente, externo y fortuito, como algo que existe frente a ellos en forma de cosas”. Esta cosa es el valor de cambio o dinero. Y ahora aclaro: Messi, Ronaldo y Neymar producen dentro de la sociedad, como individuos sociales; solo son lo que son en sociedad, fuera de ella no son nada. Dejados a su merced, en una isla abandonada, no sabrían incluso que pudiera existir algo llamado fútbol. Pero en la sociedad en la que vivimos, dominada por el sistema capitalista, sistema enajenador donde los haya, este carácter social de sus personalidades se presenta como un medio para objetivar su individualidad. Y en vez de mostrar su reconocimiento a la sociedad que los ha creado, Messi, Neymar y Ronaldo invierten la relación, exigiendo a la sociedad que agradezcan la existencia de su individualidad y de su actividad, como si lo que produjeran fuera fruto del aspecto privado de su individualidad y no de su aspecto social. El problema es que Messi, Neymar y Ronaldo no tienen conciencia de comunidad, no saben que lo que son lo son por la comunidad, y en vez de mostrar su agradecimiento a la comunidad la toman como medio para objetivar su individualidad. Puro endiosamiento.


Todos somos distintos porque todos realizamos trabajos distintos para satisfacer la necesidad social. Pero todos medimos nuestro esfuerzo con algo externo y común: el dinero. Todos los esfuerzos y los trabajos se hacen iguales en tanto se expresan en dinero. El dinero es la expresión de nuestro ser social, nuestro ser social objetivado, el valor de cambio desarrollado, la manifestación como cosa tangible de la enorme y rica división del trabajo. Pero por la forma capitalista de la producción sucede que hay personas como Messi y Ronaldo que su trabajo de un año se cambia por el trabajo de un millón de trabajadores que viven del salario mínimo. La totalidad, la rica división del trabajo social, aquello mediante lo cual podemos vivir de una manera plena y variada, se convierte gracias a su forma capitalista en un cruel sistema de explotación, donde unos pocos se apropian de ingentes cantidades de riqueza mientras los muchos apenas satisfacen sus necesidades básicas.


Pensemos en Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG y de BeIN Sports, uno de las 100 personas más ricas del mundo, con un patrimonio valorado en 16.000 millones de euros, con el brazo por encima de Neymar, comentándole: Nos has costado muchísimo dinero, pero serás la estrella del PSG y tal vez, que digo tal vez, seguro que serás el mejor jugador del mundo en dos o tres años, tus camisetas valdrán oro, tus contratos publicitarios también valdrán oro, así que tú mismo te harás de oro. Piensa que el mercado mundial está a nuestros pies, la actividad futbolística no cesa de crecer, y la alianza entre los clubes de futbol, las cadenas televisivas y las grandes compañías por medio de la publicidad cada día es más fuerte. El Estado no podrá nada contra nosotros. Sabes que los políticos, con sueldos de mierda, viven bajo la tentación y las picaduras de la corrupción, y no son bien vistos por los ciudadanos. Así que no podemos temerles. Debemos olvidarnos de ellos e ir a lo nuestro. Piensa en la siguiente imagen: contempla un pueblo pobre y arrasado por la guerra; así y todo verás a los niños jugando al fútbol; y qué no daría un niño como ese por tener una camiseta de Neymar. ¡¿Qué me dices?! Hay que pensar en grande. Hay que ver negocio en todo. Así que alégrate. De todas las enajenaciones de masas la futbolística es la más poderosa. ¡El mundo es nuestro!

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