Mike Davis. “No puedes reformar el espacio urbano sin controlar los valores del suelo”.

Sigue siendo figura central de una disciplina en la intersección entre la geografía, la sociología y la arquitectura conocida como La Escuela de Urbanismo de Los Ángeles, pero se jubila ahora del Departamento de Escritura Creativa de la Universidad de California (Riverside). A comienzos del pasado verano, invitó a la profesora de arquitectura y directora del Laboratorio de la Ciudad de la Universidad de California (Los Ángeles), Dana Cuff, y a la decana del Colegio de Diseño Medioambiental de la Universidad de California (Berkeley), Jennifer Wolch, a su casa de San Diego para hablar y entrevistarle sobre su carrera, sus escritos y sus tempranos y continuados esfuerzos para entender Los Ángeles.

 

Dana Cuff: Nos dijiste que te preguntan demasiado por tu libro Ciudad de Cuarzo, así que vamos a empezar de otra manera. Como uno de los grandes contadores de historias urbanas de California que eres, ¿qué crees que nos falta en nuestra comprensión de Los Ángeles?

Mike Davis: La lógica económica de los bienes raíces y de la urbanización del suelo. Esta ha sido siempre la clave capital para entender las políticas espaciales y raciales en la California meridional. Como explicó por lo magnífico el más influyente pensador radical del siglo XIX –y no me estoy refiriendo a Marx, sino al californiano de San Francisco Henry George—, no puedes reformar el espacio urbano sin controlar los valores del suelo. La zonificación y la planificación urbana –los instrumentos progresistas para crear la llamada Ciudad Hermosa [de la Escuela urbanística de Chicago de finales del XIX]— han sido totalmente secuestradas para servir al mercado o han experimentado la muerte de los mil cortes, es decir, por acumulación de desviaciones. Yo fue brevemente comisario de desarrollo urbano en Pasadena, a mediados de los 90, y tuve ocasión de observar la facilidad con que se dejaban de lado inveterados criterios de diseño y planes comunitarios por la presión de los financiadores de campañas electorales y de los grandes promotores inmobiliarios.
Si no intervienes en la operación de los mercados inmobiliarios, terminas normalmente generando el resultado opuesto al que pretendías. Con el tiempo, por ejemplo, las mejoras en el espacio urbano público disparan al alza los valores de la vivienda y tienden a convertirse en subsidios al ocio de los ricos. En los mercados inmobiliarios dinámicos y en emplazamientos céntricos, las organizaciones sin ánimo de lucro no pueden permitirse comprar suelo para construir vivienda de bajo coste. Artistas novatos e hípsters se convierten sin saberlo en la tropa de choque de la gentrificación y en poco tiempo ya no pueden permitirse seguir viviendo en los barrios y distritos comerciales a los que revigorizaron. Las viviendas accesibles se alejan inexorablemente de los puestos de trabajo, y la crisis del centro urbano termina en plazas como la de San Bernardino.


Si aceptas que la estabilización de los valores del suelo es condición necesaria de la planificación democrática a largo plazo, hay dos grandes soluciones no revolucionarias. La solución de [Henry] George fue la más expedita: ejecuta a los monopolistas y a los especuladores del suelo con un impuesto único del 100% sobre los incrementos de los valores del suelo no mejorado. La otra alternativa no es tan radical, pero ha sido empleada con éxito en otros países capitalistas avanzados: municipaliza las partes estratégicas del inventario de suelos para vivienda accesible, parques y cinturones verdes moldeadores.


El uso de la expropiación para la reurbanización –hay que recordarlo— fue originariamente concebido para transformar barrios de vivienda privada pobre en vivienda de titularidad pública. Al final de la II Guerra Mundial, cuando los progresistas eran mayoría en el gobierno de la ciudad, Los Ángeles adoptó planes verdaderamente visionarios tanto para la vivienda pública como para crecimiento suburbano racional. Lo que pasó luego es harto conocido: una contrarrevolución municipal concebida por [el periódico] Los Angeles Times. Resultado: los gobiernos locales siguieron usando la expropiación, pero las más veces para transferir suelo de los pequeños propietarios a las grandes empresas y a los bancos.


Saltemos a los 80. Apareció una nueva oportunidad. La reurbanización del centro urbano devoraba centenares de millones de impuestos desviados, pero su futuro era sombrío. Unos años antes, Reyner Benham había proclamado la muerte o, al menos, la irrelevancia del centro urbano. Si la administración de Bradley hubiera tenido voluntad política, podría haber municipalizado el corredor de Spring-Main Street a precios de mercado tirados. Tal vez cerca de 1 millón de metros cuadrados habrían quedado disponibles para apartamentos familiares, pequeños negocios para inmigrantes, mercados públicos, etc., con alquilares accesibles permanentemente controlados.


Una vez le pregunté sobre esto a Kurt Meyer, un arquitecto de empresa que había sido presidente de la Agencia de Reurbanización Comunitaria. Vivía sobre el Beachwood Canyon, debajo del cartel de Hollywood. Solíamos reunirnos a la hora del desayuno, porque él disfrutaba contando historias de poder y propiedad en Los Ángeles, lo que le convertía en un fuente única para mi investigación de la época. Me contó que las elites del centro urbano estaban horrorizadas con la inesperada revitalización del corredor de Broadway que habían traído consigo los comercios mexicanos, y que la última cosa que querían era un centro urbano populista.


También ofreció respuesta a una cuestión que hacía tiempo me intrigaba. “Kurt, ¿por qué esa prioridad absoluta y a costa de todo para tener a la clase media viviendo en el centro urbano” “Mike, sabes algo sobre espacios arrendados en edificios de gran altura?” “Realmente, no”. “Bueno, la parte más difícil de alquilar es la planta baja: para sacar el máximo valor, necesitas una población residente. No puedes limitarte a tener trabajadores de oficina que vayan a desayunar o almorzar; necesitas la noche, un tráfico de 24 horas”. No sé si esa es realmente una explicación adecuada, pero desde luego me convenció de que los planificadores y los activistas necesitamos una comprensión mucho más profunda del juego.


Ello es que, finalmente, la clase media ha venido al centro urbano, pero sólo para convertirlo en un suburbio. Los hipsters creen que viven en el núcleo de la vida urbana, pero se trata solo de un falso urbanismo, de un gran emplazamiento de compras residencial. El centro urbano no es el corazón de la ciudad, es una vaina de estilo de vida lujoso para las mismas gentes que dicen que Silverlake es el “Eastside” o que Venecia sigue siendo bohemia.

Cuff: ¿Por qué los llamas suburbios?

Davis: Porque el regreso al centro expresa el deseo de espacio urbano y de multitudes sin permitir la variedad democrática del igual acceso. Es oro para necios, y la gentrificación ha tomado el relevo de la renovación urbana a la hora de desplazar a los pobres. Piensa en el estudio pionero que realizó Anastasia Loukaitou-Sideris sobre la privatización del espacio en la cumbre del cerro de Bunker Hill. Claro que el patrón de tu museo o el residente en condominio se siente en casa, pero si eres un patinador salvadoreña, caramba, pues te irás probablemente a Juvenil Hall.

Cuff: ¿Podrías incorporar la arquitectura a tus reflexiones sobre los bienes raíces? ¿No diste un curso hace años sobre eso en el Instituto de Arquitectura de la California Meridional?

Davis: Cuando me contrató por primera vez el Instituto en 1988 le confesé a su entonces director, Michael Rotondi, que no tenía la menor idea de arquitectura. Me contestó: “No te preocupes, eso corre de nuestra cuenta. Tu tarea es enseñar sobre Los Ángeles. Muéstrales a los estudiantes la ciudad”. Fue una maravillosa tarea y, durante una década, participé en una buena cantidad de estudios notables trabajando con gentes de la talla de Michael Sorkin, Joe Day, Anthony Fontenot y otros arquitectos radicales.


Mi propio proyecto de vanidad, por así decirlo, consistía en demostrar la factibilidad de un estudio comunitario de diseño que se enfrentara a los problemas de viejos barrios y suburbios. Con el apoyo de un activista destacado de la comunidad centro-americana, Roberto Lovato –ahora, un conocido periodista—, nos centramos en distrito de Westlake, lindante con el oeste del centro urbano.


Yo conocía la zona bastante bien, porque a finales de los 60 había vivido allí mientras me ocupaba de la gestión de la librería del Partido Comunista en la Calle Siete, curiosamente cerca de la vieja oficina del FBI en Wilshire. Eso fue justo después de los deshaucios de Bunker Hill y de que el grueso de sus residentes hubieran sido realojados en conventillos al lado de Parque MacArthur. Caminando hacia la librería, me encontré muchas veces con los cuerpos de esos pobres viejos tirados en la acera: ¡quién sabe qué sueños los habrían traído a Los Ángeles hacia 1910 o 1920!


Nos centramos finalmente en estudiar Witmer Street, entre la calle 3 y Wilshire, porque tenía un abanico casi completo de tipos de edificios multifamiliares: una casa unifamiliar de 1890, un patio de bungalows de los años 20, un edificio de apartamentos de los años 60 y hasta un edificio masónico de apartamentos que se usaba como escenografía para Hill Street Blues.


Los estudiantes se dividieron en dos grupos entrenándose por su cuenta como inspectores de edificios y de incendios, y exploramos el vecindario molécula a molécula durante dos semestres. Un grupo estudiaba cuestiones de seguridad antiincendios y otros riesgos, como tejados desprotegidos convertidos en lugar de juego para los niños. Observamos las necesidades de algunos obreros, costureras y mecánicos de automóviles; estudiamos problemas de recolección de basuras; observamos asuntos relacionados con las rivalidades entre bandas y con los mayores alcoholizados. Con el apoyo de Lovato, entramos en los apartamentos –normalmente, moradas para entre tres y cinco personas— y analizamos cómo organizaban las familias sus minúsculos espacios. Investigamos quiénes eran los propietarios de los edificios, calculamos la rentabilidad de su alquiler, incluso visitamos y fotografiamos los hogares de los amos de esos tugurios del centro urbano, que vivían en Beverly Hills y en la playa de Newport.


La única forma de vivienda que era generalmente popular, en donde los arrendatarios habían estado allí desde hacía mucho tiempo –todos los demás iban y venían— era el complejo de apartamentos del patio de bungalows, con sus pequeños jardines y una fuente. Lo más detestado no eran las escaleras de incendio de la vieja propiedad de los años 20, sino el edificio de apartamentos con aparcamiento subterráneo construido en los 50 o 60 en lotes unifamiliares. Esos edificios estaban diseñados para experimentar un rápido deterioro en pocas décadas y representan un verdadero problema en toda la California meridional. Los otros tipos multiunidad eran duraderos, pero resulta difícil de imaginar una alternativa al estuco arruinado que no sea el derribo, lo que, en efecto, han hecho las promotoras inmobiliarias, pero sólo para reemplazar ese tipo de edificios por “supercubos” de cuatro o cinco plantas que no son sino versiones ampliadas de los mismos problemas.


Nuestro objetivo era reunir todos nuestros descubrimientos en una suerte de Catálogo Completo subido a un portal web y luego invitar a todo el mundo a escribir y aportar ideas sobre asuntos genéricos de los barrios obreros como desperdicios, juego, trabajo, graffiti, bandas, espacio social, aparcamiento, etc. No nos proponíamos crear un plan maestro en miniatura, sino levantar un arsenal de soluciones prácticas de diseño fundadas en un análisis cuidadoso, realista que pudiera ayudar a los residentes a encuadrar sus reivindicaciones a los señores del suelo y a la ciudad. Imaginábamos colaboraciones de arquitectos, artistas y artesanos que actuaran como constructores de herramientas al servicio del activismo y el autodiseño comunitario. Todavía creo en la idea, mi contrato con el Instituto de Arquitectura terminó cuando se fue Michael Rotondi, nuestro gozoso bromista, nuestra luz rectora.

 

Cuff: La idea de construir herramientas en vez de hacer un plan maestro es útil. Un grupo de estudiantes de urbanismo y humanidades de la UCLA se centró en Boyle Heights, que, como Westlake, está experimentando una presión urbanizadora. Los instrumentos solicitados por la comunidad eran bastante directos, una suerte de manual sobre cómo convertir en parques espacios abandonados. Fue un interesante diálogo sobre las respectivas actuaciones el que se desarrolló entre las humanidades, la arquitectura y los estudiantes. ¿Se puede no suministrar lo pedido y seguir siendo un aliado socialmente responsable de los grupos comunitarios? La discusión fue interesante porque los estudiantes entraron en acción, desde estudiantes de arquitectura, siempre dispuestos a hacer algo aun no disponiendo de mucha información, hasta los estudiantes de humanidades, renuentes a actuar si creen que no saben lo suficiente o no tienen derecho a intervenir.

Davis: Ese tipo de consciencia puede venirles bien algunos arquitectos veteranos de Los Ángeles, que contemplan la ciudad como una zona de tiro libre para cualquier ocurrencia vanidosa que les venga a la cabeza, cualquiera que sea el contexto urbano o su historia. En Ciudad de cuarzo critiqué a Frank Ghery por sus diseños furtivos y por su excesiva preocupación por la seguridad. Fue realmente como pisarle un callo, porque él viene de una tradición socialdemócrata y no le gustó nada mi descripción de su obra a calzón quitado como “la arquitectura de Harry el sucio”.


Un día, unos años después, me llamó para ir a verle. “Vale, tío importante, mira esto”, Y me mostró la última entrega del diseño de su Disney Concert Hall, que tenía un parque ajardinado alrededor de su perímetro no-euclidiano. “Me criticaste por hacer diseños antidemocráticos, pero ¿esto qué es?”. Y efectivamente, había una astuta integración del elitista Concert Hall con espacio de juego para niños de la zona y de descanso para gentes sin techo. Invitaba antes que excluía a los residentes del barrio pobre Latino, como la Witmer Street que rodea al centro urbano. Eso no tenía prácticamente precedentes, y tuvo que librar una larga batalla con el condado, empeñado en aislar Disney y ponerle límites. En esta ocasión al menos, una celebridad arquitectónica luchó del lado bueno.

Jennifer Wolch: Desde luego. Sin embargo, es una cuestión importante particularmente para los estudiante de humanidades: el asunto de la subjetividad les hace reticentes a hacer propuestas.

Davis: Pero ellos tienen competencias. La narrativa es una parte importante a la hora de crear comunidades. Las historias de la gente son claves, especialmente las de sus rutinas. A mí me parece que hay importantes competencias y calificaciones en las ciencias sociales, pero las humanidades son particularmente importantes por las historias. También creo que un coreógrafo sería un gran analista del espacio y un suerte de imaginador de usos del espacio.
Un día tuve una larga conversación con Richard Louv sobre Last Child in the Woods [El último niño en los bosques], uno de los libros más profundos de nuestro tiempo, una meditación sobre lo que significa para los niños perder contacto con la naturaleza, con el juego y la aventura nómada libres y no organizados. Una generación de madres obligadas a ser chóferes a tiempo completo, llevando a los niños de una distracción comercial a otra, de un evento lúdico sobreorganizado a otro. Yo crecí en el este del Condado de San Diego, en la frontera misma con las tierras del interior, y una vez hechos los deberes (una cosa seria en aquella época), podías montarte en la bici y lanzarte a la acción como Huck Finn. Había una colonia nudista en Harbison Canyon, a unas doce millas, y nosotros cogíamos nuestras bicis y pedaleábamos cuesta arriba horas y horas en la esperanza de lograr ver algo a hurtadillas a través de las verjas. Como todos mis amigos, tuve una escopeta del 22 al cumplir los doce años. Hacíamos cosas malas a los animales, lo confieso, pero éramos espíritus libres, odiábamos la escuela, nos importaban un higo las calificaciones, nos librábamos de nuestros padres gracias a pequeños empleos a tiempo parcial y trabajos de jardinería y nos deleitábamos con todas y cada una de nuestras fechorías locas y aventureras. Desde que regresé a San Diego en 2002, me reúno anualmente con los cinco o seis chicos a los que conozco desde el segundo grado en 1953. A pesar de las grandes diferencias de convicciones políticas y religiosas, seguimos siendo la misma banda de los viejos tiempos.
Y las bandas eran lo que te mantenía seguro y la razón de que las madres no se preocuparan de nuestras citas lúdicas ni los acosadores de niños. Recuerdo que incluso en el jardín de infancia –vivíamos entonces en el área de City Heights de San Diego— teníamos una banda que iba junta a la escuela y jugaba cada tarde. Un grupo de nenes y nenas, siete u ocho, que vagaba sin rumbo y mendigaba unos centavitos para comprar chicles en el quisco de la esquina. Hoy, la idea de bandas de niños o adolescentes sin vigilancia suena como un problema de ley y orden. Pero así es como las comunidades funcionaban entonces y podrían seguir funcionando ahora. Aparte de Louv, recomiendo calurosamente el libro del anarquista inglés Colin Ward The Child in the City [El niño en la ciudad]. Un propósito capital de la arquitectura, sostiene él, debería ser diseñar ambientes aptos para las aventuras y los descubrimientos fortuitos, no programados.

Wolch: Mike vamos ahora a una cuestión completamente diferente. Uno de los libros tuyos más nos gustan es Late Victorian Holocausts [Holocaustos victorianos tardíos]. No versa sobre ciudades, sino sobre Occidente. Cómo te decidiste a vincular la historia del cambio climático con las hambrunas y la ecología política? Es como si hubieras tomado una desviación...

Davis: Luego de los disturbios de 1992, la editorial Knopf me avanzó mucho dinero para escribir un libro sobre el apocalipsis urbano. A través de mis actividades políticas había llegado a conocer a las madres de muchos actores clave en esos acontecimientos, incluida Theresa Allison, cuyo hijo, Dewayne Holmes, fue uno de los primeros en promover la Tregua de Watts de la banda. También conocí a la mamá de Demian Williams, que era el villano en jefe, el chaval que golpeó casi hasta la muerte al camionero en la esquina de Florence y Normandie. A través de sus ojos llegué a adquirir una perspectiva muy distinta de la relación entre causa y efecto, así como de lo que fue correcto y lo que fue incorrecto en el curso del estallido. Pero al final del día no podía hallar la menor justificación real al tipo de periodismo que sostiene sus tesis con pretensión de autoridad a través de citas y retratos selectivos de gentes que por lo general no pueden controlar la versión final. En los años 30, este tipo de documentación social o narrativa existencial de segunda mano –las fotografías de Dorothea Lange o el Dejadnos Ahora Alabar a los Hombres Famosos, de James Agee, por ejemplo— podía presentarse como una parte integral de una cruzada, el New Deal o la [central sindical] CIO, que luchaban para mejorar las vidas de las víctimas populares, y que eran a menudo sus sujetos desconocidos. Pero ahora, en nuestra era posliberal, ese trabajo corre el peligro de resultar simplemente sensacionalista y explotadoramente ventajista. Francamente, por mucho que deseara escribir el libro, no podía hallar licencia moral alguna para saquear historias populares y miserias personales a mayor gloria mía en tanto que voz losangelense del apocalipsis. De modo que devolví el dinero avanzado y moví mi base de operaciones a la biblioteca de ciencias de la Tierra del Cal Tech [Instituto Tecnológico de California] y me sumergí en la investigación de la historia y el desastre medioambiental que generó mi libro Ecología del miedo.
Descubrí también otro asunto en el que no había ninguna ambigüedad ética, un proyecto en el que iban perfectamente de la mano mi conciencia y mi celo investigador. Tom Hayden me contactó en 1995 o 1996 y me pidió colaborar en un volumen que él estaba compilando para 150 aniversario del holocausto irlandés. Al principio puse reparos. Había jóvenes y brillantes historiadores irlandeses que estaban reinterpretando la Hambruna, y yo no tenía la menor experiencia en esa área. Pero insistió: “Bueno, tal vez haya alguna otra cosa coetánea sobre la que podrías escribir”. Entonces descubrí las hambrunas en China y en la India durante las décadas de 1870 y 1890, que mataron a cerca de 20 millones de personas pero que no habían recibido la menor mención en la historiografía convencional de la Era Victoriana. El resultado fue Holocaustos victorianos tardío, una especie de “Libro Negro” del capitalismo que versa sobre los millones de muertes innecesarias que ocurrieron cuando las potencias europeas –sobre todo, Inglaterra— forzaron el ingreso a toda marcha en el mercado mundial de las grandes economías campesinas de subsistencia de India y China. Con resultados desastrosos.

Wolch: Tenemos un última cuestión sobre tus novelas para jóvenes adultos. Cuando damos en clase tu Ciudad de cuarzo u otra de tus descorazonadores piezas sobre Los Ángeles, uno siempre está tentado a pensar que al salir de clase los alumnos se tirarán de un peñasco. Pero tus novelas para adultos jóvenes parecen abiertas a algún tipo de futuro alternativo esperanzador.

Davis: ¡Eh! No deberíais sentiros descorazonadas por mis libros sobre Los Ángeles. Son precisamente polémicas apasionadas sobre la necesidad de una izquierda urbana. Y mi tercer libro sobre Los Ángeles, Urbanismo mágico, irradia literalmente optimismo sobre el renacimiento de los movimientos de base en nuestros barrios de inmigrantes. Pero, para volver a las dos novelas de “ciencia aventura” para adolescentes: las escribí para la espléndida editorial de Viggo Mortensen, Perceval Press. Son, sobre todo, manifestaciones de nostalgia por mi hijo mayor, luego de que su madre se lo llevara de vuelta a su Irlanda natal. Los héroes son tres niños reales: mi hijo, su hermanastro y la hija de nuestros mejores amigos cuando yo impartía docencia en Stony Brook en Long Island. El nombre de la niña es Julia Monk, y ahora es una bióloga especializada en vida salvaje que está haciendo su tesis doctoral sobre pumas andinos en Yale. Estoy muy orgulloso de haberla convertido en la guerrera-científica heroína de las novelas, porque mi intuición sobre su carácter se ha hecho plena realidad. Una joven muy notable.
Escribir estos cuentos fue pura diversión. La inspiración original fue un viaje que hicimos con mi hijo al este de Groenlandia cuan él tenía siete años. Eso se convirtió en El país de los mamuts perdidos. Historias como esta se escriben solas, especialmente porque se trata de niños reales y tu estás proyectando sus caracteres morales en situaciones de aventura y peligro fantásticos (aunque algunas de las partes más estrafalarias de los libros son verdaderas y están basadas en mi obsesión de toda la vida por las islas misteriosas). En cierto modo, fue como si los cuatro hubiéramos realmente hecho una expedición a Groenlandia y a la extraña y embrujada isla de Socotra.
Pero dejemos a los chicos continuar la aventura. Yo me he convertido en un jubilado muy casero, centrado ahora en aprender todo lo que pueda sobre la naturaleza y la geología de la California meridional. La única organización a la que pertenezco (de grupos no subversivos, se entiende) es la Unión Geofísica Americana. Mi mujer disfruta de una buena novela en la cama. Yo leo extraños volúmenes sobre petrología ígnea y paleoclimatología. Tengo incluso en algún lado un texto à la Stephen King [sobre la calle en la que vivo] llamado Ecología de la calle 33, porque no hay nada natural en este barrio, desde los arundos hasta los caracoles sicilianos, que si llegaran a invadir el Valle Central podrían dañar las cosechas y provocar unos cuantos miles de millones de dólares de pérdidas. No existen cuervos aquí, ni tampoco las siniestras arañas viuda negra que ahora viven en el mobiliario de mi patio. Para mí este es un gran material de novela negra: el barrio tomado por aliens sin que sus habitantes se enteren.

12/01/2017

 

Mike Davis


profesor del Departamento de Pensamiento Creativo en la Universidad de California, Riverside, es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Traducidos recientemente al castellano: su libro sobre la amenaza de la gripe aviar (El monstruo llama a nuestra puerta, trad. María Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006), su libro sobre las Ciudades muertas (trad. Dina Khorasane, Marta Malo de Molina, Tatiana de la O y Mónica Cifuentes Zaro, Editorial Traficantes de sueños, Madrid, 2007) y su libro Los holocaustos de la era victoriana tardía (trad. Aitana Guia i Conca e Ivano Stocco, Ed. Universitat de València, Valencia, 2007). Sus libros más recientes son: In Praise of Barbarians: Essays against Empire (Haymarket Books, 2008) y Buda's Wagon: A Brief History of the Car Bomb (Verso, 2007; traducción castellana de Jordi Mundó en la editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2009).


Fuente:
https://boomcalifornia.com/2016/12/29/a-boom-interview-in-conversation-with-

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Los cisnes negros que acechan a la economía en 2017

El Foro Económico Mundial advierte sobre los riesgos medioambientales y el populismo

¿Y si un hecho inesperado trastocara la economía mundial? ¿Cuáles son los principales riesgos que nos acechan? 2017 ha nacido como el año de las incertidumbres y de las dudas. La economía ha arrancado el año dentro de una densa neblina que impide vislumbrar los riesgos que se ciernen en el futuro. Los expertos también tratan de descubrir los accidentes inesperados. Los llamados cisnes negros que cambian el rumbo de la economía. Con ese terminó denominó el economista Nassin Nicolab Taled a los fenómenos altamente improbables que tienen un gran impacto. Riesgo e imprevistos. Eso es lo que tratan de descifrar los economistas en los albores de este enigmático año.


La desigualdad económica, la polarización social y los crecientes peligros medioambientales son los tres riesgos principales del mundo en los próximos diez años, según el informe publicado este miércoles por el Foro Económico Mundial. El crecimiento de partidos populistas en Europa y Norteamérica es otra de las preocupaciones importantes de la próxima década. Así, la economía ha dejado de ser una de las grandes amenazas para 2017, aunque sigue siendo determinante para la evolución mundial.


Los cinco grandes retos de los próximos años, según el Foro, son la reforma y el crecimiento de la economía, reconstruir las comunidades sociales, gestión de la disrupción tecnológica, fortalecimiento de la cooperación internacional y acelerar la acción contra el cambio climático. "Se requiere que los líderes tomen medidas urgentes. Es posible una acción colectiva a nivel internacional para hacer frente a los grandes riesgos que se presentan", afirma Margareta Drzeniek-Hanouz, directora de competitividad y riesgos globales del Foro Económico Mundial. El estudio se ha realizado a través de encuestas a 750 expertos. Precisamente el cómo enfrentarse a los riesgos más apremiantes del mundo será el tema de discusión en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en 2017, que tendrá lugar del 17 al 20 de enero en Davos.


"La combinación de desigualdad económica y polarización política amenaza con amplificar los riesgos globales, erosionando la solidaridad social sobre la que descansa la legitimidad de nuestros sistemas políticos y económicos", advierte el Informe de Riesgos Globales 2017 sobre los riesgos del populismo. El estudio añade: "Es posible que sean necesarias reformas fundamentales del capitalismo de mercado para hacer frente, en particular, a una aparente falta de solidaridad entre aquellos que ocupan la parte superior de la renta en la distribución de riqueza y aquellos que están más abajo".


La desigualdad económica y la creciente polarización de las sociedades ocupan el primer y tercer lugar respectivamente entre las tendencias que determinarán los avances en la próxima década. Los riesgos más señalados según la encuesta del organismo son el alto desempleo estructural o subempleo y una profunda inestabilidad social. Para los expertos, lo peor es que estos patrones persisten en el tiempo a pesar de los esfuerzos ya realizados, que se han mostrado insuficientes.


De entre los riesgos globales, los peligros medioambientales son dominantes. El cambio climático ha sido la segunda tendencia más importante para los encuestados. Además, por primera vez, los cinco riesgos medioambientales del cuestionario se han clasificado como de alto riesgo y alta probabilidad. Los fenómenos meteorológicos extremos son el principal riesgo según los expertos. Todo ello a pesar de que en 2016 hubo avances importantes gracias al Acuerdo de París. Un avance significativo que está en peligro por el cambio político en Europa y Norteamérica, lo que conecta este problema y su posible solución con la "crisis" de la democracia y la llegada de partidos populistas y antisistema.


Por otro lado, el informe hace énfasis en el desfase entre el ritmo del cambio tecnológico y la velocidad en que la sociedad lo asume. De las 12 tecnologías emergentes analizadas, los expertos han detectado que la inteligencia artificial y la robótica tienen el mayor potencial para ofrecer beneficios, pero también para provocar efectos negativos. Según el Foro, esto hace imprescindible una mejor regulación al respecto.


Los cisnes negros de la Bolsa


Expertos de Barclays han avisado también de los principales factores que podrían alterar el rumbo de las bolsas. Ellos lo denominan como cisne negro, que quiere decir un acontecimiento extremo que nadie (en este caso los mercados) le pone precio. En el informe, como señala Bussines Insider, se destaca la escalada entre Corea del Norte y el mundo occidental con las armas nucleares. Otro de los cisnes negros, en este caso positivo, sería que Tesla sea capaz de entregar su nuevo modelo de coche a tiempo al inventar nuevas tecnologías para sus baterías.


El resto de principales cisnes negros son la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, que Venezuela no cumpla con sus obligaciones de deuda en 2017, contaminación tras un accidente petrolero, protestas en Chile que puedan alterar la producción de cobre, tensión de Rusia y Ucrania que pueda alterar la producción de mineral de hierro, escalada de tensión comercial con China, guerra comercial entre Estados Unidos y México, más terrorismo en Turquía y un incidente nuclear, entre otros.

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La marcha de la economía estadunidense: la quinta

Desde hace 15 meses la industria estadunidense registra crecimientos negativos. En virtud de ello el alto nivel de producción industrial logrado por la impresionante recuperación de mediados de 2009 a mediados de 2015, no ha superado el similarmente alto nivel de finales de 2007. Justo antes de la debacle. Sí, se trata de un impresionante periodo de más de 70 meses. Primero con crecimientos menos negativos hasta enero de 2010. Y luego con crecimientos positivos hasta mediados de 2015. Pero –lástima– prácticamente los nuevos niveles de producción industrial no han superado los de finales de 2007.


Industrialmente nuestros vecinos están estancados. Acaso por eso la dramática preocupación de Trump. Y sus compulsivas reacciones, expresión de una absoluta incomprensión no sólo del movimiento cíclico de su economía, sino de sus graves vicios seculares. ¿Cuál ante todo? La sobreacumulación de activos productivos, fruto de una inversión desproporcionada en relación con la generación de excedente económico. Crece más rápido la inversión y la acumulación de activos –maquinaria, instalaciones y equipos para la producción– que el PIB. Digámoslo así. Sí, la expresión cuantitativa de este excedente en la limitada pero tradicional variable del producto interno bruto (PIB) muestra esta tendencia secular. Sí, hacia una menor rentabilidad general de la economía estadunidense.


Esto obliga a ejercer presiones múltiples para impulsar –sí, impulsar concientemente y entre otras cosas– una menor participación de las compensaciones en el ingreso disponible. Siempre con el ánimo de fortalecer los otros componentes que respaldan el proceso de inversión y la rentabilidad. ¿Cuáles? Los impuestos netos de subsidios y los excedentes de operación, de los que se desprenden los beneficios netos tanto de las empresas corporativas financieras como de las no financieras.


Por cierto –a reserva de hacerlo luego– no voy a describir la tremenda asimetría en la distribución de los beneficios corporativos. Las corporaciones financieras han ganado mucha participación en detrimento de las corporaciones no financieras. ¡Especulación pura! Veamos –en cambio y con mayor detalle– el comportamiento de la participación de las compensaciones (sueldos y salarios) en el Ingreso Nacional Disponible y en el PIB. Reitero que el peso de las compensaciones en el PIB registra un descenso continuo desde inicios de los años 70. Luego, por cierto, de una impresionante estabilidad de casi 30 años. De inicios de 1947 a inicios de 1983 el peso de las compensaciones a empleados en el PIB registró un promedio muy estable de 49 por ciento. Y su peso en el Ingreso Nacional Disponible fue similarmente estable del orden de 56 por ciento.


Así, prácticamente la mitad del PIB era recibido por obreros y empleados. Pero a partir de 1983 se experimentó un descenso crónico de esos indicadores. En concordancia –por cierto– con una multitud de acciones orientadas a recuperar una rentabilidad general de la economía que a inicios de los años 80 había llegado a sus niveles más bajos de la historia económica reciente de Estados Unidos. Como podrá comprenderse, los niveles más bajos de esta participación se registraron en la más reciente crisis. La participación de las compensaciones a empleados en el PIB descendió a un promedio de 43 por ciento entre 2011 y 2015. Seis puntos por debajo de su mejor registro. Y hoy –merced a diversas acciones– el más reciente dato oficial las ubica en 44 por ciento.


Pero las previsiones más optimistas hacen pensar que, en el mejor de los casos, se pueden mantener en ese nivel medio de 43 por ciento de los años de crisis. Ya lo veremos. Como también veremos la evolución media de la participación de estas mismas compensaciones a los empleados en el Ingreso Nacional Disponible. Descendió hasta un promedio de 49 por ciento también entre 2011 y 2015. Siete puntos menos que su mejor comportamiento histórico. También el dato oficial más reciente ubica dicha participación en apenas 51 por ciento. Y las estimaciones de su comportamiento futuro muestran que puede descender. Sin duda, todo periodo de deterioro de la rentabilidad se supera –al margen de incrementos de productividad– con un ataque general a las condiciones de vida de los asalariados. Y señalo que al margen de la productividad porque la observación de, al menos, dos indicadores muestra que la eficiencia de la fuerza laboral no ha descendido. Desde inicios de 1983 hasta finales de 2016, el producto real por hora trabajada tanto por todos los trabajadores urbanos como específicamente por los de la industria manufacturera, se elevó entre 80 y 100 por ciento, respectivamente. Ciertamente el comportamiento en la manufactura ha sido más irregular. Con alzas y bajas en los momentos de desaceleración o crisis.


A diferencia del otro indicador general que ha sido mucho más establemente ascendente. Pero lo cierto es que en ambos casos la resultante es un ascenso continuo. Esto es que no hay pretexto para deprimir –ni siquiera relativamente– la compensación a los trabajadores. Y que el deterioro general de la rentabilidad no se explica –al menos a nivel general– por deficiencias en la fuerza laboral estadunidense.


Ya veremos –desde luego que sí– la nueva evolución económica con el nuevo gobierno que encabeza Donald Trump. ¡Incertidumbre menos incierta! Como también prometo ver –con el mayor detalle posible– el debatido comportamiento de los precios de los petrolíferos. Y para el caso de gasolinas y diésel, de sus tres componentes (referente internacional de costo, costos de logística e impuestos). Lo cierto es que la nueva historia contemporánea de estos precios no empieza esta semana. No. Se inició en 1992, año en que el gobierno debió haber implantado –como lo hizo en el caso de los combustibles industriales y, consecuentemente, de las tarifas eléctricas comerciales e industriales– el esquema que hoy impone. No lo hizo por su eterno miedo a modificar una tributación que –como se ha mencionado en muchas ocasiones– sigue siendo una de las más bajas y regresivas del mundo. ¡No más de 11 o 12 por ciento del PIB! Pero lo veremos. Y a pesar de todo o más bien por todo, hay que desear muy buen año 2017. Sin duda.
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Miércoles, 14 Diciembre 2016 06:45

Alquimistas y banqueros

Alquimistas y banqueros

La lucha entre el poder político y el mundo de las finanzas es antigua. La historia europea está llena de episodios en los que banqueros y reyes intercambiaron golpes, muy frecuentemente por interpósita persona, a través de cardenales y generales.


Cuando irrumpe el capitalismo lleva en su código genético la esencia del capital financiero. Sus herramientas contables eran parecidas a las técnicas de los templos de los financieros y banqueros, pero estaban ligadas a una nueva forma de circulación. La producción de mercancías necesitaba que los capitalistas pudieran adelantar el dinero que para comprar insumos y contratar fuerza de trabajo. Cuando las operaciones se hicieron más complejas y se requirieron recursos para inversiones de más largo aliento, los bancos también evolucionaron.


Los bancos siempre operaron reconociendo recíprocamente los títulos que emitían. Gradualmente esta matriz de vínculos se hizo más densa hasta convertirse en un sistema que entrelazaba todas las relaciones económicas. En esa etapa de su desarrollo los bancos sufrieron una metamorfosis extraordinaria. De simples auxiliares de la empresa capitalista los bancos se convirtieron en regidores de la circulación monetaria. La fuerza detrás de esta mutación se encuentra en un hecho sencillo: al emitir títulos que eran reconocidos por todos los demás bancos, el sistema bancario se convirtió en la fuente de crédito par excellence de toda economía capitalista.


Para enfrentar el poder de los bancos, los estados europeos fueron creando sus propios bancos para seguir financiando sus guerras y aventuras coloniales. En 1668 se creó en Suecia el primer banco central, el Riksbank, organizado para desempeñar el papel de tesorería que requería el gobierno. En 1694 nació el Banco de Inglaterra, con las mismas funciones. Estos bancos también desempeñaban el papel de cámara de compensación para los bancos privados, lo que agilizaba y fortalecía su rol dominante en la economía. En algunos casos, como en el de la Banque de France, establecida por Napoleón en 1800, la finalidad del banco central incluía el mitigar el desorden monetario y controlar la inflación. En muchos casos los bancos centrales son entidades híbridas formadas con la participación de los bancos privados, pero poco a poco se convirtieron en prestamistas de última instancia y sus billetes se consolidaron a escala nacional como dinero de alto poder (capaz de extinguir cualquier deuda).


Pero los bancos privados siguieron su desarrollo y al surgir la divisa dominante emitida por el banco central se convirtieron en los administradores del dinero de alto poder. Es decir, los bancos comerciales privados no pueden emitir los billetes de la divisa nacional porque el banco central tiene el monopolio de esa actividad. Lo único que pueden hacer los bancos privados es emitir títulos (como cheques) y poner en circulación líneas de crédito. Pero esos títulos emitidos por los bancos privados son simples promesas de que el deudor pondrá a disposición del acreedor en cierta fecha una determinada cantidad de dinero emitido por el banco central.


Cuando un banco comercial privado otorga un crédito y abre una cuenta al nuevo cliente, lo único que hace es crear la obligación para este nuevo deudor de entregar al banco una suma de dinero de alto poder (más los intereses) en un plazo convenido. Aunque el deudor del banco nunca ve los billetes de alto poder, sí queda obligado a entregarle dinero base al banco. Y si los alquimistas buscaban la fórmula para crear oro de la nada, los banqueros sí encontraron la forma de crear dinero de la nada.


Hoy los bancos privados controlan la oferta monetaria que hace girar las ruedas de la economía. Cierto, para prevenir las crisis los bancos centrales imponen la obligación a los bancos de mantener reservas de dinero base. Pero los bancos privados tienen un poder extraordinario y son sus operaciones pro-cíclicas lo que constriñe al banco central a proporcionarles el dinero base para mantener las reservas necesarias.


Cuando ocurre una crisis como la de 2008, las cosas quedan más claras. Los bancos privados sabían que en caso de un colapso el banco central los respaldaría con una inyección de liquidez, sin importar la calidad de sus hojas de balance. Eso es lo que ha sucedido en Estados Unidos y en Europa donde los bancos centrales han inyectado cantidades astronómicas de liquidez para el rescate de los bancos.


Hoy el capitalismo sigue mutando rápidamente y la lucha entre el mundo financiero y el poder político se ha intensificado. El populismo derechista o ‘fascismo post-moderno’ ha identificado al enemigo, los banqueros y financieros, y en eso ha leído correctamente el sentimiento popular. Pero presentarse como protector del pueblo frente al poder de banqueros y financieros no garantiza que la defensa sea efectiva. Más temprano que tarde, los que así se presentan (como Trump) tendrán que negociar con el poder financiero y probablemente le otorgarán importantes concesiones.


Twitter: @anadaloficial

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La incertidumbre reina en Venezuela tras el retiro de la mitad de su dinero en efectivo

El ministerio del Interior explica que la medida representa un golpe contra un plan activado desde

Estados Unidos

Este lunes perduraba la incertidumbre en Venezuela horas después de que el presidente Nicolás Maduro, amparado en el decreto de emergencia económica de comienzos de año, ordenara la salida de circulación del billete de 100 bolívares, el de mayor valor, y que representa, según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), el 48% del dinero en efectivo que circula en la economía local.


En horas de la mañana el ministro del Interior Néstor Reverol ofreció una rueda de prensa televisada, a la salida de una reunión de emergencia con la banca privada y del Estado. Reverol dio detalles para explicar la inesperada medida presidencial.


De acuerdo con el ministro responsable de la seguridad interna, “mafias especuladoras” han venido extrayendo grandes lotes de papel moneda hasta por un monto total que calculó en 300 millardos de bolívares (un poco menos de 300 millones de dólares, de acuerdo a la tasa de cambio predominante en el mercado paralelo no oficial). Dijo que la operación es patrocinada por Estados Unidos y gestionada a través de una ONG que no identificó. Según el funcionario, los artífices del contrabando prometían a los operadores un pago de 120 bolívares por cada billete de 100 bolívares exportado.


Reverol reiteró la versión de Maduro, que aseguraba que las ciudades fronterizas de Cúcuta y Maicao (en los departamentos colombianos de Norte de Santander y La Guajira, respectivamente) son los epicentros geográficos de la operación. Caracas viene exigiendo al Gobierno colombiano de Juan Manuel Santos la erogación de un decreto que permite a los comerciantes de las ciudades fronterizas establecer el valor de las divisas extranjeras.


Sin embargo, con apoyo de gráficas, el funcionario reveló que en naciones europeas como Alemania, Chequia y Ucrania se encuentran almacenes repletos de billetes venezolanos extraídos subrepticiamente.


Con esta versión, el Gobierno da un significado político a lo que pareció en un principio una medida de alcance exclusivamente macroeconómico. En el último mes, la moneda local se devaluó un 59% y generó una crisis sin precedentes, al liquidar la posibilidad de pagar con dinero en efectivo en los comercios y provocar un aumento de precios que acabó con el poder de compra de la moneda local. Aunque los académicos aún no hablan de hiperinflación, lo que ocurre en Venezuela es un incremento casi a diario de los precios. El dólar se ha convertido en el bien más preciado entre los venezolanos, que están dispuestos a pagar cualquier precio con tal de protegerse de las subidas. El Fondo Monetario Internacional ha pronosticado una inflación del 720% para este año.


Luego de la publicación de la resolución en la Gaceta Oficial, los venezolanos tendrán 72 horas para depositar esos billetes en las taquillas de la banca pública. Pasado ese tiempo, tendrán diez días adicionales para acudir a la sede del Banco Central de Venezuela y cambiarlos. Mientras tanto, el billete de mayor denominación será el de 50 bolívares, toda una complicación adicional a las gestiones de la vida diaria en un país al borde del colapso. Ese billete de máxima denominación equivale a poco más de un céntimo de euro al tipo de cambio paralelo. El Ministerio del Interior y la policía política coordinarán el complejo operativo que supondrán las largas filas de personas intentando cambiar su dinero.


Se espera que el próximo jueves 15 de diciembre entre en circulación de forma progresiva el nuevo cono monetario (el conjunto de monedas y billetes de curso legal) anunciado el por el Banco Central de Venezuela. El de menor valor será el de 500 bolívares y el de mayor valor de 20.000. Este último billete equivale a unos cinco dólares de acuerdo con la cotización de la moneda local en el mercado negro.


El viernes pasado el propio presidente del BCV, Nelson Merentes, decía que el nuevo portafolio de billetes conviviría en la calle con el viejo cono, hasta la total desincorporación de este. Pero en menos de 48 horas y antes de que entren en circulación los nuevos billetes, Nicolás Maduro cambió el panorama.

Este lunes es asueto bancario en Venezuela, por lo que los verdaderos efectos de la medida presidencial se empezarán a ver el martes. Se anticipan días de caos: la plataforma de pagos electrónicos se ha visto muy afectada tras la detención, hace diez días, de cinco directivos de la principal empresa encargada de su gestión; según versiones de prensa, desde entonces muchos comerciantes no han podido cobrar las transacciones efectuadas en sus establecimientos con tarjetas de débito y de crédito.


Justamente el lunes, las busetas de transporte público en las principales ciudades del país empezarían a cobrar un precio de cien bolívares por pasaje, un alza autorizada por el Gobierno. Como, por tanto, los operarios de esas busetas se preparaban para recibir muchos billetes de 100 bolívares, ahora ilegales, el ministro de Transporte, Ricardo Molina, anunció una campaña especial para canjearlos.


El domingo se dio a conocer también un decreto gubernamental por el que se dictan medidas preventivas de prisión para todos los ciudadanos que sean sorprendidos “con grandes cantidades” de billetes de 100 bolívares, según reza el documento sin mayor precisión.


Caracas 12 DIC 2016 - 12:09 COT

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El 1% superior de los adultos posee el 51% de la riqueza global, mientras que la mitad inferior de los adultos posee sólo el 1%. De hecho, el 10% superior de los adultos posee el 89% de toda la riqueza del mundo! Esta es la nueva cifra para el 2016 calculada por el informe anual de la riqueza global de Credit Suisse. Cada año, Credit Suisse presenta este informe, escrito por el profesor Tony Shorrocks, James Davies y Rodrigo Lluberas, que solían elaborarlo para la ONU. Suelo referirme a él cada año y por lo general es el una de mis notas más populares.

La última vez que traté de los resultados del informe de Credit Suisse, el 1% tenía el 48% de la riqueza global. Así que, en el último año y medio, la desigualdad global según el informa ha aumentado aún más. La proporción del 1% y 10% superiores de la riqueza mundial se redujo entre 2000 y 2007: por ejemplo, la proporción del percentil superior se redujo del 50% al 46%. Sin embargo, la tendencia se invirtió después de la crisis financiera y las proporciones de las partes superiores han vuelto a los niveles observados a comienzos del siglo.


Los investigadores de Credit Suisse estiman que estos cambios reflejan principalmente la importancia relativa de los activos financieros de los hogares, que han aumentado en valor desde 2008, haciendo crecer la riqueza de muchos de los países más ricos, y de muchas de las personas más ricas, en todo el mundo. Aunque la proporción de los activos financieros se redujo este año, las partes de los grupos de riqueza superiores continuaron aumentando. En el otro extremo de la pirámide de la riqueza mundial, la mitad inferior de los adultos posee colectivamente menos del 1% de la riqueza total.

 

 

La razón principal de esta enorme desigualdad es que hay muchos pobres (en términos de riqueza) en el mundo. No se necesita mucho para entrar en el top 1% de los poseedores de riqueza. Una vez deducidas las deudas, una persona sólo necesita 3.650 dólares para estar entre la mitad más rica de los ciudadanos del mundo. Sin embargo, se necesitan alrededor de 77.000 dólares para pertenecer al 10% de los dueños de la riqueza mundial y 798.000 dólares para ingresar en el 1% superior. Así que si es dueño de una casa en cualquier ciudad importante en el Norte sin hipoteca, usted es parte del 1% superior. ¿Se siente rico si es así? Lo único que demuestra esto es lo pobre que son la gran mayoría de las personas en el mundo: sin propiedad, sin efectivo y ¡sin acciones y bonos, por supuesto!


La investigación muestra que 3.500 millones de personas - el 73% de todos los adultos en el mundo- poseen bienes e ingresos inferiores a 10.000 dólares en 2016. Otros 900 millones de adultos (19% de la población mundial) están en el abanico de los 10.000 a 100.000 dólares. Los pobres se concentran en la India y África y las naciones más pobres de Asia, con un 73% de ellos en los quintiles inferiores en términos de riqueza. Pero también hay un número significativo de personas que son pobres para los estándares mundiales en América del Norte y Europa, entre ellos un 9% de los norteamericanos, la mayoría con un patrimonio neto negativo, en el quintil inferior mundial y el 34% de los europeos en la mitad inferior mundial. Estas personas no sólo no tienen riquezas, es que están endeudados.


¿Y quienes están cada vez mejor? Bueno, no es indios. La India tiene solo el 3,1% de las personas de “clase media” a nivel mundial (una riqueza de entre 10.000 y 100.000 dólares) y esa proporción prácticamente no ha cambiado. Por el contrario, China cuenta con un enorme 33% de las personas de riqueza media, diez veces la de la India, y esa proporción se ha duplicado desde el año 2000. Lo que esto nos dice es que la expansión económica sin precedentes de China ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza, incluso si la desigualdad de riqueza ha aumentado.


De hecho, el número de millonarios, que se redujo en 2008, mostró una rápida recuperación después de la crisis financiera y ahora es más del doble de su cifra del 2000. En la actualidad hay 32.9 millones de millonarios a nivel mundial, es decir, adultos con más de 1 millón de dólares en propiedades o ahorros después de descontar sus deudas. De hecho, sólo hay 140.000 personas en todo el mundo que tienen más de 50 millones de dólares de riqueza. Y ahora hay más de 2.000 multimillonarios, que son realmente los dueños del mundo.

 

 


Suponiendo que no haya cambios en la desigualdad de riqueza mundial, se espera que haya otros 945 multimillonarios más en los próximos cinco años, elevando el número total de multimillonarios a casi 3.000. Más de 300 de los nuevos multimillonarios serán de América del Norte. China, según estos cálculos, sumará más nuevos multimillonarios que toda Europa junta, situando el total de China por encima de 420.


Credit Suisse estima que la riqueza global total es ahora de 334 billones de dólares, o alrededor de cuatro veces el PIB mundial anual. A comienzos de este siglo, hubo al principio un rápido aumento de la riqueza mundial, con un crecimiento más rápido en China, India y otras economías emergentes, lo que representó el 25% del aumento de la riqueza, a pesar de que poseían sólo el 12% de la riqueza mundial en el año 2000. La riqueza mundial se redujo en 2008, pero ha mostrado una lenta tendencia al alza desde entonces, con una tasa significativamente más baja que antes de la crisis financiera. De hecho, la riqueza ha caído en dólares en todas las regiones fuera de América del Norte, Asia-Pacífico y China desde el año 2010. Per cápita por adultos, la riqueza apenas ha crecido y la riqueza media ha caído cada año desde 2010. El adulto promedio es cada vez más pobre.


En los últimos 12 meses, la riqueza mundial ha aumentado un 1,4% y apenas ha podido mantener el ritmo de crecimiento de la población. Como resultado, en el año 2016, la riqueza media por adulto se mantuvo sin cambios por primera vez desde 2008, aproximadamente unos 52.800 dólares. Así que la población mundial en su conjunto no se ha hecho más rica en el último año y medio, pero la desigualdad ha aumentado.


Para más información sobre la desigualdad de riqueza e ingreso y lo que significa, ver mis Ensayos sobre la desigualdad.


Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2016/11/24/top-1-of-adults-own-51-of-the-worlds-wealth-top-10-own-89-and-bottom-50-own-only-1/
Traducción:
G. Buster

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Siete países van a mantener revuelto el precio del petróleo

La volatilidad va a ser el factor que determinará el valor del 'oro negro', que oscilará, entre 45 y 65 dólares el barril, en función de diversos asuntos geoestratégicos, lo que añadirá incertidumbre a la economía global.


Inestabilidad, volatilidad, fluctuaciones. Son apelativos que los analistas del mercado energético ya han asimilado en sus diagnósticos. Y de los que no prescindirán en los próximos meses. Quizás años. Aunque, en términos reales, el precio del barril de crudo, tanto el West Texas Intermediate, de referencia en EEUU, como el Brent, en Europa, se acomodarán en una horquilla que oscilará entre los 45 y 65 dólares. Eso sí. Si la multiplicidad de tensiones geoestratégicas protagonizadas por siete países, que determinan su valor, evolucionan dentro de unos parámetros que el consenso de analistas que operan en este mercado consideran factibles.

El elenco de factores determinantes del complejo equilibrio entre oferta y demanda mundial de energía es tan amplio como sensible a cualquier desorden político, económico-financiero o empresarial.


Sin duda, las decisiones en el seno de la deprimida OPEP han influido siempre en el precio del crudo. Pero el otrora intocable cártel petrolífero está en una gran encrucijada. De hecho, hay quien dice en el sector que se encuentra moribunda. Aunque acabe de determinar, en una reunión extraordinaria en Argel, hace algo más de un mes, un recorte de producción. La primera vez que utiliza su arma más influyente en el mercado desde 2008. Pese a que haya sido de mínimos. En concreto, de 700.000 barriles diarios, hasta alcanzar un abastecimiento de entre 32,5 y 33 millones de barriles al día; es decir, entre un 0,7% y un 2,2% de su actual cuota extractora.


La maniobra sirvió para que el precio repuntara de inmediato algo más del 5%, hasta los 45 dólares, y se instalara en una banda entre los 46 y los 52 dólares desde entonces; pero sembró dudas y deja algunas lecturas inéditas. La principal, la debilidad de Arabia Saudí ante sus socios del cártel. En especial, frente a su rival territorial, Irán, que hasta ahora ha preferido redoblar sus esfuerzos productivos desde que Europa y EEUU levantasen sus sanciones comerciales a Teherán tras la firma del acuerdo nuclear, a comienzos de este año.

La persistencia saudí a que el acuerdo involucrara a sus doce Estados -Argelia, Angola, Ecuador, Irán, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Venezuela- demuestra que la destitución de su todopoderoso ministro de Energía, Ali al-Naimi, auténtico zar del cártel en las últimas dos décadas, hasta su relevo, este año, por Khalid al-Falih, está lejos de ser restañada.


Las reticencias, no sólo de Irán -alimentadas también desde Moscú, otro de los grandes productores netos de crudo que suele acompañar, o no, a los designios de la OPEP-, sino también de Libia y Nigeria, obliga a Riad a la contención extractiva de mayor calado: de 300.000 barriles diarios. Casi la mitad de la rebaja del cártel. O lo que es lo mismo. Pondrá en el mercado apenas 10,7 millones de barriles.

En un momento coyuntural sumamente delicado, en el que las incursiones bélicas de Riad en conflictos como el de Yemen y sus abultadas facturas armamentísticas de los últimos años para cumplir con su ansiado y declarado objetivo de erigirse en el poder hegemónico de Oriente Próximo, han disparado el déficit público del 3% al 16% del PIB en una economía en la que el 90% de los ingresos proceden del petróleo.


Otro de los factores de riesgo de inestabilidad es EEUU. Convertido en los últimos años en primer productor global. Por encima de Arabia Saudí. La decisión de Washington de dar el salto a suministrador neto de energía desde casi el inicio de la crisis financiera, en 2008, ha convulsionado el mercado. De hecho, la última baza de Al Naimi, de permitir que el precio del curdo cayera de los 30 dólares en enero de este año, tenía como propósito que Riad ganara cuota de mercado -en contra de la tradicional política de control de los precios internacionales- y dañar así la industria energética americana sin intervención de la OPEP.

La combinación del fracking, el uso de las reservas estratégicas, el shale oil (otro proceso no convencional de extracción de petróleo basado en los esquisitos bituminosos de las rocas, que convierten su querógeno en gas y crudo enriquecido) y que totalizan la mitad de su cuota extractora, o la creciente rentabilidades de áreas productivas como la del condado texano de Permian Basin, han sido capaces de situar el precio del petróleo por debajo de los 35 dólares gran parte del año.


La estrategia de Naimi -hasta ahora fallida y, a buen seguro, motivo de su relevo por parte del régimen de Riad-, podría tornar su dinámica en el futuro próximo. Porque persisten dudas sobre la capacidad de que técnicas como la del shale oil perduren en el tiempo. De hecho, este ejercicio esta modalidad industrial acabará con una merma extractiva notable: sus previsiones hablan de un promedio de 8,7 millones de barriles diarios, frente a los 9,5 millones de 2015.


Incluso la Administración de Información de la Energía (EIA, según sus siglas en inglés) americana admite que, en diciembre, su cuota bajará hasta los 4,5 millones. A no ser que, como descuentan los analistas del mercado, Donald Trump impulse con apoyos presupuestarios y financieros un sector que está en el top de sus prioridades proteccionistas y para el que ha situado, como futuro secretario de Estado de Energía, a Harold Hamm, CEO de Continental Resources, una de las mayores empresas privadas de sondeos y prospecciones petrolíferas del país, al que ha encomendado la misión de mejorar ostensiblemente la cuenta de resultados de esta industria.

Jerry Ho, jefe de análisis de Energía de ERC, describe el siguiente panorama. “Cualquier alza de precios por encima de 60 dólares supondrá el inmediato repunte productivo de EEUU y el traslado de la presión a la OPEP en busca de más recortes”. En parecidos términos se manifiestan en Goldman Sachs donde su servicio de estudios habla también de que la drástica paralización e, incluso, caída de las inversiones en el sector por parte de las grandes petroleras, y en países como Arabia Saudí, que ha interrumpido el billón de dólares presupuestados a este fin para el actual quinquenio, impedirá que se rebase de manera sostenible la barrera de los 60 dólares por barril.


Pero no todo se reduce a la rivalidad Riad-Washington. Hay más. Como las posibles alteraciones en la cartera inversora de Pension Fund Global, el fondo soberano noruego, de 882.000 millones de dólares, el doble que el PIB de este país productor de crudo, motivadas por las críticas que, desde el creciente nacionalismo popular, arrecian ante las ligeras pérdidas de rentabilidad.

Este fondo, emblema de inversiones globales (tiene participaciones en más de 9.000 firmas de 78 países y sus recursos equivalen al 2% de las acciones empresariales europeas y al 1% de las mundiales), procede de los beneficios petrolíferos de Noruega. Y, pese a su compromiso con los proyectos de cooperación internacional, el desarrollo tecnológico (ha situado sus recursos en firmas como Microsoft, Appel o Alphabet) o el cambio climático (Tesla, fabricante del coche eléctrico), Royal Dutch Shell es uno de sus más generosos activos.

En un clima de emergente hostilidad nacional contra la inmigración y los asilados noruegos en el que se reclama al fondo de pensiones noruego que vuelva a sus orígenes de empleo de sus recursos en programas rurales y agrarios nacionales.

Aunque tampoco hay que perder de vista los cambios accionariales en Rusia o Venezuela. En Rusia, la encrucijada toca a su sector empresarial. La venta de Bashneft, petrolera estatal, a la privada Rosneft -la mayor petrolera rusa después de absorber Yukos, en 2004, y TNK-BP, en 2013- del oligarca Igor Sechin -veterano de los servicios de seguridad y estrecho aliado del presidente Vladimir Putin- por 5.300 millones de dólares no sólo se ha saldado con la detención del ministro ruso de Desarrollo Económico, Alekséi Uliukáyev, acusado de recibir un supuesto soborno por valor de 1,8 millones de euros de Rosneft.


Pone en tela de juicio la dimensión real del Estado en las grandes corporaciones a través de oligarcas próximos a Putin, en una economía que ha aumentado la estatalización de las participaciones empresariales desde el 35% de 2005 hasta el 70% en 2015. El control de los precios y la producción de petróleo es el arma esencial del Kremlin en política exterior en las últimas décadas. Un aspecto que tiene un lado oculto: el retroceso de inversiones extranjeras por la casi total ausencia de sanciones antimonopolio y las dificultades en la repatriación de beneficios. Tanto para firmas occidentales, como British Petroleum, que posee el 20% de Rosneft. Como orientales. La China National Petroleum Corporation reconoce que sólo estaría interesada en entrar en el accionariado de la petrolera rusa si puede ejercer una mínima influencia en su gestión, algo que choca con el capitalismo de estado que, a juicio de las autoridades de Pekín, practica Moscú. Algo que afectará, a buen seguro, a un sector, el energético, presionado por las sanciones occidentales por la intervención militar rusa en Ucrania, sometido a un impreciso e incierto proceso privatizador y necesitado de capital tecnológico para mantener sus cuotas de producción.


Mientras, en la Venezuela de Nicolás Maduro, con una economía que se contraerá un 10% este año y con una inflación superior al 700%, según el FMI, la estatal PDVSA, en plena crisis en el mercado de bonos emergentes, ya ha tenido dificultades para hacer frente a las recientes mensualidades de su deuda. Hasta el punto de valorar si realiza alguna operación de swaps para tratar de eludir la suspensión de pagos, retrasar las obligaciones con sus acreedores y ganar así tiempo hasta 2020. Sin demasiada condescendencia por parte de los inversores, que ven un claro déficit de innovación y tecnología de extracción en el país con mayores reservas potenciales de crudo.

Sin embargo, no todas las dudas del mercado se concentran, obviamente, en el lado de la oferta. Dos de los mayores consumidores de crudo, China e India, elevarán sus peticiones de consumo de petróleo entre un 0,3% y un 0,4% en 2017, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), lo que, en principio, podría espolear el precio. Pero el gigante asiático baraja varias estrategias por las que los países productores deberían poner en duda que el maná comprador vuelva a surgir desde tierras chinas. Por ejemplo, la acumulación de inventarios a lo largo de este año, en el que las compras de petróleo van a crecer, al término del ejercicio, entre un 14% y un 16%.


Pekín ha aprovechado la baja cotización del crudo, sobre todo entre enero y junio, para llenar su stock energético desde su muy diversificada cartera de clientes y abastecer así a sus 20 primeras refinerías -conocidas como teapots-, que ya son capaces de generar, a pesar de su mediana dimensión, combustible para el 20% del crudo adquirido por las cuatro principales petroleras, PetroChina, Sinopec, CNOOC y Sinochem.

Desde el pasado verano, otras 27 licencias de estas refinerías privadas garantizan que el ‘oro negro’ fluya en el futuro por su mercado doméstico según los designios oficiales. Es decir, bajo criterios reguladores de la oferta y la demanda... internacional. Y en una etapa de transición económica, menor crecimiento y, por tanto, caída de las necesidades energéticas que genera no poca incertidumbre dentro y fuera de sus fronteras.

La consultora McKinsey se atreve a dibujar un panorama de largo alcance. Scott Nyquist, socio de su oficina en Houston, lo sitúa, incluso, en 2050. En su diagnóstico ve crecimiento de la demanda energética, pero bastante alterada en relación a la actualidad. Se impondrá la eficiencia y la diversificación de fuentes energéticas. Sólo en India, la demanda de servicios crecerá entre un 54% y un 64% en 2035. Y se reducirán en un 40% el uso del diésel en coches. La generación de electricidad alcanzará el 25% del mix energético global (China e India absorberán el 71% de la nueva capacidad eléctrica) en comparación con el 18% actual -el 77% procederá de la energía eólica y solar-, mientras los combustibles fósiles seguirán dominando la factura, aunque con cambios.

El gas continuará su progresión en detrimento del petróleo, que mermará su demanda por los vehículos eléctricos y el viraje por el efecto climático, sobre el que Nyquist observa un incremento del 14% en las emisiones de gases limpios en los próximos 20 años. Insuficiente para evitar que el calentamiento del planeta suba los dos grados que se acordó en la Conferencia del Clima de París, en 2015. Pero un abanico de variantes lo suficientemente complejo como para que “los líderes políticos y empresariales (...) asimilen y se adapten lo antes posible al factor que presidirán los mercados energéticos en el futuro: la volatilidad”.

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China y Arabia Saudita realizan una histórica venta de bonos del Tesoro de EE.UU.

En total, los bancos centrales internacionales se desprendieron de más 364.000 millones de dólares, más de un tercio de los vendidos en el último año.

 

La venta de bonos del Tesoro de EE.UU. se aceleró en los últimos meses, hasta ubicarlos en un total de 2.805 billones de dólares, el nuevo mínimo desde 2012. La caída constante marca que, hace un mes, el retroceso de los bonos llegó a un total de 343.000 millones, aunque de acuerdo con la última revisión, el desmembramiento de los papeles estadounidenses continuó hasta ubicarse en 364.400 millones, más de un tercio de los vendidos en los últimos 12 meses, detalló el sitio 24/7 Wall St.


En este panorama, los mayores vendedores, a un ritmo "preocupante", fueron China y Arabia Saudita. En una continuidad de su política monetaria, Pekín se deshizo en julio último de 34.000 millones de dólares en bonos, la mayor desde 2012, reteniendo un total de 1.185 billones, también el menor desde 2012. De esta manera, intenta hacer frente a la devaluación de su moneda.


Por su parte, Arabia Saudita redujo sus activos declarados de 96.500 millones a 93.000 millones de dólares en agosto, la cifra más baja desde el verano de 2014. Riad buscó obtener fondos para compensar la caída del precio del petróleo y para respaldar el déficit presupuestario, explica el portal.


En todos estos casos, el principal comprador es el sector privado, por lo que el portal explica que, si además del desprendimiento de bonos de las instituciones oficiales extranjeras los particulares dejaran de comprar, el resultado debería ser un aumento de la monetización de la deuda de EE.UU. por parte de la Reserva Federal.

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El G20 alerta de que los riesgos para la economía global aumentan

 

Los ministros de finanzas advierten de que la profundidad del populismo contra la globalización genera más incertidumbre

 

Nueva York 8 OCT 2016 - 04:51 COT


La incertidumbre y los riesgos para la economía crecen. Es la lectura que hacen los ministros de Finanzas del G20 tras el encuentro que celebraron en el marco de la reunión del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. La retórica populista, las elecciones en varios países, el abandono de Reino Unido de la Unión Europea, la vulnerabilidad de los mercados financieros, la amenaza terrorista y la próxima subida de tipos de interés en Estados Unidos, todos tienen una implicación mayor en la economía global.


El ministro chino de Finanzas, Lou Jiwei, alertó así de los nubarrones que persisten en el horizonte a corto y medio plazo. “Hemos tenido una discusión profunda sobre los retos a la recuperación”, indicó, al tiempo que reiteró el compromiso de los miembros por movilizar todos los instrumentos que tienen a su disposición para apoyar el crecimiento. Entre ellos destacó la promoción del comercio.


El G20 atraviesa por una transición compleja. El grupo busca evolucionar para pasar de ser un mecanismo de respuesta a las crisis a desempeñar un papel más de gobierno de la economía global. El problema es que la globalización es utilizada como arma arrojadiza entre los políticos para justificar los problemas que siguen arrastrando sus países y eso cuestiona el propósito del grupo.


“El populismo profundo contra la globalización genera más incertidumbre”, advirtió Lou Jiwei en la última reunión del G20 presidida. Ahora toma el testigo a Alemania. El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, comparte la misma inquietud de su colega. Por eso la prioridad será reforzar la resistencia de las economías. “Los problemas heredados de la crisis no están resueltos”, dijo.


El G20 se reunió a un mes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. El candidato republicano, Donald Trump, está recurriendo a un lenguaje proteccionista muy agresivo. El ministro chino evitó nombrar al magnate, pero si señaló que hay políticos que están recurriendo a “discursos antiglobalización para ganar votos”. El temor es que este tipo de dialécticas provoque conflictos comerciales.


La sombra de Deutsche Bank


La otra sombra que sobrevoló la reunión fue la situación de Deutsche Bank. El ministro alemán evitó comentar sobre las dificultades por las que atraviesa el principal prestamista de su país. Si defendió el régimen de supervisión que existe en Europa para vigilar la salud de la banca, en respuesta a los comentarios de Christine Lagarde sobre la necesidad de que el grupo alemán ajuste su modelo de negocio.


Lou le echó un capote indirectamente al decir que “el mercado magnifica las incertidumbres”, comentario que hizo extensible a los movimientos de la libra por el Brexit. Schäuble añadió que la volatilidad es siempre un riesgo para la economía global, especialmente para las emergentes. También señaló que los bajos tipos de interés y el abultado endeudamiento crean un riesgo para el sistema financiero que pueden llevar a una nueva crisis.


El G20 acordó seguir trabajando para mejorar la aplicación de las reglas de transparencia en el ámbito fiscal, para así reducir las brechas que permiten la evasión fiscal y el blanqueo de dinero. En este sentido se quiere avanzar en el intercambio de información sobre las sociedades que se utilizan como tapadera para evitar el pago de impuestos. Schäuble habló de prestar más atención a las remesas.

 

 

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Bancos preocupan al FMI: excesiva deuda privada, riesgo para la estabilidad

El excesivo nivel de deuda no financiera –que en 2015 alcanzó 152 millones de millones de dólares– podría frustrar la recuperación de la economía global y resultar en una nueva crisis financiera en el mundo, advirtió este miércoles el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Expresó su preocupación por los bancos occidentales, y particularmente los europeos, en momentos en que la situación del mayor banco alemán, el Deutsche Bank, y otras instituciones inquieta a los mercados.

Al presentar su más reciente reporte Monitor fiscal, el Fondo hizo notar que dos tercios de esta deuda, alrededor de 100 millones de millones de dólares, consisten en pasivos del sector privado, “los cuales pueden acarrear grandes riesgos cuando lleguen a niveles excesivos.

"La excesiva deuda privada es un considerable viento frontal contra la recuperación global y un riesgo para la estabilidad financiera", sostuvo el director del Departamento de Temas Fiscales del FMI, Víctor Gaspar, durante la presentación del informe antes de su reunión anual de otoño.

El organismo indicó que reducir estos niveles de débito de manera significativa requerirá políticas fiscales que apoyen la actividad económica y faciliten la restructuración de la deuda privada, así como limpiar y eliminar la carga de préstamos bancarios inefectivos.

Entre las recomendaciones ofrecidas por el FMI se incluyen políticas de regulación y supervisión que aseguren que los niveles de deuda privada sean vigilados y sustentados.

Respecto a los bancos europeos, el organismo multilateral señaló que requieren una "acción urgente y amplia" para abordar los créditos dudosos que arrastran y los modelos de negocio ineficaces que amenazan con lastrar su beneficio.

Advirtió que una débil rentabilidad en un ambiente de bajos tipos de interés y escaso crecimiento podría erosionar el colchón de los bancos europeos con el tiempo, minando su capacidad para apoyar la recuperación mundial y debilitando la estabilidad. El vice director del FMI de mercados monetarios y de capitales del FMI, Peter Dattels, indicó que la banca europea aún cuenta con créditos morosos por 900 mil millones de euros.

La advertencia llega cuando los mercados se han visto sacudidos por la crisis de confianza en el Deutsche Bank, a raíz de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos le demandó el pago de 14 mil millones de dólares por las irregularidades cometidas, entre ellas, haber vendido créditos hipotecarios de alto riesgo (subprime), que precipitaron la crisis mundial de 2008-2009. La multimillonaria multa al banco alemán, que finalmente podría quedar en 5 mil 400 millones de dólares, provocó la caída de las bolsas europeas, preocupadas por la fragilidad del sector.

La reglamentación más estricta del sector, el bajo costo del crédito y el peso de los préstamos en mora minan la rentabilidad de los bancos, así como su capacidad para apoyar el crecimiento, y al final podrían "afectar la estabilidad financiera", advirtió el FMI.

Su capitalización bursátil global perdió 430 mil millones de dólares, en un contexto de economía estancada.

Y aunque se registre una fuerte recuperación, más de un cuarto de los bancos de los países ricos, que administran 11.7 billones de dólares en activos, es decir, cuatro veces más que el PIB de Francia, seguirían siendo "débiles y enfrentados a importantes dificultades".

En Europa la situación es especialmente alarmante, pues cientos de bancos siguen debatiéndose con "niveles aún muy elevados de préstamos dudosos", que podrían transformarse en bruscas pérdidas, dijo el Fondo.

El FMI recomendó que los reguladores y legisladores europeos refuercen sus regímenes de insolvencia para permitir que las entidades anulen los créditos dudosos más rápidamente, mientras los bancos más débiles han de consolidarse en otros más fuertes y reducirse los costos.

Aunque el informe del FMI no da nombres de bancos, se espera que la salud de Deutsche Bank sea un asunto clave de debate esta semana, cuando se reunirán en Washington banqueros, ministros de economía y otros altos cargos políticos en los encuentros organizados por el FMI, el Banco Mundial y el Instituto Internacional de Finanzas.

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