Los papeles de Panamá de Vargas Llosa: lavado neoliberal imperfecto en los paraísos fiscales

Existe un proverbio árabe inigualable: quien tiene la casa de vidrio no arroja piedras.

El grave problema de los propagandistas del depredador modelo neoliberal global en América Latina (AL) es su desbocado moralismo en la política y en las finanzas, como el controvertido escritor de doble nacionalidad –español-peruano– Mario Vargas Llosa (MVL), de 80 años, quien fue atrapado in fraganti con vergonzantes cuentas espurias en los paraísos fiscales, de acuerdo con los papeles de Panamá (http://goo.gl/r5CwTo).


Mas allá de su frivolidad exhibicionista (http://goo.gl/x8LiAL) y su sicopatológica afición por la tauromaquia zoocida, su grave defecto radica en que usa sin discriminación su Nobel de Literatura como blindaje para difundir sus fétidas posturas neoliberales/racistas/fascistas y pro-israelíes a ultranza, confundiendo sus imaginativas novelas con su política que injuria el nacionalismo de la mayor parte de la población despojada de AL, inmiscuyéndose en la política interna de México en forma contradictoria (la dictadura perfecta de su hoy cómplice neoliberal Salinas).


El furibundo globalista y antinacionalista está muy vinculado al sionismo financierista jázaro y al fascismo universal: recibió el Premio Jerusalén (sic) de manos del ex primer ministro Ehud Olmert (http://goo.gl/nBS5kV), hoy encarcelado por corrupción en Israel, además del Irving Kristol Award del ultrafascista American Enterprise Institute (AEI).


El neoconservador straussiano Irving Kristol fue uno de los principales ideólogos de las aventuras militares de Baby Bush y Dick Cheney en Irak y Afganistán, al unísono de Tony Blair y José María Aznar López.


Mas allá del cobarde puñetazo que asestó al Nobel García Marquez, hoy la fecunda obra literaria de MVL sucumbió a la deshonra pública y al lavado de dinero trasnacional en los paraísos fiscales.


La aplicación de la moralidad republicana en asuntos políticos y financieros exige que sea universal y sin excepciones ni decepciones financieristas singulares, como es el notable caso de MVL, cuyos aliados neoliberales en España también apestan: el sulfuroso ex presidente José María Aznar López y su lavado con los fondos buitres Cerberus(http://goo.gl/4Lw5ym) y la mega-corrupción de José Antonio Sola (http://goo.gl/TNkyOO), portavoz del mefítico Partido Popular en abrupta degradación (http://goo.gl/thD4p0).


Según Ap, “uno de los documentos filtrados de una firma de abogados panameña (nota: Mossack Fonseca http://goo.gl/oInZiQ) revela que MVL y su segunda ex esposa Patricia Llosa (la primera fue Julia Urquidi) aparecieron como accionistas en una compañía de las Islas Vírgenes Británicas durante un mes (sic) en 2010”, en la fantasmagórica Talome Services Corp. No aparece el valor de dichas acciones.


¿Fue en pago a sus servicios propagandísticos en favor del neoliberalismo global en AL?


¿Tendrá cuentas mancomunadas con su primera esposa, Julia Urquidi, en otros paraísos fiscales?


Un día antes de la cuantiosa gratificación con el Premio Nobel, que asciende a más de un millón de dólares, en forma mafiosa desaparecieron los nombres del polémico novelista y de su segunda ex esposa. ¿El Premio Nobel de Literatura fue también otra gratificación selectiva por servicios en favor de la desregulada globalización financierista?


¡La mafia global a lo que da!: dos rusos innominados sustituyeron al mancillado escritor y su entonces mujer.


Lo interesante radica en la triangulación fiscal en España y en otros países cuando, por lo visto, cierto tipo de escritores propagandistas del neoliberalismo global también blanquean mediante trasnacionales “literarias (http://goo.gl/RfQc13)”.
El autor de La ciudad y los perros se ha visto empapado por el escándalo de los papeles de Panamá, que en forma desvergonzada considera que fue un pequeño (sic) malentendido.


Mediante el pequeño malentendido, MVL y su segunda ex esposa “estuvieron muy cerca (sic) de controlar la compañía Talome Services Corp gracias al intermediario Dave Marriner, directivo de la compañía holandesa Pan-Invest Management, con sedes en otros dos paraísos fiscales: Chipre y Luxemburgo (http://goo.gl/1SFKqf)”.


Al locuaz MVL no le falta verborrea: después de arremeter contra el periodismo amarillo (sic), desde su cómodo periodismo justifica que las políticas fiscales expropiatorias incitan a la evasión y hace la apología de los paraísos fiscales de Panamá y Suiza, que han progresado (sic) gracias al lavado fiscal.


En otra de sus alucinantes justificaciones aduce que nunca puso “un dólar en esa empresa y nunca hubo el menor movimiento económico (http://goo.gl/knGY3V)”. ¡Ajá!


También ironizó, al máximo de su ultrajante cinismo, que está acostumbrado a recibir golpes bajos, por cierto, muy menores a los que suele propinar sin recato.


Extraviado en su fecunda imaginación literaria que choca con la cruda realidad, siendo un zelote neoliberal, MVL ignora cómo funciona su lavado en cuatro paraísos fiscales en los que movió sus cuantiosos capitales, sin saberlo: Panamá, Islas Vírgenes Británicas, Chipre y Luxemburgo. ¡Si de eso se trata el criminal modelo blanqueador neoliberal!


Su neoliberal Fundación para la Libertad resultó una “Fundación para el Blanqueo (http://goo.gl/74kpO0)”, mientras su polémico intermediario David Marriner contradice a MVL: “cuando adquirimos la compañía (nota: Talome Services Corp) lo hicimos (sic) con el requisito de que mis clientes (¡sic!) fuesen accionistas directos (http://goo.gl/pByIE4)”. Tales clientes evasores fueron MVL y su segunda ex esposa.


El peor estigma del innoble Nobel MVL, más allá de su eviscerada retórica farisea, es que se quedó sin discurso moral pontificador, como ha sucedido con sus tres aliados en el “México neoliberal itamita (http://goo.gl/pbsTSP)”:1. Un presunto narcolavador de Banco Santander (http://goo.gl/Dz5lRV), capturado en las redes de los papeles de Panamá (http://goo.gl/oLqcyL)”; 2. El efímero canciller foxiano Castañeda Gutman y sus vínculos con el cártel del Golfo mediante el fraudulento Banco Stanford en el paraíso fiscal de Antigua (http://goo.gl/kEtQIj), y 3. Otro propagandista neoliberal del salinismo/zedillismo alquilado para propalar mendacidades (http://goo.gl/3s9kkr).


La hoy pareja sentimental de MVL, la filipino-española Isabel Preysler –ex modelo y asidua socialité de ¡Hola!, además de ex esposa del cantante Julio Iglesias– , lleva tres matrimonios, entre ellos con el ministro de Finanzas de España, Miguel Boyer, acusado de fraude con Ibercorp (http://goo.gl/vvalx5).


Todo lo que rodea a MVL es realismo puro metaliterario: sus aliados en AL/México neoliberal itamita y su triangulada megacorrupción con España y los cuatro paraísos fiscales, donde quizá Isabel Preysler juegue un importante papel de bisagra financierista trasnacional y transatlántica que todavía no ha sido investigado a fondo. ¡La tríada imperfecta de frivolidad, lavado y propaganda neoliberal metaliteraria!


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Sólo 28 grandes bancos dominan la economía global

Las entidades usan estrategias en busca de ganancias rápidas y estratosféricas, imponen condiciones a gobiernos democráticos y manejan grandes variables económicas globales. En la lista, dominada por bancos norteamericanos, hay dos españoles y sólo uno alemán.

 

 

A casi ocho años de la crisis financiera y en medio de un estancamiento global, el mundo sigue dominado por 28 grandes bancos internacionales, en su mayoría norteamericanos, bautizados por algunos de sus críticos más acérrimos como "la hidra mundial".

 

Estas entidades manejan las grandes variables económicas globales, imponen condiciones a gobiernos democráticos y, en busca de ganancias rápidas y estratosféricas, apuestan en una ruleta cada vez más vertiginosa que puede volver a estallar en cualquier momento.

 

François Morin, autor del libro publicado 'La hidra mundial, el oligopolio bancario', dice que "los Estados son a la vez rehenes de la hidra bancaria y están disciplinados por ésta. La crisis de 2007-2008 prueba este poder", afirma.

 

"Los grandes bancos detentaban los productos tóxicos responsables de la crisis pero, en vez de reestructurar los bancos, los Estados terminaron asumiendo sus obligaciones y la deuda privada se transformó en deuda pública", señala Morin.

 

Según Oscar Ugarteche, economista de la UNAM de México y autor de 'La gran mutación', que estudia este nuevo sistema financiero mundial, con este nivel de concentración del poder financiero hay "todas las posibilidades" de repetición de una crisis como la del 2007-2008, señaló a BBC.

 

De los 28 bancos hay 8 norteamericanos (J. P. Morgan Chase, Bank of America, Citigroup, Morgan Stanley , Goldman Sachs , Bank of New York Mekon, State Street y Wells Fargo), 4 franceses (Groupe Crédit Agricole, BNP Paribas, Société Générale y BPCE), 3 japoneses (Mitsubishi Ufjfg, Mizuho FG y Sumitomo Mitsui FG), 2 chinos (HSBC y Bank of China), 2 ingleses (Barclays PLC y Standart Chartered), 2 españoles (Santander y BBVA), 2 suizos (UBS y Crédit Suisse), 1 alemán (Deutsches Bank), 1 escocés (Royal Bank of Scotland), 1 holandés (ING Bank), 1 italiano (Unicrédit Group) y 1 sueco (Nordea)

 

¿Qué hacen estos bancos para dominar el mundo?

 

En una información recogida de BBC, los 28 bancos detentan recursos superiores a los de la deuda pública de 200 Estados del planeta. Mientras que estas entidades tienen activos por 50.341 billones de dólares, la deuda pública mundial asciende a 48.957 billones de dólares. Hay cientos de miles de bancos en todo el mundo, pero estas 28 entidades concentran el 90% de los activos financieros.

 

El sistema clásico de emisión monetaria es el de una Casa de la Moneda que imprime los billetes que necesita un Banco Central situado en el centro de la escena financiera.

 

Pero hoy el 90% de la moneda es creada por estos 28 bancos: solo el 10% es responsabilidad de los bancos centrales. El paso del dinero físico al dinero crediticio está cambiando esta ecuación.

 

Si antes la expansión de dinero guardaba cierta proporción con el nivel de reserva monetaria de un país, hoy en día ese límite ha perdido relevancia. En este marco de total flexibilización crediticia, la Consultora Global Mc Kinsey estima que la deuda total -es decir la suma de deuda pública, privada e individual - creció en más de 57 billones de dólares en los últimos siete años y hoy roza los 200 billones de dólares, unas tres veces el PIB mundial.

 

El mercado cambiario es uno de los más grandes del mundo: 6.000 millones de dólares diarios. Cinco de los 28 bancos controlan el 51% de ese mercado. "El tipo de cambio se maneja en Estados Unidos y el Reino Unido, es decir, no sólo depende de las variables económicas de un país", afirmó Ugarteche.

 

Con su potencial financiero, estas 28 entidades tienen una gravitación fundamental sobre las tasas de interés. Dado el estratosférico nivel de circulación diario de activos financieros y deuda, cualquier variación de la tasa de interés mueve automáticamente enormes cantidades de dinero.

 

La investigación que iniciaron en 2012 Estados Unidos, Gran Bretaña y la Comisión Europea mostró cómo este nivel de concentración de los bancos termina en manipulación del mercado. Según la investigación, 11 de los 28 (Bank of America, BNP-Paribas, Barclays, Citigroup, Crédit Suisse, Deutsche Bank, Goldman Sachs, HSBC, JP Morgan Chase, Royal Bank of Scotland, UBS) se comportaron como "entidades o bandas organizadas" para manipular las tasas de interés Libor.

 

El Libor se acuerda diariamente en el mercado de Londres, determina la tasa a la que prestan los bancos y tiene un impacto directo en el mercado de derivados y en lo que pagan consumidores y productores por sus préstamos. La mitad de los 28 bancos producen derivados por 710.000 millones de dólares, es decir, el equivalente a diez veces el PIB mundial.

 

 

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"Si los bancos no realizan reformas, el mundo tendrá otra crisis como la de 2008"

El exdirector del Banco Central de Reino Unido explica que, si no se corrigen los desequilibrios entre los sistemas financiero y bancario, el fracaso del sistema será inminente.

 

Lord King, quien encabezó el Banco Central de Reino Unido entre 2003 y 2013, considera que si los bancos y Gobiernos no reforman sus sistemas financieros "no podremos evitar otra crisis financiera" y que "el fracaso para afrontar el desequilibrio de la economía mundial" provocaría que esto sucediera "más pronto que tarde", informa 'The Independent'.


De acuerdo con Mervyn King, este desequilibrio se debe a que muchos países del mundo se centran en sectores particulares de la economía. Así, mientras que el problema de Estados Unidos es el sector residencial, a Alemania le preocupan las exportaciones, mientras que Reino Unido se centra en la propiedad comercial.


Otra fuente de desequilibrio que se manifestó antes de la última crisis de 2008 fue el exceso de gasto de algunos países, como EE.UU., cuando otros, como Alemania, escatimaban recursos en esta partida.


"Si alguno eleva su tasa, todos afrontan el riesgo sufrir una desaceleración"


El diario recuerda que otro problema clave es la política sobre las tasas de referencia que, en muchos países, siguen siendo demasiado bajas, mientras los inversores esperan que aumenten.


No obstante, el antiguo gobernador de la entidad británica opina que los bancos centrales de los diferentes países se encuentran frente al "dilema de prisionero", ya que "si alguno eleva su tasa, todos afrontan el riesgo sufrir una desaceleración de su crecimiento [económico]", incluso si con esta medida pueden corregir la diferencia entre gasto y ahorro.


El exbanquero estima que, desde la crisis de 2008, "la recuperación mundial no ha sido ni fuerte, ni sostenible, ni equilibrada", tanto por culpa de la "escasa voluntad política" como por el hecho de que los reglamentos que se introdujeron para atenuar la situación son "demasiado complejos".


"Esa dificultad se retroalimenta y lleva a la ruptura del sistema", con lo cual "la única manera de prevenir otra crisis como la de 2008 es repensar cómo tenemos que organizar nuestro sistema monetario y bancario", concluye Lord King.

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Morgan Stanley encabeza el desplome del petróleo

Pam y Russ Martens, del portal Wall Street on Parade, demuestran cómo los megabancos de Wall Street “propiciaron el desplome del petróleo ( http://goo.gl/oSLEuT )”, donde destaca Morgan Stanley (MS), que se apresta en el “México neoliberal itamita”, junto a Goldman Sachs y Citigroup/Banamex, a privatizar el agua gracias a su asociación estratégica con el itamita Jesús Reyes Heroles González Garza, quien preside la entelequia del Consejo Consultivo del Agua AC ( http://goo.gl/rBl1MT ).


Los Martens aducen que “de la profundidad del crash financiero de Wall Street, de junio de 2008 a inicios de 2009, el petróleo doméstico perdió 70 por ciento de su valor, con un desplome de 140 a 40 dólares”.


Comentan que luego sucedió una cosa extraña, cuando en 2011, pese al débil crecimiento económico global, el petróleo regresó a más de 100 dólares hasta junio de 2014.


Hoy el petróleo ha tenido un mayor desplome que cuando Wall Street estaba colapsando hace casi ocho años.


Ante el estupor de los congresistas, en julio de 2013, el senador Sherrod Brown, presidente del Subcomité Bancario de Instituciones Financieras y Protección al Consumidor, develó que los megabancos de Wall Street “atesoraron cantidades sin precedente de crudo físico, metales y otras materias primas en el periodo que llevó al crash”.


En las audiencias del Senado, al examinar a las sociedades financieras (Financial Holding Companies), se cuestionó si “los bancos deben controlar plantas eléctricas, bodegas y refinerías ( http://goo.gl/9QIMXx )”.


Después de arremeter contra la ausencia de regulación de los megabancos, Sherrod Brown acentuó que estas instituciones son tan complejas, tan densas, tan opacas que son imposibles de entender (sic) cuando los seis principales megabancos de EU tienen 14 mil 420 subsidiarias, de las cuales 19 son bancos tradicionales. Peor: sus actividades sobre las materias primas físicas no son reportadas en forma entendible (sic) y se pierden en las profundidades (sic) de sus múltiples subsidiarias.


Luego, el mismo subcomité, presidido por el senador Carl Levin, redactó un reporte de 400 páginas para erizar los cabellos ( http://goo.gl/G6595X ), donde los activos físicos de petróleo propiedad de MS perturbaron a los estupefactos senadores. El subcomité exhibió que MS compró masivas tenencias físicas de petróleo, incluyendo la compra de TransMontaigne, que manejó casi 50 sitios de petróleo en EU y Canadá. También tenía una participación mayoritaria en Heidmar, que manejó una flota de 100 embarcaciones para entregar el petróleo en el mundo, además de ser propietaria de Olco Petroleum, que mezclaba los petróleos, apadrinaba instalaciones de almacenamiento y dirigía casi 200 gasolineras en Canadá. ¡Todo un pulpo financiero/petrolero!


Se consolida la bidireccionalidad del inextricable binomio bancos/petróleo, en lo que he insistido desde hace mucho.
En 2011, MS, solamente en el área Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, tenía arrendamientos de depósitos de petróleo con una capacidad total de 8.2 millones de barriles, que aumentaron a 9.1 millones en 2012, y luego disminuyeron a 7.7 en 2013.


MS –supuestamente un banco de inversiones y no una empresa petrolera– también tiene depósitos en Europa y Asia y, según la Reserva Federal (la Fed), en 2012 tenía arrendamientos operativos en más de 100 depósitos petroleros con 58 millones de barriles de capacidad de almacenamiento global cuando el mundo entero produce 96.5 millones de barriles al día (hasta enero de 2016) y la legendaria reserva estratégica de petróleo de EU es de 695 millones ( http://goo.gl/OpzUzb ).
El almacenamiento de inmensas cantidades de petróleo –¡58 millones!– por MS afecta en forma tramposa la cotización tanto a la baja como al alza: en ambos casos ganan enormidades a costa de desquiciar a países enteros.


Goldman Sachs y MS desinforman en modo flagrante: hicieron declaraciones de que el petróleo alcanzaría 150 dólares y 200 dólares el barril respectivamente, y ahora, según Bloomberg, MS predijo que el petróleo se desplomaría potencialmente a 20 dólares, ya que el “crudo está apalancado (leveraged) particularmente al dólar”.


Resaltan dos anomalías del mercado petrolero controlado por las armas nucleares y financieras de EU: la cotización en dólares de sólo las variedades anglosajonas WIT y Brent, en detrimento de otras divisas y otros crudos mayoritarios.


Comentan los Martens que con los derivados financieros y 58 millones de barriles de petróleo físico almacenado, no es tan difícil manipular el mercado petrolero cuando los megabancos de Wall Street “son capaces de apalancar (leverage) sus transacciones petroleras en el mercado de futuros con un factor de 95 a uno”: ¡El obsceno financierismo del petróleo!


En un impactante memorando interno de 2011, la Fed sabía todas las andanzas industriales del pulpo MS, “pese a que la Fed había otorgado al banco un estatus de sociedad financiera bancaria (Bank Holding Company) durante el crash de 2008 y hasta le había inyectado un total acumulado de 2 billones de dólares en préstamos muy por debajo de las tasas del mercado para ayudarle a sobrevivir el crash”.


La Fed confesó que MS controla un modelo verticalmente integrado que abarca la producción de crudo, su destilación, almacenamiento, terrenos y transporte marítimo y terrestre, y la doble distribución al mayoreo y al menudeo.
La Fed finge asombrarse cuando MS es uno de sus bancos privados que lo encarnan.


El gran juego consiste en que Wall Street sea un poder mundial como arma financiera geoestratégica de EU ( http://goo.gl/KmNE9v ).


Otros dos megabancos de Wall Street, JP Morgan-Chase y Goldman Sachs, que manejan colosales cantidades de derivados financieros, acompañan a MS en sus aventuras especulativas.


La insolencia de MS es infinita y se da el lujo de acusar al “México neoliberal itamita”, pésimamente manejado por Videgaray, de haber propiciado el derrumbe del oro negro mediante sus apuestas financieristas alocadas ( http://goo.gl/Vk3VUy ).


Para que luego no se lamenten en forma farisea, curiosamente, en las apuestas para 2016 del depreciado itamita Videgaray se encuentra gratificado MS, además de Citigroup, JPMorgan-Chase y Goldman Sachs ( http://goo.gl/k3YHku ).


Ergo, el “México neoliberal itamita”, a espaldas de su disfuncional Congreso y sus desinformados/engañados ciudadanos, participa en el derrumbe de su propio petróleo para beneficiar a los megabancos de Wall Street y a la estrategia financierista de EU de asfixiar a sus rivales geopolíticos Rusia, Irán y ¬Venezuela.


Alejandro Dumel, del Ministerio de Energía de Argentina, se basa en mi libro Los cinco precios del petróleo para definir que “hoy la abrupta caída del petróleo es una mezcla entre el precio geopolítico y el precio especulativo. De lo que menos tiene, hay que aclarar, es del precio económico ( http://goo.gl/6goclt )”.


Lo más cómico es que James Gorman, mandamás de MS, haya sido elegido por tres años al consejo de la Fed de Nueva York, la más importante de sus 12 ramas: ¡el gallinero secuestrado por el lobo feroz! ( http://goo.gl/kYqfKt )


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Pekín se convierte en la ciudad con más ‘milmillonarios’ del mundo

Pekín es ya la ciudad que acoge a más multimillonarios del mundo. Así lo afirma el último informe de la revista económica china Hurun del año 2015, el equivalente a Forbes en el gigante asiático. Según sus cálculos, en la capital china viven 100 personas que amasan una fortuna superior a los 1.000 millones de dólares, 32 más en comparación con el año anterior. Esto deja a Nueva York -la hasta ahora capital con más adinerados del planeta- en segunda posición, con 95 multimillonarios (cinco más que en 2014).


El número de grandes fortunas en China no deja de crecer a pesar de la desaceleración económica. El gigante asiático supera también a Estados Unidos como el país con más multimillonarios (568 frente a 535) y logra colar cinco de sus ciudades (Pekín, Hong Kong, Shanghái, Shenzhen y Hangzhou) en el top 20 de urbes que se convierten en el hogar de los más ricos. Estados Unidos cuenta con tres: Nueva York, San Francisco y Los Ángeles. La tercera ciudad con más multimillonarios del mundo es Moscú, con 66, mientras que por países el bronce lo obtiene India (111 personas). España se sitúa en la decimoctava posición, con 21 personas que poseen más de 1.000 millones de dólares.


Los cálculos de Hurun muestran que a pesar del débil crecimiento mundial, el número de súper-ricos alcanzó la cifra de 2.188 personas, lo que establece un nuevo récord histórico. Su fortuna creció en conjunto un 9% hasta los 7,3 billones de dólares, más que el valor de las economías de Alemania y Reino Unido juntas. China es el país que experimentó un mayor aumento de multimillonarios en 2015 (90 más), mientras que Rusia fue el que más perdió (-14). Por sectores, el año pasado fue bueno para las empresas manufactureras, farmacéuticas y tecnológicas. Las mayores caídas las registraron los dueños de energéticas e inmobiliarias.


"A pesar de la desaceleración y la caída de los mercados de valores, China acuñó más nuevos multimillonarios que cualquier otro país en el mundo durante el año pasado. En el resto del planeta, el crecimiento de este grupo se vio frenado por la ralentización de la economía mundial, el fortalecimiento del dólar y la caída de precios del petróleo. El número de grandes fortunas, sin embargo, ha aumentado un 50% desde 2013", asegura el responsable del informe, Ruper Hoogewerf, en un comunicado.


A pesar del dominio de China, aún no hay ningún multimillonario de este país entre los diez más ricos del mundo. La clasificación la sigue encabezando Bill Gates, con una fortuna valorada en 80.000 millones de dólares, un 6% menos que en 2014. Le sigue Warren Buffet con 68.000 millones, aunque en el último año ha perdido un 11%. El tercero es Amancio Ortega, dueño de Inditex, con 64.000 millones de dólares en su haber y un crecimiento del 16% en comparación con 2014. La subida más espectacular es para Jeff Bezos, fundador de Amazon, que escala 18 posiciones y se sitúa cuarto, con una fortuna estimada de 53.000 millones de dólares.


El hombre más rico de China es Wang Jianlin, dueño del conglomerado Wanda, que se sitúa en el vigesimoprimero puesto en el mundo, con 26.000 millones. La lista también incluye a Jack Ma, fundador de Alibaba, y los dueños de los gigantes tecnológicos chinos Baidu (buscador) y Tencent (redes sociales).

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TIN: ¿adiós al dominio del capital financiero?

En los últimos decenios el dominio del capital financiero sobre la economía mundial ha sido casi absoluto. La esfera financiera se ha constituido en un espacio de rentabilidad que mantiene un fuerte grado de autonomía frente a las actividades productivas y comerciales de la economía real.


Pero hoy las cosas podrían estar cambiando. Los gobiernos de los países que han decidido mantener una tasa de interés negativa (TIN) están sometiendo al sector bancario a una severa prueba de esfuerzo.


El sector financiero llegó a dominar el quehacer de la política económica. Por ejemplo, los últimos cuatro decenios se caracterizan por el desmantelamiento del sistema regulatorio sobre todas las operaciones del sistema financiero y bancario.

La definición de prioridades para la política macroeconómica no se quedó atrás. Los objetivos de la política fiscal y de la política monetaria fueron los del capital financiero. En materia fiscal la prioridad número uno fue la de generar un superávit primario para cubrir el pago de cargas financieras. Los objetivos relacionados con el desarrollo económico y social quedan subordinados a las necesidades del capital financiero.


En la parte monetaria, la política macroeconómica buscó siempre luchar contra otro de los peores enemigos del capital financiero, la inflación. La política monetaria mantuvo casi siempre una tasa de interés capaz de contener la demanda agregada y frenar el incremento en el índice general de precios al consumidor. En cuanto a los bancos y sus funciones de creación monetaria la política macroeconómica mantuvo una postura pasiva y procedió a reducir radicalmente las regulaciones del sistema financiero y bancario.


La teoría económica convencional siempre consideró que el banco central imponía los niveles de reservas necesarios para asegurar el buen funcionamiento de los bancos comerciales privados. En realidad, la capacidad de los bancos para crear dinero de la nada mantuvo a los bancos centrales en la defensiva. En lugar de que el instituto monetario central dictara los niveles de reservas necesarios, fue la actividad bancaria privada la que le impuso la creación de reservas necesarias para mantener los niveles de actividad económica.


Varios países importantes han introducido tasas de interés negativas (TIN), incluyendo el gran espacio económico de la esfera del euro. Y la tendencia podría intensificarse: Estados Unidos y su Reserva federal podrían recurrir a este esquema de tasas negativas si la ‘recuperación’ se debilita más y termina por agotarse (lo que muchos analistas y miembros de la Fed consideran que tendrá que ocurrir).


Hace unas semanas, el influyente ex director de la Reserva federal de Minnesota, Narayan Kocherlakota, señaló que las tasas negativas de interés eran un instrumento poderoso en las herramientas de cualquier banco central. ¿Hasta dónde podría llegar esta tendencia? Analistas de JP Morgan consideran que los bancos centrales del Reino Unido y Japón, por ejemplo, podrían llevar sus tasas negativas al nivel de menos 2.7 y menos 3.45 por ciento, respectivamente. La eurozona podría alcanzar tasas negativas de menos 4.5 por ciento y esa decisión podría anunciarse en marzo. Finalmente, de considerarlo necesario la Reserva federal tendría la capacidad de imponer una tasa negativa de hasta menos 1.3 por ciento.


Todo lo anterior tendrá un fuerte impacto sobre la rentabilidad de los bancos. Es decir, por primera vez en cuatro décadas la autoridad política adopta medidas que tienen un impacto decisivo sobre la rentabilidad del sector bancario comercial privado. A pesar de que los bancos efectivamente tienen la capacidad de crear dinero de la nada, su rentabilidad depende de los diferenciales de tasas de interés (pasivas y activas). Y una tasa negativa sobre sus depósitos y reservas en el banco central les afecta de manera directa.


No todo el capital financiero es afectado de la misma manera por estas tasas negativas, pero es cierto que casi todo el espectro de actividades financieras ha recibido un impacto directo. Por ejemplo, los rendimientos de bonos soberanos de corto plazo en Suiza, Suecia y la eurozona fueron negativos en 2015. La razón es que las tasas de referencia del banco central han sido siempre una base para determinar rendimientos en los mercados secundarios. Los componentes no-bancarios del sector financiero también se han visto afectados. Con las tasas negativas la capacidad de algunos fondos de pensiones y compañías de seguros para hacer frente a sus obligaciones de corto plazo se ha visto severamente limitada.


Las tasas negativas tienen por objeto luchar contra la deflación. Quizás terminan por erosionar la paridad cambiaria y ése es otro objetivo del banco central. Pero también es probable que las tasas negativas afecten la estabilidad del sector bancario y financiero de maneras que todavía no terminan de ser bien apreciadas. La lucha entre el Estado y el mundo financiero es una larga e interesante historia en la evolución del capitalismo. ¿Estaríamos presenciando el inicio de una nueva fase de esta larga historia?


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Lunes, 22 Febrero 2016 05:58

Alboroto en los bancos

Alboroto en los bancos

La semana pasada estalló un episodio de turbulencia en los grandes bancos internacionales. Una de sus manifestaciones se centró en el Deutsche Bank, el grande de los bancos alemanes. Las acciones se precipitaron en una caída en la que su precio llegó al nivel más bajo de los últimos 30 años.


Cuando la dirección de Deutsche declaró que la entidad podía cubrir sus deudas, la confianza de los inversionistas se mermó aún más, al contrario de lo que se esperaba. Pero los directivos insistieron, señalando que el banco era sólido como una roca, el ministro de finanzas, Schäuble, dijo que no estaba preocupado por la situación del banco, y las acciones seguían bajando.


La situación de Deutsche no era única. Otros grandes bancos: Credit Suisse, Standard Chartered, Bank of America, Merrill Lynch y Morgan Stanley también registraron fuertes pérdidas. Todo esto tiene eco en la crisis financiera de 2008.
Las interpretaciones que se dieron sobre esta condición fueron las que se han vuelto convencionales en esta etapa en que la fragilidad económica y financiera a escala global se han acentuado de nueva cuenta.


Se trata del relativo estancamiento de la economía china, de la abrupta y persistente caída de los precios del petróleo, o bien, del efecto de las políticas monetarias aplicadas por los principales bancos centrales, que han llevado las tasas de interés a niveles negativos en términos nominales.


El efecto de estas condiciones acaba incidiendo en la expectativa de pérdidas en los créditos bancarios. Los rasgos son los conocidos y que definen las crisis. Esto puede parecer un asunto lejano para la mayoría de los mortales, después de todo, no tenemos acciones de estos bancos. Pero no es así, las repercusiones afectan al proceso económico y a la gente en general. No cabe ignorarlo.


Todo esto ocurre en un entorno de muy bajas tasas de inflación o, de plano, de deflación. El mercado es muy sensible a la caída del nivel de los precios, puesto que cambia de modo radical las expectativas de ganancias y afecta negativamente las decisiones de inversión con las secuelas de rebajas en la actividad productiva, el empleo y los ingresos.


De manera casi instintiva los banqueros y los expertos financieros suelen concluir de estos procesos que: Las personas racionales suspenden la racionalidad cuando los mercados se mueven de modo rápido y desordenado. Siempre reaparece este fantasma de la racionalidad. Es una especie de recurso altamente pegajoso que ha provocado una forma dominante en el pensamiento de los economistas, en las acciones de la industria financiera y, no menos importante, en el discurso de los políticos en todas partes.


La racionalidad de los agentes económicos tiene expresiones muy limitadas que no se pueden trasladar a la complejidad de los mercados de modo mecánico. Pero facilita el trabajo con modelos matemáticos que tienden a distanciarse de las relaciones de producción, en la forma concreta y práctica en las que se forjan y en su dinámica social.


De poco han servido en las últimas décadas la advertencias de Keynes desde la década de 1930, las más recientes de Kahneman, provenientes de la psicología, o las propuestas de Mandelbrot, enmarcadas en la noción del mal comportamiento de los mercados y su impacto en la determinación de los riesgos, las recompensas y la ruina que esto suele provocar.


Las ideas predominantes en la gestión económica sirven en el espacio reducido en el que se asigna una racionalidad predeterminada a los agentes económicos como medio de control del análisis de los mercados. El alboroto reciente en los grandes bancos comerciales y de inversión obliga a este tipo de pensamiento a cancelar, aunque sea de modo temporal, los supuestos de la racionalidad de los procesos económicos y de su dinámica. Esto es muy conveniente para ciertos fines.


Ante la caída del precio de las acciones del banco J. P. Morgan (el más grande de Estados Unidos por sus activos), el director Jamie Dimon compró acciones por valor de 26 millones de dólares. Se dice que esto demuestra la confianza que tiene en su banco. Lo cierto es que las compró a un precio muy reducido y, seguramente, no va a perder su patrimonio. El Deutche Bank también recompró a menor precio sus propias acciones y provocó que aumentaran 10 por ciento su cotización. Las acciones de los bancos europeos están en el nivel histórico más bajo. Todo esto genera malas expectativas y, por otro lado, una renovada especulación.


Los bancos centrales están en el centro del alboroto, tratan de contrarrestar la tendencia deflacionaria que empuja la actividad económica hacia la recesión. Las tasas de interés negativas son un indicador de las malas condiciones prevalecientes y exhiben las limitaciones de las políticas de austeridad. Luego de subir las tasas de referencia, la Reserva Federal indica ahora que podría incluso volverlas a bajar e incluso llevarlas a territorio negativo. La situación muestra, otra vez, la relevancia del alboroto económico predominante.


Todo esto tiene un efecto perverso en la condiciones financieras de México. El banco central elevó las tasas internas en medio punto porcentual, alterando las condiciones de la estructura financiera y de las deudas en la economía. Mientras, sigue la fuerte presión sobre el valor del débil peso. Aquí sigue siendo un hecho clave la preponderancia de los bancos extranjeros en el sistema financiero, su fragilidad puede acarrear presiones fuertes, que se agravan por la crisis interna.

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Viernes, 12 Febrero 2016 05:25

Temor en Europa a otro terremoto bancario

Temor en Europa a otro terremoto bancario

La incertidumbre sobre la solvencia de los bancos europeos volvió a impactar sobre las bolsas del continente. Deutsche, Commerzbank, Société Générale y las bancas de Italia y España en general, las más castigadas. Temor a una crisis sistémica.


La banca europea volvió a ser el factor detonante de un nuevo golpe a la confianza a los mercados bursátiles del Viejo Continente. En lo que algunos presumen como el principio de un nuevo episodio de la crisis financiera iniciada en 2008, ayer se asistió a un nuevo derrumbe generalizado en las cotizaciones que afectó a los centros financieros de Europa que también tuvo repercusión en Wall Street y, por supuesto, en los mercados emergentes. El dato relevante es que son los grandes bancos quienes traccionan la caída: a la desconfianza de días anteriores en la suerte que pueden correr los bancos alemanes, ayer se sumó la incertidumbre sobre la situación de la banca italiana en su conjunto, y del grado de solvencia que puedan mostrar las entidades francesas ante las secuelas de una nueva crisis de deuda y fuga de capitales. La huida de los inversores se vio retroalimentada por una nueva caída en el precio del petróleo, cuya cotización en Texas descendió a su nivel más bajo desde mayo de 2003, hasta 26,21 dólares por barril. Sólo en esta semana, acumula una baja de 4,75 dólares.


No se trata sólo de “desconfianza” o “malhumor de los mercados”, que es la forma en que suelen referirse los analistas a estas huidas del capital. Esta vez, los riesgos y temores se asientan en problemas “reales”. La banca europea está altamente expuesta a la suerte del ajuste que se aplica en Grecia desde 2011 en forma continua, pese a que se sucedieran en el gobierno de ese país una gestión socialista, otra conservadora y la actual de un partido de izquierda. Las autoridades de la Comisión Europea y el FMI impulsan una profundización de recortes, avanzando sobre el sistema de pensiones, mientras decenas de miles de manifestantes ocupan las plazas principales del país repudiando esas medidas. La reforma prevista casi cuadruplica el aporte al sistema de seguridad social de autónomos y agricultores. Estos últimos tienen previsto ocupar durante al menos dos días, a partir de hoy, la plaza Syntagma de Atenas, frente al Parlamento, en una protesta de la que participarán productores que arribarán desde todo el país, por tierra o por ferry.


Deutsche Bank registró ayer un descenso del 6 por ciento en su cotización, que empalideció el rebote de la acción del miércoles, habiendo perdido casi la mitad de su capitalización bursátil en pocas semanas. Commerzbank, el segundo banco en importancia, perdió 6,57 por ciento en la jornada. En la Bolsa de París, los papeles de Crédit Agricole cayeron 6,6 por ciento, mientras que los de BNP Paribas lo hicieron en 6 por ciento.


Société Générale (SG) vio desbarrancar su precio en un 12,57 por ciento, apenas por encima de la caída de Ubi Banca, de Italia, del 12,11 por ciento. Otras cuatro entidades financieras de la península observaron caídas superiores al siete por ciento. Ayer, la justicia italiana declaró además insolvente a Banca Etruria, rescatada por el gobierno en noviembre. Los temores sobre la situación del principal banco alemán se arrastran desde hace por lo menos seis meses, pero se recalentaron desde el inicio del este año por la prevención de que no pueda afrontar el vencimiento se intereses que debe pagar en abril. Por su parte, la publicación de los resultados del banco francés SG suscitó nueva incertidumbre. Aunque los beneficios del ejercicio 2015 ascendieron a 4001 millones de euros, el abandono de la meta de alcanzar una rentabilidad del 10 por ciento sobre sus fondos propios en 2016 provocó el hundimiento de la acción. En España, la performance negativa se vio reflejada en los descensos de Bankia (7,64 por ciento), BBVA (7,14), Santander (6,87) y CaixaBank (6,74 por ciento).


La banca italiana no logra salir del pozo de la desconfianza, alimentada por su alta morosidad y dudosa solvencia. El gobierno de Matteo Renzi aprobó ayer un decreto ley para poner en marcha un mecanismo de alivio a los bancos, a través de la absorción de los créditos morosos. El decreto prevé la creación de un “esquema de garantías”, una especie de “banco malo” que les permita a los bancos deshacerse del peligro de incobrabilidad. El decreto, según explicó el gobierno, tiene como objetivo reforzar el sistema bancario y hacerlo más resistente a las posibles situaciones de riesgo. En cambio, en los mercados se lo interpretó como el reconocimiento de la profundidad de la crisis de la banca italiana y, en consecuencia, de su vulnerabilidad, sin mucha confianza en que las medidas de urgencia puedan salvarla.


Las normas de regulación que intenta poner en marcha la Unión Europea parecen llegar tarde. Incluso en Alemania, la economía más fuerte del continente, se teme que los mayores bancos no puedan afrontar los elevados costos que supone el aumento de capital obligatorio para cubrir riesgos.


El triunfo del año pasado sobre el ala izquierda del partido Syriza, en Grecia, para llevar al primer ministro Alexis Tsipras a suscribir la prolongación del ajuste con Bruselas, ahora parece volverse sobre los países mas poderosos, a través de la fragilidad de sus bancos. Mientras tanto, la sombra de Lehman Brothers sobrevuela las capitales europeas.

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¿Qué está frenando a la economía mundial?

Siete años después de que en 2008 entrase en erupción la crisis financiera mundial, la economía del mundo ha continuado dando tumbos en 2015. Según el informe de las Naciones Unidas (ONU) titulado Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2016, la tasa promedio de crecimiento en los países desarrollados ha disminuido en más del 54% desde la crisis. Se estima que cerca de 44 millones de personas están desempleadas en los países desarrollados, aproximadamente 12 millones más que en 2007, mientras que la inflación ha alcanzado su nivel más bajo desde la crisis.

Aún más preocupante es el hecho de que las tasas de crecimiento de los países avanzados también se han tornado más volátiles. Esto es sorprendente, ya que, en su posición de economías desarrolladas con cuentas de capital totalmente abiertas, estas economías deberían haberse beneficiado de la libre circulación del capital y de la distribución internacional del riesgo —y, por lo tanto, deberían experimentar poca volatilidad macroeconómica—. Además, las transferencias sociales, prestaciones por desempleo incluidas, deberían haber permitido a los hogares estabilizar sus niveles de consumo.


Sin embargo, las políticas dominantes durante el período posterior a la crisis —el ajuste fiscal y la flexibilización cuantitativa (QE)— han ofrecido poco apoyo para estimular el consumo de los hogares, la inversión y el crecimiento. Por el contrario, han tendido a empeorar las cosas.
En EE UU, la flexibilización cuantitativa no impulsó el consumo y la inversión porque, en parte, la mayor parte de la liquidez adicional regresó a las arcas de los bancos centrales, en forma de excesos de reservas. La ley de flexibilización regulatoria de los servicios financieros de 2006 autorizó a la Reserva Federal (Fed) a pagar intereses sobre las reservas obligatorias y sobre las reservas en exceso, socavando, de esta manera, el objetivo clave de la QE.


De hecho, con el sector financiero de Estados Unidos al borde del colapso, la ley de Estabilización Económica de Emergencia de 2008 adelantó en tres años la fecha de entrada en vigencia del ofrecimiento de pago de intereses sobre reservas, estableciendo que la misma se iniciaría el 1 de octubre de 2008. Como resultado, el exceso de reservas que se mantiene en la Fed se disparó, pasando de un promedio 200.000 millones de dólares durante el período 2000-2008 a 1,6 billones durante el período 2009-2015. Las instituciones financieras optaron por mantener su dinero en la Fed en lugar de realizar préstamos a la economía real, ganando casi 30.000 millones —sin correr ningún riesgo— durante el último lustro.


Esto equivale a una generosa —y, en gran medida, oculta— subvención de la Fed al sector financiero. Y, como consecuencia de la subida de tasas de interés estadounidense del mes pasado, la subvención se incrementará en 13.000 millones este año.


Los incentivos perjudiciales son solo una de las razones por las que no se materializaron muchos de los beneficios que se esperaba recibir como resultado de las bajas tasas de interés. Dado que la QE logró mantener las tasas de interés cerca a cero durante casi siete años, se debería haber incentivado a que los gobiernos de los países desarrollados obtengan préstamos e inviertan en infraestructuras, educación y sectores sociales. El aumento de las transferencias sociales durante el período posterior a la crisis habría impulsado la demanda agregada y suavizado, en cierta medida, los patrones de consumo.


Por otra parte, el informe de la ONU muestra claramente que en todo el mundo desarrollado la inversión privada no creció como era de esperar, tomando en consideración las extremadamente bajas tasas de interés. En 17 de las 20 mayores economías avanzadas, el crecimiento de la inversión se mantuvo más bajo durante el periodo posterior a 2008 respecto al nivel alcanzado durante los años anteriores a la crisis; asimismo, cinco economías experimentaron una disminución de la inversión durante el periodo 2010-2015.


En todo el mundo, los títulos-valores emitidos por las corporaciones no financieras —las mismas que, se supone, llevan a cabo inversiones fijas— aumentaron significativamente durante el mismo período. Esto implicaría que muchas corporaciones no financieras obtuvieron préstamos, aprovechando las bajas tasas de interés. Sin embargo, en lugar de invertir, estas corporaciones utilizaron el dinero prestado para volver a comprar sus propias acciones o para adquirir otros activos financieros. Por lo tanto, la QE estimuló fuertes incrementos en el apalancamiento y en la rentabilidad del sector financiero.


Sin embargo, dígase una vez más, nada de esto fue de mucha ayuda para la economía real. De manera clara, mantener las tasas de interés en un nivel cerca de cero no conduce necesariamente a niveles más altos de crédito o inversión. Cuando a los bancos se les da la libertad de elegir, eligen ganancias libres de riesgo o incluso eligen la especulación financiera en lugar de realizar préstamos que apoyarían el objetivo más amplio de crecimiento económico.


Por el contrario, cuando el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional prestan dinero barato a los países en desarrollo, se imponen condiciones a estos países con relación a lo que ellos pueden hacer con dicho dinero. Para tener el efecto deseado, la QE debería haber ido acompañada no sólo por esfuerzos por reestablecer los deteriorados canales de préstamos (especialmente aquellos que dirigen fondos a las pequeñas y medianas empresas), sino también por objetivos específicos de otorgamiento de créditos para los bancos. En vez de fomentar efectivamente a que los bancos no presten, la Fed debería haber penalizando a los bancos por mantener excesos de reservas.


Si bien las tasas de interés extremadamente bajas produjeron pocos beneficios para los países desarrollados, dichas tasas impusieron costos significativos a las economías de los mercados en desarrollo y emergentes. Una consecuencia no intencionada, pero no inesperada, de la flexibilización monetaria ha sido los fuertes aumentos en los flujos de capital transfronterizos. El total de entradas de capital a los países en desarrollo aumentó desde alrededor de 20.000 millones en 2008 a más de 600.000 millones en 2010.


En dicho momento, muchos mercados emergentes tuvieron dificultades para manejar el aumento repentino de flujos de capital. Muy poco de ese flujo se dirigió a la inversión fija. De hecho, el crecimiento de la inversión en los países en desarrollo se redujo significativamente durante el período posterior a la crisis. Este año se espera que los países en desarrollo en su conjunto registren su primera salida neta de capital desde 2006.


Ni la política monetaria ni el sector financiero están haciendo lo que tiene que hacer. Parece ser que la inundación de liquidez se ha dirigido de manera desproporcionada hacia crear riqueza financiera e inflar burbujas de activos, en lugar de ir a fortalecer la economía real. A pesar de las fuertes caídas de los precios de las acciones, la capitalización de mercado como porcentaje del PIB mundial sigue siendo alta. El riesgo de una nueva crisis financiera no puede ser ignorado.


Hay otras políticas que mantienen la promesa de restaurar el crecimiento sostenible e integrador. Estas políticas comienzan con la reinvención de reglas para la economía de mercado con el propósito de garantizar una mayor igualdad, más pensamiento a largo plazo y la aplicación de controles al mercado financiero mediante una regulación eficaz y estructuras de incentivos que sean apropiadas.


Pero también se necesitará un gran aumento de la inversión pública en infraestructura, educación y tecnología. Estos incrementos tendrán que ser financiados, al menos en parte, por la imposición de impuestos ambientales, incluyendo impuestos al carbono y al monopolio, así como impuestos a otras rentas, mismas que se han tornado en omnipresentes en la economía de mercado y que contribuyen enormemente a la desigualdad y al crecimiento lento.


Traducción de Rocío L. Barrientos

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Miércoles, 10 Febrero 2016 06:55

¿Para qué sirve el sistema financiero?

¿Para qué sirve el sistema financiero?

La economía mundial se encuentra sometida al sistema financiero. Las prioridades de la política macroeconómica obedecen a las necesidades del capital financiero. A juzgar por los muy generosos paquetes de retiro que reciben los grandes ejecutivos de bancos de inversión, corredurías y fondos, las funciones que desempeña el sistema financiero deben ser, desde el punto de vista social, muy productivas y benéficas. Pero ¿qué dicen los datos?


Una de las principales tareas que se supone debe cumplir el sistema financiero es la intermediación. La historia que se ha popularizado es que los bancos y demás componentes del sistema financiero canalizan recursos financieros hacia el sector productivo. Según esta teoría los bancos prestan un servicio productivo al poner en contacto a los ahorradores de fondos con los inversionistas que necesitan esos fondos para realizar inversiones productivas. Sin embargo, los datos de economías capitalistas desarrolladas muestran un panorama diferente. Por ejemplo, alrededor de 15 por ciento de los fondos invertidos por las empresas no financieras en Estados Unidos entre 1950-1990 provino de recursos facilitados por el sistema financiero. Pero posteriormente ese porcentaje descendió a sólo 5 por ciento: la supuesta función de intermediación es casi despreciable. En realidad, los componentes del sector financiero se han estado prestando más recursos entre sí que para la economía real (alrededor del 27 por ciento del total de activos en la economía estadounidense corresponden a activos intra-financieros). Buena parte de esos activos fueron canalizados hacia la especulación. Otra parte se destina a evadir reglamentos y restricciones regulatorias.


Como se pueden imaginar los lectores, lo anterior no significa que los bancos y otros componentes del sistema financiero hayan dejado de percibir ganancias por sus operaciones. Los datos de un estudio de Gerald Epstein y James Crotty (de la Universidad de Massachusetts en Amherst) muestran que entre 1945-1975 los componentes del sector financiero pudieron extraer unos 35 centavos por cada dólar prestado para ser invertido en la economía real. Para el año 2000 las cosas habían cambiado: por cada dólar prestado a la economía real el sistema financiero estuvo extrayendo 66 centavos.


Otra de las funciones que se supone debe desempeñar el sistema financiero se relaciona con el buen manejo de las cuentas para el retiro. Los datos demuestran que el desempeño de fondos de retiro que son objeto de una administración activa es inferior al de fondos que se encuentran relacionados con un índice compuesto de un abanico más amplio de títulos financieros. Es decir, los corredores e intermediarios que se han dedicado a administrar las cuentas de ahorro para el retiro no han hecho un buen trabajo.


Se dice que el sistema financiero permite reducir el riesgo inherente a cualquier operación de inversión en el capitalismo. Pero aquí tenemos una prueba de que el sistema financiero no sólo no desempeña una función social constructiva, sino que su nivel de parasitismo se nutre a sí misma. A partir de 1990 las operaciones que llevó a cabo el sistema financiero en las economías capitalistas más desarrolladas del planeta tenían por objeto dispersar el riesgo de las operaciones financieras con el objetivo de hacerlo manejable. Las operaciones de bursatilización y la creación de productos financieros derivados estuvieron diseñadas desde sus orígenes para distribuir el riesgo financiero por todo el sistema: se suponía que eso haría más robusto al sistema porque el riesgo sería mínimo para los agentes individuales del sistema financiero. La realidad de las cosas es que el riesgo puede repartirse, pero eso no lo elimina. Y, como se hizo evidente cuando estalló la crisis en 2008, muchos funcionarios de bancos y operadores de fondos absorbieron cada vez más riesgo precisamente porque pensaron que no habría efectos negativos. En lugar de que los derivados redujeran el riesgo, terminaron por incrementarlo de manera insoportable.


Finalmente, se supone que una de las funciones más importantes del sistema bancario-financiero es proporcionar liquidez adecuada para todo el sistema. Pero aquí tampoco es posible pensar que los bancos y el sistema financiero en su conjunto cumplen con su misión. No hay que olvidar que los bancos son entidades que pueden crear dinero de la nada: cada vez que realizan un préstamo y abren una cuenta a sus nuevos deudores, inyectan una nueva fuente de liquidez en la economía. Por eso los bancos desempeñan una función procíclica: cuando todo indica que la economía va por buen camino, los bancos prestan más dinero. Y viceversa, cuando las cosas no andan bien, los bancos cierran las válvulas del crédito. Proveer a la economía de liquidez no es una tarea que desempeñan los bancos de manera adecuada. La larga serie de crisis provocadas por exceso o falta de liquidez, incluyendo la explosión de 2008, es la mejor prueba de que el sistema bancario y financiero debe ser sometido a una regulación y un riguroso control social.


Twitter: @anadaloficial

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