La marcha de la economía estadunidense: la primera

Si la deuda global de Estados Unidos hubiera seguido la tendencia registrada de finales de los años 40 a principios de los 80, en estos momentos nuestros vecinos tendrían un endeudamiento global del orden de los 20 mil billones de dólares (billones de ellos, es decir, miles de millones). Y como proporción de su producto interno bruto (PIB), no superaría 150 por ciento. Una y media veces su PIB. Pero en economía –como en muchos ámbitos de la vida– las tendencias no necesariamente son la resultante. Así, –en estos momentos y con datos al primer trimestre de 2015– un endeudamiento total cercano a 60 mil billones de dólares representa 330 por ciento del PIB. Poco más de tres veces de un producto anual ligeramente mayor a los 17 mil billones de dólares de hoy.


¿Cuáles son los sectores más endeudados en Estados Unidos? El sector no financiero. Concentra 70.6 por ciento de dicha deuda: 41 mil billones de dólares. Y en él, los hogares, con 13 mil 600 billones. Debe la cuarta parte del total. Tremendo. Terrible. Por eso es preciso notar que hoy –merced a un esfuerzo notable de astringencia financiera y deterioro secular de los hogares estadunidenses de casi siete años– este endeudamiento representa 77 por ciento del PIB. En 2009 debían el total del PIB. ¿Qué deudor le sigue en orden de importancia? El gobierno federal. Con cerca de 17 mil billones. Apenas 600 mil millones de dólares menos que las familias. Por eso, familias y gobierno federal concentran 45 por ciento de la deuda.
Mi amigo Perogrullo pregunta: ¿pero quiénes pagan la deuda del gobierno? Y responde: familias y empresas. Por eso –asegura– los hogares estadunidenses viven una de sus peores crisis. Deben pagar su deuda y parte de la del gobierno. Y como la otra parte la deben pagar las empresas –que dan empleos a los hogares– presionan a no elevar salarios y remuneraciones. ¡Círculo vicioso! Sin duda. Una crisis de hogares y familias que durará un buen rato más. ¿Se imagina usted el monto y las implicaciones de una elevación de la tasa de interés? Por cada punto porcentual hacia arriba, hogares y gobierno vecinos canalizan 266 mil millones de dólares hacia creedores. Ni más ni menos. Una cuarta parte del PIB de México. Sólo un punto de elevación.


¿Pero quiénes son esos principales acreedores? A reserva de estudiarlo con más detenimiento, digamos por lo pronto que los propios organismos financieros estadunidenses. Con un monto prestado del orden de 42 mil billones de dólares, es decir, 72 por ciento del total. Los sectores no financieros concentran 10 por ciento de ese total. Y los extranjeros –China principalmente, primer poseedor de bonos del Tesoro con 13 por ciento– tienen el 18 por ciento restante. Pagar a estos acreedores externos representaría a nuestros vecinos entregar 60 por ciento de su PIB. Pero pagarles a los organismos financieros internos (instituciones de depósito, fondos de pensiones, fondos mutualistas, fondos de especulación, fondos de gobiernos estatales y locales, brokers, uniones de crédito, compañías de seguros, instituciones de crédito inmobiliario, empresas gubernamentales, agencias de factoraje, entre otros organismos financieros) destinarles todo el PIB durante cerca de dos años y medio. Imaginemos, entonces, la extrema relevancia que tiene para estos organismos que la economía estadunidense funcione bien. Y cada vez mejor. El asunto es difícil. Casi imposible. Pero debe hacerlo al menos para abonar a su deuda.


Dice mi amigo Luis Felipe: si puedo pagar mi deuda, tengo un grave problema. Y si no la puedo pagar, mis acreedores son lo que tienen un grave problema. Lo cierto es que atrás de esta dinámica de la deuda estadunidense se encuentra –¡qué duda cabe!– la evolución de su ciclo económico, recientemente caracterizado por una gravísima sobreacumulación de activos. Consúltese –si no– la dinámica de la capacidad productiva instalada. Con su consecuencia de baja rentabilidad general de la economía. No se nos olvide nunca que atrás del ciclo económico nuestro está el de los vecinos. Por nuestra relación prácticamente simbiótica con ellos. Por cierto, una lectura cuidadosa de los Criterios Generales de Política Económica entregados por la Secretaría de Hacienda el pasado 8 de septiembre al Congreso, resulta aleccionadora. Especialmente en la –hoy brevísima– sección de Perspectivas de Mediano Plazo 2017-2021.


Con optimismo se estima que la economía vecina crecerá un promedio de 2.5 por ciento al año en ese periodo. Visión optimista si pensamos en el nivel y la estructura de su deuda. Pero además –y concluyo una primera aproximación a la evolución económica vecina– no se analiza con el detalle que requiere la visión de mediano plazo de nuestra economía. Y es que se considera que en seis años las tasas de interés de largo plazo crecerían hasta dos puntos porcentuales. Esto supondría una enorme transferencia de recursos del sector llamado real al sector financiero. Con todas sus consecuencias inhibitorias para el crecimiento económico de Estados Unidos. Y, por ello mismo, del nuestro.


Sobre esto seguiremos comentando en algunas notas más en otro momento. Como también trataremos la marcha del mercado eléctrico mayorista, cuyas bases ya fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación. Sin duda.


NB: No cabe duda. Mucho debemos a José Luis Ceceña y a Enrique Semo quienes nos formamos en la División de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM. Mucho. ¡Honor a ellos!


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Viernes, 11 Septiembre 2015 06:20

Los mercados meten presión en Brasil

Los mercados meten presión en Brasil

La caída bursátil responde a la rebaja que la agencia Standard & Poor's hizo de la calificación crediticia de Brasil al quitarle el grado de inversión que el país había conseguido por primera vez en abril de 2008.

 

La Bolsa de Valores de San Pablo cerró sus operaciones con una baja del 0,43 por ciento y ubicó su índice Bovespa en 46.455,24 puntos con pérdida de 201,86 unidades. La caída bursátil responde a la rebaja que la agencia Standard & Poor's hizo de la calificación crediticia de Brasil al quitarle el grado de inversión que el país había conseguido por primera vez en abril de 2008. Así, la calificación de la deuda soberana del país vecino pasó a ser BB+, que representa un grado de inversión de riesgo o especulativa, según la escala de la calificadora de riesgo norteamericana. En ese contexto, el Banco Central de Brasil anunció una subasta para vender 1500 millones de dólares en el mercado con el fin de contener la fuerte suba de la moneda norteamericana, que ayer rozó los 3,90 reales.


La baja en la calificación fue acompañada por una perspectiva negativa a futuro, algo tomado por los analistas financieros como una señal de alarma en medio de un contexto económico de desaceleración y depreciación del real. Standard & Poor's advirtió que en los próximos meses podría producirse una nueva rebaja, indicó la agencia de noticias Bloomberg.
El equipo económico de Dilma Rousseff presentó al Congreso un proyecto de presupuesto para el próximo año que prevé un déficit fiscal de 7900 millones de dólares para 2016, lo que representa un 0,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PBI) brasileño. El nivel de deuda, en tanto, subió en julio al 65 por ciento del PBI desde un 51 por ciento registrado a fines de 2011.


El mercado brasileño reflejó su inquietud ante la pérdida del llamado "grado de inversión", la calificación que se otorga a los buenos pagadores y que Brasil gozaba desde siete años. La disparada de la moneda estadounidense, que en lo que va del año acumula una revaluación de más del 40 por ciento, obligó a una nueva intervención del Banco Central de Brasil, que la pasada semana ya había subastado 2400 millones de dólares en el mercado.


En su decisión, S&P argumentó que el deterioro de las cuentas fiscales del país se incrementó, y también puso en duda la capacidad del Gobierno para lograr que el Congreso apruebe los presupuestos de 2016 por los crecientes desafíos políticos que atraviesa el país. La economía brasileña está sumergida en una recesión técnica y, si se cumplen las proyecciones oficiales, el PIB se contraerá 1,49 por ciento este año, aunque los analistas del mercado financiero elevan esa tasa a 2,44 por ciento.


La inflación comenzó a ceder en Brasil y cayó en agosto al 0,22 por ciento, su nivel más bajo en los últimos trece meses, informó ayer el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).


El índice de precios en agosto cayó 0,40 puntos porcentuales en comparación con el de julio (0,62 por ciento) y 0,03 puntos porcentuales frente a la del mismo mes del año pasado (0,25 por ciento), además de haber sido la menor para un mes de agosto desde 2010 (0,04 por ciento). Pese a que la inflación no era tan baja para un mes desde la de julio del año pasado (0,01 por ciento), la tasa acumulada en lo que va de año subió hasta el 7,06 por ciento, muy por encima de la acumulada en los ocho primeros meses de 2014 (4,02 por ciento) y la mayor para el período desde 2003 (7,22 por ciento).


La inflación interanual, por su parte, fue del 9,53 por ciento, ligeramente por debajo de la acumulada en doce meses hasta julio (9,56 por ciento) pero tres puntos porcentuales superior a la registrada entre septiembre de 2013 y agosto de 2014 (6,51 por ciento). La tasa acumulada en los ocho primeros meses del año ya supera el techo máximo tolerado por el Gobierno para 2015, que es del 6,50 por ciento. El Gobierno se impuso la meta de terminar el año con una inflación del 4,50 por ciento, con un margen de tolerancia de dos puntos porcentuales, lo que permite que la tasa llegue a un máximo del 6,50 por ciento. Los datos difundidos por el Gobierno refuerzan el pronóstico de los economistas, que prevén que Brasil terminará el año con una inflación del 9,29 por ciento, la más elevada desde 2003.

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Miércoles, 09 Septiembre 2015 07:24

"Se ha mantenido a los Estados como rehenes"

"Se ha mantenido a los Estados como rehenes"

El francés Thomas Piketty y el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis son dos de los encumbrados economistas internacionales que dieron a conocer un texto de apoyo a los intentos por establecer un marco jurídico mundial para las reestructuraciones de deuda.



Un grupo de 19 prestigiosos economistas de todo el mundo expresó su respaldo a los principios básicos para guiar los procesos de reestructuración de deudas soberanas que impulsa Argentina en la Organización de las Naciones Unidas. "El establecimiento de un marco jurídico para la reestructuración de deudas, que permita que cada Estado pueda resolver sus problemas sin riesgo de colapso financiero o la pérdida de su soberanía, es una cuestión de gran urgencia en la promoción de la estabilidad financiera", afirma la carta abierta firmada por especialistas como el académico francés Thomas Piketty y el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis. Los nueve lineamientos para limitar el accionar de los fondos buitre y facilitar las negociaciones serán sometidos a votación en la Asamblea General de la ONU. Son un paso previo en la creación de un marco jurídico global para administrar las crisis de deuda de los países. "La votación de la ONU ofrece hoy una clara elección entre el manejo democrático de los asuntos de la deuda soberana y la continuación del manejo por parte de los mercados de deuda", concluyen los economistas.


"Argentina, situándose a la vanguardia de estos esfuerzos, se ha defendido de los fondos buitre desde que reestructuró su deuda. Ayer Argentina, hoy Grecia, y mañana quizás también Francia, cualquier país puede ser impedido de reestructurar su deuda a pesar de todo sentido común", advierte la misiva que difundieron ayer el grupo de economistas a través del diario británico The Guardian. La publicación fue celebrada por los funcionarios argentinos que ya están en Manhattan. Desde la misión permanente de Argentina ante la ONU se encargaron de difundir el texto entre los embajadores del G-77+China al comenzar una reunión preparatoria para la discusión de mañana en la Asamblea General, que encabezaron el canciller Héctor Timerman y la embajadora argentina Marita Perceval.


"Estos nueve principios reafirman la preeminencia del poder político en el manejo de la política económica. Limitan la despolitización del sistema financiero, que hasta ahora no ha dejado ninguna alternativa a la austeridad y en su lugar ha mantenido a los Estados rehenes de las demandas de los acreedores", sostiene la Carta Abierta firmada por el grupo de economistas donde también figuran el destacado profesor postkeinesiano de la University of Texas Austin, James Galbraith, el experto argentino que trabaja con Joseph Stiglitz en la Universidad de Columbia, Martín Guzmán, y la especialista en desarrollo de la Universidad de Sussex, Mariana Mazzucato.


Los lineamientos serán discutidos en un escenario que se prepara para las sesiones de la Asamblea General donde participarán los presidentes de los países miembro. Las pautas están diseñadas para facilitar las negociaciones entre las partes y restringir el accionar carroñero del sistema financiero internacional, pero fundamentalmente legitiman la posibilidad de que un país deba reestructurar sus pasivos en forma sustentable para recuperar un sendero de crecimiento.


"La observancia de tales principios habrían evitado los escollos de la crisis griega donde los representantes políticos cedieron a las demandas de los acreedores a pesar de su falta de sentido económico y su impacto social desastroso", sostiene el texto encabezado por el ex ministro de Finanzas helénico. Varoufakis renunció en julio cuando, a pesar del rechazo popular al ajuste logrado en un referéndum, el gobierno de Alexis Tsipras alcanzó un acuerdo con sus acreedores. Grecia obtuvo financiamiento a cambio de una serie de ajustes fiscales y privatizaciones sin abordar los problemas de sustentabilidad de su deuda externa.


"¡Los países europeos deben apoyar las propuestas de las Naciones Unidas para la reestructuración de las deudas soberanas!", reclama la Carta Abierta. La discusión en Naciones Unidas para crear un marco jurídico internacional que guíe los procesos de reestructuraciones de deuda soberana comenzó hace un año. La iniciativa impulsada por Argentina a través del G-77 contó con el respaldo de 124 países, 41 se abstuvieron y sólo 11 votaron en contra. El rechazo estuvo encabezado por Estados Unidos, Inglaterra y Japón. Entre las abstenciones sobresalen los países europeos con problemas de deuda externa como Grecia y España que se verían beneficiados por la aprobación de los principios básicos en la ONU. Tampoco acompañaron Francia, que respaldó activamente a la Argentina en los tribunales, y Bélgica, donde se aprobó en julio una nueva ley para prevenir el accionar buitre. "La crisis griega ha dejado claro que los estados individuales que actúan por sí solos no pueden negociar condiciones razonables para la reestructuración de su deuda en el marco político actual, a pesar de que estas deudas son a menudo insostenibles en el largo plazo", enfatiza la carta.


"Durante sus negociaciones con los organismos internacionales acreedores, Grecia se enfrentó a una obstinada negativa a considerar cualquier reestructuración de la deuda, a pesar de que esta negativa estaba en contradicción con las recomendaciones del propio FMI", remata el apartado dedicado a la crisis griega donde la reestructuración de 2012 fue insuficiente para alivianar la carga de la deuda y habilitar una nueva orientación macroeconómica que le permita volver a crecer. "Las pseudo negociaciones de este verano en Grecia han hecho que muchos europeos se vuelquen hacia el nacionalismo y expresen un desafío hacia las instituciones internacionales. Sin embargo, los europeos deben reafirmar que los derechos democráticos, en lugar de los dictados del mercado, están en el corazón de la gobernanza internacional. Por consiguiente, instamos a todos los Estados europeos a votar a favor de esta resolución", concluyen los 19 economistas.

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Bajo la Lupa ¡Insólito!: yihadistas promueven el oro contra el dólar

Se acentúan las dos épicas batallas geofinancieras en la primera quincena del siglo XXI: 1) el dólar estadunidense contra el oro, y 2) el dólar contra la divisa china yuan/renminbi. Ambas epitomizan la grave crisis, más geofinanciera que geoeconómica, de las pasadas tres semanas que los desinformativos multimedia anglosajones endosan a la minúscula devaluación de 2.2 por ciento del yuan/renminbi. ¡Ya ni el vapuleado peso mexicano que pertenece a la zona de influencia dolarcéntrica (http://goo.gl/O7zA3u)!


En realidad, se trató de un desacoplamiento (" un-pegging") del yuan al dólar, ya que la artificial súper-revaluación de la divisa estadunidense había a su vez revaluado a la divisa china en 15 por ciento en los recientes dos años, lo cual afectó las exportaciones de China.


Se trata de una guerra geofinanciera que no se atreve a decir su nombre a unos cuantos días de la transcendental visita del mandarín Xi Jinping a la Casa Blanca.


No se puede soslayar que el megaespeculador con disfraz de filántropo George Soros –presunto hombre de paja de los banqueros esclavistas Rothschild– se haya desprendido de sus acciones de Alibaba –la empresa máxima de Internet en Asia– y de Baidu (el Google chino) nueve días antes del desplome dramático de la bolsa china (http://goo.gl/JlKLoC). ¿Casualidad o causalidad?


Un día antes de asistir al trascendental desfile del aniversario 70 de la Victoria de China contra Japón en la Segunda Guerra Mundial, el zar Vlady Putin comentó sin tapujos que había que tirar el dólar (https://goo.gl/X8kgAm).


El presidente ruso ha esbozado una enmienda que tiene por objetivo la eliminación del dólar y el euro del comercio entre los países de la nueva Unión Económica Euroasiática, que todavía manejan 50 por ciento de su rotación en divisas en dólares y euros, mientras la divisa rusa (rublo) opera ya libremente en Suifenhe (provincia de Heilongjiang) como plan piloto.


Dejaré de lado el célebre memorándum secreto de la DIA –servicio de espionaje del ejército de Estados Unidos– de agosto de 2011 que predijo la posibilidad de establecer un principado salafista (¡supersic!), declarado o no declarado, en la parte oriental de Siria (https://goo.gl/awdCCg). No comment!


Tal parece que seguir las cotizaciones bursátiles de los bárbaros yihadistas resulta más efectivo que los pronósticos descabellados de los fracasados economistas monetaristas del neoliberalismo global.


Ahora que la semana pasada estuve de gira en Líbano y Siria, mis impecables fuentes me comentaron que los yihadistas estaban rematando el petróleo a 20 dólares el barril. ¿Guerra geofinanciera contra Rusia?


Por lo menos sabemos el fondo del oro negro, antes de su rebote: explotadas ambas tendencias por los especuladores megabancos israelí-anglosajones de Wall Street y la City (Londres).


Llamó la atención que tanto el portal contestatario Zero Hedge (http://goo.gl/rhgNjR) como Deb¬ka (http://goo.gl/VDRJzO) –presunto portavoz oficioso de los crapulosos servicios secretos del Mossad israelí– hayan dado mucho vuelo a la declaración de guerra de los yihadistas de Daesh/ISIS al dólar con el dinar-oro.


El portal israelí comenta que el Estado Islámico (EI) lanzó una nueva campaña para desestabilizar al dólar con un video de 54 minutos producido con los más altos estándares profesionales de la avenida Madison de Nueva York, que conoce muy bien el Mossad.


Debka comenta que es la primera instancia conocida de una organización terrorista que declara la guerra financiera a Estados Unidos, donde los judíos (¡supersic!) son presentados en forma inevitable como los máximos manipuladores detrás del falso estatuto del dólar como la principal divisa mundial. ¿Será?


Los yihadistas solicitan a los mercados mundiales cesar el uso del dólar y revertir al sistema financiero de los califatos islámicos medievales y ofrecen varios sustitutos de divisas: 1) una moneda dinar-oro; 2) una moneda dirham de plata, que usan algunos países islámicos como Marruecos, los Emiratos Árabes Unidos y partes de Libia donde operan los yihadistas; 3) dos monedas de cobre conocidas como fulus, que servirían al uso cotidiano para las pequeñas transacciones, y 4) los yihadistas también aceptan baratijas de oro en lugar de monedas.


Hoy existe una planta de producción de monedas en Mosul, centro de operaciones de los yihadistas en Irak.
Debka destaca que hace dos años India pagaba su compra de petróleo a Irán con oro y joyas auríferas para evitar el embargo petrolero de Occidente.


El portal israelí resalta que la mayoría de los círculos financieros –que conoce mejor que nadie– juzga que la pretendida dominación mundial del dinar-oro por los yihadistas constituye un truco, ya que usan los dólares para comprar armas en el mercado negro y pagar a sus combatientes.


Los expertos (sic) en contraterrorismo de Debka aducen que los yihadistas son muy serios en su plan de librar una guerra de terror en la economía occidental y al sistema financiero mediante cuatro objetivos: 1) los yihadistas están determinados a forjar un EI y un orden mundial gobernado por sus valores fundamentalistas; 2) su expansión y conquista territorial se ha acompañado por la piratería de recursos naturales –petróleo, uranio, oro y plata–; 3) la fuerza comercial del EI en la compra de armas y petróleo en los mercados negros de Medio Oriente, África y partes de Europa le ha dado gran influencia para obligar a los mercaderes a aceptar sus pagos en dinar-oro, incluso con bitcoins (divisa virtual electrónica de creación británica); 4) gracias a sus simpatizantes secretos entre los ricos y poderosos de los Emiratos del Golfo, el oro islámico podría empezar pronto a infiltrar el sistema financiero mundial.


Al día siguiente de la declaración de guerra contra el dólar, su presunta filial Hizb ut-Tahrir en Gran Bretaña (¡supersic!) aconsejó examinar los beneficios de regresar al viejo patrón oro para resolver la crisis de deuda soberana que amenaza la eurozona, en lugar de imprimir dinero falso.


Resalta la conexión financierista de los yihadistas con los desregulados bitcoins de creación británica, así como el gran crédito que otorga Debka al dinar-oro.


Hace 18 años, Mahathir bin Mohamad, notable ex premier de Malasia, había lanzado ya la idea del dinar-oro durante la crisis asiática de 1997.


A juicio de Zero Hedge, la temeraria propuesta de los yihadistas conduce a equiparar a la escuela de economía austriaca, al unísono del retorno al patrón oro, con el terrorismo.


Una crítica al satánico sistema bancario israelí-anglosajón y su sistema fraudulento de esclavitud orquestado por la Reserva Federal, una corporación privada, será enjuiciada como un instrumento financiero del terrorismo islámico.


En forma categórica, The Economist, portavoz hebdomadario del neoliberalismo anglosajón, rechaza la sustitución del sistema bancario global por las monedas de oro del EI (http://goo.gl/s5qjBd).


Algo muy fuerte se está debatiendo en el Olimpo financierista israelí-anglosajón para que repentinamente, en medio de la artificial crisis china, surja la opción del retorno al patrón oro.


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Enseñanzas de la escandalosa alza del dólar

El dólar a 3.200 pesos les significa un duro golpe a la economía nacional y pobreza a los colombianos. Porque no da lo mismo pagar 50 mil millones de dólares de importaciones y 106 mil millones de deuda externa (2015) a ese precio que a 1.800. Y no resiste análisis decir que una devaluación fuera de madre –entre las mayores del mundo– disparará las exportaciones y compensará sus efectos negativos, aunque pueda ocasionar favorecimientos puntuales. De acuerdo con Eduardo Sarmiento Palacio –quien en este debate ha derrotado a los economistas neoliberales– los mayores costos de las importaciones de materias primas y equipos impedirán el supuesto gran aumento de las exportaciones. Además, se sabe de la escasa oferta exportable del país, por la debacle del agro y la industria, y que los mercados externos los controlan fuertes competidores de otros países, que también están devaluando. A estas dificultades súmesele la gravísima situación de la economía mundial.

La retórica optimista del gobierno sobre esta devaluación brutal no constituye una mentira piadosa sino una abierta falsificación de la realidad, que tiene entre sus propósitos ocultar sus culpas en lo que ocurre y encubrir que sus concepciones neoliberales lo llevarán a descargar el problema sobre los ciudadanos del común, mediante desempleo y pobreza, como ocurrió en la crisis de 1999, que tuvo las mismas causas de esta.

Que el precio del dólar haya llegado a niveles nunca vistos tiene como primera causa su escasez, lo que lo empuja hacia arriba. Y esta se debe a que la economía colombiana no puede producir los dólares que demandan las exigencias internacionales del modelo económico imperante, es decir, el costo de las exageradas importaciones de bienes y servicios, los pagos de un endeudamiento externo exacerbado y el despacho al exterior de las cada vez mayores utilidades de los inversionistas extranjeros. En la práctica, significa un nuevo fracaso del discurso neoliberal, según el cual pueden destruirse el agro, la industria y los servicios, aplastándolos con los productos extranjeros y dañando la capacidad de generar ahorro interno, porque esa destrucción puede reemplazarse con ahorro externo, tanto por deuda como por inversión, disparate estratégico que en la última década se ocultó tras la cortina de humo de la bonanza de los precios del petróleo y la minería.

En efecto, el feroz ataque por el libre comercio al aparato productivo del país –que también generó la crisis de 1999, la que le reventó a Pastrana– se mantuvo en los gobiernos de Uribe y de Santos. Lo nuevo fue que el hundimiento de la industria y el agro –agravado por la enfermedad holandesa que la tecnocracia neoliberal negó por lustros– se ocultó tras la bonanza petrolera y minera, que a su vez aumentó la inversión extranjera en ese sector y sustentó el mayor gasto público, hechos a los que se sumaron unas bajísimas tasas internacionales de interés, que también contribuyeron a crear una burbuja de especulación inmobiliaria, todo lo cual –incluida la devaluación del peso– estimuló el consumo y generó un cierto crecimiento, aunque mediocre, de la economía. Y por supuesto le dieron sustento a la falacia de que la economía crecía por el libre comercio, al que motejaron de confianza inversionista, cuando en realidad lo hacía a pesar suyo, entre otras razones porque para poder exportar minerales no se necesitan las fórmulas del Consenso de Washington ni los TLC. En realidad, los graves daños se causaron a cambio de nada. Para Colombia, por supuesto, porque gringos, demás extranjeros e intermediarios no tienen queja. Y se cae de su peso que ningún mérito les cabe a esos gobiernos por el llamado súper ciclo global de los precios de los commodities.

Si bien la caída del petróleo disparó el faltante de la cuenta corriente de la balanza de pagos y precipitó la crisis, el lío venía desde antes. En 2014, el déficit comercial de la industria llegó a 41.384 millones de dólares y el de servicios a 6.638 millones. Aunque el agro no ha generado déficit, sus importaciones sí han sido mayúsculas, y ello también cuenta. Y la deuda externa y la inversión extranjera que sirvieron para sostener el modelo económico de gastos exagerados en dólares terminaron minándolo: entre 2002 y 2014, las utilidades exportadas por las trasnacionales sumaron 141.301 millones de dólares, equivalentes a 115 por cada 100 invertidos, al tiempo que el servicio de la deuda externa costó 131.215 millones, sobre un monto total que el año pasado llegó a 101.000 millones. La crisis sería peor a no ser por las altas sumas –4.093 millones de dólares en 2014– que los colombianos que trabajan en el exterior les giran a sus familias, plata que tampoco genera la economía colombiana y los neoliberales no mencionan.

Jorge Enrique Robledo

@JERobledo

Bogotá, 28 de agosto de 2015.

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Martes, 25 Agosto 2015 06:05

Bolsas mundiales en el tobogán chino

Bolsas mundiales en el tobogán chino

El efecto contagio traspasó mares y fin de semana. El declive comenzó el viernes en Occidente, tras conocerse indicadores negativos de la industria china. Ayer se reflejó en Shanghai (-8,5 por ciento) y la caída dio otra vuelta al mundo.

 

Los principales mercados financieros volvieron ayer a desplomarse ante los temores de un estallido de la burbuja bursátil en la Bolsa de China y de su eventual impacto en la economía global. El índice de Shanghai inició el lunes negro con un retroceso del 8,5 por ciento. La caída fue acompañada por el resto de las plazas financieras. En el Viejo Continente y en Wall Street las caídas fueron las más acentuadas desde la bancarrota de Lehman Brothers en 2008, y analistas estiman que se esfumaron en las últimas semanas cinco billones (millones de millones) de dólares en capitalización bursátil de las compañías en todo el mundo. Previamente a la caída sostenida que inició a mediados de junio el mercado de Shanghai, había acumulado una ganancia de 150 por ciento en casi un año, favorecida por el endeudamiento de inversores institucionales, alejándose del desempeño de la economía real china.


Desde comienzo del año, la economía china evidencia un deterioro constante en su actividad manufacturera. El último anticipo de las cifras de su industria se conoció el viernes pasado, y se aguarda que sea confirmado a principio del mes próximo, e indicó una nueva caída para agosto. La devaluación del yuan que aplicó el 11 de agosto fue interpretada por algunos analistas como un intento para impulsar sus exportaciones, aunque también se vinculó con la necesidad de dar un guiño de flexibilidad cambiaria al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que la moneda del gigante asiático pueda ser considerada una unidad de reserva. Sin importar el verdadero motivo, el primer ajuste del tipo de cambio del yuan desde 1994 intensificó la baja de las cotizaciones del mercado chino.


Europa y Estados Unidos anticipan el impacto de esas proyecciones, tanto respecto de las expectativas financieras como de la economía real. Algunos analistas asemejan la situación con la crisis de 1994. Mientras se desacelera la actividad de la mayor economía asiática, la Reserva Federal podría iniciar una suba en las tasas de interés, dos situaciones que provocaron hace dos décadas una serie de devaluaciones competitivas que desembocó en la crisis financiera asiática. De todos modos, son más los interrogantes de lo que pueda suceder con ambas economías que la certeza de cualquier paralelismo. La esperada suba de tasas de la Fed parece no tener fecha cierta y los bancos anticipan que podría darse recién en marzo del año próximo, siendo que se esperaba para el mes que viene. China mantiene –según explicó el gobierno de ese país– un abultado superávit en su cuenta corriente y una posición fiscal sólida.


Con el objetivo de dar tranquilidad a los mercados, el gobierno chino autorizó anteayer al fondo de pensiones estatal a invertir en las Bolsas para frenar el desplome. Según informaron los medios en Beijing, el gigantesco fondo de pensiones podrá invertir hasta un 30 por ciento de sus activos netos en acciones. Con anterioridad, sólo podía invertir en bonos del Tesoro y depósitos bancarios. Para los inversores se trata de un nuevo manotazo de ahogado, como el que se aplicó a principio de año, cuando se prestó dinero barato a los inversores para que lo jueguen en los mercados financieros. La respuesta fue ayer una nueva caída del principal índice accionario chino.


Tras la caída del 8,5 por ciento en Shangai, el índice japonés Nikkei perdió 4,6 por ciento, su quinta baja consecutiva, a su menor valor en seis meses. La ola de contagio llegó hasta Europa, donde las principales plazas bursátiles sufrieron desplomes en algunos casos superiores al 10 por ciento, situación que no se registraba desde octubre de 2008: Atenas se hundió 10,5 por ciento, seguida por Milán (-6), París (-5,2), Madrid (-5), Londres (-4,7) y Francfort (-4,7). En Wall Street, el índice industrial Dow Jones llegó a perder un 6,6 por ciento en sólo los primeros cinco minutos de la sesión, pero posteriormente pudo amortiguar su desplome y estuvo cerca de alcanzar un nivel positivo. No obstante, en la última hora de operaciones retomó la senda negativa y finalizó con un retroceso de 3,6 por ciento.


El selectivo S&P 500 bajó un 3,9 por ciento, hasta 1893,21 puntos, y el índice tecnológico Nasdaq terminó con un retroceso de 3,8. Estos datos colocan a los tres indicadores camino a cerrar el mes con el peor descenso mensual desde hace más de seis años. De hecho, la caída del Dow Jones en el inicio de la rueda cuando alcanzó a perder 1089 puntos, fue un record histórico para el indicador, que nunca perdió más de 800 puntos durante una jornada de operaciones.

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Por qué el sistema bancario es un problema grave

A usted, lector, le habrán informado de que el sistema bancario juega un papel importantísimo en la economía, fundamental para su supervivencia. Y le dirán frecuentemente que es como el sistema circulatorio en el cuerpo humano. Sin él, el cuerpo no vive, y muere. Y de esta lectura se concluye que hay que cuidarlo y darle todo tipo de ayudas para que permanezca sano, asegurando así que el cuerpo se mantiene vivo, pues sin él todos estaríamos muertos. Tenemos que cuidarlo bien. Y le aseguro que lo hemos tratado súper bien. Le hemos dado más de 108.000 millones de euros públicos (de sus impuestos y los míos) para que no colapsara (según el Tribunal de Cuentas, esta fue la cifra de dinero público comprometida por España en ayudas a la banca privada entre 2009 y 2012). Y el Banco Central Europeo, el BCE, una institución pública, le ha prestado millones y millones de euros, a unos intereses ridículamente bajos, para asegurarse que la banca no cae enferma y se nos muera, porque ello sería fatal para todos nosotros. Los directores de orquesta de todo este tipo de argumentación favorable al sistema financiero son el Sr. Mario Draghi, presidente del BCE, el Sr. Luis María Linde, gobernador del Banco de España, y el Sr. Luis de Guindos, Ministro de Economía español, todos ellos banqueros o próximos a la banca, y todos ellos están subrayando que el mayor problema que tiene España no es la falta de crédito para las familias y para las pequeñas y medianas empresas, sino los salarios, demasiado altos según ellos.


Sepa usted que todo el argumentario a favor de la banca que le he resumido en los párrafos anteriores son mentiras tan grandes como catedrales, reproducidas por los mayores medios de información y persuasión (controlados, la mayoría, por la banca).


Por qué la banca es un problema


Comencemos mirando la evolución de la banca (eje del capital financiero). Y el primer dato que aparece es su enorme crecimiento en la mayoría de los países a los dos lados del Atlántico Norte a partir de los años ochenta. Veamos qué ha ido pasando en EEUU, analizando su tamaño. Y una manera de medir su tamaño es mirar los beneficios que tiene este sector bancario y el porcentaje que estos beneficios representan sobre el total de beneficios del mundo empresarial. Pues bien, en el año 1980, los beneficios de la banca representaban el 15% de todos los beneficios de las grandes corporaciones en EEUU. En el año 2006 representaban nada menos que el 40% ("From Boring Banking to Roaring Banking", Dollars & Sense, julio/agosto 2015). Es un crecimiento auténticamente impresionante. No tengo cifras para España, pero es probable que el crecimiento haya sido incluso mayor como resultado del excesivo tamaño del sector bancario español, proporcionalmente mayor que el de EEUU.


Otra característica del sector bancario ha sido su concentración. Los diez bancos más importantes de EEUU tenían el 20% de todos los depósitos antes de 1980. En 2007, este porcentaje había subido a un 50%. Una situación semejante ha ocurrido en la mayoría de países a los lados del Atlántico Norte. El excesivo crecimiento del sector bancario y su concentración han sido las características más notables de lo que se llama el sector financiero, del cual el bancario es central del cual el bancario es el elemento central.


La pregunta que debemos hacernos es por qué esto ha ocurrido y si ello es bueno o malo para la salud de la economía y de la sociedad. Y para responder a esta pregunta debemos comprender qué es lo que un banco hace o solía hacer. Durante muchos años, los bancos estaban bastante descentralizados y casi cada comunidad tenía su propio banco. Era lo que, según el profesor Gerald Epstein, se ha llamado la "época aburrida" del sistema bancario (citado en el artículo mencionado anteriormente). Los ciudadanos y sus familias depositaban sus ahorros en el banco, y los banqueros hacían préstamos a unos intereses más elevados que los que les pagaban a los ahorradores que depositaban su dinero en los bancos. Pagaban a estos últimos unos intereses del 3%, y exigían a los que les prestaban – por regla general, pequeñas y medianas empresas – un 6%. Y cuando el banco cerraba por la tarde, el banquero se iba a jugar al golf, a las 3 de la tarde, con los figuras del establishment de la comunidad: el médico, el dueño de la empresa textil, el abogado, el cura de la comunidad (en Europa) o el pastor protestante (en EEUU), así como otros miembros de la estructura de poder. Era lo que se llamaba el régimen 3:6:3.


Los comportamientos bancarios como causa de la crisis


El problema comenzó cuando los salarios comenzaron a descender como resultado de las políticas neoliberales iniciadas por el Sr. Reagan y la Sra. Thatcher, en la década de los ochenta. Esta bajada de los salarios forzó a que las familias no solo consumieran menos, sino que, a fin de mantener su nivel de vida, tuvieran que pedir prestado dinero a la banca. Y continuaron pidiendo más y más dinero a medida que los salarios iban bajando y el número de puestos de trabajo bien remunerados también iba bajando y bajando. Ahí está la razón del enorme endeudamiento y el origen del descenso de la demanda, con el consiguiente enlentecimiento del crecimiento económico. Este endeudamiento conllevó el crecimiento tan notable del sector financiero, y el paulatino descenso de la demanda.


Pero este descenso de la demanda también creó un problema al sistema financiero, pues el descenso de la actividad económica redujo la rentabilidad de las inversiones bancarias, de manera que la banca, en lugar de invertir en actividades productivas, es decir, en la producción de bienes y servicios que la ciudadanía consumía, comenzó a invertir en actividades especulativas, en las que obtenía mayor rentabilidad. La relación entre banca e inversión productiva se redujo considerablemente. En EEUU, por ejemplo, históricamente alrededor del 20% de la inversión que hacían las empresas procedía predominantemente de la banca.

yEste porcentaje descendió a partir de los años ochenta, reduciéndose más de la mitad. Y ello fue consecuencia de que la banca, como ya he comentado, en su búsqueda de mayor rentabilidad, invirtió en actividades especulativas (la última la inmobiliaria), que proporcionaban enormes beneficios, lo que contribuyó al gran crecimiento del sector bancario. Estas inversiones, sin embargo, ponían al ahorrador en peligro, pues las actividades especulativas conllevan siempre un riesgo: el estallido de las burbujas resultado de la actividad especulativa.


En la Eurozona se añadió otro factor que contribuyó al crecimiento del sector bancario: la creación del euro, y la bajada de intereses en los países periféricos, que pudieron acceder al crédito de una manera muy marcada. Ello ayudó en la aparición de grandes burbujas que causaron la sensación de un gran crecimiento económico en los años noventa y durante la primera década del s. XXI, basado en una especulación inmobiliaria en la que la banca, tanto extranjera (alemana y francesa) como nacional, estaba metida hasta el tuétano. La absorción de tanto dinero por parte de la banca, con fines especulativos, fue la causa de la enorme recesión que siguió a la explosión de la burbuja inmobiliaria.


¿Cómo es que este sistema bancario continúa y se reproduce?


El punto clave para responder a esta pregunta es entender la complicidad entre la banca y el poder político. Lejos de ser el sistema bancario la sangre que permite la supervivencia del cuerpo económico, dicho sistema es el cáncer que consume ese cuerpo. Absorbe una enorme cantidad de recursos y pone los ahorros en peligro, a fin de aumentar beneficios (los de los accionistas y los de los banqueros). Y ello es facilitado por la complicidad existente entre la banca, por un lado, y las instituciones políticas por el otro, las cuales han favorecido la desregulación de la banca, permitiendo estas prácticas especulativas. Y lo que es incluso peor es que cuando la banca está en peligro de colapsar, debido a sus actividades especulativas, el Estado (que quiere decir usted y yo) paga las pérdidas y le da dinero para que se salve y sobreviva, tal como he mencionado anteriormente. Y todo ello sin resolver el problema del déficit de acceso al crédito.


En una conferencia que di al círculo de empresarios de las Islas Baleares (pequeños y medianos empresarios), les expliqué las causas reales de la enorme dificultad para conseguir crédito, y me alegró que, además de recibir un aplauso muy marcado de la audiencia, hablaran de formar una asociación de "empresarios indignados". No hay ninguna duda de que si los bancos fueran instituciones instituciones públicas, a las que se exigiera que cumplieran con su función social, el problema del crédito se resolvería. Esta es la razón de que la inmensa mayoría de países tenga amplios sectores bancarios públicos, siendo España uno de los que lo tiene menos desarrollado. Y ello como resultado del escandaloso maridaje entre los grandes bancos y el poder político, causa del problema. De ahí que me moleste en extremo la actitud casi servil que muchos representantes políticos tienen hacia la banca. El público debería abuchear a estos políticos, echándoles del poder pacíficamente y con su voto.

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Miércoles, 29 Julio 2015 06:07

China y su primera crisis capitalista

China y su primera crisis capitalista

Las tasas de crecimiento de la economía en China han sido objeto de admiración en todo el mundo. Parecía que el capitalismo había llegado a China para mostrar todas sus virtudes y cuando se señalaban los defectos, la mayoría de la gente prefería ignorarlos. Hoy la economía china camina por el sendero de la crisis, su primera crisis capitalista de índole macroeconómica.


Datos oficiales en China revelan que la tasa de crecimiento promedio para el periodo 1991-2014 fue de 10 por ciento. Aunque se sabe que las estadísticas del gobierno chino son objeto de manipulaciones significativas, aún las cifras corregidas arrojan lo que se antoja como un desempeño espectacular. Pero desde 2010 la economía china ha sufrido una desaceleración de 35 por ciento y en 2014 se registró la tasa de crecimiento más baja desde 1991.


Cuando una economía crece a tasas de dos dígitos no es extraño observar el surgimiento de severas distorsiones. No me refiero aquí a las distorsiones que los economistas neoclásicos quieren ver en el sistema de precios debido a la intervención del gobierno en la vida económica. Esos economistas han querido ver una mayor liberalización del mercado porque argumentan que la economía socialista en China acarrea una seria deformación de precios e incentivos. De esta manera los problemas de la economía china se cargan a la cuenta de la intervención del gobierno, no a la inestabilidad intrínseca de las economías capitalistas. Olvidan que el Partido comunista chino es hoy el administrador de una de las economías capitalistas más salvajes de la historia.


Nos referimos a las distorsiones estructurales que hoy marcan a la economía china. En especial, destacan las distorsiones sobre los sectores de bienes raíces y financiero.


El sector de bienes raíces ha sido clave en el proceso de acumulación capitalista y en las transformaciones estructurales en China. Uno de estos cambios ha sido la transición urbana: desde 1949 cuando se consolidó la victoria del Partido comunista chino han surgido más de 600 nuevas ciudades.


En 2004 se introdujo una reforma constitucional sobre propiedad privada residencial y se aceleró la inversión en bienes raíces. Las expectativas sobre la evolución del mercado impulsaron la demanda y el aumento de precios de casas y departamentos hasta el año pasado. Pero entre enero y diciembre de 2014 el mercado se contrajo y los precios de casas se desplomaron.


Algunos datos indican que la burbuja en los precios de bienes raíces se está desinflando en lugar de reventar. Pero nada garantiza que lo peor haya pasado y otros indicadores son menos optimistas. El exceso de espacio residencial y de oficinas sin vender es enorme (hay más de 60 millones de departamentos que no se han podido vender) y con la desaceleración no será fácil identificar compradores.


El freno en la expansión del sector bienes raíces es un poderoso lastre sobre la economía china: tomando en cuenta los eslabonamientos hacia atrás con las industrias de acero, cemento, vidrio, muebles y aparatos eléctricos el sector bienes raíces representa 30 por ciento del PIB. Sin la recuperación del sector bienes raíces la economía china seguirá mostrando menores tasas de crecimiento y se agravará la difícil situación por la que atraviesan esas industrias que ya acusan altísimos niveles de sobre-inversión.


Sin nuevas inyecciones de crédito el sector de bienes raíces no podrá crecer. Pero una buena parte de la abultada cartera vencida de los bancos chinos está vinculada al sector de bienes raíces. La única manera de enderezar el sector de la construcción es mediante una corrección mayor en los precios de casas y departamentos para atraer un número creciente de compradores. Pero ese ajuste de precios afectará la posición de los agentes de bienes raíces que se han sobre-endeudado y no podrán pagar sus créditos.


El gobierno chino ha hecho hasta lo imposible para mantener a flote su sistema financiero. Pero una de las características del mercado accionario y de las operaciones financieras en China es el excesivo apalancamiento. Como se sabe, eso no ayuda nada cuando el pánico se apodera del rebaño de inversionistas y especuladores.


El colapso en el mercado de valores en China ha sido espectacular: del 15 de junio a la fecha el valor de mercado sufrió una caída de 30 por ciento, con más de 4 billones (castellanos) de dólares de pérdidas en capitalización.


Para apoyar el mercado el gobierno ha tratado todo: desde iniciar un programa de compra de títulos y reducir las tasas de interés, hasta suspender las transacciones del 54 por ciento de las acciones que se cotizan en China.


Y cuando por fin nada parecía detener el colapso el gobierno tuvo que interrumpir las transacciones. Pero el apalancamiento ha sido desorbitado y la caída apenas ha comenzado.


Si alguien pensó alguna vez que el capitalismo en China no mostraría su verdadera cara, debe pensarlo dos veces y revisar los números e indicadores sobre el sector financiero y la economía real. Es posible que la crisis en China apenas esté arrancando.
Twitter: @anadaloficial

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Los cinco máximos riesgos globales de Goldman Sachs: la bursatilización de las catástrofes

La patología financierista de la desregulada globalización neoliberal de la bancocracia de Estados Unidos llevó a que el Pentágono colocase una oficina bursátil –a cargo del almirante John Poindexter, tránsfuga del grupo criminal Irán- contras– para cotizar los previsibles atentados terroristas, lo cual hubiera sido un excelente negocio, dada la precisión de sus tan acertados pronósticos.


Cuando se expuso la magnitud de su proyecto macabro, la oficina fue desmontada y el polémico almirante fue obligado a renunciar (http://goo.gl/C2D0Hu).


Llama la atención la preocupación samaritana de los misántropos megabancos de Wall Street por los riesgos globales: desde Bank of America Merrill Lynch (BAML) pasando por Citigroup hasta Goldman Sachs, quienes soslayan el superlativo: la letal bomba de los derivados financieros (http://goo.gl/WJ2kEB).


Dejo de lado el siniestro papel implosivo en Grecia de Goldman Sachs, así como las otras travesuras bursátiles de BAML y Citigroup.


De la fracasada fase previa de la bursatilización del terrorismo del Pentágono, los megabancos de Wall Street se preparan a bursatilizar las catástrofes globales.


El pasado 2008, a menos de dos meses y medio de la quiebra del banco Lehman Brothers, que impactó a los mercados globales, Goldman Sachs convocó –en colaboración con la London School of Economics and Political Science (LSE) y la Escuela de Administración Guanghua de la Universidad de Pekín– a una conferencia sobre Los máximos cinco riesgos: críticas perspectivas sobre la economía global (http://goo.gl/Wrgcq0).


Son muy debatibles los cinco riesgos de corte reduccionista financierista de Goldman Sachs, uno de los megabancos tan vilipendiados de Wall Street, por carecer de una holística visión humanista.


Sus cinco paneles:


1) La escasez de los recursos: competencia por el agua, alimentos y energía en la era del cambio climático. Ya abordé sus hallazgos sobre la crisis global del agua (http://goo.gl/C2O6Ue);


2) La desigualdad del ingreso: las implicaciones de la exclusión del crecimiento;


3) La integración financiera;


4) El manejo de la transición demográfica; y 5) El proteccionismo creciente: del comercio a las inversiones.


El resumen ejecutivo de Goldman Sachs vaticinaba ya en forma premonitoria, a dos meses de la quiebra de Lehman Brothers, las presentes (¡supersic!) dificultades de la crisis en los mercados globales de crédito y las disrupciones de los mercados de materias primas.


Los panelistas admitieron que las economías emergentes, como los países del BRICS, no estaban bien representadas en las instituciones existentes, pese a su dramático impacto a escala planetaria.


Sobre la escasez de recursos, a la par, en ese entonces del precio de las materias primas, desde los alimentos hasta la energía, está(ba) íntimamente vinculado a los déficit de varios años en construir nuevos suministros y sistemas de distribución que, además, reflejan cambios estructurales como el crecimiento poblacional y la creciente demanda per cápita, por lo que los precios continuarían creciendo. Se calcula(ba) que 800 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria.


Sobre la desigualdad del ingreso, dentro y entre los países: se ha aminorado debido al desarrollo económico de China e India, cuando las brechas de los ingresos se han ensanchado en varios países, incluyendo varias economías desarrolladas, detrás de las cuales se encuentran los cambios tecnológicos y los giros en la creación de empleos. Uno de sus factores contribuyentes radica en el acceso desigual a la educación, que perturba la estabilidad política.


A mi juicio, los panelistas eludieron el defecto consustancial al lado oscuro de la globalización financierista (http://goo.gl/DAGbjN), que tiende por su naturaleza propia a los oligopolios y luego a los monopolios sectorizados, lo cual empeora con la automatización/robotización que deja de lado a inmensos segmentos de la población global y sin considerar, al final del día, en una visión biosférica, que los supuestos triunfadores acaban suicidándose.


Todavía los panelistas no se enteraban del portentoso libro El capital en el siglo XXI, sobre la desigualdad, del economista francés Thomas Piketty (http://goo.gl/vv3QNU), ni de la excelsa crítica del capitalismo salvaje como estiércol del diablo del primer Papa jesuita argentino (http://goo.gl/eXviGT).


Sobre la integración financiera, ni vale la pena detenerse con las recomendaciones que formaron parte de la grave crisis global que se produjo dos meses más tarde con Lehman Brothers y que aún no acaba de resolverse, a grado tal que uno de los temas nodales de la campaña presidencial de Hillary Clinton versa sobre una reforma del capitalismo salvaje, calificado ahora de capitalismo trimestral (http://goo.gl/fCIpDX), cuando los megabancos de Wall Street suben artificialmente las acciones mediante recompras gracias a los créditos regalados de la Reserva Federal, pero que no tienen el mínimo impacto en la productividad ni en las inversiones ni en la creación de empleos.


El sicótico financierismo de Wall Street, donde prevalece Goldman Sachs, no sólo ha desquiciado el planeta, sino que, peor aún, ha desembocado en un fracking geopolítico entre el G-7, en franco declive, y el pentapartita BRICS, que desde el punto de vista geoeconómico, mas no financierista, lleva ganada la partida global.


Sobre la transición demográfica predomina la mentalidad fiscalista neoliberal del manejo impúdico de los pletóricos fondos de pensiones, trampa mediante la cual los medievales megabancos explotan los ahorros para especular en forma desenfrenada sin la anuencia de los afectados, lo cual constituye una expropiación de facto de los fondos de retiro de los empleados, que ni siquiera son consultados sobre el destino de sus activos.


Es entendible que los panelistas no estuvieran actualizados con los recientes hallazgos perturbadores de Pew Research sobre la prevalencia del mundo islámico polígamo y juvenil como la suprema mayoría global, lo cual redundará en dramáticos giros geopolíticos y geoeconómicos (http://goo.gl/5dfYYo).


Sobre el creciente proteccionismo, los fracasados del librecambismo desregulado de ayer pretenden perpetuar su modelo disfuncional para mañana: 2015 no es más 2008, cuando se agudizan los estertores de la agónica globalización financierista.


Ya en 2008 la conferencia temía algunas señales emergentes de nacionalismo económico y otras medidas proteccionistas, cuando nadie practica más la soberanía y el nacionalismo económicos que el propio Estados Unidos, lo cual no es malo ni bueno, sino una de sus características definitorias.


El grave defecto de Goldman Sachs, en colaboración con la LSE –donde reaparece el blairiano fracasado Anthony Giddens, teórico de la fallida tercera vía fiscalista, que ni fue, ni es, ni será–, es su ultrarreduccionismo financierista.


Como en el deslumbrante Renacimiento, a los misántropos banqueros usureros/agiotistas/anatocistas tipo Shylock –paradigma de los mercaderes de Venecia de ayer y de Wall Street hoy– se les combate con el arma del humanismo y su bien común.


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La bolsa de China se desplomó 8.5%, la mayor pérdida diaria desde 2007

La bolsa de China se desplomó 8.5 por ciento, su mayor pérdida diaria en más de ocho años, con lo cual se agota la recuperación propiciada por el gobierno en medio de una toma de ganancias, las preocupaciones sobre la salud de la economía y los temores a que Pekín ponga fin a la postura de políticas monetarias más laxas.


El pasado 7 de julio los tres principales indices de China retrocedieron más de 7 por ciento, a pesar de las medidas que el gobierno anunció para estabilizar el mercado. En esa fecha la autoridad bursátil local comunicó que había una sensación de pánico en el ambiente financiero.


El desplome de hoy ocurrió pese a que el primer ministro chino Li Keqiang expresó que su país tenía confianza y capacidad para lidiar para los riesgos y desafíos de su economía.


El índice CSI300, que recoge las mayores compañías cotizadas en Shanghai y Shenzhen, cayó 8.6 por ciento, hasta 3 mil 818.73 puntos, mientras el Shanghai Composite se contrajo 8.5 por ciento, hasta 3 mil 725.56. Las caídas fueron las mayores desde el 27 de febrero de 2007.


No quedó claro de inmediato qué causó el severo golpe de la sesión vespertina. Al mediodía, los dos índices registraban pérdidas en torno a 2.5 por ciento.


La reciente recuperación ha sido rápida y fuerte, así que es necesario una corrección técnica, declaró Yang Hai, estratega de Kaiiyuan Securities.


El analista dijo que el detonante fue un mercado estadunidense lento, en medio de mayores expectativas de un aumento de las tasas de interés de la Fed. Lo anterior, junto con el aumento de los precios del porcino en China, extiende las preocupaciones de que ese país se abstendría de flexibilizar más sus políticas monetarias. Las caídas afectaron a casi todos los valores.


Los mercados globales se vieron arrastrados por China y su desempeño económico; el chino cayó a su mayor ritmo desde 2007, debido a especulaciones de que el gobierno retiró su apoyo al sector financiero con el fin de evaluar la estabilidad de los mercados accionarios a corto plazo.


Por otro lado, en Estados Unidos se dieron a conocer datos económicos como las órdenes de bienes durables de junio, las cuales crecieron 3.4 por ciento respecto a mayo desde la contracción 2.1 por ciento del periodo anterior; el dato resultó mejor al esperado. En Nueva York las acciones cerraron con pérdidas: el Dow Jones cedió 0.73 por ciento, el Nasdaq, 0.96 y el Standard and Poor's 500, 0.58 por ciento.

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