TIN: ¿adiós al dominio del capital financiero?

En los últimos decenios el dominio del capital financiero sobre la economía mundial ha sido casi absoluto. La esfera financiera se ha constituido en un espacio de rentabilidad que mantiene un fuerte grado de autonomía frente a las actividades productivas y comerciales de la economía real.


Pero hoy las cosas podrían estar cambiando. Los gobiernos de los países que han decidido mantener una tasa de interés negativa (TIN) están sometiendo al sector bancario a una severa prueba de esfuerzo.


El sector financiero llegó a dominar el quehacer de la política económica. Por ejemplo, los últimos cuatro decenios se caracterizan por el desmantelamiento del sistema regulatorio sobre todas las operaciones del sistema financiero y bancario.

La definición de prioridades para la política macroeconómica no se quedó atrás. Los objetivos de la política fiscal y de la política monetaria fueron los del capital financiero. En materia fiscal la prioridad número uno fue la de generar un superávit primario para cubrir el pago de cargas financieras. Los objetivos relacionados con el desarrollo económico y social quedan subordinados a las necesidades del capital financiero.


En la parte monetaria, la política macroeconómica buscó siempre luchar contra otro de los peores enemigos del capital financiero, la inflación. La política monetaria mantuvo casi siempre una tasa de interés capaz de contener la demanda agregada y frenar el incremento en el índice general de precios al consumidor. En cuanto a los bancos y sus funciones de creación monetaria la política macroeconómica mantuvo una postura pasiva y procedió a reducir radicalmente las regulaciones del sistema financiero y bancario.


La teoría económica convencional siempre consideró que el banco central imponía los niveles de reservas necesarios para asegurar el buen funcionamiento de los bancos comerciales privados. En realidad, la capacidad de los bancos para crear dinero de la nada mantuvo a los bancos centrales en la defensiva. En lugar de que el instituto monetario central dictara los niveles de reservas necesarios, fue la actividad bancaria privada la que le impuso la creación de reservas necesarias para mantener los niveles de actividad económica.


Varios países importantes han introducido tasas de interés negativas (TIN), incluyendo el gran espacio económico de la esfera del euro. Y la tendencia podría intensificarse: Estados Unidos y su Reserva federal podrían recurrir a este esquema de tasas negativas si la ‘recuperación’ se debilita más y termina por agotarse (lo que muchos analistas y miembros de la Fed consideran que tendrá que ocurrir).


Hace unas semanas, el influyente ex director de la Reserva federal de Minnesota, Narayan Kocherlakota, señaló que las tasas negativas de interés eran un instrumento poderoso en las herramientas de cualquier banco central. ¿Hasta dónde podría llegar esta tendencia? Analistas de JP Morgan consideran que los bancos centrales del Reino Unido y Japón, por ejemplo, podrían llevar sus tasas negativas al nivel de menos 2.7 y menos 3.45 por ciento, respectivamente. La eurozona podría alcanzar tasas negativas de menos 4.5 por ciento y esa decisión podría anunciarse en marzo. Finalmente, de considerarlo necesario la Reserva federal tendría la capacidad de imponer una tasa negativa de hasta menos 1.3 por ciento.


Todo lo anterior tendrá un fuerte impacto sobre la rentabilidad de los bancos. Es decir, por primera vez en cuatro décadas la autoridad política adopta medidas que tienen un impacto decisivo sobre la rentabilidad del sector bancario comercial privado. A pesar de que los bancos efectivamente tienen la capacidad de crear dinero de la nada, su rentabilidad depende de los diferenciales de tasas de interés (pasivas y activas). Y una tasa negativa sobre sus depósitos y reservas en el banco central les afecta de manera directa.


No todo el capital financiero es afectado de la misma manera por estas tasas negativas, pero es cierto que casi todo el espectro de actividades financieras ha recibido un impacto directo. Por ejemplo, los rendimientos de bonos soberanos de corto plazo en Suiza, Suecia y la eurozona fueron negativos en 2015. La razón es que las tasas de referencia del banco central han sido siempre una base para determinar rendimientos en los mercados secundarios. Los componentes no-bancarios del sector financiero también se han visto afectados. Con las tasas negativas la capacidad de algunos fondos de pensiones y compañías de seguros para hacer frente a sus obligaciones de corto plazo se ha visto severamente limitada.


Las tasas negativas tienen por objeto luchar contra la deflación. Quizás terminan por erosionar la paridad cambiaria y ése es otro objetivo del banco central. Pero también es probable que las tasas negativas afecten la estabilidad del sector bancario y financiero de maneras que todavía no terminan de ser bien apreciadas. La lucha entre el Estado y el mundo financiero es una larga e interesante historia en la evolución del capitalismo. ¿Estaríamos presenciando el inicio de una nueva fase de esta larga historia?


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Lunes, 22 Febrero 2016 05:58

Alboroto en los bancos

Alboroto en los bancos

La semana pasada estalló un episodio de turbulencia en los grandes bancos internacionales. Una de sus manifestaciones se centró en el Deutsche Bank, el grande de los bancos alemanes. Las acciones se precipitaron en una caída en la que su precio llegó al nivel más bajo de los últimos 30 años.


Cuando la dirección de Deutsche declaró que la entidad podía cubrir sus deudas, la confianza de los inversionistas se mermó aún más, al contrario de lo que se esperaba. Pero los directivos insistieron, señalando que el banco era sólido como una roca, el ministro de finanzas, Schäuble, dijo que no estaba preocupado por la situación del banco, y las acciones seguían bajando.


La situación de Deutsche no era única. Otros grandes bancos: Credit Suisse, Standard Chartered, Bank of America, Merrill Lynch y Morgan Stanley también registraron fuertes pérdidas. Todo esto tiene eco en la crisis financiera de 2008.
Las interpretaciones que se dieron sobre esta condición fueron las que se han vuelto convencionales en esta etapa en que la fragilidad económica y financiera a escala global se han acentuado de nueva cuenta.


Se trata del relativo estancamiento de la economía china, de la abrupta y persistente caída de los precios del petróleo, o bien, del efecto de las políticas monetarias aplicadas por los principales bancos centrales, que han llevado las tasas de interés a niveles negativos en términos nominales.


El efecto de estas condiciones acaba incidiendo en la expectativa de pérdidas en los créditos bancarios. Los rasgos son los conocidos y que definen las crisis. Esto puede parecer un asunto lejano para la mayoría de los mortales, después de todo, no tenemos acciones de estos bancos. Pero no es así, las repercusiones afectan al proceso económico y a la gente en general. No cabe ignorarlo.


Todo esto ocurre en un entorno de muy bajas tasas de inflación o, de plano, de deflación. El mercado es muy sensible a la caída del nivel de los precios, puesto que cambia de modo radical las expectativas de ganancias y afecta negativamente las decisiones de inversión con las secuelas de rebajas en la actividad productiva, el empleo y los ingresos.


De manera casi instintiva los banqueros y los expertos financieros suelen concluir de estos procesos que: Las personas racionales suspenden la racionalidad cuando los mercados se mueven de modo rápido y desordenado. Siempre reaparece este fantasma de la racionalidad. Es una especie de recurso altamente pegajoso que ha provocado una forma dominante en el pensamiento de los economistas, en las acciones de la industria financiera y, no menos importante, en el discurso de los políticos en todas partes.


La racionalidad de los agentes económicos tiene expresiones muy limitadas que no se pueden trasladar a la complejidad de los mercados de modo mecánico. Pero facilita el trabajo con modelos matemáticos que tienden a distanciarse de las relaciones de producción, en la forma concreta y práctica en las que se forjan y en su dinámica social.


De poco han servido en las últimas décadas la advertencias de Keynes desde la década de 1930, las más recientes de Kahneman, provenientes de la psicología, o las propuestas de Mandelbrot, enmarcadas en la noción del mal comportamiento de los mercados y su impacto en la determinación de los riesgos, las recompensas y la ruina que esto suele provocar.


Las ideas predominantes en la gestión económica sirven en el espacio reducido en el que se asigna una racionalidad predeterminada a los agentes económicos como medio de control del análisis de los mercados. El alboroto reciente en los grandes bancos comerciales y de inversión obliga a este tipo de pensamiento a cancelar, aunque sea de modo temporal, los supuestos de la racionalidad de los procesos económicos y de su dinámica. Esto es muy conveniente para ciertos fines.


Ante la caída del precio de las acciones del banco J. P. Morgan (el más grande de Estados Unidos por sus activos), el director Jamie Dimon compró acciones por valor de 26 millones de dólares. Se dice que esto demuestra la confianza que tiene en su banco. Lo cierto es que las compró a un precio muy reducido y, seguramente, no va a perder su patrimonio. El Deutche Bank también recompró a menor precio sus propias acciones y provocó que aumentaran 10 por ciento su cotización. Las acciones de los bancos europeos están en el nivel histórico más bajo. Todo esto genera malas expectativas y, por otro lado, una renovada especulación.


Los bancos centrales están en el centro del alboroto, tratan de contrarrestar la tendencia deflacionaria que empuja la actividad económica hacia la recesión. Las tasas de interés negativas son un indicador de las malas condiciones prevalecientes y exhiben las limitaciones de las políticas de austeridad. Luego de subir las tasas de referencia, la Reserva Federal indica ahora que podría incluso volverlas a bajar e incluso llevarlas a territorio negativo. La situación muestra, otra vez, la relevancia del alboroto económico predominante.


Todo esto tiene un efecto perverso en la condiciones financieras de México. El banco central elevó las tasas internas en medio punto porcentual, alterando las condiciones de la estructura financiera y de las deudas en la economía. Mientras, sigue la fuerte presión sobre el valor del débil peso. Aquí sigue siendo un hecho clave la preponderancia de los bancos extranjeros en el sistema financiero, su fragilidad puede acarrear presiones fuertes, que se agravan por la crisis interna.

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Viernes, 12 Febrero 2016 05:25

Temor en Europa a otro terremoto bancario

Temor en Europa a otro terremoto bancario

La incertidumbre sobre la solvencia de los bancos europeos volvió a impactar sobre las bolsas del continente. Deutsche, Commerzbank, Société Générale y las bancas de Italia y España en general, las más castigadas. Temor a una crisis sistémica.


La banca europea volvió a ser el factor detonante de un nuevo golpe a la confianza a los mercados bursátiles del Viejo Continente. En lo que algunos presumen como el principio de un nuevo episodio de la crisis financiera iniciada en 2008, ayer se asistió a un nuevo derrumbe generalizado en las cotizaciones que afectó a los centros financieros de Europa que también tuvo repercusión en Wall Street y, por supuesto, en los mercados emergentes. El dato relevante es que son los grandes bancos quienes traccionan la caída: a la desconfianza de días anteriores en la suerte que pueden correr los bancos alemanes, ayer se sumó la incertidumbre sobre la situación de la banca italiana en su conjunto, y del grado de solvencia que puedan mostrar las entidades francesas ante las secuelas de una nueva crisis de deuda y fuga de capitales. La huida de los inversores se vio retroalimentada por una nueva caída en el precio del petróleo, cuya cotización en Texas descendió a su nivel más bajo desde mayo de 2003, hasta 26,21 dólares por barril. Sólo en esta semana, acumula una baja de 4,75 dólares.


No se trata sólo de “desconfianza” o “malhumor de los mercados”, que es la forma en que suelen referirse los analistas a estas huidas del capital. Esta vez, los riesgos y temores se asientan en problemas “reales”. La banca europea está altamente expuesta a la suerte del ajuste que se aplica en Grecia desde 2011 en forma continua, pese a que se sucedieran en el gobierno de ese país una gestión socialista, otra conservadora y la actual de un partido de izquierda. Las autoridades de la Comisión Europea y el FMI impulsan una profundización de recortes, avanzando sobre el sistema de pensiones, mientras decenas de miles de manifestantes ocupan las plazas principales del país repudiando esas medidas. La reforma prevista casi cuadruplica el aporte al sistema de seguridad social de autónomos y agricultores. Estos últimos tienen previsto ocupar durante al menos dos días, a partir de hoy, la plaza Syntagma de Atenas, frente al Parlamento, en una protesta de la que participarán productores que arribarán desde todo el país, por tierra o por ferry.


Deutsche Bank registró ayer un descenso del 6 por ciento en su cotización, que empalideció el rebote de la acción del miércoles, habiendo perdido casi la mitad de su capitalización bursátil en pocas semanas. Commerzbank, el segundo banco en importancia, perdió 6,57 por ciento en la jornada. En la Bolsa de París, los papeles de Crédit Agricole cayeron 6,6 por ciento, mientras que los de BNP Paribas lo hicieron en 6 por ciento.


Société Générale (SG) vio desbarrancar su precio en un 12,57 por ciento, apenas por encima de la caída de Ubi Banca, de Italia, del 12,11 por ciento. Otras cuatro entidades financieras de la península observaron caídas superiores al siete por ciento. Ayer, la justicia italiana declaró además insolvente a Banca Etruria, rescatada por el gobierno en noviembre. Los temores sobre la situación del principal banco alemán se arrastran desde hace por lo menos seis meses, pero se recalentaron desde el inicio del este año por la prevención de que no pueda afrontar el vencimiento se intereses que debe pagar en abril. Por su parte, la publicación de los resultados del banco francés SG suscitó nueva incertidumbre. Aunque los beneficios del ejercicio 2015 ascendieron a 4001 millones de euros, el abandono de la meta de alcanzar una rentabilidad del 10 por ciento sobre sus fondos propios en 2016 provocó el hundimiento de la acción. En España, la performance negativa se vio reflejada en los descensos de Bankia (7,64 por ciento), BBVA (7,14), Santander (6,87) y CaixaBank (6,74 por ciento).


La banca italiana no logra salir del pozo de la desconfianza, alimentada por su alta morosidad y dudosa solvencia. El gobierno de Matteo Renzi aprobó ayer un decreto ley para poner en marcha un mecanismo de alivio a los bancos, a través de la absorción de los créditos morosos. El decreto prevé la creación de un “esquema de garantías”, una especie de “banco malo” que les permita a los bancos deshacerse del peligro de incobrabilidad. El decreto, según explicó el gobierno, tiene como objetivo reforzar el sistema bancario y hacerlo más resistente a las posibles situaciones de riesgo. En cambio, en los mercados se lo interpretó como el reconocimiento de la profundidad de la crisis de la banca italiana y, en consecuencia, de su vulnerabilidad, sin mucha confianza en que las medidas de urgencia puedan salvarla.


Las normas de regulación que intenta poner en marcha la Unión Europea parecen llegar tarde. Incluso en Alemania, la economía más fuerte del continente, se teme que los mayores bancos no puedan afrontar los elevados costos que supone el aumento de capital obligatorio para cubrir riesgos.


El triunfo del año pasado sobre el ala izquierda del partido Syriza, en Grecia, para llevar al primer ministro Alexis Tsipras a suscribir la prolongación del ajuste con Bruselas, ahora parece volverse sobre los países mas poderosos, a través de la fragilidad de sus bancos. Mientras tanto, la sombra de Lehman Brothers sobrevuela las capitales europeas.

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¿Qué está frenando a la economía mundial?

Siete años después de que en 2008 entrase en erupción la crisis financiera mundial, la economía del mundo ha continuado dando tumbos en 2015. Según el informe de las Naciones Unidas (ONU) titulado Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2016, la tasa promedio de crecimiento en los países desarrollados ha disminuido en más del 54% desde la crisis. Se estima que cerca de 44 millones de personas están desempleadas en los países desarrollados, aproximadamente 12 millones más que en 2007, mientras que la inflación ha alcanzado su nivel más bajo desde la crisis.

Aún más preocupante es el hecho de que las tasas de crecimiento de los países avanzados también se han tornado más volátiles. Esto es sorprendente, ya que, en su posición de economías desarrolladas con cuentas de capital totalmente abiertas, estas economías deberían haberse beneficiado de la libre circulación del capital y de la distribución internacional del riesgo —y, por lo tanto, deberían experimentar poca volatilidad macroeconómica—. Además, las transferencias sociales, prestaciones por desempleo incluidas, deberían haber permitido a los hogares estabilizar sus niveles de consumo.


Sin embargo, las políticas dominantes durante el período posterior a la crisis —el ajuste fiscal y la flexibilización cuantitativa (QE)— han ofrecido poco apoyo para estimular el consumo de los hogares, la inversión y el crecimiento. Por el contrario, han tendido a empeorar las cosas.
En EE UU, la flexibilización cuantitativa no impulsó el consumo y la inversión porque, en parte, la mayor parte de la liquidez adicional regresó a las arcas de los bancos centrales, en forma de excesos de reservas. La ley de flexibilización regulatoria de los servicios financieros de 2006 autorizó a la Reserva Federal (Fed) a pagar intereses sobre las reservas obligatorias y sobre las reservas en exceso, socavando, de esta manera, el objetivo clave de la QE.


De hecho, con el sector financiero de Estados Unidos al borde del colapso, la ley de Estabilización Económica de Emergencia de 2008 adelantó en tres años la fecha de entrada en vigencia del ofrecimiento de pago de intereses sobre reservas, estableciendo que la misma se iniciaría el 1 de octubre de 2008. Como resultado, el exceso de reservas que se mantiene en la Fed se disparó, pasando de un promedio 200.000 millones de dólares durante el período 2000-2008 a 1,6 billones durante el período 2009-2015. Las instituciones financieras optaron por mantener su dinero en la Fed en lugar de realizar préstamos a la economía real, ganando casi 30.000 millones —sin correr ningún riesgo— durante el último lustro.


Esto equivale a una generosa —y, en gran medida, oculta— subvención de la Fed al sector financiero. Y, como consecuencia de la subida de tasas de interés estadounidense del mes pasado, la subvención se incrementará en 13.000 millones este año.


Los incentivos perjudiciales son solo una de las razones por las que no se materializaron muchos de los beneficios que se esperaba recibir como resultado de las bajas tasas de interés. Dado que la QE logró mantener las tasas de interés cerca a cero durante casi siete años, se debería haber incentivado a que los gobiernos de los países desarrollados obtengan préstamos e inviertan en infraestructuras, educación y sectores sociales. El aumento de las transferencias sociales durante el período posterior a la crisis habría impulsado la demanda agregada y suavizado, en cierta medida, los patrones de consumo.


Por otra parte, el informe de la ONU muestra claramente que en todo el mundo desarrollado la inversión privada no creció como era de esperar, tomando en consideración las extremadamente bajas tasas de interés. En 17 de las 20 mayores economías avanzadas, el crecimiento de la inversión se mantuvo más bajo durante el periodo posterior a 2008 respecto al nivel alcanzado durante los años anteriores a la crisis; asimismo, cinco economías experimentaron una disminución de la inversión durante el periodo 2010-2015.


En todo el mundo, los títulos-valores emitidos por las corporaciones no financieras —las mismas que, se supone, llevan a cabo inversiones fijas— aumentaron significativamente durante el mismo período. Esto implicaría que muchas corporaciones no financieras obtuvieron préstamos, aprovechando las bajas tasas de interés. Sin embargo, en lugar de invertir, estas corporaciones utilizaron el dinero prestado para volver a comprar sus propias acciones o para adquirir otros activos financieros. Por lo tanto, la QE estimuló fuertes incrementos en el apalancamiento y en la rentabilidad del sector financiero.


Sin embargo, dígase una vez más, nada de esto fue de mucha ayuda para la economía real. De manera clara, mantener las tasas de interés en un nivel cerca de cero no conduce necesariamente a niveles más altos de crédito o inversión. Cuando a los bancos se les da la libertad de elegir, eligen ganancias libres de riesgo o incluso eligen la especulación financiera en lugar de realizar préstamos que apoyarían el objetivo más amplio de crecimiento económico.


Por el contrario, cuando el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional prestan dinero barato a los países en desarrollo, se imponen condiciones a estos países con relación a lo que ellos pueden hacer con dicho dinero. Para tener el efecto deseado, la QE debería haber ido acompañada no sólo por esfuerzos por reestablecer los deteriorados canales de préstamos (especialmente aquellos que dirigen fondos a las pequeñas y medianas empresas), sino también por objetivos específicos de otorgamiento de créditos para los bancos. En vez de fomentar efectivamente a que los bancos no presten, la Fed debería haber penalizando a los bancos por mantener excesos de reservas.


Si bien las tasas de interés extremadamente bajas produjeron pocos beneficios para los países desarrollados, dichas tasas impusieron costos significativos a las economías de los mercados en desarrollo y emergentes. Una consecuencia no intencionada, pero no inesperada, de la flexibilización monetaria ha sido los fuertes aumentos en los flujos de capital transfronterizos. El total de entradas de capital a los países en desarrollo aumentó desde alrededor de 20.000 millones en 2008 a más de 600.000 millones en 2010.


En dicho momento, muchos mercados emergentes tuvieron dificultades para manejar el aumento repentino de flujos de capital. Muy poco de ese flujo se dirigió a la inversión fija. De hecho, el crecimiento de la inversión en los países en desarrollo se redujo significativamente durante el período posterior a la crisis. Este año se espera que los países en desarrollo en su conjunto registren su primera salida neta de capital desde 2006.


Ni la política monetaria ni el sector financiero están haciendo lo que tiene que hacer. Parece ser que la inundación de liquidez se ha dirigido de manera desproporcionada hacia crear riqueza financiera e inflar burbujas de activos, en lugar de ir a fortalecer la economía real. A pesar de las fuertes caídas de los precios de las acciones, la capitalización de mercado como porcentaje del PIB mundial sigue siendo alta. El riesgo de una nueva crisis financiera no puede ser ignorado.


Hay otras políticas que mantienen la promesa de restaurar el crecimiento sostenible e integrador. Estas políticas comienzan con la reinvención de reglas para la economía de mercado con el propósito de garantizar una mayor igualdad, más pensamiento a largo plazo y la aplicación de controles al mercado financiero mediante una regulación eficaz y estructuras de incentivos que sean apropiadas.


Pero también se necesitará un gran aumento de la inversión pública en infraestructura, educación y tecnología. Estos incrementos tendrán que ser financiados, al menos en parte, por la imposición de impuestos ambientales, incluyendo impuestos al carbono y al monopolio, así como impuestos a otras rentas, mismas que se han tornado en omnipresentes en la economía de mercado y que contribuyen enormemente a la desigualdad y al crecimiento lento.


Traducción de Rocío L. Barrientos

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Miércoles, 10 Febrero 2016 06:55

¿Para qué sirve el sistema financiero?

¿Para qué sirve el sistema financiero?

La economía mundial se encuentra sometida al sistema financiero. Las prioridades de la política macroeconómica obedecen a las necesidades del capital financiero. A juzgar por los muy generosos paquetes de retiro que reciben los grandes ejecutivos de bancos de inversión, corredurías y fondos, las funciones que desempeña el sistema financiero deben ser, desde el punto de vista social, muy productivas y benéficas. Pero ¿qué dicen los datos?


Una de las principales tareas que se supone debe cumplir el sistema financiero es la intermediación. La historia que se ha popularizado es que los bancos y demás componentes del sistema financiero canalizan recursos financieros hacia el sector productivo. Según esta teoría los bancos prestan un servicio productivo al poner en contacto a los ahorradores de fondos con los inversionistas que necesitan esos fondos para realizar inversiones productivas. Sin embargo, los datos de economías capitalistas desarrolladas muestran un panorama diferente. Por ejemplo, alrededor de 15 por ciento de los fondos invertidos por las empresas no financieras en Estados Unidos entre 1950-1990 provino de recursos facilitados por el sistema financiero. Pero posteriormente ese porcentaje descendió a sólo 5 por ciento: la supuesta función de intermediación es casi despreciable. En realidad, los componentes del sector financiero se han estado prestando más recursos entre sí que para la economía real (alrededor del 27 por ciento del total de activos en la economía estadounidense corresponden a activos intra-financieros). Buena parte de esos activos fueron canalizados hacia la especulación. Otra parte se destina a evadir reglamentos y restricciones regulatorias.


Como se pueden imaginar los lectores, lo anterior no significa que los bancos y otros componentes del sistema financiero hayan dejado de percibir ganancias por sus operaciones. Los datos de un estudio de Gerald Epstein y James Crotty (de la Universidad de Massachusetts en Amherst) muestran que entre 1945-1975 los componentes del sector financiero pudieron extraer unos 35 centavos por cada dólar prestado para ser invertido en la economía real. Para el año 2000 las cosas habían cambiado: por cada dólar prestado a la economía real el sistema financiero estuvo extrayendo 66 centavos.


Otra de las funciones que se supone debe desempeñar el sistema financiero se relaciona con el buen manejo de las cuentas para el retiro. Los datos demuestran que el desempeño de fondos de retiro que son objeto de una administración activa es inferior al de fondos que se encuentran relacionados con un índice compuesto de un abanico más amplio de títulos financieros. Es decir, los corredores e intermediarios que se han dedicado a administrar las cuentas de ahorro para el retiro no han hecho un buen trabajo.


Se dice que el sistema financiero permite reducir el riesgo inherente a cualquier operación de inversión en el capitalismo. Pero aquí tenemos una prueba de que el sistema financiero no sólo no desempeña una función social constructiva, sino que su nivel de parasitismo se nutre a sí misma. A partir de 1990 las operaciones que llevó a cabo el sistema financiero en las economías capitalistas más desarrolladas del planeta tenían por objeto dispersar el riesgo de las operaciones financieras con el objetivo de hacerlo manejable. Las operaciones de bursatilización y la creación de productos financieros derivados estuvieron diseñadas desde sus orígenes para distribuir el riesgo financiero por todo el sistema: se suponía que eso haría más robusto al sistema porque el riesgo sería mínimo para los agentes individuales del sistema financiero. La realidad de las cosas es que el riesgo puede repartirse, pero eso no lo elimina. Y, como se hizo evidente cuando estalló la crisis en 2008, muchos funcionarios de bancos y operadores de fondos absorbieron cada vez más riesgo precisamente porque pensaron que no habría efectos negativos. En lugar de que los derivados redujeran el riesgo, terminaron por incrementarlo de manera insoportable.


Finalmente, se supone que una de las funciones más importantes del sistema bancario-financiero es proporcionar liquidez adecuada para todo el sistema. Pero aquí tampoco es posible pensar que los bancos y el sistema financiero en su conjunto cumplen con su misión. No hay que olvidar que los bancos son entidades que pueden crear dinero de la nada: cada vez que realizan un préstamo y abren una cuenta a sus nuevos deudores, inyectan una nueva fuente de liquidez en la economía. Por eso los bancos desempeñan una función procíclica: cuando todo indica que la economía va por buen camino, los bancos prestan más dinero. Y viceversa, cuando las cosas no andan bien, los bancos cierran las válvulas del crédito. Proveer a la economía de liquidez no es una tarea que desempeñan los bancos de manera adecuada. La larga serie de crisis provocadas por exceso o falta de liquidez, incluyendo la explosión de 2008, es la mejor prueba de que el sistema bancario y financiero debe ser sometido a una regulación y un riguroso control social.


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Las Bolsas se desploman por el temor a una nueva recesión global

El Ibex 35 se desploma un 4,44%, el mayor descenso diario desde agosto del año pasado, lastrado por el sector financiero

 

Nueva jornada aciaga en las Bolsas. El miedo a una nueva recesión global, presente desde mediados del año pasado pero exacerbado en las últimas semanas, y los temores reavivados sobre el sector financiero europeo —desde la banca italiana hasta la griega pasando por el alemán Deutsche Bank— llevó este lunes a los mercados de renta variable de la UE a registrar su peor jornada en seis meses. Milán (-4,69%) y Madrid (-4,44%) lideraron los descensos entre los grandes parqués de la eurozona, seguidos por Fráncfort (-3,3%) y París (-3,2%). Al otro lado del Atlántico, el Dow Jones caía un 2,3% a dos horas del cierre.


Los inversores temen la fuerza del último zarpazo de la Gran Recesión y lo expresan deshaciendo posiciones en Bolsa y llevando su dinero a activos más seguros, como el oro o los bonos estadounidenses o alemanes. La consecuencia de este movimiento es la sacudida bursátil más virulenta de los últimos meses, solo superada por el batacazo de finales de agosto, cuando los principales índices se desplomaron un 5%.


Esta vez, sin embargo, las causas son más difusas. Sin referencias diarias procedentes de China, epicentro de la actual recaída económica, donde las Bolsas permanecieron cerradas por los festejos del Año Nuevo, y sin grandes movimientos en el mercado petrolero, al que se le han achacado los últimos batacazos bursátiles, la mirada de las principales casas de análisis se volvieron sobre el dato de reservas hecho público el domingo. Solo en enero, las reservas en moneda extranjera en manos del banco central chino bajaron en casi 100.000 millones de dólares hasta los 3,2 billones. Aunque el dato está en línea con las previsiones de las principales casas de análisis, es un factor de preocupación más para los inversores.

Todos los índices europeos cotizan ya por debajo de los niveles de finales de agosto, cuando la zozobra económica empezó a plasmarse sobre la cotización bursátil y el Ibex se deja un 15% en lo que va de 2016, su peor inicio de año de siempre. En el lado opuesto, el oro, valor refugio por antonomasia, repuntó un 1,8% en la jornada, ante las turbulencias financieras.


"La causa más cercana es el mal dato de reservas en China", dispara Juan Ignacio Crespo, autor de Las dos próximas recesiones. En un plano más largo, el estadístico del Estado vincula el desplome a los "débiles" resultados empresariales en EE UU. "Las recesiones siempre vienen precedidas por una caída en el precio de las materias primas [que se han desplomado un 50% en el último año y medio, arrastradas por el petróleo] y, casi siempre, por una bajada de los beneficios de las compañías". Crespo ve a la economía mundial a las puertas del "último coletazo de la crisis" antes de que, a partir de 2018, se inicie un nuevo ciclo de crecimiento.


"Hay miedo a una recesión global", añade José Carlos Díez, autor de La economía no da la felicidad pero ayuda a conseguirla. "El comercio mundial no tira y lo que eso refleja es que la situación general es peor de lo que se cree", añade. "Los últimos datos de exportaciones de Japón y de China han decepcionado y el ciclo de inversión de Alemania tampoco deja buenas noticias", añade. Este lunes el Índice Seco del Báltico, que mide el coste del transporte marítimo de mercancías, se situó en su nivel más bajo de la serie histórica y emerge como un indicio más de la debilidad global, cada vez más frágil por la debilidad de los países emergentes, con China a la cabeza. Otros indicadores de transacciones comerciales en todo el mundo, como el que elabora mensualmente el instituto holandés CPB, también reflejan la ralentización.


"A estos factores hay que añadir el temor sobre el sistema bancario europeo es cada vez mayor", subraya Díez. El sector financiero italiano está inmerso en una situación similar a la que vivió la banca española en 2012, el año del rescate; volvió a sufrir este lunes fuertes caídas bursátiles que llevaron al regulador bursátil a suspender de cotización a seis entidades y arrastró consigo a sus pares del resto de países periféricos. La elevada morosidad planea sobre el sector transalpino y la impaciencia por que el Gobierno de Matteo Renzi acabe de cerrar el diseño de su propio banco malo que permita a las entidades deshacerse de sus activos tóxicos, añaden una dosis mayor de incertidumbre en los inversores, que observan los problemas de sus vecinos españoles hace solo cuatro años como un precedente peligroso. "No hay nada nuevo en la situación de la banca italiana, pero cotiza en los mercados", apunta Daniel Pingarrón, analista de IG Markets. El primer banco italiano, Unicredit, se ha dejado un 36% en Bolsa en el último mes.


Deutsche Bank y Grecia


El foco también está fijo sobre la banca griega. A la delicadísima situación económica del país, hundido en una espiral de bajo crecimiento y un ajuste fiscal sin precedentes, se añaden las dudas sobre las necesidades de liquidez del sector y el potencial impacto negativo de las dificultades que atraviesan las negociaciones entre el Gobierno de Alexis Tsipras y sus acreedores —la antigua troika— para la revisión del tercer rescate. En esta tesitura, el índice general de la Bolsa griega se dejó un este lunes un 8% lastrado por los bancos y retrocedió a niveles de 1990.


A diferencia de lo ocurrido en 2011 y 2012, las dudas sobre el sector bancario comunitario no afectan solo a la periferia, la que más sufrió la crisis y, posteriormente, el embate de la crisis de deuda europea. Uno de los mayores bancos de la eurozona por activos, el alemán Deutsche Bank, cayó este lunes casi un 10% en Bolsa y retrocedió a niveles de 1999 después de que se multiplicasen las especulaciones sobre su solvencia. El banco ha visto cómo el coste de financiación se ha disparado desde agosto y los seguros que cubren a los inversores frente a un potencial impago de Deutsche Bank han repuntado hasta su máximo, superando incluso la cota de los peores días de la crisis financiera. En la versión 3.0 de la Gran Recesión, ni siquiera el gigante teutón es intocable.


La debilidad de la economía mundial obstaculizará a la Fed subir sus tasas


Ap y Reuters

La Jornada

Washington.


Ahora la Reserva Federal (Fed) tiene que evaluar la turbulencia de los mercados y la debilidad global, en comparación con la situación que a mediados de diciembre parecía tan clara, cuando subió su principal taza de interés desde bajos niveles récord, al tiempo que advirtió sobre la posibilidad de que haya cuatro incrementos más de tasas en 2016. Los asustados mercados financieros, la debilidad mundial y tropiezos en sectores clave de la economía estadunidense desde entonces han nublado la posibilidad de seguir subiendo las tasas. La presidenta de la Fed, Janet Yellen, hablará ante el Congreso esta semana, mientras los inversionistas prevén que el banco central subirá las tasas, si acaso, cuatro veces este año.


En tanto, un estudio publicado por el Banco de la Reserva Federal de San Francisco apuntó que por el mero hecho de que la recuperación económica de Estados Unidos dure ya casi siete años, no hay razón para pensar que el país se dirige a una recesión. A diferencia de los humanos, las expansiones económicas no se vuelven cada vez más frágiles con la edad, escribió el investigador jefe de la Fed de San Francisco, Glenn Rudebusch, en la última edición de la Carta Económica de la entidad regional.


El miércoles Yellen detallará la perspectiva de la Fed en el primero de dos testimonios semestrales. No queda claro cuánto hablará sobre un posible calendario para subir tasas. Ella y otros funcionarios han manifestado que su decisión depende de los datos más amplios de la economía.


Gran parte de esos datos han sido poco entusiastas desde que la Reserva Federal elevó sus tasas en diciembre, por primera vez en casi una década. La producción industrial ha descendido, las ganancias de las empresas bajaron, los inventarios están excedidos, los precios bajos del petróleo ahorcan a las empresas de energía y la debilidad en China y otros países emergentes tienen inquietos a los inversionistas.

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La guerra de divisas del megaespeculador George Soros contra China

Al margen del Foro Económico Mundial de Davos, en una entrevista con Bloomberg, el megaespeculador George Soros –considerado por sus acerbos críticos como el máximo criminal financiero del planeta–, fustigó a China, a la cual acusó de encontrarse detrás de la detonación de la crisis global deflacionaria y tener una deuda descomunal de 350 por ciento de su PIB, lo cual podría todavía aguantar tres años más, pero que está causando daño al resto del mundo, cuando su aterrizaje duro está en marcha y es "inevitable (http://goo.gl/uDybQz)".


Soros, quien controla gran cantidad de multimedia y ONG muy bien lubricadas en el mundo (incluido el "México neoliberal itamita"), confesó en forma cínica en Davos que había apostado en favor de los bonos del Tesoro de Estados Unidos (EU) y contra el índice bursátil S&P500, las divisas asiáticas y las economías vinculadas a las materias primas (¿con franca dedicatoria al petróleo, para dañar a Rusia?).


La diatriba del casi nonagenario Soros, cuyo verdadero nombre es György Schwartz, se asemeja a la invectiva sinófoba del devaluado itamita Videgaray –presunto aliado del eje caníbal/necrófilo Rothschild/Soros/BlackRock a través de sus nexos subrepticios con Scotiabank– quien culpa en forma descabellada a China por la abrupta depreciación del peso mexicano, que forma parte del circuito del dólar de EU y no de la esfera de influencia del renminbi ( http://goo.gl/547vzs ).


Mucho antes de las jeremiadas de Soros y Videgaray contra China, había advertido en Bajo la Lupa la caída en la lona de Latinoamérica y el "México neoliberal itamita", difundida por Xinhua ( http://goo.gl/Ty36Sj ).


El megabanco Morgan Stanley ( http://goo.gl/ZmHlpd ) amonestó a la Secretaría de Hacienda de México, laboratorio de experimentación israelí-anglosajón pésimamente manejado por Videgaray, de haber contribuido al desplome del precio del petróleo mediante sus alocadas apuestas con "derivados financieros ( http://goo.gl/Vk3VUy )". ¡Uf!


El peso exhibe una caída libre de 50 por ciento con Videgaray, mientras China –que desacopló el renminbi de la paridad fija al dólar que le estaba perjudicando– hoy ha podido controlar, en forma relativa, una devaluación de 5 por ciento. Existe un abismo entre el 50 por ciento de Videgaray y el 5 por ciento de China...


La guerra de divisas la opera Soros desde hace más de un cuarto de siglo, y no China, a quien no benefician ya las devaluaciones competitivas –como las colosales de Japón y Europa– al encontrarse en una transición de su modelo manufacturero de exportación encaminándose al consumo interno ( http://goo.gl/8FLKLu ).


Soros, quien apuesta hoy contra el petróleo (¿contra Rusia, aunque descalabre a su presunto aliado Videgaray?), había desfondado cruelmente en 1997 a la mayoría de las divisas asiáticas, pero fracasó en su intento de sepultar al dólar de Hong Kong.


Soros, 19 años después, repite su estrategia contra el dólar de Hong Kong y el renminbi para beneficiar la guerra geofinanciera de Wall Street/la City (Londres) y descarrilar a China, máxima economía mundial (PIB medido por el poder adquisitivo), aliada a Rusia.


La guerra multidimensional de EU es simultánea contra la alianza de Rusia (desplome del petróleo) y China (daño al renminbi) cuando la crisis financiera global de 2008, culpa primigenia de EU, se ha agudizado con factores geoestratégicos –Ucrania/Siria/Norcorea/mar del sur de China– y geoeconómicos –Ban¬co de Infraestructura e Inversiones Asiático (AIIB, por sus siglas en inglés)–.


Gabriel Wildau, del Financial Times, destaca que "el portavoz de China advierte a Soros de no atreverse a especular contra el renminbi ( http://goo.gl/scW4oU )".


China trata de frenar su masiva fuga de capitales y se ha despojado de 700 mil millones de dólares en los pasados 18 meses para sostener una paridad estable con una canasta de divisas, después de dejar atrás su fija paridad unidimensional al dólar de EU ( http://goo.gl/PfFLwH ).


La sedición del húngaro-británico-israelí-estadunidense Soros –con influyentes redes multimediáticas, cívicas y financieras en todo el mundo y una fortuna de 24 mil 500 millones de dólares, que se duplicó durante la crisis de 2008– motivó una reacción feroz de los multimedia chinos, que desdeñan la declaración de guerra a la divisa china y juzgan que la "guerra de Soros contra el renminbi y el dólar de Hong Kong no puede tener éxito ( http://goo.gl/vuO0Nv )".


El audaz desacoplamiento chi¬no del dólar de EU desde agosto pasado, acentuado este año por graves desajustes electrónicos en su bolsa, resquebrajó la titánica estructura especulativa del carry trade manejado por los megabancos de Wall Street/la City (Londres) que apostaron a los diferenciales fijos del dólar de EU frente a las divisas foráneas (incluido el peso) que controlan.


The Wall Street Journal exhibe sin rubor "la guerra de divisas de los hedge funds de EU contra el yuan/renminbi de China ( https://goo.gl/6Yreeg ). No comment!


Los relevantes Russia Today ( http://goo.gl/ezXrwl ) y Sputnik ( http://goo.gl/pFY8o1 ) exponen el operativo infernal de Soros, cuya diabólica fundación fue expulsada de Rusia por amenaza a su seguridad nacional y su intento de "cambio de régimen ( http://goo.gl/8rh4VH )", en similitud a su confesa dislocación del gobierno anterior de Ucrania ( http://goo.gl/rbrxip)  y a su desestabilización de los Balcanes (http://goo.gl/BqxoIE).


El investigador Wayne Madsen –ex funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional de EU (NSA, por sus siglas en inglés) y ex oficial Naval– consagró un libro, Soros: el quantum del caos, referente a su empresa especulativa Quantum Fund ( http://goo.gl/YV2Qlu ), donde expone que –bajo el disfraz de libertad/derechos humanos/filantropía" (su hijo Alejandro, de 31 años, es miembro de Jewish Funds for Justice)–, el megaespeculador desata levantamientos sociales, conflictos armados y reingeniería social: un caos constante donde prosperan sus especulaciones hemorrágicas. ¡El axioma sangre en la calle de los Rothschild ( http://goo.gl/yrxFSp )!


A juicio de Madsen, el éxodo migratorio desde Siria a Europa constituye un "plan de Soros y la CIA para desestabilizar a Europa ( http://goo.gl/TOUuhl )".


El primer ministro de Hungría, Victor Orban, responsabilizó a Soros de propiciar la crisis migratoria de Medio Oriente para hundir a Europa ( http://goo.gl/agnZPe ). ¡Qué perversidad!


En mi libro de hace 16 años El lado oscuro de la globalización: post-globalización y balcanización (http://goo.gl/aJmYRM) expuse la forma en que Soros opera la teoría del caos: donde los fractales –zonas restringidas de orden en la vastedad del desorden– son representados por las finanzas israelí-anglosajonas, mientras el caos cunde en el resto del planeta.


Madsen demuestra que "Soros y sus amigos de la CIA tuvieron en la mira a la URSS y a Rusia desde 1987 ( http://goo.gl/cChZYP )".


Habría que agregar que la implosión rusa sucedió con estruendoso éxito geoestratégico y constituye hoy la misma receta letal que pretende aplicar el megaespeculador Soros a China 29 años más tarde.


Soros, notable instrumento is¬raelí-anglosajón del eje Rothschild/BlackRock y la CIA, es el enemigo público número uno de Rusia y China.


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A tres minutos del Apocalipsis, según El reloj del Juicio Final

El 2016 empezó con una hecatombe bursátil y el especulativo desplome del precio del petróleo por los megabancos de Wall Street.


Como si lo anterior fuera poco, el Boletín de Científicos Atómicos, con 16 premios Nobel adscritos, colocó el 26 de enero las manecillas del Reloj del Juicio Final (Doomsday Clock) a tres minutos del Apocalipsis ( http://goo.gl/kStovJ ).


El mismo día, Sputnik dio vuelo a las perturbadoras declaraciones de William Perry, de 88 años y ex secretario del Pentágono con Clinton, quien aduce que "el peligro de una catástrofe nuclear es hoy ya mayor de lo que fue durante la guerra fría (...) y, sin embargo, nuestras políticas simplemente no reflejan esos peligros cuando tanto Estados Unidos como Moscú modernizan sus arsenales nucleares por primera vez desde el fin de la guerra fría".


William Perry explaya que el costo de la modernización de Estados Unidos sería de 350 mil millones de dólares en la próxima década, cuando se corre el riesgo de una guerra nuclear accidental, ya que se han incrementado las tensiones entre Washington y Moscú ( http://goo.gl/IFDHZ5 ).


Perry ya había advertido sobre una guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia ( http://goo.gl/KUCYEV ), mientras el Centro de Seguridad Nuclear estima el costo de la modernización del primer país casi al triple de lo propalado por Perry: un billón (trillion, en anglosajón) en 30 años, de acuerdo con el anuncio de Obama en 2014.


De las 16 mil 300 armas nucleares desplegadas hoy en el mundo, cuya macabra contabilidad encabezan Estados Unidos y Rusia –al unísono con Francia, Gran Bretaña, China, Israel, Pakistán, India y Norcorea–, solamente 50 y/o 100 bastarían para provocar muertes masivas y efectos duraderos en la atmósfera, sin contar otros dos tantos de bombas atómicas almacenadas, ¡con solo 0.3 por ciento de las armas nucleares desplegada se puede extinguir la vida en la biosfera!


Las manecillas de 2016 –idénticas al año pasado– denotan un peor vaticinio que durante la crisis de los misiles en Cuba en 1962.


En medio del pueril libelo de la Tesorería de Estados Unidos en la BBC contra el zar Vlady Putin –que de corrupto no lo bajan, como si los políticos israelí-anglosajones fueran inmaculados ( http://goo.gl/bRERqT)–, el mismo día de la funesta publicación del boletín y sin motivación conspicua, 10 regimientos de la Fuerza de Misiles Estratégicos de Rusia fueron colocados en alerta mayor ( http://goo.gl/QOEHrR ), entre ellos siete regimientos armados con los letales misiles móviles Topol/Topol-M/Yars. ¿Se preparan a un ataque pérfido de Estados Unidos?


En sincronía, la pugnaz prensa británica intensificó los anatemas masivos contra el zar Vlady Putin, en particular, el extraño caso del doble espía Litvinenko ( http://goo.gl/Thge1B ).


El rubro Tablero de Instrumentos (Dashboard) ( http://goo.gl/tEUaxh) del boletín expone toda una serie de amenazas –nucleares, biológicas, emergentes y cambio climático– que no distan de las proferidas por el notable astrofísico británico Stephen Hawking, con la salvedad de la inteligencia artificial y la ingeniería genética ( http://goo.gl/PRtM9g ).


El tablero expone la seguridad del material nuclear y los tipos de incidentes –extravíos, robos, etc– por país entre 2010 y 2015": Estados Unidos (58); Francia (cinco); Argentina (tres); Brasil (dos); Chile (dos) y México (dos), y otros 12 países, con 27 robos, 14 extravíos, ocho fallas de lanzamiento, un material contaminado, una violación a las regulaciones y siete desconocidos (¿?).


¡Dos incidentes nucleares en el México neoliberal itamita! What happened?


El boletín movió las manecillas debido a dos máximos riesgos: el nuclear y el cambio climático, que reseñan en detalle los rotativos británicos The Guardian ( http://goo.gl/eNj5pl ) y Daily Mail ( http://goo.gl/iyjHTk).


Suzanne Goldenberg, de The Guardian, destaca que los científicos mantuvieron las manecillas cercanas al Apocalipsis debido a que los líderes internacionales están fallando en el desempeño de su deber más importante, pese a dos importantes logros en 2015: el acuerdo de desnuclearización de Irán y el histórico Acuerdo en París para combatir el cambio climático, cuando el orden mundial contó el año pasado con las amenazas de la ciberguerra y los yihadistas.


Fue en 1991 cuando el fin de la guerra fría alejó las manecillas a 17 minutos de la medianoche.


El muy influyente George Shultz, de 93 años y ex secretario de Estado con Reagan, juzga que "el mundo es hoy un lugar muy peligroso para vivir desde el finiquito de la guerra fría: tenemos un mundo sumergido por el cambio. No existe un lugar desde donde se pueda ver y se diga que es un mundo de prosperidad estable. Es un caos terrible".


¿No es, acaso, el caos provocado por la decadencia de Estados Unidos y su negación al nuevo orden tripolar con Rusia y China?


Daily Mail considera que existe preocupación por los conflictos continuos en Ucrania y Siria, donde colisionan los intereses geoestratégicos de Estados Unidos y Rusia, así como por el movimiento de armas nucleares de corto y mediano alcance por Rusia y la amenaza de Estados Unidos de colocar de nuevo armas nucleares en Europa: dos de los principales contribuyentes a que el reloj se haya detenido en relación con el año pasado, lo cual se agrega a la presunta prueba de una bomba de hidrógeno por Norcorea.


Daily Mail expone que en 1953 el reloj se encontró a dos minutos, cuando tanto Estados Unidos como la URSS experimentaron sus bombas de hidrógeno.


El boletín comenta la continuación del conflicto en Ucrania y Siria, acompañado por peligrosas bravatas y políticas arriesgadas, con Turquía, miembro de la OTAN, derribando un avión ruso implicado en Siria, y el director de la agencia de noticias de Rusia realizando declaraciones sobre convertir a Estados Unidos en ceniza radioactiva, mientras la OTAN y Rusia reposicionan sus activos militares y efectúan significativos ejercicios militares.


Pese a los avances sobre el cambio climático, el boletín detecta que el presente gobierno de Gran Bretaña ha retrocedido, mientras el Partido Republicano es el único en el mundo que no reconoce que el cambio climático causado por humanos (sic) sea un problema.


By the time being, no me entrometeré en la discusión bizantina sobre si el cambio climático es estructuralmente cíclico de la Vía Láctea o es antropogénico.


El boletín propone seis medidas urgentes para regresar el reloj a niveles que no pongan en riesgo la existencia de la humanidad: 1.Reducir en forma dramática el gasto propuesto de los programas de modernización de las armas nucleares; 2. Reenergizar el desarme; 3. Negociar con Norcorea; 4. Seguimiento del Acuerdo de París que reduzca en forma abrupta las emisiones de gas invernadero y cumpla la promesa de conservar el calentamiento debajo de 2 grados Celsius; 5. Abordar el problema comercial (sic) de los desechos nucleares, y 6. Crear instituciones para explorar y enfrentar los potencialmente malos usos catastróficos de las nuevas tecnologías.


Una feroz crítica a los hallazgos del boletín es su génesis pecaminosa: fundado por los científicos de la Universidad de Chicago, cuyas aportaciones en economía –el monetarismo neoliberal de Milton Friedman–, sin armas nucleares, han sido casi apocalípticas para el género humano.


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Enero, el peor mes para la finanzas desde la Gran Depresión

Los mercados bursátiles del mundo han tenido en este mes el peor inicio de año desde la gran depresión de finales de los años 20 del siglo pasado. En sólo tres semanas las pérdidas en las diferentes plazas rozan 8 billones (millones de millones) de dólares, destrucción de riqueza que, comparativamente, equivale a la mitad del valor de la economía de Estados Unidos, la mayor del planeta.


La tendencia de los mercados financieros en días recientes, marcada por un desplome de los precios del petróleo y otras materias primas; la devaluación de las monedas de países emergentes frente al dólar y la desaceleración de la economía china, cuyo crecimiento de 6.9 por ciento en 2015 fue el más bajo en 25 años, avivó temores de que la economía global se encamine a una recesión, cuando todavía no ha superado en su totalidad los efectos de la iniciada en 2009, expusieron analistas.


En medio del creciente clima pesimista que inunda los mercados financieros, se perdieron cerca de 7.8 billones de dólares del valor de las acciones en las tres semanas anteriores al 21 de enero, señaló Bank of América Merrill Lynch (BAML).
No descartamos una recesión el próximo año. Habrá problemas y nos preocupa la falta de municiones políticas para lidiar con un impacto de envergadura, dijeron Ethan Harris y Emanuella Enenajor en una nota del banco de inversión, uno de los más importantes de Wall Street.


Carnicería financiera


En los primeros 14 días hábiles del año las pérdidas en los mercados bursátiles ascendieron a casi la mitad de la economía de Estados Unidos –cuyo producto interno bruto (PIB) es de 16 billones de dólares, de acuerdo con datos del Banco Mundial–, en lo que es calificado como el peor inicio del año en los mercados desde la gran depresión de 1929, de acuerdo con estadísticas del comportamiento de los mercados.


David Buik, analista del banco de inversión Panmure Gordon, apuntó que la carnicería financiera en los mercados de valores en las primeras semanas del año marcó el peor inicio desde 1928.


Las pérdidas acumuladas en las acciones que cotizan en los mercados provocaron que los inversionistas y gestores de fondos colocaran la semana pasada la mayor cantidad de dinero en fondos de bonos de gobierno, considerados instrumentos más seguros, debido a que pagan una renta fija, a diferencia de las acciones, cuyo valor se mueve día a día, en un indicio de que temen que la economía mundial caiga en recesión, dijo BAML.


Economistas del banco estadunidense también señalaron que la probabilidad de que la economía de Estados Unidos, la mayor del mundo y de la que depende la economía mexicana, entre en recesión el próximo año subió de 15 a 20 por ciento, aunque indicaron que la posibilidad de que se produzca una gran crisis como la de 2008-2009 es lejana.


Pese al incremento, la probabilidad de una en cinco de una recesión normal sigue siendo baja, dijeron economistas del banco estadunidense, que recortaron su proyección de crecimiento en 2016 a 2.1 por ciento de 2.5. Una recesión suele definirse como dos trimestres consecutivos de contracción.


No obstante, cuando los mercados están en este estado de fragilidad, hay cierta tentación de perder de vista los fundamentos económicos. Para nosotros, la economía está bien y los riesgos de recesión son bajos, aclararon los analistas.


Previamente esta semana, economistas de Citi dijeron que está aumentando el riesgo de una recesión global, mientras Morgan Stanley refirió que la probabilidad es de 20 por ciento en el peor de los casos, y el banco francés Societe Generale la ubicó en 10 por ciento, con un incremento de posibilidades.
Las acciones globales tuvieron uno de los peores inicios de año

de la historia, en el marco de un derrumbe de los precios del crudo, una profunda preocupación por la economía china y los coletazos del primer aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal en casi una década.


Desde comienzos del año las acciones en la bolsa de Nueva York han perdido cerca de 8 por ciento, dentro de los cuales el índice ampliado Standard and Poor's 500 es el más afectado, al acumular una baja de 9 por ciento hasta el pasado miércoles, previo al repunte de las dos últimas sesiones de la semana.


La Bolsa Mexicana de Valores registra una pérdida de 3.16 por ciento, mientras el índice Bovespa de la bolsa de Sao Paulo, la mayor de América Latina, agrupa una baja de más de 8 por ciento y se encuentra en su nivel más bajo desde marzo de 2009.


En Londres el índice Ftse 100 perdió 9.11 por ciento hasta el pasado miércoles, cuando se desplomaron los mercados globales, con lo que las bolsas europeas se ubicaron en niveles mínimos en 15 meses.


Hasta el pasado jueves, cuando el índice de Shanghai cerró con baja de 3.2 por ciento, acumuló una caída de más de 18 por ciento en lo que va de 2016.

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BlackRock exulta por la sangre en las calles financieras globales

El inicio de 2016 ha sido espeluznante para los mercados globales –con la salvedad del superdólar–, vapuleados por la deflación y la enorme deuda del G-7, al unísono de los rescoldos de la grave crisis inmobiliaria de 2008 detonada por Wall Street.


La historia real, hecha película, La gran apuesta, desnuda el canibalismo de Wall Street que detonó la grave crisis financiera de 2008 (https://goo.gl/51E97W): complementaria del documental Inside job, que demuestra la felonía de los "académicos ( https://goo.gl/tT8UC7 )", y del clásico La apuesta de un millón de millones ( http://goo.gl/Iy4NFE ).


Ambrose Evans Pritchard, vocero de la casa real británica, cita a William White, anterior monetarista en jefe del BIP, con sede en Basilea (Suiza) –el banco central de los bancos centrales–, quien considera que el sistema financiero global se ha vuelto peligrosamente inestable y enfrenta una avalancha de quiebras que pondrán a prueba la estabilidad social y política.


White se preocupa de la suerte de la devaluación de los mercados emergentes cuando el mundo ha entrado a la trampa de la deuda que no tiene solución, mientras los acreedores europeos enfrentan los mayores desafíos (http://goo.gl/j8Pe77 ). Se lamenta del fracaso de las medidas centralbanquistas, mientras el megaespeculador israelí-estadunidense Larry Fink, mandamás de BlackRock –máximo conglomerado de inversiones del mundo, con casi 5 billones de dólares de manejo de activos–, se frota las manos ante la hemorragia bursátil global, en espera de su debacle, para recomprar a precios de ganga, al pronosticar que las acciones podrían desplomarse otro 10 por ciento, ya que no creía que "había suficiente sangre (¡supersic!) en las calles (http://goo.gl/az5Qh3 )".


A juicio de Fink, un precio de 25 dólares el barril significará una prueba y, cuando todos los mercados se encuentren en lo más bajo, será una muy bella (¡supersic!) oportunidad de comprar.


La frase caníbal proferida por Fink –comprar cuando corra mayor sangre en las calles– es atribuida a Nathan Mayer Rothschild, del siglo XVIII, cuya dinastía financiera contribuyó a la creación del estado racista/ apartheid de Israel.


El significado de la frase caníbal sangre en las calles la explica James Mackintosh, del Financial Times: hay que comprar en el momento en que la "confianza del inversionista y los precios estén en el abismo, cuando la violencia (sic) está en su máximo ( http://goo.gl/eWVwSS )".


BlackRock se despachó con la cuchara grande de la privatización de Pemex (http://goo.gl/6m2AnE ), donde destaca su interconectividad con la tríada itamita de Bailleres/Aspe/Videgaray ( https://goo.gl/dEqrjo ) mediante la bisagra de Evercore ( https://goo.gl/M3NW5u).


Más allá de la bidireccionalidad entre las cuatro principales petroleras anglosajonas y los megabancos de Wall Street ( https://goo.gl/dP6ysO ), sobresale la circularidad intermegabancaria –donde operó el criminal israelí-estadunidense Bernard Madoff– y multiempresarial del eje BlackRock/Rotschild/Soros (http://goo.gl/XhjBDI).


El eje Rothschild/Soros/BlackRock, proclive a las hemorragias bursátiles, vale un expedito escrutinio.


Se presume que los banqueros israelí-británicos Rothschild controlan al megaespeculador "judío-estadunidense ( Haaretz dixit)" George Soros, máximo criminal finacierista global con máscara de filántropo.


El connotado geopolitólogo alemán-estadunidense William Engdhal señala a Soros como uno de los principales hombres de paja de los Rothschild, quien goza de información privilegiada en los canales más importantes tanto gubernamentales como privados en EU/Europa/Israel ( http://goo.gl/2ag9ST ).


La perniciosa Open Society Foundations (OSF), de Soros, ha instigado las revoluciones de color y los cambios de régimen" desde Ucrania hasta los Balcanes, por lo que acaba de ser expulsada de Rusia, debido a su subversión ( https://goo.gl/8rh4VH ).


OSF financia, entre otras entelequias, a Human Rights Watch, Foro Económico Mundial de Davos y al muy influyente CFR y, según Free Republic, es uno de los principales donadores de Wikipedia/Wikimedia.


En México, el eje Rothschild/Soros exibió sus poderosos tentáculos desde el "Irán- contras" (que prohijó al legendario edificio Omega, de Paseo de la Reforma 345, en el DF) hasta la lubricación de la presidencia de Fox, y ahora trasmutado en BlackRock, de fuertes vínculos con los itamitas Calderón y Videgaray. Mejor aquí le paro...


Keith Anderson, cofundador de BlackRock, fue la bisagra entre Larry Fink y Soros, quien operó como director de inversiones de Soros Fund Management ( http://goo.gl/PxyAJz ).


Más allá de la hemorragia de Malasia Airlines, que hubo beneficiado a los Rothschild y a Blackstone –¡más sangre en las calles ( http://goo.gl/h5f2uZ )!–, BlackRock exhibió su alianza estratégica con los Rothschild en Australia en 2002, cuando manejaba 238 mil millones de dólares que, 13 años más tarde, se dispararon a casi 5 billones: ¡casi 20 veces más ( http://goo.gl/4Hl28m )!


La sangre en la calle del eje Rothschild/Soros/BlackRock es mucho más profusa en el siglo XXI que sigue al pie de la letra las enseñanzas caníbales de su progenitor común, Nathan Mayer Rothschild, del siglo XVIII, debido a la utilización catalizadora de supercomputadoras de alta frecuencia comercial que dominan las plazas financieras de EU y Europa ( http://goo.gl/Ytiwsp ).


Según el banco suizo UBS, el "paso acelerado de la innovación digital podría tener algunas sorprendentes implicaciones para los mercados de intercambio de divisas en los próximos años, llevando a un mayor fortalecimiento del dólar y de las economías basadas en el dólar a expensas (¡supersic!) de los países de los mercados emergentes, como China e India ( https://goo.gl/rAB51p )".


¿Guerra digital geofinanciera de EU contra China? ¿Y a poco se van a quedar Rusia y China observando?
¿Qué harán con tanto desempleado global?


Un reporte de la Escuela Oxford Martin avisó que la "digitalización de los robots sustituiría la mitad de los trabajos de EU en las próximas dos décadas, lo cual será similar en Europa y Japón (https://goo.gl/fwbvIH )".


¿Qué harán con 36 millones de desempleados mexicanos en EU?


El notable astrofísico británico Stephen Hawking advirtió que la humanidad va a usar la ciencia y la tecnología para aniquilarse (¡supersic!), al menos que "maneje escaparse del planeta ( http://goo.gl/YuhDM8 )".


Hawking rezumó que, mientras se establecen colonias espaciales en los próximos 100 años, hay que examinar los peligros y controlarlos para asegurar la supervivencia en la Tierra.


Stephen Hawking enumeró los peligros que acechan: guerra nuclear, calentamiento global, virus de ingeniería genética e inteligencia artificial (IA), ante lo poco que la humanidad puede hacer: aunque la oportunidad de un desastre en la Tierra en un año dado pueda ser muy baja, se acumula en el tiempo, y se vuelve una casi certeza en los próximos mil o 10 mil años.


Quizá al genial Hawking le faltó agregar las supercomputadoras bursátiles y la robótica del superdólar (http://goo.gl/eyL9vJ ), que quizá formen parte de su rubro sobre la IA ( http://goo.gl/qMYqfv).


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