Miércoles, 22 Julio 2015 06:33

Sombras en el sistema financiero

Sombras en el sistema financiero

Existe en la economía mundial un sistema financiero paralelo, comúnmente llamado sistema de bancos sombras. No es un nombre adecuado, pero sí desempeña un papel clave en la dinámica capitalista global, al permitir mantener una sensación reconfortante de disponibilidad de crédito para la expansión de los negocios. Pero siempre ha sido una fuente de peligrosa inestabilidad. Hoy los rumores que emanan de las entrañas del sistema financiero paralelo no auguran nada bueno.


El sistema financiero paralelo se compone de instituciones financieras no bancarias, fondos de inversión y de cobertura, operadores de fondos del mercado de dinero y diversos vehículos de inversión. Se calcula que este sistema maneja activos valuados en más de 75 billones (castellanos) de dólares, una suma ligeramente superior al producto bruto mundial.


Estas instituciones operan como agentes de colocación de grandes fondos de inversión y sirven de puente entre grandes inversionistas y prestamistas. La fuente de ganancias del sistema financiero paralelo proviene de las tasas de correduría e intermediación, así como de arbitrajes entre tasas de interés y tipos de cambio. Es decir, muchas de las operaciones de estas instituciones son especulación pura y dura. La idea de que la economía mundial se comporta como un casino no es una simple metáfora.


Estas instituciones financieras no se comportan como los bancos comerciales porque no reciben depósitos, y por esa razón no están reguladas de la misma manera. Las instituciones del sistema sombra no están obligadas a mantener niveles mínimos de reservas ni fondos de efectivo para enfrentar emergencias. En la mayor parte de los países estas instituciones casi no están sujetas a rutinas de monitoreo por las autoridades monetarias o financieras. Las actividades del sistema sombra involucran derivados financieros exóticos, como swaps de deuda, y múltiples operaciones con obligaciones apoyadas en sistemas de garantías o respaldos en diferentes instrumentos financieros (CDO por sus siglas en inglés). Los contratos de opciones y operaciones en mercados de futuros también son habituales en las actividades del sistema financiero paralelo.


En teoría esos derivados deberían servir para mitigar riesgos y frenar corridas sobre las instituciones del sistema paralelo. También dan la impresión al inversionista de que su colocación es más cercana a una postura de liquidez aunque con altos rendimientos (asociados a inversiones ilíquidas). En realidad, la opacidad de las operaciones con derivados llevaron a más apalancamiento y a una mayor fragilidad del sistema, intensificando el colapso financiero de 2008.


En síntesis, esta red de instituciones y sus operaciones se maneja casi totalmente fuera de la pantalla de radar de las agencias reguladoras. Al incrementarse la reglamentación sobre algunas de las actividades del sistema bancario y financiero convencional a partir de la crisis de 2008 el sistema paralelo creció de manera espectacular y casi duplicó su tamaño. Muchos piensan que esa nueva reglamentación permitió reducir el riesgo en el sistema bancario tradicional. En realidad sólo sentó las bases para trasladar el riesgo hacia el sistema sombra.


El tamaño del sistema financiero sombra y su inherente inestabilidad le han convertido en una grave amenaza para la economía mundial. Cualquier movimiento en tasas de interés o en expectativas devaluatorias en algunos de los componentes importantes de la economía mundial puede provocar pánico entre los usuarios del sistema sombra. La carrera hacia la salida de emergencia resultará muy accidentada.


¿Qué podría provocar el pánico y una corrida en el sistema sombra? Hay varios factores en el escenario mundial susceptibles de generar un comportamiento de manada hacia la salida por parte de los habitantes de este ecosistema financiero. La desestabilización en las cotizaciones en el mercado mundial de divisas provocada por una eventual salida de Grecia de la esfera del euro podría tener gravísimas consecuencias. El desplome del mercado de valores en China es otro ejemplo de factores que pueden tener un gran impacto (la economía china ha estado sustentada en una expansión inusitada del crédito y eso no tranquiliza a nadie). La crisis en los mal llamados mercados emergentes por sobreendeudamiento en activos denominados en divisas fuertes y por ser receptores de cantidades absurdas de flujos de capital (como el aberrante caso de México) son otras posibles fuentes de desestabilización.


La paradoja del capitalismo mundial es que mientras más se debilita la economía real debido a una mezcla de sobreinversión y deficiencia crónica de la demanda efectiva, más se fortalece el sistema financiero sombra como refugio de los inversionistas. Pero el sistema financiero sólo mantiene la ilusión de seguridad con una extraña combinación de instrumentos financieros exóticos. Al final del camino de la historia, el inversionista privado debe confrontarse con su destino. El sistema financiero sombra es una frágil estructura diseñada para especular, no para resistir turbulencia.


Twitter: @anadaloficial

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Miércoles, 22 Julio 2015 05:48

Hegemonía financiera

Hegemonía financiera

Después de un prolongado periodo de desarrollo con igualdades crecientes en las economías avanzadas (1945 a 1972), los financieros neoliberales capturan el poder. Los países en ambos lados del Atlántico ven emerger a partir de la década de los setenta y desde sus mismos núcleos decisorios a toda una camada de dirigentes subyugados por los intereses del gran capital. La nueva derecha estadunidense, apoltronada desde tiempo antes en algunas universidades de prestigio, encuentra, para el triste fin de su época de logros sociales, los necesarios soportes con los republicanos capitaneados por Ronald Reagan. Juntos inauguran el más cruento pasaje de la reciente historia contra los asalariados de su país y el continuado auge en la concentración desmedida de la riqueza en unas cuentas manos. Simultáneamente, Margaret Thatcher emprende, en la Inglaterra decadente, su terca cruzada ideológica contra todo aquello que no fuera consistente con la llamada Única Ruta: el inicio de una feroz embestida para desmantelar el estado de bienestar, destruir los sindicatos y nulificar a la clase trabajadora. Una embestida que llega, reforzada con el resto de la comunidad, hasta estos aciagos días.


La crisis desatada por la avaricia sin control de los centros financieros (2008) se cebó, como plaga medieval, precisamente en aquellos que, sin ocasionarla, se convirtieron en forzados pagadores de sus inmensos saldos. Casi nadie se ha salvado en este enorme naufragio, pero indudablemente han sido las mayorías las que hoy resienten en carne propia las consecuencias más duras y prolongadas de una quiebra fraguada por la irresponsabilidad de los especuladores de las finanzas mundiales. A medida que se avanza en las políticas de austeridad ( austericidio) van apareciendo, ya sin tapujos que valgan, los abrumadores costos sobre el lomo de los trabajadores. Son en verdad las consecuencias del diseño impulsado, con real saña, por las élites (el ahora famoso uno por ciento). El deterioro en los niveles y la calidad de vida de todos los situados hacia abajo de las capas medias de la pirámide económica de cada una de las naciones del orbe parece, así, no tener fin ni justicia alguna.
Para bien del progreso humano poco, muy poco, de este ya prolongado drama pasa desapercibido para la inteligencia y el análisis de un creciente número de estudiosos. Con el rigor imprescindible para enfrentar y dar salida a este tipo de problemas, ya se avizoran los suficientes y prácticos horizontes de posibilidades asequibles. Los distintos pueblos, acicateados por el sufrimiento y las congojas a las que son llevados sin tregua alguna, van tomando conciencia y luchan por organizarse para transitar las rutas que se abren. Los adelantados fueron los sudamericanos: Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay. Juntos y con sus especificidades relativas han encontrado la manera de zafarse de los férreos condicionamientos que la estructura dominante impone por doquier. Organismos multilaterales entran en juego como garantes de esta dominancia.

Los secundan los medios de comunicación, casi por completo al servicio del poder financiero. Se apoyan en una cauda de analistas y difusores orgánicos presentados, con bombo, respetos, premios y remuneraciones varias, para facilitar la prédica de sus interesadas recomendaciones, prefabricadas y repetitivas contra de cualquier rebeldía que pueda surgir por aquí y acullá. Nunca les escasean las consignas, prevenciones, catástrofes por llegar y hasta francas amenazas que les adjuntan los poderosos en turno. Desoír las consejas, validadas por centros de estudios, opinión y prospectiva de laureadas academias o gobiernos exitosos se habrá de pagar con sangre.


El caso del despertar europeo, a pesar de su etnocentrismo rampante, presenta pocas variaciones a lo sucedido previamente en Latinoamérica. España inició el desplante de cara (M-15) a un programa de sacrificio impuesto, desde hace varios años, por un gobierno retrógrado (PP), plagado de tramposos y ladrones (casta, los llaman ahora), acicateado por la burocracia comunitaria y su entorno bancario de escala. El núcleo de poder tras todos estos mandatos impositivos y hasta ahora inapelables ya se identifica con nitidez: el Bundesbank alemán y su torvo ministro de Finanzas (Wolfgang Schäuble) son piezas infatigables de la andanada reaccionaria. De esa suerte de personeros e instituciones del medio financiero de alto perfil se desprenden los dictados que escurren hacia los distintos y dóciles gobiernos. Lugar especial ocupa el Banco Central Europeo y toda la burocracia comunitaria asentada en Bruselas. El respaldo inglés (la City londinense) es conspicuo participante en estos menesteres de las altas finanzas, las valuaciones bajo pedido de los mercados, sin olvidar sus continuos eflujos de prestigios bien asentados. Similar eco encuentran en Wall Street, el FMI y el Banco Mundial los objetivos multimedios cercanos a las imperiales oficinas de Washington. Como se ve, con terrible transparencia, una fuerza combinada de gran magnitud que, por si alguna duda cabe, está dispuesta a usar todo su vastísimo arsenal político, comunicacional y hasta militar en contra de los rejegos.


Grecia es por ahora ejemplo de los peligros que corren aquellos que, aunque pertrechados con el decidido y hasta sólido impulso de sus mayorías ciudadanas, desean seguir rutas independientes y propias. Buscar el respaldo democrático y el bienestar de los ciudadanos no es, como se observa en la temerosa Europa de los banqueros, coraza indestructible contra las políticas concentradoras del ingreso y la riqueza del capital hegemónico.

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Martes, 14 Julio 2015 06:26

China: guerra a las acciones

China: guerra a las acciones

El primer fin de semana de julio no fue tranquilo para los niveles más altos del gobierno chino. Luego de una serie de reuniones entre el Consejo de Estado, el Banco del Pueblo de China (BPCh) y la Comisión Reguladora de Valores de China (CRVC), se reveló una combinación extraordinaria de medidas para prevenir el colapso del mercado de valores. Son adicionales a las políticas anunciadas la semana anterior, entre ellas un recorte a las tasas de interés de referencia y reglas menos rígidas para las operaciones con margen (financiadas por el agente de bolsa). Los índices de referencia en los mercados de valores de Shanghai y Shenzhen se han desplomado alrededor de 30 por ciento después de alcanzar el punto más alto el 12 de junio, lo que puso fin a un año de crecimiento continuo y arrasó con 3 billones de dólares del valor de las acciones.


Las medidas de emergencia implican una compra de valores de base amplia dirigida por el Estado. Luego de una reunión con la CRVC, 21 grandes agencias de bolsa se comprometieron a lanzar un fondo de equilibrio por 120 mil millones de renminbis (19 mil 300 millones de dólares) para apuntalar el mercado. También se comprometieron a no vender acciones de sus propias cuentas negociadoras mientras el índice compuesto del mercado de valores de Shanghai (SSECI, por sus siglas en inglés) se mantenga debajo de 4 mil 500 puntos (cerró a 3 mil 687 el 3 de julio). Las casas de fondos mutualistas representadas por la Asociación de Administración de Activos de China también señalaron que contribuirían a estabilizar el mercado inyectando el capital de sus propias firmas en sus fondos.


Estos esfuerzos recibirán apoyo directo de las autoridades centrales. Según un comunicado emitido por la CRVC, la principal agencia financiera de márgenes de propiedad estatal, China Securities Finance (CSF), recibirá apoyo de liquidez del BPCh. Tales fondos, a su vez, se usarán para prestar al fondo de equilibrio, el cual podría expandirse. También se anunció por separado en los medios estatales que 28 compañías suspenderían voluntariamente ofertas públicas iniciales (OPI) que ya se habían aprobado, en un esfuerzo por prevenir una estrechez de liquidez que podría poner más presión a la baja sobre los precios de los valores.


¿Por qué el alboroto?


La avalancha de anuncios reveló que el gobierno está en modo de crisis. La naturaleza abierta del compromiso del Banco del Pueblo de China con la CSF es un movimiento particularmente dramático, que implica la posibilidad de inyecciones de liquidez en gran escala hasta que los precios de los valores se recuperen. La decisión de estimular los mercados se ha tomado sin duda al más alto nivel, y las autoridades parecen comprometidas a respaldarla con todo lo que está a su alcance.


Desde una perspectiva económica, estas acciones son desconcertantes. Históricamente ha habido escasa correlación entre el mercado de valores y la economía real. La última vez que el mercado se derrumbó, en 2008, el resultado para la economía fue limitado. La escalada reciente no tuvo un impacto positivo discernible en el consumo y la inversión, lo cual sugirió que los efectos negativos de una caída en las valuaciones para la riqueza y el financiamiento también serían limitados. Todos los nuevos pequeños inversionistas que se han amontonado en el mercado, unos 90 millones, aún representan un número relativamente pequeño, y quienes se han retirado temprano con su dinero habrán obtenido un atractivo rendimiento. Los índices de referencia en los mercados de Shanghai y Shenzhen están todavía alrededor del doble que a estas alturas del año pasado.


Existen dinámicas en el ambiente actual que lo hacen diferente del de 2008. De modo notable, el relajamiento de controles sobre el financiamiento de margen, que permite a los pequeños inversionistas pedir prestado dinero para invertirlo en acciones, significa que algunos están sobreapalancados. Las empresas también han estado usando las acciones como garantía colateral para obtener préstamos. Un colapso en los precios de los valores, por tanto, dejaría cierto número de deudas incobrables y alimentaría nuevos movimientos a la baja en los precios de las acciones. Sin embargo, como las cifras oficiales ponen el financiamiento de margen apenas arriba de 2 billones de renminbis (327 mil millones de dólares), es difícil ver cómo un arrasamiento de estas posiciones podría tener implicaciones sistémicas para el sector financiero. Tal vez las autoridades se preocupen de que los préstamos de margen se canalicen mediante el sector informal, pero las estimaciones de la escala de esta actividad son muy variables.


Por tanto, el enfoque del gobierno parece excesivo para la tarea que tiene por ahora, y revela mucho sobre sus propias ansiedades. La intervención en esta escala rebasa con mucho el ámbito normal de la política macroeconómica, lo cual sugiere que el gobierno decidió actuar para elevar su propia credibilidad. Es cierto que tiene responsabilidad por los sucesos recientes: los medios estatales impulsaron el crecimiento del mercado en 2014, sin advertir sobre sus riesgos, como estrategia para ayudar a compañías endeudadas a acceder al financiamiento. Es probable que el paquete de medidas de emergencia se refiera más a rescatar su popularidad que a estabilizar la economía.


¿Funcionará?


Los anuncios realizados el fin de semana ilustran el poder de fuego que el gobierno tiene a su disposición. Sin embargo, las intervenciones de este tipo rara vez tienen éxito. El tamaño del fondo de equilibrio y las intervenciones de las agencias de bolsa son pequeños en relación con la escala de transacciones diarias. De hecho, el 6 de julio, primer día de operaciones después de que se revelaron las medidas, sólo el mercado de Shanghai (cuyas grandes entidades enlistadas, de propiedad estatal, han sido el objetivo de la mayor parte del esfuerzo oficial por impulsar los precios) cerró con alza. La confianza de los inversionistas ha sido minada por la reciente volatilidad de precios, así como por los movimientos de pánico hechos en respuesta a ella. Muchos aún ven cualquier repunte orquestado por el gobierno como una oportunidad final de salir del mercado.


Por lo tanto, el gobierno se ha colocado en una posición difícil. Está comprometido a restaurar la estabilidad de los mercados de valores e incluso ha identificado un nivel meta de unos 4 mil 500 para el SSECI. Sin embargo, podría enfrentarse a la situación de tratar de combatir niveles mayores de ventas con niveles aún mayores de compras. Tal apoyo podría ser viable a corto plazo, pero llegará un punto en que se vuelva financieramente insostenible y los riesgos para el sistema crecerían en forma peligrosa. En este punto crecerá la oposición de entidades que nominalmente respaldan el paquete de rescate. Ahora que el gobierno ha apostado su credibilidad al rescate del mercado, ¿un fracaso podría tener consecuencias para las reformas del presidente Xi Jinping o el premier Li Keqiang?


Sea cual fuere el éxito de las medidas, la decisión de seguir este curso ya representa un golpe significativo a los esfuerzos reformistas, y no sólo en términos de los mercados domésticos de capitales. A finales de 2013 el PCCh se comprometió a dar al mercado un papel decisivo en la asignación de recursos. La intervención del fin de semana significa que este objetivo se ha echado por la borda hasta cierto punto.


Desde luego, acaba con las esperanzas de que los mercados de valores de China sean impulsados por los fundamentos del mercado, más que por políticas, o de que el riesgo moral sea atenuado. La suspensión de las OPI también cancela esfuerzos por desarrollar los mercados como un canal efectivo para que las empresas recaben financiamiento. Habrá consecuencias más extensas para la reforma del sector financiero, campo en el que se había logrado un avance constante. La determinación del gobierno de impulsar reformas potencialmente desestabilizadoras, como la apertura total de la cuenta de capital y la liberación del tipo de cambio, está menos clara hoy que antes.


The Economist Intelligence Unit revisará sus pronósticos a raíz de estos sucesos. Nuestras previsiones de crecimiento económico a corto plazo permanecerán sin cambio. Vemos que los riesgos de la volatilidad de los mercados de valores para la economía real son limitados por ahora. Sin embargo, el episodio ha dañado la credibilidad del mensaje reformista del gobierno, y estaremos reduciendo nuestras expectativas en este aspecto, lo cual a su vez rebajará más nuestros pronósticos de crecimiento a mediano plazo.


Economist Intelligence Unit
Traducción: Jorge Anaya

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Los cuatro grandes bancos de Wall Street y sus ocho familias que gobiernan el mundo

A los multimedia rusos les ha dado por expurgar y señalar en forma específica a los cuatro oligopolios financieristas –los cuatro grandes megabancos– que controlan el mundo, como es el caso de una perturbadora investigación de Russia Today: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity), Vanguard Group (http://goo.gl/UjlfE3 ).


Resulta también que la privatización global del agua es desplegada por los mismos megabancos de Wall Street, al unísono del Banco Mundial ( http://goo.gl/DG6d3d ), lo cual beneficia en su conjunto al nepotismo dinástico de los Bush que buscan controlar el Acuífero Guaraní en Sudamérica, uno de los mayores de agua dulce del planeta ( http://goo.gl/yROqaW ).


Ya desde 2012 el anterior legislador texano Ron Paul –padre del candidato presidencial Rand, uno de los creadores del apóstata Partido del Te, venido a menos, pero uno de los mejores fiscalistas de EU– había señalado que "los Rothschild poseen acciones de las principales 500 trasnacionales de la revista Fortune ( http://goo.gl/D71NjX )" que son controladas por "los cuatro grandes (The Big Four)": Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.


Ahora Lisa Karpova, de Pravda.ru, penetra los dédalos de las finanzas globales y comenta que se trata de "seis, ocho o quizá 12 familias las que verdaderamente dominan el mundo, a sabiendas de que es un misterio (¡supersic!) difícil de descifrar ( http://goo.gl/jSYc84 )".


¿Cómo puede existir en el siglo XXI ultratecnificado y transparentemente democrático, como pregonan sus turiferarios también y tan bien controlados, tanta opacidad para conocer quiénes son los plutocráticos megabanqueros oligopólicos/oligárquicos que controlan las finanzas del planeta?


Karpova sentencia que las ocho (¡supersic!) reducidas familias, que han sido ampliamente citadas en la literatura, no se encuentran lejos de la realidad: Goldman Sachs, Rockefeller, Loeb Kuhn y Lehman (en Nueva York), los Rothschild (de París/Londres), los War¬burg (de Hamburgo), los Lazard (de París), e Israel Moses Seifs (de Roma). ¡Vaya lista polémica donde, a mi juicio, ni son todos los que están, ni están todos los que son!


Karpova emprendió el inventario de los mayores bancos del mundo y se percató de la identidad de sus principales accionistas, así como de quienes toman las decisiones. Alguien podrá criticar, no sin razón, que el inventario de Karpova no alcanza la sofisticación de Andy Coghlan y Debora MacKenzie, de la revista New Scientist, quienes develan la plutocracia bancaria y sus redes financieristas –el uno por ciento que gobierna el mundo–, basados en una investigación de tres teóricos de los sistemas complejos ( http://goo.gl/AHSRWb ), pero que al final de cuentas coincide en forma sorprendente, pese a su sencillez indagatoria.


Karpova descubrió que los siete megabancos de Wall Street controladores de las principales trasnacionales globales son: Bank of America, JP Morgan, Citigroup/Banamex, Wells Fargo, Goldman Sachs, Bank of New York Mellon y Morgan Stanley. Karpova encuentra que los megabancos de marras son controlados a su vez por el núcleo de "cuatro grandes (the big four)": Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity) y Vanguard Group.


Estos son sus hallazgos de los controladores de cada uno de los siete megabancos: 1) Bank of America: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, FMR (Fidelity), Paulson, JP Morgan, T. Rowe, Capital World Investors, AXA, Bank of NY Mellon; 2) JP Morgan: State Street Corp., Vanguard Group, FMR (Fidelity), Black Rock, T. Rowe, AXA, Capital World Investor, Capital Research Global Investor, Northern Trust Corp., y Bank of Mellon; 3) Citigroup/Banamex: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, Paulson, FMR (Fidelity), Capital World Investor, JP Morgan, Northern Trust Corporation, Fairhome Capital Mgmt y Bank of NY Mellon; 4) Wells Fargo: Berkshire Hathaway, FMR (Fidelity), State Street, Vanguard Group, Capital World Investors, Black Rock, Wellington Mgmt, AXA, T. Rowe y Davis Selected Advisers; 5) Goldman Sachs: los cuatro grandes, Wellington, Capital World Investors, AXA, Massachusetts Financial Service y T. Rowe; 6) Morgan Stanley: los cuatro grandes, Mitsubishi UFJ, Franklin Resources, AXA, T. Rowe, Bank of NY Mellon e Jennison Associates, y y 7) Bank of NY Mellon: Davis Selected, Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Dodge, Cox, Southeatern Asset Mgmt. y los cuatro grandes.


De los cuatro grandes que dominan a los siete megabancos y gozan de traslapes e interacciones solamente desglosa a quienes controlan State Street y Black Rock.


A) State Street: Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Barrow Hanley, GE, Putnam Investment y ... los cuatro grandes (¡ellos mismos son accionistas!), y B) Black Rock: PNC, Barclays e CIC.


Da el ejemplo de traslapes/interacciones, como PNC, que es controlado por tres de los cuatro grandes: Black Rock, State Street y FMR (Fidelity).
En su libro Guerra de divisas, el autor chino Song Hongbing ( http://goo.gl/kg27vS ), en ese entonces catalogaba a los Rothschild como la familia más rica del planeta, con un descomunal capital de 5 billones de dólares ( http://goo.gl/oXKTds ).


Si los Rothschild fueran país, habrían tenido entonces, el quinto (¡supersic!) sitial del ranking global detrás del PIB de 7.3 billones de dólares de India (cuarto lugar) y mayor que Japón de 4.8 billones de dólares (quinto) y antes que Alemania (sexto), Rusia (séptimo), Brasil (octavo) y Francia (noveno).


Ya había citado ( http://goo.gl/T56NYH ) un artículo del mismo The Economist –también propiedad, como The Financial Times, del grupo Pearson–: todos controlados por la matriz Black Rock, uno de los cuatro grandes –en el que se demostraba a las trasnacionales que controla Black Rock ( http://goo.gl/LTmC6O ): principal accionista de Apple, Exxon Mobil, Microsoft, GE, Chevron, JP Morgan, P&G, Shell, Nestlé ( http://goo.gl/G0NLuj ), sin contar su tenencia de 9 por ciento de acciones de Televisa.


Según Karpova, los cuatro grandes controlan además a las mayores trasnacionales anglosajonas: Alcoa; Altria; AIG; AT&T; Boeing; Caterpillar; Coca-Cola; DuPont; GM; H-P; Home Depot; Honeywell; Intel; IBVM; Johnson&Johnson; McDonald's; Merck; 3M; Pfizer; United Technologies; Verizon; Wal-Mart; Time Warner; Walt Disney; Viacom;Rupert Murdoch's News; CBS; NBC Universal. ¡Los dueños del mundo!


Como si lo anterior fuera poco, Karpova comenta que la Reserva Federal (la Fed) comprende 12 bancos, representados por un consejo de siete personas, y representantes de los cuatro grandes.


Al final del día la Fed está controlada por los cuatro grandes privados: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.


A mi juicio, es muy probable que existan imprecisiones que serían producto de la propia opacidad de los megabanqueros.


En la fase de la "guerra geofinanciera ( http://goo.gl/mJJLYn )", lo que cuenta es la percepción de los analistas financieros de China y Rusia que sentencian la existencia de cuatro grandes y ocho familias, entre las que destacan los banqueros esclavistas Rothschild: controladores en su conjunto de otro tanto de megabancos y de la Fed.


¡Los amos del universo!

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Lunes, 01 Junio 2015 06:50

La nueva geopolítica del petróleo

La nueva geopolítica del petróleo

¿En qué contexto general se está dibujando la nueva geopolítica del petróleo? El país hegemónico, Estados Unidos, considera a China como la única potencia contemporánea capaz, a medio plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con él y de amenazar su hegemonía solitaria a nivel mundial. Por ello, Washington instauró secretamente, desde principio de los años 2000, una "desconfianza estratégica" con respecto a Pekín.


El presidente Barack Obama decidió reorientar la política exterior norteamericana considerando como criterio principal este parámetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situación de la Guerra Fría (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemonía mundial con otra "superpotencia", la Unión Soviética. Los consejeros de Obama formulan esta teoría de la siguiente manera: "Un sólo planeta, una sola superpotencia".


En consecuencia, Washington no deja de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia Oriental para intentar "contener" a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples "conflictos de los islotes" con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam, Filipinas... Y por la poderosa presencia de la VIIª flota de Estados Unidos.

Paralelamente, la diplomacia norteamericana refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y con Birmania.


Esta política prioritaria de atención hacia el Extremo Oriente y de contención de China sólo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de Oriente Próximo. En este escenario estratégico, Washington interviene tradicionalmente en tres ámbitos. En primer lugar, en el ámbito militar: Washington se encuentra inmerso en varios conflictos, especialmente en Afganistán contra los talibanes y en Irak-Siria contra la Organización del Estado Islámico. En segundo lugar, en el ámbito de la diplomacia, en particular con la República Islámica de Irán, con el objetivo de limitar su expansión ideológica e impedir el acceso de Teherán a la fuerza nuclear. Y, en tercer lugar, en el ámbito de la solidaridad, especialmente con respecto a Israel, para quien Estados Unidos sigue siendo una especie de "protector en última instancia".


Esta "sobreimplicación" directa de Washington en la región (particularmente después de la Guerra del Golfo en 1991) ha mostrado los "límites de la potencia norteamericana", que no ha podido ganar realmente ninguno de los conflictos en los cuales se ha implicado fuertemente (Irak, Afganistán). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un coste astronómico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.


Actualmente, Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultáneamente dos grandes guerras de alcance mundial. Por lo tanto, la alternativa es la siguiente: o Estados Unidos continúa implicándose en el "pantanal" de Oriente Próximo en conflictos típicos del siglo XIX; o se concentra en la urgente contención de China, cuyo fulgurante impulso podría anunciar a medio plazo la decadencia de Estados Unidos.


La decisión de Barack Obama es obvia: debe hacer frente al segundo reto, pues éste será decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, este país debe retirarse progresivamente –pero imperativamente– de Oriente Próximo.
Aquí se plantea una pregunta: ¿por qué Estados Unidos se ha implicado tanto en Oriente Próximo, hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la Guerra Fría? Para esta pregunta, la repuesta puede limitarse a una palabra: petróleo.


Desde que Estados Unidos dejó de ser autosuficiente en lo que al petróleo se refiere, a finales de los años 1940, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en una "obsesión estratégica" norteamericana. Lo cual explica parcialmente la "diplomacia de los golpes de Estado" de Washington, especialmente en Oriente Medio y en América Latina.


En Oriente Próximo, en los años 1950, a medida que el viejo Imperio Británico se retiraba y quedaba reducido a su archipiélago inicial, el Imperio estadounidense lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los países de esas regiones a sus "hombres", sobre todo en Arabia Saudí y en Irán, principales productores de petróleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadounidense en la época.


Hasta hace poco, la dependencia de Washington respecto al petróleo y al gas de Oriente Próximo le impidió considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse de Oriente Próximo? El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por el método llamado "fracking" aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. Eso modificó todos los parámetros. La explotación de ese tipo de hidrocarburos (cuyo coste es más elevado que el del petróleo "tradicional") fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos que, en promedio, superaron los 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.


Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por lo tanto, ya puede por fin considerar la posibilidad de retirarse de Oriente Próximo, con la condición de cauterizar rápidamente varias heridas que, en algunos casos, datan de más de un siglo.


Por esa razón, Obama retiró casi la totalidad de las tropas norteamericanas de Irak y de Afganistán. Estados Unidos participó muy discretamente en los bombardeos de Libia y se negó a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marchas forzadas un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes en Oriente Próximo para pasar a otra cuestión (China) y olvidar así las pesadillas de Oriente Próximo.

Todo esto se desarrollaba perfectamente mientras los precios del petróleo seguían altos, cerca de 100 dólares el barril. El precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares el barril).


Aquí es donde Arabia Saudí ha decidido intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire de Oriente Próximo. Sobre todo si Washington establece antes un acuerdo sobre el tema nuclear con Teherán, lo que los saudíes consideran demasiado favorable a Irán. Además, según la monarquía wahabita, expondría a los saudíes, y a los suníes en general, a convertirse en víctimas de lo que llaman "el expansionismo chií". Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos saudíes se encuentran en zonas de población chií.


Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudí decidió usar el petróleo para sabotear la estrategia norteamericana. Oponiéndose a las consignas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Riad decidió, contra toda lógica comercial aparente, aumentar considerablemente su producción y hacer de ese modo bajar los precios del petróleo, inundando el mercado de petróleo barato. La estrategia dio rápidamente resultados. En poco tiempo, los precios del petróleo bajaron un 50%. El precio del barril descendió a 40 dólares (antes de subir ligeramente hasta aproximadamente 55-60 dólares actualmente).


Esta política asestó un duro golpe al "fracking". La mayoría de los grandes productores estadounidenses de gas de esquisto están actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario norteamericano que, generosamente, había ofrecido abundantes créditos a los neopetroleros). A 40 dólares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas "off shore". Numerosas compañías petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar porque no son rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos.


Una vez más, el petróleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saudí son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su producción de manera que permita un ligero aumento del precio (hasta 60 dólares aproximadamente) pero sin que se lleguen a superar los límites que permitirían reanudar la producción mediante el "fracking" y en los yacimientos marítimos a gran profundidad. De este modo, Riad se ha convertido en el árbitro absoluto en materia de precio del petróleo (parámetro decisivo para las economías de decenas de países entre los cuales figuran Argelia, Venezuela, Nigeria, México, Indonesia, etc.).


Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del "fracking" podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos. Y, por lo tanto, la vuelta a la dependencia de Oriente Próximo (y también de Venezuela, por ejemplo). Por ahora, Riad parece haber ganado su apuesta. ¿Hasta cuándo?

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La ciencia ficción del sistema de precios, el caso del petróleo

Mercancías ficticias, precios de ficción


Siguiendo y ampliando la perspectiva de (Polanyi, 1991), el mercado se origina y se expande gracias a la institucionalización de una expoliación: la apropiación arbitraria y forzada fragmentación (división) de la naturaleza, el tiempo, y el ser humano, que son convertidas en mercancías ficticias cuyos respectivos precios son la renta (del suelo y de las minas), la tasa de interés, y el salario. Concomitante con este proceso se crea el dinero (medio general de pago, con nulo valor de uso, infinita divisibilidad, liquidez para tomar la forma de cualquier activo, y tener irrestricto valor de cambio), y la moneda se reproduce contra natura por lo que esta y sus cada vez más abstractos derivados llevan aparejadas la especulación y la inflación —semillas de las perpetuas crisis del mercado.


En la perspectiva, más realista de la bioeconomia, el economista rumano (Georgescu-Roegen, 1975) estudió el agotamiento irreversible de los recursos naturales (renovables y no renovables), debido a que vivimos en un mundo entrópico: la energía y la materia se preservan y transforman a perpetuidad, pero tienden hacia un estado de no disponibilidad, disipación, y de desorden. Este autor contrasta la paradoja del flujo solar super-abundante que fluye hacia la tierra y que no podemos atrapar, ni menos aún controlar y regular (que sólo las plantas almacenan), con el acervo (stock) de combustibles fósiles (carbón y petróleo) que fueron producto indirecto de la radiación solar, y cuyas existencias equivalen nada más que a dos semanas de generoso flujo solar y, por si fuera poco, no se pueden extraer totalmente. Por su condición de acervo estable (y no de flujo indómito), las reservas de petróleo y carbón se pueden extraer al ritmo de la demanda, se pueden mantener en reposo al vaivén de la codicia y paciencia de los especuladores, y se pueden vaciar dependiendo de las tecnologías disponibles para la extracción.


Estados y empresas acumulan grandes ganancias, gracias a su poder para controlar las cantidades de petróleo extraíble, y a la manipulación del precio (de por si ficticio) de ese codiciado oro negro. Los consumidores pagan por gastar tal combustible fósil, para el cual siempre habrá un mercado.
La manipulación del precio del petróleo:


El precio del petróleo, como el de cualquier mineral, constituye una renta ricardiana de las minas (Ricardo, 1990): el suelo y los minerales y energías no son producidos sino, más bien, apropiados (y el propietario se lucra al poseerlos y cobrar por su uso o consumación). El poseedor del suelo o de una mina se apropia de energías originales de la naturaleza y cobra por ello una renta (un ingreso cuantioso que, obviamente, nutre sus arcas por la mera apropiación de un recurso estratégico, codiciado, y escaso). Por cierto, la renta de los propietarios de los mejores recursos (las más fértiles tierras, las minas más fáciles de explotar) se incrementa notablemente cuando aumenta la demanda del recurso, debido al crecimiento de la población y a la expansión de los mercados.


Desde la perspectiva de la economía convencional los precios se forman en el mercado y obedecen a una situación de equilibrio entre la oferta y la demanda. Así las cosas, el extraordinario descenso en el precio del crudo (acaecido durante los últimos meses) obedece a una baja demanda (causada por el lento crecimiento de las principales potencias, y por avances tecnológicos como motores más eficientes, y uso de otras fuentes energéticas), y también por una alta oferta (Estados Unidos es casi autosuficiente y, por tanto, empezó a usar las reservas que tenía inactivas), y porque los países miembros de la Opec (principalmente Arabia Saudita) prefieren mantener sus mercados aunque bajen los precios. La vertiginosa caída en el precio del petróleo (que en junio del año pasado estaba en US$115 el barril, y ahora está en US$50 con más dificultad al alza), indica que al menos en el efímero corto plazo se frenarán proyectos de extracción menos rentables: el precio actual no castiga tanto a países como Arabia Saudita (con pozos poco profundos y tierra-dentro), como a otras naciones (entre ellas Rusia y Ucrania) que requieren perforaciones en aguas muy profundas y mar adentro, y otros pequeños petroleros (como Colombia) que estaba incursionando en la controvertida técnica de la fracturación hidráulica de rocas (Economist, Why the oil price is falling, 2014) (Taylor, 2015).


Cuando las señales de precios no frenan gastos exacerbados


El petróleo es un recurso no renovable, que está disponible en forma de un acervo (depósito) producido por la naturaleza durante millones de años, pero que se está gastando arbitrariamente por intereses y pasiones de corto plazo. A la naturaleza le tomó entre 50 y 300 millones de años producir los depósitos de este combustible fósil, y la humanidad lo ha gastado aceleradamente durante los últimos 125 años: en este mundo industrial contemporáneo se consumen 85 millones de barriles de petróleo al día (el equivalente a unos 40.000 galones por segundo) (Oildecline.com, 2015).
El incremento en la oferta y el persistente y acelerado volumen de extracción (aunque los precios sean bajos) se explica por la racionalidad de consumidores e inversionistas (que respectivamente maximizan confort y ganancias) y de Estados (que se sostienen de tributos y regalías). Tales actores racionales prefieren la vía del menor esfuerzo, aunque ello implique dilapidar los recursos del futuro e incurrir en deudas ambientales impagables que se transfieren a las futuras generaciones. En la gráfica sobre el consumo mundial de energía, tomada de (World, 2012) se observa un extraordinario incremento en el consumo de recursos energéticos (petróleo, carbón, gas natural, biocombustibles, y también de hidroeléctricas y energías nucleares). Tal incremento se explica por el crecimiento de la población (para 1820 habían 1000 millones de seres humanos, para 1960 ya completaban 3000 millones, y hoy sobrepasan los 7000 millones) y, en gran parte, por la codicia: la preferencia por consumir, usar y gastar todo lo posible ahora, sin importar el largo plazo.

La persistencia y aún el incremento en la oferta de crudo se explican por razones políticas. Por error o por malicia la gran mayoría de los economistas, hacedores de cuentas, y políticos asumen que el petróleo se produce. Desde una perspectiva más honesta debería contabilizarse el crudo (como el resto de resto de recursos naturales) como un recurso natural finito y no renovable, sustraído y apropiado en el corto plazo por buscadores de rentas tecnológicas (empresas extractoras) y por buscadores de rentas fiscales (Estados con gran poder fiscal, y aún aparatos ilegales de insurgencia y contra-insurgencia).


Mientras un oferente de servicios como plomería o mecánica busca restringir la oferta y aún desplazarse a otra actividad económica cuando los precios son bajos, las naciones petroleras persisten en seguir ofreciendo el petróleo aunque los precios sean más y más bajos por motivos fiscales: los Estados más dependientes presupuestariamente de la extracción de crudo en el mundo son Kuwait, Libia, Arabia Saudita e Iraq (con un porcentaje de alrededor del 50%), otros como Irán, Ecuador y Venezuela están en una dependencia de entre 20 y 30% (John, 2014). En Colombia, según cifras oficiales, el petróleo representa el 50% de las exportaciones, el 5% del PIB, y un 16% de los ingresos fiscales. Sin esa especie de maná que parece caer del cielo, los gobernantes no podrían sostener abultadas nóminas burocráticas, ni pagar favores políticos ni menos aún pagar algo de ambiciosos proyectos muy publicitados como la quimera del socialismo del siglo XXI en Venezuela, y la ilusión de la paz en Colombia.


El comportamiento actual y pasado del precio internacional del crudo no refleja ni siquiera el hecho de que tal recurso represente una renta. Los teóricos como David Ricardo asumían que las rentas tanto del suelo como de las minas se deberían incrementar ostensiblemente debido al incremento de la población, al crecimiento económico y a la consecuente necesidad de explotar cada vez las peores y más inaccesibles tierras y minas. Pese a la teoría y a la realidad que constata la creciente escasez y mayor dificultad para obtener el oro negro, los precios de este fluctúan y obedecen más a caprichos y gestos subjetivos: según datos tomados de (Statista, 2015) en el período 1960-1973 el precio del barril de crudo se incrementó levemente (pasó de US$1.63 a US$2.7); entre 1974-1980 se incrementó más notoriamente (empezó en US$11 y culminó en US$35.52); en las dos últimas décadas del siglo pasado el barril oscilaba en cerca de US$20 dólares; en lo que va corrido del presente siglo se partió con un precio de US$27 por barril que ascendió considerablemente hasta situarse en US$105.87 en 2013 para caer abrupta y sorpresivamente en los últimos meses.


El consumo de petróleo constituye una de las principales causas del sobrecalentamiento planetario, realidad que no ha sido reflejada ni en los presuntamente caros precios del reciente pasado ni menos aún en el abaratado precio del crudo en la última temporada. Un 43% de la energía mundial proviene del petróleo, y según estimativos este contribuye con un 40% al calentamiento global (Priceofoil.org, 2015). El promedio de la temperatura global se ha incrementado 0.8 °C (1.4 °F) desde 1880 hasta 2013, y el mayor incremento de 0.6 °C (1.1 °F) ocurrió desde mediados del siglo XX (Nasa, 2014). Semejante externalidad no está internalizada en los precios del petróleo ni de sus derivados.


Lo único que indicaría cualquier precio, sea bajo, alto o muy elevado, es una variación en la estructura de mercado: en un escenario de precios muy altos unos pocos opulentos podrían pagar para gastar; en una situación de bajos precios una mayoría de consumidores pagarán para consumar el crudo y, por añadidura, el planeta.


El reto es uno solo: Sin un cambio radical en materia de valores la humanidad seguirá causando daño con la exploración, explotación y consumo de tan estratégico pero nocivo recurso.


Bibliografía:

Economist, T. (8 de December de 2014). Why the oil price is falling. The Economist, pág. 4.
Georgescu-Roegen, N. (1975). Energy and Economic Myths. Southern Economic Journal , 364-381.
John, S. W. (14 de November de 2014). CNBC. Recuperado el 30 de Enero de 2015, de CNBC: http://www.cnbc.com/id/102151869#
Nasa. (1 de January de 2014). climate.nasa.gov.co. Recuperado el 3 de Febrero de 2015, de Nasa Global Climate Change: http://climate.nasa.gov/climate_resources/28/
Oildecline.com. (3 de February de 2015). Oildecline.com. Recuperado el 3 de febrero de 2015, de Peak Oil, Info & Strategies: /www.oildecline.com/
Polanyi, K. (1991). La gran transformación. México: Fondo de Cultura Económica .
Priceofoil.org. (1 de January de 2015). Oil Change International. Recuperado el 3 de Febrero de 2015, de Oil Change International: http://priceofoil.org/thepriceofoil/global-warming/
Ricardo, D. (1990). Principios de Economía Política y Tributación. México: Fondo de Cultura Económica.
Statista. (1 de January de 2015). The statistic portal . Recuperado el 3 de Febrero de 2015, de Statista: http://www.statista.com/statistics/262858/change-in-opec-crude-oil-prices-since-1960/
Taylor, S. (18 de january de 2015). Simontaylorblos. Recuperado el 2 de Febrero de 2015, de Simontaylorblogs: http://www.simontaylorsblog.com/2015/01/18/the-oil-price-and-short-and-long-run-supply/
World, O. F. (12 de March de 2012). Our finite world. Recuperado el 3 de Febrero de 2015, de Our finite world: http://ourfiniteworld.com/2012/03/12/world-energy-consumption-since-1820-in-charts/

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Multas multimillonarias por manipular tasas

La investigación, iniciada en 2007 por las autoridades fiscales de Estados Unidos e Inglaterra, permitió conocer la operatoria de las instituciones bancarias, las cuales habrían obtenido un beneficio ilícito cercano a los 10 mil millones de dólares.

 

El Departamento de Justicia norteamericano y la Reserva Federal sancionaron a seis bancos con multas por 5775 millones de dólares por haber manipulado durante cinco años el tipo de cambio de las divisas. La investigación, iniciada en 2007 por las autoridades fiscales de Estados Unidos e Inglaterra, permitió conocer la operatoria de las instituciones bancarias, las cuales habrían obtenido un beneficio ilícito cercano a los 10.000 millones de dólares.


La fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, anunció que los bancos alcanzados por la sanción son el UBS, Barclays, Citigroup, JP Morgan, Royal Bank of Scotland (RBS) y Bank of America, que tendrán que pagar un total de casi 3000 millones (de dólares) en multas y sanciones impuestas por el Departamento de Justicia. Además, Lynch explicó que también la Reserva Federal impuso sanciones adicionales, por lo que la suma total finalmente ascendió a 5775 millones de dólares.


Según la procuradora general, los operadores de divisas de los bancos involucrados formaron un grupo que se autodenominó El Cartel, tras el cual encubrieron su comportamiento ilegal durante cinco años. "Casi todos los días, durante cinco años, utilizaron una sala de chat privada para manipular el tipo de cambio entre euros y dólares utilizando un lenguaje cifrado para ocultar su complot", apuntó Lynch. La actuación de los bancos "como compañeros en vez de competidores" para hacer que les favoreciera el tipo de cambio perjudicó a "incontables" inversionistas e instituciones de todos el mundo, incluyendo a otros bancos y clientes que confiaron en que el mercado generaría un cambio competitivo.


Lynch indicó que Barclays deberá abonar 2400 millones de dólares de multa, por lo que el banco inglés será el más afectado por las sanciones. Citigroup abonará 1267 millones, mientras que JP Morgan tendrá que desembolsar 892 millones. En el caso de RBS, la multa asciende a 699 millones, en tanto que el Bank Of America fue multado con 205 millones.


Por su parte, el suizo UBS tendrá que pagar 342 millones de dólares para zanjar su implicación en el escándalo financiero. Como resultado de los acuerdos alcanzados con el Departamento de Justicia y con la Reserva Federal, UBS no deberá afrontar cargos criminales por su conducta en el mercado de divisas. Asimismo, según el acuerdo, la entidad helvética se beneficiará de inmunidad condicional en la investigación, como reflejo del papel jugado por la entidad en reportar potenciales malas prácticas al Departamento de Justicia y la plena cooperación con las autoridades. No obstante, UBS aceptó declararse como culpable de manipulación del indicador Libor, por lo que abonará una multa adicional de 203 millones de dólares y quedará sometido "a un período de prueba" de tres años. El índice Libor es una tasa de referencia para el mercado financiero mundial.


"Esta severa reprimenda debe servir como recordatorio de que se va a perseguir a cualquier entidad de Wall Street o empleado que use el sistema financiero a su favor e infle los beneficios de sus compañías en perjuicio de sus clientes y del consumidor en general", señaló la fiscal general.


En tanto, el superintendente del Departamento de Servicios Financieros del estado de Nueva York, Benjamin Lawsky, sugirió a Barclays a despedir a ocho empleados identificados por las autoridades. "Pongámoslo en estos términos. Los empleados de Barclays entraron en un descarado 'si sale cara, gano yo; si sale ceca, también gano yo', un esquema que perjudica fuertemente a sus clientes", expresó.


UBS fue la única entidad que se pronunció respecto de la sanción. El presidente del banco con sede en Basilea, Sergio Ermotti, expresó que la cúpula directiva de la institución ya tomó las medidas disciplinarias correspondientes. "Nuestras acciones demuestran la determinación que tenemos de seguir una política de tolerancia cero con las malas prácticas y el deseo de fomentar la cultura correcta dentro de nuestra industria", señaló.


Las autoridades fiscales norteamericanas y británicas ya habían castigado en noviembre a seis entidades con una sanción de 4300 millones, en un pacto en el que también participó el supervisor de las operaciones con divisas. De aquel pacto, repiten ahora JP Morgan, Citigroup, RBS y UBS. Además, se actuó contra HSBC. Barclays, sin embargo, decidió por no involucrarse en el acuerdo por problemas con el regulador en Nueva York. En aquella ocasión, se acusó a las entidades de no haber aplicado los controles internos para evitar que sus operadores pusieran los intereses del banco por delante del de sus clientes.


Esta es la segunda sanción derivada de esta investigación en menos de dos meses. Esta vez, a diferencia de la anterior, las entidades admitieron su culpabilidad en el fraude, lo que podría llevar acciones penales contra sus empleados. Según el diario El País de España, el 40 por ciento del mercado de divisas se realiza en Londres, mientras que un 20 por ciento en Nueva York.

Los controles internos que aplican los bancos a estas operaciones son clave para evitar que los operadores puedan verse tentados a realizar conductas abusivas cuando realizan estas transacciones.

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El precio del petróleo y el talón de Aquiles

ALAI AMLATINA, 04/05/2015.- BP ha lanzado recientemente su informe 2015 de prospectiva energética[1] según el cual la demanda de petróleo crecerá hasta alcanzar un volumen de 111 Mb/d (millones de barriles diarios) en 2035, 19 Mb/d más que en la actualidad. Una previsión similar a las presentadas en 2014 por la Agencia Internacional de la Energía (OCDE) y la Energy Information Administration (EEUU). El bajo precio actual del crudo a nivel internacional parece darle alas al sueño del aumento indefinido del consumo. Pero a la vez parece ser su talón de Aquiles.

La caída del precio del petróleo de los últimos meses tiene varias explicaciones posibles. Entre ellas: una disminución de la demanda originada en la desaceleración de la economía global, el intento de los países petroleros de mantener precios competitivos ante el empuje de las renovables, el aumento de la oferta del petróleo no convencional de Estados Unidos, entre otros.

La cantidad y complejidad de variables que inciden o pueden incidir en el precio del petróleo son tan variadas, remotas y en algunos casos, hasta desconocidas, que resulta bastante fácil explicar por qué el precio ha subido o bajado, luego que ello ocurre. Pero ya no resulta tan fácil predecir, utilizando las mismas variables, qué ocurrirá mañana.

Sin embargo, algunos hechos de los últimos meses no podrían pasar inadvertidos: la baja real de la demanda de petróleo (a pesar de su bajo precio), la venta de activos por parte de las empresas petroleras aquejadas por desequilibrios financieros y el cierre de la mitad de los prominentes pozos petroleros estadounidenses.

Decir "bajo precio del petróleo" es una afirmación muy condicionada por la historia reciente, en la cual el crudo alcanzó cifras cercanas a los USD 150 por barril. Pero vale la pena recordar que hace no muchos años atrás, a fines de la década de 1990, el barril de petróleo costaba menos de USD 10. ¡Eso era petróleo barato!

La Agencia Internacional de la Energía ha informado en su boletín de abril, que la demanda de petróleo cayó de 93,7 millones de barriles diarios (Mb/d) en el último trimestre de 2014 a 92,99 Mb/d del primer trimestre de 2015, y proyectan aún una ligera caída durante el segundo trimestre (92,66 Mb/d).

Quizá como consecuencia de ello –y de los bajos precios- en Estados Unidos la cantidad de equipos de perforación operativos cayó a la mitad en el último año, pasando de 1.803 en marzo de 2014 a 1.110 en marzo de este año, según la consultora Baker Hughes[2]. Los bajos precios del petróleo y el descenso de la demanda pueden ser parte de la explicación, pero hay quienes afirman que este es el resultado esperado de una burbuja especulativa que "infló" reservas donde no las había.

En Estados Unidos y Canadá es donde más se ha sentido este efecto pero la verdad es que, a nivel global, de las 3.597 torres de perforación que había trabajando en marzo del año pasado solo quedan 2.557 en la actualidad.

Es que las compañías petroleras se encuentran con costos de explotación cada vez mayores e ingresos cada vez menores. El petróleo convencional ya ha alcanzado su "pico" de producción y todo el aumento de la oferta proviene de yacimientos no convencionales, más difíciles y costosos de extraer.

La productividad de la inversión en bienes de capital en el sector petrolero ha caído en un factor de cinco desde el año 2000 según la consultora Douglas Westwood[3]. Esto ha llevado a varias empresas a recortar sus estimaciones de producción futura, o han vendido directamente sus activos a empresas mayores, como Talisman Energy (adquirida por Repsol) o BG (ahora propiedad de Shell).

Por su parte un reciente reporte de HSBC ha informado a sus clientes que el valor de mercado de las compañías petroleras en su conjunto ha caído en USD 580 mil millones en los últimos nueve meses y que en 2015 la inversión en el sector será un 23% menor de lo que fue en 2014[4]. La "desinversión" es una de las opciones recomendadas por el reporte para mitigar las pérdidas ocasionadas por los activos varados.

Para los analistas del mercado del petróleo, el precio que puede asegurar un suministro constante y creciente de crudo está por encima de los USD 100 por barril y USD 130 en algunos casos. Por debajo de ese valor se hace muy difícil producir petróleo no convencional. El problema es que la economía global no puede absorber un costo energético de ese nivel. Ni siquiera contando con los USD 500 mil millones que cada año los gobiernos del mundo le destinan en forma de subsidios directos.

La estimación de BP presentada más arriba, supone que el PBI mundial se duplicará de aquí a 2035. Pero no parece una tarea sencilla lograr un crecimiento de esa magnitud con un barril de petróleo por encima de los USD 100, ya que con cada aumento del precio del crudo, la economía global se resiente. Tampoco parece que vaya a poder aumentar la oferta petrolera a 111 millones de barriles diarios con precios por debajo de ese umbral.

En otros tiempos esto se resolvía con una invasión a algún país petrolero, o la OPEP decidía aumentar sus cuotas de exportación. Pero ya no quedan países con petróleo barato para invadir (al menos con reservas convencionales capaces de sostener los precios por un tiempo) ni la OPEP puede aumentar sus cuotas, pues sus yacimientos ya alcanzaron el "pico". Todo el petróleo que hay en reservas es "petróleo caro".

Por lo tanto hay algo que no cierra en las estimaciones futuras de oferta y demanda de petróleo. ¿Cómo hará para crecer la economía global con un petróleo caro? O pensado desde el otro lado ¿Cómo pueden las empresas petroleras lograr su ganancia con un precio del crudo bajo? De la posibilidad de dar respuesta a estas preguntas, o al menos a una de ellas, dependerá el acierto o el error de la predicción de BP. Veremos.

Notas:
[1] http://www.bp.com/en/global/corporate/about-bp/energy-economics/energy-o...
[2] http://www.bakerhughes.com/news-and-media/press-center/press-releases/20...
[3] http://energypolicy.columbia.edu/events-calendar/global-oil-market-forec...
[4] http://www.businessgreen.com/digital_assets/8779/hsbc_Stranded_assets_wh...

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Martes, 07 Abril 2015 06:41

El cataclismo financiero

El cataclismo financiero

Es difícil saber cuántos cientos de miles o de millones de personas, en el siglo XXI, continúan creyendo en lo que bien podría ser leído como una broma: la multiplicación de los panes y los peces. Es uno de los milagros que se atribuyen a Jesús. Según la Wiki, el suceso está contado seis veces en los Evangelios: "los cuatro evangelistas describen la primera, en que 5 mil hombres son saciados con cinco panes y dos peces; Mateo el apóstol y Marcos, además, relatan la segunda, en que 4 mil hombres se alimentan de siete panes y 'unos pocos pescados'". ¿De la nada fueron creados panes y peces? Falso.


Pero lo que sí que es contundentemente cierto, es que de la nada los banqueros privados multiplican el dinero: lo crean, se han enriquecido por más de dos siglos sin freno posible, y han provocado con ello múltiples crisis financieras en la historia del capitalismo; esquilman sin cesar y la gran mayoría de la población no se da cuenta cómo lo hacen.


La multiplicación del dinero es una práctica común y corriente de los banqueros privados. El dinero bancario que, repitamos, esquilma, ha llegado a funcionar como algo que ya parece pertenecer al orden natural. Nadie necesita preguntarse cómo es posible que con papeles de valor intrínseco insignificante (billetes) pueda adquirirse todo.


Hablamos del dinero fiduciario, es decir, dinero basado –para ventura de los banqueros– en una confianza que conlleva un atroz engaño. La confianza referida la otorga el Estado, que mantendrá la validez inscrita en un papel sin valor intrínseco. Nadie se negará a recibir los billetes del país con los que paga cualquier cosa un connacional, o los billetes reconocidos como divisas internacionales.


Simplifiquemos: A deposita, digamos, 100 mil pesos en el banco Z. Lo mismo hacen los miles de clientes que tiene el Banco Z aunque con cifras muy diversas. Las autoridades financieras exigen que los bancos creen reservas cuyo monto depende del riesgo que conlleven los créditos que otorgan. Supóngase que los clientes de Z han depositado 200 millones de pesos y que esas autoridades han exigido a Z crear una reserva promedio de 10 por ciento (20 millones). Z puede prestar entonces hasta 180 millones con intereses estratosféricos, como son los que se cobran en México y ganar millones con dinero que no es de Z. ¿Le parece normal?


Quienes pidieron prestados 180 millones a Z, los depositan en los bancos X y W (no importa en cuántos bancos). X y W crearán una reserva de 10 por ciento (18 millones) y podrán prestar hasta 162 millones; ahora son X y W los que ganan millones con dinero ajeno. Pero no ha ocurrido sólo eso. A ha puesto en circulación 180 millones, y X y W, 162 millones, es decir, 342 millones; y el proceso sigue porque los prestatarios de X y W depositarán sus préstamos en J y K, que repetirán a su vez los procesos anotados, y así sucesivamente. Si continuamos el proceso en esos términos, al final los bancos habrán puesto en circulación 2 mil millones, habrán creado una reserva de 200 millones y habrán ganado un mundo de dinero. Esa es una forma de creación de dinero que, justamente, se llama dinero bancario.


Siguiendo el ejemplo descrito, es lo que sucede con el curso de un conjunto de depósitos de origen de 200 millones. Lo mismo que inicialmente ocurrió con A, ocurre en todos los bancos, con todos sus clientes, todos los días, de modo que los montos de dinero creados por los bancos son cifras astronómicas sin control posible.


La globalización neoliberal abrió las compuertas a la creación de dinero, como nunca en el pasado, con otra práctica común y cotidiana de los bancos: no requieren los depósitos de nadie, para otorgar créditos a diestra y siniestra, creando así dinero en montos inimaginables a partir de nada, de absolutamente de nada, y con eso ganan cifras indescriptibles. Desde 2008 ese proceso ha sido brutalmente reforzado con las inyecciones billonarias o trillonarias de dinero efectuadas por los bancos centrales, especialmente de EU, UE, y Japón. El capitalismo ha cruzado una línea de no retorno, y vive en el riesgo de ahogarse en un océano insondable de dinero que no podrá absorber de manera alguna. Tiene que ocurrir un cataclismo ciclópeo para salir de esa, y no sabemos que quedará, aunque en el curso del derrumbe pudo haber surgido un alza en el movimiento de masas en el mundo que podría haber creado un buen número de salidas.


Agregue a nuestra descripción simplificada de lo que hoy ocurre en el mundo financiero las trampas, como los esquemas Ponzi, la creación de burbujas con la manipulación del crédito, la venta interbancaria de paquetes de créditos llamados tóxicos (incobrables): así tenemos una pálida aproximación al caos financiero internacional del presente.


Islandia ha tomado en serio la realidad espeluznante de esta rapiña y está en proceso de quitar a los bancos el poder de crear dinero a partir de nada. La función de crear el dinero necesario para la intermediación comercial y la inversión necesaria, la cumplirá la banca central pública. Haciendo a un lado todas las chapuzas que cotidianamente cometen los banqueros, y quedándonos exclusivamente con las funciones de intermediación que requieren los mercados, debe ser creado un servicio público que cubra esa necesidad en todo el mundo.

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La fraudulenta superioridad de los economistas

"La arrogancia de los economistas ha sido rigurosamente confirmada por una investigación publicada en una de sus revistas especializadas. The Journal of Economic Perspectives revela que el 77% de los alumnos de doctorado en economía de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos piensa que 'la economía es la ciencia social más científica'. Sin embargo, tan sólo el 9% de los entrevistados opina que hay consenso con respecto a cómo responder preguntas básicas de la ciencia económica".
Esto lo escribí en un artículo publicado hace diez años. Allí también ofrecí ejemplos de la sorprendente brecha que había entre lo poco que sabían y lo muy superiores que se sentían los economistas con respecto a otros científicos sociales como politólogos o sociólogos. Y en vista de su vasta ignorancia sobre temas básicos de la ciencia económica, sugerí que "a los economistas les convendría cambiar su arrogancia intelectual por una actitud más humilde y ver qué pueden aprender de otros". Eso no pasó. Y no porque la ciencia económica haya llenado los vacíos de conocimiento que la plagaban una década atrás.


La misma revista en cuyos datos basé mi columna hace diez años acaba de publicar un artículo titulado (irónicamente) La superioridad de los economistas. En él se demuestra que una década después, y a pesar de la catastrófica crisis mundial que no fueron capaces de prevenir y sobre cuyas razones y soluciones aún debaten ferozmente, los economistas siguen creyendo que su ciencia es superior a todas las demás. Si bien hay incipientes intentos de recurrir a otras disciplinas para enriquecer sus teorías, la realidad es que los economistas estudian —y citan— predominantemente a sus colegas.


Los autores del artículo, Marion Fourcade, Etienne Ollion y Yann Algan, examinaron las 25 publicaciones científicas más respetadas en Economía, Ciencias Políticas y Sociología. Encontraron que, entre 2000 y 2009, en todos los artículos publicados en The American Economic Review (AER), la más importante, el 40% de las referencias son a artículos publicados en las otras 24 principales revistas de economía. Tan solo el 0,3% de los artículos citados provienen de las revistas de sociología y el 0,8%, de las principales revistas de ciencias políticas. Es decir, que en todos los textos publicados en las 50 revistas más importantes de otras disciplinas durante toda una década, los economistas solo encontraron cerca de un 1% de artículos dignos de ser citados.


Y hay más. A la pregunta "¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación de que 'el conocimiento interdisciplinario es mejor que el conocimiento obtenido de una sola disciplina?", la mayoría (57%) de los profesores de economía de EE UU que fueron sondeados estuvo en desacuerdo. En cambio el 75% de los profesores de sociología y el 72% de los politólogos encuestados dijeron que trabajar interdisciplinariamente era mejor.


Pero el desdén de los economistas por las ideas de otros campos no es universal. Hay disciplinas que les atraen mucho. Las finanzas y los negocios, por ejemplo. Mientras que las citas de los economistas a otras disciplinas vienen disminuyendo, las referencias a artículos publicados en revistas académicas especializadas en finanzas han experimentado un vertiginoso crecimiento. Analizando el lugar de empleo de los autores de artículos publicados en la principal revista estadounidense de economía (AER), Fourcade, Ollion y Algan encontraron que en los años cincuenta tan solo el 3,2% de los autores trabajaban como profesores en facultades de negocios. Pero en la década que se inició en el año 2000 el porcentaje aumentó al 18%.
Luigi Zingales, un respetado economista, advierte de que la cercanía de sus colegas al mundo de los negocios y las finanzas puede amenazar su independencia y condicionar su agenda, conclusiones y recomendaciones.


Zingales encontró, por ejemplo, que cuando los autores de artículos académicos no trabajan en facultades de negocios, sus textos son significativamente menos propensos a justificar los elevados sueldos que cobran los ejecutivos, y con frecuencia tienen una posición crítica al respecto. Dos tercios de los sociólogos estadounidenses sondeados opinan que las empresas privadas obtienen ganancias excesivas, mientras que solo un tercio de los economistas lo cree así. Casi ningún profesor de finanzas encuestado estuvo de acuerdo.


La crisis económica que aún vive el mundo y la incapacidad de los economistas para ofrecer soluciones sobre las cuales hay un significativo consenso revela que su instrumental teórico necesita urgentemente una inyección de nuevas ideas, métodos y supuestos sobre la conducta humana. Es difícil que esto ocurra mientras prevalezca la arrogante insularidad intelectual de la elite que actualmente rige de manera férrea y miope las investigaciones económicas.


Twitter @moisesnaim

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