El papa Francisco lanza una nueva iniciativa convocando a economistas de todo el mundo

El encuentro se realizará en marzo del próximo año. En una carta, el Papa sostiene que mientras el actual sistema económico y social produzca una víctima no podrá haber fraternidad universal.

 

El papa Francisco es la cabeza visible de una iniciativa a nivel global que lanzó y con la que busca promover el cambio del modelo económico actual. La propuesta ya comenzó a trabajarse y tendrá como expresión concreta un encuentro previsto para marzo del próximo año en la localidad de Asís, donde aspira a que participen economistas de todo el mundo.


La apuesta de Francisco es lograr un “pacto común” a partir del cual modificar la economía actual y otorgarle un alma a la economía. En la carta de convocatoria al encuentro que se denomina "Economía de Francisco", propone la necesidad de iniciar un proceso de cambio global donde participen "todos los hombres de buena voluntad, más allá de las diferencias de creencia y nacionalidad, unidos por un ideal de fraternidad atentos sobre todo a los pobres y excluidos”.


La reunión en Asís será entre el 26 al 28 de marzo de 2020 donde Francisco aspira a juntar a una buena cantidad de economistas pero también de estudiantes para que se animen a "practicar una economía diferente, una que da vida y no mata, incluye y no excluye, humaniza y no deshumaniza”, según la misiva.

La convocatoria del Papa también abarca a académicos. “Mientras nuestro sistema económico y social todavía produzca una víctima y haya una sola persona descartada no podrá existir la fiesta de la fraternidad universal”, señala el Papa en la carta.


La idea es promover “un proceso de cambio global que vea en comunión de intenciones no solo a los que tienen el don de la fe, sino a todos los hombres de buena voluntad, más allá de las diferencias de creencia y nacionalidad, unidos por un ideal de fraternidad atentos sobre todo a los pobres y excluidos”. De allí que se haya elegido a Asís, la ciudad de San Francisco, dado que es “el símbolo y el mensaje de un humanismo de fraternidad”. En ese sentido, el Papa argentino señaló que si “San Juan Pablo II la eligió como ícono de una cultura de paz, a mí me parece también un lugar que inspira una nueva economía”.
Sobre el santo de Asís, el Pontífice remarcó que “se despojó de toda mundanalidad para elegir a Dios como la estrella guía de su vida, haciéndose pobre con los pobres” y que puede dar “esperanza a nuestro mañana, en beneficio no solo de los más pobres, sino de toda la humanidad”.


En otro pasaje, Francisco recordó que en la Carta Encíclica Laudato “subrayé que hoy más que nunca, todo está íntimamente conectado y que la protección del medio ambiente no puede separarse de la justicia para los pobres y de la solución de los problemas estructurales de la economía mundial”. Por ello, insta a “corregir los modelos de crecimiento” aunque, “lamentablemente el llamado a tomar conciencia de la gravedad de los problemas sigue sin ser escuchado”.

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Domingo, 10 Marzo 2019 05:34

Sanders conecta con los jóvenes

Sanders conecta con los jóvenes

La revolución del que fue rival de Hillary Clinton en las primarias demócratas sigue viva cuatro años después


Cuando lanzó su primera intentona a la Casa Blanca, en abril de 2015, Bernie Sanders era una rareza. Un senador independiente, autodeclarado socialista en un país que asociaba el término al comunismo, retaba a la perfecta candidata de manual, Hillary Clinton. Con el paso de los meses, el veterano izquierdista empezó a reunir multitudes en los mítines. Al grito de una “revolución política”, se estaba convirtiendo en un imán para los jóvenes y su éxito tomó tal envergadura que obligó a la campaña demócrata a virar a la izquierda.


Perdió las primarias ante Clinton, pero cambió el escenario. O, más bien, plasmó que el escenario había cambiado. Cuatro años después, Sanders vuelve a presentarse para derrotar a Donald Trump en 2020. Ahora tiene 77 años, su mensaje ya no resulta tan heterodoxo y se enfrenta a más de una docena de aspirantes, algunos tan progresistas como él. El viejo político de Vermont, sin embargo, mantiene su aureola.


Entre los votantes de entre 18 y 34 años, independientemente de su género o sus inclinaciones políticas, Sanders alcanzaba el 57% de popularidad el pasado diciembre, según la encuesta de Quinnipiac University. Su ratio de apoyo queda a años luz del 30% en ese mismo sondeo de la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren, que también se ha lanzado a la carrera y representó durante años el gran referente del ala izquierda del Partido Demócrata. Sanders es, gracias también a que es más conocido, el segundo aspirante más valorado por los mileniales, solo superado por el exvicepresidente Joe Biden, moderado.


“Muchos votantes estadounidenses, pero los jóvenes especialmente, están descontentos con la política en el país y quieren un candidato que les parezca auténtico”, reflexiona Craig Varoga, estratega demócrata. “Bernie Sanders, lo ames o lo odies, es auténtico, no esconde en lo que ha creído a lo largo de toda su vida adulta. Además, muchas de sus ideas, como la sanidad garantizada o ayudar a los jóvenes a pagar su formación, tienen el apoyo de muchos demócratas, independientemente de la etiqueta política que se le quiera dar a esas posturas”.


El senador por Vermont anunció que se presentaba el pasado 19 de febrero y ese mismo día ya recaudó 5,9 millones de dólares, según comunicó su equipo de campaña, casi 20 veces más que Warren en su primer día o cuatro veces más que la senadora californiana Kamala Harris.


En seis días, según los datos publicados por The New York Times, ya contaba con 10 millones procedentes de 359.914 donantes cuya edad ronda los 30 años. El dinero, sin embargo, no siempre supone la clave, como bien muestra el caso de Hillary Clinton y su derrota en las presidenciales de 2016.


Las primarias demócratas decidirán si la batalla por derrotar a Donald Trump se libra con un mensaje más o menos escorado a la izquierda. Pero el hecho de que los dos aspirantes más queridos por los mileniales tengan 77 y 76 años —Sanders, con una importante derrota a la espalda, y Biden, con una vicepresidencia— evidencia que para seducirles no hace falta necesariamente ser joven, ni siquiera nuevo.

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Asumió López Obrador con la promesa de cambio

Propuso bajar el precio de los combustibles, subir el salario mínimo, otorgar diez millones de becas a estudiantes y crear cien universidades públicas. También, contratar a 2,3 millones de jóvenes como aprendices pagos en empresas.

 

El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, asumió ayer el enorme desafío de impulsar un cambio radical en el país que acabe con la corrupción, la impunidad y la inseguridad al tiempo que aplicaría costosas medidas sociales en beneficio de las clases más desfavorecidas. La magnitud del reto es descomunal por los graves problemas que arrastra México con un 43 por ciento de la población en situación de pobreza a lo que se une un sistema de corrupción público y privado que atenaza el crecimiento y desarrollo del país.
La ceremonia se realizó en la sede de la Cámara de Diputados, donde el diputado Porfirio Muñoz Ledo colocó la banda presidencial que antes el mandatario saliente, Enrique Peña Nieto, le había entregado al legislador y ex alcalde de la Ciudad de México, al igual que su amigo López Obrador. “No tengo derecho a fallar”, afirmó el nuevo presidente en su discurso, en el que prometió además trabajar 16 horas, reunirse con su gabinete a partir de las seis de la mañana y trabajar sin descanso. “El poder político y económico se han nutrido mutuamente y se ha implantado como modus operandi el robo de los bienes del pueblo y de la nación”, afirmó.


López Obrador, de 65 años, prometió también someterse a una consulta de revocación dentro de dos años y medio para que el pueblo decida si prosigue su mandato o se vuelve a casa. Entre las promesas se incluyen, por ejemplo, bajar el precio de los combustibles, construir una nueva refinería de petróleo, otorgar diez millones de becas a estudiantes y crear cien universidades públicas. También, contratar 2,3 millones de jóvenes como aprendices remunerados en empresas, aumentar la pensión de adultos mayores al doble y con carácter universal, dar un millón de pensiones por discapacidad y ayudas sociales a las clases más necesitadas y sin intermediarios. También prometió aumentar el salario mínimo y dijo que no volverá a fijarse por debajo de la inflación.


López Obrador apuesta que todo ello lo conseguirá con un trabajo desmedido y la confianza absoluta en el pueblo mexicano. A ello se suma acabar con la violencia en un país con casi doscientos mil asesinatos en los últimos seis años y un poder de los carteles del narcotráfico cuyos tentáculos llegan a todo el país. El nuevo mandatario se comprometió a crear una nueva Guardia Nacional para combatir la inseguridad y la violencia en México.


“A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y la impunidad que impiden el renacimiento de México”, subrayó ante un pletórico Congreso, dominado por su partido, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).En su discurso de investidura, López Obrador prometió resolver los males del país comenzando por la corrupción y la impunidad, además de hacer inversiones millonarias en proyectos de infraestructuras y aplicar programas sociales para los jóvenes y las clases más desfavorecidas.


Todo ello, además, con la promesa de no aumentar la deuda pública del país, que se ha multiplicado de manera exponencial en los últimos 18 años.


López Obrador arremetió en su discurso contra las políticas neoliberales de las ultimas décadas que han provocado, aseguró, “un desastre y una calamidad” para el país, causal de una “inmunda corrupción pública y privada”. Las recetas del nuevo presidente para tamaña empresa se basan en una mezcla de medidas distributivas y la apuesta de imponer la decencia en la toma de decisiones para acabar con la corrupción.


La austeridad es parte de la marca política de López Obrador: desde vender el avión presidencial para viajar en vuelos regulares a la rebaja de un 40 por ciento en su sueldo o garantizar que será castigado de inmediato cualquiera de su Gobierno, comenzando por su familia, que comenta la mínima felonía.


El entusiasmo y la fe de sus seguidores era palpable ayer durante la ceremonia de cambio de mando. Frente a ello permanece el escepticismo de la población que no votó por su partido, Morena, que propugna políticas de izquierdas y de beneficio a los más desfavorecidos. Frente a la reserva de empresarios y una parte de la población, López Obrador recibió ayer el enorme respaldo internacional al acudir a la ceremonia de investidura la mayor representación internacional que ha asistido a la toma de posesión de un presidente mexicano.
Desde el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, la hija del presidente Donald Trump, Ivanka, al rey Felipe VI de España y los presidentes de Colombia, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Cuba y otros representantes de más de 50 países, incluyendo la vicepresidenta argentina Gabriela Michetti, le dieron a López Obrador un fuerte respaldo.


También acudió a la ceremonia el poderoso e influyente empresario mexicano Carlos Slim, considerado uno de los hombres más ricos del mundo. Cuando López Obrador agradeció la presencia de los representantes extranjeros y nombró al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (quien no se encontraba en el recinto), varios personas presentes en la sala empezaron a gritar “dictador, dictador”.


López Obrador se mostró convencido del éxito de su gestión. “Nos vamos a convertir en una potencia económica mundial y, sobre todo, en un país modelo que habrá de demostrar al mundo que acabar con la corrupción es posible”, concluyó.

 

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Pentecostalismo y movimientos sociales en Brasil

A raíz de los últimos acontecimientos en Brasil, publicamos este artículo de Raúl Zibechi sobre las Iglesias evangélicas en ese pais sudamericano, con el fin de abonar al análisis de la actualidad


Entre diversos movimientos sociales latinomericanos se abre paso una nueva lectura sobre el papel que están jugando las iglesias pentecostales en las barriadas pobres de las periferias urbanas, y las consecuencias políticas que pueden tener.

“El pentecostalismo es el mayor movimiento autoorganizado de los pobres urbanos de todos el mundo”, asegura el urbanista estadounidense Mike Davis. Sus opiniones sobre este movimiento religioso suelen ser rechazadas de plano por muchos intelectuales de izquierda. Sin embargo, Davis está convencido que “mucha gente de izquierda ha cometido el error de dar por supuesto que el pentecostalismo es una fuerza reccionaria, y no es así” (Davis, 2006).


Mike Davis no sólo provoca. Abre las mentes para investigar sin prejuicios ideológicos y para mirar la realidad desde las necesidades de la gente. Se explica: entre los pobres urbanos de América Latina, el pentecostalismo es una religión de mujeres que produce beneficios materiales reales. “Las mujeres que se integran en la iglesia y que pueden arrastrar a sus maridos a que también se impliquen en las mismas, a menudo disfrutan de notables mejoras en sus niveles de vida: los hombres reducen sus propensión a emborracharse, o a ir con prostitutas, o a gastarse todo el dinero en el juego”.


Habría que sumar que disminuye también la violencia doméstica. Davis considera que uno de los grandes atractivos del pentecostalismo, es que “se trata de una especie de sistema sanitario paralelo”. Para los pobres, la salud implica una situación de crisis permanente, capaz de desestabilizar sus vidas, toda vez que el neoliberalismo desestructuró los servicios estatales de salud y las medicinas tienen precios inalcanzables. Constata que en las barriadas periféricas los pentecostales han conseguido buenos resultados en la reducción del alcoholismo, las neurosis y las obsesiones. Con algo de ironíal, lo define como un “sistema de reparto a domicilio de salud espiritual”.


Brasil, paraíso de los pentecostales


A mediados de agosto de 2008, un grupo de activistas de movimientos sociales urbanos convocó un encuentro en Brasilia denominado “Curso de Pensamientos Heterodoxos”. Durante tres días un centenar de jóvenes debatieron sobre el trabajo social en las periferias urbanas. Marco Fernandes, historiador y sicólogo social que participa en Comuna Urbana Dom Hélder Câmara[1], mostró su interés en profundizar la cuestión de las iglesias pentecostales y llegó a conclusiones muy similares a las de Mike Davis.


En Brasil la religión católica está en crisis. En 1980, el 89 por ciento de la población brasileña se declaraba católica; en el censo de 2000 la cifra bajó a 74 por ciento para caer al 64 por ciento en 2007, cuando el Papa visitó el país. En 1980, Juan Pablo II congregó dos millones de personas, pero en 2007 Benedicto XVI apenas llegó a los 800 mil.


Estuvo lejos de batir los récords de otras concentraciones de masas. Tres millones congregó en Sao Paulo el último día del orgullo gay; 1,5 millones asistieron al show de Rolling Stones en Rio de Janeiro y, para escarnio del Vaticano, las iglesias evangélicas congregan todos los años un millón de fieles en la Marcha por Jesús.


Brasil es a la vez el país con mayor número de católicos pero también con el mayor número de pentecostales del mundo. Son 24 millones de fieles, frente a sólo 5,8 millones en Estados Unidos, donde surgió esa vertiente del protestantismo.


Pero los pentecostales no son sólo una fuerza religiosa sino también social y política. Ironía de la historia, el mayor partido de izquierda del continente, el PT (Partido de los Trabajadores) que fue creado junto a la iglesia católica, llegó al gobierno con un vicepresidente pentecostal, José Alencar. La Iglesia Universal del Reino de Dios, a la que pertenece, controla 70 emisoras de televisión, más de 50 radios, un banco, varios diarios y tiene 3.500 templos (Esnal, 2006). La Red Record disputa el primer lugar de la audiencia con la mítica Globo, y factura mil millones de dólares al año.


Los pentecostales cuentan con 61 diputados frente a 91 que se declaran católicos militantes, en un total de 550 diputados. El Partido Republicano Brasileño (PRB), vinculado a la Iglesia Universal, creado en 2005, al que pertenece el vicepresidente, es la fuerza política con mayor crecimiento en el país.


“Cualquiera que viva en las periferias urbanas del Brasil de hoy, y yo hace años que vivo allí, puede constatar que este es un fenómeno importante. Muchos compañeros del movimiento sin techo también participan en la iglesia pentecostal del barrio. No podemos olvidar que la religión jugó un papel importante en la formación de nuestra izquierda”, dice Marco (Zibechi, 2008).


Para acercarse al desafío que representan los pentecostales para los movimientos sociales, sostiene que hay que abandonar prejuicios ideológicos. Por algo, dice, el PRB pasó en apenas un año “de mil afiliados a cien mil”, algo que ningún otro partido ha podido hacer. Su intención, en primer lugar, es comprender porqué consiguen movilizar tanta gente, superar incluso la convocatoria de los recitales de los Rolling Stones en Brasil. “La Iglesia Universal hace un par de meses convocó un acto en la playa de Botafogo, en Rio, para recolectar fondos para ampliar su red de radio y fueron 650 mil personas, en una ciudad que tiene 10 millones. En Sao Paulo la Marcha por Jesús que organizan todas las iglesias pentecostales, convocó el año pasado 2,5 millones de personas”.


Una alternativa en la favela


Marco asegura que en las favelas los pentecostales no sólo consiguen que mucha gente abandone el alcohol, sino que en ocasiones logran que se aparten del narcotráfico y de la delincuencia. Y lo consiguen sin presiones. “Todo consiste en darle alternativas a la gente y esperanzas de un futuro mejor. Anoche escuché la radio pentecostal, una de tantas. Llamó por teléfono un tipo que estaba desocupado y bebe mucho. El pastor le dijo: Yo quiero que sepas que yo también tuve este problema”. Los pastores se colocan en el lugar de la gente, antes de darles consejos.


Marco relata una historia personal. Hace un año sufrió una fuerte depresión ante la muerte de uno de sus mejores amigos, asesinado en la favela, que coincidió con un accidente que sufrieron varios compañeros del movimiento. “Estaba solo en casa, me sentía muy mal y salí a la calle y unos amigos me dicen de ir a la iglesia pentecostal del barrio. Como no sentía bien, fui con ellos. Lo normal en estos casos es que te sientes a un costado para pasar disimulado. Pero se me acercó una mujer de la iglesia y nos dijo que éramos invitados especiales y nos puso en el frente, delante de todos. Nos presentaron, nos llamaron por nuestros nombres y nos dieron la bienvenida con cantos, eran unas 50 personas”.


Sintió un trato directo y personal, y una acogida muy cálida, algo que se le resultó inesperado. “Comenzó el culto con tres pastores. Primero llega un grupo de chicas jóvenes cantando y dando gracias a dios. Cantan muy bonito porque ensayan mucho, con palmas, con movimientos rítmicos. Después un grupo de señoras de unos 40 años, con la banda de la iglesia y bailan un ritmo de samba pero con letras pentecostales. Al final un duo de chicas muy jóvenes, adolescentes, cantando y bailando. Todo eso duró como dos horas y luego los tres pastores hablaron, pero apenas veinte minutos, leyendo la Biblia. O sea, fue una fiesta popular, una peña, donde el mensaje pentecostal no era lo central”.


Marco, que es ateo, confesó que salió muy bien de la iglesia, que había desparecido la angustia y se sentía más “liviano”. “Me sorprendió la disposición de las sillas, no es como la iglesia tradicional, sino un círculo grande como hacemos en los movimientos, la gente se mira mientras canta, mientras hace toda esa catarsis colectiva. Y mientras estaba allí pensaba que nosotros podíamos hacer esas cosas en nuestros movimientos”.


Cuando nos dispusimos a analizar las relaciones a escala micro entre las iglesias pentecostales y los vecinos de los barrios, aparecieron algunos detalles que explica el éxito de estas religiones. “La gente tiene en sus barrios una vida monótona, donde los domingos no hay nada para hacer, porque el barrio es feo, no tiene servicios, ni cine, ni teatro ni cancha de fútbol. En esos barrios la única posibilidad de tener una experiencai agradable es ir a la iglesia pentecostal, donde va a tener una experiencia estética impresionante, con música, con baile, porque no van en busca de la verdad sino para vivir un momento agradable, encontrar o ahcer amigos, sentirse parte de una comunidad”.


Por otro lado, las iglesias pentecostales tienen guarderías donde las madres pueden dejar a sus niños mientras participan en el culto. No debe olvidarse, que tanto en los movimientos de las periferias como en las iglesias de esos barrios las personas más activas son, siempre y en todos los casos, las mujeres madres. En general, son mujeres jóvenes, menores de 30 años, con varios hijos, sin pareja o con parejas ocasionales, sobre ellas recae la sobrevivencia de la familia. Y también necesitan divertirse.


“Por otro lado”, dice Marco, “en el culto hay colores, los olores del incienso, además del canto y la música, que facilitan la catarsis. La gente se viste muy tradicional, por supuesto las jóvenes no usan minifalda sino faldas largas y los varones muchas veces de traje al culto. Un alabañil de traje se siente de otra manera”. Por catarsis entiende una conmoción interna que produce una sensación de bienstar, similar a la que puede vivirse en un recital de rock o en un partido de fútbol.


Más allá de la religión


En otros países de América Latina se pueden constatar preocupaciones similares a las de Marco entre los activistas sociales. Entre piqueteros argentinos y entre campesinos organizados de Guatemala, se registran intentos por comprender als razones por las cuales tantos activistas de los movimientos asisten a las iglesias pentecostales.


Lo cierto es que los discursos anticlericales de la izquierda parecen funcionar sólo para los intelectuales, que tradicionalmente se resistieron a comprender la función simbólica de las religiones, pero ahora también las consecuencias materiales positivas para sus miembros. La Iglesia Universal, por ejemplo, tiene especialistas en micro emprendimientos, que orientan a los fieles para instalar sus pequeñas empresas y de alguna forma las ayudan a resolver el problema del desempleo.


Marco explica las enormes diferencias existentes entre las realidad actual y la que existía en la década 1960 entre los sectores populares en el período en el que las comunidades eclesiales de base (CEBS), contribuyeron al nacimiento de varios movimientos, entre ellos los sin tierra, la central de trabajadores (CUT) y el propio PT. “Las CEBS tenían una práctica muy racional, adecuada para personas escolarizadas. Por eso separaron de sus rituales la religiosidad popular más catártica, como la que se da en los cultos afro, por prejuicios que dicen que se trata de formas de alienación, que en su opinión desviaban el foco de la concientización política”.


La matriz racional de las comunidades de base implica métodos de lectura colectiva de la Biblia como forma de comprensión de la realidad. “Era adecuado para un período en el que predominaban la familia nuclear más o menos estructurada, el trabajador de la industria o los servicios con un empleo fijo, los niños en la escuela y un futuro por delante. Con el neoliberalismo todo eso se terminó para los sectores populares y aquellos métodos no funcionan. Acá el protagonista ya no es el obrero calificado, sino la mujer y sus hijos, que no tienen futuro en esta sociedad”, asegura Marco.


Por otro lado, la religión pentecostal permite que cualquier persona tenga un contacto directo con el espíritu santo sin la mediación del pastor. “Ese contacto directo es la catarsis, la fiesta, que es lo que desea la gente cuando no tiene futuro en una sociedad que no le deja ningún lugar”.


La mayor parte de los fieles de los barrios no pertenece las grandes iglesia, como la Universal o la Asamblea de Dios, sino a las pequeñas iglesias ocn fuerte arraigo territorial. “Uno puede pensar que cuanto más pequeñas son las iglesias las relaciones son más directas, cara a cara. La gente que vive en la misma cuadra no se conoce, pero se descubre en el culto del domingo”. En muchos barrios de la periferia, la única construcción pintada, bonita pero no ostentosa, es la iglesia pentecostal, que a menudo las pinta la propia gente del barrio. La iglesia pentecostal crae sentido de pertenencia, de comunidad.


Muchos activistas sienten cierto pesimismo a la hora de poder hacer compatible el trabajo de organización de los movimientos sociales con las iglesias pentecostales. Recuerdan que las comunidades eclesiales de base de la iglesia católica nacieron en un contexto político muy diferente, y en el marco del Concilio Vaticano II que promovía la justicia social y defendía la “oipción por los pobres”.


“Mientras los católicos nunca aprobaron la riqueza, y esto puede verse incluso en un papa conservador como Benedicto XVI, aunque puede decirse que este es un doble discurso, los pentecostales hacen un culto del enriquecimiento individual. Por eso creo que es difícil que se vinculen a los movimientos sociales, aunque hay pequeños sectores que sí o hacen”, dice Marco.


Lo interesante es que la reflexión ideologizada va quedando atrás. El deseo de belleza, de comunión a través de la música y la danza, es parte de la práctica del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil, lo que ellos denominan “mística” y que juega un papel relevante en la consolidación de los colectivos que ocupan tierras. Pero no ha sido incoporada por la mayor parte de los movimientos sociales, sobre todo en las periferias urbanas. “Cada vez estoy más convencido –añade Marco- que si los movimientos sociales no somos capaces de comprender que la gente tiene hambre de belleza, de alegría, no vamos a crecer ni vamos a llegar a la población que más necesita los cambios”.


Un discurso crudamente materialista, ha hecho de los problemas económicos una preocupación casi excluyente para la mayor parte de las izquierdas, que provienen de las clases medias universitarias que tienen la convicción de que los pastores pastores pentecostales explotan la ignorancia del pueblo, en referencia al dinero que aportan los fieles. Desde su experiencia como sicólogo, Marco lo ve de otro modo: “Se olvidan que la gente cuando empieza a ir a las iglesias empieza a sentirse mejor, reconstruyen sus vidas, y claro, quién no pagaría algún dinero por eso. A la clase media no le parece absurdo pagar mucho dinero por una sesión de sicoanálisis, por sólo 50 minutos con un señor que apenas te habla y ni te mira. Pero eso parece correcto, es una práctica reconocida, ‘científica’. Pero eso no funciona para las clases populares”.


Referencias


Raúl Zibechi (2008) entrevista a Marco Fernandes, Brasilia, 9 de agosto.
Davis, Mike (2006) “De la ciudad de Blade Runner a la de Black Hawk derribado”, entrevista, 30 de julio en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=689 (Consulta, 30 de mayo de 2014).
Esnal, Luis (2006)“Brasil: la hora de los pentecostales”, Buenos Aires, La Nación, 20 de agosto.
*Publicado en Programa de las Américas en setiembre de 2008.
[1] Es un empredimiento urbano del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en el municipio Jandira, de São Paulo, donde viven 128 familias que construyeron sus viviendas mediante trabajos colectivos.

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Jair Bolsonaro y sus colaboradores con el lema de campaña: Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos.

La investigadora franco-marroquí habla de cómo funciona la lógica de la “teología de la prosperidad” en el vecino país. Los evangelistas están en todas las esferas de poder: en el aparato judicial, en la política, en la policía.

La ficción es una disciplina que depende de la realidad. Esta, a veces, suele ser más impresionante que todas las ficciones juntas. El Brasil que está a punto de elegir a Jair Bolsonaro como próximo presidente de la República es una de las historias reales más ficticias que se puedan conjeturar. La periodista franco marroquí y especialista de América Latina Lamia Oualalou la cuenta desde su más insólita raíz: el movimiento evangélico que se apoderó del primer país católico del mundo y, desde allí, mucho antes de las elecciones presidenciales,derrotó a la izquierda brasileña en la intimidad de los templos de las múltiples iglesias evangélicas que pululan en el país. Su investigación periodística publicada en francés por les Editions du Cerf, Jésus t’aime, (Jesús te ama) es la crónica resplandeciente y rigurosa de un movimiento de vagos arraigos teológicos que fue trepando por la columna vertebral del país humilde y periférico abandonado por el Estado, la Iglesia Católica y la misma izquierda. La nación que en los años 60 vio nacer la teología de la liberación perdió ante lo que la autora llama “la teología de la prosperidad” y sus elocuentes y disparatadas escenificaciones: la Juda Cola remplaza a la Cola Cola, Bolsonaro es un un santo al lado de Satanás, es decir, el PT, los pastores de las iglesias evangélicas son los nuevos millonarios del Brasil y los propietarios de los principales medios de comunicación que pusieron al servicio del candidato que salió a la cabeza de la primera vuelta.


Lejos de las radiografías fáciles, la investigación periodística de Lamia Oualalou demuestra que el auge del evangelismo es una forma de respuesta a la ausencia del Estado, que su arraigo en la urbanidad periférica responde al alejamiento de la Iglesia Católica de esas áreas y que su pavorosa influencia política se apoya en el abandono de las clases más vulnerables por parte de una izquierda que las dejó huérfanas. Jesús Te ama es un libro oriundo de la raíz más profunda del Brasil, donde la periodista (Le Figaro, Mediapart, Europe 1, Le Monde Diplomatique) vivió muchos años. En esta entrevista con PáginaI12, Lamia Oualalou recorre el camino paradójico de una doble victoria, la de los evangelistas y Bolsonaro, paralela a la derrota de la izquierda y de la Iglesia del papa Francisco.


–Con los resultados de la primera vuelta de las elecciones en Brasil y el peso considerable que han tenido en ella los evangelistas ¿se puede decir que hay una expansión del evangelismo en América Latina?


–Sí hay una expansión en México, en Argentina, en Chile. En Brasil vemos la consecuencia de la influencia de los evangelistas directamente en las elecciones: los pastores evangelistas llamaron a votar por Bolsonaro. Hoy tenemos una buena parte de la población brasileña que no sólo es evangélica sino que también sigue lo que le dice el pastor. Esto ha tenido y tendrá un impacto muy complicado porque el PT no sabe hablar con los evangélicos. Ese ha sido uno de los grandes errores que ha cometido en el pasado.


–Usted demuestra en su investigación que esa expansión del evangelismo es una respuesta a la ausencia del Estado…y algo más.


–Hubo varios factores combinados. Por un lado, poco a poco la Iglesia Católica fue desapareciendo de los lugares más populares, sobre todo de las nuevas ciudades y las favelas que se crearon con una velocidad enorme después de los años 70. La Iglesia Católica tiene aquí un problema de presencia urbana: en las favelas y las ciudades emergentes la Iglesia Católica no entra. En ese mundo suburbano, pobre, con gente oriunda por ejemplo del Nordeste, no hay lugares de sociabilización. Lo único que existe es el templo evangélico: allí pueden cantar, hacerse de amigos, dejar a sus hijos. No están presentes ni el Estado con sus ayudas (salud, trabajo, educación), ni la Iglesia Católica, pero sí los evangelistas que suelen prestar algunos de esos servicios. Los evangelistas, en Brasil, ocuparon el espacio del Estado con el consiguiente impacto cultural y político que ello acarrea: la gente sólo escucha la radio evangélica, ve la televisión evangélica, acude a los grupos evangélicos de Facebook y WhatsApp. La gente vive encerrada en ese mundo. Y claro, viven en ese círculo porque los partidos y movimientos progresistas, el PT por ejemplo, abandonaron a esta gente. Al final, lo que ocurrió es que se cortaron los puentes para dialogar con la gente humilde.


–¡Qué enorme y dolorosa paradoja!:Brasil fue la tierra donde se forjó la Teología de la Liberación y hoy se ha vuelto la cuna del evangelismo, al que usted define como una “teología de la prosperidad”.


–La lógica de la teología de la prosperidad es fascinante porque le dice al miembro de la Iglesia que, básicamente, tiene derecho a todo: a la salud, a una buena vida material. ¡ Y eso ahora mismo y no en la próxima vida !. Y si no lo tiene ya es porque no sabe exigir. Esto implica un cambio con respecto a la relación con Dios: Dios tiene que darte eso y sólo tienes que saber pedírselo. Y para pedírselo debes formar parte del grupo evangélico, pagar y rezar. Y al final, de alguna forma funciona: cuando los evangelistas dicen “deja de beber y vas a encontrar un trabajo”, la gente termina trabajando más y mejor sin estar borracha. Por eso la gente termina viendo que hay un impacto positivo en su vida, aunque lo que obtengan sea mínimo.


–La izquierda brasileña parece que tampoco entendió el tema de la teología de la prosperidad.


–No, claro que no y eso ha sido otra tragedia. La izquierda interpretó la teología de la prosperidad de forma muy básica. La leyó únicamente como una adaptación del neoliberalismo. Es cierto que hay una parte de consumismo, pero también existe una fuerte lógica de solidaridad. Hoy se pagan las consecuencias: lo que empezó con Dios se convirtió en un enorme movimiento moralista, anti PT, anti intervención del Estado.


Los evangelistas están en una lógica de consumo capitalista. No obstante, es preciso resaltar que ese era el discurso de todo el país. Incluso en los años de Lula se decía “ahora todos los brasileños pueden ser ciudadanos porque tienen acceso a una tarjeta de crédito” (Guido Mantega, ex ministro de Hacienda). Para mucha gente, los años de Lula le dieron más legitimidad a la teología de la prosperidad. Ese discurso se apoderó de todo el país. El evangelismo también es una forma de ascenso en la escala social. Ni el trabajo, ni la política ni el sindicalismo lo permiten.


–Los evangelistas hicieron un trabajo de penetración sector por sector: sedujeron a los deportistas, a los actores, a los surfistas, a la policía, al crimen organizado, etc, etc. Sectorizaron su expansión.


–De hecho no hay una Iglesia evangélica sino muchas. Su único punto en común es la fuerte personalidad de los pastores. Los evangelistas tienen una visión de marketing sobre la sociedad. Hacen una Iglesia que interesa a la gente que juega al futbol, otra Iglesia para los gays porque están excluidos, otra Iglesia más rigurosa y una más permisiva. Esto termina teniendo una fuerza increíble porque siempre acabas encontrando una Iglesia a tu gusto. Están igualmente en todas las esferas de poder: en el aparato judicial, en la política (tienen 90 diputados), en la policía. Si van a la página de la policía militar verán que una parte de las ayudas sociales están organizadas por los evangelistas. Hasta son mayoritarios en las cárceles. En Río de Janeiro, de las 100 representaciones religiosas que están presentes en las cárceles 92 son evangélicas. El Estado lo permite porque ha perdido si capacidad de intervención..


–Con Bolsonaro y sus respaldos evangélicos estamos ante una doble derrota: la del PT y la del Papa Francisco.


–Creo que cuando vino a Brasil el papa Francisco se dio cuenta de que era demasiado tarde. Las imágenes del viaje del Papa con millones y millones de personas correspondían a barrios católicos. Cuando les preguntaba a los evangelistas qué pensaban de Francisco, muchos de ellos no sabían quién era el Papa. Y estamos hablando del primer país católico del mundo. Además, para no perder terreno, una parte de la Iglesia Católica termina en muchos casos imitando a la Iglesia Evangélica. El Papa tuvo que aceptarlo. La única manera de cambiar la situación actual es con un trabajo de terreno. Pero la gente que está en Brasil fue nombrada por los dos papas anteriores (Benedicto XVI y Juan Pablo Segundo) y hoy no repercute lo que ordena Francisco. Derrota también del PT, claro. Como la izquierda brasileña abandonó a las poblaciones pobres esta población se fue cada vez más a la derecha. Encima la campaña se articuló en torno a WhatsApp, detalle que el PT tampoco entendió.


–En suma, Bolsonaro no estaría donde está sin los aportes de los evangelistas. Estos derrotaron al PT en los templos antes de las elecciones.


–El entendió muy bien cómo hablar con ellos. No es evangélico (su mujer sí) pero aceptó toda una parte del circo evangélico: pidió a un Pastor que lo bautizara y acude con frecuencia a los actos evangélicos. En este momento de crisis y de miedo él viene con este discurso de orden, de matar a los bandidos. A esto se le agrega el trabajo de demonización del PT que emprendieron los pastores. En los templos se dice que la crisis y la recesión son culpa de satanás, y ese satanás es el PT. Presentan al PT como si fuera un partido radical cuando en realidad es de centro- izquierda. Distribuyen una retórica que nada tiene que ver con la realidad y la gente cree. Además, los evangelistas trabajaron el tema de los medios. La segunda televisión del país es propiedad de Edir Macedo, el Obispo de La Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD). Macedo puso todo su aparato mediático al servicio de Bolsonaro. El poder de Bolsonaro va a depender mucho del poder de los pastores evangelistas. El PT intenta a la apurada acercarse a ese electorado, pero es tarde. Lo que habría que hacer es deconstruir la imagen de los pastores y demostrar que son bandidos, que son las principales fortunas del país. Pero esto no se lleva a cabo en un par de semanas.

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La sociedad mexicana frente al proyecto político de AMLO.

México vivió una elección presidencial histórica en la que una multitudinaria ciudadanía ejerció su derecho a castigar las políticas neoliberales que tienen a más de 50 millones de mexicanos viviendo en la pobreza y pobreza extrema. Fue un voto también por el fin de la guerra que desde hace 12 años azota prácticamente todo el territorio y que al momento tiene un saldo de más de 35 mil desaparecidos y 200 mil asesinados. Una guerra que tiene al ejército en las calles supuestamente contra el crimen organizado, pero que en realidad ha sido contra el pueblo, con un histórico índice de violaciones a los derechos humanos.

Más de 30 millones de mexicanos y mexicanas se aferraron a las urnas para expresar su hartazgo. Sabían que tenían que lograr un triunfo masivo y contundente, pues las experiencias anteriores, 2006 y 2012, vaticinaban un fraude del aparato del Estado. La gente rebasó las intenciones fraudulentas (que las hubo) y al momento de escribir estas líneas se cumplen cuatro días de la legítima celebración de una victoria que llevó, en su tercer intento, a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México.


La alegría ciudadana es del tamaño de su expectativa, pero no hay señales de cambios estructurales a las políticas neoliberales que han entregado los recursos naturales del país a la inversión privada nacional y extranjera. Desde su primer discurso la noche del domingo 1 de julio, López Obrador ha sido enfático en su afán de calmar a los mercados. Respeto a la autonomía del Banco de México y disciplina financiera y fiscal, sin confiscación de bienes, y reconocimiento de los compromisos contraídos con empresas y bancos extranjeros, lo prometió desde el principio para generar confianza.
Los cambios visibles están, entre otros ámbitos y por lo pronto, en la probada austeridad personal de un candidato electo que ingresa por la puerta principal al Palacio Nacional en su modesto automóvil y que anuncia que dejará a un lado el avión presidencial y viajará en líneas comerciales, además de que no habitará la casa presidencial de Los Pinos (inaugurada en 1934 por el presidente Lázaro Cárdenas del Río, quien a su vez decidió no ocupar el Castillo de Chapultepec). Su esposa, Beatriz Gutiérrez, ha dicho que no será la “primera dama”, pues eso implicaría que hay mujeres de segunda y de tercera. Duplicar la pensión a los adultos mayores y garantizar que todos los jóvenes tendrán educación y trabajo fueron las promesas en su segunda alocución, esta vez al frente de un Zócalo colmado de gente que no dejó de aplaudirlo.


El nuevo presidente de México no ha escondido su baraja. El adelanto de su gabinete y las alianzas pragmáticas anunciaron lo que vendría, o lo que no vendría: Alfonso Romo, empresario y coordinador de su plan de gobierno, además de futuro jefe de la Oficina de la Presidencia, ha esbozado un proyecto que él mismo califica de centro, reformista. Las palabras “izquierda” o “anticapitalista” no han sido dibujadas, las promesas se centran en la atención a los pobres y el combate a la corrupción, no en una refundación del Estado.


Los más de sesenta pueblos indígenas que conforman la nación mexicana prácticamente quedaron fuera de la campaña y del proyecto. Una breve mención sobre ellos se hizo en la celebración, pero hasta el momento no hay un planteamiento que se comprometa con los derechos y la cultura indígena, plasmados en los Acuerdos de San Andrés que firmaron en 1996 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (Ezln) y el gobierno de México. En 2001 todos los partidos políticos traicionaron estos acuerdos con una ley que desconoce la autonomía ganada.


En las últimas décadas se recrudeció el despojo y la represión contra los pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas del país. Minas, hidroeléctricas, acueductos, parques eólicos, carreteras, proyectos turísticos e inmobiliarios se han impuesto con el discurso del progreso en sus territorios. No son pocas las batallas que se libran contra los llamados mega proyectos de muerte, y en prácticamente todas la represión ha sido la respuesta. El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (Fpdt) lleva 17 años resistiendo al proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (Naicm). Es un movimiento emblemático de la lucha social en México y el próximo presidente ha sido ambiguo y cambiante en su postura. Primero que no, luego que sí, luego que puede ser. “No concebimos que un gobierno como el que usted reivindica, y por el que este 1 de julio el grueso del pueblo mexicano votó, acuerde o negocie con los interesados en el negocio el futuro y la vida de la gente humilde del país, sin el consentimiento y decisión de los mismos pueblos, sin siquiera haberlos escuchado”, advirtieron ya los campesinos.


Por su parte, el Congreso Nacional Indígena (Cni) y el Ezln dejaron claro en un pronunciamiento hecho en abril de este año que no permanecerán quietos “mientras se destruyen y nos arrebatan la tierra que heredamos de nuestros abuelos y que se la debemos a nuestros nietos, y mientras contaminan los ríos y perforan los cerros para sacar minerales. No nos quedaremos quietos mientras convierten la paz y la vida que venimos construyendo diariamente en guerra y muerte mediante los grupos armados que protegen sus intereses. Nuestra respuesta, no tengan duda, será la resistencia organizada y la rebeldía para sanar al país”.


AMLO asumirá la presidencia de un México sumido en la mayor crisis de derechos humanos de las últimas décadas: incremento de feminicidios (siete cada día); segundo lugar de asesinatos de periodistas en el mundo y el lugar más peligroso del continente americano para ejercer el periodismo; asesinatos, secuestros y extorsiones a los migrantes centroamericanos en su paso por estas tierras, más de 30 mil desapariciones en el marco de la guerra contra el narco y 200 mil muertos, entre otras calamidades que tienen en común el marco de la absoluta impunidad y en no pocos casos la participación del Estado. Los padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos irrumpieron en un acto de campaña al que no fueron convidados y exigieron la presentación con vida de sus hijos, verdad y justicia. El nuevo gobierno tiene una gran oportunidad de legitimación en este rubro, pues no hay reconciliación posible sin justicia y garantías de no repetición.


Las reformas estructurales (energética y educativa) y la ley de seguridad interior, que legaliza la permanencia del ejército en las calles en labores de seguridad pública, son algunos de los grandes temas en los que hasta hoy no hay pronunciamientos contundentes. “No habrá gasolinazos” y se revisarán los contratos a las empresas es lo que ha dicho el presidente electo. Nada de echar para atrás lo que ya está plasmado y que garantiza el despojo y la explotación. Convertir los territorios del sureste de México en zonas económicas especiales (Zee), es decir, continuar la neocolonización, es una de las banderas de Alfonso Romo, coordinador de su proyecto.


La alianza con el Partido Encuentro Social (Pes), de origen evangélico ultraconservador, es otro de los cuestionamientos al nuevo presidente de México. El derecho al aborto (al menos en la Ciudad de México, donde es legal desde el 2007), el respeto a la diversidad sexual, los derechos de la mujer, entre otros, son temas que tendrán que ser vigilados en una sociedad de por sí conservadora.
La sociedad mexicana, la que le dio el triunfo y su confianza, la que por fin echó del poder a los derechistas Partido Revolucionario Institucional (Pri) y al Partido Acción Nacional (Pan), y la movilización de los sectores que desde la izquierda son un contrapeso crucial para el poder, al igual que una prensa crítica y vigilante, tienen la enorme tarea de coprotagonizar esta historia que se seguirá escribiendo en las calles.

 

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VIH latente: el gran reto actual en la investigación contra el SIDA

En marzo de 2013, la comunidad científica mundial asistió esperanzada al anuncio de que la llamada “niña de Misisipi” se había curado de la infección del VIH. Un agresivo tratamiento de antirretrovirales a las 30 horas de su nacimiento y que mantuvieron por 18 meses parecía haber obrado el milagro. Tras dos años sin medicación y ninguna señal de que el virus estuviese presente, la buena nueva se desvanecía tras la reaparición de carga viral en la pequeña. La causa de esta frustración radicó en una de las mayores insidias de un virus de por sí insidioso: los denominados reservorios de VIH latente.


Como es ampliamente conocido, el VIH ataca las células del sistema inmunitario y las usa para multiplicarse. Después de la infección, inserta su material genético en el ADN de esas células, fundamentalmente en los linfocitos T CD4, que empiezan a producir proteínas del VIH que actúan como elementos constitutivos de nuevos virus. Sin embargo, algunas células infectadas entran en un estado de reposo (latente), durante el que no producen nuevos virus y de esta forma el VIH puede permanecer escondido durante años: es lo que llamamos el reservorio del VIH latente. Pero, como una espada de Damocles, estas células dormidas se pueden reactivar y empezar a producir nuevas partículas de virus en cualquier momento, sin que sepamos cómo y por qué. Y lo que es peor: tampoco sabemos cómo acabar con ellas.


Tras décadas de titánico esfuerzo investigador por parte de la comunidad médico-científica internacional (y la loable participación de miles de pacientes en ensayos clínicos), la infección por VIH ha pasado de ser una segura sentencia de muerte, más o menos próxima, a algo muy parecido a una enfermedad crónica. Los tratamientos antirretrovirales han demostrado ser capaces de mantener a raya la replicación del VIH hasta llevarlos a niveles indetectables. Pero esta lucha está muy lejos de haber terminado. El principal obstáculo para la erradicación del VIH es, precisamente, la existencia de ese reservorio persistente de VIH a largo plazo, lo que constituye y debe constituir por tanto la principal diana de las investigaciones presentes y futuras.


Hasta ahora se han desarrollado varios enfoques terapéuticos para reducir y, finalmente, eliminar el reservorio del virus. Usar la genoterapia para cortar ciertos genes del VIH e inactivar el virus en las células inmunitarias infectadas por el VIH; desarrollar medicamentos u otros métodos que reactiven los reservorios del VIH latente para que el sistema inmunitario o las nuevas terapias los puedan eliminar de manera eficaz; o reforzar la capacidad del sistema inmunitario de reconocer y eliminar los reservorios del VIH latente reactivados son algunos de los ejes de estas investigaciones. Desafortunadamente, solo unas pocas han logrado resultados prometedores.


Así lo hemos podido comprobar en un amplio trabajo de revisión sistemática que acabamos de publicar en la revista Reviews in Medical Virology y que hemos desarrollado en el Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz y el Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles, ambos de Madrid, en colaboración con el Instituto de Investigación Vall d’Hebron de Barcelona en el marco de la Red Española de Investigación en SIDA-RIS.


El estudio nos ha permitido revisar las diferentes poblaciones celulares donde se oculta el VIH, con especial atención a los distintos subtipos dentro de las células T CD4, fundamentales en la respuesta inmune y las más susceptibles a la infección, además de ser básicas en la persistencia a largo plazo del VIH. También hemos puesto el foco en otros tipos celulares derivados de la línea mieloide (células diferentes de las células T), que igualmente parecen ser un refugio importante para este virus.


Cada nuevo conocimiento que vamos adquiriendo sobre los reservorios de VIH latente no hace sino apuntalar la importancia de redoblar los esfuerzos investigadores para su neutralización. Hoy sabemos, por ejemplo, que la cantidad de VIH latente es hasta 70 veces superior a lo que suponíamos inicialmente; o que las células latentes infectadas pueden proliferar sin producir virus, pero generando células descendientes clonadas que sí pueden liberar VIH con capacidad de infección. El VIH nunca deja de sorprendernos.


Por todo ello, desentrañar las características especiales de estos compartimentos celulares donde se esconde el virus, al igual que descubrir los mecanismos involucrados en el establecimiento y mantenimiento del reservorio de VIH es de la mayor relevancia para el diseño de nuevas estrategias terapéuticas destinadas a purgarlo con el objetivo final de lograr la erradicación del VIH o, alternativamente, una cura funcional. La meta es superar la -por ahora- última gran barrera que nos separa de la curación definitiva del SIDA.

Dra. Norma RallónIIS-Fundación Jiménez Díaz/Hospital Universitario Rey Juan Carlos
6 junio, 2018

Francisco: el Papa latinoamericano que trajo la fe a sus feligreses

Un día para el Papa. Como cualquier creyente emocionado por la visita del máximo jerarca de la iglesia católica a la ciudad de Bogotá, a las 4:00 de la mañana estuvimos en pie para salir rumbo al parque Simón Bolívar. La madrugada oscura y fría nos recibió. En las calles: silencio y poco tráfico vehicular.

 

El amplio cordón de seguridad implementado para este evento, tal vez nunca antes lo había vivido la ciudad: desde las 6 de la mañana avenidas, carreras y calles, en un radio de varias manzanas, fueron cerradas y solo habilitadas a partir de las 7 de la noche. Por ello, llegar al parque en cualquier vehículo –carro o moto– era imposible, caminar era la única opción.

 

Como nosotros, miles caminaban con igual propósito y dirección; jóvenes, niños, niñas, abuelos, abuelas y adultos, marcaron distintos ritmos de pasos para llegar al parque. Entre los miles había cientos rebuscándose el día o la semana, vendiendo productos como sillas, comida, agua, camisetas, camándulas, gorras, afiches y otro sinnúmero de objetos. Había que estar preparado, ya que la misa iniciaría a las 4:30 de la tarde.

 

Cuando llegamos a nuestro destino, el reloj marcaba las 6 de la mañana; a los periodistas nos dieron ingreso por una puerta para “invitados especiales”, sin mucha fila. En las otras entradas las personas esperaban la apertura de las puertas desde las 4:00 de la mañana o mucho antes, incluso algunos llegaron días antes a la capital para lograr participar en el evento (Ver recuadro Hilda Sarmiento).

 

Un ritual con oración, cantos, devoción y persistencia

 

Empieza a ingresar la multitud. Cada uno, o en grupos, buscan el mejor de los sitios para ubicarse y desde allí poder ver y escuchar al Papa; poco a poco toda la explanada se va llenando, unos se sientan, otros recuestan su humanidad sobre el césped...

 

Transcurren las horas y con ellas los rayos del sol empiezan a hacer de las suyas; todos buscan como cubrirse el rostro: abren sombrillas, se colocan cachuchas o sombreros, algunos menos prevenidos se cubren la cabeza con su chaqueta, pero no faltó quienes aguantaron el calor con actitud estoica; algunos deshidratados fueron retirados de la multitud por la defensa civil. Pese a esto, la alegría fue notable, llenos de esperanza y fe observaban las pantallas del parque para enterarse de lo dicho por el Papa en la Plaza de Bolívar. (Ver recuadro Mildren).

 

Las conversaciones animan la espera, que ciertamente es larga. De los bolsos sale agua y comida en general, lo que le da a la espera un símil de día de campo; unos y otros comparten, seguramente hablan de las impresiones que tienen del Papa, o de cualquier otra cosa. Aquí y allí se hacen nuevas amistades. El reloj ya marca más allá del medio día y la ansiedad en los rostros, por la pronta llegada del tan esperado, gana en intensidad. Los ojos de muchos se dirigen en dirección al lugar por donde entrará Francisco, buscan aquí y allí, como tratando de atraerlo, como diciéndole “aquí estamos...”.


Dos aguaceros fueron la siguiente prueba para quienes esperaban con ansiedad la llegada de Francisco. Ahora, en medio del barro y el agua, miles de miles escuchan las presentaciones musicales de diferentes artistas, junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Un concierto de cantos gregorianos y oraciones que sembró en el parque un ambiente místico.

 

El minutero sigue su ritmo cíclico y ahora, pasadas las 2 pm, marca el momento definido por los organizadores de este encuentro para el inicio de un ritual de “armonización”, en el que diferentes sacerdotes llegados directamente de Roma convirtieron el parque en santuario, una iglesia con más de un millón de creyentes, apta para celebrar la eucaristía. En ese momento se prohibió el consumo de alimentos y la venta de productos al interior del lugar.

 

Han limpiado de malas energías el terrero, dice un espontáneo, seguramente ya viene el Papa contesta otro, el comentario se extiende. El rumor crece, la gente se mueve con mayor intensidad y toda su humanidad, no solo su vista, se dirige hacia la ruta de ingreso; comentan, señalan, parece que viene; ya se escuchan los motores de los carros, sobrevuela el helicóptero.

 

En efecto, minutos después, a las 4 pm, Francisco pisó el parque y el vehículo que lo transportaba inició un recorrido por todo su interior. Mientras así sucedía, el clima cambió su ciclo y el agua dio paso de nuevo al sol; la euforia en el parque creció, para ese momento cientos de personas tenían los ojos aguados, y otros tantos estaban inmóviles, conmocionados por la presencia de aquel a quien tanto deseaban ver y escuchar. Mientras tanto, periodistas y camarógrafos se tumbaban los unos contra otros, todos buscando el mejor ángulo para captar al Pontífice. Cuando el recorrido terminó, muchas personas lloraron de alegría.

 

Una misa de recuerdo

 

4:30 pm, el Papa ya está en el altar adecuado para la eucaristía, entonces el silencio lo cubre todo, no se escuchaba ni una sola voz diferente a la de las personas que estaban en la tarima-capilla. Los padrenuestros se oían en un coro de un millón de personas, las conversaciones cesaron, solo había espacio para la oración, los rezos y los cantos acompañados por la Filarmónica de Bogotá.

 

En la capilla, un Papa cansado pero con ánimo suficiente para no defraudar a sus feligreses. Una multitud anhelante, tal como lo dijo en la homilía Francisco, multitudes anhelantes de una palabra que potencie sus vidas, que renueve y encauce el sentido de la existencia humana. En su Celebración, Francisco enfatizó en la injusticia y la inequidad existente en Colombia, y otros lugares del mundo, donde los intereses personales o de pequeños grupos permanecen ajenos al bienestar colectivo, lo que para él es la mayor forma de irrespeto hacía la vida.

 

A todas esas tinieblas Jesús las disipa
y destruye con su mandato en la barca
de Pedro: «Navega mar adentro».

 

Respetando la ceremonia, las personas guardaron silencio cuando así se requería, pero ante las palabras alentadoras, de alegría y fe que dio el papa Francisco, haciendo el llamado a la defensa de la vida, los aplausos, sin mesura, llegaron alegres y eufóricos.

 

Una eucaristía larga pero bien recibida. Faltando pocos minutos para las 7:00 de la noche, finalizó la primera misa campal del papa Francisco en Colombia, y sobrepasando las medidas de seguridad, algunos feligreses corrieron a la tarima donde estuvo Francisco con la esperanza de encontrarlo tras bastidores; luego, el parque se fue desocupando y como sorpresa el cielo se iluminó con fuegos artificiales, la gente gritó y aplaudió de alegría; el evento tuvo uno de los mejores cierres.

 

Luego, cansados por la larga jornada y las contradictorias emociones despertadas durante estas 14 horas de trabajo, nos encontramos nuevamente caminando con miles de feligreses, quienes a pesar del cansancio emprendieron su camino entonando cantos religiosos; al final sólo alegría y entusiasmo se reflejaba en los rostros y palabras de los asistentes. Una vez más, aquellos movidos por su fe demostraron que ninguna condición o situación difícil es suficiente para desfallecer.

 

Retos de esta visita para la sociedad católica

 

Francisco y su visita demuestra que gran parte del país se siente animada al escuchar un mensaje que les haga creer que otro mundo es posible, un mensaje que reclama justicia, dignidad y cambio –como lo habló el Papa–. Esto nos lleva a unas preguntas: ¿Cómo concretar ese mundo distinto que es urgente y necesario? ¿Cuál sería la forma para avanzar en una propuesta que pase del discurso a la práctica, que llene de esperanza a las mayorías nacionales? Esto es parte de los interrogantes y retos que deja esta visita papal a sus feligreses, retos que deberían articularse con todas las personas que ven la urgencia de darle forma a otra Colombia, fundida sobre justicia y fraternidad, así como sobre una democracia directa, radical, refrendataria.

 

Es más que claro que los mensajes del papa Francisco llaman a superar las barreras de los diferentes credos, invitando a reflexionar y actuar, reivindicando los derechos fundamentales de los diferentes pueblos que hasta la fecha son víctimas de injusticia, inequidad, desigualdad y violencia. Y esto, hasta los mismos feligreses lo captaron (ver recuadro Jhon Pinzón).

 


 


Recuadro 1

 

Hilda Sarmiento: “A las 4 de la mañana nos vinimos para acá”

 

desdeabajo (da): ¿De dónde viene usted?
Hilda Sarmiento (HS): De Boquerón-Tolima, ya llevo unos días en Bogotá

 

da. ¿Y cómo se preparó para venir a ver al Papa?
HS. Primeramente con la confesión, y pedirle perdón a Dios por todo lo que uno ha cometido, y estar contento con él, darle gracias por darnos licencia de ver aquí al santo Papa.

 

da. Cuéntenos cómo fue su día de hoy para llegar acá, ¿a qué hora se levantó?
HS. Me levanté a las 2:30 de la mañana, recé el santo rosario, primero que todo, luego me bañé, me organicé y a las 4 de la mañana nos vinimos para acá.


da. ¿Desde dónde?
HS. Desde Banderas.


da. ¿Y en qué se vino?
HS. Nos vinimos en el carro de mi hijo, nos trajo hasta La Esperanza, y de ahí para acá nos vinimos a pie. Hicimos fila por la entrada número 7 y a las 6:10 de la mañana ya nos dejaron ingresar.

 

da. ¿Y por qué se vino tan temprano?
HS. Para lograr quedar adelante, más cerca de ver el santo Papa y estar más en comunicación de la vista de la televisión y de todos los programas, durante la mañana, antes de que él ingrese aquí, al parque.

 

da. Cuéntenos, ¿qué dejó de hacer hoy por venir a ver al Papa?
HS. Pues prácticamente era un día que lo tenía ya dedicado para venir, no tenía cosas para hacer porque tenía un día dedicado a Dios y a la virgen, y venir a ver la visita del santo Papa.

 

da. ¿Y usted que hace generalmente?
HS. Yo estoy viviendo en Boquerón con mi esposo y mis hijos –ellos van a visitarnos–, la pasamos allá en una finquita pequeñita que tenemos, colaborando también allá en la iglesia de Boquerón.

 

da. ¿Y usted que espera que diga el Papa hoy?
HS. El viene a traernos la paz, el amor, la unión, el perdón y estar más unidos.

 

Recuadro 2


Jhon Pinzón: “Francisco la sacó del estadio”

 

da. ¿Por qué vino a ver al Papa?
J.P. Porque el papa Francisco es lo mejor que le ha podido pasar a Colombia en los últimos años y a la religión católica. La verdad es que estamos muy fascinados de tenerlo a él aquí, muy cerca. La verdad es que es indescriptible la sensación que el papa Francisco causa en toda persona, Independientemente de la edad y del credo.

 

da. ¿Cree usted que el papa Francisco ha hecho una ruptura en la iglesia católica, en comparación con los últimos papas?
J.P. El papa Francisco tiene la bendición de Dios; todos los anteriores han tenido su oportunidad de liderar la iglesia católica, pero la verdad es que Francisco la ha sacado del estadio. Estamos fascinados.

 

da. ¿Desde qué horas esta aquí?
J.P. Desde las 4:00 de la mañana, vengo de aquí cerquita para estar acá, casi de primeritas, para verlo.

 

da. ¿Qué sacrificios hizo usted para poder estar aquí?
JP. No, la verdad es que para ver el Papa no es un sacrificio; estar cerca de Dios un tiempo, todo el tiempo que uno le dedique a Dios es una bendición muy grande, para la familia y para el país.

 

Recuadro 3


Mildren: “Hicimos cola desde las 2 de la mañana”

 

da. ¿Usted desde dónde viene?
Mildren. Desde Guatemala

 

da. ¿Cuándo llegó?
Mildren: El día de ayer a las 4:00 de la tarde

 

da. ¿Y cómo hizo para llegar hoy acá?
Mildren. Pues estuvimos haciendo cola desde las 2 de la mañana. Caminando por la puerta 7, luego esperamos para entrar hasta las 6 de la mañana. Tuvimos que correr y todo pero vale la pena estar aquí.

 

da. ¿Por qué se vino desde tan lejos?
Mildren: La verdad es una emoción grande ver al Papa, no solo ver sino recibir también su bendición, y aunque no lo viéramos de cerca por lo menos saber que está aquí con nosotros, para nosotros es una gran bendición. Y poder llevar ese mensaje a nuestro país. A toda nuestra gente.

 

da. ¿Tenían previsto este gasto de venir a Colombia?
Mildren. No, para nada. Pero la verdad es que Dios lo hace todo y aquí estamos.

 

da. ¿A qué se dedica en su país?
Mildren. Tengo un pequeño negocio de floristería. Me dedico a todo lo que es decoración.

 

da. ¿Dónde se está quedando en Bogotá?
Mildren. En el Hotel Casa Real Bogotá

 

da. ¿Con cuántas personas viene?
Mildren. Solo dos, nunca habíamos salido solas del país. Pero nos animamos.

 

da. ¿Qué espera que diga el Papa hoy?
Mildren. Pues yo lo que espero es que me deje un mensaje que me quede grabado en el corazón y, sobre todo, para llevarlo a mi gente.

 

da. ¿Cuál es la importancia de la visita del Papa a Colombia?
Mildren: Pienso que así como en mi país, donde también hay mucha violencia, solo con la visita del Papa nosotros ya tenemos una forma diferente de pensar, sobre todo de recibir paz en nuestros corazones. Y veremos a los demás como nuestros hermanos y no como nuestros enemigos.

 

da. ¿Había viajado anteriormente a Colombia?
Mildren: La verdad no, pero me gustó, muy bonito país.

Publicado enEdición Nº239
El negocio de la guerra hace a Europa responsable de la "crisis de los refugiados"

Un exhaustivo informe del Centro Delàs para la Paz muestra como un tercio las exportaciones de armas de Estados de la UE han ido destinadas a países en conflicto permanente los últimos doce años. En 30 de estos países, la situación de inseguridad se mantiene o ha ido a peor, entre ellos, Yemen y Siria.



La Europa que cierra sus puertas a los refugiados, levanta vallas para frenar la inmigración y extiende sus fronteras físicas hasta países extranjeros para controlar los flujos migratorios es la misma que contribuye a que generar esos refugiados a quienes rechaza acoger.


Es lo que refleja el informe "Armas europeas que alimentan conflictos. Conflictos de los que huyen los refugiados", elaborado por el Centro Delàs de Estudios por la Paz de Barcelona, que concluye que la venta efectiva y la autorización de venta de armamento y material militar a países en conflicto está relacionada ─si no directa, al menos indirectamente─ con el aumento de los flujos migratorios hacia zonas más seguras.


El estudio, coordinado por Jordi Calvo, afirma que los Estados de la Unión Europea han exportado armamento y material de defensa por valor de 37.000 millones de euros entre 2003 y 2014 a 63 países en situación de conflicto armado o tensión. Una venta que, en la mayoría de los casos no ha contribuido a mejorar la seguridad de esos países y en otros muchos, la ha empeorado, llevando a lo que tuvimos a bien definir en 2015 como “crisis de los refugiados”.


En la actualidad hay 65 millones de personas que han huido de sus hogares. 41 de ellos son desplazados dentro de las fronteras de sus propios países y 21 son o tratan de obtener el estatus de refugiado en otros Estados. Son cifras del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que localiza en Siria la mayor emergencia humanitaria a la que se enfrenta actualmente, con casi cinco millones de refugiados tras seis años de guerra. Un drama que la UE, lejos de asumir alguna responsabilidad, ha confinado en Turquía previo pago de 3.000 millones de euros para que el régimen de Erdogán impida el acceso de refugiados a territorio de la UE. Pero no sólo se huye de Siria. Afganistán, con 2,7 millones de refugiados, y Somalia, con 1,1, son los siguientes países en el dramático ránking de personas que huyen por conflictos armados.


Lejos de buscar las causas y factores que fomentan este éxodo, las políticas de la UE se han centrado en el control y la vigilancia de la fronteras y, en menor medida, en la acogida de una pequeña parte de los refugiados, mientras no ha tenido problemas para autorizar la venta de armas que alimentan las guerras en estos países. Autorizaciones, en muchos casos, a países en los que era perfectamente apreciable un significativo aumento del número de refugiados y desplazados, indicador de inseguridad.


El informe resume en 89 los países que, entre 2003 y 2014, presentan cifras relevantes de refugiados y desplazados internos. 65 de ellos han estado en conflicto armado o tensión durante estos doce años y han generado el 88% de los refugiados de todo el mundo, es decir, más de 30,8 millones de refugiados al año como promedio.


En ese mismo periodo, los Estados de la UE han vendido armas y equipamientos a 63 de esos 65 países. En concreto, el 31% de las exportaciones de armas realizadas por países de la UE ha tenido como destino países envueltos en un conflicto armado o en tensión, lo que supone un montante de 37.000 millones de euros. Además, la UE ha autorizado la venta de material por valor de 122.000 millones de euros a estos 63 países, el 29% de todas las exportaciones.


Al mismo tiempo, Europa ha vendido armas a 30 países en conflicto permanente y en ninguno de ellos se ha reducido en nivel de inseguridad ─a juzgar por el aumento o la constancia del número de refugiados y desplazados que huyen de ellos─ sino que en algunos ha empeorado, como en Libia, Yemen, Siria, Mali, Burundi, Turquía, Pakistán, Etiopía o República Centroafricana.


Casi un tercio de los principales destinos de las armas europeas son países en conflicto o tensión, por lo que para el Centro Delàs “existe un grado de responsabilidad sino directa cuanto menos indirecta en la autorización y venta final de armamento europeo y la situación securitaria que puede provocar las condiciones para forzar la huida de sus hogares a las personas refugiadas y desplazadas porque han existido ventas de armas europeas a lugares en los que ha empeorado la seguridad”.


Para Calvo, coordinador del informe, “la existencia de refugiados y desplazados de un lugar determinado es un claro indicador de que la situación securitaria es deficiente en su país o región de origen. Este factor es uno de los criterios por los que un Estado debería rechazar una autorización o exportación de armamento, especialmente a países generadores de refugiados y desplazados”, afirma.


"Mientras continúen los conflictos en sus hogares, los refugiados seguirán sin tener otra alternativa. Y estos conflictos, en parte, persisten porque se les alimenta desde Europa con armas que acaban en países como Siria o Yemen. La relación de Europa con estas zonas en conflicto no se limita a las políticas de “asilo”, ni empieza cuando los refugiados llegan a sus costas. Empieza cuando desde las instituciones y empresas se decide invertir enel negocio de la guerra”, critica el estudio.

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Haití, dolores y alivios a tres años del terremoto*

A Emiliano lo conocí en febrero de 2010. Recuerdo que bajó de aquel avión como quien quiere comerse el mundo. Llovía esa mañana en Puerto Príncipe. No hubo tiempo para los actos. Y quizás los “ceremoniosos” se quedaron con deseos de dar bienvenidas en discursos. Era hora de alistarse e ir a sanar.


 
Esa mañana llegaba el primer grupo de muchachos de la Escuela Latinoamericana de Medicina, que desde muchas partes de América se juntaron para aliviar a Haití. A Emiliano Mariscal, el argentino con aires de líder, lo esperaban en Croix des Bouquet, uno de los mayores hospitales de campaña montado por los cubanos, en donde amanecían diariamente cientos de haitianos haciendo filas frente a las consultas.
 

Desde entonces, lo vi todos los días, con esa sonrisa de esperanzas que lo acompañó siempre, aun en medio de la peor tragedia. No había espacio para el descanso. Y hasta el tiempo de alguna entrevista siempre fue esquivo. Solo un día, cuando estaba a punto de regresar temporalmente por una aflicción familiar, se sentó a conversar sus experiencias.


 
Entonces supe de su devoción por el Che: “Ojalá yo pudiera alcanzar algún día su sentido de la consecuencia. Eso de decir siempre lo que pensó, y hacer siempre lo que dijo”. Conocí además que Haití había cambiado su vida: “Recuerdo un profesor que decía siempre en clases que había que echarle dos vistazos a la vida y uno a los libros. Eso lo he comprendido aquí. Haití me cambió de tal manera que decidí cambiar de especialidad. Había empezado a estudiar Medicina Interna, pero luego de lo vivido en este país, me decidí por la Higiene y Epidemiología. El Che decía que había que curar pueblos por encima de curar personas, y por ahí voy”.
 

Pero por esos vericuetos inimaginables que tiene la vida, hace unos días volví a dar con Emiliano. Su página de Facebook “apareció” en la pantalla de mi computadora y no pude apartarme de querer saber siempre sobre Haití. Los meses que como corresponsal me unieron a su tragedia, también habían marcado para siempre mis días. Por eso, le pedí un tiempo para Cubahora, y aquí están sus respuestas, llenas de una madurez que solo se consolida ante sucesos extremos como los vividos en Haití, a donde solo se va si pretendes sentir el dolor de otros como si fuera el tuyo propio.


 
-¿Qué crees de la ayuda internacional a Haití?


 -Considero que, de cierta manera, la presencia de más de 10 000 ONG en Haití demuestra un poco el sinsentido de algunas ayudas, máxime cuando muchas de ellas se niegan incluso a trabajar de manera articulada con el gobierno. Pienso que más allá de buenas intenciones se ha convertido en un gran negocio y en una gran injusticia, pues parte sustancial de lo que ingresa al país por concepto de ayuda es utilizado para garantizar altos estándares de vida a quienes pretenden ayudar.
 


“En cambio, he tenido la posibilidad de ser parte de otra forma de ayuda como miembro de la Brigada Médica Cubana, cuya presencia ininterrumpida desde 1998 se ha convertido, sin lugar a duda, en un halo de esperanzas para el pueblo humilde de Haití. Se trata de una concepción diferente, cuyo eje esencial es el humanismo, que coloca al ser humano en el centro del asunto”.


 
-¿Me describes cómo fue el trabajo para luchar contra el cólera?


 -Se crearon 50 grupos de pesquisa activa con el objetivo de salvar a las personas deshidratadas graves -que de lo contrario deberían afrontar horas de largas caminatas- y, al mismo tiempo, atender a los enfermos en los primeros estadios de la enfermedad, brindarles tratamiento antibiótico e hidratación.


 
“Además, cada brigada desplegada en cualquiera de los remotos parajes del país tenía la misión de cortar la transmisión de la enfermedad, para ello se trataba con antibiótico a todos aquellos que tenían contacto directo con las personas enfermas diagnosticadas, se distribuían tabletas de cloro para ser utilizadas en los recipientes de almacenamiento de agua y se brindaban los elementos fundamentales de educación para la salud.


 
“Las brigadas daban por terminada su labor cuando ya no ocurrían casos en la comunidad, y repletos del cariño de la gente, entregaban los últimos materiales gráficos para la prevención. Aquellas mochilas que habían cargado repletas de insumos médicos contenían luego rostros de agradecimiento, admiración, de sonrisas, miradas que daban las gracias, otras que rogaban que regresáramos”.


 
-¿Algún momento especial?


 -Se había dado el alerta sobre un brote en un lugar llamado Fon Tortue, ubicado en el departamento Nippes. Hasta allí llegamos luego de casi 2 horas de camino en vehículo. No fue hasta la madrugada que comenzaron a aparecer pacientes deshidratados de los sitios más alejados, quienes al conocer sobre la presencia de “los cubanos” fueron rápidamente.


 
“Al amanecer salimos a buscar un sitio adecuado para la atención. El ideal se encontraba al otro lado de un río que cortaba en dos el poblado. Nos quedamos conversando sobre la dificultad que podrían encontrar los enfermos para atravesar aquel río. De repente nos llaman, pues querían mostrarnos el improvisado puente de piedras que en fracción de minutos habían construido.


 
“Volvimos luego en dos oportunidades, no han de borrarse jamás de mi memoria los rostros de alegría de aquellas personas. Recuerdo que una de las veces estábamos reunidos con a la gente, conversando, recordando las durezas del trabajo. Entre las voces se escuchó a un joven que hablaba español, quien sin planearlo provocó que todas las voces se apagaran. Dijo aquel muchacho: ‘Si le pedimos a Dios un médico, le pedimos que sea cubano’”.


 
-¿Qué papel han jugado los graduados de la ELAM en el bienestar de América Latina? ¿Qué futuro les ves?


 -Desde la primera graduación, en 2005, más de 12 000 graduados han arribado a Latinoamérica y al mundo. Hemos logrado diferentes experiencias que materializan la idea por la cual fue concebida la escuela desde el genio del Comandante en Jefe. Por ejemplo, la construcción del Primer Hospital Garífuna en Honduras, comunidad que por primera vez cuenta con servicios de salud. Médicos venezolanos salidos de la ELAM se incorporaron al Batallón 51 y en el transcurso de estos años han sido puntal de las importantes transformaciones que han ido lográndose en Venezuela, que abarcan desde la atención médica en lugares como la Amazonía hasta ocupar responsabilidades de primer nivel en el propio Ministerio de Salud. También está la experiencia en Haití, donde más de 300 egresados de la ELAM tuvimos el honor de formar parte del inmenso caudal de solidaridad e internacionalismo ofrendado por Cuba.


 
“Nos ilusionan las proyecciones sobre cooperación internacional que asumen mecanismos de integración como UNASUR, basados en la concepción de la Salud como Derecho Humano fundamental. De tal modo, estamos en el proceso de conformación de una organización internacional de egresados. En lo personal, ejerceré la presidencia de dicha asociación por un periodo de 4 años, en los cuales pretendemos dar los primeros pasos en la conformación de la estructura internacional amparada en las asociaciones nacionales que se han formado y en las que irán creando progresivamente”.


 
-Hace unos días amanecimos con la triste noticia de la muerte del profesor Juan Carrizo, rector de la ELAM. ¿Cuánto influyó en ti compartir tus días en Haití con un hombre como él?


 -El Doctor Carrizo era excepcional. Vivió en condiciones de campaña durante varios meses cuando el sismo, trabajaba a la par nuestra y más, cargando a cuestas sus problemas de salud y siempre preocupado por “sus muchachos”, recorriendo en pocos días todo el territorio para visitar a los más de 150 egresados que en momentos de la epidemia del cólera laboraban en el país. Tengo un compromiso eterno para con ese hombre que nos regaló su vida.


 
-Este enero se cumplen tres años del sismo que convirtió a Haití en infierno de este mundo. ¿Qué reflexiones te provocan Haití y sus desgracias?


 -En primer lugar, comprender la realidad de Haití desde el conocimiento de su historia, primer estado del continente en lograr la independencia, libertando a sus esclavos, ejemplo peligroso para los países dominantes que desde entonces se han empeñado en mantenerlo sojuzgado, mediante mecanismos económicos, políticos, invasiones directas de tropas norteamericanas, dictadores títeres de una crueldad inenarrable, inestabilidad permanente, golpes de estado gestados desde el exterior. Y en todo momento una resistencia heroica que, por supuesto, se han encargado de invisibilizar en el plano internacional y de la opinión pública.


 
“Invariablemente se le falta el respeto a este pueblo. Ejemplo es la Comisión Permanente para la Reconstrucción de Haití, mecanismo supranacional encargado de determinar el destino final de las donaciones recibidas desde el tiempo del terremoto, y que coordina Bill Clinton ¿Por qué un estado soberano no puede disponer de los fondos? ¿Por qué un estado soberano no puede disponer de su propia fuerza armada?, en la base de la cuestión hay un profundo racismo y desprecio para con ese pueblo, al que en definitiva temen, por su fuerza implacable, por los valores humanos que ha mantenido a pesar de las más adversas circunstancias”.


 

*El terremoto en Haití ocurrió el 12 de enero de 2010 y tuvo su epicentro a 15 km de Puerto Príncipe. En el sismo fallecieron 316 000 personas, mientras 350 000 más quedaron heridas

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