Lunes, 20 Enero 2020 06:10

¿Se avecina una crisis?

¿Se avecina una crisis?

Luego de la crisis financiera de 2008 se preguntaba recurrentemente cómo era posible que no se hubiese previsto.

Los economistas académicos y profesionales estaban en otra cosa, asentados en las respectivas conveniencias, y aún no parecen advertir del todo ni expresamente lo que ocurrió y su significado.

Los políticos y funcionarios en los ministerios de hacienda y bancos centrales aceptaban de buen modo los excesos que ocurrían en los mercados y se adaptaban a la “exuberancia irracional”, término que englobaba lo que sucedía. Pero no se impulsaba reacción alguna para frenarla y reorientar el destino de los fondos para invertir; en cambio, era como si se echara más leña al fuego.

A medida que ha pasado el tiempo, lo que se repiten son las advertencias de las derivaciones negativas de dicha crisis: las de carácter social, productivo, comercial y la fragilidad financiera que persiste en el mundo, disfrazada de distintas maneras.

Apenas hace unos días, la directora del Fondo Monetario Internacional dijo en una reunión en el Instituto Peterson de Washington DC que las tendencias económicas actuales se asemejan a las observadas en la década de 1920 y que culminaron en la Gran Depresión.

Se centró en el hecho de que la desigualdad económica al interior de los países se ha acrecentado y que, en el caso de los países de la OCDE, llega a cifras récord. Esto, predijo, junto con el cambio climático y el proteccionismo comercial agravarán la agitación social y la fragilidad financiera.

Deberán discutirse los escenarios políticos vigentes y también la visión del FMI, institución cuya propia historia y entorno político están de por medio y que no puede obviarse.

La enorme intervención que hizo la Reserva Federal, inundando con liquidez los mercados financieros, luego de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, llevó a una política monetaria que provocó un entorno de tasas de interés prácticamente de cero.

Este ambiente se mantuvo de diciembre de 2008 a finales de 2015, para luego irse ajustando hacia arriba, progresivamente, hasta el 1.75 por ciento actual.

Así se regresaba a lo que se considera la norma de la política monetaria. Pero está muy lejos de fincar un escenario de crecimiento sostenido, con una mejor distribución, menor volatilidad en los mercados de dinero y de capitales y menos confrontación de los intereses nacionales.

El proceso provocó distorsiones significativas en la asignación de las inversiones que buscaban mejores retornos, como es igualmente la norma. Así ocurrió en los mercados de bienes raíces, acciones y bonos, y, en general, en los precios relativos de todos los activos, en una perspectiva altamente especulativa.

La generación de valor en la producción se relegó, beneficiando los rendimientos provenientes de las rentas, con un impacto más grande en la desigualdad de los ingresos y la riqueza.

El fenómeno, iniciado en Estados Unidos, se propagó a otros países y en Europa, por ejemplo, hay casos de tasas negativas de interés para los depósitos.

El dinero disponible para la inversión de tipo financiero se coloca en mercados con mayores rendimientos, como fondos de bienes raíces; índices de inversión en las bolsas de valores; los que se colocan en mercados fuera de Estados Unidos y Canadá; los bonos de distintos tipos; el petróleo o el oro. En todos estos casos los retornos han estado por encima de la inflación promedio.

Los bancos, como los de Estados Unidos que estuvieron en el centro de la crisis financiera, se restructuraron siguiendo un patrón definido por el Tesoro y la FED, en un fuerte proceso de concentración de los activos que controlan. Sus ganancias se han recuperado con creces en el ambiente especulativo predominante. En esencia, un entorno de bajas tasas de interés favorece los márgenes que se ganan cuando se realizan las transacciones en los distintos mercados.

En este contexto es que se ha propuesto la noción de un estancamiento secular. El reducido crecimiento productivo exacerba la diferencia entre el ahorro y la inversión, y se provoca así una hipertrofia del sistema financiero. La política fiscal puede reforzar el efecto adverso cuando se reducen los impuestos a los estratos de más altos ingresos.

Lo que ha quedado fuera de foco es la necesidad de generar producción y empleo, aumentar el ingreso relativo de la gente que trabaja y ordenar la política fiscal y monetaria para aminorar las distorsiones que ocurren a partir del ámbito de las operaciones financieras.

Las advertencias sobre las condiciones de persistente inestabilidad, desigualdad, estancamiento, calentamiento global y confrontación social no pueden sino seguir creciendo, pero por lo pronto yacen en un campo poco fértil para que las políticas vigentes se transformen.

¿Qué papel juega la constante advertencia de una posible crisis?

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Estas son las predicciones del Banco Mundial para la economía global en 2020

La nueva encuesta macroeconómica del organismo contiene malas previsiones para EE.UU. y China y buenas para Rusia, México y Brasil.

 

El Banco Mundial evaluó el pasado miércoles que la economía global crecerá en 2020 solo un poco más rápido que el año pasado, según la encuesta macroeconómica del organismo titulada 'Perspectivas económicas mundiales'.

De acuerdo con las previsiones de la institución financiera, en 2020 el aumento del producto interno bruto mundial (PIB) será del 2,5%, en comparación con el 2,4% de 2019. A este repunte contribuirá una recuperación parcial de los niveles de inversión y comercio.


Al mismo tiempo, una desaceleración en el crecimiento afectará a las economías desarrolladas, como EE.UU. y los países de la zona euro (del 1,6% al 1,4%).


Por su parte, las grandes economías emergentes, excepto China, crecerán más rápido (del 3,5% al 4,1%), aunque este fenómeno no tendrá alcance mundial.

 

Según el Banco Mundial, el crecimiento de aproximadamente un tercio de los países con economías emergentes se desacelerará debido a los menores indicadores de exportación e inversión. Asimismo, están presentes los riesgos asociados con la agravación de los conflictos comerciales, una desaceleración más fuerte en el crecimiento de las grandes economías y la inestabilidad financiera en los países en desarrollo.


Malas previsiones para EE.UU. y buenas para México y Brasil


Se espera que la tasa de crecimiento del PIB de EE.UU. se reduzca este año del 2,3% a 1,8% debido a los efectos de la guerra comercial con China. El crecimiento en la zona euro se desacelerará significativamente, del 1,4% al 1%, en medio de una baja actividad en la industria.


La economía china también continuará desacelerándose. En 2019, su crecimiento se estimó en el 6,1%, mientras que en 2020 puede llegar al 5,9% y el próximo año al 5,8%.


Mientras tanto, en Japón la economía creció un 1,1% el año pasado y se espera un aumento del 1% en el 2020. En Rusia, el PIB este año crecerá del 1,2% a 1,6%, y el próximo año al 1,8%. En 2019, el crecimiento en la Federación de Rusia, según el banco, ascendió al 1,2%.

Además, se espera una fuerte aceleración en el crecimiento del PIB en Brasil (del 1,1% al 2%), en México (del 0% al 1,2%), en Arabia Saudita (del 0,4% al 1,9%), en Turquía (del 0% al 3%) y en la India (del 5% al 5,8%).


No obstante, el Banco Mundial indica un fuerte aumento en la carga de la deuda, la cual alcanzó el 170% del PIB en los países en desarrollo, lo que representa 54 puntos más comparando con el 2010. Esta circunstancia aumenta los riesgos de inestabilidad financiera.

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Jueves, 26 Diciembre 2019 05:45

2020, lo que viene en la economía mundial

2020, lo que viene en la economía mundial

Octubre se despedía con el extendido pronóstico de que una nueva recesión de la economía mundial se acercaba con horizonte en 2020. Las oscilaciones bruscas en el mercado financiero, muy sensible a las noticias políticas.

Y también a los informes de la marcha de la economía real por parte de los gobiernos de las principales potencias,lo mismo que a la evolución de la guerra comercial entre Estados Unidos y China; el breixit frustrado todavía entonces, la desaceleración del comercio mundial y la crisis inminente o abierta en países emergentes importantes como Brasil, Turquía, Argentina, entre otros, alimentaban las opiniones de los especialistas y encendían las alarmas de las principales instituciones del capital financiero.

Para mediados de diciembre se alcanzó el primer acuerdo en la guerra comercial, luego de establecida una tregua a principiosde noviembre,en medio del creciente ruido de un nuevo posible crak. Quedaron suspendidos los aranceles de productos electrónicos y consumo masivo que deberían entrar en vigencia hacia finales de año.

El 28 de noviembre los mercados de bonos y acciones de Wall Street alcanzaban un nuevo máximo histórico. Al tiempo se conocía que la FED, el banco central norteamericano, mantenía los tipos de interés sin provocar una nueva baja, sugiriendo que el pánico provocado en el banco central estadounidense por la perspectiva de recesión se atemperaba.

Mientras tanto el abultado triunfo electoral de Boris Johnson en el Reino Unido, llevó tranquilidad al centro financiero de Londres, el segundo más importantes del mundo, esta tranquilidad se expresó en la recuperación de la bolsa.

Pero a pesar de las aparienciasel sentimiento que domina a los mercados es la incertidumbre. Desde octubre también se está desarrollando a nivel global un ascenso de luchas populares, ciudadanas y obreras que se plantan frente a los ataques del capital contra el nivel de vida de los pueblos.

El despertar del pueblo chileno mostró al mundo el verdadero significado del “oasis” neoliberal, y la clase obrera francesa, en una huelga con pocos puntos de referencia en ese país, está hiriendo de muerte a la reforma de la previsión social. La incertidumbre que esto lleva a los mercados puede medirse también por el juicio político a Donald Trump aprobado recientemente en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

Por su parte se ha confirmado que la recesión en el terreno de la producción mercantil ya es global, que se mantiene el pobre crecimiento económico de las principales economías, que continúa la caída en la evolución del comercio mundial, y que crece el volumen de deuda corporativa y de los ciudadanos, al tiempo que se espera una reestructuración de la deuda soberana de Argentina que ha entrado, de hecho, en un nuevo default.

Más allá de las señales positivas que buscan y pretenden transmitir los operadores financieros, la perspectiva de que se aproxima una nueva crisis se mantiene y las razones hay que buscarlas en la profunda depresión del sistema capitalista que lleva ya más de una década.

Depresión económica y proteccionismo

Como señalábamos en agosto de 2918 [1] la actual guerra comercial entre Estados Unidos y China se explica por un proceso económico estructural que recorre a todo el sistema capitalista desde el último crack producido en 2008.En otras palabras no es la causa de la actual tendencia a la recesión sino la consecuencia de la crisis, por eso las treguas serán episódicas y los acuerdos que se alcancen no resolverán los problemas de fondo.

La actual depresión es, por su duración y magnitud la tercera de su tipo en el capitalismo moderno. La primera de ellas se manifiesta entre 1870 y 1890, y desemboca en la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, y la segunda se produce a partir del colapso de 1929 y culminaría en la Segunda Guerra.

En los últimos diez años el crecimiento no ha recuperado el nivel previo a la crisis de 2008, la inversión productiva mantiene su curva descendente y la productividad del trabajo no ha crecido. Es decir que todos los principales indicadores para medir la salud del sistema están mostrando un deterioro constante. Es una característica de estos periodos depresivos el proteccionismo, con sus consecuentes disputas comerciales.

Decadencia imperialista y estancamiento económico

A pesar de los niveles que ha alcanzado la especulación del capital financiero la economía muestra claros síntomas de estancamiento prolongado: El crecimiento de Estados Unidos en el último trimestre, el periodo que va de julio a septiembre, muestra un crecimiento mediocre de 2,1%, menor que el del trimestre anterior pero superior a las del resto de las economías del G7.

Así por ejemplo Canadá ha crecido el 1,7, Japón el 1,5 la Unión Europea al 1,2 y el Reino Unido a 1%. Mientras tanto el FMI pronostica apenas un crecimiento de 2,5% de la economía mundial. Por otra parte China y la India tendrán su peor crecimiento en casi 30 años.

La decadencia imperialista se expresa además por otros dos factores centrales para medir la vitalidad del sistema: el crecimiento de la inversión productiva y el de la productividad del trabajo. Ninguno de ellos logra salir de los parámetros de estancamiento de la última década.

Como señala Michael Roberts en su artículo El mundo de fantasía continúa [2] : Según la Junta de la Conferencia de los EE. UU., a nivel mundial, el crecimiento de la producción por trabajador fue del 1.9 por ciento en 2018, en comparación con el 2 por ciento en 2017 y se prevé que regrese al crecimiento del 2 por ciento en 2019. Las últimas estimaciones extienden la tendencia a la baja en el crecimiento de la productividad laboral global de un tasa promedio anual de 2.9 por ciento entre 2000-2007 a 2.3 por ciento entre 2010-2017. Esto significa que el tan anunciado incremento de la productividad del trabajo con la utilización de las nuevas tecnologías no ha llegado aún.

Llegamos a la clave del estancamiento, la débil y decreciente inversión productiva. Según los datos obtenidos esta se encuentra alrededor de un 30% por debajo de los niveles que había alcanzado antes del crack de 2008. Esta debilidad en la inversión se debe fundamentalmentecomo, a que las ganancias en la economía productiva siguen cayendo, confirmando una vez más, por si hiciera falta, la ley de Marx a la caída de la tasa de rentabilidad.

La amenaza de la deuda corporativa y la sobreacumulación del capital ficticio

Otro de los índices que ha sobrepasado peligrosamente los niveles previos al estallido de 2008 es el que hace a las deudas corporativas. La deuda de las compañías es casi tres veces más de lo que era a fines de 2008, llegando en la actualidad a 8 billones de dólares, un 50% superior a inicio de la recuperación en 2011.

Mientras que la propia calificación de los créditos ha deteriorado su calidad, así esta deuda de baja calidad es hoy el doble de lo que representaba entonces. Esto sin tener en cuenta las llamadas empresas zombis, es decir empresas que no alcanzan a obtener ganancias suficientes como para pagar sus deudas y siguen funcionando gracias a seguir aumentando sus deudas. Según estimaciones de consultoras financieras hay en la OCDE 548 de estas compañías, un nivel apenas inferior que las que hubo en el momento más crítico de 2008.

La baja tasa de ganancia en los sectores productivos que señalábamos más arriba estimula la sobreacumulación de capital ficticio. El principal destino de la rentabilidad que obtienen y el efectivo que atesoran las empresas está destinado a la especulación financiera.

Las operaciones fundamentales a que se destina esta especulación son tanto en Estados Unidos como en Europa, la recompra de acciones de las propias compañías que se ha convertido en la categoría más grande de inversión en activos financieros, alcanzando la cifra de 1 billón de dólares.

El coctel de deuda y especulación financiera está provocando una sobreacumulación de capital ficticio que ya está en los niveles previos a la crisis de 2008.

Entonces, aunque no se ha producido aún la recesión que temían los operadores financieros desde octubre pasado y al mantenerse las ganancias obtenidas de la especulación, esperan en 2020 repetir la performance de 2019, un objetivo que por cierto significa apenas continuar con el estancamiento.

El hecho es que no esperan reiniciar un ciclo de crecimiento vigoroso del sistema, y que frente a esta esperanza pobremente optimista la alternativa sigue siendo que el sistema reproduzca la lógica de sus crisis repitiendo un nuevo crack de consecuencias imprevisibles.

El camino que deberemos recorrer en 2020 transita entre el proceso de rebeliones que continuarán conmoviendo al mundo y la perspectiva de una nueva crisis económica mundial.  

Por Carlos Carcione

Rebelión


Notas:

[1] Proteccionismo y crisis económica mundial: ¿Cuál es la lógica de la guerra comercial de Trump? http://lis-isl.org/2018/08/17/proteccionismo-y-crisis-economica-mundial-cual-es-la-logica-de-la-guerra-comercial-de-trump/

[2] https://thenextrecession.wordpress.com/2019/11/28/the-fantasy-world-continues/

Carlos Carcione. Coordinador del Equipo de Investigación de Marea Socialista. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

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Miércoles, 18 Diciembre 2019 09:02

Paro Nacional: exigencias y finanzas públicas

Paro Nacional: exigencias y finanzas públicas

Un país que busca zafarse del histórico lastre de desigualdad, opresión, explotación, injusticia, violencia y corrupción que lo caracteriza, eso es lo que destaca por estos días con las notorias movilizaciones de juventud que vive un presente de negaciones y reconoce en sus progenitores un futuro de amplias carencias y frustraciones. El fin del modelo neoliberal, y la vivencia de democracia directa, integral, plural y plebiscitaria resume las demandas levantadas por las nuevas generaciones. En perspectiva de ello, este artículo compara las exigencias de la protesta social y el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2020.

 

El Comité nacional de Paro de manera enfática y enérgica declara: “mientras no haya una solución real a los 13 puntos no se suspende la protesta social”. Del otro lado, el presidente Iván Duque, quien de manera arrogante y autoritaria trató de desconocer las protestas y reprimirlas violentamente, aceptó finalmente llevar a cabo un diálogo directo con los voceros de las protestas sociales a nivel nacional. Sin embargo, el primer encuentro entre las partes, el martes 3 de diciembre, terminó sin avances para delinear una hoja de ruta o definir la metodología para negociar el pliego de exigencias. El Gobierno busca dividir al movimiento, polarizar a la sociedad, desatar el miedo, desgastarlo vía agotamiento y conducir el debate hacia temas abstractos e intrascendentes.

El contexto en medio del cual está planteada la negociación no puede ser más revelador de la arrogancia oficial: el Presupuesto General de la nación 2020 (PGN) ya está aprobado por el Congreso, recinto donde prosigue el trámite de la reforma tributaria de aliento gubernamental y, además, se mantiene como fiera al asecho el nuevo paquete de reformas neoliberales promovido por la Ocde, el FMI y la extrema derecha colombiana.

No obstante, en el campo de fuerzas en pugna todavía se encuentran espacios político y financieros para adelantar reformas estructurales. Por ejemplo, se pide, de parte de la ciudadanía democrática, poner fin a la sangrienta historia de pogromos aplicada por las élites dirigentes como método de reproducción de su poder y adelantar reformas que promuevan el desarrollo social, la democracia y la dignidad humana. Un caso emblemático puede ser, de llegar a conquistarse esta exigencia, la disolución del Escuadrón Móvil Antidisturbios y reorientar el gasto improductivo que implica mantener esta unidad especial de la Policía nacional hacia el financiamiento de la educación pública (Recuadro: Esmad, violencia, represión y educación).

 

Los puntos en la mesa de negociación

 

El movimiento social que nutre el Paro nacional, integrado por sindicatos, estudiantes, campesinos y pueblos originarios, pensionados, profesionales, defensores de derechos humanos, intelectuales democráticos y ciudadanía consciente, rechazan enfáticamente las reformas laboral y del régimen de pensiones que aseguran prepara el Gobierno y que éste niega, así como el plan de privatizaciones, la falta de compromiso de la administración Duque con el Acuerdo de Paz, la reforma tributaria impulsada por el Presidente con el fin de aliviar las cargas impositivas al gran capital y gravar aún más a las clases media y popular; además, exige medidas contra el asesinato de líderes sociales, sindicalistas, ex-combatientes de las Farc, ambientalistas y defensores de derechos humanos, poner fin a la corrupción y ampliar el gasto social, entre otras causas (Recuadro: Las 13 reivindicaciones en litigio).

 

Indicadores de sufrimiento social

 

Un país de extremos. En una de sus caras una oligarquía que concentra tierra, industria, bancos, comercio, propiedad accionaria, con exabruptos como que el 1 por ciento concentra el 20,5 por ciento del total de ingreso y la riqueza de Colombia, según la información tributaria, por lo cual la nuestra es una de las sociedades más desiguales del mundo. La desigualdad social, según estudios de la Cepal, es resultado de una compleja matriz de determinantes, que se asienta en la heterogeneidad estructural de sus sistemas productivos y en la cultura del privilegio; la pertenencia a distintos estratos socioeconómicos o clases sociales constituye uno de los ejes estructurantes de la matriz de la desigualdad social, junto con el género, la edad (ciclo de vida), la condición étnico-racial y el territorio, entre otros.

La otra cara de la concentración de la riqueza es la pobreza generalizada de la población; en 2019 el 27,2 por ciento vive bajo condiciones de insatisfacción de sus necesidades esenciales para poder llevar un mínimo de vida digna. El modelo de economía rentista, excluyente y extractivo que impuso la oligarquía criolla no genera empleo decente: una décima par- te de la fuerza de trabajo se mantiene en desempleo abierto y el 65 por ciento vive del rebusque y labora en condiciones informales, precarias y de bajo ingreso.

Durante la administración Duque los indicadores del sufrimiento social han detenido sus tendencias positivas y comienzan a dar muestras de deterioro y empeoramiento tanto en la violencia, la desigualdad y la pobreza como en las tasas de desempleo. Las modificaciones impulsadas por su gobierno de conceder un descuento del 100 por ciento del impuesto a las ventas (IVA) a la importación de bienes de capital, con un costo fiscal anual para la nación de $6,5 billones, provoca la sustitución de la fuerza de trabajo por tecnologías modernas con la consiguiente destrucción de más puestos laborales. Una medida, que de ser aprobada, promoverá la destrucción de puestos de trabajo, una realidad en aumento: durante octubre de 2018 a octubre de 2019 se eliminaron 285.000 empleos, la tasa de desempleo pasó de 9,1 a 9,8 por ciento; la cifra de desempleo promedio durante 2019 es de 10,7 por ciento (Gráfico 1). A las personas hundidas en la pobreza se les une ahora una población superflua confinada en suburbios o aislada en el inhumano sistema carcelario.

El presupuesto General de la Nación 2020

 

El PGN es, en Colombia, el reflejo del antagonismo de clases. Es cuidadosamente planeado y perfilado para favorecer a los más ricos y exprimir cada vez más a los trabajadores, a los pobres y a la clase media. La hacienda pública es una maquinaria de gasto improductivo y corrupción que favorece a las élites políticas, empresarios, fuerzas armadas y de policía, tecnócratas y al capital financiero transnacional. Las finanzas públicas no se corresponden con las necesidades del desarrollo económico y social sostenible, a pesar que su participación en el producto bruto nacional va en creciente desde la segunda mitad del siglo XX. Su sistema de ingresos se caracteriza por la evasión o elusión fiscal de las clases ricas y la gravitación del sistema tributario sobre las clases medias y populares, además del endeudamiento público (externo e in terno) de carácter estructural; y su sistema de gastos se define por una tendencia creciente de los gastos de funcionamiento y una propensión errática de la inversión pública y de los gastos de bienestar social. El proceso de expansión del Estado tiene, entonces, no un sentido orgánico y virtuoso, sino una dirección burocrática, rentista, corrupta, autoritaria, guerrerista y represiva (Ver diagrama del Presupuesto General de la nación, 2020).

El valor total del Presupuesto de Rentas y Recursos de Capital para el año 2020 está estimado en 271,7 billones de pesos. Las fuentes de los ingresos provienen principalmente de los impuestos directos, esto es, impuesto sobre la renta y complementarios (26%), los impuestos indirectos, como el tributo a las ventas, al consumo y a la gasolina, entre otros (32,3%) y los recursos de capital de la nación, esto es, excedentes financieros y recursos de endeudamiento externo e interno (29,9%); los establecimientos públicos aportan el 6,4 por ciento de los ingresos del Presupuesto nacional.

La estructura del gasto se distribuye de la siguiente manera: Servicio de la deuda pública externa e interna (21,5%), funcionamiento (63,6%) e inversión (14,9%). El comparativo entre los presupuestos generales de 2019 y 2020 permite destacar los siguientes hechos: i) el PGN aumenta 9 por ciento; como proporción del PIB eleva su participación de 23,9 a 24,3 por ciento; ii) los gastos de funcionamiento crecen en 9,9 por ciento, en relación al PIB con- centran 15,0 en 2019 y 15,4 por ciento en 2020; iii) el crecimiento económico viene dependiendo del rápido endeudamiento público, entre 2019-2020 aumentó el servicio de la deuda en 14,2 por ciento (5% del PIB en 2019 y 5,3% en 2020); según las cuentas alegres y desacertadas del Marco Fiscal de Mediano Plazo del 2019, este año el país cerraría con una deuda total de 50,6 por ciento del producto inter- no bruto (PIB), pero los cálculos de Anif muestran que con la asunción de nuevas acreencias, a través de la emisión de títulos TES, y la postergación del pago de capital, la cifra escalará al 56 por ciento del PIB en el Gobierno Duque (2018-2022); iii) en contraste, la inversión decae en 0,9 por ciento; en proporción del PIB la inversión pierde participación al pasar de 3,9 en 2019 a 3,6 por ciento en 2020 (además, según informes de la CGN, una cuarta parte de los recursos de inversión son desviados a través de prácticas corruptas).

De acuerdo con la Ley del PGN 2020, las partidas presupuestales con mayor incidencia son las siguientes: i) Salud, educación, agua potable y propósito general a través del SGP: $43,8 billones; ii) Pensiones: $43,3 billones, las cuales son obligaciones ineludibles para la nación (el 80% de los subsidios se orienta al 20% de quienes devengan las pensiones más altas: clase política y altos funcionarios del Estado); iii) Aseguramiento en salud: $19,3 billones; iv) Otras transferencias para educación (Instituciones de Educación Superior Públicas, Fondo de prestaciones del magisterio): $6 billones; v) Fuerzas, militares, policía, Fiscalía y Justicia: $47.7 billones.

Al distribuir el 100 por ciento del gasto, según las funciones principales que desempeña el Estado colombiano, se tiene, sobre un 100 por ciento: i) Servicio de la Deuda Pública nacional: 21,5%, ii) Desarrollo social, trabajo y cultura: 44,9%, iii) Ciencia, tecnología e innovación, crecimiento económico e infraestructura: 5,9%, iv) Fuerzas militares, policía y justicia: 17,5%, sostenibilidad ambiental y Corporaciones autónomas regionales de desarrollo sostenible: 0,4%, v) Dirección del Estado, normatividad, control, fiscalización, regulación y políticas públicas: 9,8%.

En Colombia, la distribución del gasto social por funciones se orienta principal- mente al asistencialismo y la protección social; esta función concentra el 43,9 por ciento del gasto social (los recursos destinados a las políticas de protección social consideran los desembolsos correspondientes a servicios y transferencias a personas y familias relacionados con enfermedad e incapacidad, edad avanzada, supérstites, transferencias condicionadas en efectivo a hogares pobres, desempleo, vivienda y exclusión social, tanto del sector de la protección social contributiva como no contributiva). La distribución del gasto social en las otras funciones es, en términos porcentuales: educación: 26,4; salud: 24,0; vivienda y servicios comunitarios: 4,1; recreación, deporte y cultura: 1,2; protección del medio ambiente: 0,5.

El gasto social viene cayendo en Colombia, medido como proporción del PIB o en dólares constantes de 2010 per cápita**. El gasto social representaba el 13,4 por ciento del PIB en 2017 y bajó a 12,6 en 2018; de otra parte, en dólares constantes per cápita cayó de 1.016 a 975 en estos dos años. El gasto social, como proporción del PIB, es significativa- mente más bajo en Colombia respecto a otros países de América Latina en 2018: Uruguay (17,2%), Brasil (17,7%), Chile (16,4), Argentina (13,5%).

 

 

¿Hacia dónde quiere llevar al país la extrema derecha?

 

Colombia es un país gobernado por la extrema derecha, a pesar que el centro es la opción por la cual se inclina la mayoría de connacionales. En la Encuesta de Cultura Política, aplicada a personas mayores de 18 años, el Dane realiza la siguiente pregunta respecto a la posición ideológica de la población: En una escala de 1 a 10, donde 1 significa izquierda y 10 significa derecha ¿dónde se ubicaría usted? En la aplicación de la encuesta en el año 2019, el 41,0% de las personas residentes en las cabeceras municipales y el 34,6% de la población en centros poblados y rural disperso se ubicaron en la posición ideológica de Centro. En la posición ideológica de Derecha se ubicó el 25,4% de las personas en cabeceras municipales y el 31,5% de la población en centros poblados y rural disperso. La posición ideológica de Izquierda, fue elegida por el 12,2% y 10,0% de la población de cabeceras y centros poblados-rural disperso, respectivamente.

El candidato del partido de la extrema derecha, el Centro Democrático, Iván Duque, se convirtió en octubre de 2018 en el presidente de Colombia en unas elecciones muy reñidas en las que su contendor Gustavo Petro logró la votación más alta de la historia de la izquierda en el país. El ungido de Uribe pasó del 39% logrado en la primera vuelta a un 54% en la segunda y decisiva que lo puso como el nuevo habitante de la Casa de Nariño. Duque obtuvo 10.372.697 votos frente a los 8.034.087 logrados por Gustavo Petro; el voto en blanco se ubicó en el 4% con 808.333 votos. Tras cumplir los pri- meros 100 días de gobierno, se desplomó la popularidad de Iván Duque de 53,8 a 27,2 por ciento. A finales de noviembre de 2019, la encuesta de Invamer que se llevó a cabo durante las jornadas de pro- testa, la aprobación de la gestión del presidente Duque cayó en picado y apenas alcanza el 24 por ciento. En conclusión, a Duque actualmente lo apoya únicamente la población militante e ideológicamente fanática de los partidos políticos de la ex- trema derecha, en concordancia con los resultados de la encuesta de Cultura Política del Dane.

El ascenso atemorizador en el país de la extrema derecha está bien expresada por el ultraneoliberalismo radical de los partidos y organizaciones políticas, por el maniqueísmo y fundamentalismo político y religioso de las sectas cristianas y evangélicas, por las fuerzas guerrerista del ejército, la policía y los paramilitares, por la intelectualidad autoritaria y anti- democrática, por el sector empresarial clasista y la fuerza terrateniente premoderna, todos apoyados por el monopolio de los medios de comunicación, las organizaciones financieras internacionales (FMI y BM) y el gobierno conservador estadounidense. Durante el Paro nacional, el gobierno y las fuerzas de extrema derecha han hecho acopio de las tradicionales tácticas y estrategias utilizadas por los fascistas en estas circunstancias: generar terror dentro de las clases medias, implementar políticas que favorecen al gran capital, tomar medidas autoritarias y represivas, asesinato de opositores, desconocimiento de la protesta social, instalar la mentira como eje de la propaganda oficial y mostrar arrogancia frente a la ciudadanía democrática y sectores populares, además de exhortar la lucha de clases, el racismo, la violencia de género y etaria, la xenofobia y la homofobia.

La pregunta que se plantea ahora es: ¿Qué vendrá después del conservadurismo atroz de la derecha colombiana que domina la política, la institucionalidad, la economía y el presupuesto público? Los sectores más fanáticos de los partidos de extrema derecha están presionando al gobierno de Duque para implementar una política militarista de tierra arrasada que pueda degenerar en un genocidio y apurar con la puesta en vigencia del “paquetazo” neoliberal. Entre tanto, el 79 por ciento de los encuestados por Invamer considera que las cosas van empeorando en el país y están indignados por el ejercicio bárbaro y deshumanizante del poder y el control político ejercido históricamente por esta oligarquía lumpen y sus esbirros que la protegen. No más explotación, opresión, corrupción, mentira, manipulación y violencia asesina es lo que pide la ciudadanía decente, digna y democrática. El Gobierno no cuenta con legitimidad ni tiene gobernabilidad. El momento es disruptivo; las nuevas generaciones exigen una democracia radical, pluralista y revolucionaria. ¿Se atreverá la extrema derecha, como históricamente lo ha practicado desde la Conquista, la Colonia y la Independencia, a realizar un nuevo genocidio o pogromo (saqueo y matanza de gente indefensa) para preservar sus eternos y excluyentes privilegios de clase y continuar reproduciendo por siempre su poder monopólico?

** Cepal, Panorama Social de América Latina 2019.
* Economista político y filósofo humanista. Escritor e investigador independiente. Integrante del comité editorial de los periódicos Le Monde diplomatique, edición Colombia, y desdeabajo.

 


Esmad, violencia, represión y educación


El Esmad, instrumento violento y represor fue creado durante el gobierno del partido conservador, representado por Andrés Pastrana, en el año 1999; la adminis- tración Duque lo reforzó con grupos antisurgentes provenientes del ejército. Con su desmonte, el país, de una parte, se ahorraría medio billón de pesos y evitaría que este grupo de gamberros siga cometiendo violaciones a los derechos humanos y vulnerando la dignidad humana, y de otra, podrían aumentarse los recursos finan- cieros del sistema educativo. El Esmad cuenta con 3.876 integrantes, 3.770 hombres y 106 mujeres, y operan con un presupuesto anual que supera los 490.000 millones de pesos. Del sistema educativo hacen parte 12,5 millones de estudiantes, 80,5% en la educación básica y 19,5% en la educación superior; el presupuesto asignado al Ministerio de Educación Nacional para el año 2020 es de 43,1 billones de pesos (funcionamiento e inversión). El costo anual de cada miembro del Esmad es de 126,5 millones de pesos y el gasto por estudiante de 3,5 millones; en consecuencia, con el pago a cada agente del Esmad se pueden financiar 37 estudiantes. La elección es entre malgastar el presupuesto público en rubros que suscitan el conflicto armado o construir un futuro en paz, con desarrollo socio-económico y dignidad humana. Colombia es el país que más gasta, en cifras absolutas y relativas al PIB, en compra de armamento y financiamiento de una desmesurada fuerza represiva.

 


Recuadro

 

Las 13 reivindicaciones en litigio

 

Los puntos sobre la mesa colocados por el Comité Nacional de Paro Nacional son los siguientes:

1. Retiro del Proyecto de Ley de Reforma Tributaria en tránsito en el Congreso de la República. Los cambios marginales que se introdujeron en la reforma tributaria, como respuesta al paro nacional (3 días sin IVA y reducción parcial en el pago de salud de las pensiones inferiores a un salario mínimo), no fueron impedimento para que el texto que actualmente se debate en el Congreso mantengan los beneficios tributarios a las empresas; estos cambios en exenciones, descuentos, disminuciones y demás ‘gabelas’ aún le costarán al país por lo menos $9,4 billones desde el año 2020, según las cuentas del Ministerio de Hacienda. El día martes 3 de diciembre de 2019, las comisiones económicas del Congreso, en sesión conjunta, aprobaron la reforma tributaria en primer debate, la cual consta de 136 propuestas.
2. Derogatoria inmediata del Decreto 2111 del 2019, por el cual se crea el Holding Financiero. El gobierno nacional tiene participación directa e indirecta en dieciocho (18) entidades sujetas a la vigilancia de la Superintendencia Financiera de Colombia o que desarrollan actividades conexas al servicio financie- ro público. El valor patrimonial de estas entidades asciende a $15,8 billones de pesos, de los cuales la participación de la Nación equivale a $14,9 billones de pesos. Con esta medida el Gobierno busca con- solidar un grupo de servicios financieros equiparable a los conglomerados de carácter privado que existen en el país.
3. Derogatoria de la Circular N° 049 de 2019 sobre estabilidad laboral reforzada
4. Disolución del Esmad y depuración de la Policía Nacional, responsables del asesinato del joven estudiante Dilan Cruz.
5. El Gobierno se abstendrá de tramitar la reforma al Sistema de Pensiones. Esta busca aumentar la edad de pensión, equiparar las edades para pensionarse entre mujeres y hombres, aumentar de 16 a 20% las contribuciones, incrementar las semanas de pago, reducir el porcentaje de los beneficios y acabar con el sistema de reparto medio y Colpensiones.
6. El Gobierno se abstendrá de realizar reformas laborales, tramitando además la derogatoria de los artículos 193, 198, 240 y 242 del Plan Nacional de Desarrollo. El Gobierno ha considerado establecer un salario del 75% respecto al SML para la contratación de jóvenes (14 a 29 años).
7. El Gobierno no adelantará proceso alguno de privatización o enajenación de bienes del Estado independientemente de su participación accionaria. Un total de 160 billones de pesos, unos 50.000 millones de dólares, es el ‘avalúo’ de las propiedades del Estado que, tras la aprobación del Plan de Desarrollo, quedaron más expuestas a la privatización. El Ministerio de Hacienda ya presentó ante el Congreso el Plan de Enajenaciones, con lo cual quedan oficialmente disponibles para que cualquiera de ellas sea puesta en venta. La cartera de las finanzas públicas ha hablado de echar mano de las privatizaciones, entre 2019 y 2022, para disponer de 30 billones de pesos, de los cuales, 6 billones (0,6%) del PIB ya están incluidos en el Plan Financiero. Los posibles activos colocados en la lista de ventas públicas están conformados por Ecopetrol, Cenit (filial de Ecopetrol en transporte de hidrocarburos) e Interconexión Eléctrica S. A. (ISA).
8. El Gobierno iniciará de inmediato con las organizaciones respectivas la implementación y cumplimiento de los acuerdos firmados por el anterior y el actual Gobierno entre otros: Estudiantes universitarios, Organizaciones indígenas,Trabajadores estatales, Fecode, Sectores campesinos y agrarios
9. Trámite con Dignidad Agropecuaria Colombiana los temas relacionados con las necesidades de los pro- ductores agropecuarios, entre estos la revisión de los Tratados de Libre Comercio y todo lo relacionado con la producción en este sector.
10. El Gobierno abordará con Defendamos La Paz, el proceso de cumplimiento e implementación de los acuerdos de paz firmados en La Habana.
11. Trámite inmediato en el Congreso de la República de los proyectos de ley anticorrupción.
12. Derogatoria del impuesto o Tarifazo Nacional relacionado con el tema de Electricaribe. Desde el mes de octubre de 2019, entró en vigencia una sobretasa al servicio de energía que impacta directamente a los estratos 4, 5 y 6 de todo el país. Esta arbitraria sobretasa golpea la factura de 2,8 millones de clientes en viviendas y comercios. El Gobierno estima que anualmente se recaudarán con esta sobretasa cerca de 130.000 millones de pesos para subsanar las arcas de Electricaribe, empresa que registra un déficit en caja superior a 294.000 millones de pesos producto del saqueo a que fue cometido por las corruptas élites políticas de la Costa y las transnacionales que manejaron el negocio de la energía.
13. Definición de las políticas ambientales, protección de los páramos y demás con los representantes de las organizaciones ambientales que se acuerden.

 

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Publicado enColombia
La falsa generosidad de los superricos, por qué Bill Gates es una amenaza para la sociedad
 

Si Gates representa una fuerza negativa neta en la política mundial, ¿por qué recibe tan buena prensa? Para empezar, hace importantes donaciones a una gran cantidad de medios de comunicación corporativos. 


El mes pasado, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, superó al CEO de Amazon, Jeff Bezos, para convertirse una vez más en el individuo más rico del mundo, según el índice de multimillonarios de Bloomberg. Animado por un enorme aumento del 48 por ciento en el precio de las acciones de Microsoft este año, Gates ha retomado el título que tuvo por última vez en 2017.

Ese resultado se debe en parte a los caprichos de Donald J. Trump. Recientemente Microsoft sorprendentemente derrotó la oferta de Amazon por un contrato de computación en la nube para el Pentágono extremadamente lucrativo de 10.000 millones de dólares que convertirá instantáneamente a la compañía en uno de los contratistas militares y de seguridad más importantes del mundo. Esta decisión - alega Amazon - se debió a la interferencia del presidente que guarda rencor personal contra Bezos, cuyo Washington Post ha mantenido una campaña de "resistencia" contra él.

Gates también apareció recientemente en las noticias atacando el impuesto al patrimonio que han propuesto los candidatos demócratas a la nominación presidencial Elizabeth Warren y Bernie Sanders. "Estoy totalmente a favor de los sistemas impositivos superprogresivos, pero cuando dices que debo pagar 100.000 millones, empiezo a hacer un poco de matemática sobre lo que me queda", dijo el nativo de Seattle . (Según registro, todavía tendría más de 6.000 millones).

En respuesta, Warren se disculpó y solicitó la oportunidad de reunirse con Gates para explicar cuánto pagaría en virtud del plan. "Prometo que no son 100.000 millones", dijo . Pero Sanders ha sido mucho más directo en su oposición a los superricos, declarando categóricamente "los multimillonarios no deberían existir".

En todos los medios Gates se presenta como uno de los "buenos multimillonarios", un filántropo de buen corazón dedicado a regalar toda su fortuna a causas necesitadas. Su organización caritativa, la Fundación Bill y Melinda Gates, es la más grande de su tipo en el mundo, con más de 50.000 millones de dólares en activos. Su visión y generosidad se enfatizan constantemente en los titulares, como lo demuestran los siguientes ejemplos.

"Bill Gates: filántropo", BBC , (2/1/10).

"Por qué Bill Gates piensa que acabar con la polio vale la pena", NPR , (5/8/13).

"Cómo Bill Gates pretende limpiar el planeta", The Guardian , (2/4/18).

"Lo que Einstein y Bill Gates nos enseñan sobre el viaje en el tiempo", NBC News , (5/10/17).

"Bill Gates y otros multimillonarios se comprometen a asumir el cambio climático", NPR , (30/11/15).

"Bill Gates sobre acabar con la enfermedad, salvar vidas: 'El tiempo está de nuestro lado'", Al-Jazeera , (27/04/19).

"Bill Gates da 4.600 millones de dólares a la caridad en la mayor donación desde 2000", The Guardian , (15/8/17).  

Hay algunos problemas con esa narrativa. En primer lugar, si Gates está tan comprometido en regalar su dinero, ¿por qué sigue enriqueciéndose? Esta no es una pregunta trivial, su patrimonio neto ha aumentado de 75.000 millones de dólares en marzo de 2016 a la asombrosa cifra de 106.000 millones de dólares en la actualidad - según la revista Forbes- un aumento de más del 40 por ciento en solo tres años.

Lee Camp , un comediante político que cubre en su programa Redacted Tonight temas como la desigualdad rampante, dijo a Mint Press News:

“Es una enfermedad de nuestro sistema que incluso existan multimillonarios. La ONU estima que harían falta 30.000 millones de dólares para acabar con el hambre mundial por año. Gates o Bezos podrían acabar con el hambre en el mundo por varios años. Ni siquiera podemos comprender ese nivel de riqueza. Es una sociopatía. Así que no digo que Gates no haga cosas buenas a veces, pero no debe ser visto como un héroe. Todos los multimillonarios deben ser vistos como enfermos de la cabeza. Necesitan profesionales de la salud mental para trabajar con ellos antes de que sea demasiado tarde para la humanidad".

No existen los regalos gratis dice Linsey McGoey, profesora de sociología de la Universidad de Essex, Reino Unido y autora de No Such Thing as a Free Gift: The Gates Foundation and the Price of Philanthropy . Es profundamente escéptica sobre la filantropía en general, afirmando que en realidad y a la larga, puede dañar la democracia."La filantropía puede y se está utilizando deliberadamente para desviar la atención de las diferentes formas de explotación económica que sustentan la desigualdad global en la actualidad", dijo a Mint Press News.

“El nuevo 'filantrocapitalismo' amenaza la democracia al aumentar el poder del sector corporativo a expensas de las organizaciones del sector público, que enfrentan cada vez más restricciones presupuestarias, en parte al remunerar excesivamente a las organizaciones con fines de lucro para prestar servicios públicos que podrían prestarse de manera más económica sin participación del sector privado".

Por lo tanto, las grandes donaciones otorgan a Gates un enorme poder sobre la educación, la salud y las políticas sociales de países enteros.

¿A dónde van los miles de millones de Bill?

Como señaló el Departamento de Asuntos Exteriores, "pocas iniciativas políticas o estándares normativos establecidos por la Organización Mundial de la Salud se anuncian antes de que el personal de la Fundación Gates las haya examinado de manera informal y no oficial". En este sentido, su riqueza es extraordinariamente antidemocrática, lo que le otorga poder de veto sobre las decisiones y direcciones de las organizaciones que deberían ser tomadas colectivamente por los más altos representantes de la población mundial y no por un hombre muy rico. Y Gates está lejos de ser omnipotente, ya que sostiene muchas de las suposiciones condescendientes sobre los países en desarrollo y la mejor forma de organizar el mundo que uno esperaría que tuviera un rico friki de la tecnología estadounidense.

McGoey explica el problema con esta actitud corporativa hacia el desarrollo:

“La Fundación Gates lleva veinte años defendiendo implacablemente las 'soluciones empresariales' para la desigualdad y la pobreza. A través de este enfoque corporativo, el Sr. Gates personalmente y la Fundación Gates en general han mejorado el poder y la influencia de las corporaciones en todos los niveles de toma de decisiones, a nivel regional, nacional e internacional. La Fundación Gates ha ayudado a hacer de la filantropía una doncella para el poder corporativo en lugar de ayudar a que el sector sin fines de lucro actúe como un control sobre las ganancias corporativas y los abusos de poder". https://twitter.com/betty__cam/status/1196933769862643713  

Un ejemplo de cómo la Fundación aumenta el poder corporativo es su estrecha relación con la muy controvertida farmacéutica y química gigante Monsanto Corporation, a quien ayudó a obtener una posición más fuerte en África. También supervisó un defectuoso ensayo clínico de la vacuna contra el VPH en India en 2009, donde 23.000 niñas pobres de entre 9 y 15 años estuvieron expuestas a medicamentos potencialmente letales sin el consentimiento de sus padres, provocando siete muertes. También está obsesionado por controlar la población de África a través de la planificación familiar, por temor a un aumento de la población . Como tal, parece estar más interesado en eliminar a las personas que sufren más que en la fuente del sufrimiento mismo.

Gates es también una de las personas más importantes que lidera el asalto a la red de educación pública estadounidense en forma de “escuelas chárter”. Dichas escuelas privatizan efectivamente el sistema de escuelas públicas, donde el público sigue pagando la factura de la escuela, pero no tiene influencia ni interviene en cómo se administra. No se ha encontrado que aumenten los puntajes de los exámenes, pero son muy populares tanto en el sector privado como en el derecho religioso, mientras que la gran mayoría de los maestros de escuelas públicas sindicalizados se oponen a ellas. Pero, como declaró Associated Press , "no hay un campeón más grande [de escuelas autónomas] que Bill Gates", que ha invertido enormes cantidades de dinero en el movimiento, incluso financiando el documental de escuelas autónomas Esperando a Superman.

Poder adquisitivo e influencia

Si Gates representa una fuerza negativa neta en la política mundial, ¿por qué recibe tan buena prensa? Una razón pueden ser sus importantes donaciones a una gran cantidad de medios de comunicación corporativos. Por ejemplo, la Fundación Gates suscribe toda la sección de Desarrollo Global de The Guardian y le ha dado al periódico británico más de 9 millones de dólares . Al estudiar su base de datos de donaciones, se deduce que también ha contribuido con más de 3 millones NBC Universal, más de 4 millones al influyente periódico francés Le Monde, más de 4,5 millones NPR1 millón Al-Jazeera, y la asombrosa cantidad de 49 millones de dólares para el programa Media Action de la BBC, por nombrar solo algunos. El que paga al flautista -se dice- elige la melodía. McGoey afirma que el motivo de que los multimillonarios donen a las organizaciones de medios es principalmente "para ayudar a legitimar la idea espuria de que los grandes actores corporativos pueden rectificar los daños económicos y la desigualdad económica que a menudo sus prácticas han agravado".

Gates mismo es el jefe de un gigantesco imperio mediático. Ya confiamos a Microsoft las redes sociales (LinkedIn), entretenimiento (Xbox), hardware y software como Windows Phone y Windows OS. La compañía también posee participaciones en gigantes de los medios como Comcast AT&T . Y la "MS" en " MSNBC " significa "Microsoft".

Es una historia similar a la de Jeff Bezos, quien, además de las innumerables empresas de medios de Amazon, posee el Washington Post, que el grupo de vigilancia de los medios Fairness and Accuracy in Reporting ha demostrado constantemente que desciende a poco más que un medio de propaganda para los intereses de su jefe. Parece que una vez que los multimillonarios han comprado todo el material mundano posible, lo único que queda por comprar son el poder y la influencia.

Si bien los medios de comunicación pueden estar llenos de historias que cantan las alabanzas de Gates, presentándolo como un buen multimillonario (a diferencia del presidente actual), la realidad es que un hombre con esa cantidad de poder, ya sea político (como Trump) o económico (como Gates y Bezos) tiene un efecto altamente corrosivo en la democracia y la sociedad en general.  

Si bien son retratados como visionarios, los multimillonarios a menudo se ven de otras maneras muy importantes. Justo cuando aparecían informes sobre los bajos salarios de los trabajadores de Amazon y las impactantes condiciones de trabajo Bezos declaró que la única forma en que podía gastar los recursos financieros que acumulaba era explorando el sistema solar y más allá. Compartir las ganancias con su mano de obra asediada parece que realmente no se le ha ocurrido.

Si queremos avanzar hacia una sociedad mejor la filantropía de los superricos debe ser examinada, ya que con demasiada frecuencia lo que parece ser un regalo generoso es en realidad una acción calculada destinada a aumentar su poder, imagen o influencia. Como dijo el exprimer ministro británico Clement Attlee, “La caridad es una cosa fría, gris y sin amor. Si un hombre rico quiere ayudar a los pobres, debe pagar sus impuestos con gusto, no repartir dinero a su antojo”. Bill Gates no es solo un tipo rico que no está seguro de querer pagar más impuestos, es una amenaza para la sociedad. 

Alan MacLeod es escritor del equipo de Mint Press, así como académico y escritor de Fairness and Accuracy in Reporting. Su libro, Bad News from Venezuela: Twenty Years of Fake News and Misreporting fue publicado en abril.

Por Alan Macleod

Mint Press News

Traducido del inglés Para Rebelión por J. M.

Publicado enSociedad
Sábado, 07 Diciembre 2019 17:02

Paro Nacional: exigencias y finanzas públicas

Paro Nacional: exigencias y finanzas públicas

Un país que busca zafarse del histórico lastre de desigualdad, opresión, explotación, injusticia, violencia y corrupción que lo caracteriza, eso es lo que destaca por estos días con las notorias movilizaciones de juventud que vive un presente de negaciones y reconoce en sus progenitores un futuro de amplias carencias y frustraciones. El fin del modelo neoliberal, y la vivencia de democracia directa, integral, plural y plebiscitaria resume las demandas levantadas por las nuevas generaciones. En perspectiva de ello, este artículo compara las exigencias de la protesta social y el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2020.

 

El Comité nacional de Paro de manera enfática y enérgica declara: “mientras no haya una solución real a los 13 puntos no se suspende la protesta social”. Del otro lado, el presidente Iván Duque, quien de manera arrogante y autoritaria trató de desconocer las protestas y reprimirlas violentamente, aceptó finalmente llevar a cabo un diálogo directo con los voceros de las protestas sociales a nivel nacional. Sin embargo, el primer encuentro entre las partes, el martes 3 de diciembre, terminó sin avances para delinear una hoja de ruta o definir la metodología para negociar el pliego de exigencias. El Gobierno busca dividir al movimiento, polarizar a la sociedad, desatar el miedo, desgastarlo vía agotamiento y conducir el debate hacia temas abstractos e intrascendentes.

El contexto en medio del cual está planteada la negociación no puede ser más revelador de la arrogancia oficial: el Presupuesto General de la nación 2020 (PGN) ya está aprobado por el Congreso, recinto donde prosigue el trámite de la reforma tributaria de aliento gubernamental y, además, se mantiene como fiera al asecho el nuevo paquete de reformas neoliberales promovido por la Ocde, el FMI y la extrema derecha colombiana.

No obstante, en el campo de fuerzas en pugna todavía se encuentran espacios político y financieros para adelantar reformas estructurales. Por ejemplo, se pide, de parte de la ciudadanía democrática, poner fin a la sangrienta historia de pogromos aplicada por las élites dirigentes como método de reproducción de su poder y adelantar reformas que promuevan el desarrollo social, la democracia y la dignidad humana. Un caso emblemático puede ser, de llegar a conquistarse esta exigencia, la disolución del Escuadrón Móvil Antidisturbios y reorientar el gasto improductivo que implica mantener esta unidad especial de la Policía nacional hacia el financiamiento de la educación pública (Recuadro: Esmad, violencia, represión y educación).

 

Los puntos en la mesa de negociación

 

El movimiento social que nutre el Paro nacional, integrado por sindicatos, estudiantes, campesinos y pueblos originarios, pensionados, profesionales, defensores de derechos humanos, intelectuales democráticos y ciudadanía consciente, rechazan enfáticamente las reformas laboral y del régimen de pensiones que aseguran prepara el Gobierno y que éste niega, así como el plan de privatizaciones, la falta de compromiso de la administración Duque con el Acuerdo de Paz, la reforma tributaria impulsada por el Presidente con el fin de aliviar las cargas impositivas al gran capital y gravar aún más a las clases media y popular; además, exige medidas contra el asesinato de líderes sociales, sindicalistas, ex-combatientes de las Farc, ambientalistas y defensores de derechos humanos, poner fin a la corrupción y ampliar el gasto social, entre otras causas (Recuadro: Las 13 reivindicaciones en litigio).

 

Indicadores de sufrimiento social

 

Un país de extremos. En una de sus caras una oligarquía que concentra tierra, industria, bancos, comercio, propiedad accionaria, con exabruptos como que el 1 por ciento concentra el 20,5 por ciento del total de ingreso y la riqueza de Colombia, según la información tributaria, por lo cual la nuestra es una de las sociedades más desiguales del mundo. La desigualdad social, según estudios de la Cepal, es resultado de una compleja matriz de determinantes, que se asienta en la heterogeneidad estructural de sus sistemas productivos y en la cultura del privilegio; la pertenencia a distintos estratos socioeconómicos o clases sociales constituye uno de los ejes estructurantes de la matriz de la desigualdad social, junto con el género, la edad (ciclo de vida), la condición étnico-racial y el territorio, entre otros.

La otra cara de la concentración de la riqueza es la pobreza generalizada de la población; en 2019 el 27,2 por ciento vive bajo condiciones de insatisfacción de sus necesidades esenciales para poder llevar un mínimo de vida digna. El modelo de economía rentista, excluyente y extractivo que impuso la oligarquía criolla no genera empleo decente: una décima par- te de la fuerza de trabajo se mantiene en desempleo abierto y el 65 por ciento vive del rebusque y labora en condiciones informales, precarias y de bajo ingreso.

Durante la administración Duque los indicadores del sufrimiento social han detenido sus tendencias positivas y comienzan a dar muestras de deterioro y empeoramiento tanto en la violencia, la desigualdad y la pobreza como en las tasas de desempleo. Las modificaciones impulsadas por su gobierno de conceder un descuento del 100 por ciento del impuesto a las ventas (IVA) a la importación de bienes de capital, con un costo fiscal anual para la nación de $6,5 billones, provoca la sustitución de la fuerza de trabajo por tecnologías modernas con la consiguiente destrucción de más puestos laborales. Una medida, que de ser aprobada, promoverá la destrucción de puestos de trabajo, una realidad en aumento: durante octubre de 2018 a octubre de 2019 se eliminaron 285.000 empleos, la tasa de desempleo pasó de 9,1 a 9,8 por ciento; la cifra de desempleo promedio durante 2019 es de 10,7 por ciento (Gráfico 1). A las personas hundidas en la pobreza se les une ahora una población superflua confinada en suburbios o aislada en el inhumano sistema carcelario.

El presupuesto General de la Nación 2020

 

El PGN es, en Colombia, el reflejo del antagonismo de clases. Es cuidadosamente planeado y perfilado para favorecer a los más ricos y exprimir cada vez más a los trabajadores, a los pobres y a la clase media. La hacienda pública es una maquinaria de gasto improductivo y corrupción que favorece a las élites políticas, empresarios, fuerzas armadas y de policía, tecnócratas y al capital financiero transnacional. Las finanzas públicas no se corresponden con las necesidades del desarrollo económico y social sostenible, a pesar que su participación en el producto bruto nacional va en creciente desde la segunda mitad del siglo XX. Su sistema de ingresos se caracteriza por la evasión o elusión fiscal de las clases ricas y la gravitación del sistema tributario sobre las clases medias y populares, además del endeudamiento público (externo e in terno) de carácter estructural; y su sistema de gastos se define por una tendencia creciente de los gastos de funcionamiento y una propensión errática de la inversión pública y de los gastos de bienestar social. El proceso de expansión del Estado tiene, entonces, no un sentido orgánico y virtuoso, sino una dirección burocrática, rentista, corrupta, autoritaria, guerrerista y represiva (Ver diagrama del Presupuesto General de la nación, 2020).

El valor total del Presupuesto de Rentas y Recursos de Capital para el año 2020 está estimado en 271,7 billones de pesos. Las fuentes de los ingresos provienen principalmente de los impuestos directos, esto es, impuesto sobre la renta y complementarios (26%), los impuestos indirectos, como el tributo a las ventas, al consumo y a la gasolina, entre otros (32,3%) y los recursos de capital de la nación, esto es, excedentes financieros y recursos de endeudamiento externo e interno (29,9%); los establecimientos públicos aportan el 6,4 por ciento de los ingresos del Presupuesto nacional.

La estructura del gasto se distribuye de la siguiente manera: Servicio de la deuda pública externa e interna (21,5%), funcionamiento (63,6%) e inversión (14,9%). El comparativo entre los presupuestos generales de 2019 y 2020 permite destacar los siguientes hechos: i) el PGN aumenta 9 por ciento; como proporción del PIB eleva su participación de 23,9 a 24,3 por ciento; ii) los gastos de funcionamiento crecen en 9,9 por ciento, en relación al PIB con- centran 15,0 en 2019 y 15,4 por ciento en 2020; iii) el crecimiento económico viene dependiendo del rápido endeudamiento público, entre 2019-2020 aumentó el servicio de la deuda en 14,2 por ciento (5% del PIB en 2019 y 5,3% en 2020); según las cuentas alegres y desacertadas del Marco Fiscal de Mediano Plazo del 2019, este año el país cerraría con una deuda total de 50,6 por ciento del producto inter- no bruto (PIB), pero los cálculos de Anif muestran que con la asunción de nuevas acreencias, a través de la emisión de títulos TES, y la postergación del pago de capital, la cifra escalará al 56 por ciento del PIB en el Gobierno Duque (2018-2022); iii) en contraste, la inversión decae en 0,9 por ciento; en proporción del PIB la inversión pierde participación al pasar de 3,9 en 2019 a 3,6 por ciento en 2020 (además, según informes de la CGN, una cuarta parte de los recursos de inversión son desviados a través de prácticas corruptas).

De acuerdo con la Ley del PGN 2020, las partidas presupuestales con mayor incidencia son las siguientes: i) Salud, educación, agua potable y propósito general a través del SGP: $43,8 billones; ii) Pensiones: $43,3 billones, las cuales son obligaciones ineludibles para la nación (el 80% de los subsidios se orienta al 20% de quienes devengan las pensiones más altas: clase política y altos funcionarios del Estado); iii) Aseguramiento en salud: $19,3 billones; iv) Otras transferencias para educación (Instituciones de Educación Superior Públicas, Fondo de prestaciones del magisterio): $6 billones; v) Fuerzas, militares, policía, Fiscalía y Justicia: $47.7 billones.

Al distribuir el 100 por ciento del gasto, según las funciones principales que desempeña el Estado colombiano, se tiene, sobre un 100 por ciento: i) Servicio de la Deuda Pública nacional: 21,5%, ii) Desarrollo social, trabajo y cultura: 44,9%, iii) Ciencia, tecnología e innovación, crecimiento económico e infraestructura: 5,9%, iv) Fuerzas militares, policía y justicia: 17,5%, sostenibilidad ambiental y Corporaciones autónomas regionales de desarrollo sostenible: 0,4%, v) Dirección del Estado, normatividad, control, fiscalización, regulación y políticas públicas: 9,8%.

En Colombia, la distribución del gasto social por funciones se orienta principal- mente al asistencialismo y la protección social; esta función concentra el 43,9 por ciento del gasto social (los recursos destinados a las políticas de protección social consideran los desembolsos correspondientes a servicios y transferencias a personas y familias relacionados con enfermedad e incapacidad, edad avanzada, supérstites, transferencias condicionadas en efectivo a hogares pobres, desempleo, vivienda y exclusión social, tanto del sector de la protección social contributiva como no contributiva). La distribución del gasto social en las otras funciones es, en términos porcentuales: educación: 26,4; salud: 24,0; vivienda y servicios comunitarios: 4,1; recreación, deporte y cultura: 1,2; protección del medio ambiente: 0,5.

El gasto social viene cayendo en Colombia, medido como proporción del PIB o en dólares constantes de 2010 per cápita**. El gasto social representaba el 13,4 por ciento del PIB en 2017 y bajó a 12,6 en 2018; de otra parte, en dólares constantes per cápita cayó de 1.016 a 975 en estos dos años. El gasto social, como proporción del PIB, es significativa- mente más bajo en Colombia respecto a otros países de América Latina en 2018: Uruguay (17,2%), Brasil (17,7%), Chile (16,4), Argentina (13,5%).

 

 

¿Hacia dónde quiere llevar al país la extrema derecha?

 

Colombia es un país gobernado por la extrema derecha, a pesar que el centro es la opción por la cual se inclina la mayoría de connacionales. En la Encuesta de Cultura Política, aplicada a personas mayores de 18 años, el Dane realiza la siguiente pregunta respecto a la posición ideológica de la población: En una escala de 1 a 10, donde 1 significa izquierda y 10 significa derecha ¿dónde se ubicaría usted? En la aplicación de la encuesta en el año 2019, el 41,0% de las personas residentes en las cabeceras municipales y el 34,6% de la población en centros poblados y rural disperso se ubicaron en la posición ideológica de Centro. En la posición ideológica de Derecha se ubicó el 25,4% de las personas en cabeceras municipales y el 31,5% de la población en centros poblados y rural disperso. La posición ideológica de Izquierda, fue elegida por el 12,2% y 10,0% de la población de cabeceras y centros poblados-rural disperso, respectivamente.

El candidato del partido de la extrema derecha, el Centro Democrático, Iván Duque, se convirtió en octubre de 2018 en el presidente de Colombia en unas elecciones muy reñidas en las que su contendor Gustavo Petro logró la votación más alta de la historia de la izquierda en el país. El ungido de Uribe pasó del 39% logrado en la primera vuelta a un 54% en la segunda y decisiva que lo puso como el nuevo habitante de la Casa de Nariño. Duque obtuvo 10.372.697 votos frente a los 8.034.087 logrados por Gustavo Petro; el voto en blanco se ubicó en el 4% con 808.333 votos. Tras cumplir los pri- meros 100 días de gobierno, se desplomó la popularidad de Iván Duque de 53,8 a 27,2 por ciento. A finales de noviembre de 2019, la encuesta de Invamer que se llevó a cabo durante las jornadas de pro- testa, la aprobación de la gestión del presidente Duque cayó en picado y apenas alcanza el 24 por ciento. En conclusión, a Duque actualmente lo apoya únicamente la población militante e ideológicamente fanática de los partidos políticos de la ex- trema derecha, en concordancia con los resultados de la encuesta de Cultura Política del Dane.

El ascenso atemorizador en el país de la extrema derecha está bien expresada por el ultraneoliberalismo radical de los partidos y organizaciones políticas, por el maniqueísmo y fundamentalismo político y religioso de las sectas cristianas y evangélicas, por las fuerzas guerrerista del ejército, la policía y los paramilitares, por la intelectualidad autoritaria y anti- democrática, por el sector empresarial clasista y la fuerza terrateniente premoderna, todos apoyados por el monopolio de los medios de comunicación, las organizaciones financieras internacionales (FMI y BM) y el gobierno conservador estadounidense. Durante el Paro nacional, el gobierno y las fuerzas de extrema derecha han hecho acopio de las tradicionales tácticas y estrategias utilizadas por los fascistas en estas circunstancias: generar terror dentro de las clases medias, implementar políticas que favorecen al gran capital, tomar medidas autoritarias y represivas, asesinato de opositores, desconocimiento de la protesta social, instalar la mentira como eje de la propaganda oficial y mostrar arrogancia frente a la ciudadanía democrática y sectores populares, además de exhortar la lucha de clases, el racismo, la violencia de género y etaria, la xenofobia y la homofobia.

La pregunta que se plantea ahora es: ¿Qué vendrá después del conservadurismo atroz de la derecha colombiana que domina la política, la institucionalidad, la economía y el presupuesto público? Los sectores más fanáticos de los partidos de extrema derecha están presionando al gobierno de Duque para implementar una política militarista de tierra arrasada que pueda degenerar en un genocidio y apurar con la puesta en vigencia del “paquetazo” neoliberal. Entre tanto, el 79 por ciento de los encuestados por Invamer considera que las cosas van empeorando en el país y están indignados por el ejercicio bárbaro y deshumanizante del poder y el control político ejercido históricamente por esta oligarquía lumpen y sus esbirros que la protegen. No más explotación, opresión, corrupción, mentira, manipulación y violencia asesina es lo que pide la ciudadanía decente, digna y democrática. El Gobierno no cuenta con legitimidad ni tiene gobernabilidad. El momento es disruptivo; las nuevas generaciones exigen una democracia radical, pluralista y revolucionaria. ¿Se atreverá la extrema derecha, como históricamente lo ha practicado desde la Conquista, la Colonia y la Independencia, a realizar un nuevo genocidio o pogromo (saqueo y matanza de gente indefensa) para preservar sus eternos y excluyentes privilegios de clase y continuar reproduciendo por siempre su poder monopólico?

** Cepal, Panorama Social de América Latina 2019.
* Economista político y filósofo humanista. Escritor e investigador independiente. Integrante del comité editorial de los periódicos Le Monde diplomatique, edición Colombia, y desdeabajo.

 


Esmad, violencia, represión y educación


El Esmad, instrumento violento y represor fue creado durante el gobierno del partido conservador, representado por Andrés Pastrana, en el año 1999; la adminis- tración Duque lo reforzó con grupos antisurgentes provenientes del ejército. Con su desmonte, el país, de una parte, se ahorraría medio billón de pesos y evitaría que este grupo de gamberros siga cometiendo violaciones a los derechos humanos y vulnerando la dignidad humana, y de otra, podrían aumentarse los recursos finan- cieros del sistema educativo. El Esmad cuenta con 3.876 integrantes, 3.770 hombres y 106 mujeres, y operan con un presupuesto anual que supera los 490.000 millones de pesos. Del sistema educativo hacen parte 12,5 millones de estudiantes, 80,5% en la educación básica y 19,5% en la educación superior; el presupuesto asignado al Ministerio de Educación Nacional para el año 2020 es de 43,1 billones de pesos (funcionamiento e inversión). El costo anual de cada miembro del Esmad es de 126,5 millones de pesos y el gasto por estudiante de 3,5 millones; en consecuencia, con el pago a cada agente del Esmad se pueden financiar 37 estudiantes. La elección es entre malgastar el presupuesto público en rubros que suscitan el conflicto armado o construir un futuro en paz, con desarrollo socio-económico y dignidad humana. Colombia es el país que más gasta, en cifras absolutas y relativas al PIB, en compra de armamento y financiamiento de una desmesurada fuerza represiva.

 


Recuadro

 

Las 13 reivindicaciones en litigio

 

Los puntos sobre la mesa colocados por el Comité Nacional de Paro Nacional son los siguientes:

1. Retiro del Proyecto de Ley de Reforma Tributaria en tránsito en el Congreso de la República. Los cambios marginales que se introdujeron en la reforma tributaria, como respuesta al paro nacional (3 días sin IVA y reducción parcial en el pago de salud de las pensiones inferiores a un salario mínimo), no fueron impedimento para que el texto que actualmente se debate en el Congreso mantengan los beneficios tributarios a las empresas; estos cambios en exenciones, descuentos, disminuciones y demás ‘gabelas’ aún le costarán al país por lo menos $9,4 billones desde el año 2020, según las cuentas del Ministerio de Hacienda. El día martes 3 de diciembre de 2019, las comisiones económicas del Congreso, en sesión conjunta, aprobaron la reforma tributaria en primer debate, la cual consta de 136 propuestas.
2. Derogatoria inmediata del Decreto 2111 del 2019, por el cual se crea el Holding Financiero. El gobierno nacional tiene participación directa e indirecta en dieciocho (18) entidades sujetas a la vigilancia de la Superintendencia Financiera de Colombia o que desarrollan actividades conexas al servicio financie- ro público. El valor patrimonial de estas entidades asciende a $15,8 billones de pesos, de los cuales la participación de la Nación equivale a $14,9 billones de pesos. Con esta medida el Gobierno busca con- solidar un grupo de servicios financieros equiparable a los conglomerados de carácter privado que existen en el país.
3. Derogatoria de la Circular N° 049 de 2019 sobre estabilidad laboral reforzada
4. Disolución del Esmad y depuración de la Policía Nacional, responsables del asesinato del joven estudiante Dilan Cruz.
5. El Gobierno se abstendrá de tramitar la reforma al Sistema de Pensiones. Esta busca aumentar la edad de pensión, equiparar las edades para pensionarse entre mujeres y hombres, aumentar de 16 a 20% las contribuciones, incrementar las semanas de pago, reducir el porcentaje de los beneficios y acabar con el sistema de reparto medio y Colpensiones.
6. El Gobierno se abstendrá de realizar reformas laborales, tramitando además la derogatoria de los artículos 193, 198, 240 y 242 del Plan Nacional de Desarrollo. El Gobierno ha considerado establecer un salario del 75% respecto al SML para la contratación de jóvenes (14 a 29 años).
7. El Gobierno no adelantará proceso alguno de privatización o enajenación de bienes del Estado independientemente de su participación accionaria. Un total de 160 billones de pesos, unos 50.000 millones de dólares, es el ‘avalúo’ de las propiedades del Estado que, tras la aprobación del Plan de Desarrollo, quedaron más expuestas a la privatización. El Ministerio de Hacienda ya presentó ante el Congreso el Plan de Enajenaciones, con lo cual quedan oficialmente disponibles para que cualquiera de ellas sea puesta en venta. La cartera de las finanzas públicas ha hablado de echar mano de las privatizaciones, entre 2019 y 2022, para disponer de 30 billones de pesos, de los cuales, 6 billones (0,6%) del PIB ya están incluidos en el Plan Financiero. Los posibles activos colocados en la lista de ventas públicas están conformados por Ecopetrol, Cenit (filial de Ecopetrol en transporte de hidrocarburos) e Interconexión Eléctrica S. A. (ISA).
8. El Gobierno iniciará de inmediato con las organizaciones respectivas la implementación y cumplimiento de los acuerdos firmados por el anterior y el actual Gobierno entre otros: Estudiantes universitarios, Organizaciones indígenas,Trabajadores estatales, Fecode, Sectores campesinos y agrarios
9. Trámite con Dignidad Agropecuaria Colombiana los temas relacionados con las necesidades de los pro- ductores agropecuarios, entre estos la revisión de los Tratados de Libre Comercio y todo lo relacionado con la producción en este sector.
10. El Gobierno abordará con Defendamos La Paz, el proceso de cumplimiento e implementación de los acuerdos de paz firmados en La Habana.
11. Trámite inmediato en el Congreso de la República de los proyectos de ley anticorrupción.
12. Derogatoria del impuesto o Tarifazo Nacional relacionado con el tema de Electricaribe. Desde el mes de octubre de 2019, entró en vigencia una sobretasa al servicio de energía que impacta directamente a los estratos 4, 5 y 6 de todo el país. Esta arbitraria sobretasa golpea la factura de 2,8 millones de clientes en viviendas y comercios. El Gobierno estima que anualmente se recaudarán con esta sobretasa cerca de 130.000 millones de pesos para subsanar las arcas de Electricaribe, empresa que registra un déficit en caja superior a 294.000 millones de pesos producto del saqueo a que fue cometido por las corruptas élites políticas de la Costa y las transnacionales que manejaron el negocio de la energía.
13. Definición de las políticas ambientales, protección de los páramos y demás con los representantes de las organizaciones ambientales que se acuerden.

 

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Publicado enEdición Nº264
Martes, 17 Septiembre 2019 09:07

¿Quién eligió a Ursula von der Leyen?

¿Quién eligió a Ursula von der Leyen?

Si hubo algo providencial en Europa en este julio de 2019 fue la canícula. Esta ocultó un asunto también revelador de los desarreglos actuales, claro que en este caso, democráticos. Cegados por el sudor, en efecto, pocos europeos se dieron cuenta de que el discurso político con el que los alimentaban desde hace por lo menos tres años acababa de ser dinamitado. Y la prensa, ocupada en otras “investigaciones”, no se esforzó mucho por hacer que se enteraran.


Centenares de millones de electores europeos eran acunados hasta entonces por un gran relato maniqueo. La política de la Unión Europea y la elección del 26 de mayo pasado se reducían al enfrentamiento entre dos campos: los liberales contra los populistas (1). Ahora bien, el 2 de julio, una vez concluida la elección de los eurodiputados, una cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión recomendó que la ministra demócrata-cristiana alemana Ursula von der Leyen se convierta en presidenta de la Comisión Europea. La idea se le habría ocurrido a Emmanuel Macron. Su sugestión, naturalmente, fue retomada por la canciller alemana Angela Merkel, pero también por… el primer ministro húngaro Viktor Orban.


Categorías artificiales


Sin embargo, desde su elección, el presidente francés no había dejado de jurar que se mostraría intratable frente a los nacionalistas y los “populistas”, generadores de “pasiones tristes”, “ideas que, tantas veces, encendieron los braseros donde habría podido perecer Europa”. Les “mienten a los pueblos” y les “prometen el odio”, había proclamado Macron (2), que incluso desistió de su irreprochable modestia para retar a dos de esos incendiarios, el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y Orban: “Si quieren ver en mi persona a su principal oponente, tienen razón”.


El 16 de julio pasado, cuando los eurodiputados confirmaron la elección de los jefes de Estado y de Gobierno, las proclamas de campaña –“progresistas” contra nacionalistas– cedieron nuevamente el paso a una configuración política muy distinta. Los parlamentarios socialistas votaron unos en contra de Von der Leyen (los franceses y los alemanes, sobre todo), otros a favor (los españoles y los portugueses). Estos coincidieron con los nacionalistas polacos y los compinches de Orban. Es decir, precisamente aquellos a quienes Marine Le Pen cortejaba unos días antes para formar con ellos un grupo común en Estrasburgo… En definitiva, la candidata de Macron deberá su elección a la Presidencia de la Comisión Europea, conquistada gracias a una mayoría de solamente nueve votos, a una coalición heteróclita que comprendía a los trece parlamentarios húngaros fieles a Orban así como a los catorce eurodiputados “populistas” del Movimiento 5 Estrellas, en ese momento aliados a Salvini.


Semejante cartografía del escrutinio nos aleja con seguridad de las historietas que se fabrican todas las mañanas y que están dirigidas a los niños europeos juiciosos y disciplinados. No obstante, podemos apostar que, incluso cuando las temperaturas hayan vuelto a ser normales en el Viejo Continente, la mayoría de los periodistas seguirán remachando las categorías artificiales que les preparó a fuego lento Macron.

 

1. Véase Serge Halimi y Pierre Rimbert, “Liberales contra populistas, una oposición engañosa”, Le Monde diplomatique, edición Colombia, septiembre de 2018.
2. Discurso en La Sorbonne, París, 26-9-17.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Víctor Goldstein

Jueves, 12 Septiembre 2019 09:04

¿Quién eligió a Ursula von der Leyen?

¿Quién eligió a Ursula von der Leyen?

Si hubo algo providencial en Europa en este julio de 2019 fue la canícula. Esta ocultó un asunto también revelador de los desarreglos actuales, claro que en este caso, democráticos. Cegados por el sudor, en efecto, pocos europeos se dieron cuenta de que el discurso político con el que los alimentaban desde hace por lo menos tres años acababa de ser dinamitado. Y la prensa, ocupada en otras “investigaciones”, no se esforzó mucho por hacer que se enteraran.


Centenares de millones de electores europeos eran acunados hasta entonces por un gran relato maniqueo. La política de la Unión Europea y la elección del 26 de mayo pasado se reducían al enfrentamiento entre dos campos: los liberales contra los populistas (1). Ahora bien, el 2 de julio, una vez concluida la elección de los eurodiputados, una cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión recomendó que la ministra demócrata-cristiana alemana Ursula von der Leyen se convierta en presidenta de la Comisión Europea. La idea se le habría ocurrido a Emmanuel Macron. Su sugestión, naturalmente, fue retomada por la canciller alemana Angela Merkel, pero también por… el primer ministro húngaro Viktor Orban.


Categorías artificiales


Sin embargo, desde su elección, el presidente francés no había dejado de jurar que se mostraría intratable frente a los nacionalistas y los “populistas”, generadores de “pasiones tristes”, “ideas que, tantas veces, encendieron los braseros donde habría podido perecer Europa”. Les “mienten a los pueblos” y les “prometen el odio”, había proclamado Macron (2), que incluso desistió de su irreprochable modestia para retar a dos de esos incendiarios, el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y Orban: “Si quieren ver en mi persona a su principal oponente, tienen razón”.


El 16 de julio pasado, cuando los eurodiputados confirmaron la elección de los jefes de Estado y de Gobierno, las proclamas de campaña –“progresistas” contra nacionalistas– cedieron nuevamente el paso a una configuración política muy distinta. Los parlamentarios socialistas votaron unos en contra de Von der Leyen (los franceses y los alemanes, sobre todo), otros a favor (los españoles y los portugueses). Estos coincidieron con los nacionalistas polacos y los compinches de Orban. Es decir, precisamente aquellos a quienes Marine Le Pen cortejaba unos días antes para formar con ellos un grupo común en Estrasburgo… En definitiva, la candidata de Macron deberá su elección a la Presidencia de la Comisión Europea, conquistada gracias a una mayoría de solamente nueve votos, a una coalición heteróclita que comprendía a los trece parlamentarios húngaros fieles a Orban así como a los catorce eurodiputados “populistas” del Movimiento 5 Estrellas, en ese momento aliados a Salvini.


Semejante cartografía del escrutinio nos aleja con seguridad de las historietas que se fabrican todas las mañanas y que están dirigidas a los niños europeos juiciosos y disciplinados. No obstante, podemos apostar que, incluso cuando las temperaturas hayan vuelto a ser normales en el Viejo Continente, la mayoría de los periodistas seguirán remachando las categorías artificiales que les preparó a fuego lento Macron.

 

1. Véase Serge Halimi y Pierre Rimbert, “Liberales contra populistas, una oposición engañosa”, Le Monde diplomatique, edición Colombia, septiembre de 2018.
2. Discurso en La Sorbonne, París, 26-9-17.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Víctor Goldstein

Publicado enInternacional
Miércoles, 10 Julio 2019 06:40

Las contradicciones de Christine Lagarde

Las contradicciones de Christine Lagarde

El clima de la economía mundial es inquietante. Las tormentas siempre son precedidas por un periodo de calma y negros nubarrones se vislumbran en el horizonte. Lo más grave es que no se percibe un nuevo motor que permita reactivar la economía global. La guerra comercial es una realidad, la inversión en la economía real sigue aletargada y la amenaza de una nueva recesión sigue vigente.

 

En este contexto, ¿qué significa el paso de Christine Lagarde del Fondo Monetario Internacional (FMI) al Banco Central Europeo (BCE)? Para apreciar esta pregunta es importante observar las contradicciones de Lagarde frente a las políticas de austeridad que tanto promovió el FMI en el pasado.

 

Durante décadas el FMI aplicó una despiadada política de austeridad fiscal en los países subdesarrollados. El objetivo siempre fue generar un superávit primario en las finanzas públicas para asegurar el pago de la deuda externa, aunque eso significara condenar a economías enteras al estancamiento, el desempleo y la pobreza. En países como México el paliativo fueron los programas "focalizados" hacia la reducción de la pobreza, otra fórmula preferida del FMI. Los resultados están a la vista: desigualdad rampante y pobreza para 60 por ciento de la población.

 

La "ayuda" del FMI siempre tuvo el efecto de prolongar la agonía económica para asegurar la servidumbre financiera de países enteros. Pero en la crisis financiera de 2008 todo cambió. El FMI descubrió los beneficios de la política fiscal cuando se trata de rescatar a bancos y grandes corporaciones, y también acabó por aceptar que los bancos centrales inyectaran cantidades astronómicas de dinero de alto poder al sistema bancario y financiero.

 

La gestión de Christine Lagarde al frente del FMI estuvo marcada desde el comienzo por los efectos de esa crisis. Al principio, el FMI vio con beneplácito los paquetes fiscales de rescate y estímulo activados por Paulson (secretario del tesoro bajo George W. Bush) y Geithner (bajo Obama). Pero las voces en contra de ampliar el déficit fiscal frenaron esa política fiscal.

 

Después la Reserva Federal se dio cuenta que tenía que colmar el vacío dejado por el por el retiro de los apoyos fiscales. Y la Fed inauguró su política de flexibilidad cuantitativa, que acabó por inyectar más de 4 billones (castellanos) de dólares al sistema financiero estadunidense. Nuevamente el FMI aprobó este enfoque de política monetaria que iba en contra de los dogmas que el organismo había exaltado durante decenios.

 

Estos movimientos en la política macroeconómica tuvieron su réplica en Europa, con los rescates operados por varios países cuando el contagio llevó la crisis a la UE. Y cuando Mario Draghi anunció que el BCE "haría todo lo que fuera necesario" para mantener el valor y la integridad del euro, el FMI nuevamente estuvo de acuerdo.

 

A 10 años del desastre financiero, tanto la Fed como el BCE continúan atascados en esta postura de generosidad extrema con el mundo financiero y fría indiferencia con la economía real. Así, han anunciado el mantenimiento de tasas de interés bajas para el futuro previsible. Mientras tanto, la burbuja más espectacular de todos los tiempos sigue creciendo en la Bolsa de Valores de Nueva York.

 

El fondo de todo esto es que tanto los bancos centrales en países desarrollados y subdesarrollados por igual no tienen el control de la política monetaria. Que Lagarde o Draghi sean directores del BCE no cambia las cosas. Los bancos comerciales privados en Europa, al igual que en todo el mundo, son los que controlan la oferta monetaria. El papel del banco central es proporcionar la base monetaria acorde con el funcionamiento de los bancos comerciales privados. Si éstos se exceden en la creación de dinero (a través de sus operaciones de crédito), al banco central no le queda más remedio que acomodarse a la demanda de reservas proveniente de los bancos privados. El BCE sabe que cuando el sistema bancario necesita reservas, al banco central no le queda más remedio que prestárselas (fijando la tasa de interés de corto plazo sobre esas reservas). El mecanismo no es suficiente para mantener el control sobre la oferta monetaria. Y la crisis del euro es la mejor prueba.

 

La designación de Lagarde para dirigir el BCE coincide con la victoria electoral de Nueva Democracia en Grecia. Este partido representa los intereses de la oligarquía corrupta y rentista en ese país y este resultado electoral es la consecuencia directa de la política de austeridad impuesta por la troika a partir del estallido de la crisis. El FMI jugó un papel un poco menos terrible que la Comisión Europea en Bruselas y el BCE. Para la señora Lagarde era relativamente fácil aconsejar un poco más de mesura al tratar a la economía griega porque sabía que, a final de cuentas, Bruselas y Fráncfort tenían más peso en la decisión. Desde su nuevo puesto, a Christine Lagarde le será difícil aplicar una política monetaria menos hostil a los pueblos de la eurozona que todavía sufren los efectos de la crisis que estalló hace 10 años.

 

Twitter: @anadaloficial

Publicado enEconomía
Miércoles, 26 Junio 2019 08:18

Facebook invade los circuitos monetarios

Facebook invade los circuitos monetarios

Facebook ha anunciado que lanzará su versión de moneda digital el próximo año. El sistema bancario internacional encuentra inquietantes los planes del gigante de las redes sociales. La irrupción de Facebook en el ecosistema financiero podría ser el anuncio de cambios importantes.

La idea de crear una moneda digital es algo natural para Facebook, empresa que hoy cuenta con más de 2.6 mil millones de usuarios. Se calcula que pronto la mitad de la población mundial podría tener una página en Facebook y con esa red de usuarios el proyecto de introducir una criptodivisa adquiere enorme importancia. Mark Zuckerberg, el mandamás de Facebook, ya tiene nombre para su divisa: Libra.

Zuckerberg describe la Libra como un simple medio de pago que beneficiaría a centenares de millones de personas que hoy no cuentan con servicios bancarios. Pero Facebook y Zuckerberg no tienen buena fama cuando se habla de ética. Facebook ya es propietaria de otras grandes plataformas digitales, como Whatsapp e Instagram, lo que no permite pronosticar nada bueno en materia de concentración y poder económico. Además, Facebook ha sido responsable de la venta no autorizada de datos privados de sus usuarios en el pasado. Hoy, la empresa está en espera de que se resuelva una demanda en su contra por la Comisión Federal de Comercio, que podría resultar en una multa de 5 mil millones de dólares (mmdd).

Nada de esto parece frenar las ambiciones de Zuckerberg. El proyecto de la Libra ha recibido el apoyo de una constelación de 28 empresas, que incluye a MasterCard, Visa, PayPal, Uber, Spotify, eBay y Vodafone. Esta asociación será el motor y verdadero regulador de la Libra, y cada uno de sus miembros será el centro de un nodo de la cadena de bloques (similar a la tecnología del Bitcoin). La descentralización del sistema es presentada como una ventaja, algo así como un valor democrático, pero en realidad sirve para evadir el escrutinio de la regulación bancaria. Con razón el Banco de Pagos Internacionales ha sonado la alarma y se manifiesta en contra de esta invasión del ecosistema bancario.

En economías subdesarrolladas, en las que la mayoría de la población no tiene acceso a servicios bancarios, los sistemas de pagos con medios digitales ofrecen un atractivo importante al facilitar todo tipo de transacciones. La publicidad señala que la Libra será una simple ficha digital que cualquier usuario podrá comprar (con sus dólares, euros, yenes o pesos) y utilizar en sus intercambios. Pero nunca menciona que el servicio no es gratuito. Las comisiones serán un monto despreciable de cada transacción (por ejemplo, fracciones de centavos), pero el volumen de operaciones es astronómico y la suma de ganancias será gigantesca.

La gran diferencia de Libra con criptodivisas como Bitcoin y Ethereum es que la aceptación será fácil de lograr, dada la base de usuarios que constituye el principal activo de Facebook. El monstruo de las redes sociales obtuvo el año pasado beneficios por más de 55.8 mmdd, la gran mayoría proveniente de ventas de publicidad. Pero la empresa ya opera un pequeño sistema de pagos que le proporciona ganancias modestas (2 por ciento del total de sus ganancias en 2018). Se calcula que si el sistema de la Libra se desarrolla como se ha planeado, los ingresos anuales de Facebook por comisiones muy bien podrían rebasar 20 mmdd.

El valor de la Libra estará vinculado con una canasta de monedas y será cercano a la paridad con el dólar o el euro. Pero lo que nunca se ha aclarado es el mecanismo que permitirá regular el valor de la Libra una vez que arranquen las operaciones. La cantidad de Libras en circulación será función de los saldos en las cuentas de los usuarios, lo que introduce un factor de incertidumbre procíclica en la regulación de la Libra. Al igual que los bancos centrales, Facebook verá que la creación de Libras será un fenómeno endógeno que no controla.

Uno de los grandes problemas de otras criptomonedas ha sido la volatilidad de su valor. Bitcoin fue inicialmente presentado como simple medio de pago, pero muy rápidamente se convirtió en vehículo para la especulación. Y esa mutación es normal: un objeto susceptible de cumplir la función monetaria de medio de pago debe tener un precio positivo (poder de compra). La expectativa de su aceptación generalizada le confiere la cualidad de ser reserva de valor y lo convierte en un activo. La Libra, como cualquier activo y al igual que el Bitcoin, será objeto de especulación en un espacio paralelo al mercado mundial de divisas.

El sistema bancario internacional mantiene prudente silencio frente al nacimiento de la Libra. Hoy, los bancos centrales no controlan la oferta monetaria y el nuevo instrumento de Facebook hace patente esta falta de autoridad. Los bancos comerciales privados resienten la presencia de este intruso, que sólo quiere un pedazo del pastel ligado al privilegio de la creación monetaria. No cabe duda, Facebook abrirá un nuevo capítulo en la historia del capital financiero.

Twitter: @anadaloficial

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