¿IVA de 19 por ciento para toda la canasta?

Soplan vientos que traen el eco de gravar la totalidad de alimentos con el IVA en un 19 por ciento. Es la propuesta facilista para recomponer el déficit fiscal que sobrelleva el país, medida que le representaría un recaudo adicional al gobierno nacional de 771 mil millones de pesos al mes –9.3 billones de pesos al año, algo superior al 0.9% del PIB–. ¿Por qué es improcedente esta medida y cuáles serían sus consecuencias?

 

De nuevo el debate sobre la necesidad de realizar una reforma estructural tributaria gana espacio a nivel nacional. Esta vez producto de la difícil situación fiscal del país, agravada por la pandemia del covid-19 en 2020 y con ella la caída de ingresos del gobierno nacional de un 2.5 por ciento del PIB y el aumento del gasto público para enfrentar la crisis social y económica en curso.

Como en otras ocasiones, sectores defensores de los privilegios de pocos proponen como uno de los pilares para mejorar las arcas públicas la universalización del impuesto al valor agregado –IVA– para todo el conjunto de bienes y servicios de la canasta familiar. Una propuesta improcedente, como permite afirmarlo las mismas cifras oficiales sobre los impactos recaudatorios y en la distribución de ingresos de diferentes opciones alternativas de reforma del IVA.



Algunas consideraciones generales de contexto

 

En el Gráfico 1 puede apreciarse, a manera de preámbulo, cuán regresivo resultaría ser la generalización de la tarifa del 19 por ciento del IVA a la totalidad de bienes y servicios consumidos por los hogares en Colombia, ya que este impuesto como proporción del ingreso total de los hogares variaría desde el 24 por ciento para el caso de los hogares en pobreza y el 17 por ciento para el de hogares en vulnerabilidad, que resultan ser muy superiores al de los hogares con mayores ingresos de la denominada clase alta (el 7% para los hogares del decil 10 con los mayores ingresos y 12%, en promedio, para los deciles 7 a 9).

Así pues, a diferencia de lo argumentado recientemente en ciertos círculos especializados a nivel internacional, no es cierto que a priori el IVA generalizado pueda resultar progresivo dado el nivel y composición de los gastos en bienes y servicios que realizan los hogares según nivel de ingreso en el caso de un país como Colombia, con elevados niveles tanto de pobreza monetaria (cercano al 35.7% en 2019, justo antes de la pandemia del covid-19 que la recrudeció de manera significativa en 2020) como de concentración de ingresos y de riqueza.

Ante estas circunstancias, resulta claro que el diseño de una reforma del IVA en Colombia ha de ser enmarcado, en sentido estricto, en una visión de economía política que pondere debidamente los principios constitucionales de equidad, progresividad y eficiencia, aparte de los de simplicidad y transparencia, a la luz de propósitos básicos como los de inclusión social, reducción de la pobreza y la desigualdad societal.

 

La clasificación del gasto según grupos de la canasta familiar

 

El Dane, con base en la Encuesta Nacional de Presupuesto de los Hogares (Enph) 2016-2017, seleccionó la nueva canasta y revisó la metodología aplicada al Índice de Precios al Consumidor. Entre los cambios están los nuevos ponderadores a nivel de las 12 divisiones, grupos de gasto y clases de gasto para cada una de las clases sociales1.

En la misma destaca el peso específico del grupo de alimentos en el gasto de los hogares en el país, a saber –siempre en por ciento–: 13.89 a nivel general, el 22.10 para los hogares en pobreza, el 20.56 para los hogares en vulnerabilidad, el 14.57 para los hogares de la denominada clase media y el 7.51 para los hogares de la clase de ingresos altos.

A su vez, el gasto conjunto en alimentación y arriendos llega a representar el 39.05 del gasto total para el agregado de hogares en el país, llegando incluso hasta el 53.73 del gasto en el caso de los hogares en pobreza, el 48.43 en el de los hogares en vulnerabilidad, el 39.94 en el de los hogares de clase media y el 29.88 en el de los hogares de ingreso alto.

 

El gasto total de los hogares y su composición

 

De acuerdo con esta encuesta de 2016-2017, el gasto total mensual de las unidades de gasto alcanzó 27.4 billones de pesos mensuales (328.8 billones de pesos al año), distribuidos fundamentalmente en: alimentos y bebidas no alcohólicas (4.4 billones de pesos mensuales, equivalente al 15.9 por ciento del gasto total); alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles (7.9 billones de pesos mensuales, 28.7% del gasto total); bienes y servicios diversos (5.0 billones de pesos mensuales, 18.3%) y transporte (2.6 billones de pesos mensuales, 9.5%), entre otros.

En estas condiciones, la distribución del IVA del 19 por ciento a toda la canasta familiar a nivel de las clases sociales muestra cómo el recaudo se concentraría en lo fundamental en los hogares de la clase media (44%), seguido por los hogares en vulnerabilidad (26%), los hogares en pobreza (19%) y, finalmente, los de la clase alta (11%), destacándose cómo el peso del impuesto IVA sobre el ingreso representaría el 24.4 por ciento para los hogares en pobreza, mientras que para aquellos de altos ingresos sería de tan sólo el 10.8 por ciento y mucho menos para el 1 por ciento de los hogares más ricos de la clase alta para los que el IVA a la canasta familiar sólo afectaría el 7.3 por ciento de su ingreso.

El efecto de la medida es inocultable. De ahí que la propuesta debiera orientarse a no gravar la canasta básica de los hogares en pobreza y vulnerabilidad, ni tampoco a los rangos o sub-deciles de ingresos bajos de la clase media, para que con ello se lograran mejoras sustanciales en el índice Gini de concentración de ingresos al poder pasar de 0.5438 a 0.5166.

Ante esta composición del gasto de los hogares en el país, universalizar la tarifa del IVA del 19 por ciento a la canasta familiar de bienes y servicios generaría un recaudo aproximado de 62 billones de pesos al año (6.2% del PIB).

 

 

 

La potencia del impacto

 

Mediante una microsimulación del IVA a toda la canasta familiar, se estima que su universalización al 19 por ciento para todos los bienes y servicios, si todos los demás factores permanecen constantes, reconfiguraría de manera apreciable la estructura de las clases sociales, con un aumento de la proporción de hogares en pobreza extrema, pobreza y vulnerabilidad y una reducción de la de hogares de clase media, en la medida en que:

(i) cerca del 23 por ciento de los hogares en pobreza no extrema serían expulsadas a la pobreza extrema,
(ii) un 16 por ciento de los hogares vulnerables serían expulsados a la pobreza, y
(iii) un 23 por ciento de los hogares de la clase media serían expulsadas a vulnerabilidad.

Como queda claro, de así proceder ello conduciría a un inaceptable empobrecimiento y agudización de la vulnerabilidad de amplios grupos poblacionales, ya de por sí golpeados por la política económica en voga desde décadas atrás, y más agravados con la pandemia del covid-19, consecuente con un aumento del índice Gini de concentración del ingreso de un 0.5438 antes del impuesto IVA a 0.5705 después del mismo a toda la canasta básica para toda la población.

La importancia de este tipo de impactos ha sido reconocida por organismos internacionales y círculos de expertos al punto de recomendar que con la ampliación de la base gravable del IVA a bienes y servicios de la canasta familiar se implanten medidas de compensación (créditos fiscales, devolución de IVA, entre otros) focalizada a favor de los hogares en pobreza y vulnerabilidad. A pesar de lo anterior, dados los altos niveles de informalidad como de precariedad de ingresos de amplios grupos de nuestra sociedad y ante los graves vacíos en la interoperabilidad y robustez estadística de los registros administrativos en un país como Colombia, se generan importantes desigualdades, injusticias, asimetrías, inequidades, falencias en la cobertura de la población y elevados costos de transacción no solo para la administración pública sino también para los mismos hogares elegibles.

En cuanto a la pretendida corrección de este tipo de políticas en Colombia, resulta muy aleccionadora la experiencia de la devolución del IVA, debido a que hasta el presente tan sólo llega a cubrir a un millón de hogares pobres (esto es, apenas un 23.3% de los hogares pobres en 2019, antes del recrudecimiento de la pobreza con la pandemia en 2020), lo cual constituye una muestra de la inadecuada capacidad gubernamental para lograr una oportuna e integral aplicación de medidas compensatorias a los hogares pobres y vulnerables, los cuales serán claramente afectados con la universalización de este impuesto. Así pues, en economías altamente informales y con precarios sistemas de información hay una alta brecha entre la imposición tributaria a la canasta familiar y la cobertura y efectividad de las compensaciones para hogares en pobreza y vulnerabilidad, por ejemplo.

Como ya se vió, el peso de los gastos en los rubros de alimentos y de arriendo de vivienda para los hogares en pobreza casi que duplica el correspondiente a los hogares de la clase de altos ingresos (un 54% en el primer caso), en este artículo se muestra, a manera de ejemplo, el impacto fiscal y en redistribución de ingreso de la implantación de una tarifa general del IVA del 19 por ciento para alimentos.


El IVA sobre alimentos

 

El gasto de los hogares en alimentos, según la Enph 2016-2017, fue de 4.06 billones de pesos mensuales en 2017 –esto es, 48.7 billones de pesos al año–. Los alimentos de mayor consumo son las carnes (28%), panes y cereales (18%), leche, queso y huevos (15%), y legumbres (14%) (Cuadro 1).

 


Gravar todos los alimentos con el IVA a la tarifa general del 19 por ciento, le representaría un recaudo adicional al gobierno nacional de 771 mil millones de pesos al mes –9.3 billones de pesos al año, algo superior al 0.9% del PIB–, el cual recaería –siempre en por ciento– en un 37 sobre los hogares de la clase media, un 33 sobre vulnerables, un 25 sobre los empobrecidos y apenas un 5 sobre los de la clase alta.

Aplicar este tipo de medidas, si todos los demás factores permanecen constantes, llevaría a expulsar, por ejemplo, a un conglomerado de 963 mil personas (5.6%) en vulnerabilidad a la pobreza, e incrementaría la inequidad en la distribución de ingresos en el país al elevarse el índice de Gini de concentración de 0.5438 a 0.5502.

Ahora bien, si se aplicara el IVA sobre alimentos a una tarifa del 19 por ciento para los hogares de los deciles 9 y 10 de más altos ingresos en el país se evitaría dicho incremento de la concentración y, por el contrario, podría incluso reducirse muy ligeramente de 0.5438 a 0.5407, aparte de generar un recaudo de cerca de 0.23 por ciento del PIB al año.

Por ello, lo procedente es aplicar una tarifa del 19 por ciento del consumo imputado –según lo estimado con base en la Enph del Dane para los hogares de diferentes clases y deciles de ingreso– para los hogares de altos ingresos, y con una tarifa del 0 por ciento para el resto de hogares.

 

El caso de otros componentes de la canasta

 

Siguiendo similar planteamiento para el caso de los otros rubros importantes en la canasta de consumo como son los arriendos pagados e imputados, la electricidad, gas y agua, por un lado, y alimentación y restauración fuera del hogar, es importante que el gobierno nacional y el Congreso de la República aprobaran el IVA en cuestión sobre los arriendos pagados e imputados para el caso de las personas jurídicas con mayores ingresos operacionales, así como la aplicación de la tarifa del 19 por ciento sobre el consumo de electricidad, gas y agua de las empresas.

Dado que los servicios de intermediación financiera medidos indirectamente se definen como la remuneración indirecta que obtienen las instituciones financieras y de seguros en las operaciones de préstamos, depósitos y seguros que realizan, así como la diferencia entre el tipo de interés de referencia que se fija para cada operación financiera y el tipo de interés que pagan las instituciones financieras, se debería implantar este mismo IVA a este tipo de servicios en cabeza de las entidades financieras y de seguros, aparte de los reducidos costos de transacción y simplicidad de su recaudo.

 

Escenarios alternativos para la imposición del IVA a la canasta familiar

 

Como síntesis de lo anterior, resulta de gran utilidad analizar la sensibilidad de los impactos en recaudo tributario y los cambios en la distribución de ingreso entre hogares a variaciones en la población de hogares sujeta al gravamen del IVA del 19 por ciento en el país. Como se aprecia en el Cuadro 2, si se aplicara el IVA universal en el porcentaje indicado a todos los hogares colombianos el recaudo adicional alcanzaría a un 6.2 por ciento del PIB al año y el índice Gini de concentración de ingresos se agravaría aún más al pasar de 0.5438 a 0.5705, en tanto que si sólo se aplicara el IVA a toda la canasta de los hogares del decil 10 de más altos ingresos con la tarifa del 19 por ciento y de 0 para el resto de los hogares, se aumentaría el recaudo al 1.8 por ciento del PIB al año y se reduciría apreciablemente el índice Gini de concentración al descender de 0.5438 a 0.5209.

Ahora bien, si se aplicara a la canasta de los hogares de los deciles 9 y 10 de mayores ingresos con la tarifa indicada y del 0 por ciento para el resto de hogares, se incrementaría el recaudo al 2.7 por ciento del PIB al año y se alcanzaría una reducción del índice Gini de 0.5438 a 0.5144.

Lo que demuestra con claridad suficiente la robustez de un diagnóstico de política pública que consulte con rigor las ventajas y desventajas existentes entre recaudo, equidad y progresividad a la luz de objetivos precisos de política económica y social.

En términos de eficacia del recaudo y redistribución de ingreso sobresalen, sin duda alguna, las alternativas de gravar focalizadamente a la canasta de los hogares de mayores ingresos en el país con la tarifa ya definida y del 0 por ciento para el resto de hogares, y en particular del 10 si no se quisiera afectar a algunos sectores de la clase media.

Así, entonces, existirían algunas variantes sobre estos tipos de opciones, para no mencionar otras, que facilitarían sopesar la más deseable en términos de recaudación, graduación, focalización y tarificación bajo los postulados de política pública aquí en referencia, así como en consonancia y estricta coherencia con los demás componentes de la reforma estructural tributaria.

Una opción deseable de política podría consistir en aplicar la referida tarifa del IVA a las personas naturales pertenecientes al 5 por ciento de las que cuentan con los mayores ingresos en el país, como una primera etapa, lo que generaría recursos tributarios por cerca de un 0.8-1.0 por ciento del PIB al año; luego, en la segunda etapa, se podría ampliar la aplicación del IVA pero con una tarifa del 15 por ciento al resto de las personas naturales pertenecientes al 10 por ciento de las con mayores ingresos en el país, que aportaría un recaudo adicional del orden del 0.5-0.6 por ciento del PIB al año, y, cuando sea conveniente e indispensable, en la tercera etapa se extendería la aplicación de este impuesto con una tarifa del 10 por ciento para las personas naturales del decil 9 de ingresos, que recaudaría en torno a un 0.3 por ciento del PIB al año, llegándose en este punto a un aporte recaudatorio acumulado del IVA a la canasta de consumo de los hogares del país próximo al 1.8-2.0 por ciento del PIB al año.

De acuerdo con lo ya argumentado, la mejor forma procedimental, si no única, de aplicar el gravamen, dadas las actuales restricciones en los registros administrativos y en la interoperabilidad de los sistemas de información gubernamental2, sería la de aplicarlo directamente a los hogares sujetos al gravamen a través tanto de la declaración del impuesto sobre la renta y complementarios para el caso de los arriendos pagados e imputados, por ejemplo, como del mismo recibo del pago de servicios como la electricidad, gas y agua a condición de que se corrijan los graves sesgos de la estratificación actual.

 

En suma…

 

Dicen que un buen gobierno es aquel que garantiza felicidad, seguridad y bienestar a la sociedad con la que organiza la vida diaria. Y para garantizar tal tríptico no puede dejar de lado la justicia, en este caso en el campo económico, tributario y fiscal. Realizar tal precepto no es posible sin trascender las promesas. En este caso, invertir la política impuesta en Colombia desde décadas atrás con la cual se invirtió en 180 grados la lógica de “quien tiene más debe pagar más”, y para ello hemos tratado de dejar la evidencia sin que las neblinas impidan apreciarla en su debida manera.

Queda evidente, entonces, que otra política tributaria sí es posible, pero para hacerla realidad hace falta mucho más que argumentos… El reto queda para el conjunto nacional.

 

1 https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/precios-y-costos/indice-de-precios-al-consumidor-ipc/ipc-actualizacion-metodologica-2019/ipc-ponderadores.
2 Es de reiterar que el programa de devolución del IVA actualmente llega a menos del 23% de los hogares en pobreza en el país y que, según información oficial suministrada a la Corte Constitucional, a agosto todavía había más del 45% de los hogares en situación de desplazamiento forzado interno a los que no les había llegado ningún programa social del Gobierno nacional.

Publicado enEdición Nº275
Martes, 26 Enero 2021 10:08

¿Cuánto vale el agua?

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Desde muy pequeña escuché la frase de mamá diciéndome que no gastara el agua porque “gota a gota el agua se agota”. No es casual, el uso que desde siempre han hecho en casa de varias técnicas para aprovecharla al máximo, por ejemplo recoger el agua de la ducha, la lluvia o la lavadora y reutilizarla para lavar los pisos o vaciar el sanitario. A veces me preguntaba si era por un bien común o sólo porque al final de cuentas el recibo de pago llegaba más barato, aun así, desde muy pequeña tomé conciencia de la importancia de cuidar de este recurso y no malgastarlo, tanto así que me sentía mal por jugar con el agua.

Así educada, no fue extraño mi asombro cuando a principios del mes de diciembre me encontré con la noticia de que el agua comenzaría a cotizar dentro del mercado de futuros en la Bolsa de Valores y aunque no soy economista, y poco conozco del funcionamiento de maniobras financieras, sé que colocar el recurso más valioso y preciado del mundo en manos de los que controlan la economía mundial es jugar con fuego. Por eso desde mi posición como mujer, bióloga y ser vivo, quiero hablar un poco sobre lo que para mí representa el agua y argumentar porqué es fundamental la protección y conservación de las cuencas hídricas, así como garantizar su acceso y goce pleno a todos los seres que habitan este planeta.

En primer lugar, la vida en nuestro planeta tuvo origen en el agua e incluso hay organismos que viven exclusivamente en ambientes acuáticos. Este líquido es tan importante que gran parte de las exploraciones en otros planetas se hacen buscando esta sustancia. Pero ¿Por qué preocuparnos si el agua en la Tierra corresponde al 70 por ciento de la superficie? Bueno, lastimosamente el 97,5 por ciento corresponde al agua de mar (no sé si alguna vez la hayas probado, pero no suele quitar la sed), el otro 2,5 por ciento es agua dulce, de la cual un escaso 0,007 está disponible para consumo. Por lo tanto, la disponibilidad del recurso es reducida y para nosotros como sociedad y como especie es importante la gestión sobre este.

La Unesco menciona que […] el agua es un factor propicio o limitante para cualquier desarrollo social y tecnológico, además de una posible fuente de bienestar o miseria, cooperación o conflicto [...]1 , el acceso a agua potable es parte fundamental de la calidad de vida de las personas. Pero, ¿acaso te has cuestionado cuántas personas tienen derecho al agua potable? En Colombia, por ejemplo, sólo las grandes ciudades cuentan con tratamiento de agua y por eso, personalmente sólo soy capaz de tomar agua del grifo sin miedo a enfermarme en Bogotá. A pesar de ello he tenido la posibilidad de tomar agua de la montaña gracias a que existen lugares protegidos, que lastimosamente se reducen cada vez más por falta de regulación y compromiso con la protección de las cuencas hídricas. Uno de los mayores problemas es la contaminación del agua, pero ¿quién la contamina? Bueno, empecemos por resaltar que gran parte de las aguas que pasan por entornos urbanos o los desagües de ciertas zonas no son tratadas antes de regresar al ecosistema, seguido de la infiltración en la tierra que puede darse con las heces fecales de las vacas en ganadería, los pesticidas usados en agricultura o el vertido directo o indirecto de los químicos utilizados en toda la industria, incluyendo la minería.

Lo que quiere decir que en Colombia el agua no está al alcance de todos, porque a pesar de tener una riqueza hídrica impresionante no se puede tomar agua directamente de los ríos, así que la compras envasada o hierves el agua que obtengas ya sea del grifo, del río o de la lluvia –en caso de no tener otra fuente cercana. Según la ONU2, en el mundo 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable segura, su escasez afecta a más del 40 por ciento de la población mundial y se prevé que este porcentaje aumente. Y aunque dentro de la agenda 2030 uno de los objetivos se relacione con el acceso al agua potable para todas las personas, es angustiante ver que a pesar de la importancia de gestionar el recurso hídrico, el crecimiento económico de los países desarrollados sigue estando basado en la explotación de los países en desarrollo.

Producto de todo ello y mucho más, pensar que el agua empezará a cotizarse en la Bolsa al mismo nivel que el oro y el petróleo, debe hacernos reflexionar respecto a los beneficios que obtendrán las empresas a partir de los bienes reales que harán parte de los juegos especulativos y los perjuicios que dichas acciones traerán a la humanidad; porque hay que tener en cuenta que no se adquiere el recurso hoy, sino el derecho a usarla en el futuro. Y aunque lo promuevan como una estrategia para la conservación y gestión de este precioso recurso para la vida, hay que ver que lo que sucede en Wall Street con el petróleo o el café termina determinando el desarrollo de un país como el nuestro.

Ante tamaña realidad, los llamados países en desarrollo que aún conservan parte de sus recursos hídricos objetos de especulación, deben poner más atención en la protección de cuencas hídricas y las personas deben apropiarse de sus territorios para que los recursos que de por sí nos pertenecen y deben ser administrados como comunidad no entren en el ciclo de enriquecimiento de multinacionales, porque cuando se habla de la explotación, extracción y uso del agua, lo que está en juego no es solamente la riqueza de unos cuantos sino la necesidad de garantizar la vida actual y de las futuras generaciones.

El año 2020, con la crisis pandémica que sacudió a la humanidad, demostró la necesidad de cambiar el enfoque de desarrollo económico instaurado en políticas de extracción y explotación de recursos, de ahí la crucial necesidad de pensar cuál es nuestro lugar en la Tierra y fortalecer la decisión de apropiarnos de nuestro territorio para formular políticas públicas que permitan la gestión y el manejo de los recursos con el fin de garantizar la vida, así como el desarrollo social, económico y cultural de las poblaciones humanas. Según un informe del Banco Mundial […] Colombia es uno de los países con más abundancia de agua en el mundo, sin embargo, la forma en la que se gestionan y usan los recursos hídricos revela claros desafíos […]3. Ante el panorama actual, donde el agua es cotizada en la Bolsa y el acceso a los recursos sigue siendo inequitativo, debemos reflexionar sobre la gobernabilidad de nuestros territorios y cómo nuestra intervención es cada vez más urgente para proteger la vida. Derecho que nos corresponde como seres humanos, para quienes la vida depende del agua. Ponerle un precio a ella es ponerle un precio a la vida.

1 http://www.unesco.org/new/es/natural-sciences/environment/Water
2 https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/water-and-sanitation/
3 World Bank Group (2020), Colombia un cambio de rumbo, seguridad hídrica para la recuperación y crecimiento sostenible. Informe de Seguridad Hídrica de la Práctica de agua para Colombia.

Publicado enEdición Nº275
Fútbol, en las bolsas de la especulación

Las noticias procedentes del mundo del fútbol, son cada vez más sorprendentes. Al final de la primera semana de enero algunos portales deportivos entregaron la información sobre el futbolista más caro del mundo, y sobre otros que le siguen en esa bolsa de especulación y mercadeo financiero en que ha terminado lo que otrora fue un juego, simplemente eso, una oportunidad de encuentro, recreación, competencia circunstancial, compartir de alegrías y relajamiento. La noticia estaba soportada en información brindada por el centro investigador Cies Football Observatory.

La noticia, presentada como lo más normal del mundo, como si no ocultara la esencia del modelo social que ahora nos domina, confirmaba que con un precio de 165 millones de euros (algo así como 709 mil millones de pesos) Marcus Rashford, delantero del Manchestar United F.C. (de la Premier League) figura como el jugador más caro del mundo.

Con algunos millones menos que su astronómica cotización, en segundo lugar destaca Ering Haaland, delantero del Borussia Dortmund (de la Bundesliga de Alemania) tasado en 152 millones de euros.

Pero no solo delanteros. Según el CIES, porteros, mediocampistas y demás también cotizan a cifras con muchos ceros. Por ejemplo, Bruno Fenandes, mediocampista del Manchestar United F.C. está cotizado en 151 millones de euros. Por su parte, Ederson Moraes, portero del Manchestar City F.C. está cifrado en 80 millones de euros.

En este mercado, más que deporte estrictamente hablando, los jugadores más referidos por el contorno colombiano, y que de por sí ya registraban con cifras que asombraban a todos los aficionados, quedan relegados a puestos distantes. Por ejemplo, el delantero del Barcelona Lionel Messi, en el 97 y valorado en 54 millones de la moneda europea. Y Cristiano Ronaldo, jugador de la Juventus, tasado “apenas” en 47 millones de igual moneda, figura en la posición 131.

Toda una locura. ¿Cómo fue posible que un deporte barrial, espacio de encuentro, abrazos, alegría y llanto colectivo, de compartir, momento de recreación y descanso, terminará transformado en fuente de especulación, intrigas de todo tipo, presiones inimaginables, manipulaciones, casino nacional y global tras el que se mueven intereses puros e impuros? Sin duda, la lucha de los gobernantes por el control de la Fifa, multinacional deportiva, no es casual.
¿Cómo fue posible que lo que era un simple intercambio de destrezas, capacidad física, agilidad corporal y mental, quedará transformado en una inmensa empresa mercantil con miles de tentáculos que no deja dormir a innumerable cantidad de niños y jóvenes en su ilusión por llegar a ser los mejores jugadores de su ciudad, país y mundo, no solo para destacar como simples y buenos deportistas sino para ganar infladas bolsas de dinero? Niños y jóvenes que desde ese momento han perdido la esencia del deporte, lo espontáneo, el compartir incluso sin reglas, como es el espíritu del juego en general, el divertirse, el batirse en capacidades momentáneas, para quedar sumidos en el afán por el triunfo, ocupando como todo trabajador un lugar exacto dentro de un tinglado predeterminado por otros.

Niños y jóvenes, en buena proporción habitantes de barriadas populares, que ven en la destreza con la pelota la oportunidad para salir de la marginalidad. Una ilusión coronada por muy pocos, pese al esfuerzo de tantos miles; una ilusión frustrada para muchos por la lógica en que se soporta todo intercambio mercantil: se compra y se vende lo que es útil a alguien, lo que sirve para algún propósito, y en ese tire y afloje entre oferta y demanda, no hay lugar para todos pues de por medio está el interés y cálculo del empresario, para quien especula con la fuerza de trabajo de otros, quien se embolsilla los dividendos primero que cualquier trabajador/jugador.

Es un mercadeo de ilusiones y capacidades físicas en el cual al jugador, producto de las grandes cifras que devenga, olvida que es un trabajador, uno que cumple con su jornada y está sometido a intensas sesiones laborales, ahora súper exigentes, en tanto tiene que desempeñarse cada semana en por lo menos dos partidos, además de someterse a la rutina diaria de formación y mantenimiento físico que demanda prolongadas sesiones de trabajo.

Un trabajador, que si le va bien alcanza la jubilación tras 20 años de cumplir con el patrón, como le sucedía antes a todo el que tuviera trabajo fijo, derecho perdido pero que sí lo ostentan quienes trabajan controlando la número cinco. Son jóvenes enrolados a los 13 años de edad, que si les va bien a los 18 o 20 ya reciben al año ingresos que un obrero de salario mínimo no alcanza a reunir ni sumando sus ingresos de toda una vida, y que a los 35 ya ven cerrado su ciclo laboral Tal vez se retiran con lesiones físicas, con el desgaste del cuerpo que todo obrero sufre, en este caso con lesiones de rodilla, tobillos, pies, hombros, cabeza, pero no siempre es así, en ocasiones salen con aceptable salud. En todo caso, a mitad de sus vidas pueden dedicarse a cualquier otro oficio. Un lujo que pocos pueden darse.

De esta manera, en esa demencial descompensación, donde el individualismo es alentado al máximo, convertidos en figuras del espectáculo, en referentes de millones de personas, no es extraño que el consumo quede como alternativa y posibilidad: ellos son marca pero además no consumen sino las marcas que destacan en ese momento, y no solo sucede con la ropa y similares, también autos y hasta aviones. De eso se trata, así colonizan sus mentes: ostentar, destacar, lucir, figurar. Ya no son personas, ya son mercancía, una cosa, algo que un tercero maneja a su antojo.

Pocos logran zafarse de esa lógica perversa, defendiendo su capacidad integral, y cuando eso sucede, en tanto personalidades del espectáculo, logran impactar a millones de personas, estimulando actitudes críticas, rupturas con el vil mercadeo de la sociedad en general en que hemos caído.

Es una realidad que sucede con el fútbol, extendida a todos los otros deportes, entre ellos el básquet, el beisbol, por no alargarnos enumerando nombres.

Una realidad que no puede negarnos la ilusión de recuperar el deporte como simple juego, espontáneo compartir de ilusiones, alegrías y tristezas, espacio para integrar, para formar comunidad, al tiempo que nos formamos en cuerpo y espíritu.

 


 

Otra maravilla

 

No solo algunos jugadores, trabajadores de una empresa llamada deporte y en particular fútbol, devengan ahora inmensas sumas de dinero, también los perciben con muchos ceros los técnicos o entrenadores de esos equipos, que equivalen, por colocar un ejemplo, a ingenieros o profesionales cualificados de un sector específico de la producción.

Y aunque tienen sueldos inmensos cuando se desempeñan al frente de un equipo cualquiera en la liga profesional, la mesada se multiplica por mucho cuando son contratados por la Federación de Fútbol de un determinado país.

Es el caso de la Selección de Fútbol de Colombia, cuyo último técnico, Carlos Queiroz, salió en tiempo récord por bajos resultados, y para finiquitar su contrato tocaba cancelarle hasta dos millones de dólares. Si eso es perdiendo, ¿cómo será presentando óptimos resultados?

Pues bien, las informaciones procedentes de esa misma institución indican que en su reemplazo llegará Reinaldo Rueda, con quien discuten si la suma por pagarle, a él y su equipo técnico –integrado por Alexis Mendoza y Bernardo Redín– rondaría los 3,5 millones de dólares, por fuera de los cuales quedan las primas o bonificaciones por clasificar al mundial de este deporte, así como por lograr los mejores lugares en el mismo.

Y mientras esto sucede en el deporte, y en otras muchas profesiones donde las directivas se lucran de inmensos ingresos, las centrales obreras mantienen la discusión sobre el salario mínimo, que ahora en Colombia es de 908.500 pesos. En realidad el debate debe invertirse y discutirse el salario máximo, una vía para ir atacando la ascendente desigualdad social existente y creciente en nuestro país.

 

Publicado enEdición Nº275
Miércoles, 20 Enero 2021 05:10

Noticia de ASSA 2021

Noticia de ASSA 2021

Primera parte: el dilema principal


La conferencia anual de la Asociación Estadounidense de Economía ( ASSA 2021) fue inusual este año, por razones obvias. En lugar de que 13.000 economistas académicos y profesionales acudieran a una ciudad estadounidense para presentar y discutir cientos de artículos enviados durante unos días, debido a la pandemia de COVID-19, ASSA 2021 fue virtual. A pesar de eso, se presentaron una gran cantidad de artículos, junto con sesiones plenarias de los “grandes y buenos” de la teoría y la política económica convencionales.


Cada año, hay un tema que tiende a dominar en las presentaciones convencionales. En años anteriores ha sido la economía del aumento de la desigualdad y el año pasado fue la economía del cambio climático. No es de extrañar que este año haya sido el impacto económico del COVID-19 y las políticas para hacer frente a la crisis de la pandemia.


Hubo dos grandes paneles sobre su impacto económico. El primero fue sobre lo que le estaba sucediendo a la economía estadounidense y hacia dónde se dirigía. El ex gobernador del banco central de la India, Raghuram Rajan,  de regreso en su cátedra neoclásica en la Universidad de Chicago, planteó el riesgo de que el aumento de la deuda corporativa se convierta en "problemas corporativos". Calculó que el actual apoyo monetario y fiscal ofrecido a las pequeñas y grandes corporaciones "tendrá que terminar eventualmente" y "en ese momento, emergerá el verdadero alcance de la angustia". Rajan cree que es necesario un "apoyo específico" para reducir la acumulación de deuda y así evitar futuras deudas incobrables en el sistema bancario, una política para banqueros recientemente defendida por el llamado Grupo de los Treinta banqueros.


Carmen Reinhart, recientemente nombrada economista en jefe del Banco Mundial y autora conjunta con Kenneth Rogoff del enorme (y controvertido) libro sobre la historia de la deuda pública, también se hizo eco de la preocupación de Rajan por el aumento de la deuda, no solo en las empresas de EEUU, sino en particular en las llamadas economías emergentes. En la Gran Recesión, el dólar estadounidense se apreció fuertemente frente a otras monedas, ya que se lo consideró un "refugio seguro" para el dinero en efectivo y los activos. Pero en esta recesión pandémica del COVID-19, el dólar se ha depreciado significativamente porque parece que los inversores temen que el gasto fiscal estadounidense sea demasiado grande mientras que las tasas de interés en dólares se han desplomado. Pero, ¿qué sucederá con la capacidad de las economías emergentes para pagar su deuda en dólares si el dólar comienza a subir de nuevo?


Lawrence Summers, el gurú del estancamiento secular, reconoció que la recesión pandémica ha prolongado la duración del estancamiento en las economías avanzadas. Los tipos de interés habían caído en territorio negativo y el estímulo fiscal se había elevado a nuevas cimas. Pero eso no acabará con el estancamiento a menos que “se adopten políticas estructurales”. No detalló cuáles debían ser, pero argumentó en contra del gasto fiscal no focalizado como la propuesta de cheque de 2.000 dólares por persona para todos los estadounidenses, que consideró simplemente un aumento de los ingresos de aquellos que realmente habían incrementado sus ingresos durante el COVID. Summers ha sido atacado por la izquierda por rechazar el pago de esos 2.000 dólares. Pero es una prueba de que la corriente convencional de la teoría económica está cada vez más preocupada de que el estímulo fiscal y monetario esté creando niveles de deuda descontrolados (a pesar de los bajos costes de interés) que tendrán que ser controlados en algún momento, y también que la generosidad de la Reserva Federal ha terminado principalmente por impulsar el mercado de valores y beneficiar a los más acomodados.


El economista de izquierda liberal y premio Nobel, Joseph Stiglitz, pidió un reajuste de la economía estadounidense cuando termine la pandemia. Quería revertir los recortes de impuestos a las corporaciones y privilegios implementados por Trump; incrementar las regulaciones ambientales; romper el poder de los monopolios tecnológicos y realizar inversiones públicas productivas. ¿Cuál es la probabilidad de que ocurra algo así con la administración Biden durante los próximos cuatro años?


Por el contrario, el ortodoxo de derecha John Taylor, de la Universidad de Stanford quería que la Fed acabara sus compras de bonos COVID de emergencia y otras facilidades crediticias lo antes posible, y que la nueva administración Biden fuera prudente a la hora de implementar un mayor gasto público. Para Taylor, el sistema de mercado es innovador y funciona. Durante el COVID, los negocios y las compras en Internet se han disparado y este era el camino a seguir, reemplazando las viejas formas por las nuevas. Pero eso no necesita más regulación, sino menos, de empresas como Uber o Amazon.


Quizás el artículo más interesante de esta sesión fue el de Janice Eberly, de la NorthWestern University, quien mostró que durante la caída de COVID, las empresas habían ahorrado enormes cantidades de gastos de capital en oficinas, viajes y otros equipos físicos, ya que el personal trabajaba desde casa (a su cargo). Esto ha brindado una oportunidad para que las empresas impulsen la productividad de la fuerza laboral sin gastos de capital adicionales y menos mano de obra: ¿una salida para el capitalismo después de la pandemia?


La segunda gran sesión fue sobre la economía mundial. Se mire como se mire, los panelistas coincidieron en que la crisis del COVID-19 es la peor en la historia del capitalismo. Pero lo que es peor aun, las economías podrían tardar algún tiempo en volver a sus niveles anteriores a la pandemia, si es que lo hacen alguna vez. Según las proyecciones actuales, la OCDE reconoce que eso no sucederá hasta 2022 e incluso entonces, el PIB mundial estará por detrás de su tendencia prepandémica.

 

El impacto en el comercio mundial ha sido aún más perjudicial. Según la Organización Mundial del Comercio, el crecimiento del comercio mundial nunca volverá a su trayectoria anterior.

 

 

 

Y como se argumentó en la sesión económica estadounidense, los niveles de deuda global se encuentran en niveles récord.

 

 

 

Dale Jorgenson, de la Universidad de Harvard, es un experto en el crecimiento de la productividad global y sus componentes. En su presentación, estimó que se recuperarían los diferenciales de crecimiento de la producción y la producción por trabajador entre las economías del G7 y las 'economías emergentes' de China e India.  "El crecimiento en las economías avanzadas se recuperará de la crisis financiera y económica de la última década, pero se restablecerá una tendencia a largo plazo hacia un crecimiento económico más lento".  Curiosamente, argumentó que la opinión de consenso de que el crecimiento económico de China se desacelerará porque su población en edad laboral está disminuyendo puede no ser la correcta, si China puede mejorar la calidad de su fuerza laboral a través de la educación y extender la edad laboral. Eso podría generar una tasa de crecimiento anual más cercana al 6% que el 4-5% pronosticada por muchos.


Kenneth Rogoff, la otra mitad del equipo de historiadores de la deuda Rogoff-Reinhart, presentó nuevamente su posición de que el nivel de la deuda global está cerca de un punto de inflexión. Sí, las tasas de interés son muy bajas, lo que hace que el servicio de la deuda sea sostenible. Pero el crecimiento económico también es bajo y si los costes de interés (r) comienzan a exceder el crecimiento (g), entonces podría sobrevenir una crisis de deuda. Por lo tanto, el problema de la sostenibilidad fiscal no ha desaparecido, como muchos argumentan. Por supuesto, Rogoff solo habla de la deuda del sector público (gráfico), cuando el problema de la deuda corporativa récord es mucho más preocupante para la sostenibilidad del crecimiento económico futuro en las economías capitalistas.

 

 

La respuesta de Joseph Stiglitz a la crisis de la deuda mundial posterior a la pandemia es cancelar las deudas de los países más pobres. Esto debe hacerse "creando un marco internacional que lo facilite de manera ordenada".  ¿Qué posibilidades hay de que esto sea acordado e implementado por el FMI y el Banco Mundial, y mucho menos por todos los acreedores privados como los bancos y los fondos de cobertura?


Mi impresión general de estos paneles es que la corriente principal de la teoría económica es bastante pesimista sobre una recuperación económica suficiente de la pandemia, tanto en los EEUU como a nivel mundial. Pero los “grandes y buenos” se debaten entre el requisito obvio de mantener el estímulo monetario y fiscal para evitar un colapso de la economía mundial y los activos financieros; y la inminente necesidad de poner fin a ese estímulo para evitar niveles de deuda insostenibles y una nueva crisis financiera. Ese es el dilema para la teoría economica capitalista.


Ese dilema también empuja a algunos artículos de economistas de la corriente principal a buscar maneras de pronosticar futuros colapsos financieros. Un documento nos recordó que en lo más profundo de la Gran Recesión, la Reina de Inglaterra visitó la London School of Economics. Cuando se le mostraron gráficos que enfatizaban la escala de los desequilibrios en el sistema financiero, hizo una pregunta simple: "¿Por qué nadie se dio cuenta?"  Pasaron varios meses antes de que recibiera una respuesta oficial de los economistas. Acusaron la falta de previsión de la crisis a la “psicología de la negación”. Hubo un "fallo a la hora de prever el momento, el alcance y la gravedad de la crisis y evitarla"(Las causas de la Gran Recesión). Ahora, en este artículo, los autores intentan lidiar con esta falta de previsión con el aprendizaje automático. Utilizando estas técnicas modernas, calculan que ahora pueden predecir crisis financieras sistémicas con 12 trimestres de antelación.


En AnsweringTheQueen_MachineLearningAn_preview van más allá al sugerir que el trabajo empírico puede ofrecer 'pistas preciosas' sobre por qué hay crisis financieras regulares y recurrentes en las economías modernas, aunque yo no pude ver cuáles eran.


En otro artículo, los autores analizan cinco grandes crisis financieras durante los últimos 200 años del capitalismo para ver qué políticas fueron más efectivas para recuperarse de las crisis. En  TwoHundredYearsOfRareDisasters_Fin_powerpoint  descubren que las crisis tenían “efectos persistentes tanto en los mercados financieros como en la actividad económica”.  ¡Sorpresa! Sin embargo, también encontraron que desde el fin del patrón dólar-oro "las caídas en la actividad económica tras una crisis en el centro financiero continúan siendo bastante prolongadas, los efectos en los mercados financieros son mucho menos persistentes".  En otras palabras, las inyecciones monetarias de los bancos centrales en monedas fiduciarias flotantes pueden preservar el valor de los activos financieros pero no ayudar a los activos productivos. Tal como hemos visto durante la recesión de COVID.

 

 

La otra preocupación sobre el impacto de COVID para la corriente principal es el posible colapso del comercio y las 'cadenas de valor globales'. Un documento establece claramente que las guerras comerciales internacionales y la reducción de la distribución óptima de proveedores internacionales por razones políticas era perjudicial.  CuttingGlobalValueChainsToSafeguard_preview (1) recorta el PIB de EEUU un 1,6% "pero apenas cambia la exposición de EEUU a una crisis extranjera" .


El impacto del COVID-19 no fue el único problema que concentró las mentes de la corriente principal de la teoría económica. No se ignoró la economía del cambio climático. Otro documento mostró que las soluciones de mercado de la teoría económica dominante para hacer frente al calentamiento global están fallando. El precio del carbono no estaba funcionando. Quizás es hora de acabar gradualmente con la propia teoría económica dominante. Un artículo planteó la posibilidad de que la inteligencia artificial pueda reemplazar pronto a los economistas y hacer todos los cálculos que hacen actualmente los humanos ( WillArtificialIntelligenceReplaceCom_powerpoint)
 

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Bajo la lupa. La revuelta de los WASP: ¿golpe o sujeción militar a la vista?

EL DESTINO DE EU se puede decidir con las dos elecciones de desempate senatorial en Georgia, que define el control del Senado, y al día siguiente, 6 de enero, la crucial reunión del Congreso para validar "los votos electorales" de los estados, además de la marcha del "millón" de los WASP (White Anglo Saxon Protestants: blancos protestantes anglosajones) partidarios de Trump. Todo puede suceder cuando "perdió" Trump y ganó el trumpismo (https://bit.ly/3rTPzjI).

LA CATÓLICA NANCY Pelosi se reeligió a duras penas como lideresa de la Cámara con sólo nueve votos de más. Trump no pudo cambiar la impavidez de los tribunales judiciales: ni estatales ni de la Suprema Corte, donde los republicanos gozan una mayoría de seis contra tres. Ahora le queda a Trump el penúltimo recurso de la reunión del Congreso hoy 6 de enero, junto al vicepresidente Mike Pence, a quien le corresponde el recuento oficial de los "votos electorales", cuando aparecieron 12 insurgentes republicanos del Senado que objetarán los resultados en varios estados volátiles (swing states).

A TRUMP LE quedaría el último recurso de promulgar una ley marcial para que los militares realicen una nueva elección presidencial, como sugirió su ex asesor de seguridad nacional teniente general Michael Flynn (https://washex.am/3bcFgBy), recientemente perdonado, y/o propinar un golpe de Estado.

OTRA EVENTUALIDAD EN los próximos 14 días incandescentes sería librar una guerra, en compañía de su aliado israelí Netanyahu, contra Irán, y/o aventurarse a una conflagración contra China. Hace tres días, "10" de todos los todavía vivientes secretarios del Pentágono, la mayoría con un pasado bélico atroz en sus guerras de destrucción masiva en los países valetudinarios del planeta, firmaron su opinión en la que expresan que los militares no tienen ningún papel para cambiar los resultados de la elección presidencial: “el tiempo ya pasó (https://wapo.st/3hL0EyU)”.

LOS 10 EX secretarios del Pentágono afirmaron que "involucrar a los militares en disputas electorales cruzaría un territorio peligroso". Entre los 10 –Ashton Carter, Dick Cheney, William Cohen, Mark Esper, Robert Gates, Chuck Hagel, James Mattis, Leon Panetta, William Perry y Donald Rumsfeld– llamó profundamente la atención que dos hayan sido secretarios despedidos por Trump –James Matis y Mark Esper– y otros dos, Dick Cheney y Donald Rumsfeld, conformen el núcleo duro de Baby Bush, quien, con el apóstata Mitt Romney y el fallecido John McCain, constituye la oposición interna al trumpismo, con o sin Trump, en el seno republicano.

LOS 10 SECRETARIOS anti-Trump advierten a "funcionarios civiles y militares" –en particular al "secretario de Defensa en funciones Christopher C. Miller y sus subordinados"– de "no intervenir" en el proceso de legitimación impugnada del presidente electo Biden, ya que "se harán responsables", lo cual "incluye castigos criminales, debido a las graves consecuencias de sus actos sobre nuestra república" cuando los "adversarios buscan tomar ventaja de la situación". Ya un mes antes de las elecciones, el jefe de las Fuerzas Armadas Conjuntas, general Mark Milley, había advertido que el ejército no intervendría en la disputa electoral (https://n.pr/3pWujYX).

SE HAN ESCENIFICADO movimientos impactantes en la interacción de los militares con los políticos. El general James Mattis, defenestrado por Trump, no dudó en apoyar al presidente electo Biden, quien nominó como su futuro secretario del Pentágono al general retirado de 67 años Lloyd Austin (https://bit.ly/3nqh80N), quien sería el primer afroestadunidense en tan sensible cargo –nota: el general Colin Powell, secretario de Defensa con Baby Bush, es mulato (como Obama).

EL EJÉRCITO DE EU es reflejo también de su heterogeneidad étnica en cuanto a los hombres se refiere: casi 70 por ciento blancos, 17.3 por ciento "latinos" y casi 17 por ciento "afros" (https://bit.ly/394bqfJ). ¿Se puede fracturar su ejército conforme a su segmentación étnica? Se desató la batalla por la presidencia de 2024 cuando los republicanos luchan por el alma de su partido y los WASP por su supervivencia.

 

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Criptomonedas para «dummies» Preguntas y respuestas sobre Bitcoin

Las extensión de las criptomonedas, sobre todo de bitcoin, plantea diversos interrogantes. ¿Qué son exactamente? ¿Cómo funcionan? ¿Qué significa la jerga que está detrás? ¿Qué consecuencias tienen para los Estados, e incluso para la democracia?

 

Bitcoin nació en 2008, el mismo año que Lehman Brothers declaró su quiebra. El 31 de octubre de ese año, un usuario identificado como Satoshi Nakamoto publicó en la lista de correo «Cryptography» un mensaje que decía: «He estado trabajando en un nuevo sistema de dinero electrónico que es totalmente peer-to-peer, sin terceros de confianza». Además, contenía un enlace al documento alojado en el sitio bitcoin.org conocido como «white paper» donde se explicaba punto por punto el funcionamiento del sistema. En realidad, nadie conoce la verdadera identidad de Nakamoto.

Bitcoin fue la primera moneda digital que logró transferir valor entre usuarios sin necesidad de una autoridad central que verifique las transacciones. La idea, tan sencilla como suena, dio origen a una revolución monetaria sin precedentes. El 9 de enero de 2009, Nakamoto liberó la versión 0.1 del cliente de Bitcoin (hoy conocido como Bitcoin Core), un software de código abierto que conectaba varias computadoras entre sí, y esto dio origen a la red que soportaría la criptomoneda. Las tareas de la red eran, en apariencia, sencillas: permitir transacciones entre usuarios, hacer una lista de todas las transacciones, verificar que no se gaste dos veces la misma moneda y emitir nuevas unidades monetarias.

Ese mismo día, a las 00:54, se minó el primer bloque de bitcoin y con él se crearon las primeras unidades. Tres días más tarde, el 12 de enero de 2009, Hal Finney, uno de los miembros más destacados de la lista de correo «Cryptography», recibió la primera transacción de bitcoin de la historia. El 26 de abril de 2011, Nakamoto envió su último mensaje y desapareció de la vista del público. Tres años más tarde, el 28 de agosto de 2014, Finney murió producto de un cuadro avanzado de esclerosis lateral amiotrófica. Su cuerpo se preserva en estado de criogenia en los laboratorios de la Alcor Life Extension Foundation.

Junto a Nick Szabo, Finney es reconocido como uno de los pioneros de Bitcoin y uno de los principales sospechosos de ser Satoshi Nakamoto o, al menos, de haber tenido contacto estrecho con el personaje anónimo.

¿Qué es bitcoin?

Bitcoin, además de ser el nombre de la moneda, es la red que la soporta: una red entre pares (p2p), sin intermediarios, que permite mandar valor de una parte del planeta a otra sin pedir permiso a nadie, a un costo relativamente bajo, de forma semianónima, rápida y totalmente irreversible. Estas características le permiten a Bitcoin ser inmune a los intentos de censura de cualquier nación, empresa o autoridad.

Los usuarios pueden transferir bitcoins a través de la red para hacer casi cualquier cosa que se pueda hacer con las monedas convencionales, como comprar y vender bienes y servicios o enviar dinero a otra persona, e incluso algunas plataformas permiten recibir u otorgar crédito usando bitcoins. Los bitcoins se puede comprar, vender e intercambiar por otras monedas en casas de cambio especializadas. A diferencia de las monedas tradicionales, Bitcoin es totalmente virtual. No hay monedas físicas que lo representen.

Los usuarios de la red poseen una serie de claves (conocidas como claves privadas) que permiten demostrar la propiedad del bitcoin. Con estas claves se pueden realizar transacciones a otros usuarios de la red. Las claves se guardan en billeteras digitales, que pueden estar en una computadora personal, en el teléfono e incluso en un hardware específico diseñado con tal fin. Las claves privadas que permiten realizar transacciones son el único requisito previo para enviar bitcoins, dejando así el control total de sus fondos en manos de los usuarios.

¿Qué es la minería?

Cada unidad de Bitcoin se crea en un proceso llamado «minería». Determinados nodos de la red, llamados mineros, compiten para encontrar la solución a un problema matemático mientras se procesan las transacciones de bitcoins. Cualquier participante en la red Bitcoin puede convertirse en minero, en tanto que ponga a disposición el poder de procesamiento de su computadora para verificar y registrar transacciones.

Cada diez minutos, en promedio, un minero de Bitcoin compite por validar todas las transacciones de los últimos diez minutos y, si logra validarlas, obtiene una recompensa en forma de bitcoins. Esta función es conocida como «prueba de trabajo», o en inglés, proof of work.

En la actualidad, la recompensa consiste en 6,25 bitcoins por bloque minado, y cada 210.000 bloques, la recompensa se reduce a la mitad. De esta forma Bitcoin alcanzará un límite de unidades cercano a los 21 millones. Este límite se deduce de la propia velocidad de emisión de nuevas unidades de Bitcoin, que está establecida en el software de la red. Además, cada unidad de Bitcoin se puede dividir en 100 millones de partes, es decir que podemos fraccionar un bitcoin hasta obtener el 0,00000001 de cada unidad. Esa unidad mínima se llama satoshi.

El protocolo de bitcoin incluye algoritmos que regulan la función de minería en la red. La dificultad de resolución del problema matemático que permite minar un bloque se ajusta de forma automática para que el tiempo de validación entre un bloque y otro sea de diez minutos, sin importar la cantidad de mineros que estén compitiendo en ese momento. El número de bitcoins en circulación adquiere la forma de una curva predecible que se acerca a los 21 millones para el año 2140. Dado que la tasa de emisión es decreciente, a largo plazo, Bitcoin es deflacionario. No se puede inflar «imprimiendo» dinero nuevo más allá de la tasa de emisión esperada.

Pero que sea una moneda virtual no significa que no haya «materialidad» detrás. Minar bitcoins requiere del uso de energía eléctrica. Con las condiciones actuales donde la competencia es muy extendida, el minado de bitcoins se vuelve rentable en regiones que tengan alguna ventaja comparativa, como por ejemplo, energía eléctrica muy barata. A mayor potencia de computación hay mayores probabilidades de resolver un bloque y, por tanto, de obtener la recompensa. Por eso se crearon «pools de minería» para concentrar ese poder de fuego.

Esa es una de las razones por las cuales Paraguay, por ejemplo, se volvió uno de los lugares desde donde «minar bitcoins» resulta rentable. «En Paraguay sigue siendo rentable minar bitcoins debido a que tenemos el más bajo costo de energía eléctrica de la región», dice Luis Pomata, CEO y cofundador de Nano Mining Paraguay. «El costo normal es de 5 centavos de dólar el KW/h y puede llegar inclusive a los 3 centavos de dólar el KW/h. Es algo que solamente se ve en países asiáticos o en algunos lugares de Norteamérica». Y agrega que el país sudamericano tiene también «bajos costos de mano de obra técnica y por último se pueden comprar o alquilar depósitos/galpones para utilizarlos como centros de datos que cumplen con los requisitos necesarios para albergar las máquinas mineras a un precio muy accesible».

¿Cómo obtiene su valor?

Una de las preguntas más frecuentes acerca de Bitcoin es «cómo obtiene su valor» o «qué respaldo tiene». Para poder responder esto, debemos dar un pequeño rodeo histórico. Al final de la Segunda Guerra Mundial, se impuso la necesidad de crear un sistema de comercio internacional que evitara los desequilibrios que habían llevado a la Primera Guerra, al crack de los años 30, al auge del fascismo y, finalmente, otra vez al enfrentamiento bélico y el Holocausto.

Estados Unidos, con la doctrina del globalismo liberal a la cabeza, sostuvo la hipótesis de que un mundo abierto al comercio era un mundo de paz. Así, en las conferencias de Bretton Woods, el dólar estadounidense se convirtió en el garante del comercio internacional y, por lo tanto, de la paz. Hasta ese entonces el dólar contaba con una fracción de oro que garantizaba su «valor». Los dólares, en definitiva, eran convertibles a una porción de oro. Pero en 1971 Richard Nixon decretó la salida de Estados Unidos del patrón oro y entonces la moneda estadounidense dejó de ser convertible al metal precioso. Así, ya ninguna moneda global podía ser convertible, vía el dólar, al oro. Este tipo de dinero es conocido como dinero fiat o fiduciario.

El «respaldo» de nuestras monedas proviene de la capacidad de los Estados de forzar su uso y declarar ilegales el resto de las monedas. El cambio radical entre patrón oro y dinero fiduciario (que viene del latín fides, es decir, fe) es aún hoy en día, a casi medio siglos de distancia, un hecho desconocido para una gran porción del público. Nuestro dinero no tiene respaldo alguno más que la credibilidad en quién lo emite y el acuerdo entre las partes que lo usan. En definitiva, el valor del dinero es una relación social y de ahí, por lo tanto, su carácter ineludiblemente político.

El valor de Bitcoin, más allá de sus características particulares como la escasez, la seguridad, la resistencia a la censura, la inmutabilidad y la fiabilidad, depende del acuerdo de todos los usuarios. En ese sentido, Bitcoin también es, de alguna forma, una forma de fe. La única diferencia con el dinero que imprime el Estado o un banco (como puede ser el caso de Hong Kong) es que el valor no está asociado a la confianza en determinado gobierno, sino a la confianza puesta en un sistema de prueba criptográfica.

Esto implica la destrucción del monopolio del dinero por parte de bancos y Estados, y la demostración empírica de que un grupo de personas que no se conoce, que no tiene contacto entre sí y que ni siquiera tiene los mismos intereses ni ideología puede generar consenso a través de una tecnología lo suficientemente robusta y unos incentivos alineados de la forma correcta.

¿Puede surgir una «oligarquía» del bitcoin?

Si bien Bitcoin es una red descentralizada, el miedo a la centralización siempre existió y es un problema que tiene muchos matices. En principio, se podría sospechar que los desarrolladores que actualizan, escriben y mantienen el código de Bitcoin pueden tener un poder especial sobre el resto de la comunidad. Pero lo cierto es que cada cambio puede o no ser aceptado por esta, en tanto que para aplicarse es necesario que cada nodo actualice la versión completa del software Bitcoin Core. En ese sentido, un cambio que no cuente con el suficiente consenso de la red puede ser rechazado.

Por otro lado, el mayor riesgo de concentración se encuentra del lado de los mineros, dado que Bitcoin puede mantener su autonomía mientras todos los nodos mantengan la cooperación. Existe la posibilidad de que la red sufra un tipo de ataque conocido como «ataque del 51%» en el que alguien que logre concentrar la mitad más uno del hashpower de la red pueda reescribir la blockchain a su antojo. El riesgo de que un pool de minería logre alcanzar esa cantidad de poder de «hash» es real, aunque si así lo hiciera, estaría atacando, y por lo tanto destruyendo valor, de parte de la red en la que está invertido. Por lo tanto, sería una especie de autodestrucción.

Otros posibles candidatos para ser «oligarcas del bitcoin» son aquellos usuarios que minaron o compraron muchos bitcoins cuando no valían casi nada. Estos usuarios son conocidos en la jerga como whales (ballenas) y durante mucho tiempo, el movimiento de sus fondos provocaba grandes tensiones en el precio del bitcoin. A medida que la red crece en usuarios, el poder de las whales va disminuyendo, pero siguen siendo un factor que es preciso tener en cuenta. Pese a que existe la posibilidad de que una persona o un grupo de personas se «apoderen» de Bitcoin, es importante entender que el mayor activo de la red es el consenso, y cualquier cosa que atente contra el consenso de Bitcoin afectará su precio. Por lo tanto, todos los actores tienen un incentivo muy fuerte para no tomar medidas que puedan destruir la confianza de la red.

¿Qué lo diferencia de otras criptomonedas? ¿Hay una competencia entre ellas?

Al ser la primera criptomoneda, el bitcoin tiene una preponderancia singular. Es la que más tiempo lleva existiendo, la más conocida y la que más momentos complicados logró superar. Además, tiene varios elementos que alientan su crecimiento, entre ellos, el pico del precio en 20.000 dólares, que podría ser superado. Existen miles de nuevas criptomonedas, pero son pocas las que realmente aportan algo singular y significativo al espacio.

Ethereum, por ejemplo, es hoy por hoy la plataforma más elegida por desarrolladores interesados en blockchai, dado que no es solo una criptomoneda, sino que es una computadora descentralizada con la capacidad de ejecutar programas informáticos inmutables conocidos bajo el nombre de «contratos inteligentes». Más que competencia, la aparición de proyectos diferentes de bitcoin, con otros alcances y metas, fortalece el espacio, brinda alternativas y permite encontrar soluciones que quizá no puedan ejecutarse de forma tan sencilla en el software de Bitcoin.

¿Qué consecuencias puede tener para los Estados?

De mínima, los Estados van a tener que aprender a lidiar con estas tecnologías y entender que sus ciudadanos las van a empezar a usar en su vida cotidiana. De máxima, el Estado perdería el control de su sistema monetario. Esta perspectiva, animada por algunas utopías libertarias, es muy exagerada, porque demasiadas cosas deberían salir bien en el ecosistema de las criptomonedas (y los Estados no deberían hacer nada) para que esa situación se vuelva real.

Ya hoy las medidas que se exigen a las casas de cambio cripto (también conocidas como exchanges o brokers), como el KYC (know your customer, «conoce a tu cliente») y AML (anti money laudering, «anti lavado de dinero»), funcionan como una buena herramienta para regular el comercio entre dinero estatal y criptoactivos. El cambio de dinero fiat a cripto es el cuello de botella en el que el Estado puede intervenir y obtener algún tipo de beneficio. La prohibición, en cambio, empuja a los usuarios a manejarse por completo en el mercado negro y en dinero en efectivo. Con la aparición del renmi digital, también conocido como «cripto yuan», China se pone a la cabeza de los Estados que buscan crear su propia criptomoneda para competir, o amortiguar, el impacto de esta tecnología. Actualmente, 65% de la minería de bitcoin proviene de China.

¿Por qué no se puede usar para transacciones corrientes?

Esto depende mucho de la tecnología y del precio. Mientras que en sus inicios bitcoin se usó como medio de pago, había algunas cuestiones que lo hacían bastante incómodo. La cuestión es que solo se valida un bloque cada diez minutos, y que el límite en el tamaño del bloque permite solo tres transacciones por segundo, lo que limita la capacidad del sistema y lo hace ineficiente si pensamos en compras o ventas en locales como cafeterías, almacenes, verdulerías, etc. Nadie se va a quedar esperando ahí a que su transacción se valide. Además, se suma el problema de la comisión por transacción.

Si bien en una transacción de, por ejemplo, dos bitcoins el costo es ínfimo, para transacciones pequeñas (recordemos que un bitcoin se puede dividir en hasta 100 millones de unidades) la comisión podría superar el valor de la transacción. En ese sentido, existen varias propuestas para solucionar esto y convertir de nuevo el bitcoin en un medio de pago. La más interesante, que usa la misma blockchain de Bitcoin, se llama lightning network y es un protocolo que funciona en una segunda capa de la blockchain y permite la creación de canales de pago en los que se pueden hacer miles de pagos en segundos y sin costo. El único pago se haría cuando el canal se cierra y sería el equivalente a una comisión normal de la red.

¿Las criptomonedas son una especie de paraísos fiscales radicales?

Cuando pensamos en paraísos fiscales, nos remitimos a una ubicación geográfica con una estructura jurídico-administrativa que permite a empresas, familias, organizaciones o individuos mantener su capital fuera del alcance del gobierno del país en donde se generó ese dinero. Panamá, Malta, pequeñas islas, a veces paradisíacas, e incluso estados de Estados Unidos como Delaware o Nuevo México pueden caer en esta categoría. En realidad, la expresión en inglés es refugio o guarida fiscal (tax haven) y no paraíso (heaven).

En este sentido, las criptomonedas funcionan de forma similar. Uno puede guardar su poder adquisitivo fuera del control de los Estados, aunque esto tiene algunas implicancias un poco más fuertes. En primer lugar, el dinero que se guarda en un paraíso fiscal es dinero fiduciario; por otro lado, quienes acceden a este tipo de jurisdicciones cuentan con una estructura legal y económica de cierta envergadura para lograrlo. Si bien los Estados dicen estar en contra, los paraísos fiscales más grandes del planeta son jurisdicciones de la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido. Lo cual no deja de llamar la atención. En el caso de las criptomonedas, estas están abiertos a cualquier ciudadano, cuente o no con una estructura jurídico legal, sea o no parte de los ricos que suelen fugar su dinero a los paraísos fiscales. Y por otro lado, el poder adquisitivo atesorado en criptomonedas no está en dinero impreso por el Estado y nunca lo estuvo. En ese sentido, es muy parecido a comprar oro: el oro es escaso, su cantidad no está controlada por el Estado, no se puede emitir a gusto y placer, resiste el paso del tiempo, etc.

Lo que permite Bitcoin, por poner un ejemplo, es obtener las mismas características de un resguardo de valor como el oro pero con algunas ventajas: es más fácil de transportar, no requiere interacción física con nadie y es resistente a cualquier tipo de «censura» estatal. En ese sentido, Bitcoin representa la posibilidad de salir por completo del esquema económico controlado por el Estado, la política y los bancos. Es un «afuera» total del sistema bancario y estatal. Y se puede acceder desde una computadora o celular que se guarda en el bolsillo.

En definitiva, es mucho más que un paraíso fiscal, porque incluso está por fuera de las relaciones de poder entre bancos y Estados. Es de alguna forma una democratización total de la banca, ya que se anula por completo la necesidad de un intermediario para transferir valor a cualquier parte del mundo. Se podría decir que es una forma radical de dinero controlado por sus usuarios.

¿Qué consecuencias podría tener para la democracia debido a la complejidad de su uso?

La principal afrenta que representa bitcoin y cualquier criptomoneda, como decíamos más arriba, es la amenaza al monopolio de la emisión de dinero que hoy tienen los Estados. Como quedó claro en la crisis de 2008 y ahora con la pandemia, Wall Street, los bancos y demás instituciones financieras son too big to fail [demasiado grandes para quebrar]. La caída del sistema bancario también sería la caída de los gobiernos de turno y un punto de inflexión para cualquier democracia.

Quienes vivimos la crisis de 2001 en Argentina lo pudimos ver. El sostén del sistema bancario actual implica aumentar la circulación de dinero, en forma de impresión, crédito, bonos, etc. La única manera que tienen las personas comunes de resguardarse contra esos aumentos de circulante es comprando oro, criptomonedas u otro tipo de objetos. En este sentido, por primera vez en años, las personas comunes tienen una herramienta para resguardarse de las malas desiciones de política económica por un lado, y de desafiar el statu quo financiero por otro. En el caso de economías fallidas como Venezuela, por ejemplo, el bitcoin funcionó casi como un oasis para quienes podían acceder a la criptomoneda mediante envíos del exterior.

En este sentido, Bitcoin podría considerarse como una versión radical del sistema de bancos centrales independientes, en línea con lo que planteaba Milton Friedman, donde la cantidad de dinero esté completamente escindida de las necesidades políticas. Habría que ver si un sistema de estas características permite crecer a las economías de los países periféricos. En principio, no habría nada estructural que impidiera que existan gobiernos democráticos sin un control total o parcial de su política monetaria.

Respecto al problema del uso, hoy Bitcoin se encuentra todavía en una etapa bastante temprana. Si pensamos la transición que sufrió internet de ser solo un sistema para programadores de universidades de Estados Unidos a ser la mayor plataforma de comunicación mundial en solo 40 años, podemos tomar dimensión del proceso que deben atravesar las criptomonedas. Hoy, cualquier niño o niña que no sabe leer toma un teléfono y puede abrir YouTube sin problema. Aunque los padres atribuyan esto a una inteligencia especial de sus hijas e hijos, en realidad quien logró eso es el diseñador de la interfaz. Con esto quiero decir que, a medida que una tecnología evoluciona, también lo hace su interfaz, que se vuelve cada vez más sencilla. No hace falta saber cómo funciona internet para usarla, o conocer la tasa de transferencia de bits para ver una película en Netflix, o conocer los pormenores del protocolo TCP/IP para enviar un correo electrónico. Esto es así, precisamente, por la evolución en lo que ahora se llama «interfaz de usuario» y «experiencia de usuario» (en inglés UX/UI).

Lo que realmente necesita Bitcoin para volverse aún más «democrático» es ir eliminando, dentro de lo posible, el nivel de conocimiento necesario para operar en la plataforma. Hoy por hoy, si bien existen billeteras de bitcoin muy sencillas para teléfonos inteligentes, el proceso de transformar bitcoins a monedas fiduciarias y viceversa sigue siendo bastante friccionado.

Pero este problema posiblemente se irá eliminando, y la importancia de las criptomonedas se destacará aún más cuando la mayoría del dinero del mundo se vuelva digital. Cuando casi toda la población reemplace el efectivo por dinero digital (fiduciario, estatal y centralizado), la adopción de bitcoins será mucho más sencilla y, además, muchos preferirán tener dinero digital anónimo.

Los hoy tan popularizados pagos con códigos QR, que requieren casi nula comprensión de cualquier usuario respecto de la tecnología que está detrás, nacieron con las billeteras de Bitcoin. Cualquiera puede enviar y recibir bitcoins desde cualquier teléfono mediante códigos QR. En ese sentido, lo que queda por pulir es la fricción para adquirir nuevas unidades. Algo que, de a poco, empieza a suceder a escala global. En octubre de 2020, la empresa de pagos digitales Paypal anunció que pronto integrará Bitcoin a su billetera. La aplicación Cash App (una especie de Mercado Pago estadounidense propiedad de Jack Dorsey, CEO de Twitter) desde finales de 2018 permite operar en bitcoins.

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Vacuna de Pfizer da impulso de 40 mil mdd a farmacéuticas

En menos de una semana las principales empresas farmacéuticas han incrementado en aproximadamente 40 mil millones de dólares (860 mil millones de pesos al tipo de cambio actual) su valor de mercado, como resultado de la expectativa generada por los avances que ha mostrado la vacuna contra el Covid-19 de Pfizer y BioNTech.

Para efectos comparativos, el incremento en el valor de las principales empresas farmacéuticas supera en 30 por ciento el presupuesto anual de salud de México, una de las 15 mayores economías del mundo, que este año es de 653 mil 400 millones de pesos, según datos oficiales.

Los 860 mil millones de pesos en que aumentó el valor bursátil de las farmacéuticas equivale a 3.4 puntos del producto interno bruto de México.

El lunes pasado Pfizer dio a conocer que la cura que trabaja en conjunto con BioNTech tiene 90 por ciento de efectividad contra el nuevo coronavirus, lo que superó las expectativas, pues se esperaba que su eficacia fuera de entre 70 y 80 por ciento.

Los anterior disparó inmediatamente las acciones de ambas farmacéuticas, siendo Pfizer la más beneficiada, pues su valor bursátil pasó de 202 mil 195 millones de dólares a finales de la semana pasada a 217 mil 749 millones actualmente, es decir, con el anuncio la farmacéutica estadunidense ganó 15 mil 500 millones de dólares

Lo anterior fue aprovechado por el presidente ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, quien ante el alza de las acciones vendió 62 por ciento de sus títulos, lo que le generó una ganancia de aproximadamente 5.6 millones de dólares.

La alemana BioNTech, también se vio beneficiada por los mercados luego del anuncio de la vacuna, pues hasta el viernes pasado su valor de capitalización bursátil era de 20 mil 816 millones de dólares, y ahora es de 23 mil 712 millones, lo que significa que un aumento de casi 3 mil millones de dólares.

El valor de Pfizer y BioNTech subió debido a que han establecido acuerdos con distintos países para surtir grandes volúmenes de la vacuna para combatir una pandemia que ha cobrado la vida de más de un millón de personas en el mundo. Por ejemplo, con Estados Unidos tienen un trato de 100 millones de dosis con opción a 500 millones.

La noticia que dieron ambas compañías animaron a otras emisoras del mismo ramo, la gigante Johnson & Johnson vio un aumento de 15 mil millones de dólares en su valor de mercado, esto al pasar de 374 mil 519 millones a 389 mil 894 millones de dólares.

Otra farmacéutica beneficiada, que también está en la carrera por encontrar una vacuna, es Moderna, cuyo valor de mercado pasó de 28 mil 89 millones a 33 mil 400 millones, es decir, un aumento de aproximadamente 5 mil millones de dólares. Mientras que Astra Zeneca vio un alza de poco más de 2 mil millones, al avanzar de 72 mil 800 a 75 mil millones.

Hasta antes del anuncio de Pfizer, la industria farmacéutica ya había visto grandes ganancias en su valor de mercado, pues desde el inicio de la pandemia, hasta mediados de octubre, las empresas mencionadas acumulaban un incremento de aproximadamente 100 mil millones de dólares en su capitalización bursátil.

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Informe Cómo pagar por la pandemia y una transición justa, elaborado por el TNI

Un informe del Transnational Institute detalla diez medidas para recaudar los suficiente para financiar la salida de la crisis del covid, lograr los objetivos de desarrollo sostenible, una transición climática y reparaciones para la esclavitud.

 

Recaudar 9,4 billones de dólares al año durante los próximos diez años mediante diez medidas a tomar de manera global para financiar otras diez acciones que cubrirían los costos de la pandemia, combatir el cambio climático, pagar reparaciones por la esclavitud y lograr los objetivos de desarrollo sostenible. Eso es lo que detalla el informe Cómo pagar por la pandemia y una transición justa de la organización con sede en Países Bajos Transnational Institute (TNI) publicado hoy.

Las diez propuestas de financiación progresista para recaudar dicha cantidad han sido elaboradas anteriormente por organizaciones internacionales, grupos de estudio, académicos y movimientos sociales. Impuestos nuevos a la riqueza y las ganancias de las empresas, reformando los subsidios a los combustibles fósiles, gravando el carbono, reencauzando el gasto militar, cancelando la deuda y emitiendo DEG, el planeta podría recaudar más de nueve billones de dólares al año durante los próximos 10 años. “Como colectivo”, ha dicho el investigador y autor del informe, Ben Tippet, “podemos permitirnos la construcción de un futuro mejor, siempre que los ricos y poderosos lo paguen”. Sobre el informe ha explicado que demuestra que es perfectamente posible “mediante unas pocas medidas de política abordar la pandemia y construir un futuro vivible que trate a la humanidad con equidad y dignidad”, matizando que “avanzar hacia un mundo justo depende del poder político y no de la disponibilidad de recursos financieros”.

 “El informe no deja dudas de que los Gobiernos tienen una variedad de opciones para recaudar los fondos necesarios para la una mejor reconstrucción”, ha declarado Lavinia Steinfort, otras de las investigadoras del TNI que ha participado en el informe. “Es hora de centrar nuestros esfuerzos en adoptar medidas colectivas comunitarias a nivel mundial para lograr finanzas públicas que sirvan a la sociedad”, ha matizado.

1. Un impuesto mundial a la riqueza

Basándose en la propuesta del economista francés Thomas Piketty, el informe plantea un impuesto progresivo según los niveles de riqueza. Como no existe una autoridad fiscal internacional, explica el texto, esta propuesta debería plantearse a nivel nacional y redistribuirse en todo el mundo. 

Aplicando una tasa del 1,5% a todas las fortunas que superen los mil millones de dólares, tal y como ha propuesto Oxfam, podría recaudar entre 70.000 millones y 100.000 millones de dólares por año. Aplicando una tasa impositiva del 1% a toda la riqueza neta superior a un millón de dólares, podríamos recaudar más de un billón de dólares al año. Si la tasa se elevara al 5 %, se podrían recaudar 5,795 billones.

2. Gravar la renta del capital de la riqueza privada en el extranjero

Se calcula que la riqueza que particulares mantienen en el exterior oscila entre 7,6 billones y 32 billones de dólares. Si se gravara a las tasas actuales todo ese patrimonio oculto, el informe calcula que se podría recaudar hasta 125.000 millones de dólares al año. “No es una política para aplicar un impuesto nuevo, sino para dejar de brindar oportunidades para que los ricos escondan su riqueza en el extranjero”, explican desde la organización.

Con el fin de aplicar este impuesto y el de la riqueza, los activistas abogan por un registro de activos internacional donde quede constancia de quiénes poseen activos y en qué cantidad, al que podrán acceder todos los países del mundo. El registro global de activos beneficiaría particularmente al Sur Global, al cerrar “los posibles flujos de capital financiero ilícito de los plutócratas que ocultan su patrimonio en el Norte”.

3. Un impuesto a las ganancias extraordinarias

Solo imponiendo un impuesto a las 32 empresas más rentables del mundo y a sus ganancias extraordinarias durante el covid-19 se podría recaudar 104.000 millones de dólares al año, según los cálculos de Oxfam. Las ganancias extraordinarias son aquellas que una empresa obtuvo durante la pandemia por encima del promedio de los últimos cuatro años, de 2016 a 2019. Gravando el 95% de ese beneficio extra de tan solo una treintena de empresas, se recaudaría dicha cantidad, pero la recaudación si se apliara a todas las empresas que han obtenido beneficios extras gracias a la pandemia sería muy superior. 

Los Estados Unidos impusieron un Impuesto a las Ganancias Excesivas en las dos guerras mundiales a las empresas que se enriquecían en la guerra y la posterior crisis. Gran Bretaña también lo aplicó, llegando en ambos países a tasas del 80% y el 95%.

4. Gravar las ganancias de las empresas en el extranjero

Si se eliminaran las oportunidades de traslado de ganancias a los paraísos fiscales y las empresas tuvieran que pagar impuestos en los países donde contratan a sus empleados y venden sus productos, según los cálculos del informe, se recaudaría entre 200.000 y 600.000 millones de dólares al año.

Un mecanismo para acabar con el traslado de ganancias empresariales es armonizar el impuesto de sociedades con una tasa mínima común en todos los países. La OCDE ya ha propuesto una tasa del 12,5%, que recaudaría 100.000 millones de dólares al año, pero dicho porcentaje haría bajar su impuestos de sociedades a la mayoría de los países al ser más bajo que el que cobran actualmente. En cambio, el informe recomienda un impuesto mínimo del 28%. Solo en el caso de las empresas estadounidenses, dicho impuesto recaudaría 758.000 millones de dólares entre 2021 y 2030.

5. Impuesto a las Transacciones Financieras

El Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), popularmente conocido por Tasa Tobin, recauda dinero al aplicar una pequeña tasa a la compraventa de acciones, bonos y derivados. Las tasas de este cálculo surgen de la propuesta que la sociedad civil presentara en 2011 para implementar un impuesto a las transacciones financieras en la Unión Europea, denominado “impuesto Robin Hood” (0,1 % a la compraventa de instrumentos de acciones y bonos y 0,01 % a las transacciones de derivados). Aunque las tasas que pretendían los activistas eran bajas, y aunque tuvo cierto apoyo inicial de varios gobiernos de la UE, el impuesto aún no se ha instrumentado debido a fuertes presiones del sector financiero. En el Estado español se ha aprobado recientemente dicho impuesto, pero no gravará los productos derivados, solo las acciones de empresas españolas que superen los 1.000 millones de euros de valor bursátil, lo que mengua enormemente su poder recaudatorio.

6. Impuestos a la contaminación

La eliminación de los subsidios públicos a la industria de los combustibles fósiles y la aplicación de un impuesto sobre el costo de la contaminación podrían recaudar 3,2 billones de dólares adicionales por año, según el informe. En la actualidad, gobiernos de todo el mundo subvencionan los combustibles fósiles con una suma de entre 296.000 a 478.000 millones de dólares al año. La cifra de 3,2 billones por año incluye cuánto costaría reencauzar esos subsidios directos, además de implementar un impuesto al carbono.

7. Reencauzar el 10 % del gasto militar mundial

El gasto militar mundial en 2019 ascendió a 1,917 billones de dólares. Corea del Sur, por ejemplo, anunció que recortará un 2 % (738 millones de dólares) su presupuesto de defensa del próximo año, y Tailandia lo reducirá un 8 % (557 millones). El dinero se destinaría a un fondo de ayuda en casos de desastre y a un paquete de estímulo, respectivamente. Reencauzar el 10 % del gasto militar mundial hacia la lucha contra las verdaderas crisis de seguridad podría recaudar entre 143.700 y 191.700 millones de dólares por año en todo el planeta, según los cálculos del TNI.

8. Condonación de la deuda al Sur Global

Más de 30 países se enfrentan actualmente al incumplimiento de pago de su deuda internacional. En 63 países empobrecidos, el promedio de pagos de la deuda externa pública aumentó del 5,5 % (como parte de los ingresos públicos) en 2011 al 12,4 % en 2019, y se estima que crecerá claramente en los próximos años.

En abril, el FMI anunció un alivio de la deuda de aproximadamente 214 millones de dólares para 25 de los países más pobres del mundo, y el G20 acordó una moratoria bilateral del pago de la deuda para los países de bajos ingresos hasta finales de 2020. Sin embargo, como han argumentado grupos activistas, el cese del servicio de la deuda no es lo mismo que la cancelación de la deuda. Y en total, ese alivio solo asciende a 20 000 millones de dólares, una reducción insignificante cuando se calcula que el Sur Global pagará 3,9 billones de dólares por el servicio de la deuda este año. La condonación de la deuda, de la magnitud que pide la UNCTAD, podría liberar el equivalente a 100.000 millones de dólares por año para el Sur Global durante los próximos 10 años.

9. Derechos Especiales de Giro

Los derechos especiales de giro (DEG) son la “moneda” internacional del propio FMI. Los DEG son activos seguros cuyo valor está determinado por una canasta multipolar de monedas. Los países pueden cambiar DEG por monedas, brindándoles así a los países que carecen de reservas de divisas sustento de liquidez internacional durante una crisis. La emisión se puede comparar con la financiación monetaria en el sentido de que el FMI les da a los países dinero nuevo sin ninguna expectativa de pago. De esta forma, los estados adquieren dinero y dejan de endeudarse. Los DEG, además, tampoco vienen acompañados de acuerdos de condicionalidad, como los préstamos actuales del FMI.

En el sistema de asignación actual, los DEG se distribuyen según el poder de voto en el FMI, que está injustamente dominado por los países más ricos del mundo.113 Por ejemplo, si se crearan 4 billones de dólares en DEG, solo 250 000 millones les llegarían a los países africanos. Si bien los países ricos, que ya tienen acceso a la liquidez internacional, podrían donar sus DEG restantes a los países que los necesiten, eso no estaría garantizado.

10. Un nuevo Plan Marshall

Para pagar los costes de la pandemia y una transición justa se necesitará tanto la redistribución de recursos del sector privado hacia el sector público (como lo hacen en gran medida las propuestas anteriores), como la redistribución de recursos dentro del sector público del Norte Global al Sur Global. Este plan Marshall en forma de donaciones adopta esta última estrategia. Un nuevo Plan Marshall, del monto solicitado por la UNCTAD, podría recaudar el equivalente a 50.000 millones de dólares por año para el Sur Global durante los próximos 10 años. 

¿Cómo se financiará? El informe propone que los bancos centrales y los bancos de desarrollo recauden el dinero de esas donaciones. Eso ayudaría a retener los fondos en la esfera pública, que podrían reinvertirse en proyectos sociales en el futuro.

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La originalidad absoluta de la crisis sanitaria y económica mundial

La finalidad este artículo es subrayar, con más insistencia que la que solemos observar en general, en la originalidad absoluta de la crisis actual, a saber, su dualidad contradictoria. Las causas del Gran Confinamiento (the Great Lockdown), como se denomina a partir de las Perspectivas de la economía mundial del FMI de abril de 2020, son endógenas a las relaciones entre la sociedad humana y la naturaleza en el marco del capitalismo. Sin embargo, como crisis económica se trata de un golpe exógeno al proceso de acumulación de capital y a las contradicciones que engendra clásicamente.

La salida de la crisis no depende de la mejora de la tasa de beneficio, sino del retroceso de la pandemia, es decir, en primer lugar de los avances de la medicina (tests y vacunas) y en segundo lugar de la eficacia de la acción de los gobiernos. La figura siguiente ilustra dos hechos capitales. Primero, la rapidez y profundidad de la caída del PIB mundial que refleja la línea roja, lo que transmite la idea de un choque anómalo que no tiene nada que ver con el vaivén coyuntural habitual. Segundo, el desconocimiento de si la pandemia se frenará o eliminará, o bien, por el contrario, si se agravará, como expresa la curva de puntos.

Figura 1. El hundimiento económico de marzo de 2020 y la tardanza e incertidumbre de la recuperación

 

El coronavirus, una pandemia propia del Antropoceno

En mayo de 2020 apareció en la web de la publicación estadounidense National Library of Medicine, de los National Institutes of Health (NIH), un artículo titulado COVID-19, the desease of the anthropocene 1/, que relata la historia de las enfermedades surgidas durante los últimos cuarenta años a raíz de una transmisión vírica de especies animales salvajes al ser humano, anteriores al coronavirus. Cito los pasajes fundamentales.

En primer lugar está la pandemia del sida:

Un antecedente cercano y trágico de la Covid-19 es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), causado por una infección del virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Esta enfermedad apareció en 1981 y para 2018 había afectado a unos 40 millones de personas, causando más de 750.000 muertes. Los virus VIH son fruto de múltiples transmisiones entre las especies de virus de inmunodeficiencia que infectan naturalmente a los primates africanos. La mayoría de estas transmisiones vehiculizaron probablemente virus que se propagaron de manera limitada en los seres humanos hasta que una de estas transmisiones, que afectó a un virus de inmunodeficiencia de los chimpancés del sureste de Camerún, se convirtió en la causa principal de la pandemia en los seres humanos. La transmisión de un virus de una especie animal salvaje al ser humano no es un fenómeno raro. De hecho, una gran proporción de agentes patógenos humanos son de orden zoonótico o eran de origen zoonótico antes de ser transmitidos únicamente a los seres humanos. Desde la aparición del sida, otras numerosas enfermedades contagiosas epidémicas, como el Ébola, el SRAS y el MERS, por citar tan solo las más recientes, han sido causadas por la transmisión de virus de especies animales salvajes al ser humano.

Estas transmisiones entre especies animales y de estas a los seres humanos no se deben al azar. Existen pruebas sólidas que demuestran que las alteraciones ecológicas han comportado un aumento de la incidencia, en los países emergentes, de enfermedades como el paludismo, el síndrome del hantavirus, el virus Nipah y el Ébola. La actividad humana transforma cada vez más de forma perturbadora los ecosistemas naturales de la Tierra y modifica intensamente los patrones y mecanismos de interacción entre las especies, facilitando la transmisión de enfermedades infecciosas entre las especies animales y los seres humanos.

El estudio cita al investigador chino P.J. Li 2/, quien explica que

Desde hace años, los intentos del gobierno chino de regular el comercio de carne de especies salvajes han sido contrarrestados por un poderoso lobby comercial, cuyos ingresos dependen de la continuidad del acceso al consumo de estos animales por un sector mayoritariamente acomodado de la sociedad china. Para completar la cadena causal, a menudo no se ha prestado atención a las advertencias de los científicos sobre los efectos potencialmente catastróficos del riesgo de enfermedades infecciosas emergentes. En el caso de la eclosión precedente del SRAS, se sospecha que el comercio de murciélagos puso a animales infectados en contacto con huéspedes de amplificadores sensibles, como la civeta de las palmeras enmascarada (Paguma larvata), en algún momento de la cadena de suministro de la fauna, creando un circuito en el que posteriormente se infectaron algunas personas. Li informa de que dos conocidos expertos chinos en el SRAS, Zhong Nanshan y Guan Yi, habían llamado la atención sobre la posibilidad de una pandemia proveniente de los mercados de carne salvaje en China y la necesidad de prohibir tales prácticas comerciales.

Bajo el Antropoceno subyace el Capitaloceno

En el estudio de los investigadores de la NIH hay alguna cosa muy inesperada en científicos de ciencias naturales, a saber, la afirmación de que hay que remontarse al origen de estos procesos y definir bien cuál es su fuerza motriz, o sea,

el consumo de combustibles fósiles para obtener energía, la deforestación y la conversión de hábitats naturales en tierras de cultivo o pastos. Estas figuran entre las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, y al mismo tiempo facilitan la aparición de nuevas zoonosis, como el SRAS-CoV-2, con un potencial pandémico. La extracción de petróleo y de madera en zonas forestales primarias implica la apertura de carreteras en los lugares de difícil acceso, favoreciendo el contacto entre personas y la fauna y facilitando la caza y el consumo de carne de caza. Al adelantar la frontera agraria para responder a las necesidades de los sistemas alimentarios actuales incrementa la frecuencia de los ecotonos, que son los espacios clave en la aparición de enfermedades infecciosas. Al mismo tiempo, la destrucción de los hábitats originada por estas actividades es la causa principal de la pérdida de biodiversidad, que está asociada asimismo al surgimiento de enfermedades infecciosas.

Así, tras el Antropoceno se halla lo que se denomina Capitaloceno. Para Jason Moore, a quien debemos esta noción, el Capitaloceno es “una manera de organizar la naturaleza, convirtiéndola en algo externo al ser humano y al mismo tiempo haciendo de ella una cosa cheap, en el doble sentido que puede tener este término en inglés: lo que es barato, pero también el resultado del verbo cheapen, que significa rebajar, devaluar, degradar” 3/. La posición dominante entre los teóricos del Antropoceno como nueva era geológica es la de datar su comienzo entre los años 1830 a 1850, en el momento del pleno auge y del inicio de la internacionalización de la revolución industrial. Jason Moore sostiene que el cambio de era es muy anterior. Lo sitúa en la implantación de la economía de las plantaciones y de una relación de explotación de los recursos naturales que vino aparejada con el recurso masivo a la fuerza de trabajo esclava. El Antropoceno que debe llamarse Capitaloceno puede “datarse simbólicamente en 1492. Las emisiones de CO2 se intensificaron a partir del siglo XIX, pero el modo capitalista de tratar la naturaleza data de mucho antes 4/.”

Cabe prever que vendrán nuevas pandemias a asolar el planeta si prosiguen la deforestación y la pérdida de biodiversidad al mismo ritmo catastrófico que ahora. Esta es la conclusión de informes que se presentarán a finales de septiembre en la Cumbre de Naciones Unidas sobre la Biodiversidad, bajo el epígrafe de “Acción urgente sobre la biodiversidad para un desarrollo sostenible” 5/. Un estudio estadounidense constata que actualmente EE UU “invierte relativamente poco en la prevención de la deforestación y la regulación del comercio de especies salvajes, pese a unas investigaciones correctamente realizadas que demuestran un alto rendimiento de tales inversiones para la limitación de las zoonosis, aparte de otras muchas ventajas que comportan. Dado que sigue aumentando la financiación pública en respuesta a la pandemia de Covid-19, nuestro análisis revela que los costes asociados a estos esfuerzos de prevención serían notablemente más bajos que los costes económicos y de mortalidad que supone la respuesta a estos agentes patógenos una vez hayan aparecido 6/.”

El momento inmediato de la situación mundial y el caso de China

Hoy por hoy no se está por planear futuras medidas de prevención, sino que impera un estado de cosas en que el relanzamiento de la producción, del consumo y del crecimiento está condicionado ante todo al retroceso de la pandemia, es decir, al momento en que se produzca la comercialización de una vacuna eficaz y sin graves efectos secundarios, y hasta entonces a la eficacia de las medidas adoptadas por cada gobierno para contener la propagación de la Covid-19 y permitir el retorno del personal asalariado a los lugares de trabajo. Este es el caso de China. Lugar de origen de la pandemia, también es el país en que esta ha sido combatida con más éxito (aparte de Taiwán y Corea del Sur). Mientras que países grandes como EE UU todavía se encuentran en la primera fase de expansión de la pandemia y otros, entre ellos algunos países grandes europeos, afrontan un fuerte rebrote, que los sitúa a lo largo de la curva punteada de la figura 1, China ha vuelto a unas tasas de crecimiento que según la OCDE harán de ella la única economía que terminará 2020 con una tasa anual positiva 7/.

Figura 2. China, una recuperación espectacular

 

Esta recuperación tiene que ver con el éxito de la campaña sanitaria, campaña que conviene examinar. Un artículo publicado por una organización estadounidense que se autoubica en la extrema izquierda (muy favorable al régimen cubano y al régimen venezolano) destaca importantes factores políticos y sociales. No menciona para nada los rasgos totalitarios del régimen chino (como ilustra la represión masiva contra los uigures) ni los oídos sordos que hicieron las autoridades a los avisos de una posible pandemia emitidos por diversos médicos desde finales de noviembre de 2019. Pero al margen de su sesgo propagandístico favorable al gobierno chino, subraya el tipo de medidas adoptadas para hacer frente a la pandemia en un país de la dimensión demográfica de China 8/.

El virus apareció por primera vez en Wuhan a finales de diciembre de 2019 9/. En dos a tres semanas se propagó rápidamente por toda la ciudad como reguero de pólvora, tomando desprevenido a todo el mundo. El 23 de enero, el gobierno chino ordenó la puesta en cuarentena total de Wuhan, una ciudad de once millones de habitantes. Fue el mayor confinamiento de la historia. Dos días después se bloquearon los accesos a toda la provincia de Hubei, que alberga a un total de 45 millones de personas, durante los tres meses siguientes para detener completamente la propagación del virus. La orden de confinamiento prohibió a todos los residentes salir de casa durante tres meses. Fueron movilizados unos 580.000 voluntarios procedentes del campo o de otras ciudades para ayudar a los residentes a cubrir sus necesidades. Puesto que nadie podía salir de compras, los consejos de barrio [que se solapan sin duda con los consejos de vigilancia vinculados al partido] organizaron a dichos voluntarios, que se convirtieron en solucionadores de problemas para las tareas cotidianas. Ayudaban a las personas mayores, organizaban el suministro de alimentos y se desplazaban todos los días para llevar medicamentos a las familias.

Algunas horas después del comienzo del confinamiento [estricto y prolongado] empezaron a llegar médicos voluntarios de todo el país para apoyar a Wuhan y Hubei. Entre finales de enero y abril llegaron 35.000 facultativos a Wuhan, epicentro de la epidemia. Por otro lado, en 10 días acudieron 12.000 trabajadores para construir dos hospitales especiales de infección de campaña, Huoshenshan y Leishenshan, que trataron a miles de personas con Covid-19. El ejército chino envió asimismo 340 equipos humanos con un total de miles de médicos y médicas militares, así como equipos logísticos a Wuhan y a la provincia de Hubei. Muchos y muchas eran estudiantes de medicina militar que no llegaban a los 30 años de edad.

El apoyo logístico fue muy importante para combatir el virus de forma efectiva. A comienzos de enero, nada más iniciarse la epidemia, en China escasearon muy pronto los equipos de protección individual (EPI). Las necesidades diarias de EPI en Wuhan ascendían a 60.000 monos de protección, 125.000 mascarillas quirúrgicas y 25.000 gafas protectoras. Sin embargo, China solo produce normalmente 30.000 monos de protección al día. El gobierno adoptó rápidamente las medidas oportunas, en particular la movilización de empresas públicas de todo el país, para acelerar la producción existente de EPI y construir nuevas líneas de producción. En algunas semanas, a mediados de febrero, se superó la penuria de EPI. Todo el personal sanitario llevaba monos de protección. Además, con el fin de reforzar las capacidades de diagnóstico y de rastreo inmediato, el gobierno movilizó rápidamente los recursos y coordinó el despliegue de puestos de detección públicos y privados, dotados de tests. Así, una empresa de genética y diagnóstico llamada BGI construyó en Wuhan, en pocos días, el laboratorio Huo-Yan, un centro de diagnóstico de Covid-19 totalmente funcional, capaz de hacer tests a decenas de miles de personas.

Algunas características destacadas de la crisis desde el punto de vista económico

Volvamos por un instante al informe del FMI de junio. En él se lee que el rasgo más específico y más notable del Gran Confinamiento es que “la desaceleración es profunda y se hace notar simultáneamente en el mundo entero” 10/. El texto inglés es más expresivo: “a synchronized, deep downturn”. Para quienes quieran comparar esta situación con la Gran Depresión que siguió al crash de 1929 en Wall Street, en la década de 1930, se observará que no tuvo lugar una sincronización similar. Gran Bretaña y la segunda potencia industrial de la época, Alemania, no se vieron afectadas hasta 1931. La crisis de la década de 1930 no fue mundial en el sentido en que la crisis actual se desarrolla en el marco de la globalización del capital del siglo XXI. La URSS se hallaba fuera del mercado mundial, al igual que China, embarcada en una guerra civil prolongada. Argentina y Brasil pudieron protegerse a base de barreras comerciales y de la reducción de su dependencia de las exportaciones.

En 2020, la estricta sincronización que se observa en la figura 1 se debe a que en el espacio de algunas semanas el confinamiento se aplicó en todos los países del mundo, con efectos inmediatos en los intercambios comerciales (productos y servicios). “El hecho de que la desaceleración se produzca al mismo tiempo en todo el mundo ha amplificado las perturbaciones económica en cada país.” En FMI señala que

en la mayoría de recesiones, los consumidores echan mano de sus ahorros o se apoyan en los dispositivos de protección social y la ayuda familiar para cubrir sus gastos; por eso el consumo sufre relativamente menos que la inversión. No obstante, esta vez la producción de servicios y el consumo también han descendido notablemente. Este patrón es fruto de una conjunción singular de factores: la distancia física, las medidas de confinamiento que ha habido que aplicar para frenar la transmisión y permitir que los sistemas sanitarios trataran un número de casos que crecía como la espuma, importantes pérdidas de ingresos y la erosión de la confianza de los consumidores.

Otra característica de la crisis que tiene consecuencias muy graves es la distribución muy desigual del desempleo.

Son los trabajadores poco cualificados, que no tienen la posibilidad de trabajar desde su casa, quienes más han sufrido el golpe en el mercado de trabajo. Asimismo, parece que hombres y mujeres no se han visto afectadas de la misma manera por la disminución de los ingresos: en las capas más modestas de la población de algunos países, las mujeres padecen más con la crisis que los hombres. El BIT calcula que cerca del 80 % de los 2.000 millones de trabajadores del sector informal a escala mundial se han visto fuertemente afectados por la crisis.

La crisis ha golpeado a todos los países, pero a diferencia de los países avanzados, los países emergentes sufren varios tipos de choque simultáneamente. En primer lugar, la crisis sanitaria, que revela a veces las carencias del sistema de salud, cuya gravedad depende en parte de su grado de desarrollo. En segundo lugar, los choques económicos, en que intervienen el tamaño del país y en particular la dependencia de su crecimiento con respecto a la demanda exterior. Una dependencia muy fuerte de un único sector de actividad puede fragilizar el país. Después están los márgenes de maniobra de cada país en materia de políticas económicas, monetarias y presupuestarias. Finalmente, la situación política y social puede tener un impacto nada despreciable en la capacidad del país para hacer frente a la crisis.

Un sector financiero volátil que tiene asegurado el apoyo incondicional de los bancos centrales

Una alta responsable del secretariado del FMI colgó en junio un estudio en el blog de la organización. Una de sus constataciones es la de “una divergencia chocante entre los mercados financieros y la economía real: los indicadores financieros muestran unas perspectivas de relanzamiento mejores que las que se deducen de la actividad real. A pesar de una reciente corrección, el índice S&P 500 ha recuperado la mayor parte de sus pérdidas desde el comienzo de la crisis; el índice FTSE relativo a los países emergentes y el correspondiente a África experimentan una clara mejora; el Bovespa ha subido de manera notable a pesar del alza de los índices de infección en Brasil; los flujos de inversión de cartera hacia los países emergentes y los países en desarrollo se han estabilizado 11/”.

La corrección de que habla la autora fue de corta duración. A partir de julio, las cotizaciones volvieron a ascender. A mediados de septiembre, el índice bajó de nuevo debido a la preocupación de los inversores por el descontrol de la pandemia en EE UU y su nuevo agravamiento en Europa, así como por las tensiones entre EE UU y China. Determinados títulos están extremadamente sobrevalorados. Es el caso de Tesla, cuyos ingresos han aumentado un 5 % y sus flujos de tesorería un poco más del 20 %, pero la cotización de cuyas acciones ha dado un salto alcista del 750 %. Sin embargo, la empresa ofrece más o menos los mismos productos que hace un año, tiene la misma dirección y opera en el mismo mercado. No es extraño que los comentaristas bursátiles hablen de un momento extremadamente peligroso 12/.

Figura 3. Evolución del índice S&P 500 (de marzo de 2019 al 25 de septiembre de 2020)

 

Es importante rememorar el pánico bursátil de marzo. El 12 de febrero de 2020, el índice Dow Jones Industrial Average (DJIA) alcanzó un récord histórico de 29.551 puntos. Después, los inversores se percataron de pronto de la pandemia. El 9 de marzo, el DJIA cayó en picado más de 2.000 puntos y siguió descendiendo hasta los 18.321 puntos el 23 de marzo. La caída se detuvo a raíz de la intervención sin precedentes de la Reserva Federal (Fed), que acudió rauda en auxilio de los inversores financieros. Mientras que el mercado bursátil neoyorquino se hundía a medida que se expandía la pandemia, la Fed actuó rápidamente para inyectar liquidez en los mercados, incrementando el pasivo de su balance un 12,4 % tan solo en la semana del 26 de marzo, rebasando la suma de cinco billones de dólares por primera vez en su historia. A partir de mayo, cuando en EE UU crecía el paro vertiginosamente una semana tras otra, el índice DJIA hacía lo mismo. Esta discrepancia está llamada a continuar y el apoyo de la Fed a los mercados, también. Su presidente, Jerome Powell, reconoció a mediados de mayo que las perspectivas para el empleo eran graves, pero insistió –para inquietud incluso de The Economist 13 /– en que la Fed seguiría adoptando medidas extraordinarias para apoyar al sector financiero. De ahí la separación cada vez mayor entre la situación de la clase trabajadora y de las clases medias y la de la clase profesional acomodada, propietaria de acciones, sin hablar ya de la del estrato del 1 % e incluso del 0,1 %.

La divergencia entre las cotizaciones bursátiles y la economía real debe examinarse desde un segundo punto de vista. El fuerte retroceso de la producción y el altísimo nivel del desempleo implican que el importe de la plusvalía de que se apropian los grupos industriales, por mucho que acentúen la presión sobre sus subcontratistas, es bajo. Como demuestra el ejemplo de Tesla, las bolsas han roto todo lazo con la economía real y viven en una burbuja. Hoy, su funcionamiento refleja hasta el paroxismo la caracterización que hizo Rudolf Hilferding:

La compraventa de estos títulos es, pues, un fenómeno puramente económico, un mero desplazamiento en la distribución de la propiedad privada, sin ninguna influencia sobre la producción o la realización de los beneficios (al revés de lo que sucede en la venta de mercancías). Las ganancias o pérdidas de la especulación solo nacen, pues, de las diferencias de las correspondientes valoraciones de los títulos. No son beneficios, ni parte de la plusvalía, sino que solo brotan de las oscilaciones de las valoraciones de la porción de plusvalía que va de la empresa a los propietarios de acciones; oscilaciones que, como ya veremos, no necesitan nacer de una variación en los beneficios verdaderamente realizados. Son puras ganancias diferenciales. Mientras que la clase capitalista como tal se apropia, sin equivalente, de una parte del trabajo del proletariado y obtiene así sus beneficios, los especuladores no ganan más que unos de otros. La pérdida de uno es la ganancia del otro. Les affaires, c’est l’argent des autres 14/.

La necesidad que tiene todo gestor de fondos de inversión de obtener ganancias diferenciales, por pequeñas que sean, a expensas de los competidores, es tanto más acuciante cuanto menores sean los tipos de interés. El bajo nivel de estos es el resultado de treinta años de acumulación de capital generador de intereses y dividendos 15/, a la que se añade la política de apoyo de los bancos centrales a los bancos.

Figura 4: Tipos de interés de los préstamos y de los depósitos bancarios en la zona euro

 

[El tipo de interés de los préstamos es el que se concede a las sociedades no financieras. La línea vertical indica la fecha en que los tipos de referencia del BCE pasaron a ser negativos.]

Aprender a convivir con el virus” en una sociedad dividida en clases y ultrapolarizada

La OCDE llama a sus países miembros a acostumbrarse a vivir bajo la amenaza de la pandemia. En la página de guarda del informe de septiembre leemos que “el restablecimiento de la confianza será crucial para el éxito con el que se recuperarán las economías, y para ello hemos de aprender a convivir de forma segura con el virus”. Dos ideas, por tanto: el restablecimiento de la confianza y la “convivencia segura con el virus”. Esta última puede referirse a varias cosas.

Veamos en primer lugar la situación en el frente de las vacunas. Las vacunas que aspiran a la homologación se someten a ensayos. Los ensayos de fase 1 están destinados principalmente a comprobar la inocuidad de la vacuna, a determinar las dosis y a identificar los posibles efectos secundarios en un pequeño número de personas. Los ensayos de fase 2 siguen explorando la inocuidad y comienzan a estudiar la eficacia en grupos de personas más grandes. La última etapa, los ensayos de fase 3, que alcanzan pocas vacunas, implica a miles o decenas de miles de personas. Estos ensayos están destinados a confirmar la eficacia de la vacuna y a identificar los efectos secundarios raros, que solo aparecen en grupos grandes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica las vacunas aspirantes según las distintas fases de los ensayos clínicos. Para la Covid-19, en junio había siete en fase 3 (cinco chinas, una estadounidense y una rusa), dos en fase 2/3 (una británica y una alemana), trece en fase 2, tres en fase 2/1 y diez en fase 1 16/. Posteriormente han entrado en la fase 1 una veintena de candidatas, entre ellas la del Institut Pasteur. Además, entre las primeras familias de vacunas y las siguientes suele darse un grado de eficacia creciente.

Para contener la pandemia a escala mundial harán falta una o varias vacunas, pero también se necesitarán en cantidades enormes. Se precisarán literalmente miles de millones de dosis a fin de proteger a un número suficiente de personas de todo el mundo para hacer retroceder el virus. Aunque una o varias vacunas resulten al mismo tiempo ser seguras y eficaces, ningún industrial podrá producir más de algunos centenares de millones de dosis, al menos al comienzo. La solución ideal, para aumentar las posibilidades de conseguir una vacuna eficaz, habría sido que los gobiernos pusieran en común sus recursos. Esto es música celestial en el caso de las vacunas, aunque todavía es posible realizarlo con respecto a la producción, al menos entre determinados países. Con este fin se han creado asociaciones como la COVID-19 Vaccine Global Access Facility (COVAX Facility) y Gavi Covax Advance Market Commitment (AMC). La Comisión Europea participa en ellas 17/.

Durante muchos meses, la vida cotidiana compartida de forma segura con el virus dependerá de las medidas que adopte cada gobierno. Los resultados no son muy halagüeños. En un titular del número del 26 de septiembre del semanario The Economist leemos “Por qué tantos gobiernos fracasan” frente a la Covid-19. Vuelvo a citar un largo pasaje:

Los reconfinamientos generalizados como en Israel son costosos e insostenibles. Países como Alemania, Corea del Sur y Taiwán han utilizado tests de diagnóstico y rastreos muy precisos para hallar los lugares concretos de transmisión acelerada. Alemania ha identificado mataderos, Corea del Sur ha contenido brotes de la pandemia en un bar y en iglesias. Si los tests de diagnóstico son lentos, como en Francia, fracasarán. Si no se confía en el rastreo de contactos, como en Israel, donde la labor corre a cargo de los servicios de información, mucha gente quedará sin detectar. Los gobiernos deben hallar los compromisos que tengan más sentido desde el punto de vista económico y social. Las mascarillas son baratas y prácticas y funcionan. La apertura de las escuelas ha de ser una prioridad, al contrario que los lugares bulliciosos y despreocupados como los bares. Los gobiernos, como el de Gran Bretaña, que emiten órdenes que cambian continuamente y que se saltan impunemente sus propios funcionarios, constatarán lo poco que se respetan. Los que –como es el caso de la Columbia Británica (Canadá)– establecen unos principios e invitan a los particulares, las escuelas y los centros de trabajo a elaborar sus propios planes para ponerlos en práctica serán capaces de sostener el esfuerzo en los próximos meses. Cuando comenzó la pandemia de Covid-19, los gobiernos estaban desprevenidos y tiraron del freno de emergencia. Hoy ya no tienen esa excusa. En la carrera hacia la normalidad, España bajó la guardia. Las detecciones en Gran Bretaña no funcionan, por mucho que los contagios se hayan disparado desde el mes de julio. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE UU, que antaño eran los organismos de salud pública más respetados del mundo, han cometido errores, víctimas de un mal liderazgo y del desdén presidencial. Los dirigentes israelíes han sido víctimas de su orgullo y de las luchas intestinas. La pandemia está lejos que haber concluido. Se atenuará, pero los gobiernos deben ponerse las pilas.

Restablecimiento de la confianza, pero ¿en quién? El caso francés

Veamos la cuestión del restablecimiento de la confianza que preconiza la OCDE: la confianza, vale, pero ¿en quién? En el caso de Francia, en un contexto de falta de confianza general, por no decir de desconfianza con respecto al gobierno en el frente de la pandemia, la respuesta clara es: en las empresas. Así, un comunicado del Elíseo del 1 de octubre nos informa de que en el “foro anual Bpifrance Inno Génération, una de las principales asociaciones europeas dedicada a los emprendedores, el presidente Emmanuel Macron ofreció un mensaje de confianza en los empresarios, cuyo espíritu de reconquista es esencial para superar el periodo por el que estamos atravesando” 18/. Las empresas se verán respaldadas en todos los aspectos. Es el caso del 5G, con respecto al cual Macron ha declarado ante los empresarios de la French Tech, reunidos en el Elíseo, que Francia va a “tomar la vía del 5G”, al tiempo que ha ironizado sobre quienes prefieren “el modelo amish” y el retorno “a la lámpara de aceite”.

Es el caso del plan France relance, con respecto al cual un largo artículo publicado por la revista digital Basta 19/ demuestra que está concebido para ayudar a las empresas. En la parte tan anunciada a bombo y platillo de los fondos asignados a la transición ecológica ni se mencionan los transportes públicos, ni la reducción de la circulación de vehículos privados, y el automóvil eléctrico goza del apoyo total del gobierno. Por citar uno de los numerosos ejemplos descritos en el artículo de Basta, “las empresas han conseguido que se implemente un nuevo dispositivo de actividad parcial de larga duración (APLD), dotado de 7.000 millones de euros. Esto les permite reducir la jornada laboral de su personal hasta el 40 % durante un periodo de 6 a 24 meses, beneficiándose además del dinero público para cubrir del 85 al 100 % de los salarios. Animadas por el gobierno a firmar “masivamente” tales acuerdos, las empresas podrían lograr una importante suavización de la obligación de mantener empleados a los trabajadores y trabajadoras en regulación de empleo: al final, la empresa podría no estar obligada a devolver las ayudas obtenidas si suprime empleos. Para ello, le bastaría demostrar que se han degradado sus perspectivas de actividad.”

Antes de la pandemia había más de cinco millones de pobres registrados. Cinco millones y medio de personas ya recibían puntual o regularmente ayuda alimentaria. Es un millón más que hace diez años, y además están quienes no están registrados 20/. Asimismo se han sumado millones de trabajadores y trabajadoras precarias, de estudiantes y autónomos. Solamente el 0,8 % del plan de relanzamiento está destinado a apoyar a estas personas, cuya situación se ha degradado todavía más con la conjunción de los efectos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia. En efecto, se prevén apenas 800 millones de euros para financiar el aumento de la asignación del comienzo del año escolar (100 euros más por alumno o alumna de familias modestas) y la rebaja del precio de los almuerzos a un euro para los estudiantes becados. “Puesto que estos gastos ya están comprometidos”, dice el artículo de Basta, “no se prevé desbloquear ni un euro más para ayudar a las poblaciones que más lo necesitan, mientras que los estudios demuestran que habría bastado con movilizar apenas el 7 % del plan de relanzamiento, es decir, unos 7.000 millones de euros, para erradicar la pobreza extrema.”

A modo de conclusión

Así, el gobierno no pretende restablecer la confianza en los trabajadores y trabajadoras en activo o en paro y en la gente muy pobre. En su caso, el emplazamiento a “convivir con el virus” con los métodos de “mantenimiento del orden” implementados por los gobiernos sucesivos se presenta como una amenaza. La correlación de fuerzas es favorable al capital en un grado que tal vez nunca había alcanzado con anterioridad. Cabe temer que al acercarse el invierno el gobierno de Macron apueste por la desmoralización y el desánimo de la clase trabajadora y, si estallan las protestas aquí o allá, por su canalización por parte de las direcciones sindicales. Pero no es imposible que la gente se rebele. De ahí que los y las militantes no deben dejarse invadir por tales sentimientos, por difícil que resulte, ni se enreden en conflictos internos estériles.

06/10/2020

http://alencontre.org/economie/loriginalite-absolue-de-la-crise-sanitaire-et-economique-mondiale-du-covid-19.html

Traducción: viento sur

Notas

1/ Cristina O’Callaghan-Gordo y Josep M. Antó, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7227607/

Véase también, en el mismo sentido, el artículo del 20 de mayo de Alain Bihr, https://alencontre.org/societe/de-quelques-enseignements-a-ne-pas-oublier-a-lheure-dun-possible-retour-a-lanormal.html

2/ Li P., 2020, sin título, South China Morning Post [Google Scholar] y https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2590053619300308?utm_source=TrendMD&utm_medium=cpc&utm_campaign=Biosafety_and_Health_TrendMD_1 [Google Scholar]

3/ Jason Moore se ha basado en sus publicaciones académicas consultables en Internet para escribir un libro importante, Capitalism in the Web of Life, Verso, 2015.

4/http://alencontre.org/ecologie/capitalisme-et-changement-climatique-notions-theoriques-et-trajectoire-historique-initiale-i.html

5/https://www.un.org/pga/74/united-nations-summit-on-biodiversity/

6/https://science.sciencemag.org/content/369/6502/379

7/http://www.oecd.org/economic-outlook/sept.2020

8/https://www.workers.org/2020/08/50824/

9/ En su relato Un hiver à Wuhan, Verticales, septiembre de 2020, Alexandre Labruffe data las primeras inquietudes en el hospital en que investigó en el 31 de diciembre. Véase también, en la web de A l’Encontre, el artículo del especialista en China, Frédéric Koller : http://alencontre.org/asie/chine/coronavirus-et-si-loms-avait-ecoute-taiwan.html

10/https://www.imf.org/fr/Publications/WEO/Issues/2020/06/24/WEOUpdateJune2020

11/ Gita Gopinath, Le Grand Confinement dans une perspective mondiale, https://www.imf.org/fr/News/Articles/2020/06/16/blog061619-the-great-lockdown-through-a-global-lens

12/https://seekingalpha.com/article/4376604-dangerous-phrase-in-investing-world?mod=mw_quote_news

13/ “A dangerous gap. The markets versus the real economy”, The Economist, 05/05/2020.

14/ Rudolf Hilferding, El capital financiero, Editorial Tecnos, 1963, p. 145. Las cursivas son del orignal.

15/ Me remito a mi largo artículo de abril de 2019, http://alencontre.org/economie/la-theorie-du-capital-de-placement-financier-et-les-points-du-systeme-financier-mondial-ou-se-prepare-la-crise-a-venir.html

16/https://www.gavi.org/vaccineswork/covid-19-vaccine-race

17/https://euraxess.ec.europa.eu/worldwide/north-america/commission-joins-covid-19-vaccine-global-access-facility-covax

18/https://www.elysee.fr/emmanuel-macron/2020/10/01/forum-annuel-bpifrance-inno-generation-big

19/https://www.bastamag.net/Plan-de-relance-100-milliards-croissance-PIB-Bruno-Lemaire-epargne-bouclier-anti-licenciement. Véase también Michel Husson, http://alencontre.org/europe/france/france-relance-ceci-nest-pas-un-plan.html

20/http://www.observationsociete.fr/revenus/pauvrete

Publicado enEconomía
Miércoles, 16 Septiembre 2020 06:02

El descalabro del sistema interamericano

El descalabro del sistema interamericano

La elección de un estadounidense a la cabeza del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) revela una situación de mayor alcance: los efectos de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el giro a la derecha de varios gobiernos de la región y, no menos importante, una fragmentación extrema de América Latina que la condena a una suerte de irrelevancia internacional autoinfligida.

 

El sistema interamericano contemporáneo remite al conjunto de instrumentos e instituciones que han configurado las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Con un variado legado de doctrinas, organizaciones, usos y prácticas no carentes de tensiones y divergencias, ese sistema tuvo su mayor institucionalización después de la Segunda Guerra Mundial. En 1947, por ejemplo, se firmó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), en 1948 se creó la Organización de Estados Americanos (OEA) y, en 1959 se fundó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se creó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el seno de la OEA. Por supuesto, no siempre ni en todos los temas los intereses y propósitos latinoamericanos y estadounidenses fueron plenamente coincidentes. Sin embargo, y dadas las enormes asimetrías de poder, la región procuró y avaló compromisos multilaterales entendiendo que, a través de ellos, se podía limitar la arbitrariedad de Washington, reforzar los lazos intrarregionales, avanzar en algunos aspectos de la agenda latinoamericana y alcanzar ciertos beneficios con el menor costo posible. Aquellos años coincidieron con el momento de apogeo de la hegemonía de Estados Unidos a escala mundial y continental.

En el período comprendido entre 1947 y 1959, Washington concentró su atención política y sus recursos militares en Europa (el bloqueo de Berlín de 1948-1949), el Sudeste de Asia (la guerra de Corea de 1950-1953) y Medio Oriente (la guerra del Sinaí de 1956 y la crisis en el Líbano de 1958). En América Latina, la Central de Inteligencia Americana (CIA) organizó, en 1954, el derrocamiento con un golpe de Estado del presidente guatemalteco Jacobo Árbenz. Este golpe fue antecedido por una resolución anticomunista auspiciada por Estados Unidos en la OEA (con el voto en contra de Guatemala y la abstención de Argentina y México) y fue encubierto mediante la inacción de la organización.

Los tres acuerdos (TIAR, OEA, BID) se enmarcaron en la disputa estratégica entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Visto desde Washington, y también desde la mayoría de las capitales latinoamericanas, se debía contener -y de ser necesario revertir- el eventual avance político de Moscú, frenar al comunismo en el área y hacer atractiva para América Latina la inversión estadounidense y su American way of life.

Con marchas y contramarchas, el sistema interamericano se preservó durante décadas. Fue actualizado con la aprobación, en 2001, de la Carta Democrática Interamericana. Desde la región surgieron proyectos alternativos tales como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que no alcanzaron a cimentar un sistema latinoamericano sólido. Se dirá que primó el divide et impera de Estados Unidos. Sin embargo, ese argumento registra una condición necesaria pero no suficiente a los efectos de explicar y entender la ausencia o la imposibilidad de opciones exitosas para la reformulación de las relaciones entre Estados Unidos y la región provenientes de América Latina. Hoy Latinoamérica ha llevado al límite su propia fragmentación, lo cual conduce a la región a una irrelevancia internacional autoinfligida.

El más reciente y mayor intento de transformación del sistema interamericano provino de Estados Unidos durante el gobierno Donald Trump y contó con el notable acompañamiento y aquiescencia de un buen número de gobiernos de la región. Es posible que estemos frente a la búsqueda de una redefinición sustantiva del manejo de la relación entre Washington y América Latina de acuerdo con los objetivos, intereses y preferencias exclusivas de los sectores más reaccionarios en Washington (en consonancia con la lógica de America First). Si así fuera, se trataría de un ejercicio de poder que ha contado con el estímulo y/o el beneplácito de diversos actores domésticos en distintos países de la región. Tres ejemplos apuntan en esa dirección.

El primero tiene que ver con el sistema interamericano en materia de defensa. En 2019 se decidió aplicar el TIAR a Venezuela, país que lo había denunciado en 2013. Históricamente, el TIAR y su convocatoria han mostrado ser ineficaces en su propósito de prevenir o resolver conflictos. En abril del año pasado, la OEA reconoció como representante de la Asamblea Nacional de Venezuela a un hombre designado por Juan Guaidó. En septiembre, el enviado de Guaidó solicitó la convocatoria de una reunión para activar el TIAR. Bajo la batuta de Estados Unidos, y en el marco del artículo 6 del tratado (que no es aplicable al caso en cuestión), se identificó a Venezuela como una amenaza al mantenimiento de la paz y la seguridad del continente. Según la resolución aprobada, esto podría llevar a considerar «eventuales recomendaciones en el marco del artículo 8»; artículo que incluye «el empleo de la fuerza armada».

Las consecuencias que se podrían derivar de la invocación del TIAR en el caso de Venezuela pueden ser muy inquietantes. Ubica a la región en la «alta política» mundial de competencia entre grandes poderes –como no lo había estado desde la crisis de los misiles en Cuba en 1962–, identifica una suerte de peligro para la seguridad internacional en América del Sur en el doble marco de la «guerra contra el terrorismo» y la «guerra contra las drogas» lideradas por Estados Unidos, y agita, como en la Guerra Fría, el regreso de la idea del «cambio de régimen» –pero en este caso mediante el uso colectivo de la fuerza–. En los primeros nueve meses de 2020, y en el contexto de la pandemia de covid-19, cuyo epicentro está ahora en el continente, la probabilidad de recurrir al TIAR y aplicarlo en Venezuela disminuyó notablemente. Sin embargo, esto no significa que no se pueda reactivar (así sea para fines simbólicos) en medio de la elección presidencial estadounidense o después (de modo más coercitivo), dependiendo de su resultado.

Un segundo caso se vincula con el sistema interamericano en materia de derechos humanos. A principios de 2016, la CIDH, que tiene un presupuesto regular anual de unos cinco millones de dólares y además recibe donaciones, anunció que atravesaba una grave crisis financiera que amenazaba su funcionamiento básico. Muchos países del continente reaccionaron y realizaron aportes: Estados Unidos, Argentina, Panamá, Colombia, Chile, Perú, México y Uruguay, efectuaron contribuciones importantes. La Comisión continuó con su trabajo serio, riguroso y reconocido, abocándose a distintos casos a lo largo y ancho del continente y sin distinciones ideológicas.

Pero a partir de la inauguración de la presidencia de Donald Trump, el 20 de enero de 2017, los derechos humanos se han venido ubicando en un lugar de mucho menor prioridad, tanto en el campo de la política exterior estadounidense como en el plano de la política interna. Estados Unidos se rehusó asistir a las audiencias de la CIDH sobre inmigración a principios de 2017 y se retiró del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2018. Además, año tras año, fue reduciendo las partidas presupuestarias para la promoción de la democracia y los derechos humanos y, en 2020, impuso sanciones contra la fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda, por «intentos ilegítimos de someter a estadounidenses a su jurisdicción». En ese contexto, entre abril de 2018 y principios de 2019, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú abandonaron la Unasur (Uruguay hizo lo propio en marzo de 2020). A su vez, en marzo de 2019, se creó el Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur) con la participación de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Guyana (en marzo de este año se sumó Uruguay). En ese mismo mes, la administración Trump decidió reducir en 210.000 dólares su contribución a la CIDH acusándola, desatinada e injustificadamente, de promover la legalización del aborto. En abril, y en la única declaración trascendente, cinco países de Prosur (Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Paraguay) le demandaron a la CIDH, después de insinuar su intromisión en asuntos internos, que respete «el legítimo espacio de autonomía» de los Estados respecto a la cuestión de los derechos humanos. Es decir, se optó por poner en entredicho las recomendaciones del Consejo, remarcar el carácter subsidiario del sistema interamericano de derechos humanos y remozar una actitud más soberanista frente a esta cuestión.

Con ese telón de fondo, en marzo de 2020 fue reelecto Luis Almagro como secretario general de la OEA. Esa reelección fue impulsada por Estados Unidos, Brasil y Colombia. Ya en enero la CIDH había decidido por unanimidad renovar el mandato de su secretario general, Paulo Abrao. En agosto, Almagro se abstuvo de nombrarlo con lo que emprendió un embate contra la autonomía del Consejo. En realidad, el secretario general de la OEA –con el pleno respaldo de la Casa Blanca y el empuje de los sectores más conservadores del Partido Republicano en el Congreso— no ha hecho más que consolidar, en el seno del órgano más prestigioso de la organización, la polarización que caracteriza las realidades nacionales del continente así como la fisuras entre países de América. El efecto potencial sobre la credibilidad, eficacia e independencia del sistema interamericano, podría ser nefasto. Máxime en un momento en el que regional e internacionalmente hay un reflujo inquietante en cuanto al debilitamiento del derecho humanitario, la regresión de la democracia y el deterioro de los derechos humanos.

El tercer ejemplo remite al sistema interamericano en materia financiera. En el tema de la elección del nuevo presidente del BID se debe subrayar la confluencia de dos hechos. El primero es que el gobierno de Trump decidió asumir el control del banco que ayudó a crear y financiar con el propósito de condicionar la provisión de créditos y buscar limitar la expansión de China en América Latina –en especial en el terreno de los proyectos de infraestructura, energía y tecnología–. En segundo término, América Latina mostró una vez más su disfuncional fractura al carecer de una candidatura de consenso. Desde hace un buen tiempo la región viene erosionando su capacidad de convergencia y concertación.

En efecto, desde que el 16 de junio de este año se presentó el candidato de Estados Unidos, Mauricio Claver-Carone, se produjeron fisuras notorias. Brasil, Colombia, Uruguay, Paraguay y Ecuador apoyaron al candidato de Washington el mismo 17 de junio. Las expresiones de respaldo se hicieron incluso antes de que el candidato divulgara su agenda, como si los planes de gestión de los candidatos (el de Claver-Carone, el de Laura Chinchilla de Costa Rica y el de Gustavo Béliz de Argentina) del banco fueran irrelevantes. A su vez, entre las cuatro economías más grandes de la región hubo otro clivaje: Brasil y Colombia se manifestaron a favor de la elección estipulada para el 12 de septiembre y Argentina y México pidieron postergar la votación. También hubo disensos en el seno de Mercado Común del Sur (Mercosur) (Brasil, Paraguay y Uruguay por un lado y la Argentina, por el otro) y la Alianza del Pacífico (Chile y México solicitando la postergación, Perú en silencio y Colombia en favor de Mauricio Claver-Carone). Con el correr de los días hubo otra diferencia: los alineados con Washington procuraron consolidar y ampliar el voto regional a favor del candidato de Trump, mientras el cuarteto que bregaba por la postergación compuesto por Argentina, Chile, Costa Rica y México apuntaron a lograr el acompañamiento de los miembros extraregionales del banco, en especial de los países europeos.

¿Cuáles eran las opciones para los que cuestionaban que Estados Unidos estaba incumpliendo un pacto político tácito que desde 1959 se había cumplido mediante la elección de un latinoamericano a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo? La probabilidad de lograr la postergación fue siempre muy baja: se necesitaba una adhesión mayoritaria improbable por las divisiones intralatinoamericanas o la concreción de un aplazamiento concertado con Estados Unidos, lo que era a todas luces imposible, tal como se reflejó en las entrevistas brindadas por el candidato de Trump. La probabilidad de llegar a la fecha de elección y no dar el quórum –por reglamento del BID eso requería 25% de los votos– era igualmente muy reducida, ya que exigía un notable grado de coordinación (que era prácticamente inexistente). La riesgosa decisión de acudir a esta modalidad podía interpretarse como hostil por parte de Estados Unidos (quien además con 30,006% de los votos puede unilateralmente impedir el quórum). También exigía un compromiso tácito muy fuerte y seguro de latinoamericanos y europeos (que era inviable pues Washington también desplegó su diplomacia a los dos lados del Atlántico).

En los días previos a la elección del nuevo presidente del banco, Chinchilla y Béliz bajaron sus candidaturas de manera separada. Era evidente que ninguno de los dos hubiera logrado los votos necesarios. Ahí se abrió la abstención como posibilidad. El 12 de septiembre, Claver-Carone, el único candidato en competencia, resultó electo con 30 votos (equivalente al 66,8% de los apoyos), mientras la abstención obtuvo 16 votos, de los cuales 5 eran de la región (Chile, Argentina, México, Perú y Trinidad y Tobago) y 11 eran extra-regionales (esencialmente europeos). La más reciente votación con un solo candidato fue la reelección de Luis Alberto Moreno en 2015: obtuvo el 96,2% de los respaldos. El resultado que lleva a un estadounidense a la presidencia del BID puede interpretarse como una prueba de insatisfacción política o como la demostración de un déficit de legitimidad de origen. En todo caso, Washington logró su objetivo y hoy controla el banco. La fragmentación de América Latina ha sido sin duda artífice de ese logro.

En solo dos años (2019-2020) se ha generado un gran descalabro en el sistema interamericano en materia de defensa, derechos humanos y finanzas. El presidente Trump, con una relativamente nutrida participación de gobiernos de Latinoamérica, ha ido reconfigurando las relaciones entre Washington y la región. En ese sentido, la próxima elección presidencial en Estados Unidos tiene ahora para los latinoamericanos un significado mucho más importante que las recientes votaciones en ese país: o se ahonda la quiebra del sistema interamericano con consecuencias imprevisibles para la región o se intentan paliar los daños ya producidos mediante la limitación de la arbitrariedad de Washington. Para lo primero la desunión latinoamericana será un factor coadyuvante; para lo segundo se requerirá reducir la grieta intrarregional.

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