El G20, las criptomonedas y Goldman Sachs

La última reunión del G20, en Argentina, ha finalizado. Este año, a petición de Alemania y Francia, los criptoactivos y su regulación han estado encima de la mesa.

 

Las criptodivisas, sobre todo el bitcoin, están en boca de todo el mundo. Generalmente vinculados a mensajes alarmistas, los grandes medios de comunicación repiten lo mismo día tras día como un mantra: alto riesgo, mercado negro, altamente especulativo, no lo hagas.


Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional, realizó unas declaraciones la semana pasada que fueron calentando motores para el G20: “La tecnología detrás de los criptoactivos, incluyendo la blockchain, es un avance excitante que podría revolucionar campos más allá de las finanzas. Podría, por ejemplo, promover la inclusión financiera creando métodos de pago de bajo coste para aquellos que no disponen de cuentas bancarias y además, empoderar a los millones de personas de los países de renta baja”.
Sin embargo, no era todo positivo: “Hay que combatir el fuego con fuego”, añadió Lagarde. “La misma razón que hace a los criptoactivos tan atractivos es aquella que los hace peligrosos. Los activos digitales están construidos de una manera descentralizada, sin la necesidad de bancos centrales, lo que las convierte en anónimas. El resultado de esto es que se convierten en un potencial vehículo para el lavado de dinero y la financiación del terrorismo”, concluyó la directora.


La misma conclusión ha emanado del recién clausurado G20, que ha admitido que los criptoactivos “plantean cuestiones relacionadas con la protección de los consumidores e inversores, la integridad de los mercados, la evasión impositiva, el lavado de dinero, y el financiamiento al terrorismo”.


¿SIRVEN REALMENTE PARA FINANCIAR EL TERRORISMO?


Según Foreign Affairs, “las criptomonedas difícilmente son una solución a la financiación del terrorismo. La mayoría de ellas tan solo permiten anonimato parcial y es difícil transferir grandes cantidades de estos activos. Asimismo, hay una aceptación reducida en las regiones en las que los grupos terroristas están más activos, como Oriente Medio o el Norte de África”. Parece más plausible que los terroristas utilicen divisas oficiales como el euro o el dólar antes que bitcoin, ya que la conversión de estos en dólares es un proceso complicado.


Distintas fuentes afirman que la mayoría de los ingresos de los grupos terroristas es el cobro de impuestos o robo de fuentes de riqueza de los territorios en los que operan. Por ejemplo, Daesh recibe la mayoría de sus fondos de la venta de petróleo, extorsiones o requisamiento de propiedad privada. Estos métodos territoriales restringen las posibilidades de utilizar criptomonedas.


Agentes disruptivos que no gustan a los gobiernos sí lo utilizan, como Wikileaks. Cuando ocurrieron las grandes filtraciones que demostraron el alto grado de corrupción gubernamental en Estados Unidos, espionajes y contraespionajes, la connivencia del Gobierno con los poderes privados o las mentiras sobre la guerra de Afganistán, la Casa Blanca cortó todas las fuentes de ingresos a la organización responsable de las filtraciones. En ese momento, Wikileaks empezó a aceptar donaciones en distintos tipos de criptomonedas como bitcoin, litecoin, zcash o monero. Solo en bitcoin, Wikileaks ha recibido a fecha de hoy 26.400 donaciones, acumulando un total de 4.042 bitcoins, equivalente a 30.007.563,18 euros.


SI TAN PELIGROSAS SON, ¿POR QUÉ NO SE REGULAN?


En las recientes jornadas del G20 ha habido un tímido intento de llegar a un acuerdo común. La conclusión de consenso ha sido que “los criptoactivos carecen de los principales atributos que tienen las monedas soberanas” al no estar emitidas por un banco central, y un compromiso a “implementar los estándares del GAFI”, el Grupo de Acción Financiera Internacional encargado de coordinar acciones conjuntas de ámbito internacional contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo.


Sin embargo, los criptoactivos representan una herramienta muy jugosa para los grandes capitales. Lo que surgió como un experimento de encriptado descentralizado y anónimo que cuestionaba la existencia misma de las entidades financieras y los Estados en la emisión e intercambio de moneda, hoy en día se ha convertido en un activo financiero altamente rentable, aunque muy volátil.


En diciembre de 2017, el bitcoin alcanzó máximos nunca antes vistos, superando los 20.000 dólares. Hoy nos encontramos con precios que rondan los 7.000. Esta gran variación de precios, es debida, entre otros motivos a la ofensiva de uno de los bancos más importantes e influyentes del mundo: Goldman Sach, que ha decidido iniciar su andadura en las criptodivisas con un órdago a la grande.


Se dice que Goldman Sachs es el banco más poderoso del mundo, no porque sea el más grande, sino porque es el más influyente en los gobiernos. Muchos hombres importantes han pasado por sus despachos.


El pasado 26 de febrero, Circle Internet Financial Ltd., una empresa subsidiaria de Goldman Sachs compró Poloniex, un exchange de intercambio de criptomonedas, por 400 millones de dólares. Poloniex acumula un volumen de mercado equivalente a 13.071 bitcoins, unos 116 millones de dólares. Según Circle, con esta compra la empresa contribuye a generar una economía de token (criptoactivos) en un mercado global abierto. Poloniex fue la primera plataforma en ofrecer ethereum y el primer exchange en llegar a los mil millones de dólares de volumen de intercambio diario.


La estrategia de Goldman Sachs no es solo intercambiar criptomonedas, sino convertir el exchange en un marketplacedistribuido que contenga tokens que represente todas aquellas cosas que se consideren de valor: bienes físicos, inversiones, vivienda, producciones creativas como arte, música o literatura, prestación de servicios, crédito, derivados financieros, etc. Es probable que Poloniex se convierta en la primera plataforma de intercambio basada en blockchain de inversiones financieras de todo tipo, la nueva bolsa de valores basada en blockchain.


Las grandes financieras han visto el negocio en las monedas encriptadas. Los Estados no toman cartas en el asunto y hacen declaraciones tibias sin ninguna vinculación regulatoria definitiva. El mercado de las criptomonedas es más volátil y especulativo que nunca, pero en esta situación podemos apelar a la sabiduría popular: cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.


La toma de posiciones de los poderes corporativos en el mercado de los criptoactivos ha comenzado, en los próximos meses probablemente veamos cómo el valor del bitcoin especialmente se incrementa exponencialmente, lo que nadie sabe es cuándo explotará la burbuja. Ahí nos echaremos a temblar.

 

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Miércoles, 14 Marzo 2018 06:07

FMI y las cripto

FMI y las cripto

La directora del FMI, Christine Lagarde, pide que se regulen las criptomonedas. A través del blog del organismo, exhortó a los gobiernos y bancos centrales a colaborar en el desarrollo de regulaciones para evitar que se conviertan en “un nuevo vehículo importante para el lavado de dinero y la financiación del terrorismo”. La funcionario señaló que la tecnología detrás de las criptomonedas, como el Blockchain, “es un avance emocionante que podría ayudar a revolucionar los campos más allá de las finanzas, como impulsar la inclusión financiera al proporcionar métodos de pago nuevos y de bajo costo a quienes carecen de cuentas bancarias”. Sin embargo, sostuvo que debe comprenderse “el peligro que conlleva la promesa de estos activos, que generalmente se crean de forma descentralizada y sin necesidad de un banco central”. “Esto da a las transacciones de criptoactivos un elemento de anonimato”, alertó Lagarde. “El rápido crecimiento de los criptoactivos, la volatilidad extrema en sus precios y sus conexiones mal definidas con el mundo financiero tradicional podrían fácilmente crear nuevas vulnerabilidades”, concluyó.

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Lunes, 12 Febrero 2018 06:42

En el mismo bote

En el mismo bote

Podría parecer cosa de extraños discutir lo que ocurre en las bolsas de valores: la cantidad de dinero que se mueve en esos mercados, quién invierte ahí, las fluctuaciones de los precios y del valor que representan, la relación de esto con el resto de la economía y con los que nada tienen que ver con las bolsas.

Pues no es cosa de otros, de una u otra manera las repercusiones de lo que pasa en los mercados de dinero y capitales alcanzan a buena parte de la población mundial.

El valor de mercado de la Bolsa de Valores de Nueva York es del orden de 20 trillones de dólares (según se mide allá). A esto deben sumarse casi 7 trillones del mercado de títulos de empresas de tecnología llamado Nasdaq.

Puede tenerse una idea de lo que esto representa si se compara con el valor de los otros grandes mercados de valores: Londres 6.2 trillones, Tokio 4.5, Shanghai 4.1 y Euronext 3.5.

Del monto invertido en la bolsa de Nueva York alrededor de una tercera parte corresponde a los fondos de pensiones. Así que las fluctuaciones tienen un impacto muy grande en la situación financiera de las familias.

Los grandes movimientos de los precios de las acciones, ya sean en sus cotizaciones individuales o en los diversos índices de conjuntos de títulos diversos (como S&P y Dow Jones) se asocian, además, con otras variables económicas y financieras.

Parte de lo que ocurrió la semana pasada se derivó de los datos de aumento de los salarios registrado en Estados Unidos, hecho que se vinculó con la expectativa de reducción de los márgenes de ganancias de las empresas.

Apareció también la perspectiva de que los precios de las acciones habían llegado a un nivel demasiado alto y que necesitaba alguna corrección. Allí entraron las alternativas de inversión y el dinero se movió a los bonos del Tesoro, es decir, a la deuda del gobierno.

La consecuencia fue una creciente volatilidad en los precios de las acciones y los índices. Y una de las características del mercado que aceleró la caída fue la forma en que se operan las transacciones.

Buena parte de ellas se realiza por medio de lo que se llama "transacciones algorítmicas de alta velocidad", que están diseñadas precisamente para generar ventajas asociadas con la mayor volatilidad de las cotizaciones.

Así como un algoritmo define las rutas para evitar el tráfico en las aplicaciones de nuestros teléfonos, o bien, el que me sugiere qué comprar en Amazon con base en mis preferencias reveladas, del mismo modo un algoritmo manda instrucciones de compraventa de títulos cuando se rebasan lo límites hacia arriba o debajo de las fluctuaciones de los precios; miles de millones dólares a la vez.

Otro mecanismo que alienta las fluctuaciones es, por ejemplo, el que permite "apostar" a que el mercado seguirá siendo estable. De tal manera que cuando empieza la volatilidad se desatan transacciones que acentúan la caída de los precios. Los inversionistas individuales no pueden cambiar las estrategias de asignación de sus recursos en función del riesgo deseado, que quedan en manos de los algoritmos correspondientes. Hay que decir que en ciertos casos esto puede ser benéfico.

Las bolsas, además, tienen el mismo padecimiento que las famosas pirámides especulativas. Cuando el mercado va al alza y ésta se sostiene, entonces nuevos inversionistas deciden entrar para no perderse las ganancias. Eso mismo contribuye a sobrevaluar las acciones y, finalmente, provocar la caída. Algo similar a lo que pasa actualmente con bitcoin y otras criptomonedas.

Los mercados de acciones y bonos tienden, pues, a moverse de manera que se alejan de las condiciones macroeconómicas y dan impulso a una serie de pérdidas y ganancias en cuanto a ingresos, riqueza y patrimonio de las empresas emisoras y también de quienes invierten en valores.

Pero el asunto no para ahí, sino que incide en la determinación de los valores de precios clave en una economía como son, esencialmente, las tasas de interés y los tipos de cambio. Los mecanismos de transmisión que se echan a andar en este caso en la economía de Estados Unidos se amplían al resto del mundo afectando con el costo de crédito y el valor relativo de las monedas.

Este impacto, que se manifiesta a su vez en los movimientos de capitales en los mercados financieros y en los flujos de la inversión productiva, son más evidentes en aquellas economías con relaciones de interconexión más fuertes, como es el caso de México con Estados Unidos.

Aquí la tasa de interés de referencia que determina el Banco de México subió una vez más la semana pasada a 7.5 por ciento. Esto acrecienta el costo financiero para todos los usuarios de crédito y establece una carrera entre los intereses y el valor del peso frente al dólar que tiende a acrecentar la volatilidad interna, sobre todo en un periodo en que la inflación sigue siendo alta.

 

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Sábado, 10 Febrero 2018 06:52

Esa piba veleidosa

Esa piba veleidosa

Los escalofríos en los mercados de especulación financiera generan incertidumbre en la economía de Estados Unidos. Varios economistas advierten que los mercados inmobiliario y de valores están sobrevalorados. La respuesta del genial presidente Donald Trump: un desfile militar.


Durante la campaña presidencial de 2016 el magnate de ilusiones Donald Trump convenció a más de 60 millones de votantes de que la situación económica de Estados Unidos era desastrosa, catastrófica, horrible, insostenible, y de que todo era culpa de Barack Obama.


Durante el primer año de su gestión presidencial, Trump se ha jactado del desempeño brillante, excepcional, excelente y robusto de la economía estadounidense, atribuyéndose por supuesto los méritos.


La realidad real –no la alternativa en la cual Trump se mueve– es un poco diferente de ambas ficciones: la capacidad de un presidente de Estados Unidos para influir en la economía es limitada, y sólo ha sido eficaz a medias cuando el gobierno ha salvado al sistema de sus propias estupideces.


Tras la crisis financiera de 2008, tanto el entonces presidente republicano George W Bush como el recién llegado demócrata Obama, dispusieron una intervención estatal gigantesca que permitió navegar la Gran Recesión. Cuando Obama llegó a la Casa Blanca en enero de 2009 el país perdía 700 mil empleos por mes, la tasa de desempleo estaba por encima del 10 por ciento de una fuerza laboral desalentada, el sistema financiero se tambaleaba y empresas como General Motors, Chrysler y Ford estaban al borde de la bancarrota.


La Gran Recesión concluyó, formalmente, en julio de 2009, y desde entonces la economía de Estados Unidos retornó a un crecimiento, lento pero sostenido, y para el fin de la gestión de Obama la tasa de desempleo había bajado al 4,9 por ciento. La gran desazón de la mayoría de los estadounidenses en 2016 no respondió a una mala situación económica, sino a una economía que ha seguido concentrando la riqueza en unos pocos y manteniendo a los muchos en un corre-corre tras empleos secundarios, changas y malabarismos en el presupuesto hogareño.


Las ganancias de las corporaciones han crecido más del doble: de unos 800.000 millones de dólares anuales en 2009, a 1.700 millones en 2017. Durante el mismo período el sueldo real promedio de los trabajadores ha subido de unos 690 dólares por semana a 754 dólares (9,2 por ciento), contando con el salto en diciembre y enero que causó temores de presión inflacionaria.


Esta es la economía que Trump recibió hace poco más de un año, y que siguió funcionando de la misma manera: más beneficios para los especuladores financieros y aguántense los de abajo que tenemos un gran reality show.


Durante 2017 los valores en los mercados financieros batieron récords mes tras mes, y Trump, el empresario, se ha jactado de ello como si el índice Dow Jones fuese el termómetro de la economía.


En la primera semana de febrero los mercados financieros de Estados Unidos perdieron todas las ganancias que habían acumulado de manera acelerada desde el 1 de enero, y de pronto entró el temor, la seguidilla de análisis de expertos, los vaticinios de caídas vertiginosas en “las bolsas”, y luego los diagnósticos de que se trata apenas de un ajuste de los mercados y que los fundamentos de la economía son sólidos.


LOS CLARIVIDENTES.

El salvamento del sistema económico fue resultado, en gran parte, de la adopción ya en diciembre de 2007 de una política monetaria con la cual la Reserva Federal mantuvo la tasa de interés de referencia en casi cero, durante casi una década.


Con dinero abundante y barato, la economía –medida por los índices de los mercados– está ahora en un punto diferente: el mercado laboral ha llegado a lo que muchos consideran “pleno empleo”, y para conseguir trabajadores las empresas tienen que aumentar los sueldos, lo cual incrementará el consumo y el riesgo de inflación.
La inflación se ha mantenido por años debajo del 2 por ciento anual, algo que la Reserva Federal considera saludable, y por lo tanto ha ido aumentando muy suavemente la tasa de interés desde fines de 2017. Si la economía se atasca, la Reserva, que ha llevado la tasa de interés al 1,25 o 1,50 por ciento, no tendrá mucho margen para bajarla y evitar un estancamiento, y si la economía se acelera y sube la tasa de interés, los especuladores se mandarán mudar y chau bonanza.


La propia Reserva Federal está en transición. Janet Yellen, la primera mujer presidenta de la institución, que concluyó su mandato de cuatro años la semana pasada y a quienes muchos analistas dan más mérito por la reactivación económica que a Obama y Trump juntos, se despidió advirtiendo que, en su opinión, “los precios de las acciones y los bienes raíces están elevados”, pero se abstuvo de afirmar que esos mercados estén en una “burbuja” de especulación.


Su sucesor, Jerome Powell, designado por Trump, tomó el timón justo cuando los mercados andaban espantados por la mayor estampida de ventas en seis años y medio y la mayor pérdida de puntos del Dow Jones en un día.


Según Charles Lane, editorialista de economía y política fiscal en The Washington Post, “afortunadamente, Powell es una de las mejores designaciones que ha hecho Trump: elegido por Obama hace seis años como miembro de la Junta Directiva de la Reserva como gesto de conciliación bipartidista, Powell es un veterano tanto de Washington como de Wall Street y en general ha apoyado las políticas de Yellen”.


El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, quien fuera gurú de estas materias entre 1987 y 2006, opina que “hay dos burbujas: una burbuja en el mercado de acciones, y una burbuja en el mercado de bonos”. “A corto plazo, esto no es cosa mala –añadió–. Pero obviamente nos encaminamos a un mayor incremento en las tasas de interés de largo plazo, y esto tiene un impacto importante en toda la estructura de la economía.”


Greenspan señaló con el dedo a los políticos, indicando que “lo que tenemos es un panorama fiscal inestable a largo plazo, en el cual la inflación se hará fuerte. Me sorprendió mucho que (en el mensaje anual del presidente Trump al Congreso) se mencionaran todas esas grandes iniciativas para las cuales no hay financiación, y ahora nos acercamos al momento en que se acelerará la inflación. La única pregunta es cuándo”.


Paul Krugman, premio Nobel de economía en 2008, está de acuerdo con Greenspan en que los mercados de valores y de bienes raíces están sobrevalorados, y se preguntó: “¿Vamos camino a un gran problema?”. “Es demasiado pronto para saberlo –afirmó–. Pero lo que sí sabemos es que, si es así, tenemos la peor gente posible a cargo para resolverlo”, y calificó al secretario de Tesoro, Steven Mnuchin, como “el individuo menos distinguido y menos informado que jamás haya ocupado ese puesto”.


Por su parte, Dean Baker, bocho máximo del Centro para Investigación Económica y de Políticas, estuvo de acuerdo con Greenspan y Krugman acerca de la “sobrevaloración de mercados” –para los legos: cuidado que nos escrachamos–, pero no con que Estados Unidos esté al borde del pleno empleo.


“Si bien la tasa de desempleo del 4,1 por ciento (la menor en 17 años) es baja, comparada con los estándares de los últimos 45 años, vale la pena notar que otras grandes economías, como Japón y Alemania, tienen tasas de desempleo mucho más bajas de las que casi cualquier economista hubiese creído aconsejables hace apenas cuatro o cinco años –escribió Baker–. No veo razón para creer que la tasa de desempleo de Estados Unidos no pueda bajar al 3,5 por ciento, y aun más, sin que entremos en una espiral inflacionaria.”


IMPREDECIBLE.

La economía es una dama que se mueve por sus propios ciclos, los cuales no siempre coinciden con los mandatos presidenciales. Cuando viene flaca, el nuevo presidente culpa al anterior; cuando viene con curvas bonitas, el presidente se atribuye el engorde, y cuando entra a tropezar todos culpan al presidente en funciones.


La diferencia con Trump es que nadie tiene idea de cuáles son sus ideas, suponiendo que existan, acerca de la política económica de su gobierno.


Durante la campaña de 2016 Trump acusó a China, México, Canadá, la Unión Europea y casi todo el resto del mundo de llevar adelante prácticas comerciales desleales que robaban empleos estadounidenses. Para remediar el entuerto, Trump prometió medidas proteccionistas que han desbaratado o amenazan desbaratar los acuerdos multilaterales de comercio.


No obstante lo cual, 2017 cerró con un déficit comercial récord de 566.600 millones de dólares, un 12,1 por ciento mayor que en el año anterior. El déficit comercial con China –país al que el candidato Trump denunció como manipulador de la moneda– subió a la cifra sin precedentes de 375.000 millones de dólares, y el saldo negativo con México creció a 71.000 millones de dólares.


El único logro legislativo en un año de presidencia trumpiana fue la aprobación de una reforma impositiva tan compleja que nadie –ni trabajadores ni empresarios– sabe con cierta certeza cómo impactará en la economía. En principio, hay cortes de impuestos para todos, con el detalle de que los recortes impositivos para los trabajadores expiran en dos años, y los de las grandes corporaciones serán permanentes.


Aunque la victoria electoral de Trump se debió al fervor de los conservadores, que siempre son cruzados contra el déficit y la deuda fiscal, en los primeros tres meses del año fiscal 2018 ésta ascendió a 228.000 millones de dólares, unos 18.000 millones más que en el mismo período de 2017.


La deuda nacional, que al término del año fiscal 2017 se ubicaba en 20,2 billones de dólares, ha subido en 3.000 millones de dólares en los primeros tres meses del año fiscal 2018, y sigue por encima del 105 por ciento del Pbi.


El déficit se financia con deuda. Para el año fiscal 2018, que comenzó el 1 de octubre, el presupuesto federal es de 4,1 billones de dólares, de los cuales 315.000 millones van para pagar la deuda y sus intereses.


De ahí la advertencia de Greenspan sobre la política fiscal, y de que los vaivenes de Trump contribuyan a agravarla. Según el Comité por un Presupuesto Federal Responsable, un grupo bipartidista, la reforma impositiva que Trump promulgó añadirá 2,2 billones de dólares a los déficit fiscales en una década. Los recortes de 5,8 billones de dólares se compensarán, en la fantasía de Trump, con un crecimiento económico que él prometió que sería del 4 por ciento anual al término de su primer año en el gobierno, y ha sido en realidad del 2,6 por ciento. Pocos economistas dan crédito a la ilusión de Trump de que la economía de Estados Unidos seguirá creciendo al 4 por ciento anual durante una década, como para solventar el déficit.


En su actual pulseada presupuestaria con el Congreso –en el cual su Partido Republicano tiene mayoría en ambas cámaras–, Trump insiste en que se destinen 25.000 millones de dólares del presupuesto de política de inmigración para la construcción de la gran muralla que prometió para la frontera con México. Dado que ahora Trump ya no menciona, como juró en 2016, que haría que México pagara por el muro, cabe suponer que los contribuyentes estadounidenses pagarán por él.
El presupuesto de Trump contiene, además, una asignación de 700.000 millones de dólares al gasto militar, un incremento de 10 por ciento sobre el último presupuesto de Obama, y hace énfasis en los armamentos nucleares.


En una semana de temblequeos en los mercados financieros y en la cual Trump calificó de “traidores a la patria” a los legisladores demócratas que no lo aplaudieron durante su discurso en el Congreso, mientras sigue adelante la investigación de su extraño romance con Rusia, el presidente encontró otro chiche con el cual distraer la atención pública: ¡un desfile militar!


EL ARTE DE DESFILAR.

A diferencia de otras muchas naciones, en Estados Unidos las fiestas nacionales no incluyen enormes desfiles militares. Sí, por ahí, entre carrozas y equipos escolares, desfilan algunos soldados de reserva con sus banderas, pero nada parecido a los despliegues gigantescos de tropas y armamento típicos de las dictaduras.


Ha habido algunos desfiles militares en Estados Unidos: en 1942 para exaltar el esfuerzo guerrero, en 1946 para celebrar la victoria de los aliados, en 1953 para la inauguración del presidente Dwight Eisenhower, en 1961 para la de John F Kennedy, y en 1981 tras la victoria en la primera Guerra del Golfo.
Pero Trump visitó Francia en julio pasado y quedó fascinado con el gran desfile del Día de la Bastilla, en París. Tanto que ahora le ordenó al Pentágono que organice algo similar en Washington para una fecha a determinar.


Es posible también que lo tenga molesto el despliegue de tropas, tanques, cohetes y banderas de su contraparte favorita, el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un. Después de haberle advertido a Kim que su “botón nuclear” es más grande que el suyo, tal vez ahora Trump sienta la compulsión de mostrar que su desfile militar es más grande que los de Pyonyang o Moscú.


El capricho de grandeza también tiene su costo: hace años que las fuerzas armadas de Estados Unidos dedican menos tiempo y esfuerzo a entrenar a sus soldados para el paso de marcha y la coreografía de escuadras, batallones, regimientos y banderitas. La guerra actual se hace con unidades pequeñas, operaciones de comando, y no con formaciones cerradas que avanzan sobre el tablero del campo de batalla.


La organización de la calistenia de tropas, suponiendo que el Pentágono le siga la corriente, requerirá el traslado a Washington de tanques de guerra que están dispersos en unidades a miles de quilómetros, quizá la inclusión de plataformas rodantes y misiles, y la pérdida de tiempo enseñando a desfilar a las tropas que supuestamente deberían estar listas para el combate.


En la economía de Trump, cualquier costa tiene sentido. Si hay nubes en el horizonte económico, fácil: un desfile militar.

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Martes, 06 Febrero 2018 06:39

Histórico derrumbe de Wall Street

Histórico derrumbe de Wall Street

El índice Dow Jones de Wall Street cayó ayer 4,62 por ciento, después de haber amortiguado su descenso desde un retroceso mayor al 6 por ciento registrado una hora antes del cierre. El viernes ya había retrocedido 2,54 por ciento y en solo dos días borró todas las ganancias que se lograron desde inicios de año. Por su parte, el selectivo S&P 500, que mide el comportamiento de las principales 500 empresas que cotizan en Nueva York, se desplomó 4,13 por ciento. El derrumbe repercutió en la bolsa local que bajó 4,5 por ciento. El dólar cerró a 19,81 pesos, dos centavos por debajo del viernes. 

La caída del Dow Jones fue la peor en puntos de toda su historia (1150), mientras que en porcentaje no se registraba un retroceso de semejante magnitud desde 2011. Este hecho ocurre en medio de la perspectiva de las subas de las tasas de interés de la Reserva Federal (FED) –tres veces al año– ante el repunte de la inflación de ese país, producto esto de los datos del crecimiento del empleo y, por tanto, de mayor liquidez de salarios. Esto implica que la FED tenga una política más agresiva con las tasas, lo que supondrá un gran problema para países emergentes como la Argentina que se endeudan en dólares para afrontar sus propios déficit. La Argentina en los últimos dos años eliminó regulaciones y ahora podría enfrentar un flujo de salida de capitales.


El rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a 10 años tocó un máximo de cuatro años de 2,885 por ciento, luego de trepar el viernes casi 7 puntos básicos. El aumento de los rendimientos de los bonos significa un mayor costo de endeudamiento para las empresas y una opción de inversión alternativa para los operadores.


El Merval sintió el impacto y retrocedió 4,5 por ciento. Algunas de las acciones que más bajaron fueron Banco Hipotecario (-9,2 por ciento), Sociedad Comercial del Plata (-5,7) y Mirgor (-4,4 por ciento).


 ¿Corrección del mercado o una burbuja? La causa detrás del terremoto en Wall Street

Fuente: Sputnik

El desplome de los mercados bursátiles había sido previsto con anterioridad. La caída de los índices bursátiles se debió a una corrección del mercado de valores de EEUU, opina Egor Susin, jefe del centro de desarrollo de estrategia del banco ruso Gazprombank.

"Claro está que eso tendría que haber ocurrido en algún momento. El mercado ha estado creciendo sin hacer correcciones durante mucho tiempo. El mercado de valores de [EEUU] crecía no porque la situación económica del país estuviera mejorando, sino porque había esperanzas positivas en cuanto a su futura dinámica, yo diría que estas esperanzas eran demasiado optimistas", explicó Susin a Sputnik.

Según el experto, el mercado de valores había estado muy recalentado. Por eso cualquiera señal de la Reserva Federal sobre la subida de los intereses en EEUU habría provocado una salida tan brusca de activos.


"Por ahora es solo una corrección, no una señal inequívoca de que el mercado haya girado en otra dirección. Sin embargo, desde mi punto de vista, es posible que el próximo año el mercado alcance puntos críticos. Podremos verlo ahora, podremos verlo más tarde. Según mi pronóstico para los años 2018 y 2019, veremos una brusca caída. (…) Los activos están sobreestimados de una manera inadecuada. Desde mi punto de vista es una burbuja que pronto estallará", señaló Susin.


Durante un tiempo muy largo, las acciones de las empresas estadounidenses mostraron un crecimiento muy duradero y por eso el mercado de valores de EEUU se llegó a desplomar este 2 de febrero


Los principales índices bursátiles, entre ellos el segundo índice más antiguo de Estados Unidos, el Dow Jones, y el S&P 500, regresaron a los niveles registrados a comienzos del año. Por si fuera poco, el Dow Jones sufrió uno de los peores días de los últimos seis años.


Por su parte, la Administración de EEUU considera que el desplome de los índices bursátiles fue solo una fluctuación común del mercado, señaló Raj Shah, secretario de prensa adjunto de la Casa Blanca.

"Los mercados fluctúan, pero los principales pilares de nuestra economía siguen siendo muy fuertes y ellos [los mercados] van en la dirección correcta", sostuvo Shah.
La brusca caída en las bolsas condujo a que las 500 personas más ricas del mundo perdieran 114.000 millones de dólares en total, informó la agencia Bloomberg.


Según esta información, las riquezas de Warren Buffett, jefe de la empresa de inversiones Berkshire Hathaway disminuyeron más que las de otros empresarios. Buffett perdió 5.100 millones de dólares. Por su parte, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, ocupó el segundo lugar en la lista de los que más perdieron. El también filántropo perdió 3.600 millones de dólares. En el tercer lugar se encuentra el fundador de Amazon, Jeffrey Bezos, con pérdidas de 3.300 millones de dólares.

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El presidente estadunidense, Donald Trump, durante la reunión que sostuvo con legisladores republicanos, ayer en Campo David, Maryland. Foto Afp

 

En mi libro Trump y el supremacismo blanco: palestinización de los mexicanos ( https://goo.gl/XknDKB )” se abordan los entonces cuatro escenarios que enfrentaría Trump: Kennedy, Nixon, Clinton o ser relegido.

 

En ese entonces el gabinete Trump –conformado por el triunvirato de los generales Kelly/McMaster/ Mad Dog Mattis y el conglomerado financierista de Goldman Sachs con los israelo-estadunidenses Steven Mnuchin y Gary Cohn, sumados de Wilbur Ross de banca Rothschild–, al unísono de los Bush, los Clinton y Obama, no encontraban la fórmula expedita sin cacofonía judicial para defenestrar a Trump: la ominosa Enmienda 25.

 

A escala estratégica queda muy bien delineado el foco de del libro de Michael Wolff: aplicar la ominosa Enmienda 25, donde el gabinete puede destituir al presidente por incapacidad mental y ser sustituido por el vicepresidente ( https://goo.gl/NfmhkN ).

 

Michael Wolff define el objetivo de su volcánico libro: tiene el efecto de exhibir que el emperador se quedó sin ropa y exhibe a la presidencia de tal manera que Trump “no puede ejercer su función ( https://goo.gl/oscJ7L )”.

 

En un tuit, que marca más la insanidad que su sanidad mental, Trump alardea sus dos grandes activos que han sido su estabilidad (sic) mental y ser también muy inteligente como un “genio muy estable ( https://goo.gl/uTvHhz )”.

 

Pues Trump podrá ser el mayor genio que haya dado la Vía Láctea, pero si su gabinete decide defenestrarlo, pues habrá sido un genio incomprendido.

 

Washington se ha vuelto un manicomio cuando todos se acusan de insanidad mental.

 

Trump imputa a Bannon haber perdido el juicio y haber sido el culpable de la derrota senatorial en Alabama ( https://goo.gl/3BqTJx ). ¿Dónde están los siquiatras?

 

Trump, quien no es nada tonto, conoce los alcances que versan sobre su presunta disfuncionalidad mental y su puerilidad, rechazando el libro como una sarta de mentiras: Michael Wolff es un perdedor completo quien teje historias para vender un libro realmente aburrido y mentiroso.Usó al estrafalario Steve Bannon quien lloró cuando fue expulsado e imploró por su puesto. Ahora fue arrojado como perro (¡megasupersic!) por casi todos. ¡Muy mal!

 

En medio de los triunfos bursátiles y fiscales de Trump, no es gratuita la publicación del libro después de la hemorrágica ruptura en Alabama, donde salió maltrecho Bannon, ideólogo de trumpismo (con o sin Trump), lo cual permitió la recaptura del alma del Partido Republicano, por el ala moderada y políticamente correcta para el deep State, del líder del Senado, Mitch McConnell.

 

Uno de los aspectos relevantes del libro es la confesión de Bannon de que uno de los principales objetivos de su agenda era librar una guerra totalizante contra China.

 

En mi entrevista con Radio/Tv 44 de la UdG ( https://goo.gl/ZUq6zN ), ahondé sobre lo que está en juego en el volcánico libro Fuego y furia ( https://goo.gl/psgekY ), dos palabras que usó Trump para amenazar nuclearmente a Norcorea.

 

Dejo de lado los chismes y diretes, como la pésima relación de Trump con Melania y las alucinaciones de Ivanka para ser la primera presidenta de Estados Unidos (EU), para centrarme en el aspecto matricial donde Bannon arremete contra Donald Trump Jr., Jared Kushner y Paul Manafort, a quienes acusa de traidores, antipatriotas y lavadores de dinero en Deutsche Bank ( https://goo.gl/23Lko6 ).

 

Por lo pronto, Manafort ha sido inculpado por el fiscal especial Robert Mueller (vinculado a los Bush) de lavado de dinero.

 

Bannon previó que el fiscal Mueller perseguiría a Jared Kushner y a Donald Trump Jr. por lavado de dinero, mediante el abogado sabueso Andrew Weissmann.

 

El portal israelí Forward alardea que “tres fiscales judíos (¡megasupersic!) se han unido al equipo del fiscal Mueller: Andrew Goldstein, Aaron Zelinsky y Andrew Weissmann, expertos en lavado de dinero ( https://goo.gl/eN1kp8 )”. ¿Guerra civil entre israelíes?

 

La perfidia contra su mismo suegro por el talmúdico –que ven a los goyim como “bestias ( https://goo.gl/UjpTAA )”– Kushner y su esposa Ivanka es expuesta ( https://goo.gl/UZ1M1q ), así como sus tratativas con el gobierno mexicano para la erección del muro –¡ha de estar temblando el infatuado canciller itamita Videgaray!– y su acuerdo con el premier Netanyahu para trasladar la embajada de EU de Tel-Aviv a Jerusalén, como capital fake de Israel, y en el que, como había señalado con antelación, el criminal israelí-estadunidense de casinos Sheldon Adelson jugó un rol determinante, a grado tal de haber querido regalar Cisjordania a Jordania, y Gaza a Egipto.

 

Bannon divulga las “inmundicias de los Kushner ( https://goo.gl/R7KFF9 )” y que el convicto multimillonario Charles Kushner, padre de Jared, está preocupado por la exposición del lavado de dinero en Deutsche Bank y su conexión con rabinos (sic) con diamantes y toda la inmundicia proveniente de Israel con toda la gente de Europa oriental cuando se encuentra en riesgo su edificio 666 en Nueva York.

 

El portal Handelsblatt comenta que el mayor banco alemán Deutsche Bank ha sido atrapado en el fuego cruzado entre Trump y Bannon ( https://goo.gl/2CsD6Y ). Ahora resulta que el vengativo Bannon está cooperando con el fiscal Mueller y Newsweek afirma que el yerno y el hijo mayor de Trump pueden ir a la cárcel por el lavado de dinero en Deutsche Bank, en caso de que los asertos de Bannon sean correctos ( https://goo.gl/UkvQP3 ).

 

Deutsche Bank prestó miles de millones de dólares a Trump quien ahora le debe 300 millones de dólares.

 

¿Por qué Trump, teniendo óptimas relaciones financieras con JP Morgan-Chase ( https://goo.gl/hCGw6Y ) y Goldman Sachs, optó por Deutsche Bank? También Hillary, su esposo Bill y su hija Chelsea son socios de Deutsche Bank. ¡El fariseísmo estadunidense a lo que da!

 

Bloomberg asienta que el “lavado de dinero es muy serio ( https://goo.gl/iihd1R )”.

 

Las tratativas de la familia Trump –coaligada vía Ivanka con los Kushner– destilan fuerte olor sulfuroso y son conocidos sus vínculos en pestilentes negocios inmobiliarios con criminales, como el israelí Felix Sater y su grupo Bayrock ( https://goo.gl/cPD8Zo ).

 

El vengativo Bannon tiró a matar la presidencia que pretende haber ganado, gracias a su estrategia de movilizar a los desempleados supremacistas evangelistas blancos, cuando ni Trump creía en su triunfo.

 

Bannon conoce las vulnerabilidades inmobiliarias de Trump ( https://goo.gl/HcEiPf ) y golpea sin misericordia el lavado de dinero de Trump Jr. y del talmúdico Jared Kushner cuyos días están contados. Bloomberg comenta que Bannon sabe lo mal preparada que está la Casa Blanca para contender con los obstáculos legales y las investigaciones financieras que advendrán.

 

¿Y si resulta que Bannon miente sobre el lavado?

 

Roger Stone, insigne consultor del Partido Republicano, profundiza el plan C para derrocar a Trump: el plan A, la defenestración vía el fiscal especial Mueller, implementada por el Congreso; el plan B, la Enmienda 25 –que puede fracasar–, y el plan C: bombardear una ciudad en EU, para asesinar a Trump y culpar a Norcorea ( https://goo.gl/DfNAAh )”. ¡EU es hoy todo un manicomio!

 

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Sábado, 30 Diciembre 2017 13:41

El lento eclipse del dólar

El lento eclipse del dólar


Cada vez son más los países que realizan su comercio en monedas locales, sin utilizar el dólar. Las reservas internacionales denominadas en dólares tienden a reducirse mientras países como China, India y Rusia compran grandes cantidades de oro ya que lo consideran más seguro que la divisa estadounidense.

 

El período de dominio absoluto del dólar está llegando a su fin. Pero no será tan rápido ni tan sencillo como creen muchos analistas.

 

En apenas dos semanas se conoció que el comercio entre China e Irán y entre China y Pakistán no se realizará más en dólares sino en yuanes. El vicepresidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, Chen Yuan, explicó que China considera "injusto" el actual sistema de pago internacional, porque está "controlado por unos pocos países desarrollados". Por esa razón busca internacionalizar su moneda, el yuan, a la vez que se refugia cada vez más en el oro, ya que sus reservas en dólares (las mayores del mundo) son un punto débil de la potencia asiática.

 

Pese a estos cambios la moneda estadounidense se mantiene como la más utilizada. Más del 60% de las reservas internacionales permanece en dólares y el comercio internacional sigue siendo mayoritariamente realizado en esa divisa. Uno de los puntos fuertes del dólar son los llamados petrodólares, un acuerdo entre Washington y Arabia Saudí de 1974, que establece que el comercio petrolero se haría en dólares.

 

En aquellos años, uno era el principal exportador de petróleo y el otro el principal importador. Ambas cuestiones han cambiado ahora, ya que China es el primer importador y Rusia el primer exportador del oro negro.

 

En efecto, como señala Pepe Escobar, China planea romper el control del petrodólar instalando el petroyuan en el comercio del hidrocarburo. En 2018 será lanzado el Shanghai Futures Exchange, un plan para cotizar futuros de petróleo en yuanes totalmente convertibles en oro en los mercados de divisas de Shanghái y Hong Kong.

 

En su opinión, la era del petroyuan está muy cerca, ya que "esta ruta triple de petróleo, yuan y oro evitará la poderosa moneda verde". Además de Irán y Rusia, Venezuela, Angola y Nigeria, todos grandes productores de petróleo, podría abrazar el petroyuan, según Escobar.

 

El crecimiento del yuan en los intercambios comerciales así como las enormes inversiones de Pekín en la Ruta de la Seda, están potenciando la internacionalización de esta moneda, que es el objetivo de China. Sin embargo, en contra de lo que cree buena parte de los analistas, este proceso es mucho más lento y, sobre todo, no podrá triunfar sin grandes conflictos globales. Hay tres razones que avalan esta apreciación.


La primera es lo que viene sucediendo en el mercado global en los últimos años. El economista Oscar Ugarteche compara la evolución de las monedas en el comercio y el mercado cambiario. En enero de 2012, el comercio en yuanes representaba el 1,89% del total mientras el dólar era el 84,9%. En 2015 el dólar había descendido al 79,2% mientras que el comercio en yuanes había crecido al 9,4%, desplazando al euro y al yen. En 2011, el peso del yuan en el mercado cambiario internacional era del 0,9%. En enero de 2015, el yuan se había expandido hasta el 2% del mercado cambiario.

 

Ambos datos nos permiten concluir que hay un crecimiento importante del yuan y un decrecimiento del dólar. Pero esto sucede de manera más lenta de lo que suele imaginarse.

 

La segunda es que Estados Unidos es una economía más débil y una potencia en declive, pero en modo alguno está derrotada. Sigue siendo líder global en innovación, sobre todo en big data, inteligencia artificial, impresiones 3D y robótica, las tecnologías clave de la cuarta revolución industrial en curso. Es evidente que la economía de EEUU se ha deteriorado en relación con el fin de la Segunda Guerra Mundial (cuando aportaba el 45% del PBI del planeta), pero aún sigue siendo un país poderoso que cuenta, además, con las fuerzas armadas más importantes del mundo.

 

La tercera es la historia de las monedas de los últimos 500 años. Desde 1400 hubo siete monedas de reserva a escala mundial, que llegaron todas a su fin por dos motivos: otros países se volvieron económica, política y militarmente más poderosos; pero además todas las transiciones se produjeron mediante guerras.



El Real de a Ocho que acuñaba el imperio español fue la primera moneda de reserva, referencia obligada en el comercio mundial durante tres siglos (desde fines de 1400) hasta que las divisas europeas, respaldadas por el patrón oro, pusieron fin a esa hegemonía. Las guerras de independencia que liberaron las colonias americanas de la corona española, enterraron la supremacía económica y militar del imperio español y también de su moneda de reserva.

 

La libra esterlina fue la moneda de reserva internacional durante la mayor parte del siglo XIX y la primera parte del XX. Sólo dejó de serlo, a favor del dólar estadounidense, luego de dos guerras mundiales devastadoras, durante las cuales Inglaterra perdió el dominio sobre el mundo y lo traspasó a su competidor y aliado, a través de los acuerdos de Bretton Woods, en 1944. Nació un nuevo sistema financiero internacional centrado en el dólar, con el cual se realizan las transacciones comerciales y se cotizan las materias primas.

 

Los privilegios del país emisor de la moneda de reserva mundial nos llevan a pensar que en el futuro ningún país será depositario de esas ventajas, por razones obvias: vivimos en un mundo multipolar que exigirá una canasta de monedas o la creación de una nueva moneda que contemple todos los intereses en juego.

 

En resumen, estamos viviendo la lenta erosión del dólar, que se completará en un largo período histórico donde habrá grandes guerras que debilitarán al imperio americano, hasta que surja un nuevo sistema financiero global o varios regionales.

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¿Qué es “El Petro”, la nueva criptomoneda de Venezuela?

El presidente Nicolás Maduro anunció la creación de una criptomoneda venezolana (El Petro), respaldada en las reservas de petróleo, gas, oro y diamantes del país, y de un Observatorio Venezolano de Blockchain para otorgarle base jurídica e institucional a la moneda digital. ¿De qué se trata esta iniciativa financiera que cada vez gana más espacio en el mundo de las finanzas?


¿Qué es una criptomoneda?


Una criptomoneda o divisa digital es básicamente un medio de intercambio electrónico. Contrario a las monedas emitidas por los Bancos Centrales del mundo (dólares, euros, etc.), la particularidad de las criptomonedas consiste en que su “producción” depende de contingentes de personas naturales o jurídicas no sujetas a regulación o intermediación de las instituciones financieras globales (dirigidas por EEUU) y estatales.


Ese proceso de producción se conoce como “minado”, en el cual redes de personas o grupos (llamados mineros), dotados de procesadores de alta potencia compiten en Internet para obtener la recompensa (bitcoin u otra criptomoneda), mediante la resolución de problemas matemáticos complejos probando números al azar con alta velocidad.
Así como si se tratara de un casino, quien logre dar con la respuesta primero recibe la criptomoneda y se distribuye entre los mineros ganadores.


Desde su popularización en el año 2009 con el famoso sistema Bitcoin, el uso global de las criptomonedas y sobre todo su precio han aumentado exponencialmente, expresando no sólo la alta demanda para su adquisición sino también las facilidades, bajos costos en transacciones y la seguridad que ofrecen, ya que pueden ser monitoreadas por quienes integran la red y no están sujetas a intermediaciones de la banca internacional.


El crecimiento ha sido tal que bancos globales como Goldman Sachs y BlackRock ya ofrecen servicios de gestoría para fondos de cobertura que están invirtiendo agresivamente en criptomonedas.


Aunque en sus inicios fue diseñado como un medio de pago digital, las criptomonedas han migrado progresivamente a moneda de reserva, resguardo de activos financieros o sencillamente un instrumento de inversión. El valor de una criptomoneda depende de su demanda y tiene como referencia a las divisas de mayor influencia global como el euro, el dólar y el yuan.


¿Y el Blockchain?


Según el famoso portal Investopedia, los Blockchain (cadenas o bloques de pago, en español) es un libro digital que de forma descentralizada y pública contabiliza todas las transacciones de criptomonedas, a cada nodo (servidor conectado a esta red) se le permite descargar una copia de cada transacción. Este sistema opera fuera de las instituciones clásicas del sistema financiero internacional.


Es básicamente un sistema de contabilidad que a modo de bloques genera un registro permanente, garantizando según la opinión de sus pioneros un mecanismo fiable, seguro y no regulado por una autoridad central para verificar las transacciones realizadas en criptomonedas.


El falso debate en torno a las criptomonedas.


El crecimiento de las criptomonedas –el bitcoin superó la barrera de los 11 mil dólares por unidad hace pocas horas– ha comenzado a generar preocupación en los amos de la economía mundial, ese selecto club formado por instituciones financieras multilaterales, grandes bancos centrales y bancos privados de gran peso.


A la advertencia del Banco de Pagos Internacionales (BIS) sobre el papel nocivo del bitcoin, institución financiera que controla casi todas las transacciones a nivel mundial y que ha sido vinculado con la poderosa familia Rothschild, se sumó el alerta de la Reserva Federal de EEUU sobre “el peligro” que representaba para el sistema financiero internacional el uso de criptomonedas.


Otros grandes bancos como JP Morgan o UBS han mostrado su abierto rechazo a la inversión en monedas digitales.


Las preocupaciones de estos actores financieros se basan en que el sistema de transacciones en criptomonedas favorece el anonimato y, por ende, operaciones criminales relacionadas con el narcotráfico y el comercio ilegal de armas. Los grandes privados de EEUU han fungido como lavadora para el narco global y para grupos paramilitares como el llamado Estado Islámico o el Cartel de Los Zetas, por lo que esas “preocupaciones” reflejan más bien la competencia abierta que existe con las criptomonedas en ascenso.
El debate en torno a la utilización del bitcoin en operaciones criminales es totalmente falaz, puesto que el problema no es el medio que utilicen para su financiamiento, sino la existencia de estas organizaciones en sí, históricamente apoyadas por EEUU y la OTAN.


Sobre el valor y respaldo de la moneda digital también es importante precisar que el dólar no tiene otro respaldo que el de la “confianza” (un factor psicológico, no material) desde que la administración Nixon rompiera con la convertibilidad dólar/oro.


Las criptomonedas en Venezuela


Producto de las distorsiones creadas por Dólar Today en el mercado cambiario venezolano, las actividades de minado de criptomoneda han venido creciendo. Una organización involucrada en este negocio, Dash Caracas, indicó que en el mes de septiembre se realizaron transacciones en criptomonedas por el orden de los 40 mil millones de bolívares.
Dado los bajos costos de la electricidad en Venezuela y el aumento diario del dólar en el mercado paralelo, el minado se ha vuelto rentable y atractivo como mecanismo de ahorro y acceso a divisas. Un reportaje publicado recientemente por la BBC sobre el tema, refirió que “los mineros en Venezuela son generalmente jóvenes emprendedores, en su mayoría del sexo masculino, familiarizados con el mundo de las tecnologías y miembros de clase media o pudientes”.


Aunque el gasto en electricidad es bajo, la inversión en equipos necesarios para la minería son importados y cuantiosos en dólares. El reportaje afirma que “los mineros son responsables del agravamiento del servicio eléctrico”, debido al alto consumo eléctrico que requiere esta actividad.


El Observatorio Venezolano de Blockchain y “El Petro” en sí podrían perfilarse como un mecanismo para regular e intervenir sobre esta actividad en Venezuela, incluso públicamente Surbitcoin (líder en referencias de precios y transacciones de criptomoneda) ha dicho que su principal socio bancario es Banesco. Sin embargo, en un contexto de globalización financiera cada vez más acelerada, donde los Estados-nación van perdiendo su capacidad de control interno, es altamente complicada (no solo para Venezuela) la regulación de la minería de criptomoneda en su totalidad.


El caso de China, un Estado que lejos de considerarse débil, es ilustrativo: en el gigante asiático se tranzan el 80% de los bitcoin del mundo.


Venezuela y Rusia a las criptomonedas: ¿una maniobra geopolítica contra las sanciones de EEUU?


Contrario al catecismo imperante sobre las criptomonedas, Venezuela y Rusia, con solo dos meses de diferencia, han anunciado la creación de monedas digitales nacionales para agilizar su comercio internacional. En el caso de Rusia la moneda tendrá el nombre de criptorublo, no podrá ser minada y su tasa de cambio será determinado por el Banco Central de Rusia.


En ningún momento esa decisión conlleva a la legalización del mercado de bitcoin en Rusia, así que el planteamiento inicial es aprovechar sus ventajas de forma controlada. Algo similar podría estar planificando el Estado venezolano.


Venezuela y Rusia comparten el estatus de países sancionados por EEUU, instrumentos que en su aplicación han limitado a ambos países aliados acceder al mercado financiero y la utilización del sistema financiero ligado al dólar para transacciones y proyectos de inversión.


EEUU baraja la posibilidad, según Bloomberg, de aplicar sanciones contra la deuda rusa (al estilo aplicado contra Venezuela), por lo que el gobierno de Putin encuentra en la creación de una criptomoneda nacional una respuesta inmediata para proteger se deuda y su conectividad financiera en el mundo.


El año 2017 ha sido clave en la transición hacia un sistema financiero emergente distanciado del dólar, donde Rusia y China han tomado protagonismo en la construcción de una arquitectura de pagos, inversión e intercambio comercial a nivel regional en sus propias monedas nacionales, factores novedosos que no necesariamente rivalizan con la criptomoneda. En el marco de esa ofensiva, para lo que respecta a Latinoamérica, Venezuela tiene un papel de vanguardia en esa proyección geoeconómica que desafía la médula espinal del poder político de EEUU a nivel global: la dependencia del dólar.


Entre las razones que alude Rusia para lanzar su propia criptomoneda nacional es que su principal pivote geoeconómico, la Comunidad Económica Euroasiática, uno de los polos comerciales más dinámicos del mundo multipolar en ascenso, está por incluir este formato de pagos para sus intercambios comerciales.


Rusia sin lugar a dudas ve los beneficios -de forma cautelosa y sobre la marcha de los acontecimientos- geopolíticos de utilizar un sistema de pagos que no depende del dólar (más allá de que sea utilizada como referencia) y que permite sortear las alcabalas financieras impuestas por las sanciones.


Por su parte Venezuela sufre un voraz bloqueo financiero, económico y petrolero, que más allá de limitar su acceso a los mercados de deuda, ha llegado al extremo de bloquear sus transacciones más elementales para el pago de deuda externa y para la importación de medicamentos y alimentos en un momento donde la población más lo requiere. Se abre la posibilidad con el uso de criptomoneda que Venezuela y Rusia agilicen sus niveles de cooperación y financiamiento, encontrando una ruta común para aumentar el financiamiento en el campo energético, un área crítica para la sostenibilidad económica del país en el mediano plazo.


El anuncio del presidente Maduro no debe verse de forma aislada, sino como parte de una estrategia financiera que busca mecanismos alternativos para hacerle a un bypass a las limitaciones de la banca estadounidense para realizar pagos e importar insumos vitales para la vida de la población. La criptomoneda ofrece una alternativa para esta coyuntura, ya que podría funcionar como mecanismo de financiamiento en divisas y pago por fuera de la banca estadounidense.


Como parte de esa estrategia, PDVSA hace pocos meses comenzó a cotizar el crudo venezolano en yuanes y se dio la orden de que los pagos e importaciones fueran migrando progresivamente a bancos europeos y asiáticos, con el fin de sortear el bloqueo financiero de EEUU. La criptomoneda venezolana, según las palabras de Maduro, sería una especie de nuevo vértice en el marco de esa transición fuera del dólar.
Es una medida política.


Algunas conclusiones en proceso.


Ya dependerá del Gobierno en el tiempo la cantidad de criptomoneda a emitir, sus condiciones, y determinar en qué cantidades de onzas de oro, barriles de petróleo, BTU de gas o kilates de diamantes para determinar su valor, así como su inserción en el mapa de pagos de criptomonedas a nivel mundial. También cómo una vez colocado en marcha se relacionará con el mercado del dólar paralelo en función del valor de El Petro, y si podrá incidir a la baja en el marcador que día a día impulsa la inflación en Venezuela por razones políticas.


Un artículo de Bloomberg escrito por Leonid Bershidsky sobre el anuncio del presidente Nicolás Maduro resalta con enfado que una criptomoneda venezolana podría saltarse las sanciones financieras de EEUU, con la posibilidad de emitir deuda y ofrecer cierto grado de anonimato en su sistema Blockchain centralizado, protegiendo a los acreedores de ser sancionados y lograr el necesario acceso a divisas. Las criptomonedas pueden ser utilizadas como herramientas por países sancionados, puesto que no están sujetas a control o intermediación de las instituciones financieras de EEUU y Europa.


El tratamiento en torno a las criptomonedas no debe partir de un análisis moral. ¿Son buenas o malas? Depende de su uso y efectividad de acuerdo a la estrategia. ¿Nos hace vulnerables a fondos buitre y especuladores financieros? Esa exposición ocurre con todas las divisas, no es algo particular de las criptomonedas. Contra Venezuela actúan fondos buitre sin haber utilizado nunca ese mecanismo. ¿Pueden ser utilizadas para negocios ilegales? El dólar y la banca estadounidense han sido utilizados como mecanismos de lavado por parte de grupos terroristas y narcotraficantes, sin embargo el temor son las criptomonedas en ascenso.


El tema de las criptomonedas en Venezuela dará mucho de qué hablar, y si algo quedó claro en 2017 es que la confianza en Maduro es clave para ganar las batallas que nos quedan, y que son bastantes.
(Tomado de Misión Verdad)

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Banco alemán Deutsche Bank se queda con 90 toneladas de oro venezolano

30-10-17.-El banco alemán Deutsche Bank se quedará con 90 toneladas de oro venezolano, luego de que el gobierno dejara vencer una operación de canje con el metal a principios de mes. La transacción se pactó en 2016 por $1.700 millones, los cuales el país no canceló a tiempo.

Venezuela recibirá $400 millones por exceso de la garantía, lo que podría ayudarle con los próximos pagos que tiene pendiente por vencimiento de capital e intereses de bonos.

El diputado de la Asamblea Nacional Rafael Guzmán, aseguró, citando fuentes del Banco Central de Venezuela, que la decisión de no renovar el canje vino del Deutsche Bank, pues esta institución está protegiendo su reputación para evitar que se le vea como un financista del gobierno de Nicolás Maduro. Ante esta situación Venezuela no pagó los $1.700 millones para recuperar el oro en garantía porque todo el dinero que se tiene ahora es para cancelar deuda en bonos, dijo Guzmán.

Ni el Deutsche Bank ni el gobierno venezolano han comentado la información que se conoció ayer, también a través de la Asamblea Nacional.

La firma REDD Latam reseña que Deutsche Bank reportó el swap en 2016 y al mismo tiempo, datos de aduana registraron un movimiento de 90 toneladas de “oro no monetario” de Venezuela a Suiza.

Petróleos de Venezuela y la República están usando el periodo de gracia para la cancelación de cuatro bonos cuyos cupones vencieron a mediados de mes. REDD Latam reitera lo dicho por analistas del mercado que el gobierno pareciera estarse concentrando en los pagos de cupones y capital de los papeles 2020 y 2017 que no tienen periodo de gracia y que juntos suman más de $2.000 millones.

Por: Agencias | Lunes, 30/10/2017 02:31 PM

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Sábado, 02 Septiembre 2017 10:21

La deuda pública es explosiva

La deuda pública es explosiva

En la contabilidad de los países se diferencia entre tres tipos de agentes: los hogares, las empresas (sociedades no financieras) y el sector público. La gráfica muestra que entre el 2007 y el 2016 su endeudamiento ha aumentado. Y, sobre todo, se destaca el de las empresas y el del sector público.

 

Los cambios han sido significativos. Entre 2007 y 2016, en las economías avanzadas (EA), la deuda total pasó de 230 por ciento del PIB a 260. En las economías emergentes la relación entre el saldo de la deuda y el PIB, aumentó de 120 a 160 por ciento. Y en dólares, el valor de la deuda total pasó de 110 a 150 billones. Estas tendencias son la expresión de una debilidad estructural de la economía mundial, y de una creciente volatilidad financiera.

 

 

grafico  La deuda

 

Preocupa el aumento de la deuda del sector público

 

La deuda del sector público crece más rápidamente que la de los hogares y de las empresas. En Estados Unidos, entre el 2007 y el 2016, el saldo de la deuda pública pasó de 58 a 99 por ciento del PIB. En Francia del 64 al 97. En Grecia del 104 al 179. En Italia del 102 al 133. En Japón del 147 al 201. En Bélgica del 91 al 106 por ciento. En las economías emergentes (Brasil, China, India, Colombia...) también se observa un crecimiento importante de la deuda pública, pero a un ritmo inferior. En Colombia, la deuda pública pasó de 43,8 por ciento del PIB en el 2007 a 52 por ciento en el 2016, así que el país también está inmerso en este proceso de creciente endeudamiento.

 

El aumento de la deuda pública tiene tres explicaciones. La primera se podría resumir en la llamada ley de Wagner. La segunda tiene que ver con la caída de la tributación. Y la tercera con la creciente volatilidad de los sistemas financieros.

 

La Ley de Wagner

 

Desde finales del siglo XIX, el economista Adolph Wagner afirmaba que, en todos los países, el gasto público, como porcentaje del PIB, debía crecer. Y que esta tendencia ascendente era inevitable. Las apreciaciones de Wagner se han cumplido, y algunos dicen que sus predicciones se pueden considerar como una “ley”. En opinión del autor, a medida que el país se desarrolla y las tareas colectivas son más complejas, es inevitable que el Estado tenga que ofrecer mayor cantidad de bienes y servicios, y que las actividad de supervisión y control sean más complejas.

 

Numerosas acciones que realiza el gobierno (educación, ciencia y tecnología, protección ambiental, seguridad, salud, etc.) tienen costos crecientes. Por ejemplo, las investigaciones en ciencia y tecnología cada vez son más exigentes y requieren un volumen mayor de recursos públicos. En todos los países del mundo el gasto público tiende a subir.

 

En Colombia el gasto público tiene que subir para que el país pueda tener un desarrollo comparable a los miembros de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (Ocde). Y ahora en la etapa del posacuerdo de La Habana, la modernización del campo exige que haya un aumento significativo de los recursos públicos. En sus cuentas optimistas, el Ministerio de Hacienda hace proyecciones en las que el gasto público se reduciría. Tales estimaciones no son realistas.

 

La menor tributación a los ricos

 

A pesar de que el gasto público es creciente, los países son cada vez más reacios a aumentar los impuestos, especialmente cuando los afectados son los ricos. Los informes recientes de Oxfam muestran que en el mundo entero se está presentando una especie de “carrera de mínimos”, y los países parecen estar compitiendo entre sí para reducir los impuestos. En este carrera hacia abajo, el límite inferior lo ponen los paraísos fiscales. Es evidente, entonces, que si el gasto sube, y los ingresos no crecen, el déficit se incrementa y no queda otro camino que recurrir al endeudamiento.

 

En Colombia, la última reforma tributaria fue un fracaso en términos de equidad. Para que los mayores gastos puedan financiarse, es necesario que crezcan los ingresos, especialmente los tributarios. En lugar de aumentarle los impuestos a los ricos, la reforma se los disminuyó. Se redujo la tarifa de los impuestos a la renta y al patrimonio, y se dio un paso muy débil en los impuestos a los dividendos. Puesto que el gobierno de Santos ha mostrado que no está dispuestos a mejorar el recaudo de una manera progresiva, afectando más a los ricos, el déficit del sector público se incrementa y la deuda sube.

 

La volatilidad financiera

 

Entre la deuda pública y la volatilidad financiera se presenta una especie de causalidad circular: el mayor endeudamiento estimula la volatilidad y, a su vez, ésta facilita el crecimiento de la deuda del sector público.

 

Para conseguir los recursos que necesitan, los gobiernos emiten título (TES en el caso de Colombia), que se negocian en los mercados financieros. Los especuladores que mueven su dinero de un país a otro compran aquellos bonos gubernamentales que ofrecen mayor rentabilidad, y presionan a los gobiernos para que los emitan de una forma atractiva. Al ofrecer un mayor rentabilidad, la deuda pública se encarece, y los especuladores se benefician a costa de la estabilidad financiera de los países. En este proceso, los capitales, que vuelan como golondrinas, de un país a otro, estimulan la volatilidad financiera. Los gobiernos se endeudan para pagar viejas deudas, y en esta dinámica se crean burbujas que alimentan la especulación y la volatilidad.

 

El servicio de la deuda (amortización a capital e intereses) es el gasto más alto del gobierno colombiano. A medida que el tamaño de la deuda va aumentando, es necesario destinar una porción mayor del presupuesto al pago de los intereses. Esta secuencia es perversa porque se reduce el margen disponible para responder a necesidades urgentes de la sociedad.

 

Estabilidad financiera por la vía de impuestos progresivos

 

Los impuestos progresivos, con tarifas que suben a medida que aumenta el ingreso, son el mejor mecanismo para estabilizar las finanzas públicas y reducir el monto de la deuda. No obstante, esta solución tiene costos políticos que los gobiernos no parecen dispuestos a asumir. Vale la pena traer a colación la pregunta de Oxfam: ¿por qué los más ricos, el 1 por ciento de la población, logran capturar el Estado, frente a la mirada complaciente y pasiva del 99 por ciento?

 

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Publicado enEdición Nº238