La ingeniería fiscal ha ganado la partida

La lucha contra el fraude fiscal se ha centrado hasta ahora en el secreto bancario. Sin embargo, la mitad del mercado offshore se concentra actualmente en los trusts, creaciones jurídicas que no necesitan del secreto para poder protegerse del fisco.

Son vehículos como las bien conocidas en España Sicav, pese a que hay algunas diferencias entre ambas fórmulas. Ya no se trata del mercado de la discreción bancaria, sino del de la ingeniería fiscal.


La evasión fiscal se ha desplazado progresivamente hacia esas estructuras legales. Los trusts se han convertido en la principal herramienta de sustracción fiscal para las grandes fortunas, en el sustituto más eficaz del secreto bancario. El trust es un vehículo de derecho que permite a una persona desprenderse de sus haberes para no aparecer como el propietario a ojos del fisco, y así evitar tener que pagar impuestos por esos bienes. En cuanto al beneficiario del trust, que en principio sí debería pagarlos, no se exige su identidad en el momento de abrir una cuenta en las jurisdicciones de los territorios offshore británicos. En éstos, el banco que abre la cuenta puede no exigir la identidad del beneficiario si el trust es “discrecional e irrevocable”.


Los grandes bancos situados en el continente europeo también se han lanzado al mercado de los trusts, pero conservan la identidad de los constituyentes. Los bancos anglosajones practican un uso menos restrictivo, reteniendo tan sólo informaciones sobre la sociedad de gestión y de administración. Esto les permite una opacidad completa sobre la persona que desea escapar al fisco. Llegan así a una confidencialidad todavía mayor sin secreto bancario en el sentido formal del término. Incluso si, en el marco de una investigación determinada, las legislaciones obligan a esas plazas financieras a entregar la información sobre sus clientes, éstas no pueden proporcionar datos de los que no disponen. La generalización de ese tipo de montaje es una mutación del sistema financiero internacional en beneficio de las finanzas anglosajonas. Las grandes fortunas, por tanto, se ven poco afectadas por la “lucha contra el fraude fiscal”. Al contrario, como ocurre con las firmas internacionales, convendría hablar de “evasión fiscal”, un conjunto de procedimientos legales que les permiten escapar a los impuestos.

El caso Luxleaks, revelado al final de una investigación, muestra cómo 340 multinacionales han podido establecer un total de 548 acuerdos con el Gran Ducado de Luxemburgo. Este país ofrece a las multinacionales todo un abanico de herramientas para optimizar de manera totalmente legal la imposición sobre sus actividades.

El tax ruling permite a una empresa preguntar por anticipado cómo será tratada su situación por la administración fiscal de un país, y obtener ciertas garantías jurídicas. Las autoridades luxemburguesas se han atrincherado tras la legalidad de sus prácticas. El primer ministro del Gran Ducado ha asegurado que el ruling está “conforme a las leyes internacionales” y es “compatible con los estándares comunitarios y los de la Ocde”.

De hecho, el ruling no es exclusivo de Luxemburgo. Todos los estados, en Europa o en otros lugares, muestran tener la misma imaginación a la hora de atraer o retener a las grandes empresas y los capitales. La evasión fiscal, privilegio de las grandes fortunas y de las multinacionales, no está, como la lucha contra el fraude fiscal, en el centro de las políticas nacionales y comunitarias. La posibilidad de no pagar impuestos se restringe así cada vez más a las capas sociales más privilegiadas. La distinción entre fraude y evasión fiscal indica que la gobernanza mundial se efectúa “por arriba” y se deslinda así de este proceso de formación de un bloque de poder constituido por el gran capital y las clases medias superiores.

* Sociólogo, autor de El final del Estado de derecho. Esta nota fue publicada por Diagonal, en España, en febrero de 2015, tres meses después de que el Consorcio de Periodistas de Investigación filtrara centenares de acuerdos fiscales suscritos por bufetes de abogados con el fisco de Luxemburgo en favor de grandes trasnacionales.

 


 

Busquen al arquitecto


Las sociedades offshore no son necesariamente ilegales, lo que pasa es que la legalidad internacional ha sido armada para que ese tipo de empresas puedan existir en beneficio de los más poderosos. Es un problema de arquitectura, de concepción del sistema. Quien esto dijo, meses atrás, sabe de lo que habla: el economista John Christensen es actualmente director de Tax Justice Network (Tjn), una ong dedicada a investigar los paraísos fiscales y las empresas que en ellos se refugian. Durante mucho tiempo estuvo del otro lado del mostrador. Trabajó para la consultora Deloitte y fue asesor por más de una década de los gobiernos de las británicas islas Jersey, su lugar natal, ubicadas en el lugar 16 entre el centenar de países y territorios que más favorecen la opacidad y el secretismo financieros. Tomás Lukin, periodista del diario Página 12, lo entrevistó esta semana para saber su opinión sobre “el caso Macri”. Si el presidente argentino montó por intermedio del bufete Mossack Fonseca una offshore en Bahamas, paraíso fiscal número 25 del planeta, para invertir en Brasil, es muy probable que ello obedezca al intento de evadir el fisco de los dos países, “lo que los expertos llaman la doble no imposición”, señaló el director de Tjn. “Bahamas es una de las jurisdicciones con mayor grado de secretismo en el planeta. (Su) modelo de negocios está basado en la venta de secretismo financiero y legal que facilita una enorme variedad de crímenes de guante blanco. No sólo canalizan maniobras de evasión fiscal sino también otro tipo de operaciones vinculadas al abuso de información privilegiada en el sector privado, la malversación, la corrupción o el fraude”, dijo. Y de manera general apuntó: “la mayoría de las familias ricas y grandes empresas que crean estructuras offshore lo hacen para eludir el pago de impuestos sobre las ganancias de capital, a la herencia, a los ingresos y otros tributos, y a las propiedades. Les gusta utilizar nombres sofisticados como ‘administración patrimonial’ (wealth management, en inglés), pero al final del día se suele reducir a la evasión fiscal”. Los paraísos fiscales forman de hecho parte del sistema. Algunos los consideran como una “enorme falla”, como una tara a corregir, pero otros los ven como una válvula de escape necesaria para proteger las ganancias de los hacedores del propio sistema. “A pesar de algunos avances observados a lo largo de los últimos años, los paraísos fiscales continúan bloqueando los cambios necesarios para hacer públicos los registros de información sobre los fideicomisos y compañías offshore. Y nada de eso sería posible sin la complicidad de Estados Unidos e Inglaterra”, había dicho anteriormente Christensen al propio Página 12.

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“Tenemos que tomar conciencia de que no los necesitamos”

El sistema financiero actual, que comprende la existencia de mecanismos como las empresas offshore, ya no puede dar más pruebas de su carácter depredador. Dependerá de las sociedades organizarse para cambiarlo, sostiene el economista Luis Lozano Arredondo, coordinador del Centro de Análisis Multidisciplinarios de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam).

 

En México 16 personas concentran una riqueza que equivale al 15 por ciento del producto bruto interno (Pbi), según información oficial. De esa masa de dinero, se calcula que un 8 por ciento se encuentra en paraísos fiscales o bien fue pasado por alguno de los mecanismos de ingeniería financiera que permiten ocultarlo.


Ese porcentaje equivale al doble del sector agroexportador nacional, del que dependen casi 7 millones de personas. En este país se invierte apenas 0,8 por ciento del Pbi en la educación pública. Haga números. ¿Cuántas generaciones de universitarios, científicos y técnicos podrían haberse formado con la riqueza de uno o dos de estos hombres?

Luis Lozano explica que todo tiene una razón histórica. Durante el sexenio en que Felipe Calderón estuvo al frente del Ejecutivo, los más ricos de México incrementaron un 670 por ciento su fortuna. Usando los “instrumentos de inversión ilícita” como los explicitados por los papeles de Panamá, dice el economista, el aumento de su fortuna fue en realidad de 1.800 por ciento. “Es decir que por cada dólar que ellos sacaban de México con alguno de estos instrumentos ganaban en realidad 1.800 en los paraísos fiscales.”

Lozano agrega una explicación para el mecanismo: “Es un sistema criminal, promovido por el marco legal del sector financiero mexicano, que permite sacar dinero del país sin pagar ningún tipo de impuesto. Claro que no es ilegal que tengas dinero y lo inviertas, pero ¿por qué no lo dejan en México, si es una plaza tan atractiva para las inversiones, como insisten los secretarios de Economía o Hacienda? ¿Por qué la llevan a paraísos fiscales?”. Lozano tiene su respuesta: “A esta gente no le interesan los pobres, sólo su ganancia”.
No es nada nuevo, dice. Estos instrumentos de triangulación fueron creados en Estados Unidos en los años setenta. “Son papeles que aparentan estar ahí pero en realidad no existen. Son como lo que muestra la película El lobo de Wall Street. Nadie lo impide porque está dentro de las tácticas financieras que los hicieron legales.”

En 1985 se conoce el primer escándalo que muestra la existencia de estas triangulaciones financieras a escala mundial. Tiene como protagonistas a los dictadores del sur de América y a los organismos internacionales de crédito. “Pinochet pedía dinero prestado que no llegaba a Chile y sacaba del país a paraísos fiscales. También Videla en Argentina y la dictadura brasileña. Desde el inicio tuvieron vínculos con la financiación de la guerra sucia y las inversiones en el sur. En México, este tipo de manejos le ha costado a la población su empobrecimiento. Esos recursos salen de algún lado.”
Lozano se pregunta por qué se filtró esta información ahora, si esto se conoce desde hace años. Y también por qué no aparecen clientes en Estados Unidos. “Sí los hay, pero para eso están los prestanombres. Una de las cosas que permite el secreto fiscal es que no tengas que usar tu nombre ni tu cara para guardar el dinero en los paraísos. Mucho menos declarar de dónde viene.”

Los mecanismos descritos por los papeles de Panamá no son la excepción sino la norma de funcionamiento del gran capital, dice. “Se calcula que hay un millón de estudios como Mossack Fonseca en el mundo. Es como que hubieses agarrado un nido chiquito de ratones en todo un mercado. ¿Dónde están los demás, que son iguales? ¿Cuántos más hay y quiénes los integran?”

¿Qué se ha comentado en el ámbito académico al conocerse las revelaciones de los papeles de Panamá? Básicamente, que quienes se han beneficiado de este sistema son rateros. “No hay un término mejor. Preferimos ese. Es interesante ver a qué grandes empresas están asociados los nombres que se conocieron en México: desde la constructora española Ohl (Obrascon Huarte Lain) y Cemex (Cementos de México), hasta todas las televisoras, pasando por algunos gobiernos locales, como el del estado de Chihuahua.”

No hay organismo internacional que vaya a regular este “comercio”, piensa Lozano. “No lo han hecho en 60 años.” El problema redunda en todo lo que este modelo de acumulación extrema genera. “Ellos nunca pierden, siempre salen ganando.” Lo que causa más indignación “cuando te lo pregunta algún joven estudiante”, concluye el economista, es que esto no es una alternativa viable de sociedad. “Las estructuras de gobierno ya no sirven, ni la representación. Entiendo que más que pedir una regulación o un control de este tipo de mecanismos ilícitos necesitamos empezar a organizarnos de otra forma. No es imposible. Estos mecanismos ya nos han acarreado muchos problemas, con el ambiente, con la energía, posiblemente con los alimentos. Están metiendo en sucesivas crisis a la sociedad en su conjunto, sin que les importen los efectos que generan. Tenemos que tomar conciencia de que no necesitamos de ellos. No tenemos mucho tiempo y el que hay debemos emplearlo en buscar qué hacer. La única manera de acabarlos es crear otra cosa.”

(A partir de Desinformémonos)

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Operadores en el mercado de futuros de Chicago

Las ganancias anuales de las empresas sufren la mayor contracción anual desde 2008 por el dólar y el petróleo.

 

La economía de Estados Unidos se frenó menos de lo esperado. La lectura definitiva del producto interior bruto deja el crecimiento en el 2,4% para todo 2015, tras moderarse la expansión a una tasa anualizada del 1,4% en el cuatro trimestre. El rendimiento en la recta final del año se revisó cuatro décimas al alza aunque sigue siendo débil. El dato reafirma así la cautela de la Reserva Federal y revela que las ganancias de las empresas registraron la mayor caída en siete años.

 

El dato final muestra que los beneficios corporativos cayeron un 3,1% en el año, tras hacerlo un 7,8% de trimestre a trimestre. Es la primera contracción anual desde la Gran Recesión por el efecto combinado de la apreciación del dólar en la multinacionales y las turbulencias en el mercado de la energía, que también mermaron la inversión de las empresas en equipamiento y estructuras. Es, además, la segunda contracción trimestral consecutivas en las ganancias.

 

En términos absolutos, los beneficios cayeron en 159.600 millones en el cuarto trimestre. Se suman a los 33.000 millones del tercero. En ese periodo el petróleo cayó un 60% y se comió casi 120.000 millones en las ganancias de las compañías que operan en el sector de la energía. La corrección se debe en parte también a la transferencia de 20.800 millones que tuvo que hacer la petrolera BP para compensar a los afectados por el vertido en el golfo de México en 2010.


Eso mermó la economía pese a que el indicador aleja el temor de una recesión. El crecimiento entre octubre y diciembre fue al final seis décimas más débil que en el tercer trimestre. La revisión al alza se explica porque el consumo, del que dependen dos tercios de la economía, fue más sólido de lo anticipado. Creció a una tasa anualizada del 2,4%, una mejora de cuatro décimas frente a la anterior lectura. La exportaciones también cayeron menos, un 2% en lugar de un 2,7%.

 

El crecimiento anual de EE UU está en línea con el que se registró en 2014. La debilidad se espera siga en el primer trimestre. La última proyección publicada hace una semana por la Fed anticipa que podría moderarse al 2,2% este año y de nuevo al 2,1% en 2017. La tasa de paro para este año bajará al 4,7%. Esta expansión claramente por debajo del potencial hará que el riesgo de inflación sea baja, del 1,2% este año aunque repuntará al 1,9% en 2017.

 

 

 

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Lunes, 29 Febrero 2016 18:49

La tormenta bancaria que se aproxima

La tormenta bancaria que se aproxima

Los grandes bancos europeos son el eslabón más débil de la crisis que se avecina. Después de haber recibido la suma astronómica de 661 millones de euros desde 2008 en ayudas públicas, los bancos están descapitalizados (una parte de sus activos vale menos de lo declarado o, en otras palabras, es tóxico) y tienen dificultades para pagar sus pasivos a corto plazo.

 

Los gráficos siguientes indican los síntomas más notorios de esta dificultad. En los dos primeros, se constata como se han ido reduciendo el valor de los "cocos" de algunos de los principales bancos europeos: Deutsche Bank, Santander, Unicredit y Banco Popular (pero lo mismo se aplica a BNP Paribas). Es decir, los principales bancos de España, Alemania, Francia e Italia están al borde del abismo.

 

 

Estos "cocos", o capital contingente, son un instrumento de deuda creado en 2013 en respuesta a la nueva regulación internacional, para eludir las restricciones que a continuación se impusieron a los ratios de capital. Son títulos de deuda que si se produce una tragedia, son convertibles en capital. Mientras tanto reciben un alto interés, que corresponde a la percepción de que el riesgo es grande.


Como se muestra, el valor de estos instrumentos de deuda ha estado cayendo y ahora están operando con pérdidas de un cuarto de su valor. Esta caída registra el miedo de los inversores, que temen que el interés de estos bonos no se puede pagar.


El problema no es sólo griego, como muestra el siguiente gráfico de la revista The Economist. También es de las principales economías, de los EE.UU. a Europa. Las cotizaciones bursátiles de los bancos están cayendo y esparciendo el pánico en los mercados financieros, porque anticipan riesgos a corto plazo.

 

 

La exposición de algunos bancos a estas operaciones de riesgo es muy grande, sobre todo en el caso de la banca española y alemana. Los tres principales bancos españoles, BBVA, Popular y Santander, han emitido cerca de 10 millones de dólares en "cocos". Por lo tanto, las dificultades del Santander ayudan a entender por qué la intervención de la Comisión Europea y del BCE en el caso Banif, con el consentimiento del gobierno portugués, que permitió una recapitalización tan interesante del banco español.


Pero es el Deutsche Bank el que está en peores condiciones. El cuarto gráfico compara las cifras del PIB alemán, del PIB europeo y la exposición del DB a los productos financieros de riesgo, los mismos derivados que se hicieron famosos en la crisis de las hipotecas subprime en 2007-8. Después de haber perdido 6.700 millones el año pasado, y habiendo sido obligado a aumentar la provisión para litigios judiciales en más de 1.200 millones de dólares (hasta 5.500 millones de euros), DB es ahora el banco europeo más expuesto en el corto plazo.

 

 

Este es el mapa que debemos analizar para entender lo que sucederá en el sector bancario portugués en los próximos años.


Francisco Louça catedrático de economía de la Universidad de Lisboa, ex parlamentario y miembro del Bloco de Esquerda, actualmente es Consejero de Estado.

Fuente: http://blogues.publico.pt/tudomenoseconomia/2016/02/26/a-tempestade-bancaria-que-vai-chegando/ 

Traducción: G. Buster


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Lunes, 18 Enero 2016 07:04

Larga crisis económica

Larga crisis económica

El proceso de producción capitalista se desarrolla en el marco de diversas contradicciones. Ellas dan lugar a periodos recurrentes en los que la tasa promedio de ganancia del capital se reduce y ocurren las crisis. Desde 2007 se registra una crisis larga que no se asimila a los movimientos cíclicos de auge y recesión, de más corto plazo, para los que están diseñadas las políticas macroeconómicas de ajuste.


Ahora esas políticas que se han hecho convencionales y de aplicación general no actúan de modo efectivo. Una expresión de esto es la misma duración de la crisis actual y la inoperancia de las medidas usuales, de tipo fiscal y monetario, que pretenden recomponer las pautas de la acumulación.


A escala global prevalece un alto nivel de endeudamiento de los gobiernos, las empresas y las familias. Las medidas para reducir el sobreendeudamiento no han sido efectivas y eso detiene el gasto en inversión y consumo, manteniendo reducidas las tasas de crecimiento del producto del empleo.


La enorme expansión de la liquidez provocada por la Reserva Federal (Fed) para acometer la crisis y evitar el colapso del sistema financiero mantuvo durante mucho tiempo las tasas de interés de referencia a niveles de prácticamente cero. Aun así la inversión no se recuperó, los bancos lograron recomponer sus balances, sin eliminar por completo la fragilidad de sus carteras. Junto con la expansión de la liquidez hay un exceso de ahorro, lo que constituye un entorno de restricción para la recuperación productiva y aviva la especulación.


El crédito no se expandió al sector privado de manera suficiente. Hubo, pues, una apropiación desigual de los recursos entre las entidades financieras, las empresas, sobre todo las de tamaño mediano y los trabajadores. Ahí puede insertarse el aumento de la desigualdad como rasgo de la situación social.


La postura del banco central de sostener tasas cero de interés por siete años se considera anómala y desde hace un año se anunciaba la normalización de la política monetaria, es decir, empezar a elevar las tasas para incidir en el desempeño de los mercados. Recientemente la Fed aumentó un cuarto de punto porcentual la tasa de interés. Así se entra a un periodo de transición que, por ahora, no garantiza que las condiciones de normalidad se restituyan. La misma noción de lo que es normal está en cuestionamiento.


Lo que se observa es una discrepancia creciente entre las unidades nacionales que componen la economía global; esto genera ahora una nueva serie de distorsiones en el flujo de capitales y la asignación de los recursos productivos. La contradicción esencial entre capital y trabajo está expuesta de modo abierto.


Mientras la FED actúa para recrear las condiciones del crecimiento en Estados Unidos, impacta en la dirección de las corrientes de capital que salen de otros países, como es el caso de las economías emergentes por la diferencia de los rendimientos que se obtienen dentro y fuera. De modo más amplio se crean las condiciones para una pugna entre las principales divisas en los mercados de dinero y capitales.


La economía de la Unión Europea no responde a los incentivos monetarios del Banco Central Europeo y ello contribuye a nuevos acomodos del capital y de los niveles de producción, de empleo e ingresos en la forma de ganancias, rentas y salarios.


China exhibe finalmente las repercusiones de un largo periodo de alta expansión productiva, especulación y endeudamiento que obliga a un ajuste cuyos efectos aún no se definen completamente.


Por otra parte, el auge de las materias primas, especialmente del precio de petróleo, se ha acabado y provoca alteraciones severas en las economías que sostenían una expansión sobre la base de exportar dichos bienes.


Un aspecto relevante de las situación económica es la necesidad de desendeudamiento. Este asunto conlleva ciertas condiciones técnicas para el reacomodo financiero, pero exige también una acción política decisiva cuyos costos no están dispuestos a absorber muchos gobiernos. La reestructuración en curso impone fuertes cargas en la distribución del ingreso y la generación de riqueza. El escenario es proclive a generar un nuevo deslizamiento recesivo.


Una parte del debate a este respecto está planteado entre quienes ven el proceso como un movimiento cíclico convencional y quienes postulan que de lo que se trata es de un estancamiento de tipo secular. De ahí se desprenden una serie de políticas públicas que promueven el aumento de la demanda agregada, frente a quienes sostienen que se está llegando a las etapas finales de lo que llaman un súper ciclo de endeudamiento con el consecuente reacomodo de los agentes económicos en el mercado.


Las políticas fiscal y monetaria de un país como México intentan, en este marco, acomodarse a estas condiciones, pero de forma supeditada a las acciones principalmente de la Fed. Esto es un hecho plenamente admitido por Hacienda y de modo explícito por el Banco de México. La cuestión se aprecia, por un lado, en el origen y el uso de los recursos del fisco (captación de impuestos, abrupta caída del precio del petróleo, el destino del gasto y el creciente nivel de endeudamiento) y, por otro, en el alza de las tasas de interés. Todo ello en un escenario de fuerte depreciación del peso y las expectativas de inflación que pueden ceder y complicar aún más el frágil entorno prevaleciente.

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América Latina no crecerá nada en 2016, dice el Banco Mundial

El Banco Mundial (BM) sigue confiando en un "modesto" repunte de la actividad económica global este 2016, hasta el 2,9% del producto interior bruto. Es medio punto porcentual más que el pasado año, pero la nueva proyección supone una revisión a la baja de cuatro décimas respecto a lo que anticipó hace seis meses por el lastre de los grandes países emergentes.

En América Latina el crecimiento será "nulo" tras contraerse un 0,9% en 2015. La anterior proyección era de una expansión del 1,5% para 2016. El organismo habla de una recuperación "moderada" a medio plazo para la región, del 2,3% en 2017. Brasil, que se contrajo un 3,7% en 2015, volverá a crecer un 1,4% en 2017. México repuntará del 2,5% a una media 3% entre 2016 y 2018 por las reformas estructurales y el impulso del crecimiento en EE. UU.

El organismo que vela por el desarrollo de los países más retrasados pasa la tijera a sus previsiones dos semanas antes de que el Fondo Monetario Internacional publique sus proyecciones. Como dijo hace días la directora gerente, Christine Lagarde, se espera que 2016 sea decepcionante: el crecimiento en 2015 ya fue inferior al que anticipó el BM y el FMI por el impacto del desplome de la energía y de las materias primas.

La debilidad del crecimiento mundial tuvo un efecto en los flujos comerciales y la anticipación de la subida de tipos en Estados Unidos, junto a la fortaleza del dólar, afectó también a la inversión en esos países. Los episodios de inestabilidad en el sistema financiero contribuyeron a socavar la actividad económica, a lo que se le suman ahora las tensiones geopolíticas.

El pronóstico es que las economías en desarrollo crezcan un 4,8% en 2016, mejor que el 4,3% de 2015 aunque cuatro décimas por debajo de lo previsto el pasado junio. Rusia y Brasil seguirán atrapadas en la recesión, con una contracción que se estima del 2,5% para la potencia latinoamericana, mientras que en China el crecimiento se desacelerará al 6,7% este año, dos décimas menos que en 2015.

El alza de tipos de interés por parte de la Reserva Federal podría jugar en contra de la región. Además de la desaceleración prolongada de Brasil se cita la crisis en Venezuela, que se contraerá otro 4,8% en 2016. Y junto a la drástica caída de los productos básicos y de la energía, que deterioran los ingresos mediante las exportaciones, se menciona como riesgo mayor el efecto del fenómeno meteorológico de El Niño

El Banco Mundial teme que la moderación del crecimiento en los grandes países emergentes restrinja la expansión de los países en desarrollo, por eso la prioridad en este momento de incertidumbre pasa por proteger a las economías más vulnerables. Lo que más preocupa es que este proceso de desaceleración sea desordenado por las divergencias cada vez mayores en el rendimiento de los países.

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Otra jornada negra obliga a suspender la sesión en las Bolsas chinas

China vivió este jueves la sesión bursátil más corta de su historia. El gigante asiático volvió a suspender la compraventa de acciones en los dos parqués del país después de que en apenas media hora se registraran pérdidas superiores al 7%. Shanghái cerró con una abrupta caída del 7,32%, mientras que Shenzhen sufrió un descalabro del 8,35%. El batacazo sucedió después de que el Banco Central chino (PBOC) llevara a cabo la mayor depreciación diaria de la tasa de referencia del yuan frente al dólar desde el pasado agosto. Unas horas después el PBOC publicó también que el nivel de reservas de divisas extranjeras bajó en diciembre a su nivel más bajo en tres años.

Es la segunda vez esta semana que la negociación de títulos se suspende de forma prematura. La tónica de la breve jornada fue similar a la del pasado lunes, pero a un ritmo mucho más frenético. Trece minutos después de la apertura, a las 9.42 hora local, el selectivo CSI 300 -que agrupa las cotizaciones de trescientas compañías de ambos parqués- registraba un descenso superior al 5%. Según el nuevo mecanismo de freno que se puso en marcha este año, esto obliga a paralizar la sesión de forma temporal durante quince minutos.

Tras el descanso, el volumen de transacciones se disparó y solamente en dos minutos se alcanzó el umbral del 7%, lo que canceló de forma automática el resto de la jornada. Horas después el mercanismo ha sido suspendido, así que, por el momento, solo ha estado en vigor tres días, informa Bloomberg. No obstante, esta medida, anunciada en una red social china por el regulador bursátil, no llegó a tiempo para que se reiniciara la sesión.

Durante toda esta semana los parqués del gigante asiático han sufrido sesiones de gran volatilidad. La intervención tanto del PBOC como de la Comisión Reguladora del Mercado de Valores parecía haber traído cierta calma en los últimos días, pero las dudas sobre la segunda economía mundial y las preguntas sobre qué hay detrás de la continua depreciación de su moneda siguen muy presentes.

El PBOC fijó la tasa media de referencia de su moneda en los 6,5636 yuanes por dólar estadounidense, una cifra un 0,5% más débil que la establecida el miércoles (6,5314). Se trata de la mayor diferencia diaria desde que el pasado agosto China cambió el método de cálculo de su tipo de cambio, lo que provocó la mayor devaluación en años.

La divisa china se sitúa así en mínimos de cinco años con respecto al billete verde. Se trata además el octavo día consecutivo que el organismo regulador establece una tasa menor a la de la jornada anterior, lo que aviva los temores de que Pekín esté llevando a cabo una devaluación encubierta para mejorar su competitividad en el exterior.

A pesar de que las autoridades lo han negado repetidamente, esta teoría hizo también tambalear otras divisas y mercados de renta variable de la región: Hong Kong perdió un 3,1% y Tokio retrocedió un 2,33%.

 

Menos reservas


El yuan sufre una importante presión a la baja debido a la ralentización económica de la segunda potencia mundial y unas fugas de capital en niveles récord. En un comunicado, el Banco central defendió este jueves la evolución de la cotización de su moneda y apuntó a "fuerzas especulativas que no tienen nada que ver con las necesidades reales de la economía y que no representan la verdadera oferta y demanda del mercado" como causantes de estas recientes fluctuaciones. "Frente a ellas, el Banco Popular tiene la capacidad de mantener el tipo de cambio básicamente estable a un nivel razonable y equilibrado", reza el texto. El mensaje está en línea con las palabras del vicegobernador del organismo, que recientemente afirmó que el PBOC "no dudará en intervenir" si siguen las turbulencias.

Sin embargo, otra nota del Banco central, unas horas después del cierre apresurado de las Bolsas, revela una situación financiera más inestable de la que Pekín admite. En esta nota, el PBCO ha desvelado que las reservas de divisas extranjeras, casi siempre al alza en los últimos años, encajó un descenso récord en diciembre, cercano a los 100.000 millones de euros, que deja el nivel de divisas en los tres billones de euros al cierre de 2015, el más bajo en tres años.

A lo largo del ejercicio, la reserva china de divisas (la mayor del mundo), ha descendido en medio billón de euros, entre otras cosas por las medidas de las autoridades para reactivar la economía y mantener el tipo de cambio del yuan, aunque en las últimas semanas Pekín parece dispuesta a devaluar su moneda a un ritmo más intenso.

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Wall Street despide el peor año desde la crisis financiera

Los mercados de acciones en Estados Unidos despidieron el peor año desde el derrumbe de Lehman Brothers. El Dow Jones, el índice de referencia de Wall Street, trató como pudo hasta el final de evitar el primer negativo anual desde 2008. También se vino abajo el S&P 500. Ambos se vieron lastrados por el desplome del 30% en el precio del petróleo, los temores a una moderación mayor de la espera en China, la fortaleza del dólar y la falta de una guía de la Reserva Federal.

El parque neoyorquino encaró la última semana de negociación jugando al cara o cruz. Cualquier movimiento al alza o a la baja de solo el 1% era suficiente para decidir la suerte para todo 2015 y romper con siete años de racha alcista. Estas continuas subidas y caídas son las que caracterizaron un año complicado para el inversor. En agosto los dos índices entraron en territorio de corrección tras perder más de 10% desde el máximo.

El pobre rendimiento de los dos índices más importantes en EE UU, con el Dow Jones perdiendo un 2,2% y el S&P 500 un 0,7%, contrasta con el sólido 10% de incremento anual del EuroStoxx y del parqué de Shanghái. El Nasdaq, sin embargo, va a cerrar con una apreciación del 7% gracias al impulso de las tecnológicas, una subida muy similar a la registrada por el Nikkei japonés.

La situación dista mucho de ser la hace siete años, cuando el S&P 500 cayó un 38% por el derrumbe de los valores financieros. Esta vez los mercados muestran síntomas de agotamiento moviéndose en márgenes muy cortos. Como dicen desde BlackRock, acusan una falta de inspiración que los hace vulnerable sin guías claras. Muchos estrategas creen, además, que hay valores muy caros.

La esperanza quedó así en que llegara un impulso final que metiera al S&P 500 en territorio positivo, si lo permitía el petróleo. Como señalan los estrategas del parqué, fue muy difícil jugar en el día a día porque no hubo guías o catalizadores que apuntaran al mercado en una u otra dirección. Y salvo las turbulencias del verano, tampoco hubo eventos inesperados. Eso es lo que podría pasar también en 2016.
Arranque complicado

El primer trimestre será, advierten desde Oppenheimer, complicado y con la presión tirando a la baja porque los valores que se depreciaron estas últimas semanas registraron un mayor volumen de negociación que los que subieron. Eso explica que el repunte tras el desplome de agosto perdiera fuerza al final del cuatro trimestre. Señalan que se necesitará más tiempo para poder retomar la tendencia.

Por valores, Apple se mantuvo como la mayor compañía cotizada, aunque despide el año con una caída próxima al 3% en la última semana de negociación. Es su primer negativo también desde 2008. Contrastó con el incremento superior al 45% de Alphabet. La antigua Google es la segunda por valor bursátil, por delante de Microsoft, que se apreció más de un 15%. Fue el año en el que Amazon y Facebook se colocaron entre las diez de cabeza.

El mejor rendimiento entre las compañías del S&P 500 lo tuvo Netflix, del 140%, seguida de hecho Amazon, con una apreciación de casi el 120%. Facebook se revalorizó un 36%. También tuvieron un final robusto Home Depot y McDonald's, con incrementos superiores al 25%. En el extremo opuesto están Walmart, con una caída próxima al 30% junto a Oracle, Chevron y ExxonMobil, del 20%.


Sectores

 

Las empresas del sector de la energía perdieron un 22% su valor y un 9% los materiales. La corrección es aún mayor si se piensa que antes del desplome de precios que comenzó en julio se apreciaron un 10%. Serán el que determine como vayan las cosas en 2016, porque una estabilización en el precio del crudo podría tener un efecto positivo si no afecte al consumo, el único que mantiene el mercado.

También podría ser el del repunte de los valores financieros, que se dejan un 2,5% en el año pero que podrían verse beneficiados por el alza de tipos de interés. El otro punto de referencia será la evolución del dólar por su impacto en los resultados. El billete verde no hizo nada espectacular tras el fuerte repunte en 2014 pese a apreciarse un 8% y se mantuvo a final del año relativamente estable frente al euro.

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Miércoles, 30 Diciembre 2015 08:16

Italia sale al rescate de la banca trucha

Italia sale al rescate de la banca trucha

Con la bancarrota de cuatro bancos salieron a la luz las operaciones deshonestas que les hicieron a clientes para venderles acciones, bonos u otros títulos. Se prevé que el Estado les devuelva un 30 por ciento de los ahorros.

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Página/12 En Italia

Desde Roma

Varias de las trampas que un banco puede hacer a sus clientes para venderles acciones, bonos u otros títulos, sabiendo que los ahorristas difícilmente podrán obtener la ganancia prometida, salieron a relucir en Italia luego de la bancarrota de cuatro pequeños bancos. Los clientes han quedado en la calle y esta macabra y deshonesta operación, que llevó al suicidio de uno de los ahorristas y a la desesperación de todos, recuerda después de más de 14 años, lo que algunos bancos italianos hicieron con los bonos de la deuda externa argentina, antes y después del default de 2001.

Esta vez se trató de cuatro bancos pequeños, Banca Marche, Popolare di Etruria e Lazio, CariFerrara y CariChieti, que el gobierno del primer ministro Matteo Renzi ha decidido salvar con un decreto. El caso más patético fue el de la Banca de Etruria (o Banca Popolare di Etruria e Lazio), un banco localizado en Italia central y con base en Arezzo, ciudad tristemente célebre porque fue la cuna y donde murió Licio Gelli, el patrón de la logia masónica Propaganda Dos o P2. Este banco fue fundado en 1882 como un banco popular, es decir, una suerte de cooperativa donde los ahorristas son socios de alguna manera. El Banco de Etruria según pudo comprobar un estudio de Bankitalia –el banco central italiano– en los últimos años ofrecía a los pequeños ahorristas "obligaciones subordinadas" a una tasa de interés del 3,5 por ciento, mientras a los inversionistas de un cierto nivel, consciente del riesgo de estas obligaciones, les daba un mayor interés. Algo similar hicieron los otros tres bancos.

El hecho de ser obligaciones o bonos "subordinados" quería decir que, en caso de bancarrota del banco, el propietario de estos bonos obtendría reparación después de otros clientes de mayor nivel o "senior". En lo que coinciden todos es que los bonos subordinados de todas maneras son operaciones complejas y difíciles de evaluar para un simple ahorrista. El banco de Etruria, según han podido comprobar los investigadores, también habría cambiado las características de un centenar de sus clientes transformándolos en personajes compatibles con las inversiones de alto riesgo que el banco les quería vender a toda costa. Los clientes sin embargo, no habían dado ninguna autorización para esos cambios. El procedimiento que usaban era simple. Un cliente contó al diario Corriere della Sera que recibió una llamada telefónica del director de la sede del Banco de Etruria de Chiusi y éste le aconsejó que todo el dinero que tenía –26.000 euros– obtenidos con la venta de la casa del padre, los pusiera en "obligaciones", asegurándole que en todo momento podría retomar su dinero.

Recordando lo que pasó con los bonos argentinos el año previo al default, se plantean muchas preguntas. En el 2000, en los ambientes financieros mundiales como Wall Street, ya se sabía que los bonos de la deuda externa argentina eran de altísimo riesgo –y por eso pagaban altos intereses– porque el país estaba al borde del abismo. Los expertos, como la empresa Standard&Poor's y otras por el estilo, habían degradado repetidamente la credibilidad del país, pasándolo a sus niveles más bajos de seguridad como CCC. En octubre de ese año, analistas económicos y financieros de importantes bancos de inversión de Nueva York como Deutsche Bank, BCP Securities, Salomon Smith Barney y Santander Central Hispano Investment, reunidos en un seminario sobre América Latina realizado en The Council of the Americas, manifestaron serias dudas sobre la credibilidad del gobierno del presidente Fernando de la Rúa y por ende sobre su confiabilidad económica. Sin embargo, los bonos de la deuda argentina, que daban altísimos intereses y por eso eran apetecibles para inversionistas ingenuos, se siguieron vendiendo en Italia y otros países y poco o nada se decía del altísimo riesgo. En Italia los bonos no eran vendidos por el estado argentino –que los había vendido a los bancos–, como algunos han hecho creer, sino por los bancos, que conseguían así sacarse de encima, cobrando consistentes comisiones, un producto que en poco tiempo caería a pique. Ellos lo sabían pero no ofrecían muchas informaciones a los ahorristas que siempre creyeron exclusivamente culpable al estado argentino, cuando en realidad una parte de la culpa la tenían también los bancos por no haber informado adecuadamente a sus clientes. No sólo eso. Las Asociación Bancaria Italiana –que nucleaba a muchos de los bancos implicados– luego del default decidió dar asistencia legal y financiera a los poseedores de bonos argentinos –o "tango bon"– y directa o indirectamente los estimuló para que hicieran acciones legales y manifestaciones de protesta frente a la sede de la embajada argentina de Roma. Manifestaciones que se prolongaron por años. Mientras tanto, el gobierno de Silvio Berlusconi decidía hacerle un vacío al gobierno argentino por la misma razón y las relaciones entre los dos países quedaron congeladas por largo tiempo.

Manifestaciones similares a las que los argentinos hicieron ante los bancos en el 2001 se produjeron en estas semanas frente a las sedes de los cuatro bancos acusados. "Ladrones, ladrones", "Queremos todo el dinero que ustedes nos han robado", gritaban los ahorristas golpeando a puños las puertas del banco en Arezzo. Las manifestaciones siguen frente a los bancos de distintas ciudades. Renzi, de su lado, ha dicho que será devuelto el dinero a los ahorristas perjudicados mientras la justicia ha abierto una investigación para afinar detalles y culpas. El primer ministro anunció que a los ahorristas será devuelto el propio dinero, pero todo hace suponer que será sólo en parte. Se habla de un 30 por ciento. Al principio esta medida de salvataje recibió críticas de la Unión Europea. Pero después la UE pareció entender mejor el problema y aceptar algunas cosas, tal vez porque entendió que si no se ayudaba a estos bancos, miles de personas quedarían en la calle además de los ahorristas sin respuesta.

El ministro de economía Pier Carlo Padoan por su parte habló de una "reforma urgente del sistema de crédito" porque Italia, dijo, "tiene necesidad de un sistema financiero sano y eficiente para permitir a las empresas de todos los tamaños expresar plenamente el propio potencial económico".

Los cuatro bancos que recibieron la ayuda han cambiado nombre y directivos pero todavía no se sabe qué pasará con los ahorristas. Para 2016 se esperan las nuevas normas de la Unión Europea que protegerán a los ahorristas y darán más transparencia a las operaciones financieras. El Mifid2 (Market in Financial Instruments Directive II, Directivas sobre instrumentos del mercado financiero) debía entrar en vigor en 2017 pero dadas las circunstancias, parece que se aplicará en 2016.

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El milagro del 'fracking' se desmorona en Estados Unidos

El nuevo normal en el mercado del petróleo está en los 50 dólares el barril. Es un precio muy bajo, a mitad de camino de lo que se pagaba en el verano de 2014, antes del desplome, y no se espera que suba mucho más. Eso está metiendo presión a las empresas que emergieron en Dakota del Norte y Texas con el renacer energético de EE UU gracias a las nuevas técnicas de extracción como la fracturación hidráulica.


El bautizado como el "milagro del fracking" se desmorona. El número de firmas que se están viendo forzadas a reorganizar sus estructuras o suspender pagos no para de crecer porque no logran efectivo para refinanciar la deuda. El caso más sonado es el de Samson Resources. La compañía fue adquirida hace cuatro años por KKR tras desembolsar 7.200 millones de dólares (6.640 millones de euros), 4.000 de ellos en deuda. Entonces pareció una operación redonda.


De ser una de las petroleras privadas —no cotizadas— más importantes del país, a no poder sostener sus finanzas en una coyuntura en la que caen los ingresos, el beneficio se evapora y las reservas pierden valor. Pero no es la única que lucha por su supervivencia con el barril en el entorno de los 35 dólares. El número de compañías a riesgo de desaparece crece conforme se prolonga la situación. Las más afectadas son pequeñas empresas que hace una década no existían.


La historia se repite en la texana Pro-Stim Services, que nació con la ambición de pegar bocado a la tarta que se repartían gigantes como Halliburton o Schlumberger. Ya tenía dificultad para mantener el margen de beneficio cuando el barril estaba a 100 dólares hace año y medio. Ahora fracturar es menos rentable y el medio centenar de compañías especializadas en esta técnica cierran los pozos más costosos. Eso está provocando los primeros descensos en producción.


Energy Transfer y The Williams, las dos cotizadas, usaron acciones para financiar deuda pasada. Necesitan un repunte en el valor del crudo conforme se equilibre el mercado del lado de la producción y la demanda. Es una situación similar a la que tienen compañías como SandRige Energy, Goodrich Petroleum, Swift Energy, Energy XXI, Halcon Resourcers, Hercules Offshore, Key Energy Services, Basic Energy Services o Seventy Seven Energy.


"El impago de la deuda en áreas relacionadas con las materias primas es inevitable en este ciclo", advierten desde Deutsche Bank en las presentaciones de 2016. Es algo de lo que advirtió UBS el pasado julio, con el barril a 60 dólares. Standard & Poor's calcula que tres de cada cinco compañías que en EE. UU. incumplen sus obligaciones con los acreedores son empresas del sector energético, como Patriot Coal.


Wells Fargo acaba de emitir, por su parte, una nota a los inversores en la que alerta de la "tensión" que sufren los valores energéticos por la persistencia del desplome que se está mostrando más profundo, extenso y prologando que los vividos en los últimos 30 años. "Algunas tienen liquidez para sobrevivir el ciclo pero otras se verán forzadas a vender activos o a recapitalizarse", advierte la entidad.


Esta compleja situación está obligando desde hace meses a los grandes bancos como JPMorgan Chase, Citigroup y Bank of America a discutir con sus clientes del sector energético cómo preserva efectivo y les está llevando de paso a recortar los límites del dinero que tanto las compañías de servicios como los productores pueden pedir prestado. El riesgo de impago es cinco veces mayor que hace un año.


La tensión recuerda en el mercado de derivados de Nueva York a la que se vio en los años 1990. Aquel desplome llevó a la fusión de Exxon con Mobil para formar la mayor petrolera del mundo. Los analistas de Bank of America creen "difícil de imaginar" una operación similar. Tampoco ven una concentración hacia las más pequeñas, porque ahora tratan de conservar efectivo para soportar cualquier precio que le dé mercado. "Si se prolongan, responderán", anticipan.


La base de este momento tan turbulento es que se produce más petróleo del realmente se necesita y llevará tiempo ponerlo en línea con la demanda. La reducción de las inversiones en nuevos proyectos o en los menos rentables, indican los expertos, llevará inevitablemente a una reducción de la producción. Lo que tienen claro las petroleras es que es poco probable que vaya a haber una acción colectiva de la OPEP y otros países productores para empezar a equilibrar los precios.

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