Sábado, 29 Agosto 2015 11:57

Con Tisa y sin tablero

Con Tisa y sin tablero

El sitio web Wikileaks inició el martes 11 de julio una campaña para recolectar 100 mil euros -a través del mecanismo de microdonaciones-, que serán ofrecidos a quienes filtren el contenido de lo avanzado en el Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversión (Ttip, por sus siglas en inglés) que actualmente negocian Estados Unidos (EE.UU.) y la Unión Europea (UE), pues el secretismo de las transacciones no deja dudas que sobre el bienestar de las personas se ciernen amenazas aún peores que las derivadas de los pactos comerciales vigentes.

 

Ese mismo sitio web, desde comienzos de junio, comenzó a publicar las filtraciones de lo ya convenido en el Acuerdo de Comercio de Servicios (Tisa, por sus siglas en inglés) que también se negocia secretamente, en una inequívoca muestra que los tratados comerciales entre los Estados han adquirido una opacidad sin precedentes, que no sólo burla los derechos de los pueblos a la información, sino que deja ver la aceleración de la deriva hacía sociedades marcadamente autoritarias y verticales en las que no cuentan, para nada, la voluntad ni los intereses de las personas.

 

El Tisa, que en la actualidad se negocia entre cincuenta y una naciones, surge en respuesta al fracaso de los EE.UU. para imponer la liberalización de los servicios -principalmente los financieros y de las tecnologías de la información y la comunicación- en la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como la aceptación de una fuerte e interesada regulación de la llamada propiedad intelectual, que pretende ajustar a sus necesidades y a su legislación. De hecho, fue en buena medida la disputa sobre los Aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (Adpic), y en particular los referidos a las patentes de los medicamentos, el acontecimiento crucial que ralentizó y prácticamente detuvo la negociación sobre servicios en la OMC.

No es gratuito que el núcleo central que impulsa Tisa, esté constituido por los países anglosajones que conforman el llamado Club de los cinco ojos (EE.UU, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), líderes del mundo del espionaje electrónico a través del llamado programa Echelon. Como tampoco lo es que de los países latinoamericanos que desde sus inicios hicieron parte de las negociaciones encontremos a México, Colombia, Perú y Chile (naciones que conforman la Alianza del Pacífico, organización contrapuesta al Mercosur), o que de Asía se cuente a Japón, Corea del Sur, Taiwán e Israel, cuya dependencia y alineamiento total con los Estados Unidos es indudable. Ahora bien, eso le da a Tisa una connotación geopolítica, que sumada a la amplitud e importancia del sector servicios, debe convocar al mundo entero a prender las alarmas e iniciar acciones de respuesta que obliguen a los gobiernos involucrados a dar cuenta de lo que negocian.

 

Los servicios nuestros de cada día

 

Los servicios, o tercer sector de la economía, comprenden desde la salud y la educación hasta el transporte y el comercio, pasando por la justicia, el suministro de energía y el corte de pelo, entre un sinnúmero de actividades. La teoría económica ha tenido dificultades para su definición y clasificación pues un servicio, propiamente dicho, nos remite a una acción humana que busca como fin alterar la condición de otra persona; en el caso del transporte, por ejemplo, el servicio tiene lugar en el momento mismo en que el individuo, o un objeto, está siendo trasladado de un sitio a otro. Allí, el conductor como productor y el pasajero o el dueño del objeto, si es del caso, como consumidores, son agentes económicos de un proceso en el que de forma simultánea tiene lugar la producción y el consumo. Los vehículos, siendo la base material del transporte son los bienes que le sirven de insumo, pero no son el servicio en sí. Pero, eso no es lo más importante de la disputa teórica en cuanto a la caracterización de los servicios, sino el hecho de que por afectar de manera directa el bienestar de la gente, mal podrían tratarse como cualquier mercancía.

 

El lema "Es un derecho no una mercancía" esgrimido en las protestas estudiantiles, en las de los usuarios de la salud o en las luchas contra la privatización del agua, encierra ese sentimiento que surge de la incertidumbre que introduce la mercantilización de actividades y recursos vitales. El economista neozelandés, Allan George Barnard Fisher, considerado el precursor de la clasificación de la producción en los sectores primario, secundario y terciario, titula la obra en que introduce esa distinción -en la década del treinta del siglo XX- "El conflicto entre progreso y seguridad", mostrando de forma involuntaria la ambigüedad y las contradicciones a las que se enfrenta la sociedad cuando comienza a dar trato de mercancía a algunos aspectos vitales del quehacer humano.

 

Dentro de las múltiples clasificaciones hechas del llamado sector servicios, una de las más generales es la que los clasifica en servicios de producción, de distribución, sociales y personales. Dentro de los primeros tenemos las asesorías técnicas y contables y el diseño, por citar unos pocos ejemplos; dentro de los segundos caben el comercio y el transporte; dentro de los terceros tenemos salud, educación, justicia, servicios públicos domiciliarios -como el suministro de agua y energía-, y en cuarto lugar, aquellos que están dirigidos a las particularidades individuales como es el caso de los servicios personales -peluquerías, por ejemplo, o la recreación-. Sin embargo, algunos de carácter social como los servicios públicos domiciliarios pueden ser considerados también como productivos o personales, y otros, como los financieros, son transversales a todos los grupos. Es, pues, a la profundización de la explotación monopolizada de ese amplio espectro de actividades, por parte de las grandes corporaciones de los países del centro capitalista, a lo que apunta Tisa.

 

El mencionado Allan Fischer y Colin Clark fueron los primeros en llamar la atención sobre la sucesión en el grado de importancia entre los diferentes sectores económicos, a medida que las relaciones capitalistas adquirían grados de complejidad mayor. En la primera etapa del capitalismo, la producción primaria (sector agropecuario y minero, en lo esencial) sigue siendo predominante tanto en el valor del producto como en el número de personas empleadas; en una segunda etapa, la industria (sector secundario) se vuelve predominante, dando paso, por último, al sector servicios en la tercera etapa. Ahora, más allá de las discusiones sobre el sentido de dicha periodización, lo cierto es que del Producto Interno Bruto (PIB) anual mundial, estimado en 69,7 billones (millones de millones) de dólares estadounidenses, el valor de los servicios representa el 63,4 por ciento, muy por encima del 30,6 y del 6 de la industria y la agricultura respectivamente. Los 44 billones en que se estima el mercado de los servicios es un bocado demasiado jugoso para el capital, por lo que no va a cejar en el uso de estratagemas de todo tipo en los intentos por someterlo a sus dictados.

 

Las trazas de Tisa

 

Los servicios, por su naturaleza, durante mucho tiempo se consideraron como productos no comercializables, es decir, que su realización era en lo fundamental de carácter nacional no exportable ni importable. De hecho, en la actualidad, del total de las exportaciones mundiales (22,5 billones de dólares estadounidenses), solamente el 20 por ciento (4,5 billones) son considerados rubros correspondientes a la venta de servicios. Es decir, que sólo el 10 por ciento de la producción del sector se efectúa a través del comercio internacional; lo que explica el interés del capitalismo corporativo por atravesar las fronteras de los estados–nación para apropiar esos "mercados" y valorizar su inversión sometiendo el sector.

 

La primera ronda de Tisa sesionó entre el 18-22 de marzo de 2013, y entre el 6-10 de julio de 2015 tuvo lugar la ronda trece, quedando la cita de la próxima reunión para los días que van del 6-13 de octubre de éste año. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, responsable directo de las conversaciones, ha publicado trece informes, uno por cada ronda, que son muy limitados en forma y contenido, dado quizá el secretismo que envuelve al Tratado, junto con la cláusula que estipula que solamente cinco años después de firmados los acuerdos pueden divulgarse sus detalles. Más allá de poder leer, por ejemplo, en cuanto a las disposiciones generales que "La primera se enfoca en las obligaciones básicas, muy similares a lo dispuesto en el Acuerdo General de Comercio de Servicios –Agcs– de la OMC pero con mayor profundidad en la cobertura sectorial, pues busca cubrir todos los sectores de servicios (mientras que la OMC tiene una cobertura mucho más limitada)", o, como resumen de lo avanzado en la ronda trece en cuanto a servicios financieros, "Ha tenido gran avance y se espera cerrar pronto", nada se dice sobre lo acordado, de allí que las revelaciones de Wikileaks sean tan importantes.

 

En el caso del sector financiero se filtró que la desregulación que impone Tisa, cubre todos los productos innovadores (derivados), las operaciones bancarias y bursátiles, mercados de divisas, tarjetas de crédito, procesamientos de datos financieros, entre otros, que no podrán contar con "trato nacional", es decir, que los Estados no pueden favorecer a las instituciones financieras locales bajo ningún concepto. Además, los gobiernos también tendrán que aceptar la desregulación de los "productos" financieros creados luego de firmado el acuerdo, y lo pactado se considerará irreversible pues así lo estipula la llamada cláusula del "trinquete", que impide cualquier corrección a la desregulación, salvo si la profundiza, situando al capital privado por encima de cualquier norma nativa.

 

Los EE.UU. buscan que el acuerdo cubra los servicios jurídicos, los tecnológicos de transmisión de datos, la contabilidad y la auditoria, arquitectura e ingeniería, los servicios de veterinaria y los de enseñanza, el transporte aéreo y de carretera, entre otros, desregulando y eliminando la posibilidad de formular políticas autónomas en esos sectores, en un paso más hacia la eliminación de las soberanías nacionales, pues los gobiernos se verán totalmente imposibilitados de legislar en las respectivas materias. Bajo el capítulo de transparencia se exige a los Estados que deben hacer públicos previamente los proyectos de ley relacionados con temas comprendidos en el acuerdo, con lo que se pierde totalmente la identidad y la autonomía.

 

Los tratados comerciales, o la guerra por otros medios

 

Es claro que en un mundo de intercambios comerciales globalizados, las posibilidades de alterar el flujo de mercancías hacia dentro o hacia afuera de las fronteras de un país, es susceptible de convertirse en un arma de destrucción masiva. Los bloqueos económicos contra Irak, Irán y Cuba, que en el primero de los casos fue completado con un sangriento ataque militar, son un buen ejemplo de esto. Las recientes "sanciones" unilaterales a Rusia son otra muestra de que las más recientes agresiones a los países que se salen del libreto imperial, comienzan con los flujos del comercio internacional. Del Ttip y el Tisa no se oculta su carácter estratégico político-geoeconómico, por lo que aún a riesgo de que parezca una exageración no debe descartarse que esos tratados son el abrebocas de confrontaciones futuras entre Occidente y las potencias emergentes de Asía, como China e India. Pero, además, de lo que no cabe duda es que le han declarado, de hecho, la pena de inexistencia a los países más débiles.

 

Que una nación como Colombia esté desde sus inicios en un tratado como Tisa, no puede explicarse por la búsqueda de ventajas comerciales, máxime si tenemos en cuenta que su más reciente experiencia en acuerdos comerciales internacionales ha sido totalmente negativa. En efecto, la firma del Tratado de Libre Comercio con los EE.UU. se tradujo en una reducción de la exportaciones hacía ese país y no en un aumento, alcanzando un descenso, entre 2013 y 2014, de -21,7 por ciento. No somos un territorio de un desarrollo tecnológico que le permita derivar ventajas de un escenario comercial más abierto en el renglón de los servicios, y los subsectores que se están impulsando presentan características con marcados tintes grotescos como el llamado "turismo sanitario".

 

Sobre este particular, Procolombia y el Programa de Transformación Productiva (PTP), contrataron un estudio en el que se muestra como potencial a explotar el hecho que el uno por ciento de los norteamericanos -3 millones cien mil personas aproximadamente- viaja al exterior para tratamientos médicos. Particularizando los estados se invitaba a hacer esfuerzos mayores en Massachusetts donde el 2,4 por ciento de su población viaja para someterse a procedimientos sanitarios; Nueva Jersey, el 2,1; Nueva York, el 1,7; en Florida, el 1,20 por ciento; haciéndose inevitable pensar en la relación que esto puede tener con el comercio de órganos y los turnos de espera de quienes aspiran a ser trasplantados, si es la lógica mercantil la que termina imponiéndose.

 

La apertura total en los servicios, seguramente conducirá a que además de las grandes cadenas internacionales del comercio minorista, que hoy campean en Colombia, y de las multinacionales de la salud y de las finanzas que se han impuesto, en un futuro no muy lejano las instituciones educativas locales cedan el paso a las grandes multinacionales de la enseñanza; que el transporte intermunicipal de carretera sea prestado por la norteamericana Greyhound, y los políticos corruptos sean defendidos por abogados del bufete Wachtell. Los economistas neoliberales nos invitaran a pensar en las ventajas de la competencia y de la eliminación de las barreras proteccionistas, además que calmarán su complejo de inferioridad, orgullosos de consumir servicios ofertados por marcas denominadas en inglés.

 

El Acuerdo de Comercio de Servicios, parece pensado como el asalto final del capitalismo corporativo sobre la ciudadanía del mundo. Lo que está en juego es la cada vez más limitada diversidad, que en sus manifestaciones culturales cederá también el paso a la homogeneidad. La autonomía y la democracia se retiran ante el aullido de las ganancias, y las reacciones de los movimientos sociales no parecen proporcionales a los ataques de las multinacionales. Es cierto que sindicatos como la Internacional de Servicios Públicos se ha pronunciado contra Tisa, y que en Colombia La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) también lo ha hecho con algunas marchas, lo cual es totalmente insuficiente dada la gravedad de lo filtrado del Acuerdo.

 

Es necesario ganar la iniciativa. De inmediato hay que liderar, por parte de diversidad de organizaciones sociales, gremiales y políticas, la semana que va del seis al trece de octubre, cuando se realiza la ronda catorce, una acción coordinada a nivel mundial contra este Tratado. Debemos preguntar, además, ¿los movimientos políticos alternativos no están obligados a incluir entre sus preocupaciones y sus luchas inmediatas, la meta de la cancelación definitiva del acuerdo?

 

Hay que actuar. Si no los detenemos, el sojuzgamiento al capital corporativo será absoluto.

Publicado enEdición Nº 216
Sábado, 29 Agosto 2015 11:45

Medellín, ¿Un hogar para la vida?

La que alguna vez fue cuna de buenos escritores como Manuel Mejía Vallejo y León de Greiff, es ahora la ciudad del consumo, el narcotráfico y demás facetas de la delincuencia. Esa es la actual capital del departamento de Antioquia, la que en otra época resaltaba su potencial cultural e industrial.

 

Con una población de 2.499.080 habitantes, en un informe de la ONU fue catalogada como la ciudad más inequitativa de Colombia: En 1991 si un habitante pobre ganaba $1, un rico ganaba 21 veces más que él; para el año 2010 un habitante rico ganaba 56 veces más que un habitante pobre, lo que significa que antes de reducir el margen de puntos, este se ha ampliado en 35 puntos.

 

Las grandes industrias y multi-latinas son ahora los nuevos patrimonios privados de la ciudad: Solo el 1.32% del sector empresarial concentra el 94.41% de los activos. Como estrategia comercial y organizativa, alrededor de 125 marcas nacionales e internacionales están integradas en el Grupo Empresarial Antioqueño –antes conocido como Sindicato Antioqueño–; marcas que cubren la banca, alimentos, recreación, construcción, salud y fondos de pensiones. Su poder local y departamental es omnímodo, incrustando en sus redes todo el consumo de quienes habitan esta parte del país, poder que extiende raíces por todo el país. Se ha mejorado mucho la reputación de Medellín como una ciudad para el mercado y la innovación, dejando a un lado la calidad de vida de su población.

 

"En enero de 2013 el sistema financiero reportó utilidades por $6,09 billones, 21,1% más que en enero del 2012. Un 86.3% correspondió a la mayor parte de las ganancias, arrojadas por los ahorros que manejan los fondos de pensiones y cesantías, así como las sociedades fiduciarias, que en conjunto reportaron una utilidad cercana a 5,3 billones de pesos". Según el informe de la superfinanciera "se destacaron los recursos que las personas depositaron en los fondos de pensiones obligatorias, situándose en $129,5 billones". Pese a sus crecientes ganancias, los Fondos dan otra impresión, esgrimiendo ante los usuarios que quieran retirar sus cesantías o sus pensiones, supuestas dificultades económicas. Es el caso de Bancolombia, que según la revista "América Economía" reportó una de las mayores utilidades del 2011.

 

"El Grupo Sura, dueño del principal banco de Colombia –Bancolombia, con activos por US$4.775 millones a septiembre de 2011–, agregó a sus haberes un gigante. Pasó de tener una incipiente participación en su país de origen, en el negocio de fondos de pensiones con AFP Protección, a ser el mayor administrador en América Latina con el 23% de los fondos de pensiones de los países en que participa, y el segundo jugador en seguros, con cerca del 7% de las primas emitidas. Tiene casi 16 millones de clientes y 9.200 empleados. Su patrimonio administrado, sin contar su AFP en Colombia y El Salvador, suma US$84.100 millones. BBVA, su más cercano competidor, tiene cerca de US$80.000 millones y Citigroup, unos US$18.000 millones en pensiones".

 

Con la urgente necesidad de lograr que más empresarios e inversionistas extranjeros se fijen en lo que es ahora Medellín y las nuevas oportunidades para el consumo y los distintos mercados que ofrece, a la mona la visten de seda cada vez que es necesario; pero lo que parecen ignorar el empresariado así como el Gobierno es que "mona se queda", dado que no logran dar solución a las precarias condiciones bajo las cuales vive más de la mitad de la población de esta parte del país. Es "una ciudad que puede cambiar", algunos ya lo han dicho, pero es evidente que lo de ahora no es ningún proceder pensado para la transformación social, sino más bien la creación de un buen disfraz para mostrarle al mundo lo que éste quiere ver. Mientras tanto, sus habitantes padecen el desempleo abierto o disfrazado, la constante violencia, intimidación y control social-territorial, la precariedad en su sistema de salud, el no superado déficit en vivienda, a más de otras dolencias que evidencian el muro que separa a la Medellín opulenta de la pobre y popular, la de los cerros que parecen querer sepultar el llamado Valle de Aburrá.
Medellín, ¿la más violenta?

 

La ciudad de los campesinos, arrieros y "personas de bien", cada día se ve más contaminada por la cultura traqueta de los Urabeños, los Pesebreros, la Oficina y los Rastrojo, herederos y continuadores de un modelo de control social a través del cual dominan y determinan la vida cotidiana en los territorios más empobrecidas de esta parte del país.

 

Más allá de mantener entre ellos un conflicto permanente, tras los territorios que los demás controlan, el tráfico de drogas ya no es suficiente para cumplir sus propósitos y llenar sus arcas, optando ahora por traficar en infinidad de barrios populares con electrodomésticos y alimentos fundamentales para la canasta familiar.

 

Su dominio es creciente. El centro de la ciudad, aunque aparece presa de la delincuencia, está bajo su total control; el miedo que esta situación pueda propiciar no es casual pues cumple con una labor fundamental –atemoriza, divide, expulsa, somete–; mientras tanto las "autoridades" nada hacen por rescatar un espacio público fundamental para el encuentro y la misma reconstrucción de imaginarios y construcción de sueños colectivos.

 

Es así como los vendedores ambulantes, aunque bajo el control de la Secretaría de Espacio Público, están en realidad en manos de lo que cada combo defina hacer con ellos. Los atracos, paseos millonarios y desapariciones son sucesos normales para los paisas que con la expresión "¿para qué da papaya?", asume la problemática como un asunto individual y no como algo colectivo que debe ser solucionado por la comunidad afectada. En el "sálvese quien pueda", cada uno procede por la "libre", permitiendo en no pocas ocasiones que los menores de edad de cada hogar terminen involucrados en el tráfico drogas en las crecientes "fronteras invisibles" que dividen a los barrios y atomizan la resistencia popular.

 

Como lo verifican cada día sus pobladores, la delincuencia no tiene control ni deja de crecer, pese a los informes cotidianos que dan cuenta de la supuesta captura de cabecillas de bandas. Mientras tanto, propios y extraños sueñan con poder regresar a la Medellín donde en los barrios populares podía jugarse al fútbol en cualquier calle de cualquier barrio, o en cualquiera de sus placas deportivas, así como compartir sueños y resistencias, las cuales se materializaban en acciones conjuntas y solidarias a través de marchas y otras expresiones de disposición al cambio.

 

Elecciones y falsas promesas

 

Entramos en año electoral, cuando los gobiernos locales quedan en el centro de la disputa. En la llamada hace décadas "Bella villa", miles de personas esperan que se presente un cambio significativo en el nivel de violencia e inseguridad, así lo prometen unos y otros, pero tal deseo y oferta se difumina cuando verificamos que los candidatos a la alcaldía 2016–2019, hacen sus campañas convocando a los combos como "La 38", "Los Triana", "Los Bananeros", "Los Gomelos" y muchos otros, buscando con ello ganar todos los votos que pueden garantizar en los territorios que controlan. No hay duda, dicen unos y otros, "En Medellín, llegue quien llegue a la alcaldía, todo seguirá igual".

 

Este es un indicador, pero el otro es el de las desapariciones, ahora de moda por el reconocimiento de la existencia de la Escombrera, problemática que no encuentra soluciones efectivas:

 

"Durante los últimos 3 años, son 527 (2014) las personas que continúan sin aparecer, teniendo en cuenta el trabajo conjunto de depuración hecho por el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc) de la Alcaldía, el Instituto Colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses (Icmlcf) y la Personería de Medellín, durante el 2014, trabajo en el que se reclasificaron las 270 personas del año 2013, y las 388 del 2012. Sin embargo, y pese a la depuración, son miles los familiares que buscan a sus desaparecidos".

 

Y no es erróneo pensar que Medellín sea una ciudad donde también hay creación e innovación, ¡claro que lo es!, pero de manera preponderante es un territorio donde la violencia y la desigualdad se incrementan cada día, a pesar de lo cual la mayoría de sus pobladores ni levantan la voz ni salen a protestar. ¿Conformismo? ¿Temor? ¿Ausencia de alternativas para canalizar el descontento?

 

...Hablemos de empleo

 

Una de las principales razones para justificar el por qué menores de edad y adultos toman la alternativa de vincularse a grupos armados y fleteros, es la falta de oportunidades laborales, la falta de ingresos dignos, para poder gozar una vida con las condiciones mínimas de bienestar.

 

"Según informes de la Policía Nacional, el grueso de los integrantes de los grupos armados ilegales corresponde a hombres jóvenes que se encuentran entre las edades más vulnerables. Esta información se refleja cuando se da cuenta de que de los 653 homicidios ocurridos en Medellín entre enero y diciembre del 2014, 398 de los acaecidos eran hombres entre los 18 a 35 años de edad (Inmlcf, 2014)".

 

Unos y otros, en el mejor de los casos encuentran un empleo informal –según cifras de la CUT Medellín y de la Escuela Nacional Sindical, más del 50 por ciento de la población trabaja en la informalidad y por tercerización– donde ganan de acuerdo a lo que produzcan o vendan, sin contar con prestaciones; con estos ingresos deben, además, pagar impuestos y cumplir con las "vacunas" que les permita trabajar tranquilos.

 

Y ahora, con el acuerdo 300 que toma forma en el Decreto 0883, también entran en zozobra las empresas que constituyen parte del patrimonio público de la ciudad. La idea de Anibal Gaviria es cambiar la razón legal de empresas como Metrosalud –actual prestadora del servicio de salud por medio del Sisben– en riesgo de privatización, empresa que además realiza los procesos de contratación a través de la cooperativa Fedsalud, de la que muchos tienen dudas sobre su legalidad como entidad.

 

De hacerse efectiva esta pretensión del Alcalde, no solo se entregarán en bandeja de plata las mejores empresas sociales de la ciudad, sino que quienes trabajan allí pasarán a condiciones laborales críticas e incluso al desempleo. Lo que supuestamente mejoraría la estructura administrativa del municipio, empeorará la sobrevivencia de todos.

 

Pretensión privatizadora que le da continuidad al Plan de desarrollo "Medellín, un hogar para la vida", excluyente y parco con las minorías:

 

"Según el DANE, aunque la tendencia nacional de la tasa de desempleo es a la baja ubicándose en 9,8% en el trimestre evaluado, menos que el mismo período anterior, en Medellín y el Área Metropolitana el desempleo tuvo un aumento pasando de 11,3% presentado en el informe de enero, a 11,9% en el informe del mes de abril. Es decir que estamos por encima de la tasa nacional, y muy arriba de ciudades como Montería con 7,0%, Barranquilla Área Metropolitana con 7,5%, Cartagena con 8,4% y de Bogotá que está en 8,9% en el mismo período".

 

Juventud, ¿divino tesoro?

 

El caso de los jóvenes no es mejor. Para la mayoría, al terminar el bachillerato, la primera alternativa es buscar un trabajo aunque sea temporal, pues la economía familiar no da para realizar estudios superiores. Incluso quienes logran acceder a una carrera profesional, deben buscar un trabajo de medio tiempo que les ayude para su sostenimiento; en este caso las alternativas más accesibles son los Call Center o Contac Center, donde las jornadas laborales de medio tiempo son de 8 horas diarias y el contrato depende de la cantidad de ventas hechas en la semana, de resto solo queda la total informalidad.

 

Ahí están los semáforos, cada vez más llenos de jóvenes que con actos teatrales y artísticos buscan una moneda que los ayude para pasajes y fotocopias. Los buses hacen más paradas para recoger a jóvenes estudiantes, personas desplazadas y madres de familia que suben a vender sus dulces, que para recoger los mismos pasajeros.

 

"Según el Informe de Calidad de Vida de Medellín Cómo Vamos del 2013, el desempleo juvenil fue de 17,6%, y según últimas cifras de la Secretaría de Desarrollo Económico presentadas al concejo en el mes de marzo, la tasa ya está en 15,4%. Sin embargo sigue siendo superior al de la ciudad presentado por el Dane".

 

Ahora hablemos de la más educada

 

La nueva generación de jóvenes de Medellín ni trabaja ni estudia porque no tienen la oportunidad de desempeñarse en ninguno de los campos, es común escucharles decir, "Si trabajo no tengo tiempo para estudiar, pero si no trabajo no tengo cómo estudiar".

 

Lo que es un derecho, la Universidad, está convertida en un premio más esquivo que el Baloto; por más propaganda que haga el gobierno a la "educación de calidad para todos", la ciudad está en la dinámica de construir Uvas o mega colegios donde lo importante es la infraestructura, mientras que la calidad formativa y las condiciones de vida de los estudiantes parecen ajenas a las administraciones.

 

¿Crisis juvenil y de la educación? Sin duda. Cada vez son menos los jóvenes y niños que aspiran a una carrera universitaria; unos y otros ven con desagrado tener que dedicar 5 años de estudio a una profesión. De otro lado, el Sena gana la batalla vendiendo ilusiones de hacer personas exitosas y emprendedoras, ofreciendo opciones en técnicas y tecnologías en logística y mercados internacionales a los estudiantes de décimo grado de las comunas; mientras tanto, y como clara expresión de la otra cara del espejo, en los colegios de la comuna de El Poblado las ofertas son diferentes: diseño gráfico, medios audiovisuales, gastronomía y contabilidad.

 

Finalmente...

 

¡Esta no es una ciudad para todos! ¡Esta es una ciudad para ellos!, ¡para los de arriba!, que la piensan y moldean de acuerdo a sus intereses, donde la democracia es la vasalla de cada juego de poder que pone en marcha el niño mimado de una de la tantas familias conservadoras dueñas del más del 50 por ciento de la ciudad.

 

Esta ciudad, gran parte de sus pobladores, no olvida el legado de Pablo Escobar y de la oficina de Envigado, y por infinidad de sus calles toma forma el modelo de violencia, aupado por políticas oficiales que se sirven de bandas distinto calibre para evitar que la rabia y rebeldía social tome forma.

 

De esta manera, sometidos a las lógicas del más fuerte, los pobres permanecen en su estadio, divididos entre sí, mientras las distintas empresas del Grupo Empresarial Antioqueño hacen su agosto dominando toda la economía de la ciudad y de la región.

 

Su modelo urbano, político y económico, diseñado por ProAntioquia, con sus agendas y juego de escenarios a varias décadas, les ha permitido, a pesar de ser minorías, controlar y dominar a millones de personas, ¿hasta cuándo seguirá siendo así? ¿Existirá espacio en Medellín para otra democracia?

Publicado enEdición Nº 216
Miércoles, 26 Agosto 2015 05:22

China: la gran muralla de la especulación

China: la gran muralla de la especulación

La línea que separa a un especulador de un inversionista es delgada. Éste apuesta a recuperar su inversión inicial. Aquél juega a saber más que el mercado. En el capitalismo hay cabida para los dos tipos de agentes y en su análisis sobre la formación de expectativas, Keynes afirmó que la especulación no es dañina cuando las burbujas son pequeñas y forman parte de un gran río de inversión. Pero cuando la inversión se compone de unas cuantas burbujas en un mar de especulación, las cosas salen mal.


Todo mundo sabía que la crisis llegaría a China. Había demasiados canales de comunicación como para pensar que los efectos del descalabro en Estados Unidos y Europa no se transmitirían a China. Pero la crisis en el gigante asiático tiene también los ingredientes de su propia cocina. Otros se relacionan con la política económica que aplicó el gobierno chino al sentirse los efectos de la contracción del mercado mundial.


La crisis financiera y sus efectos sobre la economía mundial terminaron por frenar la expansión de las exportaciones chinas. Pero ese no fue el único problema. Contrario a lo que muchos piensan, la fuente de mano de obra en China no es inagotable: en 2011 la oficina de estadísticas anunció que la población en edad de trabajar se contrajo por primera vez. Es el resultado de 30 años de una política demográfica restrictiva (un hijo por familia) y del retiro de una generación nacida entre 1950 y 1975.


Contra este telón de fondo y para combatir la contracción provocada por la caída en la demanda mundial, las autoridades del banco central chino comenzaron a aplicar una política de expansión crediticia desde 2012. Y para compensar la pérdida de dinamismo del sector exportador, un año después hasta se anunciaron planes para ir modificando la estrategia de crecimiento de la economía china: en adelante se estaría descansando más en el consumo doméstico.


Pero para los gobiernos provinciales en China el crecimiento de la inversión en la industria de la construcción es una fuente muy importante de recursos. Así que el auge del sector de la construcción va de la mano con las necesidades fiscales: promover el crecimiento de una burbuja de bienes raíces es algo casi natural. En 2013 había más de 10 mil millones de metros cuadrados en construcción en diversas ciudades chinas. El valor de mercado de esas obras era equivalente a casi dos veces el PIB: es una burbuja en cantidades y precios que no tiene paralelo en la historia del capitalismo. Y ha sido inflada por un sistema en el que la sed de ingresos fiscales y la especulación van de la mano. En muchos casos, la argamasa que mantiene unido este enredijo es la corrupción.


La expansión crediticia permitió una ola de inversiones en la bolsa y un espectacular crecimiento de precios en títulos y acciones. La expansión de las operaciones bursátiles con dinero prestado genera mayor volatilidad de la que ya existe en esos mercados. Y a esto hay que añadir el hecho de que otra parte de las inversiones de corto plazo en China proviene de la estrategia de empresas, bancos y fondos de inversión para obtener divisas a un costo bajo e invertir en títulos denominados en divisas que tienen rendimientos superiores. Este llamado carry trade en el mercado mundial de divisas es resultado de un arbitraje en el que se toman en cuenta tasas de interés y estabilidad cambiaria. Estas operaciones han existido desde hace mucho, pero en los últimos años la flexibilidad de la política monetaria en Japón, Estados Unidos y, más recientemente, en Europa ha permitido su expansión sin freno.


El crédito interno y el carry trade crearon una gigantesca burbuja en el mercado de valores en China. En los 12 meses anteriores a junio de este año, el índice de precios de las acciones creció 150 por ciento. Hoy el desplome en los índices Shanghai y Shenzhen es espectacular: cuando reventó la burbuja todas las ganancias de los últimos dos años se perdieron en cuestión de días (en las últimas tres semanas se han perdido más de 2.4 billones de dólares de riqueza de papel). La corrección en el mercado de valores no tiene precedentes y todavía no se acaba. El gobierno chino ha intentado todo para detener el baño de sangre: quitó restricciones a los bancos para mantener la expansión del crédito, redujo nuevamente la tasa de interés y hasta prohibió la venta de nuevas acciones. Todo ha sido en vano.


En los pasados dos trimestres del año pasado la cuenta de capitales china registró la salida de 148 mil millones de dólares (mmdd). Es decir, por primera vez en su historia reciente la cuenta de capitales de su balanza de pagos acusa un déficit de este calibre. Esto puede ser la señal de que el auge de la entrada de capitales especulativos asociados a las inversiones con divisas (carry trade) se ha terminado. Es posible, pero el ajuste promete terminar como un brutal aterrizaje forzoso para toda la economía china. Y las medidas de política para reactivar el crédito que se anunciaron hoy no presagian nada bueno.


Keynes también decía que cuando el desarrollo de un país depende de las actividades de un casino, la tarea seguramente estará mal hecha.


Twitter: @anadaloficial

Publicado enEconomía
Miércoles, 12 Agosto 2015 06:32

El mito de la independencia del banco central

El mito de la independencia del banco central

El mito de la independencia del banco central es una falsificación ideológica de gran relevancia en el mundo. También es un instrumento de dominación muy eficaz. Los economistas convencionales le han tratado de dar una especie de fundamento científico, pero la realidad es que esta leyenda carece de todo sustento racional.


Los economistas y políticos que justifican la idea de la autonomía del banco central esgrimen un argumento básico: al gobierno no se le puede tener confianza para manejar la oferta monetaria. El seudo-razonamiento tiene apariencia técnica: si el gobierno controla el banco central y gasta más de lo que recauda e incurre en un déficit sistemático, echará a andar la maquinita de imprimir billetes. Aumentará el circulante y la moneda perderá su valor al desatarse la inflación.


Todo lo anterior suena lógico, ¿verdad? Y hasta los estudiantes de economía que son torturados antes de sufrir una lobotomía en las facultades y escuelas de economía en el mundo entero aprenden que existe una teoría cuantitativa de la moneda que explica cómo aumentan los precios cuando crece la oferta monetaria. Sólo que hoy sabemos que la teoría cuantitativa de la moneda ha sido desacreditada en el ámbito de la lógica y que en el campo de la política económica es destructiva. Finalmente, en el terreno de la realidad empírica está basada en una idea de la creación monetaria que dejó de ser cierta hace por lo menos 150 años. Vale la pena examinar cada uno de estos puntos para entender los límites de la idea de la autonomía del banco central.


Primero el ámbito de la lógica. La teoría cuantitativa de la moneda supone que los precios varían de acuerdo a la cantidad de moneda en circulación. Pero eso depende del supuesto de que el producto total no varía al aumentar el circulante. Pero eso es absurdo: el producto no tiene por qué permanecer estático. Una vez que se abandona ese supuesto la relación entre cantidad de moneda y precios (inflación) se derrumba. Esa y otras críticas formuladas por Keynes en 1936 son definitivas.


Segundo, el campo de la política económica. La separación en compartimentos estancos de la política fiscal y de la política monetaria pone de rodillas al Estado moderno frente a los caprichos de los mercados financieros. Los poderes soberanos se han degradado al rango de clientes del sistema financiero internacional y los objetivos de desarrollo se someten a los dictados del capital financiero. Además, la separación conduce a una falta de coordinación entre la política fiscal y la monetaria. Las terribles consecuencias que todo esto acarrea están a la vista en Europa y América Latina.


Tercero, el terreno de la realidad. Los primeros bancos centrales fueron creados a finales del siglo XVII, pero su capacidad de mantener el monopolio de creación monetaria duró poco. El desarrollo del sistema bancario a partir de la segunda mitad del siglo XIX permitió a una parte del sector privado reapropiarse de la facultad de emitir dinero. Los bancos privados crean dinero cada vez que hacen un préstamo y la actividad económica está íntimamente asociada a esta forma de operación de los bancos privados. Si una empresa solicita un crédito y las expectativas son buenas, el banco le hará un préstamo, tenga o no reservas. Es decir, le abrirá una cuenta y le entregará un medio de pago que será reconocido por todos los demás bancos (por ejemplo, una chequera y una tarjeta de débito). Ese medio de pago es moneda, aunque no haya sido emitida por el banco central.


Los medios de pago emitidos por los bancos privados son simples promesas para entregar dinero base o de alto poder (un cheque es una simple promesa de entregar a la contraparte una cantidad de pesos, dólares o euros). Por eso muchos creen que en última instancia las reservas controlan la cantidad de préstamos que pueden hacer los bancos. La realidad es otra: es la actividad de los bancos la que le dicta al banco central cuántas reservas debe emitir. El banco central no regula las reservas de la banca comercial, es la banca comercial la que dicta el monto de las reservas.


La idea de que los gobiernos son irresponsables es la piedra de toque de todo el razonamiento sobre la autonomía del banco central. Pero todo esto entraña una enorme contradicción. ¿Qué no se supone que en una democracia las operaciones del banco central estarían sujetas a una sana disciplina? Vaya, perdón, pero qué pregunta más impertinente si ahora ya sabemos que la democracia ha muerto.


En el espacio de la reflexión política, una de las tragedias de nuestro tiempo es la aceptación de las izquierdas en casi todo el mundo de esta idea de la necesidad de mantener la autonomía del banco central. Como si la fantasmagoría de los pensadores de la derecha fuera reflejo de una realidad y una necesidad. La obsesión del mundo financiero para recuperar el control sobre el dinero es una vieja historia en todo el mundo. Hoy en Europa este problema es parte medular del nuevo modelo de explotación y dominación que se erige en el continente.

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Ramón Grosfoguel: "El capital financiero alemán necesita una periferia laboral en Europa"

El sociólogo de la Universidad de Berkeley afirma que está empobreciendo los países del Sur con la política de austeridad para obtener mano de obra barata y competir con China.

 

BARCELONA.- Ramón Grosfoguel, sociólogo de la Universidad de Berkeley, afirma que el capital financiero alemán está empobreciendo el Sur de Europa mediante la política de austeridad para obtener mano de obra barata y poder competir con China. Autor de varios libros donde expone su pensamiento decolonial, advierte de que "la extrema derecha española está en el Partido Popular" y denuncia que "el racismo siempre es institucional".


Bajo la dirección de Alemania, ¿estamos viviendo un enfrentamiento entre el Norte y el Sur de Europa?


Sí, eso ha quedado claro estos días. Pero esta división lleva produciéndose desde el siglo XVII, cuando el Sur de Europa estaba visto como un lugar inferior justo después de la guerra de los Treinta Años, cuando Ámsterdam desplaza a España y a la península Ibérica del centro del sistema-mundo creado a partir de la expansión colonial en 1492. El Sur vive una especie de alienación mental: por un lado están subordinados a los poderes del Norte, y por otro ejercen de Norte poderoso en relación a otros lugares del planeta. Se ven a ellos mismos como parte del Norte, aunque con muchas contradicciones. Incluso después de veinte años de ilusión de la Unión Europea, el Norte de Europa no mira al Sur como un igual.


En el Norte utilizan términos como PIGS y dicen que la causa de la crisis son los países del Sur, porque son vagos, perezosos y corruptos. Como si en el Norte no existiera la corrupción, como si la corrupción fuera un atributo del Sur europeo. No reconocen que la causa de la crisis es el pillaje del capital financiero internacional. Pero no es nada nuevo. Es el mismo discurso que ha empleado Occidente para explicar la pobreza en África, América Latina y Asia.


Es un discurso totalmente racista que ha estado siempre ahí desde hace cuatrocientos años, y que vuelve a emerger ahora con fuerza a partir de la crisis. O el Sur de Europa se descoloniza y se asume como Sur de una vez por todas, planteándose otro proyecto geopolítico y económico más allá del capitalismo imperialista occidental, o va a seguir arrodillado dentro de Europa.
¿Por qué dentro de la misma UE tenemos tres Europas con un nivel de vida muy diferente? Me refiero a Europa del Norte, Europa del Sur y Europa del Este...


El capital financiero alemán de cara al siglo XXI necesita periferia. Alemania siempre fue un imperio que perdió la batalla de las periferias en África, Asia y América Latina. Por eso mira hacia el Este de Europa, que es su periferia histórica, y al Sur de Europa como su nueva periferia de cara al siglo XXI. Sin periferias no tienen como competir frente al ascenso de China y frente a los Estados Unidos. ¿Y qué pasa? El Sur de Europa en los últimos veinte años "se ha hecho muy caro" en sus costes de producción y en su mano de obra frente a la competencia del capital financiero alemán en relación con China. De ahí la política de austeridad del capital financiero alemán vía la troika para pauperizar el Sur de Europa y así producir mano de obra barata. En las actuales negociaciones, Grecia cede y aún así los alemanes le ponen más restricciones, porque lo que se quiere en el fondo es que acaben de salir.

En el último referéndum de Grecia, las opciones de la papeleta eran NO-SÍ, pero dentro de la UE.


Lo que me parece increíble es que los líderes griegos hayan ido a una negociación con la troika sin saber que la agenda alemana es sacarlos del euro y, peor aún, sin una hoja de ruta de salida del euro como plan B ante el fracaso de quedarse dentro de la eurozona en condiciones dignas. Al menos esto es lo que Varoufakis ha reconocido públicamente. Lo que ocurrió muestra que si vas a luchar contra la troika, tienes que tener una hoja de ruta de salida del euro y de reinsertar tu país en otros bloques económicos y geopolíticos en el mundo. No es posible, después de la imposición alemana sobre Grecia y la claudicación de Tsipras, pensar en una política de izquierda que no tenga como agenda una hoja de ruta para salir del euro.

Dentro del euro y de la Unión Europea, no es posible una política fuera de las lógicas austericidas de la troika. Ese es elmensaje que han impuesto y que no piensan modificar. Dado el ascenso de la derecha y la extrema derecha en el Norte, una política de izquierda antitroika y antineoliberal tiene que asumir la salida del euro; y esto solamente se logra si se hace un giro descolonial, asumiéndote como parte del Sur y dejando la ilusión europea de una vez por todas.


En Europa del Este llevan décadas de austeridad. Los trabajadores ganan 300 euros al mes... ¿Se les considera menos europeos?


Por supuesto, ya tienen conquistada Europa del Este. Ahora toca el Sur. ¿Por qué? Porque de cara al desafío que representa China, el capital financiero alemán necesita una periferia laboral en Europa, reproducir las condiciones laborales de China en Europa.


Has hablado del racismo del Norte contra el Sur. En Europa aumentan los partidos de extrema derecha. En España no hay una Marie Le Pen, ¿crees que hay menos racismo?


Eso es una falacia. La extrema derecha española está en el Partido Popular. En el PP están todos los discursos de Marie Le Pen, pero camuflados, como si fuera la derecha clásica. Y si hay dudas, solo hace falta echar un vistazo a las políticas aplicadas en los últimos cuatro años. Ellos son la extrema derecha en la práctica; en sus políticas tienes racismo, austeridad, lógicas neoliberales salvajes, lo tienes todo. El PP camufla la extrema derecha y, en este sentido, es peor que los partidos de extrema derecha, cuyo discurso es directo.


¿Entonces cómo se manifiesta el racismo en la vida cotidiana de uno?


El racismo es siempre institucional. En las actuales sociedades, cuando se define el racismo, se piensa que es un problema de prejuicios y estereotipos. La idea de que el racismo se limita a un grupo de personas con prejuicios es muy problemática, porque reduce todo a unos extremistas minoritarios en la sociedad. De este modo, lo que hay que hacer es educar a estos extremistas para que cambien, pero el resto de la sociedad está bien. Y eso no es así.


El racismo es una práctica institucional. Es decir, para que haya racismo no basta con que haya gente con prejuicios, tiene que haber instituciones que lleven a la práctica estos prejuicios. Cojamos por ejemplo a la policía: si hacen un examen de tolerancia, tal vez muchos policías pasen este examen. Pero cuando se aborda el funcionamiento de la policía como institución, uno detecta que, en función del barrio, utiliza distintos métodos de actuación.


El problema no es el extremista con prejuicios sino que las propias instituciones normativas de las sociedades occidentalizadas están construidas sobre prácticas racistas hacia inmigrantes o minorías. Estas prácticas las encuentras en el mercado de trabajo, en la ausencia de derechos ciudadanos, en la falta de acceso a recursos, etc. El racismo es un cáncer terminal de la civilización occidental, porque está organizando desde dentro y de forma transversal todas las formas de dominación de la existencia humana.


¿Cuáles son los marcadores del racismo?


El racismo tiene muchos marcadores. El color de la piel, la identidad religiosa, étnica, nacional... El color de la piel es el más habitual debido a la historia del secuestro masivo de africanos por parte de los imperios europeos y su desplazamiento forzado a las Américas para ser esclavizados. Pero el racismo no se relaciona solo con el color. Los grupos que padecen racismo institucional están sujetos en cualquier momento a la violencia o a políticas de despojo de recursos. La opresión de clase se vive también de forma diferente si se pertenece a un grupo afectado por el racismo o no. En una compañía de aviones de Estados Unidos o de Francia, un obrero gana unos 150 euros a la hora, trabaja ocho horas al día y, si hay un conflicto con la compañía, puede acudir a un Tribunal u organizar una marcha en la calle, y sabe que esa noche regresará a casa vivo a dormir. En cambio, los obreras de un grupo que sufre opresión racial, y digo obreras porque el 90% del proletariado mundial son mujeres del Tercer Mundo, ganan uno o dos dólares al día. Y no trabajan ocho, sino catorce o dieciséis horas al día. Estas mujeres, si intentan hacer una huelga o llevar a esta compañía a un Tribunal, saben que se juegan la vida porque en las "zonas del no-ser" el sistema gestiona los conflictos con violencia y desposesión. Por ejemplo, las maquiladoras en Estados Unidos o en Asia. Pero eso no pasa solo en México, en Marruecos o en el llamado Tercer Mundo. Eso pasa dentro del mundo occidental, en sus ciudades globales, donde hay zonas de manufactura con mano de obra migrante que intenta reproducir los costes de China.


Consideras que la Universidad occidentalizada y el pensamiento que produce y difunde es racista, sexista y eurocéntrico...


Mi pregunta es: ¿cómo es posible que solo el pensamiento de hombres de cinco países, como Francia, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos e Italia constituya la base del pensamiento actual? No se dio por un proceso natural sino que se basa en cuatro genocidios-epistemicidios: la conquista del Al Ándalus, la conquista de las Américas contra los indígenas americanos, la conquista de África y la esclavización masiva de africanos, y la quema de brujas. Estos cuatro genocidios-epistemicidios son constitutivos a la estructura racista y sexista del mundo moderno occidental. En el momento en que Descartes dice "yo pienso, luego existo", ese "yo" no podía ser un judío, un musulmán, un africano, ni un indígena. Y, tras la quema de brujas, tampoco podía ser una mujer. El "yo pienso, luego existo" está precedido por 150 años de "yo conquisto, luego existo", mediado por el "yo extermino, luego existo". No es solo "yo conquisto" e impongo una estructura de poder, es que además "yo extermino" a personas y conocimientos, destruyo a seres humanos y los conocimientos de estos para destruir su memoria y erigirme como la única autoridad de pensamiento.

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Tres tratados secretos de EU: TPP vs. China, TTIP vs. Rusia y TISA vs. el mundo

El ominoso denominador común de los ominosos tres tratados mercantilistas/financieristas de Estados Unidos –Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés); Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), y Tratado de Comercio de los Servicios (TISA, por sus siglas en inglés)– es su patente opacidad democrática y la sumisión de países vasallos a la banca israelí-anglosajona de Wall Street/la City (Londres).


Como externó sicalípticamente Barack Obama en la fase de su persuasión publicitaria, no existe necesidad de ahondar sobre la hostilidad a China (http://goo.gl/bbBKbT) por el TPP, que finalmente pasó la aprobación del Congreso al precio de 200 millones de dólares en vergonzosos sobornos a los legisladores (http://goo.gl/Zgv3zL).


Un capítulo publicado por la revista Político sobre el opaco TPP exhuma la protección a las ganancias del Big Pharma (trasnacionales farmacéuticas) a expensas de los medicamentos genéricos más baratos en los 12 países afectados (http://goo.gl/3rsp7k).


¿Estarán enterados los sumisos secretarios de Hacienda y Economía del México neoliberal itamita del daño del TPP a más de 80 millones de inmersos en pobreza?


El TPP, con 40 por ciento del PIB global, significará un mayor costo a la salud de sus 800 millones de habitantes, lo cual beneficiará las ganancias del Big Pharma, que obtendrán los colosales 1.5 billones de dólares (trillones en anglosajón) que hoy ahorran los medicamentos genéricos.


El TPP pretende aislar en forma absurda del océano Pacífico a tres potencias nucleares: China, Rusia e India. ¿Podrá?


Ya en 2006 el periodista británico Jacky Law arremetía en su libro contra el Big Pharma de cómo controlan la enfermedad (https://goo.gl/TfjDkL), y en 2012 un médico y académico británico, Ben Goldacre, fustigó la forma en que las trasnacionales farmacéuticas anglosajonas engañan a los médicos y dañan a los pacientes (http://goo.gl/RfN7zy).


El grave problema radica en la financiarización de la medicina sometida a los dictados de la banca y sus seguros.


Según el relevante portal ruso Sputnik, el opaco TTIP forma parte de un gran plan de Estados Unidos para aislar a Rusia de Europa (http://goo.gl/CkxjHF). En China también perciben la flagrante hostilidad del TTIP (http://goo.gl/h9mmnh).


El contralmirante francés François Jourdier dice que el TTIP está diseñado para que Europa se convierta en un satélite de Estados Unidos.


Por lo pronto, el opaco TTIP ha sido congelado en el Parlamento Europeo debido a la profunda oposición de los ciudadanos europeos (http://goo.gl/ZsbPAb).


El TTIP comporta más rasgos destructivos que constructivos ya que su objetivo primordial se centra en impedir una alianza entre Alemania y Rusia: axioma nihilista anglosajón que sigue vigente desde inicios del siglo XX y que postuló el geopolitólogo británico Halford Mackinder, lo cual conllevó a la creación de la OTAN.


De los tres planes mercantilistas financieristas que tienen como objetivo la supremacía global de las trasnacionales de Wall Street/la City, el más pernicioso es el menos conocido: TISA (http://goo.gl/IAfAzH), que pretende controlar de manera supranacional los servicios de salud, agua (la ley Korenfeld a escala global), finanzas, telecomunicaciones y transporte: ¡68 por ciento del comercio mundial!


Los tres esquemas van en última instancia contra el BRICS en dos océanos (Pacífico/Atlántico) y en todo el globo (http://goo.gl/ylifI3).


Desde septiembre de 2014, el escritor francés de origen belga Raoul Marc Jennar –autor del libro El gran mercado trasatlántico: la amenaza sobre los pueblos de Europa (http://goo.gl/yNGcpp)"–expuso, antes de las perturbadoras filtraciones de Wikileaks, la alta letalidad del TISA (http://goo.gl/Mk7EkX).


En su libro, Jennar devela una frase indeleble del megabanquero David Rockefeller, mandamás del entonces Chase Manhattan, que se fusionó luego con JP Morgan-Chase, hoy el mayor banco de Estados Unidos y el máximo operador global de los especulativos derivados financieristas: alguna cosa debe sustituir a los gobiernos, y el poder (¡supersic!) privado me parece la entidad adecuada.


Ben Beachy, del Observatorio de Comercio Global de los Ciudadanos Públicos, con sede en Washington, condensó las revelaciones de Wikileaks sobre el opaco TISA y sus 10 amenazas en 50 países (http://goo.gl/mVgAea).


Toda la anglosfera (con su omnipotente banca israelí-anglosajona) se encuentra cupularmente entre los 50 (¡supersic!) países que negocian en secreto en Ginebra los alcances del TISA, a espaldas de sus congresos y ciudadanos –donde incrustaron a México– y que abole la soberanía de quienes se convierten en instrumentos de la banca israelí-anglosajona de Wall Street/la City.


Van las 10 amenazas:


1. Restringir las medidas equitativas para minimizar riesgos financieros: deja vulnerables a los gobiernos ante demandas de las trasnacionales en los tribunales de arbitraje extrajudiciales".


2. Permitir el tráfico de datos sensibles de los consumidores: permitirá a las "trasnacionales financieras exportar todos los datos personales de los consumidores (...) dándoles la opción de almacenarlos en paraísos fiscales para evadir las inspecciones tributarias".


3. Forzar a los gobiernos a anticipar todas sus futuras regulaciones.


4. Prohibir indefinidamente cualquier nueva regulación financiera.


5. Prohibir los controles de capital dirigidos a paliar las crisis.


6. Exigir la implementación de productos financieros aún no existentes: los países sólo podrán limitar la creación de nuevos y complejos productos financieros (nota: los que ocasionaron la grave crisis financiera del 2008) si demuestran previamente (¡súpersic!) su peligrosidad (sic), algo prácticamente imposible;


7. Aceptar las reglas financieras vigentes en otros países: las trasnacionales financieras quedan exentas de cumplir las normativas de un país en el que entren a operar si sus actividades están permitidas en su país de origen.
8. Permitir a las trasnacionales el bloqueo de nuevas regulaciones.


9. Prohibir las preferencias bancarias nacionales para los contribuyentes: los firmantes no podrán establecer preferencias para instituciones bancarias o compañías de sus propios países, ni siquiera con la intención de garantizar los fondos de pensiones (¡supersic!). Nota: México no tendrá ese problema, ya que prácticamente se quedó sin banca nacional (http://goo.gl/7scD0V).


Y 10. Dejar a los gobiernos sin defensa legal para sus regulaciones: quedan las administraciones públicas sin herramientas legales para defender sus reglamentaciones.


Lo que no controla Estados Unidos con sus dos tratados ominosos (TPP y TTIP) lo pretende conseguir mediante el financierismo global de su bancocracia con el TISA, que esclaviza de facto a los ciudadanos de 50 países cuyos mandatarios muchas veces son obligados a firmar tratados suicidas sin conocer su contenido ni sus alcances. Como México, que los ha firmado TODOS sin la menor prudencia.


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Varoufakis: "No voy a aceptar esto, que no cuenten conmigo"

Pregunta: ¿Qué tal está después de dimitir?


Respuesta: Me encuentro muy bien, sin esa vida enloquecida, absolutamente inhumana, durmiendo dos horas al día durante cinco meses, con la presión de negociar una postura que me resultaba difícil de defender. Había muchas cosas interesantes, pero también, al estar dentro, se confirmaron mis peores temores. La total falta de escrúpulos democráticos de los supuestos defensores de la democracia europea. Saber que nuestro análisis y el de ellos era el mismo y que, al mismo tiempo, nos miraban de frente y nos decían: 'Tenéis razón, pero os vamos a aplastar de todas formas'.


P. Usted ha dicho que los acreedores no le soportaban "porque en el eurogrupo intento hablar de economía, que es algo que no hace nadie".


R. No es que sentara mal, es que se negaban por completo a debatir argumentos económicos. Era plantear un argumento que te habías preparado mucho para asegurar su coherencia lógica y encontrarte con miradas en blanco. Como si no hubieras hablado. Y eso resulta llamativo para alguien acostumbrado al debate académico, en el que la otra parte siempre responde.
P. Cuando llegó usted, a principios de febrero, no habría una postura unificada...


R. Había varios que simpatizaban con nosotros a nivel personal, a puerta cerrada, sobre todo representantes del FMI. Pero dentro del eurogrupo, aparte de unas cuantas palabras amables, nada. [El ministro alemán de Finanzas, Wolfang] Schäuble siempre mantuvo la misma actitud: 'El programa no se discute, porque el gobierno anterior lo aceptó y no vamos a cambiar por una elección. Con 19 países, siempre hay alguna elección pendiente y, si cada vez cambiáramos las cosas, los contratos entre nosotros no tendrían ningún valor'. Entonces tuve que responder que quizá no habría que celebrar elecciones en los países endeudados, y nadie me respondió, un silencio que solo puedo interpretar como que les parecía buena idea pero difícil de llevar a la práctica. Así que el que no firmara se quedaría fuera.


P. ¿Y Merkel?


R. No tenía ninguna relación con ella, porque los ministros de Finanzas hablan con sus homólogos, y el primer ministro es el que habla con la canciller. Me da la impresión de que ella era muy distinta. Intentaba tranquilizar a Tsipras, mientras que yo no oía nada similar ni del jefe del eurogrupo ni de Schäuble, que eran mucho más tajantes. Desde el principio [a principios de febrero].


P. ¿Y entonces por qué aguantó hasta el verano?


R. Porque no tenía alternativa. Nuestro Gobierno tenía el encargo de negociar, de crear el espacio y el tiempo para llegar a un acuerdo. No de pelearnos con los acreedores... La negociación fue interminable porque la otra parte se negaba a hacer concesiones. Insistían en un acuerdo global, es decir, en hablar de todo, que, en mi opinión, equivale a no querer hablar de nada. No hacían ninguna propuesta. Por ejemplo, con el IVA. Después de pedirnos que les diéramos todos los datos de las empresas estatales, que rellenáramos infinitos cuestionarios y presentáramos nuestras ideas, antes de poder negociar un acuerdo, cambiaban de tema y empezaban a hablar, por ejemplo, de privatizaciones. Les presentábamos nuestra propuesta, la rechazaban y pasaban a hablar de las pensiones, o del mercado de trabajo, y así sucesivamente.


Yo pensé desde el principio que nuestro país estaba muy mal, que sin duda debíamos implantar reformas. Como era urgente y había muchas presiones, le decía todo el tiempo a la troika que nos pusiéramos de acuerdo en tres o cuatro reformas importantes e inmediatas para que el BCE relajara las restricciones de dinero. Entonces aprobaríamos las reformas en el Parlamento y seguiríamos negociando. Pero ellos querían todo desde el primer momento. Dijeron que, si aprobábamos cualquier ley, lo considerarían una acción hostil y filtrarían a la prensa que estábamos haciéndoles perder tiempo. Era una auténtica trampa. Hasta que el FMI, cuando estábamos ya casi sin dinero, presentó unas reformas que eran imposibles de aceptar.


P. ¿Intentaron colaborar con otros países endeudados?


R. No, porque dejaron muy claro desde el principio que era nuestros peores enemigos, sobre todo si lográbamos un acuerdo más favorable para Grecia que les dejara en mal lugar ante sus propios ciudadanos.


P. ¿Y con partidos simpatizantes, como Podemos?


R. La verdad es que no. Siempre hemos tenido buena relación con ellos, pero no podían hacer nada, no tenían voz en el eurogrupo y, de hecho, cuanto más hablaban en favor de nosotros, más hostil se mostraba el ministro de Economía español.
P. ¿Cuál es el mayor fallo del funcionamiento del eurogrupo?


R. El problema es que es un grupo sin existencia legalmente reconocida, sin un tratado que lo sustente, pero con el máximo poder para decidir sobre las vidas de los europeos. No responde ante nadie, no hay actas de las reuniones, y es confidencial. De modo que ningún ciudadano se entera nunca de lo que se discute. A pesar de que son decisiones casi de vida o muerte.
P. ¿Y el grupo está controlado por las actitudes alemanas?


R. No por las actitudes, sino por el ministro de Finanzas de Alemania. Es una orquesta muy afinada, dirigida por él. A veces, la orquesta desafina, pero él se encarga de que vuelva al redil.


P. ¿No hay ningún poder alternativo, por ejemplo el francés?


R. El ministro francés es el único que se ha apartado de la línea alemana, pero de forma muy sutil, con lenguaje juicioso y sin oponerse del todo. Y al final, cuando Schäuble reaccionaba y marcaba la postura oficial, el ministro francés siempre acababa por aceptarla.


P. En su ensayo de 2013 sobre Marx decía que una salida de Grecia, Portugal o Italia de la eurozona produciría la fragmentación del capitalismo europeo, e insinuaba que esa situación no beneficiaría a la izquierda progresista sino más bien a los nazis de Amanecer Dorado, los diversos neofascistas y xenófobos europeos. ¿Sigue pensando que un Grexit ayudaría sin remedio a Amanecer Dorado?


R. No me gustan las versiones deterministas de la historia. Syriza se ha convertido en una fuerza muy dominante. Si consiguiéramos arreglar la situación y tener una salida [del euro] digna, el resultado podría ser otro. Pero dudo de que seamos capaces, porque para gestionar el desplome de una unión monetaria hace falta mucha pericia, y no estoy seguro de que en Grecia la tengamos sin ayuda externa


P. La idea de la salida debe de haberle rondado desde el primer día...


R. Por supuesto.


P. ¿Se prepararon para ello?


R. Sí y no. Teníamos un pequeñogrupo, un gabinete de guerra dentro del ministerio, unas cinco personas para preparar sobre el papel todo lo que habría que hacer. Pero una cosa es hacerlo en teoría y otra preparar al país

.
P. Y en sus últimas semanas, ¿sintió que se dirigían hacia esa decisión?


R. Mi opinión era que debíamos tener mucho cuidado para no activarla. No quería que se convirtiera en una profecía autocumplida. Pero también pensaba que, en cuanto el eurogrupo cerrase los bancos, deberíamos impulsar el proceso.


P. Es decir, había dos opciones, una salida inmediata o imprimir pagarés y hacerse con el control del Banco de Grecia, que quizá podría haber precipitado la salida.


R. Claro, nunca pensé que debíamos abandonar directamente la moneda. Mi postura era que, si cerraban los bancos, que era una medida increíblemente fuerte y agresiva, deberíamos responder en la misma medida pero sin cruzar el punto de no retorno. Deberíamos emitir nuestros propios pagarés o anunciar la emisión de nuestra propia liquidez en euros, recortar los bonos griegos de 2012 que tenía el BCE o al menos anunciar nuestra intención de hacerlo, y hacernos con el control del Banco de Grecia. Eran mis tres medidas en caso de que el BCE cerrase nuestros bancos.


Advertí a mis colegas de que iba a pasar, para obligarnos a aceptar un acuerdo humillante. Pero, cuando llegó el momento --ante la incredulidad de muchos de ellos--, mi propuesta fue rechazada. Solo me apoyó otro ministro. Me ordenaron cerrar los bancos de acuerdo con el BCE y el Banco de Grecia y, aunque estaba en contra, lo hice porque acepto las decisiones colectivas.


Entonces se celebró el referéndum, que nos dio nuevo impulso y nos habría permitido tomar esas medidas, pero esa misma noche el gobierno decidió que el restallante No del pueblo no iba a dinamizar nuestra respuesta, sino que iba a servir para hacer concesiones importantes: nuestro primer ministro se reuniría con los líderes políticos e iba a aceptar que, ocurriera lo que ocurriera, nunca nos mostraríamos agresivos. En definitiva, nos habíamos rendido. Dejamos de negociar.


P. Cambiando de tema, ¿puede usted explicar en términos sencillos sus objeciones al Capital de Piketty?


R. Antes que nada, me da mucha vergüenza, porque Piketty nos ha dado a mí y al Gobierno un apoyo extraordinario, y yo hice una crítica horrible de su libro. Le agradezco mucho su postura de los últimos meses. Pero mis críticas siguen siendo válidas.Tiene razón en sus sentimientos sobre las desigualdades pero su análisis está equivocado.


P. ¿El problema está en su forma de medir la riqueza?


R. Sí, utiliza una definición de capital que hace que el capital sea imposible de comprender; es una contradicción

.
P. Volvamos a la crisis. ¿Qué relación tiene con [Alexis] Tsipras?


R. Le conozco desde finales de 2010; en esa época yo era un destacado crítico del gobierno, pese a haberlo apoyado anteriormente. Tenía amistad con la familia Papandreu --sigo teniéndola--, pero llamó la atención que un antiguo asesor dijera que estábamos negando la existencia de la bancarrota y tratando de ocultarla con nuevos préstamos insostenibles. Tsipras era un líder muy joven que quería entender lo que estaba pasando y construir su posición.


P. ¿Recuerda su primer encuentro?


R. Sí. A finales de 2010, en una cafetería. Estábamos tres, y recuerdo que no tenía muy clara su opinión sobre el dracma frente al euro, las causas de la crisis, y yo en cambio tenía opiniones muy firmes. Iniciamos un diálogo que se prolongó durante años, y creo que pude influir en su posición.


P. ¿Qué siente ahora, después de cuatro años y medio, al no estar ya a su lado?


R. No lo siento así, seguimos estando muy próximos. Ha sido una despedida muy amistosa. Nunca tuvimos un conflicto entre nosotros. Y también tengo muy buena relación con Euclides Tsakalotos [el nuevo ministro de Finanzas].


P. ¿Ha hablado con ellos esta semana?


R. Con Tsipras no, pero con Euclides sí, es un buen amigo, y no envidio en absoluto su situación [risa irónica].


P. ¿Le sorprendería que dimitiera Tsipras?


R. Ya no me sorprende nada, nuestra eurozona es un lugar incómodo para las personas decentes. Tampoco me sorprendería que se quede y acepte un pésimo acuerdo. Comprendo que se siente obligado con los que nos han apoyado y no quiere que nuestro país se convierta en un Estado fallido. Pero no voy a cambiar mi opinión, la misma desde 2010, de que Grecia debe dejar de aplazar y fingir, debemos dejar de pedir nuevos préstamos y fingir que hemos resuelto el problema, cuando no es verdad; cuando nuestra deuda es todavía menos sostenible con nuevas medidas de austeridad que hunden aún más la economía y el peso recae cada vez más sobre los que no tienen nada, con la inevitable crisis humanitaria. No estoy dispuesto a aceptarlo. Que no cuenten conmigo.


Esta entrevista apareció por primera vez en www.newstatesman.com
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia


EL EX MINISTRO DE FINANZAS HABLO DE LA INICIATIVA QUE VETO TSIPRAS CON SUS ALIADOS EN EL GABINETE


Varoufakis reveló su Plan B para Grecia

 

Por Marcelo Justo
Página/12 En Gran Bretaña
Desde Londres


El Parlamento debatirá hoy en Atenas una interminable batería de leyes neoliberales que debe aprobar para que el Eurogrupo se digne iniciar negociaciones sobre un rescate que saque a Grecia de la actual asfixia económica. Muchos dedos y no solo de la derecha, apuntan al primer ministro Alexis Tsipras. ¿No había previsto que Alemania y el Banco Central Europeo (BCE) buscarían arrodillarlo con todo su considerable poder de fuego? ¿No tenía un plan B?


En realidad el plan B existía y lo vetó el mismo Tsipras con sus aliados en el gabinete. En una entrevista con el semanario británico New Statesman, Yanis Varoufakis, ministro de finanzas de Tsipras desde la asunción de Syriza en enero hasta el referendo del 7 de julio, señaló que le había advertido a sus colegas que Alemania y el BCE habían puesto en marcha una doble pinza para asfixiar a Grecia y cerrar sus bancos. "Durante un mes les dije que este era el plan para forzarnos a un acuerdo humillante. Le presenté una propuesta. Muchos de mis colegas pensaron que no iba a pasar y votaron en contra", comentó al semanario británico Varoufakis.


La propuesta no era abandonar el euro y adoptar el dracma, políticas para las que el ex ministro de finanzas reconoce que no tenía mandato. "Mi propuesta era que si el BCE cerraba los bancos, teníamos que responder con una medida igualmente contundente. La idea era imprimir IOU (pagarés) o anunciar que lo haríamos, aplicar una reducción de los bonos griegos emitidos en 2012 al BCE y tomar control del Banco de Grecia", señala Varoufakis.


¿Había respaldo político para hacer esto? En las encuestas la mayoría de los griegos ha manifestado antes y después del corralito su apoyo al euro y su rechazo de la austeridad, dos premisas que, en el actual concierto europeo, no parecen compatibles. Esta dualidad, que ató las manos del gobierno griego durante mucho tiempo, empezó a cambiar cuando al corralito se añadió la contundente victoria en el referendo sobre el programa de Austeridad que proponía la Eurozona.


Varoufakis volvió a plantearlo la misma noche en que los partidarios del No celebraban su victoria en la plaza Syntagma en el centro de Atenas. Hubo una votación secreta de la mesa chica gubernamental –seis miembros del gabinete– en momentos en que, más allá de la euforia política, las puertas de los bancos estaban cerradas y la economía se extinguía. El todavía ministro de Finanzas perdió 4 a 2 y renunció a la mañana siguiente para dejarle al gobierno las manos libres en la negociación que se venía con el Eurogrupo.


Varoufakis mantuvo su lealtad al gobierno en los días siguientes. En la votación parlamentaria del viernes sobre la dura propuesta de ajuste al eurogrupo de Euclid Tsakalotos, su sucesor en el puesto, Varoufakis alegó "problemas de familia" para ausentarse del recinto. El ex ministro aseguró al New Statesman que tiene una relación muy cordial tanto con Tsipras como con Tsakalotos, pero no está claro qué hará hoy durante el debate. "Consideraré la posición que presenta el gobierno y decidiré mi voto", indicó.


La entrevista con el semanario británico ofrece una impresión de primera mano de la estructura de poder de la Eurozona. "El director de la orquesta es el ministro de finanzas de Alemania. Si en algún momento la orquesta desentona, el ministro la corrige. Solo los franceses se han atrevido a algún tono alternativo, pero muy sutilmente, usando un lenguaje muy cauteloso, para que quede en claro que no es oposición. La palabra final siempre la tiene Schäuble", señala Varoufakis.


Esta monolítica uniformidad esterilizó toda posibilidad de diálogo. "Mi propuesta era simple. Acordemos tres o cuatro reformas necesarias como el sistema impositivo o el VAT y ustedes relajan las restricciones sobre los bancos y luego discutimos un paquete completo de reformas. Pero ellos querían el paquete completo. Y entonces empezaba el paseo. Nos pedían toda la información sobre empresas estatales. Nos llevaba tiempo buscarla, conseguirla, verificarla. Cuando la teníamos nos preguntaban qué queríamos hacer con el VAT y rechazaban nuestra propuesta sin proponer nada a cambio. Hacían lo mismo con la privatización o las pensiones. Era imposible, como un gato que quiere morderse la cola", señaló.


Uno de los enfrentamientos que tuvo con su archienemigo Schäuble es revelador. "Me dijo: no voy a discutir el programa que aceptó el gobierno anterior porque no podemos permitir que una elección cambie todo. Si las cosas van a cambiar cada vez que hay una elección en uno de los 19 países que somos, los contratos van a perder toda validez. A lo que le contesté que entonces quizás tendríamos que dejar de tener elecciones. Hay una total falta de escrúpulo democrático", le dijo a New Statesman.


Las cosas no han cambiado. Este martes se filtró una nueva evaluación del FMI que dice que Grecia necesita un urgente alivio de la deuda que "va mucho más allá de los planes que ha presentado la Unión Europea". El FMI calcula que muy pronto la deuda será equivalente a un 200 por ciento de un PBI que se está achicando día a día. El documento es contundente. Igualmente lapidario sobre el funcionamiento interno de la Eurozona fue la declaración de un funcionario del eurogrupo de que esta evaluación fue silenciada en la cumbre del fin de semana. Debía haber cosas más importantes que debatir.

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Domingo, 12 Julio 2015 06:18

El enigma griego

El enigma griego

No les bastó con la feroz intimidación bancaria y la estrangulación económica a la que sometieron a Grecia luego de que Alexis Tsipras anunciara el referendo. Le harán pagar hasta la última gota la opción por el No.

Cero. El número del todo y de la nada preside la cumbre de los 28 jefes de Estado y de gobierno que este domingo se reúne en Bruselas para dar el toque final al hipotético pacto entre Grecia y sus acreedores, o constatar el fracaso. Las dificultades no se han superado. Hasta último momento y pese a la "victoria póstuma" (Maria Malagardis, diario Libération) que la Unión Europea se adjudicó por encima del No expresado por los electores griegos en el referendo de domingo 5 de julio, los miembros del Eurogrupo, reunidos el sábado, sometieron a Atenas a una centrifugadora. La violencia económica y el chantaje fueron las armas de los ministros de Economía de la Zona Euro para arrinconar al Ejecutivo griego y sacarle más concesiones que las que ya obtuvieron con la aceptación, por parte del primer ministro Alexis Tsipras, de la agenda de reformas y ajustes exigida por sus acreedores. El FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea (la troika) habían juzgado que los compromisos de Atenas constituían "una base positiva" de cara a la negociación.


Sin embargo, ahora exigen más y hasta ponen en tela de juicio la seriedad del equipo griego. El gran mosquetero de la alianza euroliberal, el presidente del Eurogrupo y ministro de Finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, dijo que las reformas presentadas por Atenas "no son suficientes". La Zona Euro se cerró en bloque e impugna la "credibilidad muy baja" (Luis de Guindos, ministro español de Finanzas) y la "confianza" que se puede tener en el gobierno griego. Según Jeroen Dijsselbloem, "hay que saber si podemos contar con que este gobierno aplique aquello a lo cual se comprometió". Alemania también marcó los límites. Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, aseguró que era "extremadamente difícil" concluir un acuerdo con Grecia.


Ya no se trata más de que el equipo de Syriza acepte un ajuste en contra de la voluntad popular, sino de un tema de confianza y de que se "adopten medidas adicionales". La troika argumenta en este momento que el plan de Tsipras es insuficiente (13 mil millones de euros de ahorro) porque no toma en cuenta la degradación bancaria del país como consecuencia del corralito. Pero pide aún más: no está satisfecha con el proyecto de despidos masivos. El Eurogrupo se desgarró, con, a la cabeza del No a Grecia, Alemania seguida por Bélgica, Eslovenia, Finlandia y Eslovaquia. El quinteto se niega a aprobar una extensión del plan de ayuda y aduce que no es posible confiar en un dirigente, Alexis Tsipras, que convocó un referendo sobre las condiciones de los acreedores e hizo campaña por el No. Sólo Francia mantiene su postura a favor de Grecia. En un apasionante y preciso artículo publicado en su blog, el renunciante ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, saca una conclusión sobre los reiterados rechazos alemanes: "Mi convicción es que el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, quiere que Grecia sea apartada de la moneda única para asustar a los franceses y hacerles aceptar su modelo de una Zona Euro disciplinada".


No les bastó con la feroz intimidación bancaria y la estrangulación económica a la que sometieron a Grecia luego de que Alexis Tsipras anunciara el referendo. Le harán pagar hasta la última gota esa opción que no sólo transfirió a la Nación una decisión de política económica sino que, por encima de todo, dejó de manifiesto el carácter lobbysta e inhumano, la indiferencia ante las decisiones tomadas por la mayoría de un pueblo y la indolencia democrática de la Unión Europea. Sólo Francia parecía mantener una línea de diálogo sin hachas de guerra con los representantes griegos. París, por otra parte, organizó una dosificada fuga de información para demostrar que, de una u otra manera, fue Francia quien ayudó a Tsipras a redactar los últimos detalles de su propuesta y a que no se rompa el diálogo. Un consejero ministerial citado (anónimamente) por el vespertino Le Monde dice: "Son los griegos quienes tienen la lapicera, pero se sirven de nosotros como un sparring-partner".

Otra fuente citada por el vespertino declara: "La idea no consiste en decirle a los griegos lo que deben hacer, sino darles consejos para que sus propuestas de reformas sean aceptables por el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea". El presidente francés, François Hollande, jugó así en dos tableros de ajedrez al mismo tiempo: uno, evitar que Grecia salga de la Zona Euro: dos, frenar el impacto de la victoria del No en el referendo para que éste no beneficie a la critica a la izquierda de su partido y a los demás movimientos y líderes cercanos a las ideas de Syriza (Jean-Luc Mélenchon, por ejemplo). Los socios europeos de París acusan a Francia de "injerencia" y de ser al mismo tiempo "juez y parte". Simultáneamente, las filtraciones en la prensa narran a un François Hollande entregado en cuerpo y alma a la causa del acuerdo. Un consejero presidencial cuenta a Le Monde que Hollande "pasa un montón de horas en el teléfono hablando con unos y otros para tejer un hilo".


Para Grecia, lo que está en juego es un nuevo rescate y, desde luego, una reestructuración de su deuda (180 por ciento de su PIB). El FMI y los organismos europeos calculan que las necesidades de Atenas ascienden a unos 74.000 millones de euros, de los cuales 25.000 millones serían absorbidos por la recapitalización bancaria. La Eurozona debía dar su visto bueno al paquete de reformas presentado por el gobierno de Alexis Tsipras y a la solicitud de un rescate por unos 50.000 millones de euros.

Luego, este domingo, los 28 jefes de Estado de la Unión Europea se reúnen para la firma final o, en su defecto, para un salto a lo desconocido. El procedimiento, con todo, no concluye acá. Si hay acuerdo en torno de un tercer plan de ayuda, 8 Parlamentos de la Zona Euro deben caucionarlo: Alemania, Finlandia, Francia, Austria, Estonia, Letonia, Eslovaquia y Grecia. En Holanda no es obligatorio consultar a los parlamentarios, lo mismo que en Irlanda, mientras que en Bélgica, Luxemburgo, Chipre, Lituania, Italia, España, Portugal, Malta y Eslovenia no hace falta el pronunciamiento del Parlamento.


Yanis Varoufakis refuta los argumentos que se le oponen y asegura que "la respuesta no está en la economía sino que reside en el fondo de laberinto político de Europa". La lección es contundente. Si dentro de la UE a alguien se le ocurre preguntarle a su pueblo lo que piensa, enseguida pierde la confianza del resto de sus socios. La democracia directa está excluida del euro.

Aunque en otro contexto, la respuesta es similar a lo que ocurre cuando los Estados organizan referendos sobre los tratados europeos. Varias veces, luego de que los electores dijeran que No, los gobiernos de turno volvieron a organizar otro referendo, a reformular la pregunta para arrancar el Sí. Grecia, en todo caso, ha logrado cuestionar el modelo de la Unión y los parámetros y sacrificios que el euro recarga sobre las sociedades. El debate, profuso, agrio pero también metafórico para una gran mayoría, se encarnó y se visibilizó en Atenas. El huracán griego despejó la cortina de humo. Algunos intelectuales liberales muy críticos impugnan con lanzallamas al Ejecutivo de Tsipras. Uno de ellos, extravagante y charlatán pero de gran (e incomprensible) influencia, Bernard-Henri Levy, escribe: "¿La Unión Europea no es acaso ese espacio pacificado en el que, poco a poco, aprendimos a reemplazar precisamente la eterna lógica de la confrontación por la de la negociación y el compromiso? Este filósofo y polemista ve en el referendo griego un atentado contra la construcción europea. Del otro lado, el demógrafo y ensayista Emmanuel Todd retrata a Europa como "sistema jerárquico y autoritario". En una entrevista publicada por el diario belga Le Soir, Todd afirma: "Europa es un continente que, en el Siglo XX, de manera cíclica, se suicida bajo la dirección alemana. Hubo primero la guerra del 14 (Primera Guerra Mundial, 1914-1918), luego la segunda. Sin dudas, ahora estamos asistiendo a la tercera autodestrucción de Europa, otra vez bajo la dirección de Alemania". Como las negociaciones entre Grecia y el Eurogrupo, las posiciones parecen inconciliables. Ha surgido una nueva Europa. O, tal vez, recién se empieza a ver el verdadero rostro de Europa, la nueva entidad-identidad financiera que reemplazó, con una unión bancaria, el maravilloso proyecto político y social de un continente desgarrado por varias guerras.


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Martes, 30 Junio 2015 06:30

El terrorismo financiero contra Grecia

El terrorismo financiero contra Grecia

Estamos hoy viendo un ataque frontal del capital financiero, hegemonizado por el alemán, y vehiculado primordialmente a través del Banco Central Europeo (BCE), en contra del pueblo griego, ataque que intenta evitar cualquier atisbo de rebelión frente a las políticas de austeridad que están destruyendo el bienestar de las clases populares de todos los países de la Eurozona y muy en particular de Grecia, cuyo gobierno Syriza ha sido el primero en decir "BASTA YA" frente a lo que no hay otra manera de llamarlo como terrorismo financiero (ver el libro escrito por mi y el Profesor Juan Torres, titulado Los amos del mundo, las armas del terrorismo financiero). Es en estos momentos cuando hay que entender el contexto político e histórico de lo que está ocurriendo, comenzando por las semejanzas existentes entre lo acontecido en Grecia ahora con lo que sucedió en España en el año 1936.

España 1936, Grecia 2015


Existen momentos en la historia de Europa en los que la lucha por la justicia social y por la democracia en un país es también la lucha por la justicia y por la democracia para todos los países del continente europeo. La lucha, mal llamada Guerra Civil en España (entre 1936 y 1939), fue un ejemplo de ello. En el territorio español, un golpe militar en nombre de las minorías que controlaban el país, tuvo lugar el 18 de julio del año 1936, con el apoyo de las tropas nazis alemanas y fascistas italianas, frente a la gran mayoría de las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España, que resistieron tal golpe heroicamente durante más de tres años, con escasa ayuda militar de los países gobernados por partidos que se autodefinieron como demócratas, mostrando una gran traición a los principios democráticos que decían sostener.


La derrota de las fuerzas democráticas españolas significó también la derrota de la democracia en la Europa Occidental con la victoria del nazismo y del fascismo en muchos países de aquella Europa, iniciándose la II Guerra Mundial. Y en España, aquella victoria significó el inicio de un régimen dictatorial que se caracterizó por su enorme brutalidad (por cada asesinato político que cometió Mussolini, el dictador Franco cometió 10.000, según el mayor experto en el fascismo europeo, el profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York) y que impuso un enorme retraso económico, político, social y cultural en España. En 1936, España e Italia tenían semejante nivel de desarrollo económico. En 1978, fecha en la que terminó aquel horrible régimen dictatorial, el PIB per cápita español era solo el 62% del italiano. Este fue el coste económico de tal régimen.


¿Qué está pasando en Grecia?


Salvando las diferencias que existen en cada hecho histórico, lo cierto es que en Grecia hemos estado viendo una situación semejante, en que la lucha por la justicia social y por la democracia en aquel país es la lucha por la justicia social y por la democracia en todos los países de la Europa Occidental. La pervivencia de la justicia social y de la democracia en los países de la Unión Europea se está jugando hoy en aquel país. Su derrota limitará enormemente, hasta anularlas, tanto la una como la otra, completando un proceso que se inició hace años con la construcción de un sistema de gobierno de la Eurozona, dominado por el capital financiero (hegemonizado por el alemán), que, en una coalición de las minorías gobernantes en cada país, han estado agrediendo al pueblo griego, destruyendo el 25% de su riqueza nacional o PIB, con el desmantelamiento de su ya escaso Estado del Bienestar, saqueándolo, robándole sus propiedades y atacando a sus clases populares, y muy en particular a su clase trabajadora, asalto que se ha estado realizando en colaboración con las élites corruptas y antidemocráticas que han gobernado Grecia durante muchísimos años. Este ataque (y no hay otra manera de definirlo) se ha llevado a cabo en alianza con las minorías que representan a las clases dominantes de los países miembros de la Unión Europea, siendo un aliado importante en esta lucha de clases que está teniendo lugar a nivel continental, las élites corruptas gobernantes del Estado español, herederas de las que dominaron la dictadura fascista en España.


La rama política de este capital financiero –los partidos conservadores y liberales, con la inestimable ayuda de los partidos socioliberales- (que todavía tienen la osadía de autotitularse socialdemócratas, tras haber abandonado cualquier atisbo de parecerse a tal tradición política), han establecido una dictadura en la Unión Europea que ha estado imponiendo políticas sumamente impopulares que carecían de mandato popular (pues no estaban en sus programas electorales), alcanzando su máximo desarrollo en Grecia. Hoy, la riqueza destruida en aquel país, todavía pobre en Europa, es mayor que la riqueza destruida en Francia y en Alemania durante la I Guerra Mundial. Sus pensiones y sus servicios públicos del Estado del Bienestar están siendo diezmados, y los convenios colectivos que defienden al mundo del trabajo están siendo enormemente debilitados, todo ello como consecuencia de las políticas neoliberales impuestas por el establishment neoliberal europeo que controla el gobierno de la Unión Europea y de la Eurozona, con la asistencia del Fondo Monetario Internacional. Es un ejemplo más del terrorismo financiero que es tan dañino como el terrorismo militar, y que es mucho más extenso.


El objetivo político del establishment europeo es destruir cualquier rebelión frente a esta d¡ctadura financiera


Lo que está ocurriendo hoy es el intento de destruir a Syriza, el primer gobierno que, representando los intereses de las clases populares, ha intentado parar tanta barbarie, rebelándose frente a las políticas públicas de austeridad, tal como le mandó el pueblo griego. Como he indicado en artículos anteriores, lo que la dictadura financiera quiere es no expulsar a Grecia del euro, sino expulsar a Syriza del gobierno. Y cuenta para ello con la clase política griega, corrupta hasta la médula, que controla la gran mayoría de los medios de información y persuasión de aquel país, como también ocurre en España.


Grecia ha sido la mayor víctima de este sistema terrorista que se está aplicando en la Eurozona, causando el mayor desastre social que se conoce en la Europa Occidental desde 1945. De ahí la urgencia y necesidad de ayudar a las fuerzas democráticas griegas, saliendo a la calle, enfrente de las delegaciones de la UE en España, para mostrar el rechazo hacia este terrorismo. La Europa que era el sueño de la resistencia antifascista durante los años de clandestinidad es ahora, una pesadilla, como consecuencia del deterioro tan marcado de la democracia y de la solidaridad, resultado de aquel terrorismo financiero que domina hoy este continente.


¿Qué está pasando en estos momentos?


Como era de esperar, la mayoría de los medios de gran difusión en España, altamente financiados por el capital financiero, han responsabilizado de lo que está ocurriendo nada menos que a la víctima de tal terrorismo. Frente a tanta mentira, es importante señalar:


1. La enorme necesidad y urgencia de responder a tanta falsedad, denunciando a los medios por falsificar la realidad, tanto de lo que ha estado ocurriendo como de lo que ha pasado estos días.


2. Que el Banco Central Europeo (BCE), que ya mostró su hostilidad hacia el gobierno Syriza solo dos días después de ser elegido, ha amenazado con destruir el sistema bancario griego cerrando toda transferencia a sus entidades bancarias.


3. Que las exigencias de las Instituciones Europeas (formado por, además de lo que se había llamado la Troika –el BCE, la Comisión Europea y el FMI-, el Eurogrupo), que incluyen el pago de la deuda, son un ataque frontal a la supervivencia de Grecia, pues es imposible que se pague tal deuda y a la vez reactivar la economía griega. Tales demandas han llegado a niveles escandalosos, como exigir que haya una reducción de las pensiones públicas que signifique un recorte equivalente a un 1% del PIB, a la vez que las mismas instituciones se oponen a la demanda de Syriza de aumentar los impuestos a las clases más pudientes, vetando también un gravamen a los grandes yates de tales clases.


4. Que la aplicación de las políticas de austeridad ha causado un auténtico desastre social y económico, generando a la vez un aumento y no una disminución de la deuda pública, de la cual solo se han beneficiado los bancos extranjeros, y muy en particular los alemanes y franceses, pero también los españoles.


5. Que cuando estos bancos estuvieron en riesgo de perder sus enormes beneficios generados por los intereses que Grecia estaba forzada a pagar, y que no podría pagar, fueron los gobiernos de la Eurozona los que les rescataron, bajo la falsa excusa de que intentaban ayudar a Grecia.


6. Que han sido las instituciones del establishment europeo, que desde el primer día del gobierno Syriza mostraron una enorme rigidez, las que han ignorado las demandas de este gobierno, que no eran ni más ni menos las que se habían permitido al Estado alemán cuando su deuda le estaba ahogando. En estas condiciones se hizo una quita de un 50% de la deuda pública alemana y se condicionó el pago del resto de la deuda al crecimiento de la economía alemana. Las instituciones del establishment europeo sistemáticamente se opusieron, e incluso se negaron, a considerar esta alternativa que había señalado el gobierno Syriza.


7. Que el BCE, en alianza con la clase corrupta dominante en Grecia, que controla la mayoría de los medios de información, está intentando que estos días, antes del referéndum del próximo fin de semana, haya un caos en la situación financiera griega, a fin de movilizar la oposición al gobierno Syriza en el referéndum, con la intención de conseguir lo que siempre desearon, echar a Syriza del gobierno.


8. Que la derrota de Syriza será una derrota de la lucha contra la austeridad en la Eurozona. Syriza no tenía ninguna otra alternativa a hacer lo que ha hecho, pedir la opinión del electorado griego, pues Syriza fue escogido para terminar con las políticas de austeridad. Si las instituciones europeas no le dejan hacer lo que prometió es una muestra más de su compromiso y coherencia democráticos el que Syriza considere necesario pedirle al pueblo griego que decida si acepta los cambios sugeridos por el establishment europeo o si desea que el gobierno desobedezca tales propuestas.


9. Que todo lo que está pasando en Grecia afecta directamente a las clases populares de todos los pueblos y naciones de España. De ahí que el gobierno Rajoy haya sido el mayor aliado en el Eurogrupo, del Ministro de finanzas alemán -el halcón del Eurogrupo-, pues dicho gobierno español ha sido de los que han llevado a cabo tales políticas de austeridad con mayor dureza, presentándose como el modelo a seguir en la Eurozona. El tsunami político ocurrido en este país en las últimas elecciones municipales ha asustado a ese establishment neoliberal que gobierna la Eurozona, contribuyendo a aumentar su rigidez negociadora, pues quieren, por todos los medios, que Syriza fracase. Intentan así asustar a la población española, cada vez más asqueada con las políticas neoliberales promovidas por el establishment español (y aquí en Cataluña, por el establishment catalán) y sus medios de información y persuasión. El miedo es, una vez más, la estrategia seguida por la estructura de poder ante el número creciente de ciudadanos que quieren tomar el control de su presente y futuro. De ahí el enorme temor de que la ciudadanía sea consciente de que se pueden cambiar las realidades que le oprimen si se organiza para ello. Y esto es lo que el establishment neoliberal europeo no puede permitir. Así de claro

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Lunes, 29 Junio 2015 06:31

Grecia contra los hombres de gris

Grecia contra los hombres de gris

Hay una incompatibilidad entre democracia, soberanía y economía financiera global. Venía tiempo diciendo la academia que hay que escoger solamente dos de ellas. Pero era un análisis amable. Lo que sobra, en cualquier caso, es la democracia. Dicen los funcionarios del FMI que no soportan la arrogancia de las autoridades griegas. ¿Qué es esa mierda de preguntarle al pueblo? ¿Queremos regresar a la URSS o qué? Y echan de la sala de reuniones a Varufakis, que estaba representando a todo un pueblo. Hay sitios en donde si miras al carcelero a los ojos te ganas una paliza. O un tiro.

Los burócratas de la Troika se caracterizan por ser implacables con los débiles y obsequiosos con los fuertes. Les va en ello cambiar de corbata y subirse el sueldo. Peor se pone el asunto si pensamos que el sueldo se lo pagamos nosotros. ¿Por qué es posible exigir a cualquier trabajador que cumpla con sus obligaciones menos a estos paniaguados de los organismos financieros internacionales? Insultan al gobierno legítimo griego y las empresas de medios de comunicación jalean el "intolerable mal comportamiento" del gobierno de Syriza. Claro, si los bancos se ha hecho con el control de los medios. ¿Van a criticar a sus jefes?

Venimos, como siempre, de la historia. Alemania cedió su más preciada pertenencia, el deutsche Mark, en 1990 a cambio de que Francia le concediera la soberanía para la unificación. Nacía la moneda única. La Segunda Guerra Mundial terminó con una rendición incondicional del III Reich, de manera que la unión de la RFA y la RDA tras la caída del Muro de Berlín sólo era posible si las potencias ganadoras firmaban un tratado de paz. Eso fue el Tratado Dos más Cuatro (las dos Alemanias y las cuatro potencias vencedoras) firmado en septiembre de 1990. La primera respuesta de la Alemania unificada fue forzar a la UE el reconocimiento de Eslovenia y Croacia -ya empezaban a regresar al concepto de "patio trasero"- adelantándose a hacerlo. Lo que pasó en Yugoslavia ya lo sabemos.
Alemania ahora intenta forzar la salida de Grecia de la Eurozona. Esa salida, inevitablemente, forzaría la salida de Portugal, que forzaría la salida de Italia, que traería consigo la salida de España. Al final, otra vez, cuando Francia estuviera a solas con Alemania, Merkel podría recuperar su moneda, reforzada durante todos estos años por un mercado único a su servicio y una financiación de sus inversiones gratis al haberla pagado el resto de Europa con la altísima prima de riesgo. Y todo el sueño europeo, que nos ha traído decenios de paz interna después de la terrible primera mitad del siglo XX, regresará a la angustia de los años treinta. No se trata de hacer oscuras predicciones. Se trata de no volver a equivocarnos.

Que Alemania se comporte como ha venido haciendo desde que derrotó a Austria en la batalla de Padova a finales del XIX puede entrar dentro de lo comprensible. Todos los países son deudores de su trayectoria (la path dependence en términos de la ciencia política). Europa lo entendió y por eso la ancló en el proyecto comunitario desde la creación en 1951, en el Tratado de París, de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Ese año, en la inmediata posguerra, comenzaría igualmente un acuerdo para perdonarle a los alemanes sus deudas de guerra, que culminaría en el Tratado de Londres de 1953. Lo incomprensible es que Europa vuelve ahora a dejar suelta a Alemania. Algo que sólo se entiende por las características de la economía financiera global, que convierte a nuestros países en protectorados de Alemania guiados por un afán colaboracionista que sólo beneficia a las élites que forman parte del 1% que está saqueando la despensa del 99%.


Es el momento de los pueblos. Los que quieren recuperar la capacidad de consumo para reactivar la economía, terminar con el desempleo y reinventar una senda de crecimiento que tendrá que ser respetuosa con la naturaleza. Estar hoy con Grecia es estar con la democracia. Es momento de exigir que la democracia y los derechos humanos estén por encima de la codicia financiera, para que no vuelva a caer la noche sobre Europa. En el caso de España preocupa que los que ayudaron a echar el manto negro sobre nuestro país sean vistos con indulgencia por quienes nos gobiernan. En 1936 Europa no estuvo a la altura y cuando reaccionó en 1939 ya era tarde. Lo que está pasando con Grecia no es ninguna broma. Nos estamos jugando la paz del continente. Ayudemos a Grecia contra los hombres de negro que, en verdad, son los hombres vestidos de pardo y correajes de siempre.

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